Salvado

Por Koraima
Supongo que de alguna manera soy demasiado cobarde para hacerlo. Tengo la navaja en mis manos, un tarro lleno de aspirinas en el botiquín, vivo en el 6 piso, y mi habitación tiene una hermosa vista de balcón. Pero mi cobardía ganaba más. El inevitable vómito que sé que vendría tras ver la sangre de la herida de cualquier parte de mi cuerpo provocada por la navaja, me causaba tal repulsión que desistía de la idea. Supongo que esa repulsión fue lo que provocó lo que estaba viviendo. Provocó que se dieran cuenta que los rumores eran ciertos, o quizá fue lo que provocó que la balanza ya tenía mucho aportado, definitivamente se inclinara hacia la verdad. Una verdad que aunque nunca negué, no quería que fuera descubierta; no tan pronto, no tan súbitamente y, más aún, no cuando ni siquiera yo estaba complemente seguro. Todas las acusaciones, la mayoría de burlas, el sin número de golpes, mi irremediable silencio. No es fácil soportar esta clase de cosas. No es fácil tratar de sobrellevarlo sin pronunciar una palabra al respecto. No es fácil saber que si hablaba nadie me escucharía, nadie me defendería, nadie daría un peso por mi bienestar. “Problemas de adolescentes” solían susurra aquellos adultos que se apartaban de mi camino mientras caminaba por el pasillo sabiendo que en la próxima esquina me esperaban un grupo de chicos, y no precisamente para hablar. Dolía demasiado. Quemaba por dentro, necrosaba por afuera. La muerte, tras muchas deliberaciones, es la solución. Recordaba lo que mi madre me decía durante las meriendas viendo casos de suicidio en la televisión: “Los suicidas son la gente más noble, mas valiente. El hecho de quitarse la vida es un acto que requiere valentía, porque nadie sabe qué hay después de morir”. Por última vez decidí aplastar una tecla de mi ordenador, para ver lo que por un tiempo me mantuvo vivo, lo que por cierto tiempo me mantuvo a salvo del mundo en el cual no quería ni siquiera presenciar. Ahí estaba pues, dentro de la internet, dentro de varias pestañas, redes sociales, páginas desconocidas, miles de personas posteando, y para mí lo que era un lugar a salvo se convirtió en otra tortura cuando ellos me encontraron ahí. El mal sueño se convirtió en pesadilla. Y la pesadilla de la que quería escapar se volvió en una macabra insoportable realidad.

No olvides que el rol empieza hoy y tú eres de los principales – añada pequeñas risas picaronas-.me había salvado.pero debía cumplir la promesa que te hice ayer. Y fallar ya no era una opción. El teléfono sonó. Era Alexandra tratando de confirmar que recibí su mensaje. pero era una opción inestable. ¡Hola!. una chica que técnicamente no conocía. si lo recibí. era un mecanismo de autoprotección después de todo. una chica friki. macho. La mayoría de religiones me apedrearían. si tu hijo fuera gay. la sociedad me comería con la mirada. lloraba de nuevo. la voz que sonó y el mensaje dejado pasmó mis sentidos. Si me asustaba la sangre.Comencé a llorar. una chica que por cumplir una promesa trivial en una conversación por una sala de parloteo en internet justo en ese momento…. No tenía la seguridad de acertar con mi cometido.. Se supone que tú hijo no debe llorar. una de las pestañas abiertas en mi portátil se actualizó con un mensaje. ya no lo era. ayer te noté muy deprimido… Emh… ¡Te quiero pequeño! No olvides eso ¿vale? Nos vemos –añada canturreo al final-“ Mis rodillas cayeron al piso. Pero después de una última vibración que se produjo con el último sonar del aparato. mis padres seguramente negarían mi existencia. una chica que había encontrado dentro de un mundo demasiado grande. una chica que roleaba. que me decía: “Los hombres no lloran mijo. mi cuerpo vibró ante el inesperado sonido.. morado. Pero si tu hijo no fuera ese macho que tú crees. Probablemente no reconozcas mi voz – añada risa nerviosa . Desde hace tiempo evitaba contestar llamadas. “Emh…. padre los hombres no lloran. Lloraba de nuevo. Esta chica varios kilómetros. si tu hijo no fuera el casanova que tu corazón desea. Oh. ¡Carajo! ¡Qué los hombres no lloran! ¡Mi hijo no llora porque es bien macho!” Sí. mis maestros acallaban mis sordos gritos de auxilio. El teléfono volvió a sonar y mi cuerpo de nuevo vibró con él. Luego de que la llamada acabara seguramente tendría que ir a borrar el obsceno mensaje que dejaban en la contestadora para mí lleno de insultos y condenas contra mí. ¿aún lo seguirías considerando tu hijo? ¿Aún siquiera seguiría siendo una persona para ti? Paré de llorar. Mis padres no se encontraban en casa como era obvio. lila. mis compañeros ya habían cambiado el blanco color de mi piel a uno con manchas de colores que iban del negro. verde al rojo. Recuerda que no estas solo Chris. una chica que se llamaba mi amiga. la opción del contenido del botiquín estaba aún disponible. Y en medio de mi llanto recordaba los casi gritos de mi padre cuando era niño. No lo soportaba más. todos mis esfuerzos se habían agotado. de llamarte. .

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