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Auto de fe - Versión 4

Auto de fe - Versión 4

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Auto de fe

1 Soy la mirada desde ningún lugar. Soy Dios mismo. O un poco menos. Soy una mirada desde ningún lugar. Una deidad menor. Soy un poco menos. Pero sí miro desde ningún lugar. Y veo las cosas tal cuál son. Pero me interesan poco. Lo mejor que podemos hacer es hablar directamente de Matías Pailos de un modo sencillo y claro. De un modo que explique cabalmente cada uno de sus pasos, cada una de sus acciones, todas sus omisiones. (En buena medida.) ((En alguna medida.)) (((Del todo insuficiente.))) ((((Del todo irrelevante.)))) Hablemos de su prehistoria. Mamá Cristina no era Mamá. Cuanto mucho, (eventual) Futura Mamá. Vivía apiñada en el nuevo departamento de su querida hermana y tía del (eventualmente) futuro Matías Pailos, la señorita Clara, y de la Mamá de Mamá Cristina y Tía Clara: Lela. Que no era tampoco tal porque todavía el niño Matías no se había abalanzado sobre el apócope para imponerlo en el seno familiar. A Papá Claudio todo le importaba más o menos un carajo.

2 En un futuro lejano, Matías Pailos indagaría con Claudio Pailos el por qué de esta (y otras) conducta(s). Papá mentaría un núcleo familiar propio rápidamente disgregado, endeble, de vínculos lábiles. La necesidad de afecto; de unidad; de mujeres. La Abuela Pailos había abandonado la familia Pailos antes de que ((el eventualmente) (futuro)) Papá Pailos cumpliera los seis. Claudio no se lo tomó a bien. Tampoco a mal, pensaba Matías. Pensaba bien. Ninguna novedad: Matías siempre pensaba bien. La panza de Mamá es notoria. Transita el sexto mes de embarazo sin mayores sobresaltos. A no ser por una hermana y una madre manifiestamente rompebolas, con las que no para de pelearse. En general, Mamá tiene razón. Clara es una rompebolas de proporciones. Además, está loca. Digo: en la medida en que es una lesbiana reprimida que nunca, en la totalidad de sus setenta y cuatro años de vida, se atrevió a salir del clóset, a tocar una teta –que no fuera la propia–, la buena de Clara gastó sus días en el intento –exitoso– de apropiación del patrimonio común a los hermanos Vesquet: la señora Lela Vesquet. Como eso excede el marco de nuestro momentáneo interés (= Matías Pailos: condicionantes, causas, determinantes), lo dejaremos para otra ocasión. En la llanura no hay terremotos. Pero en la otra punta del país los hay tan fuertes como para hacer temblar las superficies más burocráticas. Cuando eso ocurre a las cinco de la mañana, tenemos como resultado una ingente multitud de mujeres en bata y hombres en calzoncillo hacinando la calle.

3 En el colmo de la sensatez, Mamá, Tía y Lela juzgaron inconveniente que Mamá bajara doce pisos por escalera. Así que apenas terminado el temblor –siete segundos, con toda la furia–, tomaron el primer ascensor disponible. Parece que otros genios tuvieron ideas similares, porque tardó bastante en venir. Ciegas a todo malfuncionamiento que el tembladeral pudiera haber provocado, llegaron a la planta baja y salieron a la calle. Juiciosamente, se pusieron a esperar frente al edificio, con el resto de sus habitantes. No fuera a ser cosa que el mamotreto de cemento se viniera abajo en vano. Cuando ya no hubo más espacio en los cincuenta metros cuadrados que el potencial derrumbe pudiera alcanzar, cuando la escalada de chismerío e indignación de medio pelo hubo alcanzado su cota superior, un vecino hizo la pregunta fatal. –¿Y Claudio? Rayos inquisidores cruzaron el espacio que separaban los ojos de Mamá de los de Tía, los de Mamá de los de Lela, los de todas ellas del punto más alto del edificio: el piso 12. Minutos más tarde, Mamá se hacía amiga del Paroxismo. –¡Que alguien entre, por favor! –¿Dónde está? –Nadie puede entrar. Es demasiado peligroso. –12 “F”. –¡Por favor! –No es posible. –Muy riesgoso. –¿Mirá si justo entro y se viene el edificio abajo? –… –… ¡AAHHHHH…!

por algún otro medio. Resultado: arrecian las contracciones . las réplicas le saltan encima: . lo interpreta como una nueva queja. –¡AAHHHHH…! –¿Y si lo llamamos por teléfono? –No hay línea. Es como el reverso de una idishe mame. la calidad de su vida? ¡No se metan con él! Empieza a patear. Prefiere morirse por dentro a dejar en evidencia que se está muriendo por dentro. razonablemente. –Sólo queda esperar. Mamá. –¿Nadie puede subir? Como si lo único que hubieran estado esperando fuese un nuevo estímulo (como este que Mamá graciosamente les ofreció). –Sólo queda esperar. pero con el mismo grado de preocupación. –¡AAHHHHH…! Pero Mamá entra en razón fácilmente. –Sólo queda esperar.4 –¿Qué decís? –¿Sos boludo? –Tranquilos. Matías se queja –con toda razón–. –… ¿No hay línea? –No. ¿Con qué derecho deciden comprimir las dimensiones de su domilicio uterino/alterar la cantidad/calidad de la comida/suspender.

Así que Matías volvió con las contracciones. Aún sin el guardapolvo de rigor. –Un médico. ¡Un médico! –¡Un médico para la señora! ¡Un médico para la señora! ¿Nadie es médico? –Yo. le faltó el azúcar. el gnomo se las arregló para terminar de auscultar el pulso materno y sentenciar: –Está bien. Detrás del cúmulo de defectos.5 –Es imposible –Muy riesgoso. Un alfeñique esmirriado que nació para ser jubilado. Después lo soltó y llevó su garrita –con el índice y el pulgar a modo de zarpa– a la garganta mameña. a ver… El Mar Rojo se abrió para dejar paso a Moisés: un petiso de treinta y pocos que ya aparentaba más de cincuenta. se le congestionó el aire o vaya uno a saber qué para que estuviera a un tris de desmayarse. acá. este tipo de situaciones solía desatar alguna que otra virtud de Tía –todas relacionadas con algún tipo de violencia emocional. ¿Era su especialidad? Realizaba la no-labor con un prestancia digna del mérito con que el medio pelo nacional tiñe a esos universitarios vestidos de alumnos de primaria. Volvió a esperar sin hacer nada. –¿Mirá si justo… –YA ENTENDIÓ. LA SEÑORA-YA-ENTENDIÓ. A Mamá le bajó la presión. ¿Nadie tiene un caramelo? . El gnomo agarró el puño desfalleciente de Mamá y realizó una maniobra a contrapelo: esperó sin hacer nada. Él no negocia con terroristas. adosada al grito visceral o al silencio estentóreo–.

–¿Nadie puede subir? –Es muy peligroso. Lo que quisieran. –¿Cuánto vamos a esperar? Los minutos ya pasaron. –… no se enoje. –… pero bueeeeenooooo… no se pong… Tía ya torció la cabeza y mira obstinadamente al infinito. “Mirá si justo” tiene ganas de hablar. señora. –¡Pero si ya pasó como media hora! –¿Es peligroso? . El gnomo lo toma y. –No tiene por qué enojarse. El resultado es una segmentación de micro-charlas que nunca abandonan la modalidad “rumor”. Yo sólo trataba… –No me hable. es olvidar todo ya-mismo. por favor. Mamá recupera el habla. yo sol… –No me hable. A cambio. mientras aprisiona los carrillos de Mamá con la zarpa-garra. En general.6 El “mirá si justo” desenvuele un masacote amarillo brillante. en verdad. prima la sorpresa y el sofoco aturdido que domina todo rápidamente. pero que juntos forman toda una pantalla de ruido blanco. Tía cortó toda conversación general. Elije a la persona equivocada. pierde la paciencia. ¿Y a esta qué le pasa? Pero pocos formulan esa pregunta. se lo introduce en la boca.

La cortesía (para con Mamá) y la prevención (para con Tía) hacen que Mamá. despatarrado sobre el colchón tirado en el piso. con voluntad de escupirse dentro de él. cierran y están frente a la puerta del departamento. sigue durmiendo. 2 Mi tema es Papá. . y no el origen de la cara de culo de Mamá. por Dios! La ocasión permite ver que el gnomo no tiene nada de especial. La causa (sin embargo). Tras el ser acomodaticio e imperturbablemente complaciente. Papá era como Rimbaud : Otro.7 –¡Que alguien suba. a un modo de realización familiar: la violencia (contenida (en el útero)). La panza precede al policía. Más patadas. en calzoncillos. La alcanzan cuando Mamá ya toma el picaporte en sus manos para acceder a la verdad: Papá. Matías apela. Mamá corre –es un decir– a través del pasillo interno. Ya terminó. –Pueden subir. Ahora todos esperan. una vez más. Todos están lo suficientemente hinchados las pelotas como para ponerse a esgrimir dudas razonables. Nadie duda de su autoridad en materia sismológica. Tía y Lela suban primero. y ninguno de los modos de no hacer nada parece superior al otro. La secundan Tía y Lela –más o menos pasiva a lo largo de este capítulo–. Salen. La puerta se abre y las escupe.

pero enseguida reaccionaba –lo que significa que volvía a su alelamiento general y socialmente adaptado– y emprendía el retorno al hogar. empujaba a papá contra la pared –o le metía una zancadilla y salía corriendo–. . Apenas pisaba la puerta de calle. su título lo habilitaba para trabajar de lo que trabajó más de veinte años: como nexo entre la patronal y los asalariados. En ese momento. a quien llamaremos “Gualterio” o. “Walter”. ¿Cómo se le ocurrió que podía servir para Eso? Licenciado en Relaciones Industriales –el equivalente setentista de las contemporáneas “Relaciones Laborales”– egresado de una Universidad Privada de Medio Pelo. el Otro. Los escasos cosquilleos que sentía eran rápidamente inundados por su matrimonio reciente –poco menos de dos años–. Papá estaba loco. su ignorancia era casi perfecta. No nació para nadar entre extremos. Debería haberlo sabido. para abreviar. Otro torcía el brazo a la impasibilidad papeña y lograba el desdoblamiento. Y acaso los tuviera. Afuera era otra cosa. Esto tenía lugar en la oficina donde Papá trabajaba incómodo y a desgano como parte del personal del Departamento de Relaciones Laborales de la Empresa.i ii Papá quedaba alelado unos minutos. Walter actuaba como si tuviera los minutos contados. el inminente nacimiento de su primogénito –ese muchachito inquieto– y la suma de obligaciones que esto acarrea. Vivía asediado entre el miedo (a la expulsión) y la culpa (por la traición).8 Dos o tres veces por semana.

libro en mano. el libro. Al principio son todas fuleras. Coge una vez y descarta. en su función “Doble de Papá”.) El combo se estructura en un pararrayos que anula los ramalazos catódicos proyectados por los ojos de las jóvenes estudiantes.9 Papá salía del trabajo a eso de las seis. . Un robot diseñado para cogérselas –o para descartarlas lo antes posible y.iv El bar.iii no se mostraba como lo que verdaderamente era: un lector de Benedetti y Galeano. Walter volvía a casa a eso de las nueve. una máquina de almacenar y procesar datos que envía a otra computadora que también es él: una máquina de evaluar cursos de acción de forma tal de distinguir las que maximizan su utilidad esperadav para finalmente mandarla a otro sector de máquinas que también es él –una máquina de obrar. Walter se instalaba en el más populoso de los concurridos bares de las adyacencias de la Facultad de Filosofía y Letras. Tiene razón. Como distaba de ser un entendido. (Como de treinta. Como nunca dejó de ser un cagón. Es una computadora avant la lettre. Su proceder era sumamente eficaz. un hombre mayor. Papá. Tampoco una segunda oportunidad. sus elecciones no rebasaban los márgenes de Cortázar. las lleva a un hotel. Si no: gracias totales. Vagamente versado en cuestiones de cultura general. Cree que con ellas tiene más posibilidades. Si aceptan. pasar a la siguiente. Pero no demora ni un segundo de más en la que le dijo que no. Ni el nombre verdadero. siempre que se pueda. hace del pararrayos un radar. No les da teléfono ni dirección. Cortázar.

Más que cuando todo empezó. Ahora venía con pretensiones: las quería lindas. Uno se cansa hasta de ponerla. La semana en la que se enteró de que iba a ser el feliz responsable del futuro muchachito inquieto. Las lindas -eso sí– no eran tan fáciles. Más que nunca cuando conoció a. La “zona de bares” es un anillo imaginario y partido compuesto por seis o siete cuadras. Todas igualmente descartables.) . estuvo haciendo malabares con cuatro mujeres. Y las tuvo. La vez siguiente. son ellas las que lo van a buscar.10 Para que aprendan. Ni cuando Papá conoció a Mamá. y alrededor de doce locales. “La cosa” empezó como cinco años antes. (Sí eran tanto o más putas que las otras. Tampoco si aceptan tendrán una segunda oportunidad. Él no repite bar hasta agotar el circuito. La solución de continuidad fue inexistente. Un día se plantó en un bar de “la zona” y ya nunca lo abandonó. Especialmente cuando conoció a Mamá. Al Doble de Papá –a Walter– le pareció que haberse quedado veinticinco años en el molde ya era suficiente. Pero todo tiene un límite. pero esto no viene al caso.

Pero él. O gorditas. bueno: las suficientes. salen del guión. hábilmente. Papá se enamoró. Con el tiempo. Tampoco la pavada. escapaba por la tangente. Y de nuevo. las fuleras ya no eran un estímulo suficiente. escasas semanas antes de que las esquirlas del terremoto diera que hablar a la ciudad. Él siempre fue laburador. Como para empezar a creer en la estupidez de las compensaciones cósmicas. todas aflojan. Algunas cosas se salen de guión. Para entonces. La mayor parte del tiempo. Eventualmente. Y entonces comenzó a darse cuenta de que un cambio trae aparejado otros.11 Le costaba entre tres y cinco encuentros llevárselas a la cama. O. Y de nuevo. Otras. Entonces ellas lo buscaban e intentaban volver a cogérselo. Quería cogérselas de nuevo. intercalaba una linda con dos o tres fuleras. la distinción entre ‘linda’ y ‘fulera’ se vuelve vaga. Para calmar la ansiedad. Pocos meses antes de que el sujeto con el futuro muchachito inquieto viniera a romper las bolas a este mundo. . Al final. Pero todo tiene un límite. tenía un staff rotativo más o menos estable de lindas con las que intercambiar fluidos. Nunca abandonó el reclutamiento de nuevos elementos. Y basta. Pero él era bueno.

Eventualmente. poco y nada. Libertad es libertad. o corralito. –Es inadmisible. El hijo de nuestro héroe ya estaba despierto. Despertaba a Papá y corría a despertar al hijo de nuestro héroe. pero inquieto. Todo (siempre se trata de todo) empezaba bien temprano. quince y veinte. La frustración aumentaba con las reiteraciones. Conocimiento no es poder. Después media hora. el hijo de nuestro héroe tuvo a bien nacer. fálica. Y con una culpa que no decía su nombre. pero que no desentonaría en las mejores familias judías.12 3 No es bueno saber todo. una tautología. Poder no es libertad. y con un ansia de control rayana en la megalomanía. Ya desde esos primeros días. el hijo de nuestro héroe insinuó una tendencia que el paso del tiempo sólo iba a perfilar: de dormir. Mamá se despertaba. Después de todo ni usted ni yo estamos involucrados en esto. Tampoco es tan gracioso. Mamá comenzó a perder la paciencia. Pero no hay necesidad de dramatizar. Esto es una pelotudez. A la tercera vez de despertarse una hora antes de lo necesario para supervisar minuto a minuto el paso del sueño a la vigilia de su –de momento– único heredero. Rompebolas. Primero fueron cinco minutos. y todo lo que nos queda. –… ¿qué pasa…? . Con hormigas en el culo que lo incitaban a no aceptar los escuetos límites impuestos por las rejas de la prisión. Fue un bebé gordito (no grande: gordito). que ni siquiera es un drama. Imaginen las dimensiones trágicas que este hecho puede adoptar a ojos de una madre primeriza. Rápidamente pasó a diez. Mucho menos si usted hubiera estado involucrado en la escena.

Cristina… –Puede pasar.13 –Tu hijo. lo voy a hacer yo. te escucho… ¿que qué estuviste haciendo…? –A las 5. –… ¿qué? Mirá. y Matías ya estaba despierto. Alguien tiene que estar levantado para mirarlo. Pero. Así que cuando sonó el despertador a las 4: –… ¿? ¿Qué hacés…? –Voy a ver si Matías está despierto. . Y él ya estaba levantado. ¿y si pasa? –… no pasa nada. entonces? –Para que puedas levantarte a mirarlo. ¿Pongo el despertador para las 4. ¡Sin nadie que lo cuide! –… bueeeeno… no pasa nada… –No. –No seas cabeza dura. –No seas cabeza dura. Yo ya no puedo más. por favor… –Listo. Cristina. Yo me levanto y él está despierto. Pero si no te vas a levantar. Claudio. Dejalo así. no. Cristina… –Necesito descanso. entonces? –… ¿cómo? –Me estuve levantando a las 5 por tres días. –… bueeeeno… –Bien. ¿Vos me escuchás o hablo a la pared? –Te escucho. –Está bien. –No. Necesito descanso… –Bárbaro… ¿y para qué querés poner el despertador a las 4. –… –… –Dejá: voy yo.

Frente a ella. Papá avanzó por el pasillo con los ojos entrecerrados. dejá. Los chanclos –de los que no se privó– daban azotes agudos que subrayaban el dramatismo (en la mente de Mamá) de la situación. –¡¡¡Decime si está despierto!!! Cualquiera podría comprobar la sensatez insita en el comportamiento de Mamá. A su lado. más rápidas hasta llegar al final del pasillo y detenerse. –No. Sus pasos pretendían transmitir (i) moderación (no-apuro) y (ii) apuro (nomoderación). Mamá vuelve a la carga. Papá abrazaba el corralito por el borde superior. Las pisadas chillonas eran más rápidas.14 –Voy yo. El grito parece haber sobrevivido al ahogo: –¡¡Decime si está despierto!! Mamá siempre fue. El babeo hacía juego con los ojos cerrados. Me exime de toda apología. Mamá atravesó el pasillo como una contradicción viviente. A menos que las circunstancias ameritaran otra cosa. –Cristina: por favor… –… –¡Cristina: Por-Favor! Mamá quedó sentada en la cama. más rápidas. su vástago y primogénito ya . una persona prudente. Un mosquito borracho entró en la boca abierta de la dueña de los chanclos. Eso es bueno. por sobre todas las cosas. Un grito ahogado desde la habitación: –¡Decime si está despierto! Una vez que los rastros del último sonido desaparecen y el silencio se asienta.

y sería del todo inapropiado exigirles arrestos extraordinarios. pero preciosa. Era una chica Godard. Esto también es un lugar común. Por caso. pretencioso e .15 había escalado el enrejado hasta encaramarse a la cima. no sé si me entienden. Era un lugar común. Preciosa. A Walter ‘Kala’ le pareció estúpido. Hablaba poco. Era también lo opuesto a Mamá. Y quienquiera insoportable. Fumaba mucho y hablaba poco. que elija llamarse así es estúpido. También otros. no sé si lo dije. No te miraba: te hacía un fondo de ojos. El contraste entre lo mucho de la mirada y lo poco de las palabras hacía de cada gesto una suma de insinuaciones que despertaba rápidos embelesos. flaquita. acompañó el grito de Mamá con una caída libre hacia el piso del comedor. Era una chica Truffaut. Jean Seberg y Jane Birkin. Pero como estamos hablando de ella. No sé si me explico. Simplemente esperó alguna oportunidad. de pelo corto. En su documento decía ‘Rosa’. lo que era muy apropiado para el Doble de Papá. Se apoyó ligeramente en el antebrazo paterno y. la espera racional de algún signo de su parte que le permitiera (a él) tener alguna base razonable para que el abordaje (de ella) no tuviera amplísimas probabilidades de caer en rotísimo saco. luego de un breve balanceo. Preciosa. Pero son gente sencilla. Hablaba poco. pretencioso y feo. Era el conjunto potencia de Anna Karina. Walter la conoció como ‘Kala’. 4 Era morochita. Pocas tetas. preciosa. Walter eligió dejar momentáneamente de lado ese detalle.

Se para y va al baño. al menos? –Jane Birkin no es francesa. –… –Me preguntaba a quién me hacías acordar y la respuesta es esa: Jean Seberg. –O Anna Karina. –No. bah. No tiene que esperar demasiado. . –Seguro que es Jane Birkin. –… ¿cómo que no? –Es inglesa. –Hubiera jurado que ibas a decir ‘Jane Birkin’. –¿Sí? –Odio los lugares comunes. –Supongo que la tercera es Jane Birkin. –No. Garrapatea algo en lo que tiene más a mano y vuelve a esperar. –Por eso me cae mejor. por supuesto. Walter se pone de pie. –Jean Seberg. –Mirá vos. –No. Sin guardaespaldas. –Te hago acordar a cualquiera. –Yo no diría que dos de las tres mujeres más hermosas del planeta son ‘cualquiera’. Sin protección. –O Anna Karina. –… ¿perdón? –Con toques de Anna Karina. -Peeerooo… ¿es francesa.16 Ahí la tiene. Una Jean Seberg morocha. –… ¿sí? –Pero no por eso te cae peor. Sin festejantes. Y va sola.

Nadie en su sano juicio puede creer que así fueron las cosas. –¿Dentro del baño? ¿Temías que la secuestrara El Hombre del Retrete? –No estaba pensando demasiado. –Entonces es Birkin. ni que . Es de mala educación reparar en un detalle tan menor como que ya lo tenías. –¿Se te pasó el apuro sin ir al baño? ¿Usás pañales para adultos? –No estaba apurado por ir al baño. –No sos el autor como para andar dedicándolo. esto… es que en el apuro ni me fijé qué hacía. –Estaba apurado. Te dejo. –Tomá. pero. Tampoco que Walter salió del bar con un entusiasmo inusitado. –Es un regalo. –Estás apurado. –Mal chiste. –Chau. –No. –Ya lo leí. Sólo temía que se me escapara una de las tres mujeres más hermosas del planeta. Sabés a lo que me refiero. ¿Este es el número de tu casa? –Del trabajo. –Qué cosa. Pará… –¡No! –… ¿qué pasa? –¡Cómo vas a escribir un libro! –No lo escribí: ya viene escrito. Me tengo que ir. ¿en un baño público? –No.17 –Una de las tres mujeres más hermosas del planeta no puede ser un lugar común. entonces. Y decime: ¿vas siempre al baño con un libro en la mano? –… ¿qué? –Entiendo que lo hagas en tu casa.

No iba. ¿De qué estamos hablando? Cuando llegó a casa no respetó a nadie y se tiró de cabeza sobre Papá.18 tenía eso que se significa. la convulsión general del hogar ajeno. todo volvió más o menos al lugar burgués por antonomasia. hielo y cuchillos fríos aplicados sobre la frente (y contra el chichón). memoria ni demasiada capacidad de . Varios días después de la caída. el frenético viaje al hospital para comprobar fehacientemente que el nene no tiene nada: sólo un chichón. La Normalidad. 5 Un chichón no es educativo. manteca. jornadas laborales de intenso nerviosismo (= Mamá) y profundo sueño (= Papá). Y con una estúpida sonrisa en los labios que no condecía en lo más mínimo con la cara de culo de Tía. arrancarle la sonrisa de la cara. Un mullido colchón. ni mucho menos que hubiera sido extremadamente difícil. Papá quedó revuelto como su pelo. Matías –aún en su formato “bebé”– era un muchacho inquieto. Lela y Mamá. por tanto. para algo era un bebé –alguien sin conciencia perdurable. si significa algo. la reprimenda sobre un padre debutante. a dejar que un mal trago le arruinara su talante explorador. con la expresión “nudo en la garganta”. si a alguien se le hubiera ocurrido. porque fue una vez más sacudido y empujado contra el primer cuerpo sólido que se interpuso en el camino de su trayectoria. quien por suerte no estaba de pie ni cerca de una pared. Después de todo. si tal cosa pudiera hacerse. el grito destemplado de una madre primeriza.

Importaba que tu primer hijo gateara sin que la rompebolas de tu mujer. y. Papá amaba las mañanas de domingo. Importaba mancharse los dedos. en la pasividad del flujo de tránsito de la avenida vista doce pisos más allá de donde pasan las cosas. uno de las contadas ocasiones –la única que tenía carácter de uso o costumbre. tu cuñada y tu suegra te dijeran todo lo que no podía hacer. venía e iba. mientras el mate se entibiaba. miraba a Papá hasta que Papá lo miraba.19 abstracción. dejaba que el viento –que lloviera. de hábito arraigado. voluntad y razón en las páginas mal impresas de pasta de celulosa. la nariz en un suplemento. en tipografía diminuta pero de una claridad meridiana: DOMINGO A LA MAÑANA Entonces desplegaba el diario en la mesa del comedor. Importaba vaciar la cabeza en el silencio. Cuando había agotado las tentativas de agotar el cansancio del recorrido. el escenario estaba etiquetado con un cartelito que rezaba. Cuando se cansaba. Así que aprovechó una de las tantas (en relación a todas las veces en que esto ocurrió) y escasas (en relación a todas las veces en que no dejaron que ocurriera) oportunidades en que Papá estaba única y exclusivamente a su cargo. de degeneración recurrente– en que Papá podía estar completamente solo en algún ambiente de esa que no era su casa pero que era el único hogar que tenía. Matías iba y venía.vi Era. le hacía una morisqueta. volvía a volver. los ojos en una columna. No importaba qué dijeran. nevara o fuera un rotundo amanecer de verano. perdía tiempo. poblaba las alturas correspondientes a un piso doce allende la costa– fluyera con libertad por el ambiente más grande del departamento. En su mente. lo toqueteaba en los . a la par. en la radio. Cuando se cansaba del cansancio. Importaba refregar la mano en una página.

–¿Vos te creés que a Papá le hubiera pasado lo mismo? –Son otros tiempos. –No tiene que ver con estos tiempos o los otros. Ser Padre es siempre lo mismo. mamá. –Y es tu responsabilidad. –No podés dejar a tu hijo al cuidado de ese tipo. –¡Es el Padre! –¡Es un Irresponsable! –Si vos no te hubieras levantado. yo no estoy acá porque quiero: estoy acá porque no me queda otra. que en cuanto tenga la primera oportunidad te saco este problema de encima. –… mirá. Sólo digo que no es un hombre capaz de cuidar a su hijo. –En esta casa. lo revoleaba por los aires y lo dejaba volver a lo suyo. el problema es mío. –No es malo. Clara. y siempre vas a tener un lugar. mami. Pero no te preocupes. –¿Cómo lo dejaste solo? Yo nunca te hubiera dejado sola.20 sobacos. –Y Claudio no tiene lo que hay que tener para confiar en él. –¡Estaba con el Padre! –¡Estaba al cuidado de un Irresponsable! –Yo no digo que no sea un buen marido. . … mientras tanto. Pero ese chico es mi sobrino. y por tanto también mi responsabilidad. no importa lo que pase. –¡No me amenaces! ¡Vos sabés muy bien lo que quise decir! Esta es tu casa también. ahora estaríamos lamentando una tragedia. en la cocina… –Es un irresponsable. pero… –… ¡es boludo! ¿Cómo se le va a caer el hijo? –Es mi problema. Entonces Matías iba y venía.

Y vos. ¿vos tenías controlado a tu marido? –¡Más respeto! Estás hablando de tu Padre. ¿Y el bebé dónde está? La dirección de las miradas femeninas le dio una idea. –Ya te dije qu… –Más vale que no se repita. –No te metas con Papá. Eso fue una fatalidad. nena: no me amenaces. –Tenés que controlar a tu marido. –Esto no se puede repetir. ¿querés? –Claudio es bueno. Matías. por favor!”. Papá miró para uno y otro lado. Papá sólo reaccionó ante los alaridos del grupo de mujeres –que para peor se le venía encima–. Cristina… –… –… sólo te digo una cosa: esto no puede seguir así. expulsado definitivamente de la paz y el sosiego del diario dominical intercalado.21 –Ese chico es responsabilidad mía. El grito de un bebé. –… mirá. Y es responsable. porque soy su Madre. “¿No escuchás?” “¡El nene!”. –Mirá. nena. porque hay ruidos más rotundos que las palabras. acompañado y apuntalado con el mate en soledad ante los kilómetros de una avenida ayuna de todo transporte. señalaba a llanto limpio la . “¡El nene. ahora espantado definitivamente por el estrépito de voces. ¿Con quién te creés que estás hablando? –Tu Papá… –¡No me rompas más con Papá! ¡Estoy enamorada de Claudio! Y además… ¿qué querés? ¿Qué me quede solterona. Porque es mío. –Esto NO se va a repetir. como ella? –¡¿Qué decís?! –Digo que… La cosa quedó ahí.

Y de lo que no se puede hablar con sentido. lo que Thomas Nagel popularizó bajo el rótulo “una mirada desde ningún lugar”. Un imposible. Pero este no era el caso de Claudio. es una idea carente de sentido. agachar la cabeza. Conclusión: Walter llegaba cada vez más tarde. Algo que no existe.22 incomodidad de su encierro. Se limitaba a escuchar. pérdida. Y Claudio tenía cada vez menos energías para combatirlo. la pérdida. Para peor. y dejar que las cosas siguieran su curso. Lo que es peor: estaba empezando a estar hasta acá de su mujer. avanzar– con la cabeza atrapada entre las rejas al otro lado del abismo que desembocaba en la avenida desolada de un domingo a la mañana. tenía que lidiar con un Walter enamorado que se ponía cada día más demandante. Lo que suele pasar en estos casos es que en algún momento. Es lo que tenía. mejor callar. la imposibilidad de retroceder o –como era su idea original. desde mi óptica genialmente enriquecida: Claudio estaba hasta acá de estas minas. 6 Uno de los escasos consensos alcanzados en la filosofía contemporánea es que la idea de un punto de vista carente de todo aditamento personal. dice el libro. Así ocurrieron las cosas. Algo de lo que no se puede hablar con sentido. Se morfaba doscientas. la filtración. torrente. . trescientas veces y un par más también. la grieta deviene filtración.

Aferrado a una esperanza vana. profundo. Pasarse es estar enamorado. Agarrado a una posibilidad remota. húmedo. ahí está Walter. ¿Qué estoy haciendo? Pero al rato Walter se dormía y Claudio ya no preguntaba qué estaba haciendo –ni nada–. Walter. Despreocupado. delicado. Ahí lo vemos. Haciendo un cuatro con las patas. Fumando un pucho. sutil. Nuestro Walter. sensual. vital. el momento que acaso nunca llegara en que él también fuera uno como el resto y la grieta se hiciera torrente. radiante. la suela contra el cartel indicador de calles intersecadas. imponente. nuestro Walter. Este es Walter. onírico. sin saberlo. Y otro. parado en una esquina típicamente ciudadana. por su parte. misterioso. y van… Ahí lo vemos. Quedarse corto es mentir. primoroso. a esperar. Mordiéndose las uñas. prometedor. “Kala” era sugestivo. también se preguntaba qué hacía. “Kala” era el nombre más hermoso del Universo. Y otro. Y otro. a acumular tensiones. ensoñador. invocador y evocador.23 Claudio era una cáscara vacía. a las tres o cuatro de la mañana– una felicidad estúpida lo expulsaba de la cama. típicamente parado de modo típicamente ciudadano. Canchero. . Pero cuando Walter se le echaba encima –últimamente. liberador. Volvía a la cama. etéreo.

Walter?. Walter. A cualquiera le pasa. de ciudadano y típico. Ser el más boludo de todos. Lo queremos torpe o preocupado –pero suelto. Común y silvestre. Ya van dos horas. A todos les pasa. pero es uno más. Como no es un boludo –sólo se dedica a sumar propiedades sin pérdida de ningún tipo–. dan ganas de decirle. Walter podrá ser único. despreocupado. Típica. de modo ciudadano. Eso que cae del cielo no es un mensaje. Puede ser un mensaje aunque solo sea lluvia y aunque no sea un mensaje.24 Ahí lo vemos. Entonces toma una decisión. Walter. Otra cosa como Walter. hermano: rajá. Pero no queremos verlo. Lo queremos suelto. pero (acaso por eso mismo. Llevará la boludez a lugares impensados. . se da cuenta de que es un boludo. es un boludo como pocos. Puede estarte diciendo: rajá. en esos momentos. la quintaesencia del boludo. Elegirá libremente su boluda condición. porque nuestra genialidad no sólo no implica ninguna pérdida sino que también conlleva algunas ganancias que en otros son precios a pagar) no por eso dejar de sorprendernos ante lo –que reconocemos– natural. Puede ser un mensaje. de modo alguno. Walter encarna. y la realizará del modo más pleno que caber pueda. y se siente el más boludo de todos por no hacer nada al respecto. Pero una cosa puede ser otra sin merma de ningún tipo. ¿Qué hacés. que además de cancherito. Es lluvia. Ahí lo vemos y ahí está y entonces nos preguntamos: ¿para qué? Nos preguntamos: ¿por qué? Nos decimos: ¿también a vos? Es que podemos ser geniales. Pero nos vamos a quedar callados. Ciudadana. No queremos que siga parado de modo típico.

Un ideal encarnado en un boludo concreto –él mismo. despreocupado y típicamente ciudadano. ¿quién?. ¿qué hace?! Walter mira al bigote con cara de ¿qué?. agarrado y aferrado a su lugar boludizado por su modo boludo de ser un boludo consuetudinario haciendo un cuatro con las patas y adosado por la suela del zapato al cartel indicador de calles intersecadas.25 traspasando fronteras que se creía infranqueables y fronteras desconocidas. –¡Documentos! Walter mete la mano en el bolsillo. Aristóteles inventó muchas cosas. claro –y como yo no hay ninguno–. Entre otras pavadas. La conclusión de un razonamiento práctico es una acción. es un modo boludo de ser un boludo cancherito. Y sigue clavado. porque claramente se da cuenta de que estar ahí parado. más de tres horas seguidas –ya van más de tres horas seguidas– bajo la lluvia –ya va más de una hora de lluvia ininterrumpida que cala hondo en sus huesos tras haber obviado a su piel y haberle hecho pito catalán a su ropa– es el summum de la boludez. en el entrevero de papeles. Hará de la boludez una idea platónica. . aunque sabe que es una boludez atómica–. estaqueado. Pero nada de adversativos: es brillante porque es una boludez atómica. que no es ningún boludo. –¡Usted. ¿yo? –¿Es boludo? Walter abre la boca y pasan montadas en una Ferrari de Fórmula 1 las ganas bárbaras de decir sí. tiene otra idea –que califica de “brillante”. el razonamiento práctico. dispuesto a satisfacer el deseo policial cuando.

No puede ser peor. tarado? ¿Con quién te creés que estás tratando? Walter agudizó un movimiento postrero. Walter no volvió. pronto se iban a quedar sin nadie a quien . Esa noche. pensó. Ahí notó un desliz. De ahí. La sonrisa empezó a hacerse aún más pronunciada. 7 La verdad es que Tía y Lela estaban en un aprieto: si seguían rompiendo tanto las pelotas. La impresión general de boludez estaba asegurada. La otra descansaba bajo la axila.26 Walter decidió darle una vuelta al asunto. Pero sí. Ya no era un boludo perfecto. pero eso fue todo lo que el incipiente upper-cup a la boca del estómago le permitió. muchachos! Tres bigotes más salieron de un auto verde estacionado a pocos pasos. pero al menos era idiota y estúpida. Como la mano ya estaba quietita en su lugar. En posición fetal –la lluvia empezó a amainar– esperó lo que seguía. ahí la dejó. Relajó los hombros. Papá no pudo sentirse peor. Piña-patada-piña demostraron lo equivocado que se puede estar en posición fetal. pero no se pregunto por qué. rectificó: la realización de ciertos absolutos requieren la renuncia a la pureza. La soltó. Qué boludo. –¡Vamos. Su sonrisa no sería boluda. se dijo el boludo. un rodillazo a la mandíbula y un cachetazo con visos de empujón para abajo lo devolvieron al origen. ¿Qué tal un razonamiento práctico que finalice con la inacción?. Estiró la sonrisa. en procura de un poco de calor. –¿Qué te pasa.

munida de la energía y la experiencia necesaria. Conchita. Pero tampoco es el punto. –Actuás como si nada te importara. por lo que se sabe. Tía. redundantemente. “esto merecería una denuncia policial. con amenazas veladas y todo (como.27 romper las pelotas. (Y esto. –No sos el Hombre que necesito a mi lado. a quien sólo le quedaba asumir el papel pasivo de objeto de rotura de pelotas u optar por romperse las pelotas a ella misma. mirá. Decí que sos mi hermana y te conozco. está bien: no es que Mamá le haya dicho nada de esto a Papá. les daba la espalda ofendida – a veces incluso subrayaba innecesariamente el enojo con un portazo– y marchaba. doblemente primogénito –Papá. rompía insistentemente las pelotas a Mamá. –Sos poco Hombre. Una vez que Mamá se cansaba de defenderse y defender a su reciente marido y co-responsable del pequeño. 8 –¡Sos el hombre más irresponsable del Mundo! –¡Sos el tipo más inmaduro que conocí en mi Vida! –Te falta Voluntad. –No puedo creer cómo alguna vez creí Amarte. –Sos un Cagón. secundada por la mirada cejijunta y concentrada y los comentarios salpicados oportunamente de Lela. que si no…”).) La dinámica –la lógica– era sencilla. Bueno. si bien podía no ser tan dramático para Tía. La cabeza de Papá registraba estos . que después de todo siempre tenía a Lela para romper las pelotas. digamos. sí era dramático para Lela misma. –Andate. tampoco tenía otros hijos–. a romperle las pelotas a Papá de un modo y con una furia difícilmente alcanzados previamente en toda la historia de la Humanidad.

impenetrable. Mamá le prohibió dormir con ella. 10 A la semana de dejar de hablarle. Cuando comprendió que Tía y Lela habían dejado de hablarle. A Papá le hicieron un vacío que ya iba para una semana. se limitaba a agachar la cabeza y asentir. después de algunos instantes de angustia e incertidumbre. 12 … hasta que un día llegó fusilado mil veces del trabajo y metió con cierto esfuerzo la llave en la puerta del departamento. Al final. Pero pocos días más tarde Mamá dejó de hablarle. 11 La cosa siguió así otra semana. más espesa. No giró.28 mensajes en cada una de las reprimendas que Mamá le dirigía. 9 Baste con saber que la cosa se puso espesa. lo vivió como una bendición. Habían cambiado la cerradura. Papá cada vez hablaba menos y menos. 13 .

Era la paulatina e inexorable pérdida de la conciencia en forma de antiguo pater familias renuente a asumir su papel. Abrió los ojos. 14 La barba le llegaba hasta las tetas. Nada. con apenas una pátina de clase media. Era un desahuciado con mal aliento. El piso 12 era el último. sin comida.29 Durmió contra la puerta. Pero la cosa no termina ahí. –Arriba. Negro. El portero. sobre el felpudo. y el aire frío circulaba más frío y más rápido que en el resto del edificio hacia y desde la terraza. Era el abominable hombre de las nieves en traje raído. Tampoco el anterior. Era la incomodidad ambulante de dormir en el piso duro y frío del pasillo de un piso 12. Lo despertó un portazo. Dos metros. 15 Se tiró sobre el felpudo. Fue a trabajar con la misma ropa. Entonces una punta presionó reiteradamente en su estómago. No había comido nada en todo el día. . Papá abrió más los ojos vacíos y dejó al descubierto que tras ellos había lo que todos siempre habían sospechado. Ya no recordaba lo que había hecho dos días atrás. Era el olor de tres semanas sin bañarse.

más nervioso. y tras lo mismo tras los ojos vacíos siempre sospechado por todos y cada uno. ¡Tinggg! La luz roja se apaga. pero aún más flaco. pero seguramente desorbitados. Choca y golpea y hace temblar la puerta. otra vez otro igual a lo mismo. Pero en las grietas hay algo que acecha.30 Y tras lo que había tras los ojos vacíos. Y con ojos acaso vacíos. más de lo mismo. Y haciendo trampa: levita entre las manos de Walter. más demacrado. Walter estrella el puño de huesos afilados contra la coronilla del portero. Walter agarra de las solapas a Claudio y lo pone de pie. cada vez más parecido al igual a sí mismo pero más flaco. La puerta del ascensor se abre. Sólo lo que acecha reaccionó ante la vista de uno igual a él mismo. demacrado y . Los ojos cada vez más ojos abiertos y más abiertos hasta la desorbitancia. quien da medio paso hasta aplastarse contra la pared y apenas poder girar para ver quien se la había dado antes de que una nueva piña pusiera a volar dos satélites dentales dispuestos a clavarse en la pared del departamento. 17 –¡ABRAN! Claudio sigue levitando. parate! ¡No queremos vagos en este edificio! Lo mismo tras los ojos vacíos rebotó contra lo siempre sospechado por todos y cada uno igual a lo mismo tras los ojos vacíos. 16 –¡Dale. Claudio abre los ojos en el momento en que los pies dejan de tocar el suelo y justo antes de golpear con todo el cuerpo por primera vez la puerta.

y más y más. de lo mismo y de lo igual. –¡YA MISMO ME ABREN LA REPUTA QUE LAS PARIÓ… ORROMPOTODO! El giro gira y el golpe es seco y el choque definitivo. pero sí –y claramente– flaco. y más se inyectan en sangre y más se fijan en los ojos abiertos y más abiertos cada vez del igual a sí pero no tan flaco ni demacrado ni nervioso. con una fuerza superior a la fuerza previamente superior.31 nervioso que golpea y estrella y choca el cuerpo de Claudio contra la puerta mientras –¡ABRAN. va a lograr atravesarla por entero. demacrado y nervioso. lo sospechado por todos y cada uno y la nada tras los ojos otrora vacíos replica a la última capa de la cebolla y la cebolla entera. cae dentro de . –¡ABRAN PORQUE SI NO VA A SER PEOR! Claudio golpea con la cabeza y empieza a creer que si le da justo con la parte en que los borbotones hacen más que sangrar. Walter aprieta las solapas de Claudio con una fuerza superior a la suma de todos los golpes dados y. definitivamente fuera de sí. Como la puerta. positivamente desaforado. arroja a Claudio contra sí. Gira sobre sí mismo y golpea sus límites. FORRAS DE MIERDA! Los ojos se le abren más y más. choca y choca y descascara la frontera que lo separa de nada. Claudio. La puerta se abre. Eso que acecha tras lo igual a sí mismo. entonces. se resquebraja y cede.

TORTILLERA DE MIERDA: ¿QUIÉN TE DIO DERECHO A METERTE CON MI MUJER? ¡QUE TE CALLES.32 Walter y Walter. GORDA PELOTUDA –A VOS. Y NO ESE MARIMACHO QUE VA A EXPLOTAR PORQUE NO PUEDE PONERME UN DEDO ENCIMA? –… –VOS: AGARRÁ AL NENE. A VOS. Su cara de desconcierto gana por varios cuerpos. El cuerpo en cuestión podría no haberse puesto a temblar primero y a llorar después y a convertirse en un terremoto tan luego. El cuerpo de la hermana en cuestión podría no haber caído al suelo y golpeado contra la pared. demasiado impresionada para salir de su gorda & fofa & reprimida fortaleza. MIERDA! La mano podría haber estado abierta. por una vez. –¿QUIÉN SE CREEN QUE SON? SON UNA MANGA DE PELOTUDAS – ESO ES LO QUE SON. . con lo que se hace acreedora al segundo lugar. VIEJA DE MIERDA… ¿CUÁNTO TIEMPO MÁS PENSÁS CAGARLE LA VIDA A CRISTINA? ¿NO TE DAS CUENTA QUE SÓLO TE PIDE QUE LE DES UN POCO DE PELOTA? ¿TE OLVIDÁS QUE LA QUE TE VA A DAR NIETOS ES ELLA. toma posesión definitiva de la cáscara vacía que solo pedía un cambio demorado por la distracción del árbitro. REPRIMIDA DEL ORTO. Después –solo después– cae la de Papá. –Y VOS. La puerta se abrió. SÍ. Lela suelta su propia cara de desconcierto. A VOS. El impacto podría no haber sido superior a la resistencia ofrecida por la mole femenina del cuerpo de la hermana de su mujer o de la hermana de su mujer propiamente dicha. Tía sigue temblando por ella misma. Así nos hubiéramos ahorrado el llanto de Lela. Solo cuando termina de comprender. –… ¿dond… dond…? –¡AGARRÁ AL NENE! Mamá toma la delantera.

deja que su mujer tomara la iniciativa. Había trepado por las rejas del corralito hasta alcanzar el punto más alto. pero la peor parte se la lleva ella. Lela se pone detrás. Una vez ahí. Pero como ignoraba dónde está Matías. pero Papá rápidamente gana el lugar y se convierte en el acompañante exclusivo. La mirada mirándose en la imagen reflejada en el espejo. Todas las miradas caen sobre Matías. Así que se puso de pie. Dándoles la espalda. 18 –¿Qué dijo? Silencio. Todo su cuerpo y cada rayo mental quieren dejar atrás a Mamá y solucionar por sus propios medios todos los problemas del mundo. Fin del silencio. Abre la puerta del cuarto –de su cuarto– y frena en seco al segundo paso. Lela de hecho se lleva puesta a Papá. y tiene que frenar con una violencia aún mayor para no llevársela puesta. Incluso la de Matías. Ahora abre la boca. que tiene que agarrarse al picaporte para no caer. –¿Qué dijo? –¡Shhh! –¿Qué dijo? –¡Shhh! –… ¿Qué dijo? ¡¿Qué dijo. se dejó caer sobre la cómoda pegada a la pared.33 Mamá sale corriendo. De pie. qué dijo…?! . Gateó un poco y decidió que ya tenía suficiente de esa pelotudez. Así lo encontraron. Papá entra tras ella. Ahora levanta la mano y apunta al espejo. ante la ignorancia generalizada.

–A ver… mmhh… – ‘Aías’. –Bajalo de ahí. –¿Qué querés comer hoy? –… no sé… –¿Tortilla? –Dale. –¿‘Dale’ qué? ¿Tortillas o milanesas? –Milanesas. –¿O fritas? –Ensalada. No tiene sentido. No pronuncia la ‘p’. Algo como ‘aía’. –… al final como que pronuncia una ‘s’. –No dijo nada. –… a ver… ¿segura que no es ‘Papá’? –… no. –¿Milanesas? –Dale. –Bueno. –… –… –¿Qué dice? –… algo como… como ‘aáa’. No tiene sentido.34 –¡Shhh! –Dijo ‘Mamá’. . No puedo ir a trabajar así. –¿Con ensalada? –Ensalada. –… no es ‘mamá’. –… ¿al corralito…? –Yyy… –… –Me voy a bañar. –… no. –No.

35 –¿Lechuga y tomate? –Me voy a bañar. NOTAS . –¿Le pongo zanahoria? –Me voy a bañar.

opción obligada por la triple condición de trabajadores asalariados de (a) Papá. ¿no? Si bien no era una alternativa impracticable. que él contó a Matías) sostiene que la intención de sus padres fue ponerle “Walter Claudio”. las más fáciles. La historia oral (que le contaron. (b) Mamá y (c) Tía.i i Él. si no múltiples. pero de ninguna manera un riesgo real. les aseguro. la zona. sí era nada práctica. vi Y no. a no ser que de hecho se optara porque alguno de los adultos empleados en el sector administrativo del polícromo abanico de pequeñas y medianas industrias que nutrían el país por ese entonces y ya no se hiciera cargo del muchachito inquieto. Papá se llamaba “Gualterio Claudio”. (Premisa 3) Así que todos terminan llamando al bebé de cualquier modo. por caso. ¿Les cuento? Pregunta: ¿quién quería llamarlo “Federico”? Respuesta: Mamá. más bien: los llamados no tienen la culpa de lo que sale de la boca de Otros– por el segundo nombre. v De destacar aquellas que más probabilidades de satisfacción paterna albergan: las más lindas. al menos duales: la opinión de los prospectos de auténticos-“entendidos en la materia” (todo el alumnado) + la opinión de los miembros de la fuerza de seguridad nacionales que patrullaban. abierta y veladamente.i Título de la ponencia: “Los nombres de los Pailos”. Matías. lo que no dejaba más opción que dejar al bárbaro a cargo de la jubilada. antes que nadie. Opte por uno criollo. (Premisa 2) Todo transcurre en el departamento de Tía. en compañía de Lela. en el que la familia vivía. no lo es. Pero no. . de momento. las más putas. hacinada. (Premisa 1) Pregunta: ¿quién quería que las cosas no fueran como Mamá quería? Respuesta: Tía. sí tuvo en claro más o menos desde temprano por qué lo llamaban “Matías” y no “Federico” (porque el nombre completo del hijo del héroe de nuestra historia es “Federico Matías”). Papá no supo nunca por qué prefirieron decirle “Claudio” en lugar de “Gualterio” (o incluso del menos incómodo “Walter”). la habitual responsable de la mayoría de los cuidados del futuro genio. en cambio. lo que chocó contra la férrea oposición de las autoridades del Registro Cívico (-Militar): “Walter” es un nombre foráneo. ii Título de la ponencia: “Los nombres de los Pailos 2”. caballero. Y si había algo que esta gente no podía soportar eran los chistes fáciles. los jueguitos de palabras. Cortázar era sospechoso (en ese tiempo. menos “Federico”. iv Las fuentes de terror eran. Así que cortaron por lo sano y agarraron lo más parecido que había en el mercado: “Gualterio”. más para los últimos que para los primeros). de hacerse llamar –de llamarlos. (Conclusión) iii Porque Walter también era Claudio en todo aspecto que no fuera su relación con las mujeres. Porque después está este temita que parece una tradición familiar pero que. Que finalmente resultó ser un nombre alemán. suscribía a este parecer –sin que por ello pudiera aportar mucha justificación a favor del mismo.

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