Ejercicios Espiritual de San Ignacio de Loyola San Ignacio de Loyola, autor del libro de los Ejercicios, nació a fines

del siglo XV, en 1491, en Loyola, provincia de Guipúzcoa, en el país de los vascos. De este pueblo San Ignacio heredó fuertemente su sentido de libertad, su fortaleza física y el temple de su espíritu. En el sentido histórico de los Ejercicios de San Ignacio, las gracias espacialísimas fueron muchas a lo largo y ancho de su vida. Pero, la iluminación extraordinaria de su entendimiento, él recibió un día a la orilla del río Cardoner en Manresa. De esta experiencia mística San Ignacio aprendió muchísimas cosas sobre la fe, sobre la vida espiritual y sobre conocimientos humanos. –También en Manresa San Ignacio pasó un período durísimo de tentaciones, angustias y desesperación-. Formación académica: San Ignacio, sentía en su interior un gran deseo de ayudar espiritualmente a los demás. A los 33 años de edad, comenzó a aprender el latín; a los 38 años de edad, comenzó sus estudios de filosofía, en 1532 se graduó de bachiller. En 1536 recibió la maestría en filosofía. Estudió teología, no para graduarse, sino sólo como preparación para el sacerdocio. Los Ejercicios Espirituales de San Ignacio no son un libro para leerse de corrido. Son notas para pensarse y estudiarse. Es como un manual de yoga, cuyos ejercicios tan sólo un instructor competente puede enseñar, graduar y organizar con acierto y eficacia. Como toda obra humana, los Ejercicios Espirituales están fuertemente marcados por la personalidad de su autor y por el ambiente cultural en que los escribió. Los Ejercicios Espirituales tienen como base de apoyo el reconocimiento de Dios como el único absoluto. El que los practica debe pretender una doble finalidad: Buscar y hallar la voluntad de Dios en el enfoque y organización de su vida, dentro de la historia de la salvación; y trabajar metódicamente para aprender a no dejarse influenciar en sus decisiones por atractivos o repugnancias desordenadas. Los Ejercicios de San Ignacio se hacen, no se leen o se oyen. El Ejercitante es siempre el sujeto de toda la experiencia. Lic. N. Borges borgesnatanael@profesores.com

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