LA IMPORTANCIA DE UNA HUERTA ORGANICA

Todos necesitamos estar bien alimentados, para ello hacer una huerta orgánica nos puede proveer de una alimentación sana y completa. En la huerta orgánica se puede producir una gran variedad de verduras, las que brindan vitaminas y minerales, asegurando de esta manera una alimentación equilibrada. Una huerta orgánica es sinónimo de agricultura ecológica, ya que no se requieren muchas herramientas, ni productos químicos en todo el proceso de cultivo, recolección, manipulación y conservación. Todos los productos que se utilizan como fertilizantes y plaguicidas son de origen natural. Se emplean métodos como la rotación de cultivos, enterrado de los rastrojos para reutilizar sus elementos nutritivos o quemarlos, si existen enfermedades. Algunos de estos métodos se utilizaban antiguamente, pero resultan innovadores por haberse dejado de utilizar desde hace años. Hacer su propia huerta orgánica será una experiencia en la cual aprenderá muchas cosas nuevas y comprobará que las verduras producidas con abono natural tienen un mejor olor, sabor y calidad, que las verduras tratadas con agroquímicos.

¿CÓMO SE FORMA LA BUENA TIERRA EN NUESTRA HUERTA?

Desde el punto de vista agronómico, la tierra cultivable es la delgada capa de 20 a 30 cm que trabajan y exploran las raíces de las plantas. Esta capa difiere de las más profundas porque contiene materia orgánica y porque en ella se da una intensa actividad biológica. La tierra es algo vivo, en ella viven millones de organismos y microorganismos que trabajan continuamente para producir los nutrientes que sirven de alimento a las plantas. Por esto se la llama tierra orgánica.

¿CÓMO SE COMPONE LA TIERRA ORGÁNICA?

La tierra orgánica se compone de dos partes:

Mineral: se origina a partir de la trituración natural de las rocas que dan origen a la arena, limo y arcillas, y conforma del 90 al 98% del suelo. La proporción de estas partículas define los distintos tipos de suelo: arenoso, arcilloso o franco. Orgánica: se compone por todos los organismos vivos o el producto de su descomposición, el humus, y conforma del 2 al 20% del suelo. Con un valor de 5% tenemos una buena fertilidad. El humus, junto a las arcillas, sirve para almacenar los nutrientes para las plantas, permite la circulación del aire necesaria para la respiración de las raíces. El humus no es eterno en el suelo, se va degradando a razón de un 2% por año por acción de los microorganismos y el laboreo del suelo. Por esto es fundamental y necesario aportar constantemente materia orgánica a la tierra, ya sean en forma de estiércol (guano), abono compuesto, abonos verdes, restos de cultivos, etc., para lograr y mantener una buena fertilidad.

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