Marsilio Ficino

De Amore
Comentario a «El Banquete» de Platón

Traducción y estudio preliminar Rocío de la Villa Ardura TERCERA EDICIÓN

tecnos

TITULO ORIGINAL: De Amore Commentarium in Convivium Platonis (1594)

Diseño de colección: Rafael Celda y Joaquín Gallego

1.a edición, 1986 2.a edición, 1989 3.ª edición, 1994 Reimpresión, 2001

Reservados todos los derechos. El contenido de esta obra está protegido por la Ley, que establece penas de prisión y/o multas, además de las correspondientes indemnizaciones por daños y perjuicios, para quienes reprodujeren, plagiaren, distribuyeren o comunicaren públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la preceptiva autorización. © Traducción, presentación y notas, Rocío DE LA VILLA ARDURA, 1986 © EDITORIAL TECNOS (GRUPO ANAYA, S. A.), 2001 Juan Ignacio Luca de Tena, 15 - 28027 Madrid ISBN: 84-309-1237-1 Depósito Legal: M- 44.466-2001 Printed in Spain. Impreso en España por Closas Orcoyen

ÍNDICE
INTRODUCCIÓN................................................................................................Pág. XI SOBRE LA TRADUCCIÓN.......................................................................................... XLI BIBLIOGRAFÍA......................................................................................................... XLIII

DE AMORE O COMENTARIO A «EL BANQUETE» DE PLATÓN
DISCURSO PRIMERO: CAPÍTULO I....................................................................................................... CAPÍTULO II. Regla para alabar al amor. Cuál es su dignidad y grandeza....... CAPÍTULO III. Del origen del amor.................................................................. CAPÍTULO IV. Sobre la utilidad del amor......................................................... DISCURSO SEGUNDO: CAPÍTULO I. Dios es bondad, belleza, justicia, principio, medio y fin............. CAPÍTULO II. Cómo la belleza de Dios engendra amor................................... CAPÍTULO III. La belleza es el esplendor de la bondad divina y Dios es el centro de cuatro círculos.................................................................................. CAPÍTULO IV. Cómo habla Platón de las cosas divinas................................... CAPÍTULO V. La belleza divina resplandece a través de todas las cosas y es amada en todas................................................................................................. CAPÍTULO VI. De las pasiones de los amantes................................................. CAPÍTULO VII. De los dos nacimientos de amos y de la doble Venus............. CAPÍTULO VIII. Exhortación al amor. Del amor simple y del amor recíproco CAPÍTULO IX. Qué buscan los amantes............................................................ DISCURSO TERCERO: CAPÍTULO I. El amor está en todo y para todo................................................. CAPÍTULO II. El amor es el autor y el conservador de todas las cosas............. CAPÍTULO III. El amor es maestro y gobernador de las artes........................... CAPÍTULO IV. Ningún miembro del mundo odia a otro miembro................... DISCURSO CUARTO: CAPÍTULO I. Exposición del texto de Platón sobre la antigua naturaleza del hombre............................................................................................................. CAPÍTULO II. Exposición de la opinión de Platón sobre la antigua forma del hombre............................................................................................................. CAPÍTULO III. El hombre es el alma misma y el alma es inmortal.................. CAPÍTULO IV. Que el alma fue creada ornada con dos luces, y por qué desciende en el cuerpo..................................................................................... CAPÍTULO V. Por cuántas vías el alma retorna a Dios..................................... CAPÍTULO VI. El amor lleva al cielo, distribuye los grados de felicidad y da gozo eterno....................................................................................................... DISCURSO QUINTO: CAPÍTULO I. El amor es felicísimo, porque es bello y bueno........................... CAPÍTULO II. Cómo se representa el amor y porque partes del alma se conoce la belleza y se engendra el amor.......................................................... 5 7 10 14 21 23 26 31 35 36 38 41 47 51 53 56 60

65 67 69 72 74 79 85 87

...................................................... por encima del ángel...................................... CAPÍTULO VII.......... Sobre las almas de las esferas y de los demonios.................................................. CAPÍTULO XVIII................................................. Qué pasiones se encuentran en los amantes por causa de la madre del amor...... Saturno castra al Cielo y Júpiter ata a Saturno.................... CAPÍTULO II. el alma y el cuerpo. del ángel.. por encima del alma.......................... CAPÍTULO VII.... CAPÍTULO XII............. CAPÍTULO XI.. CAPÍTULO XVI................................... CAPÍTULO XIII............ Del orden de los demonios venusianos y cómo lanzan las flechas del amor.......................... CAPÍTULO XI....... Del nacimiento del amor...................... CAPÍTULO V.............................................................. 91 95 98 101 105 107 110 111 113 115 117 121 123 125 128 131 133 136 140 143 151 159 163 166 168 170 175 177 180 185 DISCURSO SÉPTIMO: CAPÍTULO I................ En todas las almas hay dos amores....................................................................................CAPÍTULO III..... CAPÍTULO XIV......................................................... Dios.......... CAPÍTULO VI....... pero en las nuestras............................. CAPÍTULO XIII................................ El amor reina sobre la necesidad....... CAPÍTULO X............................... CAPÍTULO VIII............... Qué comparación hay entre la belleza de Dios. CAPÍTULO IV. 193 CAPÍTULO III................................................... Retrato del amor......................................................... De dónde viene el amor hacia los hombres y hacia las mujeres.......................................... CAPÍTULO III.......... De qué modo la luz de la verdad está en el alma.. Cómo........................... 198 ....... Sócrates fue un amante verdadero y semejante a Cupido............... CAPÍTULO XIX. Qué dones tienen los amantes a causa del padre del amor.................................. CAPÍTULO VI.................................... cinco...................................... Cuál es la utilidad del amor a partir de su definición.......... Del amor bestial.................................................................... CAPÍTULO XII............................ el ángel.... El amor es más antiguo y más joven que los otros dioses.................. De los dones del amor......................... El amor está entre la belleza y la fealdad y entre Dios y el hombre.... CAPÍTULO V.................. DISCURSO SEXTO: CAPÍTULO I............. CAPÍTULO IX...... CAPÍTULO IX....... Comparación entre Dios................ CAPÍTULO X. Cómo se debe amar a Dios........................................... bajo el reino de la Necesidad... De la virtud del amor....................................... o que la belleza es incorpórea.......... CAPÍTULO XVII. del alma y del cuerpo... que es una especie de locura.................................... Qué artes conceden los dioses a los hombres y qué dioses las conceden................. CAPÍTULO XV........... Cómo somos seducidos por el amor......... CAPÍTULO VIII.............................. Cómo nacen el amor y el odio......................... 189 CAPÍTULO II.................................................... el ángel............................................................. Cuántas cosas se requieren para que una cosa sea bella y que la belleza es un don espiritual......... CAPÍTULO IV.. Conclusión de lo anteriormente dicho y opinión del filósofo Guido Cavalcanti................................ La belleza es el resplandor del rostro de Dios........................... De los siete dones que Dios concede a los hombres a través de los espíritus intermedios.......... Introducción a la discusión sobre el amor.................................................................................................................................................... Cómo el alma se eleva de la belleza del cuerpo a la belleza de Dios........ Por encima del cuerpo está el alma....... De los dos amores y que el alma nace dotada de verdad......... La belleza es algo incorpóreo..............

.................. Proemio a Giovanni Cavalcanti... CAPÍTULO XIII.... APÉNDICES: I... II.......................................................... Proemio a Giovanni Pannonio...... De qué modo los amantes somos fascinados.. CAPÍTULO V....................................... CAPÍTULO XIV. Carta a Giovanni Antonio Campano.................. Cómo el amante se hace semejante al amado........ CAPÍTULO VIII................................................ De qué modo se debe dar gracias al Espíritu Santo que nos ha iluminado y animado en esta disertación.......................................... CAPÍTULO IX.................................................................. El amor vulgar es una perturbación de la sangre........................ CAPÍTULO VII............................................... CAPÍTULO X....... Cuan útil es el verdadero amante............. Es propia del amor vulgar una especie de fascinación.................................. Cuan fácilmente somos envueltos por el amor en sus redes.................. Cardenal Sienes... CAPÍTULO XII....... 200 205 208 210 211 213 215 216 218 219 222 225 226 229 231 231 232 233 ÍNDICE DE MATERIAS....... Proemio a Francisco.................................... Por qué grados los furores divinos elevan el alma........................ 239 ....... Por quiénes principalmente somos seducidos.......................... Cuan nocivo es el amor vulgar.......... De todos los furores el amor es el más excelente........................ III.. CAPÍTULO XV........ Cuan útil es el amor divino........ IV. 235 ÍNDICE DE NOMBRES.......................... Acerca de un efecto asombroso del amor vulgar.................... CAPÍTULO XVII................ Del modo de librarse del amor vulgar............................................... CAPÍTULO XI........................................................... y acerca de sus cuatro especies. CAPÍTULO XVI........ CAPÍTULO VI.......CAPÍTULO IV.........

El proyecto de la Academia surgió vagamente en Cosme de Medici3 cuando conoció a Gemisto Pletón en la «llegada de los griegos» a Florencia para el Concilio de la unión de las dos Iglesias (1439). de dilettanti. 5 E. fue precisamente esta imagen de celebración la que quedó plasmada para los mitos futuros en la ficción del Comentario a «El Banquete» de Platón como la representación típica del círculo neoplatónico florentino. conoce al hijo de éste. II. músicos. comenzará a hablar5 de Platón y de Plotino. como decía. 1961. Y. en 1463. y la hegemonía intelectual sigue en manos de Aristóteles. Laterza. Tras Cosme. y el breve período continuista de Piero il Gotoso. y este alejamiento de la vida pública de la ciudad el fundamento del trato «alegre y juvenil» que para Ficino conllevaba la familiaridad platónica. La Academia de Careggi fue la primera y el modelo de las numerosas academias no oficiales. levadura de la gracia y solaz de la vida». II. Argirópulo. 174 y ss. Bari. Medievo e Rinascimento. y que se atenían. p. p. 3 M. Después.. si bien ritual. bajo la continuidad del poder de su familia. Massai. 43. Madrid. «Le problème des influences byzantines sur le platonisme italienne de la Renaissance». desde entonces. como la propuesta más incisiva de la renovado humanista. Letters. un utópico Estado platónico en Florencia. Diotifeci. 1954. liberación para los cuidados y nutrición del genio. En ella afirma: el banquete es «descanso de las tareas. Ficino. En definitiva. subraya que su fin es la «dulce comunión de la vida». a una rala disciplina. 1 2 M.537. alimento de la buena voluntad. escasa importancia de los elementos materiales del banquete. y poco después. Bulletin de l'Association Guillaume Budé. Cosme. Trad. 4 A. un joven fervientemente interesado por Platón. coincidiendo el esplendor de la Academia con el período laurenciano. altos comerciantes. cast. junto con influencias caldeas y estoicas. 1. el joven Lorenzo de Medici. Garin. Comienza el mecenazgo de Marsilio Ficino. y la villa de Careggi. Storia della Academia Platonica. Pletón no sólo era enemigo de ambas.[XI] Introducción FICINO Y LA SENSIBILIDAD CULTURAL DE SU TIEMPO En una carta dirigida a su amigo Bernardo Bembo1 Ficino trata de la sufficientia. Sin duda. Cosme le regalará la Opera de Platón. algunos escritos pitagóricos. Con ocasión de sus informales manifestaciones se reunían amigos y discípulos de Mar-[XII]-silio Ficino. profesor aristotélico del Studio florentino. basado en el platonismo heterodoxo de Mistra4. el Pimandro de Hermes Trimegisto. fine. condimento y auctoritate del convivium. el grupo neoplatónico irá unido para la posteridad con la edad lla-[XIII]-mada áurea del Magnífico. materia. tras insistir en la. recogerá el proyecto de Careggi como algo ya perteneciente a su casa y. Hay un litigio entre platonismo y aristotelismo. educado por Landino y Ficino mismo. Pero no es hasta los últimos años de su vida cuando Cosme. Studi e ricerche. A. a través de Landino y también de su médico personal. hombres de Estado. forma. . Opera. y hombres que a menudo eran algunas de estas cosas simultáneamente. Taurus. Ficino. sino que además ofrecía un sistema político-religioso alternativo. poetas. del Renacimiento2. condimento de la amistad. p. es demostración de amor y esplendor. 1973. parece vislumbrar la posibilidad de crear. Della Torre (1902). la moda de Platón pasa. 51. religiosos. modo. la de Plotino. era a la búsqueda de esta compartida distensión a lo que acudían los miembros de la Academia a la villa de Careggi. entonces.

de vivir. Garin (1958). encarnando los principios del programa ficiniano. y a la genial. formó un foco de difusión e implantación de una ideología que. de la escolástica-tomista. el pensamiento ficiniano. este mismo trabajo lo realiza con Plotino. Klibansky (1939). los nuevos burgueses sustentadores del poder. Además. traduce las obras completas de Platón. es sin embargo el único pensador de su tiempo que compone un sistema filosófico completo y original. más allá de la institución familiar. ver R. y otros muchos autores de la amplia tradición platónica contemplada por Marsilio. el movimiento que en este momento de inestable transición y continua inquietud cambia el curso del pensamiento occidental. sumada a las demagógicas acciones políticas de Lorenzo. He aquí la auténtica capacidad de un filósofo que puede captar las preocupaciones de una sociedad y señalar el comportamiento futuro de su sensibilidad. luego. religioso. la labor de Ficino adquiere una importancia capital al reavivar cuantitativa y cualitativamente la tradición platónica en la historia del pensamiento occidental. Por una parte. Dentro de la amplia gama que ofrece el panorama cultural del Quattrocento. sometidas a la culpabilidad y autocensura de la originalidad medievales. la formulación de una cosmovisión nueva que marcará profundamente las líneas generales del siglo XVI. como decíamos al abrir esta introducción. Anterior a los descubrimientos científicos que cambiaron la faz de nuestra Tierra. Por otra. va proyectándose en la ciudad florentina y. Hay en un primer momento una asimilación de la cultura romana. filósofo y músico. También. su villa y su compleja [XV] vida social— se fortalece el papel de la mujer y. afirmación de la conciencia gnoseológica cartesiana.Entre el Medievo y el pensamiento moderno se encuentra el Humanismo renacentista. como el pequeño tratado o el epistolario—. se sienten impelidos a abandonar la oscuritas y ruditas medievales y a recuperar la claritas y elegantia olvidadas. o el eclecticismo característico aún del humanismo diseminado además en los típicos géneros literarios renacentistas. Surgen E. la que se leerá hasta el siglo XVIII. La selecta clientela de la Academia. del epicureismo al estoicismo. Animados por el afán de redescubrir el sentido de las palabras de los hombres. es el humanismo italiano. que se desarrollará en los treinta años de su dirección de la Academia. Basado en el intento de la síntesis de platonismo y cristianismo. hasta entonces parcialmente conocido6. En la Academia de Careggi. las asociaciones de libre elección. Studi sul platonismo medievale. pero en ningún caso espontánea. los sucesos concretos de la convivencia comienzan a adquirir una importancia desconocida. Ficino. 6 . a veces con su pedantería libresca y grotesca imitación de los «antiguos». agitados por las anticipatorias palabras del De ignorantia de Petrarca. Los humanistas. como veremos. en otros Estados italianos. En el excedente de las esferas de la vida del comerciante —su casa en la ciudad. como la amistad o el amor. pues en este tiempo son varias las repúblicas que mantienen el equilibrio social a instancias de un ambiente cortesano. a pesar de ser un verdadero humanista en muchos de sus rasgos —como la diversidad de sus intereses y ocupaciones. y hay un encuentro posterior con el mundo griego. puntualmente comentado por Ficino. al nuevo Aristóteles de las Éticas y los libros Económicos. Y es en este paso del primer humanismo al humanismo maduro donde aparece la figura de Marsilio Ficino. Fruto de la recién estrenada ociosidad de la burguesía ya asentada. será. verdadero enemigo del humanismo. dominado por las preocupaciones éticas del hombre. pues de él se puede decir que fue médico. en suma. conspirador. retoman los textos clásicos y deciden reinterpretarlos en otra clave. se crea una forma de pensar y de sentir. astrólogo. The Continuity of Platonic Tradition. con tal fortuna que es esta versión del pen-[XIV]-samiento platónico.

Con todo.. En el Renacimiento. con su pretendida ortodoxia en el De christiana religione expresa la disconformidad. En el conjunto heterogéneo de la obra ficiniana hay que distinguir. ante la situación de la Iglesia y. Pero principalmente en su obra más esforzada. de un lado. trabajos más oficialistas. no es un error afirmar la coherencia de su recorrido intelectual. la necesidad ambiental del paso al heliocentrismo. y una extraña cadena formada por su síntesis personal del pensamiento alejandrino e imperial de los siglos III y IV. como a otros autores. que es orientado por una fortísima erudición. como el De lumine o el De sole. el tono extravagante y soñador del Cinquecento. el tema del alma no se planteaba en términos de cuestionamiento de su existencia. y todo ello traspasado por la dimensión estética. una nueva opción religiosa. para Ficino. en la Disputatio contra iudicium astrologorum hace su aportación a la controversia sobre astrología. la Teología platónica. datará sin escrúpulos filológicos en fechas muy anteriores a las reales— a un Platón superior pero reconciliable con Aristóteles.nuevos sentimientos que deben conocerse y falta una ideología propia que respalde la situación de esta nueva clase dirigente.. de otro. sino más bien de definición de su naturaleza. Ficino traduce el De Monarchia de Dante dentro del programa de recuperación medicea del héroe republicano de las letras para el nuevo panorama político. Con todo este material. aúna platonismo y cristianismo. tal [XVI] como hiciera Landino con la lujosísima edición de la Divina Comedia con ilustraciones de Botticelli. Agustín a Sto. y otros temas herméticos y mágicos que darán mucho juego hasta el siglo XVII. construcciones más personales. de una manera más general. diseña una nueva tipología de los temperamentos en el De vita. en el De amore hablará largo y tendido sobre los nuevos sentimientos y la contemplación como aspiración ideal de vida. de otro. la posibilidad de felicidad lejos de la incertidumbre de la muerte. tratados. marca un parámetro más que razonable en comparación con las rigideces que se expresarían en la Reforma y la Contrarreforma. por ceñirnos a la palabra de los textos.. la autoridad indiscutida de una larga lista de pensadores que a su vez se encuentran enmarcados en la idea de tradición platónica. compartida con todos sus contemporáneos. o en el concepto más extenso de pia philosophia: desde Orfeo y Hermes Trimegisto —al cual. un nuevo ideal de vida. de un lado. con las consecuencias decisivas que se desprenderán de la melancolía para la teoría del genio y. Ficino crea. una cosmología. nunca se sabrá con seguridad si Ficino tuvo mucho que ver con la aceptación de este postulado como dogma por parte de la Iglesia (1512). por fin. especialmente en Francia y Alemania. El alma. el seguro camino hacia la interioridad. con su enorme flexibilidad ante las posibles vías hasta Dios. traducciones y. el cristianismo de S. Recoge. Y es el pensamiento de la Academia platónica el que va a dar nombre a esos sentimientos y a ofrecer una cosmovisión legitimadora. Marsilio Ficino forma una nueva psicología. de acuerdo con la política cultural medicea o con su carrera de clérigo y. . da consuelo en calidad de médico a la desolación causada por la epidemia de peste en su Consiglio contra la pestilenzia. casi con espíritu medieval. Haciendo un rastreo de algunas de sus obras más significativas es fácil imaginar a qué tipo de mentalidad está respondiendo y guiando el trabajo ficiniano: desde aspectos públicos y concretos de la sociedad a las elucubraciones más individualistas que van tomando cuerpo en la segunda mitad del Quattrocento. Posiblemente. añadiendo. Tomás. en tratados más específicos. y da una teoría del alma que subraya su inmortalidad. va a ser el firme apoyo ontológico de su sistema.

En las obras de algunos miembros de la Academia encontramos las primeras adaptaciones del De amore. editada en 1484. en 1469. Indudablemente. Este mensaje de alegría terrena a través de la iniciación hacia una interioridad profunda en la que encontraremos la armonía propia en consonancia con la armonía de las estrellas y de la creación entera. Además de estas dos versiones existe una tercera. Kristeller (1981). pues ésta es la primera vez que aparece como mecenas del círculo platónico—. laetus in praesens»8. son.. con al menos veintitrés ediciones hasta 1602. incluida en la traducción de las obras de Platón y sus comentarios. Marsilio compone el Comentario a «El Banquete» con su amicus unicus. titulada De amore. ya en su madurez. «Todos son dirigidos por el bien al bien. Esto es interesante. los que aseguran la felicidad en esta tierra y. como veremos. Historia de las ideas estéticas en España. Cavalcanti acude a consolarle. pensó que la vulgarización en italiano tendría éxito entre círculos menos doctos. aunque la solución última del problema. p. fuge excessum. 1974. pese a su mayor sensualismo. entonces. pero esta aceptación estaría reservada a sus variadas imitaciones. J. p. La preocupación por la muerte y la carencia de felicidad real y completa en esta vida guían el desarrollo intelectual de Marsilio Ficino. Giovanni Cavalcanti. como L 'altercazione o las Selve d"amore. A raíz posiblemente de una crisis en el temperamento melancólico de Marsilio. 7 8 M. 485-591.En los umbrales de la Academia una inscripción [XVII] decía7: «A bono in bonum omnia diriguntur. y como ya había hecho Ficino en el último discurso con el «Donna mi prega» de Guido Cavalcanti. Nelson (1958). O. como el amor. Firenze. contento en el presente». Laetus in praesens neque census existimes. pp. pero su repercusión rebasó con mucho los límites de un tratado filosófico11. Madrid. subtitula a su compendio. el acto se celebra en Careggi. La influencia del Comentario. lejos de las convencionales soluciones de su época por la gloria o el patrimonio familiar. en vulgar. . en la vida ultraterrena. 4. 609. Robb (1935). Al igual que la Teología platónica. ya que Ficino sólo es sobrepasado en su siglo. o de la inmortalidad del alma. traducida por Ficino mismo. Niccoli y P. la Teología platónica. Lorenzo también tomaría prestadas frases literales de Ficino en otras obras. Opera. termine finalmente en el más allá. S. en cuanto a divulgaciones. Ficino. CSIC. Ch. y N. Lorenzo en el Commento ad alcuni sonetti. y de hecho no se llegó a editar hasta 1544. Menéndez Pelayo. huye de los negocios. la edición latina. «Marsilio Ficino letterato e le glosse attribuite a lui nel codice Caetani di Dante». En 1475. 1. A. es el impulso singular de la filosofía ficiniana. No obstante. En su juventud se interesa profundamente por Lucrecio. corrió la misma afortunada suerte de ésta. 68. 9 S. no estimes los bienes ni desees dignidad. 11 Para la influencia. Mientras tanto.a ed. algunos personajes han cambiado y el volumen viene aumentado por todas las referencias astrológicas. ver M. después. Marsilio Ficino e il ritorno di Platone. por Alberti y Landino10. Lorenzo es ahora el verdadero an-[XVIII]-fitrión del Convivium —dato significativo. Viti. sigue al pie de la letra las principales ideas de Ficino en la interpretación de sus versos. huye de los excesos. estuvo bien asegurada entre las clases cultas. Ficino entregará a Lorenzo una segunda versión con algunas modificaciones9: formalmente el manuscrito consta de una capitulación inexistente en la anterior. fuge negotia. la caracterización del hombre — polarizada en el alma y la situación intermedia de ésta en la jerarquía del universo— y movimientos del alma. Dependiente de la tradición anterior del comentario al poema. 10 P. ver J. neque appetas dignitatem. Contento en el presente. 1984. Gentile. Para su influencia en España. Festugiére (1941). y de esta colaboración surge la mejor y más bella síntesis del pensamiento ficiniano. Le Lettere.

Esta síntesis y esta indiferenciación es lo que engendra la riqueza de influencias. la moda del amor desembocará en los «dubbi» sobre celos y caprichosas distinciones. Pero la influencia del De amore no sólo va a marcar la sensibilidad cultural del Cinquecento. Ficino. En Salutati o en Alberti se trata el valor del amor como base de la familia. el tratado sobre el amor. 861. Bruno. Donne. con tratados del tipo Del perfetto matrimonio o Della perfetta vedovenza. Gombrich. A partir de Ficino el enfoque filosófico del amor queda convertido al platonismo. en Francesco Cattani da Diacetto. comienza con Ficino y termina en el siglo XVII. Así. como instaurador del sentido de comunidad en la Academia de Careggi. es cierto. verdadero manual de educación del joven cortesano en el XVI. con un talante más poético. como Botticelli. o estudiosos cercanos a él. BIEN La primera pregunta de carácter general que se plantea con el De amore es si nos encontramos ante el comentario de un traductor aventajado o ante la obra de un pensador original. su mejor discípulo. LA CONSTRUCCIÓN CIRCULAR: BELLEZA. Wind. Miguel Angel. Shaftesbury. La observación más simple e inmediata sobre estos dos «banquetes» nos revela una distinción significativa. Baste afirmar que el Comentario a «El Banquete» es un pretexto para exponer el propio pensamiento ficiniano. como un amor intelectual entre amigos. . tema de 12 M. trata indiferentemente de varias acepciones: el amor. o en su función cívica. Spenser. la amistad. Toda la producción posterior es deudora de uno o de [XX] los dos. conexiones ya estudiadas por miembros destacados del Instituto Warburg. La poética originalidad de Ficino iluminará la base iconográfica de las obras de los principales artistas italianos de la época. p. En sus epístolas amatorias recurre a menudo a imágenes recogidas de los poetas toscanos y el stil novo. Con el tiempo. Tasso. a G. el comentario de Pico es la primera señal de disensión entre éste y Ficino. va unido siempre a reflexiones sobre la belleza y su apreciación a través de la vista y el oído. desde el aristotélico Nifo. la caritas cristiana. y el marco del discurso promete ya la vinculación del amor.[XIX] Otra versión será la de Girolamo Bienivieni y el comentario del poema realizado por Giovanni Pico della Mirandola. Ficino acuña el término de «amor platónico» como verdadero fundamento de la amistad12. pero también por las metáforas lumínicas que le ponen en conexión con el poema-visión de Buonincontri. manteniendo de alguna manera las características de los originales: el amor considerado es más bien un fenómeno antisexual. Panofsky. encontramos toda una larga lista de pensadores. como André Chastel. Pico pone en solfa muchos de los conceptos ficinianos sobre el amor.. los diálogos y tratados sobre el amor se multiplican por toda Europa.. En la esfera filosófica del Quattrocento el amor ya había merecido atención. El De amore. que con el De amore y el De Pulchro retiene las notas más originales de Marsilio Ficino. Tras I asolani de Bembo e Il Cortigiano de Baltasar de Castiglione. Platón había ambientado su banquete con el pretexto de la celebración agatoniana. y por último decaerá bajo la influencia de la Contrarreforma en el más aburrido didactismo. Por otra parte. Mientras que el poema del Bienivieni se ve acentuado por la influencia religiosa de Savonarola. Opera. y son frecuentes las explicaciones médicas y astrológicas. pero la crítica más general es el confusionismo en la noción misma de amor. El único tratado que puede considerarse también original es I dialoghi d'amore de León Hebreo. EROS. Miguel Angel. Y. Rafael o Tiziano. I. como género literario. A continuación.

pues. bajo el enfoque particular de Ficino. Ficino oculta14 la importancia de la enseñanza por Argirópulo de Platón y Plotino en Florencia. como ha dicho Charrue de Plotino15. por parte de Ficino es mucho menos reconocida. además. Evidentemente. es la reinstauración de una tradición. op. el amor y la belleza ocupan el primer término. 16 G. el banquete de Marsilio no es una celebración cualquiera. La emanación queda sustituida por la creación. hablando del amor. como continuador de ésta. la más distinguida de las artes en la Antigüedad. el «Sobre la belleza» (I. Pero no es la estética ni la teoría del amor el centro de la filosofía platónica. Y. 176. bajo el tema del nacimiento u origen del amor. visión. una huella. Medioevo e Rinascimento. atraído por la belleza. las cosas sobre el amor. el afán del individualismo en su sistema acaba con todo misticismo nihilista. Plotin lecteur de Platon. ya que el festín es una consecuencia del premio a la poesía. en esta celebración. 6) y «Sobre el amor» (III. no podemos menos que aceptar la originalidad del sistema de Ficino. como veremos. Hay. sin embargo. . En definitiva. van a definir la filosofía ficiniana. con detalles en S. sino también el Fedro y el Fedón. La luz. Charrue. la profetisa: esta vez. La compleja dialéctica que Platón desarrolla en este diálogo se ve sobrepasada con la inclusión de Diótima. Cuando realiza la versión definitiva del Comentario aún restan algunos años hasta su traducción de las Enéadas plotinianas. quizá incluso más profunda. así. aquello que a Marsilio le parece más importante del pensamiento platónico en su conjunto. Ficino elige la erótica.. al que va poniendo su música y. anterior a su «descubrimiento».so-[XXI]-bremesa de los comensales. 15 J. Pero la obra no apunta únicamente a Platón. Garin. 14 E. Ficino utiliza el Simposium de Platón como un estribillo alternativo. ni la celebración del banquete simboliza una ocasión privilegiada. también de Marsilio Ficino se puede repetir que toda su metafísica se reduce a una psicología del alma. Commenta alla Canzone d'amore. La relevancia que da al alma es también uno de los aspectos más plotinianos de Ficino. Pero este dato no ha de confundirnos. 5). Niccoli y P. op. en efecto. sobre todo. Viti. como el Hippias o la República. la mirada. 1978. Paris. cit. p. el segundo inspira a Ficino. estamos abiertamente en el terreno de los misterios. es una conmemoración platónica. Donde en Plotino hay una pirámide en cuyo vértice todo ele-[XXIII]-mento es absorbido. Actualmente conservamos una antología de textos griegos Sobre el amor13 manuscrita por Ficino. En la antología citada aparecen los dos tratados que incumben al Comentario a «El Banquete». con la belleza. De hecho. va apareciendo toda una temática inexistente en el diálogo de Platón y. El primero. Gentile. no se comenta sólo el Simposium. 3. en Ficino encontramos un círculo en el que cada elemento tiene su fuerza de atrac13 También existe una antología similar de textos sobre el alma. a desmembrar el Comentario a «El Banquete» en una remodelación del contenido del Simposium y del Fedro. es único. se recuerda vivamente en V. [XXII] La segunda comparación se vuelve hacia Plotino. Les Belles Lettres. La influencia. cit. Sin embargo. y vuelve a oscurecer el influjo de Plotino en su caso. Pico della Mirandola (1942). y su autor es por añadidura un joven agraciado. bajo el tratamiento. Giovanni Pico della Mirandola nos recuerda16 otro punto de conexión entre estos dos sistemas neoplatónicos al señalar cómo Plotino pensaba que el término eros provenía de orasis. nos encontramos ante un material de trabajo de Ficino cara a la elaboración de su propia teoría. Amor y belleza tienen importancia suficiente en el sistema platónico. M. es decir. Y precisamente. S. y de una manera secundaria se hacen referencias a otras obras. en la que aparecen las principales citaciones del Comentario. de este autor. discurso tras discurso.

se habla del universo como de un enamorado más. y una teoría del amor. de qué modo y en virtud de qué la belleza y el amor de este mundo nos pueden conducir y traspasar a aquél. y. cuántas partes tiene. En todos y cada uno de los discursos surge la referencia humana. al hombre no le ha sido dado sino el ámbito de la Belleza. la concreción y la limitación. que surge del caos. La Belleza es algo que le entra de una manera muy inmediata a través de los niveles más bajos de su capacidad cognoscitiva y apetitiva. su presencia en todas las cosas. material y perecedero. y también en la manera en que está compuesto. Estas dos opciones son la Belleza y el Bien. Sin embargo. Erixímaco nos mostró su extensión. Agatón. El tratado abunda en imágenes. la actuación de nuestra posibilidad superior. celeste y vulgar. Dice: Fedro trató del origen del amor. eslabón intermedio de la cadena del ser. Los siete discursos que constituyen el Comentario nos ofrecen una ontología. y detenidamente. Pero. dos amores: uno tiende hacia lo exterior y terreno. el alma se mueve por el amor o. La otra alternativa será la divina locura. Como el resto del universo. el otro. en el que lo concreto se multiplica interrelacionándose. cómo los hombres. La luz de Ficino no se mancha. la unión con [XXV] Dios y. Las lecturas a menudo se entrecruzan. en alegorías. en realidad. Al final. la profundización paulatina de la Belleza hasta el Bien. Ficino se centra en el alma del hombre. A la par de la recreación platónica. Aristófanes. sin aludir en modo alguno al hilo conductor de su propia composición. una cosmología. . por el amor se restituyen. sin duda. de la comparación entre ambos se deduce que los dos son aspectos de una misma cosa. una iniciación especial. Al comienzo del último discurso. Ficino va cumpliendo un proyecto en el que desarrolla un apretado apunte de su sistema. El Comentario entonces se dilata en todos los matices del proceso de aprehensión y la relación de esta belleza y este amor terrenos que nos hablan del otro mundo. por tanto. cómo es y de dónde nace. la divinización. Pausanias dividió este amor en dos especies. la felicidad eterna. mientras que el Bien. cuánta es su virtud y poder. parece algo mucho más abstracto e inasible. la inmortalidad. su nunca perdida individualidad. es decir. por tanto. Sócrates. la que da la verdadera comprensión del pensamiento ficiniano. y este movimiento cristaliza en el principio de afinidad. en comparación. hacia lo interior y divino. El valor de este tratado radica. Cristóforo Marsuppini hace un resumen del De amore refiriéndose exclusivamente a los discursos de El Banquete de Platón. Ficino se demora hasta la descripción de los síntomas. Planteada la base general. una ética. En esta suma.ción. el Comentario fundamenta en primer lugar una ontología. en la condensación de ideas que presenta. el amor vulgar quizá desemboque en una locura enfermiza. a la que después dota de dinamismo. espiritual e inmortal. el planteamiento va a ser tajante: si sólo nos quedamos en la belleza externa. una estética. de la poesía al amor auténtico con el que alcanzaremos el logro de nuestras aspiraciones. cuando se habla del amante. y de fuego. la iniciación en la ascensión de los furores. que Alcibíades dedica a las alabanzas de Sócrates como amante en acción. o amor cósmico. Ficino nos recuerda el punto del que parten las sucesivas disquisiciones en el turno de palabra del banquete platónico. y que sólo él hace feliz a los hombres. divididos. Esquemáticamente. la suciedad de la culpa no aprisiona al hombre. «qué es el amor. Queda lejos el abismo de aquella simetría imperfecta de los dos mundos de Platón. a qué fines tiende y qué valor tiene». e incluso podemos perder nuestra naturaleza humana y convertirnos en bestias. o sea. pues en la amplitud de la Belleza los grados ascendentes confluyen en su origen con el Bien. mejor dicho. y. y se pasa de una clave teológica a una clave cosmológica o astrológica. por fin. pero es la metafóri-[XXIV]-ca de la luz. cercana. El Bien necesita una preparación. una psicología.

esta capacidad es una opción a elegir entre uno u otro extremo del sistema. esta riqueza de capacidades. que al final volcará sobre sí todos los atributos y poderes de lo celeste. En el Comentario hay dos versiones acerca de la jerarquía de los seres. alma del mundo y cuerpo del mundo. El hombre no es sino alma. a reforzarlo e incrementarlo. el hombre ha sido puesto en la tierra. el tratado que posteriormente se ha juzgado el más significativo sobre la conciencia del hombre en el Renacimiento. éste es el principio y el final del Comentario. más radical o más gradual. La unión del alma con el cuerpo no deja de ser una concesión de ésta. el hombre puede perder su carácter de intermediario. Es esta apertura. subraya con más nitidez la situación media del hombre. La conclusión será paradójica: este pulso de lo que empieza y no llega a ser. con su capacidad intelectiva y generativa. es caprichosa. el guión o la trama de la historia. la tierra no es su lugar natural. estética: «ornar esta tierra». esta tensión de aquello que puede caer y también puede elevarse. para que esté dotada de razón. se habla del trayecto. En primer lugar. el gran artista. Más adelante el alma del mundo se desdobla en alma propiamente dicha. Y entre tanto se habla del amor. se habla del hombre. las huellas del camino para no perderse. Ya hemos comentado anteriormente la importancia que tenía para Ficino este tema. el alma del hombre acoge simultáneamente los atributos de los grados superiores e inferiores. Los otros seres con razón o bien habitan elementos más elevados. Pero. Esta reducción de las cinco jerarquías a un trío armoniza más fácilmente con el desarrollo dinámico de su sistema. el hombre es un ser único en toda la creación. el mundo del cuerpo. es también ineludible: sólo la razón del hombre está tan cercana a la materia. Este carácter ambivalente. Este segundo esquema le permite la reducción a dos tríadas posibles. tiene un instrumento que supera su ubicación en este mundo. Este mismo argumento será central en el Discurso sobre la dignidad del hombre de G. que pueden ser bien el alma entre Dios y la materia. sino de subordinación: el alma gobierna. cuida del cuerpo. de lo divino. Precisamente. o el alma entre la naturaleza y la mente angélica. del «transcurrir hasta». En virtud de su posición central. se habla de la Belleza. del hombre afín con la belleza. la belleza se espiritualiza. [XXVI] además. es el frágil punto de unión necesario entre los dos extremos. el recorrido de las elecciones de Marsilio Ficino al escribir el Tratado. El hombre se va a divinizar. cuerpo y alma. De hecho. y su raíz última: su inmortalidad. Entre todos los seres. o flujo vital. Por esta libertad. Pero. aquello que le interesa a Ficino es la situación del hombre en el Universo. Sin embargo. ambiguo del hombre se sigue de su misma función. Sin embargo. el hombre. la distinción fundamental del hombre con cualquier otro ser. ya que a nada de lo creado puede faltarle. o están ya en la esfera supralunar. Pico della Mirandola. de lo superior. que respaldará la concepción moderna del artista. el aire o el fuego. mente angélica.Esto es lo que «sucede» en el Comentario. se habla de cuatro estratos: Dios. como el agua. Dice Ficino: «el amor va de Bien a Bien». toda su ontología está construida en favor de esta afirmación. y con [XXVII] este . si el alma abraza con demasiado calor y detenimiento al cuerpo. adquiere tal protagonismo. animal racional. En el primer discurso. y naturaleza. y en esta explosión surgirá la figura de un artista nuevo. vivifica. Entre sus dos componentes fundamentales no hay una relación de igualdad. como veremos. en tres polos de fuerzas. es decir. dependiendo del ámbito en que se encuentre el discurso. Hasta cierto punto la función dada al hombre por Dios. tanta fuerza. basado. Por añadidura. al plantear de una manera muy general los grandes temas del De amore. de los grados intermedios.

y la mente angélica. quiere elevarse. Allen (1975b). ¿cómo puede llegar a realizarse? La explicación de este movimiento fundamental sólo la hallaremos tras la exposición del dinamismo del sistema ficiniano. Según la utilización que haga de estas luces el hombre. No hay nada que escape. Ficino ha traspasado al orden universal un sentimiento humano. por un deseo innato de atracción. Los contrarios se ven contrarrestados. encontramos que Dios ha dotado al alma de dos luces: una. Gombrich (1972) y E. En torno a Dios. éstos a aquéllos. la primera está tan capacitada como la angélica en cuanto a la contemplación de Dios. copula mundi. de género a especie. pero el conjunto no ha dejado de tener el sentido de aquella unidad. esto es. J. Para Pico. se da la posibilidad. incluso por encima del ángel. . la otra. Ficino. Wind (1968). las semillas y las formas. Por un lado. Wind (1968). Así pues. y otra. que esté desligado. tiene la capacidad de trascender todas las jerarquías hasta la unidad. desde el mundo de las formas. Tampoco en el ascenso gradual se ve rebajada. su ansia de inmortalidad no es vana. a lo largo del Comentario va disolviéndose fácilmente. su enlace. sino que además acorta las distancias entre el hombre y Dios. Correspondiendo a la encrucijada que se abre ante esta situación. ya que el alma ve a Dios sin mediación. Todo tiene su correspondencia. El mundo entero es un dar. En su misma naturaleza. una clara relación de subordinación de la Belleza al Bien y. Este es uno de los aspectos que Pico criticaría con más rudeza en su propio Comentario20. la parte más elevada del alma. tendrá que recorrer. «Dios es el Bien y la Belleza los cuatro círculos». y de aquí la famosa carta de Ficino a Lorenzo de Pierfrancesco sobre El nacimiento de Venus y La Primavera de Botticelli17. Son dos partes de un mismo proceso. de la estética a la ética. 20 G. 805. un devolver. las razones. Allen18 ha demostrado suficientemente cómo Ficino borra la distinción entre la mente humana. Habrían de pasar aún algunos siglos hasta la autonomía de la [XXIX] Estética. tal como ejemplifica la iconografía de las Gracias renacentista19. Opera. Por tanto. en el que está inserto. En M. aunque 17 18 M. p. los cuatro anillos que le separan arrastrado por el amor. materia. los superiores aman a los inferiores. la exterior. o divinizarse. El mundo es una gigantesca armonía. Todo el universo se mueve por amor. Para Ficino. La unidad última se ha desplegado. entonces. [XXVIII] que es el centro. El universo es un enorme organismo. Y si el hombre quiere llegar hasta Dios. Pico della Mirandola (1942). divina e infusa. Ficino no sólo invierte los atributos divinos en humanos. que se relacionarán con la Venus urania y la Venus vulgar. un recibir. 19 Sobre las Gracias. la Bondad es la raíz que sustenta el crecimiento de la flor. natural e innata. El alma. B. los iguales comparten legítimamente su afinidad. potencialmente. por tanto. Ver también E. Hay un perfecto acuerdo entre macrocosmos y microcosmos. Ficino. Lo que en principio parece un imposible. la diferencia entre Bondad y Belleza es específica. alma. son dos aspectos de una misma cosa. se mueven los cuatro círculos: mente. Pero. Le parece un grave error por parte de Ficino el insistir en una cierta indiferenciación de estos dos conceptos. por un principio de afinidad. naturaleza. El rayo de Dios ha pintado en estos cuatro sucesivamente las ideas.carácter ambivalente de la naturaleza humana queda bien fundada la aspiración del hombre por escapar del tiempo y de la materia. uno es la perfección interior. las aspiraciones del hombre. expresado en términos aristotélicos. tenemos el Bien en el centro y la Belleza en el círculo. armonizando con el ritmo universal. puede sumergirse en la materia y bestializarse. su sentido. ver E.

la Belleza. con su volumen. en su impulso «hacia arriba» debía ser inmortal. y el Evangelio. símbolo y sistema visual. Es más. la proportionalitas y la claritas. y de manera muy especial la estética de la luz del siglo XIII. La luz. agrada o 21 V. Ficino recoge la tradición lumínica de Platón y Plotino. ninguna cosa simple sería bella. 6). pero también de la filosofía medieval. En la belleza universal hay un degradado de luz a través de los círculos concéntricos. si la belleza residiera en la armonía de las partes. Ficino llega a afirmar que «incluso si la hermosura de cualquier cuerpo estuviese en la misma densidad de su cuerpo como en cierto modo corporal. y en esta recepción sí que tienen sentido los argumentos en favor de la proporción de longitud. 6) había hecho a los estoicos y su teoría de la belleza basada en el concepto de proporción. La luminosidad es una garantía de la participación del esplendor de Dios. en la materia. es una parte constituyente imposible de obviar. no agradaría a quien la contempla» porque al espíritu al que llega finalmente toda sensación «le gusta sólo aquella belleza que es por él percibida» (V. lux fiat. Nieto Alcaide. no es el conocimiento el que nos puede llevar a la ascensión a través de los grados de belleza. gesto que resplandece por el influjo de su idea» (V. la espiritualidad lumínica de la belleza es recibida en bases más o menos aptas. Marsilio Ficino es el filósofo de la luz por excelencia. El conocimiento racional no nos ayuda a conseguir el acercamiento sucesivo de unión con Dios. Es decir.no llega a aislar el concepto de Belleza. y el argumento ad absurdum de que también las partes individualmente deberían ser bellas. . por otra parte. Plotino también había dado como prueba de su espiritualidad este otro aspecto difícilmente aprensible y vital de la belleza. Hay también otra caracterización de la belleza en Ficino que tuvo una amplia aceptación en los ambientes cortesanos: «La belleza del cuerpo es una cierta vivacidad. va desvaneciendo su claridad concéntrica hasta perderse en la oscuridad del fondo. A la metáfora del Sol del Libro VI de la República se une toda la tradición cristiana del principio bíblico de la creación. en este degradado. Cátedra. inmaterial de la belleza queda asegurado por el proceso cognoscitivo en el hombre. por el mayor o menor grado de afinidad. la materia. Las preparaciones a la belleza en el fondo coinciden con la matematización platónica-pitagórica del universo y el arte científico que se desarrolla en el Renacimiento con Alberti o Leonardo. Nos encontramos ante la figura de una esfera que. el rayo de la belleza universal pinta «en los ángeles. Toda belleza visual es espiritual. sino el amor. el carácter espiritual. imágenes y formas» (V. 3). Repitiendo los argumentos de que. pero el tránsito de un punto al otro del círculo. y. En último término. Madrid. Al igual que el alma. De más claras a más oscuras. Sin embargo. cantidad o color (ordo-modus-species). mucho [XXX] más de acuerdo con el arte gótico21. la luz. No sólo porque el medio que une ojo y objeto. sino porque la misma captación es incorpórea. modelos e ideas. rehúsa subordinarlo al Bien y vuelve a reforzar de una manera personal el kalo kagaqÒj platónico que el mundo cristiano hasta cierto punto había escindido. Es su resultado en términos voluntaristas: se co-[XXXI]-noce algo. razones y nociones. Por tanto. En su sistema circular el origen y el fin es el Bien. Ficino toma partido por los «luminosistas» en contra de los «proporcionalistas». y sin ésta ni el ojo tiene capacidad para ver ni el objeto de ser visto. Pero no así su teoría de la belleza como luz. 1978. la Belleza que «desciende de» ha de ser incorporal. 3). Ficino recoge la crítica que Plotino (I. La aventura del hombre es el viaje a través de la Belleza. en las almas. es espiritual. que había distinguido dos componentes fundamentales en lo bello. gracia.

mucho más podremos después de muertos vivir y unirnos por amor a Dios. y se genera vida. tiene necesariamente un tercer vértice oculto. se identifica con la vida en oposición a la muerte. elige el amor de hombre a hombre. correspondientes a las dos capacidades del alma: uno. La realización. S. El amor. y así «aquel que tenía una vida. . es puro deseo. El amor entre los amigos. dirigido a contemplar la belleza en Dios. como la muerte. entonces. Este argumento de morir para revivir en otro es algo que no aparece en ningún paso de Platón. Tiene su importancia. en esta vida la posesión del otro no es completa. como en Plotino. en el De amore. El tema amormuerte es. Así. Este amor. 52. que se reproduce eternamente. El amante pierde su spiritus. es el argumento más fuerte e inmediato de la inmortalidad. En el caso de Ficino. el amor de Ficino es una tensión de infinitud entre dos conceptos antitéticos y finitos: el poder22 y la muerte. todos los rasgos de lo que hoy llamamos enamoramiento. y desprecia hasta cierto punto la honesta pero menos elevada capacidad generativa. roza los límites del tiempo. cuando Ficino recuerda los tres ejemplos que Fedro pone en El Banquete platónico de las posibles combinaciones sexuales. elemento sutil que une alma y cuerpo en el hombre. del spiritus del amado. tiene ahora dos» (II. como decía. ya no tiene valor alguno. pero también restringiendo el sentido específico del amor que le va a interesar. por tanto. como «amor platonicus». también. en autores tan conocidos para Ficino como Guido Cavalcanti y Dante. es instantáneo. Aspira a algo que jamás puede llegar a poseer.desagrada. a modo de intercambio o devolución. Y precisamente esta conclusión se sigue del mismo carácter del amor. pero también aparece en la poesía italiana del Trecento. 8). y en esto consiste el amor platónico que. ante el amado. y muere. entre los semejantes. Gentile (1983). Sin embargo. y éste colma. Esta insatisfacción gira hacia una proyección trascendente. no acaba con el deseo. pues en ambas experiencias el tiempo se pierde. Sin embargo. Este es el fin del amor. El amor. se ama o se odia. a la belleza de las virtudes. además. Se encuentra también en el De vita Platonis y en el De divino furore. 22 23 Sobre la representación de Venus y Marte de Botticelli. Sólo después de la aceptación y la entrega. es decir. Por vía platónica posiblemente el origen sea el Vitae philosophorum de Diógenes Laercio23. ¿en qué consiste el amor humano? ¿Cómo llega a producirse el afecto de amor? Hay dos formas fundamentales de amor «honesto» en el hombre. o el tiempo pasa. La posesión es el resultado del poder. Ambos siguen la imagen divina. y una aportación a un tema literario anterior. p. el deseo no se agota en el amado. Si es posible morir y revivir en vida mediante el amor. Gombrich (1972). Mientras se mantiene el deseo se da rienda suelta a la vida. un amor que encaja perfectamente con los conceptos de semejanza y espiritualidad. sino que da un [XXXIII] gozar inacabado. del que siempre se habla con vaguedad de su posición a medio camino entre Medievo y Renacimiento. destacando por un lado su valor alegórico. Pero el amor. destinado a crear la belleza en los cuerpos. nos lleva. y se muere. La diferencia básica entre el amor y la muerte es que en ese mis-[XXXII]-mo «instante» el tiempo cesa. que más tarde toma unos rasgos más pesimistas en autores como Miguel Angel. ver E. una muestra de las herencias culturales próximas de Ficino. En último término. el amor produce muerte para después producir vida eterna. a través de la muerte. Incluso en el caso de esa reciprocidad. para Ficino el objeto del deseo es Dios. otro. resucitará. una aniquilación. tiene. aun cuando sea perecedera. Pero. a través de la contemplación de la belleza física del amado. ya que es la prueba de la inmortalidad del alma en el De amore. una proyección ajena: Dios. el cumplimiento son. que Ficino se demora en describir. la anulación del deseo. «hijo de Poros y Penía».

y mediante la imaginación. como Ficino hace. esas imágenes necesitan una transformación en otras «imágenes semejantes a aquéllas. Pero en determinados contextos Ficino aplica la noción platónica de imaginación como intuición contrapuesta a la razón. de ese sujeto especialmente apto para la captación de la belleza. origen de la fascinación del amor. da lugar a los humores predominantes en el hombre. Esta sensación no es capaz de impresionar al alma. el spiritus «toma a través de los instrumentos de los sentidos las imágenes de los cuerpos exteriores. Por tanto. . Allí se realiza el salto del reino animal al humano. sanguíneo. ya abstracto. 6). pues la sustancia incorpórea que es superior a los cuerpos no puede ser formada por ellos al recibir las imágenes» (VI. La superioridad del spiritus sobre el cuerpo se demuestra por sus manifestaciones lumínicas. la imaginación. lo concreto y lo abstracto. a la contemplación de aquella belleza indeterminada. 60 y ss. fuego. pero también el delicado punto de elección. agua y tierra. El carácter mediador de la imaginación o fantasía hace que ésta vaya ligada al spiritus.las ideas. es una facultad cognoscitiva intermedia entre sensibilidad e intelecto. La mirada. finalmente. que incide en el spiritus. por tanto. y éstos a sus temperamentos básicos: flemático. duda entre la mente y el tacto. el amante atraído por su semejanza con otro —pues ambos se han formado respondiendo a un ideal común— percibe la imagen concreta del amado. que es tanto como decir entre los bajos sentidos y la razón. cuando se produce la primera alianza entre la interioridad y aquella apariencia que nos habla oscura y débilmente de otro mundo. Pero quisiera detenerme. y su capacidad de plasmar con [XXXV] la imaginación figuras en el cuerpo y transformarlo. como los efluvios de la mirada. El papel de la imaginación. En general. el spiritus. como en el ejemplo de Porfirio de la 24 R. pituita y atrabilis. entonces. La imaginación o fantasía en Ficino es una noción resbaladiza y confusa. Klein (1970). sangre. es algo incorpóreo en sí mismo. Ya hemos hablado de la espiritualidad que Ficino introduce en la percepción de la belleza. que no pueden fijarse en el alma. es una especie de envoltura del alma. En su sustancia. pues utiliza indistintamente dos conceptos diferentes de imaginación24. Por ello. traducida en términos astrológicos y mitológicos. La actividad de la imaginación dependerá de los factores prevalecientes de este conjunto. aire. Cubre el hiato entre lo particular y lo universal. que perfecciona las carencias y deformaciones aún existentes en el [XXXIV] amado en comparación con el modelo. pura. En otras palabras. el terreno del amante platónico. 4). bilis. en el momento en que surge el amor. colérico y melancólico. una influencia cosmológica. comparada algunas veces con la naturaleza astral (VI. e incluso más puras. y su acción dependa en gran parte de la filiación más o menos intensa con el cuerpo. Nos encontramos de nuevo en ese segmento característico del pensamiento ficiniano. dice Ficino. La combinación de los cuatro elementos básicos. en el primer paso de la percepción exterior por el hombre. es fundamental. es la vista. p. Hay. es cuando el alma rememora aquel ideal común. El spiritus. «cierto vapor sutilísimo generado del calor de la sangre del corazón» (VI. concepción que parte de Aristóteles y se desarrolla en la filosofía medieval hasta el siglo XIII. A esta concepción la llamamos imaginación y fantasía». a la que le resulta un material aún demasiado grosero. 6). y. están inscritos ciertos rasgos o dones concedidos por los dioses o planetas. en aquella escena en la que amante y amado se encuentran. Por eso. es vacilante. única. El carácter mismo del amante. y a través de él en el cuerpo y en el alma.

de temperamento melancólico. son iluminados e inspirados. puede lle-[XXXVII]-var al amante a la creencia errónea de la posibilidad de transferirse corporalmente en el otro. De hecho. en definitiva. lo material. hacen que busque su consuelo. a la desviación enfermiza. Ficino señala en principio dos clases. en el De amore. que es raptado por fuerzas superiores. los sufrimientos extremos que padecen los melancólicos. Ficino. el spiritus y los humores. y la atención directa o inercial que se preste a las apariencias. Así. aquellos que por su inclinación a la contemplación desprecian el mundo exterior y. Sobre la semejanza de Dios y el hombre en el acto creativo. poetas. En los Problemata (XXXII). se decide claramente por la vita contemplativa. junto con la ideología pujante del artista renacentista. En Ficino. Por tanto. a una serie de fantasías monstruosas que. las «vacaciones del alma» de las que se habla en la Teología platónica (XIII) dependen de la actuación positiva o negativa de la fantasía. en el infierno (T. en su desarrollo más negativo descrito en el caso del melancólico. Además. P. dotes artesanales. Aristóteles fue el primero que habló de la conexión del humor melancólico y una aptitud especial para las artes y las ciencias. y esta tipología. se basará [XXXVI] la idea del artista como genio. adoptó la teoría del «neuma imaginativo» del De somniis de Sinesio. concepción que ha perdurado hasta nuestro tiempo y de la que aún quedan residuos incluso en la figura actual del artista-productor. Entre las manías o locuras en el hombre. A la del corazón se la llama comúnmente amor. ingenio. como alguien que ve más allá. la profecía y el éxtasis. hombres de letras. Esta innovación ficiniana se debe también a una curiosa adopción aristotélica. los humores. maestro de las artes. vuelta su mirada. capaz de reflejar una Belleza que proviene de otro mundo. se ven reducidas y modificadas por las interferencias del cuerpo. Cristóforo Landino había planteado en las Disputaciones camaldulenses la distinción y preferencia de una de ellas. a la locura. a partir de esta tipología. el nivel intermedio es el amor activo o propiamente humano. lo terreno. Estas libertades. que aún se encuentra sometida a las vanas ilusiones del cuerpo. los temperamentos. en el placer de la contemplación y la música (VI. parte de la inclinación de la imaginación hacia las cosas inferiores o su reposo y liberalidad hacia las superiores. Esta locura. o de un amor voluptuoso y bestial por el hombre. XVIII). Las conjunciones y aspectos negativos del astro. Las repercusiones no serán sólo artísticas. por ejemplo. el sujeto de las penas es la imaginación. ayudada también por las crisis religiosas y sociales. los rasgos de habilidad. y en el transcurso de la existencia se puede pasar de una a otra. debidas a defectos del cerebro o del corazón. pueden llevarles. 9). Entre uno y otro amor. fijadas en la obse- .mujer encinta. que tradicionalmente venían auspiciadas por Mercurio. fin de las almas impuras. puede alejarse en mayor o menor medida del cuerpo. estas cualidades pasan al artista en general y.. no obstante. la fascinación más perniciosa. a que está sometido por la sequedad de su humor. afectado por la atrabilis. Sin embargo. Hay un tipo de hombre especialmente apto para esta vida: Saturnino. la elección de un amor contemplativo o divino. más que otros. más que a otros temperamentos. Estas no tienen un carácter definitivo. Los terribles sufrimientos de un amor tardo pero duradero. Estos tres diseñan esquemáticamente las tres posibles vidas en el hombre. Las cualidades saturninas del artista identificado a un personaje que linda entre la inspiración y la locura. se transforman en los atributos saturninos y se origina la idea de artista-genio. la errada imaginación y. reflejan los dos extremos posibles del humor. Durante el siglo XVI hay toda una moda de la melancolía. Ficino. así. y en general el spiritus y la imaginación son los protagonistas de migraciones y accesos a la inspiración. el temperamento melancólico determina a pensadores. tal como había señalado Platón en el Ion a propósito del poeta.

En este caso. ITINERARIO POSIBLE PARA EL DE AMORE En los diálogos de Platón con los que se confronta preferentemente el De amore de Marsilio Ficino. el lenguaje.sión de lo corporal. el De divino furore. Como resultado del amor el hombre armoniza con el cosmos. entonces. 13). Ante la imagen idealizada del amado. los diálogos platónicos son un intento de evitar. La imagen «incluso más pura» que nos ofrece la imaginación quedará grabada en la [XXXVIII] memoria y. La imaginación. el furor poético viene puesto a la altura del amoroso. como se dice en el Fedro. sino estricto. para Ficino esta jerarquía era un problema que ya le venía de antes. A menudo Sócrates. los inconvenientes señalados por Sócrates. . monolítico. convertirán al hombre en bestia. la perderán. El Banquete. que «eleva al hombre por encima de su naturaleza y lo convierte en Dios» (VII. Al final del Fedro se discute sobre la utilidad y conveniencia de la enseñanza escrita. abstraída por la razón. En realidad. En el De amore. el papel de la imaginación no estaría propiamente a la altura de la opinión. y esto no en un sentido figurado. y las fantasías quedarán abiertas a otras realidades. aprisionando y cegando definitivamente el alma. razón y mente. Para Ficino. Este furor se puede dividir en cuatro clases ascendentes: el poético. Así. introduce inesperadamente una metáfora. comparte cualidades de ambos mundos. la escritura. el profético y el amoroso. de los cuales «el amor es el más excelente». no cesarán jamás y. Pero hay otro tipo de locura. el que recibe esta enseñanza difícilmente avanzará con un conocimiento que es inflexible. La espiritualización de la figura particular del amado que produce la imaginación es el inicio del batir de alas de Eros. el mistérico. Sheppard (1980). puestos por Ficino en relación con la metáfora del carro del Fedro y la ascensión del alma a través de los cuatro grados de naturaleza. el Fedón y el Fedro. una imagen que rompe la tranquila línea discursiva y establece un nuevo paradigma en la conversación. lejos de aumentar su memoria. siguiendo probablemente25 el Comentario al Fedro de Hermias. el discurso —cerrado— quedará empobrecido con el tiempo. nos recordará otra Belleza. sale a colación el problema del discurso racional. provocado en nosotros por la presencia de la belleza corporal» (VII. la relación queda invertida. La imagen contiene un valor simbólico que excede el contenido racional. o furor divino. de la dialéctica. Es el resultado del acto imaginativo. es el dios alado. un escrito jamás podrá responder a las preguntas que acechen al lector. mediador entre la concreción y la abstracción. Pero el amor. queda de nuevo subrayada en esta elevación del hombre por canales iniciáticos. Es interesante señalar que el orden de esta ascensión no coincide con el enumerado en el Fedro. nuestros sueños despertarán. En uno de sus primeros trabajos. en estos intercambios. «el verdadero amor no es otra cosa que un esfuerzo por volar a la belleza divina. del intercambio vivo entre hombres preocupados por la búsqueda de la verdad y una concepción afín de la existencia. Subrayan el placer y la utilidad de la conversación. Sócrates es tajante: los hombres. con el mundo. o el que da alas. o al menos minimizar. tal como Ficino describe la finalidad y utilidad del banquete. con su sociedad. opinión. 25 Esta opinión estaría respaldada por A. cuestionando el valor y la fidelidad del discurso lógico. 15).

lo calienta. rayo. completamente llena de las razones y las ideas de todas las cosas. Los ojos que miran el espejo. produciéndose la refracción. más vivida. las realidades que representan aquellas imágenes. y enciende el deseo por volver a vivir aquellas realidades que oscuramente representa por un camino de interioridad. la luz la que ilumina la belleza interior y la exterior. En su origen. La imagen que aparece en su superficie. el amor. De la parte de allá del espejo está la belleza iluminada por Dios. su simbolismo sobrepasa la descripción lógica. convierte la luz en fuego. Pero es. Símbolo de lo escindido. El calor. Garin (1958). y el influjo de estas representaciones será beneficioso para su educación. En el De Sole hay algunos paralelismos con el «Himno al Sol» del emperador Juliano27. El espejo nunca refleja todo. 13). La imagen de Venus simboliza la humanidad.Ya he mencionado la carta26 en la que aconseja a Lorenzo [XXXIX] de Pierfrancesco de Medici el tema de la Primavera y el Nacimiento de Venus. la iluminación más fuerte es la interior. el arco de la verdad. Al mirar esas imágenes ya fijadas. es tan intensa que no podemos alcanzar a verla con los ojos. cuando quiere. 805. [XL] El espejo es la imaginación. se vuelve» (VI. El Comentario se abre con una metáfora de la creación como incendio de deseo. la imaginación. pues recuerda los episodios. Ficino. las figuras pueden aparecer y desaparecer. De una realidad también más amplia. Es difícil afirmar hasta qué punto Ficino fue influido por los ritos paganos de Gemisto Pletón con relación al Sol. los ojos del cuerpo y el spiritus necesitan de la presencia ante el espejo. Entonces se produce el efecto del espejo. el conocimiento. de hecho rompe la linealidad del rayo de luz. éstas palidecen. lo vivifica. Así. Todo amor comienza en la mirada. y hacia la cual el alma. al rayo de la luz única que le ilumina y alumbra toda la belleza del mundo. . A la luz del Sol. y el último discurso culmina con una combinación de la luz y el fuego a través del espejo. es la atracción. El espejo nunca refleja lo que representa. Opera. no la que viene del lado del espejo. el desdoblamiento. en todo caso. el aspecto práctico o aplicado de la luz. Los ojos que miran de la parte de acá. buscando la identidad. Ficino inunda su filosofía con la metáfora de la luz. que por medio de la memoria va coleccionando las imágenes del espejo. saben de una realidad más sentida. el Sol. La luz es metafórica y literalmente el principio espiritual de todas las cosas. es con todo más pura que la presencia que hay del otro lado. además. pero también de la parte de acá la fecundidad del alma reproduce un microcosmos resplandeciente: «En su seno brilla la luz eterna de Dios. en su desarrollo se despliegan variadas ilustraciones que completan el contenido en términos de mirada. p. En este espejo. en sus diferentes formas y matices. . Él todo lo ilumina. E. La mirada es el parámetro del grado de humanidad en el hombre. el deseo. 26 27 M. Es más. Su fuente es Dios. y empieza el conocimiento sintético de la imagen. la mirada responde con otra luz interior. El espejo. 190. sino la que procede de los ojos interiores que miran la imagen fantasmagórica que hay en el espejo. sólo la parte que abarca. jamás creerán en la fidelidad total del aspecto fantástico e ilusorio de las imágenes que aparecen en la superficie fronteriza. y que guarda la memoria. los ojos interiores. p. La luz es la unidad última y la diversificación en todas las cosas. espejo. Pero no así el alma.

quizá. los añadidos y. En todo caso. en las que se han señalado las omisiones. de 1942. Por lo demás. 1944). como se ha hecho en otros lugares. en perjuicio. Lat. sin la que esta traducción no habría visto la luz. Marcel. R. Por otra parte. 1934). tras muchos quebraderos de cabeza. familiares. 7705). y dejar constancia de mi deuda con M. de una recepción más agradable por parte del lector. Meiner. finalmente. editada por la Universidad de Cuyo en 1948. amigos. intentando responder «a la letra y espíritu» del Comentario sigue tan de cerca como es posible la puntuación y terminología ficinianas. las diferencias con el texto toscano. Hasse (F. alumnos. reeditada en 1984 con introducción y notas de P. espacios ya ocupados en el texto del De amore. 1914). el texto latino viene comparado con la versión toscana en las notas. la de K. entre las ediciones modernas hay que mencionar una edición rumana.. pero también algo más cercano a la idea de «espíritu del vino» o «humor». prácticamente inencontrable. Commentaire sur le Banquet de Platon (Les Belles Lettres. otra inglesa. que tanta mano me han prestado en las notas.. . así como a mis compañeros de Departamento Guillermo Solana y Francisca Pérez Carreño. evocar aquellos días felices en el Istituto Nazionale sul Rinascimento de Florencia. siempre que la evolución semántica no ha corrido caminos dispares. bajo la dirección de Eugenio Garin.. Jayne (University of Missouri. Aunque menos afortunadas. R. Esta traducción. Lanciano. de Adolfo Ruiz Díaz. P. quisiera recordar la ayuda inapreciable del profesor José Gómez Caffarena. remito a la Introducción para un posible esclarecimiento de la complejidad que reviste este término. hoy en día. las referencias bibliográficas en las notas de la traducción y la introducción son escuetas e incompletas siempre que tienen su correlato en la bibliografía general. Columbia. Spi-[XLII]-ritus es traducido normalmente como soplo o aliento. He preferido no anular. Blum. También. De entre las diversas traducciones y ediciones en nuestro siglo se han tomado en cuenta la de R. y sin pesar. 1956). la adaptación italiana de G. Rensi (Carabba.[XLI] Sobre la traducción La presente traducción del Commentarium in Convivium Platonis está realizada sobre el texto que R. y también una traducción al castellano. Paris. gracias y pese a los cuales esta edición llegó a término. conservado en la Biblioteca del Vaticano (Vat. sin ningún aviso especial. El término spiritus ha quedado. sin traducción.a Jesús Vacas. y. Marcel consideró su versión definitiva: un manuscrito autógrafo. El concepto en Ficino acogería esta acepción en determinados momentos. Leipzig. A la hora de los agradecimientos. de S. a cargo de Sorin Ionescu. que influyeron definitivamente en mi aprendizaje de Marsilio Ficino. el ambiguo juego de Ficino entre anima-alma y animus-espíritu. estas dos basadas en la versión toscana. Se han hecho las correlaciones de los términos latinos al castellano. y reconocer el esfuerzo de todos los que me rodearon durante esta tarea.

Journal of the Warburg and Courtland Institutes. Les Belles Lettres. BAXANDALL. Marsilii Ficini. e appresso volgarizzato nella Toscana. Allen. Univ. Reeditado por G. B. Alberti. B. Lanciano. Torino.. Heidelberg Akademie d. Marcel. Quaestione de mente. vol. Kristeller. Kristeller y Randall. Sears Reynolds. De Sole. EDICIONES MODERNAS DE LAS OBRAS DE MARSILIO FICINO Opera Omnia. 1977. de J. Asupra Iubirri san Banchetul lui Platon.° 1. Carabba. Suplementum ficinianum. pp. edición facsímil. (1561) (1594) (1914) (1937) (1942) (1944) (1948) (1952) (1952b) (1956) (1956b) (1964) (1969) (1975) (1977) (1979) [XLIV] II. n. Commentaire sur le Banquet de Platon. Marsilio's Commentary on Plato's Symposium. De le tre vite. Berkeley. ed. B. 1959 y 1983.. (1970): «Marsilio Ficino e il codice Riccardiano 581». pp. vol. J. Olschki. 1934. Rinascimento. Renaissance Quarterly. de Ficino. . (1974): «Alberti and Cristoforo Landino: the Practical Criticism of Painting». trad. 187-193. de Adolfo Ruiz Díaz. Letters. Torino. Berkeley-Los Angeles-London. trad. Journal of History of Ideas. M. B. X. Journal of the Medieval and Reinassances Studies. Leipzig. Chicago Univ. Commentarium in Philebum Platonis de Summo Bono. Rienzi. P. F. Lessico greco-latino. Prosatori latini del Quattrocento. La Bottega d'Erasmo. — (1982): «Ficino's theory of the five substances and the neoplatonist's Parmenides». en E. trad. W. Mendoza. (1975): The Philebus Commentary. Recopilación de P. Columbia. trad. Théologie platonicienne de l'immortalité des âmes. por R. California. Comentario al Banquete de Platón. 3 vols. Milano-Napoli. G. 1973. 1944. de Sorin Ionescu. cast. Sopra l'amore o vero convito di Platone. The «Philebus» Commentary. pp. Ateneo e Bizzarri. Press. — (1977): «Ficino's lecture on the God?». Texto y trad. Basilea. pp. M. philosophi platonici opuscula inedita. Univ. Meines. 36. reimp. M. G. Les Belles Lettres. — (1975b): «The absent angel in Ficino's philosophy». Universidad de Cuyo. Trad. Roma. Ueber die Liebe oder Platons Gastmahl. ALLEN. XXX. 110-129. de R. A primer in the social history of pictorical style. trad.[XLIII] BIBLIOGRAFÍA I. — (1980): «Two commentaries on the "Phaedrus" Ficino's indebteness to Hermias». 12. BEIERWALTES. pp. O. 3 vols. Oxford University Press. London. II s. Wissenschaften. Convegno Internazionale nel V centenario di L. Sitzungberichte d. ESTUDIOS ALBERTI. Hasse. Shepheard-Walwin.. en la misma edición. Milano. Riccardi Ricciardi Editore. Marcel. en Cassirer. Di nuovo ristampato in Firenze per Filippo Giunti. California Press. traslato da lui dalla Greca lingua nella Latina. 18-45. Paris. 43. 219-240. Einaudi. trad. Garin.. Firenze. De Raptu Pauli. — (1974b): Painting and experience in fifteenth century Italy. London-Oxford-New York. Roma. 1978. Gili. University of Missouri.° 2. 160-171. Barcelona. de K. J. Paris. n. The Renaissance Philosophy of Man. (1980): Marsilio Ficino's Theorie des Schönen im Kontext des Platonismus..

KLIBANSKY. CORRADI. Roma. E. Trad. cast. O. P. (1941): La philosophie de l'amour de Marsile Ficin. 173182. Madrid. cast.E. s. Le Monnier. 68. (1966): Norm and form. (1953): «Marsile Ficin et l'art». 1982. M. London. Trad. cast. Martinus Nijhoff. pp. Alianza. — (1973): Medioevo e Rinascimento. (1951): «Ritratto di Marsilio Ficino».. B. pp. Humanisme et Renaissance. trad. S. KRISTELLER. (1936): «La Beauté dans la philosophie de Marsile Ficin et de Léon Hebreux». pp. Umanesimo e esoterismo. Ficino». Sudien der Bibliothek Warburg. XXIII. VI. — (1954): Marsile Ficin et l'art. (1977): «Alle origini della lettura neoplatonica del Convito: Marsilio Ficino e il De amore». Rinascimento. pp. Alianza. 1983. 1951. Poliziano's Stanze per la Giostra: Their Circle of Love». (1960): «Astres. Vrin. s. cast. 12-21. — (1959): Art et Humanisme à Florence au temps de Laurent le Magnifique.. Les Belles Lettres. E. — (1941): Plato's Parmenides in the Middle Ages and the Renaissances. MARCEL. Paris. R. (1955): «Botticelli's Mythologies. 1979. 1981.. Bari. Barcelona. — (1981): «Marsilio Ficino letterato e le glose attribuite a lui nel codice Caetani di Dante». (1927): Individuum und Kosmos in der Philosophie der Renaissance. — (1958): Studi sul platonismo medievale. cast. Filosofia dell'arte... III. CHASTEL. 1927. R. Giornale critico filosofico italiano. cast. — (1969): Studies in Renaissance Thought and Letters. Leipzig-Berlin. Rivista di filosofia neoscolastica. 69.. — (1972): Symbolic Images. Platonism and thomism in Marsilio Ficino's platonic theologie. Paris. (1860): Die kultur der Renaissance im Italien. (1902): Storia della Accademia Platonica. III.. GANDILLAC. Laterza. (1970): La forme et l'intelligible. Studien der Bibliothek Warburg. CASSIRER. Studies in the art of the Renaissance.. KLEIN. Paris. Trad. Sansoni. 284-301. Ginebra. Sansoni. J. cast. Firenze. Madrid. XXX. A. FESTUGIERE. Península. GARIN. cast. Roma. Emecé. Gallimard. Trad. Studi e ricerche. X. Roma-Bari. pp. pp. Firenze. Trad. (1974): The secular is sacred. Taurus. anges et genies chez Marsile Ficin». Taurus. (1927): «La prima redazione del Convito di M. (1958): Marsile Ficin. Istituto di Studi Filosofici. Kraus International Publications. 1984.BURCKHARDT. Cátedra. The Hague. Firenze. Archivio di Filosofia. Trad. Madrid. Madrid.. Renaissance Quarterly. COLLINS. Paris. II. p. (1981): «Per la storia del testo del "Commentarium in Convivium" di Marsilio Ficino». II. 1984. DELLA TORRE. Abete. Firenze. Ficino's De Amore. DEVEREUX. 1979. 1980. La polemica sull'astrologia dal Trecento al Cinquecento. G. München. Journal of the History of Ideas. Quaderni della Fondazione Camillo Caetani. Stuttgart. J.. A. 406-422. Padova. Buenos Aires. Roma-Milano. Madrid. p. A. — (1975): «The Textual History of Ficino's De Amore». 30. Art Bulletin. Barcelona. Phaidon Press Ltd. 33-77. pp. F. 17-25. Presses Universitaires de France. Fratelli Bocca Editori. Trad. 2. — (1961): La cultura filosofica del Rinascimento italiano. — (1983): «In margine all'epistola "De divino furore" di Marsilio Ficino» Rinascimento. (1952): Il pensiero di Marsilio Ficino. ambos en The Warburg Institute. Iberia. A.a ed. 28. N. (1969): «The Object of Love in Ficino's Philosophy». Berlin-Leipzig. FERRUOLO. B. Ecrits sur la Renaissance et l'art moderne.. M. — (1976): Lo zodiaco della vita.. Belfagor. E. Laterza. XXI. R. (1939): The Continuity of the Platonic Tradition. 3-27.C. cast. London. XXIV. 1981. J. IVANOFF. — (1932): Die platonische renaissance in England und die Schule von Cambridge. Studies in the Art of the Renaissance. A. GENTILE. GOMBRICH. 1981. Trad. 161-170. . HUSZTI. VIII.

Columbia Univ.. Routledge and Kegan Paul Ltd. 1972. — (1939): Studies in Iconology. Ariel. WARDSWORTH. The Context of Giordano Bruno's Eroici Furori. (1970): «In Our Image and Likeness». cast. WITTKOWER. I. cast. V. Weindenfeld. A. ROBB. SHEPPARD. (1963): Born under Saturn. G. (1982): Lo bello y lo siniestro. p. J. Barcelona. Leipzig-Berlin. WALKER. cast. M. B. pp. George Allen and Unwin Ltd. F. A. Oxford Univ. E. 260.. Trad. (1924): Idea. New York. E scritti vari. (1980): «The influence of Hermias on Marsilio Ficino's Doctrine of Inspiration». 1985. A. Journal of the Warburg and Courtland Institues. Trad. Vallechi. Heptaplus. YATES. Firenze. (1964): Giordano Bruno and Hermetic Tradition. R. Modern Philology. II. Seix Barral. Madrid. Humanisme et Renaissance. Ch. Faber and Faber. Cátedra. cast. Trad. D. Press. London. De Ente et Uno. M. Ch. (1958): Renaissance Theory of Love. Trad. (1937): «A Symbol of Platonism Love in a Portrait of Donatello».. E. Journal of the Warburg and Courtland Institutes. Press. F. Constable. Madrid. London. (1938): «L'évolution de la notion d'amour platonique». A. pp. 1972. Ficino's "De Felicitate" and L'"Altercazione" of Lorenzo de Medicis». (1952): «Landino's Disputationes Camaldulenses. The Warburg Institute. (1957): «Orpheus the Theologian and Renaissance Platonists».. — y WITTKOWER. PANOFSKY. (1935): Neoplatonism of the Italian Renaissance. — (1958): Spiritual and Demonic Magic from Ficino to Campanella. werkstat und kunstmarkt. Journal of the Warburg Institute. TRÍAS. Leipzig-Berlin. (1942): De hominis dignitate.. Barcelona. . London. — y SAXL (1929): Dürers «Melancolia». 1983. Studien der Bibliothek Warburg. 23-31.. Madrid. Leipzig. Ein Beitrag zur Begriffsgeschichte der älteren Kunsttheorie. Cátedra. London.. Ltd. Seix Barral. (1968): Pagan Mysteries in the Renaissance. Trad. E. N. NELSON. Barcelona. Humanity and Divinity in Italian Humanist Thought. 50. The Character and Conduct of Artists: A Documented History from Antiquity to the French Revolution. Seeman. I. WIND. TRINKAUS.. London. WACKERNAGEL.MEYLAND EDOUARDS. 43. J. PICO DELLA MIRANDOLA. Verlag E. Alianza. New York. (1938): Der Lebensraum des Künstlers in der florentinischen Renaissance aufgaben und auftraggeber. cast. 1978. P. London. XVI. 418-442.

De Amore o COMENTARIO A «EL BANQUETE» DE PLATÓN .

Evang. 770. inquit. tuvieron de nuevo lugar estas fiestas (Marcel. dejaron a Giovanni Cavalcanti encargado de ocupar sus puestos. Este banquete. recibió en la villa de Careggi a nueve invitados platónicos: Antonio Agli. la de Alcibíades. Bernardo Nuzzi tomó el libro de Platón titulado el Banquete o Sobre el amor y leyó todos los discursos de este simposio. Una vez leídos. poeta. Vita Marsilii Ficini. 3.200 años después de que Porfirio hubiese abandonado a Plotino. 227a-236a. Con referencia al simbolismo de los 9 x 9 años de vida. poeta. Cristóforo Landino. 31 Cfr. Ep. Porfirio. Ep. 1. pidió a los otros convidados que cada uno expusiese uno de los discursos. al médico Ficino. al maestro Ficino. al que por su virtud de espíritu y noble presencia los convidados le nombraron héroe.. Praep. padre de los filósofos. quizá más acertadamente. el siete de noviembre. el del poeta Aristófanes. con magnificencia real. queriendo reinstaurar el banquete platónico. murió al final del banquete al que había asistido. que celebra a la vez su nacimiento y su muerte. Pero el obispo y el médico. de la que resulta que yo represente el papel de Fedro de Mirrinonte. De vita. de aquél cuya amistad El primer capítulo de la versión latina fue titulado en la versión italiana «Proemio». el siete de noviembre. 657. a Cristóforo Marsuppini. Sobre la fiesta de aniversario de Platón. cumplidos ya los ochenta y un años. a Antonio el teólogo. 1958. at Marsilius hic tuus animis medendis coelitus nobis demissus est». Cósimo le habría dicho al padre de Ficino: «Tu. Por fin. 5 (Marcel. el del joven Agatón. Platón. por criterios generales. designó como anfitrión a Francesco Bandino. a nuestro amigo Giovanni Cavalcanti. Vida de Plotino. hijos de Carolo el poeta. 493. Pero después de Porfirio y durante mil doscientos años estas solemnes celebraciones se perdieron. para que. a Carolo Marsuppini. retórico. Finalmente el Bandino quiso que yo fuese [6] el noveno. en nuestros tiempos. De Fedro31.. IV. A Tommaso Benci le fue concedida la disquisición de Sócrates. el famoso Lorenzo de Medicis. Ficine corporibus. y dos de los Marsuppini. 28). día de su aniversario29. [7] CAPITULO II Regla para alabar el amor.DISCURSO PRIMERO [5] CAPITULO I28 Platón. 1. el obispo de Fiésole. 29 A las variantes sobre la muerte de Platón. en el 1468. Bernardo Nuzzi. Los demás se volvieron hacia éste y callaron dispuestos a escucharle. el del médico Erixímaco. el discurso de Pausanias. Bandino. 30 Giovanni Corsi. muy ilustres invitados. Op. Terminada la comida. Ficino se refiere en su Vita. Cfr. Séneca y Porfirio. seguimos la ordenación latina. obligados a acudir uno al cuidado de las almas y el otro al de los cuerpos30. se completase el número de las Musas. I. Tommaso Benci. También después de la muerte de Cosme (1464) se celebraron fiestas en su memoria (Supp. dedicat. hoy me ha tocado. Nosotros. digo. Op. Eusebio. 1. X. «Introducción». Phaedros. 125). Cuál es su dignidad y su grandeza Gratísima suerte. las fuentes son: Cicerón. 28 . 11 y 15. Cristóforo y Carolo. Y entonces el héroe comenzó así su exposición. 682). con Marsilio a aquéllos sumado. médico.. Op. lo renovaban cada año todos los antiguos platónicos hasta los tiempos de Plotino y de Porfirio. a Cristóforo. Y así. el de Fedro le tocó exponer a Giovanni Cavalcanti. Todos aceptaron esta suerte.

Por sus antecedentes una cosa es elogiada como noble. Himno a Venus. 4-5 (Abel. Walker. los hombres la hermosura de los cuerpos. que debe ser admirado. lo que le sigue. no sólo de las cosas celestes sino también de las terrestres. Los dioses paganos y los ángeles cristianos son equiparados aquí. Y añadió digno de admiración por los hombres y los dioses. sino la suerte primero y vuestra aprobación luego. alaba aquella cosa. Op. estando cercanos al río Ilisio y altamente inspirado. Op. pues tanto no me atribuyo. Symposio. expondré en la medida de mi ingenio las partes de Antonio y de Ficino. ver el comienzo de IV. que a él mismo acompaña. 933-935. I. hombres excelentes33. lo que le acompaña. que se esforzó en ganarse su favor con un discurso compuesto durante muchas noches en vela. entre los antiguos tanto los dioses como los hombres aman. ya que no yo. Orphica. Y es así como la alabanza del amor se ha deducido de su excelencia presente. en Anthologia Lyrica Graeca I (Diehl). nuestro Fedro. donde aparecerá la maravillosa utilidad de éste a partir del efecto. por sus consecuencias como útil.tanto estimó Lisias tebano. Más correctamente «el primer libro sobre la belleza»: en Hippias. Frg. Pero primero trataremos de su origen antiguo y noble. 29 y 31. 35 Orfeo. 7. a él el primer libro sobre la belleza que tituló Fedro. Charioteer. Y no sin razón admiramos las cosas propiamente grandes. o como dicen los nuestros36. cuando dicen que las mentes de los hombres y de los dioses son subyugadas por el amor. En tercer lugar. Hesiodo. la critica. que antes predicaba ser ignorante de todo. Por esto. es aquélla que examina el origen de la cosa. Orfeo. él. 34 «Di che natura sono quelle cose che vanno innanzi». III. Y bien. en «Phaedros. Hippias disputatur». por su presente como grande. Fe[9]-dro lo alaba después por sus antecedentes. Y esto lo demuestran Orfeo35 y Hesiodo. 1363: «Plato noster [. 27 s. p. Op. además. La alabanza perfecta. Y. Sócrates admiró sus cualidades naturales hasta el punto que. en efecto. et de pulchritudine simul atque amore». CXLIV s. 32 . afirmando que es el más antiguo entre los dioses. ovvero angeli. XI. los ángeles admiran y aman la belleza divina. Si estas partes son buenas. pp.. Introd. come vogliono i nostri Teologi». Platón. entonces. cantó misterios divinos. Después. la grandeza y la utilidad. De las tres partes por tanto se concluirán tres alabanzas: la nobleza. se mencionan las tempranas traducciones de Ficino de Hesiodo y Orfeo con dos citas de los cantos órficos (para esto. Cfr. 121 s. los dioses.. lo alabará por las cosas que le siguen. 33 «O viri optimi» omittitur. Diógenes Laercio. y II 97 s. Theogonia. El Fedro se tiene como el más antiguo de los escritos de Platón. 1270: «De pulchro». Ep. contemplando ante todo la excelencia presente del amor lo llamó gran dios. interpretaré con gusto en primer lugar [8] su discurso. ver también Supp. Platón se deleitó tanto con su ingenio que dedicó a Fedro las primicias de sus trabajos. Se dice que es verdaderamente grande aquello a cuyo poder se someten todos los hombres y los dioses. si malas. conmovido por su brillantez.]. 13. el famoso orador. Allen. en Phaedro. por lo que la nobleza del amor resplandece tan pronto se habla de su origen.). 36 «Certamente gli dii. Así. Se dice. me ha juzgado semejante a Fedro. tres partes en toda cosa: lo que le precede34. Cualquier filósofo platónico considera. las elegías platónicas32. narra la forma actual y presenta los sucesos futuros. y después de su futura utilidad. pues todos aman aquello cuya belleza admiran. 89). A él los epigramas. con estos felices augurios.

y al unirse es formada. B 13 (Diels). después el alma [11] de este mundo.: «machina». 39 «Esiodo nella sua Teologia» (sic). Y a la forma e idea del cielo. 3. Hesiodo. y las formas de las piedras. cantó los principios de las cosas en presencia de Quirón y de los héroes. es iluminada por su rayo.: «che in questo mondo sono». por un cierto deseo innato. 41 Symposium. y Parménides. Frg. El segundo. porque nació de Dios. Esta. III 8 11. 30a. Los platónicos llaman caos al mundo sin forma. II 4 1-5. I 4-11 (Nock). ital. pues Dios que todo lo puede. om. 45 «Ut ita loquar». Hesiodo. en estos tres mundos se consideran también tres caos. De vita Pythagorica 267. y Acusilao el poeta coincidieron con Orfeo y Mercurio39.. pero afirmamos que es el principio y el fin de todas las cosas. 394. Al principio Dios crea la sustancia de esa mente44. Allí se generan las esferas de los cielos y de los elementos. 44 El espíritu del ángel existe como lo creado de la materia inteligible y también de la luz de lo creado como forma: Plotino. y a la forma del primer planeta. 178b. «Orphica». 6. Argonautica 421-429 (Abel). 107. y por último el cuerpo del mundo. Parménides a menudo es mencionado como pitagórico (p. Op. 43 Lat. Este crea. que llamamos esencia. 40 Timaios. Así.: «que in corporibus istis sentimus». 395). en el libro de la Naturaleza. y al que llamamos bien en sí mismo. Júpiter y los demás dioses. 100. III 5 6. Platón en el Timeo describió el caos de forma semejante. Corpus hermeticum. 252. Igualmente Ficino alude a la diferencia entre esencia y existencia en los espíritus creados: Sto. y verdaderamente El debe ser absolutamente simple. del segundo Júpi«eroi. . 30a-b. todo este artificio43 que vemos. compuesto de muchas cosas. a menudo la llamamos dios cielo. para comparar la cosmología en el Pimander. en el primer momento de su creación. todas las cosas que percibimos en los cuerpos. concebidas con la ayuda de Dios en esta mente superior. Y es por el resplandor de aquel rayo que su deseo se enciende.[10] CAPITULO III Del origen del amor Cuando Orfeo en las Argonáuticas37. De este modo. hay tres mundos e igualmente existirán tres caos. Ciertamente. la naturaleza de los vapores. imprime en la mente que a él se une la naturaleza de todas las cosas que deben ser creadas. Tomás. El tercero. 46 Lat. porque mundo significa ornamento. por así decir45. autor de los universos. a Dios su principio se vuelve. perfecto en sí mismo y mejor consejero38. primero la mente angélica. puso el caos antes del mundo. Para ellos. Y encendido. el alma del cuerpo universal. se basa en la metáfora de la luz. Saturno. antes de Saturno. al mundo caos formado. las estrellas. Acusilao.: «edifizio». 38 37 presb utatÒn te kaˆ aÙtotelÁ polÚmhtin ”Erwta. el pitagórico. El primero de todos es Dios. que. la mente angélica es el primer mundo hecho por Dios. y colocó el amor en el seno de ese mismo caos. Theogonia 116-122. se une entera a Dios. pero. siguiendo la teología de Mercurio Trimegisto. En aquélla entonces se pintan de un modo espiritual. de los metales. Frg B 2 (Diels). son las ideas. Platón coloca la inteligencia en el alma y el alma en el cuerpo. A este mismo sumo Dios no lo llamamos mundo. en la Teología. cive huomino: angelici». 1817-1819. Yámblico. Y lo mismo refirió Fedro en el Banquete41. es informe y oscura. y en él colocó el amor40. de las plantas y de los animales. Parménides. con estas palabras: Amor es el más antiguo. ital.45. sin embargo. no dudamos que las formas de todas las cosas46. Vuelta hacia Dios. 42 Timaios. como Platón afirma42. cfr. Op. ej. De ente et essentia.

ilumina las tinieblas. en suma. desde el momento en que nace. Su primera conversión a Dios. 41. 1442 s. A éste precedió el incendio de su deseo. atrajo y condujo de una mente antes deforme a una mente hermosa. da forma a lo informe. Y justamente. y por este amor conciliante recibe del alma todas las formas que se ven en el mundo. el nacimiento del amor. la primera inclinación de su deseo. a éste. aquí. pues toda la sabiduría de la que deriva propiamente el consejo48 se da a la mente. Además. Por lo que el ojo. primero oscuro e informe a semejanza del caos. e informe se vuelve hacia Dios y allí se forma. precede al mundo. a la del aire Juno. perfecta por ser formada por Dios. la infusión del rayo. Pero a esta concepción de las ideas47. porque al volverse a Dios por amor. En tercer lugar.: «videt deinde solis lumen». non altro che il lume del sole è quello ch'ei vede». 10. precedió el acercamiento de la mente de Dios. por el mismo amor innato a ella se dirige al alma y a ella se ofrece. Pues parece que aquel primer instinto de la mente por su naturaleza toma su perfección de Dios y la transmite a la mente que de ahí se forma. Op. caps.. por ejemplo. Prácticamente igual y más completo: Comm. Y. Y al conjunto de todas las formas e ideas lo llamamos mundo. Por esto. tres caos y tres mundos. Por lo cual. La infusión del rayo. aunque al principio no era más que un caos informe sin ornamento de formas. dirigida con amor hacia la mente y aceptadas las formas de ésta. ella misma resplandece por su propio brillo49. Finalmente. 50 Lat. El acercamiento. lo llamamos crecimiento del amor. La gracia de este mundo y este ornamento es la belleza a la que el amor. y a ésta. el alimento del amor.: «dipoi. la perfección del amor. y al recibir el rayo es formado por los colores y las figuras de las cosas. E igualmente la materia de este mundo. ital. y a ésta la esencia de la mente informe. 48 Lat. y a los dioses que de ahí se generan.ter. lo [13] que significa casi que él mismo se perfecciona. ¿Quién dudará por consiguiente que el amor no sigue inmediatamente al caos y precede al mundo y todos los dioses que están distribuidos en las partes del mundo? Puesto que aquel deseo de la mente existe antes de su formación. y en la mente formada nacen los dioses y el mundo. por sí mismo perfecto. Y así a la idea del elemento fuego la llamamos Vulcano. con lo cual —platónico o no— la relación real de toda la creación a través de la nueva creación debe ser garantizada por las distintas formas de los distintos niveles. y aunque antes era informe y caos. a la del agua Neptuno. lo llamó el mejor consejero. perfecciona las imperfecciones. con razón Orfeo le llamó el más antiguo. ornamento. los dioses y los elementos deben corresponder a esas ideas determinadas. ornamento. de donde ha sido generada. IV 7. Una de las cosmogonías de Ficino contempla las especies en el mundo creado como las realizaciones de la idea de un espíritu.: «omnis sapientia cuius propium est consilium». antes. La mente se dirige a Dios del mismo modo que el ojo a la luz del sol50. y 1449 s. esto es. kÒsmon en griego. Después de estas alabanzas apenas se puede pensar o decir otras mayores. que rapta las cosas para la belleza y une lo deforme a lo hermoso. igualmente también el alma del mundo se vuelve hacia la mente y hacia Dios. por tanto. cuando mira. 49 Plotino. ama la luz. en todos el amor acompaña al caos. da vida a las cosas muertas. 47 . Y el incendio que le sigue. el ímpetu del amor. Tal es la condición del amor. e [12] igualmente con los planetas que siguen. se hace mundo. y así nacida del caos se ha hecho mundo.: «onde propriamente deriva ogni consilio». y al mirar es alcanzado por el rayo. ital. desde el momento en que nació. y a la de la tierra Plutón. Y además. 11 y 26. mundus en latín. nosotros afirmamos que esta esencia no formada es el caos. Y así como la mente. es decir. in Tim. Hay. todos los dioses asignados a ciertas partes del mundo inferior son las ideas de estas partes reunidas en la mente. Su formación. despierta de la inercia. entonces. en la luz del sol comprende los colores y las figuras de las cosas.

Comm.: «animorum mente cognoscitur». 53 Lat. pasar a la belleza espiritual y una teoría de la imagen como representación que se ajusta en gran parte a Plotino. en donde distingue que la belleza siempre reside en las cosas mismas y no en los sentidos delectatio nominatur atque voluptas. Plotino. 56 Está. I-II 27. en De voluptate y Op. que se aparten de las cosas deshonestas y se ocupen de las honestas. Lat. más abajo. Dionisio Areop. y provoca su afán de sobresalir en las honestas. La belleza es una cierta gracia. puesto que son formas simples. ver VI 2 y VII 16. ital. sin referirse. Op.: «con la mente sola». los ojos y los oídos. Y ciertamente es superfluo contar cada uno de los beneficios que el amor confiere al género humano. a la inmediatez de las percepciones más bajas. El amor considera el disfrute de la belleza como su fin. Sobre esto Ficino comenta a Plotino en Op. entended deseo de belleza. Phaidros 250 s. viene de la consonancia de muchas voces58. como Plotino. V 2. 55 P. S. I. más adelante. 709 D (Op. «dare tali instituti di vita». 3. Op. En ninguna de estas cosas. también Phaidros. ital.». Y del mismo modo la gracia altísima que hay en los sonidos. 1. el gusto y el tacto?60 Estos sentidos perciben los olores. pues Ficino toma. El amor. 1001). la blandura o la dureza o cosas semejantes. consiste la belleza humana. ital. Cfr..: «artes». sigamos el bien. Porque la belleza del cuerpo requiere la armonía de varios miembros. 1. donde cualifica la «voluptate» de los sentidos correspondientemente (Op. PG 3. Ahora creo que se ha de hablar de su utilidad. Sto. el gusto y el tacto de las percepciones de lo bello. Pues la vergüenza aparta al hombre de lo deshonesto. 994. se limita a estos tres. Y sin embargo. Ficino la refiere al Timeo. ver III 3. ¿cuál es la actividad del olfato. que principalmente y la mayoría de las veces nace en la armo-[15]-nía del mayor número de cosas56 Y ésta es triple57. Ep. Este comienza igualmente con la eliminación del olfato. in Lys. 631. ital. ital. 58 Sobre música. 60 Esta jerarquización de los órganos sensoriales es común. el amor él solo54 lo hace en breve.: «scienze». la de los cuerpos por los ojos. Porque ésta es la definición del amor en todos los filósofos55.: «semplice». La que hay en los cuerpos.: «è di tre ragioni». como en lo que sigue. lo es por la consonancia de muchas virtudes.: «amor ipso unus». 54 Lat. Pues todo consiste en esto51: que una vez evitado el mal. todas las leyes y disciplinas se esfuerzan en educar a los hombres en esto52. ya que ésta concierne a la belleza visible para.. y la de las voces es percibida por los oídos. ej.. el calor o el frío. nace de la concordancia de líneas y colores. siempre está contento con la mente. Y ésa pertenece sólo a la men-[16]-te. 52 51 . Sin duda. Y esto las casi innumerables leyes y ciencias53 apenas lo consiguen en mucho tiempo. 1068). Aquí se trata de la utilitas ética. I 6. siendo el amor deseo de disfrutar de la belleza. Sin embargo.: «perche l'offizio della vita umana consiste. La del espíritu sólo es conocida por la mente59. 1574. 1272. 59 Lat. los sabores. donde la definición de la belleza como simetría es criticada. 250d. Cuando decimos amor. De div. esta definición como punto de partida. Y el apetito que sigue a los otros sentidos no se llama amor sino deseo libidinoso y rabia.: «ea triple est».[14] CAPITULO IV Sobre la utilidad del amor Hasta aquí hemos hablado acerca de su origen y nobleza. sobre todo cuando podemos reducir todos a él.. su bien lo honesto. a partir de aquí. entonces. en contraposición con. Porque la gracia que hay en los espíritus. al ver y al oír. Tomás.. nom. Th. por lo tanto. Nada más fácil y rápido que el amor enseña a los hombres estas dos cosas. V 3 y Plotino.: «omnia enim in eo consistunt».. Considerando entonces que la mente y el ver y el oír son las únicas cosas que podemos disfrutar de la belleza.. 57 Lat. 1-3 y 78-3. III 5. El mal del hombre es lo deshonesto. 64d. Cfr.

para no ser despreciables para el amado. IV 71. nombre divino. Y asimismo parece que atrae a la deformidad63. Y también los teólogos posteriores64 lo han confirmado totalmente... sino ser considerados dignos de la reciprocidad del amor. . y la armonía es una justa proporción. como el de Patroclo a Aquiles. ni tan siquiera bastante. no sólo el amor no los desea. Tusc. 68 «il timore della infamia». 66 Lat. la unión carnal. y la belleza del cuerpo humano consiste en una cierta armonía. Porque todo el que es bello y adecuado66 ama también justamente las cosas propiamente adecuadas. sino que los abomina y los huye. como jamás están libres de testigos. se sigue que el amor no apetece otras cosas sino aquéllas que son moderadas.Además. Tercero. 64 «i Cristiani Theologi. que el desenfrenado ardor que nos arrastra a la lascivia y nos empuja a la fealdad es contrario al amor67.» 65 Cicerón. de amor de un hombre a una mujer. y en cambio el amor a la belleza. Otro. Y aquel que odia las feas es necesario que huya siempre de las obscenas e indecentes. esto. en cambio. siempre desea las laudables y magníficas. si dos se aman mutuamente se observan uno al otro. como cosas que son contrarias a la belleza. Después. Se considera. Así. que son hasta tal punto vehementes y furiosos que apartan a la mente de su estado y perturban al hombre. Primero. Por lo que el deseo del coito. En ellos demuestra que no hay nada como el amor que ha[18]-ga más fuertes a los hombres. que deseó72 morir en lugar de su marido. discretas y apropiadas. y el afán69. de amor de una mujer a un hombre. 69 «il desiderio della gloria». Pero este razonamiento Fedro lo explica copiosamente y pone tres ejemplos de amor. 63 «cioè la brutezza». Uno. 72 «fu contenta». porque el amor que busca las cosas bellas. de amor de un hombre a otro hombre. Pues los afectos decorosos. Pero ahora no profundizaremos en la alegoría de 61 62 «essa bellezza umana». cualquiera en su sano juicio debe guardarse de llamar temerariamente amor. en donde habla de Alcestes71. 71 Platón. «cioè la lussuria». De aquí surge que todo amor es honesto. 70 «con ogni sollecitudine e diligenza». sino que aparecen como contrarios. La rabia del amor62 arrastra a los hombres a los excesos y por consiguiente a la falta de armonía. y el amor no son los mismos movimientos. Pues ningún nombre conveniente a Dios es común a las cosas deshonestas. La fealdad y la belleza son contrarias. Y para volver finalmente a la utilidad del amor. mujer de Admeto. a las perturbaciones insanas. que han atribuido a dios el nombre de amor. 179b-l80b. los placeres del gusto y el tacto. siempre emprenden con apasionado empeño70 cosas magníficas. Symposium. proceden del amor. si el amor hacia el hombre apetece esa belleza misma61.: «decorus». En la medida en que uno es observado por el otro. que nos alienta a las empresas honestas. Que se avergüence Dicearco65 y cualquier otro que se atreva a criticar la majestad platónica por el hecho de atribuir demasiado al amor. ital. Y esto lo atestiguan los teólogos antiguos.: «condecente». Y en la medida en que se esfuerzan en agradarse el uno al otro. honestos y divinos no podemos jamás atenderlos de-[17]masiado. siempre se abstienen de lo deshonesto. en relación a la polémica contra los amantes de los adolescentes. como el de Orfeo a Eurídice. Y todo amante justo. 67 «Bellezza». el pudor68 que nos aleja de lo deshonesto. y ambos desean darse placer recíprocamente. Del mismo modo parece que las inquietudes que mueven hacia estas cosas son contrarias entre sí. Por tanto.

La alabaremos. 74 «possediamo». Pero allí donde una y otra belleza concurran. como siguiendo una huella75. como a una sombra e imagen efímera de la belleza. que el amor sea tan grande como haya sido la belleza. apenas y débilmente amaremos. Por tanto. que se muestra en las voces y en los cuerpos. y conocemos con la mente. Y baste con esto en cuanto al discurso de Fedro. amaremos ardientemente lo estable y decoroso del espíritu. 73 Un argumento extraído del sensus de los exegetas de la Biblia. Con los otros sentidos gozamos74 no de la belleza. a través de ella. Allí donde sólo sea bello el espíritu. y donde el cuerpo sea bello y el espíritu no. la estimaremos como útil y siempre nos esforzaremos en procurar esto. 76 «letum». celeste y divino. con la vista y con el oído. que es la belleza misma. om. investigaremos el decoro del espíritu. con estos tres buscaremos la belleza y. . alegre76. Y así demostraremos que ciertamente somos de la familia platónica. porque ésta no se interesa nada más que por lo festivo. Pero disfrutamos con aquella parte con la que conocemos. sino más bien de cualquier otra cosa que necesita el cuerpo. que desea el amor. amaremos vehementemente. Pasemos ahora al de Pausanias.Alcestes o de Orfeo73. proclamemos unánimemente que el amor es un dios grande y admirable. y entreguémonos de tal modo al amor que estemos satisfechos con su fin. y además noble y muy útil. ya que estas historias muestran mucho más la fuerza del amor narrándolas como historias ocurridas que dándoles un sentido alegórico. 75 «cioè mezzo conveniente». Por tanto. El sensus histórico tiene más fuerza de demostración que el sensus alegórico.

se encuentra entre la bondad y la justicia. bello y justo. Op. y el mundo es raptado por él. cuando crea. digo. belleza. Cada una de éstas fluye. en cuanto. 1097). «Questo divinamente canto Orfeo». Es allí donde el ardor de los Virgilio. De mundo. en tanto que perfecciona lo que vuelve a él. 80 Lat.DISCURSO SEGUNDO [21] CAPITULO I Dios es bondad. Por tanto. ital. 401a 25 ss. 824b (Op. al bien retorna. 712 d (Op. En efecto.. Op. belleza. ya que habiendo nacido del bien. en tanto que hace retornar lo produ-[22]-cido a sí mismo. 9. Así. medio y fin del universo.: «cioè Bellezza». es decir. justo. VIII.. 81 Dionisio Areop. el deseo de ella misma. vaticinando esto. el amor comienza en la belleza y termina en el placer. Allí nuestro deseo se enciende.. III. como un círculo. Ver también: Ep. de esta perenne fuente. Jeroteo es el maestro del Pseudo-Dionisio. Praep. Así.. 715e-716b. Así que un solo y mismo círculo de Dios al mundo y del mundo a Dios es designado con tres nombres. 4. 1070). De div. cuando intentan alcanzar su origen. De div. 79 Platón. y estimo por esta causa que con el número ternario Dios gobierna todas las cosas. Timaios. Dionisio Areop. cuando nacen. [23] CAPITULO II Cómo la belleza de Dios engendra el amor Ciertamente. 705. como se dice a menudo en las obras de Platón79. las da su perfección. de allí de donde partió allí retorna. podemos apelar a éste. 75. III 9. justicia. Bueno. cfr. y también las cosas por ese número se perfeccionan.: «speties». 78 77 . Aristóteles. y en tercer lugar. 614. el amor es necesariamente bueno. cuando perfecciona a cada uno según su mérito. 546e. luego a ésta refluyen. y por último se perfeccionan. esta belleza80 divina ha engendrado en todas las cosas el amor. rey del universo. Nomoi. a la que le es propio el atraer hacia sí. fin. nom. Orphica. Op. en cuanto que retorna al autor y une a él su propia belleza. 29e-30b. principio. En cuanto comienza en Dios y atrae hacia sí. lo rapta. Églogas. 168 y 21/22a (Kern). y finalmente en Dios termina. pasando al mundo. placer. Cfr. Evang. 1418 en el comentario a la República.. De aquí las palabras de Virgilio: Dios se alegra con el número impar77 Ciertamente aquel sumo autor primero crea todas las cosas. y que. después de que regresaron a su principio. Eusebio... medio y fin Los filósofos pitagóricos quisieron que el número tres fuese la medida de todas las cosas. que comienza en Dios y pasa al mundo. cuando atrae hacia él. bueno. Orfeo78. hay un continuo atraerse entre Dios y el mundo. De Raptu Pauli. Principio en tanto que produce. Evang. Praep. en segundo lugar a él las rapta. 2. Porque él es aquel mismo Dios cuya belleza todas las cosas desean y con cuya posesión descansan. nom. 5. I. medio. amor. Frag. Eusebio. la belleza. 7. Ya que si Dios rapta para sí el mundo. llamó a Júpiter principio. bello. Y esto lo entendieron Jeroteo y Dionisio Areopagita en aquel himno excelente en el que estos teólogos cantaron así: El amor es un círculo bueno que gira eternamente de bien a bien81.

completa y consolida todas las cosas85.. En tanto atrae a las tres potencias cognoscitivas del al-[25]-ma. Como bello. también el tratado posterior De sole (Op. Plat. VI 9. Orfeo. et tanto spirituali quanto esser possono. al haber sido recibido en cosa creada y en un sujeto pasivo. como bien. 1047. Y en tanto que estando dentro de la fuerza cognoscitiva. Op. al producirlas. Cfr. 85 «con la sua presenza da conforto. non sic agit quasi sua actione aliquid aequirat. excita. incluyendo caps. IV. 86 Orfeo: cfr. 2 y 9) y el De lumine (Quid sit lumine. y no se apaga. Hay también referencia a Nomoi. En tanto vivifica. se llama bueno. dolci e grate. Para todo el capítulo. Resp. Sobre Giorgio Trapenunzio en Op. belleza. En cuanto es acto de todas las cosas y fortifica. 1515-1520). vita e perfectione». III 18: «Deus autem qui est primun agens omnium rerum. rige y completa. gent. Theol. Op. si la luz misma. 1213 y 1241 (Allen. p. Pues. en Phileb. 507e y 508a-509b (la metáfora del sol). con la cita extraída de Phileb. calienta. le fa deste. Op. 965-975. móvil en Id. I 934. 164). 8). VI 15-16 y VIII 13. ilumina e infunde gracia. crea.. A la bondad en un solo centro.5. La mente90 es un círculo estable. 89 La metáfora de los cuatro círculos no está contemplada presumiblemente porque aquí los diferentes filosofemas y modelos están entrelazados. Lo que expresó divinamente Orfeo diciendo: calienta todo y a todo se extiende86. I 4. la naturaleza y la materia. no desciende en ellos y los ilumina y afirma. I 12. un resumen corto de esto en el VII 13 y Op.amantes reposa.. Infunde a los ojos el espíritu lúcido para que vean y pinta de colores los cuerpos para que sean vistos. Cfr. Una fuente importante sería la de Proclo: su doctrina de las hipóstasis. además en Phileb. IV 693b. cfr. a cada una las ha dado acto y forma. 90 «la mente Angelica». Notes. Op. 700b (Op. si trae».. III y 305). la vista y el oído a los objetos que se deben conocer. 83 82 . 1056-1058). Opera. XII 3. V 28. ver II 15.. que es una sobre múltiples luces y por la cual muchas y apropiadas luces han sido distribuidas a los ojos y los cuerpos. 170-174).. 1. [26] CAPITULO III La belleza es el esplendor de la bondad divina y Dios es el centro de cuatro círculos Y no sin razón los antiguos teólogos pusieron la bondad en el centro88 y la belleza en el círculo. Para eso. alivia y seduce. vivifica. el alma. y los cuatro círculos en torno a Dios son la mente. También en el comentario al Phileb. come udirete. aquel primer acto de todas las cosas84. verdad. que se llama Dios. II.. 87 «in quanti egli. Y no sin razón Dionisio82 compara a Dios [24] con el sol. El sol. vivaci. 84 Sto. (en Plotino. ciertamente. «certamente in questo modo. plat. si dice Bellezza». De la misma manera. secondo le loro possibilità.. Cfr. Cfr. 1212 (Allen 109).. sino que se colma. así como el sol ilumina y calienta los cuerpos. 28). bello87. sed quasi sua actione aliquid largiatur». 717-720 y 976-986). Finalmente. la mente. 271 (Marcel. y en cambio a la belleza en cuatro círculos89. Orphica. en Ficino: «Ordo divinorum apud Platonem secundum Proculum» (Saffrey.. Este acto es sin duda débil e impotente en la ejecución de la obra. Th. igualmente Dios concede a los espíritus la luz de la verdad y el ardor del amor divino. X (Op. la aplica a lo conocido. El alma. El único centro de todo es Dios. crea los cuerpos visibles y los ojos que ven. S. el propio rayo no basta a los ojos ni los propios colores a los cuerpos para que se cumpla la visión. 1209-1211. 1797 y 1799 ss. Op. Sin embargo. Pero la perpetua e invisible luz única del sol divino está siempre presente. Frg. Ficino. 309 (Portus): tÕ agaqÕn prÕ toà kallouj. Op. Proclo. Plat. 64c. Tomás. Yo os diré además cómo entendemos esta comparación del sexto libro de la República de Platón83. 24 (Kern). 934 (Walker. 88 Theol.

153. Timaios. a ésta su propia unidad. 94 Theol. en Op. Agustín. 92 91 . Proclo. divisibles y móviles hacia la circunferencia. III. Y la naturaleza del centro es tal que aunque es uno. para que por su propio centro. 1-9 (Friedlin). las líneas que van de la circunferencia al centro son forzadas a alcanzar cada una el centro por un punto igualmente simple. 190 s. círculo inmóvil. Op. procediendo de Dios. de la mente. XV/XVI. estable. IV 4. y Cusano. que se llama unidad de las cosas: de la cual y respecto a la cual como del centro y a su centro todas sus otras partes y potencias dependen. Pero en un cono se encuentran potencialmente no sólo cuatro. uno e inmóvil. Por lo que aquellas cuatro cosas son llamadas con razón círculos. Plotino. 16. siempre entiende de un mismo modo y quiere del mismo modo. como las líneas o las circunferencias. La materia.. ign. I 4. El centro de un círculo es un punto único.otro. ¿Quién negará llamar merecidamente a Dios el centro de todas las cosas. Pero la mente. semejante a ellas. Proclo. simple e inmóvil94? Y todas las cosas que han sido creadas por él son múltiples. o sea. p. 20 ss. Conf. Y se puede decir que la mente es móvil sólo por esta razón. compuestas y en cierto modo móviles. De tal modo la mente. 149. 93 Cfr.. Porque los cuerpos no son más que sombras y huellas de las almas y las mentes. Y se mueven en torno a él. om. antes de adherirse a su creador. Y como el centro se encuentra en cada parte de la línea y en todo el círculo.. y como ellas salen de él. se encuentra sin embargo en muchas. la materia podría alejarse máximamente del centro e igualmente moverse «en» y «a través» de otro. ign. se introduce en el universo. II 3. en donde hay referencias a S. lo que Ficino lleva a cabo en otras ocasiones.. con referencia al espíritu y al alma. indivisi-[27]-ble. como un corte trasversal a través de los puntos de los radios. puesto que en una línea en todas partes hay un punto93. 18. 1797. a él se esfuerzan por retornar95. Pico. Plotino.. Plotino. y el discurso de una cosa a otra y la operación temporal se «breviter sic exponimus». la naturaleza y la materia. V 6. III 6. Def. Cusano. del alma. en la medida de sus fuerzas. Y es necesario que las cosas creadas se unan enteramente a su centro. que como todas las demás cosas. sino también porque a todas las cosas creadas por él ha dado una potencia intrínseca. así. y cualquier otra. muy simple y excelente. Porque por su naturaleza conoce discurriendo y obra en el curso del tiempo. ubicumque ipsam diviseris. porque tanto su operación como su sustancia permanecen siempre la misma y obra de igual manera96. no sólo porque está presente en todas las cosas. a él retorna. y la naturaleza. que proceden de Dios. 34b. a saber. desde luego. En un modelo así. Ahora. «Sicut undique in linea est punctus. Una sombra y una huella representan la figura de aquello de lo que es sombra y huella. incluso en todas las líneas divisibles y móviles. sino una infinidad de círculos y. Heptaplus. 1758. Esta circunferencia divisible gira sobre el centro. móvil por otro y en otro. indivisible e inmóvil. como ya hemos dicho muchas veces. así a él retornan.. De éste parten muchas líneas. 2-8 (Friedlin).). pues cada línea toca por su punto el punto que está en el medio del círculo. 1972. E igualmente hacen el alma y las otras cosas. puesto que en todo es íntimamente uno. el alma. El modelo es seguramente un cono cuyo ápice unifica los radios que se forman en la base del círculo. como punto cardinal92. che un corpale tondo in un ghanghero si faccia». estar subordinada. In Euclid. Doct. que es la [28] unidad más simple y el acto más puro. Plat. 95 Cfr. ita in superficie et corpore». Cfr. p. La mente angélica se eleva hacia su cima y su ápice antes de ascender hasta Dios.. igualmente Dios. 1450. así. 96 Los puntos medios confluyen inmediatamente en el Uno sin niveles intermedios. In Euclid. El círculo del mundo que nosotros vemos es la imagen de aquellos círculos invisibles. pero no por otro. 82-88. «Nom altrimenti. es un círculo móvil. Pero ya que nada puede ser tocado por su contrario. Sobre la mediación en Ficino: Kristeller. donde el discurso trata del proceder de y volverse a Dios. XVIII 3. 403 (Marcel. 11. centro de todas las cosas. V 1. Op. Doct. en Op.. se unan al centro de todas las cosas. expondremos91 brevemente por qué llamamos centro a Dios y círculos a aquellos cuatro. El alma del mundo. VI 8. 11.

razones en el alma. 1782 sobre Plotino. el esplendor de las ideas. 5. nada es así. A ésta ídolo y simulacro del hombre. VI 5. Puesto que en Dios no hay composición alguna. Pero aquella fuerza de generar. digo. pues todo movimiento del cuerpo se realiza en un lugar. la interpretación de Proclo. se mueve por sí. Ya. Op. Pero en torno al propio rey y a aquéllas que he dicho. Plat. porque en la misma sustancia del alma permanece la operación de la razón y de los sentidos. A aquella fuerza la llamaremos propiamente hombre99. Ep. 98 97 . según el uso de los antiguos teólogos.. [31] CAPITULO IV Cómo habla Platón de las cosas divinas Platón reveló este misterio en la carta al rey Dionisio cuando afirmó que Dios es la causa de todo lo bello. II. semillas en la naturaleza y formas en la materia. Por eso en estos cuatro círculos parece haber cuatro esplendores. pues el espíritu habla de aquello que hay después de esto. Y lo que significa el empleo de la expresión en torno a lo expone Platón cuando añade: todas las cosas existen gracias a él y él mismo es la causa de todo En Phileb. 1530. La metafórica del círculo se dirige ahora a estos pasajes oscuros de Platón. que llamamos naturaleza. en tanto que principio y origen102 de toda belleza103. entonces. Por otro. 8/9 (Saffrey/Westerink) y de su prehistoria. allí mismo en la Introducción. 102 «originem». y entre las que ninguna le satisface. Theol. 100 Cfr. infuso en aquellos cuatro círculos que en cierto modo giran en torno a Dios. 99). al ser una cierta potencia del alma que se mueve por sí. «più tosto è per benefizio della Mente. la potencia del alma que reside en la razón y en los sentidos. En el segundo.. el de las semillas. de las razones. De este modo el rayo pinta en estos cuatro círculos las [30] especies101 de todas las cosas. En el primero. cuando decimos naturaleza se entiende la fuerza del alma para generar98. Ella nutre. 1211 (Allen. que nosotros solemos llamar ideas en la mente. Gracias a él existen. porque su obra se cumple en un espacio de tiempo. También la naturaleza es un círculo móvil. Las segundas en torno a lo segundo. Las terceras en torno a lo tercero. Op. En sí. Y si hay alguna estabilidad en el [29] conocimiento del alma se debe más bien a la inteligencia que al alma97. El mismo es la causa de todo lo bello. En torno al rey de todas las cosas está todo. hace crecer y engendra el cuerpo. cfr. porque ella es el principio de su movimiento. mirando a las que le son familiares. 99 «atta a generare». caps. Se dice ciertamente que esta facultad de generar es móvil. tercero. En torno al rey significa no dentro. sino fuera del rey. IV 3.llaman sin duda movimientos. el de las formas. II 312e-313a. Pero la materia y la masa del cuerpo es un círculo móvil por otro y en otro. Cuando decimos alma entendemos. Op. I. add. El espíritu del hombre desea saber cuáles son aquellas cosas. Y en otro. Por sí. 101 Cfr. Y su obra no afecta necesariamente al cuerpo. om. che per Natura dell' Anima». y la belleza es el rayo de Dios. pues necesariamente100 es conducida por el alma. Ya que la bondad de todas las cosas es Dios mismo. podemos entender claramente por qué los antiguos teólogos ponen la bondad en el centro y la belleza en el círculo. Se dice también que se mueve en sí porque toda operación suya termina en el cuerpo. en que el alma se mueve por sí y en sí. Cfr. y en el último. por quien todas son buenas. y en esto se diferencia de aquella propiedad del alma. 103 «Questo testo si espone in questo modo».

es decir. V. Las segundas en torno a lo segundo. Alexandre. de la misma manera que por [32] él. cuando dice todo entiende las ideas. como si dijese. IV 1. y por aquellas cosas que vemos superiores en los cuerpos solemos a menudo juzgar sobre las divinas. las semillas de las cosas en torno al alma. y de nuevo unen la naturaleza al alma. mente y alma. su bondad. Frg. su sabiduría. Para Platón. Pero Platón no las enumera en esta jerarquía. Mithrin y Arimanin105. De Isis et Osiris. 252). De allí ciertamente se enciende el ardor del espíritu. XI. Eusebio. Zoroastro puso tres príncipes del mundo. las razones y las semillas. Les mages hellénisés. razones y semillas. en torno a Dios. II. A través de la fuerza de las cosas corporales descubrimos la potencia de Dios. Plotino. Timaios. Evang. Plat. señores de tres órdenes: Oromasis. Tratado de las leyes (ed. Las terceras en torno a lo tercero.). 107 «l'Animo divino». Siguiendo el mismo orden. 104 105 «il re di tutto». Zoroastro. en torno a lo primero. También Theol. 108 «Quasi proxime natas». Cfr. éstas por las razones y las razones por las ideas. a esta fuerza de generar. pues en éstas se incluye todo el resto. o sea. Y justamente. pp. Las segundas en torno a lo segundo. Las primeras... Y no dijo que alrededor de él estaban las primeras cosas sino todas. para que no pareciera que quizá si lo lla-[33]-maba el primero. las ideas. 0. pues interrogado por Dionisio sobre las cosas divinas. 106 Platón. a través del orden. esto es. a través de la utilidad. lo colocaba junto con los dioses que le siguen en algún orden numérico y en una cierta igualdad. Pues las formas de los cuerpos se reconducen a Dios por las semillas. para que no creamos que es el gobernador de un orden particular de cosas. ya que a través del alma pasan a la naturaleza. Entre las cuales nada le satisface. Pero las formas de los cuerpos parecen ser más bien sombras de las cosas que cosas reales. Pletón. de toda la belleza que resplandece en los círculos antes mencionados. París. Cfr. Op. sino rey de todo. 1-4. por esto están todas las cosas en torno al rey104. 30a-b. 109a/b (J. en efecto. En cuanto a las formas del cuerpo las llama familiares del alma. 109 «delle substanzie divine». 369d-370d. esto es. igualmente los cuerpos no nos muestran la naturaleza propia de las cosas divinas109. Puesto que es adecuado que lo divino107 desee cosas divinas. las formas de los cuerpos se colocan en el grado siguiente al del alma. El espíritu del hombre desea entender cuáles son estas cosas. todas han sido creadas. infunde el amor del espíritu por aquéllos.lo bello. Timaios. como principio. Plutarco. o sea. Ya que el conocimiento humano comienza en los sentidos. Pues las verdaderas cosas son las ideas. Cumont. Después de estos tres esplendores de la belleza divina que brillan en los tres círculos. como nacidas muy cerca de ella108. om. 162 ss. esto es. 30a. las formas descienden de la naturaleza a la materia. p. Praep. porque todas se vuelven a él por su propia naturaleza como a su fin. I. cfr. a los que Platón106 llama Dios. Bidez/F. Tampoco quiso Platón llamar a Dios primer rey. 1938. las razones en torno a la mente. 279-280). Tales formas ni son suficientes. y son producidas por Dios en el mismo orden. Mirando aquellas cosas que le son familiares. Las terceras en torno a lo tercero. Pues. Y estableció tres órdenes en las especies divinas: ideas. 20. pues por Dios son dadas a la mente y conducen de nuevo a Dios a la mente que han sido dadas. sino de todas. puesto que pasan por la mente al alma y dirigen el alma a la mente. Enn. presentó como divinos los tres órdenes pertenecientes a las especies incorporales y omitió las formas de los cuerpos. Pues así como la sombra del cuerpo no da una figura fiel y distinta del cuerpo. . De todo lo bello. ni nos muestran suficientemente las cosas divinas. 130 (Marcel.

Este olor nos excita diariamente. Con el orden de las ideas dignifica la mente. Y la belleza es un cierto acto o rayo que desde allí penetra en todas las cosas. para resumir muchas cosas en pocas palabras. pero ignoramos el sabor. Pues él no desea este cuerpo o aquél. Completa con la serie de las razones el alma. lo que obliga a los hombres a temer. Excerpta ex Proculo in Rempublicam Platonis. Pues la fuerza humana es siempre superior en los hombres más fuertes y más sabios. 119) probat. Sino que es aquel fulgor de la divinidad. por medio de este resplandor ve y ama a Dios mismo. Op. segundo en el alma de todo111 y en las demás almas. si no temiera que alguno de vosotros al oírme se sonrojara. Así. la mente. [36] CAPITULO VI De las pasiones de los amantes De aquí se sigue que el ímpetu del amante no se apaga por la mirada o el tacto de ningún cuerpo. así también el rayo único de Dios ilumina la mente. 111 «dell'Universo». el espíritu. Pues. el alma. Por esto los amantes ignoran lo que desean o buscan. percibe el rayo del sol mismo. . pues. tercero en la naturaleza. Igual que un único rayo de sol ilumina los cuatro elementos. sino las mortales. Cfr. el agua y la tierra. igualmente aquél que contempla lo bello en estos cuatro. la naturaleza y el cuerpo. les conmueve y se apodera de ellos. el aire. ¿cómo pueden ser las cosas mor-[34]-tales y falsas semejantes a aquellas inmortales y verdaderas? El espíritu habla de aquello que está después de esto. primero en la mente angélica. En efecto. nada es así. yo diría. cuyo oculto sabor ha introducido en sus obras su olor suavísimo. ya que no es algo humano aquello que les asusta. 937: «Proculus idem in elementis Theologiae (Prop. Fecunda la naturaleza con las semillas. aunque fuera inferior. cuarto en la materia de los cuerpos. y no designa las divinas. Viste la materia de formas. desea y contempla con estupor el esplendor de la majestad divina que se refleja en los cuerpos. unumquenque Deum ita esse formaliter bonitatem quandam essentialem.En torno al rey y a aquellas cosas que he mencionado. sin duda ignoramos qué es aquello que deseamos y sufrimos. que incluso hombres sabios y fuertes solieron sufrir en presencia de la persona amada. o sea. la naturaleza y la materia. habla falsamente de las divinas. pues desconocen a Dios mismo. aunque atraídos por este olor manifiesto deseamos el sabor latente. sicut primus est ipsum bonum super essentiam». De aquí se sigue el hecho de que siempre los amantes teman de alguna manera y veneren la presencia del amado. decimos que el bien es la existencia110 de Dios que se eleva por encima de todas las cosas. juzgando las cosas divinas a través de las mortales. Y así como cualquiera que observe la luz en estos cuatro elementos. que resplandece en las cosas hermosas. sino que admira. el fuego. el alma. [35] CAPITULO V La belleza divina resplandece a través de todas las cosas. Sentimos sin duda este olor. maravillarse y 110 «essenza». y es amada en todas Por lo demás. y a través de él se vuelve a contemplar la luz del sol. y ama en ellos el resplandor de Dios.

III 5. I 9. 1206 (Allen. Saturno. 252 ss. Y piensa que es necesario116 que haya tantos amores como Venus. de su origen y de las pasiones de los amantes. Pues. Y puesto que la mente es. 180d). Teeteto. Op. otras audaces. vive y entiende. Se alegran porque se transfieren a un objeto mejor. XIV 1-8. a su vida Júpiter.. como aquéllos a los que les invade la fiebre terciana. y para su historia ver Beierwaltes. Oxford. afirma que Cupido115 es el compañero de Venus. y calor. Proklos. Panofsky.. así el sumo Dios se eleva por encima de todos los espíritus117. Pues es justo que las cosas divinas se antepongan a las humanas. 93-113. al calor.venerar a los amados como a una imagen de Dios. En cuanto entiende las cosas divinas. Argumentum in Phileb. 9. Iconologie. Y no sin razón. Art et humanisme. Y dan muchos nombres a la mente. 19. A la frialdad sigue la timidez. VI 4. ¿quién no ve con muchísima agudeza cuando inspira el rayo divino? Pero basten estas cosas acerca del amor mismo y de la belleza113. en cuanto mueve los cuerpos celestes. 125 ss. Los platónicos llaman cielo al sumo Dios por esto. Camald. Así. la audacia. 2. Plotino. 6. en cuanto engendra los inferiores. Júpiter. También al alma [39] del mundo la llamamos igualmente Saturno. porque así como el cielo. 1963. La primera Venus. a su inteligencia. 50d. se dice que ha nacido de cielo sin madre119. La celeste ha nacido del cielo sin madre. 6. III. 119 Sobre la analogía madre-materia. Por esta misma razón el amante ante la presencia del amado desprecia honores y riquezas sin darles ningún valor. Dice que una de estas Venus es celeste. 305-319. (Lohe). 28 s. A veces sienten calor y a veces frío. Pausanias. según Platón. 211-218. pues. 192 a 14. 114 Cfr. 2. vulgar. [38] CAPITULO VII De los dos nacimientos del amor y de la doble Venus Ahora disputaremos brevemente de los dos nacimientos del amor114. 117 «Regit et continet. cuerpo sublime. (Op.: más abajo.. Plotino. cfr. solieron llamar a su esencia Saturno. a veces Júpiter. los más torpes se vuelven más agudos. y la otra. engendrada de Júpiter y Dion. 115 «l'Amore». Chastel. I 2. Asclepius. la madre es la materia. menciona dos Venus. Plat. La segunda Venus. Venus. 116 «necessarium arbitratur». La llaman a veces Saturno. a las que acompañarían dos amores. 24 (en Symp. para su relación con el movimiento del proceder y volverse a. 1714). Cfr. porque son encendidos por los fulgores del rayo divino. Elements of Theology. VI 9. ¿Quién no cambiaría la condición humana por la de Dios? Sucede igualmente que aquéllos que son seducidos por el amor a veces suspiran y a veces se alegran. la correspondencia en latín facilita la comparación madre-materia. amando. III 6. III 5. Este capítulo está parafraseado en Landino. 269-272. Además.. Júpiter y Venus. 118 Sobre la triada ser-vivir-pensar. pues ciertamente desea y se esfuerza por convertirse de hombre en Dios112. [37] Suele suceder también a menudo que el amante desea transferirse en la persona amada. Op. Sobre las dos Venus. 176a/b. Disp. 113 «deffinizioni dello Amore». 112 . 485). om. La vulgar. según los físicos. 15 s. y 51a. Y por esto aparecen a veces tímidos. Timaios. Y la mente es ajena a todo trato con la materia corporal. y se pierden y se destruyen. ha Theol. Plotino. Phys. Suspiran porque se alejan de sí mismos. Y con razón sienten frío aquéllos que han perdido el calor propio. om. que está situada en el alma del mundo. y Dodds. Aristóteles. sic summus ille Deus omnes spiritus supereminet». a veces Venus118. mirar II 3. rige y contiene todos los cuerpos. Proclus. que está en la inteligencia. Venus.

Si alguno demasiado deseoso de engendrar pospone la contemplación. 126-127 (Lohe). Del amor simple y del amor recíproco Pero a vosotros.» . dice. Y estos dos amores son honestos y merecedores de elogio. Esta. de aquella virtud del alma que mueve los cuerpos celestes. De Júpiter. Y goza del deber de la generación y la unión hasta el punto que dictan el orden natural y las leyes establecidas por los hombres prudentes. Aquél. o Venus segunda. Estas dos fuerzas son en nosotros dos Venus.. puesto que ésta crea la potencia que genera los cuerpos inferiores. Una es aquella inteligencia que situamos en la mente angélica. que es en nosotros la Venus primera. Esta irradia las chispas de este fulgor en la materia del mundo. 123 Platón. por la presencia de tales chispas. amigos míos. Escuchad con atención. Ni tampoco os turbe aquello que canta Orfeo de la amarga y miserable suerte de los amantes124. Phaidros. hay amor. III. que lo usa rectamente. Allí deseo de contemplar la belleza. la fuerza para generar. También le atribuyen una madre. de qué modo se deben entender estas cosas y cómo se pueden remediar. aquí de generarla. a crear la misma belleza en los cuerpos. en la medida de su naturaleza.nacido de Júpiter y Dion.. La otra es aquella capacidad de engendrar que se atribuye al alma del mundo. desea engendrar una forma semejante a ésta. Lat. 248c. la venera y ama como una imagen del ornamento divino. sin duda cosa divina. si os parece125. La belleza de estos cuerpos es percibida a través de los ojos por el espíritu del hombre que posee dos fuerzas. o con hombres en contra del orden de la naturaleza. o prefiere la forma del cuerpo a la belleza del espíritu. IV. 122 «ferunt». A su vez. De este modo.: «improbat». Aquel amante. om. Aquélla comprende en sí primero el fulgor de la divinidad y después lo transmite a la segunda Venus. os lo ruego.. Finalmente. ma pregovi. Georg. Aquélla es arrastrada por el amor innato120 a comprender la belleza de Dios. Y no os asuste aquello que se dice122 que dijo Platón de un amante. nuestra men-[40]-te. y para resumir. 124 Orfeo. que vive en un cuerpo ajeno123. entonces. que van acompañadas de dos amores. por su amor. Camald. alaba la forma del cuerpo. Venus es doble. pues infusa en la materia del mundo se piensa que tiene trato con la materia. ital. Este abuso del amor es lo que critica Pausanias. aquél ciertamente hace mal uso de la dignidad del amor. y a través de ésta es incitada a menudo hacia aquél. Landino. [41] CAPITULO VIII Exhortación al amor. la fuerza de entender y la potencia de engendrar. esto es. en cambio. Cfr. Disp.: «vitupera». ¿Qué es. 454-506. aquello que Pausanias desaprueba121 en el amor? Yo os lo diré. 120 121 «naturale». De estas cosas trata extensamente Pausanias. Tan pronto como la belleza del cuerpo humano se presenta ante nuestros ojos. En ambas. cada uno de los cuerpos del mundo se muestra bello. es un espíritu muerto en su propio cuerpo. o busca esta generación con mujeres más allá de lo normal. la mente y Dios. Pues uno y otro siguen la imagen divina. os exhorto y os pido vivamente que con todas las fuerzas abracéis el amor. Virgilio. pero por medio de ella conoce una belleza más excelente. entonces.. la del espíritu. Y una y otra tienen como compañero un amor semejante a ellas. 125 «Io ve la dirò. y la admira y la ama con más fervor.

pues hay una identidad entre estas dos cosas. ya que en sí mismo no obra. no está en sí el espíritu del amante. es dulce. [43] Cuando dos se rodean de mutua benevolencia. entonces? ¿Vive en el aire. el agua. En la medida en que es muerte. ¿Dónde vive. Por tanto. el recíproco. y allí donde está obra. teol. Por lo cual. ¿Vive. 46e-47a. 252d. por ti me rescato. sino por ti como intermediario. el otro. no es en sí. cuando el amado lo acoge con ardiente pensamiento. si la indignación no le reanima. y estoy más cerca de ti que de mí. Y lo mismo haces tú en mí. gracias a ti me poseo. después de que me perdí a mí mismo. es una cosa amarga. te tengo antes y más a ti que a mí mismo. y me recupero en ti que conservas lo que había perdido por mi propia negligencia. S. Frg. ciertamente no piensa en sí. el espíritu afectado de tal manera. Amor simple cuando el amado no ama al amante. 130 Lobel-Page). uno es el amor simple. Sin duda cuando te amo. resucitan en el otro. Pues su pensamiento. 75. Tomás. y muertos en sí. También. «un pomo dolce amaro». agridulce127. pues se olvidan de sí mismos. ser y obrar128. De este modo los hombres se cambian entre sí y ambos se dan para recibir al otro. Y en esto la fuerza de Cupido difiere de la violencia de Marte130. 611. 128 Sto.] Si igitur anima secundum operationem suam perficitur in reliquendo corpus. Porque el amor es una muerte voluntaria. al ser despreciado por éste. 129 «Non è si chiaro». no lo comprendo. I. allí también la asociación de lo amargo y lo dulce que sigue ahora. Pero si ciertamente tanto el uno como el otro se poseen a sí mismos. Pues quien ama muere en sí una vez. Aquél se posee. incorporea substantia sua in esse suo non deficit per hoc quod a corpore separatur».. esto es. Si en sí no es. puesto que yo no me adhiero a mí mismo. mucho menos poseerá a otro. Pues el espíritu humano no vive sino en cuerpo humano. olvidándose de sí.Platón llama al amor cosa amarga126. gent. Y el amante se apodera de sí mismo por otro. Phileb. tampoco vive en sí mismo. ver Phaedros. Petrarca. Pero cuando el amado corresponde en el amor. aquél que ama a otro y no es amado por él no vive en ninguna parte. también poseerán al otro. ni tampoco en el amado. la tierra o en el cuerpo de algún otro animal? No. Y por esto el amante que no es amado está muerto completamente. y cada uno de los amantes se aleja de sí mismo y se acerca al otro. pues el que no se posee a sí mismo. «amara dulcedo»: Ep. cuando se abandona. pues la operación principal del espíritu es el propio pensamiento. Y no sin razón. Pues si yo. quizá. El uno se posee. Pero sobre cómo reciben al otro. ¿cómo podría vivir en otro? Por tanto. cualquiera que ama. No hay ser sin operación ni la operación excede el ser mismo. 79: «Operatio enim rei demonstrat substantiam et esse ipsius [. pues si no vive en aquél donde desea vivir muy vehementemente. Quien no vive está muerto. 127 126 . lo veo129. De qué modo se dan. éste vive en aquél. también. porque cualquiera que ama muere. está muerto en sí aquél que ama. Y Orfeo lo llama glukupikron. Frg. Muere. pues ni vive en sí. el fuego. se vuelca en el amado. el amante vive al menos en él. Y aquí se produce ciertamente un hecho admirable. En la medida en que [42] es voluntaria. Y no resucita jamás. entonces. I. S. Op. Pero. pero en el otro.. 130 Sobre el poder de Ares. Ni obra cualquiera donde no está. y si por ti me poseo. Y esto también parece admirable. Pues ciertamente el amor y el poder son diferentes. aquél en éste. Aquí el amante está completamente muerto. Hay dos especies de amor. En el amor recíproco hay una sola muerte y dos resurrecciones. como ya hemos demostrado. pero en éste. Si no piensa sobre sí. al amarte me reencuentro en ti que piensas en mí. ¿Vive al menos en otro? Seguramente. II.. Soneto 129: «il dolce e l'amaro ond'io mi pasco». La referencia más antigua: Safo. Pero al instante revive en el amado. 137 (Diehl.. Y por tanto. Aquel que no obra en sí. 2. en cualquier otro cuerpo de una persona no amada? Tampoco. no obra en sí mismo. 316 (Abel) = 361 (Kern). Y también revive cuando se reconoce por fin en Platón. Un emperador posee por sí mismo a otros.

Y quien no ama al amante ha de ser acusado de homicidio. 134 «che già tolse». Y no sólo debe. es digno de tres muertes. O si planetas favorables miran hacia el ángulo oriental. se apodera junto con el espíritu del cuerpo y de la riqueza. como engendrado.6: «fortis est ut mors dilectio». uno al otro le da la suya y correspondiendo al amor devuelve la ajena por medio de la suya. ganancia inestimable. si yo soy semejante a ti. ital. que es la misma en muchos. ver: VI 6. 140 Cfr. Por esto. a Cavalcanti. 8. homicida y sacrílego. sobre la estrella de la amistad. el cuerpo por el espíritu. al separar el alma del amante? Y ¿quién negará morir igualmente él mismo cuando también ama al amante? Esta restitución es obligada.: «natura». Al reconocerse el amado en el amante. Las comparaciones entre el amor y la muerte son innumerables. Op. también te fuerza a amarme. hace la metáfora sobre la reflexión de una representación que guía la de la insuficiencia en el interior intuitus a la búsqueda de lo mismo en otros. Canticum. 135 «e così facendo». esta semejanza que me empuja a amarte. 626. Además.. Con estas razones se demuestra que el amado debe136 amar a su vez al amante. el amante se arranca de sí y se da al amado138. 139 En Ep. O entre aquéllos tienen el ascendente en el mismo planeta y el mismo signo141. si al nacer yo. igualmente una vez muere. Y así el espíritu del amante se convierte en un espejo en el que brilla la imagen del amado139.. ital. Así.: «commertium». en el que cada uno se confía al otro. Cant. Carta 141. La semejanza es una cierta cualidad137. con aquél que ya ha muerto una vez.. Por tanto. dos resucita. 136 Desde aquí hasta el final del capítulo. también en Ep. admirable intercambio131. Es más. Los astrólogos piensan que la reciprocidad del amor es preferente140 entre aquéllos en cuyo nacimiento hubo una oposición de los astros. el sol en Libra y la luna en Aries. y al nacer tú. I. Quien se apodera del espíritu. y no duda ya de que es amado. y con aquél que dos veces revive. por ej. cuando éste a aquél y aquél a éste da en pago el alma que aceptó134. Entonces el amado lo cuida como cosa suya. es empujado a amarle. puede ser asesinado impunemente por cualquiera. a menos que él mismo por su propia voluntad cumpla la ley y ame naturalmente al que le ama. del sol y de la luna. 672 s. feliz muerte a la que siguen dos vidas! ¡Oh. 138 «e così diventa cosa dell'amato». 133 «senza dubbio per una vita. Ciertamente hay una justísima venganza en el amor mutuo. La semejanza engendra amor. En este caso135. por una vida ha adquirido dos133.: «contratto».: «qualità». aquél que tenía una vida. Pues a cualquiera le son muy queridas sus cosas. cuando dos se convierten de tal modo en uno que cada uno de los dos por [44] uno solo se hace dos y. tiene al otro y no deja de tenerse a sí mismo! ¡Oh. tiene ahora dos!132 Pues el que ha muerto una vez. VII 9. Por lo cual sucede que como ladrón. homicida y sacrílego. tú necesariamente eres semejante a mí. y por uno se han conseguido dos. ¡Oh. . la luna en Libra. O Venus situada en la misma casa del nacimiento y en el mismo grado. sino [45] que está forzado. y ¿quién negará que el amado es un homicida. esto es. con justicia debe corresponder en el amor cualquiera que es amado. Al homicida se le castiga con la muerte. I. y como infame e impío. el sol estuviera en Aries. a través de la muerte. 141 «o se veramente avessimo nell'ascendente un medesimo e simile segno». él también revive dos veces. due vite». Los platónicos añaden aquéllos cuya vida está gobernada 131 132 Lat. La riqueza es poseída por el cuerpo. Op.el amado. Añádase que el que ama esculpe la figura del amado en su espíritu. Amándose. 137 Lat. es ladrón. A saber. por el que se posee tanto el cuerpo como la riqueza. casi palabra por palabra.

¡tanto más preciosa es la adquisición de la belleza del espíritu que la del cuerpo! «aut certe similis». también ambas parejas en Valerio Máximo. sino una especie de petulancia. Pero esta luz del cuerpo no la perciben ni las orejas. llena los ojos del cuerpo de belleza corporal. 233-236 (ver Schiller. cfr. y el de Pílades y Orestes. la belleza se cambia por belleza. cioè Belleza». 146 «il più antico». costumbres y opinión. ver más abajo VI 3. ni el gusto. Para la demonología. [47] CAPITULO IX Qué buscan los amantes Por lo demás. Orestes y Pilades: Esquilo. 1905 s. El de más edad146 disfruta con los ojos de la belleza de su joven amado. La honestidad es igual en ambos. Choephoren. III 4. aquel que desea la belleza del espíritu sólo se contenta con la contemplación de la mente.por el mismo o parecido demonio142. ¿qué buscan éstos cuando se aman mutuamente? Buscan la belleza144. Así pues. Die Bürgchaft). Walker. de educación. 142 . El deseo de tocar no es parte del amor ni un afecto del amante. Y como el amor no es otra cosa que deseo de disfrutar de la belleza. 250 c-e. y Agripa. De mysteriis. Plotino. allí donde muchas causas concurren es donde se encuentra una reciprocidad más vehemente. y una perturbación propia de un esclavo. De occulta philosophia. ya que en la medida en que el espíritu es superior al cuerpo. Y este es un intercambio maravilloso. pues tan honesto es aprender como enseñar. Yámblico. Facta et dicta IV 7 (De amicitia). Por lo cual. Los físicos y los moralistas afirman que la causa de afectos semejantes es la similitud de carácter. Si sólo el ojo la conoce.. mayor utilidad. Y aquel que es hermoso sólo en el cuerpo. sólo él la disfruta. Magic. 1707-1713. 145 Phaidros. ni el olfato. Allí donde coinciden todas. Además. Para el joven. ni el tacto. 617 ss. La belleza del cuerpo no es otra cosa que el resplandor mismo en la gracia de las líneas y los colores. el que ama el cuerpo se contenta sólo con la vista. 143 Damón y Pithias: Yámblico. 144 «pulchritudine. de alimentación. resurge un amor como el de Pitias y Damón143. El que es más joven alcanza con la mente la belleza del de más edad.. La belleza del espíritu es el fulgor en la armonía de doctrina y costumbres. La belleza es un resplandor que atrae a sí el espíritu humano. Op. Y finalmen-[46]-te. Quien sólo es bello de espíritu. Finalmente. pues se deleita con la vista y con la inteligencia. Pues el amor es un deseo de disfrutar de la belleza. Para el de más edad hay más deleite. III 16. Asimismo. entre los amantes. honesto. om. útil y agradable. sólo el ojo disfruta de la belleza del cuerpo. también Op. Vita pyth. con este trato llega a hacer también su [48] espíritu bello. Resp. sino el ojo. aquella luz y belleza del espíritu sólo la comprendemos con la mente145. y ésta es aprehendida sólo por los ojos.

148 147 . animal o natural. Segunda. 150 Lat. ital. nom. [52] Nuestros espíritus desean la felicidad celeste. iguales. Igualmente. las que están por debajo. en el que se dice que el amor es el autor y el conservador de todo. que es creador148 y conservador de todas las cosas naturales. En la naturaleza se consideran tres grados de cosas149: superiores. todas las partes del fuego se cohesionan de buena gana entre ellas. Esta es con«Che lo amore è in tutte le cose. inferiores. add. los animales de una misma especie siempre se aproximan con mutua familiaridad152.DISCURSO TERCERO [51] CAPITULO I El amor está en todo y para todo147 Hasta aquí Pausanias. los ángeles junto con Dios las almas. que mueve las cosas superiores a ejercer su providencia sobre las inferiores. en cualquier especie animal. Y por esto Dios gobierna con benevolencia los ángeles. Las obras desean vehementemente las causas como sus conservadoras. las iguales. Tercero. Aquéllas que están situadas en un mismo orden se aportan amor mutuo como miembros de un único y mismo cuerpo. 15. El deseo de propagar la perfección propia es una forma de amor. 153 De div. Nos parece conveniente según el propósito de Erixímaco tratar a continuación tres cuestiones. comparten la misma naturaleza. interpretemos ahora el discurso de Erixímaco. [53] CAPITULO II El amor es el autor y el conservador de todas las cosas El segundo punto de nuestro discurso. y las almas junto a éstos rigen los cuerpos. Y en esto se ve claramente el amor de los superiores a los inferiores. Las causas aman sus obras. La perfección absoluta es en su totalidad el poder de Dios. angélico. como partes e imágenes suyas. Aquéllas que están por encima son causa de las inferiores. los cuerpos se unen con gran avidez150 a las almas y se separan de ellas con pesadumbre151. Los espíritus celestes veneran beatamente la majestad divina. 151 «mal volentieri». se demuestra así. Primera. 152 «con iscambievole benevolenza insieme s'accostano». del agua y de la tierra y.. Esto es lo que dice Dionisio. 713 AB. Op. ahora como nivel intermedio. que el amor está en todas las cosas y a todas se extiende. que es el maestro y señor de todas las artes.: «volentieri». De donde resulta el amor entre las cosas iguales y semejantes. Descendiendo. e inverso tutte». Pues ¿quién podrá dudar que el amor no está innato en todo y por todo? Y esto es lo que Dionisio Areopagita quería decir en el libro De los nombres divinos a través de las palabras de Jeroteo: El amor divino. invita a las inferiores a dirigirse a las mejores y más nobles153. obra de las superiores. «creatore di tutte e maestro di tutte». om. 149 El cuarto círculo de II 3. espiritual.: «avidissime». las partes del aire. A la inversa. y concilia las cosas iguales en una comunión social entre ellas. Y por último. «Atque gubernat». 1070. IV. Y ésta es la prueba del amor de los inferiores a los superiores. no es otra cosa que una cierta virtud de juntar y unir.

el aire al agua. 154 155 De div. y por la discordia son destruidos. Pues. los animales y los hombres son arrastrados. B 17 (Diels). Ciertamente.. el fuego. porque siempre le pertenece a él mismo la tarea de hacer y conservar. germinan plantas semejantes a ellos. y allí donde toda el alma está simultáneamente. Las partes de la tierra una a una se acercan a las otras partes de la tierra a ellas semejantes por este amor mutuo que las une. Y toda la tierra desciende con avidez al centro del mundo como semejante suyo. Corriendo.. . conveniente y semejante para ellos. se mueve por el amor innato. corre y con todas sus partes disfruta de toda el alma. 166 y 267. por el deseo de gozar del alma. mueve el aire155. También el cielo. a engendrar su descendencia. Vita Pyth. Y puesto que cualquier partícula de esta esfera se corresponde igualmente158 con cualquier otra de aquella.. a fin de que cada una de sus partes alcance al mismo tiempo a las otras según sus fuerzas. las partes del agua son atraídas entre sí y con toda la masa del agua se mueven hacia el lugar que les conviene156. Frg. y por su dispersión perecen. P. entonces. Y en orden inverso. queriendo propagar su semilla. Y la voluntad desea propagar ésta fuera de sí. la tierra atrae a sí el agua. 269c-e.. El amor atrae lo semejante a lo semejante. IV 10. Por esta razón dice nuestro Dionisio: El amor divino no permite al rey de todas las cosas permanecer en sí mismo sin engendrar154. Orphica. 159 «ut ait Empedocles pythagoreus». Hymnos 58. 212b-213a 10: los cuatro elementos tienen una tendencia a su lugar natural. Phys. Igualmente. cada una desea alcanzar todas las partículas de aquella otra. Por éste. 156 Aristóteles. «per quanto in fuoco presta di sua natura all'aria». la superficie cóncava de la esfera mayor es el lugar natural de la esfera menor. reggi le redini di tutte le cose mondane"». Y esto mismo hacen las partes del aire y del fuego. Sólo tú entre los dioses llevas las riendas de todo. Corre por tanto sumamente deprisa. comunicando su calor. Además. Por éste. Politikos. Este mismo instituto de propagación es introducido en todos los seres por aquel mismo autor. En fin. por los encantos de este mismo deseo. nom. IV 5. como dice el pitagórico Empédocles159. [54] Si el amor hace todo. 157 Platón. 160 «La concordia in questi nasce de naturale amore. los santos espíritus mueven los cielos y conceden sus dones a todas las cosas que les siguen. como dice Platón en su libro el Político157. los semejantes son conservados por los semejantes. ej. 708 B. El alma del cielo está toda entera al mismo tiempo en todos los puntos del cielo. entonces. El cielo. se tocarían una a otra. Y también por amor estos dos elementos ascienden a la región superior. Esta «unidad de las partes es un efecto de su amor mutuo. Si el cielo reposara. el agua al aire y el aire al fuego. 158 «sommamente». es como obtiene aquello que no podría conseguir reposando. Igualmente. Y vuela velocísimamente para poder estar en la medida de lo posible todo entero al mismo tiempo. 31 A 28. 8 (Abel). Por éste. La reciprocidad les da verdaderamente una concordia de paz y amor. pero no una a todas. las estrellas difunden su luz en los elementos. y el agua la tierra. Por esto todas las cosas son creadas a partir de este amor de propagar. y cada planta y cada árbol. Y esto mismo puede verse en los humores de nuestros cuerpos y en los elementos del mundo. conserva igualmente todas las cosas. De aquí las palabras de Orfeo160: Monoj g£r toutwn pantwn oihka kratÚneij. Per questo Orfeo dello Amore così cantò: "Tu solo Amore. por la unidad de sus partes todas las cosas [55] se conservan. om.templada por la inteligencia divina. Yámblico. el mundo y nuestro cuerpo existen por la concordia.

Op. se hacen amigos entre ellos. además. 171 «et postulet». Aquélla es útil a quien se sirve de ella. Añádase que los artistas en cualquier parte no buscan ni cultivan163 otra cosa que el amor. 172 Para la teoría de la música y su relación con la medicina. Magic. más ampliamente. En música [58] dos son las clases de melodía: una es grave y constante. Combinando conjuntamente los movimientos veloces y lentos de manera moderada. 175 «concordia grata». 166 «atque requirat». ¿Qué es de lo que trata la medicina. El afecto moderador en el cuerpo lleva consigo un amor hacia lo moderado y las cosas moderadas y convenientes168. tres. 3-15. y las cosas contrarias. cinco y seis han encontrado un amor vehemente. 165 «e sieno benevoli». esta afirmación declara la postura innovadora de Ficino con respecto a la música. 3-4. Op.: «investigationibus oblectati». om. en Walker. Así entre uno y dos. qué movimientos ama y requiere171 el cuerpo. fuentes en Ficino: Ep. 278-280. 168 «conventiesque». XII 6. De vita. om. ésta da- «come l'amore». Op. Comprenderemos que es el maestro de las artes si consideramos que ninguno puede encontrar o aprender arte alguna si no se mueve por el placer de buscar lo verdadero162 y el deseo de invención. los afectos inmoderados aman lo contrario. om. llamarse gobernador. Plat. Sobre la patología de los humores. Theol. qué semilla. sei. quattro.[56] CAPITULO III El amor es maestro y gobernador de las artes Queda. y uno y siete. qué ejercicios. 162 161 . 174 «magis»... Con aquello se es indulgente169. Lat. cuyos artistas investigan los números que aprecian más o menos a otros números. que describió Pausanias más arriba. 510-529. cuatro.: «diletto di ricevere il vero». om.. y qué alimentos. Saturn. Por lo contrario. qué suelo. Pues atentamente ejecuta las obras de arte y las consuma exactamente el que ama máximamente estas obras y las personas que las hacen. Y vehementísimo entre uno y ocho. a esto otro jamás se debe obedecer. Lo mismo se observa en la música172. después de esto. si no el modo en que los cuatro humores del cuerpo lleguen a ser y permanezcan amigos165. Pero entre uno. om. Merece. II. 170 «nell'arte dello schermire e d'altri giochi corporali». Por eso las voces agudas y graves de naturaleza diversa. También en gimnasia170 se estudia qué hábitos. se hacen más amigas174 entre ellas. se reencuentran en Erixímaco por una cierta analogía167. Ver también Klibansky/Panofsky/Saxl. Ma tra uno e tre. 163 «et curant» om. y si el que enseña no ama a los discípulos y si los discípulos no están ávidos de tal doctrina. Ahora con brevedad expondremos sucesivamente las artes que menciona Erixímaco en el diálogo de Platón164. con citas de S. celeste y vulgar. I 51-56 (De rationibus musice). 164 «Dimmi che». no se encuentra más que un amor ínfimo173.. De musica. ital. con ciertos intervalos y modos. qué trabajo y qué modo de trabajo precisa cada planta. 650 s. la teoría de la armonía en Supp. 173 «quasi niuno. I. y muestran ritmo y armonía175. e otto più veemente amore hanno trovato». cfr. En la agricultura. Agustín. 167 «per similitudinem quamdam». necesidades y otros usos ama y requiere la naturaleza166? [57] Aquellos dos amores. om. De aquí nace la composición armoniosa y suave. Como se ha notado. que expongamos cómo el amor161 es maestro y gobernador de todas las artes. cinque. 169 «a quello si vuol dare opera». la otra blanda y lasciva.

CAPITULO IV Ningún miembro del mundo odia a otro miembro Si es así. explica la escondida e implícita fecundidad de cada uno. 176 .. p£ntwn klh‹daj œconta. Nic. 1976 (trad. Ver S. otros aman la segunda. VII 2. E inmoderado. que es el autor y conservador de todas las cosas. sino por amor a sí mismo y para no ser apagado por el frío del agua. 293-296. Ni tampoco el agua por odio al fuego lo apaga. Himno a Eros. como juzga Platón en los libros de la República176 y en las Leyes. VI 56. De vita. La polemica sull'astrologia dal Trecento al Cinquecento. primero por Pausanias y después por Erixímaco. Y también en las estrellas y en los cuatro elementos hay una cierta amistad. la tranquilidad de las aguas. tanto vivos o muertos. resultan los efectos contrarios. 58.. portador de las llaves de todo178. 3: «appetitus naturalis est inclinatio cuiuslibet rei in aliquid. Nomoi. sobre la dependencia con la armonía de las esferas y sobre el furor divino. Barcelona. según lo que demostramos. Al amor de los primeros se debe ceder. Se debe resistir al apetito de los otros. Op. Sobre astrología y profecía. sobre astrología y Renacimiento: Eugenio Garin. S. ver. III 6. maestro y gobernador de todas las artes. 467c-468b. 1972. Symposium 187e. ex natura sua: unde naturali appetitu quaelibet potentia desiderat sibi conveniens». puesto que de hecho obliga a germinar fuera de sí las semillas. dinÁ. concluir que el amor está en todas las cosas [59] y para todas. 180 Cfr. Unos aman la primera clase de música. cast. ej. de qué modo los hombres se hacen amigos de Dios y qué tipo de amor y de caridad se debe observar para con Dios. El fuego no huye del agua por odio. Lo zodiaco della vita. Porque. y darles los sonidos que desean. Península. Ep. vulgar. y los demás. Esto mismo se puede conjeturar en las otras artes y. Theol. Finalmente. 1981). Sto. saca las fuerzas de cada uno de su propio seno y concibe el feto y con tales llaves deja al descubierto la concepción y la hace salir a la luz. porque en ellos hay amor moderado cuando juntos están de acuerdo con sus mutuas y recíprocas fuerzas. que considera la astronomía177. 1.. en suma. De tal modo que con razón se puede llamar al amor nudo perpetuo y cópula del mundo. Eth. Eud. sostén inmóvil de sus partes y fundamento firme de toda la máquina. También de lo dicho anteriormente podemos deducir la razón por la que Orfeo dice que tiene las llaves del mundo. [60] eupal£mon. Kristeller. Gorgias. En éstos se reencuentran de nuevo estos dos amores.ñina. Bari. En qué modo sea de dos naturalezas. ningún miembro de esta obra puede ser enemigo entre sí de ningún modo. ya lo habéis oído. porque son obra de un mismo artífice y miembros de una misma máquina. Por este motivo todas las partes del mundo se unen con recíproco y mutuo amor179. porque el amor de los primeros es celeste. la facultad de los profetas y sacerdotes parece consistir en que ellos nos enseñan cuáles son las obras de los hombres amigos de Dios. sino por un cierto amor de extender su propio frío es atraída a generar agua semejante a sí a partir de la materia del fuego. de dos naturalezas. y para ésta la musa Polimnia. los familiares. 4 (Abel). 614. semejantes entre ellas en el ser y en el vivir. 1235 b 25-29. III. Agustín. la patria. 78. Aristóteles. 398d-399e. este deseo de ampliar la perfección propia. que en todos es innata. 177 Astrología. Tomás. De aquello resulta la grata serenidad del aire. el propósiRespublica. la fertilidad de la tierra. Eth. 179 «mutua caritate». p. VII 812d-e. y el de los otros. De musica. De lo otro. 178 Orfeo. I. cuando alguno de ellos se ama demasiado a sí mismo y descuida a los otros. Con razón el divino Orfeo le llamó Ingenioso. Y en el Banquete propone para aquélla la musa Urania. la salud de los animales. 113 a 15 ss. Puesto que todo apetito natural tiende al bien y ninguno al mal180.

lo desgarra181 y devora. sino los vicios del hombre. que se sigue del lobo. y en todo penetre. Pues el cordero no odia la vida y la figura del lobo. incluso dentro de lo más recóndito. Y si tenemos envidia de los que son más poderosos y agudos que nosotros. no consumiría el fuego. Y el hombre no teme al hombre. Por este conservador perseveramos en nuestro ser183. nada impide que el amor esté en todas las cosas. al cual nuestras razones no pueden esconderse. Y si ella pudiese hacer esto sin apagar el fuego. sino por benevolencia182 con no-[61]-sotros mismos. Por este autor somos y vivimos. «amore». Y porque es también el creador de todo y el conservador de todas las cosas. Y el lobo no por odio al cordero. fuera de toda duda le temeremos como a un poderoso señor. Si. sigámosle como preceptor. no es porque los odiemos. ya que no podemos huir de su imperio. que parecen contrarias y enemigas entre ellas. y estimémosle como protector y refugio. pero teme su perdición. entonces. ital. sino por amor a sí. Por este preceptor somos instruidos y formados para vivir bien y felizmente. 181 182 «lacerat». y como a un juez muy sabio. La misma razón se afirma de las otras cosas.to del agua no es apagar el fuego. om. 183 Lat.: «permanemus». que es bueno. sino generar agua semejante a sí. Por lo cual. temerosos de ser abatidos por ellos totalmente. lo que es malo. Porque enseña todas las artes. venerémosle como a un padre. .: «perseveramus in nostro essere». Por este juez y protector somos gobernados. ya que él está en todas las cosas. este dios es tan grande.

el femenino por la tierra. nos restituirá a la antigua forma y. como los que cortan los huevos184 con un pelo a lo largo. pues. En primer lugar conviene examinar cuál fue al principio la naturaleza de los hombres y cuáles sus pasiones. i quali segati in lungo bene per il mezzo. y que. Por esto. corre a su encuentro y. el tutor. de uno solo se hacen dos185. en otro tiempo perdida. y dos rostros absolutamente semejantes unidos por un cuello cilíndrico. Por esto habrían muerto de hambre e indolencia si Dios no hubiera impuesto una manera de unirse. y cada cual busca su mitad. en la actualidad. si honramos piadosamente a los dioses. masculino y femenino. El género masculino había sido engendrado por el sol. se adhiere con ardiente amor y no soporta separarse de él ni un momento. sino también un tercero compuesto de los otros dos. Además. sin embargo. Al principio había tres géneros de hombres. hombre distinguido por su doctrina y al que conocimos en esta época como poeta órfico y platónico. 186 «nixus». Así. cada uno deseaba su otra mitad.DISCURSO CUARTO [65] CAPITULO I Exposición del texto de Platón sobre la antigua naturaleza del hombre Dichas estas palabras. Siempre que alguno está ávido de su mitad. tendidos los brazos. nuestro amigo puso fin a su discurso. Y por esta razón Júpiter los dividió a cada uno de ellos a lo largo. tenía el dorso y los costados en círculo. se abrazaban deseando ser devueltos al estado anterior. cuatro manos. el mixto por la luna. mediador de la primitiva naturaleza. ya que está cortado como esos pececillos que se llaman doradas y platijas. om. e incluso el médico del hombre. que se esfuerza por hacer uno de dos y por cuidar la naturaleza humana. prosiguió para explicar el oscuro y complicado pensamiento de Aristófanes. d'un pesce duoi pesci restano vivi». en tanto que guía a cada uno hacia su mitad. la forma de cada uno de estos seres humanos era entera y redonda. y de uno hizo dos. atraído con vehemencia. curándonos. dice Aristófanes. Pues ésta no es ahora como era en otro tiempo. Cristóforo Landino. Y así todo deseo de unión186 y de restauración ha recibido el nombre de amor. Y después les amenazó con dividirles de nuevo de la misma manera si volvían a ensoberbecerse contra los dioses. cualquiera que sea el sexo. y nos inspira una gran esperanza para el futuro. sino muy diferente. tantas piernas como manos. 184 185 «uovo sodo». seccionados. Este. Pues cada uno de nosotros es un medio hombre. intentaban combatir con los dioses y ascender al cielo. Por lo que eran de [66] espíritu soberbio y cuerpo robusto. «come que'pesci che si chiamano orate. corrían para reunirse y. y requiere todavía alguna aclaración y luz. el responsable. El amor. es sobre todos los dioses el sumo benefactor del género humano. Luego que la naturaleza de los hombres fue dividida. no sólo dos como ahora. nos es sumamente útil. Después. nos hará muy felices. Aunque Giovanni Cavalcanti con el celo de su exposición nos ha librado en parte de los enredos de una larga discusión. A partir de aquí ciertamente siempre es innato el amor mutuo entre los hombres. . el pensamiento de Aristófanes está envuelto en oscurísimas palabras.

nacidas las masculinas del sol. si confían demasiado en el ingenio natural. por la luz natural e innata que conservaron. tan pronto como han llegado a los años de la adolescencia. 1129.. por aquello que es su mitad. las almas ya divididas e inmersas en los cuerpos. la mitad es atraída hacia la otra mitad por el amor. Si se ensoberbecían de nuevo serían divididos. Completa ésta. si por segunda vez se ensoberbecían. femenino y mixto. 1531 s. como velos. cuando se volvieron sólo a la innata y al instante cayeron en los cuerpos. las almas de los hombres. Y efectivamente. de lo que nos propusimos exponer. que es mixta191. De doctr. otras según la justicia. Recibida ésta. cuando fueron creadas por Dios. De vera religione. entonces. luna. femenino y mixto. que es femenina. entonces. Agustín. masculino. Recibieron el fulgor de Dios unas según la fortaleza. esto es. De trinitate. la natural para contemplar las cosas iguales e inferiores. son impulsadas a retomar por el afán de la verdad esta luz infusa y divina. tierra. Tenían tres sexos. Asclepius. Pero queriendo. de Platón. habían de ser divididos [68] en dos partes. ver cap. igualmente prodigiosas y portentosas. también en Yámblico. el género humano ha de ser feliz. Antiguamente los hombres tenían tres sexos. La tierra sólo se surca con la reja del arado pero. el resumen de nuestra interpretación. para poder hacerlo. parecido. Estaban enteros. estaban adornadas por dos luces. 5 y VI 18. la tierra y la luna. Y así San Agustín dice que debe pensarse que no todas las cosas que se representan en las imágenes tienen algún significado188. y en nosotros masculino. entonces. 187 . fueron escindidos en dos y. Por esto fueron divididos. que es masculina. Esta es la suma. hijos del sol. I (Op. aquella luz innata y natural que ha quedado se extinguirá en cierta medida190. XV-9. innata e infusa189. Los hombres. christiana. para que no fueran mancillados por los profanos e impuros.. 189 «naturale e sopranaturale». ya estarán enteras y dichosas con la visión de Dios. por la soberbia. se añaden al arado los otros elementos necesarios. la mitad es atraída hacia la otra mitad por el amor. Antiguamente. 188 S. II/III. bajo las cuales. 226 y 246. Pues muchas se han unido a aquéllas que tienen un significado en favor del orden y la consecuencia. L-LI. Hermes Trim. así. 190 «ancora il lume naturale si spegnera in parte». Era costumbre de los antiguos teólogos187 cubrir con las sombras de las figuras sus secretos sagrados y puros. Perdieron el esplendor infuso. se inclinaron únicamente a la luz innata. para que se haga la restitución de su integridad. el prólogo al Com. que ya fue anteriormente la mitad de ella misma y que perdieron al caer.[67] CAPITULO II Exposición de la opinión de Platón sobre la antigua forma del hombre Aristófanes narra estas cosas y otras entre muchas. y la infusa para contemplar las superiores. I. Este será. ha de pensarse que se esconden misterios divinos. Cfr. La suma de nuestra exposición será. Hecha la división. 1858). Y estaban enteros. o sea. esto es. esto es. Op. otras según la templanza. Op. no pensamos que los hechos descritos en estas imágenes anteriores y en otras correspondan plenamente al sentido.. La segunda carta 314a. igualarse a Dios. 15. Vita Pyth. 191 Tres de las cuatro virtudes cardinales. Se quisieron igualar a Dios. Hecha la división. Estas tres virtudes en nosotros son hijas de otras tres que tiene Dios. las femeninas de la tierra y las mixtas de la luna. Pero en Dios estas tres se llaman sol.

ancho y profundo. sean producidas y dependan de otra sustancia superior que no es el cuerpo ni está en el cuerpo. Op. en el cuerpo y a través del cuerpo. se levanta. puesto que ellas son contenidas necesariamente en un cuerpo. se nutre. Este nombre. es el alma quien percibe los cuerpos exteriores por los instrumentos de los sentidos. se nutre. ciertamente por sí es y vive. Si entonces una acción parece que conviene al cuerpo. es el alma misma quien lo hace. y el cuerpo padece. 384 (Marcel. El comienzo del capítulo es un resumen de Theol. en Op.. se sienta y habla. Vive entonces sin cuerpo aquello que obra sin el cuerpo. Por tanto. parece significar cualquier cosa que permanece estable. se sigue que el padecer pertenece al cuerpo. Pero ellas por sí mismas no son suficientes para obrar. I 1. si el espíritu actúa por sí mismo. se le puede atribuir propiamente el nombre de hombre. las operaciones tienen lugar gracias a cualidades y fuerzas. Y no calienta más aquel fuego que es más extenso. siente y entiende. De este modo el alma es aquélla que estando presente e inserta en los cuerpos. Por lo cual. Theol. Plat. y ciertamente depende de otro. Sobre todo porque el espíritu ejerce preferentemente su operación. engendra éste. Si decimos que el hombre genera. Excerpta ex Procli Comm. Pero el cuerpo fluye con192 Plotino. habla. Porque el hombre sólo es espíritu. crea obras de arte. 4-6. es el alma la que sostiene los miembros del cuerpo. Si de entender. sin ningún instrumento del cuerpo. no es en cuanto cuerpo que actúa. Lo que está en otro no puede sustentarse a sí mismo. es el alma por sí misma sin ningún instrumento del cuerpo quien alcanza la verdad. I. Plat. independientemente de la materia corporal. VI 7. entonces. menos a causa de la dispersión. Por tanto. se sigue que el cuerpo por su naturaleza está sometido a la pasión y la corrupción. las gobierna a su arbitrio y agita los pies. De estas cualidades proceden las operaciones de los cuerpos. ejerce varias operaciones. sino en cuanto en él hay una cierta fuerza y cualidad de algún modo incorporal. 75-88. Si hablamos de sentir. I 2-4. pues en efecto se le llama hombre a cualquier edad. como instrumentos. . Op. y el actuar a algo inmaterial. subsiste por ella misma y ha dado a los cuerpos la cualidad y la fuerza de su temperamento. [71] por esto. Si decimos que el hombre está de pie.. sino aquél que es más caliente. Plotino. III 143). corre. Si. Cfr... a pesar de que están en la materia y en la cantidad. y a la materia le corresponde recibir. que es sin duda la inteligencia. y a través de éstas. Si hablamos de crear o correr. y el cuerpo es obra e instrumento del hombre. queremos decir que el alma como padre y artífice del cuerpo. Ciertamente. y la recepción y la división son pasiones. le conviene un ser propio no común al cuerpo. crece. los dobla y los hace vibrar. De esto resulta que las cualidades. todo aquello que se dice que hace el hombre. en la materia del agua el frío. De aquí se afirma que el hombre genera. Op. el alma extiende las manos. mientras que por el cuerpo sólo se conocen las corpóreas. y a la cantidad ser dividida y extendida. sino porque es caliente. Pues el fuego no calienta porque sea largo. el alma será el hombre. XVI 8. Ep. 1925 y 1927 s. estas fuerzas son instrumentos del obrar. Op. se sienta. por el contrario. y estas fuerzas y cualidades no están compuestas de materia y de cantidad. como si fueran orificios y ventanas.[69] CAPITULO III El hombre es el alma misma y el alma es inmortal192 Como el cuerpo está compuesto de materia y de cantidad. puesto que por ella misma entiende las cosas inmateriales. in Alcib. 1548. Y todas estas cosas las hace verdaderamente el alma misma. porque no son suficientes para [70] existir. crece. y en nuestro cuerpo el temperamento. como en la masa del fuego el calor. lo hace crecer y lo nutre. Si por sí mismo es. 626. puesto que es dicho de cada uno de nosotros durante toda la vida.

Camald.. 201 «secondo i platonici». al cuerpo que siempre fluye y cambia194 de todos modos. II 470 s. VI 2. VI 13. Cargada por este deseo. Si el alma usara siempre la luz divina. cambiando sin cesar. 198 Cfr. 194 . Phaidros. XIII. [72] CAPITULO IV Que el alma fue creada ornada con dos luces. argumento sobre la dignidad del hombre. al instante por un ímpetu de su naturaleza se dirige a las regiones superiores. 246e. II 105 s. dos luces. a semejanza del cual el mundo fue hecho. ¿Quién. estaría siempre unida con ella a lo divino199. Cfr. Pero la divina Providencia ha ordenado que el alma200 sea dueña de sí misma y pueda usar ambas luces a la vez o una de las dos. 158 (Marcel. con la que conoce también las cosas de arriba. y atraído hacia su capacidad. I 227). Cfr. pero no ve a Dios ni otras cosas superiores196. ya que el autor del mundo. Y éstas reunidas en una sola. y por qué desciende en el cuerpo195 Por otra parte. se ve a sí misma y a las cosas que están por debajo de ella. 196 «Deum vero et alia». descuidando lo divino. Plotino. cuando es recibido en la sustancia del alma que era hasta entonces informe por naturaleza. VII 14. Y a la que no debe faltarle la razón. nuestras almas. christ.tinuamente. 1368. Agustín. El alma siempre permanece la misma. será tan demente como para atribuir el nombre de hombre. desde el mismo momento de su nacimiento de Dios. entendió. Una natural e innata y la otra divina e infusa197. según dicen201. entonces. Pero este primer fulgor. Op. región ínfima del mundo. y la firma conservación de la memoria. se vuelve más oscuro. Theol. es iluminada por sus rayos.. moviendo y sintiendo. 199 «alla divinità». El alma. Pero el alma. se hace propio a ella y natural. Plat.. 20. 197 «L'altro sopranaturale».. en Op. y desea ejercer estas fuerzas en procrear cuerpos. III 213-215 (Lohe). Op. desciende en el cuerpo. otras por el calor193. es todo razón. decreciendo. Asclepius. VI 7. le permiten volar por las regiones superiores198. según el uso platónico.. en continua descomposición y disolución. más bien que al espíritu que es sumamente estable? De esto se puede afirmar evidentemente que cuando Aristófanes habló de hombres. 200 «L'uomo». Así cayó nuestra alma en el cuerpo cuando.. Disp. frigore». Por esto.. II 301 s. e perchè ella venne nel corpo con due lumi». En Theol. y con su presencia adorna la tierra. siempre muy firme en nosotros. om. esto es. 195 «Che l'anima fu creata con due lumi. gracias a éste. la metáfora de la luz para la percepción de la verdad y el conocimiento. Manilio. Tiene. por un instinto natural se vuelve hacia Dios. no de otro modo que el fuego generado en la tierra por la fuerza de seres superiores. se ocupa de sí y de sus fuerzas. más abajo. y la Tierra se vaciaría de animales racionales. I. om. S. om. habiéndose acercado a Dios más por esta chispa. 5-6. usó sólo de su luz y comenzó a estar con193 «calore. bajo el dominio de su naturaleza. Ep. olvidando la luz divina. De aquí se sigue que. vuelta hacia su propia luz. «et undique permutando». Astron. 5-6 (Corpus Hermeticum. [73] como dos alas. a fin de que ninguna parte del mundo esté desprovista de la presencia de seres vivientes racionales. como claramente nos muestran la búsqueda de la verdad y la voluntad de bien. Trinkaus. creciendo. 659 s. alterado unas veces por el frío. Este capítulo está parafraseado en Landino. siempre las mismas. I 22. Plat. más abajo. todos los cuerpos. vuelta hacia Dios. donde ejercita la fuerza generando. su padre. el alma. De doctr. Image. que conciernen al gobierno del cuerpo. por tanto.). recibe además otra luz más clara.

I-II. Por esto. 62. por lo honesto. vuelvan su obediencia a su creador. II. perdura y se es suficiente. dispone diversamente en varios espíritus su chispa para este fin. de tal modo que gracias a la prudencia unos. y desea verle y poseerle. que de las dos luces después usase una y olvidase la otra. 203 202 . es atraído por los sentidos y el goce libidinoso. siendo el cuerpo ya adulto. fuese dividido. que se llama su otra mitad. S. Dios. que es la mitad del espíritu. otros por la de la justicia y otros por la de la templanza. Pero éste se contempla únicamente con la luz divina. En esta investigación. 210 «secondo che la Providenza mostra». se arrepiente un poco. se esfuerza en encender de nuevo en nuestro espíritu aquella luz divina. Theol. I-II 84. Y esto es lo que dijo Platón207 en una carta a Dionisio. per la Patria. Encendidos por el deseo de éstas los hombres desean llegar hasta ellas a través de su obediencia. S. [74] CAPITULO V Por cuántas vías el alma retorna a Dios202 Aristófanes dijo que esta soberbia203 fue la causa de que el espíritu. Por lo cual. y olvidándose de sí mismo temporalmente. X. la cual consiste en la posesión de Dios. Y tal estímulo y deseo206 es verdadero amor. 2c. Y la mente por la búsqueda de la luz propia es estimulada205 a recuperar la luz divina. entonces. Pero cuando Dios infundió su luz en el espíritu.. A ésta somos conducidos por cuatro virtudes: prudencia. Cartas. Tomás. La prudencia nos muestra primero la felicidad. per i Genitori». pero todos se esfuerzan por alcanzar un mismo fin de felicidad que les muestra la prudencia210. no menos que Dios.tenta de sí misma. avanzan por tres caminos. Con ayunos. Estas tres virtudes están igualmente contenidas en la prudencia de Dios mismo. Porque unos gracias a este don con fuerte espíritu. gracias al cual una mitad del hombre desea la otra mitad del mismo hombre. al que nada le falta. Th. 207 Platón. justicia y templanza. Ciertamente. Llamamos a la fortaleza de los hom«e arte». S. con ayuda de la educación. se da cuenta de que hay un arquitecto de este enorme edificio. om. el alma entonces se hizo semejante a Dios cuando quiso estar contenta sólo consigo misma. Y entonces brilla su fulgor natural y busca el orden de las cosas naturales. unirse a ellas y poseerlas perpetuamente. para conducir a los hombres a la felicidad208. 208 S. otros por la virtud de la fortaleza. y sobre el cual no hay nada. 204 Platón. y purificados los instrumentos de los sentidos. inmerso en lo profundo del cuerpo. que nació entero. se bastase a sí misma. como tres vías. y que en otro tiempo fue despreciada. fortaleza. vigilias y trabajos otros doman los excesos. 209 «per la Religione. 312e. como si. Otros ordenan la vida con justicia para no hacer daño alguno ni permiten que se haga en la medida de sus fuerzas. está contento consigo mismo. Pero. nos conducen a la felicidad. Tomás. esto es. 205 «mossa e alletata». la concedió sobre todo para esto. 206 «appetitioque». Sólo Dios. Respublica. puesto que la luz natural. como en el río Leteo204. [75] El espíritu del hombre desea entender cuáles son las cosas divinas considerando aquellas cosas que le son conocidas. casi como guardia y tirano. Las otras restantes. por la patria209 o por la religión afrontan los peligros y la muerte.

y de la hembra el recibir. en un cierto momento de nuestra vida. Supp. a causa de su energía y audacia. a la templanza211. 213 «a dando et accipiendo». 128147. los estoicos. Dei. Ver también Di Dio et Anima. como Marco Varrón. no sólo no recuperaron la luz divina en otro tiempo despreciada. ver S. y otros. prestamos atención a la otra. II.bres masculina. como Diágoras214. perdida en otro tiempo y ya recuperada. que en su nacimiento han recibido del sol de Dios esta luz divina con inclinación a la fuerza. 2. Y así hemos conservado la mitad de nosotros y hemos perdido la otra mitad. son divididos de nuevo. Pero. usan rectamente de la luz natural los que sabiendo que aquélla es defectuosa e incompleta. I 484. a través de la femenina. como los epicúreos. Astron. om. femmina per la mansueta natura». Femenina. de igual modo. ver Cicerón. 82 y I. y algunos otros. Finalmente. cuando oscurecen con opiniones falsas también la luz natural que en ellos quedaba. y unos por la luz masculina de Dios. llamamos a estas virtudes en él Sol. como impíos. mixto y femenino. Por esto. «et severiori censura in homines iniquos animadvertit». Agustín. Lo que se ha corrompido se considera con razón roto y dividido. estimándola menos. M. 31. Otros. así. a través de la luz [77] mixta buscan igualmente disfrutar de la virtud compuesta. la fortaleza. dijeron que Dios no existe. cada uno busca así su mitad. avanzamos de manera diversa hacia su adquisición. Y. merecidamente son designadas con el nombre de macho. conducidos por la luz natural. la Tierra. VII 6. 215 «l'Anima del mondo».. ya que da luz a todos sin recibir de ninguno. decimos que le fue concedida una luz masculina. como Protágoras. De Natura Deorum. y la extinguen con costumbres inicuas. los otros a través de la justicia y la templanza. o pensaron que era cuerpo. Y. tan gran don lo consiguen aquéllos que después que esta chispa natural brilló en ellos en la edad adulta. llamamos al Sol macho. A través de la fortaleza aquéllos que recibieron en otro tiempo de la fortaleza de Dios esta luz con inclinación a la fortaleza. mixta. quieren disfrutar de la fortaleza masculina de Dios. los cirenaicos y otros muchos. diferentes. porque no tolera que se haga a otros y censura con una [76] crítica muy severa a los hombres inicuos212. om. la Luna. mixta. Igualmente. confiados en su ingenio natural. consideran que es suficiente en cierto modo para juzgar las cosas «la Temperanza. Para Varrón. A aquéllos. Manilio. compuesta de los dos sexos213. por consiguiente. A aquéllos que la han recibido de la tierra de Dios con inclinación a la templanza. o que era un alma215. om. pues su inocencia no hace daño a nadie. Diágoras y Cirenaicos. por consiguiente. Ciertamente. IV. consideran que aquélla no es suficiente para juzgar las cosas divinas para que no atribuyan al descubrimiento de la chispa natural la prueba de la magnitud divina de las almas o de los cuerpos y piensen que aquélla es más importante que los cuerpos y las almas. Luna y Tierra y en nosotros sexo masculino. Por esto sus espíritus que. todos deseamos la divina. la justicia y la templanza. 214 Para Protágoras. I. a causa del dar y recibir. como soberbios y henchidos de orgullo216 se confían en sus fuerzas. Civ. sino que incluso echaron a perder la natural a causa de su abuso. a la justicia. femenina. La Luna que recibe la luz del Sol y la da a otros elementos. femenina. A la Tierra la llamamos hembra. el Sol. por su carácter más apacible y frío y su temperamento benigno. Aquéllos. Y puesto que el dar es propio del macho. mixto y hembra. al instante despreciamos la infusa y divina. Manilio. Y por atribuir a Dios una apelación más excelente. Masculina. o dudaron. Pues. 212 211 . Se dice que muchos han errado completamente en esto. 216 «fastu timidi». Aquéllos que en la investigación de las cosas divinas. Pero. vueltos hacia la luz natural. como dice Aristófanes. A aquéllos que la han recibido de la luna de Dios con inclinación a la justicia. porque recibe de todos y no da a ninguno. tal como la recibiera al principio.

y tanto dura el deleite cuanto persiste el apetito. tenemos muchos enemigos que nos conocen. no hay envidia en el coro divino222. y no le preocupará si el otro posee un amado más bello. De hecho. Aquéllos que le conocen y le aman. . 222 «nel corro de' Beati». 219 «et rationibus». de cualquier manera que se le conozca. si no ha complacido al rey de los cielos. y finalmente los retiene suavemente por la eternidad. E incluso. ¿Quién negará que este apetito es un cierto [81] 217 218 «cioè cibo e liquore eterno». Invocadle con pías oraciones. se prepa-[78]-ran con una purificación muy precisa de sus espíritus. Además. Por lo que [80] aquello que nos restituye no es el conocimiento de Dios. Y aquéllos que la templanza. sino porque le aman. om.naturales. Su beneficencia conduce primero a los espíritus a la mesa celeste. nosotros no abrazamos con amor a aquéllos que nos conocen. igualmente de la templanza. 221 Phaidros. después acomoda a cada uno en su lugar. Sucede también que los espíritus223 se alimentan de los mismos manjares eternamente sin saciarse. en virtud del diverso rapto de amor. por cuyos rayos juzgarán rectamente sobre Dios y serán devueltos a su integridad primitiva. 220 «la quale amò vivendo». conocerle completamente en esta vida es imposible. son amados por Dios no porque le conozcan. vive contento y pleno. Id. Pero amarle. «colui più che altri gli piace». distribuye los grados de felicidad y da gozo eterno En cuanto a vosotros. 247a. abrazadle con todo el corazón. abundante en ambrosía y néctar217. Pues aquéllos que han amado de una manera más excelente a Dios disfrutan de manjares más excelentes. sino el amor. sino a los que nos aman. Pues. Puesto que si dos amantes se consideran dueños de su amor. pues todo él está en cada una de las ideas. el orden de los que toman lugar en la mesa celeste siguen los diversos grados de los amantes. Y le complacen218 aquéllos que le aman por encima de todo. no le aman. Pues ninguno retorna al cielo. de esta misma disfrutan. ciertamente de la justicia. Y como dice Platón en el Fedro221. Cada uno posee la virtud de Dios que amó220. poseyendo cada uno lo que ama. haceos propicios con toda clase de sacrificios a este dios del que dice Aristófanes que es para el género humano benigno por encima de todos los dioses. Pero poseen a Dios entero de una manera más excelente aquéllos que le ven en una idea más elevada. [79] CAPITULO VI El amor lleva las almas al cielo. 223 «gli animi Beati». después de conocerlo. Naturalmente. quienes practicando la fortaleza cultivaron la fortaleza de Dios. pero pensando que las cosas que están por encima de la naturaleza necesitan una luz más sublime. Y así los diversos espíritus disfrutan las diversas ideas y razones219 de la Mente divina. es posible y fácil. de tal modo que la luz divina resplandezca de nuevo en ellos. siendo lo más agradable de todo poseer la cosa amada. uno y otro descansará en la posesión de su amado. Así que por beneficio del amor resulta que en los diferentes grados de felicidad cada uno está contento de su suerte sin envidia alguna. Timaios 29e. Ciertamente. Aquéllos que conocen a Dios no le complacen si. Aquéllos que la justicia. Pues para deleitar a los convidados no bastan ni viandas ni vinos si no les incita el hambre y la sed. excelentes convidados. Y todos disfrutan de Dios en su totalidad.

elogiamos tres beneficios del amor: que. eliminado todo disgusto. con su ardor enciende en el espíritu continuamente el deleite como si fuese nuevo y le hace feliz con esta fruición dulce y cariñosa. . por el que el espíritu es conmovido hacia Dios. que coloca a cada uno en su lugar y hace que todos se encuentren a gusto en esa distribución. Para resumir brevemente entonces. hace siempre de este goce de Dios como un nuevo espectáculo224. restituyéndonos la integridad.amor? Por lo cual el amor eterno. 224 «cosa nuova». nos lleva al cielo. estando divididos desde hace mucho tiempo. la bondad de Dios enciende sin cesar en el espíritu este amor que hace feliz al amante. Además. y que.

en las piedras preciosas. 20b. . Podemos llamar a aquélla bondad. produce su brillo exterior. en primer lugar. y del amor. Phileb. Nuestro Agatón estima que el amor es dios felicísimo. belleza. querido discípulo225 de las Musas. Con estas enumeraciones hace el retrato del amor.: «apparenza». También parece que la virtud del espíritu se traduce en un cierto decoro honestísimo en las palabras. ital. 33.31. La sustancia sublime de los cielos despliega en torno a ellos una luz clarísima. como un alimento que está oculto más adentro. porque es bello y bueno Carolo Marsuppini. 229 Plotino. recapitula los beneficios concedidos por él al género humano. a ésta belleza. como las flores que nacen de las semillas de los árboles producen de nuevo ellas mismas otras semillas. los gestos y las obras. aborda así el discurso de Agatón. Y en los animales. Y en esto aparece admirable la utilidad de la belleza.. que es su compañero. Así. Después de que ha expuesto lo que es el amor. 225 226 «degno allievo». el saludable equilibrio entre los humores crea la alegre apariencia228 de líneas y colores. Es por esto que afirmamos que la belleza es una flor de la bondad229. con cuyos encantos de flor. como el conocimiento de nuestra mente tiene su origen en los sentidos. En todas estas cosas la perfección interna produce la externa. ital. dijo que es muy bello y bueno. aquello que es en toda parte perfecto. Platón en el Filebo226 dice que es feliz aquél a quien nada le falta. Y aquello que es enteramente bueno y bello lo llamamos felicísimo. la mezcla interior muy bien proporcionada de los cuatro elementos. A nosotros corresponde. así los amantes producen esta flor de la bondad que es la belleza. la fecundidad innata227 en sus raíces y médulas reviste a los árboles y las plan-[86]-tas con una variedad agradabilísima de hojas y de flores. cfr. alimenta la bondad a los que la contemplan. porque nace del bien y para el bien. investigar por qué razón para mostrar que el amor es feliz. 227 «la interiore fecondità». Y esto ya antes lo demostró ampliamente nuestro héroe. Platón. si no fuéramos conducidos a aquélla por las señales manifiestas de esta hermosura exterior. según creen los físicos.: «la bellezza». Y enumera aquello que se requiere para ser bellísimo. Pero. y para ser óptimo. 228 Lat.DISCURSO QUINTO [85] CAPITULO I El amor es felicísimo. siguiendo al poeta Landino. VI 7. no entenderíamos ni apeteceríamos jamás la propia bondad inserta en el fondo de las cosas. Hay una perfección interior y otra exterior. 60c. 230 Lat. y qué diferencia hay entre la bondad y la belleza. pues es perfecto en todo. a la exterior. Igualmente. porque es el más bello y mejor.: «spetiem». Esta diferencia la vemos en todas las cosas. A la interior la llamamos bondad.: «spetiem». Por todo esto me parece que ha quedado demostrado suficientemente que hay tanta diferencia entre la bondad y la belleza230 como entre la semilla y las flores y. Y éste es el resumen de su disquisición. Esto es.

El oído conoce cosas más lejanas y no es afectado de la misma manera. Hemos de buscar en primer lugar qué cualidades llevan a la belleza. De anima. La razón por sí misma comprende las razones inmateriales de todas las cosas231. Así que. y percibe por su naturaleza la luz. Por estas cosas. donde también se mencionan los nervios. II 7-11. y después. cfr. como entre el aire y el agua. Y aquellas cosas que son por ellas percibidas. ágil. Aristóteles. vista. 389a 12. que son sobre todo terrenos. Sobre la siguiente fisiología del spiritus. 410b 1.. y que. el calor. 233 Cfr. el gusto y el olfato. Dice que es joven. las flores y las frutas suavísimos para la nariz. esto es. Op. como el aire puro sigue al fuego.[87] CAPITULO II Cómo se representa el amor y por qué partes del alma se conoce la belleza y se engendra el amor Después de esto. y De anima. La razón se atribuye a la divinidad suprema233. toma fácilmente estos vapores y ama sobre todo los que provienen de la mezcla del aire y el agua. Los hombres tienen razón y sensibilidad. tres pertenecen más bien al cuerpo y a la materia: el tacto. por los nervios las cualidades simples de los elementos. como a un aire más espeso. cómo se deben interpretar al ser atribuidas a este dios. ver también Walker. y sintiendo padecen mucho. el sabor por la lengua. porque al estar situado entre las orejas y la lengua. asignar el tacto a la tierra. todavía. se deleita intensamente en la bebida y en los sabores húmedos? ¿Quién dudará. No sólo percibe las cosas que están en el mundo y están como presentes a la sensibilidad. el gusto y el olfato sienten solamente lo que está próximo a ellos. Metor. [89] sino también aquéllas que están por encima de los cielos y que fueron o serán. Plat. concuerdan más con el cuerpo que con el espíritu. difícilmente atañen al alma. Por esto las tres que se inclinan más al cuerpo. percibe las voces que se originan en el aire fraccionado. 7-9. ¿Quién dudará comparar a la fluidez del agua el gusto. el olfato [88] al olor de los vapores. la vista y el oído. La vista percibe aún desde más lejos y hace al momento lo que el oído en el tiempo. por los oídos las voces. empapado por el continuo líquido de la saliva. aunque el olfato parezca tomar cosas más lejanas que el gusto y el tacto. el oído al aire. cualidades que la tierra da a los cuerpos?234 De aquí resulta que el tacto. Aristóteles. La sensibilidad.. olfato. hay seis potencias del alma pertenecientes al conocimiento232: razón.. 234 Aristóteles. y por el espacio del aire penetran en las orejas. y toca muy fácilmente aquello que es sólido y pesado. los olores por la nariz. alcanza las imágenes y las cualidades de los cuerpos: los colores por los ojos. así como la divinidad tampoco tiene ninguna sede determinada en ninguna parte del mundo. puesto que conmueven el cuerpo adecuado a ellas a su conveniencia.. y las otras tres pertenecen al espíritu (spiritus): la razón. De anima. a través de los cinco instrumentos del cuerpo. la vista al fuego. gusto y tacto. como son los olores de las hierbas. oído. El olfato se asigna al aire denso y a los vapores mezclados de aire y agua. ya que se produce a través de todas las partes del cuerpo terreno y se realiza en los nervios. ej. III 4-8. Agatón enumera largamente todo aquello que requiere la hermosura de este dios. por lo que respecta a nuestro propósito. Magic. tierno. p. La vista está situada en la parte superior del mundo. el frío y lo demás.. IV 10. El oído que sigue a la vista. XV s. I 5. La razón busca las cosas celestes y no tiene su propia sede en ningún miembro del cuerpo. . que es propia del fuego. es manifiesto que de las seis potencias del alma. 377 s.: «Quomodo mens insit corpori». pues se ve el rayo antes que se oiga el trueno. proporcionado y radiante. que sigue al olfato. Theol. el gusto al agua y el tacto a la tierra. La razón comprende cosas más lejanas. y como no son 231 232 Cfr.

. Ciertamente. convienen mucho más al alma y captan aquellas cosas que conmueven poco al cuerpo y mucho al espíritu. que están lejanísimas de la materia. es [90] decir235. el espíritu las desea por su mismo beneficio. Plat. aquellas cosas que pertenecen a la razón. Y llama finalmente alegría a aquel placer sincero. Y aquellas cosas que mueven a los otros tres sentidos son más necesarias para nutrir. se llama kalew. Nos es agradable el verdadero y óptimo carácter del espíritu. sino de otro. sano y eterno que sentimos con una melodía musical.en manera alguna similares a ella. Así. en las figuras y en la voz. ital.: «viriditatem». nada le agradan. [91] CAPITULO III La belleza es algo incorpóreo239 Siendo así. Op. las figuras y las voces. provocación. Y es por esto que aquella gracia que sólo se encuentra en estos tres. Llama verdor238 a la suavidad de la figura y del color. es decir. se llama muy justamente belleza. esto es. puesto que el espíritu estima más estas cosas. figuras y voces. IV 7. del cuerpo. De div. la razón de la verdad inmaterial. es natural que las busque más ávidamente. los olores. Y se dice que amamos aquello que deseamos por nosotros mismos. verdor y alegría desbordante236. 235 . Y por esto se revela que la razón misma de la belleza no Cratilo. porque sobre todo provoca al espíritu. Pero las otras tres. las abrace con más ardor y las admire con más vehemencia. No llamaríamos a ninguna de estas tres cosas bellas si no hubiese en las tres una definición común de la belleza. que las otras tres. El alimento del espíritu es la verdad. 701c (p. Los ojos sirven en gran medida para encontrarla. Merecidamente. 1060). 236 Orphica. Estas son las tres gracias de las que habló Orfeo así: Agla…h te Q£leia kaˆ EufrosÚnh polÚobe Esplendor. Pero. Excerpta ex Procli Comm. 1927. Pero confieren poco a la admiración y juicio del espíritu. Pero sobre todo estimulan a la agudeza del espíritu a indagar y orientan su deseo hacia ellas. porque ésta florece sobre todo en el verdor de la juventud. 828.. Y k£lloj en griego significa en latín belleza. para él conocidas.: «cioè verdezza». y grata la consonancia de las voces. no a causa de sí. 240 «sia una natura comune». mueven nada o muy poco al cuerpo. colores. in Alcib. Por tanto.. la vista y el oído.. I 24. Proclo. como alimento propio. 238 Lat. Op. cuidar y engendrar al cuerpo. y son deseadas por él moderadamente. Theol. el espíritu busca éstas. en la virtud del espíritu. los oídos para conocerla. es preciso que la belleza sea algo común240 a la virtud. del verbo k£lloj. 1574 (Intr. nom. y como él incorpóreas. entonces. a Plotino. Por el contrario. calor. Hymnos 60 (Abel). Ver Op. la vista o el oído. I 6). de la figura o de la voz. que llama y rapta al alma hacia sí por medio de la razón. consideramos que el amor pertenece solamente a las ciencias. 239 «che la bellezza è cosa spirituale». que quiere decir provoco. Dionisio Areop. 416d. sabores. Orfeo llama esplendor a aquella gracia y belleza del espíritu que consiste en la claridad de la verdad y la virtud237. 237 «nella chiarezza delle scienze e de'costumi». grata la figura de un cuerpo hermoso. y cualidades semejantes o lo perjudican mucho o son muy útiles al cuerpo. Y esta misma gracia de la virtud. las figuras y las voces. y amamos muy poco aquello que deseamos por otra cosa.

ninguna cosa simple sería bella. Al espíritu le gusta sólo aquella belleza que es por él percibida. no son bellos. Se añade a esto que aquella proporción incluye todos los miembros del cuerpo compuesto. originan la belleza. puesto que éstos no son corpóreos. de modo espiritual y en una imagen incorporal. 30. Hay algunos que tienen la opinión de que la belleza es una cierta posición de todos los miembros244 o. incluyendo 22. con una cierta suavidad de colores. todos los cuales son simples. una igualdad de medida o proporción. Y aquella imagen. finalmente. Por tanto. VI 6. 245 «ut eorum verbis utamur». y otra ser hermoso. Y tampoco son hermosos los cuerpos por su cantidad242. co-[93]-mo ellos dicen245. porque algunos cuerpos grandes y también algunos cuerpos pequeños nos parecen hermosos. om. I 6. que no sólo no puede ser corpórea aquélla que está en las virtudes del espíritu. Si. Alberti. 64e: lo bueno y lo bello mezclado. como si una cosa fuera ser cuerpo. Sucede también muchas veces que permaneciendo la misma proporción y me241 242 «spetiosa». y a veces transformada la cantidad. de donde resulta un absurdo. De pictura. Aristóteles. Y aquello que es agradable es. de ninguno. Poética. Por el contrario. 243 «vel concipitur». Y estas cosas nos deleitan extraordinariamente. 7. Además. ¿De qué modo la pequeña pupila del ojo podría percibir todo el espacio del cielo si lo recibiese de manera corporal? Ciertamente. Pero el espíritu recibe en un punto toda la amplitud del cuerpo. Y ésta. XIII 3. Porque un mismo cuerpo de hombre hoy es hermoso y mañana por cualquier accidente que le desfigure puede ser deforme. permaneciendo a menudo la misma cantidad. 4. que no son por naturaleza bellas. sino tampoco aquélla que está en los cuerpos y en las voces. los pe-[92]-queños feos y los grandes muy agradables. I-II 145. S. la belleza permanece. 1450b 36 (la belleza se constituye en la grandeza y el orden). Frg. cada miembro por sí mismo no será bello. o al contrario. om. Plotino.puede ser el cuerpo. una sola voz. los llamamos bellos. la belleza por algún accidente cambia. las luces. la mente e Dio». Estoic. Esta opinión no la admitimos.1. porque si fuese corpórea no convendría a las virtudes del espíritu. Pero la proporción de todo lo compuesto nace precisamente de las partes. puesto que cosas. y no está en cada uno de los miembros por sí. ciertamente estas dos cosas. II 35.. De aquí se concluye que el amor se refiere a algo incorporal. 244 Plotino. Tusc. Y está tan lejana de ser cuerpo. no en cuanto yace en la materia exterior. el alma246. y la belleza misma es más bien un simulacro espiritual de la cosa que una belleza corporal. puesto que como esta disposición de partes sólo la hay en las cosas compuestas. También muchas veces sucede que hay la misma belleza en algunos cuerpos grandes y en algunos pequeños. la ciencia. Y aunque llamamos bellos a algunos cuerpos. bello. cfr. VI 7.. III 278/279. incluso si la hermosura de cualquier cuerpo estuviese en la misma densidad de su cuerpo como en cierto modo corporal. 21-24 (I 6 está preconcebido por la discusión de la simetría). sino en cuanto la imagen de aquélla es concebida243 por el espíritu a través del sentido de la vista. entonces. no es sino también en éste incorporal. sino en todos juntos. cfr. no agradaría a quien la contempla que fuese corporal. 1078b 1: de todas maneras. A los colores puros. Cicerón. sin embargo. Metaph. como cosas realmente bellas. belleza y cantidad. porque al espíritu le gusta la apariencia de una persona. cita Phileb. Theol. . la belleza incorporal es aquélla que agrada. y muchas veces los grandes son deformes y los pequeños hermosos. aunque sea semejante a un cuerpo exterior.. por su propia materia241. 2. deben ser cosas completamente diferentes. la pureza de la plata. en la vista y en el espíritu no puede ser cuerpo. 246 «l'anima. Por tanto. que son incorporales. el brillo del oro. 32-35. om. Aristóteles quiere decir con «grande» lo limitado que se puede ver. y parece igual en los grandes y en los pequeños. Tomás. Sto. 31.

modelos e ideas251. VI 129. en el alma y en el cuerpo del mundo. que vemos. pero prestad atención. 249 «dispositionem». en el ángel. I 6 1. La misma razón nos lleva a no suponer que la belleza es la suavidad de los colores. En el que está más próximo se refleja muy claramente. ¿a dónde os dirigiréis entonces? ¿Quién enciende tan vivas llamas en vuestros corazones? ¿Quién apagará tan gran incendio? He aquí la dificultad. como el hambre y la sed se apaciguan por el alimento y la bebida. tienen sed de belleza. no hace arder a ninguna naturaleza corporal y no busca la belleza. brilla con una claridad especial en los ángeles y en los espíritus. om. serían dignos de amor. Y en los de la misma edad alguna vez sucede que aquél que supera a otro en color es superado por el otro en gracia y belleza. ni los colores ni las luces. De lo cual resulta que ésta no puede ser una cosa corporal. imágenes y formas. y la gracia es mayor en un joven. de los elementos. que carecen de figura y de color. encendidos de amor. apagar tan ardiente sed. que están cercanos a él. Estas están claras en el mundo. es necesario que busquen el dulcísimo humor de la belleza que aumenta su sed en otra parte que en el río de la materia o de los riachuelos de la cantidad. 250 «a platonicis». si al menos quieren. razones y nociones. Pero el amor no se sacia por ninguna mirada o abrazo del cuerpo. Esto parece que nos lleva a pensar que la hermosura es otra cosa diferente a la disposición de los miembros. la Luna y las estrellas. en el que está más lejano se refleja de una manera más oscu247 248 Sigue comentando Plotino. la figura y los colores. 251 Plotino. IV 3 11. porque ni las ciencias ni las voces. Yo os lo diré ahora. y nada más pronto que la gracia. bebiendo este licor. las piedras. Míseros amantes. . Y todavía muchas veces vemos en alguno una disposición de las partes y una medida de los miembros mejor que en otro.dida de los miembros el cuerpo no agrada como antes. el deseo de cada uno sin duda es satisfecho después de que se ha poseído lo que se deseaba. en las almas. y es amado más ardientemente. Por tanto. la disposición249 y el orden de todo el mundo con mucha más exactitud que en la materia del mundo. Y por esto se muestra claramente que no es lo mismo figura y belleza. en el cual está la fuerza fecunda de crear todas las cosas. Entonces. los árboles y los animales uno por uno. Los platónicos250 llaman a estas pinturas en los ángeles. Sin embargo. Eneida. del Sol. pero la gracia no es la misma. Nada envejece más lentamente que la figura. he aquí el esfuerzo248. en la materia del mundo. no sabemos por qué razón éste es considerado por nosotros hermoso. [94] Y nadie se atreverá a afirmar que la belleza es una conjunción de figura y de colores247. Además. En aquéllos aparece la figura de cada esfera. el único rostro de Dios se refleja en tres espejos diferentes colocados en orden. He aquí por qué esta pintura toda entera del mundo. más claras en el alma y clarísimas en la mente angélica. Este rayo divino imprime en éstos. Porque muchas veces el color en un viejo es más claro. Virgilio. a los ángeles y espíritus por ella creados. Por todas estas cosas se concluye que aquéllos que. om. [95] CAPITULO IV La belleza es el esplendor del rostro de Dios La potestad divina que se eleva por encima de todo infunde benignamente su rayo. Ciertamente hoy en nuestro cuerpo hay la misma figura que el año pasado. que no tienen una figura determinada.

gravado por esta inclinación. Por esta consideración es inducido a contemplar aquel rostro de Dios que resplandece en su interior. amici miei. En el ángel y en el alma ninguno duda de que ésta no es un cuerpo. sino del modo en que está en la luz infundida a los ojos. y amor a aquella ansiedad del ángel que le une totalmente al rostro divino. del fuego y de la tierra. puesto que no está impedida por el gobierno del cuerpo.. se desvía a la tarea de generar254. volviendo a repetir lo mismo255. sin ofensa alguna. [96] muy oscuramente. debe llamarse belleza universal. «Iddio volessi. om. Estas condiciones no son propias de la naturaleza del cuerpo. y penetra en cada parte del cuerpo. Y. Por tanto. 257 «offensione». 256 «e che la bellezza è spirituale». Después. se refleja en sí misma. puesto que en aquella luz se ha separado de la materia. amor universal. Y un cuerpo no penetra en otro sin molestia257 de sí o del otro o sin destrucción de ambos. pintada de colores y de figuras de todos los cuerpos iluminados por ella. Y puesto que el rostro del padre es grato a los hijos. no del modo en que está en la materia de los cuerpos. 255 «ut idem sepius repetam». parece necesario que estas cosas estén en los ojos para ser vistas por los ojos256. Entonces. Y del mismo modo se ve que ella es recibida por los ojos. contemple con su pensamiento el rostro de Dios que reluce en la máquina del mundo y que es evidente a sus ojos. está necesariamente desprovisto de cuerpo. es necesario que el rostro de Dios Padre sea gratísimo a los espíritus. lo recibe según su naturaleza. De aquí resulta que el espíritu no reconoce la luz del rostro divino que siempre resplandece en él antes de que. ven la propia luz percibida y todas las cosas que hay en ella. y al punto se maravilla de lo que ha visto.» 254 «al ministero corporale». Puesto que el cuerpo no se mueve en un momento sino en el tiempo. o en el alma o en la materia del mundo. creado con la condición de estar cercado por el cuerpo terreno. ¡Ojalá253 que esto también nos ocurriera a nosotros! Pero nuestro espíritu. Y dos cuerpos a su vez mezclados se corrompen continuamente por un contagio recíproco. Entonces. Sin embargo. puesto que la luz del sol es incorporal. que está en el ángel. El resplandor y la gracia de este rostro. y que también en los cuerpos es incorporal lo demostramos más arriba y por ello a partir de aquí consideramos muy importante que el ojo [97] no ve otra cosa que la luz del sol. la luz única del sol se presenta a los ojos. Y esto aparece aún más evidente en el hecho que la luz por sí misma no puede ser un cuerpo. no se mancha. en esta percepción.ra. che. Los ojos. Y siempre acomoda a este trabajo la sensibilidad y también la razón más de lo que debiera. y así ve el rostro de Dios grabado en su seno. om. la santa mente del ángel. siendo ya el cuerpo adulto y despierta la razón. olvida el tesoro que está escondido en su interior.. De donde resulta que toda la belleza de este 252 253 «si ad ceteras compares». y con gran ansiedad se une para siempre a él. y mezclada con la suciedad. todo lo que recibe. Y nosotros llamamos belleza a aquella gracia del rostro divino. en aquél que está lejanísimo con respecto a los otros252. Y nosotros no dudamos de que esta belleza es incorporal. del aire y del agua. Y el impulso que se vuelve hacia ésta. Por esto recibe los colores y las figuras de los cuerpos de una manera espiritual. Es por esto que todo este orden del mundo que se ve es percibido por los ojos. sirve durante mucho tiempo al provecho del cuerpo. Y esto lo vemos en la mezcla del agua y el vino. envuelto en el cuerpo terreno. . ya que en un momento completa todo el orbe de Oriente a Occidente. porque las figuras y los colores de los cuerpos no se perciben jamás si no están iluminados por la luz. con la ayuda de un cierto rayo natural suyo perciben la luz del sol así dispuesta y. om. Y. ni ellos llegan con su materia a los ojos.

lo mismo que con la noción que hay en el alma261. Y conmovidos por su admiración no amamos esta faz toda en conjunto. formas de conocimiento (species). Plotino. en la otra. es incorporal. Plat. (sobre Parménides). Para Ficino las almas permanecen inmutables. El concepto (ratio) no es una forma (species) aristotélica. menos. I 6 2-3).. 260 «quel raggio divino. el espíritu conmovido ama u odia a la cosa misma. al instante nos gustan o nos disgustan. Al «e che la bellezza è spirituale». se ama. que es el tercer rostro de Dios. que está lejanísima del artífice divino.. él las llama en la discusión con Epicuro tÝpoj y e‡dwlon (Ep. IV 3. Op. se presenta incorpórea a los ojos a través de la luz incorpórea del sol. sobre todo cuando en aquél resplandece claramente la chispa de la belleza divina. sino por algo incorpóreo más digno. no solamente en el ángel o en el alma. se juzga que la constitución del hombre es semejante a ellas.6). y cuando concuerda es be-[100]lla. Cfr. I 6). ad. 1575 s. no mira las formas [99] que por naturaleza están dentro de él.. o que la belleza es incorpórea258 De todas estas cosas se sigue que toda la gracia del rostro divino. 1032a 26-b 21. el cuerpo y la belleza son cosas diferentes. Cuando es semejante a ellos concuerda. se muestra indigna de aquella figura perfecta. che si debbe generare intera». Y por esto sucede que algunos que nos encontramos. 1576. sino como una impresión de una impresión de una idea (cfr. Si alguno preguntara cómo la forma del cuerpo puede ser semejante a la forma y razón del espíritu y de la mente. VII 7. Si concuerda. y en esta aprobación consiste el afecto del amor.mundo. 1574 (Introd. Op. sino también en sus partes. se odia. y por esta oculta ofensa o caricia. en este acuerdo consiste la belleza. El alma aprueba este acuerdo. Plotino. sin que sepamos la causa de esta impresión.. 191 s. di che sopra parlammo infuse. X 46)— sigillum y formula innata (Theol. Teeteto. al momento le disgusta. La idea innata de la Belleza: Op. le ruego que considere el edificio de un arquitecto. y como hermosa. la vera figura dell'uomo. porque el espíritu. Pero sucede entonces que por una natural inconveniencia o conveniencia. XI 3-5). Así. no por la materia o por la cantidad. Pero la composición del hombre en la materia del mundo. pulsando con su imagen la forma de la cosa misma. y como deforme. Metaph. a Plotino. Aquella fuerza divina infundió en el ángel y en el alma la figura perfecta del hombre a crear260. 26. 1. somos atraídos por cualquier hombre como miembro del orden del mundo. también Op. 46. En la materia mejor dispuesta aparece más semejante. en seguida agrada. 262 «la ragione o vero sigillo». pintada en el espíritu.. Ciertamente. Aristóteles. sino incluso en la mirada de los ojos. [98] CAPITULO V Cómo nacen el amor y el odio. 259 258 . 2. que se llama belleza universal. Herod. En consecuencia. 261 «Così si confa ancora alla ragione e sigillo che è nell'animo». «la quale l'animo dalla sua origine possiede». está en acuerdo o en desacuerdo. 1251 s. De voluptate XV. innatas (que surgen por la Idea). si la imagen del hombre que es tomada por los sentidos y pasa al espíritu no concuerda con la figura del hombre que posee el espíritu259. Ya porque la apariencia y la figura del hombre dispuestas de manera apropiada concuerdan perfectamente con la noción del género humano que nuestro espíritu tomó del autor de todo y que guarda. de donde nace el amor particular a la belleza particular. 7 = Diógenes Laercio. la forma exterior de una cosa. Y puesto que la idea y la razón262 son ajenas a la materia del cuerpo. VI 7. impedido con el gobierno del cuerpo. V 8. (sobre Plotino. Aquella que resulta más semejante se ajusta y concuerda con la fuerza de Dios y la idea angélica. En consecuencia. Este afecto nace de dos causas. 1008 («semina innata virtutum».. según Cicerón). Op.

o un trazo de líneas. que son necesarias al cuerpo. Civ. Porque primero hace falta que cada uno de los miembros del cuerpo tenga su lugar natural. habrá el orden interior que proviene del artífice y en el artífice permanece. Metaph. Este resplandor no desciende a la materia si ésta no está antes convenientemente preparada. o un vacío absolutamente inútil. por medida. en S. 265 Esta teoría de la proporción. que los ojos estén próximos y a distancias iguales de la nariz. por así decirlo. además de esto. esto es. trai all'edifizio la materia». para que los artificiosos trazos de las líneas. atendiendo a la proporción de todo el cuerpo. Estas tres cosas. la apariencia se refiere a las líneas y el color. líneas y 263 264 «orsu. y los otros miembros del cuerpo estén en su lugar. 266 «degli occhi». ¿Quién negará que la casa se muestra como un cuerpo y que ésta es muy semejante a la idea incorpórea del artífice. De pictura. Haz esto mismo en el cuerpo de cualquier hombre. es entre otros utilizada por Alberti. los dos semicírculos de las orejas juntos hagan el círculo de la boca abierta. que carecen de anchura y de profundidad. Y bien263. Pero. 267 «intervallum vero quid aliud dicemus quam distantiam partium?». en la medida de sus fuerzas. pero deja el orden. Así. que las orejas. que las dos orejas disten ambas lo mismo de los ojos. Y los dos círculos de los ojos igualen la apertura de la boca. la idea del edificio. Por orden se entiende la distancia entre las partes. No te quedará nada del cuerpo ni de la materia. es o nada. ciertamente. El uso de la palabra modus corresponde aquí más adecuadamente a la música. ¿Quién dirá que las líneas. Encontrarás que la forma de aquél que se ajusta a la razón del espíritu es simple y desprovista de materia. vivacidad y gracia. los ojos y la nariz. las arrugas. a cuya semejanza ha sido hecha? Además. no pueden ser parte alguna del cuerpo. junto con otras triadas. que resplandece en él por el influjo de su idea. Dei. estimamos que es necesaria la apariencia. que es igual a la longitud de los brazos extendidos a los lados. ¿diremos que es otra cosa que la distancia de las partes?267 Pues la distancia.. porque el orden está en todos los miembros y ningún miembro se encuentra en todos los miembros. por otra parte. Y la preparación del cuerpo viviente consiste en tres cosas264: orden. Los límites son superficies. Añádase que el orden no es otra cosa que el intervalo conveniente de las partes. construye la casa tal como la concibió. la medida no es cantidad. son cuerpo? Además. XIII 3. El orden de los miembros no es miembro alguno. 1078b 1. recogida de Vitruvio. Y la longitud de la nariz iguale la longitud de los labios y también de la oreja. Pero esta igualdad de distancias que pertenece al orden265 no es suficiente si no se añade la medida de las partes. ¿qué es entonces la belleza del cuerpo? Es un cierto gesto. om. Agustín. separa la materia si puedes. y el brillo266 de los colores adornen el orden y la medida de las partes. una comparación posible en la determinación de lo bello: Aristóteles. ésta. V 11. se debe juzgar semejante al arquitecto más por una cierta condición incorporal que por la materia.principio el arquitecto concibe en su espíritu la razón y. Después. II 35-36. . de mo-[102]-do que tres narices a lo largo completen la longitud de un rostro. «Ordo-modus-species». la cual da a cada uno de los miembros la magnitud debida. Y este intervalo. en fin. aunque están en la materia. la cantidad. Y ocho cabezas comprendan la altura de un cuerpo. [101] CAPITULO VI Cuántas cosas se requieren para que una cosa sea bella y que la belleza es un don espiritual Finalmente. medida y aspecto. sino el límite de la cantidad. y de las piernas y de los pies. y efectivamente puedes hacerlo con el pensamiento. y hagan esto mismo las cejas si se juntan.

de modo que nuestro cuerpo sea muy semejante al cielo. que son explicados en el hombre por la doctrina de la complexión (cfr. gent. bien proporcionado y brillante. el resplandor celeste brillará fácilmente en un cuerpo semejante al cielo. flexible. en el cual. «il discorrere». ágil. Así. los animales. tierno. no se consideran cuerpos. reviste a este Dios de imagen humana272 y lo pinta a semejanza de un hombre hermoso. sino en la alegre concordia de luces. II 63-64. como por tres elementos. como los árboles. Theol. si se adhirieron.. y al deleitarlos los rapta. en las figuras. La apariencia sonora es la intensidad270 de un sonido brillante. resultará más viva en una materia sumisa y obediente. Y colocamos la apariencia. sino abandonar el cuidado y la solicitud tan ansiosa del cuerpo y apartarse de la perturbación del de[104]-seo y del temor: al instante. VII 7-15. concluiremos de todo lo dicho que la belleza es una cierta gracia. en los sonidos y en los cuerpos. de la misma manera que no hace falta añadir nada al oro para que aparezca bello. Y dice que el amor es joven. sino que basta separarlo de las impurezas de la tierra.puntos que. y al raptarlos los inflama de un amor ardiente. porque él es espíritu (spiritus). Pero el espíritu está por su naturaleza preferentemente adaptado a ella271. 271 Cfr. y no se aparte de la formación de su espíritu por el exceso de algún humor268. S. sombras y líneas. se disponen a recibir la belleza. Plat. 178-181. luce la imagen del rostro divino. Tomás. primero en el ángel. de las que hemos hablado. ¿Por qué así?273 Esto es más bien la preparación para un carácter hermoso que la hermosura. De modo semejante se disponen los sonidos para recibir su belleza. Los cuerpos más simples. así el espíritu no necesita ninguna añadidura para aparecer hermoso. y también la reunión de muchos sonidos. según la costumbre de los antiguos poetas. . y las piedras. y aquella forma perfecta del hombre. III 3 y IV 3). no en la materia. La medida es la progresión269 debida a través de las terceras. para no alejarnos mucho de nuestro discurso. Pues. [105] CAPITULO VII Retrato del amor El poeta Agatón. y como un espejo próximo a Dios. cuartas. que el alma es complexión y armonía de acuerdo con Sto. El fundamento de estas tres preparaciones es la reu[103]-nión equilibrada de los cuatro elementos. los metales. 272 Esta parte del discurso de Agatón que quiere describir al dios mismo es interpretada por Ficino antropomórficamente: los atributos son —correspondiéndose con V 6— sólo preparaciones. 273 Om. después en las almas de los hombres. que tiene el espíritu. quintas y sextas e igualmente de los tonos y semitonos. infundida por el rayo de Dios que ilumina. careciendo del grosor de la profundidad. Por estas tres cosas. cuya sustancia es equilibrada. los cuerpos compuestos de muchos miembros. como más arriba dijimos. que mueve y deleita nuestros espíritus por medio de la razón y de la vista y del oído. fecundidad y claridad inherente a su naturaleza. vivaz y espiritual. y los sonidos simples se preparan a la misma suficientemente por un cierto equilibrio. Por esto es evidente que la belleza está tan distante de la materia corporal que no participa de la materia misma si no está provista de aquellas tres preparaciones incorporales. 270 «la risuonanza». brillará la belleza natural del espíritu. Su orden es el ascender y descender del tono grave a la octava. Op. Pero. puesto que de estas cin268 269 «per la esorbitanza d'alcuno umore». como son los cuatro elementos.

281 «ingiuria di fatti o villanía di parole». Brillante. Es tanta la fuerza de este amor que él solo puede mantener al género humano en una tranquila paz. pueden conseguir sin la benevolencia. porque donde hay amor verdadero y completo. y huye de las contrarias. domina un exceso de agua277 y de tierra. Suave. la delicadeza uniforme y firme del cuerpo indica la disposición moderada en sus cuatro humores.. y no pienses. . que ha querido referirse a la lánguida e inepta debilidad femenina. resplandeciente por la suave belleza de sus colores. Con el paso del tiempo. Se afirma que es justo. cuando lo llama suave. pues ésta es contraria278 a una complexión equilibrada. que es el primer fundamento. porque los temperamentos amables son seducidos más fácilmente. y las otras dos indican el orden. es fluido276. Después de esto añadió bien proporcionado. Los físicos han demostrado que la señal de la armonía274 en los cuerpos es el suave y firme equilibrio de la carne delicada. nos basta haberlo resumido brevemente. ni la fuerza de las armas. Se dice que el amor es joven. o sea. 274 275 «complexione». Agatón se calla lo restante. porque muestran su fuerza y cualidad.. formado honestísimamente con un orden y medida de las partes. vacilante y alambicado. después de éstas. Agatón llamó al amor suave. Disipados el fuego y el aire.co partes. porque comúnmente los jóvenes son seducidos por el amor. de las leyes o de la elocuencia. el cuerpo es rígido. Por tanto. porque penetra a escondidas. cuando la sequedad. 280 «De le virtù d'amore». Pero ¿por qué lo llama joven? Porque este equilibrio se posee no [106] sólo por beneficio de la naturaleza. om. Y añade brillante. como hemos dicho. Porque cuando el calor se eleva demasiado. Y los que son seducidos. deben entenderse así. 279 «quella gratia che è bellezza». cosa que ni la prudencia. [107] CAPITULO VIII De la virtud del amor280 Aquellas cosas que Agatón dice de las cuatro virtudes para dar a conocer la bondad del amor. se vuelven mansos. la medida y la apariencia. Es a nosotros a quienes corresponde comprender. Proporcionado y armonioso. Pero. desigual. hay una recíproca benevolencia. cuando impera el frío. om. esto es. y de la misma manera desaparece. ni la fortaleza. delicado y tierno. Ágil y flexible. «durum. la cual no admite ni ultrajes ni injurias281. duro275 y áspero. pero en el poder del amor se deben entender de otro modo. y seducidos por sus asechanzas se acercan a los de edad joven. el advenimiento de la gracia279. cuando se han disuelto las partes más sutiles de los humores quedan las partes más densas. cuando la humedad. Y ¿por qué también ágil y flexible? Para que entiendas que es apto y pronto a todos los movimientos. porque en la florida y espléndida edad inspira el ingenio del hombre y desea lo que está en flor. sino también por beneficio de la edad. fluxum». 276 Idem. aunque antes fueran feroces. Una vez dispuestas estas medidas. el cuerpo es árido e hirsuto. Estas cinco partes parece que se han de conocer en la figura del hombre. 278 «diversa». Por esta razón. las tres primeras designan una complexión armoniosa. porque desea cosas hermosas y ordenadas. 277 «acque». puesto que Agatón expone muy elocuentemente todo esto.

De donde parece que hace a Marte más clemente y lo domina. ver Gombrich. aquél que ha nacido. Sobre Venus y Marte en el arte del Ren. sobre los otros planetas. porque él hace a los hombres más fuertes. Pero el amor no se somete a ninguno de ellos. cuando Marte predomina en el nacimiento del hombre le da magnanimidad e irascibilidad. es que todas las cosas le obedecen. y es necesario que aquél que hace mejores a otros sea él mismo mejor. y él no obedece a ninguna. Marte sobresale en fortaleza. no impide la magnanimidad concedida por Marte. 285 «alle fiamme d'Amore». el argumento más claro sobre la fortaleza del amor. Por otra parte. será abrasado por amores muy ardientes285. porque es el más bello y el mejor. Añade muy fuerte. Pues quien ama. 282 . escapa a la violencia de todos. Y por estas cosas se demuestra la sabiduría del amor. Y tanta es su libertad que las otras inclinaciones. Libra o Tauro. como semejantes a él. la malignidad de aquél. da malos presagios a los que nacen283. En efecto. desprecia los deseos viles e inmoderados. artes y operaciones del espíritu. ni las amenazas y violencias de los poderosos pueden obligarnos a amar. pero si Venus se aproxima a continuación. Y si Marte influye próximamente. pero el amor está satisfecho con el premio de sí mismo.. los animales y todos los cuerpos aman. además. los fuertes y los sabios. 284 «si Venere tiene la signoria della natività dell'uomo». como si no hubiera otro premio excepto el amor que fuese digno del amor. Y también que es el mejor porque hace a los amantes muy buenos. al buscar la belleza. 286 «perche gli uomini non si innamorano propio per essere audaci». esto es. Es. y sobre todo desea que el amado ame a aquél que a su vez le ama. que Dios.Lo llama después moderado. Igualmente. o bien en el aspecto sextil o trino de Marte. En efecto. Porque si es284 la guía de la vida. el amor es libre y nace espontáneamente en una voluntad libre. Finalmente. pero refrena el defecto de la irascibilidad. los hombres ricos y los reyes más poderosos se someten al imperio del amor. cuando Marte colocado en los ángulos del cielo. Marte se encuentra en la casa de Venus. ya que determinó desde el principio que sería libre. vuelve más ardiente con su calor el ímpetu de Venus. y es incompatible siempre con los gestos vergonzosos. puesto que la audacia es la esclava que acompaña al amor. no fuerza. De modo que si al nacer alguno. porque son heridos por el amor. sino que muchas veces. por la presencia de Marte. Por esta razón el amor es el creador y el conservador de todas las cosas y maestro y señor de todas las artes. en la segunda o en la octava casa de [108] la natividad. principalmente ama el amor. todos los otros deseos se desdeñan. Esto lo oísteis al principio suficientemente al héroe. om. Images (66-69) y Wind. 283 «minaccia: nati dicasi infelici». Mysteries. Venus le domina282. «Venus hunc domat». procura inclinación al amor. sapientísimo. Ni los dones de los ricos compran el amor. Y consta que es bellísimo porque se deleita en las cosas bellas. Marte sigue a Venus y Venus no sigue a Marte. eligen la mayoría de las veces un premio diverso a ellas. Ciertamente. De lo que resulta que el amor que inspira fuerza a todos. o hacer que [109] dejemos de amar. los habitantes de los cielos. que consiste en un cierto orden y templanza. pues ¿qué hay más fuerte que la audacia? Y ¿quién combate con más audacia que el amante por el amado? Sobre los otros dioses. El amor. Por el contrario. y no el amor a la audacia. donde reina el amor. Pero Marte no domina jamás a Venus. lo que ya ha sido tratado suficientemente en el discurso de Erixímaco. De todo esto se concluye que el amor es por esto el más feliz. detiene. 86-89. superior a todos. porque doma los deseos deshonestos. Porque los hombres no son seducidos por ser audaces286. se vuelven muy audaces para afrontar intrépidamente cualquier peligro por el amado. por así decirlo. Igualmente. muchas veces Venus estando en su conjunción o en oposición o en exilio.

Y Agatón lo señala aquí. En primer lugar cabe preguntarse por qué razón Fedro dijo que el amor era más viejo que Saturno y Júpiter. 291 «più giovane che le menti». de una parte. por un cierto amor de propagar su semen y por la generosidad de su providencia ha engendrado las mentes. después de reconocer a su padre. Pues allí donde hay amor recíproco. pero aquél por el que las criaturas aman a su creador. los robos. sino también a los cielos y a los elementos. alegre en las diversiones. que mueven a Júpiter. ama con más ardor el don del padre292. a cualquiera de quien se apodere vuelve prudente para prever. 289 «col caldo suo». se puede deducir fácilmente de lo dicho. Por tanto. a partir de las palabras de Agatón. Decimos que este amor. y Agatón dijo que era más joven. Hay un amor simple. la mente angélica no recibe de su padre las ideas del planeta Saturno y de otros antes que por su amor innato se vuelva hacia su rostro. por el que son creados los cuerpos celestes290. induce la felicita». el amor es el principio y el fin. agudo para disputar. es más antiguo que las ideas. resolveré en la medida de mis fuerzas tres cuestiones que nacen de la exposición de Agatón. y más arriba en el discurso de Erixímaco se ha tratado ampliamente. es más antiguo que ellos. Allí todo es común. qué artes inventaron los dioses bajo el reino del amor y qué dioses las inventaron. ne tradimenti». que el amor está en todas las cosas y a todas se extiende. Así.. y de otra es más joven. genera concordia tras alejar la discordia. después que las ha recibido. lo que entenderá cualquiera que recuerde lo que fue ya demostrado anteriormente. padre de todas las cosas. sus mediadores. Además. . El amor recíproco procura seguridad disipando los peligros. lo aman. «non vi sono insidie. en el instante en que nacen. excelentes amigos. no hay insidias288. 287 288 «reca sicurtà. Se ha mostrado que la tranquilidad es concedida por el amor recíproco no sólo a los animales. más joven291. 290 «le menti».. genera concordia. elocuente para hablar. el primero y el último de los dioses. y en las cosas serias fortísimo. y cómo es. y da felicidad evitada la miseria287. 292 «Dio». Tercero. El simple. Por el contrario.. que se llaman dioses. Estas mentes. pronto en los juegos.[110] CAPITULO IX De los dones del amor Qué es el amor se ha mostrado a partir de nuestra discusión anterior. Qué dones concede a los hombres. magnánimo para llevar los negocios. Al final de este discurso se dice que el amor con su canto289 dulcifica las mentes de los dioses y de los hombres. los homicidios y las luchas. Segundo. y desaparecen las querellas. Dios. otro recíproco.. Saturno y los otros planetas. qué significa en Platón el reino de la necesidad y el imperio del amor. el [112] amor del ángel hacia Dios. [111] CAPITULO X El amor es más antiguo y más joven que los otros dioses Pero antes de que termine.

puesto que la luz que desciende de Dios no es recibida por la mente. Por lo cual.. De nuevo aquí se insinúa el poder de la necesidad. en el cual no tiene lugar la violencia de la necesidad. Theol. Y lo que hemos dicho de estos dos imperios.[113] CAPITULO XI El amor reina sobre la necesidad Pero resolvamos ahora la segunda cuestión. Puesto que el efecto no recibe jamás toda la bondad de su causa295. al sembrar él. II 11-13: «Deus voluntatem habet.. Orfeo cantó estos dos imperios en dos himnos. estimulada por esta chispa de luz. aquella luz se vuelve más oscura.. 294 Cfr. aquél produce por amor y ésta por necesidad294. Deus amat et providet». necesariamente se propaga. ya incluso en la degeneración. S. pues las cosas por sí mismas. espontáneamente293. si hablamos de las cosas creadas por Dios. aunque nace de la suma bondad de Dios y.. Esta sucesión se efectúa en las cosas divinas según el principio de su naturaleza y en las otras según intervalos de tiempo. I 81. la luz divina. Sto. sin embargo porque procede de fuera de Dios necesariamente degenera respecto de la infinita perfección del padre. Pues es forzada a recibir según la capacidad de su naturaleza y por [114] la violencia de la naturaleza receptora. por la generosidad de su providencia. El imperio de la necesidad consiste ya en este proceso necesario del efecto. desde el instante que ha nacido. porque el amor divino. Porque aquella mente encendida por este primer resplandor de Dios. II 23-30. Cfr. 3 (Abel). proceden de la necesidad y en el proceso degeneran. 298 Id. voluntas Dei necessaria simul et libera est et agit libere. Plat. Pues.5 (Abel). Elem.. Y así los poderes del amor y de la necesidad se van sucediendo alternativamente. Porque ésta se eleva hacia Dios por amor. Resp.. Y así. 297 Orphica. la mente que le sigue. la tiranía de la necesidad antecede al reino del amor. ha dado origen a todas las cosas nacidas de él. Pero la mente. con una claridad tan grande como le es concedida por Dios. genn´j dš t¦ p£nta Theol. Tomás. 55. por tanto. oscura por naturaleza. no teniendo nada sobre sí. X 616 s. 293 . Se dice que el amor reina por encima de la necesidad. Y aquí296 resurge el reino del amor. sin ser coaccionado. y Dios ilumina por amor a aquélla que se ha vuelto hacia él. él obra por doquier. A esta necesidad sucede otra vez la primacía del amor. da generosamente además de aquella primera luz natural. ama a su autor. gent.. así: dein¾ g£r ¢n£gkh p£nta kratÚnei La grave necesidad domina todas las cosas Al reino del amor en el himno de Venus298. así: Tú mandas sobre las tres Parcas y engendras todas las cosas kaˆ kratšeij trisswn moirîn. antes de volverse por amor hacia su padre. igualmente lo debemos entender del alma y de las demás obras de Dios.. se vuelve ardientemente hacia él y. desea la plenitud total de la luz. Esta. A partir de aquí Dios. El imperio de la necesidad en el himno de la noche297. Hymn. Sin embargo. es buena. Hymn. 7. 296 «in questo atto». De modo que el amor es siempre el primero y el último de todas las cosas. 295 Proclo.

Orfeo ha situado divinamente estos dos reinos, y los comparó mutuamente, y antepuso el amor a la necesidad, cuando dijo que éste mandaba sobre las tres Parcas, en las que consiste la necesidad. [115]

CAPITULO XII Cómo, bajo el reino de la Necesidad, Saturno castra a Cielo y Júpiter ata a Saturno
Pero de qué modo dice Agatón que mientras domina la necesidad, los dioses siguientes castran o atan a sus padres, lo entendemos fácilmente por lo anteriormente dicho. No se deben interpretar estas cosas en virtud de que la mente angélica divide y dispersa299 a Dios mismo, sino que le ha sido otorgado por Dios en sí misma. Un poco más arriba hemos demostrado suficientemente que los favores de Dios decaen necesariamente de su suma perfección en el espíritu que los recibe. De lo que resulta que aquella fecundidad de su naturaleza que es intacta en Dios, pero disminuida y de algún modo mutilada300 en el ángel, se dice con razón que fue castrada. Y esto se dice que sucede mientras reina la necesidad, porque no sucede necesariamente por la voluntad de quien da o de quien recibe, sino por esta necesidad, por la que el efecto no se puede igualar a su causa. Y así Saturno, esto es, el ángel, parece castrar a Cielo, o sea, el sumo Dios, y también Júpiter, esto es, el alma del mundo, parece atar a Saturno, o sea, restringe la fuerza recibida del ángel en él mismo a confines más estrechos por defecto de su naturaleza. [116] Pues es más amplio el poder de aquél que el de éste. Así que se estima que el poder que en aquél, por su amplitud, está libre y suelto, en éste, a causa de su estrechez, está ligado y restringido. Sin entrar en lo que los astrólogos opinan, que la malignidad del planeta Saturno es neutralizada muchísimas veces por la conjunción, recepción u oposición de Júpiter, en el aspecto sextil o trino. Pero es suficiente lo que hemos hablado sobre estas cosas. Entremos en la tercera cuestión. [117]

CAPITULO XIII Qué artes conceden los dioses a los hombres y qué dioses las conceden
Agatón estima que es a causa del amor que las artes fueron entregadas al género humano. El arte de reinar por Júpiter; el arte de lanzar flechas, adivinar y curar, por Apolo; el arte de trabajar los metales, por Vulcano; la industria de tejer, por Minerva; y finalmente, la música por las Musas. Doce divinidades están al frente de los doce signos del Zodíaco301: Palas en Aries, Venus en Tauro, Apolo en Géminis, Mercurio en Cáncer, Júpiter en Leo, Ceres en Virgo, Vulcano en Libra, Marte en Escorpión, Diana en Sagitario, Vesta en Capricornio, Juno en Acuario, Neptuno en Piscis. Todas las artes han sido transmitidas por ellos a nuestra especie. Aquellos signos infunden sus fuerzas para cada arte en el cuerpo, y las divinidades302 que están al frente de ellos, en el alma.
«et discerpat», om. «et quammodo mutilato», om. 301 Esta ordenación también en Theol. Plat., IV 1, Op. 126 (Marcel, I 153). Ficino se ajusta a Manilio. Astronomica II 439-447, cuyo sistema introduce aquí en una concepción moderna: Kaske, Zodiac, 198 s. 302 Las divinidades, om. en latín. Sobre las artes: Manilio, Astron., IV 176-188 (Löwe), 124-139 (Wilder); los atributos de Libra y de Géminis no figuran en Manilio. En Géminis puede verse una contaminación con Cosme y Damián, santos patronos de los Medici-médicos.
300 299

Así, Júpiter a través de Leo hace al hombre muy apropiado para el gobierno de los hombres y los dioses, esto es, para llevar a cabo dignamente tanto las cosas humanas como las divinas. [118] Apolo, a través de Géminis, nos enseña el arte de tirar con el arco, la adivinación303 y la medicina. Palas, a través de Aries, la habilidad de tejer. Vulcano, a través de Libra, el trabajo de los metales, y los otros, las artes restantes. Y puesto que, ciertamente, nos conceden generosamente sus favores por la benignidad de su providencia, decimos que lo hacen por el amor que los estimula. Además, estimamos que la consonancia musical nace de la revolución muy rápida y ordenada de los cielos. Y los ocho tonos de los movimientos de los ocho círculos, y que el noveno se produce como acuerdo de todos juntos. Por tanto, a los nueve sonidos del cielo los llamamos las nueve Musas a causa de la armonía musical. Desde el principio nuestro espíritu fue dotado304 de la razón de esta música, y puesto que su origen es celeste, con razón se dice que esta armonía celeste es innata. Después, ésta se imita305 con los diversos instrumentos y cantos. Y este don igualmente nos ha sido concedido por el amor de la divina providencia. Por tanto, ilustres amigos, amemos a este dios porque es el más bello, imitémosle porque es el mejor, venerémosle porque es el más feliz, para que por su clemencia y generosidad nos conceda la posesión de su belleza, bondad y felicidad.

303 304

«vaticinium», om. Sobre la armonía de las esferas, Resp. X 617b. También Macrobio, Comm. in Som. Scip., 2, 3, 1. Cfr. Op. 614 y Supp. I 54-55; Op. 1434 sobre Resp. X; Op. 1737 sobre Plotino, IV 3, 12. 305 «imita e mette in opere».

DISCURSO SEXTO
[121]

CAPITULO I Introducción a la discusión sobre el amor
Hasta aquí Carolo Marsuppini. Después Tommaso Benci, fiel imitador de Sócrates306, con agrado y el rostro sonriente, se aplicó a la reflexión de las palabras socráticas. Nuestro Sócrates, dijo, juzgado por el oráculo de Apolo el más sabio de todos los griegos, solía dedicarse más al arte de amar que a ningún otro, como si por la experiencia en este arte Sócrates y cualquier otro hubiera de ser considerado el más sabio. El decía que este arte no lo había recibido de Anaxágoras, ni de Damón, ni del físico Arquelao, ni de los profesores de retórica como Pródico de Quíos y Aspasia, ni del músico Conós, de los que había aprendido muchas cosas, sino de la profetisa Diótima, inspirada por el espíritu divino. A mi juicio, para mostrar que sólo por inspiración divina los hombres podían entender qué es la verdadera belleza, qué el amor legítimo, y de qué modo se debe amar. ¡Tanto es el poder de la facultad del amor! ¡Tanta su sublimidad! Por tanto, alejaos de estos festines celestes, alejaos, digo, vosotros, ¡oh, profanos!307, que sumergidos en las bajezas terrestres y [122] esclavos de Baco y Príapo, como los puercos308, echáis por la tierra y por el fango al amor, don celeste. Pero, vosotros, castísimos convidados, y todos los demás consagrados a Palas y a Diana, que estáis entusiasmados con la libertad del espíritu purísimo y el eterno gozo de la mente, sed bienvenidos y escuchad con diligencia los misterios revelados por Diótima a Sócrates. Pero, antes de que escuchéis a Diótima, hay que resolver una cierta controversia entre aquéllos que hablaron anteriormente sobre el amor y los que lo harán ahora. Los anteriores llamaron al amor bello, bueno, feliz y dios. Sócrates y Diótima niegan esto, y lo sitúan en el medio entre lo bello y lo feo, lo bueno y lo malo, lo feliz y lo desdichado, Dios y el hombre. Nosotros consideramos que ambas sentencias son verdaderas, aunque por diferentes razones309. [123]

CAPITULO II El amor está entre la belleza y la fealdad y entre Dios y el hombre310
El imán transmite al hierro una cierta cualidad suya por la cual, haciendo el hierro muy semejante al imán, se inclina hacia esta piedra311. Esta inclinación, en cuanto que nace de esta piedra y hacia ella se vuelve, sin duda se llama inclinación pétrea. Pero en cuanto está en el hierro es igualmente férrea y pétrea. Pues tal inclinación no está en la pura materia del hierro, sino en la materia ya formada por la cualidad de la piedra, pero
Biografías sobre Sócrates: Apologie, 21a (oráculo); Symp., 177d, y Theages, 128b (ignorancia y Eros); su teoría: Diógenes Laercio, II C 19, Menon, 96d, y Asioco, 366b-c, Menexenos, 235e-236a; ver también VII 2. Lysias 204c, Jenofonte, Memor., II-6, 28; Symp., VIII, 2. 307 «empii». 308 Ad. ital. 309 «Noi approviamo l'una et l'altra sentenzia, benche l'una per una ragione e l'altra per un'altra». 310 «Che lo amore è in mezzo tra la bellezza e il uso contrario: ed è Iddio e Demonio». 311 Cfr. Platón, Ion 533dc.
306

es incitado a la entera posesión de la belleza. Ficino los ha interpretado como muestran los comentarios citados. ya que el cuerpo del mundo como todo cuerpo está compuesto de los cuatro 312 313 «ut loquamur apertius». IV 713c-e. también.. al vuelo que. En su primer y segundo discurso Giovanni puso de manifiesto suficientemente esta región316 intermedia entre la naturaleza deforme y la hermosa. 316 «ragione». Y de este modo consideramos que el amor. feliz y dios. 1386 s. suspendido en el aire por la cualidad del calor.. se dirige hacia el que le atrae. muchas veces muy bella a la [124] vista por la bondad interior felizmente concedida por Dios. Op.conserva las propiedades de ambas. por las de Sócrates en el Fedro y el Filebo.). X 885e-903a. per tal saggio è incitato. Allen 498 s. 1527). Plat. Nomoi. y por las del huésped ateniense en las Leyes y los Epinomes. los demonios. transmite al espíritu. (en Op. 319 La teoría del alma escalonada en el mundo de las almas. como cosa no conocida por él. 1469-1471). om. Para hablar más claramente312. [125] CAPITULO III Sobre las almas de las esferas y sobre los demonios Pero conoced de qué modo los demonios habitan estas zonas intermedias317 entre el cielo y la tierra por las palabras de Diótima318 en este Banquete. sin ninguna duda lo llamamos bello. por esta primera degustación314. 1912 s. Así. entonces. bello y feliz se vuelve hacia lo mismo. el fuego también por su cualidad. IV 1. no la ama. Phileb. 90a (en Op. Pero en cuanto está en el lino. sino ya encendido.). 27c-31a (en Op. vuela hacia la región superior del fuego. 1364). II 248).. A esta atracción. sin duda en parte es bello y en parte no bello. las esferas de las almas y las almas propiamente en sí. 245c-247e (ver en Op. XIV 1. es un afecto intermedio entre lo bello y lo no bello. Y aquél que posee la belleza entera no es conmovido por los estímulos del amor. Platón considera que toda la máquina de este mundo319 está regida y se mueve por un alma. Op. por esta mezcla. a través de los ojos que la contemplan. enciende el lino. bueno. cuando los textos no parece que hablen de todos los asuntos (el alma del mundo.» 315 «tra la bellezza et la privatione di quella». Plat. La figura del hombre. Apologie. Porque así como los demonios están en medio de las cosas celestes y las terrenas.). comentada en Theol... también Excerpta ex Procli Comm. partícipe de uno y de otro. el rayo de su esplendor. puesto que dependiendo de lo bueno. según la opinión de Agatón y de los otros anteriores. 1436 s. Theol. 318 Symposium. llamó al amor demonio. o sea por el calor. como el espíritu del amante posee la propia cosa bella y en parte no la posee. 202b-203a. El espíritu. . También. En efecto. Timaios 39e-41a. Pues el espíritu que no recibió la imagen de ninguna cosa bella. no puro. igualmente de lino y de fuego. Resp. Y porque él está en el espíritu ya encendido por la presencia de aquel rayo bello. que es el amor. El lino. 314 «e di quella gustato (trova) qualche sapore nel suo giudizio. para volver ya a ella. De este modo. sobre todo Epinomis 984d-985b (en Op. Cfr. 306 (Marcel. lo llamamos ciertamente ígneo. X 616 s. atraído por esta chispa como por un anzuelo313. lo llamamos por naturaleza tanto del lino como del fuego. así el amor ocupa el punto medio entre la ausencia de forma315 y la forma. por esta razón Diótima.. 1262. etc. 317 Lo siguiente es una contaminación de Phaidr.). ¿quién desea aquello que tiene? Sólo queda entonces que el espíritu se consume de ardiente amor cuando habiendo encontrado la apariencia hermosa de alguna cosa bella. estamos obligados a llamarlo un cierto afecto entre lo bello y lo no bello. in Alcib. 26b-18a (en Op. en la medida que es excitado por el fuego se vuelve hacia el fuego. Y ciertamente.

que son las estrellas. Algunos platónicos322 y los teólogos cristianos han pensado que hay otros demonios. igualmente. como una es la materia y uno el edificio. sobre la doctrina de los demonios buenos de Ficino. y hombres a aquellos seres racionales que habitan la tierra. Los platónicos321 llaman dioses al alma del mundo. ¿Quién está tan enajenado como para decir que la parte vive y el todo no? Vive. Pero no atribuyen a los demonios las pasiones del cuerpo. ya que los cuerpos de los animales. X 896c-899d. Entonces. III 4. 321 320 . que está cerca del agua. III 5.. 966d-e. Pero ahora no es cuestión de ocuparse de los malos. ni del agua o la tierra. S. Cfr. Resp. Pero los del fuego y del aire no los vemos. entonces. sólo son adornados por seres racionales. los diez círculos superiores del globo. 323 Dionisio Areop. Los dioses son inmortales e impasibles. 324 Cfr. cael. las cuales dan vida a los animales generados de ellas? Y si estos elementos impuros del mundo viven y están llenos de seres vivientes. o sea. 6. mortales y pasibles. 36cd-39b. 325 Platón. En cambio. el cuerpecillo de cualquier animal es una partícula del cuerpo del mundo. y muy cercana y ardientemente intervienen en el gobierno de las cosas inferiores y en particular de los humanos. los hombres. también podemos llamar a aquéllos que Platón llama dioses y almas de las esferas y de las estrellas. por tanto. no liga las almas de esta naturaleza a los cuerpos de las esferas. puesto que siguen al sumo Dios y a la mente angélica. ocho cielos y cuatro elementos bajo el cielo. y doce las almas de los doce círculos. a causa de su sublimidad. según el uso de Dionisio. esto es. por tanto. Y no está compuesto del elemento entero del fuego. 322 Plotino. ¿por qué el aire y el fuego. porque como se muestra en el libro X de las Leyes325. e igualmente en el agua. los demonios inmortales pero pasibles. Una será. Timaios. 9. Pero la diferencia está en que en la tierra hay dos géneros de animales. de la materia primera. pues ya que el agua es un cuerpo más digno que la tierra. 6. ángeles. que son parte de ese todo. ¿Quién negará que viven la tierra y el agua. habitan la región del fuego etéreo. llaman demonios a los animales [127] que. por los que de algún modo aman a los hombres buenos y odian a los malos. en tanto que el todo es más perfecto que la parte. sino ciertos afectos del espíritu. no debe estar menos provista de razón que la tierra. tanto más perfecto es el cuer-[126]-po del mundo que el cuerpo de cualquier ser vivo. sino de ciertas partes de estos elementos.. y las almas de las doce esferas y de las estrellas. Pero afirma que están dotados de tanta virtud Timaios. los brutos y los racionales. Nomoi. Nomoi X 886d-898d X 11. como a sus cuerpos las de las criaturas terrenas. todo el cuerpo del mundo. y los animales de la tierra y del agua. gent. movimientos y propiedad.. no vivirán y tendrán seres vivientes en ellos e. ya que tampoco percibimos el elemento puro del fuego y del aire. que son nuestros protectores. hay doce esferas en el mundo. viven. Por esta labor todos parecen buenos. Tomás. los cielos? Ciertamente. el alma de la materia primera.elementos cuyas partículas son los cuerpos de todos los animales. lo cual apenas discrepa del pensamiento de Platón. que son partes del mundo más excelentes. Hier. Sin duda sería absurdo pensar que un cuerpo imperfecto tuviese alma y el perfecto no tuviese alma ni viviera. del aire puro o del aire nebuloso. ver la carta de Filippo Buonaccorsi (Callimacus Experiens). Y esto no disiente de Platón. III 107. 38e-39c-40ac. es necesario entonces que estén presentes en ellas doce almas diferentes en belleza y virtud. Final (cita Porfirio). Dionisio Areopagita323 suele llamar con el nombre exacto de gobernadores del mundo inferior a los ángeles buenos324. vemos los animales del cielo. situados bajo la luna. si como opina Platón320. Sto. El alma de todo debe ser una. Así. y estas doce esferas son distintas entre ellas y diferentes en aspecto. ministros de Dios. malos. Además. X 617a. Así. ni del aire. Plotino.

sutilidad al interpretar. generosamente. y sus cuerpos en nuestros cuerpos. son encerradas en los cuerpos terrestres. y pasando por Cáncer. ardor del amor. es estimada por los platónicos la cópula más apropiada del alma con el cuerpo terreno. Pues el orden natural requiere que el espíritu purísimo no pueda caer en este cuerpo impurísimo antes de haber recibido un medio y una envoltura pura.». y los demonios a los dones de estos dioses. Por lo cual. Ciertamente. Cfr. 328 «e da noisi chiamano Angeli sette.. V. el amor y la generación. pueden parecer sin embargo deshonestos en nosotros a veces por su abuso. el valor. Hermes (= Mercurio)-˜rmhneÚj. De estos dones los principales son siete: agudeza de contemplación. potestad para gobernar. che intorno al Trono di Dio si rivolgono in modo che.. Júpiter. el poder para gobernar y mandar con el servicio de los demonios jovianos. regir y mover las esferas del mundo según la voluntad de su padre. Kratylos 407 s.. para no alargarnos. Venus inspira amor por los venusianos. sin ningún esfuerzo o molestia. la discrepancia entre Platón y Dionisio es más de palabras que de sentido. Mysteries. [128] CAPITULO IV De los siete dones que Dios concede a los hombres a través de los espíritus intermedios326 Se dice que los dioses inferiores sirven a las ideas de todas las cosas que contiene la mente divina. de modo que cada uno recibe de uno por encima de los demás. 122). (otros documentos: Wind. Y al mover éstas. son envueltas en un cuerpo celeste y lúcido y. gobernar fácilmente las cosas inferiores. Dios los infunde en los espíritus en el instante en que nacen. Y aunque conceden a todos los hombres la facultad de estas cosas.. per debiti mezzi». como es más densa que el alma pero más sutil y pura que el cuerpo. claridad de los sentidos. por haber sido infundidos por voluntad divina. 329 «isti tradunt hominibus». 805. y. Y aquéllos. con la contribución de los lunares. a su vez. tienen mayor influencia en ellos según la disposición del cielo en el momento de su concepción y nacimiento. intermediarias entre los seres celestes y los hombres. La Luna. revestidas por éste. Estos dones. Las almas descendiendo en los [129] cuerpos desde la vía láctea. entusiasmo. Al principio Dios contiene en sí la fuerza de estos dones. De aquí resulta que los espíritus de los planetas confirman y fortifican en nuestros espíritus. finalmente. éstos los transmiten a los hombres329. nos viene «De' sette doni che descendono da Dio agli uomino per il mezzo de' ministri di Dio».por el sumo Dios que pueden a la vez gozar de la visión de Dios. de donde se deriva la predicción. la grandeza de espíritu por medio de los demonios marciales. Esta. aunque son honestos. que mueven los siete planetas y que llamamos328 ángeles. El instinto de amor. De esta misma tarea se encargan otras tantas especies de demonios. y fecundidad para engendrar. las fuerzas de aquellos siete dones dadas por Dios desde el principio e incesantemente. Mercurio330 aumenta con la intervención de los mercurianos la habilidad en la dicción y la interpretación. om. Op. sus dones a los hombres a través de los dioses y los demonios. 327 326 . para estos datos sobre los planetas Ep. El Sol con la ayuda de los demonios solares la claridad de los sentidos y de la opinión. favorece el ejercicio de la generación. Finalmente. Pues todas las cosas pasan desde el sumo grado al ínfimo por los intermedios327 de tal manera que aquellas ideas que son concebidas por la mente divina dan. «a lo infimo della natura. Saturno fortifica el don de la contemplación por medio de los demonios saturnianos. los presentan a los siete órdenes de los demonios que les sirven. 330 Según la etimología. Después concede el poder de éstos a los siete dioses. Lo cual es evidente en el ejerci-[130]-cio del poder. Marte.

y porque es confirmado por los demonios. 252c-253e. otros al aire purísimo. que llamamos diosa. Cfr. De aquí que los jovianos son conmovidos vivamente por los jovianos. [131] CAPITULO V Del orden de los demonios venusianos y cómo lanzan las flechas del amor Ciertamente. Los segundos hacia aquéllos en los que domina la sangre. como está dispuesto óptimamente. A menudo sucede que dos espíritus descienden.. los marciales por los marciales. el humor colérico y fogoso333. Febo. demonio venusiano. forma el cuerpo perfectamente según aquellas ideas primeras. Op. pues éstas. reinando Júpiter. cfr. Estos los distribuimos todavía en tres órdenes: uno los asignados al elemento fuego. e igualmente otros por otros de modo semejante. cuatro tipos lo son especialmente. 15. como ya tratamos más arriba y en adelante explicaremos con más detenimiento. Charioteer. y añadiré. La etimología héroe-eros: Kratylos 398c-d. la representa con la máxima exactitud. El tercero es el orden de los demonios que acompañan al planeta de Venus. [133] CAPITULO VI Cómo somos seducidos por el amor Lo que diré de un solo tipo. El segundo en la Venus vulgar. I 17. suelen amar sobre todo a aquellos hombres que han nacido bajo las mismas estrellas. Estos dos se llaman demonios puesto que están entre la belleza y la privación de ella. Macrobio. demonio. humor aéreo. Y todos son llamados héroes. 181). amantes. Puesto que desciende de Dios ha de ser llamado dios. 334 «la flemma e la malinconia». inclinadas desde los primeros instantes de su generación al amor. 335 Phaidros. el demonio venusiano es un amor triple331. Los primeros lanzan las flechas de amor hacia aquellos hombres en los que predomina la bilis. justamente según Agatón.. . y uno de ellos. demonio. pero de ellos. esto es Venus336. 1381 (Allen. pinta en éste la tercera figura similar a la primera y a la segunda. Todos los hombres [132] son heridos por las flechas del amor. aunque en intervalos de tiempo diversos. mientras que el otro. en la capacidad que tiene el alma del mundo para generar. ha sido llamado dios y. 333 «la collera che è umore foccoso». Marte y Juno. esto es. Los platónicos ponen el primero en la Venus celeste. Comm in Somn. según Diótima. entendedlo de los otros tres. y otros al del aire más denso y nebuloso. humor acuoso y terreno334.. Cualquier espíritu que desciende a un cuerpo terreno bajo el dominio de Júpiter recibe al descender una cierta figura del hombre que ha de crear correspondientemente a la estrella de Júpiter. a 331 332 «Dicesi il Demonio venereo essere Amore di tre ragioni». 336 Hera = Afrodita (Iuno = Venus): Comm. Los terceros hacia aquéllos en los que predomina la pituita y la atrabilis. no es muy parecida. Scip. y de los demonios venusianos. Op. es decir. Y por esto. in Phaidr. Pues Platón demostró en el Fedro335 que sobre todo son heridas las almas que siguen a Júpiter. en esa inteligencia misma de la mente angélica. esto es. En su cuerpo etéreo. que significa amor332. 1381 s. también para el amor como elección del Dios adecuado. de la palabra griega œrwj. Si la semilla encontrada en la tierra fue igualmente apropiada. pero en el caso contrario. habiendo encontrado en la tierra la semilla idónea.del Dios soberano y de Venus. comienzo I 2.

Aquel cuerpo será más hermoso que éste. Sobre la estrella de la amistad. juzga los cuerpos. El espíritu así impresionado reconoce como suya la imagen de aquél que le sale al paso. no pudo. En nosotros. mientras la contempla. sino en la imagen ya reformada por su alma a semejanza de su idea. conserva en ella la imagen de aquél y ésta le es suficiente. la mejora. y a través de ellas. hay tres partes: alma. Wind. que es un cierto vapor muy tenue y transparente. III 3. 64 s. que no pueden fijarse en el alma. como dijimos. aunque el alma. Pero. sino a los suyos. Por esto sucede que todos aman sobre todo no a los que son más hermosos. evidentemente. incluso con el cuerpo ausente. Ficino expone el valor de su estrella de la amistad con Pico. instrumentos del alma. Y este conocimiento es llamado por los platónicos sensación. 1537). espíritu (spiritus) y cuerpo339. Pues. que conserva de memoria la imagen concebida una vez de un hombre hermoso y reformada según él. difundido por todos los miembros. sin embargo. comienza la misma obra. no la conservan. e incluso mucho más puras. II 2. De vita. desean ver continuamente aquel cuerpo. reformándola. pero no la completa con tanta semejanza respecto a su modelo. concibe en sí misma imágenes semejantes a aquéllas. pues le agradece su traducción de Plotino (Op. o sea. contempla al mismo tiempo con el intelecto la naturaleza y la definición común a todos los hombres a través de su idea innata de humanidad y. 341 «et que fuerit comtemplata conservat».causa de la ineptitud de la materia. Y por éstas a menudo la perspicacia del espíritu340 es incitada a contemplar las ideas universales de las cosas. . Igualmente. 339 Cfr. 534. para el ojo y para el espíritu (spiritus) que como espejos reciben las imágenes del 337 «che hanno avuto natività consimile». aquéllos que han nacido bajo este astro se aprecian de tal modo que la imagen del más bello entre éstos. Op. mientras que ve con los sentidos un hombre. pues la sustancia incorpórea que es superior a los cuerpos no puede ser formada por ellos al recibir las imágenes. Pero el alma. fácilmente ve las imágenes de los cuerpos que se reflejan en éste como en un espejo. Pues con el paso del tiempo no ven al amado en su imagen real percibida por los sentidos. El alma y el cuerpo. 340 «l’occhio dello intelleto». Entonces. Compara ésta constantemente a la suya interior. y lo concibe por la imaginación. entonces. Después ama esta imagen reformada como su propia obra. Mysteries. estando presente en el espíritu en todas partes. por su propia fuerza. Pues. a aquéllos nacidos de modo semejante337. penetrando a través de los ojos en el espíritu del otro. el espíritu (spiritus). A esta concepción la llamamos imaginación y fantasía. toma las fuerzas del alma y las comunica al cuerpo. toma a tra-[135]-vés de los instrumentos de los sentidos las imágenes de los cuerpos exteriores. pero agrada más el que es considerado más hermoso entre éstos. se unen por el espíritu (spiritus) intermedio. ad: «quod ipso corpore pulchrius est». Además. le sería suficiente haber visto una sola vez al amado. la conserva. e incluso los ojos. en relación con Pico. generado por el calor del corazón de la parte más sutil de la sangre. cuadra y concuerda en todos sentidos con aquella imagen semejante a la formada por su propia generación tanto en el cuerpo etéreo como en las profundidades del espíritu. habiéndola contemplado341. Esto hace que los amantes se engañen de tal modo que consideran al amado más hermoso de lo que es338. Sin embargo. cfr. 338 Lat. y si le hace falta algo en relación a la imagen perfecta del cuerpo joviano. que contiene en sí. [134] aunque sean menos hermosos que otros muchos. Ambos se agradan mutuamente por su semejanza natural. De aquí. Esta es sin duda en la medida de lo posible tal como la que él mismo posee desde el principio y que queriéndola esculpir en su cuerpo. Al espíritu.. de naturaleza muy diferente entre sí. del que procedió en un principio la imagen. Las imágenes concebidas aquí son conservadas por la memoria.

344 «discumbentibus». hijo de Consejo. che prima era nello Angelo». esencia y vida. el que posee totalmente una cosa. Al principio el ángel es y vive por Dios. Tiene la capacidad de entender. hijo de Consejo. Cielo. Por el jardín de Júpiter se entiende la fecundidad de la vida angéli-[137]-ca. es necesaria la presencia permanente del cuerpo hermoso342 para que por su luz empiecen a brillar de una manera continua. en la cual cuando desciende Poro. es por naturaleza informe y oscura. Poro. esto es. que nace de la oscuridad anterior y de la chispa que salta. En el jardín de Júpiter. o sea. se llaman Saturno y Júpiter. exigen la presencia del cuerpo. puesto que el deseo de entender nace inmediatamente después del vigor de la vida. se ve obligada a desearla. condescendiente343 con ellos la mayoría de las veces. por las razones que hemos expuesto. por así decir. se calienten y se deleiten. o sea. unido a Penia. Puesto que cuando aparecían la inteligencia en el ángel y la fuerza de generar en el alma del mundo. y el alma. falta y carencia de luz. que llamamos Saturno y Júpiter. cuando la mente del ángel y el alma del mundo. Creemos que esta oscuridad es Penia. aquella capacidad de entender por un instinto natural suyo. toma de él el rayo divino. esto es. con todo. Después que hubo referido que el amor pertenece al orden de los demonios. se unió con Penia en el jardín de Júpiter. como la capacidad del ojo antes de recibir la luz del sol. como en la semilla. Y visto que cada uno busca lo que le falta. también aquéllos. Esta capacidad. y este ardor. «volendo a costoro servire». y también estaba en el alma del mundo el conocimiento de las cosas superiores y el movimiento de los cuerpos celestes. 345 «con la povertà. om. destello del Dios soberano. que de nuevo llamamos Saturno y Júpiter. Pero ¿por qué representan a Poro ebrio de néctar? Porque rezuma rocío de la vivacidad divina. El día del nacimiento de Venus. [136] CAPITULO VII Del nacimiento del amor Pero volvamos ya a Diótima. y todo consejo se dirige a conseguir su verdad. De esta unión ha nacido el amor. Estaban con los dioses en la mesa. nacían de la suma majestad de Dios. nacido de la pobreza y de la abundancia. están contenidas las razones de todas las cosas. ¿qué buscaría más allá? Y dado que ninguno desea las cosas desconocidas. que a nuestro juicio es Venus. Poro. Aquel instinto natural es encendido por las llamas de este rayo. Poro y Penia significan abundancia y miseria. es necesario que antes sea conocido de 342 343 «del corpo esteriore». a causa de su indigencia. que es Poro y abundancia. Saturno y Júpiter disfrutaban ya de sus propios bienes. Dios es llamado consejo y fuente de consejo.mismo estando presente el cuerpo. crea el amor. ya existía aquel Dios supremo que llaman Cielo y también la esencia y la vida en el ángel. El día del nacimiento de Venus. Por su esplendor todo consejo llega a ser verdadero. estando con los dioses en la mesa344. . si no es iluminada por Dios. En cuanto a estas dos cosas. En éste. que propiamente llamamos dos Venus. esto es. ebrio de néctar. porque es verdad y bondad de todas las cosas. Este incendio. engendrado a la sombra de la vida. vuelta hacia su padre. Ciertamente. Pero. es el amor. y la pierden cuando está ausente. la indigencia que antes había en éste345. es decir. el rayo de Dios. Así pues. describió su origen a Sócrates de este modo. que por la razón ya dicha llamamos Venus. Y ¿por qué el amor es en parte rico y en parte pobre? Porque nosotros no solemos desear lo que poseemos completamente. ni aquello de lo que carecemos totalmente.

Al primer amor le llamamos algunas veces Dios. al instante brilla con el esplendor plenísimo de aquél. A partir de aquí. Y no sólo conocido. porque está en medio de la pobreza y la abundancia. Sin embargo. Ambas tienen un amor. entendemos su capacidad natural. concebida en sí por voluntad divina. ni le agradaría si no lo hubiese probado de algún modo. Pero de la misma manera que es el ángel con respecto a Dios. Y aquí de nuevo vemos dos Venus. Pues no lo desearía si no le agradara. tanto una como otra son llevadas a generar belleza. que antes estaban en aquel rayo.alguna manera lo que amamos. Ni esto parece que baste para una ardiente benevolencia. la segunda por el contrario sí es propia de la naturaleza del alma. Y por este motivo aquella Venus superior. y se enciende. y está más inclinado a la región inferior del mundo. que llamamos Poro. porque parece tener una cierta atracción hacia el cuerpo. Entonces. se esfuerza en que se manifieste en la materia mundana la belleza divina. Una es sin duda la capacidad de este alma para conocer las cosas superiores. porque se dirige a lo divino. su propia Venus. la otra es su capacidad creadora para las inferiores. juicio y esperanza es como una anticipación presente del bien ausente. Es más. pues muchas veces solemos odiar lo conocido. mueve los cielos. en parte. Aquélla no es propia del alma. y genera un amor partícipe de abundancia y escasez. no. pero la mayoría de las veces lo llamamos demonio. adornada por las formas de todas las cosas. La vulgar. Lo cual. lo juzga agradable y tiene la esperanza de poder conseguirlo. volviéndose hacia las cosas superiores. [140] CAPITULO VIII En todas las almas hay dos amores. y las razones de todas las cosas. genera formas semejantes a aquéllas en la materia de los elementos. . Al segundo amor lo llamamos siempre demonio. celeste. sino una imitación de la contemplación angélica. [139] dos Venus en el alma: la primera. la segunda. cada vez que ponemos una sola Venus en el alma. ya que los amantes tienen en parte aquello que desean y. lo conoce en sí con el conocimiento del espíritu. así es el alma del mundo con respecto al ángel y a Dios. pero en las nuestras. Y cuando ponemos dos. la vulgar para generarla en la materia del mundo. los astros. los demonios y los hombres. Y como 346 «utile». Por esto. es ajeno a Dios. a ejemplo de ellas. Por tanto. con razón se dice que el amor es una mezcla de pobreza y de riqueza. cinco Estas dos Venus y estos dos amores no sólo se encuentran en el alma del mundo. entonces. vulgar. se aclaran ya en la capacidad inherente de Venus. Hay. ciertamente no lo posee todavía en su propio ser. encendida por esa primera degustación del rayo divino. Pues tal como aquélla ve aquel decoro. Pues ésta. sino también es necesario que haya sido juzgado bueno346 y agradable para nosotros. ésta lo quiere dar a la máquina del mundo en la medida de sus fuerzas. Este conocimiento. confusas y ocultas. sino también en las almas de las esferas. y con su capacidad para engendrar. ciertamente. cualquiera que ama algo. si antes no estimamos que podemos conseguir fácilmente [138] aquello que es agradable. La celeste se esfuerza en pintar en sí con su inteligencia de manera muy exacta la belleza de las cosas superiores. y apropiado a la naturaleza de los demonios. Y uniéndose con este esfuerzo más estrechamente a su padre. y empiezan a relucir más clara y distintamente. pero cada una a su modo. es llevada a través del amor a la entera plenitud de la luz total. gracias a la fecundidad de las semillas divinas. La celeste para conocer la belleza divina. entendemos que una es común al ángel y la otra es propia del alma. recibe igualmente el rayo de aquéllas.

sino cinco. Si se dice. X. en Comm. se inclinan hacia un extremo u otro. es tal como la contiene la mente divina en su idea y. hay en nosotros tres amores.. Diótima acostumbra a llamar a estos amores simplemente demonios y a aquél. 919 s. o sea. gran demonio. todo amor comienza por la vista. están siempre presentes en nuestras almas. En medio de éstos. recibidas en otro tiempo por voluntad divina. a Plotino. ésos tan obtusos que se hunden en lo ínfimo. éstos. sobre todo. efectivamente. Estos tres amores toman tres nombres. se les llama más correctamente movimientos y afectos que demonios. Excerpta ex Proculo in Remp. descendemos súbitamente de la mirada a la concupiscencia del tacto. De éstos. uno está justo en el medio entre los dos extremos. como sabiduría. puesto que no están en el espíritu tan sumamente firmes como éstos. También en la capacidad de generar hay un estímulo oculto a engendrar hijos. Los tres amores intermedios. decrecen y acaban. al estar la materia bien dispuesta. uno es Calodemón. entonces. pero el lugar de la libertad humana está abierta al trato social. no sólo son demonios.. De aquí. en la mente del hombre hay un eterno deseo de amor para descubrir la belleza divina. que consiste en la búsqueda de la verdad y lo desvía hacia tareas más viles. 44. nacen esos tres amores. conserva nuestra mente y la capacidad de generar. como intermedios. demonio bueno. aleja muchísimo al espíritu de su bien principal. poder y poesía/música. Plat. Op. activa. entre otros Landino. voluptuosa: estas tres formas de vida se consideran en Ep. también pasiones. El del activo se queda en la mirada. por otra parte. A decir verdad. permanecen en la región intermedia. En nosotros. al instante agrada al espíritu (spiritus). El amor del contemplativo se llama divino. Op. El cual. bestial347. La vida activa y contemplativa son muy discutidas en la literatura humanista. Ficino introduce aquí entre los demonios siempre activos un nivel intermedio que en su forma triple refleja otra vez las almas unidas. nos elevamos constantemente desde la visión de la forma corporal a la consideración de la espiritual y la divina. Desde el nacimiento o por educación estamos inclinados y dispuestos a la vida contemplativa. Por tanto. elevándose por encima del universo. que el segundo amor es un demonio malo es porque a menudo por nuestro abuso nos turba y. Estos dos amores eternos en nosotros son dos demonios. crecen. de los cuales uno se eleva ha-[141]-cia las cosas superiores y el otro las hace descender hacia las inferiores. el del voluptuoso. Los otros dos. Los dos extremos. Si a la voluptuosa. El de éste dista lo mismo de uno y otro. el del activo. Pero el amor del hombre contemplativo asciende desde la [142] vista a la mente. Cfr. es necesario que los amores de todas se vuelvan al amor de aquélla de tal modo que dependan de aquél de alguna manera. I. no permite que los corazones se inmovilicen sino que los excita por doquier a amar. uno y otro son buenos. y el otro Cacodemón. como modelos de la misma cosa. a los cuales. Si a la activa y moral. Ciertamente. Ciertamente.todas las almas se vuelven al alma primera de acuerdo con la sucesión del orden natural. porque concuerda con aquellas razones que. demonio malo. IV 4. Aquéllos son tan agudos que se elevan muy alto. como ya hemos dicho. Vida contemplativa. El de ése se desvía más al inferior que al superior. Op. cuando la figura de cualquier cuerpo. El del voluptuoso desciende de la vista al tacto. demonios. 347 . poniéndose ante los ojos y penetrando por los ojos al espíritu (spiritus). esto es. no se encuentran sólo dos amores. gracias al cual seguimos los estudios de filosofía y la práctica de la justicia y la piedad. perseveramos solamente en la delectación del ver y el conversar. 1749: «vita contemplativa libera est: activa ministra actionum atque fortunae: voluptuosa serva corporis». Por esto. es eterno. Disp. 940 s. que según dice Platón. humano. porque la procreación de hijos es considerada tan necesaria y honesta como la búsqueda de la verdad. Camald. pues comienzan. Y este amor que nos incita continuamente a reproducir en las figuras que procreamos alguna semejanza de la belleza divina. El amor de aquél se dirige más al demonio superior que al inferior. también.

hace entender que le falta tanto la humedad como el calor. I/II y. En lo sucesivo trataremos qué afectos348 nacen en los amantes a causa de la naturaleza de este amor. el amor ha sido engendrado en el nacimiento de Venus. y siempre anda urdiendo nuevas trampas. De lo mismo resulta que la mayor parte se elimine en residuos. cuando dice que es seco. . facundo al hablar. dice. mágico y sofista. junto a las puertas. Por esto. siguiendo las palabras de Diótima349. Porque es hijo de la pobreza es seco. Es viril. Ahora lo explicaremos tan brevemente como nos sea posible. Porque es hijo de la abundancia es acechado por lo bello y lo bueno. Hasta aquí Diótima. tantas veces como está lleno. La intención del espíritu del amante se vuelca completamente en el pensamiento constante del amado. engendrado con aquellos espíritus superiores que llamamos Venus. Y a veces muere y de nuevo revive. cálido.: «le parole di Diotima sono queste». el alimento no se digiere bien en el estómago. 351 Sigue una introducción según los tratados de medicina de los fundamentos de la patología de los humores. Y está situado entre la sabiduría y la ignorancia. enciende las almas con el deseo de la suma y divina belleza. Diótima. por tanto. o sea. sin cama y sin abrigo alguno. 348 349 «affeti e passioni». Cfr. VII 2. audaz y feroz. sin embargo aparecen más claras para nosotros en los tres de en medio. Y to-[145]-da la fuerza de la complexión natural está dedicada a eso. por estar próximos a Dios. es seducido por el deseo de lo bello. todos los miembros se debilitan y empalidecen por la pobreza y falta de digestión del alimento.: «convenientemente». gracias a la naturaleza de su padre. nacido de la abundancia y de la pobreza y que está dividido en cinco especies. De vita. como la vida de todos los seres animados y las plantas y la fertilidad de la tierra consiste en la humedad351 y en el calor. flaco y áspero. ya que Venus es bellísima. 350 Ad. los mortales se vuelven pálidos y flacos por el amor duradero porque a menudo la fuerza de la naturaleza no es suficiente para hacer dos cosas a la vez. ¿quién puede decir que la palidez y la aspereza vienen de otra cosa que de la falta del calor de la sangre? Es más. Y aquí también por la misma razón se digiere mal. Y ¿quién puede ignorar que aquellas cosas a las que les falta la humedad son áridas y secas? E igualmente. Por esto se reparte por las venas una sangre pobre y cruda y. porque él mismo ha nacido en aquellos espíritus que. Y aquello que ha [144] adquirido se escapa. el amor no es nunca ni mendigo ni rico. más abajo.[143] CAPITULO IX Qué pasiones se encuentran en los amantes por causa de la madre del amor Hasta aquí hemos expuesto que el amor es un demonio. sigue a Venus. queriendo describir la pobreza del amor. cazador. pasa la vida filosofando. Y nos elevan a estos mismos rayos. y siempre está necesitado. Por lo cual. lleva los pies descalzos. sagaz. son iluminados por el ornamento de la obra de Dios. encantador y fascinante. Aunque estas condiciones existen en todos los tipos de amores. hace volver350 los espíritus de los hombres a las cosas superiores. poderoso. Además. ya que Venus es bellísima. y la menor se mande sin digerir al hígado. Y por naturaleza no es del todo ni inmortal ni mortal. Ad. esto es. humilde. sin casa. Porque. al sereno. duerme en la calle. Es seducido por el deseo de lo bello. flaco y áspero. Engendrado en el nacimiento de Venus. Muchas veces en un mismo día vive y se propaga. es deseoso de prudencia. vehemente.

Además. om. y al amado mismo. allí acuden los espíritus (spiritus) que son vehículos e instrumentos del alma. Y éstos son aquéllos en los que prevalece la bilis. De aquí el cuerpo se seca y empalidece. Habiendo observado estas cosas los médicos antiguos dijeron que el amor es una pasión cercana358 a la enfermedad atrabiliaria. espesa y negra produce la melancolía. 356 «da furor di stoltizia». Los melancólicos361 se conocen porque son flacos y secos. acabó por matarse con sus propias manos. que llaman cólera. 15. Además. ya que los hombres que son así suelen entregarse al amor más que los otros. necesita una provisión muy constante de sangre pura para recrear los espíritus (spiritus) consumidos353. Los coléricos. seca355 y negra. «a ricreare spesso gli spiriti che continuamente si risolvono». 360 «la collera». intende l'huomo melanconico». sobre los otros humores. Y esto pensamos que ocurre sobre todo porque los coléricos son consumidos por el incendio de la cólera. el filósofo epicúreo. a causa de su humor fogoso son arrastrados precipitadamente362 a amar. 358 «una spezie d'umor malinconico e di pazzia». 357 «questo scandalo». Y Rasis el médico recomendó que se curaran con el coito. 1154 b 11. cambian lo que es de la contemplación por la concupiscencia del abrazo. Por esto. Pues la sangre seca. disuelta la sangre pura y clara. la embriaguez y el ejercicio. y volando a éste continuamente. 359 «tali e quali abbiam detto». 354 «per ripasare gli spiriti che continovamente volan di fuori». ésta el lugar de la tierra. Pues soportamos más fácilmente el deseo de ver que la pasión del ver y el tocar. y los obliga a buscar un alivio mayor y con-[147]-tinuo. entonces. deseca el cerebro. 364 «le consonanza musicali e considerazioni di bellezza». de aquí los amantes se vuelven melancólicos. Nic. allí donde se lleva la asidua intención del alma. al principio atormentado por el amor y después por la locura356. Los espíritus (spiritus) son creados en el corazón352. perseveran durante muchísimo tiempo. aman más lentamente. la bilis negra. seca y fría. queda la sangre manchada. Pues los otros sentidos 352 353 «dal caldo del cuore». esto es. De esta naturaleza son los placeres de la música y el amor. 363 Aristóteles. allí donde las partes más sutiles y claras de la sangre se agotan cada día al rehacer los espíritus (spiritus)354. y los melancólicos son corroídos por la aspereza de la bilis negra. de la parte más sutil de la sangre. después que son seducidos. o la bilis negra. como remedio contra la continua molestia de los humores. quien. La bilis360 es caliente y negra. Pero. En el cuerpo de los seres vivos aquélla tiene el lugar del fuego. Etic. que está grabada en su fantasía. a semejanza del fuego. Esto es lo que hemos oído decir que le sucedió a Lucrecio. A ningún otro entre los deleites podemos emplearnos tan asiduamente como a las seducciones de la música y la voz y los encantos de la belleza364. De modo que un humor molesto angustia siempre a unos y a otros. Y no sólo el amor hace así a los hombres359. Y allí son atraídos también los espíritus (spiritus). lo que afirmó Aristóteles en el libro séptimo de la Ética363. se disipan. 1150 b 25. por la estabilidad de su humor. El alma del amante es arrastrada a la imagen del amado. el ayuno. Los melancólicos. abusando del [146] amor. VII 8. 361 «E quando dice Diotima arido e secco. por la pereza de humor terrestre. 362 «come in un precipizio». se representa al amor seco y pálido. 355 «aridus». que llaman melancolía. . y no deja ni de noche ni de día de afligir al alma con imágenes tétricas y espantosas. sino que los que son por naturaleza de esta manera nacen inclinados al amor. Esto357 les puede suceder a aquéllos que. Con razón. la cual con sus vapores llena la cabeza. la bilis negra.

pero la vista y el oído se alimentan durante mucho tiempo de débiles voces e imágenes vanas. En este ímpetu eleva consigo volando al que es deseado y al que desea. 953a 26. donde se saciará! Igualmente. la 365 366 Aristóteles. según él mismo confesaba. debilidad y miedo a la muerte. desprecie la figura del amado y se retire al templo del esplendor divino. abandonada su casa natural. . la queja continua. era. ansiedad. Pues ¿qué hay más conveniente a los espíritus (spiritus) del cuerpo que las voces y las figuras de los hombres? Especialmente de aquéllos que no sólo agradan por su semejanza natural. del reposo deseado. Y lo mismo podemos pensar de la melancolía Safo366. No tiene. sino también más apropiados a la naturaleza humana. evaporándose. vida más miserable que toda muerte. como único remedio y alivio de su complexión molestísima. 367 Virgilio: «benchè vivesse casto. La casa del pensamiento humano es el alma misma.pronto se sacian. la súbita indignación. por lo que son heridos por numerosas espinas y guijarros. donde finalmente reposará. Así. En sus andan-[148]-zas tropieza con frecuentes peligros. sin prever ningún peligro. phys. suspiros. siendo raptada por la violencia del amor fuera de su cuerpo. cuyo retrato nos muestra que fue melancólico. en efecto. Como cada cosa retorna a su origen. Sin cama ni cubierta alguna. La casa del espíritu (spiritus) es el cuerpo. temerariamente se deja llevar a cualquier parte. viven sin sentido y grandes bienes perecen por los cuidados insuficientes. a quien Aristóteles365 juzgó de temperamento melancólico. Y son más sensibles a las seducciones del amor. según su propio testimonio. agitación. Por otra parte. Proem. cuando el pensamiento sale de su propia casa. porque todo pensamiento del amante no se vuelca sobre la tranquilidad y la disciplina de su alma. Probl. sino a los placeres del amado. de sede natural.. lo descubre la mirada torva. encendido en el deseo del amante por la vista de un cuerpo hermoso.. la quale dipinge se stessa melancholica e innamorata». ¿quién negará que el amor vaga desnudo y sin ropas? Pues ¿quién puede disimular el amor? A éste. fija. el rubor y la palidez del rostro. la agitación de los miembros. Con los pies descalzos. porque el amante está tan ocupado en las cosas del amor que en todas las tareas tanto privadas como públicas no sólo no anda tan cauto como debiera. vive en el exilio. las alabanzas inoportunas. Tres son los habitantes. Y por esto el amor está privado de Lares propios. el más propenso de todos al arte de amar. La palabra griega de Platón camaipt»j significa que vuela por tierra y por lo bajo. La casa del alma es el espíritu (spiritus). Y por esto los coléricos y los melancólicos siguen. no solamente son más firmes. Y Sócrates. y los imitan en ellos mismos con palabras y gestos. Pues a menudo ve que los amantes. el pequeño fuego del amor. visse sempre in amore»: Servio. Humilde. XXX 1. lo declara la palabra interrumpida. a no ser que vues[149]-tra alma. Cada uno de éstos. El espíritu (spiritus) que es el vehículo del alma. sale el alma y sale el espíritu (spiritus). fue también propenso al amor. Pero ¿quién es el que imitando continuamente muchachas y muchachos no se afeminaría? ¿Quién no se volvería muchacho o mujer? Sin casa. taurina. aunque casto. como aquéllos que no calzan sus pies con cuero. tres son las casas. donde reposar ni con qué cubrirse. ¡Oh. mientras el alma se dirige apresuradamente a otra parte. a causa del abuso del amor. Los placeres de estos sentidos. cruel suerte de los amantes! ¡Oh. sino que. de la segunda. «Saffo poetessa. Diótima pintó así el amor. se esfuerza en volver a ese cuerpo mismo. Carm. en Verg. De la primera salida se sigue inquietud y locura. sino también por la gracia de su belleza. El alma deja atrás el gobierno de su cuerpo y de su espíritu (spiritus) y se esfuerza por pasar al cuerpo del amado. comment. vuela también a otra parte. de la tercera. También nuestro Virgilio367. los placeres del canto y de las formas. los suspiros frecuentes. Aquéllos se dan tan plenamente a los amados que se esfuerzan por transferirse a ellos.

tramposo. y no alcanzan su meta. viril y audaz. la petulancia. seguridad368 y fuerza invencible para los que luchan en defensa de éste. y ora aquél. ora éste vence y le dirige. le cautiva con su canto. y a veces es tambaleada arriba o abajo. Y con razón. se les juzga infames. pues los enamorados ocupados por completo en una sola cosa. facundo. Y por esto se dice que se tumban a la puerta. parece. así del íntimo incendio del amor se siguen los indicios exteriores. «vili». pues se le llama astuto. El amor. Aquéllos que se postran ante las impurezas del cuerpo. que en otros asuntos hace al amante descuidado y tímido. el mismo furor. Se dice también que se acuesta en la calle. Las puertas del espíritu son. porque no piensan en ninguna 368 369 «securitatem». porque como temerarios están expuestos a todos los peligros. El mismo amor. y de aquí que el alma del amante siempre duda. el amor siempre está necesitado. Pues. sagaz. Y cada uno conocerá cuáles son las contrarias. como viven al azar. su padre. vil y sin armas. tiene su origen en la vista. y no se puede extirpar totalmente aquello que es natural. desnudos. [151] CAPITULO X Qué dones tienen los amantes a causa del padre del amor Estas cosas se siguen de la pobreza. le enreda con engaños. el fuego del amor arde. no consideran sus deberes y. ferocidad contra los que se indignan contra el amado. Al sereno. om. la desfachatez. digo. como dijimos. su ardor se apaga antes que subsistir sin necesidad. . siem-[150]-pre sediento. maquinador. filósofo. le halaga con elocuencia. de la abundancia. a veces el casto deseo de la belleza celeste. A veces nace en ella el deseo de abrazar. incauto. Pues como en el sol y en el fuego la luz del rayo acompaña al calor. Pero aquellos que se arrojan a placeres vergonzosos o consumen más tiempo del que conviene en mirar. pasan la vida a la intemperie. le trata con deferencia. Y el mismo furor que hizo al enamorado dócil para la obediencia. las contrarias. cesando su pobreza. La mayoría de las veces los amantes se demoran mirando las figuras o escuchando las voces. A menudo vaga por los ojos y las orejas. desarmados. Pues la hermosura del cuerpo debe ser una cierta vía por la que comencemos a ascender a una forma más alta. Desnudos. Más arriba se ha descrito como simple. madre del amor. están expuestos a todos los peligros de la fortuna. como los que yendo desnudos. y por medios maravillosos capta la gracia del amado. amigo de la prudencia. Raras veces su mente se recoge en sí misma. Pues por éstos llegan muchas cosas al espíritu. Humildes369. y los afectos y las costumbres del espíritu se manifiestan muy claramente por los ojos. Aquí se presentan las contrarias a éstas. Pues. la sospecha vana y los servicios viles. con razón se consideran secos. le proporciona las armas. entendidas las anteriores. En los otros. Secos. incapaces. y como muy desvergonzados. en las cosas amatorias le hace astuto y temerario. De modo que en aquéllos que son apreciados por la agudeza de su [152] ingenio y han sido honestamente educados. mago y sofista. vence éste. parece que se quedan en el camino. humildes. Siempre necesitado a causa de la naturaleza de su madre. prevalece aquél. porque siempre se consumen y jamás están satisfechos. pero cuando ha conseguido todo. como el primer origen del amor ha sido la indigencia. la mayoría de las veces.jactancia. La vista es un medio entre la mente y el tacto. los ojos y las orejas. en tanto que le falta cualquier cosa por conseguir. Duerme a la puerta.

se elevan muy alto. 370 . llama al amor sofista y mago. y buscando así. Porque los amantes. que es abundancia y padre del amor. segundo al alma. sobre todo a través de los ojos. como los más ingeniosos y prudentes de todos. De la común afinidad nace el amor común. porque son hasta tal punto estúpidos que ignoran a dónde les conduce el amor y se quedan en el camino sin alcanzar la meta. muchas veces toman lo falso por verdadero. que con los artificios de sus argucias nos demuestra lo falso como verdadero y obliga a los que con él disputan a contradecirse en sus propios discursos. primero al cuerpo del amado. y pasando por el ángel y el alma. Y esta es la «e però nel Protagora di Platone uno famigliare di Socrate chiamò Socrate uccellatore. Además. brota de ese cuerpo de hombre joven. tiene esta virtud. Platón en el diálogo llamado el Sofista371. dependiendo todos de un solo autor. ésta es la feliz persecución de los amantes. como miembros de un solo animal. porque el rayo de la belleza. Ciertamente. ventanas muy transparentes del espíritu. prudentemente. 231d-e. Este don tan grande del amor proviene de la abundancia. que son huellas y olores. el pulmón. enciende el deseo y conduce el alma herida y el deseo encendido a su remedio y refresco. ¿De dónde vienes. se unen entre sí por su participación de una sola naturaleza. atraviesa el alma. Socrate mio? lo credo che tu venga da quella uccellagione. el corazón. Y así como en nosotros el cerebro. 268c. mientras que le atrae consigo al mismo lugar del cual había descendido gradualmente. y penetrando en los ojos del hombre de más edad. dijo. origen primero de su esplendor. a la quale la onesta apparenza di Alcibiade ti suole invitare"». filosofan de tal modo que por las figuras de los cuerpos. pues disfrutando de los bienes seguros del amor. Las partes de este mundo. Y al [153] instante vuela por el aire.cosa elevada y magnífica. consiguen felizmente lo que desean. avanzan con mucha cautela. dicendo così: "onde vieni tu. cuando estiman a sus amados más bellos. Y así incluso los que son hermosos caen en las redes por la astucia de sus amantes y se vuelven condescendientes aquéllos que antes fueron obstinados. Y esta caza es la que en el Protágoras de Platón atribuyó a nuestro Sócrates uno de sus amigos. su propio padre. porque sucumben a la pasión deshonesta. Desarmados. Incapaces. se favorecen recíprocamente y padecen conjuntamente si uno de ellos sufre. o sea. define al sofista como un argumentador pretencioso y taimado. Aquéllos. Sócrates?. Esta es una caza útil. finalmente a Dios. y como si estuvieran armados apartan lejos de sí los deseos vanos y someten los sentidos a la razón. este rayo desciende primero de Dios. que vuelve allí de donde ha venido y arrastra al amante consigo. el hígado y los otros miembros sacan el uno del otro alguna cosa. 371 Sophistes. Nace la atracción común. ¿por qué imaginamos al amor mago? Porque [154] toda la fuerza de la magia se basa en el amor. como por una materia transparente y descendiendo fácilmente del alma al cuerpo. Incluso se contradicen a sí mismos por la violencia del amor. Pero los contrarios parecen tener las condiciones contrarias. y sagazmente investigan a partir de ellos la sagrada belleza del espíritu y de los dioses. así los miembros de este gran animal. Pues la razón aconseja una cosa y la concupiscencia busca otra. todos los cuerpos del mundo unidos entre sí igualmente prestan y toman prestadas sus naturalezas. Desprecian la sombría forma del cuerpo. Cambian de parecer ante el dominio de la persona amada y se enfrentan a sí mismos para condescender con otros. cegados por la niebla del amor. A esto mismo se exponen a veces los amantes y los amados. Traducción literal de Protágoras. agudos y buenos de lo que son. preparado para recibir ese rayo. 309a. Creo que vienes de aquella caza a la que la honesta apariencia de Alcibiades te suele invitar370. Pero. La obra de la magia es la atracción de una cosa por otra por una cierta afinidad natural. tercero al ángel. se satisfacen más y aman más tranquilamente y conservan el pudor.

a causa del culto que les rindieron. IV 4. a algunos a la acumulación de riquezas. ni tampoco inmortal. 40. Los caracteres de los hombres son diversos y no se vive con un solo deseo379. 5.verdadera magia372. Por tanto. Y toda la naturaleza es llamada maga por el amor recíproco377. 375 Cfr. y el arte. y a muchos a la gula y a la lujuria de Venus. como por encantamientos. Así. y lo que muere en una cosa. Porque los tres amores intermedios entre éstos cada día cambian. 17-18. en el instinto del hombre desde el principio de la vida hay un ardor innato e inextinguible. así como los demonios son magos porque conocen la amistad de las cosas mismas. e igualmente la tierra es atraída por el centro del mundo hacia las partes más bajas y también el agua es arrebatada a su propio lugar. . a otros a los honores.. encantamientos y sortilegios. 373 Plotino. Así. y mientras dormían. las obras de la magia son obras de la naturaleza. 65. Como en la agricultura. 376 Sobre el culto de Apolonio de Tiana y Porfirio. revive en otra. 379 «nec voto vivitur». 1284. 1745-1749.. el aire por la concavidad del fuego. Por tanto. Op. al mismo ardor se le llama inmortal y mortal. Por esta 372 El mundo como organismo está regido por la «simpatía». Bucol. cfr. que llamamos demonios. y a otros a otras cosas. De vita. Los hombres seducen a éstos por la fuerza de su elocuencia y la melodía de sus cantos. crecen y decrecen. De donde aquel continuo ardor de la concu-[156]-piscencia. Op. om. Los que son hermosos nos fascinan por la dulzura de su mirada378. un instrumento. Además. IV. por una cierta semejanza de naturaleza. la naturaleza produce los frutos. Por esto. 377 Naturaleza y Eros como magos: Prefacio al Sofista (según Proclo). porque no se extingue jamás y cambia su materia antes que desaparecer. 378 «i corpi belli fanno mal d'occhio a chi molto si bada». y se los atraen a sí. están en nosotros eternamente. porque no se aplica siempre a lo mismo. el sol vuelve hacia sí las flores y hojas. números. y su Comentario. por revelaciones y visiones. III 26. Plotino. a otros a la música. como Zoroastro y Porfirio376. y las diversas hierbas atraen hacia sí a los diversos tipos de animales. cuando la afinidad natural es insuficiente. Y no es enteramente mortal. Marte suele mover los vientos. el arte los prepara. 31. 31-43. empuja a algunos al estudio de las letras. o por cambio de naturaleza. y aún al mismo hombre a diversas cosas en sus diversas edades. cfr. y cómo se puede reinstaurar la concordia entre las cosas allí donde puede faltar. que es el amor natural. y con cuidados y regalos les hacen propicios y cautivan casi como por maleficios. Pues el arte. porque los demonios conocen qué parentesco hay entre las cosas naturales y qué conviene [155] a cada una. 4. Inmortal. Los antiguos atribuyeron este arte a los demonios. figuras y cualidades375. No es mortal. Y se dice que esos demonios se les manifestaron estando en vela a través de sueños. 570. que no deja reposar el alma y que la empuja siempre a que se aplique con vehemencia a algo en concreto. También en las cosas humanas a cada uno le atrae su propio placer374. el imán atrae al hierro. Op. No es inmortal. parece que llegaron a ser magos por la amistad que tuvieron con estos demonios. Mortal. Op. Así. el azufre al fuego. Se dice que algunos de los antiguos tuvieron amistad con los demonios. la luna a las aguas373. ninguno puede dudar que el amor es un mago. 374 Virgilio. voces y cosas portentosas. o por estar saciado por el uso frecuente de una misma cosa. el ámbar a las pajas. porque aquellos dos amores. Pauli Comm. lo suple en los momentos oportunos por ciertos vapores. Plotino. o a las figuras. IV. ya que toda la fuerza de la magia se basa en el amor y la obra del amor se cumple por fascinaciones. II. 432 s. en Epist. a otros a las costumbres honestas o a la vida religiosa. Cfr. el fuego es atraído por la concavidad de la esfera de la luna a lo alto a causa de su armonía natural. sino que busca nuevos deleites.

y cuantas veces se presenta a los ojos del alma. aunque los rostros amados permanez-[157]-can siempre fijos en el pecho. la benevolencia parece sucesivamente calentarse y enfriarse. se ama siempre. Diótima pone al amor también en medio entre la sabiduría y la ignorancia. dijo Diótima. V 743 y IV 4. Eneida. Pues esta presencia sugiere a los ojos del alma la figura latente en la mente y. tiembla. no ardes por una nueva. desea la sabiduría. es sabio en esto. a ti. Feliz. buscas fuera de ti mismo. y no puedes vivir sin aquél. Pero la condición de lo bello. sin duda ignora tanto las cosas mismas como su desconocimiento. de la belleza suprema. Por esta causa el amor se llama inmortal. no quieres amar. porque está en parte privado de sabiduría. y no busca la ciencia de la que no sabe que está privado. Pues. el amor se seca y reverdece. porque. No puedes estar con aquél que te pierde y te mata. sin embargo. como espejos que resplandecen por el fulgor celeste. es que es delicado. sin embargo no se ofrecen igualmente a los ojos de la mente. se sitúa entre la sabiduría y la ignorancia. y a ésta. como ladrones y homicidas. Por esto. que con admirables encantos te roba. Tal es. Pero hay una diferencia. ay. La sabiduría es la más bella de todas las cosas. 381 Virgilio. los ojos vibran y nuestro rostro toma ante él diversos colores380. loco!. y te usurpa todo entero para sí. el hígado se licua. Y por esto odias y al mismo tiempo amas a los hombres hermosos. Entonces. 382 «O misero. se ama en él mismo. porque no habías ardido antes por ella. porque el amor383 sigue las cosas que son bellas. Pero es considerado también mortal. Por tanto el amor a la sabiduría. Por esta alternancia sucede que casi a cada instante. 383 «l'Amore per suo obietto». Por lo cual. Te ves forzado a admirarles y amarles. che si faccia l'aere nebulosa. al menos. desgraciado?382 ¿No sabes. quando per avere il sole avverso crea l'arco baleno». la condición del amor. al estar cerca del que te posee. así es odiosa la esclavitud. porque piensas que debes servir a ese simulacro de las cosas celestes. que estás dominado. no cesas de amar la primera. Pero cuando de él ha desaparecido la figura que tú amabas antes ya no está más en aquél. ¡Oh. Pero aquel que desea la sabiduría no la posee del todo. tantas veces te consume de amor. que reconoce su ignorancia. ¡Oh. la amas siempre. por así decir.razón se dice también inmortal. A esto se añade que el amor bestial y también el humano no puede existir jamás sin indignación. a dónde dirigirte? No quieres estar con tu asesino. siempre fija en la memoria. «il volto non altrimenti di vari colori si veste. cada vez que nos reencontramos con alguno que nos fue muy querido. Perfecto. estar unido a ti mismo. ¿quién buscaría lo que ya posee? Pero tampoco le falta completamente. o sea. en cuanto que por su dulzura atrae el deseo de todas las cosas hacia sí. nos conmovemos. Tú deseas escapar del que con sus llamas te abrasa. Aquel que no sabe que ig-[158]nora. que antes la veías en otro y ahora sólo la ves en ti mismo. en cuanto que ilumina con sus rayos lo que se acerca a él y lo perfecciona. y deseas unirte a él para. Pues. Los odias. y te acercas a tu ladrón para recuperarte algún día. 380 . Por tanto. Delicado. en cuanto colma las cosas iluminadas de bienes eternos. ¿Qué puedes hacer. porque no quieres morir. porque la figura una vez amada. tu non sai quel che tu ti facci». reenciende el fuego dormido bajo las cenizas381. como soplando. y en parte es sabio. perdido. ¿Quién es el que no se indignará con aquél que le ha robado su alma? Pues como es grata la libertad. desgraciado!. Y tampoco quieres vivir sin esa visión feliz. perfecto y feliz. nuestro corazón se estremece. Y tampoco quieres no amar. Pues todo el tiempo que ésta permanece en el mismo hombre.

Cuando el cuerpo llega a ser adulto. durante el tiempo en que se [160] dice que cada uno de los mortales vive y es idéntico a sí mismo. Por lo tanto. éste es el fin de nuestro amor. Hay. sino que también casi cada una de las ciencias padece esto. carne. sino que siempre se renueva. desde el principio nos obliga a comer y a beber. en efecto. no porque ellas sean siempre exactamente las mismas. como dice Platón385. y ninguno de éstos permanece idéntico y semejante. de manera que parece que es la misma. Los primeros son destruidos y les suceden y se desarrollan386 otros nuevos. Platón. Pues la reflexión y el recuerdo es casi el restablecimiento de una ciencia desaparecida. . 207e. y todos se perderían rápidamente si en lugar de aquellos que desaparecen no se produjeran cada día otros nuevos. conservado en su des384 385 «e a che giovi». La generación. parece ser casi el fin de la ciencia. y las hermosas. para que los bienes nos duren siempre de alguna manera. om. en una y otra parte del alma. Porque a las cosas divinas.[159] CAPITULO XI Cuál es la utilidad del amor a partir de su definición Después de que Diótima explicó cuál es el origen del amor. sangre y el cuerpo todo entero. deseamos recrear los que desaparecen. porque son bellas. sino tenerlos siempre. Por tanto. Por esto el instinto de generar es innato en todos. De este modo aquellas cosas que son mudables en el espíritu y en el cuerpo se conservan. Es el deseo de engendrar en lo bello para conservar la vida eterna en las cosas mortales. aquel mismo amor estimula el semen. y cuál es su naturaleza. Este es el amor de los hombres que viven en la tierra. aunque se llame idéntico. ciertamente. Esta recreación se hace generando. conserva la ciencia. y no solamente tenerlos. Continuamente se cambia de costumbres. no sólo unas se van y otras vienen. dolores. semejantes y amigas. para que por los alimentos se generen los humores. la generación. Y. y provoca el deseo de procrear hijos. 386 «atque adolescunt». ni somos siempre los mismos según aquellas ciencias. un amor innato a la generación para conservar la vida eternamente. Symposium. huesos. Y al contrario en lo contrario. por los que [161] se restaura aquello que se pierde continuamente del cuerpo. hábitos. Pues. Y el olvido. que es obra divina. las feas les son contrarias. revela hacia dónde tiende y a dónde conduce a los hombres. como de la adolescencia a la vejez. Gracias a este remedio las cosas mortales se vuelven semejantes a las inmortales. es sin duda un don divino. Todos deseamos tener bienes. ya que esto es propio de las cosas divinas. opiniones. Pero todos los bienes de los mortales cambian y perecen. deseos. por tanto. Y esto no sucede sólo en el cuerpo. y se despoja de lo viejo. placeres. Y lo que aún es más admirable es esto. Preguntáis qué es el amor de los hombres384. Por esta generación el cuerpo se nutre y crece. puesto que hace por medio de la sucesión las cosas mortales semejantes a las divinas. El amor que está en la parte apropiada para gobernar el cuerpo en seguida. aquella inclinación a la generación busca las cosas hermosas y huye de las contrarias. a fin de que aquello que no puede permanecer siempre en sí mismo. temores. así. jamás contiene en sí las mismas cosas. al restablecer el recuerdo siempre nuevo en lugar del que desaparece. sino porque aquello que se consume y desaparece. que también en el terreno de las ciencias. como pelos. se realiza perfecta y fácilmente en lo que es bello. Pero la reflexión. también en el alma. deja algo nuevo semejante a sí mismo. en aquella que concierne al conocimiento y en aquella que rige el cuerpo.

y el espíritu está también lleno. y que el alma nace dotada de verdad Ya hemos hablado bastante de la definición del amor. y la inteligencia del maestro y la verdad387 permanezcan eternas entre los hombres. Esto mismo se prueba por la búsqueda y el descubrimiento. Por el contrario. vemos el cuerpo. Por lo que enseñamos con más agrado a los hombres hermosos. 246 s. distin387 «et veritas». juzgado a partir de su imagen. por así decirlo. es necesario que en la mente de Sócrates haya alguna figura de Alcibíades. II. Plat. a su modo. Y el amor que pertenece al espíritu se esfuerza en instruirlo en las disciplinas más distinguidas y agradables y en crear. literalmente. una vez descubierto. hace que el alma busque la verdad como su propio alimento. Desde el principio las semillas de todas las cosas han sido introducidas en el cuerpo. entre la multitud. Y después que el espíritu es adulto. puro. aquella misma ciencia en un espíritu bello. es fecundo y lleno. si se cultiva bien. Op. juicios y comparaciones. honestas y útiles?390 Ninguno desea lo que no conoce. Por esto no [162] vemos su belleza. gracias al amor parece que tanto el cuerpo como el alma pueden sobrevivir siempre después de la muerte entre las cosas de los hombres388. agradables y bellos. saca de ello sus frutos. en el tiempo debido. Pero no vemos el espíritu mismo. de modo que sepa a qué hombre busca sobre los demás y pueda. también en Theol. En un transcurso de tiempo determinado salen los dientes. brotan los pelos. que es mucho más noble que el cuerpo. con la actividad de la reflexión y la memoria. búsquedas. la barba se espesa. Que tiene en su interior las razones innatas de todas sus cosas lo comprendemos por sus deseos. según Platón. om. el espíritu. es decir. 108-110). es fecundísimo y posee desde el principio las semillas de todas sus cosas. Y si alguna cosa escapa al espíritu por olvido o duerme por negligencia o descuido. se nutra y crezca. para que la ciencia generada quede en los escritos o en los espíritus de los discípulos. y en generar. [163] CAPITULO XII De los dos amores. acerca del amor a partir de la fecundidad del alma o del cuerpo. Expongamos ahora qué distinción hay. enseñando. juzga que son deseables. Así que. 389 «atque gubernat». escribiendo. XI 3. atribuido también a aquella parte del alma que conoce. y engendrar hijos bellos con una mujer bella. desde el comienzo del espíritu ha obtenido las razones de las costumbres. descubrimientos. suponemos que en un cuerpo hermoso hay un espíritu bello. ese amor lo estimula con un ardiente deseo de enseñar y de escribir. Si Sócrates busca a Alcibíades entre una gran multitud de hombres. (Marcel. El amor a la generación. ¿Quién negará que el espíritu desde la más tierna edad desea cosas verdaderas. en cierta manera se regenera y recuerda en la mente lo que perdiera por olvido o que dormía por apatía. fluyen los gérmenes de la procreación. El cuerpo de todos los hombres. por medio del cual. dice.cendencia semejante a sí. «tragli altri uomini». como formas y razones de estas mismas cosas. en un espíritu generoso y excelente. una ciencia semejante a la suya con un estilo adornado y bello. Uno y otro amor buscan las cosas bellas. 388 . Por tanto. en el espíritu [164] hay algunas nociones de estas cosas por las que. y ha de encontrarlo algún día. artes y disciplinas y. Ciertamente. aquél que rige y gobierna389 el cuerpo desea nutrir su propio cuerpo con los manjares más delicados. om. antes de que las desee. Y si el cuerpo es fecundo y está lleno de semillas. Por tanto.. 390 Desde aquí hasta el final del capítulo. dure para siempre. que es sombra e imagen del espíritu. buenas. Y así.

Por lo cual algunos en la adolescencia. . ni las encontraría jamás. no ayudara mucho a esto. se dice que han llegado a ser doctísimos. que juzga que uno es su amigo o su enemigo. Phaidros. El sol genera los ojos y les da la capacidad de ver. donde Ficino vuelve a dar la idea de bueno como Dios.. debe haber en nosotros una intuición de la verdad. puesto que muchas veces juzgamos muy bien entre las múltiples y diferentes opiniones de los filósofos. en esto Platón parece ambiguo. buenas o malas. Menón y Fedón392 pensará quizá que aquéllas están pintadas en la sustancia del alma. Pues cualquiera que comparando la miel con el vino. si se les pregunta prudentemente. ya que están dotados por la naturaleza de las razones de todas las artes y disciplinas. para que sepamos qué cosas son más semejantes a ella. de manera que cada vez que encuentra lo que había buscado lo reconoce y lo distingue de sus contrarios. Quien sigue aquellos libros que Platón escribió en la juventud. III. V 5. a menudo aprobarían o desaprobarían rectamente las obras de arquitectura. Menon. [166] CAPITULO XIII De qué modo la luz de la verdad está en el alma Pero de qué modo estas razones están en el alma. es indis-[165]-pensable que no ignoremos la bondad. Teeteto y Menón391. 391 392 Platón. Pues. como el Fedro. Plotino. como las figuras en una pared. que lo que es el sol a los ojos. bondad. que no están versados en estas artes. Sin embargo. Phaedon. otros sin preceptor. o sea. y considerarlas justamente. 508e-509b. 72 s. y las otras artes. que sería vana y estaría sumergida en las tinieblas eternas si estuviera privada de la luz del sol en el que se reproducen los colores y las figuras de los cuerpos y en el que el ojo ve los colores y las figuras de los cuerpos. verdad. el espíritu no buscaría estas cuatro cosas. Y compara el sol y Dios de tal manera. Igualmente. Cfr. música y pintura. si no tuviese alguna noción de ellas. 91c-92a. afirma que uno es más dulce que otro. la búsqueda y el descubrimiento. 7. 75b-76c-81e-84a. Y no sólo probamos esto por el deseo. Los diálogos citados en cuanto al contenido forman un grupo según la opinión común hoy en día. Phaidros. Y aquél que comparando a Espeusipo y Jenócrates a Platón cree que Jenócrates es más parecido a Platón que Espeusipo. sino también por el juicio. honestidad y utilidad. Platón. si la naturaleza no les hubiese dado una razón y una forma de estas cosas? La comparación también nos demuestra esto mismo. 157c-186e. sin ninguna duda conoce la figura de Platón. tal es Dios para las mentes. en el sexto libro de la República393 este hombre divino pone al descubierto toda la cuestión y dice que la luz de la mente para entender todas las cosas es aquel mismo Dios por el que todo ha sido hecho. Además. Pues así parece que lo insinúa allí. cuál es más verosímil y más probable. Lo que no podría suceder si la naturaleza. Esto lo demostró Sócrates sobradamente a los niños Fedón. y la mayor parte con poquísimos rudimentos de una doctrina recibidos de su maestro. si no estuviera en nosotros de antemano el conocimiento de la verdad y la bondad? ¿Cómo muchos. 253 s. como hemos dicho. y les enseñó que los niños pueden responder correctamente en cada arte. Cualquiera. y también de otros. lo que ha sido tratado antes por vosotros y por mí. el Fedro está considerado por Diógenes Laercio el primer diálogo. en efecto. Menon. ciertamente sabe cuál es el sabor dulce. e incluso los descubrimientos de los filósofos. ¿De qué modo podríamos considerar cada día muchas cosas verdaderas o falsas. 103e-106d. 393 Resp.guir a Alcibíades de los otros. no ignora lo que es la amistad o la enemistad. Teeteto. puesto que una cosa parece mejor o peor que otra según su mayor o menor participación de la bondad. Así.

y vuelta a aquélla. está adornada con las diversas formillas de los [167] cuerpos externos. Por tanto. se unen a ellos. por carecer de conocimiento. en sus límites u opuesta a Saturno. porque la luz en él infusa. el cuerpo de los hombres es fecundo. bien por educación son más aptos para la generación del espíritu que para la del cuerpo. aunque parece que conoce cosas diversas. conocemos todas las cosas por la luz de Dios. 508c-509d. completamente llena de las razones y las ideas de todas las cosas. Phaidros. que sería vana y oscura si no le asistiera la luz de Dios. Cuando alguno. que a las mujeres y los niños. por su excelente belleza. Sería conveniente sin embargo observar que las excitaciones de esta parte no quieren [169] echar por la borda este esfuerzo en vano. otros. Pero unos. En esto consiste ciertamente toda la fecundidad del alma. De este modo creemos que por este error ha surgido aquel crimen infame que Platón en sus Leyes396 condena enérgicamente como un tipo de homicidio. y también es fecundo el espíritu. De donde entiende por la luz de Dios. Y así sucede con el resto de las cosas. Pero no podemos ver395 en esta vida esta luz pura ni su fuente. es mucho más apropiada para la disciplina que van a generar. al contrario. porque en ellos domina mucho más la agudeza del intelecto que. parece que ve cosas diversas. y ambos son estimulados por los incentivos del amor a la procreación. sino sembrar y engendrar semillas y hacerla pasar del hombre a la mujer. éstos el vulgar. 267-268 (Marcel. que aquél que le quita de en medio después que ha nacido. resplandece por las chispas de las ideas. fabrica la imagen de un hombre en su fantasía. .en efecto. no hace distinción entre ningún sexo. por el placer del encuentro amoroso y la realización de la generación corporal. Entonces. Y ciertamente no se ha de considerar menos homicida aquél que impide nacer a un hombre. cuando quiere. Los otros. Op. bien a causa de su naturaleza.. en la cual ve las razones de todas las cosas. XII 1. se vuelve por la pureza de su vida y por la máxima aplicación al estudio. Aquéllos siguen el amor celeste. «comprendere». Nomoi. pero no puede comprender esta luz misma en su mente. 256b. y por su naturaleza nos invita a generar tantas veces como juzgamos algún cuerpo bello. Aquéllos aman por su naturaleza más a los hombres. Ciertamente. el ojo no ve otra cosa que la luz. y éstos son los más numerosos. 396 Platón. capacidad para entender. De allí. el ojo percibe esta luz reflejada en los cuerpos. para calmar los estímulos de la parte generadora. De la misma manera Dios crea el alma y le concede la mente. que está en el alma. viendo con los ojos un hombre. sucede que muchas veces aquéllos que conversan con hombres. Plat. es más 394 395 Desde aquí casi literal en Theol. Sin embargo. I 63b-d. eleva la mirada de su mente para contemplar la razón de hombre que existe en la luz divina. a continuación resplandece una chispa en la mente y aquí se entiende verdaderamente la naturaleza del hombre. y sobre todo a aquéllos que ya son casi adultos. [168] CAPITULO XIV De dónde viene el amor hacia los hombres y hacia las mujeres Por consiguiente. y sólo conoce la propia luz divina. II 156). y reflexiona largamente juzgándola. en que en su seno brilla la luz eterna de Dios. Respublica. lo contrario. Y esto sucede sobre todo en los nacidos cuando Venus se encuentra en un signo masculino y en conjunción con Saturno. porque entiende esta luz bajo diversas ideas y razones de las cosas394. Pero como la capacidad generadora. y hacia la cual el alma. VIII 836b-838c-841d. según Platón.

necesita ser movido por otros. 1211 (Allen.. pasa por la razón de una cosa a otra. Cfr. 402 «l'Angelo». e in modo assoluto più tosto che transitivo». Pero a causa de la presencia del alma parece moverse por sí mismo y a causa del alma vivir. [170] CAPITULO XV Por encima del cuerpo está el alma. Dios397 Hasta ahora se ha tratado de la doble fecundidad del alma. puesto que lo que es perfecto antecede a lo que es más imperfecto. por su naturaleza.. Este recorrido temporal se adecua al alma por su naturaleza. e Dio». el ángel. I 3. Por lo cual. justamente pone Platón en el alma el primer movimiento y el primer intervalo de tiempo401. sino que toda el alma por sí. sopra l'anima è l'angelo. Somn. ella misma debe tenerlo mucho [171] antes y en mayor grado. ni tiene una capacidad de entender cierta sino ambigua. Pues no hay una parte del alma que mueve y otra es movida.. Y cuando decimos que el alma se mueve por sí misma398 no lo entendemos en un sentido transitivo. del alma al ángel. VI 16. Le conduce del cuerpo al alma. que el Sol luce por sí y el fuego calienta. y cuando el alma está presente de algún modo se mueve a sí mismo.12. Op. y al cabo del tiempo cumple las tareas de la nutrición. se mueve. Op. sino que es el alma la que posee esta capacidad de moverse a sí misma. Y lo que presta por su presencia a otros. Nomoi. para esto. 37d-38c. y ambos II 3. pero más cruel el que priva de la luz al que debe nacer y mata a sus propios hijos antes de nacer. sino todas a la vez en un solo momento de la eternidad400. pero cuando está ausente. más abajo.. 101). 398 397 . Pues el alma no comprende por sí toda ni siempre402. por encima del alma. y sobre la razón móvil debe encontrarse una inteligencia estable. ya que él no tiene por su propia naturaleza esta capacidad. a cualquier cosa en la que está presente. Esto es. (contra Timaios. del ángel a Dios. Pues. I 4. para esto y lo siguiente: In Parm. como cuando aseguramos que Dios existe por sí. lo demostraremos del modo siguiente. ya que ella puede moverse a sí misma según su esencia. el alma está por encima de los cuerpos. y por esto debe estar por encima de aquellas cosas que obtienen la facultad de moverse no por sí mismos. o sea. en otro momento otras. le presta la capacidad de moverse a sí mismo. Todo cuerpo es movido por otro. X 896a). La pertenencia del alma al tiempo y a la eternidad. Scip. Pero es necesario que antes del movimiento esté el reposo. ya que el reposo es más perfecto que el movimiento. Que es necesario que haya estos cuatro grados en la naturaleza. Por tanto. Cfr. sino que lo entendemos en sentido absoluto. 405a 31 s. 34b. in quale Aristotele cavillando opose al gran Platone: ma intendiamo spiritualmente. que sea por sí conforme a toda inteligencia e inteligencia siem[172]-pre en acto. sobre la mente del «Per che via si mostra che sopra il corpo è l'anima. Por tanto. porque aquello que está por encima de ella no entiende en un momento unas cosas. 399 «in quel modo corporale. de donde pasan el movimiento y el tiempo a los cuerpos. como dice Aristóteles399 que fue tomado por Platón. y de los dos amores. por encima del ángel.audaz el que interrumpe la vida presente. sino según una parte de sí y. la crítica al concepto del alma como lo que se mueve por sí mismo: De anima. 401 Timaios. pues no puede hacer nada por sí mismo. in Phileb. la réplica de Macrobio. II 15. 1184 s. Hablemos a continuación de los grados por los que Diótima eleva a Sócrates de las cosas inferiores a las superiores. y no puede por su naturaleza moverse a sí mismo. falta en italiano. a veces. sino por la presencia de otros. Estos párrafos casi literalmente en Comm. el crecimiento y la generación. 400 «aeternitates».

407 «non si distendono insino a essa materia vacua e alla privazion delle forme». Porque sobre la multitud de cosas compuestas debe estar ese Uno simple por naturaleza. Sin embargo. Y del mismo modo que el cuerpo tiene gracias al alma su movimiento. antes del acto de conocimiento. sea [173] entendida o sea entendimiento. Dionisio Areopagita. Pues su propia razón es una u otra según que entienda. sino que estaría compuesto al menos de dos cosas. porque la verdadera unidad está desprovista de toda multitud y composición. Pero sobre la mente angélica necesariamente se eleva el principio de todas las cosas y sumó bien. y la privación406 de las cosas se llama de alguna manera una. pura y simple. porque la vida. Así. e a la privazione delle forme». como la capacidad de moverse a sí mismas. ciertamente. De este modo el ángel es más excelente que las almas. por lo que se ve que carecía de ella antes de entender. a este Uno no podemos anteponer cosa alguna. ese Uno en sí está por encima de todas las cosas. don del alma. toda estable. Pues decimos un silencio. 1185 s. sería menos perfecto respecto de eso. El don del Uno se propaga por el universo. Y por esto nos vemos obligados a anteponer a éste lo uno y simple. Y de igual modo que al cuerpo que es movido por otros le precede el alma. No es propio del alma. 1164. o sea. totalmente continua y muy cierta. El alma da la vida y el movimiento. Y por esto no sería ya uno y simple. no es una sola cosa en sí. y cada cuerpo uno. incluso en la de las bestias. así al alma que se mueve por sí misma le precede la mente403 estable por sí misma. lo que es entendido y el entendimiento.alma que es móvil y en parte intermitente y dudosa. Y es ahí donde parecen diferentes estas tres cosas: lo que entiende. Y al depender. Cfr. por sí misma informe. 406 «Insino a essa materia vacua. y extenderse por la presencia de su virtud a todo. Por lo que es necesario que lo que está dotado de mente por sí mismo y en primer lugar preceda a ésta. como suele todo efecto de su causa. Y la mente. y cada alma una. aunque es inmóvil. Porque si tuviese alguna cosa por encima de él. Por el contrario. y no todos los cuerpos sino sólo los animados parece que se mueven por sí mismos. en sí la multitud de todas las ideas. Op. no se da a todos los cuerpos. Pues la mente da largamente una belleza artificial y un orden. porque el don de una causa eminentísima debe ser muy amplio. el don de su causa y de su propio defecto. Tú ves cuánta y qué variada multitud y composición hay en el ángel. y conociendo se forma. Y entendiendo desea la luz de la verdad y la recibe. 404 403 . XIII. Pues el número se forma de la unidad. Pues se comprende a sí misma. 405 «la privazione delle forme». Pues si por naturaleza el intelecto estuviese en el alma. los dones de la mente y del alma no se extienden hacia ésta407. Por la misma razón la mente parece superar el alma. Comm. ese Uno antecede a la mente y al alma. Además tiene la capacidad de conocer que. cfr. Pues no sólo la mente es una. y toda composición. ya que su don se difunde más lejos. Sin embargo. entonces. También esta razón nos muestra su sublimidad. se debe poner la mente angélica. una muerte.. nom. Tiene. que se mueve por sí. sino que incluso la materia. la mente concede a todos hermosura y orden. de elementos simples. como dice Platón y Dionisio Areopagita405 confirma. que Platón en el Parménides404 llama Uno. es por sí totalmente informe. dependería de aquello. estaría en todas las almas. De div. Op. pero la materia primera e informe del mundo y la privación de las cosas están [174] desprovistas de vida y forma. el intelecto por sí mismo y en primer lugar. in Parm. así el alma tiene gracias a la mente siempre la facultad de entender. Por tanto. y ambos piensan que el Uno en sí es el nombre más excelente de Dios. una oscuridad.

En efecto. Op. sobre el movimiento y el lugar. Pero su operación. Cfr. levate via le tre cose dette? E io ti risponderò. Elem. Cfr. pero está libre de los límites de lugar. Theol. ej. se pierde con el tiempo. El alma409 está en parte en la eternidad. el movimiento y el lugar. sobre Plotino. el alma en el reposo y a la vez en el movimiento. 410 «Ma tu mi dirai: or che mi resta egli al presente. te essere ignorante. 400 s. Op. El alma tiene multitud de partes y deseos. aeternitas y perpetuitas con relación a intellectus. el Uno permanece por encima del número. 657. Contra esto. te lo ruego. pero por encima del lugar.. ¿Quieres ver también la del ángel? Quita. Plat. ¿quieres ver también la hermosura del espíritu? Quita a la forma corporal el peso de su propia materia. La hermosura del espíritu padece las variaciones del tiempo y contiene multitud de partes. 191: cada parte del alma tiene una esencia eterna. ¿Deseas incluso ver la belleza de Dios? Quita además aquella composición múltiple de formas y deja la forma enteramente simple: al instante habrás alcanzado la hermosura de Dios. Cfr. Pues su sustancia cambia y toda operación suya requiere discurso temporal. en cambio. I. la hay entre sus formas. pues su sustancia es siempre la misma sin ninguna variación de crecimiento o disminución.. Op. 1184.[175] CAPITULO XVI Comparación entre Dios. ascendemos del cuerpo al alma. se la bellezza altro che luce essere credessi».. y el cuerpo está sometido al número. Y el reposo es propio a la eternidad.] est fons totus aeternitatis». del ángel. Proclo. Agustín: «Deus est auctor aeternitatis». el alma y el cuerpo Por tanto. el Uno mismo existe por encima del reposo y el movimiento. El cuerpo. la formulación en Proclo. Dios está por encima de la eternidad. .. El cuerpo está sujeto completamente al tiempo. Plat. 1721 (Comm. y deja el resto: ya tienes la hermosura del espíritu. más arriba. Op. 409 Ep. el ángel408 está todo entero en la eternidad. y cambia por el transcurso de su razonamiento y la variación de sus emociones. cogitatio. III 7).. como un poco más arriba demostramos. opinio y sensus. Pero la de Dios no padece ninguna de éstas. Tú ves. discurre a través del tiempo. Por tanto. 2. el ángel se [176] sitúa en el número. 174 y 180: Notas de Ficino extraídas de Proclo sobre la sempiternitas. XVIII 2. 97. la forma del cuerpo. Theol. Theol. la forma del cuerpo consiste en la composición de muchas partes. el movimiento y el lugar. 1861 s. está sometido a todas estas cosas. y de éste a Dios.. el alma en el número y el movimiento. p. en parte en el tiempo. Notes. pero es libre de movimiento y lugar. [177] CAPITULO XVII Qué comparación hay entre la belleza de Dios. II 5 y VII 13. ni está limitado en ningún lugar. Pero410 ¿qué me que408 Sino que es atribuida la eternidad a Dios. III 16: «Deus [. sino incluso el paso del tiempo y conserva la composición múltiple: y ya la habrás encontrado. Op. citado en Sto. ciertamente. pero actual en el tiempo. In Parm. el cuerpo sólo en el movimiento. no sólo los límites espaciales. está limitada a un lugar. Ya que tanto su operación como su esencia permanecen estables. S. Puesto que el Uno en sí no tiene ningún número o composición de partes.. de ésta al ángel. también S. ni cambia en absoluto de lo que es. Tomás. también. quita los límites del espacio. Además. Cfr. Saffrey. el ángel se sitúa en el reposo. El ángel tiene un número de partes o de formas. La hermosura del ángel tiene sólo el número y está libre de las otras dos limitaciones. del alma y del cuerpo La misma comparación que hay entre estos cuatro. y también Theol. el ángel. I 10.

Ovidio. del espíritu. después que está fuera de sí y caído en el cuerpo. 414 «ombra della spezie dell'anima». porque es el [179] origen de nuestra miseria. una e íntegra. por último. Pero sí nuestra alma. No mira su rostro. desea su propia belleza. o sea. sino que. de modo que retenido por su sombra. seducido por la forma corporal.dará ahora. no puede colmar jamás su deseo. y de éste a Dios. esto es. como Narciso. Por tanto. Quita. De donde Diótima. lo cual es sumamente doloroso. la fuente de toda belleza es Dios. que es su sombra. Ficino está de acuerdo con esto con Plotino. en comparación a su luz más clara en el aire. Dios es fuente de todo amor. eliminadas éstas? ¿Es [178] que crees que la belleza es otra cosa que luz? Pues la belleza de todos los cuerpos es esta luz del Sol. 415 Orphica. digo. de modo que más allá del lugar retenga las otras dos partes: tal es justamente la belleza del espíritu. de éste al ángel. pues la ves pintada de muchas figuras y colores. manchado y oscurecido por el aire nebuloso. 8 y V 8. deja una luz simple y pura. deseando una cosa y persiguiendo otra. sombra respecto a la luz del Sol. la cual supera al menos tanto las otras formas412 cuanto la luz del Sol en sí misma pura. Pero persigue su sombra en el agua y se esfuerza en abrazarla. Esto es el ángel. y por el cambio temporal. 417 «quasi affoga e muore». Abandona su figura. 413 «che nella ruota sua riluce».. el espíritu del hombre temerario e ignorante. es atormentado por perturbaciones perniciosas416 y corrompido por las bajezas del cuerpo. 315 (Abel) = 362 (Kern). III. La misma comparación hay entre aquellas cuatro bellezas. es tan seducida por los encantos de la forma del cuerpo. semejante a aquella luz que permanece en la esfera misma del Sol y no se dispersa en el aire411: ya casi en cierto modo has captado la belleza de Dios. 2. la luz del Sol en el agua es como una sombra. 412 411 . lo llevó del cuerpo al espíritu. o sea. Ni el ángel es jamás cautivado por el aspecto del alma. De aquí se sigue aquel destino cruel de Narciso que canta Orfeo415. Narciso adolescente. el espíritu. que ves manchada por estas tres cosas. admira la belleza en el frágil cuerpo. siguiendo el cuerpo. sobrepasa el esplendor del Sol disperso. 416 «mortali». porque ya parece ser más cuerpo que espíritu. la multitud de las diferentes ideas. Y como no se da cuenta de este error. pero esculpida en todas las razones de todas las cosas. frg. del cuerpo. El esplendor en el aire es igualmente una sombra con respecto al fulgor en el fuego. esto es la belleza del ángel. el fulgor en el fuego. «le altre bellezze». o sea. y no se sacia con el uso del cuerpo. Quita ahora si quieres el cambio del tiempo y deja el resto y te queda: la luz clarísima. queriendo que Sócrates evitase esta muerte. del ángel y de Dios. y olvidándose de sí misma. sin lugar y sin movimiento. por el límite espacial. y muere417. Y por esto se consume deshecho en lágrimas. que es la imagen de su hermosura. por la multitud de formas. 339. Quita su apoyo en la materia. Cfr. abandone su propia figura. sigue la forma del cuerpo. que refulge en el Sol mismo413. Dios no se engaña de modo que ame la sombra de su belleza en el ángel y olvide su belleza propia y verdadera. y que es la sombra de su propio espíritu. 510. sólo el alma. Además. Metam. No alcanza nunca la sombra. sólo transmitido aquí. «fuora». De aquí se sigue la miserable calamidad de los hombres. se desprecia a sí mismo. que pospone su propio aspecto. que corre como el agua. dividido. No considera su propia sustancia y virtud. por así decirlo. Porque el espíritu. I 6. que es su sombra414. Pues él no apetece en realidad el propio cuerpo.

[180]

CAPITULO XVIII Cómo el alma se eleva de la belleza del cuerpo a la belleza de Dios
Y bien, queridísimos convidados, imaginad de nuevo a Diótima hablando a Sócrates. Ningún cuerpo, Sócrates, es enteramente bello. Pues o realmente es en una parte hermoso, y en otra deforme, o bien hoy es hermoso y otro día en absoluto, o a los ojos de uno aparece bello y a los de otro feo. Por tanto, la belleza del cuerpo, corrompida por el contagio de la fealdad, no puede ser belleza pura, verdadera y primera. Además, ninguno puede pensar que la propia belleza es fea, así como ninguno puede pensar que la sabiduría es insensata, pero consideramos que la disposición de los cuerpos es a veces bella, y a veces fea. Y al mismo tiempo, unos piensan acerca de ella de una manera, otros de otra. No hay, por tanto, en los cuerpos belleza primera y verdadera. Añade a esto que muchos cuerpos son designados con un solo nombre de belleza. Una es por tanto la naturaleza de la belleza común en muchos cuerpos, por la que son llamados de igual modo bellos. Esta naturaleza una porque está en otros, o sea, en la materia, se estima que depende de otros. Pues aquello que no puede sustentarse, mucho menos puede depender de sí. Pero ¿dependerá de la materia? En absoluto. Ninguna cosa deforme e imperfecta puede ornarse y perfeccionarse a sí misma. Y aquello que es uno, de uno debe nacer. Por lo cual la única belleza de muchos cuerpos depende de un artífice incorpóreo. El único artífi-[181]-ce de todo es Dios, que por medio de los ángeles y de las almas continuamente hace bella toda la materia del mundo. Y por esto hay que pensar que la verdadera razón de la belleza se encuentra en Dios y en sus ministros más que en el cuerpo del mundo. Por estos grados, Sócrates, ascenderás, según pienso, fácilmente a ella. Si la naturaleza te hubiese dado, mi querido Sócrates, los ojos de lince, de modo que penetraras418 con la mirada todo lo que te rodea, el cuerpo de tu Alcibíades, exteriormente muy hermoso, te parecería muy feo. ¿Qué es lo que amas, amigo? Es una superficie, o mejor, un color lo que te rapta, un reflejo de luces y una ligerísima sombra, y quizá te embarga una vana ilusión, de modo que amas lo que sueñas más que lo que ves. Por lo demás, para que no parezca que te contradigo en todo, admitamos que tu Alcibíades es verdaderamente hermoso. Pero ¿en qué parte es bello? Ciertamente, en todos sus miembros, excepto en la nariz chata y las cejas demasiado altas. En cambio, estas partes son bellas en Fedro. Pero en él desagrada el grosor de sus piernas. Ciertamente, todo esto sería hermoso en Cármides, si no te molestara su cuello demasiado delgado. Así, si consideras cada hombre en particular, no alabarás a ninguno enteramente. Recogerás, entonces, lo que es correcto en cada uno, y fabricarás según tu juicio, a partir de la observación de todos, una figura irreprochable, de modo que la belleza absoluta del género humano, que se encuentra dispersa en muchos cuerpos, esté reunida en tu espíritu por la formación de una imagen. Y entonces, Sócrates, despreciarás la imagen de cualquier hombre si la comparas a ésta. Ciertamente419, no posees ésta tanto gracias a los cuerpos como al espíritu. Por tanto, ama a ésta, que fabricó tu espíritu, y al propio espíritu que es su artífice, [182] más que a aquella exterior, que es incompleta y dispersa. ¿Qué te propongo yo que ames en el espíritu? La belleza de los cuerpos es luz, y la belleza del espíritu es luz420. La luz del espíritu es verdad, la cual es la única que tu amigo Platón suele pedir a Dios en sus ruegos421. Concédeme, dice, Dios, que mi espíritu se haga bello, y
418 419

«in modo che i corpi che in te si scontrano, non solamente di fuori, ma eziando dentro sedessi». «tu sai bene». 420 «La bellezza de' corpi è luce visibile: la bellezza dell'Animo è invisibile luce». 421 «in votis suis», om.

que las cosas que pertenecen al cuerpo no impidan la belleza del espíritu. Que yo considere rico sólo al que es sabio422. Platón declara en estas palabras que la belleza del espíritu consiste en la verdad y en la sabiduría, y ésta es concedida a los hombres por Dios. Una misma verdad dada a nosotros por Dios en sus distintos efectos, adquiere los nombres de las diversas virtudes. En cuanto muestra las cosas divinas, se llama sabiduría, que Platón pide a Dios sobre cualquier otra cosa, en cuanto muestra las cosas naturales, ciencia, si las humanas, prudencia, si nos hace equitativos, justicia, si invencibles, fortaleza, si tranquilos, se llama templanza. De donde se consideran dos géneros de virtud. Las virtudes morales, digo, y las virtudes intelectuales, que son más excelentes que aquéllas. Las intelectuales son sabiduría, ciencia, prudencia; las morales: justicia, fortaleza y templanza. Las morales, por sus obras y tareas cívicas, son más conocidas. Las intelectuales están más ocultas, a causa de la verdad escondida. Además el que es educado con costumbres honestas, como es más puro que los otros, fácilmente se eleva a las virtudes intelectuales. Por esto te aconsejo que en primer lugar consideres la belleza del espíritu, que se basa en las costumbres, para que entiendas que hay una sola razón de todas estas costumbres, por la cual del mismo modo son llamadas honestas423. O sea, una úni-[183]-ca verdad de vida purísima que, por los actos de la justicia, la fortaleza y la templanza, nos conduce a la verdadera felicidad. Ama, entonces, primero esta única verdad de costumbres y luz bellísima del espíritu. Sabe, también, que debes elevarte por encima de las costumbres a la clarísima verdad de la sabiduría, la ciencia y la prudencia, si consideras que éstas se conceden al espíritu formado en muy buenas costumbres, y que en ellas se contiene la regla rectísima de la vida moral. Y aunque examines varias doctrinas de sabiduría, ciencia y prudencia, considera, sin embargo, que en todas hay una sola luz de verdad, por la que todas de igual modo son llamadas bellas. Yo te recomiendo que ames con el mayor cuidado esta luz, como la belleza suprema del espíritu. Pero esta única verdad, que se encuentra en muchas doctrinas, no puede ser la verdad primera de todo, pues ella está en otro, al estar distribuida en muchas doctrinas. Y aquello que yace en otro, ciertamente depende de otro. Y una única verdad no nace de una multitud de doctrinas. Pues lo que es uno, debe nacer de uno. Por lo que hace falta que por encima del alma del hombre haya una sabiduría que no esté dividida en diversas doctrinas sino que sea una sabiduría única, de cuya única verdad nazca la verdad múltiple de los hombres. Recuerda, Sócrates, que aquella única luz de la única sabiduría es la belleza del ángel, que debes honrar sobre la belleza424 del alma. Aquélla, como más arriba mostramos, supera la hermosura425 de los cuerpos, porque no está limitada en lugar alguno, ni se divide según las partes de la materia, ni se corrompe. Supera también la belleza del espíritu porque es absolutamente eterna y no se mueve en el transcurso del tiempo. [184] Pero, como aquella luz del ángel resplandece426 en una serie de muchas ideas, hace falta que sobre toda esta multitud haya unidad, que es el origen de todo número, y es necesario que ésta salga de un principio de todas las cosas, que llamamos Uno en sí mismo. Por tanto, la luz absolutamente simple del Uno en sí mismo, es la belleza infinita, porque no está ensuciada por las manchas de la materia, como la hermosura del cuerpo, ni cambia por el transcurso temporal, como la del alma, ni está dispersada en una multi-

422 423

Phaedon, 66a-67d. «belli». 424 Lat.: «speties»; ital.: «bellezza». 425 Lat.: «speties»; ital.: «forma». 426 «quella luce angelica risplende nell'ordine di più idee che sono nell'angelo».

tud427, como la del ángel. Y toda cualidad, que está separada de un elemento extraño, se llama, según los Físicos, infinita. Si hubiese un calor en sí mismo, no impedido por el frío y la humedad, ni gravado por el peso de la materia, se llamaría calor infinito, porque su fuerza sería libre y no estaría restringida por los límites de algo adicional428. Igualmente, la luz infinita es independiente de todo cuerpo, pues brilla sin medida ni límite, porque brilla por su naturaleza, puesto que no está limitada por otros. Por tanto, la luz y la belleza de Dios, que es enteramente pura y libre de toda condición, se llama sin duda belleza infinita. La belleza infinita requiere un amor inmenso. Por lo cual, te ruego, Sócrates, que ames el resto con medida y límite; pero que ames a Dios con amor infinito y no fijes al amor divino medida alguna429. Estas son las palabras de Diótima a Sócrates430. [185]

CAPITULO XIX Cómo se debe amar a Dios
En cuanto a nosotros, virtuosísimos amigos, no sólo amaremos a Dios sin medida, como imaginamos que aconsejaba Diótima, sino que sólo amaremos a Dios. Efectivamente, la mente es a Dios como la mirada de los ojos al sol. El ojo no sólo busca la luz sobre las otras cosas, sino que incluso sólo busca la luz del Sol. Si amamos los cuerpos, los espíritus, los ángeles, no amamos propiamente a éstos, sino a Dios; en los espíritus, la semejanza de Dios; en los ángeles, su imagen. Así, ahora amaremos a Dios en todas las cosas, de tal modo que finalmente amemos todas las cosas en Dios. Pues, viviendo así, llegaremos hasta el punto de ver no sólo a Dios, sino todas las cosas que están en Dios y de amarlo no sólo a él mismo sino a todas las cosas que hay en él. Aquél que en el tiempo presente se consagra con amor todo entero a Dios, finalmente se reencontrará en él. Porque retornará a la idea por la que fue formado. Allí, si le faltase algo, será reformado, y estará unido a su idea eternamente. Pues431 un hombre verdadero y la idea del hombre es una misma cosa. Pero cualquiera de nosotros que está separado de Dios en la tierra no es un hombre verdadero, porque está separado432 de su idea, y de su forma. El amor divino y la piedad nos conducirán a ella, pues como estamos aquí divididos y mutilados, unidos a nuestra idea [186] al amar, llegaremos a ser hombres completos de modo que parezca que hemos amado primero a Dios en las cosas, para amar después las cosas en él, y que honramos las cosas en Dios para reencontrarnos a nosotros mismos en él antes de todas las cosas, y, amando a Dios, parezca que nos hemos amado a nosotros mismos.

427 428

«multitudine di forme». «creatura». 429 «Ma il Creatore ama con amore infinito e guardati quanto puoi, che nell'amore Iddio non abbi ne modo ne misura alcuna». 430 «Questi sono li ammonimenti, i quali noi abbiam figurato, che Diotima sacerdotessa castissima dia a Socrate». 431 «Io voglio che voi sappiate...» 432 «perche siamo disgiunti dalla nostra idea la quale è nostra forma».

79). Aristófanes declaró lo que hace en cada uno la presencia de un dios435 tan grande. la metáfora del espejo y las menciones de «sole» y «raggio» se traen de los pelos. El filósofo Guido Cavalcanti parece que incorporó en sus versos436 todas estas cosas con mucho arte. 239 s. de manera que es una imagen de un cierto hombre. y ama. situado en un lugar y en un tiempo determinado. divididos. nace en el apetito sensitivo.DISCURSO SÉPTIMO [189] CAPITULO I Conclusión de lo anteriormente dicho y opinión del filósofo Guido Cavalcanti En último lugar Cristóforo Marsuppini. resplandece e inflama. Sócrates finalmente. una biografía de Guido. así como de la imagen. en Jayne. hombre muy culto. que surge de las entrañas del caos. poeta del dolce stil novo. Erixímaco nos reveló su extensión. apéndice. después de imitar este amor socrático tanto en las costumbres como en sus poemas. cómo es y de dónde nace. por el cual se enciende la capacidad de apetecer. no de otro modo que la lana es encendida. explicó en suma qué es el amor. de tal modo que aquélla por esta imagen reproduce para sí otra imagen. se volvió a mí con estas palabras. G. exposición del concepto de amor socrático. celeste y vulgar. por el reflejo de este resplandor. Pero que esta forma no se imprime en la fantasía del mismo modo que en la materia corporal. Pero la interpretación es muy forzada. o sea. 435 «Cupidine». también en Marcel. al mostrar que éste está en todas las cosas dividido en dos partes. En este capítulo. alcanzado de algún modo por el rayo del sol. así de esta forma de la mente y de la razón común. instruido por Diótima. que iba a representar el papel de Alcibíades. a qué fines tiende y qué valor tiene. que 433 Guido Cavalcanti. quien. Y que de esta imagen al instante brilla en la mente otra forma. sino sin materia. cuya teoría del amor se interpreta en este capítulo. cuántas partes tiene.. casi como un resplandor de la primera imagen. Favati. Ficino se apoya o en más textos o en la rica literatura de comentarios a la poesía (ver Nelson. como era en la fantasía. Milano/Napoli. 434 «diligente tuttore della Patria sua». brevemente resumió lo dicho por vosotros». Por tanto. en efecto. Fedro. tomada de un cuerpo por la [191] fantasía437. 272 s. sino que es razón común y definición de todo el género humano por igual. Al igual que el espejo. puesto que sólo él los hace felices. que toma el lugar del propio Sol. la lana colocada cerca de él. Marsilio. y en su siglo. «Ciertamente. se rehacen. así considera él que la parte del alma que llama oscura fantasía y memoria. 436 Según el punto de vista general. el amor inclinado a los sentidos. se interpreta ahora la más famosa poesía de Guido Cavalcanti: «Donna mi prega» (Le rime. . Antonio Manetti escribió. trató del origen del amor. da poi che ha pressa la immagine del corpo». a Guido433 el filósofo. es alcanzada por el simulacro de la belleza. como por un cierto rayo que entra por los ojos. Pausanias dividió este amor ya nacido en dos especies. como un espejo. que nos ha dado entre muchos hombres ilustres en doctrina y obras. entre otras obras. justo merecedor de su patria434. ed. felicito muchísimo a la familia de tu Giovanni. al servicio del cuerpo.: ver también aquí apéndice). 437 «Si come dalla fantasia. captada a través de los ojos. Añade que este primer amor encendido en el apetito sensitivo es creado por la forma del cuerpo. la cual no parece ser ya semejante a un cuerpo humano particular. demostrando que por éste los hom-[190]-bres. Theory of love. 1957. Agatón trató cuánta es su virtud y poder. superior a todos en las sutilezas de la dialéctica.

aprox. y segundo en la belleza de los cuerpos440. quedaba alabar a aquellos legítimos amigos de este dios. no he creído necesario examinarlo ahora438. y aquél está torturado por múltiples pasiones y se apodera de la mayoría. aunque recoge en sus Bacanales otras muchas calumnias ridículas y absurdas. Su vida austera y su frecuente crítica de los vicios ajenos le habían hecho hostiles. Vayamos ahora a Sócrates y Alcibíades. ed. ea in presentis recensere opus esse non censui». 441 «in modo che l'instinto d'Amore fa cadere alcuno infino al tatto del corpo e alcuni fa salire infino a la vision di Dio». 1979. Y termina diciendo que el fin del amor res-[192]-ponde a su principio. 443 «seguitasse dietro al carro di Cupidine». que se compila de Platón. Este. Ciertamente. resuelve éste con pocas palabras y es más prolijo al narrar las pasiones del otro.. 440 «imperocche quando nei suoi versi dice: sole et radio». y por rayo. Y que estos dos amores combaten entre sí en el hombre. [193] CAPITULO II Sócrates fue un amante verdadero y semejante a Cupido Baste hasta aquí lo dicho sobre el amor. Además. 444 «si come suol colui. oradores. Y considera que aquél se vuelve sobre la figura particular de un solo cuerpo. . 442 Lo que sigue pertenece al género de las vidas de Sócrates. y aquél le rebaja a la vida bestial y voluptuosa. muy distante del trato del cuerpo. al decir que la oscura fantasía se iluminaba y que de la mezcla de la oscuridad y la luz nacía el amor. A. opponendogli alcuni difetti da lui remoti». ¿quién no ve en sus palabras ese doble amor celeste y vulgar?439 Pues pone su origen primero en la belleza de las cosas divinas.está lejanísima del cuerpo. ¿O creéis vosotros 438 «Ideo istum paucis verbis absolut. 445 Apolog. Por esto. la de Gionozzo Manetti.. ciudadanos poderosísimos en la República. y éste sobre la belleza universal de todo el género humano. «Nondimeno quelli potenti quando per levara dinanzi a Socrate veridico. aunque toda su vida manifiestamente y sin ningún disimulo militó en los campos de Cupido443. Sitúa aquel amor en el placer. lo condussero in giudizzio. en particular Anito. la forma de los cuerpos. donde las fuentes son probadas ampliamente). VI 1. Jenofonte. que os baste saber que este filósofo mezcló en la creación del amor una cierta ausencia de forma del caos. y a Trasímaco. 439 «amorem preterea geminum illum / celestem scilicet et vulgarem quin in eius verbis non videat?». che non tace il vero». de 1440 (Cfr. cfr. puesto que él explica muy claramente aquello que vosotros también contasteis antes. Polo y Calías. y a otros a la forma de Dios441. Pues por sol entiende la luz de Dios. Todos cuentan que Sócrates442 más que nadie entre todos amó convenientemente. Después que los convidados habían alabado bastante al dios de los amantes. no hubo nadie que le acusara de amar a alguien deshonestamente. p. pues la instigación del amor lleva a unos hacia la forma del cuerpo. 23e. tuvo como perseguidor muy encarnizado al cómico Aristófanes. mientras que éste le hace elevarse a la vida angélica y contemplativa. la Intr. tal cual vosotros lo expusisteis más arriba. ej. om. Cicerón y Diógenes Laercio. a éste en la contemplación. hic explicat. Además. in alterius passiones enarrandis prolixor / Quoniam vero eadem apertissime. Firenze. Pero. Pero ni aquellos poderosos ciudadanos en la acusación que llevó a Sócrates a juicio445 hablaron de amor des-[194]-honesto ni los oradores enemigos de él reprocharon nada de esto a Sócrates. om. Afirma que éste está libre de perturbación y se encuentra en pocos. como suele la verdad444 a muchos e importantes hombres. Melito y Licón. de Petris. Ni tampoco el cómico Aristófanes. e con falsi testimoni lo accusarono. que et vos in superioribus narravistis. Vita Socratis et Senecae. nace en la voluntad otro amor.

habiendo obtenido la victoria en Pontidea. cubierto por un simple y viejo mantucho450. 452 Phaedon. Respublica V. Alcibíades lo narra abundan-[196]-temente en el Banquete. 23bc-38b. Fedro testimonia. un hombre melancólico449 y descuidado por naturaleza. 21.1. según Platón.. pues Sócrates. 453 Jenofonte. en todo caso. sobre los otros. respondió: del mundo. Audaz y feroz. XXX 1. 28 (Symp. XI. E hirsuto a causa del ayuno. 10. al sereno. Aristóteles. W. 448 Cfr. Pues era de espíritu constante y opinión inquebrantable. Paideia. Econom. Poned ante vuestros ojos la persona de Sócrates. recordad bien en el espíritu aquel retrato del amor. Era. según le «Ponete voi mente a quello che io sopra ho molto considerato». Apología de Sócrates. cfr. en la calle.. Siempre pobre. ni bagaje costoso. como si el amor verdadero y Sócrates fueran muy semejantes entre ellos. la forma animal vital y divina de Saturno no se ha atribuido a los melancólicos. desastrado a causa de la negligencia. Frecuentaba además lugares vulgares. Diógenes Laercio. como dice Fedón452. Además. Sócrates. De vita. Problemata. Op. Lo veréis flaco. y cuando lo necesitaba se acostaba en cualquier lugar. Jenofonte. que se deleitaba en el ver y el oír. III. Viril. 22cd. Humilde y de bajo vuelo. 458 Apologie. que Sócrates siempre solía andar así451. No tenía casa propia ni blando lecho. esto es. Pues la patria está allí donde está el bien456. desnudo. 3. I 4. Vehemente. pues se le veía en los talleres de los es-[195]-cultores o de Simón el zapatero453. 450 Diógenes Laercio. envuelto en su manto457. 31bc. Todo el discurso de Diótima es un análisis de la naturaleza socrática. se cuenta que su espíritu no se conmovía jamás455. Duerme a las puertas. Memor. II. Además. según le reprochó Calicles en el Gorgias454. 449 Aristóteles. 454 Gorgias. Memor. V 38. Sobre la melancolía en los literatos y en la interpretación física. Jaeger. aunque muchas veces le dijeron palabras muy injuriosas e incluso alguna vez fue golpeado. o sea. 229a. 122 (Simon).. como se cuenta. preguntando a otros y proclamando que él no sabía nada459. y que hasta su vejez tuvo que ganarse la vida con sus propias manos esculpiendo piedras. 21d. cuando no aceptó de ellos las riquezas que le enviaron ni quiso acudir a ellos460. 447 446 . Sin casa. y que por esto Sócrates es. pues la mirada de Sócrates estaba siempre fija en la tierra. 1944. Cuánta fue su fortaleza en las cosas de la guerra. II. 451 Phaidros. 494d. ¿Quién ignora que Sócrates fue hijo de un escultor y de una comadrona. 107. II. además. 496 s. e incluso despreció a Arquelao de Macedonia. 954a 7. 461 Symposium. 117b. que son las puertas del espíritu. 456 Cicerón. Tusc. como Alcibíades a Sócrates. el verdadero y legítimo amante? Vamos. 220b). I 2. II. p. se dice. estas cosas indican en nuestro Sócrates el pecho abierto y su corazón descubierto a cualquiera. 220d-221c. al ser preguntado de dónde era. 953a. le concedió su triunfo de buena gana461. y que no tuvo jamás bastante con qué alimentarse a sí y a sus hijos?458 Y en todo lugar confesaba la pobreza de su mente. Veréis representado en él a Sócrates. Escopas de Cranón y Euríloco de Larisa con altivez. II.que nuestro Sócrates hubiera podido esquivar las venenosas lenguas de tales detractores si por el contrario él no hubiese estado lejanísimo de toda sospecha de este vicio? Virtuosísimos amigos. Usaba palabras rústicas y toscas. 459 Apologie. 403. 457 Apologie. 18. ¿es que no habéis advertido446 en lo anterior que cuando Platón imagina el amor pinta enteramente la figura de Sócrates447. tan tranquilo que. seco y pálido448. Y también que Sócrates andaba seguro y sin miedo. II. 460 Diógenes Laercio. Era. Que anda descalzo. 455 Diógenes Laercio. Problemata.

Sócrates. ya que. Alcibíades dice que Sócrates le acechaba siempre465. Aristófanes el cómico y también sus acusadores llamaron a Sócrates sofista. Facundo.. después del amor mismo. Y aunque usase palabras vulgares. 467 Protágoras. alentaba a los adolescentes. 472 Aristófanes. 468 Teages. encontraba argumentos casi iguales tanto a favor como en contra. De qué modo amaba Sócrates. Amigo de la prudencia. 80. refutaba de muchos modos a los sofistas. muy vivo462. así. Por todo esto. igualmente alabamos a todos aquéllos que aman de manera semejante. dijo Sócrates.. Porque tenía la misma capacidad para persuadir y disuadir472. Que Sócrates solía cazar la forma divina a partir de la forma del cuerpo. Durante toda la vida filosofando. 215bc. 21d. En su defensa ante los jueces dijo a los jueces que si le absolvieran con la condición de que nunca más filosofara. Acecha a los buenos y bellos. hechicero y sofista. estaba perdido. preferiría morir a dejar de filosofar469. 213c. 128d-129a. conmovía los espíritus de los oyentes más que Temístocles. 222b. se ha de alabar a Sócrates como muy semejante al amor474 y como el amante más verdadero. 465 Id. mago. que yo no ignoro mi ignorancia mientras que los otros la ignoran absolutamente473. 463 462 .. Además. aquí las habéis escuchado. 272c. Y. 89e. 215e. Seducido por el amor de aquéllos que parecían dotados de un carácter honesto. se ha dicho suficientemente más arriba. Tusc. 473 Apolog. bajo el impulso de su fuerza oratoria. IV-37. Muchas veces al hablar. 466 Id. según dice Alcibíades en el Banquete. En medio entre la sabiduría y la ignorancia. 474 «vero cultore di questo Dio». como indican los diálogos de Platón. 29d. Pues fue de tanta prudencia y tan perspicaz en sus predicciones que cualquiera que obraba contra su consejo. y claramente se muestran en las palabras de Platón por boca de Alcibíades. 471 Hippias mayor. 464 Symp. 242bc. 304a. 469 Apolog.había considerado Zopiro el fisonomista. Ingenioso. lo puede saber cualquiera que se acuerde de la doctrina de Diótima. instruía a los hombres modestos. Alcibíades dice que era seducido por las palabras socráticas más que por las melodías de los excelentes músicos Marsias y Olimpo470.. Y que tenía un demonio familiar471 lo testimonian sus amigos y sus acusadores.. aunque ignorase las cosas mismas.. Apolog. Aunque todos los hombres sean ignorantes. Alcibíades ha considerado que. conocía sin embargo su ignorancia. lo cual lo narra Platón en el Teages468. Pericles y todos los otros oradores464. Al disputar. 114 s. «strapparsi i peli della barba». 31d-40ab. Cazador hábil y sagaz. Eutidemo. [197] Encantador. Cicerón. Cuáles son las alabanzas de Sócrates. solía agitar las manos y tirarse de los cabellos463. Sócrates los cautivaba con sus razones para el estudio de la filosofía466. yo me diferencio de los demás en esto. estaba en el medio entre la sabiduría y la ignorancia. de tal modo que al alabar a éste. 470 Symp. Phaidr.. y Platón lo testimonia en el Protágoras467.

En la enfermedad de la locura el hombre es arrastrado más allá de la figura humana. la propia generación se basa en el calor y la humedad. Pues cuando aquellos humores se retienen en el corazón. A la primera la llama locura. Pero ¿por qué decimos que es caliente y dulce? Porque la vida y el principio del vivir. Estas tres clases de locura se producen por un defecto del cerebro. y otras por la bilis negra. clara. que es una especie de locura Pero me preguntará quizá alguno en qué es ventajoso este amor socrático al género humano. sequedad y frialdad. la sangre en el adolescente es sutil. prometen maravillas de sí mismos y se regocijan locamente cantando y saltan de gozo. cuando se han disuelto las partes más sutiles. Aquéllos que están oprimidos por la bilis negra. 256a. Os lo diré. [199] están siempre desolados476.[198] CAPITULO III Del amor bestial. es caliente y dulce. y de hombre se convierte casi en bestia. porque es nueva. se lanzan contra los que se encuentran y se golpean a sí mismos y a otros. Aquéllos que padecen la sangre recalentada. es clara. caliente y dulce. gritan fuerte. om. o sea. retomándolo de un poco más arriba. y el semen. «sempre melancolici» ver De vita. por qué es digno de tantas alabanzas y en qué perjudica al contrario. la otra del corazón. I. Pues lo dulce nace de la mezcla de lo 475 476 Phaidr. se hace más espesa y por esto se hace más oscura. caliente y dulce. Porque es sutil. es caliente y húmedo. a veces por sangre recalentada. [200] CAPITULO IV Es propia del amor vulgar una especie de fascinación Y vosotros ahora poned atención con los oídos y la mente a lo que voy a decir. Esta naturaleza está llena de fuerza en la infancia y en la adolescencia. La sangre en la adolescencia es sutil. 477 «prima viventium genitura». Pero consideramos que esta locura se produce por una enfermedad del corazón. gracias a esta discusión. Pero en las edades siguientes poco a poco se va trocando en las cualidades contrarias. El cerebro está ocupado a veces por un exceso de bilis demasiado caliente. Pues con la edad. a la segunda furor divino. aunque no sean injuriados por ninguno. la otra de Dios. clara. nosotros también emplearemos el nombre de amor para estas enfermedades. A éstas se atribuye falsamente el muy sagrado nombre de amor. Dos son las clases de locura. por la que se afligen los que aman perdidamente. Aquéllos que son atormentados por la bilis recalentada. prorrumpen sin contenerse en risas excesivas y hacen alarde en contra de las costumbres de todos. se irritan violentamente. Una nace de la imperfección del cerebro.. Por esto. porque es caliente y húmeda parece que es dulce. y se imaginan unos sueños que les asustan en el presente y les hacen temer el futuro. Nuestro Platón define en el Fedro475 el furor como una alienación de la mente. Y por esto los hombres se vuelven locos. es puro y transparente. Pero para que no parezca que quizá sabemos demasiado en contra de la opinión de muchos. Op. Aquello que es ligero y poco denso. y no a la locura. Estima que una proviene de enfermedades humanas. . por esto se dice que está en relación con un defecto del cerebro. Pero cuando oprimen la cabeza a la demencia. 1364. y al contrario. que es el primer nacimiento de los vivientes477. E indica dos géneros de alienaciones. dan origen a la angustia y la inquietud.

vuelve a ser saliva. por la igualdad y suavidad lo conserva sin fragmentarlo. y dirigido con atención hacia alguno. . porque no permanece en la superficie de tal materia. pero sólo por un momento. Y además sucede que si uno oprime con el dedo de una cierta manera el ángulo del ojo479. pero al hacerse más densa en la superficie del espejo. Porque al ser el espíritu (spiritus) ligerísimo. che si chiama spirito. agitando la sangre próxima a él en su movimiento eterno. om. porque el espíritu (spiritus). cuando con la boca exhalamos con insistencia sobre un vidrio. sobre todo a través de los ojos. los más nítidos. Creo que esto tiene su origen aquí. También se cuenta que Tiberio481 tenía los ojos muy grandes y. 459. el espejo por su dureza fija el espíritu (spiritus) en la superficie. ¿Qué tiene de sorprendente entonces si el ojo abierto. que es vapor de sangre. 482 Aristóteles. así también manda fuera rayos semejantes a sí por los ojos. Augusto. 480 Cayo Suetonio. y en cuanto despertaban del sueño. así el corazón de nuestro cuerpo. desde él extiende los espíritus (spiritus) a todo el cuerpo. por cuyo contagio enferma el ojo del que mira. y su luz resplandece más copiosamente por los ojos. Por otra parte. ladrillos u otras semejantes483.caliente y lo húmedo. 479 «cioè la lagrimatoria». por pequeña que sea. como a través de ventanas de vidrio. como piedras. durante la menstruación. Cuando esto ocurre en una materia menos compacta. nos lo prueban muchos animales que ven en la noche. Y a través de aquéllos difunde las chispas de luz de los rayos a cada miembro. Si en una materia densa. y junto con éstas. Porque la exhalación que se escapa de la saliva. De donde se muestra también que el rayo se extiende hacia el que le sale al encuentro. entre todas las partes del cuerpo. parece que es una sangre tan ligera que escapa a los ojos. pero rugosa. nascendo del sangue è tale quale è il sangue». que 478 «ma si come questo sapore di sangue. por su frialdad condensa en pequeñas gotas el ligerísimo vapor de aquél. De insomniis II. 483 «similia». y este vapor la sangre. Pues como los espíritus (spiritus) se generan de la sangre más pura por el calor del corazón478 en nosotros son siempre semejantes al hu-[201]-mor de la sangre. claros. por su brillo. y junto con el rayo fluye un vapor de sangre corrupta. Se dice también que el divino Augusto480 tenía los ojos tan claros y brillantes que cuando miraba fijamente a alguno le obligaba a bajar los ojos. Y que en los ojos y en el cerebro hay alguna luz. se hace claramente perceptible. como el sol que es el corazón del mundo expande en su curso la luz y por la luz difunde sus virtudes a las regiones inferiores. porque los ojos son transparentes y.. lanza a los ojos del que está cerca las flechas de sus rayos. y después enrojecían. por la desigualdad de tal cuerpo se fragmenta y dispersa. lo que es asombroso. 68. condensada ya en esta materia. Vitae Caesarum. parece que se ve dentro del ojo un círculo luminoso. no se ve. que el rayo que es lanzado por los ojos lleva consigo el vapor seco del espíritu (spiritus). ¿Por qué digo todo esto? Para que entendáis que en aquella edad los espíritus (spiritus) son sutiles. Y también. Por la misma razón. a menudo con su mirada manchan un espejo con gotas de sangre. Sin embargo. Pero al igual que este vapor de los espíritus (spiritus) nace de la sangre. favorece y aumenta el rayo del mismo espíritu (spiritus). lo podemos entender porque los ojos enfermos y rojos comunican por la emisión de su rayo la misma enfermedad a los ojos del que [202] los mira de cerca. como si hubiera mirado al sol. sino que penetra. bañamos la superficie de éste con un ligerísimo rocío de saliva. como tela o madera. fácilmente asciende a las partes más elevadas del cuerpo. calientes y dulces. cuyos ojos resplandecen en las tinieblas. que veían en la noche y en las tinieblas. Tiberio. 79. Aristóteles482 escribe que las mujeres. 481 Id.

a menos que a causa de su infancia sea muy tierno. tan perniciosamente? Esto no parecerá asombroso. quizá. que llamamos espíritu (spiritus)? De aquí la flecha envenenada traspasa los ojos y como es lanzada por el corazón del que hiere. El contagio del amor se produce fácilmente y llega a ser la peste más grave de todas. el platónico Apuleyo484: «Toda la causa. fascina a un chiquillo. X. porque el corazón reclama su humor. la lepra. que es ajena a la naturaleza del herido. encienden en mis entrañas un vivísimo fuego. Lisias sigue a Fedro. ante vuestros ojos a Fedro de Mirrinonte y a Lisias. Lisias! Fedro sigue a Lisias. Lisias se queda con la boca abierta ante el rostro de Fedro.. generado en el corazón de Fedro. Pero Lisias sigue con más ardor a Fedro. [205] CAPITULO V Cuán fácilmente somos envueltos por el amor en sus redes Pero dirá. y también. al mismo tiempo mi propio remedio y mi única salud. se enferma. Y por esto es una fascinación ligera. pero él no atrae a la piedra. Y envenenada la sangre. la sarna. Porque tus ojos que han penetrado a través de los míos hasta el fondo de mi corazón.. El río tiene más necesidad de la fuente. así Lisias sigue a Fedro más que Fedro a Lisias. la tisis. esta sangre de Fedro está ya en el corazón de Lisias. envenena la sangre propia de éste. Y con estos destellos transmite a la vez su espíritu (spiritus). es atraído hacia esta piedra. como su propia morada. así como el hierro. Pero es gravísima aquélla por la que el más joven hiere el corazón del más viejo. Ten. sutil. Por tanto. alguno. como hemos dicho más arriba. uno y otro prorrumpen en gri-[204]-tos. La de un adolescente fascina a uno más viejo. eres tú. conmueve muy poco el corazón. de modo que. al instante se dirige al corazón de Lisias. il raggio. Poned. A partir de aquí. por cuya dureza se hace más denso. dice. cosa asombrosa.son el vehículo del espíritu (spiritus). si consideráis otras enfermedades que se originan por contagio como el prurito. cuatro cualidades. Lisias dice a Fedro: ¡Corazón mío. misericordia del que perece por tu causa». un espíritu (spiritus) tan leve. amigos míos. apenas toca en el chiquillo el dorso del corazón. . Fedro. Este vapor. Es claro.. Porque este vapor espiritual y esta sangre introducidos por el adolescente en el hombre más viejo tiene. Esta sangre extraña. busca el pecho del hombre herido. mi sangre. ¿puede un rayo tan ligero. [203] hiere su corazón y se condensa en su más duro dorso. porque ha recibido la cualidad del imán. Y porque el humor del más viejo es frío y más lento. caliente y dulce. el orador. y el origen de mi dolor presente. que la fuente del riachuelo. De aquí nace una fascinación doble. La mirada de un viejo repugnante y la de una mujer durante la menstruación. una cantidad tan pequeña de sangre de Fedro. y los 484 485 Apuleyo. El rayo485 de Fedro se une fácilmente con el rayo de Lisias y el espíritu (spiritus) de uno se junta fácilmente con el espíritu (spiritus) del otro. e incapacitado para transmitirlo.». Fedro dirige las centellas de sus ojos a los ojos de Lisias. os ruego. cautivado por el amor de éste. 3. tan fuerte. corromper a Lisias entero tan rápidamente. Esto es de lo que se lamenta. y de nuevo vuelve a su anterior estado. la disentería. pues el corazón sin una mínima partícula de su humor vive más fácilmente que el humor sin el corazón propio. queridísimas entrañas! Fedro dice a Lisias: ¡Mi espíritu (spiritus). y se convierte en sangre. entonces. Metamorph. extiende el vapor sanguíneo. porque el humor sanguíneo reclama su propio vaso y su propia sede. «In questo reciproco riscontro d'occhi. en la sangre de Fedro. la oftalmía y la peste. Porque es claro concuerda perfectamente con la claridad de los ojos y de los espíritus (spiritus) en el viejo. la pleuresía.

ya porque todo el calor no ha sido aún apagado y el movimiento interior no ha terminado. volan-[207]-do hasta Héctor. y a causa de este cambio. Porque es sutil. 16. 487 486 . IV. pues la sangre puede en cierto modo fluir en dirección al enemigo. Porque es caliente. de la misma manera que la sangre del que ha sido asesinado con una espada cae sobre el homicida. De modo semejante Lucrecio insinúa que la sangre del hombre que es herido por amor se precipita hacia aquél que lo hizo. aunque el decirlo parezca absurdo490. ésta lanza sangre hacia él. Y súbitamente se enciende su ira por la venganza e inflama la sangre que al instante se dirige hacia la herida. Y porque éstos son ligeros. el humor rojo lo cubre. Por el placer. Patroclo mira a Héctor cuando éste lo hiere. 1047-51. Pero ¿quién podría Lucrecio. no le permite reposar en sí mismo. Una atrae. a causa de la claridad y la dulzura de este vapor y esta sangre487. acercándose al cadáver. la otra calma. vuela velozmente al corazón. tanto para proteger como para vengarse. De donde su pensamiento juzga que debe vengarse. conforta las entrañas de alguna manera. mira la herida. pasan dentro de él. Si buscáis la razón de este prodigio. y por su calor se mantienen un cierto tiempo. Por esto sucede que es absorbido por ellos con avidez. Texto original. 1059-60. 489 «un efetto strano». 331. rerum. a la que sucedió una inquietud fría»486. Al mismo lugar corren los espíritus (spiritus). Esto lo insinúa Lucrecio así488: El cuerpo nos dirige a aquello donde la mente es herida por el amor pues todos comúnmente caen sobre la herida y la sangre brota hacia aquella parte donde fuimos golpeados y si el enemigo está próximo. Héctor hiere y mata a Patroclo. «Per l'Amore della chiarezza e della dolcezza. después que se ha cambiado a la naturaleza de una sangre juvenil. por así decirlo. En estos versos Lucrecio quiere decir que la sangre del hombre herido por el rayo de los ojos cae sobre el que lo ha herido. éste quita al hombre lo que es suyo y lo cambia a la naturaleza del otro. IV. Si al mismo tiempo Héctor. Sucede también que este enfermo es afectado a la vez por el placer y el dolor. ya porque poco antes estaba irritado contra él e incluso porque la sangre reclama sus espíritus (spiritus) y también los espíritus (spiritus) atraen a su sangre. [206] Además. las nutre y deleita. unas siete horas. muy castos amigos. os la diré. Aquella divide y desgarra las entrañas. Y nosotros lo confirmamos plenamente. porque es dulce. De natur. apetece necesariamente el cuerpo del más joven. 488 Lucrecio. De aquí resulta que toda la sangre del hombre. y para que el humor de la sangre nueva penetre en sus venas igualmente nuevas y tiernas. dolcezza si quello vapore di sangue». [208] CAPITULO VI Acerca de un efecto asombroso del amor vulgar ¿Os diré ahora.acaricia y los seduce. lo que sigue489. Por el dolor. Esto lo trató Lucrecio así: «De aquí ella destiló primero en tu corazón la gota de la dulzura de Venus. para habitar en sus venas. actúa con más vehemencia e impulsa y corrompe con más fuerza la sangre del más viejo y la convierte a su misma naturaleza. o mejor lo omitiré? Lo diré. a causa de su sutilidad y del calor. sino que lo atrae siempre hacia aquél que le ha envenenado. pues la materia lo requiere. y de éste se esparce fácilmente por las venas y las arterias a todo el cuerpo.

«Hinc multa inter se turpissime facere compelluntur». y la que cesa en dos. todo el cuerpo puede dar o recibir el de otros.. o los vasos más jóvenes alcancen el humor más joven. om. en el humor de la bilis negra. confían en que. om.. 494 «nasce sempre il pensiero fisso e profondo». Lucrecio. pues a esta sangre acompaña siempre una idea fija494. el más infeliz de todos los amantes. 1052-56-1108-14. como el semen corre por todo el cuerpo. de la que se dice que amó más allá del sentimiento humano a su marido. [211] CAPITULO VIII Cómo el amante se hace semejante al amado Por esto. es el objeto de esa lucha: tanta pasión ponen en apretar los lazos de Venus cuando sus miembros se licuan. es que este ardor carece de reposo. [210] CAPITULO VII El amor vulgar es una perturbación de la sangre La prueba de que esta pasión está en la sangre. 491 490 . IV.. que ninguno de vosotros se asombre si oye que un amante ha concebido en su cuerpo una imagen o figura495 del amado. para que o bien el humor nuevo encuentre vasos nuevos.. Y que los amantes desean recibir en sí al amado todo entero. pasmados de voluptuosidad. Con razón ponemos. om. rey de Caria. la que cesa en seis horas. arde por unirse estrechamente a él y lanzarle en el cuerpo el humor que brota del suyo. en la bilis. 495 «vel figuram». pues. Porque eso es lo que por momentos parecen querer ha-[209]-cer. lo bebió493. X. que redujo su cuerpo muerto a polvo y. las mujeres en cinta piensan vehementemente en el vino que desean con avidez. ya que nada pueden arrebatar al cuerpo que abrazan ni penetrarlo y fundirse enteros con él. ya le sean lanzados por un muchacho a los miembros femeninos. los dientes apretados contra su boca: vanos esfuerzos. 18. Tiende hacia quien lo hiere. y los físicos establecen esta fiebre continua en la sangre. disuelto en agua. ya por una mujer que arroja amor con todo su cuerpo. El filósofo epicúreo Lucrecio. 493 Aulo Gelio. Este pensamiento vehemente conmueve los espíritus (spiritus) interiores y pinta en ellos la imagen de la cosa pensada.» Estas son las palabras del epicúreo Lucrecio492. Oprimen ávidamente el cuerpo de su amante. mujer de Mausolo. Noct.hablar de lo deshonesto honestamente? El cambio de un hombre viejo que tiende a la semejanza del más joven es tan grande que se afana en trasplantar todo su cuerpo en aquél y en trasladar todo el de aquél a sí. Att. Esto les obliga a cometer entre ellos actos muy deshonestos491. o sea. por la sola eyaculación o fluido de aquél. en la sangre melancólica. A menudo. mezclan su saliva a la suya. entonces. sintió en sí mismo esto: «Así ocurre con el hombre herido por los dardos del amor. como oísteis en el discurso de Sócrates. respiran su aliento. la fiebre del amor en la sangre. 492 «versus». «cosa disonesta». lo demostró Artemisa. en la pituita. la que cesa en un día.

por el contrario. un sanguíneo somete a un colérico. che non sappia che uno amante appetisse più ardentemente la persona amata. Cuando el sanguíneo se une a un melancólico. o al revés. y algo coléricos. p. Además. los deseos o los gestos? [213] CAPITULO IX Por quiénes principalmente somos seducidos Preguntará quizá alguno por quiénes principalmente y de qué modo son seducidos los amantes. Cfr. o cuando la Luna estaba aspectada por Venus. y no muy desgraciado. Ahora bien. se necesita todo esto para lanzar aquellas flechas que justamente hieren el corazón. y piensa en él con más fuerza y más firmeza496. Y los hombres tanto más fácilmente en cuanto que son más semejantes a los hombres que las mujeres. Cuando. y especialmente si viven castos y no han manchado la serenidad de su rostro por el coito que consume la savia clara de los humores499. Cierto es que la semejanza del temperamento crea una reciprocidad de benevolencia entre ellos. 498 «nella qual cosa si appiccano le reti di Cupidine». Cuando un sanguíneo somete a un sanguíneo. en los que domina la bilis negra. Cuando el colérico somete al colérico. el yugo es leve y el vínculo suave. porque todos los miembros del cuerpo cada día se secan y reverdecen. sean pintados por el propio pensamiento en el espíritu (spiritus) y al instante reproducidos por el espíritu (spiritus) en la sangre? Especialmente cuando en las venas de Lisias ya se ha generado la delicadísima sangre de Fedro. la suavidad de este humor da esperanza y confianza al amante. ya que la seducción se basa en las cosas amatorias498. y más fácilmente aquéllas que muestran un carácter masculino497. Porque la dulzura de la sangre templa la 496 «Or chi è si poco pratico. de aquella mezcla del humor suave y el agrio nace una cierta alternancia de ira y de complacencia. de placer y dolor. no son seducidos ja-[214]-más. pero después jamás pueden liberarse. y que tienen los ojos grandes. IV 7 y V 8. el nudo es perpetuo. che la donna gravide il vino?». son seducidos con dificultad. Los flemáticos. de modo que fácilmente puede reflejarse el rostro de Fedro en su propia sangre. los melancólicos. Chastel. pero el fogoso humor de la cólera los perturba por su frecuente irascibilidad.Estos agitan igualmente la sangre y reproducen en la tiernísima materia del feto la imagen del vino. Pues. Die Kultur der Renaissance in Italien. ¿te asombrarás si la sangre pintada con cierta similitud la reproduce en los miembros de modo que Lisias finalmente parece que llega a ser semejante a Fedro en algo. más caliente y más sutil. un amante desea más ardientemente su placer que las mujeres encinta el vino. Las mujeres conquistan fácilmente a los hombres. J. como hemos dicho más arriba. . 297. en los que domina la pituita. Pero. los miembros por la sangre que corre por los arroyuelos de las venas. Además. entonces. Burckhardt. 497 El «virago» ejerció una magia especial en el período del Renacimiento. o los rasgos. en el color. y también aquéllos que están dotados del mismo temperamento. la sumisión es intolerable. y tienen la sangre y el espíritu (spiritus) más claro. Y de los varones más rápidamente fascinan a los hombres o a las mujeres sobre todo aquéllos que son sanguíneos. caen más fácilmente en las redes los que han nacido cuando Venus estaba en Leo. porque el temperamento semejante produce amor recíproco. y cómo se liberan. Art et humanisme. fijos y grabados en el corazón del amante. azules y espléndidos. Se restablecen. 499 «il corpo fusco diventa». Por tanto. ¿Quién se asombrará entonces de que los rasgos del rostro del amado. de la misma manera paulatinamente se restablece. después de tomar absorbiendo el jugo del alimento. resulta que de día en día el cuerpo de cada hombre [212] que poco a poco se ha desecado.

Pero sólo hiere el encuentro de los ojos al que se detiene. Hero y Leandro. Queda que brevemente mostremos de qué modo nos podemos librar. Dido murió en una hoguera que ella misma encendió cuando Eneas la dejó. unen sus luces y. En cuanto al amor moderado. es la peste más perniciosa de todas. Quien está formado del modo contrario invita más a una moderada benevolencia que al ardor. La cólera induce a la irascibilidad y va a parar en ira. por la naturaleza. Virgilio. La solución es doble: una. 500 . si añadimos que los mortales son fascinados sobre todo cuando al mirarse con mucha frecuencia. por el cuidado502. sino que también concurren la armonía y el encuentro de todas las partes. dirigiendo su mirada fijamente a la mirada de los otros. a la tristeza y a las lamentaciones eternas. [215] CAPITULO X De qué modo los amantes son fascinados Del modo en que los amantes son fascinados nos parece que ya dijimos bastante anteriormente. No menos conveniente es su desaparición por el debido cuidado. y a menudo el fin del amor de aquéllos es el mismo que el de Filis. el adolescente flemático o melancólico. sino a todas las demás. no solamente el ojo es la causa. obliga a los que le miran a perder la cabeza por la razón antes dicha. Pero cuando el colérico seduce al melancólico. a causa de la densidad de la sangre y los espíritus (spiritus) no conquista a ninguno. Igualmente. La armonía de los otros miembros. 503 «agonia». La natural es aquella que cumple su obra con el tiempo. Porque tal composición invita al que mira desde lejos a acercarse. Eneida. cesa el picor y desaparecen las horribles manchas de la piel. Purificada la sangre y dulcificada la flema. no parece tener en este tipo de enfermedad la fuerza de la causa sino un impulso ocasional. que es partícipe de la divinidad. 502 «l'altro è dell'arte». IV 474 s. Y después retiene mucho tiempo al que mira de cerca en su propia observación. provocada en las entrañas por la fascinación. puesto que en tanto que dura comprime con una carga pesada el corazón. Ciertamente. como dice Museo501. El humor agudísimo del más joven penetra por todas partes en las entrañas del más viejo. 94. desgraciados. [216] CAPITULO XI Del modo de librarse del amor vulgar Hasta aquí hemos tratado de qué modo y por quiénes somos seducidos. aparte de los ojos. La melancolía. Hay una llama suave en las entrañas y el infeliz amante arde. y del que se trata sobre todo en este banquete. el ojo es toda la causa y el origen de esta enfermedad. o la acidez de la pituita en los miembros. Porque el prurito en la piel dura tanto cuanto dura el poso de sangre corrompida en las venas. Por otra parte. foFilis se convirtió en un almendro después de que su hombre se ausentó mucho tiempo. se impregnan de un largo amor. la inquietud503 de los amantes dura necesariamente tanto tiempo cuanto dura la perturbación de la sangre. La desaparición repentina o la fricción se consideran muy peligrosas. 501 Museo. Didón y el filósofo Lucrecio500. aunque en los otros miembros no esté bien formado. Y ésta no sólo concierne a esta enfermedad.amargura de la melancolía. De modo que si alguno tiene los ojos muy brillantes. otra.

para que evacuada la sangre vieja entre una sangre nueva y un espíritu nuevo. Y si hay algún defecto en el espíritu o en el cuerpo de aquél. Lucrecio también aconsejó practicar la unión carnal509. Y sobre todo tener cuidado de que nuestros ojos no se encuentren con los ojos del amado. lo demuestran Lisias tebano y Sócrates en el Fedro de Platón511. [218] CAPITULO XII Cuán nocivo es el amor vulgar Pero para que no enloquezcamos hablando mucho tiempo de esta locura. afligidos primero por el incendio de la bilis. chiaro lo sente. che. Se debe interrumpir las costumbres. Pues el hombre por este furor llega a convertirse en una bestia. y de las venas a los miembros. en los melancólicos. y aplicar el espíritu a muchas. rerum. variadas y pesadas tareas. Cuán pestilente es este falso amor tanto para los amados como para los amantes. Cuando tal perturbación es suprimida. es una especie de locura. «l'affano degli stolti amanti». 508 «quelli nutrimenti e cattovari». 507 «non sudando». Se debe sacar sangre a menudo. 506 «chiaro e odorifero». por encima de todas.menta la aflicción en las venas504 y con llamas ciegas quema los miembros. De nat. larguísimo. hemos de guardarnos de intentar arrancar o amputar las cosas que no están todavía maduras y de correr el riesgo de cortar aquello que podemos disolver sin peligro.». 505 504 . Platón. 231a-234e-238d-241d. también la práctica de una técnica muy escrupulosa. Este mal dura también muchísimo tiempo en aquéllos en cuyo nacimiento Venus se encontraba en la casa de Saturno o bajo el aspecto de Saturno y la Luna. Virgilio. ignoran a dónde se precipitan. IV. Tomar vino claro506. Se debe añadir a esta purificación natural.. IV 2: «Vulnus alit venis et caeco carpitur igni». por el cual todos los poros se abren y se produce la purificación. como ciegos.. o por mejor decir. después por la quemadura de la bilis negra se lanzan en el furor y en el fuego y. e incluso de vez en cuando embriagarse. Eneida. mientras dura el amor. Estos. ese tiempo es amarguísimo. En primer lugar. Estas cosas508. Además. son enormemente útiles. si fueron subyugados en el momento en que Saturno era retrógrado o estaba en conjunción con Marte o en oposición al Sol. 510 «tra le spezie della pazzia.. cesan las inquietudes de los aman-[217]-tes..». que los físicos aplican para proteger el corazón y alimentar el cerebro. 1063-66. 509 Lucrecio. Ma che può essere peggio che questo. Es importante hacer frecuentemente ejercicios hasta el sudor507. sobre todo si cayeron en las redes bajo el influjo de Saturno. concluyamos brevemente. 511 «e chiunque così ama. de los dementes505. Phaidros. Ya que pasa del corazón a las venas. Esto requiere en todos un largo período de tiempo. la più strana è. evocarlo detenidamente en el espíritu. La inquietud ansiosa510 por la que son atormentados los amantes vulgares día y noche.

515 Cfr. La mente angélica es una [220] cierta multitud de ideas. III. III 4. En tanto que atiende a la materia. cuando se aleja de la pureza con la que ha nacido. recibidas por los sentidos. en un acto estable. Nuestra alma contempla todas estas cosas517. 2. habiendo en todo el orden de las cosas seis grados. e gli quattro spezie di furori divini». sus capacidades y operaciones. Pero no sólo une las partes del alma entre ellas.[219] CAPITULO XIII512 Cuán útil es el amor divino. Theol. que une toda su esencia. El furor divino es una cierta iluminación del alma racional por la que Dios hace volver514 de las regiones inferiores a las superiores al alma. la opinión y la naturaleza. Op. La naturaleza. Pues. y de la eternidad al tiempo.. Ficino se orienta en el Comentario al Fedro de Hermias. La opinión que hay bajo la razón es una multitud de imágenes desordenada y móvil. 104. Según Sheppard. Por éstas desciende. entonces. abrazando demasiado el cuerpo. por medio del cual une la materia. 8. puesto que el alma en la que está la opinión es una sola sustancia que no ocupa lugar alguno. Ella desciende. la mente..1. usa la naturaleza como instrumento. Los caps. adquiere una cierta unidad. 225 s. que viene del alma. El Uno mismo es el fin y la medida de todas las cosas. del Ion. y sus contrarios. como las líneas del círculo derivan y tienden al centro. sujeta al movimiento. y el ínfimo es el cuerpo. I 2. y lo convierte en dios. y por éstas asciende. La razón del alma es una multitud de nociones y de razonamientos. Plotino. Para las siguientes hipóstasis. . Theol. tiene condiciones semejantes. pero está difundida por los diferentes puntos del cuerpo. y acerca de sus cuatro especies Por el contrario513. Op. Ver Kristeller. 1281-1282. cfr. exenta de confusión y multiplicidad. a la eterna multitud. 512 De lo amore. y a éstas con el alma entera. 513 «Infino a qui sia detto della spezie del furore.. reflexiona gracias a la opinión sobre las formas particulares y las imágenes de las cosas móviles. el cuerpo es una multitud indeterminada de partes y de accidentes516. VI 2. contempla las ideas de todas las cosas por la mente. La caída del alma desde el Uno en sí mismo515. con este capítulo: I 2. 88 s. 119 s. 1972. también Allen. la capacidad de nutrir. e igualmente la complexión animal. que ha descendido de las superiores a las inferiores. II 3. Plat. principio de todas las cosas. che da malattia procede. Por el contrario. VI 15. y los intermedios son los cuatro ya mencionados. 8. pero unida por una sustancia y un punto. Pues. om. 516 Cfr. En tanto que mira los cuerpos. en tanto que es producida por el Uno en sí. y una sustancia dividida en momentos y puntos.» 514 «senza dubbio». a los cuerpos. la mueve y la [221] forma. que es el principio de todas las cosas. En tanto que resplandece por el rayo de la mente divina. e quanto è utile. De aquí proceden las generaciones y los crecimientos. que está sobre la eternidad. ma quella spezie di furore la quale Dio ci ispira. el furor divino eleva al hombre por encima de su naturaleza. Op. Veis. En tanto que se mira a sí misma. 4-5 y VI 3.. se realiza a través de cuatro grados. y del tiempo al lugar y a la materia. 79 s. considera las razones universales de las cosas y pasa razonando de los principios a las conclusiones. XIII y XIV son casi idénticos al Comm. la razón. 517 Sobre la función intermedia del alma. es necesario que todo el que pase del primero hasta el último descienda por los cuatro intermedios.. y todo lo que hay en el alma deriva y tiende a esta unidad. Angel. Plotino. móvil pero ordenada. pero es estable y eterna. o sea.. digo. que el alma desciende de aquella unidad divina. de los cuales el más elevado es ese Uno mismo. Plat. Hermias. sino incluso une toda el alma al Uno mismo que es la causa de todas las cosas.

modera lo desacorde y disonante. a la unidad del alma. Las cuatro artes del furor también en Leonardo Bruni (ver A. Cuatro. y 1374 s. Atribuye al espíritu dos alas. y pensamos que de éstas una es la búsqueda por la que la mente tiende continuamente hacia la verdad. om. por el que nuestra voluntad siempre es provocada. Op. 1364 s. el cuarto. por el amor. el misterio de Dionisos. y con [223] la suavidad armónica calma aquéllas que están turbadas. que reduce la mente a la unidad misma. una entrada en el Comm. Y donde la consideración procede del alma. 521 Platón. In Platonis Phaedrum Scholia (ed. 927. carro. que está por encima de la esencia y de todo. y ya el espíritu de muchos se ha hecho un todo que es uno. sólo queda que se reduzca a aquel Uno que está sobre la esencia. Charioteer. Ciertamente. Comm. Esto lo hace Apolo por la profecía. VI. después que el alma se ha hecho una. se ha dispersado en varias operaciones e incumbe a la multitud infinita de las cosas corporales. 220-225. Buck. Aquéllas son afectadas por la indolencia. puesto que cada una de las partes del espíritu es reducida a una sola mente. en Op. es necesario que por cuatro ascienda. Tübingen. el amor de Venus. 1368 y 1375 s. . la adivinación. en un todo por encima de las partes. Pues cuando el alma se eleva por encima de la mente a la unidad misma519. 830. el tercero. Couvreur). si él no se hace uno. como indica su definición. Ep. 519 «all'unità della mente». el segundo. El furor divino es aquél que nos eleva a las cosas superiores. Se añade entonces el misterio que concierne a Baco. que es la parte más importante del alma. Platón en el Fedro521 llama a la mente. en primer lugar hace falta el furor poético. El segundo convierte las cosas moderadas desde sus partes en un todo. éstas por la confusión. esto es. Estas partes del alma pier518 Este capítulo se encuentra en Allen. entonces. Por esto sus partes superiores se adormecen y las inferiores dominan a las otras. porque ha caído en el cuerpo. Sobre la locura de los dioses. esto es. Hermias. y finalmente por la concordancia de diversas cosas elimina la discordia disonante y modera las diversas partes del espíritu. y Comm. por el deseo de la belleza divina y por el entusiasmo del bien. dirige la atención de todas las partes hacia la mente. al Ion. in Op. entonces. Op. El primer furor. 84. comen-[224]-zando de ella a ella retorna. Por tanto. el furor de los misterios. porque su movimiento. Phaidros. Ep. en suma. la adivinación de Apolo. al alma regresa. 612-615. I. Porque en el espíritu queda todavía la multitud. 246b. por la que Dios es venerado. 104. Y esto no es aún suficiente. cabeza del auriga. Op. unidad que hay en la naturaleza misma y esencia del alma. 522 «dum sui ipsius naturam animadvertit». con traducción inglesa. a la fantasía confusa y el apetito de los sentidos. Pero se ha hecho múltiple. cfr. 1282. entregada a las cosas divinas en el alma humana. todo el espíritu está lleno de discordia y disonancia. y todo el culto divino. el caballo malo. Hace falta además el tercer furor. Hermias. el afecto del amor. 885). que por sacrificios y purificaciones. reflexionando sobre su naturaleza522. a la razón y la opinión que habla de las cosas naturales. p.. el furor poético.. digo. 244 s. por así decir circular. Op. presagia las cosas futuras. y la otra el deseo del bien. Ep. 520 «questo gran dono. auriga. Finalmente. ci dà». XI.[222] CAPITULO XIV Por qué grados los furores divinos elevan el alma Puesto que desciende por cuatro grados518. son las especies del furor divino: el primero. De aquí en adelante. La poesía procede de las Musas. el espíritu no puede volver a esta unidad. Phaidros. El cuarto. 1952. El tercero. Y llama a la naturaleza del alma toda entera. Italianische Dichtungslehren von Mittelalter bis zum Ausgang der Renaissance. que con los tonos musicales despierta las partes que duermen. el caballo bueno. conduce al Uno. Dios520. cfr. Y. Sheppard. con las cuales vuela a lo sublime. Esto lo cumple la Venus celeste.

den su orden, cuando se confunden por la confusión del cuerpo. Así, el primer furor distingue el caballo bueno, o sea, la razón y la opinión, del caballo malo, o sea, de la fantasía confusa y del apetito de los sentidos. El segundo somete el caballo malo al bueno, y el bueno al auriga, o sea, a la mente. El tercero dirige al auriga hacia su cabeza, o sea, a la unidad, la cual es la cima de la mente. El último vuelve la cabeza del auriga hacia la cabeza de todas las cosas. Allí el auriga es feliz, y ante el pesebre, o sea, ante la belleza divina, deteniendo los caballos, o sea, acomodando todas las partes del alma a él, les ofrece ambrosía y además néctar para beber, esto es, la visión de la belleza divina y, mediante la visión, la alegría. Estas son los resultados de los cuatro furores; de los que trata Platón en general en el Fedro523, y propiamente del furor poético en el diálogo llamado Ion; y del amoroso en el Banquete; Orfeo se ocupó se todos estos furores, como lo pueden testimoniar sus libros. Pero sabemos que especialmente Safo, Anacreonte y Sócrates fueron arrebatados por el furor amoroso. [225]

CAPITULO XV De todos estos furores el amor es el más excelente
De todos estos furores el más poderoso y el más excelente es el amor, poderosísimo, digo, porque todos los otros tienen necesidad de él. Pues no conseguimos la poesía, ni los misterios, ni la adivinación sin una gran aplicación, ardiente piedad y solícito culto de Dios. Pero ¿diremos que el estudio, la piedad y el culto son otra cosa que amor? Por tanto, todos los furores dependen del poder del amor. Y también es el más excelente, porque los otros se refieren a éste como a su fin. Y éste nos une más estrechamente con Dios. Pero hay también cuatro afectos falsos que pueden imitar engañosamente a estos cuatro furores524. Al furor poético, esa música vulgar, que sólo es agradable a las orejas. Al mistérico, la vana superstición de muchos hombres. Al profético525, la falaz conjetura de la prudencia humana526. Al del amor, el ímpetu del goce libidinoso. Pues el verdadero amor no es otra cosa que un esfuerzo por volar a la belleza divina, provocado en nosotros por la visión de la belleza corporal. El amor falso, por el contrario, una caída de la vista al tacto. [226]

CAPITULO XVI Cuán útil es el verdadero amante527
Vosotros me preguntáis, ¿por qué es útil el amor socrático? Según Sócrates mismo, en primer lugar528 le permite recuperar las alas con las que retornar a la Patria, después es muy útil a su ciudad para vivir de una manera honesta y feliz. Ciertamente, la ciudad no está hecha de piedras, sino de hombres. Los hombres se deben cultivar desde la más tierna edad, como los árboles desde que son jóvenes, y deben ser encaminados a producir los mejores frutos. El cuidado de los niños lo tienen los padres y los pedagogos. Cuando son adolescentes no transgreden los principios de sus padres y pedagogos mienPhaidr., 249 y s. «Ma sono quattro affetti adulterati: quali contraffano questi quattro furori». Cfr. Ep. I, Op. 615. 525 «cioè de' sacrifizi». 526 «arte humana». 527 «il vero amatore». En el Comm. al Phaidr., cap. I, Op. 1363: «amoris Platonici el Socratici castitatem». Ficino es seguramente el creador del concepto de amor platónico; ver Kristeller, 1972, 268. 528 «Io vi rispondo che è prima».
524 523

tras no son corrompidos por las costumbres perversas del vulgo. Ciertamente, ellos seguirían la norma de vida más elevada recibida en casa si no fueran desviados de ésta por los usos y costumbres de hombres malvados, sobre todo de aquellos que les halagan. Ahora, decidme, ¿qué hará Sócrates? ¿Permitirá que por el trato con hombres lascivos sea corrompida esta adolescencia, que es la semilla de la futura República?529 ¿Dónde estará su amor a la Patria? Sócrates, por tanto, socorrerá a la Patria y librará de [227] la ruina a los hijos de ésta, que son sus hermanos530. Quizá escribirá leyes, por las que separará a los hombres lascivos del trato de los jóvenes. Pero no todos podemos ser Licurgo o Solón. A pocos se da la autoridad de dictar las leyes; poquísimos obedecen las leyes dadas. Por tanto, ¿qué hará Sócrates? ¿Actuará por la fuerza y apartará con su mano a los más viejos de los más jóvenes? Pero se dice que sólo Hércules ha combatido con monstruos; para los otros este combate es muy peligroso. ¿Podría quizá amonestar, reprender y castigar a los hombres desenfrenados? Pero el espíritu trastornado desprecia las palabras del que lo amonesta y, lo que es peor, muchas veces se enfurece contra el amonestador. Por esto, mientras que Sócrates probaba este procedimiento recibió golpes de uno con los puños y de otro con los pies531. Queda sólo un camino para la salud de la juventud, el trato de Sócrates. Por lo cual, éste, juzgado el más sabio de todos los griegos, movido por el amor532, se mezcla con los jóvenes por toda la ciudad, y estima a la gran multitud de jóvenes que le acompaña. Así, el verdadero amante, como un pastor, defiende a su rebaño de la voracidad y la peste de los falsos amantes, es decir, de los lobos. Pero porque los semejantes se juntan de muy buena gana con sus semejantes, se hace semejante a los jóvenes en la pureza de vida, la simplicidad de palabras, sus juegos, diversiones y chanzas. Se convierte ante todo de viejo en muchacho para convertir a los jóvenes en viejos con su trato familiar y alegre. La juventud, estando inclinada al placer, no se retiene más que por el placer533 y huye de los maestros rígidos. Por esto, nuestro tutor de la adolescencia, despreciando por [228] la salud de su Patria sus propios intereses, toma sobre sí todo el cuidado de los jóvenes. Y primero los capta con la suavidad alegre de su trato. Una vez que les tiene enredados, les amonesta un poco más severamente, y finalmente les reprende con una crítica más dura. De este modo, al joven Fedón, que se prostituía en un lupanar público534, lo sacó de tal calamidad y lo convirtió en filósofo. A Platón, entregado a la poesía, le obligó a tirar sus tragedias al fuego, y emprender estudios más valiosos535. Llevó a Jenofonte de un lujo vulgar a la sobriedad de los sabios. A Esquines y Aristipo, de pobres los hizo ricos, a Fedro, de orador, filósofo, a Alcibíades, de ignorante, doctísimo. A Cármides lo hizo austero y discreto. A Teágenes, un ciudadano justo y fuerte en la República536. Hace pasar a Eutidemo y Menón de los falsos argumentos de los sofistas a la verdadera sabiduría. De esto resulta que el trato de Sócrates no fue tan alegre como útil y, como dice Alcibíades, Sócrates fue más ardientemente amado por los jóvenes de lo que él amó.

«trapassano le leggi ricevute in casa per la iniqua usanza di quelli che ridono loro in viso». Ad.: «In che modo fara egli questo?». 531 Diógenes Laercio, II 21. 532 «caritá inverso la Patria». Las obras de Sócrates a través del ejemplo: Jenofonte, Memor., I 2, 2-3. 533 «l'esca del piacere». 534 «in Atene», om. 535 «(studi) i frutti dei quali noi tutto el giorno gustiamo». 536 «giusto e forte tuttore della patria». Para lo que sigue: Fedón: Diógenes Laercio, II 105. Platón: Ebd. HH 48. Esquines: Ebd. 62. Aristipo: Ebd. 65. Fedro: Symp. y el mismo diálogo. Alcibíades: Symp., y Jenofonte, Memor, I 2, 24. Cármides: Diógenes Laercio, II 29; Jenofonte, Memor., III 7. Teágenes: Resp., VI 486b-c. Eutidemo: Jenofonte, Memor., IV 5-6.
530

529

[229]

CAPITULO XVII De qué modo se debe dar gracias al Espíritu Santo que nos ha iluminado y animado en esta disertación
Hasta aquí, excelentes convidados, parece que hemos encontrado, primero por vuestro discurso y después por el mío, felizmente qué es el amor, cuál es el verdadero amante y cuál es la utilidad de este amante. Pero la cuestión es537 que reconozcáis que la causa y el maestro de este feliz descubrimiento es sin ninguna duda el amor mismo que hemos encontrado. Pues, como digo, encendidos por el amor de encontrar el amor, hemos buscado y encontrado el amor. De modo que a él mismo conviene dar gracias tanto por la búsqueda como por el encuentro. ¡Qué extraordinaria es la magnificencia de este Dios! ¡Qué incomparable la bondad del amor! Los otros dioses apenas se nos muestran por un instante después de una larga búsqueda. En cambio el amor se nos hace presente antes de que lo busquemos. Por eso los hombres reconocen que están mucho más obligados a éste que a los otros dioses. Algunos osan maldecir el poder divino que castiga nuestros crímenes. Algunos odian su sabiduría que observa to-[230]-das nuestras infamias. Pero no podemos no amar el amor divino, que nos dispensa todos los bienes. Por esto, veneraremos a este amor divino que nos es tan propicio de tal manera que honremos su sabiduría y admiremos su poder, para que mediante el amor como guía Dios nos sea propicio, por así decirlo, todo entero y amándole entero con un amor ardiente, gocemos de él todo entero con un amor eterno. Año 1469, mes de julio, Florencia.

537

«Ditemi chi».

lat. Que sigas bien. Vat. que estés bien. que no sólo eres ante todo platónico. Nueve de agosto de 1469. Piero Garasda. I. el primero que hizo volver al estro a las Musas. De este modo. Estas nos han deleitado muchísimo. obispo. III PROEMIO A FRANCISCO. 87-88. Pero. cuando esté contigo expresará mi amor hacia ti. . cuando me pareció que estaba suficientemente instruido en las cosas amatorias. desde ese momento. me mostró cuán grande es el poder del amor. recientemente publicado por nosotros. había aprendido de Orfeo que el amor existe y tiene las llaves del mundo entero. y luego de Platón qué es el amor y cómo es. mi queridísimo Giovanni. a [232] ti. Ya hace tiempo.[231] APÉNDICES I PROEMIO A GIOVANNI CAVALCANTI Marsilio Ficino a su amigo único Giovanni Cavalcanti. compuse un libro acerca del amor. tu autoridad dará a nuestros escritos un crédito no pequeño de modo que si algún crédito tuvieran entre los Pannonios. al mismo lugar hará entrar también a Platón. hombre instruido y amigo de ambos. lo deberán no menos a Giovanni que a Marsilio. Así pues. I. hombre ilustrísimo. escrito por mi mano. sino que estás unido a nosotros por un extraordinario amor. fic. necio? Tu amor hacia mí hará valer mis cosas ante ti. ya que mi carta no puede hacerlo. y tu autoridad las ponderará entre los Pannonios. Que sigas bien. fic. Además. que estés bien. Pero. cardenal sienés. qué fuerza y poder tiene este dios. Creo que esto será muy fácil si por lo menos estas cosas mías sobre el amor te agradan tanto o no menos de lo que tus elegías son apreciadas por nosotros. II PROEMIO A GIOVANNI PANNONIO Marsilio Ficino Florentino a Giovanni Pannonio. 98. Sup. el cual. el Comentario al Convivium de Platón acerca del amor. Kristeller. Así. manifestándolo a través de una señal extraordinaria. había estado oculto para mí durante treinta y cuatro años hasta que un héroe divino a los ojos celestes. ¿de qué voy a desconfiar yo. Kristeller. Sup. CARDENAL SIENÉS Marsilio Ficino se encomienda al reverendísimo en Cristo padre y señor mío Francisco diácono de San Eustaquio. para que lo que es tuyo vuelva a ti. Ojalá nuestras cosas no ofendan tus oídos. habremos restituido las cosas platónicas a un platónico y las relativas al amor a un hombre amantísimo. He decidido dedicarte especialmente a ti. he decidido dedicarte especialmente a ti. en Florencia. 7705.

fic. Kristeller. finalmente quisieron que las delicias del género humano adornaran el espíritu de Francesco Piccolomini. I. esculpido recientemente por mis manos. Estas. 88-89. arrebató hacia sí el espíritu de todos por amor. He intercalado las propias palabras de Platón. sino que ese amor. Kristeller. Sup. Algunos dicen co-[234]-sas extraordinarias de ti y de tu cardenal. no sólo el amor de todos se acoge a ti como a su refugio. templo de la gracia. he pensado que han de ser dedicadas a Francesco Piccolomini. las Gracias penetraron en el espíritu del poeta Aristófanes buscando un nuevo templo para ellas. Nuestro amigo Gerardo te dará con estas letras un comentario escrito recientemente por nosotros al diálogo de Platón sobre el amor. I. De este modo. y algunas pequeñas cuestiones sin importancia que exige el contexto del diálogo. y he aquí que huye para dirigirse a la sagrada mansión de Piccolomini. En otro momento. p. Campano. de tal modo que lo realces con tus palabras y recomendaciones. Después. huye de nuestra casa como extraña. Pues es adecuado que el amor acompañe siempre a la Gracia. Que sigas bien. p. casi todas excepto «digo». su madre. hombre no sólo muy amante de todos. tenlo en tu regazo nutricio. y la belleza arrastra suavemente hacia [233] sí el espíritu de los hombres. sin duda porque son relativas al amor. y aquel dulce rapto es el amor. te lo ruego. Después de Aristófanes. resultó que el espíritu de Francesco. y también Baccio Ugolino celebra con mucha frecuencia que ya sois llamados por todos los nuestros pilar de la Academia. este amor lactante ávido de ti. fic. cultiva el amor socrático y venera a las musas platónicas. IV CARTA A GIOVANNI ANTONIO CAMPANO Marsilio Ficino al obispo Campano. pues así crecerá felizmente. como quiera que sean. . le ofreceré cosas mejores. si Dios me ayuda. 89. Sup. sino también muy amado. después del divino Orfeo. como espero. Que sigas bien. que estés bien. según he oído decir. Tú ofrecerás en compañía de Gerardo estas cosas nuestras como pequeños presentes al cardenal sienés.Dice Platón que en otro tiempo. Y puesto que la gracia por sí misma es belleza. Mira contento desde lejos. «dice». y de cerca abrázalo con tus brazos sagrados.

148. 224. XXIII. — unidad: 223. 118. 173. 116. 168. 96. 159. . 16. 121. — vulgar y celeste: XIII. 160. 138. 100. — bondad: 22. Ciencia: 89. 99. 162. Caos: 10. Arte: 51. 58. 66. 126. 89. 105-107. Cólera: 146. Bien: XXIV. 39. XXIII. — y belleza: 85. 133. XXXIII. 93. 86. 94. 12. XXXVII. — extensión: 92. XXVIII. 129. 51. 162. 191. 159. 9. 76. 133. 153. 143. 194.147-149. 180-183. XXXIII. 174. 113. XXXVI. 128. 124. 129-131. 104. 114. Banquete: XI. 10. 70. 33. XXVIII. XXIV. — demonio: 129-131. 48. 231. 151. 141. 107. XXXVI. 45. 122. 190. XXV. — y necesidad: 109. — y poder: XXIII. XXXVIIIXL. — posesión: 43. 38. 111. 98. 109. — mente angélica: XXV. 181. 109. 43. 15. Consejo: 13. 41. 178. — artista: XX. 111.56. 148. 40. 35. 154. 47. 127. Conocimiento: XXXIX. 138. — definición: 92-94. 46. 137. 87. 231-233. 86. 100. — retrato: 85. 206. 182. 91. 17. 79. 216. 8. 172. 123. 57. 85. 173. 98. — origen: 8-10. 219-221. 96. 135. — alma-spiritus (Véase Espíritu). XX. 173. 23. 164. 229. XXV. — ejemplos: 17. 222. 87. 109. 18. 134. 99. — cuerpo-espíritu: XXX. 153. 99. 95. 126. 51. 150. 193. 159. — inmortal: XXIX. 223. 29. 211. 153. XXVII. 152. 132. 148. Astrología: XVIII. 159. Cantidad: 69. Cirenaicos: 77. 118. — bello: 31.99. 26. XXXI. 24. — nacimiento: XXIII. 180. 80. 233. 172. — preparaciones (ordo-modus-especies): 10. 164. 160. 102. 44. 161. 136. 195. 8. 153. XIX. 144. 199. — ardor: 111. 213. — vacaciones: XXXV. 29. 42. — movimiento: XVII. — alas: 73. 151. 125. 39. 143. 92. XXI. 7. 127. 61. XXVI. 102. XXX. 73. 124. 144. 26-29. 86. 134. 143. 23. 80. 59. 207. 155. 117. XXV. 53. 12. XXI-XXIII. Amor: XVII. — colores: 13. 159. 8. 152. 72. 42. 212. 137. 29. XXXII. XXXIX. 104. 145. 43. 13. 139. 97. 227. 157. 58. 75. 9. 44. 152. XVII. — potencias: 87-89. 207. Concordia. 28. 164. XXVII. Alegoría: 18. Ángel: XXVII. 35. — simple y recíproco: 41. 172. 47. 147. 211. 118. 141. 224. XXXIII. 183. 86. 171173. 16. 59. 108. 219. XXV. 223. 41-45. 14. 152. 208. 93. — hermoso: XXX. 36. 217. 147. 104. 98. — innato: XXVII. 100. 175-179. 33. 206. — dos luces: 68. 160. 153. 111. Círculo: XXIII. 134. 47. 55. 226. 15. 92. 78. 165. 161.61. 223. — deseo de belleza: 14. — amante-amado: XXIII. Belleza: XXIV. 33. XXXVIII. 98. — amargo-dulce: 41. 87. 117. XXV. Alma: XVI. 175180. 141. — kallos: 90. — afecto: 16. 111. XXVIII. 124. 23. 87. 101.ÍNDICE DE MATERIAS Adivinación: 222. 115. 157. Amistad: XVII. Composición: 57. 110. 80. 71. 52. — gracia: 14. 77. — enfermedad: 205. XXXI. XXXVII. 215. 57. 22. 209. Arquitectura: 74. 141. 96. 47. 158. 18. 29. 28. 48. 54. 15. 95. 177. 42. 58. 18. 136. 108. 149. 182. 159. 35. XIX. discordia: 15. 175. XXVII. — y muerte: XXXI. 184. — copula mundi. 122. 147. 191. 40. 96. 91. 164. 98. 101. 59. — utilidad: 8. XXV. 136. 5. Armonía: XVII. 183.

68. 152. sangre. Felicidad: 61. 175-180. 17. 35. 206. 204. 156. 205. 154. 232. 174. 81. 32. 175. 95. 164. 218. Ignorancia: 197. 147. 89. 33. 79. deformación: 16. 156. — ideas. Esferas: 125-127. 103. 102. 201. 146. 91. Cuerpo: XXXV. 126. Forma: 11. 134. 74. Inspiración: XXXV. Físicos: 45. XXXVII. XXVIII. Inteligencia: 29. 37. 11. — de los seres: 128. XL. — rayo: XL. 182. 24. 95. 227. 13. XXXV. 38. 99. 226. 211. 102. Goce libidinoso: 16. 225. XIII. 101. Filosofía. 56. 28. Fealdad. 220. 190. 70. 217. formas: XXVIII. 135. 160-163. 177-179. Fantasía: XXXIII. 191. 147. 73-77. 107. 87. Educación: XXXIX. 198. 225. Luz: XXII-XXIV. 79. Corazón: XXXVI. 208. XXXV. XXIX. XXX. 141. 179. — hacerse Dios: XXXVII. 10. 160. Epicureismo: XIII. 204. — cuatro: XXXVII. 223. Cualidad: 69. 98. 135. XXXIV. 124. Generación: 39. razones. 181. 171. 202. 220. 138. fuego. 13. 213. 171. 153-155. 211. 135. 51. 147. Lenguaje: XXXVIII. 135. 159. Furor: XXXVII. 118. 85. Demonio: 43. XL. 130. 191. 220. 203. 96. 191. 180. XXXV. 127. 114. 190. 185. 153. 95. 141. 106. Creación: XXII. 85. Inmortalidad: XVI. 14. — naturaleza: XXVII. 219. 167.Contemplación: XXVII. 123. 128. XL. 45. XXXIX. tierra): XXXIV. Locura: XXIV. pituita y atrabilis): XXXIV-XXXVI. 104. 77. 29. 98. 40. 146. 200-202. 219. 191. 183-185. 89. 143. 136-138. 23. 14. 214. 180. 87. 137. 222-225. 198. Gracia: XXX. 93. 158. XXVII. 177. 36.135. 148. 131. 181. 75. 33. 94. Líneas: 27. 208. 65-67. 104. XXX. Cosmos: 12. 85. 87. 25. 203. 70. . 34. 72. 155. 214. Idea: 11. 141. Eros: XXII. XXIX. 173. 45. 221. 165. 12. 11. 171. 95. Fuego: 12. 68. 73. 178. 56. 136. 230. 68. 40. 198. 106. 224. 55. 218. 112. 141. 7. 90. 183. 70-73. 26-29. 168. 155. 220. 135. XXXIX. 211. 29. 69. 86. 97. XXXVI. 113. 87. 186. 134. 52. 154. Figura: XXXVII. Magnetismo: 123. 203. Fuerza: 69. 152. 95. 88. 134. 73. 87. 221. 219. 124. 199. 21. Elementos (aire. Estoicismo: XII. 12. — microcosmos: XXXIX. 123. 201. 183. 184. 96. 134. 198. Humores (bilis. XXXVII. Honesto-deshonesto: 14. 208. 76. 156. Humanidad: — género humano: XXXIV. 205. 96. — semen: 161. 86. 191. filósofos: 5. 123. 124. 12. 144. 89-91. 81. 181. 178. 141. 98. Eternidad: 79-81. 15. XXXV. XVII. 76. 220. 218. 137. 141. Gozo de Dios: 79. 14. Imagen: XXXIII. 51. XXXVIII. 138. — chispa: 39. 124. 159. 213. 159-161. 136. 177-180. Dios: XXV. 69. 167. 103. semillas. XXXVI. 66. 48. 155. 216. — esplendor: 30. 125. XL. 91. 152. 86. 93. 190. Espíritu (Spiritus): XXXII-XXXIV. 30. 94. 184. 185. 158. 78. 98-100. 35. 128-130. 92. 133. Fortaleza: 75. 139141. 55. 70. 31. 192. 125. Luna: 45. 110. XXXVI. 77. — divino: XXIV. 125. XXXV. Grados de belleza: XXIV. 86. — de conocimiento: 87-89. 97. 39. 67. 142. agua. 77. 100. 131. 53. 124. 42. Entusiasmo: 128. XXXVII-XL. 182. 28. 148. 170-172. 35. 165. XXXI. 222. 171. 40. 157. XXXVIII. 128-131. 185. XXXIV. 47. 42. 126. 96. Imaginación: XXXIII. 199. 178. 66. 73. 48. 198. 35. 217. 190. Magia: 151. 137. 201. 93. 65. 106. XXXVII.

XXX. 173. Virtud: 75. 25. 8. Prudencia: 75. 178. Oído: 15. 97. 104. — voluptuosa: 142. 163-165. 109. 161. 154. 71. 71. 147. 77. XXXIII. 142. 89. 225. 33. Poesía: 222. 147. 58. 45. 164. 102. Mundo. 26. Ritmo: 57. 147. 151. 160. 104. 59. 89. Paz: 55. 59. Ojo. 35. 225. 107. 183. 184. 97. Soberbia: 66. Tiempo: XXXI. 33. 71. 149. 143. 135. Mente: XXVII. Sensibilidad: 87. 97. 13. 100. 74. Perfección: 12. 98. 29. 201-203. 39. 220. XXXII. 76. 65. Misterios: 67. 171. 56. 18. Sol: XXXIX. Medicina: 56. 114. 12. 215. 220. Temperamento: XVII. 146. 225. 126. 58. Placer: 16. 28. Voluntad: 53. XXXIX. 217. 219. 222. 39. XXI. 138. 96. 26. Opinión: XXXVII. 18. Rabia: 16. 131. 129. 85. 220. 102. 13. 53. Semejanza: XXXIII. 36. 29. XXXIII. 192. 223. 29. 158. 180. 15. 182. 125. 104. 92. 149. Vida (contemplativa. 52. 57. 177. XXXVI. 222. 86. 220. 16. 74. 152. 97. 152. Orden (ordo-modus-species): 101. 219-223. 171. 35. 128. 165. 76. — contemplativa: 141. unidad: XXVIII. 223. Sabiduría: 13. 13. 227. 223. 38. Profecía: XXXV. 141. Necesidad: 113-115. 99. XL. Odio: 60. 218. 66. 155. 222. 219. 157. 214. 127. 21. 152. 39. 210. 87-90. Naturaleza: XXXVII. 224. 86. 22. 177. 225. Verdad: XXXVIII. 39. 91. 90. 182. 225. Pintura: 95. 28. Razón: XXVI. Tacto: 16. 56. 160. 125. mirada: XXX. 142. 224. Utilidad: 8. 93. 101. XXVI. . 74. 47. Sensación: XXX. 220. Sentidos: 15. 178. 136. 183. 190. 148. — alma: 11. 191. 149. Proporción: XXIX. Música: XXXV. 23. 228. 74. — activa: 142. 68. 115. 90. Platonismo. Percepción: 47. 192. 220. 92. Sombra: 33. 142. 45. XXXIV. 153. 223. 47. Uno. 11-13. 184. 133. 15. 219. 54. 17. 28. 183. 154. 136. Pudor: 17. 36. 142. Pasiones: 36. 101-103. 113. 87. 183. XXXIX. 223. 69. 221. Melancolía: XVII. 104. XXXIX. 65. 130. 29. 164. 16. 126. 98. 191. Universo: 11. Artificio. 38. 190. 24. 224. Medida: 93. 190. 37. 157. XXXV. activa. 221. 141. 71. 54. 172-176. 23. 90. 232. 197. 88. 76. Voces: 15. 88. 151. Ornamento: 11-13. 152. voluptuosa): XXXV. Memoria: XXXVIII. 80. 28. 220. 223. 73. 28. 135. 87-91. 182. Sexo. tres: 65. 174. 173. 91. 228. 156. 55. 76. 164. 87. 127. 87-90. 156. 147. Rayo: XXVIII. 48. 134. — belleza: 12. 87-90. 25. 142. 210. platónicos: XI-XIV.Materia: XXV. 171. 96. 157. 118. Templanza: 187. 45. 95. 227. 126. 47. Teólogos: 16. 180. Poder: 116. 90.

. XIX.. 26 n. Diotifeci: XII. 87. 124.: XI. Agatón: XXIII. 124. Esquilo: 46 n. 228 y n.. Bandino. J. Aspasia: 121. 99 n. 189. 115. Benci. XXII. Fedro: XXIII.... XIII-XVI. 105 n. 38 n. Bembo. 58.: XX. 5. 24 n. 73 n.. 7 n. 189.... 127. 124. Apuleyo: 203 y n. 77 n. XVIII. Guido: XVIII. P. Cármides: 228 y n. Fedón: 165.. A. Festugiêre..: XI. 190. Anaxágoras: 121. 79.... 6. XII y n.. 157-159. S..: XX. 130. 172 n. 125 n. 127 n.. Gombrich... 231-233. 212.. 195. 197... 219 n.. 101 n. XV. Empédocles: 55. F. 140. 90 n. 181. 71. 101 n.: XIX. G.. 227 n. L. 54 n. 194 n. XIX y n.: 213 n. Euríloco de Larisa: 195. 99 n.. 179 n. 144. 211. 21 n.: XXII y n.. J. Benivieni. 15 n. Buonincontri. XXVII. P. 153 y n. 136. XXXII n. Cavalcanti. 8.. 21 n. San: XV. 67. XXII n. B. Cusa. 130. XXXI n. 77 n. 142 n. n. Agli.: XII n...: 222 n.: 222 n. 17. N. 52. 109.: 5.-M. 194 n. 175 n. 164. Ficino. Ficino.... 194. 88 n.. Botticelli. 121 n. 189 y n. 222 n. 189... Bruno. 190 y n. G. 197 y n. M. K. 87 n. 194 n. 181. XXVII n. Garin... Blum. Burckhardt. 7 n. Diótima: XXI. 189. 166 n. A.: 5..: XVII n. 193. Agrippa. 111.. 171 y n. XXXI n. Giovanni: XVII. 23 n. Conón: 121.. 110.: XVIII. Castiglione. S. 6. 197. XX.. Aristóteles: XII. 195. M. Eutidemo: 228 y n. 228 y n.. B.. 5. Escopas de Cranón: 195. Erixímaco: XXIII. 147 y n. 85. Gentile. 65. 190 n. Chastel. 180.. XXXIV. Aristófanes: XXIII. Espeusipo: 164. 133 n. 194.. 213 n.. 146 y n. Diágoras: 77 y n.. Allen. A. 228 n. 193 n. 143 y n. XXXIX n. A. L.. A.: XVI. ... 189. Dionisio Areopagita: 14 n. Eusebio: 5 n. 92 n. 173 y n. 6.. 226 n. Cicerón: 5 n. 219 n.: XVIII n..: XX. 231. 91.. 32 n.: XLI... T. 203-205. Cattani da Diacetto. Damón: 121. 58 n.. Esquines: 228 y n. 228. XXXVI. 184. R. 99 n. 23 y n. Alberti. 193 n. Buck. 26 n. E.. Artemisa: 209. 65.... 125. Diógenes Laercio: XXXII. Aristipo: 228 y n. 21 n. XVII y n. Bruni.: 27 n. 6. J. XXXII. 8. Cavalcanti. 147. 67 y n. Dante: XV. 16 n. 194. 101 n.. Donne: XIX.: XIX. Anito: 193.: XXVII y n.. 74. 51.. 60 n.. Argirópulo: XII. F.. XX. XXIX. 6.: XIX.. L. B. 39 n. 105 n.: 5. XXI n. 122. Dicearco: 16. 6-8. Charrue. C: 454 n. Hasse.. 59 n. 57 n. 107. Caias: 193.... 110. 117 n.. Campano. 193. J. 189. XXXII. Augusto: 201... B.: XIX. 185. 170. Alcibíades: 6.: 233. 202 y n. 106.: XLI. 57.. Aulo Gelio: 209. Anacreonte: 224. 117. E. 190.ÍNDICE DE NOMBRES Acusilao: 10 y n. 53. XIII n. XIII. Agustín. 196. 107 n. 111.. 196 n. Arquelao de Macedonia: 121.. 175 n. 57 n. 92 n..

XX.. Kristeller.: XVIII n. 209 y n.. 142 n. H. Rasis: 146.: 232. Macrobio: 118 n.. 164. 193 n. 198. XXIX.. 5. Pericles: 196. 80. Jayne. 111. 38.: XIII n.. Patroclo: 206.. 90.. 31 y n.. 32 n. W.. R. 222 n. XXX. Marcel. 223 y n. Ruiz Díaz... 228 y n. 10. Licurgo: 227. XXXII. 17 y n. 117 n. 67 n. 228 y n..... 5 n. 168.. XXXII. 24 y n. 133 n. 214. 189. 217 y n.: XLI.. XXXIX. Nuzzi... Menón: 165. F. Plotino: XII.. Medici. 206 y n. A.. R..... Carolo: 5..: XVIII n. 58. 179 n. 193 n. 196. 27 n.. XXXVI. 231-234... 32 y n. Cristóforo: XXIII. Lorenzo: XII. 5. 99 n.. 10 y n. 155 n. 95 n. Saffrey. 14 n.: 194 n. Protágoras: 77 y n. 127 n. 212. G.. 172.. 132. 219 n. Platón: XI-XIII. Pletón.. Medici. Jeroteo: 52. 56. Orfeo: XV. Nifo. Medici. 75 y n.. XIV.. 132 n. XXII.. XXXV. Narciso: 179. Ch. 67 y n. 21 y n. 69 n. 175 n. 163... Rafael: XX. 207. Proclo: 26 n.: 5. Hesiodo: 8 y n. 219 n. 27 n. Ovidio: 179 n.. A... E. 24 y n.: XVIII n. 10 n.. 92 n. 5 y n. 41 y n. D. 127 n. 90 n. 85.. 8 y n. 28 n.. 73 n. 133 n. 160 y n. 45 n. Porfirio: XXXV. 54 y n. Pródico de Quíos: 121. 41 y n. XVI. Marsuppini. 38 n. V. XVIII. Hermes Trimegisto: XII. 165 y n.: XXX n. 59. Manetti.. 56 n. XVIII. Parménides: 10 n. 227 n. XXX.. 55.: XII n. 135. 169 y n. 231. 224. Jenofonte: 121 n. XXI. XVII.: XLI. A. 57. Pico de la Mirandola. M. 28 n. 6. J.. Medici.. 30 n. L. 77 y n. 173. XXVIII y n. 72 n. Massai. Miguel Angel: XIX.. 171 n. Marsias: 197. 85 y n. 85 n. 182. 154 n. Menéndez Pelayo. B. 148. 10.: 26 n. 74 n..: XXXIV n. P.. 211. Marsuppini.. 41 n... 113 n. 22 y n. 7 y n.: XII. Plutarco: 32 n.. 175 n. 189. Museo: 215 y n.: XII. Héctor: 206. S... 6. 126. R.. Mausolo: 209.... XXXVIII. 13 n. 208. 194. 38 n. 155 y n.... Pausanias: XXIII. Kaske: 117 n. 218.. Robb. 5. 27 n. 5 y n. 205 y n. 142 n. de: XII. 190 n. Quirón: 10.. Nieto Alcaide.. 40. Olimpo: 197.. 232.. 172 n. XVIII. 118 n. 5n.. A. 12.: XLI... Salutati: XIX.... 153 y n. 65... Shaftesbury: XIX. 6.: XIX. XV. Lorenzo de Pierofrancesco: XXVII. Klern..: XLI.. 207. Melito: 193. XXVI.. 166 y n. 37 n. R. 166 n. 226 n. Jaeger. Licón: 193. XXIII. N. P. 15 n. Savonarola: XIX. 5 y n.. XX. Leonardo: XXIX. Jenócrates: 164. XXXIII.. XIV. 228.: XIX. 179 y n. 127. 141.. 58 n. Lisias: 203-205. 56 n. XXXIX... Landino: XII.. Rensi. XXII y n. 27 n. 38 n. 145.: XX. 59 y n. 224. Séneca: 5 n. 172 n. Panofsky.. 218 y n. 26 n. 231233. 10 y n. Hermias: XXXVII. O... 6. G. A.: XVIII n.: XIX.. 190 n. 94 n. 224... 175 n. Pannoni: 231.. Piccolomini.. Petrarca: XIII. Safo: 41 n. Nelson. 26 n.. Lucrecio: XVII. 123 n. 171 y n. 126 n. . 6. Manilio: 73 n. 147 y n. 28 n. 91 n. 85. 197...: 189 n.. G. 114 y n..Hebreo. C... Klibansky.

. 181. T. E. M.: 234. 42 n. Varrón.. Wind... Walker. 156 n.. 210.Sheppard.. 153 y n. XXXVIII. 184. 121 y n. 227 y n... 67 n. Spenser: XIX.: XIX. 219 n. 197.. Virgilio: 21 y n.. 57 n.. 175 n. Tasso.: 77 y n.. A.. 147 y n. 190. Zoroastro: 32.... . 224. M. 92 n. 94 n. 46 n. 87 n.. 125. Temístocles: 196. 41 n. 11 n. 155.: XX.: 46 n. 127 n. Suetonio. 180.: XV. 15 n. Yámblico: 10 n.. 214 n. Ugolino. 75 n. P. 170.. 129 n. Solón: 227. 107 n.. D. 196. 165.. 136 147. 74 n. 222 n. Sinesio: XXXV. Vitruvio: 101 n. 216 n.. XXVII n. Tiziano: XX.. 133 n.. 183. 218.. B. XXVIII n... C: 201 n. 7.. Trinkaus: 73 n. 24 n... Teágenes: 228.. Sócrates: XXIII. 45 n. 226. 60 n. Teeteto: 165. 6. 24 n.. 113 n. 45 n. 55 n. Zopiro: 196. 193 y n. S. Valerio. 194 y n. 164. 195 y n. 103 n. Trasímaco: 193. Tiberio: 201.: 8 n.. 154 n... Tomás de Aquino..: XXXVII n.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful