Todos para uno y ¿uno para veinte?

Corvalán, Novello y Quinodoz-Pinat

Introducción El G-20 nace en Cancún en el año 2003, durante el transcurso de la Ronda Doha iniciada en 2001 y también conocida como “Ronda del desarrollo”1. El grupo de los veinte se encuentra compuesto por países en desarrollo con una producción agrícola relativamente importante: en total reúnen casi el 65 por ciento de los agricultores a nivel mundial. Actualmente el grupo se encuentra compuesto por veintitrés miembros: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, China, Cuba, Ecuador, Egipto, Filipinas, Guatemala, India, Indonesia, México, Nigeria, Pakistán, Paraguay, Perú, Sudáfrica, Tailandia, Tanzania, Uruguay, Venezuela y Zimbabwe. Pero, además, el G-20 también cuenta con Estados fluctuantes, como ser: Colombia, Costa Rica, El Salvador y Turquía. Su denominación -a pesar de haber cambiado originalmente entre G21, G22, etc.- se debe al número originario de miembros, que hoy supera a aquellos primeros.

Fuente Wikipedia: http://en.wikipedia.org/wiki/G20_developing_nations
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Esta Ronda, que ya se encontraba prevista, adquirió un tinte desarrollista debido a los atentados del 11 de septiembre, por los cuales se suponía de que los actos terroristas eran producto del subdesarrollo. Por tanto, una Ronda que impulsara el desarrollo sería al mismo tiempo una Ronda que luchara contra el terrorismo.

Los miembros se definen así mismos como un grupo informal de países en desarrollo, los cuales a su vez conforman una muestra representativa de los miembros de la OMC que comprenden una parte sustancial de la población rural mundial: 63 por ciento de los agricultores viven en 20 de los países miembros; como así también el 60 por ciento de la población total del globo. Cabe decir que también es responsable por el 20 por ciento de la producción agrícola mundial, 26 por ciento del total de las exportaciones agrícolas y el 17 por ciento de todas las importaciones de productos agrícolas. Sin duda esto le otorga al G-20 un peso suficiente como para que los países desarrollados tengan miramientos hacia los intereses de estos. Es decir, cuando hablamos del grupo de los veinte hacemos referencia a “una coalición formada por un conjunto de gobiernos que defienden posiciones comunes en la negociación a partir de una explícita coordinación” (Giaccaglia, 2008:8). El grupo encuentra sus orígenes en la “Declaración de Brasilia”, donde los representantes de Brasil, India y Sudáfrica hicieron saber de su inconformidad con los altos niveles de protección con que cuentan los países desarrollados en su sector agrícola y que sus esfuerzos estarían dirigidos a liberalizar dicho comercio. Esta declaración surgió como respuesta a un texto en el que la Unión Europea y los Estados Unidos presentaban una propuesta en común, dirigida al asunto agrícola. El 20 de agosto de 2003 veinte países firmaron un plan de trabajo alternativo al propuesto por la Unión Europea y los Estados Unidos, este documento dio origen formalmente al G-20. Para el G-20 la agricultura es la pieza central de las negociaciones en la Ronda Doha, debido a que el grupo entiende que existe un vínculo innegable entre agricultura y desarrollo. La mayoría de la población sumida en la pobreza en los países en vías de desarrollo vive en zonas rurales, las prácticas de distorsión al comercio y la producción en los países desarrollados impacta de manera adversa en la vida de aquellas comunidades agrícolas. Es por ello que el grupo de los veinte ha manifestado continuamente en sus declaraciones, las intenciones de hacer cumplir el mandato de la Ronda Doha, entendiendo de que el tema agrícola es la razón de ser de la misma. El G-20, por lo tanto, no cuestiona los principios de la OMC, sino que, por el contrario, quiere hacer efectivamente extensivos los mismos a los bienes agrícolas.

Este trabajo tiene como objetivo general describir el desempeño que el G-20 ha tenido en el marco de la Ronda Doha con respecto a las negociaciones agrícolas, como no podía ser de otra forma. En el trabajo se intentará identificar los objetivos perseguidos por el G-20, describir las posiciones adoptadas frente a los avances y retrocesos de la Ronda e identificar a los países que tienen un rol preponderante dentro del grupo. Objetivos del G-20: Como se ha dicho anteriormente, lo que da nacimiento al G-20 es la primera “Declaración de Brasilia” de junio de 2003 firmada por los ministros de relaciones exteriores de Brasil, India y Sudáfrica. Los objetivos establecidos fueron: a) Garantizar que los acuerdos internacionales mejoren los ingresos de los productores agrícolas familiares. b) Fortalecer la estructura económica de estos productores familiares. c) Facilitar el acceso a las negociaciones internacionales a las organizaciones que reúnen a los trabajadores agrícolas. d) Garantizar el desarrollo sustentable de las unidades productoras familiares y asegurar, al mismo tiempo, la seguridad alimentaria. e) Que se considere el rol de la mujer en la producción agrícola. f) Combatir las prácticas desleales, como la ayuda interna y los subsidios a la exportación, aplicadas en los países desarrollados, los cuales distorsionan los precios, la producción y el mercado internacional. Además, garantizar el trato especial y diferenciado para las economías menos desarrolladas. g) Promover el intercambio de experiencias en la producción rural y también promoviendo el acceso a la tierra y el crédito a las familias productoras. Estos objetivos establecidos por la “Declaración de Brasilia” sirvieron posteriormente para dar base a los objetivos del G-20. Por el documento de la OMC WT/MIN(03)/W/6 del 4 de septiembre de 2003 los países signatarios de la propuesta de trabajo pusieron de manifiesto sus objetivos. Ellos se concentraban en el acceso a mercado (es decir, la reducción de los aranceles a la importación en los países desarrollados), eliminación de la ayuda interna (eliminación de subsidios a la exportación y a la producción en los PD) y promover el desarrollo agrícola de la población rural. El

G-20 pretende hacer cumplir la postergada entrada en vigencia de los ARU (Acuerdos Agrícolas de la Ronda Uruguay), entendiendo a éstos también como base que respaldan la legitimidad de sus reclamos. Los objetivos que se manifiestan en la Declaración de Brasilia pueden ser desagregados de la siguiente manera: a) Acceso a los mercados - Reducción de los aranceles a la importación en un cierto porcentaje, o bien eliminación de los mismos, todo esto dependiendo del producto. - Mayor reducción de aranceles sobre productos procesados. - Eliminación de los aranceles sobre productos tropicales y de productos mayormente originarios de países en desarrollo. - Definición de aranceles máximos. -Incremento de los contingentes arancelarios y eliminación de aranceles aplicados dentro de los contingentes. - Eliminación de la cláusula de salvaguardia especial. - Solución al problema de la erosión de las preferencias arancelarias. b) Eliminación de la ayuda interna - Reducción sustancial de las medidas de ayuda interna distorsivas del comercio por parte de los países industrializados; mayor reducción para productos con un alto nivel de subvención y sobre todo para productos de exportación. - Fijación de los niveles mínimos de reducción para el primer año. - Ausencia de tratamiento especial para pagos directos como parte de programas para limitar la producción. - Limitación de las exenciones. - Criterios más estrictos para los pagos directos en aquellas medidas que producen distorsiones mínimas al comercio. c) Eliminación de la subvención a las exportaciones - Eliminación de las subvenciones dando prioridad temporal a aquellas que sean más importantes para los países en desarrollo. - Normas mas estrictas para los créditos a la exportación, programa de garantía y seguro para prevenir la evasión de compromisos en materias de subvenciones; exenciones

para los países menos desarrollados y para países en desarrollo exportadores netos de productos alimenticios. - Prevención de los efectos comerciales perjudiciales mediante ayuda alimentaria d) Trato especial y diferenciado - Mayores plazos para la reducción de aranceles y menor magnitud de la misma para países en desarrollo. - Determinación de productos que califican para gozar de protección especial. - No al aumento de contingentes arancelarios ni a las reducciones de aranceles aplicados dentro de los contingentes para los países en desarrollo. - Cláusula de salvaguarda especial para los países en desarrollo. - Exención de compromisos de reducción para los países en desarrollo con respecto a subsidios a las exportaciones destinadas a comercialización y transporte. - Mayores exenciones para los programas de ayuda interna destinados a desarrollo rural en países en desarrollo. e) Preocupaciones no comerciales - Consideraciones especiales para países menos desarrollados de reciente ingreso a la OMC. - Promoción del desarrollo rural. Los virajes del G-20 dentro de la Ronda Doha La primera Confenrencia ministerial de la Ronda Doha en el 2001, vino a rescatar la legitimidad de la OMC tras el gran fracaso que representó la conferencia ministerial de Seattle en 19992. Para esto, los países desarrollados se mostraron dispuestos a dar un mayor grado de participación a los países en desarrollo, sobre todo con el fin de volver a despertar el interés de aquellos por la liberalización de los intercambios internacionales. De todas maneras, ésta mayor participación no se vio reflejada en temas considerados de vital importancia para los PED y que habían quedado pendientes de la Ronda Uruguay, como ser textiles y prendas de vestir, y apenas un interés por resolver la cuestión de la
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En la conferencia ministerial celebrada en Seattle en el año 1999, miles de manifestantes provenientes de distintas organizaciones (activistas medioambientales, sindicalistas, feministas, aborígenes, activistas contrarios a la globalización y el neoliberalismo, etc.) inundaron las calles de la ciudad en rechazo a las políticas de la OMC. Hubieron enfrentamientos entre los manifestantes y la fuerza de seguridad local, por lo que la conferencia, ante esta situación, debió ser suspendida y fue considerada un fracaso mayor.

agricultura. Ejemplo de esto es la desestimación de la Unión Europea a la demanda sobre la implementación de un levantamiento escalonado de los subsidios a la exportación agropecuaria. El gran bloque conformado por los países en desarrollo se intentó mantener unido hasta el final, cuando finalmente se derrumbó bajo la intensa presión de los países desarrollados, llevada a cabo a través de medios intimidatorios y amenazantes. Entre esos medios “poco transparentes” se encuentran las presiones en la sala verde3, amenazas directas4, generar discordias al interior de las diferentes delegaciones5, entrega de beneficios a cambio del apoyo en la declaración final6 y el chantaje con el que juegan los países desarrollados de hacer responsables a los países no desarrollados de el fracaso de las negociaciones (Bello, 2002:27). En la segunda conferencia ministerial de la Ronda Doha realizada en Cancún en el año 2003, se conforma el G-20 así como otros grupos de presión que defienden los intereses de los países del sur (G-337 y G-908). El G-20 tuvo como objetivo de esa Ronda evitar de que las discusiones girasen en torno al documento que los Estados Unidos y la Unión Europea venían elaborando varios meses antes. La contraposición de intereses entre los países desarrollados con estos nuevos grupos de presión - con respecto a las formúlas para determinar la paulatina eliminacion de aranceles9, la disparidad en cuanto a los contingentes que facilitarían el ingreso de productos provenientes de los países en desarrollo al mercado de los países desarrollados y finalmente la discrepancia en el uso de las medidas de Salvaguardia y de Trato Especial - provocaron una interrumpción en las negociaciones y un consecuente estancamiento.

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Un grupo de países son elegidos a dedo y aislados del resto. Autorizados por la secretaría de la OMC y los grandes poderes comerciales elaboran una declaración que luego es presentada en el plenario, convirtiéndose así en una mera formalidad a las reuniones generales en las que participan todos los países. 4 Así lo hizo Estados Unidos con Haití y República Dominicana a quienes exigió que cesaran su oposición en torno a las compras gubernamentales, bajo riesgo de cancelar sus acuerdos comerciales preferenciales. 5 Intento de enfrentar a los representantes con sus negociadores y asesores localizados en Ginebra. 6 La Unión Europea le aseguro a los países del ACP (África, Caribe y Pacífico) que respaldaría los intercambios comerciales preferenciales sí estos en cambio le dieran su apoyo a la declaración final. 7 Esta integrado por: Antigua y Barbuda, Barbados, Belice, Benin, Botswana, China, Congo, Costa de Marfil, Cuba, República Dominicana, Granada, Guayanas, Haití, Honduras, India, Indonesia, Jamaica, Kenia, República de Corea, Mauricio, Madagascar, Mongolia, Mozambique, Nicaragua, Nigeria, Pakistán, Panamá, Perú, Filipinas, St. Kitts and Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Senegal, Sri Lanka, Surinam, Tanzania, Trinidad y Tobago, Turquía, Uganda, Venezuela, Zambia y Zimbabwe. 8 Esta integrado por el Grupo Africano, la ACP y los países menos adelantados. 9 Mientras que los países desarrollados querían la utilización de la fórmula suiza y lineal en la desgravación tanto para ellos como para los países en desarrollo, los países en desarrollo pretendían que se implantase una formula lineal para ellos.

Igualmente, durante la Quinta Conferencia de la OMC, el G-20 se mostró dispuesto a resolver las confrontaciones por medio de un diálogo que acerque posiciones con respecto a la aplicación del acuerdo sobre agricultura, como también a solicitar una mayor apertura del mercado agrícola (entendiendo de que este último es el objetivo más ambicioso y al que los países desarrollados oponen mayor resistencia). Así lo expresa el espíritu del comunicado ministerial del grupo de los veinte en la reunión de Brasilia del 12 de diciembre de 2003, al decir que el G-20: “tiene un diálogo abierto con el comisionado de la Unión Europea de Comercio, en lo que respecta a la posición de la agricultura con una visión amplia para considerar nuevos acercamientos que permitan avanzar en las negociaciones”. Cabe destacar que el G-20 pretende continuar jugando un rol importante dentro de la OMC, contribuyendo a un proceso más inclusivo y a extender su cooperación con otros grupos de presión, como ser: G-33, G-4, Grupo Cairns, AMNA 11. En el comunicado ministerial de Brasilia de 2003 esta intención es expresada explícitamente considerando que “los ministros destacaron que al juntar a los países en desarrollo de África, América y Asia, con diferentes estructuras agrícolas y con una plataforma de negociación común, el G-20 ha contribuido con el proceso de inclusión de la OMC”. Éste grupo se constituyó como el eje a partir del cual distintas coaliciones de países artículan sus frentes de negociaciones. Esto representa un cambio en la construcción de la cooperación Sur-Sur, la cual ya no se constituye como grandes grupos permanentes, sino que “las alianzas van a depender del desarrollo del proceso de negociaciones y de los intereses en juego” (Giaccaglia, 2008:11). Las banderas que levantan los miembros son la de los intereses y no los estandartes de viejas ideologías. Lo que le da un giro más pragmático a la cooperación Sur-Sur, sumándose a ello una notable flexibilidad al momento de entablar negociaciones, puesto que los miembros que componen a los grupos no presuponen coincidir en todos los puntos de interés. La cooperación solo pretende seguir unida en cuanto a la consecusión de un determinado - y limitado- número de intereses, sobre todo frente a la presión amenzante de los países desarrollados. El escenario post Cancún mostró un G-20 dispuesto a profundizar dentro de sus propios objetivos, llegando a acordar propuestas de mayor madurez y en sintonía con los principios de la Organización Mundial de Comercio; así es como se menciona en el comunicado ministerial del G-20 en San Pablo de 2004, en este se expresa que “desde

Cancún hemos estado comprometiéndonos con un trabajo técnico interno y una consulta más intensa con otros miembros”. Tal como se menciona, las declaraciones manifiestan una verdadera voluntad por parte de sus miembros en aunar criterios, sobre todo técnicos, para ser presentados en un frente común. Los ministros declararon que “basados en los principios de transparencia e inclusión, el grupo ha tenido éxito en sus esfuerzos para incluir preocupaciones de otros miembros que no se encuentran en el G-20, especialmente de otros países en desarrollo y menos desarrollados”. El grupo se reunió nuevamente en el 2005 en Pakistán, en la ciudad de Bhurban. La conferencia giro en torno, principalemente, a la conformación de una propuesta cuyos elementos centrales fueron: - Ayuda interna: impulsar nuevas disciplinas en la caja azul y la caja verde, para asegurar que la caja azul10 produzca menos distorsiones en el mercado y que las políticas de la caja verde11 resulten en la eliminación o reducción de la distorsión del comercio o la producción. - Subsidios a las exportaciones: Todas las formas de subsidios a la exportación deben ser eliminadas en un período no mayor a 5 años. - Acceso al mercado: una formúla de reducción lineal de tarifas entre bandas debe ser aplicada, preservando la proporcionalidad entre los países desarrollados y los países en desarrollo. - Trato Especial y Diferenciado para los países en desarrollo, constituye una parte integral de los elementos de la organización. El G-20 también esta determinado a hacer operacionales las propuestas del documento WT/MIN(03)/W/6, así como preservar la seguridad alimentaria, el desarrollo rural y el bienestar de millones de personas. En el 2005 en Ginebra el grupo de los veinte incitó a reanudar las negociaciones ya que consideraba a las propuestas de Estados Unidos y la Union Europea como insuficientes. En la primera propuesta, por no abarcar un recorte en los subsidios que provocan distorsiones. En el segunda, debido a que se encuentra una “mejora” poco significativa, puesto que para tener un verdadero efecto el recorte en los aranceles para
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Medidas que producen distorsiones en el comercio pero que obligan a los productores a limitar la producción para recibir subvenciones. 11 Medidas que no tienen efectos distorsivos sobre el comercio o que solo producen distorsiones mínimas del mismo.

países desarrollados debería ser por lo menos del 54 por ciento. El G-20 se dirigió rumbo a Hong Kong con propuestas que les eran bastante insatisfactorias. La Sexta Conferencia celebrada en Hong Kong en 2005 constituyó un momento de gran presión para la Organización Mundial del Comercio, ya que el fracaso de Cancún en el 2003 había puesto en tela de juicio al régimen multilateral de comercio. En ella se esperaba alcanzar un resultado favorable que diese nuevo aliento a la Ronda Doha. Tras ásperos debates entre los días que fueron del 13 al 18 de diciembre, se alcanzó el “Compromiso de Hong Kong”. A este compromiso se llegó después de que la Unión Europea cediese en cuanto a que una fecha para la eliminación de los subsidios a la exportación sea fijada, la cual fue finalmente establecida para el año 2013. Es de hacerse notar que el paso atrás dado por la Unión Europea fue producto de la presión ejercida por los miembros del grupo de los veinte, quienes amenazaron con retirarse de la negociación si aquella se negaba a aceptar una fecha, lo que hubiese dejado como culpable al bloque del euro. Gracias a los logros obtenidos a través de esta presión, el G-20 consiguió que la Unión Europea también presionara a otros países desarrollados para que eliminaran otras ayudas encubiertas, como es el caso de los créditos vinculados que utiliza Estados Unidos o los monopolios exportadores de Canadá y Australia. Aunque no hay que desdeñar los logros alcanzados a partir del compromiso, todavía quedan importantes materias pendientes no comprendidas en el mismo, como los subsidios a la producción y los sustancialmente importantes altos aranceles aplicados por los países desarrollados. Por otra parte, aquí se consiguió comprometer a los Estados Unidos a que eliminase los subsidios al algodón durante el 2006, aunque estos ya habían sido declarados anteriormente por la OMC y Washington ya se encontraba haciendo preparativos para eliminarlos. Durante el 2006 Brasil hizo grandes esfuerzos por reavivar las negociaciones de la OMC a través del G-20. Al mismo tiempo iba acercando posiciones con el bloque de países desarrollados, sobre todo con la Unión Europea. Durante el segundo encuentro empresarial Unión Europea-Brasil el presidente semestral de la unión, Sarkozy, expresó que “Europa quiere una asociación estratégica con Brasil. Como presidente de la UE vine a decir que Europa confía en Brasil y en el crecimiento de Brasil, y que queremos actuar juntos”. Estas reuniones previas entre Brasil y la Unión Europea van a tener una gran incidencia en la siguiente reunión realizada en la ciudad de Ginebra.

Finalizada la conferencia ministerial de Hong Kong surgieron claras disparidades al interior del G-20. En las reuniones de la OMC celebradas durante nueve días en el mes de julio de 2008 en la ciudad de Ginebra ciertas asperezas salieron a relucir a pesar de las declaraciones optimistas que los ministros de comercio de India y Brasil, dos de los Estados líderes del grupo, vertieron una vez finalizada las mismas. Las diferencias surgieron a raíz del apoyo por parte de Brasil al plan propuesto por el director de la OMC, Pascal Lamy12, con el fin de salvar las negociaciones de la Ronda Doha. India, por su parte, pretendía de que ciertos de sus intereses fuesen tenidos en consideración, entre los cuales se encontraba la aplicación de un mecanismo de protección para su mercado agrícola, posición rechazada por enérgicamente por Estados Unidos. Es de notar que “la India defiende sus sensibilidades en agricultura a través de la contención del acceso de importaciones mediante la determinación de productos especiales y el mecanismo de salvaguardia especial, mientras que Brasil es particularmente ofensivo en la apertura de mercados en esta área” (Stancavelli, 2007: 46). A su vez, tanto Paraguay como Uruguay, países dependientes de las exportaciones agrícolas, no vieron con buenos ojos la propuesta hindú. Argentina recriminó la actitud individualista asumida por Brasil, la critica argentina, su principal socio en el MERCOSUR, entorpeció todavía más las negociaciones. Los representantes de Estados Unidos y de la Unión Europea alentaron la iniciativa de Brasil, remarcando que esto daba clara cuenta de su “liderazgo” y estigmatizando a la resistencia opuesta por la India, así lo declaró la representante de Comercio de los Estados Unidos definiendo la posición hindú como inflexible y contraria al espíritu conciliador. El G-20 ha dado muestras de una posición ofensiva, en ocasiones, al propugnar iniciativas ambiciosas en materia de reducción de aranceles y limitación de los productos sensibles. Esto va más allá de la capacidad de oponerse a las políticas agrícolas comerciales de los países desarrollados, es decir, de adoptar posiciones defensivas13. De hecho, ha puesto sobre la mesa de negociación un gran número de propuestas que no son solo técnicamente sólidas, sino que también se encuentran muy cerca de lo que se considera un posible resultado equilibrado.
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Cabe señalar de que Pascal Lamy, antes de convertirse en Director de la OMC, ocupaba el cargo de Comisario Europeo de Comercio en la Comisión Europea (1999-2004). 13 Muchas veces estas posiciones “defensivas” fueron articuladas por el G-20, pero llevadas adelante por otros grupos, como el G-33.

La proa del G-20 Entre sus miembros fundadores podemos encontrar, allí mismo, a los países que lideran al grupo: Brasil, China, India y Sudáfrica. Su desempeño esta dado, por una parte, por el gran tamaño de su producción agrícola y, por otro lado, por su accionar diplomático. Los tres Estados más grandes - es decir, Brasil, China e India - cuentan con algunas características similares: son grandes extensiones territoriales, tienen grandes poblaciones cuyo nivel de consumo ha incrementado en los últimos años y una producción industrial en vertiginoso desarrollo. China, con su entrada a la OMC en 2003 significó un punto de apoyo para los países en desarrollo. La estructura social china es aun la de un país en desarrollo, con la diferencia de que el volumen de su masa demográfica - con el aumento del nivel de consumo de sus habitantes - la hace un mercado especial, que al mismo tiempo comparte las inquietudes que tienen otros países del sur. El Estado chino ha venido a ocupar un lugar importante en el extremo oriente en los últimos años. Esto se debió en gran medida al hecho de que Japón, motor económico del este asiático, entró en una dura recesión la cual arrastró a los países del sudeste de Asia. China posibilitó la salida de la recesión a esos países mediante la intensificación del comercio regional. En lo que a India respecta, este país había mantenido un rol sumamente activo tanto en el GATT como en la OMC, y había mantenido muchas iniciativas junto al mundo en desarrollo. En cambio, Brasil y Sudáfrica habían tenido reticencias en cuanto a defender sus intereses agrícolas junto a otros países en desarrollo; mas, a partir de la quinta conferencia ministerial ambos Estados pasan a impulsar el accionar del G-20. La transformación democrática en Sudáfrica en 1994 es fundamental para entender el viraje que se le dio a la política exterior de este Estado. Brasil pudo desarrollar un modelo económico que lo perfila como futura potencia, consecuentemente con ello la política exterior brasilera intenta sacar la mayor ventaja de esta nueva situación a través de las negociaciones comerciales. La condición de potencia emergente viabilizó su capacidad diplomática como Estado líder. Un dato no menor a tener en consideración es que muchos de los encuentros entre los ministros de los participantes del G-20 tuvieron como sede ciudades de Brasil: Brasilia 2003 y San Pablo 2004. Este papel de anfitrión (sobre todo en

las primeras reuniones que le dieron el primer envión al grupo de los veinte) sin duda que significa mucho en el lenguaje diplomático. PBI agrícola (en miles de millones de Brasil China India Sudáfrica dólares) 28 207 133 6 Exportaciones agrícolas (en millones de dólares) 20.914 16.884 6.504 3.052 Importaciones agrícolas (en millones de dólares) 3.600 23.453 4.904 1.915 Balance (en millones de dólares) 17.314 6.569 1.601 1.136

Elaboración propia en base a datos de: http://www.g-20.mre.gov.br/conteudo/statistics_04.pdf

Como se observa, el peso de la economía agrícola en estos países es condicionante para su política exterior en las negociaciones de la Ronda. Brasil, sin contar con un PBI agrícola tan elevado como China o India, cuenta, sin embargo, con un volumen de exportación sumamente alto, incluso cuando las importaciones en el mismo sector son devengadas. China e India ostentan un PBI agrícola gigantesco; además, China tiene exportaciones en el sector bastante elevadas, pero que al mismo tiempo, se ven matizadas por los volúmenes de alimentos que deben importar para mantener a su gran masa demográfica. Sudáfrica, sin tener un PBI agrícola que alcance los niveles de los demás miembros del G-4 (incluso su PBI agrícola y exportaciones son inferiores a otros miembros del G-20, como el caso de Argentina), muestra las ventajas que puede adquirir un país con una diplomacia bien dirigida. Por otra parte, al ser Sudáfrica uno de los países de mayor desarrollo relativo del África, le ha tocado desempeñar un rol destacado para su continente. Si estos países pudieron aunar fuerzas para dar empuje al G-20 fue porque su viabilidad nacional - según el concepto de Helio Jaguaribe es “la existencia en determinado momento de suficientes recursos naturales y humanos para permitir el desarrollo nacional autónomo y básicamente endógeno de dicha sociedad” - así lo hizo posible. En un momento en que los precios de las materias primas se encontraban en alza en el mercado internacional, estos países observaron la oportunidad de pujar para apoderarse de un mayor porcentaje de la renta mundial. Por otro lado, el crecimiento

demográfico de estos países - sobre todo Brasil, China e India - hacen que la seguridad alimentaria pase a ser un tema central en la agenda política. En la actualidad este no es un asunto menor, ya que los gobiernos han entendido que períodos de hambruna significarían, igualmente, períodos de inestabilidad social. El espacio internacional para maniobrar, esto es, la permisivilidad internacional -según el concepto de Helio Jaguaribe son “las condiciones en que en determinadas circunstancias, y en función de sus recursos y capacidad, su situación geopolítica, las consecuencias políticas y económicas internacionales de su desarrollo nacional en general y en particular se le permitirá a una sociedad promover en forma concreta su desarrollo nacional, sin la intervención insuperable de una o más potencias extranjeras” -, al que accedió el grupo de los veinte se debió, en parte, a que la potencia hegemónica Estados Unidos - se encontraba brindando mayor prioridad a otros asuntos de su agenda como ser la lucha contra el terrorismo y los dos frentes bélicos que tenía abiertos en Irak y Afganistán -. La Unión Europea, por su parte, centraba su atención en la asimilación de nuevos miembros a la zona euro. Por lo tanto, la permisivilidad internacional estuvo dada por la suma de estos factores y la voluntad de estos Estados por pasar a ocupar un asiento importante en la mesa internacional de negociaciones. Conclusión El G-20 se presentó como un actor relevante en las negociaciones de la Ronda Doha, incluyendo entre sus participantes a los países emergentes más importantes y siendo, además, una muestra representativa en cuanto a masa demográfica y producción agrícola. La acción conjunta de los Estados que lo conforman dio cuenta del potencial que pueden alcanzar los países en desarrollo mediante una cooperación Sur-Sur de tipo más pragmática. Los objetivos perseguidos por el G-20 han sido identificados en un conjunto de medidas, las que pueden ser agrupadas en: acceso a mercados; eliminación de la ayuda interna en los países desarrollados; eliminación de las subvenciones a la exportación en los países desarrollados; trato especial y diferenciado; y, otros asuntos no comerciales. Así mismo, el G-20 ha repetido constantemente sus intenciones de hacer respetar el

mandato de la Ronda Doha tal cual fue concebida, procurando poner en el centro de la discusión al tema agrícola, pieza considerada clave para el progreso de las negociaciones. La conferencia ministerial de Cancún, que terminó en fracaso, fue el puntapié inicial para el G-20, de ahí en más una serie de reuniones entre los miembros trató de aunar criterios técnicos y sumar adhesiones a la causa del grupo. A partir de Brasilia, como antecedente más inmediato, los Estados en desarrollo mostraron grandes expectativas con respecto a los objetivos que presentaba el G-20. Esto hizo que muchos países del sur miraran con simpatía a las iniciativas del grupo y, por otra parte, obligó a los países desarrollados a observar con miramientos a los movimientos del mismo. El grupo, con idas y venidas de miembros, mantuvo una unidad pragmática que sufrió sus primeras fisuras recién en el período post Conferencia de Hong Kong, cuando las divergencias entre la India y Brasil, principalmente, llevaron a un debilitamiento del frente del G-20. La crisis financiera desatada en los Estados Unidos en 2008 ha estancado aun más las posibilidades de consolidar los objetivos de la Ronda Doha; esto supone que el rol de la OMC como coordinadora del régimen multilateral de comercio afrontará su prueba más critica, por lo que habrá que ver si ésta es capaz de frenar la avanzada proteccionista producto de la crisis internacional. El alto perfil mantenido por Brasil, China, India y Sudáfrica en torno a la conformación e impulsos dados al G-20 han dejado al descubierto su papel de liderazgo. Su estructura agrícola en países de una gran masa poblacional - a excepción de Sudáfrica - ha sido condicionante para la política exterior mantenida por ellos. Pero, los países que han adquirido un rol preponderante dentro del G-20 lo han hecho no solo porque su estructura económica así los condicionaba (de otra manera no se podría explicar la ausencia de la Argentina al frente del grupo), sino porque la voluntad de su dirigencia así se ha manifestado. La conjunción entre los recursos naturales y los recurso humanos con los que cuentan los servicios diplomáticos de dichos Estados ha posibilitado el “desarrollo autónomo y básicamente endógeno” de las sociedades de estas naciones. Si bien el distanciamiento de Brasil ha dejado gravemente herido al grupo de los veinte, este fracaso parcial no impide que lecciones valiosas puedan ser extraídas. Esto hace reflexionar, sobre todo, acerca del alcance que pueden tener estos grupos unidos por el pragmatismo conducido por sus intereses. No se puede evitar pensar que el G-20

favoreció a los intereses de Brasil mientras que este se inclinó hacia el bloque que se encontraba en la vereda de enfrente durante la última conferencia, dejando abierta así una fisura en la trinchera del grupo. Es por eso que no se debe dejar de reflexionar si fue “todos para uno y ¿uno para veinte?”. El G-20 ha demostrado que es posible una cooperación Sur-Sur a pesar de la presión ejercida por los Estados Unidos y la Unión Europea. El G-20 fue y continúa siendo una herramienta útil para los gobiernos de los países en desarrollo, sí éstos así lo desean. Su establecimiento como pívot desde donde articular otros grupos con frentes de negociación diferenciados, pero interrelacionados al mismo tiempo, representan una forma estratégicamente viable de llevar adelante una política de presión. El G-20, por tanto, no constituye ni un éxito ni un fracaso sino que sigue siendo una oportunidad.

Bibliografía: - CEPAL, 2006. “Preservar el sistema multilateral de comercio: una evaluación de Doha”. - ______ 2008. “La ronda Doha: un futura incierto”, Cáp. 3. - Bello, 2002. “Las lecciones de Doha”, OSAL, CLACSO Nº 6. - Colección estudios económicos Nº 24, La Caixa. Barcelona. - Diaz Mier, 1996. “Del GATT a la OMC”, Ed. Síntesis, Madrid. - Doporto Miguez, et. al. “Ambición y equilibrio en la ronda Doha: ronda del desarrollo”.

- Giaccaglia, 2008. “Las dificultades de la cooperación sur-sur en la OMC”. Cuaderno de cátedra Relaciones Internacionales, Rosario. - Millet, Monserrat. “La regulación del comercio internacional: del GATT a la OMC”. - Rogger y Hinterman. “¿Qué grado de liberalización requiere la agricultura mundial”, Info resources Nº 104. - Silvia, V. “Preservar el camino hacia las nuevas negociaciones comerciales en la OMC (post Doha)”, documento de trabajo serie comercio internacional Nº 23, CEPAL. - Stancavelli. “Situación de la ronda Doha a julio del 2007”. Paginas visitadas: G-20: http://www.g-20.mre.gov.br/index.asp Propuesta del G-20 en Declaración ministerial la OMC (WT/MIN(03)/W/6): http://www.gdel G-20 (junio de 2006): http://www.g20.mre.gov.br/conteudo/proposals_Cancun01.pdf 20.mre.gov.br/conteudo/ministerials_Genebra03.htm Declaración ministerial del G-20 (noviembre de 2005): http://www.g20.mre.gov.br/conteudo/ministerials_Genebra01.htm Declaración ministerial del G-20 (octubre de 2005): http://www.g20.mre.gov.br/conteudo/ministerials_Genebra02.htm Declaración ministerial del G-20 (septiembre de 2005): http://www.g20.mre.gov.br/conteudo/ministerials_Bhurban01.htm Declaración ministerial del G-20 (junio de 2004): http://www.g20.mre.gov.br/conteudo/ministerials_SP01.htm Declaración ministerial del G-20 (diciembre de 2003): http://www.g20.mre.gov.br/conteudo/ministerials_BSB02.htm Declaración ministerial del G-20 (septiembre de 2003): http://www.g20.mre.gov.br/conteudo/ministerials_Cancun01.htm OMC: http://www.wto.org/spanish/thewto_s/thewto_s.htm Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil: http://www.mre.gov.br/index.php?
option=com_content&task=view&id=446&Itemid=397

Enciclopedia virtual: http://en.wikipedia.org/wiki/G20_developing_nations

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