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Resumen: Política Internacional latinoamericana

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POLÍTICA INTERNACIONAL LATINOAMERICANA

UNIDAD I: “Elementos teóricos para el análisis del subsistema regional y las políticas exteriores de América Latina”
Roberto Russell - “Variables internas y política exterior” (U1)
La conducta externa de un Estado surge de una combinación variable de factores internos y externos cuyo impacto depende de circunstancias específicas. En consecuencia, la importancia de unos en detrimento de otros es una cuestión empírica. Lo que el autor critica es el acento exagerado en las variables sistémicas ya que produce una subestimación de la importancia de los factores internos en la formulación y ejecución de la política exterior. Para comprender cabalmente la acción externa de un Estado es necesario prestar también atención a las variables internas y al modo en que se interrelacionan con los factores externos. Los factores que influyen en la política exterior pueden agruparse en 5 macro-variables interrelacionadas: 1) Individuales (de orden interno): abarcan las características peculiares de los encargados de formular y ejecutar la política exterior que los predisponen de determinada manera y que hacen precisamente que esa política sea de un modo y no de otro. Es el dominio de la singularidad, dentro del cual encontramos las creencias individuales, talentos y capacidades; 2) De rol (de orden interno): son las que hacen que los actores respondan y mantengan ciertos patrones de comportamiento con independencia de sus características individuales, debido a que estas últimas son filtradas y atenuadas por las normas y expectativas que las culturas, sociedades, instituciones y grupos atribuyen a un rol particular; 3) Gubernamentales (de orden interno): incluyen las prácticas institucionales y todos los aspectos de la estructura gubernamental que limitan o fortalecen las elecciones q realizan los tomadores de decisiones (por ejemplo el grado de autonomía que posee una Cancillería en el manejo de los asuntos externos). 4) Sociales (de orden interno): todos los aspectos no gubernamentales de una sociedad que influyen en la política exterior. Dentro de ella encontramos: a. Los factores políticos internos: tipo y orientación del régimen político, el papel de los partidos políticos. b. Los factores culturales: sistema de creencias. c. Los factores económicos: el régimen de propiedad. 5) Sistémicas (de orden externo): comprende todo los factores humanos y no humanos que influyen en las decisiones de política exterior. Incluye también la situación geográfica, distribución

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de capacidades materiales entre los Estados (la distribución de los atributos de poder por ejemplo, determina la posición que un Estado ocupa en la estratificación internacional. Esa posición condiciona el margen de acción externa de los Estados). A continuación el autor explica que significan para él los siguientes términos: - Política exterior: comprende solo aquellos vínculos que establecen los gobiernos con el sistema internacional mediante acciones intencionadas que procuran alterar factores, comportamientos o condiciones del sector externo. No debe confundirse la totalidad de las relaciones internacionales de un país con su política exterior, que sólo comprende una parte de esos vínculos. - Régimen político: conjunto de normas, instituciones y prácticas que definen y regulan la estructura y funciones del gobierno, la forma en que se eligen las autoridades, etc. - Orientación de régimen: políticas fundamentales y principios sobre los cuales se basa y articula un determinado régimen. Impone prescripciones a la acción de los gobiernos, - Orientación de gobierno: principios y valores particulares sustentados por cada Gobierno dentro de un mismo régimen como así también las políticas específicas implementadas por éstos. - Cambio: abandono o reemplazo de una o más de las orientaciones de la política exterior y variaciones de los contenidos o formas de hacer política. Los procesales son los que modifican instituciones.

Plot y Séman: “Neither/Nor: Mapping Latam´s Response to neo-liberalism and neo-conservatism”
Según estos autores, el comienzo del nuevo siglo estuvo marcado por tres acontecimientos particulares: 1. En 2001 se inaugura una nueva administración estadounidense, la cual restauró la situación internacional inmediatamente posterior a la Guerra Fría. Finalmente, todas aquellas condiciones planeadas por los neocons, pudieron ser puestas en práctica: el 11-S fue el hecho que aceleró su implementación. 2. Al Qaeda, el otro actor involucrado en el 11-S, también logró expandir su visión del nuevo siglo hacia todo el mundo musulmán. 3. En Latinoamérica la implementación de la política neoconservadora, provocó una particular reacción en dicha región. Esto se relaciona con las victorias electorales de gobiernos de centroizquierda y con el avance de movimientos progresistas. Los autores citan ejemplos:  Lagos fue elegido en 2000 en Chile, como el primer presidente socialista luego de Allende. Esta tendencia fue confirmada, cuando en 2006 los chilenos eligen a Bachelet, socialista también.  En Venezuela un conocido ex militar termina siendo elegido presidente y establece un gobierno de izquierda y populista.  En Argentina, en 1999 una coalición de centro izquierda, termina con 10 años de neoliberalismo. Tras el fracaso de la Alianza, Néstor llega el poder (también de centroizquierda).

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En Brasil llega Lula, en Uruguay llega el Frente Amplio, en Bolivia llega Evo Morález, en Nicaragua la vuelta del frente sandinista y en Ecuador llega Correa.

Si bien todos estos gobiernos tienen la misma tendencia, no han podido consolidar un área política homogénea. Muchos analistas, dividen a la región en dos categorías: la mala izquierda -los populistas- considerados como peligrosos (Bolivia y Venezuela); y los moderados progresistas (Chile). Respecto a la hiper-política neoconservadora que se impuso en la agenda internacional, los autores utilizan como ejemplo para demostrarlo, la falta de reacción por parte de las instituciones internacionales ante el bombardeo de Israel a Líbano (2006). Dos son los elementos a tener en cuenta: - La proporción: existió una clara desproporción entre los secuestros realizados por Hezbollah y la invasión y el bombardeo por parte de Israel. Esto debe ser analizado bajo la misma lógica neoconservadora utilizada en la invasión a Irak: un ataque preventivo. - La hostilidad que Israel y Estados Unidos han desarrollado hacia las instituciones internacionales: que en ocasiones ellos han creado y que ahora rechazan. Sin embargo, una cosa es que la rechace Estados Unidos y otra muy diferente es que la rechace Israel. Los Estados Unidos, una superpotencia, protegida por dos océanos tienen la capacidad suficiente como para ignorar la opinión pública internacional. Israel, no. Si bien es militarmente fuerte, no lo es geográficamente, ya que se encuentra rodeado de enemigos. La conclusión a la cual llegan los autores es que el objetivo neoconservador no es la vuelta al estado pre-institucional –es decir, un estado de naturaleza hobbesiano, sino instaurar un régimen político internacional neo-schmittiano. Este se basa en dos principios:  Que existe un solo Leviatán, más fuerte que todos los demás, que tiene la capacidad de monopolizar el derecho a la guerra.  Este superpoder tiene la habilidad de declarar el estado de excepción. Este monopolio que tiene del ius belli le permite también suspender la ley penal y lo autoriza a llevar a cabo acciones de prevención (tal como ocurrió con Líbano). O sea, que en el régimen neo-schmittiano, la guerra deja de ser un crimen, cuando es permitida o llevada a cabo por el único Leviatán. Sin el apoyo de Estados Unidos, Israel hubiera sido muy cuestionado y obligado a acabar con su accionar mucho tiempo antes. Es en este contexto donde debe analizarse el surgimiento de los gobiernos de centro-izquierda latinoamericanos. La visión tradicional, asocia gobiernos democráticos con gobiernos pro-yankees, cosa que hoy en Latinoamérica no sucede. Hoy, el común denominador de estos gobiernos es que se enfrentan a nivel doméstico, a las consecuencias devastadoras de la política neoliberal de los 90’s; y a nivel internacional al régimen neoconservador de Bush. En este contexto, lo nuevo es el componente democrático mezclado con tradiciones populistas: defensa de los DDHH, la construcción de un nuevo orden internacional, gran atención a las minorías, etc. Luego, lo que los autores explican es que no se puede ver las acciones de éstos gobiernos como una vuelta al setentismo. Pone como ejemplo a la Argentina y las políticas llevadas a cabo por Kirchner: la persecución a los miembros de la junta militar no hubiera sido posible sin la actitud firme del presidente. Esta persecución se enmarca en un proceso de re-fortalecimiento las instituciones democráticas argentinas.

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Finalmente, los autores destacan dos componentes generales de los nuevos gobiernos de izquierda de Latinoamérica: el anti-americanismo y la reacción contra las políticas neoconservadoras; y la inserción regional en la economía global, junto con la re-emergencia de las agendas nacionales. En cuanto al primer punto, puede decirse que Latinoamérica, junto a Europa, están aunando fuerzas para lograr multilateralmente la constitución de un nuevo orden internacional. Sobre todo en Latinoamérica, los Estados están buscando un nuevo patrón basado en la idea de Nación y en el re-fortalecimiento de la democracia. En cuanto a la inserción a la economía global, podemos decir que históricamente estos Estados dependieron de los precios internacionales de sus commodities. Un hecho que benefició a estos Estados, fue el aumento de la demanda de éstos por parte de China e India, lo cual mantuvo en alza los precios. En relación a esto, los Estados deben tomar decisiones respecto a: cómo prevenir la desaparición de ciertos recursos, como garantizar la sustentabilidad de la producción y de cómo controlar el impacto de las mismas. Estas decisiones requieren la capacidad democrática de debatir alternativas, cosa que no ocurrió en los 90’s. En un horizonte donde no se ven futuros conflictos militares y donde tampoco se perciben amenazas económicas, la consolidación de las agendas nacionales es un hecho de posible concreción.

Busso – “OEA en las puertas del siglo XXI” (1998)
Antecedentes de OEA (organismo internacional regional más antiguo): En 1890 la Unión Internacional de Repúblicas Americanas, hasta el 1900 la Oficina Comercial implementó sus actividades, luego fue remplazada por la Unión Panamericana. El sistema interamericano siempre llevó impreso el signo de las asimetrías de poder entre los Estados Unidos y el resto, hasta que terminó convirtiéndolo de acuerdo a sus necesidades estratégicas. En 1933 la política del “buen vecino” de Roosevelt se debió a que necesitaba la colaboración latinoamericana para la guerra, ello cambia la intervención militar por la cooperación. Apuntaba a que América Latina actuase como una región homogénea. Según el presidente, existían dos Américas culturalmente diferentes, lo cual era un impedimento para la unidad hemisférica de modo que quería crear un vinculo institucional que permitiese una ligazón jurídica, política, económica y de seguridad. En 1947 se firmó el TIAR. En 1948 se firmó la Carta de Bogotá: conformándose la OEA con Secretaría General y Asamblea General.

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Durante Guerra Fría, la OEA entra en la lógica Este-Oeste y las relaciones hemisféricas se rigieron según el Paradigma de Control Hegemónico: las acciones de Estados Unidos en Cuba, Guatemala y República Dominicana. En los 70’s la OEA no parece responder a los cambios que ya conocemos del sistema internacional y continua según el criterio de los años 50’s, iniciándose un proceso de agonía multicausal: (Doctrina de Seguridad Nacional, golpes de Estado apoyados por Estados Unidos, pérdida de interés de Estados Unidos por las instancias multilaterales). Se destaca el rol de la Comisión Interamericana de DDHH y la Corte Interamericana de DDHH. En los 80’s se produce una crisis profunda de la OEA, ya que junto con el TIAR no eran capaces de solucionar problemas como la Guerra de Malvinas, el Conflicto Centroamericano, la crisis de la deuda, intervenciones de Estados Unidos en Panamá y Granada. Estados Unidos legitimó sus acciones unilaterales a costa de deslegitimizar la OEA y el concepto de seguridad colectiva. Empezaron a surgir otras instancias de cooperación intra-latinoamericanas: Grupo Contadora, Consenso de Cartagena, Esquipulas, Grupo de Río. En los 90’s se buscó re-legitimizar la OEA con dos hechos significativos: supervisión eficaz de las elecciones en Nicaragua e Iniciativa para las Américas de Bush (política regional de EEUU hacia la región bajo el Nuevo Paradigma de Cooperación Asociativa) que parecía que los temas de seguridad serían reemplazados por comercio e inversión. También es importante la integración de Canadá en la OEA. En 1991 se firmó la Declaración de Santiago y la Asamblea General aprobó el “Compromiso colectivo con la democracia y con la renovación del sistema Interamericano”, que incluye la resolución 1080 de Democracia Representativa. Luego sale el Protocolo de Washington que prevé la suspensión de un Estado en caso de interrupción de la democracia. Pero en el caso del golpe constitucionalista del Congreso de Ecuador en 1997 se lo consideró un asunto meramente interno. Área de seguridad hemisférica: no se intentaron cambios en el sistema de defensa hemisférica ni en el TIAR. Los Estados Unidos levantó las restricciones a la venta de armas contra la propuesta de regulación en el hemisferio propuesta por Costa Rica. Narcotráfico: es un tema conflictivo por las medidas de certificación unilaterales de Estados Unidos contra la multilateralidad y el consenso. Precariedad económica y de sistemas políticos de la región ofrecen la oportunidad a la OEA dependiendo de la voluntad política y compromiso de los gobierno, de trabajar por el futuro de modo multilateral.

Muñoz – “¿El fin de América Latina?” (U1)
Se ha difundido la idea de que América latina como unidad política ya no existe ya que (diferenciación intra-latinoamericana e incremento de lazos extra-regionales):

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-México, América Central y el Caribe están vinculados con la dinámica migratoria, económica, social y de seguridad de Estados Unidos. -América del Sur avanza en un proceso de convergencia propio e independiente. -Fragmentación del libre comercio en acuerdos bilaterales y subregionales. El autor cree que aún subsiste una misma región con problemas e intereses similares pero con diversidad de respuestas a los mismos. Fuerzas desintegradoras: Procesos de integración regional de los 60’s han decaído y surgen, sin resultados tangibles, procesos subregionales. México desde su adhesión al NAFTA a profundizado vínculos con Estados Unidos, como así también América Central y República Dominicana a través del CAFTA (importancia de las maras). Chile, Perú y México se vuelcan hacia el Asia Pacífico, en el marco de la APEC. También Argentina, Brasil, y Venezuela se han interesado en China por sus compras de soja, petróleo y cobre. Hu Jintao tras una gira por América latina en 2004 luego de cumbre APEC en Chile, comprometió $100 mil millones en los próximos 10 años. Brasil plantea que su interés nacional es global: en la negociación de la OMC, ha concertado con China, Sudáfrica e India para asiento permanente en Consejo de Seguridad, Cumbre América del Sur- Países Árabes en 2005. Cumbre de Brasilia de 2005 de UNASUR: las voluntades políticas varían siendo Brasil su principal impulsor mientras que Argentina prioriza el MERCOSUR, Chávez plantea que el proyecto sobre las bases del MERCOSUR y el CAN está destinado a fracasar ya que ambos nacieron bajo contextos neoliberales. Problemática de la desintegración estatal de Colombia por su prolongada guerra interna y también en Ecuador y Bolivia con el avance de movimientos étnicos (“Estados fallidos”). Incremento de la violencia y delincuencia organizada ha forzado a muchos Es a una mirada introspectiva en vez de la cooperación regional. Fuerzas integradoras (elementos de convergencia e identidad): Vuelta a la democracia, reforma económica y modernización del Estado: concertación latinoamericana a favor de la democracia en Acapulco del ‘87 del Grupo de Río, Compromiso de Santiago con la Democracia, Resolución 1080 de la OEA de 1991 establece mecanismos multilaterales para defender democracia (aplicación en Guatemala, Haití y Perú) , Carta Democrática Interamericana 2001, el MERCOSUR estipuló en su protocolo de 1998 diversos grados de suspensión de cualquier gobierno de un Estado miembro que surja de un golpe de Estado (aplicado contra Paraguay). Hoy, 2006, el problema es la fragilidad de la democracia que se refleja en la remoción de presidentes electos por vías democráticas, aunque sustituidos “constitucionalmente” como en Argentina, Ecuador y Bolivia.

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Celebración regular de Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y de Gobierno desde 1991 ha reafirmado la identidad cultural iberoamericana y proporcionado una instancia para resolver problemas comunes en el más alto nivel. Se creó en 2005 una Secretaría Permanente. Red de contactos empresariales privados que interrelaciona a la región, por ejemplo las “multilatinas”. Planificación de un anillo energético sudamericano como proyectos de infraestructura y conectividad en el marco del Plan IIRSA. Unidad latinoamericana sigue en el respaldo de la multilateralidad y imperio del Derecho Internacional Público: durante la crisis de Irak, México y Chile, con respaldo de la región, como miembros del Consejo de Seguridad se opusieron a una acción unilateral de Estados unidos. Solo Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y República Dominicana respaldaron o integraron la coalición. Postura unitaria de América Latina frente a certificación de Estados Unidos relativa a las drogas o ley Helms-Burton, las medidas extraterritoriales de Estados Unidos para impedir relaciones de empresas de América latina y otros con Cuba. Hacia un regionalismo realista (propuesta del autor): Las debilidades de los proyectos de integración de América latina obedecen en gran medida a que, a partir de los 90’s, las estrategias de ISI cedieron en lugar a la apertura comercial al exterior, en el marco de la globalización. No hay descomposición regional, sino una diversificación progresiva de los vínculos externos de América latina. Las fallas de los procesos de integración regional no deben opacar los logros. Subsiste la necesidad de concertación regional para enfrentar problemas transnacionales claves.

Tokatlian – “Sudamérica está partida en dos” (U1)
Desde hace al menos tres décadas, América está dividida en dos: América del Norte (desde Alaska hasta Panamá) y América del Sur, dos entidades geopolíticas claramente diferenciadas a pesar de sus puntos de contacto. América del Sur también está partida en dos: los Andes (atraviesa profunda crisis) y Cono Sur (parece mejor dotada para asegurar un orden democrático con crecimiento y equidad). Los Andes: autogolpe de Fujimori, caída constitucional de Pérez en Venezuela, cuasi desplome de Samper en Colombia, llegada al poder del autoritario Banzer, salida política de Bucaram en Ecuador, enfrentamiento militar entre Ecuador y Perú, frontera tensa entre Venezuela y Colombia, corrupción, degradación ambiental, violación de Derechos Humanos, desempleo, marginalidad, pobreza e inseguridad. En la mayoría existe un desmoronamiento parcial del Estado. En Ecuador, Perú y Venezuela, los militares guardan incidencia política y gravitación corporativa. Decadencia relativa de CAN. Cada vez más dependientes de Estados Unidos material y políticamente y cada vez más distante del Cono Sur cultural y diplomáticamente.

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Tussie/Heidrich – “¿Vuelta al pasado estatistaproteccionista o en la senda de política de consenso democrático?” (U1)
Se relaciona el nuevo panorama de América latina y cómo se refleja en la diplomacia comercial. Se argumenta que política comercial está buscando un cauce institucional en el nivel interno para lograr mayor legitimidad y en el externo para mejorar distribución de la renta global. Desde que Lula asume en Brasil en 2002, se ven aires de cambio en América latina: surgimiento de movimientos sociales y múltiples cadenas ciudadanas, revueltas populares en Argentina, Bolivia y Ecuador; parecen traer un retorno al imaginario de izquierda y el resurgimiento del activismo estatal. Estos cambios no están relacionados con el declaracionísmo mediático de Chávez. Consenso de Buenos Aires-2003: oficialmente patrocinado por Brasil y Argentina, apoyado por otros países de Sudamérica está inspirado en el ideario anti-fondo de Stiglitz, tomando como metas: generación de empleos, crecimiento económico y reducción de las desigualdades en la distribución de los ingresos. También se basa en lecciones negativas de sucesivas crisis financieras de América latina por lo que propone la postulación del sector político como actor importante para cumplir la función de provisión de bienes políticos y de coordinación de inversiones. Estas funciones son impedidas por falta de financiamiento derivado de los condicionantes del FMI, ya que para éste, las inversiones políticas son consideradas gasto político y atentan contra la austeridad fiscal que propone medidas de desendeudamiento de Argentina y Brasil. Otras fuerzas que se activan en la región: elección del líder indigenista Evo Morales en 2005 indican la movilización popular que a diferencia de otros pasados en Bolivia, no tiene inspiración marxista ni base clasista, sino que surge de la identidad étnica de una mayoría que ha sufrido exclusión y discriminación. También un movimiento de raíces ultranacionalista se perfila en Perú para las elecciones de 2006 (ganó Alan García del APRA - centroizquierda). Pero esta ola de cambios no nos debe hacer creer que resurgen las antinomias del pasado: 1) El debate en la región dejó de plantearse de manera binaria, hoy se busca equilibrio entre crecimiento y distribución y el co-dominio entre Estado y mercado. 2) En el electorado hay mayores grados de movilización y una fatiga con las reformas llevadas a cabo en los 90’s; sin embargo los políticos están demostrando ser conservadores desde el punto de vista fiscal y manteniendo una política moderada y prudente en el manejo de los equilibrio macroeconómicos. Ejemplos: Lula y Kirchner (lanzaron un fondo anti-cíclico para poner un techo al gasto fiscal futuro), con saludable posición de reservas aun después de haber cancelado su deuda con el FMI. 3) Existen hoy campos de coincidencia relevantes entre la ortodoxia pro mercado y los gobiernos de Latinoamérica actuales: cautela en relación con la liberalización financiera, abandono de los modelos autárquicos, cerrados al comercio internacional y la creciente aceptación de menores grados de protección que en el pasado para el mercado nacional. 4) No existe hoy política económica en América latina que no se autocalifique como pragmática, lo cual implica mantener el rumbo en las reformas pro mercado y reorientar el timón

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en algunos grados para escuchar demandas y tomar medidas destinadas al logro de una mayor cohesión social. Por ejemplo: pragmatismo de política de Uruguay al firmar TLC con Estados Unidos pese a diferencias ideológicas, electorado anti-yankee y mayores afinidades con MERCOSUR. Cada país ha construido una relación especial y salvadora con Estados Unidos. Estamos frente a un nuevo mosaico con toda gama de coaliciones que van desde estilo populistas con liderazgos providenciales (Chávez) al estilo social democrático de la moderación chilena o uruguaya para dar respuestas al electorado. Se considera que el Estado puede arbitrar, coordinar y hasta encabezar iniciativas de desarrollo (lo último solo en Venezuela, en el resto solo incentivos ocasionales). Estamos en una época marcada por políticas no ideológicas en la administración de las políticas económicas y de las relaciones internacionales. Las relaciones intrarregionales no son circunstanciales del nuevo clima político, sino que llevan más de una década: Venezuela se aproxima a Brasil por su complementariedad industrial y energética, por su proyecto de desarrollar las regiones del sur y el oriente del país, y como mecanismo de equilibrio diplomático multilateral frente a Estados Unidos; este acercamiento a Brasil se da a expensas de su pertenencia al CAN. Los Estados buscan en diferente medida la diversificación de mercados, buscando lograr acuerdos de comercio preferenciales en esquemas bilaterales, regionales y con el mundo: diplomacia comercial para una mejor distribución de la renta global. Por ejemplo: en la Ronda Doha, América latina ha presentado temas de agenda, ha conformado coaliciones de países en desarrollo y coaliciones mixtas (G20 auspiciado por India y Brasil) para la parcial recuperación de la legitimidad del orden comercial global. Como corolario, las negociaciones regionales en América latina han creado una nueva generación de acuerdos con Estados Unidos que retoma el ALCA en reunión de 2002 en Miami donde ha quedado reducida la posibilidad de acuerdos bilateral con Centroamérica y países andinos. Los países de Latinoamérica menos dependientes o proveedores netos de energía no se sienten llamados por estos acuerdos, por ejemplo en Ecuador hubo un llamado a la ciudadanía a una consulta popular para derrotar un TLC con Estados Unidos; para Brasil y Argentina estos acuerdos tendrían amplios costos de adecuación. El ALCA fue frenada en Cumbre de Mar del Plata en 2005. Para el futuro, puede esperarse la confluencia entre esta nueva fe en el activismo estatal y una política comercial más auditada por discusiones democráticas para ser la base para consensos de política económica más estables.

Hey y Mora – “El desafío teórico para los estudios de política exterior de América latina y el Caribe” (U1)
Latinoamérica y el Caribe ha tenido un impacto en las relaciones internacionales desde el siglo XIX, poco tiempo luego de independencia se han embarcado en la creación de instituciones

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regionales y un cuerpo de normas que hoy son parte del Derecho Internacional Público y la Carta de Naciones Unidas. Hoy, Latinoamérica y el Caribe es crucial en discusiones sobre globalización y está integrado plenamente en la economía mundial pero continúa subdesarrollado. Las investigaciones sobre la política exterior de la región son ricas en detalle pero existen dos críticas comunes (especialmente para los yankees que nos estudian): pasan por alto el tercer mundo y se basa en modelos teóricos que ignoran las realidades de las políticas en países subdesarrollados. La abundancia de estudios no han generado un cuerpo teórico integrado sobre la región. Cuestiones cruciales para enfrentar el estudio de la política exterior de América latina y el Caribe (PEALC): Luego de la Segunda Guerra Mundial, se han realizado mayoritariamente descripciones no teóricas de la actividad diplomática y análisis de líderes individuales de la región. En los ‘70/’80, aparecen explicaciones más teóricas con el realismo político y la teoría de la dependencia aplicados al tercer mundo. Los estudiosos se preguntaron hasta qué punto la dependencia de la región (primariamente de Estados Unidos) estaba reflejada en el comportamiento de sus políticas exteriores: los dependentistas se enfocaron en la influencia de la hegemonía económica yankee. Los realistas están prestando atención a las asimetrías entre Estados Unidos y la región se enfocaron en las capacidades de poder en términos de fuerza militar e influencia global de Estados Unidos frente a la región. Los enfoques más nuevos se enfocaron en el modelo de conformidad según el cual los Estados dependientes satisfacen demandas de países centrales por miedo a castigos económicos (luego se fijaron en los votos de Naciones Unidas y vieron que no siempre votaban igual que los centrales). En los ’80, investigaciones basadas en estudio de casos se hicieron más populares y la noción de que no siempre Latinoamérica y el Caribe siguen a Estados Unidos. En los ’90, un grupo de trabajos aparecieron generando un entendimiento sobre el estado de la disciplina, buscaban explicar la PEALC. Los dos temas explicativos dominantes de la PEALC residen en niveles sistémicos e individuales: sobre el rol de la región en el hemisferio occidental y el mundo. Influyen dos modelos contradictorios: realismo y dependencia, algunos hablan en términos de ésta ultima y otros según grado de autonomía; siempre basándose en la asimetría de poder existente en el hemisferio occidental. Estos estudios también le dan mucha relevancia al rol de los presidentes como determinantes de la política exterior. En la pos-Guerra Fría, aunque la desaparición de la URSS le podría dar a América latina y el Caribe mayor latitud en su política exterior, el incremento de poder de Estados Unidos le puede dar mayores posibilidades de forzar a la región a la conformidad. En términos de factores individuales, las investigaciones de PEALC han tradicionalmente enfatizado el rol de la cultura política, personalidad y estilos de liderazgo y se han concentrado excesivamente en explicaciones basadas en el poder del ejecutivo. Sin embargo, con la democratización, legisladores y grupos sociales han tenido oportunidad de convertirse en importantes participantes de la Poder Ejecutivo. El desarrollo es el más importante determinante a

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nivel estatal. Una importante cuestión se relaciona en como líderes regionales autónomamente son capaces de hacer e implementar sus propios programas de desarrollo. Incluso luego de la década perdida, los estudios sugieren que los Estados son muy dependientes o en conformidad con Estados centrales. Los niveles de análisis Se necesitan estudios empíricos que organicen estas cuestiones en un modo sistemático para identificar las tendencias del Poder Ejecutivo y establecer los cimientos para una teoría sobre la PEALC. El autor plantea tres niveles teóricos (que el aplicara en su trabajo): a. Individual: se enfoca en el peso de la idiosincrasia o personalidad de los líderes en política exterior. b. Estado: se ve el rol de las instituciones políticas domésticas y su impacto en la política exterior. c. Sistema: estudia macro o variables internacionales como la estructura del sistema global, conflictos interestatales, rol de actores internacionales gubernamentales y no, valores o normas dominantes en el sistema internacional. Conclusión La mejor explicación es el nexo entre los tres niveles de análisis (el autor dice que en el futuro habrá que priorizar intersección entre nivel sistémico e individual). El nivel sistémico casi siempre juega un rol determinante en la PEALC. Esto contradice el dicho de que Latinoamérica y el Caribe podrían moverse en un ambiente más flexible con el fin de la Guerra Fría, ahora asuntos económicos y el antiterrorismo de Estados Unidos han reemplazados los asuntos políticos e ideológicos. El sistema internacional, o más bien Estados Unidos, es omnipresente en los ambientes hacedores de política exterior de Latinoamérica y el Caribe, la región casi nunca puede escapar de esas presiones con diferencias de grado según países: países pequeños lo sufren más, Chile y México han perfilado sus políticas exteriores en base a sus relaciones fronterizas (esta conclusión es compartida por realistas y dependentistas). Líderes individuales de Latinoamérica y el Caribe se han hecho lugar en la política exterior, sobrellevando la pobreza y estatus de tercer mundo para desarrollar una política exterior que atrae atención. Más allá de más de 15 años de democracia en la región, las instituciones y practicas permanecen débiles afectándola cohesión, toma de decisiones e implementación de la política exterior. Excepto en Brasil, la mayoría de la política exterior refleja el régimen y no las proclividades de la burocracia. Una de las preocupaciones que más influencia en la política exterior de la región es el estado de las economías domésticas.

Ocampo - “Más allá del Consenso de Washington” (U1)
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En este ensayo se sostiene que los problemas fundamentales del Consenso de Washington radican en cuatro áreas: a) Su concepto restringido de estabilidad macroeconómica. b) Su falta de atención al papel que pueden cumplir las intervenciones de política en el sector productivo para inducir la inversión y acelerar el crecimiento. c) Su inclinación a sostener una visión jerárquica de la relación entre las política económica y social, que adjudica a las segundas un lugar subordinado. d) Su tendencia a olvidar que son los ciudadanos quienes deben elegir las instituciones económicas y sociales que prefieren. Frustraciones latinoamericanas recientes. América latina se convirtió, recientemente, en uno de los escenarios destacados para la instrumentación de las políticas del Consenso de Washington. La región adoptó las políticas de liberalización económicas desde mediados de 1980. Ahora bien, los frustrantes resultados de dichas reformas en la región, deben considerarse como una demostración de las debilidades en las que se cimentó el programa de liberalización económica. Entre los aspectos positivos sobresalen, los avances en el control de la inflación. Además en promedio los déficits fiscales se redujeron desde la segunda mitad de la década del 80, y desde entonces se mantuvieron en niveles moderados en la mayoría de los países. De mayor relevancia es que la región logró expandir considerablemente sus exportaciones y convertirse en un imán para la inversión extranjera directa (IED). La integración a la economía mundial se efectuó conforme a tres patrones básicos. En el primero de ellos –caso paradigmático es México- los países se integraron en los flujos verticales de comercio de manufacturas, característicos de los sistemas internacionales de producción integrada, concentrando sus exportaciones hacia el mercado estadounidense. En el segundo -característico de América del Sur- las economías se integraron fundamentalmente a redes horizontales de producción y comercialización, principalmente de materias primas y manufacturas basadas en recursos naturales. También se caracteriza por un comercio intrarregional muy diversificado y una menor concentración de los mercados de destino. El tercer patrón se basa en la exportación de servicios, sobre todo de turismo pero también financieros, de transporte y energía –predomina en Caribe, Panamá, Paraguay-. El éxito alcanzado en términos de mayor participación en los mercados mundiales y atracción de IED no se reflejó en un crecimiento rápido de PBI o de la productividad. Una de las razones fundamentales del mediocre desempeño económico reciente es el deterioro estructural de los vínculos entre el crecimiento del PIB y la balanza comercial (entre el crecimiento y las transferencias netas de recursos externos). Este vínculo ya se había deteriorado en la década del 70. El crecimiento dinámico sólo se mantuvo sobre la base de un mayor déficit comercial y de cada vez más cuantiosas transferencias de recursos externos. Este deterioro acumulativo es el resultado de una serie de tendencias adversas en la estructura productiva: a) las actividades de sustitución de importaciones han declinado, sin que esto haya sido contrarrestado por un crecimiento suficientemente rápido de las exportaciones. b) la elevada demanda en los sectores dinámicos de bienes intermedios y de capitales importados que, junto con el factor “a”, han debilitado los encadenamientos productivos.

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c) el debilitamiento de los sistemas nacionales de innovación heredados de la fase de desarrollo precedente, ya que las funciones técnicas, así como de investigación y desarrollo que solían ser efectuadas por empresas locales, se transfirieron en gran medida fuera de la región. En suma, los efectos multiplicadores, las externalidades tecnológicas generadas por las actividades de alto crecimiento –asociadas a las exportaciones- y la IED han sido débiles. En cierto sentido las nuevas actividades dinámicas han funcionado como “enclaves” de redes globalizadas de producción, es decir, participan activamente en las transacciones internacionales, pero mucho menos en la generación de valor agregado interno. Por este motivo, no han podido integrarse plenamente a las economías en que se localizan, y no han inducido, en consecuencia, un rápido crecimiento del PIB. El cierre de la brecha tecnológica a nivel sectorial estuvo relacionado mucho más con el ritmo de crecimiento económico en un sector y en un país particulares, que con las pautas de modernización tecnológica inducidas por los procesos de reforma. Las expectativas de los promotores de las reformas respecto a que la mayor productividad en los sectores internacionalizados se difundiría en el resto de la economía, induciendo a un rápido ritmo de crecimiento económico, no se materializaron. El trabajo, el capital, la capacidad tecnológica, y en algunos casos la tierra –que fueron desplazados de las empresas y los sectores en proceso de reestructuración productiva- no fueron reasignados adecuadamente hacia los sectores dinámicos, por lo cual el proceso de reestructuración condujo más bien a un recrudecimiento del desempleo y en particular del subempleo o subutilización de dichos recursos. El deterioro estructural de los lazos entre el crecimiento y la balanza comercial ha producido una marcada sensibilidad de las economías latinoamericanas a las fluctuaciones del financiamiento externo, que se ha visto incrementada a su vez, por la liberalización financiera, la naturaleza pro-cíclica de los sistemas financieros nacionales y las políticas monetaristas y fiscales igualmente pro-cíclicas. Se produjo una tendencia a la dependencia de este financiamiento y a la sobrevaluación recurrente de los tipos de cambio. Y como resultado de esto, el crecimiento eco se ha vuelto cada vez más sensible a la inestabilidad de los flujos de capitales. La renovación de crecimiento económico durante los años de abundantes flujos de capitales, 1990-97 (1995 como excepción), fue sucedida por una “media década perdida” desde 1998 a 2003, cuando la crisis asiática generó una profunda reversión de los flujos de capitales, particularmente de los flujos financieros, hacia los países en vías de desarrollo. El crecimiento económico lento e inestable y los patrones estructurales adversos se han traducido en mercados laborales débiles. La generación de empleos ha sido particularmente escasa en América del Sur. Por su parte el aumento de la informalidad, las crecientes brechas de ingresos entre trabajadores calificados y no calificados, y la heterogeneidad estructural cada vez más marcada, son tendencias de carácter regional. Un reflejo de estas tendencias es el deterioro estructural que experimentó el vínculo entre la pobreza y el crecimiento económico durante las dos últimas décadas (80’s y 90’s). Con la disminución adicional de los ingresos per cápita promedio durante la “media década perdida”, la incidencia de la pobreza se amplió. Estas tendencias adversas anularon los efectos positivos del incremento del gasto público social, indudablemente uno de los resultados más favorables del retorno a la democracia en la

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región, y neutralizaron también las importantes innovaciones en la política social, particularmente la creciente focalización de los recursos hacia los sectores más pobres. Ambos resultados indican que las políticas sociales, fueron insuficientes para contrarrestar los patrones sociales adversos inducidos por las transformaciones económicas. Además, tanto los sistemas de seguridad social tradicionales como las nuevas redes de protección social fueron incapaces de responder a las demandas suscitadas por la creciente inestabilidad del empleo y los salarios. El frustrante desempeño económico y social que caracterizó el período de reformas muestra que tres supuestos básicos de los impulsores de dichas reformas resultaron enteramente equivocados: el primero fue el postulado de que una baja inflación y un mejor control de los déficits presupuestarios asegurarían un acceso estable a los mercados de capitales internacionales y un crecimiento económico dinámico. El segundo fue el supuesto de que la integración en el comercio mundial y en los flujos de inversión generaría externalidades positivas. El tercero fue el supuesto de que una mayor productividad de las empresas y sectores más dinámicos se difundiría automáticamente en toda la economía, dando como resultado una amplia aceleración del crecimiento económico, ya que los factores de producción desplazados de las actividades no competitivas no fueron absorbidos plenamente por los sectores competitivos en expansión. Una visión amplia de la estabilidad macroeconómica. El concepto de estabilidad macroeconómica experimentó cambios considerables en el discurso económico durante las últimas décadas. Durante los años de la posguerra, dominados por el pensamiento keynesiano, se definió básicamente en términos de pleno empleo y crecimiento económico estable, acompañado de baja inflación y cuentas externas sostenibles. Con el tiempo, el equilibrio fiscal y la estabilidad de los precios pasaron al centro del escenario, reemplazando el énfasis keynesiano puesto en la actividad económica real. Este cambio llevó a restar importancia e incluso a suprimir por completo el papel anti-cíclico de la política macroeconómica, y se llegó al punto de promover abiertamente políticas pro-cíclicas. Esto condujo a una subestimación de los costos de la inestabilidad macroeconómica real. En efecto, las recesiones conllevan una pérdida de recursos que puede tener efectos de largo plazo, como mermas irreparables de activos, perdidas irreversibles en el capital humano de los desempleados o subempleados. El cambio hacia políticas pro-cíclicas fue marcado en el mundo en desarrollo, en donde la liberalización económica reemplazó los estabilizadores automáticos por desestabilizadores automáticos. En particular, el mercado internacional de capitales y la liberalización financiera interna expusieron a los PED a las bruscas fluctuaciones financieras, de carácter pro-cíclico, de aquellos activos que el mercado percibe como riesgosos y que están sujetos a cambios pro-cíclicos en el “apetito de riesgo”. Al mismo tiempo, la administración de las políticas monetaria y fiscal se tornó cada vez más pro-cíclica. La supresión de los instrumentos tradicionales de intervención en el comercio y en el manejo del balance de pagos eliminó también las políticas anti-cíclicas que se utilizaban en el pasado, en aquellas economías cuyo ciclo económico es generalmente de origen externo. Esto fue el resultado de las restricciones en el uso de los instrumentos de protección arancelaria y para-arancelaria, así como de los subsidios a las exportaciones. También fue el resultado de la renuencia a utilizar los controles de capitales para manejar los cambios pro-cíclicos

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en los flujos de capitales. De esta manera el tipo de cambio quedó como el instrumento principal, y en muchos casos el único para manejar el balance de pagos. Es obvio que un régimen monetario con un objetivo inflacionario ofrece el espacio para una política monetaria anti-cíclica, pero las ventajas de dicha política son más claras en economías cuyos ciclos económicos y la dinámica de los precios son generados por fluctuaciones en el gasto interno. Tales virtudes son menos evidentes en economías en las que los ciclos económicos tienen un componente importante de origen externo y en aquellas cuyo tipo de cambio nominal desempeña un papel central en la dinámica de los precios internos. Ambos factores son rasgos característicos de países en desarrollo. Las políticas macroeconómicas preventivas, que se orientan a evitar la acumulación de deudas insostenibles de los sectores público y privado durante los períodos de euforia financiera, se han convertido en parte de la receta macroeconómica estándar, a partir de la crisis asiática, junto con el establecimiento de esquemas rigurosos de regulación y supervisión prudencial de los sistemas financieros nacionales. Este criterio preventivo solamente incluye la mitad del diseño de una política macroeconómica verdaderamente anti-cíclica, ya que carece de la otra mitad: las políticas de reactivación durante las crisis. La estabilidad macroeconómica entraña múltiples dimensiones: no sólo la estabilidad de precios y políticas fiscales sostenibles, sino también ciclos económicos más suaves, tasas de cambio competitivas, carteras de deuda externa sólidas y sistemas financieros nacionales, y balances del sector privado sanos. Esto realza la importancia de alcanzar un criterio amplio de estabilidad macroeconómica, que reconozca que no hay una correlación simple entre sus dimensiones alternativas y, por consiguiente, que los objetivos múltiples, las disyuntivas de políticas y las soluciones de compromiso son intrínsecas al diseño de marcos macroeconómicos “sólidos”. Un elemento esencial es rescatar el papel de políticas macroeconómicas anti-cíclicas que sean apropiadas para los países en desarrollo, en donde los ciclos son en gran medida de origen externo, y se transmiten cada vez más a través de la cuenta de capitales. Esto requiere de una combinación de dos conjuntos de políticas, cuya importancia relativa variará dependiendo de las características estructurales, de la tradición de la política macroeconómica y de la capacidad institucional de cada país. El primer grupo comprende una mezcla de políticas fiscales y monetarias anti-cíclicas con regímenes intermedios de tipo de cambio regulaciones de la cuenta de capitales. El segundo grupo está dirigido a garantizar balances del sector privado sanos, incluye una regulación y supervisión prudencial con disposiciones anti-cíclicas que tomen en cuenta los vínculos entre los riesgos financieros y las variables macroeconómicas junto con regulaciones de la cuenta de K orientadas a garantizar la solidez de los perfiles de la deuda externa pública y privada. El papel de las estrategias de desarrollo productivo. Las dos interpretaciones más comunes acerca de por qué las reformas de mercado no han logrado generar un crecimiento económica rápido ponen el énfasis en las deficiencias institucionales y en el carácter incompleto del proceso de liberalización. En cuanto al primero de estos factores es difícil no aceptar la idea de que algunas instituciones son esenciales para el crecimiento. Sin embargo la superioridad de algunas instituciones en términos de su capacidad

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para proporcionar las condiciones apropiadas para el crecimiento económico sigue siendo objeto de debate. Un rápido vistazo a la experiencia internacional indica que los episodios más duraderos de crecimiento rápido en el mundo en desarrollo (por ejemplo, en Asia Oriental, o los “milagros” de China e India) no fueron precedidos por fases de liberalización económica extensa, incluso en aquellos casos en que entrañaron el uso de las oportunidades que proporcionaban los mercados internacionales, lo cual es un rasgo más común, aunque tampoco universal. En el caso de América latina el crecimiento económico fue mucho más rápido durante el período de industrialización dirigida por el Estado que durante la fase reciente de liberalización económica. Una respuesta más promisoria a la búsqueda de una explicación del frustrante desempeño económico radica en el análisis de las características específicas del desarrollo del sector productivo y su relación con el proceso de inversión y cambio técnico. Existen dos maneras interdependientes de examinar esta cuestión: La primera subraya el hecho de que los mercados libres requieren de esquemas regulatorios que garanticen su funcionamiento eficiente: políticas de competencia, regulación de mercados no competitivos o con amplias externalidades, y la corrección de las fallas de mercado en los mercados de factores, sobre todo en los mercados de capitales de largo plazo, tecnología, capacitación de la mano de obra y tierra. La segunda hace hincapié en los lazos entre la dinámica estructural, la inversión, el cambio técnico y el crecimiento económico. De acuerdo con esta visión “estructuralista”, el crecimiento económico es un proceso persistente de cambio estructural, en el cual algunos sectores cercen y otros se contraen en un fenómeno repetitivo. Una dinámica estructural exitosa puede ser descrita en términos de tres procesos básicos: a) El desarrollo de nuevas actividades o innovaciones. b) La capacidad que tienen las innovaciones de transformar la estructura económica, principalmente mediante la difusión de dichas innovaciones, los procesos de aprendizaje y las externalidades que generan. c) La reducción de la heterogeneidad estructural que caracteriza a los países en desarrollo. Estas características determinan la eficiencia dinámica de un sistema económico. En las economías industrializadas, las innovaciones están asociadas directamente con el cambio técnico y la introducción de nuevos productos, aunque también con cambios importantes en las estrategias de mercadeo y en los esquemas de administración de las empresas. Las utilidades extraordinarias del innovador son el principalmente incentivo para innovar. Por el contrario, en los países en desarrollo las innovaciones están asociadas principalmente con la difusión de tecnologías, productos, estrategias de mercadeo y formas de administración y organización empresarial desarrolladas previamente en los centros industriales. Las utilidades extraordinarias de los innovadores suelen estar ausentes. Todos estos procesos requieren de inversión, tanto en capital físico como en factores intangibles. Más aun, en la medida en que las actividades innovadoras son las que presentan un crecimiento más rápido en cualquier economía, éstas tienen también mayores necesidades de inversión. Esto implica que la inversión depende directamente del peso relativo de las actividades innovadoras en una economía dada. La capacidad de una innovación específica para transformar una determinada estructura productiva depende de la naturaleza de la innovación misma, y también de su difusión a lo largo y ancho del sistema productivo, de las innovaciones secundarias que induce, de la disminución de los costos en lo que otras empresas tienen que incurrir para irrumpir en el mercado y de las

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demandas que genera a las industrias asociadas. Las posibilidades de una innovación para afianzarse dependen de su capacidad para superar los “costos de coordinación” que distinguen al desarrollo de nuevas actividades. El subempleo de la mano de obra y la heterogeneidad estructural de los PED a la cual está asociado, garantizan una oferta elástica de mano de obra que facilita el crecimiento. Dado que la mayor parte de las innovaciones conlleva algo de destrucción de las actividades existentes, dicho éxito o fracaso dependerá también de la capacidad de los sectores en expansión para absorber los factores productivos desplazados de las actividades en contracción. En América latina la industrialización dirigida por el Estado aun cuando estuvo basada en altos niveles de intervención del Estado y en la protección de los mercados nacionales, fue sujeto de una racionalización sustancial y logró penetrar rápidamente en los mercados internacionales desde mediados de los 60’s. Su desmantelamiento no estuvo asociado con la supuesta ausencia de tales rasgos dinámicos, sino con la vulnerabilidad macroeconómica que desarrolló frente al auge del financiamiento externo de los 70’s. El fracaso de América latina bajo el Consenso de Washington puede explicarse por la ausencia de tal estrategia de transformación estructural y por ineficiencias dinámicas: la extensa destrucción de las actividades económicas preexistentes, el carácter de “enclave” de muchas de las nuevas actividades dinámicas, la capacidad limitada para difundir al resto de la economía los aumentos de la productividad de las empresas y los sectores líderes, la incapacidad de estos sectores para absorber los factores productivos desplazados de las actividades no competitivas y, como resultado de todo ello, la expansión de la heterogeneidad estructural. Esto revela la necesidad de que la eficiencia dinámica de las estructuras productivas y las estrategias de cambio estructural que las facilitan vuelvan a formar parte de la agenda, con sus tres componentes principales: 1) Estimular el desarrollo de nuevas actividades y la creación y difusión de conocimientos. 2) Facilitar la creación de externalidades que propicien el desarrollo de los nuevos sectores y sus encadenamientos con el resto de la economía, para generar tejidos productivos integrados. 3) Reducir la heterogeneidad estructural. La reestructuración ordenada de las actividades en contracción es también parte de este proceso. Dado que en la mayoría de los Estados. los viejos aparatos de intervención fueron desmantelados o debilitados notablemente durante la fase de liberalización, se requiere de un importante esfuerzo institucional y de organización en esta esfera. Inclusión de los objetivos sociales en la política económica y un llamado a la diversidad democrática. La formulación del Consenso de Washington incluía solamente un énfasis limitado en la política social y no centraba su atención en la distribución de la riqueza y el ingreso, o en los efectos distributivos de las reformas de mercado. Por el contrario, la equidad fue el foco de propuestas alternativas, como las que formuló la CEPAL. Sin embargo, en los últimos años la preocupación por la distribución del ingreso y de la riqueza, la base de activos de los pobres, así como la necesidad de un sistema de protección social más completo y los efectos de la inestabilidad macroeconómica en los sectores vulnerables han enriquecido la agenda de políticas. No obstante, no se ha superado enteramente un problema básico de los programas sociales impulsados durante el período de la reforma: su énfasis en los instrumentos –focalización, descentralización, participación del sector privado- en lugar de los principios que deberían guiar su diseño –universalidad, solidaridad, eficiencia e integridad-, de acuerdo con la formulación de la

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CEPAL. Esto ha sido problemático en algunos casos, cuando la participación privada en los sistemas de seguridad social no ha incluido los principios de solidaridad en su diseño, cuando la focalización ha sido usada como un instrumento para reducir el gasto público en vez de para ampliar el acceso a algunos servicios fundamentales, o cuando la descentralización no ha tomado plenamente en cuenta las disparidades regionales. Los principios son importantes porque resaltan el hecho de que la política social es un instrumento básico de cohesión social y, por ende, que su diseño debe estar basado en algo más que racionalidad económica. La desigualdad es un obstáculo importante para el crecimiento económico en América latina, así como en otras regiones del mundo en desarrollo (África). El problema principal de las formulaciones recientes radica en particular en dos esferas: el reconocimiento inadecuado de la necesidad de incluir los objetivos sociales en el diseño de la política económica, y en el hecho de que las instituciones económicas y sociales obedecen mucho más que a la sola racionalidad económica y que, por tanto, su elección debe ser una decisión explícita de los ciudadanos a través de instituciones democráticas adecuadamente estructuradas. Las instituciones que facilitan la elección democrática de sus instituciones económicas y sociales figuran entre las más importantes en cualquier sociedad y son aquellas que dan un sentido cabal al concepto de “sentido de pertenencia” de las políticas de desarrollo. La necesidad de diseños institucionales que faciliten la adaptación a las circunstancias económicas cambiantes debería ser tomada en cuenta en el diseño de las instituciones laborales. Sin embargo, la flexibilidad tradicional en el mercado de trabajo es sólo una de las alternativas posibles y también una que puede aplicarse en grados y modalidades diferentes. Sus puntos débiles son los efectos negativos que tiene en la acumulación de capital social de las empresas, es decir, en el compromiso de los trabajadores con el éxito de las empresas en las que trabajan, y en las relaciones armoniosas entre trabajadores, propietarios y administradores de las empresas. Se ha reconocido que dicha flexibilidad debería ir acompañada de planes de capacitación laboral y de una consistente protección social. Otras alternativas incluyen la cooperación entre los trabajadores y las empresas para adaptarse a las circunstancias cambiantes, tanto en las propias empresas, como a nivel local y nacional. Además, la flexibilidad nunca debería considerarse como un sustituto de políticas macroeconómicas adecuadas para la generación de empleo. En un medio macroeconómico inestable, la flexibilidad adicional puede derivar en un marcado deterioro de la calidad del empleo, con beneficios poco claros en la cantidad del empleo formal, que es su objetivo principal. En vista de los lazos cruciales que existen entre el desarrollo económico y el desarrollo social, es necesario diseñar marcos integrados de política, que tomen en cuenta tanto los vínculos entre las diferentes políticas sociales, como aquellos que se establecen entre las políticas y objetivos económicos y sociales. La falta de instituciones apropiadas en esta esfera ha sido resaltada, lo cual hizo un llamado a desarrollar iniciativas de “coherencia de políticas”, tanto en el nivel nacional como internacional. Se debe reconocer que el diseño de las instituciones económicas y sociales tiene múltiples objetivos, que incluye algunos que van más allá de su papel económico. Con respecto al papel de las empresas públicas, es verdad que muchas de ellas se convirtieron en una fuente de ineficiencia y déficit presupuestario, pero esto no es de ningún modo un rasgo

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general. Incluso países que emprendieron con decisión las reformas de mercado conservaron algunas empresas públicas algunas de las cuales han tenido éxito. Por ejemplo, Codelco, compañía estatal del cobre en Chile. Por otra parte, los procesos de privatización mal diseñados, la corrupción que los penetró en algunos casos, las decisiones tomadas por los nuevos propietarios, se han convertido con razón en una fuente de preocupación de los ciudadanos. Estos problemas explican por qué, tras una década de privatizaciones, solamente una minoría de ciudadanos de América latina las apoyan. Esta es también una de las razones principales por la cual los ciudadanos también están decepcionados con las reformas de mercado. Esto lleva a una segunda preocupación: las instituciones económicas y sociales deben estar sujetas a una elección democrática. Esto denota el hecho de que no existe tal cosa como un diseño único u óptimo para una economía de mercado o mixta. Tal como lo han expresado algunos autores, existen diferentes “variedades de capitalismo” y no es evidente que exista una forma superior en todas sus dimensiones. Además, el desarrollo institucional es un fenómeno esencialmente endógeno a cada sociedad y depende de un proceso de aprendizaje y de un sin número de determinantes históricos.

G. Pope Atkins - “América latina en el sistema político internacional” (U1)
Capitulo 1: el sistema político internacional Una perspectiva de sistemas El estudio de las relaciones internacionales ya no constituyen un área individual, sino que se ha transformado en tres áreas de estudio: a) el sistema político internacional y su conjunto de subáreas; b) el análisis de política exterior y política exterior comparativa; y c) la economía política internacional. Un sistema consiste en la interacción entre dos o más unidades distintas y en las consecuencias de esa interacción. Se caracteriza por diferenciación (presencia y accionar de unidades separadas) y por integración (estructura total del sistema e integración de sus unidades; regularidad de relaciones; dependencia mutua y coordinación). El análisis de política exterior trata sobre la naturaleza y acciones del estado en el sistema político internacional. Se concentra sobre sus atributos y la manera en que estos reaccionan, formulan intereses, eligen objetivos y llevan a cabo cursos de acción. La política exterior se convierte en política internacional cuando se toma una acción y otros actores responden a ella dando comienzo a la interacción. El análisis de las políticas internacionales se ocupa del sistema internacional en sí mismo y de las relaciones de los estados entre sí. Las relaciones inter-regionales pueden ser estudiadas como subsistemas internacionales pero que no son autónomas del sistema mundial. Sin embargo, cuando se quiere aplicar la teoría de los subsistemas a la política internacional surge el problema de la regulación: el campo internacional, a diferencia del nacional, carece de entidades decisorias superiores capaces de crear e imponer leyes y de reconciliar a grupos en conflicto. A pesar de esto, existen instituciones reguladoras formales, como la

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legislación, las organizaciones internacionales y regímenes interestatales; y formas de consenso informal. Entonces existen esquemas regulares (pero no inmutables) de actividad internacional que permiten afirmar la existencia de un sistema político internacional y que la teoría de sistemas puede aplicarse a un análisis de políticas internacionales. Las unidades (actores) en la política internacional: 1) Estados-nación: es el concepto central en la política mundial y provee el punto de arranque para la comprensión del sistema político internacional. El estado moderno tiene dos características: el atributo de soberanía y la relación entre nacionalismo y Estado. También hay otras cuestiones relacionadas con este actor: a. Orientaciones de la política exterior: la orientación se refiere a la evaluación que hace un Estado del lugar que ocupa en el sistema internacional y su elección de métodos para enfrentar el mundo exterior. Se pueden describir las orientaciones de acción política en términos de cuatro factores: 1) fines y medios; 2) alineación; 3) papeles nacionales; y 4) status quo o revisionismo. El análisis fines-medios investiga las perspectivas de interés, las metas de un Estado y las relaciones que hay entre los objetivos de planes de acción y las técnicas e instrumentos aplicados. Dentro de la tendencia a la alineación se encuentra la “neutralidad” como orientación de política exterior mediante la cual un Estado, o no desea comprometer su alguna capacidad en una alianza o coalición con otro Estado o bloque; o semejante compromiso le es prohibido por otros Estados. Hay tres clases de neutralidad: primero, puede referirse a una condición legal elegida por un Estado durante hostilidades armadas. Segundo, que haya sido neutralizado mediante la acción de otros. Y tercero, que signifique “no alineación” sin referencia a una condición legal. El análisis de los papeles nacionales responde a la perspectiva de quienes planifican los cursos de acción del estado con respecto al mundo basándose en su percepción tanto del mundo exterior como de las propias sociedades. El análisis status quo o revisionismo tiene que ver con el grado de satisfacción de un Estado con respecto al sistema internacional. Si está satisfecho con este mantendrá el status quo y sí no se inclinara por el revisionismo. b. Análisis del potencial: hay diversos factores que influyen en los planes de acción que pueden provenir del ambiente social interno del Estado o de factores internacionales. Quienes planifican las políticas deben determinar los potenciales y las acciones de otros Estados, decidir si las amenazas son reales, anticipar las acciones de otros Estados, manejarse con los movimientos hechos por otros Estados resistiéndose, cooperando o adaptándose a ellos. También influye la ubicación geográfica del Estado, sus influencias socio-culturales y económicas, la dinámica del sistema político. Por otro lado, los poderes decisorios deben considerar su propio potencial para implementar políticas y tener expectativas en cuanto a sus objetivos. También deben comparar su potencial relativo con el de otros Estados con los que interactúa. Es decir, el potencial de un Estado es su poder para influir sobre el comportamiento de otros actores o para convencerlos de que acepten su propia postura. Los potenciales de un Estado influyen sus orientaciones finesmedios: pueden proveer un medio para lograr otros fines, o la prosecución del poder puede ser un fin en sí mismo. c. Toma de decisión: se puede lograr un “análisis de intención” con tres modelos de toma de decisiones: primero el modelo racional o ideal, que se aplica cuando se enfrentan a un problema

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que requiere solución los individuos racionales siguen idealmente un proceso determinado; otras teorías se concentran en los hombres que toman las decisiones, en la medida en que reaccionan a los estímulos, tanto del medio externo, como del interno, identificando factores psicológicos. Estas teorías pueden agruparse en dos categorías: el modelo perceptivo, que se concentra en las percepciones del mundo y de sí mismo que tienen los líderes de un Estado; y el burocrático que se aplica a las decisiones de política exterior tomadas por grupos y organizaciones (incluye dos ideas: políticas burocráticas y procedimientos organizativos). 2) Actores que no son Estados ni Naciones: estos precedieron y coexistieron con el EstadoNación. Pueden ser: Iglesia Católica Romana (que precedió al Estado); personas individuales, no funcionarios gubernamentales, entidades sub-nacionales (agrupaciones tribales, gobiernos en el exilio, partidos políticos); organizaciones gubernamentales internacionales; organizaciones internacionales no gubernamentales; empresas de negocios, etc. El sistema internacional integrado El sistema político internacional ha sido integrado por medios informales de distribución de poder y por instituciones internacionales formales. El equilibrio de poder provee un mecanismo formal para regular conflictos, y la legislación internacional y las organizaciones gubernamentales internacionales representan intentos formales de controlar políticas de poder y ofrecer alternativas al equilibrio de poder. a. Distribución de poder e influencia: dentro de las teorías del equilibrio de poder hay dos tipos: el equilibrio múltiple, según el cual varias naciones se compensan a escala global con nuevos equilibrios (es el esquema de contralor de la política internacional desde el nacimiento del Estado nación hasta la Segunda Guerra Mundial); y el equilibrio simple que implica la concentración de poder alrededor de dos polos (se materializo en la Guerra Fría y comenzó a resquebrajarse a partir de 1960 con el advenimiento de nuevos centros de poder político y económico, pero no militar). Con respecto a la distribución existen técnicas para equilibrar el poder como el desplazamiento de alianzas, aumento de armamentos, ocupación de territorios, etc. Y con respecto a la influencia, las esferas de influencia no son negociables para los grandes poderes. b. Instituciones internacionales: las organizaciones gubernamentales internacional son creaciones de los Estados como respuesta a las necesidades de la vida internacional y como intentos para que la política internacional funcione mas armoniosamente. Son el resultado de acuerdos estatales tendientes a: comprometerse a realizar consultas regularmente, respetar las reglas de conducta acoradas y establecer un sistema administrativo para implementar decisiones conjuntas. c. Interacciones internacionales: c.1. Instrumentos de Políticas y Formas de Interacción: en cuanto un actor ha elegido una estrategia, moviliza sus recursos o “instrumentos de políticas”. Los instrumentos pueden ser: diplomáticos, políticos, psicológicos, culturales, económicos, o recursos militares. Cuando los instrumentos de acción estatal son implementados luego de haber sido seleccionados mediante el proceso de política exterior, resultan en esquemas de interacción. c.2. Cooperación y Conflicto: la cooperación es percibida por los distintos actores como un acrecentamiento de su propia habilidad para alcanzar objetivos y como una compatibilidad con los intereses de otros (ejemplos: representaciones diplomáticas; asistencia técnica; concesiones militares; etc.). El conflicto se refiere a instrumentos de planes de acción y a esquemas políticos que comprenden coerción, contienda, hostilidad, tensión, en general, una discrepancia de principios e intereses y una asimetría de relaciones (ejemplos: bloqueo, terrorismo; guerra; intervención).

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c.3. Diplomacia y Violencia: diplomacia es sinónimo de negociación como una forma de moldear la política de influencia tratando de alcanzar determinados fines, movilizando recursos para que se comporten de determinada manera. Una delgada línea separa el empleo de la diplomacia y de la fuerza como vehículos de negociación. d. Regímenes Internacionales: es un posible resultado de los procesos de interacción y son creados para evitar conflictos y facilitar la cooperación. Son intentos de gobierno y regulación de sistemas internacionales. Estos regímenes son las reglas y procedimientos aceptados mutuamente que permiten a los actores internacionales tratar problemas de interés mutuo en ausencia de una autoridad superior. Los tratados formales y los acuerdos internacionales, los acuerdos informales, las normas y valores compartidos, los sistemas organizativos internacionales, todos pueden formar parte de los regímenes. Subsistemas Internacionales 1) Clases de subsistemas: no todos los subsistemas son regiones geográficas. La interacción regularizada de dos Estados puede ser considerada un subsistema (Argentina y Brasil); las organizaciones internacionales (OEA); agrupaciones ideológicas o de intereses (OPEP). Las agrupaciones regionales y otras asociaciones se toman como un subsistema debido a: sus unidades interactúan con otras unidades y subsistemas; los actores exteriores son pertinentes al subsistema; los actores regionales pueden formar parte de otros subsistemas; y las agrupaciones del subsistema se mantienen inseparables del sistema global. 2) Subsistemas regionales: con el impacto de la teoría de sistemas sobre el estudio de las relaciones internacionales los asuntos regionales se integraron a la teoría de sistemas. La visión de una región determinada como subsistema es localmente más inclusiva pues trata la totalidad de las políticas regionales y las relaciones entre actores. Incluye e integra la consideración de estructuras, procesos y temas en otras aproximaciones y los trasciende con un conjunto de consideraciones sistémicas. Capítulo 2: el subsistema regional latinoamericano Identificando subsistemas regionales Un subsistema regional consiste en un conjunto de Estados geográficamente próximos que interactúan regularmente y comparten una identidad regional, y es reconocido por actores exteriores. Esta definición contiene varios elementos: a) Frontera: es el límite que contiene todos los componentes y fuera del cual no hay interacción del sistema. b) Actores: incluye a los Estados regionales dentro de la frontera; los Estados exteriores que interactúan regularmente con los actores regionales y varias clases de entidades regionales y externas. c) Percepciones: es el grado de auto percepción regional y la visión que los actores exteriores tienen de la región. Esto se relaciona con el grado de identidad mutua de los actores. d) Interacciones: tiene que ver con la regularidad de las relaciones entre las unidades. América latina puede ser vista como una unidad significativa en el manejo de asuntos internacionales. Existen varios niveles dentro de este subsistema. Esto es, la estructura y los procesos de las relaciones internacionales latinoamericanas deben definirse jerárquicamente: 1) Toda la región como un subsistema del sistema internacional. 2) Subregiones dentro de la región latinoamericana. 3) Relaciones bilaterales por parte de Estados latinoamericanos individuales.

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El nivel regional latinoamericano  La frontera regional: América latina incluye el territorio del hemisferio occidental al sur de EE.UU. Mide 7000 millas desde el norte de México hasta el Cabo de Hornos. Forman parte 33 Estados soberanos (a principios de 1989).  Estados regionales: estos están subdivididos en agrupaciones que reflejan su cultura política y “edad” como Estados independientes: 1) Iberoamérica: 19 naciones de origen español y portugués. 2) Isla-nación de Haití. 3) Y 13 nuevos Estados: forman parte de la comunidad de países del Caribe.  Estados exteriores: son los Estados exteriores a la frontera que tienen relaciones significativas con los actores regionales. Mantienen alguna forma de interacción regularizada con la región, participan en la distribución regional de poder, están asociados o participan en organizaciones regionales, etc. Estados Unidos es el más importante de la región.  Actores que no son Estados: Santa Sede; multinacionales, movimientos obreros internacionales; grupos insurgentes subnacionales, etc.  Percepciones: en los Estados Unidos de Latinoamérica prevalece una identificación mutua, con cierta ambivalencia, que ha sido contribuida con la presencia de los Estados exteriores. Otros subsistemas 1) México: se destaca por su especial estructura de relaciones bilaterales con EE.UU. Integra un subsistema norteamericano, separado de América Latina, junto con Canadá y EE.UU. Dicha relación estuvo determinada por la proximidad territorial y estructuras económicas y sociales cada vez mas integradas. 2) El Circulo del Caribe: está delimitado por las islas del mar Caribe y las próximas en el océano atlántico, todo el istmo de América central y la península de Yucatán, la costa norte de América del sur que se extiende hasta el océano atlántico y más allá del mar Caribe. Los Estados caribeños han sido pequeños, débiles y no institucionalizados, y por ende, objetos de presión e intervención por parte de las potencias más fuertes. EE.UU. ha sido el policía internacional de la zona, ya que la mayor parte del área integra un sistema de comercio bilateral con dicho estado. El Círculo puede seguir subdividiéndose: América Central, el área del istmo entre México y Colombia, muestra características sistémicas. La Comunidad de Países del Caribe es otro subsistema. 3) Cono Sur: comprende Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú y, a veces, Ecuador. Sus características son: aislamiento de la región de la corriente política internacional (debido a su situación geográfica); los líderes de la región son Estados institucionalizados y actúan independientemente en cuanto a política internacional; forman un área de comercio multilateral; las relaciones intrarregionales se caracterizaron por equilibrios de poder firmes donde los estados más pequeños actúan como “amortiguadores” de las rivalidades entre estados más grandes. Este subsistema puede dividirse en 3 grupos: los Países del Plata (Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia a través del Acuerdo de la Cuenca del Plata 1969); los Países Amazónicos (Brasil, Surinam, Guyana, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia a través del Pacto Amazónico 1978); y el subsistema Andina (Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile a través del Grupo Andino 1966). 4) Brasil: es el Estado más fuerte del subsistema ya que sus relaciones bilaterales son consideradas subsistemas separados; tiene herencia cultural portuguesa; gran tamaño y población. Cambios en el subsistema El subsistema pasó por diversas etapas:

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1) Dominación europea: el subsistema latinoamericano comenzó su desarrollo en el periodo colonial, entre fines del siglo XV y comienzos del XIX donde la mayor parte de la región pertenecía a las coronas española y portuguesa. Debido a las guerras napoleónicas, el sistema de equilibrio de poder europeo se vio alterado y facilito las revoluciones de América latina. El surgimiento del subsistema comienza a mediados de 1820 con el nacimiento de Estados independientes que afecto el sistema mundial al cambiar la distribución de poder entre los Estados europeos y genero rivalidades entre ellos por ganar influencia regional. Es una etapa donde la región tuvo un papel pasivo en la política mundial y Gran Bretaña era el actor exterior dominante. EE.UU. hasta 1890 mostró poco interés por los asuntos latinoamericanos salvo que se refieran a su expansión continental; la posibilidad de un canal interoceánico y propuestas de anexarse Cuba, Republica Dominicana y las Indias Occidentales. Inglaterra fue el principal rival de EE.UU. en Centroamérica. Desde 1820 hasta 1860 la región se preocupo con la búsqueda de estabilidad interna y políticas exteriores coherentes. Por otro lado, las diferencias internas se hicieron más notables; el Caribe no sufrió cambios; al cono sur solidifico su identidad y EE.UU. surgió como actor como poder dominante. Sin embargo, había tensiones entre: los estados del ABC; Chile y Argentina; y entre Chile y Brasil. Estos conflictos se desvanecieron son el tiempo. 2) Apogeo de EE.UU. y decadencia de Europa: esta etapa se extiende de 1890 hasta la 2º g. mundial. EE.UU. aumenta su poder y Gran Bretaña disminuye su influencia. Norteamérica surge como potencia a raíz de la victoria sobre España en 1898, convirtiéndose en el poder policial internacional en el Caribe y lo transformó en un área de comercio bilateral. Precisamente, aplico la intervención unilateral coercitiva para evitar la injerencia europea y así estabilizar los alrededores del canal de Panamá y asegurar el acceso al istmo desde el Caribe. Sin embargo, para el subsistema sudamericano, EE.UU. era solo uno de varios rivales. Esto se debió a que esta subregión se vio aun más aislada luego de la construcción del canal y de la revolución mexicana. 3) Hegemonía hemisférica de EE.UU.: dicha etapa se extiende desde la Segunda Guerra Mundial hasta mediados de 1960, y se caracteriza por la decadencia de la bipolaridad y el desafío soviético a la hegemonía norteamericana en América latina. EE.UU. era el socio comercial más grande de la región, el mayor inversor y monopoliza las relaciones militares. En 1948 se crea la OEA para organizar a los estados débiles en un bloque liderado por la potencia. Esta situación vino facilitada por la competencia de otros Estados al líder regional. El primer desafío a su hegemonía se da con el alineamiento de Cuba con URSS, lo que genero mayor atención hacia la región. De esta forma, los intereses del subsistemas con la potencia convergen en la Alianza para el Progreso (también hubieron acciones coercitivas como las sanciones a Cuba). 4) Pluralismo regional: es la etapa que abarca desde 1960 hasta la actualidad, donde la región se independiza aun más de las potencias externas generando un desarrollo del subsistema influido por sus propios actores. Aquí, la posición norteamericana fue desafiada cada vez más. No obstante, después de 1981 con la crisis económica y la deuda externa, la región entro en una nueva era de dependencia. Al mismo tiempo, EE.UU. abandonó las políticas desarrollistas; disminuyó su presencia militar; y la amenaza cubana-soviética retrocedió. Los Estados latinoamericanos fueron incitados a cooperar para negociar con EE.UU. pero su poder estuvo minado por sus propias rivales. Fue una manera de buscar independencia identificándose con el tercer mundo. La era actual del subsistemas vio el fin de la “presunción hegemónica” de EE.UU., pero estos cambios muestran diferentes perfiles en la región:  México: muchos temas de la relación bilateral con EE.UU. son “norteamericanos” en su contenido, sin embargo existe una dependencia mutua. El nacionalismo mexicano es muy fuerte, sus principios de política exterior son coherentes y su potencial significativo, de tal forma que EE.UU. no puede reorientar su política exterior de manera de fundamental.

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 Círculo del Caribe: después de la revolución nicaragüense en 1979 el interés estratégico de EE.UU. por la región. Los efectos combinados del Plan Arias, del Grupo Contadora y del Sistema Interamericano representan una coyuntura histórica con respecto a la posición de EE.UU. donde es clara la insatisfacción de América latina con respecto a la hegemonía de dicho país. Los Estados europeos también impugnaron las soluciones militares norteamericanas, que lentamente se fue aislando del Caribe durante los 80’s.  Cono Sur: el clima internacional más distendido e influencias externas más difusas dieron a los actores locales más libertad en la conducción de sus relaciones exteriores y permitieron que las potencias exteriores institucionalizaran compromisos importantes. Las relaciones intrarregionales se volvieron más cooperativas y sus relaciones comerciales se diversificaron con actores fuera del subsistema.  Brasil: la influencia de EE.UU. ha decaído desde 1960. es un país que generó una red multilateral de comercio internacional, es autosuficiente en asuntos militares y redujo su dependencia del petróleo. Subsistemas extrarregionales  América Latina en el Tercer Mundo: la región se alineo con este grupo en busca de alternativas a la política de poder tradicional y la redistribución de poder político y económico. Sin embargo, la identificación con dicho grupo es débil ya que estos estados se agrupan en torno a sus propios problemas de crecimiento.  Otros niveles de análisis: los actores regionales también tienen asociaciones superpuestas con subsistemas no regionales como ONU, Cuba en el mundo comunista; o Venezuela y Ecuador en la OPEC. Capitulo 3: Los Estados latinoamericanos Existen algunos factores que ejercen influencia sobre la elección de las orientaciones de política exterior como:  Potencial: a) Factores geográficos: el norte de la región siempre estuvo sujeto a presiones extranjeras, especialmente de EE.UU. a través de intervención militar y dominio económico. En cambio, el cono sur al estar a grandes distancias de los centros de poder obtuvo margen de libertad en el sistema de política internacional y persiguieron en sus relaciones entre ellos políticas ajenas a consideraciones externas. Las grandes potencias locales (Brasil y Argentina) se comportan como potencias hacia sus vecinos; las potencias medianas (Chile y Perú); y las potencias pequeñas (Uruguay, Paraguay, Bolivia y Ecuador) están preocupadas con los Estados locales más fuertes como con los exteriores. b) Factores de Población: densidad muy baja comparada con la amplitud del territorio. c) Factores sociales: las tensiones sociales y la falta de homogeneidad disminuyeron la fortaleza de algunos Estados. d) Factores políticos: los Estados políticamente inestables están menos unidos con respecto a temas internacionales y son menos capaces de manejar su propio desarrollo nacional. Por contraste, los que tienen políticas exteriores más efectivas son los políticamente más estables (Argentina, Brasil y Chile). La estabilidad política también se dio en Estados pequeños como Uruguay o Costa Rica. e) Factores militares: a pesar de su modernización las fuerzas armadas siguieron siendo inferiores a las de las grandes potencias. La actuación de la región en política extrarregional no se apoyo en el potencial militar. El potencial militar solo es importante a nivel interno.

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f) Factores económicos: se caracteriza por el monocultivo económica basada en la exportación de productos agrícolas con falencias en el sector industrial. La deuda externa también domina cuestiones económicas y de política internacional.  Nacionalismo: en su vertiente latinoamericana se basa en valores sociales indígenas y en la imitación de valores foráneos. La diversidad de este nacionalismo ha desembocado en tensiones y en una variedad de políticas exteriores. Tuvo el siguiente desarrollo: a) Era colonial: la América hispana tenía un sentimiento anti-hispánico (cosa que no se dio en Brasil). Luego surgió un sentimiento de “americanismo” y solidaridad hispanoamericana entre los líderes de los nuevos Estados. En el siglo XIX surgieron tendencias que imitaban los modelos europeos y norteamericanos (grupos rivales se organizaron en partidos políticos conservadores o liberales). b) Modernización: este proceso contribuyo a desarrollar infraestructuras nacionales y a crear nuevos grupos socioeconómicos políticamente conscientes. Se dieron diversas formas de nacionalismo: * Modernismo: prosecución de unificación y desarrollo nacionales con ayuda extranjera. * Sentimiento anti-yanqui: respuesta al intervencionismo económico y militar (República Dominicana en 1965) de la potencia en el Caribe, alertaba el espiritualismo hispánico en contra de la amenaza que representaba el materialismo yanqui. * Nacionalismo económico: lo encarnan los sectores industriales y empresarios que emergieron del proceso de modernización, y preconizaron un estatismo modificado (se materializo en la CEPAL y UNCTAD). * Socialismo militar: o “nasserismo”, es una variante del nacionalismo económico que se combina con demandas de justicia social con el papel dominante de las fuerzas armadas (como Perú en 1968). * Nacionalismo revolucionario: se refiere a la izquierda radical, hostil a los partidos comunistas ortodoxos y contra la coexistencia pacífica (revolución cubana y sandinista). * Nuevos Estados: son las 12 antiguas colonias británicas en la Cuenca del Caribe, que buscaron una identidad americana sin renunciar a su herencia británica.  Política Interior: en América Latina la política exterior tiende a ser una proyección de la política interior y a estar dominada por influencias externas, en particular de EEUU. A su vez, con respecto a los agentes de la toma de decisiones, predomina la figura del ejecutivo (a pesar de las disposiciones constitucionales que tienden a restringirlo) con un débil papel de los otros dos poderes; el Ministro de Relaciones Exteriores no es más que el vocero del primer mandatario; y las fuerzas armadas fueron influyentes hasta la década del 70 (también toman un papel secundario el Ministerio de Economía y el del Interior). Hay diversos grupos que influyen en la elaboración de la política exterior: - Organizaciones económicas. - Clase media (no se interesan mucho solo exigen independencia en las decisiones). - Campesinos (no están organizados). - Opinión pública (influyen en países con alto nivel educativo). - Partidos políticos (no sostienen posturas claras frente a cuestiones internacionales). Orientaciones de políticas exteriores  Fines y medios: la región tiene intereses básicos: mantener su soberanía e independencia de las potencias externas (intento frustrado por deficiencias de potencial y por su subordinación a potencias externas); fortalecer la economía (las políticas económicas internacionales son el nexo entre política exterior e interior en la región); y obtener prestigio internacional (bajo este punto

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sus aspiraciones han sido modestas). Utilizan las siguientes medios para concretar sus objetivo: papeles activos en organizaciones internacionales; promoción de legislación internacional y apoyo de principios como no intervención o conciliación pacifica de las disputas; apelación a sentimientos humanitarios y principios morales; explotación de rivalidades de las grande potencias; y negociación con naciones que proveen mercados a los productos regionales. Con respecto a las técnicas disponibles para la región en política mundial, han sido limitadas debido a que deben depender de un poder diferente del físico, ya sea militar o económico.  Alineación: en cuanto se independizaron los estados hispanoamericanos se opusieron al imperialismo poniendo en práctica el aislacionismo y la neutralidad, postura que se mantuvo durante las dos guerras mundiales y la guerra fría. Esto tomó forma definitiva en los 70’s con el Movimiento de No Alineados, donde la región reconoció que sus intereses eran más congruentes con los de Asia y África, que con las potencias, y vio allí una forma de negociación en bloque.  Estrategia y geopolítica: el pensamiento geopolítico se desarrollo entre los hombres de armas por lo que decayó en los 80’s. un tema importante de la geopolítica del cono sur es la rivalidad ABC para obtener influencia extendida hasta incluir seguridad y ambiciones en el Atlántico sur y Antártica.

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UNIDAD II: “Las relaciones de América Latina con Estados Unidos”
Roberto Russell - “La política de Estados Unidos hacia Latinoamérica: una visión desde el sur” (U2)
En general, en lo que refiere a la relación de Estados Unidos y Latinoamérica, el mayor interés por parte del primero sobre la región estuvo determinado por asuntos de índole global que se tradujeron en la adopción de políticas de naturaleza reactiva (por ejemplo, “La Alianza para el Progreso” que fue una respuesta directa a la revolución Cubana). La mayoría de estas iniciativas reactivas fueron afectadas de forma negativa por el curso de los acontecimientos, la mencionada Alianza Para el Progreso perdió su impulso cuando Estados Unidos comprendió la capacidad limitada de Castro para exportar su revolución. Los intereses de Estados Unidos en la región: El interés de Estados Unidos en Latinoamérica se ha concentrado históricamente en los países grandes o cercanos y en temas que son percibidos como amenazas a la seguridad nacional o al bienestar de los ciudadanos estadounidenses. Hoy -2002- una de las características de la política exterior de USA es el poco espacio que se le asigna a Latinoamérica, esto debido a que las prioridades de Estados Unidos están en otro lado (Asia Central y Medio Oriente) y que salvo el caso colombiano la región no tienen ningún asunto de agenda lo suficientemente grave como para prender la luz de alerta. Sin embargo, un examen completo y meticuloso de las distintas fases de la relación demuestra una conclusión diferente: que Latinoamérica ha crecido en importancia para Estados Unidos desde la segunda mitad de los 80’s. Esto se apoya en 4 factores: a. La democratización de Latinoamérica b. La apertura de la región a la economía mundial c. El nuevo regionalismo económico entre Latinoamérica y Estados Unidos d. Los cambios culturales que facilitaron la cooperación. Además la agenda Estados Unidos coincide ampliamente con la de Latinoamérica: fortalecer la gobernabilidad democrática; combatir la amenaza del narcotráfico y el terrorismo; promover la integración económica; reducir la pobreza. a. Estados Unidos y la democratización de Latinoamérica: tras el fin de la Guerra Fría, Estados Unidos ha defendido y promovido de manera muy activa y genuina la democracia en el mundo. Pero sus acciones fueron en ocasiones, contradictorias: por ejemplo, jugó un rol decisivo para impedir la ruptura del proceso de democrático en Venezuela (1992) y Paraguay (1996-1999), pero, por el contrario, su compromiso con la defensa de la democracia fue ambigua durante las crisis política de Perú (1992) o en la de Venezuela (2002). Estas ambivalencias de la política estadounidense no causaron asombro en Latinoamérica, ya que la mayoría de los países grandes de la región reaccionaron de la misma manera. Por ejemplo, en el caso venezolano del 2002, Bush inicialmente no condenó el golpe a Chávez y adoptó una actitud de aquiescencia. Y en la región los únicos países que lo condenaron fueron Brasil, Chile, Méxicox y Guatemala.

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Más allá de esto, es innegable reconocer que el compromiso de los EEUU a favor de la democracia ha llegado para quedarse. ¿Cuáles son los motivos? Primero, la consolidación de la democracia en Latinoamérica afianza la estabilidad en la región y da mayor continuidad a las políticas económicas liberales, facilitando también la concreción de negocios. Segundo, Estados Unidos no está inmerso en ninguna competencia a nivel global (como si lo estaba en la Guerra Fría) que le exija contar con la fidelidad de sus áreas de influencia. Además de la promoción brindada por USA, los países de Latinoamérica también dieron algunos pasos importantes para construir un régimen interamericano de defensa a la democracia: en la OEA existe un mecanismo de resguardo automático frente a situaciones de interrupción abrupta de la democracia. También los miembros del MERCOSUR firmaron la cláusula democrática, la cual establece un cese de derechos en tanto se interrumpa la democracia. Otro factor que permite el fortalecimiento de la misma, es que en la región no existen modelos alternativos ni tampoco fuerzas externas importantes que los promuevan y sostengan. b. Apertura económica y nuevo regionalismo: Los cambios económicos ocurridos en Latinoamérica en los 90’s dieron nuevas oportunidades para Estados Unidos y otros socios extranjeros. El regionalismo se convirtió así en un complemento natural de las otras dos estrategias de USA: el unilateralismo y el multilateralismo. La creciente complejidad de la agenda multilateral impulso el desarrollo de negociaciones a nivel regional con el propósito de realizar avances q serían muy difíciles de alanzar en el ámbito multilateral. Se considera además que en un contexto de post GF un mundo más integrado es un mundo más pacífico. La integración latinoamericana reúne aspectos comunes: es una meta prioritaria en la agenda de todos los países; procura profundizar los vínculos comerciales, financieros y de inversión con los principales centros de poder económicos del mundo; se concibe como compatible con el orden mundial de comercio c. Los cambios culturales: Tras la intervención estadounidense en Santo Domingo en 1965 concluyó el deseo de Latinoamérica de cooperar con Washington. En 1969, a través del CECLA, los países de la región se unieron para adoptar el Convenio de Viña del Mar donde expresaron que Estados Unidos debía aceptar la personalidad latinoamericana. Las cosas se complicaron cuando Nixon en 1971 decidió subir los impuestos sobre las importaciones en un 10%; con las políticas de Reagan hacia el Salvador y Nicaragua, y con la ineficiencia de la OEA y el TIAR durante Guerra de Malvinas. Esta situación se modificó a mediados de los 80’s: la ocupación militar de Malvinas por Galtieri, hasta el momento el aliado más fiel de Estados Unidos, fue un hito importante para consolidar este cambio. Esta situación aumentó las dudas sobre la continuación de una política que ponía muchas fichas en las fuerzas militares de Latinoamérica, e hizo que USA asumiera un rol destacado en la transición democrática en la región.

Anabella Busso - “Estados Unidos y Latinoamérica: La distancia entre la unipolaridad y los Estados fracasados” (U2)
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La política exterior de los Estados Unidos a los largo de los 70’s y los 80’s estuvo impregnada por el debate sobre la crisis relativa de hegemonía. La llegada de George Bush en 1989 coincidió con un conjunto de cambios internacionales que terminarían conduciendo a la finalización de la Guerra Fría que estuvo marcada por: a. La caída del muro de Berlín y la posterior unificación alemana b. La consolidación de fuerzas centrífugas en Europa central y el deterioro del poder de Gorbachov al interior de la URSS. Estos socavaron los supuestos de la Escuela Realista tales como la existencia de un único enemigo y la supremacía de cuestiones de seguridad. Además, la política de contención aparece incapaz de explicar la nueva realidad internacional. La estrategia del gobierno americano incluyó componentes de diverso origen y jerarquía. Entre ellos encontramos: 1. La predilección de Bush por la política exterior: fue la Guerra del Golfo la condición necesaria para la consolidación del denominado “nuevo orden internacional”, donde quedaría demostrado que Estados Unidos era la única superpotencia y donde la democracia y la economía de mercado serían los objetivos de la acción externa de Estados Unidos. Si bien con ella se respetó la tradición realista de recurrir a la guerra y privilegiar la fuerza, los objetivos eran de corte liberalidealista: triunfo de la democracia, Derechos Humanos y la multilateralidad para la defensa de la paz y la seguridad internacional. Tras semejante victoria Bush esperaba la reelección, pero fue sorprendido por la magnitud del rechazo que le mostraron los americanos, quienes demandaban mayor atención a las cuestiones domésticas, tales como la economía. Es en este campo donde Clinton logra sacar ventaja de su rival y finalmente lo derrota en las elecciones. 2. El incremento del pragmatismo en detrimento de la carga ideológica: para diferenciarse de Reagan y así evitar cometer sus errores. 3. Mejores relaciones entre el Ejecutivo y el Congreso. 4. Articulación de instrumentos de fuerza y cooperación: (La Guerra del Golfo - Iniciativa para las Américas): las acciones emprendidas hacia Latinoamérica son un claro ejemplo de esta articulación. Por un lado la invasión a Panamá en 1989 y la jerarquización de la lucha contra el terrorismo; y por otro lado el anuncio de la Iniciativa para las Américas, la reactivación de la OEA y la aparición de una agenda regional acordada, dando lugar a una mayor coincidencia con Estados Unidos. Hay que resaltar que la primera mitad de los 90’s se caracterizó por un creciente alineamiento de las políticas exteriores regionales con los intereses de estadounidenses. El triunfo de Bill Clinton significó la llegada al poder de una nueva generación de políticos donde era mucho más marcada la impronta de liberalismo político, semejante a la de algunos sectores de la social democracia europea, lo cual contribuyó a flexibilizar las relaciones con la Unión Europea. Durante su administración las condiciones de unipolaridad se incrementaron y se hicieron evidentes en el crecimiento económico y el consecuente superávit fiscal, el aumento del consumo, el salto tecnológico, etc. Sin ser un experto en relaciones internacionales, Clinton logró consolidar una presencia internacional fuerte y activa.

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En política exterior se vivió un momento de liberalismo pleno: se planteó la consolidación de un orden internacional basado en la defensa de la democracia y las Derechos Humanos, la expansión de la economía de mercado y las acciones multilaterales para la defensa de la paz. Además, Clinton incluía la participación militar de los Estados Unidos a los fines de llevar ayuda humanitaria, involucrarse en las operaciones para lograr y mantener la paz – peacemaking and peacekeeping- en los conflictos internacionales, mantener luego esa fuerza militar y civil para trabajar en la construcción del Estado institucional y materialmente desbastado –peacebuilding-. La práctica de dicha política tuvo 2 reveses: la intervención en Somalia y el caso haitiano. Así la política global de compromiso y expansión de la democracia y economía de mercado pasó a ser selectiva. Esto se manifestó a través de la Directiva para la Decisión Presidencial 25 relativa a la participación de Estados Unidos en operaciones multilaterales: ahora se restringía el compromiso sólo a aquellos casos que: - Afectarán su interés nacional. - El mando militar y político estuviese bajo el exclusivo control del Presidente. - Tuviese apoyo del Ejecutivo, el Congreso y la opinión pública. - La victoria estuviese asegurada. Estos cambios fueron implementados en un marco de claro predominio de la agenda doméstica por sobre la externa, sumado a la decisión presidencial de borrar la línea divisoria entre temas internos y externos. Esto ayudó a consolidar el perfil interméstico de la política exterior (fuerte dependencia de múltiples actores e intereses domésticos, lo cual afecta su grado de previsibilidad) y el proceso de difusión del poder estatal, el cual ha minado la autoridad del Estado. En referencia a esto último, puede verse como la autoridad central es reemplazada en muchos aspectos por autoridades locales y regionales. Esto hace que la política exterior y el proceso de toma de decisiones sean cada vez más complejos. En cuanto a la relación de Clinton con Latinoamérica podemos observar contactos fluidos, mostrándose como un político comprometido con la realidad social de la misma. Sin embargo hay q aclarar que más allá de que existieron temas de cooperación como la defensa de la democracia y los DDHH, hubo varios temas de agenda negativos: el no veto negativo del Ejecutivo de USA frente a la aprobación de la enmienda Helms-Burton, la cual convierte en ley nacional el bloqueo comercial de Cuba y la adopción de una retórica típica de un cruzado en la lucha contra las drogas canalizada en una serie de acciones punitivas como el “plan Colombia”. La llegada al poder de G. W. Bush conlleva a un corrimiento de los ejes establecidos por la administración Clinton: una visión teórica para la interpretación del acontecer internacional, un estilo político mucho más pragmático y la gran incidencia de algunos funcionarios en el proceso de toma de decisiones (Condolezza Rice y Collin Powell). La articulación de las ideas de éstos nos permite afirmar que la política exterior norteamericana intenta establecer un nuevo momento realista ajustado a las características de la post Guerra Fría. Las características de esta política remiten a: Guiar asuntos externos por el interés nacional. Trabajar en función de una agenda prioritaria. Disminuir las intervenciones por ayuda humanitaria. Establecer una jerarquía entre los Estados, las relaciones más importantes se dan con los más poderosos.

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Se pretende una mayor presencia de los Estados y los estadistas en la identificación del interés nacional. Abandonar las políticas de salvatajes económicos. En cuanto a su relación con Latinoamérica, Bush la articuló en una primera instancia dentro de su campaña electoral para conseguir el voto hispano. En este marco las relaciones con México eran muy importantes. Otros temas centrales eran la necesidad de que las negociaciones del área de libre comercio incluyeran tratativas para garantizar el autoabastecimiento energético para el hemisferio, un seguimiento a la política de Chávez, y la continuidad del Plan Colombia. Los cambios en la políticas exterior tras el 11/9: Para entender el impacto de los atentados, es muy importante analizar cómo fue interpretado y descrito: fue un atentado terrorista de característica masiva, dirigido contra la población civil, concentrado sobre territorio continental de los EEUU, realizado por personas que vivían dentro de la sociedad norteamericana. Debido a esta descripción, los atentados fueron concebidos como un acto de guerra, y este estado de guerra genera múltiples cambios políticos, entre ellos la pérdida de libertad para la sociedad civil en tanto nivel de control e inteligencia exigido para prevenir. Otra repercusión doméstica es el resurgimiento del nacionalismo basado en el excepcionalísmo norteamericano, el cual debería ser emulado por el resto de las naciones. Esta variable cultural genera consenso en torno a las decisiones de gobierno y por eso es tan importante, pero a la vez irrita a los países con cultura y valores diferentes. En cuanto a la política exterior, también se percibieron grandes cambios: Recuperación del consenso bipartidista, hecho q no se producía desde Vietnam. El regreso del modelo de toma de decisiones centralizado. Nueva legislación sobre posibles acciones de la comunidad de inteligencia. Como consecuencia de los atentados el gobierno ha equiparado su importancia estableciendo una campaña militar apoyada y parecida por una estrategia diplomática muy activa. Para llamarla “guerra contra el terrorismo” es necesario consenso no sólo de los poderosos, sino también el de países como Pakistán. Además, le es necesario revivir el principio de seguridad colectiva. Una cuestión muy importante que afecta a Latinoamérica, y a todo el mundo, es que de ahora en más la lucha contra el terrorismo es una condición necesaria para cualquier tipo de asistencia. Además, los atentados implicaron el reconocimiento de la debilidad de los Estados latinoamericanos como garantes de la seguridad interna. Es por ello que se profundizó la subdivisión de la región: la zona andina: muy peligrosa / Cono Sur como zona de amenaza potencial. Desde los 90’s hasta la actualidad (texto de 2002) la región atravesó y atraviesa por un proceso de deterioro político y económico. Esto hace que la región sea vista como un conjunto de Estados fallidos, más que un conjunto de mercados emergentes. El Estado fallido es aquel que cae en una situación de violencia doméstica creciente, donde la población concentra su preocupación en la supervivencia y donde los gobiernos lo único que buscan garantizar son botines para sus amigos. Esta situación es la que se vivía en Argentina en el 2002.

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El castrismo y el desafío de la potencia norteamericana (U2)
La revolución cubana de 1959 genero en EEUU, no solo la aprensión de los círculos oficiales sino también de la comunidad empresaria (EEUU había desarrollado buenas relaciones con el gobierno de Batista que aseguraba una continua influencia en Cuba). EISENHOWER: En el primer año de la revolución (1959): las relaciones EEUU-Cuba fueron cautas pero cordiales. Castro aseguró que no era comunista. Sin embargo, fue desarrollando durante los años vínculos más estrechos con la URSS (algunos dicen que este viraje fue debido a la negativa norteamericana a aceptar el nacionalismo de Castro, otros, que la orientación marxista de Castro era anterior). Cuando Castro toma medidas como la redistribución de las raíces privadas, la expropiación de propiedad norteamericana, la implementación de políticas para atender las clases campesinas y trabajadoras. A mediados de la década de 1960, las relaciones se tornan hostiles: cuestionamiento de Cuba al derecho norteamericano a controlar la base de Guantánamo y el acuerdo de azúcar por petróleo con los soviéticos traen como consecuencia que Eisenhower interrumpiese en primer lugar las importaciones de azúcar y luego todas como consecuencia de el intento constante de Castro por comerciar con la URSS y con los chinos. Finalmente se concluyen las relaciones diplomáticas y se retira la embajada de La Habana. KENNEDY: Kruschev ofrece a Castro apoyo en el caso de que los EEUU interviniesen en Cuba. El modelo cubano proporcionó a América Latina una alternativa viable al modelo de desarrollo democráticocapitalista. LA INVASION A BAHIA DE COCHINOS: Existía un plan hecho por la CIA y aprobado por Eisenhower para montar una invasión a Cuba que Kennedy lleva adelante el 19 de abril de 1961, sin embrago a pesar de las estimaciones, la invasión fracasa en unas pocas horas. Como consecuencia, el gobierno de Castro se afirmo aun más con toda la nación unida en defensas de la patria. Además, los latinoamericanos se sintieron ultrajados por la intervención y apoyaron aun más al régimen de Castro. LA ALIANZA PARA EL PROGRESO (APEP): Los planes de Kennedy implicaban un masivo programa de ayuda que combinaría la ayuda exterior norteamericana con el apoyo a la reforma democrática. Si se deseaban evitar futuras cubas, los EEUU deberían usar su poder económico y sus principios democráticos para desafiar el comunismo. La APEP era un esfuerzo para crear una relación de trabajo conjunto con los latinoamericanos para enfrentar sus problemas de desarrollo y llevar a cabo un cambio en sus sociedades. La APEP contaba con 10 puntos: 1. Una década de esfuerzo máximo. 2. Reunión del Consejo Económico y Social Interamericano en Punta del Este para comenzar el esfuerzo de planificación. 3. Contribución norteamericana inicial de 500 millones. 4. Apoyo para la integración económica mediante un área latinoamericana de libre comercio y el mercado común centroamericano. 5. Cooperación para estabilizar los precios.

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6. Expansión del programa Alimento para la Paz 7. Compartir avances en ciencia y tecnología mediante la cooperación entre universidades. 8. No existe. 9. Renovación del compromiso de defender las naciones norteamericanas cuya independencia esté en peligro mediante el sistema de seguridad colectiva de la OEA. 10. Programa de intercambio educacional. En la reunión de Punta del Este, en agosto de 1961, los latinoamericanos esperaban compromisos más específicos y los obtuvieron, además redactaron una carta que echaba las bases de la APEP. Los principales objetivos eran: 1. La mejora de las instituciones democráticas 2. Desarrollo económico y social 3. Programas urbanos y rurales 4. Reforma agraria 5. Abolición del analfabetismo 6. Programas de salud y saneamiento 7. Estimulación de la empresa privada 8. Reforma impositiva 9. Justa legislación laboral 10. Control de la inflación. LA CRISIS DE LOS MISILES CUBANOS: Cuba comenzó a aceptar personal militar y técnico junto con armas nuevas y sofisticadas, rápidamente se convirtió en la segunda fuerza militar más poderosa en el hemisferio y en una avanzada militar soviética a 100 millas de EEUU. En octubre de 1962, aviones norteamericanos tomaron fotos de emplazamientos de misiles que podían usarse para un ataque contra EEUU. Se decide realizar un bloqueo naval para desafiar a los soviéticos. Así es como se establece una cuarentena en Cuba. Se reúne urgente la OEA, la cual responde con un pedido de desmantelamiento y retiro de misiles e insta a apoyar el bloqueo norteamericano. Los soviéticos aceptan interrumpir sus actividades y desmantelas los misiles. A cambio la URSS exigió que se abandonara el bloque y que EEUU se comprometa a no invadir Cuba. RESPUESTA DE LOS ESTADOS UNIDOS A LA REVOLUCION INSPIRADA EN CUBA: Venezuela: Entre 1963 y 1964, Castro proveyó de armas a las guerrillas de izquierda que intentaban perturbar las elecciones. La OEA intervienen en pedido del gobierno y comprueba la existencia de un enorme arsenal de armas cubanas. EEUU aprovecha y en la reunión de ministros de 1964 Cuba es condenada oficialmente por su apoyo a movimientos de izquierda y se conviene la ruptura de relaciones diplomáticas y comerciales, solo se permitía el comercio por razones humanitarias (15 vs. 4 -Bolivia, Chile, México y Uruguay y una abstención –Argentina-) solo México mantuvo relaciones en violación de la política de la OEA. Sin embargo, Castro siguió manteniendo relaciones con Europa, Canadá y Japón. EEUU se volcó a preparar a los gobiernos en la acción subversiva, otorgando asistencia y entrenamiento a países amenazados para combatir guerrillas. Kennedy creía que se debía utilizar a los militares para detener la revolución comunista. JOHNSON: La intervención dominicana:

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Johnson se aventuró a cuestiones internas y cuando se vuelca a los asuntos hemisféricos lo hace respondiendo agresivamente a la amenaza de la revolución comunista. Si no se podía eliminar el régimen de Castro al menos se podía asegurar que su influencia no se difundiera. República Dominicana y Haití están en la misma isla. Durante los años de Kennedy, Juan Bosch gobernaba sin embargo fue derrocado por un golpe militar. En abril de 1965 ante la caída del presidente títere, el partido de la Revolución Dominicana, se alza y restaura el gobierno constitucional de Bosch (constitucionalistas). Ante esa revuelta los militares conservadores reaccionan enviando tanques y bombardeando. Al principio Johnson adoptó una postura de espera, creyendo que los militares entrenados por EEUU darían una pronta respuesta a los revolucionarios. Finalmente, los rebeldes expulsaron a los militares. La inestabilidad consecuente creaba para EEUU las perspectivas de una segunda Cuba. El 26 de abril, se envían fuerzas norteamericanas para proteger los ciudadanos. Ante la oposición de América latina, se forma la Fuerza Interamericana de Paz –FIP- y EEUU logro convencer a los latinoamericanos de que enviaran con el auspicio de la OEA contingentes. Finalmente el 31 de agosto se llega a un acuerdo –Acta de Reconciliación- para la imposición de un presidente interino y nuevas elecciones que se realizaron en junio de 1966 donde gana Joaquín Balguer, amigo de EEUU. Se evitó una segunda Cuba. EL FIN DE LA APEP: La APEP no significó una mejora para América Latina. Para 1967el congreso empezó a hacer cortes en los créditos a América latina, la cual quedó nuevamente relegada a una posición inferior entre los intereses de la política norteamericana.

Lowenthal – “Más allá de la idea del Hemisferio Occidental” (U2)
Idea del Hemisferio Occidental ha sido una premisa fundamental de la postura general de Estados Unidos respecto a América latina, desde hace poco se ha visto fortalecida por cumbres pero en la práctica, Estados Unidos ya no elabora una política para América latina de alcance regional ni puede hacerlo. Las cumbres abarcan temas secundarios sin resultados significativos. Las diferencias entre los países de Latinoamérica se están haciendo más marcadas en cuatro dimensiones: -Naturaleza y grado de interdependencia económica y demográfica con Estados Unidos. - Grado en que los países han comprometido sus economías con la competencia internacional. - Capacidades relativas de sus instituciones estatales. - Solidez de las normas e instituciones democráticas. Para entender las relaciones interamericanas y las políticas estadounidenses hay que distinguir los países más estrechamente integrados con Estados Unidos (México, Caribe y América Central), de los demás de la región. El Mercosur y región andina están menos vinculados pero casi todo el narcotráfico importado hacia Estados Unidos sale de la zona de los Andes. La explicación de estas diferencias puede ser la cercanía pero debería volverse menos significativa con los avances tecnológicos.

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México, Caribe y América Central: USA es una influencia económica, cultural y política en su zona fronteriza debido a las inmigraciones y mejores transportes y comunicación. Las remesas de los migrantes a Estados Unidos de esos Estados son fundamentales para las economías de los respectivos Estados. La participación de esos ciudadanos en la vida política de Estados Unidos es cada vez más importante. Es probable que con el tiempo estos países caigan más en la órbita de Estados Unidos y su futuro está cada vez mas condicionado por la política estadounidense.

Anabella Busso – “Clinton y los Derechos Humanos” (1994) (U2)
Superioridad del modelo democrático liberal yankee, la defensa de los DDHH y la economía de mercados (intervencionismo democrático): son los principios que diseñaron la política exterior de los demócratas, sin embargo en su aplicación han generado políticas de fuerza, intervencionistas, selectivas y alianzas con gobiernos autoritarios con signos de política imperial o realpolitik que apuntaba solo a la defensa de los intereses nacionales yankees. La formulación de esta política incluyó objetivos contrapuestos o métodos inadecuados para esos objetivos: disputa entre defensa de supuestos democráticos y los intereses globales de una potencia. En 1823 la Doctrina Monroe: bajo el lema “América para los americanos”, dejó la puerta abierta para una política que permeó el resto del siglo XIX para convertir a Estados Unidos en garante del orden político de América latina. Doctrina del Destino Manifiesto: Estados Unidos tenía por origen divino el deber de expandir su sistema democrático hacia el oeste de su territorio y luego, hacia el resto de las Américas. Inicios siglo XX: la mixtura entre el poder creciente de Estados Unidos y el idealismo democrático fueron la fuente de numerosas intervenciones (incluso bajo la presidencia de Wilson). Franklin Roosevelt: el “idealismo democrático” se convierte en un supuesto para regir el orden internacional de la segunda posguerra, defendía la resolución pacífica del conflicto de poderes que surgiría con los rusos haciendo que disminuyera la desconfianza rusa hacia el exterior y perfeccionando los mecanismos de negociación bilaterales y multilaterales para incorporar a la URSS a un orden internacional donde primarían los criterios occidentales. En los 60’s Kennedy: entendía el tema de la defensa y reivindicación de los DDHH desde una perspectiva dual. En el plano interno trabajo para la reivindicación de los derechos de los negros y el plano externo desató una guerra que teóricamente pretendía defender los distantes defensores de la idea de reimplantar un orden democrático en Vietnam. La consecuencia fue una creciente desconfianza de los Estados periféricos en torno a la profundidad de las convicciones democráticas yankees para con ellos. En los 70’s Carter: reunió en su gestión sus convicciones personales sobre los DDHH (eje estructurador de su política exterior) con las necesidades domesticas del momento. El síndrome

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de Vietnam y el Watergate generaron creciente desconfianza social para con la clase política y la ruptura del consenso bipartidista en política exterior. No pudo transformar consenso social sobre DDHH en consenso bipartidista. En 1979, ante los avances de URSS, volvió a la contención global e hizo de los DDHH una política selectiva que se aplicaba según sus intereses. Clinton: recoge bastante de la tradición demócrata pero lo aplica en la posguerra fría, aunque no alcanza para superar el dilema histórico en torno a la aplicación de una política de defensa DDHH a nivel global y regional, y los métodos utilizados. La idea de establecer una “nueva generación” en el poder y la de demandar mayor equidad social en el escenario domestico revive postulados de Kennedy mientras que el tema de privilegiar cuestiones económicas y su eje de política exterior (con énfasis en los DDHH) reviven a Carter. Uno de los tres objetivos de la política exterior de Clinton para la seguridad nacional tuvo que ver con el trabajo con los aliados para la defensa y consolidación de la democracia en el extranjero. Es de destacar que por primera vez en la Casa Blanca había un presidente que no vivió la Segunda Guerra Mundial y cuyas vivencias estaban relacionadas a la crisis de los valores que originó la Guerra de Vietnam. Clinton habla de un “realismo democrático”: la democracia siempre fue el impulso perfectible de Estados Unidos y ya no cierra el cálculo necio de la política de poder pura; no se excluye de la política exterior la posibilidad de la intervención militar si los intereses nacionales de Estados Unidos lo requieren. Este realismo democrático implica una política de internacionalismo moral que va asumiendo un contenido menos geopolítico y más de cruzada ideológica. Hay que tener en cuenta que la administración Clinton estaba limitada por la necesidad de disminuir el déficit comercial. Por ejemplo, Estados Unidos dijo que aplicaría sanciones a China sino modificaba su política de DDHH, pero debió cuidarse de enfrentar con este importante acreedor comercial y su mercado potencialmente más importante. Clinton plantea la continuidad de una política exterior que privilegia las relaciones con gobiernos democráticos en América latina y el mundo, apoya la reforma de la carta OEA para suspender del organismo a Estados que sufran golpes de Estado y plantea la posibilidad de intervenir en Haití.

“Informe Comisión Linowitz de 1976 sobre las relaciones de EEUU y Latinoamérica” (U2)
Recomendaciones en cuanto a: Relaciones políticas 1) Prometer entero respeto por la soberanía de cada nación de América latina y no intervenir unilateral o encubiertamente en sus asuntos internos. 2) Negociar un nuevo tratado equitativo sobre el canal de Panamá. 3) Suministrar informes periódicos sobre la protección de los DDHH y evaluar violaciones. 4) Estados Unidos debe firmar y ratificar la “Convención Americana sobre los DDHH” y el “Convenio Internacional sobre derechos civiles y políticos”. 5) Debe apoyar medidas para fortalecer organismos regionales americanos. 6) Debe hacer ver que está firmemente decidido a no conceder ayuda militar ni venta de equipos a gobiernos o fuerzas de seguridad q violen sistemáticamente los DDHH.

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7) Suministrar asistencia económica bilateral o multilateralmente tratando de evitar a ayudar a gobiernos que violen los DDHH. 8) Considerar posibilidad de dar asilo en sus embajadas a perseguidos políticos y facilitarles su inmigración a Estados Unidos. 9) Debe buscar un modo gradual y reciproco de reiniciar el proceso de normalización de relaciones con Cuba. Se proponen la iniciativa en las siguientes acciones: Estados Unidos debe asegurar que evitara ataques terroristas contra Cuba, y Cuba debe evitar que caduque el Acuerdo sobre Piratería Aérea. Estados Unidos debe hacer saber que está dispuesto a levantar embargo sobre alimentos y medicinas con tal de que Cuba retire sus fuerzas de Angola y no intervenga militarmente en otro lugar, respete la autodeterminación, no intervenga en Puerto Rico y libere prisioneros yankees. 10) Debe esforzarse para la realización de acuerdos para la limitación de armas convencionales y negociar la armonización de de programas de venta de armamentos y las políticas crediticias de los países proveedores. 11/12) Debe conceder prioridad a que toda transferencia de tecnología o material nuclear dependa de la aplicación de salvaguardias internacionales y que se provea a aquellos Estados que suscriban el Tratado de No Proliferación de Armas nucleares; debe alentar a países de América latina, que no hayan firmado el tratado de prohibición de armas nucleares, a que lo hagan. Relaciones económicas 13) Estados Unidos debe considerar un incremento del capital del banco mundial para satisfacer sus necesidades hasta mediados de década 80’s. 14) Suprimir gradualmente el progreso de asistencia bilateral a países de ingreso medio y concentrarse en los más pobres. 15) Debe cumplir con el cuarto aporte para la Agencia Internacional de Desarrollo. 16) Debe iniciar consultas con América latina acerca de estrategias y posiciones cooperativas con el objeto de alcanzar las siguientes metas en las negociaciones comerciales de Ginebra: armonizar sistemas nacionales de preferencia, flexibilizar limites de cantidad de comercio permitido, reducir y eliminar barreras no tarifarias, medidas para mitigar efectos comerciales adversos que produce la Comunidad Europea para con países en desarrollo, penas para el cierre extralegal del mercado que no esté de acuerdo con el GATT, reglas para subsidios a la exportaciones. 17) Plan para tratar de modo adecuado la variación de precios de materias primas y reducción de ingresos de exportaciones consultando a Latinoamérica. 18) Proteger legítimos intereses empresariales en el extranjero. 19) Apoyar nuevo tratado sobre mayor control de información de las multinacionales. 20) Papel rector en el Comité de Desarrollo del Banco Mundial. 21) Debe ayudar a instalar instituciones científicas y de investigación multinacionales en América latina. Relaciones culturales 22) Relaciones culturales y defensa de políticas de diplomacia yankee deben estar separadas. 23) Mayor presupuesto para estudios sobre América latina y estudios extranjeros. 24) Crearse un nuevo consejo de relaciones culturales entre Estados Unidos y América latina.

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Ropp – “La administración Bush y la invasión a Panamá”(2005) (U2)
En el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ha intervenido en los asuntos internos de los países de Latinoamérica y el Caribe en varias ocasiones por medios diplomáticos, económicos y militares. Por ejemplo, Nicaragua y El Salvador. La participación en combates directos de tropas de Estados Unidos ha sido rara, solo en República Dominicana en 1965, Granada en 1983 y Panamá en 1989. Incluso más raras han sido las ocasiones en que las intervenciones se hicieron de modo unilateral sin ningún tipo de apoyo de otros países del hemisferio: la intervención en República Dominicana fue apoyada por una fuerza interamericana de paz de la OEA, la operación en Granada tuvo el apoyo de la Organización de los Estados Caribeños del Este. En el caso de Panamá, ¿cómo se explica la elección de la intervención militar unilateral y el momento de la misma? El autor dice que en parte se explica por la naturaleza de la crisis que tenía que enfrentar la administración de Bush en 1989. Luego de varios intentos de derrocar a Noriega, la administración concluyó que no solo se tenía que remover a Noriega sino también a las fuerzas militares (dictadores virtuales) y el único modo era una intervención militar masiva. Igualmente, hay varios factores más que afectaron la decisión: Deterioro de las relaciones con Panamá y las respuestas de Estados Unidos En 1968, un golpe militar en Panamá produjo un nuevo régimen que duró precisamente hasta la invasión de 1989. La renegociación con el presidente Torrijos en 1977 por el canal de Panamá es una muestra de los esfuerzos por mejorar las relaciones. En 1981 muere Torrijos y hay una pelea por el poder entre militares. En 1984, Noriega se impuso como comandante en jefe y desde allí se da un deterioro de las relaciones con Estados Unidos por transgresiones especificas del régimen, por ejemplo, la creación de Fuerzas de Defensa Públicas para participar, según Estados Unidos, de modo más activo en el mercado de armas y drogas; por acusaciones del Congreso de Estados Unidos injustas contra Noriega; por la falta de voluntad de Noriega para dejar que Panamá se usara como plataforma para Estados Unidos en sus operaciones contra el gobierno sandinista en Nicaragua; etc. En 1987 un oficial es forzado a retirarse de las fuerzas. Noriega lo acuso de actividades criminales y el Senado estadounidense pidió la salida de Noriega e impuso sanciones económicas y diplomáticas que continuó Bush. En 1989 las elecciones en Panamá fueron anuladas por los militares. Luego el régimen sufrió un golpe fallido, el “Golpe de Octubre” al mando de oficiales que no buscaban precisamente una restauración democrática, con apoyo de Estados Unidos que bloqueó el acceso de refuerzos para Noriega. A mitad de diciembre, un teniente de marina de Estados Unidos fue asesinado por soldados panameños lo cual precipitó la Operación Causa Justa el 20 de diciembre de 1989. Desarrollo de una opción militar paralela: La opción de la invasión se fue desarrollando y en algún punto implementando desde la administración de Reagan en 1988 (existió una contienda

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entre el Departamento de Estado y el de Defensa en cuanto a la posibilidad de invasión), el proceso de toma de decisiones no fue autorizando secuencialmente opciones económicas, diplomáticas y al fin militares, sino que siempre se consideraron las tres. Hacia la implementación de la invasión (blue spoon option), Bush hizo que el SouthCom aplicara una estrategia triple, autorizó ejercicios militares de alto nivel y fue sumando a su administración a los futuros comandantes de la operación. Impacto del ambiente internacional y doméstico de toma de decisiones Ambiente internacional: Con la llegada de Gorbachov en 1985, el mundo bipolar empieza a decaer, por lo que cambios en la distribución global de los recursos militares a favor de Estados Unidos aumentaron su confianza en el uso de la fuerza militar. Eventos que también pueden haber acelerado la invasión: los Sandinistas suspendieron el cese al fuego con los Contras, avances de las guerrillas en El Salvador, fracaso del golpe de Octubre en Panamá. Ambiente de la opinión pública doméstica: Se da un restablecimiento parcial del consenso sobre el uso de la fuerza en el extranjero a partir de la necesidad de una postura más fuerte de defensa y de un enfoque más realista sobre enfrentar a trouble makers internacionales. Por más que la opinión política seguía afectada por Vietnam, el uso de la fuerza se aceptaba en limitadas circunstancias. La “operación de rescate” a Granada y el bombardeo de Libia demuestran que el público apoyaría operaciones militares de bajo riesgo, con objetivos específicos y con costos limitados. Ambiente electoral domestico: aunque los eventos de política exterior normalmente no determinan el resultado de las elecciones, decisiones sobre política exterior tienden a tomarse en vista de su efecto en las elecciones de los votantes. Encuestas de 1988 se mostraban favorables para el candidato demócrata y que la mayor preocupación de política exterior era el narcotráfico. Se decía que Bush seguía las palabras de su presidente Reagan sin voz propia; además salían a la luz sus pasados encuentros con Noriega siendo miembro de la CIA. Por ende, los managers de campaña propusieron retrasar la implementación de la invasión hasta después de las elecciones como también no realizar medidas que puedan antagonizar con Noriega. Impacto del proceso de toma de decisiones de la política exterior Estancamiento burocrático y retraso de la intervención: 1988 El autor resalta el proceso de creación de consenso ya que envuelve individuos claves en el Departamento de Estado, el Departamento de Defensa y la CIA. 1985-1986: Consenso de burocracia en torno a no hacer demasiado en cuanto al problema de Noriega. 1987: este viejo consenso se empieza a romper al aparecer el escándalo Irán-Contra y el incremento de preocupación política en cuanto a narcotráfico. Al sumar más individuos a la burocracia, las decisiones se hacen cada vez más complejas y además el Senado adoptó medidas duras contra Noriega. 1988: El asunto de Noriega empezó a politizarse cada vez más en el contexto de las elecciones presidenciales. El Departamento de Estado ahora llamaba a paramilitares o militares como

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opciones para remover a Noriega mientras que el Departamento de Defensa trataba de persuadir a Noriega para que diese un paso al costado. Varios militares claves se oponían al uso de la fuerza por razones personales y existían conflictos personales entre los burócratas que tomaban las decisiones. Personalidades y experiencias previas en la decisión de usar la fuerza: 1989 Bush conformó un grupo de toma de decisiones adepto a su liderazgo y con gran experiencia previa (Granada) en otras administraciones, como la de Reagan. Las personalidades clave para la invasión fueron Bush, Cheney y Powell, quienes fueron muy criticados luego del fracaso del golpe de octubre.

Bologna – “La administración republicana Nixon-Ford y sus relaciones con América Latina”
 Tradicionalmente los países latinoamericanos conformaban con Estados Unidos el sistema interamericano o panamericanismo. Dentro del sistema se puede observar la evolución de la hegemonía estadounidense. Esta situación puede tener dos fechas de inicio: 1823 con la Doctrina Monroe; o la 1º Conferencia Interamericana celebrada en Washington. La región no pudo crear hasta 1964 un organismo que representara sus propios intereses en la sociedad internacional. Se puede analizar la relación de Estados Unidos hacia América Latina, sobre la base de cinco variables, y así establecer la caracterización de ruptura del sistema interamericano. A partir de 1964, América Latina comienza a diseñar su propia política externa. Esto se produce como consecuencia de la Conferencia de Comercio y Desarrollo de las Naciones Unidas que se celebra en Ginebra en 1964 (UNCTAD). En la II° Reunión Anual de Consejo Interamericano Económico Y Social de la OEA, celebrada en Brasil en 1963, se crea la Comisión Especial de Coordinación Latinoamericana (CECLA) con el fin de fijar la posición de la región en la UNCTAD. Es el primer organismo típicamente latinoamericano y donde por primera vez no participa Estados Unidos. La CECLA interviene, para tomar una postura frente a la UNCTAD, pero también para fijar su posición en relación al “GRUPO de los 77”, Estados Unidos y la Comunidad Económica Europea. Con relación a Estados Unidos, la CECLA se reúne en 1969, en Viña del Mar, donde fija sus proposiciones y demandas. A partir de aquí surgen dos polos de confrontación en el sistema interamericano: Estados Unidos y América Latina. Variables que utiliza el autor para medir esta confrontación: sistema de gobierno, consulta previa en materia comercial, seguridad continental, empresas multinacionales y jurisdicción marítima. 1. Sistema de Gobierno:  En enero de 1969, asume a la presidencia Richard Nixón. Su estrategia de política exterior a AL, fue denominada “Década del 70: acción para el progreso”. En su discurso, Nixón expresó: “A nivel diplomático, tenemos que tratar en forma realista con los gobiernos de la región tales como son”. Esta frase parecía enterrar definitivamente la Doctrina Johnson anunciada por su predecesor al intervenir en Rep. Dominicana en 1965. La Doctrina Johnson o de las fronteras ideológicas está expresada en una comunicación distribuida `por los Estadio Unidos al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en 19655, esta expresa: “Una

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revolución en un país cualquiera, es de su exclusiva incumbencia de ese país. Pero se transforma en un asunto que requiere una acción hemisférica cuando su fin es el establecimiento de una dictadura comunista”. Se puede decir que Usa abandona su postura abiertamente intervencionista, desde 1969, pero intervención militar directa, ya que a partir de esa fecha Usa emplea otros medios para disciplinar a los países de AL: Un ejemplo de este accionar esta en Chile: la prensa de USA acusó al gobierno de esta implicado en el derrocamiento del presidente Allende en 1973. La actividad del Gobierno de USA se efectuaba a través de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). De esta manera la frase de Nixon de tratar de forma realista con los gobiernos del área no fue aplicada. Si se puede decir que Nixón ponía en práctica los postulados de la escuela realista que propone “la contención” al comunismo y una separación absoluta entre los aspectos internos y externos del Estado. América Latina: Como consecuencia de las contradicciones existentes en el seno de la OEA, se ve surgir en América Latina una nueva línea de pensamiento que trata de superar las barreras ideológicas. SE comienza a hablar de pluralismo ideológico. Este principio, se aceptó por primera vez en la Declaración de Salta, firmada por Allende, y Lanusse en 1971. Este principio tb fue aceptado en las declaraciones bilaterales firmadas por Argentina con Bolivia, Perú, Colombia y Venezuela. Tb es admitido en la reforma del TIAR, en 1975, en san José de costa Rica, pero no contó con las necesarias ratificaciones. 2-Consulta previa en materia comercial: Se debe mencionar que USA es el principal mercado de los países LA. El 31% de las exportaciones totales de AL, tienen su destino en Usa y el 36 % de las importaciones de AL, provienen de ese país (es viejo, pero habla mucho de esto). Es por ello que Usa tiene una balanza deficitaria. En su discurso, sobre pol. hemisférica, en 1969, NIxón expresó que es necesario que se efectúen consultas previas dentro del hemisferio, antes de tomar decisiones, para no afectar a los distintos miembros. Sin embargo, estos conceptos fueron desvirtuados:  cuando, en 1971, Nixón anunció la suspensión de la convertibilidad del dólar-oro, la imposición de un recargo del 10% a las importaciones y la reducción del financiamiento externo, tb en un 10%.  Tb la Ley de Comercio Exterior, (afectó la normal relación económica financiera de Usa y AL) sancionada por el Congreso en 1974 y promulgada por el Presidente Ford, en 1975. Lo que ha tenido mayor repercusión a mundial, si bien acepta el Sistema General de Preferencias (S.G.P.), son las disposiciones contenidas en el Tit.5. en las mismas establece que por prohibición del poder Ejecutivo se incluía dentro del sistema preferencial a cualquier país que sea miembro de la OPEP o que formen parte de algún otro acuerdo que restrinja la oferta de productos primarios vitales o eleve el precio a un nivel irrazonable o cause serios trastornos a la economía mundial(…) u otras medidas restrictivas que afecten a las propiedades mencionadas y tengan por consecuencia la nacionalización, expropiación o apoderación de alguna otra manera de ellas o de su control. América Latina: La región mostró una preocupación constante por las medidas unilaterales tomadas pro Usa. Desde el punto de vista institucional, en la VIII Reunión Extraordinaria del CIES (Consejo Interamericano económico y Social), realizada en 1970, se creó la CECON (Comisión Especial de Consulta y Negociación), como instrumento de los países latinoamericanos y los estados Unidos, dentro del marco de una nueva política que fortalezca la cooperación hemisférica para el desarrollo.

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Como se dijo anteriormente, las promesas que USA, hizo a AL, de realizar consultas previas antes de adoptar medidas que puedan afectar adversamente las exportaciones LA (en 1970, reunión de la CECON) quedaron vulneradas por el anuncio del Pte, en 1971. La reacción de América Latina, no tardó, y se da a conocer el “Manifiesto de América Latina”, en el marco de una convocatoria especial de la CECLA (Comisión especial de Consulta y Negociación). En este documento se expresa que América Latina no ha contribuido al desequilibrio financiero de USA, la crisis norteamericana fue provocada por las naciones de Europa Occidental y Japón. En este orden USA, anunció que restituiría la ayuda externa y a fines de 1971 elimino el gravamen anunciado. Con relación a la ley de Comercio Exterior, AL reaccionó abiertamente por las discriminaciones que la misma ley encerraba. Las denuncias se formularon individualmente por los países en 1975, por medió del Consejo de la OEA. La URSS cuestionó el título que especificaba que no se beneficiarían con el SGP aquellos países que nieguen a sus ciudadanos el derecho a la oportunidad de emigrar. La Ley de Comercio Exterior excluye además del SGP una variada gama de productos LA (Establece que el Poder Ejecutivo puede excluir del régimen de importaciones especiales a los siguientes productos, textiles, relojes, etc.). La acción de AL continuó en la V Asamblea General de la OEA celebrada en 1975. Los cancilleres manifestaron su satisfacción por las recientes expresiones de altos funcionarios estadounidenses sobre las acciones tendientes a cambiar suposiciones restrictivas de la ley de Comercio. En 1976, los países LA expresaron su preocupación ante los escasos avances, para lograr la modificación de la Ley de Comercio Exterior. Además, continuó la discriminación contra Ecuador y Venezuela por ser miembros de la OPEP. 3- Seguridad continental: En este tema se pueden detectar dos líneas de acción especial aplicadas por Usa: una nivel regional y otra a nivel global A nivel mundial, Usa estaba involucrado en una guerra sin final en Vietnam, cambia su postura a través del anuncio del presidente Nixón en 1969., la que s e conocería posteriormente como Doctrina Nixón. Esta expresa que Usa no puede hacer frente a todos los peligros que tienen los aliados como por Ej., movimientos subversivos, guerra de guerrillas, guerras de liberación nacional. El mejor medio para enfrentarse a ella es anticipándose mediante el desarrollo económico y reformas sociales y que el gobierno amenazado haga frente a esos enfrentamientos. Usa completará los esfuerzos de los aliados con ayuda económica y militar. Esta doctrina fue confirmada en 1970. Sobre la base de los acontecimientos de la guerra de Vietnam, lo único que cambia es el elemento humano comprometido en la lucha. A nivel regional, la postura USA es distinta. El gobierno de Usa considera que la única amenaza en la región era la guerra revolucionaria. En este sentido la ayuda norteamericana es parte fundamental de la relación con AL. Se puede apreciar un doble estándar en la política de USA. Por una parte a nivel internacional se comenzaba a delinear un período de detente ante la República Popular China y la URSS, y por otro lado no se modifican las líneas de seguridad fijadas para AL por las anteriores administraciones demócratas que inspiraron las doctrinas de las fronteras ideológicas y de Seguridad nacional. Se impone la hipótesis de una guerra continental, que excluye las hipótesis derivadas de conflictos locales entre países del sistema interamericano. De esta manera se inició un rápido proceso de desvinculación de la esencia militar de los países LA. Al quedar transferido el enemigo exterior a la exclusiva responsabilidad de Usa, los distintos ejércitos se quedaron sin una razón de ser que justificara su existencia. Es indudable, entonces que el Tiar sirvió a los intereses de USA. América Latina: Con relación al tema seguridad continental, nuevos vientos comenzaron a soplar en AL. En este aspecto se pueden observar diferencias sustanciales con Usa en tres variables: una nueva concepción de la seguridad continental, modificación de los mercados de proveedores de armas y un tratado sobre no proliferación nuclear en AL:

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a) en la X Conferencia de Ejércitos Americanos realizada en Caracas en 1973, se planteó un nuevo concepto de Seguridad regional, basada en el desarrollo integral de los pueblos.. en esta conferencia se presentó un a moción progresista encabezada por Perú y Argentina, que proponía una revisión del TIAR, para que este se adaptase al nuevo mundo multipolar. Si bien, las tesis revisionistas del TIAR fueron rechazadas, USA sufre un principio de deterioro. b) el segundo aspecto se refiere al tema de la provisión de armas. Por primera vez, AL, rompe con el monopolio que ejercía USA en la provisión de armas y recurre a otros mercados productores. La causa principal de este cambio es la disposición establecida en la ley de asistencia al exterior conocida como enmienda Conte-Long. La Ley de Asistencia al Exterior de USA, introdujo en 1967, una reforma en su sección 620, conocida como Conte-Long. Esta establece la restricción de créditos y de ayuda económica norteamericana, cuando el Presidente considera que el porcentaje de los gastos militares dentro del presupuesto nacional del país comprador sea elevado. Desafiando la Enmienda Conte-Long, comienza a partir de 1968 con el Plan de Europa del ejército argentino, la compra de material bélico a otros proveedores internacionales, principalmente Europa Occidental Los estado LA, como naciones que estaban en desarrollo, aspiraban a incorporar junto con las adquisiciones, la capacidad de producir equipos bélicos de cierta envergadura y sofisticación. Otro aspecto desde el punto de vista de la Seguridad de la Región esta referido a la firma en 1967 del Tratado para la Proscripción de Armas Nucleares en AL, conocido como TLATELOLCO y que entra en vigencia en 1969 a pesar de que en el período bajo estudio no lo habían ratificado Brasil, Argentina, Chile y Cuba. Este tratado posee dos protocolos adicionales. Uno para los países que aún tienen posesiones en América Latina y otro referido a aquellos países que pertenecen al Club Atómico. El intento del Tratado fue crear la primera zona desnuclearizada del mundo habitado. 4- Empresas multinacionales: Tal vez la postura mas clara de Usa en relación a las empresas Multinacionales se puede detectar a través del discurso del Secretario de Estado de Usa, Kissinger. En este, aclaraba que alguno de los problemas de Usa se ha suscitado en relación con diferencias acerca de los respectivos derechos y obligaciones de las empresas privadas norteamericanas que funcionan en países anfitriones. Además señaló que estados unidos a sostenido que las naciones tienen derecho a defender la causa de sus inversionistas esta convicción se refleja en las estipulaciones legislativas emanadas de las enmiendas Gonzáles y Hickenlooper. Enmiendas: en 1962, a propuesta del senador republicano, HICKENLOOPER, el congreso norteamericano aprobó el agregado de la subsección e) se conoce como la sección 620 de la Ley de Ayuda Exterior, que se conoce como enmienda Hickenlooper. La misma expresa que el Pte de los estados unidos suspenderá la ayuda al gobierno que nacionaliza, expropia o incautan propiedades de ciudadanos norteamericanos. En 1969, el departamento de estado , anunció oficialmente que aplicaría la enmienda H. contra Perú por haber expropiado la compañía norteamericana- canadiense internacional Petroleunm company en 1968.(Tb se aplazo la aplicación de la enmienda). La enmienda nunca fue aplicada a ningún País latinoamericano ( q raro!) Peor usa cambio su estrategia con relación a las expropiaciones en 1972. El nuevo criterio fue expresado por el pte nixón, “frente a las circunstancias de expropiación (…) Usa retirará su apoyo a los préstamos sometidos a consideración de bancos mundiales de desarrollo”. Ej., de países a los cuales se aplico este criterio: Chile y Perú Chile: 1970: asume allende, candidato marxista, comienza a disminuir progresivamente los préstamos del banco interamericano de desarrollo. Perú: desde 1969, a raíz de las expropiaciones

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realizadas, Perú no recibió créditos del banco mundial, salvo una ayuda por el terremoto que sucedió se año. América Latina: La región latinoamericana reaccionó frente a los estados Unidos por las actividades de sus empresas en le extranjero y el respaldo del gobierno a las mismas. A) en primer lugar denunció el criterio discriminatorio para el otorgamiento de créditos a través de los organismos financieros internacionales. A pesar de las denuncias el criterio de Usa no se modificó. B) AL manifestó a través de la Comisión Especial de Coordinación LA (CECLA) en 1969, “la inversión privada extranjera no debe ser considerada como una asistencia ni computarse cono parte de la cooperación financiera para el desarrollo” en palabras de Valdez (Ministro de Rel. Exteriores de chile): “las inversiones privadas han significado y significan para AL que los montos que se retiran de nuestro continente son varias veces superiores a los que se invierten”. C) En tercer lugar, AL reiteró el criterio de que las empresas multinacionales deben estar sujetas a la legislación del país donde desarrollan sus actividades y en caso de conflicto recurrir a los tribunales del país receptos ( Cláusula Clavo). D) En cuarto lugar exhortó a USA a dictar medidas apropiadas para impedir la acción de aquellas empresas que deliberadamente pretenden coaccionar a los países de AL. E) En quinto lugar, los países LA pidieron que USA adopten medidas que sean necesarias a fin de evitar que las empresas multinacionales incurran en actos de intervención en los asuntos internos y externos de los estados. 5- Jurisdicción marítima: Otro problema en la región, que causo controversias entre Usa y AL, es el criterio dispar con relación a las jurisdicciones marítimas. La posición de USA se sintetiza en este texto: “el gobierno de USA de conformidad con la práctica general de la Comunidad Mundial, sostiene que el Derecho Marítimo no sanciona la afirmación de jurisdicción por un Estado costero sobre las actividades de buques pesqueros, mas aya de las 12 millas. El gobierno de USDA, sostiene que mientras desarrollen sus actividades fuera del limite de 12 millas de las costas, los tripulante que enarbolan la bandera norteamericana no pueden ser sometidos a jurisdicción de otro gobierno que no sea el suyo propio”. Usa implementó una serie de sanciones contra aquellos países que capturaban sus barcos pesqueros más allá de las 12 millas Entre las enmiendas más importantes se pueden citar:  En la ley publica de 1968, llamada Ley de Ventas Militares al extranjero, se aprobó en la sección tercera, “la enmienda Pelly”. Por la misma se establece la prohibición de ventas de armas por parte de USA a los países que se apoderasen, o tomen bajo custodia o multen barcos de pesca más allá de las 12 millas marinas.  Otra sanción de importancia aprobada por USA es la Enmienda Gonzáles, agregada a la Ley de protección, Pesquera en 1972. por la misma se suspende la ayuda a todo país que capture barcos pesqueros norteamericanos fuera de la s12 millas. América Latina: La región latinoamericana fijó su posición en relación a la jurisdicción marítima, por primera vez en la Declaración de Santiago de Chile, realizada en 1952 y firmada por Chile, Perú y Ecuador. En la misma se proclama la soberanía y jurisdicción marítima exclusiva hasta una distancia de 200 millas marítimas a partir de la costa. A raíz de los conflictos existentes entre USA y Ecuador, este último país solicitó una reunión de consulta de la OEA. La misma se realizó en 1971 en esta se resolvió exhortar a USA a que no use medidas que afecten la soberanía de los miembros. La ley internacional elaborada en la III Reunión de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, establece el criterio de las 200 millas como zona económica exclusiva de los estados ribereños. CONCLUSIONES

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En el período estudiado existe una evidente contradicción en la política exterior norteamericana en cuanto a su accionar a nivel global y su participación en AL. A nivel mundial la estrategia de la administración republicana, inaugura una etapa de distensión fundamentalmente con los países comunistas (URSS Y RPCH). Dentro de la estrategia global, se percibe una línea diferenciada para el Tercer Mundo, donde se establecía el liderazgo de algunos países por regiones. En América Latina el diseño de política exterior norteamericana asignaba un papel preponderante a Brasil, en medio Oriente a Irán, y como moderador dentro de la Organización de países exportadores de Petróleo OPEP el país elegido era Arabia Saudita. Le detente como paradigma superador de la etapa de guerra fría, que caracteriza la política exterior norteamericana de la administración Nixón, no tuvo repercusión en su relación con el área. Lo que cambio en la política exterior norteamericana fueron los medios, ya que el gobierno republicano Nixón- Ford no recurrió a la intervención militar directa sino que emplearon otros medios indirectos o encubiertos. La política de USA en este periodo hacia AL, SE caracteriza como de bajo perfil, o presencia discreta. En el periodo estudiado, AL, enfrentó la postura de los estados unidos que aplicaba la distensión o detente horizontal con la URSS con la Rep pop china, pero la misma no tenia relación o vinculación vertical con América latina. Las causas de este doble estándar o comportamiento, pueden hallarse en la ancestral dependencia de la zona con usa. Además el bajo perfil de usa hacia AL, permitió a la misma un reracionamiento con otros países o regiones que carecían de relevancia en la zona. Por ello, este periodo se lo caracterizo por el autor como de “ruptura del sistema Interamericano”, y una mayor presencia de AL en el escenario Internacional.

Carlos J. Moneta – “La política exterior norteamericana en los inicios de la década de los 80’s” (U2)
La visión neoconservadora del mundo que alienta la administración Reagan ha elaborado un conjunto de propuestas de política internacional, para hacer frente a aquellos problemas que considera fundamentales: a) la progresiva pérdida del poder hegemónico que poseía Estados Unidos en el sistema internacional, caracterizada por un desequilibrio del poder favorable progresivamente a la URSS, y en una pérdida de liderazgo internacional. b) La crisis que afronta Estados Unidos en el sistema capitalista, con lento crecimiento económico, persistente inflación, serio estancamiento de la productividad y baja tasa de inversión y creciente pérdida de competitividad frente Europa Occidental y Japón, a lo que se agrega la presencia de nuevos actores industrializados en algunos sectores. c) La fractura de la legitimidad interna y externa de la acción norteamericana en el mundo. d) Cierta redistribución de recursos de poder en actores que poseen intereses crecientemente divergentes o antagónicos con respecto a los de Estados Unidos

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(tendencia a la distribución multipolar del poder económico, tecnológico, militar y nuclear convencional, identificada como una “difusión del poder” por el Secretario de Estado Haig). Principales elementos del Proyecto de la Administración Reagan. El núcleo del proyecto de la nueva administración norteamericana se basa en una revitalización y actualización de la visión dicotómica de la “Guerra Fría”, que Estados Unidos había impuesto a fines de 40’s y estuvo vigente en los 50’s. Así el conflicto central en el marco global está dado por el enfrentamiento entre Estados Unidos y la URSS, ambos líderes de bloques de vocación universalista, proponentes y activos promotores de dos órdenes de civilización antagónicos, comunismo y capitalismo. En este contexto, Estados Unidos se constituye en líder natural del sostenimiento y expansión de un modelo, el democrático-liberal, que privilegia su concepción de los valores de “libertad” y “democracia”, estrictamente vinculados a la economía de libre mercado, frente al sistema comunista, basado en una visión totalitaria de la sociedad. Ello conlleva una confrontación ineludible en todos los órdenes político-ideológico, estratégico-militar y económico. Para recuperar la posición hegemónica debe obtenerse un fortalecimiento en el plano estratégico-militar y económico. Para ello es necesario articular una nueva red de alianzas y apoyos estratégicos, que permitan contener el rápido y amplio proceso de expansión soviética, que las autoridades de administración Reagan registran como resultado de la debilidad de la política exterior norteamericana durante las últimas décadas (o sea antes de 1980). Resulta imprescindible fortalecer a estados Unidos, mediante un incremento sustancial de sus gastos de defensa ya que la “política exterior y la política de defensa de Estados Unidos están inextricablemente unidas. Estos cambios en la cosmovisión que alimenta a la política exterior norteamericana tienen profundas implicancias para América latina y África. Por una parte, establece un claro predominio de los conflictos Este-Oeste por sobre los problemas que surjan de las relaciones Norte-Sur, y en consecuencia, sobre los temas vitales para el desarrollo de países de Tercer Mundo. Se actuará frente a los conflictos nacionales, intraregionales e inter-regionales según la orientación y en la medida en que éstos afecten al balance de poder Este-Oeste. Por último, se negará la nacionalidad política y socio-económica de las agrupaciones de los países en vías de desarrollo, en virtud de su heterogeneidad. De esta manera, los elementos básicos de los primeros años de la Guerra Fría vuelven a adquirir preeminencia. No se concibe la posibilidad de un Tercer Mundo, ni de políticas de NOAL. Los países en vía de desarrollo se convierten nuevamente en uno de los campos principales donde se dirime la confrontación soviético-norteamericana y el concepto de “Tercer Mundo” resulta una denominación desorientadora. En consecuencia, las relaciones y vinculaciones con los países en vías de desarrollo serán preferentemente de carácter bilateral, y estarán orientadas según las necesidades geopolíticas y estratégicas de Estados Unidos. A partir de una identificación de quienes pueden ser considerados aliados, oponentes, y dudosos, organizada según los grados de lealtad y seguimiento a los

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objetivos de esta potencia, los países recibirán asistencia militar y económica, en función de su ubicación e importancia en el escenario estratégico global. Por consiguiente, las regiones pasan a formar parte de un globalismo geopolítico que intenta reemplazar las propuestas globales de carácter económico que realizara la Comisión Trilateral durante el gobierno de Carter. En este sentido el pensamiento de la administración Reagan señala claramente el carácter y jerarquía de las vinculaciones existentes entre la seguridad norteamericana y la política económica internacional de ese país. En resumen, el predominio del eje Este-Oeste, el énfasis en el empleo de las relaciones y negociaciones bilaterales en detrimento de los foros multilaterales; la utilización de la ayuda externa directa y de la influencia de Estados Unidos en los organismos y centros financieros internacionales como instrumentos de apoyo o de presión político y económico, constituyen algunas de las líneas centrales del proyecto de la administración Reagan en los planos políticos estratégico y económico. La dimensión económica del Proyecto de la Administración Reagan Las percepciones y principales objetivos de la política económica internacional de Estados Unidos son: 1. El propósito primordial es fortalecer la economía de Estados Unidos y cooperar con los países desarrollados occidental, ya que será el crecimiento de las naciones del Norte el que permitirá desarrollar a los países de Tercer Mundo. 2. La promoción del libre comercio y de las exportaciones norteamericanas, y la eliminación de todos los obstáculos al comercio, en especial políticas de apoyo a la exportación de los países en desarrollo. 3. La corrección de la dependencia energética existente, que constituye el mayor peligro para el bienestar de Estados Unidos, tornando vulnerables a su economía y la de sus aliados. 4. La cooperación financiera deberá ser sustituida por la inversión privada. La así reducida cooperación financiera estatal remanente será dirigida hacia países que proveen a Estados Unidos de materias primas y productos críticos, y que poseen importancia estratégica para la contención de la URSS y sus aliados. La asistencia será concentrada en estos países o áreas, y con carácter humanitario, en aquellos considerados “no viables” – África central, Haití, etc.-. 5. La administración considera que debe estimularse la participación del sector privado en el proceso de desarrollo a través del comercio, la inversión y las corrientes de capitales. La actividad del sector privado ocupa un papel esencial en la recuperación de la eco mundial y la tarea del gobierno norteamericano es la de mejorar las condiciones existentes para la actividad de los flujos de inversión privada provenientes de ese país, participante en los países en desarrollo. En RESUMEN, se trata de lograr:  Recuperar la hegemonía económica norteamericana en el sistema económico mundial.  Favorecer el desarrollo del sector privado y adoptar las acciones necesarias para que éste pueda actuar libremente en los mercados de los países en desarrollo.  La utilización de las inversiones privadas y de la asistencia como instruí subordinados a los objetivos geopolíticos y de seguridad.

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El Papel de América latina en el proyecto de la administración Reagan. Tres son las áreas principales en el contexto del Tercer Mundo que se privilegian en la confrontación estratégica con la URSS: Golfo Pérsico, África, América latina. El Golfo Pérsico adquiere primordial relieve por ser el proveedor esencial de petróleo de USA, Europa Occidental y Japón. Asimismo, por la ubicación geográfica de la Península Arábiga, zona que permite controlar, junto al cuerno africano, el pasaje entre los Océanos Mediterráneo e Índico y con ello, una arteria vital de las comunicaciones y el transporte entre Europa, Estados Unidos, Asia y África. La defensa del Golfo Pérsico ha incrementado el interés en obtener un predominio estratégico en el océano Índico y en impedir lo que se consideran significativos avances de la presencia soviética en la región, a partir de la administración Carter. Bajo la administración Reagan y su visión geopolítica, se acrecienta la importancia del Golfo Pérsico, Índico y África. Esta administración enfatiza el papel que juega el Cono Sur africano en la provisión de minerales estratégicos para la actividad militar y comercial de USA; su calidad de “llave de control” del acceso del petróleo del Golfo Pérsico a USA y Europa Occidental. La acción estratégica norteamericano debería desarrollarse en forma coherente y simultanea en varios de los frentes de acción señalados. Dadas las limitaciones sufridas en su capacidad de controlar ese tipo de situaciones, en virtud de un debilitamiento de su potencial durante anteriores administraciones, el gobierno de Reagan asigna a América latina el carácter de una “primera línea de defensa”, en su concepción de seguridad nacional. En realidad, si bien esta visión abarca a todo el continente, ya que se considera que la URSS ha realizado significativos avances en materia de relaciones económicas, políticas y aun militares con gran número de países latinoamericanos, destaca particularmente dos áreas: América Central y el Caribe y el Atlántico Sur. Si bien se considera deseable actuar en África, Asia o Medio Oriente en forma directa, la administración evita en lo posible adoptar ese criterio, dadas consideraciones de balance militar y estratégico que señalan costos muy altos si así se actuara en tales escenarios. En cambio América latina ofrece en la Cuenca del Caribe casos de crisis en países pequeños, económicamente débiles, y militarmente próximos y vulnerables.

La cuenca del Caribe como pivote privilegiado de la política de Reagan en la región. La selección de esta área para concentrar el esfuerzo inicial norteamericano responde a varios factores: 1. Se encuentran en ellas antagonistas identificables y concretos- ejemplo Cuba. 2. Se estima que dado el potencial de estas naciones y/o la capacidad de los grupos sociales internos activos y favorables a los propósitos de la administración, resulta una subregión en la cual Estados Unidos cuenta con elementos favorables como para imponer su voluntad con un mínimo de costos de carácter económico y militar. 3. El área constituye en palabras de Reagan, “el patio trasero de Estados Unidos” y por lo tanto, un espacio que debe permanecer bajo el “orden natural” (hegemonía norteamericana) impuesto históricamente.

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4. Las acciones cubanas de apoyo a los procesos de cambio revolucionario en América Central, el Caribe y África son percibidos por la administración como actos de un “Estado delegado”, totalmente dirigido y controlado por la URSS. 5. La acción en América latina permitiría simultáneamente señalar la voluntad y eficiencia norteamericana en reafirmar su capacidad de controlar los sucesos mundiales, sirviendo de “efecto de demostración” a nivel global, ya que combinaría medidas militares o paramilitares con la aplicación del nuevo modelo de acción económico internacional (papel central del sector privado en la economía). 6. la “contención” de la actividad cubana, y la soviética asociada a aquélla, permitiría obtener un efecto transregional, al limitar y obstaculizar seriamente la acción de Cuba en África. 7. La estrategia norteamericana intenta abordar los problemas políticos y socioeconómicos de algunos países de América Central y del Caribe en forma multilateral, incluyendo en su definición de “Cuenca del Caribe” no sólo a estas dos áreas sino también a México, Venezuela, Colombia, Guyana y Surinam. Se pretende legitimar sus acciones de coerción política-militar, diluyendo sus costos políticos, a la vez que se dividen entre varios actores los gastos de asistencia económica. América latina desde el punto de vista estratégico y táctico adquiere en esta primera etapa del gobierno de Reagan una significación aun mayor que otras regiones, a que será en esta área del mundo en desarrollo donde se conjugan dos órdenes de factores: la presencia de situaciones de enfrentamiento con la URSS localizadas en el continente (la denominada Cuenca del Caribe) y la existencia de actores locales (Cuba) que resultan claves no solo en las acciones de apoyo y movilización a los movimientos radicales que luchan contra los gobiernos autoritarios de El Salvador, Guatemala, Honduras, etc., sino que también desempeñan roles relevantes en varios de los conflictos de África Negra. Es decir, emerge una vinculación internacional y transnacional entre ambas regiones, dada la presencia militar cubana en Etiopia y Angola. Por último, surge una nueva dimensión estratégica para Argentina y Brasil. Estos países son considerados por parte de la administración norteamericana como integrantes de una articulación defensiva del Atlántico Sur que contribuye a asegurar los flujos de transporte marítimo a lo largo de la ruta del Cabo y a fortalecer la defensa de la región austral del continente africano. Otra tarea del gobierno norteamericano es “responder a las nuevas realidades de Sudamérica”, reconociendo su “creciente papel estratégico”, ya que las importaciones petroleras de Europa Occidental y casi todas las de Brasil pasan a través del atlántico sur o lo cruzan desde África Occidental. La protección de ese comercio tiene importancia vital. Surge en consecuencia, la necesidad de mejorar las relaciones con Argentina y Brasil, sumamente deterioradas durante el gobierno de Carter, dadas las actitudes de creciente independencia de estos países, en temas que afectaban intereses de Estados Unidos (relaciones y comercio con la URSS, política nuclear, DDHH, etc.). En el marco de la estrategia global norteamericana las relaciones bilaterales deben satisfacer requerimientos de seguridad de carácter local, regional y extrarregional. Varias medidas adoptadas por la administración Reagan (cese del embargo a la venta de armas, disminución de la presión en el tema de los DDHH, concesión de financiamiento y créditos, etc.) consecuencia de los entendimientos alcanzados con el régimen militar argentino, en algunos de los temas de la política regional y extra regional, constituyen expresiones concretas del carácter relevante y selectivo

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asignado a las relaciones bilaterales. En efecto, a través de la evolución del pensamiento estratégico norteamericano, el concepto de “defensa colectiva del hemisferio”, si bien continúa teniendo cierta validez por la existencia del TIAR de 1947 y otros mecanismos, resulta en la práctica reemplazado por el concepto de las “relaciones bilaterales especiales”. Las relaciones multilaterales se mantienen, pero en un plano secundario. La concepción estratégica se articula con otras perspectivas: la del “anti-foco”, con énfasis en la lucha de contrainsurgencia, y la revalorización del espacio latinoamericano y la capacidad de acción de algunos países de la región ante escenarios de la Guerra Fría distintos a los vigentes durante décadas anteriores.

Augusto Varas – “¿Hacia un nuevo paradigma de cooperación hemisférica?” – (1990) (U2 - M2)
Los cambios globales que están afectando las relaciones estratégicas hemisféricas, han impactado particularmente los paradigmas a partir de los cuales los principales actores regionales perciben y responden a la evolución y perspectivas de las relaciones interestatales. Los cambios globales: Las transformaciones globales en curso están produciendo cambios estratégicos, políticos y económicos, obligando a los países a acomodarse a estas nuevas realidades, modificando sus patrones tradicionales de relacionamiento internacional, así como también sus relaciones económicas y políticas internacionales. Este proceso de acomodación está modificando la configuración previa de la hegemonía internacional y regional: La perestroika y cambios en la URSS, en occidente, el nuevo nivel de integración de la Comunidad Europea, está afectando sus vinculaciones con el resto del mundo. A su vez los cambios estratégicos globales están transformando las relaciones entre las superpotencias, introduciendo profundos cambios en las relaciones Este-Oeste. El propio concepto de bipolaridad Este-Oeste está en vías de extinción. El principio del fin comenzó cuando las superpotencias acordaron reducir el número de misiles estratégicos intermedios en Europa, apoyando indirectamente el proceso de solución pacífica de los conflictos en África (Angola, Sudáfrica), América Central y Asia. Esta nueva realidad internacional destacada por uno de los principales gestores de la política estadounidense George Kennan, cuando afirmó ante el Senado en 1989 que había terminado la consideración de la URSS como principal oponente. En Europa del Este comenzaron un serie de transformaciones en este período: tales como la caída del muro de Berlín (fue destruido). La radicalidad de estas transformaciones hizo posible una nueva afirmación de Kennan quién sostuvo que “los cambios que se están produciendo en Europa Central y Europa del Este son irreversibles”.

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Algunos de los principales efectos de reacomodo entre las superpotencias se han podido observar en América Latina. De hecho, la solución pacífica del conflicto centroamericano fue mucho más fácil en este contexto de relajamiento de tensiones que durante el período de rol back policy, al inicio de la administración Reagan. Una consecuencia estratégica de este proceso de distención para América Latina es la nueva oportunidad que se le presenta de desempeñar un rol efectivo como zona de armonización de conflictos. Otra consecuencia de estas transformaciones globales puede observarse en el acelerado proceso de reacomodo interbloques. En el hemisferio occidental, el reacomodo de Estados Unidos en relación con Nicaragua ya ha sido logrado. No obstante, la política de Estados Unidos hacia Cuba y la intervención militar en Panamá han puesto signo de intervención sobre la estabilidad de los cambios de la política de Estados Unidos en el hemisferio. Una América latina post-hispánica Estas transformaciones globales han dado simultáneamente con ciertos cambios estructurales en el hemisferio occidental. Dos de estos cambios son especialmente relevantes. En primer lugar, la integración gradual de México y, en el mundo, de algunas economías caribeñas. América del Norte está mostrando el final de la vieja América hispánica. Este proceso de continentalización generará un nuevo centro de dinamismo económico-político a nivel mundial. En un segundo lugar, los países latinoamericanos son crecientemente distintos entre sí. América latina se caracteriza por tener diversas realidades subregionales con distintos pesos relativos en lo económico, político y estratégico. Es posible identificar en la actualidad, futuras configuraciones posibles en el hemisferio occidental: 1. El espacio de América del Norte, absorbiendo ciertas áreas de América Central. 2. Una subregión andina deprimida. 3. Un eje importante, pero débil, Brasil-Argentina. 4. Algunas unidades más autónomas como Chile. La propia noción de América latina unida en la homogeneidad está siendo superada. Las actuales transformaciones en curso no sólo muestran cambios de grado, sino que han generado una crisis de la noción de América Latina única. Ella, dividida en lo cada vez menos homogéneo, se podría proyectar al futuro concertada en la diversidad. Esto es cooperando en áreas específicas con intereses circunscriptos. Por lo tanto, los actores regionales deberán transformar sus puntos de vista y sus enfoques (sus paradigmas). De hecho, la fragmentación relativa de la región está inspirando nuevas modalidades de cooperación política. Mecanismos de concertación informal en relación a problemas económicos y financieros. Estos modelos emergentes de cooperación regional están siendo cada vez más y más importantes en la medida que los países latinoamericanos son crecientemente diferentes entre sí. El necesario rol de liderazgo en estas iniciativas estará a cargo de unos pocos países. Entre ellos, el rol de Brasil será crecientemente importante. Estas transformaciones endógenas podrían tener efectos de diverso uso sobre las relaciones entre Estados Unidos y América Latina. Por un lado, la crisis de los países latinoamericanos podría convertir a éstos en lugares poco competitivos. Por el otro, su distanciamiento relativo de Estados Unidos podría tener como efecto

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una mayor dificultad para los Estados Unidos en el manejo de los asuntos hemisféricos dentro de un contexto más fluido. Cualquier acción unilateral de Estados Unidos empeoraría la situación. Por lo tanto existen poderosos incentivos para la cooperación. Por estas razones, lo que el hemisferio necesita son nuevos paradigmas que puedan traducirse en políticas más pragmáticas y constructivas. Del control hegemónico al control coercitivo: En los últimos diez años, los expertos latinoamericanos han analizado los temas hemisféricos de la polaridad teórica hegemonía de Estados Unidos. Es posible analizar el tema de las relaciones hemisféricas desde un punto de vista distinto, este es, a partir de la necesidad de crear un orden hemisférico. Etapas: A) En los años cincuenta y sesenta, Estados Unidos era capaz de proveer incentivos paya la cooperación internacional. Este período se caracterizó por una presencia de Estados Unidos en el hemisferio, distribuyendo bienes comunes a través de instituciones y mostrando un claro liderazgo en el contexto tanto global como regional. B) Luego en los años setenta y ochenta, Estados Unidos enfrentó la cooperación internacional desarrollando nuevos regímenes internacionales. En períodos de transición, es cuando es posible lograr un orden regional, pero la situación es solo temporal. B1) La situación cambió cuando la potencia hegemónica perdió su predominancia en los asuntos mundiales y no tuvo el poder suficiente para producir y mantener instituciones adecuadas para regular el orden hemisférico. En este caso, el tipo de control que emergió fue coercitivo, basándose en la fuerza sin limitaciones. B2) Finalmente la relación entre los bloques fue una relación competitiva que tendía a fortalecer las relaciones intra-bloques. En este marco se desarrolló una especie de “corporativismo democrático”, el que fue el principal obstáculo para que Estados Unidos en un período de crisis mantuviera el paradigma hegemónico, desplazándose hacia un paradigma de control coercitivo. B3) El control coercitivo se caracterizó por la generación de un orden regional que no estaba basado en instituciones, sino en la amenaza y/o uso efectivo de la fuerza para proteger los intereses nacionales de la potencia hegemónica. Este paradigma se observó a lo largo de la Administración Reagan, particularmente con la “rol back policy” llevada a cabo en Granada, Nicaragua y Panamá. Sin embargo esta forma de creación y mantención del orden fue sub-óptima ya que no se pudieron desarrollar intereses comunes, ni fueron satisfechos con niveles aceptables de seguridad los intereses nacionales. C) por estas razones a fines de los años 80’s se abre paso en los Estados Unidos una nueva forma de ver las relaciones hemisféricas. Este nuevo enfoque o paradigma, es el de asociación.

Augusto Varas – “La Cooperación asociativa y las relaciones hemisféricas” (U2-M2)
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La “iniciativa para las Américas”, formulada por el presidente Bush (Presidente entre 1989 1993) en 1990, fue un hecho sorpresivo para los gobiernos latinoamericanos, como así también para el Congreso de los Estados Unidos. Es en este momento que surge el denominado paradigma de “cooperación asociativa”, producto de un conjunto de razones asociadas a la evolución del rol de los Estados Unidos en el mundo, en especial a sus limitaciones hegemónicas globales y regionales. El carácter sub-óptimo de las formas coercitivas de control hemisférico presionaron para cambiar esta modalidad. Cambios en el hemisferio:  Perdida de la mayoría republicana en el Congreso y la existencia de leyes proderechos humanos que condicionaron la política de Estados Unidos en América latina.  Aumento del riesgo financiero del sistema bancario, agravado por la crisis mexicana y el déficit producto del gasto en defensa.  El escándalo “Irán-Contras”.  El fracaso de la política militar frente al sandinismo en Nicaragua y la emergencia del plan de Paz del presidente Arias.  Elecciones en el Salvador que mostraron una transición pacífica a la democracia entre 1982-1984.  El fortalecimiento de las propuestas demócratas de reducción del déficit fiscal apoyadas por los cambios en la URSS y la política de desarme unilateral iniciada por Gorbachov.  Procesos de redemocratización en la región Todos estos factores hicieron que a fines de los 80’s, cambie la forma de relacionamiento de Estados Unidos hacia América latina. Emergieron sectores de reemplazo de los cuadros políticos reaganistas, menos ideológicos y basados en conceptos “aliancistas”. Cinco cambios principales que caracterizan al nuevo paradigma de cooperación asociativa (fines de los 80’s, inicios del gobierno de Bush): 1. Una noción amplia de democracia: en 1989, el presidente Bush señaló la política de su administración, diciendo “la lucha de los Estados Unidos es en contra de los enemigos de la libertad, en la extrema derecha y en la extrema izquierda” (visión distinta de la polaridad totalitarismo-autoritarismo de Reagan). Esta visión es producto de la traumática experiencia de Estados Unidos en el Salvador. Aparece un espíritu colectivo de resolución de conflictos. 2. Correspondencia entre fines y medios democráticos: el fortalecimiento de la democracia ha sido producto de una acuerdo bipartidario, previo a las elecciones de Bush, pero implementado a través de diversos mecanismos institucionales. Ej.: el programa de Iniciativas Democráticas de la Agenda de Estados Unidos por el Desarrollo Internacional (USAID). Este último se creó para proveer asistencia técnica y capacitación. La correspondencia entre fines y medios está marcando una nueva orientación en la política exterior estadounidense. Esta difiere de la visión instrumental de la Democracia, exclusivamente vinculada a los intereses militares y/o económicos de Estados Unidos y sus aliados locales. 3. Multilateralismo con agenda: el nuevo énfasis en la cooperación asociativa enfatiza en lo multilateral, lo que se ha traducido en el hemisferio occidental en una política orientada hacia nuevas formas de asociación. Este nuevo enfoque destaca áreas temáticas específicas donde la cooperación asociativa podría desarrollarse, de acuerdo con el Presidente Bush, “mejorando las

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relaciones de asociación existentes en este hemisferio, entre países al Norte y al Sur, entre gobiernos, empresarios y trabajadores, (…)”. En este contexto, el Secretario Baker: ha definido los principales ítems de la cooperación: “democracia, desarrollo, drogas, deudas, deuda, comercio, migración, el medio ambiente, proliferación nuclear. Estos son desafíos comunes que se deben enfrentar en conjunto para moldear exitosamente el destino compartido”. Esta Agenda casi coincide con la lista de prioridades que los países de América Latina, en sus relaciones con Estados Unidos. Este énfasis multilateral se puede observar en la nueva política para enfrentar un problema crecientemente importante para Estados Unidos, tal es el desafío de las drogas. 4. Gobernabilidad democrática y relaciones militares: las relaciones militares entre Estados Unidos y América latina también están en proceso de cambio. La principal prioridad fue el fortalecimiento de las instituciones democráticas, el control civil sobre las fuerzas armadas y el apoyo económico condicionado a un comportamiento democrático. Se cree que de esta manera, el compromiso permanente y adecuado de los Estados Unidos con los gobiernos civiles democráticos es crucial para el futuro político de la región. 5. Reducción de la fuerza de armas: en la medida en que Estados Unidos reconoce la globalización y el condicionamiento entre los temas económicos, militares y políticos como una importante tendencia contemporánea, la vinculación entre recesión económica e inestabilidad política ha dejado de ser responsabilidad exclusiva de los países pobres. En este sentido, sin el crecimiento económico, la democracia se enfrenta a un futuro difícil. De acuerdo con el presidente Bush “Estados Unidos debe limitar el impacto económico del armamentismo en el Tercer Mundo y específicamente en América latina”. Continuidades y obstáculo: Si bien la administración Bush está introduciendo cambios en su política exterior, aun existen tensiones entre los alineamientos generales reseñados anteriormente y ciertas políticas inspiradas en enfoques tradicionales, como pudo verse en Panamá. Uso unilateral de la Fuerza: La tendencia a definir la agenda de las relaciones hemisféricas de manera unilateral y de actuar fuera de los ámbitos de las organizaciones multilaterales aún persiste. Esto se debe a dos factores interrelacionados: pronunciada tendencia histórica de Estados Unidos a intervenir unilateralmente en los asuntos hemisféricos en situaciones de crisis; asimismo, también puede decirse esto respecto de los conflictos de baja intensidad. Aquí la política de Estados Unidos consiste en utilizar fuerzas militares para mantener una presencia creíble y estabilidad doméstica, sin involucrar masivamente tropas estadounidenses en un área dada. Acciones encubiertas: Aún se mantienen algunas políticas que no son bien vistas en América Latina, acciones encubiertas, incluso para desestabilizar democracias, conspiran contra el establecimiento de gobiernos civiles democráticos en el hemisferio. Ayuda militar: El tradicional dilema de “cañones o mantequilla” muestra que la ayuda militar es parte de la aspiración de Estados Unidos de no involucrar fuerzas militares propias en el exterior. La ayuda militar debería ser instrumental para el fortalecimiento de la dirección política democrática sobre los asuntos militares latinoamericanos, vinculándose a la evolución de las relaciones cívico-

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militares y al estado del proceso de acomodación entre gobiernos elegidos y cuerpos militares menos autónomos. Este objetivo no fue comprendido por la administración Bush. Los objetivos militares deberían suscribirse a temas de la defensa hemisférica, involucrando, al mismo tiempo, directa y permanentemente funcionarios civiles democráticamente elegidos en la implementación de tales objetivos. Defensa y disuasión: Una forma de aumentar la capacidad militar de los aliados de Estados Unidos es a través de la transferencia de tecnología bélica. Una defensa no-ofensiva, un efectivo régimen de solución pacífica de los conflictos, respetando, apoyado por Estados Unidos aliviarían en parte, la pesada carga de los costos de defensa nacional. Complementariamente, Estados Unidos en conjunto con los países desarrollados, podrían acordar limitar la transferencia de armamentos, ayudando a la creación de facto de un sistema defensivo-disuasivo desde el lado de la oferta. Drogas: En estas materias persiste un enfoque militar del problema. Así el secretario de Defensa, Dick Cheney, instruyó al Pentágono que desarrollara planes para fortalecer la presencia estadounidense en el Caribe o a lo largo de su frontera sur para limitar el contrabando de cocaína. Desde la perspectiva latinoamericana, el narcotráfico y el terrorismo deberían ser manejados por las instituciones policiales. Por lo tanto, para no repetir errores pasados, sería necesario enfatizar el hecho de que estos problemas no tienen una naturaleza militar. Estos son conflictos derivados de la incapacidad de proyección doméstica del poder del Estado. Al mismo tiempo son el resultado de condiciones económicas y sociales locales, como también de la ausencia de una cultura de compromiso, y negociación política. En síntesis, si bien puede constatarse la emergencia de un nuevo paradigma de “cooperación asociativa” en Estados Unidos, aún persisten algunas continuidades que deberían ser superadas para configurar en definitiva un nuevo sistema de relaciones hemisféricas capaz de proyectarse al Siglo XXI.

Russell - “América Latina para EE.UU.: ¿especial, desdeñable, codiciada o perdida?” (U2 – M4)
Las relaciones entre América Latina y EEUU han sido interpretadas por tres visiones: 1) Tesis del Hemisferio Occidental: convoca a los pueblos americanos a integrarse y cooperar, apoyándose en supuestos como la existencia de valores, intereses y metas comunes; y en la idea de una “relación especial” que distinguiría a las naciones del continente americano con el resto del mundo. Así, los conceptos de “comunidad interamericana” o “panamericanismo” fueron empleados para estructurar diversos esquemas como la Alianza para el Progreso de Kennedy, el Nuevo Diálogo de Nixon o la Iniciativa Empresarial para las Américas de H. W. Bush. Sin embargo, tres factores juegan en contra de esta tesis: la asimetría de poder entre las dos Américas que obstaculiza la coincidencia de intereses; la globalización que echa por tierra la noción de “relación especial”; y las diferencias entre los países latinoamericanos que hacen difícil

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llegar a consensos de alcance continental. Esta tesis fue perdiendo terreno entre los 60’s y los 80’s, que con el fin de la guerra fría, la democratización y las reformas económicas dieron vigor a la idea de hemisferio occidental, que se desvaneció nuevamente a partir de la segunda mitad de los 90’s. Desde los atentados del 11-S, la política exterior desplegada por EEUU (desastre de Irak; violación a los DDHH y al derecho internacional; etc.) y su ímpetu en el libre mercado y en políticas que favorecieran al sector de los negocios, profundizo una visión negativa en América Latina. 2) Tesis de la Irrelevancia Creciente: según ésta América Latina es un área de escaso valor para EEUU, fenómeno que se habría agudizado tras el 11-S. Considera que las políticas específicas que se despliegan hacia la región derivan de procesos de naturaleza global o extrarregional, y tienen como eje a la “guerra contra el terrorismo”. No obstante, esta tesis comete dos errores: primero, puede inducir a creer que EEUU carece de políticas activas hacia la región. Esto no es así, ya que Washington cuenta con una estrategia comercial (áreas de libre comercio o Plan Colombia) y de seguridad (“localizaciones de seguridad cooperativa”) para la región. Segundo, pone énfasis exclusivamente en la dimensión interestatal, dejando de lado el plano transnacional (intereses empresariales, comerciales y financieros) y las fuerzas sociales. También esta teoría presenta 2 problemas: la falta de especificidad; y confundir prioridad e importancia, debido a que si otros países están en el centro del radar de Washington no convierte a América Latina en intrascendente. 3) Tesis de la Voluntad y Práctica Imperialista: sostiene que desde sus orígenes EEUU ha procurado extender su dominio sobre la región, ya que ésta constituía una retaguardia militar, un mercado para las exportaciones y una fuente de recursos naturales. Esta teoría también cuenta con algunos defectos: concede a Washington una claridad de propósitos y una consistencia en sus políticas que no guarda relación con lo que realmente sucede. Se representa a EEUU como fuerza racional, unificada y perversa; instrumento no valido para caracterizar a la relación. Si bien EEUU actúa de manera imperiales, también promovió la democracia, los DDHH y prestó ayuda genuina. Se trata de una relación entre un gran poder y un área de influencia heterogénea. Dicha visión comete dos pecados: por un lado, al colocar el en énfasis en los factores metropolitanos ignora el peso que ejercen en la política internacional estadounidense las situaciones turbulentas que atraviesan las periferias. Son éstas las que aumentan el poder e interés de EEUU en América Latina. Por otro lado, ignora la complejidad inherente al proceso de toma de decisiones en dicho país. La propensión estadounidense a involucrarse en América Latina es una función compleja del carácter del sistema internacional, de su posición global de poder, de su política interna y de factores propios de la periferia, que pueden generar la clásica dinámica del imperialismo defensivo. 4) Tesis de la declinación hegemónica: ha reaparecido en los últimos años y se basa en dos fuentes: los reveses de Washington en Medio Oriente y Asia Central; y la falta de comprensión del gobierno de Bush por América Latina. Esta tesis apela hoy a los mismos indicadores que a mediados de los 60’s como ser: muestra de sobre-extensión imperial (ayer Vietnam y hoy Afganistán e Irak); nuevos competidores económicos (ayer Europa y Japón, hoy China); y nuevos espacios de autonomía para la región frente al desinterés de EEUU en los 80’s hubo una restauración del poder imperial, y en los 90’s una “hegemonía por default” sobre la región dado que no tuvo que preocuparse por actores extra-regionales. Sin embargo, hay una clara declinación hegemónica.

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Michael J. Kryzanek – “Las estrategias políticas de Estados Unidos en América Latina” (M3)
NIXON NIXON Y LA RELACIÓN ESPECIAL El fin de la APEP implicó el reemplazo de las subvenciones públicas por incrementada inversión privada y prestamos multilaterales. Además, los intereses europeos y japoneses buscaban ingresar al hemisferio. Los latinoamericanos querían mostrarse independientes de EEUU en algunas cuestiones: migración ilegal, contrabando, abuso de tecnología nuclear de Argentina y Brasil, disputas pesqueras. A pesar de un informe negativo que Nixon manda a hacer sobre los modos de mejorar las relaciones con América Latina. Promete una nueva era de cooperación con asistencia multilateral, empresas privadas y mayores esfuerzos para bajar las barreras comerciales. No se prometería más que lo que se podía dar y se consultaría a América Latina sobre el curso de acción mas propicio. En Chile, en la elección de 1970 gana Allende que tenia intenciones de nacionalizar la propiedad y redirigir la economía en una dirección socialista. Este gobierno podría relacionarse con Cuba y servir de base para difundir la revoluciona los vecinos. Nixon estaba decidió a tomar las medidas necesaria y es así que emprende una acción “desestabilizadora” mediante tácticas económicas, financieras y encubiertas para causar intranquilidad en Chile. Se disminuyó la ayuda exterior a Chile y se utilizo el veto en las organizaciones internacionales para denegar préstamos claves a l gobierno. También dificulto la obtención de vitales repuestos para sus fábricas y transportes. EEUU apoyo a los periódicos y las organizaciones opositoras. Finalmente en 1973, Allende es derrocado por un golpe, donde se erige como gobierno una junta militar liderada por Pinochet. La situación volvió entonces a la normalidad. Como esta amenaza estaba a mucha distancia del patio trasero Caribe -América Central-, Washington no uso la fuerza. Este accionar obstaculizo aun más las relaciones con América Latina. FORD EL INTERLUDIO FORD En este mandato, los latinoamericanos agudizaron sus críticas a las políticas económicas norteamericanas y rompieron con el largo aislamiento con Cuba. La Ley de Reforma Comercial de 1974, daba clausula de preferencia a los países de la OPEP, entre ellos Venezuela y Ecuador por lo cual se le negaban las tradicionales ventajas al resto de Latinoamérica. Esta y otras barreras inspiraron la creación del Sistema Económico Latinoamericano -SELA-. Esfuerzos de Ford por normalizar relaciones con cuba: aprobación de una resolución en San José, Costa Rica, que remueve las sanciones de OEA y aviso a las naciones de que podían reanudar las relaciones. Sin embargo estas intenciones cesan, cuando Castro envía tropas a Angola e incrementa su presencia en África. CARTER NUEVAS DIRECCIONES DE LA ADMINISTRACION CARTER

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• Altos principios, compasión humana, negociación. • Renuencia a intervenir. • Esfuerzo por desarrollar una imagen más favorable de EEUU en Latinoamérica. • Restablecer la credibilidad en el hemisferio. Política de DDHH, apoyo a gobiernos que protegen las libertades individuales y se opone a los regímenes que reprimen para limitar el disenso. Se vincula la venta de armas con el respeto a los DDHH. Criticas de conservadores que creían que así perderían el apoyo de influyentes gobiernos de Latinoamérica y de los latinoamericanos acusando a EEUU de efectuar un nuevo tipo de intervención en los asuntos internos. Realiza un Acuerdo con Panamá sobre la zona del canal. Los conservadores criticaban al gobierno por haberse mostrado débil y por el miedo de algunos empleados norteamericanos de ser despedidos. En el acuerdo entre Carter y Torrijos se transfiere el control y la administración del canal, permitiendo a EEUU manejar y defender el canal hasta 1999. También se dan garantías a los empleados, derechos de pase a naves y un programa de pagos a Panamá. Panamá promete perpetua neutralidad y que EEUU lo defendiera. El Congreso se opuso ala ratificación hasta que se hicieron modificaciones que daban a EEUU derechos luego de1999. Así demostró a Latinoamérica que se puede negociar con EEUU. Carter envío a sensores diplomáticos a Cuba y se instalaron oficinas de “sección de interés” en las respectivas capitales. El progreso se detuvo cuando Carter sostuvo que la URSS había reunido una unidad de combate de 2.000 a 3.000 soldados en Cuba. La situación cambia cuando Castro permite que 120.000 cubanos abandonen la isla. Carter recibió a la gente que Castro había liberado en su mayoría de cárceles y loqueros. La corriente de inmigración fue tan alta que se tuvieron que improvisar campamentos; el elemento criminal causo muchos disturbios en Florida. Cuba comienza a implicarse en los movimientos revolucionarios en América Central. Nicaragua En la década de 1970, el dictador Somoza es desafiado por los sandinistas revolucionarios. Somoza apela a Carter quien es renuente a ayudar a Somoza por ser un dictador acérrimo, en cambio insta a instituir reformas sociales y políticas como medio para afrontar la actividad rebelde. Cuando el periodista Chamorro es asesinado, EEUU unido retira la poca ayuda. Esta situación plantea un dilema: seguir con la política de DDHH o luchar contra el marxismo. Apoya a ambas partes aleatoriamente y busca el apoyo de la OEA para el envío de una fuerza mantenedora de la paz, que es rechazada. Los rebeldes obligan a Somoza a exiliarse en julio de 1979. Carter creía que apoyando a los sandinistas moderados podrían estos influir en el destino de Nicaragua por lo que se aprueba una ayuda de emergencia de 75 millones de dólares. Cuando la administración nota la llegada de técnicos y asesores soviéticos y cubanos, junto con las señales de que los sandinistas promovían la revolución en El Salvador, se abandona el tono conciliador y contempla una política de restricción militar. El Salvador EEUU creía que con ayuda económica y militar el gobierno salvadoreño podría derrotar a los rebeldes. Nuevamente se presenta el dilema entre DDHH o aplastar el comunismo.

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Los avances de Carter en sus relaciones con América Latina, no evitó la oleada conservadora que veía con preocupación la revolución que se difundía en su patio trasero, los soviéticos ganando nuevos aliados y la constante acusación por parte de los líderes de América Latina. REAGAN LA CONFIANZA DE REAGAN EN LA REPRESION Y EL CAPITAL • Critica el terrorismo de las guerrillas de izquierda. • Avances en las relaciones con Brasil, chile y Guatemala. • Reprendió a Castro y volvió a la confrontación y también a los sandinistas. • Vincula la revolución del Salvador con la intervención cubana y soviética. Entre 1981 y 1983 proporcionó al gobierno salvadoreño casi 700 millones en ayuda. Los vecinos como Honduras y Guatemala se beneficiaron también. CAMBIO Y DECLINACIÓN DE NUESTRA ESFERA DE INFLUENCIA La función más importante de la esfera de influencia latinoamericana era servir como pantalla de seguridad y primera línea de defensa contra la intervención extranjera. Desde que asumió Kennedy, han aparecido indicios de que la era de dominio puede estar erosionándose. FUENTES DE EROSION EN NUESTRA ESFERA DE INFLUENCIA 1. El significado de la revolución de Castro: esa revolución perturbo las relaciones de poder en el Caribe y en toda América Latina, ya que proporcionó una alternativa al control y desarrollo capitalista norteamericano. Además, Castro actuó para difundir su revolución y pareció poco preocupado por la reacción de EEUU. La lista de respuestas ilustra la preocupación que la revolución cubana generó a EEUU. Castro debía ser eliminado por sus vínculos con el mundo soviético y porque interrumpía el control de los acontecimientos de EEUU en el hemisferio. EEUU debió enfrentar tres realidades: Fidel sigue siendo un líder popular que no sería reemplazado pronto, Cuba es ahora una base de operaciones soviéticas, la flexibilidad de Castro ha debilitado el poder y la influencia de EEUU en el continente. Además ha hecho reconocer a EEUU que no puede dar por descontada su esfera de influencia. 2. La OPEP y el surgimiento de la competencia: competencia en América Latina de Japón, Alemania occidental, Taiwán, Corea del Sur, España y Canadá, incluso de México y Brasil. América Latina buscó en otros países fuentes alternativas de capital. Las enormes deudas contraídas por la crisis del petróleo del ‘73, obligó a expandir las fuentes de financiación y a expandir sus economías, lo cual disminuyó la tradicional dependencia a EEUU. También se tensaron las relaciones cuando por la crisis los países del hemisferio miraron a EEUU como mercado para sus exportaciones y éste reacciono negando el ingreso y creando una legislación protectora. 3. Los sandinistas y la política “ninguna segunda Cuba”: implementada en la revolución dominicana, no logró frustrar el impulso revolucionario, como por ejemplo en Nicaragua; en este caso se ignoró la política de “ninguna segunda Cuba” sino que también que el mantenimiento de la esfera por la fuerza ya no era incuestionable. 4. La guerra de las Malvinas y el derrumbamiento del Tratado de Río: uno de los motivos que justificaban la pretensión norteamericana de la esfera de influencia es el ofrecimiento de su poderío militar como escudo contra la intrusión extranjera en la región. Este rol se remonta a los tiempos de la doctrina Monroe.

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El tratado de Rio de 1948 comprometía a los EEUU y a sus vecinos de América Latina a la defensa del hemisferio. Sin embargo, la Guerra de Malvinas puso en peligro este tratado ya que muchas naciones pensaron que el compromiso norteamericano ya no se contemplaba con certeza. El apoyo de Reagan a los británicos, convenció a los latinoamericanos de que EEUU ponía sus tradicionales vínculos con aliados europeos por encima de los compromisos hemisféricos. 5. Ronald Reagan y el intento de recuperar nuestra esfera de influencia: su administración estaba interesada en restablecer la presencia norteamericana en el hemisferio y particularmente en América Central. Por eso utilizó dos estrategias: • Expansión del uso del poderío económico: alentando las inversiones, las transferencias de tecnología, el comercio y el entretenimiento y el incremento de la ayuda económica. CAPITALISMO COMO ARMA. Ej.: la Cuenca del Caribe • Perfeccionamiento de las políticas de contención: fortalece la presencia militar en América Central y el Caribe, aliento a modernizar las FFAA. Transformó la contención en una estrategia que estaba dispuesta a desestabilizar los gobiernos procomunistas y alejarlos del poder. En el caso de Granada, Reagan demostró que no pensaba quedarse ociosa y permitir una tercera Cuba. Otro ejemplo de esta intención es el minado de los puertos nicaragüenses. Los problemas encontrados por Ford y Carter al tratar con la izquierda de América Latina fortalecieron la idea de Reagan de que solo mediante la agresiva competencia económica y la contención ofensiva podían esperar los EEUU reafirmar su autoridad.

Roett - “EEUU y América Latina: estado actual de las relaciones” (U2)
Luego del 11-S, el foco del gobierno de Bush es la guerra contra el terrorismo. Esta política del terror se utilizó como un modo de fortalecer el legado del presidente y para retenerle control del Congreso en las elecciones de 2006. Es una decisión que busca restar importancia al fracaso en la instalación de regímenes democráticos en Afganistán e Irak y al malestar popular por el desastroso manejo de los esfuerzos de reconstrucción en la zona desbastada por el huracán Katrina. Aquí, América Latina tiene baja prioridad ya que la guerra contra el terrorismo no es popular en la región. Sin embargo, esto no implica que EEUU se haya desinteresado del todo porque existen básicamente cuatro cuestiones que preocupan a la potencia: 1. Problema migratorio: fue una prioridad para los norteamericanos y hoy ha perdido importancia. En 2004 Bush propuso un programa de “trabajadores huéspedes” como una reacción a las preocupaciones de seguridad interna relacionadas con la inmigración ilegal y sus posibles vínculos con la guerra contra el terrorismo. La derecha expresaba, que los ilegales quitaban empleos a los trabajadores estadounidenses, eran fuente de criminalidad y absorbían los escasos recursos públicos en salud y educación. La izquierda, reclamaba por la protección de los derechos civiles de los inmigrantes. Así las cosas, el proyecto de Bush no fue aprobado por el Congreso, y lo que si se aprobó fue la construcción de un muro a lo largo de la frontera EEUU-México en 2005.

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No obstante, en 2006 la Cámara Alta aprobó el estatus legal para la mayoría de los inmigrantes ilegales. Pero luego, los líderes republicanos abandonaron la revisión de la legislación inmigratoria y decidieron centrarse en temas de seguridad nacional, preparándose para las elecciones de 2006 se considero que la inmigración era un tema demasiado polémico, que exponía a muchos legisladores a posibles derrotas. Esta evolución indica que la inmigración, antes considerada como una cuestión de política externa, hoy esta atravesada por preocupaciones de política interna. 2. Liberalización Comercial: es un tema que sigue en punto muerto como consecuencia de las posiciones enfrentadas de EEUU y América Latina, esto se vio reflejado en la nula evolución del ALCA y en el estancamiento de la Ronda de Doha con respecto a los subsidios agrícolas de los países industrializados. Ante este escenario, la Casa Blanca opto por una estrategia alternativa: acuerdos subregionales o bilaterales (con Jordania, Singapur, Marruecos, Australia, Chile, República Dominicana). Sin embargo, hubo avances como la creación del G-20 en 2003, pero sigue faltando predisposición para hacer concesiones y llegar a acuerdos reales. 3. Venezuela: el giro a la izquierda de América Latina, para los sectores conservadores se trata de un movimiento antiestadounidense con la sensación de distanciamiento en la relación entre ambas regiones. Para los más moderados, se trata de un postura reformista, excepto por los lideres “anti-establishment” como Hugo Chávez o Evo Morales, que son percibidos como adversarios. Se acusa a Venezuela de intervenir en países vecinos como Ecuador, Colombia, Bolivia y Nicaragua, debido a que su riqueza petrolera la ha permitido convertirse en benefactor de la región. Se piensa que forma parte de una coalición antinorteamericana con La Habana, Luanda y otros. Otro dato que preocupa es la relación cada vez más estrecha entre Caracas, Moscú y Beijing. Si bien estos dos últimos se mantienen fuera del eje de antagonistas de EEUU, no temen en comprometerse con ellos. Los vínculos entre Chávez y China son más que nada energéticos, de telecomunicaciones, agricultura y minería, con vistas a reducir su dependencia de petróleo de medio oriente (China) y reducir su dependencia a la venta de petróleo a EEUU (Venezuela). Cuba: la transferencia de poder de Fidel Castro a su hermano hizo pensar que el cambio estaba al alcance de la mano, pero esto no fue así debido a que el control del poder siguió en manos de las fuerzas armadas y del Partido Comunista. 4. Presencia creciente de China en la región: si bien es percibida, por los conservadores, como una violación a la Doctrina Monroe, no ha despertado ninguna sensación de urgencia en la Casa Blanca. En 2004, Hu Jintao visito Latinoamérica y firmó varios acuerdos energéticos con al menos con siete países sobre transporte, hidroeléctricos, etc. El otro interés de China tiene que ver con Taiwán, en pos de convencer a la región de abandonar su reconocimiento. Por otro lado, EEUU pretende que China colabore con la revitalización de la Ronda Doha, pero esto no sucederá ya que Beijing, como miembro del G-20, simpatiza con los intereses de los Estados en desarrollo, lo que es un arma importante para la región. Los norteamericanos también esperan más participación del gigante asiático en el FMI. En resumen, las relaciones diplomáticas entre Washington y América Latina y el Caribe, con la excepción de Cuba y Venezuela, son normales. Pero hay pocas perspectivas de nuevas iniciativas políticas estadounidenses. Esta una posible causa del desarrollo de nuevas alternativas por parte de Latinoamérica (G-20; colaboración con Venezuela; China). Sin embargo, EEUU seguirá siendo el actor más importante de la región, ya que el actual desinterés no implica una abdicación. El desafío norteamericano del siglo XXI es comprender que hay nuevas fuerzas en juego a nivel regional y global.

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Yopo – “América Latina y la invasión de Granada”
“Necesitamos una victoria importante en alguna parte para poder demostrar que podemos manejar la política exterior. No se trata tanto de algún asunto en particular, más bien de generar confidencia en la competencia del Presidente en materia externa” – comentario de un asesor de Reagan 1983. El 25/10/83 Estados Unidos y seis naciones caribeñas (Jamaica, Antigua y Barbuda, República Dominicana, Saint Vicent, Saint Lucia y Barbados) procedieron a invadir la isla de Granada. Este mini-Estado pasaba por una profunda crisis política que se expresaba en la división del partido gobernante New Jewel, cuya facción ortodoxa arrestó y depuso al Primer Ministro Bishop (este muere poco después en un confuso accidente). La masacre de los dirigentes granadinos y el golpe de Estado promovido por Austin el jefe del Ejército, sirvió de pretexto para que la administración norteamericana iniciara una invasión, cuya planificación ya estaba gestada hace varios años. Si bien Bush (vice-pte) había señalado que su gobierno no tenía intenciones de intervenir en los asuntos internos de los Estados caribeños, ordenó posteriormente la invasión a Granada alegando el pedido de seis países caribeños. Como tal acción implicaría una clara violación a la Carta de NU y al Tratado de Río, los Estados recurrieron a la cobertura del Tratado de la organización de Estados del Caribe Occidental (OECS) que estipula acciones de defensa colectiva para combatir actividades mercenarias en la zona. Sin embargo, este Tratado sólo contempla situaciones de agresión externa. La invasión y el uso arbitrario del Tratado del OECS, dividió a la comunidad caribeña: sólo seis de los trece miembros del CARICOM mandaron tropas. Guyana, Trinidad Tobago, Belice y Bahamas se opusieron a la invasión. Los argumentos de Estados Unidos fueron los siguientes (Johnson utilizó los mismos pretextos para invadir República Dominicana en 1965): proteger estadounidenses residentes; restaurar el orden y la democracia; evitar que Granada se tornara en una base cubana. Ante esto América Latina reafirmó el principio de no intervención y la mayoría de los países condenó la invasión. Sin embargo, la comunidad latinoamericana no formalizó un planteamiento conjunto sobre el tema. Existió un proyecto de Nicaragua y Guyana ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que se manifestaba en contra de la intervención, pero que obviamente fue vetado por Estados Unidos. La Asamblea General, finalmente aprueba una resolución que deplora la invasión y la considera como una violación al Derecho Internacional. En la OEA, 15 de los 28 miembros apoyaron a Granada para condenar la invasión y urgir a Estados Unidos a evacuar sus tropas, pero no hubo resolución oficial. Así, se hizo manifiesta la crisis e incapacidad operativa de la OEA (se vuelven a dividir después de la guerra de Malvinas, los latinoamericanos y los de habla inglesa). Los únicos Latinoamericanos “comprensivos” con Estados Unidos fueron Chile y Guatemala. Brasil, Argentina y Perú manifestaron públicamente su repudio hacia la invasión, pero no pasaron de declaraciones. El Grupo Contadora (México-Colombia-Venezuela), también condenó la invasión, pero sus declaraciones fueron limitadas debido al temor a una iniciativa similar

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centroamericana y por la posibilidad de reactivación del CONDECA –Consejo de Defensa CENTROAM- con los fines de ejecutar una invasión a Nicaragua. Antecedentes: El 13/03/1979, un Estado incruento, liderado por el líder del Movimiento New Jewel, Maurice Bishop, derrocó al gobierno de Gairy para establecer un gobierno marxistaleninista que rápidamente se alineó con la URSS y Cuba. Bajo Bishop, Granada comenzó una militarización, de proporciones importantes para un país que había mantenido previamente un pequeño ejército. El gobierno también comenzó a construir un aeropuerto internacional con la ayuda de Cuba. Reagan señaló a este aeropuerto y varios otros sitios como evidencia de la amenaza potencial de Granada hacia Estados Unidos, y acusó a Granada de construir instalaciones para ayudar a la militarización soviético-cubana en el Caribe, y de ayudar al transporte soviético y cubano de armas a los insurgentes centroamericanos. El 31/10/1983, una facción liderada por el viceprimer ministro Bernard Coard se hizo con el poder de Bishop; las fuerzas de Coard posteriormente ejecutaron a Bishop a pesar de las masivas protestas a su favor. El Gobernador General de Granada, Paul Scoon, fue puesto bajo arresto domiciliario. La Organización de Estados del Caribe Oriental (OECS) pidió ayuda a Estados Unidos, Barbados y Jamaica. Según Sivapalan del New York Times, este llamamiento formal era a instancias del gobierno de EEUU, que había decidido tomar acciones militares contra el régimen de Coard. Los oficiales de EEUU citaron el golpe y la inestabilidad política general en un Estado cerca de sus propias fronteras, así como la presencia de estudiantes de medicina americanos en una Universidad de Granada, como las razones para la acción militar. Sivapalan también expuso que la última razón fue citada para ganar apoyo público, más que como una razón legítima para la invasión, ya que menos de 600 de los 1.000 civiles no granadinos en la isla eran de los EEUU. Fue la primera gran operación realizada por el ejército de EEUU desde la Guerra de Vietnam. Oposición y crítica internacional: Granada formaba parte de la Commonwealth y -tras la invasión- pidió ayuda a otros miembros de la Commonwealth. Gran Bretaña y Canadá, entre otros se opusieron a la invasión7. La Premier británica Thatcher se opuso personalmente a la invasión estadounidense, y su Secretario de Relaciones Exteriores, Howe, anunció a la Cámara de los Comunes el día antes de la invasión que no tenía ningún conocimiento de cualquier posible intervención de los EEUU. Reagan aseguró que una invasión no se contemplaba, y dijo más tarde, "Ella fue muy firme y continuó insistiendo que cancelaramos nuestro desembarco en Granada. No le podía decir que ya había comenzado8. Después de la invasión, Thatcher escribió a Reagan: Esta acción será vista como una intervención por un país occidental en los asuntos interiores de una pequeña nación independiente, como quiera poco atractivo su régimen. Te pido que consideres esto en el contexto de nuestras amplias relaciones orientales-occidental y del hecho que tendremos en los próximos días para presentar a nuestro Parlamento y la gente del emplazamiento de los misiles de crucero en este país...No puedo ocultar que estoy profundamente preocupada por tu último comunicado9. Consecuencias: Tras la victoria de Estados Unidos, el Gobernador General de Granada, Scoon, nombró un nuevo gobierno y, a mediados de diciembre, las fuerzas de EEUU se retiraron.

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Lowenthal – “De la hegemonía regional a las relaciones bilaterales complejas: EEUU y Latinoamérica a principios del siglo XXI” (U2 – M4)
Desde la Segunda Guerra Mundial hasta los 70’s, la relación entre Estados Unidos y Latinoamérica tuvo determinada por la presunción hegemónica de estadounidense, de todo el hemisferio occidental. Para asegurarse esa presunción Washington utilizo el poderío militar de los marines, la CIA, los agregados militares, la ayuda para el desarrollo, estímulos para el crecimiento económico, la diplomacia, la financiación, etc. La estrategia se baso en tres objetivos: 1. Un imperativo de seguridad que apuntaba a bloquear a las potencias extra hemisféricas la posibilidad de establecer puntos de apoyo o influencia en América latina. 2. Objetivos ideológicos para contrarrestar el atractivo internacional de la URSS y el comunismo y fomentar el desarrollo capitalista. 3. La promoción de los intereses particulares de las corporaciones estadounidenses. Ya en 1980, la política de intervención no era respuesta a consideraciones de seguridad nacional sino de inseguridad nacional, es decir a un impulso psicológico basado en el temor a perder el control sobre aquello que EEUU había manejado durante mucho tiempo. El enfoque estadounidense fue muy general y ampliamente regional sin gran nivel de diferenciación. CONTINUIDAD Y CAMBIO En el siglo XXI se muestra cierta continuidad en las relaciones entre EEUU y América Latina pero son también bastante diferentes: • Existe una gran asimetría de poder, EEUU sigue siendo mucho más importante para cualquier Estado de lo que cualquier Estado Latinoamericano lo es para EEUU. Además los latinoamericanos son altamente vulnerables. Como se debe tener en cuenta además de los organismos oficiales a aquellos no estatales lo cual hace difícil controlar o dirigir el impacto de EEUU a través de políticas o acciones gubernamentales. • La influencia relativa de los sectores del aparto gubernamental de Estados Unidos en las relaciones internacionales ha cambiado. Además del Departamento de Estado, la CIA y el Pentágono, ahora también importa el Secretario del Tesoro, El Presidente de la Reserva Federal y el encargado del área de comercio. AMERICA LATINA DESAGREGADA Se han acrecentado las diferencias entre los países latinoamericanos principalmente en cinco dimensiones: 1. La naturaleza y la independencia económica y demográfica con EEUU; 2. El grado en que los Estados han comprometido sus economías en la competencia internacional y las formas en que se relacionan con la economía mundial; 3. La fortaleza relativa de sus instituciones; 4. El grado de penetración de las normas y prácticas democráticas; 5. Integración de la población indígena. Hoy EEUU ya no adopta una política para toda la región, se deben distinguir al menos cinco regiones:

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a) México, América Central y las islas del Caribe; b) Brasil; c) Chile; d) Argentina y el resto del Mercosur; e) Países andinos La cuenca del Caribe y el Cono Sur se mueven en sentidos opuestos en relación a EEUU. Para Argentina, Chile y Brasil, EEUU es solo uno más de los cuatro interlocutores principales, no el único. EEUU Y SUS VECINOS MAS PROXIMOS EEUU se ha convertido en una influencia económica, cultural y política muy próxima para los países ubicados en la región fronteriza. Las inmigraciones desde estas áreas están cambiando los contornos de las relaciones entre EEUU y el Caribe. LA AGENDA INTERMESTICA Existe una creciente interpenetración entre EEUU y sus vecinos más próximos –inmigración, drogas, armas, robo de automóviles, lavado de dinero, huracanes, protección del medio ambiente, salud, control de fronteras-, estas son cuestiones intermésticas que combinan facetas internacionales y domesticas que las hacen difíciles de manejar. LOS LÍMITES DEL SISTEMA DE CUMBRES HEMISFERICAS A causa de las diferencias crecientes las cumbres que reúnen a los Estados Americanos están destinadas a concluir en exhortaciones desprovistas de significado. Es poco probable que conduzcan a resultados significativos. Ej.: Cumbre de Mar del Plata de 2005. LATINOAMERICA Y EEUU EN EL SIGLO XXI: NUEVAS REALIDADES 1. La relación está menos basada en geopolítica y seguridad nacional y menos desideologizada. Hoy las agendas son mucho más específicas y locales, se refieren básicamente a las cuestiones de comercio, finanzas, energía, problemas compartidos, combate contra el terrorismo, drogas, armas. Hoy las relaciones son simplemente la suma de muchas relaciones bilaterales diferentes. 2. Actualmente EEUU no puede contar con la solidaridad panamericana para lidiar con las cuestiones internacionales. Incluso encuentra en los latinoamericanos a grandes rivales y a veces socios potenciales pero nunca aliados automáticos. 3. EEUU ya no puede relacionarse con los países de la Cuenca del Caribe con su postura histórica de compromiso intermitente, ignorándolos la mayor parte del tiempo pero interviniendo con fuerza cuando cree que sus intereses de seguridad están amenazados. En la actualidad se compromete con sus vecinos año tras año en una variedad de cuestiones.

Sepulveda Almarza – “Las intervenciones de las superpotencias en su área de influencia: EEUU en Santo Domingo y la URSS en Checoslovaquia” (U2 – M2)
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Ambas actuaciones fueron exitosas desde el punto de vista de la potencia dominante ya que la resistencia militar fue escasa o nula y se logro restablecer una fórmula política aceptable para el invasor. EL CASO DOMINICANO La Rep. Dominicana (colonia española) se encuentra en la misma isla que Haití (francesa). Este último, sufre a principios de 1900 una revuelta de esclavos, que disminuye gravemente la riqueza de esta colonia tornándose cada vez más pobre. Esa rebelión atemorizó a Cuba y Puerto Rico que prefirieron seguir bajo el dominio español para evitar una independencia que pudiera alterar la estructura social. Los rebeldes haitianos expanden sus actividades a la Rep. Dominicana produciendo un cruce de razas y haciendo nacer el nacionalismo en torno a la resistencia al dominio haitiano. La Rep. Dominicana nació débil, con un peligro latente en sus fronteras y aislada de los otros territorios hispanos. Consecuencia de la debilidad de la Madre Patria para ayudarlos, vuelcan sus ojos a EEUU en busca de un protectorado. La importancia de Trujillo: En 1920, se retiró de Sto. Domingo la Infantería estadounidense que había ocupado el país desde 1916, dejando una organización militar para garantizar el orden y la seguridad nacional a cargo de la cual quedó Trujillo, que asumió el poder desde 1930 hasta 1961, año en que fue asesinado por la CIA. Trujillo gobernó con mano de hierro, favoreció a sus amigos y se enriqueció, consolidó la seguridad nacional y desarrollo al país. Además se logró la superioridad militar sobre Haití, hubo ciertos acontecimientos que generaron tensión entre ambos países; se firmó un acuerdo que alteró la frontera en beneficio de la Rep. Dominicana. Durante su gobierno no se produjeron intervenciones norteamericanas. Cuando en América Latina se da una ola de resentimiento por la intervención política de EEUU, ocurre también la Revolución cubana, y EEUU propicia una nueva estrategia. Kennedy ofrece reformas sociales, apoyo económico al desarrollo, una campaña de democratización y terminar las relaciones con dictadores: Trujillo se convierte en el chivo expiatorio. Inicia una estrategia para aislar a Castro y derrocar a Trujillo (que es asesinado). Su muerte despejaba el campo para una estrategia anticastrista: EEUU había demostrado con hechos su repudio a las dictaduras y el apoyo a las democracias, el choque con Cuba era la defensa de los principios democráticos. En la Rep. Dominicana se llama a elecciones donde triunfa Bosch que al no demostrar suficientes cualidades de líder fue derrocado por un régimen militar, finalmente asume el poder un triunvirato dirigido por Donald Reid Cabral que se acerca a Washington. En 1965 se produce un levantamiento que amenaza con derrocar al gobierno. Las razones de la intervención: 1. En Vietnam había una fuerte presencia norteamericana por la “teoría del domino”, la cual también había operado para América Latina y fue de hecho el temor castrista el que genero la Alianza para el Progreso. 2. La posición estratégica es importante ya que Rep. Dominicana se encontraba entre la Cuba de Fidel y el Estado Libre Asociado De Puerto Rico. 3. La seguridad militar de EEUU se encontraba en desventaja respecto de la URSS, el flanco débil del sistema anti misiles de EEUU es el sur ya que un ataque de cohetes instalados en Cuba, Santo Domingo o Guatemala dejaría la costa este prácticamente inerme. 4. Los grupos que apoyaban la rebelión eran los principales aliados de la estrategia de las Américas para el Progreso: los socialdemócratas y los demócratas cristianos. Un enfrentamiento

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entre la Casa Blanca y esos grupos dejaría al gobierno de EEUU sin socios políticos. Sin embargo Johnson no descartaba el uso de la fuerza. Se buscaron argumentos para lograr el respaldo de la opinión pública de EEUU y de minimizar la imagen negativa frente a América Latina. El principal motivo fue el de una intervención humanitaria para salvar las vidas de los extranjeros atrapados en las hostilidades. Siempre se buscó el apoyo de al menos una parte de los gobiernos latinoamericanos y se recurrió a la OEA con frecuencia. Resumen: se da un levantamiento contra Trujillo dirigido por Cabral, los enfrentamientos comienzan a inclinarse por los rebeldes. El embajador recomienda al gobierno central el envío de tropas. La intervención de 1965 solo fue una etapa más de una larga historia de predominio de EEUU en la política dominicana. En 1966 triunfó Balaguer, delfín de Trujillo. PARALELO ENTRE LA INTERVENCION EN SANTO DOMINGO Y LA EFECTUADA EN CHECOSLOVAQUIA 1.1. Ambas intervenciones se había efectuado en una época que rechazaba este tipo de procedimientos. En el caso soviético los sucesos de 1956 en Hungría habían generado una grave protesta. América latina había luchado por establecer mecanismos jurídicos que impidieran el desembarco de marines cuando había diferencias entre el gobierno estadounidense y los caribeños. Por esa razón ambas fueron vergonzosas y buscaron el apoyo de los otros gobiernos de la región. 1.2. Se utilizo en ambos casos la apelación a principios ideológicos correspondientes a los sustentados por los grupos de poder de la región, la intervención estadounidense se realizó para proteger las vidas de inocentes y garantizar la evacuación de los civiles además de luchar contra los comunistas rebeldes y los peligros para la democracia; además buscó el apoyo de la OEA. En el caso soviético, con anterioridad a la invasión se reunieron los miembros del Pacto de Varsovia y la medida contó con apoyo. 2. En ambos casos existían declaraciones unilaterales de los gobiernos por las cuales se arrogaban el derecho a considerar una cierta zona del mundo con derechos especiales: doctrina Monroe para EEUU y Breznev para la URSS. 3. En ambos casos se utilizaron los organismos regionales y se establecieron tropas de ocupación multinacionales. 4. Se combinaron razones estratégicas con consideraciones políticas. Ambas situaciones geográficas de gran importancia para el sistema defensivo de cada una de las potencias. Defendían su interés nacional mediante la ocupación de pueblos más pequeños. 5. Se trata de Estados débiles de culturas diversas a la de su dominador y que se mantienen en una situación de dependencia.

UNIDAD III: “Las relaciones de América Latina con otros centros de poder en el presente orden mundial”

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Sanahuja - “Un diálogo estructurado y plural” (U3)
Durante más de 30 años, las relaciones entre la Unión Europea y Latinoamérica han suscrito distintos acuerdos, instancias y canales de diálogo, concertación y cooperación, protagonizadas por actores estatales, no estatales y sub-estatales. Esta red de relaciones son un elemento indispensable en la política exterior y en la inserción internacional de ambas regiones, y un diversificador para Latinoamérica frente a la tradicional influencia de Estados Unidos. La relación Unión Europea-Latinoamérica no puede entenderse sin referirse a la conformación de la Unión Europea como actor internacional a partir de los 90’s, de la consolidación de su PESC (Política Exterior de Seguridad Común) con los tratados de Maastricht y Ámsterdam, y del fortalecimiento de política cómo el desarrollo. En los 90’s surge el nuevo regionalismo, basado tanto en procesos de integración económicos como de concertación política. Aparece como estrategia para mejorar la inserción internacional de todos los actores. Esto también puede entenderse como respuesta a la necesidad de gestionar más allá del marco del Estado nación. Este inter-regionalismo contemporáneo responde a 3 tipologías: 1. Relaciones grupo a grupo: es característica de la Comunidad Europea en el período de vigencia de la Cooperación Política Europea (CPE). Busca una interlocución regional o subregional. También se ubicarían el “Diálogo San José UE-Centroamérica”, y el diálogo institucionalizado de la UE con la CAN, Mercosur y el Grupo de Río. 2. Acuerdos trans-regionales: los Estados participan a título individual, aunque existe algún tipo de coordinación intra-grupo. Ej.: cumbres de jefes de Estados y de Gobierno UE-ALC; APEC; o Asia-Europe Meetings (ASEM). 3. Relaciones entre grupos y potencias regionales: modalidad híbrida entre el interregionalismo y la relación bilateral. Suele establecerse una relación triangular entre el grupo regional, el país en cuestión y el grupo al que este último pertenece. Ej.: UE-China en el marco de la ASEM. Según el autor, la UE, al no ser una entidad soberana sino una realidad sui generis, no podrá convertirse en un actor unitario; existe una brecha insalvable entre expectativas y capacidades (la división de la UE ante la guerra de Irak, como la incapacidad de actuar en Bosnia o Kosovo serían la confirmación de esas debilidades). Los acuerdos de asociación UE-México y UE-Chile abarcan asuntos de competencia exclusiva de la Comunidad como el comercio de bienes y el diálogo político, y asuntos de competencia exclusiva de los Estados miembros en el marco de la Unión. A pesar de lo que dice la primer oración de este párrafo, Bouzas termina concluyendo que la UE, más que un actor unitario, se ha configurado como un sistema pluralista de gobernación multinivel, configurando la relación interregional a partir de niveles de decisión múltiples y yuxtapuestas, en los que interactúan distintos actores políticos. Dentro de las instancias y canales de diálogo y relación, cabe distinguir diferentes tipos de diálogos: a) El interparlamentario UE-AL: en el 2004 cumplió 30 años a pesar que estas Conferencias Interparlamentarias no son conocidas generalmente. Se realizan entre representantes del Parlamento Europeo (PE) y el Parlamento Latinoamericano (Parlatino). Durante los 80’s la agenda giró torno a la transición democrática, la crisis centroamericana, la deuda externa y el ajuste. En

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los 90’s surge el desarrollo social, la integración regional y la globalización. Aunque ambos parlamentos tengan rasgos en común, se trata de un diálogo asimétrico debido a su naturaleza y competencias diferentes. El Parlatino es una organización interestatal, integrada por delegaciones de parlamentos nacionales, y no forma parte de ningún acuerdo de integración regional; posee escasas atribuciones, falta de continuidad, aislamiento respecto de los procesos de integración y su desconocimiento público, lo que conduce a un mínimo impacto de sus actividades. El Parlamento Europeo es un órgano de la UE y participa de su proceso decisorio. Si bien esta asimetría también afecta a la agenda, fueron notables los avances que lograron respecto al impulso de la democracia y la paz en Centroamérica, la promoción de la cooperación al desarrollo de la Comunidad Europea. También surgieron diálogos interparlamentarios subregionales entre el PE y los Parlamentos Centroamericano, Andino y del Mercosur. b) Los de grupo a grupo y con países específicos: Han sido el principal cauce de diálogo durante años, logrando el debate político y la formación de consensos, pero la UE ha optado mantener por fuera las negociaciones comerciales. El diálogo UE-Grupo Río se origina en 1986 de manera informal, y en 1990 con la Declaración de Roma se institucionaliza a través de una reunión ministerial anual. Impulsó diálogos específicos sobre seguridad y medio ambiente, consolidación democrática y respaldo al proceso de paz. En los 90’s la agenda se desplazó hacia los aspectos económicos aunque el comercio o la deuda habían sido expresamente excluidos de la agenda por la UE. Si bien el Grupo Río ha mantenido su agenda, el foro relevante ha vuelto a ser la OEA. Respecto a los diálogos a nivel subregional con Centroamérica, se inicia en 1984 a través de reuniones ministeriales anuales, con el Grupo Contadora como observador. En 1966 se modifica la celebración de las reuniones a cada 2 años por la dificultad que supone para la UE conciliar un creciente número de conferencias con terceros países, pero también demuestra el desinterés europeo por Centroamérica debido a la “devaluación” de la región tras el fin de la Guerra Fría. En los 90’s el temario de la agenda se centró en la integración regional, la reconstrucción tras desastres naturales y las preferencias comerciales del SGP-droga. También aquí dejó fuera decisiones claves sobre comercio y ayuda económica. El diálogo UE-CAN se inicia en 1983 con un acuerdo de cooperación de segunda generación, pero se institucionaliza recién en 1996 y abarca particularmente el ámbito de la lucha contra las drogas. Además de las conferencias ministeriales cuenta con reuniones especializadas sobre drogas, comercio e industria, y ciencia y tecnología. El diálogo UE-Mercosur se inicia en 1996 con el Acuerdo Marco de Cooperación Interregional (AMI), de cuarta generación, y las reuniones son paralelas a las conferencias UE-Grupo Río. En ocasiones el diálogo ha incluido a Chile y Bolivia. Desde 1999 el Comité de Negociación Birregional UE-Mercosur discute los términos del futuro acuerdo de asociación. Los acuerdos con México y Chile se firman en 2000 y 2002 respectivamente, instituyendo marcos de diálogos de jefes de Gobierno, a nivel ministerial y a nivel interparlamentario. La inicial indefinición de México y la división de la UE imposibilitó la concertación de políticas internacional, por lo que se han utilizado los canales bilaterales clásicos; sin embargo, el ajuste de posiciones y de creatividad permitió rápidamente un Acuerdo de Libre Comercio tras la aceptación de México de la cláusula democrática. Fue un verdadero punto de inflexión en las relaciones birregionales

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pues por primera vez garantiza el acceso al mercado europeo. Al dar prioridad a México y Chile, se muestra que la estrategia de la UE es reactiva frente al proyecto del ALCA, y el factor clave es el temor a verse desplazada del mercado latinoamericano. c) A estos canales intergubernamentales se añaden las no gubernamentales y las subnacionales: Estas relaciones no suelen contar con marcos institucionalizados. Particularmente los gobiernos locales y regionales, constituyen un actor emergente de la relaciones eurolatinoamericanas, formando parte del fenómeno de la “para-diplomacia”, respaldados por la cofinanciación de ONG’s. Los anteriores acuerdos suponen un cambio trascendental en el marco jurídico de las relaciones UE-Latinoamérica, ya que los tratados anteriores eran muy limitados, siendo calificados como “acuerdos vacíos” que enumeraban ámbitos de cooperación sin precisar obligaciones financieras y pretendiendo promover el comercio sin ofrecer acceso preferencial. Con los nuevos acuerdos se define una relación de “dos velocidades”, los acuerdos de cuarta generación y el modelo de asociación se reservan a los países más avanzados, mientras que Centroamérica y el Grupo Andino se vieron obligados a los acuerdos clásicos y una relación de mayor subordinación a la UE. d) Los de asociación estratégica - I Cumbre UE-ALC en Río de Janeiro en 1999: Se establece una asociación estratégica basada en la consolidación democrática, la liberalización comercial, y la concertación de posiciones sobre asuntos internacionales. Por supuesto que su significado político es importante: por primera vez, 48 Jefes de Estado y de Gobierno de la UE y Latinoamérica se reunieron en torno a una agenda en común, demostrando la importancia de los intereses, percepciones y valores comunes como fundamento del inter-regionalismo. Esta cumbre aprobó 55 “prioridades de acción” que cubren prácticamente todos los ámbitos, pero al no existir ningún criterio ordenador, la lista es poco operativa y fue necesario seleccionar las denominadas “Prioridades de Tuusula”, en 1999. A partir de Río, la asociación estratégica cuenta con logros como los acuerdos UE- México y UE-Chile. En la II Cumbre UE-ALC, en Madrid 2002, la UE condicionó la conclusión del acuerdo con el Mercosur, así como a eventuales ALC con Centroamérica y la CAN, a la finalización de la Ronda Doha. La asociación estratégica está condicionada por las circunstancias que afectan a cada grupo regional y subregional, que luego del 11/09 se cruzan imperativos de seguridad y negociaciones comerciales múltiples. Para que este proyecto pueda progresar en la III Cumbre UE-ALC en Guadalajara 2004, ambas regiones deberán mostrar mayor compromiso con la inter-regionalidad.

Bouzas - “Las negociaciones UE-MERCOSUR” (U3)
Después de la firma del AMI en 1995, la UE y el Mercosur emprendieron negociaciones para promover la cooperación política y económica, y así estimular un mayor acercamiento. El objetivo de las negociaciones era alcanzar un Acuerdo de Asociación Interregional, pero han tenido un mal rendimiento. La mayor innovación pasaba por contemplar la participación conjunta en las negociaciones de los órganos de la Comunidad Europea y de los gobiernos de los Estados miembros de la UE y como mecanismo para mejorar el status político de las negociaciones.

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Para el Mercosur, la UE es un importante socio comercial y de inversiones, su mayor mercado de exportación, y principal inversionista, su agenda bilateral tiene una alta prioridad, sin embargo no es suficiente para explicar la firma del AMI y sus disposiciones comerciales. Para comprender el AMI hay que tomar en consideración factores estratégicos como los incentivos que suponen el establecimiento del NAFTA y las negociaciones para un ALCA. El entrar en negociaciones con la UE tiene también un significado político y simbólico para el Mercosur. Significa, por un lado, el reconocimiento como actor en el sistema comercial internacional, y por otro, un sentimiento de identificación con la actitud de comunidad con la que la UE enfoca la integración. Para la UE, el Mercosur es señalado como el área más importante para los intereses económicos europeos en Latinoamérica, tanto en comercio como en inversión, y como depositario de una herencia cultural y política común. Tradicionalmente ha seguido una política activa de acuerdos con estos países. Sin embargo, a comparación de las negociaciones que mantiene con otros Estados latinoamericanos, el Mercosur está muy rezagado. Las negociaciones con México avanzaron muy lentamente debido a la insistencia europea de una “cláusula democrática” y a la renuencia mexicana por considerarla una intromisión en sus asuntos internos. Finalmente en 1997 suscriben un Acuerdo de Asociación Económica, Concertación y Cooperación Política. A fin de acelerar el componente comercial de las negociaciones, acordaron negociar un “acuerdo global” (cooperación Económica y diálogo política incluyendo la cláusula democrática), y un “acuerdo interino” (comercio de mercancías, en la cual la CE tenía competencias exclusivas). En 1998 las dos partes establecieron un Consejo Conjunto. Después de varias rondas, el acuerdo fue firmado en el 2000, estableciendo un calendario para alcanzar el libre comercio de mercancías, e incluía disposiciones sobre compras del sector público, cooperación en política, de competencia, consultas sobre derechos de propiedad intelectual y un mecanismo de solución de controversias. Este fue el primer acuerdo firmado por Europa con un socio que no pertenece a su área geoeconómica de influencia inmediata. Esto se dio por 2 razones: la implementación del NAFTA y por la naturaleza relativamente no conflictiva de la agenda comercial bilateral. Las negociaciones con Chile avanzaron mucho más rápido, progresando hasta con mucha más celeridad que las negociaciones UE-Mercosur que se sucedían a la par. En 1996 firman un Acuerdo Marco de Cooperación para establecer una asociación política y económica. El Acuerdo de Asociación fue firmado en 2002 y establece un ALC de servicios y contiene disposiciones relativas a la liberalización de las inversiones y de los pagos corrientes y flujos de capital. Las negociaciones con el Mercosur han resultado mucho más complejas. Los dos lados tienen una agenda sumamente sensible, los negociadores de ambos bloques tienen poderes discrecionales muy limitados y están seriamente restringidos por factores estructurales y de corto plazo que han definido las relaciones bilaterales recientes. Las opiniones disidentes al interior del Mercosur, las dificultades para identificar objetivos comunes de negociación, o incluso para mantener un compromiso de negociaciones conjuntas, ha socavado su credibilidad como socio de negociación. Estas negociaciones enfrentan tres escenarios: Uno, continuarlas en cámara lenta y alcanzar eventualmente un acuerdo comercial somero –este sería el peor escenario donde se consolidarían las asimetrías existentes-; dos, reconocer las dificultades para alcanzar el acuerdo y cambiar el énfasis hacia otras áreas de la agenda como la cooperación, ya que ambas partes poseen un interés común en u n régimen multilateral fuerte; y tres, alcanzar un acuerdo comercial

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exitoso y bien fundado –este sería el contexto menos probable, a menos que Doha avance en áreas cruciales como agricultura, que el ALCA cobre fuerza, y que el Mercosur cumpla su función-

Alemany – “Mecanismos de diálogo UE-América latina” (U3)
Los últimos 5 años se vieron marcados por una pérdida de peso de la UE en la política internacional. La división entre los Estados miembros de la UE ante el apoyo o no a Estados Unidos en la Guerra de Irak, la ampliación, la Constitución Europea y la crisis de liderazgo política en el seno de la UE parecen afectar la posibilidad de jugar un contrapeso en relación a la agenda Estados Unidos. El vínculo de Estados Unidos con Latinoamérica ha sido complejo y teñido de luchas de poder y conflictos, y en los últimos años fue pautado por los intereses comerciales y las negociaciones del ALCA, y por la presencia militar en Colombia a través del Plan Colombia. Europa no ha logrado ubicarse como potencia de confianza de Latinoamérica. Su relación en los últimos años se ha caracterizado por un predominio de la lógica comercial y de inversiones sobre el desarrollo. Se ha mantenido el diálogo birregional de alto nivel pero sin manifestaciones ni resultados claros. A pesar del reforzamiento de la estrategia europea, la amenaza del ALCA, la fuerte presencia comercial en Centroamérica y el NAFTA, redujeron el impacto de todo esfuerzo de la UE. De hecho, la negociación de TLC con algunos países andinos fue la razón por la cual Venezuela salió de la CAN y anunció su ingreso al Mercosur, llevando a que la UE atrasara su anuncio sobre el inicio de negociaciones con la CAN. No obstante, el diálogo birregional se ha mantenido también con sus subregiones Mercosur, CAN, y Centroamérica, y con México y Chile. Los ejes de relacionamiento con estos se basan en lo comercial, la cooperación y el diálogo político. Según la UE, los dos últimos ejes son los que hacen la diferencia en relación a los vínculos Estados Unidos-Latinoamérica. Los Acuerdos de Asociación (AA) que plantea la UE difieren sustancialmente de los TLC de Estados Unidos, pero debido a que solo se encuentran vigentes con los dos países, y con el Mercosur todavía no se ha podido llegar a un acuerdo semejante, hay fuertes escepticismos por parte de Latinoamérica en relación a esa diferencia cualitativa entre la UE y Estados Unidos. También es cierto que los intereses de UE están cada vez más centrados en África, Medio Oriente, China y en su vecindario. Los grandes temas de las relaciones birregionales son: cohesión social, integración regional, DDHH, democracia, consolidación del Estado de derecho, lucha contra la corrupción y la defensa del multilateralismo. Hasta la fecha, la UE lideró una nueva forma de diálogo con Latinoamérica que se materializó en el proceso de Cumbres Presidenciales y Jefes de Estado. No obstante, la UE desconfía de concertar posiciones con tantos países latinoamericanos al mismo tiempo por no ser el más eficiente, y reclama que Latinoamérica no tiene mecanismos claros para concertar posiciones en el ámbito multilateral. Así, la UE negocia con Latinoamérica por países o regiones, originando un seccionamiento en el continente y aumentando sus divisiones.

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El autor basa los mecanismos de diálogos en dos criterios: en la diferenciación por regiones y países; y por tipo de actores involucrados en el diálogo. Diferenciación por regiones y países: Cumbres birregionales: En 1999, con la Cumbre de Río, se lanza el proceso de Cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno entre la Unión Europea y Latinoamérica y el Caribe, a partir de la cual se dialoga en un esquema llamado de Asociación Estratégica Birregional, manteniéndose con las Cumbres de Madrid 2002, Guadalajara 2004, y Viena 2006. UE-Grupo Río: El Grupo Río es un mecanismo flexible de diálogo y concertación político de América latina y el Caribe, creado en 1986 con la Declaración de Río de Janeiro. Tiene tres niveles de diálogo: Coordinadores Nacionales, Ministerial, y Presidencial. Sus objetivos son: la cooperación, la concertación de posiciones comunes, el impulso del desarrollo, propiciar soluciones propias, impulsar iniciativas y procesos de integración, y fomentar el diálogo con otros países fuera de la región. UE-Mercosur: La cooperación con esta subregión se materializó con el acuerdo marco interinstitucional en 1992, y en 1995 se lanzaron las negociaciones. Después de la primera Cumbre UE-Latinoamérica, se iniciaron las negociaciones para un Acuerdo de Asociación Interregional que avanzaron considerablemente entre 1999 y 2004. Pero las negociaciones se han enfriado por la resistencia de Brasil en relación a temas sensibles, y por la dificultad de la UE de presentar una propuesta acorde en el área agrícola. Los mecanismos de diálogo se basan en encuentros regulares entre Jefes de Estados del Mercosur y máximas autoridades de la UE, una reunión anual de Ministros de Relaciones Exteriores, y reuniones de otros ministros competentes en temas de interés mutuo. UE-CAN: Los ejes fundamentales son el diálogo político y la cooperación. El marco de diálogo es el Acuerdo de Cooperación y Diálogo Pol., firmado en el 2003, pero aún no ratificado, por lo cuál no está vigente. Este acuerdo supone que la “sociedad civil organizada” será el interlocutor válido en el marco de las relaciones. En la octava reunión de la Comisión Mixta UE-CAN, en 2005, se acordó el lanzamiento de una Evaluación conjunta del estado de la integración andina, colocando al fortalecimiento de la integración regional andina como condición indispensable, desestabilizada en 2006 por la salida de Venezuela de la CAN. La Comisión pretende iniciar negociaciones para celebrar un AA en 2007. UE-Centroamérica: El diálogo se inició a través de la identificación del estado de la integración en América Central y con el Acuerdo de Cooperación y Diálogo Político entre la UE y Centroamérica aún no vigente. Hay que tener en cuenta al CAFTA con USA, que aunque se encuentra en procesos de ratificación, reduce la posibilidad de peso de la UE en lo comercial lo que hace más urgente un AA. No se incluye al Caribe ya que la UE ha pautado que sus relaciones con esa región, así defendida también por el propio Caribe, se den en el marco más amplio de relaciones UE-África-Caribe-Pacífico, conocidas como UE-ACP cuyo marco actual es el Acuerdo de Cotonou. UE- México y Chile: ambos cuentan con el Consejo de los AA, que permite canalizar todo el diálogo político relativo a la aplicación del Acuerdo.

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Clasificación por tipo de actores involucrados: Diálogos de Alto Nivel: Cumbres de Presidentes y Jefes de Gob.; Diálogos sectoriales o especializados (Ej.: Diálogo de Alto Nivel Especializado en Drogas UE-CAN; de Coordinación y Cooperación en Drogas UE-Latinoamérica y el Caribe; Diálogo Sectorial en Cohesión Social); Reuniones Ministeriales (Se dan paralelamente a las reuniones UE-Grupo Río. Ej.: Foros Ministeriales UE-Latinoamérica y el Caribe). Diálogo a nivel parlamentario: Las Conferencias Interparlamentarias datan desde 1972, llevadas a cabo cada dos años alternativamente en UE y Latinoamérica. Su objetivo principal es profundizar los vínculos históricos, económicos y culturales; pero a su vez, cada Conferencia plantea objetivos específicos. Participan parlamentarios del Parlamento Europeo, miembros de comisiones, parlamentarios latinoamericanos y representantes del Parlacen, Parlatino, Parlandino y de la antigua Comisión Parlamentaria Conjunta del Mercosur sustituida por el Parlamento del Mercosur. Y en calidad de observadores participan representantes del Comité Económico y Social Europeo, del Banco Europeo de Inversiones, y de la sociedad civil no organizada europea y latinoamericana. Estas Conferencias concluyen con un acta final en la que constan conclusiones y recomendaciones, aunque el impacto es bastante reducido en términos generales. En la Cumbre de Viena se aprobó la iniciativa para que la Asamblea Transatlántica Euro-Latinoamérica (EUROLAT) se configure como el órgano parlamentario de la Asociación Estratégica. Diálogos con la sociedad civil: se aprecia un avance cualitativo ya que se han realizado varios de estos foros tanto en la UE como en Latinoamérica en el marco de los AA. Diálogos propios de la sociedad civil birregional: Algunos de estos son el Comité Económico y Social, Cumbres Sindicales Birregionales, Business Forum, Observatorio de las Relaciones UELatinoamérica (OBREAL), y diferentes ONG’s. Los problemas de fondo del proceso de Cumbres son que por un lado se perciben actitudes paternalistas de la UE hacia Latinoamérica, y por el otro, los países de Latinoamérica van a las Cumbres para negociar su propia agenda nacional tratando de que sus temas aparezcan en la Declaración Final. El mayor desafío es lograr que la relación birregional logre dar respuesta a las necesidades de las sociedades, tomando en cuenta los intereses políticos-estratégicos a largo plazo de ambas regiones. Para esto se deberán aclarar algunos aspectos como mecanismos claros de invitación, participación y financiación de los participantes, como también de la forma de procesar o integrar los aportes o reclamos planteados por la sociedad civil.

Sanahuja – “América Latina: las visiones y políticas de Europa” (U3)
America Latina, Europa y la construcción del “otro”. Para Europa ¿existe Latinoamérica? América latina se presenta como una unidad cultural y (casi) lingüística. Además suele subrayarse lo que une a la región más que lo que la separa: su

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historia compartida, la resistencia frente al imperialismo norteamericano, y los problemas comunes de inestabilidad política (caudillismo, populismo, pobreza y polarización social). En suma ven a Latinoamérica como una unidad histórica y política, con problemas e intereses comunes, y como región abocada a actuar conjuntamente frente al mundo exterior. En muchos aspectos el anti-colonialismo y el anti-imperialismo han contribuido a definir tanto la identidad común de los latinoamericanos como las visiones europeas de América latina todo esto trajo consecuencias políticas directas hasta los 80’s, los gobiernos europeos se habían mantenido alejados de Latinoamérica, pero el riesgo de escalada de la intervención estadounidense en América central favoreció el acercamiento con la comunidad europea (CE) y la concertación política latinoamericana, en la que se originó el GRUPO RIO. A partir de ello, ha surgido una explicación del papel de Europa en Latinoamérica como un “contrapeso” de Estados Unidos, y la relación. Entre ambas regiones como búsqueda de “autonomía” o “diversificación”. Promoción del regionalismo: América latina como “espejo” La UE ha querido ver en Latinoamérica un “espejo” de su experiencia de integración (tanto en el plano económico como en el político). Una de las diferencias más marcadas entre Europa y los impulsores del “consenso de Washington” ha sido el apoyo a la integración regional. Ello responde a concepciones “posmodernas” de la soberanía, y a una visión del sistema internacional en la que el poder, que depende en menor medida de la fuerza militar, se ha distribuido entre un número mayor de actores, y se debilita la soberanía estatal por efecto de la globalización. En este sentido el Regionalismo y el Multilateralismo constituyen las mejores vías para asegurar la gobernanza del sistema internacional. Por esta razón la UE está interesada en la formación de grupos regionales fuertes con capacidad de actuar en la economía y la política internacional. Y en una mayor cooperación “interregional” entre dichos grupos. Crisis e incertidumbre en la integración regional A mediados de los 90’s se diseñó de una estrategia latinoamericana de la UE. El Nuevo mapa de la integración del “nuevo regionalismo” latinoamericana. Dentro del había diferentes agrupamientos subregionales (la reactivación de la integración centroamericana y andina, y el MERCOSUR) países que optaron por América del Norte (México) o el camino separado (Chile). Con estas bases entre 1994 y 1995 el consejo de la UE aprobó una estrategia que pretendía promover acuerdo recíprocos de libre comercio y dialogo político con los mercados emergentes de México, Chile y MERCOSUR. En una posición –favorable que daban los países centroamericanos y andinos, que no eran atractivos desde el punto de vista económico- para ellos solo ofrecía ayuda financiera y preferencias comerciales no reciprocas. Diez años después las circunstancias son diferentes y la estrategia esta en tela de juicio. En ello inciden factores globales –negociaciones OMC, estancamiento del ALCA, etc.- y regionales –magros resultados de 15 años de integración y las incertidumbres de su futuro-. Según el autor, lo que se ha gestado en América latina es un “regionalismo ligero”, que emana de concepciones clásicas de la soberanía, rechaza las instituciones fuertes y la supranacionalidad y cree más eficaz el marco intergubernamental. Un “regionalismo disperso” en el que se negocia en muchos frentes a la vez, y por último, un ”regionalismo elitista”, porque no tiene el apoyo de la población y no existe esa identidad común. Además no hay proyectos claros, ni visiones de consenso. Frente a esto, hay dos posturas:

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 Optimistas: confían en el futuro de la Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN) o proyectos con impronta “bolivariana”. Afirman que el MERCOSUR puede superar sus crisis y dotarse de instituciones, supranacionales.  Escepticistas: “crisis” de la integración. Escasa concreción de las propuestas de la CNS y las dificultades de negociaciones entre esta y el MERCOSUR. Las dudas de Bruselas ¿Qué es lo que quieren los latinoamericanos? Hasta ahora, la política de la UE se ha basado en el respaldo a las instituciones de la integración y la constitución de uniones aduaneras, a través de la ayuda financiera y del “incentivo” de los AA. El estancamiento de negociaciones UE-MERCOSUR responde a insuficientes ofertas de acceso al mercado, también, al hecho de que este grupo es una unión aduanera imperfecta en la que no está garantizada la libre circulación y alguno de los socios no tienen compromisos claros. América latina debe ser consciente de que la UE está definiendo sus opciones y la respuesta va a depender de que la región defina claramente que desea ser, como quiere ser vista y que quiere hacer con su propia integración.

Laporte Galli – “La Unión Europea y el Cono Sur emprenden la reconciliación” (U3)
La firma del ACUERDO MARCO INTERREGIONAL DE COOPERACION entre la UE-MERCOSUR – 15/12/1995 en Madrid pone en evidencia q la política exterior de la UE ha dado máxima prioridad a una subregión de América latina. El hecho de que la UE se haya fijado en el MERCOSUR para establecer una estrecha cooperación, con vistas a la formación de una futura asociación de libre comercio, supone un progreso integrador más avanzado dentro de los Países en Vías de Desarrollo (PVD). Los promotores del proceso integrador –los gobiernos Democráticos de Argentina y Brasilvieron en la integración una alternativa p superar los retos del sistema internacional actual y una forma de cooperar en beneficio de la subregión. Las relaciones económicas entre la U.E y el Cono Sur. Lo primero a tener en cuenta es que la UE y EE.UU son los principales socios comerciales respecto del Cono Sur. Proteccionismo comunitario y comercio UE-Cono Sur. Comercio UE-Cono Sur condicionado por la aplicación de políticas proteccionistas por parte de la UE a favor de sus productos nacionales. Esta situación se torno delicada en lo q se refiere a los productos agrícolas, los cuales representan la mayor parte de los productos de exportación de los países del Cono Sur. A principios de los 60’s, la CE implemento la altamente proteccionista política agrícola común (PAC), por la cual instituyo un sistema de precios comunes y de ayuda a la producción y a la comercialización, y mecanismos para la estabilización de las importaciones y exportaciones –el proteccionismo agrícola se convirtió en uno de los ejes de la construcción europea-. Gracias a esto,

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en pocos años, la CE no solo consiguió su objetivo de autoabastecerse de productos agropecuarios, sino q además se convirtió en competidor desleal en los mercados internacional., por lo que la PAC produjo un sesgo altamente negativo para los países del Cono Sur, que pasaron de proveedores a competidores en condiciones desventajosas. En consecuencia, el comercio entre la CE y Latinoamérica se vio sensiblemente afectado. Reforma del PAC y conclusión de la Ronda Uruguay del GATT. Hay dos acontecimientos, en el ámbito del comercio mundial, que revisten mayor trascendencia en el desarrollo de las corrientes comerciales mundiales y abren expectativas favorables en el comercio UE-Cono Sur: 1. La Reforma del PAC, aprobada el 22/05/1992, la nueva normativa promueve un cambio del énfasis del sistema de apoyo de los mercados agrícolas a un sistema de apoyo directo a los agricultores europeos. Si bien a corto y mediano plazo esta reforma no tendría un impacto importante en las corrientes comerciales del Cono Sur, se trata de un primer paso en la re-instrumentación y cambio de dirección del sistema de apoyo a la agricultura de la UE al introducir un sistema de pagos directos y la reducción de tierras de producción. 2. La firma del Acta Final de la Ronda Uruguay del GATT por 124 países (entre ellos los 5 del Cono Sur y la UE) – Marrakech -1994- supone un paso positivo para la liberalización del comercio mundial.  Los acuerdos alcanzados, que entraron el vigor en el `95, representan el desarme arancelario máss importante de la historia.  Los logros en el capítulo agrícola de la Ronda Uruguay suponen nuevas oportunidades para los países exportadores de productos agrícolas, entre ellos los del Cono Sur –las nuevas reglas favorecen la recuperación de mercados perdidos a partir de la reducción de los subsidios a la exportación q deberán emprender principalmente la UE y EEUU.  También en el Acta final se incluyen importantes recortes de aranceles en el comercio mundial de productos textiles (importantes exportadores los países del Cono Sur y en el mercado europeo, protegido por el acuerdo multi-fibras). Estructura de comercio entre la UE y los países del Cono Sur: Características de comercio UE-Cono Sur: 1. Concentración en una limitada gama de productos. 2. Asimetría: resulta de la desigual importancia relativa que para una y otra región tiene el comercio que una realiza con la otra (la importancia relativa del Cono Sur en el comercio europeo es escasa, y en su inversa para el Cono Sur la Unión Europea es el primer socio comercial). 3. Falta de diversificación de las exportaciones del Cono Sur: ha servido de argumento a la UE para justificar la escasa relevancia de las importaciones europeas procedentes de aquella subregión –si bien es cierto que las exportaciones del Cono Sur presentan una escasa diversificación, también lo es con varios de los productos del Cono Sur se han intentado explorar las posibilidades de penetración en el mercado europeo se han encontrado con obstáculo que han ido aumentando a medida q los productos adquieren mayor valor añadido. Los países del Cono Sur han sido históricamente el principal destino de las exportaciones de la CE y lugar de origen de la mayoría de las importaciones comunitarias procedentes de

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Latinoamérica. Por otro lado, la mayoría de las importaciones europeas también se originan en los países latinoamericanos. El SPG: una dudosa eficacia para el Cono Sur: Sistema de preferencias generalizado (SPG): es el único esquema de concesiones arancelarias que la CE ha adoptado en sus relaciones. Comerciales con los países de América latina desde 1974. A través de él, los PVD pueden exportar sus productos hacia la UE beneficiándose de una reducción total o parcial de los derechos de aduana –incluidos casi todos los productos afectados por la PAC-. Si bien el SPG ha sido presentado por la UE como un gesto a favor del incremento de las relaciones comerciales, la efectividad del esquema se ha visto frecuentemente eclipsada por diferentes causas:  Desde el punto de vista técnico: se trata de un mecanismo extremadamente complejo, lo cual no favorece su efectiva utilización por parte de los exportadores.  La adopción de medidas para-arancelarias y el carácter discrecional y autónomo del SPG tampoco han proporcionado los resultados esperados. Actualmente está por aplicarse una reforma del SPG para ampliar su lista de productos, simplificar el sistema y adoptar medidas a favor de los países beneficiarios menos desarrollados. La cooperación entre la UE y el CONOSUR: La cooperación –entendida como instrumento político de ayuda al desarrollo- se convirtió, casi simultáneamente con la creación de la misma CE, en uno de los pilares de la acción exterior europea para regir sus relaciones con regiones extracomunitarias con problemas de desarrollo. Al mismo tiempo, la política de cooperación europea priorizó dos grupos de PVD: o Las antiguas colonias de algunos Estados miembros de la CE agrupados en el Acuerdo de Lome (países ACP). o Los países de la cuenca mediterránea. Excluyendo de ese esquema preferencial a Latinoamérica y Asia, esto debido a la falta de vínculos especiales e intereses específicos en esas regiones. Entre una y otra forma de cooperación la diferencia esencial radica en que mientras que los países asociados cuentan con importantes instrumentos y medios financieros, como el Fondo Europeo de Desarrollo (FED), los países latinoamericanos están vinculados a la UE por acuerdos no preferenciales y los recursos que reciben provienen del presupuesto comunitario (a través de la cooperación financiera y técnica, la ayuda alimentaria y el apoyo a acciones de las ONG’s). Reformulación de la cooperación Europea: En los años 80’s la CE implemento una serie de modificaciones en los mecanismos de cooperación hacia América latina con el propósito de ejercer mayor y mejor influencia en la región. Así una nueva estrategia para el establecimiento de una cooperación que pone énfasis en fomentar una relación entre países. La nueva modalidad de cooperación se vio fortalecida por el Reglamento del Consejo -1992- en el mismo se codificaron los nuevos postulados de la cooperación. Este reglamento dispone:  La importancia que para la CE reviste la promoción de los DD.HH y democratización. Se establece así una especie de condicionalidad política para el desarrollo armonioso de la cooperación.  Estipula que la cooperación económica se basa en mutuo interés de la CE y América latina.

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 Uno de sus principales objetivos es mejorar el entorno económico de los países de América latina, estimulando un clima de confianza, alentando al desarrollo del comercio y las inversiones, además de incrementar la competitividad de las empresas locales. La prioridad para la UE en materia de cooperación con América latina sigue siendo la cooperación al desarrollo. Sectores prioritarios de la cooperación UE-Cono Sur: Los países del Cono Sur se encuentran entre los principales receptores de la cooperación económica instrumentada por la UE. Esta se cristaliza a través de los ATG y la puesta en práctica de un amplio instrumental que busca fortalecer las relaciones empresariales entre ambas partes. También se enmarcan dentro de este tipo de cooperación la ejecución de una serie de programas a nivel interregional, regional, subregional y bilateral en sectores en que ambas partes tienen interés –científico, tecnológico, lucha contra la droga y cooperación medio ambiental-. Como una novedad, los acuerdos incorporan una cláusula democrática, cuyo fundamento es condicionar la continuidad de la cooperación a la vigencia de la democracia y el respeto a los derechos humanos y una cláusula evolutiva que establece la posibilidad de ampliar la gama de cooperación. La AOD bilateral hacia los países del Cono Sur: La Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) –que el país que la otorga en su calidad de miembro al comité de ayuda al desarrollo (CAD-UE)- es complementaria pero a la vez autónoma de la cooperación otorgada en el marco de la Comisión Europea. La decisión sobre la asignación de AOD bilateral corresponde a cada Estado miembro de la UE (en ello influye la menor renta per cápita de cada país, y también la importancia de las relaciones políticas y comerciales). El auge de los vínculos políticos interregionales: Las democracias instaladas en el Cono Sur en los 80’s atribuyeron particular relevancia a las relaciones con la UE, colocándolas en un lugar prioritario junto a las relaciones con EEUU y América latina. Los años 80’s fueron propicios para la intensificación de los vínculos políticos interregionales. La CE comenzó a manifestar su interés en un nuevo vínculo con América latina, la mejora de relaciones aparecía como una necesidad en concordancia con las aspiraciones de la comisión europea sobre un mayor protagonismo internacional. Y la formulación de una política exterior unificada. El momento era propicio p un acercamiento de la CE hacia AL en dos planos diferentes:  Por un lado, tomando partido en la crisis Centroamericana, que enfrentaba a EEUU y Nicaragua; y por otro lado, mediante el apoyo a los procesos de democratización iniciados en casi toda la región en los 80’s. La contribución europea a la pacificación del conflicto en Centroamérica resultó ser un éxito ya que su participación como moderador y pacificador, y como potencia sin dimensión militar, favoreció el dialogo y la cooperación.  Esta vertiente está vinculada a un proceso de maduración de las relaciones interregionales que se había iniciado con un fortalecimiento de la cooperación que culmino con el establecimiento de un diálogo entre la CE y el GRUPO de RIO –España cumplió un rol protagonista en todo este proceso-. Este diálogo ha posibilitado sentar las bases de una nueva etapa de encendimiento recíproco. La cooperación UE-MERCOSUR:

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La consolidación del MERCOSUR ha supuesto un salto cualitativo muy trascendente y ha abierto una nueva etapa en la proyección internacional. De este grupo de países, ello ha propiciado el estrechamiento de vínculos con otros países y regiones del mundo. La mayor interrelación del MERCOSUR con otras regiones se ha efectuado con la UE. 1. En primer lugar, se ha destacado el programa de cooperación en materia de normas técnicas, cuyo objetivo es apoyar –en base a la experiencia europea-, los esfuerzos de los países del MERCOSUR en la puesta en funcionamiento del mercado interior. 2. En segundo lugar, el Programa de Cooperación en materia agrícola consiste en el apoyo comunitario al proceso de integración del MERCOSUR en lo referente a la creación de un mercado interno agrícola libre de barreras sanitarias, promoviendo a su vez la apertura del MERCOSUR hacia nuevos mercados internacional. 3. Por último, el Programa De Apoyo a la Armonización Aduanera tiene por objetivo facilitar la coordinación de las políticas aduaneras de los Estados del MERCOSUR y la armonización de sus legislaciones para reforzar el proceso de integración. La cooperación de la UE con el MERCOSUR también se canaliza a través de un Fondo De Apoyo A La Presidencia para la realización de pequeñas acciones en áreas no prioritarias de la cooperación de la UE, es decir aquellas no incluidas en programas de cooperación UE-MERCOSUR. Contenido del Acuerdo Marco Interregional: ACUERDO MARCO INTERREGIONAL DE COOPERACION ENTRE LA UE Y EL MERCOSUR (1995):  Este se fundamenta en el respeto de los principios democráticos y de los Derechos Humanos y consagra el reforzamiento de la cooperación política a través del dialogo interregional c carácter regular.  El acuerdo establece una cooperación más estrecha a través de un dialogo económico y comercial, y en temas como organización aduanera, fomento de inversiones, energía, etc. Desde la perspectiva del MERCOSUR, el acuerdo significa un paso trascendental hacia la concreción, previas negociaciones, de una zona de libre comercio con la UE.

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