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El Estado y La Constitución Salvadoreña

INDICE
I. PRESENTACION

II. PROLOGO

II. TEORIA DEL ESTADO

CAPITULO I: EL ESTADO, CONCEPTO Y ELEMENTOS


1.1 Los Orígenes del Estado
1.2 Concepto de Estado
1.3 Los Elementos del Estado
1.4 Los Orígenes del Estado en América Latina

CAPITULO II: EL ESTADO CONSTITUCIONAL


2.1 Orígenes, Evolución y Características del Estado Constitucional
2.2 Concepto Formal de Constitución
2.3 Concepto Material de Constitución
2.4 Las Fuentes del Derecho Constitucional
2.5 Tipología Constitucional

CAPITULO III: LA ORGANIZACION TERRITORIAL DEL ESTADO


3.1 Introducción
3.2 El Estado Unitario
3.3 El Estado Regional
3.4 El Estado Federal
3.5 La Confederación de Estados
3.6 Otros Modelos de Unión de Estados
3.7 La Organización Territorial del Estado Salvadoreño

CAPITULO IV: EL PODER CONSTITUCIONAL


4.1 Introducción
4.2 Concepto
4.3 Naturaleza y Características del Poder Constitucional
4.4 Tipología del Poder Constitucional

CAPITULO V: LA REFORMA CONSTITUCIONAL


5.1 Concepto y Tipología
5.2 Los Procedimientos de Reforma
5.3 Los Límites de la Reforma Constitucional
5.4 La Reforma Constitucional en la República de El Salvador

CAPITULO VI: LA DEFENSA CONSTITUCIONAL


6.1 Concepto
6.2 Sistemas de Defensa de la Constitución
6.3 Atribución a Organos Políticos
6.4 Atribución a Organos de Naturaleza Jurisdiccional

CAPITULO VII: ESTRUCTURA Y CONTENIDO ORGANICO DE LA


CONSTITUCION SALVADOREÑA (I)
7.1 Introducción
7.2 Parte Orgánica
7.3 El Organo Legislativo
7.3.1 Composición de la Asamblea
7.3.2 El Estatuto de los Parlamentarios
7.3.3 Organización y Funcionamiento Interno de la Cámara
7.3.4 Funciones del Parlamento
CAPITULO VIII: ESTRUCTURA Y CONTENIDO ORGANICO DE LA
CONSTITUCION SALVADOREÑA (II) EL ORGANO EJECUTIVO
8.1 El Presidente de la República
8.1.1 La Elección
8.1.2 Duración del Mandato
8.1.3 Atribuciones del Presidente
8.2 El Vicepresidente de la República y los Designados
8.3 Los Ministros
8.4 El Consejo de Ministros
8.4.1 Composición y Organización
8.4.2 Atribuciones y Funciones

CAPITULO IX: EL ORGANO JUDICIAL (I)


9.1 Introducción
9.2 El Organo Judicial en El Salvador
9.3 La Corte Suprema de Justicia
9.3.1 Composición y Reclutamiento
9.3.2 Atribuciones

CAPITULO X: EL ORGANO JUDICIAL (II)


LA JURISDICCION CONSTITUCIONAL
10.1 La Jurisdicción Constitucional en El Salvador
10.2 Aspectos Orgánicos
10.3 Competencias

CAPITULO XI: OTROS ORGANOS DEL ESTADO


11.1 Consejo Nacional de la Judicatura
11.1.1 Composición y Funcionamiento
11.1.2 Atribuciones del Pleno (Art. 22.LOCJ)
11.2 Ministerio Público

IV LA CONSTITUCION SALVADOREÑA

TITULO I
CAPITULO UNICO: La Persona Humana y los Fines del Estado

TITULO II
LOS DERECHOS Y GARANTIAS FUNDAMENTALES DE LA PERSONA
CAPITULO I: Derechos Individuales y su Régimen de Excepción
Sección Primera: Derechos Individuales
Sección Segunda: Régimen de Excepción

CAPITULO II: Derechos Sociales


Sección Primera: Familia
Sección Segunda: Trabajo y Seguridad Social
Sección Tercera: Educación, Ciencia y Cultura
Sección Cuarta: Salud Pública y Asistencia Social

CAPITULO III: Los Ciudadanos, sus Derechos y Deberes Políticos y el Cuerpo


Electoral

TITULO III
EL ESTADO, SU FORMA DE GOBIERNO Y SISTEMA POLITICO

TITULO IV
LA NACIONALIDAD

TITULO V
ORDEN ECONOMICO

TITULO VI
ORGANOS DEL GOBIERNO, ATRIBUCIONES Y COMPETENCIAS

CAPITULO I: Organo Legislativo

Sección Primera: Asamblea Legislativa


Sección Segunda: La Ley, su Formación, Promulgación y Vigencia
Sección Tercera: Tratados

CAPITULO II: Organo Ejecutivo


CAPITULO III: Organo Judicial
CAPITULO IV: Ministerio Público
CAPITULO V: Corte de Cuentas de la República
CAPITULO VI: Gobierno Local
Sección Primera: Las Gobernaciones
Sección Segunda: Las Municipalidades

CAPITULO VII: Tribunal Supremo Electoral (1) (3)

CAPITULO VIII: Fuerza Armada

TITULO VII
REGIMEN ADMINISTRATIVO

CAPITULO I: Servicio Civil


CAPITULO II: Hacienda Pública

TITULO VIII
RESPONSABILIDAD DE LOS FUNCIONARIOS PÚBLICOS

TITULO IX
ALCANCES, APLICACION, REFORMAS Y DEROGATORIAS

TITULO X
DISPOSICIONES TRANSITORIAS

TITULO XI
VIGENCIA
PRESENTACION

Sobre el trabajo que ahora se presenta, me corresponde como coordinador del mismo, llevar a
cabo algunas reflexiones y consideraciones respecto a la obra acabada. En primer lugar,
parece necesario referirse a las instituciones y personas que han posibilitado este evento. A
este respecto, vaya en primer lugar nuestro agradecimiento a la Corte Suprema de Justicia de
la República de El Salvador y a la Unión Europea, que en virtud del Proyecto "Fortalecimiento
de la Justicia Constitucional" han incluido la elaboración de este libro como una de sus
actividades.

Consecuencia de ello, y en aras de la justicia es preciso manifestar especial agradecimiento al


Presidente de la Corte Suprema de Justicia Dr. D. Eduardo Tenorio y al Dr. D. René Hernández
Valiente Primer Magistrado de la misma, que han sido promotores y animadores constantes
durante todo el tiempo que se ha desarrollado el trabajo y cuya colaboración ha sido
fundamental para la finalización del mismo.

No puede olvidarse en modo alguno, el concurso y desvelo prestado al buen fin de la tarea
propuesta de Da Beatriz González Sánchez y Da Claudia María Monzón Larín, Codirectoras
del Proyecto "Fortalecimiento de la Justicia Constitucional", así como a todas las personas que
formaban parte del extraordinario elenco de la oficina del citado Proyecto.

Respecto al trabajo debo indicar que se trata de una obra selectiva que me ha correspondido el
honor de coordinar, es por ello, que es de obligado cumplimiento por mi parte manifestar
claramente mi responsabilidad en las carencias y posibles deficiencias de la obra, sin que en
modo alguno las mismas puedan recaer en el resto de las personas que han participado y
cumplido, en opinión del que suscribe con la mayor dedicación y profesionalidad.

El objeto de la obra ha sido proporcionar un elemento de trabajo útil y eminentemente práctico


para los profesionales del Derecho, tanto en la vertiente del ejercicio profesional como en la
académica, de tal forma, que junto a una exposición de la Teoría General del Estado y del
Régimen Político salvadoreño, se incluyeran, debidamente sistematizadas y ordenadas, el
conjunto de normas políticas y jurisprudencia que conforman el funcionamiento real del sistema
político de la República de El Salvador. Por nuestra parte, no hemos pretendido en momento
alguno llevar a cabo un trabajo exhaustivo sobre el Derecho Constitucional salvadoreño,
simplemente hemos deseado contribuir con un instrumento que pensamos puede ser eficaz
para una mayor comprensión del Estado Constitucional vigente en la República de El Salvador
y facilite la tarea de los profesionales del Derecho. Ojalá que así sea y que como dijo el poeta
Antonio Machado hayamos hecho camino al andar, avanzando un poco más en el
conocimiento y difusión de lo que representa el Estado de Derecho Democrático imperante hoy
en día en la República de El Salvador.

El trabajo consta de dos partes perfectamente definidas, correspondiendo la primera a la


Teoría del Estado y al estudio de los órganos o poderes proclamados en el texto constitucional
salvadoreño. (Capítulo I a XI). La autoría del mismo en todos sus capítulos corresponde al que
suscribe, Cayetano Núñez Rivero, salvo el capítulo X "La Jurisdicción Constitucional en la
República de El Salvador" que ha sido redactado por el colaborador de la Sala de lo
Constitucional Manuel Montecino Giralt, que con su buen hacer jurídico ha plasmado los
principios, funcionamiento y competencias de tan importante órgano del Estado. También debe
citarse y manifestar agradecimiento a la colaboración prestada en esta primera parte del
trabajo a la profesora de la UNED María Núñez Martínez.

La segunda parte del trabajo referente al artículo de la Constitución y sus correspondientes


leyes de desarrollo y jurisprudencia producida, ha sido recopilada y sistematizada en una
laboriosa y ardua tarea por el Director del Centro de Jurisprudencia Rafael Benítez, Giralt y los
colaboradores de la Corte Suprema de Justicia: Rodolfo Ernesto González Bonilla, Jorge
Martínez Ramos, Manuel Montecino Giralt y José Angel Pérez Chacón.

San Salvador, 12 de diciembre de 1992.

Cayetano Núñez Rivero


PROLOGO

La Unión Europea y la Corte Suprema de Justicia de El Salvador, suman esfuerzos a través de


un equipo coordinador muy entusiasta y eficiente que patrocinan y producen, entre otros
muchos aciertos, esta obra guía sin precedente, en la cual el lector interesado encontrará
respuesta desde lo más elemental de nuestro Derecho Constitucional hasta la Constitución
misma presentada con referencia jurisprudenciales (hasta octubre de 1999) y legislativas,
incluyendo los instrumentos internacionales vigentes en El Salvador.

Prologar un libro de tanta calidad constituye un honor y una oportunidad para reflexionar sobre
nuestra vivencia constitucional en la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia
de El Salvador, después de casi seis años de fungir en ella como primer Magistrado y como
coordinador de la misma por delegación de la Presidencia de la Corte y de la Sala.

Utilizado el término vivencia por cuanto la Sala es el ámbito en donde los autores de la
segunda parte se nutren para presentarnos la jurisprudencia y es también el campo de
evolución profesional en el que les hemos visto desarrollar a cada uno de ellos, excepción
hecha, desde luego, de Don Cayetano Núñez.

El libro presenta dos grandes partes. Se debatió sobre la conveniencia de editar ambos
trabajos en un solo volumen. Privó el criterio de la concentración por la utilidad práctica de su
manejo. La edición unificada pues, es un elemento importante sobre el cual el tiempo nos dirá
si teníamos la razón.

El libro esta pensado para uso de los estudiantes universitarios de derecho, sin limitarlo a ellos.
Podrá prestar servicio a todos aquellas personas que quieran asomarse al conocimiento de la
ciencia del Estado y a aquella primera manifestación de la misma, cual es el derecho
constitucional.

Algún lector puede pensar que es un libro de cívica moderno. Por qué no?. Antes la
Constitución tenía un formato pequeño y nos cabía en el bolsillo. La intención: que el
ciudadano pudiera consultar en ella en todo momento su comportamiento. Con Don Cayetano
podemos afirmar que los rasgos fundamentales de nuestro régimen Presidencial, la teoría de
las libertades políticas, los principios de la organización territorial del Estado, el análisis del
Poder Constituyente, de la reforma constitucional, de la defensa de la Constitución, de los
órganos fundamentales del Estado, por ejemplo, son indispensables para todas las personas,
como una necesaria cultura política de hoy.

El Doctor Cayetano Núñez no es un novel escrito, es un autor conocido, cuya capacidad


intelectual queda de manifiesto en el desarrollo de la primera parte de este libro.

Hay en él, además del pensamiento del autor, el texto vigente de nuestra Constitución, con
referencias; aportes que le hacen adquirir un alto valor didáctico. Es una obra guía y al propio
tiempo un instrumento de debate académico político tal como debe de ser un libro de esta
naturaleza.

Las opiniones vertidas por el Doctor Núñez no necesariamente coinciden con el criterio oficial
de la Sala de lo Constitucional, ni con el de cada uno de nosotros, sus Magistrados integrantes.
No es necesario coincidir con los puntos de vista del Doctor Núñez para reconocer el valor
intrínseco que su pensamiento representa. Más aún, no soy dueño de la verdad y reconocida
esta realidad, si me debo saber responsable de fomentar dentro de mis limitaciones, un debate
jurídico cultural sobre el gran tema constitucional para continuar acercándonos a la
construcción democrática de la sociedad salvadoreña, a través del respecto a uno de los
elementos del Estado de Derecho: la jerarquía de la Constitución. Debemos también ser
conscientes de las diarias amenazas que nuestra Carta Magna sufre. Inclusive violaciones por
parte de los Poderes fundamentales del Estado como lo estamos viendo, en la finalización del
siglo precisamente.

El Derecho no debe ser patrimonio exclusivo de los abogados. El Derecho Constitucional


especialmente, debe ser patrimonio cultural de todos. Si bien su manejo diario es una exigencia
para los operadores judiciales, también lo es para los políticos. De estos últimos hemos oído en
la Asamblea Legislativa y en el Ejecutivo aberrantes e irrespetuosas opiniones a la Carta
Magna, que demuestran la primacía de lo político sobre el Derecho en mentes retrógradas que
no permiten avanzar en el esfuerzo por consolidar el Estado de Derecho. Decir que se propone
y aprueba un proyecto legislativo para que "si es inconstitucional, que lo declare la Corte",
evidencia una ausencia de cultura constitucional en funcionarios que la deben lucir.

El riesgo de involución democrática es más grande, cuando los representantes políticos de la


sociedad irrespetan el Derecho Constitucional.

Por todo ello, este libro contribuye a construir y aumenta los esfuerzos democráticos de una
sociedad en transición.

En su primera parte el libro nos hace pensar, con el filósofo ateniense que nadie se baña dos
veces en el mismo río. Los libros de derecho constitucional y político, son distintos según las
épocas que cubren. Esta obra nueva recoge y proyecta la experiencia adquirida en las
observaciones que hace el constitucionalista Núñez, que escribe de nuestra sociedad política
sobre la cual hace sus reflexiones. Desciende el de la teoría del Derecho Constitucional
general a la organización política del Estado salvadoreño.

Es significativo que un profesor español escriba sobre Teoría del Estado, en alusión directa a lo
nuestro. España se acerca a Latinoamérica culturalmente cada día más. Así vemos la
influencia en América de la Constitución española de 1978, especialmente en Sur América,
Igualmente gana en importancia la doctrina constitucional española por el florecimiento que
ostenta y por los vínculos cada vez más estrechos con el Derecho americano. Esta obra es una
muestra de ello.

No se termina nunca de escribir una obra de Derecho Constitucional, como no se acaba de


escribir sobre la vida de los hombres en sociedad. Los jóvenes compiladores de la segunda
parte del libro exponen derecho constitucional salvadoreño según su vivencia real, de acuerdo
con la experiencia que surge de las sentencias de la Sala de lo Constitucional de la Corte
Suprema de Justicia. Esta segunda parte tendrá para sus autores, un efecto retributivo: su
compromiso de continuar insertando en nuevas ediciones de nuestra Constitución, las
referencias jurisprudenciales y legislativas que se produzcan en nuestra cambiante sociedad.
Es como una película sin fin que sus creadores se ven obligados a cortar en cierto momento
para exhibirlas a personas interesadas. Esto es lo que ellos han hecho en este estimulante
esfuerzo.

Estamos seguros que con la experiencia de este trabajo sus autores estarán en la posibilidad
de irnos ofreciendo nuevos frutos.

El mejor premio para este libro es que con las enseñanzas que contiene, sus lectores puedan
comprender lo que viene después incorporándolo en la casilla de sus conocimientos.

Al propio tiempo es una contribución reflexiva sobre la realidad jurídica constitucional, que va
delineando ese necesario corpus doctrinal salvadoreño. El título de la obra fue escogido, con
todo derecho, por el Profesor Núñez; el cual nos recuerda a cada vez más profunda diferencia
entre la Teoría del Estado y la Teoría de la Constitución o del Estado Constitucional. Esta
última va sustituyendo el declinar de la primera, proveniente de su característico querer
abarcarlo todo, convirtiéndose en una ciencia sin objeto y como tal, estéril.

La instauración de la jurisdicción constitucional en El Salvador opera por si sola un cambio


profundo en el ordenamiento, judicializándolo. Esto obliga a reconstruir la noción misma de
Constitución o dicho de otro modo, a elaborar una teoría de la Constitución que tome en cuenta
su existencia.

La presentación de los fallos de la jurisdicción constitucional al lado del pensamiento del Doctor
Núñez deberá ser tema académico. La teoría del Estado no puede pretender menos que
construir el Derecho Constitucional desde su propio perfil para no confundirse.

El constitucionalismo europeo busca ya diferencia la teoría del Estado, de la Teoría de la


Constitución, desde la década anterior, para dotar de sentido actual a nociones fundamentales,
como poder constituyente, división de poderes, representación política y democrática y sobre
todo para determinar con singularidad la norma constitucional frente a otro género de normas
analizar su variedad y establecer, en cuanto tiene de peculiares, los principios a los que debe
ajustarse su interpretación.

Este libro que hoy prolongamos debe ser para el operador judicial y el abogado en general,
texto cotidiano de análisis y de consulta para lograr que el pensamiento constitucional prive en
las relaciones de todos los salvadoreños. Por ello, quienes a diario vivimos la Constitución
veremos colmados nuestro anhelos si nuestras palabras constituyen una invitación a su lectura,
recordemos que defender la Constitución es defender la libertad, la democracia y la dignidad
del hombre.

René Hernández Valiente


Primer Magistrado
Corte Suprema de Justicia
Enero de 2000
CAPITULO I
El Estado, Concepto y Elementos

1.1 LOS ORIGENES DEL ESTADO.


1.2 CONCEPTO DE ESTADO.
1.3 LOS ELEMENTOS DEL ESTADO
1.4 LOS ORIGENES DEL ESTADO EN AMERICA LATINA.

1.1 LOS ORIGENES DEL ESTADO. 1

En un intento de delimitar conceptualmente el Estado, nos remitiremos en primer lugar al


momento histórico de su primera formulación, coincidente con la sociedad renacentista y la
emergencia de las Monarquías Autoritarias, para partiendo de esa realidad de organización
social y política que aparece en los finales del siglo XV y principios del XVI, delimitarlos
conceptos de las comunidades preestatales y de la evolución posterior del Estado hasta la
actualidad. Así pues, en virtud de los elementos nuevos, respecto a épocas anteriores, que nos
presenta la comunidad políticamente organizada en la Edad Moderna, intentaremos clarificar el
concepto de Estado y aproximarnos a una definición que nos pueda ser útil en nuestra tarea.

Es el florentino Nicolás Maquiavelo 2, que en las primeras líneas del capítulo I de su inmortal
obra "El Príncipe" utiliza el término Estado por primera vez en una acepción próxima a la
concepción que del mismo tenemos actualmente, relacionándola con el máximo poder
existente: la soberanía. "Cuantos Estados y cuantas denominaciones ejercieron y ejercen
todavía una autoridad soberana sobre los hombres, fueron y son Principados o Repúblicas...".
En términos generales se referirá Bobino en su obra "De la República", al manifestar
"República es un acto de gobierno con poder soberano de varias familias y de lo que les es
común". Pensadores posteriores desde Hobbes a Montesquieu se referirán al fenómeno
estatal, aunque utilizando en ocasiones diferentes vocablos, así, mientras en el mundo latino y
continental europeo alcanzaron gran éxito las palabras Estado y República, en el mundo
anglosajón los términos Corona o Commonwealth fueron y en cierta medida lo son todavía más
empleados que el término Estado. No obstante, en la actualidad, y al menos desde el siglo
XVIII, el concepto Estado está suficientemente acuñado y nos resulta válido para referirnos a
una comunidad política y socialmente organizada que habita un territorio determinado y está
sujeta a un conjunto de normas e instituciones.

1 El presente epígrafe reproduce algunos aspectos parciales de Núñez Rivero Cayetano, "El Estado y la Constitución". pp. 21 a
26. UNED. Madrid. 1997.
2 Mario Antonio Solano Ramírez, "Estado y Constitución" p. 22. Publicación Especial 28. Corte Suprema de Justicia.

El nacimiento del Estado, en su primera acepción de Monarquía Autoritaria tiene su base en la


figura del Rey, como soberano o máximo poder dentro del territorio del reino, que excluye la
existencia de otros poderes dentro del Estado.

La existencia de estas primeras formaciones estatales, denominados Monarquías Nacionales


implica las siguientes características:

a) Unificación y centralización del poder en la figura del Rey. El Monarca puede delegar
algunas funciones en determinados organismos y consejos, pero el ejercicio del mismo le
corresponde exclusivamente, de tal forma, que las funciones se ejercerán en su nombre.

b) Se institucionaliza el Estado y se desarrolla la Administración.

c) Se crea un ejército dependiente del Rey y no de los poderes locales que o desaparecen o
quedan muy disminuidos.

Se crea un ordenamiento jurídico para todo el Estado, desapareciendo los ordenamientos


locales.

1.2 CONCEPTO DE ESTADO


En el epígrafe anterior nos hemos referido a la conformación del primer Estado, que nace como
consecuencia de una formación histórica social, en la que una comunidad precisa de una
organización jurídico política para desarrollarse en un determinado territorio. En este sentido, y
en un intento de conceptualizar el fenómeno estatal nos referiremos al mismo cuando se
produce que "una población determinada, habita permanentemente un territorio delimitado y
está sujeta a un conjunto de normas e instituciones concretas".

Del intento de definición anterior se desprende la existencia de varios elementos o


componentes del fenómeno estatal. De esta forma, en virtud de que se cumplan, estaremos
hablando de un Estado: o bien refiriéndonos a formas preestatales u organizaciones de otra
índole.

Los tres elementos que hemos destacado en el Estado y sin los cuales no existe el mismo son:
el pueblo, el territorio y el poder.

Sin embargo, es necesario considerar que el Estado no es una mera suma aritmética de los
tres elementos anteriormente citados, sino que éstos alcanzan una interacción determinada
conexionados entre sí, constituyendo una unidad que no puede ser considerada
separadamente y es lo que da sentido precisamente al concepto Estado: se trata en suma de
un ente nuevo. Así pues como indica Heller, 3 al analizar estos elementos del Estado, no hay
que olvidar en ningún caso que solo adquieren plena actividad y realidad en su recíproca
interrelación. La afirmación anterior no quiere decir que estos tres elementos no puedan existir
separadamente conformando situaciones determinadas, lo que se afirma es que esas
situaciones no determinan la existencia estatal.

Valga el ejemplo innegable de la existencia del pueblo o la nación judía durante dos milenios,
repartida entre diversas entidades territoriales y sujetas o diversos ordenamientos. Sin
embargo, sólo podemos hablar del Estado correspondiente a este pueblo cuando se radica
definitivamente en un territorio, con voluntad de permanencia y se dota de un determinado
conjunto de normas e instituciones, se somete a un poder determinado, conformando el Estado
de Israel. Similares argumentos podrían esgrimirse de los restantes elementos del Estado, así
un territorio, independientemente de su tamaño, si no cuenta con una población consciente de
su pertenencia al mismo, no constituye por sí mismo un Estado, pudiendo ser "res nulius" o
territorio de nadie o posesión exterior de otro Estado. Respecto al poder, no cabe ejemplo
alguno, pues el ejercicio del gobierno implica necesariamente la existencia de los gobernados.

3 Heller, H "Teoría del Estado" F.C.E. México.

Es por ello, que no deben confundirse los elementos del Estado con el Estado, así, si nos
referimos a los salvadoreños o a los franceses por ejemplo, estamos hablando de unos pueblos
con unas características determinadas diferentes de otros pueblos o naciones, pero no al
Estado Salvadoreño o Francés, que solo existen desde principios del siglo XIX el primero y la
comienza del XVI el segundo. Aunque el proceso de gestación de los mismos comenzara en
siglos anteriores.

1.3 LOS ELEMENTOS DEL ESTADO. 4

Nos hemos referido anteriormente a los tres elementos que componen el Estado. Analizaremos
a continuación los mismos por separados:

1.3.1 EL PUEBLO

Sobre este punto, cabe destacar, que en ocasiones se emplean indistintamente para referirse a
las personas que habitan un determinado territorio distintos vocablos que en nuestra opinión
responden a significados diferentes. Así se utilizan los términos, población, pueblo, nación
ciudadanía etc. A este respecto, es necesario realizar algunas matizaciones que nos clarifiquen
el panorama. En nuestra opinión la población debe ser entendida como el concepto más amplio
de los anteriormente en un Estado, tengan conciencia de su pertenencia al mismo o no, sean
originarios del territorio o respondan a una estancia más o menos ocasional, sin deseo de
prolongar la misma más allá de unos objetivos previstos en el tiempo. Todos los miembros de
este colectivo están sujetos a las normas e instituciones del Estado, pero no todos gozan del
mismo status jurídico, en cuanto que por ejemplo no ostentan derechos de participación política
y capacidad de decisión sobre los asuntos del Estado, salvo en aquellas cuestiones que se
deriven de convenios internacionales establecidos por Estados soberanos.

4 Véase Núñez Rivero, Cayetano. Ob an cit., pp 26 a 30.

El concepto pueblo, se nos torna entonces como de carácter más restrictivo, en cuanto que los
que pertenecen a el son no solo sujetos a derechos y obligaciones civiles, sino también de
derechos políticos y de participación. En resumen se somete a normas e instituciones en
cuanto que estas son una expresión de su propia voluntad general. El término ciudadanía,
difícil de separar del concepto anteriormente expuesto, a veces reservado solo para aquellos
miembros del colectivo anterior, que cumplen unos determinados requisitos que les posibilitan
para el ejercicio pleno de todos los derechos y libertades, especialmente los de participación
política. No obstante, en la actual conformación del Estado de Derecho Democrático no ha
lugar a distinción alguna salvo las derivadas de la no pertenencia al cuerpo electoral por
razones de edad.

El concepto Nación, acaso el más manipulado intencionadamente en la historia, especialmente


en los primeros tiempos de la creación del Estado Liberal, cuando tras la proclamación del
principio de soberanía nacional, se reservaba el derecho de voto solo a unos cuantos
miembros del pueblo, mediante el sufragio censitario y capacitario, disociando de esta forma
los principios de soberanía popular y soberanía nacional. En la actualidad, y una vez alcanzado
el sufragio universal no ha lugar a diferenciación entre los términos pueblo y nación. Acaso
pueda establecerse la matización del sentido nacional o del nacionalismo, que en los tiempos
de su mayor auge han sido identificados con el propio Estado, que son muy posteriores a la
existencia de un pueblo concreto en un territorio determinado o lo que es lo mismo a la propia
nación.

Una vez establecido el concepto de lo que entendemos por nación o pueblo, como elemento
constitutivo y necesario del Estado, parece necesario analizar ahora cual o cuales son los
aspectos que conforman a la misma. ¿es el Estado simplemente la nación políticamente
organizada?. Vaya por delante nuestra coincidencia con Renan 5 de que la nación es ante todo
una formación histórica. Por otra parte, parece necesario indicar que los procesos de formación
nacional no han sido iguales en todos los casos. En este sentido, podemos referirnos a tantos
modelos como supuestos se han producido.

5 Renan, E" ¿Qué es una nación?. CEC. Madrid.

Históricamente se ha sostenido por diversos autores que los elementos tradicionales de la


formación nacional han sido. la lengua, la religión, la raza y una serie de creencias comunes a
la comunidad. Sin embargo, si contratamos estos elementos unificadores con los procesos de
las llamadas unidades nacionales, observaremos que casi nunca responden a la realidad
objetiva y son más bien consecuencia de la necesidad de justificar el nacimiento de los Estados
merced a la voluntad política del poder.

Así, a modo de ejemplo, nos referiremos a tres cosas clásicos en cuanto a la formación
nacional se refiere, y que han tenido su base en los tres elementos diferentes indicados
anteriormente.

España. Primer gran Estado Moderno formado en los finales del siglo XV. Cuando se produce
el acceso al trono de los Reyes Católicos en Castilla y Aragón se procede a la conformación
del Estado, buscándose al respecto elementos aglutinantes que coadyuven a este proceso. En
este sentido, España no contaba ni con un idioma único, ya que cada reino contaba al menos
con una lengua diferente, así como varios dialectos, y de hecho hasta principios del siglo XVIII
con la llegada del centralismo borbónico no se impuso el castellano como lengua oficial del
Estado. Tampoco podían establecerse razones de carácter étnico, pues no existía raza
predominante alguna, aunque si un considerable mestizaje. Respecto a una cultura y creencias
comunes, tampoco era muy perceptible, en virtud fundamentalmente de la división entre la
España cristiana y la musulmana imperante durante ocho siglos. Aunque la religión no era
tampoco única en el territorio, sí era el elemento aglutinante de la mayoría de la población, en
cuanto que los que no la profesaban eran o una minoría, que presentaba aspectos marginales,
caso de la hebraica, o los habitantes de un reino vencido, caso de los granadinos. Es pues, en
este contexto en el que el poder político se apoyará en la religión como elemento unificador, de
donde se deriva la importancia que la religión ha jugado posteriormente en la historia de
España.

Alemania, proceso de unificación nacional mucho más reciente que en el caso anterior, que
vino precedido de un defensa de la raza germánica como aglutinante fundamental, a falta de
otros elementos más consistentes y en virtud de la existencia de varios Estados soberanos de
varios siglos de antigüedad. En este sentido, será Hegel, el que formulará con otros la teoría
del pangermanismo de marcado carácter de superioridad étnica, que alcanzará su punto
culminante con el nacional socialismo, doctrina racista por excelencia.

En Francia, país más homogéneo en el siglo XVI que España, o que Alemania, la unificación
estatal se produce como en casi todos los lugares de Europa o instancia del poder político, la
justificación en este caso es algo más compleja, conjugando varios elementos, aunque por
ejemplo el idioma francés jugó un papel fundamental, hasta el punto de que fue impuesto sobre
las restantes lenguas que se hablaban en el país de forma excluyente sobre cualquier otra
manifestación lingüística.

En virtud de lo indicado en párrafos anteriores, podemos concluir que por sí solo ninguno de los
elementos indicados anteriormente, religión, raza, lengua, etc, sirve por si solo para explicar
como categoría universal los procesos de formación de las nacionalidades. El ejemplo es
evidente, si de la religión se tratase no existirían diversos países con la misma religión, y aún
más no se producirían Estados donde conviven varios credos. Si de la raza se trata, la razón es
obvia, científicamente es imposible sostener la existencia de razas no mezcladas, y donde
pudiera existir ésta, lo que si se habría producido es el mestizaje cultural.

Mención especial merece el nacionalismo, concebido como exaltación de un sentimiento


nacional basado en aspectos específicos de una comunidad que se considera única y
perfectamente diferenciada de otras y con carácter excluyente, que identifica Nación y Estado.
El fenómeno nacionalista es tardío y consecuencia delas revoluciones burguesas, comienza
con las guerras napoleónicas, continuando con la emancipación italiana que encuentra en
Pasquale Mancini su máximo exponente.

Establecida la opinión de que no existe un aglutinante único de la nación, a modo de


conclusión, parece apropiado exponer la opinión del profesor Lucas Verdú 6 que compartimos
"Entendemos por Nación una comunidad aglutinada por un pasado histórico común mediante la
síntesis de diversos elementos importantes, pero no exclusivos (raza, lengua, costumbres,
tradiciones, religión creencias compartidas), que en unos casos surge en el seno del Estado y
en otros que intenta, lográndolo a veces constituirlo".

1.3.2 EL TERRITORIO

Es la base física del Estado, no pudiendo ser concebido éste sin la existencia de aquel. Como
se indicaba en el apartado anterior, una de las características de la población del Estado es su
permanencia continuaba en un territorio determinado. Por otra parte, es el espacio donde
tienen vigencia las normas e instituciones del Estado, estableciendo el límite geográfico de
Derecho del Estado. Es por tanto, un elemento constitutivo del Estado, si no existe el mismo,
no existe el Estado.

El territorio que es limitado mediante fronteras, que marcan el fin de la soberanía del Estado,
consta de las siguientes partes:

a) Espacio terrestre, que incluye el suelo, ríos y lagos interiores. La frontera en este caso
puede ser de carácter natural o artificial. Las primeras son consecuencia de accidentes
geográficos y las segundas derivadas de tratados internacionales suscritos entre Estados.

Si la frontera natural se debe a una cordillera, la línea de separación entre estados se


establece tirando una línea imaginaria entre los puntos más altos de la cordillera. Si se trata de
un río navegable la línea divisora se establece en el punto de más alta y fuerte corriente
(talweg), en el caso de los ríos no aptos para navegación la frontera radica en la línea media
del mismo; en virtud de que los cursos de los mismos pueden cambiar, las fronteras lo hacen
igualmente ajustando los principios expuestos anteriormente. Cuando se trata de establecer
una frontera en un lago, la línea divisoria se lleva a cabo desde los puntos de confín ribereños.
6 Lucas Verdú, P. Lucas Murillo "Manual de Derecho Político", vol. I Tecnos. Madrid.

Las fronteras artificiales, aunque han sido práctica habitual desde hace siglos, han alcanzado
gran auge en virtud de la emergencia de nuevos Estados en el continente africano, donde
sobre otros criterios naturales han primado fundamentalmente aspectos económicos. A este
respecto, cabe destacar como naciones han sido repartidas entre varios Estados, lo que ha
dado lugar a frecuentes enfrentamientos armados de carácter tribal que han propiciado
auténticos genocidios de algunas etnias.

b) Subsuelo Es la zona subyacente al suelo territorial. Aunque su delimitación no es fácil, en un


marco teórico quedaría limitada por un cono invertido que tiene su vértice en el centro de la
tierra y su base en el suelo del Estado.

c) Espacio Aéreo. Obviamente su delimitación es reciente, consecuencia del desarrollo de la


aviación. Es similar a los principios de las fronteras marítimas. Se considera perteneciente al
Estado lo que no se conceptúa como espacio ultraterrestre.

d) Espacio -marítimo. -Ha sufrido profundas modificaciones en los últimos años y se regula
mediante tratados internacionales. Históricamente los límites del Estado acababan en el límite
del mar, posteriormente en el alcance de la artillería y en la actualidad, en virtud de criterios
económicos se establece un alcance máximo de doscientas millas, que no es aceptado por
gran número de Estados y que afecta a derechos de explotación económica. En todo caso,
podemos distinguir entre el Mar territorial, que es la zona contigua al territorio del Estado y se
extiende hasta un máximo de doce millas. A continuación se establece el Mar Contiguo, que
extiende el concepto anterior en veinticuatro millas. De ahí hasta las doscientas millas se
establece la zona económica exclusiva.

3.3.3 EL PODER

En términos generales, el Poder 7 es la capacidad de alguien, persona o grupo para imponer


su voluntad y decisiones en el ámbito de una determinada comunidad. En esta primera
aproximación al término podemos destacar varios aspectos substanciales al mismo, que se nos
revelan como necesarios para su ejercicio. Así en primer lugar, cabe destacar la capacidad y
fuerza para ejecutar una voluntad o decisión concreta y en segundo lugar la aceptación por
parte del colectivo al que se dirige la misma del cumplimiento de lo ordenado.

Al poder que nos referimos en este apartado es exclusivamente el Poder Político, al que sin
embargo, son aplicables las características indicadas en el párrafo anterior para todo tipo de
ejercicio del poder. Hemos mencionado anteriormente al Poder como elemento constitutivo del
Estado, y en concreto a la necesidad de su existencia en la formación de los primeros Estados
durante la emergencia de las Monarquías Autoritarias, así hemos observado como el Poder
Real, que es la primera manifestación del poder estatal que se produce, del Estado que es la
Nación mediante la potenciación de los elementos más comunes de los componentes de una
comunidad, sea la religión, lengua etc, o imponiendo su soberanía sobre el otro elemento del
Estado, el Territorio.

Si seguimos una línea histórica para el análisis del tema, partiendo desde las primeras
conformaciones estatales, percibimos que la primera manifestación del Poder Político en el
Estado se nos revela como un ejercicio del mismo de carácter personal, es el caso de la
anteriormente citada Monarquía Autoritaria y de la culminación de ese tipo de régimen, la
Monarquía Absoluta. En estos casos el Poder se nos revela como inherente al Rey, que es el
Soberano, el máximo poder existente en el Estado, no estando sujeto ni condicionado a otros
poderes que puedan existir en la comunidad, salvo el denominado poder espiritual, que a su
vez es fuente legitimadora del ejercicio del poder temporal.

7 Mario Antonio Solano Ramírez, "Estado y Constitución" p.3 - 13. Publicación Especial 28. Corte Suprema de Justicia.

Sin embargo, la complejidad de los asuntos de Gobierno del Estado, obligan al Monarca a
delegar algunas funciones del mismo en consejos y organismos, que aunque ejercen su
actividad en nombre del Rey, acabarán teniendo plena autonomía en su funcionamiento, con lo
que se inicia la institucionalización del poder. El proceso culminará con el advenimiento del
Estado Constitucional, de tal forma, que se produce una separación entre el que ejerce el
poder, que no goza del atributo de soberanía, sino que simplemente asume las competencias
propias del ejercicio del mismo en nombre del Estado.

Llegado este punto parece necesario referirse a las razones que justifican el ejercicio del poder,
ya que toda Autoridad necesita la legitimación de sus actos y de su propio origen. La
legitimación del poder, que implica el grado de aceptación de su ejercicio por la comunidad ha
sido diferente en cada momento histórico y dependiente si se trata de un poder personal o
institucionalizado. Max Weber 8 establece una tipología sobre la legitimación del poder en la
que destacamos tres modelos fundamentales:

Carismática. Tiene su base en las especiales características de quien ejerce el poder. El titular
del mismo debe contar con unas condiciones personales y de prestigio que le distinguen del
resto de los miembros de la comunidad, tales como valores religiosos, éticos, sabiduría, etc. Es
de carácter caudilista y corresponde a la fase histórica del poder personal no institucionalizado.
Es propia de sociedades poco desarrolladas y de regímenes autocráticos o dictatoriales. No se
perpetúa en sí misma, teniendo a transformarse en legitimidad tradicional, en virtud de que el
poder se institucionaliza.

Tradicional. Se asienta en el respeto y confianza que la comunidad tiene en usos y costumbres


ancestrales que no son cuestionados, de esta forma, instituciones como la Corona se han
legitimado históricamente antes del advenimiento de la Monarquía Constitucional. Corresponde
a sociedades donde el poder tiene un cierto grado de institucionalización.

8 Weber, Max "Economía y Sociedad" T.II. F.C.E. México.

Racional. Supone la existencia de una serie de normas y reglas que son aceptadas por la
comunidad, y en virtud de las cuales se ejerce el poder. Es por tanto una sociedad que tiene en
su base el Derecho, que canaliza la relación entre gobernantes y gobernados. Implica por tanto
un alto grado de institucionalización del poder. En la actualidad este tipo de legitimación no es
otro que la democracia, lo que supone la elección de quien ejerce el poder por parte de los
ciudadanos.

Nos resta por último referirnos a las características del Poder del Estado, que lo diferencia de
cualquier otro poder que pueda producirse en la sociedad, ello nos lleva indudablemente al
concepto de Soberanía, como carácter supremo del mismo. La soberanía implica que no puede
existir otro poder por encima de la misma, ni en competencia con ella, y que no se deriva de
ningún otro. Es por tanto el poder del Estado un poder único, excluyente en su ámbito, que se
nos presenta como una unidad de decisión política, y como indica Heller 9 un poder
jurídicamente organizado. En este punto, y en virtud de la institucionalización del Estado, la
actuación del Poder estatal se manifiesta a través de poderes constituidos y órganos, que no
deben confundirse con el Poder del Estado. En este sentido, como indica el citado autor "el
núcleo de poder tiene poder en el Estado pero no el poder del Estado". La independencia se
manifiesta igualmente en el exterior del Estado, de tal forma, que no cabe subordinación o
dependencia política de una potestad exterior y si esto ocurre, simplemente sucede que el
Estado no es Soberano.

1.4 LOS ORIGENES DEL ESTADO EN AMERICA LATINA. 10

En este punto nos referimos al período de algo más de trescientos años para la mayor parte de
las naciones hispanoamericanas, durante el cual se van creando y desarrollando los tres
elementos que componen el concepto clásico de Estado: población, delimitación del territorio y
gobierno.

9 Heller, H ob.ancit.
10 El presente epígrafe reproduce algunos aspectos parciales de la Ponencia de Núñez Rivero, Cayetano "Dinámica de los
regímenes políticos en Hispanoamérica" Pub. III Seminario Duque de Ahumada. Ministerio del Interior. Madrid. 1992.

Obviamente, centraremos nuestra atención en el último elemento integrante del Estado, el


gobierno, o si lo preferimos el conjunto de leyes e instituciones que nos permita asegurar que
existe un Gobierno en un territorio, donde habita una población determinada.

El asentamiento de población europea y la creación de instituciones fue un hecho a los pocos


años del descubrimiento, de tal manera, que las formas estatales empezaron a desarrollarse
tempranamente, aunque limitada siempre por el ejercicio de la soberanía que correspondía a la
Corona Española. Empero, en los territorios españoles de América, que se transformaron en
los siglos XVI y XVII en auténticos Reinos, regidos por un Virrey, se desarrollaron auténticos
Estados Modernos, dentro del contexto de la Monarquía autoritaria, introducida en España por
los Reyes Católicos, o de la Monarquía Absoluta durante el reinado de la Casa de Habsburgo.

De esta forma, a diferencia de otras posesiones europeas, en el continente americano, la


América Española conoce el establecimiento de una sociedad renacentista primero y Barroca
después, que se caracteriza por la existencia de un poder real, que se rodea de un ejército, una
administración propia, una burocracia, que otorga unas Leyes Fundamentales, y crea un
conjunto de instituciones para el gobierno de los extensos territorios incorporados al Imperio
español.

En suma, lo que ocurre es que España trasplanta al continente americano su propia


organización social y política, que es fruto de las propias transformaciones habidas en la
península en el siglo XV, justo en el momento que el Poder Real, ayudado por una incipiente
burguesía, se ha impuesto o se está imponiendo a los poderes localistas y autárquicos tanto de
los señores feudales, como de las ciudades Estado castellanas.

No obstante, es necesario señalar que la implantación de las formas estatales en


Hispanoamérica no es un proceso completamente homogéneo si se desarrolla en el mismo
espacio de tiempo; a este respecto, es conveniente señalar que la vertebración de la sociedad
según el modelo europeo, es más o menos rápida en virtud de que se cumplan dos aspectos.

a) Que previamente a la llegada de los europeos existiera una organización social y política de
los pueblos americanos, tal es el caso de las áreas mesoamericanas e incaica, donde ya
encontramos con anterioridad al siglo XV una compleja forma de organización política, jurídica,
religiosa y económica, en suma, una sociedad de carácter estamental y jerarquizada, con
formas claramente pre-estatales.

En este caso, a los españoles no les resulta difícil insertar las instituciones castellanas en las
americanas preexistentes, transformando éstas a la nueva realidad social, económica y política
existente.

b) Que en los lugares de establecimiento de los españoles, existiera una escasa población
indígena, y se descubrieran allí importantes fuentes de productos minerales que tuvieran una
importancia demanda en el mercado europeo. en este caso se transplantan en su integridad las
instituciones castellanas. Por el contrario, en los lugares donde había una sociedad indígena
menos desarrollada o cuya riqueza fundamental estaba vinculada a la agricultura, tardó mucho
más en desarrollarse un proceso de conformación estatal, en parte debido a que tuvieron que
superarse grandes tensiones sociales, tal es el caso de parte de los territorios de los
Virreinatos de Río de la Plata o Nueva Granada, puesto que allí los españoles lejos de producir
un aceleramiento de la sociedad con respecto a la península, como ocurrió en los de Nueva
España o Perú, donde se quemaron etapas en el proceso de paso de la sociedad renacentista
ala sociedad barroca: Monarquía Autoritaria -Monarquía Absoluta, se produce un retroceso
Sociedad Renacentista- Sociedad Feudal, como es el caso de las encomiendas guaraníes cuyo
fracaso lejos de ciertas leyendas románticas, supuso la imposibilidad de supervivencia de una
sociedad feudal y paternalista en un mundo en clara transformación precapitalista.

El proceso de conformación de los Reinos americanos se produjo bajo un triple tipo de


influencias:

a) Influencia jurídica castellana.

b) Influencia aragonesa en cuanto a organización política

c) Intento de adaptación de las instituciones y costumbres indígenas, a las españolas.

La influencia castellana es enorme y puede considerarse la primera fuente, pues no olvidemos


que la conquista de los territorios se hace en nombre del Rey de Castilla, a diferencia de otros
Estados europeos que conquistan también a título privado, por ello, las tierras de América
Española forman parte desde el principio de la Corona Castellana, entendida esta como
Dominio Público. En este sentido, el Derecho que se lleva a América es el existente en Castilla,
es decir, el propio de un Estado que lucha por serlo y por acabar con las reminiscencias
medievales; se trata de un Derecho Real que se ha impuesto a una multitud de Derechos
medievales y es Derecho Común. De esta forma, desde el principio será de aplicación en los
territorios americanos, el Ordenamiento de Alcalá de Alfonso XI, así como los textos legislados
por los Monarcas para la conformación de los Estados peninsulares y las Leyes de Indias, que
desde 1942 recogían y ampliaban las ordenanzas, Cartas reales y Cédulas dadas por los
Reyes de Castilla para el gobierno de las Indias, y en suma, suponían el ordenamiento
institucional y legal imperante en los Reinos de América.

La influencia aragonesa es patente, en cuanto a organización política se refiere, especialmente


en la creación de las figuras del Virrey y de la relación entre los diferentes territorios entre sí.

Lógicamente, la rápida incorporación a la corona Castellana de inmensos territorios, que se


encontraban tan lejos del único centro de impulsión política que era la Corte, supuso la
necesidad de encontrar instituciones que hiciesen posible su gobierno; a este respecto, se
recurrió a la vieja institución aragonesa del Virrey, fruto de la expansión aragonesa en el
Mediterráneo en el medievo, y que permitió que en cada uno de los reinos anexionados a
Aragón hubiese un centro de poder revestido con todos los atributos de este, que hiciese las
veces de Rey. El Emperador Carlos I, introdujo esta figura en América, que pervivió hasta la
consumación del proceso independentista del siglo XIV.

Respecto a la influencia indígena en la conformación de la sociedad americana, ésta es


enorme, al menos, hasta el siglo XVIII, ya que era deseo real, al menos en cuanto a
manifestación legislativa se refiere, el que en lo posible se respetaran instituciones y
costumbres indígenas; a este respecto, es de suma importancia la recopilación de las leyes de
los Reinos de Indias de 1661, que partiendo de la legislación castellana, supone la aplicación
de las mismas a los indígenas americanos adecuándolas a las costumbres y hábitos de los
originarios americanos, de tal forma, que muchas de sus disposiciones siguen hoy día vigentes
en los diferentes Estados Hispanoamericanos.

Sin embargo, los intentos más importantes de preservar en su forma más pura posible las
instituciones indígenas fracasaron o se diluyeron en el tiempo, así ocurrió con las llamadas
Repúblicas de Indígenas, que deberían convivir con las Repúblicas de Españoles; el fracaso se
debió fundamentalmente a que la sociedad indígena no pudo soportar el choque brutal con una
sociedad estamental renacentista, procediendo muy pronto a la asimilación de sus valores y
principios, de tal forma, que aunque el resultado fuera un mestizaje cultural y racial, la cultura y
organización social imperantes fueron las europeas en sus aspectos básicos, por ser las que
en ese momento estaban en ascenso.

Las instituciones más representativas en los Reinos de América eran:

1) Con sede en la Península.

a) Casa de la Contratación. Controlaba el comercio de las Indias a Europa, tenía atributos


legislativos y jurídicos en materia mercantil; regulaba la inmigración a América.

b) Consejo de Indias. Después del Rey, suponía la más altas jerarquías en el estado referente
a las Indias. Tenía atribuciones legislativas, judiciales y administrativas, entre las más
importantes eran las de proponer los candidatos para los más altos cargos del Estado,
incluidos los Virreyes. Sus leyes y ordenanzas conformaron el cuerpo jurídico del Derecho
Indiano.

2) Con Sede en América.

a) El Virrey. Era el representante directo del Rey, ostentando la suprema Majestad en el Reino
americano, siendo sus atribuciones, por tanto, la inherente al soberano. Presidía la Audiencia,
proveía los altos cargos que no se hubiese reservado el Monarca, controlaba la Administración
y el Ejército, actuaba como garante de Justicia respecto a los indígenas, y contaba con la
responsabilidad de dictar Ordenanzas.

Su mandato no solía ser muy extenso en el tiempo, y una vez finalizado debía hacer una
Memoria en la que daba cuenta de su actuación como gobernante, que se pasaba al Consejo
de Indias que juzgaba su comportamiento.

b) La Audiencia. Las audiencias eran Tribunales Supremos cuyas sentencias no se podían


apelar sino ante el Consejo de Indias; aunque sus funciones, en principio, eran solo para lo civil
y lo criminal, llegó a legislar en materia de Gobierno y reemplazó al Virrey en determinados
casos: fue el procedimiento más directo mediante el cual se aplicó en los reinos americanos la
Justicia y las Leyes castellanas.

c) Los Cabildos. Era la institución de raíz más popular en la América Española, de forma, que
era la única institución radicada en América en que los criollos e indígenas tenían plena
representación, hasta el punto que un amplio sector de la doctrina lo considera como el
antecedente del gobierno propio que tuvo más trascendencia y gravitación en el período
independiente. Sus antecedentes son la organización local española que se trasplanta
directamente al Nuevo Continente, donde tuvo un desarrollo importantísimo debido a la
inmensidad del territorio y a lo diluido que se encontraba el poder central de los diferentes
reinos. Cabe destacar la importancia de los Cabildos Indígenas que supusieron la
incorporación de los indígenas a la gestión pública, no obstante, estos últimos perdieron
importancia con el tiempo debido a la integración indígena en la sociedad hispanoamericana;
también tuvo suma importancia el procedimiento de los Cabildos Abiertos que significaron la
consulta directa a los habitantes de los municipios sobre los diversos problemas planteados de
carácter local, numerosos autores destacan el papel jugado por los Cabildos en el proceso
independista, ya que en muchos casos a partir de esta institución se desarrolló un nuevo orden
institucional de los Estados hispanoamericanos.

En suma, podemos decir que en la América Española a lo largo de trescientos años se fueron
conformando unas formas estatales con un ordenamiento jurídico muy desarrollado, en el que
destacaba un sistema de contrapaso entre las diversas instituciones, aunque como en el resto
del mundo occidental de la época destacaba la figura del Rey (el Virrey en su caso).

CAPITULO II

El Estado Constitucional

2.1 ORIGENES, EVOLUCION Y CARACTERISTICAS DEL ESTADO CONSTITUCIONAL.


2.1.1 CONCEPTO FORMAL DE CONSTITUCION.
2.1.2 CONCEPTO MATERIAL DE CONSTITUCION.
2.2 LAS FUENTES DEL DERECHO CONSTITUCIONAL.
2.3 TIPOLOGIA CONSTITUCIONAL.

2.1 ORIGENES EVOLUCION Y CARACTERISTICAS DEL ESTADO CONSTITUCIONAL

El advenimiento del Estado Constitucional se produce con la emergencia de los primeros textos
constitucionales codificados y escritos. 11 En su primera formulación podemos destacar la
Constitución de los Estados Unidos de Norteamérica de 1787, la Constitución francesa de 1791
y las venezolanas de 1811 12 y española de 1812 13, como primeros textos en lengua
castellana. Posteriormente el movimiento se extendería durante toda la mitad del siglo XIX.

11 Hoy día parece fuera de toda discusión que el nacimiento del Estado Constitucional tiene lugar en el Reino Unido, como
fruto de un largo y peculiar desarrollo histórico que hunde sus raíces en los inicios del siglo XIII (Carta magna 1215,
Convocatoria al Parlamento Modelo 1264, etc.) No obstante, el hecho de que el constitucionalismo británico no sea codificado y
presente rasgos de carácter muy original, recomienda que no sea incluido directamente en el presente epígrafe, ya que
necesitaría de un tratamiento mucho más pormenorizado, lo que se aleja de nuestro planteamiento general en este trabajo.

12 Aunque la vigencia del texto constitucional venezolano fue escasa, en virtud del proceso de guerra-independencia, debe ser
citado, en cuanto ha sido punto de obligada referencia en el posterior constitucionalismo venezolano e hispanoamericano del
siglo XIV. En este texto, de fuerte influencia francesa y norteamericano se proclamaban los principios básicos del primer
Estado de Derecho, destacando aspectos como la soberanía nacional, la forma republicana de gobierno, el gobierno
presidencial, la supremacía de la ley, el federalismo, los derechos y libertades individuales y la división de poderes.

13 La Constitución gaditana de 1812 no debe ser solo considerada como el primer texto vigente, salvo la excepción
venezolana, en la América Española y punto de partida del constitucionalismo iberoamericano, aunque no haya sido la única
fuente en dicho constitucionalismo, ya que la influencia francesa es visible en el aspecto dogmático y la norteamericana es
fácilmente perceptible en el campo orgánico. En todo caso, debe destacarse que la Constitución de 1812 fue promulgada y
jurada por las autoridades e instituciones de las capitales de los reinos y provincias americanas, teniendo vigencia en las
mismas, incluso con posterioridad a la independencia en algunos Estados.
El nacimiento del Estado Constitucional puso fin al Antiguo Régimen y a la sociedad
estamental, estableciendo las bases para el desarrollo de la sociedad de clases.

El primer período del Estado constitucional se caracteriza por la formación de los Estados
Liberales o primer Estado de Derechos, cuyas características fundamentales son:

a) Declaración de Derechos y Libertades del ciudadano. Destaca el carácter individual de los


mismos, ya que no incluyen los de índole social y económicos.

b) División de poderes, en el sentido de que los tres poderes tradicionales del Estado:
Ejecutivo, Legislativo y Judicial sean independientes entre sí y no sean desempeñados por las
mismas personas. Sin embargo, suelo apreciarse una cierta tendencia al predominio
parlamentario, en cuanto se considera depositario de la voluntad de la nación.

c) Sometimiento de los ciudadanos y de los poderes al Derecho, que se concreta en la


seguridad jurídica y el imperio de la ley como expresión de la voluntad nacional, y marca los
límites de la actuación tanto del poder como de los ciudadanos.

d) Soberanía Nacional. El poder constituyente reside en la Nación, de donde se deriva el texto


constitucional, así como la organización de los poderes constituidos del Estado.

En la práctica, conviene recordar, que este modelo estatal se caracterizaba por la creación del
Estado Mínimo 14 o Estado escasamente intervencionista, que basaba su actuación en el
principio de no intervención, en determinados campos como el económico y social, haciéndolo
solamente aquellos aspectos donde la iniciativa privada no podía hacerlo. Por otra parte, debe
destacarse que la proclamación de la soberanía nacional no implicaba necesariamente y en
todos los casos la extensión del sufragio universal, ya que la participación política quedaba
reservada únicamente a aquellos miembros del pueblo que contaban con determinadas rentas,
justificándose dicho hecho en que las decisiones de gobierno sólo deben estar reservadas a
aquellas que contribuyen a la riqueza de la nación.

14 Sobre este punto véase Núñez Rivero, Cayetano "Teoría del Estado y Sistemas Políticos" UNED, Madrid, 1993, pp 21 a 28.

El segundo período del estado Constitucional, el Estado Liberal Democrático, significó un


importante avance con respecto al primer modelo del Estado de Derecho, y aunque parte de
los mismos principios que aquel, es consecuencia de un proceso evolutivo del Estado que se
adecua a las nuevas realidades de la sociedad que se gesta fundamentalmente a partir de la
segunda mitad del siglo XIX. La plasmación de ciertos principios contenidos en los primeros
textos constitucionales, tales como la igualdad entre los hombres o la Soberanía Nacional
habían quedado desvirtuados en su aplicación, ya que la inclusión de criterios económicos,
como se indicó anteriormente, había imposibilitado la plena participación política de la mayor
parte de los ciudadanos del Estado.

La mitad del siglo XIX se caracterizará por las luchas de amplios sectores de la población para
que se implantara el sufragio universal, desterrando el sufragio censitario. Las crisis
económicas de 1830 y 1848 supondrán una importante movilización popular y la incorporación
de las clases trabajadoras a la actividad política. Las posibilidades de revolución social y la
aparición de determinadas organizaciones sindicales y políticas posibilitaron la ampliación del
cuerpo electoral hasta hacer coincidir el mismo con la población masculina mayor de edad,
siendo una realidad la existencia de este tipo de sufragio universal en la segunda mitad del
siglo XIX. Durante este período se introducirán en los regímenes políticos nuevos derechos
como el derecho de asociación y se reconocerá la existencia e importancia de los partidos
políticos.

La evolución del Estado Liberal Democrático 15 se va a caracterizar en el siguiente período por


la conformación del Estado del Bienestar o como es conocido en México y Europa Occidental
por Estado Social y Democrático de Derecho. 16 A este respecto, y al margen de que la
consecución del ideal del Estado del Bienestar haya alcanzado mayor o menor éxito, podemos
señalar algunas características comunes al nuevo modelo del Estado Constitucional que se va
a desarrollar en la segunda mitad del siglo XX. 17.
El nuevo modelo estatal supone la incorporación de determinados principios económicos, así
como la inclusión de determinados derechos económicos y sociales que no se encontraban en
el anterior modelo constitucional. De esta forma, el Estado se obliga a conseguir para el
ciudadano unos determinados ámbitos de bienestar y seguridad, que aunque en muchos casos
se trate de ideales, representan los objetivos que la comunidad política organizada tiene como
metas conseguir.

En cuanto a la participación política del ciudadano en el nuevo modelo estatal, se van a


producir importantes cambios, destacando en primer lugar la implantación plena del sufragio
universal, entendido como la incorporación de la mujer al proceso electoral con sufragio activo
y pasivo pleno. Igualmente, los partidos políticos alcanzan su pleno reconocimiento y llegan a
ser constitucionalizados, convirtiéndose en un concepto próximo al de órganos del Estado y
elemento imprescindible para el funcionamiento del régimen político.

15 Durante siglo y medio el Estado Mínimo se caracterizó por la inestabilidad en el interior de los Estados, por las constantes
crisis de carácter cíclico en el aspecto económico y por la resolución de los conflictos exteriores mediante enfrentamientos
armados entre los diversos Estados. Sin embargo, el fin definitivo del Estado Liberal puro fue consecuencia de la profunda
crisis económica mundial que se produjo en 1929, y que tras durar una década no se resolvió plenamente hasta el fin de la
Segunda Guerra Mundial. La crisis de los años treinta puso de manifiesto la incapacidad del sistema para resolver
"naturalmente" sus propias contradicciones. De ahí la emergencia de los regímenes totalitarios y de los procesos
revolucionarios que buscaban salidas "extra sistema".

16 El origen terminológico del Estado del Bienestar se deriva de la traducción del inglés Welfare State, acuñada en los Estados
Unidos de Norteamérica, con motivo de la crisis de los años treinta, y referida a un Estado que como contraposición al Estado
Mínimo asumía funciones de protección social del ciudadano y mostraba por tanto un cierto carácter intervencionista. Los
orígenes del Estado Social y Democrático de Derecho suelen situarse en la Constitución mexicana de 1917, la Constitución
alemana de Weimar de 1919 y la Constitución de la Segunda República española de 1931.

17 En la actualidad, aunque el grueso de los ideales del Estado Social y Democrático de Derecho han impregnado la mayor
parte de los textos constitucionales de los regímenes de Democracia Clásica u Occidental, su mayor desarrollo como modelo
de régimen político se ha conocido en la Europa occidental continental en el constitucionalismo posterior a la Segunda Guerra
Mundial, destacando especialmente la Ley Fundamental de bonn de 1949 en Alemania, la Constitución italiana de 1947, los
textos franceses de la Cuarta y Quinta República y posteriormente la Constitución portuguesa de 1976 y la española de 1978.

El Estado pone fin al Estado Mínimo o no intervencionista, de tal forma, que el Mercado queda
sujeto a un conjunto de normas e intervenciones del Estado, ya sea por la actuación de la
actividad empresarial del Estado como porla obligatoriedad de cumplimiento de normas
dictadas por el mismo que marcan el límite de actuación de la propiedad privada, que por otra
parte, adquiere una nueva dimensión, al añadírsele el carácter de función social de la misma.
18

2.2 CONCEPTO FORMAL DE CONSTITUCION. 19

La Constitución, desde un punto de vista formal, ha sido definida por diversos autores como
una norma jurídica de rango superior y que versa sobre la organización política del Estado. Así,
por ejemplo, Bryce afirmaba que la Constitución de un Estado comprende aquellas de sus
reglas o leyes que determinan la forma de gobierno y los derechos y deberes del mismo frente
a sus ciudadanos, y de estos respecto al gobierno.

De lo expuesto anteriormente se llega a una conclusión: la Constitución no es una norma más


del ordenamiento jurídico; al contrario, la Constitución debe ser calificada como aquella ley que
se encuentra por encima de todas las demás leyes del ordenamiento. Como norma de rango
superior todas las demás disposiciones legales deben ser subordinadas a ésta, no pudiendo
contradecirla ni vulnerarla. La Constitución es el cimiento sobre el cual se asienta el sistema
normativo de derecho en toda su integridad, o como afirmaba Hauriou, 20 esta
fundamentalidad significa la superlegalidad de sus disposiciones preceptivas.

18 No obstante, en la opinión que sostenemos, el Estado del Bienestar o Estado y Democrático de Derecho, denominación
ésta última por la que optamos nuestra preferencia, en virtud de que implica un contenido más jurídico que el primero, implica
mucho más que la inclusión de determinados derechos económicos y sociales, ya que responde a un rol nuevo que empieza a
asumir el Estado, dando un sentido dinámico a la actuación del mismo que antes no tenía.

19 Sobre este epígrafe. Véase Díaz Nieva, José y Núñez Rivero, Cayetano "Manual de Derecho Constitucional" pp 97 y 98. Ed.
Colex Madrid 1997.

20 Hauriou, André "Derecho Constitucional e instituciones políticas" Ariel. Barcelona pp 36 y ss.

El artículo VI de la Constitución de los Estados Unidos de Norteamérica, hace referencia a esta


superioridad al declarar. "Esta Constitución, las leyes de los Estados Unidos que en virtud de
ella se promulgaren, y todos los tratados hechos, o que se hicieren bajo la autoridad de los
Estados Unidos, serán la suprema ley del país. Los jueces de cada Estado estarán obligados a
observarla, aun cuando hubiere alguna disposición contraria en la Constitución o en los códigos
de los Estados".

La superioridad constitucional también se plasma en la obligatoriedad de la estricta


observancia y cumplimiento por parte de todos los poderes públicos y todos los ciudadanos de
los preceptos constitucionales, tal y como se desprende del vigente texto constitucional
salvadoreño.

Por otra parte, todo texto constitucional, para ser considerado como tal, no solo debe
establecer cuales son las instituciones del Estado, sino que también debe incluir en su
articulado una nómina de derechos del ciudadano; este es, al menos, el sentido del artículo 16
de la Declaración de los Derechos del Hombre y el ciudadano de 1789, al afirmar que toda
sociedad "en la cual la garantía de los derechos no esté asegurada, ni determinada la
separación de poderes, carece de Constitución".

De esta forma, podemos afirmar que el concepto de Constitución desde un punto de vista
formal descansa en una acepción puramente descriptiva que hace alusión a un contenido
puramente descriptivo de la Constitución a sus mecanismos de promulgación y reforma, a su
forma escrita, etc. apartándose de cualquier consideración ideológica, histórica o social.

2.3 CONCEPTO MATERIAL DE CONSTITUCION. 21

El concepto material de Constitución versa sobre el contenido de la misma. A este respecto,


nos centraremos en las concepciones más clásicas, entre las que podemos destacar:

a) Concepto sociológico de Lasalle 22 Este autor parte del principio de que los problemas
constitucionales, no son primariamente problemas de Derecho, sino de poder, ya que la
verdadera Constitución de un país solo reside en los factores reales y efectivos de poder que
en ese país rigen. Así, Lasalle distingue entre constituciones reales y constituciones
meramente formales.

b) Concepto decisionista de Schmitt, 23 Este autor distingue dos aspectos principales que hay
que tener en cuenta para comprender el concepto de Constitución. 1º. El concepto absoluto o
de contenido, concebido como la manera de ser resultante de cualquier unidad política
existente o bien, la regulación leal fundamental, un sistema de normas supremas. 2º. Un
concepto relativo de Constitución que nos indica el carácter de ley constitucional concreta, que
puede variar según sus características externas y formales.

El concepto relativo de Constitución admite dos variantes, una como concepto positivo, cuando
la ley que emana de un poder supremo fija la unidad política del pueblo y otra como concepto
ideal o político de la Constitución, que es aquél que se da en un sentido distintivo y a causa de
un cierto contenido. Schmitt, concluye que el concepto de constitución debe concebirse no
como algo simplemente normativo, sino como un acto de decisión política; el derecho tiene su
raíz en la voluntad y no en la razón, vale no como algo valioso, sino porque así ha sido
decidido y establecido.

c) Concepto de Loewenstein 24. Para este autor la Constitución debe presentar la situación de
equilibrio entre las fuerzas sociales que participan en su nacimiento, porque éstas se esfuerzan
en conseguir un texto que muestre una máxima concordancia entre la estructura social y legal.

21 Sobre este epígrafe. Véase Díaz Nieva y Núñez Rivero. ob. an. cit. pp 99.

22 Véase Lasalle. Fernando ¿Qué es una Constitución?. Ariel. Barcelona. 1984.

23 Véase Schmitt, Carl "Teoría de la Constitución" Alianza Editorial. Madrid. 1982.

24 Loewenstein, Karl "Teoría de la Constitución" Ariel. Barcelona. 1982.

d) Concepto de Heller 25. Este autor concibe la Constitución como el reflejo de una situación
política real que se renueva constantemente mediante actos de voluntad humana. Para Heller
toda organización, incluida la estatal, perdura mediante la concatenación de actor de voluntad
humana, en un continuo renacer. Por todo ello, Heller llega a la conclusión de que un texto
constitucional es la configuración de una sociedad políticamente organizada en un momento
histórico concreto.

2.4 LAS FUENTES DEL DERECHO CONSTITUCIONAL.

El diccionario de la Real Academia de la Lengua define a una fuente como el manantial de


agua que brota de la tierra. Si trasplantamos este concepto al mundo del Derecho y en
concreto al del Derecho Constitucional, obviamente debemos considerar fuente a toda causa
capaz de originarlo.

En virtud del objeto de nuestro trabajo, no nos es posible entrar en este momento en
profundidad en uno de los campos del Derecho Constitucional que más ricas aportaciones han
conocido en los últimos tiempos, es por ello, que nos centraremos en la enumeración y
exposición de las fuentes en su más clásica acepción. A este respecto destacaremos las
siguientes:

a) La Constitución.

El texto constitucional debe ser considerado como la primera y más trascendente de las
normas jurídicas, representando el vértice del ordenamiento jurídico. De esta forma, la
Constitución debe ser considerada como la fuente de las fuentes, y como indica Alzaga 26 es
la fuerza del Derecho que regula la producción del Derecho. No obstante junto al texto
constitucional y admitido el principio de supremacía del mismo, deben reseñarse el conjunto de
normas que componen el ordenamiento jurídico y que desarrollan y configuran los principios
del propio texto.

25 Heller, Hermann "Teoría del Estado" F.C.E. México.

26 Alzaga Villaamil, Oscar "Derecho Político español" vol. I pp. 246. Cera. Madrid 1997.

b) La jurisprudencia.

En el momento de la aplicación del Derecho se precisa de criterios constantes y de un carácter


uniforme. A este respecto, las sentencias judiciales y el obligado cumplimiento de las mismas,
suponen la creación de Derecho Constitucional, en cuanto que el juez y los Tribunales deben
afrontar la tarea de interpretar las normas del ordenamiento jurídico ante cosas concretas. A
este respecto, el Juez debe atenerse no solo a la legislación ordinaria, sino también a los
valores superiores y principios inspiradores del régimen político así como a la totalidad del texto
constitucional, lo que en la práctica implica un desarrollo del Derecho Constitucional.

La conformación de una jurisdicción constitucional especifica ha significado un importante


avance en el proceso de interpretación y creación de Derecho Constitucional en el campo de la
jurisprudencia, convirtiendo a estos órganos del Estado en interpretes supremos, aunque no
únicos de la Norma constitucional, correspondiéndoles fijar el contenido del auténtico sentido y
alcance de la Constitución, estableciendo de forma vinculante el verdadero sentido de la norma
y siendo por tanto mediante sus decisiones en forma de sentencia fuente del Derecho
Constitucional. 27

c) La costumbre.

La costumbre debe ser considerada como Fuente del Derecho, aunque con carácter supletorio,
teniendo el carácter de fuente no escrita. La costumbre puede considerarse como el reflejo
jurídico que deja la voluntad espontánea de la sociedad 28. La costumbre sólo es de aplicación
en defecto de ley aplicable y siempre que no sea contraria a los principios constitucionales y
del restante ordenamiento jurídico y que resulte probada y aceptada por la sociedad.

27 Véase Goig Martínez "El Estado y la Constitución" pp 85. Ob. an. cit. véase igualmente Pérez Royo "Las fuentes del
Derecho". Tecnos Madrid. 1987.

28 Véase Lorenzo Rodríguez, Magdalena en Las Fuentes del Derecho en "Manual de Derecho Constitucional" ob-ant cit pp
138 y ss.

La costumbre es anterior a la ley y su validez se deriva del grado de aceptación por parte de la
sociedad de una determinada forma de actuación, que se produce de forma reiterada en el
tiempo y de obligado cumplimiento por la sociedad. En la actualidad la costumbre ciñe su
validez a la interpretación y desarrollo en determinados supuestos de la norma ("secundum
legem"), así como para casos no previstos en la ley, actuando como norma jurídica
consuetudinaria, en ausencia de legislación positiva ("praeter legem")29.

d) Las Convenciones constitucionales.

Podemos considerar a las Convenciones como el conjunto de acuerdos de carácter práctico


establecidos en el funcionamiento de ciertas instituciones; de tal forma, que sin que existan
normas escritas que prevean la totalidad de actos que deben cumplir las mismas, estos se
llevan a cabo en virtud de actos convenidos entre los elementos que participan en los mismos.
Las Convenciones tienen un carácter vinculante, aunque su incumplimiento no pueda ser
presentado ante la Justicia, lo que no quiere decir que pueda ser incumplido. Es un exponente
del carácter de flexibilidad que debe regir el funcionamiento de un régimen político. Tiene su
origen en el constitucionalismo británico y en el pragmatismo que caracteriza al mismo. 30

2.5 TIPOLOGIA CONSTITUCIONAL

Los textos constitucionales pueden clasificar en virtud de los siguientes criterios:

a) Constituciones escritas y Constituciones no escritas o Consuetudinarias.

Constituciones escritas son aquellas que se plasman en uno o varios textos escritos, por el
contrario las Constituciones no escritas o consuetudinarias son las que se forman y desarrollan
por la lenta evolución de las instituciones del Estado y de las prácticas constantes consagradas
por el uso y la tradición histórica, sin necesidad de que los mismos se recojan en texto escrito.
En la actualidad, se desecha la posibilidad de que un Estado tenga una Constitución no escrita
basada en la costumbre; es por ello, que recogemos en la actual clasificación tal posibilidad,
solamente como mera posibilidad teórica perteneciente al pasado histórico constitucional. Ello
no obsta, para que un Estado pueda contar con una Constitución escrita y al mismo tiempo con
la utilización de usos constitucionales y acuerdos convencionales que ayuden a conformar el
funcionamiento del régimen político.

29 Véase González Trevijano, Pedro "La costumbre en el Derecho Constitucional". Congreso de los Diputados. Madrid. 1989.

30 Véase Núñez Rivero, Cayetano "Los regímenes políticos contemporáneos pp.49. UNED. 1997 Madrid.

b) Constituciones codificadas y no codificadas.

Las constituciones escritas, pueden dividirse a su vez en Constituciones Codificadas, que son
las que se plasman en un único texto, y las que están formadas por un conjunto de leyes
dispersas que se han ido promulgando a lo largo de la historia política de un Estado.

En la práctica, el segundo caso estaría reservado al constitucionalismo británico, en cuanto que


el mismo es fruto de un largo y peculiar desarrollo histórico, y la normativa que lo regula
condicionada por esta especial evolución de una sociedad que se ha caracterizado para
adaptarse a los importantes cambios sufridos en el devenir del tiempo, todo ello presidido por
un marcado espíritu pragmático, de tal forma, que viejas instituciones y hábitos, muchos de
ellos nacidos en la segunda mitad del siglo XIII, han sabido sin perder denominación e incluso
práctica usual amoldarse a situaciones sociales y económicas bien diferentes. Ello ha
posibilitado que el régimen político británico no tenga su base en un texto constitucional
unitario, sino que se asiente en una pluralidad de textos fundamentales, que ha ido
incorporando una serie de hábitos, prácticas y decisiones judiciales, que han ido configurando
a la Constitución inglesa. 31

El resto del constitucionalismo escrito y codificado se caracteriza por ser fruto de un único acto
del Poder Constituyente y recogido en un solo documento escrito, tiene sus orígenes en el
denominado constitucionalismo liberal correspondiente a finales del siglo XVIII y principios del
siglo XIX, siendo el primer texto el norteamericano de 1787. Es consecuencia del racionalismo
imperante en el período correspondiente a la Ilustración. Que plantea el texto escrito como
garantía de seguridad jurídica. Valga como ejemplo la Declaración francesa de 1789, que
comenzaba con la siguiente proclamación "Los representantes del pueblo francés, constituidos
en Asamblea Nacional, considerando que la ignorancia, el olvido o el desprecio de los
derechos del hombre son las únicas causas de los males públicos y la corrupción de los
gobiernos, han resuelto exponer, en una Declaración solemne, los derechos naturales,
inalienables y sagrados del hombre, a fin de que esta Declaración, teniéndola siempre y
presente todos los miembros del cuerpo social, les recuerde constantemente sus derechos y
deberes; a fin de que los actos del poder legislativo y del ejecutivo, pudiendo ser, en todo
instante, comparados con el objeto de toda institución política sean respetados; y a fin de que
las reclamaciones de los ciudadanos, fundándose ahora en principios simples e incontestables
tiendan siempre al mantenimiento de la constitución y a la felicidad de todos".

c) Por razón de su origen.

Esta clasificación que ha tenido sentido históricamente, en la actualidad no tiene razón de ser,
en virtud de que solo se acepta que existe una Constitución cuando ésta es consecuencia de
un acto del poder constituyente que solo radica en la nación o pueblo. La tipología que
establece es la siguiente:

1. Constituciones Otorgadas. Son aquellas consecuencias de un acto de la voluntad del


Monarca que es el que detenta la soberanía. Mediante este acto unilateral, el Rey establece
una serie de derechos y libertades para los ciudadanos y fija el funcionamiento de los órganos
del Estado, reconociendo incluso un Parlamento que puede conformarse en virtud de elección
popular. No obstante, la soberanía sigue residiendo en el otorgante de la Carta Otorgada o
Estatuto, que a su vez puede modificarlo o suprimirlo. 32

31 Podemos destacar al respecto y entre otros a la Carta Magna de 12 de junio de 1215, otorgada por el Rey Juan Sin Tierra,
documento de carácter feudal que reconocía una serie de privilegios a la nobleza y por extensión a los hombres libros del
Reino, la Carta otorgada de 1225 de Enrique III, la Petition of Rights de 7 de junio de 1628, el hábeas Corpus Amendment de
26 de mayo de 1679, el Bill of Rights de 13 de febrero de 1689, el Act of Settlement de 12 de junio de 1701 y las Parlament
Acts que han configurado el actual régimen político.

32 Como ejemplo de Cartas Otorgadas podemos citar entre otros al Estatuto de Bayona de 1808 en España, al Estatuto
Albertino de 1848 en Italia y el texto brasileño de 1824.

2. Constituciones Pactadas. Responden a un pacto entre el Monarca y la Nación o Parlamento


en representación de la misma, de tal forma, que mediante una fórmula normalmente ambigua
se busca una manera de soberanía compartida entre el Rey constitucional y el Parlamento, que
de mutuo acuerdo deciden dotarse de un texto constitucional. 33

3. Constituciones Populares Conocidas también como impuestos o democráticas. Responden


al principio de que la soberanía y el poder constituyente residen y se ejercen en nombre de la
nación y pueblo, de tal forma, que todos los restantes poderes del Estado, incluido la Corona si
existiera son poderes constituidos y consecuencia del texto constitucional, que solo responde a
un acto de soberanía del pueblo.

d) Por su extensión.

Esta clasificación se refiere exclusivamente al número de artículos y texto con que cuenta una
Constitución. A este respecto, y a modo de referencia podemos indicar que suele considerarse
una Constitución Breve cuando cuenta con menos de 100 artículos de 6.000 palabras y
Extensa cuando pasa de esos parámetros. No obstante, en virtud de que la clasificación
indicada no sigue criterio técnico jurídico alguno, nos decantamos por otra clasificación
consistente en denominar Constituciones Breves o Extensas, en virtud de que el texto intente
regular lo más posible, tanto en la recopilación y garantía de derechos como en la exposición
de los diferentes poderes y órganos constituidos, caso normalmente aplicable al
constitucionalismo latino y continental europeo, o por el contrario, se limite a enumerar los
principios básicos del funcionamiento del sistema, incluyendo derechos e instituciones, aunque
el funcionamiento específico de los mismos se regule por posterior ley de desarrollo, caso del
constitucionalismo anglosajón.
e) Por sus mecanismos de reforma.

En virtud de los procedimientos de reforma y revisión constitucional, los textos pueden


clasificarse como:

33 Como ejemplo de Constituciones pactadas podemos indicar la Constitución francesa de 1830, la prusiana de 1850 y la
española de 1837.

1. Rígidas. Clasificación reservada a aquellos textos que precisan un complicado proceso de


reforma, de tal forma, que se precisen mayorías cualificadas, aprobación por dos cámaras
consecutivas, necesidad de consulta popular etc.

La rigidez constitucional puede manifestarse no solamente por los procedimientos de reforma,


sino que en ocasiones puede derivarse de la existencia de ciertas cláusulas de intangibilidad,
que se manifiestan mediante un límite temporal a la reforma constitucional, de tal forma, que
hasta transcurrido un determinado período de tiempo no puede procederse a reforma parcial
del texto, o por materia del contenido, de tal forma, que por ejemplo no pueda modificarse la
forma Republicana de Gobierno.

2. Flexibles. Reservada a aquellos textos que pueden ser reformados mediante un sencillo
procedimiento, correspondiendo el ejemplo más claro a aquellos textos que pueden ser
modificados por el procedimiento legislativo ordinario. 34

f) Constituciones originarias y derivadas

Se refiere al grado de originalidad e influencia de otros textos constitucionales que presente


una Constitución.

Constitución originaria es aquella cuyo texto supone una aportación nueva al


constitucionalismo que no ha sido recogido en anteriores textos constitucionales extranjeros o
nacionales, tal sería el caso de la Constitución norteamericana de 1787 que aportó la forma
republicana de gobierno, el federalismo y el presidencialismo, o la francesa de 1791 con la
incorporación de derechos y libertades individuales o la mexicana de 1917 con el modelo de
Estado Social. En todo caso, correspondería el máximo grado de originalidad al
constitucionalismo británico por ser el primero.

Constitución derivada. Se consideran así a aquellos textos constitucionales que no suponen


una especial aportación y siguen los diferentes modelos existentes adecuándolos a cada
realidad nacional. En este grupo cabe encuadrar a la inmensa mayoría de los textos
constitucionales vigentes, ya que sólo los de antigua conformación, por razones obvias pueden
contar con elementos originales.

34 El caso más representativo de reforma flexible puede considerarse el Reino Unido.

g) Constituciones ideológicas y Constituciones utilitarias.

Esta clasificación se establece en virtud de si el texto constitucional responde a un marcado


carácter ideológico y ha sido diseñada para permitir solo el gobierno de una determinada
concepción política, con carácter excluyente de las demás, o por el contrario tiene un carácter
neutro que permite el gobierno de diferentes concepciones ideológicas y políticas. Como
ejemplo de las primeras podemos referirnos al constitucionalismo soviético y de las
Democracias Populares y como ejemplo de las segundas al propio de los Estados de
Democracia Clásica u Occidental. 35

h) Clasificación ontológica.

Fue establecida por Loewenstein y se refiere al grado de eficacia y adecuación del texto
constitucional a la realidad política y social del país. Se señalan los siguientes modelos:

1. Constitución Normativa. Se denomina así cuando el texto está perfectamente adecuado a la


realidad social y política. el grado de cumplimiento de la Constitución por el aparato del Estado
y los ciudadanos es real y las normas constitucionales dominan el proceso político.
2. Constitución Nominal. No existe una concordancia plena entre la norma constitucional y la
sociedad que debe regular, por tanto el grado de eficacia del texto no es plena. El texto puede
ser idéntico al de la Constitución Normativa e incluso la voluntad de aplicación, sin embargo la
realidad social y política del país impiden su eficacia plena.

3. Constitución Semántica. Existe un texto constitucional, pero ni el mismo se adecua a la


realidad social y política ni hay voluntad de que así sea. La Constitución es papel mojado y
sirve sólo para enmascarar situaciones de carácter autoritario.

35 En realidad, el constitucionalismo neutro en su estado más puro no existe, ya que la propia emergencia del primer Estado
de Derecho respondía a una fuerte impregnación ideológica liberal que tenía como fin el acabar con el Antiguo Régimen y la
Monarquía Absoluta.

CAPITULO III
La Organización Territorial del Estado

3.1 INTRODUCCION.
3.2 EL ESTADO UNITARIO.
3.3 EL ESTADO REGIONAL.
3.4 EL ESTADO FEDERAL.
3.5 LA CONFEDERACION DE ESTADOS.
3.6 OTROS MODELOS DE UNION DE ESTADOS.
3.7 LA ORGANIZACION TERRITORIAL DEL ESTADO SALVADOREÑO.

3.1 INTRODUCCION

En el Capítulo I nos referimos al Estado y sus diversos elementos, así como al surgimiento de
las primeras formas estatales donde la Monarquía Autoritaria se constituyó en un poder único
del cual emanaban las decisiones que afectaban a la totalidad del Estado. Por tanto, la
conformación del Estado significó el fin de la pluralidad de poderes que caracterizó la sociedad
feudal durante el medievo. De esta forma, la conformación de los primeros Estados era
claramente unitaria, en cuanto respondían a un solo centro de impulsión política. Sin embargo,
la complejidad de los asuntos de Gobierno propiciaron una cierta despersonalización del
ejercicio del poder y la institucionalización del mismo, en virtud de que el Monarca constituyó
consejos y órganos que actuaban en nombre del Rey y que en la práctica fueron alcanzando
una gran autonomía e independencia en su funcionamiento.

Si lo indicado en el párrafo anterior es válido para la administración y los asuntos del Estado en
general, con mayor motivo este proceso se produjo en el ámbito territorial. La amplitud del
territorio, enriquecido normalmente con nuevas adquisiciones y la dificultad de comunicaciones
ágiles, implicó necesariamente, aún sin que se cuestionara la unidad de poder que recaía en el
Monarca, una cierta descentralización del Estado, al menos en el ámbito municipal, que
gozaban de atribuciones para resolver sus propios asuntos.

Referente a los territorios americanos pertenecientes a la Corona Española, es evidente que la


lejanía de la metrópoli y extensión de los mismos impedían un efectivo y directo ejercicio del
poder desde un solo punto. En este sentido, cabe mencionar, en el caso español, ejemplo de
obligada referencia para la creación de la Monarquía Autoritaria y la construcción de la
Monarquía Absoluta en los siglos XVI y XVII, la creación del consejo de Indias, que junto al
Consejo de Castilla, actuarían efectivamente durante varios siglos, prolongando su existencia
la configuración del Estado Constitucional, que actuaba para todos aquellos asuntos
relacionados con los territorios españoles de ultramar, así como por otra parte la potenciación
de la figura del representante del Rey en los nuevos territorios, en el caso español el virrey, que
en virtud de la fórmula de juramento que debía prestar actuaba y asumía las funciones del Rey
en el territorio bajo su control, apoyado por una amplia red de administración que reproducía la
existencia en la metrópoli, y que ha llevado a decir a numerosos historiadores del Derecho que
en los territorios americanos en los siglos XVI y XVII se configuraron auténticos Estados
renacentistas.

En virtud de lo anteriormente indicado, podemos afirmar que salvo en Estados de reducido


tamaño terrirtorial, que por otra parte no existían en los inicios del Estado Moderno, todos los
Estados, aún los más marcadamente unitarios han estado sujetos a una cierta
descentralización aunque esta solo fuera de raíz municipal.

Establecido por tanto, que los Estados Unitarios, en su grado más puro es prácticamente
imposible que se puedan producir y que pueden conocer diferentes niveles de
descentralización, sea ésta de carácter, municipal, provincial, e incluso de ámbito territorial
mayor, como es el regional, podemos identificar a este tipo de Estados como a aquellos que
están sujetos a un único centro de impulsión política, con un Derecho y un poder únicos,
aunque a ejercicio de este poder, pueda ser delegado a órganos de ámbito territorial que lo
ejercerán en nombre de una única soberanía.

En sentido contrario, aquellas formas estatales que cuentan con diversos centros de impulsión
política y una pluralidad de Derechos podemos considerarlos como Estados compuestos.

Establecida la división anteriormente indicada, no obstante, en cada uno de los grandes


apartados pueden distinguirse una variada tipología. En este sentido, en el presente capítulo
nos referiremos a los siguientes modelos:

a) Estado Unitario.
b) Estado Regional (como variante del Estado Unitario).
c) Estado Federal.
d) Confederación de Estados.
e )Otros tipos de Unión de Estados.

3.2 EL ESTADO UNITARIO.

En el epígrafe anterior nos hemos referido al nacimiento del Estado haciendo coincidir este con
las formas del Estado Unitario o Estado Simple, así como a los primeros procesos de
descentralización acaecidos en el mismo. Nos referiremos ahora a las características comunes
a los Estados Unitarios. En primer lugar, es necesario distinguir varias posibilidades que
pueden darse en este modelo. En este sentido, puede establecerse una tipología que va desde
el Estado Unitario altamente centralizado, hasta el que presenta un mayor grado de
descentralización, que sería el caso del Estado Regional, que es el modelo actualmente
vigente en Italia y España 36, que casi puede ser considerado como un modelo de
organización territorial diferente, y en muchos casos más próximos al Estado Federal que al
Estado Unitario.

Descartado el Estado Unitario altamente centralizado, por su imposibilidad de existencia actual,


ya que este queda en la práctica reducido a formaciones estatales de ámbito territorial muy
reducido y con unas connotaciones muy específicas, como puede ser el Estado Vaticano, nos
centraremos en el estudio de las características de los Estados Unitarios que presentan algún
grado de desconcentración del poder y de descentralización en el ámbito territorial.

36 En España cuyo modelo presenta algunas variantes respecto al caso italiano y puede
considerarse que cuenta con un mayor grado de descentralización se denomina Estado de las
Comunicaciones Autónomas. La primera conformación de este modelo de Estado se produce
en el texto constitucional español de 1931, denominándose Estado Integral.

Los aspectos que podemos resaltar para delimitar el grado de centralización y concentración
de poderes en un Estado son los siguientes:

a) Centralización del Poder.

El poder político, está centralizado cuando monopoliza su actividad en todos los campos,
materias y lugares del Estado, así, el centralismo estatal se equipara a una pirámide de cuya
cúspide parten las órdenes y directrices, y en cuya base están los organismos provinciales,
ayuntamientros etc., del mismo modo, que los recursos económicos y humanos se remontan
desde la base hasta la cúspide. En este sentido la centralización se percibe en el poder
legislativo, que es único y del cual parte toda la legislación aplicable en el Estado. En cuanto al
poder ejecutivo, existe un solo centro de poder del cual depende toda la Administración del
Estado, y los ejecutores de la misma en los ámbitos territoriales son meros representantes del
poder del Estado y miembros de esa administración única.
La centralización del poder, como se indicó anteriormente fue uno de los objetivos en la
conformación de los primeros Estados y alcanzó su máximo nivel en el Estado Absoluto, el
ejemplo más representativo sería el Estado Francés durante el reinado de Luis XIV, "El Rey
Sol", donde la centralización era más personal que institucional. La centralización máxima del
poder se nos revela como una respuesta a la dispersión de poderes existentes en los primeros
momentos de la conformación del Estado, donde parecía necesario que la acción del Estado
alcanzara a todo el territorio del mismo. La centralización del Estado se manifiesta en sus
grados máximos como elemento unificador y suele reaparecer en momentos de debilidad
estatal, coincidiendo con regímenes de carácter autoritario. Aunque no debe confundirse bajo
ningún aspecto Estado Unitario con Estado Autoritario, a este respecto valga el ejemplo de
Francia como ejemplo de Estado Unitario y de Estado de Derecho Democrático. En la
actualidad, y en virtud de que a los únicos Estados que nos estamos refiriendo es a los que han
configurado un régimen político de carácter constitucional y de participación política, la
centralización política supone existencia de institucionalización del Estado y del ejercicio del
poder que responde a criterios de carácter democráticos. Es por ello que la centralización no se
produce en sus grados máximos.

b) Concentración del Poder.

Es una consecuencia del grado de institucionalización que tenga el Poder. En su primera


manifestación y grado máximo se produce cuando el poder es ejercido por una persona u
órgano único. En su primera forma de desconcentración supone la creación de la
administración y de órganos encargados de ejecutar las diferentes actividades del poder. La
desconcentración del poder será mayor o menor, en la medida que los órganos centrales de la
administración deleguen sus facultades en otros inferiores o periféricos.

La desconcentración puede producirse por ámbito territorial, cuyo ejemplo más simple sería las
delegaciones de las diferentes áreas de gobierno en los ámbitos regionales y provinciales,
produciéndose un cierto traspaso de competencias. No obstante, aunque la autonomía en el
funcionamiento puede ser muy amplia a favor de los órganos territoriales, ello no supone que
éstos tengan siempre personalidad jurídica, ya que actúan solo en nombre de la institución que
les ha delegado sus funciones.

En la actualidad el Estado Unitario no se concibe sin un considerable nivel de


descentralización, de tal forma, que se produce un considerable traspaso de competencias en
numerosas materias desde órganos centrales de la administración hacia órganos radicados en
la periferia. Normalmente este traspaso de funciones viene acompañado del otorgamiento de
personalidad jurídica a los órganos periféricos, que de esta forma, dentro del marco de la
delegación que han recibido pueden actuar por sí mismos y no simplemente como meras
delegaciones de los órganos centrales. El caso máximo de descentralización lo supone el
Estado Regional.

3.3 EL ESTADO REGIONAL. 37

En epígrafes anteriores nos venimos refiriendo al Estado Regional como variante del Estado
Unitario, y como modalidad del mismo en el que se produce el mayor grado de
descentralización del ejercicio del poder, sin embargo, esta afirmación cierta en un marco
teórico que tiene su base en criterios jurídicos, se nos hace cuestionable en la práctica, en
virtud del funcionamiento del mismo. De esta forma, salvo la cuestión de la soberanía, que es
única para la totalidad del Estado y que radica en el pueblo del mismo y no en la suma de los
diferentes pobladores radicados en las regiones, así como en la existencia de una única
Constitución para todo el Estado, las atribuciones concedidas alas diferentes regiones para su
autogobierno puede llegar a ser de tal amplitud, en la práctica, que incluso se nos revele como
superior a la que gozan determinados Estados Federales. En este sentido, y en oras de una
más completa delimitación de las funciones del Estado, es por lo que se incluye el Estado
Regional como modelo separado del Estado Unitario, aunque no deje de ser una variante del
mismo en su máximo nivel de descentralización administrativa y política.

Los orígenes del Estado Regional.

El estado Regional, que ha recibido diferentes nombres en la historia, así durante la Segunda
República Española se le conoce como Estado Integral, Estado Regional en la República
Italiana, Estado de las Comunidades Autónomas en la vigente Constitución de España, surge
mediante el texto constitucional español de 1931, que en su artículo 1º manifestaba que la
República española se constituía en Estado Integral, compatible con la autonomía de los
municipios y las regiones, y en su artículo 11 indicaba que "si una o varias provincias limítrofes,
con características históricas, culturales, y económicas comunes, acordaran organizarse en
región autónoma para formar un núcleo político administrativo, dentro del Estado español,
presentará un Estatuto..."

37 Sobre este punto véase González Trevijano, Pedro y Núñez Rivero, Cayetano, "El Estado Autonómico. Principios,
organización y competencias, Ed. Universitas. Madrid 1998 p.p. 18

El Estado Regional históricamente ha surgido como consecuencia de la transición política


desde regímenes unitarios con marcado carácter centralista y tintes autoritarios hacia Estados
Liberales Democráticos, como es el caso de la Segunda República española tras Monarquía de
Alfonso XIII, o de la República italiana tras el Régimen Político Fascista o la República
portuguesa una vez finalizado el Estado Novo. En la actualidad el proceso de regionalización
del Estado se percibe igualmente en algunas Repúblicas hispanoamericanas que han pasado
por situaciones similares a las descritas en los países europeos citados anteriormente. Con lo
indicado anteriormente, sólo se quiere constatar un hecho y no un condicionamiento, pues la
conformación de la organización territorial del Estado puede producirse desde regímenes de
Democracia o incluso desde formas federales y no unitarias.

Igualmente, puede afirmarse que la creación de Estado Regionales se ha producido en


aquellos Estados donde existía un hecho diferencial, de carácter histórico, cultural, lingüístico,
económico (España e Italia), de lejanía del resto del territorio del Estado de una determinación
regional (Portugal). Ello no obstante, no implica que en el futuro puedan constituirse Estados
Regionales en aras de unos criterios de mayor eficacia de la administración y del ejercicio del
poder, sin necesidad de unas condiciones previas diferenciadoras de unas y otras regiones del
Estado.

Características del Estado Regional.

El Estado Regional, como se ha indicado anteriormente implica una profunda descentralización


política y administrativa del Estado, de tal forma que funciones que históricamente han
correspondido al Gobierno del Estado pasan a ser competencia de las Regiones o
Comunidades Autónomas, que las ejercerán a través de sus propios órganos e instituciones.

Sin embargo, lo que marca los límites del Estado Regional respecto a otras formas de Estado
Compuesto, como es el caso de los Estados Federales, son aspectos como el Poder
Constituyente, la Soberanía y la existencia de un solo texto constitucional en el Estado.

En el Estado Regional el titular del Poder Constituyente corresponde al pueblo o nación del
Estado concebido de forma integral y no al de las diferentes regiones. Así, la soberanía
nacional o popular no es la suma de la soberanía de las diferentes Regiones o Comunidades
Autónomas, que no gozan de este atributo, sino que es única e indivisible. De esta forma, las
instituciones a través de las cuales se ejercita la representación de la soberanía son
representativas del Estado. Así el Parlamento cuenta con parlamentarios que representan a la
totalidad de la nación y no a las regiones, aunque hayan sido electos en circunscripciones
provinciales o regionales, ello es independiente, de que el Parlamento sea bicameral y de que
una Cámara represente a la población y otra tenga su base en la representación territorial, ya
que la cámara como tal representa a la totalidad del Estado.

En el Estado existe una sola Constitución, consecuencia del Poder Constituyente del pueblo
del Estado, y no como sucede en los Estados Federales una Constitución de la Federación y
otra por cada uno de los Estados, que a este respecto cuentan con Poder Constituyente. Los
diferentes Estados Regionales o Comunidades Autónomas pueden contar con un Estatuto o
Carta Otorgada para su funcionamiento, pero la existencia del mismo se deriva del previo
consentimiento de la Constitución del Estado y de que haya sido aprobado por el Parlamento
del Estado. Ello es independiente, de que el Estatuto haya sido propuesto por la Región
afectada y aprobada por la población existente en ese ámbito territorial.

Lo indicado anteriormente no obsta para que el Estatuto en cuestión cuente con las más
amplias atribuciones, similar a las de un texto constitucional de un Estado federado,
simplemente indica que la existencia de estado Regional no implica cesión de soberanía
alguna ni la existencia de poder constituyente en las regiones.

La configuración del Estado Regional, puede afectar a la totalidad del territorio del Estado o
simplemente a una serie de regiones con unas características específicas, caso último de
Portugal, que solo lo configura en las regiones de Azores y Madeira. Por otra parte, el grado de
descentralización de las regiones del Estado no tiene que ser el mismo, caso de la República
de Italia, que diferencia entre regiones que se regirán por un estatuto Especial y otras por un
estado Ordinario. En el caso español actual, tampoco todas las comunidades Autónomas
cuentan con el mismo grado de autogobierno.

3.4 EL ESTADO FEDERAL.

Surge con el primer texto constitucional codificado en los Estados Unidos de Norteamérica,
estando por tanto en las raíces del Estado Constitucional Moderno.

La formación del Estado Federal se produce desde dos vías:

a) Por un proceso de asociación de varios Estados Soberanos, que en momento histórico


determinado deciden en uso de su soberanía, conformar una entidad estatal superior, una
Unión o Federación de Estados, dotándola de un texto constitucional y órganos concretos, a la
que transfieren una serie de funciones y atribuciones que pertenecen a los diferentes Estados,
pero que a partir de ese momento serán ejercidos únicamente por la nueva entidad. El
procedimiento habitual que se sigue es que los Estados constituyan primero una Confederación
de Estados, que posteriormente se transforma en Estado federal, caso de los Estados Unidos
de Norteamérica o de la Confederación Helvética.

b) Por un proceso de transformación de un Estado Unitario, que en virtud de un proceso de


descentralización del mismo, decide convertir a las diferentes regiones que lo componían en
Estados, dotando a éstos de un texto constitucional, compatible con una Constitución para toda
la federación que se conforma de nuevo como Estado Compuesto. La diferencia con el caso
anterior indicado, estriba en que en el primer supuesto corresponde a una decisión de Estados
Soberanos existen previamente, y en el que había una Constitución por cada Estado. Mientras
que en el segundo, se conforma primero la Constitución Federal que instituye la forma federal,
que dará lugar a la creación de constituciones en los diferentes Estados. Por otra parte no es
consecuencia de la voluntad soberana de los diferentes Estados, sino consecuencia de un acto
de soberanía de la nación del Estado Unitario. No obstante, el resultado es el mismo,
existencia de un texto constitucional para la Federación y otro para cada uno de los Estados.
Es el procedimiento seguido en España durante la Primera República, que se transformó desde
una Monarquía Constitucional centralista, pasando por una República Unitaria hasta una
República Federal, que solo alcanzó a tener un Proyecto de constitución Federal en 1873, sin
que llegaba a estar en vigor, ni existieran Constituciones en los Estados que conformaba.

Características de la Federación de Estados.

Como se ha indicado anteriormente, una Federación de Estados implica la existencia de dos o


más entidades estatales, la de la Federación constituida y la de cada uno de los diversos
miembros que la componen. Por tanto procederemos ahora al análisis de las características
específicas con que debe contar toda forma de manifestación estatal, tales como el Poder
Constituyente, Soberanía, Constitucional y órganos de Gobierno.

Poder Constituyente y Soberanía.

Por principio y concepción básica de lo que es un Estado, cada entidad estatal ha de contar
con un Poder Constituyente, ya que en caso contrario no habría lugar a la existencia de una
entidad estatal, superior han de contar con el mismo que han utilizado para dotarse de un texto
constitucional previo a la propia existencia de la Federación. Sin embargo, una vez constituida
la Federación, que o su vez ha sido formada en virtud de la máxima expresión del Poder
Constituyente, que es la Soberanía, éste se nos presenta limitado por la Federación, en cuanto
que la misma, como consecuencia de su propio proceso constituyente se dota de una
Constitución y de unos poderes y órganos estatales que tiene como ámbito territorial la
totalidad de la Federación, incluyendo por tanto a los Estados miembros.

De esta forma, el problema se plantea en el hecho de sí los diferentes Estados siguen siendo
soberanos, con lo que la nueva entidad estatal no goza de este atributo, limitándose por tanto a
ser un mero tratado internacional suscrito por Estados soberanos, con lo que no se habría dado
un paso más adelante de la estructura confederal, o si por el contrario, en el uso de su
soberanía los diferentes Estados han depositado la misma en la nueva entidad estatal
emergente, de tal forma, que la primera mediante este acto se ha extinguido, o lo que es lo
mismo han dejado de ser Estados propiamente dichos para convertirse en entidades
territoriales autonómicas, altamente descentralizadas, pero dependientes de la Federación. A
este respecto, se han formulado diferentes teorías que tratan de conjugar la existencia de una
soberanía de la federación y de los diferentes Estados, de tal forma, que se habla de un ámbito
de soberanía perteneciente a la Federación y otro diferente a los Estados miembros,
produciéndose una yuxtaposición y no una superposición de la soberanía.

Sin embargo, es necesario tener presente, que la realidad política no siempre es coincidente
con la jurídica, de tal forma, que en aras de resolución de la primera, observamos como el
sistema federal, sin renunciar expresamente al poder constituyente y ejercicio de la soberanía
de los Estados y de la entidad Federal, en la práctica establece unos mecanismos que hacen
depender cada una de la otra. Así, en los Estados Unidos de Norteamérica toda reforma de la
Constitución Federal implica necesariamente la aceptación de la misma por parte de los
Estados que la componen, de tal forma, que cualquier enmienda ha de ser aprobada por las
tres cuartas partes de los Estados de la Unión. En sentido inverso, la reforma de la
Constitución de cada uno de los Estados, cuenta también con un límite, en cuanto que no
puede regular materias y atribuciones que pertenecen a la entidad de la Federación.

La Constitución.

En las federaciones de Estado, se produce una duplicidad constitucional, en cuanto que, existe
un texto para la Federación, y otro por cada uno de los Estados miembros El ámbito territorial
del texto de la Federación corresponde a la totalidad de los Estados, mientras que el de cada
Estado se circunscribe al mismo.

Como ya se indicó anteriormente, la Federación no responde a un tratado internacional suscrito


por diferentes Estados. En este sentido, destaca en los Preámbulos por diferentes Estados. En
este sentido, destaca en los Preámbulos e inicios de los textos constitucionales de las
Federaciones, que el otorgante de la Constitución Federal, de la nueva entidad estatal, es el
pueblo, así el texto norteamericano de 1787, manifiesta "Nosotros el pueblo de los Estados
Unidos ... estatuimos y sancionamos esta Constitución para los Estados Unidos de América".
Términos similares se expresan en el preámbulo de la Ley Fundamental de Bonn de 1949 "el
pueblo alemán ha decidido en los Estados... y en virtud de su poder constituyente.". Algún
matiz presenta el texto helvético, en cuanto que no se refiere directamente al pueblo suizo, sino
al pueblo de los veintitrés Cantones soberanos (Art. 1).

En cuanto a las materias que son reguladas por uno y otros textos, cabe destacar, que hay
materias que solo lo son por el texto de la Federación, tales como la Defensa, Representación
exterior, escapando al ámbito de actuación de los Estados Federados. En términos generales,
puede decirse que los Estados pueden regular todo aquello que no ha reservado para si la
Federación (véase por ejemplo arts. 3 y 6 de la Constitución suiza, enmienda 10 de la
Constitución de USA, art. 70 de la Ley Fundamental de Bonn o art. 124 de la Constitución
mexicana). En caso de conflicto entre la legislación Federal y la de los Estados, en principio,
prevalece el derecho de la Federación sobre el de los Estados miembros, excepto en las
materias que han sido reservadas a los diferentes Estados. En ocasiones, es el máximo
Organo judicial Federal o el Tribunal Constitucional (Alemania), quien en su caso debe resolver
la cuestión, salvo que se prevea otro mecanismo de solución en la Constitución de la
Federación.

Los Organos de Gobierno.

Se ha sostenido que el modelo federal acarreaba consigo una rígida división de poderes, sin
embargo, esta afirmación sólo es válida en lo que se refiere a los poderes ejecutivos y
legislativos en aquellos países cuya Jefatura del Estado es republicana y de carácter
Presidencialista, lo que reduce su existencia a los Estados Unidos de Norteamérica e
Iberoamérica sin embargo ni Canadá en el continente americano, ni Alemania y otros destacan
por esta característica.

Los aspectos más diferenciadores y respecto a la organización de poderes entre los Estados
Federales y los Estados Unitarios se refieren al Parlamento y a la Justicia Constitucional.

Respecto al Parlamento, los Estados Federales son de carácter bicameral. Correspondiendo


una Cámara a la representación de la población de la Federación, en virtud de criterios de que
cada escaño tenga en su base el mismo número de electores, y la otra Cámara represente a
los Estados, intentando que al margen de la extensión y población de cada uno de ellos, la
representación sea la misma.

Respecto a los conflictos que puedan surgir entre la Federación y los diferentes Estados, o
entre los Estados entre sí, es tarea que recae en un Tribunal Federal. Así, en Estados Unidos
de Norteamérica corresponde al Tribunal Supremo, mientras que en La República Federal
Alemana corresponde al Tribunal Constitucional Federal.

3.5 LA CONFEDERACION DE ESTADOS.

La Confederación de Estados no constituye en sí misma una forma de Estado Compuesto, ya


que su existencia se debe a un Tratado Internacional, suscrito por Estados Soberanos que no
han renunciado a su soberanía ni han cedido parte de ella a una entidad estatal superior.

La Confederación es por tanto un acuerdo entre varios Estados que se lleva a cabo con un fin
concreto, como puede ser la defensa común ante determinados amenazas de potencia
exterior, el establecimiento de ciertos acuerdos económicos, etc. que se unen ante un hecho
concreto, pero que no conforman una unidad superior.

Al no constituir una unidad de carácter estatal en la Confederación no existen órganos


comunes de gobierno ni Constitución alguna, salvo la de los Estados miembros. Por tanto, no
existen órganos específicos de gobierno; no obstante, puede existir una Dieta o Asamblea
donde se toman determinadas soluciones a problemas planteados del tema objeto del Tratado.
Sin embargo, los representantes en esta Asamblea lo son del Estado y no de la Confederación,
estando normalmente sujetos a mandato imperativo y pudiendo ser revocados. Por otra parte,
determinadas decisiones y acuerdos deben ser ratificados posteriormente por los Estados
miembros.

Cualquier modificación en los objetivos de la Confederación, supone la firma de un nuevo


Tratado entre sus Estados miembros. Por otra parte cualquier Estado puede abandonar la
Confederación, sin más problemas que los derivados del Derecho Internacional y sus
compromisos adquiridos.

La Confederación de Estados es de carácter temporal, deshaciéndose cuando desaparecen los


objetivos concretos que dieron lugar a su nacimiento. Históricamente las Confederaciones, o se
han disuelto, o se han transformado en Federación de Estados, caso de Suiza, Estados Unidos
de Norteamérica o incluso la propia Alemania.

3.6 OTROS TIPOS DE UNION DE ESTADOS.

Históricamente han existido otras formas de Unión de Estados, en las que diversas entidades
estatales han establecido algún tipo de nexo común, sin que este tipo de unión pueda definirse
dentro de los conceptos de Estado Unitario, Regional, Federación y ni siquiera Confederación
manejados anteriormente.

Incluimos en este forzosamente heterogéneo apartado los casos de las Uniones Personales,
las Uniones Reales, las de los Estados Libres Asociados y las Repúblicas Asociadas.

a) Las Uniones Personales.

Se produce cuando dos o más Estados comparten a la misma persona como titular de la
Jefatura del Estado. Sin embargo, ello no supone legislación ni órganos de gobierno comunes,
salvo los referentes a la Jefatura del Estado, ni implica una especial relación de los Estados
entre sí... No se trata de fórmulas propias de un Imperio, e históricamente suele ubicarse en la
Monarquía Autoritaria y Absoluta. Finalizando, menos en algún caso en el siglo XVIII.

Como ejemplos de este tipo de Unión podemos referirnos a los Habsburgo españoles desde
Felipe II hasta Felipe IV como soberanos de los diferentes reinos españoles y de Portugal,
Nápoles etc. Jefe de Estado, pero no necesariamente se perpertúa, ya que por ejemplo en un
Estado puede existir Ley Sálica y en otro no.

En la actualidad el continente europeo presenta el peculiar caso del Principio de Andorra,


donde uno de los Copríncipes, que comparte la Jefatura del Estado debe ser el Jefe del Estado
de la República francesa.

b) Las Uniones Reales.

Es de carácter similar en su origen al supuesto anterior, pero se diferencia del mismo, en que
los Estados afectados comparten también alguna legislación o instituciones. Aunque su origen
es monárquico, valga el ejemplo de los Reinos de Castilla y Aragón desde finales del siglo XV,
o el Imperio Austro-Hungaro hasta principios del siglo XX. También puede tratarse de
Repúblicas o de Monarquías y de Repúblicas unidas con Regímenes Monárquicos. En
períodos más recientes podemos referirnos a la extinta República Arabe Unida (R.A.U). En la
actualidad como ejemplo más próximo podemos referirnos a la Comunidad Británica de
Naciones (Commonwealth), y a la Unión Francesa que engloban en un determinado tipo de
asociación a las antiguas metrópolis y algunas de sus anteriores colonias, hoy Estados
soberanos.

c) El Estado Libre Asociado.

Es una situación intermedia entre status colonial y una especial forma de confederación entre
Estados claramente desiguales y donde uno no goza de soberanía diferenciada del otro. El
caso más representativo es el de Puerto Rico, que tras la invasión del país por parte de los
Estados Unidos de Norteamérica en 1898 y pasar por una situación colonial hasta 1957, se
estableció una forma de unión entre la metrópoli y el territorio dependiente, denominado Estado
Libre Asociado.

Esta forma de asociación permite el desarrollo de la vida política interna en el país asociado,
según los principios de un Estado de Derecho Democrático, contando con instituciones de
autogobierno. Sin embargo, el Estado Asociado no cuenta con representación ante el exterior,
ni se encarga de la Defensa, acuña moneda etc., es decir no cuenta con las atribuciones
propias de un Estado Soberano. Por otra parte, no tiene capacidad para separarse de la
antigua metrópoli, en cuanto que ese hecho debe ser aprobado por los órganos de la misma.
NO puede considerarse tampoco un Estado Federado, en cuanto que no cuenta con texto
constitucional sino con Estatuto, que ha debido ser aprobado con anterioridad a su vigencia por
la antigua potencia colonial; por otra parte, no cuenta con representantes en el Parlamento
norteamericano, aunque cuenta con un residente en la Cámara de representantes con derecho
a voz, pero sin voto. Sin embargo, los miembros de este Estado cuentan con la nacionalidad de
la antigua metrópoli, y pueden establecer su residencia en cualquier Estado de la misma,
gozando de los mismos derechos que los ciudadanos originarios del mismo.

Sobre este modelo, en realidad no se cuenta con otra experiencia válida que la expuesta, pues
aunque el tema ha sido planteado en otros lugares nunca ha llegado a ponerse en práctica,
aunque razonablemente puede suponerse que una evolución y extensión del modelo supondría
un alejamiento de las características de dependencia del Estado Asociado respecto al Estado
más poderoso, al menos en lo referente a la soberanía. A este respecto, puede vislumbrarse
una evolución consistente en la recuperación plena de la soberanía del Estado Libre Asociado,
que a su vez en un proceso similar al de los estados federados podría ceder en aras del
acuerdo con el otro Estado determinados manifestaciones de su soberanía.

d) República Asociada.

Puede considerarse una variante del estado Libro Asociado, la diferencia fundamental estriba
en el hecho de que la República Asociada es soberana, y puede romper el vínculo que le une a
la Antigua Metrópoli, en virtud de que el mismo se establece entre Estados soberanos y en una
fórmula que se asemeja a la Confederación, aunque la relación sea mucho más intensa. Sus
relaciones deben considerarse dentro del Derecho Internacional y no del constitucional. Como
casos de esta forma de asociación pueden citarse el caso de la República de las Islas Marshall,
los Estados Unidos Federados de la Micronesia, que establecieron en 1986 esta unión con los
Estados Unidos de Norteamérica.

3.7 LA ORGANIZACION TERRITORIAL DEL ESTADO SALVADOREÑO.

El Estado salvadoreño se configura como un Estado Unitario sujeto a una cierta


descentralización de carácter provincial (departamental) y local o municipal 38. No obstante,
debe destacarse, que en la actualidad es de mayor importancia la concedida a la de carácter
municipal que a la departamental.

El artículo 203 del texto constitucional proclama la autonomía municipal en los aspectos
económico; técnico y administrativo. La autonomía del Municipio comprende:

1. Crear, modificar y suprimir tasas y contribuciones públicas para la realización de obras


determinadas dentro de los límites que una ley general establezca.
2. Decretar su presupuesto de ingresos y egresos.
3. Gestionar libremente en las materias de su competencia.
4. Nombrar y remover a las funciones y empleados de sus dependencias.
5. Decretar las ordenanzas y reglamentos locales.
6. Elaborar sus tarifas de impuestos y las reformas a las mismas, para proponerlas como ley a
la asamblea Legislativa.

38 Sobre este punto véase Bertrand Galindo, Francisco; Tinetti, José Albino, Kuri de Mendoza,
Silvia Lizette; Orellana, Ma. Elena, "Manual de Derecho Constitucional" Vol II p.p. 1128 y ss.
Proyecto de Reforma Judicial. 1998 San Salvador.

CAPITULO IV
El Poder Constituyente

4.1 INTRODUCCION.
4.2 CONCEPTO.
4.3 NATURALEZA Y CARACTERISTICAS DEL PODER CONSTITUYENTE.
4.4 TIPOLOGIA DEL PODER CONSTITUYENTE.

4.1. INTRODUCCION

Desde la conformación del Estado Constitucional a finales del siglo XVIII y la existencia de un
texto constitucional según los moldes del Primer Estado Liberal, que implica la pretensión de
que una determinada sociedad se organice políticamente según unos principios que garanticen
junto a una serie de derechos y libertades del ciudadano, la seguridad jurídica, la organización
de los poderes del Estado, así como la proclamación de la Soberanía Nacional, cabe la
pregunta de carácter elemental ¿a quién o a qué poder del Estado corresponde y tiene derecho
para crear o reformar la Constitución y por ende los poderes del Estado?.

Con anterioridad a los acontecimientos que dieron lugar a los cambios sociales y políticos que
supusieron el fin del Antiguo Régimen y al inicio de la Era Constitucional no existían
formulaciones teóricas sobre este determinado poder que puede organizar políticamente a la
Comunidad. La razón para ello es simple, ya que en términos generales, durante el período de
Monarquía absoluta, el poder no podía ser cuestionado, y la legitimación de su ejercicio se
derivaba del mismo Dios, cuyo representante temporal en la tierra era el Emperador, Rey o
Príncipe. Con el advenimiento del Estado Liberal dos aspectos vendrían a cambiar el
planteamiento inicial:

a) La necesidad de justificar los profundos cambios acaecidos en el orden político, económico y


social, llevados a cabo mediante procesos revolucionarios no exentos de violencia, que habían
derribado el sólido andamiaje de la Monarquía Absoluta y la sociedad estamental imperantes
por muchos siglos.
b) La proclamación de la Soberanía Nacional, que consideraba al pueblo como el origen de
todo poder.

De esta forma, el Estado Constitucional nace como un acto emanado de la voluntad de un


pueblo que decide en virtud de sus atribuciones organizarse de determinada forma, no
reconociendo por tanto poder superior al de esta.

En realidad, la formulación no es nueva, ya que tiene su justificación en el ejercicio de la


soberanía, y ésta ya existía en el régimen anterior, lo que cambia es el titular de la misma, que
de ser detentada por una persona o familia pasa a serlo por la totalidad de la nación o pueblo,
así como la justificación para su ejercicio.

De esta forma, las primeras manifestaciones sobre la existencia del poder constituyente o
posibilidad que tiene los pueblos para dotarse de una organización política determinada
mediante la aprobación de una Ley Fundamental no otorgada por poder ajeno a la voluntad
general, se encuentra intrínsecamente unida al principio de la soberanía nacional. Valga como
ejemplo concreto el primer texto codificado, la Constitución de los Estados Unidos de
Norteamérica de 1787, en la que los "constituyentes" comienzan con la fórmula "Nosotros, el
Pueblo de los Estados Unidos..."

Con anterioridad a la fecha de la promulgación de la Constitución de Norteamérica 39, sólo


podemos encontrar algún antecedente y no muy claro, en el mundo anglosajón, respecto a que
corresponda al pueblo y no al soberano la creación de este tipo de normas. En este sentido, es
necesario remontarse a las luchas por el predominio político entre el Parlamento Británico y el
Rey en el siglo XVII, o quizás más claramente en la época republicana de Cronwell (1648),
mediante el Agrement of the people, en las que el pueblo pretendía ser depositario de un poder
por encima de las instituciones del régimen político británico. Pueden encontrarse otros
antecedentes, tampoco especialmente diáfanos, pero que han tenido su importancia, en cuanto
que fueron invocados por los constituyentes norteamericanos, en las "Constituciones" de las
colonias inglesas de Norteamérica y en las convenciones llevadas a cabo por los inmigrantes
puritanos en aquellos territorios, fruto de la conformación de sociedades con poca población,
igualitarias y campesinas, cuya práctica de toma de decisiones tenían su base en los principios
de la democracia directa.

39 Sobre este punto véase Bertrand Galindo, Francisco; Tinetti, José Albino, Kuri de Mendoza, Silvia Lizette; Orellana, Ma.
Elena, "Manual de Derecho Constitucional" Tomo I p.p. 162. Proyecto de Reforma Judicial. 1998 San Salvador.

La teoría del Poder constituyente nace por tanto, con los primeros procesos revolucionarios
que dan lugar al Estado Constitucional y como consecuencia de la necesidad de justificar en la
existencia de un poder superior al propio Parlamento, o a cualquier otro poder constituido, la
existencia de la Constitución. No obstante, aunque no exista su formulación estricta, puede
percibirse, como indica Carré de Malberg un cierto fundamento del mismo en el pensamiento
roussoniano de la "voluntad general", al menos en la consideración del pueblo como sujeto del
poder constituyente. En la práctica, debemos referirnos sólo al modelo norteamericano y al
planteamiento de Sieyes como formulaciones más prácticas y acabadas.

4.2. CONCEPTO

La mera existencia de todo texto constitucional implica la consideración de tres momentos


históricos diferentes en el proceso de organización del Estado. Así en primer lugar hay que
destacar la propia génesis de la Constitución, su proceso de formación y creación, que es la
fase correspondiente al Poder Constituyente, en segundo lugar la conformación del texto
constitucional, lo que implica la plasmación de los poderes del Estado y los principios a que
deben responder, y en tercer lugar el funcionamiento y atribuciones de los poderes
constituidos, que son validados por el propio texto.

De esta forma, puede deducirse que los Poderes Constituidos deben su existencia a que
previamente han sido creados por el texto constitucional, que les ha dotado de determinadas
competencias y por tanto posteriores al "Poder Constituyente", que a su vez ha dado lugar al
nacimiento de la Constitución.

Por el contrario, el Poder Constituyente, cuyo significado último es establecer la Constitución,


no puede derivarse de ningún otro, y el mismo es el signo de la propia soberanía, condición
que no puede ostentar ninguno de los poderes clásicos, pues de recaer en alguno de ellos eso
supondría la clara Supremacía de ese poder sobre los demás, con lo que no se podría cumplir
el principio de la separación de poderes, ya que la ostentación de soberanía implica
necesariamente Supremacía sobre cualquier otro poder u órgano del Estado, con lo que se
reproduciría el esquema básico del Monarca soberano del Antiguo Régimen.

De lo indicado anteriormente puede deducirse, que si en el Estado de Derecho el único titular


de la soberanía es la Nación, el Poder Constituyente solo puede recaer en el pueblo, fuente
constituyente única y común de todos los poderes públicos, que como expresión de su
soberanía procede a organizarse como comunidad política mediante un ordenamiento jurídico
concreto. En este sentido, como indica Torres del Moral, "como transcrito directo de la
soberanía, cuanto mayor y más directa sea la intervención del pueblo en su ejercicio, tanto
mayor presencia democrática alcanza a la constitución y al régimen que instaura".

El problema, llegado este punto radica en como canalizar en niveles prácticos y no meramente
teóricos la participación popular en el proceso constituyente, ya que el propio concepto Nación
no está exento de ciertos aspectos abstractos que imposibilitan su expresión fuera de unos
cauces institucionales. Por otra parte, es evidente que la Nación no puede reunirse siempre
que sea necesario. La cuestión radica pues en como conseguir la participación del pueblo en el
proceso constituyente. En el epígrafe anterior nos referíamos en los orígenes del estado
Constitucional al modelo empleado en los Estados Unidos de Norteamérica y a la formulación
de Sieyés.

En el modelo norteamericano, que tiene su base en que el poder constituyente radica en el


pueblo, se parte del principio que éste no pude delegarse, en cuanto que es una potestad
inalienable. De esta forma, una vez que el texto constitucional ha sido creado por una
Convención, posteriormente debe ser ratificado directamente por el pueblo o por Asambleas
del mismo.

Por su parte Sieyés en su obra clásica ¿Que es el Tercer Estado? defiende los principios de la
soberanía nacional y la representación, estableciendo diferencias entre los poderes
constituidos y el poder constituyente, que solo puede ejercerse por la Nación mediante la
designación de representantes extraordinarios ligados por un compromiso. Los representantes
o compromisarios no pueden ejercer otras funciones propias de los poderes constituidos, ya
que solo han sido designados para cumplir las funciones constituyentes durante un período
concreto 40.

En la práctica, los planteamientos de Sieyés, rara vez han podido plasmarse, en virtud de que
generalmente la creación de textos constitucionales son obviamente coincidentes con
momentos revolucionarios y o de quiebra del sistema anteriormente imperante, y la elección de
una Asamblea Constituyente ha llevado aparejado que esta Cámara durante el tiempo que ha
procedido a elaborar la Ley Fundamental haya debido asumir funciones propias de un
Parlamento, cuando no como en el caso de la Francia revolucionaria de funciones nítidamente
ejecutivas. En otros casos, valga como ejemplo el de las cortes de Cádiz, que junto a su labor
constituyente del texto de 1812 debieron asumir otras tareas de carácter legislativo.

En la actualidad, y prescindiendo de aspectos puramente teóricos, puede constatarse que la


frontera entre la representación del poder constituyente y el legislativo no está tampoco
perfectamente delimitada. Las razones que avalan esta afirmación se derivan en primer lugar
en que no suelen producirse cambios de régimen mediante procesos revolucionarios, sino
mediante reformas constitucionales o a lo sumo transiciones políticas desde regímenes
autoritarios hasta regímenes democráticos. Sin embargo, los elementos que no deben faltar al
poder constituyente en la actualidad, que por otra parte son substanciales a la actual
configuración del Estado de Derecho Democrático son el principio de la soberanía nacional
como término idéntico al de soberanía popular y la democracia representativa, que no ha de
ser excluyente de la participación directa, como forma de participación política.

40 Sobre este punto véase Bertrand Galindo, Francisco; Tinetti, José Albino, Kuri de Mendoza, Silvia Lizette; Orellana, Ma.
Elena, "Manual de Derecho Constitucional" Tomo I p.p. 162-166. Proyecto de Reforma Judicial. 1998 San Salvador.

Por otra parte, es conveniente destacar que los procesos constituyentes, rara vez se producen
en su forma más pura, pues aún los que han tenido como consecuencia la realización de textos
constitucionales claramente democráticos, pueden presentar algunos problemas en el origen
del proceso, valgan como ejemplos la Ley Fundamental de Bonn, ejemplo del
constitucionalismo de un Estado Social y Democrático de Derecho, pero que sin embargo sus
constituyentes debieron ajustarse a unos límites impuestos por las potencias aliadas, y
presentar el mismo una vez redactado a los representantes de dichos Estados antes de que
fue aprobado por el pueblo alemán. El propio texto español de 1978 se redactó en unas Cortes
que debían su existencia a la Ley para la Reforma Política, que a su vez había sido aprobada
por una institución no democrática del régimen político anterior, aunque no obstante, en el
proceso de transición política español hubo participación popular, tanto en el referéndum para
la Reforma Política como otro de carácter constitucional, en el otro extremo valga el ejemplo
del proceso constituyente de la República de Colombia, en el que ante las varias posibilidades
fallidas de proceder a la reforma constitucional de su texto centenario, se optó por algo no
previsto en el texto constitucional vigente, como fue la convocatoria de una Asamblea
Constituyente que tuvo única misión la elaboración de la Constitución de 1991, sin que durante
el proceso se disolviera el Parlamento.

4.3 NATURALEZA Y CARACTERISTICAS DEL PODER CONSTITUYENTE

Lucas Verdú define el Poder Constituyente como "la voluntad orgánica, extraordinaria y
soberana de una comunidad que dicta normas fundamentales para la organización y
funcionamiento de su convivencia política". Por su parte, Schmitt afirmaba que el "Poder
Constituyente es la voluntad política cuya fuerza o autoridad es capaz de adoptar la concreta
decisión de conjunto sobre el modo y forma de la propia existencia política... De las decisiones
de esa voluntad se deriva la validez de toda regulación legal constitucional".

Podemos señalar como características fundamentales del Poder Constituyente las siguientes:

1º) Es un poder originario e inmanente.

Se origina en el pueblo y no se deriva de ningún otro poder, justificándose por si mismo. No


está sujeto a reglamentación alguna previamente determinada. Es inmanente en cuanto es el
signo de la soberanía popular.

2º) Es un poder extraordinario.

Su misión es establecer el orden en el Estado y solo actúa cuando la comunidad se dota de


Constitución o modifica la existente. La acción constituyente es de carácter discontinua.

3º) Es un poder permanente.

No se agota con la promulgación del texto constitucional, ya que esta no puede anularle, en
virtud de que responde al principio de la voluntad general, que es anterior a las leyes.

4º) Es un poder soberano y autónomo.

El Poder Constituyente es la instancia suprema de la cual nace la Constitución y sirve de fuente


de las demás normas. No está sujeto a las demás normas o reglas de procedimiento, ya que el
mismo establece las normas y las impone a los demás poderes. No tiene límites a su ejercicio,
salvo los derivados del Derecho Natural, los principios democráticos en la actualidad, y
ocasionalmente los derivados de Derecho internacional.

5º) Es un poder unitario e indivisible.

Ya que aunque la Nación se compone de individuos, las decisiones de todos quedan


supeditadas a la voluntad general, que conforman el poder constituyente no como la suma de
las voluntades de cada uno de los individuos, sino como una voluntad única y distinta, lo que
supone el principio de la soberanía popular.

6º) Es un poder revolucionario.

Aunque no funda una sociedad política, sí organiza a ésta, estructurándola y creando el


ordenamiento jurídico pertinente, ubicándose fuera y por encima del orden establecido,
actuando en los momentos en que la Comunidad decide cambiar de régimen político.

4.4. TIPOLOGIA DEL PODER CONSTITUYENTE

En el epígrafe anterior destacábamos el carácter permanente, como una de las características


del Poder constituyente, de tal forma, que no se agota en la creación del texto constitucional,
sino que por el contrario el mismo no se produce en un sólo acto y de forma definitiva. La razón
es obvia, toda Constitución manifiesta los principios e ideales de una sociedad, estableciendo
las normas y órganos por los que debe regirse la misma, sin embargo, en virtud de los cambios
constantes de carácter económico, social, político etc., que se producen en toda comunidad
humana, la Constitución si desea conservar su carácter normativo y ajustado para regular
efectivamente la sociedad, debe proceder a adecuarse a las nuevas condiciones introduciendo
reformas en su texto.

Por tanto el Poder constituyente actúa en dos momentos históricos diferentes, el de la creación
de la Constitución, que se denomina Poder Constituyente Originario, y el que posibilita la
revisión de la Constitución, adecuando el texto a las nuevas necesidades de la sociedad que
pretende regular, que se denomina Poder Constituyente Derivado o Instituido.

La diferencia entre ambos escriba en que mientras el primero actúa sin estar sometido a
procedimiento o norma alguna, salvo la idea de derecho vigente en la sociedad y las
limitaciones debidas a los procedimientos democráticos y al respeto de la soberanía nacional,
ya que el mismo crea las normas por las que ha de regirse la sociedad, el segundo actúa
según los procedimientos establecidos en el propio texto constitucional que lo ha instituido.

De esta forma, mientras que el primero responde a todas las características enunciadas en el
epígrafe anterior, el Poder derivado está sujeto a limitaciones materiales y formales previas
derivadas de la existencia de una Constitución. Puede considerarse en principio, que el Poder
originario tiene el poder de hacer un texto constitucional completo y de carácter global,
mientras que al segundo solo le queda reservado la reforma parcial del texto y no su totalidad.
Sin embargo, en nuestra opinión, a la anterior afirmación cabría hacer el reparo, de que lo
único que implica la existencia previa de un texto constitucional es el procedimiento de reforma
que este establece, y no la existencia o materia sujeto de la reforma. Se podría objetar que
numerosos textos constitucionales contienen cláusulas de intangibilidad, de tal forma, que
algunos aspectos del mismo no pueden ser objeto de reforma, tal ocurre por ejemplo, con la
forma de republicana de gobierno, sin embargo, hasta en estos casos es técnicamente posible
proceder a la reforma, ya que basta con reformar el artículo que impide que otros aspectos de
la Constitución puedan ser reformados. No obstante, debe considerarse que cuando la
amplitud de la reforma es de tal magnitud, como la indicada en el párrafo anterior o afecta a
determinados principios manifestados en el texto, nos encontramos ante una quiebra del texto
constitucional, y parece pertinente entonces que se abra un nuevo proceso constituyente.

CAPITULO V

La Reforma Constitucional

5.1 CONCEPTO Y TIPOLOGIA.


5.2 LOS PROCEDIMIENTOS DE REFORMA.
5.3 LOS LIMITES DE LA REFORMA CONSTITUCIONAL.
5.4 LA REFORMA CONSTITUCIONAL EN LA REPUBLICA DE EL SALVADOR.

5.1 CONCEPTO Y TIPOLOGIA.

Como se indicaba en el epígrafe anterior los textos constitucionales se producen con la


pretensión de regular a una comunidad concreta que vive en unas condiciones
socioeconómicas y políticas concretas y en un momento histórico determinado. En virtud de
que las condiciones indicadas anteriormente cambien, si el texto pretende seguir regulando
efectivamente a esa sociedad, deberá proceder a adecuar su texto a la nueva situación. Es por
ello, que ningún texto constitucional puede pretender ser inmutable, y por tanto debe tener
previsto los mecanismos de reforma necesarios para su permanente adecuación. El grado de
eficacia del texto constitucional vigente indicará cuan y que preceptos son sujetos de reforma.
En el proceso de adecuación del texto constitucional a la sociedad, en términos generales
podemos considerar tres supuestos.

a) La Quiebra Constitucional.

Supone el máximo grado de inadecuación del texto constitucional a la sociedad que pretende
regular. Implica una reforma completa de la Constitución. En realidad no se trata de una
reforma constitucional sino de la creación de otro texto constitucional diferente al que ha estado
vigente.

La Quiebra constitucional puede responder a dos aspectos:

Que se haya producido una Destrucción de la Constitución, en virtud de un profundo cambio en


la situación política, de tal forma, que haya cambiado el titular del Poder Constituyente. Es el
caso de los procesos revolucionarios que han determinado el cambio de régimen político. Es el
paso de las Monarquías Limitadas a las Monarquías Parlamentarias o Repúblicas.

Que se haya producido una Supresión de la Constitución. En este caso no cambia la titularidad
del Poder Constituyente, aunque el texto constitucional pueda ser cambiado en su totalidad.
Representa el grado máximo de reforma constitucional.

b) La Mutación Constitucional.

Tiene lugar cuando en una norma constitucional se produce un cambio de significado y


contenido, sin que haya sido alterado el texto escrito. Como indica Lucas Verdú, el tema de las
mutaciones constitucionales se debe a la incongruencia entre las normas constitucionales y la
realidad constitucional 41.

Las mutaciones constitucionales se deben fundamentalmente a:

a) La actividad parlamentaria. Mediante la producción legislativa que desarrollan preceptos


constitucionales y que pueden cambiar el sentido último de la norma constitucional. En el
ámbito parlamentario, quizás el caso más destacable sea el de los Reglamentos de las
Cámara, ya que por este medio en la práctica se fuerza un sentido diferente al concebido en la
norma. Valga como ejemplo el protagonismo otorgado a los grupos parlamentario y por ende a
los partidos políticos en detrimento de los parlamentarios.

b) Las decisiones judiciales. Especialmente en lo que respecta a su labor como intérpretes de


la Constitución. La actividad de los Tribunales Constitucionales se manifiesta sobre este punto.

41 Sobre este punto véase Bertrand Galindo, Francisco; Tinetti, José Albino, Kuri de Mendoza, Silvia Lizette; Orellana, Ma.
Elena, "Manual de Derecho Constitucional" Tomo I p.p. 205 - 208. Proyecto de Reforma Judicial. 1998 San Salvador.

c) Que no sea ejercida determinada atribución por su titular, quedando por tanto en desuso, es
el caso más común en el paso de las Monarquías Limitadas a las cuales Monarquías
Parlamentarias.

d) Pueden destacarse igualmente el papel jugado por las Convenciones en el mundo


anglosajón, la cortesía parlamentaria, la costumbre etc.

c) La Reforma Constitucional Propiamente.

Se diferencia del punto anterior, en cuanto implica necesariamente una modificación en el texto
constitucional. Como se ha indicado anteriormente es consecuencia del poder derivado y sus
mecanismos de actuación están previstos en la propia Constitución vigente. Aunque
teóricamente puede afectar a la totalidad del texto constitucional, se emplea para reformas
parciales del mismo, ya que en caso contrario estaríamos refiriéndonos a la quiebra
constitucional expuesta anteriormente en el primer punto del presente epígrafe.

5.2 LOS PROCEDIMIENTOS DE REFORMA CONSTITUCIONAL.


Varían en virtud del grado de flexibilidad o rigidez que tenga el texto constitucional, así como en
la pervivencia de las instituciones de democracia directa en el régimen político. En términos
generales, podemos distinguir los siguientes procedimientos de Reforma:

a) Que se atribuye a un Organo Especial, convocado a tal efecto, que actúa como Asamblea
Constituyente, y cuya única misión sea proceder a la reforma constitucional. Es el
procedimiento establecido en la Constitución Norteamericana de 1787 (Art. 5), así como en el
proceso constituyente colombiano de 1991.

b) Que se atribuye al Parlamento. En este caso pueden producirse los siguientes supuestos:

Dependiendo del grado de rigidez del texto constitucional y de si el sistema es unicameral, se


procede de la siguiente forma:

Que la Constitución sea de carácter flexible, en cuyo caso, sólo es necesario que la reforma se
aprobada por el Parlamento y con los procedimientos utilizados para las leyes ordinarias. El
ejemplo clásico es el del constitucionalismo británico, consecuencia de los múltiples textos que
componen su constitución. Otro ejemplo es el del Estatuto Albertino en Italia, que estuvo
vigente desde 1848 hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, habiendo sido utilizado desde
antes de la unificación italiana en la Región del Pïamonte, en la Monarquía Constitucional del
Reino de Italia, incluso durante el período Fascista.

Que se exija la aprobación por mayoría cualificadas (absoluta, dos tercios, tres quintos etc.). En
el caso de existencia de dos Cámaras la reforma ha de ser aprobada en ambas.

En el supuesto del bicameralismo puede producirse la necesidad de que una vez que se ha
procedido a la deliberación sobre la reforma en ambas Cámaras, la aprobación se haga en
sesión conjunta.

Que sean necesarias votaciones sucesivas, de tal forma, que si el Parlamento se pronuncia
sobre la necesidad de una reforma constitucional, debe procederse a la disolución del mismo, y
es el próximo el que puede aprobarla.

Los procedimientos anteriores pueden llevar aparejados, una vez que el Parlamento ha
aprobado la reforma del texto constitucional, la necesidad de un Referéndum constitucional.

En el caso de algunos Estados Federales, puede ser necesario que la Reforma sea aprobada
en todos o en la mayoría de los Estados miembros, bien por los Parlamentos de esos estados
o mediante Convenios, tal ocurre por ejemplo en los Estados Unidos de Norteamérica.

En cuanto a quién corresponde la iniciativa de Reforma Constitucional, podemos destacar los


siguientes supuestos:

Que corresponda exclusivamente al Parlamento. En la actualidad, independientemente de que


la reforma se lleve a cabo por el Parlamento o no, no es fórmula generalizada.

Que corresponda al Ejecutivo, descartado su funcionamiento en el caso de las Cartas


Otorgadas y donde el Poder Constituyente residía en el Rey, no se ha producido más que en
los períodos de claro predominio del gobierno sobre el Parlamento, propio de regímenes de
carácter autoritario y de los primeros tiempos de la Monarquía Constitucional.

Que sea compartido entre el Ejecutivo y el Parlamento, en virtud de la iniciativa legislativa de


dichos poderes. Es propio del constitucionalismo actual en el continente europeo.

Que parta de la iniciativa popular, necesitando la misma de una serie de firmas de los
ciudadanos. Existe en los Estados donde están más enraizadas las instituciones de
democracia directa. El caso más representativo es la Confederación Helvética.

5.3 LOS LIMITES DE LA REFORMA CONSTITUCIONAL

En epígrafes anteriores nos hemos referido a los posibles límites que tiene la reforma
constitucional, partiendo del principio de que el Poder Constituyente no puede tener límites 42,
en virtud del principio de la soberanía nacional y la democracia. Sin embargo, los regímenes
políticos para su funcionamiento concreto pueden establecer ciertas limitaciones a los procesos
de reforma, que se especifican precisamente en los textos Constitucionales. A este respecto,
como se indicó anteriormente, la modificación de los artículos que impiden que otros sean
reformados implicaría la posibilidad teórica de que todo el texto constitucional pueda ser objeto
de reforma.

Los límites que pueden contener los textos constitucionales pueden agruparse en los
siguientes apartados:

42 Sobre este punto véase Bertrand Galindo, Francisco; Tinett, José Albino; Kuri de Mendoza, Silvia Lizette; Orellana, Ma.
Elena, "Manual de Derecho Constitucional" Tomo I p.p. 185 - 187. Proyecto de Reforma Judicial. 1998 San Salvador.

De carácter Temporal. Algunos textos constitucionales imponen el paso de determinado


número de años antes que pueda llevarse a cabo una reforma de su texto. En este sentido,
cabe destacar la Constitución norteamericana de 1787, que impedía que sobre determinados
aspectos de la Constitución pudieran hacerse reformas antes de 1808.

Por su Extensión. La reforma constitucional puede ser parcial y total, algunos textos
constitucionales ponen límites a la amplitud de que puede ser objeto de la reforma.

Por su contenido o por la materia que regulan. Nos hemos referido anteriormente a este
supuesto en el caso de la no posible modificación de la forma de Gobierno. A este respecto,
determinadas constituciones presentan cláusulas de intangibilida. Otros aspectos que pueden
incluirse en este apartado es lo referente a la organización territorial del Estado en el caso de
los Estados Federales.

5.4. LA REFORMA CONSTITUCIONAL EN LA REPUBLICA DE EL SALVADOR

El procedimiento de reforma constitucional en la República de El Salvador es el siguiente:

1. Propuesta de Reforma.

La reforma debe ser propuesta únicamente por los diputados de la Asamblea Legislativa, que
deben hacerlo en número no menor a diez. (Art. 248 C.S)

La propuesta de reforma no puede referirse a la forma y sistema de gobierno, ni al territorio de


la República, ni la alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia de la República. (Art. 248 C.S)

2. Aprobación de la Reforma.

La reforma propuesta debe ser aprobada por la mitad más uno de los diputados electos de la
Asamblea Legislativa, dejando la ratificación de dicho acuerdo para la siguiente Asamblea
Legislativa. (Art. 248 C.S).

3. Ratificación y publicación de la Reforma.

La ratificación llevada a cabo por la siguiente Asamblea Legislativa precisa de una mayoría de
los dos tercios de los diputados electos. Posteriormente, se emitirá el decreto correspondiente,
el cual se publicará en el Diario Oficial.

CAPITULO VI
La Defensa Constitucional

6.1 CONCEPTO.
6.2 SISTEMAS DE DEFENSA DE LA CONSTITUCION.
6.3 ATRIBUCION A ORGANOS POLITICOS.
6.4 ATRIBUCION A ORGANOS DE NATURALEZA JURISDICCIONAL.

6.1 CONCEPTO DE DEFENSA CONSTITUCIONAL.


La Constitución es la norma fundamental y superior del ordenamiento jurídico de un Estado.
Ello implica la supremacía de la Constitución sobre la restante legislación existente en el
Estado. Valga destacar a este respecto lo manifestado en el primer texto constitucional
codificado, la Constitución de los Estados Unidos de Norteamérica "Esta Constitución, y las
leyes de los Estados Unidos que se expidan con arreglo a ella... serán la suprema ley del país
y los jueces de cada Estado estarán obligados a observarlos" (art. 6.C.USA). En este sentido el
concepto de Defensa de la Constitución debe entenderse como la sumisión de la legislación
ordinaria a la Carta Fundamental, de esta forma, la producción legislativa que se produzca en
el Estado debe estar conforme al texto constitucional. Por tanto cualquier acto o norma que
vaya contra el texto constitucional, no puede ser de obligado cumplimiento, aún más, no es que
sea una ley inconstitucional, sino que simplemente no es ley. En el mismo sentido, la acción de
los gobernantes debe supeditarse al marco constitucional donde se desarrolla. Así la
supremacía de la Constitución no se manifiesta sólo en los actos y decisiones emanados del
Poder Ejecutivo y del Poder Judicial.

La Defensa de la Constitución, se nos presenta por tanto, como una necesidad impuesta por la
supremacía de la Constitución, que debe estar prevista en el propio texto constitucional, que
establece los mecanismos por los cuales el texto constitucional puede hacer prevalecer su
supremacía sobre los demás actos.

6.2 SISTEMAS DE DEFENSA DE LA CONSTITUCION.

Establecido el principio de la importancia y necesidad de la Defensa de la Constitución, queda


pues, asignar tan importante función. ¿Que tipo de órgano debe ser el encargado de velar por
el cumplimiento de la Constitución?. La dificultad no es pequeña, ya que en cierta medida,
quien desarrolla tales funciones se sitúa en cierto aspecto fuera del control de los poderes
constituidos. El control sobre normas producidas por el Parlamento, órgano a través del cual se
canaliza el ejercicio de la soberanía nacional, y sobre los actos de los demás poderes ¿no
implica una posición de superioridad sobre los poderes constituidos del Estado?, ¿Puede
alguien, aunque sea un órgano del estado situarse por encima de la soberanía nacional?
Especialmente si tal función ha de acarrear necesariamente una interpretación en muchos
casos sobre el contenido de la propia Constitución.

El control de la constitucionalidad de las leyes ha recaído históricamente sobre dos modelos,


que se trate de un órgano de Naturaleza política o de Naturaleza jurisdiccional.

6.3 ATRIBUCION A ORGANOS POLITICOS.

Es el modelo francés por excelencia, ya que este país, en virtud de su vieja tradición
parlamentaria y su elaborada doctrina sobre la soberanía popular, se ha manifestado siempre
especialmente receloso sobre cualquier control que escape al canal por el que se manifiesta la
voluntad popular.

El control puede ser ejercicio por una de las Cámaras parlamentarias. De esta forma, por
ejemplo, la constitución francesa del año VIII (1799), que establecía un Parlamento plurilateral,
compuesto por cuatro cámaras (Consejo de Estado, Cuerpo Legislativo, Tribunado y Senado)
entregado a una de ellas el control de la constitucionalidad de las leyes. Efectivamente, la
Constitución no asignada al Senado funciones legislativas, sino que por el contrario actuaba
como elector, mediante mecanismos de cooptación, de los miembros del llamado Cuerpo
Legislativo, del Tribunado, de los jueces de casación y de sus propios miembros. Pero entre
todas sus funciones destacadas la de actuar como conservador de la Constitución.

En otras ocasiones los textos constitucionales entregan el control de la constitucionalidad de


las leyes a órganos creados a tal efecto. Así, por ejemplo, en Francia dicho control está
atribuido al llamado Consejo Constitucional, recogido en el Título VII de la Constitución de
1958. Este Consejo Constitucional está compuesto por nueve miembros, de los cuales tres son
elegidos por el Presidente de la República, tres por el Presidente de la Asamblea y otros tres
por el Senado. Su mandato es de nueve años, renovándose por tercios cada tres años, no
siendo posible la reelección. Los expresidentes de la República también forman parte del
Consejo de forma vitalicia. Las atribuciones del Consejo son de diferente índole, en algunas
ocasiones actúa como garante de los procesos electorales: vela por la regularidad de la
elección del Jefe del Estado y proclama los resultados del escrutinio (art. 58), falla, en caso de
impugnación, sobre la validez de las elecciones de diputados y senadores (art. 59) y,
finalmente, vela por la regularidad y proclama los resultados de los referéndums (art. 60).

Junto a estas atribuciones, el Consejo debe pronunciarse sobre la constitucionalidad de las


leyes orgánicas y reglamentos de las Asambleas; pudiéndole también ser remitidas las leyes
ordinarias antes de su promulgación, por el Presidente de la República, el Primer Ministro, los
Presidentes de las Cámaras o sesenta diputados o sesenta senadores (art. 61).

Sus decisiones no son susceptibles de recurso alguno y obligan a los poderes públicos y a
todas las autoridades administrativas y judiciales. De tal forma que una disposición declarada
inconstitucional no puede ser promulgada ni aplicarse.

Hay que apuntar el hecho de que este órgano ha sido uno de los órganos más discutidos del
texto de 1958, por considerar que solo se trataba de un instrumento más que contaba el
Ejecutivo para controlar la actividad del parlamento, y otros que se trataba de un órgano
demasiado influido políticamente, especialmente en lo que se refiere al modo de designación
de sus miembros.

En Portugal el primitivo texto constitucional de 1976 establecía, de forma similar al Consejo


Constitucional francés, el llamado Consejo de la Revolución. Este era el encargado de velar por
la constitucionalidad de las leyes. En su composición el Presidente de la República, que lo
preside, el Jefe del Estado Mayor de las FFAA, los tres jefes de los tres ejércitos que
componen las FAS, el Primer ministro si fuera militar y catorce oficiales designados por los
respectivos ejércitos de las FFAA. Este Consejo no solo era el encargado de velar por la
constitucionalidad de las leyes sino que también se alzaba como el garante de la fidelidad al
"espíritu" de la Revolución de los claveles. Entre otras misiones que tenía comisionadas
estaban las de pronunciarse sobre el nombramiento y destitución del Primer Ministro, también
tenía competencias legislativas de forma exclusiva en lo referente a las FFAA, incluido los
actos internacionales de naturaleza militar (primitivos Arts. 283 y 284).

Los argumentos a favor de que el control de la constitucionalidad de las leyes se le encarguen


a un órgano político y no a un órgano jurisdiccional, estriba en el principio, de que quien juzga
las leyes, se encuentra en una posición de cierta superioridad sobre las leyes, y esto no puede
recaer en los jueces, que están preparados para juzgar de acuerdo con las leyes, pero no a las
leyes mismas. Por otra parte, este órgano debe responder a un principio de legitimidad popular,
consecuencia del ejercicio del principio de la soberanía nacional y la participación política y no
a un poder.

Los argumentos en contra de un órgano político que se han esgrimido se refieren a los
componentes de este órgano así, si están legitimados por la elección popular, como indica
Duguit, estarán sujetos a los procesos de discusión política y partidismo, y su funcionamiento
estará condicionado por los mismos; por otra parte, ¿qué sentido tendría crear un órgano del
Estado que se basa en los mismos principios y procedimientos que el Poder Legislativo?, para
ello, valdría con encargar tal función a una Cámara del Parlamento.

Si los miembros de este órgano no deben su existencia a un proceso electivo, sino que son
designados por los poderes del Estado, tales como gobierno y Parlamento, ¿qué
independencia tendría entonces en su actuación?.

6.4 ATRIBUCION A ORGANOS DE NATURALEZA JURISDICCIONAL.

Frente a los modelos descritos en los epígrafes anteriores, actualmente en desuso y


prácticamente ausentes de los textos constitucionales vigentes, la mayoría de los Estados han
adoptado un modelo jurisdiccional, en lo que al control y defensa de la constitucionalidad de las
leyes se refiere. No obstante, y dentro de este apartado, se debe diferenciar entre aquellos
países que han adoptado un sistema de control difuso, es decir, que puede ser ejercido por los
Tribunales ordinarios, y aquellos otros que han adoptado un modelo concentrado, es decir,
cuando dicho control es ejercido por órganos específicos.

1. Los Modelos de Control Difuso.


Dentro de los modelos de control difuso cabe destacar el modelo anglosajón. De forma
específica se puede hacer referencia al caso de EE.UU. La Constitución norteamericana no
hace referencia alguna a los mecanismos a emplear en la Defensa de la Constitución; tal solo
el art. 6 hace una ligera referencia al establecer que la "Constitución, las leyes de los Estados
Unidos que en virtud de ella se promulgaren y todos los tratados hechos o que se hicieren bajo
la autoridad de los Estados Unidos, serán la suprema ley del país. Los jueces de cada Estado
estarán obligados a observarla, aun cuando hubiere alguna disposición contraria en la
Constitución o en los códigos de los Estados".

No obstante, fue la sentencia del juez Marshall, en el caso Marbury contra Madison, dictada en
1803, quien en relación al tema de la jurisdicción constitucional planteaba la siguiente
alternativa. "O la Constitución es superior a todo acto legislativo no conforme con ella, o el
poder legislativo puede modificar la constitución con una ley ordinaria. No existe una solución
intermedia entre esta doble alternativa: o la Constitución es una ley superior no modificable por
el procedimiento ordinario, o se halla en el mismo plano que los actos legislativos ordinarios y,
como ellos, es siempre modificable por la legislatura".

Si la primera parte de la alternativa es cierta, un acto contrario a la Constitución no es ley; en


cambio, si la segunda parte es cierta, la Constitución escrita habrá de ser considerada como
una alternativa absurda del pueblo para limitar un poder que, por naturaleza, es ilimitable.
Ciertamente todos aquellos que han intervenido en la elaboración de las Constituciones
escritas las contemplaron como ley fundamental en que se funde todo Gobierno organizado en
base a una Constitución en que un acto de la legislatura no conforme con la Constitución es
ineficaz".

El contenido de la sentencia ha sido sintetizada en los siguientes términos:

a) La Constitución es una ley superior, y por consiguiente, un acto legislativo contrario a la


constitución no es una ley.

b) Es siempre deber del Tribunal decidir entre dos leyes en conflicto.

c) Si un acto legislativo está en conflicto con una ley superior -la Constitución- es claro deber
del Tribunal rehusar aplicar el acto legislativo.

d) Si el Tribunal no rehúsa aplicar dicha legislación, se destruye el fundamento de toda las


constituciones escritas.

Como consecuencia lógica de la mencionada sentencia, se debe entender que todos los jueces
tienen la obligación de aplicar la ley, en caso de conflicto de leyes se deberá aplicar siempre la
ley de mayor rango. Cuando el conflicto se de entre una norma inferior y la norma
constitucional los jueces estarán en la obligación de dar primacía a esta última, por ser
precisamente la norma de más alto rango.

No obstante, hay que matizar que la decisión que tomen los jueces, si deciden la no aplicación
de la ley ordinaria, no implica la declaración de inconstitucionalidad de dicha ley. Los efectos de
tal declaración se circunscriben solo al caso concreto que se esté juzgando, y a través de la
jurisprudencia a aquellos otros que planten iguales características y planteamientos. La ley no
obstante seguirá vigente hasta que el Parlamento decida lo contrario, o hasta que el Tribunal
Supremo Federal, cuando le llegue el caso, decida la no aplicación de esa ley en caso alguno,
aunque tampoco en este caso ello implica la extinción de la ley, sino su no aplicación.

El modelo de control difuso se aplica también en Canadá, constitución de 1867, Australia,


Constitución de 1900, Brasil, Constitución de 1946.

2. Los Modelos Concentrados.

Frente al modelo de jurisdicción difusa, existente en EE. UU, y por el cual cualquier Tribunal
puede entender sobre la contradicción entre leyes ordinarias y la Constitución, se alza el
modelo de jurisdicción concentrada, expuesto y defendido por Hans Kelsen, mediante el cual
se atribuye el control de la constitucionalidad de las leyes a un órgano especial creado al
efecto.
Este sistema de control de la constitucionalidad se caracteriza por cuatro elementos
principales:

1º- Un Tribunal especial único, justificado por la consideración de que el examen de la


constitucionalidad es materia delicada y especial que exige una composición numérica limitada,
un sistema de designación que asegure la independencia de sus miembros respecto de los
poderes públicos; que sus componentes sean personas conocedoras de la Ciencia del
Derecho, y que se mantenga alejado de la política para el cumplimiento adecuado de sus
funciones.

2º- La posibilidad de acudir ante el mismo por vía de acción, aunque limitando la legitimación
para acudir ante el Tribunal, evitando el establecimiento de una especie de acción popular que
abriese el camino o acciones numerosas y arbitrarias.

3º- La nulidad absoluta de la ley declarada inconstitucional. En el caso de que el órgano


declarase la inconstitucionalidad de la ley, la consecuencia es su nulidad absoluta, nulidad que
puede ser total, si se declara la inconstitucionalidad de la ley en todas sus partes, o parcial, en
el caso de que afectara solo a una parte de ella. quedando, en este segundo supuesto
subsistente los preceptos no declarados inconstitucionales.

4º- La eficacia erga omnes que tiene la declaración de inconstitucionalidad.

Este sistema fue adoptado por la Constitución austríaca de 1920.

Otras constituciones, por el contrario, y sin establecer órganos jurisdiccionales especiales de


control constitucional, establecen la intervención de un órgano jurisdiccional ordinario, por lo
general al Tribunal Supremo de Justicia. Tal es el caso de la Constitución chilena de 1925, art.
86, de la constitución irlandesa de 1937, art. 26, o la constitución de Colombia de 1866, Art. 90
y 214.
CAPITULO VII
Estructura y Contenido Orgánico de la Constitución Salvadoreña

7.1 INTRODUCCION
7.2 PARTE ORGANICA
7.3 EL ORGANO LEGISLATIVO.
7.3.1 COMPOSICION DE LA ASAMBLEA.
7.3.2 EL ESTATUTO DE LOS PARLAMENTARIOS.
7.3.3 ORGANIZACION Y FUNCIONAMIENTO INTERNO DE LA CAMARA.
7.3.4 FUNCIONES DEL PARLAMENTO.

7.1 INTRODUCCION

Históricamente los textos constitucionales salvadoreños se han caracterizado por la existencia


de un breve Preámbulo que precede a la parte normativa desarrollada en el articulado, que en
la vigente Constitución consta de 274 artículos, que a su vez se estructuran, siguiendo un
esquema clásico en las partes dogmáticas y orgánica.

EL PREAMBULO.

El objetivo de los Preámbulos en los textos constitucionales, desde la primera Constitución


codificada, la norteamericana de 1787, ha sido la exposición de motivos que justifican la
existencia del texto que preceden, así como de los principios y valores que se desarrollan en el
mismo, especificando por otra parte el origen de la Carta Magna y poniendo de manifiesto la
solemnidad de la norma expuesta.

Sin embargo, reducir el significado del Preámbulo a una mera exposición de motivos y
declaración de principios sin valor normativo alguno no parece lo más adecuado para una parte
del texto constitucional que ha de regular el régimen político de los Estados. A este respecto, el
Preámbulo se nos revela como fuente inspiradora de los fines que pretende alcanzar la
sociedad, incorporando los valores e ideales que sustentan la misma, y que son destacados en
lugar preferente por los constituyentes.
De esta forma, aunque coincidamos con la mayor parte de la doctrina en el hecho de que nos
encontramos ante una parte del texto constitucional cuya fuerza jurídica no puede ser
directamente invocada ante los Tribunales, ello no obsta, para que consideremos que tampoco
puede ser reducido el Preámbulo a una mera declaración de Filosofía Política sin posible
aplicación. Sostenemos dicha afirmación en virtud del supuesto singular que significa una
Constitución, así como en los siguientes aspectos:

a) Lugar destacado del texto constitucional donde se ubica el Preámbulo por voluntad expresa
del constituyente y materia sobre la que versa, que viene a significar la exposición somera de
los grandes principios inspiradores del régimen político que configura y regula.

b) Contenido del mismo. Aunque obviamente en el espacio reservado al Preámbulo en un texto


constitucional es forzosamente reducido, ello no impide que el mismo contenga la proclamación
de algunos de los principios y valores superiores que fundamentan el sistema, aunque el grado
de concreción de los mismos, salvo en el caso de los textos franceses que incorporan la
proclamación de derechos o parte dogmática, tenga un carácter escueto.

De lo expuesto anteriormente, se desprende que los principios inspiradores del régimen político
son de obligado cumplimiento y esto es independiente de que sean posteriormente
desarrollados o no en el articulado del texto o en la legislación de desarrollo del mismo. Así de
esta forma, y a modo de ejemplo, podemos indicar que el respeto a la dignidad de la persona
humana proclamado en el preámbulo del texto salvadoreño, que posteriormente se desarrolla
en los artículos 1 y 2 y en términos generales en el título II de la Constitución, bastaría por sí
solo, para que no pudiera producirse legislación o acto alguno que menoscabara dicho
principio, aunque el mismo no fuera concretado en el artículo del texto. En idénticos términos
podemos referirnos al ideal de democracia, sustentado en el preámbulo, que por sí solo
impediría la existencia de una legislación electoral que propugnara por ejemplo el sufragio
censitario o imposibilitara el pluripartidismo.

Dicho lo anterior, podemos sostener que el Preámbulo, aunque pueda considerarse como un
texto sin fuerza jurídica de aplicación directa, ello no impide que cumpla un cierto valor
normativo, que podemos resumir en los siguientes puntos:

a) Como elemento de interpretación de los preceptos de la Constitución y de fundamentación


de las sentencias judiciales.

b) Como principio inspirador de la legislación y sentencias judiciales.

c) Imposibilitando legislación, sentencias o actos de los poderes públicos que tuvieran como fin
impedir el ejercicio o desarrollo de los valores superiores o ideales proclamados en el mismo.
Ello es independiente, de que en un momento histórico concreto, alguno de los valores
explicitados en el Preámbulo o en su caso en artículo concreto de la parte dogmática, no
pudieran tener aplicación inmediata, pues en ese supuesto la existencia de estos ideales
implicaría forzosamente la prohibición de que se produjera acto alguno por parte de los
poderes del Estado que actuara como impedimento para que en el futuro pudieran
desarrollarse.

d) Acaso cabe destacar en último lugar, que de la existencia de estos principios se deriva una
obligación del Estado para posibilitar con su acción continuada el pleno cumplimiento de los
valores superiores proclamados en la Carta Magna, que en suma son los ideales que una
Comunidad organizada se propone alcanzar y por ello lo plasma en su texto fundamental.

En el Preámbulo de la Constitución de la República de El Salvador podemos destacar los


siguientes aspectos:

a) Proclamación de la Soberanía Popular.

b) Origen popular del texto, redactado por una Asamblea Constituyente en representación del
mismo.

c) Deseos de establecer la convivencia nacional con base en el respeto a la dignidad de la


persona humana, en la construcción de una sociedad más justa, esencia de la democracia y al
espíritu de libertad y justicia.

7.2 PARTE ORGANICA.

En virtud del principio de soberanía popular o nacional los poderes públicos emanan y se
ejercen en nombre del pueblo, siendo ésta una de las principales características de la actual
concepción del Estado de Derecho, consecuencia de la transformación del primer Estado
Liberal hasta el Estado Liberal Democrático, que incorporó el sufragio universal.

La Constitución salvadoreña de 1983, que ya proclama la soberanía popular desde su


Preámbulo, reafirma este principio en el artículo 86 del texto, en el que establece dentro del
marco doctrinario de la división de poderes, los órganos fundamentales del Gobierno:
Legislativo, Ejecutivo y Judicial. 43

7.3 EL ORGANO LEGISLATIVO.

Se ejerce mediante la Asamblea Legislativa, que tiene carácter unacameral, es un cuerpo


colegiado compuesto por diputados, que son electos mediante los principios de la democracia
representativa, sin estar sujetos a mandato imperativo alguno. Se regula en el Capítulo I del
Título VI del texto constitucional. La Cámara cuenta igualmente para su funcionamiento con un
Reglamento interno, aprobado por la misma. 44

7.3.1 COMPOSICION DE LA ASAMBLEA.

Está compuesto por 84 diputados, que representan a la totalidad de la nación, elegidos por
periodos de tres años, mediante el sufragio universal, libre, igual directo y secreto, en los
términos que establezca la ley. 45

El sistema electoral para la conformación de la Asamblea Legislativa es el siguiente:

a) Sesenta y cuatro diputados propietarios e igual número de suplentes correspondientes a las


circunscripciones departamentales, de conformidad a la proporción siguiente:

Departamento de San Salvador: dieciséis


Departamento de Santa Ana: seis.
Departamento de San Miguel y de la Libertad: cinco cada uno.
Departamento de Usulután y de Sonsonate: cuatro cada uno.
Departamento de La Unión, de la Paz, de Chalatenango, de Cuscatlán, de Ahuachapán, de
Morazán, de San Vicente y de Cabañas: tres cada uno.

b) Veinte diputados y sus respectivos suplentes correspondientes a la circunscripción nacional.


(artículo. 12C.E.).

Los diputados de los Departamentos son electos en virtud de fórmula de representación


proporcional, de tal forma, que sumados el total de votos válidos emitidos en cada
Departamento, se produce a dividir esta cifra entre el número de escaños que están en juego
en dicha circunscripción, obteniendo de esta forma el cociente electoral o número necesario de
votos para adjudicar a cada fuerza política un diputado. De esta forma, en virtud de que cada
partido político o coalición electoral alcance dicho número de votos obtendrá un escaño. Si
después de esta primera operación no se hubieran distribuido la totalidad de los escaños en
liza, se asignará el primer escaño sobrante a la fuerza política que hubiera obtenido un mayor
residuo, operándose de la misma forma en el caso de que fuera necesario distribuir más
escaños hasta completar el total de diputaciones correspondientes a la circunscripción. En el
caso de que uno o más partidos políticos no alcanzasen el cociente electoral se tomarán sus
votos obtenidos como residuo, operándose según lo dispuesto anteriormente. Si ninguno de los
partidos políticos o coaliciones obtuviera el cociente electoral, se asignará el primer diputado al
partido o coalición que contara con mayor residuo, el segundo al siguiente en votos residuales
y así sucesivamente hasta completar el total de escaños asignados. Si se produjera empate
entre dos o más fuerzas políticas el escaño se asignará al partido político o coalición que
obtuviera mayoría en el total de residuos generales de toda la República.
43 Destaca en el texto salvadoreño la denominación de órganos Gobierno para referirse al tradicionalmente acuñado concepto
de Poderes del Estado, utilizado mayoritariamente en el constitucionalismo comparado. La razón de este cambio se explica en
el informe presentado ante el Pleno Constituyente el 22 de julio de 1983 por la Comisión de Estudio del Proyecto de
Constitución, denominado "Exposición de motivos de la Constitución de 1983". La argumentación seguida por los ponentes se
deriva acaso de una rígida interpretación del concepto de soberanía popular y de las atribuciones y competencias que
corresponden a los órganos del Estado, en un intento de resaltar la necesaria colaboración que debe existir entre las diferentes
instituciones del Estado. En todo caso, cabe destacar que en nuestra opinión el cambio de denominación no altera en lo
fundamental al contenido, competencias y funcionamiento de los órganos del Estado o poderes en sus más clásica acepción.

44 En cumplimiento del artículo 131. 1º de la Constitución, la Asamblea Legislativa el 24 de diciembre de 1983 se dotó de un
Reglamento. Desde esa fecha ha sufrido diversas reformas hasta un total de 13, siendo la última de septiembre de 1997.

45 El Código electoral fue aprobado por la Asamblea Legislativa el 14 de diciembre de 1992.

A continuación observaremos el funcionamiento práctico del sistema en el siguiente ejemplo:

En un determinado Departamento que están en liza cuatro escaños se han producido los
siguientes resultados:

Fuerza política A: 45.000 votos


Fuerza política B: 24.000 votos
Fuerza política C: 15.000 votos
Fuerza política D: 11.000 votos
Fuerza política E: 5.000 votos.

Por tanto la suma de los votos válidamente emitidos es de 100.000 votos.

El cociente electoral se obtendría dividiendo el número de votos válidos entre el número de


escaños a cubrir (4): 100.000/4=25.000, esto implicaría que cada vez que una fuerza política
hubiera obtenido 25.000 votos obtendría un escaño.

De esta forma, a la fuerza política A se le adjudicaría un escaño, quedando con un residuo de


20.000.

La fuerza política B no obtendría escaño alguno en principio pero conservaría un residuo de


24.000 votos.
La fuerza política C tampoco obtendría escaño, obteniendo un residuo de 15.000 votos.
La fuerza política D quedaría sin escaño y con un residuo de 11.000 votos.
La fuerza política E no obtendría escaño y tendrá un residuo de 5.000 votos.

De esta forma. los tres escaños por repartir se distribuirían de la siguiente manera:
El primero para B, en virtud de contar con el residuo mayor 24.000.
El segundo para A, ya que cuenta con un residuo de 20.000.
El último para C, que cuenta con un residuo de 15.000.

Los veinte diputados correspondientes a la circunscripción nacional se distribuyen por el mismo


procedimiento, de tal forma que se obtiene el cociente electoral dividiendo el número de votos
válidos emitidos entre el número de escaños a repartir 20. Posteriormente y en virtud del
número de veces que cada fuerza política contendiente haya obtenido en cociente electoral se
procederá a asignarle los diputados. Los restantes se repartirán en virtud de los residuos con
que cuenten las fuerzas políticas, comenzando de mayor a menor.

Los requisitos para el ejercicio del sufragio pasivo son (art. 126 C.S.:

a) Ser mayor de 25 años.


b) Ser salvadoreño de nacimiento, hijo de padre o madre salvadoreño.
c) De notoria honradez e instrucción.
d) No haber perdido los derechos de ciudadano en los cinco años anteriores a la elección.

Están excluidos de dicho derecho los que incurran en los siguientes supuestos (art. 127.C.S.):

1. El Presidente y el Vicepresidente de la República, los Ministros y Viceministros del Estado, el


Presidente y los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, los funcionarios de los
organismos electorales, los militares en activo y en general los funcionarios que ejerzan
jurisdicción.

2. Los que hubieren administrado o manejado fondos públicos, mientras no obtengan el


finiquito de sus cuentas.

3. Los contratantes de obras o empresas públicas que se costeen con fondos del Estado o del
Municipio, sus caucioneros y los que, de resultas de tales obras o empresas tengan pendientes
reclamaciones de interés propio.

4. Los parientes del Presidente de la República dentro del cuarto grado de consanguinidad o
segundo de afinidad.

5. Los deudores de la Hacienda Pública o Municipal que estén en mora.

6. Los que tengan pendientes contratos o concesiones con el Estado para explotación de
riquezas nacionales o de servicios públicos, así como los que hayan aceptado ser
representantes o apoderados administrativos de aquellos, o de sociedades extranjeras que se
hallen en el mismo caso.

7. Los ministros de cualquier culto religioso, así como los miembros de la Policía Nacional Civil,
que junto a los miembros del servicio activo de las Fuerzas Armadas no podrán optar a cargos
de elección popular ni pertenecer a partidos políticos. (artículo.82 C.S.).

Por otra parte, el texto constitucional establece una serie de incompatibilidades entre el
parlamentario y otras funciones y actividades públicas y privadas. Entre ellas podemos
destacar las siguientes:

a) No podrán desempeñar cargos públicos remunerados, excepto los de carácter docente o


cultural y los relacionados con los servicios profesionales de asistencia social. No obstante,
podrán desempeñar cargos de Gobierno, aunque durante el tiempo que cumplan dicha función,
no podrán desarrollar la labor parlamentaria. (art. 129.C.S.).

b) No podrán ser contratistas ni caucioneros de obras o empresas públicas que se costeen con
fondos del Estado, ni tampoco obtener concesiones del Estado para la explotación de riquezas
nacionales o servicios públicos, no pudiendo tampoco representar a personas naturales o
extranjeros que tengan esos contratos o concesiones. (art. 128.C.S.).

Los requisitos para el ejercicio del sufragio activo para la elección de los diputados a la
Asamblea Legislativa son los mismos que para el resto de los procesos de participación política
que contempla el Régimen político salvadoreño, derivándose de los principios establecidos en
el Capítulo III del Título II y el Título III de la Constitución. 46. El código Electoral plasma y
desarrolla estos principios en los arts. 3 a 8.

El cuerpo electoral salvadoreño está formado por la totalidad de los ciudadanos salvadoreños
mayores de edad, capaces de emitir el voto. Para ejercer el derecho al sufragio, que tiene
carácter obligatorio se requiere:

a) Ciudadanía salvadoreña.
b) Estar inscrito en el Registro Electoral.
c) Estar en pleno goce de los derechos civiles y políticos.
d) Identificarse con su respectivo Carné Electoral y además aparecer en el correspondiente
padrón emitido por el Tribunal Electoral, de acuerdo al Registro Electoral.

Están excluidos de dicho derecho los que incurran en los siguientes supuestos:

1. Aquellos contra quienes se dicte auto de prisión formal.


2. Los enajenados mentales.
3. Los declarados en interdicción judicial.
4. Los que se negaren a desempeñar sin causa justa, un cargo de elección popular. La
suspensión, a que se refiere este supuesto se mantiene durante todo el tiempo que debiere
desempeñar el cargo rehusado.
5. Los de conducta notoriamente viciada.
6. Los condenados por delito.
7. Los que compren o vendan votos en las elecciones.
8. Los que suscriban actas, proclamas o adhesiones para promover la reelección del
Presidente de la República, o empleen medios directos encaminados a ese fin.
9. Los funcionarios, las autoridades y los agentes de éstos que coarten la libertad de sufragio.
10. Los que se compruebe hayan realizado promovido cualquier tipo de fraude electoral.

46 El Capítulo III del Título II versa sobre "Los ciudadanos, sus derechos y deberes políticos y el cuerpo electoral". El Título III
lo hace sobre "El Estado, su forma de Gobierno y Sistema Político".

El sistema político establecido en la Constitución salvadoreña tiene su base en la democracia


representativa, a este respecto, parece necesario manifestar en relación a la Asamblea
Legislativa los siguientes aspectos:

a) El principio de soberanía popular y el ejercicio de la misma a través de los órganos del


Estado, entre los que se encuentra el Parlamento, implica que los diputados en cuanto que
conforman el órgano legislativo expresan en su totalidad la soberanía nacional, que es única e
indivisible, que en ningún caso puede resultar de la suma parcial de pequeños ámbitos de
soberanía. Es por ello, que los diputados representan la voluntad de la totalidad de la Nación y
no solo de la circunscripción electoral en la que salieran electos, sea ésta de carácter
departamental o en la plancha general para la totalidad de la nación.

b) Como consecuencia del apartado anterior los diputados no están sujetos a mandato
imperativo alguno, ni de los electos concretos que les han elegido en una circunscripción
determinada ni de otros cauces que han posibilitado el proceso electoral, entre los que cabe
destacar los partidos políticos.

c) Los partidos políticos son la expresión de los principios de pluralismo político e ideológico
proclamados en la Constitución, así como el "único instrumento para el ejercicio de la
representación del pueblo dentro del Gobierno" (artículo. 85.C.S.). Ello no puede implicar en
modo alguno que se produzca una cesión del ejercicio de la soberanía a estas instituciones, de
tal forma, que deben considerarse como el cauce disponible con que cuenta la Nación para la
designación de sus representantes, pero nunca un órgano de representación popular. A este
respecto, la pertenencia partidista de los diputados no puede significar obligación de
sometimiento alguno por parte de éstos a la voluntad de los partidos. 47.

7.3.2 EL ESTATUTO DE LOS PARLAMENTARIOS.

El epígrafe anterior nos hemos referido al principio de la soberanía nacional o popular como
máximo poder existente en el Estado y al desarrollo de la democracia representativa, que
permite que el Parlamento sea el órgano del Estado que canaliza fundamentalmente la
representación de la nación. En este contexto, la actuación del parlamentario, en cuanto
portavoz de la voluntad popular debe estar libre de presiones y responsabilidades que pudieran
utilizar los otros poderes del Estado y que afectaran a su actividad parlamentaria.

Podemos destacar tres aspectos que conforman el Estatuto de los parlamentarios:

a) Derecho a una remuneración justa y suficiente.


b) Inviolabilidad.
c) Inmunidad.

La existencia de estas prerrogativas inherentes a los miembros de la Cámara Legislativa,


aunque alcanza su plena y actual formulación con la consolidación del Estado Constitucional,
especialmente en la conformación del Estado Liberal Democrático, consecuencia de la
implantación del sufragio universal, tiene sus raíces en los viejos Parlamentos y Cortes
medievales.

Así podemos referirnos a modo de ejemplo y dentro de una de las fuentes de nuestro Derecho
histórico, el Derecho castellano, como los procuradores (antecedente de los diputados),
representantes de las ciudades castellanas que tenían representación en Cortes, cuando eran
convocados por el Rey para la celebración de las mismas gozaban de ciertas garantías, que
implicaban protección real en los caminos durante el período de tiempo que durase el largo
viaje hasta el punto de reuniones, así como a la vuelta e incluso la imposibilidad de que sus
propiedades en la ciudad de origen pudieran ser enajenadas u objeto de apropiación por la
Corona mientras el representante del burgo o ciudad ejerciera sus funciones. 48.

Igualmente el procurador, entonces sometido a mandato imperativo, partía de la ciudad de


origen con las dietas y viáticos correspondientes para el tiempo de desplazamiento, que eran
sufragadas íntegramente por la ciudad, de tal forma, que para que la voluntad del
representante no pudiera estar condicionada por la voluntad real, los procuradores tenían
prohibición expresa de aceptar regalo o dádiva alguna del Rey o de otra institución mientras
ejercieran la representación. 49.

Cabe destacar igualmente, que la garantía de libertad de actuación de los representantes en


Cortes era tal, que el Rey tenía prohibición de mantener gentes armadas en determinadas
leguas a la redonda de donde se celebraran las Cortes. 50.

La formulación actual en el derecho parlamentario de los conceptos de inmunidad e


inviolabilidad tiene su origen como precedente directo, en el parlamentarismo británico en las
denominadas: freedom of speech y en la freedom from arret, y fundamentalmente, en el
constitucionalismo francés, donde se perfeccionan y desarrollan, mediante la elaboración de la
irresponsabilité (inviolabilidad) y de la inviolabilité (inmunidad) y de donde pasan al derecho
parlamentario mundial.

Analizaremos ahora algo más detenidamente estos conceptos y su formulación en el régimen


político salvadoreño:

47 No obstante, en relación al Derecho Comparado, destaca en el sistema político salvadoreño el alto grado de
constitucionalización de los partidos políticos y el carácter excluyente de otras formas de participación política. A este respecto,
debe resaltarse que la Constitución sólo se refiere a la Democracia Directa en el artículo 73.3. y 89 al establecer que en el
proceso de integración centroamericana "El proyecto y bases de la unión se someterán a consulta popular".

48 Cayetano Núñez Rivero "Historia Constitucional de España" Ed. Universitas. Madrid. 1997.

49 C. Núñez Rivero. ob ant. cit.

50 C. Núñez Rivero "La inmunidad y la inviolabilidad en la Constitución de 1837, Revista de Derecho Político nº 17 p.p. 19
Madrid.

a) Derecho a una remuneración justa y suficiente.

Anteriormente, nos hemos referido al origen de este concepto, no obstante, en la emergencia


del Estado Constitucional, fue uno de los aspectos más controvertidos, ya que un amplio sector
de la opinión se oponía a que la remuneración de los parlamentarios fuera algo más que un
mero complemento a la actividad profesional que cada uno de ellos debería tener. Avalaban
dicha opinión los siguientes aspectos:

1. El Parlamento sólo sesionaba en cortos períodos del año, en virtud de lo dispuesto en el


texto constitucional o previa convocatoria normalmente hecha por el ejecutivo. Por otra parte,
las funciones del Legislativo rara vez pasaban de la aprobación de presupuestos y de cierta
iniciativa, siendo la función de control político de carácter muy reducida.

2. El sistema electoral tenía su base en el sufragio censitario o capacitario, con lo que los que
podían optar al sufragio pasivo era un reducido sector social de la Nación, con un status
económico alto.

Posteriormente, el incremento de la actividad parlamentaria, las mayores atribuciones del


Legislativo y la inclusión de incompatibilidades para los miembros de la Cámara, obligaron a
que la función parlamentaria fuese prácticamente excluida y excluyente de cualquier otra
actividad profesional de sus miembros.

El establecimiento del sufragio universal y la transformación de los partidos políticos desde


partidos de notables hasta partidos de masas, implicó el ingreso en la actividad política y dentro
de ésta en la parlamentaria de personas provenientes de sectores económicos y sociales más
desfavorecidos, lo que venía a significar, que para ejercer la actividad parlamentaria, debían
dejar de ejercer su actividad profesional y que carentes de rentas y otros medios de
subsistencia, sin contar con una remuneración suficiente por la actividad parlamentaria,
difícilmente podían dedicarse a la misma, quedando por tanto reservada la representación de la
voluntad nacional a reducidos sectores de la sociedad, lo que implica una profunda
contradicción con la esencia de la democracia representativa proclamada en la Constitución.
Es por ello, que en el actual Derecho Parlamentario, a diferencia de épocas pasadas, la
remuneración de los representantes en el Legislativo no se considera como prebenda alguna
propia de la autonomía financiera de la Asamblea, y si como un derecho y garantía del
funcionario institucional del Estado.

En el régimen político salvadoreño, al igual que en la mayoría de los textos constitucionales, el


derecho a remuneración de los parlamentarios no es objeto de una especial proclamación,
aunque se resuelve mediante el ejercicio de la autonomía parlamentaria, en virtud de que es
quien la aprueba y en colaboración con otros Organos del Estado. No obstante, como
contrapartida, el texto constitucional impide que los parlamentarios ejerzan durante su mandato
gran número de actividades profesionales (art. 128 y 129 C.S.).

b) Inviolabilidad.

Protege a los diputados, eximiéndoles de responsabilida alguna por las manifestaciones, votos
y actuación mantenida en el ejercicio de su actividad parlamentaria. La Constitución de la
República de El Salvador recoge esta garantía en su artículo 125 "Los diputados... son
inviolables, y no tendrán responsabilidad en tiempo alguno por las opiniones o votos que
emitan". De esta forma, la irresponsabilidad de los diputados no se limita al tiempo en el que
ejercen su función, sino que se extiende para todo tiempo posterior, entendiendo que se refiere
sólo a la que se deriva por su actuación como diputados en el tiempo que lo fueron y no por
actividades que mantengan posteriormente.

Por extensión la inviolabilidad debe entenderse no como una garantía que afecta solo a la
actividad del diputado dentro de la Cámara, sino también fuera de ella en su actividad
estrictamente política, y derivada de su condición parlamentaria, incluida claro está la campaña
electoral.

c) Inmunidad.

Protege a los diputados en materia penal. En su virtud, los parlamentarios no pueden ser
detenidos ni procesados durante el tiempo que dure su mandato. Se trata por tanto, de una
garantía que tiene un amplio carácter y que ha sido objeto de gran controversia en el Derecho
Constitucional, en cuanto que una estricta aplicación de la misma supondría otorgar al diputado
un privilegio personal, altamente diferenciado de los derechos de la ciudadanía, vulnerando los
principios de igualdad y justicia proclamados en el texto constitucional, que le afectaría a todas
sus actividades, eximiéndole de responsabilidad alguna por su actuación como ciudadano por
actividades no específicamente parlamentarias, sustrayendo de esta forma su conducta del
área de actuación de los Tribunales, lo que podría significar otorgarle de una carta de
impunidad.

Parece pues necesario, establecer el sentido de esta garantía los parlamentarios, así como los
límites de la misma.

1. La finalidad de la inmunidad es la de proteger al parlamentario en su actividad de


representante de la Nación de posibles coacciones y ataques de otros poderes del Estado o de
grupos o personas interesadas en conseguir la eliminación de su actividad; a este respecto, el
posible procesamiento de un diputado, en cuanto ciudadano del Estado, acarrearía
indudablemente su alejamiento de la actividad parlamentaria, lo que significaría un medio
eficaz y certero de acabar con la molestia oposición política.

Es pues, en este contexto que debe concebirse la inmunidad, nacida en un momento histórico
en que el procedimiento del Ejecutivo sobre el Legislativo era muy marcado.

El nacimiento por tanto de este concepto debe ubicarse en la lucha de los parlamentos por
salvaguardar su independencia y libertad de actuación, comenzando por la necesaria
independencia de que debían gozar sus miembros. No debe considerarse por tanto como un
privilegio individual del que goza un ciudadano que además es parlamentario, sino como una
garantía del buen funcionamiento del Legislativo, en cuanto a independencia y libertad se
refiere.

2. Los límites se derivan del principio que la ha conformado que no es otro que proteger la
actuación de libertad e independencia del parlamentario; por tanto, no puede significar en modo
alguno, "su patente de corso" de la que goza un ciudadano amparado en su condición
parlamentaria. A este respecto, podemos indicar que la proclamación de la inmunidad en el
constitucionalismo actual no significa que el diputado esté exento en lo absoluto de la
responsabilidad penal que se derive de su actuación, sino que la misma tiene establecidos
unos cauces diferentes al resto de la ciudadanía.

Es por ello, que al igual en otros textos constitucionales contemporáneos, la carta Magna
salvadoreña establece en su artículo 238 que "los diputados no podrán ser juzgados por delitos
graves desde el día de su elección hasta el fin del período para el que fueron elegidos, sin que
la Asamblea Legislativa declare previamente que hay lugar a formación de causa, conforme al
procedimiento establecido en el artículo 237 ... si el diputado fuere sorprendido en flagrante
delito.. podrá ser detenido por cualquier persona o autoridad, quien está obligado a ponerlo
inmediatamente a disposición de la Asamblea".

De lo expuesto en el citados artículo, podemos señalar lo siguiente:

a) Límite temporal. A diferencia de la inviolabilidad la garantía solo afecta al tiempo en que se


ejerce la actividad parlamentaria.
c) Puede ser detenido si es sorprendido cometiendo el acto delictivo, aunque quedará
inmediatamente a disposición de la Asamblea.
d) En virtud del artículo 236 responderá ante la Asamblea Legislativa por los delitos oficiales y
comunes que cometan, según el procedimiento establecido en el Reglamento Interno de la
Cámara (art. 47 a 51). Es pues la Asamblea en uso de sus atribuciones la que debe decidir si
ha lugar a causa a no contra el diputado en cuestión, salvaguardándose de esta forma, la
debida independencia de la misma contra las posibles injerencias de otros órganos del Estado.

7.3.3 ORGANIZACION Y FUNCIONAMIENTO INTERNO DE LA ASAMBLEA

Entre los diferentes órganos de la Asamblea podemos destacar los siguientes:

1. La Junta directiva.

Sus miembros son electos por el Pleno de la Asamblea, entre los diputados, a mayoría de
votos en forma nominal y pública. Está compuesta por una Presidencia, una Primera
Vicepresidencia, una Segunda Vicepresidencia, una Tercera Vicepresidencia, una Cuarta
Secretaría, una Quinta Secretaría y una Sexta Secretaría.

En ausencia o imposibilidad del Presidente para ejercer sus funciones, éstas son
desempeñadas por los Vicepresidentes, en virtud del orden en que hayan sido designados.

Las atribuciones más importantes de la Junta Directiva son:

a) Cumplir y hacer cumplir el Reglamento interno de la Asamblea.


b) Tomar las providencias protocolarias para la sesión inaugural y demás sesiones solemnes.
c) Designar a los parlamentarios que hayan de representar a la Asamblea en cualquier acto
solemne, así como a los oradores que participen en nombre de ella en la sesión inaugural y en
las sesiones solemnes.
d) Recibir, examinar y aceptar o desechar, en su caso, las credenciales de los parlamentarios.
e) Nombrar el número de miembros de que constarán las Comisiones, fijando plazo, en su
caso, para la emisión de dictámenes a las mismas.
f) Establecimiento de medidas disciplinarias dentro de la Asamblea.
g) Conceder licencia a la Presidencia por motivos justificados y urgentes, por el tiempo que
estime conveniente, así como a los diputados que necesiten ausentarse por más de cinco días.
h) Nombrar, remover, aceptar renuncias y conceder licencias a los empleados de la Asamblea.
i) Extender los decretos de la Asamblea para remitirlos al Organo Ejecutivo o en su caso,
hacerlos publicar en el Diario Oficial.
j) Tomar las providencias que fueren necesarias para la ejecución de las funciones que la
Constitución, leyes secundarias y el Reglamento Interno de la Asamblea le señalen a la misma.
k) Determinar antes de cada sesión la agenda de la misma, la cual será anunciada
anticipadamente al público en el tablero de edictos.
l) Sustituir a los diputados cuando el caso no esté regulado en la Constitución ni en el
Reglamento.
m) Las demás que el Reglamento señale expresamente.

2. La Presidencia.

Las atribuciones más importantes de la Presidencia son:

a) Abrir, suspender, reanudar y cerrar las sesiones.


b) Convocar para sesión ordinaria, extraordinaria o solemne, así como para las sesiones de
trabajo de las Comisiones y de la Junta Directiva.
c) Determinar la Comisión o Comisiones que deben dictaminar sobre los asuntos sometidos al
conocimiento de la Asamblea.
d) Conceder la palabra a los parlamentarios por el orden que la hayan pedido.
e) Conceder licencia a los diputados por motivos justificados y urgentes, hasta por cinco días
consecutivos.
f) Suspender una sesión en caso de grave perturbación del orden.

3. El Pleno

Es la máxima autoridad del Organo Legislativo. El artículo 122 del texto constitucional
establece que la Asamblea Legislativa se reunirá para iniciar su período y sin necesidad de
convocatoria, el día primero de mayo de la elección de sus miembros. El Reglamento
parlamentario (art. 29) proclama que las sesiones podrán ser: Ordinarias, Extraordinarias y
Solemnes.

Sesiones Ordinarias son las que se celebran durante el correspondiente período legislativo,
debiendo tener lugar al menos, una semanal, en virtud de convocatoria del Presidente de la
Asamblea, en la que se hará constar día y hora.

Sesiones Extraordinarias son aquellas que se celebran por convocatoria del Consejo de
Ministros o por el Presidente de la Asamblea, en virtud de la urgencia de los asuntos a tratar
antes de la celebración de la próxima sesión ordinaria.

Las Sesiones solemnes se celebrarán en virtud de acuerdo de la Junta Directiva, conforme a


una agenda u orden del día que al efecto se elabore, y en ellas no podrán tratarse otros puntos
fuera de los que se señalen en dicha agenda.

El funcionamiento del Pleno comienzo mediante el establecimiento del quorum, que está
conformado por la mayoría de los parlamentarios electos, que en su caso pueden ser
sustituidos por sus respectivos suplentes. Posteriormente, el Presidente de la Asamblea
someterá a la aprobación de la Cámara el orden del día, que puede ser enmendado por el
pleno, a propuesta de cualquier diputado.

Aprobado el orden del día, se procede a la aprobación del acta de la sesión anterior,
pasándose a tratar los diversos puntos de la agenda.

4. Las Comisiones.

El artículo 131.32 de la Constitución establece que la Asamblea Legislativa nombrará


Comisiones Especiales para la investigación de asuntos de interés nacional y adoptará los
acuerdos o recomendaciones que estime necesarios, con base en el informe de dichas
Comisiones.

Las Comisiones están formadas por un número de diputados proporcional a la composición


política de la Cámara, que son nombrados por la Junta Directiva. Las Comisiones de entre sus
miembros elegirán un Presidente, un Relator y un Secretario, siendo los demás miembros de la
misma vocales.
Existen dos tipos de Comisiones en virtud de la naturaleza o el contenido sobre el que deban
dictaminar, siendo las primeras de carácter legislativo y permanente, coincidentes con las
áreas de Gobierno y la Administración y las segundas de carácter específico con el fin de llevar
a cabo una investigación concreta sobre un tema de especial relevancia.

En la actualidad las Comisiones Permanentes son: a) Asuntos Municipales, b) Cultura y


Educación, c) Defensa, d) Economía y Agricultura, e) Hacienda y Especial del Presupuesto, f)
Justicia y Derechos Humanos, g) La Familia, la Mujer y el Niño, h) Legislación y Puntos
Constitucionales, i) Obras Públicas, j) Políticas, k) Protección al Medio Ambiente y Salud
Pública, l) Relaciones Exteriores e Integración Centroamericana, m) Seguridad Pública, n)
Trabajo y Previsión Social.

Las Comisiones, una vez concluyen su trabajo emiten el informe correspondiente ante el Pleno
de la Cámara, que sobre el mismo tema la decisión pertinente, sin que el informe de la
Comisión pueda considerarse vinculante.

7.3.4 FUNCIONES DEL PARLAMENTO

Una de las características del Estado Constitucional, desde las primeras conformaciones del
Estado Liberal es junto a la División de Poderes, la atribución a cada uno de ellos de funciones
específicas y diferenciadas. En este contexto, han correspondido tradicionalmente al
Parlamento las funciones: legislativa, de control político del Ejecutivo y Presupuestaria, a las
que algunos autores como Duverger 51 han sumado una cuarta función, cual es la del poder de
impulso, en virtud del carácter reivindicativo y de oposición que se lleva a cabo en el
Parlamento, atribuciones que en el transcurso del tiempo se han visto modificadas, en virtud de
las profundas transformaciones que ha sufrido el Estado de Derecho desde sus primeras
acepciones hasta su formulación actual, que lógicamente se ha visto afectado por cuestiones
tales como la constitucionalización de los partidos políticos producida en la actualidad y que ha
llevado a convertir a los mismos en casi órganos del Estado, marcando un abismo con la
existencia de los clubes y fuerzas políticas que eran recelosamente mirados en los albores del
constitucionalismo, o con aspectos tales como la necesidad de resolver con suma rapidez
asuntos de gobierno, cada vez más complejos y donde se precisa una alta cualificación
profesional y técnica en las diversas ramas de la Administración, lo que ha propiciado de hecho
un mayor incremento de las atribuciones de los Ejecutivos y de la maquinaria de los partidos
políticos, en detrimento de la clásica representación popular a través del Parlamento.

LA FUNCION LEGISLATIVA

Puede considerarse como la función más característica del Parlamento, hasta el punto que en
algunos textos constitucionales, entre ellos el norteamericano, como ejemplo de primer texto
codificado, se identifica a este con el Poder Legislativo.

El artículo 131 del texto constitucional salvadoreño proclama que a la Asamblea Legislativa
compete fundamentalmente la atribución de legislar. No obstante, los diputados comparten la
iniciativa legislativa con el Presidente de la República por medio de sus Ministros, la Corte
Suprema de Justicia en materias relativas al Organo Judicial, al ejercicio del Notariado y de la
Abogacía, y a la jurisdicción y competencia de los Tribunales, así como con los Concejos
Municipales en materia de impuestos municipales. (artículo. 133.C.S.).

La fase de aprobación y discusión de la ley correspondiente íntegramente a la Asamblea, que


precisará en cada caso de determinadas mayorías, correspondiendo la sanción al Jefe del
Estado.

En los cuadros siguientes podemos observar el proceso de formación de la ley:

51 Eduverger, M "Instituciones Políticas y Derecho Constitucional". De Ariel. Barcelona. 1970.


LA FUNCION PRESUPUESTARIA.

Si nos atenemos a la estricta historia constitucional y parlamentaria, la función presupuestaria


sería la primera que corresponde al Parlamento, así si nos referimos a la Carta Magna de
Inglaterra 12 de junio de 1215, primer antecedente del constitucionalismo, o a la convocatoria
al Parlamento Modelo de Simón de Monfort en 1264, tenían como misión la de aprobar los
impuestos reales, mucho antes incluso de la función de control político, salvo el que se
derivaba del control económico.

Respecto a la Función Presupuestaria o atribuciones derivadas de la misma, la Asamblea


Legislativa de la República de El Salvador, tiene asignadas las siguientes:

1. Respecto a la propia Cámara.

a) Aprobar su propio presupuesto y sistema de salarios, así como las reformas que se
produzcan al mismo. Una vez aprobado el Presupuesto de la Cámara, este se remitirá en los
Presupuestos Generales del Estado. No obstante, antes de ser aprobado el Presupuesto del
Organo Legislativo, este será consultado con el Presidente de la República para el solo efecto
de garantizar la existencia de los fondos necesarios para su cumplimiento. (Artículo 131.10º
C.S.).

b) Administrar sus propios fondos y designar (Junta Directiva) al funcionario que debe
desempeñar las funciones de Ordenar de Pagos para los gastos del Organo Legislativo,
comunicando dicho nombramiento la Corte de Cuentas de la República.

2. Respecto al Organo Ejecutivo.


a) Aprobar el Presupuesto General del Estado, así como sus reformas (artículo. 131.8º C.S.). El
Organo Legislativo podrá disminuirlo o rechazarlo, pero nunca aumentarlo (artículo.227 C.S.).

b) Autorizar un presupuesto extraordinario o comprometer sumas correspondientes a ejercicios


futuros, con el fin de realización de obras de interés público o administrativo o para la
consolidación o conversión de la deuda pública.

c) Autorizar la erogación de sumas que no hayan sido incluidas en el Presupuesto, a fin de


satisfacer necesidades provenientes de guerra, de calamidad pública o de grave perturbación
del orden. (artículo 167.4º.C.S.)

d) Decretar al Organo Ejecutivo para que contrate empréstitos voluntarios, dentro o fuera de la
República, cuando una grave y urgente necesidad lo demande, y para que garantice
obligaciones contraídas por entidades estatales o municipales de interés público. Los
compromisos contraídos de conformidad con esta disposición deberán ser sometidos al
conocimiento del Organo Legislativo, el cual no podrá aprobarlos con menos de los dos tercios
de votos de los diputados electos. El decreto legislativo en que se autorice la emisión o
contratación de un empréstito deberá expresar claramente el fin a que se destinarán los fondos
de este y, en general, todas las condiciones esenciales de la operación. (art. 148.C.S.)

f) Asignar sueldos, así como crear y suprimir plazas de funcionarios y empleados de acuerdo
con el régimen de Servicio Civil (Art. 131.9 C.S.).

3. Respecto a la Corte de Cuentas.

a) Recibir información por escrito de la Corte de Cuentas de la República de la irregularidades


relevantes comprobadas a cualquier funcionario o empleado público en el manejo de bienes y
fondos sujetos a fiscalización. (art. 195.7º.C.S.)

b) Recibir del Presidente de la Corte de Cuentas informe detallado anual de las labores de la
Corte. (artículo 199 C.S.).

LA FUNCION DE CONTROL.

El sistema Político inherente al Estado de Derecho Democrático se caracteriza por:

a) El poder se ejerce en nombre del pueblo. El pueblo es la fuente de todo poder y éste se
ejercita en su nombre.

b) Los que ejercen el poder son elegidos por el pueblo. La designación de los miembros de los
Organos Ejecutivo y Legislativo ha de estar sujeto a un proceso eleccionario basado en los
principios de democracia representativa. A este respecto, cabe destacar, que en nada
desmerece este principio el hecho de que los Ministros y otras altas autoridades del Estado no
hayan sido electos directamente por los votantes, ya que su nombramiento se lleva a cabo por
personas que si lo han sido, caso del Jefe del Estado en la República Presidencialista, como
ocurre en El Salvador, o consecuencia de una determinada mayoría parlamentaria, como es el
caso de España o Italia, Monarquía Parlamentaria la primera y República Parlamentaria la
segunda.

c) Los poderes están sometidos a control. Del ejercicio del poder se deriva siempre una
responsabilidad de quien lo ejerce. Los textos constitucionales establecen siempre el límite de
las atribuciones de cada poder y el ámbito de actuación de los mismos. Por otra parte, la
celebración periódica de lecciones supone un importante y efectivo control del ejercicio del
poder por parte de la ciudadanía, que con su voto aprueba o desaprueba una determinada
gestión. No obstante, el principio de división de poderes y de la necesaria colaboración que
debe existir entre los mismos, aún en los casos más rígidos de separación de poderes, como
puede ser el del Presidencialismo norteamericano, debe ser constante, e implica,
especialmente para el Ejecutivo, la necesidad de que este sea controlado por el órgano del
Estado de representación popular por excelencia, que es el Parlamento. En la República de El
Salvador, entre las funciones de control que el Organo Legislativo mantiene sobre otros
órganos del Estado, podemos señalar como más significativas las siguientes:
1. CON RESPECTO AL EJECUTIVO.

1.1. Sobre la actividad de los miembros del Gobierno y de la Administración.

a) Recibir el informe de labores que debe rendir el Ejecutivo por medio de sus Ministros, y
aprobarlo o desaprobarlo (art. 131.18C.S.). El preceptivo informe debe ser presentado ante la
Asamblea dentro de los dos meses siguientes a la terminación de cada año. En caso de
incumplimiento por parte de algún Ministro, este quedará depuesto, mediante comunicación de
la Asamblea al Presidente de la República. El nuevo Ministro nombrado contará con un plazo
de treinta días para remitir el citado informe, de no hacerlo será igualmente depuesto (artículo.
167.6º C.S.).

b) Recabar del Consejo de Ministros los informes sobre su actividad que considere pertinentes.
No obstante el ejecutivo puede negarse, si dicha información se refiriese a planes militares
secretos. En cuanto a negociaciones políticas que fuere necesario mantener en reserva, el
Presidente de la República deberá advertirlo, para que se conozca de ellas en sesión secreta
(art. 167.7º C.S.).

c) Interpretar a los Ministros o Encargados de Despacho (arts. 131.34º C.S.).

d) Crear Comisiones de Investigación y solicitar la colaboración en las diversas Comisiones


Parlamentarias de los funcionarios y empleados públicos, y si como consecuencia de las
investigaciones llevadas en la misma lo considerara conveniente, podrá recomendar al
Presidente de la República la destitución de un Ministro del Estado o de funcionario
determinado. La resolución de la Asamblea será vinculante, cuando se refiera a los jefes de
seguridad pública o de inteligencia de Estado por causa de graves violaciones de los Derechos
Humanos (art. 131.32º y 37º Caps. I y VII Reg. In.).

e) Otras importantes funciones de control sobre el Ejecutivo que ejerce la Asamblea se refieren
al control presupuestario y de actividades económicas. No se repetirán ahora, en virtud de que
ya han sido expuestas en el epígrafe correspondiente a la Función Presupuestaria del Organo
Legislativo.

1.2 Sobre la Jefatura del Estado.

La Asamblea Legislativa tiene importantes atribuciones sobre la Presidencia y Vicepresidencia


de la República, aun cuando no todas ellas puedan ser consideradas estrictamente de control.
Entre las primeras podemos destacar:

a) Dar posesión al Presidente y Vicepresidente de la República (artículo. 131.14º C.S.).

b) Elegir para todo el período presidencial respectivo, en votación nominal y pública, a dos
personas que en carácter de designados deban ejercer la Presidencia de la República en los
casos y en el orden determinado por la Constitución.

c) Declarar la incapacidad del Presidente o del Vicepresidente (art. 131.20º C.S.).

Más específicas de control, pueden considerarse:

a) Los derivados de lo indicado en el epígrafe anterior (Sobre control del Ejecutivo).

b) Iniciar el proceso de destitución del Presidente y Vicepresidente. De esta forma, cuando el


Presidente, Vicepresidente y otros altos cargos de la República fueran acusados ante la
Asamblea Legislativa por la comisión de delitos oficiales y comunes, la Asamblea, oyendo a un
fiscal de su seno y al indiciado o su representante, declarará si hay o no lugar a formación de
causa. (artículo 236. C.S y Cap. VI Reg. Interno). En el supuesto de que hubiere, la Asamblea
remitirá las diligencias a la Cámara de Segunda Instancia que determine la ley, pasando
posteriormente a una de las Salas de la Corte Suprema de Justicia y de su recurso la Corte en
Pleno. En todo caso, si la Asamblea declara que ha lugar a formación de causa, el iniciado
queda suspendido en el ejercicio de sus funciones y si la posterior sentencia de la Corte fuera
condenatoria, quedará depuesto del cargo. En caso de absolución volverá al ejercicio de sus
funciones (artículo 237 y 238 C.S.). 52

c) Autorizar al Presidente de la República a salir del territorio nacional (art. 158 C.S.), así como
resolver sobre renuncias interpuestas y licencias solicitadas por el Presidente de la República,
el Vicepresidente y los Designados, previa ratificación personal ante la misma Asamblea (art.
131.15º C.S.).

d) Superación del veto presidencial. Cuando el Jefe del Estado, en virtud del artículo 137 del
texto constitucional, vetare un proyecto de ley, tras reconsideración del mismo por parte de la
Asamblea Legislativa, y si éste fuera nuevamente aprobado, mediante ratificación por los dos
tercios de los diputados electos, el Presidente estará obligado a sancionarlo y mandarlo
publicar. (art. 137 C.S.).

2. CON RESPECTO A OTROS ORGANOS DEL ESTADO.

2.1 El Organo Judicial

a) Elección de los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, mediante lista presentada por
el Consejo Nacional de la Judicatura (art. 186.C.S.). La elección debe ser nominal y pública
(art. 131.19º C.S.).

b) Destitución de los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, en virtud de causas


específicas previstas por la ley. Tanto para la elección como para la destitución deberá
contarse con el voto favorable de por lo menos dos tercios de los diputados electos (art.
186.C.S.).

c) Elección y destitución de los miembros del Consejo Nacional de la Judicatura, con el voto
calificado de las dos terceras partes de los diputados electos (art. 187. C.S.)

d) Llevar a cabo los ajustes que considere pertinente respecto al Presupuesto de la


Administración de Justicia, en consulta con la Corte Suprema de Justicia. El Presupuesto de
sueldos y gastos es elaborado por el Organo Judicial y posteriormente incluido sin
modificaciones en el Presupuesto General del Estado presentado por el Ejecutivo, para ser
aprobado por la Asamblea Legislativa.

2.2 El Ministerio Público

a) Nombramiento y destitución del Fiscal General de la República (arts. 131. 19º y 192.C.S.).
La elección y sustitución se llevará a cabo por la mayoría calificada de los dos tercios de los
diputados electos. La elección se lleva a cabo mediante votación nominal y pública.

b) Elección y destitución del Procurador General de la República (se procede como en el caso
anterior ) (arts. an. cit.).

c) Elección y destitución del Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos (se
procede como en los casos anteriores (arts. ant.cit.).

2.3 Corte de Cuentas.

a) Elección y destitución del Presidente y Magistrados de la Corte de Cuentas. (art. 131.19º.


20º y 196 C.S.).

b) Recibir el informe anual, detallado y documentado de las labores de la Corte por parte de su
Presidente (art. 199 C.S.).

c) Ser informado por escrito de las irregularidades relevantes comprobadas a cualquier


funcionario o empleado público en el manejo de bienes y fondos sujetos a fiscalización (art.
195.7º C.S.).

2.4 El Tribunal Supremo Electoral.


a) Elección del Presidente y Magistrados titulares y suplentes del Tribunal Supremo Electoral,
en virtud de lo dispuesto en los arts. 131.19º y 208 del texto constitucional, así como en los
arts. al 60 y 64 del Código Electoral. 53

52 Existe otro supuesto de destitución del Presidente de la República (art. 131.16º C.S.), que se produce en el caso de que una
vez que el Presidente hubiera cumplido su mandato y continuare en el ejercicio del cargo. En este caso la Asamblea deberá
proceder desconociendo al que desempeñare dicha función y si no hubiere persona legalmente llamada para el ejercicio de la
Presidencia, designará un Presidente Provisional.

53 La elección se lleva a cabo de la siguiente forma: tres de los cinco Magistrados son elegidos en virtud de las ternas
presentadas por los tres partidos políticos o coaliciones legales que hayan obtenido mayor número de votos en la última
elección presidencial. Los dos Magistrados restantes son electos con el voto favorable de por lo menos los dos tercios de los
diputados electos, de dos ternas propuestas por la Corte Suprema de Justicia.

CAPITULO VIII
Estructura y Contenido Orgánico de la Constitución Salvadoreña (II)
EL ORGANO EJECUTIVO

8.1 EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA.


8.1.1 LA ELECCION.
8.1.2 DURACION DEL MANDATO.
8.1.3 ATRIBUCIONES DEL PRESIDENTE
8.2 EL VICEPRESIDENTE DE LA REPUBLICA Y LOS DESIGNADOS.
8.3 LOS MINISTROS.
8.4 EL CONSEJO DE MINISTROS
8.4.1 COMPOSICION Y ORGANIZACION.
8.4.2 ATRIBUCION Y FUNCIONES.

EL ORGANO EJECUTIVO.

El Organo Ejecutivo está integrado por el Presidente y el Vicepresidente de la República, los


Ministros y Viceministros de Estado y sus funcionarios dependientes (art. 150.C.S.).

Aunque el Régimen político salvadoreño se caracteriza por el presidencialismo, en la vigente


Constitución, éste no se nos presenta en la forma más pura 54, como acaeciera en anteriores
textos constitucionales. Por el contrario el texto salvadoreño recoge la existencia de un Consejo
de Ministros 55, que aunque presidido por el Jefe del Estado, con atribuciones y funciones
específicas como órganos del Estado. Por otra parte, es destacable que el Vicepresidente de la
República, como miembro del Consejo de Ministros asume funciones diferenciadas del Jefe del
Estado.

54 Consideramos modelo de presidencialismo aquél en que el titular y responsable del Poder Ejecutivo es el Presidente de la
República, sin que existan órganos del Estado con atribuciones específicas de carácter ejecutivo y solo Secretarios de
Despacho, que asesoran al Jefe del Estado o cumplen funciones que este les delega aunque sin reconocimiento constitucional
alguno y sin que conformen en su conjunto Gobierno o Consejo de Ministros.

55 Tampoco es aplicable el concepto de República Semipresidencialista, en virtud de que el Consejo de Ministros no cuenta
con una Presidencia diferenciada del Presidente de la República, ni el Consejo necesita la doble confianza del Jefe del Estado
y de la Asamblea Legislativa.

Nos referiremos ahora a los siguientes elementos del Organo Ejecutivo:

a) Presidente de la República.
b) Vicepresidente de la República y Designados.
c) Los Ministros.
d) El Consejo de Ministros.

8.1. EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA.

8.1.1 ELECCION.

La elección del Jefe del Estado se lleva a cabo mediante los siguientes procedimientos:

a) Carácter ordinario.
En virtud de lección popular, libre, directa, secreta y por sufragio universal, por sistema
mayoritario a dos vueltas, teniendo como circunscripción la totalidad del territorio nacional.

b) Carácter extraordinario.
Se produce, en virtud del artículo 130.16º de la Constitución. De esta forma, cuando el
Presidente de la República hubiera terminado su mandato electoral y continuara para el
ejercicio del cargo, y no hubiere persona legalmente llamada para el ejercicio de la Presidencia,
la Asamblea Legislativa designará un Presidente Provisional.

c) Otros supuestos: En caso de fallecimiento, incapacidad o renuncia definitiva, será nombrado


Presidente, el Vicepresidente de la República electo a tal fin, mediante la misma elección en
que fuera elegido el Presidente cesante. En caso de afectar de las causas indicadas
anteriormente al presidente y Vicepresidente, dichas funciones serían ejercidas por designados
electos a tal fin por la Asamblea Legislativa (art. 131.17º y 155 C.S.).

El sistema electoral previsto para el supuesto ordinario es el siguiente:

a) Sufragio de carácter universal, con voto libre, directo, igualitario y secreto. El cuerpo
electoral está formado por todos los ciudadanos capaces de emitir el voto. 56
b) Circunscripción electoral de ámbito Nacional.
c) Sistema electoral mayoritario, con posible segunda vuelta. A la primera vuelta concurren
todos los partidos políticos y coaliciones de partidos políticos presentados al efecto y si uno de
ellos obtuviera mayoría absoluta de conformidad con el escrutinio practicado, sus candidatos
serán nombrados Presidente y Vicepresidente de la República. En caso de que ningún partido
político o coalición política alcanzara la mayoría anteriormente indicada, se celebrará segunda
vuelta, a la que podrán optar los dos partidos políticos o coaliciones de partidos políticos que
hayan obtenido mayor número de votos válidos. La segunda elección deberá celebrarse en un
plazo no mayor de treinta días después de haberse declarado firmes los resultados de la
primera. (art. 80 C.S.).

Los requisitos del sufragio pasivo son:

a) Ser mayor de treinta años.


b) Ser salvadoreño de nacimiento, hijo de padre o madre salvadoreño.
c) Ser de estado seglar.
d) Gozar de moralidad e instrucción notorias.
e) Estar en el ejercicio de los derechos del ciudadano y haberlo estado en los seis años
anteriores a la elección.
f) Estar afiliado a uno de los partidos políticos reconocidos legalmente (artículo 151 C.S.)57.

56 Como ya se indicó referencia a las elecciones a la Asamblea Legislativa, el ciudadano debe


estar inscrito en el Registro Electoral y contar con carné electoral (arts. 76, 77 y 78 C.S. y Cap.
II y artículo 124 Código Electoral).

57 Destaca en relación al Derecho Comparado al uso sobre esta materia, la obligatoriedad de


pertenencia a partido político de los candidatos proclamados en el artículo de referencia, que
se ve reforzado con el artículo. 206.6. del Código Electoral. De esta forma, debe entenderse,
que la elección no se lleva a cabo entre candidatos independientes, sino que el elector opta por
un determinado partido político o coalición de partidos. En nuestra opinión es una prueba del
alto grado de constitucionalización de las fuerzas políticas en el Régimen Político salvadoreño,
que eleva las mismas casi al rango de órganos del Estado.

Están excluidos de dicho derecho los que incurran en los siguientes supuestos
(artículo.152.C.S.):

1. El que haya desempeñado la Presidencia de la República por más de seis meses,


consecutivos o no, durante el período inmediato anterior, o dentro de los últimos seis meses
anteriores al inicio del mandato presidencial.

2. El cónyuge y los parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad
de cualquiera de las personas que hayan ejercido la Presidencia en el supuesto anterior.
3. El que haya sido Presidente de la Asamblea Legislativa o presidente de la Corte Suprema de
Justicia durante el año anterior al día del inicio del período presidencial.
4. El que haya sido Ministro, Viceministro de Estado o Presidente de alguna Institución Oficial
Autónoma y el Director General de la Policía Nacional Civil, dentro del último año del período
presidencial inmediato anterior.
5. Los militares de profesión que estuvieren de alta o que lo hayan estado en los tres años
anteriores al día del inicio del período presidencial.
6. El Vicepresidente o Designado que llamado legalmente a ejercer la Presidencia en el
período inmediato anterior, se negare a desempeñarla sin causa justa, entendiéndose que esta
existe cuando el Vicepresidente o Designado manifieste su intención de ser candidato a la
presidencia de la República, dentro de los seis meses anteriores al inicio del período
presidencial.
7. Los que hubieren administrado o manejado fondos públicos, mientras no obtengan el
finiquito de sus cuentas.
8. Los contratantes de obras o empresas públicas que se costeen con fondos del Estado o del
Municipio, sus caucioneros y los que, de resultas de tales obras o empresas tengan pendientes
reclamaciones de interés propio.
9. Los deudores de la Hacienda Pública o Municipal que estén en mora.
10. Los que tengan pendientes contratos o concesiones con el Estado para explotación de
riquezas nacionales o de servicios públicos, así como los que hayan aceptado ser
representantes o apoderados administrativos de aquellos, o de sociedades extranjeras que se
hallen en el mismo caso.

Respecto a los requisitos para el sufragio activo en la elección Presidencial, nos remitimos a
las expuestas en el epígrafe de este trabajo correspondiente al sufragio activo para la
Asamblea Legislativa. 58

8.1.2 Duración del Mandato.

La duración del mandato presidencial es de cinco años, comenzando y terminando el día


primero de junio (artículo 154 C.S.). No siendo posible la reelección, ni la prolongación del
mismo en funciones. 59

El cargo de Presidente, al igual que el de Vicepresidente y los de Designados no son


renunciables, sino por causa grave, debidamente comprobada y calificada por la Asamblea
Legislativa (art. 15º C.S.).

8.1.3 Atribuciones del Presidente

Podemos clasificar las funciones y atribuciones del Jefe del Estado en las siguientes áreas:

a) Como símbolo, de carácter general y de representación del Estado:

1. Cumplir y hacer cumplir la Constitución, los tratados, las leyes y demás disposiciones
legales.
2. Mantener ilesa la Soberanía de la República y la integridad del territorio.
3. Procurar la armonía social, y conservar la paz y tranquilidad interiores y la seguridad de la
persona humana como miembro de la sociedad.
4. Celebrar tratados y convenciones internacionales y vigilar su cumplimiento. 60
5. Dirigir la guerra y hacer la paz.
6. Acreditar y recibir las credenciales de los representantes diplomáticos.
7. Asumir la más alta representación del Estado en las relaciones internacionales.
8. Dirigir las relaciones exteriores.
9. Velar por la eficaz gestión y realización de los negocios públicos.

58 Véase del presente trabajo Cap. 7.3.1.


59 En caso de sustitución por muerte, renuncia u otra causa véase pp del presente trabajo.
60 En todo caso, deben someterse a la ratificación de la Asamblea Legislativa. Véase arts. 144 a 149 C.S.

b) En sus relaciones con el Organo Legislativo y la legislación. 61

1. Sancionar, promulgar y publicar las leyes y hacerlas ejecutar.


2. Cuenta con iniciativa legislativa.
3. Puede votar un Proyecto de Ley. 62
4. Decreta los Reglamentos que fueren necesarios para facilitar y asegurar la aplicación de las
leyes cuya ejecución le corresponde.
5. Propone a la Asamblea Legislativa las ternas de entre las cuales esta deberá elegir a los dos
Designados a la Presidencia de la República.

c) En relación al Organo Judicial y la Justicia.

1. Derecho de gracia, previo informe y dictamen favorable de la Corte Suprema de Justicia.


2. Proporciona a los funcionarios del orden judicial, los auxilios que necesiten para hacer
efectivos sus providencias.

d) En relación al Consejo de Ministros, los Ministros y la Administración.

1. Nombra y cesa a los Ministros.


2. Preside el Consejo de Ministros.
3. Dirige la política del Estado.
4. Por medio de sus Ministros dirige la Administración Central del Estado.
5. Organiza conduce y mantiene a las Fuerzas Armadas, así como al Organismo de
Inteligencia del Estado y a la Policía Nacional Civil.
6. Es el Comandante General de las Fuerzas Armadas.

61 Para la observación de más funciones del Presidente de la República respecto al Organo Legislativo, véase en este mismo
trabajo las Funciones de Control de la Asamblea sobre el Ejecutivo. Cap. 7.3.5.

62 El veto no puede ser definitivo, ya que la Asamblea tras reconsideración del Proyecto y previa aprobación del mismo y por
mayoría absoluta lo remitirá de nuevo al Presidente, y éste deberá sancionarlo (artículo 137.C.S.). Si la objeción presidencial
se deriva de una posible inconstitucionalidad del Proyecto, el Jefe del Estado lo remitirá a la Corte de Justicia, y si ésta decide
que es acorde con la Constitución se procederá como en el caso anterior (artículo 138).
8.2. EL VICEPRESIDENTE DE LA REPUBLICA Y LOS DESIGNADOS.

Como se indicó anteriormente, el Vicepresidente de la República es elegido en el mismo


proceso electoral que el Presidente de la República y nombrado en el mismo acto. Por tanto,
las condiciones de sufragio pasivo y activo son las ya indicadas para el caso del Jefe del
Estado (artículo.153.C.S.).

Las funciones del vicepresidente son:

1. Sustituir al Presidente de la República, en caso de muerte, renuncia, remoción u otra causa.


2. Presidir el Consejo de Ministros en ausencia del Presidente de la República.
3. Forma parte del Consejo de Ministros, participando por tanto de las funciones y atribuciones
con que cuenta dicho organismo.
4. Debe entenderse por extensión que debe cumplir aquellas funciones de representación que
le sean delegadas o encomendadas por el Presidente de la República.

LOS DESIGNADOS.

La figura del Designado responde a la necesidad de que no pueda producirse un vacío de


poder en el Organo Ejecutivo. De esta forma, en el caso de que quedaran vacantes por las
causas expuestas anteriormente, los puestos de Presidencia de la República o/y
Vicepresidencia, éstos pasarían automáticamente a ser desempeñados por los Designados.

A diferencia de lo acaecido con el Presidente y Vicepresidente de la República, los Designados


no son consecuencia de elección directa en un proceso electoral a tal fin; no obstante, en su
proceso de nombramiento intervienen los dos Organos del Estado que son consecuencia en su
conformación, de procesos electorales mediante el sufragio universal. A este respecto, cabe
destacar, que los Designados son un ejemplo de la necesaria colaboración entre los órganos
del Estado.

Su proceso de nombramiento es el siguiente:

a) El Presidente de la República, en virtud del artículo 168.16º del texto constitucional, propone
las ternas de personas de entre las cuales deberá la Asamblea Legislativa elegir a los dos
Designados a la Presidencia de la República. 63
b) La Asamblea Legislativa, en virtud de la propuesta indicada elige a los dos Designados,
estableciendo el orden de los mismos. La votación ha de ser nominal y pública (artículo
131.17º).

Los candidatos a Designados deben reunir los mismos requisitos que los ya indicados para
Presidente y Vicepresidente de la República (art. 153 C.S.).

8.3. LOS MINISTROS.

La evolución desde un régimen de Presidencialismo puro, en el que el Jefe del Estado ejercía
todas las funciones del Poder Ejecutivo y que no contaba con Gobierno o Consejo de Ministros,
sino con colaboradores, denominados Secretarios de Despacho, a los cuales y por extensión
acabó denominándoseles Ministros, aunque esta aceptación no siempre fuera recogida en los
textos constitucionales, hasta de un régimen de Presidencialismo más atenuado, en el que los
Ministros asumen, aunque por delegación presidencial, funciones cada vez más específicas y
emerge por otra parte la figura del refrendo al Presidente de la República, suponiendo una
revalorización del concepto Ministro, que se aproxima al de regímenes políticos de Repúblicas
Semipresidencialistas o de predominio parlamentario. Refuerza esta idea en el
constitucionalismo salvadoreño la creación del Consejo de Ministros, que sin que pueda
considerarse un Gobierno, según se entiende este en los regímenes políticos francés, italiano o
español, si se nos presenta como un órgano diferenciado y con atribuciones diferentes a las
que mantiene el presidente de la República.

63 En un intento de ampliar la legitimidad del método empleado para la designación de loa Designados, puede argumentarse,
que la elección a la Jefatura del Estado se lleva a cabo mediante votación a partido o coalición de partidos, el cual es
representado por un candidato concreto, que nunca puede ser independiente, sino miembro de un partido político, pero tanto la
constitución como el Código Electoral resaltan como ya se puso de manifiesto en epígrafes anteriores del presente trabajo, que
el voto se dirige a partido y no a candidato. Es por ello, que la opinión que sustentamos es que es que el candidato a
Designado debería pertenecer igualmente al partido del que en ese momento ocupe la Presidencia, siendo más decisión del
partido vencedor que del Presidente como tal.

Nombramiento y cese.

a) Son nombrados y cesados por el Presidente de la República (art. 162.C.S.).


b) son depuestos en sus cargos cuando a requerimiento de la Asamblea Legislativa, en virtud
de interpelación, no concurrieran (artículo. 165.C.S.).
c) Son depuestos los Ministros que no presenten dentro de los dos meses siguientes a la
terminación del año, el informe de las labores de la Administración del área que son
responsables, ante la Asamblea Legislativa (artículo.167.6º C.S.).

Requisitos.

Los requisitos para poder ser nombrado Ministro o Viceministro son:

a) Ser salvadoreño de nacimiento.


b) Mayor de veinticinco años de edad.
c) De estado seglar.
d) De moralidad e instrucción notorias.
e) Estar en el ejercicio de los derechos de ciudadano y haberlo estado en los seis años
anteriores al nombramiento.
f) No pueden ser nombrados los que incurran en los supuestos indicados en el artículo 127.2º,
3º, 4º, 5º, y 6º. C.S. 64

Funciones.

a) Refrendar los decretos, acuerdos, órdenes y providencias del Presidente de la República


(artículo 163.C.S.).
b) Coordinar y dirigir las actividades de su área de la Administración.
c) Presentar el informe anual de actividades ante la Asamblea Legislativa.
d) Acudir y responder a las interpelaciones llevadas a cabo por la Asamblea Legislativa.
e) Las que se derivan de su pertenencia al Consejo de Ministros.

64 Véase en el presente trabajo en el apartado correspondiente a requisitos para el sufragio pasivo a Diputados. Pp. 49.
8.4 EL CONSEJO DE MINISTROS.

8.4.1 COMPOSICION Y ORGANIZACION.

El Consejo de Ministros está formado por el Presidente de la República, el Vicepresidente de la


República y los Ministros de Estado o quienes hagan sus veces (artículo. 166.C.S.).

a) La Presidencia. Corresponde al Presidente de la República. Las funciones del Presidente


son las siguientes:

1. Convocatoria, que se lleva a cabo a través del Ministro de la Presidencia.


2. Declarar válidamente instalado el Consejo, para lo que es necesaria la asistencia de los dos
tercios de sus miembros.
3. Incluir en el Orden del Día los temas que considere pertinentes, remitiéndolos al Ministro de
la Presidencia.
4. Dirigir los debates, exponiendo los temas de su iniciativa, conceder la palabra y someter a
votación las diversas cuestiones tratadas.
5. Goza de voto de calidad en caso de empate para la aprobación de una resolución.
6. Autorizar la presencia de personas ajenas al Consejo de Ministros para el tratamiento de
determinados temas.
7. Autorizar, firmar y mandar publicar en el Diario Oficial los Decretos emanados del Consejo
de Ministros.

b) La Secretaría. Corresponde al Ministro de la Presidencia. En caso de ausencia o


impedimento del mismo, el cargo será desempeñado por el Viceministro de la Presidencia, y si
este faltare por el Ministro del Ramo que corresponda según el Reglamento Interno del Organo
Ejecutivo. Las funciones del Secretario son las siguientes:

1. Convocar la sesión por orden del Presidente.


2. Custodiar el Libro de Actas y expedir las certificaciones precisas que se deriven del mismo.
65
3. Vigilar el cumplimiento de las resoluciones adoptadas e informar al Presidente del resultado
final de las mismas.
4. Firmar junto al Presidente los Decretos emanados del Consejo de Ministros.
5. Proponer a la Asamblea Legislativa, por orden del Consejo de Ministros, la suspensión de
garantías constitucionales a que se refiere el artículo 29 del texto constitucional.

65 En el libro de Actas debe constar las resoluciones adoptadas en cada reunión, las abstenciones, los votos razonados, los
votos salvados y las renuncias que se presentaron en el mismo acto (artículo 10. Reglamento Consejo de Ministros).

8.4.2 ATRIBUCIONES Y FUNCIONES.

Corresponde al Consejo de Ministros (art. 167.C.S. y art. 3 Reg. C.M.)

a) Decretar el Reglamento Interno del Organo Ejecutivo y su propio Reglamento.


b) Elaborar el Plan General de Gobierno.
c) Elaborar el proyecto del presupuesto general del Estado de ingresos y egresos y presentarlo
a la Asamblea Legislativa por conducto del Presidente de la República a través del Ministro de
Hacienda, por lo menos tres meses antes de que inicie el nuevo ejercicio fiscal. También
conocerá de las reformas a dicho presupuesto cuando se trate de transferencias entre partidas
de distintos ramos de la Administración Pública.
d) Autorizar la erogación de sumas que no hayan sido incluidas en los presupuestos, a fin de
satisfacer necesidades provenientes de guerra, de calamidad pública o de grave perturbación
del orden, si la Asamblea Legislativa no estuviere reunida, informando inmediatamente a la
Junta directiva de la misma, de las causas que motivaron tal medida, a efecto de que reunida
que fuere, esta apruebe o no los créditos correspondientes.
e) Proponer a la Asamblea Legislativa, a través del Ministro de la Presidencia, la suspensión de
garantías constitucionales a que se refiere el artículo 29 de la Constitución.
f) Suspender y restablecer las garantías constitucionales a que se refiere el artículo 29 de la
Constitución, si la Asamblea Legislativa no estuviere reunida. En el primer caso, dar cuenta
inmediatamente a la Junta Directiva de la Cámara, de las causas que motivaron tal medida y
de los actos que haya ejecutado en relación con ésta, en ambos casos emitir el Decreto
correspondiente, con los requisitos y condiciones que señala el referido artículo.
g) Convocar extraordinariamente a la Asamblea Legislativa, cuando los intereses de la
República lo demanden.
h) Conocer y decidir sobre todos los asuntos que someta a su consideración el Presidente de la
República y de los demás que le competen de conformidad a la Constitución y las Leyes.

De las resoluciones tomadas en el Consejo de Ministros serán responsables solidariamente los


Ministros presentes o quienes hagan sus veces, aunque hubieren salvado su voto a menos que
interpongan su renuncia inmediatamente después de que se adopte la resolución.
CAPITULO IX
El Organo Judicial (I)

9.1 INTRODUCCION.
9.2 EL ORGANO JUDICIAL EN EL SALVADOR.
9.3 LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA.
9.3.1 COMPOSICION Y RECLUTAMIENTO.
9.3.2 ATRIBUCIONES.

9.1 INTRODUCCION

De los tres poderes clásicos del Estado, acaso el que manifiesta una más temprana
independencia respecto a las otras funciones del poder político sea precisamente el órgano
judicial. Así, desde la emergencia de las primeras formas estatales en la sociedad renacentista,
la función de los jueces se nos presenta más diferenciada que las otras correspondientes al
legislativo y ejecutivo. La razón es obvia, tanto en la Monarquía Autoritaria como en la
Monarquía Absoluta la función ejecutiva y la legislativa corresponden y emanan de la autoridad
real, que es quien detenta la soberanía. La existencia de un Parlamento significaba
simplemente que la Autoridad Real tenía unas ciertas limitaciones en su actuación,
especialmente en el ámbito financiero, y unos actos de obligado cumplimiento, tales como el
juramento del príncipe heredero y la necesidad de consultar determinadas decisiones de su
actuación. Respecto a la existencia de instituciones y órganos a través de las cuales se
manifestaba el poder ejecutivo, tales como el Consejo del Reino, el Consejo de Castilla o el
Consejo de Indias en el ámbito hispanoamericano, no implicaban cuestionamiento alguno del
Poder Real, ya que los mismos eran creados en virtud de la voluntad real y el poder que
ejercían era delegado del Rey y ejercido en su nombre. Sin embargo, con respecto a la
impartición de Justicia, aunque el principio responde a lo anteriormente expuesto, ya que la
Justicia se administra en nombre del Rey y los jueces son nombrados por él, la realidad era
algo diferente, pues la existencia de normas, aunque emanadas de la Autoridad Real,
implicaba la obligatoriedad de que la actuación judicial se ajustara a las mismas; por otra parte,
la necesidad de unos determinados niveles de conocimiento y capacidad para el desempeño
de la función judicial, en la práctica suponía que los jueces gozaran de cierta inamovilidad y
duración en el ejercicio del cargo.

La conformación del Estado de Derecho, desde su primera aceptación de Estado Liberal puso
de manifiesto la aplicación del principio de división de poderes, lo que se plasmaría ya en los
primeros textos del Estado Constitucional. La función judicial y la Administración de Justicia se
harán radicar por tanto en órganos diferenciados de los restantes poderes del Estado. No
obstante, aunque la formulación de la función judicial separada de las otras funciones del
Estado alcanza una notable nitidez en los primeros textos, la proclamación del poder judicial no
corre idéntica fortuna, en relación a la que se produce con respecto al Ejecutivo y Legislativo.
Las razones para esta concepción se derivan de que para el pensamiento ilustrado las
funciones del juez debían limitarse a la aplicación fiel de la ley, sin que cupiera discrecionalidad
alguna del mismo en sus sentencias. Por otra parte, debe destacarse igualmente, que en la
caída del Antiguo Régimen en el continente europeo, el protagonismo fundamental recayó en la
institución parlamentaria, destacando la desconfianza que estos, especialmente los
revolucionarios franceses tenían de los jueces, a los que ligaban con el régimen anterior, hasta
el punto de propugnar que los mismos fueran de elección popular, así como el recuerdo del rol
jugado por los jueces ingleses como soporte de la Corona en las luchas entre Rey-Parlamento
en aquel país.

No obstante lo anteriormente indicado, el desarrollo del Estado Liberal Democrático, así como
la no siempre efectiva separación de poderes entre el Ejecutivo y el Parlamento, en virtud de la
dependencia existente del primero respecto al segundo, salvo en los Estados donde la
separación de poderes era de carácter rígido 66, en virtud del régimen presidencialista puro, de
manifiesto la importancia creciente de la función judicial, cuya independencia frente a posibles
interferencias de otros poderes del Estado, constituye como indicara Loewenstein 67, la piedra
final en el edificio del Estado democrático constitucional de Derecho. De esta forma, se
produce una cierta transformación en la función de los jueces, que desde una mera aplicación
de la norma han llegado a incorporar a su actuación la defensa de los valores superiores del
Derecho y del propio orden constitucional.

66 En la actualidad y casi de forma independiente al tipo de régimen político de carácter


parlamentario, presidencialista o semipresidencialista que tenga un Estado, podemos apuntar
que la independencia de los poderes ejecutivo y legislativo queda sumamente atenuada, en
virtud de la creciente importancia de los partidos políticos, que según un sector de la doctrina,
constituye el verdadero núcleo de poder en el Estado.

Establecida la necesaria independencia de la función judicial respecto a los restantes órganos


del Estado, ésta debe ser garantizada, de tal forma, que la actuación de Magistrados y Jueces
sólo tenga como meta la aplicación de la ley, alejada de todo tipo de injerencias, asegurando el
recto proceder e imparcialidad de los mismos. A este respecto, el juez debe gozar de
determinados seguridades, tales como la inamovilidad del cargo, de tal forma, que no pueda
ser destituido, trasladado o apartado de su cargo, salvo por las causas establecidas por la ley.
Igualmente, para reforzar la independencia e imparcialidad de la actuación de los jueces, éstos
están sujetos a diferentes incompatibilidades.

9.2 EL ORGANO JUDICIAL EN EL SALVADOR.

El Organo Judicial en la República de El Salvador está integrado por la Corte Suprema de


Justicia, las Cámaras de Segunda Instancia y los demás tribunales que establezcan las leyes
secundarias. Corresponde exclusivamente a este Organo la potestad de juzgar y hacer ejecutar
lo juzgado en materias constitucionales, civil, penal, mercantil, laboral, agraria, de tránsito, de
inquilinato, y de lo contencioso-administrativo, así como en las otras que determine la ley (art. 1
LOJ).

El Organo Judicial dispone anualmente de una asignación que no puede ser inferior al seis por
ciento de los ingresos corrientes del Presupuesto del Estado. La organización y funcionamiento
del Organo Judicial se determina por la Ley Orgánica Judicial.

67 Loewenstein, K "Teoría de la Constitución". Barcelona Ariel 1976.

La actuación de Magistrados y Jueces es independiente y solo están sometidos a la


Constitución y las leyes (art. 172.C.S. Y 124.LOJ).68

9.3 LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA.

9.3.1 COMPOSICION Y RECLUTAMIENTO.

Está compuesta por quince Magistrados, siendo uno de ellos el Presidente 69, que lo es
también del Organo Judicial y de la Sala de lo Constitucional, designado por la Asamblea
Legislativa. En defecto del Presidente de la Corte, ejercerán sus funciones los vocales de la
Sala de lo Constitucional, en el orden de su designación. 70 Los Magistrados de la Corte
Suprema de Justicia son electos por la Asamblea Legislativa para un período de nueve años,
renovándose por terceras partes cada tres años. Para la elección es necesario el voto
favorable de por lo menos los dos tercios de los diputados electos.

La Corte Suprema de Justicia está organizada en cuatro Salas: Sala de lo Constitucional, Sala
de lo Civil, Sala de lo Penal y Sala de lo Contencioso Administrativo.

La Sala de lo Constitucional está integrada por el Presidente de la Corte Suprema de Justicia y


cuatro Vocales designados por la Asamblea Legislativa. Las Salas de lo Civil y de lo Penal
están integradas por un Presidente 71 y dos Vocales y la Sala de lo Contencioso Administrativo
por un Presidente y tres Vocales todos designados por la Corte. 72 La Corte cuenta igualmente
con un número igual de Magistrados suplentes, electos igualmente por la Asamblea
Legislativa.73
68 Respecto a la organización y funcionamiento de las Cámaras de Segunda Instancia véase LOJ Arts. 6 al 10 y 57 - 58
69 Corresponde al Presidente, el Gobierno y régimen interior de la Corte Suprema de Justicia, velar porque se cumplan a este
respecto las disposiciones de las leyes y reglamentos. Entre sus atribuciones figuran igualmente las siguientes: (art. 27 LOJ) a)
Representar a la Corte Suprema de Justicia y al Organo Judicial en sus relaciones con los otros Organos del Estado. b)
Convocatoria de la Corte Plena. c) Llevar la substanciación de los asuntos de Corte Plena. d) Firmar los acuerdos del Tribunal,
salvo en lo relativo a materias administrativas delegadas por la Corte a otro funcionario del Organo Judicial u organismos del
mismo. d) Disciplina y organización interna del organismo.
70 En general, podrá el Presidente de la Corte delegar en uno o más Magistrados o funcionarios de la misma, en organismos o
dependencias propios o en el Consejo Nacional de la Judicatura, aquellas atribuciones que no impliquen ejercicio de actividad
jurisdiccional. La delegación se hará mediante acuerdo, en el que se determinarán las facultades que se delegan y el
funcionario cuando lo estime conveniente. (art. 28.LOJ).
71 Los Presidentes de las salas de la Corte Suprema de Justicia cuentan entre otras, con las siguientes facultades: a) Llevar la
sustentación de los asuntos que se ventilen en la respectiva sala; b) Distribuir equitativamente el trabajo de la sala entre los
magistrados, quienes tendrán a su cargo la depuración y sustentación de los asuntos que les sean asignados.: c) Señalar día
para de los negocios que deba resolver la sala, pudiendo designar aún los feriados si la resolución fuera grave y perentoria; d)
Cuidar de que los Magistrados y el personal adscrito a la Sala cumplan con sus deberes, dando cuenta en casos graves a la
Corte, de las irregularidades que notaren. e) Rendir al Presidente de la Corte, dentro de los tres días siguientes a la expiración
de cada mes, un informe de los trabajos efectuados el día anterior. (Art. 28.LOJ).
72 Cuando por renuncia u otro motivo legal deba sustituirse un Miembro de la Sala de lo Constitucional, el que sea elegido
podrá ser designado por la Asamblea Legislativa para que integre dicha Sala o designar a uno de las demás Salas de la Corte
al momento de la sustitución; si se tratare de un Magistrado de cualquiera de las otras Salas, el Magistrado electo entrará a
formar parte de la Sala que la Corte designe.
73 Los Suplentes serán elegidos para el mismo período que de tiempo que los Magistrados Propietarios; e igual que estos
últimos, por ministerio de ley, continuarán por períodos iguales, salvo que al finalizar cada uno de dichos períodos, la Asamblea
Legislativa acordará lo contrario, o fueren destituidos por causas legales.

Los requisitos para ser Magistrados de la Corte Suprema de Justicia son los siguientes:

a) Nacionalidad salvadoreña por nacimiento.


b) Estado seglar.
c) Mayor de cuarenta años.
d) Abogado de la República.
e) Moralidad y competencia notorias.
f) Haber desempeñado una Magistradura de Segunda Instancia durante seis años o una
judicatura de Primera Instancia durante nueve años, o haber obtenido la autorización para
ejercer la profesión de abogado por lo menos diez años antes de su elección.
g) Estar en el goce de los derechos de ciudadano y haberlo estado en los seis años anteriores
al desempeñar del cargo.74

No podrán ser elegidos Magistrados de la Corte Suprema de Justicia ni de una Cámara de


Segunda Instancia, 75 los cónyuges ni los parientes entre sí, comprendidos dentro de del
cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad.

74 Los Magistrados Suplentes deberán tener las mismas cualidades requeridas para ser Magistrado Propietario, y mientras
sustituyan a éstos no podrán ejercer la abogacía ni desempeñar empleos o cargos de los otros Organos, salvo si hubieren sido
llamados para conocer exclusivamente en uno o varios asuntos determinados.
75 Respecto a los requisitos e incompatibilidades exigidos a los Magistrados de segunda Instancia, véase Arts. 176 al 178 de
la Constitución de la República.

Los candidatos a Magistrados de la Corte Suprema de Justicia y los suplentes de los mismos
serán presentados ante la Asamblea Legislativa por el Consejo Nacional de la Judicatura,
mediante una lista, que contendrá el triple de puestos a cubrir, la mitad proveniente de
candidatos propuestos por las asociaciones representativas de los abogados de El Salvador 76
y la otra mitad seleccionada por el Pleno del Consejo Nacional de la Judicatura, sin que ambas
fuentes propositoras puedan incluir candidatos comunes, aunque todos los candidatos
propuestos deban estar inscritos en el mismo Registro. 77. La lista parcial de candidatos
aportada por las asociaciones representativas de los abogados de El Salvador, se integrará
con la del Pleno del Consejo y conformará la lista completa y definitiva de candidatos a
Magistrados de la Corte, lo que se deberá enviar toma de posesión de los Magistrados a
elegir.78

Elección por la Asamblea Legislativa.

La Asamblea Legislativa elegirá a los Magistrados propietarios y suplentes de la Corte


Suprema de Justicia, entre los candidatos nominados en la lista formada por el Pleno del
Consejo, por lo menos con quince días de anticipación a la fecha de toma de posesión de los
Magistrados que deban ejercer el cargo para el período inmediato siguiente al de los
Magistrados salientes. (art. 58.LOCJ).
76 La Federación de Asociaciones de Abogados de El Salvador, organizará y administrará el proceso de elección en toda la
República y supervisará la participación de todos los abogados autorizados, quienes elegirán a sus candidatos por votación
directa, igualitaria y secreta. Concluida la elección, el Presidente de la Junta Directiva de la Federación de Asociaciones de
Abogados de El Salvador, comunicará el resultado al Pleno del Consejo para proceder a la formación de la lista completa y
definitiva de los candidatos a Magistrados de la Corte Suprema de Justicia.
77 A este respecto, se confeccionará un Registro de Abogados Elegibles y permanentemente actualizado, que reúnan los
requisitos indicados anteriormente y que representen las más relevantes corrientes del pensamiento jurídico (art.49 y 50
LOCNJ).
78 Esta lista se formará con observación del orden alfabético de acuerdo a la letra del primer apellido de cada uno de los
candidatos, con indicación del sector postulante, de la materia o rama jurídica en que se hubiere especializado o distinguido y
se acompañará del respectivo currículum vitae, certificación de partida de nacimiento, fotocopia de la tarjeta de identificación
de abogados y constancia escrita de su consentimiento. La lista deberá publicarse en dos diarios de circulación nacional.

La elección de los Magistrados de la Corte se hará por votación nominal y pública, con mayoría
calificada de las dos terceras partes de los diputados electos por lo menos.

9.3.2 ATRIBUCIONES.

Las atribuciones de la Corte Suprema de Justicia son las siguientes:

a) Conocer de los procesos de amparo.


b) Dirimir las competencias que se susciten entre los tribunales de cualquier fuero y naturaleza.
c) Conocer de las causas de presas y de aquellas que no estén reservadas a otra autoridad;
ordenar el curso del os suplicatorios o comisiones rogatorias que se libren para practicar
diligencias fuera del Estado y mandar cumplimentar los que proceden de otros países, sin
perjuicio de lo dispuesto en los tratados; y conceder la extradición.
d) Conceder, conforme a la ley y cuando fuere necesario, el permiso para la ejecución de
sentencias pronunciadas por los tribunales extranjeros.
e) Vigilar que se administre pronta y cumplida justicia, para lo cual adoptará las medidas que
estime necesarias;
f) Conocer de las responsabilidades de los funcionarios públicos en los casos señalados por las
leyes.
g) Conocer de las causas de suspensión o pérdida de los derechos de ciudadanía según lo
previsto en el artículo 74 C.S., así como de la rehabilitación correspondiente.
h) Emitir informe y dictamen en las solicitudes de indulto o de conmutación de pena.
i) Nombrar a los Magistrados de las Cámaras de Segunda Instancia, Jueces de Primera
Instancia y Jueces de Paz de las ternas que le proponga el Consejo Nacional de la Judicatura;
a los Médicos Forenses y a los empleados de las dependencias de la misma; removerlos,
conocer de sus renuncias y concederles licencias.
j) Nombrar con jueces en los casos determinados por la ley.
k) Recibir, por si o por medio de los funcionarios que designe, la protesta constitucional a los
funcionarios de su nombramiento.
l) Practicar recibimientos de abogados y autorizarlos para el ejercicio de su o profesión;
suspenderlos por incumplimiento de sus obligaciones profesionales, por negligencia o
ignorancia graves, por mala conducta profesional, o por conducta privada notoriamente
inmoral; inhabilitarlos por venalidad, cohecho, fraude, falsedad y otros motivos que establezca
la ley y rehabilitarlos por causa legal. Las mismas facultades ejercerán respecto a los notarios.
m) Elaborar el Presupuesto de la Administración de Justicia (art. 182.C.S.).

Por otra parte, la Corte Suprema de Justicia, por medio de la Sala de lo Constitucional es el
único tribunal competente para declarar la inconstitucionalidad de las leyes, decretos y
reglamentos 79.

79 Véase al respecto el artículo 183 de la Constitución de la República.

CAPITULO X

El Organo Judicial (II)


La Jurisdicción Constitucional

10.1 LA JURISDICCION CONSTITUCIONAL EN EL SALVADOR.


10.2 ASPECTOS ORGANICOS.
10.3 COMPETENCIAS.
10.1 LA JURISDICCION CONSTITUCIONAL EN EL SALVADOR.

Una de las grandes innovaciones de la Constitución de 1983 80, en el ámbito jurisdiccional, es


la creación de la Sala de lo Constitucional como ente incardinado en la estructura del Organo
Judicial, concretamente en la Corte Suprema de Justicia 81, con la atribución de conocer en
forma exclusiva de los procesos de inconstitucionalidad, amparo y hábeas corpus o exhibición
personal 82 cuando el demandado sea de San Salvador 83 y las controversias entre los
Organos Legislativo y Ejecutivo en el procedimiento de formación de la ley y de las causas de
pérdida y rehabilitación de los derechos del ciudadano.

80 Es oportuno tener presente que la Constitución de 1983 fue creada posterior al golpe de estado del 15 de octubre de 1979,
en el que se estableció una junta Revolucionaria de Gobierno, que asumió -mediante Decreto-Ley número 1, publicado en el
Diario Oficial número 191, tomo 265 del 15 de octubre de 1979- además de la potestad ejecutiva la legislativa.
81 Artículo 174 C.S. "La Corte Suprema de Justicia tendrá una Sala de lo Constitucional, a la cual corresponderá conocer y
resolver las demandas de inconstitucionalidad de las leyes, decretos y reglamentos, los procesos de amparo, el hábeas corpus,
las controversias entre el Organo Legislativo y el Organo Ejecutivo a que se refiere el art. 138 y las causas mencionadas en la
atribución 7a. del artículo 182 de esta Constitución".
82 La Ley de Procedimientos Constitucionales es que incorpora esa dualidad en la denominación, no obstante ello, la
Constitución en los artículos 11 y 247 le denomina hábeas corpus.
83 La Constitución en su artículo 247 inciso 2º y la Ley de Procedimientos Constitucionales en su artículo 4, atribuyen
competencia a las Cámaras de Segunda Instancia para conocer del hábeas corpus cuando no residan -que no tengan su sede-
en la capital. Por otro lado, la misma Constitución en la precitada disposición atribuye competencia a la Sala para conocer en
revisión -que no es más que apelación- de la resolución pronunciada por alguna Cámara que deniegue la libertad del
favorecido, siempre a petición de parte.

La Sala de lo Constitucional sustituyó a la Sala de Amparo 84, pero dicha sustitución no se


quedó en el ámbito nominal, sino que implicó la creación de un tribunal con características
singulares, tanto desde una perspectiva orgánica como competencial, pues es un ente
jurisdiccional 85 con unas características estructurales propias diferentes a las de los otros
tribunales- y con unas competencias limitadas tanto materialmente como funcionalmente 86.

En virtud de ello, en este apartado se analizaran las características que singularizaran tanto
orgánica como competencialmente a la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de
Justicia.

10.2 ASPECTOS ORGANICOS.

1.1 Número de Magistrados. La Sala de lo Constitucional está integrada -de conformidad al


artículo 174 inciso 2º C.S. por cinco Magistrados designados por la Asamblea Legislativa, uno
de los cuales es el Presidente tanto de la Sala como de la Corte Suprema de Justicia y del
Organo Judicial 87. Por otro lado, el artículo 11 de la Ley Orgánica Judicial establece que debe
existir igual número de suplentes, para el supuesto de que cualquiera de los propietarios no
pudiera integrar la Sala 88.

1.2 Requisitos para ocupar el cargo. Nuestra Constitución no contiene regulación específica en
lo relativo a los requisitos para optar al cargo de Magistrado de la Sala de lo Constitucional, en
virtud de ello, al ser los Magistrados de la Sala de lo Constitucional miembros de la Corte
Suprema de Justicia, les son exigibles los mismos requisitos previstos en la Constitución -
artículo 176- a éstos. Al respecto la disposición citada establece como requisitos, a saber: (1)
Nacionalidad. Ser salvadoreño por nacimiento. Este es el único caso en el que la Constitución,
al regular lo relativo a los requisitos subjetivos para optar a la judicatura y magistratura, exige
nacionalidad por nacimiento, 89 (2) Estado. Estado seglar. Este requisito es una concreción de
las garantías subjetivas de la jurisdicción: la independencia e imparcialidad del juez. "Al exigir
este requisito se procura la separación de los asuntos del Estado de los de la Iglesia; 90"; (3)
Edad. Mayor de cuarenta años. Este no es un requisito autónomo, pues además de tener la
mencionada edad, se vuelve necesaria, ya sea la experiencia judicial y profesional; (4) Técnico.
Abogado de la República. Este requisito es una manifestación del principio de juez técnico. Y
es que la función juzgadora debe de ser realizada con sujeción al derecho objetivo y por tanto
debe ser el juez un profesional con conocimientos técnicos en éste; (5) Morales. Moralidad y
competencias notorias; (6) Experiencia profesional o judicial. Haber desempeñado una
Magistratura de Segunda Instancia durante seis años o una judicatura de Primera Instancia
durante nueve, o haber obtenido la autorización para ejercer la profesión de abogado por lo
menos diez años antes de su elección; (7) Goce de derechos. Estar en el goce de los derechos
de ciudadano 91.

1.2 Inhabilidades. El artículo 178 C.S. regula lo relativo a las inhabilidades para optar al cargo
de Magistrado de la Corte Suprema de Justicia, fijando para tal efecto, como criterio único el
del parentesco tanto por consanguinidad y afinidad. Así, no pueden ser Magistrados los
cónyuges ni los parientes entre sí, comprendidos dentro del cuarto grado de consanguinidad o
segundo de afinidad.

84 La Sala de Amparos de la Corte Suprema de Justicia es creada mediante reformas a la Ley Orgánica del Poder Judicial
aprobadas en 1959. A dicha Sala se le atribuye principalmente, conocer de los procesos de amparo, la sustanciación de los
procesos de inconstitucionalidad y la elaboración del proyecto de sentencia respectivo, para que la Corte Suprema de Justicia
pronunciase la resolución definitiva.
85 La Sala de lo Constitucional es un verdadero ente jurisdiccional, lo cual se pone de manifiesto en el conjunto de principios
que inspiran su configuración y actuaciones, entre los que cabe mencionar -con efectos ilustrativos-: exclusividad -172 C.S.-;
independencia -172 inc. 3º C.S.-; Juez Natural o legal -15 C.S.-; Juez Técnico -176 C.S.-; Imparcialidad -186 inc. 5º C.S.-.
86 Cuando se dice que limitadas material y funcionalmente, nos referimos, por un lado, a la competencia que por razón de la
materia -y no exclusivamente- tiene el tribunal: la constitucional; y por otro, a la concreta función de conocer de unos
determinados procesos y procedimientos.
87 Artículo 174 inciso 2º C.S. "La Sala de lo Constitucional estará integrada por cinco Magistrados designados por la Asamblea
Legislativa. Su Presidente será elegido por la misma en cada ocasión que le corresponda elegir Magistrados de la Corte
Suprema de Justicia; el cual será Presidente de la Corte Suprema de Justicia y del Organo Judicial".
88 Criticable la regulación que se hace respecto de los Magistrados Suplentes, para nuestro caso de la Sala de lo
Constitucional, pues la Ley no efectúa ninguna regulación en cuanto al orden de llamamiento de los mismos, lo cual pude
atentar contra el principio de Juez Natural o legal.
89 Esto se advierte de la simple lectura de los artículos 177, 179 y 180 C.S., los cuales regulan, respectivamente, los requisitos
para ser Magistrado de Cámara de Segunda Instancia, juez de Primera Instancia y Juez de Paz.
90 Sobre este punto véase Bertrand Galindo, Francisco; Tinetti, José Albino, Kuri de Mendoza, Silvia Lizette; Orellana, Ma.
Elena, "Manual de Derecho Constitucional" Tomo I p.p. 162. Proyecto de Reforma Judicial. 1998 San Salvador.
91 El artículo 72 C.S. regula lo relativo a los derechos del ciudadano.

1.3 Incompatibilidades. La Constitución en su artículo 188 regula lo relativo a las


incompatibilidades con el cargo de Juez y Magistrado, utilizando para tal fin, criterios
profesionales y funcionariales. Así es incompatible con el cargo el ejercicio de la abogacía y el
notariado y la de funcionario de los otros Organos del Estado. Excepto la de docente y la de
diplomático en misión transitoria.

1.4 Forma de elección y remoción 92. La forma de elección y remoción de los Magistrados de
la Sala de lo Constitucional, es la misma que la del resto de Magistrados que integran las otras
Salas de la Corte Suprema de Justicia, de tal forma que, la realiza la Asamblea Legislativa por
votación nominal y pública; con el voto favorable de por lo menos los dos tercios de los
diputados electos 93. No obstante lo anterior, es preciso advertir que los Magistrados
Propietarios y los Suplentes de la Sala de lo Constitucional son los únicos que son designados
para una Sala en concreto, es decir como Magistrados Propietarios y Suplentes de la Sala de
lo Constitucional. 94

1.5 Período de elección. Los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia y en concreto los de
la Sala de lo Constitucional son electos por un período de nueve años, con la posibilidad de ser
reelegidos. Por otro lado, existe un sistema de renovación progresiva de la Corte Suprema de
Justicia por terceras partes cada tres años, período en el que en todo caso, se nombra
Presidente de la Sala de lo Constitucional. "Para justificar esta ampliación en el plazo de
ejercicio de los magistrados y la adoptación del sistema de renovación progresiva, se expresó
que la ampliación, por sí sola, robustecía la estabilidad en el cargo y dificultaba la coincidencia
de tal período y el del Presidente de la República (que es de cinco años, como antes lo era el
de los magistrados) y que, adicionalmente, para conjurar en forma definitiva tal riesgo, se
disponía que tales magistrados se renovasen por terceras partes cada tres años y que este
sistema de renovación progresiva, añadía ventajas, dado que si adoptase un sistema de
renovación total, al vencerse el plazo común de ejercicio, se llegaría a la situación
inconveniente de que cada cierto lapso cabría la posibilidad de que todos los magistrados
estuviesen en período de adaptación. En cambio, el sistema de renovación progresiva, permite
que en todo momento se cuente con magistrados experimentados que compensarán la
inexperiencia de los recién llegados y añade a esa experiencia las nuevas ideas de éstos 95."

1.6 Procedimientos para la designación. La elección de los Magistrados de la Sala de lo


Constitucional se hace de una lista de candidatos que hace el Consejo Nacional de la
Judicatura en los términos que determina la ley del mismo, la mitad de la cual provendrá de los
aportes de las entidades representativas de los Abogados de El Salvador y donde deberán
estar representadas las más relevantes corrientes del pensamiento jurídico 96.

92 Esta forma de elección de los Magistrados de la Sala de lo Constitucional surgió con el objeto de lograr que la postulación y
nombramiento de los Magistrados garantice su independencia e imparcialidad.
93 Artículo 131 C.S. Corresponde a la Asamblea Legislativa: 19º Elegir por votación nominal y pública a los siguientes
funcionarios: Presidente y Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, Presidente y Magistrados del Tribunal Supremo
Electoral, Presidente y Magistrados de la Corte de Cuentas de la República, Fiscal General de la República, Procurador
General de la República, Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos y Miembros del Consejo Nacional de la
Judicatura.
94 De hecho la Asamblea Legislativa al momento de elegir al resto de Magistrados de la Corte Suprema de Justicia les
incorpora en una determinada Sala. No obstante esa práctica -no exigida por la Constitución y leyes- los únicos Magistrados
Propietarios y Suplentes que deben ser electos para un Tribunal en concreto son los de la Sala de lo Constitucional. Ello
implica que, la Corte Suprema de Justicia en Pleno no se encuentra vinculada a la designación que la Asamblea Legislativa
hace respecto de los Magistrados de las otras Salas y en ese sentido, puede alterarla.
95 Tinetti, José Albino. "La Justicia Constitucional en El Salvador".
96 Artículo 186 inciso 2º C.S.

10.3 COMPETENCIAS.

2.1 Conocer del proceso de inconstitucionalidad. Esta es una de las competencias nucleares
de la Sala de lo Constitucional. Se trata de un control abstracto de normas que se origina no en
función de un conflicto de intereses concreto, sino de una discrepancia abstracta. Entre las
normas susceptibles de control 97 se encuentran las siguientes:

(a) Las leyes, en cuanto actos derivados del Organo Legislativo;


(b) Tratados Internacionales;
(c ) Decretos de Reforma Constitucional. "Por regla general se entiende que el control solo
puede darse aquí por vicios de forma; pero se estima que habida cuenta que el artículo 248
C.S. ha declarado irreformables algunos contenidos constitucionales, también cabría control
por vicios de fondo cometidos mediante las reformas constitucionales, a fin de establecer si
tales contenidos pétreos no han resultado afectados, ya que de no existir tal control la
declaratoria de irreformabilidad carecería de sentido 98".

(d) Los reglamentos;


(e) Las ordenanzas municipales;
(f) "El decreto que pone en vigencia el régimen de excepción, tanto si éste lo aprueba el
Organo Legislativo como el Ejecutivo, en las circunstancias excepcionales en que este último
puede hacerlo; el control usualmente es con relación a vicios de procedimentales o de
competencia, pero existe jurisprudencia en la cual se ha declarado inconstitucional un decreto
de esta naturaleza, por ser falsos los motivos que se adujeron para decretar dicho régimen y
suspender el ejercicio de derechos fundamentales".99

Es necesario señalar que, para promover el proceso de inconstitucionalidad se exige el


cumplimiento de un conjunto de requisitos de naturaleza tanto procesal como material,
concretamente los consignados en el artículo 6 de la Ley de Procedimientos Constitucionales.

2.2 Conocer del proceso de amparo. De conformidad a los artículos 174 y 247 inc. 1º Cn. 100.
y 3 de la Ley de Procedimientos Constitucionales es atribución de la Sala de lo Constitucional
conocer del proceso de amparo. La configuración del amparo en nuestro país -desde un punto
de vista material- es sumamente amplia, pues el precitado artículo 247 de la Constitución, son
susceptibles de protección 101 a través de este proceso constitucional todos los derechos
reconocidos constitucionalmente, excepto el derecho de libertad que es protegido por el
hábeas corpus o exhibición personal.

97 Es discutible la posibilidad de que normas preconstitucionales sean susceptibles de ser sometidas al control de
constitucionalidad, sobre todo tomando en consideración el contenido del artículo 249 de la Constitución. No obstante ello, se
ha planteado la discusión de si éstas normas efectivamente se encuentran derogadas por el hecho mismo de contrariar los
preceptos constitucionales y, por tanto, ya no producen efectos jurídicos como tales, o si, para saber si son contrarias a la
Constitución es necesaria la declaratoria de tal circunstancia por la Sala de lo Constitucional. A la fecha no ha habido
pronunciamiento al respecto.
98 Tinetti, José Albino, "La Justicia Constitucional en El Salvador".
99 Tinetti, José Albino. "La Justicia Constitucional en El Salvador".
100 Artículo 247 inc. 1º C.S. "Toda persona puede pedir amparo ante la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de
Justicia por violación de los Derechos que otorga la presente Constitución".
101 Cuando se habla de protección nos estamos refiriendo a una protección reforzada, pues es claro que es el proceso
ordinario el llamado originalmente a proteger todo tipo de derechos.

El artículo 12 de la Ley de Procedimientos Constitucionales establece que el amparo procede


contra las acciones u omisiones de cualquier autoridad. No obstante ello, la jurisprudencia de la
Sala ha ampliado este criterio y ha sostenido que también pueden ser objeto de control algunos
actos de particulares 102.

Al igual que en el caso del proceso de inconstitucionalidad, la promoción del proceso de


amparo requiere el cumplimiento de un conjunto de requisitos tanto procesales como
materiales, entre los que cabe mencionar, los previstos en los artículos 12, 13, 14 de la Ley de
Procedimientos Constitucionales, cuyo incumplimiento podría generar la declaratoria de
inadmisibilidad de la demanda o improcedencia de la pretensión, según el caso.

2.3 Conocer del proceso de hábeas corpus. Es competencia también de la Sala de lo


Constitucional conocer del proceso de hábeas corpus, tal como lo disponen los artículos 174 y
247 C.S. 103 y 4 de la Ley de Procedimientos Constitucionales.

102 "La pretensión de amparo contra particulares procede, cuando el responsable del acto se encuentra en una posición de
poder, de hecho y de derecho, y no existan mecanismos judiciales o administrativos de protección, o los que existan sean
insuficientes para garantizar los derechos constitucionales del afectado". Resolución pronunciada por la Sala de lo
Constitucional en el proceso de amparo cuyo expediente se identifica con el número 103-97.
103 Artículo 247 inc. 2º C.S. "El hábeas corpus puede pedirse ante la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia
o ante las Cámaras de Segunda Instancia que no residen en la capital. La resolución de la Cámara que denegare la libertad del
favorecido podrá ser objeto de revisión, a solicitud del interesado, por la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de
Justicia".

El artículo 11 104 de la Constitución, establece que el hábeas corpus tiene por objeto proteger
a la persona contra: (a) restricciones ilegales y arbitrarias a su libertad; y (b) atentados contra la
dignidad o integridad física, psíquica o moral de las personas detenidas 105 106.

Por otro lado, pueden ser demandados en un proceso de hábeas corpus tanto particulares
como autoridades, éstas en cualquier supuesto y aquellos, únicamente en el caso de
restricción ilegal o arbitraria a la libertad.

Finalmente es preciso señalar, que para la promoción del proceso de hábeas corpus no se
exigen muchos requisitos de naturaleza procesal, entre los que cabe mencionar: (a) que no se
requiere legitimación activa, pues la petición puede ser presentada por cualquier persona; (b)
no se exige que la petición necesariamente tenga la forma de una demanda, pues puede ser
presentada por carta o telegrama, lo cual implica que los requisitos esenciales son mínimos; y
(c) no requiere inicio instado cuando hubiere motivo para suponer que alguien estuviese con su
libertad ilegalmente restringida, es decir, puede ser iniciado de oficio por el Tribunal 107.

2.4 Resolver las controversias entre el Organo Ejecutivo y Legislativo que se susciten en el
proceso de formación de la ley. Esta controversia surge, cuando en el proceso de formación de
la ley 108, el Presidente de la República considera inconstitucional un proyecto, el cual a pesar
de ser considerado inconstitucional por éste, es ratificado por la Asamblea Legislativa. En tal
circunstancia el Presidente deberá dirigirse a la Corte Suprema de Justicia a efecto de que esta
última, a través de la Sala de lo Constitucional dirima la controversia. Este control realizado en
el proyecto de ley es conocido como "control previo de constitucionalidad", pues mediante el
mismo se pretenden evitar futuras inconstitucionalidades 109.

104 Artículo 11 inc. 2º. "La persona tiene derecho al hábeas Corpus cuando cualquier individuo o autoridad restrinja ilegal o
arbitrariamente su libertad. También procederá el Hábeas Corpus cuando cualquier autoridad atente contra la dignidad o
integridad física, psíquica o moral de las personas detenidas".
105 La redacción actual del inc. 2º del artículo 11 de la C.S., surge a consecuencia de la reforma constitucional aprobada
mediante Decreto Legislativo número 743, del 27 de junio de 1996. Este decreto ratifica el artículo 1 del Acuerdo de Reformas
Constitucionales, de fecha 29 de abril de 1994, publicado en el Diario Oficial número 181, Tomo 324, del 30 de septiembre de
1994.
106 La reforma constitucional de 1996 amplió el objeto de protección del hábeas corpus, pues incorporó tanto el supuesto de
restricción arbitraria a la libertad -por parte de cualquier individuo o autoridad- como los atentados -por parte de cualquier
autoridad- contra la dignidad o integridad física, psíquica o moral de las personas detenidas.
107 Artículo 41 y 42 de la Ley de Procedimientos Constitucionales.
108 El proceso de formación de la ley se encuentra regulado del artículo 133 al 143 de la Constitución.
109 Artículo 138 C.S. "Cuando la devolución de un proyecto de ley se deba a que el Presidente de la República lo considera
inconstitucional y el Órgano Legislativo lo ratifica en la forma establecida en el artículo que antecede deberá el Presidente de la
República dirigirse a la Corte Suprema de Justicia dentro del tercero día, para que ésta oyendo las razones de ambos, decida
si es o no constitucional, a más tardar dentro de quince días. Si la Corte decide que el proyecto es constitucional, el Presidente
de la república estará en la obligación de sancionarlo y publicarlo como ley".

2.5 Conocer de la suspensión, pérdida y rehabilitación de los derechos de ciudadanía. Esta


competencia no siempre le ha correspondido a la Sala de lo Constitucional, ya que ha lo largo
de la historia ha correspondido a distintos Organos del Estado. Es necesario advertir, que las
causales que posibilitan la intervención de la Sala han sido establecidas taxativamente en la
Constitución y son aquellas que precisamente no se declaran judicialmente 110.

Finalmente es necesario advertir, que tanto esta atribución como la de resolver los conflictos en
el proceso de formación de la ley, no se encuentran reguladas en la Ley de Procedimientos
Constitucionales ni en ninguna otra ley.

110 Artículo 74 C.S. "Los derechos de ciudadanía se suspenden por las causas siguientes: 2º Enajenación mental; 4º Negarse
a desempeñar, sin justa causa, un cargo de elección popular; en este caso, la suspensión durará todo el tiempo que debiera
desempeñarse el cargo rehusado". Artículo 75 C.S. "Pierden los derechos de ciudadano: 1º Los de conducta notoriamente
viciada; 3º Los que compren o vendan votos en las elecciones; 4º Los que suscriban actas, proclamas o adhesiones para
promover o apoyar la reelección o la continuación del Presidente de la República, o empleen medios directos encaminados a
ese fin; 5º Los funcionarios, las autoridades y los agentes de éstas que coarten la libertad del sufragio. En estos casos, los
derechos de ciudadanía se recuperarán por rehabilitación expresa declarada por autoridad competente".

CAPITULO XI

Otros Organos del Estado

11.1 EL CONSEJO NACIONAL DE LA JUDICATURA.


11.1.1 COMPOSICION Y FUNCIONAMIENTOS
11.1.2 ATRIBUCIONES DEL PLENO (ART.22.LOCJ)
11.2 EL MINISTERIO PUBLICO.

11.1 EL CONSEJO NACIONAL DE LA JUDICATURA.

La Constitución Salvadoreña, en su artículo 187 establece el Consejo Nacional de la


Judicatura, como institución independiente 111, encargada de proponer candidatos para los
cargos de Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, Magistrados de las Cámaras de
Segunda Instancia, Jueces de Primera Instancia y Jueces de Paz, correspondiéndole
igualmente la responsabilidad de la organización y funcionamiento de la Escuela de
Capacitación Judicial, cuyo objeto es asegurar el mejoramiento en la formación profesional de
los jueces y demás funcionarios judiciales. 112.

Los fines del Consejo Nacional de la Judicatura son:

a) Contribuir al fortalecimiento de la independencia de los Magistrados y Jueces en el ejercicio


de su función jurisdiccional y a propiciar la protección de estos funcionarios en el cumplimiento
de la Constitución y las leyes.
b) Contribuir como órgano colaborador en la administración de la carrera judicial, a la eficiencia,
modernización y moralización de la estructura judicial, a fin de garantizar la idoneidad,
capacidad, eficiencia y honestidad del personal judicial.

111 Aunque el Consejo goza de autonomía en el ejercicio de sus funciones, así como en lo financiero, a efectos
presupuestarios forma parte del Organo Judicial.
112 El Consejo nacional de la judicatura es desarrollado en virtud del Reglamento de la Ley del Consejo Nacional de la
Judicatura, que regula la naturaleza, organización, atribuciones y funcionamiento del mismo.

c) Propiciar que los diferentes sectores que actúan en la Administración de Justicia, obren
solidaria y coherentemente con la función asignada al Organo judicial en el contexto del Estado
Democrático Constitucional de Derecho.
d) Coadyuvar a lograr una accesible, pronta y cumplida administración de justicia.

El Consejo Nacional de la Judicatura tiene como objetivos principales:

a) Garantizar la objetividad e igualdad de oportunidades en la integración de las ternas de


candidatos de Magistrados de Segunda Instancia y Jueces, así como la idoneidad de los
mismos:
b) Propiciar mediante la evaluación de la actividad judicial de Magistrados y Jueces, la
eficiencia profesional y moralización de la administración de justicia;
c) Colaborar con la Corte Suprema de Justicia en la administración de la Carrera Judicial en los
aspectos señalados por esta ley y en los casos que aquella lo solicite; y,
d) Realizar en forma permanente estudios e investigaciones sobre el sistema de administración
de justicia, a efecto de determinar las deficiencias e irregularidades del mismo, sus causas y
posibles soluciones.

Corresponde al Consejo como institución, las atribuciones siguientes:

a) Llevar un Registro de Abogados debidamente clasificado, con indicación de los requisitos


para optar a los cargos de Magistrados de Primera Instancia y Juez de Paz.
b) Cooperar con la Corte en los asuntos que ésta le solicite y que le sean afines o de su
competencia;
c) Colaborar con las demás instituciones del sistema de Administración de Justicia en los
mismos términos consignados en la letra anterior.

Organizar y administrar la Escuela de Capacitación Judicial, para asegurar el mejoramiento en


la formación profesional de los Magistrados y Jueces y demás funcionarios judiciales; extender
la capacitación al personal del Organo Judicial, a los demás funcionarios y empleados del
Ministerio Público y demás sectores vinculados con el sistema de Administración de Justicia.

11.1.1 COMPOSICION Y FUNCIONAMIENTO. 113

El Pleno del Consejo es el órgano superior de dirección y administración del Consejo Nacional
de la Judicatura y estará integrado por seis Consejeros propietarios, propuestas por diferentes
instituciones organismos del Estado, 114 que cuentan con los respectivos suplentes 115,
siendo elegidos por la Asamblea Legislativa en votación nominal y pública, con el voto
calificado de las dos terceras partes de los Diputados electos, para un período de tres años sin
posibilidad de reelección inmediata y sin que estén sujetos a mandato imperativo alguno
respecto a las instituciones que los propusieron. 116

113 Aunque los órganos y unidades del Consejo son: a) El Pleno, b) La Presidencia, c) La secretaría Ejecutiva, d) La Gerencia
General, e) La Escuela de Capacitación Judicial, f) Unidades Técnicas y g) Unidades Administrativas. En el actual trabajo, por
razones obvias derivadas del objetivo general perseguido nos referiremos exclusivamente el Pleno y sólo, en virtud de las
necesidades de exposición de algunos aspectos, nos referiremos a otros órganos o unidades, aunque sin pormenorizar en los
mismos.
114 La composición de los mismos se hace de la siguiente forma: tres abogados en ejercicio, propuestos por el gremio de
abogados, un abogado docente de la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales de la Universidad de El Salvador, un
abogado docente de las otras Facultades, Escuelas o Departamentos de Derecho de las Universidades privadas del país y un
abogado propuesto por el Ministerio Público. Los candidatos deberán reunir los requisitos constitucionales para el cargo de
Magistrado de la Corte Suprema de Justicia y los propuestos por las Facultades, Departamentos y Escuelas de Derecho,
deberán además, haber ejercido la docencia universitaria al menos durante los cinco años anteriores a la elección.
115 El artículo 13 de la LOCJ, establece para la elección de cada Consejero propietario y suplente se procederá de la manera
siguiente: los abogados en ejercicio, con exclusión de los que pertenecen a otro de los sectores representados en el Pleno del
Consejo, elegirán entre ellos, mediante votación directa, igualitaria y secreta, seis ternas, tres de las cuales servirán para la
elección de Consejeros propietarios y las otras tres para la elección de Consejeros suplentes. La Federación de Asociaciones
de Abogados de El Salvador organizará y administrará la elección en toda la República; Los candidatos a la postulación serán
propuestos por las diferentes Asociaciones de Abogados que tengan al menos cien abogados agremiados. Las ternas de los
candidatos que resultaren electos las presentará la Federación de Asociaciones de Abogados de El Salvador a la Asamblea
Legislativa, de las que se elegirá a los tres Consejeros propietarios y tres suplentes. Los Abogados docentes de la Facultad de
Jurisprudencia y Ciencias Sociales de la Universidad de El Salvador, reunidos en Asamblea General, elegirán por votación
directa, igualitaria y secreta, seis ternas de candidatos a Consejal, una para Consejal propietario y otra para Consejal suplente.
La convocatoria la efectuará el Decano de esta Facultad, quien presentará a la Asamblea Legislativa las ternas de candidatos,
de las que se elegirán al Consejero propietario y al suplente. Los abogados docentes de las Facultades, Departamentales o
Escuelas de Derecho de las Universidades privadas del país, reunidos en Asamblea General, elegirán mediante votación
directa, igualitaria y secreta, dos ternas, una para Consejal Propietario y otra para Consejero Suplente. La Convocatoria la
efectuará el Decano de la Facultad de Derecho más antigua, quien presentará a la Asamblea Legislativa las ternas de las que
se elegirá al Consejero propietario y al suplente; y los abogados de las instituciones que conforman el Ministerio Público,
reunidos en Asamblea General, elegirán mediante votación directa, igualitaria y secreta, dos ternas, una para la elección de
Consejeros propietarios y otra para la elección de Consejero suplente. La convocatoria la efectuarán los titulares de las
referidas instituciones y presentarán a la Asamblea Legislativa las ternas de candidatos, de las que se elegirá al Consejo
propietario y al suplente.
116 La elección de los Consejeros es irrevocable y solo cesarán en sus funciones por muerte, renuncia, exoneración,
incapacidad, incompatibilidad, remoción legal o por vencimiento del período de su elección.
Los Consejeros solo podrán ser removidos en sus cargos la Asamblea Legislativa en votación nominal y pública, con el voto
calificado de las dos terceras partes de los Diputados electos y por las causas siguientes: a) Por suspensión o pérdida de los
derechos de ciudadanía, b) Por incumplimiento reiterado de las obligaciones que les impone el cargo, c) Por mala conducta
profesional o por conducta privada notoriamente inmoral y d) Por prevalerse del cargo para ejercer influencias indebidas.

Los miembros del Consejo están sujetos a un rígido sistema de incompatibilidades e


incapacidades, entre otras podemos señalar las siguientes:

a) No pueden desempeñar cargos públicos remunerados durante el tiempo para el que han
sido elegidos 117.
b) Quienes habiendo sido elegidos y juramentados para el cargo de Consejero, aceptaren
posteriormente otro cargo de la Administración Pública, de Justicia o en el servicio exterior, no
podrán desempeñarlo, hasta haber concluido el período de su elección como Consejero, salvo
previa exoneración decretada por la Asamblea Legislativa.
c) No podrán ejercer cargos directivos o de cualquier otra índole en partidos políticos, ni
dedicarse a actividades de política partidista.
d) El cónyuge o los parientes entre si dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de
afinidad, así como de los correspondientes a los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia.
118

Al frente del Consejo y del Pleno se encuentra un Presidente, 119 que es elegido entre sus
miembros, en votación secreta, con el voto de la mayoría de los Consejos propietarios electos.
120.

El Pleno para sesionar necesita al menos la asistencia de cuatro de sus miembros, siendo
necesario para tomar resolución que se cuente con el voto conforme de cuatro de los
consejeros; en caso de empate, el Presidente cuenta con voto de calidad. A ningún Consejero
le está permitido abstenerse de votar, salvo los casos de excusa o impedimento que en el acto
calificará discrecionalmente el Pleno del Consejo. Fuera de esos casos, la abstención se
considerará como un voto negativo.

11.1.2 ATRIBUCIONES DEL PLENO (ART. 22. LOCJ)

a) Elegir al Presidente del Pleno y a su sustituto en los casos de ausencia, impedimento


temporal o definitivo y a nombrar al Secretario Ejecutivo 121, al Gerente General, al Director y
Subdirector de la Escuela de Capacitación Judicial, a los Jefes de Unidades, al Auditor Externo
y al personal técnico correspondiente.

b) Formar y enviar a la Asamblea Legislativa una lista de candidatos para la elección de


Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, en la época y forma correspondiente.

117 Se exceptúan los de carácter docente y cultural. Al cesar en sus funciones se incorporarán a su cargo o empleo anterior
del sector público si es el caso.
118 Igualmente, Los Consejeros deberán excusarse de conocer en asuntos en los que ellos, sus cónyuges o parientes dentro
del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad, tuvieran interés. Los Consejeros que se hallaren en cualquiera de
las situaciones anteriores, deberán retirarse de la sesión mientras el asunto no esté definitivamente resuelto. Si al proceder en
la forma indicada quedare roto el quórum, se llamará al suplente respectivo, para lo cual el Presidente declarará un receso por
un tiempo que estime prudencial, o en su defecto, podrá emitirse acuerdo trasladando el asunto sujeto a excusa, a una reunión
posterior (art. 19.LOCJ).
119 El Presidente, que ostenta la representación legal del Consejo, cuenta con las siguientes atribuciones (art. 27. LOCJ) a)
Ejercer la representación legal del Consejo y la conducción de las relaciones oficiales del mismo; b) Preside las sesiones del
Pleno y somete al mismo los asuntos que requieran de su conocimiento y resolución; c) Formula los proyectos de agenda de
las sesiones del Pleno y hace las convocatorias correspondientes en coordinación con el Secretario Ejecutivo; d) Nombra y
remueve al personal administrativo y de servicio del Consejo, sujeto a ratificación del Pleno, dentro de las limitaciones del
Presupuesto, la Ley de Salarios y demás disposiciones aplicables y concede las licencias y permisos que correspondan a su
nivel de aprobación; e) Propone al Pleno la creación de las unidades y demás dependencias del Consejo y, en su caso, las
modificaciones que estime convenientes a la escritura administrativa de las mismas; f) Supervisar las actuaciones del
Secretario Ejecutivo, las del Gerente General, de los Jefes, personal técnico del Consejo y del Director y Subdirector de la
Escuela de Capacitación Judicial; g) Autoriza y ejecuta las operaciones financieras relacionadas con la ejecución del
Presupuesto y las que el Pleno haya autorizado en su caso, todo de conformidad a la Ley, disposiciones y reglamentos
aplicables; y, h) ejerce las demás que le asignen las leyes, reglamentos y acuerdos del Pleno.
120 En caso de ausencia o impedimento temporal del Presidente, éste será sustituido por el Consejero propietario que designe
el Pleno. Si la ausencia fuere definitiva se elegirá un nuevo Presidente, que desempeñará sus funciones hasta la conclusión del
período para el que fuera electo el primero. Si la sustitución se refiere a un Consejero, este será sustituido por el respectivo
suplente, y si la misma tuviera carácter definitiva el suplente actuará hasta la conclusión del mandato del concejal propietario.
121 Para optar a los cargos de secretario Ejecutivo y de Director y Subdirector de la Escuela es preciso reunir los mismos
requisitos que la Ley exige para ser Magistrado de Cámara de Segunda Instancia, además en el caso de la Escuela deben
haberse distinguido en la docencia universitaria o en el ejercicio de su profesión y someterse a concurso oposición. Para el
cargo de Gerente General del Consejo es necesario título universitario y experiencia profesional de cinco años en cargos de
nivel ejecutivo (arts. 28, 32 y 37 LOCJ).

c) Formar y proponer a la Corte las ternas de candidatos para los cargos de Magistrado de
Cámara de Segunda Instancia, Juez de Primera Instancia y Juez de Paz;

d) Aprobar el Reglamento de esta Ley y demás reglamentos internos, manuales, Estatutos y


Reglamentos de la Escuela de Capacitación Judicial y sus reformas;

e) Aprobar las políticas, acciones, planes y programas del Consejo y de la Escuela de


Capacitación Judicial, relacionados con los fines y objetivos institucionales 122;

f) Aprobar el proyecto del presupuesto anual de ingreso y egresos y el régimen de salarios y


enviarlo a la Corte Suprema de Justicia para su inclusión en el Presupuesto General del
Organo Judicial;

g) Aprobar los balances e informes de resultados financieros y la memoria anual de labores;

h) Realizar el proceso de evaluación de los Magistrados y Jueces y enviar los resultados a la


Corte para los efectos consiguientes;

i) Aprobar convenios o acuerdos de colaboración y ayudas, con instituciones nacionales e


internacionales, que contribuyan a su fortalecimiento y a facilitar la consecución de los fines y
objetivos institucionales;

122 La Escuela tendrá como principal atribuciones las siguientes: a) Planificar, organizar, coordinar, supervisar y ejecutar la
capacitación destinada a Magistrados, Jueces y demás funcionarios judiciales, así como las relacionadas con las restantes
entidades y sectores a los que preste sus servicios por acuerdo del Pleno; b) Colaborar con la Unidad Técnica de Selección en
la planificación, organización y ejecución de pruebas, cursos básicos de ingreso, actividades de información sobre los roles
judiciales y demás que requieran del apoyo académico y prestar tales servicios a las instituciones del sistema de
Administración de justicia que lo hayan solicitado al Pleno del Consejo; c) Desarrollar cursos y actividades de formación inicial
para nuevos funcionarios; d) Desarrollar actividades de estudio e investigaciones a efecto de determinar deficiencias e
irregularidades del sistema de administración de justicia, sus causas y posibles soluciones, así como la presencia de factores
positivos que merezcan generalizarse e incorporar los resultados de aquellos a los programas de capacitación; d) Proyectar
sus servicios a los sectores que por su potencialidad, puedan contribuir al perfeccionamiento del sistema de Administración de
Justicia; e) Llevar un registro de resultados de las capacitaciones impartidas, con indicación de las evaluaciones y de cualquier
otro dato respecto de los Magistrados, Jueces y aspirantes y en su caso, acreditarlas; y, g) Las demás que la Ley, Estatutos y
Reglamentos le señalen.

j) Aprobar la adjudicación y contratación de adquisiciones de bienes y servicios personales y no


personales y, en su caso, el arrendamiento o uso de los referidos bienes, de acuerdo a las
necesidades y planes institucionales;

Autorizar la ejecución de los estudios técnicos e investigaciones científicas convenientes a las


finalidades y objetivos de la institución, publicar los resultados y presentar las recomendaciones
o medidas que estimare pertinentes;

k) Integrar las Comisiones que estime convenientes para el mejor desempeño de sus funciones
y atribuciones y resolver sobre los dictámenes o recomendaciones que le presentaren;

l) Resolver las solicitudes y los recursos que le competan, de acuerdo a la Ley y Reglamentos;

m) Resolver sobre los asuntos que especialmente no hayan sido atribuidos a los funcionarios o
dependencias del Consejo, de acuerdo a la Ley y a su Reglamento y las demás que les
señalen las leyes, reglamentos y disposiciones aplicables.

11.2 EL MINISTERIO PUBLICO. 123

Es ejercicio por: a) El Fiscal General de la República, b) El Procurador General de la República


y c) El Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos, que son electos por la Asamblea
Legislativa por mayoría calificada de los dos tercios de los diputados que componen la misma
124. La duración del mandato es de tres años y pueden ser reelectos 125.

123 El capítulo IV del Título VI del texto constitucional está íntegramente dedicado al Ministerio Público.
124 Para ser Fiscal General de la República o Procurador General se requieren las mismas cualidades que para ser
Magistrado de las Cámaras de Segunda Instancia. Respecto al Procurador de los Derechos Humanos, a diferencia de lo
establecido en los dos casos anteriores, el texto constitucional no fija requisitos para el desempeño del cargo, no obstante, el
art. 5 de la L.Proc.D.D.H., establece que "para ser Procurador se requiere ser salvadoreño por nacimiento, de estado seglar,
mayor de treinta y cinco años, abogado de la República, de reconocida trayectoria en la promoción, educación y defensa de los
derechos humanos con amplios conocimientos en ese campo, de moralidad y competencias notorias, estar en el goce de los
derechos del ciudadano y haberlo estado en los seis años anteriores al desempeño de su cargo"
125 Para su destitución que sólo puede hacerse por causas legales, se precisan el voto por mayoría calificada de los dos
tercios de los diputados electos que componen la Asamblea.

Corresponden al Fiscal General de la República las siguientes funciones:

a) Defender los intereses del Estado y de la sociedad.


b) Promover de oficio o a petición de parte la acción de la justicia en defensa de la legalidad.
c) Dirigir la investigación del delito con la colaboración de la Policía Nacional Civil en la forma
que determine la ley.
d) Promover la acción penal de oficio o a petición de parte.
e) Defender los intereses fiscales y representar al estado en toda clase de juicios y en los
contratos sobre adquisición de bienes inmuebles en general y de los muebles sujetos a
licitación, y los demás que determine la ley.
f) Promover el enjuiciamiento y castigo de los indicados por delitos de atentados contra las
autoridades y de desacato.
g) Nombrar comisiones especiales para el cumplimiento de sus funciones.
h) Nombrar, remover, conceder licencias y aceptar renuncias a los Fiscales de la Corte
Suprema de Justicia, de las Cámaras de Segunda Instancia, de los Tribunales Militares y de los
tribunales que conocen en primera instancia, y a los Fiscales de Hacienda. Iguales atribuciones
ejercerá respecto de los demás funcionarios y empleados de su dependencia.
i) Velar porque en las concesiones de cualquier clase otorgadas por establecidas en las
mismas y ejercer al respecto las acciones correspondientes.
j) Ejercer las demás atribuciones que establezca la ley.

Corresponden al Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos las siguientes


funciones:

a) Velar por el respeto y la garantía de los Derechos Humanos.


b) Investigar, de oficio o por denuncia que hubiere recibido, casos de violaciones a los
Derechos Humanos.
c) Asistir a las presuntas víctimas de violaciones de los Derechos Humanos.
d) Promover recursos judiciales o administrativos para la protección de los Derechos Humanos.
e) Vigilar la situación de las personas privadas de su libertad. Será notificado de todo arresto y
cuidará que sean respetados los límites legales de la detención administrativa.
f) Practicar inspecciones, donde lo estime necesario, en orden o asegurar el respeto a los
Derechos Humanos.
g) Supervisar la actuación de la Administración Pública frente a las personas.
h) Promover reformas ante los Organos del Estado para el progreso de los Derechos
Humanos.
i) Emitir opiniones sobre proyectos de leyes que afecten el ejercicio de los Derechos Humanos.
j) Promover y proponer las medidas que estime necesarias en orden a prevenir violaciones a
los Derechos Humanos.
k) Formular conclusiones y recomendaciones pública o privadamente.
l) Elaborar y publicar informes.
m) Desarrollar un programa permanente de actividades de promoción sobre el conocimiento y
respeto de los Derechos Humanos.

Corresponden al Procurador General de la República las siguientes funciones:

a) Velar por la defensa de la familia y de las personas e intereses de los menores de los
menores y demás incapaces.
b) Dar asistencia legal a las personas de escasos recursos económicos, y representarles
judicialmente en la defensa de su libertad individual y de sus derechos laborales.
c) Nombrar, remover, conceder licencias y aceptar renuncias a los Procuradores Auxiliares de
todos los Tribunales de la República, a los Procuradores de Trabajo y a los demás funcionarios
y empleados de su dependencia.
d) Ejercer las demás atribuciones que establezca la ley.

Decreto Nº 38

Nosotros, representantes del pueblo salvadoreño reunidos en asamblea constituyente, puesta


nuestra confianza en Dios, nuestra voluntad en los altos destinos de la patria y en el ejercicio
de la potestad soberana que el pueblo de El Salvador nos ha conferido, animados del ferviente
deseo de establecer los funcionarios de la convivencia nacional con base en el respeto a la
dignidad de la persona humana, en la construcción de una sociedad mas justa, esencia de la
democracia y al espíritu de libertad y justicia, valores de nuestra herencia humanista.

Decretamos, sancionamos y proclamamos, la siguiente

CONSTITUCION

TITULO I

CAPITULO UNICO

La Persona Humana y Los Fines del Estado


Art. 1.- El Salvador reconoce a la persona humana como el origen y el fin de la actividad del
Estado, que está organizado para la consecución de la justicia, de la seguridad jurídica y del
bien común.

"Asimismo reconoce como persona humana a todo ser humano desde el instante de la
concepción." (13)

En consecuencia, es obligación del Estado asegurar a los habitantes de la República, el goce


de la libertad, la salud, la cultura, el bienestar económico y la justicia social.

Jurisprudencia

I.- Sobre la concepción personalista: "Esta concepción filosófica incide en el campo jurídico
caracterizado al Derecho y al Estado (...); [así], desde el personalismo o humanismo, se
entiende que la función del Derecho es garantizar la libertad de cada individuo para permitir
que éste realice libremente sus fines, y la función del Estado es la organización y puesta en
marcha de la cooperación social, armonizando los intereses individuales y colectivos con miras
a obtener el bien común" (Sentencia de 19-VII 96. Inc. I-92).

2. Sobre los fines del Estado: "de modo figurado la Constitución habla de los fines del Estado
(...), [ya que] estos "fines" estatales sólo pueden tener como último objetivo la realización de los
fines éticos de la persona humana; por tanto, los órganos estatales no deben perder de vista
que su actividad siempre debe orientarse a la realización de la persona humana, tanto en su
dimensión individual como social, sin anteponer a este objetivo supremo, supuestos "fines" de
la colectividad como conjunto orgánico, o del Estado como ente superior a aquella, pues en
este caso su actuación devendría en inconstitucional por vulnerar el artículo I" (Sentencia de
19-VII-96, Inc. I-92).

3. Sobre el significado y manifestaciones de la seguridad jurídica: "desde la perspectiva


del derecho constitucional, la seguridad jurídica es la condición resultante de la
predeterminación, hecha por el ordenamiento jurídico, de los ámbitos de licitud e ilicitud en la
actuación de los individuos, lo que implica una garantía para los derechos fundamentales de
una persona y una limitación a la arbitrariedad del poder público (....); puede presentarse en
dos manifestaciones: la primera, como una exigencia objetiva de regularidad estructural y
funcional del sistema jurídico a través de sus normas e instituciones; y en la segunda, que
representa su faceta subjetiva, se presenta como certeza del derecho, es decir, como
proyección, en las situaciones personales, de la seguridad objetiva, en el sentido que los
destinatarios del derecho puedan organizar su conducta presente y programar expectativas
para su actuación jurídica futura bajo pautas razonables de previsibilidad" (Sentencia de 9-II-
99, Amp. 19-98)

4. Sobre las dimensiones de la faceta objetiva de la seguridad jurídica: las principales


características de esta dimensión "se pueden englobar en dos exigencias básicas: (a)
corrección funcional, que implica la garantía del cumplimiento del derecho por todos sus
destinatarios y regularidad de actuación de los órganos encargados de su aplicación (...); y (b)
corrección estructural, en cuanto garantía de disposición y formulación regular de las normas e
instituciones integradas de un sistema jurídico. Aunque es frecuente identificar esta última -
corrección estructural- con el propicio de legalidad, su alcance se proyecta sobre todo el
ordenamiento jurídico al propiciar una interpretación del término ley, [y] se desglosa en los
requisitos de: (a) ley promulgada, porque lo que define a la ley no es solo el ser un precepto
general, justo y estable, sino el haber sido objeto de adecuada promulgación, la cual responde
a la demanda de publicidad de la norma, es decir, a la posibilidad de ser conocida por aquellos
a quienes obliga su cumplimiento; (b) ley manifiesta, es decir, la ley debe ser clara para que a
nadie induzca a error por su oscuridad; dicha claridad normativa requiere una tipificación
unívoca de los supuestos de hecho, que evite en lo posible el abuso de conceptos, vagos e
indeterminados, así como una delimitación precisa de las consecuencias jurídicas, con lo que
se evita la excesiva discrecionalidad de los órganos encargados de la aplicación del derecho;
(c) ley plena, [lo cual significa] que no se producirían consecuencias jurídicas para las
conductas que no hayan sido previamente tipificadas; (d) ley previa, porque el derecho a través
de sus normas, introduce la seguridad en la vida social, al posibilitar la previa calculabilidad de
los efectos jurídicos de los comportamientos; y (e) ley perpetua, en tanto que la tendencia de
las normas jurídicas hacia la permanencia se conecta con el principio de su irretroactividad y
cristaliza en dos manifestaciones: la cosa juzgada, que atribuye firmeza a las decisiones
judiciales no susceptibles de ulterior recurso, y los derechos adquiridos, que amparan las
situaciones jurídicas surgidas de acuerdo con la legalidad vigente en el momento de su
conformación, frente a eventuales cambios legislativos que pudieran incidir retroactivamente en
ellas" (Sentencia de 9-II-99, Amp. 19-98).

Legislación

Código de Salud (art. I). D.L.Nº955, de 28 de abril de 1988, publicado en el D.O. Nº86, T. 299,
de 11 de mayo de 1988.
Convención Centroamericana para la Protección del Patrimonio Cultural. D.L. Nº593, de 18 de
enero de 1996, publicado en el D.O. Nº33, T. 330, de 16 de febrero de 1996.
Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José) (art. I). D.L. Nº5, de 15
de junio de 1978, publicado en el D.O. Nº113, de 19 de junio de 1978.
Protocolo adicional a la Convención Americana Sobre Derechos Humanos en materia de
Derechos Económicos. Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador) (art. 10 y 14). D.L.
Nº320, de 30 de marzo de 1995, publicado en el D.O. Nº82, T. 327, de 5 de mayo de 1995.
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (arts. 12 y 15) Decreto-ley
Nº 27, de 23 de noviembre de 1979.
TITULO II

Los Derechos y Garantías Fundamentales de la Persona

Jurisprudencia

I. Sobre el carácter básico de los derechos fundamentales: ".... los derechos humanos
fundamentales constituyen -junio a otras valoraciones- expresión jurídica de la decisión político-
ideológica contenida en la normativa constitucional; y, por ello, tanto las disposiciones
constitucionales como las infraconstitucionales -legales, reglamentarias, etc,- han de
interpretarse en función de los derechos fundamentales, posibilitando la maximización de su
contenido. Este carácter básico de los derechos fundamentales en la normativa constitucional
aparece expresamente consignado tanto en el Preámbulo de la Constitución como en el
artículo I de la misma" (Sentencia de 14-XII-95, Inc. 17-95).

2. Sobre el concepto de los derechos fundamentales: ".... tradicionalmente, el término


"derecho" se ha entendido comprensivo de la noción de los llamados derechos subjetivos (...),
[los cuales] se conceptualizan como facultades concedidas por el orden jurídico en favor de un
sujeto para imponerse coercitivamente a otro u otros, quienes a su vez se encuentran
obligados correlativamente a satisfacer sus pretensiones (...). Si es claro que los derechos
subjetivos son facultades de obrar que autorizan a sus titulares para ejercitar y hacer efectivas
las potestades jurídicas que las normas legales les reconocen, no todas las realidades jurídicas
que nuestra Constitución denomina "derechos" constituyen facultades de querer y pretender
(....) [por lo que] "derecho", en nuestra Constitución, excede el alcance de los derechos
subjetivos (...), [y] equivale a categorías subjetivas protegidas por el ordenamiento jurídico que
no se limitan a derechos subjetivos" (Sentencia de 5-II-96, Amp. 22-A-94).

3. Sobre la esfera jurídica como concepto omnicomprensivo de los derechos


fundamentales: "es indispensable señalar que toda persona o sujeto de derecho disfruta de un
estado de hecho configurado como una esfera de libre actuación que debe ser respetada. En
términos jurídicos, este ámbito de libre desenvolvimiento se denomina esfera jurídica. El
contenido de esta esfera jurídica es sumamente amplio; es muy difícil,por no decir imposible,
pretender determinarla en abstracto, ya que su contenido cambia conforme a las realidades del
momento en que vive su detentador. A contrario sensu, es posible su precisión en concreto
(...). La esfera jurídica está integrada por una multiplicidad de categorías jurídicas subjetivas las
cuales motivan el desenvolvimiento y actuación de los particulares" (Sentencia de 5-II-96, Amp.
22-A-94).

CAPITULO I

Derechos Individuales y su Régimen de Excepción


SECCION PRIMERA
DERECHOS INDIVIDUALES

Art. 2.- Toda persona tiene derecho a la vida, a la integridad física y moral, a la libertad, a la
seguridad, al trabajo, a la propiedad y posesión, y a ser protegida en la conservación y defensa
de los mismos.

Se garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.

Se establece la indemnización, conforme a la ley, por daños de carácter moral.

Jurisprudencia

I.- Sobre el derecho general de libertad y su relación con la dignidad: ".... la Constitución
Salvadoreña califica de derecho fundamental no sólo a determinadas libertades -v. gr., libertad
de expresión, libertad religiosa- sino que también confiere un derecho general de libertad, como
se deduce tanto del artículo 2 como del artículo 8, ambos de la Constitución (...). Para dar
contenidos concretos a ese derecho general a la libertad, es indispensable recurrir al principio
de la dignidad de la persona humana, art. I de la Constitución (....). Si se vinculan ambos
conceptos -dignidad y libertad- puede afirmarse que en la Constitución Salvadoreña subyace
una concepción de la persona como ser ético-espiritual que aspira a determinarse en libertad"
(Sentencia de 14-XII-95, Inc. 17-95).

2. Sobre las restricciones a la libertad: "Claro que el derecho general de libertad -aún en
conexión con la dignidad de la persona-, no es un derecho absoluto, como [no lo son] la
mayoría de los derechos fundamentales (...); no se trata pues, de una libertad ilimitada, sino
que las personas han de observar obligatoriamente todas aquellas restricciones de su libertad
que el legislador formula para la convivencia social, siempre en relación a los valores
fundamentales del ordenamiento, la justicia, la seguridad jurídica y el bien común. Lo anterior
nos dice que la libertad es restringible, pero al mismo tiempo que solo es restringible por
razones que atiendan a los valores fundamentales del sistema, lo que significa que no es
restringible en virtud de razones cuales cualesquiera. Dicho en otras palabras, en la
Constitución Salvadoreña, el derecho general de libertad no otorga una permisión ilimitada a
hacer o no hacer lo que se quiera, sino que significa que toda persona puede hacer u omitir lo
que quiera en la medida en que razones suficientes -consagración normativa de protección de
terceros o de interés general- no justifiquen una restricción a la libertad" (Sentencia de 14-XII-
95, Inc. 17-95).

3. Sobre el núcleo del derecho al trabajo: el mismo está constituido por "el reconocimiento y
la protección a la capacidad que tiene la persona humana para exteriorizar su energía física y
psíquica con el objetivo de conseguir un fin determinado; fin que, por trascender en su
beneficio de los meros efectos referidos al mismo trabajador, a beneficios económicos, sociales
y culturales de la Comunidad, pasa a convertirse en una función social; derecho que en la Ley
Suprema se reconoce como fundamental (Sentencia de 22-X-99, Inc. 3-93)".

4. Sobre el contenido del derecho al trabajo: en su dimensión de derecho individual, "el


derecho al trabajo no es sino una manifestación del derecho general de libertad, es así como la
Constitución, en los artículos 2 y 9, lo contempla dentro de los derechos individuales. Lo
anterior significa que la normativa constitucional, en primer lugar, reconoce a toda persona su
calidad de ente capaz de exteriorizar conscientemente su energía y psíquica, a fin de conseguir
la realización o satisfacción de una necesidad, un interés o una utilidad social; y, en segundo
lugar, garantiza que dicha libertad no pueda ser arbitrariamente determinada o condicionada,
ya sea por el Estado o por cualquier particular y, en caso de intentarse su vulneración, poner
en marcha los mecanismos de tutela de tal manifestación de la libertad. [Como derecho social],
la Constitución reconoce que el trabajo, como una actividad humana, encarna un valor ético y,
consecuentemente, en la Sección Segunda, Capítulo I del Título II -especialmente en el artículo
37- dispone que la actividad laboral no puede ser tratada como objeto de comercio ni cotizada
según las leyes del mercado; por lo que, además del salario -como retribución del valor
económico producido como resultado de la actividad laboral-, se debe cumplir con una serie de
prestaciones, derechos y garantías sociales adicionales del trabajador, que le posibiliten una
existencia digna" (Sentencia de 14-XII-95, Inc. 17-95).
5. Sobre el concepto del derecho a la propiedad: el derecho de propiedad, "cuya génesis se
encuentra en el artículo 2 de la Constitución, debe entenderse como la plena potestad sobre un
bien, que a la vez contiene la potestad de ocuparlo, servirse de él de cuantas maneras sea
posible, y la de aprovechar sus productos y acrecimientos, así como la de modificarlo y
dividirlo. El derecho de propiedad, pues, se concibe como un derecho real -naturaleza jurídica-
y absoluto en cuanto a su oponibilidad frente a terceros, limitado únicamente por el objeto
natural al actual se debe: la función social" (Sentencia de 26-VIII-98, Amp. 317-97).

6. Sobre la relación entre derechos fundamentales y garantías constitucionales: "el art. 2


Cn., después de enunciar los atributos de la persona humana que integran el núcleo de los
derechos fundamentales, finaliza el primer inciso consagrado el derecho de la persona a ser
protegida en la conservación y defensa de los mismos. En esta consagración radica la esencia
de las garantías constitucionales -y, especialmente, jurisdiccionales- de los mencionados
derechos, y responde a la idea esencial de que (...) las libertades no valen en la práctica más
de lo que valen sus garantías" (Sentencia de 17-IX-97, Amp. 14-C-93).

7. Sobre el derecho a la protección en la conservación y defensa de los derechos:


"Nuestra Constitución, acertadamente, desde su artículo 2 establece -haciendo una referencia
textual- una serie de derechos -individuales, si se quiere- consagrados a favor de la persona,
es decir, reconoce un catálogo de derechos -abierto y no cerrado- como fundamentales para la
existencia humana e integrantes de las esferas jurídicas de las personas. Ahora bien, para que
tales derechos dejen de ser un simple reconocimiento abstracto y se reduzcan a lo más
esencial y seguro, esto es, se aniden en zonas concretas, es también imperioso el
reconocimiento a nivel supremo de un derecho que posibilite su realización efectiva y pronta.
En virtud de ello nuestro constituyente dejó plasmado en el artículo 2, inciso primero, el
derecho a la protección jurisdiccional y no jurisdiccional de las categorías jurídicas subjetivas
instauradas en favor de todo ciudadano, es decir, en términos globales, un derecho de
protección en la conservación y defensa del catálogo de derechos descrito" (Sentencia de 25-
V-99, Amp. 167-97).

8. Sobre la vertiente jurisdiccional del derecho a protección: Tal derecho "se ha instaurado
con la simple pero esencial finalidad de darle vida a todas las categorías jurídicas subjetivas
integrantes de la esfera jurídica del individuo, al poder válidamente reclamar frente a actos
particulares y estatales que atenten contra la conservación, mantenimiento, defensa y
titularidad de tales categorías. Ahora bien, abstracción hecha de su finalidad, puede
perfectamente decirse que tal derecho viene a reconocer de manera expresa la posibilidad que
tiene todo ciudadano de acudir al órgano estatal competente para plantearle, vía pretensión
procesal, cualquier vulneración inconstitucional en la conservación, defensa, mantenimiento y
titularidad de sus derechos. Y es que, en efecto, tal disposición constitucional obliga al Estado
salvadoreño a dar protección jurisdiccional integral a todos sus miembros, frente a actos
arbitrarios e ilegales que afecten la esfera jurídica de los mismos, y a través del instrumento
heterocompositivo -también creado constitucionalmente- diseñado con tal finalidad: el proceso
jurisdiccional en todas sus instancias y en todos sus grados de conocimiento. En tal sentido el
proceso como realizador del derecho a la protección jurisdiccional, es el instrumento de que se
vale el Estado para satisfacer las pretensiones de los particulares en cumplimiento de su
función de administrar justicia" (Sentencia de 25-V-99, Amp. 167-97).

9. Sobre la función del amparo como instrumento de protección: "El proceso constitucional
de amparo es un instrumento procesal que brinda una protección reforzada a los derechos
constitucionales de las personas cuando éstas no han obtenido (en palabras del artículo 2
constitucional) "protección en la conservación y defensa" de los mismos en los procesos o
procedimientos ordinarios. En efecto, en un primer momento, en los procesos y procedimientos
ordinarios que se ventilan ante los demás juzgadores o autoridades administrativas, por la
misma estructura normativa de nuestro ordenamiento y por el sometimiento de todo funcionario
a la fuerza normativa de la Constitución, tanto los juzgadores como las autoridades
administrativas están llamadas a proteger los derechos constitucionales materiales o
procesales de los justiciables. Y es precisamente frente a una violación de algún derecho
constitucional en dichos grados de conocimiento que los ciudadanos pueden optar, como
último camino, a la protección reforzada que brinda el proceso de amparo. En el supuesto
anotado previamente, la pretensión constitucional de amparo tendrá como sustrato fáctico lo
acontecido en el proceso o procedimiento de que se trate y como fundamento jurídico el
contenido esencial del derecho constitucional vulnerado. Entonces, y partiendo de dicha
pretensión, si el demandante del amparo demuestra en la prosecución del proceso aseveración
subjetiva y liminar, [habrá de] estimarse la pretensión en sentencia definitiva, teniendo que
volver las cosas en el proceso o procedimiento de que se trate, al estado en que se
encontraban antes de la violación constitucional" (Sentencia de 4-V-99, Amp. 231-98).

10. Sobre el derecho al honor, en general: "el derecho al honor, en tanto aprecio y estima
que una persona recibe en la sociedad en la que vive, es un derecho fundamental que afecta
directamente ala dignidad de la persona. Este derecho se encuentra integrado por dos
aspectos o actividades íntimamente conectados: (a) inmanencia, representada por la
estimación que cada persona hace de sí misma, es decir, como estima de nuestra propia
dignidad moral; y (b) trascendencia o exterioridad, integrado por el reconocimiento que los
demás hacen de nuestra dignidad. Por ello es corriente afirmar que el honor o sentimiento,
también apreciación o reputación de nuestra propia dignidad, es un bien al que la persona tiene
derecho en razón de su condición y que todos deben respetar (...). Se trata, pues, de un
derecho vinculado a la propia personalidad, por ser derivado de su dignidad, y como tal, debe
ser considerado irrenunciable, inalienable e imprescriptible; implica por si mismo, la existencia
de un ámbito propio y reservado frente a la acción y conocimiento de los demás; es decir, se
trata de un derecho que pertenece al ámbito de la vida privada" (Sentencia de 16-VI-99, Amp.
12-D-96).

11. Sobre el derecho al honor profesional: "la protección al honor es sumamente amplia, y
debe contener todas las manifestaciones del sentimiento de estimación de la persona: honor
civil, comercial, científico, artístico, profesional, etc. En cuanto a este último, es decir el honor
profesional -especialmente en su aspecto ético o deontológico-, ha de reputarse incluido en el
núcleo protegible y protegido constitucionalmente del referido derecho, aunque debe aclararse
que no toda crítica al desempeño profesional puede ser considerada automáticamente como un
atentado a la honorabilidad o prestigio profesional" (Sentencia de 16-VI-99, Amp. 12-D-96).

Legislación

Código Penal (arts. 128, 133 al 137, 142 al 147, 148 al 152, 153 al 155, 158 al 173, 160, 161,
165, 166, 177 al 183, 184 al 190, 207 al 227, 290 y 373). D.L. Nº 1030, de 26 de abril de 1997,
publicado en el D.O. Nº 105, T. 335, de 10 de junio de 1997.
Código Procesal Penal (arts. 1, 6 y 15). D.L. Nº 904, de 4 de diciembre de 1996, publicado en
el D.O. Nº 11, T.334, de 20 de enero de 1997.
Código de Trabajo. (arts. I, II y 12). D.L.Nº 15,de 23 de junio de 1972, publicado en el D.O. Nº
142, T. 236, de 31 de julio de 1972.
Código Civil (art. 568). D.E. de 23 de agosto de 1859, publicado en la Gaceta Oficial de 19 de
mayo de 1860.
Código de Procedimientos Civiles (arts. 1, 2 y 7) D.E. s/n, de 31 de diciembre de 1881,
publicado en el D.O. Nº I, T. 12, de I de enero de 1882.
Ley de Procedimientos Constitucionales (arts. 2, 3 y 4). D.L. Nº 2996, de 14 de enero de 1960,
publicado en el D.O. Nº 15, T. 186, de 22 de enero de 1960.
Tratado de la Integración Social Centroamericana (Tratado de San Salvador) (art. 6 letra a).
D.L. 339, de 5 de mayo de 1995, publicado en el D.O. Nº 134, T. 328, de 20 de julio de 1995.
Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José) (art. 4, 5, 22 Nº 8 y 27
Nº 2).
Protocolo Adicional a la Convención Americana Sobre Derechos Humanos en Materia de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador) (art. 6).
Convención Internacional contra la Toma de Rehenes (art. I). Decreto-ley, Nº 467, de 6 de
noviembre de 1980, publicado en el D.O. Nº 217, T. 269, de 18 de noviembre de 1980.
Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial
(art. 5). D.L.Nº 27, de 23 de noviembre de 1979, publicado en el D.O. Nº 218, T. 265, de 23 de
noviembre de 1979.
Convención para la Prevención y el Castigo de Delitos contra Personas Internacionales
Protegidas, inclusive los Agentes Diplomáticos (art. 2 letra a y b). D.L. Nº 250, de 27 de mayo
de 1980, publicado en el D.O. Nº 102 T. 267, de 2 de junio de 1980.
Convención para la prevención y Sanción del Delito de Genocidio (art. II). D.L. Nº 810, de 5 de
septiembre de 1950, publicado en el D.O. Nº 192, de 5 de septiembre de 1950.
Convención para Prevenir y Sancionar los Actos de Terrorismo configurados en Delitos contra
las Personas y la Extorsión Conexa cuando éstas tengan Trascendencia Internacional (arts. I y
2). D.L. Nº 76, de 17 de agosto de 1972, publicada en el D.O. Nº 156, T. 236, de 24 de agosto
de 1972.
Convención sobre los Derechos del Niño (art. 6). D.L. Nº 487, de 27 de abril de 1990, publicado
en el D.O. Nº 108, de 9 de mayo de 1990.
Convención de Ginebra para Aliviar la Suerte de los Heridos y Enfermos de las Fuerzas
Armadas en Campaña (art. 3 y 50). D.L. Nº 173, de 10 de diciembre de 1952, publicado en el
D.O. Nº 37, de 24 de febrero de 1953.
Convenio de Ginebra para Aliviar la Suerte de los Heridos, Enfermos y Náufragos de las
Fuerzas Armadas en el Mar (art. 3 y 51). D.L. Nº 173, de 10 de diciembre de 1952, publicado
en el D.O. Nº 37, de 24 de febrero de 1953.
Convenio de Ginebra sobre el Tratado a los Prisioneros de Guerra (art. 3 y 130). D.L. Nº 173 de
10 de diciembre de 1952, publicado en el D.O. Nº 37, de 24 de febrero de 1953.
Convenio de Ginebra sobre la Protección de Personas Civiles en Tiempos de Guerra (art. 3, 68
y 147). D.L. Nº 173, de 10 de diciembre de 1952, publicado en el D.O. Nº 37, de 24 de febrero
de 1953.
Protocolo Adicional a los Convenios de Ginebra relativo a la Protección de las Víctimas de los
Conflictos Armados sin Carácter Internacional (art. 4 Nº 2 letra a y 5 Nº 2 letra e). D.L. Nº 12, de
4 de julio de 1978, publicado en el D.O. Nº 158, de 28 de agosto de 1978.
Protocolo Adicional a los Convenios de Ginebra relativo a la Protección de las Víctimas de los
Conflictos Armados Internacionales (arts. II, 75 Nº 2 letra a, y 85 Nº 3). D.L. Nº 12, de 4 de julio
de 1978, publicado en el D.O. Nº 158, de 28 de agosto de 1978.
Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (art. I) Aprobación en la
Novena Conferencia Internacional Americana, Bogotá, 1948.
Declaración de las Naciones Unidas sobre la Eliminación de Todas las Formas de
Discriminación Racial (art. 7). Proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el
20 de noviembre de 1963 [Resolución 1904 (XVIII)].
Declaración sobre la Raza y los Prejuicios Raciales (arts. I y 6). Aprobada y proclamada por la
20a. Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la
Ciencia y la Cultura, reunida en París, el 27 de noviembre de 1978.
Declaración sobre los Derechos Humanos de los Individuos que no son Nacionales del País en
que viven (art. 5). Adoptada por la Asamblea General en su resolución 40/144, del 13 de
diciembre de 1985.
Declaración Universal de Derechos Humanos (arts. 1, 2, 3, 4, 22 y 23). Adoptada y proclamada
por la Asamblea General en su resolución 217 A (III), de 10 de diciembre de 1948.
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (arts. 6, 8 y 17). Decreto-ley Nº 27, de 23 de
noviembre de 1979, publicado en D.O. Nº 218, T. 265, de 23 de noviembre de 1979.
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (arts. 6 y II).

Art. 3.- Todas las personas son iguales ante la ley. Para el goce de los derechos civiles no
podrán establecerse restricciones que se basen en diferencias de nacionalidad, raza, sexo o
religión.

No se reconocen empleos ni privilegios hereditarios.

Jurisprudencia

I. Sobre los alcances del principio de igualdad en la formulación de la ley: la fórmula


constitucional del art. 3 "contempla tanto un mandato en la aplicación de la ley -por parte de las
autoridades administrativas y judiciales- como un mandato de igualdad en la formulación de la
ley, regla que vincula al legislador (...). [El segundo] no significa que el legislador tiene que
colocar a todas las personas en las mismas posiciones jurídicas, ni que todas presenten las
mismas cualidades o se encuentren en las mismas situaciones fácticas (...). Si es claro que la
igualdad designa un concepto relacional, no una cualidad de las personas, aquella ha de
referirse necesariamente a uno o varios rasgos o calidades discernibles, lo que obliga a recurrir
a un término de comparación -comúnmente denominado tertium comparationis-, y éste no
viene impuesto por la naturaleza de las realidades que se comparan, sino su determinación es
una decisión libre, aunque no arbitraria de quien elige el criterio de valoración" (Sentencia de
14-XII-95, Inc. 17-95).

2. Sobre el tratamiento normativo desigual por el legislador: "Como la mayoría de los


derechos fundamentales, el derecho de igualdad no es un derecho absoluto, sino que
corresponde al legislador determinar tanto el criterio de valoración como las condiciones del
tratamiento normativo desigual (...); lo que está constitucionalmente prohibido -en razón del
derecho a la igualdad en la formulación de la ley- es el tratamiento desigual carente de razón
suficiente, la diferenciación arbitraria (...); la Constitución Salvadoreña prohíbe la diferenciación
arbitraria, la que existe cuando no es posible encontrar para ella un motivo razonable, que surja
de la naturaleza de la realidad o que, al menos, sea concretamente comprensible (...); en la
Constitución Salvadoreña el derecho de igualdad en la formulación de la ley debe entenderse,
pues, como la exigencia de razonabilidad de la diferenciación" (Sentencia de 14XII-95, Inc. 17-
95).

3. Sobre los alcances del principio de igualdad en la aplicación jurisdiccional de la ley: la


igualdad "es un derecho subjetivo que posee todo ciudadano a obtener un trato igual, que
obliga y limita a los poderes públicos a respetarlo, y exige que los supuestos de hecho iguales
sean tratados idénticamente en sus consecuencias jurídicas, abarcando también la igualdad en
la aplicación de la ley, de manera que un órgano jurisdiccional no pueda, en casos
sustancialmente iguales, modificar arbitrariamente el sentido de sus resoluciones, salvo cuando
su apartamiento de los precedentes posea una fundamentación suficiente y razonada. En los
supuestos de decisiones desiguales, debidas a órganos plurales, corresponde a la
jurisprudencia de los órganos jurisdiccionales establecer la necesaria uniformidad en aplicación
de la ley, en pro de la seguridad jurídica. Por tanto, puede concluirse que el derecho a la
igualdad tiene dos perspectivas constitucionales: (a) la igualdad ante la ley; y (b) la igualdad en
la aplicación de la ley. Conforme a la primera, frente a supuestos de hechos iguales, las
consecuencias deben ser las mismas, evitando toda desigualdad arbitraria y subjetiva. Según
la segunda, cuya aplicación se hace [principalmente] en el ámbito judicial, las resoluciones
judiciales deben ser las mismas al entrar al análisis de los mismos presupuestos de hecho,
aunque sean órganos jurisdiccionales distintos los que entraren al conocimiento del asunto,
evitando cualquier violación consistente en que un mismo precepto legal se aplique en casos
iguales con evidente desigualdad (Sentencia del 26-VIII-98, Amp. 317-97).

Legislación

Código de Familia. (arts. 4 y 202). D.L. Nº 677, del II de octubre de 1993, publicado en el D.O.
Nº 231, T. 321, de 13 de diciembre de 1993.
Código Penal (arts. 17 y 292).
Código Procesal Penal (art. 14).
Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José) (art. I, 8 y 24).
Convención Interamericana sobre Concesión de los Derechos Civiles a la Mujer (art. I). D.L. Nº
123, de 17 de enero de 1951, publicado en el D.O. Nº 16, T. 150, de 24 de enero de 1951.
Convención Interamericana sobre Convención de los Derechos Políticos a la Mujer (art. I). D.L.
Nº 123, de 17 de enero de 1951, publicado en el D.O. Nº 16, T. 150, de 24 de enero de 1951.
Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial.
Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (art.
15). Decreto-ley Nº 705, de 4 de mayo de 1981, publicado en el D.O. Nº 105, T. 271, de 9 de
junio de 1981.
Convención sobre los Derechos Políticos de la Mujer (arts. I, 2 y 3). D.L. Nº 754, de 15 de
diciembre de 1993, publicado en el D.O. Nº 17, T. 322. de 25 de enero de 1994.
Declaración de las Naciones Unidas sobre la Eliminación de Todas las Formas de
Discriminación Racial.
Declaración sobre la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (arts. I, 2, 4, 5, 6, 7, 9, 10
y 11).
Declaración de los Derechos de los Impedidos (arts. 2, 3, 4 y 10). Proclamada por la Asamblea
General de las Naciones Unidas el 9 de diciembre de 1975 (Resolución 3447, XXX).
Declaración de los Derechos del Niño (Principio I). Proclamada por la Asamblea General de las
Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1959 (Resolución 1386, XIV).
Declaración sobre la Eliminación de Todas las Formas de Intolerancia y Discriminación
Fundadas en la Religión o las Intolerancia y Discriminación Fundadas en la Religión o las
Convicciones. Proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 25 de
noviembre de 1981 (Resolución 36/55).
Declaración sobre la Raza y los Prejuicios Raciales (arts. I, 3, 4, 6, 7 y 9).
Declaración Universal de Derechos Humanos (arts. 2 y 7).
(art. 5). D.L. Nº 1027, de 24 de abril de 1997, publicado en el D.O. Nº 85; T. 335, de 13 de
mayo de 1997.
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (arts. 2, 3 y 26).
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (art. 2).
Protocolo Adicional a la Convención Americana Sobre Derechos Humanos en Materia de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador) (art. 3).

Art. 4. Toda persona es libre en la República.


No será esclavo el que entre en su territorio ni ciudadano el que trafique con esclavos. Nadie
puede ser sometido a servidumbre ni a ninguna otra condición que menoscabe su dignidad.

Legislación

Código Penal (arts. 2 148 al 152 y 290).


Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José) (art. 6).
Convención Internacional contra la Toma de Rehenes (arts. I al 4).
Declaración Universal de Derechos Humanos (arts. 4 y 5).
Ley de Procedimientos Constitucionales (art. 4).
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (arts. 8 y 9).

Art. 5.- Toda persona tiene libertad de entrar, de permanecer en el territorio de la República y
salir de éste, salvo las limitaciones que la ley establezca.

Nadie puede ser obligado a cambiar de domicilio o residencia, sino por mandato de autoridad
judicial, en los casos especiales y mediante los requisitos que la ley señale.

No se podrá expatriar a ningún salvadoreño, ni prohibírsele la entrada en el territorio de la


República, ni negársele pasaporte para su regreso u otros documentos de identificación.
Tampoco podrá prohibírsele la salida del territorio sino por resolución o sentencia de autoridad
competente dictada con arreglo a las leyes.

Legislación

Código Civil (arts. 57 al 68).


Código de Familia (art. 258).
Código Procesal Penal (art. 295).
Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José) (art. 22).
Declaración Universal de Derechos Humanos (arts. 13 y 15).
Ley Procesal de Familia (art. 209). D.L. Nº 133, de 14 de septiembre de 1994, publicado en el
D.O. Nº 173, T. 324, de 20 de septiembre de 1994.
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (art. 12).

Art. 6.- Toda persona puede expresar y difundir libremente sus pensamientos siempre que no
subvierta el orden público, ni lesione la moral, el honor, ni la vida privada de los demás. El
ejercicio de este derecho no estará sujeto a previo examen, censura ni caución; pero los que
haciendo uso de el, infrinjan las leyes, responderán por el delito que cometan.

En ningún caso podrá secuestrarse, como instrumento de delito, la imprenta, sus accesorios o
cualquier otro medio destinado a la difusión del pensamiento.

No podrán ser objeto de estatización o nacionalización, ya sea por expropiación o cualquier


otro procedimiento, las empresas que se dediquen a la comunicación escrita, radiada o
televisada, y demás empresas de publicaciones. Esta prohibición es aplicable alas acciones o
cuotas sociales de sus propietarios.

Las empresas mencionadas no podrán establecer tarifas distintas o hacer cualquier otro tipo de
discriminación por el carácter político o religioso de lo que se publique.

Se reconoce el derecho de respuesta como una protección a los derechos y garantías


fundamentales de la persona.

Los espectáculos públicos podrán ser sometidos a censura conforme a la ley.

Jurisprudencia

I. Sobre los alcances de la libertad de expresión y difusión del pensamiento: este derecho
"no se limita a la exteriorización de los propios argumentos, sino que -sobre todo en el mundo
contemporáneo- se extiende a lo que clásicamente se denomina libertad de prensa, y que en
puridad jurídica, desde un plano subjetivo, constituye el derecho de información. Esto se
evidencia aún de la estructura formal del art. 6 de la Constitución, en el que, además de
disponer el derecho a la libertad de expresión -inciso primero, se estipula protección a las
empresas informadoras -incisos 2º y 3º-, se prohíben tarifas posibilidad de censura a los
espectáculos públicos -inciso 6º" (Sentencia de 14-II-97, Inc. 15-96).

Legislación

Código de Procedimientos Civiles (art. 161).


Código Penal (arts. 177 al 191 y 293).
Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José) (art. 13).
Convención sobre los Derechos del Niño (arts. 12 y 13).
Convención Internacional de Telecomunicaciones (art. 33). D.L. 1325, de 21 de diciembre de
1953.
Declaración sobre la Eliminación de Todas las Formas de Intolerancia y Discriminación
Fundadas en la Religión o las Convicciones (art. 2).
Declaración Universal de Derechos Humanos (art. 19).
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (arts. 18, 19 y 20).
Disposiciones para Difusión del Pensamiento cuando procedan de Personas Naturales y
Agrupaciones sin Personalidad Jurídica (arts. 1, 2 y 6). Decreto-ley Nº 67, de 20 de diciembre
de 1979, publicado en el D.O. Nº 237, T. 265, de 20 de diciembre de 1979.

Art. 7.- Los habitantes de El Salvador tienen derecho a asociarse libremente y a reunirse
pacíficamente y sin armas para cualquier objeto lícito. Nadie podrá ser obligado a pertenecer a
una asociación.

No podrá limitarse ni impedirse a una persona el ejercicio de cualquier actividad lícita, por el
hecho de no pertenecer a una asociación.

Se prohíbe la existencia de grupos armados de carácter político, religioso o gremial.

Jurisprudencia

I. Sobre el fundamento e importancia del derecho a asociarse libremente: tal derecho, "al
igual que muchos otros derechos, deriva de la necesidad social de solidaridad y asistencia
mutua. De ahí que el ejercicio de dicho derecho se traduzca en la constitución de asociaciones
de todo tipo que, con personalidad jurídica propia y una cierta continuidad y permanencia,
habrán de servir al logro de los fines, a la realización de las actividades y a la defensa de los
intereses coincidentes de los miembros de las mismas. Es así como de esta forma surgen los
partidos políticos, sindicatos, asociaciones y colegios profesionales, sociedades mercantiles,
fundaciones culturales, de beneficencia y de ayuda mutua, comités de lucha y de defensa,
centros y clubes deportivos, etc. De la incidencia de los múltiples tipos de expresión del
derecho de asociación en la vida política, económica, social y cultural del país, puede colegirse
la importancia que reviste este derecho fundamental" (Sentencia de 8X-98, Amp. 23-R-96).

2. Sobre el carácter potestativo del derecho a asociarse libremente: "en la Constitución de


la República no existe ninguna forma que fundamente la obligatoriedad de pertenecer a una
asociación determinada, sino que por el contrario, las disposiciones constitucionales establecen
de una manera categórica el derecho de asociación, como algo que queda al libre arbitrio de la
persona, su voluntad de asociarse o de adherirse a una asociación ya constituida" (Sentencia
de 8-X98, Amp. 23-R-96).

3. Sobre el contenido del derecho a asociarse libremente: "En relación al derecho de libre
asociación (....) se ha dicho en la doctrina que la libertad de asociación engloba, bajo una
misma fórmula, numerosos caracteres distintivos: (I) implica, en primer término, la libertad para
los administrados de crear asociaciones, o de adherirse a ellas, sin que el poder público pueda
impedir tal iniciativa. se trata, por consiguiente, de una libertad individual que se ejercita
colectivamente; (2) en segundo lugar, implica la libertad para las asociaciones, una vez
creadas, de realizar actividades y de acrecentar sus recursos. Esta facultad corresponde no a
los miembros individuales que la integran, sino más bien al grupo en cuanto persona jurídica
distinta de sus componentes. En otros términos, no se trata de un derecho que corresponde a
los administrados individuales considerados, sino más bien de una libertad de grupo; (3)
Finalmente, implica la libertad de los miembros de la asociación de combatir las decisiones
internas de la agrupación. Este carácter alude al conflicto de libertades que surge entre las
personas físicas miembros de la agrupación y la persona jurídica colectiva que constituye por si
misma la asociación. En consecuencia (...), el derecho de asociación tiene pues, una doble
dimensión, por un lado aparece como un derecho subjetivo de carácter individual, y por el otro,
solo es posible ejercerlo en tanto que hayan otros individuos que estén dispuestos a ejercitar
igualmente dicho derecho" (Sentencia de 30-VI-99, Amp. 143-98).

4. Sobre el carácter no absoluto de la libertad de reunión: "La libertad de reunión no es un


derecho absoluto, y las regulaciones al ejercicio de tal derecho servirían para coordinar los
intereses de los individuos con los intereses de la sociedad en general, protegiendo sus bienes
y derechos, tales como la propiedad, el libre comercio, el tránsito, las plazas, monumentos
cívicos y otros" (Sentencia de 13-VI-95, Inc. 4-94).

Legislación

Código de Trabajo (arts. 2, 204 y 205).


Código Penal (art. 294).
Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José) (arts. 15 y 16).
Convención sobre los Derechos del Niño (art. 15).
Declaración Universal de Derechos Humanos (arts. 20 y 23 Nº 4).
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (arts. 21 y 22).
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (art. 8).
Protocolo Adicional a la Convención Americana Sobre Derechos Humanos en Materia de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador) (art. 8).

Art. 8.- Nadie está obligado a hacer lo que la ley no manda ni a privarse de lo que ella no
prohíbe.

Legislación

Código Penal (art. I).


Declaración Universal de Derechos Humanos (arts. 29 Nº 2 y 3).
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (arts. 4 y 7).

Art. 9.- Nadie puede ser obligado a realizar trabajos o prestar servicios personales sin justa
retribución y sin su pleno consentimiento, salvo en los casos de calamidad pública y en los
demás señalados por la ley.

Legislación

Código de Trabajo (art. 13).


Código Penal (art. 45).
Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José) (art. 6).
Convenio 105 de la O.I T. sobre la Abolición del Trabajo Forzoso (art. I). D.L. Nº 2647, de 15 de
mayo de 1958, publicado en el D.L. Nº 98, de 29 de mayo de 1958.
Convenio Relativo al Trabajo Forzoso u Obligatorio (arts. 2, 4, 8, 10 al 16, 18, 20, 21 y 25). D.L.
Nº 72, de 14 de julio de 1994, publicado en el D.O. Nº 155, T. 324, de 24 de agosto de 1994.
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (art. 8).
Declaración Universal de Derechos Humanos (art. 23).

Art. 10.- La ley no puede autorizar ningún acto o contrato que implique la pérdida o el
irreparable sacrificio de la libertad o dignidad de la persona. Tampoco puede autorizar
convenios en que se pacte prescripción o destierro.

Legislación

Código Civil (arts. 1333 y 1335)-


Código de Comercio (art. 965).
Código Penal (arts. 2 y 290).
Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José) (art. II).
Declaración Universal de Derechos Humanos (arts. 9, 12 y 15).
Art. 11.- Ninguna persona puede ser privada del derecho a la vida, a la libertad, a la propiedad
y posesión, ni de cualquier otro de sus derechos sin ser previamente oída y vencida en juicio
con arreglo a las leyes; ni puede ser enjuiciada dos veces por la misma causa.

"La persona tiene derecho a hábeas corpus cuando cualquier individuo o autoridad restrinja
ilegal o arbitrariamente su libertad. También procederá el hábeas corpus cuando cualquier
autoridad atente contra la dignidad o integridad física, psíquica o moral de las personas
detenidas". (7)

Jurisprudencia

I.- Sobre la naturaleza del derecho consagrado en el inciso Iº: "Esta disposición
constitucional establece lo que se conoce como derecho de audiencia, el cual se caracteriza,
en primer lugar, por ser un derecho de contenido procesal, instituido como protección efectiva
de los demás derechos de los gobernados; y, en segundo lugar, es un derecho relacionado
indiscutiblemente con las restantes categorías jurídicas subjetivas protegibles
constitucionalmente" (Sentencia de 13-X-98, Amp. 150-97).

2. Sobre el contenido del derecho de audiencia: "el artículo II de la Constitución señala en


esencia que la privación de derechos -para ser válida jurídicamente- necesariamente debe ser
precedida de proceso seguido conforme a la ley". Tal referencia a la ley no supone que
cualquier infracción procesal o procedimental implique por sí violación constitucional, pero sí
exige que se respete el contenido del derecho de audiencia. Aspectos generales de dicho
derecho, de modo genérico y sin carácter taxativo, son: (a) que la persona a quien se pretende
privar de alguno de sus derechos se le siga un proceso, el cual no necesariamente es especial,
sino aquel establecido para cada caso por las disposiciones constitucionales respectivas; (b)
que dicho proceso se ventile ante entidades previamente establecidas, que en el caso
administrativo supone la tramitación ante autoridad competente: (c) que en el proceso se
observen las formalidades esenciales procesales o procedimentales; y (d) que la decisión se
dicte conforme a leyes existentes con anterioridad al hecho que la hubiere motivado"
(Sentencia de 13-X-98, Amp. 150-97).

3. Sobre la configuración legal del derecho de audiencia: "siendo que el derecho de


audiencia es un derecho de contenido complejo, el mismo se concreta en la estructura de los
procesos y, por tanto, también [por medio] de instancias, recursos o medios impugnativos, de
acuerdo con la naturaleza de las pretensiones que se plantean y de las normas jurídicas que le
sirvan a esta de basamento. No obstante lo anterior (...), la concreción que el legislador
secundario hace del derecho de audiencia ha de realizarse en coherencia con la normativa
constitucional o, en todo caso, el juzgador ha de verificar, en el caso específico y determinado,
una interpretación y aplicación de las disposiciones que desarrollan el derecho de audiencia
que sea conforme con dicha normativa constitucional" (Sentencia de 13-X-98, Amp. 150-97).

4. Sobre el contenido del proceso previo: "la exigencia del proceso previo supone dar al
demandado y a todos los intervinientes en el proceso, la posibilidad de exponer sus
razonamientos y defender sus derechos de manera plena y amplia. Y es que, hacer saber al
sujeto contra quien se pretende en un determinado proceso, la existencia de éste, y facilitarle el
ejercicio de los medios de defensa, constituyen circunstancias ineludibles para el goce
irrestricto del derecho de audiencia. Por todo ello, esta Sala ha sostenido repetidamente que
existe violación al derecho constitucional de audiencia cuando el afectado por la decisión
estatal no ha tenido la oportunidad real de defensa, privándole de un derecho sin el
correspondiente proceso, o cuando en el mismo no se cumplen las formalidades esenciales -
procesales o procedimentales- establecidas en las leyes que desarrollan el derecho de
audiencia" (Sentencia de 13-X-98, Amp. 150-97).

5. Sobre el principio nos bis in idem: "tal principio -vinculado indiscutiblemente con el
derecho a la seguridad individual- está conformado esencialmente en el artículo II inciso Iº de la
Constitución salvadoreña por dos vocablos que le dan su significado: "enjuiciado" y "causa". En
efecto, toda la discusión y la crítica ha girado en torno de la correcta formulación semática del
principio para el establecimiento real de su significado. Sobre el vocablo "enjuiciado", las
distintas constituciones y leyes procesales han utilizado nombres diferentes para aludir al
destinatario del principio: "perseguido judicialmente", "procesado", "encausado", "juzgado" etc.;
nombres que a su vez poseen un significado técnico variable o, en el peor de los casos por uso
vulgar, son usados sin alusión técnica alguna. Y sobre el vocablo "causa", también han
aparecido frases diferentes para indicar el objeto del principio: "delito", "hecho", etc. (...).
Corresponde pues, prescindiendo de filigranas semánticas, establecer su real significado. Si se
quiere garantizar, sin hipocresías, un verdadero Estado de Derecho y si se quiere evitar
sinrazones en la aplicación práctica del principio, hay que decir que el vocablo "enjuiciado", se
refiere a la operación racional y lógica del juzgador a través de la cual se decide
definitivamente el fondo del asunto de que se trate; y la frase "misma causa" se refiere a la
identidad absoluta de pretensiones. Entonces, lo que este principio pretende cuando en
términos generales se traduce en un "derecho a no ser juzgado dos veces por una misma
causa", es establecer la prohibición de pronunciar más de una decisión definitiva respecto de
una pretensión: decisión que, por lógica, ataca su contenido esencial afectando -también en
forma definitiva- la esfera jurídica del "procesado". En efecto, el principio "non bis in idem", en
esencia, está referido a aquel derecho que tiene toda persona a no ser objeto de dos
decisiones que afecten de modo definitivo su esfera jurídica por una misma causa, entendiendo
por "misma causa" -aunque no tengamos una definición natural- una misma pretensión: eadem
personas (identidad de sujetos), eadem res (identidad de objeto o bien de la vida) y eadem
causa petendi (identidad de causa: sustrato fáctico y fundamento jurídico); es decir que está
encaminado a proteger que una pretensión no sea objeto de doble decisión jurisdiccional
definitiva, en armonía con la figura de la cosa juzgada y la litispendencia" (Sentencia de 4-V-99,
Amp. 231-98).

Legislación

Código de Justicia Militar (arts. 177 y siguientes). D.L. Nº 562, de 5 de mayo de 1964,
publicado en el D.O. Nº 97, T. 203, de 29 de mayo de 1964.
Código Penal (arts. 148 al 152, 290 y 298).
Código Procesal Penal (arts. I, 7, 9, 130, 259).
Código Civil (art. 568).
Código de Procedimientos Civiles (arts. 15, 190, 195, 208, 210, 219, 220, 224, 421, 445, 446 y
1270).
Código de Trabajo (arts. 369 y siguientes).
Ley de Procedimientos Constitucionales (art. 4, 38 al 77, 80 y 81).
Ley de la Jurisdicción Contencioso Administrativa (art.9). D.L. Nº 81, de 14 de noviembre de
1978, publicado en el D.O. Nº 236, T. 261, de 19 de diciembre de 1978.
Ley de Servicio Civil (art. 61). Decreto-ley Nº 507, de 24 de noviembre de 1961, publicado en el
D.O. Nº 239, T. 193, de 27 de diciembre de 1961.
Ley Reguladora de la Garantía de Audiencia de los Empleados Públicos no comprendidos en la
Carrera Administrativa (art. 3).
Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José) (arts. 5, 7, 8 y 11).
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (art. 9 y 14).
Declaración Universal de Derechos Humanos (art. 17).

Art. 12.- Toda persona a quien se impute un delito, se presumirá inocente mientras no se
pruebe su culpabilidad conforme a la ley y en juicio público, en el que se le aseguren todas las
garantías necesarias para su defensa.

La persona detenida debe ser informada de manera inmediata y comprensible, de sus


derechos y de las razones de su detención, no pudiendo ser obligada a declarar. Se garantiza
al detenido la asistencia de defensor en las diligencias de los órganos auxiliares de la
administración de justicia y en los procesos judiciales, en los términos que la ley establezca.

Las declaraciones que ser obtengan sin la voluntad de la persona carecen de valor; quien así
las obtuviere y empleare incurrirá en responsabilidad penal.}

Jurisprudencia

I. Sobre el contenido y alcance de la presunción de inocencia: "esta Sala, en su


construcción jurisprudencial, ha establecido que toda persona sometida a un proceso o
procedimiento, es inocente y se mantendrá como tal dentro del proceso o procedimiento,
mientras no se determine su culpabilidad por sentencia de fondo condenatoria o resolución
motivada, y respetando los principios del debido proceso procesal, judicial o administrativo. Por
lo tanto, se considera que ninguna persona -natural o jurídica- puede verse privada de algún
derecho por aplicaciones automáticas y aisladas de "presunciones de culpabilidad" sean
legales o judiciales, ya que las mismas son inconstitucionales si no se acompañan de otros
medios de prueba que lleven a una conclusión objetiva de culpabilidad" (Sentencia de 10-II-99,
Amp. 360-97).

2. Sobre la justificación de la defensa técnica: "la asistencia de defensor, garantizada por la


Constitución al detenido en su artículo 12, efectivamente implica una defensa técnica, es decir
(...) una defensa realizada por personas peritas en derecho, que tienen como profesión el
ejercicio de esta función técnico-jurídica de defensa de las partes que actúan en el proceso
penal, para poner de relieve sus derechos. Dicha defensa técnica se justifica en virtud de
ciertas circunstancias específicas del proceso penal, tales como la inferioridad en que puede
encontrarse el acusado en el proceso, sea por falta de conocimiento técnicos o de experiencia
forense; el sentirse disminuido ante el poder de la autoridad estatal encarnada por el Ministerio
Público y el Juez; la dificultad para comprender adecuadamente las resultas de la actividad que
es la persona cuya libertad se cuestiona; la imposibilidad de actuar oportunamente a
consecuencia de la detención; y las limitaciones que en cualquier caso implican la
incomunicación de los detenidos" (Sentencia de 6-VI-95, HC 21-R-94).

3. Sobre la configuración legal de la garantía de defensa técnica: "... la amplitud de tal


garantía constitucional encuentra su desarrollo en la legislación secundaria (...); no existe
violación al derecho de defensa garantizado en el artículo 12 de la Constitución, por el hecho
que el imputado sea asistido por un estudiante de derecho, en calidad de defensor de oficio,
pues tal es el desarrollo que actualmente realiza la ley secundaria de dicha garantía, lo cual no
obsta para que, al variar la ley en su contenido, se le atribuya otros caracteres a la defensa
técnica" (Sentencia de 6-VI-95, HC 21-R-94).

Legislación

Código Penal (arts. 2, 153 al 155, 306).


Código Procesal Penal (arts. 4, 5, 9, 10, 12, 15, 17, 87, 130, 143, 242, 259, 262, 271, 277, 325,
327, 340).
Ley del Menor Infractor (art. 5). D.L. Nº 863, de 27 de abril de 1994, publicado en el D.O. Nº
106, T. 323, de 8 de junio de 1994.
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (arts. 9 y 14).
Declaración Universal de Derechos Humanos (arts. 9, 10 y 11).

Art. 13.- Ningún órgano gubernamental, autoridad o funcionario podrá dictar órdenes de
detención o de prisión si no es de conformidad con la ley, y estas órdenes deberán ser siempre
escritas. Cuando un delincuente sea sorprendido infraganti, puede ser detenido por cualquier
persona, para entregarlo inmediatamente a la autoridad competente.

La detención administrativa no excederá de setenta y dos horas, dentro de las cuales deberá
consignarse al detenido a la orden del juez competente, con las diligencias que hubiere
practicado.

La detención para inquirir no pasará de setenta y dos horas y el tribunal correspondiente estará
obligado a notificar al detenido en persona el motivo de su detención, a recibir su indagatoria y
a decretar su libertad o detención provisional, dentro de dicho término.

Por razones de defensa social, podrán ser sometidos a medidas de seguridad reeducativas o
de readaptación, los sujetos que por su actividad antisocial, inmoral o dañosa, revelen un
estado peligroso y ofrezcan riesgos inminentes para la sociedad o para los individuos. Dichas
medidas de seguridad deben estar estrictamente reglamentadas por la ley y sometidas a la
competencia del Organo Judicial.

Jurisprudencia

I. Sobre el carácter excepcional de toda detención: "el hecho de no haber solicitado u


ofrecido [el imputado o su defensor] una medida cautelar de tipo personal o pecuniaria, no
justifica de ninguna forma razonable la aplicación automática de la detención provisional,
cayendo así en una infracción al artículo 13 de nuestra Constitución que ordena que toda orden
de detención debe ser de conformidad con las leyes y por tanto deberá observarse además de
la legislación específica en materia penal, también los tratados internacionales ratificados por
El Salvador, aplicándolos con corrección" (Sentencia de 16-VII-97, HC 76-97).

Legislación

Código Penal (arts. 4, 5, 44, 45 y 46).


Código Procesal Penal (arts. 1, 2, 6, 288 al 292, 397 al 399).
(arts. 1, 10 y 52).
Ley del Menor Infractor (arts. 5 letra i, 55, 56, 72 y 130).
Código de Justicia Militar (arts. 257, 259, 270 y 273 al 276).
Convención Americana sobre Derechos Humanos (arts. 5, 7).
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (art. 9).
Declaración Universal de Derechos Humanos (art. 9).

"Art. 14.- Corresponde únicamente al Organo Judicial la facultad de imponer penas. No


obstante la autoridad administrativa podrá sancionar, mediante resolución o sentencia y previo
el debido proceso, las contravenciones a las leyes, reglamentos u ordenanzas, con arresto
hasta por cinco días o con multa, la cual podrá permutarse por servicios sociales prestados a la
comunidad." (8)

Legislación

Código Penal (art. 290).


Código Procesal Penal (arts. I y 2).
Ley de Procedimiento para la Imposición del Arresto o Multa Administrativa (arts. 1, 3 y 14).
D.L. Nº 457, del I de marzo de 1990, publicado en el D.O. Nº 70, T. 306, de 21 de marzo de
1990).
Código Municipal (arts. 63, 126 al 128). D.L.Nº 274 de 31 de enero de 1986, publicado en el
D.O. Nº 23, T. 290 de 5 de febrero de 1986.
(arts. I, 4, 6, 43 y 54).

Art. 15.- Nadie puede ser juzgado sino conforme a leyes promulgadas con anterioridad al
hecho de que se trate, y por los tribunales que previamente haya establecido la ley.

Jurisprudencia

I. Sobre la relación entre el principio de legalidad y el principio de unidad del


ordenamiento jurídico: "... tal principio rige a los tribunales jurisdiccionales, por lo que toda
actuación de éstos ha de presentarse necesariamente como ejercicio de un poder o
competencia atribuidos previamente por la necesariamente como ejercicio de un poder o
competencia atribuidos previamente por la ley, la que los construye y delimita. Lo anterior
significa que los tribunales jurisdiccionales deben someterse en todo momento a lo que la ley
establezca. Este sometimiento implica que los tribunales jurisdiccionales deben actuar de
conformidad a todo el ordenamiento jurídico y no solo en atención a las normas que regulan
una actuación en específico, tal como lo establece el artículo 172 inciso tercero de la
Constitución y el principio de unidad del ordenamiento jurídico. En virtud de lo anterior, el
principio en cuestión se ve vulnerado cuando la administración o los tribunales realizan actos
que no tienen fundamento legal o cuando no actúan conforme a lo que la ley de la materia
establece" (Sentencia de 21-VII-98, Amp. 148-97).

2. Sobre el principio de legalidad de la pena: "Dicho principio asegura a los destinatarios de


la ley que sus conductas no pueden ser sancionados sino en virtud de una ley dictada y
promulgada con anterioridad al hecho considerado como infracción. Es decir que este principio
no solo constituye una exigencia de seguridad jurídica que requiere el conocimiento previo de
los delitos o infracciones y de las penas o sanciones, sino que también constituye una garantía
política hacia el cuidado de que no puede ser sometido apenas o sanciones que no hayan sido
aceptadas previamente, evitando así los abusos de poder (...). Así, a la norma jurídica que
garantiza el principio de legalidad de la pena se le imponen ciertos requisitos: I. Lex praevia,
que implica la prohibición de la retroactividad de las leyes sancionadoras: 2. Lex scripta, que
excluye la costumbre como posible fuente de delitos (infracciones) y penas (sanciones) e indica
que la norma jurídica tiene categoría de ley cuando emana del Organo Legislativo; y 3. Lex
stricta, exige que la ley establezca en forma precisa las diversas conductas punibles y las
sanciones respectivas" (Sentencia de 28-V-99, Amp. 422-97).
Legislación

Código Penal (art. I).


Código Procesal Penal (arts. 2, 15, 58 y 59).
(arts. 4, 33 y 138).
Ley del Menor Infractor (art. 5 letra I).
Ley de Vigilancia y Control de Ejecución de Medidas al Menor Infractor (art. 18). D.L. Nº 361,
de 7 de junio de 1995, publicado en el D.O. Nº 114, T. 327, de 21 de junio de 1995.
Código Civil (art. 9).
Código de Procedimientos Civiles (arts. I, 22, 26 y 421).
Ley de Procedimientos Mercantiles (art. I) D.L. Nº 360, de 14 de julio de 1973, publicado en el
D.O. Nº 120, T. 239, de 29 de junio de 1973.
Ley Procesal de Familia (arts. I, 216 y 220).
Ley de Procedimientos Constitucionales (arts. I al 4 y 89). Véase el art. 17 del D.L. Nº 131, de
12 de septiembre de 1985, publicado en el D.O. Nº 192 T. 289, de 11 de octubre de 1985.
Ley de la Jurisdicción Contencioso Administrativa (arts. I, 3, 4 y 7).
Ley de Procedimientos para la Imposición del Arresto o Multa Administrativa (art. 2).
Ley Reguladora de la Garantía de Audiencia de los Empleados Públicos no comprendidos en la
Carrera Administrativa (arts. 3 y 4).
Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José) (art. 9).
Declaración Universal de Derechos Humanos (art. 11 Nº 2).
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (arts. 15).

Art. 16.- Un mismo juez no puede serlo en diversas instancias en una misma causa.

Legislación

Código de Procedimientos Civiles (art. 1259).


Código Procesal Penal (art. 3).

"Art. 17.- Ningún Organo, funcionario o autoridad, podrá avocarse causas pendientes ni abrir
juicios o procedimientos fenecidos. En caso de revisión en materia penal el Estado indemnizará
conforme a la Ley a las víctimas de los errores judiciales debidamente comprobados.

Habrá lugar a la indemnización por retardación de justicia. La ley establecerá la


responsabilidad directa del funcionario y subsidiariamente la del Estado." (9)

Jurisprudencia

I. Sobre la posibilidad de conocer en amparo cuando media cosa juzgada: ".. conocer de
una sentencia ejecutoriada, como regla general, violenta el principio constitucional de la cosa
juzgada, establecido en el artículo 17 de la Constitución, constituyendo asimismo un atentado
contra la seguridad jurídica. Sin embargo (...), existen dos excepciones a la afirmación anterior,
en tanto que la Sala [de lo Constitucional] podría conocer de sentencias definitivas
ejecutoriadas, en los casos siguientes: (a) cuando en el transcurso del proceso que finalizó
mediante la sentencia impugnada en el proceso de amparo, hubo invocación de un derecho
constitucional, habiéndose negado el tribunal a pronunciarse conforme al mismo; y (b) cuando
en el transcurso del proceso no era posible la invocación del derecho constitucional violado,
v.gr. debido a que la violación proviene directamente de una sentencia de fondo irrecurrible, sin
que dicha violación se haya podido prever razonablemente, o porque la misma vulneración
impide que el afectado se apersone en el proceso a alegarla. En estos casos, la Sala de lo
Constitucional puede conocer de la actuación de ese tribunal en cuanto a la invocación de
derechos constitucionales" (Sentencia de 14-VII-98, Amp. 28-C-95).

2. Sobre el fundamento de las anteriores excepciones a la cosa juzgada: "Las excepciones


expresadas (...) tienen como principal fundamento el valor justicia ya que se trata de
circunstancias en las que resultaría más gravoso, desde la perspectiva constitucional,
interpretar al pie de la letra el principio de cosa juzgada -sabiendo que existe la posibilidad de
una violación constitucional en un proceso- que sobrepasar ese principio a fin de examinar y
corregir, en caso de ser necesario, tal violación (..); lo anterior se encuentra estrechamente
vinculado con lo que se conoce como aplicación directa de la Constitución la cual, como ya
manifestó esta Sala en ocasiones anteriores, significa que los jueces y, en general, todos los
llamados a aplicar el derecho han de tomar la norma constitucional como una premisa de su
decisión, igual que cualquier otra norma. En consecuencia, lo que se pretende es lograr que
todos los tribunales, no solo la Sala de lo Constitucional, apliquen la Constitución en los
procesos bajo su conocimiento y con mucha mayor razón, si se les ha invocado un derecho de
rango constitucional" (Sentencia de 14-VII-98, Amp. 28-C-95).

Legislación

Código de Procedimientos Civiles (arts. 49, 53 bis, 445, 446, 1104 y 1111 al 1114).
Código Procesal Penal (art. 3).
Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José) (art. 10).
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (arts. 9 y 14).

Art. 18.- Toda persona tiene derecho a dirigir sus peticiones por escrito, de manera decorosa, a
las autoridades legalmente establecidas; a que se le resuelvan, y a que se le haga saber lo
resuelto.

Jurisprudencia

I.- Sobre el surgimiento histórico del derecho de petición: "..éste data de tiempos muy
antiguos, habiendo existido casi en todas las épocas, inclusive bajo los regímenes monárquicos
y despóticos, si bien en estos últimos, más que como un derecho, como una gracia o favor.
Puede decirse que la existencia del derecho de petición como derecho individual es resultado
del Estado Constitucional de Derecho. Y es que, como derecho subjetivo, se manifiesta como
reprobación al sistema de venganza privada, en el cual cada quien podía hacerse justicia por
su propia mano para oponerse a la violación de sus derechos, o para resarcirse de los daños
que injustamente se le había causado. En la medida en que el poder público se fue invistiendo
con la potestad de ser garante del orden jurídico -expropiando la facultad sancionaria- fue
decayendo el régimen previo, viéndose obligados los gobernados a recurrir a las autoridades
estatales a fin que éstas intervengan en la solución de los conflictos sometidos a su
consideración. No obstante, las autoridades no estaban obligadas a resolver las peticiones que
se les elevaban; este deber no surge sino cuando se establece el derecho de petición como
derecho individual" (Sentencia de 10-XII- 97, Amp. 30-S-94).

2. Sobre la regulación constitucional del derecho de petición: es conveniente el análisis de


este derecho "tanto desde su perspectiva subjetiva como objetiva, así como sus requisitos de
ejercicio (...); respecto al elemento subjetivo, y específicamente el sujeto activo, nuestra
Constitución no hace referencia alguna en cuando a la titularidad de tal derecho, por lo que
cabe concluir que toda persona, sea nacional o extranjero, natural o jurídica, es capaz
jurídicamente para ejercer este derecho; luego, toda persona puede ser sujeto activo de dicho
derecho. Ahora bien, el derecho de petición puede ejercerse ante cualquier entidad estatal -
sujeto pasivo del derecho de petición-, pues el texto constitucional establece que el destinatario
de la misma puede serlo cualquiera de las autoridades legalmente establecidas. Resulta
llamativo el hecho que el constituyente no fijara el contenido u objeto del derecho de petición;
consecuentemente, el objeto de la solicitud puede ser, asuntos de interés particular, o bien de
interés general. Sin embargo, podría presentarse el caso que el objeto de la petición fuera
ilegal, en cuyo caso, el funcionario público, basándose precisamente en que lo pedido es
contrario al ordenamiento jurídico, deberá denegar la misma. Nuestra Constitución señala la
forma de ejercer el derecho constitucional en análisis y, al respecto, la misma indica que toda
petición debe formularse por escrito y de manera decorosa, o sea respetuosamente. Al
respecto, es preciso agregar, que el Estado por medio de leyes ordinarias, puede efectuar
regulaciones que incorporen otros requisitos para el ejercicio del derecho de petición, los
cuales no pueden ser arbitrarios, sino fundamentados en consideraciones de seguridad o
interés nacional, orden público u otro de igual importancia y jerarquía, toda vez que respeten la
esencia -o contenido esencial del derecho, para utilizar la expresión de origen germático-
misma del derecho. El ejercicio de este derecho constitucional implica la correlativa obligación
de los funcionarios estatales de responder o contestar las solicitudes que se les eleven, pues el
gobierno de la República está instituido para servir a la comunidad. Se hace necesario señalar,
que la contestación a que se ha hecho referencia, no puede limitarse a dar constancia de
haberse recibido la petición, sino que la autoridad correspondiente debe analizar el contenido
de la misma y resolverla -y esto es lo que constituye el objeto de la obligación de la actividad
estatal- conforme a las potestades jurídicamente conferidas. Lo anterior, no implica que la
respuesta deba ser favorable a las pretensiones del gobernado, solamente la de obtener una
pronta respuesta (...). De lo expuesto en los párrafos anteriores se colige que un funcionario o
entidad estatal satisface el derecho constitucional de petición al responder la solicitud
presentada, en el sentido que aquel considere procedente, pero siempre con estricta
observancia de lo preceptuado en la Constitución y las leyes secundarias (....), [finalmente],
aunque el artículo 18 en comento no lo indique, la contestación que debe recaer a una solicitud
debe ser congruente con ésta; puesto que resulta igualmente violatorio del derecho
constitucional de petición cuando la respuesta producida por la autoridad es incongruente
respecto a lo requerido (...). En síntesis, podemos indicar que el derecho de petición, que se
encuentra consagrado en el artículo 18 de nuestra Constitución, puede ser ejercido por
cualquier habitante de la República, sea nacional o extranjero, persona natural o jurídica; ante
cualquiera de las autoridades legalmente instituidas, las que tienen la obligación de resolver,
dentro de un plazo razonable y de manera congruente, lo solicitado conforme las atribuciones
jurídicamente conferidas" (Sentencia de 10-XII-97, Amp. 30-S-94).

3. Sobre los alcances del principio de congruencia en el aseguramiento del derecho de


petición: "en los términos más amplios, la congruencia de las decisiones estatales se mide por
el ajuste o adecuación entre la parte dispositiva de la decisión y los términos en que el
particular ha formulado su petición; sin embargo, la incongruencia también puede existir
cuando hay tal desviación en la justificación de la decisión que prácticamente suponga una
completa modificación de los términos de la petición. Y es que hay que tener en cuenta que la
petición no es sólo el resultado que el peticionario pretende obtener -lo que pide a la autoridad-,
sino también el fundamento jurídico en virtud del cual pide, que es lo que en la terminología
procesal clásica se denomina causa de pedir o causa petendi. Por ello, la autoridad decisoria,
así como no puede rebasar la extensión de lo pedido, tampoco puede modificar la causa de
pedir, pues hacerlo significaría una alteración de la petición. Para decirlo ocupando
expresiones tradicionales, en la resolución estatal necesariamente debe existir relación entre la
causa petendi y la ratio decidendi" (Sentencia de 10-XII-97, Amp. 30-S-94).

4. Sobre los plazos para resolver las peticiones: "si bien la Constitución no señala plazo
específico en el que debe resolverse la petición, es evidente que -para evitar la enervación del
derecho en análisis- la entidad estatal a la que se dirigió la petición debe pronunciarse en un
plazo razonable (...); no es posible demarcar aproximadamente, con carácter inmutable y
absoluto, la dilación temporal del expresado concepto, pues la extensión del lapso dentro del
que una autoridad debe dar contestación escrita a una petición del gobernado, varía según el
caso concreto de que se trate, o sea, que dicha extensión deber ser aquella en que
racionalmente deba conocerse una petición. Consecuentemente, se puede concluir que, debido
a la gran variedad de asuntos que pueden plantearse, no es posible fijar un plazo común a
cargo de todas las autoridades para responder a las mismas, sino que éste debe ajustarse
según los distintos planteamientos y los trámites necesarios para producir la contestación,
procurando, en todo caso, que la respuesta sea pronta" (Sentencia de 9-XI-98, Amp. 441-97).

Legislación

Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (art. XXIV).


Convenio de Ginebra sobre el Trato a los Prisioneros de Guerra (art. 78).

Art. 19.- Sólo podrá practicarse el registro a la pesquisa de la persona para prevenir o averiguar
delitos o faltas.

Legislación

Código Penal (art. 299).


Código Procesal Penal (arts. 173 al 179).

Art. 20.- La morada es inviolable y sólo podrá ingresarse a ella por consentimiento de la
persona que la habita, por mandato judicial, por flagrante delito o peligro inminente de su
perpetración, o por grave riesgo de las personas.

La violación de este derecho dará lugar a reclamar indemnización por los daños y perjuicios
ocasionados.
Legislación

Código Penal (arts. 188, 189 y 300).


Código Procesal Penal (arts. 173, 174, 176, 177 y 179).
Declaración Universal de Derechos Humanos (art. 12).

Art. 21.- Las leyes no pueden tener efecto retroactivo, salvo en materias de orden público, y en
materia penal cuando la nueva ley sea favorable al delincuente.

La Corte Suprema de Justicia tendrá siempre la facultad para determinar, dentro de su


competencia, si una ley es o no de orden público.

Jurisprudencia

I. Sobre la naturaleza jurídica y alcances del principio de irretroactividad: "en nuestro


régimen constitucional, el principio de la irretroactividad de las leyes -en sentido general- está
concebido como una garantía jurisdiccional, es decir, como un mecanismo tendente a tutelar
los derechos fundamentales de las personas (...); el carácter de orden público de una ley no le
concede a ésta, ipso jure, efecto retroactivo, puesto que dicho carácter debe estar consignado
expresamente en la misma ley, de una manera general o con referencia a situaciones
especiales que ella regula. Y ello es rigurosamente así dado que la nueva ley ha de aplicarse al
regular situaciones jurídicas o facultades nacidas o que han emergido bajo la vigencia de la ley
que está llamada a ser reemplazada, afectando verdaderos derechos adquiridos; luego la
aplicación retroactiva, debe justificarse y consignarse adrede, es decir, expresa y ampliamente,
no pudiendo quedar a la discreción del juzgador. En conclusión, debe entenderse que por el
solo carácter de orden público de una ley, manifestado o no en ella, no debe aplicarse
retroactivamente, pues implicaría un exceso a la permisión constitucional, y crearía mayor
inseguridad jurídica en perjuicio del orden público que se invoca" (Sentencia de 26-VIII-98,
Amp. 317-97).

2. Sobre los derechos adquiridos: "... si el derecho estaba ya individualmente adquirido antes
de haberse puesto en vigencia la nueva ley, los preceptos de ésta no pueden tener ya
autoridad para alterar tal derecho adquirido, por sí; por lo contrario, en el instante en que la
nueva norma legal comenzó a regir y el derecho aún no había sido adquirido individualmente,
pero esta in fieri, por nacer, no podrá ya adquirirlo el individuo sino con arreglo al precepto
imperativo de la nueva ley. Pero lo anterior no implica que el legislador no pueda suprimir o
transformar las instituciones jurídicas existentes, [ya que] puede, sin introducir innovaciones
substanciales en dichas instituciones, modificar las reglas que rigen los derechos que derivan
de las mismas, puede someter a nuevas condiciones la conservación y la eficacia del derecho
(...) siempre que no afecte la personalidad ni infiera daño a algún individuo, pues sus
preceptos, sin embargo, no pueden ser establecidos para hacer sufrir al individuo una
disminución de su respectivo patrimonio, sea este moral o material, por que ello equivaldría a
perjudicarlo" (Sentencia de 14-I-97, Amp. 38-S-93).

Legislación

Código Civil (art. 9).


Código Penal (arts. 13 al 16).
Código Procesal Penal (art. 2).
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (art. 15).

Art. 22.- Toda persona tiene derecho a disponer libremente de sus bienes conforme a ley. La
propiedad es transmisible en la forma en que determinen las leyes. Habrá libre
testamentificación.

Legislación

Código Civil (arts. 568 y 996).


Declaración Universal de Derechos Humanos (art. 17).

Art. 23.- Se garantiza la libertad de contratar conforme a las leyes. Ninguna persona que tenga
la libre administración de sus bienes puede ser privada del derecho de terminar sus asuntos
civiles o comerciales por transacción o arbitramento. En cuanto a las que no tengan esa libre
administración, la ley determinará los casos en que puedan hacerlo y los requisitos exigibles.

Legislación

Código Civil (art. 2192).


Código de Comercio (arts. 64, 66 al 72 y 965). D.L. Nº 671, de 8 de mayo de 1970, publicado
en el D.O. Nº 140, T. 228, de 31 de julio de 1970.
Código de Procedimientos Civiles (arts. 25, 56 al 79).
Ley de Procedimientos Mercantiles (arts. 12 al 20).

Art. 24.- La correspondencia de toda clase es inviolable, interceptada no hará fe ni podrá figurar
en ninguna actuación, salvo en los casos de concurso y quiebra. Se prohíbe la interferencia y la
intervención de las comunicaciones telefónicas.

Legislación

Código de Comercio (arts. 498 y siguientes).


Código Penal (arts. 184 al 186, 301 y 302).
Código Procesal Penal (art. 15).
Convenio Internacional de Telecomunicaciones (art. 32).
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (art. 17).
Declaración Universal de Derechos Humanos (art. 12).

Art. 25.- Se garantiza el libre ejercicio de todas las religiones, sin más límite que el trazado por
la moral y el orden público. Ningún acto religioso servirá para establecer el estado civil de las
personas.

Legislación

Código Penal (art. 296).


Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (art. 18).
Declaración sobre la Eliminación de todas las Formas de Intolerancia y Discriminación
Fundadas en la Religión o las Convicciones (arts. 2, 3 y 4).
Declaración Universal de Derechos Humanos (art. 18).

Art. 26.- Se reconoce la personalidad jurídica de la Iglesia Católica. Las demás iglesias podrán
obtener, conforme a la ley, el reconocimiento de su personalidad.

Legislación

Decreto Relativo al Ejercicio de la Personalidad Jurídica de la Iglesia Católica (arts. I y 2). D.L.
Nº 742, de 20 de agosto de 1987, publicado en el D.O. Nº 168, T. 296, de 11 de septiembre de
1987.

Art. 27.- Sólo podrá imponerse la pena de muerte en los casos previstos por las leyes militares
durante el estado de guerra internacional.

Se prohíbe la prisión por deudas, las penas perpetuas,las infamantes, las proscriptivas y toda
especie de tormento.

El Estado organizará los centros penitenciarios con objeto de corregir a los delincuentes,
educarlos y formarles hábitos de trabajo, procurando su readaptación y la prevención de los
delitos.

Jurisprudencia

I. Sobre la prohibición de prisión por deudas:" no es posible calificar de ardid o engaño el


mero incumplimiento o mora de una obligación privada y, por lo tanto, no se configura el hecho
punible que se le atribuye al favorecido, pues todos los hechos que se conocen en el proceso
penal han tenido como origen un contrato de naturaleza civil. Por lo cual, al decretarse la
detención provisional del favorecido como medida cautelar en el proceso penal para garantizar
los resultados de un fallo que podría eventualmente condenarle a una pena de prisión, se
restringe ilegalmente su derecho constitucional a la libertad y se comete una infracción a la
Constitución en su artículo 27 inc. 2º (...) pues se utiliza el proceso penal como un medio para
satisfacer una obligación de naturaleza mercantil, en la cual el favorecido se ha constituido en
mora" (Sentencia de 12-XII-95, HC 11-F-95).

2. Sobre la prohibición de las penas perpetuas: " La pena perpetua puede conceptualizarse
como una sanción penal por la que se condena a un delincuente a sufrir la privación de su
libertad personal durante el resto de su vida; es decir, se trata de una sanción vitalicia
consistente en el extrañamiento del condenado del resto de la sociedad a consecuencia de la
comisión de un delito. De la sola comparación de este concepto con la función y
caracterización de la pena privativa de libertad (...), se desprende la lógica de la prohibición de
la pena perpetua: tal pena no es compatible con la resocialización del delincuente, pues implica
determinarle un extrañamiento de la vida ordinaria de la sociedad por el resto de su vida.
Consecuentemente, someter al condenado a un extrañamiento tan prolongado que sea
irrazonable -mucho más si el mismo es de por vida-, desnaturaliza el fin de la pena de prisión
prescrito por la Constitución, el cual solo puede alcanzar si se ejecuta adecuadamente un
tratamiento penitenciario que -de acuerdo a las Reglas Mínimas para el Tratamiento de los
Reclusos-, debe tener por objeto, en tanto que la duración de la condena lo permita, inculcarles
[a los condenados] la voluntad de vivir conforme a la ley, mantenerse con el producto de su
trabajo, y crea en ellos la aptitud para hacerlo. Dicho tratamiento estará encaminado a fomentar
en ellos el respeto de sí mismos y desarrollar el sentido de responsabilidad". Además mientras
el tratamiento penitenciario se ejecuta, "el régimen del establecimiento debe tratar de reducir
las diferencias que puedan exigir entre la vida en prisión y la vida libre en cuanto estas
contribuyan a debilitar el sentido de responsabilidad del recluso o el respeto a la dignidad de su
persona. Es conveniente que, antes del término de la ejecución progresivo a la vida en
sociedad". Esos fines -coherentes con la concepción personalista o humanista de la
Constitución- se desvanecen ante una condena de privación de libertad en virtud de la cual el
interno no tiene la esperanza de una eventual liberación" (Sentencia de 14-II-97, Inc. 15-96).

3. Sobre la función de la pena según el inciso 3º de este artículo: "Esta disposición


determina la función de la pena privativa de libertad en el marco del régimen constitucional: en
primer lugar, la readaptación del delincuente, a través de medidas que incluyan la educación y
la formación de hábitos de trabajo, y en segundo lugar, la prevención de los delitos (...). La
pena en nuestro marco constitucional ejerce una función de carácter principalmente utilitario,
pues busca en primer lugar la resocialización del delincuente. Tal es el fin determinante al
servicio del cual se ubica la pena, entendida la resocialización (...) no como sustitución coactiva
de los valores del sujeto, no como manipulación de su personalidad, sino como un intento de
ampliar las posibilidades de la participación en la vida social, una oferta de alternativas al
comportamiento criminal" (Sentencia de 14-II-97, Inc. 15-96).

4. Sobre la incidencia del principio de proporcionalidad en el establecimiento de penas:


"En lo relativo a la pena, el principio [de proporcionalidad] se manifiesta en la predeterminación
legislativa y la aplicación judicial de la pena privativa de libertad, solo y estrictamente en la
medida y grado necesarios para que la pena cumpla con su fin esencial, sin desnaturalizar su
carácter utilitario o instrumental en relación a tales fines; el agravamiento de la misma de forma
tal que exceda la medida o el grado necesarios para el cumplimiento de sus fines, deviene en
inconstitucional, por violentar la función de la pena privativa de libertad preceptuada en el art.
27 Cn" (Sentencia de 14-II-97, Inc. 15-96).

Legislación

Código Penal (art. 297).


Código Procesal Penal (art. 15).
Código de Justicia Militar (arts. 8 al 10, 17, 67, 76, 78, 140, 217, 285, 286 y 363 al 370).
Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José (art. 4 y 5).
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (arts. 6, 7, 10 y 11).
Principios Básicos para el Tratamiento de los Reclusos (arts. I al II). Aprobados por la
Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución 45/11, de diciembre de 1990.

Art. 28.- El Salvador concede asilo al extranjero que quiera residir en su territorio, excepto en
los casos previstos por las leyes y el Derecho Internacional. No podrá incluirse en los casos de
excepción a quien sea perseguido solamente por razones políticas.

La extradición no podrá estipularse respecto de nacionales en ningún caso, ni respecto de


extranjeros por delitos políticos, aunque por consecuencia de éstos, resultaren delitos
comunes.

Legislación

Convención sobre Asilo Diplomático (art. 5). D.L. Nº 1567, de 12 de agosto de 1954, publicado
en el D.O. Nº 159, de 30 de agosto de 1954.
Convención Internacional contra la Toma de Rehenes (art. 8).
Declaración Universal de Derechos Humanos (arts. 14 y 15).
Tratado Modelo de Extradición. Aprobado por el Octavo Congreso sobre el Delito, celebrado en
La Habana, del 27 de agosto al 7 de septiembre de 1990.

SECCION SEGUNDA
REGIMEN DE EXCEPCION

Art. 29.- En casos de guerra, invasión del territorio, rebelión, sedición, catástrofe, epidemia u
otra calamidad general, o de graves perturbaciones del orden público, podrán suspenderse las
garantías establecidas en los artículos 5, 6 inciso primero, 7 inciso primero y 24 de esta
Constitución, excepto cuando se trate de reuniones o asociaciones con fines religiosos,
culturales, económicos o deportivos. Tal suspensión podrá efectuar la totalidad o parte del
territorio de la República, y se hará por medio de decreto del Organo Legislativo o del Organo
Ejecutivo, en su caso.

También podrán suspenderse las garantías contenidas en los arts. 12 inciso segundo y 13
inciso segundo de esta Constitución, cuando así lo acuerde el Organo Legislativo, con el voto
favorable de las tres cuartas partes de los Diputados electos; no excediendo la detención
administrativa de quince días.

(Inciso 3º suprimido) (1).

Jurisprudencia

I. Sobre la naturaleza y supuestos del régimen de excepción: "El régimen de excepción o


suspensión de garantías constitucionales aparece en nuestra Constitución (...) como un
ordenamiento de reserva, que permite afrontar algunas de las llamadas situaciones
excepcionales, es decir, aquellas situaciones anormales, extraordinarias y temporarias
derivadas de acontecimientos caracterizados por cierto nivel de gravedad -guerra, calamidad
pública, invasión, rebelión, sedición, catástrofe, grave perturbación del orden y otros-, las
cuales hacen necesario revestir a los órganos estatales -especialmente al Ejecutivo- de
facultades igualmente extraordinarias para hacer frente de manera pronta y eficaz a dicha
situación. En nuestra Constitución, tal régimen de excepción se encuentra regulado, en su
detalle, en los arts. 29 a 31, los cuales prescriben los supuestos y las medidas para afrontar las
situaciones excepcionales allí señaladas (...). Y en la misma sección se establece que la
medida a adoptar para afrontar tales situaciones, es la suspensión de garantías
constitucionales o, dicho de manera más correcta, la limitación del ejercicio de ciertos derechos
fundamentales" (Sentencia de 14-II-97, Inc. 15-96).

2. Sobre los aspectos fundamentales del régimen de excepción: "Este régimen de


excepción requiere estar constitucionalmente determinado en sus aspectos fundamentales,
como válvula de seguridad para que no se convierta en una vía que pueda concluir a la
enervación de los derechos fundamentales y a la instalación de un Estado autoritario o
totalitario. En nuestro sistema constitucional, tales aspectos son principalmente: (a) los
principios que lo rigen en su aplicación, entre los que resaltan el de proporcionalidad, es decir
la correspondencia necesaria entre las causas que justifican la declaratoria de la situación
excepcional y las medidas extraordinarias que puedan ser adoptadas para superarlas; y el de
estricto derecho. es decir que todo lo relativo a tal régimen -en cuanto a los supuestos, órganos
autorizados para decretarlo, plazo, formas de control jurisdiccional y responsabilidad por las
medidas adoptadas-, deben estar reglamentadas por el derecho, especialmente la
Constitución; (b) determinación de los supuestos por los que exclusivamente puede decretarse
tal suspensión de garantías constitucionales; (c) restricción de los órganos autorizados para
decretar tal suspensión, ya que dicha facultad corresponde, principalmente a la Asamblea
Legislativa, y en su defecto al Consejo de Ministros; (d) determinación de un plazo máximo de
duración -treinta días, con posibilidad de prolongarlo por un período igual, sólo si continúan las
circunstancias que motivaron la suspensión-; (e) posibilidad de control jurisdiccional de
constitucionalidad respecto del decreto de suspensión; y (f) posibilidad de fijar parámetros y
formas de responsabilidad a los órganos decisores (...). [En virtud del principio de estricto
derecho], el régimen de excepción no puede ser establecido por cualquier supuesto ni referido
a cualquier situación de emergencia, tampoco puede ser decidido por cualquier órgano, ni
limitar el ejercicio de cualquier derecho fundamental, sino que tales aspectos deben sujetarse a
la regulación constitucional pertinente pues en caso contrario la instauración de facto del
mismo, sin atenerse a tal regulación, devendría en inconstitucional" (Sentencia de 14-II-97, Inc.
15-96).

Legislación

Convención Americana sobre Derechos Humanos (art. 27).


Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (art. 4).
Convenios de Ginebra (arts. 2 y 3 comunes).

"Art. 30.- El plazo de suspensión de las garantías constitucionales no excederá de 30 días.


Transcurrido este plazo podrá prolongarse la suspensión, por igual período y mediante nuevo
decreto, si continúan las circunstancias que la motivaron. Si no se emite tal decreto, quedarán
restablecidas de pleno derecho las garantías suspendidas". (1)

Art. 31.- Cuando desaparezcan las circunstancias que motivaron la suspensión de las garantías
constitucionales, la Asamblea Legislativa, o el Consejo de Ministros, según el caso, deberá
restablecer tales garantías.

CAPITULO II

Derechos Sociales

SECCION PRIMERA
FAMILIA

Art. 32.- La familia es la base fundamental de la sociedad y tendrá la protección del Estado,
quien dictará la legislación necesaria y creará los organismos y servicios apropiados para su
integración, bienestar y desarrollo social, cultural y económico.

El fundamento legal de la familia es el matrimonio y descansa en la igualdad jurídica de los


cónyuges.

El Estado fomentará el matrimonio; pero la falta de este no afectará el goce de los derechos
que se establezcan en favor de la familia.

Legislación

Código de Familia (arts. 1, 2, 3, 4, 6, 7, 11 y 36).


Ley sobre el Bien de Familia (arts. 1, 2, 3, 4, 5, 10, 11, 12, 15). D.L. Nº 74, de 2 de junio de
1933, publicado en el D.O. Nº 128, T. 114, de 8 de junio de 1933.
Ley Transitoria del Registro del Estado Familiar y de los Regímenes Patrimoniales del
Matrimonio (arts. 1, 5, 24 y 44). D.L. Nº 496, de 9 de noviembre de 1995. publicado en el D.O.
Nº 228 T. 329, de 8 de diciembre de 1995.
Ley Procesal de Familia (arts. 1, 3, 4, 19 y 91).
Código Penal (arts. 192 al 206 y 292).
Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José) (art. 17).
Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en Materia de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador) (art. 15).
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (art. 23).
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (arts. 10 y 15).
Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (art.
16).
Declaración Universal de Derechos Humanos (art. 16).

Art- 33.- La ley regulará las relaciones personales y patrimoniales de los cónyuges entre sí y
entre ellos y sus hijos, estableciendo los derechos y deberes recíprocos sobre bases
equitativas; y creará las instituciones necesarias para garantizar su aplicabilidad. Regulará
asimismo las relaciones familiares resultantes de la unión estable de un varón y una mujer.

Legislación

Código de Familia (arts. 4, 36 al 45, 48, 51, 62, 99, 118 al 126, 203 al 206, 211 al 215, 223, 226
y 248).
Ley Transitoria del Registro del Estado Familiar y de los Regímenes Patrimoniales del
Matrimonio (arts. 1, 5 y 44).
Ley Procesal de Familia (arts. 126, 127 y 128).
Código Penal (arts. 199 al 205).
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (art. 23).
Declaración sobre la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (art. 6).

Art. 34.- Todo menor tiene derecho a vivir en condiciones familiares y ambientales que le
permitan su desarrollo integral, para lo cual tendrá la protección del Estado.

La ley determinará los deberes del Estado y creará las instituciones para la protección de la
maternidad y de la infancia.

Legislación

Código de Familia (arts. 4, 344 al 352).


Código de Salud (art. 48).
Ley del Instituto Salvadoreño de Protección al Menor (arts. 1, 2, 3, 4, 45 y 55). D.L. Nº 482, de
11 de marzo de 1993, publicado en el D.O. Nº 63, T. 318, de 31 de marzo de 1993.
Ley Procesal de Familia (art. 144).
Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José) (art. 19).
Protocolo Adicional a la Convención Americana Sobre Derechos Humanos en materia de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador) (arts. 15 y 16).
Convención sobre los Derechos del Niño (art. 3).
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (art. 24).
Declaración Universal de Derechos Humanos (art. 25).

Art. 35.- El estado protegerá la salud física, mental y moral de los menores, y garantizará el
derecho de éstos a la educación y a la asistencia.

La conducta antisocial de los menores que constituya delito o falta estará sujeta a un régimen
jurídico especial.

Jurisprudencia

I. Sobre el significado del inciso segundo:" el art. 35 inc. 2º Cn. constituye un supuesto
especial de igualdad por diferenciación, es decir, el constituyente, en razón de una diferencia
natural que advierte en un sector de la población, determina que este deber ser tratado
legalmente distinto (...); aparece evidente, aun desde la sola formulación lingüística del
precepto, el propósito de diferenciar a los menores de edad, y que tal diferenciación se
fundamenta en la nota calificativa del concepto de menor de edad o mejor dicho, en el
concepto de minoridad de edad, el que a pesar de ser una noción esencialmente jurídica,
posee un fundamento fáctico, consistente en la circunstancia que concurre en la persona
individual durante las primeras etapas evolutivas de su desarrollo, diferenciándola de aquella
otra en que ya logró su plenitud existencial, la mayoría de edad. El concepto mismo de minoría
de edad supone ya una diferenciación, pues se es menor de edad en comparación con la
persona que ya es mayor de edad; y, en consecuencia, aquél ya supone una adjetividad
comparativa, que al ser aprehendida por el derecho, determina una esfera jurídica regida por
normas especiales (...). La distinción entre minoría y mayoría de edad viene a constituir una
específica manifestación de la igualdad jurídica, entendida ésta como igualdad valorativa, ya
que ésta resulta relativizada de dos maneras: se trata, en primer lugar, de una igualdad
valorativa relativa a igualdades fácticas parciales y, al mismo tiempo, de una igualdad
valorativa relativa a determinados tratamientos o en relación con determinadas consecuencias
jurídicas. Y es que, en realidad, la personalidad es siempre la misma, y si bien en la minoría de
edad aquella se presenta, con frecuencia, complementada con otra voluntad, ello no supone la
desaparición de la personalidad, sino que más bien entraña su mantenimiento y reafirmación,
sobre todo el papel activo que le corresponde al Estado en lo referente al desarrollo integral del
menor, de conformidad al inciso primero del mismo artículo 35 de la Constitución" (Sentencia
de 14-II-97, Inc. 15-96).

2. Sobre el régimen sancionatorio de los menores: ".... la minoría de edad comprende un


período de la existencia del ser humano que no es exacto y absoluto, sino que varía según la
clase de relaciones que puedan entrar en juego y está en función directa del ordenamiento
positivo que las regula; y aplicando esta idea desde la perspectiva constitucional, es evidente
que el constituyente ha establecido que la conducta antisocial de los menores esté sometida a
un régimen especial, lo que no puede significar otra cosa que constitucionalmente está
prohibido prescribir el mismo régimen sancionatorio para menores que para mayores de edad
(...); es constitucionalmente exigible el diferente tratamiento jurídico, en los aspectos
sancionatorios, entre menores y mayores de edad. La misma ubicación del régimen
sancionatorio de los menores, hace evidente que el constituyente ha insistido a tal grado en la
diferenciación de regímenes que vuelve factible que constitucionalmente no sea posible hablar
de un derecho penal aplicable a menores, sino un derecho de menores que debe presentar sus
propias características y principios" (Sentencia de 14-II-97, Inc. 15-96).

Legislación

Código de Familia (arts. 4, 353 al 360, 362, 364 al 383 y 388).


Código de Trabajo (arts. 104, 105, 114 al 117).
Ley del Instituto Salvadoreño de Protección al Menor (arts. 3, 31, 33, 45, 54).
Decreto que establece disposiciones para la protección de los huérfanos (arts. 1, 2 yb 3). D.E.
s/n., de 27 de junio de 1893, publicado en el D.O. Nº 155,, de 4 de julio de 1893.
Código Penal (arts. 163 al 165, 167, 169, 172, 173, 196, 198).
Ley del Menor Infractor (arts. 1 y 2).
Ley de Vigilancia y Control de Ejecución de Medidas al Menor Infractor (arts. 1, 2, 8, 10 al 12).
Reglamento General de los Centros de Internamiento para Menores Infractores. D.E. Nº 105,
de 11 de diciembre de 1995, publicado en el D.O. Nº 237, T. 329, de 21 de diciembre de 1995.
Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José) (art. 5).
Convención sobre los Derechos del Niño (arts. 3, 17, 23, 24, 27, 28, 32, 37 y 40).
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (art. 24).
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (arts. 12 y 13).
Declaración de los Derechos del Niño (Principio 7).
Declaración Universal de Derechos Humanos (art. 26).
Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para la Administración de la Justicia de Menores
(Reglas de Beijing) (arts. 1 al 5, 7, 8, 10, 11, 13 al 19, 21,23, 24, 26, 28). Recomendadas para
adopción por el Séptimo Congreso de las Naciones Unidas sobre prevención del delito y
Tratamiento del Delincuente, celebrado en Milán del 26 de agosto al 16 de septiembre de 1985,
y adoptadas por la Asamblea General en su resolución 40/33, de 29 de noviembre de 1985.
Reglas para la Protección de los Menores Privados de Libertad. Aprobadas por la Asamblea
General de las Naciones Unidas mediante su resolución 45/113.

Art. 36.- Los hijos nacidos dentro o fuera de matrimonio y los adoptivos, tienen iguales
derechos frente a sus padres. Es obligación de éstos dar a sus hijos protección, asistencia,
educación y seguridad.

No se consignará en las actas del Registro Civil ninguna calificación sobre la naturaleza de la
filiación, ni se expresará en las partidas de nacimiento el estado civil de los padres.

Toda persona tiene derecho a tener un nombre que la identifique. La Ley secundaria regulará
esta materia.

La ley determinará asimismo las formas de investigar y establecer la paternidad.


Jurisprudencia

I. Sobre el derecho de igualdad de los hijos para ser llamados a heredar: "... la actual
Constitución de la República, ha establecido una sección de cinco artículos dentro del Capítulo
II, con el objeto primordial de proteger la institución de la familia, basando toda la regulación de
esta en el reconocimiento de los derechos que le corresponden en cuanto sociedad natural; y
específicamente ha regulado el deber de los padres de proporcionar a los hijos, sin distinciones
filiales, educación, salud, etc. Es comprensible que la Constitución, después de haber
establecido que los deberes antes dichos respecto a los hijos, incluyen a los nacidos fuera del
matrimonio, debido a que el artículo 36 los ha homologado; se preocupe por asegurarles toda
tutela jurídica y social, es decir la eliminación de cualquier signo externo que pueda
menoscabar su dignidad y sus derechos. El artículo citado, se basa fundamentalmente en el
principio de igualdad de derechos entre los hijos frente a los padres, principio que a su vez
deriva del primordial derecho de igualdad enunciada en el artículo 3 de la Constitución; y
siendo consecuentes con los valores que nuestra Constitución persigue, tal disposición debe
interpretarse como una norma que tiene por finalidad equiparar las facultades o derechos de
los hijos sin distinción alguna, los cuales pueden exigir a sus padres, sin ninguna clase de
privilegios, y sin ninguna distinción entre tales derechos, pues se comprenden todos los
esenciales para que el hijo tenga una vida digna; es decir tanto los ejercitables en vida del
padre como por causa de muerte. Ahora bien, la segunda parte del inciso primero de la
disposición analizada establece categórica y taxativamente la obligación de los padres de
proveer a los hijos protección, asistencia, educación y seguridad; derechos que
indudablemente son básicos para el bienestar del individuo, pero no lo es menos el derecho al
heredar o a suceder el patrimonio del padre, puesto que dicho patrimonio puede seguir
proporcionando esa protección y seguridad que la Constitución garantiza al hijo". (Sentencia de
23-VII-98, Amp. 34-S-95).

Legislación

Código Civil (art. 40).


Código de Familia (arts. 139 al 150, 159 al 161, 202, 203, 206, 211 al 215, 217, 218, 222, 223 y
351).
Ley del Nombre de la Persona Natural (arts. 1, 3, 6 al 11, 13 al 15, 16, 19, 21 al 23, 28, 34 y
35). D.L. Nº 450, de 22 de febrero de 1990, publicado en el D.O. Nº 103, T. 307, de 4 de mayo
de 1990.
Ley Transitoria del Registro del Estado Familiar y de los Regímenes Patrimoniales del
Matrimonio (arts. 27 y 30).
Ley Procesal de Familia (arts. 140 y 142).
Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José) (arts. 17 y 18).
Convención sobre los Derechos del Niño (arts. 2, 7 y 8).
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (art. 24).
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (arts. 10 y 13).
Declaración de los Derechos del Niño (Principio 3).
Declaración Universal de Derechos Humanos (art. 25).

SECCION SEGUNDA
TRABAJO Y SEGURIDAD SOCIAL

Art. 37.- El trabajo es una función social, goza de la protección del Estado, y no se considera
artículo de comercio.

El Estado empleará todos los recursos que estén a su alcance para proporcionar ocupación al
trabajador, manual o intelectual, y para asegurar a el y a su familia las condiciones económicas
de una existencia digna. De igual forma promoverá el trabajo y empleo de las personas con
limitaciones o incapacidades físicas, mentales o sociales.

Legislación

Código de Trabajo. (art. 1).


Decreto que establece la obligación de contratación de trabajadores con limitaciones físicas en
proporción al número de trabajadores de la empresa (art. 1). D.L. Nº 247, de 31 de octubre de
1984, publicado en el D.O. Nº 207, T. 285, de 7 de noviembre de 1984.
Código Penal (arts. 244 al 248 y 278).
Protocolo Adicional a la Convención Americana Sobre Derechos Humanos en Materia de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador) (art. 6).
Carta Internacional Americana de Garantías Sociales (art. 2).
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (arts. 6 y 7).
Declaración sobre la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (art. 10).
Declaración de los Derechos de los Impedidos (arts. 6, 7 y 10).
Declaración Universal de Derechos Humanos (arts. 23 y 24).

Art. 38.- El trabajo estará regulado por un Código que tendrá por objeto principal armonizar las
relaciones entre patronos y trabajadores, estableciendo sus derechos y obligaciones. Estará
fundamentado en principios generales que tiendan al mejoramiento de las condiciones de vida
de los trabajadores, e incluirá especialmente los derechos siguientes:

Legislación

Código de Trabajo (art. 1).

1º.- En una misma empresa o establecimiento y en idénticas circunstancias, a trabajo igual


debe corresponder igual remuneración al trabajador, cualquiera que sea su sexo, raza, credo o
nacionalidad;

Legislación

Código de Trabajo (arts. 12, 30 número 12 y 123).


Tarifas de Salario Mínimo para los Trabajadores de las Industrias Agrícolas de Temporada (art.
2). D.E. Nº 46, de 22 de abril de 1998, publicado en el D.O. Nº 72, T. 339, de 22 de abril de
1998.
Tarifas de Salario Mínimo para los Trabajadores del Comercio, Industria y Servicios (art. 3).
D.E. Nº 48, de 22 de abril de 1998, publicado en el D.O. Nº 72, T. 339, de 22 de abril de 1998.
Código Penal (art. 246).
Protocolo Adicional a la Convención Americana Sobre Derechos Humanos en Materia de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador) (art. 7).
Carta Internacional Americana de Garantías Sociales (art. 2).
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (art. 7).
Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (art.
11).
Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial
(art. 5).
Convenio Nº 111 de la OIT, sobre Discriminación en Materia de Empleo y Ocupación. D.L. Nº
78 de 14 de julio de 1994, publicado en el D.O. Nº 157, T. 324, de 26 de agosto de 1994.
Declaración sobre la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (art. 10).
Declaración de las Naciones Unidas sobre la Eliminación de Todas las Formas de
Discriminación Racial (art. 5).

2º Todo trabajador tiene derecho a devengar un salario mínimo, que se fijará periódicamente.
Para fijar este salario se atenderá sobre todo al costo de la vida, a la índole de la labor, a los
diferentes sistemas de remuneración, a las distintas zonas de producción y a otros criterios
similares. Este salario deberá ser suficiente para satisfacer las necesidades normales del hogar
del trabajador en el orden material, moral y cultural.

En los trabajos a destajo, por ajuste o precio alzado, es obligatorio asegurar el salario mínimo
por jornada de trabajo;

Legislación

Código de Trabajo (arts. 69, 122, 126, 133, 144 al 148).


Tarifas de Salario Mínimo para los Trabajadores Agropecuarias (arts. 1 y 2). D.E. Nº 47, de 22
de abril de 1998, publicado en el D.O. Nº 72, T. 339, de 22 de abril de 1998.
Tarifas de Salario Mínimo para los Trabajadores de las Industrias Agrícolas de Temporada
(arts. 1, 3, 4 y 6).
Tarifas de Salario Mínimo para los Trabajadores del Comercio, Industria y Servicios (arts. 1, 2,
4, 5 y 7).
Protocolo Adicional a la Convención Americana Sobre Derechos Humanos en Materia de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador) (arts. 7 y 14).
Carta Internacional Americana de Garantías Sociales (art. 8).
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (art. 7).
Convenio Nº 131 de la OIT, sobre la Fijación de Salarios Mínimos con especial Referencia a los
Países en Vías de Desarrollo. D.L. Nº 81, de 14 de julio de 1994, publicado en el D.O. Nº 158,
T. 324, de 29 de agosto de 1994.

3º El salario y las prestaciones sociales, en la cuantía que determine la ley, son inembargables
y no se pueden compensar ni retener, salvo por obligaciones alimenticias. También pueden
retenerse por obligaciones de seguridad social, cuotas sindicales o impuestos. Son
inembargables los instrumentos de labor de los trabajadores;

Legislación

Código de Trabajo (arts. 132, 133 y 137).


Disposiciones sobre embargabilidad de sueldos de los empleados públicos. D.L. Nº 267, de 22
de febrero de 1963, publicado en el D.O. Nº 39, T. 198, de 26 de febrero de 1963.
Carta Internacional Americana de Garantías Sociales (art. 10).

4º El salario debe pagarse en moneda de curso legal. El salario y las prestaciones sociales
constituyen créditos privilegiados en relación con los demás créditos que puedan existir contra
el patrono;

Legislación

Código de Trabajo (arts. 30 ordinal 9º, 120 y 121).


Carta Internacional Americana de Garantías Sociales (art. 9).

5º Los patronos darán a sus trabajadores una prima por cada año de trabajo. La ley
establecerá la forma en que se determinará su cuantía en relación con los salarios;

Legislación

Código de Trabajo (arts. 196 al 202).


Carta Internacional Americana de Garantías Sociales (art. 9).

6º La jornada ordinaria de trabajo efectivo diurno no excederá de ocho horas y la semana


laboral de cuarenta y cuatro horas.

El máximo de horas extraordinarias para cada clase de trabajo será determinado por la ley.

La jornada nocturna y la que se cumpla en tareas peligrosas o insalubres, será inferior a la


diurna y estará reglamentada por la ley. La limitación de la jornada no se aplicará en casos de
fuerza mayor.

La ley determinará la extensión de las pausas que habrán de interrumpir la jornada cuando,
atendiendo a causas biológicas, el ritmo de las tareas así lo exija, y la de aquellas que deberán
mediar entre dos jornadas.

Las horas extraordinarias y el trabajo nocturno serán remunerados con recargo;

Legislación

Código de Trabajo (arts. 89, 99, 116, 161 al 170).


Protocolo Adicional a la Convención Americana Sobre Derechos Humanos en Materia de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador) (art. 7).
Carta Internacional Americana de Garantías Sociales (art. 12).

7º Todo trabajador tiene derecho a un día de descanso remunerado por cada semana laboral,
en la forma que exija la ley.

Los trabajadores que no gocen de descanso en los días indicados anteriormente, tendrán
derecho a una remuneración extraordinaria por los servicios que presten en esos días y a un
descanso compensatorio;

Legislación

Código de Trabajo (arts. 171 al 176).


Protocolo Adicional a la Convención Americana Sobre Derechos Humanos en Materia de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador ) (art. 7).
Carta Internacional Americana de Garantías Sociales (art. 13).
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (art. 7).

8º Los trabajadores tendrán derecho a descanso remunerado en los días de asueto que señala
la ley; ésta determinará la clase de labores en que no regirá esta disposición, pero en tales
casos, los trabajadores tendrán derecho a remuneración extraordinaria;

Legislación

Código de Trabajo (arts. 190 al 195).


Ley de Asuetos, Vacaciones y Licencias de los Empleados Públicos (arts. 1, 2, 4 y 21). D.L. Nº
17, de 4 de marzo de 1940, publicado en el D.O. Nº 56, T. 128, de 7 de marzo de 1940.
Ley de la Carrera Policial (art. 91 y 92).
Protocolo Adicional a la Convención Americana Sobre Derechos Humanos en Materia de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador) (art. 7).
Carta Internacional Americana de Garantías Sociales (art. 14).

9º Todo trabajador que acredite una prestación mínima de servicios durante un lapso dado,
tendrá derecho a vacaciones anuales remuneradas en la forma que determinará la ley. Las
vacaciones no podrán compensarse en dinero, y a la obligación del patrono de darlas
corresponde la del trabajador de tomarlas;

Legislación

Código de Trabajo (arts.177 al 189).


Ley de Asuetos, Vacaciones y Licencias de los Empleados Públicos (arts. I y 3).
Ley de la Carrera Policial (arts. 93, 95 y 98).
Protocolo Adicional a la Convención Americana Sobre Derechos Humanos en Materia de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador) (art. 7).
Carta Internacional Americana de Garantías Sociales (art. 15).
Declaración sobre la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (art. 10).

10º- Los menores de catorce años, y los que habiendo cumplido esa edad sigan sometidos a la
enseñanza obligatoria en virtud de la ley, no podrán ser ocupadas en ninguna clase de trabajo.

Podrá autorizar su ocupación cuando se considere indispensable para la subsistencia de los


mismos o de su familia, siempre que ello no les impida cumplir con el mínimo de instrucción
obligatoria.

La jornada de los menores de dieciséis años no podrá ser mayor de seis horas diarias y de
treinta y cuatro semanales, en cualquier clase de trabajo.

Se prohíbe el trabajo a los menores de dieciocho años y a las mujeres en labores insalubles o
peligrosas. También se prohíbe el trabajo nocturno a los menores de dieciocho años. La ley
determinará las labores peligrosas o insalubres;

Legislación

Código de Trabajo (arts. 104 al 109, 114 y 116).


Protocolo Adicional a la Convención Americana Sobre Derechos Humanos en Materia de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador) (art. 7).
Carta Internacional Americana de Garantías Sociales (arts. 17 y 18).
Convención sobre los Derechos del Niño (art. 32).
Declaración de los Derechos del Niño (Principio 9).

11º- El patrono que despida a un trabajador sin causa justificada está obligado a indemnizarlo
conforme a la ley;

Legislación

Código de Trabajo (arts. 55, 58, 59 y 610).


Carta Internacional Americana de Garantías Sociales (art. 19).

12º- La ley determinará las condiciones bajo las cuales los patronos estarán obligados a pagar
a sus trabajadores permanentes, que renuncien a su trabajo, una prestación económica cuyo
monto se fijará en relación con los salarios y el tiempo de servicio.

La renuncia produce sus efectos sin necesidad de aceptación del patrono, pero la negativa de
este a pagar la correspondiente prestación constituye presunción legal de despido injusto.

En caso de incapacidad total y permanente o de muerte del trabajador, este o sus beneficiarios
tendrán derecho a las prestaciones que recibirán en el caso de renuncia voluntaria.

Legislación

Código de Trabajo (arts. 54 y 55).

Art. 39.- La ley regulará las condiciones en que se celebrarán los contratos y convenciones
selectivos de trabajo. Las estipulaciones que estos contengan serán aplicables a todos los
trabajadores de las empresas que los hubieren suscrito, aunque no pertenezcan al sindicato
contratante, y también a los demás trabajadores que ingresen a tales empresas durante la
vigencia de dichos contratos o convenciones. La ley establecerá el procedimiento para
uniformar las condiciones de trabajo en las diferentes actividades económicas, con base en las
disposiciones que contenga la mayoría de los contratos y convenciones colectivos de trabajo
vigentes en cada clase de actividad.

Jurisprudencia

I. Sobre la consagración constitucional de los contratos colectivos de trabajo y su


consideración como fuente de derecho:" el legislador constituye, al incluir en el Capítulo
sobre Derechos Sociales, y particularmente en la Sección Segunda que trata de Trabajo y
Seguridad Social, el art. 39, que ordena que la ley regulará las condiciones en que se
celebrarán los contratos y convenciones de trabajo, y que las estipulaciones que éstos
contengan serán aplicables a todos los trabajadores de las empresas que los hubieren suscrito,
aunque no pertenezcan al sindicato contratante y también a los trabajadores que ingresen a
tales empresas durante la vigencia de dichos contratos o convenciones; determinó la elevación
a rango constitucional de la institución de la contratación colectiva de trabajo, institución propia
del Derecho de Trabajo, y tan necesaria para la armonía de las relaciones entre patronos y
trabajadores. Si el objeto del contrato colectivo es regular las condiciones que regirán los
contratos individuales de trabajo en las empresas o establecimientos de que se trata, así como
los derechos y obligaciones, de las legislaciones y jurisprudencia es unánimemente
considerado que tal contrato se constituya una verdadera ley dentro de la empresa, y su
cumplimiento se hace obligatorio como fuente primordial de Derecho de Trabajo (...). Es más,
el propio art. 39 reafirma, en su parte final, la trascendencia de la naturaleza y efectos de la
contratación colectiva al disponer que la ley establecerá el procedimiento para uniformar las
condiciones de trabajo en las diferentes actividades económicas, con base en las disposiciones
que contenga la mayoría de contratos y convenciones colectivos de trabajo vigentes en cada
clase de actividades. Esto último nos lleva a configurar otra institución del Derecho Colectivo de
Trabajo, que es el llamado contrato-ley, que también regula nuestro Código de Trabajo, y que
también tiene categoría constitucional conforme a dicho art. 39 Cn. (...). Como consecuencia, lo
pactado en los contratos colectivos, legalmente celebrados y formalmente inscritos en el
registro respectivo, no puede hacerse nugatorio por disposiciones de carácter general, pues el
Estado estaría sustituyendo a la voluntad de las partes" (Sentencia de 13-VII-95, Inc. 9-94).

Legislación

Código de Trabajo (arts. 268 al 301).


Carta Internacional Americana de Garantías Sociales (art. 7).

Art. 40.- Se establece un sistema de formación profesional para la capacitación y calificación de


los recursos humanos.

La ley regulará los alcances, extensión y forma en que el sistema debe ser puesto en vigor.

El contrato de aprendizaje será regulado por la ley, con el objeto de asegurar al aprendiz
enseñanza de un oficio, tratamiento digno, retribución equitativa y beneficios de previsión y
seguridad social.

Legislación

Código de Trabajo (arts. 12, 61 al 70).


Ley de Formación Profesional (arts. 1, 3 y 4). D.L. Nº 554, de 2 de junio de 1993, publicado en
el D.O. Nº 143, T. 320, de 29 de julio de 1993.
Convenio Iberoamericano de Seguridad Social (arts. 1 y 4 letra a). D.L. Nº 525, de 4 de mayo
de 1978, publicado en el D.O. Nº 111, T. 259, de 15 de junio de 1978.
Convenio sobre la Orientación Profesional y la Formación Profesional en el Desarrollo de los
Recursos Humanos. D.L. Nº 84, de 14 de julio de 1994, publicado en el D.O. Nº 158, T. 324, de
29 de agosto de 1994.
Carta Internacional Americana de Garantías Sociales (art. 20).

Art. 41.- El trabajador a domicilio tiene derecho a un salario mínimo oficialmente señalado, al
pago de una indemnización por el tiempo que pierda con motivo del retardo del patrono en
ordenar o recibir el trabajo o por la suspensión arbitraria o injustificada del mismo. Se
reconocerá al trabajador a domicilio una situación jurídica análoga a la de los demás
trabajadores, tomando en consideración la peculiaridad de su labor.

Legislación

Código de trabajo (arts. 73, 75 y 144).


Protocolo Adicional a la Convención Americana Sobre Derechos Humanos en Materia de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador) (art. 7).
Carta Internacional Americana de Garantías Sociales (art. 21).
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (art. 7).

Art. 42.- La mujer trabajadora de los patronos de instalar y mantener salas cunas y lugares de
custodia para los niños de los trabajadores.

Legislación

Código de Trabajo (arts. 36, 309 al 312).


Protocolo Adicional a la Convención Americana Sobre Derechos Humanos en Materia de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador) (art. 6).
Carta Internacional Americana de Garantías Sociales art. 33).
Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (art.
11).
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (art. 10).
Declaración sobre la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (art. 10).
Declaración Universal de Derechos Humanos (art. 25).

Art. 43.- Los patronos están obligados a pagar indemnización, y a prestar servicios médicos,
farmacéuticos y demás que establezcan las leyes, al trabajador que sufra accidente de trabajo
o cualquier enfermedad profesional.
Legislación

Código de Trabajo (arts. 316 al 323 y 333 al 359).


Declaración Universal de Derechos Humanos (art. 25).

Art. 44.- La ley reglamentará las condiciones que deban reunir los talleres, fábricas y locales de
trabajo.

El Estado mantendrá un servicio de inspección técnica encargado de velar por el fiel


cumplimiento de las normas legales de trabajo, asistencia, previsión y seguridad social, a fin de
comprobar sus resultados y surgir las reformas pertinentes.

Legislación

Código de Trabajo (arts. 314 y 315).


Código Penal (arts. 244 y 278).
Ley de Organización y Funciones del Sector Trabajo y Previsión Social (arts. 33, 34, 36 al 43,
46, 61 al 63 y 68). D.L. Nº 682, de 11 de abril de 1996, publicado en el D.O. Nº 81, T. 331, de 3
de mayo de 1996.
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (arts. 7 y 9).
Carta Internacional Americana de Garantías Sociales (art. 35).

Art. 45.- Los trabajadores agrícolas y domésticos tienen derecho a protección en materia de
salarios, jornadas de trabajo, descansos, vacaciones, seguridad social, indemnizaciones por
despido y, en general, a las prestaciones sociales. La extensión y naturaleza de los derechos
antes mencionados serán determinadas por la ley de acuerdo con las condiciones y
peculiaridades del trabajo. Quienes presten servicios de carácter doméstico en empresas
industriales, comerciales, entidades sociales y demás equiparables, serán considerados como
trabajadores manuales y tendrán los derechos reconocidos a éstos.

Legislación

Código de Trabajo (arts. 77, 78, 80, 81, 89, 90 al 94, 144, 171, 177 y 196).
Protocolo Adicional a la Convención Americana Sobre Derechos Humanos en Materia de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador) (arts. 6 y 7).
Carta Internacional Americana de Garantías Sociales (arts. 22 y 31).
Convenio Iberoamericano de Seguridad Social (arts. 1 y 4 letra a).
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (arts. 7 y 9).

Art. 46.- El Estado propiciará la creación de un banco de propiedad de los trabajadores.

Legislación

Ley de las Cajas de Crédito y de los Bancos de los Trabajadores. D.L. Nº 770, de 25 de abril de
1991, publicado en el D.O. Nº 89, T. 311, de 17 de mayo de 1991.

Art. 47.- Los patronos y trabajadores privados, sin distinción de nacionalidad, sexo, raza, credo
o ideas políticas y cualquiera que sea su actividad o la naturaleza del trabajo que realicen,
tienen el derecho de asociarse libremente para la defensa de sus respectivos intereses,
formando asociaciones profesionales o sindicatos. El mismo derecho tendrán los trabajadores
de las instituciones oficiales autónomas.

Dichas organizaciones tienen derecho a personalidad jurídica y a ser debidamente protegidas


en el ejercicio de sus funciones. Su disolución o suspensión sólo podrá decretarse en los casos
y con las formalidades determinadas por la ley.

Las normas especiales para la constitución y funcionamiento de las organizaciones


profesionales y sindicales del campo y de la ciudad, no deben coartar la libertad de asociación.
Se prohíbe toda cláusula de exclusión.

Los miembros de las directivas sindicales deberán ser salvadoreños por nacimiento y durante
el período de su elección y mandato, y hasta después de transcurrido un año de haber cesado
en sus funciones, no podrán ser despedidos, suspendidos disciplinariamente, trasladados o
desmejorados en sus condiciones de trabajo, sino por justa causa calificada previamente por la
autoridad competente.

Legislación

Código de Trabajo (arts. 2,204, 208 al 212, 219, 225, 228 al 234 y 248).
Código Penal (art. 247).
Protocolo Adicional a la Convención Americana Sobre Derechos Humanos en Materia de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador) (art. 8).
Carta Internacional Americana de Garantías Sociales (art. 26).
Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (art.
II).
Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial
(art. 5).
Convenio Relativo a la Discriminación en Materia de Empleo y Ocupación (arts. I y 2).
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (art. 8).
Declaración de las Naciones Unidas sobre la Eliminación de Todas las Formas de
Discriminación Racial (art. 5).
Declaración Universal de Derechos Humanos (art. 23).

Art. 48.- Los trabajadores tienen derecho a la huelga y los patronos al paro. Para el ejercicio de
estos derechos no será necesaria la calificación previa, después de haberse procurado la
solución del conflicto que los genera mediante las etapas de solución pacífica establecida por
la ley. Los efectos de la huelga o el paro se retrotraerán al momento en que éstos se inicien.

La ley regulará estos derechos en cuanto a sus condiciones y ejercicio.

Legislación

Código de Trabajo (arts. 480 y 527 al 566).


Código Penal (art. 247).
Protocolo Adicional a la Convención Americana Sobre Derechos Humanos en Materia de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador) (art. 8).
Carta Internacional Americana de Garantías Sociales (art. 27).

Art. 49.- Se establece la jurisdicción especial de trabajo. Los procedimientos en materia laboral
serán regulados de tal forma que permitan la rápida solución de los conflictos.

El Estado tiene la obligación de promover la conciliación y el arbitraje, de manera que


constituyan medios efectivos para la solución pacífica de los conflictos de trabajo. Podrán
establecerse juntas administrativas especiales de conciliación y arbitraje, para la solución de
conflictos colectivos de carácter económicos o de intereses.

Legislación

Código de Trabajo (arts. 369 al 373, 378 al 466 y 491 al 515).


Carta Internacional Americana de Garantías Sociales (art. 37).

Art. 50.- La seguridad social constituye un servicio público de carácter obligatorio. La ley
regulará sus alcances, extensión y forma.

Dicho servicio será prestado por una o varias instituciones, las que deberán guardar entre si la
adecuada coordinación para asegurar una buena política de protección social, en forma
especializada y con óptima utilización de los recursos.

Al pago de la seguridad social contribuirán los patronos, los trabajadores y el Estado en la


forma y cuantía que determine la ley.

El Estado y los patronos quedarán excluidos de las obligaciones que les imponen las leyes en
favor de los trabajadores, en la medida en que sean cubiertas por el Seguro Social.

Jurisprudencia

I. Sobre el fundamento de la seguridad social: "el fundamento de la seguridad social, en la


Constitución Salvadoreña, está constituido por una estructura triádica, cuyos elementos
configuradores son: (a) la categoría jurídica protegida, (b) los riesgos, contingencias o
necesidades sociales, y (c) las medidas protectoras de carácter social. En cuanto al primer
elemento, es claro que la dignidad de la persona humana -cuyo respeto es, según el preámbulo
constitucional, elemento integrante de la base sobre la cual se erigen los fundamentos jurídicos
de la convivencia nacional- comprende la afirmación positiva del pleno desarrollo de la
personalidad de cada individuo (....). Una sucinta mirada a la realidad social permite advertir
que existen ciertos riesgos, contingencias o necesidades sociales de diversa naturaleza que
afectan o ponen en peligro la existencia digna, sobre todo de los individuos desprovistos de
medios económicos suficientes para enfrentarlas. Dichas contingencias -que, en una afán de
clasificación sistemática se agrupan en: patológicas, tales como enfermedad, invalidez,
accidente de trabajo y enfermedad profesional; biológicas, entre las cuales se encuentran
maternidad, vejez y muerte; y socioeconómicas, como desempleo y cargas familiares
excesivas-, producen obviamente repercusiones negativas en los ámbitos familiar, laboral o
social, por lo que requieren de medidas protectoras para asegurar a los individuos frente a las
mismas. Con dicha finalidad, la misma capacidad social de previsión permite establecer con
anticipación las medidas protectoras que, ante la insuficiencia de recursos personales o
familiares, puedan ser asumidas por la sociedad basados en un criterio de solidaridad; medidas
que comprenden asistencia médica, prestaciones monetarias por enfermedad, desempleo,
vejez, cargas familiares excesivas, maternidad, invalidez accidentes de trabajo y enfermedades
profesionales, así como prestaciones a sobrevivientes. La integración de tales elementos
permite concluir que la necesidad de cumplir con el postulado constitucional de asegurar a
cada individuo una existencia digna, exige y origina la seguridad social, con la cual se permite
facilitar a los individuos que puedan hacer frente a las contingencias que ponen en peligro
dicha calidad digna de la existencia" (Sentencia de 23-VIII-98, Inc. 4-97).

2. Sobre el carácter de servicio público de la seguridad social: "ver lo que se dice en el


apartado de jurisprudencia bajo el art. 110.

3. Sobre el régimen jurídico aplicable a la seguridad social, en su carácter de servicio


público. "aunque los entes encargados de la prestación de tal servicio sean privados, la
actividad tendente a la satisfacción de las necesidades de seguridad social no puede
entenderse como de naturaleza privada -y, gr., como una actividad simplemente mercantil o
financiera-, pues el Estado está obligado a intervenir en la regulación de tal servicio para el
aseguramiento de su continuidad, regularidad y generalidad y, por tanto, dicha regulación debe
encontrarse sometida a un régimen de derecho público" (Sentencia de 23-VIII-98, Inc. 4-97).

4. Sobre la obligatoriedad de la seguridad social: "la obligatoriedad de la seguridad social


(..) se puede entender en dos sentidos: obligatoriedad para los sujetos protegidos; y
obligatoriedad para los sujetos a quienes se impone la obligación del pago de la seguridad
social. En cuanto a los sujetos protegidos, es claro que los efectos que la seguridad social
proyecta en su esfera jurídica constituyen una categoría de naturaleza compleja, pues tanto
constituye un derecho como una obligación; es decir, los sujetos no pueden decidir de manera
potestativa si se integran o no al sistema de seguridad social, sino que, para una mejor
protección de sus intereses, del texto constitucional se infiere que deben integrarse, e incluso,
el salario puede retenerse por obligaciones de seguridad social, tal como lo prescribe el art. 38
ord. 3º Cn. En cuanto a los otros sujetos obligados al pago de la seguridad social -los patronos
y el Estado- de la misma Constitución deriva tal obligación, a la cual no pueden sustraerse, aún
cuando la forma y cuantía de tal pago serán las que determine la ley" (Sentencia e 23-VIII-98,
Inc. 4-97).

Legislación

Ley del Sistema de Ahorro para Pensiones (arts. 1, 2, 3 y 16). D.L. Nº 927, de 20 de diciembre
de 1996, publicado en el D.O. Nº 243, T. 333, de 23 de diciembre de 1996.
Ley del Seguro Social (arts. 32, 33, 56 y 103). D.L. Nº 1263, de 3 de diciembre de 1953,
publicado en el D.O. Nº 226, T. 161, del 11 de diciembre de 1953.
Ley del Instituto Nacional de Pensiones de los Empleados Públicos (arts. 1, 2, 23, 26 al 29, 34,
40 y 88). D.L. Nº 373, de 16 de octubre de 1975, publicado en el D.O. Nº 198, T. 249, de 24 de
octubre de 1975.
Código de Trabajo (arts. 307 al 313, 316 al 323, 333 al 368).
Ley de la Carrera Policial (art. 115).
Protocolo Adicional a la Convención Americana Sobre Derechos Humanos en Materia de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador) (art. 9).
Carta Internacional Americana de Garantías Sociales (arts. 20, 24, 28 y 35).
Convenio Iberoamericano de Seguridad Social (art. 1).
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (art. 9).

Art. 51.- La ley determinará las empresas y establecimientos que, por sus condiciones
especiales, quedan obligados a proporcionar, al trabajador y a su familia, habitaciones
adecuadas, escuelas, asistencia médica y demás servicios y atenciones necesarias para su
bienestar.

Legislación

Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (art. 7).

Art. 52.- Los derechos consagrados en favor de los trabajadores son irrenunciables.

La enumeración de los derechos y beneficios a que este capítulo se refiere, no excluye otros
que se deriven de los principios de justicia social.

Legislación

Código de Trabajo (art. 419).


Tarifas de Salario Mínimo para los Trabajadores Agropecuarios (art. 5).
Tarifas de Salario Mínimo para los Trabajadores de las Industrias Agrícolas de Temporada (art.
7).
Tarifas de Salario Mínimo para los Trabajadores del Comercio, Industria y Servicios (art. 8).
Carta Internacional Americana de Garantías Sociales (art. 2).

SECCION TERCERA
EDUCACION, CIENCIA Y CULTURA

Art. 53.- El derecho a la educación y a la cultura es inherente a la persona humana; en


consecuencia, es obligación y finalidad primordial del Estado su conservación, fomento y
difusión.

El Estado propiciará la investigación y el quehacer científico.

Jurisprudencia

I.- Sobre el derecho a la educación: "tal derecho "tiene dos manifestaciones: (i) como libertad
individual, entendido que las personas tienen derecho a escoger el centro educativo en el que
deseen estudiar, y (ii) como prestación social, en virtud de la cual las personas tienen derecho
a exigir que se les imparta educación por parte del Estado. Sin embargo, la titularidad del
derecho a la educación como prestación social está condicionada a lo siguiente: (1º) que se
encuentren dados los requisitos que permitan al Estado ofrecer dicha prestación social, y gr.,
que exista por lo menos un centro de estudios estatal en funcionamiento; y (2) que se carezca
de los medios o recursos económicos necesarios para optar a una educación particular o
privada. El análisis de la situación socioeconómica del demandante, en términos generales,
escapa de la competencia de este tribunal; y, siendo que las mismas instituciones públicas se
encargan de evaluar dicha situación previamente a admitir a un estudiante, debe entenderse
que tal requisito se cumple en todos los supuestos. Sin embargo, lo antes expresado no impide
que este tribunal se vea habilitado para conocer de dicha situación, dependiendo de las
circunstancias de cada proceso. Finalmente, el goce del derecho a la educación no es ilimitado,
y al igual que como sucede con otros derechos, una persona puede ser privada del mismo
siempre que la privación sea justificada y precedida de un procedimiento en el que se le
aseguren oportunidades reales de defensa" (Sentencia de 7-IX-99, Amp. 103-98).
Legislación

Ley General de Educación (arts. 2 al 6). D.L. Nº 917 de 12 de diciembre de 1996, publicado en
el D.O. Nº 242 T. 333 de 21 de diciembre de 1996.
Convención Centroamericana para la Protección del Patrimonio Cultural (arts. primero, quinto,
sexto).
Protocolo Adicional a la Convención Americana Sobre Derechos Humanos en Materia de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador) (art. 13 y 14).
Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (art.
10).
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (arts. 13 y 15).
Declaración sobre la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (art. 9).
Declaración sobre la Raza y los Prejuicios Raciales (art. 5).
Declaración Universal de Derechos Humanos (arts. 26 y 27).

Art. 54.- El Estado organizará el sistema educativo para lo cual creará las instituciones y
servicios que sean necesarios. Se garantiza a las personas naturales y jurídicas la libertad de
establecer centros privados de enseñanza.

Legislación

Ley General de Educación (arts. 1, 16, 25, 31, 36, 43, 44, 65 y siguientes y 79 y siguientes).

Art. 55.- La educación tiene los siguientes fines: lograr el desarrollo integral de la personalidad
en su dimensión espiritual, moral y social; contribuir a la construcción de una sociedad
democrática más próspera, justa y humana; inculcar el respeto a los derechos humanos y la
observancia de los correspondientes deberes; combatir todo espíritu de intolerancia y de odio;
conocer la realidad nacional e identificarse con los valores de la nacionalidad salvadoreña; y
propiciar la unidad del pueblo centroamericano.

Los padres tendrán derecho preferente a escoger la educación de sus hijos.

Legislación

Ley General de Educación (arts. 2 y 92).


Protocolo Adicional a la Convención Americana Sobre Derechos Humanos en Materia de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador) (art. 13).
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (art. 13).
Declaración Universal de Derechos Humanos (art. 26 Nº 2).

Art. 56.- Todos los habitantes de la República tienen el derecho y el deber de recibir educación
parvularia y básica que los capacite para desempeñarse como ciudadanos útiles. El Estado
promoverá la formación de centros de educación especial.

La educación parvularia, básica y especial será gratuita cuando la imparta el Estado.

Legislación

Ley General de Educación (art. 5).


Protocolo Adicional a la Convención Americana Sobre Derechos Humanos en Materia de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador) (arts. 13 y 16).
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (art. 13).
Declaración Universal de Derechos Humanos (art. 26 Nº 1).

Art. 57.- La enseñanza que se imparta en los centros educativos oficiales será esencialmente
democrática.

Los centros de enseñanza privados estarán sujetos a reglamentación e inspección del Estado y
podrán ser subvencionados cuando no tengan fines de lucro.
El Estado podrá tomar a su cargo, de manera exclusiva, la formación del magisterio.

Legislación

Ley de la Carrera Docente (arts. 4, 6 y 27). D. L. Nº 665, de 7 de marzo de 1996, publicado en


el D.O. Nº 58, T. 330, de 22 de marzo de 1996.
Ley General de Educación (arts. 2, 3, 79 y siguientes).

Art. 58.- Ningún establecimiento de educación podrá negarse a admitir alumnos por motivo de
la naturaleza de la unión de sus progenitores o guardadores, ni por diferencias sociales,
religiosos, raciales o políticas.

Legislación

Ley de Educación Superior (arts. 37, 50 y 51).


Ley Orgánica de la Universidad de El Salvador (art. 41). D.L. Nº 138, de 5 de octubre de 1972,
publicado en el D.O. Nº 193, T. 237, de 18 de octubre de 1972.
Código Penal (art. 292).
Protocolo Adicional a la Convención Americana Sobre Derechos Humanos en Materia de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador) (art. 3).
Declaración de las Naciones Unidas sobre la Eliminación de Todas las Formas de
Discriminación Racial (art. 3).
Declaración sobre la Eliminación de Todas las Formas de Intolerancia y Discriminación
Fundadas en la Religión o las Convicciones (art. 5).
Declaración sobre la Raza y los Prejuicios Raciales).

Art. 59.- La alfabetización es de interés social. Contribuirán a ella todos los habitantes del país
en la forma que determine la ley.

Legislación

Ley General de Educación (art. 33).

Art. 60.- Para ejercer la docencia se requiere acreditar capacidad en la forma que la ley
disponga.

En todos los centros docentes, públicos o privados, civiles o militares, será obligatoria la
enseñanza de la historia nacional, el civismo, la moral, la Constitución de la República, los
derechos humanos y la conservación de los recursos naturales.

La historia nacional y la Constitución deberán ser enseñadas por profesores salvadoreños.

Se garantiza la libertad de cátedra.

Legislación

Ley General de Educación (arts. 13, 73 y 74).


Ley de la Carrera Docente (arts. 2, 14, 17 y 19).
Ley de Educación Superior (art. 21). D.L. Nº 522, de 30 de noviembre de 1995, publicado en el
D.O. Nº 236, T. 329 de 20 de diciembre de 1995.
Ley Orgánica de la Universidad de El Salvador (art. 6).
Convenio Centroamericano para la Protección del Ambiente (art. 2). D.L. Nº 444, de 8 de
febrero de 1990, publicado en el D.O. Nº 36,T. 306, de 15 de febrero de 1990.

Art. 61.- La educación superior se regirá por una ley especial. La Universidad de El Salvador y
las demás del Estado gozarán de autonomía en los aspectos docentes, administrativo y
económico. Deberán prestar un servicio social, respetando la libertad de cátedra. Se regirán
por estatutos enmarcados dentro de dicha ley, la cual sentará los principios generales para su
organización y funcionamiento.

Se consignarán anualmente en el Presupuesto del Estado las partidas destinadas al


sostenimiento de las universidades estatales y las necesarias para asegurar y acrecentar su
patrimonio. Estas instituciones estarán sujetas, de acuerdo con la ley, a la fiscalización del
organismo estatal correspondiente.

La ley especial regulará también la creación y funcionamiento de universidades privadas,


respetando la libertad de cátedra. Estas universidades prestarán un servicio social y no
perseguirán fines de lucro. La misma ley regulará la creación y el funcionamiento de los
institutos tecnológicos oficiales y privados.

El Estado velará por el funcionamiento democrático de las instituciones de educación superior y


por su adecuado nivel académico.

Legislación

Ley Orgánica de la Universidad de El Salvador (arts. 3, 6, 20, 21, 37, 38, 54, 55 y 69).

Estatutos de la Universidad de El Salvador. A. E. Nº 7436, de 1 de noviembre de 1973,


publicado en el D.O. Nº 205, T. 241, de 6 de noviembre de 1973.
Ley de Educación Superior (arts. 2, 3, 4, 14, 16, 19, 21, 22, 23, 24, 25, 26, 27, 34, 38, 39, 44,
58, 60 y 61).

Art. 62.- El idioma oficial de El Salvador es el castellano. El gobierno está obligado a velar por
su conservación y enseñanza.

Las lenguas autóctonas que se hablan en el territorio nacional forman parte del patrimonio
cultural y serán objeto de preservación, difusión y respeto.

Legislación

Ley Especial de Protección al Patrimonio Cultural de El Salvador (arts. 3 y 44). D.L. Nº 513, de
22 de abril de 1993, publicado en el D.O. Nº 98, T. 319, de 26 de mayo de 1993.
Código Penal (arts. 223 al 225).
Convención Centroamericana para la Protección del Patrimonio Cultural (art. 7).
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (art. 15).

Art. 63.- La riqueza artística, histórica y arqueológica del país forma parte del tesoro cultural
salvadoreño, el cual queda bajo la salvaguarda del Estado y sujeto a leyes especiales para su
conservación.

Legislación

Protocolo Adicional a la Convención Americana Sobre Derechos Humanos en Materia de


Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador) (art. 14).
Código Penal (arts. 223 al 225).
Convención Centroamericana para la Protección del Patrimonio Cultural (arts. quinto al noveno,
décimo quinto).

Art. 64.- Los Símbolos Patrios son: el Pabellón o Bandera Nacional, el Escudo de Armas y el
Himno Nacional. Una ley regulará lo concerniente a esta materia.

Legislación

Ley de Símbolos Patrios (art. 1). D.L. Nº 115 de 14 de septiembre de 1972, publicado en el
D.O. Nº 171, T. 236, de 14 de septiembre de 1972.
Código Penal (art. 396).

SECCION CUARTA
SALUD PUBLICA Y ASISTENCIA SOCIAL

Art. 65.- La salud de los habitantes de la República constituye un bien público. El Estado y las
personas están obligados a velar por su conservación y restablecimiento.
El Estado determinará la política nacional de salud y controlará y supervisará su aplicación.

Legislación

Código de Salud (arts. 1, 2, 40, 41 y 193).


Reglamento para la Investigación, Prevención y Control del Síndrome de Inmunodeficiencia
Adquirida (SIDA). D.E. Nº 53, de 25 de mayo de 1993, publicado en el D.O. Nº 129, T. 320, de
9 de julio de 1993.
Protocolo Adicional a la Convención Americana Sobre Derechos Humanos en Materia de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador) (art. 10).
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (art. 12).

Art. 66.- El Estado dará asistencia gratuita a los enfermos que carezcan de recursos, y a los
habitantes en general, cuando el tratamiento constituya un medio eficaz para prevenir la
diseminación de una enfermedad transmisible. En este caso, toda persona está obligada a
someterse a dicho tratamiento.

Legislación

Protocolo Adicional a la Convención Americana Sobre Derechos Humanos en Materia de


Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador) (art. 10).

Art. 67.- Los servicios de salud pública serán esencialmente técnicos. Se establecen las
carreras sanitarias, hospitalarias, paramédicas y de administración hospitalaria.

Legislación

Código de Salud (art. 4).

Art. 68.- Un Consejo Superior de Salud Pública velará por la salud del pueblo. Estará formado
por igual número de representantes de los gremios médico, odontológico, químico-farmacéutico
y médico veterinario; tendrá un Presidente y un Secretario de nombramiento del Organo
Ejecutivo, quienes no pertenecerán a ninguna de dichas profesiones. La ley determinará su
organización.

El ejercicio de las funciones que se relacionan de un modo inmediato con la salud del pueblo,
será vigilado por organismos legales formados por académicos pertenecientes a cada
profesión. Estos organismos tendrán facultad para suspender en el ejercicio profesional a los
miembros del gremio bajo su control, cuando ejerzan su profesión con manifiesta inmoralidad o
incapacidad. La suspensión de profesionales podrá resolverse por los organismos competentes
con solo robustez moral de prueba.

El Consejo Superior de Salud Pública conocerá y resolverá de los recursos que se interpongan
en contra de las resoluciones pronunciadas por los organismos a que alude el inciso anterior.

Legislación

Código de Salud (arts. 4, 5, 7 al 17, 23, 30, 282 y 289 al 291).


Ley del Consejo Superior de Salud Pública y de las Juntas de Vigilancia de las Profesiones de
Salud (arts. 1, 2, 3, 4, 5, 7, 8, 10, 11, 14, 15, 22, 28, 35 y 36). D.L. Nº 2699, de 28 de agosto de
1958, publicado en el D.O. Nº 168, T. 180, de 10 de septiembre de 1958.

Art. 69.- El Estado proveerá los recursos necesarios e indispensables para el control
permanente de la calidad de los productos químicos, farmacéuticos y veterinarios, por medio
de organismos de vigilancia.

Asimismo el Estado controlará la calidad de los productos alimenticios y las condiciones


ambientales que puedan afectar la salud y el bienestar.

Legislación
Código de Salud (arts. 83 al 95, 243 al 264).
Código Penal (arts. 271 al 277).
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (art. 12).

Art. 70.- El Estado tomará a su cargo a las indigentes que, por su edad o incapacidad física o
mental, sean inhábiles para el trabajo.

Legislación

Código de Salud (art. 200).

CAPITULO III

Los Ciudadanos, sus Derechos y Deberes Políticos y el Cuerpo Electoral

Art. 71.- Son ciudadanos todos los salvadoreños mayores de dieciocho años.

Art. 72.- Los derechos políticos del ciudadano son:

1º- Ejercer el sufragio;

2º- Asociarse para constituir partidos políticos de acuerdo con la ley e ingresar a los ya
constituidos;

3º- Optar a cargos públicos cumpliendo con los requisitos que determinan esta Constitución y
las leyes secundarias.

Legislación

Código Electoral (art. 3. D.L. Nº 417, de 14 de diciembre de 1992, publicado en el D.O. Nº 16,
T. 318, de 25 de enero de 1993.
Código Penal (arts. 294 y 295).
Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José) (art. 22).
Convención Interamericana sobre Concesión de los derechos Políticos a la Mujer (art. 1).
Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (art.
7).
Convención sobre los Derechos Políticos de la Mujer (arts. 1, 2 y 3).
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (art. 25).
Declaración sobre la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (art. 4).
Declaración Universal de Derechos Humanos (art. 21).

Art. 73.- Los deberes políticos del ciudadano son:

1º- Ejercer el sufragio;

2º- Cumplir y velar por que se cumpla la Constitución de la República;

3º- Servir al Estado de conformidad con la ley.

El ejercicio del sufragio comprende, además, el derecho de votar en la consulta popular directa,
contemplada en esta Constitución.

Legislación

Código Electoral (arts. 3 y 6).


Código Penal (art. 295).
Declaración Universal de Derechos Humanos (art. 21).

Art. 74.- Los derechos de ciudadano se suspenden por las causas siguientes:
1º- auto de prisión formal;

2º- Enajenación mental;

3º- Interdicción judicial;

4º- Negarse a desempeñar, sin justa causa, un cargo de elección popular; en este caso, la
suspensión durará todo el tiempo que debiera desempeñarse el cargo rehusado.

Legislación

Código Electoral (art. 7).

Art. 75.- Pierden los derechos de ciudadano:

1º- Los de conducta notoriamente viciada;

2º- Los condenados por delito;

3º- Los que compren o vendan votos en las elecciones;

4º- Los que suscriban actas, proclamas o adhesiones para promover o apoyar la reelección o la
continuación del Presidente de la República, o empleen medios directos encaminados a ese
fin;

5º- Los funcionarios, las autoridades y los agentes de éstas que coarten la libertad del sufragio.

En estos casos, los derechos de ciudadanía se recuperarán por rehabilitación expresa


declarada por autoridad competente.

Legislación

Código Electoral (art. 7).

Art. 76.- El cuerpo electoral está formado por todos los ciudadanos capaces de emitir voto.

Legislación

Código Electoral (arts. 8 y 9).

"Art. 77.- Para el ejercicio del sufragio es condición indispensable estar inscrito en el Registro
Electoral elaborado por el Tribunal Supremo Electoral.

Los partidos políticos legalmente inscritos tendrán derecho de vigilancia sobre la elaboración,
organización, publicación y actualización del Registro Electoral" (1).

Legislación

Código Penal (art. 295).

Art. 78.- El voto será libre, directo, igualitario y secreto.

Legislación

Código Electoral (art. 3).


Código Penal (art. 295).
Convención Interamericana sobre Concesión de los Derechos Políticos a la Mujer (art. 1).
Convención sobre los Derechos Políticos de la Mujer (art. 1).
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (art. 25).
Declaración sobre la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (art. 4).

"Art. 79.- En el territorio de la República se establecerán las circunscripciones electorales que


determinará la ley. La base del sistema electoral es la población". (1).

Para elecciones de Diputados se adoptará el sistema de representación proporcional.

La ley determinará la forma, tiempo y demás condiciones para el ejercicio del sufragio.

La fecha de las elecciones para Presidente y Vicepresidente de la República, deberá preceder


no menos de dos meses ni más de cuatro a la iniciación del período presidencial.

Legislación

Código Electoral (art. 10).

"Art. 80.- El Presidente y Vicepresidente de la República, los Diputados a la Asamblea


Legislativa y al Parlamento Centroamericano y los Miembros de los Concejos Municipales, son
funcionarios de elección popular". (1)

Cuando en las elecciones de Presidente y Vicepresidente de la República ningún partido


político o coalición de partidos políticos participantes, haya obtenido mayoría absoluta de votos
de conformidad con el escrutinio practicado, se llevará a cabo una segunda elección entre los
dos partidos políticos o coalición de partidos políticos que hayan obtenido mayor número de
votos válidos; esta segunda elección deberá celebrarse en un plazo no mayor de treinta días
después de haberse declarado firmes los resultados de la primera elección.

Cuando por fuerza mayor o caso fortuito, debidamente calificados por la Asamblea Legislativa,
no pudiere efectuarse la segunda elección en el período señalado, la elección se verificará
dentro de un segundo período no mayor de treinta años.

Legislación

Código Electoral (arts. 2, 45, 109, 113, 124, 187, 206 y 261).
Código Municipal (arts. 21, 26 y 27).
Reglamento Interior de la Asamblea Legislativa (arts. 59 y 60). D.L. Nº 11, de 24 de diciembre
de 1983, publicado en el D.O. Nº 17, T. 282, de 24 de enero de 1984.
Tratado Constitutivo del Parlamento Centroamericano y Otras Instancias Políticas (arts. 2 y 6).
D.L. Nº 67, de 1º de septiembre de 1988, publicado en el D.O. Nº 165, T. 300, de 7 de
septiembre de 1988.

Art. 81.- La propaganda electoral sólo se permitirá, aun sin previa convocatoria, cuatro meses
antes de la fecha establecida por la ley para la elección de Presidente y Vicepresidente de la
República; dos meses antes, cuando se trate de Diputados, y un mes antes en el caso de los
Concejos Municipales.

Legislación

Código Electoral (arts. 153, 182, 227 al 238, 278 y 289).

"Art. 82.- Los ministros de cualquier culto religioso, los miembros en servicio activo de la Fuerza
Armada y los Miembros de la Policía Nacional Civil no podrán pertenecer a partidos políticos ni
optar a cargos de elección popular.

Tampoco podrán realizar propaganda política en ninguna forma.

El ejercicio del voto lo ejercerán los ciudadanos en los lugares que determine la ley y no podrá
realizarse en los recintos de las instalaciones militares o de seguridad pública". (1)

Legislación
Código Electoral (arts. 222 y 237).
Reglamento Disciplinario de la Policía Nacional Civil (art. 7). D.E. Nº 48, de 7 de junio de 1995,
publicado en el D.O. Nº 106, T. 327, de 9 de junio de 1995.

TITULO III
El Estado, su forma de Gobierno y Sistema Político

Art. 83.- El Salvador en un Estado soberano. La soberanía reside en el pueblo, que la ejerce en
la forma prescrita y dentro de los límites de esta Constitución.

Jurisprudencia

I.- Sobre la noción jurídica de soberanía: "Entendida la soberanía como el poder originario y
superior de una Comunidad política, se establece que las notas esenciales de dicho poder son
su carácter originario y su carácter de superioridad; el primero implica que el poder soberano
no depende de otro poder; el segundo, que se impone a todos los demás poderes existentes
en el ámbito territorial en el que se asienta dicha Comunidad. Estas dos cualidades de la
soberanía han dado lugar a que su análisis se haga respectivamente, y por antonomasia,
desde dos perspectivas: la externa y la interna. Desde esta última perspectiva -interna-, la
soberanía hace referencia al lugar que ocupa el Estado en si mismo dentro del conjunto de los
poderes existentes ad intra en el territorio estatal. En el caso salvadoreño, de conformidad a lo
prescrito por el art. 83 Cn, poder soberano significa que el pueblo -verdadero titular de la
soberanía-, ostenta y ejerce por medio de la estructura del Estado el máximo poder dentro de
la Comunidad, el que se impone a todos los grupos y personas bajo su imperio, no existiendo
por tanto ningún otro poder que legítimamente pueda sustraérsele. Así, reconocer por una
traslación de lenguaje que el Estado es soberano, significa que los demás grupos que pueden
ejercer poder al interior de la Comunidad -sea de tipo económico, ideológico, organizacional,
etc. están subordinados al único poder legítimo del Estado, al tiempo que este no lo está a
ningún poder superior. En cambio, desde la perspectiva externa, la soberanía del Estado
implica la independencia frente a poderes estatales externos, vale decir, que en el territorio
estatal no pueden ejercerse competencias jurídicas independientes de otro Estado; es en ese
sentido que se afirma que el poder soberano es excluyente. En esta dimensión adquiere
especial relevancia el principio de la no intervención en los asuntos internos de otro Estado,
pues a nivel de derecho internacional, la soberanía comprende la plena e igual capacidad
jurídica y de acción de todos los Estados para crear obligaciones internacionales, a lo cual
responde el carácter coordinador del derecho internacional" (Sentencia de 7-IX-99, Inc. 3-91).

2. Sobre la limitación de la soberanía por el Derecho Internacional: "Si bien en la


actualidad los Estados ya no pueden ejercer su actividad aisladamente de la comunidad
internacional -por lo cual necesariamente deben establecer relaciones de diverso tipo con otros
sujetos de derecho internacional, con la consiguiente asunción de obligaciones internacionales-
, ello no significa que la asunción de tales obligaciones, a través de tratados, lleve aparejada
per se una limitación a la soberanía de los Estados (...). En tanto una Constitución prevé que el
Estado -como ente soberano y a través de los funcionarios legitimados para ello-, pueda asumir
de forma voluntaria obligaciones internacionales, ello no es incompatible con su soberanía
externa porque el pueblo -verdadero titular de la soberanía, a cuyo servicio se encuentra este
atributo del Estado- así lo ha decidido libremente y la ha expresado en la norma jurídica de
máximo rango. Lo cual es aplicable tanto a las relaciones interestatales simples como a los
procesos de integración o de unión de Estados en que un Estado concreto se involucra"
(Sentencia de 7-IX-99, Inc. 3-91).

Legislación

Carta de la Organización de las Naciones Unidas (art. 2).


Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (art. 1).
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (art. 1).

Art. 84.- El territorio de la República sobre el cual El Salvador ejerce jurisdicción y soberanía es
irreductible y además de la parte continental, comprende:
El territorio insular integrado por las islas; islotes y cayos que enumera la Sentencia de la Corte
de Justicia Centroamericana, pronunciada el 9 de marzo de 1917 y que además le
corresponden, conforme a otras fuentes del Derecho Internacional; igualmente otras islas,
islotes y cayos que también le corresponden conforme al derecho internacional.

Las aguas territoriales y en comunidad del Golfo de Fonseca, el cual es una bahía histórica con
caracteres de mar cerrado, cuyo régimen está determinado por el derecho internacional y por la
sentencia mencionada en el inciso anterior.

El espacio aéreo, el subsuelo y la plataforma continental e insular correspondiente; y además,


El Salvador ejerce soberanía y jurisdicción sobre el mar, el subsuelo y el lecho marinos hasta
una distancia de 2000 millas marinas contadas desde la línea de más baja marea, todo de
conformidad a las regulaciones del derecho internacional.

Los límites del territorio nacional son los siguientes:

AL PONIENTE, con la República de Guatemala, de conformidad a lo establecido en el Tratado


de Límites Territoriales, celebrado en Guatemala, el 9 de abril de 1938.

AL NORTE, y AL ORIENTE, en parte, con la República de Honduras, en las secciones


delimitadas por el Tratado General de Paz, suscrito en Lima, Perú, el 30 de octubre de 1980.
En cuanto a las secciones pendientes de delimitación los límites serán los que se establezcan
de conformidad con el mismo Tratado, o en su caso, conforme a cualquiera de los medios de
solución pacífica de las controversias internacionales.

AL ORIENTE, en el resto, con las Repúblicas de Honduras y Nicaragua en las aguas del Golfo
de Fonseca.

Y AL SUR, con el Océano Pacífico.

Legislación

Código Civil (arts. 569, 571, 574, 579 y 578).


Código Penal (arts. 8, 46, 60, 280, 354, 371).

Art. 85.- El Gobierno es republicano, democrático y representativo.

El sistema político es pluralista y se expresa por medio de los partidos políticos, que son el
único instrumento para el ejercicio de la representación del pueblo dentro del Gobierno. Las
normas, organización y funcionamiento se sujetarán a los principios de la democracia
representativa.

La existencia de un partido único oficial es incompatible con el sistema democrático y con la


forma de gobierno establecidos en esta Constitución.

Jurisprudencia

I.- Sobre el significado del principio de pluralismo: "El principio de pluralismo consagrado
en el art. 85 inc. 2º Cn. tiene dos dimensiones básicas: El pluralismo ideológico, el cual, en
contraposición al totalitarismo o integralismo, implica favorecer la expresión y difusión de una
diversidad de opiniones, creencias o concepciones del mundo, a partir de la convicción de que
ningún individuo o sector social es depositario de la verdad, y que esta solo puede ser
alcanzada a través de la discusión y del encuentro entre posiciones diversas; o, en palabras del
Informe Unico de la Comisión de Estudio de Proyecto de Constitución, "la convivencia temporal
y espacial, dentro de un régimen de libertad, de múltiples ideologías". [Y] el pluralismo político,
el cual -en contraposición al estatismo- implica el reconocimiento y protección a la multiplicidad
de grupos e instituciones sociales que se forman natural y espontáneamente entre el individuo
y el Estado -las llamadas instituciones intermedias-, las cuales, aunque no forman parte de la
estructura gubernamental -ya que generalmente están organizados para la defensa de
intereses grupales o sectoriales políticas" (Sentencia de 20-VII-99, Inc. 5-99).
2. Sobre los alcances del principio de pluralismo: "no es cierto [lo afirmado por los
demandantes], que el principio de pluralismo consagrado en el art. 85 inc. 2º Cn. exija que
todos los órganos colegiados del Gobierno -que no resulten de elección popular- incluyan
directamente en su composición a representantes de los sectores sociales interesados en las
funciones encomendadas a dichos órganos, según la naturaleza de éstos y el ámbito donde
desarrollarán sus tareas; la función de representación de tales sectores ya está encomendada
por la Constitución al órgano que por antonomasia cumple con la misma: la Asamblea
Legislativa. Por otra parte, [en lo que se refiere al ámbito judicial] ya se cumple esencialmente
el principio de pluralismo en la conformación de la CSJ (...); a ello hace referencia el art. 186
inc. 3º in fine Cn., el cual prescribe que en la lista de candidatos a Magistrados del tribunal
supremo deberán estar representadas las más relevantes corrientes del pensamiento jurídico"
(Sentencia de 20-VII-99, Inc. 5-99).

3. Sobre la naturaleza de los partidos y su función en el sistema democrático: "el carácter


constitucional formal y material de los partidos políticos, ha quedado definido en la Constitución
de 1983, como un instrumento del pueblo para el ejercicio de la soberanía; se establece
además, el derecho de crear o ingresar a los partidos políticos, vinculándose a otros derechos
políticos necesarios para el funcionamiento del poder y la dinámica del Estado y del gobierno,
en el que básicamente participan los ciudadanos y cuyas finalidades son estrictamente de
naturaleza política" (Sentencia de 26-II-96, Amp. 26-R-94).

4. Sobre el marco regulador de los partidos políticos: "la existencia y permanencia de estas
organizaciones están reguladas por la ley, así lo dice el art. 72, Nº 2 (...). Significa lo anterior
que la institucionalización de los partidos, se regirá por una ley secundaria y en ésta deberá
establecerse la normativa necesaria para su organización, funcionamiento y su eventual
terminación como tal" (Sentencia de 26-II-96, Amp. 26-R-94).

Legislación

Decreto que prohíbe las actividades de partidos políticos extranjeros en el país (arts. 1, 2 y 3).
D.L. Nº 11, de 12 de junio de 1940, publicado en el D.O. Nº 134, T. 128, de 13 de junio de
1940.

Art. 86.- El poder público emana del pueblo. Los órganos del Gobierno lo ejercerán
independientemente dentro de las respectivas atribuciones y competencias que establecen
esta Constitución y las leyes. Las atribuciones de los órganos del Gobierno son indelegables,
pero éstos colaborarán entre sí en el ejercicio de las funciones públicas.

Los órganos fundamentales del Gobierno son el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial.

Los funcionarios del Gobierno son delegados del pueblo y no tienen más facultades que las
que expresamente les da la ley.

Jurisprudencia

I. Sobre el la vinculación de la administración al principio de legalidad: "tal principio "rige


ala administración, por lo que toda actuación de ésta ha de presentarse necesariamente como
ejercicio de un poder atribuido previamente por ley, la que lo construye y delimita. Lo anterior
significa que las entidades administrativas- deben someterse en todo momento a lo que la ley
establezca, entendiendo tal expresión como indicativa -por lo específico del análisis- del
concreto sistema de derecho administrativo que rige en un ordenamiento jurídico dado"
(Sentencia de 16-XII-97, Amp. 21-C-96).

2. Sobre los alcances del principio de legalidad y la connotación del vocablo ley en dicho
principio: "el principio de legalidad no hace referencia sólo a la legalidad ordinaria, sino que se
extiende al sistema normativo como unidad, es decir, la legalidad supone respeto al orden
jurídico en su totalidad, lo que comprende a la Constitución. Por ello, la legalidad no es solo
sujeción a la ley, sino también -y de modo preferente- sujeción a la Constitución. Y es que,
sobre la expresión ley no debe olvidarse que -en virtud de los principios de supremacía
constitucional, jerarquía normativa y regularidad jurídica-, la disposición legal debe ser
conforme, en forma y contenido, a la normativa constitucional" (Sentencia de 17-XII-97, Amp.
117-97).
Legislación

Código Penal (arts. 320 al 334 y 340 al 342).

Art. 87.- Se reconoce el derecho del pueblo a la insurrección, para el solo objeto de restablecer
el orden constitucional alterado por la transgresión de las normas relativas a la forma de
gobierno o al sistema político establecidos, o por graves violaciones a los derechos
consagrados en esta Constitución.

El ejercicio de este derecho no producirá la abrogación ni la reforma de esta Constitución, y se


limitará a separar en cuanto sea necesario a los funcionarios transgresores, reemplazándolos
de manera transitoria hasta que sean sustituidos en la forma establecida por esta Constitución.

Las atribuciones y competencias que corresponden a los órganos fundamentales establecidos


por esta Constitución, no podrán ser ejercidos en ningún caso por una misma persona o por
una sola institución.

Legislación

Código Penal (arts. 340 al 342).

Art. 88.- La alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia de la República es indispensable


para el mantenimiento de la forma de gobierno y sistema político establecidos. La violación de
esta norma obliga a la insurrección.

Art. 89.- El Salvador alentará y promoverá la integración humana, económica, social y cultural
con las repúblicas americanas y especialmente con las del istmo centroamericano. La
integración podrá efectuarse mediante tratados o convenios con las repúblicas interesadas, los
cuales podrán contemplar la creación de organismos con funciones supranacionales.

También propiciará la reconstrucción total o parcial de la República de Centro América, en


forma unitaria, federal o confederada, con plena garantía de respeto a los principios
democráticos y republicanos y de los derechos individuales y sociales de sus habitantes.

El proyecto y bases de la unión se someterán a consulta popular.

Jurisprudencia

I. Sobre el sentido de los mandatos contenidos en esta disposición: "en su inciso Iº, [el art.
89 Cn.] prescribe para el Estado Salvadoreño la obligación de alentar y promover un proceso
de integración con los otros Estados americanos, con especial énfasis a los Estados de la
región que se comprende en el istmo centroamericano. Dicho proceso de integración podría
comprender la creación de organismos con funciones supranacionales (...). El inciso 2º
contiene un mandato que podría considerarse una profundización del mandato contenido en el
inciso 1º: la obligación de propiciar una unión de Estados con los países que integraron la
República de Centro América, previéndose la posibilidad que dicha unión se realice en forma
de Estado unitario, federal, o confederación de Estados. La primera posibilidad -la formación de
un Estado unitario- implica la fusión del Estado salvadoreño con otro u otros Estados en una
forma de organización jurídico-política que puede caracterizarse (...): (a) por existir un único
ente público territorial dotado de poder originario demando; (b) por existir un único poder
constituyente y, por tanto, una única Constitución, con eficacia uniforme en todo el territorio del
Estado; (c) por existir un único órgano legislativo, que dicta normas con validez y eficacia en
todo el territorio nacional y en el que, en principio, se encuentra representado todo el pueblo;
asimismo, por existir una única administración con fines generales y competencia universal,
que administra un sistema legal en principio único. La segunda posibilidad -la conformación de
un Estado federal-, implica la asociación del Estado Salvadoreño con otro u otros Estados en
una unión de Estados (...) que puede caracterizarse por las siguientes notas: (a) la entidad
formada está compuesta por entes territoriales que, cada uno de ellos, organizan a una
Comunidad propia y que, por tanto, están dotados de poder para configurar su propia
estructura de gobierno, sobre su territorio; (b) existe una distribución de competencias para el
cumplimiento de las funciones públicas, entre la Federación y los Estados asociados,
estableciendo por la Constitución federal que asuntos entran en la esfera de acción de cada
uno; (c) las entidades federadas cuentan con un mecanismo de participación en la formación
de la voluntad federal, a través de una cámara alta en el Parlamento, que tiene por misión
decidir las cuestiones que afectan directa e inmediatamente la posición y los intereses de las
entidades federadas; (d) existe participación de las entidades federadas en la reforma de la
Constitución federal, pues esta contiene las normas básicas sobre su status y sus
competencias dentro de la Federación. Finalmente, la tercera posibilidad implica (...) una liga
de Estados de carácter permanente que se caracteriza por: (a) suponer una unión permanente
de Estados que continúan actuando como tales; (b) comportar la puesta en común de
determinados asuntos o materias; (c) suponer la creación de uno o varios órganos de decisión,
cuyas resoluciones son vinculantes para los Estados confederados; (d) comportar la creación
de una entidad política que actúa unitariamente respecto de los Estados no miembros y a la
que se reconoce cierta primacía sobre los miembros, en la cual normalmente está proscrito el
uso de la fuerza para la resolución de los conflictos entre los miembros de la Confederación"
(Sentencia de 7-IX-99, Inc. 3-91).

Legislación

Carta de la Organización de Estados Centroamericanos (arts. 1, 3, 18 y 22). D.L. Nº 485, de 14


de noviembre de 1951, publicado en el D.O. Nº 218, T. 153, de 26 de noviembre de 1951.
Protocolo al Tratado General de Integración Económica Centroamericana (art. 1). D.L. Nº 791,
de 26 de enero de 1994, publicado en el D.O. Nº 112, T. 323, de 16 de junio de 1994.
Tratado Constitutivo del Parlamento Centroamericano y otras Instancias Políticas (arts. 1, 2, 5,
8 y 28). Reformado por el Protocolo al Tratado Constitutivo del Parlamento Centroamericano y
otras Instancias Políticas, D.L. Nº 449, de 15 de febrero de 1990, publicado en el D.O. Nº 64, T.
306, de 15 de marzo de 1990, y el Tercer Protocolo al Tratado Constitutivo del Parlamento
Centroamericano y otras Instancias Políticas, D.L. Nº 156, de 11 de octubre de 1994, publicado
en el D.O. Nº 212, T. 325, de 16 de noviembre de 1994.
Convenio para Facilitar la Integración Financiera de los Países del Istmo Centroamericano. D.L.
Nº 199, T. 321, de 26 de octubre de 1993.
Carta de la Organización de los Estados Americanos (arts. 1, 2, 3, 9 al 21, 23, 27, 29, 30, 32,
33, 36, 37, 40, 43, 45, 46, 47 y 51). Suscrita en Bogotá, el 30 de abril de 1948, en la Novena
Conferencia Internacional Americana, Reformada mediante el "Protocolo de Buenos Aires",
suscrito el 27 de febrero de 1967, y el "Protocolo de Cartagena de Indias", suscrito el 5 de
diciembre de 1985.
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (art. 2).

TITULO IV

La Nacionalidad

Art. 90.- Son salvadoreños por nacimiento:

1º- Los nacidos en el territorio de El Salvador;

2º- Los hijos de padre o madre salvadoreños, nacidos en el extranjero;

3º- Los originarios de los demás Estados que constituyeron la República Federal de Centro
América, que teniendo domicilio en El Salvador, manifiesten ante las autoridades competentes
su voluntad de ser salvadoreños, sin que se requiera la renuncia a su nacionalidad de origen.

Legislación

Código Civil (art. 54).

Art. 91.- Los salvadoreños por nacimiento tienen derecho a gozar de la doble o múltiple
nacionalidad.

La calidad de salvadoreño por nacimiento sólo se pierde por renuncia expresa ante autoridad
competente y se recupera por solicitud ante la misma.

Legislación
Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José) (art. 20).
Declaración sobre la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (art. 5).

Art. 92.- Pueden adquirir la calidad de salvadoreños por naturalización:

1º- Los españoles e hispanoamericanos de origen que tuvieren un año de residencia en el país;

2º- Los extranjeros de cualquier origen que tuvieren cinco años de residencia en el país;

3º- Los que por servicios notables prestados a la República obtengan esa calidad del Organo
Legislativo;

4º- El extranjero casado con salvadoreño o la extranjera casada con salvadoreño que
acreditaren dos años de residencia en el país, anteriores o posteriores a la celebración del
matrimonio.

La nacionalidad por naturalización se otorgará por autoridades competentes de conformidad


con la ley.

Legislación

Ley de Extranjería (arts. 28 y del 30 al 32). D.L. Nº 229, de 18 de febrero de 1986, publicado en
el D.O. Nº 34, T. 290, de 20 de febrero de 1986.

Art. 93.- Los tratados internacionales regularán la forma y condiciones en que los nacionales de
países que no formaron parte de la República Federal de Centro América conserven su
nacionalidad, no obstante haber adquirido la salvadoreña por naturalización siempre que se
respete el principio de reciprocidad.

Legislación

Ley de Extranjería (art. 50).

Art. 94.- La calidad de salvadoreño naturalizado se pierde:

1º- Por residir más de dos años consecutivos en el país de origen o por ausencia del territorio
de la República por más de cinco años consecutivos, salvo en caso de permiso otorgado
conforme a la ley;

2º- Por sentencia ejecutoriada, en los casos que determine la ley. Quien pierda así la
nacionalidad, no podrá recuperarla.

Legislación

Ley de Extranjería (art. 31).

Art. 95.- Son salvadoreñas las personas jurídicas constituidas conforme a las leyes de la
República, que tengan domicilio legal en el país.

Las regulaciones que las leyes establezcan en beneficio de los salvadoreños no podrán
vulnerarse por medio de personas jurídicas salvadoreñas cuyos socios o capitales sean en su
mayoría extranjeros.

Legislación

Código Civil (art. 52).

Art. 96.- Los extranjeros, desde el instante en que llegaren al territorio de la República, estarán
estrictamente obligados a respetar a las autoridades y a obedecer las leyes, y adquirirán
derecho a ser protegidos por ellas.

Legislación

Ley de Extranjería (art. 4).

Art. 97.- Las leyes establecerán los casos y la forma en que podrá negarse al extranjero la
entrada o la permanencia en el territorio nacional.

Los extranjeros que directa o indirectamente participen en la política interna del país pierden el
derecho a residir en él.

Jurisprudencia

I. Sobre los límites al derecho de residir en el país: "el derecho de residir en el país
protegido por la normativa nacional e internacional contiene ciertas limitaciones que la
Constitución establece, circunscribiendo su restricción a lo dispuesto por ésta y a lo que
desarrolla la ley especial que regule esta materia" (Sentencia de I-VI-98, Amp. 27-S-96).

Legislación

Decreto que prohíbe las actividades de partidos políticos extranjeros en el país (art. 4).
Ley de Extranjería (art. 26).
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (art. 13).

Art. 98.- Ni los salvadoreños ni los extranjeros podrán en ningún caso reclamar al gobierno
indemnización alguna por daños o perjuicios que a sus personas o a sus bienes causaren las
facciones. Sólo podrán hacerlo contra las funciones o particulares culpables.

Art. 99.- Los extranjeros no podrán ocurrir a la vía diplomática sino en los casos de denegación
de justicia y después de agotados los recursos legales que tengan expeditos.

No se entiende por denegación de justicia el que un fallo ejecutoriado sea desfavorable al


reclamante. Los que contravengan esta disposición perderán el derecho de residir en el país.

Legislación

Convención Interamericana sobre Funcionarios Diplomáticos. D.L. Nº 2166, de 24 de julio de


1956, publicado en el D.O. Nº 149, T. 172, de 14 de agosto de 1956.
Ley de Extranjería (art. 6).
Normas para la Celebración de Tratados Internacionales (art. 6).
Procedimiento para Examinar las Comunicaciones Relativas a las Violaciones de los Derechos
Humanos y las Libertades Fundamentales. (Resolución 1503 del Consejo Económico y Social),
de 27 de mayo de 1970.
Protocolo Facultativo al Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (arts. 2 y 5).

Art. 100.- Los extranjeros estarán sujetos a una ley especial.

Legislación

Ley de Extranjería.

TITULO V

Orden Económico

Art. 101.- El orden económico debe responder esencialmente a principios de justicia social, que
tiendan a asegurar a todos los habitantes del país una existencia digna del ser humano.

El Estado promoverá el desarrollo económico y social mediante el incremento de la producción,


la productividad y la racional utilización de los recursos. Con igual finalidad, fomentará los
diversos sectores de la producción y defenderá el interés de los consumidores.

Legislación

Ley de Protocolo al Consumidor (arts. 1 y 5). D.L. Nº 666, de 14 de marzo de 1996, publicado
en el D.O. Nº 58, T. 330, de 22 de marzo de 1996.
Ley Reguladora de Ejercicio del Comercio y la Industria (art. 1). D.L. Nº 279, de 4 de marzo de
1969, publicado en el D.O. Nº 60, T. 222, de 27 de marzo de 1969.
Ley de Fomento Industrial (arts. 1, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 13, 15, 16, 17, 25 y 26). Decreto-ley Nº
64, de 18 de enero de 1961, publicado en el D.O. Nº 14, T. 190, de 20 de enero de 1961.
Véase el D.L. Nº 385, que deroga disposiciones legales que contienen exenciones relativas a
derechos, gravámenes, tasas e impuestos a la importación; y supresión de las de impuestos
indirectos, contenidas en varias leyes, de 30 de noviembre de 1989, publicado en el D.O. Nº
227, T. 305, de 7 de diciembre de 1989.
Código Penal (arts. 228 al 252).
Protocolo Adicional a la Convención Americana Sobre Derechos Humanos en Materia de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador) (Preámbulo y art.
12).
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (art. 11).

Art. 102.- Se garantiza la libertad económica, en lo que no se oponga al interés social.

El Estado fomentará y protegerá la iniciativa privada dentro de las condiciones necesarias para
acrecentar la riqueza nacional y para asegurar los beneficios de esta al mayor número de
habitantes del país.

Jurisprudencia

I. Sobre el significado de la libertad económica: "En cuanto a la connotación que tiene la


manifestación de tal libertad en el orden económico, se advierte que la misma se encuentra en
relación directa con el proceso económico que vive un país; desde ahí que son tres las grandes
etapas de manifestación: la primera, referida a la iniciativa de producción de bienes y servicios
destinados a satisfacer necesidades humanas; segunda, la distribución de esos bienes y
servicios puestos al alcance de los consumidores en la cantidad y en el tiempo que son
requeridos; y la tercera, el consumo o uso, utilización y aprovechamiento de esos bienes o
servicios. La libertad económica manifestada en estas etapas, construye una gran red de
personas partícipes en el proceso económico, dentro del cual los productores satisfacen las
necesidades económicas de los consumidores y éstos retribuyen tal satisfacción de
necesidades, lográndose así un círculo que se complete con la producción, comercialización y
consumo de lo producido. Cuando todo este proceso opera sin estorbos, sin más regulaciones
que las necesidades para garantizar la libre elección de la iniciativa privada y lograr así los
fines y metas del Estado, se dice que existe libertad económica. Por el contrario, no existirá
dicha libertad cuando el Estado posee un proceso económico centralizado, en el que es
productor y distribuidor de todos o de la mayoría de los bienes y servicios; en este caso, se
trata de un Estado que se caracteriza por limitar la iniciativa privada y la libre elección o
preferencia de los consumidores" (Sentencia de 26-VII-99, Inc. 2-92).

2. Sobre la regulación legal de la libertad económica: "La libertad económica, como


manifestación del derecho general de libertad, se encuentra garantizada por la Constitución,en
el sentido que no puede ser arbitrariamente determinada o condicionada, ya sea por el Estado
o por cualquier particular; y,en caso de intentarse su vulneración, deben ponerse en marcha los
mecanismos de protección de tal manifestación de la libertad (..); [no obstante], el derecho de
libertad económica de cada uno, en cuanto libertad jurídica, únicamente puede existir y operar
con sujeción a una serie de limitaciones constitucionales y legales, encaminadas a asegurar su
ejercicio armónico y congruente con la libertad de los demás y con el interés y el bienestar de
la comunidad (Sentencia de 26-VII-99, Inc. 2-92).

Legislación

Ley Reguladora del Ejercicio del Comercio y la Industria (arts. 1 y 3).

Art. 103.- Se reconoce y garantiza el derecho a la propiedad privada en función social.


Se reconoce asimismo la propiedad intelectual y artística, por el tiempo y en la forma
determinados por la ley.

El subsuelo pertenece al Estado el cual podrá otorgar concesiones para su explotación.

Legislación

Código Civil (arts. 568, 569 y 570).


Código Penal (arts. 226, 227 y 228 al 231).
Ley Básica de la Reforma Agraria (art. 1). Decreto-ley Nº 153, de 5 de marzo de 1980,
publicado en el D.O. Nº 46, T. 266, de 5 de marzo de 1980.
Ley de Fomento y Protección de la Propiedad Intelectual (arts. 1, 4 al 8, 10 al 16, 17 al 19, 21,
22, 25, 26, 30, 32 al 36, 39 al 43, 50 al 53, 55, 57, 68, 73, 78, 81, 83, 85 al 87, 89, 90, 93, 95,
96, 105, 106, 109, 111, 115, 117, 120 ,121, 123, 125, 128, 130, 132, 135, 168 al 170 y 177).
D.L. Nº 604, de 15 de julio de 1993, publicado en el D.O. Nº 150, T. 320, de 16 de agosto de
1993.
Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José (art. 21).
Convenio Centroamericano para la Protección de la Propiedad Industrial (Marcas, Nombres
comerciales y Expresiones o Señales de Propaganda) (arts. 1, 2, 5, 6, 7, 9, 16, 26, 35, 47, 48,
53, 59, 64, 72, 164 y 217). D.L. Nº 85, de 29 de septiembre de 1988, publicado en el D.O. Nº
218, T. 301, de 29 de noviembre de 1988.
Convención Universal sobre Derecho del Autor. D.L. Nº 16, de 13 de julio de 1978, publicado
en el D.O. Nº 163, T. 260, de 4 de septiembre de 1978.
Convenio de Berna para la Protección de las Obras Literarias y Artísticas. D.L. Nº 735, de 8 de
diciembre de 1993, publicado en el D.O. Nº 5, T. 322 de 7 de enero de 1994.
Convenio de París para la Protección de la Propiedad Industrial. D.L. Nº 735, de 8 de diciembre
de 1993, publicado en el D.O. Nº 5, T. 322 de 7 de enero de 1994.
Declaración Universal de Derechos Humanos (art. 17).

Art. 104.- Los bienes inmuebles propiedad del Estado podrán ser transferidos a personas
naturales o jurídicas dentro de los límites y en la forma establecida por la ley.

La propiedad estatal rústica con vocación agropecuaria que no sea indispensable para las
actividades propias del Estado, deberán ser transferidas mediante el pago correspondiente a
los beneficiarios de la Reforma Agraria. Podrá también transferirse a corporaciones de utilidad
pública.

Legislación

Código Civil (art. 572).


Ley Básica de la Reforma Agraria (arts. 2, 3, 9, 18 y 21).
Ley de Transferencia de la Propiedad Estatal Rústica de Vocación Agropecuaria a favor de los
Beneficiarios de la Reforma Agraria (arts. 1, 2, 3, 6, 8, 9, 13, 16 y 18). D.L. Nº 896, de 18 de
febrero de 1988, publicado en el D.O. Nº 40, T. 298, de 26 de febrero de 1988.
Ley del Régimen Especial de la Tierra en Propiedad de las Asociaciones Cooperativas,
Comunales y Comunitarias Campesinas y Beneficiarios de la Reforma Agraria (arts. 26 y 27).
D.L. Nº 719, de 30 de mayo de 1996, publicado en el D.O. Nº 100, T. 331, de 31 de mayo de
1996.

Art. 105.- El Estado reconoce, fomenta y garantiza el derecho de propiedad privada sobre la
tierra rústica, ya sea individual, cooperativa, comunal o en cualquier otra forma asociativa, y no
podrá por ningún concepto reducir la extensión máxima de tierra que como derecho de
propiedad establece esta Constitución.

La extensión máxima de tierra rústica perteneciente a una misma persona natural o jurídica no
podrá exceder de doscientas cuarenta y cinco hectáreas. Esta limitación no será aplicable a las
asociaciones cooperativas o comunales campesinas.

Los propietarios de tierras a que se refiere el inciso segundo de este artículo, podrán
transferirla, enajenarla, partirla, dividirla o arrendarla libremente. La tierra propiedad de las
asociaciones cooperativas, comunales campesinas y beneficiarios de la Reforma Agraria
estará sujeta a un régimen especial.

Los propietarios de tierras rústicas cuya extensión sea mayor de doscientas cuarenta y cinco
hectáreas, tendrán derecho a determinar de inmediato la parte de la tierra que deseen
conservar, segregándola e inscribiéndola por separado en el correspondiente Registro de la
Propiedad e Hipotecas.

Los inmuebles rústicos que excedan el límite establecido por esta Constitución y se encuentren
en proindivisión, podrán ser objeto de partición entre los copropietarios.

Las tierras que excedan la extensión establecida por esta Constitución podrán ser transferidas
a cualquier título a campesinos, agricultores en pequeño, sociedades y asociaciones
cooperativas y comunales campesinas. La transferencia a que se refiere este inciso, deberá
realizarse dentro de un plazo de tres años. Una ley especial determinará el destino de las
tierras que no hayan sido transferidas, al finalizar el período anteriormente establecido.

En ningún caso las tierras excedentes a que se refiere el inciso anterior podrán ser transferidas
a cualquier título a parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad.

El Estado fomentará el establecimiento, financiación y desarrollo de la agroindustria, en los


distintos departamentos de la República, a fin de garantizar el empleo de mano de obra y la
transformación de materias primas producidas por el sector agropecuario nacional.

Jurisprudencia

I. Sobre las tierras afectadas por la Reforma Agraria y el derecho de reserva: "Las tierras
afectadas por la Ley Básica de la Reforma Agraria son aquellas cuya propiedad o posesión
corresponde en el territorio nacional a una o más personas naturales, sucesiones o
sociedades, y que excedan de 245 hectáreas. Dicha extensión constituye el derecho de
reserva a favor de los propietarios o poseedores de dichas tierras. En ese sentido, sólo las
tierras -en manos de legitimo propietario o poseedor que exceden de los parámetros
establecidos, podrán ser objeto de adquisición voluntaria o expropiación por ministerio de ley
(Sentencia de 26-III-98, Amp. 41-S-96).

2. Sobre la necesidad de seguir un procedimiento para la afectación por la Reforma


Agraria: "Bajo el supuesto que una propiedad -en manos de legitimo poseedor o propietario-
exceda de 245 hectáreas, podrá iniciarse legalmente el proceso de reforma agraria, en lo
relativo a la adquisición de tierras por el Estado, lo cual implica, por seguridad jurídica, el
seguimiento de todo un procedimiento jurídico y técnico establecido previamente en la Ley
Básica de la Reforma Agraria" (Sentencia de 26-III-98, Amp. 41-S-96).

3. Sobre el fin u objeto del procedimiento previsto en la Ley Básica de Reforma Agraria:
"La adquisición de tierras y demás bienes por el Estado, en virtud de dicha ley, es un proceso
complejo en cuyo interior existe una serie de pasos -entiéndase procedimiento- cuyo fin es el
logro de la adquisición o la expropiación de las tierras afectadas por el proceso de reforma
agraria, con la correspondiente indemnización a sus dueños o poseedores. (Sentencia de 26-
III-98, Amp. 41-S-96).

4. Sobre la venta voluntaria de inmuebles afectados por la Reforma Agraria: "El


procedimiento previsto en la Ley Básica de la Reforma Agraria puede ser abreviado si la
persona presuntamente propietaria o poseedora del inmueble, concurre voluntariamente a
ofrecer su bien, puesto que en estos casos, se pasará directamente a la etapa final de
procedimiento de adquisición, es decir, al trámite para la obtención de la correspondiente
indemnización -entiéndase pago-: valúo, determinación del monto, forma de pago e inscripción
del nuevo título" (Sentencia de 26-III-98, Amp. 41-S-96).

Legislación

Código Civil (art. 568).


Ley Básica de la Reforma Agraria (arts. 2, 3, 8, 9, 18, 21 y 29).
Ley del Régimen Especial de la Tierra en Propiedad de las Asociaciones Cooperativas,
Comunales y Comunitarias Campesinas y Beneficiarios de la Reforma Agraria (arts. 1 al 4, 7, 8,
9, 22, 24 al 26).
Ley Especial para la Afectación y Destino de las Tierras Rústicas Excedentes de las
Doscientas Cuarenta y Cinco Hectáreas (arts. 1, 2, 4, 6, 8, 9, 11, 12, 24 y 23). D.L. Nº 895, de
18 de febrero de 1988, publicado en el D.O. Nº 40, T. 298, de 26 de febrero de 1988.
Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José) (art. 21).

Art. 106.- La expropiación procederá por causa de utilidad pública o de interés social,
legalmente comprobados, y previa una justa indemnización.

Cuando la expropiación sea motivada por causas provenientes de guerra, de calamidad pública
o cuando tenga por objeto el aprovisionamiento de agua o de energía eléctrica, o la
construcción de viviendas o de carreteras, caminos o vías públicas de cualquier clase, la
indemnización podrá no ser previa.

Cuando lo justifique el monto de la indemnización que deba reconocerse por los bienes
expropiados de conformidad con los incisos anteriores, el pago podrá hacerse a plazos, el cual
no excederá en conjunto de quince años, en cuyo caso se pagará a la persona expropiada el
interés bancario correspondiente. Dicho pago deberá hacerse preferentemente en efectivo.

Se podrá expropiar sin indemnización las entidades que hayan sido creadas con fondos
públicos.

Se prohíbe la confiscación ya sea como pena o en cualquier otro concepto. Las autoridades
que contravengan este precepto responderán en todo tiempo con sus personas y bienes del
daño inferido. Los bienes confiscados son imprescriptibles.

Legislación

Ley Básica de la Reforma Agraria (arts. 9 y 11).


Ley de Expropiación de Terrenos para las Obras de Electrificación Nacional. Decreto-ley Nº
636, de 16 de junio de 1950, publicado en el D.O. Nº 131, T. 141, de 16 de junio de 1950.
Ley de Expropiación y de Ocupación de Bienes por el Estado (arts. 1 al 4, 15, 19 al 24 y 35).
Decreto-ley Nº 33, de 25 de julio de 1939, publicado en el D.O. Nº 174, T. 127, de 17 de agosto
de 1939.
Ley de la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (arts. 57, 66 y 73). Decreto-
ley Nº 341, de 17 de octubre de 1961, publicado en el D.O. Nº 191, T. 193, de 19 de octubre de
1961.
Ley Especial para la Afectación y Destino de las Tierras Rústicas Excedentes de las
Doscientas Cuarenta y Cinco Hectáreas (arts. 21 y 22).

Art. 107.- Se prohíbe toda especie de vinculación, excepto:

1º- Los fideicomisos constituidos a favor del Estado, de los municipios, de las entidades
públicas, de las instituciones de beneficencia o de cultura, y de los legalmente incapaces;

2º- Los fideicomisos constituidos por un plazo que no exceda del establecido por la ley y cuyo
manejo esté a cargo de bancos o instituciones de crédito legalmente autorizados;

3º- El bien de familia.

Legislación

Código de Familia (art. 46).


Ley sobre el bien de familia (ars. 2, 3, 4, 12 y 15).

Art. 108.- Ninguna corporación o fundación civil o eclesiástica, cualquiera que sea su
denominación u objeto, tendrá capacidad legal para conservar en propiedad o administrar
bienes raíces, con excepción de los destinados inmediata y directamente al servicio u objeto de
la institución.
Legislación

Código Civil (art. 551).

Art. 109.- La propiedad de los bienes raíces rústicos no podrá ser adquirida por extranjeros en
cuyos países de origen no tengan iguales derechos los salvadoreños, excepto cuando se trate
de tierras para establecimientos industriales.

Las sociedades extranjeras y las salvadoreñas a que alude el inciso segundo del Art. 95 de
esta Constitución, estarán sujetas a esta regla.

Art. 110.- No podrá autorizarse ningún monopolio sino a favor del Estado o de los Municipios,
cuando el interés social lo haga imprescindible. Se podrán establecer estancos a favor del
Estado.

A fin de garantizar la libertad empresarial y proteger al consumidor, se prohíben las prácticas


monopolísticas.

Se podrán otorgar privilegios por tiempo limitado a los descubridores e inventores y a los
perfeccionadores de los procesos productivos.

"El Estado podrá tomar a su cargo los servicios públicos cuando los intereses sociales así lo
exijan, prestándolos directamente, por medio de las instituciones oficiales autónomas o de los
municipios. También le corresponde regular y vigilar los servicios públicos prestados por
empresas privadas y la aprobación de sus tarifas, excepto las que se establezcan de
conformidad con tratados o convenios internacionales; las empresas salvadoreñas de servicios
públicos tendrán sus centros de trabajo y bases de operaciones en El Salvador". (4)

Jurisprudencia

I. Sobre la finalidad de la prohibición del monopolio y las prácticas monopolísticas:


"Históricamente, nuestro constituyente ha prohibido el monopolio por considerarlo contrario a
los intereses sociales; sin embargo, a partir de la Constitución de 1950 -art. 142-, se establecen
ciertas excepciones en el sentido que pueden autorizarse monopolios únicamente a favor del
Estado o de los Municipios, cuando el interés social así lo demande (...); [el art. 110 de la
vigente Constitución] sigue regulando el monopolio como prohibición y el monopolio como
autorización; pero se diferencia de las anteriores, al ampliar el espectro de prohibición, pues
niega la existencia de prácticas monopolísticas, pues dentro de estas prácticas no sólo quedan
incluidas las actividades propias del concepto amplio del monopolio -como prohibición-, si no
también otras como es el caso del acaparamiento que -al igual que aquél- produce el alza de
los precios, ya que, aunque no se trata de monopolios en estricto sentido, perjudican de igual
forma al consumidor. Por ello, ambos se prohíben a fin de garantizar dos valores esenciales en
un orden económico como el nuestro, cuales son: la libre iniciativa privada o libertad
empresarial y la protección de los consumidores" (Sentencia de 26-VII-99, Inc. 2-92).

2. Sobre la regulación constitucional del monopolio como autorización: "La Constitución


de mil novecientos cincuenta y la de mil novecientos sesenta y dos, [así como] la Constitución
vigente, por vía de excepción, faculta, con algunos cambios de redacción, a autorizar
monopolios sólo directamente a favor del Estado o de los Municipios cuando el interés social lo
haga imprescindible, sustituyendo el término "imprescindible" por el concepto de demanda
usado en las Constituciones señaladas, sin duda para enfatizar más las características de
urgencia e impostergabilidad del interés social que se trata de proteger. Tanto monopolio como
practica monopolística, se encuentran prohibidos por ser contrarios a los intereses generales,
ya que violan la libertad empresarial en el campo económico al restringir el libre juego de la
oferta y la demanda, que trae como consecuencia el desequilibrio en el precio y en la calidad
de los productos; por esa razón, con el objeto que no se dañe el interés social, especialmente
el de los consumidores se justifica la prohibición de la existencia de monopolios y prácticas
monopolísticas. A contrario sensu, el monopolio como autorización debe salvaguardar los
mismos intereses que el Estado trata de proteger con la prohibición de monopolios a favor de
particulares; en efecto, el monopolio como autorización debe perseguir el mismo interés socio
económico, o sea la protección de la colectividad en la satisfacción de sus necesidades
económico-materiales" (Sentencia de 26-VII-99, Inc. 2-92).
3. Sobre el interés social como elemento del monopolio como autorización: "dicho interés
"tiende a satisfacer, por medio de medidas legislativas o administrativas, las necesidades que
adolecen los grupos mayoritarios del Estado; también opera cuando se trata de evitar algún
problema que afecte o pueda afectar a dicho grupos o cuando se trate de mejorar las
condiciones vitales de dichos grupos mayoritarios. Ahora bien, tratándose del interés social
tutelado por el art. 110 Cn., éste se halla enmarcado y limitado por lo prescrito en el Título V -
Orden Económico- de la Constitución, es decir, por los principios que tienden a asegurar a los
habitantes del país una existencia digna del ser humano -art. 101-, a promover el desarrollo
económico y social mediante el incremento de la producción, la productividad y la racional
utilización de los recursos, fomentando los diversos sectores de la producción y defendiendo el
interés de los consumidores. En otras palabras, es de interés social toda medida tendente a
mejorar las condiciones económicas del conglomerado nacional; en concreto, tratándose de la
autorización de los monopolios, el interés social a proteger es el del consumidor. Y es que, si el
monopolio es la exclusividad en la producción y/o comercialización de un producto o de varios
productos determinados, y si se prohíbe -para evitar el alza de los precios de estos productos-,
cuando se autoriza a favor del Estado el monopolio de los mismos productos, el objetivo es
lograr el efecto contrario, es decir, asegurar al público la oferta de estos productos o servicios
de una manera regular y continua, de buena calidad y a un bajo precio, evitándose así el lucro
excesivo, ya que el Estado, en aras del interés general, debe limitarse a proporcionar el
beneficio mencionado (...). En ese sentido, el art. 110 Cn. sólo autoriza el llamado monopolio
social, o sea el que se da a fin de proteger el interés social -y siempre que este interés sea
imprescindible-; queda, por consiguiente, prohibido por la Constitución cualquier otro monopolio
que persiga fines distintos a los señalados, por justos y convenientes que parezcan; y queda
también establecido que el interés social protegido es el socio-económico de la mayoría, en su
carácter de consumidora de cualquier clase de bienes y servicios, interés social que, en
realidad, abarca todas las repercusiones del fenómeno económico hacia la persona como
integrante de una colectividad" (Sentencia de 26-VII-99, Inc. 2-92).

4. Sobre la noción de servicio público: "El núcleo de la construcción y sistematización


doctrinaria del concepto de servicio público ha girado en torno a tres elementos básicos: (a) la
necesidad o interés que debe satisfacerse, (b) la titularidad del sujeto que presta el servicio, y
(c) el régimen jurídico del mismo. La necesidad o interés que debe satisfacerse, en un
elemento de carácter necesariamente general, entendido como la suma de necesidades o
intereses individuales de los usuarios. Es en este sentido que puede afirmarse que, en la
expresión "servicio público", el segundo término no hace referencia al ente que realiza la
actividad de satisfacción de necesidades e intereses, sino al destinatario del mismo. Queda
claro que la determinación relativa a cuales necesidades o intereses son generales, es
contingente, pues depende de la evolución de cada medio social. Sobre la titularidad del sujeto
que presta el servicio público, precisamente por el carácter general de la necesidad o interés a
satisfacer, en un primer momento de la evolución de dicha noción se entendió que solo podía
ser prestado por el Estado, o por entes públicos. Sin embargo, actualmente la práctica en la
gestión de los mismos demuestra que pueden adoptarse varias modalidades, atendiendo a la
participación más o menos directa de la Administración; así, planteada una clasificación de la
gestión del servicio público basada en tal criterio, la misma puede ser: directa, indirecta y mixta.
Respecto del régimen jurídico del servicio público, las anteriores premisas permiten concluir
que la actividad constitutiva del mismo, es necesario y conveniente que sea regulada en el
ámbito del derecho público, para efecto de evitar abusos de cualquier orden en que pudieran
incurrir quienes presten o realicen el servicio; ya que, caracteres jurídicos esenciales del mismo
con la continuidad, la regularidad y la generalidad. En el caso de nuestro ordenamiento jurídico,
los arts. 112, 110 inc. 4º y 221 inc. 2º Cn., obligan a que la regulación de los servicios públicos
se encuentren en el ámbito del derecho público, precisamente para garantizar la esencia del
mismo. A partir de los mencionados elementos, puede conceptuarse el servicio público, desde
un enfoque descriptivo, y atendiendo a su naturaleza jurídica, como la prestación de
actividades tendentes a satisfacer necesidades o intereses generales, cuya gestión puede ser
realizada por el Estado en forma directa, indirecta o mixta, sujeta a un régimen jurídico que
garantice continuidad, regularidad y generalidad" (Sentencia de 23-VIII-98, Inc. 4-97).

Legislación

Ley de fomento y protección de la propiedad intelectual (arts. 106, 109, 111, 115, 120, 121,
123, 125, 126, 130 y 131).
Código Municipal (arts. 7, 9, 18, 20, 31, 63 y 114).
Código Penal (arts. 228, 232 al 240-A).
Ley de la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (arts. 1, 2 y 3).
Ley Reguladora del Ejercicio del Comercio y la Industria (art. 14).
Protocolo Adicional a la Convención Americana Sobre Derechos Humanos en Materia de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador) (art. 11).

Art. 111.- El poder de emisión de especies monetarias corresponde exclusivamente al Estado,


el cual podrá ejercerlo directamente o por medio de un instituto emisor de carácter público. El
régimen monetario, bancario y crediticio será regulado por la ley.

El Estado deberá orientar la política monetaria con el fin de promover y mantener las
condiciones más favorables para el desarrollo ordenado de la economía nacional.

Legislación

Ley Orgánica del Banco Central de Reserva de El Salvador (arts. 17, 26 y del 35 al 48). D.L. Nº
746, de 22 de abril de 1991, publicado en el D.O. Nº 80, T. 311, de 3 de mayo de 1991.
Código Penal (arts. 279 al 282).

Art. 112.- El Estado podrá administrar las empresas que presten servicios esenciales a la
comunidad, con el objeto de mantener la continuidad de los servicios, cuando los propietarios o
empresarios se resistan a acatar las disposiciones legales sobre organización económica y
social.

También podrá intervenir los bienes pertenecientes a nacionales de países con los cuales El
Salvador se encuentre en guerra.

Art. 113.- Serán fomentadas y protegidas las asociaciones de tipo económico que tiendan a
incrementar la riqueza nacional mediante un mejor aprovechamiento de los recursos naturales
y humanos, y a promover una justa distribución de los beneficios provenientes de sus
actividades. En esta clase de asociaciones, además de los particulares, podrán participar el
Estado, los municipios y las entidades de utilidad pública.

Legislación

Código Municipal (arts. 4, 17 y 31).

Art. 114.- El Estado protegerá y fomentará las asociaciones cooperativas, facilitando su


organización, expansión y financiamiento.

Legislación

Ley de Creación del Instituto Salvadoreño de Fomento Cooperativo. D.L. Nº 560, de 25 de


noviembre de 1969, publicado en el D.O.Nº 229, T. 225, de 9 de diciembre de 1969.
Ley General de Asociaciones Cooperativas (arts. 1, 2, 6 y del 71 al 76). D.L. Nº 339, de 6 de
mayo de 1986, publicado en el D.O. Nº 86, T. 291, de 14 de mayo de 1986.

Art. 115.- El comercio, la industria y la prestación de servicios en pequeño son patrimonio de


los salvadoreños por nacimiento y de los centroamericanos naturales. Su protección, fomento y
desarrollo serán objeto de una ley.

Legislación

Ley Reguladora del Ejercicio del Comercio y la Industria (arts. 1, 3, 14, 16 y 21).

Art. 116.- El Estado fomentará el desarrollo de la pequeña propiedad rural. Facilitará al


pequeño productor asistencia técnica, créditos y otros medios necesarios para la adquisición y
el mejor aprovechamiento de sus tierras.

Art. 117.- Se declara de interés social la protección, restauración, desarrollo y aprovechamiento


de los recursos naturales. El Estado creará los incentivos económicos y proporcionará la
asistencia técnica necesaria para el desarrollo de programas adecuados.

La protección, conservación y mejoramiento de los recursos naturales y del medio serán objeto
de leyes especiales.

Jurisprudencia

I. Sobre el contenido de esta disposición: el art. 117 Cn. "es una típica manifestación del
carácter concentrado de los mandatos constitucionales, ya que en el mismo, la Constitución
determina las directrices y los lineamientos básicos para el desarrollo de una política estatal
relativa a los recursos naturales y el medio ambiente, que dan lugar a una considerable
regulación infraconstitucional, que deberá ser emitida primariamente por el Organo Legislativo;
pero también a una serie de medidas operativas en las que se involucran otros órganos de
Gobierno. Tales directrices y lineamientos de la política ambiental del Estado salvadoreño que
dispone el art. 117, se plantean mediante la regulación de tres aspectos: A. La obligación del
Estado de crear los incentivos económicos y proporcionar la asistencia técnica necesaria para
el desarrollo de programas adecuados a la protección, restauración, desarrollo y
aprovechamiento de los recursos naturales, lo cual debe entenderse como un complemento a
la obligación prescrita en el art. 101 inc. 2º Cn. (...). Es claro que de los recursos naturales no
solo dispone el Estado, sino principalmente los particulares; pero en este aspecto, el art. 117
Cn. obliga al Estado a incentivar -mediante políticas fiscales, financieras, etc- y dar asistencia
técnica a aquéllos, a fin de evitar la explotación irracional de esos recursos; más aún, la
responsabilidad del Estado incluye la planificación y ejecución de programas que tiendan a la
protección de los mismos -en los cuales participen el Estado y los particulares- e incluso el
fomento y la participación activa en formas asociativas -v.gr., sociedades o asociaciones de
interés público- que tengan por objeto incrementar la riqueza nacional mediante un mejor
aprovechamiento de los recursos, tal como lo prescribe el art. 113 Cn. B. La remisión al
legislador secundario para que desarrolle, mediante leyes especiales, las actividades
relacionadas con los recursos naturales y el medio ambiente; es decir, la obligación de
establecer el marco normativo necesario e idóneo para facilitar la utilización racional de los
recursos naturales por los particulares y el Estado (...). C. Una declaración en el sentido que las
actividades relacionadas con los recursos naturales son de interés social (...). El sentido de tal
concepto en el art. 117 Cn. se puede aprehender más fácilmente si se tienen en cuenta otras
referencias que en la misma Constitución se hacen al interés social, en forma de declaraciones
(...); tales referencias aparecen en los arts. 59 y 119 de la Constitución (...). Como puede
advertirse, tales actividades, igual que la protección de los recursos naturales, son
consideradas por el constituyente como esenciales para la satisfacción de necesidades de
sectores mayoritarios del pueblo, por lo que es necesaria la intervención, coordinación y
esfuerzo conjunto de las instituciones estatales, de los grupos sociales y de todos los
individuos para su progresivo cumplimiento. Es precisamente el carácter prioritario de tales
actividades lo que da sentido a que las mismas se declaren de interés social; y ello conlleva la
obligación de involucrar y coordinar los esfuerzos -de los entes públicos principalmente, pero
también de los grupos sociales y los individuos-, en una política consistente y continuada para
la realización de tal interés. Especialmente, el principio de la prevalencia del interés social
desempeña un papel teleológico para la interpretación de las normas que regulan la protección,
restauración, desarrollo y aprovechamiento de los recursos naturales; así como para valorar la
conducta del Estado en el desarrollo de su política ambiental. Ello conduce a afirmar que la
legitimidad constitucional de tal política dependerá de su orientación hacia la consecución del
interés -es decir, el provecho o conveniencia, entendido como la satisfacción de las
necesidades- de la mayoría de la población, interés que, según la misma Constitución, tiene
primacía y por tanto deberá hacerse prevalecer sobre el interés privado" (Sentencia de 2-VII-
98, Inc. 5-93).

2. Sobre el sentido de la política estatal ambiental según esta disposición: "en el art. 117
Cn., "la política estatal ambiental es concebida como una política integral que comprende la
concurrencia de participación del Estado y los particulares en la protección del medio ambiente,
para lo cual el Estado tiene la obligación de incentivar a los particulares y darles la asistencia
técnica necesaria para el adecuado aprovechamiento de los recursos naturales, así como
fomentar y proteger las asociaciones económicas que tengan por objeto incrementar la riqueza
nacional mediante la racional utilización de los recursos naturales, con posibilidad que el
Estado intervenga activamente en la constitución y funcionamiento de tales asociaciones; ello
se ve complementado con un componente educativo, que implica la obligatoria enseñanza de
la conservación del medio en todos los centros docentes de la República [art. 60 inc. 2º Cn.], y
un componente de control de salubridad, mediante la actuación del Estado en el control de la
calidad de los productos de salubridad, mediante la actuación del Estado en el control de la
calidad de los productos alimenticios y de las condiciones ambientales [art. 69 inc. 2º Cn.]; y,
finalmente, un límite a la actividad que el Estado desarrolla para cumplir con su obligación de
promover el desarrollo económico y social del país: la racional utilización de los recursos, para
lo cual se dispone -como instrumentos idóneos que deberá utilizar en el cumplimiento de tal
obligación- la planificación y ejecución de planes adecuados para la conservación del medio,
en los que deberá privar el criterio teleológico del interés social" (Sentencia de 2-VII-98, Inc. 5-
93).

3. Sobre el racional aprovechamiento de los recursos naturales: "para ser coherente con la
filosofía constitucional, el aprovechamiento de los recursos naturales debe responder a un
criterio de racionalidad, que significa la generación de riqueza -en el sentido de satisfacción de
las necesidades económicas de las personas-, mediante la utilización de los mismos,
procurando su protección -que comprende la conservación, restauración, mejoramiento y
desarrollo-, a fin que tal aprovechamiento beneficie no solo a la presente sino también a las
nuevas generaciones, así como al mayor número de habitantes" (Sentencia de 2-VII-98, Inc. 5-
93).

4. Sobre el derecho a gozar de un medio ambiente sano: "vista la conformación


constitucional de la política estatal relativa a los recursos naturales y el medio ambiente desde
sus implicaciones materiales subjetivas -que es el enfoque que más interesa para los efectos
de esta sentencia-, hay que decir que si bien nuestra Constitución no enuncia expresamente
dentro del catálogo de derechos fundamentales el derecho a un medio ambiente sano, es
imprescindible reconocer que las obligaciones prescritas en el art. 117 y otras disposiciones de
la Ley Suprema no importan un contenido prestacional en favor de los recursos naturales -lo
cual es jurídicamente imposible-, sino de las personas que conforman la colectividad, es decir,
de quienes satisfacen sus necesidades materiales mediante el aprovechamiento de tales
recursos. En consecuencia, la regulación de las obligaciones del Estado en relación con la
política ambiental, y los límites prescritos a esa actividad, son establecidos en favor de la
persona humana, lo que conlleva ineludiblemente al reconocimiento de que tal derecho a gozar
de un medio ambiente sano tiene rango constitucional, y consecuentemente es obligación del
Estado proteger a las personas en la conservación y defensa del mismo (...). Todo ello porque
el derecho a la vida, analizado en su ínsita relación con el principio de la dignidad de la persona
humana y la concepción personalista que inspira la Constitución salvadoreña, no significa una
simple existencia psico-biológica, sino que implica una existencia propia de su calidad humana,
en la que obviamente el entorno ambiental o ecológico desempeña un papel primordial"
(Sentencia de 2-VII-98, Inc. 5-93).

Legislación

Ley de Conservación de Vida Silvestre (arts. 1, 2, 3, 8, 9, 11, 13, 16, 38 y 40). D.L. Nº 844, de
14 de abril de 1994, publicado en el D.O. Nº 96, T. 323, de 25 de mayo de 1994.
Ley del Medio Ambiente (arts. 1, 2 y 4). D.L. Nº 233, de 2 de marzo de 1998, publicado en el
D.O. Nº 79, T. 339, de 4 de mayo de 1998.
Ley Forestal (arts. 1, 3, 4, 5, 7, 14, 18, 28, 32, 34, 35, 36, 37, 39, 40, 45, 46 y 45). D.L. Nº 268,
de 8 de febrero de 1973, publicado en el D.O. Nº 50, T. 238, de 13 de marzo de 1973.
Código Penal (arst. 255 al 263).
Convenio Centroamericano para la Protección del Ambiente (arts. 1, 2 y 11).
Protocolo Adicional a la Convención Americana Sobre Derechos Humanos en Materia de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador) (art. 11).
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (art. 12).

Art. 118.- El Estado adoptará políticas de población con el fin de asegurar el mayor bienestar a
los habitantes de la República.

Art. 119.- Se declara de interés social la construcción de viviendas. El Estado procurará que el
mayor número de familias salvadoreñas lleguen a ser propietarias de su vivienda. Fomentará
que todo propietario de fincas rústicas proporcione a los trabajadores residentes habitación
higiénica y cómoda, e instalaciones adecuadas a los trabajadores temporales; y al efecto,
facilitará al pequeño propietario los medios necesarios.

Legislación
Ley del Fondo Nacional de Viviendas Popular (arts. 2 y 3). D.L. Nº 258, de 28 de mayo de
1992. publicado en el D.O. Nº 104, T. 315, de 8 de junio de 1992.
Ley del Fondo Social para la Vivienda (arts. 1, 3 y 7). D.L. Nº 328, de 17 de mayo de 1973,
publicado en el D.O.Nº 104, T. 239, de 6 de junio de 1973.

Art. 120.- En toda concesión que otorgue el Estado para la explotación de muelles,
ferrocarriles, canales y otras obras materiales de uso público, deberán estipularse el plazo y las
condiciones de dicha concesión, atendiendo a la naturaleza de la obra y el monto de las
inversiones requeridas.

Estas concesiones deberán ser sometida al conocimiento de la Asamblea Legislativa para su


aprobación". (6)

TITULO VI

Organos del Gobiernos,


Atribuciones y Competencias

CAPITULO I

Organo Legislativo

SECCION PRIMERA
ASAMBLEA LEGISLATIVA

Art. 121.- La Asamblea Legislativa es un cuerpo colegiado compuesto por Diputados, elegidos
en la forma prescrita por esta Constitución, y a ella compete fundamentalmente la atribución de
legislar.

Legislación

Reglamento Interior de la Asamblea Legislativa (arts. 22 al 28 y 61).


Código Electoral (art. 2).

Art. 122.- La Asamblea Legislativa se reunirá en la capital de la República, para iniciar su


período y sin necesidad de convocatoria, el día primero de mayo del año de la elección de sus
miembros. Podrá trasladarse a otro lugar de la República para celebrar sus sesiones, cuando
así lo acordare.

Legislación

Reglamento Interior de la Asamblea Legislativa (arts. 1, 29 y 46).

Art. 123.- La mayoría de los miembros de la Asamblea será suficiente para deliberar.

Para tomar resolución se requerirá por lo menos el voto favorable de la mitad más uno de los
Diputados electos, salvo los casos en que conforme a esta Constitución se requiere una
mayoría distinta.

Legislación

Reglamento Interior de la Asamblea Legislativa (art. 2).

Art. 124.- Los miembros de la Asamblea se renovarán cada tres años y podrán ser reelegidos.
El período de sus funciones comenzará el primero de mayo del año de su elección.

Legislación
Reglamento Interior de la Asamblea Legislativa (art. 5).

Art. 125.- Los Diputados representan al pueblo entero y no están ligados por ningún mandato
imperativo. Son inviolables, y no tendrán responsabilidad en tiempo alguno por las opiniones o
votos que emitan.

Art. 126.- Para ser elegido Diputado se requiere ser mayor de veinticinco años, salvadoreño por
nacimiento, hijo de padre o madre salvadoreño, de notoria honradez e instrucción y no haber
perdido los derechos de ciudadano en los cinco años anteriores a la elección.

Art. 127.- No podrán ser candidatos a Diputados:

1º- El Presidente y el Vicepresidente de la República, los Ministros y Viceministros de Estado,


el Presidente y los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, los funcionarios de los
organismos electorales, los militares de alta, y en general, los funcionarios que ejerzan
jurisdicción.

2º- Los que hubiesen administrado o manejado fondos públicos, mientras no obtengan el
finiquito de sus cuentas;

3º- Los contratistas de obras o empresas públicas que se costeen con fondos del Estado o del
Municipio, sus caucioneros y los que, de resultas de tales obras o empresas tengan pendientes
reclamaciones de interés propio;

Legislación

Código Municipal (arts. 86 y siguientes).

4º- Los parientes del Presidente de la República dentro del cuarto grado de consanguinidad o
segundo de afinidad;

5º- Los deudores de la Hacienda Pública o Municipal que estén en mora;

Legislación

Código Municipal (art. 155 inc. 3º).

6º- Los que tengan pendientes contratos o concesiones con el Estado para explotación de
riquezas nacionales o de servicios públicos, así como los que hayan aceptado ser
representantes o apoderados administrativos de aquellos, o de sociedades extranjeras que se
hallen en los mismos casos.

La incompatibilidad a que se refiere el ordinal primero de este artículo afectan a quienes hayan
desempeñado los cargos indicados dentro de los tres meses anteriores a la elección.

Art. 128.- Los Diputados no podrán ser contratistas ni caucioneros de obras o empresas
públicas que se costeen con fondos del Estado para explotación de riquezas nacionales o de
servicios públicos, ni aceptar ser representantes o apoderados administrativos de personas
nacionales o extranjeras que tengan esos contratos o concesiones.

Art. 129.- Los Diputados en ejercicio no podrán desempeñar cargos públicos remunerados
durante el tiempo para el que han sido elegidos, excepto los de carácter docente o cultural, y
los relacionados con los servicios profesionales de asistencia social.

No obstante, podrán desempeñar los cargos de Ministros o Viceministros de Estado,


Presidentes de Instituciones Oficiales Autónomas, Jefes de Misión Diplomática, Consular o
desempeñar Misiones Diplomáticas Especiales. En estos casos, al cesar en sus funciones se
reincorporarán a la Asamblea, si todavía está vigente el período de su elección.

Los suplentes pueden desempeñar empleos o cargos públicos sin que su aceptación y ejercicio
produzca la pérdida de la calidad de tales.
Art. 130.- Los Diputados cesarán en su cargo en los casos siguientes:

1º- Cuando en sentencia definitiva fueren condenados por delitos graves;

2º- Cuando incurrieren en las prohibiciones contenidas en el artículo 128 de esta Constitución

3º- Cuando renunciaren sin justa causa calificada como tal por la Asamblea.

En estos casos quedarán inhabilitados para desempeñar cualquier otro cargo público durante
el período de su elección.

Art. 131.- Corresponde a la Asamblea Legislativa:

1º- Decretar su reglamento interior;

Legislación

Reglamento Interior de la Asamblea Legislativa

2º- Aceptar o desechar las credenciales de sus miembros, recibir a éstos la protesta
constitucional, y deducirles responsabilidades en los casos previstos por esta Constitución;

Legislación

Reglamento Interior de la Asamblea Legislativa (art. 7, letra ch).

3º- Conocer de las renuncias que presentaren los Diputados, admitiéndolas cuando se
fundaren en causas justas legalmente comprobada;

Legislación

Reglamento Interno de la Asamblea Legislativa (art. 27).

4º- Llamar a los Diputados suplentes en caso de muerte, renuncia, nulidad de elección, permiso
temporal o imposibilidad de concurrir de los propietarios;

Legislación

Reglamento Interno de la Asamblea Legislativa (art. 28).

5º- Decretar, interpretar auténticamente, reformar y derogar las leyes secundarias;

Legislación

Código Civil (art. 3).

6º- Decretar impuestos, tasas y demás contribuciones sobre toda clase de bienes, servicios e
ingresos, en relación equitativa; y en caso de invasión, guerra legalmente declarada o
calamidad pública, decretar empréstitos forzosos en la misma relación, si no bastaren las
rentas públicas ordinarias;

Legislación

Ley de Impuesto a la Transferencia de Bienes Muebles y a la Prestación de Servicios (arts. 1,


2, 4, 11,14, 16 y 54). D.L. Nº296, de 24 de julio de 1992, publicado en el D.O.Nº 143, T. 316, de
31 de julio de 1992.
Ley de Impuesto sobre la Renta. D.L. Nº 134, de 18 de diciembre de 1991, publicado en el D.O.
Nº 242, T. 313, de 21 de diciembre de 1991.
Ley General Tributaria Municipal (arts. 2, 4, 7 y 125 al 128). D.L. Nº 86, de 17 de octubre de
1991, publicado en el D.O. Nº 242, T. 313, de 21 de diciembre de 1991.
Ley Orgánica de Administración Financiera del Estado (art. 92). D.L. Nº 516, de 23 de
noviembre de 1995, publicado en el D.O. Nº 7, T. 330 de 11 de enero de 1996.

7º- Ratificar los tratados o pactos que celebre el Ejecutivo con otros Estados u organismos
internacionales, o denegar su ratificación;

8º- Decretar el Presupuesto de Ingresos y Egresos de la Administración Pública, así como sus
reformas;

Legislación

Ley Orgánica de Administración Financiera del Estado (art. 38).

9º- Crear y suprimir plazas, y asignar sueldos a los funcionarios y empleados de acuerdo con el
régimen de Servicio Civil;

Legislación

Ley de Servicio Civil (art. 3).

10º- Aprobar su presupuesto y sistema de salario, así como sus reformas, consultándolos
previamente con el Presidente de la República para el solo efecto de garantizar que existan los
fondos necesarios para su cumplimiento. Una vez aprobado dicho presupuesto se incorporará
al Presupuesto de Ingresos y Egresos de la Administración Pública;

Legislación

Ley Orgánica de Administración Financiera del Estado (art. 35).

11º- Decretar de una manera general, beneficios e incentivos fiscales o de cualquier


naturaleza, para la promoción de actividades culturales, científicas, agrícolas, industriales,
comerciales o de servicios;

Legislación

Acuerdo de Exención de Impuestos a los Sindicatos de Gremiales de Artistas Salvadoreños. A.


L. Nº 506, de 6 de febrero de 1986, publicado en el D.O.Nº 49, T. 290 de 13 de marzo de 1986.
Decreto que Concede Excención de Impuestos sobre la Transferencia de Bienes a la Cruz
Roja. D.L. Nº 271, de 15 de junio de 1989, publicado en el D.O. Nº 116, T. 303, de 26 de junio
de 1989.

12º- Decretar leyes sobre el reconocimiento de la deuda pública y crear y asignar los fondos
necesarios para su pago;

Legislación

Ley Orgánica de Administración Financiera del Estado (arts. 86 al 97).

13º- Establecer y regular el sistema monetario nacional y resolver sobre la admisión y


circulación de la moneda extranjera;

14º- Recibir la protesta constitucional y dar posesión de su cargo a los ciudadanos que,
conforme a la ley, deban ejercer la Presidencia y Vicepresidencia de la República;

15º- Resolver sobre renuncias interpuestas y licencias solicitadas por el Presidente y el


Vicepresidente de la República y los Designados, previa ratificación personal ante la misma
Asamblea;

16º- Desconocer obligatoriamente al Presidente de la República o al que haga sus veces


cuando terminado su período constitucional continúe en el ejercicio del cargo. En tal caso, si no
hubiere persona legalmente llamada para el ejercicio de la Presidencia, designará un
Presidente Provisional;

17º- Elegir, para todo el período presidencial respectivo, en votación nominal y pública, a dos
personas que en carácter de Designados deban ejercer la Presidencia de la República, en los
casos y en el orden determinados por esta Constitución;

18º- Recibir el informe de labores que debe rendir el Ejecutivo por medio de sus Ministros, y
aprobarlo o desaprobarlo;

19º- Elegir por votación nominal y pública a los siguientes funcionarios: Presidente y
Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, Presidente y Magistrados del Tribunal Supremo
Electoral, Presidente y Magistrados de la Corte de Cuentas de la República, Fiscal General de
la República, Procurador General de la República, Procurador para la Defensa de los Derechos
Humanos y Miembros del Consejo Nacional de la Judicatura". (1).

Legislación

Ley del Consejo Nacional de la Judicatura (arts. 10 y 58). D.L. Nº 536, de 27 de enero de 1999,
publicado en el D.O.Nº 30, T. 342, de 12 de febrero de 1999.
Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (art. 4). D.L. Nº 183, de 20
de febrero de 1992, publicado en el D.O. Nº 45, T. 314, de 6 de marzo de 1992.

20º- Declarar, con no menos de los dos tercios de votos de los Diputados electos, la
incapacidad física o mental del Presidente, del Vicepresidente de la República y de los
funcionarios electos por la Asamblea, para el ejercicio de sus cargos, previo dictamen unánime
de una Comisión de cinco médicos nombrados por la Asamblea;

21º- Determinar las atribuciones y competencias de los diferentes funcionarios cuando por esta
Constitución no se hubiese hecho;

22º- Conceder, a personas o poblaciones, títulos, distinciones honoríficas y gratificaciones


compatibles con la forma de gobierno establecida, por servicios relevantes prestados a la
Patria.

No obstante, se prohíbe que tales títulos, distinciones y gratificaciones se concedan, mientras


desempeñan sus cargos, a los funcionarios siguientes: Presidente y Vicepresidente de la
República, Ministros y Viceministros de Estado, Diputados a la Asamblea Legislativa, y
Presidente y Magistrados de la Corte Suprema de Justicia;

23º- Conceder permiso a los salvadoreños para que acepten distinciones honoríficas otorgadas
por gobiernos extranjeros;

24º- Conceder permiso o privilegios temporales por actividades o trabajos culturales o


científicos;

25º- Declarar la guerra y ratificar la paz, con base en los informes que le proporcione el Organo
Ejecutivo;

26º- Conceder amnistía por delitos políticos o comunes conexos con éstos, o por delitos
comunes cometidos por un número de personas que no baje de veinte; y conceder indultos,
previo informe favorable de la Corte Suprema de Justicia;

Legislación

Ley de Amnistía General para la Consolidación de la Paz. D.L. Nº 486, de 20 de marzo de


1993, publicado en el D.O.Nº 56, T. 318, de 22 de marzo de 1993.
Ley de Amnistía para el Logro de la Reconciliación Nacional. D.L. Nº 805, de 27 de octubre de
1987, publicada en el D.O. Nº 199, T. 297, de 28 de octubre de 1987.
Ley de Reconciliación Nacional. D.L. Nº 147, de 23 de enero de 1992, publicado en el D.O.Nº
14, T. 314, de 23 de enero de 1992.

27º- Suspender y restablecer las garantías constitucionales de acuerdo con el Art. 29 de esta
Constitución, en votación nominal y pública, con los dos tercios de votos, por lo menos, de los
Diputados electos;

28º- Conceder o negar permiso a los salvadoreños para que acepten cargos diplomáticos o
consulares que deban ser ejercidos en El Salvador;

29º- Permitir o negar el tránsito de tropas extranjeras por el territorio de la República, y el


establecimiento de naves o aeronaves de guerra de otros países, por más tiempo del
establecido en los tratados o prácticas internacionales;

30º- Aprobar las concesiones a que se refiere el Art. 120 de esta Constitución;

31º- Erigir jurisdicciones y establecer cargos, a propuestas de la Corte Suprema de Justicia,


para que los funcionarios respectivos conozcan en toda clase de causas criminales, civiles,
mercantiles, laborales, contencioso-administrativas, agrarias y otras;

Legislación

Ley Orgánica Judicial. D.L. Nº 123, de 6 de junio de 1984, publicado en el D.O.Nº 115, T. 283,
de 20 de junio de 1984.

32º- Nombrar comisiones especiales para la investigación de asuntos de interés nacional y


adoptar los acuerdos o recomendaciones que estime necesarios, con base en el informe de
dichas comisiones;

Jurisprudencia

I. Sobre el alcance de las posibilidades de investigación de las comisiones especiales de


la Asamblea Legislativa: "Debe tenerse presente que, consecuencia lógica de la
consagración constitucional del principio de separación e independencia de poderes es que
toda la actividad de los órganos estatales debe estar sujeta al citado principio, sin que haya
órgano o ente alguno exento de subordinarse a sus efectos. En este sentido, el objeto de la
investigación de las comisiones especiales a los otros órganos del Estado, pues si ésta, so
pretexto de ejercer su atribución de investigación, asume funciones reservadas a otros órganos
del Estado vulnera tal principio, piedra angular de todo Estado Constitucional de Derecho. Es
por ello que, las referidas comisiones especiales, no pueden arrogarse funciones diversas de
aquellas que corresponden al Organo Legislativo. En ese orden de ideas, puede afirmarse que
las facultades de investigación otorgadas a la Asamblea Legislativa no pueden suponer una
actividad juzgadora ni tampoco intervenir en las actuaciones judiciales. Y es que, la
exclusividad del Organo Jurisdiccional para juzgar y hacer ejecutar lo juzgado, contemplada en
el art. 172 Inc. 1º Cn., excluye o impide la posibilidad de usurpación de las atribuciones
judiciales por parte del Organo Ejecutivo y el Legislativo" (Sentencia de I-XII-98, Inc. 16-98).

Legislación

Reglamento Interior de la Asamblea Legislativa (arts. 52 al 55).

33º- Decretar los Símbolos Patrios;

Legislación

Ley de Símbolos Patrios (art. 1).

34º- Interpelar a los Ministros o Encargados del Despacho y a los presidentes de Instituciones
Oficiales Autónomas;

Legislación
Reglamento Interior de la Asamblea Legislativa (arts. 56 al 58).

35º- Calificar la fuerza mayor o el caso fortuito a que se refiere el último inciso del artículo 80;

Legislación

Reglamento Interno de la Asamblea Legislativa (arts. 59 y 60).

36º- Recibir el informe de labores que debe rendir el Fiscal General de la República, el
Procurador General de la República, el Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos,
el Presidente de la Corte de Cuentas de la República y el Presidente del Banco Central de
Reserva de El Salvador.

37º- Recomendar a la Presidencia de la República la destitución de los Ministros de Estado; o a


los organismos correspondientes, la de funcionarios de instituciones oficiales autónomas,
cuando así lo estime conveniente, como resultado de la investigación de sus comisiones
especiales o de la interpelación, en su caso. La resolución de la Asamblea será vinculante
cuando se refiera a los jefes de seguridad pública o de inteligencia de Estado por causa de
graves violaciones de los Derechos Humanos". (1).

Legislación

Ley Orgánica de la Policía Nacional Civil (art. 4). D.L.Nº 269, de 25 de junio de 1992, publicado
en el D.O.Nº 144, T. 316, de 10 de agosto de 1992.

38º- Ejercer las demás atribuciones que le señale esta Constitución.

Art. 132.- Todos los funcionarios y empleados públicos, incluyendo los de Instituciones
Oficiales Autónomas y los Miembros de la Fuerza Armada, están en la obligación de colaborar
con las comisiones especiales de la Asamblea Legislativa; y la comparecencia y declaración de
aquellos así como las de cualquier otra persona, requerida por las mencionadas comisiones,
serán obligatorias bajo los mismos apercibimientos que se observan en el procedimiento
judicial.

Las conclusiones de las comisiones especiales de investigación de la Asamblea Legislativa nos


serán vinculantes para los tribunales, ni afectarán los procedimientos o las resoluciones
judiciales, sin perjuicio de que el resultado sea comunicado a la Fiscalía General de la
República para el ejercicio de acciones pertinentes.

Jurisprudencia

I. Sobre la imposibilidad que las comisiones especiales intervengan en el ámbito de los


tribunales: "Al prescribir tal disposición que las conclusiones de las mencionadas comisiones
no serán vinculantes para los tribunales, evidentemente acepta que algunas investigaciones
pueden ser coincidentes con las realizadas por las entidades jurisdiccionales, pero al mismo
tiempo impide cualquier intromisión de dichas comisiones en el ámbito de los tribunales, para
evitar que ellas se conviertan, en la práctica, en tribunales de excepción, claramente contrarios
al art. 15 de la misma Ley Suprema" (Sentencia de I-XII-98, Inc. 16-98).

Legislación

Reglamento Interior de la Asamblea Legislativa (arts. 52 al 55).

SECCION SEGUNDA
LA LEY, SU FORMACION, PROMULGACION Y VIGENCIA

Art. 133.- Tienen exclusivamente iniciativa de ley:

Jurisprudencia

I. Sobre la iniciativa de ley: "en la dogmática constitucional se entiende por iniciativa


legislativa la fase introductoria del procedimiento de formación de la ley, consistente en la
presentación de un proyecto de ley a la Asamblea Legislativa -sea proponiendo la reforma de la
legislación vigente o la creación de una legislación nueva-, con la obligación de la Asamblea de
discutir sobre su aprobación o desaprobación. Esta iniciativa puede adoptar, en nuestro
ordenamiento constitucional, cuatro formas: parlamentaria, ejecutiva, judicial y municipal.
Según el art. 133 Cn., la iniciativa legislativa sólo corresponde a los funcionarios, órganos o
entidades públicas que taxativamente se indican en la mencionada disposición; dicha
circunstancia responde a la finalidad de someter la iniciativa legislativa a los requerimientos
jurídicos del Estado de Derecho, en el sentido de impedir el abuso en la producción de leyes,
limitando y controlando a quienes pueden promover e impulsar el procedimiento de formación
de tales (...); la expresión "exclusivamente" se refiere a que ningún otro funcionario, órgano o
ente público de los mencionados en el art. 133 Cn. tiene iniciativa de ley, no a que la
Constitución le reconozca a cada uno de ellos una iniciativa legislativa excluyente sobre ciertas
materias; esta última interpretación podría conducir a una limitación irrazonable y no autorizada
por la Constitución en cuanto al ejercicio de la iniciativa legislativa de los Diputados y el
Presidente de la República, por medio de sus Ministros" (Sentencia de 22-VII-99, Inc. 5-99).

2. Sobre las características de la iniciativa de ley en el sistema jurídico salvadoreño: "en


razón de la regulación constitucional, podemos atribuir al sistema de iniciativa, las siguientes
características: difuso, dada la pluralidad de sujetos con capacidad para iniciar el procedimiento
legislativo; cerrado, pues no existen otros titulares de iniciativa legislativa que los que
expresamente señala la Constitución; e integrador, si se consideran generales las iniciativas
parlamentaria y ejecutiva, y específica la de os otros titulares, la Corte Suprema de Justicia y
los Concejos Municipales (...)" (Sentencia de 22-VII-99, Inc. 5-99).

3. Sobre los alcances de cada una de las modalidades de iniciativa de ley: "la iniciativa
legislativa judicial es específica y excepcional, mientras que la de los Diputados es general,
vale decir, es omnímoda en cuanto abarca todas las materias que pueden ser reguladas por
ley, salvo las excepciones que la misma Constitución establece -v. gr., para decretar el
presupuesto, art. 167 ord. 3º, o para la ratificación de tratados internacionales, art. 168 ord. 4º;
y que aun en aquellos casos en que se concede iniciativa de ley a la Corte Suprema de Justicia
conforme al art. 133 ord. 3º Cn., los Diputados y el Presidente de la República por medio de
sus Ministros no están impedidos para ejercer iniciativa legislativa sobre tales materias, porque
dicha facultad de los dos órganos de decisión política no es específica y excepcional, como si
lo es la de la Corte Suprema de Justicia" (Sentencia de 22-XI-99, Inc. 2-90).

1º- Los Diputados;

2º- El Presidente de la República por medio de sus Ministros;

3º- La Corte Suprema de Justicia en materias relativas al Organo Judicial, al ejercicio del
Notariado y de la Abogacía, y a la jurisdicción y competencia de los Tribunales;

Jurisprudencia

I. Sobre el significado de la iniciativa de ley de la Corte Suprema de Justicia: "el art. 133
Cn. señala que las materias en que la Corte Suprema de Justicia goza de iniciativa legislativa
son: (a) las relativas al Organo Judicial; (b) las relativas al ejercicio del Notariado y de la
Abogacía; (c) las relativas a la jurisdicción y competencia de los tribunales. A. Cuando el texto
constitucional, en la disposición citada, menciona al Organo Judicial, debe entenderse que está
haciendo una estricta referencia a la organización, no al funcionamiento de dicho órgano
fundamental de Gobierno, vale decir, que la Corte Suprema de Justicia está autorizada para
ejercer iniciativa legislativa únicamente en aquellos aspectos orgánicos del Organo Judicial
vinculados, v. gr., con las atribuciones que la Constitución le otorga al tribunal supremo en el
art. 182 ords. 5º in fine, 9º y 10º. B. También se concede iniciativa legislativa a la Corte
Suprema de Justicia en lo referente al ejercicio del Notario y de la Abogacía, por entender la
Constitución que, al significar ambas funciones la prestación de servicios jurídicos, es
pertinente que su control corresponda al tribunal supremo. C. En cuanto a la jurisdicción y
competencia de los tribunales, el análisis sintáctico de dicha frase evidencia que el vocablo
jurisdicción se ha utilizado con la connotación de la individualidad resultante del
fraccionamiento del órgano jurisdiccional, en una palabra, como equivalente a competencia; sin
embargo, como a continuación -en la misma frase- se hace uso de la expresión competencia,
hemos de entender que se utiliza como competencia por razón de la materia. En cuanto a la
expresión competencia, es imperativo entender que hace referencia a los restantes criterios de
distribución del ejercicio de la función jurisdiccional: territorio, valor, función o aún por factores
meramente subjetivos de las partes de un proceso" (Sentencia de 22-XI-99, Inc. 2-90).

Legislación

Ley Orgánica Judicial (art. 51).


Ley de Notariado. D.L. Nº 218, de 6 de diciembre de 1962, publicado en el D.O. Nº 225, T. 197,
de 7 de diciembre de 1962.
Ley del Ejercicio Notarial de la Jurisdicción Voluntaria y de otras diligencias. D.L. Nº 1073, de
13 de abril de 1982, publicado en el D.O. Nº 66, T. 275, de 13 de abril de 1982.

4º- Los Concejos Municipales en materia de impuestos municipales.

"Art. 134.- Todo proyecto de ley que se apruebe deberá estar firmado por la mayoría de los
miembros de la Junta Directiva. Se guardará un ejemplar en la Asamblea y se enviarán dos al
Presidente de la República". (1).

"Art. 135.- Todo proyecto de ley, después de discutido y aprobado, se trasladará a más tardar
dentro de diez días al Presidente de la República, y si éste no tuviere objeciones, le dará su
sanción y lo hará publicar como ley.

No será necesaria la sanción del Presidente de la República en los casos de los ordinales 1o.,
2º, 3º, 4º, 14º, 15º, 16º, 17º, 18º, 19º, 20º, 32o., 34o., 35o., 36o. y 37o., del Art. 131 de esta
Constitución y en los antejuicios en que conozca la Asamblea". (1).

Legislación

Reglamento Interior de la Asamblea Legislativa (arts. 47 al 51).

"Art. 136.- Si el Presidente de la República no encontrare objeción al proyecto recibido, firmará


los dos ejemplares, devolverá uno a la Asamblea dejará el otro en su archivo y hará publicar el
texto como ley en el órgano oficial* correspondiente" (1).

"Art. 137.- Cuando el Presidente de la República vetare un proyecto de ley, lo devolverá a la


Asamblea dentro de los ocho días siguientes al de su recibo, puntualizando las razones en que
funda su veto; si dentro del término expresado no lo devolviere se tendrá por sancionado y lo
publicará como ley.

En caso de veto, la Asamblea reconsiderará el proyecto, y si lo ratificare con los dos tercios de
votos, por lo menos, de los Diputados electos, lo enviará de nuevo al Presidente de la
República, y éste deberá sancionarlo y mandarlo a publicar.

Si lo devolviere con observaciones, la Asamblea las considerará y resolverá lo que crea


conveniente por la mayoría establecida en el Art. 123, y lo enviará al Presidente de la
República, quien deberá sancionarlo y mandarlo a publicar", (1).

Legislación

Código Civil (arts. 6, 7 y 8).

"Art. 138.- Cuando la devolución de un proyecto de ley se deba a que el Presidente de la


República lo considera inconstitucional y el Organo Legislativo lo ratifica en la forma
establecida en el artículo que antecede deberá el Presidente de la República dirigirse a la Corte
Suprema de Justicia dentro del tercero día, para que ésta oyendo las razones de ambos,
decida si es o no constitucional, a más tardar dentro de quince días. Si la Corte decidiere que el
proyecto es constitucional, el Presidente de la República estará en la obligación de sancionarlo
y publicarlo como ley" (1)

"Art. 139.- El término para la publicación de las leyes será de quince días. Si dentro de ese
término el Presidente de la República no las publicare, el Presidente de la Asamblea Legislativa
lo hará en el Diario Oficial o en cualquier otro diario de los de mayor circulación de la
República". (1)

Legislación

Código Civil (art. 7).

Art. 140.- Ninguna ley obliga sino en virtud de su promulgación y publicación. Para que una ley
de carácter permanente sea obligatoria deberán transcurrir, por lo menos, ocho días después
de su publicación. Este plazo podrá ampliarse, pero no restringirse.

Jurisprudencia

I. Sobre la publicación de las leyes: "la publicación es la inserción material del texto de la ley
en el órgano oficial correspondiente, para este caso el Diario Oficial, la publicación es la
condición o requisito sine qua non para la vigencia de la ley, en consecuencia ninguna ley
obliga si no ha sido publicada en el Diario Oficial; la fecha de publicación es la fecha del Diario
Oficial y por lo consiguiente es la fecha para contar el plazo para su vigencia; las leyes sólo
pueden no publicarse en el Diario Oficial, en supuestos en los cuales exista imposibilidad de
efectuarse la misma, caso contrario, carece de obligatoriedad (...). Cualquier norma jurídica,
para ser obligatoria, debe ser publicada en el Diario Oficial, y ninguna autoridad con potestades
normativas puede, so pretexto de aplicar otras disposiciones, incumplir con la obligación de
publicar las normas en el Diario Oficial; caso contrario, su actuar es inconstitucional y las
normas carecen de vigencia y por ende de obligatoriedad" (Sentencia de 2-IV-97, Amp. 4-S-
93).

Legislación

Código Civil (arts. 6 y 7).

Art. 41.- En caso de evidente error en la impresión del texto de la ley, se volverá a publicar, a
más tardar dentro de diez días. Se tendrá la última publicación como su texto auténtico; y de la
fecha de la nueva publicación se contará el término para su vigencia.

Art. 142.- Para interpretar, reformar o derogar las leyes se observarán los mismos trámites que
para su formación.

Legislación

Código Civil (art. 50).

Art. 143.- Cuando un proyecto de ley fuere desechado o no fuere ratificado,no podrá ser
propuesto dentro de los próximos seis meses.

SECCION TERCERA
TRATADOS

Art. 144.- Los tratados internacionales celebrados por El Salvador con otros estados o con
organismos internacionales, constituyen leyes de la República al entrar en vigencia, conforme a
las disposiciones del mismo tratado y de esta Constitución.

La ley no podrá modificar o derogar lo acordado en un tratado vigente para El Salvador. En


caso de conflicto entre el tratado y la ley, prevalecerá el tratado.

Jurisprudencia

I. Sobre la jerarquía de los tratados internacionales: "Es evidente que la Constitución no


indicó expresamente que los tratados estén posicionados en un plano jerárquico superior a la
ley secundaria, sino que se limitó exclusivamente a precisar dos criterios hermenéuticos para
solución de conflictos entre normas: en primer lugar, que la ley secundaria no podrá modificar o
derogar lo estipulado en un tratado; en segundo lugar, que en caso de conflicto entre el tratado
y la ley, prevalece el tratado. No se trata, pues en el caso del art. 144 Cn., de una norma que
establezca jerarquización entre dos normas jurídicas -tratado y ley-, sino una norma que
determina instrumentos de solución de conflictos entre normas. Si se entiende que tratado y ley
gozan del mismo rango jerárquico, la solución -en nuestro sistema procesal constitucional- a un
conflicto entre tales clases de normas no puede ser jurisdiccionalmente resuelto en abstracto,
sino que única y exclusivamente en un caso concreto sobre el que conozca cualquier tribunal,
incluida por supuesto esta Sala. Aún más, si no obstante se entendiera que la normativa
internacional está posicionada en un rango jerárquico superior a la ley-supuesto que, como
antes se expuso, esta Sala no comparte-, el enfrentamiento entre tales normas no significaría
per se una inconstitucionalidad. Dicho de otra manera, la no concordancia entre normas de
distinto rango jerárquico no implica por sí una violación a la Constitución" (Sentencia de 14-II-
97, Inc. 15-96).

Legislación

Ley de Fomento y Protección de la Propiedad Intelectual (art. 2).


Pacti Internacional de Derechos Civiles y Políticos (art. 5).

Art. 145.- No se podrán ratificar los tratados en que se restrinjan o afecten de alguna manera
las disposiciones constitucionales, a menos que la ratificación se haga con las reservas
correspondientes. Las disposiciones del tratado sobre las cuales se hagan las reservas no son
ley de la República.

Legislación

Normas para la Celebración de Tratados Internacionales (art.1). D.E. s/n, de 13 de abril de


1908, publicado en el D.O. Nº 89, T. 64, de 14 de abril de 1908.

Art. 146.- No podrán celebrarse o ratificarse tratados u otorgarse concesiones en que de


alguna manera se altere la forma de gobierno o se lesionen o menoscaben la integridad del
territorio, la soberanía e independencia de la República a los derechos y garantías
fundamentales de la persona humana.

Lo dispuesto en el inciso anterior se aplica a los tratados internacionales o contratos con


gobiernos o empresas nacionales o internacionales en los cuales se someta el Estado
salvadoreño, a la jurisdicción de un tribunal de un estado extranjero.

Lo anterior no impide que, tanto en los tratados como en los contratos, el Estado salvadoreño
en caso de controversia, someta la decisión a un arbitraje o a un tribunal internacionales.

Legislación

Acta de Independencia de la Providencia de San Salvador de 21 de septiembre de 1821.


Normas para la Celebración de Tratados Internacional (art. 1).

Art. 147.- Para la ratificación de todo tratado o pacto por el cual se someta a arbitraje cualquier
cuestión relacionada con los límites de la República, será necesario el voto de las tres cuartas
partes, por lo menos, de los diputados electos.

Cualquier tratado o convención que celebre el Organo Ejecutivo referente al territorio nacional
requerirá también el voto de las tres cuartas partes, por lo menos, de los Diputados electos.

Art. 148.- Corresponde a la Asamblea Legislativa facultar al Organo Ejecutivo para que contrate
empréstitos voluntarios, dentro o fuera de la república, cuando una grave y urgente necesidad
lo demande, y para que garantice obligaciones contraídas por entidades estatales o
municipales de interés público.

Los compromisos contraídos de conformidad con esta disposición deberán ser sometidos al
conocimiento del Organo Legislativo, el cual no podrá aprobarlos con menos de los dos tercios
de votos de los Diputados electos.
El Decreto Legislativo en que se autorice la emisión o contratación de un empréstito deberá
expresar claramente el fin a que se destinarán los fondos de éste y, en general, todas las
condiciones esenciales de la operación.

Art. 149.- La Facultad de declarar la inaplicabilidad de las disposiciones de cualquier tratado


contrarias a los preceptos constitucionales, se ejercerá por los tribunales dentro de la potestad
de administrar justicia.

La declaración de inconstitucionalidad de un tratado, de un modo general, y obligatorio, se hará


en la misma forma prevista por una Constitución para las leyes, decretos y reglamentos.

Legislación

Ley de Procedimientos Constitucionales (arts. 6 al 11).

CAPITULO II

Organo Ejecutivo

Art. 150.- El Presidente y el Vicepresidente de la República, los Ministros y Viceministros de


Estado y sus funcionarios dependientes, integran el Organo Ejecutivo.

Art. 151.- Para ser elegido Presidente de la República se requiere: ser salvadoreño por
nacimiento, hijo de padre o madre salvadoreño; del estado seglar, mayor de treinta años de
edad, de moralidad e instrucción notorias; estar en el ejercicio de los derechos de ciudadano,
haberlo estado en los seis años anteriores a la elección y estar afiliado a uno de los partidos
políticos reconocidos legalmente.

Art. 152.- No podrán ser candidatos a Presidente de la República:

1º- El que haya desempeñado la Presidencia de la República por más de seis meses,
consecutivos o no, durante el período inmediato anterior, o dentro de los últimos seis meses
anteriores al inicio del período presidencial;

2º- El cónyuge y los parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad segundo de afinidad
de cualquiera de las personas que hayan ejercido la Presidencia en los casos del ordinal
anterior;

3º- El que haya sido Presidente de la Asamblea Legislativa o Presidente de la Corte Suprema
de Justicia durante el año anterior al día del inicio del período presidencial;

"4º- El que haya sido Ministro, Viceministro de Estado o Presidente de alguna Institución Oficial
Autónoma y el Director General de la Policía Nacional Civil, dentro del último año del período
presidencial inmediato anterior." (1)

5º- Los militares de profesión que estuvieren de alta o que lo hayan estado en los tres años
anteriores al día del inicio del período Presidencial;

6º- El Vicepresidente o Designado que llama legalmente a ejercer la Presidencia en el período


inmediato anterior, se negare a desempeñarla sin justa causa, entendiéndose que ésta existe
cuando el Vicepresidente o Designado manifieste su intención de ser candidato a la
Presidencia de la República, dentro de los seis meses anteriores al inicio del período
presidencial;

7º- Las personas comprendidas en los ordinales 2º, 3º, 4º, 5º y 6º del artículo 127 de esta
Constitución.

Art. 153.- Lo dispuesto en los dos artículos anteriores se aplicará al Vicepresidente de la


República y a los Designados a la Presidencia.

Art. 154.- El período presidencial será de cinco años y comenzará y terminará el día primero de
junio, sin que la persona que haya ejercido la Presidencia pueda continuar en sus funciones ni
un día más.

Art. 155.- En defecto del Presidente de la República, por muerte, renuncia, remoción u otra
causa, lo sustituirá el Vicepresidente; a falta de éste, uno de los Designados por el orden de su
nominación, y si todos éstos faltaren por cualquier causa legal, la Asamblea designará la
persona que habrá de sustituirlo.

Si la causa que inhabilite al Presidente para el ejercicio del cargo durare más de seis meses, la
persona que lo sustituya conforme al inciso anterior terminará el período presidencial.

Si la inhabilidad del Presidente fuere temporal, el sustituto ejercerá el cargo únicamente


mientras dure aquella.

Art. 156.- Los cargos de Presidente y de Vicepresidente de la República y los de Designados


solamente son renunciables por causa grave debidamente comprobada, que calificará la
Asamblea.

Art.- 157.- El Presidente de la República es el Comandante General de la Fuerza Armada.

Legislación

Ley Orgánica de la Fuerza Armada (arts. 4, 11 y 27 al 29). D.L. Nº 868, de 27 de abril de 1994,
publicado en el D.O.Nº 109, T. 323, de 13 de junio de 1994.

Art. 158.- Se prohíbe al Presidente de la República salir del territorio nacional sin licencia de la
Asamblea Legislativa.

Art. 159.- Para la gestión de los negocios públicos habrá las Secretarías de Estado que fueren
necesarias, entre las cuales se distribuirán los diferentes Ramos de la Administración. Cada
Secretaría estará a cargo de un Ministro, quien actuará con la colaboración de uno o más
Viceministros. Los Viceministros sustituirán a los Ministros en los casos determinados por la
ley.

"La Defensa Nacional y la Seguridad Pública estarán adscritas a Ministerios diferentes. La


Seguridad Pública estará a cargo de la Policía Nacional Civil, que será un cuerpo profesional,
independiente de la Fuerza Armada y ajeno a toda actividad partidista." (2)

"La Policía Nacional Civil tendrá su cargo las funciones de policía urbana y policía rural que
garanticen el orden, la seguridad y la tranquilidad pública, así como la colaboración en el
procedimiento de investigación del delito, y todo ello con apego a la ley y estricto respeto a los
Derechos Humanos." (2) (10)

Legislación

Ley de la Carrera Policial. (Art. 72).


Ley Orgánica de la Policía Nacional Civil (arts. 1, 2, 13 y 23)

Art. 160.- Para ser Ministro o Viceministro de Estado se requiere ser salvadoreño por
nacimiento, mayor de veinticinco años de edad, del estado seglar, de moralidad e instrucción
notorias; estar en el ejercicio de los derechos de ciudadano y haberlo estado en los seis años
anteriores a su nombramiento.

Art. 161.- No podrán ser Ministros ni Viceministros de Estado las personas comprendidas en
los ordinales 2º, 3º, 4º, 5º y 6º del artículo 127 de esta Constitución.

"Art. 162.- Corresponde al Presidente de la República nombrar, remover, aceptar renuncias y


conceder licencias a los Ministros y Viceministros del Estado, así como al Jefe de Seguridad
Pública y al de Inteligencia de Estado." (2)

Jurisprudencia
I. Sobre la remoción de funcionarios de confianza política: " El derecho de audiencia, como
máxima protección efectiva de los derechos de los gobernados, es absoluto y no admite más
excepciones que las que la misma Constitución establece, al facultar a un órgano del Estado
para privar a un gobernado de un derecho sin previo juicio. Los Ministros, Viceministros, Jefe
de Seguridad Pública y Jefe de Inteligencia del Estado, entre otros, son funcionarios que
desempeñan cargos de confianza política. La remoción de los funcionarios que desempeñan
cargos de confianza política está supeditada únicamente a la decisión unilateral del Presidente
de la República, por atender a criterios eminentemente políticos-partidaristas, de lo cual está
sabedores desde el inicio de sus gestiones" (Sentencia de 12-X-98, Amp. 8-97).

Legislación

Decreto de creación de Organismo de Inteligencia del Estado (Art. 5). D.E. Nº 34, del 28 de
abril de 1992, publicado en el D.O. Nº 78, T. 311, de 30 de abril de 1992.

"Art. 163.- Los decretos, acuerdos, órdenes y providencias del Presidente de la República
deberán ser refrendados y comunicados por los Ministros en sus respectivos Ramos o por los
Viceministros en su caso. Sin estos requisitos no tendrán autenticidad legal." (1)

Art. 164.- Todos los decretos, acuerdos, órdenes y resoluciones que los funcionarios del
Organo Ejecutivo emitan, excediendo las facultades que esta Constitución establece, serán
nulos y no deberán ser obedecidos, aunque se den a reserva de someterlas a la aprobación de
la Asamblea Legislativa.

Art. 165.- Los Ministros o Encargados del Despacho y Presidentes de Instituciones Oficiales
Autónomas deberán concurrir a la Asamblea Legislativa para contestar las interpelaciones que
se les hicieren.

Los funcionarios llamados a interpelación que sin justa causa se negaren a concurrir,
quedarán, por el mismo hecho, depuesto de sus cargos.

Art. 166.- Habrá un Consejo de Ministros integrado por el Presidente y el Vicepresidente de la


República y los Ministros de Estado o quienes hagan sus veces.

Art. 167.- Corresponde al Consejo de Ministros:

1º- Decretar el Reglamento Interno del Organo Ejecutivo y su propio Reglamento;

Legislación

Reglamento Interno del Organo Ejecutivo. D.E. Nº 24, de 18 de abril de 1989, publicado en el
D.O.Nº 70, T. 303, de 18 de abril de 1989.
Reglamento del Consejo de Ministros (art. 3). D.E. Nº 38, de 18 de julio de 1991, publicado en
el D.O. Nº 137, T. 312, de 24 de julio de 1991.

2º- Elaborar el plan general del Gobierno;

3º- Elaborar el proyecto de presupuesto de ingresos y egresos y presentarlo a la Asamblea


Legislativa, por lo menos tres meses antes de que se inicie el nuevo ejercicio fiscal;

También conocerá de las reformas a dicho presupuesto cuando se trate de transferencias entre
partidas de distintos Ramos de la Administración Pública;

Legislación

Ley Orgánica de Administración Financiera del Estado (arts. 38 y 45).

4º- Autorizar la erogación de sumas que no hayan sido incluidas en los presupuestos, a fin de
satisfacer necesidades provenientes de guerra, de calamidad pública o de grave perturbación
del orden, si la Asamblea Legislativa no estuviere reunida, informando inmediatamente a la
Junta Directiva de la misma, de las causas que motivaron tal medida, a efecto de que reunida
que fuera ésta, apruebe o no los créditos correspondientes.

5º- Proponer a la Asamblea Legislativa la suspensión de garantías constitucionales a que se


refiere el Art. 29 de esta Constitución;

6º- Suspender y restablecer las garantías constitucionales a que se refiere el Art. 29 de esta
Constitución, si la Asamblea Legislativa no estuviere reunida. En el primer caso, dará cuenta
inmediatamente a la Junta Directiva de la Asamblea Legislativa, de las causas que motivaron
tal medida y de los actos que haya ejecutado en relación con ésta;

7º- Convocar extraordinariamente a la Asamblea Legislativa, cuando los intereses de la


República lo demanden;

8º- Conocer y decidir sobre todos los asuntos que someta a su consideración el Presidente de
la República.

Art. 168.- Son atribuciones y obligaciones del Presidente de la República:

1º- Cumplir y hacer cumplir la Constitución, los tratados, las leyes y demás disposiciones
legales;

2º- Mantener ilesa la soberanía de la República y la integridad del territorio;

3º- Procurar la armonía social, y conservar la paz y tranquilidad interiores y la seguridad de la


persona humana como miembro de la sociedad;

4º- Celebrar tratados y convenciones internacionales, someterlos a la ratificación de la


Asamblea Legislativa, y vigilar su cumplimiento;

5º- Dirigir las relaciones exteriores;

6º- Presentar por conducto de los Ministros, a la Asamblea Legislativa, dentro de los dos meses
siguientes a la terminación de cada año, el informe de labores de la Administración Pública en
el año transcurrido. El Ministro de Hacienda presentará además, dentro de los tres meses
siguientes a la terminación de cada período fiscal, la cuenta general del último presupuesto y el
estado demostrativo de la situación de Tesoro Público y del Patrimonio Fiscal.

Si dentro de esos términos no se cumpliere con estas obligaciones, quedará por el mismo
hecho depuesto el Ministro que no lo verifique, lo cual será notificado al Presidente de la
República inmediatamente, para que nombre el sustituto. Este presentará dentro de los treinta
días siguientes el informe correspondiente. Si aún en este caso no se cumpliere con lo
preceptuado, quedará depuesto el nuevo Ministro;

7º- Dar a la Asamblea Legislativa los informes que ésta le pida, excepto cuando se trate de
planes militares secretos. En cuanto a negociaciones políticas que fuere necesario mantener
en reserva, el Presidente de la República deberá advertirlo, para que se conozca de ellas en
sesión secreta;

8º- Sancionar, promulgar y publicar las leyes y hacerlas ejecutar;

9º- Proporcionar a los funcionarios del orden judicial, los auxilios que necesiten para hacer
efectivas sus providencias;

10º- Conmutar penas, previo informe y dictamen favorable de la Corte Suprema de Justicia;

"11º- Organizar, conducir y mantener la Fuerza Armada, conferir los Grados Militares y ordenar
el destino, cargo, o la baja de los Oficiales de la misma, de conformidad con la Ley;" (2)

Jurisprudencia
I. Sobre la dirección de la Fuerza Armada: "Las funciones que las Constituciones -incluyendo
ala vigente- han asignado a la Fuerza Armada como institución militar, han exigido sin lugar a
dudas para su cumplimiento una específica forma de organización y un régimen jurídico
singular del personal que integra la institución, precisamente por ser una organización
profundamente jerarquizada, en la que la unidad, disciplina y subordinación, desempeña un
papel crucial para alcanzar sus fines; organización en la que participa coordinadamente el
Presidente de la República como su Comandante General, quien entre sus atribuciones y
obligaciones tiene la de "organizar, conducir, y mantener la Fuerza Armada, conferir los grados
militares y ordenar el destino, cargo, o la baja de los oficiales de la misma, de conformidad con
la ley", según lo contempla el artículo 168 ordinal 11 de la Constitución vigente" (Sentencia de
25-II-98, Amp. 11-H-96).

Legislación

Ley Orgánica de la Fuerza Armada (arts. 4, 11 y 27 al 29).


Ley de la Carrera Militar (art. 10). D.L. Nº 479 de 18 de octubre de 1995, publicado en el D.O.
Nº 222, T. 329 de 30 de noviembre de 1995.

12º- Disponer de la Fuerza Armada para la Defensa de la Soberanía del Estado, de la


Integridad de su Territorio. Excepcionalmente, si se han agotado los medios ordinarios para el
mantenimiento de la paz interna, la tranquilidad y la seguridad pública, el Presidente de la
República podrá disponer de la Fuerza Armada para ese fin. La actuación de la Fuerza Armada
se limitará al tiempo y a la medida de lo estrictamente necesario para el restablecimiento del
orden y cesará tan pronto se haya alcanzado ese cometido. El Presidente de la República
mantendrá informada sobre tales actuaciones a la Asamblea Legislativa, la cual podrá, en
cualquier momento, disponer el cese de tales medidas excepcionales. En todo caso, dentro de
los quince días siguientes a la terminación de éstas, el Presidente de la República presentará a
la Asamblea Legislativa un informe circunstanciado sobre la actuación de la Fuerza Armada"
(2)

13º- Dirigir la guerra y hacer la paz, y someter inmediatamente el tratado que celebre con este
último fin a la ratificación de la Asamblea Legislativa;

14º- Decretar los reglamentos que fueren necesarios para facilitar y asegurar la aplicación de
las leyes cuya ejecución le corresponde;

15º- Velar por la eficaz gestión y realización de los negocios públicos;

16º- Proponer las ternas de personas de entre las cuales deberá la Asamblea Legislativa elegir
a los dos Designados a la Presidencia de la República;

"17º- Organizar, conducir y mantener la Policía Nacional Civil para el resguardo de la paz, la
tranquilidad, el orden y la seguridad pública, tanto en el ámbito urbano como en el rural, con
estricto apego al respeto a los Derechos Humanos y bajo la dirección de autoridades civiles" (2)

Legislación

Ley Orgánica de Policía Nacional Civil (art. 2).

18º- Organizar, conducir y mantener el Organismo de Inteligencia del Estado.

Legislación

Decreto de Creación del Organismo de Inteligencia del Estado (arts. 1 al 3, 5 y 7).


Reglamento del Organismo de Inteligencia del Estado (arts. 1, 5 y 7). D.E. Nº 60, de 29 de junio
de 1992, publicado en el D.O. Nº 120, T. 316, de 1 de julio de 1992.

19º- Fijar anualmente un número razonable de efectivos de la Fuerza Armada y de la Policía


Nacional Civil.

Legislación
Ley Orgánica de Policía Nacional Civil (art. 55).

20º- Ejercer las demás atribuciones que le confieren las Leyes." (2)

Art. 169.- El nombramiento, remoción, aceptación de renuncias y concesión de licencias de los


funcionarios y empleados de la Administración Pública y de la Fuerza Armada, se regirán por el
Reglamento Interior del Organo Ejecutivo u otras leyes y reglamentos que fueren aplicables.

Legislación

Reglamento Interior del Organo Ejecutivo (art. 47).


Ley Orgánica de la Fuerza Armada (arts. 27, 32 y 39).
Ley de la Carrera Militar (arts. 45 y 118).

Art. 170.- Los representantes diplomáticos y consulares de carrera que acredite la República
deberán ser salvadoreños por nacimiento.

Legislación

Ley Orgánica del Cuerpo Diplomático de El Salvador (arts. 7 y 9). D.L. Nº 574, de 5 de febrero
de 1952, publicado en el D.O. Nº 34, T. 154, de 19 de febrero de 1952.
Ley Orgánica del Servicio Consular de la República de El Salvador (arts. 2, 9 y 72). D.L. Nº 33,
de 24 de abril de 1948, publicado en el D.O.Nº 126, T. 144, de 12 de junio de 1948.
Convención Interamericana sobre Funciones Diplomáticos (art. 7).
Convención de Viena sobre Relaciones Consulares (arts. 10 y 22). D.L. Nº 172, de 31 de
octubre de 1972, publicado en el D.O. Nº 214, T. 237, de 17 de noviembre de 1972.
Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas (art. 8). D. L. Nº 451, de 18 de octubre de
1965, publicado en el D.O.Nº 198, T. 209, de 28 de octubre de 1965.

Art. 171.- El Presidente de la República, el Vicepresidente de la República, los Ministros y los


Viceministros de Estado, son responsables solidariamente por los actos que autoricen. De las
resoluciones tomadas en Consejo de Ministros, serán responsables los Ministros presentes o
quienes hagan sus veces, aunque hubieren salvado su voto, a menos que interpongan su
renuncia inmediatamente después de que se adopte la resolución.

Legislación

Reglamento para la Determinación de Responsabilidades. Decreto de la Corte de Cuentas Nº


6, de 21 de mayo de 1996, publicado en el D.O. Nº 99, T 331, de 30 de mayo de 1996.

CAPITULO III

Organo Judicial

Art. 172.- La Corte Suprema de Justicia, las Cámaras de Segunda Instancia y los demás
tribunales que establezcan las leyes secundarias, integran el Organo Judicial, Corresponde
exclusivamente a este Organo la potestad de juzgar y hacer ejecutar lo juzgado en materias
constitucional, civil, penal, mercantil, laboral, agraria y de lo contencioso-administrativo, así
como en las otras que determine la ley.

La organización y funcionamiento del Organo Judicial serán determinados por la ley.

Los Magistrados y Jueces, en lo referente al ejercicio de la función jurisdiccional, son


independientes y están sometidos exclusivamente a la Constitución y a las leyes.

"El Organo Judicial dispondrá anualmente de una asignación no inferior al seis por ciento de los
ingresos corrientes del presupuesto del Estado". (1)

Jurisprudencia
I. Sobre el estatuto de los tribunales que conforman al Organo Judicial: "el mismo "recibe
en la Constitución una conformación especial, tomando en cuenta que ellos cumplen una
función peculiar y propia de dicho órgano: la aplicación del derecho con criterio técnico-jurídico,
mediante resoluciones que ostentan la nota de irrevocabilidad por los otros órganos estatales
(...); pues la jurisdicción es la forma de aplicación del Derecho que se distingue de las otras
modalidades posibles por representar el máximo grado de irrevocabilidad admitido en cada
ordenamiento positivo. Dicho estatuto está constituido, en primer lugar, por el principio de
exclusividad prescrito en el art. 172 inc. 1º Cn., el cual (...) significa que cualquier posible
conflicto que surja en la vida social puede o ha de ser solucionado en última instancia por los
jueces y tribunales independientes y predeterminados por la ley. El mencionado principio se
puede analizar desde dos enfoques: uno positivo, el cual implica que -salvo casos
excepcionales, regulados por la ley- la autodefensa se encuentra proscrita en el Estado de
Derecho, aunque el justiciable tiene a su disposición el derecho de acción consagrado en el art.
18 Cn. para pedir a los tribunales la heterocomposición de los conflictos en los que tenga
interés; y uno negativo, el cual implica que los tribunales no deben realizar otra función que
juzgar y hacer ejecutar lo juzgado. A su vez, dicho principio conlleva dos exigencias: que la
facultad de resolución de controversias sea encomendada a un único cuerpo de jueces y
magistrados, independientes e imparciales, en donde toda manipulación relativa a su
constitución y competencia esté expresamente excluida -el principio de unidad de la jurisdicción
o "unidad de la justicia" a la que hace referencia el art. 216 inc. 1º Cn.-; y que la potestad
jurisdiccional, tanto en la fase declarativa o cognoscitiva -"juzgar"- como en la ejecutiva -"hacer
ejecutar lo juzgado"-, así como la producción de cosa juzgada, sea atribuida como monopolio a
los miembros que integran el Organo Judicial, vedando a los demás órganos del Gobierno la
asunción de las funciones jurisdiccionales -el principio de monopolio de la jurisdicción, o
exclusividad stricto sensu, a que hace referencia el art. 172 inc. 1º Cn.- Por otra parte, según lo
prescrito en el art. 172 inc. 3º Cn., los magistrados y jueces están regidos por el principio de
independencia, la cual persigue la finalidad de asegurar la pureza de los criterios técnicos -
especialmente el sometimiento al derecho- que van a incidir en la elaboración jurisdiccional de
la norma concreta irrevocable" (Sentencia de 20-VII-99, Inc. 5-99).

2. Sobre los alcances de la independencia judicial: "Entendida como ausencia de


subordinación del juez o magistrado a otro poder jurídico o social que no sea la ley, la
independencia adquiere ciertas manifestaciones frente al mismo OJ, frente a los otros órganos
estatales, frente a los poderes sociales y frente a las propias partes -en forma específica de
imparcialidad, consagrada en el art. 186 inc. 5º Cn.- A Frente al mismo Organo Judicial, la
Constitución establece en su art. 17 inc. 1º la prohibición de avocarse causas pendientes;
prohibición que se puede entender en dos sentidos: uno estricto, que significa la no atracción,
por un tribunal superior, de un proceso que esté siendo conocido por un tribunal inferior; y uno
amplio, que implica la prohibición de revisar las resoluciones judiciales fuera del sistema de
recursos, es decir, que las actuaciones de los jueces en lo relativo a la interpretación y
aplicación de las leyes, no pueden ser aprobadas, censuradas o corregidas por los tribunales
superiores, salvo cuando éstos ejerzan sus atribuciones jurídicas de confirmar, reformar,
revocar o anular las resoluciones de las cuales conozcan por medio del sistema de recursos.
En este mismo rubro -y considerando que- según lo prescrito en el art. 182 atribución 9a. a la
CSJ corresponde remover a los Magistrados de las Cámaras de Segunda Instancia, Jueces de
Primera Instancia y Jueces de Paz-, la independencia se manifiesta también como estabilidad
judicial, la cual se establece en el art. 186 inc. 4º Cn., de la cual se infiere que los funcionarios
judiciales no pueden ser trasladados, suspendidos ni cesados por el tribunal supremo sino en
los casos y mediante los procedimientos previos por leyes preexistentes, con plena garantía de
los derechos a audiencia y defensa. B. Frente a los otros órganos del Gobierno, también es
aplicable la prohibición de avocación del art. 17 Cn., ya que, como se dijo en la sentencia de I-
XII-98, "la exclusividad del Organo Jurisdiccional para juzgar y hacer ejecutar lo juzgado,
contemplada en el art. 172 inc. 1º Cn., excluye o impide la posibilidad de usurpación de las
atribuciones judiciales por parte del Organo Ejecutivo y el Legislativo (...). Es más, esta
exclusividad garantiza la independencia de los órganos jurisdiccionales frente a los otros
detentadores del poder". Además en esta misma perspectiva, el art. 172 inc. 2º Cn., establece
una reserva de ley para la regulación de la organización y funcionamiento del Organo Judicial,
con la consecuente prohibición de que los otros órganos o entes investidos de potestades
normativas intervengan en la regulación de tales aspectos; reconociéndosele a la Corte
Suprema de Justicia -en el art. 133 ord. 3º-, iniciativa para la emisión de las leyes que tengan
que ver con el OJ y con la jurisdicción y competencia de los tribunales. Dentro de esta
manifestación de la independencia se señala la sumisión al derecho prescrita en el art. 172 inc.
3º Cn., que en el Estado de Derecho es el criterio esencial para la legitimación de la
jurisdicción: los funcionarios judiciales son independientes, pero en el ejercicio de la actividad
jurisdiccional se encuentran sometidos a la Constitución y a las leyes -en ese orden de
preferencia, y entendiendo por "leyes" no cualesquiera disposiciones infraconstitucionales, sino
sólo aquellas que resulten conformes con la Constitución, como consecuencia del examen de
constitucionalidad al que sean sometidos por los Jueces y Magistrados, según el art. 185 Cn.-
Es en este aspecto que cobra relevancia lo que se puede considerar el reverso de la
independencia, que es el principio de responsabilidad judicial, el cual opera precisamente
cuando el juez no es independiente, lo que equivale a decir, cuando no actúa conforme a
derecho; y es que (...), si se desea que la jurisdicción cumpla con la misión que le es propia, la
de interpretar y aplicar el derecho a los casos concretos, es preciso que los miembros que la
integran estén sometidos a un especial régimen de responsabilidad civil, penal y disciplinaria, lo
cual es desarrollado por las leyes de la materia. C. Frente a los poderes sociales, se establece
en la Constitución el carácter técnico-jurídico y la autoridad moral del cargo de juez, al exigirse
la calidad de abogado de la República, así como una moralidad y competencia notorias, para
desempeñar los cargos de Juez de Paz -art. 180 inc. 1º-, Juez de Primera Instancia -art. 179-,
Magistrado de Cámara de Segunda Instancia -art. 177- y Magistrado de la Corte Suprema de
Justicia -art. 176-; dicha garantía asegura a la sociedad que el funcionario judicial ejerce su
cargo con base en su aptitud y su capacidad técnica, complementada con una autoridad
basada en una moralidad y competencia notorias. A lo dicho se agrega la incompatibilidad de la
calidad de Magistrado o Juez con el ejercicio de la abogacía y el notario prescrita en el art. 188
Cn., así como con la de funcionario de los otros órganos del Estado; lo cual persigue la
finalidad de asegurar la desvinculación del funcionario judicial con las actividades de prestación
de servicios jurídicos a intereses particulares, de modo que su interpretación y aplicación del
derecho se base exclusivamente en criterios técnico-jurídicos, especialmente el sometimiento a
la Constitución y a las leyes. D. Finalmente, frente a las partes, la independencia se identifica
con el principio de imparcialidad, que implica la ausencia de vínculos de cualquier naturaleza
entre el juez y las partes, es decir, el hecho que el juez ejerza la potestad jurisdiccional "con
toda libertad, en forma imparcial y sin influencia alguna", como lo prescribe el art. 186 inc. 5º
Cn." (Sentencia de 20-VII-99, Inc. 5-99).

3. Sobre el sometimiento de los jueces a la Constitución: "Los jueces, y en general, todos


los llamados a aplicar el derecho han de tomar la norma constitucional como una premisa de su
decisión, igual que cualquier otra norma. En consecuencia, lo que se pretende es lograr que
todos los tribunales, no sólo la Sala de lo Constitucional, apliquen la Constitución,
independientemente si están tramitando un proceso, una diligencia o un procedimiento"
(Sentencia de 10-XI-98, Amp. 32-C-96).

4. Sobre el principio de unidad del ordenamiento jurídico: "El principio de unidad del
ordenamiento jurídico se ve vulnerado cuando los tribunales realizan actos sin fundamento
legal o cuando actúan conforme a lo que la ley de la materia establece, siempre que la ley se
encuentre en armonía con la Constitución o sea susceptible e ser interpretada conforme a la
misma". (Sentencia de 10-XI-98, Amp. 32-C-96).

Legislación

Ley Orgánica Judicial (arts. 1, 24 y 51).


Ley de Procedimientos Constitucionales (arts. 1 al 4).
Ley de la Jurisdicción Contencioso Administrativo (art. 1).
Código de Procedimientos Civiles (arts. 2, 20 y 22).
Código Procesal Penal (arts. 3, 48, 50, 51, 57 y 441).
Ley Orgánica de Administración Financiera del Estado (art. 35).
Principios Básicos Relativos a la Independencia de la Judicatura (arts. 1, 2, 4, 6 y 7, 11, 12, 17
al 20). Adoptados por el Séptimo Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito
y Tratamiento del Delincuente, celebrado en Milán del 26 de agosto al 6 de septiembre de
1985, y confirmados por la Asamblea General en sus resoluciones 40/32 de 29 de noviembre
de 1985 y 40/146 de 13 de diciembre de 1985.

Art. 173.- La Corte Suprema de Justicia estará compuesta por el número de Magistrados que
determine la ley, los que serán elegidos por la Asamblea Legislativa y uno de ellos será el
Presidente. Este será el Presidente del Organo Judicial.

La ley determinará la organización interna de la Corte Suprema de Justicia, de modo que las
atribuciones que le corresponden se distribuyan entre las diferentes Salas.
Jurisprudencia

I. Sobre el estatuto jurídico de la Corte Suprema de Justicia y de sus Salas: "las


resoluciones administrativas y jurisdiccionales de la Corte Plena no se encuentran exentas de
control. Su legalidad o constitucionalidad puede ser controlado por las Salas que conocen
respectivamente, por vía de acción, de tales materias. Es decir, que un acto administrativo
emitido por el Supremo Tribunal, que se considere ilegal, puede ser impugnado por quien se
encuentre legitimado, ante la Sala de lo Contencioso-Administrativo, tal como lo prescribe el
art. 2 de la Ley de la jurisdicción contencioso-administrativa: corresponderá a la jurisdicción
contencioso administrativa el conocimiento de las controversias que se susciten en relación con
la legalidad de los actos de la Administración Pública. - Para los efectos de esta ley se entiende
por Administración Pública: (...) b) Los Poderes Legislativo y Judicial y los organismos
independientes, en cuanto realizan excepcionalmente actos administrativos". Lo mismo cabe
decir de los actos de autoridad, concretos o normativos, de la Corte Plena: dichos actos puede
ser impugnados por quien los considere disconformes con la Constitución, impugnación que
será conocido por esta Sala en el proceso que corresponda -hábeas corpus, amparo o
inconstitucionalidad- a efecto de invalidar dicho acto si de resultas del examen de contraste se
determina su disconformidad con la Ley Suprema. Respecto de las Salas de la Corte Suprema
de Justicia, puede decirse que, en principio, los pronunciamientos de éstas constituyen la
última palabra en las materias que comprenden sus respectivas competencias. Siendo que los
fallos de las Salas que integran la Corte Suprema de Justicia son irrecurribles, el control
respecto de éstas necesariamente tiene que ser a priori mediante su conformación y el
funcionamiento dinámico de las mismas. En cuanto ala conformación, las Salas de la Corte
Suprema de Justicia responden al estatuto constitucional de todos los tribunales, que
comprende -inter alia- la unidad, exclusividad, independencia e imparcialidad, prescritos en los
arts. 216 inc. 1º, 172 Incs. 1º y 3º y 186 inc. 5º Cn. Y en cuanto a su actuación, son de especial
importancia el inicio instado y la congruencia, principios con los cuales se pretende mantener a
estos tribunales dentro de su marco de actuación; el primero implica que los procesos o
recursos de los que conocen las Salas de la Corte Suprema de Justicia, necesariamente deben
iniciarse mediante demanda o recurso interpuesto por la persona que se considere agraviada
por una resolución jurisdiccional, actuación administrativa o ley; mientras que el segundo
implica que las Salas deben resolver dentro de los límites de lo pedido o recurrido, sin
configurar oficiosamente el objeto procesal -los elementos de la pretensión o de la resistencia
de las autoridades demandadas-" (Sentencia de I-XII-98, Inc. 16-98).

Legislación

Ley Orgánica Judicial (arts. 2 y 4).

Art. 174.- La Corte Suprema de Justicia tendrá una Sala de lo Constitucional, a la cual
corresponderá conocer y resolver las demandas de inconstitucionalidad de las leyes, decretos
y reglamentos, los procesos de amparo, el hábeas corpus, las controversias entre el Organo
Legislativo y el Organo Ejecutivo a que se refiere el Art. 138 y las causas mencionadas en la
atribución 7a. del Art. 182 de esta Constitución.

"La Sala de lo Constitucional estará integrada por cinco Magistrados designados por la
Asamblea Legislativa. Su Presidente será elegido por la misma en cada ocasión en que le
corresponda elegir Magistrados de la Corte Suprema de Justicia; el cual será Presidente de la
Corte Suprema de Justicia y del Organo Judicial" (1)

Jurisprudencia

I. Sobre la naturaleza y función de la Sala de lo Constitucional: "es una institución cuya


finalidad primordial es remediar las infracciones lesivas a los derechos constitucionales que
pudieran cometer o cometan las autoridades o funcionarios del Estado en el ejercicio de sus
funciones; por ello, se ha visto en ella a un guardián de la Constitucionalidad, cuya atribución
fundamental es vigilar el cumplimiento de la Ley Primaria en los actos de las autoridades"
(Sentencia de 26-VII-96, Amp. 4-E-96).

Legislación

Ley de Procedimientos Constitucionales (arts. 1 al 4, 6 al 77, 80 y 81).


Ley Orgánica Judicial (arts. 2, 4, 14 y 53).

Art. 175.- Habrá Cámara de Segunda Instancia compuestas de dos Magistrados cada una,
Juzgados de Primera Instancia y Juzgados de Paz. Su número, jurisdicción, atribuciones y
residencia serán determinados por la ley.

Legislación

Ley Orgánica Judicial (arts. 1 y 5 al 10).

Art. 176.- Para ser Magistrados de la Corte Suprema de Justicia se requiere: ser salvadoreño
por nacimiento, del estado seglar, mayor de cuarenta años, abogado de la República, de
moralidad y competencia notorias, haber desempeñado una Magistratura de Segunda Instancia
durante seis años o una judicatura de Primera Instancia durante nueve años, o haber obtenido
la autorización para ejercer la profesión de abogados por lo menos diez años antes de su
elección; estar en el goce de los derechos de ciudadano y haberlo estado en los seis años
anteriores al desempeño de su cargo.

Art. 177.- Para ser Magistrado de las Cámaras de Segunda Instancia se requiere: ser
salvadoreño, del estado seglar, mayor de treinta y cinco años, abogado de la República, de
moralidad y competencia notorias; haber servido una judicatura de Primera Instancia durante
seis años o haber obtenido la autorización para ejercer la profesión de abogado por lo menos
ocho años antes de su elección; estar en el goce de los derechos de ciudadano y haberlo
estado en los seis años anteriores al desempeño de su cargo.

Art. 178.- No podrán ser elegidos Magistrados de la Corte Suprema de Justicia ni de una
misma Cámara de Segunda Instancia, los cónyuges ni los parientes entre sí, comprendidos
dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad.

Art. 179.- Para ser Juez de Primera Instancia se requiere: ser salvadoreño, del estado seglar,
abogado de la República, de moralidad y competencia notorias; haber servido una judicatura
de paz durante un año o haber obtenido la autorización para ejercer la profesión de abogado
dos años antes de su nombramiento; estar en el goce de los derechos de ciudadano y haberlo
estado en los tres años anteriores al desempeño de su cargo.

"Art. 180.- Son requisitos mínimos para ser Juez de Paz: ser salvadoreño, abogado de la
República, del estado seglar, mayor de veintiún años, de moralidad y competencia notorias;
estar en el goce de los derechos de ciudadano y haberlo estado en los tres años anteriores a
su nombramiento. Los Jueces de Paz estarán comprendidos en la carrera judicial.

En casos excepcionales, el Consejo Nacional de la Judicatura podrá proponer para el cargo de


Juez de Paz, a personas que no sean abogados, pero el período de sus funciones será de un
año" (1)

Legislación

Ley del Consejo Nacional de la Judicatura (arts. 7 letra a, y 22 letra c).


Reglamento General de la Ley de la Carrera Judicial (arts. 5). A. J. Nº 181, de 26 de abril de
1991, publicado en el D.O. Nº 80 T. 311, de 3 de mayo de 1991.

Art. 181.- La administración de justicia será gratuita.

Art. 182.- Son atribuciones de la Corte Suprema de Justicia:

1º- Conocer de los procesos de amparo;

Legislación

Ley de Procedimientos Constitucionales (arts. 1, 3, 12 al 37, 80 y 81).

2º- Dirimir las competencias que se susciten entre los tribunales de cualquier fuero y
naturaleza;

Legislación

Código de Procedimientos Civiles (arts. 44, 1193 al 1206).


Código Procesal Penal (arts. 50 y 68).
Ley Procesal de Familia (arts. 63 al 65).

3º- Conocer de las causas de presas y de aquellas que no estén reservadas a otra autoridad;
ordenar el curso de los suplicatorios o comisiones rogatorias que se libren para practicar
diligencias fuera del Estado y mandar a cumplimentar los que procedan de otros países, sin
perjuicio de lo dispuesto en los tratados; y conceder la extradición;

Legislación

Convención sobre Extradición.


Tratado Modelo de Extradición.

4º Conceder, conforme a la ley y cuando fuere necesario, el permiso para la ejecución de


sentencias pronunciadas por los tribunales extranjeros;

Legislación

Código de Procedimientos Civiles (arts. 50, 451 al 454).

5º Vigilar que se administre pronta y cumplida justicia, para lo cual adoptará las medidas que
estime necesarias;

Legislación

Código de Procedimientos Civiles (arts. 2, 197, 203, 434 y 1299).


Código Procesal Penal (arts. 20, 32, 64, 65, 66, 160 161, 379 al 380).

6º- Conocer de la responsabilidad de los funcionarios públicos en los casos señalados por las
leyes;

Legislación

Código de Procedimientos Civiles (arts. 53 bis y 1281).


Código Procesal Penal (art. 50).
Ley de Procedimientos Constitucionales (arts. 11, 36, 37, 74 al 77, 83 y 84).

7º- Conocer de las causas de suspensión o pérdida de los derechos de ciudadano en los casos
comprendidos en los ordinales 2º y 4º del artículo 74 y en los ordinales 1º, 3º, 4º y 5º del
artículo 75 de esta Constitución, así como de la rehabilitación correspondiente;

8º- Emitir informe y dictamen en las solicitudes de indulto o de conmutación de pena;

Legislación

Ley de Ocursos de Gracia.

"9º- Nombrar a los Magistrados de las Cámaras de Segunda Instancia, Jueces de Primera
Instancia y Jueces de Paz de las ternas que le proponga el Consejo Nacional de la Judicatura;
a los Médicos Forenses y a los empleados de las dependencias de la misma; removerlos,
conocer de sus renuncias y concederles licencias" (1)

Legislación

Ley del Consejo Nacional de la Judicatura (art. 62).


10º- Nombrar conjueces en los casos determinados por la ley;

Legislación

Código de Procedimientos Civiles (Art. 1071)

11º- Recibir, por si o por medio de los funcionarios que designe, la protesta constitucional a los
funcionarios de su nombramiento;

12º- Practicar recibimientos de abogados y autorizarlos para el ejercicio de su profesión;


suspenderlos por incumplimiento de sus obligaciones profesionales, por negligencia o
ignorancia graves, por mala conducta profesional, o por conducta privada notoriamente
inmoral; inhabilitarlos por venalidad, cohecho, fraude, falsedad y otro motivos que establezca la
ley y rehabilitarlos por causa legal. En los casos de suspensión e inhabilitación procederá en la
forma que la ley establezca, y resolverá con solo robustez moral de prueba. Las mismas
facultades ejercerá respecto de los notarios;

Legislación

Código de Procedimientos Civiles (art. 86).


Código Penal (arts. 283 al 289, 303 al 316 y 335 al 339).
Ley del Notariado (arts. 6 al 9).

13º- Elaborar el proyecto de presupuesto de los sueldos y gastos de la administración de


justicia y remitirlo al Organo Ejecutivo para su inclusión sin modificaciones en el proyecto del
Presupuesto General del Estado. Los ajustes presupuestarios que la Asamblea Legislativa
considere necesario hacer a dicho proyecto, se harán en consulta con la Corte Suprema de
Justicia;

Legislación

Ley Orgánica de Administración Financiera del Estado (art. 35).

14º- Las demás que determine esta Constitución y la ley.

Legislación

Ley Orgánica Judicial (art. 51).


Ley de Procedimientos Constitucionales (arts. 1 al 4).
Código Procesal Penal (art. 50).

Art. 183.- La Corte Suprema de Justicia por medio de la Sala de lo Constitucional será el único
tribunal competente para declarar la inconstitucionalidad de las leyes, decretos y reglamentos,
en su forma y contenido, de un modo general y obligatorio, y podrá hacerlo a petición de
cualquier ciudadano.

Legislación

Ley de Procedimientos Constitucionales (arts. 1, 2, 6 al 11).


Ley Orgánica Judicial (art. 14 y 53).

Art. 184.- Las Cámaras de Segunda Instancia de la capital, de acuerdo a la materia, conocerán
en primera instancia de los juicios contra el Estado; y en segunda instancia conocerá la
respectiva Sala de la Corte Suprema de Justicia.

Legislación

Código de Procedimientos Civiles (arts. 49 y 50).


Art. 185.- Dentro de la potestad de administrar justicia, corresponde a los tribunales, en los
casos en que tengan que pronunciar sentencia, declarar la inaplicabilidad de cualquier ley o
disposición de los otros Organos, contraria a los preceptos constitucionales.

"Art. 186.- Se establece la carrera judicial.

Los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia serán elegidos por la Asamblea Legislativa
para un período de nueve años, podrán ser reelegidos y se renovarán por terceras partes cada
tres años. Podrán ser destituidos por la Asamblea Legislativa por causas específicas,
previamente establecidas por la ley. Tanto para la elección como para la destitución deberá
tomarse con el voto favorable de por lo menos los dos tercios de los Diputados electos.

La elección de los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, se hará de una lista de


candidatos, que formará el Consejo Nacional de la Judicatura en los términos que determinará
la ley, la mitad de la cual provendrá de los aportes de las entidades representativas de los
Abogados de El Salvador y donde deberán estar representados las más relevantes corrientes
del pensamiento jurídico.

Los Magistrados de las Cámaras de Segunda Instancia, los Jueces de Primera Instancia y los
Jueces de Paz integrados a la carrera judicial, gozarán de estabilidad en sus cargos.

La ley deberá asegurar a los jueces protección para que ejerzan sus funciones con toda
libertad, en forma imparcial y sin influencia alguna en los asuntos que conocen; y los medios
que les garanticen una remuneración justa y un nivel de vida adecuado a la responsabilidad de
sus cargos.

La ley regulará los requisitos y la forma de ingresos a la carrera judicial, las promociones,
ascensos, traslados, sanciones disciplinarias a las funciones incluidos en ella y las demás
cuestiones inherentes a dicha carrera." (1)

Jurisprudencia

I. Sobre la carrera judicial: "Si se considera que la carrera administrativa comprende los
componentes esenciales y básicos que deberán regir en todas aquellas áreas en las que el
servicio personal al Estado se encuentre sometido a un régimen de carrera, se concluye que
los aspectos comprendidos en la primera son aplicables ala segunda, en lo que fuere
pertinente; ello porque la carrera administrativa, en general, y la carrera judicial, en particular,
persigue un mismo fin: conseguir la eficiente realización de las funciones estatales por el
elemento humano que presta servicios personales al Estado y demás entes públicos en un
régimen de suprasubordinación; finalidad que se pretende lograr mediante el establecimiento
de un régimen que comprenda las condiciones de ingreso, los derechos y deberes, las
promociones y ascensos, los traslados, suspensiones y cesantías, y los recursos contra las
resoluciones que afecten a tales servidores" (Sentencia de 20-VII-99, Inc. 5-99).

Legislación

Ley de la Carrera Judicial (arts. 1, 2 y 5).


Ley del Consejo Nacional de la Judicatura (arts. 49, 50, 57 y 58).
Reglamento de la Ley de la Carrera Judicial (arts. 1, 4, 5, 18, 19, 20 y 24).

"Art. 187.- El Consejo Nacional de la Judicatura es una institución independiente, encargada de


proponer candidatos para los cargos de Magistrados de la Corte Suprema de Justicia,
Magistrados de las Cámaras de Segunda Instancia, Jueces de Primera Instancia y Jueces de
Paz.

Será responsabilidad del Consejo Nacional de la Judicatura, la organización y funcionamiento


de la Escuela de Capacitación Judicial, cuyo objeto es el de asegurar el mejoramiento en la
formación profesional de los jueces y demás funcionarios judiciales". (1)

"Los miembros del Consejo Nacional de la Judicatura serán elegidos y destituidos por la
Asamblea Legislativa con el voto calificado de las dos terceras partes de los Diputados
electos". (1) (11)
"La ley determinará lo concerniente a esta materia". (1)

Jurisprudencia

I. Sobre la naturaleza jurídica del Consejo Nacional de la Judicatura: "puede decirse que
es el órgano estatal de rango constitucional y de carácter administrativo, encargado de
colaborar con el Organo Judicial en la garantía de la independencia judicial. Decir que es un
órgano estatal de rango constitucional, significa que su actividad ha de ser imputada al Estado
Salvadoreño y no a otro órgano o ente público de la estructura del Gobierno; además, que su
fundamento jurídico es la Constitución, pues la estructura básica de sus funciones se halla
determinada directamente en la Ley Suprema. Por otra parte, decir que es de carácter
administrativo implica que -aunque vinculado con el OJ-, el CNJ no puede realizar funciones
jurisdiccionales y, por tanto, en el cumplimiento de sus funciones no puede tener incidencia en
la actividad jurisdiccional -declarativa, cognoscitiva o ejecutiva de los funcionarios judiciales.
Finalmente, su finalidad radica en colaborar con el OJ en la garantía de la independencia
judicial" (Sentencia de 20-VII-99, Inc. 5-99).

2. Sobre las atribuciones del Consejo Nacional de la Judicatura: "tales "son básicamente
proponer candidatos para ocupar los cargos de la judicatura, y asegurar el mejoramiento de la
formación profesional de los funcionarios judiciales. A El cumplimiento de su función propositiva
de candidatos para ocupar los cargos de la Judicatura, tiene vinculación con el ingreso a la
carrera judicial y con las promociones y ascensos de los funcionarios judiciales. Efectivamente,
es plenamente compatible con la naturaleza del CNJ el que, con la finalidad de proponer al
dicho tribunal supremo candidatos para los cargos de Magistrados de las Cámaras de Segunda
Instancia, Jueces de Primera Instancia y Jueces de Paz, requiera de los aspirantes los
atestados que fueren pertinentes, así como los someta a los exámenes y al procedimiento de
selección necesario que acredite su habilidad e idoneidad para la eficiente realización de la
función jurisdiccional. También puede tener incidencia el CNJ en la evaluación de la idoneidad
y capacidad exhibida por los funcionarios judiciales en el ejercicio de su función, para
proponerlos a la CSJ con miras a las promociones y ascensos a que hubiere lugar, basado en
los criterios de moralidad y competencia notorias, mérito y aptitud de los funcionarios que
pretendan ser promovidos o ascendidos. B.Para asegurar el mejoramiento de la formación
profesional de los funcionarios judiciales, el CNJ dispone de la Escuela de Capacitación
Judicial, como instrumento cuya organización y funcionamiento apunta a la consecución del
mencionado objetivo. Es por medio de dicha Escuela que el CNJ puede incidir en la mejora de
la capacidad técnico-jurídica de los funcionarios judiciales, actualizando sus conocimientos,
discutiendo los temas jurídicos de interés social y proporcionando ciertas herramientas
académicas que permitan a los funcionarios judiciales una producción de sentencias de mejor
calidad" (Sentencia de 20-VII-99, Inc. 5-99).

3. Sobre la composición del Consejo Nacional de la Judicatura: "la Constitución solo se


pronuncia en cuanto a quien elige a sus miembros -la Asamblea Legislativa- y con que mayoría
-dos terceras partes de los Diputados electos-; pero no sobre el número de miembros que
deberá tener, de donde deberán proceder, sus requisitos e incompatibilidades, el período de
sus funciones y las causas de remoción de sus cargos; por lo cual, debe entenderse que, sobre
tales aspectos, el legislador tiene libertad de configuración, en virtud de la remisión que la Ley
Suprema hace en el inciso final del art. 187; sin que, en dicha configuración legal, la Asamblea
Legislativa pueda contravenir la naturaleza y finalidad de dicho órgano" (Sentencia de 20-VII-
99, inc. 5-99).

4. Sobre la ubicación del Consejo Nacional de la Judicatura: "aún cuando la Constitución lo


crea en el Capítulo III -Organo Judicial- del Título VI -Organos del Gobierno. Atribuciones y
Competencias-, ello no significa que sea una dependencia del OJ; el CNJ tiene reconocida por
la Constitución una autonomía mínima y esencial, por lo cual su vinculación con el OJ no es
orgánica -es decir, de dependencia jerárquica-, sino funcional, de colaboración en la
administración de la carrera judicial" (Sentencia de 20-VII-99, Inc. 5-99).

Legislación

Ley del Consejo Nacional de la Judicatura (arts. 2, 5, 6, 7, 10, 12, 35, 39, 40, 49 y 62).
"Art. 188.- La calidad de Magistrado o de Juez es incompatible con el ejercicio de la abogacía y
del notariado, así como con la de funcionario de los otros Organos del Estado, excepto la de
docente y la de diplomático en misión transitoria". (1)

Art. 189.- Se establece el Jurado para el juzgamiento de los delitos comunes que determine la
ley.

Legislación

Código Procesal Penal (arts. 52, 366 al 378).

Art. 190.- Se prohíbe el fuero atractivo.

CAPITULO IV

Ministerio Público

"Art- 191.- El Ministerio Público será ejercido por el Fiscal General de la República, el
Procurador General de la República, el Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos
y los demás funcionarios que determine la ley". (1)

Legislación

Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (arts. 2 y 3).


Ley Orgánica del Ministerio Público (art. 1). D.L. Nº 603, de 4 de marzo de 1952, publicada en
el D.O. Nº 54, T. 154, de 18 de marzo de 1952.
Reglamento de la Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (arts. 5, 8
y 9). A. E. Nº 8, de 17 de febrero de 1993, publicado en el D.O. Nº 42, T. 318, de 2 de marzo de
1993.

"Art. 192.- El Fiscal General de la República, el Procurador General de la República y el


Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos, serán elegidos por la Asamblea
Legislativa por mayoría calificada de los dos tercios de los Diputados electos.

Durarán tres años en el ejercicio de sus cargos y podrán ser reelegidos. La destitución
solamente procederá por causas legales, con el voto de los dos tercios de los Diputados
electos.

Para ser Fiscal General de la República o Procurador General de la República se requieren las
mismas cualidades que para ser Magistrado de las Cámaras de Segunda Instancia.

La ley determinará los requisitos que deberá reunir el Procurador para la Defensa de los
Derechos Humanos". (1)

Legislación

Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (arts. 4, 5, 7 y 9).


Ley Orgánica del Ministerio Público (art. 80).

Art. 193.- Corresponde al Fiscal General de la República:

1º- Defender los intereses del Estado y de la sociedad;

"2º- Promover de oficio o a petición de parte de la acción de la justicia en defensa de la


legalidad", (1)

"3º- Dirigir la investigación del delito con la colaboración de la Policía Nacional Civil en la forma
que determine la ley;" (1) (12)

Legislación
Código Procesal Penal (arts. 83, 84, 238 y 240).
Ley Orgánica de la Policía Nacional Civil (arts. 1 y 13).
Reglamento Relativo a la Dirección Funcional del Fiscal General de la República en la Policía
Nacional Civil

Jurisprudencia

I. Sobre los alcances de la atribución del Fiscal General de dirigir la investigación del
delito: "de acuerdo al artículo 193 ordinal 3º de la Constitución de la República corresponde al
Fiscal General de la República dirigir la investigación del delito e inclusive aprobar cualquier
detención administrativa, de tal forma que la contravención a dicho artículo puede acarrear
responsabilidad penal al infractor" (Sentencia de 3-VII-97, HC 169-97).

2. Sobre el ámbito de aplicación de dicha atribución: "esta disposición "propiamente está


dada para las diligencias extrajudiciales que sigue la policía; pero si los agentes llegaron a la
casa del imputado a capturarlo por orden del Juez, ya se había iniciado el proceso judicial y se
había decretado la detención provisional de tal imputado, luego se requería actuación previa de
la Fiscalía" (Sentencia de 9-IX-96, HC 2-P-96r).

"4º Promover la acción penal de oficio o a petición de parte;" (1)

Legislación

Código Procesal Penal (arts. 19, 26 y 83).

5º- Defender los intereses fiscales y representar al Estado en toda clase de juicios y en los
contratos sobre adquisición de bienes inmuebles en general y de los muebles sujetos a
licitación, y los demás que determine la ley;

6º- Promover el enjuiciamiento y castigo de los indiciados por delitos de atentados contra las
autoridades, y de desacato;

Legislación

Código Procesal Penal (arts. 19 y 83).

7º Nombrar comisiones especiales para el cumplimiento de sus funciones;

8º- Nombrar, remover, conceder licencias y aceptar renuncias a los Fiscales de la Corte
Suprema de Justicia, de las Cámaras de Segunda Instancia, de los Tribunales Militares y de los
tribunales que conocen en primera instancia, y a los Fiscales de Hacienda. Iguales atribuciones
ejercerá respecto de los demás funcionarios y empleados de su dependencia;

Código de Justicia Militar (art. 216).

9º- Derogado. (1)

10º- Velar porque en las concesiones de cualquier clase otorgadas por el Estado, se cumpla
con los requisitos, condiciones y finalidades establecidas en las mismas y ejercer al respecto
las acciones correspondientes;

11º- Ejercer las demás atribuciones que establezca la ley.

Legislación

Ley Orgánica del Ministerio Público (art. 3).

"Art. 194.- El Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos y el Procurador General
de la República, tendrá las siguientes Funciones:
I.- Corresponde al Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos:

1º- Velar pro el respeto y la garantía a los derechos Humanos;

Legislación

Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (art. 11).


Reglamento de la Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (arts. 4, 6,
10 y 73).

2º- Investigar, de oficio o por denuncia que hubiere recibido, casos de violación a los Derechos
Humanos;

Legislación

Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (arts. 11, 24 y 42).
Reglamento de la Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (arts. 10,
38, 46, 49, 63 y 73).

3º- Asistir a las presuntas víctimas de violaciones a los Derechos Humanos;

Legislación

Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (arts. 11 y 24).


Reglamento de la Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (ars. 10 y
52).

4º- Promover recursos judiciales o administrativos para la protección de los Derechos


Humanos;

Legislación

Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (arts. 11, 37 y 61).
Reglamento de la Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (arts. 51 y
52).

5º- Vigilar la situación de las personas privadas de su libertad. Será notificado de todo arresto y
cuidará que sean respetados los límites legales de la detención administrativa;

Legislación

Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (arts. 11 y 40).


Reglamento de la Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (arts. 10 y
68).

6º- Practicar inspecciones, donde lo estime necesario, en orden a asegurar el respeto a los
Derechos Humanos;

Legislación

Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (arts. 11, 34 y 40).
Reglamento de la Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (arts. 10 y
56).

7º- Supervisar la actuación de la Administración Pública frente a las personas;

Legislación

Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (arts. 11 y 30).


Reglamento de la Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (arts. 10 y
52).

8º- Promover reformas ante los Organos del Estado para el progreso de los Derechos
Humanos;

Legislación

Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (arts. 11 y 30).


Reglamento de la Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (arts. 10 y
52).

9º- Emitir opiniones sobre proyectos de leyes que afecten el ejercicio de los Derechos
Humanos;

Legislación

Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (art. 11).


Reglamento de la Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (art. 10).

10º- Promover y proponer las medidas que estime necesarias en orden a prevenir violaciones a
los Derechos Humanos;

Legislación

Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (arts. 11 y 12).


Reglamento de la Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (art. 10).

11º- Formular conclusiones y recomendaciones pública o privadamente;

Legislación

Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (arts. 11, 30 y 42).
Reglamento de la Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (arts. 10,
52 y 54).

12º- Elaborar y publicar informes;

Legislación

Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (arts. 11, 30, 33, 42 y 43).
Reglamento de la Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (arts. 10,
52, 73 y 74).

13º- Desarrollo un programa permanente de actividades de promoción sobre el conocimiento y


respeto de los Derechos Humanos;

Legislación

Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (arts. 2 y 11).


Reglamento de la Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (arts. 6 y
10).

14º- Las demás que le atribuyen la Constitución a la Ley.

Legislación

Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (art. 12).


Reglamento de la Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (arts. 10,
11 y 14).
Reglamento del Sistema de Protección de los Derechos Humanos.

El Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos podrá tener delegados


departamentales y locales de carácter permanente.

Legislación

Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (arts. 3 y 14).


Reglamento de la Ley de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (art. 27).

II.- Corresponde al Procurador General de la República:

1º Velar por la defensa de la familia y de las personas e intereses de los menores y demás
incapaces;

Legislación

Ley del Instituto Salvadoreño de Protección al Menor (arts. 31 y 32).


Ley Procesal de Familia (arts. 19 y 20).
Convención sobre los Derechos del Niño (arts. 2, 3 y 4).

2º Dar asistencia legal a las personas de escasos recursos económicos, y representarlas


judicialmente en la defensa de su libertad individual y de sus derechos laborales;

Legislación

Código Procesal Penal (art. 110).

3º Nombrar, remover, conceder licencias y aceptar renuncias a los Procuradores Auxiliares de


todos los Tribunales de la República, a los Procuradores de Trabajo y a los demás funcionarios
y empleados de su dependencia;

4º Ejercer las demás atribuciones que establezca la ley." (1)

Legislación

Ley Orgánica del Ministerio Público (art. 23).

CAPITULO V

Corte de Cuentas de la República

Art. 195.- La fiscalización de la Hacienda Pública en general y de la ejecución del Presupuesto


en particular, estará a cargo de un organismo independiente del Organo Ejecutivo, que se
denominará Corte de Cuentas de la República, y que tendrá las siguientes atribuciones:

1º- Vigilar la recaudación, la custodia, el compromiso y la erogación de los fondos públicos; así
como la liquidación de impuestos, tasas, derechos y demás contribuciones, cuando la ley lo
determine;

"2º- Aprobar toda salida de fondos del Tesoro Público, de acuerdo con el presupuesto;
intervenir en todo acto que de manera directa o indirecta afecte al Tesoro Público o al
Patrimonio del Estado, y refrendar los actos y contratos relativos a la deuda pública;" (5)

3º- Vigilar, inspeccionar y glosar las cuentas de los funcionarios y empleados que administren o
manejen bienes públicos, y conocer de los juicios a que den lugar dichas cuentas;

"4º- Fiscalizar la gestión económica de las Instituciones y empresas estatales de carácter


autónomo y de las entidades que se costeen con fondos del Erario o que reciban subvención o
subsidio del mismo;" (5)

5º- Examinar la cuenta que sobre la gestión de la Hacienda Pública rinda el Organo Ejecutivo a
la Asamblea, e informar a ésta del resultado de su examen,

6º- Dictar los reglamentos necesarios para el cumplimiento de sus atribuciones;

Legislación

Reglamento Orgánico Funcional de la Corte de Cuentas de la República. D.E. Nº 5, de 20 de


noviembre de 1995, publicado en el D.O. Nº 237, T. 329, de 21 de diciembre de 1995.

7º- Informar por escrito al Presidente de la República, a la Asamblea Legislativa y a los


respectivos superiores jerárquicos de las irregularidades relevantes comprobados a cualquier
funcionario o empleado público en el manejo de bienes y fondos sujetos a fiscalización;

8º- Velar porque se hagan efectivas las deudas a favor del Estado y Municipios;

9º- Ejercer las demás funciones que las leyes le señalen.

"Las atribuciones 2a y 4a las efectuará de una manera adecuada a la naturaleza y fines del
organismo de que se trate, de acuerdo con lo que al respecto determine la Ley; y podrá actuar
previamente* a solicitud del organismo fiscalizado, del superior jerárquico de éste o de oficio
cuando lo considere necesario". (5)

Legislación

Ley de la Corte de Cuentas de la República (arts. 1, 5 y 8). D.L. Nº 438, de 31 de agosto de


1995, publicado en el D.O. Nº 176, T. 328, de 25 de septiembre de 1995.

Art. 196.- La Corte de Cuentas de la República, para el cumplimiento de sus funciones


jurisdiccionales, se dividirá en una Cámara de Segunda Instancia y en las Cámaras de Primera
Instancia que establezca la ley.

La Cámara de Segunda Instancia estará formada por el Presidente de la Corte y dos


Magistrados, cuyo número podrá ser aumentado por la ley.

Estos funcionarios serán elegidos para un período de tres años, podrán ser reelegidos, y no
podrán ser separados de sus cargos sino por causa justa, mediante resolución de la Asamblea
Legislativa. La Cámara de Segunda Instancia nombrará, removerá, concederá licencias y
aceptará renuncias a los Jueces de las Cámaras de Primera Instancia.

Una ley especial regulará el funcionamiento, jurisdicción, competencia y régimen administrativo


de la Corte de Cuentas y Cámara de la misma.

Legislación

Ley de la Corte de Cuentas de la República (arts. 13 al 20).

Art. 197.- Siempre que un acto sometido a conocimiento de la Corte de Cuentas de la


República viole a su juicio alguna ley o reglamento en vigor, ha de advertirlo así a los
funcionarios que en el ejercicio de sus funciones legales se lo comunique, y el acto de que se
trate quedará en suspenso.

El Organo Ejecutivo puede ratificar el acto total o parcialmente, siempre que lo considere legal,
por medio de resolución razonada tomada en Consejo de Ministros y comunicada por escrito al
Presidente de la Corte. Tal resolución deberá ser publicada en el Diario Oficial.

La ratificación debidamente comunicada, hará cesar la suspensión del acto, siempre que las
observaciones de la Corte de Cuentas no consistan en falta o insuficiencia de crédito
presupuesto al cual debe aplicarse un gasto, pues, en tal caso, la suspensión debe mantenerse
hasta que la deficiencia de crédito haya sido llenada.

Art. 198.- El Presidente y los Magistrados de la Corte de Cuentas deberán ser salvadoreños
por nacimiento, mayores de treinta años, de honradez y competencia notorias; estar en el
ejercicio de los derechos de ciudadano y haberlo estado en los tres años anteriores a su
elección.

Art. 199.- El Presidente de la Corte de Cuentas rendirá anualmente a la Asamblea Legislativa


un informe detallado y documentado de las labores de la Corte. Esta obligación deberá
cumplirse dentro de los tres meses siguientes a la terminación del año fiscal.

El incumplimiento de esta obligación se considera como causa justa de destitución.

CAPITULO VI

Gobierno Local

SECCION PRIMERA
LAS GOBERNACIONES

Art. 200.- Para la administración política se divide el territorio de la República en departamentos


cuyo número y límite fijará la ley. En cada uno de ellos habrá un Gobernador propietario y un
suplente, nombrados pro el Organo Ejecutivo y cuyas atribuciones determinará la ley.

Art. 201.- Para ser Gobernador se requiere: ser salvadoreño, del estado seglar, mayor de
veinticinco años de edad, estar en el ejercicio de los derechos de ciudadano y haberlo estado
en los tres años anteriores al nombramiento, de moralidad e instrucción notorias, y ser
originario o vecino del respectivo departamento, en este último caso, serán necesarios dos
años de residencia inmediata anterior al nombramiento.

SECCION SEGUNDA
LAS MUNICIPALIDADES

Art. 202.- Para el Gobierno Local, los departamentos se dividen en Municipios, que estarán
regidos por Concejos formados de un Alcalde, un Síndico y dos o más Regidores cuyo número
será proporcional a la población.

Los miembros de los Concejos Municipales deberán ser mayores de veintiún años y originarios
o vecinos del municipio; serán elegidos para un período de tres años, podrán ser reelegidos y
sus demás requisitos serán determinados por la ley.

Jurisprudencia

I. Sobre la titularidad del derecho a la estabilidad por los Alcaldes Municipales: "Como se
aprecia fácilmente de las disposiciones transcritas [arts. 26 y 27 del Código Municipal], hay
motivos expresos y tácitos de destitución antes de la finalización del período para el cual fueron
nombrados los miembros de los Concejos Municipales, y siendo el Alcalde, como bien lo
establece el artículo 202 inc. 1º de la Constitución, miembro de tales Concejos, puede
perfectamente concluirse que los motivos señalados -por imperativo lógico- son aplicables a la
figura del Alcalde Municipal" (Sentencia de 12-X-98, Amp. 347-907).

Art. 203.- Los Municipios serán autónomos en lo económico, en lo técnico y en lo


administrativo, y se regirán por un Código Municipal, que sentará los principios generales para
su organización, funcionamiento y ejercicio de sus facultades autónomas.

Los Municipios estarán obligados a colaborar con otras instituciones públicas en los planes de
desarrollo nacional o regional.

Legislación
Código Municipal (art. 1).
Ley Orgánica de Administración Financiera del Estado (art. 2).

Art. 204.- La autonomía del Municipio comprende:

1º- Crear, modificar y suprimir tasas y contribuciones públicas para la realización de obras
determinadas dentro de los límites que una ley general establezca.

Aprobadas las tasas o contribuciones por el Concejo Municipal se mandará publicar el acuerdo
respectivo en el Diario Oficial, y transcurridos que sean ocho días después de su publicación,
será obligatorio su cumplimiento.

2º- Decretar su Presupuesto de Ingresos y Egresos;

3º- Gestionar libremente en las materias de su competencia;

4º- Nombrar y remover a los funcionarios y empleados de sus dependencias;

Jurisprudencia

I. Sobre la vinculación de el ordinal 4º con el art. 11: "el artículo 204 número 4, debe
interpretarse en consonancia con el artículo 11 de la misma Constitución, entendiendo que el
Municipio tiene autonomía para remover a los funcionarios y empleados de sus dependencias,
siendo previamente oídos y vencidos en juicio y con arreglo a las leyes" (Sentencia de 23-VII-
98, Amp. 249-97).

5º- Decretar las ordenanzas y reglamentos locales;

6º- Elaborar sus tarifas de impuestos y las reformas a las mismas, para proponerlas como ley a
la Asamblea Legislativa.

Legislación

Ley General Tributaria Municipal (arts. 1, 2, 3, 5, 6, 7, 9, 129 al 131, 146 al 148).

Art. 205.- Ninguna ley ni autoridad podrá eximir ni dispensar el pago de las tasas y
contribuciones municipales.

Art. 206.- Los planes de desarrollo local deberán ser aprobados por el Concejo Municipal
respectivo; y las Instituciones del Estado deberán colaborar con la Municipalidad en el
desarrollo de los mismos.

Art. 207.- Los fondos municipales no se podrán centralizar en el Fondo General del Estado, ni
emplearse sino en servicios y para provecho de los Municipios.

Las Municipalidades podrán asociarse o concertar entre ellas convenios cooperativos a fin de
colaborar en la realización de obras o servicios que sean de interés común para dos o más
Municipios.

Para garantizar el desarrollo y la autonomía económica de los municipios, se creará un fondo


para el desarrollo económico y social de los mismos.Una ley establecerá el monto de ese fondo
y los mecanismos para su uso.

Los Concejos Municipales administrarán el patrimonio de sus Municipios y rendirán cuenta


circunstanciada y documentada de su administración a la Corte de Cuentas de la República.

La ejecución del Presupuesto será fiscalizada a posteriori por la Corte de Cuentas de la


República, de acuerdo a la ley.

Legislación
Ley de Creación del Fondo para el Desarrollo Económico y Social de los Municipios (arts. 1, 2,
4, 5 y 8). D.L. Nº 74, de 8 de septiembre de 1988, publicado en el D.O. Nº 176, T. 300, de 23
de septiembre de 1988.
Ley Orgánica de Administración Financiera del Estado (art. 2).
Ley Orgánica del Instituto Salvadoreño de Desarrollo Municipal (art. 4). D.L. Nº 616, de 4 de
marzo de 1987, publicado en el D.O. Nº 52, T. 294, de 17 de marzo de 1987.

CAPITULO VII

Tribunal Supremo Electoral (1) (3)

"Art. 208.- Habrá un Tribunal Supremo Electoral que estará formado por cinco Magistrados,
quienes durarán cinco años en sus funciones y serán elegidos por la Asamblea Legislativa.
Tres de ellos de cada una de las ternas propuestas por los tres partidos políticos o coaliciones
legales que hayan obtenido mayor número de votos en la última elección presidencial. Los dos
Magistrados restantes serán elegidos con el voto favorable de por lo menos los dos tercios de
los Diputados electos, de dos ternas propuestas por la Corte Suprema de Justicia, quienes
deberán reunir los requisitos para ser Magistrados de las Cámaras de Segunda Instancia, y no
tener ninguna afiliación partidista.

Habrá cinco Magistrados suplentes elegidos en igual forma que los propietarios. Si por
cualquier circunstancia no se propusiere alguna terna, la Asamblea Legislativa hará la
respectiva elección sin la terna que faltare.

El Magistrado Presidente será el propuesto por el partido o coalición legal que obtuvo el mayor
número de votos en la última elección presidencial.

El Tribunal Supremo Electoral será la autoridad máxima en esta materia, sin perjuicio de los
recursos que establece esta Constitución, por violación de la misma." (1)

Legislación

Código Electoral (art. 59).

"Art. 209.- La ley establecerá los organismos necesarios para la recepción, recuento y
fiscalización de votos y demás actividades concernientes al sufragio y cuidará de que estén
integrados de modo que no predomine en ellos ningún partido o coalición de partidos.

Los partidos políticos y coaliciones contendientes tendrán derecho de vigilancia sobre todo el
proceso electoral". (1)

Legislación

Código Electoral (arts. 19, 100, 104, 116, 130 y 138 al 149).

Art. 210.- El Estado reconoce la deuda política como un mecanismo de financiamiento para los
partidos políticos contendientes, encaminado a promover su libertad e independencia. La ley
secundaria regulará lo referente a esta materia.

Legislación

Código Electoral (arts. 1, 187 y 193).

CAPITULO VIII

Fuerza Armada

"Art. 211.- La Fuerza Armada es una Institución permanente al Servicio de la Nación. Es


obediente, Profesional, apolítica y no deliberante." (2)
Legislación

Ley orgánica de la Fuerza Armada (arts. 1, 2 y 3).


Ley de la Carrera Militar (Art. 4).
Ordenanza del Ejército (arts. 1 al 9). D.L. Nº 80 de 19 de julio de 1934, publicado en D.O. Nº
170, T. 117, de 9 de agosto de 1934.

"Art. 212.- La Fuerza Armada tiene por misión la defensa de la soberanía del Estado y de la
integridad del territorio. El Presidente de la República podrá disponer excepcionalmente de la
Fuerza Armada para el mantenimiento de la paz interna, de acuerdo con lo dispuesto por esta
Constitución.

Los órganos fundamentales del Gobierno mencionados en el Art. 86, podrán disponer de la
Fuerza Armada para hacer efectivas las disposiciones que hayan adoptado, dentro de sus
respectivas áreas constitucionales de competencia, para hacer cumplir esta Constitución.

La Fuerza Armada colaborará en las obras de beneficio público que le encomiende el Organo
Ejecutivo y auxiliará a la población en casos de desastre nacional." (2)

Legislación

Ley Orgánica de la Fuerza Armada (arts. 1, 2 y 3).

"Art. 213.- La Fuerza Armada forma parte del Organo Ejecutivo y está subordinada a la
autoridad del Presidente de la República, en su calidad de Comandante General. Su estructura,
régimen jurídico, doctrina, composición y funcionamiento son definidos por la ley, los
reglamentos y las disposiciones especiales que adopte el Presidente de la República." (2)

Legislación

Ley Orgánica de la Fuerza Armada (arts. 1, 4, 11, 27, 39 y 82).

Art. 214.- La carrera militar es profesional y en ella solo se reconocen los grados obtenidos por
escala rigurosa y conforme a la ley.

Los militares no podrán ser privados de sus grados, honores y prestaciones, salvo en los casos
determinados por la ley.

Legislación

Ley de la Carrera Militar (arts. 5, 6, 8, 9, 14, 31 y 36).


Ley Orgánica de la Fuerza Armada (arts. 32 y 39).
Código de Justicia Militar (arts. 13, 14 y 54 al 166).

Art. 215.- El servicio militar es obligatorio para todos los salvadoreños comprendidos entre los
dieciocho y los treinta años de edad.

En caso de necesidad serán soldados todos los salvadoreños aptos para actuar en las tareas
militares.

Una ley especial regulará esta materia.

Legislación

Ley del Servicio Militar y Reserva de la Fuerza Armada D.L. Nº 298, de 30 de julio de 1992,
publicado en D.O. Nº 144, T. 316, de 10 de agosto de 1992.

"Art. 216.- Se establece la jurisdicción militar. Para el juzgamiento de delitos y faltas puramente
militares habrá procedimientos y tribunales especiales de conformidad con la ley, La
jurisdicción militar, como régimen excepcional respecto de la unidad de la justicia, se reducirá
al conocimiento de delitos y faltas de servicio puramente militares, entendiéndose por tales los
que afectan de modo exclusivo un interés jurídico estrictamente militar.

Gozan de fuero militar los miembros de la Fuerza Armada en servicio activo por delitos y faltas
puramente militares." (2)

Legislación

Código de Justicia Militar (arts. 54, 177, 181, 183, 184 y 189 al 214).

"Art. 217.- La fabricación, importación, exportación, comercio, tenencia y portación de armas,


municiones, explosivos y artículos similares, sólo podrán efectuarse con la autorización y bajo
la supervisión directa del Organo Ejecutivo, en el Ramo de Defensa.

Una ley especial regulará esta materia." (2)

Legislación

Ley de Control de Armas de Fuego, Municiones, Explosivos y Artículos Similares. D.L. Nº 353,
de 26 de mayo de 1995, publicado en el D.O. Nº 114, T. 327, de 21 de junio de 1995.

TITULO VII

Régimen Administrativo

CAPITULO I

Servicio Civil

Art. 218.- Los funcionarios y empleados públicos están al servicio del Estado y no de una
fracción política determinada. No podrán prevalerse de sus cargos para hacer política
partidista. El que lo haga será sancionado de conformidad con la ley.

Legislación

Ley de Servicio Civil (arts. 32, 53 y 54).

Art. 219.- Se establece la carrera administrativa.

La ley regulará el servicio civil y en especial las condiciones de ingreso a la administración; las
promociones y ascensos con base en mérito y aptitud; los traslados, suspensiones y cesantías;
los deberes de los servidores públicos y los recursos contra las resoluciones que los afecten;
asimismo garantizará a los empleados públicos a la estabilidad en el cargo.

No estarán comprendidos en la carrera administrativa los funcionarios o empleados que


desempeñen cargos políticos o de confianza, y, en particular, los Ministros y Viceministros de
Estado, el Fiscal General de la República, el Procurador General de la República, los
Secretarios de la Presidencia de la República, los Embajadores, los Directores Generales, los
Gobernadores Departamentales y los Secretarios Particulares de dichos funcionarios.

Jurisprudencia

I. Sobre el ámbito de aplicación de la carrera administrativa: "la carrera administrativa tiene


un ámbito de regulación de carácter general, en tanto que establece los componentes
esenciales y básicos que deberán regir en todas aquellas áreas en las que el servicio personal
al Estado se encuentre sometido a un régimen de carrera; por ello, cuando las demás carreras
concurren a regular, a través de la ley, tales aspectos de forma más concreta a como lo hace la
carrera administrativa, ello conduce a que las mismas no se conciban como carreras ajenas e
independientes a la carrera administrativa, puesto que los parámetros que sirven de base a
estas otras carreras, son los mismos que se han sentado por aquella. De lo dicho, cabe afirmar
(...) que, tanto las carreras reconocidas en los arts. 67, 186 y 214 de la Constitución [sanitarias,
hospitalarias, paramédicas y de administración hospitalaria en el servicio de salud pública;
judicial y militar], como las establecidas por ley [policial, docente, diplomática, consular, etc.],
son carreras que forman parte de un solo género -la carrera administrativa-, ya que persiguen
un mismo fin: conseguir la eficiente realización de las funciones estatales por el elemento
humano que presta servicios personales al Estado y demás entes públicos en un régimen de
supra-subordinación; finalidad que se pretende lograr mediante el establecimiento de un
régimen que comprende las condiciones de ingreso, los derechos y deberes, las promociones y
ascensos, los traslados, suspensiones y cesantías, los recursos contra las resoluciones que
afecten a tales servidores. Si la carrera administrativa rige en un ámbito general, va de suyo
que tal régimen se aplica a todo el elemento humano que realiza una función pública, sea
directamente con el gobierno central o con los entes descentralizados por criterio territorial -los
municipios- o por criterio funcional -las instituciones oficiales autónomas-" (Sentencia del 20-VI-
99, Inc. 4-88).

2. Sobre las personas no comprendidas en la carrera administrativa: "...con base en el art.


218 Cn., se concluye que no están comprendidos dentro de la carrera administrativa, los
funcionarios púbicos de elección popular, los funcionarios políticos y los de confianza, como
además los empleados públicos de confianza, los trabajadores vinculados por una relación
laboral y las personas que el servicio prestado no sea de aquellos que forman parte de la
organización y funcionamiento normal del órgano estatal o ente público respectivo. Salvo tales
sujetos excluidos, el resto de servidores públicos se encuentran comprendidos en la carrera
administrativa" (Sentencia del 20-VI-99, Inc. 4-88).

3. Sobre el ingreso a la carrera administrativa: "teniendo en cuenta que los servidores


públicos conforman el elemento humano que concreta la función pública, se requiere de ellos
un mínimo de habilidad e idoneidad para el desempeño de la tarea que les corresponde; para
la fijación de ese mínimo de requisitos, el legislador tiene libertad de configuración o, en su cas,
dejar a discrecionalidad de los superiores administrativos la verificación del cumplimiento de
tales requisitos mínimos que demuestren la habilidad e idoneidad de una persona para el
ingreso a la carrera administrativa; ello porque, cumplir con dicho mínimo es exigible, teniendo
en cuenta que la tarea del servidor que ingresa a la carrera implicará la eficiente realización de
una función estatal" (Sentencia del 20-VI-99, Inc. 4-88).

4. Sobre el derecho a la estabilidad laboral: "Hay que distinguir entre lo que se conoce como
estabilidad laboral y estabilidad en el puesto o cargo. La estabilidad laboral implica, el derecho
de conservar un trabajo o empleo, independientemente de que el trabajador esté sujeto a la
posibilidad de traslado de funciones o de un cargo a otro, mientras que la estabilidad en el
cargo implica la permanencia en un cargo, puesto o función específicos, sin que se le pueda
trasladar sin causa justificada; en consecuencia, puede decirse que la estabilidad laboral es el
género y la estabilidad en el cargo o puesto es una especie de ese género, siendo que, quien
goza de estabilidad en el cargo goza a la vez de estabilidad laboral, no así a la inversa pues la
estabilidad laboral no implica forzosamente estabilidad en el cargo (...); la estabilidad laboral
debe ser inevitablemente relativa, teniendo el trabajador pleno derecho de conservar su cargo
sin limitación de tiempo, siempre que concurran los factores siguientes: (1) Que subsista el
puesto de trabajo; (2) Que el trabajador no pierda su capacidad física o mental para
desempeñar el cargo; (3) Que el cargo que desempeñe con eficiencia; (4) Que no se cometa
falta grave que la ley considere como causal de despido; (5) Que subsista la institución para la
cual se presta el servicio. Siendo coherentes con lo que establece nuestra Constitución, habría
que agregar como otro factor determinante de la estabilidad en el cargo el hecho de que el
puesto no sea de aquéllos que requieran de confianza, ya sea personal o política" (Sentencia
de 13-V-98, Amp. 265-97).

5. Sobre la subsunción del derecho a la estabilidad laboral en el derecho al trabajo: "El


derecho al trabajo no se agota en si mismo, ya que de su contenido y para proteger su
ejercicio, se han venido dando diferentes manifestaciones de derechos que guardan una íntima
relación con lo que podría denominarse su derecho originario, entre los que se encuentra el
derecho a la estabilidad laboral de los servidores públicos. Tal derecho a la estabilidad, según
reiterada jurisprudencia de este tribunal, significa el derecho que tiene a impedir la remoción
arbitraria de los empleados y funcionarios públicos de las plazas que ocupan, exigiendo un
procedimiento, por las causas legales preestablecidas y por la autoridad competente. siempre
que concurran las siguientes circunstancias: que subsista la institución para la cual se presta el
servicio; que subsista el puesto de trabajo, que el trabajador no pierda su capacidad física o
mental para desempeñar el cargo; que el cargo se desempeñe con eficiencia; y que no se
cometa falta grave que la ley considere como causal de despido (...). En consecuencia, cabe
afirmar que el derecho a la estabilidad comparte la naturaleza del derecho del cual se origina -
el derecho al trabajo-, en el sentido que ambos obedecen a razones de justicia, libertad e
igualdad. Esto porque, tanto en el ámbito privado como en el servicio público, es posible que el
empleador -patrono o Estado pueda, mediante actos arbitrarios, lesionar el contenido del
derecho, sea privando sin justa causa, limitando o sometiendo a condiciones irrazonables de
ejercicio la puesta en práctica de la capacidad de trabajador para exteriorizar su energía física
y psíquica. De manera que, siempre que concurran las circunstancias señaladas supra,
cualquier clase de acto ejecutado por el empleador en orden a privar, limitar o someter a
condiciones irrazonables el ejercicio del derecho al trabajo, constituye una violación al núcleo o
esencia de tal derecho (Sentencia de 22-X-99, Inc. 3-93).

6. Sobre el derecho a las promociones y ascensos: "Aún cuando la Constitución no


especifica el significado de tales, en su sentido primario las primeras se pueden entender como
las mejoras en las condiciones de servicio al Estado, ya sean de naturaleza económica, social,
académica, etc., y los segundos como los escalamientos de posiciones dentro de la carrera
administrativa (...). En suma, puede decirse que el derecho a las promociones y ascensos del
que goza todo servidor público implica la posibilidad de recibir mejoras en las condiciones de
servicio o el escalamiento de posiciones dentro de la carrera que se trate, por medio de un
procedimiento administrativo que permita medir o valorar la habilidad o aptitud del servidor
público o funcionario judicial que se haya hecho acreedor a esas mejoras o ascensos"
(Sentencia del 20-VI-99, Inc. 4-88).

7. Sobre los traslados, como componente de la carrera administrativa: " La justificación


constitucionalmente aceptada de tales se vincula necesariamente con las necesidades del
órgano estatal o ente público donde se presta el servicio público. Como una manifestación del
derecho a la estabilidad, son inaceptables los traslados arbitrarios, discriminatorios o por
motivaciones políticas. Pues si bien la estabilidad en el cargo no es un derecho al empleo
público, es claro que tal derecho tiende a impedir el traslado arbitrario de estas personas
respecto de las plazas que ocupan, exigiendo una justificación razonable de tal traslado"
(Sentencia del 20-VI-99, Inc. 4-88).

Legislación

Ley de Servicio Civil (arts. 4, 12, 19, 33, 34, 52, 67 y 70).

Art. 220.- Una ley especial regulará lo pertinente al retiro de los funcionarios y empleados
públicos y municipales, la cual fijará los procedimientos de jubilación a que éstos tendrán
derecho de acuerdo a los años de prestación de servicio y a los salarios devengados.

El monto de la jubilación que se perciba estará exento de todo impuesto o tasa fiscal y
municipal.

La misma ley deberá establecer las demás prestaciones a que tendrán derecho los servicios
públicos y municipales.

Jurisprudencia

I. Sobre el carácter especial de la ley que prescribe este artículo: "La estructura lógica del
capítulo en que se incardina esta disposición, sugiere que la especialidad de la ley que debe
regular la jubilación y demás prestaciones sociales de los servidores públicos atiende (...) a las
cualidades especiales que presenta la previsión social respecto de la carrera administrativa, no
respecto de la ley que regula las prestaciones sociales de los trabajadores privados. Y es que,
si bien el retiro y jubilación de los servidores públicos tienen relación con su estatuto jurídico-
administrativo, es más idónea su regulación en una ley especial de seguridad social, por
atender la misma a otro fundamento: ya no la gestión de los asuntos públicos -encomendada al
Estado, quien la realiza por medio de sus servidores-, sino a la garantía, para los servidores
públicos, de que tendrán los medios necesarios para hacer frente a los riesgos, contingencias o
necesidades sociales relativas a la vejez. No es cierto, entonces, que la especialidad de la ley a
que se refiere el art. 220 Cn. impida que los trabajadores públicos y municipales puedan ser
incluidos en un mismo régimen con los trabajadores del sector privado" (Sentencia del 26-VIII-
98, Inc. 4-97).
Legislación

Ley del Instituto Nacional de Pensiones de los Empleados Públicos (arts. 2, 23, 40, 41, 44, 45,
47, 54, 56, 59, 60, 73-A, 73-B y 77).

Art. 221.- Se prohíbe la huelga de los trabajadores públicos y municipales, lo mismo que el
abandono colectivo de sus cargos.

La militarización de los servicios públicos civiles procederá únicamente en casos de


emergencia nacional.

Jurisprudencia

I. Sobre la prohibición de huelga en los trabajadores públicos y municipales: "... por una
parte, el art. 48 Cn. reconoce el derecho de huelga a los trabajadores sin distinción alguna, es
decir, no especifica si se trata de trabajadores del sector privado o público: pero, por otra parte,
el art. 221 Cn., veda categóricamente el derecho de huelga a los trabajadores públicos y
municipales. Para resolver dicha aparente contradicción, es necesario en primer lugar
determinar el alcance del concepto de trabajador utilizado en el art. 48 Cn.; si se entiende que
trabajador es todo aquel que se encuentra vinculado con un patrono en virtud de un contrato de
trabajo, y que dicha vinculación puede ser con otro particular o con el Estado, se puede decir
que el mencionado artículo constitucional es una norma de carácter general, es decir, una
norma que constitucionalmente reconoce el derecho de huelga a todos los trabajadores,
quienes se encuentran comprendidos en una relación laboral en virtud de contrato de trabajo.
No obstante, cuando se trata de los trabajadores del sector público, la situación debe ser
analizada con detenimiento, pues la relación laboral de éstos está fundada en la prestación de
un servicio de interés general y no particular-como ocurre con el trabajador privado-. La misma
situación de prestar servicios al Estado o a cualquier ente descentralizado, la naturaleza de
dicha prestación de servicio personal y la calidad del ente para el cual trabaja o despliega su
fuerza laboral, hacen improcedente que exista un derecho de huelga para estos trabajadores,
ya que, si se admite tal situación, ello implicaría que la función estatal se viera afectada cada
vez que los servidores públicos decidan ir a la huelga, trayendo como consecuencia, el
entorpecimiento de aquellas funciones de interés general. Por esa razón, en la Constitución
vigente no se consideró procedente otorgar el derecho de huelga a los servidores públicos,
prohibiéndoles el referido derecho en el artículo 221 (...). Es claro que, desde el punto de vista
constitucional no existe el derecho a la huelga para los servidores públicos, pues existe
prohibición expresa en dicha normativa -art. 221 Cn.-; esta disposición es de carácter
excepcional en relación a la regla prescrita en el art. 48 Cn., y tal prohibición es extensiva a
todo aquel que se encuentre vinculado por un contrato de trabajo con el Estado o con cualquier
ente público" (Sentencia del 20-VI-99, Inc. 4-88).

Legislación

Ley de Servicio Civil (art. 53).


Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (art. 8).

Art. 222.- Las disposiciones de este Capítulo son extensivas a los funcionarios y empleados
municipales.

Legislación

Ley de Servicio Civil (arts. 1, 31, 52 y 66).

CAPITULO II

Hacienda Pública

Art. 223.- Forman la Hacienda Pública:

1º- Sus fondos y valores líquidos;


2º- Sus créditos activos;

3º- Sus bienes muebles y raíces;

4º- Los derechos derivados de la aplicación de las leyes relativas a impuestos, tasas y demás
contribuciones, así como los que por cualquier otro título le correspondan.

Son obligaciones a cargo de la Hacienda Pública, las deudas reconocidas y las que tengan
origen en los gastos públicos debidamente autorizados.

Legislación

Código Civil (art. 571).

Art. 224.- Todos los ingresos de la Hacienda Pública formarán un solo fondo que estará
afectado de manera general a las necesidades y obligaciones del Estado.

La Ley podrá, sin embargo, afectar determinados ingresos al servicio de la deuda pública. Los
donativos podrán asimismo ser afectados para los fines que índice el donante.

Legislación

Ley Orgánica de Administración Financiera del Estado (arts. 63 y 74).

Art. 225.- Cuando la ley lo autorice, el Estado, para la consecución de sus fines, podrá separar
bienes de la masa de la Hacienda Pública o asignar recursos del Fondo General, para la
constitución o incremento de patrimonios especiales destinados a instituciones públicas.

Legislación

Ley Orgánica de Administración Financiera del Estado (arts. 76 y 80).

Ley Orgánica de Administración Financiera del Estado (arts. 76 y 80).

Art. 226.- El Organo Ejecutivo, en el Ramo correspondiente, tendrá la dirección de las finanzas
públicas y estará especialmente obligado a conservar el equilibrio del Presupuesto, hasta
donde sea compatible con el cumplimiento de los fines del Estado.

Legislación

Ley Orgánica de Administración Financiera del Estado (arts. 3, 4 , 61 y 63).

Art. 227.- El Presupuesto General del Estado contendrá, para cada ejercicio fiscal, la
estimación de todos los ingresos que se espera percibir de conformidad con las leyes vigentes
a la fecha en que sea votado, así como la autorización de todas las erogaciones que se juzgue
convenientes para realizar los fines del Estado.

El Organo Legislativo podrá disminuir o rechazar los créditos solicitados, pero nunca
aumentarlos.

En el Presupuesto se autorizará la deuda flotante en que el Gobierno podrá incurrir, durante


cada año, para remedir deficiencias temporales de ingresos.

Las instituciones y empresas estatales de carácter autónomo y las entidades que se costeen
con fondos de Erario o que tengan subvención de éste, excepto las instituciones de crédito, se
regirán por presupuestos especiales y sistemas de salarios aprobados por el Organo
Legislativo.

Una ley especial establecerá lo concerniente a la preparación, votación, ejecución y rendición


de cuentas de los presupuestos, y regulará el procedimiento que deba seguirse cuando al
cierre de un ejercicio fiscal no esté aún en vigor el Presupuesto del nuevo ejercicio.

Legislación

Ley Orgánica de Administración Financiera del Estado (arts. 24 al 27, 38 y 44).

Art. 228.- Ninguna suma podrá comprometerse o abonarse con cargo a fondos públicos, si no
es dentro de las limitaciones de un crédito presupuesto.

Todo compromiso, abono o pago deberá efectuarse según lo disponga la ley.

Sólo podrán comprometerse fondos de ejercicios futuros con autorización legislativa, para
obras de interés público o administrativo, o para la consolidación o conversión de la deuda
pública. Con tales finalidades podrá votarse un presupuesto extraordinario.

Habrá una ley especial que regulará las subvenciones, pensiones y jubilaciones que afecten los
fondos públicos.

Legislación

Disposiciones Generales de Presupuestos (art. 143). D.L. Nº 3, de 23 de diciembre de 1983,


publicado en el D.O. Nº 239, T. 281, de 23 de diciembre de 1983.
Ley Orgánica de Administración Financiera del Estado (arts. 59, 76, 77, 79, 80).

Art. 229.- El Organo Ejecutivo, con las formalidades legales, podrá efectuar transferencias
entre partidas de un mismo ramo u organismo administrativo, excepto las que en el
Presupuesto se declaren intransferibles.

Igual facultad tendrá el Organo Judicial en lo que respecta a las partidas de su presupuesto,
cumpliendo con las mismas formalidades legales.

Legislación

Ley Orgánica de Administración Financiera del Estado (art. 45).

Art. 230.- Para la percepción, custodia y erogación de los fondos públicos, habrá un Servicio
General de Tesorería.

Cuando se disponga de bienes públicos en contravención a las disposiciones legales, será


responsable el funcionario que autorice u ordene la operación, y también lo será el ejecutor, si
no prueba su inculpabilidad.

Legislación

Ley de la Corte de Cuentas de la República (art. 5).


Reglamento Orgánico Funcional de la Corte de Cuentas (art. 32).
Reglamento para la Determinación de Responsabilidades (arts. 3, 8, del 21 al 25).
Ley Orgánica de Administración Financiera del Estado (art. 60).

Art. 231.- No pueden imponerse contribuciones sino en virtud de una ley y para el servicio
público.

Los tempos y sus dependencias destinados inmediata y directamente al servicio religioso,


estarán exentos de impuestos sobre inmuebles.

Art. 232.- Ni el Organo Legislativo ni el Ejecutivo podrán dispensar del pago de las cantidades
reparadas a los funcionarios y empleados que manejen fondos fiscales o municipales, ni de las
deudas a favor del Fisco o de los Municipios.

Art. 233.- Los bienes raíces de la Hacienda Pública y los de uso público sólo podrán donarse o
darse en usufructo, comodato o arrendamiento, con autorización del Organo Legislativo, a
entidades de utilidad general.

Legislación

Código Civil (art. 769).

Art. 234.- Cuando el Estado tenga que celebrar contratos para realizar obras o adquirir bienes
muebles en que hayan de comprometerse fondos o bienes públicos, deberán someterse dichas
obras o suministros a licitación pública, excepto en los casos determinados por la ley.

No se celebrarán contratos en que la decisión, en caso de controversia, corresponda a


tribunales de un estado extranjero.

Lo dispuesto en los incisos anteriores se aplicará a las Municipalidades.

TITULO VIII

Responsabilidad de los Funcionarios Públicos

Art. 235.- Todo funcionario civil o militar, antes de tomar posesión de su cargo, protestará bajo
su palabra de honor, ser fiel a la República, cumplir y hacer cumplir la Constitución,
atendiéndose a su texto cualesquiera que fueren las leyes, decretos, órdenes o resoluciones
que la contraríen, prometiendo, además, el exacto cumplimiento de los deberes que el cargo le
imponga, por cuya infracción será responsable conforme a las leyes.

Jurisprudencia

I. Sobre la responsabilidad de los funcionarios públicos por incumplimiento de la


Constitución: "la responsabilidad directa que cabe al funcionario que ha emitido o ejecutado el
acto violatorio de las disposiciones constitucionales, no puede estimarse una responsabilidad
objetiva, esto es, no puede atenderse única y exclusivamente al daño producido, prescindiendo
en absoluto de la conducta del funcionario; ya que, si bien es cierto que la aceptación de un
cargo público implica, por el solo hecho de aceptarlo, la obligación de desempeñarlo ajustado a
las normas constitucionales -artículo 235 de la Constitución-, la presunción de capacidad y
suficiencia que existe respecto de los funcionarios, no debe extremarse hasta el punto de no
admitir errores excusables, por cuanto puede suceder que el funcionario no está, sea porque la
ley secundaria no desarrolle la norma constitucional, o porque la ley es contraria a la
Constitución, en situación de apreciar por si la posibilidad de la violación constitucional"
(Sentencia de 26-VIII-98, Amp. 317-97).

2. Sobre la vinculación de la Constitución a los funcionarios municipales: "resulta


importante mencionar que las municipalidades según lo establece la Constitución de la
República, son autónomas en cuanto a lo técnico, administrativo y económico; pero esta razón
no implica que los funcionarios municipales en el ejercicio de sus atribuciones, deban o puedan
actuar al margen de lo que ordenan el resto de las disposiciones constitucionales" (Sentencia
de 21-VII-98, Amp. 62-97).

Legislación

Ley de Procedimientos Constitucionales (arts. 74 al 77).


Ley Orgánica de la Policía Nacional Civil (art. 31).
Reglamento Disciplinario de la Policía Nacional Civil (art. 7).
Ley de la Carrera Policial (art. 24).

"Art. 236.- El Presidente y Vicepresidente de la República, los Diputados, los Designados a la


Presidencia, los Ministros y Viceministros de Estado, el Presidente y Magistrados de la Corte
Suprema de Justicia y de las Cámaras de Segunda Instancia, el Presidente y Magistrados de la
Corte de Cuentas de la República, el Fiscal General de la República, el Procurador General de
la República, el Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos, el Presidente y
Magistrados del Tribunal Supremo Electoral, y los representantes diplomáticos, responderán
ante la Asamblea Legislativa por los delitos oficiales y comunes que cometan." (1)
La Asamblea, oyendo a un fiscal de su seno y al indiciado, o a un defensor especial, en su
caso, declarará si hay o no hay lugar a formación de causa. En el primer caso, se pasarán las
diligencias a la Cámara de Segunda Instancia que determine la ley, para que conozca en
primera instancia, y, en el segundo caso, se archivarán.

De las resoluciones que pronuncie la Cámara mencionada conocerá en segunda instancia una
de las Salas de la Corte Suprema de Justicia, y del recurso que dichas resoluciones admitan, la
Corte en Pleno.

Cualquier persona tiene derecho de denunciar los delitos de que trata ese artículo, y de
mostrarse parte, si para ello tuviere las cualidades requeridas por la ley.

Art. 237.- Desde que se declare por la Asamblea Legislativa o por la Corte Suprema de
Justicia, que hay lugar a formación de causa, el indiciado quedará suspendido en el ejercicio de
sus funciones y por ningún motivo podrá continuar en su cargo. En caso contrario se hará
culpable del delito de prolongación de funciones. Si la sentencia fuere condenatoria, por el
mismo hecho quedará depuesto del cargo. Si fuere absolutoria, volverá al ejercicio de sus
funciones, si el cargo fuere de aquellos que se confieren por tiempo determinado y no hubiere
expirado el período de la elección o del nombramiento.

Art. 238.- Los Diputados no podrán ser juzgados por delitos graves que cometan desde el día
de su elección hasta el fin del período para el que fueron elegidos, sin que la Asamblea
Legislativa declare previamente que hay lugar a formación de causa, conforme al
procedimiento establecido en el artículo anterior.

Por los delitos menos graves y faltas que cometan durante el mismo período no podrán ser
detenidos o presos, ni llamados a declarar sino después de concluido el período de su
elección.

Si el Presidente, Vicepresidente de la República o un Diputado fuere sorprendido en flagrante


delito, desde el día de su elección hasta el fin de período para el que fueron elegidos, podrán
ser detenidos por cualquier persona o autoridad, quien estará obligado a ponerlo
inmediatamente a disposición de la Asamblea.

Art. 239.- Los Jueces de Primera Instancia, los Gobernadores Departamentales, los Jueces de
Paz y los demás funcionarios que determine la ley, serán juzgados por los delitos oficiales que
cometan, por los tribunales comunes, previa declaratoria de que hay lugar a formación de
causa, hecha por la Corte Suprema de Justicia. Los antedichos funcionarios estarán sujetos a
los procedimientos ordinarios por los delitos y faltas comunes que cometan.

Por los delitos oficiales o comunes que cometan los miembros de los Consejos Municipales,
responderán ante los Jueces de Primera Instancia correspondientes.

Art. 240.- Los funcionarios y empleados públicos que se enriquecieren sin justa causa a costa
de la Hacienda Pública o Municipal, estarán obligados a restituir al Estado o al Municipio lo que
hubieren adquirido ilegítimamente, sin perjuicio de la responsabilidad en que hubieren incurrido
conforme a las leyes.

Se presume enriquecimiento ilícito cuando el aumento del capital del funcionario o empleado,
desde la fecha en que haya tomado posesión de su cargo hasta aquella en que haya cesado
en sus funciones, fuere notablemente superior al que normalmente hubiere podido tener, en
virtud de los sueldos y emolumentos que haya percibido legalmente, y de los incrementos de
su capital o de sus ingresos por cualquier otra causa. Por determinar dicho aumento, el capital
y los ingresos del funcionario o empleado, de su cónyuge y de sus hijos, se considerarán en
conjunto.

Los funcionarios y empleados que la ley determine están obligados a declarar el estado de su
patrimonio ante la Corte Suprema de Justicia, de acuerdo con los incisos anteriores, dentro de
los sesenta días siguientes a aquél en que tomen posesión de sus cargos. La Corte tiene
facultad de tomar las providencias que estime necesarias para comprobar la veracidad de la
declaración, la que mantendrá en reserva y únicamente servirá para los efectos previstos en
este artículo. Al cesar en sus cargos los funcionarios y empleados aludidos, deberán hacer
nueva declaración del estado de sus patrimonios. La ley determinará las sanciones por el
incumplimiento de esta obligación.

Los juicios por enriquecimiento sin causa justa sólo podrán incoarse dentro de diez años
siguientes a la fecha en que el funcionario o empleado haya cesado en e cargo cuyo ejercicio
pudo dar lugar a dicho enriquecimiento.

Legislación

Ley sobre el Enriquecimiento Ilícito de Funcionarios y Empleados Públicos (arts. 1 al 3, 5, 7, 9,


11 y del 17 al 22). D.L. Nº 2833, de 24 de abril de 1959, publicado en el D.O.Nº 87, T. 183, de
18 de mayo de 1959.

Art. 241.- Los funcionarios públicos, civiles o militares que tengan conocimiento de delitos
oficiales cometidos por funcionarios o empleados que les estén subordinados, deberán
comunicarlo a la mayor brevedad alas autoridades competentes para su juzgamiento, y si no lo
hicieren oportunamente; serán considerados como encubridores e incurrirán en las
responsabilidades penales correspondientes.

Legislación

Código Penal (arts. 320 al 334).

Art. 242.- La prescripción de los delitos y faltas oficiales se regirán por las reglas generales, y
comenzará a contarse desde que el funcionario culpable haya cesado en sus funciones.

Legislación

Código Penal (arts. 320 al 334).

Art. 243.- No obstante, la aprobación que de el Organo Legislativo a los actos oficiales en los
casos requeridos por esta Constitución, los funcionarios que hayan intervenido en tales actos,
podrán ser procesados por delitos oficiales mientras no transcurra el término de la prescripción.

La aprobación de las memorias y cuentas que se presenten al Organo Legislativo, no da más


valor a los actos y contratos a que ellas se refieren, que el que tengan conforme a las leyes.

Legislación

Código Penal (arts. 320 al 334).

Art. 244.- La violación, la infracción o la alteración de las disposiciones constitucionales serán


especialmente penadas por la ley, y las responsabilidades civiles o penales en que incurran los
funcionarios públicos, civiles o militares, con tal motivo, no admitirán amnistía, conmutación o
indulto, durante el período presidencial dentro del cual se cometieron.

Legislación

Código Penal (arts. 290 al 302 y del 340 al 342).

Art. 245.- Los funcionarios y empleados públicos responderán personalmente y el Estado


subsidiariamente, por los daños materiales o morales que causaren a consecuencia de la
violación a los derechos consagrados en esta Constitución.

Jurisprudencia

I. Sobre el carácter democrático del establecimiento de la responsabilidad de los


funcionarios: " la responsabilidad de los funcionarios y del Estado originada en los daños que
causaren el ejercicio de las funciones de los primeros, es una de las grandes conquistas de la
democracia y de inexorable existencia en el Estado de Derecho, pues significa la sujeción del
poder público al imperio del Derecho" (Sentencia de 21-VII-98, Amp. 62-97).

2. Sobre la imposibilidad de atribuir responsabilidad objetiva a los funcionarios públicos:


"la responsabilidad directa que cabe al funcionario que ha emitido o ejecutado el acto violatorio
de las disposiciones constitucionales, no puede estimarse una responsabilidad objetiva, esto
es, no puede atenderse única y exclusivamente al daño producido, prescindiendo en absoluto
de la conducta del funcionario; ya que, si bien es cierto que la aceptación de un cargo público
implica, pro el solo hecho de aceptarlo, la obligación de desempeñarlo ajustado a las normas
constitucionales -artículo 235 de la Constitución-, la presunción de capacidad y suficiencia que
existe respecto de los funcionarios, no debe extremarse hasta el punto de no admitir errores
excusables, por cuanto puede suceder que el funcionario no está, sea porque la ley secundaria
no desarrolla la norma constitucional, o porque la ley es contraria a la Constitución, en situación
de apreciar por sí la posibilidad de la violación constitucional [ya que] el concepto de
responsabilidad personal del funcionario no puede formarse sobre la base unilateral de la
relación causa-efecto, pues ello conducirá a decisiones absurdas e injustas; como sería el caso
de obligar a responder por daños y perjuicios al funcionario que procede con sujeción a una ley
y en cumplimiento a sus disposiciones" (Sentencia de 26-VIII-98, Amp. 317-97).

3. Sobre los parámetros de apreciación de la responsabilidad de los funcionarios


públicos: "dicha responsabilidad debe apreciarse a partir de ciertos aspectos fácticos, como
son: la extralimitación o cumplimiento irregular de las atribuciones, negligencia inexcusable,
ausencia de potestad legal, malicia, previsibilidad del daño, o anormalidad del perjuicio"
(Sentencia de 26-VIII-98, Amp. 317-97).

4. Sobre la subsidiaridad y la naturaleza de la responsabilidad del Estado: "la calidad


subsidiaria de la responsabilidad estatal surge no solo ante la ausencia o insuficiencia de
bienes del funcionario, sino también cuando a este no es dable imputársele culpa alguna. La
responsabilidad del Estado, contraria a la del funcionario, deviene en objetiva, pues aquel no
posee una voluntad única, consciente y libre, por lo que no puede actuar dolosa o
culpablemente" (Sentencia de 26-VIII-98, Amp. 317-97).

Legislación

Ley de Procedimientos Constitucionales (art. 35).

TITULO IX

Alcances, Aplicación,
Reformas y Derogatorias

Art. 246.- Los principios, derechos y obligaciones establecidos por esta Constitución no pueden
ser alterados por las leyes que regulen su ejercicio.

La Constitución prevalecerá sobre todo las leyes y reglamentos. El interés público tiene
primacía sobre el interés privado.

Jurisprudencia

I. Sobre el significado del principio de inalterabilidad de los derechos, prescrito en el


inciso primero de este artículo: "corresponde establecer el alcance de dicha norma bajo dos
situaciones: la distinción entre regulación y restricción o limitación de derechos
constitucionales; y la precisión de, si a través de la regulación o limitación de derechos, se
puede atentar contra estos. A. Sobre el primer punto de análisis, es necesario aclarar que
regulación de un derecho no debe implicar limitación el mismo; pero si, la limitación o
restricción de un derecho supone necesariamente su regulación. La regulación normativa
comprende, entre otros aspectos, el establecimiento de la titularidad, las manifestaciones y
alcances de los derechos así como las condiciones para su ejercicio y sus garantías. Desde
esta perspectiva, puede afirmarse que un derecho constitucional puede ser regulado
directamente por la misma Constitución o por las normas infraconstitucionales provenientes de
aquellos entes públicos que se encuentran constitucionalmente facultados para ello. Por otro
lado, la limitación o restricción de un derecho, supone en principio una regulación, por la cual
se establecen ciertos impedimentos para el ejercicio de ese derecho. Sobre este punto, [cabe
decir que] las restricciones de derechos fundamentales son numerosas y de muy diferente tipo,
sin embargo, los derechos constitucionales, en tanto derechos de rango constitucional, pueden
ser restringidos a través de normas con rango constitucional, o bien por normas de rango
inferior, siempre y cuando estas últimas sean conformes con aquellas; si la restricción se hace
por la norma constitucional, se trata entonces de una restricción directamente constitucional,
por el contrario, si se hace por norma inferior, se trata de una restricción indirectamente
constitucional, en este caso, la base se encuentra en la autorización que la Constitución hace a
través de ciertas disposiciones o parte de sus disposiciones, para llevar a cabo intervenciones,
restricciones o limitaciones de derechos. Con relación a estas figuras, en Sentencia de 13-VI-
95, Inc. 4-94, la Sala de lo Constitucional sostuvo que "la regulación de un derecho
constitucional conforme al artículo 246 de la Constitución, sólo puede hacerse en virtud de una
ley (...) El constituyente manda que la ley, no debe alterar los principios establecidos por la
Constitución. El término leyes empleado por la disposición constitucional mencionada se refiere
a la ley en sentido formal o sea aquella norma jurídica que, independientemente de su
contenido, fue creada por el Organo Legislativo del Estado, ajustándose al procedimiento de
formación de la ley". Sin embargo, tal como aparece dicho precedente jurisprudencial puede
conducir a un desconocimiento de las potestades normativas que la misma Constitución otorga
a otros órganos estatales o entes públicos diferentes al Organo Legislativo. Por ello, resulta
más adecuado interpretar el art. 246 inc. 1º Cn., en el sentido que únicamente se podrán limitar
derechos fundamentales -establecer impedimentos o restricciones para su ejercicio- por ley en
sentido formal, pero que la regulación de derechos que comprende titularidad, condiciones de
ejercicio, manifestaciones y alcances del derecho, así como sus garantías, puede hacerse por
cualquier norma de carácter general, impersonal y abstracta, siempre y cuando sea emitida por
los órganos estatales o entes públicos con potestad normativa reconocida por la Constitución, y
que no se vulnere la prohibición establecida en el mismo art. 246 inc. 1º Cn., es decir, que no
se altere el núcleo de los principios y derechos constitucionales. Y es que, se justifica que las
limitaciones o restricciones a los derechos -es decir, aquellos aspectos de la regulación
normativa que implican obstaculización o reducción de las posibilidades de ejercicio- sean
encomendadas al Organo Legislativo, pues tal se encuentra regido por un estatuto que
comprende ciertos principios orientadores e informadores, tales el democrático, el pluralista, el
de publicidad, el de contradicción y libre debate y la seguridad jurídica; principios que legitiman
la creación normativa por la Asamblea Legislativa y que, a través del procedimiento legislativo,
se buscan garantizar. B. Si bien el legislador o cualquier otro órgano estatal o ente público con
potestad normativa reconocida por la Ley Suprema, pueden regular normativamente o,
excepcionalmente, imponer restricciones para el ejercicio de un derecho constitucional, es
importante tener en cuenta que la Constitución prohíbe con carácter general toda regulación
que vaya en contra del núcleo de los derechos y principios establecidos por la misma; es decir,
no se debe alterar, modificar o destruir la esencia de tales derechos y principios. Es decir, que
los derechos constitucionales, cuando no han sido regulados o limitados por la misma
Constitución, lo pueden ser por normas infraconstitucionales, en las que se establecerán los
alcances, manifestaciones, condiciones para su ejercicio y garantías, lo cual no es per se
inconstitucional, como tampoco lo es -desde una interpretación de la Constitución basada en el
principio de concordancia práctica- el establecimiento de ciertos impedimentos para su
ejercicio, cuando está de por medio la garantía de otros derechos constitucionales, la seguridad
de la generalidad y el bien común; aunque en estos casos, el establecimiento de dichos
impedimentos -como ya se dijo- ha de hacerse por leyes en sentido formal, es decir, leyes que
efectivamente han sido emitidas por el Organo Legislativo, cumpliendo su procedimiento de
formación. Se concluye, entonces, que no se vulnera el art. 246 inc. 1º Cn. cuando los
derechos constitucionales se regulan o limitan sin alterar, modificar o destruir su núcleo o
esencia" (Sentencia de 26-VII-99, Inc. 2-92).

2. Sobre la garantía del núcleo esencial de los derechos: "En el ordenamiento jurídico
salvadoreño, la garantía del contenido esencial de los derechos constitucionales, es oponible
por el titular de tales derechos, no sólo frente al legislador sino también frente a los operadores
del derecho, pues éstos además de estar sometidos a la ley, se encuentran sometidos a la
Constitución, de conformidad a los artículos 86, 172, 185 y 235 de la Constitución. Así se
afirma, que el sometimiento al derecho que deben observar los operadores jurídicos, lejos de
entenderse como un mero sometimiento a la ley. significa un sometimiento a la Constitución"
(Sentencia de 10-XI-98, Amp. 32-C-96).

3. Sobre la supremacía constitucional: "debe afirmarse que la supremacía de la Constitución


se ha venido consolidando hasta lograr plena firmeza en nuestro tiempo, no solo al garantizar a
través de los procesos constitucionales, sino al introducirse en la Constitución vigente el
artículo 246 -que en la de 1950 era el artículo 221- enunciado de manera categórica la
subordinación de la ley y las otras disposiciones a la Constitución" (Sentencia de 29-IX-95,
Amp. I-C-94).

4. Sobre la obligatoria preferencia en la aplicación de la Constitución sobre las leyes: "no


debe perderse de vista que, conforme a la normativa constitucional, todo juez -entiéndase
cualquier entidad jurisdiccional. sea unipersonal o colegiada- está obligado a aplicar
preferentemente la Constitución. Esto es una obligada consecuencia del carácter normativo de
la Constitución [....] contemplado de manera solemne en el artículo 246 de la Constitución"
(Sentencia de 10-VII-96, Amp. 5-S-96).

Art. 247.- Toda persona puede pedir amparo ante la Sala de lo Constitucional de la Corte
Suprema de Justicia por violación de los derechos que otorga la presente Constitución.

El hábeas corpus puede pedirse ante la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de


Justicia o ante las Cámaras de Segunda Instancia que no residen en la capital. La resolución
de la Cámara que denegare la libertad del favorecido podrá ser objeto de revisión, a solicitud
del interesado por la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia.

Jurisprudencia

I. Sobre la adecuada configuración de la pretensión de amparo y su papel en la


determinación de la competencia de la Sala de lo Constitucional: "La pretensión de
amparo tiene su asidero en el artículo 247 inc. 1º de la Constitución (...); en consecuencia, la
pretensión de amparo debe necesariamente fundamentarse en la normativa Constitucional.
Cuando se cumple tal exigencia,la pretensión no solo es viable sino que habilita plenamente la
competencia de esta Sala para conocer y resolver la cuestión. Por el contrario, cuando la
pretensión carece manifiestamente de todo fundamento en las disposiciones de la Constitución,
la misma es infructuosa y fallida, y amerita desestimarse "in limine litis" para evitar un proceso
inútil. Y es que, decidir al respecto de lo planteado en la demanda, cuando es evidente la falta
de fundamentación constitucional, significaría invadir la esfera de la legalidad, lo cual no
corresponde al conocimiento por parte de este Tribunal" (Sentencia de 2-VII-98, Amp. 164-98).

2. Sobre la delimitación de la competencia de la Sala de lo Constitucional y de las


Cámaras de Segunda Instancia en materia de hábeas corpus: " La Sala tiene competencia
para conocer en revisión de lo resuelto en hábeas corpus por las Cámaras de Segunda
Instancia: pero no es válido admitir que se tramiten dos procesos constitucionales
simultáneamente, uno ante la Sala y otro ante la Cámara" (Sentencia de 21-XI-97, HC 253-97).

Legislación

Ley de Procedimientos Constitucionales (arts. 3, 4, 12 al 37 y 72).

Art. 248.-La reforma de esta Constitución podrá acordarse por la Asamblea Legislativa, con el
voto de la mitad más uno de los Diputados electos.

Para que tal reforma pueda decretarse deberá ser ratificada por la siguiente Asamblea
Legislativa con el voto de los dos tercios de los Diputados electos. Así ratificada, se emitirá el
decreto correspondiente, el cual se mandará a publicar en el Diario Oficial.

La reforma únicamente puede ser propuesta por los Diputados en un número no menor de
diez.

No podrán reformarse en ningún caso los artículos de esta Constitución que se refieren a la
forma y sistema de gobierno, al territorio de la República y a la alternabilidad en el ejercicio de
la Presidencia de la República.

Art. 249. Derógase la Constitución promulgada por Decreto Nº 6, de fecha 8 de enero de 1962,
publicado en el Diario Oficial Nº 110, Tomo 194, de fecha 16 del mismo mes y año, adoptada
por Decreto Constituyente Nº 3, de fecha 26 de abril de 1982, publicado en el Diario Oficial Nº
75, Tomo 275, de la misma fecha, su régimen de excepciones, así como todas aquellas
disposiciones que estuvieren en contra de cualquier precepto de esta Constitución.
Jurisprudencia

I. Sobre el sentido de la derogación genérica prescrita en este artículo: "Es evidente que
la Constitución, al entrar en vigencia el veinte de diciembre de mil novecientos ochenta y tres,
no apareció en un vació jurídico, sino que se incardinó en un ordenamiento preexistente, el cual
no desapareció en su totalidad por la promulgación de la nueva Ley Suprema, sino que
pervivió, aunque afectado y modificado por la nueva regulación constitucional; ello plantea (...)
el problema de la inserción de la Constitución en el ordenamiento preconstituido. Para abordar
el análisis y resolución de dicho problema, debe tenerse presente que la actual Constitución se
construye sobre un sustrato ideológico personalista o humanista, distinto al de las Leyes
Primarias bajo las cuales se promulgaron las disposiciones preconstitucionales; esta
circunstancia produce de suyo una incompatibilidad lógica entre ciertas disposiciones o
cuerpos normativos del ordenamiento preexistente y la nueva Constitución, y hace necesario
definir el efecto que tal incompatibilidad producirá. Contrario a otras leyes Primarias que, en el
ámbito del derecho constitucional comparado, no prescriben expresamente tal efecto,el art. 249
de la vigente Constitución salvadoreña dice: "Derógase (...) todas aquellas disposiciones que
estuvieren en contra de cualquier precepto de esta Constitución". Esta disposición no tiene
antecedente en las anteriores Constituciones que han regido El Salvador, pues los artículos de
tales, equivalentes al actual 249, se limitaban a derogar la Constitución inmediatamente
anterior, cualesquiera otras constituciones que hubieran regido, las leyes constitutivas y los
decretos adoptados por los gobiernos de facto al producirse la ruptura que dio origen al
proceso constitucional; pero nunca se había dispuesto la derogación en la forma genérica que
lo hace la vigente Ley Suprema. El efecto, pues, que sobre todas las disposiciones
preconstitucionales produce su incompatibilidad con la vigente Constitución, es su derogación
desde el veinte de diciembre de mil novecientos ochenta y tres. Dicha inclusión de una
derogatoria genérica en la vigente Ley Suprema implica una decisión política fundamental: no
diferir la extinción de las disposiciones preconstitucionales incompatibles con la nueva
Constitución, más allá de la fecha de su vigencia" (Sentencia de 20-VI-99, Inc. 4-88).

2. Sobre los aspectos respecto a los cuales se extiende la derogación genérica: "tal
derogación sólo puede entenderse como resultado de la contravención a la Constitución en
sentido material o sustancial, es decir, lo que el art. 183 Cn. denomina inconstitucionalidad en
su contenido (...); el efecto de derogación ha de referirse precisamente a la contradicción con
los principios materiales de la Constitución, no a las reglas formales de elaboración de las leyes
que ésta establece hoy (...); no puede reprocharse inconstitucionalidad a las leyes anteriores a
la Constitución por la sola razón de que la aprobación que en su momento les dio valor
normativo sea contraria a las reglas constitucionales actuales de aprobación de las leyes (...).
En ese sentido, el análisis de la legitimidad constitucional de la normativa preconstitucional ha
de hacerse necesariamente sobre el contenido, no sobre el procedimiento de formación o
emisión de la misma, pues ello resultaría irrazonable desde todo punto de vista" (Sentencia de
20-VI-99, Inc. 4-88).

3. Sobre el sentido y los efectos de la constatación de derogación de una disposición


preconstitucional: "El art. 249 Cn. deja en claro que las disposiciones preconstitucionales que
se opongan a lo dispuesto por la nueva Constitución quedan derogadas, debiendo entenderse
que tal efecto se produce en virtud del propio mandato constitucional; aseveración que, en
principio, pone fin al problema en los términos antes expuestos. Sin embargo, si se tiene en
cuenta la existencia de múltiples órganos de control de constitucionalidad de las disposiciones
inferiores a la Constitución, sean previas o posteriores a la vigencia de ésta -como es el caso
salvadoreño, según lo establecen claramente los arts. 235, 149 y 185 Cn., y arts. 10 inc. 2º y 12
inc. 3º Pr. Cn.-, resulta que no siempre es posible que esos órganos coincidan en la
interpretación del contenido de la Constitución, y en la conformidad o no de la normativa
preconstitucional con la Ley Suprema. Consecuencia de ello es que, existe la posibilidad que
no siempre se considere derogada por el mandato del art. 249 Cn. una norma preconstitucional
(...). Por lo cual, tratándose de un problema de compatibilidad con las bases constitucionales
del ordenamiento jurídico -suscitado en ocasión de la aplicación actual de una norma jurídica,
aunque la elaboración de ésta haya sido anterior-, esta Sala, en su calidad de interprete
supremo de la Constitución, se encuentra habilitada para conocer en el fondo de la pretensión
planteada, y constatar con efecto general y obligatorio, la derogatoria o no producida por el art.
249 Cn.; ello en beneficio de la claridad y certidumbre que debe tener el derecho vigente. Sin
embargo, es conveniente dejar en claro que el pronunciamiento que esta Sala realice sobre la
compatibilidad con la Constitución de una disposición o cuerpo normativo preconstitucional es
para el solo efecto de producir seguridad jurídica; pues la aplicación de la derogatoria genérica
del art. 249 Cn. no es privativa de la Sala de lo Constitucional. Cualquier juez o tribunal de la
República tiene plena potestad para realizar -de oficio o instado por las partes- un examen de
compatibilidad entre la normativa preconstitucional y la Ley Suprema, y constatar la derogación
de tales disposiciones, si como resultado de dicho examen encuentra contravención a la
Constitución; todo ello, sin necesidad de esperar un pronunciamiento general y obligatorio de
esta Sala. Es cierto que en sentencia de 26-VII-89, Inc. 3-85, la Sala de lo Constitucional
sostuvo que "el art. 249 de la Constitución (...) declaró de manera expresa, clara y terminante,
que por la entrada en vigencia de la nueva Constitución, queda derogado cualquier estatuto
constitucional anterior, o disposiciones con pretensiones de rango constitucional", pero que
"respecto a la legislación secundaria, se estableció en el art. 271 de la Constitución la
obligación de armonizarla al texto de la Constitución, fijando para la Asamblea Legislativa el
plazo de un año para realizarlo. Y, al no haber existido declaratoria expresa de parte de la
Constitución, en el sentido de que leyes secundarias se estimaban derogadas, debe
considerarse vigentes y con presunción de constitucionalidad tales leyes, hasta que fueren
derogadas, por estimarse inconstitucionales, por la misma autoridad que las dictó, o mejor
dicho, por el órgano autorizado constitucionalmente para legislar, o que mediante sentencia de
esta Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, se declaren inconstitucionales
de un modo general y obligatorio". Pero tal criterio jurisprudencial no puede entenderse como
una negación a Magistrados y Jueces para realizar el control difuso de constitucionalidad, pues
ello conduce al pernicioso efecto de restarle fuerza normativa al art. 249 Cn., que es un
elemento importante para el aseguramiento del carácter normativo y la supremacía de la
Constitución. La solución adoptada en el mencionado precedente jurisprudencial anula el art.
249 Cn., en aras del art. 271 Cn., lo cual es inaceptable desde el principio de concordancia
práctica de la interpretación constitucional. Cabe otra forma más adecuada de interpretar
ambas disposiciones, que consiste en entender que la primera disposición produjo efectos
plenos desde el día en que la Constitución entró en vigencia, y que la segunda implica una
exigencia de seguridad jurídica; la suplencia de los vacíos producidos a consecuencia de dicha
derogación, mediante la emisión de otras leyes conformes con la nueva Ley Suprema. Y es
que, la presunción de constitucionalidad de las leyes a que se refiere en la mencionada
sentencia solo puede significar que el cumplimiento de las leyes no puede estar condicionado a
un previo pronunciamiento jurisdiccional que determine que las mismas son conformes con la
Ley Suprema, sino que deben acatarse desde su entrada en vigencia sin esperar una previa
autorización jurisdiccional; sin embargo, ello no obsta para que los Magistrados y Jueces
ejerzan el control difuso de constitucionalidad de las disposiciones del ordenamiento, control
que incluye la aplicación de la derogación genérica del art. 249 Cn. Lo anterior conduce a
afirmar que el control de constitucionalidad realizado por esta Sala sobre la normativa
preconstitucional solo obedece a razones de seguridad jurídica, pero la sentencia de fondo en
dicho procedo no produce la invalidación de la disposición o cuerpo normativo objeto de
control, sino que se limita a constatar de un modo general y obligatorio la derogación producida
por el art. 249 Cn. el veinte de diciembre de mil novecientos ochenta y tres. De ello se derivan
dos consecuencias importantes: la primera, que en tanto constatación, los efectos de la
sentencia que decide sobre la legitimidad constitucional de una disposición o cuerpo normativo
preconstitucional, se retrotraen siempre al veinte de diciembre de mil novecientos ochenta y
tres; es decir, no se trata de una constatación constitutiva, como en el caso de la sentencia de
inconstitucionalidad, sino de una constatación declarativa. La segunda consecuencia es que,
constatada tal derogación por esta Sala, de un modo general y obligatorio, la disposición sobre
la cual recaiga dicha constitución ya no puede ser aplicada por los funcionarios judiciales y
administrativos, por haberse ya establecido que es una disposición inexistente. En cuanto a las
aplicaciones producidas entre el veinte de diciembre de mil novecientos ochenta y tres y la
fecha de la sentencia definitiva que constate la derogación, debe entenderse que son
inexistentes, por haber sido dictados con base en una norma jurídica aparentemente vigente,
pero realmente derogada" (Sentencia de 20-VI-99, Inc. 4-88).

TITULO X

Disposiciones Transitorias

Art. 250.- Mientras no se modifique la legislación secundaria en lo pertinente, los delitos que
estuvieren penados con la muerte, que no estén comprendidos en el artículo 27 de esta
Constitución, serán sancionados con la pena máxima de privación de la libertad. esta
disposición se aplicará a las personas que hubiesen sido condenadas a muerte por sentencia
ejecutoriada.
Art. 251.- Hasta que la ley de procedimientos mencionadas en el inciso último del artículo 30 de
esta Constitución entre en vigencia, se mantendrá en vigor la ley que regle esta materia, pero
su vigencia no podrá exceder del día 29 de febrero de 1984.

Art. 252.- El derecho establecido en el ordinal 12º., del artículo 38 de esta Constitución, tendrá
aplicación hasta que sea regulado en la ley secundaria, la cual no podrá tener efecto
retroactivo.

Art. 253.- Se incorporan a este Título las disposiciones contenidas en el Decreto Constituyente
Nº 36, de fecha 22 de noviembre de 1983, publicado en el Diario Oficial Nº 225, Tomo 281 de
fecha 5 de diciembre del mismo año.

Lo dispuesto en los ordinales 3o, 4o y 5o. del artículo 152 de esta Constitución, no tendrá
aplicación para la próxima elección de Presidente y Vicepresidente de la República,
debiéndose estar a lo dispuesto en el Decreto Constituyente Nº 36, de fecha 22 de noviembre
de 1983, publicado en el Diario Oficial Nº 225, Tomo 281, de fecha 5 de diciembre del mismo
año.

Art. 254.- Las personas a quienes esta Constitución confiere la calidad de salvadoreños por
nacimiento, gozarán de los derechos y tendrán los deberes inherentes a la misma, desde la
fecha de su vigencia, sin que se requiera ningún trámite adicional de reconocimiento de su
nacionalidad.

Art- 255.- La organización actual de la Corte Suprema de Justicia continuará vigente hasta el
30 de junio de 1984, y los Magistrados de la misma elegidos por esta Asamblea Constituyente
durarán en sus funciones hasta esa fecha, en la cual deben estar armonizada con esta
Constitución las leyes relativas a su organización y competencia a que se refieren los artículos
173 y 174 de la misma.

Los Magistrados de las Cámaras de Segunda Instancia y Jueces de Primera Instancia


actualmente en funciones terminarán sus respectivos períodos, y los nuevos que se elijan
conforme a lo dispuesto en esta Constitución, gozarán de la estabilidad en sus cargos a que la
misma se refiere y deberán reunir los requisitos que ella exige.

Art. 256.- El Presidente y Magistrados de la Corte de Cuentas de la República elegidos por esta
Asamblea Constituyente, durarán en sus funciones hasta el día 30 de junio de 1984.

Art. 257.- Los Vice-Presidentes de la República continuarán en el ejercicio de sus cargos hasta
el día 31 de mayo de 1984, con las atribuciones que establece el Decreto Constituyente Nº 9,
de fecha 6 de mayo de 1982, publicado en el Diario Oficial Nº 91, Tomo 275, de fecha 19 del
mismo mes y año.

Art. 258.- Las atribuciones, facultades y demás funciones que las leyes o reglamentos
confieren a los Subsecretarios de Estado, serán ejercidas por los Viceministros de Estado,
excepto la de formar parte del Consejo de Ministros, salvo cuando hicieren las veces de éstos.

Art. 259.- El Fiscal General de la República y el Procurador General de Pobres nombrados de


conformidad a la Constitución de 1962, y ratificados por esta Asamblea de acuerdo al régimen
de excepciones de la misma durarán en sus funciones hasta el treinta y uno de mayo de mil
novecientos ochenta y cuatro.

Art. 260.- Los Concejos Municipales nombrados de conformidad al Decreto Constituyente Nº 9


de fecha 6 de mayo de 1982, publicado en el Diario Oficial Nº 91, Tomo 275, de fecha 19 del
mismo mes y año, durarán en sus cargos hasta el día treinta de abril de mil novecientos
ochenta y cinco.

Si durante el período comprendido entre el 31 de mayo de 1984 y el 30 de abril de 1985,


ocurriere alguna vacante por cualquier causa, esta será llenada conforme a la ley.
Art. 261.- En caso de que se nombraren Ministros y Viceministros de Estado durante el período
comprendido desde la fecha de vigencia de esta Constitución, hasta la fecha en que tomen
posesión de sus cargos el Presidente y el Vicepresidente de la República, elegidos de
conformidad al Decreto Constituyente Nº 36, de fecha 22 de noviembre de 1983, publicado en
el Diario Oficial Nº 225, Tomo 281, de fecha 5 de diciembre del mismo año, éstos deberán ser
ratificados por la Asamblea Legislativa.

Art. 262.- La creación, modificación y supresión de tasas y contribuciones públicas a que se


refiere el ordinal 1º del Art. 204 e esta Constitución, serán aprobadas por la Asamblea
Legislativa mientras no entre en vigencia la ley general a que se refiere la misma disposición
constitucional.

Art. 263.- Los Miembros del Consejo Central de Elecciones elegidos con base a los Decretos
Constituyentes Nos. 17 y 18, de fecha 3 de noviembre de 1982, publicados en el Diario Oficial
Nº 203, Tomo 277, de fecha 4 del mismo mes y año, continuarán en sus funciones hasta el día
31 de julio de 1984.

Art. 264.- Mientras no se erija la jurisdicción agraria, seguirán conociendo en esta materia las
mismas instituciones y tribunales que de conformidad a las respectivas leyes tienen tal
atribución aplicando los procedimientos establecidos en las mismas.

Art. 265.- Reconócese la vigencia de todas las leyes y decretos relativos al proceso de la
Reforma Agraria en todo lo que no contradigan el texto de esta Constitución.

Legislación

Ley Básica de la Reforma Agraria (arts. 1, 2, 3, 8, 9, 11, 18, 21, 27 y 29).

Art. 266.- Será obligación del Estado establecer los mecanismos necesarios para garantizar el
pago del precio o indemnización de los inmuebles pro naturaleza, por adherencia y por
destinación de uso agrícola, ganadero y forestal, expropiados como consecuencia de
disposiciones legales que introdujeron cambios en el sistema de propiedad o posesión de los
mismos.

Una ley especial regulará esta materia.

Legislación

Ley Básica de la Reforma Agraria. (arts. 9, 11, 12, 13 y 14).

Art. 267.- Si la tierra que excede los límites máximos establecidos en el artículo 105 de esta
Constitución, no fuere transferida en el plazo que allí se contempla por causa imputable al
propietario, podrá ser objeto de expropiación por ministerio de ley, y la indemnización podrá no
ser previa.

Los conceptos campesino y agricultor en pequeño deberán definirse en la ley.

Legislación

Ley Especial para la Afectación y Destino de las Tierras Rústicas Excedentes de las
Doscientas Cuarenta y Cinco Hectáreas (arts. 1, 2, 4, 8, 9, 11, 12, 21, y 23).

Art. 268.- Se tendrá como documentos fidedignos para la interpretación de esta Constitución,
además del acta de la sesión plenaria de la Asamblea Constituyente, las grabaciones
magnetofónicas y de audivideo que contienen las incidencias y participación de los Diputados
Constituyentes en la discusión y aprobación de ella, así como los documentos similares que se
elaboraron en la Comisión Redactora del Proyecto de Constitución. La Junta Directiva de la
Asamblea Legislativa deberá dictar las disposiciones pertinentes para garantizar la autenticidad
y conservación de tales documentos.

Art. 269. En caso de que por fuerza mayor o caso fortuito, debidamente calificados por la
Asamblea Legislativa, no pudieren efectuarse las elecciones para Presidente y Vicepresidente
de la República en la fecha señalada en el Decreto Constituyente Nº 36, de fecha 22 de
noviembre de 1983, publicado en el Diario Oficial Nº 225, Tomo 281, de fecha 5 de diciembre
del mismo año, la misma señalará una nueva fecha. Tanto para la calificación del hecho como
para el señalamiento de la nueva fecha de celebración de las elecciones, se necesitará el voto
de las tres cuartas partes de los Diputados electos.

Art. 270.- Lo dispuesto en el inciso tercero del artículo 106 de esta Constitución no se aplicará
a las indemnizaciones provenientes de expropiaciones efectuadas con anterioridad a la
vigencia de esta misma Constitución.

Art. 271.- La Asamblea Legislativa deberá armonizar con esta Constitución las leyes
secundarias de la República y las leyes especiales de creación y demás disposiciones que
rigen las Instituciones Oficiales Autónomas, dentro del período de un año contado a partir de la
fecha de vigencia de la misma, a cuyo efecto los órganos competentes deberán presentar los
respectivos proyectos, dentro de los primeros seis meses del período indicado.

Art. 272.-Todo funcionario civil o militar deberá rendir la protesta a que se refiere el artículo
235, al entrar en vigencia esta Constitución.

Art. 273.- Esta Asamblea se constituirá en Legislativa el día en que entre en vigencia la
Constitución y terminará su período el día treinta de abril de mil novecientos ochenta y cinco.

TITULO XI

Vigencia

Art. 274.- La presente Constitución entrará en vigencia el día veinte de diciembre de mil
novecientos ochenta y tres, previa publicación en el Diario Oficial el día dieciséis de diciembre
de mil novecientos ochenta y tres.

DADO EN EL SALON DE SESIONES DE LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE; PALACIO


LEGISLATIVO: San Salvador, a los quince días del mes de diciembre de mil novecientos
ochenta y tres.

Roberto D'Aubuisson Arrieta


Presidente
Diputado por el Departamento de San Salvador

Hugo Roberto Carrillo Corleto


Vice-Presidente
Diputado por el Departamento de Santa Ana

María Julia Castillo Rodas


Vice-Presidente
Diputado por el Departamento de San Salvador

Hugo César Barrera Guerrero,


Primer Secretario
Diputado por el Departamento de San Salvador

José Francisco Merino López


Primer Secretario
Diputado por el Departamento de San Miguel

Rafael Morán Castaneda


Primer secretario
Diputado por el Departamento de Ahuachapán

Héctor Tulio Flores Larín


Segundo Secretario
Diputado por el Departamento de Usulután

Antonio Genaro Pastore Mendoza


Segundo Secretario
Diputado por el Departamento de San Salvador

Mercedes Gloria Salguero Gross


Segundo Secretario
Diputado por el Departamento de Santa Ana

Alfonso Arístides Alvarenga


Diputado por el Departamento de San Salvador

Rodolfo Antonio Castillo Claramount


Diputado por el Departamento de San Salvador

Ricardo González Camacho


Diputado por el Departamento de San Salvador

Guillermo Antonio Guevara Lacayo


Diputado por el Departamento de San Salvador

José Humberto Posada Sánchez


Diputado por el Departamento de San Salvador

Julio Adolfo Rey Prendes


Diputado por el Departamento de San Salvador

Luis Nelson Segovia


Diputado por el Departamento de San Salvador

Mauricio Armando Mazier Andino


Diputado por el Departamento de San Salvador

Juan Antonio Martínez Varela


Diputado por el Departamento de San Salvador

Félix Ernesto Canizález Acevedo


Diputado por el Departamento de Santa Ana

Fantina Elvira Cortez v. de Martínez


Diputada por el Departamento de Santa Ana

Rafael Antonio Peraza Hernández


Diputado por el Departamento de Santa Ana

Juan Ramón Toledo


Diputado por el Departamento de Santa Ana

Carlos Alberto Funes


Diputado por el Departamento de San Miguel

Herbert Prudencio Palma Duque


Diputado por el Departamento de San Miguel

Rafael Soto Alvarenga


Diputado por el Departamento de San Miguel

David Humberto Trejo


Diputado por el Departamento de San Miguel
Ricardo Edmundo Burgos
Diputado por el Departamento de La Libertad

Manuel Mártir Noguera


Diputado por el Departamento de La Libertad

Juan Francisco Puquirre González


Diputado por el Departamento de La Libertad

Liliana Rosa Rubio de Valdez


Diputada por el Departamento de La Libertad

Héctor Manuel Araujo Rivera


Diputado por el Departamento de Usulután

Luis Roberto Hidalgo Zelaya


Diputado por el Departamento de Usulután

Ricardo Arnoldo Pohl Tavarone


Diputado por el Departamento de Usulután

Angel Armando Alfaro Calderón


Diputado por el Departamento de Sonsonate

Hernán Antonio Castillo Garzona


Diputado por el Departamento de Sonsonate

Carlos Alberto Madrid Zúniga


Diputado por el Departamento de Sonsonate

Jorge Alberto Zelada Robredo


Diputado por el Departamento de Sonsonate

Mauricio Adolfo Dheming Morrissey


Diputado por el Departamento de La Unión

José Septalín Santos Ponce


Diputado por el Departamento de La Unión

Macla Judith Romero de Torres


Diputada por el Departamento de La Unión

José Napoleón Bonilla Alvarado


Diputado por el Departamento de La Paz

José Alberto Buendía Flores


Diputado por el Departamento de La Paz

Jesús Alberto Villacorta Rodríguez


Diputado por el Departamento de La Paz

Lucas Asdrúbal Aguilar Zepeda


Diputado por el Departamento de Chalatenango

Carlos Arnulfo Crespín


Diputado por el Departamento de Chalatenango

Pedro Alberto Hernández Portillo


Diputado por el Departamento de Chalatenango
Marina Isabel Marroquín de Ibarra
Diputado por el Departamento de Cuscatlán

Carmen Martínez Cañas de Lazo


Diputado por el Departamento de Cuscatlán

Jorge Alberto Jarquín Sosa


Diputado por el Departamento de Cuscatlán

Antonio Enrique Aguirre Rivas


Diputado por el Departamento de Ahuachapán

Luis Angel Trejo Sintigo


Diputado por el Departamento de Ahuachapán

José Luis Chicas


Diputado por el Departamento de Morazán

Alfredo Márquez Flores


Diputado por el Departamento de Morazán

Ramiro Midence Barrios Zavala


Diputado por el Departamento de Morazán

Oscar Armando Méndez Molina


Diputado por el Departamento de San Vicente

José Armando Pino Molina


Diputado por el Departamento de San Vicente

Daniel Ramírez Rodríguez


Diputado por el Departamento de San Vicente

Mario Enrique Amaya Rodas


Diputado por el Departamento de Cabañas

Jesús Dolores Ortiz Hernández


Diputado por el Departamento de Cabañas

Roberto Ismael Ayala Echeverría


Diputado por el Departamento de Cabañas

*Decreto Constituyente Nº 38, de 15 de diciembre de 1983, publicado en el D.O. Nº 234, Tomo


281, del 16 de diciembre de 1983.

Reformas:

(1) D.L. Nº 64, de 31 de octubre de 1991, publicado en el D.O. Nº 217, Tomo 313, de 20 de
noviembre de 1991.

(2) D.L. Nº 152, de 30 de enero de 1992, publicado en el D.O. Nº 19, Tomo 314, de 30 de
enero de 1992.

(3) D.L. Nº 583, de 30 de junio de 1993, publicado en el D.O. Nº 139, Tomo 320, de 23 de julio
de 1993 (fe de erratas).

(4) D.L. Nº 860, de 21 de abril de 1994, publicado en el D.O. Nº 88, Tomo 323, de 13 de mayo
de 1994.
(5) D.L.. Nº 165, de 20 de octubre de 1994, publicado en el D.O. Nº 196, Tomo 325, del 24 de
octubre de 1994.

(6) D.L.. Nº 166, del 20 de octubre de 1994, publicado en el D.O. Nº 196, Tomo 325, de 24 de
octubre de 1994.

(7) D.L. Nº 743, de 27 de junio de 1996, publicado en el D.O. Nº 128, Tomo 332, de 10-VII-96.

(8) D.L. Nº 744, de 27 de junio de 1996, publicado en el D.O.Nº 128, Tomo 332, de 10-VII-96.

(9) D.L. Nº 745, de 27 de junio de 1996, publicado en el D.O. Nº 128, Tomo 332, de 10-VII-96.

(10) D.L. Nº 746, de 27 de junio de 1996, publicado en el D.O. Nº 128, Tomo 332, de 10-VII-96

(11) D.L. Nº 747, de 27 de junio de 1996, publicado en el D.O. Nº 128, Tomo 332, de 10-VII-96.

(12) D.L. Nº 748, de 27 de junio de 1996, publicado en el D.O. Nº 128, Tomo 332, de 10-VII-96

(13) D.L. Nº 541, publicado en el D.O.Nº 32, Tomo 342, de 16-11-99.