Infección

(Odiar es querer sin amar. Querer es luchar por aquello que se desea y odiar es no poder alcanzar por lo que se lucha. Amar es desear todo, luchar por todo, y aún así, seguir con el heroísmo de continuar amando. Odio mi calle, porque nunca se rebela a la vacuidad de los seres que pasan en ella. Odio los buses que cargan esperanzas con la muchacha de al lado, esperanzas como aquellas que se frustran en toda hora y en todas partes, buses que hacen pecar con los absurdos pensamientos, por eso, también detesto mis pensamientos: los míos, los de ella, pensamientos que recorren todo lo que saben vulnerable y no se cansan. Odio mis pasos, con su acostumbrada misión de ir siempre con rumbo fijo, pero maldiciendo tal obligación. Odio a Cali, una ciudad que espera, pero no le abre las puertas a los desesperados). *** Odio a todas las putas por andar vendiendo adoraciones falsas en todas sus casas y sus calles. (Odio la Avenida Sexta por creer encontrar en ella la bienhechora importancia de la verdadera personalidad. Odio el club campestre por ser a la vez un lugar estúpido, artificial e hipócrita. Odio el teatro Calima por estar siempre los sábados lleno de gente conocida. Odio al muchacho contento que pasa al lado, perdió al fin del año cinco materias, pero eso no le importa, porque su amiga se dejó besar en su propia cama. Odio a todos los maricas por estúpidos en toda la extensión de la palabra. Odio a mis maestros y sus intachables hipocresías. Odio las malditas horas de estudios por conseguir una buena nota. Odio a todos aquellos que se cagan en la juventud todos los días). *** Odio las misas mal oídas… odio todas las misas. Me odio, por no saber encontrar mi misión verdadera. Por eso me odio… y a ustedes les importa? Si, odio todo esto, todo eso, todo. Y lo odio porque lucho por conseguirlo, unas veces puedo vencer, otras no. Por eso lo odio, porque lucho por su compañía. Lo odio porque odiar es querer y aprender a amar. Me entienden? Lo odio, no he aprendido a amar, y necesito de eso. Por eso, odio a todo el mundo, no dejo de odiar a nadie, a nada… a nada a nadie sin excepción!

Andrés Caicedo, 1966

8. porque ya al final no iban más que diez personas a sus películas de vampiros. en un rincón. Pues bien. 7. 6.UU. 9. Pero semana tras semana va bajando la audiencia. al ir a introducir el último film del ciclo. desde Murnau y Dreyer hasta Fisher y ese film que vio hace poco de Dan Curtis. de papitas. que no había más que un espectador en la sala. y el hombrecito tuvo que bajar los ojos. cuando los estudiantes luchan en las calles. uno se graduó de arquitectura y nunca nadie más lo volvió a ver por estas tierras. allá detrás. el hombrecito de nuestra historia comenzó a perder grandes cantidades de dinero. y lo primero que hace es programar un ciclo larguísimo de películas de vampiros. pero el Conde se paró de su butaca y le sonrió. gente que únicamente sufría de noche y que siempre duerme bien y al otro día se despiertan y pueden hablar de amor. siempre mata muchos indios". el hombrecito encontró. los últimos 4 sí empezaron a conversar. pasó el tiempo y uno de ellos se mudó de ciudad. 5. de política y cuando llega la noche se ponen a soñar de lo mismo que han hablado durante todo el día. de viajes. que le dicen imbécil a Jerry Lewis. Al principio hay mucha acogida y todo: el teatro se llena. . Esa gente cómo le va a coger la onda a los vampiros. el público cineclubista está compuesto en su mayoría por gente despistada que acude a ver acá "el cine de calidad" que no puede ver en los teatros cuando estos sólo exhiben vaqueros y espías: Imbéciles que abuchean una película de John Ford con John Wayne "porque el ejército de EE. no falta por allí uno que insulte al hombrecito del cineclub por estar exhibiendo cosas de éstas. mitad luz y mitad sombra. El hecho es que el sábado 25 de septiembre de 1971. otro amaneció un día muerto. El hombrecito iba a comenzar a hablar de la película que amaba tanto.Destinitos fatales I A un hombrecito le gusta el cine y llega y funda un cine club. Como se sabe. a contarse recuerdos.

que no conozco.Dígame. por que. se dirige al asiento vacío sin ver a nadie conocido. habitada por gente que a lo mejor no me gusta. Lastre para no elevarme tanto. cargando un libro de Mr. Y el gordo al oír eso se le ríe en la cara. Y da la señal. Edgar Allan Poe que pesa 5 kilos. y cuando cae en la cuenta el hombrecito lo que hace es apretar las manos que le sudan pero nada más . Además la persona que más supo de globos en el mundo fue mi amigo Edgar. una mujer en la última banca vestida de negro.II Un empleado público se monta a las 2 del día en su bus de todos los días. y ella es: . para no ir a parar a una región desconocida. paga. y por pensar en eso ni se ha dado cuenta que este bus en el que se ha montado no para cada 4 cuadras ni para en ninguna parte. pero para qué conocidos a esta hora y con este calor. . para darle la respuesta exacta. III Un hombrecito va por allí caminando fresco. De pronto un gordo lo ve pasar y se acerca y le pregunta: . todos de piel oscura y por que ser que todos están así de flacos y por que a todos se les ve el hambre en la cara. ¿no le molesta andar con ese libro tan pesado parriba y pabajo? El hombrecito. que es muy bondadoso y un poco ingenuo. registra. Entonces el bus para y todos se le van encima. Pero mañana no va a salir nada en el periódico. así que el empleado público en lo único que piensa es en el almuerzo que su mamá le tiene cuando llegue a casa en la siestesita de 5 minutos. todos hombres. y por eso piensa antes de contestar. sobre todo el chofer cuando voltea la cara y lo mira a él. no se da cuenta que el gordo se quiere burlar de él. en el sueñito que sueñe.o tal vez voltear a mirar a los pasajeros. y para su satisfacción queda un puesto por allá.Lo que pasa es que desde hace un tiempo para acá me di cuenta que yo vivo mi vida montado en un globo. y cuando al hombrecito le arrancan el primer pedazo de mejilla piensa en lo que dirán sus compañeros de oficina cuando salga mañana en el periódico. y el libro de Edgar me sirve de lastre.

Andrés Caicedo. 1971. Y la tristeza le dura cinco días. Hasta que se encuentra en una película una actriz americana de la que se puede enamorar fácil.Y el hombrecito comprende ahora y se pone muy triste. y la tristeza se le pasa. .

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