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Capítulo I

¿Qué es un graffiti?
xisten diversas acepciones: El concepto de graffiti es un nombre dado por los arqueólogos a las inscripciones o dibujos hechos en los muros antiguos. Estos trazados suelen referirse a acontecimientos de la vida diaria.1 O la que viene de una voz italiana, del plural de graffito que significa garabato,2 que es un nombre dado a los dibujos e inscripciones hechos en los muros y paredes de los edificios antiguos por los transeúntes. Por extensión, se podría aplicar también a los realizados en la actualidad en fachadas, bardas y aún en los vagones del metro. Considerada generalmente como manifestación del arte popular, el graffiti de nuestros días ya se considera como un arte urbano, pero antes se presenta como un fenómeno de la calle y es ahí donde se ha convertido en el único espacio vital, amplio, móvil y rápido donde el joven no se siente controlado y puede evadirse de los problemas de la sociedad que le rodea. Relacionado con la cultura del
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Diccionario Enciclopédico Universal, aula Siglo XXI, Madrid, España, 2001. Diccionario escolar, Instituto Nacional para la Investigación de los Adultos.

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GRAFFITIS NOVOHISPANOS DE TEPEAPULCO

hip-hop, esta subcultura se inicia en Nueva York alrededor de los años setenta, cuando un joven llamado Taki, realizó lo que se conoce como un tag, esto es, una firma en la pared con su nombre para delimitar su barrio. Esto dio lugar a que los jóvenes de barrios contiguos al suyo lo imitasen, comenzando a desarrollar el nombre, y es entonces cuando el tag empieza a tomar matices. El hip-hop llega a España tras la caída del régimen de Franco, haciendo su entrada en los años ochenta, coincidiendo con la llegada del Break Dance. Los primeros graffitis se realizaban en áreas muy concretas, extendiéndose poco a poco a zonas públicas como centros comerciales, grandes superficies, llegando incluso hasta los medios de transporte urbano. Pese a que esto es considerado como un acto vandálico, tiene su explicación: el graffiti es un arte para los jóvenes; esto es, una forma de expresión por la cual pueden transmitir pensamientos, ideas, darse a conocer. Y para llegar a todas partes utilizan los medios de transporte que recorren las ciudades día y noche como escaparates ambulantes. Actualmente no sólo prolifera en los suburbios de las grandes urbes; también ha sido tomado como un medio de expresión plástica que utilizan empresas de decoración y algunos artistas del mundo. El trazado de garabatos o graffitis se viene realizando desde la antigüedad americana y europea. En la ciudad maya de Tikal, el arqueólogo Michael Kampen encontró varios graffitis (Kampen, 1978:155-180) que cubren parte de las paredes de los cuartos. Estas paredes conservan también más recientes y destructivos nombres, iniciales y demás recuerdos de visitantes. Entre los graffitis sobresalientes, vemos escenas de templos y aún la de una víctima, atada, empalada por una lanza arrojada por un individuo enmascarado y algunos jugadores de pelota. Varios de estos graffitis fueron seguramente añadidos durante la época Clásica, pero otros, al parecer, eran productos del periodo Postclásico temprano3 (foto 1). Otros sitios mayas con reporte de graffiti son: Balankanche (Wyllys Andrews, IV), Benque Viejo (Gann, 1918), Dzibilchaltun (Wyllys Andrews, V), Calakmul (Ruppert), Chicanna (sin publicar), Chichén
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William R. Coe, Tikal, guía de las antiguas ruinas mayas, The University Museum, University of Pennsylvania, Philadelphia, pp. 36 y 37.

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¿QUÉ ES UN GRAFFITI?

Foto 1. Graffiti maya de Tikal, Guatemala. Fuente: Kampen, 1978:155-180.

Itzá (Morris), Comalcalco (Navarrete), El Cayo (Maler, 1901), Hochob (Pollock), Holmul (Merwin), Kinal (Graham), Labná (sin publicar), La Mar (Maler, 1901), Nakum (Tozzer), Palenque (Ruz), Payan (Ruppert), Piedras Negras (Maler, 1901), Río Bec (Ruppert), San Clemente (Mason), Santa Rosa Xtampak (Pollok), Uaxactun (Smith, 1937, 1950), Uxmal (Cirerol Sansores, Gann, 1924) y Kichmook (Thompson, E. H.).4 Durante las exploraciones de la plataforma en “U” de la Pirámide del Sol, en Teotihuacan, se halló un graffiti sobre el piso adjunto al talud. El graffiti teotihuacano representaba a un patolli.5 En la apocalíptica Pompeya tenemos ejemplos de graffitis eróticos y amorosos.6 Después de la hecatombe del Vesubio (entre el 24 y el 25 de agosto del 79 d.C.), que mató a toda la población, quedando nada más como testigos los graffitis. También se encontraron graffitis de soldados romanos en la “cueva del Puente”, ubicada en el Karst de Burgos, Sierra Salvada, España. Estos graffitis datan del 235 d.c. y son de las más antiguos (foto 2).
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Michael Kampen, “The graffiti of Tikal, Guatemala”, en: Estudios de Cultura Maya núm. 11, UNAM, pp. 155-180. Elías Rodríguez Vázquez y Pascual Tinoco Quesnel, “Exploraciones en la Pirámide del Sol en Teotihuacan. 1992-94”, en: Compendio Arqueológico, s.p., México, 2005. Mortero Cartelle, Enrique, Grafitos amatorios pompeyanos, Planeta/De Agostini, Buenos Aires, Argentina, 1995.

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Al igual podemos ver graffitis de los exploradores ingleses durante el siglo XIX en la escultura de T Ramsés II, en Abú Simbel, Egipto . (foto 3).7 Ya para el siglo XII y XIV (Alta Edad Media) también se realizaban graffitis, descubriéndoles recienteFoto 2. Graffitis romanos en la cueva del mente el investigador Pablo Ozcáriz, Karst de Burgos, España. (especialista en Historia Antigua), en el Monasterio de La Oliva, Carcastillo, Navarra, España (foto 4). En México se han detectado graffitis del siglo XVI, en los exconventos de Zempoala, Tepoztlán, Epazoyucan, Tezontepec, Tepeapulco, San Miguel Tzinacantepec y Actopan(fotos 5, 6, 7, 8, 9) (Russo, 1998:187-192). Merece una especial atención a futuro los graffitis realizados en uno de los contrafuertes del exconvento de Santo Domingo (siglo XVI) en Hueyapan, Morelos (foto 10). Hechos en el siglo XIX hay uno en la gruta conocida como de “Carlos Pacheco” (Grutas de Cacahuamilpa, GueFoto 3. Estatua Grafiteada en Egipto. Fuente: doctora rrero), que es una rúbri- Natalia Moragas ca estilizada de 1820 y 1870 e inscripciones de los siglos XIX y XX, así como símbolos nazis en la gruta de Bustamante, Monterrey, Nuevo León.8 Por último, es de destacar los graffitis realizados por los cadetes del Colegio Militar durante 1847, y que fueron hallados recientemente por los arqueólogos (2005) en el castillo de Chapultepec.

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Comunicación personal por la doctora Natalia Moragas Segura, profesora-investigadora de la Universidad Autónoma de Hidalgo. Información proporcionada por el doctor Arturo Montero García, profesor-investigador de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

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¿QUÉ ES UN GRAFFITI?

Foto 4. Graffitis medievales, siglos XII y XIV (alta Edad Media), Monasterio de La Oliva, Carcastillo, Navarra, España. Fuente: www.elpais.es

Foto 5. Graffitis de Actopan y San Miguel Tzinacatepec. Foto: Alessandra Russo.

Foto 6. Graffitis de Cempoala y Tepotzotlán. Foto: Alessandra Russo.

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Foto 7. Graffitis de Epazoyucan y Tezontepec. Foto: Alessandra Russo.

Foto 8. Graffitis de Epazoyucan y Tepeapulco. Foto: Alessandra Russo.

Foto 9. Graffitis de Epazoyucan y Tepeapulco. Foto: Alessandra Russo.

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¿QUÉ ES UN GRAFFITI?

Foto 10. Graffitis en uno de los contrafuertes del exconvento de Santo Domingo (siglo XVI), en Hueyapan, Morelos.

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Capítulo II
La fiesta

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a fiesta popular novohispana del siglo XVI, en especial la urbana, fue la expresión ritualizada y ostentosa de la riqueza y poder alcanzado por las clases dominantes. A través de ella la población indígena obtenía satisfactores que les eran negados por otras vías. La fiesta, además, cumplía una función política como sostenía un tratadista español contemporáneo: los estadistas aconsejan al príncipe tenga medios en que se divierta el pueblo porque la melancolía no dé lugar a levantar los ánimos de la novedad.1 la imponente riqueza que se generó en el seno de la ciudad, (México) producto de un sostenido proceso de concentración de actividades económicas, y su control por un reducido número de individuos y corporaciones españolas, civiles y religiosas, tuvo en la fiesta una de sus formas de expresión característica.

1 Francisco Martínez de Mata, Memoriales y discursos de..., p. 374, citado por José Antonio Maravall, La cultura del Barroco, Barcelona, Ariel, 1986, p. 494 y Arturo Soberón Mora y Miguel Ángel Vásquez Meléndez, 1992, p. 103.

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A decir del folklorista catalán José Antonio Maravall: …en efecto, durante el periodo colonial el indígena aportó, en forma obligada o voluntaria, casi todo lo necesario para hacer posible el aparato escenográfico que caracterizó a la fiesta urbana: objetos artesanales, adornos de calles y plazas, enramadas, bosques artificiales con animales, arcos triunfales, ejecución de música de atabales y chirimías, simulación de batallas navales en el lago, castillos y fuegos pirotécnicos, danzas tradicionales y palo volador, fueron algunos de los elementos con que el ingenio y la creatividad del indio vestían de colorido y animación las festividades, haciendo de éstas espectaculares acontecimientos que contrastaban frecuentemente con el carácter solemne que suponían tener... (Maravall, 1986:494). Al parecer, el universo que quiso representar el graffitero novohispano fue el de la fiesta, entre otros temas paralelos. La fiesta, al igual que en los demás pueblos novohispanos del siglo XVI, se sustentaba en la conmemoración de los santos patronos. Posiblemente las fiestas principales realizables en el Tepeapulco colonial hayan sido la del 4 de octubre que es el día de San Francisco de Asís (foto 11) y el Jueves de Corpus Christi (15 de junio), además la de Semana Santa, entre otras. Seplantea en esta obra que tal vez la fiesta representada en los graffitis de Tepeapulco sea la del Corpus Christi, por estar representando danzas del Palo Volador, Gigantes y Mojigangas (ver fotos 12, 13 y 14), así como el Santísimo que, según las fuentes históricas, nos las reseñan, entre estas resalta la de Fray Toribio Motolinía: Foto 11. San Francisco de Asís.

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LA FIESTA

Para la procesión de este día de Corpus Christi tenían tan adornado todo el camino y calles, que decían muchos españoles que se hallaron presentes: quiero esto, quisiera contar en Castilla, decirle han […] que está loco, y que se alarga y lo compone; porque iba al Sacramento entre más calles hechas todas de tres órdenes de arcos medianos, todos cubiertos de Foto 12. Palo volador con danzantes y españoles con rosas y flores muy bien armadura. Claustro alto. compuestas y atados; y estos arcos pasaban de mil y cuatrocientos, sin otros diez triunfales grandes, debajo de los cuales pasaba toda la procesión. Había seis capillas con sus altares y retablos; todo el camino iba cubierto de muchas yerbas olorosas y diversas. Había también tres montañas contrahechas muy a el

Foto 13. Hojigongos, danzantes y palo volador. Claustro alto.

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natural con sus peñones, en los cuales se representaron tres autos muy buenos. Podemos ver en esta narración de Motolinía, la riqueza ornamental de los arcos triunfales con flores y frutos, que los vemos representados en los graffitis mostrados en este estudio. Por ejemplo, tenemos presente el arbusto de granada (foto 15), personajes que suben por escaleras hacia templos y arcos Foto 14. Palo volador, danzantes y españoles. Claustro (foto 16), y una gran cantialto. dad de líneas y trazos que asemejan cuerdas, listones (foto 17) denotando la algarabía del pueblo de Tepeapulco. La fiesta de Corpus Christi se le denomina así, a la celebración católica dedicada a conmemorar la institución de la Eucaristía, la acción de Gracias, el Santísimo Sacramento del Cuerpo de Jesucristo, de ahí su nombre. (Sánchez Valdés, 1996). Según Arturo Soberón y Miguel Angel Vásquez (1992:104-108), la conmemoración de Corpus Christi fue instituida en Europa desde 1246, y se celebró en forma ininterrumpida a partir de 1312. Fue traída a México por Hernán Cortés, aunque no se tiene noticia de su celebración formal sino hasta el año de Foto 15. Personas y arbustos de granada. Claustro alto.

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LA FIESTA

Foto 16. Personas que suben por escaleras y arcos. Claustro alto.

1529. En las principales ciudades de la Nueva España se celebraba con gran solemnidad la festividad de Corpus. Se hacía un llamado a los corregidores y alcaldes de los pueblos aledaños a las ciudades para que los naturales acudieran a las procesiones de Corpus y no a otras; (AGN, ramo Indios, vol. 4,exp. 12, f. 3 vol. 7, exp. 190, f. 10; vol. 7, exp. 279, f. 138). En la investigación de María Teresa Sánchez Valdés nos señala que en la ciudad de la Nueva España nombraba mayordomos y comisarios (AGN, General de Parte, vol. 15, exp. 125. p 136) para la

Foto 17. Líneas, trazos, cuerdas y listones. Claustro alto.

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organización de la festividad, la cual se hacía en gran medida dependiendo de la colaboración de los pueblos circunvecinos a la capital. Entre ellos se encontraban: San Juan Teotihuacán y sus sujetos, San Crsitóbal Ecatepec y sus sujetos, Apan y Tepeapulco, Tulancingo, Pachuca, Mexicaltzingo, Coatepec, Chalco y sus sujetos, Tlayucapa, Cuernavaca, Suchimilco, Coyoacan, Ojuatitlan, Tetepango, Misquiaguala, La Villa de Tacuba, Atlatlauca, el Valle, Guichiapa (AGN, General de Parte, vol. 13, exp. 11, f. 11v), Jilotepeque, Atitalaquia, Tula, Yxmiquilpan (AGN, ramo Indios, vol. 49, exp. 90, fs. 107-108), Mexicalcingo, Otumba (AGN, ramo Indios, vol. 60, exp. 170, fs. 228-229). Más adelante nos señala que para 1674 se observa otra fuente de ingreso económico, con motivo de la celebración del Corpus: el llamado que se hacía a los naturales de los alrededores para que vinieran a la ciudad de México a hacer siembras para la festividad del día de Corpus Christi”. Se nombran a los pueblos de San Cristóbal Ecatepec, San Juan Teotihuacan, Zempoala, Apan, Tepeapulco, Tulancingo, Otumba y Pachuca. (AGN, General de Parte, vol. 15, exp. 7, f. 6) (op. cit., 1996). Soberón y Vásquez proponen que desde 1544 se tenía noticia de la incorporación al festejo de danzas y otros recocijos tanto españolas como indígenas. Señala que para 1564 se añadieron diversas invenciones que hacían vistoso y agradable el conjunto, como la tarasca (figura de sierpe o dragón que se sacaba delante de la procesión) y los gigantes (o mojigangas) (foto 18) “y comedias alusivas” (op. cit., 1992:105-106). El ilustre don Manuel Rivera Cambas, cuando se refiere al festejo del Corpus Christi dice: …la más solemne de las fiestas eclesiásticas, á la cual concurrían todos los gremios en cuya colocación había disgustos y competencias á tal grado, que en 1529, se ocupara de este

Foto 18. Gigantes y cabezudos antiguos de la procesión de Corpus de Gerona, España. Fuente: Museo del Pueblo español, 1935

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LA FIESTA

asunto el Ayuntamiento, mandando en el Cabildo de 24 de mayo: “que porque en el salir los oficiales con sus oficios en la fiesta de Córpus Christi, ha habido en esta ciudad diferencia, mandaron que el oficio de los armeros y sastres: por tanto, por les quitar de diferencias, mandaron que el oficio de los armeros salga junto al arca del Corpus Christi é luego adelante de él vayan los sastres con su oficio, é así sucesivamente un oficio detrás de otro, por manera que ningún oficio de vecinos deje de salir, como en uso y costumbre, é que de aquí en adelante todos los años se guarde é tenga esta orden, é no se quebrante, so pena de cincuenta pesos de oro al oficio que guardare por salir… (Rivera Cambas, 2000: 31). Como podemos observar, la procesión del Corpus Christi en los pueblos de la Nueva España, incluyendo a Tepeapulco; asistían las principales congregaciones novohispanas luciendo sus trajes de gala y portando incensarios y cruces procesionales. Como anteriormente dijimos, también personajes chocarreros como la “tarasca” (especie de sierpe), el “diablo cojuelo”(foto 19), cabezones, gigantones o mojigangas. Durante el periodo de gobierno (1789-1794) del segundo virrey de Revillagigedo, Don Juan Vicente de Güemes Pacheco de Padilla y Horcasitas (foto 20), se prohibió la utilización de estos personajes por irreverentes. En Tepeapulco, entre 1558 y 1559, estuvo el Padre Franciscano Fray Bernardino de Sahagún ejerciendo su ministerio apostólico y

Foto 19. Diablo cojuelo. Claustro alto.

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escribiendo sus “primeros memoriales de Tepeapulco”, por lo que es posible que él, junto con sus hermanos franciscanos, hayan llevado a cabo la primera fiesta del Corpus Christi2 en dicho poblado. Sahagún vivió en el convento de Santiago Tlatelolco, en donde, según lo dicho por Manuel Rivera Cambas:

Foto 20. Juan Vicente de Güemes Pacheco de Padilla y Horcasitas, Segundo Conde de Revillagigedo (1789-1794). Fuente: Ernesto de la Torre Villar, año 1991, t. II, p. 102.

…el Corpus de Santiago Tlatelolco fue una de las festividades más antiguas y de mayor nombradía. Llenábase la extensa plaza con multitud de coches y caballos que obstruían las avenidas; procuraban colocarse los
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Foto 21. Santiago Matamoros.

Según el informante, don Pablo Delgadillo, oriundo de Tepeapulco, todavía se realiza la procesión de Corpus Christi, conocida actualmente como “procesión de las espigas” (trigo) el día 15 de junio, salen de Tepeapulco a los Cides y viceversa. Son más de 2 000 personas las que participan. A la una de la tarde arreglan banderas de papel, flores, espigas de trigo y palmas. También se realiza una procesión el 4 de octubre (día de San Francisco de Asís, santo patrono de Tepeapulco) de todas las comunidades de Tepeapulco: Corralillo, Sarabia, Palo Hueco, Tultengo, Los Coyotes, La Rinconada, los Cides, Tezcantzongo y sus colonias, para ir a enflorar a sus milpas. Otra es la peregrinación de charros agraristas de Tepeapulco-Los Cides que cada último sábado de febrero realizan un procesión en caballo hacia la Villa de Guadalupe, en la ciudad de México. Se empezó a realizar desde 1963, participando hasta 700 charros de los Llanos de Apan.

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LA FIESTA

curiosos en el sitio más favorable, quedando las señoras dentro de sus carruajes; las mugeres de la clase pobre se presentaban con el traje de poblanas y era enorme la afluencia de indígenas y la multitud de caballos á cual más hermoso y mejor enjaezado; veíanse charros costosamente vestidos, viniendo hacendados y administradores aún de largas distancias para ostentar la gallardía de sus cabalgaduras. Multitud de cohetes poblaban el aire, las campanas repicaban con estruendo y sobresalía en la procesión Santiago sobre un caballo blanco matando moros.(foto 21) La iglesia era adornada con arcos y rosarios de flores, costumbre muy seguida entre los indígenas en aquella, á la que daba mayor realce la presencia del Virrey o de la municipalidad en la casa de gobierno, y en la plaza había mil puestos de tunas, granadas, naranjas, nueces, peras y duraznos; amenizaban la fiesta las danzas de indios cubiertos de plumas y con sonajas en una mano y en la otra una especie de mitra de plumas de colores que en idioma mexicano se llama ayacastle. Mucho calor, mucho polvo, el castillo y los cohetes, el mole, el pulque, las enchiladas y la fruta; he aquí el conjunto de aquella festividad, en que siempre había sangrientas riñas, pero cada año era recibida con entusiasmo y júbilo por el público mexicano, para quien la procesión del Corpus de Santiago fue siempre un suceso deseado… (Rivera Cambas, 2000:80).

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Capítulo III
Geografía histórica de Tepeapulco

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epeapulco se encuentra ubicada en la parte suroriental del estado de Hidalgo, cerca de los poblados de Otumba, Ciudad Sahagún y Calpulalpan. Está a 110 kilómetros al noreste de la ciudad de México. Tiene una altitud de 2523 metros sobre el nivel del mar, su clima es frío, acentuándose en los meses que comprende el invierno. En estas vastas llanuras caen a menudo heladas desde septiembre y nevadas 1 esporádicas en las cumbres del Xiguingo y el Santa Ana, como la ocurrida en enero de 1967 (foto 22). El volcán del Xiguingo tiene una altura de 3250 metros sobre el nivel del mar, en sus faldas tiene una vegetación de tipo xerófita y en su cumbre bosques de pinos. Al pie del volcán estuvo un antiguo asentamiento teotihuacano, todavía podemos ver una pirámide de esta cultura, restos de habitaciones, gran cantidad de cerámica azteca, indicador de una segunda ocupación y abundancia de petrograbaEn el año de 1967-68 (diciembre-enero) nevó intensamente en el pueblo de Tepeapulco; duró ocho días y, en consecuencia, se cayeron los manteados del mercado. Este fenómeno ocurrió durante el gobierno municipal de José Muñoz Lagos, según el informante, don Pablo Delgadillo, nativo de Tepeapulco.

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Foto 22. Nevada del año 1967, volcán de Xihuingo, Tepeapulco, Hidalgo.

dos, que son marcadores astronómicos (foto 23), estudiados por el arqueólogo suizo Matthew Wallrath. Desde la cumbre del Xiguingo se pueden observar, a simple vista hacia el oeste, las pirámides del sol y la luna de Teotihuacan y hacia el suroriente el Popocatépetl, la Iztaccíhuatl, el Ajusco, y el cerro de Peñón Viejo (conocido en tiempos prehispánicos como Tepepulco y actualmente está conurbado al oriente de la Foto 23. Marcador astronómico teotihuacano. Zona arqueológica de Xihuingo. Fuente: ciudad de México). Por lo que Alessandra Russo. se deduce una gran correspondencia que había de Tepeapulco entre estos antiguos centros de población: aztecas y teotihuacanos. También se puede observar un talud, probablemente azteca, bajo el ábside de la iglesia y la escuela primaria contigua (foto 24), así como cerámica azteca en las terrazas antiguas del cerro de Santa Ana. El nombre azteca de Tepeapulco fue conocido en las fuentes del siglo XVI como Tepepulco,2 y diversos autores le dan el significado
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El informante, don Pablo Delgadillo, dice que el cerro de Santa Ana es el de Tepepolco y le da el significado de “cerro de Tepetate de agua”.

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GEOGRAFÍA HISTÓRICA DE TEPEAPULCO

de “cerro gordo”, de tepetl: cerro, pul viene de puloa: aumentativo y co: desinencia locativa. Lo que viene a significar quizá: “el cerrote”. Torquemada le da el significado de “Cerca del cerro de Tepepul”. La población actual está asentada bajo las faldas del cerro conocido como “Santa Ana”. Los códices Xólotl y Mendocino lo documentan de diversa manera: en el primero (Xólotl) es un dibujo de un cerro con una superficie cuadriculada y una forma que evoca una nube; quizá represente un cerro con escamas de color verde, pudiendo ser el monstruo de la

Foto 24. Talud azteca, que se ubica bajo el ábside de la iglesia de Tepeapulco.

Foto 25. Glifo toponímico de Tepeapulco. Fuente: Códice Xolotl.

tierra, “tlaltecuhtli” (fotos 25 y 26). Otra representación del Xólotl es un cerro grande, grueso con cintura, de forma fálica. El segundo (Mendocino) lo representa como un cerro con “boca” y alrededor con huellas de pies y una cuenta posiblemente de jade.3 Existe un mapa del Valle de México, publicado por García

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Rivera Grijalba, Víctor, “Tepepulco”, en: Cuadernos de arquitectura mesoamericana, núm. 2, julio 1984, División de Estudios de Posgrado, Facultad de Arquitectura, UNAM.

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Cubas (1885) (foto 27), en el que nombra a dos cerros: el Jiguingo4 y al Tepeapulco, con lo que entendemos que el cerro de Tepeapulco es el que actualmente se conoce como Santa Ana. Con el mismo nombre de Tepepulco existe otro cerro en el oriente de la ciudad de México, ahora conocido como Peñón Viejo y durante tiempos coloniales como “Peñón del Marqués”. De Foto 26. Toponímico de Tepeapulco. Fuente: acuerdo a don Antonio García Matrícula de tributos. Cubas (1885:21), en este cerro había una estatua de una divinidad mexicana, colocada antiguamente sobre un altar. Se encontró derribada, mutilada y cubierta de tierra, al abrir las fortificaciones que allí se construyeron en 1847. Portaba un báculo en la mano derecha que estaba quebrado en la extremidad superior, lo mismo que el ala izquierda del tocado o tiara de la cabeza; contaba, además, con una bolsa colgada, de las que usaban los sacerdotes para portar el incienso. Tenía un maxtlatl, y mostraba manchas negras en la cara de casi un milímetro de espesor. Es posible que haya sido una estatua representando a Yacatecuhtli (dios del comercio y de los caminos). Según García Cubas(Ibid:21) medía 1.44 m. de altura, incluyendo el pedestal, estaba tallada en pórfido basáltico, mostraba restos de pintura de color rojo, azul y negro y le cubría una capa de cal posterior, posiblemente para desfigurarla, hecho quizá por un iconoclasta.
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El volcán extinto de Jiguingo forma parte de la cosmovisión mesoamericana, ya que se le ve como una montaña proveedora del agua. Según la tradición oral, se afirma que varios brazos de mar pasan debajo de la pirámide del Tecolote, del Jiguingo, atravesando la cordillera (falda del cerro de Santa Ana). Es posible que en épocas pretéritas se hayan efectuado rituales de petición de lluvia en su cima, pero eso lo sabremos algún día cuando lo confirmemos arqueológicamente. Las peticiones de lluvia se hacen actualmente por el ejido de Tepetates, de donde sale una procesión de campesinos, llevando en anda la imagen del Padre Jesús en la falda del cerro de Santa Ana (antiguamente el cerro de Tepepolco). También el 15 de mayo se realiza la procesión de San Isidro Labrador para pedir la lluvia; ésta sale de la parcela del Padre Jesús (capilla en construcción).

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GEOGRAFÍA HISTÓRICA DE TEPEAPULCO

Foto 27. Mapa Valle de México. Fuente: Antonio García Cubas, 1885.

Se sabe también que en este cerro Hernán Cortés tuvo una batalla sangrienta. En la parte de las conclusiones, se sostiene que Tepeapulco tiene tres ocupaciones: una al pie del Xiguingo, que es teotihuacana; la segunda, que es azteca, en la zona de terrazas del cerro de Santa Ana y la tercera que es española y que abarca desde el antiguo barrio de Plaza Vieja, conservando todavía monumentos históricos del siglo XVI. El primer Cabildo (que es un casa habitada

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Foto 28. Edificio del primer cabildo de Tepeapulco, siglo XVI, barrio Plaza Vieja.

Foto 29. Antigua plaza de toros de Tepeapulco, construida a finales del siglo XVIII.

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GEOGRAFÍA HISTÓRICA DE TEPEAPULCO

Foto 30. Antigua plaza de toros de Tepeapulco, construida a finales del siglo XVIII.

por la familia Ponce) (foto 28), algunos restos de casas modestas de ese siglo también, la caja de agua junto con el acueducto construido por los franciscanos, de las pocas que hay todavía en México, junto con las de Tochimilco en Puebla y Chiapa de Corzo en Chiapas; el ex-convento de San Francisco de Asís que fue construido sobre un antiguo templo, dedicado posiblemente a Huitzilopochtli; el ex-hospital de la Concepción de María (hoy en día un restaurante) todavía conserva el monograma religioso en la clave del arco; la plaza de toros de fines del siglo XVIII (fotos 29 y 30), ubicada en el ábside de la iglesia; restos del mesón a unas cuadras atrás de la plaza central; los primeros potreros coloniales junto con los jagüeyes y aljibes ubicados en lo que hoy es la zona arqueológica del Xiguingo, así el antiguo camino real de caballerías, que atraviesa también la zona arqueológica (foto 31). En los estudios que realizó Peter Gerhard sobre los llanos de Apan, región en donde se encuentra ubicado Tepeapulco, nos indica alturas entre los 2 350 y 3 000 metros sobre el nivel del mar, en los que predomina vegetación de tipo xerófito, con predominancia de magueyes, de clima frío y seco. Tepeapulco, en época del posclásico,

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Foto 31. Plano arqueológico de Xiguingo. Fuente: Proyecto Tepeapulco, Eduardo Matos, 1982.

perteneció a la provincia de Acolhuacan con capital en Texcoco, por lo que estaban de cierta manera protegida de sus vecinos, los aguerridos tlaxcaltecas. De esta manera los tepepolcas fueron tributarios de Texcoco, Tlaltelolco y Tenochtitlan. Los idiomas hablados fueron el náhuatl, otomí y una minoría de chichimecas que posiblemente hayan hablado el Pame (Gerhard, 1972:52). Probablemente haya sido visitada por primera vez por los españoles en 1519, para ser controlada dos años más tarde. El monasterio es uno de los primeros fundados en la Nueva España (1528) atribuido a Fray Andrés de Olmos, aquel franciscano, prolijo autor también del hospital de Concepción de María5 (todavía existen sus restos en lo que hoy es un restaurante) y del Tratado de hechicerías y sortilegios, de 1553.
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La virgen de Asunción de María se le consideraba en el siglo XVI como la patrona de la monarquía española.

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GEOGRAFÍA HISTÓRICA DE TEPEAPULCO

Según Gorbea Trueba (1988:88) el hospital de Nuestra Señora de la Concepción de María practicó la hospitalidad en el más amplio sentido de la palabra, ya que atendió a los enfermos, recogió a los indigentes y brindó a los viajeros un techo donde pasar la noche y descansar de la jornada. Es importante resaltar que Tepeapulco fue un pueblo sobresaliente, que se encontraba en el camino real que iba de México a Veracruz y como tal, debía tener un hospital y algún mesón para los viajeros o peregrinos. Esto tiene antecedentes en los caminos sagrados de la Vieja España, por ejemplo el camino de Santiago de Compostela,6 que tenía mesones y hospitales para los peregrinos cristianos. El hoy ex-convento es de estilo más románico que plateresco con elementos tequitquis por la influencia de la mano de obra indígena que lo construyó. Para 1530 el monasterio ya estaba terminado, según se deduce de la fecha que aparece en el lado sur de la torre. La caja de agua se terminó para 1545. Sus columnas son del más puro estilo románico en su faceta tardía; en la portada de la iglesia, arriba Foto 32. Portada romana o principal, estilo en la parte central de la arcada románico, Tepeapulco. Fuente: Gorbea Trueba, esculpieron un relieve con las 1988. imágenes de Fray León y de San Francisco de Asís estigmatizado (foto 32). Al parecer, la composición no es obra del artista sino una copia de algún grabado del siglo XVI. El convento de Tepeapulco fue un centro rector de diversos pueblos en su derredor:

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Eran varios caminos: el real francés, ruta de la costa, camino de oriente, camino inglés, camino portugués, aragonés. (Cristóbal Ramírez, 1999:2-48). Turespaña, Madrid, primera edición.

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GRAFFITIS NOVOHISPANOS DE TEPEAPULCO

…respondieron a este capítulo: quel dicho FRAI ANDRES DE OLMOS que dicho tienen, en el mysmo tienpo que fundo el monesterio, fundo vn espital en este pueblo, que la adbocacion del es Nuestra Señora de la Concencion, para qurar enfermos y no tienen mas que dezir en este. En la pintura que va con esta aclaracion va pintado este pueblo con todas las iglesias de los pueblos sujetos a esta cabecera, quyos nonbres estan escritos. Al pie de las yglesias de cada vno y barrios del dicho pueblo (I); y deste pueblo de Tepeapulco a Apa ay dos leguas, la vna de sierra, no muy agra subida y baxada, ques la que va pintada en esta pintura encima de la plaza, y la otra legua de cavana, tierra llana, quen tienpo de seca se anda sin pena y en tienpo de aguas con muchas lagunas en partes, camyno torcido; y de Tepeapulco a San Pedro y a San Bernardino ay dos leguas, la mayor parte de tierra doblada; y lo demas cavana y algunas lagunas, y en partes camyno torcido; y deste pueblo de Tepeapulco al pueblo de San Tomas ay dos leguas y media, las dos leguas de camyno aspero de sierra rasa y quebradas, y lo demas cavana y en el camyno algunas lagunillas, y de camyno torcido en partes; deste pueblo de Tepeapulco de San Ximon y al pueblo de Sant Andres y al pueblo de San Marcos, questan en vn parejo, ay legua y media, la mytad de camyno aspero y la otra mytad de cavana, tierra llana; deste pueblo de Tepeapulco al pueblo de San Antonyo ay dos leguas de camino derecho, la vna legua de camyno aspero y barrancos, y la otra legua de camyno llano por una cavana; deste pueblo de Tepeapulco al pueblo de San Lorenco ay dos leguas, la vna de camyno aspero y barrancoso, y otra legua de buen camyno llano por vna cavana; camino derecho deste pueblo de Tepeapulco al pueblo de San Lois, ay dos leguas grandes camino torcido, más de vna legua de camyno aspero de sierra rrasa y barrancos y la otra legua de buen camyno llano; deste pueblo de Tepeapulco al pueblo de Santa Clara y al pueblo de Santiago y al pueblo de San Antonyo y al pueblo de San Bernabe y al pueblo de San Pablo legua y media de camynos torcidos y la mytad de camyno aspero y barrancoso por sierra rrasa, y la mytad de camyno llano; deste pueblo de Tepeapulco al pueblo de Santa Catalina ay vna legua pequeña, y de camino derecho y barrancoso la mytad, y

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GEOGRAFÍA HISTÓRICA DE TEPEAPULCO

la otra mytad de buen camyno; deste pueblo de Tepeapulco a San Josepe avra vn quarto de legua de camyno derecho, aspero y barrancoso en partes, y poco camyno llano; deste pueblo de Tepeapulco al pueblo de San Bartolomé y al pueblo de San Salvador y al pueblo de San Felipe ay vna legua pequeña, toda de camyno aspero y barrancoso, sierra rasa y camynos torcidos en partes; ay deste pueblo de Tepeapulco al pueblo de Acopinalco y al pueblo de San Martyn y al pueblo de Santa Maria Madalena y al pueblo de San Savastian vna buena legua de camynos torcidos en partes, y todo de camyno muy aspero y barrancoso por vna sierra rrasa ay deste pueblo de Tepeapulco al pueblo de Almoloya dos leguas y media grandes de camyno derecho y la mytad del, de mal camyno de tierra de serranya rrasa y barrancosa, y la otra mitad de camyno llano por una cavana; ay deste pueblo de Tepeapulco al pueblo de los rreyes y al pueblo de San Mateo dos leguas grandes, y todo el más del camyno de una sierra rrasa y barrancosa y poco camyno llano y torcido en partes; ay deste pueblo de Tepeapulco al pueblo De San Juan y al pueblo de San Mygel cerca de dos leguas leguas de camynos torcidos y asperos, por vna sierra rrasa y barrancosa todo ello; ay deste pueblo de Tepeapulco al pueblo de La Trinidad y al pueblo de San Jerónimo, vna buena legua de camyno aspero y quebradas, barrancoso y torcido en partes; ay deste pueblo de Tepeapulco al pueblo de los rreyes poco más de vn quarto de legua; camyno derecho y en partes barrancoso, y el otro buen camyno; ay deste pueblo de Tepeapulco al pueblo de San Graviel dos leguas de camynos torcido y barrancoso en partes, y en otras partes llano; ay deste pueblo de Tepeapulco al pueblo de Santana y al pueblo de Santa Cruz quatro leguas grandes, poco camyno, aspero la vna, las tres leguas de cavana y junto a el grandes lagunas tierra llana, camyno derecho a Santa Cruz, y el camyno que va a Santana un poco torcido; deste pueblo de Tepeapulco al pueblo de Santiago ay cerca de tres leguas, de camyno torcido en partes y la mytad del camino aspero y barrancoso, de sierra rrasa, y la otra mytad de cavana, camyno llano; deste pueblo de Tepeapulco al pueblo de la Purificación y al pueblo de Santa Maria Natividad y al pueblo de San Cristoval ay dos leguas grandes de camynos torcidos en partes, y la mytad del camino aspero, barrancoso de serranya rrasa, y lo demas de buen camyno llano. Todo lo qual

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GRAFFITIS NOVOHISPANOS DE TEPEAPULCO

según dicho es y lo firmaron los que supieron. JHOAN LOPEZ CACHO—DON JACOBO ELEAZARO DE MENDOCA, FRANCISCO DE SAN JUANJJUAN MALDONADOHHERNANDO TEXARAGGONCALO ORTIZ DE CUNIGA A ANTONIO DE SOBRANES ALAMEDA ANCIS FRANCISCO ZINBRON ALONSO DE VILLASANAN PASO ANTE MY, ALONSO CID, ESCRIBANO EJUAN DE NONBRADO (CON RÚBRICAS) 32, leg.42, doc: 11 fojas Tepeapulco-col. P.t. hoja 19-I Letra I 302/303. Tepeapulco: prueba de imprenta de 2 hojas sobre Tepeapulco publicadas en Papeles de Nueva España). Al momento de la conquista, la comarca de Tepeapulco tenía los siguientes límites: hacia el oriente el señorío de Tlaxcala, del que fue aliado y después adversario; al norte Tulancingo, que era parte de la provincia de Atotonilco el Grande; al occidente, las provincias lacustres y al sur, la provincia de Chalco. (Gorbea, 1988:50). La región de Tepeapulco (foto 33) fue una de las primeras de Mesoamérica en caer bajo el dominio español, en función de los conflictos internos del señorío de Texcoco y su carácter de comarca fronteriza con la vecina “república de Tlaxcala”, hostil hacia el hueytlatócayotl de Tenochtitlán (Ibid.).

Foto 33. Región de Tepeapulco, centro de México.

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Capítulo IV
Arquitectura
…la arquitectura conventual del siglo XVI es la última expresión de la Edad Media en el mundo… (Manuel Toussaint, 1962). entro del corpus de graffitis existentes en Tepeapulco predominan trazos de arquitectura, representando iglesias, castillos, arcos, escaleras, garitones, columnas (fotos 34, 35, 36, 37, 38, 39, 40, 41, 42 y 43) etc. Tres son las influencias que se dejan sentir en la arquitectura americana: la gótica, árabe y románica; el gótico tardío –que se manifiesta en conventos del siglo XVI en México–. También podemos encontrar algunos remanentes (nervaduras, garitones, chapiteles, rosetones, almenas, etc.) en Yecapixtla, Morelos, Atotonilco de Tula, Tepeaca, Puebla, Epazoyucan, Hidalgo, entre otros; el estilo mozárabe o mudéjar en Actopan, Hidalgo, Fuente de Chiapa de Corzo, Chiapas, Capilla Real de Cholula, Puebla, etc.; influencia románica en San Francisco Pátzcuaro, Michoacán, Tecpatán, Chiapas y ex-convento de Tepeapulco, Hidalgo. Los elementos, conceptos, cosmovisiones del siglo XVI novohispano corresponden con la Edad Medía Tardía (siglos XIV-XVI).

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Foto 34. Iglesia. Claustro alto.

Foto 35. Iglesia. Claustro alto (deambulatorio).

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Foto 36. Castillo. Claustro bajo.

Foto 37. Castillo. Claustro alto (deambulatorio).

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GRAFFITIS NOVOHISPANOS DE TEPEAPULCO

Foto 38. Arcos. Claustro alto.

Foto 39. Arcos. Claustro alto.

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Foto 40. Escaleras. Claustro alto.

Foto 41. Escaleras. Claustro alto.

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GRAFFITIS NOVOHISPANOS DE TEPEAPULCO

Foto 42. Garitones y columnas. Claustro bajo (entrada principal).

Foto 43. Garitones y columnas. Claustro bajo (entrada principal).

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ARQUITECTURA

…la forma de vida en Nueva España era en el siglo XVI semejante a la que se observaba en Europa en los siglos XIII y XIV, ya que los únicos entretenimientos que tenían eran las cacerías y los torneos… (Villanueva, 1963:78). En opinión del arquitecto José Gorbea Trueba (1988:106), los conventos del siglo XVI en México fueron desplantados para, de esta forma, aprovechar las plataformas que los indígenas nivelaron para construir sus teocallis, pues esto tenía varias ventajas; por un lado, ahorraba considerable trabajo a los religiosos y les permitía demostrar la superioridad de la nueva religión, cuyo templo descansaba sólido sobre las ruinas de los que le precedieron; por el otro, colocaba al monasterio en un sitio preeminente que permitía dominar con la vista una extensión considerable. Este fue el caso de las fundaciones del vecino Epazoyucan (foto 44) y Tepeapulco, cuyos edificios se encuentran sobre una plataforma menor que la que contiene al atrio, accesible por medio de una escalinata. Especialmente, la plataforma prehispánica tiene aquí la altura de una casa aproximadamente y la escalinata de acceso está enmarcada por el portal de peregrinos y por unos edificios adosados contra el talud de la plataforma. En el año de 2005, aún se podía observar un talud y parte del núcleo del antiguo templo destruido debajo de la escuela primaria que se encuentra contigua al ábside del exconvento. (foto 24). El iconoclasta padre-cronista Fray Toribio “Motolinía”,

Foto 44. Ex-convento de Epazoyucan, Hidalgo, siglo xvi. Fuente: Ballesteros, 1998.

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GRAFFITIS NOVOHISPANOS DE TEPEAPULCO

cuando escribió su Historia de los indios de la Nueva España, nos menciona la destrucción: …otras veces iban a partes (en) que ayunaban lo que en otras partes les sobraba, y entre otras partes adonde fueron, fué Otumba, y Tepepulco y Tulanzinco, que ‘0aún desde en buenos años no tuvieron frailes; y entre éstos, Tepepulco, lo hizo muy bien y fué siempre creciendo y aprovechando en el conocimiento de la fé; y la primera vez que allegaron frailes a este lugar, dejado el recibimiento que les hicieron, era una tarde, y como estuviese la gente ayuntada comenzaron luego a enseñarles; y en espacio de tres o cuatro horas muchos de aquel pueblo antes de que allí se partiesen, supieron persignarse y el Pater Noster. Otro dia por la mañana vino mucha gente que ninguna cosa sabía, ni había oido de Dios, y recibido la palabra de Dios; tomados aparte el señor y principales, y diciendoles como Dios del cielo era verdadero señor, criador del cielo y de la tierra, y quien era el demonio a quien ellos honraban y adoraban, y como los tenía engañados, y otras cosas conforme a ellas; de tal manera se lo supieron decir, que luego allí delante de los frailes destruyeron y quebrantaron todos los ídolos que tenían, y quemaron los teucales (foto 45). Este pueblo de Tepeapulco está asentado en un recuesto bien alto, adonde estaba uno de los grandes y vistosos templos del demonio que entonces derribaron; porque como el pueblo es grande y tiene otros muchos sujetos, tenía grandes teucales o templos del demonio; y ésta es regla general en que se conocía el pueblo ser grande o pequeño, en tener muchos tescales… (pp. Foto 45. Quema y destrucción de los templos 80 y s.). idolátricos. Fuente: Muñoz Camargo, 1981.

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ARQUITECTURA

Foto Foto 46. Franciscanos constructores de templos. Fuente: Pintura de los primeros franciscanos en su labor evangelizadora.

En la Nueva España la actividad constructora registrada de los misioneros franciscanos (foto 46) se llevó durante los años de 1530-1540, 1550-1560. En Tepeapulco fue más temprano, con la construcción del convento de San Francisco (1 528), la caja de agua y el acueducto (1541-1545); esta última se alimentaba de unos manantiales a 25.7 kilómetros de distancia (desde la Hacienda de Alcantarillas).(PNE VI, p. 294, Gómez Pérez, op. cit, p. 26). Posteriormente, los ductos fueron terminados en el siglo XVIII. La forma de esta caja de agua es diferente a todos las fuentes o cisternas construidas para el uso comunitario en la España de aquella época (Kubler, 1983). Otro activo constructor franciscano fue el fraile Francisco de Tembleque, que construyó el acueducto que va de Zempoala a Otumba y llevaba el agua a lo largo de 45 kilómetros sobre una estructura de ciento cincuenta y seis áreas; entre 1541 y 1557. Fue el único europeo que participó en la concepción y ejecución de esta obra. Al acueducto del padre Tembleque se le puede considerar el locus classicus entre las obras hidráulicas de este tipo en la Nueva España.1
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Octaviano Valdés, El padre Tembleque, edit. Jus, 2ª ed., 1961.

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GRAFFITIS NOVOHISPANOS DE TEPEAPULCO

Foto 47. Casa de campo de Hernán Cortés, siglo XVI . Fuente: Kubler, 1982:198.

Las construcciones civiles fueron imponentes, sobre todo la de los conquistadores; por ejemplo Hernán Cortés tuvo muchas casas (fotos 47 y 48) en varias partes de la Nueva España (Cuernavaca, Oaxaca, Coyoacán, Centro Histórico de México, Tepeapulco, etc.). Tales casas llamadas de campo eran palacios:

Foto 48. Casa de campo de Hernán Cortés, siglo XVI . Fuente: Kubler, 1982:200.

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ARQUITECTURA

…la historia de la construcción del suntuoso Palacio de Cortés en la ciudad de México, durante la tercera década del siglo XVI. La construcción se inició empleando trabajadores indígenas reclutados de comunidades que no habían sido declaradas aún “pueblos de realengo” (propiedad de la Corona). Cuando se produjo la apropiación por la Corona se suspendieron las obras, con gran descontento de Cortés. Más tarde, la audiencia asignó a dicha empresa un repartimiento compuesto por trabajadores de comunidades de la Corona, como Chalco, Otumba y Tepeapulco [...] el hecho significativo fue que los trabajadores se convirtieron en tributarios de la Corona; sus servicios se asignaron por un tiempo limitado, debiendo ser pagados por Cortés de acuerdo con las tarifas existentes… (Kubler, 1983:142). Las casas de los conquistadores y los caminos eran construidos por la mano de obra indígena, quienes se quejaban porque eran obligados a trabajar lejos de sus hogares. En Tepeapulco, hacia 1575, los habitantes de un pueblo fueron obligados a trabajar en la construcción de las iglesias de dos lugares vecinos. Los habitantes de Tlaltecaguan fueron obligados por las autoridades de Tepeapulco a edificar iglesias en el propio Tepeapulco y en Apan (Ibid.: 144). El eminente historiador del arte George Kubler (1983:208) nos comenta que en las tierras de indios, los encomenderos construyeron frecuentemente casas de campo, antecedentes de las grandes haciendas del siglo XIX. Hernán Cortés, el más poderoso de los encomenderos, edificó varias; poco después de 1521 empezaría a construir una en Tepeapulco,2 pero la audiencia suspendió la obra por no tener licencia real. La casa de Cortés fue levantada cerca de la iglesia de San Francisco; Enfrente de ella sería construida la Plaza de Toros a finales del siglo XVIII (Gorbea, 1957:27): …el monasterio está rodeado por vastísimos terrenos que originalmente sirvieron, el del lado sur del atrio como cementerio; el contiguo a él, por el poniente, siempre fue destinado a siembra y el resto se
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La casa aún existe, pero los propietarios (2005) en su ignorancia y falta de sensibilidad artística, así como de de identidad cultural, la han ido destruyendo continuamente con modificaciones aberrantes.

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GRAFFITIS NOVOHISPANOS DE TEPEAPULCO

destinó, en parte, a huerta del convento y otra a alojar y criar ganado, al que hicieron tanques de agua para baños del mismo que aún subsisten. Dentro de este vastísimo terreno se situó una plaza de toros semejante a las que sirven para “tienta” en las haciendas ganaderas y cuyo origen data de fines del siglo XVIII … (Op. cit.). El hospital de la Concepción de María, que fundó Fray Andrés Olmos, fue el único edificio construido en el siglo XVI 3 en el hoy estado de Hidalgo que aún conserva parte de su fachada, reutilizado actualmente como restaurante, está ubicado frente al kiosco. En un principio, los edificios tenían un acentuado carácter militar medievalesco. En 1529 la mayoría de las casas de los conquistadores tenían torres, almenas y aspilleras.4 Aún hoy la casa de Tepeapulco, que perteneció a Hernán Cortés, conserva sus garitones y troneras. Según Kubler (1983), en 1554 las casas de construcción duradera se alineaban obedeciendo al trazo rectilíneo de las calles principales. Cervantes de Salazar 5 nos dice que todas, a excepción de las construcciones con torres, tenían la misma altura, con el objeto de evitar que unas ensombrecieran a otras. Sólo las casas de Cortés rebasaban el nivel de las demás construcciones. En Tepeapulco dos casas de buena construcción estuvieron al servicio de los corregidores como edificio municipal (op. cit.). Todavía existe una de ellas, que actualmente es propiedad de la familia Ponce, y que está ubicada en el barrio de Plaza Vieja; es conocida como la casa del antiguo Cabildo (foto 28). La casa del primer Cabildo en Tepeapulco es del siglo XVI, todavía conserva su portada de gran volumen y austera, muro llano reforzado en la esquina derecha por un “contrafuerte diagonal” que, según Kubler (1983:290), tiene un origen en la arquitectura medieval del siglo XIV, y se difundió ampliamente en el siglo XV.6
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Josefina Muriel, Hospitales de la Nueva España, t. I, Fundaciones del Siglo XVI, Instituto de Investigaciones Históricas, Serie Historia Novohispana 12/Universidad Nacional Autónoma de México/Cruz Roja Mexicana, 1990. George Kubler, Arquitectura mexicana del siglo XVI, Fondo de Cultura Económica, México, 1983. Citado por Kubler, op. cit., 1983. Kubler (1993:290) cita a C. Enlart, Manual d’archeologie francaise, 2ª. ed., París, 19191932, II, p. 563. Con anterioridad al siglo XIV, los refuerzos de esquina por lo general

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ARQUITECTURA

De acuerdo a Kubler (1983:452), las ilustraciones indígenas de los Primeros Memoriales, de Sahagún, que fueron probablemente dibujados en Tepeapulco entre 1558-1560, nada tienen en común, estilísticamente, con los murales del convento, pero están relacionados, por una parte, con el dibujo indígena precortesiano y, por la otra, con el estilo europeo de algunos grabados en trozos de madera del siglo XV. Nuestra propuesta es de que las ilustraciones indígenas del Códice Florentino (fotos 49, 50, 51 y 52) tienen afinidad estilística con los graffitis del guardapolvo (sol, luna, pez, tamemes) especialmente. Pareciera que los tlacuilos tepepolcas se hubiesen alternado también con el códice mural, como llama Alessandra Russo7 a los graffitis esgrafiados en los muros. En cuanto a los dibujos que representan a iglesias, castillos, torres, garitones, columnas, chapiteles, caballeros combatiendo,músicos, representaciones posiblemente de San Jorge, San Hipólito, Santiago Matamoros o Mataindios, son muy afines con las construcciones y personajes medievales de Europa. (fotos 53, 54, 55, 56, 57, 58, 59 y 60). En 1576 Tepeapulco fue diezmado por una epidemia conocida como “Matlalzáhuatl”,8 que tuvo graves consecuencias y el vecino convento de Apan llegó a dominar el área. El pueblo original 9 de Tepeapulco se hallaba en lo que hoy es el barrio de Plaza Vieja y en las primeras estribaciones del Cerro de Santa Ana (antiguamente cerro de Tepepolco). Según Gorbea (1957:8), los misioneros franciscanos trasladaron al pueblo en el sitio actual, con el nombre de Misión del Cristo. La fachada principal y puerta de la iglesia de Tlanalapa es muy parecida a la de Tepeapulco, teniendo ambas originales portadas de proporción románica. (Kubler, 1983:490, Gorbea, 1957:10).
continuaban los planos de los muros definidos, más que estar definidos por la dirección de los empujes interiores del edificio. Alessandra Russo, “Códices murales: una pared esgrafiada en el convento de Tepeapulco”, en: simposio El cambio cultural en México en el siglo XVI , Viena-Gottweig, 2002. www.univie.ac.at/meso/simposio/programa.pdf. Según J. M. Marroquí (1969) voz mexicana compuesta de “Matlalin” que significa verde, y “Zahuatl”, roña, sarna, viruela, p. 149. Según don Pablo Delgadillo (informante de Tepeapulco) nos dice que el pueblo de Tepeapulco, originalmente estaba asentado en la “Arrinconada de Belem”, que tenía una población de 70 mil habitantes; y que por una peste de gripe y piojos tuvieron que pasarse a vivir al “Mogote” (Plaza Vieja). También nos informó que en el “Mogote” vivió una tribu (sic.) muy antigua que trabajaba la obsidiana.

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GRAFFITIS NOVOHISPANOS DE TEPEAPULCO

Foto 49. Representación del sol y la luna, Códice Florentino. Foto: cortesía Alessandra Russo. Foto 50. Pez o’Michi, Códice Florentino, lib. XI, f. 66r.

Foto 51. Diferentes peces, Hortus sanitatis, f. 77r.

Foto 52. Tamemes en el camino, Códice Florentino, lib. IX, f 8r.

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ARQUITECTURA

Foto 53. Caballero y hombre observando los astros. Claustro alto.

Foto 54. Caballeros combatiendo y caballo colgado. Claustro alto.

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GRAFFITIS NOVOHISPANOS DE TEPEAPULCO

Foto 55. Jinetes cabalgando en subida. Claustro alto.

Foto 56. Jinete en posición de ataque, diablo (posiblemente una representación de San Jorge) y vaquero arreando el ganado.

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ARQUITECTURA

Foto 57. Guerreros en batalla. Claustro alto.

Foto 58. Representación de una batalla, palo volador, santos y diablo. Claustro alto.

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GRAFFITIS NOVOHISPANOS DE TEPEAPULCO

Foto 59. Heráldica y personaje. Claustro alto.

Foto 60. Astros,caballo y rúbricas. Claustro alto.

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ARQUITECTURA

El construir sobre templos indígenas fue algo muy usual en el siglo XVI. En Molango, Epazoyucan y Tepeapulco. El templo se encuentra en un nivel más alto que el del atrio, orientado hacia el poniente. Esta solución se debió al cerro que se encuentra al este del sitio. En el exconvento de Epazoyucan (las excavaciones realizadas en la plataforma demostraron que se trataba de un basamento prehispánico al igual que en Tepeapulco10 (op. cit.:362). El cardenal Carlos Borromeo sostenía que la iglesia debía erigirse en un lugar elevado, recomendación que deriva del deseo de imitar al Templo de Salomón, levantado sobre el Monte Moriah. En esta forma se levantaron las iglesias de Tepeapulco, Epazoyucan, Metztitlán, Molango y Atotonilco el Grande.11 De acuerdo a Ballesteros (2000:37), el templo es el lugar en donde se manifiesta Dios, por lo que debe ser un espacio sagrado, planeado, con orden, siendo diferente cualitativamente a un espacio profano. En el templo se intenta reproducir el cosmos, siendo las ideas fundamentales en su construcción el orden y la orientación. Es un centro místico con una ambiente significativo para propiciar la comunicación con Dios. El notable historiador Manuel Rivera Cambas, en su obra México pintoresco, artístico y monumental, al referirse a Tepeapulco escribió : …a tres leguas de Otumba estaba el convento de Tepeapulco, una de las primeras fundaciones de franciscanos; era muy poblado, pero acabó por las pestes y repartimiento de indígenas en las minas. Tiene una buena iglesia y varios pueblos de visita; existió allí en otra época un hospital dedicado a la Concepción de la Virgen. Fueron notables dos cofradías y para costear las misas contaban los cofrades con los productos de una huerta de tunas, cedida por un bienhechor… (Rivera, 2000:107).

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El informante, don Pablo Delgadillo, afirma que don Pancho Ruiz excavó junto con otras personas en el altar mayor de la iglesia, donde encontraron el “oro del teocalli”. Ballesteros G., Víctor Manuel, Los conventos del Estado de Hidalgo: expresiones religiosas del arte y la cultura del siglo XVI. Pachuca, Hidalgo. México, Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, 2000.

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GRAFFITIS NOVOHISPANOS DE TEPEAPULCO

Foto 61. Caballo encerrado en un corazón. Huerto de los olivos.

El huerto que menciona Rivera Cambas ya no tiene sembradíos de tunas, actualmente (2005) existe un huerto de olivos. Cabe señalar que en las paredes del huerto de los olivos también existen dos graffitis (caballo en un corazón y una figura geométrica)(fotos 61 y 62), lo que nos hace pensar que no solamente se realizaron en las paredes del claustro y los deambulatorios si no también fuera de él, incluso nos informaron de graffitis en algunas paredes de una exhacienda pulquera cercana a Tepeapulco. El registro de estos graffitis estará incluido

en un trabajo posterior. El huerto como tal tenía un sentido utilitario más que simbólico, se les ubicaba al sur del convento, en terrenos planos de gran extensión. Se les regaba constantemente para que la tierra fuera productiva y los frailes se proveyeran de alimentos para su sustento (verduras, frutos, plantas medicinales, etc.). Se aclimataron árboles y plantas alóctonas y se dieron en estas huertas, por ejemplo el cultivo de la vid12y del olivo13, tenían una utilidad litúrgica: el vino en los santos sacramentos y el aceite para la unción (Ballesteros, 2000). En el exconvento también existió un cementerio hacia la parte sur del Atrio el cual desgraciadamente ha desaparecido, sabemos que data desde la época colonial. A continuación presentamos un
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Los primeros viñedos y primera producción vitivinícola en América se dieron en los conventos de la Nueva España. Es posible que los actuales árboles de olivo que están en el huerto del exconvento de Tepeapulco, sean descendientes de los primeros olivos sembrados por los franciscanos hace casi 500 años.

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ARQUITECTURA

recibo de los derechos de entierro de Doña María Sánchez de Vera fechado el 3 de noviembre de 1704: …recibió nuestro hermano. El syndico la limosna de dosciento cinquenta pesos, que dieron los hijos como albaceas y herederos de doña María Sánchez de Vera difunta por su entierro en este convento de Tepeapulco, misas de cuerpo presente novenario y onrras (ilegible)… El presente recibo a petición de dichas partes […] y lo firma en dicho convento oy ocho de marco de (ilegible)… Fray Juan Martín Son 254p de cantores y sacristanes 250 p por entierro, novenario, misas de cuerpo presente 4 y 4 que pidieron mas a los cantores y sacristanes b 254 p 4v… Foto 62. Figura geométrica. (Recibo de los derechos de entierro Huerto de los olivos. de Doña María Sánchez de Vera 17001704). F.F. 16-17, in-fol, in 4º (dos documentos). Misc. “Documentos Eclesiásticos 1557-1864, F.F.F. 147 BMNAH). En la cima del monte llamado El Picacho –en la sierra del Jiguingo– es posible que haya existido un taller colonial de tallado de piedra, ya que había una enorme cruz de piedra tirada entre la vegetación,14 al igual que se han encontrado dos plomadas15 de origen colonial en las faldas del cerro de Santa Ana (antiguamente cerro de Tepeapulco).

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Según el informante, señor Armando Franco, que la vio en el año de 1955, cuando fue la última vez que subió al Picacho. Colección particular del maestro pirotécnico Evaristo Meneses, de Tepeapulco, y también se encontraron restos de escultura en “Plaza Vieja”, hallazgo efectuado por don Francisco Ruiz (a) “el manos de fierro”.

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Se habla mucho de la cultura del Renacimiento en la Nueva España, pero creemos que la mentalidad, la cosmovisión que traían los soldados, conquistadores y sacerdotes españoles era de perspectiva medieval: …a la hora de construir sus iglesias en Nueva España, los frailes evangelizadores revivieron muchos elementos simbólicos del medioevo y de la iglesia primitiva con la intención de que tales símbolos fomentaran un cristianismo primitivo, prístino y renovado… (Ballesteros 2000:38). Y precisamente los misioneros católicos eran los que traían más arraigados cánones, conceptos y convencionalismos que los ataban a los tabúes que existían en la Vieja España. Por eso podríamos decir con propiedad que la Edad Media no se quedó en el Viejo Mundo; llegó a América con los conquistadores, por lo que podríamos decir que las ideas que informan el proceso de la conquista y colonización de América son netamente medievales. Y a decir de Rafael Gómez (1989:13)16 la conquista de América por los españoles en el siglo XVI vino a ser una prolongación allende el Océano de la Reconquista terminada en la Península Ibérica, con la toma de Granada en 1492. Con el mismo ímpetu de guerra santa y divina, de “cruzada” contra el infiel, el moro que se transformaría en el indio, entrarían en el Nuevo Mundo, trayendo sus fueros e instituciones municipales, sus ideas y sus costumbres. Por ejemplo, el título de virrey tenía su origen en el imperio medieval de la Corona de Aragón en el Mediterráneo .Los concejos municipales americanos fueron un trasunto de los medievales castellanos. Se puede precisar que fue el ayuntamiento de Sevilla el modelo que siguieron los municipios americanos (Ibid.). La mentalidad de la mayor parte de los pobladores de la Nueva España estaba aún anclada en una concepción del mundo ptolemaica y medieval. Los profesores de la Universidad de México (1553), tenían una formación escolástica. Exalumnos de las univer16

Rafael Gómez, “Arquitectura y feudalismo en México. Los comienzos del Arte Novohispano en el siglo XVI”, en: Cuadernos de Historia del Arte núm. 47, Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM, México, 1989.

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ARQUITECTURA

sidades españolas de Salamanca y Alcalá de Henares, como Fray Alonso de la Veracruz tuvo en propiedad “una cátedra de Santo Tomás” y otra de la Sagrada Escritura bajo su cargo, y fue uno de los profesores que pasaron a integrar el claustro universitario novohispano (op. cit.), por lo que su sistema de valores estaba aún anclado en la Baja Edad Media. Los maestros de arquitectura formados en el viejo estilo gótico trataron de asimilar los Foto 63. Don Antonio de Mendoza, Virrey de esquemas renacentistas sin pementalidad medieval. Fuente: Ernesto de la netrar en su espíritu, tiempo Torre Villar, p.33. en que construyeron las iglesias de Huejotzingo y Tecamachalco, que Kubler (1983) clasifica dentro del grupo de edificios que denomina “medievalizantes”(op. cit.). Los misterios medievales que se representaban en las portadas de las iglesias con la finalidad de educar al pueblo iletrado se ofrece como el antecedente más inmediato del teatro de evangelización. Las órdenes mendicantes (franciscanos, agustinos, dominicos) empleaban un idioma simbólico dentro de la arquitectura conventual, éste era como la Sagrada Escritura. Tenían también un sentido oculto y su finalidad igual que el testimonio escrito era didáctica. De ahí que veamos representaciones pictóricas de la Pasión de Cristo, La Natividad, La Sagrada Familia, El Juicio Final, etcétera (Ibid.). Es así que no sólo los métodos misionales y de educación, sino también las formas de pensamiento filosófico y religioso, junto con los mitos y creencias (mitos de “siete ciudades de Cibola”, “Quivira”, “El Dorado”, entre otras), así como las instituciones transplantadas, resultaría difícil negar la existencia de cierta mentalidad medieval en el primer momento de la colonia, que corresponde al segundo tercio del siglo XVI, cuando gobernaba la Nueva España el virrey don Antonio de Mendoza (Gómez, 1989:29). (foto 63)

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En ese tenor, se notará que en este estudio se empleará el término monasterio en vez de convento, ya que aquél era el empleado en el siglo XVI por las órdenes mendicantes de la Nueva España.17 Tanto franciscanos como dominicos usaban la voz “monasterio”. En este siglo; hay un ejemplo de una carta de Motolinía a Carlos V (2 de enero de 1555): …tiempo ovo que algunos españoles ni quisieran ver clérigos ni frailes por sus pueblos; más días a que muchos españoles procuran frailes, y sus indios an hecho Monasterios…18 Los monasterios del siglo XVI en su mayor parte estaban almenados, engaritados y con gran volumen arquitectónico, que se imponía en el paisaje rural novohispano (fotos 64 y 65); es decir, tenían el aspecto de convento-fortaleza tipo militar. La fortaleza, el castillo que en la Edad Media era un símbolo de poder temporal, persistió en la mente de los misioneros como símbolo también de poder espiritual.19 El arte arquitectónico que predominó en el primer tercio de la colonización se le puede denominar como de gótico tardío –que no es el Renacimiento–, del mismo modo que no es el gótico pleno aunque representa la fase final del arte de la Edad Media. Por lo que se puede hablar con certeza de formas medievales en México y de un gótico tardío novohispano, que sería la última expresión del gótico en el mundo.20

17 18

19 20

Rafael Gómez, op. cit., p. 106. Citado por Rafael Gómez, p. 106, Colección de documentos para la historia de México, ed. de J. García Icazbalceta, t. I, México, 1858, pp. 253-277. Op. cit; p. 119. Ibid., op. cit., pp. 151-152.

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ARQUITECTURA

Foto 64. Vista del claustro del exconvento de Tepeapulco.

Foto 65. Vista de los contrafuertes del exconvento de Tepeapulco.

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Capítulo V
Tauromaquia
l entorno novohispano de Tepeapulco no puede estudiarse e interpretarse sin profundizar en la cría de ganado mayor (bo vino, equino) y menor (ovino) y en las suertes de la tauromaquia, arraigadas por excelencia. Evidentemente que los caballos, las vacas, ovejas, cerdos y otros animales de tiro los trajeron los españoles (fotos 66 y 67), formando las primeras estancias de ganado mayor y menor en Tepeapulco. En 1553 los llanos de Apan eran propicios para la pastura de los animales, por la amplitud y la abundancia de los pastos. En la transición del gobierno de Antonio de Mendoza a Luis de Velasco los pastos eran insuficientes en el valle de México, por lo que se buscaron nuevas pasturas en el valle de Toluca, Zumpango y Tepeapulco;1 Torquemada (1610), al referirse al ganado tanto vacuno como equino en la Nueva España, afirmó que en 1539 su número había aumentado tanto:

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Chávez, Octavio, La charrería: tradición mexicana, Instituto Mexiquense de Cultura, México, 1991.

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Foto 66. Los caballos llegaron procedentes de Cuba. Caballos en balsa. Fuente: Álvarez del Villar, 1987. Dibujo: José Narro.

Foto 67. Introducción de la ganadería equina. Fuente: Álvarez del Villar, 1987. Dibujo: José Narro.

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…dando por resultado el desplazamiento de las tierras de Tepepulco, Zumpango y Toluca, en donde fueron las primeras estancias y se fueron a poblar esos llanos donde ahora las estancias de vacas y yeguas corren desde el Río San Juan hasta pasar las de Zacatecas y llegar más adelante de tierras chichimecas tan largas que no tienen fin… De acuerdo a Chávez (1991:14), ya en el siglo XVIII la Nueva España contaba con una extensa red de caminos de herradura y de anchos caminos reales empedrados por los que transitaban coches, gente a caballo y filas de recuas de mulas que transportaban toda clase de mercancías. Desde la época prehispánica, Tepeapulco se encontraba en un importante camino que iba de Tenochtitlán a Tlaxcala y el Golfo, por allí transitaban los tamemes por ser un camino llano y más plano. Hacia el suroriente se encontraba la sierra nevada y era más difícil atravesarla por su orografía escabrosa y la nieve. Así nos describe Litvak King: …la parte norte del valle (de México) está situada en un lugar desde el cual resulta fácil alcanzar la región de Tula y, ya sea directamente o desde allí, comunicaba con el Mezquital y la dirección general del área otomí. A su vez, la zona noreste estaba abierta al Valle de Puebla por su acceso más fácil, a través de los cerros bajos del Este de Tetzcoco; ambos fueron puertas a la zona de Tepeapulco-Apam, la cual también estaba abierta a Puebla a través de Tlaxcala; no obstante las condiciones geográficas y culturales posteriores hicieron que estas rutas no tuvieran un uso continuo…2 Los trabajos arqueológicos realizados por Eduardo Matos3 (1982:4) y su equipo en la zona arqueológica de Tepeapulco (conocida también como Jiguingo) señalan un empedrado probablemente de caballe2

3

Litvak King, Jaime, “El centro de México como una parte del sistema general de comunicaciones mesoamericano”, en: Mesoamérica y el centro de México, Jesús Monjaráz Ruiz, Rosa Brambila, Emma Pérez Rocha (recop.), Colección Biblioteca del INAH, México, 1989. Eduardo Matos Moctezuma, María Teresa García, Fernando López Aguilar e Ignacio Rodríguez García, “Proyecto Tepeapulco: Resumen preliminar de las actividades realizadas en la primera temporada de trabajo”, s. p., Archivo Técnico del INAH. México, D.F. 1982.

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riza colonial y unas ruinas de una probable capilla, también colonial. Lo que viene a constatarnos que si efectivamente existía ese camino y atravesaba lo que hoy es la zona arqueológica mencionada (foto 31). Se sabe por tradición oral de la existencia de viejos potreros de origen colonial en los terrenos de la hoy zona arqueológica (ya que eran terrenos de la hacienda Santa Cruz). Se menciona el potrero de ‘La Merienda”, todavía utilizado hasta hace poco por la asociación de charros de la localidad. Aún se conservan los restos de dos jagüeyes posiblemente coloniales en los alrededores de la pirámide del Tecolote; a escasos 164 metros al sur está el jagüey de “Jarillas “. Este jagüey cuenta con 55 metros de largo por 40 metros de ancho aproximadamente y hacia el norte el aljibe4 “Calaveras”, éste tiene 21.70 metros de largo por 19.50 metros de ancho, dos metros de profundidad, aproximadamente. Aún conserva los restos del muro de piedra que lo rodeaba de 4.70 metros de largo por un metro de alzado. En el área de Belén (al nororiente de la Pirámide del Tecolote. Hay otro aljibe que quedó enterrado por la vegetación a través del tiempo. Hace 50 años todavía el aljibe5 podía verse. Otro aljibe es el que se encuentra más cercano a la ex-hacienda de Santa Cruz, que se encuentra completamente protegido por un muro colonial con una fecha escrita en uno de sus costados: 1807. Tiene un largo de 48 metros por un metro de ancho de 20 metros y 2.50 metros de profundidad aproximadamente. Los terrenos de la zona arqueológica del Jiguingo fueron propicios para ser utilizados como potreros de los caballos y vacas de los españoles por tener amplios terrenos planos y grandes paredes del volcán del Jiguingo. La tradición oral de Tepeapulco dice que aquí pastaron el ganado caballar y bovino de Hernán Cortés.
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Aljibes o jagüeyes se usan invariablemente como sinónimos de depósitos de agua, y tienen un origen colonial, aunque Aljibe será un depósito de agua protegido por un muro y el jagüey no lo tiene. Se les dio uso para que bebiera el ganado bovino y caballar, aunque la gente también extraía agua, pero posteriormente sería sustituido por el acueducto y la fuente, por ser más higiénica. El informante, don Alejandro Olvera Contreras, dice que el aljibe de Belén se “lamó” y que él logró verlo todavía. Que en los potreros de la zona arqueológica antes había mucho maguey. En 1952 empezaron a limpiar la pirámide del Tecolote, ya que se encontraba lleno de magueyales.

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En 1553, parte de las estancias de la provincia de Jilotepec tenían entre 20 y 30 mil cabezas de ganado menor (ovejas), aparte de vacas, yeguas y bueyes. En esa región, como en las de Toluca y Tepeapulco, no era extraordinario que un ganadero tuviera 10 mil reses y mil yeguas.6 Hasta 1550 la práctica de la ganadería estuvo reservada para los españoles y prohibida para los indios. A excepción de los tlaxcaltecas, que tenían el privilegio de montar a caballo por haber sido aliados incondicionales de los hispanos, concesión otorgada por la Corona. En 1551, durante el gobierno de don Luis de Velasco padre (foto 68), se otorgó el permiso para que los naturales se dedicaran a la cría de ganados mayores y menores. Sólo los caciques y principales de los pueblos que habían mostrado una gran colaboración con el gobierno colonial recibieron el privilegio de poder adquirir y montar un caballo pequeño y lo hacía al estilo español. En la práctica, los indíFoto 68. Luis de Velasco padre (1550-1564), virrey taurómaco. Fuente: Ernesto Villar de la Torre, 1991. genas accedieron con más facilidad al ganado menor (ovejas y cabras) y de manera tardía y limitada al ganado mayor (vacas y caballos).7 A las mercedes de tierras se destinaron a la agricultura y a la ganadería. A las de tierra se les llamó caballerías y a las de ganado estancias. Así, una estancia de ganado mayor (vacas y caballos) comprendía 1750 hectáreas; la de ganado menor (ovejas y ca6

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Octavio Chávez, La charrería: tradición mexicana, Instituto Mexiquense de Cultura, México 1991, pp. 35 René García Castro, “Agricultura y ganadería coloniales en México”, en: Gran Historia de México Ilustrada, Nueva España, de 1521 a 1750 de la Conquista a las Reformas borbónicas, t. II. Bernardo García Martínez (coord.), Editorial Planeta/CONACULTA-INAH, 2001.

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bras) 775 y la de caballería de tierra (estancia de labor) 40 hectáreas de extensión (Chávez, 1991:33).8 Antes del establecimiento de las estancias ganaderas existía el ganado de trashumancia o arreo (trasladándose de un lugar a otro) lo que provocaba muchos problemas con los cultivos de maíz de los indígenas y mestizos. Por lo que el primer virrey de la Nueva España, don Antonio de Mendoza (foto 69), enfrentó el problema otorgando títulos de estancia Foto 69. Don Antonio de Mendoza (1535-1550), primer o sitios circulares para el gavirrey que otorgó títulos de estancia para ganado mayor nado (tanto mayor como y menor. Fuente: Ernesto Villar de la Torre, 1991. menor) definiendo de manera exacta al propietario (García Castro, 2001:178).9 Don Hernán Cortés (foto 70) fue el primer ganadero que hubo en la Nueva España e introdujo los primeros caballos raza anglo-árabe (ver cuadro 1).10 Aunque, a decir de René García,11 la principal raza de caballos introducida a México fue la andaluza, cuyos ejemplares eran descendientes de las cepas árabes y morunas. Por razones de estrategia militar, la mayoría de los caballos eran de color oscuro, siendo menos preferidos los de color blanco o claros. Hernán Cortés, además de encomendero y funcionario real, era uno de los más ricos ganaderos novohispanos que tenía una casa de campo en Tepeapulco y miles de cabezas de ganado bovino y caballar. Cortés, hombre de mentalidad de transición medieval y protorrenacimiento,
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Op. cit., 1991, p. 33. Op. cit., 2001, p. 178. Según el informante, don Pablo Delgadillo, charro de Tepeapulco. Op. cit., García Castro, René, 2001, p. 178.

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Cuadro 1. Comparacion razas árabe-angloárabe-pura sangre
Angloárabe Se desarrolló mediante la cruza de árabe con Pura Sangre Inglés; aunque no necesariamente implica una cruza exacta de 50/50. Mínimo de 12.5% de sangre árabe.

Árabe Casi con certeza la raza más antigua del mundo, la más dominante; es más sencillo enlistar aquéllas razas que no han sido influenciadas por su vigor, firmeza, coraje, inteligencia, y garbosa belleza.

Colores gris, castaño, bayo, café y negro. Cabeza muy refinada, con estructura ósea claramente definida, deseable un perfil cóncavo, ojos grandes y obscuros, ventanas nasales grandes. Cuello arqueado y limpiamente modelado. Trasero corto, cuerpo profundo y bien amplio. Líneas de los cuartos casi horizontales. El porte de la cola es distintivamente elevado. Andar flotante. Inteligente, gentil, de rápido aprendizaje, deseoso de agradar. Más alto que el árabe. Colores predominantes son el bayo, castaño y gris. Perfil recto de la cabeza, ventanas nasales grandes, ojos inteligentes y alertas. Cuello y lomo fuertes, espalda inclinada, con cruces (parte superior de las extremidades anteriores) más prominentes y cuello más largo que el árabe, trasero corto. Más talento atlético que el árabe para superar grandes obstáculos, menos explosivo, más resistente y más fácil de manejar que el Pura Sangre Inglés.

Pura sangre Se desarrolló con la velocidad como único criterio. Las carreras de caballos han tenido lugar en Bretaña desde tiempos medievales y, de acuerdo con los registros históricos más recientes, los caballos de sangre oriental tomaron parte de ellas. Tiene sangre oriental en sus orígenes. Más alto que el árabe; aprox mismo tamaño que el Anglo Ärabe. Color bayo, café, castaño, negro y gris. Cabeza refinada, inteligente, con perfil recto, ojos grandes y alertas, ventanas nasales grandes, cuello largo, elegante e inclinado, lomo inclinado y largo, trasero corto y poderoso.

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Las características familiares fueron trazadas a través de la línea materna y los caballos fueron nombrados descriptivamente, de acuerdo con el nombre de sus madres o propietarios. Desarrollo en Gran Bretaña: importación de caballos criados en el desierto a fines del s.

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Equitación de resistencia, carreras de caballo árabe. En el desierto del Sahara, el caballo árabe participaba en las “fantasias”, tipo de fiestas entre los jinetes donde se cabalga y se dispara con los rifles (no tengo mucha información de esto, pero sé que los caballos eran parte importante de estas fiestas)

Variada habilidad para transporte de carga. Monta, espectáculos de salto, campos de El tipo puede variar considerablemente de cacería, pero sobre todo, carreras. acuerdo a su uso (Gran Bretaña). En Francia, el uso se enfoca más a las competencias de salto, y a la monta en general.

Tomado de Parvord, Marcy, Guía de Caballos Hamlyn a Todo Color, Diana, México, 1995. Información proporcionada por la médica veterinaria zootecnista Marion Geraldine Vomend Teuscher, 2005.

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tenía también interés por lo antiguo; por ejemplo: en su juicio de residencia fue acusado de haber intentado conservar los templos paganos de los indígenas “para memoria”.12 Esta actitud de Cortés se presentaba en franca contradicción con la voluntad de los obispos de México, Oaxaca y Guatemala, que deseaban la piedra de aquellos templos “para edificar iglesias”, 13 ofreciéndonos una faceta muy poco divulgada del conquistador del imperio azteca. Por lo que entre el gótico tardío y la incipiente curiosidad por lo antiguo, propia del protorrenacimiento, debemos situar el gusto artístico de Hernán Cortés.14 Otros ricos ganaderos españoles del siglo XVI en la Nueva España fueron, después de Cortés, Jerónimo

Foto 70. Hernán Cortés, primer ganadero que hubo en Nueva España. Fuente: Ernesto Villar de la Torre, 1991.

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Manuel Toussaint, “El criterio artístico de Hernán Cortés”, en: Estudios Americanos, Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM, México, XV, 1947, citado por Rafael Gómez, op. cit., 1989, p. 54. Cita de Gómez, ibid., carta de los obispos de México, Oaxaca y Guatemala al Emperador (30 de noviembre, 1537): “Suplicamos a V.M. que sea servido de mandar aplicar y hacer limosna a las iglesias de aquellas tierras y posesiones de sus templos e adoratorios que solían poseer los papas e ministros de ellos, con la piedra de ellos para edificar iglesias, y nos dé facultad para que se los hagamos derrocar de todo punto y les quememos y destruyamos los ídolos que dentro tienen...” Apud. Manuel Toussaint, ibid. Op. cit., 1989, p. 55

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López, Ruiz de la Mota, Juan Bello, Luis Marín, Francisco de Villegas, Juan Jaramillo, doña Beatriz de Andrade y Hernán Pérez de Bocanegra, entre otros. Entre los funcionaros-ganaderos estuvieron el virrey don Antonio de Mendoza, el doctor Santillán (oidor), Antonio de Turcios (escribano de la audiencia), el licenciado Tejeda (visitador) y Juan de Alonso de Sosa (tesorero real). Alonso de Villaseca llegó a ser considerado, después de Cortés, el hombre más rico de Nueva España. En sus haciendas de ganado mayor llegaba a herrar hasta 200,000 becerros cada año.15 Por orden de Hernán Cortés se instaló en San Mateo Atenco (hoy estado de México) la primera estancia de vacas, ovejas y “yeguas de vientre” entre 1523 y 1524. Por lo que San Mateo Atenco y el Valle de Toluca fueron junto con Tepeapulco y los llanos de Apan dos de los principales centros de crianza y difusión del ganado en la Nueva España.16 Aunque las reses se desarrollaron mejor en las ciudades y puertos del Atlántico y el Pacífico, por ser tierras bajas y cálidas. En cambio las ovejas y cabras se adaptaron mejor a las tierras de los altiplanos. Las principales áreas criadoras de ovejas y cabras estuvieron al norte y poniente de la cuenca de México en los llanos de Tepeapulco, Jilotepec y Tula; en los valles del Mezquital, Toluca, Ixtlahuaca y Querétaro; en los alrededores de la ciudad de Puebla de los Ángeles y el valle de Tlaxcala; en el valle de Oaxaca; y en las tierras altas de Michoacán.17 Entre 1521 y 1526 los caballos eran importados desde las Antillas, especialmente de Cuba empezaron a llegar a México las primeras “yeguas de vientre” con fines de crianza (foto 66). En el corpus de graffitis que se presenta en este ensayo, podemos ver uno en especial que representa no una “yegua de vientre” sino “una vaca de vientre”; es decir, preñada, y está ubicado en el guardapolvo del deambulatorio (foto 71). Por otro lado, se tiene la certeza que la mayoría de mulas fueron traídas de Cataluña.

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García Castro, René, “Agricultura y ganadería coloniales en México”, en: Gran historia de México ilustrada Nueva España, de 1521 a 1750 de la Conquista a las Reformas Borbónicas, t II, Bernardo García Martínez (coord.), Planeta/CONACULTA/INAH, México, 2001, p. 177. Ibid., op. cit., p. 174. Ibid.

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Foto 71. Vaca de vientre. Deambulatorio claustro alto.

En 1574 se decretaron las llamadas “Ordenanzas de la mesta”18 en la comarca de la ciudad de México. La mesta estaba constituida por dos alcaldes; estos funcionarios eran elegidos entre los regidores más antiguos del cabildo, quienes casi siempre eran dueños de ganado. Había dos concejos de mesta durante el año, que se realizaban en junio y diciembre. Ambos consejos concentraban a todos los ganaderos para que herraran las nuevas crías, separaran al ganado mesteño o sin dueño, sentenciaran a los abigeos y arreglaran diferencias entre los mismos propietarios. El primero de estos concejos (junio) casi siempre se realizaba en los llanos de Tepeapulco y el segundo (diciembre) en el Valle de Toluca.19 La primera corrida de toros en la ciudad de México se llevó a cabo en 1529, con reses criadas en el valle de Toluca, conmemorando la gesta heroica del 13 de agosto de 1521. Hubieron virreyes taurómacos o taurófilos, el primero de ellos fue don Antonio de Mendoza, Virrey de 1535 a 1550 (foto 69), se propuso a desalojar las estancias de ganado mayor del valle poblano-tlaxcalteca de la cuenca de México y del valle de Toluca. A estos criadores y su ganado los
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Por vez primera, en 1529 se implantó en la ciudad de México la institución española de la “mesta” que era un organismo municipal encargado de supervisar el registro y guarda de los hatos y rebaños, controlar el acceso al pasto y servir de árbitro en las diferencias que se presentaban entre los ganaderos, op. cit., p. 175. Ibid., p. 177.

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remitió a la provincia de Nueva Galicia (actualmente los estados de Zacatecas, Jalisco y Colima) y hacía el Bajío, que eran territorios poco poblados. En las estancias vacías, las ocupó con ganado de su propiedad y favoreció a amigos y familiares. Los otros virreyes taurómacos fueron Luis de Velasco (padre e hijo); el primero tenía afición a la cetrería, a la cinegética, a la equitación y a los toros. A él se le consideraba “muy lindo hombre a caballo”,20 era jugador a las cañas en Chapultepec, tenía media docena de toros bravísimos21 (Rangel, 1980:13Foto 72. Don Luis de Velasco hijo (1589-1595) y 15). (1607-1611) taurómaco, como su padre y diestro Don Luis de Velasco padre en los ejercicios ecuestres, así como del juego de pelota. Fuente: Ernesto Villar de la Torre, 1991. (foto 68), Virrey de 1550 a 1564, tomó medidas más rígidas y favorables para los pueblos de indios. Siguió apoyando la expansión del ganado mayor al norte y limitó las concesiones en el centro. Actuó en favor de una mayor vigilancia del ganado y de la vida y excesos de los vaqueros. Mantuvo un estricto control del número de cabezas por estancia. Ordenó el levantamiento de enormes cercados de piedra o adobe en Toluca y Tepeapulco para contener el ganado en ciertas sabanas y no afectar las cosechas de los indios. Definió con precisión el tamaño del sitio de estancia para ganado mayor (4 200 por 4 200 m y el de ganado menor (2 500 por 2 500 m). Y creó un área de restricción de una legua (838 m) a la redon20 21

Según Suárez de Peralta, que así lo llamaba. Rangel Nicolás, Historia del toreo en México. Época colonial (1529-1821), editorial Cosmos, México, 1980, pp. 13-15.

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da de los pueblos, para que no se concediese ahí ninguna estancia de ganado (García Castro, 2001:179).22 El virrey Don Luis de Velasco viejo, no solamente montaba a caballo, sino que en muchos casos regaló a los naturales bridones, contraviniendo las ordenanzas y recomendaciones de la Corona, pues se temía que los indígenas aprendieran a montar a caballo y usaran el arma más formidable poseída por los conquistadores, que era la caballería (Álvarez del Villar, 1987:22).23 Con don Luis de Velasco hijo (1589-1595) (foto 72), la afición a las corridas de toros alcanzó un grado máximo ya que, al igual que su padre, era amante de esta varonil diversión e igualmente de los ejercicios ecuestres, así como del juego de pelota. Para este último deporte hizo construir en uno de los patios de palacio un terreno para juego de pelota de viento, trinquete y carrera. Ordinariamente, en su tiempo se lidiaron cuarenta toros en cada una de las temporadas que, por cierto, fueron muy frecuentes (Rangel, 1980:33).24 Pero el virrey más taurómaco de todos fue don Bernardo de Gálvez Foto 73. Don Bernardo de Gálvez (17851786), uno de los virreyes más taurómacos. (1785-1786), conde de Gálvez (foto Fuente: Microsoft encarta. 73) quien, acompañado de su esposa, iba a la plaza de toros a festejar a los matadores de esa época. Hubo un virrey antitaurómaco, enemigo acérrimo de las corridas de toros, éste era don Félix Berenguer de Marquina (1800-1803) (foto 74), que prohibió las corridas de toros durante su breve gobierno.
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Op. cit. Álvarez del Villar, José, La charrería mexicana. Su historia y práctica, colección Panorama. 1987. Rangel, 1980:33, op. cit.

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En el Tepeapulco novohispano debieron darse corridas de toros, ya que era un lugar en donde abundaban éstos. Según el arquitecto José Gorbea Trueba (1957)25 la plaza de toros (hoy llamada Pablo Delgadillo), data de finales del siglo XVIII (foto 29), y se encuentra junto al ábside de la iglesia de San Francisco.26 Es probable que durante el siglo XVI haya existido alguna plaza de toros en Tepeapulco, pero ésta hubiera sido de madera. Hubo una época (1580), durante el gobierno de don Martín Enríquez de Almanza (foto 75), en que el ganado mayor se Foto 74. Don Félix Berenguer de Marquina propagó tanto en las provincias (1800-1803), virrey antitaurómaco, enemigo acérrimo de las corridas de toros. Fuente: Ernesto de las Indias y especialmente en Villar de la Torre, 1991. la Nueva España, desde los primeros años de su conquista, que en poco tiempo no llegó a tener más precio que el de la fatiga de aprehenderle y matarle; pues los potreros estaban llenos de caballos mostrencos; es decir, sin fierro y, por tanto, sin dueño. Algo similar ocurrió en el Chiapas y Soconusco virreinal en el que en la selva se podía encontrar ganado cimarrón, del cual, siglos más tarde, se harían los ganaderos de estas regiones.27 Torquemada, se refiere en las páginas, a los ganados de la Nueva España y escribe de las primeras estancias, diciendo:

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Gorbea Trueba, José, Tepeapulco, INAH, México, 1957. Al igual que la Plaza de Toros de Tlaxcala, Jorge “El Ranchero” Aguilar, ésta se encuentra junto al ex-convento franciscano de Nuestra Señora de la Asunción (1537). Álvarez del Villar, José, La charrería mexicana. Su historia y práctica, colección Panorama, 1987. / Antonio García de León, Resistencia y Utopía, 2 vols., Era, México, 1985.

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….ya en estos tiempos (1539) había crecido en mucho el número de ganados (así menor como mayor) que habían traído de Castilla e islas a estas tierras; y habiéndose descubierto estas larguísimas tierras dichas, determinaron los señores de ganados (porque los sitios que tenían eran muy cortos y damnificaban a los indios) de tomar sitios más extendidos y acomodados; con esto se despoblaron muchas estancias de los valles de Tepetulco, Tzonpango y Toluca (donde fueron las primeras estancias de esta Nueva España de ganado mayor, así de Foto 75. Don Martín Domínguez de Almanza (1568-1580). Durante su gobierno, los potreros vacas como de yeguas) y se estaban llenos de caballos mostrencos; es decir, sin fueron a poblar aquellos lla- fierro y sin dueño. Fuente: Ernesto Villar de la Torre, nos, donde ahora (1610) es- 1991. tán todas las estancias de vacas que hay en la tierra, que corren más de doscientas leguas , comenzando desde el río de San Juan hasta pasar de los Zacatecas, y llegar más adelante de los valles que llaman de Guadaña, todas tierras de chichimecas, y tan largas que parece que no tienen fin.28 Los pueblos de la Nueva España se llenaron de caballos, vacas y demás animales traídos de la Vieja España (foto 76). Don Juan Suárez de Peralta nos hace una referencia en 1580: los mejores caballos de esta tierra son los castaños claros, los rucios rodados y los alazanes tostados, pero en general se encuentran exce28

Torquemada, Fray Juan de, Monarquía Indiana, citado por Álvarez del Villar, José, La charrería mexicana. Su historia y práctica, colección Panorama, 1987, pp. 20-21.

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Foto 76. Los caballos son tema recurrente en los graffitis de Tepeapulco.

lentes animales de muy buena carrera, muy propios para sacar en ellos líndisimos lanzas por su trote asentado y llano.29 Francisco Cervantes de Salazar en 1554 opinaba: …fuera de los demás, críanse en toda la Nueva España caballos excelentes, de admirable agilidad y que casi nunca se cansan de correr o andar, en suma […] más hermosos que los de España…30 Tomás Gage, con gracia, afirmaba: …en aquellos tiempos se tenía por refrán en México, que valía la pena venir a tan lejanas partes, sólo por cuatro cosas: las mujeres, los caballos, los vestidos y las casas…31 Don Bernal Díaz del Castillo, en su obra Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, nos dice que eran dieciséis los caballos que llegaron con Cortés a tierras mexicanas en 1519. Fueron esos los
29 30 31

Álvarez del Villar, op. cit., p. 23. Ibid. Ibid., p. 24.

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Foto 77. ¿Estos graffitis estarán representando a los caballos que trotaron por vez primera en el territorio de la Nueva España?

primeros que trotaron por el territorio recién descubierto por ellos (foto 77). Díaz del Castillo relacionó los nombres de los caballos con sus dueños, y también incluyó una descripción de los mismos: …un caballo zaino; una yegua alazana muy buena, de juego y de carrera; una yegua rucia de buena carrera; otra yegua rucia muy poderosa, la Rabona, muy revuelta y de buena carrera; un caballo castaño oscuro, harto bueno, un caballo alazán que no fue bueno para cosa de guerra; un caballo castaño oscuro, corredor y revuelto; un caballo castaño claro, tresalbo, que no fue muy bueno, una yegua rucia machorra, pasadera y que era lenta de carrera; un caballo castaño oscuro, muy bueno y gran corredor; un buen caballo castaño, perfecto castaño, buen corredor; un caballo overo, labrado de las manos y era bien revuelto, un caballo overo, algo sobre morcillo, no bueno para cosa ninguna; un caballo muy bueno, de color castaño algo claro y muy buen corredor; un muy buen caballo oscuro, que le decían el Arriero, y una yegua castaña que parió en el navío… 32 y continua nombrando a los caballos con sus dueños:

32

Bernal Díaz del Castillo, Historia de la conquista de Nueva España, Editorial Porrúa, México, 1986, citado por Octavio Chávez en La charraría: tradición mexicana, Instituto Mexiquense de Cultura, México 1991, pp. 11-12.

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…aquí quiero poner por memoria todos los caballos y yeguas que pasaron. El Capitán Cortés, un caballo castaño zaino, que luego se murió en San Juan de Ulúa. Pedro de Alvarado, Hernando López de Ávila, una yegua castaña muy buena., de juego y carrera: y de que llegamos a la Nueva España, el Pedro de Alvarado le compró la mitad de la yegua o se la tomó por fuerza. Alonso Hernández Puerto Carreño, una yegua rucia de buena carrera, que le compró Cortés por las lazados por lazados de oro. Juan Velásquez de León, otra yegua rucia, muy poderosa que llamábamos la Rabona, muy revuelta y de buena carrera. Cristóbal de Olid, un caballo castaño oscuro harto bueno. Francisco de Montejo y Alonso de Ávila, un caballo alazán tostado; no fue para cosa de guerra. Francisco de Norla, un caballo castaño oscuro, gran corredor y revuelto. Juan Escalante, un caballo castaño claro, tresalbo; no fue bueno. Diego de Ordaz, una yegua rucia, machorra, pasadera, aunque corría poco. Pedro Domínguez, un muy extremado jinete, un caballo castaño oscuro muy bueno y gran corredor. Pedro González de Trujillo, un buen caballo castaño que corría muy bien. Morón, vecino de Vaimo, un caballo hovero algo sobre morcillo, no salió bueno. Larez, el muy buen jinete, un caballo muy bueno, de color castaño algo claro, y muy buen corredor. Ortiz el músico y un Bartolomé García, que solía tener minas de oro, un buen caballo oscuro, que decían el Arriero: éste fue uno de los buenos caballos que pasamos en la armada.33 Mencionaré algunos caballos famosos: “El Arriero”, propietario Hernán Cortés; “El Motilla”, el dueño se lo regaló al rey, por su fama, por buen caballo; “El Valona”, su dueño fue un capitán indígena encargado de pacificar la región de Querétaro, aliado de los españoles. De “El Valona” (caballo) se dice que “sólo con oír el clarín se ponía en el aire; en tiempos de guerra, les daba mordidas a los indios chichimecas bárbaros” (Álvarez del Villar, 1987:27). En la actualidad los médicos veterinarios todavía siguen utilizando nombres coloniales para la designación de algunas razas ecuestres (ver apéndice 1).

33

Op. cit., p. 14.

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Foto 78. Los caballos fueron una de las mejores armas que trajeron los españoles a América.

A decir de Octavio Chávez (1991), Cortés recibió regalos en Veracruz, que le enviara Moctezuma, “el señor más poderoso de la tierra”. Tales obsequios se acompañaban de la petición de que no continuara su camino, que mejor se fuera. Cortés respondió con demostraciones de fuerza, haciendo correr los caballos y disparando los cañones (foto 78). A su regreso, los guerreros le informaron a Moctezuma que los recién llegados montaban enormes “venados” que les obedecían como si fuera uno solo: jinete y montura. Todos los peninsulares y criollos tenían caballo (foto 79), que era un patrimonio valioso, según las disposiciones dictadas por el propio Hernán Cortés, de que cada español estaba obligado a mantener caballos (Álvarez del Villar, 1987:20). Según Francisco A. de Icaza en su Diccionario autobiográfico de conquistadores y pobladores de la Nueva España,34 asienta que todos los peninsulares, el sastre, el barbero, hasta el pedigüeño de catedral tenían caballo. Es decir, desde el rico comerciante hasta quien vivía de la caridad pública (op. cit., p. 20). El caballo también jugó un rol muy importante dentro de la iconografía católica, ya que algunos santos importantes son caballeros: por ejemplo Santiago Matamoros (fotos 21 y 80) que aquí en Méxi34

Citado por Álvarez del Villar, José, op. cit., p. 20.

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Foto 79. Los caballos fueron símbolo de poder para españoles y criollos. Deambulatorio, claustro alto.

co se volvió Santiago “Mata indios”, que montaba un caballo blanco y era el protector de los conquistadores cuando se encontraban en batalla. Los soldados españoles lo invocaban para que los ayudara y protegiera contra el ejército enemigo. Fray Toribio, Motolinía nos los describe de una manera magistral: […] no tengáis temor que vuestros enemigos prevalezcan contra vosotros, y para más seguridad os enviará Dios a vuestro patrón el apóstol Santiago. Con esto quedaron todos muy consolados y comenzaron a decir, “Santiago, Santiago, patrón de nuestra España”; en esto entró Santiago en un caballo blanco como la nieve y él mismo vestido como lo suelen pintar; y como entró en el real de los españoles, todos le siguieron y fueron contra los moros que estaban delante de Jerusalén, los cuales fingiendo gran miedo dieron a huir […] y “cayendo algunos en el camino se encerraron en la ciudad; y luego los españoles la comenzaron a combatir […].35 Otro santo caballero lo fue San Hipólito,36 mártir romano que murió paradójicamente desmembrado por caballos. Es el santo protector
35

36

Motolinía, Fray Toribio, Historia de los indios de la Nueva España, Porrúa, México, 1990, p. 71. Su nombre significa en griego el que “ata los caballos”, de hypos: caballo y litos: atar.

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Foto 80. Este graffiti posiblemente representa a Santiago Matamoros. Claustro alto.

de los caballos, y actualmente se le venera en la ciudad de México. Se le festeja el 13 de agosto, que es la fecha victoriosa de la conquista de la ciudad de México a manos de Hernán Cortés y sus soldados (foto 81). […] Dios ha oído vuestra oración, y luego vendrá en vuestro favor el abogado y patrón de la Nueva España, San Hipólito, en cuyo día los españoles con vosotros los tlaxcaltecas ganasteis a México […]. Entonces todo el ejército de naturales comenzaron a decir: “San Hipólito, San Hipólito”. A la hora entró San Hipólito encima de un caballo morcillo, y esforzó y animó a los naturales […] y fuese con ellos hacia Jerusalén; y también salió de la otra banda Santiago con los españoles […].37 Como podemos observar, a los dos santos se les representa a caballo; a Santiago en uno blanco y a San Hipólito en un caballo morcillo. Otra figura del santoral cristiano-hispano ha sido San Jorge, también montado sobre un caballo blanco, con armadura medieval y con una
37

Ibid., p. 71.

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alabarda o pica venciendo a un dragón o demonio. Es posible que este último pudiera estar representado en uno de los graffitis de Tepeapulco (foto 82), ya que en el graffiti podemos ver a un caballero enfrentando a un demonio. Por lo que proponemos que tal vez pueda tratarse de la representación de San Jorge. Quizá cuando Cortés y su ejército combatieron en la batalla de Otumba hayan invocado a cualquiera de los tres santos caballeros o a los tres mismos para que les ayudasen a vencer al ejército azteca. La batalla de Otumba fue una mañana del 7 de julio de 1521, ubicado el campo de batalla entre Otumba y Axapusco.38 El historiador Benjamín Flores Hernández, en La ciudad y la fiesta, tres siglos y medio de tauFoto 81. Escultura de san Hipólito, olvidado santo romaquia en México, anota que patrono de la Ciudad de México. la primera noticia referente a la lidia de astados en todo el territorio nacional, de lo que con el tiempo vendría a ser el virreinato de la Nueva España, fue un 24 de junio de 1526, cuando Hernán Cortés, “estando corriendo ciertos toros y en recocijos de cañas y otras fiestas…”. Desde que se hicieron constantes las remesas ganaderas desde las Antillas y la península, nada impidió ya la continua celebración aquí de ese tipo de juegos. Para 1521, entró a Veracruz un lote de bece38

Gorbea Trueba, José, Tepeapulco, INAH, México, 1988, p. 79.

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Foto 82. Graffiti que quizá represente a san Jorge combatiendo al demonio. Claustro alto.

rros desde Santo Domingo, y que tan sólo tres años después hasta los tlaxcaltecas podían ya dedicarse a la ganadería. Hacia 1540, Fray Toribio Motolinía afirmaba que la abundancia de toros y vacas era tan grande en la tierra que éstos podían adquirirse de balde. Años después, al declinar el siglo, escribía al respecto el capitán don Bernardo de Vargas Machuca, en su libro de la Milicia Indiana,39 publicado en Madrid durante 1599, aludiendo a la enorme cantidad de reses existente en todo el continente americano y sobretodo en la Nueva España: …ganado vacuno es gran suma lo que hay, que esto se hará bien de ver por la corrombre que cada flota trae a estas partes, y que debe ser más la que allá se gasta y mucha más la que se pierde sin poderse aprovechar de ella. Y para que mejor se sepa, hay valle y valles que tienen cien mil cabezas de ellas, cimarronas y domésticas. Pues de las mansas y de hierro y rodeo, en tierra caliente, que es donde mejor se dan, no es mucho un señor de ganado tener treinta y cincuenta mil cabezas, más y menos, como la tierra que poseen. En Nueva España, en general, hay más que en esos otros reinos. En la tierra templada, que no se dan tan bien, es el número menos pero de más provecho por él quesear, que es de mucha ganancia. Son los quesos de la masa y color de Flandes y aún de más gusto. Este ganado es
39

Citado por Benjamín Flores Hernández, op. cit., pp. 12-13.

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de provecho, en general, donde hay saca de novillos. También se da este ganado en valles de tierra fría. Al matar, donde se aprovechan de los cueros para enviar a estas partes, se pierde la carne. Este ganado, en la tierra donde hay buenos salitrales, produce mejor…40 Durante el transcurso de los siglos XVI y XVII, hasta bien entrado el XVIII, es tiempo en el cual la forma fundamental que mantiene la tauromaquia es la del enfrentamiento de un noble sobre su caballo con el astado. No quiere esto decir que no tomaran parte también, en las lidias de aquellos años, hombres de a pie que quisieran acer-

Foto 83. Rejoneador español. Los rejoneadores fueron los primeros toreros que hubo en la Nueva España. Fuente: Álvarez del Villar, 1987. Dibujo: José Narro.

carse a las reses desde su misma altura. Pero quien resultaba entonces la figura central de la fiesta era, indudablemente, el caballero de alcurnia, que por mero deporte, por ejercitarse en las prácticas ecuestres y mostrarse valiente y diestro en las diferentes formas de dar muerte, cabalgando a una bestia, salía lujosamente ataviado a la plaza mayor de la población, en las diversas ocasiones de júbilo organizadas por las autoridades locales. Los toreros de a pie, cuya importancia era indiscutible y que fue creciendo constantemente, no pasaban, de todos modos, de ser meros colaboradores, peones del jinete (fotos 83 y 84).41
40 41

Ibid. Op. cit.

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Foto 84. Graffit de torero. Es quizá la representación de uno de los primeros toreros a pie en México.

Según Wolfgang Bahr (1971:3:1-9) la corrida y también la crianza de toros de lidia fue introducida a México por los conquistadores españoles, celebrándose el 13 de agosto de 1529 la primera corrida de toros oficial en Anáhuac. En el año de 1552 el conquistador Juan Gutiérrez Altamirano, primo de Hernán Cortés, fundó la primera ganadería de toros de lidia mexicana en su hacienda Atenco, en el Valle de Toluca, con 24 toros de lidia de Navarra.42 Actualmente (2006), la crianza de toros de lidia se realiza en los estados de México, Michoacán, Guanajuato, Jalisco, Querétaro, Tlaxcala, Hidalgo, Aguascalientes y Zacatecas.43 En el siglo XVI las plazas de toros deben haber sido de tablones de madera, además de que las corridas eran una diversión deportiva de los nobles; posteriormente, se volvería una atracción de la gente del pueblo. En el siglo XVIII tuvo un desarrollo como tal. Recordemos que la plaza de toros de Tepeapulco se construyó a fines del siglo XVIII, aunque anteriormente se hayan realizado corridas de toros en alguna plaza de material perecedero. En el siglo XVIII es cuando más auge y desarrollo tiene la fiesta brava de los toros en México y España. Aunque en nuestro país hubieron gobernantes antitaurómacos, como el señalado líneas atrás, Don Félix Berenguer de Marquina

42

43

Wolfgang Bahr, “La ganadería de toros de lidia en Tlaxcala”, en: Revista Comunicaciones. Proyecto Puebla-Tlaxcala, núm. 3, Fundación Alemana para la investigación científica, Puebla, 1971. Pero aún en lugares distantes del altiplano central, como en Tapachula, Chiapas, ha habido tradición taurina, en su plaza de toros llamada castizamente “la bién pagaá” se siguen realizando las corridas.

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(1800-1803) (foto 85) y Venustiano Carranza 44 (1914-1920), quienes prohibieron las corridas de toros.45 En los graffitis de Tepeapulco se exponen de manera notable las representaciones de caballos, vacas y toros, lo que nos viene a presentar al Tepeapulco novohispano en un cosmos taurino (foto 86). Recordemos que el occidente de Tlaxcala (Calpulalpan) forma parte de los Llanos de Apan, siendo estas regiones criadoras de toros de liFoto 85. Venustiano Carranza (1859-1920) gobernante dia.46 La crianza de toros antitaurómaco del siglo XX. de lidia se dio también en la hacienda de Tepetates,47 en el rancho Guadalupe-Mazatepec, en las haciendas La Presa y San Jerónimo, todas en la región de Tepeapulco. Los toros bravos eran de la raza San Mateo, de España.48
44 45

46

47

48

Carranza las prohibió para evitar demostraciones a través del aglomeramiento de masas. También se prohibieron las corridas de 1867 hasta 1887, obligando a la mayoría de los ganaderos a vender su ganado al rastro. Las haciendas ganaderas de toros de lidia que hay actualmente en los Llanos de Apan tlaxcaltecos: Los Olivares, Mimihuapan, Las Huertas, Sacromonte. Wolfgang Bahr (1971), op. cit., pp. 11-13. Según José Gorbea Trueba, Tepeapulco,1988, p. 79, dice lo siguiente: “…Tepeapulco tuvo sus haciendas, aunque el padrón de 1792 sólo nos reporta los de San Joséf, San Pedro de los Tepetates, San Jerónimo y Buenavista, con sus correspondientes estancias y ranchos de pulque muy buenas…”. Según informante, don Pablo Delgadillo, debió de ser de San Mateo Atenco (estado de México) ya que ahí fue la primera estancia ganadera que fundó Hernán Cortés.

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Foto 86. Representando el cosmos taurino novohispano en Tepeapulco, Hidalgo.

En los graffitis de Tepeapulco, vemos la representación de una vaca preñada (foto 71), lo que en el medio taurino se les llama “vacas de vientre”, las cuales forman una punta entre 15 y 35 “vacas de vientre” reunidos con un toro semental , para la producción de excelentes toros de lidia. La esencia del arte taurino es el toro bravo y el hombre que debe de dominar a la bestia noble, fuerte y con casta. El toro de lidia debe de ser un animal con cuajo, con pitones bien puestos, con sentido, ese que cuando te ve, quiere matarte. El burel debe brindar un espectáculo con su ingrediente principal: el peligro en el ruedo. Por eso la fiesta brava en el Tepeapulco colonial debió de manifestarse con los ganaderos-toreros que torearon en las primeras plazas.49 Algunos toreros conocidos de Tepeapulco son de los años de los cuarenta y cincuenta, entre ellos estuvo el matador Paco Ortiz,50 oriundo de la exhacienda de Tepetates; el picador Félix Díaz, nativo de Cocinillas, y que fue caporal, le tocó torear en plazas de Espa49

50

La de Tepeapulco actualmente está abandonada, la han querido convertir en una alberca para patos, según el informante don Pablo Delgadillo, a partir de los años noventa lleva el nombre del informante. En la plaza de Acelotla, Zempoala, en septiembre de 1999 pudimos presenciar una corrida de toros con el torero “El Mexicano”. Su verdadero nombre era Ángel Hernández, los Rodríguez de Apan y Tepeapulco (dueños de las haciendas San Gerónimo, Calaveras, entre otras) lo hicieron torero.

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Foto 87. Cartel taurino anunciando gran corrida de feria de enero 15 de 2006.

ña.51 Y actualmente se siguen realizando corridas de toros en la Plaza Monumental de San Marcos, Tepeapulco, como la efectuada recientemente con figuras máximas, Eulalio López “El Zotoluco”, Federico Pizarro y José Luis Angelino (foto 87).
51

Según el informante (77 años de edad), Pablo Delgadillo, también Félix Díaz fue llevado por los Rodríguez de Apan y Tepeapulco a torear sus propios toros a los ruedos de España.

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Otra actividad predominante en la Nueva España fue la porcicultura, ya que la mayoría de los cerdos nacidos en México fueron descendientes de los criados por los romanos, los galos, los francos y los antiguos españoles. Llegaron a la Nueva España dos razas: la céltica y la balear. Hernán Cortés había sido ganadero en Cuba y en Tepeapulco también. En su castillo-palacio de Cuernavaca tuvo 52 puercos de raza ibérica, denominados de “Alejandría”, por su antigua procedencia mediterránea. En 1522 instaló una porqueriza en San Mateo Atenco y otros tres criaderos en Almoloya del Río y otros dos en Ocoyoacac (García Castro 2001:173).52 Es importante reiterar que no era lo mismo hacer la guerra a caballo que a pie, pues esto marcó una gran distinción social entre el grupo de conquistadores. Dicha distinción se dejó sentir con más fuerza cuando se dispuso que los repartos de tierra a conquistadores se hicieran de manera diferencial, una magnitud para los peones o combatientes a pie y el doble para los caballeros o combatientes a caballo. No era fácil conseguir caballos en esta época, pues escaseaban y por tal eran muy caros. El caballo en la Nueva España fue un recurso de guerra, privilegio de capitanes y soldados.53 Para finalizar este capítulo, presentamos un índice de documentos sobre la región de Tepeapulco de 1531 a 1690,54 que nos muestran la presencia de estancias ganaderas en estas tierras:

52 53 54

Op. cit., p. 173. Op. cit. Lawrence Feldman y Alba Guadalupe Mastache, Índice de documentos sobre el centro de México y cartografía antigua del área de Tula, Estudios sobre Tula 1, colección Fuentes, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1990, pp. 207-214.

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1531-1564. Tepeapulco. Tasaciones de […] Indifnte., vol. LT. 1536. Tepeapulco. Tributos de […] AGN (Méx), vol. 91. 1543. Tepeapulco. Facultad a los naturales de este pueblo para hacer cal. Mercedes, exp. 36, vol. 2:17. 1543. Tepeapulco. Los naturales de este pueblo piden no se le permita a Alonso de Villanueva, continúe en la estancia que le fue hecha merced, por ser en perjuicio de ellos. Mercedes, exp. 269, vol. 2:102 1543. Tepeapulco. Merced a Alonso de Villanueva, de una estancia en el lugar nombrado Tezontépetl. Mercedes, exp. 200, vol. 2:78V. 1543. Tepeapulco. Los naturales de este pueblo, solicitan se les permita vender sus mercancías sin recibir agravios. Mercedes, exp. 297, vol. 2:116V. 1543. Tepeapulco. Ordenando no se permita asentar en términos de este pueblo, estancias de ganados, por ser en perjuicio de los naturales. Mercedes, exp. 296, vol. 2:116. 1543. Tepeapulco. Ordenando que en la estancia que tienen, Francisco Solís y Bartolomé Delgado no tengan ganado mayor, sino tan solamente ovejuno. Mercedes, exp. 445, vol. 2:184V. 1543. Tepeapulco. Título a Diego de Villanueva Padiernas, de un sitio de estancia en términos de este pueblo. Mercedes, exp. 494, vol. 2:203. 1543. Tepeapulco. Para que los naturales de este pueblo elijan gobernador, para que doña María, cacica de él, no gobierne. Mercedes, exp. 495, vol. 2:203V. 1544. Tepeapulco. Indios de los pueblos de Tlaxcala y […] sobre diferencias de tierras. Mercedes, exp. 19, vol.2:253. 1544. Tepeapulco. Para que Hernán Darias de Saavedra, informe de las diferencias que tienen los indios de este pueblo, sobre tierras y causa que don Julián hijo. Mercedes, exp. 625, vol. 2:249

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1544. Tepeapulco. Nombrando como alcaldes a Diego Maldonado y a Bartolomé Téllez , y por regidores a Diego de Campo y a Juan Martín. Mercedes, exp. 587, vol. 2:237V. 1551. Tepeapulco. Mandamiento del virrey y gobernador de la Nueva España don Luis de Velasco ordenando a Juan de Salinas que luego que este mi mandamiento vos fuere entregado, con vara de justicia, vais a la estancia de […] y a la sierra del agua que en ella tiene el factor Hernando de Salazar, donde reside un Juan de Haoy, carpintero y prendáis el cuerpo del dicho enviándolo a la cárcel real de México. ANM, vol. 2:53R. 1555. Tepeapulco. Que no se estorbe. Ni impida la execución de lo que el virrey proveyere sobre las estancias que tuvieren perjuicio en el Valle de […] Banco Nacional de México, exp. 153, vol.1371:317V-318. 1555. Tepeapulco. Merced a los indios de los pueblos de[…] Panjojotepec sobre diferencias de tierras. Mercedes, vol. 4:124. 1558. Tepeapulco. Merced de un sitio de estancia de ganado menor en […] Mercedes, vol. 84:28. 1558. Tepeapulco. Una merced de una estancia al señor Hernández Jarandilla en el cerro de Macatepec para ganado menor. Mercedes, exp. 58, vol.84. 1559-1561. Tepeapulco. Drawings by the Informants of Fray Bernardino de Sahagún, Primeros memoriales. BPN, vol. HBMAI núm. 271. 1560. Tepeapulco. Merced a los indios de […] sobre daño de ciertas estancias. Mercedes, vol. 5:191. 1560. Tepeapulco. Merced a Luis Pareja de una estancia. Mercedes, vol. 5: 127V. 1560. Tepeapulco. Relación sacada de los libros de su majestad en el mes de enero de 1560, año del valor de las tasaciones de los pueblos de indios que en esta Nueva España están en la Real Corona, descontado el diezmo de las cosas que se paga.

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AGI(Pat.), exp. 181, vol.38 1563. Tepeapulco. Relación dada por Juan de Burgos (el conquistador) de lo que el pueblo de […] da de tributo a su majestad en cada un año y de cuyo pueblo correspondían los residuos al Marqués del Valle. AGI, exp. caja 2, vol. est92, leg. 1. 1575. Tepeapulco. Autos que siguió Antonio de Guadalajara, capitán del guardia del virrey, en contra de Francisco Pimentel y consortes, indios principales de la población citada, descendientes según se decía, de Netzahualpitzintle; sobre ciertas caleras se encontraban situadas cerca Calpulalpan. Tierras, exp. 8, vol. 2519:101. 1581. Tepeapulco. Relación. Juan López Cacho. AGI, vol. HBMAI núm. 111. 1582. Tepeapulco. Petición que hace el corregidor de […] Tristán de Loa, para que le den indios de servicio cada semana. Indios, exp. 46, vol. 32. 1583. Tepeapulco. Licencia a Maria Porras, viuda de Juan de Cuenca, para matar y pesar las setenta vacas que tiene en Apan. Indios, exp. 715, vol. 2:162R-162V. 1584. Tepeapulco. Merced a Antonio Castrejón sobre una estancia y dos caballerías. Mercedes, vol. 13:77. 1585-1586. Tepeapulco. Los herederos de Juan Velázquez Rodríguez y María de Ocampo, contra Francisco Gómez, sobre cumplimiento del arrendamiento de tierras. Tierras, exp. 51, vol. 521: 25 1589. Tepeapulco. Los indios del pueblo de Santa Ana contra Diego Suárez de Peredo, sobre perjuicio que los ganados de éste causaron en las sementeras de áquellos. Tierras, exp. 10, vol. 2879:86FS. 1590. Tepeapulco. Al corregidor de […] para que saque los ganados que Diego Juárez tiene en términos de […] en un plazo de seis días. Indios, exp. 926, vol. 4:248. 1590. Tepeapulco. Para que los naturales de estos pueblos, no den más yerba para el sustento de las bestias que tiene el corregidor de dicho pueblo, sino la necesaria para tres animales.

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Indios, exp. 857, vol.4:232. 1590. Tepeapulco. Aprobación del concierto hecho entre los pueblos de Tepeapulco y Santa María Asunción. Indios, exp. 852, vol. 4: 230V. 1590-1597. Tepeapulco. Matrimonio de indios. AMGH (M), exp. 9, vol. 21523. 1591. Tepeapulco. Comisión a Gonzalo Hernández de Figueroa corregidor de […] Con disposiciones generales para los indios que se han ido a vivir fuera de las congregaciones. Indios, exp. 474, vol. 5:199V. 1591. Tepeapulco. Al juez repartidor para que no se pida a Santa Clara sujeto a […] más de 19 indios de servicio cada semana, para las minas de Pachuca. Indios, Exp. 304, Vol. 5:151V. 1591. Tepeapulco. Para que se guarde y cumpla el mandamiento de esta otra parte de fecha 3 de mayo de 85, a pedimento de los de […] Indios, exp. 958, vol. 3:232. 1591. Tepeapulco. Al administrador de la alhóndiga en lo relativo al maíz de tributo y que guarde la costumbre sin hacer novedad. Indios, exp. 907, vol. 5:303. 1591. Tepeapulco. Al corregidor de […] para que no den a las minas de Pachuca más indios de servicio de los que les cabe dar por tasación. Indios, exp. 904, vol. 5:303. 1591. Tepeapulco. Para que hasta que otra cosa se mande no sean compelidos a dar más de 28 indios de servicio para las minas de Pachuca, a los naturales de […] Indios, exp. 303, vol. 5:151V. 1591. Tepeapulco. Para que en lo sucesivo el repartidor de Pachuca no pida ni lleve a Tepeapulco más indios de los que les cupiere dar por tasación. Indios, exp. 102, vol. 5:96V. 1592. Tepeapulco. Al corregidor de Chiconautla para que del pueblo de (Santa Clara) no se traiga aguamiel porque es contra la ordenanza. Indios, exp. 756, vol. 6:2:180

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GRAFFITIS NOVOHISPANOS DE TEPEAPULCO

1592. Tepeapulco. Se dio licencia a Gabriel Curi para traer espada, hábito de español y montar a caballo. Indios, exp. 483, vol. 6:2:108. 1592. Tepeapulco. Al alcalde de las minas de Pachuca para que haga averiguación del mal trato que reciben los naturales de Francisco de Norabuena haciéndoles trabajar contra su voluntad, (Santa Clara). Indios, exp. 460, vol. 6:2:102V. 1592. Tepeapulco. Para que el guardián del convento de [...] mande que todos los domingos y fiestas de guardar vaya al pueblo (de Santa Clara) un religioso a decir misa. Indios, exp. 454, vol. 6:2:101V. 1592. Tepeapulco. Al corregidor de dicho pueblo para que asista en él ayudando y defendiendo a los naturales todo el tiempo que fuera necesario. Indios, exp. 412, vol. 6:2:92. 1592. Tepeapulco. Para que el guardián del Convento de Tepeapulco mande todos los domingos y fiestas de guardar vaya al pueblo de Santa Clara un religioso a decir misa. Indios, exp. 454, vol. 6:2:101V. 1592. Tepeapulco. Al corregidor de Tepeapulco a fin de que visite con frecuencia el pueblo de Apan para reparo y remedio de los daños y agravios que padecen los naturales. Indios, exp. 293, vol. 6: 1:79. 1592. Tepeapulco. Francisco Verdugo de Bazán contra Diego Suárez de Peredo, sobre los perjuicios que el ganado de éste le ha causado en sus sementeras. Tierras, exp. 9, vol. 2879: 131FS. 1593. Tepeapulco. Para que no se les pida a los naturales de […] más de 56 indios de servicio conforme última tasación. Indios, exp. 827, vol. 6:2:202. 1593. Tepeapulco. Para que el corregidor de dicho pueblo reduzca a los naturales a las estancias de San Jerónimo y San Juan sujetas a Tepeapulco. Indios, exp. 419, vol. 6:1:109. 1593. Tepeapulco. Merced al pueblo de [...] sobre una estancia. Mercedes, vol. 18:248. 1593. Tepeapulco. Merced al pueblo de [...] sobre una estancia.

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TAUROMAQUIA

Mercedes, vol. 18:262. 1594. Tepeapulco. Al corregidor de Otumba para que con vara de justicia acuda a los pueblos de Zempoala y […] a fin de que compela a los naturales al reparo de los puentes y desaguaderos. Indios, exp. 742, vol. 6:1:199. 1594. Tepeapulco. Visita a la estancia de Diego Juárez de Peredo, llamada Tecontepeque en el pueblo de […] da relación de los negros y mulatos que servían en la estancia. Tierras, exp. 23, vol. 2721: 4. 1595. Tepeapulco. A fin de que Francisco de Villerías requiera a los naturales de los pueblos sujetos ayuden a Tepeapulco en los gastos que tiene que hacer para recibir a su señoría. Indios, exp. 1806, vol. 6:1:297. 1597. Tepeapulco. Merced a Pedro Monterruvis sobre una caballería en Apa. Mercedes, vol. 21: 264. 1597-1617. Tepeapulco. Matrimonio de indios. AMGH (M), exp. 1, vol. 21524. 1602. Tepeapulco. Merced a Juan Andrada sobre una estancia y caballería. Mercedes, vol. 24:109. 1602. Tepeapulco. Merced a Juan Andrada sobre una estancia y dos caballerías en Apa. Mercedes, vol. 24: 111. 1603. Tepeapulco. Merced a Pedro Prieto sobre una estancia en Apa. Mercedes, vol. 23:351. 1606. Tepeapulco. Merced de tierras a Gonzalo Gutiérrez para ganado menor en términos de […] Mercedes, vol. 84337. 1606. Tepeapulco. Merced a Alonso Pérez sobre una estancia y dos caballerías. Mercedes, vol. 25:101. 1606. Tepeapulco. Merced a Juan Gutiérrez sobre tres caballerías en Apa. Mercedes, vol. 25:108. 1606. Tepeapulco. Merced a Pedro Vilvao sobre cuatro caballerías. Mercedes, vol. 25: 126.

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1606-1629. Tepeapulco. Traslado de los títulos y mercedes originales de doce caballerías de tierra y dos sitios de estancia para ganado menor que posee Diego Rodríguez en términos de los pueblos de Apan y […] cita el pueblo despoblado de la congregación de San Marcos y el de Santa Clara. Tierras, exp. 13, vol. 2736:19. 1607. Tepeapulco. Merced a Cosme Aumada sobre cuatro caballerías. Mercedes, vol. 25:264. 1608. Tepeapulco. Merced a Gaspar Pérez sobre una estancia y dos caballerías. Mercedes, vol. 26:53. 1610. Tepeapulco. Don Marcos de Montúfar se le prorroga por un año el cargo de corregidor de [...] Tierras, exp. 92, vol. 2942: IF. 1611. Tepeapulco. Merced a Álvaro Velasco sobre seis caballerías en Apa. Mercedes, vol. 27:9. 1613. Tepeapulco. Merced a Álvaro Velasco sobre anulando cierta merced. Mercedes, vol. 27: 165. 1615. Tepeapulco. Merced a Diego Xuárez sobre tres estancias en Apa. Mercedes, vol. 30:194 1616. Tepeapulco. Merced a Xácome Bela sobre una estancia. Mercedes, vol. 31:20. 1617. Tepeapulco. Su excelencia da un plazo a los naturales de […] para el pago Del tributo impuesto, de cuatro reales por año. Indios, exp. 211, vol. 7: 104 1617. Tepeapulco. Merced a Gaspar Contreras sobre cuatro caballerías en Apa. Mercedes, vol. 31:395. 1619. Tepeapulco. Merced a Francisca de los Ángeles sobre dos caballerías. Mercedes, vol. 34:100 1690. Tepeapulco. Merced a Juan Bautista sobre una venta. Mercedes, vol. 34: 140.

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Capítulo VI
Sirenas, Tláloc y peces
n el exconvento de Tepeapulco también podemos encontrar la representación de animales, dioses y seres sobrenaturales acuáticos. Por ejemplo, tenemos la representación de un pez (foto 88) muy parecido a los dibujos de peces que están en el Códice Florentino. Recordemos que cerca de Tepeapulco se encuentra el lago de Tecocomulco, además de otros lagos que se forman en época de lluvias, sobre todo en Apan. Para el siglo XVI, en la región de los Llanos de Apan, la producción del pulque, la ganadería y la pesca eran las principales actividades productivas. También tenemos la figura de un dios acuático y pluvial azteca: Tláloc (foto 89). ¿Que tiene qué hacer un dios pagano azteca dentro de un templo cristiano? Esa pregunta también se ha hecho con las pinturas en el interior de la iglesia de Ixmiquilpan, en donde se ven representaciones de guerreros y dioses como Tezcatlipoca compartiendo con santos católicos. Y la sirena (foto 90) que se encuentra junto con Tláloc y el pez, la única relación existente que los une es el elemento agua. Bien sabemos que el mito de las sirenas tiene un origen grecolatino y que estas leyendas fueron traídas por los soldados y sacerdotes españoles.

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Foto 88. Relieve de un pez. Jardín sur del exconvento.

Foto 89. Relieves de Tláloc, cocodrilo, tortuga y caracol. Jardín sur del exconvento.

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SIRENAS, TLÁLOC Y PECES

Foto 90. Sirena (relieve). Jardín sur del exconvento.

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Sirenas
El único ser de torso, cabeza y brazos humanos y cola de pez. Así han descrito los testigos a esos minúsculos seres que han llamado sicklonkis o osimonkis, “provenientes del reino de las burbujas”, o los Bubleland o “niños del agua”. La sirena, en el mundo de la mitología y el folklore, es la criatura que habita en el mar. A las sirenas se las describe con frecuencia asomándose a la superficie del agua, o sentadas en una roca, peinándose su largo y rubio cabello con una mano y un espejo en la otra. Tal vez el lector haya visto alguna vez en la prensa algún anuncio ofreciendo una misteriosa sustancia, que al ser vertida en el agua, produce el nacimiento de esos extrañísimos seres. Gustavo E. Plinia, investigador de estos seres, estudió cuidadosamente estas criaturas acuáticas averiguando que proceden del huevo de artemia marina, un pequeño crustáceo de agua salada cuya cría es alimentada después de manera especial y secreta. Se dice que las sirenas se distinguen por su belleza, aunque ésta sea algo fría. Que sus cabellos son largos y rubios, sus ojos grandes y verde o verde azulado, y que tienen los dientes muy blancos; también se afirma que las sirenas-niñas son muy lindas (foto 91). Innumerables son los habitantes de las aguas, especies animales y vegetales aún desconocidas, y lo mismo ocurre con seres feéricos y legendarios. Las sirenas son, entre ellos, los más conocidos. Les siguen en popularidad las ondinas

Foto 91. Sirena.

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SIRENAS, TLÁLOC Y PECES

y las ninfas. Quizá algunos hayan oído hablar de las mujeres-foca, de las hadas lavanderas o de las náyades. Para los antiguos griegos, las ninfas eran los espíritus elementales del agua. Ellos dieron nombre a todas las razas de ninfas: Oceánidas y Nereidas, para las ninfas marinas, verdaderas antepasadas de las sirenas; Náyades, Creneas y Pegeas, las ninfas de las fuentes; Potamides, las ninfas de los ríos; Limnades, las de los lagos. Oréades, ninfas de las montañas; Napeas y Auloníades, ninfas de los valles; Melíades, ninfas de los prados; Dríades y Hamadríades, ninfas de los bosques; Corícides, ninfas de las cuevas.

El origen de las sirenas
Difícil es dilucidar el verdadero origen de las sirenas. Dejando a un lado a las antiguas sirenas con forma de mujeres-ave, se dice que la primera mujer-pez conocida fue Atargatis, la diosa de la luna, protectora de la fecundidad y el amor. Atargatis, perseguida por Mopsos, se sumergió en el lago Ascalón con su hijo, y se salvó gracias a su cola de pez. Esta leyenda se confunde con la de la diosa siria Derceto, que también se arrojó a las aguas del mismo lago, después de matar a uno de sus sacerdotes y abandonar a la hija de ambos en el desierto. Derceto recibió la cola de pez como símbolo de su pecado, y su hija, criada por las palomas, se convirtió en Semíramis, reina de Babilonia. También puede encontrarse una semejanza con las sirenas en la diosa Afrodita, hija del semen de Zeus convertido en espuma de mar, que fue diosa del amor y protectora de los marinos. Su espejo ha sido heredado por toda la estirpe de sirenas. Para buena parte de los sabios griegos, sin embargo, las sirenas tienen por padre a Aqueloo, un río personificado en figura de hombre con cola de pez. En cuanto a la madre, la confusión crece, pues puede ser la diosa de la memoria o alguna de sus hijas, las musas.

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GRAFFITIS NOVOHISPANOS DE TEPEAPULCO

Quizá las sirenas sean hijas de la elocuencia (foto 92), de la danza (foto 93), de la tragedia (foto 94) o de la música (foto 95). Hasta podrían ser hijas de Ceto, la ballena.

Oceánidas y nereidas
El dios Océano y su hermana Tetis tuvieron trescientas hijas, las oceánidas, que luego se extendieron por todos los mares y los abismos marinos. Una de ellas, Dóride, fue madre de otras cincuenta ninfas de agua, las Nereidas, llamadas así en honor a su padre Nereo, de la raza de los Viejos del Mar, creada también por Océano y Tetis. Las nereidas habitan en el Mar Mediterráneo, y cada una de ellas representa una de las formas de este mar. Por ejemplo, Talía (foto 96) es la sirena verde, y Glaucea, la azul. Dinamenea simboliza el vaivén de las olas, y Cimodaré, la calma. Una de las Nereidas, Anfitrite, fue amante de Poseidón y madre de los Tritones. Las Nereidas protegían a los barcos, y no cantaban para atraer a los marinos, sino para complacer a su padre. Los antiguos describieron a las Nereidas con el cuerpo cubierto de escamas y formas de pez. A partir de aquí, el mito de la Sirena fue creciendo por todo el mundo como las ondas en la superficie calma del agua. Sirenas, canciones y leyendas “Encantan a los mortales que se les acercan. ¡Pero es bien loco el que se detiene para escuchar sus cantos! Nunca volverá a ver a su mujer ni a sus hijos, pues con sus voces de lirio las sirenas lo encantan, mientras que la ribera vecina está llena de osamentas blanqueadas y de restos humanos de carnes corrompidas...” Este texto escrito hace 2,800 años es probablemente el origen de la más antigua y conocida de las leyendas: las sirenas que atraen a los marinos con sus voces mágicas, y hacen encallar los barcos y ahogarse los tripulantes. Homero lo imaginó así, y así nos lo contó en La Odisea. En la mitología griega, las sirenas viven en una isla del Mediterráneo. Su canto es tan bello, que los marinos que las escuchan no pueden resistírseles y arrojan sus naves contra los arrecifes. Los sobrevi-

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SIRENAS, TLÁLOC Y PECES

Foto 92. Rhetorica, musa de la elocuencia. Fuente: Tarot de la Mantegna, siglo XV, 1488.

Foto 93. Polimnia, musa del canto sagrado y de la danza. Fuente: Tarot de Mantegna, siglo XV, 1488.

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Foto 94. Melpómene, musa de la tragedia. Fuente: Tarot de Mantegna, siglo XV, 1488.

Foto 95. Mvsicha, musa de la música. Fuente: Tarot de Mantegna, siglo XV, 1488.

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SIRENAS, TLÁLOC Y PECES

vientes son asesinados sin piedad. Cuando Ulises abandona la morada de la hechicera Circe, sabe que debe pasar cerca de la isla de las sirenas. Siguiendo los consejos de la hechicera, el astuto héroe recurre a una estratagema que le permitirá oír y no obstante salvar la nave y a sus compañeros. Tapa los oídos de sus hombres con cera después de haberles pedido ser sólidamente atado al mástil. Así podrá saciar su curiosidad escuchando el canto de las sirenas, sin ceder a su encantamiento. Este canto se revela melodioso y desgarrador, y está colmado de bellas promesas. Ulises les grita a sus compañeros que lo desaten, pero por supuesto éstos permanecen sordos a sus gritos. Finalmente, el barco Foto 96. Talia, musa de la comedia. Fuente: Tarot de Mantegna, siglo XV, 1488. pasa y los héroes escapan al funesto destino de tantos otros marinos. Sin embargo, Ulises no es el único en enfrentar a las sirenas. El poeta mítico Orfeo, que acompaña a Jasón en su búsqueda del vellocino de oro, logra también resistir a su fatal encanto. En el instante en que Jasón y sus hombres, los argonautas, atraídos por las melodiosas voces, cambian de rumbo y se dirigen peligrosamente hacia los arrecifes de la isla, Orfeo toma su lira y entona un canto tan sublime que cubre las melopeas de las sirenas y salva a los marinos de su mortal contemplación. Las ondinas o hadas de los ríos son de una gran belleza y así como ondinas se les denomina a las criaturas femeninas, el término mas-

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GRAFFITIS NOVOHISPANOS DE TEPEAPULCO

culino es Wallanos. Aman y gobiernan el agua y se encuentran en sus profundidades, dirigiendo grupos de minutes, que trabajan continuamente, guiando el agua por su cauce natural y hasta su salida al mar. Las nereidas o hadas del mar para el género femenino y ensines para el masculino, son los que controlan las aguas del mar, sobretodo cuando hay tormentas, ya que sin su trabajo el efecto del agua en las costas sería devastador. Prestan gran ayuda al hombre, sobre todo en alta mar. Permanecen un año en plano físico y 100 años en plano astral. Trabajan en grupos y forman parejas en las que se intercambian poderes.

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Capítulo VII
Diablos
s algo bastante increíble que bajo el mismo techo, es decir sobre las paredes de los claustros católicos estén presentes, a través de los graffitis, representaciones de diablos y brujas. Los diablos que esgrafiaron los autores anónimos tepepolcas tienen una apariencia sana, divertida, jocosa; es decir, son dibujos de diablillos traviesos. Hay algunos que están caminando en lo que parece ser una cuerda floja, otros se encuentran incitando al amor y al sexo a una pareja de enamorados (foto 97); en fin, parece que más que temor lo que inspiran es diversión y risa. Son diablos cojuelos, como los que se presentaban a veces en las procesiones del Corpus Christi.1 José María Marroquí nos remarca: ...la presencia del Diablo Cojuelo en la procesión del Corpus, es para nosotros dudosa: es decir, no creemos que anualmente saliera como un personaje, de su propia cuenta, como salían los gigantes y la
1

E

José María Marroquí, La ciudad de México, t. III, segunda edición facsimilar, Jesús Medina (ed.), 1969, pp. 501, 508.

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GRAFFITIS NOVOHISPANOS DE TEPEAPULCO

Foto 97. Par de diablos incitando al sexo a una pareja de enamorados. Claustro alto.

tarasca; si se le veía en ella, no sería en la procesión, sino en alguna comedia de que haría parte, y así claramente lo dice el coloquio 16 del Bosque Divino, donde Dios tiene sus aves y animales; en él figura Cojín, que es un demonio cojo (foto 98). El Príncipe Munelano le pregunta: “¿quién os encojó siendo tan valiente?”, y él responde: “Cuando la batalla del cielo me desjarretó un ángel que era el destrísimo por extremo”. —Príncipe: Luego vos sois el Diablo Cojuelo tan nombrado en es te mundo”. —El mismo, que cada año salgo en esta fiesta “por el más señalado de todas las lecciones infernales”. Claramente dice este que Cojín o el Diablo Cojuelo salía cada año en la comedia; ya porque se repitiese la misma, ya porque, aunque diferente, tuviese los mismos personajes alegóricos... En los graffitis que representan a los demonios se percibe un imaginario medieval señalándose en la génesis de la figura satánica lo gracejo de los pequeños diablillos que inspiran risa de las actitudes chuscas que representan. Sostiene Alfonso Mendiola2 que América no
2

Citado por Anel, Hernández Sotelo: “El demonio novohispano y su herencia medieval”, en: Divulgación Académica y Cultural, Escuela Nacional de Antropología e Historia, México, 2000, p. 3.

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SIRENAS, TLÁLOC Y PECES

Foto 98. Caballero con heráldica (detalle). Claustro alto.

fue descubierta por una sociedad renacentista sino por una sociedad medieval, ya que el comportamiento, los valores de los hombres de los siglos XVI y XVII que llegaron a América ya existían desde el siglo XIII, el cambio de mentalidad feudal no se dio en el Renacimiento sino en la Reforma protestante que señaló el fin del totalitarismo de la Iglesia Católica (Hernández Sotelo, 2000:4).3 La imagen del demonio (foto 99) como herencia medieval tenía la necesidad de adaptar al “otro”. La presencia demoniaca se remonta a los antiguos hebreos, ya que las imágenes más antiguas del demonio se encuentran en los primeros siglos del cristianismo. Escribe Jean Claude Bologne (1997:263)4 acerca del monasterio de Schontal, en 1270: [...] su abad, Ricalmo, es un visionario que ve y oye a los más pequeños diablillos ocultos en su convento. ¡Y es que no hay pocos! Algunos días los ve llover [...] son tan numerosos, estima, como la ceniza esparcida sobre un hombre. Todos tienen su diablillo dispuesto a hacerles cometer faltas a sus deberes religiosos. ¿Que no es bastante? Pues pide el refuerzo de sus compadres [...] una mañana Ricalmo ve así a su propio diablo implorar “devotamente” la ayuda
3 4

Ibid., p. 4. Citado por Anel Hernández Sotelo, “El demonio novohispano y su herencia medieval”, en: Divulgación Académica y Cultural, Escuela Nacional de Antropología e Historia, México, 2000.

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GRAFFITIS NOVOHISPANOS DE TEPEAPULCO

Foto 99. Diablo frente a símbolos eclesiásticos. Claustro alto del exconvento.

de algunos compañeros para impedir que se cante misa; de hecho, el abad tuvo ese día muchos tropiezos con el canón. En el calefactorio, donde está rodeado por diablillos frioleros, ve de repente a un demonio (foto 100) que aparece y que les echa literalmente una bronca a aquellos que se calientan en lugar de estar en la iglesia. Los monjes –¡qué vergüenza!– pueden cantar allí a placer sin que ningún diablillo les haga equivocarse en sus músicas celestiales. Hay un monje que canta demasiado bien –¿quizá ayudado por un ángel guardián?– Los diablos le hacen expectorar, toser, carraspear, gruñir. El demonio personal puede hacer vomitar a aquellos que acaban de comulgar, entumecer el brazo que quiere hacer la señal de la cruz, roncar a los monjes en el dormitorio, hinchar el vientre y provocar ventosidades, bostezos, estornudos, espíritus chistosos (jocosos) incitan a los graves religiosos. Con lo que acabamos de leer no podemos dar cuenta que un texto del siglo XI, en plena Edad Media, es como si cinco siglos no hubieran transcurrido, y nos encontramos en el siglo XVI novohispano, con diablillos semejantes, representados en las paredes del exconvento de Tepeapulco y quizá de otros. Ya habíamos menciona-

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SIRENAS, TLÁLOC Y PECES

Foto 100. Diablo exhortando a humanos que están fuera de la iglesia. Claustro alto.

do de un graffiti que representa una relación sexual de una pareja, asediados por diablillos. Las narraciones que presentamos a continuación, pudiéramos acoplarlas a los graffitis del exconvento de Tepeapulco. Estas narraciones del Alphabetum Narrationum, fueron compiladas a comienzos del siglo XIV (1308-1310) por el dominico Arnoldo Lieja: [...] Andrés, obispo de Fundi, cohabitaba con una monja, un judío que realizaba un viaje, busca albergue por la noche en un Templo de Apolo y lleva una cruz para protegerse. En medio de la noche se desarrolla una asamblea de demonios en el templo. Uno de ellos explica cómo embrujó al obispo. El príncipe de los demonios le ordena que dé fin a su obra y pide a un grupo de diablos que se enteren de la identidad del hombre que está allí durmiendo. Viendo a aquel hombre protegido por la cruz, los demonios se lamentan y dando un gran grito desaparecen. El judío cuenta todo al obispo, que aleja de sí toda presencia femenina y bautiza al judío [...]. (Le Goff, 1999:119-120).5
5

Le Goff, Jacques, Lo maravilloso y lo cotidiano en el Occidente medieval, Madrid, Altaza, 1999, pp. 119-120.

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Capítulo VIII
Las brujas
n este ensayo sobre graffitis, presentamos dos que representan a brujas, uno de ellos se encuentra en nuestro lugar de estudio, el exconvento de Tepeapulco (foto 102), y la otra bruja volando sobre una escoba fue reportada por la doctora Alessandra Russo,1 desconociendo en qué exconvento se encuentra. (fotos 101, 103 y104). Durante la Edad Media Central (siglo XI hasta mediados del XIV) es cuando la idea de bruja toma un auge tal, que quien era acusada de serlo, era quemada sin investigación seria (se particulariza el término con una connotación sexual). Curiosamente, es la leyenda de un monje envidioso –Teófilo–, que hace pacto con el diablo, la que difundió esta comunión hombre/mujer-demonio durante el siglo XII, y después hasta finales de la Edad Media y conquista y colonización de América.2

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1

2

Alessandra Russo, “Activar el monumento (La narración figurativa de los graffitis novohispanos)”, en: Revista electrónica, núm. 2. Hernández Sotelo, op. cit., p. 5.

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GRAFFITIS NOVOHISPANOS DE TEPEAPULCO

Foto 101. Bruja volando en su escoba. Fuente: Alessandra Russo.

Foto 103.

Foto 102. La bruja que va a ser ejecutada por la Santa Inquisición.

Foto 104.

• Alta Edad Media: (siglos XI-XIV): ve supersticiones populares • Edad Media Tardía: (siglos XIV-XVI): ve una interpretación diabólica que desarrolla la figura bestial heredada a América.3 En el guardapolvo del claustro bajo encontramos posiblemente la representación de una bruja que va a ser ejecutada en el cadalso o patíbulo, castigo que imponía la Santa Inquisición a todas aquellas personas que eran contrarias al orden establecido católico. (fotos 105 y 106).
3

Ibid., p. 6.

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SIRENAS, TLÁLOC Y PECES

Foto 105. Bruja en el cadalso a punto de ser ejecutada. Claustro alto.

Foto 106. Muestra de los castigos que se aplicaban a los acusados de brujería. Fuente: Felipe Castro, 1996:101.

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Capítulo IX
Tamemes
Sobre el guardapolvo del claustro bajo del exconvento de Tepeapulco, podemos ver un graffiti que representa a un par de tatemes (fotos 107 y 52) (un hombre y una mujer cargando a mecapal). ¿Cuál fue el motivo de esta representación de dos cargadores en un monasterio?, ¿es acaso que Tepeapulco haya sido paso obligado de tamemes?, ¿o acaso los tamemes traían alguna mercancía especial a los franciscanos?, ¿o es que los que dibujaron estos graffitis fueron tamemes? Bien podemos especular muchas cosas, pero lo que sí es una certeza, es que Tepeapulco estuvo en un camino real que iba de México a Veracruz durante el siglo XVI, y es posible que este camino haya existido desde mucho antes. Litvak King 1 afirma que el camino Otumba-Tepeapulco-Apan era una puerta de entrada hacia el valle de Puebla-Tlaxcala, ya que por esta parte eran puros llanos y se era

1

Litvak King, Jaime. “El centro de México como una parte del sistema general de comunicaciones mesoamericano”, en: Mesoamérica y el centro de México, Jesús Monjarráz Ruiz, Rosa Brambila, Emma Pérez Rocha (recop.), colección Biblioteca del INAH, México, 1989.

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GRAFFITIS NOVOHISPANOS DE TEPEAPULCO

Foto 107. Tamemes de Tepeapulco. Claustro bajo.

considerado un camino más accesible que el de la Sierra Nevada, por donde cruzó Cortés (foto 33). George Kubler (1982:164),2 cuando se refiere a los caminos, nos dice que la condición de la ciudad de México, con su red de vías navegables, era única en la Nueva España. Las otras regiones dependían del transporte de cargadores indígenas o de la apertura gradual de nuevos caminos. Mientras no se concluyó el sistema de comunicación, los pueblos y construcciones se levantaron en las cercanías de los lugares abundantes en arena, cantera o madera. El primero de los grandes caminos de México se construyó en 15301531, y conectaba la ciudad capital con el puerto de Veracruz, vía Otumba-Tepeapulco.3 El franciscano Sebastián de Aparicio (1502-1600) se encuentra ligado a la construcción de los primeros caminos o carreteras de México, a donde llegó en 1531. Fue supervisor del tráfico de carre2 3

Kubler, George, Arquitectura mexicana del siglo XVI, FCE, México, 1982. Ibid., op. cit., p. 164.

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TAMEMES

tas en el camino a Veracruz.4 En la orilla de los caminos reales se dio el establecimiento de posadas para los viajeros europeos. En poblaciones indígenas fue práctica común durante el siglo XVI, ideada para salvaguardar la segregación racial, se prohibió a los viajeros hospedarse con indios en las posadas, por medio de una cédula real de 1563.5 A decir de Romero-Vargas (1992:745,746),6 los pochteca eran comerciantes-guerreros y formaban una organización singular dentro de la federación. Su sede principal estaba en Tlatelolco; tenían una organización militar para sus expediciones y eran guiados por un comerciante experimentado pochtecatlahtoque (gobernante) y un jefe militar, cuauhpoyohualtzin (capitán). Observaban un orden jerárquico en la marcha, salían en formación, por itinerarios predeterminados, de acuerdo con cierto orden rotativo, partían por lugares diferentes de los de regreso, en caravanas, y si preveían dificultades, marchaban de noche y acampaban de día; si se veían perseguidos, tomaban las armas y presentaban batalla. El transporte de mercancías se hacía por medio de tamemes (cargadores), quienes tenían sus propias normas acerca de las distancias que debían andar y el peso máximo que debían cargar. La distribución de la mercancía era concertada por los grandes mercaderes, atendiendo a la ley de la oferta y la demanda, así como a las disposiciones de los gobernantes.7

4 5 6

7

Ibid., op. cit., p. 164. Ibid., op. cit., p. 223. Romero-Vargas Yturbide, Ignacio. “Las instituciones”, en: Esplendor del México Antiguo, octava edición, t. II, serie Centro de Investigaciones Antropológicas de México, Editorial del Valle de México, 1992, pp. 745-746. Ibid., op. cit., p. 747.

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Capítulo X
Pirotecnia
emos un gran barroquismo expresado en los graffitis de Tepeapulco, especialmente cuando se refiere a representar a los castillos pirotécnicos. Existen gran cantidad de ellos, plasmados en las paredes del monasterio. Desde la puerta principal del convento nos encontramos con un gigantesco graffiti en donde vemos que es un castillo pirotécnico en forma de pirámide (foto 108), llegando a una porción generosa del templo, en donde se encuentran dibujados otros de menor proporción. Hemos dicho con anterioridad que los castillos pirotécnicos durante el siglo XVI se quemaban en las fiestas. La gran cantidad de estos graffitis expresando los juegos pirotécnicos nos ha llevado ha pensar que eran quemados durante la fiesta del Corpus Christi o bien en los festejos del 4 de octubre, día del santo patrono de Tepeapulco: San Francisco de Asís. La historiadora española María I. Viforcas1 propone que el arte de la pirotecnia comenzó a desarrollarse en las últimas centurias del
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V

Viforcas Marinas, María Isabel, La Asunción y el Corpus, de fiestas señeras a fiestas olvidadas, Universidad de León, León, España. 1994, pp. 93-94.

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GRAFFITIS NOVOHISPANOS DE TEPEAPULCO

Foto 108. Castillo pirotécnico en forma de pirámide. Puerta principal del exconvento.

medioevo, posibilitado por la invención de la pólvora, pero fue en la Edad Moderna y fundamentalmente durante el seiscientos cuando alcanzó su verdadera madurez en toda Europa, y particularmente en el mundo hispánico. La pirotecnia, como otro elemento sensual de la fiesta del Corpus Christi, lo encontramos repetidamente expresado en los graffitis. El fuego como elemento festivo ha alcanzado expresiones de epopeya en el Tepeapulco del siglo XXI, con la representación ígnea de la “quema de la Alhóndiga”, la noche del 16 de septiembre. Las representaciones teatrales apoyadas por el manejo del fuego, fueron comunes durante la época colonial, ya que los juegos pirotécnicos, como escenografía ígnea, alcanza un conjunto de expresiones visuales, auditivas y emotivas en la manifestación popular. …la escenografía, revestida de un fuerte carácter iconográfico estuvo presente y conformada de tablas y cartones, simulando las batallas conquistadoras y subyugantes, mediante la construcción de un “castillo” (según acuerdo del 29 de noviembre de 1619), Bartholomé de Moya se comprometió con el cabildo a hacer “un castillo de madera de la traza y forma que presenta el dibujo […] para que se com-

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PIROTECNIA

Foto 109. Castillo pirotécnico en forma de pirámide con dos coheteros en cada lado mirándose de frente; el de la izquierda tiene un torito listo para quemarse. Entrada principal del exconvento.

bata por la infantería y soldados en un día de las fiestas de la Concepción... (Loreto, 1997:249).2 Tepeapulco ha sido un pueblo que por excelencia y tradición le ha gustado jugar con el fuego, y también se le puede considerar como cuna de maestros3 pirotécnicos. Junto con el vecino Tultepec (estado de México), que es considerado la meca de los coheteros en México. En Tultepec el 21 de marzo realizan la fiesta internacional de la pirotecnia, a donde acuden coheteros japoneses y chinos, trayendo sus novedades. Hay un graffiti grande que representa a un castillo pirotécnico de tipo “Pirámide Azteca” 4 que tiene dibujado banderines, rayos, una corona con dos personajes; al lado se encuentran dos figuras masculinas que, al parecer, son los coheteros, en donde uno de ellos tiene encima de su cabeza “un torito” (para quemar); la estructura
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3 4

Loreto López, Rosalía, “La fiesta de la Concepción y las identidades colectivas, Puebla (1619-1636)”, en: Manifestaciones religiosas en el Mundo Colonial Americano, INAH/ CONDUMEX/UIA, 1997, Clara García Alvarado, Manuel Ramos Medina (coords.), p. 249, AAAP, Libro de extractos del núm. 1 del Cabildo de esta ciudad, f. 138 vta. Uno de los maestros pirotécnicos de Tepeapulco es don Evaristo Meneses. Según el informante, el maestro pirotécnico Tomás Olvera, oriundo de Tepeapulco.

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Foto 110. Pilastras ígneas o espadas flamígeras asociadas a San Juan de Dios. Fachada principal del templo de San Juan de Dios, Centro Histórico, ciudad de México.

del castillo es en forma piramidal (foto 109). Al parecer, se siguen haciendo en Tultepec y Tepeapulco este tipo de castillos de estilo “Pirámide Azteca”. Según los maestros coheteros Olvera y Meneses, actualmente el tipo “Pirámide Azteca” lo realizan con bancos de madera de dos metros de base a 50 centímetros el de arriba. Le ponen “rayos” que son espigas de carrizo de cañaveral, tiene banderines de tela de color azul, rojo y verde “tlaxcala”, que significan la vestimenta de San Juan de Dios (santo protector de los pirotécnicos). Lleva arriba una corona desplegada con bailarines (gallos o indios). En cada lado tiene dos ruedas también conocidos como “rodetes o comales”, también tiene patas que lo sostiene y se le conoce como “morillos”. San Juan de Dios, santo protector de los coheteros, nació y murió un 8 de marzo (1495-1550) en Portugal y muere en Granada, España. Alquila una casa y allí empieza a recibir a cualquier enfermo, mendigo, loco, anciano, huérfano y desamparado que le pedía su ayuda. Durante todo el día atiende a cada uno con el más exquisito

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PIROTECNIA

cariño, haciendo de enfermero, cocinero, barrendero, mandadero, padre, amigo y hermano de todos. Por la noche se va por la calle pidiendo limosnas para sus pobres. Un día su hospital se incendió y Juan de Dios entró varias veces por entre las llamas a sacar a los enfermos y aunque pasaba por en medio de enormes llamaradas no sufría quemaduras, y logró salvarle la vida a todos aquellos pobres (foto 110). Además de ser patrono de los maestros pirotécnicos, también lo es de los que trabajan en hospitales y de los que propagan libros religiosos.5 Posiblemente los que dibujaron los graffitis en el exconvento de Tepeapulco, hayan sido los mismos coheteros que asistieran a la fiesta y se quedaran a pernoctar y construir su “castillo” en los terrenos de la iglesia. Y que en recuerdo de la fiesta los hayan dibujado, pensamos que pudieran ser ellos por la precisión y el detalle con el que están hechos. En ese sentido, en la actualidad es tradición que cuando se va a quemar un “castillo”, si es fiesta religiosa, se realizan los preparativos en el interior del exconvento, quedándose a dormir ahí los coheteros, y cuando es fiesta civil hacen el “castillo” en terrenos de la presidencia municipal.6 Tenemos información que del tipo “castillo pirámide” ya se realizaba en la Puebla de Los Ángeles entre 1619 y 1636: ...en el ínterin del “juego de cañas”, los cohetes fueron el complemento escenográfico, otra vez con carácter repetitivo, al representar en la azotea de las casas del Cabildo una gran “pirámide”, la cual constaba de [...] cuatro ruedas en cerco y en cada rueda seis docenas de cohetes, unos para que vuelen y otros para que salgan derecho por todas cuatro partes en peso y que duren un buen espacio de tiempo y entre estos algunos tiros y en lo alto de la “pirámide” una bola o globo de donde han de salir quince docenas de cohetes como un plumero [...] El costo de la “Pirámide” fue de 100 pesos y la confeccionó, junto con todos los artificios de fuego, Pedro González de la Paz,

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Fray José Martínez Gil, San Juan de Dios, fundador de la Fraternidad Hospitalaria, http://www.bac.es, 2005. Información de don Tomás Olvera, cohetero de Tepeapulco.

BAC.

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polvorista, vecino de la ciudad… ( AAP. Libro de extractos del libro núm. 1 del Cabildo de esta ciudad, fol. 141).7 Podemos observar que en los juegos pirotécnicos han existido dos iconos representativos y emblemáticos de dos pueblos: el indígena representado por la “pirámide” y el español por el “castillo”, los cuales tienen antecedentes históricos y connotaciones ideológicas de poder y sometimiento. Podríamos remontarnos a las “escaramuzas” que realizaban en la recepción de Don Luis de Velasco hijo (15891595) …en donde la Compañía de Jesús organizó un certamen literario invitando a todos los cultivadores de las bellas letras a tomar parte en él, para dar la bienvenida al Conde de Monterrey, asignando premios en efectivo, donados por el Ayuntamiento. Un día después del arribo del nuevo mandatario, verificose en Guadalupe una lúcida “escaramuza”, en la que tomaron parte los más ilustres caballeros de esta Nueva España, formando dos puestos: el uno en un “castillo” defendido por doce caballeros de Malta, vestidos con ropajes rojos y cruces blancas, y al otro compuesto de treinta y seis caballeros en traje de turcos con marlotas azules, eran los que debían emboscar al “castillo” cuando lo ordenaran los respectivos capitanes. Se ordenó al obrero mayor que se encargase de la construcción de este “castillo”, que debía tener capacidad para cincuenta hombres de a caballo y cincuenta de infantería, que debían estar en él desde el día anterior a la “escaramuza”, disparando a intervalos la arcabucería; debiendo estar por la noche el mencionado “castillo” iluminado al derredor con “luminarias de ocote”, colocados en calzas, para evitar que se incendiara el edificio, pues este famoso “castillo” levantado bajo la dirección del obrero mayor a la orilla de la laguna, fue hecho con petates pintado imitando cantería, presentando una perspectiva de medio perfil, y por esta razón se tomaron precauciones para que no fuera destruido por el fuego de las luminarias, antes de que los caballeros turcos iniciaran su ataque sobre él… (foto 111).
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Loreto López, Rosalía, “La fiesta de la Concepción y las identidades colectivas. Puebla 1619-1636”, en: Manifestaciones religiosas en el mundo Colonial Americano, INAH/CONDUMEX/ UIA, 1997, Clara García, Aylvardo y Manuel, Ramos Medina (coords.), p. 250.

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PIROTECNIA

Foto 111. Castillo pirotécnico y palo volador.

Para terminar estas fiestas, se ordenó a los intérpretes y gobernadores indígenas, que reunieran en la Plaza Mayor a todos los indios de la Provincia, para verificar un “mitote”, con “palos voladores” y vistosa plumería, que comenzó desde las dos de la tarde y terminó hasta muy entrada la noche (Rangel, 1980:34).8 La representación pirotécnica de la “Quema de la Alhóndiga” en Tepeapulco, cada noche de 16 de septiembre, se puede considerar que tiene un antecedente histórico y lúdico en “la Escaramuza” que se realizaba durante el virreynato de don Luis de Velasco hijo (15891595). En la “Quema de la Alhóndiga” de Tepeapulco, vemos la representación de dos bandos: españoles e insurgentes criollos y mestizos, guiados por “El Pípila (personaje que carga una losa de piedra y una antorcha)”,9 que es el que prende fuego al “castillo” representando a la Corona Española. Con sus soldados peninsulares vestidos de leva blanca, elegantes, disparando para defenderse y terminar huyendo por la quemazón de su “castillo”. Con lo que así se representa de manera teatral el inicio de la guerra de independencia de España.

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Rangel, Nicolás, Historia del Toreo en México. Época colonial (1529-1821), editorial Cosmos, 1980, p. 34. Una especie de “Prometeo insurgente”.

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Y en el caso de la destrucción del emblema indígena que es la “pirámide” existen antecedentes históricos en la Puebla de los Ángeles del siglo XVII: …en donde [...] el capitán de milicias y su compañía concierten una escaramuza para un día de los de fiesta y que halla combate en el “castillo” que se plante en medio de la plaza [...] y lo conviertan con el gobernador de indios… 10 Como nos señala Rosalva Loreto (1997:249),11 esta construcción estuvo en oposición a una “pirámide de madera para el combate de los chichimecas”, en donde se presentó una batalla interétnica, expresando el papel de los señores naturales en su propia autodestrucción. Edificación con varios significados, pues para los indígenas seguía representando un símbolo de su propia cultura, reflejo de una sociedad con determinadas intenciones políticas, en la que se reconocía públicamente el prestigio que recaía sobre el grupo que la organizaba para su propio lucimiento.

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AAP, Libro de Cabildo, diciembre de 1619, f. 267 vta, citado por Rosalva Loreto López, “La Fiesta de la Concepción y las identidades colectivas, Puebla (1619-1636)”, en: Manifestaciones religiosas en el Mundo Colonial Americano, INAH/CONDUMEX/UIA, 1997, Clara García Aylvardo y Manuel Ramos Medina (coords.), p. 249. Ibid.

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Capítulo XI
Palo volador
a representación del Palo Volador es sumamente significativa en los graffitis de Tepeapulco, por la gran abundancia en que aparecen en las paredes del claustro (foto 112). Esto nos da a comprender que esta danza voladora se efectuaba con gran entusiasmo en esta región de Tepeapulco. En cuanto al significado de la danza del Palo Volador, hay varias interpretaciones. El antropólogo guatemalteco Carlos René García Escobar (1990:183), opina que ésta es una danza relacionada con la fertilidad y que tal vez fue disfrazada de juego para burlar a los inquisidores cristianos; sitúa al fenómeno como de los más antiguos conocidos y practicado todavía en la Huasteca veracruzana y potosina en México, así como en Guatemala y Nicaragua y que en este juego, en su forma más arcaica, solamente actuaban dos individuos, como se continúa practicando en estos dos últimos países. Según Terner,1 basándose en los datos
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L

Citado por Carlos René García Escobar, en: “La danza tradicional del Palo Volador en Guatemala”, en: Folklore Americano, Guatemala, núm. 49, enero-junio, 1990, Franz Terner. Etnología y etnografía de Guatemala. (Guatemala: S.I.S.G., 1975), pp. 219-229.

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Foto 112. Palo volador como eje central de la fiesta en Tepeapulco. Claustro alto.

descriptivos de Fuentes y Guzmán, este juego era conocido en la región de Antigua, Guatemala, y en la de Escuintla. Otros, como Vicente Mendoza (1992:348), que expone que la danza de los voladores es solar, ritual y ceremonial durante eventos cíclicos. Esta práctica se remonta con seguridad a mediados del siglo XV, cuando fue tlahtoani de México Moctezuma Ilhuicamina, quinto soberano azteca, que gobernó de 1440 a 1469. Don Francisco Orduña, de la región de Teziutlán (Puebla), llama a este juego “cuauhpatlanque”, palabra formada de Teocuahuitl: (árbol divino) y patlenque, los que vuelan alrededor.2 Para Frederick A. Peterson era lo siguiente: ...para el juego llamado “El Volador”, que se interpreta también como danza, tenía una función y un simbolismo, buscaban el árbol más alto y recto que podían encontrar en el bosque, lo cortaban y lo
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Vicente T. Mendoza, “La música y la danza”, en: Esplendor del México Antiguo, t. I, octava edición, editorial del Valle de México, 1992.

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PALO VOLADOR

Foto 113. Lámina 24, Códice Azcaltitlan, ediciónde Michelet Graulich, edición 1995.

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GRAFFITIS NOVOHISPANOS DE TEPEAPULCO

arreglaban depositándolo con ofrendas en un hoyo que cavaban en el suelo. En el extremo superior de ese poste se colocaba una plataforma cilíndrica movible de la cual colgaban cuatro cuerdas sostenidas por un marco cuadrado de gruesas vigas. De este marco se suspendían separadas cuatro reatas que se enredaban trece veces alrededor del poste. Cuando todo estaba listo, cinco danzantes disfrazados de pájaros, cigüeñas, águilas, quetzales u otros, subían al poste. Cuatro de ellos se colocaban uno en cada esquina del marco; el quinto se paraba sobre la plataforma cilíndrica, en el centro y bailaba tocando al mismo tiempo una pequeña flauta y un tambor. Cada uno de los cuatro individuos se ataba una cuerda a la cintura y se arrojaba al espacio. El marco entonces empezaba a girar despacio y la reata se iba desenredando del poste. Al ir bajando, los hombres hacían movimientos de volar. Después de trece revoluciones tocaban la tierra. Esos danzantes posiblemente representaban los pájaros mensajeros de las cuatro direcciones de la tierra; el hombre del centro y los cuatro danzantes que efectuaban las trece revoluciones, simbolizaban los cincuenta y dos años del siglo azteca. La danza principal se efectuaba en Tenochtitlan en la Plaza del Volador (foto 116). El juego del Palo del Volador se practica todavía entre los totonaca durante los días de Corpus Christi, en Papantla, Veracruz...3 Jacques Galinier (1998:279:288) nos sugiere que El Volador expresa una clase de idiosincrasia mesoamericana inconfundible, como lo puede ser por ejemplo la “Danza del Sol” 4 en las praderas de Estados Unidos, o el “Potlach” en la costa noroeste del Canadá. Para el mismo autor, el Palo Volador representa al falo cósmico, que es el eje central de los rituales de fertilidad agraria. Por ejemplo los “danzantes voladores” realizan una abstinencia sexual anterior al jue3

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Frederick A. Peterson, Las fiestas. Esplendor del México Antiguo, octava edición, t. II, serie Centro de Investigaciones Antropológicas de México, editorial del Valle de México, 1992. Esta danza indígena fue prohibida en los Estados Unidos, consiste en que un hombre se cuelga de las tetillas y es alzado como si volara. Al unísono del sonido de los silbatos que representan águilas. Los autores fueron testigos de esta danza en un cerro de Ocuilan, estado de México, representada por indígenas de Canadá, Estados Unidos, México y Brasil en 1985.

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PALO VOLADOR

go. Entre los totonacos de la sierra, es de cuatro, ocho, o 12 días según los pueblos. Si no se respeta, provocaría un accidente o en la región de Papantla, una enfermedad. Los nahuas de Yaonahuac explican que deben ser “desprovistos de pecados” (antes de volar y de confesarse).5 En Cubulco, Guatemala, la danza del Palo Volador, también se le conoce como “Palo de San Miguelito”, los personajes tienen dos personas que los representan sin que se tengan mayor rango entre sí. El etnodrama está constituido por cuatro micos o monos –todos voladores principales– y ocho voladores más denominados indistintamente “moros y cristianos”, “arcángeles” y “sanmigueles” o “sanmiguelitos”, dirigidos Foto 113. Palo volador con un personaje sentado. por su guía espiritual, el “dueño” Claustro alto. (García Escobar, 1990:186). Debido al sincretismo religioso colonial, a esta danza también se le llamó “de San Miguel”, porque según la tradición oral fue San Miguel Arcángel que anunciaba la venida de Jesucristo. Los voladores representarían a San Miguel Arcángel y San Rafael que anunciarían el nacimiento de Jesús.6 Al parecer, la danza del Palo del Volador en los pueblos indígenas de Guatemala, en donde se utilizan sólo dos personajes es de las más arcaicas que han sobrevivido (foto 114), en contraste con México que son cuatro los voladores.
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6

Jacques Galinier, “El Palo Volador. Via real para el desciframiento de una cosmovisión mesoamericana”, en: Pérez Martínez, Herón, México en Fiesta, El Colegio de Michoacán, 1998, pp. 287-288. García Escobar, op. cit., p.190.

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Foto 114. Palo volador con dos personajes en Joyabaj, El Quiché, Guatemala. Fuente: Carlos René García Escobar, núm. 49, 1990:193.

En este sentido, los graffitis de Palos Voladores representados en el exconvento de Tepeapulco, son al estilo mexicano de cuatro personajes y al estilo guatemalteco y nicaragüense de dos personajes. De dos voladores sentados tipo San Miguelito hay un graffiti en Tepeapulco (foto 113). Otros graffitis de Palos Voladores son mencionados por Alessandra Russo (2005:79), sobretodo en el convento de Tepoztlán, Morelos, en la que las cuerdas del Palo Volador, que giran en el aire parecen sostener pájaros y círculos casi planetarios (foto 115).7
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Russo, Alexandra, El realismo circular. Tierra, espacios y paisajes de la cartografía novohispana, siglo XVI y XVII, UNAM/IIE, 2005, p. 79.

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PALO VOLADOR

Foto 115. Graffiti de palo volador presentes en Tepoztlán, Morelos. Fuente: Alessandra Russo, 2005:78-79.

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Capítulo XII
Conclusiones
n este libro nuestro propósito fue explorar los temas que se expresan en los graffitis del exconvento de Tepeapulco, Hidalgo. Es un ensayo introductorio general de esta expresión plástica novohispana del siglo XVI, que ha sido olvidada por historiadores, antropólogos y arqueólogos, entre otros. A excepción de la doctora Alessandra Russo, que desde 1998 ha venido realizando excelentes estudios de los graffitis novohispanos en diversos exconventos mexicanos. En el estudio que presentamos las temáticas más recurrentes en los graffitis, y que son: la fiesta, la arquitectura, la tauromaquia, palo volador, diablos, brujas, peces, caballos, castillos pirotécnicos. Hubieron temas como el sexo que está representado en el claustro bajo; el patíbulo, figuras geométricas (como círculos entrelazados en el cual profundizó Russo), que no abordamos en nuestra investigación, sobre todo por la presión del tiempo y la premura económica, ya que este estudio se ha realizado de manera independiente. Todo se llevó a cabo con el esfuerzo intelectual y económico de quienes esto escribimos.

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GRAFFITIS NOVOHISPANOS DE TEPEAPULCO

Los graffitis novohispanos de Tepeapulco representan también a la fiesta, en este caso la de Corpus Christi (que es el triunfo del orden religioso), con sus mojigangas, sus caballeros, sus toreros, palos voladores, castillos pirotécnicos, procesiones de santos y vírgenes, iglesias, etcétera. Tal vez los que hayan realizado los graffitis pudieran haber sido los mismos maestros pirotécnicos que se hayan quedado a pernoctar en el monasterio en aquel lejano siglo XVI. Para finalizar, diremos que damos las gracias a todas aquellas personas que nos apoyaron a realizar este libro. Esperemos que en un futuro, jóvenes investigadores interesados en el tema aborden el estudio de los exconventos del siglo XVI que hay en el país.

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