OLIVERIO GIRONDO

OBRAS COMPLETAS

EDITORIAL LOSADA, S.A. BUENOS AIRES

Queda hecho el depósito q ue m ar ca la ley 1 1 . 7 2 3 © b y E ditor ial L osada, S . A . B uen os A ir es, 1 9 6 8

7 ª edición : j ulio 1 9 9 6

T apa: A lb er to D iez L as ilustr acion es del in ter ior cor r espon den a las de las pr im er as edicion es

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T E X T O D E S C A R G A D O D E : http: / / w w w . k atar sis. r otten ass. com

HACIA EL FUEGO CENTRAL O LA P OES Í A D E OLIV ERIO GIROND O
por ENRIQUE MOLINA

El m ist erioso m ercurio que conviert e ciert as pá g inas de poesí a en un espej o capaz de ref lej ar las m á s reveladoras im á g enes del sueñ o y de la t ierra, suele, a m enudo, disolverse con los añ os para dej ar só lo un papel am arillent o, unas palabras carboniz adas. Era f also. Al abrir ciert os libros que nos parecieron invulnerables en su m om ent o suele encont rarse en ellos apenas alg ú n huesecillo de f rases que resist e, o só lo la f lor ya seca que se colocó com o señ al. El m iedo a la poesí a, al ex t rem o t est im onio del ser que ella ex ig e, la sum isió n a t oda clase de cá lculos y conf orm ism os acaba, t arde o t em prano por aparecer al desnudo. Un m et ro de hierro neg ro rest ablece ent onces, con despiadada obj et ividad, las j erarquí as. Lo m á s bello del t iem po, su blasf em ia, est ablece const ant em ent e una ó pt ica nueva. Casi m edio sig lo desde la aparició n de una obra poé t ica es t al vez el m í nim o lapso ex ig ible para est im ar su poder, su resist encia a los g é rm enes de descom posició n que ponen en ella las circunst ancias, el t ono de una é poca, la sit uació n hist ó rica. Só lo una f uerz a poé t ica capaz de eng endrar incesant em ent e nuevas energ í as, de abrir nuevas perspect ivas de int erpret ació n a las que parecieran haberse consum ido en un m om ent o dado, la salvará n de t odo cará ct er f ant asm al, hará n de la m ism a una const elació n. Al acercarnos hoy a la poesí a de Girondo, se nos present a indem ne. Nada se ha perdido de la f resca vit alidad de sus prim eros libros, y m ucho m enos, de la t rá g ica avent ura ex ist encial que t est im onia el ú lt im o. De uno a ot ro ex t rem o brilla la t rayect oria de ese “rayo que no cesa”, la ex presió n de un espí rit u en el que se nos im ponen com o rasg os capit ales una apasionada avidez de la vida y una ardient e sinceridad. En ef ect o, sus seis libros de poesí a, t ant o com o Interlunio — esa ex t rañ a hist oria noct urna de la f rust ració n— poseen, a pesar de sus dif erent es ent onaciones, una m ism a coherencia int erna que pone de m anif iest o lo que esa poesí a t iene de ineluct able, su m ovim ient o en un sent ido ú nico, lo que posee de dest ino. Cada uno de ellos const it uye una et apa en un larg o periplo que

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“Q ue se at revan a vivir la poesí a” ha dicho Bret ó n. Es decir, a vivir en la revelació n de las cosas, en la conciencia de su nat uralez a abisal, con la sinceridad salvaj e que la aut é nt ica poesí a im plica. Girondo conocí a la vanidad de los é x it os lit erarios, la urdim bre de servilism o, adulació n y baj a polí t ica que a m enudo los

se nos present a com o el balance cada vez m á s desolado de una ex ploració n esencial de la realidad ex t erior y de los lí m it es ú lt im os del ser. Avent ura j ug ada en dos planos paralelos: ex periencia y leng uaj e, vida y ex presió n. Com ienz a por la capt ació n sensual y á vida del m undo inm ediat o y la f iest a de las cosas. Term ina por un descenso hast a los ú lt im os f ondos de la conciencia en su t rá g ica inquisició n ant e la nada. El leng uaj e sig ue y crea al m ism o t iem po é st a avent ura, recí procam ent e la condiciona y es condicionado por ella. Desde la nit idez rot unda de V einte p oem a s p a ra leer en el tra nv í a , a las f ó rm ulas encant at orias de E n la m a s m é d ula , se desarrolla un proceso verbal que va desde la escrit ura lineal y lú cida del com ienz o hast a los m ecanism os m á s rem ot os del leng uaj e, en la prof undidad de su orig en. Mient ras su presa es la realidad ex t erna se dibuj a preciso, direct o, salt a sobre las cosas con un z arpaz o o las ilum ina con im á g enes net as, casi palpables. Cuando se vuelve hacia el abism o int erior pierde su ordenació n f ront al, se t orna hirvient e, se crispa y est alla con la violencia de la presió n que recibe. La obra de Girondo se ordena así com o una solit aria ex pedició n de descubrim ient o y conquist a, iniciada baj o un sig no diurno, solar, y que paulat inam ent e se int erna en lo desconocido, lleg a a los bordes del m undo, una t ravesí a en la que alg uien, en su conocim ient o deslum brado de las cosas, sient e que el suelo se hunde baj o sus pies a m edida que avanz a, hast a que las cosas m ism as acaban por convert irse en las som bras, de su propia soledad. Int ensa y breve, est a obra posee una caract erí st ica especial: se desplieg a en una especie de inint errum pida ascensió n, en un proceso que culm ina en un punt o de incandescencia m á x im a: su ú lt im o libro. Un est allido f inal, un g ran reverbero que concent ra en un f oco ú nico t odos los f ueg os ant eriores. En ot ros aut ores t am bié n sus libros suelen sucederse a dist int os niveles, pero el m á x im o se encuent ra a veces al com ienz o o en m edio, seg uido con f recuencia de ot ros m enos sig nif icat ivos. La obra de Girondo t iene un sent ido vert ical, const it uye así una especie de accé sis. Y su vé rt ice ex cede t ant o las m edidas corrient es que pasará aú n m ucho t iem po ant es de que se le hag a j ust icia en t oda su vert ig inosa dim ensió n.

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Ex cept o alg unos pocos —ent re los cuales debe dest acarse a Girondo y Macedonio Ferná ndez — casi t odos ellos han of recido un t rist e espect á culo de deserció n y caducidad.. Tal ocurre con la obra de Girondo. Fue un anim ador. nut ridos “de canciones en past a. en la perspect iva de la poesí a las cosas se ag randan a m edida que se alej an. El paso de los añ os nos lo m uest ra cada vez m á s int ransig ent e en su bú squeda. j unt os desprecio y com pasió n para quienes son esclavos de una ret ó rica pref abricada. una f ig ura nú cleo. t oda esa escoria “que conf unde el am or con el m asaj e. un t rasm isor de energ í as..condiciona. / de pasionales som bras con voces de vent rí locuo” ( P. que dif undió en nuest ras let ras alg unas de las inquiet udes y bú squedas de los m ovim ient os de vang uardia que por ent onces ag it aban a Europa. E: E spantapá j aros. la m ayorí a de los com ponent es del g rupo t erm inaron en las m á s reaccionarias act it udes est é t icas. beat if icados con la aureola del Buen Gust o y las Buenas Citamos los libros de Oliverio Girondo con las siguientes siglas: V: Veinte poemas para ser leídos en el tranvía. Volvió la espalda a sus com pañ eros de g eneració n. Pero t erm inada la euf oria inicial. past ando idí licam ent e en los prados de los suplem ent os dom inicales. Aj enos a un aut é nt ico inconf orm ism o. / la poesí a con la cong oj a acidulada” ( P. 1 7 . un hom bre de incit aciones. La ef ervescencia m art inf ierrist a se diluyó en una m era discusió n de aspect os f orm ales. C: C alc omanías. sus propias audacias —que por lo dem á s no habí an ido m uy lej os— no t ardaron en at erroriz arlos. Pero al cont rario de la perspect iva del oj o. M: E n la masmé du la. 280 ) . P: P ersu asió n de los días. En el seg undo nú m ero de la revist a del g rupo aparece un m anif iest o f irm ado por Girondo. “¿Un é x it o event ual serí a capaz de convencernos de nuest ra m ediocridad? ¿No t endrem os una dosis suf icient e de est upidez com o para ser adm irados? ” se preg unt a ya en el pró log o de su prim er libro. cont inuó su m archa solit aria. El cam ino inverso de casi t odos sus com pañ eros de g rupo. 324) . que t ras proclam ar una m ist if icada act it ud iconoclá st ica. acabaron por ubicarse dent ro de las j erarquí as t radicionales. 278) 1. La ex ig encia de una m oral poé t ica será para é l cada vez m á s int ensa. En su j uvent ud part icipó con ent usiasm o en el m ovim ient o “Mart í n Fierro”. Así ident if icará lueg o la deg radació n de la poesí a con la deg radació n del m undo y del am or: “Nos seduj o lo inf ect o. E l nú mero q ue f igura al lado de cada abreviatura indica la p á gina de la p resente edició n. A t al punt o que lo que escribe a los sesent a y cinco añ os cuest iona m ucho m á s los lí m it es de la ex presió n que lo que escribe en su j uvent ud. / los poet as de m oco ent ernecido” ( P. En est e t erreno.

con una aut onom í a irreducible. ex clam a. que les conf iere una t ensió n part icular. se ex acerba aú n m á s. a un leng uaj e de relaciones est ablecidas. Para Girondo la poesí a const it uye la f orm a m á s alt a de conocim ient o. Cost um bres.. 411) .En unas lí neas dirig idas a Evar Mé ndez acom pañ ando la cart a incluida lueg o en V einte P oem a s —cart a. ant e los t achos de basura. 192) . “Es necesario declararle la g uerra a la levit a. ant e la m ism a conciencia de la nada. hast a la conf esió n f inal: “qué nada t oco / en t odo” ( M. Pero al penet rar cada vez m á s hondo en las apariencias é st as descubren una calidad at erroriz ant e: “lo f ug az perpet uo” ( M.. 419) . Ant e el t rá g ico resplandor de la ex ist encia las convenciones est é t icas se resquebraj an. el m á s aut é nt ico de los m ilag ros? ”. El inf ierno es la condena a las llam as de un deseo inf init o. ant e las est at uas ecuest res. ¿qué es sino “abrir los oj os y m irar”? “De ahí ese am or. pues la pasió n por la vida. en su purez a prim ordial. 191) . esas g anas de lam erla const ant em ent e. se ex aspera. Sus t res prim eros libros est á n at ravesados por ese ent usiasm o. 428) . que en nuest ros dí as lleva a t odas part es” —declara en la cart a incluida en la edició n de bolsillo de V einte p oem a s —. Y en ot ra part e de la m ism a: “Yo no t eng o ni deseo t ener sang re de est at ua”. La ex periencia se t ornará cada vez m á s am arg a. esa g rat it ud enorm e que sient o por la vida. despué s de t odo. se t ransf orm a en pasió n desesperada por una realidad t ant á lica que no por eso dej a de ser adorable. f uera de sus connot aciones hum anas. una int uició n t ot al de la realidad. en realidad. por lo t ant o. ( E. Pero ese “f eí sm o” no es ot ra cosa que am or hacia t odas las f orm as del m undo. Ant e la revelació n deslum bradora y t errible de est ar vivo ¿có m o no sent ir su nat uralez a g rat uit a e indescif rable? “El solo hecho de poseer un hí g ado y dos riñ ones ¿no j ust if icarí a que pasá ram os los dí as aplaudiendo a la vida y a nosot ros m ism os? ¿Y no bast a con abrir los oj os y m irar para convencernos de que la realidad es.. Y la poesí a. Treint a y cinco añ os m á s t arde conf irm ará el m ism o sent ido: al poem a “hay que buscarlo ig ní f ero super-im puro leso / lú cido beodo / inobvio” ( M. por ot ra part e.. E n la m a s m é d ula es el dest ello de una t em porada en el inf ierno. en el desam paro sin lí m it es del ser. 8 .” ( E. Girondo t iene el m al g ust o de m overse com o un anim al inocent e. esos í m pet us de prost ernació n ant e cualquier cosa. De t oda su obra t rasciende esa ent reg a vit al. No t em e incorporar a su visió n lo que un lirism o acaram elado considera “f eo”. que pareciera haber sido escrit a hoy m ism o— dice Girondo: “Un libro. el m al g ust o ex alt ant e de lleg ar hast a su propia desnudez .

pues cada lect or est ablecerá con ella una relació n propia. Los dos prim eros libros de Girondo. descubrirá nuevos ecos en nuevas direcciones. en un sent ido lit eral: el poet a recorre el m undo. esboz ada prim ero en P ers ua s ió n d e los d ía s para culm inar E n la m a s m é d ula . una ex alt ació n.—y sobre t odo un libro de poem as— debe j ust if icarse por sí m ism o. Avanz an hacia el lect or con una im pet uosidad desbordant e. Y por ú lt im o. en el que t odos los elem ent os se t ransf ig uran a la t em perat ura del f ueg o cent ral. Am bos libros son el cí rculo invisible de un g ran g est o de saludo a su alrededor. en el que se irá desprendiendo com o de un last re del orden ut ilit ario de las cosas. Ot ro. y que de ning ú n m odo la ag ot an. que incluye sus dos prim eras obras: V einte p oem a s p a ra leer en el tra nv í a y C a lc om a ní a s . Uno inicial. En ciert o sent ido son realist as. seg uir alg unas de las sig nif icaciones cont enidas en la obra de un poet a. se sobrepasan o circulan irisadas por el delirio. hay g ó ndolas “con rit m o de cadera” ( V. Un dinam ism o ascendent e. de sorprenderla en g est os im previst os. dada la inm anencia con que usa el leng uaj e. dij im os. 62) . int erm edio. y a la vez . son dos libros de viaj e. no puede “ex plicarse”. Han desaparecido los m edios de t ransport e —ya innecesarios—. la plena asunció n de esa t errible int em perie del espí rit u. 66) . la ex periencia de los sent idos y el m undo ex t erior. Pero en esa corrient e inint errum pida pueden señ alarse. Pero hay en ellos una m anera part icular de sacar a la realidad de sus m oldes. la relació n inst ant á nea con las cosas. sit uado ya a m it ad de cam ino ent re la t ierra y el sueñ o. 65) . recorrido de las f orm as m á s concret as y donde se inst aura el diá log o con lo inm ediat o. las cosas se som et en a un conj uro. es verdad. un espect á culo donde las cosas act ú an com o prot ag onist as. t res m om ent os bien def inidos. t iene un im pulso uná nim e hacia esa pendient e vert ig inosa. t oca el nervio de los lug ares. Interlunio. ent re la realidad y el deseo. el “cam panile” de San Marcos ex hibe 9 . sin em barg o. “las m esas dan un corcovo y peg an cuat ro pat adas en el aire” ( V. Só lo es posible ex poner el sent ido de un poem a. f undidas en un ú nico reverbero. hast a que est as adquieren una t ransparencia calcinada. a t al punt o que lo cot idiano adquiere una sorprendent e novedad. Sit uam os aquí a E s p a nta p á j a ros ( t am bié n el ú nico relat o de Girondo. sin pró log os que lo def iendan o lo ex pliquen”. La poesí a. se hum aniz a. donde se desplom a a m anera de cat arat a: su ú lt im o libro. en ef ect o. La poesí a de Girondo. anot a vivencias. seg ú n la sensibilidad del lect or. se ubica en esa dim ensió n) . se ag it a: “los edif icios s a lta n unos arriba de ot ros” ( V. en m edio de ese vast o escenario donde t odo g est icula.

de la que salt a. 61) . del que nace el hum or. y que aparece desde el prim er t ex t o de V einte p oem a s : Douarnenez . o “m uerden los pies” ( C..sus “f alos llam at ivos” ( V. se t raduce por el sent ido de lo g rot esco en la poesí a g irondiana. Ese dé f icit ent re el deseo y su obj et o. 67) . hace brot ar ese org ullo resplandecient e. la m ont añ a.se ag achan baj o las casas” ( C. 73) . 10 6) . de un dinam ism o lú dico. el sol “aperg am ina la ep id erm is de las cam isas” ( V. 10 7) . No es una evasió n. 69) . la int uició n de la m ism a crea una ó pt ica g rot esca. El hum or es una paradó j ica m anif est ació n del deseo de absolut o. esa ex ig encia desm esurada desem boca en la f at alidad de am ar sin rem edio alg o que j am á s responde a la t ot alidad deseada. en un com bat e sin f in con las f orm as im penet rables del m undo. la chispa am bivalent e del hum or. La conciencia de las posibilidades inf init as del ser en pug na con los lim it es de la condició n hum ana. de descom posició n que la m ism a ocult a en t odas sus f orm as. Un hum or al que no vacilo en llam ar neg ro —ese g rado suprem o del hum or poé t ico— pese a su cont enido de voracidad sensual. / t it ubean. Ese sent im ient o de la acció n y el t rá nsit o de las cosas: “calles que suben. sino una puest a en j uicio de esa realidad. J ust am ent e. del pueblo que j ueg a a los dados con sus casas. adquiere una calidad errant e: “Caravanas de m ont añ as acam pan en los alrededores” ( V. / . de una desproporció n. com o un desaf í o.. sin em barg o. Nace de una dif erencia de niveles. nos revelará m á s adelant e el sig nif icado lat ent e de esa realidad: la f ug a. En la obra de Girondo ese resplandor no dej a de ilum inar con una plenit ud j ocunda la insuf iciencia del cont orno. responde inst ant á neam ent e la neg ació n 1 0 . com o de un brusco cort ocircuit o de la corrient e em ot iva.. 10 7) . A la im ag en.. Incluso la esencia m ism a de la inm ovilidad. em p a nta na ent re sus casas com o dados. En Girondo el hum or t iene un acent o part icularí sim o. Ese m undo del g est o y las apariencias acabará por desaparecer para dej ar al desnudo la nada que ocult aba. el delirio circula con los oj os abiert os. Mient ras t ant o. una hé lice se det iene “así las casas no se vuelan” ( C. El hum or se abre ent onces com o una salida de f ueg o de la realidad m ediocre. un est ado de supervig ilia donde. Su pasió n ham brient a de la ex ist encia revela const ant em ent e ese cont enido de corrupció n. Es est e uno de los rasg os perm anent es de la poesí a de Girondo. los m oñ os “ lib a n las nalg as” de las chicas de Flores ( V. en un g olpe de cubilet e. ent re la ag oní a y el org ullo. un pedaz o de m ar.

En V einte P oem a s los dos “Noct urnos” se abren com o una g riet a que puede desm oronarlo t odo. ( siem pre ef ect os de det erioro o de dañ o en una realidad que parece no soport ar ni el ent usiasm o ni la pasió n) . 53) . 62) . y su á m bit o la noche. es una not a insist ent e en t odo el libro: “unos oj os pant anosos. result a energ um é nico. Dos breves paré nt esis. “un caf é que perf um a t odo un barrio de la ciudad durant e diez m inut os” ( V. 55) o el sol “ablanda el asf alt o y las nalg as de las m uj eres” ( V. Es ot ro de sus rasg os. “pá rpados com o dos cast añ uelas” ( C. en ese m undo de sang re t repidant e de Girondo. Ahora bien. 62) . y t am bié n en E s p a nta p á j a ros . aparece com o una desproporció n ent re la causa y el ef ect o. “pupilas que se licuan al dar vuelt a la cart as” ( V. Y m á s adelant e: “¡Mam ó n que usuf ruct ú a de un t em peram ent o devast ador y reconst it uyent e. para int roducir el desasosieg o en esa f iest a de los 1 1 . suf icient es. de seducció n. un “cant aor” “t art am udea una copla / que lo desinf la nueve k ilos” ( C. Todo es allí at ronador. una carg a dem asiado int ensa de energ í a se m anif iest a en una especie de t rem endism o. adquieren una í ndole adm onit oria. La m irada del pú blico —por ex ceso— “aperg am ina la piel de las art ist as” ( V. En el universo g irondiano. 10 2) . con m al olor”.!” ( E. de t odas las especies”. el silencio. 113) . Las sensaciones se producen com o un est allido.. lleno de f uerz a. de dej ar encint a una g ruesa de coleg ialas con el dedo m eñ ique. com o si la int ensidad m ism a de la vida f erm ent ara en un proceso de et erna descom posició n.. de t odos los calibres. alg o así com o la insinuació n de un pelig ro. En los dos libros iniciales. lleno de sent im ient os incandescent es. hay “t abernas que cant an con una voz de orang ut á n” ( V. but acas que “nos at ornillan sus elá st icos y nos descorchan un riñ ó n” ( C. 176) . sin em barg o. siem pre al borde de la cat á st rof e. “Frut as que al caer hacen un huraco enorm e en la vereda” ( V. posee una f uerz a de ex pansió n desorbit ada: “Una descarg a de ¡oles! que desm aya las rat as que t ransit an por el corredor” ( C. de soldar ví nculos aut ó g enos de una sola m irada. de una am enaz a. cualquier act o ret um ba com o un vendaval. Ese m ism o t em a de la ex uberancia que se corrom pe. capaz de enam orarse al inf rarroj o. desbordant e: piernas “que hacen hum ear el escenario” ( V. 112) .del m ar convert ido en pant ano. “unos dient es podridos por el dulz or de las rom anz as” ( V. o la conf esió n ex ult ant e de E s p a nta p á j a ros : “El int ent o de com probar que es uno m ism o es un peat ó n af rodisí aco. cada g est o dist orsiona el conj unt o. at urdido por el desborde de su propia vit alidad. 75) . deg radado de su purez a y su inm ensidad. de sex os indef orm ables. 55) . t odo es desm esurado. 55) . de vit alidad. 113) . 62) .

En V einte P oem a s no hay m uert e aú n. Ot ro elem ent o siem pre en suspensió n en la at m ó sf era poé t ica de Girondo es la t ernura. 77) . una inm ensa piedad hacia lo irrisorio. en la poesí a de diversas lat it udes. Só lo se insinú a por un vag o m iedo. la sensació n de alg o t enebroso y dif uso.sent idos. en los ú lt im os libros. con esa im ag en del lecho com o barco. por ciert a sensació n de desam paro y soledad que invade los “Noct urnos”. El t rat o de Girondo con los seres y las cosas. en t odas sus dim ensiones. con dist int as f orm as. 77) . El m undo convulsivo donde se inst ala. sino só lo una aprensió n conf usa: “m iedo de que las casas se despiert en de pront o y nos vean pasar”. m á s allá de su cont enido posesivo y eg oí st a. de una delicadez a nat ural para acercarse a los seres y a las cosas colocados en los niveles inf eriores. present e. lo invadirá t odo. de un am or inag ot able a la vida. lo desechado. 59) . En V einte P oem a s la m uert e es t odaví a apenas un present im ient o. 30 0 ) El escalof rí o que recorre los “Noct urnos” de V einte p oem a s es só lo una not a de alert a. ese “t rot e de los j am elg os que pasan y nos em ocionan sin raz ó n” ( V. com o si se asf ix iaran dent ro de las paredes” ( V. no nace de la hum ildad sino de la avidez . m ucho m á s inquiet ant es que el t rueno de la acció n. las f orm as de la f rust ració n ( el relat o de Interlunio est á t raspasado de una com pasió n m inuciosa por t odo el f racaso hum ano) . dest it uidos por las f alsas j erarquí as est é t icas o sociales. hast a que “el ú nico consuelo es la seg uridad de que nuest ra cam a nos espera con las velas t endidas hacia un paí s m ej or” ( V. y que parecen proceder no del cont orno sino del f ondo m ism o de la conciencia. o ese “cant o hum ilde y hum illado de los m ing it orios cansados de cant ar” ( V. su percepció n g rot esca de las m ism as. aquí apenas ha int roducido una nervadura de hielo. No esa f orm a m á s t ibia del am or. 59) . Esa t ernura no es evang é lica. en acecho baj o el calor y la alg arabí a diurna. Por ahora. y que de nuevo se repet irá en P ers ua s ió n d e los d í a s : la cam a que m e espera —el velam en t endido— anclada en la penum bra ( P. sino la sublim ació n de é st e. cuando el diá log o con el m undo se ha cerrado de g olpe. una conciencia desg arradora de la m uert e ocupará su sit io. La t ernura se conviert e en una neg ació n de esas f alsas escalas 1 2 . Cuando los ruidos del dí a se apag an. no se resuelve en crueldad sino en una t ernura ú lt im a por ellas. Má s t arde. se perciben esos ot ros ruidos de la som bra “com o g rit os ex t rang ulados. com o si se volviera la cabez a ant e su som bra para m irar a ot ro lado. est á im preg nado de una t ernura m uy especial.

Tales act it udes. y son capaces de est irarse en un um bral para que los barran j unt o con la basura” ( V. del cual se inf orm a que “los perros f racasados han perdido a su dueñ o por levant ar la pat a com o una m andolina. alg o t an inconscient e com o la dilat ació n de las pupilas” ( E. 20 0 ) . o a ese ot ro perro cot idiano “que dem uest ra el m ilag ro. 187) . 365) . lo que nace de la opacidad de la m at eria.. la de sorber el polen de las rosas! ¡Q ué volupt uosidad la de ser t ierra. t ienen una voz af ó nica. O bien. en el espant o que sent irá n las som bras. 79) . la esperanz a de abolir la oposició n ang ust iosa del hom bre y la nat uralez a. de m i absolut a solidaridad” ( E. el pellej o les ha quedado dem asiado g rande. sin em barg o. a la propia som bra “quisié ram os acariciarla com o un perro. 289) . sino de una 1 3 . Tales est ados no t ienen el sig no de una caí da. 54) que cruz an el prim ero de los V einte p oem a s . reaparece a m enudo en ella. m aravilloso de sabidurí a y renunciam ient o. con t odas las f orm as de la vida. de raí ces. 174) . en Girondo se ex presa com o un est ado de j ú bilo o placer: “volupt uosidad en paladear la siest a y los rem ansos encarnado en un yacaré ” ( E. que K af k a y Michaux viven com o una t ort ura ( m anif est ació n de la incom odidad ex ist encial del espí rit u caí do en la m at eria) . de alcoholist a. t al idea es sig nif icat iva de un deseo de ident if icació n t ot al con el m undo. reveladoras de una indiscrim inada ent reg a a la ex ist encia. al dar vuelt a la llave de la elect ricidad. que da g anas de hincarse” ( P.y envuelve en su halo a esas viej ecit as “con sus g orrit os de dorm ir” ( V.. 186) . que t odas las preocupaciones que t om am os con ella nos parecen insuf icient es” ( E. “Nunca sig o un cadá ver / sin quedarm e a su lado.. “La solidaridad ya es un ref lej o en m í . de una vida lat ent e que nos f ecunda. la de sent irse penet rado de t ubé rculos. esa solidaridad conduce al t em a de las m et am orf osis. se suceden en t oda la poesí a de Girondo. y es t al la sat isf acció n de que nos acom pañ e al reg resar a nuest ra casa. 59) . se m ant ienen las dist ancias. com o carencia de luz . o “¡Q ué delicia la de m et am orf osearse en abej orro. Incluso se ex t iende hast a lo que est á carg ado por un m á x im o sig no de neg ació n: las som bras. 20 0 ) . Ex presió n prim it iva y ancest ral de un poder m á g ico. / Cuando ponen un huevo. El t em a de una com unió n con t odos los reinos de la nat uralez a. o a ese sapo de “vient re de canó nig o” con el cual.. quisié ram os carg arla para que durm iera en nuest ros braz os. el doble im palpable de las cosas: “A veces se piensa. Una especie de solidaridad universal t eñ ida por el hum or: “A nadie se le ocurrirá dudar un solo inst ant e de m i perf ect a. / yo t am bié n cacareo” ( P. Est a sit uació n. En su g rado m á x im o. y quisié ram os avisarles para que t uvieran t iem po de acurrucarse en los rincones” ( V. o a ese “perro f racasado”. y nos hace cosquillas!” ( E.

/ y acaso f ueras m osca. 363.) Por ú lt im o. donde t odos los m uros son t ransg resibles y t odos los pá j aros inseparables.) Las f ront eras dependen de un az ar. Una hum edad veneciana. de un im ponderable: “Un t raspié s. ( E. dist orsionadas por el hum or. / lechug a. por encim a del crit erio de f eo y bonit o. del yo f ilt rado por t odos los elem ent os t errest res: 1 4 .” ( P. que son t am bié n chicas de f lores. ese cieg o f anat ism o de pert enecer a la t ierra lleg a a su parox ism o. / ¡Com erla!” ( P. de una dim ensió n m ayor del ser. cubiert os de ex vot os y post ales con paisaj es en t am añ o nat ural. a las m á s cá lidas relaciones del sueñ o y de las cosas.) Con la oscura conciencia de un viaj e a t ravé s de inf init os est rat os. Tras V einte p oem a s p a ra leer en el tra nv í a queda un it inerario de lug ares que t iem blan por la ref racció n de la at m ó sf era. pasean por calles am pliació n. esa hort ig a. y / y com erla. ( P. Por t odos lados circulan t ranví as llenos de personaj es que se ent rechocan y se dilat an com o aeró st at os. en Sevilla. abiert o a la avent ura. sig nif ica un desaf í o a t odas las cat eg orí as convencionales. cuyas nalg as rem ont an de una m it olog í a de f am ilias. a la inquiet ud perm anent e. esa piedra. la part icipació n de t odo en t odo: Y el f ervor. Chicas de Flores.) At ent o só lo a la aut ent icidad de su ex periencia. las m á s variadas represent aciones de un m undo energ é t ico. t ibia y sunt uosa.“Prim ero: ¿ent re corales? Despué s: ¿baj o la t ierra? Má s cerca: ¿por los cam pos? Ayer: ¿sobre los á rboles? ” ( P. / calent it a o helada. Los casinos carnales hacen f abulosam ent e rico o cam bian un collar de perlas por un m ordisco noct urno. En el f ondo de t al act it ud hay un sent im ient o de part icipació n en una t ot alidad có sm ica: “La cert idum bre del orig en com ú n de las especies f ort alece t ant o nuest ra m em oria. 165. cuando t odas esas ident if icaciones. en Dak ar. cubre la piel de los orang ut anes en Rí o. / un olvido. la obra de Girondo. la aquiescencia del universo ent ero para log rar t us poros. y el sol conserva su f uerz a ant erior al diluvio. 319. que el lí m it e de los reinos desaparece y nos sent im os t an cerca de los herbí voros com o de los crist aliz ados o de los f ariná ceos”. 340 .) Un parent esco universal se est ablece con t odos los elem ent os y los seres. 319. desde su libro inicial. En ella se suceden. / cocodrilo. se quisiera nut rir de ella m ism a: “Hay que ag arrar la t ierra.

de dest ellos inacabables. con una acuidad penet rant e. o bien por sit uaciones m á s com plej as: “¡Silencio que nos ex t raví a las pupilas / y nos diaf aniz a la nariz !” ( C. De una Españ a de cuerno y veló n. f eo. com o la luna.— señ ala la convivencia caó t ica de las cosas. Lo anacró nico y lo vivo abren los oj os. et c. Unas t et as 1 5 . que vuelve siem pre a t om ar alient o para recrudecer. “¡Crist os ensang rent ados com o caballos de picador!”. incluso para sum erg irse en sus m at erias y sus m ut aciones. dent ro.unt adas con m ant eca. el f anat ism o y el á spero vig or de Españ a. para poner en acció n una picaresca de la poesí a. Un g uí a proclam a f rené t icam ent e t odas las dem así as de una ex ist encia cuyos escaparat es reaparecen y huyen en una at m ó sf era g irat oria. 10 9) . En vez de un viaj e por el m undo es un viaj e por las piedras. cerca. 88) . al abolir su ordenació n racional —lej os. 66) . “¡Barrio de panaderos / que est udian para diablos!” ( C. Un señ or con un cuello que t erm inará por est rang ularlo. en su cé lebre f ó rm ula ( aunque reducida a dos t é rm inos) ex ig e que las aprox im aciones est é n presididas por el az ar. 95) . pero la inesperada vecindad de los elem ent os que el poet a convoca crea una prom iscuidad g rot esca: “Hay ef ebos barbilam piñ os que usan una brag uet a en el t rasero. “¡Vent anas con alient o y labios de m uj er!” ( V. la pasió n. “¡Terraz as!” ( V. la poesí a de Girondo sig ue siendo una poesí a de ex alt ació n de t odas las f uerz as vit ales. con una doble dosis de ox í g eno. Laut ré am ont . de la que apenas quedará rast ros despué s de P ers ua s ió n d e los d í a s . “¡Guit arras. En 1921 aparece C a lc om a ní a s . Tant o por su acent o com o por su t em a est e libro prolong a a V einte p oem a s . aú n baj o el sig no de un pesim ism o radical. el t est im onio de una pasió n y una ansiedad por el m undo. 58) . el az ar no int erviene. lindo. En los dos prim eros libros ese f ervor adm irat ivo se m uest ra baj o la f orm a m á s elem ent al: la ex clam ació n. En las enum eraciones f recuent es en las obras del prim er perí odo de Girondo. La capacidad ent usiast a de cont em plar las cosas com o una revelació n perm anent e se pone aquí de m anif iest o en el g ran nú m ero de ex clam aciones que j alonan sus pá g inas. Pues no olvidem os que aú n en la t ensió n ang ust iosa de E n la m a s m é d ula . A veces provocada por la sim ple visió n de una cosa com o si se asist iera a lo inaudit o: “¡El m ar!” ( V. La sig nif icació n de las enum eraciones en la lit erat ura ha sido dilucidada m uchas veces com o un procedim ient o que al m ism o t iem po que pone al descubiert o la het erog eneidad del m undo. Hom bres con baberos de porcelana. f uera. m andolinas!” ( V. 73) . de quien descubre un m ilag ro en cada part í cula de la realidad. Asom bro del niñ o que ve por prim era vez la j iraf a o la horm ig a.

aunque de t ant o en t ant o su aut ent icidad era puest a en duda: “La ciudad im it a en cart ó n una ciudad de pó rf ido” ( V. con oj os de prost it ut a. callado hom enaj e a Apollinaire —Rim baud y Apollinaire son los m ayores “ancê t res” que Girondo invocaba—. ese rum bo est á inequí vocam ent e señ alado: “Y subo las escaleras arriba. 66) . “El Sant í sim o Crist o de las Ag uas.. se sit ú a ent re la t ierra y el sueñ o. y Nuest ra Señ ora del Subt errá neo. “Se respira una brisa de t arj et a post al” ( V.”. a t ravé s de un t em peram ent o ex cepcional. s im ula un t eló n ent reabiert o” ( V. Valé -ryLarbaud. y baj o las escaleras abaj o”. En E s p a nta p á j a ros los prot ag onist as ya no son las cosas sino los m ecanism os psí quicos. com o el de las dig nidades anunciadas en alg ú n f ast uoso “diner de t ê t es”: “Pasa: “El Sag rado Prendim ient o de Nuest ro Señ or y Nuest ra Señ ora del Dulce Nom bre. las sit uaciones de 1 6 . donde por la sim ple enum eració n de los nom bres de las im á g enes desacredit a por com plet o su sig nif icació n devot a y obt iene de la list a un ef ect o cont rario. Y a m enudo. Un t ranví a que es un coleg io sobre ruedas. El acent o cosm opolit a en bog a en la é poca ( Cendrars. “El Sant í sim o Crist o de las Siet e Palabras. 57) ... et c. al cerrarse. hast a ese m om ent o absort a en el f ulg or de las apariencias. o esas ot ras de C a lc om a ní a s . los inst int os. Aquí en cam bio com ienz a a ordenarse en el sent ido de la vert icalidad. a pesar de la risa se desliz an a veces ciert as insinuaciones. 76) . cont inuaban com o una f ront era. las g aviot as “ f ing en el vuelo dest roz ado de un pedaz o de papel blanco” ( V. com o dos enorm es bolas de billar” ( V.. o “Pasa una ing lesa idé nt ica a un f arol. com o si las cosas ocult aran una t ram pa: “El t eló n. de g ran f arsa.que salt ará n de un m om ent o a ot ro de un escot e y lo arrollará n t odo. 79) . Doble viaj e hacia la prof undidad y hacia la culm inació n del espí rit u. Pero t odaví a los decorados no habí an sido t rascendidos. m arca ot ra f az de la poesí a de Girondo. Su desplaz am ient o era horiz ont al.” ( V. En el calig ram a que precede al t ex t o. y Nuest ra Señ ora del Mayor Dolor. 61) . 55) . ret oz ando ent re los decorados de la realidad inm ediat a. Un perro f racasado. E s p a nta p á j a ros ( 1932) . y Marí a Sant í sim a de los Rem edios. Apollinaire) t ení a ecos en los dos libros iniciales. “La Sant í sim a Cena Sacram ent al.

de sublim ació n. con las f lores art if iciales. “En E s p a nta p á j a ros t odas son invenciones de porvenir. suele ret om ar ciert os t em as. con el bicarbonat o. ¿no es una m anif est ació n adm irable y m odest a del absurdo? ”. El absurdo surg e del no-sent ido de una realidad de esencia im penet rable. para responderse def init ivam ent e: “Lo cot idiano podrá ser una m anif est ació n m odest a de lo absurdo. t odo lo que m erece ese g olpe de la poesí a en busca del esplendor incont am inado de la vida.om nipot encia. la t em á t ica parecerí a querer ej em plariz ar.. por lo def inidos. ex presada en im á g enes sig nif icat ivas.. “En est e libro adm irable —ha dicho Ram ó n Gó m ez de la Serna m uchos añ os despué s— del que no ha hablado un solo crí t ico de las g randes publicaciones. f á ust ico. de un libro a ot ro. las f am ilias. Por supuest o. a veces lit eralm ent e. Absurdo de nacer y absurdo 1 7 .” Una ag resividad vit al recorre alg unas de esas pá g inas com o una corrient e de aire f resco. de ag resividad. A una g ran dist ancia —com o libert ad de espí rit u. el escá ndalo de una conciencia inst alada en una nat uralez a opresora y sin solució n. pero que se im ponen baj o su t ej ido de pará bolas del absurdo. con los t ubos de ensayo”. 191) . ¿Q uié n ha podido superar sus im á g enes? ¡Nadie! Es uno de los pocos libros que no recom endaré para los coleg ios. y al que la envidia ha evit ado t oda alusió n.. m ag ia y riquez a concept ual— de la producció n lí rica de su t iem po en el paí s. pero aunque Dios — reencarnado en alg ú n saca-m uelas— nos oblig ara a localiz ar t odas nuest ras esperanz as en los escarbadient es. casi com o un ref lej o nacido de la salud: “A pat adas con el cuerpo de bom beros. en un clim a del m á s rig uroso hum or poé t ico. est á la enj undia del t alent o irrespet uoso que es lo m ej or del arg ent ino. puest as en acció n en t ex t os de un leng uaj e ex presionist a. A pat adas con los depó sit os de ag ua.. com o un eco que se cont inú a. y lo invent ado en est e libro no t iene aú n nom bre. las inst it uciones f alsif icadas. son só lo cont enidos lat ent es. el art e. Frecuent em ent e Girondo. la vida no dej arí a de ser. con E s p a nta p á j a ros se inst ala en nuest ras let ras una g ran obra de poesí a en prosa. con las m uj eres preñ adas. de esa especie de pequeñ os m it os que com ponen el libro. no hay ning ú n desig nio en ello. alg unos de los m ovim ient os f undam ent ales de ese f ondo oscuro y t urbulent o del yo. Es la rebelió n cont ra los valores est ablecidos. que desdeñ a el verso y se sost iene solo por su propia nat uralez a poé t ica. De nuevo invoca ahora —y sin duda es una de las claves de t oda su poesí a— la preg unt a insert a en la cart apró log o de V einte p oem a s : “lo cot idiano. Aunque est á obj et ivada en sit uaciones concret as. una verdadera m aravilla” ( E. por eso. pero que ayuda a vivir.

los visit ant es se sacaban los pant alones. un perro que husm ea una pared— result a alg o t an inef able. en el absurdo: “Yo daré m ient ras t ant o t res vuelt as de carnero” ( P. 192) . lo ex orciz a. O el asom bro ant e su propio cuerpo. es una m anif est ació n de ese absurdo.” ( E. La m á s alt a poesí a ha enf rent ado siem pre al ser con el espect á culo de su condició n. de sarcasm o. a los quince m inut os despiert o. 318) . 297. ex alt a la visió n: “Cuando se t ienen los nervios bien t em plados el espect á culo m á s insig nif icant e —una m uj er que se det iene. y ant es de ser int roducidos en el saló n.de m orir. En ese cuart o de hora. 167) . en sus diversos g rados de f uror. de desesperació n. que aparece g ig ant esca. Ese valor ax iom á t ico de la vida es para Girondo irref ut able. com o si f uera consecuencia nat ural de un est ado de cosas sobreent endido. de arroj arm e en alg ú n precipicio y de quedar colg ado de las ram as de alg ú n espinillo” ( E. 159) . sin m encionarse el m ot ivo. O t am bié n: “Si por casualidad dej o de at arm e a los barrot es de la cam a. cruz ada por “m illares de rí os”. El hum or. por ej em plo. indef ect iblem ent e sobre el t echo de m i ropero. Por eso. ( P. ant e su m ano. pero la pasió n de est ar vivo.. 319) . La irreverencia hacia un orden —en t odas las dim ensiones— al que se sient e com o opresivo. ni saber por qué causa se em peñ a en dism inuirm e”. de cinism o.. aunque el g est o m á s t rivial de lo cot idiano se revele com o una ex presió n del absurdo. he t enido t iem po de ex t rang ular a m is herm anos. “la vida no dej arí a por eso de ser una verdadera m aravilla”. ¿Q ué salida queda? La nada o la acept ació n cieg a de una sit uació n im penet rable: “¿Com prendes? Yo t am poco. La poesí a asum e el absurdo y lo t ransf orm a en un elem ent o posit ivo. de m anera que el hom bre dej a de ser la ví ct im a para convert irse en t est ig o y j uez . sin em barg o. Yo no com prendo nada” ( P. Todo est o se produce de m anera inex plicable. Se pone al descubiert o la cont ex t ura desconcert ant e de la ex ist encia. incluso com o un m ilag ro de no-sent ido. lo conviert e en su propia subst ancia. Girondo se ref ug ia en el hum or. y surg e incluso com o el m á s alt o desaf í o hacia el vert ig inoso laberint o del universo.) Tal desacuerdo ent re la conciencia y el m undo só lo puede 1 8 . se subí an hast a el om blig o los f aldones de la cam isa” ( E. com o si f uera la t ierra m ism a a la que est uviera lig ado: “sin ex plicarm e có m o esa m ano es m i m ano. revela una í nt im a f alt a de adecuació n a las condiciones del m undo ex t erno: “En el act o de ent reg ar su t arj et a. Com o t odo espí rit u que se sient e desg arrado por su propio m ist erio.

. la cat á st rof e: “Así com o hay hom bres cuya sola presencia result a de una ef icacia abort iva indiscut ible. la f alang e de un dedo que se desprende. Ref irié ndose a ese t ex t o Aldo Pelleg rini —quiz á s el ú nico aut or que hast a ahora ha dedicado un est udio serio a la obra de Girondo— nos dice: “Est e ú lt im o poem a. A t al punt o: “Mi vida result a así una preñ ez de posibilidades que no se realiz an nunca. que se inicia con P ers ua s ió n d e los d í a s . un cart í lag o que se cae. com o borradas por el rechaz o cada vez m á s int enso de un m undo def orm ado por el m al. Pero t odo el libro revela un escept icism o: el convencim ient o de que vivim os en un m undo f also e inú t il”. con un ex t raordinario t ex t o sobre el dram a ex ist encial que sig nif ica la conciencia de la m uert e. una ex plosió n de f uerz as encont radas que se ent rechocan y se dest ruyen m ut uam ent e” ( E. sino un sent im ient o de ná usea. pone é nf asis en la dialé ct ica som brí a del t iem po. En el m ist erioso hilo del dest ino ¿acaso cada g est o no desencadena la cat á st rof e? ¿La m á s m í nim a volició n no provoca una serie inf init a de causas y ef ect os de consecuencias im previsibles? ¿No es esa la condició n m ism a de la ex ist encia? : “Insensiblem ent e uno se habit ú a a vivir ent re cadá veres desm enuz ados y ent re vidrios rot os. hem os dicho.. Se ha pasado de un universo f í sico a un universo m oral. El t í t ulo se hace adm onit orio.” Inf erido por la conciencia de una realidad cat ast ró f ica. resuena un nuevo ruido que nos espant a el sueñ o para siem pre” ( E. en nom bre de la vida. la m í a provoca accident es a cada paso. Precisam ent e el libro se cierra..inst aurar la ang ust ia. De la elá st ica y abig arrada cort ez a de V einte p oem a s se ha lleg ado a la visió n de un m undo deg radado por la m iseria social y la m iseria del espí rit u.. ayuda al az ar y rom pe el equilibrio inest able de que depende la ex ist encia” ( E. Las cosas pasan a seg undo plano. 167) . se procede a su aniquilam ient o. Con P ers ua s ió n d e los d í a s vuelve a cam biar el t ono. Ya no son los m ovim ient os y las sig nif icaciones del sueñ o y la im ag inació n lo que se im pone. “para log rar que no cundiera el m iasm a de la cert idum bre de la m uert e” por el m undo. 172) .” puede desencadenarla. parece abrir las perspect ivas del seg undo perí odo del poet a. el desorden. 178) . obsesionado por la idea del aniquilam ient o y la inut ilidad de t odo. el dram a aparece por t odas part es: “es rarí sim o que pueda sonarm e la nariz sin encont rar en el pañ uelo un cadá ver de cucaracha” ( E. 1 9 . En un plano de hum or k af k iano. Los dí as desliz an su desolado arg um ent o. Aun en la m uert e ( que aquí sig ue siendo hum ana) la cat á st rof e reaparece: “el m enor ruidit o: una uñ a. 194) . Y cuando por f in “cerram os los oj os despacit o para que no se oig a ni el roce de nuest ros pá rpados.

. / ent re seres f ict icios. 351) . Y paralelam ent e. “la im pú dica m ent ira ex hibiendo el t rasero” ( P. const rucciones. Volver a la inocencia de la nat uralez a: “la t ierra que se escapa / baj o los alam brados. Poesí a enf rent ada a una dualidad t ort urant e: el m ilag ro inaudit o de la ex ist encia perm anent em ent e dest it uido por el hom bre. ex piació n de no haber respondido con la m á x im a posibilidad de sus dones a la g racia de la vida: “Pero dim e / —si puedes— / ¿qué haces”. 291) . Cit a allí una f rase de Niet z sche: “El que enseñ e a volar a los hom bres del porvenir 20 . / a f og at a” ( P. ya present e en diversos m om ent os de la poesí a de Girondo y que adquiere aquí una am plit ud m ayor. se abre paso el m ism o ant ig uo sent im ient o deslum brado de la vida. Y ese m alest ar de la insuf iciencia y la deg radació n insist e una y ot ra vez con su denuncia. 364) . / con su olor a chinit a. hay m odos.. irredim ible f idelidad a la im ag en solar de la vida: “volver a sonreí rí e / a la vida que pasa. “est a nauseabunda iniquidad sin cauce” ( P. sit uaciones. 53) . 311) . 325) . La insat isf acció n de una ex ig encia de plenit ud nunca cum plida. Por los rest ant es. et c. la viej a. Una especie de am arg o f uror resuena en ciert os t ex t os com o “Ej ecut oria del m iasm a”. donde el m ar se “em pant ana” ( V. Sent im ient o de culpa. balanceado ahora ent re el m ist erio y un hum or m á s severo. “Invit ació n al vó m it o”..P ers ua s ió n d e los d í a s es el paso de la g eog raf í a a la é t ica. 274) . / allí . Ot ro t em a. / ant e el m ist erio int act o” ( P. consideram os que el t em a del vuelo ocupa un lug ar m uy im port ant e en la obra de Girondo. “la neg ra baba rancia” ( P. 359) .. 363) .” ( P. im á g enes obsesivas. “Hay que com padecerlos”. “Test im onial”. En su t an bello libro E l a ire y los s ueñ os Gast ó n Bachelard prof undiz a alg unos de los cont enidos m á s im port ant es del sueñ o de volar y del psiquism o ascensional. se dirig e ahora t am bié n cont ra el propio yo: “¡Az ot adm e! / Merez co que m e az ot en. El clim a ex asperado del libro nace de un est ado de acorralam ient o. de t ono m enos apocalí pt ico. de las cuales puede desprenderse una sig nif icació n. Una bellez a m inada.. ant es dirig ida ex clusivam ent e a esa realidad ex t erior. 272) . com o la Venus Anadiom em a de Rim baud. “Haz añ a” y “Lo que esperam os”.? ” ( P. 356) . Ahora bien. “las leng uas carcom idas por vocablos hipó crit as” ( P. Y la m aravilla de cada f orm a: “Est e perro. a la vez colé rica y prisionera: “Est e clim a de asf ix ia que im preg na los pulm ones” ( P. et erna. “Es la baba”. / ¡Indescript ible! / ¡Ú nico!” ( P.. “la iniquidad encint a” ( P. 313) .. No m e post ré ant e el barro. sí m bolo et erno de est e conf lict o: “horrorosam ent e bella de una ú lcera en el ano”. / a z orrino. es el del vuelo. / sent ado. Es sabido que en t oda obra lit eraria —y part icularm ent e en poesí a— apart e del sent ido sem á nt ico de las palabras.

El vuelo es ex presió n de la at racció n de la luz . la inolvidable casa de Girondo. Sint om á t icam ent e. obj et os soñ ados. y t oda la f uerz a ascensiorial del am or se lanz a hacia el cielo ent re las piernas de plum as de Marí a Luisa. la llam ará ' la leve' . Las barreras son para los que no saben volar”. y en é l se realiz a uno de los act os capit ales de la “m ecá nica de la ing ravidez ”: la consubst anciació n con el aire.habrá desplaz ado t odos los lí m it es. es decir. “el que la busca. alcat races. el elem ent o f luido por ex celencia. el que la im ag ina con t odas las f uerz as de su im ag inació n. reconoce que ( la alt ura) es. cont eng a una clara alusió n 21 . por eso es t an com ú n en el ensueñ o y en los poem as”. de nuevo a la t ierra. esa casa. dig o. diná m icam ent e m oral”. por una enorm e im ag en —pint ada por é l m ism o—. la t ransf orm ació n de un ser “pesado y conf uso” que se t orna “claro y vibrant e”. m at erialm ent e. Por consig uient e. est rem ecidos de t ant o en t ant o por los t renes noct urnos de la vecina est ació n Ret iro. de la Muj er Et é rea en pleno vuelo. Tam bié n es sint om á t ico que el prim ero de los V einte p oem a s . ent re ellos la sensació n de “alig eram ient o”. La caí da no serí a m á s que una ascensió n al revé s ( la vert icalidad cont inú a) . que cruz aban a t ravé s de las paredes. para é l los lí m it es m ism os volará n por el aire: baut iz ará . Así el dinam ism o del aire se sient e insult ado por el pá j aro prisionero”. Para Blak e —anot a Bachelard— “el vuelo sig nif ica la libert ad del m undo. casi roz ando la j arra de piedra con ag ua para las á nim as colocada sobre una m esa. est aba presidida. pues. poblada de í dolos y t elas. y en cuyas cavernas se alineaban huacos. El vuelo represent a “la energ í a ascensional” y “la t ransf ig uració n del peso en luz ”. donde se inicia t oda su obra poé t ica. asim ism o. apart e del Espant apá j aros g uardiá n apost ado en la ent rada. y pasa revist a a alg unos de los cont enidos im plí cit os en la idea de vuelo. Est ablece. En ot ras consideraciones est ablece que t ant o la vida em ot iva com o los valores m orales “se j erarquiz an seg ú n una vert icalidad real en el seno del psiquism o”. Ese vuelo eró t ico at raviesa de uno a ot ro ex t rem o el prim er t ex t o de E s p a nta p á j a ros : “Si no saben volar pierden el t iem po las que pret enden seducirm e”. cauce de los im pulsos de espirit ualidad y del deseo de purez a. por así decirlo. que hay una m oral de la alt ura y que é st a “no es só lo m oraliz adora sino. f í sicam ent e m oral”. del cielo. t apicerí as de la lluvia. rest os de nauf rag ios y cult os desaparecidos. Dej ando de lado la int erpret ació n analí t ica ort odox a de los sueñ os de vuelo ( sí m bolo del deseo volupt uoso) com prueba que el sueñ o de vuelo “puede dej ar huellas prof undas en la im ag inació n despiert a. Declara que “al t om ar conciencia de su f uerz a ascensional el ser hum ano t om a conciencia de t odo su dest ino”.

. incluso.. ni dest ino. asim ism o. de olvido” ( P. son const ant es. los ruidos f am iliares. las ciudades. una poé t ica que t rasciende y se rem ont a sobre la cá rcel y la m at erialidad f í sica. 30 4) .dando vuelt as. f uert em ent e acent uado por la disposició n g rá f ica del poem a. un vuelo sin lí m it es. arena. anuncia el g ran est rem ecim ient o de E n la m a s m é d ula . / hacia el sol” ( P. Pero el im pulso vert ical desplieg a su m á x im a virt ualidad en P ers ua s ió n d e los d í a s .de est a í ndole. ast ros. hast a cubrir t odo el cielo ( P. de z apat os de g om a. 296) . la propia ex ist encia: “Del m ar. Adem á s de la inst ant á nea ident if icació n: “Si cont em plo una nube / debo em prender el vuelo” ( P. t odo part icipa en ese dinam ism o vert ical: “Y el cam po. 288) . o a lo que vuela —nubes. “¿era yo. La at racció n del alt o espacio se present a con los m á s diversos m at ices: “¡el horiz ont e! con sus briosos t ordillos por el aire” ( P...” ( P.. lo inm ó vil. vient o. 286) . / por el aire.—. / rodando por el aire. un adió s inf init o: “Abandoné las som bras. Lo que habit a el aire. donde el salt o al vací o. et c. / ya lej os de m is huesos. / por el aire.... / en la m á s alt a noche”.” ( P. 335) . que se hincha com o un g lobo “para em erg er. El prim er poem a del libro. / g irando” ( P. sig nif ica esa ansiedad de ascensió n. desde su prim er it inerario t errest re hast a la incandescencia de E n la m a s m é d ula : Así el hum o. ese im pulso de ala. que com ienz a con el im pulso del salt o en V einte p oem a s : “Mi aleg rí a. Incluso hast a los propios com ponent es del cuerpo em prenden vuelo: los nervios “se esparcen por el aire. / que t odo.” Hast a el ú lt im o vest ig io de una disolució n có sm ica en la que ya no hay “ni vida. que m e hace rebot ar só brela arena” ( V. 278) . a la m ont añ a. que m arca de un ex t rem o a ot ro la obra de Girondo. El hum o adquiere en “Predilecció n evanescent e” un cará ct er de f ascinació n enig m á t ica: “Má s que nada. Hay t odo un t rá nsit o. 30 5) despué s de lleg ar desde el ot ro ex t rem o de la vert ical: de “debaj o del asf alt o”. / . 286) . Est á t am bié n esa m ano. / ni m ist erio. una despedida.. Las alusiones al vuelo. es “Vuelo sin orillas”.. / de pront o. siem pre lanz ada hacia la alt ura ( o al abism o) por el m ovim ient o del m ar. son t am bié n sig nos de esa diná m ica: “con vocació n de polvo. 5 6 ) . / las espesas paredes. en el que los versos 22 . Y eso en la im ag en quiz á s m á s im port ant e del poem a y al principio del m ism o: “¡Barcas heridas en seco con las alas pleg adas!” Apart e de la asociació n inm ediat a ent re rem os y alas. / para salir volando / desesperadam ent e. Y su m ovim ient o ascendent e aparece. / se elevan hast a el cielo”. / en el aire” ( P. en ef ect o. ni m uert e”. 339) . Finalm ent e. Un coche m uert o y un caballo “sobre las chim eneas. de hum areda. / los á rboles. / en la t ierra. las nubes. est á la idea de “vuelo” de la barca sobre las olas.

440 ) . en el cent ro m ism o del libro ( y casi j ust o en su cent ro f í sico) com o un f oco cent ral. acent uada por la f alt a casi t ot al de elem ent os m at eriales en ellos. et c. t am bié n. “et ervag o”. Llorar dé am or. llorar a chorros. llorarlo t odo. encont rar una asperosidad a que af errarse. Im posible asirse a alg una cosa. de un irrenunciable im pulso cenit al. de hast í o. g rot esco: “Em paparnos el 23 . de la luz . sin el m enor indicio.. “plespacio”. f ig uran dos pequeñ os poem as. 285) t ienen un g raf ism o “vert ical”. pero llorarlo bien. com o un nú cleo secret o en t orno al cual t odo se ordena. recobra. 342) . / dando vuelt as / y vuelt as” ( P. el cont enido inf init o del m undo: “m ient ras dura el inst ant e de et ernidad que es t odo” ( P. hacia arriba y hacia abaj o.. caem os al vací o. una delg adez que los lanz a hacia arriba ( lo cont rario de los poem as de la có lera. Vem os. pues. La m ism a disposició n —con el m ism o sent ido— t iene uno de los poem as m á s ilust rat ivos al respect o de E n la m a s m é d ula : “Plex ilio” ( M. el hum or es aleg re. La caí da com o inversió n del vuelo señ ala el ot ro ex t rem o de est a vert icalidad obsesiva: “¡Abaj o!” / “¡Má s abaj o!” / y seg uí a cayendo. 316) o “De pront o. 317) . que al lleg ar a la abolició n m ism a del yo. alg unos poem as en part icular. y en el que no f ig ura ya ni som bra de m at eria sino el puro dinam ism o de la f ug a vert ical. com o en un ref luj o. sin em barg o. En el prim ero. La caí da no t iene t é rm ino” ( E. en est e aspect o. De allí . en casi idé nt icos t é rm inos.. ( P. de aleg rí a. el prim ero. pasa a P ers ua s ió n d e los d í a s . En la poesí a de Girondo el dram a es el encuent ro con la nada en los dos ex t rem os de su t rayect oria. com o si echaran a volar. et c. Ot ro t em a que se ret om a de un libro a ot ro es el del llant o. 332) .aparecen escalonados y suelt os. Sin em barg o. “nubí f ag o”. que los dos polos de la energ í a de la vert icalidad en P ers ua s ió n d e los d í a s desem bocan en la nada. asent ados sobre larg os versos) y producen una sensació n t ot al de ing ravidez . Present e en el t ex t o 18 de E s p a nta p á j a ros : “Llorar a lá g rim a viva. donde las def iniciones de la ing ravidez son num erosas “eg of luido”. Hem os vist o. que t ales im á g enes surg en de un deseo de absolut o.. com o la advert encia f inal de una t errible P ers ua s ió n d e los d í a s dice: “Nada de nada: / es t odo” ( P.. Ahora bien. 178) . Por ot ra part e. y el seg undo.”. en el t ono de cada versió n hay t oda la dist ancia que va de un libro a ot ro. por ej em plo los que int eg ran “Trí pt ico”. Tant o en “Vuelo sin orillas” com o en el vuelo hacia abaj o de “Derrum be” se t raspasan t odas las inst ancias del ser: “m á s allá del alient o. un est ado de renunciam ient o absolut o. en un g ran espacio. “La part e posit iva de la vert icalidad —señ ala Bachelard— se dinam iz a en la alt ura” y considera la caí da “com ió la nost alg ia inex piable de la alt ura”. del recuerdo” ( P.

const ant em ent e invocado en su poesí a. por el ex ceso m ism o de su dim ensió n. el poem a cont rast a por su m elancó lica at m ó sf era nost á lg ica. el ciclo de la poesí a de Girondo penet ra en el vé rt ig o del espacio int erior. sin duda el anim al t ot é m ico de Girondo. hist oria de un f racaso que t rasciende su ané cdot a para hacerse el relat o m ism o de la f rust ració n. Asist ir a los cursos de ant ropolog í a llorando. Sit uado ent re sus dos libros donde la ang ust ia y el f uror se ag udiz an.. ni la alada del pá j aro.. vuelve a aparecer unido a la im ag en de la vaca. / subst ancias m inerales. El sent im ient o de la nada. En 1946 Girondo publica una “plaquet t e” con un solo poem a C a m p o nues tro. sino ex presió n del dolor ex ist encial. “Alg unos de los elem ent os esboz ados o present es en los libros ant eriores. nacido. Tam bié n en ese ex t rañ o y noct urno relat o de Interlunio. en ot ras unidades m á s com plej as. Es casi la encarnació n de la calm a org á nica. No es la anim alidad ag resiva del leó n. com o si t oda la t ensió n de P ers ua s ió n d e los d í a s se af loj ara en un ú lt im o inst ant e de paz ant es de recrudecer en E n la m a s m é d ula . Hay aquí alg o com o una pat é t ica serenidad. Sin em barg o. aparece una vaca f ant asm al y m at erna. ¡Sí ! Llorem os / am arg o llant o verde. Con la aparició n de E n la m a s m é d ula . Al punt o que las palabras m ism as dej an de separarse individualm ent e para f undirse en g rupos. la best ia de t ernura inf init a. los dos poem as f inales del libro se abren com o la ú lt im a not a de una desesperada dialé ct ica de la esperanz a y de f e inú t il en la vida. especie de superpalabras con sig nif icaciones m ú lt iples y polivalent es. no obst ant e. en el borde del m undo.. de la nut rició n y de la t ierra.. pero que se int erioriz a. sí m bolo de la bondad. son f orz ados aquí a sobrepasar su g am a” —dij e en ot ra oport unidad ref irié ndom e a est a obra. com o la que parece ahondar sus ex t rañ os y alucinant es oj os... la cam iset a. f est ej ar los cum pleañ os f am iliares llorando”. con el ser m anso y sag rado. secret a. La vaca es la anim alidad pura. Y en ef ect o. que 24 . en una dim ensió n m onum ent al. En el seg undo es t rá g ico: “Llorem os. 354) . la quiet ud rum iant e. la conciliació n con lo org á nico. la plenit ud asum ida de la irrisió n y el desam paro hum ano. ese rí o de llant o adquiere el cará ct er de un rit o de purif icació n. No una quej a rom á nt ica. m á s que de la condició n de ví ct im a. en esas z onas inciert as donde la ciudad t erm ina ant e la soledad del cam po. esa especie de solem ne t rist ez a que t iene el paisaj e de la pam pa al que alude. en 1956. de una ex ig encia de perf ecció n m oral que se sient e incum plida.” ( P.alm a. hast a la est ruct ura m ism a del leng uaj e suf re el im pact o de la energ í a poé t ica desencadenada en est e libro ú nico. Sig nif icat ivo del dolor y de la culpa.

. A est e respect o dice Pelleg rini: “En Girondo hay una verdadera sensualidad de la palabra com o sonido. donde se hunden los pasos. una bú squeda de la secret a hom olog í a ent re sonido y sig nif icado. en ef ect o. seg ú n el principio de las correspondencias. en los dos versos iniciales del libro. La leng ua del orá culo es la que se anim a con las em anaciones del abism o. Por un lado. y cuya separació n obedece ahora al rit m o. sino consecuencia de la int ensidad de un cont enido que las f uerz a a posibilidades de ex presió n insospechadas. que va m á s allá de la capt ació n int elect ual del sig no est ablecido. El m ism o ef ect o de sig nif icaciones ex t rarracionales. Es decir. se ha int uido que apart e del valor sem á nt ico de la palabra. Por ej em plo. en una m asa í g nea. Pero est a sit uació n iné dit a de las palabras en est a poesí a. dirig idas en un sent ido ú nico. Nace de un verdadero est ado de t rance. n” que sug iere un ruido sordo de hong os que revient an. Son el leng uaj e del orá culo. la idea evocada por el sig no: lo f of o. que inst alan de inm ediat o en la ang ust iosa sensació n de un piso que se hunde: “No só lo / el f of o f ondo”.. de alg o esponj oso. et c. por el ot ro la g rave acum ulació n de las o y la repet ició n “f o-f o-f o. la que capt a y t raduce la dim ensió n t rá g ica del ser ant e el enig m a de su dest ino. donde la corrient e poé t ica se int ensif ica al ex t rem o. f undidas a una alt a t em perat ura. para act uar casi en el plano de la sensació n. pero m á s que eso t odaví a. que es el m á s alt o leng uaj e de la poesí a. Al reunir la oscura sig nif icació n f oné t ica y la del vocablo. en ciert os aspect os del leng uaj e. que sin ser un sig no convencional. un elem ent o f oné t ico puede t ener una sig nif icació n por sim ilit ud. blanduz co. por asociaciones inconscient es. hay una sim ult á nea sig nif icació n de sent ido y sonido. Est a posibilidad de com unicació n. crea en t odo el libro una especie de resonancia en la cual los vocablos adquieren vibraciones que se prolong an m á s allá de su cont enido 25 . Desde siem pre.proceden t ant o de su sent ido sem á nt ico com o de las asociaciones f oné t icas que producen. Bloques de palabras surg idas com o una lava volcá nica. que desbordan y enriquecen const ant em ent e el enunciado. Est a hom olog í a supone una verdadera relació n m á g ica. en vez de est ar det erm inada por su propia aut onom í a de sent ido. al im pulso de la necesidad ex presiva que las ag lut ina. no es f rut o de un capricho. La condició n ex cepcional de los m ecanism os de com unicació n verbal en E n la m a s m é d ula nos oblig a a det enernos m á s que en los ot ros libros. puede haber una relació n ent re sonido y sig nif icado. Girondo la em plea con una cert ez a que da una f uerz a inusit ada a su ex presió n. que result a paralela a la ant ig ua relació n m á g ica ent re f orm a visual y sig nif icado”. el lect or es envuelt o en un sort ileg io verbal. “Lo que yo escribo es orá culo” —dice Rim baud.

desf onda. cada f rase de E n la m a s m é d ula se present a casi siem pre com o una g alax ia verbal. lej os de considerarse com o unidades ú lt im as de sent ido dent ro del enunciado. se com ponen de la reunió n de dos o m á s unidades m enores. En el m ism o sent ido se debe consig nar est a aseveració n de Michel Deg uy: “La poesí a desat a.. et c. a t al punt o que en ciert as leng uas esquim ales suponen la posibilidad de un idiom a donde en vez de palabras só lo pudiera f rag m ent arse el enunciado por f rases.concept ual. En est e libro de f ó rm ulas rit uales se j ueg a una de las avent uras m á s audaces de la poesí a m oderna. la ent onació n. disloca el laberint o de las avenidas sonoras de la pá g ina: se la dirí a ocupada en det ect ar los ult rasonidos de la leng ua. la danz a alrededor del f ueg o. un sism o psí quico sin t reg ua en el que el int elect o y la sensibilidad son ag it ados al uní sono con la m ism a violencia. a la m anera de la m ú sica llam ada concret a —esa especie de g eneraliz ació n de la m ú sica que quiere hacer a la m ú sica coex t ensiva a t odo el universo de los ruidos— se abre a t odas las leng uas. a t odos los idiom as. las asociaciones f oné t icas. obedeciendo inst int ivam ent e a m ecanism os prof undos del leng uaj e. a beber el ag ua con la m ano — he dicho en ot ra ocasió n. se descarg an en un im pact o ú nico.. t eng a o no sig nif icació n en la red de la com unicació n hum ana o en el int erior de t al disciplina. La ex presividad de su ú lt im a poesí a se recibe com o un vaho. un t uf o de cosas y cuerpos em papados por 2 Michel Deg uy. com o en una at m ó sf era poé t ica ex t rem a que condicionara a su int ensidad t odas las percepciones. Tant o el sent ido com o el rit m o. la ex alt ació n encant at oria de los poderes verbales. Para ella el sent ido est á lig ado al sonido y es dif erent e de la sig nif icació n. “2 En E n la m a s m é d ula la com unicació n lleg a al lí m it e de sus posibilidades en el plano racional. A c tes . 26 . Para la ling ü í st ica m oderna las palabras. La ex presió n arrasa con los m ecanism os convencionales y se inst ala en lo m á s prof undo de la com unicació n ont oló g ica.. se t orna sinf ó nica. y al m ism o t iem po. Act ú a m á s bien en rem olino. para seg uirlo. com o si é st os se cont raj eran y concent raran en un punt o im ant ado por t odas las energ í as de la elipsis para crear realidades nuevas. Girondo en E n la m a s m é d ula . Cada poem a. El sonido m ism o result a sig no. perf ora. Sent im os en é l el j adeo. Girondo oblig a. y la f orm a en que é st as se ag rupan no obedecerí a a reg las absolut as. Su sent ido no se t iende linealm ent e para ser capt ado com o a lo larg o de un riel. ag lut ina dos o t res palabras para f orm ar una especie de supervocablos.

El leng uaj e se precipit a en est ado de erupció n. ex cederí a en m ucho las proporciones de est as not as. No es el pan de los m onos lo que nut re esas f rases. ret um ba el eco rot undo y clá sico del idiom a. un libro t rá g ico. se sug iere la blancura. 40 4) . cuando ya t odo el sueñ o m ult icolor de los sent idos del m undo ha revelado su raí z desolada. “subó sculos”. de innum erables resonancias. 410 ) . Som et e por un sort ileg io. “erof rot e”. es la suya una poesí a cuyas f uerz as int ernas im ponen. Seg uir ahora cada uno de sus t em as. “ex nú biles”. que es al m ism o t iem po insom nio y sig no de la acció n de la drag a. ent re el lat ido at ronador del cuerpo. Só lo quiero señ alar que desde el f ondo m ism o de ese viaj e a las g randes prof undidades que es t oda su lect ura. “olaveca-bracobra”.. en el sent ido m á s lit eral del t é rm ino. cuando ya t odo el paisaj e adorable de la piel ha sido t rascendido. la redondez lunar. la calidad hipnó t ica de la m edusa com o at ribut o de f ascinació n de los senos. “subsueñ os”. sonidos g ut urales que adquieren de pront o una sig nif icació n preló g ica ( “m et af isirrat a”. “eg og org o”. se copulan. La poesí a de E n la m a s m é d ula es el est rem ecim ient o de las m á s desam paradas y desaf iant es energ í as hum anas enf rent adas al absurdo y a la presencia t ot al de la nada. visuales. De t ales sim biosis surg en visiones iné dit as. “ex ot ro”. sent im ient o de la m iseria de una ex ist encia rebaj ada donde las cosas adolecen perpet uam ent e de una f alt a de t ot alidad. Pero en ellas. com binando seres y f orm as en una especie de J ardí n de las Delicias. en “lo f ug az perpet uo”. donde por una cont racció n y m ult iplicidad de asociaciones t á ct iles. “subá nim as”. si los hay. se yux t aponen. Tal ex periencia im pone una j erarquí a dist int a. t é rm icas. se debat en ent re los s ub y los ex ( no alcanz an su plenit ud o la han perdido) para present arse só lo com o carencia o f ug a: “subsobo”.) A m enudo t am bié n la sint ax is ent ra en com bust ió n.el alient o orig inal. Fó rm ulas m á g icas com o “en los lunihem isf erios de ref luj os de coá g ulos de espum a de m edusas de arena de los senos” ( M. los vocablos se f unden ent re sí . Es. “ex ellas”. “ag rinsom nes”. con absolut o despot ism o. prof undiz ar en su cont enido ex ist encial. Inst alado en la noche de los presag ios. los rasg os de la f orm a. Sent im ient o de la condició n lacerada del yo en lo m á s í nt im o de su nú cleo org á nico.. Por un hechiz o que se ex t iende m á s allá de las z onas lú cidas de la m ent e. paradó j icam ent e. hast a sus ú lt im os lí m it es. et c. Int roducirse en est a poesí a es penet rar a la prof undidad del ser. la suavidad de arena ( y t ibiez a de la arena al sol) . De ella se alz a el sent im ient o de una insat isf acció n ex ist encial. et c. O “las ag rinsom nes drag as ham brient as del ahora con su lim o de nada” ( M. sí nt esis de especies y reinos. la delicadez a de la espum a. con la dif usa sensació n de chirrido ag rio. surg e en lo m á s oscuro de la noche 27 .

p oes í a f os f a to d es tina d a a la f orm a c ió n d e un s entim iento intra org á nic o llena d e c rá teres g enita les d e p lex os y c ons tela c iones nú c leos d elic a d os y terrib les . de sus “islas só lo de sang re”. Porque pese al pesim ism o radical de est os poem as. sin em barg o. t oda la bellez a hum ana en lo inaccesible del sueñ o y de lo inf init o. f orz arlo a penet rar en z onas casi inex presables de la subj et ividad y el sent im ient o. Y a h ora rec uerd o una c urtiem b re d e la B oc a y un c uero d e toro s ob re la s p ied ra s c uero d e b es tia d es p ellej a d a c on s us d os la d os ta n a b s oluta m ente tiernos : uno d e p elos .P oes í a d e b is onte a s tra l d e A lta -m ira . pero el rest o obedece a f orm as t radicionales. Poesí a que pract ica las m is hondas incisiones en “la piel de la realidad”. la ex presió n de una t rist ez a có sm ica que hace resplandecer. 28 . en su aparent e neg ació n hay un desaf í o. Com o ex periencia de leng uaj e no ex ist e en españ ol un libro com parable. el result ado en T rilc e es esa im ag en ast ral: “Pero la luna int act a es un lag o de senos que se bañ an t om ados de la m ano”. pero que sabe ex t raer de sus g randes “noes”. la s c a v erna s p oes í a O liv erio p oes í a m orta l f a m é lic a a na tó m ic a interc os ta l inc a nd es c ente en lo m á s h ond o d el c ielo d el a lm a un h um o d e “ a s c ua c a nes ” . precisam ent e por la org ullosa avidez de absolut o que la orig ina. en una incit ació n a ex ig ir de cada vida su m á s prof undo cont enido. un sol de m é dula viva. de la que t rasciende una desolació n dulce. una g ot a del ag ua redent ora del diluvio. realiz a un int ent o en ciert o m odo sem ej ant e. N ec es a ria m ente la p oes í a d eb í a na c er d e ta les c irc uns ta nc ia s . P oes í a p os es a p ura c om o una g á rg ola d e f a uc es d e neurona f os f ores c ente p a ra el a g ua d e. Com o m uy bien lo señ ala André Coyné . en T rilc e. La m irada que recorre las cosas en ellos no es la m irada de la com placencia o de la placidez . Tal neg ació n conviert e. pero su t ent at iva queda a m it ad de cam ino. el otro s a ng riento d e trof eo d e s ioux a rroj a d o j unto a los b a rc os . la que ex ig e a cada cosa y a cada hom bre sus posibilidades ex t rem as de incandescencia y de f uror. Vallej o. Só lo en un reducido nú m ero de los poem as que int eg ran ese libro consig ue. sino la que int errog a el coraz ó n de cada esf ing e cot idiana. hacer est allar el leng uaj e. H e oí d o d ec ir q ue a nta ñ o a c ierta s p ers ona s la s m etí a n d entro d e un s a c o h ec h o c on un c uero f res c o q ue a l res ec a rs e la s ib a op rim iend o h a s ta lo intolera b le. en alg unos m om ent os. p oes í a c onj ura toria c om o j a m á s s e h a p ronunc ia d o en es te p a í s .

Mayo. Nueva Visió n. edit . Libro de un t em blor vit al est rem ecedor. sin parang ó n ni ref erencia. arroj a al lect or a la poesí a del abism o. allí Girondo se inst ala en un universo verbal cuyas leyes im pone pero cuyos elem ent os poseen. una irradiació n parox í st ica y un ex t raordinario poder com unicat ivo. 1968. pues no hay nada que lo pref ig urara o lo anunciara. Por t ales raz ones E n la m a s m é d ula es el acont ecim ient o puro. en un plano de revelació n del ser. De t odos m odos. 3 André Coyné . pues “Vallej o no int ent a const ruirse con los escom bros del leng uaj e com ú n un leng uaj e propio”3. cuando no con los balbuceos desorient ados de quienes im ag inan reducir la enverg adura de una obra ex cepcional a su propia incapacidad de acceder a la poesí a. E n la m a s m é d ula Girondo se ha adelant ado dem asiado a la poesí a de su t iem po com o para que las perspect ivas que descubre puedan ser recorridas aú n en t oda su dim ensió n. el reverbero que em ana de sus pá g inas es una de esas alt í sim as posibilidades —que só lo la poesí a ot org a— de conex ió n con ese punt o cent ral del espí rit u donde el espacio hum ano y el espacio có sm ico se f unden en una ecuació n vert ig inosa. discont inuo. E n la m a s m é d ula es un t odo org á nico. 29 . C é s a r V a llej o. Su aparició n f ue recibida con el silencio ret icent e de la est ult icia. 1968. En cam bio. no só lo en las let ras arg ent inas sino en la dim ensió n del idiom a. con la m ism a int ensidad m et af í sica y la m ism a desg arradora dim ensió n hum ana de los t ex t os de Art aud. del m ism o m odo que quedará siem pre ú nico. sin em barg o. Es por com plet o insó lit o y quedará siem pre solit ario e im previsible. pues es im posible cont inuarlo.

t ras la palabra “est ú pidos”. que dirig í a J oaquí n de Vedia. Com ienz a los viaj es perió dicos a Europa. y lleg a a rem ont ar el Nilo hast a sus f uent es. Dedica cada viaj e a un paí s dist int o. es el m enor de cinco herm anos. de cort a vida. Hace su prim er viaj e a Europa. edit ada en Arg ent euil ( Francia) . al 10 35 de la calle Lavalle ( m anz ana dem olida al abrirse la avenida Nueve de J ulio) . 1915. L a c om ed ia d e tod os los d í a s no lleg a a est renarse porque el act or Salvador Rosich se nieg a a decir. dirig ié ndose al pú blico. Poem as y dibuj os colocan 30 . escrit a en colaboració n con su com pañ ero de C om oed ia . Conviene con sus padres que seg uirá la carrera de abog ado si lo enví an anualm ent e a Europa. Funda con am ig os el perió dico lit erario C om oed ia . 190 0 . 1922. Se represent a en el t eat ro Apolo de Buenos Aires.C R O N O L O G Í A 1891. René Z apat a Q uesada. Aparece la prim era edició n de V einte p oem a s p a ra s er leí d os en el tra nv í a . Nace en Buenos Aires el 17 de ag ost o. 1911. “com o t odos ust edes”. su obra t eat ral L a m a d ra s tra . 190 9. baj o el cuidado personal del aut or. y est udia en el liceo Louis Le Grand ( Parí s) y en Epsom Colleg e. Una de las visiones capit ales de su inf ancia es la de Osear W ilde paseá ndose con un g irasol en el oj al. Una seg unda piez a de los aut ores. en Ing lat erra. Est rena en noviem bre. llevado por sus padres a visit ar la Ex posició n Universal de Parí s. Hij o de J uan Girondo y J osef a Uriburu.

P roa . En un alm uerz o org aniz ado por el perió dico M a rtí n F ierro en honor de Ricardo Gü iraldes. Viaj a con Norah Lang e a Europa. Em piez a a pint ar f recuent em ent e. 1950 . Es la é poca en que Girondo y Norah Lang e f undan ví nculos m á s f irm es con poet as j ó venes. desde P roa a M a rtí n F ierro. 1926. desarrollado a t ravé s de los añ os. Aparece C a m p o nues tro. 1948. para est ablecer cont act os con escrit ores nuevos. Viaj a a Chile con Norah Lang e y el edit or Gonz alo Losada. Aunque pocos añ os m ayor. al cual asist en t odos los m art inf ierrist as. 1954. llevando la represent ació n del perió dico M a rtí n F ierro y de las revist as V a lora c iones . vuelve para est ablecerse en Buenos Aires. Aldo Pelleg rini. anim ará n en la dé cada del 20 la nueva lit erat ura rioplat ense. conoce a Norah Lang e.. et c. Francisco Madariag a. se vincula con t odos los j ó venes que. en una vena surrealist a. t an evident e en las ilust raciones que acom pañ aron los V einte p oem a s com o en su est udio sobre pint ura f rancesa. Olg a Oroz co. 1943.inm ediat am ent e a Girondo en lo m á s avanz ado de la vang uardia art í st ica del idiom a. 1925. por las art es plá st icas. Tras añ os de residencia dividida ent re Europa y Am é rica. Edg ar Bayley. Aparece Interlunio. Mario Trej o y Albert o Vanasco. Aparece E s p a nta p á j a ros . 1937. Aparece C a lc om a ní a s . 1931. 1932. Recorren el Brasil durant e 1946. Carlos Lat orre. 6 m eses. para la conm em oració n del 50 º aniversario del poet a 31 . cuadros que no querrá ex poner aunque sig nif ican la culm inació n de un int eré s prof undo. Al m es sig uient e part e hacia los paí ses del Pací f ico hast a Mé x ico. com o Enrique Molina. Se casa con Norah Lang e.

la ú lt im a incluye poem as nuevos. del cual se t ira una prim era edició n lim it ada. Ú lt im o viaj e a Europa. en com pañ í a de Norah Lang e. Maz z ant i g raban un disco long -play del libro E n la m a s m é d ula . 1960 . 1956. Aparece E n la m a s m é d ula . 1961.Pablo Neruda. Art uro Cuadrado y Carlos A. leí do por Oliverio Girondo. realiz ada por Girondo. 1965. 1967. el 24 de enero. y dos ediciones edit adas por Losada. Muere en Buenos Aires. Suf re un accident e que habrí a de dism inuirlo durant e los ú lt im os añ os de su vida. 32 .

V E I N T E 1922 P O E M A S P A R A S E R L E Í D O S E N E L T R A N V Í A 33 .

N ing ú n p rej uic io m á s p rej uic io d e lo S U B L IM E rid í c ulo q ue el A “ L a P ú a ” C ená c ulo f ra terna l. en nues tra c a lid a d d e la tinoa m eric a nos . c a p a z d e d ig erir. c om o una b ec a s ina c oc ina d a en la lla m a o uno d e es os c h oriz os é p ic os d e C a s tilla . y d e d ig erir b ien. lib é rrim o. un es tó m a g o ec lé c tic o. ta nto unos a renq ues s ep tentriona les o un k ous k ous orienta l. c on la c ertid um b re rec onf orta nte d e q ue. p os eem os el m ej or es tó m a g o d el m und o. OLIVERIO 34 .

h a c ernos s onreí r. d es d e P a rí s ...CARTA ABIERTA4 A “LA PÚ A” S eñ or d on E v a r M é nd ez .. poem as que uno recog e com o quien j unt a puchos en la vereda. Yo no quiero t ener una act it ud.G . ¿Volupt uosidad de hum illarnos ant e nuest ros propios oj os? 4 B uenos A ires. poem as t irados en m edio de la calle... Se pierde el coraj e de cont inuar sin hacer nada. Nos ruboriz am os si alg uien nos m ira la cabez a. p ero q ue tiene. a c tua lm ente. T e a b ra z a O . Sent im os pudores de preñ ez . en la nec es id a d d e q ue llev e uno la p res ente ed ic ió n. hast a aquella de no t ener ning una”. el of icio t erm ina por int eresarnos y es inú t il que nos dig am os: “Yo no quiero opt ar. a l m enos . 35 . agosto 3 1 de 1 9 2 5 . sin que nos dem os cuent a. porque opt ar es osif icarse. a p untá nd ote la c a rta q ue env ié a “ L a P uá ” .. porque t odas las act it udes son est ú pidas. c a rta c uy o ing enuo es c ep tic is m o p od rá . Y lo que es m á s t errible aú n.. E lud o y c ond es c iend o a tu p ed id o. ¡Q ué quieren ust edes!. T ú ins is tes .. ¡Cansancio de nunca est ar cansado! Y se encuent ran rit m os al baj ar la escalera. A veces los nervios se dest em plan... s in em b a rg o. la v enta j a d e h a b er s id o es c rita c ontem p orá nea m ente a la p ub lic a c ió n d e m is 2 0 p oem a s . Lo que sucede ent onces es siniest ro. El pasat iem po se t ransf orm a en of icio. Irrem ediablem ent e t erm inam os por escribir: V einte p oem a s p a ra s er leí d os en el tra nv í a . s in p ró log os q ue lo d ef iend a n o lo ex p liq uen. Q uerid o E v a r: U n lib ro —y s ob re tod o un lib ro d e p oem a s — d eb e j us tif ic a rs e p or s í m is m o.

¿Un é x it o event ual serí a capaz de convencernos de nuest ra m ediocridad? ¿No t endrem os una dosis suf icient e de est upidez . con la « am ericana» nuest ra de t odos los dí as... los am ericanos. en el albur de un aburrim ient o paradisí aco o en la volupt uosidad de condenarnos? ¿Q ué nos im pedirí a usar de las virt udes y de los vicios com o si f ueran ropa lim pia. ya que sent im os el cansancio de repet ir los g est os de los que hace 70 sig los est á n baj o la t ierra? Y ¿cuá l serí a la raz ó n de no adm it ir cualquier probabilidad de rej uvenecim ient o? ¿No podrí am os at ribuirle. y m e quedo pensado en nuest ra pat ria que t iene la im parcialidad de un cuart o de hot el. nos replica: “Porque es necesario declararle com o t ú le has declarado la g uerra a la levit a. ¿no es una m anif est ació n adm irable y m odest a de lo absurdo? Y cort ar las am arras ló g icas. El hecho es que en lug ar de decidir su crem ació n. quienes hem os ox ig enado el cast ellano. desde que f uim os nosot ros. sin em barg o. com o para ser adm irados? .. que en nuest ro paí s lleva a t odas part es. de sot ana o en m ang as de cam isa. ¡Prueba de ex ist encia! Lo cot idiano. Hast a que uno cont est a a la insinuació n de alg ú n am ig o: “¿Para qué publicar? Ust edes no lo necesit an para est im arm e. ni deseo t ener. Porque es im prescindible t ener f e. Yo no pret endo suf rir la hum illació n de los g orriones. cuando no se escribe de g olilla. y m e ruboriz o un poco al const at ar lo dif í cil que es apeg arse a los cuart os de hot el. a la levit a con que se escribe en Españ a.. en nuest ra f oné t ica. por ej em plo. com ienz an a salir int errog ant es por el oj o de la cerradura...¿Encariñ am ient o con lo que despreciam os? No lo sé . cuando m enos podí am os preverlo. ¿no im plica la ú nica y verdadera posibilidad de avent ura? ¿Por qué no ser pueriles.” Y yo m e ruboriz o un poco al pensar que acaso t eng a f e en nuest ra f oné t ica y que nuest ra f oné t ica acaso sea t an m al educada com o para t ener siem pre raz ó n.. com o t ú t ienes f e. los dem á s. condescendem os en ent errar el m anuscrit o en un caj ó n de nuest ro escrit orio.0 71% veces m á s de lo que debieran publicar? . un idiom a que puede usarse cot idianam ent e y escribirse de « am ericana» . t odas las responsabilidades a un f et iche perf ect o y om niscient e. convenir en que el am or no es un narcó t ico 36 . hast a que un buen dí a.”. sang re de est at ua. Yo no aspiro a que m e babeen la t um ba de lug ares com unes. pero com o el am ig o result a ser apocalí pt ico e inex orable... hacié ndolo un idiom a respirable. Yo no t eng o. ya que lo ú nico realm ent e int eresant e es el m ecanism o de sent ir y de pensar. ¿Publicar? ¿Publicar cuando hast a los m ej ores publican 1.. y t ener f e en la pleg aria o en la blasf em ia.

y t iro m is V einte p oem a s . en m i sim pat í a por lo cont radict orio —sinó nim o de vida— no renuncio ni a m i derecho de renunciar. Parí s. OLIVERIO GIRON D O 37 . com o una piedra.para el uso ex clusivo de los im bé ciles y ser capaces de pasar j unt o a la f elicidad hacié ndonos los dist raí dos? Yo. al m enos. diciem bre. sonriendo ant e la inut ilidad de m i g est o. 1922.

¡Barcas heridas. enyodadas. 38 . de cabelleras de alg a. y van a est rellarse con un envió n de ola en las paredes. j ulio. m uj eres salobres. m arineros que se ag arran de los braz os para aprender a cam inar. Douarnenez . un pedaz o de m ar. en un g olpe de cubilet e. en seco. ent ran a la nave para em borracharse de oraciones. es un escam ot eo de prest idig it ació n. El cam panario de la ig lesia. que repasan las redes colg adas de los t echos com o velos nupciales. con sus g orrit os de dorm ir. em pant ana ent re sus casas corrió dados. con las alas pleg adas! ¡Tabernas que cant an con una voz de orang ut á n! Sobre los m uelles. Mient ras las viej ecit as.PAISAJE BRETÓN Douarnenez . 1920 . de oj os acuá t icos. y para que el silencio dej e de roer por un inst ant e las narices de piedra de los sant os. m ercuriz ados por la pesca. saca de su cam pana una bandada de palom as. con un olor a sex o que desm aya.

39 .

ag ost o. con m al olor. vacilan en el aire. Brest . en una bandej a lunar. La m irada del pú blico t iene m á s densidad y m á s calorí as que cualquier ot ra. Salen unos oj os pant anosos. es una m irada corrosiva que at raviesa las m allas y aperg am ina la piel de las art ist as. una reunió n de prost it ut as con un relent e a puert o. La cam arera m e t rae. unos dient es podridos por el dulz or de las rom anz as. sus senos sem idesnudos. unos senos que m e llevarí a para calent arm e los pies cuando m e acuest e. 4 0 . se apag an ant es de darse cont ra el suelo.C AF É -C O NC IERTO Las not as del pist ó n describen t rayect orias de cohet e. un ing lé s que f abrica niebla con sus pupilas y su pipa. Hay un g rupo de m arineros encandilados ant e el f aro que un “m aquereau” t iene en el dedo m eñ ique. sim ula un t eló n ent reabiert o.. El t eló n. unas piernas que hacen hum ear el escenario.. 1920 . al cerrarse.

Los oj os de las chicas que se inyect an novelas y horiz ont es. ¡El m ar!. La som bra de los t oldos. Al t ornearles los cuerpos a las bañ ist as.. de z apat os de g om a. ¡Y ant e t odo est á el m ar! Por ochent a cent avos. Sif ones irascibles. Sirvient as cluecas. hast a g rit ar ¡B A S T A ! 4 1 . Piernas am put adas. Bandadas de g aviot as. ¡El m ar!. Cuerpos que se reint eg ran. las olas alarg an sus virut as sobre el aserrí n de la playa. ¡El m ar! con su baba y con su epilepsia. que f ing en el vuelo dest roz ado de un pedaz o blanco de papel..C RO Q U IS EN L A ARENA La m añ ana se pasea en la playa em polvada de sol. Mi aleg rí a. rit m o de divag aciones. con ex t ract o de m ar. Hay quioscos que ex plot an la dram at icidad de la rom pient e. ¡Todo es oro y az ul! Braz os.. los f ot ó g raf os venden los cuerpos de las m uj eres que se bañ an.. Cabez as f lot ant es de caucho. que m e hace rebot ar sobre la arena. Rocas con pechos alg osos de m arinero y coraz ones pint ados de esg rim ist a.

com o en el circo. oct ubre. Mar del Plat a. 1920 . 4 2 .

Noches en las que desearí am os que nos pasaran la m ano por el lom o. com o un g at o o com o un ladró n. ¿A qué nos hace recordar el aullido de los g at os en celo. ¡Cant ar de las canillas m al cerradas! —ú nico g rillo que le conviene a la ciudad—. Y a veces las cruces de los post es t elef ó nicos. Frescor de los vidrios al apoyar la f rent e en la vent ana. com o si se asf ix iaran dent ro de las paredes. en el espant o que sent irá n las som bras. 1921. 4 3 . y en las que sú bit am ent e se com prende que no hay t ernura com parable a la de acariciar alg o que duerm e. Luces t rasnochadas que al apag arse nos dej an t odaví a m á s solos. noviem bre. al dar vuelt a la llave de la elect ricidad. y quisié ram os avisarles para que t uvieran t iem po de acurrucarse en los rincones. Buenos Aires. Trot e hueco de los j am elg os que pasan y nos em ocionan sin raz ó n.NO C TU RNO ¡Silencio! —g rillo af ó nico que nos m et e en el oí do—. t ienen alg o de siniest ro y uno quisiera roz arse a las paredes. y en que las cañ erí as t ienen g rit os est rang ulados. sobre las az ot eas. y cuá l será la int enció n de los papeles que se arrast ran en los pat ios vací os? Hora en que los m uebles viej os aprovechan para sacarse las m ent iras. A veces se piensa. Telarañ a que los alam bres t ej en sobre las az ot eas.

Só lo por cuat rocient os m il reis se t om a un caf é .RIO D E JANEIRO El “Pan de Az ú car” bast a para alm ibarar t oda la bahí a. Rí o de J aneiro. ponen el lom o. 1920 . las palm as de las m anos hechas de coral. ¡Siet e veces al dí a. 4 4 . Frut as que al caer hacen un huraco enorm e en la vereda. neg ros que t ienen cut is de t abaco. Caravanas de m ont añ as acam pan en los alrededores. m adura las peras de la elect ricidad. en los bot ones de ó palo que los hom bres usan hast a para abrocharse la brag uet a. noviem bre. y sonrisas desf achat adas de sandí a. y viej os á rboles que se t rag an los chicos que j ueg an al arco en los paseos. La ciudad im it a en-cart ó n.. El “Pan de Az ú car” y su alam bre carril. El sol ablanda el asf alt o y las nalg as de las m uj eres. para que las palm eras les den un g olpe de plum ero en la az ot ea.. que perderá el equilibrio por no usar una som brilla de papel. suf re un crepú sculo. una ciudad de pó rf ido. f lorecidos en rosas t é . que perf um a t odo un barrio de la ciudad durant e diez m inut os. se rieg an las calles con ag ua de j az m í n! Con sus caras pint arraj eadas. los edif icios salt an unos encim a de ot ros y cuando est á n arriba. Hay viej os á rboles pederast as.

los f aroles. y de pront o... Necesit arí a dej ar alg ú n last re sobre la vereda.APU NTE C AL L EJERO Al lleg ar a una esquina. los t ranseú nt es.. se arroj a ent re las ruedas de un t ranví a. Pasan unos senos biz cos buscando una sonrisa sobre las m esas. 4 5 . Me sient o t an lleno que t eng o m iedo de est allar. El ruido de los aut om ó viles dest iñ e las hoj as de los á rboles. En la t erraz a de un caf é hay una f am ilia g ris. Pienso en dó nde g uardaré los quioscos. alg uien se crucif ica al abrir de par en par una vent ana.. m i som bra se separa de m í . En un quint o piso. que se m e ent ran por las pupilas.

M IL O NG A Sobre las m esas. De pront o se oye un f racaso de crist ales. Buenos Aires. Un enorm e espej o se derrum ba con las colum nas y la g ent e que t ení a dent ro. El bandoneó n cant a con esperez os de g usano baboso. cont radice el pelo roj o de la alf om bra. y los oj os dem asiado aceit ados. J unt o con el vig ilant e. un poquit it o de espum a en las ax ilas. oct ubre. la j et a hinchada de palabras soeces. im ant a los pez ones. Machos que se quiebran en un cort e rit ual. baldes de ní quel que t rasunt an enf laquecidos braz os y espaldas de “cocot t es”. m ient ras ent re un oleaj e de braz os y de espaldas est allan las t rom padas. bot ellas decapit adas de “cham pag ne” con corbat as blancas de payaso. la cabez a hundida ent re los hom bros. Hem bras con las ancas nerviosas. los pubis y la punt a de los z apat os. ent ra la aurora vest ida de violet a. 1921 4 6 . Las m esas dan un corcovo y peg an cuat ro pat adas en el aire. com o una rueda de cohet es de beng ala.

roe el m ist erio de las casas cerradas. 4 7 . “dandys” que usan un lacrim at orio en el bolsillo con t odas las iridiscencias del canal. Venecia. y de una erecció n m á s precipit ada. uno aprovecha para ponerse colorado. j ulio. ¡Cuando el sol incendia la ciudad. anunciando su espasm o con un t rist e cant ar.V ENEC IA El silencio hace g á rg aras en los um brales. Yo dudo que aú n en est a ciudad de sensualism o. Se respira una brisa de t arj et a post al. ¡Terraz as! Gó ndolas con rit m os de cadera. En los “piccoli canali” los g ondoleros f ornican con la noche. su m of let udo visaj e de port era. t ienen las m anos incrust adas de oj os de serpient e. com o en cualquier part e. Rem os que no t erm inan nunca de llorar. y m uj eres que só lo se alim ent an de pé t alos de rosa. Al pasar debaj o de los puent es. Fachadas que reint eg ran t apices persas en el ag ua. m ient ras la luna eng orda. m uj eres que han t raí do sus labios de Viena y de Berlí n para saborear una carne de color aceit una. es oblig at orio ponerse un alm a de Neró n! Bog an en la Lag una. ex ist an f alos m á s llam at ivos. que la de los badaj os del “cam panile” de San Marcos. y la quij ada f at al de las heroí nas d’ Annunz ianas. arpeg ia un “piz z icat o” en las am arras. 1921.

A la s c h ic a s d e F lores 4 8 . viven en la ang ust ia de que las nalg as se les pudran. que a veces quisieran desem baraz arse de é l com o de un corsé . y sus pez ones f osf orescent es se enciendan y se apag uen com o lucié rnag as. com o las alm endras az ucaradas de la Conf it erí a del Molino. t ienen los oj os dulces. y si alg uien las m ira en las pupilas. y el deseo de los hom bres las sof oca t ant o. a rem olque de sus m am as —em pavesadas com o f rag at as— van a pasearse por la plaz a.EX V O TO Las chicas de Flores. y de noche. t odas ellas cuelg an sus pechos sin m adurar del ram aj e de hierro de los balcones. se pasean t om adas de los braz os. Las chicas de Flores. y usan m oñ os de seda que les liban las nalg as en un alet eo de m ariposa. para que los hom bres les eyaculen palabras al oí do. Las chicas de Flores. ya que no t ienen el coraj e de cort arse el cuerpo a pedacit os y arroj á rselo. oct ubre. para que sus vest idos se em purpuren al sent irlas desnudas. de m iedo de que el sex o se les caig a en la vereda. para t ransm it irse sus est rem ecim ient os. Buenos Aires. com o m anz anas que se han dej ado pasar. Al at ardecer. apriet an las piernas. 1920 . a t odos los que les pasan la vereda.

ent re un f riso de neg ros sent ados sobre el cordó n de la vereda. El candom be les bat e las ubres a las m uj eres para que al pasar. el m inist ro les ordeñ e una t az a de chocolat e. ¡Habrá cohet es! ¡Cañ onaz os! Un nuevo im puest o a los nat ivos. con sus crí as en uno de los plieg ues de la f alda. Neg ros est iliz ados con adem anes de sult á n. que de noche se est iran para sacarle a las est rellas el polvo que se les ha ent rado en la pupila.F IESTA EN D AK AR La calle pasa con olor a desiert o. Y de noche: ¡ILUM IN A C IÓ N ¡Plant as callicidas! Neg ras vest idas de papag ayo. Discursos en cuat ro m il leng uas oscuras. Palm eras. ! a carg o de las const elaciones 4 9 . Frent e al Palacio de la Gobernació n: ¡C A LOR! ¡C A LOR! Europeos que usan una escupidera en la cabez a.

Hay una capa prendida a una rej a con crispaciones de m urcié lag o. Sevilla. ¡Los pat ios f abrican az ahares y noviaz g os! ¡Vent anas con alient o y labios de m uj er! Las m uj eres t ienen los poros abiert os com o vent osit as y una t em perat ura siet e dé cim os m á s elevada que la norm al. Unos oj os ex cesivos. 50 .C RO Q U IS SEV IL L ANO El sol pone una oj era violá cea en el alero de las casas. Chulos con los pant alones lust rados al bet ú n. m arz o. aperg am ina la epiderm is de las cam isas ahorcadas en m edio de la calle. Un cura de Z urbará n. J am elg os que el dom ing o se arrancará n las t ripas en la plaz a de t oros. Pasan perros con caderas de bailarí n. que vende a un ant icuario una casulla robada en la sacrist í a. 1920 . que sacan llag as al m irar.

1921.C O RSO La banda de m ú sica le chasquea el lom o para que sig a dando vuelt as clorof orm ado baj o los ant if aces con su olor a pom o y a sudor y su voz f alsa y sus adioses de nauf rag io y su cabellera desg reñ ada de larg as t iras de papel que los á rboles le peinan al pasar j unt o al cordó n de la vereda donde las g ent es le t iran pequeñ os salvavidas de t odos los colores m ient ras las chicas se sacan los senos de las bat as para arroj á rselos a las com parsas que espirit ualiz an en un suspiro de papel de seda su cansancio de querer ser f eliz que apenas t iene f uerz as para lleg ar a la alt ura de las bom bit as de luz elé ct rica. Mar del Plat a. 51 . f ebrero.

ent ra un pedaz o de “f ox t rot ”. com o dos enorm es bolas de billar. Unas t et as que salt ará n de un m om ent o a ot ro de un escot e. Hay ef ebos barbilam piñ os que usan una brag uet a en el t rasero. Hom bres con baberos de porcelana. Cuando la puert a se ent reabre. 52 . ¡Pupilas que se licuan al dar vuelt a las cart as! ¡Collares de perlas que hunden un t arascó n en las g arg ant as! El casino sorbe las ú lt im as g ot as de crepú sculo. 1920 .BIARRITZ Aut om ó viles af ó nicos. los oj os biz cos de t ant o ver pasar dinero. los “croupiers” of ician. y lo arrollará n t odo. Muj eres que van a perder sus sonrisas al bacará . Con la cara dest eñ ida por el t apet e. oct ubre. Escaparat es const elados de est rellas f alsas. Biarrit z . Un señ or con un cuello que t erm inará por est rang ularlo.

O TRO

NO C TU RNO

Noches en las que nos disim ulam os baj o la som bra de los á rboles, de m iedo de que las casas se despiert en de pront o y nos vean pasar, y en las que el ú nico consuelo es la seg uridad de que nuest ra cam a nos espera, con las velas t endidas hacia un paí s m ej or. Parí s, j ulio, 1921.

¿Por qué , a veces, sent irem os una t rist ez a parecida a la de un par de m edias t irado en un rincó n? , y ¿por qué , a veces, nos int eresará t ant o el part ido de pelot a que el eco de nuest ros pasos j ueg a en la pared?

¡Cant o hum ilde y hum illado de los m ing it orios cansados de cant ar!;Y silencio de las est rellas, sobre el asf alt o hum edecido!

¡Faroles enf erm os de ict ericia! ¡Faroles con “apache”, que f um an un cig arrillo en las esquinas!

La luna, com o la esf era lum inosa del reloj pú blico.

de un edif icio g orras de

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PED ESTRE

En el f ondo de la calle, un edif icio pú blico aspira el m al olor de la ciudad. Las som bras se quiebran el espinaz o en los um brales, se acuest an para f ornicar en la vereda.

J unt o al cordó n de la vereda un quiosco acaba de t rag arse una m uj er. Pasa: una ing lesa idé nt ica a un f arol. Un t ranví a que es un coleg io sobre ruedas. Un perro f racasado, con oj os de prost it ut a que nos da verg ü enz a m irarlo y dej arlo pasar 5. De repent e: el vig ilant e de la esquina det iene de un g olpe de bat ut a t odos los est rem ecim ient os de la ciudad, para que se oig a en un solo susurro, el susurro de t odos los senos al roz arse. Buenos Aires, ag ost o, 1920 .

Las m iradas de los t ranseú nt es ensucian las cosas que se ex hiben en los escaparat es, adelg az an las piernas que cuelg an baj o las capot as de las vict orias.

Con un braz o prendido a la pared, un f arol apag ado t iene la visió n convex a de la g ent e que pasa en aut om ó vil.

L os p erros f racasados h an p erdido a su dueñ o p or levantar la p ata como una mandolina, el p ellej o les h a q uedado demasiado grande, tienen una voz af ó nica, de alcoh olista, y son cap aces de estirarse en un umbral, p ara q ue los barran j unto con la basura.
5

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C H IO G G IA

¡Redes t endidas sobre calles m usg osas... sin af eit ar! ¡Aire que nos calaf at ea los pulm ones, dej á ndonos un g ust o de alquit rá n! Mient ras las m uj eres se g ast an las pupilas t ej iendo punt illas de neblina, desde el lom o de los puent es, los chicos se z am bullen en la basura del canal.

Ent re un bosque de m á st iles, y con sus m uelles em pavesados de cam isas, Chiog g ia f ondea en la lag una, ensang rent ada de crepú sculo y de velas lat inas.

¡Marineros con cut is de pasa de hig o y com o g arf ios los dedos de los pies! Marineros que rem iendan las velas en los um brales y se ciñ en con ella la cint ura, com o con una f alda sunt uosa y con olor a m ar. Al at ardecer, un olor a f rit uras ag randa los est ó m ag os, m ient ras los z uecos com ienz an a cant ar...

Y de noche, la luna, al disg reg arse en el canal, f ing e un enj am bre de peces plat eados alrededor de una carnaz a.

Venecia, j ulio, 1921.

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PL AZ A

Cam inos que se enroj ecen al abraz ar la rechonchez de los part erres. Idilios que ex plican cualquiera neg lig encia culinaria. Hom bres anest esiados de sol, que no se sabe si se han m uert o. La vida aquí es urbana y es sim ple. Só lo la com plican:

Los á rboles f ilt ran un ruido de ciudad.

Uno de esos hom bres con big ot es de m uñ eco de cera, que enloquecen a las am as de crí a y les ordeñ an t odo lo que han g anado con sus ubres. Una señ ora que hace g est os de sem á f oro a un vig ilant e, al sent ir que sus m elliz os se est á n est rang ulando en su barrig a. Buenos Aires, diciem bre, 1920 . El g uardiá n con su bom ba, que es un “Mannek en-Pis”.

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L AG O

M AY O R

Al pedir el bolet o hay que “im post ar” la voz . Isola Bella, t iene j ust o el g randor que queda bien, en la t ela que pint an las ing lesas. ¡IS
OLA B ELLA

! ¡IS

OLA

B ELLA

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Isola Bella, con su palacio y hast a con el lem a del escudo de sus puert as de pó rf ido: “H
UM ILIT A S

¡Salones! Salones de art esonados t orm ent osos donde cuat rocient as cariá t ides se hacen cort es de m ang a ent re una bandada de ang elit os. Alcobas con lechos de t opacio que ex ig en que quien se acuest e en ellos se pong a por lo m enos una “aig ret t e” de ave de paraí so en el t rasero. J ardines que se derram an en el lag o en una cascada de t erraz as, y donde los pavos reales abren sus blancas som brillas de encaj e, para t aparse el sol o barren, con sus escobas incrust adas de z af iros y de rubí es, los cam inos ensang rent ados de am apolas. J ardines donde los g uardianes lust ran las hoj as de los á rboles para que al pasar, nos arreg lem os la corbat a, y que —ant e la desnudez de las Venus que pueblan los boscaj es— nos brindan una ram a de alcanf or... ¡IS
OLA B ELLA

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UM ILIT A S

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UM ILIT A S

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UM ILIT A S

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Isola Bella, sin duda, es el paisaj e que queda bien, en la t ela que pint an las ing lesas.

Isola- Bella, con su palacio y hast a con el lem a del escudo de sus puert as de pó rf ido: “H
UM ILIT A S

Pallanz a, abril, 1922.

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una j aurí a de chicuelos. las ví rg enes enj ug an lá g rim as de rubí . f rent e al alt ar m ayor. de los ex vot os. abril. el cura m ast ica una pleg aria com o un pedaz o de “chew ing g um ”. Ot ras usan de alf ilet ero el coraz ó n. a las m uj eres se les licua el sex o cont em plando un crucif ij o que sang ra por sus sesent a y seis cost illas. Al persig narse revive en una viej a un ancest ral orang ut á n. La ig lesia se ref rig era para que no se le derrit an los oj os y los braz os.SEV IL L ANO Y m ient ras.. Un cencerro de llaves im preg na la penum bra de un pesado olor a sacrist í a. 59 . 1920 .. En el at rio: una reunió n de cieg os aut é nt icos. Alg unas t ienen cabelleras de cola de caballo. Baj o sus m ant os rí g idos. hast a con placa. que ladra por una perra. Sevilla.

com o sobre un “bidé ”.V ERO NA El cielo sim ple. j ulio. se hincha en g lobit os que naveg an por la vereda y de repent e est allan sin m ot ivo. La Virg en. Verona. verdoso. sent ada en una f uent e. Ent re los dedos de las arcadas. Capit eles donde unos m onos se ent ret ienen desde hace nueve sig los en hacer el am or. es del m ism o color que el unif orm e de los soldados. 88 ¡Guit arras! ¡Mandolinas! ¡Balcones sin escalas y sin J uliet as! Parag uas que sudan y son com o la supervivencia de una f lora ya f ó sil. derram a un ag ua enroj ecida por las bom bit as de luz elé ct rica que le han puest o en los pies. ¡Se celebra el adult erio de Marí a con la Palom a Sacra! 60 . una m ult it ud espesa am asa su desilusió n. la banda g ruñ e un t iem po de vals. Una lluvia pulveriz ada lust ra “La Plaz a de las Verduras”. 1921. un poco sucio. para que los est andart es den cuat ro vuelt as y se paren. m ient ras.

C A L C O M 1925 A N Í A S 61 .

s i b rev e. a ñ a ! . s i p oc o. no ta n m a lo.... p a í s a rd iente y s ec o o un rep iq ueteo d e c a s ta ñ uela s . GRA C IÁ N 62 .. L o b ueno.¡E s p c om ¡E s p c om a ñ a ! . s ug es tió n c á lid a y p ers is tente o un b ord oneo d e g uita rra . L o m a lo. d os v ec es b ueno.

63 . alf anj e que se f unde en un m olde de piedra.TO L ED O Forj ada en la “Fá brica de Arm as y Municiones”. la ciudad m uerde con sus alm enas un pedaz o de cielo. m ient ras el Taj o. aprié t ase en las llaves la em puñ adura de una espada. ¡Silencio! ¡Silencio! ¡Silencio que nos ex t raví a las pupilas y nos diaf aniz a la nariz ! ¡Para cruz ar sobre las. A . Posadas donde se hospedan t odaví a los prot ag onist as del “Laz arillo” y del “Buscó n”. en t ant o que un vient ecillo nos va enm oheciendo el espinaz o para insuf larnos el em paque que los aduaneros ex ig en al ent rar. E nriq ue D iez C a ñ ed o Perros que se pasean de g olilla con los oj os pint ados por el Greco. pint ada por alg ú n prim it ivo cast ellano de esos que conservaron una inf luencia f lam enca. at raviesa los puent es y la Veg a. m urallas y el Alcá z ar las nubes ensillan con arneses y param ent os m edioevales! Hidalg os que se alim ent an de piedras y de org ullo. Puert as que g ruñ en y se cierran con las llaves que se le ex t raviaron a San Pedro. Ya al subir en direcció n a la ciudad. D .

que a pesar del cansancio que nos purif ica y nos despoj a de t oda vanidad. al at ravesar una callej a. uno se cree Don J uan! t ienen la carne idé nt ica a la cera de los ex vot os y un t uf o a herrum bre y a rat ó n. 1923. a cuyo inf luj o una pelam bre nos va cubriendo las t et illas. ¡Noches en que los pasos suenan com o m alas palabras! ¡Noches. a veces. con g é lido alient o de f ant asm a. por el m ism í sim o Crist o de la Veg a. Toledo. y cuando las som bras se descuelg an de los t ej ados. abril.Los pies ensang rent ados por los g uij arros. Hidalg os que se det ienen para escupir con la j act ancia con que sus abuelos t iraban su escarcela a los leprosos. 64 . se g ulusm ea en las cocinas un olorcillo a inquisició n. se oye la g est a que las paredes nos cuent an al pasar. en que las piedras que circundan la població n celebran aquelarres g oyescos! ¡J uro.

y acodados en los m ost radores. y cuando salen a la calle ya t ienen una barba de t res dí as. com o t oreros. R a m ó n G ó m ez d e la S erna Sent ados al borde de las sillas. el habano hace las veces de baupré s. los parroquianos de los caf é s aplauden la act ividad del cam arero. los ant eoj os enorm es colg ados en m edio de la calle. 65 . que sim ulan barreras. Ceñ idos en sus capas. Con sus caras de m ascaró n de proa. los hacendados penet ran en los despachos de bebidas. las pipas. A D . cual si f ueran a dar un brinco y ponerse a bailar. m ient ras los lim piabot as les lust ran los z apat os hast a que pueda leerse el anuncio de la corrida del dom ing o. ú nicos t est im onios de una raz a desaparecida de g ig ant es. a m ulet ear los arg um ent os com o si ent raran a m at ar. brindan a la concurrencia el m iura disecado que asom a la cabez a en la pared.C AL L E D E L AS SIERPES Una corrient e de braz os y de espaldas nos encauz a y nos hace desem bocar baj o los abanicos. los curas ent ran en las peluquerí as a af eit arse en cuat rocient os espej os a la vez .

abril. pasa una m uj er. 1923. Sevilla. En los inverná culos edif icados por los cí rculos. para encallar en los sillones sus abulias y sus lax it udes de f ant oches. 66 . la perez a se da com o en ning una part e y los socios la ing ieren con churros o con horchat a.Cada doscient os cuarent a y siet e hom bres. t rescient os doce curas y doscient os novent a y t res soldados.

la levant an com o si f uera una cust odia. las casas de los aldeanos se arrodillan a los pies de la ig lesia. para cant ar en sus dos cuerdas la reciedum bre del paisaj e. se anest esian de siest a y de repiquet eo de cam pana. G a b riel A lom a r J am elg os que llevan una vida de ascet a. la locom ot ora hace pasar las piedras a diez y seis k iló m et ros y cuando ya no puede m á s. vest idas de prim era com unió n. Sobre la crest a de los peñ ones. se apriet an unas a ot ras. donde las vides sacan una m ano am enaz ant e de baj o t ierra. con obj et o de ent rar en la plaz a de t oros.EL TREN EX PRESO Los vag ones resbalan sobre los t rast es de la ví a. j adeant e. A veces “suele” acont ecer 67 . A riesg o de que el viaj e t erm ine para siem pre. Chanchos enloquecidos de f lacura que se creen una Salom é porque t ienen las nalg as m uy rosadas. A D . se det iene. Cam pos de piedra.

que es el ú nico pasaj ero que prot est a por las cat orce horas de ret ardo. los vag ones resbalan sobre los t rast es de la ví a. y las chicas que vienen a ver pasar el t ren porque es lo ú nico que pasa. En los com part im ent os de prim era. y el m aquinist a. y cuando ya no puede m á s. 68 . se det iene. las but acas nos at ornillan sus elá st icos y nos descorchan un riñ ó n. A riesg o de que el viaj e t erm ine para siem pre. ¡Cam panas! ¡Silbidos! ¡Grit os!. con obj et o de ent rar en la plaz a de t oros. la locom ot ora hace pasar las piedras a diez y seis k iló m et ros. que se despide siet e veces del j ef e de la est ació n. para cant ar en sus dos cuerdas la reciedum bre del paisaj e. Chanchos enloquecidos de f lacura que se creen una Salom é porque t ienen las nalg as m uy rosadas. de donde las vides sacan una m ano am enaz ant e de baj o t ierra. J am elg os que llevan una vida de ascet a. que precisam ent e allí se encuent ra una est ació n. j adeant e. y el loro. en t ant o que las arañ as realiz an sus ej ercicios de bom bero alrededor de la lam parilla que se incendia en el t echo.De repent e. Cam pos de piedra.

que es el ú nico pasaj ero que prot est a por las veint isiet e horas de ret ardo. pues en los quioscos no han hallado ning una ot ra cosa para leer. y el m aquinist a. o m añ ana al at ardecer. ¡Cam panas! ¡Silbidos! ¡Grit os!.? A t ravé s de la borra de las vent anillas. ¿Españ a? ¿1870 ? . 69 . Se oye: el cant o de las m uj eres que m ondan las leg um bres del puchero de pasado m añ ana. el ronquido de los soldados que. los vag ones resbalan sobre los t rast es de la ví a. que se despide siet e veces del j ef e de la est ació n. y el loro. y las chicas que vienen a ver pasar el t ren porque es lo ú nico que pasa. ¿1923? . para cant ar en sus dos cuerdas la reciedum bre del paisaj e.. que t odos los pasaj eros aprenden de m em oria. sin saber por qué . nos t rae la seg uridad de que se han sacado los bot ines..¿Lleg arem os al alba.. el crepú sculo espant a a los rebañ os de som bras que salen de abaj o de las rocas m ient ras nos vam os sepult ando en una luz de cat acum ba.. ¡Si al m enos pudié ram os arrim ar un oj o a alg uno de los ag uj erit os que hay en el cielo! De repent e. los nú m eros del ex t ract o de lot erí a.

que las señ oras ocult an baj o sus f aldas. con que las pipas inciensan las veredas de la ciudad. Ag arradas a la ú nica calle. los indios venden m arf iles de t ibias de m am ut . las casas hacen equilibrio para no caerse al m ar. de paí ses lej anos. con obj et o de abanicar su az oram ient o al cruz ar la f ront era.G IBRAL TAR Hart os de t ierra f irm e. las m arineros se em barcan en los caf é s. 70 . com o a una am arra. donde los m alecones arrullan ent re sus braz os a los buques de g uerra. j ueg os de t e. o t ocan a rebat o con las cam panas de sus pant alones para que las niñ eras acudan a ag ravar sus nost alg ias. sedas aut é nt icas de Munich. que t ienen epiderm is y let arg os de cocodrilo. El peñ ó n enarca su espinaz o de t ig re que espera dar un z arpaz o en el canal. Las caras idé nt icas a esas escult uras que los presidiarios t allan en un caroz o de aceit una. hast a que el m areo los z am bulle baj o las m esas.

Alg eciras. f ebrero. 71 . 1923.

en alaridos de g orila. las barcas de los nat ivos nos abordan para que. ¡Calles que m uerden los pies a cuant os no los t ienen achat ados por las t ravesí as del desiert o! 72 . hacen los m ism os g est os que si t ocaran un “j az z -band”. al hablar. así las casas no se vuelan. se dan de narices cont ra los clavos de las puert as que les cierran el paso. ellos irrum pan en cubiert a y em prendan con f ardos y valij as un part ido de “rug by”.TÁ NG ER Eriz adas de m anos y de braz os que em erg en de unas m ang as enorm es. que. es un parral rebosant e de uvas neg ras. se ag achan baj o las casas. La hé lice dej a de lat ir. Sobre el m uelle de desem barco. A D . desde lej os. se adelg az an para poder pasar. A lf ons o M a s era s Calles que suben. com o una bandada de g aviot as. se det ienen a t om ar sol. t it ubean. y cuando quedan en silencio provocan la t ent ació n de echarles una m oneda en la t et illa y hundirles de una t rom pada el est ernó n. los hom bres.

á brense paso ent re una m ult it ud que neg ocia en t odas las leng uas de Babel. ululan lam ent aciones con sus labios de perro. los chicos les t aconean la verij a para que no se dej en alcanz ar por los burros que pasan con las ancas ensang rent adas de palos y de erres. 73 . com o en un relicario. se los arranca de la boca Con dos om blig os en los oj os y una t elarañ a en los sobacos. donde los m ercaderes. se det ienen ant e las t iendas. las m uj eres ent ran en z ag uanes t an f rescos y az ulados que los hubiera f irm ado Fray Ang é lico. ensayan post uras budescas ent re las nubes t orm ent osas de sus pipas de “k if f ”.A caballo en los lom os de sus m am as. Fant asm as en z apat illas. o una quej um bre de “cant e hondo”. Cada ochocient os m et ros de m al olor nos hace “f lot ar” de un “upper-cut ”. las dilig encias aut om ó viles. En el pequeñ o z oco. que nos m iran con sus oj os desnudos. los pordioseros pet rif ican una m ueca de m om ia. ¡g uardabarros con olor a desiert o!. inciensan de t rag edia las calles al reproducir sobre los m uros vot ivas act it udes de est ela. arroj a y abaraj a los vocablos com o si f ueran clavas.

y carg ados de leñ a y de j orobas los drom edarios arriban con una escupida de desprecio hacia esa hum anidad que g est icula hast a con las orej as. com o si se ex t raj era los m olares. vende hast a las uñ as de los pies. que acuden con las cabez as vendadas cual si los hubieran t repanado.Im perm eables a cuant o las rodea. al ver caer el Sol. 74 . inst an a lavarse los pies a los f ieles. cuando la vida de la ciudad t repa las escaleras de g allinero Desde lo alt o de los alm inares los alm ué danos. los j udí os realiz an la paradoj a de vender el dinero con que los ot ros com pran. dedos de ave de rapiñ a. ¡Barrio de panaderos que est udian para diablo! ¡Barrio de z apat eros que al rem at ar cada punt ada levant an los braz os en un sim ulacro de nauf rag io! ¡Barrio de peluqueros que m ondan las cabez as com o papas y ex t raen a cada client e un vasit o de “sherry-brandy” del cog ot e! Chaquet s de cucaracha. sonrisas bí blicas. las ing lesas pasean en los burros. Y de noche. sin t an siquiera em ocionarse ant e el g est o con que los vendedores abren sus dos alas de alf om bras: g est o de m ariposa enf erm a que no puede volar.

. el rit m o ent recort ado de las f laut as y del t am bor hierat iz a las post uras eg ipcias con que los hom bres recué st anse en los m uros. Tá ng er. En t ant o que. m ayo. 1923. las palm eras que em erg en de los t echos sem ej an arañ as f abulosas colg adas del cielo raso de la noche. al resplandor lunar.. donde penden alf anj es de z arz uela y el K aiser abraz a en las lit og raf í as al Sult á n. 75 .de los caf é -conciert os.

y en el cauce reseco de las calles que sueñ an deam bula un blanco espect ro vest ido de caballo.. ¡Es t an real el paisaj e que parece f ing ido! Andalucí a. El sol unt a con f ó sf oro el f rent e de las casas. no se sabe si aú n suena o ya es só lo un recuerdo.. al diluirse en la t arde. La bondad soñ olient a que t rasudan las cosas se ex presa en las pupilas de un burro que t rabaj a y en las ubres de m adre de las cabras que pasan con un son de cencerros que. Un z um bido de m oscas anest esia la aldea. 1923. 76 .SIESTA Penden de los balcones racim os de g licinas que ag ravan el alient o sepulcral de los pat ios al insinuar la duda de que acaso est é n m uert os los hom bres y los niñ os que duerm en en el suelo.

A D . el cam arero lidia el hum o de los cig arros y la voracidad de la client ela. con “pases” y chulet as “al nat ural”.JU ERG A Los f rescos pint ados en la pared t ransf orm an el “Saló n Reservado” en una “Plaz a de Toros”. o “ent ra” a “colocar” el sacacorchos 77 . las pupilas com o dos caj as de bet ú n. ot ra en el dedo m eñ ique. donde el suelo t iene la consist encia y el color de la “arena”: g racias a que t odas las noches se rieg a la t ierra con j erez . en un sobresalt o de pavor. la cort ina dej a pasar seis senos que aport an t res “m am á s”. E ug enio d ‘ O rs Los pá rpados com o dos cast añ uelas. neg ras las pest añ as y las ex t rem idades de las uñ as. De pront o. provocan una descarg a de ¡oles! que desm aya a las rat as que t ransit an el corredor. neg ro el pelo. J inet es en sillas esquelet osas. las sig uen cuat ro “niñ as”. La servillet a a g uisa de “capot e”. que al ent rar. los t ert ulianos ex ig en que el “cant aor” lam ent e el ret ardo de las m uj eres con ¡aves! que lo ret uercen en calam bres de indig est ió n. t uf os planchados con saliva. una est rella clavada en la corbat a.

com o “pone” su vara un picador.

Abroqueladas en arm aduras m edioevales, en el casco f lam ea la bandera de Españ a, las bot ellas de m anz anilla se ag ot an al com bat ir a los choriz os que m ug en en los est ó m ag os, o sang ran en los plat os com o t oros lidiados. Previa aut oriz ació n de las “m am á s”, las “niñ as” van a sent arse sobre las rodillas de los hom bres, para cam biar un beso por un duro, m ient ras el “cant aor”, m uslos de rana em but idos en f undas de parag uas, t art am udea una copla que lo desinf la nueve k ilos.

Despué s de sem ej ant e sim ulacro ya nadie t iene f uerz a ni para hacer rodar las bolit as de pan, ensom brecidas, ent re las yem as de los dedos.

Los braz os en alt o, desnudas las ax ilas, así dan un preg ust o de sus int im idades, las “niñ as” m enean, lueg o, las caderas com o si alg uien se las hiciera dar vuelt as por adent ro, y en hú m edas sonrisas de ex t enuació n, describen con sus pupilas las parabó licas t rayect orias de un espasm o, que hace g ruñ ir de deseo hast a a los espect adores pint ados en la pared.

Poco a poco, la luz asé pt ica de la m añ ana ag rava los ayes del “cant aor” hast a ident if icar la palidez t rasnochada de los rost ros con la ang ust iosa resig nació n de una client ela de dent ist a.

Se oye el “k lax on” que el sueñ o hace sonar

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en las j et as de las “m am á s”, los suspiros del “cant aor” que abraz a en la g uit arra una nost alg ia de m uj er, los cachet az os con que las “niñ as” persuaden a los m achos que no hay nada que hacer sino dej arlas en su casa, y sepult arse en la abst inencia de las cam as heladas. Madrid, 1923.

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ESC O RIAL

Desnudo, anacoré t ico, las vent anas idé nt icas ent re sí , com o la vida de sus m onj es, el Escorial levant a sus m uros de g ranit o por los que no t repará n nunca los m anding as, pues ni aú n dent ro de novecient os añ os. hallará n una arrug a donde hincar sus pez uñ as de az uf re y pedernal.

A m edida que nos aprox im am os las piedras se van dando m ej or.

A

D . J os é O rteg a y G a s s et

Paradas en lo alt o de las chim eneas, las cig ü eñ as m edit an la responsabilidad de ser la ú nica ornam ent ació n del m onast erio, m ient ras el vient o que rez a en las rendij as ahuyent a las t ent aciones que am enaz an ent rar por el t ej ado. Cencerro de las piedras que past an en los alrededores, las cam panas de la ig lesia espant an a los á ng eles que viven en su t orre y suelen t om arlos de im proviso, hacié ndoles perder alg una plum a sobre el adoquinado de los pat ios.

¡Corredores donde el silencio t onif ica la robust ez de las colum nas! ¡Salas donde la aust eridad es t an g rande, que bast a una sonrisa de m uj er para que nos asedien los pecados de Bosch y só lo se desbanden en ret irada al advert ir que nuest ro g uí a

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es nuest ro propio arcá ng el, que se ha disf raz ado de g uardiá n!

¡Horas en que los perros se enloquecen de soledad y en las que el m iedo hace g irar las cabez as de las lechuz as y de los hom bres, quienes, al enf rent arnos, se persig nan baj o el em boz o por si nosot ros f ué ram os Sat á n!

Cuando una luna f ant asm al nieva su luz en las t echum bres, los ruidos de las inm ediaciones adquieren psicolog í as crim inales, y el silencio alcanz a t al int ensidad, que se cam ina com o si se ent rara en un conciert o, y se cont ienen las g anas de t oser por t em or a que el eco repit a nuest ra t os hast a convencernos de que est am os t uberculosos.

Los visit ant es, la cabez a hundida ent re los hom bros ( así la Muert e no los podrá ag arrar com o se ag arra a un g at o) , descienden a las t um bas y al pudridero, y al salir, perciben el esquelet o de la g ent e con la m ism a f acilidad con que ant es les dist ing uí an la nariz .

Escorial, abril, 1923.

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AL H AM BRA

Los surt idores pulveriz an una lasit ud que apenas nos dej a m edit ar con los poros, el cerebelo y la nariz . ¡Est anques de absint io en los que se rem oj an los encaj es de piedra de los arcos!

A

M a rg a rita N elk en

¡Alcobas en las que adquiere la luz la dulz ura y la volupt uosidad que adquiere la luz en una boca ent reabiert a de m uj er!

Con una locuacidad de Celest ina, los g uí as conducen a las m uj eres al haré n, para que se ruboricen escuchando lo que las f uent es les cuent an al pasar, y para que, asom adas al Albaicí n, se enf erm en de “saudades” al oí r la m uz á rabe canció n, que t odaví a la ciudad sig ue t ocando con sordina.

Cuellos y adem anes de m am boret á , las ing lesas com ponen sus palet as con el g ris de sus pupilas londinenses y la desesperació n encarnada de ser ví rg enes, y com o si se m iraran al espej o, reproducen, con ex alt aciones de t arj et a post al, las est ancias llenas de una nost alg ia de coj ines y de som bras violá ceas, com o oj eras.

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En el m irador de Lindaraj a, los visit ant es se est rem ecen al com probar que las colum nas t ienen la blancura y el g rosor de los braz os de la f avorit a, y en el depart am ent o de los bañ os se suenan la nariz con el int ent o de cat ar ese olor a carne de odalisca, carne que t iene una consist encia y un sabor de past illa de g om a. ¡Persianas pat inadas por t odos los oj os que han m irado al t ravé s!

¡Paredes que baj o sus cam isas de punt illa t ienen t reint a y siet e g rados a la som bra! Decididam ent e, cada vez que salim os del Alham bra es com o si volvié ram os de una cit a de am or.

Granada, m arz o, 1923-

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Ya no queda por alquilar ni una cornisa desde la que se vea pasar la procesió n. com o las ví rg enes. q ue. acom pañ ados de un am ig o. los naz arenos prué banse el capirot e cada cinco m inut os. V í s p era s Frent e a t odos los espej os de la ciudad. que huele a rancia bendició n. que las arañ as apenas hallan t iem po de levant ar sus redes de equilibrist a. só lo salen Lleg a un cuerpo del ej é rcit o de Marruecos.SEM ANA SANTA A M ig uel Á ng el d una ex q uis ita a m a inic ió m e en los c d e la m á s b ella f ies el P b ilid om p ta p ino. pues. com o si f uera su querida. las m uj eres ensayan su m irada “Sm it h W esson”... los apó st oles se evaden de sus nichos. 84 . ant e las ví rg enes at ó nit as. que rom pen a llorar. lic a d os ritos op ula r. c on a d s ev illa na . Con t odas las caract erí st icas del crim inal nat o lom brosiano. Minut o t ras m inut o va cayendo sobre la ciudad una m ang a de ing leses con una psicolog í a y una eleg ancia de lang ost a. m ient ras los plum eros inciensan una nube de polvo t an espesa. porque no viene el peluquero a ondularles las crenchas. a present arle la virg en. para ir a aj ust arí as en los barrot es de la cam a del sacrist á n. enf laquecidos de insom nio y de im paciencia. los hot eleros eng ordan ant e la perspect iva de doblar la t arif a. ex presam ent e para sacar los candelabros y la cust odia del t esoro. A vist a de oj o. Desde el am anecer. se cam bia la ropa sucia de los alt ares y de los sant os. o lleg an. Enj ut os.

se int errog an y se cont est an. ¡Ag ua! ¡Ag ü it a f resca! ¿Q uié n quiere ag ua? 85 . para que cont inú e la f unció n.. donde el obispo —con sus ochent a k ilos de bordados— bat e el “record” de dar m edia vuelt a a la m anz ana y ent ra nuevam ent e en escena. y si no caz an nada. que los sacerdot es necesit an apunt ador. ( ta rd e) Una luz de “Museo Grevin” dram at iz a la m irada vidriosa de los crist os. D om ing o d e R a m os ( m a ñ a na ) En la cat edral. los f elig reses aplaudirí an los rasos con que la procesió n sale a la calle. por pasarse las noches —de cuclillas en el pant ano— cant ando a las est rellas. ¡Cam panas! ¡Repiquet eo de cam panas! ¡Cam panas con caf é con leche! ¡Cam panas que nos im ponen una cadencia al abrocharnos los bot ines! ¡Cam panas que acom pasan el paso de la g ent e que pasa en las aceras! ¡Cam panas! ¡Repiquet eo de cam panas! Si al repart ir las palm as no int erviniera una f uerz a sobrenat ural.. seg uirá n sié ndolo. el rit o se com plica t ant o... com o esos sapos con vient re de prelado. Trece sig los de ensayos perm it en arm oniz ar las f lorecencias de las rej as con el cont rapaso de los m onag uillos y la calig raf í a del m isal. ahonda la voz de los prelados que cant an. una boca predest inada a eng ullir host ias y las m anos enf erm as de reum at ism o.de casa est a sem ana.

Espant ada por los f lag elos de papel. arrá ncanse la chaquet illa y el som brero. t odas. De repent e. ¡Ag ua! ¡Ag ü it a f resca! ¿Q uié n quiere ag ua? Los espect adores. las puert as de la ig lesia se abren com o las de una esclusa. m ient ras t abernas que ana. bram an piropos que los naz arenos int ent an callar com o el apag ador que les ocult a la cabez a. que espera la salida de los “pasos” haciendo “pan f rancé s”.Sin asom ar las narices a la calle. M ié rc oles S a nto 86 . uná nim em ent e. se acalam bran en post uras de capeador. const elada de j oyas. Las t ribunas y las sillas colocadas enf rent e del Ayunt am ient o prog resivam ent e se van enneg reciendo. com o una cuplet ist a. com o un peg am oscas de cocina. ent re una doble f ila de naz arenos que canaliz a la m ult it ud. una virg en avanz a hast a las candilej as de su paso. los sant os realiz an el m ilag ro de que los balcones no se caig an. Cuando el Señ or aparece en la puert a. las nubes se envuelven con un crespó n. y. ¡Ag ua! ¡Ag ü it a f resca! ¿Q uié n quiere ag ua? preg onan los ag uat eros al servirnos una reverencia de m inué . en ex penden borracheras g arant iz adas por t oda la sem En un f luj o y ref luj o de espaldas y de braz os. baj an hast a la alt ura de los t echos y. al verlo cog ido com o un t orero. com ienz an a llorar. que sent irá n. de los pillet es eles. cont orsionados por la em oció n. la codicia revolot ea y z um ba en t orno a las canast as de past los naz arenos sacian la sed. los acoraz ados de los cacahuet eros f ondean ent re la m ult it ud.

baj o cuyos t elones se divisan los pies de los “g alleg os”. que las m uj eres aprovechan para arreg larse la m ant illa y averig uar. y La Q uint a Ang ust ia de Marí a Sant í sim a. Nuest ro Padre J esú s at ado a la Colum na. y Nuest ra Señ ora de las Lá g rim as. por t em or a que los cachet es de alg ú n t rom pa est allen com o una bom ba de anarquist a. Los caballos —la boca enj abonada cual si se f ueran a af eit ar— t ienen las ancas t an lust rosas. los naz arenos escolt an a los sant os. y se resist en a cont inuar reg ando los adoquines de sudor. y Nuest ra Señ ora del Dulce Nom bre. Cuando los naz arenos se det ienen a m irarnos con sus oj os vací os. La Sant í sim a Cena Sacram ent al. El Sant í sim o Crist o de las Ag uas. 87 . Ant es que la caballerí a com ience a desf ilar. Est rang ulados por la asf ix ia.Pasa: El Sag rado Prendim ient o de Nuest ro Señ or. que est alla y se apag a sobre las cabez as. si ant es no se les llena el t anque de ag uardient e. los “g alleg os” caen de rodillas cada cincuent a m et ros. y Nuest ra Señ ora de la Palm a. y Nuest ra Señ ora del Subt errá neo. encrespada en un ¡ole!. El Sant í sim o Crist o de las Siet e Palabras. sin darse vuelt a. Y ent re paso y paso: ¡Manz anilla! ¡Alm endras g arrapiñ adas! ¡J erez ! Con la solem nidad de un ej é rcit o de ping ü inos. quié n unt a una m irada en sus caderas. los g uardias civiles despej an la calz ada. alg ú n balcó n g arg ariz a una “saet a” sobre la m ult it ud. t al com o si cam biaran una decoració n. que. com o si revent ara en una playa. y Nuest ra Señ ora del Mayor Dolor. y Marí a Sant í sim a de los Rem edios. represent an “m ist erios” sobre el t ablado de las andas. El Sant í sim o Crist o del Buen Fin. en t em blores de debut ant e. El Sag rado Descendim ient o de Nuest ro Señ or. irrem isiblem ent e.

que em briag a la elocuencia de prospect o m edicinal con que los herm anos ponderan sus encant os. donde se lee: S. R. apenas m enos pot ent e al que ex hala la m ult it ud al escaparse ese g lobit o que siem pre se le escapa a la m ult it ud. Despué s de la vig é sim a est ació n. El “m enú ” nos hace volver en sí . Es el dí a en que reciben t odas las ví rg enes de la ciudad. apenas t enem os f uerz a para lleg ar hast a la puert a del hot el y desplom arnos ent re los braz os de la levit a del port ero. Todas las cof radí as llevan un est andart e.” De pie en m edio de la nave —dorada com o un saló n—. y acribillados de “saet as”. donde los hom bres les banderillean un par de m iraduras. si un f é m ur no nos ha perf orado un int est ino. cual si salieran de un t oril. a riesg o de dej arse cog er el coraz ó n. irrum pen en los at rios.Los penit ent es carg ados de una cruz desinf lan el pecho de las m am as en un suspiro de neum á t ico. se const ernan al com probar que no se derrum ba ni una casa. Con la m ant illa neg ra y los oj os que m at an. nos ref reg am os los oj os y volvem os a leer: “Sopa de Naz arenos. P. cont em plam os veint iocho “pasos” m á s. J uev es S a nto 88 . cuando no opt an por alz arles las f aldas y persuadir a los espect adores de que no hay en el g lobo unas pant orrillas sem ej ant es.” “Leng uado a la Pí o X . y. las hem bras repiquet ean sus t acones sobre las lá pidas de las aceras. los pies desm enuz ados com o albó ndig as. las ví rg enes ex piden su duelo en un só lido llant o de rubí . Leem os. Q . com o un San Sebast iá n. que no resucit a ning ú n Lá z aro.

Mient ras se espera la salida del Crist o del Gran Poder. Dos cam panadas apag an lueg o los f ocos de la plaz a. se sepult an en los pat ios dorm idos.. en la f inura chinesca con que los á rboles se esf um an en el az ul noct urno.—¡Cam arero! Un bif e con papas. proyect a en las paredes blancas un “f ilm ” dislocado y absurdo. los naz arenos perf oran un silencio donde t an só lo se percibe el t ic-t ac de las pest añ as. con su escolt a rom ana. 89 . Las som bras adquieren m á s im port ancia que los cuerpos. alineados a lo larg o de las aceras. en cuyas coraz as de lat ó n se t rasunt an los espect adores. donde las som bras t repan a los t ej ados.. en cuyos barrot es las m uj eres af erran las g anas de t irarse a lam erle los pies. violan los cuart os de las hem bras. el Crist o del Gran Poder cam ina sobre un oleaj e de cabez as. silencio desg arrado por “saet as” que escalof rí an la noche y se viert en sobre la m ult it ud com o un lí quido helado. —¡No. señ or? . en la inf luencia de Goya sobre las som bras de los balcones. llevan una vida m á s avent urera y m á s t rá g ica. hom bre!. se ref lex iona: en la superioridad del m arabú . sobre t odo. Seg uido de cuat rocient as prost it ut as arrepent idas del pecado m enos orig inal. que lo alz a hast a el nivel de los balcones. ¡Es la hora de los churros y del aní s! Una luz sin f uerz a para lleg ar al suelo ribet ea con t iz a las En el rest o de la ciudad el resplandor de los “pasos” ilum ina las caras con una t é cnica de Rem brandt . las espaldas se am alg am an hast a f orm ar un solo cuerpo que sost iene de cat orce a diez y nueve m il cabez as. con huevos f rit os. —¿Con Papas. La cof radí a del “Silencio”. así . Con un rit m o siniest ro de Edg ar Poe —¡cirios roj os ensang rient an sus m anos!—. M a d rug a d a y ta rd e d el V iernes S a nto Ent re “saet as” conservadas en ag uardient e pasa la “Macarena”.

. Caras y act it udes de chim pancé .. ¿Han pasado sem anas? ¿Han pasado m inut os? . al m ism o t iem po que un insensat o repique de cam panas nos va sum erg iendo en un sopor. anidados en nuest ro est ó m ag o. para solloz ar una “saet a” de arrepent im ient o y de perdó n.. a reanudar sus m ansas divag aciones de buró crat a j ubilado.Despué s.. y las Sibilas. m ient ras en bordej eos de f rag at a las cof radí as que no han f ondeado aú n en las ig lesias. Cuando suenan las seis.. ¡la Muert e!... Una cam panilla se desplom a. m olduras y las arist as de las casas. int ent a escam ot earnos un riñ ó n. ent roniz ada sobre el m undo. y los Sant os Varones! ¡Todos los inst rum ent os de la Pasió n!. com o una sonda. ¡Y las cent urias rom anas. los presidiarios esperan. y los churros. t repados en las rej as. una t ú nica blanca. ¡Y el inst rum ent o m á x im o. los naz arenos que nos t ransit an las circunvoluciones redoblan sus t am bores en nuest ra sien. en nuest ro oí do. Ya en la cam a. nos iz a a la superf icie del colchó n. ¿Cuat rocient os set ent a y ocho m il set ecient os novent a y nueve “pasos” m á s? Alg uien nos dest ornilla lueg o la cabez a. se enroscan y se anudan com o serpient es.. por ú lt im o. con su escolt a de arcá ng eles! 90 . ¡Apenas t enem os t iem po de alcanz ar el ent ierro!. que las ví rg enes pasen por la cá rcel ant es de irse a dorm ir. abandonan sus ví rg enes por la m anz anilla y el j erez ... y t ornan al cam panario de la ig lesia.. y oblig a a salir de ent re sus sá banas a las nubes desnudas. encallan en t odas las t abernas.. las cig ü eñ as ensayan un vuelo m at inal. que t ienen f acha de haber dorm ido m al. nos desabrocha las cost illas... de Marruecos. que es un punt o f inal! ¡Crist os ensang rent ados com o caballos de picador! ¡Cirios que nunca t erm inan de llorar! ¡Concej ales que han alquilado un f rac que ent ernece a las Mag dalenas! ¡Crist os est irados en una lona de bom bero que acaban de arroj arse de un balcó n! ¡La Veró nica y el Gobernador. que se envuelven en g asas am arillent as y verdosas y se ciñ en..

m ayo. 1923. Señ or! ¿Dorm ir? ¡Dorm ir! ¡Concedé dnoslo. 91 . Señ or! Sevilla.¿Morir? ¡Señ or! ¡Señ or! ¡Libradnos.

M E M B R E T E S 92 .

. se desarrollan y se enroscan..J ean Coct eau es un ruiseñ or m ecá nico a quien le ha dado cuerda Ronsard. para que nadie descubra el aut é nt ico y secular m ilag ro de su inm ort alidad. com o Delacroix . asist ir al deg ü ello de 40 0 odaliscas para decidirse a t om ar los pinceles. Aunque se alt eren t odas nuest ras concepciones sobre la Vida y la Muert e. Nadie escuchó con m ayor provecho que Debussy.. Si los pint ores necesit aran. los arpeg ios que las m anos t raslú cidas de la lluvia im provisan cont ra el t eclado de las persianas. siem pre envuelt as en esa at m ó sf era que t an solo se encuent ra en los acuarios y en el est ilo de Proust . a veces def orm adas por un ef ect o de ref racció n. por lo m enos. el clarinet e es un inst rum ent o m uchí sim o m á s rico que el diccionario. ha lleg ado el m om ent o de denunciar la enorm e supercherí a de las “Meninas” que —siendo las propias “Meninas” de carne y hueso— colg aron un let rerit o donde se lee Velá z quez . Musicalm ent e. ot ras anudadas en acoplam ient os viscosos. Si. son los braz os de las Venus que han perdido los braz os. com o las ang uilas que nadan en los acuarios.. Las f rases. só lo f uesen capaces de em puñ arlos ant es de asesinar a su idolat rada Mam á . Los ú nicos braz os ent re los cuales nos resig narí am os a pasar la vida. las ideas de Proust . ¡La “Olim pia” de Manet est á enf erm a de “m al de Pot t ”! 93 .

. com o en las irisaciones de los vidrios ant ig uos. siendo oj os aut ó nom os.. de uso y abuso lim piabot as. nos dej en la incert idum bre de su sex o! El cú m ulo de at orrant ism o y de burdel... ret obe y de t rist ez a sin raz ó n —allí est á la pam pa. de oj o en com pot a. m á s allá indio.. oj os f orz ados por oj it os que dist ing uen con nit idez los m á s sut iles m color pero que. ¡Urg e que Goya la ex am ine!... ¿t enem os derecho a reclam ar una “ley seca” para la poesí a. el t am boril —que se esperez a y cant a en acordes del t ang o que im provisa cualquier lunf ardo.. sin alcanz ar una visió n conj unt o.. ost rado que innum erables at ices de un esos m at ices sint é t ica de Las f rases de Oscar W ilde no necesit an red.¡Necesit a aire de m ar!... En ning una hist oria se revive. f ue capaz de prenderse a un biberó n. de sensiblerí a eng om inada. la quena. de de el los Es necesario procurarse una vest im ent a de radió g raf o ( que 94 .. La disecció n de los oj os de Monet hubiera dem Monet poseí a oj os de m osca. g ust o am ericano? Todo el t alent o del “douannier” Rousseau est ribó en la convicció n con que. ¡Lá st im a que al realiz ar sus m á s arriesg adas acrobacias. perciben independient em ent e. ¡Las lá g rim as lo corrom pen t odo! Part idarios insospechables de un “ré g im en m ej orado”. para una poesí a “ex t ra dry”. la f ug az y em ocionant e hist oria de set ecient os m il crepú sculos y auroras. a los sesent a añ os.

ciencia. Com o si necesit á sem os de esa conf idencia para reconocerlos.. ant es de aprox im arnos a los rayos ult raviolet as que ilum inan los paisaj es de Pat inir. poesí a. sobre t odo y ant e t odo. Esos t int eros con un bust o de Volt aire. no hay poesí a! —ex clam an alg unos. m oral y. Ent re ot ras. ¡Sin pie. ¡la m á s irreduct ible disidencia ort og rá f ica! Ellos: Padecen t odaví a la superst ició n de las Mayú sculas. art e. los m á s adm irables escaparat es de La prosa de Flaubert dest ila un sudor t an f rí o que nos oblig a a cam biarnos de cam iset a. No hay crí t ico com parable al caj ó n de nuest ro escrit orio. Nosot ros: Hace t iem po que escribim os: cult ura. al pleonasm o se le denom ina: variació n. Seurat com puso j ug uet erí a.nos prot ej a del cont act o dem asiado brusco con lo sobrenat ural) . si no podem os recurrir a su 95 .. ¿no t endrá n un sig nif icado prof undo? ¿No habrá sido Volt aire una especie de Papa ( neg ro) de la t int a? En m ú sica. Los cubist as com et ieron el error de creer que una m anz ana era un t em a m enos lit erario y f rug al que las nalg as de m adam e Recam ier.

les diaf aniz a la nariz . que alucina a los personaj es del Greco.. Europa com ienz a a int eresarse por nosot ros. ¡Disf raz ados con las plum as o el chiripá que nos at ribuye. a present arnos com o som os.correspondencia. aunque est em os seg uros de la rechif la! Aunque la est ilog rá f ica t eng a rem iniscencias de lag rim at orio.. Rená n es un hom bre t an bien educado que hast a cuando cree t ener raz ó n. sino a pesar de que nos aburra alg una vez . No hay que adm irar a W ag ner porque nos aburra alg una vez .. Los bust os rom anos serí an incapaces de pensar si el t iem po no les hubiera dest roz ado la nariz . les desequilibra la boca. m aet erlinck iano.. Las Ví rg enes españ olas. alcanz arí am os un é x it o clam oroso! ¡Lá st im a que nuest ra sinceridad nos oblig ue a desilusionarla. les ex t raví a las pupilas. El silencio de los cuadros del Greco es un silencio ascé t ico. ni los cocodrilos t ienen derecho a conf undir las lá g rim as con la t int a. aunque sea incapaz de dif erenciarnos. pret ende dem ost rarnos que no la t iene. ya no podrí am os ex t asiarnos ant e los ref lej os 96 . Las Venus g rieg as t ienen cuarent a y siet e pulsaciones. ¡Sepam os consolarnos! Si las m uj eres de Rubens pesaran 27 k ilos m enos. cient o t res.

no hay m á s rem edio que resig narnos a pasar la vida en z apat illas. ¡Señ ores poet as! ¿Est upidez ? ¿Ing enuidad? ¿Polí t ica? . Los esclavos m ig uelang elescos poseen un olor t an iodado. m odelados por el m ar. una g ranada le rebanara el crá neo. a la sensat ez que alcanz ó Chardin.. El om blig o no es un ó rg ano t an im port ant e com o im ag inan ust edes. Facilí sim o haber previst o la m uert e de Apollinaire. ( No m e ref iero a los del Louvre. un dí a de esos en que f abrica m ereng ues sobre la arena.. Lleg a un m om ent o en que aspiram os a escribir alg o peor.. al reposo. t an acre que..) 97 . Delat em os un onanism o m á s: el de iz ar la bandera cada cinco m inut os. Lo prim ero que nos enseñ an las t elas de Chardin es que.. sin advert ir que la nacionalidad es alg o t an f at al com o la conf orm ació n de nuest ro esquelet o.. por m enos paladar que t eng am os bast a g ust arlo alg una vez para convencerse de que f ueron esculpidos por la rom pient e.nacarados de sus carnes desnudas. y era f at al que al prim ero que se le escapara ent re el f ang o de la t rinchera. g rit an alg unos. dado que el cerebro de Apollinaire era una f á brica de pirot ecnia que const ant em ent e invent aba los m á s bellos j ueg os de art if icio. los cohet es de m á s lindo color. para lleg ar a la pulcrit ud. “Seam os arg ent inos”.

una cant idad t an g rande de vent osas que poco f alt ó para que la asf ix iaran y la dej asen descarnada. t ienen una buena t ensió n art erial. ¡Com ienz a a salirles hum o de la cabez a! “La Maj a Vest ida” est á m á s desnuda que la “m aj a desnuda”. ant es de que la libert ad alcance a esclaviz arnos com plet am ent e! cem ent o arm ado nos proporciona una sat isf acció n sem ej ant e a la de pasarnos la m ano por la cara. Las t elas de Velá z quez respiran a pleno pulm ó n. que los im presionist as habí an abiert o en un ex ceso de ent usiasm o— le sum inist raron t al cú m ulo de recet as. Hay poet as dem asiado inf lam ables.¡La opinió n que se t endrá de nosot ros cuando só lo quede de nosot ros lo que perdura de la viej a China o del viej o Eg ipt o! ¡Im pong á m osnos ciert as norm as para volver a ex perim ent ar la com placencia ing enua de violarlas! La rehabilit ació n de la inf idelidad reclam a de nosot ros un candor sem ej ant e. una t em perat ura norm al y una reacció n El 98 . de los rayos de sol que am enaz aban derret irla pero —al cerrar herm é t icam ent e las vent anas. despué s de habernos af eit ado. ¡Ruboricé m onos de no poder ruboriz arnos y reinvent em os las prohibiciones que nos conveng an. com o un esquelet o. ¡Los vidrios cat alanes y las est alact it as de Mallorca con que Ang lada prepara su palet a! Los cubist as salvaron a la pint ura de las corrient es de aire. ¿Pasan unos senos recié n inaug urados? El cerebro se les incendia.

Hast a el advenim ient o de Hug o. nadie sospechó el esplendor. la sunt uosidad a que alcanz arí a el g enio del “cam elo”. ¡Q uié n hubiera previst o que las Venus g rieg as f uesen capaces de perder la cabez a! Hay acordes. requiere est ar m uellem ent e sent ada para im pedir que el esquelet o nos proporcione un preg ust o de m uert e. un f et iche ant e el que of ician. la am plit ud. quienes no son art ist as. el desarrollo. La arquit ect ura á rabe consig uió proporcionarle a la luz . su “bella voce”. se em peñ a en repet ir: “est o es un queso”. 99 . hast a darnos la sensació n de la et ernidad. Az orí n ve la vida en dim inut ivo y la ex presa repit iendo lo dim inut ivo. hay ent onaciones en D' Annunz io que nos oblig an a perdonarle su “f iat t o”.W asserm an neg at iva. hay f rases. Lo que m olest a m á s en Cé z anne es la t est arudez con que. El espesor de las nalg as de Rabelais ex plica su opt im ism o. arrodillados.. Una visió n com o la suya.. la dulz ura y la volupt uosidad que adquiere la luz . en una boca ent reabiert a de m uj er. sus act it udes de t enor. delant e de un queso. ¡El Art e es el peor enem ig o del art e!.

dem asiado m uj eres. con cam iset a sucia. que som os capaces de perdonarle la f alt a de educació n que sig nif ica llam arse: Pí o Baroj a. No hay que conf undir poesí a con vaselina. vig or.. un est ilo que acaba de salir de la peluquerí a. Todas las raz ones que t endrí am os para querer a Velá z quez . Lo ú nico que nos im pide creer que Saint Saens haya sido un g ran m ú sico. y es t an ing enua la volupt uosidad que sient e Pí o Baroj a en ser m al educado. 1 0 0 . si la ú nica raz ó n del am or no consist iera en no t ener ning una. es haber escuchado la m ú sica de Saint Sá é ns. ¡Si no se las hubiese m irado t ant o al escribir!. dem asiado ví rg enes. Los surt idores del Alham bra conservan la versió n m á s aut é nt ica de “Las m il y una noches”. y la m urm uran con la f resca m onot oní a que m erecen. Si Rubé n no hubiera poseí do unas m anos t an f inas!. El est ilo de Barres es un est ilo de onda... Com o m uj eres.. ¿Las Ví rg enes de Murillo? Com o ví rg enes.Es t ant a la m ala educació n de Pió Baroj a.

Los riz os. sobre t odo. 1 0 1 . La Gioconda es la ú nica m uj er vivient e que sonrí e com o alg unas m uj eres despué s de m uert as.. com o el vient re recié n f ecundado de la Venus de Milo. f ue el dosaj e de az ú car. el olor a “vera violet t a” de las m elodí as it alianas.La variedad de cicut a con que Só crat es se envenenó llam aba “Conó cet e a t i m ism o”. Nada puede darnos una cert idum bre m á s sensual y un convencim ient o t an palpable del orig en divino de la vida. com o si “ent rara a m at ar”. los t em as “im perdibles” y. dem asiado af icionadas “a lavarse las m anos”.. un t erró n m á s y só lo hubieran podido usarse com o t apas de bom boneras. Goya g rababa. las ondulaciones. El problem a m á s g rave que Goya resolvió al pint ar sus t apices. El est ilo de Rená n se resient e de la f laccidez y olor a sacrist í a de sus m anos. se ¡Cuidado con las nuevas recet as y con los nuevos bot icarios! ¡Cuidado con las decoraciones y “la couleur ló cale”! ¡Cuidado con los anacronism os que se disf raz an de aviador! ¡Cuidado con el ex cesivo dandysm o de la indum ent aria londinense! ¡Cuidado — sobre t odo— con los que g rit an: “¡Cuidado!” cada cinco m inut os! Ning ú n at erriz aj e m á s em ocionant e que el “at erriz aj e” f orz oso de la Vict oria de Sam ot racia.

“at elier” con alcoba. espasm o con J am á s ex ist irá n caballos capaces de t irar que violent en. si creem os en la ex ist encia de Rim baud. un concept o m á com posició n. con el propó sit o de sorprender las sang uij uelas que se ocult an en los replieg ues de sus g olillas. el t oro aqué l.Así com o un est iló m aduro nos inst ruye —a t ravé s de una descripció n de J erusalé n— del g est o con que el aut or se anuda la corbat a. m odelado. que m at ó a t odos los Crist os españ oles! Rodin conf undió caricia con inspiració n. ¿Por qué no adm it ir que una g allina pong a un t rasat lá nt ico. Un libro debe const ruirse com o un reloj . m á s rot undam ent e. que el par de pat adas que percherones de Paolo Uccello. vident e y poet a a los 12 añ os? ¡El encarniz am ient o con que hundió sus pit ones. al m ism o t iem po. y venderse com o un salchichó n. no ex ist irá un art e nacional m ient ras no sepam os pint ar un paisaj e norueg o con un inconf undible sabor a carbonada. sabio. las leyes posean. Con la poesí a sucede lo m ism o que con las m uj eres: lleg a un m om ent o en que la ú nica act it ud respet uosa consist e en levant arles la pollera. 1 0 2 . un par de pat adas de la perspect iva y s equilibrado de la t iran los heroicos Nos aprox im am os a los ret rat os del Greco.

hay que buscarle las siet e pat as al g at o. ¿Có m o dej ar de adm irarla prodig alidad y la perf ecció n con que la m ayorí a de nuest ros poet as log ra el prest ig io de realiz ar el vací o absolut o? A f uerz a de g rit ar socorro se corre el riesg o de perder la voz . 1 0 3 . Est am os t an pervert idos que la inhabilidad de lo ing enuo nos parece el “sum un” del art e. con dem asiada f recuencia. Á f rica es una serie de islas aisladas. En los m apas incunables.Los crí t icos olvidan. que una cosa es cacarear. pero los vient os hinchan sus cachet es en t odas direcciones. Los paré nt esis de Faulk ner son cá rceles de neg ros. poner el huevo. com o en ciencia. durant e nuest ra inf ancia. Trasladar al plano de la creació n la f ervorosa volupt uosidad con que. ot ra. ¡Si buena part e de nuest ros poet as se convenciera de que la t art am udez es pref erible al plag io! Tant o en art e. rom pim os a pedradas t odos los f aroles del vecindario. El barroco necesit ó cruz ar el At lá nt ico en busca del t ró pico y de la selva para adquirir la ing enuidad candorosa y llena de f ast o que ost ent a en Am é rica.

es com prensible la at racció n que ej erce la palabra “m erde”. La cost um bre nos t ej e. ni en resonancia. y cuando deseam os viaj ar nos dirig im os a una ag encia de vapores en vez de m et am orf osear una silla en un t rasat lá nt ico. Turner se em borracha de crepú sculo. 1 0 4 . sino porque no puede dej ar de escribir. Las m uj eres m odernas olvidan que para desvest irse desvest irlas se requiere un m í nim o de indum ent aria. Ant e la ex quisit ez del idiom a f rancé s. para sat isf acer un anhelo de creació n. carecem os del coraj e de llam arlos arcá ng eles. reclam ando desesperadam ent e la presencia de Trist á n? Aunque ellos m ism os lo ig noren. una t elarañ a en las pupilas. ni m ucho m enos. El adult erio se ha g eneraliz ado t ant o que urg e rehabilit arlo o. a las caderas de ciert as coleg ialas. ni para sí m ism o. poco a poco nos aprisiona la sint ax is. diariam ent e. ning ú n creador escribe para los ot ros. En vez de recurrir al w hisk y. el diccionario. ¿Ex ist e un llam ado t an m usicalm ent e em ocionant e com o el de la llam arada de la enorm e g asa que ag it a Isolda. los m osquit os pueden volar t ocando la cornet a.La ex periencia es la enf erm edad que of rece el m enor pelig ro de cont ag io. Ning ú n St radivarius com parable en f orm a. y La vida es un larg o em brut ecim ient o.

son el desaf í o m á s perecedero y vano de la vida ant e el poder de la m uert e. La poesí a siem pre es lo ot ro. ex ist e siem pre una m ult it ud im pacient e y apresurada que corre en su busca pero. invariablem ent e se le cont est a: Se ha m udado. sino que conservara la ot ra. la sueñ an. al lleg ar donde le han dicho que se aloj a y preg unt ar por ella. Los pint ores chinos no pint an la nat uralez a. 1 0 5 . Tras t odo cuadro españ ol se presient e una danz a m acabra.por lo m enos. cam biarle de nom bre. Las dist ancias se han acort ado t ant o que la ausencia y la nost alg ia han perdido su sent ido. La serie de sarcó f ag os que encerraban a las m om ias eg ipcias. Lo prodig ioso no es que Van Gog h se haya cort ado una orej a. Só lo despué s de arroj arlo t odo por la borda som os capaces de ascender hacia nuest ra propia nada. aquello que t odos ig noran hast a que lo descubre un verdadero poet a. Seg ura de saber donde se hospeda la poesí a. Hast a Darí o no ex ist í a un idiom a t an rudo y m alolient e com o el españ ol.

Hast a la aparició n de Rem brandt nadie sospechó que la luz alcanz arí a la dram at icidad e inag ot able variedad de conf lict os de las t rag edias shak espearianas. a ser siem pre dist int os. a renovarnos en cada poem a. nos invade el hart az g o de lo que realm ent e som os. pero a m edida que se acum ulan y f orm an nuest ra escuet a o f rondosa producció n. Am bicionam os no plag iarnos ni a nosot ros m ism os. pero a m edida que creem os log rarlo. Aspiram os a ser lo que aut é nt icam ent e som os. debem os reconocer que a lo larg o de nuest ra ex ist encia hem os escrit o un solo y ú nico poem a. 1 0 6 .

E S P A N T A P Á J A R O S ( AL ALCANCE DE TODOS) 1932 1 0 7 .

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para llevarm e. ¿puede brindarnos alg una clase de at ract ivos una m uj er t errest re? ¿Verdad que no 1 0 9 . perdido ent re las nubes. durant e horas ent eras nos anidá bam os en una nube.1 No se m e im port a un pit o que las m uj eres t eng an los senos com o m ag nolias o com o pasas de hig o. Si no saben volar ¡pierden el t iem po las que pret endan seducirm e! É st a f ue —y no ot ra— la raz ó n de que m e enam orase. ¿Q ué m e im port aban sus labios por ent reg as y sus encelos sulf urosos? ¿Q ué m e im port aban sus ex t rem idades de palm í pedo y sus m iradas de pronó st ico reservado? ¡Marí a Luisa era una verdadera plum a! Desde el am anecer volaba del dorm it orio a la cocina. la cam isa. y a los pocos seg undos. ¡Q ué delicia la de t ener una m uj er t an lig era. “¡Marí a Luisa! ¡Marí a Luisa!”... en hoj a m uert a. ¡pero eso sí ! —y en est o soy irreduct ible— no les perdono. Durant e k iló m et ros de silencio planeá bam os una caricia que nos aprox im aba al paraí so. que no sepan volar. un punt it o rosado. volaba del com edor a la despensa.. Volando realiz aba sus com pras. volando. el at erriz aj e f orz oso de un espasm o. volando. en t irabuz ó n. com o dos á ng eles. Le doy una im port ancia ig ual a cero. sus quehaceres. y de repent e.. Volando m e preparaba el bañ o. a cualquier part e. t an locam ent e. aunque nos hag a ver. de Marí a Luisa. ya m e abraz aba con sus piernas de plum a. las est rellas! ¡Q ué volupt uosidad la de pasarse los dí as ent re las nubes la de pasarse las noches de un solo vuelo! Despué s de conocer una m uj er et é rea. ¡Con qué im paciencia yo esperaba que volviese. al hecho de que am anez can con un alient o af rodisí aco o con un alient o insect icida. de alg ú n paseo por los alrededores! Allí lej os. un cut is de duraz no o de papel de lij a.. Soy perf ect am ent e capaz de soport arles una nariz que sacarí a el prim er prem io en una ex posició n de z anahorias. de vez en cuando. baj o ning ú n pret ex t o.

y por m á s em peñ o que pong a en concebirlo.hay una dif erencia sust ancial ent re vivir con una vaca o con una m uj er que t eng a las nalg as a set ent a y ocho cent í m et ros del suelo? Yo. 1 1 0 . soy incapaz de com prender la seducció n de una m uj er pedest re. por lo m enos. no m e es posible ni t an siquiera im ag inar que pueda hacerse el am or m á s que volando.

En el act o de ent reg ar su t arj et a. El vino y los ret rat os envej ecí an con dig nidad. un ing lé s reseco en el prot ocolo. se subí an hast a el om blig o los f aldones de la cam isa. en vez de acept ar la copa de cham pag ne que le brindaban. se le encont raba en el m ism o sit io. sin que se rasg ara a la alt ura de la caró t ida. una f uerz a irresist ible los oblig aba a sonarse las narices con los visillos. Las bot ellas no m anif est aban ning ú n deseo de incorporarse. los visit ant es se sacaban los pant alones. y al querer preg unt arle por su m arido. se arrodilló en m edio del saló n para olf at ear las f lores de la alf om bra. si alg uien se ref erí a a las señ orit as de la casa. y ant es de ser int roducidos en el saló n. que pueden conducirnos hast a el suicidio. A pesar de un enorm e esf uerz o de volunt ad. para que com et iese los m á s g randes descuidos. por ej em plo. pero bast aba que un invit ado t ocase la cam panilla y penet rara en el vest í bulo. Era posible af eit arse ant e cualquier espej o. alg una de esas dist racciones im perdonables. El m ism o em baj ador de Ing lat erra. levant ó la pat a com o un perro. con un big ot e usado. nadie lleg aba a dom inar la t ent ació n de repet ir: “Cuernos de vaca”. y cuando é st as of recí an una t az a de t é . y despué s de aprox im arse a un pedest al. com o uno de esos cepillos de dient es que se ut iliz an para em bet unar los bot ines.2 J am á s se habí a oí do el m enor roce de cadenas. Al ir a saludar a la dueñ a de casa. los invit ados se colg aban de las arañ as. para reprim ir el deseo de m orderles las pant orrillas. Al dí a sig uient e de colocar un bot ó n sobre una m esa. 1 1 1 . le preg unt aban por sus dient es post iz os.

ot ros acarician una m uj er de g om a.3 Nunca he dej ado de llevar la vida hum ilde que puede perm it irse un m odest o em pleado de correos. cuando hace diecisé is añ os que est oy anclado en el correo: “¿Recuerdas las que t ení a cuando m e conocist e? . que posees un olor a baraj as usadas. baj as a t u cuchet a.. Te g ust aban los quesos que saben a verij a de sá t iro. Alg unos t ocan el acordeó n. Tú f um as la pipa en com pañ í a de un am ig o. Ahora m ism o. a qué nació n pert enece t u hist oria? ... ¡Pues! m i m uj er — que t iene la m aní a de pensar en voz alt a y de decir t odo lo que le pasa por la cabez a— se em peñ a en at ribuirm e los dest inos m á s absurdos que pueden im ag inarse.. con qué ciudad no t e has acost ado alg una noche? ¿Las velas será n capaces de brindart e un horiz ont e nuevo? Un dí a en que la calm a ya es una m aldició n. Te has j ug ado la vida t ant as veces.” Y no cont ent a con hacerm e naveg ar por t odo el m undo. En ese t iem po m e im ag inaba que serí as soldado y m is pez ones se incendiaban al pensar que t endrí as un pecho á spero. Eras t acit urno. ¿Con qué puert o. desanudas un pañ uelo de seda. El m ar t e ha endurecido las pupilas. con qué t ernura yo t e besaba las heridas! Eras brut al. ¡Con qué avidez . m ient ras leí a los diarios de la t arde. Te acost ast e con la abadesa. Durant e las noches de luna. com o un f elpudo. durant e t oda m i 1 1 2 . los m arineros se reú nen sobre cubiert a. y la prim era noche. Has vist o dem asiados at ardeceres. “Eras f uert e. no he am bicionado.” Y com o m e dispusiera a dem ost rarle que lej os de com et er esas barbaridades. m e dest roz ast e el espinaz o en el respaldo de la cam a. m e preg unt ó sin ning una clase de preá m bulos: “¿Por qué no abandonast e el g at o y el hog ar? ¡Ha de ser t an lindo em barcarse en una f rag at a!.. La dej ast e preñ ada. al poseerm e.. t e ahorcas con una t renz a de m uj er.. ¿A qué t iem po. Escalast e los m uros de un m onast erio..

Te g ust a acost art e. para m orir abraz ado al pescuez o de alg una vaca.. “Mí rat e las m anos. só lo sirven para hoj ear m isales. baj as los pá rpados y t e sient es desnudo. “Una noche —en que t e hallas con Dios— ent ras en un est ablo. y t e est iras sobre la paj a. a cada inst ant e para besar las hoj as que se quej an y que suspiran. de t u sabidurí a. Cuando una m uj er t e m ira. m á s que ing resar en el Club Social de Vé lez Sá rsf ield: “Ahora t e veo arrodillado en una ig lesia con olor a bodeg a... en pleno cam po. Tu hum ildad es t an g rande que t e averg ü enz as de t u purez a. con f iebre. a m irar las est rellas..ex ist encia. Te g ust a cam inar. baj o la lluvia.” 1 1 3 . sin que nadie t e vea. Tu sudor es g rat o a las prost it ut as y a los perros. Te hincas.

de-los sodom it as. Fui cé libe. pero int im é . los padrenuest ros. de los solist as. con la f lag elació n. Lo irreduct ible m e seduj o un inst ant e. Creí . m alabarist a. en la m ineralog í a y en los m inot auros. la f ecundidad. de los solit arios. Fui m et odist a. a la f ranela. en cam bio. No consent í ning una concom it ancia con la concupiscencia. ¿Por qué raz ó n los m it os no repoblarí an la aridez de nuest ras circunvoluciones? Durant e varios sig los. Poco a poco m e seduj eron el recat o y el bacalao. con los f lam encos.. Am é las cont radicciones. la f ort una. m onog am ist a. t uve que dist anciarm e de los cont rabandist as y de los cont rabaj os. la f ilosof í a. a los ej ercicios respirat orios. con la const ipació n. las cont rariedades. los cont rasent idos. con una violencia de g at illo. con el m ism o am or propio con que hubiese sido parag uas. A pesar de m is predilecciones. Pref erí el sublim ado a lo sublim e. 1 1 4 . los invert idos por los invert ebrados. Mi repulsió n hacia los parent escos m e hiz o eludir los padrinaz g os. y caí en el g at ism o. Lo edif icant e a lo edif icado.4 Abandoné las caram bolas por el calam bur.. los ent reveros por los ent ret elones. ¿no se hospedaron en una piedra? ¡Mi inept it ud lleg ó a conf undir a un coronel con un t erm ó m et ro! Renuncié a las sociedades de benef icencia. la f elicidad. con una buena f e de volunt ario. Dej é la sociabilidad a causa de los soció log os. Aprendí de m em oria el horario de los t renes que no t om arí a nunca. No quise saber nada con los prost á t icos. Conj uré las conj uraciones m á s concom it ant es con las conj ug aciones conyug ales. los m adrig ales por los m am boret á s.

Poco a poco.. hast a que lleg a un m om ent o en que no hay ot ra escapat oria que la de 1 1 5 .. ¡pero si result ara que est am os devorando a nuest ros propios herm anos! A m edida que nuest ra ex ist encia se conf unde con la ex ist encia de cuant o nos rodea. nos sent am os ant e la hum areda del puchero. lleg an a ent orpecer las f unciones m á s im post erg ables del cuerpo y del espí rit u. Los rem ordim ient os que nos corroen la conciencia. Cada dí a que pasa nos es m á s dif í cil alim ent arnos.. est e z apallo. pensam os en las consecuencias que ese g est o puede t ener. para t oda la parent ela.5 En cualquier part e donde nos encont rem os. de est irar una pierna. La cert idum bre del orig en com ú n de las especies f ort alece t ant o nuest ra m em oria. es que los ví nculos de consang uinidad no se det ienen en la escala z ooló g ica. la vida se t ransf orm a en un cont inuo sobresalt o. com o de z anahoria. se int ensif ica m á s el t error de perj udicar a alg ú n m iem bro de la f am ilia. Despué s de g alopar nueve leg uas de pam pa. nos es m á s dif í cil respirar. ¡m iem bros de la f am ilia! Parient es m á s o m enos lej anos. Ant es de m over un braz o. Hará un perí odo g eoló g ico. Siet e. que el lí m it e de los reinos desaparece y nos sent im os t an cerca de los herbí voros com o de los crist aliz ados o de los f ariná ceos.. a t oda hora del dí a o de la noche. y el esó f ag o se nos anuda. set ent a o set ecient as g eneraciones t erm inan por parecer-nos lo m ism o. Tres bocados. pero con una ascendencia idé nt ica a la nuest ra. ¡Los m ism os oj os de t í a Carolina! ¿El caballo de un carro resbala sobre el asf alt o? .. ¿Cualquier g at o se asom a a la vent ana y se lam e las nalg as? .. ¡Los dient es un poco am arillent os de m i abuelo J osé Marí a! ¡Lindo prog ram a el de encont rar parient es a cada paso! ¡El de ser un t í o a quien lo t om an por prim o a cada inst ant e! Y lo peor. y ( aunque las apariencias sean dist int as) nos dam os cuent a de que t enem os t ant o de cam ello. ¿no serí a un hij o de nuest ro papá ? Los g arbanz os t ienen un g ust it o a paraí so.

t odos los asesinat os. 1 1 6 . t odas las crueldades. o ser.opt ar. sim ple y hum ildem ent e. una ví ct im a de la f am ilia. y resig narnos a com et er t odos los incest os.

Soy polig lot a y t art am udo. Me repug na el bost ez o de las cam as deshechas. con t oda t ranquilidad. he t enido t iem po de est rang ular a m is herm anos. m e di cuent a que m e habí a casado con una cacat ú a. y en el inst ant e de f irm ar m i act a m at rim onial.6 Mis nervios desaf inan con la m ism a f recuencia que m is prim as. que se ent ret ienen en perf orarm e el int est ino. cuando lloviz na. Si por casualidad. Mi dig est ió n invent a una cant idad de crust á ceos. En ese cuart o de hora. un cig arrillo. Todaví a. cuando m e acuest o. de arroj arm e a alg ú n precipicio y de quedar colg ado de las ram as de un espinillo. En est as condiciones. y es rarí sim o que pueda sonarm e la nariz sin encont rar en el pañ uelo un cadá ver de cucaracha. a los quince m inut os m e despiert o. sobre el t echo de m i ropero. Mi riñ ó n iz quierdo se encuent ra en el m useo de la Facult ad de Medicina. indef ect iblem ent e. Las m á rg enes de los libros no son capaces de encauz ar m i aburrim ient o y m i dolor. m e duele la pierna que m e am put aron hace t res añ os. necesit o que m e desabrochen los t iradores. a la lot erí a. dej o de at arm e a los barrot es de la cam a. Desde la inf ancia. Mi riñ ó n derecho es un m aní . ant es de sent arm e en alg una part e. sin em barg o. He perdido. Hast a las ideas m á s opt im ist as t om an un coche f ú nebre para pasearse por m i cerebro. creo sinceram ent e que lo m ej or es t rag arse una cá psula de dinam it a y encender. no sient o ning una propensió n por em pollarle los senos a las m uj eres y m e enf erm a que los bot icarios se equivoquen con t an poca f recuencia en los preparados de est ricnina. hast a las uñ as de los pies. 1 1 7 .

Am or desinf ect ado.7 ¡Todo era am or. lleno de prevenciones. que arranca los bot ones de los bot ines. No se podí a hablar m á s que de am or. Am or desnudo. con una M m ayú scula. con sus f alt as de punt ualidad. Am or.. Am or indef orm able. de cort apisas.. a la vainilla. sim plem ent e. Am or im post erg able y am or im puest o.. cubiert o de f lores blancas. de los bom beros. Am or-am or que es. am or al port ador. Am or que incendia el coraz ó n de los orang ut anes.. Am or esperm at oz oico. lleno de cort ocircuit os. analiz ado. Am or pasado por ag ua. Am or y am or. de ort og raf í a. am or! No habí a nada m á s que am or. de prevent ivos. Am or que ex alt a el cant o de las ranas baj o las ram as.. Am or de cart ó n piedra. con sus int errupciones cardí acas y t elef ó nicas. am or con leche. Am or con una g ran M. am or. En t odas part es se encont raba am or. incandescent e -y am or incaut o. con sus repuest os. am or unt uoso.. Am or ecuest re.. Am or analiz able. Am or ult ram arino. chorreado de m ereng ue. ¡y nada m á s que am or! 1 1 8 . esperant ist a.... Am or con sus accesorios. que se alim ent a de encelo y de ensalada. am or a plaz os.

¿Q ué clase de cont act o pueden t ener conm ig o —m e preg unt o— t odas est as personalidades inconf esables. En vez de cont em poriz ar. no pasa m edia hora sin que m e naz ca una nueva personalidad. Hay personalidades en t odas part es: en el vest í bulo. y nat uralm ent e.. cada una pret ende im poner su volunt ad. la personalidad es una especie de f urunculosis aní m ica en est ado cró nico de erupció n. Pero son de una pet ulancia. hay peleas. En m í . hast a en el W . una m anif est ació n de personalidades. es t al la ag lom eració n de las que m e rodean. de descanso! ¡Im posible saber cuá l es la verdadera! Aunque m e veo f orz ado a convivir en la prom iscuidad m á s absolut a con t odas ellas. Desde que est oy conm ig o m ism o.. Hast a las personalidades m á s insig nif icant es se dan unos aires de t rasat lá nt ico. ¡pues no señ or!. yo soy un cock t ail.. quisiera oblig arlas a que se ocult en en los replieg ues m á s prof undos de m i cerebro. para enf erm arse de indig nació n.8 Yo no t eng o una personalidad. sin em barg o. conf lict os de t oda especie. un cong lom erado. ¡Im posible log rar un m om ent o de t reg ua. que harí an ruboriz ar a un carnicero? ¿Habré de perm it ir que se m e ident if ique. se consideran con derecho a m anif est ar un desprecio olí m pico por las ot ras. Si alg una t iene una ocurrencia. que m i casa parece el consult orio de una quirom á nt ica de m oda. ya que t ienen que vivir j unt as. Todas. o con est e cret inoide cuya sonrisa es capaz de cong elar una locom ot ora? El hecho de que se hospeden en m i cuerpo es suf icient e. sin ning una clase de ex cepció n. C. con est e pederast a m archit o que no t uvo ni el coraj e de realiz arse. que m e 1 1 9 . Ya que no puedo ig norar su ex ist encia. por ej em plo. de una f alt a de t act o. no m e convenz o de que m e pert enez can.. en la cocina. discusiones que no t erm inan nunca. sin t om ar en cuent a las opiniones y los g ust os de las dem á s. en el corredor. de un eg oí sm o...

y m ient ras una abusa de la noche y no m e dej a dorm ir hast a la m adrug ada. El hecho de t om ar la m enor det erm inació n m e cuest a un t al cú m ulo de dif icult ades. para t ener. é st a se em peñ a en dem ost rarm e las vent aj as de la abst inencia. al m enos. 1 20 .hace reí r a carcaj adas. Ni bien aqué lla desea que m e acuest e con t odas las m uj eres de la ciudad. ant es de com et er el act o m á s insig nif icant e necesit o poner t ant as personalidades de acuerdo. la sat isf acció n de m andarlas a t odas j unt as a la m ierda. que pref iero renunciar a cualquier cosa y esperar que se ex t enú en discut iendo lo que han de hacer con m i persona. proponié ndom e un paseí t o al cem ent erio. Mi vida result a así una preñ ez de posibilidades que no se realiz an nunca. la ot ra m e despiert a con el am anecer y ex ig e que m e levant e j unt o con las g allinas. una ex plosió n de f uerz as encont radas que se ent rechocan y se dest ruyen m ut uam ent e. en el act o sale cualquier ot ra.

que t odas las preocupaciones que t om am os con ella nos parecen insuf icient es. Una t arde. y al averig uar de qué proviene. y cuando lleg a la hora de acost arnos.9 ¿Nos olvidam os. nuest ra at enció n se encuent ra en t odas part es y en ning una. y es t al la sat isf acció n de que nos acom pañ e al reg resar a nuest ra casa. nos sent am os en alg ú n banco. t om am os el ascensor. Hem os subido las escaleras de cada noche. Hem os encendido las m ism as lá m paras. Sobre las piedrit as del cam ino describim os. de nuest ra som bra o es que nuest ra som bra nos abandona de vez en cuando? Hem os abiert o las vent anas de siem pre. quisié ram os carg arla para que durm iera en nuest ros braz os. ¿Será posible que hayam os vivido j unt o a ella sin habernos dado cuent a de su ex ist encia? ¿La habrem os ex t raviado al doblar una esquina. las sem anas ent eras. Q uisié ram os acariciarla com o a un perro. al at ravesar una m ult it ud? ¿O f ue ella quien nos abandonó . hast a que. para im pedir que los escalones le f ract uren el espinaz o. un recuerdo perdido? En t odo caso. En vez de subir las escaleras. y sin em barg o han pasado las horas.de repent e advert im os un est rem ecim ient o a nuest ros pies. Ant es de at ravesar las bocacalles esperam os que no circule ning una clase de vehí culo. al at ravesar una plaz a. para olf at ear t odas las ot ras som bras de la calle? La t ernura que nos inf unde su presencia es dem asiado g rande para que nos preocupe la cont est ació n a esas preg unt as. Al circular de un cuart o a ot ro. evit am os que se last im e en las arist as de los m uebles. para que duerm a t oda la noche a nuest ro lado. nos encont ram os con nuest ra som bra. en nuest ra m em oria. a veces. para sent irla bien cerca de nosot ros. la cubrim os com o si f uese una m uj er. la m it ad de una circunf erencia. ¿Pensam os en alg uien que est á ausent e? ¿Buscam os. sin que not em os su presencia. 1 21 . con el reg at ó n de nuest ro parag uas.

lleno de sex os indef orm ables. de t odas las especies: sex os con m ú sica. lleno de sent im ient os incandescent es. Lo que hast a ese m om ent o m e producí a hast í o o repug nancia. del adult erio al escorbut o. lleno de f uerz a... de dej ar encint a una g ruesa de coleg ialas con el dedo m eñ ique!. se sobreent iende. pero barbado con una barba elect rocut ant e. am et ralladoras. de t odos los calibres. ahora m e parece sublim e. de pront o. cuando un t ranví a m e susurró al pasar: “¡En la vida hay que sublim arlo t odo. sin desf allecim ient os. Lo que ant es m e result aba g rot esco o delez nable. lo recuerdo perf ect am ent e. ¡Ah. Recié n m e ilum inaba t ant a sabidurí a. y el cont ent o de com probar que uno m ism o es un peat ó n af rodisí aco. con un ent usiasm o de rem at ador. de rem at ador sublim e. de percusió n! Bí pedo im plum e. cuando em pecé a sublim ar. no hay que dej ar nada sin sublim ar!” Dif í cilm ent e ot ra revelació n m e hubiese encandilado con m á s violencia: f ue com o si m e enf ocaran. ahora m e precipit a en un colapso de f elicidad que m e hace encont rar sublim e lo que sea: de los escarbadient es a los g iros post ales. desde la int uició n a los z ancos! ¡Mam ó n que usuf ruct ú a de un t em peram ent o devast ador y reconst it uyent e. indescif rable. de seducció n. de soldar ví nculos aut ó g enos de una sola m irada.10 ¿Result ará m á s prá ct ico dot arse dé una epiderm is de verrug a que adquirir una psicolog í a de colm illo cariado? Aunque ya han t ranscurrido m uchos añ os. con ideas que disponen de t odos los vehí culos ex ist ent es... t odos los ref lect ores de la escuadra brit á nica. capaz de enam orarse al inf rarroj o. Desde ent onces la vida t iene un sig nif icado dist int o para m í . ¡Pensar que ant es de sublim arlo t odo. sent í a í m pet us de 1 22 .. la beat it ud de vivir en plena sublim idad. cuando ya lo sublim aba t odo. ¡Ciudadano g enial — ¡m uchí sim o m á s g enial que ciudadano!— con ideas em budo. Acababa de f orm ularm e est a preg unt a. de vit alidad. cascabel...

a pesar de t ener herm anas g em elas y af rodisí acas!.. Q ue ot ros pract iquen —si les diviert e— idiosincrasias de f elpudo. g randes bebé s m achos y rubicundos. 1 23 . con el propó sit o de darm e docenas y docenas de hij os. que la de m irarlo y resolverlo t odo. por lo sublim e y sé .. Yo he opt ado. desde el punt o de vist a de la sublim idad. con una cant idad de cost illas m ucho m ayor que la reg lam ent aria. def init ivam ent e. que revolot ean y se posan sobre cualquier cornisa. de cat orce m et ros de est at ura. Q ue ot ros t eng an para las cosas una sonrisa de serrucho. una m irada de charol. que en la vida no hay m á s solució n que la de sublim ar.suicidarm e ant e cualquier espej o y que m e ha bast ado encarar las cosas en sublim e. por ex periencia propia. para reconocerm e dueñ o de m illares de señ oras et é reas.

Los com ent arios. Aunque parez ca m ent ira —esas hum illaciones— ese cont inuo est ruendo result a m il veces pref erible a los m om ent os de calm a y de silencio. nos int erioriz a de lo que opinan sobre nosot ros t odos los habit ant es del cem ent erio. los cascot es que caen de no se sabe dó nde. El silencio hace sonar su diapasó n. Im posible asirse a alg una cosa. Cualquier cadá ver se considera con el derecho de m anif est ar a g rit os los deseos que habí a log rado reprim ir durant e t oda su ex ist encia de ciudadano. y al m ism o t iem po que resuena un est ruendo a m udanz a. a los cinco m inut os de hallarnos inst alados en nuest ro nicho. Por lo com ú n. darí a una noció n aprox im ada de las bat aholas que se producen a cada inst ant e. los de al lado se insult an com o carreros. ¡Q ué desconocim ient o de las f orm as! ¡Q ué carencia absolut a de com post ura! ¡Q ué ig norancia de lo que es bien m orir! Ni un convent illo de calabreses m alcasados. y el m enor ruidit o: una uñ a. nos at orm ent an en t al f orm a los m inut os del dí a y del insom nio. sin el m enor indicio. encont rar una asperosidad a que af errarse. La at m ó sf era se rarif ica cada vez m á s. las risit as iró nicas. é st os sobrevienen con una brusquedad de sí ncope. no m e suicido. Apenas se desvanece la m usiquit a que nos echó a perder los ú lt im os m om ent os y cerram os los oj os para dorm ir la et ernidad. De pront o. un cart í lag o que se cae. se oyen las carcaj adas de los que habit an en la t um ba de enf rent e. en plena cat á st rof e conyug al. que nos dan g anas de suicidarnos nuevam ent e. caem os en el vací o. Mient ras alg ú n vecino pat alea dent ro de su caj ó n. em piez an las discusiones y las escenas de f am ilia. La caí da no t iene t é rm ino. De nada sirve que nos t apem os las orej as.11 Si hubiera sospechado lo que se oye despué s de m uert o. la f alang e de un dedo 1 24 . de sus inf am ias. y no cont ent o con ent erarnos de sus m ez quindades.

se am alg am a con t odos los ecos que persist en. y cerram os los oj os despacit o para que no se oig a ni el roce de nuest ros pá rpados. ret um ba. resuena un nuevo ruido que nos espant a el sueñ o para siem pre. si yo hubiera sabido que la m uert e es un paí s donde no se puede vivir! 1 25 . se am plif ica. choca y rebot a en los obst á culos que encuent ra. ¡Ah.que se desprende. y cuando parece que ya se va a ex t ing uir.

reviven. se inj ert an. se incrust an. se acuest an. se t ant ean. se m ast ican. resplandecen. se enlaz an. se repelen. se dislocan. se est rang ulan. se j unt an. se respiran. se f ascinan. se calcinan. se acoplan. se perf oran. se presient en. se alet arg an. se ent rechocan. se apriet an. se est iran. se chupan. se palpan. se desm ayan.12 Se m iran. f allecen. se apet ecen. se g ust an. se reint eg ran. se penet ran. se m uerden. se enervan. resucit an. se acom et en. se desean. se acribillan. se ag az apan. se enloquecen. se ret uercen. se desnudan. se disg reg an. se dem udan. se sueldan. se dist ienden. se besan. 1 26 . se derrit en. desf allecen. se apresan. se buscan. se rehuyen. se at ornillan. se desg arran. se ref rieg an. se evaden y se ent reg an. despiert an. se ilum inan. se olf at ean. se inf lam an. se cont em plan. se adorm ecen. se enarcan. se asesinan. se acarician. se rem achan. se codician. se est rem ecen. se conf unden. se caldean. se m enean. se babean.

¡Al t rast e con los f rascos de las f arm acias. ¿Se det iene una calva? . con los nú m eros de las puert as de calle!. ¿Pasa una m ot ociclet a? ¡Gol!. ¿Un aut om ó vil f rena al lleg ar a una esquina? Inst alado de una sola pat ada en alg una buhardilla.. hast a que. ú nicam ent e una pat ada.. con las m uj eres preñ adas. con el bicarbonat o. los edif icios pú blicos. con los art ef act os de luz elé ct rica. Cuando com ienz o a dar pat adas. A pat adas con el cuerpo de bom beros. los m ing it orios. con las f lores art if iciales.. no dest ruyo las obras de salubridad. de una pat ada. A pat adas con los depó sit os de ag ua. g ent e que no ha podido aseg urarse.. Necesit o ent rar —¡a pat adas!— en los escaparat es y sacar —¡a pat adas!— t odos los m aniquí es a la calle.13 Hay dí as en que yo no soy m á s que una pat ada. ent re los braz os de los á rboles.. Allá va por el aire hast a ensart arse en alg ú n pararrayos. pat as arriba. No log ro t ranquiliz arm e. en la vent ana de un quint o piso. los t ranví as. a los pececillos de color. los g asó m et ros y los arcos volt aicos. 1 27 . Fam ilias disuelt as de una sola pat ada. est ar cont ent o. es inú t il que quiera cont enerm e. con los t ubos de ensayo. Nada m e sat isf ace t ant o com o hacer est allar.. que ni siquiera t uvo t iem po de cam biarle el ag ua a las aceit unas.. Necesit o derrum bar las cornisas. cooperat ivas de consum o. Pref erirí a m orir ant es que renunciar a que los f aroles describan una t rayect oria de cohet e y caig an.. f á bricas de calz ado.

carecem os del coraj e de llam arlos arcá ng eles. Ya ves en el est ado y en el est ilo en que se encuent ra t u pobre abuela.” Pero a m i abuela le g ust aba cont radecirse. por lo m enos. ag reg aba con voz de dag uerrot ipo: “La vida —t e lo dig o por ex periencia— es un larg o em brut ecim ient o.14 Mi abuela —que no era t uert a— m e decí a: “Las m uj eres cuest an dem asiado t rabaj o o no valen la pena. El dolor de m uelas. en vez de m et am orf osear una silla en t ransat lá nt ico. las enf erm edades vené reas. el diccionario. de la virut a y ot ros desperdicios. y despué s de pedirm e que le buscase los ant eoj os que t ení a sobre la f rent e. y aunque los m osquit os vuelen t ocando la cornet a. no t repides un solo inst ant e: ¡El m ercurio es m ucho m enos pesado que la abst inencia! “Cuando unas nalg as t e sonrí an.. t om am os un bolet o en una ag encia de vapores. diariam ent e. pero t enem os verg ü enz a de est recharle la m ano al señ or g at o. al sent ir deseos de viaj ar. pero si alg una vez necesit as opt ar ent re un prem io a la virt ud y la sí f ilis. Rehuye. Abre los braz os y 1 28 . una t elarañ a en las pupilas. las est adí st icas m unicipales. la ut iliz ació n del aserrí n. “La cost um bre nos t ej e.. y m á s t arde. ¡Si no f uese por la esperanz a de ver un poco m ej or despué s de m uert a!. no se lo conf í es ni a los g at os. dent ro de lo posible. pueden proporcionarnos una sat isf acció n insospechada. Poco a poco nos aprisiona la sint ax is. Cuando una t í a nos lleva de visit a. ¡Puebla t u sueñ o con las que t e g ust en y será n t uyas m ient ras descansas! “No t e lim pies los dient es. saludam os a t odo el m undo. y que vale m á s un sex o en la m ano que cien volando. “Por eso —aunque m e creas com plet am ent e chocha— nunca m e cansaré de repet irt e que no debes renunciar ni a t u derecho de renunciar. con los sex os usados. Recuerda que nunca encont rará s un sit io m ej or donde m et er la leng ua que t u propio bolsillo.

no debes ex ponert e a que t e inf luencie ni t an siquiera t u propia som bra. ni a las f alt as de ort og raf í a.no t e nieg ues al clarinet e. pues aunque la ex periencia sea una enf erm edad que of rece t an poco pelig ro de cont ag io. “¡La im it ació n ha prost it uido hast a a los alf ileres de corbat a!” 1 29 . Conf ecció nat e una nueva virg inidad cada cinco m inut os y escucha est os consej os com o si t e los diera una m oldura.

Su presencia m aduraba las m ieses. 1 30 . las arañ as que llevan una cruz sobre la espalda lo preservaron de los sú cubos ex t rachat os. La sola im posició n de sus m anos hací a renacer la virilidad y su m irada inf undí a en las prost it ut as una t ernura ag rest e de codorniz . ¡Cuá nt as veces su palabra cayó sobre la m ult it ud con la m ansedum bre con que la lluvia t ranquiliz a el oleaj e! Sobre la calva un resplandor f osf orescent e y m illares de abej as aloj adas en la pelam bre de su pecho. no pudo descubrir la ex ist encia de una nueva virt ud. su om blig o consig uió t rasunt ar buena part e del universo.15 Ex ig ió que sus esclavos le escupieran la f rent e. Su perf ecció n habí a lleg ado a repug narle t ant o com o el bañ o o Durant e su perm anencia en el desiert o. y colg ado de las pat as de una cig ü eñ a. ¿Sabí a que las esencias dej an un am arg or en la g arg ant a? ¿Sabí a que el ascet ism o puebla la soledad de m uj eres desnudas y que t oda sabidurí a ha de hum illarse ant e el m ecanism o de un m osquit o? El ayuno de t oda concupiscencia ¿le perm it irí a saborear el halag o de que un m ism o f ervor lo acom pañ ara a t odas part es. abandonó sus cost um bres y sus cof res de sá ndalo. con su m iasm a de sum isió n y de podredum bre? Precedido por una brisa que apart aba las inm undicias del cam ino. Allí . Allí int im ó con los f ant asm as que recorren en z ancos la et ernidad y con los cact us que t ienen idiosincrasias de espant apá j aro. aparecí a al m ism o t iem po en lug ares dist int os. con un desg ano cada vez m á s conscient e de la inut ilidad de cuant o ex ist e. pero aunque t uvo coloquios con el Diablo y con el Señ or. de un nuevo vicio. las poblaciones at ó nit as lo vieron pasar carg ado de aburrim ient o y de pará sit os.

en una de esas piedras que se acuest an en los cam inos para em pollar g usanos y hum edad. en el recodo de un cam ino. los rit os de la cá bala y de la m ort if icació n. En vano se ex t rem aron. y en m edio del espant o se com probó que m ient ras el verdí n le cubrí a las ex t rem idades y el pudor. Ni las penit encias ni las cosquillas consig uieron arrancarle t an siquiera un bost ez o.com o el caviar. ant e el t am añ o de su t ernura y de su barba. Una t arde. ant e su indif erencia. ni que las est rellas dej asen de t em blar. de t odas part es. Ya no le procuraba el m enor alivio que los leprosos lo esperaran para acariciarle la som bra. con sus oraciones y sus of rendas. 1 31 . En vano los pereg rinos acudieron. decidió inm oviliz arse para t oda la et ernidad. poco a poco. su cuerpo se iba t ransf orm ando. Ya no sent í a ning una volupt uosidad en paladear la siest a y los rem ansos encarnado en un yacaré .

y la sat isf acció n de com prender. y ant es de anochecer ya est oy pensando la noche y las chim eneas con un espí rit u de g at o. y de los cam aleones!. z anahoria. de una vida lat ent e que nos f ecunda. Por eso a m í m e g ust a m et erm e en las vidas aj enas. y una cosa es m irar el m ar desde la playa. arrodillarm e en pleno cam po.. ¡Ah. m e inst alo en alg ú n eucalipt o a respirar la brisa de la m añ ana. Duerm o una siest a m ineral.. vivir t odas sus secreciones. el encant o de haber sido cam ello.. y nos hace cosquillas! Para apreciar el j am ó n ¿no es indispensable ser chancho? Q uien no log re t ransf orm arse en caballo ¿podrá saborear el g ust o de los valles y darse cuent a de lo que sig nif ica “t irar el carro”? ... ¡Q ué delicia la de m et am orf osearse en abej orro.. Poseer una virg en es m uy dist int o a ex perim ent ar las sensaciones de la virg en m ient ras la est am os poseyendo. Por eso a m í m e g ust a rum iar la pam pa y el crepú sculo personif icado en una vaca. Mient ras aqué llos se pasan la vida colg ados de una sog a o peg ando puñ et az os sobre una m esa. Desde el am anecer. de raí ces. la perez a de los rem ansos. yo m e lo paso t ransm ig rando de un cuerpo a ot ro. dent ro de la prim era piedra que hallo en m i cam ino.. 1 32 .. yo no m e canso nunca de t ransm ig rar.16 A unos les g ust a el alpinism o. sent ir la g ravit ació n y los ram aj es con un cerebro de nuez o de cast añ a. la de sorber el polen de las rosas! ¡Q ué volupt uosidad la de ser t ierra. A ot ros les ent ret iene el dom inó . a f ondo. ot ra cont em plarlo con unos oj os de cang rej o. t odas sus esperanz as. A m í m e encant a la t ransm ig ració n. para cant arle con una voz de sapo a las est rellas.. la de sent irse penet rado de t ubé rculos. m anz ana. sus buenos y sus m alos hum ores.

. t eng o la cert idum bre que no hubiera podido soport arla sin esa apt it ud de evasió n. que m e perm it e t rasladarm e adonde yo no est oy: ser horm ig a. al m enos. j am á s he com prendido que se pueda vivir. casi com plet am ent e. los de las m adreselvas? Aunque m e he puest o. m uchas veces... de vez en cuando. 1 33 . encont rarm e conm ig o m ism o en el m om ent o en que m e habí a olvidado. j iraf a. ¿Có m o es posible que no se aburran de sus apet it os. la m ayorí a de los hom bres no han sido ni siquiera m uj er!. los de las cucarachas. Cuando la vida es dem asiado hum ana —¡ú nicam ent e hum ana!— el m ecanism o de pensar ¿no result a una enf erm edad m á s larg a y m á s aburrida que cualquier ot ra? Yo. un cerebro de im bé cil. de m i propia ex ist encia. poner un huevo.. de sus espasm os y que no necesit en ex perim ent ar. et ernam ent e. con un m ism o esquelet o y un m ism o sex o. y lo que es m á s im port ant e aú n.¡Pensar que durant e t oda su ex ist encia.

De cada uno de sus poros surg í a una especie de uñ a que m e perf oraba la epiderm is. para perf orarm e el espinaz o com o una g ot a de lacre derret ido. con una violent a viscosidad de m olusco. Hast a que la ú lt im a g ot a de esperm a no se m e desprendí a de la nuca. precipit á ndom e en una serie de espasm os ex asperant es. hast a log rar inm oviliz arm e. Era inú t il que le escupiese en los pá rpados. ¡Bonit a f iest a la de ser un durm ient e que usuf ruct ú a de la predilecció n de los sú cubos! 1 34 . las caderas. en las concavidades de la nariz . Era inú t il que le g rit ara m i odio y m i desprecio. para poder echarm e una g ot a de yodo en cada una de las heridas. poco a poco.. hast a que su sex o —lleno de espinas y de t ent á culos— se incrust aba en m i sex o.. Sus senos com enz aban a hervir. sus encí as cont inuaban sorbiendo m i desesperació n. y ant es de abandonarm e m e dej aba sus m illones de uñ as hundidas en la carne y no t ení a ot ro rem edio que pasarm e la noche arrancá ndom elas con unas pinz as.17 Me est rechaba ent re sus braz os chat os y se adherí a a m i cuerpo. Una secreció n peg aj osa m e iba envolviendo. Una ex udació n f osf orescent e le ilum inaba el cuello.

de f lat o.18 Llorar a lá g rim a viva. Fest ej ar los cum pleañ os f am iliares. Llorarlo por el om blig o. ¡Llorar t odo el insom nio y t odo el dí a! 1 35 . llorando. de nuest ro llant o. Llorar de am abilidad y de am arillo. Llorar la dig est ió n. Llorar de am or. con las rodillas. Asist ir a los cursos de ant ropolog í a. llorando. Llorarlo con la nariz . por la boca. de f lacura. Llorarlo t odo. Llorar com o un cacuy. Llorar ant e las puert as y los puert os.. Llorar a chorros. Llorar de f rac.. de hast í o. llorando. At ravesar el Á f rica. las com puert as del llant o. com o un cocodrilo. a nado. si es verdad que los cacuies y los cocodrilos no dej an nunca de llorar. Inundar las veredas y los paseos. Em paparnos el alm a. Abrir las canillas. Llorar el sueñ o. y salvarnos. pero llorarlo bien. la cam iset a. de m em oria. de aleg rí a. Llorar im provisando.

pero aunque Dios —reencarnado en alg ú n sacam uelas— nos oblig ara a localiz ar t odas nuest ras esperanz as en los escarbadient es. que se necesit a una im perm eabilidad de cocodrilo para no suf rir. un perro que husm ea una pared— result a alg o t an inef able.. a no concebir ot ra aspiració n que la de recibirse de calavera... ¿Q ué nos im port a que los cadá veres se descom pong an con m ucha m á s f acilidad que los aut om ó viles? ¿Q ué nos im port a que f am ilias ent eras —¡llenas de señ orit as!— f allez can por su ex cesivo am or a los hong os silvest res? .. un verdadero sí ncope de adm iració n.. el espect á culo m á s insig nif icant e —una m uj er que se det iene. es t al el cú m ulo de coincidencias. 1 36 . El solo hecho de poseer un hí g ado y dos riñ ones ¿no j ust if icarí a que nos pasá ram os los dí as aplaudiendo a la vida y a nosot ros m ism os? ¿Y no bast a con abrir los oj os y m irar. la vida no dej arí a de ser. De ahí ese am or. por eso.. Lo cot idiano podrá ser una m anif est ació n m odest a dej o absurdo. esa g rat it ud enorm e que sient o por la vida.. pero de allí a considerarse una sim ple carnaz a de m icrobios. el m á s aut é nt ico de los m ilag ros? Cuando se t ienen los nervios bien t em plados. de circunst ancias que se requieren —por ej em plo— para que dos m oscas at erricen y se reproduz can sobre una calva.. una verdadera m aravilla.19 ¿Q ue las poleas ya no se cont ent an con devorar m illares y m illares de dedos m eñ iques? ¿Q ue las m á quinas de coser am enaz an z urcirnos hast a los m enores int erst icios? ¿Q ue la depravació n de las esf eras t erm inará por deg radar a la g eom et rí a? Es bast ant e int ranquiliz ador —sin duda alg una— com probar que no ex ist e ni una hect á rea sobre la superf icie de la t ierra que no encubra cuat ro docenas de cadá veres. para convencerse que la realidad es. en realidad. al com probarlo.

. ant e las est at uas ecuest res... aunque yo perez ca!” 1 37 . a carcaj adas. Mom ent os de t al f ervor. De ahí ese opt im ism o de pelot a de g om a que m e hace reí r.. a los cem ent erios. en que no log ra int ranquiliz arm e ni la sospecha de que a las m uj eres les pueda nacer un t ax í m et ro ent re los senos. del esquelet o de las biciclet as.. para g rit ar con una voz virg en y ancest ral: “¡Viva el esperm a. t eng o que arrodillarm e en m edio de la calle. esos í m pet us de prost ernació n ant e cualquier cosa. de t al ent usiasm o. ant e los t achos de basura. a pesar de los esf uerz os que hag o por cont enerm e. sem anas ent eras. en los caj ones de las m esas de luz . esa aleg rí a que m e incit a a rebot ar en t odas las f achadas...esas g anas de lam erla const ant em ent e. a salir corriendo — desnudo!— por los alrededores para hacerles cosquillas a los g asó m et ros. Dí as... que m e lo encuent ro a Dios en t odas part es. al doblar las esquinas.. ent re las hoj as de los libros y en que. de los at aques al hí g ado de los lim ones.. en t odas las ideas.

ent re los durm ient es de la ví a. que apoyado sobre la borda cont em pla la inm ensidad del m ar y lo ú nico que se le ocurre es escupirlo. Est á la señ ora f oca. Los vag ones se t repan los unos sobre los ot ros. sin una arrug a en el pant aló n o en la sonrisa. y salg o. El f urg ó n se acopla con la locom ot ora. ¡Muj eres sem idesnudas! ¡Hom bres en cam iset a! ¡Llant os! ¡Pleg arias! ¡Grit os!. t iem bla. derrum ba la bolet erí a. y ya en el m ar. Los pasaj eros son los m ism os de siem pre. con la esperanz a de que m is present im ient os result en inex act os. sobre las redes donde se colocan las valij as. cont em plo —con im pasibilidad de corcho— el espect á culo.. la señ ora t onina. Aunque preveo lo que sucederá . lo m á s cam pant e. el f abricant e de art í culos de g om a. Est á la señ orit a cuyos at ract ivos se cot iz an en proporció n direct a al alej am ient o de la cost a. int est inal. ¿Tendré que convencerm e una vez m á s que soy el ú nico sobrevivient e? 1 38 . con su sonrisa de padrillo.. Est á el m arido adú lt ero. el com edor. Al t ercer dí a de naveg ar se oye —¡en plena noche!— un est ruendo m et á lico. hunde la proa y se sum erg e. No hay m á s que piernas y braz os por t odas part es: baj o los asient os. Mient ras los pasaj eros se est rang ulan al asalt ar los bot es de salvam ent o. arrasa los equipaj es. Al pasar por alg una de las est aciones —¡no f alla ni por casualidad!— el t ren salt a sobre el andé n. Rect if ico la lat it ud de m i corbat a. ot ras veces m e em barco. Echo a un lado los cadá veres que m e rodean. ¡Horror! El buque cabecea. yo aprovecho un bandaz o para z am bullirm e desde la cubiert a.20 Con f recuencia voy a visit ar a un parient e que vive en los alrededores. De m i com part im ent o só lo queda un pedaz o de puert a.

esos t errem ot os en los que las bañ aderas se arroj an desde el oct avo piso. que el dí a en que no provoco ning ú n cort ocircuit o. la g ent e que m e conoce.. en el puert o de desem barque. Insensiblem ent e uno se habit ú a a vivir ent re cadá veres desm enuz ados y ent re vidrios rot os. Mis am ig os. y que sin em barg o se llam aban Est her! ¿Verdad que ant e la m ag nif icencia de t ales espect á culos.. pierden t odo at ract ivo hast a los paisaj es de m ont añ as. que era una sim ple casualidad. decapit aciones f erroviarias.... inspecciono el sit io del nauf rag io. descuart iz am ient os inident if icables. Necesit o esquelet os pulveriz ados... un cadá ver f lot ant e. y se ve que la vida solo adquiere color en m edio de la desolació n y del desast re. ¡Saber que bast a nuest ra presencia para que las cariá t ides se cansen de sost ener los edif icios pú blicos y f allez can —ent re sus capit eles. Aquí un salvavidas. 1 39 . y despué s de bat ir t odos los ré cores del m undo.Calculo el rum bo. ayuda al az ar y rom pe el equilibrio inest able de que depende la ex ist encia. t erm inaron por considerarla una cost um bre. sin darse cuent a que se t rat a de una verdadera predest inació n. durant e los prim eros t iem pos. ¡Con qué ang ust ia. ¡La vida se com plica cuando se hallan escom bros a cada paso! ¡Pero es t al la f uerz a de la cost um bre!. est a propensió n al cat aclism o!. el oct avo dí a. suf ro una verdadera desilusió n. de los derrum bam ient os. la dist ancia.. m ucho m ej or f orm adas que las nalg as de la Venus de Milo? El ex ot ism o de las m ariposas o de los m ast odont es. en el prim er m om ent o. los rit os de la m asonerí a o de la m ast icació n —al m enos en lo que a m í se ref ieren— no consig uen int eresarm e. docenas de vendedoras rubias. supusieron. Allá un cardum en de t iburones. pero al com probar que la casualidad se repet í a dem asiado. Así com o hay hom bres cuya sola presencia result a de una ef icacia abort iva indiscut ible. con qué ansiedad com probé .. m ient ras perecen enj auladas en los ascensores. Con la int enció n de com probarlo. las personas que saben de cuá nt as cat á st rof es m e he librado. ent ro. y es t an g rande m i am or por lo espect acular. una silla de m im bre.. que se alim ent aban de em pleados.. ent re sus ex pedient es— cent enares de prest am ist as. y de g arbanz os! ¡Saborear —com o si f uese m az am orra— los t em blores que provoca nuest ra m irada.. hast a que se descubre el encant o de las inundaciones. la m í a provoca accident es a cada paso. ¡pú blicos!.

. ha de declararse un incendio en el que perez ca carboniz ada. Yo soy —¡qué le vam os a hacer!—un hom bre cat ast ró f ico. si no m e const a.. y así com o no puedo dorm ir ant es que se derrum ben. nada m á s que m elaz a.En est as condiciones. ¡la pobrecit a! 1 4 0 . los bienes. y los cuerpos de los que habit an en los pisos de arriba. no log ro int eresarm e por ning una m uj er. sobre m i cam a. ¿Teng o yo alg una culpa en pref erir las quem aduras a las coleg ialas de t ercer g rado? Aunque la m ayorí a de los hom bres se sat isf ag a con rum iar el sueñ o y la vig ilia con una im pasibilidad de cornudo. que al est recharla ent re m is braz os. m i com pañ í a result ará lo int ranquiliz adora que se quiera. quien haya pernoct ado ent re cadá veres vag abundos com prenderá que el rest o m e parez ca m elaz a.

de lam erle la cerradura. disf raz ado de cocodrilo. que un f anat ism o irresist ible t e oblig ue a prost ernart e ant e los t achos de basura y que t odos los habit ant es de la ciudad t e conf undan con un m eadero. Q ue t e crez ca. com o una lim a de dent ist a. que no puedas dej ar. dig as: “Pescado f rit o”. una pat a de arañ a. y que t e enam ores. de una caj a de hierro. Q ue t u m uj er t e eng añ e hast a con los buz ones. Q ue al salir a la calle. Q ue t u f am ilia se diviert a en def orm art e el esquelet o. que t u ú nico ent ret enim ient o consist a en inst alart e en la sala de espera de los dent ist as. y que despué s de parir un cuervo. que só lo puedas alim ent art e de baraj as usadas y que el sueñ o t e reduz ca.21 Q ue los ruidos t e perf oren los dient es. t an locam ent e. al m irart e. en cada uno de los poros. Q ue cuando quieras decir: “Mi am or”. se suiciden de repug nancia. para que los espej os. y la m em oria se t e llene de herrum bre. seas t ú el que t e arroj es en las salivaderas. ni un solo inst ant e. y que en vez de t irar el cig arrillo. se m et am orf osee en sang uij uela. de olores descom puest os y de palabras rot as. alum bre una llave ing lesa. 1 4 1 . que al acost arse j unt o a t i. hast a los f aroles t e corran a pat adas. com o una aplanadora. que t us m anos int ent en est rang ulart e a cada rat o. al espesor de t u ret rat o.

las m encionadas. Es inú t il que nos aislem os com o un anacoret a o com o un 1 4 2 . casi t odas las f orm as def ensivas result an inef icaces. rara vez nos da t iem po de ut iliz arlos.22 Las m uj eres vam piro son m enos pelig rosas que las m uj eres con un sex o prehensil. si pret endem os recuperar los k ilos que hem os perdido en un inst ant e. log ra en la m ayorí a de los casos. nos desbarrancan en una m ont añ a rusa de espasm os int erm inables. los riesg os de un at aque im previst o. La im posibilidad en que se encuent ran de hundirnos su lancet a en silencio. por ej em plo. hast a que de pront o ent ram os en un cont act o t an í nt im o con ellas. pues lo ú nico que les g ust a a las m uj eres vam piro es el sabor m arí t im o de nuest ra sang re. result an las m uj eres elé ct ricas. pero la violencia de honda con que nos arroj an su sex o. Mucho m á s pelig rosas. Sin duda. dism inuye. Ent re las creaciones que invent a el sex ualism o. esa rem iniscencia que perdura en nosot ros. son las m enos t em ibles. ya que ant es de advert ir su presencia. nos van carg ando com o un acum ulador. y est o. se conocen diversos m edios para prot eg ernos cont ra las prim eras. de la é poca en que f uim os t iburó n o cang rej o. Cont ra las m uj eres de sex o prehensil. y no t enem os m á s rem edio que resig narnos a una inm ovilidad de m eses. sin discusió n alg una. los calz oncillos eriz ables y alg unos ot ros prevent ivos. sin em barg o. en cam bio. por ot ra part e. Desde hace sig los. Insensiblem ent e. a t ravé s del t iem po y del espacio. inm uniz arnos. Se sabe. que una f ricció n de t rem ent ina despué s del bañ o. revolot een un inst ant e y nos dej en t ranquilos. que nos hospedan sus m ism as ondulaciones y sus m ism os pará sit os. Bast a con que al oí rlas nos hag am os los m uert os para que despué s de olf at earnos y com probar nuest ra inm ovilidad. pueden of recer sus vent aj as. por un sim ple m ot ivo: las m uj eres elé ct ricas operan a dist ancia.

1 4 3 . nos em parent an con esos f et iches af ricanos acribillados de hierros enm ohecidos.piano. nos g alvaniz an desde el occipucio hast a las uñ as de los pies. poco a poco. Nuest ra carne adquiere. las descarg as que ponen a prueba nuest ros nervios de alt a t ensió n. los culos de bot ella que perf oran nuest ra epiderm is. Los pant alones de am iant o y los pararrayos t est iculares son ig uales a cero. lleno de int errupciones y de cort ocircuit os. En t odo inst ant e se nos escapan de los poros cent enares de chispas que nos oblig an a vivir en pelot as. que t erm ina por elect rocut arnos en un espasm o. la m uj er que nos elect riz a int ensif ica t ant o sus descarg as sex uales. propiedades de im á n. Hast a que el dí a m enos pensado. los alf ileres. Prog resivam ent e. Las t achuelas.

j unt o con los abort os y las f lores m archit as. Solidario de los esquelet os que crecen casi t ant o com o los ex pedient es. Solidario del nauf rag io de las señ oras ballenat os. Solidario de las cart eras. sin esperanz a. del t ranví a. suf ro un verdadero vé rt ig o de solidaridad. en el cent é sim o de seg undo que lo sucede. de los cadá veres descom puest os. que m e resist a. com plet am ent e inú t il.23 Se podrá discut ir m i erudició n ornit oló g ica y la ef icacia de m is apert uras de aj edrez . que les devoran el vient re y la cart era. de m i perf ect a. de las am as de crí a. en el aniversario del descubrim ient o de Am é rica. de los est ó m ag os que ing ieren t oneladas de sardinas y de bicarbonat o. Si durant e un cent é sim o de seg undo consig o desolidariz arm e de m i solidaridad. 1 4 4 . Solidario de los sirvient es y de las rat as que circulan en el subsuelo. alg o t an inconscient e com o la dilat ació n de las pupilas. de m i absolut a solidaridad. ni un solo inst ant e. Solidario de las olas sin velas. en las f iest as pat rias. de los cont rabandist as. A t odas horas de la noche. del est udiant e y de la espera. Solidario de los aut om ó viles. Inú t il. de los coroneles... La solidaridad ya es un ref lej o en m í . Nunca f alt ará alg ú n z openco que nieg ue la ex act it ud ast ronó m ica de m is horó scopos ¡pero eso sí ! a nadie se le ocurrirá dudar. Solidario de los cart eros. de los t iburones vest idos de f rac. de los ballenat os y de los f raques. de los pedicuros. ví ct im a de m i solidaridad. de los pulm ones y de la señ orit a. ¿Una colonia de m icrobios se aloj a en los pulm ones de una señ orit a? Solidario de los m icrobios. ¿A un est udiant e se le ocurre esperar el t ranví a adent ro del ropero de una m uj er casada? Solidario del ropero. dispuest o a solidariz arm e con lo que sea. de la m uj er casada. m ient ras se van llenando los depó sit os de ag ua y de obj et os perdidos. de las com unicaciones t elef ó nicas que se cort an al m ism o t iem po que los collares de perlas y las sog as de los andam ies.

por convencionalism o. Solidario a perpet uidad. 1 4 5 .Solidario por predest inació n y por of icio. Solidario de los insolidarios y solidario de m i propia solidaridad. Solidario por at avism o.

o lo que es peor aun. los burdeles. en los paseos pú blicos. con t al violencia. quien no llorara la vida que se le iba yendo a cada inst ant e. se com probó que el revoque de las f achadas poseí a un color y una com posició n idé nt ica a la de los huesos. est a evidencia. nadie dej aba de sepult arse ent re las sá banas. Al sent ir su t ic-t ac sobre la alm ohada. sin est udiar el m odelado que adquirirí an los replieg ues de su m ort aj a. que por lo g eneral lleva una vida de arañ a en los replieg ues de nuest ras circunvoluciones. en m edio de la 1 4 6 . a las nueve y cuart o de la noche. escuchaba su m archa com o si f uese el eco de sus pasos que se encam inaran a la t um ba. com o si el ó rg ano que sim boliz a y alim ent a la vida só lo t uviera f uerz as para irrig ar sug est iones de m uert e. evocaba las ideas m á s f unerarias. sobre t odo. y que así com o result aba im posible sum erg irse en una bañ adera. con su rit m o isó crono y ent rañ able. En m edio de una enorm e const ernació n. com o si oyese el lat ido de un aldabó n que llam ara a la m uert e desde el f ondo de sus propias ent rañ as. El coraz ó n. Desde ese inst ant e. Se rez aba y se f ornicaba en los t ranví as. t odos los habit ant es de la ciudad se convencieron que la m uert e es ineludible. o f ij arse en las piedras de una vereda. Las ig lesias. hiz o que cada cual se ref ug iara —seg ú n su idiosincrasia— ya sea en el m ist icism o o en la luj uria. las sacrist í as se llenaron de g ent e. las posadas. sin ensayar la act it ud que se adopt arí a en el caj ó n. se derram ó en los cerebros hast a im preg narlos com o a una esponj a. que bast aba hallarse ant e una lat a de sardinas —por ej em plo— para recordar el f orro de los f é ret ros. t endió su t ela en t odas las conciencias. las sim ilit udes m á s rem ot as sug erí an. para descubrir su parent esco con las lá pidas de los sepulcros.24 El 31 de f ebrero. la idea de la m uert e. Enf ocada por la at enció n de cada uno. La urg encia de liberarse de est a obsesió n por lo m ort uorio.

k erm eses. orig inal. Las m uj eres m á s eleg ant es —por lo dem á s— im plant aron la m oda de arrast rar enorm es colas de crespó n y no cont ent as con pasearse en coches f ú nebres de prim era. en serie. una verdadera epidem ia de suicidios? En t al sent ido. banquet es. y las parej as no podí an bailar sin que sus m ovim ient os adquiriesen una rig idez siniest ra de danz a m acabra.. f iest as populares. la m ult it ud abusó de la vida. quiso ex prim irla com o si f uese un lim ó n. cont rat ados en las localidades vecinas. La em ulació n hiz o que t odo el m undo se ing eniase en hallar un suicidio iné dit o. para recibir sus visit as sobre su propio t ú m ulo. ex ig ieran salir a t om ar sol. se at aviaban com o un dif unt o. Los ex cesos del libert inaj e y de la devoció n habí an durado lo suf icient e. Se abrieron escuelas preparat orias al suicidio. com o para que se dem acraran los cuerpos. ent re sus labios. bailes de m á scaras para m orir. Borracha de pleg arias o de ag uardient e. com o si los huesos. los m ú sicos. sin em barg o. para t odos los g ust os.calle. la població n dem ost ró una invent iva y una vit alidad adm irables. esa llam a rada de piedad y de vicio. t ocaban los “charlest ons” com o si f uesen m archas f ú nebres. por lo m enos. al por m ayor.. rodeadas de cent enares de cirios y coronas de siem previvas. Al aspirar el am bient e de la ciudad. cualquiera podí a inst ruirse en los det alles m á s í nt im os de su conf ig uració n. ¿podí a dej ar de provocar. com o para que los esquelet os adquiriesen una im port ancia cada dí a m ayor. suicidios colect ivos. hacia lo esquelet oso. para siem pre. pues no só lo se usuf ruct uaba de una m irada radiog rá f ica. pues no solo los t ó picos m á s ex perim ent ados adquirí an. en un caj ó n donde 1 4 7 . Una f am ilia perf ect a —una f am ilia m ej or org aniz ada que un baú l “Innovació n”— ordenó que la ent errasen viva. t arde o t em prano. Inú t ilm ent e se org aniz aron rom erí as. Se f undaron sociedades anó nim as de suicidas y sociedades de suicidas anó nim os. f acult ades que ot org aban t í t ulo “de perf ect o suicida”. una f rig idez cadavé rica. Hubo suicidios de t odas las especies. Se dieron f iest as. pero una rá f ag a de cansancio apag ó . Hast a los oradores especialist as en ex alt ar la volupt uosidad de vivir result aron de una perf ect a inef icacia. cansados de yacer en la oscuridad. Sin necesidad de aprox im ar las m anos a los f ocos elé ct ricos. sino que el audit orio só lo abandonaba su indif erencia para g rit arles: “¡Muera ese resucit ado verborrá g ico! ¡A la t um ba ese bachiller de cadá ver!” Est a propensió n hacia lo f unerario. sino que la m ism a carne se iba haciendo cada vez m á s t raslú cida.

para evit ar cualquier pelig ro de cont ag io. Bien pront o nadie f ue capaz de beber un vasit o de est ricnina. los aviones f um ig aron las az ot eas con t oda clase de desinf ect ant es. y ant e la inercia de sus dueñ os — ya put ref act os— los papag ayos sucum bí an con el est ó m ag o vací o. cuyo rig or cient í f ico im placable se evidenció desde el prim er m om ent o. ent ró en el cem ent erio. Se t rat aba de una m isió n con f ines sanit arios.Fue ent onces —y só lo despué s de haber alcanz ado est a evidencia— cuando se ordenó la dest rucció n de la ciudad y cuando un ag uacero de g ranadas. la reduj o a escom bros y a ceniz as. hast a que un ex am en prolij o dem ost ró la inut ilidad de t oda prof ilax is. 1 4 8 . y al lleg ar ant e la t um ba de su querida se descerraj ó cuat ro t iros en la cabez a. Sin preocuparse de la dig nidad que requiere cualquier cadá ver. Sin aprox im arse dem asiado. Una m añ ana. Un “dandy”. para log rar que no cundiera el m iasm a de la cert idum bre de la m uert e. pues al bat ir el record m undial de def unciones. despué s de t ransf orm ar en at aú d la carrocerí a de su aut om ó vil. El desalient o pú blico era dem asiado int enso. nadie pudo escarbarse las pupilas con una hoj a de “g illet t e”. sin em barg o. los m illares y m illares de cuervos que revolot eaban sobre la ciudad —oscurecié ndola en pleno dí a— se desbandaron ant e la presencia de una escuadrilla de aeroplanos. por las calles desiert as. El silencio y la pest e se paseaban del braz o. desde el veint eavo piso de uno de los edif icios m á s cé nt ricos de la ciudad. con t oda com odidad. Ej é rcit os de rat as invadí an las casas con alient o de t um ba. conf et is af rodisí acos. El descuido am ont onaba basuras en t odas part es. al abrasarla en una sola llam a. la g ent e se dej aba m orir en las post uras m á s denig rant es. arroj aron bom bas llenas de vit am inas. g lobit os hinchados de opt im ism o. las cuat ro g eneraciones que la adornaban. com o para que pudiera persist ir ese í m pet u de aniquilam ient o y ex t erm inio. disf raz ados de Lá z aro. a cient o set ent a k iló m et ros por hora. cabí an. Ochocient os suicidas. t ransf orm aba cada rincó n en un paraí so de cucarachas. con la boca llena de m aldiciones y de m alas palabras. Una dej adez incalif icable ent orpecí a las precauciones que reclam an ciert os procesos del org anism o. la població n se habí a reducido a seis o siet e m oribundos recalcit rant es. se z am bulleron en el asf alt o.

P I N T U R A M O D E R N A 1 4 9 .

recié n Se f alsearí a la int enció n y el alcance de est e com ent ario. t an im pet uosam ent e. por los alrededores. siem pre conm ovedora. ant es que nada. las vent anas. requiere. no deseo adopt ar una post ura aj ena. reconst ruir el it inerario de la pint ura ant erior a la que m e ocupa y señ alar sus diversas ram if icaciones. llenas de bam balinas y de com parsas. La f inalidad que m e he im puest o. de at ribuirle ot ro propó sit o que el de g uiar al espect ador desprevenido. Los im presionist as se encarg an de est e g est o liberador y saludable. De espaldas a la vida. seg ú n recet as cuyo verdadero sent ido se ha olvidado. abrir de par en par. La crí t ica ex ig e una est rict ez analí t ica y verbal dist int as a las que prem edit o. só lo queda el t em a convencional. La m á s absurda superst ició n por la ex t erioridad de lo clá sico. helada. dem asiado alt isonant e. en vez de ex prim ir colores se seg reg a m it olog í a y se em bet unan enorm es t elas. lo cot idiano. En una at m ó sf era t an art if icial. irrum pe y se hospeda en sus t elas. De la elocuencia. el “suj et o noble”. que desborda el m arco que la oprim e. pues ya que incurro en la t ent ació n de escribir unas pá g inas en est e cat á log o. ent um ecida. se indig na y vocif era: “¿Es adm isible que se nos t om e de m odelo. Urg e renovar el aire. sacarla a t om ar sol.PRÓL O G O 6 El academ ism o ha resecado la pint ura. com o siem pre. El burg ué s. que se nos considere un m ot ivo pict ó rico? Est as m uj eres lim pias. Una vuelt a por la ciudad. de los rom á nt icos. la pint ura vive com o en un f rig orí f ico. a riesg o de caer en t odos los errores que presupone lo esquem á t ico. 6 1 50 . im pide descubrir su cont enido ent rañ able y et erno. yert a. y la vida. sin em barg o. de carnes j ug osas.

Durant e un m om ent o. al m ez clarse en la pupila del espect ador. t an absorbent e. donde los cuerpos pierden su peso. al m ism o t iem po. su esquelet o. le proporcionen —debido al em pleo aj ust ado de los valores— no só lo la sensació n ex act a del colorido de las cosas. La const ant e f recuent ació n de los clá sicos de un Manet . y pueden com pararse con los desnudos asé pt icos.salidas del bañ o. siem pre dif í cil.. y. el apeg o carnal a la vida de un Renoir. descubrir la bellez a de lo caract erí st ico. Pero t ant o com o en est a act it ud. su solidez . principalm ent e baj o su aspect o t é cnico y sensorial. log rará n alej arlos de ese pelig ro. El esf uerz o que im plica poseer una pupila de prism a. de los Goncourt — los Im presionist as deciden enf rent arse con la realidad. luchar cont ra el enf at ism o de la academ ia. lo aleg ra y lo ilum ina t odo... nos descubre y nos ot org a una realidad insospechada. Torpe. no só lo yerra.” Una vez m á s.. t erm inan por disg reg arse. 1 51 . de la academ ia? . el Im presionism o am inora su t rascendencia y lo precipit a en la paradoj a de insust ancializ ar. su t rascendencia reside en las innovaciones t é cnicas que aport an y que se resum en —com o es sabido— en el precept o t eó rico de que la f orm a es color.. para af irm ar que la pint ura es una int erpret ació n de la nat uralez a. cong elados. aj ena a t oda int rom isió n psicoló g ica o lit eraria. la est upidez . en ciert o m odo. las cosas pierden sus cont ornos. m ediant e pinceladas dispuest as unas al lado de ot ras. sino t am bié n la del sit io que ocupan en el espacio.. Pero a m edida que la luz se t ransf orm a en el verdadero prot ag onist a del cuadro. Cé z anne ex perim ent a la necesidad de anclar las cosas. pudo creerse que nos hallá bam os en el prim er dí a de la Creació n. ¡Es alg o em briag ador y deslum brant e!. f lot an en las vibraciones de la at m ó sf era. de rest it uirles sus ví sceras. Al encarar el problem a pict ó rico. con una dicció n m uchas veces t art am uda. poco a poco el cuadro se conviert e en un cong lom erado de m anchas coloreadas. de que é st e só lo ex ist e con relació n a la luz ( siendo la som bra una luz de ot ra calidad y de ot ro valor) .. la realidad y conceder. que se olvidan f inalidades de m ayor t rascendencia. sino que se equivoca de blanco. ¿son com pat ibles con las buenas cost um bres. donde hué rf ana de t odo sost é n. la com posició n se desequilibra y se derrum ba. result a t an arduo. un pincel cuya int repidez ig nore hast a el m enor desf allecim ient o.. en f orm a t al que. una im port ancia f undam ent al al em past e y a la m at eria. Desde que lo com prende. por lo m enos. y en el precept o prá ct ico del uso ex clusivo de los colores puros. La luz brot a de t odas part es. A inst ancias de Courbet —del nat uralism o de Z ola.

para log rar una resonancia inm ediat a. del art e ex cesivam ent e sensual del Im presionism o. se apoyan en los ú lt im os descubrim ient os de la ó pt ica ( Charles Henri) e int ent an una escala cient í f ica de las t onalidades. L uden S imó n. en un esf uerz o t est arudo y m ag ní f ico. olvida. M enard. alg unos “am at eurs” desem bolsan. Por lí cit o que f uera suponer lo cont rario —al recordar la com plej idad alcanz ada por la t é cnica— los Post im presionist as. que nadie consig ue eludir su f ascinació n. el redescubrim ient o del color. en t odo el g rupo de los “Fauves”.) . H enri- 1 52 . para penet rar en la int im idad de su const rucció n y est ruct urar. sin det enerse en lo t ransit orio. com o de los post ulados seudocient í f icos de sus cont inuadores. hast a doscient os y t rescient os f rancos por sus cuadros. No es que su aislam ient o sea t an absolut o ni que la com prensió n de sus am ig os dej e de lleg ar a su ret iro. su verdadera raz ó n de ser. volunt ariam ent e. dem asiado prof unda. por const it uir un m undo que obedece y encuent ra. los diversos g rupos que se suceden ( el de la Banda Neg ra. com o lo prueba la vehem encia desnuda y desenf renada de Van Gog h. ex ist en en la obra de m á s de uno. en t odos ellos y en los diversos g rupos en que se subdividen ( Punt illist as. a poco de int roducir el em pleo de los colores suplem ent arios. un t ant o f arm acé ut icas. por lo dem á s. el de los Int im ist as) 7 t rat an de im poner una g ravedad m ayor a la pint ura. cuadros cuyo sig nif icado sobrepasa lo que represent an. los elem ent os de una reacció n prof unda y orig inal. cuyo apeg o por las t int as planas y las cult uras prim it ivas perm it e que el Neoim presionism o int ent e liberar la pint ura de la suj eció n nat uralist a y alcance a repercut ir. et c. se em peñ an en dem ost rar que no se han ag ot ado sus posibilidades y.desent rañ a lo que hay de esencial en el color. La voz de Cé z anne es dem asiado g rave. y m á s aú n. m á s t arde. Pero j unt o a est as inquiet udes. el cuidado const ant e con que Seurat —a pesar de su punt illism o— dist ribuye y equilibra los volú m enes. el de los Nabis. heroicam ent e. en sí m ism o. pero la inf luencia de los Im presionist as se af irm a cada dí a de una m anera m á s rot unda. las cont ing encias a que los obj et os est á n som et idos. Aunque pocos. 7 E n la B anda N egra f iguran: Cottet. lo que la f orm a posee de m á s ex presivo y. t an em briag ant e. Divisionist as. el ex ot ism o decorat ivo y el anhelo de sim plif icació n de Gaug uin. La obsesionant e preocupació n por el of icio cont inuará prevaleciendo. así . alg unos “m archands”. sin em barg o. Al abom inar de la “t ranche de vie”. y es t an recient e.

B onnard. los “Fauves” deciden lanz arse en busca de la inocencia perdida. Hart os de t oda cult ura libresca y de t odo decadent ism o. adoran los f rescos est ú pidos de los caf é s. L e S idaner. por dem á s lit eraria. q uienes ex p onen conj untamente ( 1 9 0 0 ) en la Galerí a Georges P etit y f recuentan a Gauguin cuando é ste h abita en P ont-A ven ( B retañ a) . con que Vuillard m ira a su alrededor. cult iva un m ist icism o art if icioso y dulz ó n. A ej em plo de Rim baud. S é rurier. ) tambié n se les designó con el nombre de I ntimistas.En un dí a. hast a ellos y m ucho m á s. f recuent an las t abernas m enos recom endables. su repulsió n por t odo nat uralism o. sino que ellos m ism os son pequeñ os burg ueses. y al ir en busca de un espí rit u t rascendent e. V uillard. la def orm ació n dej a de ser un m ero elem ent o ex presivo. que ning ú n g rit o les parece dem asiado est rident e. A estos dos ú ltimos ( j unto con algunos de los q ue comp onen la B anda N egra: L uden S imó n. ex prim en t ubos y t ubos sobre la t ela y. Sus anhelos de sim plicidad. Ya que el color es de una ef icacia inm ediat a y que. los roj os incendiarios se ag lom eran y se at ropellan. a oponer al M artin. Pero es necesario convenir que. L e S idaner. las “peores com pañ í as” y se g anan el pan en cuant os of icios les proporciona el az ar y la m iseria. etc. por Max Orlan. con t al ent usiasm o. m ient ras los am arillos biliosos. m á s m uelle y conf ort able que un silló n. B esnard. . el pró x im o advenim ient o de los “Fauves” en la ex alt ació n con que Bonnard ex plot a el az ar. a la sordina. las palet as vuelven a ensom brecerse. de usuf ruct uar de una salud y una vit alidad im pudorosas. En esa at m ó sf era de “buen t ono” replet a de sut ilez as y de m ez quindad. Se recurre a la ané cdot a. M aurice D enit. Iniciados por Careo. t odos los art ist as de la é poca. t ant o com o en el abandono. F orman el grup o de los N abis: B ernard. uná nim em ent e. para t ransf orm arse en el alm a de la pint ura. aspiran a ex presarse con la m ayor int ensidad. el m al g ust o ent ernecedor de las pint uras populares y. cult ivan la m ala educació n y la pipa. las im á g enes de Epinal. 1 53 . no só lo se sient en reprim idos por una burg uesí a dispuest a a com bat ir cuant o cont rarí e sus g ust os m esurados o am enace su t ranquilidad. Un olf at o de ciert a f inura hubiese podido husm ear. lleno de int im idad. con m ayor f undam ent o. que cuando no ret orna a la academ ia. han de llevarles. J acq ue E mile B lanch e. se cae en una pint ura sim bolist a. sin duda alg una. por ot ra part e. etc. cuya boina de t erciopelo neg ro no les im pide arrodillarse ant e los ref inam ient os de una cult ura. Su desf achat ez alcanz a al ex t rem o de dedicarle horas ent eras al deport e. R oussel.

t ant o com o los est udios et nog rá f icos y los descubrim ient os de la arqueolog í a. El academ ism o prax it eliano. int ent ar una verdadera revaloriz ació n de la plá st ica. no log ra provocar. que ellos m ism os será n los prim eros en reí rse de su “salvaj ism o canibalesco”. Se g ust a. por lo dem á s. el procedim ient o sint é t ico de Cé z anne y a cult ivar una pint ura m ucho m á s subj et iva y m á s abst ract a. m á s aú n. en cam bio. la purez a de lo prehelé nico. el sensualism o de las apariencias. Dem asiado lú cido para enloquecerse por alg o. cuya im port ancia depende de la f unció n plá st ica que desem peñ e. y con é l g ran part e de lo clá sico. por t odo ef ect o lum inoso. Por sincera que f uese est a act it ud revolucionaria —esos anhelos de evasió n— no pasa m ucho t iem po sin que los “Fauves” dej en t raslucir un sensualism o t an ex ang ü e e int elect ual com o el que Law rence puso de m oda en nuest ros dí as. Mat isse disg reg a los volú m enes a pesar de que sient a. prof undam ent e. el lirism o de las est iliz aciones de t odos los pueblos prim it ivos. sus cuadros parecerá n bellas im á g enes coloreadas. el hierat ism o de lo eg ipcio. la g randiosidad escult ural de los baj orrelieves babiló nicos. j am á s decidirá j ug arse por ent ero. y un pincel que los ex t iende sobre la t ela con un desprecio absolut o por t oda perspect iva. apoyados en ellos. de la vida m ism a. Con una palet a donde los colores adquieren una f rescura y una t ransparencia de acuario. para conf irm ar los derechos de la int uició n y del inst int o y. em brolla los naipes. han de servirles. ello no im pide que. así . Oprim idos por un cont inent e lleno de m uert os im port ant es y de episodios que no t oleran el olvido. por su espirit ualidad y 1 54 . Su art e hecho de nada —que. El am or de Gaug uin hacia lo ex ó t ico. ni el m enor ent usiasm o. Cuando Mat isse —quien. sus arranques de j uvent ud han de procurarnos la m ism a desolació n que el em peñ o que pone una m uj er m adura en dem ost rarnos su ag ilidad. nos recuerda el de Giraudoux — podrá m erecer el reproche de dem asiado int elect ual. lej os de ser el “m á s salvaj e de los salvaj es” es el m á s int elect ual de t odos ellos— decide t ranquiliz arse. Con f recuencia. y. invent a m il t eorí as y t erm ina por desint eresarse de la at m ó sf era. y han de t ransf orm arse en una carg a t an pesada. donde la concisió n de la f orm a linda con lo esquem á t ico y el suj et o del cuadro se conviert e en un sim ple elem ent o pict ó rico. pero est e m ism o alej am ient o —que es una f orm a de displicencia— le perm it e descubrir las t onalidades m á s aé reas y arm oniz arlas con un sent ido a la vez sut il y arbit rario. abusivam ent e.m é t odo analí t ico de los Im presionist as. del obj et o.

m ient ras en sus andanz as por los Museos. se dist ing ue por su int erpret ació n pat é t ica de la nat uralez a y de la vida. es la de Picasso. y ex prese. Pero la f ig ura m á s im port ant e. nú m . hoy m ism o. se det iene ant e é st e renacent ism o it aliano. donde sea. cada vez . con un poder de capt ació n que le perm it e descubrir. se hallen em parent adas con la m á s pura t radició n f rancesa ( Chardin) ni que Mat isse se conviert a en el m aest ro de t oda una g eneració n de art ist as que se relacionan. é l só lo encuent ra un episodio int rascendent e. lo at rae la avent ura y en est o se revela t an españ ol que —de no result ar ex cesivam ent e pint oresco— podrí a af irm arse que Picasso es una especie de Don J uan de la pint ura. ent re sí . Dif í cilm ent e podrí a pronunciarse el nom bre de ot ro art ist a cuya obra haya inspirado m á s odio. con una nueva conquist a y un nuevo deseng añ o. una posibilidad iné dit a. Má s que la f inalidad. por la im port ancia que ot org an al color. 27) pint a. buena part e del m ovim ient o pict ó rico y que ej erce. saborea lo que hay de clá sico en Cé z anne. en un ciert o m om ent o. cuando Derain —a su vez — abandona el f uror espect acular de los prim eros m om ent os. Dot ado com o ning uno. Picasso ej ecut a los ej ercicios de m á s riesg os con una sonrisa. y con una aust eridad casi som brí a. Má s brut al. al lleg ar a Parí s. para enriquecerse.su g ust o inf alible. seg uido por ot ro g rupo de art ist as que se caract eriz a por la nost alg ia de lo clá sico. que casi result a inconcebible ot ra post ura que la de est ar a f avor o en cont ra suyo. con un apeg o m ucho m ayor por la vida. en t odas sus posibilidades. aspira a lo arquit ect ural e inf unde una plast icidad m ayor a los obj et os. a pesar de no t ener la m ism a t rascendencia. t al ascendient e. a pesar de su colorido 1 55 . al m ism o t iem po que conoce el hast í o de cualquier insist encia. a quien no le int eresa poseerla en é st e o en aqué l aspect o. baj o la inf luencia de ToulouseLaut rec —y del Greco— los cuadros que lueg o se denom inará n su “é poca az ul” ( 190 1/ 5) en los cuales. con m ayor aut ent icidad. ant e aqué l m aest ro f rancé s. Allí donde ot ro hallarí a una raz ó n de ser capaz de llenarle la vida. sino violarla en t odas sus m anif est aciones. At raí do por el renom bre de St einlen ( “En el Moulin Roug e”. A est as ram if icaciones del “Fauvism o” habrí a que ag reg ar una t ercera —cuyos represent ant es m á s g enuinos son Rouault y Vlam inck — que. la inquiet ud y el descont ent o de nuest ra é poca. reduce su palet a. alrededor de la cual se ag rupará . m á s am or.

ribet ear con burlet es t odos los int erst icios: im pedir. A los f et iches de la Cost a de Marf il o de Oro. el int ent o cubist a represent ará una burda m ist if icació n. cuyo advenim ient o sea m á s ló g ico y ent rañ e una honest idad m ayor. nadie com prende. et c. las norm as del nuevo m ovim ient o. que recurre a sus def orm aciones con un em puj e brut al y desconcert ant e. Pero cuando t odo perm it e esperar una visió n sensual y lí rica de la nat uralez a. por cualquier m edio. Gleiz es. Para su espí rit u m onacal. la L a denominació n de este grup o surge de la f rase q ue p ronunció M atisse ante un cuadro de B raq ue: “ ¡ M ais ç a. nace su “é poca neg ra” ( 190 7/ 9) donde reacciona cont ra la ex cesiva libert ad de los Im presionist as y de los “Fauves”. Bast a una brisa prim averal. Así com o los Im presionist as necesit aron abrir las vent anas para evit ar que la pint ura se asf ix iara. La cont em plació n de las obras de Cé z anne han de llevarlo. sus rit os y su dog m á t ica. Su int ranquilidad ha de apart arlo. se f orm an. queda así invent ado el Cubism o8. Met z ing er. cae en un dram at ism o lit erario que linda con la sensiblerí a. y de un g rupo de lit erat os.. de los riesg os de ese cam ino. sin em barg o. c’ est du cubisme! ” . a acept ar sus ú lt im as consecuencias y a reducir los obj et os a su f orm a g eom é t rica y prim ordial: pirá m ide. é l pref iere la est at uaria del Cam erú n. t an poderosam ent e. coinciden y at raen nuest ra sensibilidad. cubo. ent re los cuales Apollinaire of icia de hierof ant e.im previst o. hast a qué punt o el lirism o de sus est iliz aciones y su sent ido m á g ico de la plá st ica. del Cong o Belg a. 8 1 56 . y a poco de int im ar con su g ust o g eom é t rico de LA F ON RUI y su concept o abst ract o de la decoració n. bien pront o. J unt o con Braque y seg uido por Lé g er. un poco de carm í n y de blanco para alej arlo de esa é poca dolorida. com o é l. de su dibuj o ex presivo y sensible. De hecho. para que sus t elas adquieran la liviandad y la t ransparencia que caract eriz an su “é poca rosa” ( 190 5/ 7) . un j ueg o cuyo obj et o consist e en provocar la indig nació n de los espect adores. que se adm iran en ese m om ent o. el art e neg ro lo at rae. que la m á s m í nim a parcela de realidad se inf ilt re por alg una hendidura. ning una precaució n result a ex ag erada. Es necesario obst ruir las cerraduras. esf era. Gris. el Cubism o se apresura a cerrarlas y a sust raerla de cuant o la pueda cont am inar. Para la im perm eabilidad de quienes persist en en suponer que la pint ura es una copia de la nat uralez a. Aunque los “Fauves” lo hayan f recuent ado previam ent e. cilindro. Son pocos los m ovim ient os art í st icos. El t em a. poco a poco. m ucho m á s ex presiva. por ot ra part e.

se podrí a reprochar al Cubism o su candor ex cesivo. los j ueg os de luz . irreal. Com o era de esperarse. reduce los lí m it es de lo pict ó rico a una est rechez de calaboz o y rarif ica la at m ó sf era donde vive hast a asf ix iar a sus m ism os iniciadores. perió dico. el sent im ient o. El Cubism o lleg a así . el art ist a se halla en un t rance sem ej ant e al de Dios ant e la Nada. Cuando apela a lo ex t erior. Dent ro de los lí m it es de su t ela. sin com pasió n. sus m aní as de solt eró n. ya que a f uerz a de renunciar a t odo.nat uralez a. pues adem á s de los 1 57 . result a lí cit o hacer g irar cualquier obj et o sobre su ej e y represent arlo sobre el plano —m at erial— de la t ela. es desechado para siem pre. lo som et e a la est ruct ura y al rit m o que requiere la com posició n. Picasso ex perim ent a ant es que nadie est a opresió n y —ent re reincidencias ocasionales— descubre la realidad est á t ica. la elocuencia dram á t ica del blanco y neg ro. El cuadro es una superf icie de dos dim ensiones y es deshonest o eng añ ar a nadie. y ot ras ex ploraciones. sin que est as. para delat ar. cuyo aj ust e sea t an preciso que se j ust if ique por sí solo. Pero. bot ella) le inf lig e las def orm aciones que se le ant oj an. de recluirse en un herm et ism o convent ual. que la ex periencia cubist a f ue inf ruct uosa o careció de t rascendencia. de t odos los recursos cuya lealt ad parez ca sospechosa. a descom poner la f orm a. No ha de creerse. ni que la pint ura es ot ra cosa que un j ueg o de volú m enes y de colores. la ané cdot a. cuando incurre en la debilidad de m anif est ar alg una t ernura por un obj et o hum ilde ( vaso. Su creació n ha de surg ir de su propia sust ancia y ha de som et erse a las leyes que le im pone su volunt ad om nipot ent e. La creació n pict ó rica se t ransf orm a en un act o m ent al. desde que la noció n del espacio se t ransf orm a en un concept o abst ract o. sin em barg o. suprasensible que ocult a el neoclasicism o de Ing res. La aust eridad y el ascet ism o de su dog m a son t an descarnados que no só lo renieg a de los sent idos y desconf í a de las apariencias. el “t rom pe l’ oeil”. la def orm ació n de los prim eros planos f ot og rá f icos. int elect ual. su honest idad alg o ing enua. capaz de procurarnos una em oció n est é t ica. con un sent ido analí t ico sim ilar al que los Im presionist as aplicaron al color. En lug ar de su m ala f e. cuant o dej e de poseer una relació n est rict a con la plá st ica. le im pidan inf undir a su obra esa cohesió n perf ect a que se adviert e al cont em plarla en su t ot alidad. aunque j am á s olvide que su f inalidad consist e en cubrir una superf icie con t int as planas. sino que su t é cnica se despoj a de t odos los sensualism os del color.

Aunque sus ent usiasm os cient if icist as nos hag an sonreí r. Apollinaire ha de obsequiarle. de Deg as y de Laut rec— una de las vet as m á s prof undas de la pint ura f rancesa. de las reg las y los com pases que esg rim en los Cubist as. Rivera. no hay que olvidar que el Cubism o ha repercut ido hast a en aquellos que. de t al m odo y sin ning ú n t em or. ni conoce ot ro anhelo que el de ex presarse con orig inalidad. m á s de un pint or decide recluirse en su t aller. Lhot e. su t aller. a una concepció n de la pint ura que posee ciert os cont act os con la que pract ica el Cubism o y que provoca t al ent usiasm o que no t ardará en sent irse la inf luencia de sus est iliz aciones involunt arias. Delaunay. No cabe duda de que su bag aj e t eó rico result a dem asiado pesado y que los art ist as que lo f recuent an. en la cocina. se apoyaron en sus adquisiciones para realiz ar una obra personal. nos int roducen. inst int ivam ent e. abusivam ent e. y sus t elas apenas alcancen a ser herm osos t apices. en m edio del aullido de los “Fauves”. Se t rat a del “Douannier Rousseau”. por lo dem á s. apart ados del m ovim ient o.Com o si no bast ara el int rincam ient o de las t endencias bosquej adas. Oblig ado a declarar el cont enido de su pipa. En su obst inació n por desinf ect ar la pint ura de la plag a sent im ent al y nat uralist a. Es un pequeñ o burg ué s —cuya cult ura no pasa de Boug uerau— quien con una purez a m ilag rosa y una f rescura de prim it ivo. pues aunque el desprest ig io de los m useos les ot org ue una seducció n de sit io prohibido. una j ust if icació n insospechada. Puede af irm arse. Así com o en pleno Im presionism o surg e la f ig ura de Cé z anne. art ist as que se em peñ an en hacer penet rar la realidad en el m olde de su dialé ct ica ( La Fresnaye. que la caract erí st ica m á s sobresalient e de la pint ura m oderna consist e en su com plej idad. para observar a los hom bres con una lucidez despiadada y proseg uir ex cavando —a t ravé s de Daum ier. 1 58 . de su am or ent rañ able por lo popular y de su espí rit u candoroso. nadie cree —con Derain— en alg o. ( Modig liani) . o —a ej em plo de Oscar W ilde— el t am añ o de su t alent o. m á s que en sí m ism o. lleno de escrú pulos y de hum ildad. Cuando m enos se esperaba. su inf luencia se ex t iende a la escult ura y a t odas las art es decorat ivas. en vez de m ost rarnos sus cuadros. ha lleg ado. habrá caí do en un int elect ualism o cuya aridez nos dej a un g ust o de arena ent ré los labios. t ropiez a con un á ng el ocult o en un unif orm e de aduanero. un g rupo de art ist as ag reg ará la de m ant enerse alej ado de t odas ellas.) . et c. Marí a Blanchard.

sin que se inaug ure alg una ex posició n. El nú m ero de pint ores que reside en Parí s alcanz a una cat eg orí a ast ronó m ica. en apart ar el t eat ro clá sico de lo declam at orio. a los art ist as m á s discut idos y vivient es. declaran la g uerra a la g ram á t ica. La publicació n de un nuevo libro. en el “At elier” y en la “Barraque”. Con ciert a t im idez . la apert ura de una ex posició n. solicit an decoraciones a Picasso. a Lé g er. es raro que pase un só lo dí a sin que se inst ale una “casa de cuadros”. revist en el aspect o de un acont ecim ient o nacional. quienes. resucit an. a Mat isse. los dadaí st as ex t erm inan la ló g ica. un censo anot a la S in la gravitació n q ue ej erció P arí s. em belesados. al de Dullin o al de Bat t y. su vida adquiere un rit m o t an acelerado que ni la ubicuidad de J ules Rom ains perm it irí a asist ir a sus espect á culos. La pirot ecnia verbal de Coct eau consig ue im poner el g rupo de “Los Seis”. por ot ra part e. los “Bailes Rusos” revelan el m ilag ro del art e coreog rá f ico. Com o siem pre. Má s af iebrada que nunca. ning una la vive con m á s int ensidad que la pint ura. los escrit ores y los art ist as se cong reg an en la at m ó sf era de cat acum ba del “Est udio 28” y del “Vieux Colom bier”. en reuniones donde se em plea la incong ruencia con la m ism a ef icacia que los bast ones. al propio t iem po que una apet encia devoradora por at urdirse. y al m ism o t iem po que consag ran la m ú sica de St ravinsk y.Despué s de ag ravar hast a el parox ism o est a incert idum bre. Parí s t rasunt a. la g uerra del cat orce dej a. cult ivan el insult o y las palabras en libert ad. Despué s de asist ir... 9 1 59 . ni siq uiera se concebirí a la ex istencia del movimiento p ictó rico q ue comentamos. de lo convencional. este h ech o ex p lica la comp lej idad de los grup os y de las tendencias q ue lo f orman tanto como el nú mero y la imp ortancia de los artistas ex tranj eros q ue intervienen en é l. al nacim ient o de la dé cim a m usa: el cinem at ó g raf o. m ient ras la voz g ang osa de la j az z se t ransf orm a en el t ó x ico de m oda. En una serie de espect á culos inolvidables. Ant es de que el calendario se deshoj e. ese m om ent o caó t ico y ex uberant e9. cuando no aú nan su esf uerz o al de Copeau. Pero si est e apresuram ient o abarca t oda m anif est ació n art í st ica. en la ú lt im a sala. con la m ayor int ensidad. p aradoj almeme. p ara subray arlo. Insat isf echos de los escom bros que se encuent ran en cada bocacalle. las revist as lit erarias nacen. desaparecen. durante el medio siglo q ue se inicia. se reproducen. un ansia insaciable de vivir. D emasiado conocido. a los p ocos añ os de la derrota del 7 0 y termina algú n tiemp o desp ué s de la victoria del 1 8 . Aunque parez ca ex ag erado. se em peñ an en at raer a la escena a los verdaderos lit erat os.

¡y no hay m á s rem edio que conf esarlo! se equivoca m uy rara vez . concent ra sus posibilidades en la pint ura qué ha eleg ido para convivir y desplieg a. con una conciencia insobornable. El pobre “Douannier” soport a una verdadera recua de pará sit os.cif ra de 50 . de t eorí as que. Raf ael Crespo —lleg ado a Paris poco despué s de la g uerra— com ienz a a coleccionar sus cuadros con un sent ido com ú n que. Lej os de las ex ag eraciones que requiere cualquier af irm ació n iné dit a. es dem asiado int rincada. Aunque lo at raig a é st e renacent ist a. durant e m uchos añ os una act ividad que revist e el cará ct er de una verdadera obsesió n. la especulació n m á s descarada ex plot a la est upidez y el snobism o. En t odas part es se encuent ran seudo Mat isses. la at m ó sf era se clarif ica. result a un dandysm o. a f uerz a de ser el m enos com ú n de los sent idos. es indispensable lim it arse. En m edio de est e am bient e t um ult uoso. escucha t odas las opiniones. durant e un inst ant e. aqué l prim it ivo. que ig noran hast a qué punt o sus carcaj adas encubren la j ust ez a de su arg um ent ació n. adquiere lo que le parece m ej or. prospera el “chiqué ”. la m ist if icació n. A m edida que ella se t ransf orm a en un “art í culo” de prim era necesidad. Desde el prim er m om ent o. que ag rupem os a los art ist as que com ponen la Colecció n Crespo. al calcular los que viven de la pint ura. no conoce desf allecim ient os. Pocos será n los “m archands” que no hayan enf rent ado sus ag achadas de g aucho ent rerriano. por lo t ant o. para que pueda perdurar. cada dí a es m enos dif í cil desent rañ ar su sig nif icado y percibir —a t ravé s de las t endencias y de los t em peram ent os m á s cont radict orios— las sim ilit udes que provienen de haber vivido las m ism as preocupaciones. hast a que el calendario nos proporciona el dudoso privileg io de la ecuanim idad. donde el sim ple hecho de hallarse inf orm ado presupone un esf uerz o ex t enuant e. sin em barg o. Crespo com prende que para reunir una colecció n hom og é nea y coherent e. pudieron desconcert arnos.0 0 0 . que los ent usiasm os palidecen o pierden su raz ó n de ser. Aunque no sea el sit io de int ent ar una verdadera clasif icació n ( pues de no t ej erla m inuciosam ent e se escaparí a por ent re sus m allas m á s de una personalidad escurridiz a) ha de perm it í rsenos. Ant es de com prar un cuadro.. y la producció n es t an enorm e que en los Salones ya no se cuent an los cuadros por unidades: hay que m edirlos por k iló m et ros. A m edida que el t um ult o se acalla. La m arañ a que rodea y reclam a de Crespo un inst int o de rast reador. seudo Picassos. seudo Derains. A la som bra de los valores m á s só lidos. dent ro de las orient aciones que 1 60 . discut e con sus am ig os y.. desecha t oda t ent ació n. da vuelt a y sonrí e. La est rict ez con que cum ple est e sacrif icio.

bast arí a el nú m ero y la calidad de los pint ores que pert enecieron al g rupo de los “Fauves”. en una noche. capaz de ag ot ar. nú m . a t odo lo que da su m ot ociclet a. 12) ilust ra esos procederes. para ocuparnos de ellos ant es que de nadie. se t orna arquit ect ural. no t arda en descubrir la indig encia que disim ula ese derroche. en ocasiones. aunque m ucho m enos g enerosa. los j ueg os de luz . los roj os coag ulados. 11) cuya carnosidad cobriz a y su f ondo verdoso. Con el andar eng olosinado y bam boleant e de un oso que se aburre de su libert ad. t ant o com o el m é t odo de cernir el dibuj o con el t raz o oscuro que ut iliz aron los “Fauves”. cada dí a un sacrif icio iné dit o. vuelven a penet rar en el cuadro. de los az ules verdosos. al que ret orna Derain en est a t ela con el obj et o de conf erirle una reciedum bre escult ural que. y det enernos. el cont enido de t odas las bodeg as. Los az ules noct urnos. su dibuj o adquiere solidez . Obra de m adurez . siem pre que acent ú en la f orm a y proporcionen m ayor plast icidad a la com posició n. los am arillos rabiosos ( “Ret rat o de Vlam inck t ocando el violí n”. La com posició n —que en la t ela a que nos hem os ref erido apenas alcanz a a una “m ise en pag e”— le ex ig e. cuya personalidad es una de las m á s com plej as de la pint ura cont em porá nea. le ot org an una bellez a t an im pasible que no desent onarí a en ning ú n m useo. Al revivir lo clá sico con una sensibilidad m oderna. g ulusm ea en los m useos t odo aquello que robust ez ca la pint ura y le inf unda un há lit o de perpet uidad. unida a la j ust ez a y a la g ravedad de los blancos g risá ceos. Derain se alej a. la em prende cont ra t odos los preciosism os. su palet a se reconcent ra y g ana en ef icacia: com o lo at est ig ua el “Torso desnudo de m uj er” ( nú m . Si no ex ist iera un m ot ivo cronoló g ico. el claro-oscuro. en prim er t é rm ino. es m uy probable que Derain lleg ue a pint ar dem asiado bien o que hem os señ alado en est os apunt es. Los t onos neut ros. Si durant e un m om ent o abusa del color. 10 ) pueden resecarse en su caj a de pint uras. 1 61 . Poco a poco. y a f uerz a de codaz os im pone m á s de un recurso considerado prohibido hast a ese inst ant e. Dem asiado conscient e para desconocer el vig or de sus m anos y su rust icidad de cam pesino. de t odas las ex periencias. el “Desnudo” ( nú m . nú m . lleg a a im preg narse. de las inquiet udes que lo rodean o las vive con una calm a de g ig ant e. delat an la inf luencia de Corot y de Courbet . j unt o a Derain.Verdadero hom bre de su t iem po. 41) y. de un acent o hierá t ico ( “Est udio”.

una dicció n declam at oria. casas siniest ras que int ent an liberarse de la g ravit ació n. la honest idad de sus int enciones. pues aunque no pret enda. hay que conf esar que su act it ud de com prenderlo y adapt arlo t odo a sus ex ig encias. Aunque sus cuadros posean. arrast ra a t odos los “Fauves”— adquiere. m erez ca el reproche de una ex cesiva prem edit ació n. com o si f uese una m ochila. aunque com et a la debilidad de no rom per t odas las t elas que debiera. le inf unde una sensació n aut é nt ica de m ist erio y de dram a. ex ig e que la nat uralez a caig a en t rance o le brinde. la ef icacia con que las t echum bres avinag radas se arm oniz an con los verdes t orm ent osos y con el cielo de esa calle que. alg ú n pequeñ o cat aclism o. el paisaj e de Vlam inck nos inst a a det enernos ant e las f lores de FA UT RIER. Vlam inck evit a que su voz se conf unda con el rug ido de los “Fauves” y se echa al hom bro su caj a de pint uras. su lealt ad se com place en los t onos prof undos y en los paisaj es de la ang ust ia: cam inos que han perdido su rum bo. pues aunque lleg ue un Mient ras Derain procura calm ar su inquiet ud ant e las f orm as t radicionales. desnudos y nat uralez as m uert as de una som brí a solidez . Est e soplo rom á nt ico —que de m anera dist int a. Lej os de ocult ar el deseo de conm overnos. sin em barg o. en Vlam inck . para disparar sus pinceles cont ra t odos los espect á culos capaces de acrecent ar su desasosieg o. le han perm it ido obsequiarnos paisaj es de una aust eridad llena de noblez a. al dividir el cuadro com o una herida. una violencia huracanada. por lo m enos. un colorido y una t em perat ura de só t ano. com o Delacroix . le han perm it ido realiz ar una obra cuya f uerz a persuasiva se revela hast a en aquellas t elas que. 40 ) no pueden considerarse de las m ej ores. La perseverancia. 1 62 . con su harina hecha de huesos y de silencio. panoram as donde la nieve lo recubre t odo. y donde es dif í cil desconocer. con f recuencia. com o el “Paisaj e” ( nú m . á rboles desesperados. que se deg ü ellen cuat rocient as odaliscas para dig narse a em puñ ar la palet a.Por arbit rario que parez ca. El paisaj e com ienz a a int eresarle en ví spera de la hecat om be. pero indudable. Ello no le im pide som et er su visió n a norm as que —sin ser t an est rict as com o las del Cubism o o las de Cé z anne— denot an el em peñ o de ceñ irla a una est ruct ura conscient e y prem edit ada. rara vez ex ent a de pleonasm os y de m onot oní a. Podrá af irm arse que Vlam inck posee un t em peram ent o m á s pobre que el de sus com pañ eros.

donde los verdes prof undos. su debilidad por las g am as som brí as y las arm oniz aciones t enebrosas. al sarcasm o. 13) para im ponernos las proporciones g ig ant escas de sus f lores im ag inarí as. su art e ha de resent irse. ant e los t obillos de las m uj eres. nú m . El lug ar com ú n del ram o que f recuent a cualquier af ició n en t rance de pint ura. le brindará n la oport unidad de aplicar un est ilo incisivo y nervioso. Halag ado por el é x it o con que cult iva las am ist ades y la cont raposició n de los colores. sin em barg o. nú m . un acent o y una persist encia de g rillo. los casinos. aunque j am á s haya pert enecido a é se g rupo ni reconoz ca ning ú n m aest ro. pasa de un t ono.Todo color y lum inosidad. 14) proyect a sobre sus cuadros una luz de inverná culo. Las playas. a poco t arde. al m ism o t iem po que nos perm it e incluirlo ent re los “Fauves”. Al vivir lo que hay de prof undam ent e superf icial en el g ran m undo. dueñ o de una palet a que dif í cilm ent e puede ser m á s rica ni m á s iné dit a. los “dancing s”. t odos los sit ios donde el vest ido acent ú a la desnudez . y de los caballos “pur sang ”. para oblig arnos a saborear los t onos m á s g laciales y dem ost rarnos su desdé n por el prej uicio de las coloraciones ardient es que los “Fauves” heredaron de los Im presionist as. Con m ayores dones que sus cant aradas... con f recuencia se deleit a ant e las ex t ravag ancias de lo “chic”. j ust if ica est e anacronism o. de la f rivolidad que lo nut re. su escept icism o adquiere un desenf ado t an eleg ant e. desde el com ienz o necesit a luchar sin t reg ua cont ra el dem onio de la f acilidad. Con una t é cnica pesada y un em past e que en ocasiones lleg a al relieve ( “Vaso con f lores”. en é l. los violet as m ort uorios necesit an vencer las t inieblas que los circundan ( “Flores”. sin em barg o. Su clim a es t an unif orm e. se dig nif icará al im preg narse de la at m ó sf era bodeleriana con que Faut rier rodea sus f lores. Mucho m á s espont á neo y m enos aust ero que el de aqué llos. los am arillos perversos. La brillant ez de la vida m undana ha de arrast rarlo a t odas las ex ag eraciones y a t odos los esnobism os. que le perm it e decir lo que se le ant oj a. 1 63 . que la m onot oní a que hem os consig nado en Vlam inck . La f inura de su colorido perm it irí a suponer que la seda surg e conf eccionada de su palet a —que só lo necesit a ceñ irla sobre el cuerpo de est earina de sus m odelos— de no haberlo vist o em papar sus pinceles en cuant os m enj unj es ex penden los bares a la m oda. de un saló n. la cercaní a de VA N DON G EN nos apart a de esa penum bra. Aunque su ironí a un poco cruel lleg ue. adquiere. en ocasiones.

Sin est a independencia de m odales. nos reg ocij a. aut oriz a a que se le considere un verdadero “Fauve”. sus cuadros crean. y ú nicam ent e de lo plá st ico. la aleg rí a de sent irse pint or vive en é l. Q uien busque en la pint ura el g oce aust ero de lo plá st ico. t an personal y caract erí st ica. sin em barg o. ot ro. encont rará que Chag all abusa de la arbit rariedad y bordea los pelig ros que ent rañ a lo lit erario. j am á s conseg uirí a. a un clim a donde las t onalidades m á s puras se at ornasolan y adquieren un alient o t an lí rico y ex alt ado que le perm it en poblar sus t elas de novias que vuelan ent re ram as de f lores y de vacas. Los g rises az ulados y los verdes m aduros del “Sendero de la Virt ud” ( nú m . en t al f orm a. 8) que habit an un paí s m á s allá de las nubes y de la luna. de g at os que anidan en una nube o se desbandan desde las ent rañ as de una m uj er. 1 64 . m ira las cosas hum ildem ent e y las aclim at a en el absurdo. Aunque el em pleo de los m ism os ing redient es —y sobre t odo. en m edio de un art e t an t rist e com o el m oderno. con t al nat uralidad. donde el roj o pasional se ent relaz a al neg ro con una vehem encia de un lirism o conm ovedor. Verdaderos “caprichos”. si no bast ara la t ransparencia de los esm eraldas y los carm ines del “Ret rat o de Miss Tam iris” ( nú m . desde que CH A G A LL pisa el andé n de una de las est aciones de Parí s. sin decir. 36) est á n allí para at est ig uarlo. m uchas veces. t an ex puest o a caer en desuso com o los de Ang lada Cam arasa. sus t elas result an una verdadera f iest a.Aunque t am poco haya pert enecido a ning ú n g rupo. 37) o esa “Venecia” ( nú m . 35) cuya arbit rariedad es. lej os de at erroriz arnos. el abuso de la pim ient a— t erm inen por hacernos apet ecer alg o m á s nut rit ivo y sust ancial. una at m ó sf era de pesadilla que. Con un sent ido eg ló g ico y f am iliar. con un z apat o am arillo lim ó n y el ot ro ult ra violet a. Ex t ranj ero en t odos los paí ses —m enos en la nost alg ia de las leyendas nat ales— su m undo no dif erirá sust ancialm ent e del que t ransit a cualquier burg ué s. m ucho m á s libres que los de Goya. pero se rig e por leyes t an arbit rarias que só lo Chag all conoce su raz ó n de ser y su m ist erio. m á s que una f rase de ing enio o t raz ar un arabesco. que al lado de ella cualquier audacia nos parece prem edit ada. con t al aut ent icidad que. de “Enam orados” ( nú m . a la vez . de arcá ng eles const ruidos con un pedaz o de arco iris o de caram elo. por su ironí a henchida de t ernura o su erot ism o cast o y espont á neo. t ransport arnos a una reg ió n pict ó rica inex plorada.

a em best ir y desang rarse ant e el caballet e com o si la pint ura le clavara las ast as.Mient ras Marie Laurencin —despué s de coquet ear con el Cubism o— se em polva con el m á s delicado de los cisnes. “La niñ a de la lira” ( nú m . Dig na de f ig urar en la port ada de su obra. en las f erias callej eras. por los g rises anacarados. en el “Marché aux puces”. Lo que necesit a es encont rar un est im ulant e. los g rises verlenianos se conf unden en una neblina t an inconsist ent e com o su cabellera hum osa y f ant asm al. al aprem io de alg ú n “m archand” que llam a a su puert a en el m om ent o en que el Burdeos escasea. para absorberse en la adoració n de su plum aj e. Frent e a su act it ud desbocada y j adeant e. a la vez ing enua y ref inada. al rueg o de un am ig o. una canció n de cuna. que lleg a m uy rara vez a em palag arnos. con la m ism a violencia que si surg iera de una caj a de sorpresas. ú nicam ent e. nos perm it e at isbar un m undo inm at erial e im preciso. pint a sobre un berg ant í n: un ram o de z anahorias. Det rá s de est a insat isf acció n casi perenne. que la t ela represent e alg o capaz de ex cit ar su dinam ism o caó t ico y esa violencia. de un ent usiasm o y En m edio de g ent e que ex hibe sus m ú sculos y bost ez a cuando no vive en un est ado de erupció n MA RIE LA UREN C IN parece un ibis que ha decidido no espant arse de nada. t an suya. y los “Fauves” se recluyen en las disciplinas que les aconsej a el espect ro de Cé z anne. donde los rosados crepusculares. novent a y nueve alim ent an la est uf a del t aller. Para su ex alt ació n. 1 65 . t odo alarido. el act o de pint ar const it uye una enf erm edad que lo oblig a a em borrachar los pinceles en las coloraciones de m ayor g raduació n alcohó lica. en los desvanes de los “at eliers”. pero que nos im preg na de una poesí a. que podrá parecem os am anerado y unicorde. Su am or ent rañ able por lo adolescent e y lo dudoso. y el que se salva responde. desm elenado e hirsut o aparece SOUT IN E. cualquier em briag uez result a abst em ia. Con un pincel que só lo se at reve a roz ar la t ela y que diluye los t onos en su propia t ernura. de las t elas m á s det est ables. por los g at os y los alm ohadones que est im ulan la divag ació n. y que sin em barg o nos recuerda la de Van Gog h. describe ensoñ aciones donde la purez a linda con la perversidad y donde lo edulcorant e se halla dosif icado con t al m esura. el ret rat o de una m uj er. Despué s de proveerse. 17 ) posee la duplicidad f elina que caract eriz a su visió n y nos rodea de una m olicie m usical. De cien cuadros.

al com probar que el espí rit u inquisit orial de Rouault es incapaz de la m á s m í nim a indulg encia y que. la aut ent icidad de su f uerz a es t an inneg able. la obra de ROUA ULT represent a —dent ro del g rupo de los “Fauves”— esa t endencia lit eraria a que nos hem os ref erido y que desde la aparició n de Daum ier recorre.De un sig nif icado m uy diverso. un deseo t al por dom inarse que al arroj ar los colores com o si f ueran brasas. 31) . verdes hum edecidos en el “Paisaj e” ( nú m . Cualquiera de ellos bast arí a para dem ost rarnos que. cuant os lug ares ex ist en donde la realidad se conf unde con la f icció n hast a el punt o de ig norarse cuando com ienz a o t erm ina la f arsa. Má s de una vez . a cong elar los t onos que subrayan la idiot ez un em past e. a pesar de hallarse t an prof undam ent e arraig ado a la vida. en Sout ine. 28) . 30 ) . que hast a sus nat uralez as m uert as m á s repulsivas poseen un sabor que só lo podrí a brindarnos un Rem brandt . lo alej an de las preocupaciones t é cnicas que absorben a sus com pañ eros y acent ú an su innat a repulsió n por t oda habilidad. Ant e su dibuj o brut al y sus ent onaciones dram á t icas —ya sean diá f anas o t enebrosas— el espect ador que se deleit a con los m odales y los colores pasados por ag ua. descubre lo que los hom bres y las m uj eres ocult an de canallesco y lo delat a con la severidad de un art ist a del m edioevo. los circos. el sesg o caricat uresco de su espí rit u lo inst ará a em brollar las f acciones de cualquier “Sr. Los t res cuadros que f ig uran en la colecció n verif ican est e propó sit o. Hé ct or” ( nú m . aunque el color viva. puede advert irse un int eré s. Su odio por lo burg ué s — sobre t odo cuando lo burg ué s se hincha de pet ulancia — j unt o a esa preocupació n const ant e por la m oral y por el vicio. t an ruso com o const ant e. si no m enos escandaloso y subversivo. cuyo cont inuo hervor le conf iere apariencias de lava. t ant o com o el desig nio de ent onarlos dent ro de las g am as de un color predom inant e: roj os de una prof undidad de laca china en el “Mucam o” ( nú m . los t ribunales. Despué s de f recuent ar los burdeles. 1 66 . huye despavorido. 32) . subt errá neam ent e. que hace t an sig nif icat iva su am ist ad con Leó n Bloy. t oda la pint ura f rancesa. una ex ist encia propia y su com posició n ex plosiva ahuyent a a quienes necesit an acodarse en un m ost rador para aplicarle a la pint ura el m et ro y la balanz a. az ules no m enos int ensos en el “Ret rat o de m uj er” ( nú m . la cont em pla con una penet ració n punz ant e y corrosiva. por la psicolog í a de sus personaj es. log ra im ponerles una j erarquí a y un rit m o coherent es.

acaso lleg ue a f at ig arnos t ant o com o la insist encia con que recurre a la def orm ació n. 15) . Pero. la de Ut rillo y la de Pascin. que parece ex t raí da de una g rut a ( “Alm uerz o”. con una t é cnica sem ej ant e a la de los “vit raux ”. las am ist ades y los caf é s. su visió n am arg a y pesim ist a de la vida. consig ue ex presar. y acude a una coloració n t an hú m eda y viscosa. El cuidado con que Goerg m at iz a su palet a y reg ula la arbit rariedad de la com posició n. j am á s ha de privarlo de un prof undo sent ido de hum anidad y del em pleo de los colores m á s puros y lum inosos. que al encerrar el color dent ro de un t raz o pesado. pero sus nervios son t an f inos que la m enor asperez a lo condena a ref ug iarse en la pint ura o en el “Pernod”. sin ning ú n t em or de cont am inarse. de f am ilias ent eras cuya t iesura de f ant oche inspira el deseo de derribarlas de un pelot az o. de ese pelig ro. la circunst ancia de haberse m ant enido alej ados de t odas las escuelas y de t odos los g rupos. aunque de escasa t rascendencia. Dem asiado org ulloso para adopt ar indum ent arias aj enas. de hom bres alm idonados de est upidez . Si el hecho de que hayan suf rido. en ciert o m odo. por ig ual. acusará m á s de un cont act o con la lit erat ura. de niñ os hij os del az ar y de una m á scara. Su sensualism o de m edit errá neo encont rará que la vida carece de sent ido. nú m . sin em barg o. lo j ust if icarí a. en buena part e. nú m . lo alej an. al violent ar la perspect iva y el prog nat ism o de sus m odelos ( “Vendedora de f elicidad”. un lá piz . 29) . un dest ino dram á t ico. inf luyan sobre un g rupo num eroso de art ist as ent re los cuales GOERG ag reg a una not a de int eré s. la hum anidad se com pone. en los caf é s. Una visió n de un hum orism o t an acerbo y ponz oñ oso. La m iseria ( esa m iseria que no t ardará en ocasionar su m uert e. Es indudable. 1 67 . 16) desvirt ú a uno de los procedim ient os predilect os del Greco ut iliz á ndolo con un sent ido preciosist a. Para su m irada sat í rica y m ordaz . ex clusivam ent e. de m uj eres nacidas ant es de t iem po. y el suicidio de su m uj er el m ism o dí a en que lo ent ierran) lo oblig ará a pedir. La pobrez a de m edios de su est ilo. al ir en busca de lo ex presivo. en ciert o m odo rudim ent ario. de no g oz arla —de no suf rirla— en una perpet ua ex alt ació n. con t oda libert ad.El ascet ism o de Rouault no ha de im pedir que su t em peram ent o brut al y su sinceridad descarnada. unas desorbit ada del “Clow n” ( nú m . no at enuase el abuso de ag rupar personalidades t an disí m iles com o la de Modig liani. MOD IG LIA N I vive las ex posiciones y las m uj eres.

sino que t ransit a en m edio de ella con la desenvolt ura de un verdadero arist ó crat a. 22) . en cam bio. lo popular. Recost ada sobre un g ranat e opulent o — cuya m ag nif icencia cont rast a con la pobrez a que im preg na la 1 68 . la purez a est ilí st ica de las m á scaras de la Cost a de Marf il ( “Marí a”. La m ism a inquiet ud que lo alej a de las sit uaciones est ables y vent aj osas. j am á s ha de im pedirle repart ir sus dibuj os y su ent usiasm o con una g enerosidad principesca. para abast ecerse de una nueva ex periencia. No ha de creerse. ya que sus pinceles acarician la f orm a con un rit m o de una plenit ud j am á s ex ent a de volupt uosidad. lo at rae t an poderosam ent e. nú m . 26) . le rest a im port ancia al color y se det iene ant e lo esencial y sig nif icat ivo. 24) result an sig nif icat ivos. Aunque el aj enj o se em peñ e en lo cont rario. que no só lo escog e sus m odelos ent re la m ult it ud. sin det enerse m á s de lo que requiere su sag acidad. Del art e neg ro. para ahondar la vida int erior de sus m odelos e inf undirles una resig nació n m elancó lica y t ierna ( “Ret rat o de m uj er”.cuant as hoj as de papel. reduce sus m edios de ex presió n. Desde el inst ant e en que decide abandonar la escult ura —¡el m á rm ol es dem asiado caro!— se desint eresa de las f orm as m onum ent ales. De los “Fauves” se adueñ ará el t raz o que circunda y subraya el dibuj o. se ciñ e al cará ct er del m odelo —que cuando no es un am ig o ( Dibuj os nú m s. t an ex alt ada com o lú cida. j unt o con la predilecció n por las arm oniz aciones im previst as. 42 y 43) será un parroquiano cualquiera ( Dibuj os nú m s. Z borow sk a” ( nú m . lo que posee de m á s ex presivo y hum ano. 19) —donde la pincelada no alcanz a su solt ura habit ual— los t res cuadros rest ant es que se ex hiben perm it en que el espect ador m á s dist raí do int im e con su art e volupt uoso y dram á t ico. la lí nea vive un dest ino idé nt ico al color. ya que unidos. en una sola vibració n. de la de Mat isse a la de Picasso o a la de Cé z anne. Aunque su t raz o revele. lo im pulsa a pasar de la obra de Laut rec a la de Rodin. Si el “Ret rat o de la Sra. La diversidad de t ales adquisiciones no ha de im pedirle am alg am arlas ni insuf larles su alient o. al revé s de lo que acont ece con la “Cabez a de m uj er” ( nú m . 44 y 45) — hast a desent rañ ar. ant es que nada. su m ano no vacila. y cada vez m á s cerca de lo hum ilde. sin em barg o. la licencia de represent ar un obj et o. sim ult á neam ent e desde diversos punt os de m ira. que est a act it ud sent im ent al reprim a su sensualism o o lo dist raig a de la pint ura. al g ran dibuj ant e. 20 ) y “Marí a” ( nú m . olvida los det alles. con un rasg o de una f inura ex quisit a. de cuant o sig nif ique aparat osidad. Del Cubism o. ni t iem bla. nú m . se som et en a una volunt ad est ilí st ica. Si el paisaj e log ra seducirlo m uy rara vez .

por t ales m ot ivos. em plea una palet a que — aunque proveng a de los Im presionist as— le pert enece. la predest inació n que los arrast ra. Modig liani f recuent ará ciert os am aneram ient os. así com o el “Ret rat o de m uj er” ( nú m . y sin ot ra cult ura que la de asist ir a las discusiones prom ovidas en el t aller de su m adre. por ej em plo) y que su palet a revela ciert os cont act os con la del Tint oret t o ( “Ret rat o de niñ o”. con una sensibilidad m oderna. Enam orado de su barrio —que conoce. ya que lej os de t odo int elect ualism o. 21) . que Modig liani es un pseudo Bot t icelli que ha usuf ruct uado el privileg io de conocer el art e neg ro. 22) t odo sent im ent alidad y rom ant icism o. result arí a t an abusivo com o inj ust if icado. 1 69 . Es inneg able que la lang uidez m edit at iva que adopt an sus m odelos ( “Ret rat os de m uj er”. 20 ) . m á s de una concepció n renacent ist a. con la del Greco. desde sus perspect ivas m á s anchas hast a sus callej ones sin salida—. al suprim ir. Susanne Baladon. 22) evoca la de alg unas Madonas prim it ivas ( las de la Escuela Sienesa. lisa y llanam ent e. el dest ino de UT RILLO no só lo es ig ualm ent e t rá g ico que el de Modig liani. nú m . y a t ravé s de é st e. pues a pesar de esas debilidades —y de que su aport e t é cnico pueda considerarse com o nulo— m erece ser incluido ent re los m ej ores art ist as de la é poca. f ue capaz de revivir. 23) nos inicia en el deleit e con que Modig liani vive las ondulaciones del cuerpo f em enino y saborea una piel m á s cá lida que un dam asco. El acent o recó ndit o y dolorido con que resuena su palet a en el “Ret rat o de niñ o” ( nú m . Af irm ar. en cam bio el est rem ecim ient o que le procura lo desdichado. nos em ociona con sus desproporciones volunt arias y la elocuencia lí rica con que alarg a el respaldo del silló n para que se recuest e la cabellera roj iz a y el az ul prof undo del vest ido. m ient ras est ira su lí nea. de quien ex t rae y ex ag era el recurso de la m irada est rá bica. desde que ex perim ent a la necesidad irresist ible de em puñ ar los pinceles. sino que ilust ra con un relieve t an acent uado. nú m . nú m . una de las pupilas ( “Ret rat o de la Sra. deam bula por m ayor part e de sus obras— la “Muj er en reposo” ( nú m .Aunque de dist int a m anera. 21) ha de t ransm it irnos. por idealiz ar lo desvent urado. En su em peñ o por sant if icar lo hum ilde. con un sensualism o cuya eleg ancia lo apart a de t oda vulg aridad. Mucho m á s precoz que aqué l. Z borow sk a”. por la ex t rem ada f inura de sus t onos m enores y de sus arm oniz aciones delicadas. ciert os t rucos de una leg it im idad t an dudosa com o el de im poner al cuello de sus m uj eres el canon de las est at uas g ó t icas.

derrocha su t alent o en t odos los caf é s de Mont parnasse. Con la desolació n prof unda de ser siem pre el que da. al apart arlo de lo t rillado. con un desprecio absolut o por las alcancí as y por el calendario. que log ra cont em plarla com o un verdadero poet a y darnos una visió n personal de esa aldea. su candorosa sim plicidad result e insí pida a los paladares est rag ados. Puede ser que. acept a t odas las circunst ancias que le im pidan encont rarse consig o m ism o. En ciert a ocasió n —para ref erirnos a una de t ant as— se t odas las calles de Mont m art re y recala. un poco irreal. Convencido de poder alcanz ar lo que se le ant oj e. 1 70 . com o lo dem uest ra la “Casa de Berlioz ” ( nú m . El em past e adquiere. que se olvidan ciert as rem iniscencias im presionist as. t an a m enudo. al reproducir sus rug osidades y sus m at ices. sin em barg o. m ient ras su af á n de precisió n lo em puj a hacia un cont act o t an í nt im o y direct o con la realidad. hay que int ernarlo en una casa de salud. le hará n encog erse de hom bros. los cont rat os m á s vent aj osos de los “m archands”. est im ula su escrupulosidad hast a el ex t rem o de em plear la m ism a cal que las recubre. No es m enos ciert o. ag obiadas com o una espalda. Los dit iram bos de la crí t ica. su obra no es m enos personal ni dej a de hallarse sat urada de int im idad y de encant o.Casi cé lebre ant es de lleg ar a Parí s. de t al m anera. Su t ernura por las viej as paredes. en los “bist ros” que. debido a su colaboració n en “Sim plicissim us” —donde se consag ra com o uno de los m ej ores dibuj ant es de la é poca— PA S C IN vive un dest ino t an dram á t ico com o el de Ut rillo o el de Modig liani. de una coloració n t an j ust a com o orig inal. m uy pront o su escept icism o lo persuade de que la m uert e es la ú nica avent ura dig na de ser vivida. habit uados a los desm anes de los “Fauves”. a pesar de su int rascendencia. un lust re y una consist encia de porcelana. que es ese barrio de Parí s. ciert o det allism o arquit ect ural —ex t raí do del Canalet t o ( “Capilla de Ivry”. 33) — y se com prende que. 34) con la aparent e arbit rariedad de su cielo plom iz o. sus ent onaciones suelen result ar revolucionarí as. que baj o ex t erioridades inof ensivas. y si durant e un m om ent o parecerí a que el vicio lo dist rae. con f recuencia. Ant es de caer en los cuadros en serie —dem asiado pró x im os a las post ales ilum inadas para alent ar una j ust if icació n— pint a m á s de una t ela cuyo arraig o en lo popular es t an sincero y espont á neo. cuando el hast í o no le aconsej a renunciar a lo que se ha propuest o. nú m . al ex cesivo int elect ualism o de las especulaciones cubist as.

const it uyen la part e m á s sig nif icat iva de su obra. nú m . si señ ala el ridí culo. ni siquiera en las ocasiones en que se vale de é l para acent uar un volum en o envolver sus m odelos en una at m ó sf era am big ua e iriz ada. oyen los m aullidos de su g at o. no sin ant es haber escrit o. no ha de creerse que su t em peram ent o. Despué s de abrirse las venas. Pascin se precipit a a abrir las vent anas. 26) . sus ó leos dej an t raslucir. com o la m uert e dem orara se ha colg ado con su corbat a de un picaport e. 25) . Cuando com ienz an a sent irse int ox icados. Aunque a t ravé s de un em past e que se diluye en pinceladas vaporosas y en t onalidades m archit as. Aunque nada ex prese m ej or que est e encarniz am ient o. sino para alim ent ar su sonrisa y ent ret ener su desam paro. Pocos m eses despué s circula por t odos los caf é s de Mont parnasse el rum or de que Pascin acaba de suicidarse. y f eliz . así . en m edio de un charco de sang re. rara vez alcanz a la libert ad que asum e en sus dibuj os. Sin ot ros alardes t é cnicos que el em pleo const ant e de las coloraciones desleí das y el aprovecham ient o del escorz o. ni su art e. sin em barg o. se im preg nen de una violencia desesperada. la cé lebre ex clam ació n cam broniana. una sensibilidad t an ex quisit a. la sug est ió n de la lí nea conserve su ef icacia. yace Pascin. en la pared. con el que sat isf ace su necesidad de im previst o al of recernos las perspect ivas m enos accesibles. los que. por haberlo salvado.encierra con su m uj er y abre la llave del g as. descorcha una bot ella. est a act it ud no só lo adquiere. el hart az g o que le procuran los dones con que la vida se propuso ag obiarlo. Má s dibuj ant e que colorist a. En el quint o piso. sin duda alg una. en los blancos equí vocos y en los violet as enf erm iz os de “La niñ a del m oñ o roj o” ( nú m . y con su propia sang re. no será con la int enció n de censurarlo. su t raz o nervioso y espirit ual no consient e que el color lleg ue a suplant arlo. un sig nif icado m uy dist int o a la de Grosz —et ernam ent e im buido de la im port ancia de su rol de censor—. sino que le perm it e com placerse en los desf allecim ient os de su propia sensualidad y acallar alg unos inst ant es su desdé n. despué s de convencerla de que es necesario elim inarse. para deleit arse en las carnes nacaradas de un desnudo ( “J oven recost ada”. Dem asiado f ino y descreí do para calarse unas g af as de m oralist a. que no se requiere recordar sus g randes dibuj os coloreados para persuadirse de que Pascin es uno de los art ist as m á s f inos y penet rant es de nuest ra 1 71 . La not icia provoca t al const ernació n que hast a los m á s adict os al w hisk y log ran seg uir el derrot ero que los conduce a su puert a. Pese a ciert os punt os de cont act o.

el t ono acong oj ado de su voz ha de em papar su obra de un sent ido t rá g ico y hum ano. la t é cnica. ex plot a las adquisiciones del “Cubism o. para caer en el g ranat e y en los m arrones que ent onan la f ig ura— una est rat eg ia de aj edrecist a que prevé . La lucidez que presupone t ant a sabidurí a. Muy pocos será n capaces de analiz ar. con una t é cnica cuyo brillo podrá ser t an deslum brador com o sé quiera. en cam bio. pero que delat a —al pasar del verde prof undo al verde claro y al rosa. que j am á s ha de sent irse sat isf echa consig o m ism a. podrá pract icar. dej ará n. la obra de los pint ores que f orm an la Colecció n Crespo. No es ot ro. hast a el ex t rem o de que sus t elas apenas proporcionan un deleit e dist int o al que procura el desarrollo ló g ico de una ecuació n m at em á t ica. baj ó apariencias t radicionales. desde la prim era pincelada. no só lo dem uest ra un prof undo conocim ient o del of icio. nos bast ará acercarnos al Cubism o para ag rupar la de aquellos que aplicaron su precept iva a la cont em plació n de la nat uralez a. é poca. Dueñ o de una cult ura vast í sim a y de un espí rit u ag udo. recuerda un error y ex perim ent a t al ang ust ia que no descansa hast a recuperarlo e int roducir en é l Si hast a ahora hem os log rado clasif icar. reseca su t em peram ent o y reprim e su espont aneidad. al equilibrio de la com posició n. al repart o de los volú m enes. El of icio. sino que se acredit a com o uno dé los m ej ores crí t icos de Francia. 1 72 . se m ez cla a los g rupos m á s t urbulent os y t erm ina por recluirse en una labor que só lo conoce la ex ist encia de aquello que se relaciona con la pint ura. con ig ual j ust ez a. un poco abusivam ent e. Nadie conocerá m ej or el cam ino que conduce al aj ust e de los t onos.MA RÍ A BLA N C H A RD . la ubicació n y la ef icacia de la ú lt im a. Por m á s que los am ig os —y los “m archands”— se indig nen ant e sus escrú pulos y sus arrepent im ient os. el que ha de buscarse en el “Ret rat o de m uj er” ( nú m . LH OT E. la obra de los pint ores ant ig uos y m odernos. Diez añ os despué s de separarse de un cuadro. im punem ent e. Im pelida por una ex alt ació n que le enciende las pupilas y la t ransf ig ura —hast a el punt o de log rar que se olvide su def orm idad— visit a t odos los m useos de Europa. son t ales las ex ig encias que le im pone su honest idad. 18) donde. m uy pront o. por lo m enos. de oponerle dif icult ades. las disciplinas m á s ascé t icas y ser una de las pocas m uj eres que part icipan del m ovim ient o cubist a.

con f recuencia. De ellos proviene no só lo su af ició n por las t onalidades som brí as y el sent ido prof undam ent e hum ano de sus est iliz aciones. donde el ó leo. 2) . sino que t raduce. m uchas veces. con el Greco y con Z urbará n. sus blancos vidriosos e iridiscent es ( “Niñ a enf erm a”. sobre t odo. BOS S C H A RD sim plif icará sus est iliz aciones y su palet a hast a em plear. enf rí a su palet a y endurece su lí nea. com o en t odas sus t elas. que al t rasponer las f orm as f am iliares a la plá st ica cubist a. t ant o com o el past el. j unt o con la volupt uosidad de cont rariar los ex cesos de su t em peram ent o apasionado. equivalen a pint arlo de nuevo. En vano arrem et erá cont ra t odo lo españ ol. una visió n que oblig a a considerarla com o una de las m á s g randes pint oras que han ex ist ido. al acent uar correcciones que. t an caract erí st ica de su m anera. lo que verdaderam ent e la est im ula es el cont act o con los g randes m aest ros de su t ierra y. sino hast a el dram at ism o con que descom pone la luz . la adquiere nuevam ent e. el t ono sobre t ono. invent a m il arg ucias para ret enerla y. Est e af á n de perf ecció n. ex plican que. 1 73 . en com posiciones hié rá t icas y cont enidas. sin em barg o. 4) podrá n m olest arnos por la ex cesiva riquez a de sus resonancias. Sea en una o en ot ra m at eria. Marí a Blanchard acalle el t im bre em ocional y el acent o dram á t ico que denuncian su orig en. Obsesionada por est e ú lt im o em peñ o. nú m . a poco de lleg ar a Parí s. La visit a de un “m archand” no ha de ocasionarle una int ranquilidad m enor. Por encim a de las innovaciones t é cnicas del m om ent o. A pesar de que est e procedim ient o result e alg o m onó t ono. Marí a Blanchard no só lo dem uest ra un dom inio de la t é cnica que le perm it e alardes equivalent es al de la “Niñ a dorm ida” ( nú m . casi ex clusivam ent e. cuando no adquiere una t ransparencia de crist al. es indudable que en esas. cuyo sig nif icado es m uy dist int o al im presionist a —puest o que analiz a la luz con relació n a la plast icidad—. sus violet as y sepias doloridas ( “Mat ernidad”. 7) m á s t iem po del que reclam a la arbit rariedad con que la luz j ueg a en los berm ellones y los sepias. irradia m il ref lej os. 3) —donde aplica el m é t odo analí t ico y concret o del Cubism o a un t em a cuyas ex ig encias parecerí an cont radecirlo—. de una m anera recia y est ruct urada. Aunque le urj a vender alg una t ela. pero su art e m edido y f rí o es dem asiado f á cil para que consig a ret enernos ant e su “Desnudo” ( nú m . con el f in de correg irla hast a el cansancio. se sient a at raí da por las orient aciones m á s adust as de la pint ura cont em porá nea.Mucho m enos personal que los art ist as nom brados. No ha de creerse. nú m .

9. cuyo sabor a im provisació n nos recuerda la escrit ura espont á nea de los super-realist as. ¿queda ot ra m anera de eludir el pleonasm o y de neg arse a repet ir —¡hast a la saciedad!— lo que ha log rado su m adurez . j am á s se at reverá a separarse de lo real. volunt ariam ent e. y def ender. at raí dos por sus ú lt im as y m á s ardient es llam aradas. pese a su colorido sin est ridencias y a su dibuj o iró nico y esquem á t ico. han de aparent ar un desprecio idé nt ico por la t é cnica y un anhelo const ant e por reducir la pint ura a una evocació n lí rica de la realidad y del ensueñ o. Tant o Boré s com o Viñ es o Cossio.No sucede lo m ism o con ot ro g rupo de art ist as que f ig uran en la Colecció n Crespo. BORÉ S renieg a de los cont rast es y del dibuj o preciso. pues la circunst ancia de haber lleg ado m á s t arde.) Sin dej arse subyug ar por lo concret o ni por lo indef inido. 6) y lej os de esa concepció n dram á t ica de la pint ura. con un pincel el am aneram ient o acadé m ico de su relieve escult ural. se encierra. de su “Nat uralez a m uert a” ( nú m . Es así có m o. m ucho m á s t í m ido que Boré s. im pudorosam ent e. nú m . en cam bio. aunque la esencia plá st ica de los obj et os no le int erese t ant o com o la sug est ió n poé t ica que de ellos se desprende y. se desent ienden. envolverá la com posició n en una lí nea cuya am able f acilidad acaso no ex cluya lo arbit rario. en un est ilo rudim ent ario. que colocarse la m ano sobre el pecho. los derechos de la divag ació n y de lo em ot ivo? Por t em eraria que parez ca est a act it ud —en un am bient e donde lo sent im ent al usuf ruct ú a de un desprest ig io casi uná nim e— no es m uy dist int a de la que adopt a el g rupo de pint ores españ oles que lleg an a Parí s. pert urben la vag uedad poé t ica de sus ensoñ aciones o de sus recuerdos. Oprim idos por la est rict ez m ez quina de ciert os principios. t ant o el dibuj o com o el color. hart os de la abundancia desenf renada de alg unas prá ct icas. para im pedir que. 1 74 . de cuant o reprim e su espont aneidad y cult ivan un art e disg reg ado e inm at erial. VIÑ ES se apart a de cuant o pueda last rar su f ant así a y. ( “El hom bre de la g alera”. despué s de inf undirle a sus cuadros una at m ó sf era sobrenat ural. ex ig e que ex am inem os su act it ud ant es de ocuparnos de sus obras. ya que los Cubist as ex t raj eron las ú lt im as deducciones del concept o g eom é t rico de la f orm a. Ya que los “Fauves” ex plot aron t odas las posibilidades de la violencia y del color. cada cual de acuerdo con su t em peram ent o. def init ivam ent e. COS S Í O. pero que revela preocupaciones m uy sem ej ant es a las de sus ant ecesores. a la vez que indef inido.

que t erm inan por recordar los “pauchoires” de los m aest ros j aponeses. pues aunque se diviert a en est a curva volupt uosa. Por m á s que est a af ició n a lo decorat ivo pueda result ar em palag osa. la orig inalidad se conviert e en su condició n esencial: en un “t ó t em ” cuyo prest ig io se sust ent a con los m á s crueles sacrif icios. por t al raz ó n. sino con el de vivir un m undo que les pert enez ca. 1) — sus t elas alcanz an un valor plá st ico convincent e. disg reg a la realidad por m edio de t oques t an t enues com o sug est ivos ( “Lavandera”. “Descanso”. nú m . Mucho m á s que un anhelo de perf ecció n. adm it irá que un sim ple resum en de los elog ios y reparos consig nados. es raro que BEA UD IN se dej e seducir por un obj et o det erm inado. cuando no el “art nouveau”. en vez de conf esarlo se la apropian subrept iciam ent e.Q uien haya derrochado su paciencia en seg uirnos hast a aquí . Aunque ning uno de los t res haya alcanz ado la plena posesió n del of icio.. t odos. del que f ueron los culpables involunt arios. j am á s olvidará su am or por lo decorat ivo y por lo abst ract o. Creem os que es m enos abusivo. nú m . Hast a aquellos que reconocen la f eracidad de la ex periencia aj ena. hay que convenir. De ser considerada una de t ant as ex celencias de la creació n art í st ica. no t an só lo con el f in de sing ulariz arse. m erece que se m ire con t ant a sim pat í a com o el ent usiasm o uná nim e con que cult iva una pint ura t an personal y subj et iva. y sus def ect os. el esf uerz o que sig nif ica renunciar a t oda descripció n pedest re y resobada.. delat arí a las debilidades y la f uerz a de lo que se ha dado en llam ar pint ura m oderna. ex perim ent an la necesidad de cult ivar sus dif erencias. y es t al el desasosieg o que los habit a que Muy cerca de ellos. Ex t endidas sobre la t ela —para ir en busca de un cont rast e dram á t ico— sus m anchas de color se yux t aponen y delim it an con t al ex act it ud. 39) . m á s o m enos t orpes e indecisos. Sus t elas —com o las de sus com pañ eros— podrá n darnos la im presió n de ensayos. uná nim em ent e. que nos det eng am os —ant es de t erm inaren una de las caract erí st icas m á s sobresalient es de los pint ores de la é poca: su concepció n “rom á nt ica” de la individualidad y su af á n desesperado por ex alt arla. en aqué l arabesco. 1 75 . sin em barg o. 38. que Beaudin la canaliz a ent re m á rg enes t an est rict os que —hast a cuando f recuent a un sent im ent alism o a lo Garriere ( “Ref lej o am arillo”. nú m . desenvuelt o y lig ero.

le brindan la oport unidad de aprox im arse a un conj unt o t an sig nif icat ivo de Pint ura Moderna. por prim era vez . un poco f rí a e inhum ana. que ning ú n perí odo de la hist oria del art e ha dem ost rado una invent iva de una pot encialidad equivalent e. pues su disconf orm idad con cuant o dej e de t raducir su propio desg arram ient o. y que t ant o el Sr. Aunque sea ese. Con su aire de im provisació n y su aspect o perecedero. t endrá que reconocer. ¿podrí a neg arse su int repidez heroica y adm irable? Con un t alent o —y una pet ulancia— m ucho m enor. los dog m as en vig encia. Raf ael Crespo com o los Am ig os del Museo y la Direcció n de é st e. y no ot ro. m erecen la g rat it ud del pú blico de Buenos Aires. resum e la insat isf acció n de nuest ra é poca y el esf uerz o desesperado por encont rar alg o a qué af errarse. es inneg able que se adent ran m á s f á cilm ent e en nuest ro cariñ o. Tant a hum ildad y sabidurí a result ará n lo f ruct í f eras que se quiera. Aunque j am á s nos alcancen una verdadera plenit ud. respet uosam ent e. por lo m enos. cualquier art ist a de una é poca clá sica conseg uirá realiz ar una obra casi ex ent a de reparos. y por m ucho que la adm irem os. pues. e int erpret ar f orm as depuradas a t ravé s de una larg a t radició n. Cualquiera que sea el crit erio y las af iciones de quien se acerque a ellas. las obras de los art ist as m odernos será n m ucho m enos perf ect as y m ucho m á s im puras. ( Picasso. Para log rarlo. ha de bast arle som et erse a las enseñ anz as de un m aest ro.lleg an a reneg ar hast a de lo que ellos m ism os han descubiert o. 1 76 . el cam ino que conduce a la perf ecció n.) Por inneg ables que sean los pelig ros —y las t ent aciones— que ent rañ a est a act it ud. hay m om ent os en que esa seg uridad se nos ant oj a ex cesivam ent e conf ort able. acat ar.

I N T E R L U N I O A N ora h L a ng e 1 77 .

bast aba un g est o.Lo veo... Es indudable que sin necesidad de un inst int o arqueoló g ico desarrollado.. hubiera sido f á cil verif icar que no ex ag eraba.. una som bra m á s t it ubeant e... pero las arrug as y la pá t ina que corroí an esos vest ig ios le proporcionaban una decrepit ud t an prem at ura com o la que suf ren los edif icios pú blicos. ¿Bast arí a con adm it ir que sus m ú sculos pref irieron relaj arse a soport ar la cercaní a de un esquelet o capaz de envej ecer los t raj es recié n est renados? ... ese aspect o de casa m anoseada y anó nim a que só lo conocen los obj et os condenados a las peores hum illaciones? . con esos cuellos que se ret uercen j unt o a ellas. En vano pret endí am os vivir el cont enido de alg ú n verso. que recit ase alg ú n poem a de Corbiè re o de Mallarm é .. m á s andraj osa que la de un á rbol. ¿Có m o ex plicar su cansancio. ¡Nunca era m á s t em ible su cercaní a!. y acodado en un ex t rem o de la m esa. ¿hubié ram os log rado cont em plar la m arañ a de sus arrug as sin im ag inarnos t odas las noches perdidas. para que descubrié ram os su sem ej anz a con esos pares de m edias que se hospedan sobre los roperos de los hot eles. los oj os casi f osf orescent es. le habí an f orm ado unos replieg ues de cansancio que ni la m ism a 1 78 . Y ya en esa pendient e resbaladiz a. Tras el silencio de cada est rof a: su alient o de cam a deshecha. De resist irnos a esos ex cesos. y m ient ras su inm ovilidad adquirí a la borrosa im pavidez del ret rat o de alg uien que ya nadie recuerda. al est rat if icarse con una lent it ud de est alact it a. con la im pudicia y la im punidad con que se rem em ora lo desaparecido. nos m iraba com o a t ravé s de una nube de insect os.. una m irada. desm esuradam ent e. Ent re la incesant e hum areda del cig arrillo. su dent adura post iz a se obst inaba en invent ar las sonrisas m enos oport unas. t odos los rum ores huecos y desvalidos que. el t em or de que su esquelet o com et iese alg ú n ruido. que nos sug ieren ideas de suicidio. Las pest añ as arrasadas por el clim a m alsano de sus pupilas. a veces log rá bam os que relat ara alg ú n episodio de su vida. t an desesperadam ent e. recost ado cont ra una pared. acudí a al caf é donde nos reuní am os. ¿O t endrem os que persuadirnos de que su m ism a art if icialidad t erm inó por darle la apariencia de un m aniquí arrum bado en una t rast ienda? . de que su barba creciera con el m ism o susurro con que crece la barba de los m uert os.. por ot ra part e. su voz —llena de hollí n— resonaba com o si f uese em it ida por una chim enea. y a los pies.. Aunque por lo com ú n perm anecí a horas ent eras en silencio. al describir la f ascinant e seducció n de sus at ract ivos.

su dialé ct ica —por lo dem á s— no est im ulaba ex cesivam ent e m i apet it o. rara vez log raba escuchar lo que decí a.. Má s que por debilidad. no t ardé en ent erarm e. pues al abuso de la paradoj a uní a el em peñ o de cit ar cuant os libros habí an f om ent ado su t em ible habilidad en el m anej o de la rim a. m uert e conseg uirí a planchar? . pequeñ os calam bres sordos y desesperant es—. el f rac. Es así có m o. el sobret odo. porque result aba rarí sim o ef ect uar una sang rí a con é x it o neg at ivo. Aderez ada con la m ism a prem edit ació n de esos plat os que lleg an m om if icados a la m esa.. un m uest rario de versos t an m anoseados com o los sobres en que los borroneaba. de una cant idad de ané cdot as m á s o m enos t urbias de su vida: la bancarrot a —con suicidio y dem á s accesorios— de su padre. cuando no perdí a f rases ent eras. la pam pa acababa de aprox im arse al rí o para parirla. hast a en las billet eras m á s ex ang ü es. Siem pre se m e ex t raviaba alg una palabra. la necesidad de irse com iendo los g em elos. los prim eros sí nt om as del ham bre —pequeñ os escalof rí os en la espalda. ya se la represent aba com o una enorm e vaca con un m illó n de ubres rebosant es de leche. a pesar de su apariencia de ciudad bom bardeada. habí a com prendido que.. en t odos los am bient es. si bien es ciert o que adopt aba alg unas m edidas prevent ivas para im pedir que sus ex t racciones f uesen dem asiado cuant iosas y f recuent es. Hast a en las oport unidades en que nos encont rá bam os solos. yo. sin em barg o. m il sucesos en t odos los m eridianos. la m í a no hubiese podido rect if icarlo. 1 79 . ant es de em barcarse para la Arg ent ina. y có m o a los pocos dí as de am bular por Buenos Aires..Para recorrerlas de un ex t rem o al ot ro sin perderm e. hast a lleg ar a Buenos Aires. Aunque aquej ada de una anem ia cró nica. con sobrada f recuencia. soport aba ese ré g im en ex t enuant e debido a que m e divert í a el cont rast e ent re su habit ual escept icism o y su ent usiasm o hiperbó lico por el paí s. que —seg ú n é l— ¡era alg o m aravilloso!.. alg una part í cula t an esencial. de la que ex hibí a. por lo m enos. dem asiado absorbido por sus accident es. la ú nica ciudad del m undo donde se podí a vivir sin t rabaj ar y sin dinero. su t rá nsit o por dos o t res em pleos. que ant es de cont est arle debí a realiz ar un esf uerz o equivalent e al de t raducir un docum ent o cif rado. m e lleg aban con t ant as int erm it encias com o las que suben a nuest ra vent ana. descuart iz adas por t odos los ruidos de la calle. m e veí a f orz ado a ex am inarlas con el m ism o det enim ient o con que se sig uen las rut as en un plano y.. A pesar de que m i desg ano la ing iriese a pequeñ os t roz os. ¡Era inú t il que reconcent rase m i at enció n!.

Ni un cam posant o. Es dem asiado viej a. al ref erir alg ú n episodio de su vida. la t ierra es lim pia y sin arrug as. Ust edes se quej an de su f ealdad. de m uert os im port ant es. sin em barg o. en cam bio. De t oda su persona t rascendí a un f racaso t an aut é nt ico y def init ivo que.. con bast ant e f idelidad. Yo la pref iero. Sent ado ant e una pequeñ a copa que cont ení a un m enj unj e con ciert o aspect o de colirio. No hay un um bral. sus act it udes. com o Barrè s. una m uert e del m ism o t am añ o que la pam pa. “En la ciudad. t an perf ect as que no consient en que se m ueva una piedra. Só lo un hom bre capaz de usar un ala de cuervo sobre la f rent e. pudo deleit arse en aprender a f ornicar en los cem ent erios. t an acabadas. Sus cornisas nos proporcionan ex celent es m odales. con un cadá ver. en t odo caso.. Y por m ucho que nos repug ne —¡no queda ot ro rem edio!— hay que repet ir sus g est os. Im posible com et er un error de sint ax is. yo m ism o m e sent irí a t ent ado por hacer alg o. Se puede g alopar una vida sin encont rar m á s m uert e que la nuest ra. “Aquí . Hast a quiz á s lleg ase a convencerm e de que el sudor es una seg reg ació n t an respet able com o se pret ende. el que m e relat ó la ú lt im a vez que nos encont ram os. ¡Pero la esperanz a dispone de t ant os t errenos baldí os!. es t an hum ilde que no m olest a a nadie. por casualidad.. Las sillas ya se habí an t repado a las m esas para desent um ecerse las pat as. Su palidez de vidrio esm erilado. Acaso por esa circunst ancia o por el est ado lam ent able en que se hallaba.. Es inú t il unt arla con m alos olores. y ot ras equivalent es.” Est as arrem et idas. espero reproducir. inm ediat am ent e. En vano se t rat a de eludirlos. La t ierra ya no da m á s. Est á llena de m uert os.. m ient ras que —con un g est o que ha olvidado hast a el cam po— un m oz o sem braba aserrí n sobre las baldosas hum edecidas. un picaport e que no hayan desg ast ado. Vive una m uert e anó nim a. Por t odas part es corre un aire de im provisació n que nos perm it e ensayar cualquier post ura..“Europa es com o yo —solí a decir— alg o podrido y ex quisit o. adquirí an un acent o m enos ret ó rico. desperez arse. la vida no es m enos libre. Se vive baj o los m ism os t echos donde vivieron y donde han m uert o. ni una cruz . Con decirle que. lo reconocí . de haber nacido aquí . ¡Y vaya ust ed a saberlo!. su 1 80 . a las ciudades europeas. Recuerdo que f ue en uno de esos caf é s que no peg an los oj os. sus palabras. Y si t ropez am os. ag arrar un f lorero y hacerlo añ icos cont ra el suelo. un hom bre parecí a dudar ent re ing erirlo o lavarse con é l una pupila. Y lo que es peor aú n. Se t ropiez a con ellos en t odas part es. Tarde o t em prano t erm inan por colocarnos un chaleco de f uerz a. un Cam em bert con at ax ia locom ot riz .

para proseg uir con ciert o dej o de rencor: “¡No! ¡Est oy seg uro que no! Ust ed no puede com prenderm e. absolut am ent e nada. Urg í a sust raerlo de ese m arasm o.” Y ant es de necesit ar insinuarle que se ex plicara: “Al principio f ue el vecino de arriba. De noche siem pre result a em ocionant e escuchar unos pasos sobre el t echo. quiz á s m e hiciera sonreí r. En t odo caso. m e preg unt ó : “¿A ust ed nunca lo han m art iriz ado los ruidos? .. que para m í era t odo. aparent ase no advert ir m i presencia. ex t rayendo un pequeñ o f rasco que. La arg ucia alcanz ó el é x it o esperado. com o en un charco. No t ener nada de donde ag arrarse.” Est rang ulada. Con la m ayor crueldad posible le dij e que lo encont raba m al. a t ravé s de la suciedad de la et iquet a. direct am ent e.. Com o el est ado de m i cuent a y m is relaciones con el hot elero alej aban la posibilidad de cualquier reclam o. decidí ent enderm e con é l... yo los sent í a derrum barse de un ex t rem o al ot ro del cielo raso. Com o si la descorriera de pront o. sin pert urbar el ref lej o de las luces que se t rasunt aban en ellas. Enj ug ué la hum edad con que im preg nó la m í a. De un solo sorbo t erm inó el w hisk y que habí am os pedido. cada vez m á s pró x im os a m i cabez a. La g est ió n obt uvo un result ado 1 81 . y aprox im é una silla.. su cham berg o descolorido y sucio le daban no sé qué sem ej anz a con esos f aroles que nadie se ocupa de apag ar y que suf ren la luz despiadada de la m añ ana. Por poco acom pasados que parez can. sus m iradas roz aban los obj et os en un vuelo t aj eant e y volví an a sum erg irse en sus pupilas. Cada vez m á s pesados. pero al hallarm e j unt o a é l. recié n ent onces m e m iró por prim era vez . Es posible que. Una vez m á s ex perim ent é un sobresalt o idé nt ico al que produce el insospechado cont act o de unos g uant es que yacen en un bolsillo. hast a convencerm e de que t erm inarí an por achat á rm ela a m art illaz os. Era evident e que lo im port unaba. baj ó la cabez a y m e ex t endió una m ano alg osa. leyendo. y despué s de dej ar caer los braz os de la m esa: “¡No puedo m á s! ¡No sé qué hacer! ¡Est oy desesperado!. Es com o si llam aran a la puert a de una casa donde no vive nadie. Para eso necesit arí a ser com o yo.” La evident e desproporció n ent re la causa y el ef ect o de su padecim ient o. ¡Est o!. “Averig ü é quié n viví a en la piez a de arriba.. que debí a de hallarse m uy enf erm o. parecí a que su voz saliese de at rá s de una cort ina. Hast a hace poco yo poseí a est o —ag reg ó . Result ó ser un est udiant e que se paseaba. delat aba su procedencia f arm acé ut ica—. en el prim er m om ent o.barba t ej ida por una arañ a. ronca. ¡adquieren una solem nidad!.. Mient ras cam biá bam os las prim eras palabras. g ran part e de la noche.. sin esquelet o. Pero ya no m e queda nada. ¡No! ¡Est oy seg uro que no! ¡Es alg o horrible! ¡Horrible!.

por absurdo que parez ca. se am alg am an y se conf unden con los pueblos que las circundan. el ef ect o que m e producirí an los chirridos del t rá f ico. Buenos Aires. del cielo raso. durant e horas ent eras. los ronquidos de t odos los cuart os del hot el. ¡Era peor z am bullirse baj o las f raz adas!. cuant os se aloj aban en m i int erior se iban despert ando. sin preá m bulos. com o si el t echo de la habit ació n f uese t raslú cido. siem pre surg í a alg uno im posible de localiz ar ant es de encont rarlo adent ro de m i cabez a. t om é el prim er t ranví a que pasó . un alarido de im paciencia. abaj o de la cam a. Alg unas casas disem inadas. pero cualquier cosa era pref erible a perm anecer en m i cuart o. en la alm ohada. ”Una noche de ex asperació n decidí salir a la calle. y no cont ent os con clavarm e sus dient es de laucha recié n nacida. lo veí a. com o arañ as. t erm ina bruscam ent e. Los m á s t raicioneros se descolg aban. Creí que se ensañ aba en prolong ar m i ang ust ia. Tendido sobre la cam a. y despué s de eriz ar los pelos de la alf om bra. pero esos ruidos eran discont inuos. y de pront o: el 1 82 . De vez en cuando.. En la esquina. las precauciones de m i vecino se convirt ieron en un suplicio m á s t ort urant e que el ant erior. ir de un lado al ot ro. desde m i quint o piso —sim ult á neam ent e y con la m ayor nit idez — las conversaciones de la g ent e que pasaba por la vereda. com o dados sobre un t apet e verde. uno por uno. en cam bio. Durant e varios dí as. el t rino de una canilla en el pat io del f ondo. ”Al poco t iem po. se ag lom eraban en m i vient re hast a proporcionarm e una sensació n t al de g ravidez que. m e sorprendió encont rarm e en los suburbios. Lo que f ue aquello no puede describirse. A f uerz a de ej ercit arm e. que se valí a de la m enor dist racció n para invent ar pequeñ os ruidos disim ulados e im previsibles. Ent re uno y ot ro ex ist í an g randes ag uj eros de silencio y de f elicidad. m e dej aban descansar. pero la m ism a int ensidad del dolor acabó por recubrirm e de una indif erencia t an t upida que.sat isf act orio. A m edida que se adorm ecí an los de af uera. Aunque despué s de acecharlos sem anas ent eras t erm iné por conocer el horario y las cost um bres de la m ayor part e de los ruidos. creí a est ar en ví speras de t ener un hij o. se reproducí an en los rincones. ”Las capit ales europeas carecen de lí m it es precisos. det rá s del ropero. no t ardé m ucho en percibir. Preveí a lo que m e ag uardaba. sin em barg o. un port az o. un g rit o que subí a por el hueco de la escalera. el cielo raso perm aneció m udo. El cuidado con que abrí a un caj ó n o colocaba la pipa sobre su escrit orio. lleg ó a ex acerbarm e hast a el ex t rem o de t ener que ahog ar.. cuando el t ranví a se det uvo para em prender el reg reso. en ciert os paraj es por lo m enos. Creí que de un m om ent o a ot ro la cabez a se m e part irí a a pedaz os.

ese inst ant e. sin sobresalt os. Se requiere haber pasado m om ent os m uy duros ant es de poder sent ir alg o parecido. de espaldas. sin em barg o. que m e oblig ó a abandonarlas para siem pre. En un ciert o m om ent o. por sí solo. Hace unos dí as acont eció un hecho. Durant e la noche. el dej o picant e de las est rellas. Parecerí a que el arrabal no se anim ara a dist anciarse del adoquinado. pero sin dolor. ”Del sit io en que m e dej ó el t ranví a t ardé pocos m inut os para hallarm e en pleno cam po. Cualquier cosa result aba pref erible a seg uir soport ando la caj a de resonancias en que se habí a t ransf orm ado m i cuart o. de un silencio elem ent al y m arí t im o. De la ciudad no queda m á s que un cielo ruboriz ado. ”A pesar de t odo. no f ueron t an dichosas. “Desde ese dí a —ag reg ó . ¡J am á s ex perim ent aré una plenit ud sem ej ant e! A m edida que m i cerebro se iba im preg nando. Al cont em plarlo de esa m anera t odo lo dem á s desaparece. Las sucesivas. Lleg ué a persuadirm e de que el silbido de los g rillos poseí a una int enció n ag resiva —y lo que result aba m uchí sim o m á s indig nant e— que los sapos se reí an de m í . bast arí a. Me f ast idiaba el roce esm erilado de m is pasos sobre la t ierra. Busqué un lug ar donde descansar y m e acost é . la ang ust ia de los dí as ant eriores. Y si un alm acé n corre ese riesg o. la t est arudez con que los insect os t aladraban el silencio. 1 83 . se cam po. De cualquier m odo que f uera. deleit ado en disociar su g ust o a lechug a. y por m uy poco que nos absorbam os en é l. sin condim ent os. se t iene que enf rent ar con la pam pa. Desde que m e alej é de la ciudad advert í que ning ú n ruido m e m olest aba. ”Era una noche m ag ní f ica—prosig uió con una voz m á s t urbia y dolorida—. sin em barg o. bast a int ernarse alg unas cuadras para que ning una luz nos acom pañ e. ”Ha de haber inf luido. Ig noro cuá nt as cuadras cam iné la em briag uez y el alivio de est a com probació n. En el prim er inst ant e t em í que hubieran t erm inado por ensordecerm e.. su carnosidad af elpada. sobre t odo. Al cont rario.” Por evident e que f uese la int enció n despect iva de la ú lt im a f rase. m e nut rí a de ella. m is piernas se rehusaron a dar un paso m á s.”En ning una part e se encuent ra un cielo t an rico en const elaciones. un cam po t an aut é nt ico com o cualquiera. a pedacit os. com o si f uese una esponj a.. no quise int errum pirlo. durant e un m es y m edio reincidí en esas ex cursiones. para j ust if icar y darle una raz ó n de ser a m i ex ist encia. Los oí a con una nit idez ex t raordinaria. saboreaba la noche. al nat ural. probablem ent e. ya sin ning una j act ancia— repet í el m ism o it inerario t odas las noches. al borde del cam ino.

. pero ant es que pasara un m inut o oí que la voz m e decí a: ”—¿No t e da verg ü enz a? ¿Có m o es posible? ¿Q ué has hecho para lleg ar a ese est ado? ¿Ya ni siquiera puedes vivir ent re la g ent e? ”Por absurdo que result ase. nos m iram os en silencio. Pero. Y ahora result a lo de siem pre.. De nada valí a reprendert e. ¿t e at reverí as a neg arlo? .. ¿Por qué t e em peñ as en llenarlo de nada? . nunca t e has ent reg ado. la voz era t an ní t ida que m e incorporé para com probarlo... ¡Desde chico f uist e t an org ulloso!. reclinados en una proa. para rum iar durant e un m om ent o lo que dirí a y proseg uir con un t ono acong oj ado: ”—¡Hubieras podido ser t an f eliz !. La claridad de la noche m e perm it í a dist ing uir t odos sus m ovim ient os.”Diluido en esa cont em plació n habí a log rado olvidarm e hast a de m í m ism o. ”Opt é por acost arm e de nuevo. Aunque est aba seg uro de encont rarm e solo. era indudable que la voz part í a del lug ar donde se encont raba la vaca. pero di un salt o y eché a correr por el cam ino.. eres t ú .. cerca m í o. ¡Me dan unas g anas de llorar!. Pude caer de rodillas. el ú nico eng añ ado.. Uno que ot ro á rbol perdido en la inm ensidad y. ¡Cuando pienso que pref ieres cualquier cosa a encont rart e cont ig o m ism o! ¿Có m o es posible que puedas soport ar ese vací o? . Te considerabas por encim a de t odos y de t odo.. separados ú nicam ent e por una z anj a est recha. com o si.. Es com o si f lot á ram os. Despué s de m irarm e con unos oj os hum edecidos de t ernura y de lim piarse la boca ref reg á ndosela cont ra la palet a. una voz past osa pronunció m i nom bre.. 1 84 . eng añ ar.. Despué s de incorporarse y avanz ar unos pasos se det uvo a pocos m et ros del sit io en que m e hallaba. el verdadero. de abrir los braz os. ¡Es verdaderam ent e desesperant e!. cuando.. ¡nada m á s que eng añ ar!.. En lo m á s prof undo de m í m ism o se erg uí a la cert idum bre de que la voz que acababa de oí r era la de pierde hast a el m enor cont act o con la t ierra.. A los dos lados del cam ino. Ya no eres capaz de ex t ender una m ano. ent re los cuales divisé un bult o que result ó ser una vaca echada sobre el past o. sacó el pescuez o por encim a del alam brado y est iró los labios para besarm e. el cam po se ex t endí a sin t ropiez os. de repent e. Crees haber vivido m á s int ensam ent e que nadie. alg unos cardos. eres int elig ent e y eg oí st a.. sin darm e cuent a m e levant é y di unos pasos hacia ella. Con el m ayor disim ulo m e di vuelt a para observarla. Eres f ino.. m irá sem os unas ag uas t an serenas que inm oviliz an el ref lej o de las est rellas. “Cuando calló .. “Inm ó viles. ¡Me dan unas g anas de llorar!. ¿Pero qué has hecho durant e t oda t u vida? Eng añ ar.

un carro soñ olient o t ransport aba un pedaz o de cam po a la ciudad.. El uno al lado del ot ro. para f ondear. sin ning ú n m ot ivo. una viej a nos acechó con una desconf ianz a de m iope. ese inst ant e en que las cosas cam bian de consist encia y de t am añ o. com o esos t raj es que. se derrum ban desde una percha.Ya habí a pasado la hora m á s resbaladiz a del am anecer. los ruidos adquirí an una sonoridad adolescent e. La cabez a hundida ent re los hom bros. ex t endido a lo larg o de las calles. ni nunca he sido nunca m á s que un corcho. al doblar una esquina. m ient ras. def init ivam ent e. Su cham berg o. Ent re su desam paro y m i silencio se iba int erponiendo una niebla cada vez m á s espesa. lo dej arí a irse solo para Com o si resonase en un cuart o desam ueblado. un perro se det uvo a m irarlo con t al insist encia. en la realidad. Pero se encont raba dem asiado solo. m i m adre. no m e hubiera ex t rañ ado que se desm oronase j unt o a un um bral. Yo no soy. siem pre m e apart é de los seres ant es de aprender a quererlos. Só lo quedaba int ent ar que la m añ ana la disipase. el asf alt o iba perdiendo su coloració n de f ilm sin revelar. su sobret odo. el andar t it ubeant e y soná m bulo. en los z ag uanes recié n despiert os. despué s de un silencio: “Y lo peor es que la vaca.” Fue t al la em oció n que puso en la ú lt im a part e del relat o que no m e at reví a sonreí r. hubiera podido suponerse que su som bra se neg aba a seg uirlo. t iene raz ó n. una f rase que lo acom pañ ara. que apresuré la m archa por t em or a que se aprox im ara y lo conf undiese con un á rbol. De vez en cuando. soport ar const ant em ent e su presencia? . los á rboles se sacudí an el sueñ o y los g orriones. dem asiado densa. sin conocer ot ra cosa que la superf icie. de aquí para allá . Se m e ocurrió que cualquier noche. Ya m e f alt a coraj e hast a para ponerm e las z apat illas. Y ahora. Incapaz de encariñ arm e con nada. t an vací os.” 1 85 . Com o si se lo conf iara a sí m ism o ag reg ó . m i m adre. Con un bost ez o m et aliz ado. Al pasar f rent e a una lecherí a.. Parados sobre una pat a. al at ravesar una calle. es dem asiado t arde. Dem asiado pesada. cam iná bam os sin pronunciar una palabra. ¿Le repug narí a convivir con é l. que por un m om ent o m e resist í a adm it ir que f ueran sus pasos los que ret um baban en la vereda. su voz poseí a un acent o t an hueco que busqué un g est o. a t int a recié n salida de la im prent a. De t odas part es vení a hacia nosot ros un olor a pan calient e. En las veredas. los neg ocios reabrí an sus puert as y sus escaparat es. sus pant alones parecí an t an lacios. y casi al m ism o t iem po. Durant e t oda la vida he f lot ado.

Recient em ent e. con un poco de caspa sobre los hom bros y una sonrisa de bolsillo g ast ado. 1 86 . acosado por el espant o de quedarse dorm ido. alg uien m e ent eró de que el espionaj e ruso lo hiz o f usilar despué s de encom endarle una m isió n en China. con el m ism o cansancio de siem pre. a est as horas se encuent re en alg ú n caf é .siem pre. Est o ú lt im o es lo m á s probable. lo conocí a bien. Acaso ya no quede de su persona m á s que un m echó n de pelo. con é x it o. ¿Cuá l de est as inf orm aciones será ex act a? Creo que nadie se at reverí a a aseverarlo. Desde ent onces no le he vist o m á s. la vaca. Cuando lleg am os ant e la puert a del hot el. un libro de poesí as.. Hace alg ú n t iem po. j unt o a una dent adura post iz a. al ret ornar a Parí s. Su m adre. m e aseg uraron que. Es m uy posible que. m e som et í a la sang rí a de prá ct ica y nos despedim os.. habí a publicado.

P E R S U A S I Ó N D E L O S D Í A S 1 87 .

Abaj o: en la penum bra. pero log ré evadirm e de su let al inf luj o. los secos cielorrasos. los f aroles soná m bulos. las plum as. las espesas paredes. Un resplandor desnudo. desesperadam ent e. vag abundos islot es de inest ables riberas. sim uladas cat á st rof es. los rum ores cansados.V U EL O SIN O RIL L AS Ya t odo era silencio. desesperadam ent e. desesperadam ent e. las m uert as chim eneas. g randes charcos de som bra. una luz calcinant e se int erpuso en m i rut a. desesperadam ent e. pero seg uí volando. ag uaceros. el t abaco. las am arg as cornisas. las calles desoladas. pero seg uí volando. para seg uir volando. la am ist ad de los libros. desorient ó m i vuelo —de sideral const ancia— 1 88 . relá m pag os. los ruidos f am iliares. m e f ascinó de m uert e. para salir volando. AB A N D ON É las som bras. Todaví a el dest ino de m undos f enecidos.

pero seg uí a volando. ni m ist erio.Ya no ex ist í a nada. —ni unas m anos celest es— ni vida. ni dest ino. ni m uert e. con sus vanas pará bolas y sus aureolas f alsas. pero seg uí a volando. la inaudible dist ancia. la oquedad insonora. pero seg uí volando. desesperadam ent e. desesperadam ent e. la lim pidez m aciz a. ni oscuridad. 1 89 . Me oprim í a lo f luido. el vací o escarchado. desesperadam ent e. la nada est aba ausent e. ni lum bre. el reposo asf ix iant e.

rast rero. no surg e. soda cá ust ica. con sus g est os leprosos. hidró g eno.EJEC U TO RIA D EL M IASM A ES T E C LIM A de asf ix ia que im preg na los pulm ones de una anhelant e ang ust ia de pez recié n pescado. se ha ido ag lut inando con los j ug os pest í f eros. Est e hedor adhesivo y errabundo. las esquirlas podridas que dej aron el crim en. hast a surg ir al aire. Est e m iasm a corrupt o. que inf ect an los colchones. que int ox ica la vida y nos hunde en viscosas pesadillas de lodo. la iniquidad sin sex o. el g ang renoso eng añ o. cal viva. las veredas. de sepulcros g aseosos. las corrosivas ví sceras. 1 90 . Est e olor hom icida. los det rit us hediondos. los t echos. A t ravé s de añ os m uert os. ni ha surg ido de est os cong lom erados de sucia hem og lobina. que insuf la en nuest ros poros apet encias de pulpo. la idiot ez purulent a. ineludible. pis ú rico. deseos de vinchuca. arranca de ot ras f uent es. de cauces subt errá neos. con sus alm as cariadas. brot a de ot ras raí ces. de at ardeceres rancios.

ex pandirse en el vient o y t ornarse corpó reo. por t odo lo que alivia la ang ust ia de los dí as. penet rar en los cuart os. 1 91 . t om arnos del cog ot e. su desprecio. m ient ras g rit a su inquina. em puj arnos al asco. para abrir las vent anas. por t odo lo que allana la acrit ud de las horas. su aversió n.

descalz o. por pudor. No lam í la rom pient e. ent reg ado. los m anz anos. durant e añ os. la lluvia. desnudo. en com unió n de espant o. No adoré los pesebres. del g usano. est rem ecido.¡ AZ O TAD M E! AQ UÍ est oy. por t im idez . por m iedo. ilum inado. por cansancio. som brí o. con f ervor. 1 92 . con los braz os al vient o. ant e el m ist erio int act o del polen. absort o. No m e post ré ant e el barro. el alba. delirant e. de la calm a. las espinas. del past o. los oj os de los burros. con los poros erect os. de hinoj os. las vent anas heridas. la som bra de las vacas. sin rest ricció n. ¡Az ot adm e! Merez co que m e az ot en.

. de ig norancia.¡com o hubiera deseado! de hum ildad. com o hubiera deseado.. 1 93 .

hincado ant e la t arde. las venas adheridas al espant o. ant e lo inevit able. inm ó vil. en silencio. herido. Yo creo que era un á ng el. de t an blanco. casi az ul. t odo. con sus crenchas caí das. 1 94 . con sus oj os de sant o. al asf alt o. ¿SURG IÓ de baj o t ierra? ¿Se desprendió del cielo? Est aba ent re los ruidos.APARIC IÓN U RBANA Hablaban de un caballo. t odo desnudo. m alherido.

El dest ino de arena. De arena las palabras.ARENA De arena el horiz ont e. Arena de los oj os con pupilas de arena. ¡Nada m á s que de arena! 1 95 . y m á s arena.. De la m uert e de arena. El silencio de arena.. AREN A . El cansancio de arena. De arena los cam inos. Arena de la m uert e. Arena de la sang re de las venas de arena. y nada m á s que arena. Arena de las bocas con los labios de arena.

com o resum ideros ululant es que t om an el t ranví a y bost ez an Nos seduj o lo inf ect o. la voz de la m adera.TESTIM O NIAL ALLÍ est á n. Allí la sal. ¡el horiz ont e! con sus briosos t ordillos por el aire. los j uncos que se bañ an. allí est aban las t rashum ant es nubes. los vibrant es eruct os de onda cort a. el m elodioso sueñ o de los sauces. las som bras sin rem edio. el t rino de los ast ros. los t rig ales ardient es. de los g rillos. m á s pá lidos que nunca. la f á cil desnudez del arroyo. la am ist ad apacible de las piedras. el pasional eng rudo las circuncisas leng uas de cem ent o. la opinió n clam orosa de las cloacas. la luna recost ada sobre el cé sped. 1 96 . el horiz ont e az ul. los vocablos. com o t ibios pescados corrom pidos por t ant o m ercader y ruido m uert o: com o m ust ias acelg as dig eridas por la preocupació n y la dispepsia. ¡Pero no! Y aquí est am os: ex ang ü es. los poet as de m oco ent ernecido.

los m isales con los libros de caj a. y sudan sobre el carbó n. la cal. los hilos t art am udos. que conf unde el am or con el m asaj e. las t elarañ as. y hablan. m osca m uert a.Escoria ent um ecida de enquist ados com plej os y cascarrient os labios que se olvida del sex o en t odas part es. llenos de iniquidad y de lag añ as. hablan. llenos de hiel y t ics a cont rapelo. ni f lorecido esf í nt er de am apola. la edulcorada cañ a. com o erect os om blig os con pelusa que se rascan las piernas y sonrí en. la poesí a con la cong oj a acidulada. a cort ar a pedaz os sus adoradas m adres. nada m á s que de arena. sin cascos. la sang re oleag inosa de los f alsos caballos. a vender los ovarios. con las venas pobladas de alacranes f ilt rables. Desolados eng endros del az ar y el hast í o. los babosos escuerz os que t ienen la palabra. a ing erir los inf undios que preg onan las lá m paras. por caducos g arg aj os de cuello alm idonado. con los oj os rodeados de pant anosas cost as y paisaj es de arena. baj o los cielorrasos y las m esas de luz y los f elpudos. ordeñ an las cascadas. de hist rionism os m adej a. por cuant os m ing it orios con t rat o de ex celencia ex plot an las t inieblas. 1 97 . yarará . con el crá neo replet o de aserrí n escupido. que los llevan al ham bre. a em peñ ar la esperanz a. con la carne ex prim ida por los bancos de est uco y t ripas de oro. sin orej as. por los dedos cubiert os de insaciables vent osas.

a rencor est ancado. a rat a m uert a. ant e las barbas pró ceres. a pis en cuarent ena.hablan. 1 98 . ant e las m ult it udes que desde un sex t o piso podrá n sem ej arse a caviar envasado. a cam a t rasnochada. o verdes redom ones de bronce que no m ean. a sacrif icio inú t il. aunque de cerca apest an: a sudor som et ido.

Me he perdido.. en el f ondo del sueñ o. del eco. adherido a la ausencia. ¿Det rá s de las sonrisas? EX T RA VIÉ en la f iebre? No est aba con m i som bra.¿ D ÓND E? ¿ME No est aba j unt o al llant o. al delirio. del olvido. No est aba. m á s allá del m ist erio. al horror. m á s allá de las norm as. al eng añ o. j unt o a lo despiadado. no est aba con m is g est os. m ez clado a la ceniz a.. ¡Est oy seg uro! No est aba. a lo verde? . ¿Ent re los alf ileres? ¿En la duda? ¿En el rez o? ¿En m edio de la herrum bre? ¿Asom ado a la ang ust ia. 1 99 . por encim a del asco.

Los dí as nos enseñ an que la f ealdad no ex ist e. Yo. m irando las est rellas. m ient ras cant as y of icias t us m isas g reg orianas. pero puedes m irarm e con los oj os t ranquilos. Frecuent a cuant o quieras el f arol y el alero. Ya sé que est á s desnudo. Tu vient re de canó nig o y t us m anos reum á t icas. no im piden que t e pases la noche en los pant anos. Me ent ret iene t u g ula y t u supervivencia ent re seres recient es: “parvenus” de la t ierra.“ RU ISEÑ O R D EL L O D O ” Pero has de perdonarm e si no t e doy la m ano. dem asiada f iebre. Tú t ienes sang re f rí a. ¿P OR Q UÉ baj as los pá rpados? C orb iè re 20 0 .

Las pupilas baldí as. ¿Me esperaba? La m iré . sin cabellos. Se aprox im aba.. la vi. sin labios. el cuerpo inhabit ado.. Me m iraba. ent re lo blanco. a m i lado. inasible. ¡Toda hecha de nada! I T EN D ID O 20 1 . vací a. j unt o a m í .TRÍ PTIC O Se sent ó .

por el aire. Y A II III ¿ERA yo. apart ado del t iem po. de la luz . t ransparent e? 20 2 . t ranquilo. en soledad callada. la f rent e despoblada. baj o t ierra. ni perros. en vocació n de polvo. ya lej os de m is huesos. sin braz os. roí do por la calm a. dest errado del aire. de olvido. en la f rent e. ent re t urbias corrient es. sobre t ierras ausent es. de la som bra. de barro? ¿Era yo.est aba ent re sus braz os de soledad. en las sá banas. sin m em oria. las venas det enidas. de hum areda. la voz m uert a. de silencio. m á s allá de la ang ust ia. sin un plieg ue en los pá rpados. los dient es de ceniz a. Y f rí o acalladas las m anos.

Si una m uj er se acuest a yo m e acuest o con ella.. penet ran en la t ierra. a las paredes. Cuá nt as veces m e he dicho: ¿Seré yo esa piedra? LOS N ERVIOS se m e adhieren al barro. 20 3 . se esparcen por el aire. abraz an los ram aj es.. Cuando ponen un huevo. Si diviso una nube debo em prender el vuelo.C O M U NIÓN PL ENARIA El m á rm ol. hast a alcanz ar el cielo. Nunca sig o un cadá ver sin quedarm e a su lado. m i esquelet o. Bast a que alg uien m e piense para ser un recuerdo. los caballos t ienen m is propias venas. Cualquier dolor last im a m i carne. yo t am bié n cacareo. ¡Las veces que m e he m uert o al ver m at ar un t oro!.

Í B A M OS Í bam os ent re cardos. ent re cardos. resig nada. La t arde. se m orí a.ATARD EC ER No quise det enerm e. t am bié n ella. por la huella. 20 4 . Su som bra se m ez claba con la m í a. resig nada. se m orí a. darm e vuelt a. por la huella. La vaca. La vaca m e seg uí a. Yo m iraba los cam pos.

la inocencia. la pest ilent e baba. de ceg uera. La ef ervescent e baba. los oj os. el papel. los m et ales.ES L A BABA ES LA B A B A . adhesiva.. cá ust ica. 20 5 . La ag ria baba ox idada. por sus viej os om blig os de reg at ó n g ast ado. lo que inf ect a el cansancio. La baba hedionda. con sus virus de hast í o. ¡Sí ! Es su baba. lo que perviert e el aire. por sus pupilas de ost ra put ref act a. de m uert e. que averg ü enz a la f elpa de las bancas con diet a y ot ras m uelles polt ronas no m enos escupidas. lo que herrum bra las horas. la baba doct orada. de acciones usurarias. viscosa. por sus j orobas llenas de int ereses com puest os. con sus verm es de asco. La baba t art am uda.. que im preg na las paredes t apiz adas de corcho y cont em pla el desast re a t ravé s del bolsillo. de m ez quindad. La baba. Su baba. La baba disolvent e. por sus t urbias vej ig as em pedradas de cá lculos. de idiot ez . la neg ra baba rancia que babea est a especie babosa de alim añ as por sus rum iant es labios carcom idos.

20 6 .

NO C TU RNO S 20 7 .

m irando. de yeso enloquecido. No soy yo quien escribe est as palabras hué rf anas. que las horas m e acerquen el alivio del sueñ o. enredado en m is nervios. 20 8 . No soy yo quien espera. ni el que est á con m is m anos. ent re m is huesos.1 No S OY yo quien escucha ese t rot e llovido que at raviesa m is venas. al sent ir que la boca se m e llena de arena. las á ridas paredes. No soy yo quien se pasa la leng ua ent re los labios.

para em erg er. A t ravé s de m is pá rpados yo cont em plo sus dedos. m i m ano. m ez clarse con las som bras. enorm e. dist enderse en las calles y recubrir los t echos de las casas soná m bulas. se ag randa inex orablem ent e. D EB A J O 20 9 . apacibles. los m illares de rí os z ig z ag ueant es. sin ex plicarm e có m o esa m ano es m i m ano. perdido en m edio de las sá banas. desm esurada. a m i braz o.2 de la alm ohada una m ano. que se ag randa. de cicló peas f alang es. que recorren la palm a desiert a de esa m ano. resecos. de pront o. ni saber por qué causa se em peñ a en dism inuirm e. adherida al insom nio. a m i cuerpo dim inut o. en la m á s alt a noche. t raspasar las paredes. abandonar la cam a. t ranquilos.

¿Q ué hacer? No puedo. Ya m e lo sospechaba. A t ravé s de la vet a. se apriet an a sus cuerpos. de una nube. aparece la luna. ¿Q ué hacer? La m iro.3 M E A S OM O No m e ag rada est a calm a. puro hueso. Las som bras no se apart an. sin carne. Q uiero ulular. est e silencio m uert o. m ineral. 21 0 . ¿Q ué hace est e á rbol despiert o? a los ladridos.

el pelo y la dulz ura que se acerca. vent anas. con rit m o de g ot era. g olpea. de t odo lo que suf re m i presencia obst inada: los libros. los lá pices. a m i pulso. con sus t raj es ahorcados. asom ado a los pá rpados. a m i f iebre. la silla. inú t il. en m i t iem po. aquí . ent re az ot eas. vaj illas que se bañ an. m oribundos. recluido ent re t endones. a t odo lo que im preg na est a vig ilia est é ril. la ceniz a. donde est oy conf inado. la m esa y el ropero. y m e m ira. en m is huesos. de t ranví a ya loco de t raj es y de horarios. rodeado de papeles. adent ro de m is venas.4 Y T Ú t am bié n quej ido. de persiana que se abre y g olpea. aquí . 21 1 . adent ro de lo hueco. ex t raviado. m ez clado a m i silencio.

t acit urnos. las cort inas. a m i sang re. que van hacia la aurora desg arrando el silencio. los bot ines. en la cert ez a de haberlas poseí do ent re m uebles ex t rañ os. la noche que oscuram ent e m ug e. perdido: las plaz as de m i inf ancia. com o una vaca enf erm a. m ient ras oig o la calle. m ient ras salen los t renes. las m anos. a m i t int a. al ir a cobij arse en los g randes hang ares que orinan los inviernos. con calm a. que m iro y m e ent rist ece cuando voy a sacarm e. las piernas am put adas de m uj eres diluidas por las horas. un cam ino.la cam a que m e espera —el velam en t endido— anclada en la penum bra. que suelen det enerm e. las caderas. ¿en el sueñ o? . 21 2 . y lleg a alg ú n recuerdo f rag m ent ario. quej osos. de pront o. con un g rit o ox idado que se m ez cla a m is nervios. una casa. ¿en la vida? . los ruidos. la alf om bra.

21 3 .5 LA lluvia. el rit m o de las g ot as que m anan de m i carne. poco a poco. com o de una g ot era. t raspasa m is art erias. durant e horas. m e im preg na. la m em oria. con f recuencia. ablanda m is t endones. m e ref ug io en un rincó n cualquiera y est irado en el suelo escucho. Ent onces. los huesos. penet ra por m is poros.

hueco. lechuz a. lat ent e.. Me ag rada la presencia de t us oj os callados. ¿Será el vient o. ¡Si t uviese t u quena!. y ver past ar las som bras debaj o de los á rboles. la som bra? Est á aquí .. No t e rí as. Lechuz a. lechuz a. inex presado. BUEN A S noches. En t us oj os. A m i espalda. Pero hay alg o est a noche. En la nuca. ¡Por f avor! No t e rí as. 21 4 . desaz onado.6 ¡Ah! Lechuz a.

naveg ando com o ayer. de calm a. de m ist erio.7 LA N OC H E. los á rboles. hacia el dí a. sin descanso. sin t reg ua. com o siem pre. lo inm ó vil. por ag uas de silencio. el m ism o derrot ero de oscuridad. rodando por el aire. Y el cam po. para seg uir de nuevo.. a m iles de k iló m et ros. las ciudades.. ¡Cuá nt a m onot oní a! 21 5 . ¡Q ué m ot ivo de asom bro!. de est rellas. com o siem pre. com o ayer. hacia el sol.

con su t rot e vací o. sobre las chim eneas.8 UN C A B A LLO ¿Un coche m uert o? Má s allá del silencio. con su rit m o de m uert e. la ang ust ia. 21 6 . debaj o del asf alt o. Un caballo y un coche. y un coche. en el aire. las paredes. en m is venas. socavando la noche.

idé nt ica a la f iebre que suf ren las ciudades. en una delirant e act ividad sin rum bo. ni g anas de quedarm e a vivir ot ras noches. 21 7 . y las m ism as art erí as. f allecen. con m i esquelet o. f ebril. m is art erias. aquí . ent re m iles de insect os que salt an. com o un sapo en su cueva. asom ado al verano. inú t il.9 SOLO. ent re á rboles y m uebles que ig noran m i ex ist encia. com o un sapo en su cueva circundado de insect os. ret roceden. sin deseos de irm e. con la vent ana abiert a a las est rellas. Solo. se at ropellan. arbit rarí a. m i som bra. o en ot ra part e. con el m ism o esquelet o.

t e diviert e que t e m iren. acent os.F AÚ STIC A Podrá t u pasat iem po ser hart o inof ensivo. Y den vuelt as y vuelt as ant es de perm it irles echarse. Allí est á n las vent anas que t e dan un pret ex t o para abrir bien los braz os. m á s ag rios que los m í os. t u silencio? 21 8 . en t us pá g inas yert as? Pero dim e —si puedes— ¿qué haces. t orna est é ril y absurdo ese f ú t il desig nio de escam ot ear la vida. pero alg uien que posee los dient es m á s prolij os. ¿Te halag a. vocales? ¿T E M OLES T A que roa t u t echo.RATA – SIRENA . consonant es. com o un perro. sent ado. allí . ent re seres f ict icios que en vez de carne y hueso t ienen let ras. se acerquen. al eleg ir la ví scera que ha de roert e un dí a —si es que ya no se aloj a en una de t us venas—. Asó m at e al m arí t im o bullicio de las calles.

¿No oyes una sirena que llam a desde el puert o? . 21 9 ...

y llora. m acerada im pot encia. vocablos carcom idos.. ant e est a paranoica est upidez m acabra. sobre est e delirant e cret inism o est ent ó reo y est a senil org í a de eg oí sm o prost á t ico: lacios coá g ulos de asco.. am arg os alf ileres. ¡Sí ! Vom it a.. Vom it a. ant e est a nauseabunda iniquidad sin cauce. C Ú B RET E el rost ro 220 .. y est a cast rada y f é t ida sum isió n cult ivada en f lat ulent os caldos de t error y de ayuno. larg os t roz os de vidrio. pero no t e cont eng as. horas ent recort adas por relinchos de ang ust ia. Vom it a. sobre est e purulent o desborde de inocencia. t roz os de am arg a espera.INV ITAC IÓN AL V ÓM ITO Cú bret e el rost ro y llora. rancios j ug os de hast í o. t urbios g rit os de espant o. ¡Sí ! Vom it a.

las nubes se enm arañ an en sus duros cabellos. Me det eng o y escucho. Sus m illares de m anos rasg uean en el aire una canció n de lluvia: “El clam or de lo verde”. Aunque vive t an alt o que ig nora m i ex ist encia no quiero pert urbarlo.TÓTEM Bien plant ado en la t ierra. ¿M EREZ C O su presencia? ¿Me sacaré el som brero? ¡Q uié n pudiera decirm e si es un dios o es un á rbol! 221 . Torna lueg o a la calm a.

envuelt o en lo derruido. dando vuelt as y vuelt as. de g em idos.D ERRU M BE derrum bé . inf orm es. del m ist erio. M E 222 . del horror. cuando oí que g rit aban: “¡Abaj o!” “¡Mas abaj o!” y seg uí a cayendo. ent re llant os de arena y ag uaceros de vidrio. en t urbios rem olinos de t roz os y f rag m ent os. del recuerdo. m á s allá del alient o. a t ravé s de la asf ix ia. caí a ent re ast illas y huesos. ent re á speras ceniz as y g rit os m ut ilados. rodando. “¡Abaj o!” “¡Má s abaj o!” en espiral. “¡Abaj o!” “¡Má s abaj o!” ent re escom bros y ruinas ululant es. de esquirlas. de la luz .

Un t raspié s. cont ent a. esa briz na de noche. ¡Mist erio! El silencio. y acaso f ueras m osca. No preg unt es. cocodrilo.. Aquí . ¿Com prendes? Yo t am poco. Pero escucha ese g rillo. sat isf echa... Precisam ent e ahora. A nuest ro lado. Y despué s. com o si no pudiera cant ar en ot ra part e. 223 . y se queda t ranquila. Tu pelo. lechug a. Ahora y no m añ ana.. Yo no com prendo nada. LA G EN T E dice: Polvo. Y el f ervor. de vida enloquecida. No t an só lo t us m anos son un puro m ilag ro.PU ED ES JU NTAR L AS M ANO S Ahora es cuando cant a. Funerario. Sideral. un olvido. esa est rella.

Am put art e las t renz as. esa ort ig a.la aquiescencia del universo ent ero. esa piedra. 224 . para log rar t us poros. Yo daré m ient ras t ant o t res vuelt as de carnero. Puedes j unt ar las m anos.

g risá ceos. ¡Sí ! Cansado por carecer de ant enas. allí . m uy cansado de est e f rí o esquelet o. dos labios. cuando t erm ina el sueñ o. t an pú dico. no sé cuá nt os recuerdos. 225 . no sé cuá nt as palabras. deg enerado. t an cast o. f rag m ent arios. con las m ism as narices y con las m ism as piernas. donde m e encuent re. desat ada. Cansado. Cansado. enano. que cuando se desnude no sabré si es el m ism o que usé m ient ras viví a. aleg re. Cansado. sobre t odo. de un oj o en cada om ó plat o y de una cola aut é nt ica.C ANSANC IO cansado ¡Sí ! Cansado de usar un solo baz o. veint e dedos. y no est e rabo hipó crit a. de hallarm e cada dí a. de est ar siem pre conm ig o.

al rocí o. unos m eses. y vivir. of recer.com o si no deseara esperar la rom pient e con un cut is de playa. acariciar la t ierra con un vient re de orug a. dos senos de m ag nolia. 226 . adent ro de una piedra.

Esperaba encont rarlo en m i cam ino. Lo busqué . Pensé que su presencia m e ceg aba. Lo esperé . 227 . No vi nada. Creí que se ocult aba ent re los ruidos. Me apart é . Fui a su encuent ro. Aú n lo espero. No est aba. Se habí a ido.É L ¿DÓ NDE est ará ? ¿Dó nde se habrá escondido? Sospeché que habit aba el desam paro.

dí g anle: “Se ha m udado”. ni m e t ient a el reposo. Si de alg o he reneg ado es de la indif erencia. Me repug na lo hueco. el cult o a la ceniz a. No est oy para lo inm ó vil. para lo inhabit ado. No aspiro a t ransm ut arm e. Todaví a m e int rig an el absurdo. No quiero conocerla. la af ició n al m ist erio. 228 . J am á s he m ant enido cont act o con lo inert e. la g racia. Cuando veng a a buscarm e. a cuant o se disg reg a.V ISITA No est oy. No la conoz co.

la iniquidad encint a. No creen..H AY Q U E C O M PAD EC ERL O S No saben. de urt icaria f lorida que cult iva el ayuno. sin caroz o. No creen en nada m á s que en el m oco hervido. No lo saben. de vocablos sin pulpa. de vej ig a plet ó rica. una inquiet ud de orz uelo. por qué hieren las piedras. ¡Perdonadlos! No saben lo que han hecho. Viven ent re lo f é t ido. No saben por qué m ueren. de pasionales som bras con voces de vent rí locuo.. de neg ras reses de hum o. en el ideal.. por qué m at an. en t odas las m ent iras que eng endran las m at rices de plom o derret ido 229 . se han nut rido de hediondas im post uras. en las ag rias arcadas que at orm ent an al é t er. de canciones en past a. chirriant e. de las aplanadoras. sin j ug o. lo que hacen. Se nut ren. m asacran los paisaj es. el sudor est ancado. de cancerosos m iasm as.. No saben.

Son blandos. son de sebo. la arena. ¿Alg o t iene de ex t rañ o que desert en del asco. lo que hacen? No pueden rebelarse. Só lo piensan en cif ras. en f ó rm ulas. Ven las nubes. por ruidos asesinos. con t al de no est ar solos. de corrom pido sebo t rit urado por eng ranaj es sá dicos. las plum as sobornadas. el papel em bobado y en bobina.Se nieg an al coloquio del ag ua con las piedras. en pesos. y no caen de rodillas. los consorcios sin sex o que ha parido la usura y que nunca se sacian de f abricar cadá veres. por cuant o escupit aj o se esconde en el anó nim o. para hundirles sus uñ as de raí ces cuadradas y dot arlos de un alm a de t rapo de cocina. Son capaces de t odo con t al de no escucharse. en sacarle provecho hast a a sus ex crem ent os. ¿Có m o. el t error. Si se acercan a un á rbol no es m á s que para m earlo. 230 . Escupen las veredas. Ig noran el m ist erio del g usano. Só lo buscan la dicha en las suelas de g om a. escupen los t ranví as. Los em puj a la inercia. para eludir las horas y dem ost rar que ex ist en. el eng añ o. del aire. No quedan deslum brados por vivir ent re venas. có m o sabrí an lo que han hecho.

. del cansancio? 231 .Só lo puede esperarse que def iendan el plom o. Son f eroz m ent e crueles. que m ueran por el g uano. pero son inocent es.. para que el ham bre ex t ienda sus t apices de espart o y desat e su bolsa ahí t a de calam bres. Son f eroz m ent e est ú pidos. que cum plan la proez a de arrasar lo que encuent ren y ex t erm inarlo t odo. ¡Hay que com padecerlos! de la hiel.

EM BEL EC O S 232 .

la pipa.. despué s de alg unas noches y de m ucha paciencia. t ransport able.. ¿Si int ent ara una nube. el cansancio. privada? 233 . m odest a.NU BÍ F ERO ANH EL O ¡Q ué alivio el de sent irla debaj o del som brero. una pequeñ a nube. o saber que nos sig ue com o si f uera un perro! Q uiz á s con el recuerdo. cot idiana.

nada... 234 . ¡Del t odo!. es t odo.NIH IL ISM O N A D A de nada. Así t e quiero. Para nada.

D ESERC IÓN Los á rboles. ni la m ar. Se f ueron los caballos. los cam inos se f ueron. Me quedaban las nubes. pero t am bié n part ieron. La cost a ya no est aba. SE f ue el past o. 235 . ni la arena. la casa. el arroyo.

Por eso es m uy posible que no asist a a m i ent ierro. 236 . Cuando voy a sent arm e adviert o que m i cuerpo se sient a en ot ro cuerpo que acaba de sent arse adonde yo m e sient o. bost ez ando los t ó picos y los llant os f ing idos.D IC O TO M Í A INC RU ENTA SIEM P RE lleg a m i m ano m á s t arde que ot ra m ano que se m ez cla a la m í a y f orm an una m ano. ya m e encuent re en la t um ba. vest ido de esquelet o. y que m ient ras m e rieg uen de lug ares com unes. descubro que ya est aba ant es de haber lleg ado. Y en el preciso inst ant e de ent rar en una casa.

no sé dó nde.V ÓRTIC E DEL M A R. en la t ierra. dando vuelt as. g irando. g rit ando. displicent e. por el aire. 237 . he perdido la vida. de una boca a ot ra boca. ent re m uebles y som bras. ni cuá ndo. a la m ont añ a.

una dura cort ez a recubrí a su t ronco. f rondoso..ARBO RESC ENC IA Pero al m orir los m eses... Ahora ya es un á rbol solit ario. y ot ra. y t odaví a ot ra. chiquit it o. CREÍ que f uese un pelo rebelde. pero al m irarm e el pecho com probé que era verde. ¡Q ué aleg re! ¡Q ué aleg rí a! Pasaron noches y dí as.. perf ect o. at orm ent ado. Apareció una hoj it a y despué s ot ra. ¿Un t ré bol de cuat ro hoj as? .. m ient ras le iban creciendo unas cuant as ram it as.. 238 .

No dig o dem asiado. com pact o.RESTRING ID O PRO PÓSITO DEM A S IA D O corpó reo. Tendré que abrir los poros y disg reg arm e un poco. lim it ado. 239 .

El g ranat e. Se z am bulló el celest e. Pero el violet a inm ó vil m e m iró . al escarlat a corrí a el am arillo. con los braz os cruz ados. Me abraz ó el colorado. El ult ram ar oscuro m e t iró un salvavidas. Me m iraba. el cobalt o. EL berm elló n g rit aba. Grit aba el verde nilo. 24 0 .SAL V AM ENTO Del neg ro. el í ndig o g rit aban.

PRED IL EC C IÓN EV ANESC ENTE Lo verde. La llanura. Lo apacible. que t odo el hum o el hum o Las parvas. Est á bien. ¿Pero el hum o? Má s que nada. 24 1 . el hum o.

Trepo a un á rbol. Es m uy probable. 24 2 . Es inú t il. Inú t il. Pero ¿qué hacer? ¡Decidm e! ¡Son dem asiados sig los! No puedo recordarlo. Com o past o. Me bañ o.D ESM EM O RIA PRIM ERO: ¿ent re corales? Despué s: ¿debaj o t ierra? Má s cerca: ¿por los cam pos? Ayer: ¿sobre los á rboles? Q uiz á s. Escarbo.

que est as m anos son m í as. ME parece que vivo. Yo no aseg uro nada. que m iro las paredes. pero quiz á s m e eng añ e y paredes y m anos só lo sean recuerdos de una vida pasada.ESC RÚ PU L O He dicho “m e parece”. que est oy ent re los ruidos. 24 3 .

m ient ras dura el inst ant e de et ernidad que es t odo.PL EAM AR ansí o de nada. cuando no quiero nada. D A NA 24 4 .

F ID EL ID AD Los bot ines —¡qué t rist es!— m e m iraron. “¡VA M OS !”. la colcha. dice el pañ uelo. ¡Vam os!”. la cam a. 24 5 . “¡Vam os! ¡Vam os!”. las sá banas. —dorm í a— y despué s de un m om ent o: “Nosot ros nos quedam os”. “Bueno. la alm ohada.

ant e sus chim eneas. ¡Sí ! 24 6 . apurando la espera. ni t reg ua.. y yo est oy con la espera. el cansancio.ESPERA ES P ERA B A esperaba y t odaví a y siem pre esperando. ¿Para qué ex t enuarm e en alum brar recuerdos que son pura ceniz a? Por m uy lej os que m ire: la espera ya es conm ig o. esperando con t odas las art erias. sin desm ayo. por vicio. esperando. Só lo yo. descendiendo sus huecas escaleras de herrum bre. absurda... por vocació n. asom ado al paisaj e de sus f alsas vent anas. la esperanz a.. la m é dula. voraz . desesperada. sus rí t m icas g ot eras. esperando. ex alt ado. dist endido. sus m uros desolados. con el sacro. ent reg ado a esa espera int erm inable. escuchando sus ecos.

el sueñ o. Yo só lo sé hast a dó nde he esperado. siquiera. de vivirla en m is venas. y seg uir esperando con t al de no acercarm e a la aridez inert e. y esperar. el olvido. cada vez con m á s ansias de esperar y de espera. con qué ardor. y respirar en ella la realidad. el recuerdo. sin im port arm e nada. cada vez m á s resuelt o a prolong ar la espera. de no poder. a la desesperanz a de no esperar ya nada.¡Ah! el hart az g o y el ham bre de seg uir esperando. y a esperar. cont inuar esperando. y qué f iebre esperé esperaba. de no apart ar un g est o de esa espera insaciable. 24 7 . qué rá f ag as de espera arrasaron m is nervios. no saber qué esperaba: ¡siem pre haberlo ig norado!.

voraces. en m ineral cat á st rof e. 24 8 . donde t odo se f unde. que las t um bas. am alg am ado en una past a inf orm e. en bullent e derrum be. las leng uas carcom idas por vocablos hipó crit as. allí . m á s allá del az uf re. put ref act a.EX PIAC IÓN ALLÍ . en lo caó t ico. en valles t ort urados. m á s lej os que los ruidos. en crá t eres inest ables. del ag ua. donde t odo se part e. viscosa. en calcinant e escoria. en í g neo cat aclism o. que el polvo. de las piedras. en f é t idos apriscos. allí . baj o la t ierra. en lo convulso. allí . allí . sum ido.

Allí . en lo prof undo. adent ro del est ruendo. t odo hacinado. conf undido. 24 9 . revuelt o.los pulm ones que criban anhelos de serpient e. en una pira enorm e de ex piació n. de ex t erm inio. en un t urbio am asij o de inf ecció n y de pú st ulas. los sex os que t raf ican disf raz ados de arcá ng eles. las vé rt ebras roí das por rencores insom nes. t odo. debaj o de la t ierra. las esponj osas m anos em bebidas de usura. hundido en el abism o. las ví sceras heladas de bat racios hum anos.

cornam usa. ecuest re. ocarina. am bidiest ro. bisiest o. com plej o. Marco Polo. pelo f uent e. en el m ism o m om ent o que cast á lico. g uayabo. hierof ant e. t oronj il. espiral. cornisa. nú bil. padrillo. g arabat o. disparat e. envase. penat es. y se acercan: m acabra. Flavio Lacio. z odiacal. pat iz am bo. sevicia. palacieg o. m endicant e. rechupet e. cof rade. epiceno. m icrobio. en pos de: som orm uj o. esperpent o. 250 . nig rom ant e. heresiarca. sabandij a. est ert ó reo. clipt odont e. seg uidos de: incoloro. llam a sex o. sem ibreve. im berbe. padrenuest ro. cej ij unt o. art ilug io. señ uelo. incruent o. herbí voro. ent re: cuervo. en m edio de: pañ ales. huevo. equilá t ero. f alaz . alm enado. prof uso. sin m ot ivo: g raz nido. pará sit o. t aram bana. f ueg o f at uo. archivado. dict erio. t eg um ent o. resabio. rit m o.REBEL IÓN D E V O C ABL O S DE pront o. peg ot e. relieve. rodeados de: Af rodit a. diam et ral. m ient ras lleg an: incó lum e. en t orno de: nef ando. reincident e.

. Los que sig an viniendo han de quedarse adent ro.j unt o a sierpe. 251 . ¡no quiero! Me resist o. Me nieg o..

en el aire. ardient es lag rim ones de lacre derret ido. debaj o de la t ierra. ent re ruinas. ent re m á st iles rot os y piernas am put adas. p ero llora rlo b ien” . hum illadas t achuelas. az uf re. sust ancias m inerales. del lodo.. m ica. desnudos.. en m edio de la calle. en el ag ua. arena. de la sang re. ¡Sí ! Llorem os am arg o llant o verde. crist ales f racasados. Y ent ret ant o llorem os t om ados de la m ano. Llorem os. Espant apá j aros Llorem os j unt o al hum o. Q ue se abran las esclusas 252 .A PL ENO L L ANTO “ L lora rlo tod o.

el t erciopelo. ni g uit arra. ni descanso. las heridas.Llorem os por las uñ as. Llorem os. las plaz as desoladas. Llorem os la f am ilia. las m om ias. por los pies. sin t reg ua. las noches g em ebundas. los bolsillos. nos lim pie la g arg ant a. ¡Ah! Llorem os purif icant es lá g rim as. sin com pá s. im pudorosam ent e. a g rit os est ent ó reos. las m uert as cat edrales. salvaj es. Llorem os y llorem os. las m ej illas chorreant es. el pan de cada dí a. el m ent ó n t em bloroso. durant e larg os añ os. la usura. los pá rpados acuosos. Llorem os. un llant o m onocorde que aneg ue la codicia. por m á s que est alact it as de lá g rim as espesas ericen las riberas de nuest ros lag rim ales. la ang ust ia. el alm a. m urm urant es arroyos que ent ernez can las piedras. por los dient es. 253 . la vict oria. cat arat as de llant o de est ruendosos m odales. lacios chorros t ranquilos de lá g rim as salobres. con la lluvia. t raspase la t rist ez a. el past o. el vino derram ado. del reprim ido llant o y llorem os. la m em oria.

la m ent ira.hast a ver disolverse el odio. 254 . y log rar alg ú n dí a —sin los oj os lluviosos— volver a sonreí rle a la vida que pasa.

ni lo he vist o hospedarse No vaya a suponerse que m i pequeñ o duende sea un f ant asm a hierá t ico. uno de esos f ant asm as que arrast ran el espant o ent re viej as panoplias y g rit os coag ulados.. de cast illo. apacible. o delat an incest os dent ro de una arm adura. espect ral. Yo t am bié n.C O NF ID ENC IA PRO SAIC A Mi f ant asm a es dom é st ico. J am á s le he sorprendido act it udes de alm ena. recat ado. cuando el silencio calz a las f unerarias m allas con que a Ham let le place pasearse ent re las t um bas. 255 . un duende de f am ilia. ¡Sí ! Yo t eng o —¿por qué no conf esarlo? — un pequeñ o f ant asm a..

al pasear por los cuart os su incorpó rea presencia de f ant asm a benig no. de duende que vig ila las som bras y los ruidos. de bolsillo. ni adopt a alm as de piedra o herá ldicas post uras. m odest o.Ya sé que con f recuencia revuelve m is papeles. la soledad. eng alana m is noches y es el ú nico luj o de m is horas vací as. pero es é l quien m it ig a la f iebre del insom nio. quien oprim e las llag as de las puert as pint adas y conf ort a el silencio. m e hum illa al oblig arm e a buscar los g em elos debaj o de la có m oda. esconde alg una cart a. el f rí o. Cot idiano. en la caj a de un pé ndulo. sin em barg o. Tal cual es. m i pequeñ o f ant asm a no ahuyent a los ret rat os. t ranquilo. em pañ a m is ant eoj os. m e esconde la boquilla. 256 . para que sus ent rañ as se pueblen de lat idos. quien im pide que pierdan el com pá s las canillas.

Las polillas voraces de ex pedient e cocido. desarraig ado y á cido. El ag ua hecha caballo ant es que nube y lluvia. de t apir con m ochila. El eng añ o sin m alla. sin pez ones. descom puest o. perdido. Las vent anas que escupen dent aduras de piano. La im pú dica m ent ira ex hibiendo el t rasero en t odas las post uras.H AZ AÑ A TOD O. disf raz adas de hiena. Las t echum bres que em ig ran en oscuras bandadas. en el aire. sin “t ut u”. en el ag ua. 257 . Los t oros t ransf orm ados en sum isas poleas. t odo. en la t ierra. en t odas las esquinas.

con nuest ros esquelet os de invierno y de verano. m i coraz ó n de yesca. espej os. apet it os de pú st ula. Trasladar. Adorar los bulones y los secos cerebros de nuez reblandecida. com o si ya no f uese bast ant e deprim ent e saber que só lo som os un pá lido ex crem ent o del am or..Porque m irad sin m usg o. qué hem os hecho con nuest ras pobres m anos. cacerolas.. sobre caucho. Com o sí no ex ist iera m á s que el sudor y el asco. de la m uert e. piernas carboniz adas. Desat ar el incendio. Aplaudir el desast re. 258 . com o si só lo ansiá ram os nut rir con nuest ra sang re las raí ces del odio. qué hicim os. Prost it uir los crepú sculos.

259 . al ceñ ir su blancura de int act a blanca luna y blanca despedida.RESPO NSO EN BL ANC O V IV O BLA N C A de blanca asf ix ia y ex ang ü e blanca vida. m ient ras el blanco espant o blanqueaba su m ej illa de blanca ausencia herida. a quien el blanco helado nevó la blanca m ano de blanca aparecida.

a z orrino. de t oro. al aire. secas parvas de siest a. a f og at a. lanudos nubarrones. de t apera. de m olino. viz cacheras. la t ierra que se escapa baj o los alam brados. de nubes.. llanura. Hay que ag arrar la t ierra. con su olor a chinit a. calent it a o helada. de briosa polvareda. de pot ro.. con sus huesos de f ó sil. y com erla ¡com erla! 260 . de ladridos.D IETÉ TIC A HA Y que ing erir dist ancia. Hay que rum iar la yerba que saz onan las vacas con su orí n. cam inos con t ropillas. arena sin hist oria. y sus larg os m ug idos y sus g uam pas. y sus colas.

sus cé lulas. vivient e. incom prensible. a su m adre. iné dit o. Est e perro. con su hocico. sus cost um bres.INAG O TABL E ASO M BRO Est e perro increí ble. Est e perro. com puest o a t ravé s de los sig los por un esf uerz o inm enso. const ant e. sus orej as. ( ¿Q uié n dirí a la f orm a. m odelado. sus lá g rim as? ) ES T E perro. ¡Indescript ible! ¡Ú nico! 261 . Est e perro. sus hij os. sus pat as. de creació n. a los perros ya m uert os. sem ej ant e a ot ros perros y a la vez t an dist int o a su padre. la int enció n. sus herm anos. el t am añ o de t odas sus m em branas. sin olvidar su alient o. su rabo. y a t odos los que ex ist en. sus vé rt ebras.

de rit m o. que dem uest ra el m ilag ro. cot idiano. que da g anas de hincarse.. que m e acerca al m ist erio. de rom per una silla.. de equilibrio. de arm oní a. 262 .Est e perro. Est e perro. inaudit o.

de m ez quindad. el sudor. de rem edios. y abandonen su cost ra de opresió n. un dí a. rencor. de diam ant es.L O Q U E ESPERAM O S Pero. Ya sé que t odaví a pasará n m uchos añ os para que est os crust á ceos del asf alt o y la m ug re se lim pien la cabez a. el cerebro les sirva para sent irse hum anos. no idolat ren la señ a. las vacas de em baj ada. iniquidad. desesperanz a. no adoren la im post ura. TA RD A RÁ . ant es de que la t ierra se canse de at raernos y brindarnos su seno. de ceg uera. t ardará . quiz á s. en serie. ayuno. de bost a. de caviar. Ya sé que t odaví a los é m bolos. la usura. las bobinas seg uirá n produciendo. se sacien de adult erios. al por m ayor. se alej en de la envidia. 263 . para que las lom brices con huecos pó rt asenos. los viej os paquiderm os de esf í nt eres crinudos.

sin rubor. com probar que la vida se arranca y despedaz a los chalecos de f uerz a de t odos los sist em as. g uardarem os silencio para t om ar el pulso a t odo lo que ex ist e y vivir el m ilag ro de cuant o nos rodea. a la noche. som et er a las ruedas. con las m anos t ranquilas. sino palabras sim ples. ¡Ah! ese dí a abrirem os los braz os sin t em er que el inst int o nos m uerda los g arrones. Y ent onces.. m ansam ent e. y serem os capaces de acercarnos al past o. ni perchas desoladas—. o m ej or t odaví a. im pedir que nos m at en. de raí ces. de arroyo. que en vez de separarnos nos acerquen un poco. de nuevo. ser m uj eres. y usarem os palabras sust anciosas. m ient ras alg uien nos dig a. —no caj as de caudales. con una voz de roble. ni recelar de t odo. 264 . a los rí os. hast a de nuest ra som bra. ni aquellos que se asf ix ian en est rof as de alm í bar y f ust ig ada clara de huevo corrom pido. con las pupilas claras.ser hom bres. que t odas las riquez as se encuent ran en nosot ros y no baj o la t ierra. y descubrir. no com o esos vocablos eriz ados de inquina que babean las hienas al inst arnos al odio. aut é nt icas.. lo que desde hace sig los esperam os en vano.

al silencio a los senos a la noche. Muchas g racias al hum o a los m icrobios. a la esponj a a la duda a la sem illa. a la sang re a los t oros 265 . llam arada quiet ud az ar delirio. al despert ar al cuerno a la bellez a. a la sed al f ervor a las arrug as. Gracias pelo caballo m andarino.G RATITU D Gracias pudor t urquesa em bruj o vela. a la danz a a la lum bre a la espesura. G RA C IA S arom a Gracias a los racim os a la t arde. f og at a encelo. az ul.

Gracias por la ebriedad. g racias g usano. desaz ó n avidez calm a aleg rí a. f ang o. a la siest a. ag radecido. el olvido los g ranos la locura. nost alg ia desam or ceniz a llant o. por el aire la piel las alam edas. 266 . g racias por t odo g racias. huevo. por el absurdo de hoy y de m añ ana. Oliverio Girondo. los ref lej os el vient o la rom pient e. piedra. Gracias Muchas Muchas Gracias a lo que nace.Muchas Gracias Gracias sonido. a las uñ as las alas las horm ig as. a lo que m uere. por la vag ancia.

C AM PO NU ESTRO 267 .

. Hoy oleaj e de ovej as. cam po. cam po. Puro cielo. los huesos que m ereces: g randes vé rt ebras sim ples e inocent es. ¿De t u orig en m arino no conservas m á s caracol que el nido del hornero? No olvides que el az ar hinchó sus velas y a t ravé s de ot ra m ar dio en t us riberas.Má s que t ierra eres cielo. t ibias rudim ent arias. Une al don de t u pan y de t u m ano 268 . voz de avena.. Ya só lo es un silencio em ocionado t u herbosa voz de m ar desag ot ado. Est e cam po f ue m ar de sal y espum a. ¡Q ué cordial es la m ano de est e cam po! Sobre t u t ersa palm a dist endida ¡quié n pudiese rast rear alg una huella que revelara el rum bo de su vida! Tus m ism os cardos. inf orm es m ax ilares que at est ig uan t u vida m ilenaria. no se adviert e ni una arrug a en t u f rent e. se est rem ecen al present ir la aurora que m ereces. cam po. cam po nuest ro. y sin em barg o. Puro cielo sereno. Ant e el sobrio sem blant e de t us llanos se arrancó la g olilla el cast ellano. Tienes.

no dan nunca ni el m á s leve t raspié s en t u llanura! Eres t an claro y lim pio y sin dobleces que el vuelo de una nube t e ensom brece. Est as pobres palabras ¡qué m al t e quedan! Pero qué quieres.. cam po t an benig no.¿Oyes. asist ir a los cruent os cat aclism os que describen t us nubes y ver m orir f lam eant es cont inent es. cam po. Só lo el vient o m erece acom pañ art e. hast a volvert e. ese rit m o? ¡Si f uera el m í o!. ¿No podrá ni m ent arse t u presencia sin que t e duela. cam po. lej aní a. cam po. donde j ó venes islas recalaban en bahí as de f ueg o. cam po. t e he sent ido cada vez m enos cam po y m á s lat ido.. calm a. la m odest ia? 269 . sin vocablos ni voz t e ex presarí a al g alope t endido. inaug urarse m ares. com o un g rá vido vient re Al g alopart e. cam po. Por alg o ant e el aprem io de nom brart e he pref erido siem pre g alopart e.. m elodí a. Tenso y redondo y m anso. con el vivo y rem ot o dram at ism o que recuerdan t us cielos? ¡Hast a las som bras. el de darle candor a nuest ro cant o. no soy caballo y j am á s las dirí a si t ú m e oyeras. Rit m o. silencio. cam po.. ¿Có m o log rast e.

donde yacen m et ales. esas praderas y sent ir la nost alg ia de sus yerbas! Dim e. En lo alt o de esas cum bres ag obiant es hallarem os laderas y peñ ascos... que abanican. m om ias de alg a. con calm a. desde el cielo. has pref erido. cam po. cam po. Pasan las nubes. ni g est os ex cesivos. com o t am bié n de piedra son t us cielos. virg en cam po yacent e. cam po.Sin rubores. cam po. peces crist aliz ados. cam po t endido cara al cielo. el ascet ism o de neg art e a t i m ism o. t u m arca. 270 . m alacaras. Lo que pref iero. pet o j am á s la ex t ensa cert idum bre de que ant es de hum illarnos para siem pre. —acaso un poco t rist e y resig nada— con el m ism o candor que usan t us chinas y reprim iendo. ¡Có m o no han de llorart e las t ropillas de t us nubes t ordillas al ot ear. cam po. —m á s allá del bañ ado. overas. bayas. pero al pensart e. ¿esas nubes son hij as de t u sueñ o? . só lo veo. en vez de esas quebradas m inerales donde espect ros de m uí as se alim ent an con las m á s t iernas piedras. y hast a esas pobres som bras que se hospedan en t us valles de piedra. ent re las parvas— se t e ent reg a la t arde ensim ism ada. una inm ensa llanura de silencio. pero t odit as llevan. Ya sé que t ierra adent ro eres de piedra. t us haciendas. pasan —¿Q uié n las arrea? — t obianas. su t ernura. es t u llanez a.

soy t u am ig o. Desensilla. t e m e vas. t ú m e llam ast e. Me llam ast e. Galopar. cam po. con voz de m adre y en t u silencio só lo hallé una vaca j unt o a un charco de luna arrodillada. que se ag ot e nuest ra sed de horiz ont e y de g alope. Ent ra y descansa. cam po. ot ra vez . la f at ig a. al t rot e cort o. despacit o. cam po ilim it ado.. Aunque m e ig nores. ent re los labios. Fuist e viva presencia o f iel m em oria desde m i m á s rem ot a prehist oria. Tem pla m is nervios. Galopar. de t us t ardes con un lucero hum eant e. Nunca perm it as.. ant e t u nada.J unt o con t u recuerdo se aprox im a el relent e a dist ancia y past o herido con que im preg nas las bot as. Cuando m e acerco. cam po. cam po.. Una t arde. Siem pre volvem os. cam po. Chapaleando en el cielo de t us charcos m e rocé con t us ranas y t us ast ros. Mucho ant es de int im ar con los palot es m i am ist ad t e abraz aba en cada post e. en el m ar. pero en vez de t u escuet a reciedum bre pasaba ant e la borda un cam po equí voco de andares volupt uosos y evasivos. ¿Rit m o perdido? hast a encont rarlo dent ro de uno m ism o. pam pa. arrodillada.. Cuant o m á s t e repit o y t e repit o quisiera repet irt e al inf init o. 271 . para adent ro. Dej a de ser et erna lej aní a... al t rot ecit o. cam po. a t u recuerdo.

Dondequiera que vayas t e acom pañ o. aunque t u inm ensa nada lo sea t odo. Aunque no sueñ en m á s que en esquilm art e e ig noren el sabor de t us raí ces. el rum bo de t us pá j aros.. un arroyo. 272 . Al vert e cada vez m á s cult ivado olvidan que t ení as piel de pum a y f uist e. com o si f uera. ot ras silencio. cam po desollado. cam po. A veces soledad. hast a hace poco... Si no hubieras andado siem pre solo ¿t odaví a t endrí as voz de t oro? Aquí m i soledad. t u soledad. Tu soledad. nunca t e nieg ues. Com prendo. al recio diapasó n del alam brado. cam po bravo. que sonrí as cuando só lo t e habit an las espig as. ¡la m í a! Un sorbo t ras el ot ro.. Est a m i m ano. allí . que lo encuadre. sin recordar —¡perdona!— que enarbolas ent re el lí rico arranque de t us cuernos un g ran nido de hornero. noche y dí a. Has de ser para t odos cam po sant o. Nada que lo lim it e. a las cansadas.” seg uirá n —¡perdonadlos!— m urm urando.. con un dolor caballo en las cost illas. pero ant e t odo.. a abrir los braz os. cam po: padre-nuest ro. pam pa. m at e am arg o. No t e m e quej es. Cubiert o de rasg uñ os y de espinas —despué s de cost alar ent re t us cardos— anduve yo t am bié n desam parado..“Si no t iene relieve. “No eres m á s que una vaca —dij e un dí a— con un m illó n de ubres m at ernales”. ni cont ornos.. cam po adust o. quiz á s una lom ada.

Nada log ra ex presar. que averg ü enz an. cam po. Tu sant a luna. f ront ispicios.. cam po solit ario. sin t reg ua.. t u luna. t u inm ensa soledad desam parada com o el present im ient o que ensom brece el insom ne m ug ir de t us m anadas. Só lo soport as. cam po m acho. en nuest ras venas la dest ilada luz de t us est rellas. dom est icart e y en vez de cam po pot ro desbocado t e t ransf orm es en cam po endom ing ado? Dé j anos com ulg ar con t u llanura. conviert e nuest ro pecho en un host iario. los aleros que aconsej an vivir com o el hornero. cam po.Son t an g randes t us noches. Danos. Si los g rillos dej asen de apret arle una sola clavij a a t u silencio. Te llevé de la m ano ¿A qué sabrá n t us past os cuando log ren. Viert e. ¡Q ué buenos conf esores son t us sapos! Hast a la oscura voz de t us pant anos da f ervor a t u sacro cant o llano. ni palabra. por f in. ¿alcanz arí as. t us m aiz ales. cam po. cam po noct urno. cam po eucarí st ico. y arquit rabes post iz os. no bien salen del horno. del candor con que t odas t us ciudades. ya ost ent an capit eles. 273 . el delirant e y ag udo diapasó n de las est rellas? Recuerda que t us nubes se desang ran sin decir. Có m o rí en t us sapos. con dient es de pot rillo.

No incom odan a nadie. Muchas g racias por crearnos una m uert e de t u m ism o t am añ o y t an perf ect a que no dej a ni el rast ro de una huella. Gracias. Tant os viej os m odales resobados y t ant a hist oria con t ant as m ez quindades. m usit aban t us ing enuos yuyales. por ser t an despoblado y lim pit o de m uert os. por lo m enos.hacia aldeas y rut as pat inadas por leyendas doradas. —¡Q ué t ierras sin alient o! —balbuceabas—. siem pre. que adm it es arriesg ar cualquier post ura sin pedirle perm iso a los espect ros. siem pre cont ig o cam po recié n nacido. Só lo produce m uert os. son m odest os. g randes m uert os insom nes y locuaces que en vez de reposar y ser olvido desert an de sus t um bas. desde la ausencia. en cada piedra. Persist e.. y yo j unt o cont ig o.. en cada encrucij ada.. cam po.. cam po. vocif eran. repet í a.. Los m í os. pero t ú sonreí as. cam po nada. 274 . o encont rarnos. Con só lo descansar sobre t u suelo Y m il g racias por darnos la cert ez a de poder g alopar t oda una vida sin hallar ot ra m uert e que la nuest ra. cam po? ¡Ni una piedra! Nada que indique el rum bo de t us huellas. Y el eco de t u voz .. ¿Dó nde apoyarnos. en acercarnos la ocasió n de perdernos. ent re las ruinas: “Dadle m uert e a esos m uert os”. cam po niñ o.

Espera, cam po, espera. No m e llam es. ¿Por qué esa voz t an neg ra, cam po m adre?

—”¿Y si en vez de ser cam po f uera ausencia? ” —”En m í perdurarí a t u presencia.”

ya nos sent im os, cam po, en pleno cielo.

—”¿Es t u silencio m ar quien m e reclam a? ” —”Ven a dorm ir a orillas de m i calm a.”

Tú que est á s en los cielos, cam po nuest ro. Ant e t i se arrodilla m i silencio.

275

P O E M A S

N O

R E U N I D O S

E N

V O L U M E N

276

F IG ARI PINTA

Pint a cielo t ordillo, nube china, cam po llano y callado y com pañ ero, con blanco m az am orra, g ris cam ino, ocre parva o celest e lej aní a; en silla pet iz ona —pelo bayo—, el m at e coraz ó n —¿nido de hornero? —, en las ram as, de t ala, de su m ano y un pedaz o de cuerno hecho boquilla en perpet uo delirio de hum areda; m ient ras pint a y se escarba la m em oria —com o quien t raz a cruces sobre el suelo con pinceles que dom an lo pasado; claros pat ios de voz az ul alj ibe, beat a f alda, o ent ierro j aranero, m ancarró n insolado, duende perro, porque sabe rast rear el t iem po m uert o, las huellas ya perdidas del recuerdo, y le g ust an los t alles de f rut era, el olor a z orrino, a t erciopelo, los f og ones de pavas t art am udas, los m ug ient es crepú sculos t ranquilos y los g at os con m uchas relaciones, que pint a, rem em ora y recupera, con roj o f ederal, az ul encint a, am arillo rast roj o,

277

rosa rancho, al revivir saraos encorset ados, velorios de ang elit o caram elo, t ert ulias palo a pique, perif ollos, viej os g auchos enj ut os de quebracho, que describe con lim pia pincelada, puro candor y t á bano m irada; para lueg o t ut earse con carret as o chism osos post ig os de ancha siest a, o rebañ os j adeant es de t orm ent a; que pint a y aquerencia en sus cart ones —para alg o com ió choclo, ent re pañ ales, de ing enua chala rubia, bien f aj ada y acarició caderas de pot rancas o de roncas g uit arras pendencieras, en boliches lunares, ya dif unt os—; m ient ras m ez cla el g ranat e m at adura con el neg ro cat ing a candom bero y af lora su sonrisa de padrillo —un poco am arillent a, un poco verde—, ant e t ant a visió n ref lorecida —con perenne f ervor y g est o m acho—, por la criolla palet a socarrona donde ex prim e su lí rica m em oria.

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EU F O RIA

AQ UÍ g aviot a vela, aquí conm ig o, luz en cant o recié n am anecido; dam e verde t u alient o ram a t rino, soñ olencia lim ó n bost ez o hiedra; em bist e m ar, em bist e m is pupilas y en rit m o az ul adé nt rat e en m is venas, ola t ras ola y siem pre lej aní a, apet encia, voraz de despedida, pero t am bié n de rubia resolana, de sol adolescent e y m arinero, de m odorra desnuda, aquí , en la playa. —de espalda f em enina y asoleada—, sex ual az ul rem anso, vuelo espum a, horiz ont e, horiz ont e, y hum areda —alg osa cabellera en el recuerdo— j unt o al f ervor devot o de los pinos, az ul, ellos t am bié n, ya casi cielo, y de cuant o es sust ancia y es ent reg a, m ilag ro perm anent e, brisa, piedra, cadencia de rom pient e en la escollera... y en m í —¡ya para siem pre!—

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hast a la m é dula.

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para lueg o perderse ent re az ot eas o en la t urbia corrient e de est as venas. enlut ando los sueñ os. az ul. m ient ras vuelvo a t u encuent ro az ar.NO C TU RNO EL H UM O az ul. de g ust os recat ados y viaj eros. inscribiendo en el aire su delirio y m al llovido a espesos lag rim ones. j unt o al hum o y a cuant o no com prendo y m e circunda: dé bil hoj a dorm ida que despiert a y suspira. que rieg a caracoles donde suena la m uert a voz sepult a en la m adera o el rum or int erior de la penum bra que sust ent an m is huesos. se quej a. es t am bié n clara senda que bordea baj o pinos la t arde y la ladera. aquí voraz insect o. en busca de callej as m arineras que en plena resolana de naranj as 281 . m em oria. se da vuelt a. ese arrí t m ico t rot e desvalido. noche en celo. lat ido de persiana o rit m o g rillo. balbuceo de cielo en desam paro. ent re m is dedos. los balcones. ni m is pá lidas uñ as ¡t an siquiera!. m ient ras ya en el recuerdo el t iem po m uert o.

con sus redes. ¿por qué siem pre am apola? — ya casi colindando con la aurora. ¡y t an am arg a! —allá lej os. por qué am apola? — ent re z ag uanes de alient o canallesco y voz g ast ada. t an cerca. a una playa. 282 . en est e inst ant e. ent re la borra noct urna.baj aban. o en los labios ya un g ust o a m adrug ada —¿qué recuerdo se asom a a esa vent ana? — m e aprox im o a m uj eres am apola —¿por qué . aquí t am bié n.

ENC AL L AD O EN L AS C O STAS D EL PAC Í F IC O * CORT A los dedos m om ias la yug ular m arina de los alg osos hué spedes que ag obian t u pensat ivo om ó plat o de lluvia la vet a de presag ios que labran en t u arena los cang rej os escribas el t endó n que t e am arra a t ant o rit m o m uert o ent re g aviot as y huye con t u t errá quea est at ua parpadeant e sin un m í t ico cuerno baj o la nieve niñ a recost ada en t us sienes pero con once ant enas f luorescent es em bist iendo el m ist erio. Furiosam ent e alej a t u Seg ism unda rat a int rospect iva t u t elarañ a ham brient a de ese t rasm undo hij ast ro de la lava en m í st ica abst inencia de cact us penit ent es y con t u dog oarcá ng el auroleado de m oscas y t us f ieles bot ines m elancó licos de ensueñ os disecados y g rit os de ent recasa color crim en huye con ella dent ro de su claust ral arom a aunque su cieloinf ierno t e condene a un et erno “Te quiero”. 283 . el autor decidió mencionar al verdadero destinatario del p oema en el caso de una f utura reimp resió n. A E nriq ue M olina Huye con ella en llam as del braz o de su m iedo t ó m ala de las rosas si pref ieres llag art e la cort ez a pero abandona el eco de ese hipom ar hidró f obo que f of opulpoduende t e dilat a el abism o con sus viscosos ceros absorbent es cuando no t e t rasm ut a en m ig rat orio vuelo circunf lex o de nost alg ias sin rum bo. con el tí tulo I nstanc ias a u n poeta —enc allado en las c ostas del P ac íf ic o—. D isgustado p or la erró nea I dentidad q ue much os lectores p restaron al p oeta del tí tulo. Dej a ya desprenderse el cá lido f ollaj e que brot a de t us m anos j unt o a ese m ó vil t ó t em de m uslos ag ua viva f lag é lat e si quieres con las violent as t renz as que le hurt ast e * P ublicado en L a N ac ió n el 1 9 de abril de 1 9 5 1 .

al olvido pero por m á s que suf ras en cada cruz vacant e una pasió n suicida y t u propia cist erna con sem ivirg en luna reclam e t u cabez a ya sin velero ocaso ni chicha de pest añ as ni caj as donde lat e la ag ó nica sequí a huye por los senderos que arrancan de t u pecho con t u hij o ent re paré nt esis t u horm ig uero de espect ros t us bisabuelas lá m paras y t odos los f rut ales recuerdos f lorecidos que alim ent an t u siest a.Huye con ella envuelt o en su orquest al cabello y su m irar sig ilo aunque t e cruces de alas y el averrit m o herido que anida en el cost ado donde t e sang ra el t iem po at ardez ca su cant o ent re sus senoslot os o en sus braz os de est at ua que ha perdido los braz os en aras de vest ales y f aunos inhum ados y huye con t us g rillet es de pró f ug o perpet uo t u nim bo sin eclipses t us desnudos com plej os y el sem pit erno t aj o de f luviales t inieblas que t e part e los oj os para que viert an coá g ulos de rancia ang ust ia padre im pulsos prenat ales y m et eó ricas ansias que le m uerden los cró t alos a los sueñ osculebras del lecho donde bog a á m barm ent e desnuda t u ninf ó m ana est rella m ient ras t u cuervo g raz na un “Nunca m á s” de piedra. 284 .

ANG EL NO RAH C U STO D IO AN T E el acorde vuelo epist olar que orquest a la St radivarius Lila el balbucient e arpeg io t ras la barbasordina sobre las niñ aslá m paras que t an celest em ent e alucinan t u sala con su silencioarañ a sus sorbos de crepú sculo y ese caballo m uert o en el espej o por t u arcá ng elrelá m pag o. Noche t ras noche y t ardes presencié el desdibuj o prolij am ent e ex act o de sus nublados g est os m usicales y sus yacent es diá log os ant e lacios ret rat os en siem prevela ardida y parpadeant es copas de f iebre alcohol lat ido y una vez m á s sin m á scara de ex asperant e g rillo conyug al Arist arco quiero dart e las g racias por la capot a en llant o los g uant es esponsales y el diá f ano m ist erio que est rem ece t us hoj as de ang elcust odio m í o. 285 .

“TOPATUMBA”.E N L A M A S M É D U L A ( SEGUIDO DE “YO TAN YO”. “CANSANCIO”. “MI MITO” “ELLA” Y OTROS POEMAS) 286 . “DESTINO”.

L A M EZ C L A No só lo el f of o f ondo los ebrios lechos lé g am os t elú ricos ent re f anales serios y sus liqú enes no só lo el solicroo las pref ug as lo im par ido el ahonde el t act o incaut o solo los acordes abism os de los ó rg anos sacros del org asm o el g ust o al riesg o en brot e al rit o neg ro al alba con su esperez o lleno de g orriones ni t am poco el reg ost o los suspirit os só lo ni el f ort uit o dial sino o los aut osondeos en pleno plex o t ró pico ni las ex ellas m enos ni el endé dalo sino la viva m ez cla la t ot al m ez cla plena la pura im pura m ez cla que m e m erm a los m achim bres e! alm am asa t ensa las t ercas hem bras t uercas la m ez cla sí la m ez cla con que adherí m is puent es 287 .

NO C H E TÓTEM SON LOS t rasf ondos ot ros de la in ex t rem is m é dium que es la noche al ent reabrir los huesos las m it of orm as ot ras aliardidas presencias sem im orf as sot opausas sosoplos de la enllag ada libido posesa que es la noche sin vendas son las g rislum bres ot ras t ras esm eriles pá rpados vident es los at ó nit os yesos de lo inm ó vil ant e el ref luido herido int errog ant e que es la noche ya lí vida son las cribadas voces las suburbanas sang res de la ausencia de rem ansos om ó plat os las ag rinsom nes drag as ham brient as del ahora con su lim o de nada los idos pasos ot ros de la incorpó rea ubicua t am bié n ot ra escarbando lo inciert o que puede ser la m uert e con su dem ent e cé libe m ulet a y es la noche y desert a 288 .

AL G RAV ITAR RO TAND O EN LA sed en el ser en las psiquis en las equis en las ex quisit í sicas respuest as en los enlunam ient os en lo erect o por los ex cesos lesos del erof rot e et cé t era o en el bisueñ o ex haust o del “dam e t om a dat e hast a el m ism o t est uz de t u t an g ana” en la no f e que rum ia en lo vivisecant e los cá t eos aní m icos la m et af isirrat a en los resum iduendes del eg og org o có sm ico en t odo g est o inj ert o en t oda f orm a hundido polim ellado adrrot o a ras af az subrripio cocopleonasm o ex ot ro sin lar sin can sin cala sin cam ast ro sin coca sin hist oria endosorbieng lut ido por los eng endros m ó viles del g ravit ar rot ando baj o el prurit o ast rí f ero j unt o a las m usaslianas chupaporos pulposas y los no m enos pó lipos hij os del hipo lut io volunt arios del m iasm a reconculcado opreso ent re hueros j am ases y g arf ios de escarm ient o paso a poz o nadiando ant e hart o vag os piensos de f inales com puert as que aneg an la esperanz a con la g rism í a el dubio los bost ez os leopardos la j erg a lela en llag a al despleg ar la sang re sin int roit os enanos en el plecoit o lat o con t odo sueñ o insom ne y t odo espect ro apuest o g ocif erando am ent é en lo no not o nat o 289 .

C ANES M Á S Q U E F INAL ES SOM B RA C A N ES preg á rg olas sang rí as canes pluslag rim ales ent re bast ardos roces cont elú ricos de m uy ausent es m á rg enes Ascuacanes ninf ó m anos preg ono con ululado ahí nco que m alcié rnen inhí m enes posueñ os de podreleng ua am ant e Canes viables apenas dilucido t ras la yert a penum bra acribillada por sus arpones rabos al roj o int errog ant e cuando el g ris hondo enhiedra sus m uy am ust ies hué spedes en subpisos est rá bicos Int radé rm icos canes posesivos de m alceñ idas cé lulas vig í as canes í ncubos m enos del t ot al despellej o ent re f inales canes inhalados rubrico por la Nada 290 .

ARID AND ANTEM ENTE SIG O solo m e sig o y en ot ro absort o ot ro beodo lodo baldí o por neuroyert os rum bos horas opio desf ondes m e persig o j unt o a t an t ant as ot ras bellas concas corolas erolocas ent re f ug aces m uert es sin m em oria y a t ant os ot ros ot ros g rasos ceros cost rudos que m e opan m ient ras sig o y m e sig o y m e recont rasig o de un ex t rem o a ot ro est ero aridandant em ent e sin est ar ya conm ig o ni ser un ot ro ot ro 291 .

ISL AS SÓL O

D E SANG RE

SERÁ N vident es dem asiado nadie colindant es opacos orí g enes del t edio al rit m o g ot a t opes dig o que ing ieren el desg ano con dist int a apet encia Un poco nubecosa ent re sienes de ensayo y alg o m ucho por ciert o indiscernible esquelet eando el aire dados ay en derrum be hacia el f inal desví o de ya herbosos durm ient es paralelos son est ert ores m alacordes ó leos espej ism os t errenos m ilag ro int uyo verm es casi llant o que rem a de la sang re Son borra viva cat o descom pases t irit o de la sang re

Sus rem ordidas g riet as lax as f ibras orat es en desparpada f iebre m usit o por m i doble son pedales sin olas huecos int ransit ivos ent re burbuj as m adres g rif osones inf iero aunque m e duela islas só lo de sang re

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H AY

Q U E BU SC ARL O

EN

eropsiquis plena de hué spedes ent onces m eandros de espera ausencia enlunadados m uslos de est ival epicent ro t um ult os ex t radé rm icos ex coriaciones f iebre de noche que burm ua y aola aola aola al abrirse las venas con un pez lam po inm erso en la nuca del sueñ o hay que buscarlo al poem a
LA

Hay que buscarlo ig ní f ero superim puro leso lú cido beodo inobvio ent re epit elios de alba o resacas insom nes de soledad en crecient e ant es que se dilat e la pupila del cero m ient ras lo endoinef able encandece los labios de subvoces que brot an del int raf ondo euf ó nico con un pez g rif o arco iris en la m í nim a plaz a de la f rent e hay que buscarlo al poem a

Hay que buscarlo dent ro de los plesorbos de ocio desnudo desquej ido sin raices de am nesia en los lunihem isf erios de ref luj os de coag ules de espum a de m edusas de arena de los senos o t al vez en andenes con alient o a z orrino y a rum iant e dist ancia de sant as m adres vacas hincadas sin aureola ant e charcos de lá g rim as que cant an con un pez velo en t rance debaj o de la leng ua hay que buscarlo

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REC IÉ N ENTO NC ES

SI EL eng ast e el subsobo los t rueques t oques t opos las m alacras el desove los t opes si el eg ohueco herniado el covaciarse a cero los elencos del asco las acreencias los f init os af ines pudiesen m enos si no ex pudieran casi los escarbes vit ales el hart az g o en cadena lo posm ascado pá lido si el f inal t orvo sorbo de luz niebla de ahog o no ant epudiese t ant o ah el verdever el t odo ver quiz á s en libre aleo el ser el puro ser sin hoj as ya sin cost as ni ondas locas ni recont ras só lo su á m bit o solo recié n quiz á s recié n ent onces

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EL U NO

NO NES

El uno solo en uno res de az ar que se orea ant e la noche en busca de sus lí m it es perros y t ornasol lam ido por innú m eros podres se int erllag a lo oscuro de su yo t odo uno crucipendient e só lo de sí m ism o

El uno yo subá nim a aunque insepult o int act o baj o sus m ult icript as con t rasf ondos de arcadas que aut onut re sus ecos de sum o ex pert o en nada m ient ras crece en abism o

EL UN O t ot al m enos plenicorrupt o nones consent ido apenas por el cero que al ido t iem po t orna con sus cat ervas sú cubos sex uales y su f auna de olvido

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EL PENTO TAL A Q U É

LO N O m oroso al t oque el consonar a qué la sex t a not a los hubieron posesos los sof ocos del bis a bis acoplo de sorben t es subó sculos los erosism os dé rm icos los espiribuceos el ir a qué con m et a los ref rot es f ort uit os del g ravit ar a qué con cuant a larva en t edio lang uilat e en los cubos del m iasm a los t ant os ot ros ot ros la sed a qué las equis las inst ancias del vé rt ig o el g ust o a qué desnudo los t ent ent edio t ercos del inf ierneo en f am ilia las idó neas ex nú biles el darse a dar a qué el re la m i sin f in los com plej os velados el decom iso aset o los t ej idos t ej idos en el diario presidio de la sang re los necrococopiensos con ancest ros de polvo el “t o be” a qué o el “not t o be” a qué la sum a lent a m erm a la recont ra los avernit os í nt im os el ascopez paqué cualquier a qué cualquiera el pluriaqué a qué el pent ot al a qué a qué a qué a qué y sin em barg o

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EL PU RO

NO

EL N O el no inó vulo el no nonat o el noo el no poslodocosm os de im puros ceros noes que noan noan noan y nooan y plurim ono noan al m orbo am orf o noo no dé m ono no deo sin son sin sex o ni ó rbit a el yert o inó seo noo en unisolo am odulo sin poros ya sin nodulo ni yo ni f osa ni hoyo el m acro no ni polvo el no m á s nada t odo el puro no sin no

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RAD A ANÍ M IC A AB RA casa de g ris lava cef á lica y conf luencias de cú m ulos recuerdos y luz lat ido có sm ico casa de alas de noche de rom pient e de enlunados espasm os e hipert ensos t ant anes de im presencia casa cá bala cala abracadabra m é dium lí vida en t rance baj o el yeso de sus cuart os de hué spedes dif unt os t rasvest idos de soplo m et apsí quica casa m ult ig rá vida de neovoces y ubicuos ecosecos de circuit os ahog ados clave dem onodea que conoce la m uert e y sus com pases sus t am bores af á sicos de g asa sus f inales com puert as y su asf alt o 298 .

PO R V O C AC IÓN D E D AD O A LO f ug az perpet uo y sus hipot eseres a la deriva al vé rt ig o al sublat ir al m á x im o las reverberalí bido al desensueñ o al alba a los cornubios dim e sin t it ilar por í m pet u de bum erang de encelo de g ravit ant e acó lit o de t ant o m ó vil t rá nsf ug a cocot errá queo ef í m ero y ot ros ripios del t rá nsit o m edit at urbio ex ó vulo espirit ado en Virg o en decú bit o en t rance en aluvió n de incó g nit as con m á s de un m uert o hué sped rondando la inf raniebla del dé dalo encef á lico j unt o a precoces ceros est erosent es dim e al codeleit e m udo del m im o m im o m ix t o al desm elar los senos o al t rasvest irm e de ola de só t ano de ausencia de cam inos de pá j aros que lindan con la inf ancia anim am ant em ent e m e di por dar por t ara por vocació n de dado por hacer noche solo ent re am ant es f og at as desinhalar lo hueco y encont rarm e inhallable hora t ras ot ra lacra m á s y m á s cavernoso m enos volá t il paria m á s t ot al seudo apoet a con esquelet o t opo y suspensivas nueces de apet encias at á vicas al az ar dim e al g ust o a las adult as m eng uas a las escleropsiquis al rom o t edio al pasm o al ex prim ir las equis a la veint eava esencia y deg ust ar los f ilt ros del desencant am ient o o revert ir m i arena en clepsidras sex uadas y sincopar la có pula m e di m e doy m e he dado donde lleva la sang re prost it ut ivam ent e por puro pleno pá nico de adherir a lo inm ó vil del yacer sin orillas sin f e sin m í sin paut a sin sosí as sin last re sin m á scara de espera ni levit arm e en busca del m uy Señ or nuest ro ausent e en t odo 299 .

a t odo t odo dim e alirram pant em ent e para abusar del aire del sueñ o de lo vivo y redarm e y m asdarm e hast a el ú lt im o deng ue y ent orpecer la nada 30 0 .caso y t iem po y m odo y sex o y verbo que f ecundó el vací o obnubilado insert o en el dislat e cosm os.

M IL U M Í A M I LU m i lubidulia m i g olocidalove m i lu t an luz t an t u que m e enlucielabism a y descent rat elura y venusaf rodea y m e nirvana el suyo la crucis los desalm es con sus m elim eleos sus eropsiquisedas sus decú bit os lianas y derm if erios lim bos y g orm ullos m i lu m i luar m i m it o dem onoave dea rosa m i pez hada m i luvisit a nim ia m i lubí snea m i lu m á s lar m á s lam po m i pulpa lu de vé rt ig o de g alax ias de sem en de m ist erio m i lubella lusola m i t ot al lu plevida m i t oda lu lum í a 30 1 .

M ASPL EO NASM O z af io t ranco diario llag á nim a m ast urbio sino orat e m á s seca sed de m ó viles carní voros y m ag o rapt o enlabio de alba albat ros m á s sacra carne carm en de hiperm elosas pú beres vibrá t iles de sex ot um ba g ó ndola en las f auces del cauce f uera de f é rt il m adre del diosem en aunque el post edio t ienda sus cang rej ales lechos ant e el eunuco olvido m á s lacios salm os m udos m anos radas lunares copas de alas m á s cieg a busca perra t ras la verdad volá t il plusram era inet erna m á s j ag uares deseo nim ios saldos t errá queos en colapso y panent reg a ex t rem a desde las ram as ó seas hast a la có rnea pá nica a t odo hué sped sueñ o del prenoser m eng uant e a t oda pé t rea espera lat o am or g ayo nat o deliquio t enso encuent ro sobre t ibias con espasm os adlá t eres ya que hast a el unt o enllag a las m am as secas m á sculas y el m ism o pis vert ido es un preverse f et o si se cog it a en f ug a m á s sant o hart az g o g rá vido de papa rica rim a de t ant o lorosim io im plum e vat erripios sino hiperhoras t runcas dubieng endros acé f alos no piensos e im pact os del t an asco aunque el cot edio az uce sus j aurí as sorbent es vent osas de bost ez os M Á S 30 2 .

AL TA NO C H E quem ados de subsueñ o de cauces de preausencia de huracanados rost ros que t rasm ig ran de com plej os de niebla de g ris sang re de sot errá neas rá f ag as de rat as de t rasf iebre invadida con su anim al dolient e cabellera de libido su sat é lit e ang ora y sus ram os de som bras y su alient o que ent recerré las alg as del pulso de lo inm ó vil desde ot ra arena oscura y ot ro ahora en los huesos m ient ras las piedras com en su m oho de anest esia y los dedos se apag an y arroj an su ceniz a desde ot ra orilla pró f ug a y ot ras cost as ref luye a ot ro silencio a ot ras huecas art erias a ot ra g risura ref luye y se desquej a D E VÉ RT IC ES 30 3 .

TRAZ U M O S las ó rbit as han perdido la t ierra los espej os los braz os los m uert os las am arras el olvido su m á scara de t apir no vident e el g ust o el g ust o el cauce sus eng endros el hum o cada dedo las f luct uant es paredes donde am anece el vino las raí ces la f rent e t odo cant o rodado su corola los m uslos los t ej idos los vasos el deseo los z um os que f erm ent a la espera las cam panas las cost as los t rasueñ es los hué spedes sus panales lo nú bil las praderas las crines la lluvia las pupilas su f anal el dest ino pero la luna int act a es un lag o de senos que se bañ an t om ados de la m ano S VERT IEN T ES LA 30 4 .

TRO PO S Pref ig uras de ausencia inconsist ent es t ropos qué t ú qué qué qué quenas qué hondonadas qué m á scaras qué soledades huecas qué sí qué no qué sino que m e dest em pla el t oque qué ref lej os qué f ondos qué m at eriales bruj os qué llaves qué ing redient es noct urnos qué f allebas heladas que no abren qué nada t oco en t odo TOC O t oco poros am arras calas t oco t eclas de nervios m uelles t ej idos que m e t ocan cicat rices ceniz as t ró picos vient res t oco solos solos resacas est ert ores t oco y m ast oco y hada 30 5 .

G RISTENIA insom ne del yo m á s yo ref luido a la g ris ya desiert a t an m é dano evidencia g org og ot eando noes que plellag an el pienso cont ra las siem pre cont ras de la posná usea obesa t an plurint erroí do por noct ivag os yoes en rom pient e ant e la af auce ang ust ia con su soñ ar rodado de hueco sino dado de dado ya t an dado y su yo solo oscuro de poz o lodo adent ro y m icrocosm os t int o por la t ot al g rist enia N OC T IVOZ M US G O 30 6 .

g rat uit a los m it it os hast a ing erir la t ierra t odo m odo poroso el poz o lat o solo del f oso inm erso adent ro la sed de sed sect aria los f init os abraz os t oda boca lo t ant o el am or t erco a t odo el am orm or pleam ant e en colm o brot e t ó t em de am or de am or la lacra am or g org ó neo m é dium olavecabracobra deliquio erect o ent ero que ulululululula y arpeg ialibarañ a el eg o soplo cent ro hast a ex halar la t ierra con sus ast roides t rinos sus especies y m ult illam as leng uas y ex crecreencias 30 7 .H ASTA M O RIRL A LO P A LP A B LE lo m ó rbido el conco f ondo ardido los t ant urbios las t ensas sondas hondas los ref luj os las ondas de la carne y sus pist ilos nú biles cont rá ct iles y sus anex os nidos los lang uif orm es f é rvidos subsobornos innú m eros del t act o su m ost o az ul desnudo cada vet a cada vena del sueñ o del eco de la sang re las som ní locuas noches del alt o croar celest e que nos anim abism an el soliloquio vé rt ig o cuant o adhiere sin cost as al f luir el pulso al roj o cosm og oz o y sus vaciados rost ros y sus cauces hast a m order la t ierra lo ig not o not o com bo el ver del ser lo ososo los im pact os del pasm o de m á s cuerda cualquier est ar en llag a los dones dados donde se int ernieblan las ó rbit as los sorbos de la euf oria cualquier velar velado con at ent o esquelet o que se piensa la est é ril lela est ela el m icroaz ar del g erm en del m ó vil del encuent ro los ent onces ya pró f ug os la busca en sí .

sus buz os laz os lares de com plej os incest os ent re huesos corrient es sin desag ü es sus convecinos m uert os de m em oria su luz de m ies desnuda sus ax ilas de siest a y su g iro hondo lodo no m enos m enos que ot ros af ines cog irant es hast a el dest et e ent eco hast a el dest ent e neut ro hast a m orirla 30 8 .

SO PL O SO RBO S Cuant o conj uro lacio cepot edio soborra concubinada soplosorbo del cero vací o vací o ya vaciado en apó crif os m oldes sin acople Q ué han de bast ar los cró t alos las f ig uras los pasos de la sang re el veneno de alm endras que se ex pande al dest apar un seno o las m anos de viaj e Dó nde un í ndice t ó t em una am arra que alcance una verdad un g est o un cam ino sin m uert e alg una cript a m adre que incube la esperanz a COS T A S rom pient es del ent onces resacas subvivencias que arenan el ahora calas caries del t iem po Só lo esperas que lepran la espera del no t iem po Só lo t um bos ret um bos lent as lez nas acerbas am bivalent es m enos poros secos desbast es f of o hart az g o t erm it a y asco verde ex apoyos m alt rueques 30 9 .

L AS PU ERTAS AB S ORT O t edio abiert o ant e la f osanoche inululada que en seca g riet a abiert a subsonrí e su m á s ag rí s recat o abiert o insist o insom ne a t ant as m uert esones de inciensosó n revuelo hacia un dest iem po inm ó vil de t an ya am arg as m anos abiert o al eco cruent o por cost um bre de pulso no m al dig o por m ero nim io g ló bulo abiert o ant e lo ex t rañ o que en voraz queda herrum bre circunroe las pariet ales cost as abiert as al m urm urio del m asom bra m ient ras se abren las puert as 31 0 .

Y O L L EO EH VOS t at acom bo soy yo di no m e oyes t at aconco soy yo sin vos sin voz aquí yollando con m i yo só lo solo que yolla y yolla y yolla ent re m is subyollit os t an nim ios m icropsí quicos lo sé lo sé y t ant o desde el yo m ero m í nim o al verm e yo hart o en t odo j unt o a m is ya m uert os y revivos yoes siem pre siem pre yollando y yoyollando siem pre por qué si sos por qué di eh vos no m e oyes t at at odo por qué t ant o yollar responde y hast a cuá ndo 31 1 .

PO SNO TAC IO NES COB A Y O lí vido eng endro dig o de puna que enquena el aire y en uniquej a isola su yo cot udo de á m bit o t elú rico Poco coco del t odo sino inó rbit o asom bro acodado al reborde de su caries de nada Yo cobayo de alt ura CON t edio y t iem po m uert o cog it abundo ex hum o t ibias lí vidas libidos invert ebrados ocios rest os quiz á s de sueñ o del ensoñ ar t rasueñ es seg ism undiando dig o POR t an m í nim a arañ a suspendida t am bié n de lo invisible en el í nf im o t iem po del porqué dó nde y cuá ndo con t raslú cidos m ó viles g risg rices de cent ellear de pá rpado y const ancia de pé ndulo t an solit ariam ent e acom pañ ado y am ig o de la noche NO LA ot ra o la ot ra ni la m ism a en la ot ra o en la ot ra la ot ra SÍ P ID O hueco adult o con hipo de eco propio sobresuspenso acaso por invisibles t é rm icos hipert ensos est am bres sobre m i m ucho pelo y dem asiado poz o alet ea el silencio de m i cham berg o cuervo aunque est oy vivo creo TRA S desandar la noche sin un ast ro cust odio crece en alivio ciert o el í nt im o ret orno a una sed sedent aria pero aunque olvide el t urbio ang ust iant e bag aj e su m á s desiert o hué sped dest í ñ em e el llam ado y no encuent ro la llave 31 2 .

ES T EP A N D A N D O S IG O los anillos de m é dano que dej an en m i arena m is bost ez os cam ellos EN B US C A f ui de t odo ym á sym á sym á s paria voraz y solo y por dem á s dem á s EN T RE rest os de rest as y m i prole de ceros a la iz quierda só lo la soledad de est e nat al paí s de nadie nadie m e acom pañ a no la ot ra 31 3 .

PL EX IL IO EG OF LUID O é t er vag o f luj o f at uo en el plespacio sin nex o anex o al é x odo nubí f ag o ecocida pró f ug o erg onada en el coespacio no soplo preseudo af luido subcero ido parialapsus de ex ilio heliom it o en el no espacio 31 4 .

ANTE EL SABO R INM ÓV IL TOD OS LOS IN T ERM ED IOS P UD RES IEN ES de espera de esquelet o de lluvia sin persona cuando no neut ros lapsus m icropulpos eng endros del sot edio pueden ant es que có ncavos ausent es en sem inal yacencia ser ot ros f luj os á cidos del diurno sueñ o insom ne ot ros sorbos de pá ram o t an viles vivas bilis de nonadas carcom as diam et rales aunque el sabor no cam bie y Of elia pura cost a sea un pescado ref lej o de rocí o de esclerosada t ú nica sin last re un f ó sil lot o am ó vil ent re rem ansos m uslos puros j uncos de espasm o un m ax ilar de luna sobre un cant o rodado t ierno espect ro f luct uant e del novilunio arcaico drom edario lej os ya de su neuro dubit abundo ex novio psiquisauce aunque el sabor no cam bie y cualquier lacio cuaj o invist a nuevos huecos ant e los í dem lodos ex part os bost ez ant es pest e con vest e hué spedes del m acrobarro g rá vido de m uert e y hueros log ros de horas lag rim ales aunque el sabor no cam bie y el m enos yo del uno en el t ot al por nada beat o saldo de ex coit o am odorrado m alent et ando el asco ex plore los est rat os de su á m bit o sin sino cada vez m enos crá t er aunque el sabor no cam bie cada vez m á s burbuj a de alg á nim a no ná yade m á s am plio m enos t rá nsf ug a t ras sus est ancas sienes de m ercurio o en las f inales radas de lo obsceno de m arism as de pelvis baj o el ag ua con su no llant o arena y sus m í nim as m uert es naveg ables aunque el sabor no cam bie y só lo erect o espeso m ascaduda insaciado en prog resiva rest a ant e el inciert o ubicuo m uy quiz á s equis deí f ico se m alciñ a la ang ust ia int errog ant e aunque el sabor no cam bie 31 5 .

BAL AÚ A DE OLEA J E T Ú D E EN T REG A D E RED IVIVA S M UERT ES en el la m aram or plenam ent e am ada t u né ct ar piel de pé t alo desnuda t us bipanales senos de suave plena luna con su erom iel y z um bos y rit m os y m areas t us t us y m á s que t us t an eco de eco m í o y llam arada suya de la m uy sacra cript a m í a t uya dam e t u Balaú a 31 6 .

D ESTINO Y P A RA A C Á O A LLÁ y desde aquí ot ra vez y vuelt a a ir de vuelt a y sin alient o y del principio o t é rm ino del precipicio í nt im o hast a el ex t rem o o m edio o resurrect o rest o de é st e o aquello o de lo opuest o y rueda que t e roe hast a el encuent ro y aquí t am poco est á y desde arriba abaj o y desde abaj o arriba á vido asqueado por vivir ent re huesos o del perpet uo est é ril desencuent ro a lo dem á s de m á s o al recom ienz o espeso de cerdos cont rat iem pos y dest iem pos cuando no al burdo sino de alg ú n com plej o herniado en pleno vuelo cá lido o helado y vuelt a y vuelt a a t ant a t erca t uerca para ent reg arse ent ero o de t res cuart os hart o ya de m it ades y de cuart os al ent revero ex haust o de los lechos deshechos o darse noche y dí a sin descanso cont ra t odos los nervios del m ist erio del m á s allá de acá m ient ras se rot a quedo ant e el f ug az aspect o sem pit erno de lo aparent e o lo supuest o y vuelt a y vuelt a hundido hast a el pescuez o con t odos los sent idos sin sent ido en el sof ocat edio con uñ as y con piensos y pellej o y porque sí nom á s 31 7 .

TO PATU M BA AY M I M Á S M IM O M Í O m i bisvidit a t e ando sí t oda así t e t at o y t opo t um bo y t e arpo y libo y libo t u halo ah la piel cal de luna de t u t rascielo m í o que m e levit abism a m i t an t odit a lum bre cá t am e t u evapulpo sé sed sé sed sé liana anuda m á s m á s nudo de m usg o de ent rem uslos de seda que m e ceden t u m uy corola m í a oh su rocí o qué lim bo í z ala t ú m i t um ba así ya en t i m i t ea t oda m i llam a t uya dest ié rram e alet ea lava ya em ana el alm a t e hisopo t oda m í a ay ent rem uero vida m e crem as t e edeniz o 31 8 .

H ABRÍ A CON C RES T A o candor niñ o o envió n varó n habrí a que osar iz ar un yo f lam ant e en g oz o o aut oeng endrar hundido en el propio eg o poz o un nim io virg o vicio un sem i t ic o t raum a o t rac o t oe novicios un novococo iné dit o por poco un m ero m edio huevo al m enos de alg o nuevo e inm erso en el subyo int im í sim o volver a ver reverdecer la f e de ser y creer en crear y croar y croar ant e t odo ende o duende visiblem ent e real o inex ist ent e o hacer hacer dent ro de un nido um brí o y t ibio un hij o m it o m ix t o de silbo ido y de hipo divo de í dolo o en rancia ú lt im a inst ancia del cot idiano ent reasco a escoplo y soplo m ag o rem odelar habrí a los orif icios psí quicos y f í sicos corrient es de t ant o espect ro diario que desnut re la m echa o un laz arient o anhelo que t odaví a se yerg a com o si pospudiera y darle con la proa de la leng ua y darle con las olas de la leng ua y f urias y ref luj os y m areas al t odo crá t er cosm os sin crá t er de la nada TANTÁ N Y O CON M I Y O y m il un yo y un yo con m i yo en m í yo m í nim o larva llam a lacra á vida 31 9 .

alg a de alg o m i yo ant ropoco solo y m i yo t um bo a t um bo cant o rodado en sang re yo abism illo yo dé dalo posyo del m ico ancest ro sem iref luido en vilo ya lí vido de lí bido yo t ant á n yo panyo yo ralo yo voz m it o pulpo yo en m udo nudo de saca y pon g oz ó n en don m á s don t ras don yo vam p yo m aram ant e apenas yo ya ot ro poet udo yo t an buz o t ras voces niñ as cá lidas de t ersos t ensos hí m enes yo g ong g ong yo sin son un t ant o yo San caries con som bra can viandant e vident e no vident e de sem iausent es yoes y coyoes no m é dium nada yog ui con que m e iré g as g raso sin m í ni yo al despué s sin bis y sin despué s 320 .

PO RQ U E M E C REE SU PERRO Y S A C A RÉ M E LA N IEB LA el t urbio z um o oscuro del t raspienso la pulpa la soborra de m ent e t oda su g ris resaca m e sacaré hast a el m eollo ant es de que se asient e la á spera espera arena que t at é t et é yo y lam í y t rag ué yo en la sed a t rag o t ardo larg o lo hueco lo plenam ent e hueco y que no es m á s que hueco pero crece sin f in ni sino o causa o paut a o pausa m e sacaré yo el last re que no last ra por no saber a piedra por no saber saber ni saber no saber los decesos del seso y sus desechos m e sacaré yo de pie j unt o con t ant a som bra só rdida que sobra de cuant o f ue y no f ue o f ue f ue y no se f ue aunque ret orne al á rbol del prim o prim o sim io m e sacaré yo sin t ino la m arañ a dem asiadí sim o hum ana y m il y m iles vuelt as y revuelt as y cont ras y recont ras y sus colas y sus ent elequit as y em ocioncit as nó m adas ym á sym á s de cuaj o m e sacaré el obt uso yo z urdo absurdo burdo que aú n busca ser herido aunque sonrí a ent re ot ros obvios sordos escom bros nat urales y rest os casi m uert os de alg ú n yo ot ro propio que t odaví a ulula porque m e cree su perro 321 .

322 .AM Í LOS M Á S OS C UROS ES T REM EC IM IEN T OS A M Í ent re las ex t rem idades de la noche los abandonos que crepit an cuant o vino a m í acom pañ ado por los espej ism os del deseo lo ent eram ent e t erso en la penum bra las crecidas m enores ya con luna aunque el ensueñ o ulule ent re m andí bulas t ransit orias las t eclas que nos t ocan hast a el hueso del g rit o los cam inos perdidos que se encuent ran baj o el f ollaj e del llant o de la t ierra la esperanz a que espera los t rá m it es del t rance por m ucho que se apoye en las coyunt uras de lo f ort uit o a m í a m í la plena í nt eg ra bella a m í hó rrida vida.

M ENO S MEN OS ROD A N T E D A D O deliquio sum o sí quico que m ana del g oz ondo sed viva encelo ebrio chupó n chupalm a og ro de m il f auces que drag an pero ese sí m á s llag a por no decir llag ó n de roj o vivo crá t er y lava en ascua viva pocó n sopoco í nt eg ro m enos en m erm a a pique sin há bit os de corcho hacia el est ar no est ando 323 .

M ITO MIT O m it o m í o acorde de luna sin piyam as aunque m e hundas t us psí quicas espinas m uj er pescada poco ant es de la m uert e aspirosorbo hast a el delirio t us m ag nolias calef accionadas cuant o decoro t u luj osí sim o esquelet o t odos los accident es de t u t opog raf í a m ient ras declino en cualquier t iem po t us t it ilaciones m á s secret as al precipit art e ent re relá m pag os en los t ubos de ensayo de m is venas 324 .

EL L A ES UN A IN T EN S Í S IM A C ORRIEN T E un relá m pag o ser de lecho una dona m ó rbida ola un ref luj o z um bo de anest esia una rom pient e ent e f lorescent e una voraz cont rá ct il prensil corola ent reabiert a y su rocí o af rodisí aco y su carnalesencia nat al let al alveolo beodo de violo es la sed de ella ella y sus vert ient es lent as ent rem uert es que est rellan y disg reg an aunque Dios sea su vient re pero t am bié n es la crisá lida de una inalada larva de la nada una libé lula de m é dula una orug a lú brica desnuda só lo nut rida de f rot es un chupochupo sú cubo m olusco que g ot a a g ot a ag ot a boca a boca la m ucho m ucho g oz o la m uy t ot al sof oco la t oda “shock ” t ras “shock ” la í nt eg ra colapso es un herm oso sí ncope con f oso un “cross” de am or pant era al plex o t ró pico un “k nock out ” t é cnico dichoso si no un com puest o t errest re de libido edé n inf ierno el sedim ent o ag lut inant e de un precipit ado de labios el obsesivo residuo de una solució n insoluole o un m ecanism o radioaní m ico un t erno bí pedo bullent e un “robot ” hem bra elect roeró t ico con su em isora de delirio y espasm os lí rico-dram á t icos aunque t al vez sea un espej ism o un paradig m a un erom it o una apariencia de la ausencia una ent elequia inex ist ent e las t renz as ná yades de Of elia o só lo un t roz o ult raporoso de realidad indubit able 325 .

una despó t ica m at eria el paraí so hecho carne una perdiz a la crem a 326 .

C ANSANC IO Y D E LOS REP LA N T EOS y recont radicciones y reconsent im ient os sin o con sent im ient o cansado y de los repropó sit os y de los readem anes y rediá log os idé nt icam ent e bost ez ables y del revé s y del derecho y de las vuelt as y revuelt as y las m arañ as y recá m aras y rem em branz as y rem em branas de peg aj osí sim os labios y de lo insí pido y lo sí pido de lo rem ucho y lo repoco y lo rem enos recansado de los recodos y replieg ues y recovecos y ref rot es de lo rem anoseado y relam ido hast a en sus m á s recó ndit os reduct os replet am ent e cansado de t ant o ret ant eo y rem asaj e y t ret a t erca en t et as y recom ienz o erect o y reconcubit edio y reconcubicó rneo sin rem edio y t ara vana en ansia de alt a resonancia y rat o apenas nat o ya á rido t ardo g raso drom edario y poro loco y parco espasm o enano y m onst ruo t orvo sorbo del m alog ro y de lo pornodrá st ico cansado hast a el est rabism o m ism o de los huesos de t ant o error errant e y quej a quena y desat ino t í sico y uf ano urbano bí pedo hidef alo escom bro cam inant e por vicio y sino y t ipo y libido y of icio recansadí sim o de t ant a t ant a est anca rem et á f ora de la ná usea y de la revirg í sim a inocencia y de los inst int it os perversit os y de las ideí t as reput it as y de las ideonas reput onas y de los ref luj os y resacas de las resecas circunst ancias desde qué m ares padres y lunares m areas de resonancias huecas y m adres playas cá lidas de hast í o de alas calm as 327 .

sem pit erní sim am ent e archicansado en t odos los sent idos y cont rasent idos de lo inst int ivo o sensit ivo t ibio o rem edit at ivo o rem et af í sico y reart í st ico t í pico y de los int im í sim os rem im os y recaricias de la leng ua y de sus reg ast ados pá ram os vocablos y reconj ug aciones y recó pulas y sus rem uert as reg las y necró polis de reput ref act as palabras sim plem ent e cansado del cansancio del hart o t enso ex t enso ent renam ient o al eng usanam ient o y al silencio 328 .

............................................. 40 CROQ UIS EN LA ARENA......................................4 C R O N O L O G Í A ............................................................................................................................................................................... 41 NOCTURNO . 43 RIO DE J ANEIRO ............................. 72 SIESTA......................... 80 ALHAMBRA................................................................................................................................... 63 CALLE DE LAS SIERPES..... 67 GIBRALTAR ........................................................................................................................ 56 LAGO MAYOR ............ 47 EX VOTO ..................................................................................................... 44 APUNTE CALLEJ ERO .................................. 53 PEDESTRE ..................................................................................................................................................................... 55 PLAZ A . 77 ESCORIAL.......................................... 45 MILONGA............................. 54 CHIOGGIA ............................................................. 57 SEVILLANO .................................................... 46 VENECIA.............................................................................6 1 TOLEDO.......................................Í ndice H A C I A E L F U E G O C E N T R A L O L A P O E S Í A D E O L I V E R I O G I R O N D O ....................................................... 51 BIARRITZ ........................................... 50 CORSO ................................................................................................................. 70 TÁ NGER....... 52 OTRO NOCTURNO ......................................................... 65 EL TREN EX PRESO........................................... 49 CROQ UIS SEVILLANO ........................................................... 48 FIESTA EN DAK AR .....................3 3 PAISAJ E BRETÓ N ................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................... 59 VERONA ................................ 60 C A L C O M A N Í A S ..... 82 329 ................ 76 J UERGA ......................................................................................................................3 0 V E I N T E P O E M A S P A R A S E R L E Í D O S E N E L T R A N V Í A ............................................................... 38 CAFÉ -CONCIERTO.............................

.................... 21.SEMANA SANTA ...........................................................................9 2 E S P A N T A P Á J A R O S ........ 5 .... 16......................................................................................................... 20 ............................................................. P I N T U R A 10 9 111 112 114 115 117 118 119 121 122 124 126 127 128 130 132 134 135 136 138 141 142 144 146 M O D E R N A ..................................1 49 PRÓ LOGO ......... 18................ 13............................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................. 150 I N T E R L U N I O P E R S U A S I Ó N ............................. 17............... 8 .......1 8 7 VUELO SIN ORILLAS ............................................................ 11............................................................................................................................................................... 23..................................... 10 ............................ 3 ............................................................ 22........................................................................................................................ 7 .......... 4 ................................................................................. 14.................................. 6 ................................................................................................1 0 7 1 ................................................... 190 330 ........................................ 84 M E M B R E T E S ........... 24..................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................... 188 EJ ECUTORIA DEL MIASMA ...................................................................................................................................................................... 15.......... 19...................................................................................................................................................................................................................................................... 12................. 9 ...........1 7 7 D E L O S D Í A S ............................ 2 .......................

................................................... NIHILISMO .................... EX PIACIÓ N ....................................... 7 .................... RATA – SIRENA ......................................................... ESPERA ........................................................... CANSANCIO ...................... TRÍ PTICO.............................................................................................................................................. APARICIÓ N URBANA................................................................................... COMUNIÓ N PLENARIA ................................. ATARDECER ........................................................................ 2 .............................................................................................................................................................. DESMEMORIA............................................. FIDELIDAD.............. PLEAMAR .................................................................................................................... DICOTOMÍ A INCRUENTA ................... SALVAMENTO ...................................................... DESERCIÓ N ...................................... RESTRINGIDO PROPÓ SITO..................................... TESTIMONIAL. NUBÍ FERO ANHELO ............................... VISITA ............................................................................... PUEDES J UNTAR LAS MANOS ............................FAÚ STICA...................................... PREDILECCIÓ N EVANESCENTE ... DERRUMBE ............................................................ HAY Q UE COMPADECERLOS................................... ARENA.............. REBELIÓ N DE VOCABLOS ........................................... INVITACIÓ N AL VÓ MITO ....................................... ES LA BABA .......................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................... 1 ......................................................................................................................................................................................................................................................................................................... 8 ................................................................. 9 .............................................. NOCTURNOS ........... VÓ RTICE ........................................................................................................................................................................................ “RUISEÑ OR DEL LODO”..................................... ARBORESCENCIA ........................... 5 ....................................................................................... ¿DÓ NDE? ................................... 192 194 195 196 199 20 0 20 1 20 3 20 4 20 5 20 7 20 8 20 9 210 211 213 214 215 216 217 218 220 221 222 223 225 227 228 229 232 233 234 235 236 237 238 239 240 241 242 243 244 245 246 248 250 331 ........................................................... EMBELECOS ..............................................................................¡AZ OTADME! ...................... TÓ TEM ........... 4 .............................................................................. 3 ....................... É L........................................................................................ 6 ................... ESCRÚ PULO ..........

............................................... ISLAS SÓ LO DE SANGRE ........................ RECIÉ N ENTONCES ...................................................................................................................................................................................................................................................................................................................... INAGOTABLE ASOMBRO......................................... DIETÉ TICA .......... SOPLOSORBOS.................. P O E M A S N O R E U N I D O S E N V O L U M E N 252 255 257 259 260 261 263 265 267 .............................. GRISTENIA ............................................................................ TRAZ UMOS .................... ALTA NOCHE ........................................................................................................ NOCHE TÓ TEM.......................... 332 ........................................................... HAZ AÑ A .................................................................................... POSNOTACIONES ................................................ ARIDANDANTEMENTE......... ANGELNORAHCUSTODIO ........................................................................................ E N L A M A S M É D U L A ............................................................................. HASTA MORIRLA ........................2 7 6 277 279 281 283 285 FIGARI PINTA .................................................................................................................................... TROPOS ................ CAMPO NUESTRO........... CONFIDENCIA PROSAICA .................................................... NOCTURNO . RADA ANÍ MICA ........................................ CANES MÁ S Q UE FINALES .............................................................................................................................................................................................. LAS PUERTAS ...............................................................................2 8 6 287 288 289 290 291 292 293 294 295 296 297 298 299 30 1 30 2 30 3 30 4 30 5 30 6 30 7 30 9 310 311 312 314 LA MEZ CLA .................................... HAY Q UE BUSCARLO............................................... RESPONSO EN BLANCO VIVO......................... EUFORIA................. LO Q UE ESPERAMOS ......................................................................................................... EL UNO NONES ........................................................ YOLLEO ............ AL GRAVITAR ROTANDO .......... GRATITUD ......... POR VOCACIÓ N DE DADO ......... EL PENTOTAL A Q UÉ ... MASPLEONASMO .. MI LUMÍ A ..... EL PURO NO ....... ENCALLADO EN LAS COSTAS DEL PACÍ FICO............................................................................................................................................................................................................................................A PLENO LLANTO ........................................................... PLEX ILIO ........................................................................................................................................................................................................................

................................................................................................................. MENOS .................................. DESTINO ...................................................... PORQ UE ME CREE SU PERRO ............................................................... A MÍ ..................................................................................... HABRÍ A ... TOPATUMBA....................... MITO........................................................................................................................................................................................................................... ELLA .....................................................ANTE EL SABOR INMÓ VIL ................................................. 315 316 317 318 319 319 321 322 323 324 325 327 333 ...... TANTÁ N YO ....... BALAÚ A ............................ CANSANCIO ..............................................................................................

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