28

AUTOBIO GR AF Í A S M Í NIM A S

INTRAMUROS

Aún no sé qué es la vida
Jesús Nieto*

“Yo sentía que mi vida se perdía en un abismo, profundo y negro, como mi suerte. Quise hallar el olvido al estilo Jalisco, pero aquellos mariachis, y aquel tequila, me hicieron llorar.” José Alfredo Jiménez Y la foto, manoseada de tiempo, nevada de recuerdo, aparece ahora, de la nada, como justificando este texto biográfico para exorcismo o recuerdo, en el que voy afilando la memoria y batiéndome contra el olvido: la enfermedad cruel y silente del escritor. Se ven los rizos soleados, el jersey azulón, y el joven infante mira al objetivo de la vieja Leica curioso, con unos rizos rubios que ya, hoy, han adquirido textura de fósil. La instantánea abre una infancia, feliz, pudiera ser, de quien lo tuvo todo para ser dichoso; y quizá lo fue, antes de que la negrura del integrismo religioso y educativo sombreara la libertad inocente de un

quietud de lector, una perspicacia indagadora en las tramas más poéticas, más desazonadas. Porque la lectura me fue llegando con la connivencia impagable de un padre amantísimo e inteligente y una madre ilustrada que, lo agradezco siempre, comprendió que ese bosquejo de inquietudes encuadernadas forjaría un aprecio mío por todo lo humano. La familia siempre me tuvo una especial admiración que se trasmutaría en ansiedad por lo disperso de mi ser. Mis tíos, muy vividos, entre guitarras, literaturas y mapamundis, y la otra orilla de la familia, llorosa,

en una sincronía de luto cincuentenario y el gozo tan católico del dolor, la castración y la oscuridad. Después descubrí la política y sus anexos con la inquietud del púber, cuando las poluciones nocturnas se mixturaban con panfletos mal traducidos de Marx, y uno acaba perdido, exhausto, desorientado entre fórmulas matemáticas y el cielo de abril incitando a la revuelta, a la vida. De esa desazón ideológica, de una orfandad de expresión, apareció el periodismo, con quince años, y el placer de la radio, el silencio de un micrófono y esa comunión hertziana donde informaba de fútbol con la pasión de quien interpreta a Calderón; había ya, así, esa secreta vocación de notoriedad, de distinción; de fama, en suma. En la emisora, en las distintas emisoras, aprendí a impostar voces, a adquirir una convicción teatral del mundo que me fue convirtiendo en una suerte de Julián Sorel. Evolucioné, obvio, de indefenso rubito a simpático caradura. Porque yo crecí, respetadme, con Joaquín Sabina. Y la volcánica adolescencia tuvo ya un patrón poético, musical; un referente de la noche; y a través del jiennense quise ser poeta, y quise Madrid; y quise la poesía y quise Madrid. Así, con impaciencia. Sería

DE ESA DESAZÓN IDEOLÓGICA, DE UNA ORFANDAD DE EXPRESIÓN, APARECIÓ EL PERIODISMO, CON QUINCE AÑOS, Y EL GOZO DE LA RADIO, EL SILENCIO DE UN MICRÓFONO Y ESA COMUNIÓN HERTZIANA DONDE INFORMABA DE FÚTBOL CON LA PASIÓN DE QUIEN INTERPRETA A CALDERÓN
pequeño hiperactivo. Rememoro de la mocedad la clase gris de colegio concertado, presidida por una Inmaculada Concepción, advocación descolorida, y el tedio machadiano de la teología simplona, impuesta, mientras que en derredor, y por ventura de la educación mixta, todo era una algarabía de falditas remangadas que desafiaban al pecado, al fuego eterno o al frío de noviembre. Y más tarde fueron las tentativas en el encuentro de uno mismo, dolorosas, en la dialéctica eterna entre el furor de la calle y la disciplina del estudio. Y fracasé primeramente en el fútbol, quizá debido a un pie malformado y a mi ánima, de natural pusilánime: pequé, por tanto, en el valor más seguro de mi país. Negado para el balompié, para la fama, busqué consuelo en los libros, primero desastrosamente, luego con calma. Había ya una in-

PEQUÉ, ME DI CUENTA TARDE, DE LIBÉRRIMO EN UN COSMOS DE INTERESES CREADOS Y SINVERGONZONERÍA: ASÍ INVENTÉ UN TERRITORIO, LA NOVELA, DONDE FUERA AMO DE LAS CIRCUNSTANCIAS Y DEL BARRO DEL IDIOMA
el verano del 2000, en las primeras tentativas de la madurez, cuando vi el perfil de Madrid, como un ancho mar de futuro; y vi el perfil de la torre Picasso, y vi el inclemente solano de julio que me indicó ya, con quemazón de certidumbre, que allí, en ese horizonte chato, manchego y expandido, estaría la fulgurante sombra de todo cuanto quería ser antes del zarpazo, esperable, del amor. Y el amor, con la persistencia filológica, se instauró de forma enfermiza, obsesiva, pertinaz; con esa visión del romántico desvalido, la

Jesús Nieto Jurado de niño

AUTOBIOGRAFÍA S MÍNIMA S

29

BIOGRAFÍAS, AUTOBIOGRAFÍAS Y MEMORIAS

literatura obró como salvadora aunque, obviamente, siempre amé ese trasero y esos cabellos rubios. Fue, recuerdo, una adolescencia plena de ansiedad. Una adolescencia sin motocicleta en la que asalta-

ver qué les contaba. Barroco, me decían. Incluso me recomendaron dedicarme al tebeo. Y hasta aquí puedo leer, y escribir, ahora que la juventud se va por el desagüe de la historia y uno mantiene íntima amistad con sus pecados, sus mujeres y su sueño enfermizo de Madrid.

Y LA VOLCÁNICA ADOLESCENCIA TUVO YA UN PATRÓN POÉTICO, MUSICAL; UN REFERENTE DE LA NOCHE; Y A TRAVÉS DEL JIENNENSE QUISE SER POETA, Y QUISE MADRID
mos, casi mitológicamente, los barrios altos de la ciudad costera y engreída mientras la rubia, todavía, fruncía el ceño, cerraba sus ojos y se deleitaba con una piruleta de corazón, de las de a “duro”. Con amigos entrañables, de los que perviven en el saludo y el recuerdo, y otros episodios oscuros, olvidables, en los que nos precipitábamos, sin remedio, al abismo del malditismo: forjándome una estampa diferenciada, de chulería y romanticismo, que fuera el atractivo refulgente para quien no podía veranear en los Estados Unidos, ni tener criadas, ni tener piscinas. Una noche, quizá estrellada de veranos, conocí el desasosegante universo del alcohol. Era el salto báquico a la madurez, en la arena mediterránea, en aquella verbena donde quizá aparecería la rubia, o su amiga, envueltas en toallas bajo la barroca iconografía de Disney. Hubo esa noche algún beso salobre, lujurioso o mareado. Pasaron años de nada y exámenes, tranquilos. Llegué a la Universidad, vi, y me quedé en casa, estudiando por libre hasta licenciarme.

*Jesús Nieto Jurado. Escritor español nacido en 1985. Integrante y precursor de la denominada “generación lírica del botellón”. Columnista precoz, investigador en Literatura y Periodismo y actor eventual de doblaje, es autor de Contra los tontos por ciento (CEDMA, Málaga 2005), recopilatorio de su obra periodística; Estos tristes pájaros (CEDMA, Málaga 2006), premio Literatura Joven 2006; y El año de la rubia (MONOSABIO, Ayto Málaga, 2009). Asimismo,

Sentía indiferencia ante ese academicismo paleto que obtenía cátedras por el antiguo y noble arte del peloteo, e impartí como venganza mis primeras conferencias. Después di el paso, lógico, al articulismo literario. Pequé, me di cuenta tarde, de libérrimo en un cosmos de intereses creados y sinvergonzonería: así inventé un territorio, la novela, donde fuera amo de las circunstancias y del barro del idioma. En la novela, de tinte poético, podía matar, traicionar, amar, fornicar y perdonar bajo el único imperio de mi voluntad. Como en una canción de José Alfredo Jiménez. Y qué decir de las primeras obras impresas; tiernas de cuatricomía y minimalistas en sus cubiertas. Amén de la expectación de mi entorno, poco leído, a

ha cultivado el relato fantástico y humorístico (El Obelisco y las regiones oscuras, Muerte entre langostinos) y el ensayismo sobre asuntos literarios y periodísticos, especialmente en lo referido al artículo de opinión, género del que es un reconocido experto y sobre el que ha pronunciado numerosas conferencias dentro y fuera de España. Conferenciante invitado por la Universidad de Alta Alsacia, Francia, su obra se incluye dentro de un esfuerzo contracultural en el redescubrimiento del prosismo y el diario íntimo, lo que ayuda a explicar su particular visión del texto escrito, basada en un profundo lirismo que se ubica con frecuencia obsesiva en la “estética del fracaso” y la sempiterna voz poética del “yo”. Ha sido saludado por el diario QUÉ como “una firme esperanza de las letras patrias”.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful