Madrugadas … —Hola, ¿qué haces? —Trabajando un rato, bueno dándole a la escritura... ¿y tú?

—Nada, me conecté porque básicamente no tengo sueño y te encontré hace rato pero no quise hablarte... —Ah, y eso tenía que saberlo. Es pregunta. —Me puse a stalkearte ahí anca FB. Sorry por el "anca" hay cosas de México que aún no se me quitan. —No hay bronca... ¿y qué tanto me stalkeabas, eh? (carita de ego) —Te acuerdas que en algún momento me quisiste mucho que cuando regresé para que te fueras conmigo a Argentina casi me dijiste "No" llorando de impotencia. No sé, pienso mucho a estas horas y a miles de kilómetros. Te quiero y te he extrañado. No debí haberme venido para acá, creo que eres una persona difícil pero aún así te entendía — muy poco, por cierto— no debí haber dejado lo poco ganado. No he encontrado a nadie que quiera tanto como te quise (o quiero) a tí. —Tengo mucho que escribir. Estoy cansada. No me estreses —Culera. —Culerísima querrás decir. Claro que tuve impotencia pero apenas lo reencontraba, me agradaba en ese momento saber qué podría ocurrir pero eso no significa que no haya pensado en tí. No dejé de pensar en tí desde que te fuiste. De hecho (y ahora puedo confesarlo) quise irme contigo cuando me lo pediste por primera vez, pero supongo que tuve miedo. Ahora, ni siquiera me importa. —Culera. —Y mucho. No pensarás que haberme dejado destrozada iba a hacer que me volviera más dócil. Para el caso podría decirse que andamos iguales. —¿Iguales? —Yo perdí algo y tú perdiste algo. Es normal, es parte de las relaciones perder. Es cosa de biología. Relación de simbiosis: tú me quieres, yo te quiero, tú te vas—me pierdes, yo me quedo—me vuelvo más culera ¿ves? pura simbiosis. —Te extraño, extraño muchísimo cuando vivíamos juntos y pasaba tu cabello por mis dedos en las mañanas, o cuando te tapaba en las noches porque estabas hecha bolita de frío. Extraño cuando no dormíamos en el sofá de la azotea. Te extraño muchísimo Sam. —zZzZzZzZzZz... perdón me estás durmiendo. —Sabes que no. —Pues no. Pero tampoco quiero pensar en "muchas cosas" me he vuelto perezosa para esos asuntos. —No creo. Hasta cierto punto le tengo muchísimos celos a él… ¿me has extrañado? —Siempre. Y hasta ahí, no vas a pasar de ser una persona extrañada a cientos de kilómetros. Te quise como en ese tiempo no podía querer a nadie y eso que estuve a punto de casarme con R. pero ya. No hubiéramos pasado del año juntos. Te extraño pero no pasas de

ahí, o a veces sí, pero realmente es muy raro. —Tienes razón, quizá no hubiéramos llegado al año pero me hubiera gustado intentarlo. Seguramente él no te tiene la paciencia que yo te tendría. Me caga que él no se haya esforzado por tenerte al lado como yo lo hice, me caga que hayas sido tan fácil con él ¿cómo pudiste haberme cambiado por él? digo, sólo velo no es una gran personalidad... —¿Tú quieres que te miente la madre y te ponga el "no admitir", eda? mesúrate o "bai" … —No, ando dolido me caga tu facilidad. De hecho, me lo debes. Si hacemos cuentas de las fechas que andaba en México y tú apenas te reencontrabas con él (eso sin contar al otro fotógrafo) me cambiaste casi al instante cuando yo únicamente iba por ti ¿No te das cuenta? ¡Eres una basura! y todavía me preguntas que a qué vine. Ni siquiera debería hablarte. —¿Y a qué le debo el honor? —A que te quiero mucho como para enojarme contigo. Aunque seas una culera —Yo también te quiero y te he extrañado pero ya fue. Eras lo mejor de mi vida en algún momento pero sabes que no puedo mentirte. Me gusta platicar contigo, que me hagas reír. A veces recuerdo cuando vivíamos juntos, sobretodo cuando me daba cuenta que me veías cómo hacía el desayuno y luego te hacías el dormido para que te "despertara" con un beso. Eres más importante de lo que crees pero no por eso…bueno… insuperable. No era mi intención lastimarte pero lo único que podía darte en ese tiempo era mi honestidad. —Te extraño. Debería ir a México algún día de éstos… —Deberías. Debo seguir escribiendo. Descansa.

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