FUTILIDAD O EL NAUFRAGIO DEL TITÁN

Morgan Robertson NOTA DEL TRADUCTOR El nombre de Morgan Robertson no nos dice mucho, actualmente. Si investigamos so bre él, nos daremos cuenta de que escribió varios relatos y novelas sobre el mar, en tre ellos: Los piratas Más allá del espectro En el valle de las sombras El Naufragio del Titán, o Futilidad.

Es precisamente en esta última novela (Publicada en 1898) en la que llamo la atenc ión del lector. En ella, en una noche de abril, el buque surca a toda máquina las ag uas próximas a Terranova. Va a batir un récord despreciando toda prudencia. El riesg o ha sido aceptado. Se trata de un navío revolucionario construido con la tecnología naval más avanzada: sus planchas imperme ables son consideradas insumergibles. En plena noche, el vigía avista un iceberg que se les viene encima. Demasiado tarde: el navío choca contra el iceberg a toda máquina. Es la catástrofe. Mueren casi todos sus pasajeros debido a que el buque no lleva suficientes botes salvavidas. ¿Nombre del buque? Titán. Lo escalofriante de todo el asunto es que fue escrita catorce años antes del viaje del Titanic, y coincide en un 98% de las circunstancias con el acontecimiento r

eal: Por ejemplo; los nombres de los barcos, las causas lejanas, psicológicas y cu lturales del drama: el orgullo técnico empaña la razón: se lanza a la niebla para bati r un récord incumpliendo las normas, los lugares: el Atlántico norte, a la altura de Terranova, la época del año: una noche de abril, la causa inmediata: la colisión con iceberg, la causa de pérdidas humanas: la falta de botes para salvamento. Las coin cidencias nos acercan a una sobrecogedora interpretación de esta historia, tal com o lo muestra la siguiente gráfica

TITÁN TITANIC Pasajeros y equipaje 3,000 2,207 Botes de salvamento 24 20

Tonelaje 75,000 66,000 Longitud 240 m. 268 m. Velocidad de impacto 25 nudos 23 nudos Numero de hélices 3 3 Fecha o mes del hundimiento Abril Abril

Causa del hundimiento

Fe ciega en la tecnología Fe ciega en la tecnología

Rotura del casco A estribor A estribor

Robertson declaró durante toda su vida que su inspiración venía de un "colaborador ast ral , para utilizar sus propias palabras, es decir, de un espíritu que le guiaba e i nspiraba sus trabajos literarios. Esta es la única respuesta que daba para explica r estas coincidencias extraordinarias entre la ficción y la realidad. A pesar de l a reedición de su obra, no recoge los frutos de su sorprendente premonición después de l naufragio del Titanic, ya que los lectores prefieren conocer los detalles sens acionales de la investigación en vez de la ficción, aunque esté marcada por un extraño s ello.

ACERCA DEL AUTOR Morgan Robertson nació en 1861 en Oswego (Nueva York). A los 16 años, tras sus estud ios e bachiller, se enroló en la marina mercante de 1877 a 1886. Posteriormente en contró trabajo en una joyería, pero sus problemas oculares le obligaron a abandonar este empleo fatigante para los ojos y se consagro a la escritura, especializándose en la novela y los relatos marítimos. Aunque era autodidacta poseía una cultura sólid a y una poderosa capacidad de expresión, según testimonian sus escritos. Era visible mente un marginado, un hombre indignado contra la sociedad de su época, que pasó tod a su vida dificultades materiales y, en este sentido, parece que Rowland, el per sonaje central de Futilidad, sea en parte autobiográfico. Con la publicación de sus obras completas consiguió posteriormente cierto reconocimiento, a la vez que se qu edaba ciego. Le encontraron muerto en la habitación de un mísero hotel de Atlantic c ity, el 24 de marzo de 1915, sentado en un sillón de cara al mar. Fuentes: Revista ENIGMAS, dirigida por el Dr. Jiménez del Oso, año IV/No. 11, páginas: 56-62, A rtículo de Bertrand Méheust. CAPÍTULO I

En su puente había oficiales que. el nido del cuervo1 en la proa y a todas las partes del barco en donde se trabajaba.). y el departamento de cocina era prácticamente como el de un hotel de primera categoría. A este puesto se le conocía como el nido del cuervo (N. y como no se supiera previamente de algún acc idente de estas características. y la inmunidad a la demanda de espacio para carga dio a los diseñadores la posibilidad de descartar el fondo plano para un cuarto de calderas . 1 En los barcos de la primera mitad del S. líneas telegráficas hasta la proa. transportaba unos pocos botes. el cuarto de máquinas y una docena de lugares en su cubi erta. corrientes y geografía marin a. y añadía otra div ersión al practicar diariamente con su maquinaria. profesión y oficio conocidos por la civilización. de forma discreta. Ambos tenían una cofa o sit io de vigilancia para divisar tierra f irme. a favor de uno oblicuo. típico de una embarcación de carga. conteniendo dentro de sus muros de acer o todo lo necesario para atenuar los peligros e incomodidades propios del cruce del Atlántico y todo lo necesario para disfrutar de la vida. el Titán era considerado insumergible. mareas y corrientes. Un bien entrenado cu erpo de bomberos calmaba los temores de los pasajeros más nerviosos. En vista de su absoluta superioridad sobre cualquier otro buque. mientras que. la popa. Aunque tuviera nueve compartimient os inundados. Estas puertas tam bién podían cerra rse automáticamente ante la presencia del agua. y también el trabajo más arduo para quienes lo habían construido. Desde el puente de mando. XX. el bienestar corporal era atendido por un cuerpo de doctores. pero (también por otro requer imiento de ley) en cada una de las tres mil literas en los camarotes de os pasaj eros. más propio de un yate. así como también a otros barcos. habrían dado cabida a quinientos pasajeros. setenta y cinco mil caballos de fuerza. los oficiales y también en las oficinas había un chaleco salvavi das de corcho. el buque aún podía flotar. distribuidos a lo largo de las barbadas. El mismo rigor profesional fue aplicad o para escoger al personal del cuarto de máquinas. había dos mástiles principales. y esto mejoró las prestaciones del buque en el mar. Desde su elevado puente corrían. Tenía casi doscientos cuarenta y cuatro metros de longitud. la sala de máquinas. enfrentando feroces vientos. cada línea terminando en un dial con un indicado r móvil que contenía cada orden y respuesta requerida en el manejo del enorme buque. un desplazamiento de setenta mil toneladas. dos orquestas y una compañía teatral entretenían a los p asajeros durante el día. témpanos u otros obstáculos. y en el viaje de pruebas había alcanzado una veloci dad de veinticinco nudos. habían pasado ríg idos exámenes en lo concerniente a los vientos.Era el barco más grande que hubiera surcado los mares. mientras que el bienestar espiritual lo era por un grupo de capellanes. Dos bandas. y concebido únicamente para el tráfico de pasajeros . no eran marinos. No en vano llevaba también engorrosas balsas salvavidas. aparte de ser la crema y nata de la Royal Navy. tanto en puerto como en alta mar. sino también científicos. la tripulación. En p ocas palabras. Estos veinticuatro botes estaban asegurados bajo los pescantes en la cubi erta superior. En su fabricación se vieron involucrados cada dis ciplina. Del T. llama dos trinquetes. las noventa y dos puertas de diecinueve compartimientos estancos podían cerr arse en menos de un minuto moviendo una palanca. mareas. tal como lo exigía l a ley. la compañía de vapo . lo cual eliminaba el tortuoso esfuerzo por pa rte de marinos y oficiales de gritarse órdenes y respuestas. Insumergible e indestructible. era una ciuda d flotante. Construido enteramente en acero. no transportaba ninguna carga de combustible que amenazara con destruirlo con un posible incendio. y de ser necesarios. había alrede dor de veinte flotadores circulares.

Si el Titán era el agresor. con caras semeja ntes a las de unos demonios torturados. en un infierno de ruido. abriendo los reguladores de tres largos ejes. las tres hél ices comenzaron a girar. Había batido los récords de velocidad en su viaje inaugural. y entonces fue cuando el viaje realme nte dio inicio. siendo observados por un personal vigilante y atento al deber. la fuerza del impacto se distribuiría sobre un área más larga . con una vibrante trepidación corriendo por s u enorme silueta. con cubos de aceite y deshechos. pero hasta el tercer viaje de retorno no había logrado disminuir el tiempo de viaje entre Sa ndy Hook y Daunt s Rock al límite de cinco días. luces y sombras. Otros escuchaban a la orquesta en el salón de baile. el va por Titán desembarcaría pasajeros a casi cinco mil kilómetros con la prontitud de un t ren expreso. que se esforzaba por escuchar cualquier fallo por encima de la mezcla de ruido. era mejor que el casco más pequeño f uera el perjudicado. para ser aplicado al Titán. A cincuenta pies debajo de su cubierta. y se inundaría un máximo de tres compartimientos. los marineros colocaban las velas en los dos mástiles para añadir su propul sión en el momento de romper la marca. o escribían o leían en la biblioteca. CAPÍTULO II Ocho remolcadores arrastraban al mastodonte hasta la mitad de la corriente. su proa se deformaría en menos de unos pocos pies que a med ia velocidad. los engrasadores iban y venían dentro de un maremág num de acero. a pesar de no ser abiertamente seguido: Debería viajar a toda vel ocidad a través de la niebla. con toda seguridad destruiría al otro. el sol. y el impacto mortal sería absorbido por el otro buque. si el Titán tenía plena vía. aún a media marcha. como el menor de dos males. el Titán era más fácil de llevar fuera del peligro. En cualquier caso. En la c ubierta. el piloto se dejó ir. el pri mer oficial lanzó una corta llamada por el silbato y accionó una palanca.res anunció. otros paseaban por la cubierta para mover su s piernas. En el cuarto de máquinas. mientras que unos pocos iban a sus camarotes. y el mammut. en las entrañas del buque se encendier on tres pequeños motores. A toda velocidad. bien abrigados. calor. los carboneros trasladaban el combustible troceado desd e los depósitos hasta el hogar. mareados por el ba . lo cual no importaba . lo cual sería indicativo de alguna llave o tuerca que se había zafado. un reglamento en el que creían formalmente al gunos capitanes. entonces el piloto en el puente dio algunas órdenes. y quizás dañaría su propia proa. como por ejemplo el repiqueteo fuera de tono del a cero. y extraoficialmente se rumoreaba entre los dos m il pasajeros que habían embarcado en Nueva York que ahora se haría un esfuerzo para romper esa marca. las tormentas. por los siguientes buenos y sustanciales motivos: Si otro barco lo embestía. De modo que se confiaba en que cuando los motores dieran su máximo esfuerzo. comenzó a moverse con lentitud hacia el mar. apun tando su proa río abajo. teniendo seis de reserva. el aire estaba helado. En caso de una colisión mortal contra un témpano de hielo (La única cosa flotante que el Titán no podía vencer). mientras los pasajeros se dispersaban según s us gustos: algunos se sentaban en sillas reclinables. las mareas y (en la Ruta Nort e) el verano y el invierno. lo revolvían y echaban a las fauces de los hornos. Al este de Sandy Hook. donde los fogoneros semidesnudos. pues aunqu e era abril. los remolcadores tensaron los cables y halaron. mientras que a toda velocidad cortaría al otro barco e n dos sin más daño para sí que rasguños en la pintura que se podían reparar con facilidad.

¿Quién? ¿Acaso ese tipo encendió de nuevo tu fuego interior? Sabes que jamás lo conocí. Como si hubiera caído bajo. Me acusó de ma nipularlo. ¿Desde que lo indispusiste? Pues bien. y n me has dicho mucho sobre él. pasó a un lado para esquivarla y. Era tan viole nto. el whisky o la agonizante agitación un amor hambriento. Acabo de verlo. y tod o esto desde. y un gobernante balance de los eventos. Encabezados por un alto contramaestre.. se recostó contra la puerta que daba ac ceso a la cubierta y jadeó un poco. El teniente John Rowland. Atención. y parecía como si en sus ojos se posara una espantosa mirada. El marinero se quitó la camisa. Parece que es un marinero común. Nos encontramos tres veces desde ent onces. y sin reconoc er el tímido saludo que el hombre le había hecho. y dijo algo sobre una invariable ley del azar. y traer de regreso toda esa ansia e inevitabilidad que puede llevar a un hombre a la locura. Bajó de la baranda y tropezó más adelant e con su cubeta. no dijo nada. quien los alzó al ver al marinero que se aproximaba. y de jugar con él. Trató de hablarme. un grupo de marineros llegó a la cubier ta con cubetas y cepillos. tan terriblemente furioso en ese entonces. con una edad ce rcana a los treinta años. semblante vigoroso y bronceado. atravesó la puer ta y regresó con el papel de lija. no. George respondió ella con un tono agitado . Coloca tu balde lejos y ve a pedirle al almacen ista un poco de papel de lija. aunque d e ojos llorosos y de movimientos poco firmes. ¿Qué es esto? musitó cansadamente Quizá los nervios. y ahora la mirada de ella puede helar la sangre en mis venas. ¿Cómo está su sentido de a injuria? ¿Tiene algún motivo de queja o rencor? Te preocupas inútilmente. retr ocedan un poco. aléjate de la baranda o darás en el mar. Al alcanzar el grupo de damas a quienes había hablado el contrama estre. Cinco años. distribuyéndose a lo lar go de la baranda. Rowland. algo que no entendí. se alejó. Si un hombre lleva la culpa dentro de sí. dejando ver su contextura delgada. alzando la mano en un tímido saludo. en la que los marineros emplearon mucho de su tiem po. ¿Qué dijo? No lo sé. no. John Rowland está aquí. mientras se sujetaba el pecho con una mano. tarde o temprano ésta se volverá contra él. querida. señores: no olviden la baranda dijo el contramaestre . También parece estar disipado.. salvo una parte donde dijo que todo lo que causábamos . está trabajando y está vestido con ropa vieja y c ompletamente sucia. Fuera de la vista del contramaestre. se apresu ró a llegar a la biblioteca. no es tu culpa. ha cambiado tanto. Trabajarás en la cubierta hasta que te releven. llena de cicatrices y manchada de alquitrán.. de barba negra. Una expresión de sorpresa mezclada con terror había aparecido en su hermoso y algo débil rostro. La joven también había resultado afectada por el encuentro. para decir: Myra. ¿Qué hace ahora? ¿Es ayudante de camarote? No.. dejándose caer en una silla que estaba al lado de un mi litar. Llévate un ventilado r. su mirada se fijó en una joven cuyo cabello tenía el color del sol. y pasando por la puerta del salón. Siempre le he temido.. Él se sobresaltó. Las cubiertas se despejaron. quien la miró por sobre un libro.lanceo del buque sobre las aguas . vas a derramar pintura. ¡o a esto! Miró su mano temblorosa. tan duro de cabeza. los relojes dieron el mediodía y entonces comenzó la in terminable labor de limpieza. tomó en sus brazos a una pequeña niña qu e estaba detrás de ella en la cubierta. y con el azul del mar en sus ojos. Señoras.. ¿acaso viste a la serpiente marina? ¿O al alemán volador? ¿Qué ocurre? Oh. por favor.

pues la niebla es tá aumentando. Fue entonces cuando él. Sin embargo. aparentemente furioso. Me gustaba al principio. él no sería un hipócrita para ganarla.lo recibíamos en igual cantidad. en la oficina del presidente ¿N o fue así? Creo que leí algo al respecto. él siempre olía a tabaco y l Sal y muéstrame a ese reprobable dijo el marido. Tenía un maravilloso temperamento dijo el marido . y le anunciaron al primer oficia l los nombres de quienes los habían relevado. debo decirte Nunca me pareció el mismo desde entonces dijo ella . El mar estaba agitado en comparación con su extensión. él constan temente negaba la existencia de Dios ante mí. y dij o que. haciendo que. percibí el olor del licor en su aliento o abandoné. y expresaría su honesta incredulid ad. A las 12:15. el gran corredor cargaba a toda velocidad. Y luego se fue. . dos hombres surgieron de la oscuridad. y que sería honesto consigo mismo y con los demás. lo cual aumentó la velocidad del buque. en el extremo de los casi ve inticinco metros de longitud que tenía el puente. de l rmada Real. Siempre he imaginado que él se vengaría. ¿No estaba deshecho. una cristiana convencida. cuando se desmoronó. una c onducta impropia de un oficial? Bramó estando ebrio. Myra. Porque. es él! Bien. mientras ¡Qué! ¿Es ese rufián sarnoso que refriega el ventilador? ¡Así que ése es John Rowland. un día. el pobre diablo es inofensivo ahora. dijo. cerca del camarote el marido salía. en medio de esta niebla. Habremos llegado en unos pocos días y no necesitas encontrarte con él en esta ancha cubierta. con dos oficiales de cub ierta y tres vigías aguzando vista y oídos al máximo. Fueron a la puerta. y fustigando las ventanas de la cabina del piloto con una andanada de vapor capaz de romper vidrio ordinario. ésa es la idea. Un banco de niebla. De regreso en la cabina.. hasta que descubrí que era ateo. aún lo envolvía de forma húmeda e impenetrable. Es el último hombre ahí abajo. levantándose. y la joven atisbó hacia fuera. No te conocía muy bien. Sé que perdió su posición y que fue terriblemente deshonrado dijo la joven. pero él sólo ridiculizó aquello que me era sagrado. Si no ha perdido toda su sensibilidad. contrario a lo que se es peraba en cubierta.. alcanza ndo el nido del cuervo en el trinquete de proa. en el que el buque se había introducido en la tarde. Mejor quédate adentro. Aún pensaba en lo glorioso que sería si pudiera convertirlo a Dios. y asestaba al Titán sucesivas ráfagas. estará tan turbado como tú. cada uno de los cuales lanzaba una espesa nube hacia lo alto. el oficial . uno pudiera ser honesto sin la ayuda de Dios! ?Y entonces. ¡Como si a pesar de ello. George. esto sí que es un desmoronamiento. sentí que no había algo claro. La joven estrechó contra su pecho a la sonriente niña y continuó. que se unieron en trepidaciones suplementarias a las continuas vibraciones de lo s motores. surgiera una hostigante y helada corriente de viento. y traté de convencerlo del amor de Jesús. nuestra hija. por mucho que valorara mi honesta opinión. y que podría llevarse a Myra. Bien. y volvió al interior. CAPÍTULO III A la medianoche se toparon con una brisa lacerante que soplaba desde el noroeste .

¿El hombre que su Es difícil decirlo. Refugiados en una de las casetas de la cubierta. y a las dos en punto iniciaría la vigilancia de las cubiertas gemelas. Oficial intendente. ¡Describe lo que ves! gritó. que estaba al timón. dejando que el piloto se encargara de ello a la entrada y salida d e los puertos. El poderoso motor en la popa hizo que se atascara el timón.exclamó el oficial por sobre el sonido del viento bió ebrio a bordo? Sí. Reasumió su posición en la delantera del puente. ¡Vire todo a babor! ordenó el primer oficial al oficial intendente. señor respondió el vigía . mientras tanto. Pocos minutos des pués. luego tres y entonces el contramaestre y sus hombres enc endieron sus últimos cigarrillos. y a los oficiales en alta mar. situado sobre el cuarto de navegación. exclamó: ¡Nido del cuervo! ¡Señor! Mantén tus ojos abiertos. los hombres se esfumaron rumbo a su café y su siesta-. señor. que sólo terminaría co n e l relevo. el barco está virado a estribor. es todo. Rowland está en el nido del cuervo dijo el terc er oficial. el contramaestre y el vigía iban y venían. con su repetición desde el nido del cuervo. la prime ra labor del día siguiente. dejando ocasionalmente su puesto sólo para mirar la brújula l o cual parecía ser su único deber como marino . disfrutando del único descanso de dos horas que ofrecía el reglamento de la Compañía de Vapores. ¿Aún está ebrio? Sí. cuando del nido del cuervo salió un aviso. Un exmilitar.repitió los nombres al oficial intendente. durmiendo en su camarote. señor. en un ángul rto. cuatro horas más tarde. las conversaciones se habían suprimido. para que el trabajo del día finalizara con el descenso de otro vi gía. Vigila atentamente. la niebla se disolvió contra las velas cuadradas de . ¿Dijiste Rowland?. Bien. e inició la larga vigilia. se guida por un demacrado grito de Todo en orden hecho por los vigías. señor. donde la baranda de madera ofrecía ci erta protección del severo viento. estaba el capitán. Salvo lo referent e al deber. haciendo un embudo con sus manos. el último de los dos mil pasajeros se había retirado. otro hombre apareció en el puente y reportó el relevo del nido del cuervo. dejando los salones y la proa en posesión de l os vigilantes. Sonaron dos campanadas. señor! ¡No logro distinguirlo bien! El primer oficial se precipitó al telégrafo del cuarto de máquinas y agarró la palanca. por parte del segundo oficial. quien jamás comandaba a menos que el buque estuviera en peligro-. ¡Hay algo enfrente. El tercer oficial permaneció al final del largo puente. pero antes se había logrado una desviación de tres grados hacia la oscuridad que estaba delante. Entonces. Muy bien. Para cuando hubo sonado la campana. quien los anotó en el cuaderno de bitácora. musitó el oficial. a juzgar por su respuesta. Aún no se podía ver nada desde el puente. y luego. Esto no está bien.

él d escendió con tan poca fuerza en sus extremidades como lo permitía la seguridad con l os aparejos. pañoleros y cortadores que dormían en la parte delantera y se habían despertado con la terrible sacudida de la constante oscuridad en la cual vivían. así como también unos cuantos ociosos portalámpar as. hatajo de asesinos! Las dos figuras se desvanecieron en la negrura. los llamados de auxilio fueron acallados por el aullido del viento. En la baranda se encontró con el contramaestre. . sí señor del contram aestre fue proferido como un jadeo. sosteniendo en sus manos sendas va ras de sondage. a popa. sentado en una mesa y rodeado por el turno completo de vigilancia. desde el capitán hasta el de más bajo rango. Ponga hombres en las portezuelas y las puertas. y no hay intranqu ilidad en el de calderas. El oficial intendente siguió a Rowland hasta el interior y dijo: El ingeniero no reportó ninguna sacudida en el cuarto de máquinas. la vo z de un marinero: ¡Ojalá Dios derrame algo de luz sobre vosotros. tenía una mirada de horror y expec tativa. El primer oficial no había accionado la palanca del telégrafo del cuarto del Ingeniero.. Tres carpinteros permanecían junto a la puerta. musitó el primer oficial ¡Mantenga el curso! ¡Permanezca bajo la cubierta! Accionó una palanca que cerraba los compartimientos estancos. Difícilmente hubo un choque. Cada r ostro. completamente secas. Una ligera sacudida estremeció la proa del Titán. cruzando por la proa del Titan en menos de la mitad d e su longitud. tan pronto como sea posible. reporta tu relevo y ve al cuarto de derrota! dijo éste. En el cuarto de de rrota se encontró con el capitán. CAPÍTULO IV El vigía del nido del cuervo.un buque bastante cargado. y de una de esas mitades. las cuales habían mostrado al capitán. por encima d el confuso conglomerado de gritos y chillidos.. pulsó un botón marcado c on el letrero Cuarto del Capitán y se agachó.. donde aún había luz. H1 y d. La voz del oficial era ronca y tensa al dar estas órdenes. cuando Rowland dio el nombre de su relevante. entre los que se encont raban algunos fogoneros y carboneros. esperando el choque. salvo los oficiales que estaban de guardia y los almacenistas: los vigías de cabina esta ban ahí. así como los que estaban asignados a la parte baja. Cuando sonaron las cuatro campanadas que anunciaban el relevo. cascotes y cable de alambre cayó sobre la cubierta. En el puente. una lluvia de pequeños palos. desde el momento en que las velas cuadradas de l buque embestido habían aparecido ante él de entre la niebla hasta el momento en qu e fue removido el último vestigio del accidente por sus compañeros vigías. y el sí. así como del accidente. quien estaba pálido y con una intensa forma e sus ma neras. Entonces. ¡Rowland.. h abía visto cada detalle del horror. y el Titán viró de nuevo a su curso. Deslizánd ose estrepitosamente bajo la cofa del trinquete. Avise al vigía para que notifique a los pasajeros de los procedimientos que han aprendido. el primer oficial ag arró su mano y le repitió la orden que le diera el contramaestre. dos figuras aún más oscuras se materializaron de entre la oscuridad reinante las dos mitades del barc o embestido por el Titán-. vel as. situado a unos dieciocho metros sobre la cubierta. Dígales que vengan al cuarto de de rrota. El contramaestre corrió al puente de mando para recibir instrucciones.

luego otro y otro. En los llorosos ojos había una mira da de conmoción. hubieron estado en los precintos sagrados para salir con la misma expresión de gratitud o satisfacción. Será su pago por no ha blar de esta colisión. sentado en un escritorio. . señor dijo el piloto. Todo está tranquilo allí. Que vengan a mi oficina de uno en uno. Y reporté el otro barco tan pronto como lo vi. ni para salvar vidas después. está enterado de que no se podía hacer na da. No está aquí para ser censurado. y es que desde mi celda puedo enviarlos a usted y a su pr imer oficial a la horca. Sí. Sé que puede ordenar que me encarcelen en este cuarto por cualquier o fensa que pueda imaginar. John Rowland respondió. Por supuesto. Éste dijo: Entiendo que usted se encontraba en el nido del cuervo al momento de ocurrir est a desafortunada colisión. horror y franca indignación. Pero también sé algo de admirable ley. mirando de refilón al marinero. Señor Rowland. Pero ésta no era una circunstancia normal. de parte de la compañía. Debía encontrarse con este bárbaro y someterlo en terreno común. Pasó a otro cuarto. mi buen amigo dijo .Y ustedes los vigías no reportan alarma en las cabinas. no quiero recibirlo! ¡Quiero reportar este asesinato en masa a la menor oportunidad! El capitán se echó hacia atrás y clavó la mirada en el demacrado rostro. y las consecuencias que se cernían sobre él y la compañía para la que había trabajado consecuencias que ya dificultaban los esfuerzos por evitarlas y qu e este marinero podía precipitar eran tan extremas que hacían que cualquier pregunta pareciese una insolencia. perderá su esto y hará enemigos? Sé mucho más que eso respondió Rowland excitadamente . Entonces entró un oficial intendente con el mismo reporte de los castillos de proa. seguido por un vigía. El capitán frunció el ceño. dijo Rowland No discutiremos sobre la velocidad del buque. conteniendo cien libras en cheques. ¿Es usted consciente de que estará solo? ¿Qué será desacreditado. primero los vigías. pues el reporte de la misma pondría en problemas a la compañía y no ayudaría a nadie. En circunsta ncias normales. h asta que todos. Cuando le paguen en Liverpool. le ofreció una silla y le preguntó su nombre. Conozco el poder que usted ostenta como capitán. con este desafiante y tan poco acorde discurso. ¿Qué hay del piloto? ¿Ha regresado? preguntó el capitán mientras entraba otro vigía. a excepción de Rowland. y que no hubiera diferencias en cuanto a rangos. lo habría enviado a la cubierta para que los oficiales lo convenci eran. señor . luego los oficiales y después el resto. ni para evitar esta terrible calamidad. Otro entró y salió al poco. Cuando Rowland entró. encontrará un paquete a nombre suy o. ¡Por el contrario. el capitán. Los intendentes vigilarán la puert a para que nadie salga mientras no haya hablado conmigo. sé igualmente que una anotación en la bitácora concerniente a mí es suficiente evidencia para encarcelarme de por vida. Nada a una velocidad de veinticinco nudos en una niebla espesa. los matices de su voz eran propios de un hombre educado. Muy bien dijo el capitán levantándose . mientras el capitán lo escribía. quien pronto salió y subió a la cubierta con u na expresión más grata en su semblante. señor. de hombre a hombre. ni sobre las re glas de la compañía. señor. la temblorosa f igura del marinero.

que puedo ayudar a suscita r un sentimiento de ira en los dos países. No es más que los despojos de un hombre derrumbado le dijo . cie rtamente. ropa. Los ojos de Rowland brillaron cuando vació un vaso. Hablaré con usted antes que lleguemos a la costa. y su compañía no es lo suficientemente rica como par a comprar mi conciencia. y el capitán recorría el cuarto. pero debe darse más allá de su poder o del mío. el capitán se reunió con el primer oficial. que yo veré al cirujano y estudiaré el uso de droga s . ¿Qué es usted. Parece usted un hombre sin ambición. aquí. Beberé con usted. hallamos este punto débil: si habla en contra de nosotr os. techo. Vaya a la cubierta.. lo mismo que Rowla nd. permitiéndoles volver cada año a sus propietarios. Cuando las ocho campanadas anunciaron el relevo. como lo hará esta destrucción en masa de vi das y de propiedades por causa de la velocidad. Sabe dema siado. dada la naturaleza de esta situación. Cólmelo. pero apreciaría que no hable de esto con el pers onal de a bordo. El capitán se abochornó an te esta afrenta. Rowland. Pero no es una persona que se venda o se deje intimidar. apreciaría no le ordeno. De cualquier forma. dijo Rowland con una amarga y autocomplaciente El capitán bajó una botella y dos vasos de una oscilante bandeja y dijo: Aquí está uno de sus anhelos. Ambos hombres se habían levantado. Es un resultado por el que hay que esperar. éste último con la mirada encendida y los puños firmes tras hacer esta afirmación. ¿Acaso el monto que le he mencionado no es suficie nte? ¿Puede usted ocupar un lugar en mi puente? Puedo ocupar una posición más alta. Alimento. con una activa conscien cia temporal. pero debe tener anhelos. No puedo encarcelarlo por una anotac ión en la bitácora.. le perjudicará si habla? Saber que puedo hacer una buena acción en mi inútil vida. pero se contuvo. Su equivalente profesional y técnico. señor Rowland dijo el capitán . Tampoco usted podría injuriarme desde prisión. ¿Y le interesa Washington? De ninguna manera. sabiendo que no le beneficia y que. Rowland. si me perm ite la pregunta? ¿Un ex abogado? Graduado en Annapolis. capitán y vació su vaso de un solo trago.Se equivoca en su concepción de la evidencia. y el capitán continuó. Mie ntras tanto. dijo: Prefiero beber solo. y a las tripul aciones regresar a sus familias. por nuestro mejor entendimiento. Sírvase. . ¿Y cuál es su objetivo al tomar esta posición. su testimonio es débil. y whisky carcajada. lo cual salvará cientos de pesquer os y otros barcos. que había esperado e n silencio. El capitán se vertió el licor por la garganta y entonces Rowland.

Bien. estaba limpiando la pintur a blanca del coronamiento. Le ruego que no se inquiete. y en ese ins tante. y chocó con sus piernas mientras saltaba en un maremágnum de energía. pero . era horrible. lo sé. También parecía tener una e spantosa mirada de soslayo. coronel dijo el capitán . CAPÍTULO V E n la mañana ocurrió un incidente que alejó los pensamientos de Rowland de los suceso s de la noche anterior. Los vigías estaban ocupados con la ineludible lab or de limpieza. Oh. en su oficina. y entonces él la alzó sobre la baranda. debes regresar donde tu madre. que Rowland es un antiguo enemigo? Lo es. ¡Escapé de mami! Secándose las manos en sus pantalones. pero no lo sacó a la vista de sus compañeros de vigilancia. Diez minutos más tarde. Era el buen whisky lo mejor de lo me jor lo que calentaba su estómago mientras el capitán investigaba. Es su hija gimió . capitán. clavó en él sus dilatados ojos y entonces desapareció. pequeña. debería haberlo visto. excepto que había insinuado su venganza. Una chiquilla corrió gritando y riendo hacia la caseta. l e arrebató la niña. ¿Y usted afirma. capitán dijo ella vehementemente mientras abrazaba a su hija. . de la misma forma que se atrae a las abejas de u na colmena. mientras sus facciones se ablandaban en una inusitada sonrisa. un tonto proceder del que sólo son culpables los solteros.. halló un frasco de un cuartil lo en su chaqueta. Estás en mala compañía. dejándolo descomp uesto. un frustrado admirador de la señora Selfridge. Porque. en un bromi sta gesto de amenaza. nervioso y con la respiración agitada. con el color de su rostro tan cercano al de la pintura que es taba limpiando como podría tornarse la curtida piel de un marinero. Mi esposa está segura de lo que vio. sé que es un desgraciado y desmoronado oficial naval. niña? preguntó él. casada. La chiquilla dio un pequeño grito de susto. Estaba a punto de arrojar a Myra cuando la agarré. Rowland alzó a la chiquilla y le dijo con ter nura: Bien. por la esquina. protegido de la vista de los pasajeros por la cabinet a posterior. No dormiré otra siesta en este buque . Saltó hacia Rowland cual tigresa. Tendré en cuenta como evidencia tu coraje alemán para drogarme . o lo fue una vez. Reasumió su trabajo. Eres tan pueril e insípido como un bribón que ha escapado de la le y. Es todo lo que sé de él. y las dos cubiertas superiores se parecían en color y vida a las calles de una ciudad. Esa fue la mirada de una madre. como percibió más tarde.Cuando Rowland asistió al desayuno a las 7 de la mañana. apareció una mujer joven. Ya he sabido algo de sus antecedentes. ¡Me escapé! dijo ella. y creo que el tipo debería ser encerrado. Pero no estaba drogado. y Rowland. con un escobón y una cubeta. Unas pocas horas de brillante luz matutina había atraído a l os pasajeros hasta la cubierta.. Ella está casada. el capitán escuchaba una queja de un excitado matrimonio. Los ojos inocentes le sonrieron. madame dijo gravemente el capitán . pensó. ¿Tendré que arrojarte a los peces. en la que lo había sospechado.

Lo que sea que usted haga. sorprendido por la súbita transferencia del desagradable fregado a la lab or de un soldado. dijo ella ansiosamente . inmediatamente lo encerraré por intento de asesinato. y esto sen cillamente los traerá hasta él. Tan sólo póngalo en su ja rro de beber mientras el castillo proel de babor está vacío. y como el cargo sería difícil de probar en cualquier caso. ¿Estaba él en capacidad de conoc er sus movimientos. hágalo. creo en su buena voluntad de tra bajar en el mástil por su anhelo de licor. lo cual no necesita describirse más allá del hecho que Rowland. sin tomar parte en la abierta discusión que sus compañeros hacían sobre la pel ea. se dejó caer en su catre y fumó hasta que los ocho campanazos lo hicieron salir a cubierta. el capitán y el contramaestre sostuvieron una entrev ista en el cuarto de derrota. no es veneno. junto con los demás. . en testificar contra él e la Corte Inglesa. que no pa rticipó en la refriega. fuera de la vista de los pasajeros. y como el capitán no creía que el hombre que lo había desafiado fuera a asesinar a un a niña. mientras la guardia se reunía en la cubierta . encárgate de vigilar el lado de estribor del puente. Ese no es mi sitio dijo Rowland. debidos al curativo aire del mar. en la cual el primero dijo: No se alarme. Hubo una pelea en el referido castillo.debido a que ha hecho tres viajes con nosotros. sí Debe saber algo de los amigos de la señora Selfridge. a la hora de la comida. CAPÍTULO VI Rowland dijo el contramaestre. Funciona por dos o tres horas. a las cu atro en punto. Entonce s usted podrá encarcelarme. Rowland. limitándose simplemente a ordenar que. capitán dijo fieramente el marido . o que usted fuera a viajar en este buque? ¿Por qué no? exclamó el marido Sí. Había conseguido un surtido fresco y terminado su comida. debería mantenérsele trabajando diariamente en las cu biertas gemelas. acarreándole muchos p roblemas y molestias. Él está ahora a medio camino de los horrores. Preséntate allá. cuando salió a la primera guardia sobre la cubi erta. capitán exclamó ella . Oh. en tonces. puede estar seguro que yo pondré una bala en su cabeza si se atreve a espiarme a mí o a mi esposa. como intuye usted. replicó el capitán. Está claro entonces dijo el capitán Si está de acuerdo. Lo oí mencionarlo varias veces. No puedo sentirme segura mientras él se encuentre en li ertad. Órdenes del puente. coronel cina. Veré que sea atendido. pero no tan sagaz como para afectar algunos síntomas de intoxicación o drogas. no ordenó el arresto de John Rowland. fue lo suficientemente astuto como para saber que estaba siendo estrechamente vigil ado por el contramaestre. mientras los llevaba fuera de la ofi Pero como un cargo por asesinato no es la mejor forma de desacreditar a alguien. ha estado siguiéndola. madame. por el momento. sorprendido. lo cual habría satisfecho a sus ansiosos superiores y le habría significado más whisky. Como resultado de su mirada más brillante y su voz más firme. pelea que Rowland presenció. lo cual no podría él satisfacer con dinero. Por supuesto que testificaré contra él. sostenía en su mano el jarro con té mezclado por él mismo antes de tomar tres sorbos. pintando salvavidas en una de las cálidas cubiertas gemelas. De cualq uier forma.

hasta cons umirlo? ¿Con quién se casó ella? Quizás con un extraño. por qué vino aquí abajo a hablar de navegación con un vigía de trinquete. El oficial permaneció mirando hacia delante. pregonando el ya usual Manténganse alertas. ganar y perder a l a única mujer en la tierra para él? Musitó. con un Sí. Pero pi Sí. hubo algo cercano a la calma en su cubierta. Debe tener un estómago de hie rro. musitó mientras husmeaba en la bitácora. dosificando conscientemente el señor enso que. y que existe un cielo en donde todos nuestros d eseos insatisfechos son atendidos. y de tiemp o para calcular. tras conocer. Me pregunto. instándonos a tener fe en ello. el primer oficial dejó su puesto y se le aproximó. que disminuye con el cuadrado de la distancia. y puede ser tratado como energía radiada . como ésa de localizar un témpano en la niebla por la aproximación en la tasa de descenso de la temperatura ? No dio ningún resultado definitivo. dijo para sí. sí. puedo ser premiado por el a mor y la compañía de su alma. era tan fría que inc luso el más parlanchín de los pasajeros había huido en busca de luz y vida en el inter ior. están mal fundamentadas. y cuyas posibilidades hubieran sido mejore s sin eso. El primer oficial se paseaba por la c ubierta de abajo. El hombre a q uien relevaba reportó su nombre y desapareció. Debido al frío vie ndo del oeste que venía hacia el Titán. fuera de mi turno? ¿Se relacionará con esa botella? Reasumió el corto paseo de acá para allá en la parte posterior del puente. Rowland observó con una cínica sonrisa al oficial que se alejaba. y obedeció. regresó a su sitio. du rante la cual no gané nada más que su miedo y desprecio. ¿Cuánto habrá durado su ambición y amor por la profesión. un ex traño que vino hacia ella. Lo cual signifi ca. Rowland dijo al aproximarse .Rowland gruñó. Pero parece ser sólo cuestión de cálculo. que después de toda una vida de lealtad ignorada. si es que significa algo. El frío es calor negativo. lo mismo pienso yo. Luego. ¿Seguiste alguna otra idea suya. Supongo que el currículum es tan completo en Annapolis como e n el Real Colegio Naval. con pocas cualidades físicas o mentales que la complacier on. entonces se hicieron presentes el silencio y la soledad de la vigil ancia nocturna en el mar. dicen que has estado caminando por el alcázar. al que sólo le hacía competencia el sonido distante de la música y las risas provenie ntes del teatro. muy particularmente. No puedo imaginar cómo lo supo. Y nos dicen que Di os reparte bien todas las cosas. No tengo el hábito de hacer eso. intensificada por el incesante susurro de los motores. ¿Acaso amo su alma? ¿Acaso tiene la bella cara y el porte de una Venus? ¿Acaso tiene ojos azules y profundos. o quizás el contramaestre puso la dosis en el jarro del hombre equivocado. descendiendo por la parte delantera del buque. replicó Rowland . ¿Qué piensas de las teorías de Maury sobre las corrientes? Parecen algo plausibles. Cuando sonaron las tres campanadas media hora después de las nueve y Rowland había da do en su turno el requerido todo está bien. y una dulce y musical voz? ¿Tien . para después regresar a su puesto. alguien que no necesitaba amarla. iluminada desde arriba por las estrellas. señor Le dijiste al capitán. como suelen hacerlo los marineros agraviados. ¿Cómo es que la obsesión por conservar el afecto de una entre millones de mujeres que viven y aman puede pesar más que cada bendic ión de la vida y transformar la naturaleza de un hombre en un infierno. Y entonces él pisotea tranquila y fácilmente mi cielo. susurrando una tonada para sí durante u n momento. mucho después de mi destierro. y también la bastante sombría línea de pensamiento interrumpida por el oficial.dijo Rowland. eso es. Y la densa niebla. ¿Por qué e toy acá arriba.

Los pescantes del a ncla se transformaron en serpientes de varias cabezas que danzaban sobre sus col as. Dos barriles se convi rtieron en los curvos y oscuros ojos de un indescriptible monstruo. Un Dios misericordioso. Sin embargo. Y esta co sa se arrastraba dentro del triángulo. y dentro del mis mo estaban los artilugios de cubierta que él había mencionado. hizo una corta llamada por el silbato de vapor para llamar al contramaestre y reasumió la observación sobre el vigía drogad o. ¿Qué? ¿Qué es ? Está de cabeza. No la quiero. se dirigió a l a escalera que llevaba a la cubierta superior. Rowland soltó una discordante carcajada que se detenía a ratos cuando él aplaudía con sus manos . e intentó subir a la cubierta sin que le descubriera el vigía. gracia y encanto? ¿Le apena enormemente el sufrimiento? He aquí las cosas q ue yo amaba. ¿Debe aquél que perece por no haberse adap tado a sobrevivir... y estuvieran en mi cabeza y m is ojos. Abajo. y Rowland se encontró lo suficientemente lúcido como para . retrocedieron para aguardar. mi entras abajo en la cubierta.. La visión que había tenido habría sido horrible para una mente saludable. lo cual llamó la atención del primer oficial. La fantasmagoría se disolvió en una p ared plana de niebla gris. y las mismas anclas se retorcieron y curvaron bajo la forma de inmensas y ve lludas orugas. que se habían aproximado sigilosamente. Y hablan. Esta llamada afectó a otra pers ona. del maravilloso amor y cuidado de un Dios misericordioso que controla todas las cosas que me ha dado mis defectos. La llamada para el contramaestre a través del silbato de vapor es un sonido tan co mún en un buque que generalmente pasa desapercibida. un cálido. lo cual basta para explicar al Universo y a mí. y mi capacidad de amar. Entonces pulsó el botón que alertaba al capitán. si es que tiene una. El dolor lo dejó por un momento. y la risa volvió. Una figurita vestida de noche que se levantó de una litera baja en el compartimiento de una cámara. recorriendo su perímetro. reía ante la extraña visión. es un. mirándole las civamente y haciéndole muecas a veces. y el molinete.. moviéndose. una causa primera. y los tres vigías. me afirmo en la i ntegridad de causa y efecto. con ojos muy abiertos y vivos. lo niego! Y ante la completa falta de evidencia.e porte. aparte del contramaestre. la figurita blanca. Se detuvo en su caminar y se apoyó contra la baranda del puente. Con sus manos en la baranda del puente y la s lágrimas corriendo por su rostro. No amo su alma. las dos barandas que conducían a la proa. atraída por la risa. justo y misericordioso Dios. la necesito. ¿Qué pasa con el ancla de estribor? Se está moviendo. en el cual l as cadenas se habían multiplicado en una multitud de piernas y tentáculos. debe éste alguna gratitud a este Dios? ¡Pues no! ¡En el supuesto de su existencia. quien escuchó por un momento y regresó. pero sólo hizo que este hombre incrementara su incontrolable regocijo. Está funcionando musitó al tercer oficial. amoroso. La quiero a ella . las anclas de reserva y los pescantes parecen est ar vivos. convergieron ante él en un sombrío triángulo.. No puedo ver. Está cambiando. continuó Rowland mientras los tres vigías escuchaban. mientras el tercer oficial conducía el buque.. Ahora formulaba estos pensamientos en voz alt a. al tiempo que aparecían caras en los dos faros blancos. y la figurita había alcanzado la entrada a tercera clase cuando el cap itán y el contramaestre llegaron al puente. pero sin hablar. fijando su mirada en la niebla que había por delante. ¿Hay misericordia para mí en esto? Como parte de un gran principio evolutivo que a ntepone el bienestar general al individual. debe ser consistente con la ide a de un Dios. ¿Qué es lo que me molesta? Siento como si hubiera tragado carbones ardientes. y entonces puso a Myra Gaunt en mi camino . Los desnudos y blancos pies no sintieron frío mientras pisaban los tablones de la ahora desierta cubierta de paseo..

excepto una: La indescriptible ansia de un amor fra casado. Rowland? dijo una voz. hasta roza rlo por un lado. llamando. que no sentía sorpresa ni r emordimiento al ver que la oscuridad estaba más cercana. en el extremo opuesto del lugar. causa y efecto. Aún parecía no ser John Rowland. a la derecha y en la lejanía. de nuevo oyó el angustioso llamado Myra . ¿Dónde estás? Y de nuevo la respuesta. al puente sobre el c ual estaba. permanecía a sus pies. Se aprox imaba. Myra. Por un supremo esfuerzo de voluntad. invadido por la conc entrada desesperación de su vida. en la niebla. como si. y vio que se acercaba. a medida que la llama se alargaba. pero escogió perjudicarme. Vuelve pidió ella . llamó. ni emoción de ninguna clase. pureza y verdad lo que has hecho? ¿Lo sabes? El sitio en el cual estaba había desaparecido. En la dis tancia se veían las luces de una casa. a millones de billones de millas. ¿Cuál será el último efecto? ¿En qué pa te del designio final. vio que se h abían ido. y cerca de él estaba una chiquilla. mientras t ango. a pesar de un presentim . y al buscar de nuevo a las dos. Débilmente. directo haci a él. la llama se transformó en la luna que trepaba sobre la niebla . Elevó su mano y habló ruidosamente mientras fijaba su vis ta en algo familiar que no había visto. y buscando la segunda voz se encontró contemplando a la mujer de su amor. que había pasad o por entre los tres vigías. Le pareció que esta luz y oscuridad eran el bien y el mal en su vida y vio. girando e introduciéndose hasta llenar todo el espacio. bajo la ley de correlación de energías. La figurita blanca. se devolvió al presente. Myra. al mirar cuál de los dos llegaría primero. Inmediatamente. ¿Por qué tendrá que alcanzarme a través de los años? Gruñó. vida o cambio. en tu bondad. Y en la vasta e ilimita da vacuidad no había sonido. uno que él conocía. y al buscarlo vio un objeto sin forma en dirección opuesta qu e se iba haciendo más oscuro que el vacío gris. Myra . Y a través de ellas. y la figurita blanca alcanzó la cubie rta superior. y él la veía desapasionadamente. mudo y gris entorno. vino la llamada: Myra. quien huía de él. ¿Sabes lo que has rdido? ¿Sabes.. y a su deber. ni asombro . así como las extremas márgenes del univer so. la larga luz venía y se iba estirando cada vez más. Se esforzó por pasearse de arriba hacia abajo. pero se tambaleó y adhirió a la baranda. Pero en un instante se vio en la oscuridad de un jardín. Vuelve a mí. en medio de un solitario. Entonces. los tres vigías se aproximaron de nuevo. ahora se veía a sí mismo lejano. y la mirada de ella mantu vo la ternura. Ebrio e tonces y ahora. Supervivencia del más apto. musitó Rowland al dirigirse a la niebla. Hubo un llamado de respuesta. sino algo o alguien más. y que en su lugar había dos nubes que se disolvieron en miríadas de brillan tes puntos de luz y color. Explica al Universo y a mí. Pero parecía que los dos no podían entenderse. se reunirá. apareció una lánguida llama que se fue haciendo cada vez más larga. y su voz conservó la súplica que él había conocido. los puntos oscilantes se oscurecieron. y oyó su propia voz. y ahora parecía estar equilibrado en una nada. y la deforme oscuridad en el primer oficial. ¿Qué tenemos aquí. pesará y cree rá mi gastado amor? ¿Qué lo equilibrará y dónde estaré? Myra. pero sólo en sueños.musitar: Me han drogado. y en su corazón no había miedo. aún distintamente. aún cuando la llamaba. vuelve a mí. Oyó un intenso sonido.. Ella podría haberme salvado. el gris que lo rodeaba se transformó en niebla. Se acercó más y más.

está dormida. lo cual trajo una muerte rápida y torturante a cada uno de los cientos de hombres que se hallaban en la sala de máquinas . CAPITULO VII Setenta y cinco mil toneladas de peso muerto avanzando a través de la niebla a la velocidad de cincuenta pies por segundo se habían lanzado contra un témpano de hielo . y en medio del babel de gritos y llantos. formada posiblemente cuando e l Titan se separaba del témpano. y volcándose sobre su lado de estribor. perdiendo el equilibrio. se soltaron con un estallido y entonces. y la muerte de un miembro de la guardia en la parte baja. y adelante. con su proa ligeramente hundida. la proa del Titán comenzó a elevarse. a través de un laberinto de barandales. podía verse un campo de hielo a través de la niebla. un grito proveniente del nido del cuervo hendió el aire. hallando un camino en espiral en la parte baja del h ielo. accionando la palanca. que había permanecido ahí. y el zumbido de las cerca de tres mil voces humanas surgiendo en agónicos gritos y llamadas desde el interior de lo . y con su quilla cortando el hielo como si se trat ara del patín de acero de un trineo.. Alzó a la chiquilla. hasta que las hélices quedaro n semiexpuestas y entonces. Pero cinco segundos más tarde. con la prontitud con la cual un hombre que dormita responde a la pregun ta que le despierta. casi al alcance de la mano . hubiera venido en su sueño. y sin más daño al buque que una l igera deformación en la proa. señor.. drogado y muchas cosas más. buscando seguridad y cuidado en el a ntiguo amante de su madre el débil y fuerte. y llenando las salas de cal deras y máquinas con quemante vapor. Rowland oyó la agonizante voz de una mujer que desde el pasillo del puente gritaba : Myra. ¡Hielo! aulló el vigía ¡Hielo al frente! ¡Un témpano! ¡Justo frente a la proa! El primer oficial corrió al centro del buque. perforando los lados del buque. Respondió. quien gritó al despertar. aunque todavía tartamudeaba por el ahora menguante efecto de la droga: La hija de Myra. habría terminado el viaje a una velocidad reducida para ser reconstruido con el dinero del seguro y finalmente obtener un gran beneficio con la consecuente imagen de su invulnerabi lidad. En medio del rugido del vapor que se escapaba. y dobló su chaquetón alrededor del frío cue rpecito. ascendió más y más sobre la superficie del mar. y el capitán. el perseguido. y el aturdidor ruido del acero arrugándose y chocando sobre el hielo. Los pernos que sujetaban las calderas y los tres motores de triple expansión no es taban diseñados para soportar esa fuerza. ¿Dónde estás? Vuelve . que alcanzaba a internarse un os cien pies en su ruta. pero había una pequeña grieta en la parte baja.iento de peligro. vini eron estas masas gigantes de acero y hierro. aún d onde había retrocedido por el hielo resistente y sólido. Antes de que Rowland pudiera responder. zozobró. Myra. John Rowland. La música en el teatro cesó. enrejados y mamparos de popa a proa. El buque habría retrocedido y. descansando en el pantoque de estribor. pero desvalido . ¿Quién es Myra? preguntó el oficial en un tono intimidatorio que dejaba ver también enfad o y decepción Has estado dormido. la resistencia elástica de las chapas y los armazones curvos se habría sobrepuesto sin más daño a los pasaje ros que una severa sacudida. s altó al telégrafo del cuarto de máquinas. y su gran mole. El impacto habría sido recibido por un muro perpendicular.

con todo el poder de su debilitada voz a los posibles pero invisibles botes más allá de la niebla llamándolos para que vinieran y s alvaran a la niña y buscaran a una mujer que había estado en la cubierta. Por un esfuerzo de voluntad. con casi toda su gente. a medida que caía sobre estribor. Tan pronto como . estaba agachado Rowland. hundido y destrozado por la más negra desolación que había llegado a su infeliz vida . lanzándose hacia el mar en donde flotó débilmente de lado. chiquilla? Iremos adentro y haré una casa para nosotros. respondió él fatigadamente También yo la quiero. la mujer de sus sueños. sólida y piramidal. la única que él conocía. y el bot e más próximo. sus entumecidas facultades habían recibido y grabado las impresiones de los últimos instantes. parecía estar balanceándose por los aparejos. tapaba la pila de despojos esparcidos en el hielo al frente y alrededor. Ante su vista. el Nº 24. incapaz de escalar paredes o coronar cimas. madre de la niña que estaba entre sus brazo s. aunque su posición aún era delatada por el rugido del vapor desde los pulmo nes de hierro del buque. La puso en el rincón del puente que descansaba en su lado frontal. gruñendo con s u herida de muerte. regresó al naufragio . repentinamente. aún c reía poder ver hombres gateando y trabajando en los pescantes superiores. Ro wland supo que el holocausto se había completado. Se quitó el abrigo y con él envolvió tiernamente a la niña. Apresuradamente examinó el naufragio. bajo el pu ente . a patale ar en el agua para flotar sobre el naufragio y para responderle hasta que la enc ontrara. No hubo respuesta. con los últimos y rotos montantes del puente. Entonces la niebla se disipó. a medida que el buque se vaciaba. se destrozaran los botes y varios aparejos fueran despedazados con un restallido ha sta que. animándola a nadar. Arrastrándose hasta la superficie del agua. como un agonizante monstruo. sangrando por una he rida en su cabeza y aún aferrando contra sí a la chiquilla. que el invencible Titán. estaba bajo la superf icie. No había un solo bote intacto. dañada por una arrolladora caída a través de un arc o de casi veintidós metros de radio. con una a dvertencia: No te asustes ahora. casi a lo largo de la cubierta de botes cada pareja de pescantes fuera arrancada. nena. aunque creo que hay muy buenas probabilidades . y cuando su voz se hubo tornado ronca e inútil. Mucho más que el cielo. y cuando. el buque no era más que una mancha en la niebla iluminada por la luna. esto también cesó. lo cual hizo que. el subsiguiente si lencio roto por los desanimados reportes conforme los compartimientos se rompían . aún distor sionada y adaptada a distancias más cortas por el efecto de la droga que había tomado. Calma gimoteó ella. Y bajo esta destrozada estructura. Su ment e aún estaba agudamente alerta ante el riesgo de la mujer cuya suplicante voz había oído y reconocido. despertó y miró a su alrededor. dijo para sus adentros. ahora demasiado asustada como para llorar. no podía comprender completamente todo ese horror. Esto cesó pronto. el Titán se movió lentamente hacia atrás. dejando tras de sí el intensamente horrib le silbido del aire. Mecánicamente.s muros que las encerraban y el silbido del aire a través de cientos de postigos a biertos (a medida que el agua que entraba por los agujeros del abollado y hendid o lado de estribor lo expelía). llamó. y él trató de calmarla. ¿Tienes frío. Quiero a mi mamá Calma. se alejó por el lado de estribor a medida qu e el buque se inclinaba. Una montaña de hielo. Gritó el nombre de esta mujer. La chiquilla seguía llorando. y sus pies se hubieron entumecido bajo el frío del hielo que se fundía.

y lo necesitaremos en este hielo. ésta se encontraba con él allá. Acurrucado en un rincón. La niebla se había ido. esparcidos en medio de numerosos cañones y cuevas. comenzó a correr. estaba siendo arriado mientras él miraba. la vía de la primavera. Ella pudo haberlo abordado. el crujido apagado y el crepitar deba jo y alrededor de él la voz del témpano de hielo finalmente le venció. a menos que los nadadores provenientes de las puertas y las es cotillas lo hubieran hundido. una era aquella en la que la mujer de su su eño le rogaba que volviera. y que si la niña aún estaba con vida. porque vio que el misterioso objeto blanco estaba más cerca d el naufragio que él. la botella de whisky cayó del bolsillo. y envolvió en el abr igo a la niña. con sus miembros ateridos y atontados por el f río. el hielo descendía a una playa más empinada que la que tenía detrás. un valiente y confiable marinero. que aún dormía. Ponderó sus oportunidades. pero se detuvo. y esto. Sus ojos aún no se encontraban en buenas condiciones.. l lamando a su marido y a su hija. y un mar azul se extendía en el horizonte. pero pronto cesó su llanto y se durm ió bajo la influencia de la calidez de su cuerpo. se acostó sob re el duro maderamen. mientras él dormía.. a varias brazas de profu ndidad en el mar. se arrastró entre ellos se p uso su abrigo. al cuidado de John Rowland. La conservaré musitó . Y agachada en las láminas de popa en ese bote. y el bote Nº 24. La es caló y tuvo una buena vista de un precipicio con una altura de cientos de pies. removiendo la lona de uno de los botes naufragados . Y en toda la noche. Dos imágenes se a piñaban alternativamente en su cabeza. Puede ser seguro en pequeñas cantidades. A unas cien yardas. un bote con el número 24 en su proa. sumado al musical sonido de l mar arremetiendo contra la helada playa. quien lloraba y gritaba a intervalos. y después de un dudoso escruti nio. Por ningún lugar se veía una vela o el humo de un buque para ani marlo. el c . Entonces la levantó para lanzarla bajo el hielo inclinado. Ante él. Pero cuando estaba a media distancia del nauf ragio. quien ciertamente estaba en otro bote con ella. y le tomó un enorme esfuerzo de razonamiento antes de recordar todo su significado. y brillantes cascadas que ocultaban el horizo nte en esa dirección. CAPITULO VIII Con algunos temores. omitió el hecho de que Rowland había llamado desde el témpano mientras ella estaba inconsciente. diseñado para un hombre más alto. que. La puso en un rincón. se encaminaba a la ruta sur. y retrocedió sobre sus pasos. lo sabía con toda seguridad. haciéndole dormir para despertar bajo la luz del día. Y en su agonía mental imprecó a estos nadadores. es taba una quejumbrosa y suplicante mujer. y no se calmó ni siquiera cuando uno de los ofici ales le aseguró que su niña estaba a salvo. la colgó sobre el lado abierto y el final del puente. La potente droga que había tomado aún trabajaba. Parecía haber pasado una eternidad desde que él la hubiera encontrado allí. en la otra. para ir a caminar sobre el hielo. aba ndonada. con el guardia de cubierta que la llevaría a la salvación. Rowland bebió una pequeña cantidad de licor. disminuyendo rápidamente su distancia.lo hizo. se entregó al tormento de sus pensamientos. Ella estaba cerca del puente o camino del mismo. se habría balanceado cerca de ella mientras descendía. la única pasajera en el bote. prefi riendo verla a ella. vio una figura blanca que se aproximaba desde los picos. imagen a la cual se aferraba su memoria como si de un oráculo se tratara. Por supues to. casi congelados. impulsado por robustos marineros y dirigido por oficiales engalanados. Detrás de él había una montaña de hielo.. la mujer yacía fría y muerta. y abotonándolo alrededor de él y de la niña. mentalmente. Entonces. La chiquilla aún lloraba.. y a la derecha había varias colinas y picos más altos.

Pero al caer. la lanzó con un golpe de sus enorme s zarpas. encor vado y hambriento un oso polar. agarrado entre las amarillentas mandíbu las. escupió el miembro mutilado y le asestó un golpe que lo mandó muy lejos sobre le hielo. enterró la navaja en el peludo flanco. pequeña!! ¡¡Regresa!! . Ni por u n instante dudó que se trataba de un conflicto que casi prometía la muerte. Rowland no tenía ninguna arma. justo cuando e l oso doblaba la esquina del puente. Para horror suyo. y el oso. y que su inconsciencia se debía al áspero cont acto de su mente con el hielo. sus enormes y rojas mandíbulas semiabiertas. El oso a a la niña primero. la acomodó en el refugio.orazón le dio un vuelco. y sin embargo la extrajo y abrió mientras corría. quedó inerte. con una convulsiva agitación que lo llevó a medio camino de sus pies por el brazo herido. esperó la segunda arremetida. y el animal. cuya vida se ha bía tornado más importante para Rowland que la suya propia. gritó mientras se parapetaba detrás de un talud. porque el objeto blanco era un viajero del helado Norte. perforando el cerebro. a una docena de pies de distancia. Cortó el forro de franela de su abrigo. para desplomarse. y después de unas espasmódicas patadas. como el hielo que esta ba bajo sus pies. vio qu e la niña se arrastraba fuera de la abertura en su cubierta blanca. después de envolver a la chiquilla en su abrigo. para después cortar la lona y con ella hacer un cabestrillo para su brazo herido. Él se levantó. Todo había sucedido en un minuto. y sintiendo escasamente el dolor. a pesar de que el agacharse le causó un dolor agudísimo. alzándolo con su brazo infecto. él se había lesionado por su vida. bajó lentamente y cargó. donde permaneció inerte. lo mejor del talento quirúrgico habría sido intensamente aprovec hado para reorganizar los fragmentos del hueso en el fláccido brazo y poner en su lugar las costillas rotas. y Rowland sintió qu e los huesos de su brazo izquierdo se rompían bajo el ímpetu de la mordedura de las enormes mandíbulas. desolló en parte el oso obligán dose con frecuencia a detenerse para que el dolor no lo desmayara y de la cálida. El eno rme hocico presionaba contra su pecho. Pero se encontraba a la deriva en una isla de hielo f lotante. y la sangre se le heló en las venas. p ero no muy gruesa capa de piel cortó una ancha porción que. así que. se levantó con sus garras exte ndidas en sus veinte centímetros de longitud. con las costillas rotas. debido a que la presencia de este oso involucraba la seguridad de la niña. y aún sin la ayuda de lo salvaje de la naturaleza. Él atacó el ojo izquierdo del animal. mostrando unos amarillentos colmillos. porque en la quie tud de un hospital. ¡¡Regresa. mucho más de lo que se encontraba la niña. El oso se levantó sobre sus patas traseras. ató firmemente a la espalda de la chiquilla. aproxi mándose con un pesado trote. c on un gruñido de ira. Dolorosamente se dirigió hacia el pequeño bulto blanco y rojo. La hoja de doce centímetros y medio volvió a ser ma nipulada. usando el destrozado pijama como un vendaje. E n su contra estaba el herido e inútil brazo. Rowl and había hecho lo que ningún cazador Innuit habría tenido el valor de hacer: Enfrenta rse y matar al Tigre del Norte con un cuchillo. y los rabiosos ojos brillaban sobre su hombro. valiéndose del cuchillo. sus primeros esfuerzos fueron hechos en beneficio propio. y con una de las mangas hizo vestiduras in . y lo hizo de verdad. Se dirigió a e lla cuando Rowland lo interceptó. el cálido y fétido aliento estaba en sus fosa s nasales. lo cual explicaba la hinchazón que se le había formad o. pero tras examinarla suavemente halló q ue los frágiles huesos no se habían roto. que había olido comida y la estaba buscando . Ento nces. Por pura necesidad. y sin ningún esfuerzo aparente. La niña sangraba por cuatro profundos y crueles arañazos que se extendían diagonalmente desde el hombro derecho hasta la parte baja de la espalda. con una temperatura cercana al punto de congelación. después de lavada en un es tanque cercano. pero esta vez usó metódicamente la navaja. los dedos y los dientes. a excepción de una resis tente navaja de bolsillo. y de nuevo él presionó hacia atrás.

volvió al bote. no sin antes añadir unas cuanta s gotas de whisky al vaso. mientras que la niña se hallaba un poco mejor. compuesto en su mayor parte de buena leña menuda . prometía ser. Envolvió el lino de la parte del cuerpo alrededor de su cintura. lo asó ensartado en una varilla. cubierto c on terminaciones de acero. necesitando el estimulante y razonando. Él no pudo calmarla. Pero él era solamente un hombre que sufría una angustia a nivel mental y físico. para poderse endu recer con el frío y el dolor. lo mismo que para mantenerse calientes. Pero él se propuso no detenerse. un proceso que. y descansando sobre sus bordes. Para cuando hubo terminado. entonces examinó el naufragio. y alrededor le envolvió con tiras de lienzo. o la ausencia su último cerillo en mente y cuerpo. pero el beso la despertó. habría despertado la indignación de cualquier madre que le viera. o q oso. vio la necesidad de liberar su s brazos. Parcialmente. El cambio y la c omida interrumpieron el llanto de la niña por un rato. ni tampoco inte ntarlo. el centro del palpitante dolor. empalmando es te envoltorio pare cido a una momia con hilachas. pálido y surcad o por las lágrimas. se h abía hinchado el doble del tamaño natural. antes de ser arriado en los pescantes y le dio de beber a la chiquilla. que lastimerament e pedía un trago de agua. haciendo que llorara por su madre. y un pequeño fue go en la otra. y se quejaba de su miseria con un débil gimoteo. Un marinero sin cerillos es una anomalía. aunque se debe haber suma do a sus actuales sufrimientos. CAPÍTULO IX Con intervalos de lucidez durante los cuales reavivó el fuego. la niña había recuperado la consciencia. Cortando un filete de lo s cuartos traseros del oso. prevenirse de la peligrosa inflamación de sus miembros y hacer una hoguera que pudiera ser vista por los buq ues que pasaran por ahí. cocinó la carne del o so y se encargó de las heridas de la niña. Si había aparecido una vela en el intermedio. Su sufrimiento fue intenso. con los flecos de sus bucles enredados asomando por entre las envolturas de lona. Entonces pensó en el desayuno. la besó con suavidad. Cortó vi turas de madera. encima y debajo de esta pila. sacrificando las mangas para cubrirlos. gracias a sus propiedades de conducción del calor. y él tenía fiebre y era presa del delirio. había un bote salvavidas. ahora dobladas en un ángulo mayor de noventa grados. encendió el fuego. lo cual hizo. y además te pudieron empeorar. incluyendo los brazos. una vez ter minado.feriores para las pequeñas piernas. sana. ni estaba a la vis ta ahora. Reavivó el fuego con y miró el oscuro horizonte alrededor de él. pero al intentar alimentar a la niña. Su brazo. Con la lona envol viendo una mitad. a voluntad. que ninguna droga ordinaria podría afectarlo en sus actuales condicio nes. Demasiado débil como estaba para escalar el montículo. pero débilmente heridas. doblando lo que sobraba de longitud sobre los tobillos inertes. quizá co rrectamente. encontrándolo dulce y s atisfactorio. un mejo r y más cálido refugio que el puente. cansada de llorar en vano. esparcido en los estanques. Encontró un jarro posiblemente dejado en un bote que hacía agua. colgó la lona y trajo a la niña. El oso surtiría comida. tal como un marino asegura una vestidura calurosa a las partes dobles de un cable. y con una informe y muda imprecación contra el Destino vertiéndose desde su . y Rowland descansó con ella e n el cálido bote. se había dormido. Rowland fue presa del delirio durante tre s días. Había abundancia de agua fresca. Miró por un momento el pequeño rostro. Temerariamente bebió de la botella. No prestó atención a sus propias nía el vigor de una constitución que varios años de disipación no uizás todo se debía a alguna propiedad antifebril de la carne del del excitante whisky que ganara la batalla. Su torpe y bastante heroica f orma de envolverla para protegerla del frío había contribuido indudablemente al cier re de sus heridas a fuerza de mantenerlas en su lugar. él no la había visto. gracias al hielo fund ido. donde la niña. Antes de terminar el día se había acabado el whisky. y agachándose dolorosamente. mientras que su costado le impedía inspirar plenamente. pero para cocinarla neces itaban fuego.

fue su voz la que oí en ese sueño. sin embargo. con sus compartimientos estancos y las correderas de sus vigías. si no la han ahogado. ¿Y entonces qué? No podremos durar más que el témpano. No es así. Y nos dan a escoger: Cielo o infierno. dijo pensativamente. la dejó y se sentó en el naufragio. a menos que lleg ue a tierra firme. no lo es. ¿Puede no haber un Ser desconocido e insond able que conoce m i corazón. Y bajo nosotros.corazón. mirando al cielo en el que unas cuantas estrellas brillaban débilmente a través de la luz de la luna. como si toda la des olación inorgánica que le rodeaba tuviera una mayor importancia que él mismo. brillando en miles de puntos desde las casc adas. Probablemente estaremos bien. planes y temores de su vida entera. boticari os. ¿Par a qué me drog aron? El whisky. Malditos ellos. está su infierno y un dios malo. lo que ha mantenido en existencia desde el comienzo a una casta de apaciguadores. Oran por la salud y el éxito. y trayendo a su mente. alrededor de oeste-sudoest e Pero ésa no es la superficie del agua. en algún lugar. a pesar de la misteriosa bellez a de la escena. ni mucho más que el oso. para dormirse nuevamente. su nombre debe ser Myra también. Ahí arriba está su buen Dios. del que se deriva la salvaje y sanguinaria raza que lo inve ntó . Esto no es evidencia pero afirman saber. No hay niebla. quien ha puesto a la hija de M yra aquí su buen Dios. predicadores y clérigos. ¿Estaban bien o mal? ¿Una oración tentativa habría sido escuchada? Admitiendo que las Biblias. Todo está consumado. en algún lugar otra vez. El gran misterio no está resuelto. pero ¿lo lograré? La luna se elevó sobre la encastillada estructura a la izquierda. reconfortados y respondidos al instante. que me está viendo ahora? Si es así. y todas las esperanzas. creo los malditos ladrones . y estos millone s han orado a diferentes dioses. musitó lúgubremente. por crecimiento espiritu al. y su esposo sabía que yo tenía a su hija. Ahí arriba. puede ser la naturaleza de los motivos del trabajo más allá de nuestra visión mental . que son oídos. Deb emos estar fuera de las rutas Estábamos a unas novecientas millas fuera cuando choc amos. un hecho está indudablemente probado: Las cualidades de misericordia. atravesando la más negra oscuridad de l os barrancos y oquedades. inundando la pla ya helada con una pálida y grisácea luz. Ningún buen ni misericordioso Dios creó este mundo o sus condiciones. debemos estar hacia el sur del banco de niebla entre las rutas. y él paseó de un lado para otro en el hielo. ¿Pudo ella alejarse? Si habían bajado ese bote. a quie n ellos mismos inventaron. a menos que deje que se acabe el fuego. está el c ielo de los cristianos. y ambas cosas ocurren a l a vez. Fue el hachís. ¿No será un experimento ps icológico?¿No sentirían la misma tranquilidad si repitieran las tablas de multiplicación o si guardaran la brújula? Millones han creído en esto que las oraciones reciben una respuesta . Estos profundos compañeros tienen sus propia s corrientes. el corazón humano no es ayudado así. Y la gente ora millones de ellos y clama por alguna respuesta. debe n haberla traído desde el pasillo. Veinticuatro botes para tres mil personas apiñadas e ntre barandas alquitranadas . bondad y j usticia no tienen lugar en la intriga gobernante. ¿Les responden? ¿Acaso alguna súplica enviada al cielo por la dolorida humanidad fue respondida o al meno s escuchada? ¿Quién sabe? Oran para que llueva y haga sol. todos viviendo de los miedos y esperanzas suscitados por ellos mismos. a media distancia. La niña había llorado. era excelente. Ahí arriba. y ambos llegan naturalmente en el acontecer d e los eventos. los Coranes y los Vedas son engañosos e in dignos de confianza. Sin importar lo que sea . Y todavía proclaman que el meoll o de todas las religiones sobre la tierra es la creencia en esto. o al hombre civilizado a dotar iglesias. este ser me dio la razón. lo cual le pon . treinta hombres para apurarlos y ni un hacha o un cu chillo en la cubierta de botes. Moverán sus botes en la otra dirección después de esto. ¿Lo es? O es el cobardemente humano temor a lo desconocido lo que impulsa a la salvaje madre a a rrojar su bebé a un cocodrilo. una abrumadora sensación de soledad de pequeñez-. y la corriente está pegada al banco de niebla aquí . las corrientes y los agitados lagos.

Nos vamos. cuyo trabajo consiste en anunciar. Y si este Ser existe. y las estrellas a cualquier número de billones. con una pote nte y cantarina voz. ninguna palabra o pensamiento expresado en su oración lo incluía a él como beneficiario. Pero más allá de la aparente petición de ayuda para los otros. el departamento es conocido como el ?Cuarto? y el funcionario es el ?Llamador?. Sí. tan requerida por la c hiquilla y por coraje y fuerza para hacer su parte y juntarlas de nuevo . Si esa cláusula en la oración es conside Quince minutos después. Estaba solo. Al ponerse de pie. y un momento después fue visible toda la barca ilumina da por la luna. olvidando su dolor y. Caminó suavemente hasta el bote y miró a la chiqui lla por un momento.e en tela de juicio. al este sobre las doscientas mil millas . musitó: Ese barco estaba allí. en las que diariamente son escritas por d uplicado las tragedias marinas que ocurren en el mundo . y pedir ayuda a un Poder imaginario? ¿Será posible que el tiempo le llegue a un hombre cuerd o. el ateo levantó su mirada a los cielos. Rowland saltó al fuego. a media milla en este viento. ¡Despierta. entonces. ¿Habría visto algún defecto del que no tengo la culpa. levantando su cabeza. y los descarnados pormenores de las noticias del boletín antes de que sean escritas en l a pizarra. oró al Dios a quien negaba. amanuenses y mensajeros. antes de que yo pensara en or ar. y esparcidas por doquier hay pizarras de información. ¿Ha sido respondida esa oración? ¿Ella está a salvo? CAPITULO X En el primer piso de la Bolsa Real de Londres hay un departamento infestado de e scritorios alrededor de y entre los que se agita una apurada y gritona multitud de corredores de bolsa. En un frenesí de excitación aulló: ¡Ah del barco! ¡Ah del barco! ¡Sáquennos de aquí! Una respuesta profundamente templada vino a él a través del agua. la Luna. agregó para sí. mecida por el tenue viento del oeste. y escuchado alguna oración mía. con una niña que dormía . al ver aproximarse un bote salvavidas. un oso muerto y lo Desconocido. En e l lenguaje técnico de la ?Ciudad?. iremos con ella ahora ada. Eso es. . Myra! gritó cuando llegó a donde estaba la niña . ¿Vamos con mamá? preguntó ella sin señales de lloriqueo. Flanqueando este departamento h ay puertas y pasillos que conducen a cuartos y oficinas adyacentes. Nueva Yo rk estaba a novecientas millas. hizo una hoguera. que me llegue a mí? Miró la línea oscura del horizonte vacío. los nombres de los miembros requeridos en la puerta. y sobre Él cae la responsabilidad.. Habría sido demasiado para s u orgullo. meterse en problemas de los que no pueda salir. Estaba a siete millas de distancia. consagrada a la presencia de un funcionario importante. a no menos de media milla de distancia.. arrojando madera. y con su débil voz y el fervor nacido de su desamparo. con toda la fue rza de su razonamiento. musitó: Por ti. En una esquina hay una plataforma elevada. sobre la helada esquina derecha de la playa aparec ió el foque de una embarcación. Myra. Despierta. Suplicó por la vida de la chiqu illa que estaba a su cuidado por la seguridad de la madre. Arrodillándose. basado en el mero hecho de que puedo estar errado? ¿Puede un no creyente.

Y cuando éstas llegaron un largo cablegrama . todos para hablar. meneó lentamente la cabeza. y es la Oficina de Inteligencia. y se quedaban para pedir de nuevo. Diez mil respondió Meyer sombríamente. buques abandonados y témpanos de hielo. y aún hay otro. con una biblioteca sobre temas marítimo s que describe hasta el más mínimo detalle las bahías. la inmensa asociación de aseguradores. d espués de un trago de brandy. y dejó el departamento. un miembro del Lloy ds adquiere un conocimiento teórico sobre el mar que raras veces es excedido por q uienes en él navegan. y los periódicos de Europa y Estados Unidos procedieron a lanzar ediciones extr a. las cartas de nav egación más recientes de todas las naciones. Uno de los cuartos contiguos es conocido como el Cuarto de Derrota. se sentó pesadamente. Otro departamento el Cuarto del Capitán es destinado al descanso y el ocio. un hombre corpulento con nariz aguileña y ojos bri llantes se abrió paso entre la multitud y se dirigió al Cuarto del Capitán. algunos para beber. cruzó el canal. cuando los aseguradores se habían enc aramado en sus escritorios y demás para nuevamente escuchar sobre el naufragio del Titán. los cambios de las corrientes oceánicas y los paraderos de dere lictos. otros para condolerse. donde quien lo r equiera puede ser informado de las últimas noticias de éste o aquel buque retardado. cada una en su rodillo. los rumbos de las torm entas más recientes. un anciano y endeble caballero levantó su voz por sobre el llanto de las mu jeres y dijo: Mi nuera está a salvo. la antítesis de este último. esto me arruinará. espléndidamente organizada y poderosa que reyes y ministros de l Estado apelan a ella cuando hay noticias del exterior. tras telegrafiar al cónsul en Gibraltar para not ificarle de su arribo. el primer oficial. el an uncio del Llamador. uno de ellos el más ruidoso. pero ¿dónde están mi hijo y mi nieta? Entonces se fue apresuradamente. George. siete marineros y una dama pasajera como aquellos que se habían sa lvado.Este es el cuartel general del Lloyds. rocas. Y cua ndo en el décimo día de espera y vigilia supo que otro bote cargado con niños y marine ros había llegado a Gibraltar. Padre Abraham2 musitó . provocó un ruidoso pánic o. Esa noche. se ha convertido reteniendo el apellido como nombre en una corporación tan bien equipada. diciendo que el Titán había sido destruido. dando los vagos detalles de la llegada a Nueva York de un buque transportando pasajeros rescatados. más noticias al respecto. Aquí se pueden hallar en perfecto orden y secuencia. y al siguiente. Con el tiempo. en donde. e incluso las peleas en los castillos de proa y popa son registradas en el Lloyd s para la inspección de futuros empleadores. ¿Un duro golpe. bajíos y corrien tes de viento de cada línea costera mostrada en las cartas. corr edores de bolsa y marineros que. Ningún barco naufraga en alguna playa d esierta durante el turno de los aseguradores sin que la potente y cantarina voz lo anuncie cada treinta minutos como máximo. y esta oficina se vio invadida por mujeres lloriqueantes y hombres preocupados que pedían. los faros. Meyer? preguntó uno. Otros entraron. Ningún capitán o marinero se hace a la mar bajo la bandera británica sin ser anotado. empezando en el Café de Edward Lloyd a finales de l siglo XVII. con un gruñido salido de lo más prof undo de su alma. exponiendo los nombres del c apitán. En la primera ruidosa multitud de preguntas. El día en que fue convocado el ejército de aseguradores y corredores de bolsa. pero volvió al día siguiente. musitando George. .

54º31 W por el buque Artic. Tengo mil puestos en el Titán. lo agarraron por los hombros y lo urgieron para que saliera a ver un boletín. 2 Respecto del señor Meyer. debajo de la s noticias de la llegada a Gibraltar del segundo buque cargado de pasajeros. hay una cláusula de colisiones en la póliza del Titán. Pobre maldito tonto judío dijo un observador a otro . Ambos peligrosamente enfe rmos. El único barco no reportado recientemente. Aunque los ojos de Meyer brillaron con ese comentario. como un buen cristiano. Fue mencionado el mismo día. mientras ellos observaban su cara: John Rowland. no dijo nada. En primer lugar. Pobre maldito tonto judío . Noruega. Has tomado el m . quiero saber por qué. en el original.(N. y que por alguna razón se encuentra ahora trabajando en el Loyd s. Sabía que lo sacarías a colación. de Londres. Léelo. marinero del Titán. Meyer? Royal Age. pese al desastre del Royal Age. del T. cincuenta millas al este de ese témpano de hielo. pero bebió ha sta la inconsciencia y fue llevado a su casa por uno de los amanuenses. No se dijo nada sobre la declaración del capitán. Capitán Brandt. desembarca en Christiansand. bebiendo hasta la inconsciencia. de Boston. recogida en medio del naufragio en 45º2 0 N.) Tres semanas más tarde. Ten más cestos para tus huevos. Rowland habla acerca del buque partido por la mitad la noche anterior a la pérdida del Titán. uno d e sus compañeros aseguradores dice Pobre diablo. con ojos llorosos. Había asegurado la mayor parte del Titán. No tiene sentido. a bor do del Peerless. bebiendo en demasía y maldicien do su suerte. ocasionalmente. visitar la pizarra de boletines . puestos en el boletín. Se ve raro. lo siguiente: Boya salvavidas del Royal Age. ¿No lo es? preguntó uno. léelo. Meyer. ¿Qué dices de eso. Bien. Tomará los diamantes de su esposa como saldo. hay algunos vocablos alemanes (el más usado de todos es Der) Por otro lado. Meyer fue despertado de un letárgico estupor por una multitu d de gritones aseguradores. Al décimo día leyó. Pobre diablo. que irrumpieron en el Cuarto del Capitán. Se había dem rado dos meses. yo simplemente pago el dinero a la compañía de vapores. Meyer ¿Qué te pasa? ¿De cuál de las tribus perdidas saliste? eres como n inguno en tu raza . ¡Oh. descuidando su trabajo salvo para. ¿Qué piensas al respecto? Con algo de dificultad. Seguro dijeron otros . Sí vociferó otro . me lo figuraba. leyó en voz alta. pasó su tiempo en el Cuarto del Capitán. De ahí qu e le haya imp reso cierta acentuación en las erres.Te hace bien dijo otro ásperamente . cuando Meyer se entera del desastre del Titán. y si voy a pagarlos. De aquí en adelante. y qué con eso dijo Meyer dolorosa y estúpidamente . mi buen Dios! gritó mientras corría al Cuarto del Capitán. hay indicios que me permiten afirmar que es un judío rad icado en Alemania. con una niña pasajera de nombre desconocido.

. uno de los cuales.. recibió a los dos hombres. tal es el Sistema Británico de Jerarquías. debes hacerlo. por supuesto. escribiendo con dedicación. Vigilaremos a Rowland hasta que regreses. en pro de los buenos negocio s. Señor Thompson. No me preocuparía. derivada de una más grande. pero soy un miembro aquí. mi único hijo se ha ido. y voy a esperarlo en mi oficina al mediodía. casi dos meses después de anunciada la pérdida del Titán. Amables.ayor riesgo. señor Sel dge? Espero que el apoderado legal y el Capitán Bryce estén ahí ahorra. Seremos bastante cau tos. quien fue rescatado del témpano con una chiquilla. no me preocuparía mucho por el dinero si ella estuviera a salvo. y con el nombre de Meyer en la v entana. cuando el anciano c aballero. no puedo tomar parte activa. con la mirada y la mente claras. Instantes más tarde. reciba mis más profundas condolencias. ¿No es así? Algo así. CAPITULO XI Cierta mañana. Es probable no lo sé. Tengo un transporte al puerto. no aquí. salu daron educadamente al señor Selfridge. A la mañana s iguiente. y llevado a Cris tiansand. estaba en su escritorio. ¿Batalla? ¿Acaso algo anda mal? preguntó ansiosamente el señor Selfridge. de buen porte y correctas maneras. Los aseguradores y compañías de afuera han puesto sus problemas en mis manos y no pagarán hasta que yo tome la iniciativa. y está en camino al Thames esta mañana. Los dieciséis días han expirado. puede ser la pequeña Myra. No hubieron de esperar ni un minuto antes de qu e el capitán Bryce y el señor Austeen fueran anunciados y entraran. Ve a casa. recupérat e y atiende esto. y después a casa. señor Selfridge. El señor Selfridge se levantó y lo acompañó a la calle. pero no lo presentó. Todo lo que yo tenía incluso mi hijo y mi nieta estaba en el Titán. Soy el asegurador mayoritario. señor Selfridge dijo él con dificultad . como un simpl e accionista. salvada inquirió el anciano . y señor Meyer. y por unas c uantas semanas fue un ocupado y dedicado hombre de negocios. Debemos escuchar a un tal John Rowland. naturalmente. querida mía. Lo pusieron en un coche y lo llevaron a un baño turco. así que. Le creo que e s el mayor dueño de las acciones del Titán Alrededor de cien mil. Ha estado muy enfermo al dejar el buque que lo halló. cuando el señor Meyer los presentó como el capi tán y el primer oficial del Titán y se sentaron. levantándose ¿Vendrá usted a mi oficina. Es muy triste. ¿Tiene usted la declaración del Capitán Bryce? . Ahorra. No estaba en Gibraltar con los otros. que había deplorado la muerte de su hijo en la oficina de Inteligencia. Pero mi hijo. entró vacilando y tomó una silla a su lado. señor Selfridge. quizás adicional. esta batalla será enteramente entre los dos. el señor Meyer tra jo a un hombre de aspecto sagaz de quien dijo era el apoderado legal de la Compañía de Vapores. me arruinaré si este seguro no es pagado. y tienes los sesos para lucharlo. caballeros dijo el señor Meyer . fatigadamente . Meyer se sentó en su escritorio en el Departamento. Una chiquilla. perfectos prototipos del oficial naval Británico. sí señor Meyer dijo el anciano caballero. estaba presto a empobrecerse. creo que podemos proceder a negociar cierto punto. y algo ansios o. Buenos días. Y yo me arruinaré si lo es dijo Meyer. Supongo que ha venido por el pago d el seguro. Una oficina mejor amueblada en l a calle Threadneedle. Ahí es donde haremos este pequeño negocio. Sí...

y ésta su chiquilla. Y en esta declaración. En la lista. señor. capitán Bryce? Poseo la quinta parte de las acciones de la Compañía. y un hombre en esas condiciones es susceptible de ver cualquie r cosa. Aquí adentro llamó a sus amanuenses. Usted es copropietario. asumió una actitud de escuchar. dejó entrar el sonido de las rued as de los carruajes. Y este es el capitán Barry. quien transportaba a la pequeña Myra en el otro hombro y dijo. y entonces enfrentó al capitán. con la palabra responsable? preguntó rápidamente el capitán Bryce A modo de respuesta. lo he traído medio muerto. amigo mío. ¿No es así. al ser abierta. pálidos e inmóviles. la víspera del n aufragio de su propio buque . extrayendo un documento que el señor Meyer ojeó y lu ego devolvió. esto le convierte en copropietario del Titán y responsable como ta l. usted ha ocultado toda la erencia de su choque con el Royal Age y su posterior hundimiento. una compañía sep arada. Lo felicito por su escape. Meyer alzó sus negras cejas. Siéntese. ¿A qué se refiere. No nos topamos con el Royal Age. Y éste es el señor Rowland. dando paso a un Rowland pálido y débil. el contramaestre y yo estábamos cerca de él. ¿A qué me refiero. y en ninguna forma somos responsables de su pérdida. ¿¡Quién lo dijo!? ¿¡Cómo lo supo!? io irresponsable! estalló el capitán ¡Usted sólo tiene ese boletín sobre Ese hombre abordó ebrio en Nueva York terció el primer oficial . pero aún así viviré Ése es mi escape. Ante la ley. así es agregó con una aceitosa sonrisa tan pronto pe rcibió que la cara del capitán empalidecía ¿Que nada ocurrió para hacer al Titán menos marin ro o manejable? Eso es lo que afirmé dijo el capitán con un ligero suspiro. Antes de que la aceitosa sonrisa de Meyer indicara al aturdido capitán que había hab lado demasiado. capitán dijo . la puerta se abrió. amigo mío. y estuvo en estado de de lirium tremens hasta el instante del naufragio. con la man ga izquierda vacía y apoyándose en el brazo de un gigante de barba bronceada y vigor oso porte. cada buq ue es. usted aparece poseyendo ciento veinte de las acciones del Ti tán.. usted ha afirmado que el viaje no fue más memorable h asta el momento del naufragio. tan lejanamente a lo que concierne a los avalúos y dividendos. Estaba de vigilancia en el puente. pero ¿Por qué no pudo usted darme tiempo de atracar? U n piloto no puede hacerlo todo.La tengo respondió el señor Thompson. Gracias dijo débilmente Rowland . Sí agregó el capitán Bryce . del Peerless dijo Meyer estrechando su mano . mi ró su reloj y fue a la puerta que. no perderá. capitán Bryce? tronó A que en su declaración. El señor Austeen. Amputaron mi brazo en Christiansand.. Todo está bien. El capitán Bryce y el primer oficial Austen. miraron dura y fijam . con el a iroso tono del oficial de alcázar: Bien. He examinado la escritura de constitución y las listas de la Compañía dijo Meyer .

pero el señor Meyer murmuró para sí r iqueza e influencia. Estoy actualmente sin dinero. aunque limpias. Selfridge. antes de que se casara. a los negocios. pero no he podido apre nder su segundo nombre. sino a la niña que. La cabeza de Rowland se hundió. al levantarse con engreimiento. aunque conocí a su madre hace años. miraba a su alrededor con maravill ados ojos. brindada amorosamente por la tripula ción del Peerless. que aunque entiendo que nuestra deuda hac ia usted no se puede medir en términos monetarios.. sobre la mesa a l a cual se había sentado. y créame. En él. tres por pulgada.? se detuvo. agotada y fatigada como aque lla del encanecido hombre que tenía enfrente. f aldas cubiertas y ropa interior hecha con viejas camisas de franela. La madre está a salvo. señor Rowland. pero he encontrado a esta niña. purificada por sufrir hasta la casi espi ritual dulzura de su edad. o la señora de George Self ridge. Ella lo recuerda. entonces se le aclaró y su cara se iluminó con una sonrisa.ente al hombre. en cuya extenuada cara. Confío. que obviamente es el mío. mi nieta. en Nueva York. y yo tengo riqueza e influencia. Dios mío. ¡Abuelo! dijo ella. en que le enviará un telegrama. Como mucho. ciertamente. Obviamente. La señora del coronel. no a Rowland. Sí. pero sigue sin saberse del padre. señor Rowland. Nuestra dirección en Nueva York es bastante conocida. usted no tiene por qué seguir sin dinero. y por o tro lado. Probablemente no.. Sus ropas. . dice? ¿Dice que su hijo está perdido ba a bordo del Titán? Y la madre. habría tomado una hora de trabajo de un vigía. ¿Se ha salvado o está. Pero le enviaré un tele grama de una vez. caballeros dijo en un tono más alto . ag Ahorra. te lo agradezco murmuró el señor Selfridge. dado que el débil Rowland no podía coser. Había sido una cara tan vieja. ¿Me recuerdas? ¿No me recuerdas? Tembló visiblemente mientras se inclinaba para besarla. La pequeña frente se frunció y arrugó mientras la chiquilla hurgaba en su memoria. mi hijo regó lúgubremente el anciano. usted es un hombre capaz. Estaba hecho de sacos así como sus zapatos y su gorr o de lona con hilo de vela y puntadas de fabricante de velas. señor dijo . Su vestido era único. brillo en los ojos y una sonrisa en la cara. estaba la gloria de la juventud. Myra. estaban harapientas y remendadas. difícilmente reconocieron las facciones del problemático marinero del Titán. ¿Es su nieta. tomándola en sus brazos . en un viaje. ¿Nos hablará so re el desastre del Royal Age? ¿Era el Royal Age? preguntó Rowland Serví en él. no conozco su apellido. Myra repitió el viejo caballero . He perd do a mi hijo. escondiendo la cara en su brazo. Oh. incapaz de continuar. El señor Selfridge se había levantado y además miraba. El señor Selfridge se aprox imó y examinó de cerca las vestiduras para preguntar: ¿Cuál es su nombre? Su primer nombre es Myra respondió Rowland . Rowland se limitó a inclinarse a manera de saludo. sentada en el regazo del enorme capitán Barry. Pero señor preguntó ávidamente Rowland .

Si él encubrió cualquier cosa. Adelante y pro ceda con la demanda. su bió a la niña a una silla situada en un rincón y la sentó. caballeros. y Rowla nd. el hecho de que tuvieran de guard ia a un hombre ebrio cuando el Titán embistió al témpano será suficiente. que este hombre se hallaba en esta do de delirrium trremens hasta el momento de la colisión dijo el señor Meyer. Vi su brazo después. fue hecho después del na ufragio.El señor Selfridge. no escuché quejas ni lloriqueos. Rowland se puso de pie. fue después de la aplicación de la misma y antes del naufragio del Titán. y después de ser confirmada su responsabilidad. y él habló con inteligencia. de principio a fin! preguntó Meyer mirando a su alreded tronó el capitán Bryce. mirando fijamente los rostros de los hombres que había venido a exponer. Ni siquiera fue fraude. Este hombre estaba ebrio en Nueva Y ork. Meyer pisoteó el suelo de su oficina en su excitación. Perro usted mismo dijo. mientras ellos apretaban bastante los dientes y se e nterraban a menudo las uñas de sus dedos en las palmas de sus m anos. Él era copropietario. más interesado en Myra que en la relación que estaba por darse. entonces se detuvo con una tr iunfal sonrisa y sacudió un dedo ante la cara del apoderado legal. lo cierto es que no tiene relevancia en la val idez de la póliza. ¡Si usted lo vuelve a insu ltar de nuevo en mi presencia. Usted no tiene testigos para esa admisión dijo el apoderado. El capitán Bryce estaba errado dijo el señor Austen . ¡Una mentira. yo lo haré por él. No pagaré. Bien. U sted debe pagar el seguro. El señor Meyer miró el grupo que le rodeaba y dejó de sonreír. ¡Perro el encubrimiento! ¡El encubrimiento! gritó excitadamente el señor Meyer. ro to por el apoderado legal. le haré tragarse sus dientes! CAPÍTULO XII Hubo un momento de silencio mientras los dos capitanes se miraban mutuamente. pero el hombretón que lo acompañaba lo hizo sentar. para enf rentarse al capitán Bryce y calmadamente decirle: Vi un oso polar al que este hombre mató en combate abierto. y cuando no. ¿Qué piensan ustedes al respecto? or. mientras la acariciaba y le h ablaba a la manera en que lo haría un abuelo de cualquier parte del mundo. Él puede pelear s us batallas cuando está bien. como otros de la tripulación. No lo haré. no hace diez minutos. Pude haber dicho cualquier cosa ante la excitación del moment . Lo que dije y lo que admitiré bajo juramento son dos cosas diferentes dijo desespe radamente el oficial . Lucharé contra usted en la corte. y cuy a presencia de este modo ignorara tanto dijo. y m ientras lo salvaban de la muerte. Y aún cuando el encubrimiento no alterará la póliza. si esto ocurrió. señor. No lo pagaré. quien dijo: Sea cierta o falsa esta historia. Pero estaba sobrio y competente cuando estaba d e guardia. Discutí algunas teorías de navegación durante su turno en el puente aquella noche. la terrible historia de cómo partieron por la mitad al barco en la primera n oche desde Nueva York. Tampoco tiene relevancia. terminando con el soborno y su negativa a aceptarlo.

Tal como yo lo entiendo. lo cual será suficiente para invalidar la póliza. ¿Ea también el señor Austen un copropietario? preguntó Rowland. Ciertamente dijo con avidez el señor Meyer . hasta donde estaban el señor Selfridge y la niña.. quien procuró calmarla . Anula el seguro. rugió el capitán Bryce mientras avanzaba hacia Rowland con A mitad de camino lo detuvo un enorme y musculoso puño que lo envió. Y se trató de un acto ilegal continuó Rowland . Entonces. cua lquiera que haya podido ser su condición la noche precedente. continuó . Lo jurará. que podría causar un naufragio. señor Austen? preguntó Meyer mientras se frotaba las manos y sonreí El señor Austen no dio signos de negativas y Rowland continuó. el capitán Bryce y el señor Austen. ¡Daaamy! . y sólo se aplica cuando los partícipes son puramente empleados. Perforó con la mirada al primer oficial. Gracias dijo secamente Rowland al primer oficial. perro es te hombre. perpetrado por un capitán que es copropie tario. no pudo recurrir a él. para drogar a un marinero hasta el estupor. amigo mío? Es de mala fe con los aseg uradores. el fraude es el acto ilegal de un capitán o la tripulación en el mar. señor Thompson. Ahora digo que John Rowland. Una cuota. causando daños o pérdidas. . ¿No es así. Le dije que cuidara sus palabras dijo el capitán Barry . quiero a Dammy. Dammy gimió mientras luchaba para ir a él . estaba d elirando ebrio.. La pequeña Myra. y gradualmente despertó sobre la verificación d el he cho de haber sido golpeado y noqueado. Lo admite. como copropietarios. mientras el enorme capitán Barry examinaba las marcas de dientes en sus nudillos.o. cuando el Titán embistió el témpano. comenzó a llorar y a llamar a Rowland a su manera. en calidad de copropietario. era un sobrio y comp etente vigía en el momento del naufragio del Titán. indemne. él posee acciones. y todos se pusieron en pie de u n salto. donde cayó en la cuenta de sus tientes perdidos y la sangre derramada en el piso de la oficina del señor Meyer. ¿No es así. para maravilla y escándalo del anciano caballero. Y nosotros aseguramos en contra del fraude. tambaleándose y h aciendo eses a través del cuarto. como él dijo. por un norteamericano. pero el señor Austen desistió para ayudar al aturdido capitán Bryce a sentarse en un a silla. pero muy asustada. cuando fuimos acusados de ese infame crimen. han cometido un acto que nu lifica el seguro de ese buque. mirando al suplicante ro stro del señor Meyer. ¡Maldito canalla mentiroso! amenazadora cara. Trate respetuosamente a mi a migo. No creo que sea necesario presentarme ante el mundo c omo un ebrio para castigar a la compañía y a estos hombres. Dammy. aún cuando lo invitaba a duplicar la ofensa . Luego. ¿No es verdad? Es la ley dijo fríamente el apoderado legal. y teniéndolo en observación fu era de su turno mientras se halla en ese estado. usted estaba ebrio en la guardia. ¿Entendí corre ctamente que el capitán Bryce era copropietario? Sí dijo Meyer . cu yos flecos caían hasta el suelo un desmelenado montón .

Y lo he revisado todo dijo en conclusión . Cayó sobre el capitán Barry Oiga esta confesión. habló de cuando fue asign ado a la vigilancia del puente en lugar del legísitmo sitio al que comúnmente estaba asignado. amigo mío dijo el señor Meyer . Entonces. y no fui capaz de c onvencerla para que dejara de usarla.. Qué ingenuo dijo Rowland con una sonrisa tranquila . el bribón asesino dijo el capitán Barry. guardando sus notas. quien se acurrucó contra él con alegría. del dolor en su estómago. ca pitán Barry. mientras agitaba su dedo índice casi encima de sus dos car as: Inglaterra es un buen país. Rowland relató los sucesos ocurridos antes y durante el naufragi o. caballeros! exclamó Meyer. Pero sólo estaba drogado a medias. acer có su silla a Myra. qué conmovedora chiquilla dijo jocoso el señor Meyer ¿Dónde aprendiste esa palabra? Es mi apodo dijo Rowland. lo oí. Austrralia y Sud África. con su mano descansando ligeramente en el ho mbro del capitán. Entonces el capitán Bryce. Lo sabe todo. Permítame cargarl a. Es usted un hombre desinteresado. ni pude ser áspero con ella. capitán. le nta e improvisadamente. ponié ndose en pie de un salto y mirando a todo s los que le rodeaban. y mis delirios escuchados y recordados con el único propósito d e desacreditar mi testimonio en consideración con el accidente de la noche anterio r. donde p udiera ser vigilado. Estados Unidos. comentaba al oído del capitán Bryce: Es usted el idiota más pobre que conozco. El señor Meyer bailó por lo alto y por lo bajo en medio de su alegría. y él se calmó. Ahorra. debe decirnos sobre cuando lo drogaron. Mis amigos. sino una infusión de cáña La mano de Austen se cerró sobre su boca. ¡Oigan esto. Ella ha acuñado la palabra explicó al ag itado señor Selfridge. y muy pronto se tran quilizó. del impacto del hielo en el instante del naufragio y de la condición fija de su s ojos. ¿No es así? ed no sabe. del súbito y extraño interés que el señor Austen presentara sobre sus conocim ientos en navegación. sonriendo a su pesar . El hachís se hace del cáñamo hindú. comenzó a enfurecers e hasta la locura. Se sentó con la niña. escuchó la historia. Continúe con la demanda.Oh. habló de la niña que caminaba dormida y que lo despe rtó. ustedes estarán en menos de . es un testigo ¿Lo oye? Sí. el apoderado legal se sentó para tomar notas y el señor Selfridge. listo para refrenarlo. quien aún no había comprendido lo que ocurría . señor.. bajo el recuerdo del golpe recibido. y encarándose a los dos oficiales del Titán dijo. estaba el hachís. señor Thompson. terminando su historia p ara explicar su manga vacía con un detallado informe de su combate con el oso. un buen país parra dejar atrás de vez en cuando . las horribles formas que había visto e n la cubierta inferior y las sensaciones de su sueño omitiendo sólo la parte en la qu e estaba con la mujer que amaba . Óigalo. En ese té. estoy s eguro. el señor Meyer se aplacó. y colocado en la guardia del puente. ¿Lo oyó dec r cáñamo hindú? Tengo ahorra un testigo. mientras el apo derado legal. Comenzando con el hallazgo del whisky en su bolsillo. Y dejó la oficina. creo que con hachís (lo cual ha ce que un hombre vea cosas extrañas). sin prestar atención a lo que ocurría. que le impedía focalizarlos sólo a cierta distancia. y el señor Austen. gruñó el capitán Bryce No era hachís. todos buenos países también parra ir allá con nuevos nombres. amigos míos. Fui drogado. pues parte de mi té se derramó. Están Canadá.

a nuestro buen amigo aquí presente. sería impuesto parra hacer una buena participación de lo que la compañía debería pagar por lo del Royal Age. mirando al rostro de Meyer.. como dueño de la mayor parte de las acciones del Titán. mientras las convulsiones remitían. Usted o yo. era el mayor accionista del Titán. que cu ando estén en ese boletín. todo lo que esta pobre y encantadora criat ura jamás tendrá. y entonces lo vigilaron . ¡Un médico repitió Meyer a través de la puerta a sus amanuenses ! ¡No quiero que muera en la oficina! ¡Y traigan rápido un trans El capitán Barry puso la desvalida figura en una poltrona. señor Meyer agregó al asegur r . eso es. Antes de que un doctor o un transporte hubiera llega do. se soltó. que el señor Selfridge. boqueando convulsivamente. el señor Rowland. mientras lo palmeaba vigorosame nte en la espalda No será pagado. el júbilo y una impresión simulada. Y déjenme decirles. señor Selfridge. que estuvo de vigía esa noche y jurará que sus luces estaban apagada s. el anciano había fallecido. CAPÍTULO XIII El señor Selfridge había comenzado a interesarse en los procedimientos. Perro mi puerta no está acerrojada. ligeramente sonrojado. Por el contrario. Había invertido cien mil libras hasta el último centavo . No del todo dijo Rowland . ni lo harán los otros aseguradores. habría resultado arruinado. Alguna clase de conmoción súbita dijo el doctor cuando hubo llegado . Infarto dijo Rowland. Buena por cuanto esta chiquilla era su nieta. Sus luces estaban encendidas. la respiración se iba acortando y los labios p asaban de grisáceos a azules. uno de los dos deberá estar arruinado. los dos hombres se levantaron. Meyer miró entristecido a Myra mientras la acariciaba en la cabeza. quien. Cuando los d os hombres salieron. La aferró. . También una emoción iolenta. avergonzados y abrumados. El capitán Barry llamó por señas a Rowland. pasaron a través de la oficina exterior y salieron a la calle .media horra en un boletín y en una lista del Lloyds. estaba junto a la poltrona y. por la pérdida del dinero del seguro? Sí. todo Scotland Yard los estará buscando. mis buenos amigos. Cien mil libras que poseía en acciones. si viviera. su compañía me debe reembolsar el seguro que debo pagar a los propietarios del Royal Age. preguntó: ¿Ha llegado a algún acuerdo. y nunca más zarparán de nuevo baj o la bandera británica como oficiales. No pagaré el seguro del Titán. y se ha arreglado en su contra. mala porque se convirtió en un hombre arruinado. cruzaron la puerta. ¿Recibió alguna mala noticia? Mala y buena respondió el asegurador . al menos. cayó al suelo. señor Meyer? ¿Se pagará el seguro? ¡No! rugió el asegurador al oído del confundido anciano. como la cláusula de colisión en la póliz a ha sido nulificada.. donde yació con los labios gri sáceos y los ojos en blanco. arrodillándose a su lado . habría sido un hombre pobre. Espere dijo al ver que el médico dejaba la oficina ¿Esto es. al que también aseguré. Silenciosamente. en el cual se podía ver el enojo. ¡Mire al anciano! ¡Agárrelo! El señor Selfridge se estaba tambaleando cerca de una silla. Y si hubiera dej ado algo más. Llame a un médico. pálidos. y an tes de que alguien pudiera alcanzarlo.

Rowland y Myra. Creo que comprendo el juego. miró fijamente a Row land. El tr ansporte que los había traído aún estaba esperando. De cualquier forma. Dos son mejor. No me arruinará.. qué? Meyer apretó el respaldo de una silla e. mi buen Dios! gritó. inclinándose sobre ella. ¿Y usted tomó el riesgo. recayendo. usted oyó la confesión del capitán. ¿No he sido un caballero? Abra la puerta dijo calmadamente Rowland. dirigiéndose a Rowland cuando comenz aron a andar . quitó la llave y los encaró. Entonces. ello me obliga a recordarle que el seguro del Titán deberá ser tan bien pagado como las responsabilidades incluidas y especificadas por la cláusu la de colisiones en la póliza. Al doblar la primera esquina encontraron un cabriolé al que entraron y a cuyo coch ero dio el capitán Barry la dirección. puntuados por breves órde nes en relación con la puerta. . Siga descansando dijo el capitán Barry al cochero . así como otros lo hicieron. amigo mío. en el más remarcado acento de su pueblo ¿Qué le hice? ¿Por qué me perjudic ? ¿No he pagado la cuenta del médico?¿Quiere un caballero?¿Cree que no lo soy?¿Qué acaso no he pagado por el transporte? Lo traigo a mi oficina y le llamo señor Rowland. Un buen testigo lo hará. me rehúso a testificar. quien se apartó y. con su confundida cara aclarándose ante la perspectiv de acción por parte suya . Perro usted. Rowland. ¿No testificará?¿A qué se refiere? Lo que dije. mi amigo. Rowland. llenaron esa oficina. señor Meyer. Muelle de India Oriental luego. Ábrala o la derribaré. dejaron la oficina y llegaron a la calle. ¡Oh. n su excitación. a través de la niebla y la nieve? Sí. para maravilla de los amanuen ses como mucho. Meyer se le adelantó d e un salto. lloriqueos y el más genuino crujir de dientes . tomando a Myra de la mano. señor Meyer. ábrala repitió el capitán Barry. Buque Peerless. caminó hacia la puerta. Las penosas lamentaciones gemidos. aún sabiendo que iba a hacer la Ruta Norte a toda velocidad. del dopaje. Tomaremos otro. Estoy del lado de Rowland dijo ceñudamente el capitán Barry . El capitán Barry. no re cuerdo lo que fue dicho. Usted no quiere separarse de esta niña. En pocas palabras yo. Aléjese de la puerta.. avanzando con las manos extendidas hacia Rowland. y finalmente acabó cuando la puerta saltó de sus bisagras. Y no me siento obligado a decirle el por qué. la acerrojó. el único que lo puede prevenir. Perro usted jurará. e ntremezcladas con el llanto más tenue de la asustada Myra. seguidos por una genuina maldición a manera de des pedida por parte del asegurador.¿Había una cláusula de colisión en la póliza del Titán? La había. ¿Q. Sí. lo hice. tengo una maldita mala memoria. Mi buen amigo dijo Meyer.

ni siquiera un abogado. Piense en esa madre. Al llegar al buque. fue ayudado n el camarote donde pasó el resto del tán Barry había desembarcado de nuevo Volvió por la noche para decir: para preguntarle al capitán Barry qué tenía en m por su amigo a sentarse en una poltrona. Los ojos del capitán Barry parpadearon fuerte y rápidamente. Usted podría haberle sacado cincuenta mil o más a es a compañía. pero usted no sacaría ningún provecho de mí. después de todo. incapaz de salir. Luego siguió. Además. Tiene razón. y estará aquí un mes antes de zarpar. Yo tengo un hijo . y están a nombre suyo y de la niña. Porque debemos ir más atrás que el asunto de los vigías. y el tren de l a noche se va dentro de dos horas. Rowland. El barco zarpará en la mañana. Acepto el soborno. Ahora. Llévelos. No conozco la ley al respe cto. hay algo más aquí. y aún así se arriesgaron. Pero tan sólo déjemelo a mí. el capi . llévelos. Porque. mientras se recostaba en el cojín. y puede hacer de mi camarote su hogar durante todo el tiempo que guste. con una sonrisa . yo viajaría alrededor del mundo para entregarle a Myra. y si va a esperar a que yo zarpe. . Pero puede tener en mí un compañero de camarote durante todo el tiempo que yo navegue un buque. recuérdelo: Quiero un oficial. Toda la ayuda que hubiera podid o dársele a los vigías no habría ayudado a ver ese témpano. y lo apoyo en eso. el señor Thompson le ofrece esto. tomaré el pasaje dijo. de hecho. los traje para usted. agotado por la excitación de los últimos minutos . sin nadie en este país . Hay poderosos intereses apostando en este sentido. El anciano era norteamericano. alrededor de diecisiete billetes el capitán le entregó a Rowland un fajo de billetes. sólo él pensó en los s rios que le corresponden. La causa del naufra gio fue la máxima velocidad en un banco de niebla. eso está c laro. Estará mejor cuando llegue. con el riesgo de perder a Myra a causa de las triquiñuelas de la Ley Británica. gracias al descuido de los oficia les de la compañía. y para bien o para mal de la posición en la que me e ncuentro. Contenía dos tiquetes en primera clase en la ruta de Liverpo ol a Nueva York. Él lo pagó de su propio bolsillo. mientras que los de Row land brillaron. hice que el señor Thompson conviniera en saldar su cuenta médica y la gaste con ese lustroso hombre. es posible que pasen unos meses antes de i r a Nueva York. Tengo su paga. en din ero norteamericano. y he firmado un recibo por tal concepto a ese asegurador . Rowland. y le enviaré el dinero con que conseguirlo de nuevo. Ahora. Consid erando que perdió toda su ropa y después su brazo. Rowland abrió el sobre. Bien. y además. viejo amigo. si estuviera en sus zapatos. cuídese del Lloyds si quiere el camarote.Eso es respondió débilmente Rowland. sacando un sobre . Lo respaldaría en la carrera . Debe llevar a la chiquilla. sé que desea cruzar el atlántico con la niña. e día. No es un soborno. que yo sepa. Rowland estaba demasiado agotado como ente. con amargura: Parece que no podré escapar. Escríbame. Sí. No podrá subir de nuevo al mástil. Mientras tanto. Usted tiene derecho a la paga de un mes. Los aseguradores sabían lo de la velocidad. Deje que paguen. Pero debe salir del país. Aquí está. Visiblemente sonrojado dijo. amigo mío. recuérdelo. puesto que es el único que puede hacerlo. y cuando esa madre se lo agradezca y tenga enton ces tiempo para pensar en sí mismo. pero yo sabía que no tocaría el dinero de ellos. si usted acepta. pero pueden obligarlo a atestiguar.

Unos pocos enc uentros tempestuosos con este enorme obstructor los convencieron de la futilidad de esfuerzo adicional en esa dirección. perfeccionada hasta la repetición por Meyer a los reporteros. Incluso un oficial necesita dos manos. aún si no tiene manos. Como consecuencia. y en entrevistar al capitán Barry con el fin de refrescarle la memoria. ¿Va a comenzar de nuevo? Nunca más pasado. para bajarse frente a un a gran tienda por departamentos. fue abordado por entusiastas reporteros en el muelle. Rowland preguntó por la sección infantil. Pero Myra había olvidado la palabra Mamá. la mañana en la que. pues adáptese. en donde entró a la oficina de la Compañía de Vapores.Gracias. pero mientras tenga cerebro. pero mis días en el mar acabaron. Ahora tengo un futuro. Myra. y dígame. Me ha hecho bien conocer a un hombre como usted. dijo Rowland levantándose . Bien. la alegría no mata. Meyer llamó a conferencia a todos los aseguradores involucrados con él en el seguro del Titán. en cuyo empleo había naufragado. y debes ir bien vesti da. una pequeña aristócrata. y a menos que Meyer hubiera entregado la noticia a los periódicos. pero también ha dejado de beber. conferencia en la que se d ecidió permanecer en silencio respecto de la carta que pensaban jugar. y estaba más interesada en el excitante ruid o y la vida en la calle que en la ropa que tenía. y observando una estrecha franja de cielo desde el salón de cubiert a de un buque que hacía la ruta hacia el Oeste. no lo tomará a mal. a la que fue conducido. pronto veremos a mamá susurró en la rosada oreja de la niña . y después de encontrar. rápidamente se halló en la arremolinada Broadway. y en su plenitud presenciaré si no la tomo por sorpr esa. de la lista de los pasaj eros del Titán. aún no se sabría. Pero la historia no se publicó inmediatamente. No estoy preocupado por mí. a donde había llegado de masiado tarde para la publicación. Será oficial. pero tú eres una chiquilla de la Quinta avenida. fue publicada en los principales diarios Ingleses y europeos. o de lo contrario desaparecerían. se deshizo de ellos y. ¿No es así? No es de mi incumbencia. y en donde lo esperaba una joven. Esto es demasiado bueno como para que el señor Meyer lo mantenga en secreto . y emplear a lgo de tiempo y dinero en hallar otros testigos entre la tripulación del Titán. CAPÍTULO XIV Era casi el mediodía del día siguiente cuando Rowland. y o btuvo la di rección de la señora Selfridge. quienes hablaron de su historia y le pi dieron más detalles. Bien. Esta ropa vieja ya no te va. sentado en una silla de buque junto a Myra. decidieron entregar a la prensa la historia narrada por Rowland con la esperanza de que aquella publicidad sacara algo de evidencia plau sible a la luz. En la tienda. lo mismo que un . ganando las calles adyacentes. así como unos cuantos de la otra guardia. Entonces. Pero puede que la noticia llegue a los periódicos antes de que yo la alcance. amigo mío. apretando la mano del hombre. y entonces miró su manga vacía . capitán dijo Rowland. y e mbellecida aún más por éstos cuando la escribieron particularmente en la parte del oso polar . musitó. habían sido persuadidos para firmar por los viajes al Cabo. con Myra en su hombro. con el nombre del barco en el cual había zarpado John Rowland pues sus movimientos habían sido rastreados en búsqueda de evidencias . que cada miembro de la guardia de puerto del Titán. la única mujer sobreviviente. al final de la sema na. recordó no haber hecho provisiones p ara notificar por cable a la señora Selfridge de que su hija estaba a salvo. No se ha la stimado en dos meses. tomó un coche arriba de Broadway. Rowland se rehusó a hablar. y cableada a Nueva York. Y esta historia. desce ndió por la pasarela en el muelle de North River.

Entonces. ¿Él robó a la niña? Por supuesto respondió el anciano al tiempo que. La joven se inclinó hacia Myra y la besó por pura simpatía. medias. Regresaron a la tienda.Esta niña sobrevivió a un naufragio dijo . la pequeña Myra llamando a grito s a Rowland desde los brazos de una mujer del grupo. la besó. elevada y sensible a las vibraciones del dolor humano y a los errores que sus ocupantes son sacados de toda consideración. asombrado por la yuxtaposición de at avíos. Báñela. puso a la i nconsciente madre en un carruaje al que entraron. inevitablemen te se desmayó en brazos de un indignado anciano. y halándo lo de los pies. respondió Rowland altaneramen Creo que es la hija de la señora del Coronel Selfridge te. Una d e estas personas. sin lugar a dudas. de nuevo sin dinero. ¡Andando! gritó el policía. y fue detenido en la esquina por un policía que lo había visto salir y que estaba. ¡Canalla! exclamó éste mientras blandía su bastón sobre la cabeza de Rowland ¡Te hemos atr ! Oficial. en ocasiones. ayudado por los otros. y veremos a quién se la quitast Muy bien. en nomb re de mi hija. siendo i nterceptados en la puerta por un grupo de tres o cuatro personas que salían. zapatos. Una hora después. péinela y use el dinero para un vestido. Entonces. el aturdidor efecto de un ambiente civilizado. acarició y derramó lágrimas sobre ella. Yo lo seguiré y levantaré cargos en su contra. e. profirió un penetrante grito y avanzó hacia ellos. oficial. el oficial con su mano en el cuello de Rowland. Demasiado altaneramente. l uego. con Myra intrépidamente a taviada con nuevos adornos. una joven vestida de negro. Tal es. golpeando a su prisionero en la cabeza con su porra. y partieron. Puedo probar que ella está conmigo. ¡¡Dámela!! Arrebató a la niña del hombro de Rowland. En estos hogares no entran las noticias para las masas ni los periód icos . pero no lo sabes. ¡Myra! gritó Dame a mi hija. Esperaré aquí. Lo crees. ¿A quién le quitaste esa niña? preguntó. salvo el bienestar espiritual de su p obre condición. entre los aplausos de una aprobatoria multitud. el hombre que había luch ado contra un oso polar y lo había vencido. Es todo lo que tengo. Vol vamos a la tienda. Haga lo mejor que pueda dijo Rowland . ignorando a la multitud que se había formado en torno a ellos. Tengo dieciséis dólares y cincuenta centavos par gastarlos en ella. fue arrastrado como animal enfermo a t ravés de las calles por un policía de Nueva York. pero dijo que no se podría h acer mucho. llévelo a la estación. ropa interior y un sombrero. CAPÍTULO XV En la ciudad de Nueva York hay hogares impregnados de una atmósfera moral tan pura . emergió de la tienda.

a veces es enviado por el editor desalmado en busca de alguna noticia de masas a las estaciones de policía. qué idea. limite su testimonio a la agresión actual. harapiento. ¿Fue esta agresión perpetrada en Nueva York? Sí. Cuando lo llamaron. fue arrastrado a empellones a través de una puerta. Su señoría comenzó excitado . Los desdeñosos comentarios fueron oídos en el rincón con obse rvaciones apagadas: Atractivo de veras. sí seño r. madame. Cuand o un reportero falla sin querer. Y en el extenso Atlántico. el señor Gaunt. a prueba de discursos e indi ferentes ante el orgullo profesional y los sentimientos de los reporteros. salvo la joven madre. allá. El oficial que había arrestado a Rowland estaba bajo juramento y declaró haber deten ido al prisionero en Broadway mientras se llevaba a la niña. donde había seguido a mi hija disfrazado de marinero. pero lo tenemos en el testimonio del primer oficial. con otros desafortunados más o menos culpables de agresión contra la soci edad. o atrajo a la chiquilla de su lecho. Puede retirarse. tres reporteros. En la misma ciudad hay magistrados honorables miembros de clubes y sociedades que emplean las altas horas de la noche y a menudo llegan a amanecer a tiempo de lee r los diarios antes de que las cortes inicien sesión. Sí. Señoría. fue llamado a declarar. pero fue descubierto. Sentados en un rincón del salón estaban el anciano del día anterior. intentó vengarse. En la antesala de esta corte. todas de cond ucta excitada. dirigían sus venenosas miradas a Row land. y todas. pálida y con los ojos hundidos. ni siquiera s e dignó mirarlo. ¿Puede venir al estrado? Con la niña en sus brazos. desfigurado por los golpes y desmelenado por pasar la noche en una celda. ¿A quién le hurtó la niña? A esa dama. robó. pero feliz. la joven madre con la pequeña Myra en su regazo y un grupo de damas. Entonces él testificará. después de sucesivas entrevistas a una celebridad . y él debe haber escapado con la niña. El siguiente testigo. También en Nueva York hay editores de bilioso estómago. donde escasean las noticias dignas de ser impresas. Oficial. el buque estaba hundido. Las más endebles marcas. a mi nieta. enviados por su s respectivos editores. En la mañana que siguió al arresto de John Rowland. intentó asesinar a esa niña. La señora Selfridge. Un momento le interrumpió el magistrado . Pidió la mano de mi hija. Señoría. la señora Selfridge prestó juramento y con una abatida y vi .sensacionalistas. este hombre alguna vez fue un caballero y un invitado en mi casa. y en me nos de cinco minutos. cuyo atractivo vestid o había llamado su atención. Habiendo fallado en esto. señoría. y como su petición fue denegada. presenciaron una audiencia presidida por uno de los hono rables magistrados arriba mencionados. estab a Rowland. y a lo largo de una fila de policías quienes demostraron su utilidad dándole cada uno un empujón en dirección al banquillo frente al cual el rígido y cansado magistrado lo fulm inó con la mirada. ¿Fue usted testigo? No estuve allí. Yo mismo lo atrapé.

fue a su recodo. Prisionero. vagancia. el magistrado levantó la vista. de su rescate por parte del primer oficial y su aserción de haber visto a la niña en brazos de este hombre el único en la tierra que podría hacerle daño . Ento nces el magi strado dobló el periódico y preguntó: ¿No es usted el hombre a quien rescataron de un témpano de hielo? El prisionero asintió con la cabeza. su ultrajada maternidad la dominó. llamándole por su apodo. difícilmente querrá contarl e historias de osos alguna vez. su excitación aumentó. El Titán repitió el magistrado . Al hablar del intento de homicidio en la baranda. El amanuense. .brante voz repitió lo que había dicho su padre. Instrumento afilado. bajo la bandera Británica. Entonces esta agresión fue perpetrada en alta mar. apuntó hacia Rowland y gritó: ¡Y ha torturado y mutilado a mi hija!¡Hay profundos cortes en su espalda. Siendo una mujer. y el doctor dice que debieron ser hechos la noche anterior con un instrumento afilado! ¡Y deb e haber tratado de torcer y retorcer la mente de mi hija. Con las mejillas ruborizadas y los ojos arrojando furia y desprecio. usted lee sobre cómo la defendió de un oso polar. Entonces habló de la promesa de encerrarlo hecha por e l capitán a cambio de su testimonio contra él. a la hora de acostarla. ¿Tie ne usted algo que decir? Nada. y la manga quedó colgando a su lado. de la consiguiente merma en la vigila ncia y la pérdida de la niña antes del naufragio. Puso ante él un periódi co matutino. se le autorizó a nar rar la historia en sus propios términos. ¡Jáh! lo cual era igualmente in usual en la corte. el día anterior. sáquese la manga izquierda de su pecho! Rowland obedeció mecánicamente. o ponerla bajo aterrad oras experiencias! Él había pensado en maldecirla horriblemente. En este punto. eh. en brazos de este hombre.. Si al lleg ar a casa. señaló un enorme titular y se retiró. instigado por los reporteros. los osos y los niños. de los detecti ves enviados y su reporte de que un hombre había rehusado entregar a la niña al cónsul en Gibraltar y había desaparecido con ella. de su alegría al saber que Myra estaba a salvo y la desesperación por verla de nuevo hasta que la encontró en Broadway. porque Myra había reconocid o a Rowland. de las posteriores noticias de que un bote que lleva ba marineros y niños había sido recogido por un buque del Mediterráneo. ¡Del Titán! respondió media docena de reporteros que estaban en el salón. y anoche. este hombre tan sólo ha salvado la vida de su hija. ¿De qué naufragio me habla?¿Dónde ocurrió? preguntó el confundido magistrado a nadie en part lar. Después de un momento. Señoría la respuesta vino como una especie de llanto seco. ¡Prisionero dijo agudamente . No puedo imaginar por qué lo trajeron a mi corte. ¡Y ella estalló en i ncontrolables gritos y llantos! Aquí terminó su testimonio en un acceso de histeria y llanto en el que con frecuenci a pedía a la niña que no pronunciara esa horrible palabra. ¡Absuelto! la palabra salió como un inusual rugido madame agregó el magistrado con algo de brillo en la mirada .. El magistrado examinó el ceniciento rostro del harapiento hombre y dijo al amanuen se de la corte: Cambie este cargo por. Entonces la corte entró en receso mie ntras se leían las noticias. le conté la historia de Elisa.

decía: No creas que soy indiferente o ingrata. y en pocos meses pudo pedirle a sus patronos que le respaldaran para un examen del Servicio Civi l. dejó la corte con s u indignado padre y amigas. con una expresión nublada y más bien agraviada. los eventos del viaje eran t odo lo que podría ser añadido a la historia. y más tarde le reportó lo suficiente para comprar un sombrero. y gracia s a sus finas y rápidas habilidades logró afianzarse en su trabajo. un par de zapatos y un abrigo. ¿Vendrás a ver a Myra? Y el hombre fue. Lo habrían distraído después a la usanza de su pro fesión. Has ganado. lo cual era más lucr ativo que pescar. el futuro es tuyo. pescó. Hambriento y sin fuego para cocinar. y cuando los diarios nocturnos aparecieron ese día. y a veces llor a. al cabo del cual compró un traje de segunda mano y contrató los servicios de un barbero. mientras Myra llamaba profanamente a Rowland.La señora Selfridge. negoció y vendió por un mes. . Escapó y fue engullido por el mundo exterior . dirigiendo sobres. un hombre a quien le faltaba un brazo encontró un viejo anzuelo y unos trozos de cuerda que anudó juntos. lo negoció con un cocinero del puerto por una comida. El favor fue concedido. y antes del anochecer atrapó dos peces más. Mientras tanto. quien había caído en manos de los reporteros. y te felicit o. pero él no se distraería ni hablaría. Su nueva apariencia induj o a un jefe estibador a contratarlo para el conteo de cargas. pudo oírsele decir: Ahora. Pero se equivocaba. y no pareció te ner problemas para impresionar con el hecho de ser un caballero a aquellos a qui enes había conocido. y al sentarse en el escritorio de su oficina. u no de los cuales cambió por comida. el examen fácilmente pasado y él siguió dirigiendo sobres m ientras duraba la espera. Pregunta por ti continuamente. Simplemente has sufrido en el pasado por una errada estimación de mujeres y whisky. Entonces alquiló un cuarto y durmió en una cama.. para ver a Myra. compró nueva y mejor ropa. John Rowland. entonces consiguió algo de carnad a y atrapó un pez. Pero Myra no me deja descansar. Mucho a ntes había encontrado un empleo en una compañía de correo.. Dos años después del examen fue nombrado para ocupar un lucrativo puesto en el Gobierno. No puedo soportarlo más. mientras que vendió el otro. Durmió bajo los muell es sin pagar renta. y eso me alegra. He observado a distancia tu maravillosa lucha por recuperar tu antigua posición. CAPÍTULO XVI A la mañana del día siguiente. a grand es rasgos. porque seis meses más tarde recibió una carta en la que.