RITO DE ADMISIÓN A LAS ÓRDENES SAGRADAS

MONICIÓN INICIAL: Queridos hermanos, sean todos bienvenidos; hoy, alegres nos reunimos entorno al altar de Cristo, a celebrar nuestra fe. Al mismo tiempo, estamos aquí reunidos para orar juntos y agradecer a Dios, porque, nuestros hermanos que estudian teología serán admitidos: Uno como candidato a las órdenes sagradas, Dos al ministerio de lector Tres más en el ministerio de acólito y Dos serán ordenados diáconos. Por la alegría de este momento de gracia, pongámonos de pie y entonemos jubilosos el canto de entrada. RITOS INICIALES LITURGIA DE LA PALABRA [Pendiente moniciones de las lecturas] MONICIONES DE LA PALABRA: En la Palabra de Dios escucharemos palabras de esperanza, de anhelo por un rey que establecerá un reinado de justicia y de paz en su pueblo. En el Evangelio escucharemos una voz desde el desierto invitando a la conversión, a un cambio de mentalidad, que por el bautismo somos hombres nuevos para construir el Reino de Dios. Escuchemos con atención. PRIMERA LECTURA SALMO RESPONSORIAL ACLAMACIÓN EVANGELIO PRESENTACIÓN DE LOS CANDIDATOS Dicho el evangelio, el obispo se sienta con mitra en la sede. MONITOR: El padre Rector del seminario llama por su nombre a estos hermanos nuestros, que quieren manifestar públicamente su deseo de ser admitidos entre los candidatos a las órdenes sagradas, al ministerio de lector, al ministerio de acólito y a los que van a ser ordenados diáconos; y los presenta ante el obispo quien en nombre de la Iglesia los recibe, ofrece y bendice.

PÁRROCO: Acérquense el que va a ser admitido como: Candidato a las Órdenes Sagradas: - José Alvarado Bautista. Se llama por su nombre al candidato y éste responde: Presente. Se acerca al obispo, hacen una reverencia vuelve a su lugar. HOMILIA (Después de la homilía poner la sede frente al altar.) RITO DE ADMISIÓN DE CANDIDATOS A LAS ÓRDENES SAGRADAS. (Ritual de órdenes p. 332) Terminada la homilía los candidatos admitidos a las órdenes sagradas se ponen de pie y se acercan al Obispo. MONITOR: Ahora el candidato a las órdenes sagradas en un diálogo con el Obispo manifestará su deseo de consagrar su vida al servicio de Dios y de los hombres, el Obispo en nombre de la iglesia confirmará la llamada que un día Cristo les hizo. El candidato ofrecerá su vida a Dios para que lo bendiga y lo haga permanecer en este propósito.

Obispo: Querido hijo: los pastores y maestros responsables de tu formación y todos aquellos que los conocen han dado buen testimonio de ti; por mi parte, yo confío plenamente en su parecer.

Por consiguiente, te pregunto:

¿Quieres, respondiendo al llamado de Dios, continuar preparándote debidamente, de tal manera que te hagas apto para recibir en el momento oportuno el orden sagrado y puedas así desempeñar con dignidad el ministerio que la Iglesia te confía?

El aspirante responde: Sí, quiero.

El Obispo prosigue: ¿Quieres, ir formando tu espíritu de modo que puedas servir fielmente a Cristo, el Señor, y a su Cuerpo, que es la Iglesia?

Candidato: Sí, quiero.

Obispo: La iglesia recibe tu propósito con alegría. Que Dios mismo lleve a su término esta obra buena que en ti ha comenzado.

Monitor: Todos. Amén.

Monitor: Todos de pie. El candidato se pone de rodillas ante el obispo. Y el obispo, sin mitra, concluye:

Escucha, Padre, nuestras súplicas y, por tu bondad, dígnate bendecir + a este hijo tuyo, que desea consagrarse al culto divino y al servicio de tu pueblo, en el ministerio sagrado; concédele que persevere en su vocación y que, unido con amor sincero a Cristo sacerdote, llegue a ser aptos para recibir dignamente el ministerio apostólico. Por Jesucristo, nuestro Señor. Todos: Amén

Luego el admitidos regresa a su lugar. Todos permanecen de pie.

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