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Los Espiritus

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RAFAEL MIELGO Misionero Redentorista

LOS ESPÍRITUS MALOS Y SU ESTRATEGIA

Barquisimeto

DEDICAMOS ESTE LIBRO A JESÚS DE NAZARET, EL CUAL PASÓ HACIENDO EL BIEN Y SANANDO A TODOS LOS QUE ESTABAN OPRIMIDOS POR EL DIABLO. HECHOS 10, 38

NOTA BIBLIOGRÁFICA

Para el presente libro nos hemos servido del pensamiento y las experiencias de estos escritores: Gabriele Amorth <<Narraciones de un exorcista>>. Emmanuel Milingo: <<Contra Satanás>>. Raúl Salvucci: <<Indicaciones Pastorales de un exorcista>>. Francis MacNutt, Michael Harper, Henri Belleau y varios otros.

En nuestra redacción transcribimos alguna frase breve de ellos. y queremos que esta reseña valga como cita general. Para todos estos escritores nuestro agradecimiento y nuestra oración.

A MODO DE PRESENTACIÓN

Llevo veinticinco años en la Renovación Carismática. A lo largo de ellos he vivido algunas experiencias en la lucha contra los espíritus malos. Y quiero compartirlas con los hermanos a través de estas páginas. Todos saben que la Renovación Carismática ha demostrado siempre su amor y su ayuda eficiente a los oprimidos por Satanás. Los Evangelios, distinguiendo bien entre enfermos y poseídos del demonio, afirman una y otra vez: <<Jesús les dio poder para expulsar a los demonios>>. Mat. 10, 1. Por un tiempo yo comprendía el por qué de esa insistencia de Jesús en expulsar los demonios. Pero la Renovación Carismática me ha hecho descubrir ese campo misterioso y oculto del diablo. He llegado a la conclusión de que Satanás realiza su obra destructora lo mismo hoy que en tiempo de Jesús. Antes de redactar estas líneas pedí a los miembros de mi comunidad carismática que todo el que tuviera alguna experiencia de tipo maléfico me la redactara por escrito. Los aportes que recibí son en verdad elocuentes. No hay duda que Satanás sigue siendo el gran torturador de la humanidad. Por eso Jesús nos da su poder contra los espíritus malos. Jesús es el mismo hoy que ayer. La gente va descubriendo que Jesús tiene poder para liberarnos de todo influjo malo. A nivel mundial la brujería sigue desatando sobre la gente su avalancha de miedos, destrucción, odios y perversión de toda clase. Por eso el Papa Pablo VI dice: ¿Cuáles son las necesidades más grandes de la Iglesia? Que nadie se asombre, considerando simplista e irreal nuestra respuesta: una de las necesidades más grandes es la defensa contra aquel que llamamos <<demonios>>. (En uno de sus discursos – 1972). El objeto de estas páginas no es otro que desenmascarar la actuación del demonio y tender una mano amiga a quienes sufren su influjo oculto y perturbador. En los grupos no católicos existe una bella y abundante literatura sobre el demonio, avalada por la experiencia de muchas personas que fueron liberadas de las garras del enemigo. Es la elocuencia de los hechos. Algún que otro caso podrá ser cuestionado. Pero el conjunto de ellos lleva el sello de la verdad y también de la misericordia y el amor de Dios. En el campo de la Iglesia Católica el poder de liberación del demonio es inmensamente superior. Así lo proclaman quienes han hecho contacto con ambos sectores. Ellos mismos dan la explicación: La Iglesia Católica nos protege mejor porque cuenta con dos grandes fuerzas liberadoras: La Sagrada Eucaristía y la Intercesión de la Virgen María. El gran reto actual que se presenta a la Iglesia es atender a la llamada de la gente que se siente tiranizada por Satanás. San Alfonso María de Ligorio, Doctor de la Iglesia y Patrono de confesores y moralistas dice que, antes que nada, el sacerdote en el confesionario debe hacer exorcismo privado cuando se encuentra frente a algo que cree se debe al influjo satánico. Anteriormente yo no comprendía el

motivo de este consejo. Pero hoy, después de mi experiencia, lo veo realista e imprescindible. Tenemos que estar siempre preparados para llevar la alegría de la liberación a los oprimidos por el demonio.

EL VACIO DE DIOS

La moda ocultismo, de la astrología con el horóscopo, la parasicología, la metafísica, el espiritismo va invadiendo la sociedad actual. Y paralelamente crece la influencia del demonio en las formas más diversas. No es solo en los países subdesarrollados, a causa de la pobreza, como alguien nos ha dicho. Se da igualmente en las naciones súper-desarrolladas de Europa y de América. Hace poco visitamos Europa y al hojear los periódicos, en la sección de anuncios, luego nos encontramos con la misma basura de todas partes: La proliferación de magos, videntes, astrólogos… Pudimos también comprobar que el mundo de los negocios y las finanzas está igualmente infiltrado por la brujería. Los empresarios contratan brujos y hechiceros para que protejan su propio negocio y aplasten al contrario. La brujería es un negocio que moviliza muchos millones. Como detalle curioso, según leímos hace algún tiempo, un señor cobraba cinco mil bolívares por una consulta. Cincuenta mil por quitar un maleficio. Y medio millón por hacer un maleficio <<a muerte>>. Los brujos modernos dirigen programas de mucho éxito en radio y TV. Ostentan diplomas y títulos académicos, se sirven de computadoras para preparar los horóscopos, impresionando así más al público y gozan de un alto status económico. Pero ha llegado la hora de derribar ese muro de silencio. Tenemos que tener ideas claras sobre el influjo de Satán. Igual que se hacen campañas publicitarias para prevenir el sida, el cáncer o el dengue, debemos movilizarnos para desenmascarar el ocultismo. No creemos que el descubrir la actuación de Satanás ocasione complejos a nadie como nos han criticado. Más bien hemos comprobado lo contrario. Varias personas, bajo los síntomas del maleficio, nos han preguntado: <<Dígame con franqueza si estoy loca>>. Y al comprobar que sus males eran causados por algo de fuera: Satanás, se sentían aliviados. ¿A qué se debe esta explosión de brujería en el mundo actual? Son muchos los que han formulado esta pregunta. Nosotros solemos contestar sin titubear: Se debe al vacío de Dios. El ateísmo y la indiferencia religiosa van alejando a la gente de Dios. Pero la persona humana está precisamente diseñada para Dios. Y al no encontrar la moneda buena, la religión, buscan la falsa, la brujería. Todo ser humano fue creado para compartir la felicidad de Dios por la vía de la religión. Para muchos la brujería es un sustituto, aunque inconsciente, de esa religión. La verdad es que sin Dios la persona humana es un absurdo.

ÁNGELES BUENOS Y ÁNGELES MALOS

Al hablar de demonios algunos luego se imaginan seres de cachos y rabo, con candela y olor a azufre. Este diablo solo existe en el mundo del folklore. Los demonios son ángeles, pero ángeles rebeldes, degradados. Al igual que los ángeles buenos, los demonios son personas, seres espirituales, dotados de inteligencia, voluntad, libertad, iniciativa. No son pues los demonios una abstracción, ni un mito o un símbolo del mal. Los demonios son personas reales. Dios los hizo buenos, pero ellos se hicieron malos por su culpa. (4°. Concilio de Letrán). Cristo es el centro del universo. Por él y para él fue creado todo lo visible (los hombres, el mundo) y lo invisible (los ángeles). Dios creó al bello arcángel Lucifer, superior a todos los demás ángeles. Pero no lo hizo autómata sino libre, igual que los demás ángeles y los humanos. Pero él, abusando de su libertad, se alzó contra Dios. Porque quería ser el centro del universo. Y fue botado del cielo juntamente con un tercio de los ángeles que siguieron su rebelión. Apocalipsis 12, 4. Estos son los demonios. Todos ellos se encuentran en terrible amargura y deseo de venganza. Satán (Lucifer) y los demonios ni quieren ni pueden cambiar su destino. Jamás se humillarán ante Dios. Ellos se lanzan con furia rabiosa a destruir la obra de Cristo. Nosotros no les tenemos miedo: ellos sí nos lo tienen a nosotros. Jesús vino al mundo para destruir las obras del diablo. I Juan 3, 8. En cada página del Nuevo Testamento hay algún testimonio vibrante de esa lucha contra Satán. Por eso no se puede comprender la obra de Cristo sin conocer la obra de Satán. Sin embargo en varios sectores de la Iglesia ha habido interés por reinterpretar la Biblia sin que sea preciso nombrar al diablo ni hablar de la lucha con los demonios. Gran error. Al hablar de los ángeles malos es lógico que hablemos también de los buenos, nuestros grandes amigos. Estos están más deseosos de hacernos el bien que los malos de dañarnos. Cada persona tiene su ángel de la guarda que lo acompaña noche y día toda la vida. La Biblia nos presenta a los ángeles divididos en nueve grupos: ángeles, arcángeles, querubines, serafines… Entre ellos reina una jerarquía de amor. El principal de ellos es San Miguel, juntamente con San Rafael y San Gabriel. También entre los ángeles rebeldes existe una jerarquía, pero de odio. El principal de ellos es Satanás (Lucifer). Ellos conservan, aún después de caídos, su rango propio, sus poderes y sus dones. Recuerdo la primera vez que me enfrenté con un <<endemoniado>> hace más de veinte años. Fue un gran reto para mí. Me sentía muy raro al hablar con alguien al que no podía ver, y me parecía que si no pasaba nada iba a caer en el ridículo. Desde entonces muchas veces me he

enfrentado al espíritu malo, acomodándome a la norma bíblica: Enfrenten al enemigo y huirá de ustedes. Santiago 4, 7. Pienso que no basta decir: <<Oraremos por ti para que Dios te libere del espíritu malo>>, como enseñan algunos. Es necesaria la confrontación directa con el enemigo. Debemos poner en juego la autoridad que Jesús dio a sus seguidores: <<En mi nombre expulsarán demonios>>. Marcos 16. Sin embargo he ido evolucionando y he aprendido a no enfrentarme al diablo en solitario. La experiencia me ha enseñado a actuar acompañado de la comunidad y apoyado con la oración de los hermanos. Y creo que esa es la mejor forma de proceder. A veces el oprimido por Satán se libera en cinco minutos y de forma espectacular. Otras veces tarda meses y aún años: según sea el grado de compromiso de la persona con el espíritu malo y también según la jerarquía y el rango del diablo y según los derechos adquiridos por él. Pero he visto que todos terminan por liberarse.

EL <<MODUS OPERANDI>> DE SATÁN

La perversión es lo esencial en Satanás. Él tiene los poderes de un ángel. Pero solo los del ángel, no los de Dios. Satanás tiene dos formas de actuar. La ordinaria: por medio de la tentación al mal, tal como fue tentado el mismo Jesús. Y la extraordinaria: ésta comprende aspectos muy diversos. 1.- La violencia externa contra grandes amigos de Dios como el Cura de Ars, el P. Pío, San Pablo de la Cruz. Estos fueron apaleados por los demonios. Dios lo permitió para refinar su virtud. 2.- La opresión diabólica, manifestada en varias enfermedades como la mujer encorvada Luc. 13, 11 el sordomudo Mat. 10, 32 la enfermedad de S. Pablo oprimido por un emisario de Satán. 2 Cor. 12, 7. 3.- La obsesión diabólica: que afecta al área sicológica con ideas obsesivas, pensamientos absurdos, tentaciones a la desesperación, incluso al suicidio. Estas perturbaciones se reflejan también en el sueño, con pesadillas horribles. Puede haber enfermedades similares, pero hay casos típicos del demonio. 4.- La posesión diabólica: que puede ser parcial o total. Hay casos de posesión que no presentan ninguna señal externa. Pero en otros se dan fenómenos espectaculares, como aparece en las películas. Los casos de posesión diabólica total, hasta bloquear por completo la personalidad son raros y para enfrentarlos se necesita la autorización de la Iglesia. Canon 1172. Pero los casos de posesión parcial, limitada a ciertas áreas, se dan por miles y miles. Un exorcista amigo nos decía que él calculaba que el treinta por ciento de las personas que concurren a nuestras convivencias o retiros suelen estar influenciados por Satán, los religiosos en nueve por ciento. Naturalmente que no existen estadísticas en este campo de los espíritus. Pero nos parece muy acertada la proporción calculada por ese amigo y coincide con nuestra experiencia personal.

5.- Existen también los influjos diabólicos sobre casas, objetos, animales, de los que hablaremos más adelante. Las personas humanas fuimos creadas a imagen y semejanza de Dios a fin que viviéramos para la alabanza de su gloria. Efes. 1, 12. Satanás pretende sabotear el plan de Dios: que vivamos tiranizados y explotados por él. El orgullo de Satán pretendía que Jesús lo adorara en el desierto. Mat. 4, 9 y quiere que la gente se le entreguen a él. Todos estamos involucrados en esta batalla que se está librando en el mundo, nos guste o no. Y nada se gana con ignorar al enemigo. Esto solo le beneficia a él. Sabemos que el triunfo definitivo es de Jesucristo. La demoniología no puede perjudicarnos si somos conscientes del triunfo total y para siempre de Cristo.

EN LA ESCUELA DE SATÁN

No es fácil conocer la estrategia del demonio ya que se mueve siempre en la oscuridad. Él recluta del gran mundo de la brujería a sus colaboradores más fieles y sus agentes, los cuales suelen recibir su <<consagración>> o graduación en ceremonia oficiada por otros brujos profesionales. Así se capacitan para entrar en contacto directo con los espíritus: los demonios, quedando investidos de sus poderes. Satán ofrece su caudal de odio y maldad a todo el que le tienda la mano. A todos acepta para su obra nefasta. A muchos les parece imposible que alguien pueda ponerse al servicio de Satán como agente o servidor suyo. En realidad no es tan extraño. Porque Satanás confiere poderes especiales, espectaculares, a sus seguidores, con posibilidad de ganar dinero, beneficios, satisfacciones, honores. Ellos de alguna forma se sienten encumbrados. En realidad aunque promete mucho, a la hora de la verdad Satanás solo da dolor y angustia. Poco a poco lleva a sus secuaces al miedo y la desesperación a los largo de esta vida y tal vez también de la otra. Quien no capta esta furia rabiosa de Satán y su lucha por esclavizar a sus mismos servidores jamás comprenderá la realidad del mundo satánico. La brujería y el espiritismo avanzan en forma arrolladora a causa de que nuestra sociedad, alejada de Dios, quiere conseguir los valores elevados del espíritu en el mundo del ocultismo. Los jóvenes son los más vulnerables ante estas experiencias <<sobrenaturales>>. Le encanta tomar contacto con los <<espíritus guía>>, probar la escritura automática, evocar los espíritus de los muertos y las diversas formas de adivinación. Frecuentemente dan un paso adelante y caen en el satanismo, con el cual ya no llaman indirectamente a los demonios mediante el tabaco o cualquier objeto mágico, sino que bien directamente lo invocan y adoran: ¡Oh mal, que seas tú mi bien! Arrebatan así a Dios el honor que le es debido.

El satanismo tiene su máxima expresión en la <<misa negra>> que constituye una parodia burlesca de la misa de Jesús. En ella emplean sus vestidos litúrgicos de color negro. Sacrifican un animalito, remedando el sacrificio del Cordero – Cristo. Tienen siempre alguna forma de orgía sexual, con hostias consagradas robadas en las iglesias y a veces con sacerdotes excomulgados. Una mujer que fue satánica y se convirtió haciéndose carismática atestiguaba que los satánicos saben distinguir perfectamente, mediante su contacto con Satán, cuándo las hostias están consagradas y cuándo no. Igualmente cuándo entre los presentes hay algún sacerdote, por más disfrazado que se halle. Satán tiene su reino bien organizado, sus agentes, sus ejércitos, su estrategia. Los brujos, adivinos, hechiceros, parasicólogos, médiums, curanderos, están a sus órdenes. Una señora decía: Quedé fascinada por los extraños poderes que me llegaban y pensaba que al meterme más y más en el espiritismo y la magia terminaría descubriendo la felicidad perfecta. Pero lo que pude comprobar fue que mi angustia y nerviosismo iban en aumento cada día. Por fin recurrí a Cristo y él fue mi salvación. Muchos católicos apenas <<descubren la oreja al tigre>>, al sentir en carne propia el influjo del enemigo, se ven invadidos por el miedo, juntamente con una sensación de impotencia y fracaso. Muchos de ellos suelen oscilar de un lado para otro: de los santos a los brujos, del agua bendita al talismán o amuleto; de lo sagrado a lo diabólico y cada vez con más angustia. Deben saber que el recurrir a los brujos solo les reporta empeorar su situación. El hombre moderno busca la felicidad en el dinero, el carro lujoso, los vestidos al último grito de la moda. Pero nuestra felicidad está únicamente en Jesús, aún en este mundo pero sobre todo en el más allá. Cristo derrotó a Satanás y con Cristo nosotros triunfaremos en toda la línea. EL MALEFICIO

Llegamos al punto interesantísimo del maleficio: practicado en el mundo desde hace muchos milenios, pero desconocido para la mayoría de los católicos. El maleficio consiste en causar daño a otros valiéndose de la intervención del diablo. Se llama también <<trabajo>>, <<brujería>> o <<hechicería>> (¡Algo le han <<hecho>>!). El maleficio solo se realiza bajo petición. Se necesita que alguien recurra al brujo o hechicero y le diga, por ejemplo: Quiero que tal persona se enferme. Quiero que su negocio quiebre. Quiero que tal señor deje a su esposa y se venga conmigo. Quiero que ese matrimonio fracase. Quiero que tal persona se muera… Después de cancelarse sus honorarios al brujo, éste actúa de acuerdo a las diversas formas de maleficio: Enumeramos algunas: 1.- Maleficio directo: Dando a comer o beber a la víctima un <<hechizo>> al que le han mezclado ciertos ingredientes como cenizas, polvos, hierbas especiales, sangre de menstruación, tierra de cementerio… No importa tanto el objeto de brujería como el poder del demonio. Ese

poder se le infunde al objeto mediante fórmulas <<ocultas>> o invocaciones de los rituales satánicos… Así pues en todo maleficio debe haber un objeto material. La explicación es esta: Satanás va siempre detrás de Cristo, imitándole y remedándole. Y ya sabemos que Cristo, para salvarnos, se vale de algún objeto sensible, como el agua en el bautismo, el aceite en otros sacramentos… Esta es también la táctica de Satán para el maleficio. 2.- Maleficio indirecto: Cuando se transfiere el mal a través de un objeto que representa a la persona: una fotografía, una prenda íntima, un recorte de uñas o cabellos o simplemente un muñeco de tela o de plástico el cual sirve de transfert. A través de él se transmite el mal a la víctima a la que se quiere dañar. Acostumbran clavar agujas o cuchillos en el muñeco y luego la víctima siente unos dolores como si le clavaran un cuchillo o <<agujas invisibles>> en las partes más sensibles como la columna, los intestinos y las mujeres en sus órganos genitales con molestias terribles por todo el organismo. 3.- Maleficio de contacto: Cuando meten el objeto embrujado dentro del colchón o la almohada de la persona. A veces se valen de una empleada doméstica o bien actúa el mismo Satanás con mano invisible. También se sirven a veces de alguna imagen religiosa a la que le hacen una incisión o huequito para depositarle el polvo del maleficio. Por cierto que estas imágenes, cuando se descubre el maleficio, nosotros las destruimos siempre. 4.- Maleficio de división: Para la separación de esposos, novios o amigos. Varias veces los novios han peleado y se han separado sin motivo razonable y luego la mamá de uno ha confesado que un brujo le hizo un <<trabajo>> para que se apartaran. En una ocasión la novia sufrió ataques epilépticos y el novio por eso la dejó. Después la mamá del muchacho nos declaró que estaba muy arrepentida porque le hizo un <<trabajo>> pero no esperaba que el mal llegara a tanto, a la epilepsia. 5.- Maleficio de enamoramiento: Para que se enamoren dos personas. Pero a estos enamorados siempre les queda como una impresión, según varios han confesado, de que fueron forzados al amor y de que es algo artificial. Ayer leíamos en el periódico en uno de los anuncios de brujería: <<Nosotros unimos y desunimos>>. Efectivamente se han visto matrimonios bien avenidos peleando de pronto como el perro y el gato. ¡Un momento por favor! ¡Hermana o hermano, al leer esta basura de Satanás, por amor a Dios, que no se sugestione ni se deprima! Dios es maravilloso. Si recurrimos a él por la oración derrotaremos a Satanás. Sería un error terrible vivir con temor a ser víctima de un maleficio. Dios quiere que sus hijos seamos felices. Pero, eso sí, vamos a renunciar para siempre a toda magia o brujería. Cristo es la alegría y la felicidad.

DIOS RESPETA LA LIBERTAD

Al hablar del maleficio muchos católicos preguntan extrañados: ¡Cómo es posible que Satán pueda causar tantos males a la gente? Si Dios es tan bueno y poderoso. ¿Por qué se lo permite? La respuesta es bien simple: Porque Dios nos hizo libres. De igual forma que podemos contratar a un asesino para que le pegue tres tiros a un enemigo y Dios lo permite, se le puede pagar también a un hechicero para que haga un maleficio a otro. Dios nos dio la libertad y Él es el primero en respetarla. De todas formas el que sufre el maleficio siempre tiene su parte de culpa, por no vivir protegido por la oración y peor aún si vive alejado de Dios. Quien tiene bajas sus defensas espirituales está siempre expuesto a esta infección demoníaca. Dios nos hizo libres para el bien y para el mal. Si Satanás hace desastres entre la gente, es porque éstas se ponen en contacto con él, directa o indirectamente al recurrir a él y participar de su poder. Este flirteo con el diablo comenzó ya en el paraíso terrenal y ha seguido hasta el día de hoy. Toda la historia de la humanidad está contaminada por la infiltración de Satán. También es verdad que muchos brujos y espiritistas se han entregado a las fuerzas demoníacas sin comprender todo el alcance del mal: obran por ignorancia. Actualmente jóvenes y viejos, hombres y mujeres, obreros y profesionales, políticos, artistas, empresarios van a los brujos, astrólogos, videntes, adivinos de todo tipo y hay programas de radio y TV de gran sintonía. Aún en las calles y en el autobús hay sesiones de magia, como hemos comprobado. Mucha gente desea saber <<la verdad>> sobre su futuro. Otros quieren solucionar sus problemas, o ganar mucho dinero. Algunos van por pura curiosidad. ¿Qué hay detrás de todo este mundo de la magia? Algunos líderes católicos opinan que se trata solo de una sugestión colectiva, de un engaño. Pero la verdad es que Satanás es algo muy real y trata de atraer a la gente por todos los medios a su órbita. Muchas veces lo que los brujos les mandan es algo sin malicia. Por ejemplo, visitar siete altares en siete iglesias en siete días alternos. Usar velas de tal forma y tal color. Regar tales polvos en la casa con agua bendita. Cargar ciertos <<contras>>. Parecen cosas sin importancia, pero en realidad son los lazos que unen a Satán, de malas consecuencias para el alma y también para el cuerpo. Hasta los niños inocentes llega también el mal: hay madres que cuelgan al cuello de sus hijitos la mano negra, el azabache, el cachito. Es arrimarse a ese perro bravo que le puede morder. Otros se procuran un talismán al verse golpeados por la pobreza, la falta de amor, la soledad. En realidad se amarran la cadena de la esclavitud al apoyarse en los poderes satánicos. Peor todavía si recurren a la adivinación, si leen las cartas, fuman el tabaco, evocan los espíritus. <<Los espíritus que bajan>> son siempre los demonios. El consultar a Satán nunca nos trae nada bueno. Incluso la música Rock, con algunos cantantes que arrastran a la gente a un frenesí salvaje puede ser instrumento de Satán y poner influjo diabólico a grupos enteros. Pero obsérvese cómo, para que Satán desarrolle su acción perversa, tiene que estar de por medio la libre intervención humana que apoya y atrae a Satán, ya sea por interés económico, por ambición o simplemente por curiosidad. La libertad de la persona humana es su grandeza y puede ser su ruina, cuando se abusa de ella.

LA ESTRATEGIA DE SATÁN

El ideal del demonio es usurparle a Dios la adoración que le es debida. Al ver esas colas de gente ante los despachos de los brujos implorando su ayuda, Satán se siente como un auténtico rival de Dios, realizando el objetivo de aquella rebelión que le mereció su expulsión: ¡Ser como Dios! Ante la brujería de las masas se considera como auténtico salvador de la humanidad, por encima de aquel que entregó a su propio Hijo para salvar al mundo. Juan 3, 16. Así se explica que exija a los brujos y agentes suyos largas horas y hasta días enteros en sus <<oraciones>> y ritos mágicos para maleficiar los objetos que han de servir para la hechicería. En sus oficinas los brujos impregnan esos objetos de carga negativa con <<radiactividad>> diabólica, la cual descargarán después sobre la víctima. Ya dijimos que no importa el material de esos objetos, puede ser sangre de animales, cenizas, huesos de muerto, hierbas, muñecos… Y deben llegar lo más cerca posible de la víctima. Así lo practican siempre. Cuando les dan un amuleto o un talismán deben llevarlo colgado al cuello o bien en la cartera o el bolsillo. Debe estar en contacto directo con el cuerpo. Las mujeres a veces lo llevan disimulado en forma de cadenas, pulseras, anillos, zarcillos. Existe también el <<mal de ojo>>. Hay brujos que con la simple mirada, sin el consabido objeto, pueden dañar a otro con el poder del diablo. Incluso algunas veces sin pretenderlo. Esas personas suelen distinguirse por su mirada triste, inquieta y poco agradable. ¡Qué gran problema para los que trabajan o conviven con ellos! Debemos orar por esas personas con tales poderes diabólicos. Nos dicen que incluso por teléfono los brujos pueden atacar a la gente, sin que esta se dé cuenta. Ya dijimos cómo el maleficio requiere contacto directo con la víctima. La llaman por teléfono para preguntarle cualquier cosa e incluso sin decirle nada. Y a través del contacto telefónico el brujo le ha inoculado el veneno del maleficio. Sucede a veces que la víctima o los familiares encuentran los objetos hechizados. ¿Qué se debe hacer con ellos? Hay que destruirlos en el fuego, si se puede, o botarlos en el mar o en el río y siempre orando a Dios antes y después, y lavándose las manos con agua bendita, pidiendo a Dios protección. A más de uno pudieran parecerle exageradas estas precauciones. No lo son. Nos relataron que una persona encontró unos polvos muy sospechosos de estar maleficiados. Y sin más los botó por la poceta, olvidando toda norma preventiva. Al momento quedaron obstruidas todas las cañerías del edificio, causando gran desastre. Igualmente otra encontró un fetiche y se dispuso a botarlo con rabia por la ventana. Pero el brazo se le volteó con fuerza contra la pared y le resultó quebrado. Nosotros no le tenemos miedo al demonio, pero sí reconocemos sus poderes de ángel caído y nos protegemos siempre con la oración.

MAGIA BLANCA

Algunos brujos le dicen a la gente: Yo, por mucho que me pague, nunca trabajo con magia negra (para poner el maleficio), solo practico la magia blanca (quitar el maleficio). No es verdad. Toda magia es <<negra>>, porque es actuar con el poder del diablo. Y el tratar con esa mafia diabólica ningún bien puede reportarnos. Sin embargo es un hecho que tienen sus salas de espera abarrotadas de gente, aunque cobran sus honorarios. Ellos gozan llamativos poderes <<sobrenaturales>>. Cuando llega un cliente le dicen: <<Te sientes mal de esta y de aquella forma. Todo te empezó hace tantos años. Tal persona y tal otra te embromaron>>. Al oír esto la gente se siente comprendida y queda conquistada. También es verdad que para ganar prestigio los brujos hacen a veces uso del <<fenómeno de suspensión>> mediante el cual, con el poder diabólico suspenden por un tiempo el maleficio anterior. De esta forma entusiasman al cliente por creer que se liberaron del maleficio. Pero cuando pasa esa <<suspensión>> queda peor que antes. Por eso nos han dicho varias veces: Luego de ir a los brujos nos sentíamos mejor, pero en realidad vamos cada vez peor. Satanás nunca va contra Satanás. Marc. 3, 22. Por medio de la magia o brujería los demonios adquieren sobre la persona sus derechos, los cuales son tanto más fuertes, cuanto mayor es el compromiso con Satán. Oímos el caso de una señora que entregó su alma a Satanás firmando con su propia sangre el documento de la entrega; solo después de varios años de oración intensa pudo liberarse. Jesús puede siempre romper las cadenas a esos esclavos de Satán. Por eso los demonios obstaculizan la oración y el recurso a Cristo. Los hechos suelen desarrollarse así: La persona se enferma. Va al médico pero no mejora. Entonces recurre al brujo el cual le dice: <<Le han hecho un maleficio. Si usted quiere que se lo quite me paga doscientos mil bolívares. –Muy bien, aceptado –Deme una foto o una prenda íntima o un corte de cabello>>. ¿Qué hace el brujo con esos objetos? Invoca, por la magia, las fuerzas del diablo. La persona por el momento se siente feliz, pensando que se liberó del maleficio. Pero al poco tiempo vuelve a sentirse mal. Entonces se encuentra al brujo de nuevo el cual le dice: <<Le volvieron a echar otro maleficio peor. Para quitárselo ahora vale medio millón de bolívares>>. Esa persona ya no levanta cabeza. Con frecuencia la situación se complica, pues el hijito, un hermano o un familiar terminan también influenciados por Satanás. Todo ha sucedido por no recurrir a Cristo y a la oración. De algo no podemos dudar: Dios permite el mal solo para que resulte el bien. La cruz, en el plan de Dios, es la llave que nos abre el cielo. Dios tolera el influjo del diablo porque así apreciamos claramente que solo Jesús es nuestro salvador.

EL MALEFICIO A MUERTE

Merece capítulo aparte esta degradante forma de maleficio. Cuando la persona no está protegida pensamos que puede darse de verdad el maleficio <<a muerte>>. Este es el crimen perfecto, ya que nunca será descubierto, pues ningún código penal contempla la posibilidad de ese delito. La opinión que tienen de los brujos las clases cultas y dirigentes de nuestra sociedad es que son simplemente unos charlatanes. Hace poco conocimos a una señora a la que le habían practicado diecisiete operaciones quirúrgicas seguidas. Ella sí estaba convencida de que le habían hecho un maleficio a muerte. Tratamos de animarla y liberaría a través de la oración, la misa y la incorporación a una comunidad de oración. Cuando las defensas espirituales son altas el riesgo de ataque del enemigo es nulo, excepto el caso raro, permitido por Dios, de algunos santos. Es necio ignorar el poder del demonio y echarse polvo a los ojos para negar su influjo. Él tiene un conocimiento angélico, elevado, de nuestro organismo. Sabe, por ejemplo, cómo se produce un tumor y puede estimular los agentes que lo producen. Conoce nuestros puntos débiles y puede manipular sobre ellos ocasionando la muerte. Para el maleficio a muerte los brujos suelen mandar enterrar carne putrefacta o animales muertos, como ratones o sapos, cerca de la vivienda. Nos referían también el caso de un señor que fue a consultar a un brujo el cual le dijo: A usted le hicieron un maleficio a muerte y por eso usted de aquí a dos años morirá. Y efectivamente se murió. La gente preguntaba muy extrañada: ¿Es esto posible? Nosotros creemos que sí. Es verdad que solo por inducción. Al igual que un médico de larga experiencia, después de examinar a su paciente puede asegurar: Le queda vida para tres meses. O en otro plano: Este negocio de aquí a cuatro semanas quebrará. Y así sucede. Todo esto entra dentro de los atributos de Satán. Una señora, de grandes dotes y brillante carrera cayó repentinamente en depresión y no podía dormir ni descansar. Una amiga, al visitar su dormitorio, encontró varios objetos que parecían maleficiados. Pensó luego que a través de ellos los espíritus malos tenían su derecho adquirido para influir sobre ella. Eliminaron esos objetos y luego hicieron oración invocando al Espíritu Santo y mandaron a los espíritus malos que se alejaran de allí. Desde ese día la señora se vio liberada y pudo dormir tranquila. En otra casa también se vivía la depresión y el terror. Tenían la Biblia bellamente entronizada y por varias veces el perro se lanzó sobre ella con furia satánica y la destrozó con los dientes en cien pedazos. Pero al bendecir la casa el sacerdote, y hacer oración vino la paz.

SÍNTOMAS DEL ATAQUE MALÉFICO

La moda del ocultismo y el satanismo va en aumento con su secuela de trastornos físicos y sicológicos. Normalmente puede dudarse si se trata de una enfermedad motivada por el demonio o si es algo plenamente natural o sicológico. Por eso hace falta siempre el discernimiento. En la práctica, los que laboramos en este campo sabemos que en la duda, al hacer oración de liberación con imposición de manos, el enemigo casi siempre <<brinca>> y se da a conocer. Normalmente se comienza interrogando a la persona sospechosa acerca de los síntomas de influjo maligno, que suelen ser: 1.- Dolores de cabeza agudos y constantes. En los estudiantes se da también un bloqueo frente al estudio. No logran concentrar la atención y no se les queda nada en la memoria, cuando antes eran buenos estudiantes. Los papás al principio piensan que se volvió flojo, pero luego sospechan que algo le pasa. Sufren de insomnio. Tienen pesadillas de miedo y terror: como la sensación de caer en un precipicio, ir en un carro sin frenos, ser perseguidos y acorralados. La falta de sueño disminuye su capacidad de acción. 2.- Mal de estómago: Ya dijimos que los brujos hacen llegar los objetos maleficiados lo más cerca de la persona, en la casa, la oficina, el automóvil o mejor en el colchón o la almohada. Pero el ideal es introducirlos en el cuerpo en forma de comida o bebida. Entonces suceden grandes trastornos digestivos. Los que han sufrido el maleficio digestivo, después de sanados suelen identificarlo bien. Dicen que es como una ola de tristeza y amargura, como un eructo que sube del estómago a la garganta y la cabeza. A veces el mal les pasa repentinamente al hígado, las piernas, la columna. En los exámenes médicos no aparece nada. El mejor remedio para estos es comer aceite bendito con pan (como luego explicaremos) y desde luego la oración. 3.- Trastornos sicológicos diversos. Todas estas personas suelen terminar yendo al siquiatra. Pero frecuentemente el demonio, a través de la persona maleficiada, ataca también al siquiatra que suele estar desprotegido para esta lucha espiritual. De aquí proviene que muchísimos de los siquiatras terminan siendo también enfermos mentales, al ser atacados por Satán. Recientemente un señor de gran elevación religiosa nos relataba que estuvo en el hospital siquiátrico y discernió con la luz de Dios que gran parte de los sufrimientos mentales eran causados directamente por el diablo. Él puede manipular sobre los puntos neurálgicos de nuestro organismo y causar esos trastornos. Por cierto que le encanta al enemigo enfermar la mente, porque así es como mejor esclaviza a los hijos de Dios. 4.- Pérdida de la personalidad: Hay que advertir que el comportamiento del diablo es diverso y siempre imprevisible. No hay dos casos iguales de influjo diabólico. Por eso hace falta siempre el discernimiento. Pero el signo inconfundible de Satán es la perturbación y la angustia. Un caso típico de cambio de personalidad es el marido fiel y responsable que de pronto se siente atraído hacia la mujer que recurrió al maleficio. Ya no se interesa por la esposa legítima y por los

hijos. No aguanta la casa. Se vuelve taciturno, con un sueño perturbador, como si una fuerza irresistible lo empujara a cosas que no quiere. 5.- Depresión, <<stress>> la palabra de moda. La persona encerrada en sí misma, triste, todo de color negro. La única salida que ve es el suicidio. Nos da dolor ver a tantos jóvenes que siguen ese camino. La ouija y otros juegos mágicos, los horóscopos en todos los periódicos y revistas, talismanes, contras, cadenas mágicas: A medida que avanza la brujería crece también el número de jóvenes que llevan una vida vegetativa, sin trato social. La cama los atrae en forma irresistible. Tumbados en ella pasan la mayor parte del día. Estas personas, después que se liberan por medio de la oración, deben quedar en su habitación lo menos posible. Que busquen amigos buenos y alegres y se unan a ellos.

DISCERNIMIENTO DE ESPÍRITUS

Esta es la palabra clave en todo este mundo ocultista en que nos movemos: el discernimiento, la luz especial que Dios nos otorga para distinguir la actuación del diablo y también la de la persona humana y desde luego la de Dios. Esa luz nos permite ver la realidad a través de los ojos de Dios. Necesitan el discernimiento primeramente los mismos que sufren el ataque del diablo. De lo contrario fácilmente caen en sicosis y traumas que implican a toda la familia y que pueden llevarlos a la desesperación. Al discernir la acción de Dios comprenden que él es un padre amoroso que no puede abandonar a sus hijos en las garras del enemigo tanto más que muchos de ellos son víctimas inocentes del maleficio. En general todos los católicos necesitamos el discernimiento. Por cierto que algunos lo tienen ya en grado muy elevado como hemos podido comprobar. Una hermana de nuestra comunidad nos decía en estos días que al acercarse a cualquier persona influenciada fuertemente por Satanás <<luego le da como un corrientazo>>. Es una forma sensible de discernimiento. Generalmente los que fueron víctimas del maleficio tienen ese discernimiento más desarrollado y distinguen a veces con una simple mirada a los que están bajo la acción del diablo. El carisma de discernimiento solo florece en la oración. Es un don de Dios para los puros y humildes de corazón, dentro de una comunidad orante. Y debe ejercerse en unión con los hermanos, de acuerdo con la Palabra de Dios y la vida de fe. Necesitan discernimiento de modo especial los líderes católicos. Lamentablemente el secularismo lo va invadiendo todo. La mayoría de los teólogos creen que existe el demonio. De lo contrario serían herejes. Pero creen que el diablo no actúa. Tenemos que pedirle a Dios que les regale ese carisma tan bello de discernimiento de espíritus. Uno de esos teólogos dice: <<No se puede excluir en absoluto la presencia demoniaca en ciertos hechos. Pero es imposible asegurar tal presencia en un caso concreto>>. De acuerdo que sería

imposible discernir esa presencia diabólica sin la ayuda de Dios que nos llega a través de la oración. Aunque no tan imposible. Porque los hechos por sí mismos cantan. Los que tenemos larga experiencia diaria en ayudar a los que sufren la esclavitud de Satán y pasan luego a la libertad gozosa de los hijos de Dios vemos que es muy posible, y hasta fácil diagnosticar esa influencia demoniaca. Aunque en algunos casos reconocemos que es dificilísimo, porque Satanás se disfraza a veces de ángel de luz. A nivel popular todos sabemos que la brujería suele camuflarse con signos católicos como cruces (sobre todo la cruz de Caravaca) medallas, estampitas, invocando a los santos, en particular al Dr. José Gregorio Hernández, recurriendo al mismo tiempo a María Leonza y otros símbolos de la brujería local. Nos da mucho dolor ver al Siervo de Dios junto a tales personajes del mundo satánico. Pero la verdad de Dios, cada día más, se va abriendo camino entre la gente sencilla del Pueblo de Dios.

ACOMPAÑANTES INVISIBLES NO GRATOS

Algunas personas sienten dentro de sí unos acompañantes invisibles que les hablan y les aconsejan y de los cuales no pueden desprenderse por más que quieran. Esos amigos extraños se presentan a sí mismos como personas muertas y suelen contar las circunstancias de su muerte. Unos fueron obreros, otros comerciantes, soldados, sacerdotes, amas de casa… Algunos llegan por su cuenta y otros se presentan a sí mismos como cumpliendo una misión especial para el individuo al que acompañan. Es natural que la gente nos pregunte acerca de esos amigos intrusos: ¿Qué son? ¿Qué pretenden? Nosotros creemos que se trata de otra forma más de la opresión de Satán: el padre de la mentira, como lo definió Jesús. Juan 8, 44. Con la oración y la ayuda de los hermanos han de liberarse de esos acompañantes nada gratos. En forma similar algunos reciben la <<visita>> de algún extraterrestre que les acompaña y les habla. Sabemos de alguien que al salir de viaje llama algún <<extraterrestre>> y siempre le viene y le acompaña. Tenemos que decirles que es otro engaño del diablo, al igual que los <<ovnis>>: objetos voladores no identificados, que aparecen en diversas partes del planeta. Nosotros sí los tenemos bien identificados. Y una de las razones que nos ayudan en nuestro discernimiento, aparte de la luz del Señor, es el comprobar que el mundo de la magia y la brujería acoge una inmensa simpatía, como propios y familiares, a esos extraterrestres y sus ovnis. Teóricamente nadie niega que puedan existir habitantes en otros mundos. Pero en nuestro sistema planetario ya han sido descartados. Y el sistema solar más próximo, donde acaso pudiera haberlos, dista de nosotros sesenta años de luz, lo cual hace casi imposible nuestro contacto con ellos. Nos inunda una literatura malsana sobre extraterrestres y espíritus en tiendas y kioskos. Tenemos que rechazar esa basura comercial. Pero sí deben leerse y propagarse estas páginas

nuestras. A nadie le harán daño. Necesitamos una enseñanza segura respecto del ocultismo. No somos alarmistas ni sugestionadores. Pero sí queremos hacer una campaña orientadora como se hace, por ejemplo, con el cáncer o el sida, aunque a alguno tal vez le pueda causar sicosis de miedo. Sabemos que hay quienes rechazan arbitrariamente este mundo de los espíritus malos. Pero nosotros contamos con la experiencia palpable y diaria. Es verdad que por muy visibles que sean los síntomas de la acción maléfica siempre suele quedar alguna duda en quienes la ven o la sufren. Siempre es un misterio el mundo del ocultismo y cada día trae nuevas sorpresas. Se necesita la ayuda de Dios para discernir la verdad de la mentira.

ESPANTOS EN LAS CASAS

Constantemente recibimos confidencias acerca del problema de algunos que en sus casas escuchan ruidos, golpes, gemidos y viven bajo la impresión de que alguien los mira y los toca. En esto puede haber mucho de sugestión, pues ya se sabe que el miedo es contagioso. Pero puede ser también sabotaje del enemigo. Sobre todo en algunos casos más complicados de puertas que se abren y se cierran por sí solas a la misma hora. Objetos que cambian de puesto y aparecen en los sitios más inverosímiles. Conocimos varios casos de olores insoportables en algunas casas y no encontraron la causa de ellos por más que las examinaron palmo a palmo. En un apartamento del séptimo piso sufrieron invasión de culebras, con el consiguiente terror. Otros han sufrido plaga de piojos, cucarachas, gatos… Muchos de estos fenómenos provienen de presencias maléficas no en las casas, sino en las personas. Y al efectuar el exorcismo a la persona ya no es necesario hacerlo a la casa. Sí es muy frecuente que ocurran estos fenómenos en casas o apartamentos donde se tenían reuniones de brujería y pero aún si se tuvo allí la misa negra. Pues el demonio adquirió firmes derechos sobre esos inmuebles. Incluso se sabe que algunos brujos, al construir una casa, han puesto en las fundaciones algún objeto hechizado para que asegure la prosperidad, tal como nosotros acostumbramos poner algunas medallitas religiosas al colocar la primera piedra. Esa casa queda tan contaminada que la mejor solución es derribarla. En una casa de familia se abrían y cerraban las puertas por sí solas, volaban las sillas, bailaban los escaparates y otras cosas rarísimas. Pero se liberaron recorriendo la casa en procesión, rociando agua bendita y rezando el padrenuestro en cada puerta y ventana. Otra familia se liberó de los molestos ruidos nocturnos con un novenario de misas. Una casa estaba de venta y nadie la quería comprar porque tenía fama de estar hechizada. Al fin la compró una familia católica, pensando que los demonios no pueden hacer daño a los católicos practicantes. Pero siguieron las manifestaciones de Satanás. Todos se enfermaban en forma rara. Incluso los visitantes se enfermaban pero se ponían buenos apenas salían de la casa.

Llamaron al sacerdote y al bendecir la casa desapareció aquella plaga. Después empezaron en ella un grupo de oración para más seguridad. Nos preguntan a veces si los animales domésticos pueden caer también bajo el influjo demoniaco. Ciertamente que sí, y se debe proceder a su liberación. Recordemos el caso de los cerdos de Gerasa. Luc. 8, 27. A nivel personal tenemos la experiencia de unos turpialitos en una casa que visitamos los cuales, bajo el efecto del maleficio, dejaron de cantar. Pero al recibir la bendición y hacerles oración volvieron a cantar, con la alegría de todos. Un caso distinto es el de los animales que <<absorben los espíritus>>. Un brujo se servía de un gato para llevar los objetos maleficiados al alcance de las víctimas. Igualmente algunos hechiceros se sirven de demonios que adoptan la forma de un gato o un perro. Pero en estos casos el endemoniado no es el animalito sino el dueño. Una persona decía: <<Al ir a los grupos de oración desaparecieron las perturbaciones y los ruidos. Pero ahora han regresado porque, a causa de nuestras muchas ocupaciones, no podemos asistir a esas reuniones. Comprendemos que debemos orar más>>. Esa es la gran solución. La oración es nuestra arma defensiva que tenemos siempre a nuestra disposición.

TRES NOTAS QUE IDENTIFICAN A SATANÁS

Uno de los signos más característicos del influjo diabólico es la aversión a toda representación o práctica religiosa (agiofobia). Ese rechazo se da a veces en forma externa, violenta, contra las imágenes religiosas y otras muchas veces en forma disimulada, por ejemplo: rehuir la presencia del sacerdote o el pedir la bendición a la mamá. Este rechazo a la oración y a las cosas de Dios es un signo claro de la presencia diabólica. Ahora bien: del enemigo el consejo. Por ahí se comprenderá que el regreso a la oración es el único camino para su liberación. El enemigo suele comenzar por infiltrar la duda: <<Tal vez todo esto sea pura mentira. Si Dios existe ¿por qué hay tanta maldad? ¿De qué sirve el ir a la Iglesia? La oración se les hace sumamente pesada. Y para alejarlos de ella el demonio les produce cansancio, mareos, desmayos. A veces dicen: No es que me niegue a ir a la Iglesia, es que no quiero estar entre tanta gente. En mi soledad oro mejor>>. Desde luego que la oración personal es maravillosa. Pero es imprescindible también la oración comunitaria. Y cuanta más gente haya, mejor. Donde dos o tres se reúnen en nombre de Jesús, allí está él. Pero si son dos mil o tres mil mejor. En nuestra comunidad nunca hacemos oración de exorcismo si antes no han asistido varias veces a la asamblea de oración. A los que nos llegan con problemas demoníacos les dejamos siempre un tiempo de <<ablandamiento>>. Deben renunciar a Satanás y a todo lo que huela a brujería. El demonio los sabotea y a veces gritan y se convulsionan. Por eso les aconsejamos que vengan siempre acompañados de sus familiares.

A veces el enemigo les infunde una pesadez y un sueño que les dificulta mucho la oración. Otras veces les produce una risa nerviosa, incluso a carcajadas. Los niños sí no tienen que renunciar a Satanás. Con ellos es fácil y bella la oración. Pero cuando los han llevado antes a la brujería, deben también esperar antes de orarles. Este oscilar entre Cristo y Satán nos daña a todos. La segunda nota que identifica a Satán es el odio. Dios es amor. Satán es odio. Satanás vivió por un tiempo ese amor y felicidad de Dios. Pero después de ser expulsado del cielo por su rebeldía, vive ahora de lleno el odio, la amargura y la rabia. De ahí viene la guerra que de algún modo nos involucra a todos. Satanás apunta sus armas de odio contra toda forma de amor: amor de esposos, amor entre padres e hijos, entre hermanos, amigos, novios, paisanos, familiares. Todo amor es un reflejo de amor que Dios ha sembrado en nuestros corazones. Satanás quiere convertir ese amor en odio, rechazo, veneno. Él destruye matrimonios y noviazgos. Promueve peleas, gritos, rupturas. ¿Qué podemos hacer nosotros frente a ese panorama? Permanecer en la oración a través del amor. Finalmente una tercera nota muy característica es el deseo de morir. Satanás vive en total desesperación, la cual trata de proyectar sobre las personas humanas. Él hace creer a sus servidores que en este mundo solo les espera enfermedad y muerte. Que nunca encontrarán amor en nadie. Que la única perspectiva es el suicidio. Efectivamente, las estadísticas de los que atentan contra su propia vida, sobre todo entre los jóvenes, son alarmantes. A nosotros esa oscuridad satánica nos hace apreciar mejor la luz de Dios. El odio del enemigo nos impulsa a abrazarnos con el amor de Dios.

BRUJERÍA EN EL MUNDO DE LAS FINANZAS

Los clientes de los brujos que van a contratar un maleficio son impulsados por motivos de amor o por interés económico. Hay comerciantes y empresarios que contratan brujos para que quiten cualquier maleficio a la empresa propia y se lo pongan a la empresa que les hace la competencia. Naturalmente que estos brujos de las empresas no se presentan con ese nombre. Se les denomina <<consultor>> o <<sicólogo>>, y perciben jugosas gratificaciones y salarios. No deja de ser curioso que crean en esas fuerzas demoníacas empresarios, comerciantes, políticos, industriales, deportistas, cantantes, artistas, mientras que no creen muchos líderes católicos, los cuales consideran que la brujería simplemente es <<una reminiscencia de la oscura edad media>>. Los maleficios contra las empresas desatan mecanismos perversos que conducen los negocios a la quiebra. Puede ser mediante errores, fallos, clientes que no pagan… de forma que negocios antes prósperos se hunden de golpe; hombres de talento que ya no levantan cabeza. El demonio se siente feliz ante estas situaciones desesperadas.

Queremos crear conciencia de rechazo a la magia en todas sus formas. Cristo es nuestro único salvador. Por eso hacemos un llamado a curanderos y radiestesistas: tienen siempre peligro de infiltración de las fuerzas ocultas del espiritismo. Se refiere que un señor había descubierto que podía localizar corrientes de agua por medio del péndulo. Por ser algo de tanto provecho no pensó que esto pudiera ser malo. Pero un día leyó que esta práctica podía tener conexión con el ocultismo. En cierta ocasión en que solicitaron sus servicios, se presentó en el lugar después de hacer oración. Y cuando el péndulo comenzó a agitarse oró así: <<Señor, si esto proviene de ti yo lo acepto. Pero si es de Satanás yo lo rechazo>>. El péndulo dejó de agitarse y él recibió un fuerte impacto. Pidió a Dios que le perdonara. Y a los pocos días pudo notar que le desapareció una depresión y un nerviosismo que sentía, característicos del influjo maligno, y mejoró su salud. Cuando uno se entrega a Dios por la oración y la santa misa llega un momento en que no le tenemos ningún miedo al demonio. Es él quien lo tiene a nosotros. Por algo los evangelios consideran la expulsión de los demonios como de una importancia trascendental en la obra de Cristo. A muchos les cuesta renunciar al mundo de la brujería y así los problemas siguen adelante. En el mundo del ocultismo existe este principio: <<El mecate revienta por lo más débil>>. Por eso los niños y los viejitos muchas veces sufren las consecuencias del maleficio. El diablo no es omnisciente como Dios, pero sí tiene un conocimiento muy superior al nuestro y esto le vale para hacer la maldad. Por otra parte, según leímos, no es tan difícil apartarse de los brujos, con tal y se les cancele la plata convenida con ellos. Los brujos tienen su código de honor y son respetuosos con los que tienen otras ideas. Pero se muestran implacables contra quienes se marchan sin pagarles lo estipulado.

LOS <<CARISMAS>> DE SATÁN

El Espíritu Santo nos regala sus carismas. Esto mismo hace también el espíritu malo: el diablo. A unos les da el <<don>> de adivinación. A otros la escritura automática: con solo tomar papel y lápiz escriben mensajes oportunos e interesantes. Algunos escuchan una voz interior que les previene de muchas cosas. Otros advierten en si un gran poder mental. Les parece que se duplican, actúan a distancia y conocen cosas secretas. Hay quienes gozan de clarividencia, de lectura de pensamiento y conocimiento de la vida secreta de las personas, tanto vivas como difuntas. Se dice de algunos que tienen el don de anular el dolor de cualquier parte del cuerpo con la imposición de sus manos.

La mayoría de quienes gozan esos poderes no conocen o no quieren conocer la procedencia de los mismos. Ya sabe que Satanás quiere siempre permanecer oculto, y le encanta que la gente de cultura presente una <<explicación científica>> a todos estos fenómenos. A veces se trata incluso de personas metidas de lleno en la Iglesia las cuales se sienten felices con esos poderes que ellas llaman parasicológicos. Pero si dialogaran con los hermanos carismáticos y se entregaran a la oración pronto sabrían discernir la infiltración del demonio en sus vidas. El remedio contra los engaños de Satanás es siempre el mismo: oración, ayuno, misa. De forma especial recomendamos el incorporarse a una comunidad carismática, aunque casi siempre suelen crear problemas esas personas que tuvieron influjo diabólico. Hace no mucho conocimos una de esas comunidades carismáticas en la que habían un gran florecimiento de carismas. Brillaba allí sobre todo el carisma de profecía, uno de los más bellos y cotizados. Al principio todo marchaba bien. Pero luego Satán trató de sabotear al grupo: las profecías comenzaron a deformarse. Algunos cuestionaban esas profecías porque no estaban de acuerdo con la Biblia y porque a veces lesionaban el amor de los hermanos. De ahí se originaron discusiones e incluso llegó alguna ruptura matrimonial. Afortunadamente la directora del grupo discernió el engaño de Satanás a través de las mismas profecías. Con gran humildad y valentía guió a los hermanos al amor y al perdón, logrando que no se desbaratara el grupo. El diablo no puede actuar sobre nuestra voluntad, pero sí sobre nuestra imaginación y nuestros pensamientos. Él se apoya en nuestras pasiones y fantasías y trata por todos los medios de perjudicar a los hijos de Dios, en su elevación espiritual. Necesitamos gran madurez para discernir la acción de Satán en esta área. A los alejados de Dios trata de envenenarlos con sus dos conquistas: El panteísmo y la reencarnación de los espíritus. En cambio a los que viven la fe en Cristo frecuentemente los sabotea con el complejo de culpa: <<Dios no puede amarte a ti porque hiciste esto y aquello. Eres un fariseo>>. Pero el Espíritu Santo cada día nos enciende más la llama del amor de Dios, y cuanto más hundimos nos vemos en el pecado, con mayor confianza nos acercamos al Dios de la misericordia.

ENFRÉNTESE A SATANÁS Sant. 4, 7

No nos cansamos de repetir que los que sienten en su vida síntomas del maleficio deben unirse a una comunidad de oración. Los hermanos pueden ayudarles en un cincuenta por ciento a liberarse. Pero el resto lo deben poner ellos.

No nos gusta ver algunos brincando de grupo en grupo, de exorcista en exorcista. Jesús dio el poder de expulsar los demonios a todos los que creen en él. Marcos 16. Algunos líderes católicos rechazan todo trabajo o servicio en esta área demoníaca. Uno de ellos decía: <<Este asunto de los demonios complica demasiado la vida. Por eso prefiero vivir alejado de ellos. Hay algunos a los que les gusta enfrentarse a los demonios. Y los apruebo, pero eso no es para mí>>. Nosotros sí pensamos que es un signo de madurez cristiana el ayudar a los hermanos a liberarse. Pero necesitan llevar una vida de fe y oración para que no les suceda como a los siete hijos de Esceba los cuales intentaban practicar el exorcismo sin antes entregarse a Cristo y por eso los demonios se abalanzaron sobre ellos. Hechos 19, 13. Necesitamos vivir el amor de Dios y la oración tanto del que ora por liberación como de la persona oprimida. A veces se liberan las personas en cinco minutos y a veces tardan meses y aún años. Pero hemos comprobado que todos terminan por liberarse. Ayuda muchísimo la intercesión de la Virgen María y de los santos, así como los sacramentales, las imágenes, los símbolos, eliminando, desde luego, todo lo que huela a brujería. Nunca puede faltar la medalla o la cruz sobre el pecho. Cuando hay un grupo pequeño de personas en oración, el que los dirige, a ser posible un sacerdote, se enfrenta él solo al enemigo mientras los demás permanecen en su oración. Algunos espíritus malos son muy habladores. Otros callados por completo. El que dirige suele a veces preguntarle al diablo primeramente su nombre e identidad, si es uno solo o varios, cuándo entraron y por qué, cuándo saldrán. Si acaso el demonio entró a causa de un maleficio le pregunta cómo le hicieron tal maleficio. Si fue acaso que comió o bebió algo maleficiado, tratan de neutralizarlo tomando agua bendita o sal o aceite con pan, siempre en oración. Uno de los mayores problemas es la incomprensión de los familiares que al ver que la liberación se demora, prefieren llevarlo a los siquiatras. Y al no ver tampoco la mejoría terminan yendo a los brujos y lo echan todo a perder. La experiencia nos dice que aún los <<endemoniados críticos>> suelen llevar una vida que parece normal, atendiendo a sus compromisos laborales, o estudiantiles excepto en los momentos de crisis o sabotaje del demonio. Algunos se desmayan y caen por tierra al hacerles oración. Otros gritan y se enfurecen y deben ser sujetados por los familiares. A veces dicen frases como estas que hemos oído: <<Tú no puedes nada conmigo. Te va a costar muy caro>>. Pero al contestarle: <<Estoy protegido por la Sangre de Cristo y cubierto con el manto de la Virgen María>>, suelen callarse. Hacia el final suelen decir: <<Me muero. Basta ya. Ustedes me están matando. Son ustedes unos verdugos, unos asesinos>>. Cuando la oración de liberación se alarga, como es frecuente, se hace sumamente pesada. Por eso es imprescindible la colaboración de los familiares. Deben acompañarle para que no abandone la oración.

Hay maleficios muy difíciles de sanar. Concretamente, algunos exorcistas muy conocidos nos hablan, basados en su experiencia, del poder terrible de varias hechicerías provenientes del Brasil (la macumba) y también de los brujos haitianos (el vudú). Al perdonar y orar por los que hicieron el maleficio se facilita la sanación. A todos los exorcistas nos llegan muchas más mujeres que hombres. Pero sería equivocado concluir que las mujeres son presa más fácil del enemigo. La verdad es que muchos hombres no quieren saber nada con el sacerdote; y aún de los pocos que se nos reportan, una gran parte no quieren cambiar de vida, prefiriendo su alejamiento de Dios. Los jóvenes son los más afectados por el maleficio. Esto es muy explicable: al faltarles la fe en Cristo y los ideales nobles buscan como sustituto el ocultismo. Varios de ellos provienen del mundo de la droga: quieren nuevas experiencias más excitantes. La liberación del demonio trae consigo casi siempre la sanación de otras enfermedades causadas por él.

COMUNIDADES DE AMOR Y ORACIÓN

Las personas que están en proceso de liberación deben unirse a un grupo de oración. Necesitan además tener su pastora o pastor al que puedan recurrir con toda confianza ante cualquier problema. En realidad cuando uno se decide a ser enamorado de Dios a través de la oración termina toda esta serie de problemas.1 Recomendamos nuestros libros <<Las cumbres de la Mística>> y <<El Cantar de los Cantares>>, y participar en algunos de los cursos que se están haciendo sobre <<El enamoramiento de Dios>> con la guía de esos libros. Algunos al asistir al grupo de oración experimentan mucha paz. Pero otros, al contrario, sienten malestar, dolores de cabeza y deseos de salirse: es el sabotaje del enemigo. Tienen que ayudarles los familiares y amigos para que no se alejen. Un caso de ese sabotaje diabólico a la oración pudimos detectarlo hace poco: una persona, al ponerse en oración, se veía acosada por pensamientos obscenos que se le presentaban con gran viveza, como si fuera una película pornográfica. Le daba gran vergüenza y lo calló por un tiempo. Al insinuarle que esos pensamientos podían provenir del demonio, dijo: Nunca lo había pensado. Serán del enemigo. Y le enseñamos a resistir al diablo y a orar cada día con más amor y alegría. En poco tiempo le desapareció el problema. Conocemos también el caso de unos esposos muy católicos que de repente comenzaron a sentir gran rabia el uno hacia el otro, por cosas sin importancia, llenándose de amargura y tristeza. Alguien afortunadamente les habló y ellos lograron identificar al enemigo. Oraron de esta forma: Tú Señor, fundaste el matrimonio. Tú quieres la unión de los esposos. Por eso reconocemos que
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esto no viene de ti. En tu nombre ordenamos al diablo que se retire de nosotros. Y al momento llegó la paz entre ellos y la alegría. Son varios los esposos que en algún momento han hecho esta confidencia: Parece que alguien anda de por medio sembrando la desunión. Es una intuición clara que tienen del enemigo. Efectivamente, el matrimonio es uno de los campos preferidos de Satanás. El hecho de llegar al rechazo mutuo en forma casi repentina y sin justificación es clave indicio de que el diablo anda de por medio. Es necio ignorar estos poderes diabólicos. Hay algunas personas que nos critican como si pretendiéramos ver un demonio detrás de cada problema, cosa totalmente falsa. Otros nos han reprochado: <<Usted está traumatizando a mucha gente al decirles que están sufriendo el influjo del diablo>>. Pero la experiencia nos enseña más bien lo contrario: la gente se siente aliviada al saber que el mal que sufren les viene de afuera, del mundo de Satán y que no radica en ellos. No ganamos nada con echarnos polvo a los ojos y negar los poderes de Satanás. Más bien debemos resistirle. Aún hoy día a muchos católicos les da vergüenza hablar del demonio. Algunos, incluso teólogos, creen que Satanás es solo un símbolo de las fuerzas del mal. Pero es un hecho que Satanás sigue sembrando la cizaña del odio y la maldad mientras los operarios evangélicos duermen, como en la parábola evangélica. Cada día descubrimos nuevas modalidades de la opresión diabólica que culminan en la esclavitud del satanismo: cuando la persona se consagra a Satán mediante un escrito firmado de su puño y letra y con su sangre. Entonces recibe un auténtico bautismo de sangre que derraman sobre su cabeza, sangre naturalmente del propio sujeto, en el marco de una misa negra. ¡Estos sí creen en Satanás! Y varios de esos satánicos abren después su consultorio de brujería y reciben un río de católicos en largas colas, a veces autobuses enteros. Todos debemos concientizarnos de esta tragedia y tenderles una mano de hermanos por medio de la oración.

EVANGELIO ES <<NOTICIA ALEGRE>>

Todos podemos y debemos orar por liberación. Pero hay algunos que tienen un don, un carisma especial dado por el Señor. La gente recurre a estos <<carismáticos>> buscando liberación. Ellos se ven abrumados por tanta demanda de ayuda. Y necesitan moderarse; es bueno que tomen todo el descanso necesario. Y no deben actuar por interés económico. Ni siquiera deben aceptar gratificaciones: el premio se lo dará Dios. Necesitamos muchos de esos carismáticos. Por eso tenemos que orar como los primeros cristianos: Señor, concede a tus siervos que puedan predicar tu palabra con toda valentía, extendiendo tu mano para que realicen sanaciones, señales y prodigios por el nombre de tu siervo Jesús. Hechos 4, 29.

Estos carismáticos tienen el derecho y el deber de ejercitar sus carismas, pero siempre bajo la guía de la Iglesia. Esos carismas dan credibilidad y prestigio ante las masas a la Palabra de Dios. Sería absurdo convertir a Satanás en el centro de nuestras prédicas. Solo Cristo es Rey de cielos y tierra y el centro de nuestro corazón. No podemos olvidar que el evangelio es literalmente <<Noticia Feliz>>: la alegre noticia de que Dios está enamorado de nosotros. Pero también es verdad que Jesús habla de Satán en los momentos cruciales a lo largo del Evangelio y nos pone en guardia frente a él. Nosotros rechazamos como falsa la creencia de algunos según la cual el demonio se venga del que le hizo daño. Pues él ya hace a todos todo el mal que puede, pero nosotros estamos protegidos por Dios y por la Virgen. El diablo está en el fuego, un fuego que no es como el de la tierra, proveniente de la combustión de material inflamable. Los que oramos por liberación hemos observado que el diablo como que se quema al contacto de las cosas sagradas, tales como el agua bendita, crucifijos, medallas y al imponer las manos al oprimido por él. El diablo trata de hacer todo el mal que puede solo por el gusto de hacerlo. Pero la oración es para nosotros el <<escudo de Dios>> impenetrable para el enemigo.

EN LA UNIÓN ESTÁ LA FUERZA

Perdónenos el lector que machaquemos tanto en la necesidad de unirse a una comunidad eclesial. Los católicos pueden libremente organizarse en grupos o comunidades sin que se necesite la autorización eclesiástica. Canon 215. Pero sí es necesario que esas comunidades laicales se mantengan en unión con la Iglesia. Por eso deben presentarse al párroco e invitarle a la reunión. Por su parte las comunidades deben revestirse de amor y paciencia para recibir a esas personas que suelen ser conflictivas, cuidando naturalmente que no alteren la paz y el orden de la comunidad. Este proceder sabemos que va a agradar también a varios líderes católicos, los cuales tienen miedo, como varias veces nos han dicho, que algunos casos atribuidos al demonio sean solo en realidad efecto de una neurosis aguda. Porque lo que interesa de verdad es que las personas se sanen ya sea que tengan el diablo en el cuerpo o que sea todo cuestión de nervios, como opinan esos líderes. Aquí también se cumple el dicho: Dime con quién andas y te diré quién eres. Al incorporarse a una comunidad de oración florece la vida espiritual, se sana el alma y también el cuerpo. Después nadie va a investigar si estaba poseído del demonio o era un simple neurótico. En este punto la experiencia nos ha movido a cambiar de actitud. Antes cuando nos llegaba alguien con síntomas claros de influjo diabólico le pedíamos a Dios que lo liberaran rápidamente. Pero ahora comprendemos que el plan de Dios frecuentemente es demorar la liberación para que así se integre en una comunidad católica y llegue a la conversión plena a Dios.

No es tan fácil esa inserción en la comunidad. La gente saca mil pretextos para no asistir a las reuniones: que hay niños o viejos que cuidar, negocios y trabajos que atender, que no les queda tiempo… Pero esa misma gente si el médico les ordena quedarse quince días en cama luego lo cumplen. Quiere decir que no están decididos de verdad a liberarse y sanarse, ya que se resisten a darle al Señor esas horitas semanales que dura la reunión. La verdadera liberación consiste en vivir de tal forma el amor de Dios que se termine por olvidar la presencia de Satán. Para eso necesitamos la oración y el amor de los hermanos.

ARMONÍAS DE COROS ANGÉLICOS

La oración es el alma poderosa para enfrentar a Satán. Toda forma de oración es buena pero a nosotros no nos agrada mucho la oración de alabanza, tal como se practica en la Renovación Carismática. Esta oración es como una línea directa con Dios, la cual nunca nos falla. Nosotros alabamos a Dios y él nos inunda de su amor y su ternura. La alabanza a Dios se hace con expresiones que salen directamente del corazón y también con frases de la Biblia y en especial de los salmos. Pero esa alabanza a Dios llega a lo sublime con la oración y el canto en lenguas. Es increíble el amor y el poder que esa oración motiva en nosotros. Explicar este carisma de <<lenguas>> para los que no están en la Renovación es bien difícil. Pues algunos se imaginan que consiste en hablar varios idiomas extranjeros. Esto podría llevarnos al lucimiento personal, la vanagloria. Pero el camino del Espíritu Santo es justamente el contrario: la humildad. El que ora en lenguas no sabe lo que dice, I Cor. 14, 2. Pero sí sabe lo que hace. Sabe que entrega su voz y su mente al Espíritu Santo para que <<El mismo ore en nosotros con gemidos inefables>>. Rom. 8, 26. En esa oración nos sentimos elevados, de suerte que nuestra mente queda fija en Dios, sin necesidad de buscar pensamientos y palabras para alabarle. Así experimentamos que se lo decimos todo a Dios sin decirle nada. La oración en lenguas es ya el don sublime de la contemplación en su fase inicial. Sería pues un absurdo lamentable considerar el don de lenguas como un <<fruto del fanatismo y la sugestionalidad>>. Los que tenemos experiencia en ese campo llegamos a la conclusión de que no existe exorcismo tan eficiente como el canto en lenguas. Los demonios no lo resisten porque se asemeja plenamente al canto de alabanza que se practica en el cielo. Al orar o cantar en lenguas nos vamos ya entrenando para la vida que gozaremos para siempre en el cielo. Por eso Satanás huye derrotado. Si Satán se manifiesta con gritos y convulsiones para perturbar la oración, procuramos orarle aparte a esas personas con problemas para no interrumpir o distraer la oración.

Esta oración en lenguas vale no solo para la posesión diabólica sino también para toda forma de actuación maléfica. Por ejemplo: El desaliento y el propio derrotismo es muy característico de Satán. El complejo de culpa: <<Eres un fariseo. No cumples lo que enseñas>>… Resiste a Satanás y dile: <<Reprendo a cualquier espíritu que intenta perturbarme>>. El insomnio con pesadillas e ideas obsesivas puede ser de Satán. Los pecados graves ocultados en la confesión también pueden dar derecho al enemigo. ¡Confiésalos pronto! Pero lo que más favorece a Satán es la falta de perdón. Una señora cayó en una fuerte depresión. Por dos años estuvo visitando médicos y siquiatras pero seguía cada vez peor. Por fin una hermana con don de profecía le advirtió que alimentaba el resentimiento en el corazón. Ella al principio lo negaba, pues creía que estaba a bien con todos. Pero luego descubrió la verdad. Le aconsejaron que hiciera una lista de las personas para las que sentía amargura. Fue entonces cuando se manifestó la presencia del espíritu malo. Pero al perdonar ella de corazón y al orar los hermanos por ella rápidamente se liberó. Recobró la paz y se veía ya completamente cambiada. La persona que mantiene la amargura y el rencor da chance al enemigo para actuar sobre ella y se enferma. Por eso el Evangelio insiste tanto en que perdonemos. Mat. 6, 14.

LAS ARMAS DE LA VICTORIA

No podemos obsesionarnos, lo repetimos, viendo un demonio debajo de cada piedra y detrás de cada esquina. Pero es un hecho que salta a la vista el avance del ocultismo a nivel mundial con la consecuente influencia del demonio en las formas más diversas. Al mismo tiempo conocemos la maravilla nunca antes oída, de siquiatras que no dudan en recomendar a la gente que alabe al Señor para sanarse y los médicos que invocan al Espíritu Santo y oran en lenguas por cada paciente; profesionales que hacen oración al comenzar sus actividades. Son bellas perspectivas de un futuro mejor. Satanás establece su imperio siempre en la oscuridad. Esa es su política. El éxito de la brujería se basa en lo esotérico, lo oculto. En forma similar los traficantes de droga jamás hacen público el balance de sus ganancias, manteniendo oculto su imperio económico. Ese oscuro mundo diabólico se apoya en el laicismo y secularismo de nuestra sociedad y también en la actitud de no pocos católicos que no le dan importancia a la brujería, mientras el diablo se lanza como león rugiente buscando a quien devorar. I Pedro 5, 8. La rabia de Satanás se concreta en las personas humanas, aunque también daña a veces, como vimos, las propiedades, viviendas, negocios, automóviles, pues para eso fue contratado por el brujo. Le duele a Satanás en lo más vivo que el hombre pueda llegar al brazo con Dios, ya que <<Dios se hizo hombre para que el hombre se haga Dios>> (San Agustín). Esta es la bella realidad que pone furioso a Satanás. <<Seremos semejantes a Dios porque lo veremos cara a cara>>. I Juan 3, 1. Ese

ver y poseer a Dios será el cielo para nosotros. Satanás conoce bien las maravillas de ese cielo porque las vivió por algún tiempo. Solo conoce lo terrible de la ceguera el que perdió la vista. Satanás goza viendo a los hijos de Dios abatidos y sufriendo. Pero su objetivo principal es lograr que las personas caigan como él en la condenación eterna. Por eso vamos repitiendo que nuestro triunfo total frente a Satanás está en nuestra conversión a Dios. Hermano: Desecha tu visión materialista y consumista de la vida y lánzate en los brazos de Dios. Él nos acepta a todos tal como somos. Solo nos pide nuestro corazón.

LA ALEGRÍA DE LA LIBERACIÓN

Así como el espíritu malo genera siempre odio y turbación, el Espíritu bueno nos inunda de paz y amor. La oración tanto personal como comunitaria es el mejor antídoto contra el veneno de Satanás. En los grupos carismáticos de oración a veces se manifiestan las presencias diabólicas que por mucho tiempo permanecían ocultas en las personas y gritan, se convulsionan, caen por tierra. La oración de alabanza suele forzar a los espíritus malos a <<brincar>> y ponerse al descubierto. Ante esta novedad no pocos católicos se extrañan y hasta se escandalizan, creando mala imagen a la oración carismática. Incluso algunos líderes que carecen del carisma de discernimiento califican esa situación como <<histerismo de mentes enfermizas>> o también <<crisis de cansancio por lo largo de la oración>>. Pero con la luz del Espíritu Santo podemos discernir el <<modus operandi>> del demonio. Él puede ejercer su influencia sobre las personas involucradas en la brujería y en general sobre toda persona que tenga las defensas espirituales bajas. Pero a esto no lo llamamos posesión diabólica. La posesión indica propiedad; cuando el demonio ejerce control total sobre la persona. Estos casos son raros, aunque existen y para orar sobre ellos se necesita permiso del obispo respectivo. Cualquier influencia diabólica, de cualquier grado que sea, con la oración termina siempre por sanarse. No nos gusta la actitud de algunos carismáticos que al orar por la persona oprimida por Satanás gritan y se alteran como si se tratara de una lucha cuerpo a cuerpo. Esa actuación violenta nos parece que perturba la paz y daña la oración. Tampoco nos agrada mucho el diálogo y los interrogatorios dirigidos al demonio durante la oración de liberación. Aunque suelen practicarlos buenos carismáticos y el mismo ritual de la Iglesia los aconseja. No vemos la utilidad de hablar con el demonio que es el padre de la mentira como lo definió Jesús y sobre todo porque nos distrae de la oración que es nuestra arma salvadora. El demonio nos odia porque somos hijos de Dios y un día seremos sus herederos. Nosotros no tenemos miedo a Satanás pero sí prudencia. Por eso no oramos sin más, imponiendo las manos, a todo el que aparece perturbado por el demonio. Debe antes renunciar a

Satanás y luego le damos un tiempo de <<ablandamiento>>. Pues la experiencia nos enseña que no pocos católicos recurren a la brujería y simultáneamente vienen luego a Cristo para que los sane. Este doble juego es desastroso y sabemos que a causa de él varios hermanos carismáticos se han enfermado. Las personas deben concientizarse de que son ellas quienes han de liberarse a sí mismas recurriendo a Cristo por medio de la oración. Los hermanos pueden ayudarlas, pero la parte principal les corresponde a ellas mismas. Y la liberación pasa siempre por la conversión sincera a Dios. El mayor obstáculo para esa conversión radica en la televisión. Ésta es la gran ladrona que se mete en nuestras casas para robarnos las riquezas y los tesoros de Dios. Mientras seamos esclavos de la TV haciendo de ella un uso indiscriminado, seremos derrotados por Satanás. La TV promueve en la gente esa cultura que diviniza el dinero, el sexo, el placer, el gozar de la vida, olvidándose de la vida eterna. Somos hijos de Dios y solo en él encontramos nuestra felicidad. No nos agrada la pregunta que con frecuencia nos hacen: ¿Cuántas veces tengo que venir a la asamblea de oración para que me libere del influjo del demonio? No nos gustan esas personas que se acuerdan de Santa Bárbara solo cuando truena, para luego seguir en su vida de tacañería con Dios. Toda nuestra vida es para celebrar a Dios. Así es como nos entrenamos para aquella vida futura del cielo en que compartiremos por siempre la alegría y la felicidad de Dios. A pesar de todo no nos desagrada que vengan a nuestras asambleas gente por compromiso o por curiosidad. Pues sabemos que muchos acaban conquistados por el amor de Dios, como sucede a veces con algunos que entran en una tienda solo para curiosear y terminan por hacer una gran compra.

RENUNCIA A LA BRUJERÍA DE LOS ANCESTROS

El hijo de padres alcohólicos o drogadictos tiene predisposición para esos vicios. Esta misma dependencia se da en el campo de Satán. El demonio tiene sus derechos especiales sobre un hijo cuyo padre o madre se entregó a la brujería es sus diversas formas. ¿Es esto posible? ¿Acaso el hijo es culpable de los pecados de sus padres? Cierto que no. Cada uno es responsable de sus propios pecados. Pero la experiencia de los maestros católicos indica que es muy posible y muy real la influencia satánica proveniente de los padres. Debemos detectarla para renunciar a ella y al pecado de los ancestros. Se conoce el caso de varias personas que discernieron en sus vidas la influencia maléfica de los ancestros y se liberaron de ella al renunciar a toda práctica ocultista, tanto propia como de ellos y al ordenar a Satanás que se alejara. Por eso la Iglesia, hasta hace poco, al bautizar a los niños, les hacía una oración de exorcismo, ordenando al espíritu inmundo que se alejara de ellos. Actualmente también la hace aunque muy

breve. Con esto no afirmamos que todos los males nos vienen del demonio, pero sí que influye mucho más de lo que se cree. El mayor triunfo de Satán es el hacer creer que él se mantiene inofensivo, alejado de nosotros. La influencia satánica en el mundo es cada día más descarada, si bien los maestros católicos nos enseñan que no hay dos casos iguales de influjo satánico. Existe una avalancha asfixiante de propaganda ocultista por radio, TV, revistas, libros, congresos. Comprendemos el reto que supone para la Iglesia. Y todos somos Iglesia. Todos debemos concientizarnos del enfrentamiento entre Cristo y Satán. No que vayamos a desafiar en forma agresiva a Satán. Pero sí reconocemos primero la autoproclamación blasfema de Satán como el <<príncipe de este mundo>> 2 Cor. 4, 4para luego rescatar a nuestros hermanos de sus garras y llevarlos del dominio de las tinieblas al reino de su luz admirable. Colosenses I, 13. Todos estamos involucrados en esta guerra santa. Muchas veces es una guerra de guerrillas la que tenemos que afrontar contra Satán. Pero nuestro triunfo está asegurado. San Pablo hizo una gran hoguera con los libros y objetos de brujería y magia. Hechos 19. Hoy día nosotros debemos hacer lo mismo. Pues la plaga del sincretismo está asolando a la Iglesia. Son muchos los que acostumbran prender una vela a Dios y otra al diablo. Debemos dar testimonio del poder de Dios sobre las fuerzas del mal. Lamentablemente muchos católicos que fueron liberados del influjo malo, luego se niegan a dar testimonio de su liberación. Tienen miedo de que los tilden de <<endemoniados>>. Pero necesitamos su testimonio, de gran impacto ante la gente. Todavía existe mucha incomprensión en este campo. Hay gente que al asistir a una reunión, cuando oyen que alguna persona está influenciada por Satanás, con gestos de asombro exclaman: ¡Un endemoniado! ¡Yo me marcho de aquí! Esta es una actitud farisaica. Nada de espantarse ni marcharse. Más bien tratemos de ayudar a esos hermanos que muchas veces son víctimas inocentes del maleficio. A los católicos no nos gusta ir descubriendo demonios. Pero cuando se presentan, los combatimos con valentía y el arma principal que empleamos es la oración comunitaria, con una preferencia por las misas de sanación, los retiros y convivencias. Seguimos además fielmente las enseñanzas de los maestros católicos: Un joven sufría muchísimo de asma. Por varias veces le hicieron oración y en lugar de mejorar parecía que empeoraba. Pero un día oyó en una reunión que el resentimiento puede causar el asma. Él se acordó que tenía un resentimiento muy grande con una tía suya. Entonces se puso a tratar a esa tía con mucho amor. Y al poco tiempo notó que le desapareció el asma. Igualmente una señora estuvo en peligro de que le cortaran una pierna por un tumor que le salió en ella. No quería dejarse operar y decía: Dios me sanará. Dios al fin la sanó pero fue por medio de la operación. El señor nos sana cuando quiere y como quiere; a veces directamente y a veces por medio de la medicina. Debemos ser dóciles a las enseñanzas de los maestros espirituales.

AMIGOS FIELES QUE NOS PROTEGEN

En nuestra lucha espiritual nunca permanecemos solos. A nuestro lado está primeramente Jesús. Él rechazó el triple asalto de Satán. Mat. 4, 1 y es para nosotros el modelo de conversión y perseverancia en la lucha. Y al lado de Jesús vemos siempre a su madre María, madre también de todos nosotros. Los que tienen alguna experiencia de liberación o exorcismo conocen la forma rabiosa con la que reacciona el demonio solamente con oír el nombre de María. Ella es la que aplastó la cabeza de la serpiente. Porque Satán es el padre de la mentira y la soberbia mientras que María es la campeona de la humildad y la verdad, por ser la Esclava del Señor. Nos encanta esa oración sencilla del rosario, humilde y sublime. También invocamos al arcángel San Miguel. El Apocalipsis nos lo presenta como campeón en la lucha contra Satán. Ap. 12, 7. Recurrimos también a los demás ángeles, sobre todo al Ángel de la Guarda. Igualmente a todos los santos. Estos son grandes amigos de Dios y son también amigos para nosotros y nos ayudan con gran amor. Algo muy grande en la vida es la confesión con el ministro de Cristo, el sacerdote. Por la confesión llegamos a la reconciliación y la paz plena con Dios. Pero hay personas que no están preparadas para confesarse y no debemos presionarlas. Pues una confesión hecha sin verdadero arrepentimiento y deseo de rectificar de poco vale. Recomendamos sobre todo el regalo supremo del amor de Dios: la Eucaristía en su triple vertiente: 1.- El sacrificio de la Misa en la cual Cristo, como cordero sn mancha, se sacrifica y se ofrece al padre para glorificarle y salvarnos a todos nosotros. 2.- La comunión, con la cual cumplimos el deseo de Jesús de compartir su vida con nosotros: <<Quien come mi carne mora en mí y yo en él. Juan 6. 3.- La presencia de Jesús en el sagrario donde se hace nuestro vecino, nuestro amigo y el huésped querido. Cada día son más lo que asisten a diario a la Santa Misa. Todos andamos muy ocupados, pero hay tiempo para todo. La gente comprueban que con la misa todo les va mejor: el trabajo, la salud, los estudios. La misa es ciertamente la mejor defensa contra Satanás. También sirven de gran ayuda estos tres sacramentales: el agua bendita, la sal y el aceite. El agua bendecida con el ritual católico se puede beber y también rociar con ella las partes adoloridas del cuerpo e igualmente la casa, los locales, los objetos usados.

La sal bendita sirve para protegernos contra los espíritus malos. Se coloca en lugares como las esquinas de las habitaciones, las ventanas, las gavetas, bajo la alfombra del automóvil. También sirve tomándolo como alimento. El aceite bendito es de gran utilidad, sobre todo para las personas que han ingerido algún maleficio en la comida o la bebida. Esas personas con influjo diabólico a veces expulsan por la boca una saliva densa y espumosa. Esta es una de las tantas rarezas que se dan en el campo satánico. Algunas enfermedades rebeldes a los fármacos han desaparecido al hacerles la cruz con aceite bendito o haciendo con él masajes en las partes enfermas. También el incienso bendito es útil para descontaminar las casas, al mismo tiempo que constituye un símbolo de la oración y la alabanza. Pero hay que tener cuidado para no molestar a los de la casa vecina. Nos servimos también de medallas, cruces, escapularios, calcomanías. Son una ayuda excelente. Pero hay que hacer una advertencia importante: siempre existe el peligro de creer que estos objetos obran de forma como automática: eso precisamente es la brujería. Tengamos bien claro que solo nuestra entrega a Dios y la oración nos trae la liberación. Estos sacramentales nombrados son una ayuda para nuestra fe. Por cierto que algunos líderes católicos rechazan toda clase de signos y objetos religiosos. Pero la práctica de la Iglesia y la experiencia y la misma rabia con que Satanás los rechaza nos demuestran su gran utilidad.

FINALIZANDO NUESTRO RECORRIDO

La gente que vive en contacto directo con la brujería es muy consciente que Satanás y sus ministros los demonios no son cuento, sino algo muy real. Ciertamente el demonio hace algunos favores pero él no trabaja de gratis: se cobra muy duro. Por medio del diablo se puede adivinar el porvenir, curar enfermedades, facilitar que se pueda hablar con un familiar muerto (no es el muerto el que habla, sino el demonio) Satanás se presenta poderoso como si fuera Dios. Trata de convencernos de que Dios no nos ama. ¡Siempre con el engaño! A unos los engaña con las cartas del Tarot. A otros los caza con la ouija, con la meditación trascendental o con el poder mental. Ese poder llega a ser tan grande que ya ellos no pueden dominar la mente sino que la mente los domina a ellos. Con los juegos satánicos. La música Rock, en sí buena, la convierten en medio de atracción ocultista, sobre todo para los jóvenes. Muchos de ellos, cuando ya no encuentran sensación en las drogas, se entregan a la brujería. Otra trampa: la astrología. En casi todas las revistas y periódicos viene esa basura de Satanás que es el horóscopo. Y podríamos seguir nombrando otras muchas ramas de ese frondoso árbol de la brujería, como la metafísica, la parasicología, el gnosticismo, viajes astrales, aura mística, religiones orientales.

Los altos dirigentes del mundo de la magia piensan que Dios los odia y que ya no pueden volverse atrás. Pero Dios los ama. Algunos de esos líderes se glorían de que cuando lleguen al infierno con Satanás ejercerán el mando sobre legiones de diez mil condenados. Pero la verdad es que pueden rectificar en cualquier momento y Dios los recibe con los brazos abiertos. Dios es amor. El diablo es odio y destrucción. Todo el que cayó en las garras de Satanás tenga por seguro que llegará a liberarse y sanarse por completo, con tal y se someta a esa <<terapia espiritual>> que vamos exponiendo. No hemos visto a nadie, aún en los casos más rebeldes de posesión diabólica, que no termine por liberarse. Generalmente es un proceso: poco a poco, mediante la oración y la misa, el enemigo pierde fuerza hasta que desaparece. Satanás, creado por Dios para brillar en el cielo, escogió el infierno. Dios respeta siempre la libertad. Nosotros somos llamados a ocupar el puesto que él dejó vacío, para compartir por siempre la alegría y la felicidad de Dios.

DE LA OSCURIDAD A LA LUZ

El que una vez fue sanado y liberado de Satán puede caer de nuevo en sus garras. No es raro que esa recaída se deba a un nuevo maleficio. El cliente a veces le dice al brujo: Yo le pagué a usted para que le arruinara el negocio a ese vecino y no ha pasado nada. –Déme más plata y volveré a meterle otro maleficio-. De aquí proviene a veces el nuevo fracaso. Puede darse el caso de que se descubra a esos hechiceros: primeramente hay que perdonarles. Luego rodearlos de amor y de oración para que se conviertan. El éxito de esos brujos radica en que la gente está llevando una vida pagana, sin acordarse de Dios. De todas formas, el que alguna vez tuvo influjo del demonio tiene que tener paciencia si Satanás intenta molestarle de nuevo. El diablo anda siempre buscando a quien a devorar. I Pedro 5, 8. Y cuando encuentra a alguien a quien por algún tiempo tuvo en sus brazos, siente que recobra sus derechos sobre él. El enamorado que se vio forzado a alejarse de su novia, cuando al cabo de algún tiempo la encuentra, siente que el corazón le da un vuelco. En forma similar, el que por un tiempo dio al demonio la única alegría que un demonio puede tener: hacer sufrir a la persona, tiene que tener muy altas sus defensas espirituales para no caer de nuevo en las garras de ese león rugiente. El problema que confrontamos es siempre el mismo: la cultura materialista y atea en que vivimos. Muchos vienen a la oración para liberarse a fin de seguir luego con su vida pagana. Pero la conversión tiene que ser sincera. Nuestra vida no tiene otro sentido más que Dios. Esto vale también para los que viven en concubinato o en adulterio: deben integrarse a su vida católica de misa y oración (excepto la comunión). Hemos encontrado a varios que al sentir el zarpazo de Satanás le lanzan los mayores insultos y le gritan: ¡Fuera de mí! Eso no está mal. Pero la única forma de molestar a Satanás y correrlo de nosotros es entregarnos al amor de Dios y unirnos a una comunidad de oración.

También conocemos algunos casos en que a las personas con influjo diabólico las bañan con agua bendita y las obligan a la fuerza a ir a la Iglesia. Pensamos que no se debe forzarlos. Pero sí rodearlos de mucho amor y oración por parte de sus familiares. Ya se sabe que los padres son como sacerdotes para sus hijos. Los esposos lo son entre sí. Tienen por tanto autoridad para mandarle al enemigo en nombre de Dios que se retire. En la medida en que nos entreguemos al amor de Dios por medio de la oración, desaparece en nosotros el miedo a los demonios. Ellos son los que nos tienen miedo a nosotros. Nuestra mirada de creyentes no se dirige a los espíritus malos. Toda nuestra atención se centra en Cristo, que derrotó a Satanás. ¡Gloria a Dios!

ÍNDICE

A MODO DE PRESENTACIÓN EL VACÍO DE DIOS ÁNGELES BUENOS Y ÁNGELES MALOS EL MODUS OPERANDI DE SATÁN EN LA ESCUELA DE SATÁN EL MALEFICIO DIOS RESPETA LA LIBERTAD LA ESTRATEGIA DE SATÁN MAGIA BLANCA EL MALEFICIO A MUERTE SÍNTOMAS DEL ATAQUE MALÉFICO DISCERNIMIENTO DE ESPÍRITUS ACOMPAÑANTES INVISIBLES NO GRATOS ESPANTOS EN LAS CASAS TRES NOTAS QUE IDENTIFICAN A SATÁN BRUJERÍA EN EL MUNDO DE LAS FINANZAS LOS CARISMAS DE SATÁN

ENFRÉNTESE A SATANÁS COMUNIDADES DE AMOR Y ORACIÓN EVANGELIO ES <<NOTICIA ALEGRE>> EN LA UNIÓN ESTÁ LA FUERZA ARMONÍAS DE COROS ANGÉLICOS LAS ARMAS DE LA VICTORIA LA ALEGRÍA DE LA LIBERACIÓN RENUNCIA A LA BRUJERÍA DE LOS ANCESTROS AMIGOS FIELES QUE NOS PROTEGEN FINALIZANDO NUESTRO RECORRIDO DE LA OSCURIDAD A LA LUZ

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