PORQUE CORRIENDO LOS VI CAER "Los guerreros de la libertad total eligen el momento y la manera en que han de partir de este

mundo. En ese momento se consumen con un fuego interno y desaparecen de la faz de la tierra, libres, como si jamás hubieran existido." Carlos Castaneda En una cómoda butaca empezamos por combatir, por tratar de ganarles el día, salvar la noche y esperar el amanecer. Las ideas nos arrebatan el sueño y así de punto en punto, coma a coma vamos salvando el poco territorio en que los sueños de algo mejor pudieran estar ganándole la batalla a nuestros enemigos internos, tan poderosos como legiones enteras, con el solo propósito de robarnos el espacio de pensar, soñar y actuar. De que manera podemos combatir sino es a nosotros mismos, de que manera podemos ganar sino es venciéndonos. A veces pienso que han ganado, que nuestros sueños, deseos, pasiones... se han consumido como un montón de paja seca en el crepitar de la hoguera. Son recurrentes los momentos en que el horizonte no posee mas que los escombros de una gran devastación, en que la humareda nunca se disipará y por ende nuestros ojos tan solamente humanos se cansaran nada mas que de ver restos de un gran intento. En ese preciso momento despierta, en un gran sopor, posiblemente producto de un calor infernal y una humedad tropical lo que hace que su cerebro funcione a cuenta gotas, los impulsos se mueven como una gran resaca con un movimiento envolvente, siempre en un lento ir y venir que no rompe los limites de su propio intento. La sabana se adhiere como caucho derretido y la pesadez del aire trae el aroma de cobre derritiéndose al embate de la electricidad. No puede ser peor: el cuerpo se endurece, su elasticidad natural vuelta añicos y sus músculos tensos en una posición que puede ser todo menos natural. La respiración cobra súbitos episodios frenéticos donde el aire parece ser todo en la vida, el sentir una corriente de aire entrar por la boca reseca pasando por la faringe llenando el caduco espacio donde irriga de vida un cuerpo en estado de vigilia; es el acto que confirma que aun existe, que no está muerto, que ni ellos ni él mismo han podido con él. En fin todo eso se rompe y el timbre del teléfono repiquetea una, dos, tres veces, la cuarta vez levanta el auricular; una voz al otro lado de la linea dice lacónicamente:- hoy es, a las tres, nos vemos; no espera contestación, inmediatamente termina su dialogo programado, la conversación termina, no es tal, es un aviso, una llamada que a la usanza de los viejos telegramas no da cabida a una contestación. En este caso no era necesario, las reglas fijan que no se diga mas de lo necesario y en este

caso no hay nada mas que decir- hoy es, a las tres. Se repite a si mismo, mejor estar seguro de que no olvide.- hoy a las tres, vuelve a pensar. No hay nada mas por saber. Cierra la puerta, una mano se escabulle por dentro de la chaqueta y busca un cigarrillo, con cierta torpeza lo extrae de la cajetilla, no hace mucho empezó a fumar, sus dientes y sus manos todavía no atestiguan el paso de los lustros y de la nicotina, pero no por eso se deja de entregar al placer de prender el cigarro con una avidez copiado de los mas empedernidos, aquellos a los que el cigarrillo no puede faltar, aquellos que sufren las delicias del maridaje de esos placebos momentáneos del garro y el tinto para agilizar la espera y la ansiedad. En el camino el cigarrillo se va consumiendo poco a poco y la ansiedad comienza a irrumpir, lentamente a la par que el cigarrillo se consume su cabeza empieza a divagar por rincones donde solo el humo del tabaco puede ser memoria de episodios que nadie debe saber, en ese instante casi como un rayo un pensamiento cruza su cabeza, algo esta haciendo mal, no debe estar allí, no debe estar así, es tan torpe que camina como una persona normal, “él no es una persona normal”, piensa y se recrimina, no es así como deben ser las cosas- Así no se camina, vuelve a decir insistentemente, su pensar va acompañado de un súbito cambio en su ritmo, decide detenerse, el cigarro en el suelo inmediatamente presionado con tanta insistencia como si viera en ese pedazo de tizón con una débil llama algo mas que una cuzca, ya estático el mundo empieza a cobrar súbita importancia, el continuo rugir de los carros y los autobuses lo aturde, mira a su alrededor insistentemente, de reojo se cerciora que su espalda no este prolongada en una fatídica cola, odiado apéndice de su existencia que lo haría tener que variar su destino y no poder cumplir con la cita que minutos atrás había comunicado la persona al otro lado del auricular. Su mirada ahora enfoca los carros que zumban a su derecha, otra vez se recrimina, y esta vez con un repetido-Así no, así no, vuelve a fustigarse, todo ocurre en su cabeza en una fracción de segundos y el recuerdo de la voz, de esos ojos, de ese rostro aun hoy desconocido que le enseñaba todo lo contrario a lo que estaba haciendo él ahora. Se recompuso, olvidó esa voz que hasta el día de hoy y aún después de todo lo pasado continuaba recordando con admiración y envidia, y decidió seguirla, otra vez en que él seguía ciegamente a esos ojos, a esa voz, y por fin en un simple transito de acera hizo lo que meses atrás la voz había dicho insistentemente:- Vea pelaos una medida básica cuando se están desplazando en la ciudad, es no dar papaya, nunca dejen que los sorprendan dando culo, nunca dejen estacionarse la camioneta a su lado, por nada del puto mundo se les ocurra caminar en el sentido de la vía, siempre al contrario, si algo pasa por lo menos ustedes lo verán pasar. Ya en el carril adecuado de la vía todo cobraba sentido, ir contra los carros le daba cierta confianza, ir en contravía le daba cierto fulgor a su ya demacrada estampa, había estado tres días en esa casa y era la primera oportunidad que tenia para escaparse de si mismo, de la nauseabunda atmósfera que había elaborado a punta de brandy y cigarrillos, eran ya tres días solo, en la única compañía de varias botellas y un interminable stock de cigarrillos. Sus piernas cobraban al compás de sus pasos un tono otra vez adecuado para el agite, sus pulmones otra vez, aunque fuera solamente el desecho de los autos que poblaban la vía llenaban de un súbito aire de lucidez su cuerpo. Siguió caminando esta vez pensando en que haría al momento al que llegara al centro, sabia que no debía permanecer mucho tiempo allí, que la cita era a las tres y lo mejor era llegar un poco antes, tenia que cerciorarse que nada pasaría, ya era suficiente todo lo que había sucedido y el no quería mas sorpresas; en ese mismo instante volvió a pensar en la voz, en lo que ese personaje les había enseñado a él y otros compañeros

entusiasmados por la vuelta de como cerciorarse precisamente que no sucediera lo que ya había pasado. La voz había dicho - antes de llegar a un lugar se cercioraran de que nadie los hubiera pillado, que no tuvieran cola, que nadie mas allá de los usuales habitantes de los sitios a donde tenían que ir estuviera allí, cualquiera por fuera de lo común podía ser un infiltrado alguien siguiéndoles los pasos precisamente pa que la vaina ya no caminara. Al pensar en eso olvidó a tal punto donde estaba y que estaba haciendo que en un cruce una moto casi lo mata, inmediatamente despertó y se recriminó otra vez por lo descuidado que había sido- él precisamente él, muerto en un accidente de trafico, la vida no podía ser mas despiadada y augurarle esa clase de fin. - Que pena morir así, pensó, y siguió caminando. Ya en el centro de la ciudad tendría que caminar otras dos cuadras para coger el autobús que debía llevarlo a su destino, bien podría haber cogido un taxi al salir de la casa, plata no le faltaba pero otra vez la voz insistía - en el caso que necesitan desplazarse el método mas seguro es el bus, en él se pueden mezclar con el resto de la gente y ser uno mas, nunca se olvide: la verdadera seguridad recae en aprender a ser uno mas, un simple mortal. Esto a él nunca le había gustado, ser uno mas era una idea que simplemente no le Babia en la cabeza, como ser uno mas si somos los elegidos, somos especiales, el hecho de que supiera eso lo hacia ser especial, pensó esa vez, como siempre pensaba cada vez que aprendía algo nuevo sobre la vuelta. En el recorrido al bus la cabeza no dejo de pensar en lo que había pasado, una vez mas pensó en no ir, la incertidumbre mas producto de la melancolía que de la duda lo hacia pensar en desistir en no cumplir la cita, en salirse de todo, en no volver a pensar en su muerte y en la de otros, en no volver a hablar otra vez de lo que siempre hablaba en compañía de sus panas, debería esperar, volver a la casa y terminarse ese trago de brandy que dejó para cuando volviera de la cita. Todo a su alrededor le recordaba lo que había pasado y el francamente se preguntaba si había valido la pena. Ya al momento de pasar la registradora miró atentamente al conductor, miró el resto del bus, cuando mucho se encontraban seis personas, se decidió por la banca del final al lado de la puerta, se sentó y con sumo regocijo se dijo así mismo que estaba haciendo las cosas bien, como respondiéndole a un maestro que solamente habitaba en su interior y que con todo acto que ejecutaba pareciese estar tomándole la lección. Se relajo en el momento en que el motor empezaba a rugir y el bus empezaba a culebrear por entre las calles. Ya en su aparente comodidad, con el cuerpo quieto su mente comenzaba a vagabundear por el pasado y por montañas de textos, citas, párrafos enteros que había aprendido para dar un poco de significado a la estancia entre paredes blancos y viejos profesores, estancia que en ese momento parecía no tener razón alguna, momentos que se le habían escapado de las manos tres días atrás; en ese momento tanto que había aprendido le pareció superficial, impostado, artificial; pensó en algo como una costra muerta que hacia mas pesado su caminar, algo que lo recubría y no dejaba percatarse quien era. En ese momento un semáforo en rojo dio su orden para interrumpir el viaje, al lado del bus una patrulla también aguardaba que el verde diera orden de proseguir, atentamente dentro del bus una mirada incisiva escrutaba el exterior y con particular detenimiento se posaba en la patrulla, unos ojos centelleantes empiezan a desmenuzar a los integrantes de la patrulla, cuatro en total posan indiferentes frente a esos dos cañones de fuego que disparan sus miradas en ráfagas ininterrumpidas, detalla sus insignias, sus armas de dotación, sus apellidos y entabla un fiero combate por recordarlos que dura lo que demora el semáforo en cambiar de tonalidad. Sus ojos entrenados en el detalle de la observación se habían apropiado de la figura del enemigo, en ese mismo instante

rememoro las citas con las que justificaba la batalla contra el otro, las palabras de otros que lo dirigían a esa vorágine de sudor y fuego de la que él en esos momentos era otro superviviente, otro culpable, otra victima. Luego del episodio del semáforo el recorrido transcurrió con toda su carga de monotonía, nuevos pasajeros, venteros, y un paisaje por fuera del bus que iba cambiando sus tonos grises y ruidos saturantes por una calma que no podía corresponder a la ciudad, ya sus calles y sus gentes quedaban atrás, en la autopista se empezaban a ver irrumpir al avance del bus prados y vacas que no eran propiamente habitantes del campo sino próximas victimas de una ciudad todavía muy cercana. Y pensando en esa ciudad ,él, joven de veintitrés años se empieza a preguntar mas insistentemente qué había pasado, qué había sucedido para que en un abrir y cerrar de ojos no pudiera olvidar nunca mas en que se había convertido , quién había nacido precisamente tres días atrás, quien era , acaso lo que hoy sentía podía dar cuenta de cómo lo pensó, de cómo lo planeo, de lo que dijeron varios al unísono, entre banderas y armas, acaso su juramento tenia razón alguna, acaso eso de sueños y verdades podía tener alguna razón hoy, esa cita no estaba dentro de su presupuesto, esa cita nunca la quiso hacer, nunca pensó estar haciendo eso, caminar, transitar ciegamente a ese lugar tan alejado, tan silencioso. El bus paró, ese era su lugar de destino, tenia todavía quince minutos para la hora convenida, ya no pensó en que era lo que debía hacer, estaba ahí solo porque quería, nadie lo había obligado a estar ahí, tampoco nadie lo había obligado a estar en ese pasillo tres días atrás, precisamente por eso estaba ahí ese día, porque fue mientras que corría que los vio caer, que mas exactamente la vio caer a ella y por ello ese extraño lugar que nunca pensó en visitar lo recibía con sus panteones y tumbas rebosantes de muerte; en ese instante una carga de tristeza se abalanzó sobre el, pudo ser testigo otra vez de ese caos en que vio una llama escalar las paredes, devorando rostros, carcomiendo cuerpos que caían al instante; y ahí estaba hoy acompañado a los que cayeron y no podían levantarse de nuevo. En ese momento el ultimo cigarrillo de la cajetilla reposó en su boca y buscando en su inventario de recuerdos oyó otra vez la voz, la voz de Marcos, San Martín, Lucas, Bolívar y El Che recordándole entre gritos de guerra que:-Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos. Después de eso con el humo del cigarrillo dando leves piruetas al salir de su boca se adentró en campo santo para cumplir su cita de las tres.

“VIVA LA U”

La historia del 10 de febrero de 2005 es un tanto compleja. Para efecto de hacer más digerible el relato trataré de reconstruir la historia del día con los archivos existentes sobre el y los aportes de sus protagonistas. El 10 de febrero tiene una antecedente en las luchas estudiantiles que se dieron durante el 2004, y especialmente durante el segundo semestre. En este año, se desarrollaron muchas asambleas estudiantiles en apoyo a distintos sectores y sus coyunturas; se

hicieron asambleas en apoyo a los jubilados, a los profesores, y mitines en apoyo a la lucha contra el peajito social que en ese momento libraba la comunidad de copacabana en el norte del valle del aburrà. En este semestre, y después de un gran receso silencioso del movimiento estudiantil debido al asesinato de Gustavo marulanda en 1999, se reactiva de alguna forma el movimiento plenamente, ya que se había desarrollado un paro general en el 2003 contra el decreto 2566, pero éste no había tenido todas las características de un proceso donde no hubiera que cargar aun con los trágicos sucesos del 98 y 99. En el 2004, se desarrollaron en el segundo semestre algo así como 5 tropeles en la udea y uno en la nacho, todos, por distintas razones, por copacabana, 2 por la venida a Colombia de bush, por el 12 de octubre en la nacho, etc. Sin lugar a duda, esto genero en la universidad un ambiente fuera de lo común, una predisposición para disponerse a pelear con la policía, por lo que fuera, pero a pelear. Es así, como se comienza a gestar la idea en diciembre de este año, de llegar a la unidad de acción entre todos los combos de distinta tendencia política en la universidad, idea que se concreta iniciando el 2005 a partir de las negociaciones del TLC que se llevarían a cabo en Cartagena en el mes de febrero. Es así como en enero, aproximadamente a mediados o fines, se da una reunión de coordinación entre los distintos sectores, a esta asisten delegados de la organización juvenil bolivariana, de una coordinación entre varias fuerzas que se hace llamar resistencia anti fascista y de los dos combos camilistas de la ciudad, de las cuales solo puede asistir un delegado, el otro no llega por errores de comunicación. En esta reunión se cuadra, grosso modo, qué se quiere hacer y con quienes se hace, por lo que la primera tarea que surge es invitar al resto de combos que no se han invitado. Uno de los primero y fatales errores se da en esta coordinación, cuando se trata de unificar todo, hasta en términos logísticos, y la unificación que se debía plantear era en términos de objetivos, unos logran tal cosa, otros otra distinta, pero cada uno maneja sus recursos, seguridad y gente, esta critica, solo vendría a surgir en una segunda y ultima reunión en la que asistieron los delegados de ambos combos camilistas y los de Rafa, nadie mas llegó esa vez, sin embargo, y pese a que ya se habían lanzado serios diagnósticos en términos operativos en dicha reunión, se decide hacer la manifestación del 10 de febrero. Para el miércoles 9 de febrero, sorpresivamente los jóvenes bolivarianos, salen en la universidad y destrozan cámaras y equipos de vigilancia de la biblioteca central. Esta acción generó replicas en todos los demás combos estudiantiles ya que se suponían vigentes unos acuerdos, y entre ellos no se encontraba esta acción, esa misma noche, se retiran sorpresivamente de la tarea para el día siguiente, al punto de que casi nadie se dio cuenta de que lo hicieron. Para el jueves 10 de febrero de 2005, amanecía un día fresco sin mucho sol, la universidad se movía mucho, era una tensa calma. La primera sorpresa de la jornada, fue que desde las 6 de la mañana se encontraba la policía antidisturbios afuera de la universidad, lo que quería decir que se había filtrado la información de la protesta hasta llegar a oídos de la fuerza publica, sin embargo, las ganas de todos los jóvenes estudiantes por hacer la manifestación ganaron, y aproximadamente a las 11 de la mañana se comenzó a salir. Desde el principio todo salio mal, los combos mas pequeños se demoraron muy poco para salir, mientras que uno de los combos camilistas, el más grande, encargado de tomarse la calle se demoro mucho, es decir, que no pudieron salir afuera y tuvieron que desarrollar la manifestación desde la portería principal de la universidad, Barranquilla. Sumado a esto, la unión provocada en todos los términos,

llevo a que se hicieran en un solo sitio, el corredor del bloque 1, todas las cosas con las que los estudiantes atacaban a la polica, gasolina, piedras, pólvora y cosas por el estilo distribuidas a lo largo de los mas de 20 metros que mide este. Al ser un corredor, y en general un bloque transitado, durante toda la protesta pasaron por todos lados estudiantes transeúntes, situación que creó un caos completo y entonces no se sabia quienes eran de los combos, quienes eran estudiantes que tropeleaban espontáneamente, ni quienes solo pasaban. El tropel estuvo duro, muchísima policía y mas de 80 estudiantes atacándolos con lo que podían, el tumulto de espectadores que arengaban consignas era enorme, se extendía desde la plazoleta barrientos hasta la fuente, y seriamente se vio imposibilitada la policía para controlar a los muchachos, muchas veces la única que podía acercarse era la tanqueta, nadie mas. Así transcurrieron los hechos por espacio de dos horas, después de las cuales, sorpresivamente, explotó todo lo que se encontraba en el bloque 1, incluyendo materiales de un aula de laboratorio ubicada allí, segundos después se presento una explosión mas pequeña, debido a la explosión de la maleta de una muchacha herida que estallo justo antes de que otro estudiante la sujetara de ésta para auxiliarla, él fue muy afortunado, por que de haberlo hecho hubiera perdido las manos, y luego hubo una tercera y mas pequeña explosión Una inmensa nube de humo negro cubrió todo el bloque, dejando solo un pequeño espacio entre el suelo y la gran nube de humo, parte del corredor del bloque se encontraba en llamas debido a la gasolina que se encontraba allí. Todas las ventanas del bloque 1 y de los bloques aledaños se reventaron, y allí comenzó un dantesco espectáculo que removió nuestras entrañas por el desespero y la impotencia. Hubo muchos estudiantes heridos, la mayoría alcanzaron a correr unos pocos metros, otros fueron arrojados por la onda explosiva, otros se encontraban sin saber cómo a metros del lugar de donde se encontraban parados y otros yacían en el piso inconscientes, mal heridos y casi desnudos. Algunos de los heridos gritaban “apáguenme” mientras sus vestiduras se derretían sobre su piel, con pequeñas ondas de fuego que las recorrían tal y como se ven cuando se consume un cigarrillo. El impacto de las imágenes fue nefasto, muchachos que quedaron completamente quemados, como si les hubieran pasado un soplete por todo el cuerpo, muchachos que salieron corriendo pidiendo auxilio, mientras la gente los miraba paralizados pasar con la piel de las manos colgándoles en tiras, muchachas que se deshidrataron al instante debido al agua que perdieron por la magnitud y profundidad de sus heridas, muchachas cuyo cabello se encontraba largo pocos minutos atrás, ya no lo tenían, fue un espectáculo lamentable. Entre tanto, el resto de los estudiantes reaccionaba de distinta forma, algunos caían al suelo y lloraban desconsolados, otros no podían moverse, otros reaccionaron de inmediato y ayudaron a cargar a los heridos hasta la ips universitaria, a una persona la llevaron en camilla, otras tuvieron que ser transportadas en improvisadas puertas que volaron completamente de los salones debido a la explosión y a otros simplemente hubo que llevarlos cargados entre varios, uno de las personas que socorrió a una muchacha y la ayudó a llevar cargada, cuenta que al descargarla en la camilla quedó adherida a la palma de su mano un pedazo de piel. Llegó un momento en que mucha gente ayudaba, no importaba si tenia una camiseta en el rostro o no, señores con camioneta ante la falta de ambulancia, trasladaron también a los heridos al hospital universitario san Vicente de paúl, estudiantes de enfermería que se encontraban en el lugar, brindaron como pudieron ayuda a los heridos y todos se dispusieron a ayudar al que pudieran. Transcurrida media hora después de las explosiones, se formó una asamblea general de

estudiantes en la plazoleta barrientos con el fin de hablar y coordinar una campaña de apoyo a los heridos, esta asamblea aunque un poco corta estuvo nutrida. La llegada al hospital fue más difícil aun, la policía se encontraba en la entrada del establecimiento grabando en video, interrogando gente y deteniendo a algunos que auxiliaron a los estudiantes. De inmediato se hicieron presentes organismos de derechos humanos, la personería, los medios, todo el mundo se encontraba allí. El vicerrector de la universidad apenas se presentaron los hechos llamo al director del hospital y le dijo que atendiera a todos los muchachos y que por nada del mundo los dejara perturbar de la policía, comentaría éste tiempo después. Durante todo el tiempo que duró la recepción de los heridos el sitio de urgencias fue un caos, y llegada la noche se mantuvo el procedimiento de caracterizar el estado de los jóvenes. La universidad ya cerrada se mantenía a la espera de un diagnóstico. Al día siguiente el saldo era de 18 muchachos heridos de los cuales tres se hallaban en estado de gravedad. Casi todas las quemaduras de ellos fueron de 2 y tercer grado. Entre los quemados se encontraban dos menores de edad. El 18 de febrero murieron Paula Andrea ospina y Magali betancur, estudiantes de la universidad nacional, Paula era de ccia política. Ambas murieron con algunas horas de diferencia. La noticia la comunicó el vicerrector de la universidad en una reunión que sostuvo en horas de la mañana con los profesores. En el hospital se quedarían la mayoría de los afectados hasta terminar su recuperación. Al dar de alta al ultimo de los muchachos el 29 o 30 de abril, se prepararía el operativo de la policía llamado algebra2, en el que detendrían a todos los heridos y a un buen numero de lideres estudiantiles de la universidad para presentarlos por orden del general Rubén carrillo, como guerrilleros de las FARC y el eln. Este general a dedo y en un par de minutos señalo quienes eran de cada grupo y que cargo desempeñaban…explosivista, ideólogo etc. Pese a la oposición de los organismos de derechos humanos y abogados presentes, carrillo los paso por televisión nacional como milicianos de las estructuras urbanas de la guerrilla. Un dato curioso y muy bonito de ésta historia, es sobre la manera de comportarse de los muchachos en su detención, cuando todos fueron reunidos comenzaron a cantar el himno de la universidad delante los medios, abogados, la gente de derechos humanos y todos los presentes.