EL SUBMARINISTA QUE NO TENÍA PARAGUAS

Su abuela fue buza -pescaba merluza-, su abuelo fue buzo, pescaba con chuzo, y él, más modernista, fue submarinista.

Trabajaba para la Marina y era amigo de la sardina.

Una noche muy noche, cuando salía del agua, después de su trabajo caía un chaparrón, y el submarinista muy triste exclamo: -¡Y no tengo paraguas! ¡Y llueve a cantaros!

Y se volvió a meter en el mar, Y en un banco arrecife de coral, se durmió en los brazos de un tierno calamar. Pilar Crespo Gómez

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