Traducción de

IDA VÍTALE EL AGUA
Y LOS SUEÑOS
Ensayo sobre la imaginación
de la materia

por
GASTÓN BACHELARD

FONDO DE CULTURA ECONÓMICA
MÉXICO
Primera edición en francés, 1942
Primera edición en español, 1978
Cuarta reimpresión, 2003

INTRODUCCIÓN
Bachelard, Gastón
El agua y los sueños: ensayo sobre la imaginación de la IMAGINACIÓN Y MATERIA
materia / Gastón Bachelard ; trad. de Ida Vitale. — México : FCE,
1978
298 p . ; 17 x 11 cm — (Colee. Breviarios ; 279)
Título original L'Eau et les réves. Essai sur 1' imagination de Aidons l'hydre á vider son brouillard*
la matiére
MALLARMÉ, Divagations, p. 352.
ISBN 968-16-0231-5

1. Sueños 2. Filosofía, 3. Literatura — Crítica I. Vitale, Ida
tr. II. Ser III. t

LC BF789.A3 B3318 Dewey 082.1 B846 V.279 LAS FUERZAS imaginantes de nuestro espíritu se des-
envuelven sobre dos ejes muy diferentes.
Unas cobran vuelo ante la novedad; se recrean
con lo pintoresco, con lo vario, con el acontecimiento
inesperado. La imaginación animada por ellas siem-
Se prohibe la reproducción total o parcial de esta obra pre tiene una primavera que describir. Lejos de nos-
—incluido el diseño tipográfico y de portada—, otros, en la naturaleza, ya vivientes, producen flores.
sea cual fuere el medio, electrónico o mecánico,
sin el consentimiento por escrito del editor. Las otras fuerzas imaginantes ahondan en el fondo
del ser; quieren encontrar en el ser a la vez lo pri-
Comentarios y sugerencias: editor@fce.com.mx mitivo y lo eterno. Dominan lo temporal y la histo-
Conozca nuestro catálogo: www.fondodeculturaeconomica.com ria. En la naturaleza, en nosotros y fuera de nosotros,
Título original: producen gérmenes; gérmenes cuya forma está fijada
L'eau et les réves. Essai sur Vimagination de la matiére en una sustancia, cuya forma es interna.
D. R. © 1942, Librairie José Corti, París Expresándonos ya en términos filosóficos, podría-
mos distinguir dos imaginaciones: una imaginación
que alimenta la causa formal y una imaginación que
D. R. © 1978, FONDO DE CULTURA ECONÓMICA alimenta la causa material o, más brevemente, la
Carretera Picacho-Ajusco 227; 14200 México, D. F. imaginación formal y la imaginación material. En
efecto, para un estudio filosófico completo de la crea-
ISBN 968-16-0231-5 ción poética nos parecen indispensables estos con-
Impreso en México • Printed in México
* "Ayudemos a la hidra a vaciar su niebla." [T.]
7
INTRODUCCIÓN I IMAGINACIÓN Y MATERIA

ceptos expresados de un modo abreviado. Es nece- Sin embargo, en esta obra querríamos prestar-
sario que una causa sentimental, íntima, se convierta le atención a la imaginación íntima de esas fuer-
en una causa formal para que la obra tenga la va- zas vegetantes y materiales. Sólo un filósofo ico-
riedad del verbo, la vida cambiante de la luz. Pero noclasta puede emprender esta pesada tarea; aislar
además de las imágenes de la forma, evocadas tan todos los sufijos de la belleza, empeñarse en hallar,
a menudo por los psicólogos de la imaginación, exis- detrás de las imágenes que se muestran, las imáge-
ten —lo vamos a demostrar— imágenes directas de nes que se ocultan, ir a la raíz misma de la fuerza
la materia. La vista las nombra, pero la mano las imaginante.
conoce. Una alegría dinámica las maneja, las amasa, En el fondo de la materia crece una vegetación
las aligera. Soñamos esas imágenes de la materia, oscura; en la noche de la materia florecen flores ne-
sustancialmente, íntimamente, apartando las formas, gras. Ya traen su terciopelo y la fórmula de su per-
las formas perecederas, las vanas imágenes, el deve- fume.
nir de las superficies. Tienen un peso y tienen un
corazón.
II
Sin duda, obras hay en que las dos fuerzas ima-
ginantes cooperan. Incluso es imposible separarlas Cuando empezamos a reflexionar sobre la noción de
por completo. El ensueño más móvil, el más meta- belleza de la materia, de inmediato nos sorprendió
morfoseante, el que más por entero se entrega a las la carencia de la causa material en la filosofía esté-
formas, conserva por lo menos un lastre, una densi- tica. Sobre todo nos pareció que se menospreciaba el
dad, una lentitud, una germinación. En cambio, toda poder individualizante de la materia. ¿Por qué se une
obra poética que desciende al germen del ser lo bas- siempre la noción de individuo a la noción de forma?
tante profundamente como para encontrar la sólida ¿No existe, acaso, una individualidad en profundi-
constancia y la hermosa monotonía de la materia, dad que hace que la materia, en sus parcelas más
toda obra poética que extrae su fuerza de la acción pequeñas, sea siempre una totalidad? Pensada en esa
vigilante de una causa sustancial debe florecer, ador- perspectiva de profundidad, una materia es precisa-
narse. Tiene que acoger, para la seducción primera mente el principio que puede desinteresarse de las
del lector, las exuberancias de la belleza formal. formas. No es la simple carencia de una actividad
En razón de esa necesidad de seducir, la imagina- formal. Sigue siendo ella misma a despecho de toda
ción trabaja por lo general tendiendo hacia donde va deformación, de toda división. Por lo demás, la ma-
la alegría —o al menos una alegría— en el sentido teria se deja valorizar en dos sentidos: en el sentido
de las formas y de los colores, en el sentido de las de la profundización y en el sentido del desarrollo.
variedades y de las metamorfosis, en el sentido de En el sentido de la profundización aparece como
una perspectiva de la superficie. Abandona la pro- insondable, como un misterio. En el sentido del des-
fundidad, la intimidad sustancial, el volumen. arrollo, como una fuerza inagotable, como un mila-
10 INTRODUCCIÓN IMAGINACIÓN Y MATERIA 11

gro. En ambos casos, la meditación de una materia es verdad, como pretendemos, que toda poética debe
educa a una imaginación abierta. recibir componentes —por débiles que sean— de
Tan sólo cuando se hayan estudiado las formas esencia material, es esta clasificación por los ele-
atribuyéndolas a su justa materia se podrá encarar mentos materiales fundamentales la que deberá em-
una doctrina completa de la imaginación humana. parentar con más fuerza a las almas poéticas. Para
Se hará evidente entonces que la imagen es una que una meditación se prosiga con bastante constan-
planta que tiene necesidad de tierra y de cielo, de cia como para dar una obra escrita, como para que
sustancia y de forma. Las imágenes encontradas en no sea tan sólo la fiesta de una hora fugitiva, debe
los hombres evolucionan lenta, difícilmente y pode- hallar su materia, es necesario que un elemento ma-
mos entender la profunda observación de Jacques terial le dé su propia sustancia, su propia regla, su
Bousquet: "Una imagen le cuesta tanto trabajo a poética específica. No en balde las filosofías primi-
la humanidad como un carácter nuevo a la planta." tivas hacían a menudo en este sentido una elección
Muchas imágenes intentadas no pueden vivir por- decisiva, asociando a sus principios formales uno
que son simples juegos formales, porque no están de los cuatro elementos fundamentales, que así se
verdaderamente adaptadas a la materia que deben transformaron en marcas de temperamentos filosó-
adornar. ficos.
Por lo tanto, creemos que una doctrina filosófica En esos sistemas filosóficos, el pensamiento docto
de la imaginación debe antes que nada estudiar las está ligado a una imaginación material primitiva, la
relaciones de la causalidad material con la causali- sabiduría tranquila y permanente se arraiga en una
dad formal. Ese problema se plantea tanto al poeta constancia sustancial. Esas filosofías simples y pode-
como al escultor. Las imágenes poéticas tienen, tam- rosas guardan aún fuentes de convicción, porque al
bién ellas, una materia. estudiarlas nos encontramos con fuerzas imaginantes
del todo naturales. Siempre nos encontramos con que
ni tratándose de filosofía, sólo se logra persuadir sugi-
riendo ensoñaciones fundamentales, dándole a los
Ya hemos trabajado sobre ese problema. En El psico- pensamientos su camino de sueños.
análisis del fuego, propusimos marcar los diferentes Aún más que los pensamientos claros y que las
tipos de imaginación mediante el signo de los ele- imágenes conscientes, los sueños están bajo la depen-
mentos materiales que han inspirado a las filosofías dencia de los cuatro elementos fundamentales. Han
tradicionales y a las cosmologías antiguas. En efecto, sido numerosos los ensayos que han relacionado la
creemos que es posible fijar, en el reino de la ima- doctrina de los cuatro elementos materiales con los
ginación, una ley de los cuatro elementos que clasi- cuatro temperamentos orgánicos. Así, un viejo autor,
fique las diversas imaginaciones materiales según se Lessius, escribe en el Arte de vivir mucho (p. 54):
vinculen al fuego, al aire, al agua o a la tierra. Y si "Los sueños de los biliosos son sobre fuegos, incen-
12 INTRODUCCIÓN IMAGINACIÓN Y MATERIA 13

dios, guerras, muertes; los de los melancólicos, de un sueño a menudo soñado, "wie die Erfüllung eines
entierros, sepulcros, huidas, fosas, de cosas siempre oft getraumten Traums" (L. Tieck, Werke, t. v,
tristes; los de los pituitosos, de lagos, ríos, inunda- p. 10). Pero el paisaje onírico no es un cuadro que
ciones, naufragios; los de los sanguíneos, de vuelos se colma de impresiones, sino una materia que co-
de pájaros, de carreras, festines, conciertos y cosas secha.
que no se osa nombrar." En consecuencia, los bilio- Es comprensible, por lo tanto, que pueda relacio-
sos, los melancólicos, los pituitosos y los sanguíneos narse un tipo de ensoñación que rige las creencias,
quedarán respectivamente caracterizados por el fue- las pasiones, el ideal y la filosofía de toda una vida
go, la tierra, el agua y el aire. Sus sueños trabajan con un elemento material como el fuego. Tiene sen-
de preferencia el elemento material que los caracte- tido hablar de la estética del fuego, de la psicolo-
riza. Si admitimos que a un error biológico, sin duda gía del fuego y aun de su moral. Una poética y una
manifiesto pero muy general, puede corresponder una filosofía del fuego condensan todas esas enseñan-
verdad onírica profunda, estaremos prontos para in- zas. Ambas constituyen esa prodigiosa enseñanza am-
terpretar ios sueños materialmente. En ese caso, junto bivalente que sostiene las convicciones del corazón
al psicoanálisis de los sueños tendrá que figurar una mediante las instrucciones de la realidad y que, vice-
psicofísica y una psicpguímjca dejos sueños. Este psi- versa, hace que se comprenda la vida del universo
coanálisis tan materialista se incorporará a los viejos mediante la vida de nuestro corazón.
preceptos que pretendían que las enfermedades ele- Todos los demás elementos prodigan semejantes
mentales fuesen curadas mediante medicinas elemen-
certidumbres ambivalentes. Sugieren confidencias se-
tales. El elemento material es tan determinante de la
enfermedad como de la curación. Sufrimos por los cretas y muestran deslumbrantes imágenes. Los cua-
sueños y nos curamos mediante los sueños. En la cos- tro tienen sus fieles, o, más exactamente, cada uno
mología del sueño, los elementos materiales siguen de ellos es ya, profunda, materialmente, un sistema de
siendo los elementos fundamentales. fidelidad poética. Al cantarlos creemos ser fieles a
una imagen favorita, y en realidad somos fieles a un
Creemos, de un modo general, que la psicología de sentimiento humano primitivo, a una realidad or-
las emociones estéticas ganaría si se estudiara la zona gánica primera, a un temperamento onírico funda-
de las ensoñaciones materiales que preceden a la mental.
contemplación. Se sueña antes de contemplar. Antes
de ser un espectáculo consciente todo paisaje es una IV
experiencia onírica. Sólo se miran con una pasión
estética los paisajes que hemos visto primero en sue- Creemos que esta tesis podrá ser confirmada en la
ños. Tieck ha reconocido con toda razón en el sueño presente obra, en la que estudiaremos las imágenes
humano el preámbulo de la belleza natural. La uni- sustanciales del agua, en la que haremos la psicolo-
dad de un paisaje se ofrece como la realización de gía de "la imaginación material" del agua, elemento
14 15
INTRODUCCIÓN IMAGINACIÓN Y MATERIA

más femenino y más uniforme que el fuego, ele- imágenes huidizas, el vano destino de un sueño que
mento más constante que simboliza mediante fuer- no se consuma, sino un destino esencial que sin cesar
zas humanas más recónditas, más simples, más sim- transforma la sustancia del ser. A partir de ese ins-
plificadoras. En razón de esta simplicidad y de esta tante, el lector comprenderá más simpáticamente,
simplificación, nuestra tarea será acá más difícil y más dolorosamente uno de los caracteres del heracli-
más monótona. Los documentos poéticos son mucho teísmo. Verá que la movilidad heracliteana es una
menos numerosos y más pobres. Los poetas y los filosofía concreta, una filosofía total. No nos baña-
soñadores a menudo se entretienen más de lo que mos dos veces en el mismo río, porque ya en su
son seducidos por los juegos superficiales de las profundidad, el ser humano tiene el destino del agua
aguas. El agua es en ese caso un adorno de sus que corre. El agua es realmente el elemento transi-
paisajes; no es realmente la "sustancia" de sus en- torio. Es la metamorfosis ontológica esencial entre el
soñaciones. Para hablar como filósofo, los poetas fuego y la tierra. El ser consagrado al agua es un
del agua "participan" menos de la realidad acuá- ser en el vértigo. Muere a cada minuto, sin cesar algo
tica de la naturaleza que los poetas que atienden al de su sustancia se derrumba. La muerte cotidiana
llamado del fuego o de la tierra. no es la muerte exuberante del fuego que atraviesa
Para separar bien esta "participación", que es la el cielo con sus flechas; la muerte cotidiana es la
esencia misma del pensamiento de las aguas, del psi- muerte del agua. El agua corre siempre, el agua cae
quismo hidratante, tendremos que insistir con ejem- siempre, siempre concluye en su muerte horizontal.
plos demasiado raros. Pero si logramos convencer A través de innumerables ejemplos veremos que para
a nuestro lector de que, bajo las imágenes superfi- la imaginación materializante la muerte del agua es
ciales del agua, existe una serie de imágenes cada vez más soñadora que la muerte de la tierra: la pena del
más profundas, cada vez más tenaces, no tardará agua es infinita. u
en sentir, en sus propias contemplaciones, simpatía
por esta profundización; sentirá abrirse, bajo la ima-
ginación de las formas, la imaginación de las sus-
tancias. Reconocerá en el agua, en la sustancia del Antes de formular el proyecto total de nuestro estu-
agua, un tipo de intimidad, intimidad muy diferente dio querríamos explicarnos sobre su título, ya que
de las sugeridas por las "profundidades" del fuego esta explicación iluminará nuestro fin.
o de la piedra. Tendrá que reconocer que la imagi- Aunque la presente obra sea un nuevo ejemplo,
nación material del agua es un tipo particular de después del Psicoanálisis del juego, de la ley de los
imaginación. Valido de este conocimiento de una cuatro elementos poéticos, no hemos querido conser-
profundidad en un elemento material, el lector com- var como título El psicoanálisis del agua, que habría
prenderá por último que el agua es también un tipo correspondido con nuestro antiguo ensayo. Elegimos
de destino, ya no solamente el vano destino de las un título más vago: El agua y los sueños, por una
16 INTRODUCCIÓN IMAGINACIÓN Y MATERIA -'" »

obligación de sinceridad. Para hablar de psicoaná- se me transforma en un símbolo psicológico esencial.
lisis es necesario haber clasificado las imágenes ori- El olor de la menta acuática, por ejemplo, me re-
ginales sin dejar en ninguna de ellas los rastros de cuerda una especie de correspondencia ontológica que
sus primeros privilegios; es necesario haber desig- me hace creer que la vida es un simple aroma, que la
nado y luego separado complejos que durante mu- vida emana del ser como un olor emana de la sus-
cho tiempo han ligado deseos y sueños. Tenemos la tancia, que la planta del arroyo debe emitir el alma
impresión de haberlo hecho en nuestro Psicoanálisis del agua... Si tuviera que revivir por mi cuenta el
del fuego. No ha faltado quien se asombrara de que mito filosófico de la estatua de Condillac que des-
un filósofo racionalista prestase tanta atención a ilu- cubre el primer universo y la primera conciencia en
siones y a errores, y que necesitara sin cesar repre- los olores, en vez de decir como ella: "Soy perfume
sentar los valores racionales y las imágenes claras de rosas", yo tendría que decir "soy en primer lugar
como rectificaciones de datos falsos. En los hechos, olor a menta, olor a la menta de las aguas". Porque
no le vemos ninguna solidez a un racionalismo na- el ser es antes que nada un despertar y se des-
tural, inmediato, elemental. No es posible instalarse pierta en la conciencia de una impresión extraordi-
de golpe en el conocimiento racional; ni se logra de naria. El individuo no es la suma de sus impresiones
primera una perspectiva justa de las imágenes fun- generales, es la suma de sus impresiones singulares.
damentales. ¿Racionalista? Tratamos de llegar a ser- De ese modo se crean en nosotros los misterios fa-
lo, no sólo en el conjunto de nuestra cultura, sino iñliares que se designan en raros símbolos. Cerca del
en lo pormenorizado de nuestros pensamientos, en el agua y de sus flores he comprendido mejor que la
orden detallado de nuestras imágenes familiares. Y ensoñación es un universo en emanación, un hálito
así, mediante un psicoanálisis del conocimiento ob- oloroso que sale de las cosas por intermedio de un
jetivo y del conocimiento alcanzado a través de las soñador. Si quiero estudiar la vida de las imágenes
imágenes, nos hemos vuelto racionalistas con respec- del agua, tengo pues que devolverle su papel domi-
to al fuego. La sinceridad nos obliga a confesar nante a los arroyos y a las fuentes de mi país.
que no logramos la misma rectificación con respecto
al agua. Todavía vivimos las imágenes del agua, las Nací en una tierra de arroyos y de ríos, en un rin-
vivimos de manera sintética en su complejidad pri- cón de la Champaña ondulada, en el Vallage, así
mera, prestándoles con frecuencia nuestra adhesión llamado a causa de sus numerosos valles. La más
irracional. bella de las moradas estaría para mí en lo hondo de
un valle, al borde de un agua fluyente, en la breve
Siempre vuelvo a sentir la misma melancolía ante sombra de los sauces y de los mimbres. Y cuando
las aguas dormidas, una melancolía muy especial que llegara octubre con sus brumas sobre el r í o . . .
tiene el color de una charca en un bosque húmedo, Todavía gozo acompañando al arroyo, caminando
una melancolía sin opresión, soñadora, lenta, calma. a lo largo de los ribazos, en el buen sentido, en el
A menudo un detalle ínfimo de la vida de las aguas sentido del agua que corre, del agua que lleva a
18 INTRODUCCIÓN IMAGINACIÓN Y MATERIA »
otras partes la vida, al pueblo vecino. Mi "a otras como sería necesario en un psicoanálisis profundo,
partes" no va más allá de eso. Tenía casi treinta años el carácter organicista de las imágenes materializadas.
cuando vi el océano por primera vez. Además, en Los primeros intereses psíquicos que dejan huellas
este libro hablaré poco del mar, hablaré indirecta- imborrables en nuestros sueños son intereses orgá-
mente, atendiendo a lo que de él dicen los libros de nicos. La primera convicción calurosa es un bienes-
los poetas; hablaré bajo la influencia de los lugares tar corporal. Las primeras imágenes materiales nacen
comunes escolares relativos al infinito. En lo que de la carne y de los órganos. Esas imágenes materia-
respecta a mi ensoñación no es el infinito lo que en- les primeras son dinámicas, activas; están unidas a
cuentro en las aguas, sino la profundidad. Por lo
voluntades simples, asombrosamente groseras. El psi-
demás, ¿no dice Baudelaire que para el hombre que
coanálisis ha suscitado muchas irritaciones al hablar
sueña ante el mar seis o siete leguas representan el
de la libido infantil. Quizás la acción de esta libido
radio del infinito? (Diarios íntimos, p. 79). El Va-
fuese mejor comprendida si se le devolviera su forma
Uage tiene dieciocho leguas de largo por doce de
confusa y general, si se la ligara a todas las funciones
ancho. Es un mundo, por lo tanto. No lo conozco
todo: no he seguido todos sus ríos. orgánicas. La libido aparecería entonces como soli-
daria de todos los deseos, de todas las necesidades.
Pero el sitio en que se ha nacido es menos una Sería considerada una dinámica del apetito y encon-
extensión que una materia; es un granito o una tie- traría su sosiego en todas las impresiones de bienes-
rra, un viento o una sequedad, un agua o una luz. tar. En todo caso, lo cierto es que la ensoñación
En él materializamos nuestras ensoñaciones; gracias del niño es una ensoñación materialista. El niño es
a él nuestro sueño cobra su sustancia justa; a él le un materialista nato. Sus primeros sueños son los
pedimos nuestro color fundamental. Soñando cerca sueños de las sustancias orgánicas.
de un río he consagrado mi imaginación al agua, al
Hay horas en que el sueño del poeta creador es
agua verde y clara, al agua que pone verdes los pra-
tan profundo, tan natural, que sin darse cuenta re-
dos. No puedo sentarme cerca de un río sin caer en
cupera las imágenes de su carne infantil. Los poemas
una profunda ensoñación, sin volver a encontrarme
cuya raíz es tan profunda tienen a menudo un po-
con mi d i c h a . . . No es necesario que sea el arroyo
de uno, el agua de uno. El agua anónima sabe todos der singular. Los atraviesa una fuerza y el lector,
mis secretos. El mismo recuerdo surge de todas las sin pensar en ello, participa de esta fuerza origi-
fuentes. nal, sin ver ya su origen. He aquí dos páginas donde
se revela la sinceridad orgánica de una imagen pri-
migenia:
Tenemos otra razón, menos sentimental, menos per-
sonal, para no emplear como título de nuestro es-
Connaissant ma propre quantité,
tudio: el psicoanálisis del agua. En efecto, en el pre- C'est moi, je tire, j'appelle sur toutes mes rocines, le
sente libro, no hemos desarrollado sistemáticamente, Gange, le Mississipi,
20 INTRODUCCIÓN IMAGINACIÓN Y MATERIA 21

L'épaisse touffe de l'Orénoque, le long fil du Rhin, le basta una gota imaginada en profundidad. El agua
Nil avec sa double vessie.. -1 así dinamizada es un germen; otorga a la vida un
ímpetu inagotable.
[Conociendo mi propia cantidad,
Soy yo, extraigo, convoco sobre todas mis raíces, el Del mismo modo, en una obra tan idealizada como
Ganges, el Misisipí, la de Edgar Poe, Marie Bonaparte ha descubierto la
La densa espesura del Orinoco, el largo hilo del Rin, significación orgánica de muchos temas, proporcio-
el Nilo con su doble vejiga...] nando numerosas pruebas del carácter fisiológico de
ciertas imágenes poéticas.
Así se da la abundancia... En las leyendas poptt- No nos hemos sentido suficientemente prepara-
•,' lares, innumerables son los ríos que provienen de la dos para llegar tan lejos en busca de las raíces de
micción de un gigante. También Gargantúa inundó la imaginación orgánica, para escribir más allá de la
el campo francés al azar de todos sus paseos. psicología del agua, una fisiología del agua oní-
Cuando el agua es preciosa, se vuelve seminal. Se rica. Hubiera hecho falta una cultura médica y so-
la canta entonces con más misterio. Sólo el psicoaná- bre todo una gran experiencia de las neurosis. En
lisis organicista puede aclarar una imagen confusa lo que se refiere a nosotros, sólo disponemos para
como ésta: conocer al hombre de la lectura, de la maravillosa
lectura que juzga al hombre a través de lo que ha
Et comme la goutte seminóle féconde la figure ma- escrito. Lo que amamos por encima de todo en el
thématique, départissant hombre es lo que de él puede escribirse. Lo que no
L'amorce joisonnante des éléments de son íhéoréme, puede ser escrito, ¿merece ser vivido? Hemos debido
Ainsi le corps de gloire désire sous le corps de boue, contentarnos, pues, con el estudio de la imaginación
et la nuit
material injertada, limitándonos casi siempre a es-
D'étre dissoute dans la visibilité.2 tudiar los diferentes ramos de la imaginación mate-
[Y como la gota seminal fecunda la figura matemá- rializante, pasando por encima del injerto cuando
tica, repartiendo una cultura ha puesto su impronta sobre una na-
El abundante cebo de los elementos de su teorema, turaleza.
Así el cuerpo de gloria desea bajo el cuerpo de limo, Por lo demás, esto no es para nosotros una sim-
y la noche ple metáfora. El injerto se nos aparece por el con-
Ser disuelta en la visibilidad.] trario como un concepto esencial para la compren-
sión de la psicología humana. Es para nosotros el
Una gota de agua poderosa basta para crear un signo humano, el signo necesario para especificar
mundo y para disolver la noche. Para soñar el poder, la imaginación humana. A nuestros ojos, la huma-
1
Paul Claudel, Cinq Grandes Odes, p. 49. nidad imaginante es un más allá de la naturaleza
2 Paul Claudel, loe. cit., p. 64. naturante. El injerto es lo que puede darle a la ima-
22 INTRODUCCIÓN IMAGINACIÓN Y MATERIA 23

ginacion lormal la riqueza y la densidad de las ma- ral a un singular. Para tal metapoética, el agua ya
terias. Obliga al seto a florecer y da su materia a no será apenas un grupo de imágenes conocidas en
la flor. Al margen de toda metáfora, es necesaria la una contemplación vagabunda, en una serie de en-
unión de una actividad soñadora y de una actividad soñaciones entrecortadas, instantáneas; es un soporte
ideativa para producir una obra poética. El arte es de imágenes y muy pronto será una aportación de
naturaleza injertada. imágenes, un principio que las funda. El agua se trans-
Por supuesto que en nuestro estudio sobre las imá- forma así, poco a poco, en una contemplación que
genes, cuando hemos reconocido una savia más an- se profundiza, en un elemento de la imaginación
tigua, lo hemos anotado de paso. Incluso es bastante materializante. Dicho de otro modo, los poetas toca-
raro que no hayamos descubierto el origen orgánico dos de la gracia viven como un agua anual, como un
de algunas imágenes muy idealizadas. Pero eso no agua que va de la primavera al invierno y que refleja
alcanza para que nuestro estudio merezca ser puesto fácilmente, pasivamente, con ligereza, todas las esta-
en el rango de un psicoanálisis exhaustivo. Nuestro ciones. Pero el poeta más profundo descubre el agua
libro se limita, pues, a ser un ensayo de estética lite- vivaz, el agua que renace de sí, el agua que no
raria. Tiene la doble finalidad de determinar la sus- cambia, el agua que marca con su signo imborrable
tancia de las imágenes poéticas y la adecuación de sus imágenes, el agua que es un órgano del mundo,
las formas a las materias fundamentales. un alimento de los fenómenos corrientes, el elemento
vegetante, el elemento que lustra, el cuerpo de las
lágrimas.
vi Pero, repetimos, necesitamos permanecer bastante
en la superficie irisada para comprender el precio de
Veamos ahora el plan general de nuestro estudio. la profundidad. Trataremos, pues, de precisar cier-
Para dejar bien señalado lo que es un eje de la tos principios de cohesión que unifican las imágenes
imaginación materializante, comenzaremos por imá- superficiales. Veremos en particular cómo el narci-
genes que materializan mal; acudiremos a imágenes sismo del ser individual se encuadra poco a poco
superficiales, a imágenes que juegan en la superficie en un verdadero narcisismo cósmico. Para cerrar el
del elemento, sin dejarle a la imaginación el tiempo de tema, estudiaremos también un fácil ideal de blan-
trabajar la materia. Nuestro primer capítulo estará cura y de gracia que caracterizaremos bajo el nom-
consagrado a las aguas claras, a las aguas brillantes bre de complejo del cisne. Las aguas amorosas y
que ofrecen imágenes fugitivas y fáciles. Sin embargo, ligeras encuentran en él un símbolo bien fácil de
mostraremos que esas imágenes se ordenan y se or- psicoanalizar.
ganizan en razón de la unidad del elemento. Permi-
tiremos prever entonces el paso de una poesía de las Tendremos que llegar al Capítulo II —en el que es-
aguas a una metapoética del agua, el paso de un plu- tudiaremos la rama principal de la metapoética de
24 INTRODUCCIÓN IMAGINACIÓN Y MATERIA 25

de los objetos, sin esta deformación de las formas
que nos permite ver la materia bajo el objeto, el
mundo se disgrega en cosas dispares, en sólidos in-
móviles e inertes, en objetos extraños a nosotros mis-
mos. El alma sufre entonces una carencia de imagi-
nación material. El agua, agrupando las imágenes,
disolviendo las sustancias, ayuda a la imaginación
en su tarea de desobjetivación, de asimilación. Apor-
ta también un tipo de sintaxis, una unión continua
de las imágenes, un dulce movimiento de éstas que
hace levar anclas a la ensoñación aferrada a los
objetos. De este modo, el agua elemental de la me-
tapoética de Edgar Poe pone un universo en movi-
miento singular. Simboliza mediante un lento hera-
cliteísmo, dulce y silencioso como el aceite. Entonces
el agua experimenta algo así como una pérdida de
velocidad, que es una pérdida de vida; se vuelve
una especie de mediador plástico entre la vida y la
muerte. Leyendo a Poe se comprende más íntima-
mente la extraña vida de las aguas muertas, y el
lenguaje aprende la más terrible de las sintaxis, la
sintaxis de las cosas que mueren, la vida muriente.

Para caracterizar bien esta sintaxis de un devenir
y de las cosas, esta triple sintaxis de la vida, de la
muerte y del agua, proponemos retener dos comple-
jos, a los que hemos llamado complejo de Caronte y
complejo de Ofelia. Los hemos reunido en un mis-
mo capítulo porque ambos simbolizan el pensamien-
to de nuestro último viaje y de nuestra disolución
final. Desaparecer en el agua profunda o desapare-
cer en un horizonte lejano, asociarse a la profundi-
dad o a la infinitud; tal es el destino humano que
busca su imagen en el destino de las aguas.
26 INTRODUCCIÓN IMAGINACIÓN Y MATERIA 27
Así, cuando hayamos determinado bien los carac- tierra y del agua para comprender bien lo que signi-
teres superficiales y los caracteres profundos del fica una materia capaz de una forma, una sustancia
agua imaginaria, podremos tratar de estudiar la com- capaz de una vida. Para el inconsciente del hombre
posición de este elemento con otros elementos de la que amasa, el esbozo es el embrión de la obra, la
imaginación material. Veremos que ciertas formas arcilla es la madre del bronce. Nunca se insistirá,
poéticas se nutren de manera doble; que un doble pues, lo suficiente para comprender la psicología
materialismo trabaja a menudo la imaginación ma- del inconsciente creador, sobre las experiencias de
terial. En ciertas ensoñaciones parece que todo ele- la fluidez, de la maleabilidad. En la experiencia
mento busca una unión o un combate, aventuras que de las pastas, el agua aparece claramente como la
apacigüen o que exciten. En otras, el agua imaginaria materia dominadora. Con ella se sueña cuando con
se nos aparecerá como el elemento de las transaccio- ella se beneficia la docilidad de la arcilla.
nes, como el esquema fundamental de las mezclas. Para mostrar la aptitud del agua para componerse
Por eso le prestaremos una gran atención a la com- con otros elementos, estudiaremos otras composicio-
binación del agua y de la tierra, combinación que nes, pero deberemos tener siempre presente que el
encuentra en lo pastoso su pretexto realista. La pasta verdadero tipo de mezcla para la imaginación ma-
es, pues, el esquema fundamental de la materiali- terial es la mezcla del agua y de la tierra.
dad. Según creo, la noción misma de materia está
estrechamente ligada a la noción de pasta. Incluso
habría que partir de un largo estudio de la acción Cuando hayamos comprendido que, para el incons-
ciente, toda combinación de elementos materiales es
de amasar y de modelar para plantear bien las rela-
un matrimonio, podremos darnos cuenta del carácter
ciones reales y experimentales de la causa formal casi siempre femenino atribuido al agua por la ima-
y de la causa material. Una mano ociosa y acari- ginación ingenua y por la imaginación poética. Vere-
ciadora que recorre líneas bien hechas, que inspec- mos también la profunda maternidad de las aguas.
ciona un trabajo concluido, puede encantarse con El agua hincha los gérmenes y hace surgir las fuen-
una geometría fácil. Conduce a una filosofía de un tes. El agua es una materia que por todas partes
filósofo que ve al obrero trabajar. En el reino de vemos nacer y crecer. La fuente es un nacimiento
la estética, esta visualización del trabajo concluido irresistible, un nacimiento continuo. Imágenes tan
conduce naturalmente a la supremacía de la imagi- grandes marcan para siempre el inconsciente que
nación formal. Por el contrario, la mano trabaja- gusta de ellas y suscitan ensoñaciones sin fin. En un
dora e imperiosa aprende la dinamogenia esencial capítulo especial hemos tratado de demostrar cómo
de lo real al trabajar una materia que a la vez esas imágenes impregnadas de mitología animan aún
resiste y cede como una carne amante y rebelde. naturalmente las obras poéticas.
Acumula así todas las ambivalencias. Una mano que
trabaja de este modo necesita la justa mezcla de la
28 INTRODUCCIÓN IMAGINACIÓN Y MATERIA 29

Una imaginación que se ligue por entero a una ma- que no necesitan del infinito para retener al soñador.
teria particular es fácilmente valorizadora. El agua
es el objeto de una de las mayores valorizaciones del Nuestro último capítulo abordará el problema de la
pensamiento humano: la valorización de la pureza. psicología del agua por caminos muy distintos. No
¿Qué sería de la idea de pureza sin la imagen de será, propiamente hablando, un estudio de la imagi-
un agua límpida y clara, sin ese hermoso pleonasmo nación material; será un estudio de la imaginación
que nos habla de un agua pura? El agua acoge to- dinámica a la cual esperamos poder consagrar otra
das las imágenes de la pureza. Por lo tanto, hemos obra. Ese capítulo se llamará el agua violenta.
tratado de ordenar todas las razones que funda- En primer lugar, en su violencia el agua adquiere
mentan el poder de ese simbolismo. Tenemos en una cólera específica o, dicho de otro modo, el agua
ello un ejemplo de una especie de moral natural recibe fácilmente todos los caracteres psicológicos
enseñada por la meditación de una sustancia funda- de un tipo de cólera. El hombre se jacta con bastante
mental. facilidad de domar esta cólera. De este modo el
agua violenta se vuelve muy pronto el agua a la
En relación con este problema de pureza ontológica que se violenta. Un duelo de malignidad comienza
es comprensible la supremacía que todos los mitólo- entre el hombre y el mar. El agua se hace rencorosa,
gos han reconocido al agua dulce sobre el agua de cambia de sexo. Al volverse perversa, se hace mascu-
mar. Consagramos a esta valorización un corto ca- lina. He aquí presentada la conquista de una duali-
pítulo. Nos ha parecido que era necesario para traer dad inscrita en el elemento, nuevo signo del valor
el espíritu a la consideración de las sustancias. No original de un elemento de la imaginación material.
se comprenderá bien la doctrina de la imaginación Señalaremos pues la voluntad de ataque que anima
material hasta que no se haya restablecido el equi- al hombre que nada, y el desquite del mar, el flujo
librio entre las experiencias y los espectáculos. Los y reflujo de la cólera que brama y resuena. Nos da-
escasos libros de estética que tienen presente la be- mos cuenta de la dinamogenia especial que el ser
lleza concreta, la belleza de las sustancias, a menudo humano adquiere en la frecuentación de las aguas
no hacen otra cosa que rozar apenas el problema violentas. Será éste un nuevo ejemplo del organi-
efectivo de la imaginación material. Voy a dar un cismo fundamental de la imaginación. Volveremos
solo ejemplo. En su Estética, Max Schasler se pro- a encontrar aquí esta imaginación muscular cuya
- pone estudiar "die konkrete Natufschónheit". Ape- acción señalamos en la metapoética energética de
nas si dedica diez páginas a los elementos, tres de Lautréamont. Pero al contacto del agua, al con-
las cuales al agua, y el párrafo central se refiere al tacto del elemento material, esta imaginación mate-
- infinito de los mares. Era, pues, muy conveniente rial aparecerá a la vez como más natural y como
i que insistiéramos sobre las ensoñaciones que se apli- más humana que la imaginación animalizada de
can a las aguas naturales más comunes, a las aguas Lautréamont. Será una prueba más del carácter di-
30 INTRODUCCIÓN m IMAGINACIÓN Y MATERIA 31

recto de los símbolos formados en la contemplación VII
de los elementos por la imaginación material.
Queremos, por último, cerrar esta introducción ge-
Como a lo largo de toda nuestra obra cumpliremos neral haciendo algunas observaciones sobre la natu-
como con una ley con el deber de subrayar, con in- raleza de los ejemplos elegidos para sostener nuestras
sistencia quizá fatigosa, los temas de la imaginación tesis.
material, no necesitaremos resumirlos en nuestra con- La mayoría de esos ejemplos han sido tomados
clusión, que consagraremos casi exclusivamente a la de la poesía, porque creemos que actualmente toda
más extremada de nuestras paradojas. Consistirá en psicología de la imaginación sólo puede ser ilumi-
probar que las voces del agua son apenas metafóri- nada mediante los poemas que inspira.4 La imagina-
cas, que el lenguaje de las aguas es una realidad ción no es, como lo sugiere la etimología, la facultad
poética directa, que los arroyos y los ríos sonorizan de formar imágenes de la realidad; es la facultad de
con una extraña fidelidad los paisajes mudos, que formar imágenes que sobrepasan la realidad, que
las aguas ruidosas enseñan a cantar a los pájaros cantan la realidad. Es una facultad de sobrehuma-
y a los hombres, a hablar, a repetir, y que hay con- nidad. Un hombre es un hombre en la proporción
tinuidad, en suma, entre la palabra del agua y la en que es un superhombre. Un hombre debe ser de-
palabra humana. Y a la inversa, insistiremos sobre finido por el conjunto de las tendencias que lo im-
el hecho muy poco señalado de que, orgánicamen- pulsan a sobrepasar la condición humana. Una psico-
te, el lenguaje humano tiene una liquidez, un caudal logía del espíritu en acción es automáticamente la
en su conjunto, un agua en las consonantes. Mostra- psicología de un espíritu excepcional, la psicología
remos que esta liquidez proporciona una excitación de un espíritu que intenta la excepción: la imagen
psíquica especial, una excitación que ya atrae las nueva injertada sobre una antigua imagen. La ima-
imágenes del agua. ginación inventa algo más que cosas y dramas, in-
Así, el agua va a aparecérsenos como un ser total: venta la vida nueva, inventa el espíritu nuevo; abre
tiene un cuerpo, un alma, una voz. Quizá más que ojos que tienen nuevos tipos de visión. Verá si tiene
cualquier otro elemento, el agua es una realidad "visiones". Tendrá visiones si se educa en las enso-
poética completa. Una poética del agua, a pesar de ñaciones antes de educarse en las experiencias, si las
la variedad de sus espectáculos, tiene asegurada su experiencias vienen después como pruebas de esas
unidad. El agua le sugiere necesariamente al poeta ensoñaciones. Como lo ha dicho D'Annunzio:
una obligación nueva: la unidad de elemento. Sin
esta unidad de elemento, la imaginación material no * La historia de la psicología del agua no es nuestro
tema. Este tema se encuentra tratado en la obra de Martin
queda satisfecha y la imaginación formal no alcanza Ninck, Die Bedeutung des Wassers im Kuh und Leben der
para ligar los trazos dispares. La obra carece de vida Alten, Eine symbolgeschichtliche Untersuchung, Philologus,
porque carece de sustancia. 1921.
32 INTRODUCCIÓN IMAGINACIÓN Y MATERIA 33

Los acontecimientos más ricos nos llegan mucho an- que reconocemos en ellos una acción permanente,
tes de que el alma se dé cuenta. Y cuando comen- una acción inconsciente sobre las almas de hoy. En
zamos a abrir los ojos sobre lo visible, ya éramos su conjunto, una mitología de las aguas apenas sería
desde mucho tiempo atrás adherentes a lo invisi- una historia. Hemos querido escribir una psicología,
ble.»
enlazar las imágenes literarias y los sueños. Por otra
parte, muchas veces hemos observado que lo pinto-
En esta adhesión a lo invisible consiste la poesía resco traba tanto a las fuerzas mitológicas como a
primera, la poesía que nos permite tomarle gusto a las fuerzas poéticas. Lo pintoresco disemina la fuerza
nuestro destino íntimo. Nos da una impresión de de los sueños. Un fantasma, si pretende ser activo,
juventud al concedernos sin cesar la facultad de ma- no tiene derecho a ser abigarrado. Un fanstasma al
ravillarnos. La verdadera poesía es una función de que se describe con agrado es un fantasma que deja
despertar.
de actuar. A los diversos elementos materiales corres-
Nos despierta, pero debe conservar el recuerdo ponden fantasmas que conservan sus fuerzas mien-
de los sueños preliminares. Por eso a veces hemos tras son fieles a su materia o, lo que viene a ser
tratado de demorar el instante en el que la poesía más o menos lo mismo, mientras son fieles a los
franquea el umbral de la expresión; cada vez que sueños primitivos.
nos hemos encontrado con indicios, hemos inten- La elección de los ejemplos literarios se debe tam-
tado volver a trazar la ruta onírica que conduce al bién a una ambición que confesaremos tranquila-
poema. Como dice Charles Nodier en sus Ensoña- mente, para concluir: si nuestras búsquedas resultan
ciones (ed. Renduel, p. 162): "Sólo en los sueños de interés, deberán proporcionar algunos medios,
está trazado el mapa del mundo imaginable. El uni- algunos instrumentos para renovar la crítica litera-
verso sensible es algo infinitamente pequeño." Los ria. Es a lo que tiende la introducción de la idea de
ensueños y los sueños son, para ciertas almas, la complejo de cultura en la psicología literaria. Aludi-
materia de la belleza. Adán se encontró con Eva al mos así a las actitudes irreflexivas que dirigen el
salir de un sueño: por ello la mujer es tan hermosa. trabajo de la misma reflexión. Se trata, por ejemplo,
Apoyándonos en estas convicciones, podemos ha- en el dominio de la imaginación, de las imágenes
cer abstracción de los conocimientos gastados, de favoritas que se suponen tomadas de los espectáculos
las mitologías formales y alegóricas que sobreviven del mundo y que sólo son proyecciones de un alma
en una enseñanza sin vida, sin fuerza. Podemos oscura. Creyendo cultivarse objetivamente lo que se
prescindir también de los innumerables poemas sin cultiva son los complejos de cultura. El realista elige
sinceridad en donde chatos rimadores se encarnizan así su realidad en la realidad. El historiador elige su
en multiplicar los ecos más diversos y más confusos. historia en la historia. El poeta ordena sus impre-
Cuando nos apoyamos en hechos mitológicos, es por- siones asociándolas a una tradición. En su mejor
5
D'Annunzio, Contemplación de la Mort, trad., p. 19. forma, el complejo de cultura revive y rejuvenece
34 INTRODUCCIÓN IMAGINACIÓN Y MATERIA 35

una tradición. En su peor forma, el complejo de cul- encanto sobrecogedor de una muerta adornada de flo-
tura es un hábito escolar de un escritor sin imagi- res que se va, como Ofelia, llevada por la corriente.
nación. Hay allí una imagen cuyo crecimiento no ha sido
Naturalmente, los complejos de cultura están in- vivido por la crítica literaria. Es interesante señalar
jertados en complejos más profundos que el psico- cómo tales imágenes —tan poco naturales— se han
análisis ha sacado a luz. Como lo ha subrayado convertido en figuras retóricas y cómo esas figuras
Charles Baudouin, un complejo es esencialmente un retóricas pueden seguir siendo activas en una cul-
transformador de energía psíquica. El complejo de tura poética.
cultura continúa esta transformación. La sublima- Si nuestros análisis son exactos, creemos que debe-
ción cultural prolonga la sublimación natural. Al rían ayudar a pasar de la psicología de la ensoñación
hombre cultivado le parece que una imagen subli- común a la psicología de la ensoñación literaria, ex-
mada nunca es lo bastante bella y quiere renovar traña ensoñación que se escribe, que se coordina al
la sublimación. Si ésta fuese un simple asunto de escribirse, que sobrepasa sistemáticamente su sueño
conceptos, se detendría una vez que la imagen estu- inicial, pero que permanece por lo menos fiel a reali-
viese aprisionada en sus trazos conceptuales; pero dades oníricas elementales. Para tener esta constancia
el color desborda, la materia aumenta, las imágenes del sueño que produce un poema, es necesario tener
se cultivan; los sueños siguen brotando a pesar de delante de los ojos algo más que imágenes reales.
los poemas que los expresan. En esas condiciones, Es necesario perseguir esas imágenes que nacen en
la crítica literaria que no quiera limitarse al balance nosotros mismos, que viven en nuestros sueños, esas
estático de las imágenes debe acompañarse de una imágenes cargadas de una materia onírica rica y
crítica psicológica que reviva el carácter dinámico densa que es un alimento inagotable para la ima-
de la imaginación siguiendo la relación entre los com- ginación material.
plejos originales y los complejos de cultura. Creemos
que no hay otro medio de medir las fuerzas poetiza-
doras que actúan en las obras literarias. La descrip-
ción psicológica no alcanza. No se trata tanto de
describir formas como de pesar una materia.
En este libro como en otros, aun si esto implica
cierta imprudencia, no hemos vacilado en designar
los nuevos complejos por su signo cultural, por el r
signo que todo hombre cultivado reconoce, signo que
permanece oscuro, sin resonancias, para el hombre
que vive alejado de los libros. Un hombre que no
lee quedaría muy asombrado si le habláramos del
38 AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES 39
se hace más pesada, se entenebrece, se profundiza, se
materializa. Y he aquí que la ensoñación materiali-
II
zante, uniendo los sueños del agua a ensoñaciones
menos móviles, más sensuales, termina por construir
sobre el agua, por sentir el agua con mayor intensi- No ha sido un simple deseo de fácil mitología, sino
dad y profundidad. una verdadera presciencia del papel psicológico de
las experiencias naturales, lo que ha determinado
Pero mediríamos mal la "materialidad" de ciertas que el psicoanálisis marcara con el signo de Narciso
imágenes del agua, la "densidad" de ciertos fantas- el amor del hombre por su propia imagen, por ese
mas, si no estudiáramos primero las formas irisadas rostro tal cual se refleja en un agua tranquila. En
en la superficie. Esta densidad que distingue una efecto, el rostro humano es, antes que nada, el instru-
poesía superficial de una poesía profunda, la expe- mento que sirve para seducir. Mirándose, el hombre
rimentaremos al pasar de los valores sensibles a los prepara, aguza, acicala ese rostro, esa mirada, to-
valores sensuales. Creemos que la doctrina de la ima- dos los instrumentos de seducción. El espejo es el
ginación sólo podrá aclararse si se hace una buena Kriegspiel del amor ofensivo. Señalemos rápidamente
clasificación de los valores sensuales en relación con ese narcisismo activo, demasiado olvidado por el psi-
los valores sensibles. Sólo los valores sensuales ofre-
coanálisis clásico. Sería necesario un libro entero
cen "correspondencias". Los valores sensibles apenas
si dan traducciones. Debido a que se ha planteado, para desarrollar la "psicología del espejo". Nos li-
mezclando lo sensible y lo sensual, la corresponden- mitaremos, al comienzo de nuestros estudios, a seña-
cia de las sensaciones (elementos muy intelectuales), lar la ambivalencia profunda del narcisismo que pasa
se ha impedido un estudio verdaderamente dinámico de los rasgos masoquistas a los sádicos, que vive una
de la emoción poética. Comencemos entonces por la contemplación que lamenta y una contemplación es-
menos sensual de las sensaciones, por la visión, y perada, una contemplación que consuela y una con-
veamos cómo se sensualiza. Comencemos por estu- templación que ataca. Al ser que está delante del
diar el agua en su simple adorno o apariencia. Cap- espejo podemos plantearle siempre la doble pregun-
taremos luego, progresivamente, a través de débiles ta: ¿por qué te miras?, ¿contra quién te miras?
indicios, su voluntad de aparecer, o al menos de qué ¿Tomas conciencia de tu belleza o de tu fuerza?
modo simboliza mediante la voluntad de aparecer Estas breves observaciones bastarán para mostrar el
del soñador que la contempla. No nos parece que las carácter inicialmente complejo del narcisismo. A lo
doctrinas del psicoanálisis hayan insistido por igual, largo de este capítulo veremos cómo de página en
a propósito del narcisismo, sobre los dos términos página se complica el narcisismo.
de la dialéctica: ver y mostrarse. La poética de las En primer lugar, es necesario comprender la uti-
aguas nos va a permitir aportar una contribución a lidad psicológica del espejo de las aguas: el agua
este doble estudia i sirve para naturalizar nuestra imagen, para conce-
derle algo de inocencia y de naturalidad al orgullo
40 AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES 41
de nuestra íntima contemplación. Los espejos son ob- damente en la naturaleza. No soñamos profunda-
jetos demasiado civilizados, demasiado manejables, mente con objetos. Para soñar profundamente, hay
demasiado geométricos; son, con demasiada eviden- que soñar con materias. Un poeta que comienza por
cia, instrumentos del sueño como para adaptarse por el espejo debe llegar al agua de la fuente si quiere
sí solos a la vida onírica. En su prólogo lleno de dar su experiencia poética completa. La experiencia
imágenes a su libro tan moralmente conmovedor, poética, a mi modo de ver, debe ser puesta bajo la
Louis Lavelle ha señalado la natural profundidad del dependencia de la experiencia onírica. Una poesía
reflejo acuático, el infinito del sueño que ese reflejo tan elaborada como la de Mallarmé rara vez elude
sugiere: esta ley; nos dará la intususcepción de las imágenes
del agua en las imágenes del espejo:
Imaginemos a Narciso delante del espejo; la resis-
tencia del cristal y del metal opone una barrera O miroir!
a sus propósitos. Golpea su frente y sus puños con- Eau froide par l'ennui dans ton cadre gelée
tra ella; si da la vuelta no encuentra nada. El es- Que de fois et pendant des heures, désolée
pejo aprisiona en sí un trasmundo que se le escapa, Des songes et cherchant mes souvenirs qui sont
donde se ve sin poderse agarrar y separado de él
por una falsa distancia que él puede disminuir, pero Comme des feuilles sous ta glace au trou profond,
no franquear. Por el contrarío, la fuente es un ca- Je m'apparus en toi comme une ombre lointaine,
mino que se le abre.. .* Mais, horreur! des soirs, dans ta sévere2 fontaine, ;
J'ai de mon réve épars connu la nudité!
El espejo de la fuente ofrece, pues, la oportunidad [¡Oh espejo! ;
de una imaginación abierta. El reflejo un poco vago, Agua fría por el hastío helada en tu marco,
un poco pálido, sugiere una idealización. Ante el Cuántas veces y durante cuántas horas, desolada
agua que refleja su imagen, Narciso siente que su De los sueños y buscando en mis recuerdos que son
belleza continúa, que no está acabada, que hay que Como hojas bajo tu lámina de agujero profundo,
culminarla. Los espejos de cristal, en la viva luz Me aparecí en ti como una sombra lejana,
de la habitación, dan una imagen demasiado estable. Pero, horror, algunas noches, en tu fuente severa,
Llegarán a ser vivos y naturales cuando se los pueda He conocido de mi sueño confuso la desnudez!]
comparar con un agua viviente y natural, cuando la
imaginación renaturalizada pueda recibir la partici- Un estudio sistemático de los espejos en la obra
pación de los espectáculos de la fuente y del río. de Georges Rodenbach nos llevaría a la misma con-
Captamos aquí uno de los elementos del sueño clusión.
natural, la necesidad del sueño de inscribirse profun- Abstracción hecha del espía, ojo inquisidor siem-
pre claro, siempre ofensivo podríamos registrar que
1
Louis Lavelle, L'erreur de Narcisse, p. 11. 2
Stéphane Mallarmé, Hérodiade.
42
AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES 43
todos los espejos de Rodenbach están velados, tie- parecer, por lo tanto debo aumentar mi adorno, mi
nen la misma vida gris que las aguas de los cana- apariencia. Así la vida se ilustra, se cubre de imá-
les que rodean a Brujas. En Brujas todo espejo es
un agua dormida. genes. La vida crece; transforma al ser; la vida gana
en blancuras; la vida florece; la imaginación se abre
a las más lejanas metáforas; participa en la vida
ni de todas las flores. Con esta dinámica floral la
vida real cobra un nuevo impulso. La vida real se
Narciso va por lo tanto a la fuente secreta, al fondo siente mejor si le concedemos sus merecidas vacacio-
de los bosques. Tan sólo allí se siente naturalmente nes de irrealidad.
duplicado; tiende los brazos, hunde las manos en su
propia imagen, le habla a su propia voz. Eco no es Ese narcisismo idealizante realiza entonces la su-
una ninfa lejana. Vive en el fondo de la fuente. Eco blimación de la caricia. La imagen contemplada en
está sin cesar con Narciso. Es él. Es su voz. Tiene las aguas aparece como el contorno de una caricia
su rostro. No la oye a grandes voces. La escucha en completamente visual. No tiene ninguna necesidad
un murmullo, como el murmullo de su voz seduc- de la mano acariciadora. Narciso se complace en una
tora, de su voz de seductor. Ante las aguas, Narciso caricia lineal, virtual, formalizada. Nada de material
tiene la revelación de su identidad y de su dualidad, subsiste en esta imagen delicada y frágil. Narciso con-
la revelación de sus dobles poderes viriles y feme- tiene su aliento:
ninos, sobre toda la revelación de su realidad y de
su idealidad. Le moindre soupir
Que j'exhalerais
Así, cerca de la fuente nace un narcisismo ideali- Me viendrait ravir
zante cuya importancia para una psicología de la Ce que ¡'adoráis
imaginación querríamos señalar de pasada. Esto nos Sur l'eau bleue et blonde
resulta más necesario en la medida en que el psico- Et cieux et foréts
análisis clásico parece subestimar el papel de esta Et rose de l'onde?
idealización. En efecto, el narcisismo no siempre es
neurotizante. También desempeña un papel positivo [El menor suspiro
en la obra estética, y por transposiciones rápidas, en Que exhale
la obra literaria. La sublimación no siempre es la Me arrebatará
negación de un deseo; no siempre se presenta como Lo que yo adoraba
una sublimación contra instintos. Puede ser una su- Bajo el agua azul y rubia
blimación por un ideal. Entonces Narciso ya no dice: f Y cielos y frondas
"Me amo tal cual soy", dice: "Soy tal cual me amo." Y rosa de la onda.] "
Soy enfervorizado porque me amo con fervor. Quiero 8
Paul Valéry, "Narcisse", Mélanges.
44 AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES
AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES 45
Tanta fragilidad y tanta delicadeza, tanta irreal
dad empujan a Narciso fuera del presente. La con física de la imaginación (p. 45): "El mundo es un
templación de Narciso está ligada casi fatalmente i inmenso Narciso que se está pensando." ¿Dónde se
una esperanza. Meditando sobre su belleza, Narcisi pensaría mejor que ante sus imágenes? En el cristal
medita sobre su porvenir. El narcisismo determim de las fuentes, un gesto turba las imágenes, un reposo
pues una especie de catoptromancia natural. Por lo las restituye. El mundo reflejado es la conquista de la
demás, las combinaciones de la hidromancia y á calma. Soberbia creación que sólo pide la inacción,
la catoptromancia no son raras. Delatte4 alude a que sólo pide una actitud soñadora, en la que vere-
una práctica en la que se combinan los reflejos del mos el mundo dibujarse tanto mejor cuanto más largo
agua y los de un espejo sostenido por encima de la tiempo soñemos inmóviles. Un narcisismo cósmico,
fuente. A veces, se suman realmente los poderes re- que vamos a estudiar un poco en detalle bajo sus
flejadores hundiendo en el agua el espejo adivinato- diversas formas, prolonga pues, naturalmente, el nar-
rio. Nos parece, pues, innegable que uno de los cisismo egoísta. "Soy hermoso porque la naturaleza
componentes de la hidromancia proviene del narci- es hermosa, la naturaleza es hermosa porque soy her-
sismo. Cuando se haga un estudio sistemático de los moso." Tal es el diálogo sin fin entre la imaginación
caracteres psicológicos de la adivinación, habrá que creadora y sus modelos naturales. El narcisismo ge-
otorgarle un gran papel a la imaginación material, neralizado transforma a todos los seres en flores y
Parecería que en la hidromancia se le atribuye una da a todas las flores la conciencia de su belleza.
doble vista al agua tranquila porque ella nos muestra Todas las flores se anarcisan y para ellas el instru-
a un doble de nuestra persona. mento maravilloso del narcisismo es el agua. Necesi^
tamos seguir ese giro del pensamiento para lograr
reconocer todo el poder, todo el encanto filosófico
IV de una idea como la de Shelley: B "Las amarillas
flores miran eternamente sus propios ojos lánguidos
Pero Narciso en la fuente no está entregado tan sólo reflejados en el calmo cristal." Desde el punto de
a la contemplación de sí mismo. Su propia imagen vista realista es una imagen mal hecha: no existe
es el centro de un mundo. Con Narciso, por Narci- el ojo de las flores. Pero, para el sueño del poeta,
so, es todo el bosque el que se mira, todo el cielo el es necesario que las flores vean, ya que se miran en el
que viene a tomar conciencia de su grandiosa ima- agua pura. También Keats, en una misma página de
gen. En su libro Narciso, que merecería para sí solo una deliciosa frescura, reúne la leyenda humana,
un largo estudio, Joachim Gasquet nos ofrece en una la cósmica y la floral de Narciso. En su poema,
fórmula de una densidad admirable toda una meta- Narciso le habla primero a Eco, viendo el vacío y
la serenidad del cielo azul reflejado en el centro del
4
París,Delatte,
1932, p.La111.
Catoptromancie grecque et ses derives,
5
Shelley, Oeuvres completes, trad. Rabbe, t. i, p. 93.
46 AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES 47
estanque, en un pequeño claro; luego, sobre la orilla, fuerza de ese pancalismo reside en que es progresivo,
descubre la b;lleza dibujada, el arte geométrico de en que es detallado. Ya tendremos otras ocasiones
los colores. de estudiarlo.
...il surprit une fleur solitaire; Veamos primero diferentes especies de narcisismo
Une modeste fleur abandonnée, sans aucune fierté, cósmico. En vez del narcisismo preciso y analítico
Penchant sa beauté sur le miroir de l'onde de un reflejo muy luminoso vemos aparecer en la
Pour s'approcher amoureusement de sa propre image contemplación de las aguas de otoño un narcisismo
[attristée. velado, brumoso. Parecería que les falta a los obje-
Sourde au léger zéphyr, elle restait immobile; tos la voluntad de reflejarse. Quedan entonces el
Mais semblait insatiable de se pencher, languir, aimer. cielo y las nubes que necesitan todo el lago para pin-
tar su drama. Cuando el lago irritado responde a la
[... sorprendió a una flor solitaria;
tempestad de los vientos, vemos imponérsele al poeta
Una modesta flor abandonada, carente de orgullo,
Que inclinaba su belleza sobre el espejo del agua una especie de narcisismo de la cólera. Shelley tra-
Para acercarse amorosamente de su propia duce en una admirable imagen ese irritado narci-
imagen contristada. sismo. El agua parece entonces, según él, "una gema
Sorda a la leve brisa, permanecía inmóvil; en la que se graba la imagen del cielo".
Pero parecía sedienta de inclinarse, languidecer, No entenderemos toda la importancia del narci-
amar.] sismo si nos limitamos a su forma reducida, si lo
separamos de sus generalizaciones. El ser que confía
Delicado matiz de un narcisismo sin orgullo que
en su belleza tiende al pancalismo. Podemos mostrar
da a cada cosa bella, a la más simple de las flores, la
una actividad dialéctica entre el narcisismo indivi-
conciencia de su belleza. Para una flor, nacer cerca dual y el narcisismo cósmico como aplicación del
del agua es realmente consagrarse al narcisismo na- principio tan largamente desarrollado por Ludwig
tural, al narcisismo húmedo, humilde, tranquilo. Klages: sin un polo en el mundo, la polaridad del
Si tomamos una por una, como intentamos hacerlo, alma no podría establecerse.7 El lago no sería un
las ensoñaciones particulares ante una realidad par- buen pintor si en primer lugar no me retratara,
ticular, descubrimos que ciertas ensoñaciones tie- declara el narcisismo individual. Luego, el rostro
nen un destino estético muy regular. Tal el caso de reflejado en el centro de la fuente impide a menudo
la ensoñación frente al reflejo de las aguas. Cer- huir al agua y la consagra a su función de espejo
ca de la corriente, en sus reflejos, el mundo tiende universal. *
a la belleza. El narcisismo, primera conciencia de una
belleza, es pues el germen de un pancalismo.6 La 7
8 Klages, Der Geist ais Widersacher der Seele, vol. 3,
Doctrina filosófica que hace depender de lo bello te t. I, p. 1132: "Ohne Weltpol fande der seelische Pol nicht
das las demás categorías. [T.] statt."
48 AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES
f
AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES 49
Así canta Eluard: sin embargo, en las fantasmagorías luminosas— no
Jet on ne peut se perdre se expone nunca a pintar una marina reversible, es
Et mon visage est dans l'eau puré je vois decir, en que el cielo pudiese ser tomado por el agua,
Chanter un seul arbre y el agua por el cielo. Y si el impresionista Monet,
Adoucir des cailloux en la serie equívoca de los Nenúfares lo ha hecho
Refléter l'horizon? así, puede decirse que en el pecado ha llevado la pe-
[Aquí no es posible perderse nitencia, pues nunca los Nenúfares de Monet han sido
Y mi rostro está en el agua pura veo ni serán considerados en la historia del arte como
Cantar un solo árbol un producto normal: antes bien, como un capricho
Suavizar los guijarros que, si de momento acaricia nuestra sensibilidad, ca-
Reflejar el horizonte.] rece de títulos para ser recibido en los archivos no-
biliarios de nuestra memoria. Recreo de un cuarto de
Poco a poco la belleza se encuadra. Se propaga hora, objeto transitorio situado ya hoy mismo en la
de Narciso al mundo; es comprensible la certidum- vecindad inmediata de lo que es puramente decora-
bre de Frédéric Schlegel (Lucinde, ed. 1907, p. 16): tivo entre las realizaciones del arte industrial, her-
"Sabemos con certeza que vivimos en el más her- mano del arabesco, de las tapicerías, de los platos
moso de los mundos." El pancalismo llega a ser i de Faenza, cosa, en fin, que se ve sin contemplar,
una seguridad íntima. \ que se aprehende sin pensamientos y se olvida sin
remordimiento.
A veces sentimos en un poeta cierta resistencia a •
ese espejismo cósmico. Sería el caso, creo, de Euge- ¡Qué desdén por "el objeto fungible"! ¡Qué nece-
nio d'Ors. Eugenio d'Ors es evidentemente un poeta sidad de una belleza inmóvil! Al revés de Eugenio
"terrestre". Según él, el paisaje debe ser en primer d'Ors recibiríamos encantados una obra de arte que
lugar "geológico". Vamos a transcribir una página dé una ilusión de movilidad, que nos engañe incluso,
en que manifiesta su resistencia a la poesía del agua. si este error abriera el camino para una ensoñación.
Por contraste, aclarará nuestro propio punto de vista. Es lo que sentimos ante las Ninfeas. Cuando se sim-
Eugenio d'Ors 9 quiere demostrarnos que las condi- patiza con los espectáculos del agua, siempre esta-
ciones de aire y de luz son adjetivos que no pueden mos prontos para gozar de su función narcisista. La
hacernos conocer la verdadera sustancia del paisaje. obra que sugiere esta función queda inmediatamente
Pretende, por ejemplo, que una marina ofrezca "una comprendida dentro de la función material del agua.
consistencia arquitectónica" y concluye:
Una marina que pudiera ser invertida, por ejemplo,
i sería mala pintura. El propio Turner —tan audaz, Quizá estas observaciones acerca del narcisismo
8
Eluard, Le livre ouvert, p 30 egoísta y del narcisismo cósmico parezcan mejor fun-
9
Eugenio d'Ors, Vida de Goya. dadas si acentuamos su carácter metafísico.
I
I
50 AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES
AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES 51
La filosofía de Schopenhauer ha demostrado qut
la contemplación estética calma un instante la des la visión activa. En la visión activa, parecería que el
gracia del hombre separándolo del drama de la vo ojo proyecta luz, ilumina sus imágenes. Se compren-
luntad. Esta separación de la contemplación y de la de entonces que el ojo tenga la voluntad de ver sus
voluntad borra un rasgo que querríamos subrayar: visiones, que la contemplación sea, también, voluntad.
la voluntad de contemplar. También la contempla Por lo tanto, el cosmos está de alguna manera
ción determina una voluntad. El hombre quiere ver alcanzado por el narcisismo. El mundo quiere verse.
Ver es una necesidad directa. La curiosidad vuelve La voluntad, tomada en su aspecto schopenhaueriano,
dinámico al espíritu humano. Pero parecería que en crea ojos para contemplar, para hartarse de belleza.
la propia naturaleza hay fuerzas de visión activas, ¿El ojo no es por sí solo de una belleza luminosa?
Entre la naturaleza contemplada y la naturaleza con- ¿No lleva acaso la señal del pancalismo? Debe ser
templativa las relaciones son estrechas y recíprocas, bello para ver lo bello. Es necesario que el iris del
La naturaleza imaginaria realiza la unidad de la na- ojo tenga un hermoso color para que los colores her-
\ tura naturans y de la natura naturata. Cuando un mosos entren en su pupila. Sin un ojo azul, ¿cómo
poeta vive su sueño y sus creaciones poéticas, realiza ver verdaderamente el cielo azul? Sin un ojo negro,
esta unidad natural. Parecería entonces que la natu- ¿cómo mirar la noche? Recíprocamente, toda belleza
raleza contemplada ayuda a la contemplación, que es ocelada. Esta unión pancalista de lo visible y de
contiene ya los medios de contemplación. El poeta la visión ha sido sentida por innumerables poetas
nos pide "asociarnos, tan cerca como podamos, con que la han sentido sin definirla. Es una ley elemen-
esas aguas que hemos delegado a la contemplación tal de la imaginación. Por ejemplo, en su Prometeo
de lo que existe".10 Pero, ¿quién contempla mejor, liberado, Shelley escribe: "El ojo gracioso de una
el lago o el ojo? El lago, el estanque, el agua dor- violeta mira el cielo azulado hasta que su color se
mida nos detiene en su orilla. Dice a la voluntad: vuelve semejante a lo que mira." ¿Podríamos acaso
";no irás más lejos; estás entregada al deber de sorprender mejor a la imaginación material en su ta-
mirar las cosas lejanas, los más allá! Mientras tú rea de mimetismo sustancial?
corrías, algo aquí ya miraba". El lago es un gran La Swanevit de Strindberg, mientras aguarda al
ojo tranquilo. El lago recoge toda la luz y hace príncipe encantador, acaricia el lomo y la cola del
un mundo con ella. Gracias a él, ya, el mundo es pavo real: "¡Pequeño Pavo!, ¡pequeño Pavo! ¿Qué
contemplado, el mundo es representado. También él ves? ¿Qué oyes? ¿Vendrá alguien? ¿Quién vendrá?
puede decir: el mundo es mi representación. Cerca ¿Será un pequeño príncipe? ¿Es hermoso y encan-
del lago comprendemos la vieja teoría fisiológica de tador? ¿Puedes verlo con tus ojos azules? (Sostiene
en el aire una pluma de pavo real y mira con fijeza el
10
ojo de la pluma.)" u Recordemos de paso que el ojo
p. 230.Paul Claudel, L'Oiseau noir dans le Soleit levant,
11
Strindberg, Swanevit, trad., p. 329.
52 AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES
AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES 53
12
de las plumas se llama también espejo. Es una nuevi
prueba de la ambivalencia que juega en ambos par invitado a la contemplación que el pavo real le
ticipios visto y vidente. Pata una visión ambivalente, ofrece no podrá olvidar la extraña impresión produ-
el pavo es una visión multiplicada. Según Creuzer, el cida por la convergencia de esas cien "miradas".
pavo real primitivo tiene cien ojos.13 Es evidente que la propia cola quiere fascinar. Ob-
servemos bien la rueda desplegada. No es plana. Está
No tarda en aparecer un matiz nuevo en la visidit curvada como una concha. Si alguna criatura del ga-
generalizada, fortificando el carácter voluntario de llinero pasa ante el centro de ese espejo cóncavo, de
la contemplación. La comedia mágica de Strindberg esta visión cóncava, el orgullo se vuelve irritación,
ilumina ese rasgo. El iris de la pluma de pavo real, la cólera corre sobre las plumas, la rueda entera se
ese "ojo" sin pupilas, ese ojo permanente de pronto estremece, tiembla, zumba. El espectador tiene en-
se endurece. En lugar de contemplar, observa. Una tonces la impresión de estar ante una voluntad di-
relación de Argos deforma entonces la tierna fasci- recta de belleza, ante un poder de ostentación que
nación del amor admirativo: Hace un momento me no puede quedar pasivo. La psicología humana de
mirabas, ahora me observas. Inmediatamente des- alguna belleza tontamente ostentosa carece de ese
pués de las caricias, Swanevit siente la insistencia carácter de belleza ofensiva que un observador del
de la rueda ocelada: "Estás ahí para observar, ma- animal no puede desconocer. Siguiendo este ejemplo,
ligno Argos. . . ¡Tonto! Voy a correrla cortina, mira. un filósofo schopenhaueriano podría convencerse de
(Corre una cortina que oculta al pavo real, pero no la necesidad de reunir en una nueva síntesis las lec-
el paisaje y luego se dirige hacia las palomas.) Mis ciones divididas de Schopenhauer: El magnetismo
tórtolas blancas, blancas, blancas, vais a ver lo más de la contemplación pertenece al orden de la volun-
blanco que hay." Al fin, cuando la tentación sobre- tad. Contemplar no es oponerse a la voluntad, es
venga, el pavo real, Argos de ojos crueles, correrá seguir otra rama de la voluntad, es participar en la
la cortina (p. 248). "¿Quién ha corrido la cortina? voluntad de belleza que es un elemento de la volun-
¿Quién le ha mandado al pájaro mirarnos con su cen- tad general.
tena de ojos?" ¡Oh, cola multividente!
Una crítica que corA\a en sus convicciones realis- Sin una doctrina de la imaginación activa que una
tas y lógicas nos acusará fácilmente de estar iugatvdo el fenómeno de la belleza con la voluntad de visión,
aquí con \a pa\abra o/o, palabra atribuida —¿por páginas como la de Strindberg resultan incompren-
qué azar?— a las manchas circulares de las plumas sibles y sin brillo. E insistiremos en leerlas mal si
del pavo real. Pero el lector que acepte de veras ser buscamos en ellas fáciles símbolos. Para una lectura
correcta, la imaginación tiene que participar a la vez
12
En francés, no en español. [T.]
de la vida de las formas y de la vida de las materias.
13 El pavo real viviente opera esta síntesis.
Creuzer,
t. i, p. 168. Religión
..,«. ,.,, ; de l'Antiquité, rrad. Guigniaut, No se le escapó a Victor Hugo esta composición
del narcisismo cósmico y del pancalismo dinámico.
54 AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES 55

Comprendió que la naturaleza nos forzaba a la con- comprendemos la profundidad del pensamiento de
templación. Ante uno de los grandes espectáculos Paul Claudel: "De este modo el agua es la mirada
de las orillas del Rin, escribió: "Era uno de esos de la tierra, su aparato de mirar el tiempo..."18
lugares en los que uno cree ver hacer la rueda a
ese magnífico pavo real que es la naturaleza."14
Podemos decir, pues, que el pavo real es un micro- . , "-•••, '•---> VI

cosmos del pancalismo universal.
Así, bajo las más diversas formas, en las ocasio- Después de esta digresión metafísica, volvamos a los
nes más diferentes, en los autores más ajenos entre- caracteres más simples de la psicología de las aguas.
sí, vemos reproducirse un intercambio sin fin de la A todos los juegos de las aguas claras, de las aguas
visión a lo visible. Todo lo que hace ver, ve. Lamar- primaverales, espejeantes de imágenes, hay que agre-
tine escribe en Graziella: "Los relámpagos resplan- gar un componente de la poesía de ambas; la fres-
decen sin interrupción a través de las ranuras de cura. Encontraremos luego esta cualidad que perte-
mis persianas, como las guiñadas de un ojo de fuego nece al volumen del agua, cuando estudiemos los
sobre los muros de mi habitación." 16 El relámpago mitos de la pureza. Veremos que esta frescura es
que ilumina mira. una fuerza de despertar. Pero debemos señalarla ya
Pero si la mirada de las cosas es ligeramente dulce, porque entra en composición con las otras imágenes
ligeramente grave, ligeramente pensativa, es una mi- inmediatas. Una psicología de la imaginación nece-
rada del agua. El examen de la imaginación nos lleva sita encarar a la vez todos los datos inmediatos de
a esa paradoja: en la imaginación de la visión gene- la conciencia estética.
ralizada, el agua juega un papel inesperado. El ojo Esta frescura que sentimos al lavarnos las manos
verdadero de la tierra es el agua. En los nuestros, el en un arroyo, se extiende, se expande, se apropia de
agua sueña. ¿Acaso nuestros ojos no son "ese charco la naturaleza entera. Se vuelve rápidamente la fres-
inexplorado de luz líquida que Dios ha puesto en el cura de la primavera. A ningún sustantivo puede aso-
fondo de nosotros"? 16 En la naturaleza sigue siendo ciarse con mayor fuerza el adjetivo primaveral que
el agua la que ve, sigue siendo el agua la que sueña. al agua. Para un oído francés, no hay más frescos
"El lago hace al jardín. Todo se compone en torno vocablos que los de aguas primaverales. La frescura
de esta agua que piensa." 1T Desde que nos entrega- impregna a la primavera mediante sus aguas resplan-
mos por entero al reino de la imaginación, con todas decientes: valoriza toda la estación primaveral. Por
las fuerzas reunidas del sueño y de la contemplación, el contrario, la frescura es peyorativa en el reino de
14
Víctor Hugo, Le Rhin, t. n, p. 20. las imágenes del aire. Un viento frío, ya, nos per-
1B
Lamartine, Confidences, p. 245. turba. Enfría un entusiasmo. De este modo, cada
16
Claudel, L'Oiseau noir dans le Soleil levant, p. 229. 18
Claudel, L'Oiseau noir dans le Soleil levant, p. 229.
" Ibid. ,
*
56 AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES 57

adjetivo tiene su sustantivo privilegiado que la ima- Es difícil apartarse de esta poesía infantil. En mu-
ginación material retiene en seguida. La frescura es, chos poetas, los arroyos dicen sus glu-glu en ese
pues, un adjetivo del agua. En cierto modo, el agua mismo tono especial de la nursery que muy a menudo
es la frescura sustantivada. Señala un clima poé- bloquea el alma infantil en disílabos pobres en con-
tico. Dialectiza a la verde Erín y a la roja Escocia, la sonantes: dada, bobo, lolo, coco. Así cantan los arro-
hierba contra el matorral. yos en los cuentos para niños fabricados por los
Cuando encontramos la raíz sustancial de la cuali- mayores.
dad poética, cuando encontramos verdaderamente la Pero esta excesiva simplificación de una armonía
materia del adjetivo, la materia sobre la que trabaja pura y profunda, esta persistente puerilidad, este in-
la imaginación material, todas las metáforas bien fantilismo poético, que son la tara de tantos poemas,
arraigadas se.desarrollan por sí solas. Los valores no deben llevarnos a subestimar la juventud de las
sensuales —y no las sensaciones—, estando vincu- aguas, la lección de vivacidad que nos dan las aguas
lados a sustancias ofrceen correspondencias que no vivientes.
engañan. Así, los perfumes verdes como las praderas Esas fuentes silvestres, esas Waldquellen, a me-
son perfumes frescos: se relacionan con carnes fres- nudo escondidas, son antes escuchadas que vistas.
cas y lustrosas, con carnes plenas como carnes de Las escuchamos al despertar, cuando salimos de los
niños. Toda la correspondencia está mantenida por sueños. Así las oye Fausto a las orillas del Peneo:
el agua primitiva, por un agua carnal, por el ele-
mento universal. La imaginación material está se- í Scheint die Welle doch ein Schwatzen
gura de sí cuando ha reconocido el valor ontológico
de una metáfora. Por el contrario, el fenomenismo, [Finge el agua un parloteo] -i*
en poesía, es una doctrina sin fuerza. y las ninfas contestan:
Wir sauseln, wir rieseln
VII Wir flüsten dir zu.
[Murmuramos, fluimos, gorjeamos para ti.] (Segun-
También la canción del arroyo es fresca y clara. En do Fausto, II acto, El Peneo).
efecto, el ruido de las aguas retoma con toda natu-
ralidad las metáforas de la frescura y de la claridad. ¿Pero esta mitología contiene verdadera fuerza?
Las aguas que ríen, los arroyos irónicos, las cascadas Feliz aquel que es despertado por la fresca canción
ruidosamente alegres aparecen en los más variados del arroyo, por una voz real de la naturaleza viva.
paisajes literarios. Esas risas y esos gorjeos parecen Cada nuevo día tiene para él la dinámica del naci-
ser el lenguaje pueril de la naturaleza. En el arroyo
habla la naturaleza niña, miento. Al amanecer, el canto del arroyo es un canto
de mocedad, un consejo de juventud. ¿Quién nos
I-
58 AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES 59
dará el despertar natural, el despertar en la natura- Por lo demás, la imagen primitiva, la imagen de
leza? la bañista de luminosos reflejos, es falsa. La bañis-
ta, al agitar las aguas, quiebra su propia imagen.
vin El que se baña no se refleja. Es necesario, pues, que
la imaginación supla a la realidad, realizando enton-
A la poesía superficial de los reflejos se asocia una ces un deseo.
sexualización del todo visual, artificial y a menudo ¿Cuál es, en ese caso, la función sexual del río?
pedante, que da lugar a la evocación más o menos Evocar la desnudez femenina. Esta agua es muy
libresca de las náyades y las ninfas. Se forma de ese clara, dice el paseante. ¡Con qué fidelidad reflejaría
modo un cúmulo de deseos y de imágenes, un ver- la más bella de las imágenes! En consecuencia, la
dadero complejo de cultura que quedaría bastante mujer que se bañe en ella será blanca y joven; por
bien designado con el nombre de complejo de Nausi- lo tanto, estará desnuda. El agua evoca en primer
caá. En efecto, ninfas y nereidas, dríadas y hamadría- lugar la desnudez natural, la desnudez que puede
das no son sino imágenes escolares, productos de la guardar una inocencia. En el reino de la imagina-
burguesía que ha pasado por las aulas. Al trasladar ción, los seres verdaderamente desnudos, cuyas lí-
al campo sus recuerdos de colegio, un burgués que neas carecen de vello, salen siempre de un océano.
cita veinte palabras de griego, no olvidándose de El ser que sale del agua es un reflejo que poco a
respetar algunas diéresis sobre las i, no concibe la poco se materializa: es una imagen antes de ser un
fuente sin la ninfa, la ensenada sombría sin la hija ser, es deseo antes de ser una imagen.
de un rey. En ciertas ensoñaciones, todo lo que se refleja en
Al final de este capítulo caracterizaremos mejor el agua lleva un sello femenino. Veamos un buen
el complejo de cultura cuando podamos hacer el ba- ejemplo de ese fantasma. Un héroe de Jean-Paul que
lance de las palabras y de las imágenes en los sím- sueña al borde del agua dice de pronto, sin la menor
bolos tradicionales. Volvamos al examen de los es- explicación: "Del medio de las puras ondas de los
pectáculos reales que están en el origen de las metá- lagos se elevaba la cima de las colinas y de las mon-
foras de la imaginación, tañas que parecían bañistas saliendo del agua..." 1 9
Tal como los poetas la describen o la sugieren, tal Podemos desafiar a cualquier realista a que no po-
como los pintores la dibujan, la mujer bañándose es drá explicarnos esta imagen. Podemos interrogar a
inhallable en nuestros campos. El baño ya no es sino cualquier geógrafo: a menos que haya abandonado
un deporte. En tanto que deporte, es lo contrario de la tierra por los sueños, nunca podrá confundir un
la timidez femenina. Al baño asiste hoy una multi- perfil orográfico con un perfil femenino. La imagen
tud. Ofrece "un medio" a los novelistas; no puede femenina se le impuso a Jean-Paul a partir de una
dar como resultado un verdadero poema de la na- i
turaleza. ' i» Jean-Paul, £/ Titán, trad. Chasles, t. i, p. 36.
60 AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES 61

ensoñación sobre un reflejo. Sólo podemos darnos Se bañan juntas alegremente, nadando con osadía,
cuenta de ello gracias al largo rodeo de esta explica- caminando con temor; ¡y los gritos y la lucha en el
ción psicológica que proponemos. agua? »

En ese punto el deseo se condensa, se precisa, se
interioriza. No es ya una simple alegría de los ojos.
La imagen total y viva se prepara:
El cisne, en literatura, es un ersatz de la mujer des-
nuda. Es la desnudez permitida, es la blancura in- Esas hermosas deberían bastarme, mi ojo debería
maculada y sin embargo ostensible. ¡Por lo menos, gozar con esto; sin embargo, mi deseo va siempre
los cisnes se dejan ver! Adorar al cisne es desear a la más adelante; mi mirada penetra vivamente hasta
bañista. este retiro. El rico follaje de la espesa vegetación
Una escena del Segundo Fausto nos va a mostrar oculta a la noble reina.
en detalle cómo el marco hace surgir al personaje,
y cómo evoluciona el deseo del soñador bajo distin- Y el soñador contempla verdaderamente lo que se
tas máscaras. Veamos esta escena, que dividiremos oculta; con lo real fabrica misterio. Las imágenes de
en tres cuadros: el paisaje — la mujer — el cisne.20 "cobertura" van a hacer, pues, su aparición. Esta-
Primero el paisaje deshabitado: mos ahora en el núcleo del fantasma. Bien cubierto,
el núcleo va a proliferar; va a aglomerar las imáge-
Las aguas resbalan a través de la frescura de los es- nes más lejanas. Llegan primero los cisnes, luego el
pesos matorrales, suavemente agitados; no murmu- Cisne:
ran, apenas corren; de todos lados, mil fuentes se
reúnen en estanques puros y brillantes, allanados, ¡Oh maravilla! también a nado desdé sus retiros lle-
ahuecados por el baño. gan los cisnes, con movimientos puros y majestuo-
Zum Bade flach vertieften Rautn. sos; bogan dulcemente, tiernos y familiares: pero la
cabeza y el pico se mueven como orgullosos y com-
Parecería que la naturaleza ha formado criptas placidos . . . Uno de ellos, sobre todo parece pavo-
para esconder a las bañistas. Inmediatamente, el es- nearse con audacia, y nada rápidamente entre los
pacio hueco y fresco se puebla en el poema, según demás; sus plumas se hinchan; impulsando las olas
la ley de la imaginación de las aguas. Veamos el sobre las olas, avanza hacia el asilo sagrado. ..
segundo cuadro:

^ ¡Florecientes y jóvenes figuras de mujer, ofrecidas Los puntos suspensivos —tan raros en el alemán
** al ojo encantado, duplicadas por el espejo líquido! clásico— están puestos por Goethe en los lugares
20
debidos (versos 7300 y 7306, ed. Hermann Bohlau,
Goethe, Segundo Fausto, acto II. Weimar, 1888). Como ocurre a menudo, los puntos
62 AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES 63

suspensivos "psicoanalizan" el texto. Mantienen en tante supremo, antes de ese término tan fatal para la
suspenso lo que no debe ser dicho explícitamente. exaltación que es una verdadera "muerte amorosa".
Nos permitimos eliminar de la traducción de Porchat Ese canto del cisne, ese canto de la muerte sexual,
los numerosos puntos suspensivos que no figuran en ese canto del deseo exaltado que va a encontrar su
el texto alemán y que han sido agregados para suge- calma, aparece muy raramente en su significación
rir evasiones sin fuerza, sin verdad, sobre todo si se como complejo. No tiene más resonancia en nuestro
las compara con las evasiones que reclaman un psi- insconsciente porque la metáfora del canto del cisne
coanálisis. es una de las metáforas más gastadas. Ha sido aplas-
Por lo demás, no sería difícil, ni siquiera a un mí- tada bajo un simbolismo ficticio. Cuando el cisne de
nimo aprendiz de psicoanálisis, registrar los rasgos La Fontaine dice "su último canto" bajo el cuchillo
masculinos en esta imagen del cisne. Como todas las del cocinero, la poesía deja de vivir, deja de emo-
imágenes en acción en el subconsciente, la imagen cionar, pierde su significación propia en provecho de
del cisne es hermafrodita. El cisne es femenino en la un simbolismo convencional o en provecho de una
contemplación de las aguas luminosas; es masculino periclitada significación realista. En las buenas épo-
en la acción. Para el inconsciente la acción es un cas del realismo no faltaba quién se preguntara si la
acto. Para el inconsciente, sólo hay un acto... Una laringe del cisne permite un canto verdadero e in-
imagen que sugiere un acto debe evolucionar en el cluso un grito de agonía. La metáfora del canto del
inconsciente del femenino al masculino. cisne no era explicable ni por el lado de la conven-
La página del Segundo Fausto nos ofrece, pues, un ción ni por el lado de la realidad. Como en el caso
buen ejemplo de lo que llamaremos una imagen de tantas otras metáforas, hay que buscar en el in-
completamente dinámica. La imaginación amasa a consciente los motivos que las explican. Si nuestra
veces las imágenes en el seno de la sensualidad. Pri- explicación general de los reflejos es exacta, la ima-
mero se nutre de lejanas imágenes; sueña ante un gen del "cisne" representa siempre un deseo. A par-
vasto panorama; extrae luego un sitio secreto en tir de eso, en cuanto deseo, canta. Ahora bien, hay
donde reúne imágenes más humanas. Pasa del goce un solo deseo que canta al morir, que muere can-
de los ojos a más íntimos deseos. Por último, en el tando, y es el deseo sexual. El canto del cisne es por
apogeo del sueño de seducción, las visiones llegan ' lo tanto el deseo sexual en su punto culminante.
a ser intenciones sexuales, sugiriendo actos. Enton- Nos parece que nuestra interpretación es la única
ces, "las plumas se hinchan, el cisne avanza hacia que puede explicar todas las resonancias inconscien-
el asilo sagrado...". tes y poéticas de esta hermosa página nietzscheana.21
Un paso más en el psicoanálisis y comprendere- El mito trágico
mos que el canto del cisne antes de su muerte puede !
ser interpretado como los elocuentes juramentos del 21
Nietzsche, La nahsance de la tragedle, trad. G. Bian-
amante, como la voz cálida del seductor antes del ins- quis, p. 112.
64 AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES j AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES 65
Ueva al mundo fenomenal hasta el límite en el qg
se niega a sí mismo y trata de entrar en el seno i tizante, debe actuar en secreto en el corazón del
la verdadera y única realidad en que, como Isold poeta; es necesario que el poeta que contempla du-
- parece entonar este metafísico canto del cisne: rante un largo rato al cisne sobre las aguas ignore él
En la ondulante corriente mismo su deseo de una aventura más tierna. Creo
Del mar de las delicias, que es el caso de la ensoñación de Goethe. Para sub-
En el sonoro estruendo rayar lo natural de la ensoñación de Fausto vamos
De las olas perfumadas, a oponerle un segundo ejemplo en el cual los sím-
En la moviente unidad bolos aparecerán evidentemente fabricados, grosera-
De la palpitación universal mente conjugados. En este ejemplo veremos en ac-
Hundirse - huir ción un helenismo de pacotilla tan característico de
En plena inconsciencia —¡suprema voluptuosidad! los complejos de cultura. La fusión del deseo y del
¿Qué sacrificio es ese que anula al ser sumergién símbolo no se produce, la imagen primitiva carece
dolo en olas perfumadas, que une al ser con un uní' de vida propia, acaparada demasiado pronto por el
verso siempre palpitante y que lo acuna como una recuerdo de una mitología aprendida. Tomaremos
onda? ¿Qué embriagador sacrificio de un ser es ese este ejemplo de una de las novelas cortas que Pierre
a la vez inconsciente de su pérdida y de su dicha Louys ha reunido bajo el título El crepúsculo de las
—y que canta—? No se trata, no, de la muerte defini- ninfas. Ese libro contiene algunas páginas muy her-
tiva. Es la muerte por una noche. Es un deseo col- mosas y no estamos pretendiendo juzgarlo desde un
mado que una mañana brillante verá renacer, como punto de vista literario, puesto que lo que nos inte-
el día renueva la imagen del cisne erguido sobre las resa aquí es el punto de vista psicológico.
aguas.22 En el relato Leda o el elogio de las bienhechoras
tinieblas, el complejo del cisne revela inmediatamente
x sus rasgos humanos, demasiado humanos. Las imá-
Para que un complejo como el complejo del cisne genes de protección no cumplen su función; vemos
que acabamos de formular tenga toda su fuerza poe- demasiado claro a través de ellas. Un lector libidi-
22
Podríamos quizás descubrir en el Cisne de Mallarmé noso es servido luego, directamente servido. "El
la fusión del narcisismo del amor y del narcisismo de la hermoso pájaro era blanco como una mujer, es-
muerte amorosa. Claude-Louís Estéve, en su ensayo sobre pléndido y rosado como la luz." Pero el pájaro blanco
Mallarmé (Études philosophiques sur l'expression littéraire, como una mujer abandona todo valor simbólico des-
p. 146), dice sintéticamente: "El cisne de Mallarmé, de be- de que da vueltas en torno a la ninfa y la "mira de
lleza y consunción narcisista, cuyo cuello (y no las patas) reojo". Se acerca entonces a Leda. Cuando el cisne
sacude la blanca agonía, o queda al fin inmovilizado en "estuvo muy cerca [de Leda], se acercó aún más y
los hielos, será siempre el Puro y el Magnífico."
alzándose sobre sus largas patas rojas, extendió lo
más alto que pudo la gracia ondulante de su cuello,

• •:••• I
66 AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES
delante de los jóvenes muslos azulados y hasta t AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES 67
dulce pliegue sobre la cadera. Las manos asombrí
das de Leda tomaron con cuidado la cabecita y li vertir también que Araceli dice de un amante "que
envolvieron de caricias. El pájaro se estremecía coi no se moría en sus brazos sino para renacer siempre
todas sus plumas. Con su ala profunda y suave » más hermoso"?
trechaba las piernas desnudas y las hacía doblarse También el folklore es alcanzado por el "nudis-
Leda se dejó caer a tierra". Y dos páginas más ade- mo" de los cisnes. Veamos una sola leyenda en la
lante, todo se ha consumado: "Leda se abría ante él que este nudismo aparece sin sobrecargas mitológi-
como una flor azul del río. Sentía entre sus rodilla! cas: "Un joven pastor de la isla de Ouessant que
frías el calor del cuerpo del pájaro. De pronto gri- cuidaba su rebaño al borde de un estanque, sorpren-
tó: iAh!... i'Ah!... y sus brazos temblaron como dido de ver unos cisnes blancos que reposaban allí,
ramas pálidas. El pico la había penetrado horrible- de entre los cuales salían hermosas y desnudas jóve-
mente y la cabeza del cisne se movía en ella con rabia nes que, después del baño, venían a recoger su piel
como si le comiera las entrañas, deliciosamente." y volaban, se lo contó a su abuela; ella le dijo que
eran muchachas-cisnes y que el que llegara a apode-
Páginas como ésta han perdido todo su misterio y rarse de sus ropas las obligaría a llevarlo a su her-
no hace falta un psicoanalista que las explique. El moso palacio, sostenido en las nubes por cuatro ca-
cisne aquí es un inútil eufemismo. Ya no es un habi- denas de oro." ¡Robar el traje de las bañistas, qué
tante de las aguas. Leda no se merece la imagen "una broma de muchachos traviesos! A menudo en sueños
flor azul del río". Ninguna de las galas del agua le nos suceden esos contratiempos. El cisne es aquí, en
corresponde. A pesar del gran talento literario de toda la acepción del término, un símbolo de protec-
Pierre Louys, su Leda carece de fuerza poética. Este ción.
relato, Leda o el elogio de las bienhechoras tinieblas, La muchacha-cisne pertenece más a la ensoña-
falta a las leyes de la imaginación material que exige ción que a los sueños nocturnos. Al menor pretexto,
que las imágenes variadas se relacionen con una ima- aparece en la ensoñación de las aguas. A veces la
gen fundamental. advertimos por un único rasgo, lo que indica su ca-
En muchas otras páginas de Pierre Louys podría- rácter regular. Así, en un sueño de Jean-Paul en el
mos encontrar ejemplos de ese nudismo literario, que se acumulan blancuras inmaculadas aparecen
oculto bajo la imagen del cisne. En Psiquis, sin pre- "cisnes blancos, con las alas abiertas como brazos".
paración, sin atmósfera, sin que nada sugiera ni al Esta imagen dice mucho en su estilo rudimentario.
hermoso pájaro ni al agua que lo refleja, Pierre Louys Lleva la marca de una imaginación impulsiva, es de-
escribe: "Araceli estaba sentada completamente des- cir, de una imaginación que hay que comprender
nuda en el cajón superior de su cómoda-Imperio y como un impulso: alas que son brazos abiertos in-
parecía la Leda del gran cisne de cobre amarillo que dican una felicidad terrestre. Es la imagen opuesta
se explayaba en la cerradura." ¿Será necesario ad- a brazos que son alas y que nos llevan al cielo.
é8 AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES
AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES 69

mostrado muy bien Marie Delcourt,24 le impone a
los mitos relaciones racionales y utilitarias que nada
En su exceso de sobrecarga mitológica, el ejempl tienen que ver con ellos.
del cisne de Pierre Louys puede hacernos compra
der ahora el sentido preciso de un complejo de ci Por lo tanto, el psicoanálisis de un complejo de cul-
tura. Muy a menudo el complejo de cultura se apliti tura reclamará siempre la separación de lo que se
a una cultura escolar, es decir, a una cultura trae sabe y de lo que se siente, como el análisis de un
cional. No parecería que Pierre Louys haya tenido I símbolo reclama la separación de lo que se ve y de
paciencia" de un erudito como Paulus Cassel,23 que lo que se desea. Ante esta división, podemos pregun-
ha reunido los mitos y los cuentos de varias liten tamos si un viejo símbolo está todavía animado de
turas para medir a la vez la unidad y la multiplicí fuerzas simbólicas, pudiendo apreciar mutaciones es-
dad del símbolo del Cisne. Pierre Louys se ha remí téticas que a veces vienen a reanimar antiguas imá-
tido a la mitología escolar para escribir su novela genes.
Sólo podrán leerla los "iniciados" en el conocimiento Manejados por verdaderos poetas, los complejos
escolar de los mitos. Pero aunque tal lector se vei de cultura pueden hacer olvidar sus formas conven-
satisfecho, su satisfacción resultará impura. No sabe cionales, sosteniendo en ese caso imágenes que re-
si gusta del fondo o de la forma; no sabe si está sultan verdaderas paradojas. Tal sería la figura de
coordinando imágenes o pasiones. A menudo los sin la Leda sin cisne de Gabriel d'Annunzio. Veamos la
:
bolos están reunidos sin que importe su evolución imagen inicial: "Ahora, la Leda sin cisne estaba allí,
simbólica. Al hablar de Leda hay que hablar del tan lisa que ni siquiera en el hueco de la mano de-
cisne y del huevo. El mismo cuento reúne las dos bía tener líneas, y realmente pulida por las aguas del
historias sin penetrar el carácter mítico del huevo. Eurotas." El cisne parece una belleza trabajada por
En el relato de Pierre Louys, incluso se le ocurre las aguas, alisada por la corriente. Durante mucho
a Leda la idea de que podría "cocinar el huevo en tiempo se creyó que había sido el primer modelo de
la ceniza caliente como ha visto que hacen los sáti- los barcos, el perfil óptimo del esquife. Las velas co-
ros". Vemos sobradamente que el complejo de cul- piarían el raro espectáculo de las alas levantadas en
tura pierde a menudo contacto con los complejos la brisa.
profundos y sinceros. Pronto se convierte en el sinó- Pero esta pureza y esta simplicidad de líneas que
nimo de una tradición mal comprendida, o, lo que parece la primera razón de la metáfora de D'Annun-
viene a ser lo mismo, de una tradición ingenuamente zio corresponde a una imaginación demasiado for-
racionalizada. La erudición clásica, como lo ha de- mal. Desde que se presenta la imagen del cisne como
una forma en la imaginación, el agua debe brotar,
23
Paulus Cassel, Der Schwan in Sage und Leben, Ber-
lín, 1872. '••••- 24
Marie Delcourt, Stérilités mystéríeuses et naissances
maléfiques dans l'antiquité classique, 1938, passim.
70 AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES
todo lo que rodea al cisne debe seguir el impulso i AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES 71
Ja imaginación material del agua. Rastreemos, en es
mismo sentido, el ímpetu de metamorfosis que ania
la poesía de Gabriel d'Annunzio. La mujer no api XII
rece entre las ondas. Aparece rodeada por sus blat
Las imágenes tan activas como la del cisne son sus-
eos lebreles. Pero la mujer es tan bella y tan desead ceptibles de todas las amplificaciones. Del mismo
que el símbolo mezclado de Leda y del cisne va i modo que hemos hablado de un narcisismo cósmico,
formarse sobre la propia tierra: "El antiguo ritmo en ciertas páginas podemos reconocer un cisne cós-
de la metamorfosis circula aún a través del mundo," mico. Como dice Pierre Reverdy: "El drama uni-
El agua va a brotar por todas partes, en el ser y fuen versal y el drama humano tienden a equipararse."25
del ser. Un gran deseo se cree un deseo universal.
Encontraremos un ejemplo de esta sublimación
La joven parecía recobrada y recreada en la jura por lo enorme dentro del tema del Cisne reflejado
tud de la naturaleza y habitada por una fuente que en las aguas en una obra de juventud de Albert
se agitaba contra el cristal de sus ojos. Era su propia Thibaudet: El cisne rojo. Es un mito dramático, un
fuente, su río y su orilla, la sombra del plátano, el mito solar cultivado: "Al fondo de los horizontes
estremecimiento del junco, el terciopelo del musgo; crepusculares el Cisne rojo dilata siempre su eterno
los grandes pájaros sin alas la asaltaron; y en ver-
dad que cuando ella tendía la mano hacia alguno y desafío... Es rey del espacio, y el mar desfallece
lo tomaba por su emplumado cuello, repetía exacta- como una esclava a los pies de su trono claro. Y sin
mente el gesto de la hija de Thestios. embargo está hecho de mentira como yo estoy hecho
de carne..." Así habla el guerrero, y la mujer res-
¿Cómo decir mejor la inminencia de un agua ima- ponde: "A menudo también el Cisne rojo resbalaba
ginaria? Unos perros, una mujer —bajo un cielo ita- lentamente, posado en el corazón de un halo de ná-
liano, sobre una tierra italiana—, he ahí los datos. car rosa, y su sombra se arrastraba sobre las cosas
Y sin embargo, detrás de la imagen de un cisne como un largo manto de silencio... sus reflejos caían
ausente, borrado, virtual, cuyo nombre se rehusa, sobre el mar como un roce de besos." A pesar de
vemos el agua de la Leda sin cisne que invade el los dos personajes que viven del símbolo, las imá-
escenario, que baña a los personajes, que de todos genes son coherentes. El autor cree que sus imágenes
modos dice su vida legendaria. Juzgaríamos mal una pertenecen al orden del poder guerrero. De hecho,
página como ésta si habláramos de una simple "aso- las pruebas sexuales abundan: el cisne rojo es la
ciación de ideas". Se trata de un estímulo más di- mujer que hay que poseer, que hay que conquistar.
recto, de una producción de imágenes profundamen- El mito construido por Thibaudet es, pues, un buen
te homogéneas porque participan de una realidad ejemplo de disimbolismo: simbolismo por el lado de
elemental de la imaginación material.
25
Pierre Reverdy, Le gant de crin, p. 41.
12 AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES
AGUAS CLARAS, AGUAS PRIMAVERALES 73
las imágenes explícitamente enunciadas, simbolismI
por el lado de su significación sexual. Viviendo e¡¡ del Vesubio en la cumbre del firmamento..." 27 Por
disimbolismo se tiene la impresión de que la visti el contrario, para Jules Laforgue el cisne es un "su-
reúne las imágenes así como el corazón aglomera fe cedáneo" de la luna durante el día.28
deseos. Una imaginación sentimental sobrentiení En las Moralités légendaires, Laforgue dice tam-
una imaginación de las formas. /Cómo se engrande bién (p. 115): "El cisne despliega sus alas y, levan-
cen las visiones cuando un simbolismo extrae sus tándose rectamente en un estremecimiento imponente
fuerzas del propio corazón! Parecería entonces que y nuevo, cimbra a toda vela y muy pronto desaparece
las visiones piensan. En obras como El cisne wji más allá de la Luna."
sentimos que una meditación prolonga la contempla- "¡Oh, sublime manera de quemar sus naves! Noble
ción. Por eso-las metáforas se generalizan. Por eso
invaden el cielo. novio."
Todas esas imágenes tan diferentes, tan poco ex-
C. G. Jung ofrece además varios argumentos que plicables por una doctrina realista de la metáfora,
nos permiten comprender, en el plano cósmico, por sólo tienen unidad gracias a una poesía de lds refle-
qué el cisne es a la vez el símbolo de una luz sobre jos, gracias a uno de los temas fundamentales de la
las aguas y de un himno de muerte. Es realmente el poesía de las aguas.
mito del sol muriente. La palabra alemana Schwan.
proviene del radical Swen, como Sonne: sol y tono,2I
y, en otra página (p. 156), Jung cita un poema en
el que la muerte del cisne cantor está descrita como
una desaparición bajo las aguas:

.,,. • En el vivero canta el cisne
^ En tanto nada de un lado a otro
? Y cantando cada vez más bajo
Se sumerge y da su último suspiro.
' Encontraremos sin dificultad otros ejemplos de la
metáfora del cisne elevada a un nivel cósmico. Tanto i
la luna como el sol pueden evocar esta imagen, como ¡
ocurre en este ejemplo de Jean-Paul: "La luna, ese
hermoso cisne del cielo, paseaba su blanco plumaje
27
26
p. 331.C. G. Jung, Métamorphoses et symboles de la Libido, Jean-Paul, Titán, trad. Chasles, t. ii, p. 129.
28
Jules Laforgue, Lettres, N. R. F., marzo de 1941,
p. 432.
LAS AGUAS PROFUNDAS T5

ha descubierto la razón psicológica dominante de
esta unidad, demostrando que esta unidad de imagi-
II. LAS AGUAS PROFUNDAS, LAS AGUAS nación provenía de la fidelidad a un recuerdo im-
DURMIENTES, LAS AGUAS MUERTAS, perecedero. No se nos ocurre cómo podría profun-
"EL AGUA PESADA" EN LA ENSOÑACIÓN dizarse una investigación que ha triunfado sobre
todas las anamnesis, que ha penetrado en el más allá
DE EDGAR POE de la psicología lógica y consciente. Utilizaremos,
pues, sin tasa las lecciones psicológicas acumuladas
// faut deviner le peintre pour com- en el libro de Marie Bonaparte.
prendre l'image* Pero, junto a esta unidad inconsciente, creemos
poder caracterizar en la obra de Edgar Poe una uni-
NIETZSCHE, Schopenhauer, p. 33. dad de los medios de expresión, una tonalidad del
verbo que hace que la obra sea de una monotonía
genial. Las grandes obras tienen siempre ese doble
signo: la psicología descubre en ellas un fuego se-
Es UNA gran ventaja para un psicólogo que estudia creto, la crítica literaria un verbo original. La lengua
una facultad variable móvil, diversa como la ima- de un gran poeta como Edgar Poe es sin duda rica,
ginación, encontrarse con un poeta, con un genio pero en ella hay una jerarquía. Bajo sus mil formas,
dotado de la más rara de las unidades: la unidad de la imaginación esconde una sustancia privilegiada,
imaginación. Edgar Poe es ese poeta, ese genio. En una sustancia activa que determina la unidad y la
él, la unidad de imaginación está enmascarada a jerarquía de la expresión. Comprobaremos fácilmen-
veces por construcciones intelectuales, por el amor te que en Poe esta materia privilegiada es el agua
de las deducciones lógicas, por la pretensión de un o más exactamente un agua especial, un agua pesada,
pensamiento matemático. A veces el humor exigido más profunda, más muerta, más adormecida que to-
por los lectores anglosajones de revistas disparatadas das las otras aguas dormidas, que todas las aguas
encubre y esconde la tonalidad profunda de la enso- muertas, que todas las aguas profundas que encon-
ñación creadora. Pero desde que la poesía recobra tramos en la naturaleza. El agua, en la imaginación
sus derechos, su libertad y su vida, la imaginación de Edgar Poe, es un superlativo, una especie de sus-
de Edgar Poe recupera su extraña unidad. tancia de sustancia, una sustancia madre. La poesía
Marie Bonaparte, en su minucioso y profundo aná- y la ensoñación de Edgar Poe podrán servirnos, pues,
lisis de las poesías y de los cuentos de Edgar Poe, de tipos para caracterizar un elemento importante de
esta química poética que cree poder estudiar las imá-
"Hay que adivinar al pi„t0r para comprender la ima- genes fijando para cada una de ellas su peso de enso-
gen. ñación interna, su materia íntima.
74
76 LAS AGUAS PROFUNDAS LAS AGUAS PROFUNDAS 77

mana, para convertirse en la patria de la muerte
II humana.
Por último, es un elemento material el que recibe
No tememos parecer dogmáticos, porque podemos la muerte en su intimidad, como una esencia, como
disponer de una prueba excelente: en Edgar Poe, una vida sofocada, como un recuerdo de tal modo
el destino de las imágenes del agua acompaña con total que puede vivir inconsciente, sin ir nunca más
toda exactitud el destino de la ensoñación principal, allá de la fuerza de los sueños.
es decir, la ensoñación de la muerte. En efecto, lo Por lo tanto, toda agua primitivamente clara es
que con más claridad ha demostrado Marie Bona- para Edgar Poe un agua que tiene que ensombre-
parte es que la imagen que domina la poética de cerse, un agua que va a absorber el negro sufri-
Edgar Poe es la imagen de la madre moribunda. miento. Toda agua viviente es un agua cuyo destino
Todas las otras amadas que la muerte le arrebatará: es hacerse lenta, pesada. Toda agua viviente es un
Helen, Francis, Virginia, renovarán la imagen pri- agua a punto de morir. Ahora bien, en poesía diná-
mera, reanimarán el dolor inicial, el que marcó para mica, las cosas no son lo que son sino que son aquello
siempre al pobre huérfano. Lo humano, en Poe, es en lo que se convierten. Y llegan a ser en las imáge-
la muerte. Describe una vida por la muerte. Incluso nes lo que llegan a ser en nuestra ensoñación, en
el paisaje—lo vamos a demostrar— está determinado nuestras interminables ilusiones. Contemplar el agua
por el sueño fundamental, por la ensoñación que si- es derramarse, disolverse, morir.
gue viendo sin cesar a la madre moribunda. Y esta A primera vista, en la poesía de Edgar Poe, pode-
determinación es tanto más instructiva en cuanto no mos creer en la variedad de las aguas tan universal-
corresponde a nada de la realidad. En efecto, tanto mente cantada por los poetas. Podemos descubrir, so-
Elizabeth, la madre de Edgar Poe, como Helen, su bre todo, las dos aguas, la de la alegría y la de la
amiga, como Francis, la madre adoptiva, como Vir- pena. Pero hay un solo recuerdo. Nunca el agua pe-
ginia, la esposa, murieron en su lecho, de una muerte sada llega a ser un agua ligera, nunca se aclara un
ciudadana. Sus tumbas están en un rincón del cemen- agua sombría. Siempre ocurre lo contrario. El cuento
terio, de un cementerio americano que no tiene nada del agua es el cuento humano de un agua que muere.
en común con el cementerio romántico de Camaldu- La ensoñación comienza a veces delante del agua
nes donde descansará Lelia. Edgar Poe no encontró, limpia, llena de inmensos reflejos, que murmura con
como Lelia, un cuerpo amado entre los juncos del músicas cristalinas. Concluye en el seno de un agua
lago. Y sin embargo, alrededor de una muerta, por triste y sombría que transmite extraños y fúnebres
una muerta, todo un lugar se anima, se anima dur- murmullos.
miéndose, en el seno de un reposo eterno; todo un La ensoñación cerca del agua, al reencontrar a sus
valle se ahonda y se oscurece, ganando una insonda- muertos, muere, también ella, como un universo su-
ble profundidad para sepultar toda la desdicha hu- mergido.
78 LAS AGUAS PROFUNDAS LAS AGUAS PROFUNDAS »
In its dream of deep rest,
At the many star-isles
III That enjewel its breast.
Vamos a seguir en sus detalles la vida de un agua (Al Aaraaf.)
imaginaria, la vida de una sustancia muy persona-
lizada por una poderosa imaginación material; ve- [Lejos, entonces, mi querida
remos que reúne los esquemas de la vida atraída '. ¡Oh! vete lejos,
por la muerte, de la vida que busca morir. Más
exactamente, veremos que el agua proporciona el Hacia algún lago aislado que sonríe,
símbolo de una vida especial atraída por una muerte En su sueño de profundo reposo,
especial. En las innumerables islas-estrellas
En primer lugar y como punto de partida, señale- Que enjoyan su seno.]
mos el amor de Edgar Poe por un agua elemental,
por un agua imaginaría que reaííza eí'iáéaí'oé una ¿Dónde está lo real-, en el cielo o en el fondo de
ensoñación creadora porque posee Jo que podríamos las aguas? En nuestros sueños, el infinito es tan pro-
llamar el absoluto del reflejo. En efecto, parecería, fundo en el firmamento como bajo las aguas. Nunca
al leer ciertos poemas, ciertos cuentos, que el reflejo será demasiada la atención que prestemos a estas
es más real que lo real porque es más puro. Como la dobles imágenes como la de la isla-estrella, dentro de
vida es un sueño dentro de un sueño, el universo es una psicología de la imaginación. Son como bisagras
un reflejo en un reflejo; el universo es una imagen del sueño que, gracias a ellas, cambia de registro,
absoluta. Al inmovilizar la imagen del cielo, el lago cambia de materia. Aquí, en esta bisagra, el agua
crea un cielo en su seno. El agua en su joven limpi- sube al cielo. El sueño le da al agua el sentido de
dez es un cielo invertido en el que los astros cobran la patria más lejana, de una patria celeste.
nueva vida. También Poe, en esta contemplación al Esta construcción del reflejo absoluto es más ins-
borde de las aguas, forma este extraño doble con- tructiva aún en los cuentos, dado que éstos reivin-
cepto de una estrella-isla (star-isle), de una estrella dican a menudo cierta verosimilitud, cierta lógica,
líquida prisionera del lago, de una estrella que sería cierta realidad. En el canal que lleva al dominio de
una isla del cielo. Edgar Poe le murmura a un ser Arnheim: "El barco parecía prisionero de un círculo
querido desaparecido: encantado, formado por infranqueables e impenetra-
bles muros de follaje, con un techo de seda azul
Away, then, my dearest ultramar y ningún piso; la quilla se balanceaba con
Oh! lúe thee away. admirable exactitud como sobre la de un barco fan-
tasma que, habiéndose invertido por algún accidente,
To lone lake that smiles flotara en constante compañía de la nave real, con
80 LAS AGUAS PROFUNDAS LAS AGUAS PROFUNDAS 81

el fin de sostenerla." * De la misma manera, el apa dido, ni un terrón de tierra negra. El agua cristalina
por medio de sus reflejos duplica el mundo, duplica resbalaba sobre el granito liso o sobre el musgo
las cosas. También duplica al soñador, no simple- inmaculado con una acuidad de línea que asombraba
al ojo y lo cautivaba al mismo tiempo.
mente como una vaga imagen, sino arrastrándolo a
una nueva experiencia onírica.
En efecto, un lector distraído verá en esto tan sólo Aquí la imagen reflejada está sometida a una idea-
una imagen muy usada, pero será porque no ha go- l lización sistemática: el espejismo corrige lo real;
zado de veras de la deliciosa opticidad de los refle-, haciendo caer los sobrantes y miserias. El agua otorga
jos. No habrá vivido el papel imaginario de esta al mundo así creado una solemnidad platónica. Le
. pintura natural, de esta extraña acuarela que hume-, da también un carácter personal que sugiere una
dece los más brillantes colores. Un lector semejante, | forma schopenhaueriana: en un espejo tan puro, el
¿cómo podría seguir al cuentista en su tarea de ma- ¡ mundo es mi visión. Poco a poco, me siento el autor
terialización de lo fantástico? ¿Cómo podría subir de lo que veo a solas, de lo que veo desde mi
en la barca de los fantasmas, en esta barca que de punto de vista. En La isla del hada, Edgar Poe co-
pronto se desliza —cuando al fin se cumple la in- noce el precio de esta visión solitaria de los refle-
versión imaginaria— debajo de la barca real? Un < jos: "El interés con el c u a l . . . he contemplado el
lector realista no admitirá el espectáculo de los re- cielo reflejado de muchos límpidos lagos era el in-
flejos como una invitación onírica: ¿cómo podría terés acrecentado por el pensamiento... de que lo
sentir la dinámica del sueño y las sorprendentes im- estaba contemplando a solas." 2 Pura visión, visión
presiones de ligereza? Si el lector sintiera como solitaria, en eso consiste el doble don de las aguas
reales todas las imágenes del poeta, si hiciera abs- que reflejan. Tieck, en Los viajes de Sternbald, tam-
tracción de su realismo, terminaría por experimentar bién subraya el sentido de la soledad.
físicamente la invitación al viaje, y pronto estaría Si proseguimos el viaje por el río de innumerables
también él meandros que conduce al dominio de Arnheim, ten-
dremos una nueva impresión de libertad visual. Lle-
gamos en efecto a un estanque central en el cual la
El concepto de naturaleza subsistía aún, pero alte- dualidad del reTiejo y de la reallüaü va a cquíiTtuirro
rado y como si padeciera una curiosa modificación totalmente. Creemos que tiene un gran interés pre-
en su carácter; había una simetría misteriosa y so- sentar en el campo literario un ejemplo de esta rever-
/ lemne, una conmovedora uniformidad, una correc- sibilidad que para Eugenio d'Ors debía ser prohibida
ción mágica en sus obras nuevas. No se veía ni una en pintura: "Ese estanque tenía una gran profundi-
'"' rama muerta, ni una hoja seca, ni un guijarro per- dad, pero el agua era tan transparente que el fon-
1 do, que al parecer consistía en una capa espesa de
Edgar Poe, Cuentos, trad. J. Cortázar, Editorial Alian- t 2
za, 1975. . .. - ,?;•••,• • - • i Edgar Poe, Cuentos, ed. cit. _ it . . . . ...
82 LAS AGUAS PROFUNDAS LAS AGUAS PROFUNDAS

pequeños guijarros redondos de alabastro, se hacía luptuosidad y de una milagrosa extravagancia de
claramente visible por relámpagos —es decir, cada cultura" (op. cit.).
vez que el ojo lograba no ver, muy al fondo del En esta contemplación en profundidad, el sujeto
cielo invertido, la floración reflejada de las colinas" también toma conciencia de su intimidad. Esta con-
(op. cit.). templación no es pues una Einfühlung inmediata,
Insistamos: hay dos maneras de leer textos se- una fusión sin reserva, sino, más bien, una perspec-
mejantes: podemos leerlos prosiguiendo una expe- tiva de profundización para el mundo y para nosotros
riencia positiva, en un espíritu positivo, intentando mismos. Nos permite mantenernos distantes ante el
evocar, entre los paisajes que la vida nos ha dado mundo. Delante del agua profunda, eliges tu visión;
conocer, un sitio en el que pudiéramos vivir y pen- puedes ver, según te plazca, el fondo inmóvil o la
sar de la misma manera que el narrador. Con seme- corriente, la orilla o el infinito; tienes el ambiguo
jante principio de lectura, el texto presente parece derecho de ver y de no ver; tienes el derecho de vivir
tan pobre que nos costaría terminar de leerlo. Pero con el barquero o de vivir con "una raza nueva de
también podemos leer estas páginas intentando sim- hadas laboriosas, dotadas de un gusto perfecto, mag-
patizar con la ensoñación creadora, intentando pe- níficas y minuciosas". El hada de las aguas, guar-
netrar hasta el núcleo onírico de la creación literaria, diana del espejismo, tiene en su mano todos los pá-
entrando en comunicación con la voluntad creadora jaros del cielo. Un charco contiene un universo. Un
del poeta, mediante el inconsciente. Entonces esas instante de sueño contiene un alma entera.
descripciones devueltas a su función subjetiva, se- Después de tal viaje onírico, al llegar al cora-
paradas del realismo estático, dan otra visión del zón del dominio de Arnheim, se descubre el Cas-
mundo, la visión de otro mundo. Siguiendo la lec- tillo interior, construido por los cuatro arquitectos
ción de Edgar Poe, percibimos que la ensoñación de los sueños constructores, por los cuatro grandes
materializante —esta ensoñación que sueña la ma- maestros de los elementos oníricos fundamentales:
teria— está más allá de la ensoñación de las formas. "Parece sostenerse en los aires como por milagro,
Para ser breves, la materia es el inconsciente de la centelleando en el poniente rojo con sus cien torre-
forma. No es la superficie sino toda el agua desde cillas, minaretes y pináculos, como obra fantasmal
su masa la que nos envía el insistente mensaje de sus de silfos, hadas, genios y gnomos." Pero la lenta
reflejos. Sólo una materia puede recibir la carga de introducción, dedicada a la gloria de las construc-
las impresiones y de los sentimientos múltiples. Se ciones aéreas del agua, dice claramente que ésta es
trata de un bien sentimental. Y Poe es sincero al la materia con la que la naturaleza, con conmove-
decirnos que en esa contemplación "las impresiones dores reflejos, prepara los castillos del sueño.
producidas sobre el observador eran impresiones de
riqueza, de calor, de color, de quietud, de uniformi- A veces la construcción de los reflejos es menos
dad, de dulzura, de delicadeza, de elegancia, de VO- grandiosa; entonces la voluntad de realización es to-
davía más sorprendente. Así el pequeño lago del
M LAS AGUAS PROFUNDAS LAS AGUAS PROFUNDAS 85

cottage de Landor reflejaba "tan perfectamente todos Poe dentro de una pesadilla. Es el don de la más
los objetos superiores, que era muy difícil determi- dulce, de la más lenta de las ensoñaciones. La trucha
nar dónde concluía la verdadera orilla y dónde co- voladora aparece, con la naturalidad de una ensoña-
menzaba la reflejada.8 Las truchas y otras variedades ción familiar, en un relato sin drama, en un cuento
de peces con los que este estanque parecía, por así sin misterio. ¿Existe acaso un relato, existe un cuento
decirlo, hervir, tenían todo el aspecto de verdaderos | bajo el título La casa Landor? Por lo tanto, este
peces voladores. Era casi imposible imaginar que no \ ejemplo es muy oportuno para mostrarnos cómo la
estuvieran suspendidos en el aire". El agua se trans- \ ensoñación sale de la naturaleza, pertenece a la na-
forma, entonces, en una especie de patria universal ¡ turaleza; cómo una materia fielmente contemplada
al poblar el cielo con sus peces. Una simbiosis de ¡ produce sueños.
imágenes coloca al pájaro en el agua profunda y al j Muchos otros poetas han sentido la riqueza meta-
pez en el firmamento. La inversión que actuaba so- i fórica de un agua contemplada al mismo tiempo en
bre el concepto ambiguo e inerte de la isla-estrella i sus reflejos y en su profundidad. Leemos, por ejem-
actúa ahora sobre el concepto ambiguo y viviente de plo, en el Preludio de Wordsworth: "El que se in-
pájaro-pez. Si nos esforzamos en formar en la imagi- clina sobre el borde de una barca lenta, sobre el seno
nación ese concepto ambiguo sentiremos la deliciosa de un agua tranquila, complaciéndose en lo que su
ambivalencia que de pronto alcanza una imagen bas- ojo descubre en el fondo de las aguas, ve mil cosas
tante pobre. Gozaremos con un caso particular de bellas —hierbas, peces, flores, grutas, guijarros, raí-
la reversibilidad de los grandes espectáculos del ces de árboles— e imagina aún más" (iv). Imagina
agua. Si pensamos en esos juegos productores de re- aún más porque todos esos reflejos y todos esos ob-
pentinas imágenes, comprenderemos que la imagi- jetos de la profundidad lo ponen en el camino de las
nación tiene una incesante necesidad de dialéctica, imágenes, dado que de ese matrimonio del cielo y
Para una imaginación bien dualizada, los conceptos del agua profunda nacen metáforas a la vez infinitas
no son centros de imágenes acumuladas por seme- y precisas.
janza; los conceptos son puntos de cruce de imáge-i Así Wordsworth continúa:
nes, de cruzamientos en ángulo recto, incisivos, de- f-
cisivos. Después del cruzamiento, el concepto tiene Pero a menudo queda perplejo y no siempre puede
un carácter más: el pez vuela y nada. separar la sombra de la sustancia, distinguir las ro-
cas y el cielo, los montes y las nubes, reflejados en
Ese fantasma de pez volador, del que ya estudia- las profundidades de la corriente clara, de las cosas
mos un ejemplo bajo su forma caótica, a propósito que allí habitan, teniendo allí su verdadera morada.
de los Cantos de Maldoror* no se produce en Edgar A veces es atravesado por el reflejo de su propia
imagen, a veces por un rayo de sol y por las ondu-
3 laciones venidas no se sabe de dónde, obstáculos
Las mismas imágenes en La isla de las hadas, p. 279.
4
Cfr. Bachelard, Lautréamont, ed. José Corti, p. 64. que se agregan a la dulzura de su tarea.
86 LAS AGUAS PROFUNDAS LAS AGUAS PROFUNDAS 87
¿De qué mejor modo decir que el agua cruza
las imágenes? ¿Cómo hacer comprender mejor su IV
poder de metáfora? Por lo demás, Wordsworth ha
desarrollado este vasto cuadro para preparar una Éste es el primer estado de la imaginación del agua
metáfora psicológica que nos parece la metáfora fun- en la poética de Edgar Poe. Este estado corresponde
damental de la profundidad. "De este mismo modo, a un sueño de limpidez y de transparencia, a un sueño
con la misma incertidumbre —dice— me he incli- de los colores claros y felices. Es un sueño efímero
nado complacido sobre la superficie de un tiempo en la obra y en la vida del desdichado narrador.
pasado." ¿Podríamos acaso describir el pasado sin Rastrearemos ahora el destino del agua en la poé-
recurrir a imágenes de la profundidad? ¿Y podría- tica de Edgar Poe. Veremos que es un destino que
mos tener una imagen de la profundidad plena sin profundiza la materia, que aumenta su sustancia
haber meditado antes al borde de un agua profunda? cargándola de dolor humano. Vamos a ver cómo a
El pasado de nuestra alma es un agua profunda. las calidades de la superficie se oponen las calidades
Y luego, cuando hemos visto todos los reflejos, de del volumen, del volumen que es —¡sorprendente
pronto miramos la propia agua; creemos sorpren- fórmula!— "una importante consideración a los ojos
derla mientras fabrica belleza; caemos en la cuen- del Todopoderoso" (La isla de las hadas). El agua
ta de que es hermosa en todo su volumen, con una va a ensombrecerse. Y para ello va a absorber ma-
belleza interna, con una belleza activa. Una especie terialmente las sombras.
de narcisismo volumétrico impregna la materia mis- Veamos, a partir de lagos soleados, cómo repen-
ma. Atendemos entonces con todas las fuerzas del tinamente las sombras los trabajan. Una parte del
sueño al diálogo maeterlinckiano de Palomides y panorama sigue siendo claro alrededor de la isla
Aladina: de las hadas. De ese lado, la superficie de las aguas
está iluminada por "una espléndida cascada, oro y
El agua azul púrpura, vomitada por las fuentes occidentales del
cielo". "El otro lado, el lado este de la isla, estaba
está llena de flores inmóviles y extrañas... ¿Has sumido en la sombra más negra." Pero esta sombra
visto aquélla más grande que se abre sobre las otras?
Parece que viviera una vida acompasada... Y el no se debe simplemente a la cortina de los árboles
agua... ¿Es agua?... parece más hermosa y más que ocultan el cielo: es más real, está más material-
pura y más azul que el agua de la tierra... mente realizada por la imaginación material. "La
—Ya no me atrevo a mirarla. sombra de los árboles caía densa sobre el agua y
parecía sepultarse en ella, impregnando de oscuri-
¡El alma es una materia tan grande! No se atreve dad las profundidades del elemento."
uno a contemplarla. A partir de este momento, la poesía de las for-
mas y de los colores da lugar a la poesía de la mate-
LAS AGUAS PROFUNDAS «
88 LAS AGUAS PROFUNDAS
existencia, poco a poco, agotando lentamente su sus-
ria; comienza un sueño de las sustancias; una inti- tancia hasta la muerte, como esos árboles entregan
midad objetiva se ahonda en el elemento para recibir sombra tras sombra. Como el árbol que se agota es
materialmente las confidencias de un soñador. La al agua que bebe su sombra, volviéndose más negra
noche es sustancia, entonces, como lo es el agua. que la presa que devora, ¿no podría ser lo mismo
La sustancia nocturna se va a mezclar íntimamente la vida del hada con respecto a la muerte que la
con la sustancia líquida. El mundo del aire va a dar aniega?"
sus sombras al arroyo. De paso hay que observar esta nueva inversión
Hay que tomar el verbo dar, en este caso, en un que da la acción humana al elemento material. El
sentido concreto, como todo lo que se expresa en el agua ya no es una sustancia que se bebe sino que
sueño. No hay que contentarse con hablar de un ár- se traga a la sombra como un negro jarabe. No se
bol frondoso que da sombra un día de verano y que trata de una imagen excepcional. La hallaremos con
protege la siesta del durmiente. En la ensoñación bastante facilidad en los fantasmas de la sed. Puede
de Edgar Poe, para un soñador viviente, fiel a la concederle una fuerza singular a una expresión poé-
clarividencia del sueño, como Edgar Poe, una de las tica, prueba de su profundo carácter inconsciente.
funciones del vegetal es producir sombra, como la se- Así, Paul Claudel, exclama: "Dios mío. .. ¡Ten pie-
pia produce tinta. En cada hora de su vida el bosque dad de esas aguas que en mí mueren de sed!" 5
debe ayudar a la noche a oscurecer el mundo. Cada Habiendo realizado con toda la fuerza del término
día el árbol produce y abandona una sombra como esta absorción de las sombras, cuando veamos pasar
cada año produce y abandona un follaje. "Me ima- en los poemas de Edgar Poe la bituminosa comente,
giné que cada sombra, a medida que el sol descendía "the naphtaline river", de For Annie, y más allá aún
cada vez más bajo, se separaba con pesar del tronco (Ulalume) la orilla escoriada, de sulfurosas corrien-
que le había dado nacimiento y era absorbida por tes, el río de azafrán, dejaremos de considerarlas
la comente, mientras otras sombras nacían a cada como monstruosidades cósmicas. Tampoco debere-
instante de los árboles, tomando el lugar de sus ma- mos tomarlas como imágenes escolares más o menos
yores, difuntas." En tanto que se mantienen en el renovadas del río del infierno. Esas imágenes no
árbol, las sombras aún viven: mueren al dejarlo; lo llevan ningún rastro de un fácil complejo de cultura.
abandonan muriendo, hundiéndose en el agua como Tienen su origen en el mundo de las imágenes pri-
en una muerte más negra. meras. Prolongan el principio mismo del sueño ma-
¿Dar así una sombra cotidiana que es una parte terial. Sus aguas han llenado una función psicológica
de sí mismo, no es casarse con la Muerte? La muerte esencial: absorber las sombras, ofrecer una tumba
es entonces una larga y dolorosa historia, no es tan cotidiana a todo lo que, cada día, muere en nosotros.
sólo el drama de una hora fatal, es "una especie de
descaecimiento melancólico". Y el soñador, delante i 5
del arroyo, piensa en seres que darían "a Dios su ! Paul Claudel, Les cinq grandes Odes, p. 65.
90 LAS AGUAS PROFUNDAS LAS AGUAS PROFUNDAS 91

El agua es también una invitación a morir: es bra se separa y cae "en el ébano líquido" siendo
una invitación a una muerte especial que nos per- absorbida por las tinieblas. Cada año la desgracia
mite alcanzar uno de los refugios materiales ele- se hace más pesada, "un espectro más oscuro es su-
mentales. Lo comprenderemos mejor cuando haya- mergido en una sombra más negra". Y al llegar el fin,
mos reflexionado, en el siguiente capítulo, sobre el cuando las tinieblas están en el corazón y en el
complejo de Ofelia. Entre tanto, dejaremos registro alma, cuando los seres amados nos han abandonado
de la, en cierto modo continua, seducción que lleva y todos los soles de la alegría han desamparado la
a Poe a una especie de suicidio permanente, me- tierra, entonces el río de ébano, henchido de som-
diante una como dipsomanía de la muerte. En él, bras, pesado de penas y de remordimientos tenebro-
cada hora meditada es como una lágrima viviente sos, va a comenzar su vida lenta y sorda. Ha llegado
que va a dar en el agua de las penas; el tiempo cae a ser el elemento que recuerda a los muertos.
gota a gota de los relojes naturales; el mundo ani- Sin saberlo, por la fuerza de su sueño genial,
mado por el tiempo es una melancolía que llora. Edgar Poe rencuentra la intuición heraclitana que
A diario la tristeza nos mata; la tristeza es la som- veía la muerte en el futuro hídrico. Heráclito de
bra que cae en la corriente. Edgar Poe sigue el largo Efeso imaginaba que ya en el sueño, el alma, des-
viaje del hada alrededor de su isla. Al principio se prendiéndose de las fuentes del fuego vivo y univer-
mantenía erguida sal, "tendía momentáneamente a transformarse en
humedad". Entonces, para Heráclito, la muerte era
sobre una canoa singularmente frágil, moviéndola el agua misma. "Es muerte para las almas conver-
con un remo fantasmal. Mientras estuvo bajo la in- tirse en agua" (Heráclito, frag. 68). Edgar Poe pa-
fluencia de los hermosos rayos tardíos, su actitud rece haber comprendido ese voto grabado en una
pareció traducir la alegría —pero la pena alteró su tumba:
rostro cuando llegó a la región en sombra—. Na-
vegó lentamente dando poco a poco la vuelta a la Quiera Osiris presentarte el agua fresca.6
isla, y entró en la región de la luz.
—La revolución que acaba de cumplir el hada Así, en el reino de las imágenes captamos progre-
—proseguí soñador— es el ciclo de un breve año sivamente el imperio de la imagen de la Muerte en
de su vida. Ha atravesado su invierno y su verano. el alma de Poe. De esta manera creemos proporcio-
Se acercó un año más a la Muerte; he podido ver nar una contribución complementaria a la tesis de-
que cuando entraba en la oscuridad su sombra se mostrada por Marie Bonaparte. Como ésta lo ha seña-
desprendía de ella tragada por el agua oscura, vol- lado, el recuerdo de la madre moribunda se mantiene
viendo aún más negra su negrura. genialmente activo en la obra de Edgar Poe, con un
Y, durante su hora de ensoñación, el narrador « Ver Maspero, Éiudes de Myihologie et d'Archéologie,
sigue toda la vida del hada. Cada invierno una sora- t. i, pp. 336 ss.
J8 ' . LAS AGUAS PROFUNDAS LAS AGUAS PROFUNDAS 95

poder de asimilación y de expresión singular. No observaciones técnicas. El afán de precisión es tal
obstante, si imágenes tan diversas se adhieren de que los náufragos a punto de morirse de hambre
modo tan fuerte a un recuerdo inconsciente, es por- siguen en el almanaque la historia de sus infortunios.
que ya entre ellas se da una natural coherencia. Tal En la época en que yo empezaba a hacerme una cul-
es por lo menos nuestra tesis. Claro está que esta tura, esta obra sólo me había producido aburrimiento
coherencia no es lógica. Tampoco es directamente y, pese a haber sido desde los veinte años un admi-
real. rador de Edgar Poe, no había tenido el ánimo de
En la realidad no vemos que el río se lleve la som- terminar la lectura de esas interminables y monóto-
bra de los árboles. Pero la imaginación material sa- nas aventuras. Cuando comprendí la importancia de
tisface esta coherencia de las imágenes y de las en- las revoluciones efectuadas por las nuevas psicolo-
soñaciones. Sea cual fuere el valor de la investigación gías, retomé las antiguas lecturas y empecé por las
psicológica de Marie Bonaparte, no es inútil desarro- que habían aburrido a un lector deformado por la
llar una explicación de la coherencia de la imagina- lectura positiva, realista, científica; volví sobre todo
ción en el plano mismo de las imágenes, en el nivel a la lectura de Gordon Pym ubicando esta vez el
de los medios de expresión. A esta psicología más drama donde corresponde —donde todo es drama—,
superficial de las imágenes apunta, y no dejamos de en los límites entre el inconsciente y lo consciente.
repetirlo, nuestro presente estudio. Comprendí entonces que esta aventura que en apa-
riencia sucede en dos océanos, es en realidad una
aventura del inconsciente, una aventura que se sus-
v cita en la noche de un alma. Y ese libro, que un
Quien se enriquece se entorpece. Esta agua rica de lector guiado por una cultura retórica puede tomar
tantos reflejos y de tantas sombras es un agua pe- por pobre e inconcluso, se revela por el contrario
sada. Es el agua verdaderamente característica de como la culminación total de un sueño de una sin-
la metapoética de Edgar Poe. Es la más pesada de to- gular unidad. Hoy he vuelto a situar a Pym entre las
das las aguas. grandes obras de Edgar Poe. A partir de este ejem-
plo comprendí con absoluta claridad el valor de los
Vamos a dar en seguida un ejemplo en el que el nuevos procedimientos de lectura proporcionados por
agua imaginaria alcanza su máximo de densidad. Lo el conjunto de las nuevas escuelas psicológicas. Al
tomaremos de la Narración de Arthur Gordon Pym leer una obra con estos nuevos medios de análi-
de Nantucket. Esta obra es, como se sabe, un re- sis, participamos de sublimaciones muy variadas que
lato de viajes, un relato de naufragios. Este relato aceptan imágenes distantes y que impulsan a la ima-
está atestado de detalles técnicos sobre la vida ma- ginación hacia múltiples vías. La crítica literaria
rítima. Son numerosas las páginas en las que el clásica frena este impulso divergente. Con sus pre-
narrador, enamorado de ideas científicas más o me- tensiones de un conocimiento psicológico instintivo.
nos sólidas, termina en una cargazón fatigante de
94 LAS AGUAS PROFUNDAS LAS AGUAS PROFUNDAS 95

de una intuición psicológica nata, que no se aprende, agua común. Pero esa era la menos notable de sus
refiere las obras literarias a una experiencia psicoló- extraordinarias cualidades. No era incolora; tam-
gica en desuso, a una experiencia alambicada, a una poco era de un color uniforme, cualquiera que fuese,
y al correr ofrecía a la vista todas las variedades de
experiencia cerrada. Simplemente olvida la función la púrpura, como tornasoles y reflejos de seda cam-
poética que consiste en dar una forma nueva al biante. .. Al llenar un recipiente con esta agua y al
mundo que sólo existe poéticamente si se lo vuelve dejarla asentarse y nivelarse, observábamos que toda
a imaginar sin cesar. la masa de líquido estaba hecha de una cantidad de
vetas distintas, cada una de un color; que esas vetas
Pero he aquí una sorprendente página en la que nin- no se mezclaban y que su cohesión era perfecta en
gún viajero, ningún geógrafo, ningún realista recono- relación con las moléculas que las formaban e im-
perfecta en relación con las vecinas. Pasando la
cerá el agua terrestre. La isla en la que se encuentra punta de un cuchillo a través de las partes, el agua
esta agua extraordinaria está situada, según el narra- se volvía a cerrar inmediatamente sobre la punta,
dor, "a los 83° 20' de latitud y 43° 5' de longitud y al retirarla, los rastros del paso de la hoja se
oeste". Esta agua sirve de bebida a todos los salvajes obliteraban en seguida. Pero si la hoja intersecaba
de la isla. Veremos si puede saciar la sed, si puede, cuidadosamente dos vetas, se producía una sepa-
como el agua del gran poema de Annabel Lee, "saciar ración perfecta, que el poder de cohesión no recti-
toda sed". ficaba inmediatamente. Los fenómenos de esta agua
constituyeron el primer anillo definido de esta vasta
, En razón del carácter de esta agua, nos negamos a cadena de milagros aparentes que a la larga debería
probarla, suponiendo que estaba corrompida; y sólo rodearme.7
" un poco más tarde llegamos a comprender que tal
era el aspecto de todas las corrientes de agua en Marie Bonaparte no ha dejado de citar estas pági-
todo este archipiélago. En verdad no sé de qué modo nas extraordinarias. Las cita en su libro, 8 después
dar una idea clara de la naturaleza de este líquido, de haber resuelto ya el problema de los fantasmas
y no puedo hacerlo sin emplear muchas palabras. dominantes que gobiernan al narrador. Agrega, pues,
Aunque esta agua corría con rapidez en cualquier simplemente:
pendiente, como baria cualquier agua común, sin em-
bargo nunca tenía, salvo OJJS %e. tratara. <3a \s&&. u á t a No es difícil reconocer Ja sanare en esta a^ua. La
^Tj^c*Wiá"'CTIcfea,ria~Hpknéncia íiáBituaf de~ lalim- idea de venas está expresamente enunciada y esta
pidez. Sin embargo, tengo que decir que era tan tierra "que difería esencialmente de todas las visi-
limpia como cualquier agua calcárea que exista, y la tadas hasta ahora por hombres civilizados" y en la
diferencia sólo era aparente. A primera vista, y so- que nada de lo visto era "familiar", es, por el con-
bre todo en los casos en que el declive era poco 7
sensible, se parecía un poco, en cuanto a la consis- Poe, The narrative of Arthur Gordon Pym.
8 !
tencia, a una espesa disolución de goma arábiga en Marie Bonaparte, Edgar Poe, p. 418. * :*-
% LAS AGUAS PROFUNDAS LAS AGUAS PROFUNDAS 97
trario, lo más familiar que hay para el hombre: un se emparienta con un líquido orgánico. Hay por lo
cuerpo cuya sangre, antes aun que la leche, nos nu- tanto una poética de la sangre. Es una poética del
trió una vez, el de nuestra madre, que nos albergó drama y del dolor, ya que la sangre nunca es feliz.
nueve meses. Se dirá que nuestras interpretaciones
son monótonas y vuelven siempre al mismo punto. Pero también cabe una poética de la sangre vale-
La falta no está en nosotros, sino en el inconsciente rosa. Paul Claudel animará esta poética de la sangre
de los hombres, que busca en su prehistoria los temas viva tan diferente de la poesía de Edgar Poe. Demos
eternos sobre los cuales borda mil diferentes varia- un ejemplo en el que la sangre es un agua valorizada
ciones. ¿Qué puede tener de sorprendente, entonces, de este modo: "Toda agua nos es deseable; y, en
que por encima de los arabescos de esas variaciones, verdad, más que la mar virgen y azul, apela a lo
los mismos temas reaparezcan siempre? que existe en nosotros, entre la carne y el alma,
nuestra agua humana cargada de virtud y de espí-
Hemos querido citar en detalle esta explicación ritu, la ardiente sangre oscura." 9
psicoanalítica. Proporciona un luminoso ejemplo del Con Gordon Pym, estamos, en apariencia, en las
materialismo orgánico tan activo en el inconscien- antípodas de la vida íntima: las aventuras preten-
te, como lo señalamos en nuestra Introducción. Al den ser geográficas. Pero el narrador que comienza
lector que ha estudiado página por página la gran por una narración descriptiva siente la necesidad de
obra de Marie Bonaparte, no puede quedarle duda dar una impresión de extrañeza. Por lo tanto, tiene
de que las hemoptisis, que arrastraron a la muerte que inventar; tiene, por lo tanto, que recurrir a su in-
a la madre primero, y luego a todas las mujeres consciente. ¿Por qué el agua, ese líquido universal, no
fielmente amadas por Edgar Poe, signaron para toda podría recibir, también ella, una propiedad singular?
la vida el inconsciente del poeta. El mismo Poe lo El agua encontrada será, pues un líquido inventado.
ha escrito: "Y esa palabra, sangre, esa palabra su- La invención sometida a las leyes del inconsciente,
prema, ese rey de los nombres —siempre tan rico sugiere un líquido orgánico, que podría ser la leche.
en misterio, en sufrimiento y en terror—, ¡cómo se Pero el inconsciente de Edgar Poe lleva un estigma
me apareció entonces tres veces más cargado de sig- particular, fatal: la valorización se hará mediante la
nificado! ¡Cómo esta vaga sílaba (blood), aislada sangre. Aquí interviene el inconsciente haciendo que
de la serie de palabras precedentes que la califica- la palabra sangre no se escriba en esta página. Si esa
ban y la distinguían, caía, pesante y helada, entre palabra fuese pronunciada todo se ligaría en contra
las profundas tinieblas de mi prisión, en las regiones de ella: el consciente lo rechazaría, como es lógico,
más íntimas de mi alma!" (Pym). Es explicable que como un absurdo, experimentalmente como una im-
para un psiquismo tan marcado, todo lo que en la posibilidad, íntimamente como un recuerdo maldito.
naturaleza corre pesada, dolorosa, misteriosamente, El agua extraordinaria, el agua que asombra al via-
sea como una sangre maldita, como una sangre que
acarrea la muerte. Cuando un líquido se valoriza, , 9
Paul Claudel, Coimaissance de l'Est, p. 105.
98 LAS AGUAS PROFUNDAS LAS AGUAS PROFUNDAS 99

jero será, pues, sangre innominada, sangre innomi- vio que una goma que se espesa toma una estructura
nable. Este sería el análisis desde el punto de vista fibrosa, hizo correr entre sus fibras la hoja de un
del autor. ¿Y del lado del lector? O bien —lo que cuchillo. Lo dice; ¿por qué no creerlo? Sin duda,
no es nada habitual— el inconsciente del lector po- soñó con la sangre mientras maniobraba con la goma;
see la valorización de la sangre: la página es legi- pero por haber andado con la goma —como tantos
ble; puede hasta conmover, con una buena orienta- otros— no vaciló en colocar en un relato realista
ción; también puede disgustar, incluso repugnar —lo ríos que corren lentamente, que corren respetando
que todavía implica una valorización—. O bien esta sus vetas como un agua espesada. Edgar Poe hizo
valorización del líquido por la sangre falta en el que experiencias restringidas pasaran a un nivel cós-
lector: la página pierde todo interés, es incompren- mico, siguiendo la ley ya señalada de la imaginación
sible. En nuestra primera lectura, en nuestras épocas activa. En los almacenes en los que jugaba cuando
de alma "positiva", habíamos creído ver en ella una niño había melaza, que también es una materia "me-
demasiado fácil arbitrariedad. Luego comprendimos lancólica". Se duda antes de probarla, sobre todo si
que si esta página carecía de verdad objetiva, tenía se tiene un padre adoptivo severo como John Alian.
por lo menos un sentido subjetivo. Ese sentido sub- Pero es lindo removerla con la cuchara de madera.
jetivo fuerza la atención de un psicólogo que se ¡Qué gusto da también estirar y cortar el malvavisco!
demora en busca de los sueños que preludian las La química natural de las sustancias familiares da
obras. una primera lección a los soñadores que no dudan
Sin embargo, el psicoanálisis clásico, cuyas lec- en escribir poemas cosmológicos. El agua pesada de
ciones hemos "seguido en esta interpretación particu- la metapoética de Edgar Poe tiene con seguridad un
lar, no parece suficiente para explicar estas imáge- "componente" que proviene de una física muy pue-
nes. Descuida la zona intermedia entre la sangre y ril. Tenemos que señalar esto antes de retomar el
el agua, entre lo innombrable y lo nombrado. Jus- examen de "componentes" más humanos y más dra-
tamente en esta zona intermedia donde la expresión máticos.
pide "muchas palabras", la página de Edgar Poe i
lleva la marca de líquidos efectivamente experimen- | vi
tados. No es el inconsciente el que sugeriría la expe-
riencia de la navaja que resbala entre las vetas del Si, como creemos, el agua es la sustancia fundamen-
agua extraordinaria. Hace falta la experiencia posi- tal para el inconsciente de Edgar Poe, debe regir
tiva del "agua fibrosa", de un líquido que, aunque la Tierra. Es la sangre de la Tierra. La vida de la
informe, tiene una estructura interna y que, como Tierra. El agua arrastrará todo el paisaje hacia su
tal, distrae infinitamente la imaginación material. propio destino. En especial esa agua, ese valle. En
Creemos, pues, poder afirmar que Edgar Poe en su la poesía de Edgar Poe, los valles más claros se os-
infancia se interesó por las gelatinas y las gomas; curecen:
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100 LAS AGUAS PROFUNDAS LAS AGUAS PROFUNDAS 101
Once it smiled a silent dell cargado, que es, según nos parece, el color funda-
Where the people did not dwell mental de la metapoética de Edgar Poe. Las tinieblas
mismas tienen a menudo en la visión de Poe, este
Now each visitor shall confess color verde: "Los ojos seráficos han visto las tinie-
The sad valley's restlessness. blas de este mundo: ese verde grisáceo [that greyish
(The valley of unrest.) green] que la Naturaleza prefiere para la tumba de
[Antiguamente sonreía un silencioso valle la Belleza" (Al Aataaj). Aun bajo el signo de los
Donde nadie vivía colores, la Muerte está colocada, en Poe, bajo una
luz especial. Es la muerte decorada con los colores
Ahora cada visitante confesará de la vida. Marie Bonaparte ha fijado en muchas
La agitación del lúgubre valle.] páginas el sentido psicoanalítico de la noción de Na-
Tarde o temprano la inquietud nos sorprenderá en turaleza. Especifica así el sentido de la Naturaleza
el valle. El valle acumula las aguas y las preocupacio- en Edgar Poe (p. 322):
nes y un agua subterránea la socava y la trabaja. Ese
destino latente es lo que hace que "uno querría vivir Para cada uno de nosotros, la naturaleza no es sino
en cada uno de los paisajes de Poe", como observa una prolongación de nuestro narcisismo primitivo
Marie Bonaparte: "En cuanto a los paisajes lúgubres, que, al comienzo, anexó a la madre, nutriente y en-
por supuesto, ¿quién habitaría en la Casa Usher? volvente. Como para Poe la madre se había con-
Pero los paisajes rientes de Poe son casi igualmente vertido precozmente en un cadáver, el cadáver, es
repulsivos; son demasiado voluntariamente dulces, cierto, de una joven y bonita mujer, ¿puede sorpren-
der que los paisajes de Poe, aun los más floridos,
demasiado artificiales, por ninguna parte se respira tengan siempre algo de un cadáver empolvado?
en ellos la fresca naturaleza" (p. 322).
Para subrayar mejor la tristeza de toda hermosura
En el seno de tal naturaleza, fusión del pasado y
agregaríamos que en Poe la belleza se paga con la
del presente, fusión del alma y de las cosas, reposa
muerte. Dicho de otro modo, en Poe, la belleza es
el lago de Auber, entre todos, el lago que mejor
causa de muerte. Tal la historia común de la mujer,
representa a Poe. Proviene tan sólo de la geografía
del valle, del agua. El hermoso valle, por un mo-
íntima, de la geografía subjetiva. Cabe ubicarlo, no
mento joven y claro, debe, por eso mismo, volverse
en "el mapa del amor", 10 sino también en "el mapa
necesariamente marco de la muerte, marco de una
muerte característica. La muerte del valle y de las 10
aguas no es en Poe un romántico otoño. No está Alusión a los mapas imaginarios, de moda en los
salones del siglo xvm, después de Mlle. de Scudery, que
hecha de hojas muertas. Los árboles no se ponen señalaban lugares presuntamente propicios al nacimiento o
amarillos. Apenas si las hojas pasan de un verde claro manifestación del amor, por sus antecedentes mitológicos,
a un verde sombrío, a u n verde material, a un verde literarios, pictóricos, etc. [T.]
102 LAS AGUAS PROFUNDAS LAS AGUAS PROFUNDAS «8

M &g2& & ¿¿éctf ¿ss» togas, <áf ¿séar ¿sor ps&s-
mana". nos, el agua-madre de la pena humana, la sustancia
"Era muy cerca del oscuro lago de Auber, en la de la melancolía. Ya no se trata de impresiones vagas
brumosa, intermedia región de Weir —era allí, cerca y generales; se trata de una participación material.
del húmedo pantano de Auber—, en el bosque visi- El soñador ya no sueña imágenes, sueña materias.
tado por los vampiros de Weir" (Ulalume). Pesadas lágrimas proporcionan al mundo un sentido
En otra parte, en el lago de la Tierra de Sueño, humano, una vida humana, una materia humana.
reaparecerán los mismos fantasmas, los mismos vam- Pero, a la inversa, el materialismo imaginado por la
piros. Será, por lo tanto, el mismo lago, la misma imaginación material cobra aquí una sensibilidad tan
agua, la misma muerte. aguda, tan dolorosa, que puede comprender todos los
dolores del poeta idealista.
En los lagos que así desbordan por sus aguas solita-
rias, solitarias y muertas —sus aguas tristes, tristes
y heladas con la nieve de los lirios inclinados— en
las montañas —en los bosques grises— en el pantano VII
donde se instalan el sapo y el lagarto —en las char-
cas y lúgubres estanques— donde habitan los vam- Acabamos de reunir numerosos documentos —que
piros —en los sitios más despreciados— en los más podríamos multiplicar fácilmente— para demostrar
melancólicos rincones: en todas partes el viajero que el agua imaginaria impone su devenir psicoló-
encuentra, azoradas, las Reminiscencias del Pasado. gico a todo el universo en la metapoética de Edgar
Poe. Tendremos que referirnos ahora a la esencia
Esas aguas, esos lagos están alimentados con las misma de esta agua muerta. Entonces comprendere-
lágrimas cósmicas que vierte toda la naturaleza: "Ne- mos que el agua es el verdadero soporte material de
gro valle —y corrientes de agua sombrías— y bos- la muerte y, aún más, por una inversión muy natural
ques parecidos a nubes, cuyas formas no pueden des- en la psicología del inconsciente, comprenderemos en
cubrirse a causa de las lágrimas que corren por todas qué profundo sentido, para la imaginación material
partes." El mismo sol llora sobre las aguas: "Una marcada por el agua, la muerte es la hidra universal.
influencia rosácea, adormecedora, vaga, gotea de ese Bajo su forma simple, el teorema de psicología del
halo de oro" (Irene). Es realmente una influencia inconsciente que proponemos parece trivial; es su
desdichada que cae del cielo sobre las aguas, una demostración lo que suscita, pensamos, lecciones psi-
influencia astrológica, es decir, una materia tenue cológicas nuevas. Veamos la proposición a demos-
y tenaz, alcanzada por los rayos como un mal fí- trar: las aguas inmóviles evocan a los muertos por-
sico y material. Esta influencia proporciona al agua, que las aguas muertas son aguas durmientes.
dentro del mismo estilo de la alquimia, el tinte de En efecto, las nuevas psicologías del inconsciente
la pena universal, el tinte de las lágrimas. Hace nos enseñan que los muertos, mientras permanecen
LAS AGUAS PROFUNDAS 105
LAS AGUAS PROFUNDAS
m Poe. Irene, como corresponde a la evolución de lo
todavía entre nosotros, son, para nuestro inconscien- Inconsciente, se ha convertido en este último poema
te, durmientes. Reposan. Después de los funerales en la anónima durmiente, en la muerta íntima pero
son, para el inconsciente, ausentes, es decir durmien- sin nombre que duerme "bajo la luna mística... en
tes más escondidos, más encubiertos, más adorme- el valle universal". "El romero saluda a la tumba, el
cidos. No se despiertan hasta que nuestro propio lirio flota sobre las ondas; envolviendo de bruma
dormir nos da un sueño más profundo que el re- su seno, la ruina se asienta en el reposo; comparable
cuerdo; nos volvemos a encontrar, junto con los des- al Leteo, ¡vedlo!, el lago parece gustar del sueño
aparecidos, en la patria de la Noche. Algunos se van
consciente y no se despertaría para el mundo. Toda
a dormir muy lejos, a las orillas del Ganges, en "un
Belleza duerme."
reino cerca del mar", en "el más verde de los valles",
cerca de las aguas anónimas y soñadoras. Pero duer- Estamos en pleno drama metafísico de Edgar Poe.
men siempre: Aquí cobra todo su sentido la divisa de su obra y
de su vida:
. . . los muertos duermen todos / could not love except where Death
al menos durante tanto tiempo como llora el Amor. Was mingling his with Beauty's breath...
durante tanto tiempo como están las lágrimas en [No he podido amar sino donde la Muerte
[los ojos del recuerdo. Mezclaba su hálito al de la Belleza... ]
(Irene.) Extraño lema de su vigésimo año, que habla ya
del pasado después de un pasado tan breve y que
El lago de aguas durmientes es el símbolo de ese sin embargo nos da el sentido profundo y la fide-
sueño total, de ese sueño del cual no queremos des- lidad de toda una vida. 11
pertarnos, de ese sueño guardado por el amor de los Así, para comprender a Edgar Poe es necesario,
vivos, acunado por las letanías del recuerdo: en todos los momentos decisivos de los poemas y de
Semejante al Leteo, ¡ved!, el lago los cuentos, hacer la síntesis de la Belleza, de la
parece tomar un sueño consciente, Muerte y del Agua. Esta síntesis de la Forma, del
.., y no querer, por nada en el mundo, despertarse; Acontecimiento y de la Sustancia puede parecer arti-
el romero duerme sobre la tumba ficial e imposible al filósofo. Y sin embargo, se
el lirio se extiende sobre el agua 11
Marie Bonaparte (p. 28) observa que "esas líneas fue-
ron suprimidas por Poe y, en consecuencia, no fueron tra-
Duerme toda Belleza. ducidas por Mallarmé". Esta supresión, ¿no demuestra la
(Irene.) extraordinaria importancia de la fórmula? ¿No muestra
acaso la clarividencia de Poe que creyó que tenía que es-
Esos versos de juventud reaparecerán en la Dur-
conder el secreto de su genio?
miente, uno de los últimos poemas escritos por Edgar
106 LAS AGUAS PROFUNDAS LAS AGUAS PROFUNDAS 107

propaga por todas partes. Si se ama inmediatamente ¡Oh, tú, fantasma de las aguas, único fantasma
se admira, se teme, se custodia. En la ensoñación, límpido, único fantasma "de frente transparente",
las tres causas que gobiernan la forma, el devenir cuyo corazón no me ocultaba nada, espíritu de mi
y la materia se unen tan bien que son inseparables. río!, ojalá tu sueño pueda,
Un soñador en profundidad, como Edgar Poe, las ha
reunido dentro de una misma fuerza simbólica. mientras dure, ser tan profundo.
He aquí por qué el agua es la materia de la muerte
bella y fiel. Sólo el agua puede dormir conservando
la belleza; sólo el agua puede morir, inmóvil, guar- VIII
dando sus reflejos. Reflejando el rostro del soñador
fiel al Gran Recuerdo, a la Sombra Universal, el agua Hay, por último, un signo de muerte que da a las
da belleza a todas las sombras, vuelve a la vida todos aguas de la poesía de Edgar Poe un carácter extraño,
los recuerdos. Así nace una especie de narcisismo inolvidable. Es su silencio. Dado que creemos que
delegado y recurrente que da belleza a todos los que la imaginación, en su forma creadora, impone un
hemos amado. El hombre se mira en su pasado y devenir a todo lo que crea, mostraremos, con respecto
toda imagen es para él un recuerdo. al tema del silencio, que el agua en la poesía de Edgar
Luego, cuando el espejo de las aguas se empaña, Poe deviene silenciosa.
cuando el recuerdo se esfuma, se aleja, se apaga: ¡La alegría de las aguas de Edgar Poe es tan efí-
mera! ¿Habrá reído alguna vez Edgar Poe? Después
. . . cuando una semana o dos han pasado, de algunos arroyos alegres, muy próximos a sus fuen-
y la risa ligera apaga los suspiros, tes, las corrientes muy pronto se callan. Sus voces
indignado de la tumba, emprende bajan rápida y progresivamente del murmullo al si-
su camino hacia algún lago recordado lencio. Hasta ese murmullo que anima su vida con-
donde a menudo —en vida— con amigos — iba fusa es extraño; parece no tener nada que ver con
a bañarse en el puro elemento, el agua que corre. Si alguien o algo habla en su super-
y allí, con la hierba no hollada ficie, se trata de un viento o de un eco, algunos árbo-
trenzaba en guirnaldas para su frente transparente les de la orilla que se confían sus quejas, un fantasma
esas flores que dicen (¡ah, escúchalas ahora!), que alienta, que alienta apenas.
a los vientos nocturnos que pasan,
"¡Ay! ¡Ay!, [ay de mí!, ¡ay de mí!",
observa por un momento, antes de partir, A ambos lados de esta corriente de lecho legamoso
las aguas claras que corren allá, se extiende, a lo largo de muchas millas, un pálido
luego se hunde (cargada de dolor) desierto de gigantescos nenúfares. Suspiran uno ha-
en el cielo incierto y tenebroso. cia el otro en esa soledad y tienden hacia el cielo sus
(Irene.) largos cuellos espectrales e inclinan de un lado y
LAS AGUAS PROFUNDAS 109
108 LAS AGUAS PROFUNDAS

otro sus cabezas sempiternas. Sale de ellos un mur- Ningún murmullo se elevaba de su lecho y deslizaba
mullo confuso que se parece al de un torrente sub- por todas partes tan dulcemente que los granos de
terráneo. Y suspiran uno hacia el otro.12 arena, semejantes a perlas, que nos gusta contemplar
en la profundidad de su seno, no se movían para
nada, cada uno en su antiguo, primitivo lugar, bri-
Esto es lo que se escucha cerca del río, no su voz
llando con un resplandor eterno.13
sino un suspiro, el suspiro de las plantas blandas, la
caricia triste y ajada de la vegetación. Pronto, hasta A esta agua inmóvil y silenciosa le piden los aman-
los vegetales van a callarse y luego, cuando la tristeza tes los ejemplos de la pasión: "habíamos arrancado
golpee las piedras, todo el universo se volverá mudo, de esta corriente al dios Eros y sentíamos ahora que
mudo de un indecible espanto. "Entonces, irritado, había encendido de nuevo en nosotros las almas ar-
maldije con la maldición del silencio el arroyo y los
dientes de nuestros antepasados. . . todas juntas las
nenúfares y el viento y el bosque y el cielo y el trueno
pasiones soplaron su dicha delirante sobre el Valle
y los suspiros de los nenúfares. Y golpeados por la
del Césped Diáfano." 14 Así, el alma del poeta está
maldición quedaron mudos." Porque lo que habla en
tan ligada a la inspiración del agua, que es de la mis-
el fondo de los seres, desde el fondo de los seres, lo
ma agua que deberán nacer las llamas del amor, y es
que habla en el seno de las aguas, es la voz de un
remordimiento. Hay que acallarlos, hay que respon- el agua la que guarda "las almas ardientes de los an-
der al mal con la maldición; todo lo que gime en tepasados". Cuando un débil Eros de las aguas "en-
nosotros y fuera de nosotros debe ser golpeado con ciende" por un instante a dos almas pasajeras, enton-
la maldición del silencio. Y el Universo comprende ces las aguas, por un instante, tienen algo que decir:
los reproches de un alma herida y el Universo se del seno del río salió "poco a poco un murmullo que
calla y el arroyo indisciplinado deja de reír, la cas- culminó al fin en una melodía arrulladora, más
cada de tararear, el río de cantar. divina que la del arpa de Eolo, más dulce que todo
lo que no era la voz de Eleonora".
¡Y tú, soñador, que el silencio entre en ti! Cerca
Pero Eleonora "había visto que el dedo de la
del agua, oye soñar a los muertos; eso ya les impide
Muerte estaba sobre su seno, y que, como la efí-
dormir.
13
Por otra parte, la dicha misma, ¿acaso habla? Poe, Eleonora, incluido en Cuentos, ed. cit.
14
¿Acaso la verdadera felicidad canta? Cuando Eleo- La prafiera, la pradera creada por el río, es por sí
nora era dichosa, ya el río había adqurido la grave- sola, para algunas almas, un tema de tristeza. En la verda-
dera pradera de las almas, sólo crecen asfódelos. Los vien-
dad del silencio eterno:
tos no encuentran árboles cantores, sino sólo las olas silen-
Lo llamábamos el río del silencio porque parecía que ciosas de la uniforme vegetación. Estudiando el tema de la
hubiera en su curso una influencia apaciguadora. pradera, podríamos preguntarnos qué demonio llevó a Edgar
Poe a "la pradera de la desgracia" antiguamente visitada
12
Poe, "Silencio", incluido en Cuentos, ed. cit. por Empédocles,
110 LAS AGUAS PROFUNDAS

mera, sólo había sido perfectamente madurada en su
hermosura para morir". Entonces los tintes del verde III. EL COMPLEJO DE CARONTE.
tapiz se debilitaron, entonces las sombrías violetas EL COMPLEJO DE OFELIA
dejaron lugar a los asfódelos, entonces "los peces de
plata y de oro huyeron nadando a través de la gar-
ganta, hasta el confín más hondo de nuestro domi- Silence et lune... Cimetiére et na-
nio, y ya nunca más embellecieron la deliciosa co- ture.. .*
rriente". En fin, después de los rayos de luz y de JULES LAFORGUE, Moralités
las flores, también se perdieron las armonías. Y se légendaires, p. 71.
cumplió, en el reino de los seres y de las voces, el
destino de las aguas, tan característico de la poe-
sía de Edgar Poe: "La música acariciadora... mu-
rió poco a poco en murmullos que iban debilitándose A VECES los mitólogos aficionados son útiles. Tra-
gradualmente, hasta que el arroyo retornó al fin del bajan de buena fe en la zona de primera raciona-
todo a la solemnidad de su silencio originario." lización, dejando inexplicado, por lo tanto, lo que
"explican", ya que la razón no explica los sueños.
Agua silenciosa, agua sombría, agua durmiente, agua También clasifican y sistematizan un poco a la ligera
insondable, son otras tantas lecciones materiales para las fábulas. Pero esta rapidez tiene algo bueno,
una meditación sobre la muerte. Pero no es la lección ya que simplifica la clasificación. Y demuestra tam-
de una muerte heraclitana, de una muerte que nos bién que esta clasificación, tan fácilmente aceptada,
lleva lejos con la corriente, como una corriente. Es corresponde a tendencias reales activas en el espíritu
la lección de una muerte inmóvil, de una muerte en del mitólogo y de su lector. De esta manera el dulce y
profundidad, de una muerte que permanece con nos- prolijo Saintine, el autor de Picciola y del Chemin
otros, cerca de nosotros, en nosotros. des Écoliers, ha escrito una Mythologie du Rhin que
Sólo será necesario un viento nocturno para que puede proporcionarnos una lección elemental para
el agua que se ha callado vuelva a hablarnos... Sólo clasificar rápidamente nuestras ideas. Un siglo atrás,
será necesario un rayo de luna, muy dulce, muy pá- Saintine ya había comprendido la importancia pri-
lido, para que el fantasma camine de nuevo sobre las mordial del culto a los árboles.1 Relaciona ese culto
ondas.
• "Silencio y luna... Cementerio y naturaleza..." fT.]
* Saintme tía MSV íüteoío de buen tono. Al final del
primer capítulo podemos leer estas palabras en las que nos-
otros mismos hemos meditado a menudo: "Por lo demás,
¿acaso yo, mitólogo, estoy obligado a demostrar algo?"
111
112 EL COMPLEJO DE CARONTE EL COMPLEJO DE CARONTE 113
a los árboles con el culto a los muertos y enuncia Por último, Saintine añade que,
una ley que podríamos llamar la ley de las cuatro
patrias de la Muerte, ley que está en evidente rela- hacia 1560, unos obreros holandeses, ocupados en
ción con la ley de la imaginación de las cuatro mate- remover un terrero del Zuiderzée, encontraron, a
rias elementales: gran profundidad, varios troncos de árboles mila-
grosamente conservados por petrificación. Todos
Los celtas 2 empleaban diversos y extraños medios esos troncos habían sido habitados por hombres,
frente a los despojos para hacerlos desaparecer. En cuyos restos conservaban, también casi fosilizados.
algunos países los quemaban, y el árbol nativo pro- Evidentemente había sido el Rin, ese Ganges de
Alemania, el que los había arrastrado hasta allí,
porcionaba la leña para la hoguera; en otros, el
uno tras otro.
, Todtenbaum (el árbol de muerte), ahuecado por
el hacha, servía de ataúd a su propietario. Ese ataúd
era enterrado, salvo que se lo librara a la corriente Desde su nacimiento, el hombre estaba consagrado
del río, encargado de transportarlo Dios sabe dónde. a un vegetal, tenía su árbol personal. Era necesario
* Por último, en algunos cantones existía la costum- que la muerte tuviera la misma protección que la
- bre —¡horrible costumbre!— consistente en exponer vida. Vuelto a colocar así en el corazón del vege-
el cuerpo a la voracidad de las aves de presa; y el tal, entregado al seno vegetal del árbol, el cadáver
lugar de esta lúgubre exposición era la cumbre, la se entregaba al fuego, o a la tierra, o bien aguardaba
cima de ese mismo árbol plantado al nacer el di- en el follaje, en la cima de los bosques, la disolu-
funto, y que esta vez, por excepción, no debía caer ción en el aire, disolución a la que ayudaban los
con él. pájaros de la Noche, los mil fantasmas del Viento.
0, por último, de modo más íntimo, alargado siem-
Y Saintine agrega, sin dar suficientes pruebas y pre en su ataúd natural, en su doble vegetal, en su
ejemplos: devorador y viviente sarcófago, en el Árbol —entre
dos nudos—, era entregado al agua, abandonado a
~* Ahora bien, ¿qué vemos en estos cuatro medios tan las ondas.
: opuestos de restituir los despojos humanos al aire,
al agua, a la tierra y al fuego?, cuatro géneros de
funerales que en todo tiempo y aún hoy se practi-
. can en la India, entre los sectarios de Brahraa, de . n
Buda o de Zoroastro. Los guebras de Bombay, como
los derviches sumergidores del Ganges, algo saben ' Esa partida del muerto sobre las aguas apenas si
de eso. ofrece un rasgo de la interminable ensoñación de la
muerte. Sólo corresponde a un cuadro visible, y po-
2 X. B. Saintine, La Mythologie du Rhin et les comes dría engañarnos respecto a la profundidad de la ima-
de la mére-grand, 1863, pp, 14-15. í ginación material que medita sobre la muerte, como
114 EL COMPLEJO DE CARONTE EL COMPLEJO DE CARONTE 115

si la muerte fuese una sustancia, una vida en una rrente? El ataúd, en esta hipótesis mitológica, no
nueva sustancia. El agua, sustancia de vida, es tam- sería el último viaje. Sería el primer viaje. Para al-
bién sustancia de muerte para la ensoñación ambi- gunos soñadores profundos será el primer viaje ver-
valente. Para interpretar correctamente el Todten- dadero.
baum, el árbol de muerte, hay que recordar con Es evidente que a semejante concepción del viaje
C. G. Jung 3 que el árbol es ante todo un símbolo ma- marino se le enfrentan inmediatamente las explica-
ternal; y dado que el agua es también un símbolo ciones utilitarias. Siempre se pretende que el hom-
maternal, podemos registrar en el Todtenbaum una bre primitivo ha sido ingenioso desde que nace.
extraña imagen de cómo encajan los gérmenes unos Siempre se pretende que el hombre prehistórico ha
dentro de otros. Al colocar al muerto en el seno del resuelto inteligentemente el problema de su subsis-
árbol, al confiar el árbol al seno de las aguas, se du- tencia. Sobre todo, se admite sin problemas que la
plican de algún modo las potencias maternales, se utilidad es una idea clara y que siempre tuvo el valor
vive doblemente ese mito el amortajamiento mediante de una evidencia segura e inmediata. Ahora bien, el
el cual imaginamos, dice C. G. Jung, que "el muerto conocimiento útil es ya un conocimiento racionali-
es devuelto a la madre para que lo vuelva a parir". zado. A la inversa, concebir una idea primitiva como
La muerte en las aguas es para esta ensoñación la una idea útil, es caer en una racionalización tanto
más maternal de las muertes. El deseo del hombre, más capciosa cuanto que actualmente la utilidad está
dice en otra parte Jung, "es que las sombrías aguas comprendida en un sistema de utilitarismo muy com-
de la muerte se conviertan en las aguas de la vida,
pleto, muy homogéneo, muy material, cerrado con
que la muerte y su frío abrazo sean el regazo ma-
terno, así como el mar, aunque sumerge al sol, lo mucha nitidez. Pero, ¡ay!, ¡el hombre no es tan razo-
vuelve a hacer nacer de sus profundidades. .. ¡Nun- nable! Con tanta dificultad descubre lo útil como lo
ca la Vida ha podido creer en la Muerte!" (p. 209). verdadero.
En todo caso, y en cuanto al problema que nos
ocupa, si pensamos un poco, la utilidad de navegar
no es suficiente para determinar que el hombre pre-
ni histórico ahueque una canoa. Ninguna utilidad legi-
tima el inmenso riesgo de lanzarse a las corrientes,
En este punto, una cuestión me abruma: ¿No habrá para afrontar la navegación se necesitan intereses
sido la muerte el primer Navegante? poderosos. Y los verdaderos intereses poderosos son
Mucho antes de que los vivos se confiasen a las los intereses quiméricos, los intereses que se sueñan,
aguas, ¿no se habrá echado el ataúd al mar o al to- y no los que se calculan. El héroe del mar es un
8
héroe de la muerte. El primer marino es el primer
C. G. Jung, Métamorphoses et symboles de ¡a Libido, hombre vivo que fue tan valiente como un muerto.
p. 225. De la misma manera, cuando se quiera entregar a
116 EL COMPLEJO DE CARONTE ; EL COMPLEJO DE CARONTE 117
los vivos a la muerte total, a la muerte sin recursos, La Muerte es un viaje y el viaje es una muerte.
se les abandonará a las aguas. Marie Delcourt ha "Partir es morir un poco." Morir es realmente partir
descubierto, bajo el disimulo racionalista de la cul- y sólo se parte bien, animosamente, cuando se sigue
tura antigua tradicional, el sentido mítico de los el hilo del agua, la corriente del largo río. Todos los
niños maléficos. En muchos casos, se evita cuida- ríos van a dar al Río de los muertos. Sólo esta muerte
dosamente que toquen la tierra, porque podrían con- es fabulosa; sólo esta partida es una aventura.
taminarla, turbar su fecundidad y así propagar su Si es verdad que un muerto, para el inconsciente,
"peste". "Se les lleva lo más pronto posible al mar es un ausente, sólo el navegante de la muerte es un
o al río." 4 "¿Qué podría hacerse con un ser débil al muerto con el que se puede soñar indefinidamente.
que no se quiere matar ni poner en contacto con
Parecería que su recuerdo tiene siempre un futuro. . .
el suelo, sino colocarlo sobre el agua en un esquife
destinado a zozobrar?" Por nuestra parte propon- Muy otra cosa sucede con el muerto que habita en
dríamos subir todavía un tono la tan profunda expli- una necrópolis. Para éste, la tumba es todavía una
cación mítica dada por Marie Delcourt, interpre- morada, una morada que los vivos visitan piadosa-
tando entonces el nacimiento de un niño maléfico mente. Un muerto semejante no está del todo ausente.
como el nacimiento de un ser que no pertenece a Y el alma sensible lo sabe bien. En la poesía de
la fecundidad normal de la Tierra; se le entrega Wordsworth dice la niña: "somos siete, cinco en la
luego a su elemento, a la muerte muy próxima, vida, los otros dos están siempre en el cementerio;
a la patria de la muerte total que es la mar infinita o cerca de ellos, con ellos se puede ir a coser o a
el río mugiente. Sólo el agua puede desahogar a la hilar".
tierra. Con los que han muerto en el mar se relaciona otra
ilusión, una ensoñación especial. Dejan un pueblo
Uno se explica entonces que cuando esos niños de viudas que no son como las demás, "viudas de
abandonados al mar eran devueltos a la costa vivos, frente blanca" que sueñan el Océano Nox. La admi-
cuando eran "salvados de las aguas", se convertían ración por los héroes de los mares ¿no puede acaso
fácilmente en seres milagrosos. Al haber atravesado acallar las quejas? ¿Y acaso en las imprecaciones de
las aguas, habían atravesado la muerte. Podían en- Tristan Corbiére e y detrás de ciertos efectos de retó-
tonces crear ciudades, salvar pueblos, rehacer un rica no hay rastros de un sueño sincero?
mundo.5
Así, el adiós al borde del mar es a la vez el más
4
Marie Delcourt, Stérilités mystérieuses et naissances desgarrador y el más literario de los adioses. Su poe-
molifiques dans Vantiquité classique, 1938, p. 65.
5
sía explota un viejo fondo de sueño y de heroísmo.
A todo más allá se asocia la imagen de una travesía.
No se trata tan sólo de una tradición occidental. Podemos Ereignis chinesischen Lebens", en Die Kulturelle Bedeut-
ver un ejemplo en la tradición china, que aparece en un ung der Komplexen Psychologie, 1935.
artículo de Von Erwin Rousselle, "Das Wasser ais myihisches 6
Ver Tristan Corbiére, Les Amours jaunes, "La Fin".;
118 EL COMPLEJO DE CARONTE EL COMPLEJO DE CARONTE 119

Despierta sin duda en nosotros los ecos más dolo- tas ensoñaciones, todas las almas, sea cual fuere el
rosos. Todo un lado de nuestra alma nocturna se tipo de funerales, deben subir a la barca de Caronte.
explica por el mito de la muerte concebida como ¡Curiosa imagen, si la contempláramos con los ojos
una partida en el agua. Para el soñador, las inver- claros de la razón! Pero, por el contrario, imagen
siones entre esa partida y la muerte son continuas. familiar como pocas si sabemos interrogar nuestros
Para ciertos soñadores, el agua es el movimiento sueños. Numerosos poetas han vivido en sueños esta
nuevo que nos invita a un viaje nunca realizado. navegación de la muerte: "¡He visto el sendero de tu
Esa partida materializada nos arranca a la mate- partida! El sueño y la muerte no nos separarán por
ria de la tierra. Qué asombrosa grandeza tiene ese más tiempo... ¡Escuchad! el espectral torrente mez-
verso de Baudelaire, cómo llega al corazón de nues- cla su lejano rugido a la brisa que murmura en los
tro misterio esta imagen súbita: bosques llenos de música." 8 Volviendo a vivir el
sueño de Shelley comprenderemos cómo el sendero
O mort, vieux capitaine, il est temps! levons Vancre!'' de partida se convierte poco a poco en el espectral
torrente.
IV Por lo demás, ¿cómo podría relacionarse una fú-
nebre poesía con imágenes tan alejadas de nuestra
Restituyendo a su nivel primitivo todos los valores civilización si no estuvieran sostenidas por valores
inconscientes acumulados en torno de los funerales inconscientes? La persistencia de un interés poético
por la imagen del viaje sobre el agua, se compren- y dramático en una imagen racionalmente usada y
derá mejor el significado del río de los infiernos y falsa puede servirnos para demostrar que en un
todas las leyendas de la travesía fúnebre. Aunque complejo de cultura se unen sueños naturales y tra-
costumbres ya racionalizadas confíen los muertos a diciones aprendidas. A este respecto podemos formu-
la tumba o a la hoguera, el inconsciente marcado por lar un complejo de Caronte. El complejo de Caronte
el agua soñará, más allá de la tumba, más allá de la no es demasiado vigoroso; la imagen está actual-
hoguera, con una partida sobre las aguas. Después mente muy descolorida. En muchos espíritus cultiva-
de haber atravesado la tierra, después de haber atra- dos padece la suerte que acompaña a esas referencias
vesado el fuego, el alma llegará al borde del agua. demasiado numerosas a una literatura muerta. Ya no
La imaginación profunda, la imaginación material es más que un símbolo. Pero esa debilidad y el que
quiere que el agua participe en la muerte; necesita se vuelva descolorida son, en suma, bastante favora-
del agua para que la muerte conserve su sentido de bles como para hacernos sentir que, de todos modos,
viaje. Es comprensible entonces que para tales infini- la cultura y la naturaleza pueden coincidir.
7 Veamos, en primer lugar, cómo en la naturaleza,
Baudelaire, Les Fleurs du Mal, "La Mort", p. 351.
["¡Oh muerte, viejo capitán, ya es tiempo! ¡Levemos an- 8
clas!"] Shelley, Oeuvres completes, trad. Rabbe, t. i, p. 92.
120 EL COMPLEJO DE CARONTE EL COMPLEJO DE CARONTE 121

es decir, en las leyendas naturales, se constituyen A menudo también los navios naufragados "retor-
imágenes de Caronte que seguramente no tienen nan", como prueba de que el barco participa de algún
contacto con la imagen clásica. Tal es el caso de modo del destino de las almas. Veamos una imagen
la leyenda de la nave de los muertos, leyenda de mil anexa que revela suficientemente su profundo ori-
formas sin cesar renovadas por el folklore. P. Sébil- gen onírico: "Esos barcos han crecido, de tal modo
Iot da este ejemplo: que un pequeño barco de cabotaje es al cabo de
algunos años del tamaño de una goleta grande." Este
La leyenda de la nave de los muertos es una de las crecimiento extraño es común a los sueños. Muy a
primeras en haber sido comprobadas en nuestro lito- menudo aparece en los sueños del agua; para ciertos
ral; sin duda existía allí desde mucho antes de la sueños el agua nutre todo lo que impregna. Hay que
conquista romana, y en el siglo vi Procopio la re- relacionarla con las fantásticas imágenes prodigadas
lataba en estos términos: los pescadores y otros ha- en cada página del cuento de Edgar Poe Manuscrito
bitantes de la Galia, que viven delante de la isla de hallado en una botella: "Tan seguro es como que hay
Bretaña, están encargados de llevar hasta allí a las un mar donde los barcos crecen como el cuerpo vi-
almas, y por eso están exentos de tributos. En mitad
de la noche oyen golpear a su puerta; se levantan y j viente de un marino." 10 Este mar es el mar del agua
encuentran a la orilla barcas extranjeras en las que j¡ onírica. Ocurre también que en el cuento de Poe es
no ven a nadie, y no obstante parecen tan cargadas el mar del agua fúnebre, del "agua sin espuma"
que dan la impresión de estar a punto de zozobrar (p. 103). En efecto, el extraño barco que se prolonga
y apenas si se elevan una pulgada sobre las aguas; en el tiempo es conducido por ancianos que han vi-
una hora basta para ese recorrido, aunque, en sus vido en épocas muy antiguas. Concebir ese cuento,
propios barcos, difícilmente logren hacerlo en el uno de los más hermosos, es vivir la endósmosis de
espacio de una noche (Guerras de los Godos, I, iv, la poesía y de las leyendas. Surge de un sueño muy
c. 20).» profundo: "Por momentos cruza mi mente una sen-
sación de cosas familiares; y con esa imprecisa som-
Émile Souvestre retomó ese relato en 1836: prue- bra de recuerdo se mezcla siempre una inexplicable
ba de que tal leyenda solicita sin cesar la expresión í remembranza de antiguas crónicas extranjeras y de
literaria. Nos interesa. Se trata de un tema funda- ! edades remotas" (p. 100). Las leyendas sueñan en
mental que admite mil variantes. El tema está ase- nuestro sueño...
gurado en su consistencia, aun bajo las imágenes
más diversas e inesperadas porque posee la más só- Existen también leyendas en las que viven Caron-
lida de las unidades: la unidad onírica. Así, en las tes temporarios, en especial Carentes a pesar de ellos
viejas leyendas bretonas pasan sin cesar navios fan- que buscan un remplazante. La sabiduría popular
tasmas, navios infernales como el holandés errante.
10
Edgar Poe, Cuentos, trad. J. Cortázar, Alianza Edi-
8
P. Sébillot, Le Folklore de f ranee, t. n, p. 148. ' torial, p. 100.
122 EL COMPLEJO DE CARONTE EL COMPLEJO DE CARONTE 123

aconseja a los navegantes no subir a un barco des- gran poema eternamente embellecido por la imagi-
conocido. No hay que temer que estemos agregán- nación popular."
dole matices a esta prudencia si señalamos su sentido La barca de Caronte es conocida desde el Extre-
mítico. En suma, todos los navios misteriosos, tan mo Oriente a la Bretaña. Paul Claudel traduce esta
abundantes en las novelas del mar, forman parte de emocionante poesía de la Fiesta de los Muertos, de
estas naves de los muertos. Podemos estar casi se- cuando en la vida china llega el séptimo mes: "La
guros de que el novelista que los utiliza posee, más flauta guía a las almas, el golpe del gong las junta
o menos oculto, un complejo de Caronte. como abejas... A lo largo del ribazo, las barcas siem-
Sobre todo, la función de un simple barquero, pre listas aguardan a que haya llegado la noche." "La
desde que aparece ubicada en una obra literaria, barca parte y vira, dejando en el largo movimiento
queda fatalmente tocada por el simbolismo de Ca- de su surco una fila de fuegos: alguien siembra pe-
ronte. Aunque haga el cruce de un simple arroyo, queñas lámparas. Resplandores precarios, sobre el
contiene el símbolo del más allá. El barquero es el vasto vidrio fundido de las aguas opacas, parpadean
guardián de un misterio: un instante y mueren. Un brazo coge el jirón de oro;
la gavilla de fuego que funde y llamea en el humo, y
Ses vieux regarás hallucinés toca con él la tumba de las aguas: el estallido iluso-
Voyaient les loins üluminés rio de la luz, como a los peces, fascina a los fríos
D'oü luí venait tou jours la voix ahogados." La vida mima a la vez la vida que se
Lamentable, sous les cieux froids.n extingue y la vida que se va. El agua es la tumba
del fuego y la tumba de los hombres. En lo lejano,
[Sus viejas miradas alucinadas cuando parece que la Noche y el Mar juntos han con-
Veían los lejos iluminados cluido el simbolismo de la muerte, el soñador oirá
De donde le venía siempre la voz "el tono del sistro sepulcral, el clamor del tambor de
Lamentable, bajo los fríos cielos.] hierro en la sombra compacta percutido con un golpe
terrible".13
"Si agregamos —dice Émile Souvestre— 12 los crí-
menes cometidos en esas encrucijadas de las aguas, Todo lo que la muerte tiene de pesado, de lento,
está también marcado por la figura de Caronte. Las
las novelescas aventuras de amor, los milagrosos
barcas cargadas de almas están siempre a punto de
encuentros con santos, hadas o demonios, compren-
zozobrar. Asombrosa imagen en la que sentimos que
deremos cómo la historia de los barqueros... for-
la Muerte teme morir y el ahogado sigue temiendo el
maba uno de los capítulos más dramáticos de ese
naufragio. La muerte es un viaje que nunca termina,
11 una perspectiva infinita de peligros. El peso que so-
Verhaeren, Les Villages illusoires, "Le Passeur".
12
Émile Souvestre, Sous les filets, "Le passeur tle la
13
Vilaine", p. 2. Paul Claudel, Connaissance de l'Est, pp. 35 ss. ,_. ¡
124 EL COMPLEJO DE CARONTE EL COMPLEJO DE CARONTE 1Z5

brecarga la barca es tan grande porque las almas son muy simple asociado a una imagen muy clara. Por eso
defectuosas. La barca de Carón te se dirige siempre es tan tenaz. Cuando un poeta vuelve a tomar la ima-
a los infiernos. No hay barquero de la dicha. gen de Caronte, piensa en la muerte como en un
La barca de Caronte es, pues, un símbolo ligado a viaje, reviviendo los más primitivos funerales.
la indestructible desgracia de los hombres, que atra-
viesa las edades del sufrimiento. Como dice Saintine
(loe. cit., p. 303): v

La barca de Caronte seguía estando en servicio Hasta aquí, el agua en la muerte se nos ha aparecido
cuando él mismo había desaparecido ante los prime- como un elemento aceptado. Vamos a agrupar ahora
ros fervores [del cristianismo]. ¡Paciencia! Ya re- algunas imágenes en las que el agua se nos muestra
surgirá. ¿Dónde? Por todas partes... Ya en los pri- como un elemento deseado.
meros tiempos de la Iglesia de los galos, en la abadía En efecto, el llamado de los elementos materiales
de Saint Denis, sobre la tumba de Dagoberto, ese es a veces tan fuerte que puede servirnos para deter-
rey o más bien su alma había sido representada atra- minar distintos tipos de suicidios. Parecería entonces
vesando el Corito en la barca tradicional: a fines
del siglo XIII, Dante, con toda autoridad, había resta- que la materia ayuda a determinar el destino humano.
blecido al viejo Caronte como barquero de su In- Marie Bonaparte ha demostrado muy bien la doble
fierno. Después de él, en la misma Italia, más aún, fatalidad de lo trágico, o, mejor dicho, los lazos trá-
en la ciudad católica por excelencia y trabajando gicos que unen lo trágico de la vida y lo trágico lite-
bajo los ojos de un papa, Miguel Ángel... lo repre- rario: "El género de muerte elegido por los hombres,
sentaba en su fresco del Juicio Final junto a Dios, ya sea en la realidad, para ellos mismos, mediante
a Cristo, a la Virgen y a los santos... [Y Saintine el suicidio, o en la ficción, para sus héroes, nunca, en
concluye]: Sin Caronte no hay infierno posible. efecto, es dictado por el azar, sino que en cada caso
está determinado de un modo muy firme psíquica-
En los campos de Champaña, tan poco soñadores, mente" (loe. cit., p. 584). Lo cual da nacimiento a
sin embargo se pueden encontrar rastros del viejo bar- una paradoja que querría explicar.
quero. En algunos pueblos cobran todavía, fuera de Desde ciertos puntos de vista puede decirse que la
la iglesia, la contribución del óbolo. La víspera de los determinación psicológica es más fuerte en la ficción
funerales, un pariente del difunto va de familia en que en la realidad, ya que en la realidad los medios
familia a entregar "la moneda de los muertos". del fantasma pueden faltar. En la ficción, fines y
En resumen, el hombre de pueblo, o el poeta, o un medios están a disposición del novelista. Por eso
pintor como Delacroix, todos descubren en su sueño los crímenes y suicidios son más numerosos en las
la imagen de un guía que debe "conducirnos en la novelas que en la vida. El drama, y sobre todo
muerte". El mito que vive bajo la mitopea es un mito la ejecución del drama, lo que podría llamarse la
126 EL COMPLEJO DE CARONTE EL COMPLEJO DE CARONTE 127

discursividad literaria del drama, marca, pues, pro- dadera materia de la muerte muy femenina. Desde
fundamente al novelista. El novelista, quiéralo o no, la primera escena entre Hamlet y Ofelia, Hamlet
nos revela el fondo de su ser, aunque se cubra lite- —siguiendo en esto la regla de la preparación li-
ralmente de personajes. En vano se servirá "de una teraria del suicidio— como si fuera un augur que
realidad" como de una pantalla. Él proyecta esta rea- presagia el destino, sale de su profunda ensoña-
lidad y, sobre todo, él la encadena. En lo real, no ción murmurando: "¡Aquí está la bella Ofelia! Nin-
puede decirse todo; la vida salta eslabones y esconde fa, en tus oraciones acuérdate de todos mis peca-
su continuidad. En la novela, sólo existe lo que se dos" (Hamlet, acto III, esc. i ) . A partir de ese
dice, se muestra la continuidad, se exhibe su determi- momento, Ofelia deberá morir por los pecados de
nación. La novela es vigorosa cuando la imaginación otro, deberá morir en el río, dulcemente, sin escán-
del autor está muy determinada, cuando encuentra dalo. Su corta vida es ya la vida de una muerta.
las fuertes determinaciones de la naturaleza humana. Esta vida sin alegría ¿es otra cosa que una vana
Como las determinaciones se aceleran y se multipli- espera, que el pobre eco del monólogo de Hamlet?
can en el drama, es mediante el elemento dramático Veamos en seguida a Ofelia en su río (acto IV,
como el autor se revela más profundamente. esc. vil, trad. G. Macpherson):
El problema del suicidio en literatura es un pro-
blema decisivo para juzgar los valores dramáticos. Reina: A orillas de un arroyo crece un sauce
A pesar de todos los artificios literarios, el crimen que copia en el cristal sus blancas hojas:
no se expone bien en lo íntimo. Está en función de llegó allí con fantásticas guirnaldas
de collejas, ortigas, margaritas
las circunstancias exteriores de modo demasiado evi- y purpúreas orquídeas, que abejeras u
dente. Estalla como un acontecimiento que no siem- llaman nuestras zagalas y distinguen
pre depende del carácter del asesino. El suicidio, en con apodo grosero los pastores;
literatura, se prepara, por el contrario, como un largo y al colocar en las pendientes ramas
destino íntimo. Es literariamente, la muerte más pre- sus coronas de yerba, cruel renuevo,
parada, la más aderezada, la más total. Por poco no al desgarrarse, a ella y sus trofeos
pretende el novelista que el universo entero parti- precipita en la rápida corriente:
cipe en el suicidio de su héroe. El suicidio literario su ropaje, extendido sobre el agua,
es, pues, el más susceptible de darnos la imaginación la sostuvo algún tiempo, cual sirena
de la muerte. Ordena las imágenes de la muerte. allí flotando; y en aquel momento
En el reino de la imaginación, las cuatro patrias 14
[La versión francesa da pata de lobo. (T.)] La pata
de la muerte tienen sus fieles y sus aspirantes. Ocu- de lobo es el nombre del licopodio vulgar. Otros traduc-
pémonos tan sólo del trágico llamado de las aguas. tores dan textualmente la designación inglesa "dedos de
El agua, que es la patria de las ninfas vivas, es hombres muertos" (dead men's fingers), cuyo sentido fálico
también la patria de las ninfas muertas. Es la ver- es bastante claro.
128 EL COMPLEJO DE CARONTE EL COMPLEJO DE CARONTE 129

trozos de antiguas coplas repetía suicidio femenino comprende esta pena fúnebre me-
cual si no conociera su peligro; diante todo lo que en él es mujer, como Laertes.
o cual criatura que nacido hubiese Vuelve a ser hombre —volviendo a estar "seco"—
en aquel elemento: pero pronto, cuando las lágrimas se agotan.
mojados sus vestidos, ya le pesan, ¿Tendremos que insistir en que imágenes tan ri-
y mientras canta a la infeliz sumergen,
camente detalladas como la imagen de Ofelia en su
dándole tumba en el inmundo cieno...
río carecen sin embargo de todo realismo? Shakes-
peare no ha observado necesariamente a una ahogada
Laertes: ¿A qué aumentar las aguas de ese río
con las lágrimas mías, pobre Ofelia? que baja traída por la corriente. Semejante realismo,
Y son ineludibles, sin embargo, lejos de despertar imágenes, frenaría más bien el
pese a nuestra soberbia: cuando cesen impulso poético. Si el lector, que posiblemente nunca
terminará mi femenil flaqueza... ha visto semejante espectáculo, lo reconoce, sin em-
bargo, y se emociona, es porque ese espectáculo per-
Nos parece inútil preguntarnos en qué medida hay tenece a la naturaleza imaginaria primitiva. Es el
accidente, locura o suicidio en esta muerte novelada. agua soñada en la vida habitual, es el agua del es-
El psicoanálisis nos enseña, en primer lugar, a darle tanque que se "ofeliza" por sí sola, que se cubre
al accidente su papel psicológico. El que juega con con toda naturalidad de seres durmientes, de seres
fuego se quema, quiere quemarse, quiere quemar a que se abandonan y que flotan, de seres que mueren
los demás. El que juega con el agua pérfida se ahoga, dulcemente. Entonces, en la muerte, parece que los
quiere ahogarse. Por lo demás, en literatura, los locos ahogados flotantes siguen soñando... Arthur Rim-
conservan suficiente razón —suficiente determina- baud ha encontrado esta imagen:
ción— como para asociarse al drama y seguir la ley
del drama. Respetan, al margen de la acción, la uni- fhttaison bléme
dad de acción. Ofelia podrá ser, pues, para nosotros, Et ravie, un noyé pensif, parfois desceña...15
el símbolo del suicidio femenino. Es realmente una
criatura nacida para morir en el agua, donde encuen- [flotación pálida
tra, como dice Shakespeare, "su propio elemento", Y encantada, un pensativo ahogado, baja a veces... ]
El agua es el elemento de la muerte joven y bella,
de la muerte florecida y, en los dramas de la vida VI O..
y de la literatura, es el elemento de la muerte sin
orgullo ni venganza, del suicidio masoquista. El agua En vano serán llevados a tierra los restos de Ofe-
es el símbolo profundo, orgánico de la mujer que lia. De veras es, como dice Mallarmé (Divagations,
sólo sabe llorar sus penas y cuyos ojos se "ahogan en
¿ágnmas""con tanta láciiiááa? tT domtíve', ame* Mí
130 EL COMPLEJO DE CARONTE EL COMPLEJO DE CARONTE 15t
p. 169), "Una Ofelia nunca ahogada... joya intacta Los cuentos más factibles se cuidan de no olvidar
bajo el desastre". Se aparecerá por siglos a los soña- ese detalle creador de imagen. Cuando Tramarme,
dores y a los poetas, flotando en su río, con sus flores en un cuento de Mme. Robert, abrumada de preocu-
y su cabellera extendida sobre al agua. Dará motivo a paciones y de dolores se arroja al mar, es recogida
una de las sinécdoques poéticas más claras. Será una en seguida por las ondinas, que se apresuran a ves-
cabellera flotante, una cabellera desatada por el agua. tirla con "un traje de gasa verde mar escarchado de
Para comprender bien el papel del detalle creador plata" y que sueltan su cabello, que debe "volver a
en la ensoñación, quedémonos por el momento con caer en ondas sobre su seno".17 Todo debe flotar en
esta visión de una cabellera flotante. Veremos que el ser humano para que todo él flote sobre las aguas.
por sí sola anima todo un símbolo de la psicología Como siempre en el reino de la imaginación, la
de las aguas; que explica casi, por sí sola, todo el inversión de la imagen prueba la importancia de ésta;
complejo de Ofelia. su carácter completo y natural. Basta que una cabe-
Son innumerables las leyendas en las que las da- llera desanudada caiga —corra— sobre hombros des-
mas de las fuentes peinan inacabablemente sus lar- nudos para que el símbolo íntegro de las aguas se
gos cabellos rubios (cf. Sébillot, loe. cit., n, p. 200). reanime. En el admirable poema para Annie, tan
A menudo olvidan junto a la orilla su peine de oro o lento, tan simple, leemos esta estrofa:
de marfil: "Las sirenas de Gers tienen cabellos largos
y finos como seda, y se peinan con peines de oro" And so it lies happily
(p. 340). "En los alrededores de la Grande Briére Bathing in many
se ve a una mujer desmelenada, vestida con un largo A dream of the truth
traje blanco, que antiguamente se ahogó." Todo se And the beauty of Annie
alarga río abajo, el traje y la cabellera; parece que Drowned in a bath
la corriente alisa y peina los cabellos. Ya sobre las Of the tresses of Annie.
piedras del vado, el río juega cual cabellera viva. (Edgar Poe, "For Annie".)
A veces la cabellera de la ondina es el instrumento
de sus maleficios, Bérenger-Féraud narra un cuento de [Así yace, felizmente/ bañada por muchos/ sueños
la Basse-Lasace en el que la andina, sobre el parapeto <fe (a constocv&f' y ía. 6eífeta cíe Annie/ anagaofo
de un pueníe, esíá "ocupada en peinar sus magní- en un baño/ de las trenzas de Annie.]
ficos cabellos. Desdichado el imprudente que se acer-
caba demasiado a ella, porque era envuelto en los Registramos en la novela de Gabriel d'Annunzio,
cabellos y arrojado al agua".18 Forse che si, forse che no, la misma inversión de un
complejo de Ofelia. La criada peina a Isabel delante
16
L. J. B. Bérenger-Féraud, Superstitions et Survivances, 17
Mme. Robert, 'Les Ondins", cuento moral, en Voya-
ges imaginaires, Amsterdam, 1788, t. xxxiv, p. 214.
132 EL COMPLEJO DE CARONTE EL COMPLEJO DE CARONTE I®
de su espejo. Señalemos, de paso, el infantilismo de que vive por uno de sus rasgos particulares es por
una escena en la que una amante, pese a ser ar- sí sola suficiente para hacer comprender el carácter
diente y voluntariosa, es peinada por manos ajenas. parcial de una psicología de la imaginación que se
Este infantilismo favorece, por lo demás, la ensoña- absorbe en el estudio de las formas. Muchas de las
ción en torno al complejo: "Sus cabellos resbalaban, psicologías de la imaginación, por la atención unila-
resbalaban como un agua lenta, y con ellos mil co- teral que aportan al problema de la forma, están
sas de su vida, informes, oscuras, lábiles, entre el condenadas a no ser sino psicologías del concepto o
olvido y el recuerdo. Y de golpe, por encima de ese del esquema. No son más que psicologías del con-
f l u j o . . . " ¿Por qué misterio una cabellera peinada cepto formulado en imágenes.16 Finalmente, la ima-
por una criada evoca el río, el pasado, la conciencia? ginación literaria que sólo puede desenvolverse en
un reino de imágenes de imágenes, que debe tradu-
¿Por qué hice eso? ¿Por qué hice eso? Y mientras cir las formas, es más favorable que la imaginación
-•; buscaba en sí misma la respuesta, todo se defor-
maba, se disolvía, seguía fluyendo. El pasar repe- pictórica para estudiar nuestra necesidad de imaginar.
tido del peine por la masa de sus cabellos era como Insistamos un poco en este carácter dinámico de
un encantamiento que ocurriese desde siempre, que la imaginación, carácter dinámico al que esperamos
debía continuar indefinidamente. Su rostro, en el consagrar otro estudio. En cuanto al tema que esta-
fondo del espejo, se alejaba, sin contornos, luego mos desarrollando, es evidente que no es la forma
se acercaba desde el fondo, y ya no era su rostro. de la cabellera lo que lleva a pensar en el agua que
corre, sino su movimiento. La cabellera puede ser
Lo vemos, el río está allí, íntegro, con su huida la de un ángel del cielo; a partir del momento en que
sin fin, con su profundidad, con su espejo cambiante ondula, nos conduce naturalmente a su imagen acuá-
y que todo lo cambia. Allí está, con su cabello, con tica. Es lo que ocurre con los ángeles de Seráfita.
el cabello. Si meditamos en torno a tales imágenes, "De sus cabelleras salían ondas de luz y sus movi-
nos damos cuenta que la psicología de la imaginación mientos excitaban estremecimientos ondulados seme-
ni siquiera llegará a esbozarse hasta tanto no hayamos jantes a las olas de un mar fosforescente." 19 Por lo
determinado al detalle las verdaderas imágenes natu- demás, sentimos lo pobres que parecerían estas imá-
rales. Las imágenes proliferan y se reúnen gracias a genes si las metáforas del agua no fuesen metáforas
su germen natural, a su germen nutrido por la fuerza poderosamente valorizadas.
de los elementos materiales. Las imágenes elementa- Una cabellera viva, cantada por un poeta, debe
les llevan muy lejos su producción; se vuelven irre-
conocibles en virtud de su voluntad de novedad. Pero 18
El neologismo ¡mager, ornar, embellecer de imáge-
un complejo es un fenómeno psicológico tan sinto- nes, no tiene equivalente en español. Imagenar, que lo sería,
mático que un solo rasgo basta para revelarlo por parece poco afortunado. [T.] r
19
entero. La fuerza que surge de una imagen general Balzac, Séraphita, p. 350. * ;'v:' .-*J *..-..,
EL COMPLEJO DE CARONTE 135
m EL COMPLEJO DE CARONTE
sugerir un movimiento, una onda que pasa, una onda C'est des bátons flottants í
que se estremece. Las "ondulaciones permanentes", A ma vieille folie.
ese casco de rizos regulares, al inmovilizar las ondu-
laciones naturales bloquean las ensoñaciones que [Ofelia, Ofelia
pretenden provocar. Tu hermoso cuerpo en el estanque,
Al borde del agua, todo es cabellera: "Todos los Varas flotantes
follajes que se movían atraídos por la frescura de las Para mi vieja locura.] . "J,
aguas dejaban colgar sobre ella sus cabelleras" (Sé-
raphita, p. 318). Y Balzac canta esta atmósfera hú- Como él dice, no sin riesgo, se ha "comido el fruto
meda en la que la naturaleza "perfuma mediante sus de la Inconsciencia". Hamlet es, para Laforgue, el
himeneos su cabellera verdosa". personaje extraño que ha dado "vueltas en el agua,
A veces parece que una ensoñación demasiado en el agua, que es decir en el cielo". La imagen sin-
filosófica va a desviar el complejo. Así, la brizna de tética del agua, de la mujer y de la muerte no puede
paja que el río arrastra es el eterno símbolo de la dispersarse.21
insignificancia de nuestro destino. Pero basta un poco El matiz irónico visible en las imágenes de Jules
menos de serenidad en la meditación, un poco más Laforgue no es excepcional. Guy de Pourtalés, en La
de tristeza en el corazón del soñador, para que el vida de Franz Liszf (p. 162), observa que "la imagen
fantasma reaparezca por completo. ¿Las hierbas re- de Ofelia, descrita en cincuenta y ocho compases,
tenidas por los juncos no son ya la cabellera de una
atraviesa 'irónicamente' el espíritu" (el artista ha
muerta? Lelia en su tristeza pensativa las contempla
murmurando: "Ni siquiera sobrenadaremos como puesto él mismo esa palabra encabezando el alle-
esas hierbas marchitas que allá flotan, tristes y col- gro). Recibimos la misma impresión, subrayada de
gantes, tal la cabellera de una mujer ahogada."20 un modo un tanto grueso, en el cuento de Saint-
Como vemos, la imagen de Ofelia se forma a la me- Paul-Roux, La lavandera de mis primeras penas:
nor ocasión. Es una de las imágenes fundamentales Un }our mon ame se jeta dans la ríviére aes ophélies
de la ensoñación de las aguas. Or ceci se passait en des temps tres ndifs.
En vano Jules Laforgue representará el personaje
de un Hamlet desensibilizado: "¡Ofelia, esto no es Les máis de son front briévement flottent a la maniere
vida! ¡Otra vez Ofelia en mi poción!" d'un signet jusqu'á ce que se renferment les deux pages
d'eau...
Ophélie, Ophélie
Ton beau corps sur l'étang
2! Jules Laforgue, Moralités légendaires, 16? ed., pp. 19.
»» G. Sand, Lélia, p. 122.
24, 29, 55.
136 EL COMPLEJO DE CARONTE 137
EL COMPLEJO DE CARONTE
Sur mon coma bizarre glissent des ventres de cygttes...
O les niaises qui se noient dans la riviére des ophéliesl * VI
[Un día mi alma se arrojó al río de las ofelias
Como todos los grandes complejos poetizantes, el
Ocurría esto en tiempos muy ingenuos. complejo de Ofelia puede alcanzar un nivel cósmico.
l Entonces simboliza una unión de la luna y las aguas.
El maíz de su frente flota un momento, a la manera I Al parecer un inmenso reflejo flotante da una imagen
de un separador, hasta que se cierran las dos páginas de de todo un mundo que se agota y muere. Así, el
agua...
Narciso de Joachim Gasquet recoge, una noche bru-
Sobre mi extraño coma pasan vientres de cisne... mosa y melancólica, a través de la sombra de las
aguas, las estrellas del claro cielo. Nos da la fusión
¡Oh las tontas que se ahogan en el río de las ofelias!] de dos principios de imagen subiendo juntos al ni-
La imagen de Ofelia resiste incluso a su compo- vel cósmico, el Narciso cósmico uniéndose a la Ofe-
nente macabro que los grandes poetas saben elimi- lia cósmica, prueba decisiva del irresistible impulso
nar. A pesar de este componente, la balada de Paul de la imaginación.24
Fort recupera su dulzura: "Y el blanco ahogado vol-
verá a subir mañana, rosado en los chapoteos dulces La Luna me habló. Palidecí soñando con la ternura
de sus palabras.—''Dame tu ramo" (el ramo reco-
de la mañana. Navegará sonidos de argentinas cam- gido en el cielo pálido), me dijo, como una enamo-
panas. Qué mar gentil." 23 rada. Y, como Ofelia, la vi exangüe en su traje vio-
leta y amplio. Sus ojos, que tenían el color de flores
El agua humaniza a la muerte y mezcla algunos
sonidos claros a los más sordos gemidos. enfebrecidas y delicadas, vacilaban. Le tendí mi
ramo de estrellas. Entonces un perfume sobrenatu-
A veces una dulzura acrecentada y sombras más ral emanó de ella. Una nube nos espiaba.
hábiles atemperan hasta el extremo el realismo de
la muerte. Pero una sola palabra de las aguas, una
sola, basta para señalar la imagen profunda de Ofe- Nada falta a esta escena de amor del cielo y del
lia. Así, la princesa Malena, en la soledad de su agua, ni siquiera el espía.
cámara, obsesionada por el presentimiento de su des- La luna, la noche, las estrellas arrojan entonces,
tino, murmura: "/Oh!, ¡cómo gritan los juncos de como si fueran flores, sus reflejos sobre el río. Pare-
mi cuarto!" cería que mientras lo contemplamos en las aguas, el
22 mundo estrellado parte a la deriva. Los resplandores
74, 77.Saint-Pol-Roux, Les Féeries intérieures, pp. 67, 73, que pasan por la superficie de las aguas son como
23
Paul Fort, Ermitage, julio de 1897. 24
Joachim Gasquet, loe. cit., p. 99. " "-
238 EL COMPLEJO DE CARONTE 139
EL COMPLEJO DE CARONTE
seres inconsolables; hasta la propia luz es traicio- para encontrar la imagen de Ofelia en la luna refle-
nada, desconocida, olvidada (p. 102). En la sombra, jada en las aguas.
Claro está, la visión de Joachim Gasquet no es
había quebrado su esplendor. La pesada ropa cayó.
¡Oh, la triste Ofelia esquelética! Se hundió en el excepcional. Podríamos seguir el rastro en los más
río. Como las estrellas se habían ido, se fue ella si- diversos poetas. Observamos, por ejemplo, este aspec-
guiendo la corriente del agua. Yo lloraba tendién- to lunar en la Ofelia de Jules Laforgue:
dole los brazos. Se levantó un poco, la descarnada Se acoda un instante en la ventana a contemplar la
cabeza hacia atrás, porque sus tristes cabellos cho- bella luna llena, de oro, que se mira en el mar calmo,
rreaban; y con una voz que todavía me hace mal, haciendo serpentear en ella una columna quebrada
musitó: "Tú sabes quién soy yo. Soy tu razón, tu de negro terciopelo y de líquido de oro, mágica y
razón, sabes, y me voy, me v o y . . . " Aún, por un
momento, vi sobre el agua sus pies tan puros, tan sin objeto.
inmateriales como los de la Primavera... Se fueron Esos reflejos sobre el agua melancólica... La santa
... y una extraña calma corrió por mi sangre... y condenada Ofelia ha flotado así toda la noche.. . S5
Del mismo modo podríamos interpretar Bruges la
Estamos ante el íntimo juego de una ensoñación Morte de Georges Rodenbach como la ofelización
que enlaza a la luna y al río y que sigue su historia de toda una ciudad. Aunque nunca vea a una muerta
a lo largo de la corriente. Tal ensoñación realiza en flotando en los canales, el novelista es atrapado por
toda la fuerza de su término la melancolía de la la imagen shakespeariana.
noche y del río. Humaniza los reflejos y las sombras,
En esta soledad de la noche y del otoño, en la que el
cuyo drama y cuya pena conoce. Esta ensoñación
viento barría las últimas hojas, sintió más que nunca
participa en el combate de la luna y de las nubes, el deseo de haber terminado su vida y la impacien-
dándoles una voluntad de lucha. Atribuye voluntad cia de la tumba. Era como si una muerta se alargara
a todos los fantasmas, a todas las imágenes que se desde las torres sobre su alma; que le llegara un
mueven y cambian. Y cuando llega el reposo, cuando consejo desde los viejos muros; que una voz mur-
los seres del cielo aceptan los movimientos muy sim- murante subiera desde el agua —el agua que llega
ples y muy próximos del río, esta ensoñación enorme hasta delante de él, como llegó delante de Ofelia,
toma la luna que flota como si fuese el cuerpo en según cuentan los sepultureros de Shakespeare.2®
suplicio de una mujer traicionada, viendo en la luna
25
ofendida una Ofelia shakespeariana. Moralités légendaires, p. 56.
26
¿Será necesario señalar una vez más que los ras- Georges Rodenbach, Bruges-la-Morte, ed. Flamma-
gos de esa imagen no tienen ningún origen realista? rion, p. 16. Cf. también Le Mirage, acto m, donde el fan-
Se producen gracias a una proyección del ser que tasma de Geneviéve dice al Soñador: "Au jil des vieux
sueña. Es necesaria una poderosa cultura poética canaux, je fus ton Ophüie..." ["Bajando por los viejos ca-
nales, fui tu Ofelia..."]
140 EL COMPLEJO DE CARONTE 1*1
EL COMPLEJO DE CARONTE
s Creo que no es posible reunir imágenes más dis- lización es entonces sustancial y el agua es nocturna.
tintas sobre el mismo tema. Si hay que reconocerle Cerca de ella, todo tiende a la muerte. El agua co-
una unidad, si el nombre de Ofelia vuelve a nuestros munica con todas las potencias de la noche y de la
labios en las más diferentes circunstancias, es porque muerte, del suicidio, no hay que asombrarse de que
esta unidad, su nombre, es el símbolo de una gran tancia del agua de una influencia deletérea. El agua
ley de la imaginación. La imaginación de la desdicha expuesta durante mucho tiempo a los rayos lunares
y de la muerte encuentra en la materia del agua una se vuelve un agua envenenada.29 Esas imágenes ma-
imagen material especialmente poderosa y natural. teriales, tan poderosas en el pensamiento paracél-
Así, para algunas almas, el agua en verdad con- sico, están vivas aún en las ensoñaciones poéticas de
tiene la muerte en su sustancia. Trasmite una enso- hoy. "La luna da a aquellos en los que influye el
ñación cuyo horror es lento y tranquilo. En la tercera gusto por el agua de la Estigia", dice Victor-Émile
elegía de Duino, Rilke parece haber vivido el horror Michelet.30 Quien sueña al borde de un agua dormida
sonriente de las aguas, el horror que sonríe con la nunca se restablece de ello...
sonrisa tierna de una madre desconsolada. La muerte
en un agua calma tiene rasgos maternales. El horror
apacible está "disuelto en el agua que vuelve ligero VII
el germen vivo".27 El agua mezcla aquí sus símbolos
ambivalentes de nacimiento y de muerte. Se trata de Al estar tan fuertemente ligadas al agua todas las in-
una sustancia llena de reminiscencias y de ensoña- terminables ensoñaciones del destino funesto, de la
ciones adivinadoras. muerte, del suicidio, no hay que asombrarse de que
el agua sea para tantas almas el elemento melancó-
Cuando una ensoñación, cuando un sueño viene lico por excelencia. Más exactamente, empleando una
a absorberse así en una sustancia, el ser entero re- expresión de Huysmans, el agua es el elemento me-
cibe una extraña permanencia. El sueño se adormece, lancolizante. El agua melancolizante rige obras ínte-
se estabiliza. Tiende a participar de la vida lenta y gras, como las de Rodenbach o Poe. La melancolía
monótona de un elemento. Habiendo encontrado su de Edgar Poe no proviene de una felicidad esfu-
elemento, funde en él todas sus imágenes, se mate- mada, de una pasión ardiente que la vida ha que-
rializa. Se "cosmifica". Albert Béguin recuerda que, mado. Es directamente, desgracia disuelta. Su me-
para Carus, la verdadera síntesis onírica es una sín- lancolía es realmente sustancial. "Mi alma —dice
tesis en profundidad en la que el ser psíquico se en alguna parte—, mi alma era un agua estancada."
incorpora a una realidad cósmica.28 Para ciertos so- También Lamartine supo que en sus tempestades
ñadores, el agua es el cosmos de la muerte. La ofe- el agua era un elemento sufriente. Como vivía junto
27
28
Cfr. Rainer María Rilke, Las elegías de Duino.
20
Albert Béguin, El alma romántica y el sueño, ed. 30
Cfr. Schindler, Das magische Geistesleben, 1857, p. 57.
Fondo de Cultura Económica, México, 1954. V. Michelet, Figures cl'évocateurs, 1913, p. 41.
140 EL COMPLEJO DE CARONTE EL COMPLEJO DE CARONTE 141

• Creo que no es posible reunir imágenes más dis- lización es entonces sustancial y el agua es nocturna.
tintas sobre el mismo tema. Si hay que reconocerle Cerca de ella, todo tiende a la muerte. El agua co-
una unidad, si el nombre de Ofelia vuelve a nuestros munica con todas las potencias de la noche y de la
labios en las más diferentes circunstancias, es porque muerte, del suicidio, no hay que asombrarse de que
esta unidad, su nombre, es el símbolo de una gran tancia del agua de una influencia deletérea. El agua
ley de la imaginación. La imaginación de la desdicha expuesta durante mucho tiempo a los rayos lunares
y de la muerte encuentra en la materia del agua una se vuelve un agua envenenada.29 Esas imágenes ma-
imagen material especialmente poderosa y natural. teriales, tan poderosas en el pensamiento paracél-
Así, para algunas almas, el agua en verdad con- sico, están vivas aún en las ensoñaciones poéticas de
tiene la muerte en su sustancia. Trasmite una enso- hoy. "La luna da a aquellos en los que influye el
ñación cuyo horror es lento y tranquilo. En la tercera gusto por el agua de la Estigia", dice Victor-Émile
elegía de Duino, Rilke parece haber vivido el horror Michelet.30 Quien sueña al borde de un agua dormida
sonriente de las aguas, el horror que sonríe con la nunca se restablece de ello...
sonrisa tierna de una madre desconsolada. La muerte
en un agua calma tiene rasgos maternales. El horror
apacible está "disuelto en el agua que vuelve ligero vil
el germen vivo".27 El agua mezcla aquí sus símbolos
ambivalentes de nacimiento y de muerte. Se trata de Al estar tan fuertemente ligadas al agua todas las in-
una sustancia llena de reminiscencias y de ensoña- terminables ensoñaciones del destino funesto, de la
ciones adivinadoras. muerte, del suicidio, no hay que asombrarse de que
el agua sea para tantas almas el elemento melancó-
Cuando una ensoñación, cuando un sueño viene lico por excelencia. Más exactamente, empleando una
a absorberse así en una sustancia, el ser entero re- expresión de Huysmans, el agua es el elemento me-
cibe una extraña permanencia. El sueño se adormece, lancolizante. El agua melancolizante rige obras ínte-
se estabiliza. Tiende a participar de la vida lenta y gras, como las de Rodenbach o Poe. La melancolía
monótona de un elemento. Habiendo encontrado su de Edgar Poe no proviene de una felicidad esfu-
elemento, funde en él todas sus imágenes, se mate- mada, de una pasión ardiente que la vida ha que-
rializa. Se "cosmifica". Albert Béguin recuerda que, mado. Es directamente, desgracia disuelta. Su me-
para Carus, la verdadera síntesis onírica es una sín- lancolía es realmente sustancial. "Mi alma —dice
tesis en profundidad en la que el ser psíquico se en alguna parte—, mi alma era un agua estancada."
incorpora a una realidad cósmica.28 Para ciertos so- También Lamartine supo que en sus tempestades
fiadores, el agua es el cosmos de la muerte. La ofe- el agua era un elemento sufriente. Como vivía junto
27
28
Cfr. Rainer María Rilke, Las elegías de Duino. 29
Albert Béguin, El alma romántica y el sueño, ed. Cfr. Schindler, Das magische Geistesleben, 1857, p. 57.
Fondo de Cultura Económica, México, 1954. 30
V. Michelet, Figures d'évocateurs, 1913, p. 41.
142 EL COMPLEJO DE CARONTE EL COMPLEJO DE CARONTE 143

al lago de Ginebra, mientras las olas arrojaban es- Esta impresión de disolución alcanza, en ciertas
puma sobre su ventana, escribió: "Nunca estudié horas, a las almas más. sólidas y más optimistas.
tanto los murmullos, las quejas, las cóleras, las tor- Claudel ^ también ha vivido esas horas en que "el
turas, los gemidos y las ondulaciones de las aguas cielo no es más que la bruma y el espacio del
como durante esas noches y esos días pasados así, agua...", en las que "todo está disuelto", de modo
completamente solo, en la sociedad monótona de un que en vano se buscaría alrededor de sí "traza o
lago. Habría hecho el poema de las aguas sin omitir forma". "Nada, como horizonte, sino la cesación del
la menor nota." 8 1 Creemos que ese poema habría color más subido. La materia de todo está reunida
sido una elegía. En otro texto, Lamartine dice aun: en una sola agua, semejante a la de las lágrimas que
"El agua es el elemento triste. Super ilumina Baby- siento correr en mi mejilla." Si vivimos exactamente
lonis sedimus et flevimus. ¿Por qué? Porque el agua la secuencia de estas imágenes, tendremos un ejemplo
llora con todos" (p. 60). Cuando el corazón está de su concentración, de su materialización progre-
triste, toda el agua del mundo se transforma en lágri- siva. Lo que primero se disuelve es el paisaje en la
mas: "Hundí mi copa de esmalte en la fuente que lluvia; los perfiles y las formas se funden. Pero poco
hervía; está llena de lágrimas." 32 a poco el mundo entero se reúne bajo el agua. Una
Mil veces sin duda la imagen de las lágrimas se le sola materia ha ganado todo. "Todo está disuelto."
aparecerá al pensamiento para explicar la tristeza Si volvemos sobre esta admirable imagen de Paul
de las aguas. Pero esa relación no es suficiente, y Eluard, juzgaremos qué profundidad filosófica puede
para terminar querríamos insistir sobre razones más alcanzar un poeta que acepta la lección total de la
profundas que señalan el verdadero mal de la sus- ensoñación:
tancia del agua. Vetáis comme un bateau coulant dans l'eau fermée,
La muerte está en ella. Hasta aquí evocamos sobre Comme un mort je n'avais qu'un unique élément.
todo las imágenes del viaje fúnebre. El agua lleva
lejos, el agua pasa como los días. Pero otra ensoña- [Yo era como una nave que se desliza en el agua
ción nos gana, diciéndonos de la pérdida de nuestro cerrada,/
ser en la dispersión total. Cada uno de los elementos Como un muerto tan sólo tenía un único elemento.]
tiene su propia disolución, la tierra en el polvo, el
El agua cerrada toma en su seno a la muerte. El
fuego en el humo. El agua disuelve más completa-
agua da la muerte elemental. El agua muere con
mente, nos ayuda a morir del todo. Tal es, por ejem-
el muerto en su sustancia. El agua es entonces
plo, el voto del Fausto de Christopher Marlowe:
una nada sustancial. H<i jvi<is5s>£¡& U&gas vsá& Isjos»
en ía desesperación. Pata ciertas almas, et agua es
81
Lamartine, Confídence,
m/ e ces la materia de la desesperación.
32 Edgar
F^::^L\
Quinet,.'?Ahasvéi
" ' P- *>6.
¿rus, p. 161. 33 Paul Claudel, Connaissance de l'Est, pp. 257-258.
LAS AGUAS COMPUESTAS 145

química ingenua que sigue siendo la química del sen-
IV. LAS AGUAS COMPUESTAS tido común y que, con que se sueñe un poco, es la
química de los poetas.
También el espectador al que le gusta contemplar
N'applique point á la vérité l'oeil seul, la combinación de las diversas materias está siempre
mais tout cela sans reserve qui est toi- maravillado cuando encuentra líquidos que no se
ntéme.* mezclan. Porque para la ensoñación materializante,
PAUL CLAUDEL, "Le porc", Connais- todos los líquidos son aguas, todo lo que corre es
sanee de l'Est, p. 96. agua, el agua es el único elemento líquido. La liqui-
dez es precisamente el carácter elemental del agua.
Todavía en el siglo x v m , un químico tan prudente
como Malouin dice: "El agua es el líquido más per-
fecto; de ella tienen su fluidez los demás licores." i
LA IMAGINACIÓN material, la imaginación de los cua- Afirmación carente de pruebas que demuestra bien
tro elementos, aunque favorezca a uno de ellos, gusta que la ensoñación precientífica sigue la pendiente
de jugar con las imágenes de sus combinaciones. de la ensoñación natural, de la ensoñación infantil.
Desea que su elemento favorito impregne todo, que ¿Cómo no va a admirar al niño el milagro de la ve-
sea la sustancia de todo un mundo. Pero a pesar de ladora, por ejemplo? ¡El aceite flota! ¡El aceite que,
esta unidad fundamental, la imaginación material sin embargo, es espeso! Y además, ¿no ayuda a que
quiere conservar la variedad del universo. A esto el agua se queme? Todos los misterios se acumu-
tiende la noción de combinación. La imaginación lan en torno de una cosa sorprendente y la ensoña-
formal necesita la idea de composición. La imagina- ción se extiende en todas las direcciones no bien en-
ción material necesita la idea de combinación. cuentra un impulso.
El agua es el elemento más favorable para ilustrar De la misma manera, "la redoma de los cuatro
los temas de combinación de los poderes. ¡Asimila elementos" de la física elemental es manejada como
tantas sustancias! /Atrae tantas esencias! Recibe con un singular juguete. Encierra cuatro líquidos no mis-
igual facilidad materias contrarias, el azúcar y la cibles que se escalonan por orden de densidad, multi-
sal. Se impregna de todos los colores, de todos los plicando por lo tanto la ilustración de la veladora.
sabores, de todos los olores. Se comprende, pues, que Esta "redoma de los cuatro elementos" puede pro-
el fenómeno de la disolución de los sólidos en el
porcionar un buen ejemplo para distinguir un espíritu
agua sea uno de los principales fenómenos de esta
precientífico de un espíritu moderno, y puede ayu-
- " ^ o apoques a \a v « < W . »í>v> „\ oVa> ^ , darnos a sorprender cómo principian algunas vanas

s 1
Malouin, Chinde medícale, 1755, t. i, p. 63.
146 147
LAS AGUAS COMPUESTAS LAS AGUAS COMPUESTAS

ensoñaciones filosóficas. Para un espíritu moderno, una imagen pueril de la doctrina de los cuatro ele-
la racionalización se hace inmediatamente. Sabe que mentos fundamentales. Se trata de toda la filosofía
el agua es un líquido entre miles de otros. Sabe antigua encerrada en un bocal.
que cada líquido se caracteriza por su densidad. La Pero no vamos a insistir sobre esos juguetes cien-
diferencia de densidad de los líquidos no miscibles tíficos, sobre esas experiencias por demás pintorescas
le basta para explicar el fenómeno. en las cuales se estanca a menudo el infantilismo de
Por el contrario, un espíritu precientífico va a huir la seudocultura científica que se dispensa en nues-
de la ciencia a la filosofía. Leemos, por ejemplo, a tras escuelas. Hemos escrito todo un libro para tratar
propósito de la redoma de los cuatro elementos, en de separar las condiciones de la ensoñación y las
la Teología del agua de Fabricius —autor que cita- condiciones del pensamiento.8 Ahora nuestra tarea
remos varias veces porque su obra es un ejemplo es la contraria; queremos mostrar de qué modo los
bastante bueno de esta Física desvariante que mezcla
•/.. a la enseñanza positiva de un Pascal los más increí- sueños se asocian a los conocimientos, y el trabajo
bles desvarios: combinatorio que la imaginación material realiza en-
tre los cuatro elementos fundamentales.
Esto es lo que nos ofrece el espectáculo tan agrada-
ble cuanto común de los cuatro licores de diferentes 11
pesos y de diferentes colores, que al ser batidos
juntos no quedan mezclados; desde que se deja el
vaso... vemos que cada uno busca y encuentra su Un rasgo nos impresiona luego: esas combinacio-
lugar natural. El negro, que representa la tierra, se nes imaginarias sólo reúnen dos elementos, nunca
va al fondo, el gris se coloca inmediatamente encima, tres. La imaginación material une el agua a la tierra;
señalando el agua; el tercer licor, que es azul, viene une el agua a su contrario, el fuego; une la tierra y
arriba y representa el aire. Por fin, el más liviano, el fuego; a veces ve en el vapor y en las brumas la
rojo como el fuego, se ubica por encima de todo.2 unión del aire y del agua. Pero nunca, en ninguna
imagen natural vemos realizarse la triple unión ma-
Ya vemos cómo un aexperiencia bastante pintores- terial del agua, de la tierra y del fuego. A fortiori,
ca que apenas ilustra una ley elemental de la hidrós- ninguna imagen puede recibir los cuatro elementos.
tática proporciona un pretexto a la imaginación fi- Tal suma sería una insoportable contradicción para
losófica para desbordar la experiencia, ofreciendo una imaginación de los elementos, para esta imagi-
2
Fabricius, Thélogie de l'eau ou essai de la honfé ^ nación material que necesita siempre elegir una ma-
d;»l»¿> « » ü « * J « ^ ' ' » OT&ÍÍW t/e feau, trad., París, 1743.
ES un libro citado a menudo en el siglo xvm. La primera
teria, pnvífegíáhcro/á máCiókméttCé-íñ'táfág'MYófí?'
traducción es anónima. La segunda lleva el nombre del
autor. 8
La Formation de l'Esprit scienttfique: contribution a
une psychanalyse de la connaissance objective, Vrin, 1938.
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LAS AGUAS COMPUESTAS LAS AGUAS COMPUESTAS

ensoñaciones filosóficas. Para un espíritu moderno, una imagen pueril de la doctrina de los cuatro ele-
la racionalización se hace inmediatamente. Sabe que mentos fundamentales. Se trata de toda la filosofía
el agua es un líquido entre miles de otros. Sabe antigua encerrada en un bocal.
que cada líquido se caracteriza por su densidad. La Pero no vamos a insistir sobre esos juguetes cien-
diferencia de densidad de los líquidos no miscibles tíficos, sobre esas experiencias por demás pintorescas
le basta para explicar el fenómeno. en las cuales se estanca a menudo el infantilismo de
Por el contrarío, un espíritu precientífico va a huir la seudocultura científica que se dispensa en nues-
de la ciencia a la filosofía. Leemos, por ejemplo, a tras escuelas. Hemos escrito todo un libro para tratar
propósito de la redoma de los cuatro elementos, en de separar las condiciones de la ensoñación y las
la Teología del agua de Fabrícius —autor que cita- condiciones del pensamiento.8 Ahora nuestra tarea
remos varias veces porque su obra es un ejemplo es la contraria; queremos mostrar de qué modo los
bastante bueno de esta Física desvariante que mezcla
a la enseñanza positiva de un Pascal los más increí- sueños se asocian a los conocimientos, y el trabajo
bles desvarios: combinatorio que la imaginación material realiza en-
tre los cuatro elementos fundamentales.
Esto es lo que nos ofrece el espectáculo tan agrada-
ble cuanto común de los cuatro licores de diferentes
pesos y de diferentes colores, que al ser batidos
juntos no quedan mezclados; desde que se deja el
vaso... vemos que cada uno busca y encuentra su
lugar natural. El negro, que representa la tierra, se
n
Un rasgo nos impresiona luego: esas combinacio-
nes imaginarias sólo reúnen dos elementos, nunca
4
va al fondo, el gris se coloca inmediatamente encima, tres. La imaginación material une el agua a la tierra;
señalando el agua; el tercer licor, que es azul, viene une el agua a su contrario, el fuego; une la tierra y
arriba y representa el aire. Por fin, el más liviano, el fuego; a veces ve en el vapor y en las brumas la
rojo como el fuego, se ubica por encima de todo.2 unión del aire y del agua. Pero nunca, en ninguna
imagen natural vemos realizarse la triple unión ma-
Ya vemos cómo un aexperiencia bastante pintores- terial del agua, de la tierra y del fuego. A fortiori,
ca que apenas ilustra una ley elemental de la hidrós- ninguna imagen puede recibir los cuatro elementos.
tática proporciona un pretexto a la imaginación fi- Tal suma sería una insoportable contradicción para
losófica para desbordar la experiencia, ofreciendo una imaginación de los elementos, para esta imagi-
2
Fabrícius, Thélogie de Veau ou essai de la bonté
nación material que necesita siempre elegir una ma-
divine manifestée par la création de Veau, trad., París, 1743. teria, privilegiándola infaliblemente en todas las com-
Es un libro citado a menudo en el siglo xvm. La primera
traducción es anónima. La segunda lleva el nombre del 8
autor. La Formation de l'Esprit scientifique: contribution a
une psychanalyse de la connaissance objective, Vrin, 1938.
148 LAS AGUAS COMPUESTAS LAS AGUAS COMPUESTAS 149

binaciones. Si aparece una unión ternaria, podemos
estar seguros de que se trata de una imagen facticia, III
de una imagen hecha con ideas. Las verdaderas imá-
genes, las imágenes de la ensoñación, son unitarias En cuanto a la combinación del agua y del fuego,
o binarias. Pueden soñar en la monotonía de una podremos ser muy breves. Efectivamente, ya nos
sustancia. Si desean una combinación, es una com- encontramos con ese problema en nuestro estudio
binación de dos elementos. sobre el Psicoanálisis del fuego. Examinamos en es-
Hay una razón decisiva para ese carácter dualista pecial las imágenes sugeridas por el alcohol, extraña
de la mezcla de los elementos por la imaginación ma- materia que parece, cuando se cubre de llamas,
terial: esa mezcla es siempre un casamiento. En efec- aceptar un fenómeno contrario a su propia sustan-
to, desde que dos sustancias elementales se unen, cia. Cuando el alcohol flamea, en una noche de
desde que se funden una en otra, se sexualizan. En el fiesta, parece que la materia estuviera loca, parece
orden de la imaginación, para dos sustancias, ser que el agua femenina ha perdido todo pudor entre-
opuestas es ser de sexos opuestos. Si la mezcla se gándose delirante a su dueño el fuego. No hay que
opera entre dos materias de tendencia femenina, como asombrarse de que algunas almas acumulen en torno
el agua y la tierra, una de ellas se masculiniza ligera- de esta imagen excepcional múltiples impresiones y
mente para dominar a su pareja. Sólo con esta con- sentimientos contradictorios, y que bajo ese símbolo
dición la combinación es sólida y duradera, sólo con se constituya un verdadero complejo. Llamamos a
esta condición la combinación imaginaria es una ima- ese complejo el complejo de Hoffmann, ya que el
gen real. En el reino de la imaginación material, símbolo del ponche nos ha parecido singularmente
toda unión es casamiento y no hay casamiento entre activo en las obras del cuentista fantástico. Ese com-
tres. plejo explica a veces insensatas creencias que prue-
ban precisamente la importancia de su papel en el
Vamos a estudiar ahora, como ejemplos de combina- inconsciente. Así, Fabricius no vacila en decir que
ciones de elementos imaginarios, algunas mezclas de un agua conservada mucho tiempo se convierte en
elementos en las que el agua interviene. Examina- "un licor espirituoso más ligero que las demás aguas,
remos sucesivamente la unión del agua y del fuego y que casi puede ser encendido como el aguardien-
—del agua y de la noche— y sobre todo del agua te".4 A los que se rían de esta buena botella de agua
y de la tierra, ya que es en esta última combinación añeja, de esta agua que, como un buen vino, ad-
en la que la doble ensoñación de la forma y de la quiere la duración bergsoniana, habrá que decirles
materia sugiere los temas más poderosos de la ima- que Fabricius es un filósofo muy serio que ha escrito
ginación creadora. Podremos comprender, en par- una Teología del agua a la gloria del Creador.
ticular, los principios de la psicología de la causa
material en la mezcla del agua y de la tierra. 4
Mémoire littéraire de Trévoux, 1730, p. 417.
ÍM LAS AGUAS COMPUESTAS 151
LAS AGUAS COMPUESTAS
En realidad, aun en químicos probados, cuando llama mojada." Hackett, en su hermosa tesis sobre
la química, en el siglo x v m , tiende a individualizar Rimbaud ha observado la profunda marca hídrica
bien las sustancias, no borra el privilegio de las ma- del psiquismo de Arthur Rimbaud:
terias elementales. Así Geoffroy,5 para explicar que
las aguas termales huelen a azufre y a asfalto, no se En la temporada en el Infierno, el poeta parece pe-
refiere en realidad a la sustancia del azufre y del dirle al fuego que seque esta agua cuya obsesión
asfalto, recuerda por el contrario que son "la materia continua había padecido... El agua y todas las ex-
y el producto del fuego". El agua termal es imagi- periencias que se refieren a ella resisten sin embargo
nada, pues, ante todo, como la composición directa la acción del fuego y, cuando Rimbaud invoca al
del agua y del fuego. íuego, apela al mismo tiempo al agua. Ambos ele-
mentos se encuentran estrechamente unidos en una
Naturalmente, en los poetas, el carácter directo de
expresión llamativa: '¡Reclamo! ¡Reclamo! un golpe
la combinación será más decisivo aún: súbitas me- de bieldo, una gota de fuego'.7
táforas, de una asombrosa osadía, de una fulgurante
hermosura, prueban la fuerza de la imagen original.
¡Cómo no ver en esas gotas de fuego, en esas
Por ejemplo, en uno de sus ensayos "filosóficos",
llamas mojadas, en esta agua quemada los dobles
Balzac declara sin la menor explicación, sin prepara-
ción alguna, como si se tratara de una verdad evi- gérmenes de una imaginación que ha sabido conden-
dente que puede dejarse caer sin comentarios: "El sar dos materias! ¡Qué subalterna nos resulta la
agua es un cuerpo quemado." Esta es la última frase imaginación de las formas frente a tal imaginación
de Gambara. Podemos ponerla en el rango de "esas de la materia! .
frases perfectas" que están, como dice Léon-Paul
Fargue,6 "en el punto culminante de la mayor expe- Naturalmente, una imagen tan especial como la del
riencia vital". Para este tipo de imaginación, el agua aguardiente que arde en la alegre velada no arras-
sola, el agua aislada, el agua pura, no es sino un traría la imaginación a ese vuelo de imágenes si no
ponche apagado, una viuda, una sustancia destro- interviniera una ensoñación más profunda, más an-
zada. Será necesaria una imagen ardiente para que tigua, una ensoñación que llega al fondo mismo de
se reanime, para hacer danzar de nuevo una llama la imaginación material. Esta ensoñación esencial es
sobre su espejo, para que podamos decir con Deltheil: precisamente la alianza de los contrarios. El agua
"Tu imagen quema el agua del tan sutil canal" extingue el fuego, la mujer extingue el ardor. En el
(Cholera, p. 42). También esta frase enigmática y reino de las materias nada hay más contrario que
perfecta de Novalis es de ese tipo: "El agua es una el agua y el fuego. El agua y el fuego ofrecen qui-
5
Geoffroy, Traite de la Matiére medícale, París, 1743, i C. A. Hackett, Le lyrisme de Rimbaud, 1938, p. 112.
t. i, p. 91.
6 Hackett da en particular, p. 111, una explicación psico-
Léon-Paul Fargue, Sous la lampe, 1929, p. 46. analítica del hombre "hijo de los diluvios".
152 LAS AGUAS COMPUESTAS 153
LAS AGUAS COMPUESTAS

zas la única contradicción de veras sustancial. Si ló- necesario que en la medida de la libación, el agua
gicamente uno llama al otro, sexualmente uno desea "se dé" al fuego, será necesario que el fuego "tome"
al otro. ¿Podríamos soñar más altos genitores que el al agua. El fuego engendra a su madre, fórmula que
agua y el fuego? los alquimistas, sin conocer el Rig-Veda, emplearon
En el Rig-Veda encontraremos himnos en los que hasta la saciedad. Es una imagen primordial de la
Agni es el hijo de las aguas: ensoñación material.
Goethe recorre, él también muy rápido, el tra-
Agni es el padre de las aguas, querido como un f yecto que lleva de la ensoñación del "homúnculus".
hermano por sus hermanas... Respira entre las aguas a la ensoñación cósmica. Primero, algo brilla en lo
como un cisne; se despierta en el alba y llama a los
hombres a la existencia; es creador como el soma; "húmedo encantador", en "lo húmedo vital". Luego
nacido del seno de las aguas, en donde estaba acos- ese fuego que sale del agua "llamea alrededor de la
tado como un animal que ha replegado sus miem- concha de Galatea. Llamea sucesivamente con fuer-
bros, se agranda y su luz se propaga a lo lejos.8 za, con gracia, con dulzura, como agitado por las
Quién de vosotros distingue a Agni cuando se es- pulsaciones del amor". Por fin, "se abrasa, echa
conde en medio de las aguas; era recién nacido, y ¡ relámpagos y ya se derrama" y las sirenas repiten
gracias a las ofrendas, engendra sus propias madres: \ en coro:
germina de las aguas abundantes, surge del Océano,
Apareciendo entre las aguas, el brillante Agni crece | ¿Qué maravillosa llama ilumina las ondas que se
elevándose por encima de las llamas agitadas y ex- quiebran centelleantes unas contra otras? ¡Esto irra-
pandiendo su gloria; el cielo y la tierra se alarman ; dia y vela y resplandece! Los cuerpos se abrasan en
cuando el radiante Agni aparece... la carrera nocturna y alrededor todo chorrea fuego.
Asociado en el firmamento con las aguas, toma . ¡Así reina .el amor, principio de las cosas! ¡Gloria al
una forma excelente y brillante; el sabio, apoyo de ' mar!, ¡gloria a sus aguas, rodeadas de fuego sagra-
todas las cosas, barre la fuente de las lluvias. do!, ¡gloria a la onda!, ¡gloria al fuego!, ¡gloria a
la extraña aventura! 8
La imagen del sol, del astro de fuego que sale del j
mar, es aquí la imagen objetiva dominante. El sol ¿No es esto un epitalamio al matrimonio de am-
es el Cisne Rojo. Pero la imaginación va sin cesar del bos elementos?
cosmos al microcosmos. Proyecta alternativamente \o Los filósofos más serios pierden la razón ante
pequeño sobre lo grande y lo grande sobre lo pe- la misteriosa unión del agua y del fuego. Cuando la
queño. Si el Sol es el glorioso escaso de. Vs.\&xct,'&era \ recepción, en la corte del duque de Brunswick, del
s Citado por P. Saintyves, Corpus du Folklore des eaux ' alquimista Brandt, que había descubierto el fósforo,
pp. sTs?. " dam ^ COl°nÍeS franeaise*- =d. Nourry, 1934, ¡ ese fuego, el más extraño de todos, puesto que se
» Goethe, Segundo Fausto.
m LAS AGUAS COMPUESTAS LAS AGUAS COMPUESTAS 155
conserva bajo el agua, Leibniz escribió unos versos ción como una unión íntima del doble poder del
latinos. Todos los mitos pasan por ellos para cele- fuego y del agua. Bachoffen demuestra que esta
brar tal prodigio: el robo de Prometeo, la túnica de unión no es efímera. Es la condición de una crea-
Medea, el rostro luminoso de Moisés, el fuego que
hunde Jeremías, las vestales, las lámparas sepulcra- ción continua. Cuando la imaginación sueña con la
les, el combate entre sacerdotes persas y egipcios. unión duradera del agua y del fuego, forma una
"Ese fuego, que la propia naturaleza desconoce, en- imagen material mixta de singular poder. Es la ima-
cendido por un nuevo Vulcano; que el Agua con- gen material de la humedad caliente. En muchas
servaba e impedía que se uniera a la esfera del ensoñaciones cosmogónicas, la humedad caliente es
fuego, su patria; que envuelto bajo el Agua, disimu- el principio fundamental. Será la animadora de la
laba su ser y salía luminoso y brillante de esa tumba, tierra inerte y hará surgir de ella las formas vivas.
imagen del alma inmortal..." Sobre todo, Bachoffen muestra que en muchos tex-
tos Baco es llamado el señor de todas las humeda-
Las leyendas populares confirman esta mezcla de des: "ais Herr aller Feuchtigkeit".
mitos sabios. No es raro que el agua y el fuego se Se puede comprobar con facilidad que esta no-
asocien en esas leyendas. Aunque las imágenes son ción de una humedad caliente mantiene un extraño
débiles dejan ver fácilmente sus rasgos sexuales. Son privilegio para muchos espíritus. Mediante ella, la
numerosas las fuentes que aparecen en las leyendas
creación cobra una segura lentitud. El tiempo se ins-
naciendo en una tierra castigada por el rayo. La
fuente nace a menudo "de un rayo". A veces, por cribe en la materia bien sancochada. Ya no sabemos
el contrario, el rayo sale de un lago violento. De- qué es lo que trabaja: ¿el fuego, el agua, el tiempo?
charme se pregunta si el tridente de Poseidón no es Esta triple incertidumbre permite tener una respuesta
"el rayo de tres puntas del dios del cielo que más para todo. Cuando un filósofo se aferra a una noción
tarde se traslada al soberano del mar".10 como la de humedad caliente para fundar su cosmo-
gonía, encuentra en ella nociones tan íntimas que
En un capítulo ulterior insistiremos sobre los ca- ninguna prueba objetiva puede perturbarlo. En los
racteres femeninos del agua imaginaria. Aquí sólo hechos podemos ver aquí en acción un principio psi-
hemos querido mostrar el carácter matrimonial de cológico que ya anunciamos: una ambivalencia es
la química común del fuego y del agua. Frente a la la base más segura para valorizaciones indefinidas.
virilidad del fuego, la feminidad del agua es irre- La noción de humedad caliente da motivo a una am-
mediable y no puede virilizarse. Unidos, ambos ele- bivalencia de increíble poder. No se trata ya tan sólo
mentos lo crean todo. Bachoffen " ha mostrado en de una ambivalencia que juega sobre calidades su-
numerosas páginas que la imaginación sueña la Créa- perficiales y cambiantes. Se trata verdaderamente de
lo Decharme, Mythologie de la Grece antique, p. 302. materia. La humedad cálida es la materia que se
11
Grabersymbolik der Alten. Cf. por ext.,. p. 54. vuelve ambivalente, es decir, la ambivalencia mate-
rializada.
156 LAS AGUAS COMPUESTAS LAS AGUAS COMPUESTAS 157

mancillan los frutos de la tierra, que se alimentan
IV de carne humana".12 Creemos que esta estinfaliza-
ción no es una vana metáfora. Corresponde a un
Al presentar ahora algunas observaciones sobre las rasgo particular de la imaginación melancólica. Sin
combinaciones del Agua y de la Noche, parecemos duda, puede explicarse en parte un paisaje estin-
estar derogando nuestras tesis generales sobre el ma- falizado por sus aspectos sombríos. Pero no es un
terialismo imaginario. En efecto, la noche parece un simple accidente que para traducir esos aspectos
fenómeno universal, que muy bien podemos tomar de un estanque desolado se acumulen las impresio-
por un ser inmenso que se impone a la naturaleza nes nocturnas. Hay que reconocer que esas impre-
entera, pero que no toca para nada las sustancias
siones nocturnas tienen una manera propia de unirse,
materiales. Cuando la Noche es personificada, apa-
rece como una diosa a la que nada se resiste, que de proliferar y de agravarse. Y que el agua les da
envuelve y oculta todo; es la diosa del velo. un centro donde convergen mejor, una materia donde
persisten por más tiempo. En muchos relatos, los
Sin embargo, la ensoñación de las materias es una lugares malditos tienen en su centro un lago de ti-
ensoñación tan natural e invencible que la imagi- nieblas y de horror.
nación acepta por lo común el sueño de una noche
activa, de una noche penetrante, de una noche insi- En muchos poetas también aparece un mar ima-
nuante, de una noche que penetra la materia de las ginario que ha recibido la Noche en su seno. Es el
cosas. En ese caso la Noche deja de ser una diosa Mar de las Tinieblas-Mare tenebrarum, en el que los
enlutada, ya no es un velo que se extiende sobre la antiguos navegantes localizaron su espanto más que
Tierra y los Mares: la Noche es noche, la noche es su experiencia. La imaginación poética de Edgar Poe
una sustancia, la noche es la materia nocturna. La exploró este Mar de las Tinieblas. A menudo es el
noche es invadida por la imaginación material. Y oscurecimiento del Cielo tempestuoso lo que le da
como el agua es la sustancia que mejor se presta al mar sus tintes lívidos y negros. En el momento
a las mezclas, la noche va a penetrar las aguas, va a de la tempestad en el mar, siempre aparece en la
opacar el lago en sus profundidades, va a impregnar cosmología de Edgar Poe la misma extraña nube "co-
el estanque. lor de cobre". Pero, junto a esta racionalización fácil
que explica la sombra por la pantalla, se siente, en el
A veces la penetración es tan profunda, tan íntima reino de la imaginación, una explicación sustancial
que, para la imaginación, el estanque guarda en directa. La desolación es tan grande, tan profunda e
pleno día un poco de esta materia nocturna, algo íntima que el agua misma es "color de tinta". En
de sus tinieblas sustanciales. Se "estinfaliza". Se esta horrible tempestad parecería que la excreción
transforma en el negro pantano en el que viven los de una formidable sepia hubiese alimentado en su
pájaros monstruosos, los estinfálidas, "hijos de Ares,
que lanzan sus plumas como flechas, que arrasan y 12
Decharme, loe. cit., p. 487. --• ,-„•*«'* ;•

LAS AGUAS COMPUESTAS LAS AGUAS COMPUESTAS 159

convulsión todas las profundidades marinas. Este entonces, me despertaba siempre ante el terror del
"mar de las tinieblas" es "un panorama más espan- lago aislado.
tosamente desolado de lo que la imaginación humana
puede concebirlo".13 Así lo real singular se presenta Al llegar el día, los fantasmas sin duda corren aún
como si estuviera más allá de lo imaginable —inver- sobre las aguas. Brumas vagas que se desflecan, se
sión curiosa que merecería la meditación de los filó- van... Poco a poco ellos son los que tienen miedo,
sofos: si se supera lo imaginable se tendrá una reali- y por eso se van haciendo más tenues y se alejan.
dad lo bastante fuerte como para turbar el corazón Por el contrario, al llegar la noche, los fantasmas
y los espíritus—. Tenemos delante los acantilados de las aguas se condensan, y por eso mismo se hacen
"atrozmente negros y desplomados", la noche atroz más próximos. El espanto aumenta en el corazón del
que aplasta al Océano. La tempestad entra ahora al hombre. Los fantasmas del río se nutren tanto, pues,
seno de las aguas, también ella se vuelve una especie de la noche como del agua.
de sustancia agitada, un movimiento intestino que Si cerca del estanque, por la noche, el miedo es
envuelve Ja masa íntima, "un chapoteo breve, vivo un miedo especial, es también porque se trata de un
y agitado en todos los sentidos". Si reflexionamos miedo que mantiene cierto horizonte. Es muy dis-
sobre él, veremos que un movimiento tan íntimo no tinto del miedo en la gruta o en el bosque. Es menos
está dado por una experiencia objetiva. Lo experi- cercano, menos condensado, menos localizado, me-
mentamos mediante la introspección, como dicen los nos fluido. En cierto modo las sombras sobre el agua
filósofos. El agua mezclada con la noche es un anti- son de alguna manera más móviles que las sombras
guo remordimiento que no quiere adormecerse... sobre la tierra. Insistamos un poco sobre su movi-
La noche al borde del estanque trae un miedo miento y su transformación. Las lavanderas noctur-
específico, una especie de miedo húmedo que pe- nas se instalan en la bruma a la orilla del río. Natu-
netra al soñador y lo hace estremecer. La noche sola ralmente arrastran a su víctima en la primera mitad
daría un miedo menos físico. El agua sola daría obse- de la noche. Se trata de un caso particular de esta
siones más claras. El agua en la noche da un miedo ley de la imaginación que repetiremos siempre: la
penetrante. Uno de los lagos de Edgar Poe, "ama- imaginación es un devenir, Al margen de los reflejos
ble" a la claridad del día, despierta un terror pro- del miedo que no es posible imaginar y que por eso
gresivo cuando llega la noche: mismo no es posible contar bien, el espanto sólo
puede trasmitirse en una obra literaria si este espanto
Pero cuando la noche había arrojado su ropaje so- es evidentemente un devenir. Ya de por sí la noche
bre aquel lugar, como sobre todos, y el viento mís- proporciona un devenir a los fantasmas. Entre esos
tico iba a murmurar su música —entonces— ¡oh!, fantasmas, sólo la guardia entrante es ofensiva.14
u
13 Cfr. George Sand, Visions dans les compagnes, pági-
Edgar Poe, Historias extraordinarias, "Maelstrom". nas 248-249.

LAS AGUAS COMPUESTAS
LAS AGUAS COMPUESTAS 161
Pe
x, f° j a r í a m o s mal a tn^
g o los consideráramos v ^ ° n t S " L ? *"?*" 5Í Un poeta que sabe, en toda la fuerza del término,
Claudel- nos quita nuestra «« u * n 0 c h e —<Üce nutrirse de imágenes, reconoce también el sabor de
d
«5nde estamos . N S 1 P ? e b a ' n o sabemos ya la noche cerca de una corriente. Paul Claudel escribe
Por Hmite, sino l o £ 5 £ »or ! 1 " ^ l o v * en Connaissance de l'Est: "La noche está tan calma
nmediata, indiferente ZÍP°T p?si6n. homogénea que me parece salada" (p. 110). La noche es como
Ia
"oche levanta rre l ur a rs SnKb Cta
C P
r e -'
la
C e r c a del
«S un agua más ligera que a veces nos envuelve de
retrasado corre el «? . ° P¡el del vialrn muy cerca y refresca nuestros labios. Absorbemos
- - » ^ S ^ dmSeamLan deC h eí mni« ^ la noche gracias a lo que existe en nosotros de hí-
drico.
^nte, l a noche q u e no dW 6^ ,°
a
° P«-
^ a del estanque ^ s i e ! ™ / ^ 8 d e s p i e r t a *' Para una imaginación material muy viva, para una
imaginación que sabe tomar la imaginación material
bles. Como cuenta Béren Jr S / ^ t a s m a s «vi* del mundo, las grandes sustancias de la naturaleza:
«'"a 43), en l a s A n S í S ? * 1 '**" <*' "• * el agua, la noche, el aire asoleado son sustancias de
aguas "llamado el 0 y / w de Dobv "" * - PÍritU de *• "gusto elevado". No necesitan lo pintoresco de las
de un animal espanLo ^ ° Í f / f t l e n e h f o ™ especies.
¿Que es una forma esJ"en mdle ha visto jamás"
J s e l s e r q u e s e ZraZT" ^ " ^ h a * M
^ 1 que s e habla cuando „? ^ í 0 8 ' es el « La unión del agua y de la tierra da la pasta. La
PUCde hab,ar
garganta se cierra, S r J L - La pasta es uno de los esquemas fundamentales del ma-
en un horror indecible £ * « » * » « . se hielan terialismo. Siempre nos ha parecido extraño que
a
Phca al r o s t r o . E I ^ ^ o fao como el agua se la filosofía haya desdeñado su estudio. En efecto, la
monstruo
medusa que ríe. . en la noche, es una pasta nos parece el esquema del materialismo ver-
daderamente íntimo en el que la forma aparece va-
e í ^ u l 7 Z l 7 , f S CStá a I a r m a d 0 " H ^ horas ciada, borrada, disuelta. La pasta plantea pues los
Char qUe s i f d/da h a ^ s t a S T '" d u h ™» S problemas del materialismo bajo formas elementales
escribe: "La miel d e l a S í ' m a t e r i a noct "rna, puesto que libera a nuestra intuición de la preocupa-
te
-" Para un alma en p a z t n ? C 0 " S U m e I e n t ™ - ción por las formas. El problema de las formas se
q«e e l agua y l a ^ ^ ^ T 8 0 « ^ a , parecería plantea entonces en segunda instancia. La pasta nos
eomún; parecería que í a sorS C ° S ? n Un P erf "«* da una experiencia primera de la materia.
Perfume d o b l e m e n t e f r e s c a , h Ú m e d a tie "e un En la pasta, la acción del agua es evidente. Si el
"¡ejorlos perfumes d e aguí E , ° L ! • " ^ Sentim <« amasado continúa, el obrero podrá pasar a la natu-
OIor para e a
^ < g- S Ü f S S Í *^*, raleza especial de la tierra, de la harina, del yeso,
pero al comienzo de su trabajo, su primer pensa-
162
LAS AGUAS COMPUESTAS LAS AGUAS COMPUESTAS 163
miento es para el agua, que es su primer auxiliar. Por
ligeramente viscosa... Los análisis químicos no ex-
la actividad del agua empieza la primera ensoña-
ción del obrero que amasa. Tampoco hay que asom- plican este carácter. Hay una sustancia orgánica que
brarse de que el agua sea soñada entonces en una sólo alcanzan, destruyéndola, quitándole lo que tiene
ambivalencia activa. No hay ensoñación sin ambiva- de especial, reduciéndola violentamente a sus ele-
lencia, no hay ambivalencia sin ensoñación. Ahora mentos generales". Surge con naturalidad en su pluma
bien, el agua es soñada a veces en su papel emoliente, la palabra mucus, para concluir con esta ensoñación
a veces en su papel aglomerante. Enlaza y desenlaza, mezclada en la que intervienen la viscosidad y la
La primera acción es evidente. El agua, como de- mueosidad: "¿Qué es el mucus del mar, la viscosi-
cían los antiguos libros de química, "tempera los dad que presenta en general el agua? ¿No es el ele-
demás elementos". Destruyendo la sequedad —obra mento universal de la vida?"
del fuego— es la vencedora del fuego; toma sobre el A veces la viscosidad es también el rastro de una
fuego un paciente desquite; apacigua el fuego y, fatiga onírica que impide el sueño de avanzar. Vi-
en nosotros, calma la fiebre. Más que el martillo, vimos entonces sueños pegajosos en un medio vis-
aniquila las tierras, ablanda las sustancias. coso. El caleidoscopio del sueño está lleno de objetos
Luego, el trabajo de la pasta continúa. Cuando redondos, lentos. Si pudiéramos estudiar sistemática-
hemos podido hacer entrar realmente el agua en la mente esos sueños blandos nos llevarían al conoci-
propia sustancia de la tierra aplastada, cuando la ha- miento de una imaginación mesomorfa, es decir, de
rina ha bebido el agua y cuando el agua ha comido una imaginación intermediaria entre la imaginación
la harina, entonces comienza la experiencia del "en- formal y la imaginación material. Los objetos del
lace", el largo sueño del "enlace". sueño mesomorfo sólo difícilmente toman su forma,
El obrero que sueña con su tarea atribuye ya a la y luego la pierden, hundiéndose como una pasta. Al
tierra, ya al agua ese poder de ligar sustantivamente, objeto pegajoso, blando, perezoso, fosforescente a
veces —y no luminoso— corresponde, según creemos,
por la comunidad de lazos íntimos. En efecto, en
la densidad ontológica más fuerte de la vida onírica.
muchos inconscientes el agua es amada por su visco- Esos sueños que son sueños de masa son, ya una
sidad. La experiencia de lo viscoso alcanza numero- lucha, ya una derrota para crear, para formar, para
sas imágenes orgánicas que ocupan permanentemente deformar, para modelar. Como dice Víctor Hugo:
al trabajador en su larga paciencia mientras amasa. "Todo se deforma, hasta lo informe" (Los trabaja-
Michelet puede presentársenos como un adepto de dores del mar, Homo Edax).
esta química a priori fundada sobre ensoñaciones in- Hasta el propio ojo, la visión pura, se cansa de
conscientes.15 Para él, "el agua de mar, aun la más los sólidos. Quiere soñar la deformación. Si la vista
pura, tomada en alta mar, lejos de toda mezcla, es acepta de veras la libertad del sueño, todo transcurre
-i. 15 Michelet, La Mer, p. 111. dentro de una intuición viva. Los "relojes blandos"
de Salvador Dalí se estiran, se escurren en el borde de
165
164 LAS AGUAS COMPUESTAS
LAS AGUAS COMPUESTAS

una mesa. Viven en un espacio-tiempo pegajoso. unas a otras" (trad. franc, t. n, p. 562). Dicho de
Como clepsidras generalizadas, hacen "correr" el otro modo, el agua es la goma universal.
objeto directamente sometido a las tentaciones de la Esta coagulación del agua con la materia no se
monstruosidad. Si reflexionamos sobre La conquista comprende del todo si nos contentamos con la ob-
de lo irracional, comprendemos que este heracliteís- servación visual. Hay que agregar una observación
mo pictórico depende de una ensoñación de una sor- del tacto. Es un término con dos componentes sen-
prendente sinceridad. Deformaciones tan profundas sibles. Es interesante seguir la acción, por borrosa
necesitan inscribir la deformación en la sustancia. que sea, de una experiencia táctil que se agrega a
Como dice Salvador Dalí, el reloj blando es carne, la observación visual. Rectificaremos así la teoría del
es "queso".16 A menudo esas deformaciones son mal homo faber que postula demasiado a la ligera un
comprendidas porque son vistas estáticamente. Cier- acuerdo entre el trabajador y el geómetra, entre la
tos críticos estabilizados fácilmente las consideran acción y la visión.
insanias. No viven su fuerza onírica profunda ni Proponemos, por lo tanto, reintegrar a la psicolo-
participan de la imaginación, rica en viscosidad, que gía del homo faber las más remotas ensoñaciones y
otorga a veces a una guiñada el beneficio de una a la vez la más dura labor. También la mano tiene
divina lentitud.
sus sueños y sus hipótesis. Ayuda a conocer la mate-
Podríamos encontrar en el espíritu precientífico ria en su intimidad; ayuda por lo tanto a soñarla.
numerosos rastros de las mismas ensoñaciones. Así, Las hipótesis de "química ingenua" que nacen del
para Fabricius, el agua pura es ya una goma; con- trabajo del homo faber tienen tanta importancia psi-
tiene una sustancia encargada por el inconsciente de cológica por lo menos como las ideas de "geometría
realizar el enlace en obra en la masa: "El agua tiene natural". E incluso, como esas hipótesis prejuzgan de
una materia viscosa y pegajosa que hace que se una la materia más íntimamente, dan más profundidad
fácilmente a la madera, al hierro y a otros cuerpos a la ensoñación. En el amasado no hay ya geometría,
rudos" (loe. cit., p. 30). no hay aristas, no hay cortes. Es un sueño continuo.
No sólo un sabio sin renombre como Fabricius Es un trabajo en el que se pueden cerrar los ojos. Por
piensa mediante tales intuiciones materialistas. En- lo tanto, es una ensoñación íntima. Y además es rit-
contraremos la misma teoría en la química de Boer- mado, duramente ritmado, con un ritmo que ocupa al
haave. Boerhaave escribe en sus Elementos de Quí- cuerpo entero. Por tanto, es vital. Tiene el carácter
mica: "Hasta las piedras y los ladrillos, reducidos a dominante de la duración: el ritmo.
polvo y expuestos luego a la acción del Fuego... Esta ensoñación que nace del trabajo de las masas
dan siempre algo de Agua; e incluso deben en parte se mezcla también forzosamente de acuerdo con una
su origen al Agua, que, como la goma, liga sus partes voluntad de poder especial, con la alegría varonil de
penetrar en la sustancia, de palpar el interior de las
18
Cfr. Salvador Dalí, La conquéte de l'irrationnel, p. 25. sustancias, de conocer el interior de los granos, de
m*umm*wm&m»mmwmiMm»WWl\imm^ S*^B^

166 167
LAS AGUAS COMPUESTAS LAS AGUAS COMPUESTAS

vencer íntimamente a la tierra, como la vence el Meditando sobre los diversos oficios que ama-
agua, de encontrar una fuerza elemental, de tomar san comprendemos mejor la causa material y ve-
parte en el combate de los elementos, de participar mos sus variedades. La acción modeladora no queda
en una fuerza disolvente sin recursos. Luego co- suficientemente analizada con la atribución de las
mienza la acción ligadora, y el amasado con su lento formas. El efecto de la materia tampoco queda su-
pero regular progreso concede una alegría especial, ficientemente designado por la resistencia a la acción
menos satánica que la alegría de disolver; la mano modeladora. Todo trabajo sobre las masas lleva a
toma conciencia directamente del éxito progresivo la concepción de una causa material verdadera-
de la unión de la tierra y del agua. Otra duración se mente positiva, verdaderamente actuante. Se trata
inscribe entonces en la materia, una duración sin de una proyección natural, de un caso particular
sacudidas, sin impulso, sin finalidad precisa. Esta del pensamiento proyectante que transporta todos los
duración no está, pues, formada. No tiene las distin- pensamientos, acciones y ensoñaciones del hombre
tas estaciones de los esbozos sucesivos que la con- a las cosas, del obrero a la obra. La teoría del homo
templación encuentra en el trabajo de los sólidos. faber bergsoniano sólo encara la proyección de los
Esta duración es un devenir sustancial, un devenir pensamientos claros. Esta teoría ha descuidado la
desde adentro. También ella puede dar ejemplo de proyección de ios sueños. Los oficios que tallan o
una duración íntima objetiva. Duración pobre, sim- que cortan no ofrecen una instrucción demasiado
ple, ruda que requiere trabajo para ser seguida. Du- íntima acerca de la materia. La proyección sigue
ración anagenética, con todo, duración que crece,
siendo externa, geométrica. La materia ni siquiera
que produce. Es en verdad la duración laboriosa. Los
verdaderos trabajadores son aquellos que han puesto puede desempeñar en esos casos el papel de soporte
"la mano en la masa", que tienen la voluntad ope- de los actos. Es apenas el residuo, lo que la talla
radora, la voluntad manual. Esta voluntad muy espe- no ha suprimido. El escultor ante su bloque de már-
cial es visible en los tendones de la mano. El que mol es un servidor escrupuloso de la causa formal.
haya aplastado la grosella y la uva será el único en Encuentra la forma por eliminación de lo informe.
poder comprender el himno al Soma: "Los diez de- El modelador ante su bloque de arcilla halla la forma
dos castigan al corcel en la cuba" (Himnos y ple- por la deformación, por una vegetación soñadora de
garias del Veda, trad. Louis Renou, p. 44). Buda lo amorfo. El modelador es el que está más cerca
tiene cien brazos porque modela. del sueño íntimo, del sueño vegetante.
La masa produce la mano dinámica que ofrece ¿Será necesario agregar que este díptico muy sim-
casi la antítesis de la mano geométrica del homo faber plificado no debe llevar a pensar que separamos
bergsoniano. Es un órgano de energía y ya no un efectivamente las lecciones de la forma de las leccio-
órgano de formas. La mano dinámica simboliza la nes de la materia? El verdadero genio las reúne. Nos-
r imaginación de la fuerza. otros mismos hemos evocado en el Psicoanálisis del
168 LAS AGUAS COMPUESTAS LAS AGUAS COMPUESTAS 169
juego algunas intuiciones que prueban bien que Ro- lodo, en Acqui, Michelet dijo todo su fervor, toda
din supo también conducir el sueño de la materia, su fe en la regeneración, en estos términos:
¿Deberá sorprendernos ahora el entusiasmo de los En un lago cerrado donde se concentra el lodo,
niños por la experiencia de las masas? Marie Bona- admiraba el poderoso esfuerzo de las aguas que,
parte recuerda el sentido psicoanalítico de semejante habiéndolo preparado y tamizado en la monta-
experiencia. Siguiendo a algunos psicoanalistas que ña, habiéndolo después coagulado, en lucha contra
han aislado las determinaciones anales, recuerda el su propia obra, a través de su opacidad, queriendo
interés del niño pequeño y de algunos neuróticos por penetrar, lo levantaron con pequeños temblores de
sus excrementos.17 Como en esta obra sólo analiza- tierra, lo horadaron con pequeños chorros, con vol-
mos estados psíquicos más evolucionados y más di- canes microscópicos. Algún chorro sólo consiste en
rectamente adaptados a las experiencias objetivas y burbujas de aire, pero otro, permanente, indica la
a las obras poéticas, tenemos que caracterizar el tra- constante presencia de un hilo de agua que, obstacu-
bajo de amasar en sus elementos puramente activos, lizado en otra parte, después de mil y mil frotamien-
aislándolos de su tara psicoanalítica. £1 trabajo de tos, termina por vencer, obteniendo lo que parece su
las masas tiene una infancia regular. Al borde del | deseo, el esfuerzo de esas pequeñas almas, encantadas
mar, el niño, como un cachorro de castor, sigue ¡ de ver el sol.18
el impulso de un instinto muy común. Stanley Hall,
según nos dice Koffka,18 ha observado en los niños Cuando uno lee este tipo de páginas siente en
algunos rastros que recuerdan a los antepasados de
la época lacustre.
Í acción una imaginación material irresistible que, a
despecho de todas las dimensiones, despreciando to-
das las imágenes formales, proyectará imágenes sólo
( dinámicas del volcán microscópico. Tal imaginación
El limo es el polvo del agua, como la ceniza es el material participa de la vida de todas las sustancias,
polvo del fuego. Ceniza, limo, polvo, humo ofrecen ¡ se enamora del hervor del fango trabajado por las
imágenes que cambian infinitamente su materia. Las | burbujas. Todo calor entonces, toda envoltura, es
materias se comunican por esas formas disminuidas. | maternidad. Y Michelet, ante ese lodo negro, "lodo
Se trata de algún modo de los cuatro polvos de los de ninguna manera sucio", hundiéndose en esta masa
cuatro elementos. El limo es una de las materias más viviente clama:
valorizadas. Parecería que el agua bajo esta forma
ha proporcionado a la tierra el principio mismo de la | ¡Madre común querida! Somos uno solo. Vengo de
fecundidad calma, lenta, segura. En los baños de .' ti y a ti retorno. Pero dime francamente tu secreto.
! ¿Qué es lo que haces en tus profundas tinieblas,
17
Cfr. Marie Bonaparte, Edgar Poe, p. 457. ¡ desde dónde me envías esta alma cálida, poderosa,
• « Koffka, The Growth of the Mind, p. 43. i . . • - . . . .
19
> Julcs Michelet, La Montagne, p. 109. ; .i
170 LAS AGUAS COMPUESTAS LAS AGUAS COMPUESTAS W

rejuvenecedora, que quiere hacerme vivir aún? ¿Qué resultaba inoportuno. El cuerpo sepultado era di-
haces tú? —Lo que ves, lo que hago bajo tus ojos. choso y era yo. La cabeza no enterrada se quejaba,
Hablaba distintamente, un poco bajo, pero con una ya no era yo; al menos, eso hubiera creído. ¡Tan
voz dulce, sensiblemente maternal. fuerte era la alianza!, más aún que una alianza,
entre la Tierra y yo! Se hubiese dicho mejor un
Esta voz maternal, ¿no sale en verdad de la sus- cambio de naturaleza. Yo era Tierra, y ella era hom-
tancia, de la proia materia? La materia le habla a bre. Había tomado para sí mi debilidad, mi pecado.
Michelet por su intimidad. Michelet absorbe la vida Yo, al convertirme en Tierra, había ganado la vida,
material del agua en su esencia, en su contradicción. el calor, la juventud [p. 114].
El agua "lucha contra su propia obra". Es la única
manera de hacerlo todo, de disolver y de coagular. El cambio de naturaleza entre el limo y la carne
Esta potencia bivalente será siempre la base de las es un ejemplo completo de ensoñación material.
convicciones de la fecundidad continua. Para conti- Tendremos la misma impresión de la unión orgá-
nuar hay que reunir a los contrarios. En su libro sobre nica de la tierra y del agua si meditamos en esta pá-
La diosa naturaleza y la diosa vida, Ernest Seiüiére gina de Paul Claudel:
observa precisamente, al pasar, que la vegetación En abril, precedido por la floración profética de la
profusa del pantano es el símbolo del telurismo rama del ciruelo, comienza sobre toda la tierra el
(p. 66). Es la alianza sustancial de la tierra y del trabajo del Agua, áspera sirvienta del Sol. Disuelve,
agua, realizada en el pantano, lo que determina el po- caldea, ablanda, penetra y la sal se vuelve saliva,
der vegetal anónimo, graso, corto y abundante. Un persuade, masca, mezcla, y en cuanto la base está
alma como la de Michelet ha comprendido que el de ese modo preparada, la vida empieza, el mundo
limo nos ayuda a participar en las fuerzas vegetan- vegetal empieza por todas sus raíces a absorber del
tes, en las fuerzas regeneradoras de la tierra. Hay fondo universal. El agua acida de los primeros meses
que leer esas páginas extraordinarias sobre su vida poco a poco se transforma en un jarabe espeso,
enterrada, cuando está enteramente sumergido en el un trago de licor, una20 miel amarga cargadísima de
barro untuoso. A esta tierra potencias sexuales.. .

la sentía muy bien, acariciadora y compadecida, ca- También la arcilla es para muchas almas un tema
lentando a su niño herido. ¿Por fuera? También por de ensoñaciones sin fin. Sin fin se pregunta el hom-
dentro. Porque penetraba con sus espíritus vivifica- bre de qué limo, de qué arcilla está hecho. Porque
dores, entraba en mí y se mezclaba conmigo, insi- para crear es necesario siempre una arcilla, una ma-
nuándome su alma. La identificación entre ambos teria plástica, una materia ambigua donde vengan
se hacía completa. Ya no me distinguía de ella. Hasta
20
el punto que en el último cuarto de hora, lo que ella Paul Claudel, L'Oiseau noir dans le Soleil levant,
no cubría, lo que me quedaba libre, el rostro, me página 242.
Jf* LAS AGUAS COMPUESTAS LAS AGUAS COMPUESTAS r»
a unirse la tierra y el agua. No en vano los gramá- cuando la deformación se anuncia bajo el marti-
ticos discuten para saber si arcilla es masculino o llo, cuando las barras se -curvan, algo del sueño de
femenino. Nuestra dulzura y nuestra solidez son con- las deformaciones se introduce en el alma del tra-
trarias y ella requiere participaciones andróginas. La bajador. Entonces se abren poco a poco las puertas
arcilla justo tendría que tener ya bastante tierra y de la ensoñación. Entonces nacen las flores de hierro.
bastante agua. Es muy hermosa la página en que Sin duda imitan del exterior sus formas vegetales,
O. V. de L.-Milosz 21 nos dice que estamos hechos pero si seguimos con más simpatía la parodia de sus
únicamente de arcilla y lágrimas. Un déficit de pe- inflexiones, sentimos que han recibido del obrero
nas y de lágrimas y el hombre es seco, pobre, mal- una fuerza vegetante íntima. Después de su victoria,
dito. Demasiadas lágrimas, falta de coraje y de rigidez el martillo del herrero acaricia, con pequeños gol- :
en la arcilla da otra miseria: "Hombre de arcilla, pes, la voluta. Un sueño de blandura, no sé qué
las lágrimas han ahogado tu miserable cerebro. Las recuerdo de fluidez se encierra en un hierro forjado.
palabras sin sal corren por tu boca como el agua Los sueños que han vivido en un alma siguen vi-
tibia." viendo en sus obras. La reja, trabajada durante mu-
cho tiempo, será siempre un seto vivo. A lo largo de
Como en esta obra nos hemos prometido aprovechar sus vastagos sigue mostrando un acebo un poco más
todas las ocasiones para desarrollar la psicología de duro, un poco menos brillante que el acebo natural.
la imaginación material, no queremos abandonar las Y, para el que sabe soñar en los confines del hom-
ensoñaciones del amasado y del modelado sin seguir bre y de la naturaleza, para el que sabe jugar con
otra línea de ensoñación material a lo largo de la todas las inversiones poéticas, ¿el acebo de los cam-
cual podemos vivir la lenta y difícil conquista de pos no es ya un atiesamiento del vegetal, un hierro
la forma por la materia rebelde. Aquí el agua está
ausente. Desde el principio, el trabajador se entrega forjado?
como al azar a una parodia de las obras vegetales. Esta evocación del alma forjadora puede servirnos
Esta parodia del poder hídrico nos ayudará un poco además para presentar la ensoñación material bajo
a comprender la potencia del agua imaginaria. Que- un nuevo aspecto. Se necesita, sin duda, un gigante
remos hablar de la ensoñación del alma forjadora. para ablandar el hierro; pero el gigante dejará el
La ensoñación forjadora es tardía. Como el tra- sitio a los enanos cuando haya que distribuir en las
bajo parte de lo sólido, el obrero es en primer lugar flores la minucia de las inflexiones. El gnomo sale
conciencia de una voluntad. Primero es la voluntad entonces verdaderamente del metal. En efecto, la
la que entra en escena; luego, la astucia, que me- puesta en miniatura de todos los seres fantásticos
diante el fuego va a conquistar la maleabilidad. Pero es una forma pintoresca de la ensoñación de los ele-
mentos. Se los despierta cuando se sueña, no ante el
s*1 O. V. de L.-Milosz, Miguel de Manara, p. 75. objeto, sino ante su sustancia. El pequeño juega un
papel de sustancia ante el grande; el pequeño es la
m LAS AGUAS COMPUESTAS

estructura íntima del grande; el pequeño, aunque pa-
rezca simplemente formal encerrándose en el grande,
incrustándose en él, se materializa. En efecto, la V. EL AGUA MATERNAL Y EL AGUA
ensoñación realmente formal se desarrolla organizan- FEMENINA
do objetos de dimensiones bastante grandes. Abunda.
Por el contrario, la ensoñación material damasquina
sus objetos, los graba. Siempre es ella la que graba. ... et, comme aux temps anciens, tu
Desciende, continuando los sueños del trabajador, pourrais dormir dans la mer.*
hasta el fondo de las sustancias. PAUL ÉLUARD, Les nécessités
de la vie.
La ensoñación material conquista, pues, una intimi-
dad aun ante las sustancias más duras, más hostiles
al sueño de penetración. Está, como es natural, más
a gusto en el trabajo de la masa que dispone de una
dinámica, a la vez cómoda y circunstanciada, de la COMO lo señalamos en un capítulo anterior, Marie
penetración. Evocamos la ensoñación forjadora para Bonaparte ha interpretado la adhesión de Edgar Poe
hacer sentir mejor la dulzura de la ensoñación mode- por ciertos cuadros imaginarios muy típicos como re-
II * ladora, las alegrías de la masa ablandada, el agrade- lacionada con los recuerdos de infancia, de la más
cimiento también del que amasa, del que sueña, por temprana infancia. Una de las partes del estudio
el agua que otorga siempre éxito sobre la materia psicoanalítico de Marie Bonaparte se llama: el ciclo
compacta. de la madre-paisaje. Cuando rastreamos la inspira-
ción de la investigación psiconalítica, se comprende
Nunca terminaríamos si quisiéramos seguir los en- muy pronto que los rasgos objetivos del paisaje no
sueños del homo faber que se abandona a la imagi- bastan para explicar el sentimiento de la naturaleza,
nación de las materias. Jamás una materia le pare- si ese sentimiento es profundo y verdadero. No es el
cerá bastante trabajada porque nunca ha terminado conocimiento de lo real lo que nos hace amarlo pro-
de soñarla. Las formas se acaban, las materias nunca. fundamente. El valor fundamental y primero es el
La materia es el esquema de los sueños indefinidos. sentimiento. Comenzamos por amar la naturaleza sin
conocerla, sin verla bien, realizando en las cosas un
amor que está fundado en otra parte. Luego, se la
busca en detalle porque se la ama en masa, sin saber
por qué. La descripción entusiasta que damos de

* "...Y como en los tiempos antiguos, podrás dormir
en el mar." [T.]
175
176 AGUA MATERNAL Y AGUA FEMENINA AGUA MATERNAL Y AGUA FEMENINA 177

ella es una prueba de que la miramos con pasión, con y por todas partes de nuestros amores de infancia,
la constante curiosidad del amor. Y si el sentimiento de esos amores que tendían en primera instancia a
por la naturaleza es tan durable en ciertas almas es la criatura, en primer lugar a la criatura-abrigo, a la
porque, en su forma original, está en el origen de criatura-alimento que fue la madre o la nodriza...
todos los sentimientos. Es el sentimiento filial. Tc- [p. 371].
> das las formas de amor reciben un componente del En resumen, el amor filial es el primer principio
amor por una madre. La naturaleza es para el hom- activo de la proyección de las imágenes, es la fuerza
bre ya mayor, nos dice Marie Bonaparte, "una madre proyectara de la imaginación, fuerza inagotable que
inmensamente ensanchada, eterna y proyectada en el se apodera de todas las imágenes para ponerlas en
infinito" (p. 363). Sentimentalmente, la naturaleza la perspectiva humana más segura: la perspectiva
es una proyección de la madre. En especial, agrega
Marie Bonaparte: "El mar es para todos los hombres maternal. Otros amores vendrán, por supuesto, a in-
uno de los mayores y más constantes símbolos ma- jertarse en las primeras fuerzas amantes, pero todos
ternales" (p. 367). Edgar Poe ofrece un ejemplo esos amores no podrán destruir jamás la prioridad
particularmente claro de esta proyección, de esta histórica de nuestro primer sentimiento. La crono-
simbolización. A aquellos que objeten que Edgar Poe logía del corazón es indestructible. Como consecuen-
niño bien pudo encontrar directamente las alegrías cia, cuanto más metafórico sea un sentimiento de
marinas, a los realistas que desconozcan la impor- amor y de simpatía, más necesario le será ir a ex-
tancia de la realidad psicológica, M. Bonaparte les traer sus fuerzas de un sentimiento fundamental. En
responde: esas condiciones, amar una imagen es siempre ilus-
trar un amor; amar una imagen es encontrar en el
saber una nueva metáfora para un amor antiguo.
El mar-realidad no bastaría para fascinar por sí solo Amar el universo infinito es darle un sentido mate-
a los humanos. El mar canta para ellos un canto en rial, un sentido objetivo a la infinitud del amor por
un doble pentagrama, el más alto de los cuales,
el más superficial, no es el más encantador. El canto una madre. Amar un paisaje solitario, cuando esta-
profundo... es el que desde siempre ha atraído a mos abandonados de todos, compensa una ausencia
los hombres hacia el mar. dolorosa, nos recuerda a la que no abandona nun-
ca... Cuando amamos con toda nuestra alma una
Ese canto profundo es la voz maternal, la voz de realidad es porque esta realidad es ya un alma, esta
nuestra madre: realidad es ya un recuerdo.
#•

•; No amamos a la montaña porque sea verde o al mar n
porque sea azul, aunque atribuyamos a esas razones
, nuestra atracción, sino porque algo en nosotros, en Trataremos de reunir estas observaciones generales
nuestros recuerdos inconscientes, ha surgido siempre partiendo del punto de vista de la imaginación ma-
178 AGUA MATERNAL Y AGUA FEMENINA AGUA MATERNAL Y AGUA FEMENINA 179

terial. Veremos que la criatura que nos nutre con su inconsciente: en primer lugar, todo líquido es un
leche, con su propia sustancia marca con su signo im- agua; luego, toda agua es una leche. El sueño tiene
borrable imágenes muy diversas, muy alejadas, muy una raíz principal que penetra en el gran inconsciente
exteriores, y que esas imágenes no pueden ser correc- simple de la vida infantil primitiva. Hay también
tamente analizadas por los temas habituales de la toda una red de raíces fasciculadas que viven en una
imaginación formal. Mostraremos a grandes rasgos capa más superficial. Esta región superficial donde
que esas imágenes muy valorizadas tienen más de se mezclan el consciente y el inconsciente es lo que
materia que de forma. Para demostrarlo, vamos a es- estudiamos, en especial, en nuestras obras sobre
tudiar un poco más de cerca las imágenes literarias la imaginación. Pero ya es tiempo de mostrar que la
que pretenden forzar las aguas naturales, el agua de zona profunda está siempre activa y que la imagen
los lagos y de los ríos, el agua del mismo mar para material de la leche sostiene las imágenes, más cons-
que reciban las apariencias lechosas, las metáforas cientes, de las aguas. Los primeros centros de interés
lácteas. Mostraremos que esas metáforas insensatas están constituidos por un interés orgánico. El centro
ilustran un amor inolvidable. de un interés orgánico es lo que centraliza primero
Como ya observamos, para la imaginación mate- las imágenes adventicias. Llegaríamos a la misma con-
rial todo líquido es un agua. Un principio fundamen- clusión si examináramos cómo se valoriza progresi-
tal de la imaginación material obliga a colocar en la vamente el lenguaje. La primera sintaxis obedece a
raíz de todas las imágenes sustanciales uno de los una especie de gramática de las necesidades. La le-
elementos primitivos. Esta observación está justifi- che será entonces, en el orden de la expresión de
cada visual y dinámicamente: para la imaginación las realidades líquidas, el primer sustantivo o, más
todo lo que corre es agua; todo lo que corre parti- precisamente, el primer sustantivo bucal.
cipa de la naturaleza del agua, diría un filósofo. El Observemos, de paso, que ninguno de los valores
epíteto del agua corriente es tan fuerte que crea que se refieren a la boca es rechazado. La boca y
siempre y por todas partes su sustantivo. Poco im- los labios son el campo de la primera felicidad po-
porta el color; sólo proporciona un adjetivo; sólo sitiva y precisa, el campo de la sensualidad permi-
designa una variedad. La imaginación material se tida. La psicología de los labios merecería, por sí
dirige directamente a la cualidad sustancial. sola, un largo estudio.
Si ahora llevamos más lejos nuestra investigación Al abrigo de esta sensualidad permitida, insista-
sobre el inconsciente, examinando el problema en el mos un poco sobre el examen de la región psicoana-
sentido psicoanalítico, tendremos que decir que toda lítica y veamos algunos ejemplos que demuestran
agua es leche. Más precisamente, toda bebida di- el carácter fundamental de la "maternidad" de las
chosa es una leche materna. Tenemos ahí el ejemplo aguas.
de una explicación en dos planos de la imaginación Evidentemente, la imagen directamente humana
material, en dos grados sucesivos de profundidad de la leche es el soporte psicológico del himno vé-
180 AGUA MATERNAL Y AGUA FEMENINA 181
AGUA MATERNAL Y AGUA FEMENINA

dico citado por Saintyves: "Las aguas que son nues- nutrido como un embrión en el seno de la madre
tras madres y que desean tomar parte en los sacrifi- común. ¿Sabe lo que traga? Apenas. El alimento
cios vienen a nosotros siguiendo sus cauces y nos microscópico es como una leche que viene a él. La
distribuyen su leche." 1 Se engañaría el que viera gran fatalidad del mundo, el hambre, sólo existe en
aquí tan sólo una imagen filosófica vaga que da pa- la tierra; aquí está prevenida e ignorada. Ningún
rias a la divinidad por los beneficios de la natura- esfuerzo de movimiento, ninguna búsqueda 2 de ali-
leza. La adhesión es mucho más íntima y debemos mento. La vida debe flotar como un sueño.
darle a la imagen la absoluta totalidad de su rea-
lismo. Podríamos decir que para la imaginación ma- ¿No es éste, con toda evidencia, el sueño de un
terial, el agua, como la leche, es un alimento com- niño saciado, que flota en su bienestar? Sin duda,
pleto. El himno citado por Saintyves continúa: "La Michelet ha racionalizado de muchas maneras la
ambrosía está en las aguas, las hierbas medicinales imagen que le encanta. Para él, como dijimos antes,
están en el agua... Aguas, traed a la perfección el agua de mar es un mucus. Ya ha sido trabajada
todos los remedios que dan caza a las enfermedades, y enriquecida por la acción vital de seres micros-
a fin de que mi cuerpo experimente vuestros dicho- cópicos que han proporcionado "elementos dulces y
sos efectos y que pueda ver el sol durante largo fecundos" (p. 115). "Esta última palabra abre una
tiempo." visión profunda sobre la vida del mar. Sus criaturas,
para la mayoría, parecen fetos en estado gelatinoso
El agua es una leche desde que es cantada con que absorben y que producen la materia mucosa, lle-
fervor, desde que el sentimiento de adoración por la nan con ella las aguas, le dan la fecunda dulzura de
maternidad de las aguas es apasionado y sincero. una matriz infinita donde sin cesar nuevas criaturas
El tono hímnico, si anima a un corazón sincero, trae, vienen a nadar como en una leche tibia." Tanta dul-
con una curiosa regularidad, la imagen primitiva, la zura, tanta tibieza son marcas reveladoras. Nada las
imagen védica. En un libro que se supone objetivo, sugiere objetivamente. Todo las justifica subjetiva-
casi sabio, Michelet, entregándonos su Anschauung mente. La realidad mayor corresponde primero a lo
del Mar, da muy naturalmente con la imagen del que comemos. Pronto el agua de mar es, para la
mar de leche, del mar vital, del mar alimento: visión pan-biológica de Michelet, "el agua animal",
el primer alimento de todos los seres.
- Esas aguas nutritivas son densas de toda clase de
v átomos grasos, apropiados para la blanda naturaleza En fin, la mejor prueba de que la imagen "nutri-
-; del pez, que perezosamente abre la boca y aspira, cia" gobierna a todas las demás imágenes, está en que
Michelet no duda en pasar de la leche al seno, en
' i Saintyves, Folklore des eaux, p. 54. Cfr. también Louis
Renou, Hymnes et Priéres du Veda, p. 33: "Inunda el el plano cósmico: "Con sus caricias asiduas, redon-
suelo, la tierra y el propio cielo, Varuna — cuando desea deando la orilla [el mar], le dio los contornos ma-
la leche." 2 Michelet, La Mer, p. 109. :-. ¿, ^ fóí o^ . ?
182
AGUA M A T E R N A L Y A G U A FEMENJNA
AGUA MATERNAL Y AGUA FEMENINA 183
témales y, yo diría i o *
esta imagen tan familiar a la poesía de las aguas.
y reposo." 3 En el fnníí A dulce
> abrigo, tibien Aunque en apariencia sea muy desfavorable a nues-
0
cabo redondeada ¡M¿MJTI f* ' ^ S tras tesis sobre la imaginación material, va a pro-
P dido
™agen de U n seno'de m u £ S " ? ? ° «r 1 barnos finalmente que se puede explicar la seducción
«do conquistado, vuelto a L ' ^ ™ n ° hubie * que ejerce sobre los poetas más diversos por la ma-
la «naginación materia1 i j T l f ™ " n a f u e ^ de teria y no por las formas y los colores.
P d e r de u n a
sustancial de la leche? A S . imagen En efecto, ¿cómo concebimos físicamente la reali-
n o cabe otra exP^ c a d ó í t u e T " " ^ t a n 0 S S dad de esta imagen? Dicho de otro modo, ¿cuáles
e l Principio d e l a imag°nac"ó A ^ •*? a p 0 y a sob ' son las condiciones objetivas que determinan la pro-
ducción de esta imagen particular?
d CStá redo Para que la imagen láctea se presente a la imagi-
eado p 0 r q u e esté henchido de E.?*" e
«-
La poesía del mar en ¿ L í , l ' nación delante de un lago dormido bajo la luna, es
let es
soñación que vive en un* . ' P ues La
- «na en- necesario que la claridad lunar sea difusa —es ne-
-aternal,^ aguí e s ^XS^ »*" cesario un agua débilmente agitada, pero de todos
Prepara en sus matrices una l!í p r o d l g l o s a; la tierra modos lo bastante agitada como para que la super-
«obre las 0 riU as £%*£ ^ n t o tibio y fecundo ficie no refleje crudamente el paisaje iluminado por
erases a todas l a s c r i b a s E ? ^ d a r á n ^ los rayos—, es necesario, en suma, que el agua pase
abundancia. "««"ras. El optimismo es una de la transparencia a la traslucidez, que se vuelva
dulcemente opaca, que se haga opalina. Pero eso
es todo lo que puede hacer. ¿Basta eso de veras para
ni que pensemos en una taza de leche, en el balde espu-
Podría parecer eme afiVmo moso de la lechera, en la leche objetiva? Parecería
a una imagen ZernTlT a d h e s i o n inmediata que no. Tendremos que confesar entonces que la
Problema d e las ^ ^ . « w » » ^ ^ imagen no recibe ni su principio ni su fuerza del
contradecirnos, podrá !n s X ^ m e t á f oras. P ar dato visual. Para justificar la convicción del poeta,
P en d hecho para justificar la frecuencia y lo natural de la ima-
la simple visión, de qUf,a ¿ f * qu gen, debemos integrar a la imagen de los componentes
espectáculos d e i f n S e S ^ ^ P ^ deTo que no vemos, los componentes cuya naturaleza no
^ P ^ M g e w d i n í S Í S B d ^ K t 3 m b i é n eIIas es visual. Son precisamente los componentes por los
cuales se manifestará la imaginación material. Sólo
una psicología de la imaginación material podrá ex-
plicar esta imagen en su totalidad y su vida reales.
8
Michelet, op. cí/., p. ,24. ,,A-. ,. ;
Tratemos, pues, de integrar todos los componentes
que ponen en acción esta imagen. v , -^
184 AGUA MATERNAL Y AGUA FEMENINA AGUA MATERNAL Y AGUA FEMENINA 185

¿Qué significa esta imagen de un agua lechosa? del hombre impregna de leche, pues, las aguas con-
Es la imagen de una noche tibia y feliz, la imagen templadas. En Elogios, St. J. Perse escribe:
de una materia clara y envolvente, de una imagen
. . . Luego esas aguas calmas son de leche
que toma a la vez el agua y el aire, el cielo y la tierra, y todo lo que se derrama en las blandas soledades de
y que los une, una imagen cósmica, amplia, in- la mañana.
mensa y dulce. Si la vivimos de veras, podemos reco-
nocer que no es el mundo el que está bañado en la Un torrente espumoso, por blanco que sea, nunca
claridad lechosa de la luna sino el espectador que se tendrá este privilegio. El color no importa realmente
baña en un bienestar tan físico y tan seguro que nada cuando la imaginación material sueña con sus
recuerda el más antiguo bienestar, el más dulce de elementos primitivos.
los alimentos. Del mismo modo, la leche del río Lo imaginario no encuentra sus raíces profundas y
nunca estará helada. Un poeta jamás nos dirá que la nutricias en las imágenes; necesita primero una pre-
luna de invierno vuelca una luz lechosa sobre las sencia más próxima, más envolvente y material. La
aguas. La tibieza del aire, la dulzura de la luz, la paz realidad imaginaria se evoca antes de ser descrita.
del alma son necesarias a la imagen. Estos son los La poesía es siempre un vocativo. Es, como diría
componentes fuertes y primitivos. La blancura ven- Martin Buber, del orden del Tú antes de ser del
drá después. Será deducida, presentándose como un orden del Eso. Así, la Luna es en el reino poético
adjetivo traído por el sustantivo, después de éste. materia antes de ser forma; es un fluido que penetra
En el reino de los sueños, el orden de las palabras al soñador. El hombre, en su estado de poesía natu-
que quiere que un color sea blanco como la leche ral y primera,
es engañoso. El soñador toma primero la leche, su no piensa en la luna que ve todas las noches, hasta
ojo adormilado ve luego, a veces, la blancura. la noche en que, durante el sueño o en la vigilia,
Y en cuanto a la blancura, no se es exigente en el viene hacia él, se le acerca, lo hechiza por sus gestos
o le da placer o pena por su contacto. No conserva
reino de la imaginación. Aunque un rayo dorado de de ella la imagen de un disco luminoso ambulante
la luna se agregue al río, la imaginación formal y ni la de un ser demoniaco que de algún modo estaría
superficiales de los colores no se turbará por eso. La ligado a él, sino en primer lugar la imagen motriz,
imaginación de la superficie verá blanco lo que es la imagen emotiva del fluido lunar que atraviesa el
amarillo porque la imagen material de la leche es lo cuerpo.. .* : : ¡dít
bastante intensa como para continuar en el fondo del
corazón humano su dulce progreso, como para termi- ¿Cómo decir mejor que la luna es "una influen-
nar de realizar la calma del soñador, como para dar cia" en el sentido astrológico del término, una mate-
una materia, una sustancia a una impresión dichosa.
La leche es el primero de los calmantes. La calma * Martin Buber, Je et Tu, trad. G. Bianquis, p. 40. ,
186 AGUA MATERNAL Y AGUA FEMENINA AGUA MATERNAL Y AGUA FEMENINA 187
ria cósmica que a ciertas horas impregna el universo general, sino del agua tomada en su materia, en su
y le da una material unidad?
sustancia que es a la vez cálida y blanca. Es blanca
El carácter cósmico de los recuerdos orgánicos no porque es tibia. Se señala su calor antes que su
debe sorprendernos desde que hemos comprendido blancura.
que la imaginación material es una imaginación pri- Es evidente que no es un espectáculo sino un re-
mera. Imagina la creación y la vida de las cosas con cuerdo lo que inspira al cuentista; un recuerdo feliz,
las luces vitales, con las certidumbres de la sensa-
el más tranquilo y apaciguador de los recuerdos, el
ción inmediata, es decir, atendiendo a las grandes
lecciones cenestésicas de nuestros órganos. Ya nos recuerdo de la leche nutricia, el recuerdo del regazo
ha sorprendido el carácter asombrosamente directo maternal. Todo lo demuestra en la página que con-
de la imaginación de Edgar Poe. Su geografía, es de- cluye recordando incluso el dulce abandono del niño
cir, su método de soñar la tierra, está marcada en colmado, del niño que se duerme en el seno de su
el mismo ángulo. Hay que darle su justa función a nodriza. "El invierno polar se acercaba evidentemen-
la imaginación material para comprender el sentido te —pero se acercaba con su cortejo de terrores.
profundo de la exploración de Gordon Pym en los Sentía una pesadez de cuerpo y de espíritu—, una
mares polares, mares que Edgar Poe, es necesario sorprendente propensión a soñar..." El realismo
aclarar, nunca había visitado. Poe describe de este duro del invierno polar es vencido. La leche imagi-
modo ese mar singular: "El calor del agua era enton- naria ha llenado su oficio, entumeciendo el alma y
ces verdaderamente notable, y su color, sufriendo el cuerpo. Ahora el explorador es un soñador que
una rápida alteración, perdió pronto su transparencia recuerda.
tomando un tinte opaco y lechoso." Señalemos, de
paso, que el agua se vuelve lechosa, según la obser- Imágenes directas, a menudo muy bellas —con una
vación que hacíamos antes, perdiendo su trasparen- belleza interna, con una belleza material—, no tie-
cia. "Cerca de nosotros —prosigue Edgar Poe—, el nen otros orígenes. Por ejemplo, para Paul Claudel,
mar estaba habitualmente unido, nunca lo bastante ¿qué es el río? "Es la licuefacción de la sustancia de
violento como para poner en peligro el bote —pero la tierra, es la erupción del agua líquida enraizada
a menudo nos asombrábamos al ver a nuestra dere- en el más secreto de sus repliegues, de la leche bajo
cha y a nuestra izquierda, a distintas distancias, re- la tracción del Océano que mama." 5 Una vez más,
pentinas y vastas agitaciones..." (p. 270). Tres días ¿qué domina aquí, la forma o la materia?, ¿el dibujo
más tarde, el explorador del polo Sur escribe toda- geográfico del río con el pezón de su delta o el
vía: "El calor del agua era excesivo [sin embargo, propio líquido, el líquido del psicoanálisis orgánico,
se trata de un agua polar], y su matiz lechoso más la leche? ¿Y mediante qué trujamán el lector parti-
evidente que nunca" (p. 271). Ya no se trata, como cipará en la imagen del poeta, si no es por una in-
vemos, del mar tomado en su conjunto, en un aspecto 5
Paul Claudel, Connaissance de i'F.st, p. 251. ™ '
188 AGUA MATERNAL Y AGUA FEMENINA AGUA MATERNAL Y AGUA FEMENINA 189

terpretación esencialmente sustancial, dinamizando eminentemente precientífico, la alimentación es una
humanamente la desembocadura del río unido al función explicativa, lejos de ser una función a ex-
Océano que mama? plicar. Del espíritu precientífico al espíritu cientí-
Una vez más vemos que todos los grandes valores fico se operará una inversión en la explicación de
sustanciales, todos los movimientos humanos valori- lo biológico y de lo químico. Se intentará, dentro
zados ascienden sin dificultad al nivel cósmico. De del espíritu científico, explicar lo biológico por lo
la imaginación de la leche a la imaginación del químico. El pensamiento precientífico, más cerca del
océano hay mil transiciones, porque la leche es un pensamiento inconsciente, explicaba lo químico por
valor de imaginación que encuentra salida en toda lo biológico. Así "la digestión" de las sustancias quí-
ocasión. Nuevamente Claudel escribe: "Y la leche micas en un "digestor" era, para un alquimista, una
de la que Isaías nos dice que está en nosotros como operación de una claridad insigne. La química, du-
la inundación del mar." 6 ¿Acaso no nos ha colmado plicada así por intuiciones biológicas simples, es de
la leche, no nos ha sumergido en una felicidad sin algún modo doblemente natural. Sube sin dificultad
límites? Encontraríamos viva en el espectáculo de del microcosmos al macrocosmos, del hombre al uni-
una gran lluvia de verano, cálida y fecundante, la verso. El agua que quita la sed al hombre da de beber
imagen de un diluvio de leche. a la tierra. El espíritu precientífico piensa concreta-
La misma imagen material, bien anclada en el co- mente imágenes que nosotros consideramos como
razón de los hombres, variará sin fin sus formas simples metáforas. Piensa de veras que la tierra bebe
derivadas. Mistral canta en Mireille (Canto cuarto): el agua. Fabricius, en pleno siglo xvín, concibe el
agua como sirviendo para "nutrir la tierra y el aire".
Vengue lou téms que la marino Pasa, pues, al rango de elemento nutricio, el mayor
Abauco sa fiero peitrino de los valores materiales elementales.
Et respiro plan plan de touti si maniere, ...
"Venga el tiempo en que la mar — calma su fiero
pecho — y respira lentamente con todas sus mamas." IV
Tal es el espectáculo de una mar lechosa que se calma
dulcemente: madre de innumerable seno, de innu- Un psicoanálisis completo de la bebida debería pre-
merable corazón. sentar la dialéctica del alcohol y de la leche, del fuego
y del agua: Dionisos contra Cibeles. Podríamos en-
Siendo el agua leche para el inconsciente, es con- tonces notar que ciertos eclecticismos de la vida
siderada a menudo, en el curso de la historia del consciente, de la vida civilizada se vuelven imposi-
pensamiento científico, como un principio eminente- bles desde que revivimos las valorizaciones del in-
mente nutritivo. No olvidemos que, para el espíritu consciente, desde que nos referimos a los valores
a
Paul Claudel, L'épée et le miroir, p. 37. primeros de la imaginación material. Por ejemplo,
188 AGUA MATERNAL Y AGUA FEMENINA AGUA MATERNAL Y AGUA FEMENINA 189

terpretación esencialmente sustancial, dinamizando eminentemente precientífico, la alimentación es una
humanamente la desembocadura del río unido al función explicativa, lejos de ser una función a ex-
Océano que mama? plicar. Del espíritu precientífico al espíritu cientí-
Una vez más vemos que todos los grandes valores fico se operará una inversión en la explicación de
sustanciales, todos los movimientos humanos valori- lo biológico y de lo químico. Se intentará, dentro
zados ascienden sin dificultad al nivel cósmico. De del espíritu científico, explicar lo biológico por lo
la imaginación de la leche a la imaginación del químico. El pensamiento precientífico, más cerca del
océano hay mil transiciones, porque la leche es un pensamiento inconsciente, explicaba lo químico por
valor de imaginación que encuentra salida en toda lo biológico. Así "la digestión" de las sustancias quí-
ocasión. Nuevamente Claudel escribe: "Y la leche micas en un "digestor" era, para un alquimista, una
de la que Isaías nos dice que está en nosotros como operación de una claridad insigne. La química, du-
la inundación del mar." 6 ¿Acaso no nos ha colmado plicada así por intuiciones biológicas simples, es de
la leche, no nos ha sumergido en una felicidad sin algún modo doblemente natural. Sube sin dificultad
límites? Encontraríamos viva en el espectáculo de del microcosmos al macrocosmos, del hombre al uni-
una gran lluvia de verano, cálida y fecundante, la verso. El agua que quita la sed al hombre da de beber
imagen de un diluvio de leche. a la tierra. El espíritu precientífico piensa concreta-
La misma imagen material, bien anclada en el co- mente imágenes que nosotros consideramos como
razón de los hombres, variará sin fin sus formas simples metáforas. Piensa de veras que la tierra bebe
derivadas. Mistral canta en Mireille (Canto cuarto): el agua. Fabricius, en pleno siglo xvni, concibe el
agua como sirviendo para "nutrir la tierra y el aire".
Vengue lou téms que la marino Pasa, pues, al rango de elemento nutricio, el mayor
Abauco sa fiero peitrino de los valores materiales elementales.
Et respiro plan plan de touti si maniere, ...
"Venga el tiempo en que la mar — calma su fiero
pecho — y respira lentamente con todas sus mamas." iv -.
Tal es el espectáculo de una mar lechosa que se calma Un psicoanálisis completo de la bebida debería pre-
dulcemente: madre de innumerable seno, de innu-
merable corazón. sentar la dialéctica del alcohol y de la leche, del fuego
y del agua: Dionisos contra Cibeles. Podríamos en-
Siendo el agua leche para el inconsciente, es con- tonces notar que ciertos eclecticismos de la vida
siderada a menudo, en el curso de la historia del consciente, de la vida civilizada se vuelven imposi-
pensamiento científico, como un principio eminente- bles desde que revivimos las valorizaciones del in-
mente nutritivo. No olvidemos que, para el espíritu consciente, desde que nos referimos a los valores
6 primeros de la imaginación material. Por ejemplo,
Paul Claudel, L'épée et le miroir, p. 57.
190
AGUA MATERNAL Y AGUA FEMENINA AGUA MATERNAL Y AGUA FEMENINA 191

en Henri d'Ofterdingen, Novalis nos dice (trad,, es, pues, susceptible de una gran variedad. No po-
página 16) que el padre de Henri va a una habitación demos soñar con desarrollarla incidentalmente. Nues-
a pedir "un vaso de vino o de leche". Como si, en tra tarea, en este libro, estriba en insistir sobre las
un relato que implica tantos mitos, un inconsciente materias fundamentales. Insistamos, pues, tan sólo
dinamizado pudiese dudar. ¡Qué desidia hermafro- en la bebida fundamental.
dita! Sólo en la vida, con la cortesía que esconde La intuición de la bebida fundamental, del agua
las exigencias primarias, podemos pedir "un vaso de nutricia como una leche, del agua concebida como
vino o un vaso de leche". Pero en el sueño, en los un elemento nutritivo, como el elemento que se di-
verdaderos mitos, siempre pedimos lo que queremos. giere con evidencia, es tan poderosa que quizás, con
Siempre sabemos lo que queremos beber, y siempre el agua así maternizada, se comprende mejor la no-
bebemos lo mismo. Lo que se bebe en sueños es una ción fundamental de elemento. El elemento líquido
señal infalible para designar al bebedor. aparece entonces como una ultra-leche, la leche de
Un psicoanálisis de la imaginación material más la madre de las madres. Paul Claudel, en las Cinco
profundo que el presente estudio debería emprender grandes odas (p. 48), brutaliza de algún modo las
una psicología de las bebidas y de los filtros. Hace metáforas para ir, fogosa e inmediatamente, a la
casi cincuenta años Maurice Kufferath ya decía: "El esencia.
beber amoroso Tel Liebestrank] es, en realidad, la Vuestras fuentes no son fuentes. ¡El elemento mismo!
imagen misma del gran misterio de la vida, la re-
presentación plástica del amor, de su inapresable ¡La materia primera! ¡Es la madre lo que me hace
eclosión, de su poderoso devenir, de su pasaje del falta, digo!
sueño a la plena conciencia por la cual, al fin, se Qué importa el juego de las aguas en el universo,
nos aparece su esencia trágica." 7 Kufferath objetaba dice el poeta ebrio de esencia primera, qué importan
justamente, contra los críticos literarios que repro- las transformaciones y la distribución de las aguas:
chaban a Wagner la intervención de esta "medici-
na": "El poder mágico del filtro no desempeña nin- No quiero vuestras aguas arregladas, segadas por el
gún papel físico, su papel es puramente psicológico" sol, pasadas por el filtro y por el alambique, distri-
(p. 148). Este término psicológico es, no obstante, buidas por la energía de los montes.
demasiado global. En la época en que escribía Kuf- Corruptibles, corrientes.
ferath, la psicología no disponía de los múltiples
medios de estudio que hoy posee. La zona del olvido Claudel va a tomar el elemento líquido que no se
está mucho más diferenciada de lo que se imaginaba derramará, llevando la dialéctica del ser en la pro-
hace cincuenta años. La imaginación de los filtros pia sustancia. Quiere apoderarse del elemento al fin
poseído, cuidado, retenido, integrado a nosotros mis-
7
Maurice Kufferath, Tristan et Iseult, p. 149. mos. Al heracliteísmo de las formas visuales sucede
192
AGUA MATERNAL Y AGUA FEMENINA AGUA MATERNAL Y AGUA FEMENINA 193

el fuerte realismo de un fluido esencial, de una blan- ria, nacen como de un germen, de una realidad sen-
dura plena, de un calor igual a nosotros mismos y sual primitiva, de una ebriedad que todavía no sabe
que sin embargo nos calienta, de un fluido que se
irradia, pero que deja sin embargo la alegría de una proyectarse:
posesión total. En resumen, el agua real, la leche De todas partes surgían imágenes desconocidas que
materna, la madre inamovible, la Madre. se fundían, igualmente, una en otra, para transfor-
marse en seres visibles y rodear [al soñador], de
modo que cada onda del delicioso elemento se adhe-
ría a él estrechamente como un dulce pecho. Parecía
que en esa corriente se hubiese disuelto un grupo
Esta valorización sustancial que hace del agua una de encantadoras jóvenes que, por un instante, vol-
leche inagotable, la leche de la naturaleza Madre, vían a ser cuerpos al contacto del joven.8
no es la única que impone al agua un carácter
profundamente femenino. En la vida de todo hom- Página maravillosa de una imaginación profunda-
bre, o al menos en la vida soñada por todo hombre, mente materializada en la que el agua, en su volumen
aparece la segunda mujer: la amante o la esposa. y en su masa, y no en la simple hechicería de sus
Esta segunda mujer también va a ser proyectada reflejos, aparece como una joven disuelta, como una
sobre la naturaleza. Junto a la madre-paisaje apa- esencia líquida de muchacha, "eine Aujlósung reizen-
recerá la mujer-paisaje. Sin duda ambas naturale- der Madchen".
zas proyectadas podrán interferir o superponerse, Las formas femeninas nacerán de la sustancia mis-
pero hay casos en que se las puede distinguir. Vamos ma del agua, al contacto con el pecho del hombre,
a presentar un caso en el cual la proyección de la cuando, según parece, el deseo del hombre se va a
mujer-naturaleza es muy nítida. En efecto, un sueño precisar. Pero la sustancia voluptuosa existe antes
de Novalis nos proporcionará nuevas razones para que las formas de la voluptuosidad.
afirmar el sustancialismo femenino del agua. Desconoceríamos uno de los caracteres singulares
Después de haber mojado sus manos y humedecido de la imaginación de Novalis, si le atribuyésemos a
sus labios en un estanque encontrado en su sueño, la ligera un complejo del Cisne. Sería necesario para
Novalis es asaltado por "un insuperable deseo de eso tener la prueba de que las imágenes primitivas
bañarse". Ninguna visión lo invita. Lo llama la pro- son las imágenes visibles. Ahora bien, no parece que
pia sustancia que ha tocado con sus manos y sus las visiones sean activas. Las encantadoras jóvenes
labios. Lo llama materialmente, en virtud, al parecer, no tardan en disolverse en el elemento y el soñador,
de una participación mágica. "embriagado de delicia", sigue su viaje sin vivir
El soñador se desviste \L baiau a L ^ » « ^ v ? ^ w o ninguna aventura con las efímeras jóvenes.
"•errrorrces vienen las imágenes, saliendo de la mate- 8
Novalis, Henri d'Ojterdingen. --..
194 AGUA MATERNAL Y AGUA FEMENINA AGUA MATERNAL Y AGUA FEMENINA 195

En Novalis los seres del sueño sólo existen cuando cuentra el lago maravilloso, el lago que guarda celo-
se los toca, el agua sólo contra el pecho se trans- samente su calor, su dulce calor. Las imágenes vi-
forma en mujer y no ofrece imágenes lejanas. Ese suales que nacerán de un agua tan profundamente
carácter físico muy curioso de ciertos sueños de este valorizada no tendrán, por otra parte, ninguna con-
escritor merece, en nuestra opinión, que le demos sistencia; se fundirán unas en otras, conservando
un nombre. En vez de decir que Novalis es un vi- de ese modo la marca hídrica y calorífica de su ori-
dente que ve lo invisible, podríamos decir que es gen. Sólo la materia permanecerá. Para una imagi-
un tocante que toca lo intocable, lo impalpable, lo nación como ésta, todo se pierde en el reino de la
irreal. Va más al fondo que todos los soñadores. imagen formal, nada se pierde en el reino de la ima-
Su sueño es un sueño en un sueño, no en el sentido gen material. Los fantasmas nacidos de la sustancia
etéreo sino en el sentido de la profundidad. Se ador- no necesitan llevar más lejos su acción. Es inútil que
mece en su propio sueño, vive un sueño en el sueño. el agua se adhiera al soñador "como un dulce pe- .
¿Quién no ha deseado, si no vivido, ese segundo cho", pero el soñador no pide más... Goza, en
sueño, en una cripta más escondida? Entonces los efecto, con la posesión sustancial. ¿Cómo no ha de
seres del sueño se acercan más a nosotros, vienen a experimentar cierto desdén por las formas? Las for-
tocarnos, a vivir en nuestra carne, como un fuego mas ya son hábitos; la desnudez demasiado bien
sordo. dibujada es glacial, cerrada, encerrada en sus líneas.
Como ya lo indicamos en nuestro Psicoanálisis del En consecuencia, para el soñador caldeado, la imagi-
fuego, la imaginación de Novalis está gobernada por nación es puramente una imaginación material. Sueña
un colorismo, es decir, por el deseo de una sustancia con la materia, es su calor lo que necesita. ¡Qué im-
cálida, dulce, tibia, envolvente, protectora, por la portan las visiones fugitivas, cuando en el secreto
necesidad de una materia que envuelve al ser entero de la noche, en la soledad de una gruta tenebrosa,
y que lo penetra íntimamente. Es una imaginación logramos lo real en su esencia, con su peso y su vida
que se desarrolla en profundidad. Los fantasmas sa- sustancial!
len de la sustancia como formas vaporosas pero ple- Tales imágenes materiales, dulces y cálidas, tibias
nas, como seres efímeros pero a los que se ha podido y húmedas, nos curan. Pertenecen a esta medicina
tocar, a los que se ha comunicado un poco del calor imaginaria, tan oníricamente verdadera, tan fuerte-
profundo de la vida íntima. Todos los sueños de No- mente soñada, que guarda una considerable influen-
valis llevan el signo de esta profundidad. El sueño cia sobre nuestra vida inconsciente. Durante siglos
en el que Novalis encuentra esta agua maravillosa, se ha visto en la salud un equilibrio entre "lo hú-
esta agua que pone por todas partes algo de la jo- medo radical" y el "calor natural". Un viejo autor,
ven, esta agua que ofrece a la joven en partitivo, no Lessius (muerto en 1623), se expresaba así: "Esos
es un sueño de gran horizonte, de amplia visión. En dos principios de la vida se consumen poco a poco.
el fondo de una gruía y en el seno de la tierra se en- A medida que disminuye este húmedo radical, el ca-
196 AGUA MATERNAL Y AGUA FEMENINA AGUA MATERNAL Y AGUA FEMENINA 197

lor disminuye también, y desde que uno es consu- vírgenes los rastros de este componente material.
mido, el otro se extingue como una lámpara." El agua Saintyves recuerda (loe. cit., p. 205) que en Magny-
y el calor son nuestros dos bienes vitales. Hay que Lambert, en Costa de Oro, "en las épocas de largas
saberlos economizar. Hay que comprender que uno sequías, nueve jóvenes muchachas entraban al es-
tempera al otro. Parecería que los sueños de Novalis tanque de la fuente Cruanne y la vaciaban por com-
y todas sus ensoñaciones han buscado infinitamente pleto para obtener la lluvia"; y Saintyves agrega:
la unión de un húmedo radical y de un calor difuso. "El rito de inmersión se acompaña aquí de una
Se puede explicar así el hermoso equilibrio onírico purificación del estanque de la fuente por seres pu-
de su obra. Novalis ha conocido un sueño saludable, ros... Las jóvenes que descienden a la fuente son
un sueño que dormía bien. vírgenes..." Por una "obligación real", por una
participación material fuerzan el agua a la pureza.
Los sueños de Novalis alcanzan tal profundidad En el Ahasvérus de Edgar Quinet (p. 228), se
que pueden parecer excepcionales. Sin embargo, bus- puede volver a encontrar también una impresión que
cando un poco bajo las imágenes formales, podría- se aproxima a una imagen visual, pero cuya materia
mos encontrar sus esbozos en ciertas metáforas. Por está emparentada con la materia novaliseana. " ¡Cuán-
ejemplo, en una línea de Ernest Renán reconocere- tas veces, nadando en un golfo apartado, he apretado
mos los rastros del fantasma novaliseano. En efecto, con pasión la ola contra mi pecho! El agua pendía
en sus Éíudes d'histoire religieuse (p. 32), Renán desordenada de mi cuello, la espuma besaba mis
comenta el epíteto dado al río xak'kntápdzvo;; (de las labios. En torno de mí, saltaban chispas embalsama-
bellas vírgenes) diciendo tranquilamente que sus das." Como vemos, la "forma femenina" todavía no
aguas "se resolvían en muchachas". Por más que ha nacido, pero va a nacer, puesto que la "materia
demos vuelta a la imagen por todos lados, no le femenina" está allí íntegra. Una ola a la que se
encontraremos ningún rasgo formal. Ningún diseño "aprieta'-* con amor tan cálido contra el pecho no
puede legitimarla. Podemos desafiar a un psicólogo está lejos de ser un seno palpitante.
de la imaginación de las formas: no podrá explicar No siempre somos sensibles a la vida de tales imá-
esta imagen. Sólo puede explicarse mediante la ima- genes, no siempre las recibimos de modo directo, en
ginación material. Las ondas reciben la blancura y su aspecto claramente material, precisamente por-
la limpidez por una materia interna. Esta materia es que la imaginación material no ha recibido la aten-
joven disuelta. El agua ha tomado la propiedad de la ción que merece de los psicólogos. Toda nuestra
sustancia femenina disuelta. Si queremos un agua educación literaria se limita a cultivar la imaginación
inmaculada, mezclemos vírgenes en ella. Si quere- formal, la imaginación clara. Por otra parte, como
mos los mares de la Melanesia, tendremos que disol- los sueños, por lo general, son estudiados únicamente
ver negras en ellos. en el desarrollo de sus formas, no se cae en la cuenta
Encontraremos en algunos ritos de inmersión de de que son sobre todo una vida mimada de la ma-
198 AGUA MATERNAL Y AGUA FEMENINA AGUA MATERNAL Y AGUA FEMENINA 199

teña, una vida muy enraizada en los elementos mate- lograr una psicología completa del sueño hidrante.
riales. Sobre todo, la sucesión de las formas no nos El sueño de Novalis pertenece en efecto a la nume-
ofrece nada de lo necesario para medir la dinámica rosa categoría de los sueños acunados. Cuando entra
de la transformación. Podemos a lo sumo describir en el agua maravillosa, la primera impresión del so-
esta transformación desde el exterior, como una pura ñador es la de "reposar entre nubes, en la púrpura
cinética. Desde el interior, esta cinética no puede del atardecer". Un poco más tarde, creerá estar "ten-
apreciar las fuerzas, los impulsos, las aspiraciones. dido en un blando césped". ¿Cuál es, pues, la ver-
La dinámica del sueño no puede ser entendida si dadera materia que lleva al soñador? No es ni la
se la separa de la dinámica de los elementos mate- nube ni el blando césped, es el agua. Nube y césped
riales que el sueño trabaja. Tomamos desde una mala son expresiones; el agua es la impresión. En el sueño
perspectiva la movilidad de las formas del sueño de Novalis, está en el centro de la experiencia; con-
cuando olvidamos su dinamismo interno. En el fon- tinúa acunando al soñador cuando reposa en la ori-
do, las formas son móviles porque el inconsciente se lla. Este es un ejemplo de la acción permamente de
desinteresa de ellas. Lo que ata al inconsciente, lo un elemento material onírico.
que le impone una ley dinámica, en el reino de las De los cuatro elementos, sólo el agua puede acu-
imágenes, es la vida en la profundidad de un ele- nar. Es el elemento acuñador. Es un rasgo más de su
mento material. El sueño de Novalis es un sueño for- carácter femenino: acuna como una madre. El in-
mado en la meditación de un agua que envuelve y consciente no formula su principio de Arquímédes,
penetra al soñador con un agua que proporciona un pero lo vive. En sus sueños, el bañista que no busca
cálido bienestar masivo, un bienestar a la vez en vo- nada, que no se despierta gritando Eureka como un
lumen y en densidad. Es un encantamiento no por psicoanalista asombrado ante sus menores descubri-
las imágenes sino por las sustancias. Por eso puede mientos, el bañista, que encuentra por la noche "su
usarse el sueño de Novalis como un maravilloso nar- medio", ama y conoce la ligereza conquistada en las
cótico. Es casi una sustancia psíquica que calma cual- aguas; goza directamente con ella como con un co-
quier problema agitado. Si se medita bien la página nocimiento soñador, un conocimiento que, como ve-
de Novalis que hemos transcrito podrá reconocerse remos en seguida, abre un infinito.
que da una nueva luz para comprender un punto La barca ociosa ofrece las mismas delicias, suscita
importante de la psicología del sueño. las mismas ensoñaciones. Ofrece, dice Lamartine9
sin vacilaciones, "una de las más misteriosas volup-
tuosidades de la naturaleza". Innumerables referen-
vi cias literarias nos probarían fácilmente que la barca
En el sueño de Novalis hay también un carácter encantadora, que la barca romántica es, desde algu-
que apenas está indicado, pero ese carácter es activo
9
y es necesario que le demos todo su sentido para Lamartine, Confidences, p. 51. '•"'•"-<•' • « " " > "
200 AGUA MATERNAL Y AGUA FEMENINA 201
AGUA MATERNAL Y AGUA FEMENINA

nos puntos de vista, una cuna recuperada. Largas vacila al decir: "El voluptuoso balanceo de una
horas despreocupadas y tranquilas, largas horas en barca imita vagamente los pensamientos que flotan
las que, acostados en el fondo de la barca solitaria, en un alma." n ¡Hermosa imagen del pensamiento
contemplamos el cielo, ¿qué recuerdo nos traen? distendido y feliz!
Todas las imágenes están ausentes, el cielo vacío, De igual modo que todos los sueños y todas las en-
pero el movimiento está allí, vivo, sin choques, rit- soñaciones que se refieren a un elemento material, a
mado; es el movimiento casi inmóvil, muy silen- una fuerza natural, las ensoñaciones y los sueños acu-
cioso. El agua nos lleva, nos acuna, nos adormece. nados proliferan. Después de ellos, otros sueños
El agua nos devuelve a nuestra madre. continuarán esta impresión de prodigiosa dulzura,
La imaginación material, por lo demás, pone su dando a la felicidad el gusto del infinito. Cerca del
marca específica sobre un tema tan general, tan poco agua, sobre el agua se aprende a navegar sobre las
formalmente circunstanciado como el sueño acunado. nubes, a nadar en el cielo. El propio Balzac escribe,
Ser acunado sobre las aguas es, para un soñador, la en la misma página: "El río fue como un sendero
ocasión de una ensoñación específica, que se pro- sobre el cual volamos." El agua nos invita al viaje
fundiza volviéndose monótona. Michelet lo señala imaginario. Lamartine expresa así esta continuidad
indirectamente: "Más lugar y más tiempo; ningún material del agua y del cielo, cuando "los ojos erran-
punto señalado en el que la atención puede dete- tes sobre la inmensidad luminosa de las aguas que
nerse; y ya no hay atención. Profunda es la ensoña- se confundía con la luminosidad inmensa del cielo",
ción y cada vez más profunda... un océano de sue- no sabe ya dónde comienza el cielo y dónde termina
ños sobre el blando océano de las aguas."10 Michelet el lago: "Me parecía estar yo mismo nadando en el
quiere pintar mediante esta imagen el influjo de un puro éter y hundiéndome en el universal océano.
hábito que distiende la atención. Podemos dar vuelta Pero la alegría interior en la que nadaba era mil
a la perspectiva metafórica ya que en verdad la vida veces más infinita, más luminosa y más inconmensu-
acunada sobre el agua distiende la atención. Es com- rable que la atmósfera con la cual me confundía
prensible entonces que la ensoñación en la barca no » 12
es igual que la ensoñación en una mecedora. Esta í." "-
asi.
ensoñación en la barca determina un hábito soñador No hay que olvidar nada para lograr dar la me-
especial, una ensoñación que es realmente un hábito. dida psicológica de semejantes textos. El hombre es
Por ejemplo, si se suprimiera el hábito de soñar sobre transportado porque es portado. Se lanza hacia el
las aguas se perdería un importante componente de la cielo porque está verdaderamente aligerado por su
poesía de Lamartine. Esta ensoñación tiene a veces bienaventurada ensoñación. Cuando se ha recibido
una intimidad de una extraña hondura. Balzac no 11
Balzac, Le lys dans ¡a vallée, ed. Calmann-Lévy,
10 p. 221.
Michelet, Le Pritre, p. 222, 12
Lamartine, Raphael, xv. * .-¿v.•-•.?--£*
202 AGUA MATERNAL Y AGUA FEMENINA
el beneficio de una imagen material fuertemente di-
namizada, cuando se imagina mediante la sustancia
y la vida del ser, todas las imágenes se animan. No- VI. PUREZA Y PURIFICACIÓN.
valis pasa así del sueño acunado al sueño conducido. LA MORAL DEL AGUA
Para Novalis la Noche misma es una materia que
nos conduce,' un océano que acuna nuestra vida: Tout ce que le coeur désire peut
"La Noche te lleva maternalmente."13 toujours se réduire á la figure de
l'eau.*
PAUL CLAUDEL, Positions
et Propositions, II, p. 235.

No TENEMOS, como es natural, la intención de tratar
en toda su vastedad el problema de la pureza y de
la purificación, ya que se trata de un problema que
hoy tiene que ver con la filosofía de los valores
religiosos. La pureza es una de las categorías funda-
mentales de la valorización. Incluso hasta podrían
simbolizarse todos los valores por la pureza. Encon-
traremos un resumen muy condensado de ese gran
problema en el libro de Roger Caillois, L'homme et
le sacre. Nuestra finalidad aquí es más restringida.
Dejando de lado todo lo que se refiere a la pureza
ritual, sin extendernos sobre los ritos formales de la
pureza, queremos señalar sobre todo que la imagi-
nación material encuentra en el agua la materia pura
por excelencia, la materia naturalmente pura. El agua
se ofrece, pues, como un símbolo natural de la pu-
reza; da sentidos precisos a una psicología prolija
de la purificación. Es esta psicología ligada a mo-
delos materiales la que queremos esbozar.
* "Todo lo que el corazón desea puede reducirse siem-
i» Novalis, Les Hymnes á la nuit, trad. Ed. Stock, p. 81. pre a la figura del agua." [T.]
203
205
204 PUREZA Y PURIFICACIÓN
TUREZA Y PURIFICACIÓN
cial, esta imagen natural. Una física de la imaginación
Sin duda, los temas sociales, como lo han seña- debe rendir cuentas de este descubrimiento natural
lado insistentemente los sociólogos, están en el ori- y directo. Debe examinar con atención este valor atri-
gen de las grandes categorías de la valorización buido a una experiencia material, que se revela así
—dicho de otro modo, la verdadera valorización es como más importante que una experiencia corriente.
de esencia social; está hecha de valores que pretenden En el problema preciso y restringido que tratamos
cambiarse, que tienen una señal conocida y referida en esta obra existe para nosotros un deber de método
a todos los miembros del grupo—. Pero creemos que que nos obliga a dejar de lado los rasgos sociológicos
hay que considerar también una valorización de las de la idea de pureza. Seremos, pues, muy prudentes,
ensoñaciones inconfesas, de las ensoñaciones del so- aun aquí, o aquí sobre todo, en la utilización de
ñador que huye de la sociedad, que pretende tomar los datos de la mitología. No nos serviremos de esos
el mundo como único compañero. Es cierto que esta datos a menos que los sintamos muy actuantes en
sociedad no es completa. El soñador aislado guarda la obra de los poetas o en la ensoñación solitaria.
en especial algunos valores oníricos relacionados con De igual modo, referiremos todo a la psicología ac-
el lenguaje; conserva la poesía propia del lenguaje tual. En tanto que formas y conceptos se esclerosan
de su raza. Las palabras que aplica a las cosas las muy rápido, la imaginación material sigue siendo
poetiza, las valoriza espiritualmente en un sentido una fuerza actualmente actuante. Sólo ella puede
que no puede escapar completamente a las tradicio- reanimar sin cesar las imágenes tradicionales; ella
nes. El poeta más innovador, al explotar la ensoña- es la que vuelve constantemente a la vida ciertas
ción más liberada de los hábitos sociales, transporta viejas formas mitológicas. Vivifica las formas trans-
a sus poemas gérmenes que vienen del fondo social formándolas. Una forma no puede transmutarse por
de la lengua. Pero las formas y las palabras no son sí misma. Es contrario a su ser que una forma se
toda la poesía. Ciertos temas materiales son necesa- cambie. Y si nos encontramos con una transforma-
rios para encadenarlas. Nuestra tarea en este libro ción podemos estar seguros de que una imaginación
es precisamente probar que algunas materias nos material está obrando bajo el juego de las formas. La
trasladan su potencia onírica, una especie de solidez cultura nos trasmite formas, muy a menudo palabras.
poética que da unidad a los verdaderos poemas. Si Si supiéramos encontrar, a pesar de la cultura, un
las cosas ponen en orden nuestras ideas, las materias poco de ensoñación natural, algo de la ensoñación
elementales ponen en orden nuestros sueños. No po- ante la naturaleza, comprenderíamos que el simbo-
demos poner el ideal de pureza en cualquier parte, lismo es un poder material. Nuestra ensoñación per-
cualquier materia. Por poderosos que sean los ritos sonal reformaría naturalmente los símbolos atávicos,
de purificación, es normal que se dirijan a una ma- porque los símbolos atávicos son símbolos naturales.
teria que pueda simbolizarlos. El agua clara es cons- Una vez más hay que compvender que el sueño es
tante tentación para el fácil simbolismo de la pureza. una fuerza de la naturaleza. Como tendremos oca-
Cada hombre encuentra sin guía, sin convención so-
206 PUREZA Y PURIFICACIÓN 207
PUREZA Y PURIFICACIÓN

sióh de volverlo a decir, no es posible conocer la pu- que los "conocimientos naturales" están implicados
reza sin soñarla. No podemos soñarla sin ver en ella en ensoñaciones "naturales". Son esas ensoñaciones
la marca, la prueba, la sustancia en la naturaleza. lo que un psicólogo de la imaginación debe encontrar.
Cuando se interpreta un texto de una civilización des-
II aparecida, lo que habría que reconstruir serían esas
ensoñaciones. No sólo habría que pesar los hechos,
Si empleamos con mucho cuidado los documentos también habría que determinar el peso de los sueños.
mitológicos, deberemos rechazar toda referencia a los Ya que en el orden literario todo es soñado antes
conocimientos racionales. No podemos hacer psico- de ser visto, aun la más simple de las descripciones.
logía de la imaginación fundándonos sobre los prin- Leamos, por ejemplo, este antiguo texto escrito
cipios de la razón como sobre una necesidad primor- ochocientos años antes de nuestra era por Hesíodo:
dial. Esta verdad psicológica, a menudo oculta, va "No orinéis jamás en la desembocadura de los ríos
a aparecérsenos con toda evidencia en el problema que corren hacia el mar, ni en su fuente: cuidaos bien
que trataremos en este capítulo. de ello." 1 Hesíodo agrega: "No satisfagáis tampoco
Para un espíritu moderno, la diferencia entre un otras necesidades: no es menos funesto." Para ex-
agua pura y un agua impura está enteramente racio- plicar esas prescripciones, los psicólogos que pos-
nalizada. Los químicos y los higienistas han pasado tulan el carácter inmediato de las miras utilitarias
por esto: un letrero sobre una llave designa un agua encontrarán en seguida sus razones: imaginarán un
potable. Y todo está dicho, los escrúpulos desapa- Hesíodo preocupado por las enseñanzas de la higiene
recen. Un espíritu racionalista —con débiles cono- elemental. ¡Como si hubiese, para el hombre, una
cimientos psicológicos, como la cultura clásica fa- higiene natural! ¿Existe acaso una higiene absoluta?
brica en abundancia—, al meditar sobre un texto ¡Hay tantas maneras de estar sano!
antiguo, transporta, como una luz recurrente, su co- En realidad, sólo las explicaciones psicoanalíticas
nocimiento preciso sobre los datos del texto. Sin duda pueden ver claro en las prohibiciones enunciadas por
se da cuenta de que los conocimientos sobre la pu- Hesíodo. No hay que ir lejos en busca de la prueba.
reza de las aguas eran antaño defectuosos. Pero cree El texto que acabamos de citar está en la misma pá-
que esos conocimientos corresponden con todo a ex- gina que esta otra prohibición: "No orinéis de pie
periencias bien específicas y claras. En esas condi- vueltos hacia el sol." Esta prescripción no tiene evi-
ciones, con frecuencia las lecturas de textos antiguos dentemente ninguna significación utilitaria. La prác-
son lecciones demasiado inteligentes. El lector mo- tica que prohibe no hace peligrar la pureza de la luz.
derno a menudo obsequia a los antiguos con "cono- Por lo tanto, la explicación que vale para un
cimientos naturales". Olvida que los conocimientos párrafo vale para el otro. La protesta viril contra
que creemos "inmediatos" están implicados en un
sistema que puede ser muy artificial; también olvida 1
Hesíodo, Los trabajos y los días, tracl. Waltr, p. 127.
PUREZA Y PURIFICACIÓN , m¿
208 PUREZA Y PURIFICACIÓN
una sonrisa, por su pintoresquismo, y ya no pueden
el sol, contra el símbolo del padre, es muy conocida defender nuestras fuentes. Observemos, por lo de-
por los psicoanalistas. La prohibición que pone al más, que las prescripciones de la higiene pública
sol al abrigo del ultraje también protege al río. La que se desarrollan en una atmósfera de racionalidad
misma regla de moral primitiva defiende aquí la ma-
jestad paternal del sol y la maternidad de las aguas. no pueden suplir los cuentos. Para luchar contra un
impulso inconsciente, haría falta un cuento activo,
Esta interdicción se ha vuelto necesaria —lo es
actualmente— en virtud de un impulso inconsciente una fábula que tabularía sobre el eje, incluso im-
permanente. En efecto, el agua pura y clara es, para pulsos oníricos.
el inconsciente, un llamado a las poluciones. ¿Cuán- Esos impulsos oníricos nos trabajan, tanto para el
tas fuentes en nuestros campos no están contamina- bien como para el mal; simpatizamos oscuramente
das? No siempre se trata de una maldad definida con el drama de la pureza y la impureza del agua.
que goza por adelantado con el contratiempo de los ¿Quién no experimenta, por ejemplo, una especial
paseantes. El "crimen" apunta más arriba que a la repugnancia, irracional, inconsciente, directa, por la
falta contra los hombres. Tiene en alguno de sus orilla sucia?, ¿por el río ensuciado por la basura y
caracteres el tono del sacrilegio. Es un ultraje a la na- las fábricas? Esta gran belleza natural opacada por los
turaleza-madre. hombres despierta rencor. Huysmans ha jugado con
esta repugnancia y este rencor para realzar el tono
De igual manera, en las leyendas, son numerosos de ciertos periodos imprecatorios, para volver demo-
los castigos infligidos a los transeúntes groseros por niacas algunas de sus escenas. Por ejemplo, ha mos-
las potencias de la naturaleza personificada. Vea- trado ía actitud tasesperafai daV'Bveyve moderno, de
mos, por ejemplo, una leyenda de la Baja Normand/a ZWU&m/rt&tfo ¿>or Ja Ciudad:
" iA5s^s5^^'
L,us hadas pw J>~^>.,
Bf PUREZA Y PURIFICACIÓN
209

208 PUREZA Y PURIFICACIÓN
una sonrisa, por su pintoresquismo, y ya no pueden
el sol, contra el símbolo del padre, es muy conocida defender nuestras fuentes. Observemos, por lo de-
por los psicoanalistas. La prohibición que pone al más, que las prescripciones de la higiene pública
sol al abrigo del ultraje también protege al río. La que se desarrollan en una atmósfera de racionalidad
misma regla de moral primitiva defiende aquí la ma- no pueden suplir los cuentos. Para luchar contra un
jestad paternal del sol y la maternidad de las aguas. impulso inconsciente, haría falta un cuento activo,
Esta interdicción se ha vuelto necesaria —lo es una fábula que tabularía sobre el eje, incluso im-
actualmente— en virtud de un impulso inconsciente
permanente. En efecto, el agua pura y clara es, para pulsos oníricos.
el inconsciente, un llamado a las poluciones. ¿Cuán- Esos impulsos oníricos nos trabajan, tanto para el
tas fuentes en nuestros campos no están contamina- bien como para el mal; simpatizamos oscuramente
das? No siempre se trata de una maldad definida con el drama de la pureza y la impureza del agua.
que goza por adelantado con el contratiempo de los ¿Quién no experimenta, por ejemplo, una especial
paseantes. El "crimen" apunta más arriba que a la repugnancia, irracional, inconsciente, directa, por la
falta contra los hombres. Tiene en alguno de sus orilla sucia?, ¿por el río ensuciado por la basura y
caracteres el tono del sacrilegio. Es un ultraje a la na- las fábricas? Esta gran belleza natural opacada por los
turaleza-madre. hombres despierta rencor. Huysmans ha jugado con
De igual manera, en las leyendas, son numerosos esta repugnancia y este rencor para realzar el tono
los castigos infligidos a los transeúntes groseros por de ciertos periodos imprecatorios, para volver demo-
las potencias de la naturaleza personificada. Vea- niacas algunas de sus escenas. Por ejemplo, ha mos-
mos, por ejemplo, una leyenda de la Baja Normandía trado la actitud desesperada del Biévre moderno, de
trasmitida por Sébillot: un Biévre contaminado por la Ciudad:
Este río en harapos... este extraño río, este exuto-
Las hadas que acaban de sorprender a un palurdo rio de todas las mugres, esta sentina color pizarra
que ha contaminado su fuente están de conciliábulo: y plomo fundido, borbotando aquí y allá de remo-
"—¿Qué le deseas, hermana mía, al que ha entur- linos verdosos, estrellada de escupitajos turbios, que
biado nuestra agua? —Que se vuelva tartamudo y gorgotea sobre la compuerta y se pierde, sollozando,
no pueda articular una palabra. —¿Y tú, hermana en los agujeros de un muro. En algunos lados, el
mía? —Que ande siempre con la boca abierta, tra- agua parece tullida y roída por la lepra; se estanca,
gando moscas a su paso. —¿Y tú, hermana mía? remueve luego su hollín fluido y retoma su marcha
—Que no pueda2 dar un paso, con tu perdón, sin ti- enlenfecida por el cieno... El Biévre no es más
rar una salva." que un estiércol que se mueve.3 ^
Tales relatos han perdido su acción sobre el sub- s
consciente, su fuerza onírica. Sólo se transmiten con \ 1. K. Huysmans, Cro<?«á par/s/im: J V^// JTau. Un
Dilemme,Y ar'is, Y3RSb,-£.%•}.
2
Sébillot, Le Follklore de France, t. n, p. 201.
2J0 PUREZA Y PURIFICACIÓN 211
PUREZA Y PURIFICACIÓN

Muchas otras páginas podrían demostrar por el ga y salada, del agua mala. Esas metáforas se unifi-
absurdo el valor inconsciente vinculado a un agua can en una repugnancia que velan mil matices. Una
pura. Podemos medir por los peligros que corre un simple referencia al pensamiento precientífico nos
agua pura, un agua cristalina, el fervor con el cual llevará a entender la complejidad esencial de una
acogemos en su frescura y juventud el arroyo, la impureza mal racionalizada. Observemos, no obs-
fuente, el río, toda esta reserva de limpidez natural. tante, que no ocurre lo mismo en el plano de la
Sentimos que las metáforas de la limpidez y la fres- ciencia actual: hoy un análisis químico designa a
cura tienen su vida asegurada desde que se aferran un agua mala, a un agua no potable con un califi-
a realidades tan directamente valorizadas. cativo preciso. Si el análisis revela un defecto, podrá
decir que se trata de un agua selenitosa o calcárea
o bacilar. Si los defectos se acumulan, los epítetos se
ni presentan simplemente yuxtapuestos; permanecen ais-
lados; los encontramos en experiencias separadas. Por
Claro está que la experiencia natural y concreta de el contrario, el espíritu precientífico —como el in-
la pureza contiene además factores más sensuales, consciente— aglomera los adjetivos. Así, el autor de
más próximos al sueño material que los datos de la un libro del siglo xvm, después del examen de un
vista, de la simple contemplación, sobre los cuales agua mala, proyecta su juicio —su desagrado— sobre
trabaja la retórica de Huysmans. Para comprender seis epítetos: el agua es llamada, a la vez "amarga,
bien el precio del agua pura es necesario haberse nitrosa, salada, sulfurosa, bituminosa, nauseabunda".
rebelado con toda la sed engañada, después de una
caminata veraniega, contra el viñador que ha enriado ¿Qué son esos adjetivos sino injurias? Corresponden
su mimbre en la fuente familiar, contra todos los pro- más bien a un análisis psicológico de la repugnancia
fanadores —esos Atilas de las fuentes— que encuen- que al análisis objetivo de una materia. Representan
tran una sádica alegría en remover el limo del arroyo, la suma de las muecas de un bebedor. No represen-
después de haber bebido. Mejor que nadie, el hombre tan —como los historiadores de la ciencia lo creen
de campo sabe el precio del agua pura porque sabe con demasiada facilidad— una suma de conocimien-
que se trata de una pureza en peligro, porque tam- tos empíricos. No se comprenderá bien el sentido de
bién sabe beber el agua clara y fresca en el momento la búsqueda precientífica hasta que no se haya hecho
oportuno, en los raros instantes en que lo insípido el estudio psicológico del investigador.
tiene un sabor, en que el ser íntegro desea el agua Como vemos, la impureza es siempre múltiple en
pura. relación con el inconsciente, siempre copiosa; tiene
una nocividad polivalente. Según eso, se comprenderá
Por oposición a este placer simple pero total, po- que el agua impura pueda ser acusada de todas las fe-
dremos hacer el estudio psicológico de las metáforas chorías. Si para el espíritu consciente es aceptada
asombrosamente diversas y múltiples del agua amar- como un simple símbolo del mal, como un símbolo
/3
212 PUREZA Y PURIFICACIÓN PUREZA Y PURIFICACIÓN
213

externo, para el inconsciente es el objeto de una sim- el agua negra del foso, con el agua trabajada por las
bolización activa, completamente interna y sustan- burbujas, con el agua que muestra sus venas en su
cial. Para el inconsciente, el agua impura es un re- sustancia, que levanta como por sí misma un remo-
ceptáculo del mal, un receptáculo abierto a todos los lino de fango. Parecería entonces que es el agua la
males; es una sustancia del mal. que sueña y la que se cubre de una vegetación de
Con lo cual podremos cargar al agua mala con pesadilla. Esta vegetación onírica está ya inducida
una suma indefinida de maleficios. Podremos male- por la ensoñación que contempla las plantas del agua.
ficiarla; es decir, por ella podremos poner el mal La flora acuática es, para algunas almas, un verda-
bajo una forma activa. Se obedece con ello a las ne- dero exotismo, una tentación de soñar en un más
cesidades de la imaginación material que necesita de allá, lejos de las flores del soi y de la vida límpida.
una sustancia para comprender una acción. En el Son numerosos los sueños impuros que florecen en
agua así maleficiada, basta un signo: lo que es malo el agua, que se extienden pesadamente en el agua
en un aspecto o en un carácter, se vuelve malo en como la gruesa mano palmeada del nenúfar. Nume-
su conjunto. El mal pasa de la cualidad a la sustancia. rosos son los sueños impuros en los que el hombre
Se explica así que la menor impureza desvalorice adormecidos siente que circulan en él y a su alrededor
del todo a un agua pura. Es la ocasión de un male- corrientes negras y fangosas, Estigia de ondas pesadas,
ficio y recibe naturalmente un pensamiento malhe- cargadas de mal. Y nuestro corazón es removido por
chor. Como vemos, el axioma moral de la pureza esta dinámica del negro, nuestro ojo adormecido si-
absoluta, destruido para siempre por un pensamiento
malsano, está perfectamente simbolizado por un agua gue indefinidamente, negro sobre negro, este devenir
que ha perdido un poco de su limpieza y de su de la negrura.
frescura.
Es necesario, por lo demás, que el maniqueísmo del
Examinando con ojo atento, con ojo hipnotizado agua pura y del agua impura sea un maniqueísmo
las impurezas del agua, interrogándola como se in- equilibrado. La balanza moral se inclina sin duda
terroga una conciencia, se puede esperar leer el des- del lado de la pureza, del lado del bien. El agua se
tino de un hombre. Algunos procedimientos de la inclina al bien. Sébillot, que ha recogido un enorme
hidromancia se refieren a esas nubes que flotan en folklore de las aguas, se manifiesta sorprendido del
un agua a la que se arroja una clara de huevo * o sus- pequeño número de fuentes malditas. "El diablo rara
tancias líquidas que dejan huellas arborescentes, muy vez está en relación con las fuentes y muy pocas
curiosas, por lo demás. llevan su nombre, mientras que muchas son designa-
Hay soñadores de agua turbia. Se maravillan con das bajo el de un santo y muchas reciben el de una
4
hada."5
Cfr. Collin de Plancy, Diclicmnaire Infernal, art.
"Oomancie". 5
Sébillot, loe. cit., t. ii, p. 186. > '..
214 PUREZA Y PURIFICACIÓN 215
PUREZA Y PURIFICACIÓN
El persa fiel lleva tan lejos el principio [de la puri-
- -h IV ficación] que, para librarse de toda clase de man-
chas por medio de las abluciones, llega a lavarse los
Tampoco debemos apresurarnos a atribuir una base ojos cuando los ha manchado la vista de un infiel;
racional a los incontables temas de purificación por siempre lleva consigo un cántaro lleno de agua con
el agua. Purificarse no es llana y simplemente lim- un cuello largo para poder hacer sus abluciones;
piarse. Y nada nos autoriza a hablar de la necesidad mientras tanto, el país está despoblándose porque
de limpieza como de una necesidad primitiva, reco- no se observan las leyes más sencillas de la higiene,
nocida por el hombre en su sabiduría innata. Aun y es frecuente ver al fiel en el borde de una fuente-
sociólogos muy sagaces han caído en esta trampa. cilla, donde se ha sumergido antes que él un sin-
Así Edward Tylor, habiéndonos recordado que los número de gente, obligado a quitar con la mano la
zulúes hacen muchas abluciones para purificarse des- espuma que recubre el agua, antes de sumergirse
pués de asistir a un funeral, añade: "Debe obser- para asegurarse la pureza recomendada por la ley
varse que esas prácticas han acabado por adquirir [loe. cit., p. 562].
un significado un poco diferente del que implica la
simple limpieza." 6 Pero, para poder afirmar que esas Esta vez el agua pura está tan valorizada que
prácticas "han acabado por adquirir un significado" parecería que nada puede pervertirla. Es una sustan-
diferente del original, habría que poder aportar do- cia del bieh.
cumentos acerca de ese sentido original. Ahora bien, También Rohde no logra resistirse contra ciertas
a menudo, nada nos permite captar en la arqueología racionalizaciones. Recordando el principio que reco-
de las costumbres ese sentido original que pusiera mienda tomar para las purificaciones agua de fuentes
en juego una práctica útil, razonable, sana. Precisa- surgentes o de ríos, agrega: "la fuerza de arrastrar
mente, el propio Tylor nos da la prueba de una puri- o de llevarse el mal parece persistir en el agua to-
ficación por el agua que no tiene nada que ver con mada de estas corrientes. En caso de contaminación
un afán de limpieza: "Los cafres, que se lavan para especialmente grave es necesario purificarse en varias
purificarse de una mancha de convención, nunca se fuentes vivas". 7 "Hacen falta hasta cuarenta fuentes
lavan en la vida ordinaria." Así pues, podríamos para purificarse de un asesinato" (Suidas). Rohde
plantear esta paradoja: El cafre sólo se lava el cuerpo no señala lo suficiente que el agua corriente, que el
cuando tiene sucia el alma. Con excesiva facilidad agua surgente es, en principio, un agua viva. Esta
se cree que los pueblos muy minuciosos en la puri- vida, que permanece ligada a su sustancia, es la que
ficación por el agua están interesados en una limpieza determina la purificación. El valor racional —el he-
higiénica. También es de Tylor esta observación: cho de que la corriente arrastra las inmundicias—
8 sería superado demasiado fácilmente para que se le
Edward B. Taylor, La Civilisation primitive, trad., t. n,
pp. 556-557.
t Rohde, Psyché, trad., Apéndice 4, p. 605.
216 PUREZA Y PURIFICACIÓN PUREZA Y PURIFICACIÓN 2lf

conceda la menor estima. Es el resultado de una racio- probablemente, según Bescherelle, un musgo que ser-
nalización. En los hechos, toda pureza es sustancial. vía de asperjador. Algunas gotas de agua daban, pues,
Toda purificación debe ser pensada como la acción la pureza. El profeta canta aun: "lávame, y quedaré
de una sustancia. La psicología de la purificación de- más blanco que la nieve". Como el agua tiene un
pende de la imaginación material y no de una expe- poder íntimo puede purificar al ser íntimo, puede
riencia externa.
devolverle al alma pecadora la blancura de la nieve.
Al agua pura se le pide, pues, primitivamente, Queda lavado moralmente el que es asperjado físi-
una pureza a la vez activa y sustancial. Mediante camente.
la purificación se participa en una fuerza fecunda, No hay en esto nada de excepcional sino, más
renovadora, polivalente. La mejor prueba de este bien, un ejemplo de una ley básica de la imagina-
íntimo poder es que se mantiene en cada gota de ción material; para la imaginación material la sus-
líquido. Son innumerables los textos en los que tancia valorizada puede actuar, aun en ínfima can-
la purificación aparece como una simple aspersión. tidad, sobre una gran masa de otras sustancias. Es
Fossey, en su libro sobre la Magia asiría (pp. 70- la ley misma de la ensoñación de poder: tener en
73), insiste sobre el hecho de que, en la purifica- volumen pequeño, en el hueco de la mano, el medio
ción por el agua, "nunca se trata de inmersión; de una dominación universal. Es, bajo la forma con-
sino en general de aspersiones, ya sean simples, ya creta, un ideal semejante al del conocimiento de la
sean repetidas siete veces o dos veces siete veces".8 palabra clave, de la pequeña palabra que permite
En la Eneida (vi). "Corineo lleva tres veces alre- descubrir el más oculto de los secretos.
dedor de sus compañeros un ramo de olivo im- Sobre el tema dialéctico de la pureza y de la
pregnado de un agua pura, echa sobre ellos un ro- impureza del agua podemos ver esta ley básica de
cío ligero, los purifica." la imaginación material actuar en los dos sentidos, lo
Por muchos aspectos parecería que el lavado es que nos asegura el carácter eminentemente activo
la metáfora, el pasado en claro, y que la aspersión de la sustancia: una gota de agua pura basta para
es la operación real, es decir, la operación que pro- purificar un océano; una gota de agua impura basta
porciona la realidad de la operación. La aspersión para ensuciar un universo. Todo depende del sentido
es soñada, pues, como la operación primera, que im- moral de la acción elegida por la imaginación mate-
plica el máximo de realidad psicológica. En el salmo rial; si sueña el mal, sabrá propagar la impureza,
50(51), la idea de aspersión parece preceder como sabrá hacer que estalle el germen diabólico; si sueña
una realidad a la metáfora del lavado: "Rocíame I el bien, tendrá confianza en una gota de la sustancia
con hisopo y seré purificado." El hisopo de los he- pura, sabrá hacer que de ella irradie la pureza bien-
breos era la flor más pequeña que conocían; era hechora. La acción de la sustancia es soñada como
un devenir sustancial querido en la intimidad de la
8
Citado por Saintyves, Folklore des eaux, p. 53. sustancia. Es, en el fondo, el devenir de una persona.
I
PUREZA Y PURIFICACIÓN 219
218 PUREZA Y PURIFICACIÓN

Esta acción puede cambiar todas las circunstancias, polvo solar, el cual, habiéndose purificado por sí
superar todos los obstáculos, romper todas las barre- mismo de la mezcla de los demás elementos... se
ras. El agua mala es insinuante, el agua pura es vuelve soberanamente adecuado para exaltar el fue-
sutil. En ambos sentidos, el agua se ha vuelto una go que está en nosotros, volviéndonos, por así de-
voluntad. Todas las cualidades usuales, todos los va- cirlo, de naturaleza ígnea. Entonces los habitantes
de la esfera del fuego se convierten en nuestros in-
lores superficiales pasan al rango de propiedades su- feriores; y encantados de ver restablecida nuestra ,
balternas, porque lo interior gobierna. La acción mutua armonía y de que nos hayamos acercado a
sustancial irradia desde un punto central, desde una ellos, sienten por nosotros la amistad que sienten por
voluntad condensada. sus semejantes.. .9
Meditando esta acción de lo puro y de lo impuro
registraremos una transformación de la imaginación Mientras el fuego del sol estaba disperso, no podía
material en imaginación dinámica. El agua pura y actuar sobre nuestro fuego vital. Su condensación
el agua impura no son pensadas tan sólo como sus- ha producido primero su materialización, luego ha
tancias, son pensadas como fuerzas. Por ejemplo, la dado su valor dinámico a la sustancia. Los espíritus
materia pura "irradia" en el sentido físico del tér- elementales son atraídos por los elementos. Una pe-
mino, irradia pureza; a la inversa, también es sus- queña metáfora más y comprendemos que esta atrac-
ceptible de absorberla. Puede, entonces, servir para ción es una amistad. Después de toda esta química,
conglomerar la pureza. llegamos a la psicología.
Tomemos un ejemplo de las Pláticas del conde De igual modo, para el conde de Gabalis (pá-
de Gabalis por el abate Villars. Sin duda esas plá- gina 30), el agua se convierte en un "maravilloso
ticas tienen un tono de broma, pero las hay que imán" para atraer a las ninfas. El agua purificada
tienen un tono serio; precisamente aquellas en las está ninfeizada. Será, pues, en su sustancia, el lugar
que la imaginación material se transforma en una de la cita material de las ninfas. Así, "sin ceremo-
imaginación dinámica. Entre algunas fantasías muy nias, sin palabras bárbaras", "sin demonios y sin
pobres y sin valor onírico se ve aparecer un razo- arte ilícito", dice el abate Villars, tan sólo por la
namiento que valoriza la pureza de modo curioso. física de la pureza, el sabio se vuelve maestro abso-
¿Cómo evoca el conde de Gabalis a los espíritus luto de los espíritus elementales. Para dominar a los
que vagabundean por el universo? No por medio espíritus, basta con convertirse en hábil destilador.
de fórmulas cabalísticas, sino por medio de opera- Queda restablecido el parentesco entre los espíritus
ciones químicas bien definidas. Basta, piensa él, con espirituales y los espíritus materiales, desde que se
depurar el elemento que corresponde a los espíritus. ha sabido "separar los elementos por los elementos".
Con ayuda de espejos cóncavos se concentra el fuego
de los rayos del sol en un globo de vidrio. Se forma 0
Le Comte de Gabalis, 34? vol. de los Voyages imagi-
entonces un nares, Amsterdam, 1788, p. 29. - ;;« H% ¡a-'.-ir,-
221
PUREZA Y PURIFICACIÓN
220 PUREZA Y PURIFICACIÓN
No descubrimos la psicología de esta metáfora
El empleo de la palabra gaz, derivado flamenco del —que queda escamoteada— cuando decimos que hay
término Geist, determina un pensamiento materia- correspondencia entre el sentido propio y el sentido
lista que culmina su proceso metafórico: un doblete figurado. Semejante correspondencia apenas si sería
se funde entonces sobre un pleonasmo. En vez de una asociación de ideas. En realidad, es una viva
decir que un espíritu espiritual es un espíritu mate- unión de impresiones sensibles. Para el que real-
rial, o más simplemente que un espíritu es espíritu, mente vive las evoluciones de la imaginación mate-
tendremos que decir, para analizar la intuición del rial, no existe un sentido figurado, todos los sentidos
conde de Gabalis, que un espíritu elemental se ha figurados guardan cierto peso de sensibilidad, cier-
convertido en un elemento. Pasamos del adjetivo al ta materia sensible; el todo consiste en determinar
sustantivo, de las cualidades a la sustancia. Al revés, esta materia sensible persistente.
cuando así nos hemos sometido a la imaginación Todos poseemos en la casa una fuente de ]uven-
material, la materia soñada en su poder elemental cio en nuestro lavatorio de agua fría, en una mañana
se exaltará hasta convertirse en un espíritu, en una enérgica. Y sin esta experiencia trivial quizás no po-
voluntad. dría cuajar el complejo de la poética Fuente de ju-
vencio. El agua fresca despierta y rejuvenece el ros-
tro, el rostro en el que el nombre se ve envejecer, en
donde tanto querría que no se lo viera envejecer.
Uno de los caracteres que debemos relacionar con el Pero el agua fresca no rejuvenece tanto el rostro para
sueño de purificación sugerido por el agua límpida los demás como para nosotros mismos. Bajo la fren-
es el sueño de renovación sugerido por un agua fres- te ahora despierta se anima un ojo nuevo. El agua
ca. Nos sumergimos en el agua para renacer renova- fresca vuelve las llamas al rostro. Ese es el principio
dos. En Los jardines suspendidos, Stefan George oye de la inversión que va a explicar la verdadera fres-
que el agua murmura: "Sumérgete en mí para poder cura de las contemplaciones del agua. Esa mirada
surgir de mí." Entiéndase: para tener la conciencia es lo que ha refrescado. Si se participa de veras, por
de surgir. La fuente de Juvencio es una metáfora la imaginación material, en la sustancia del agua, se
muy compleja que merecería por sí sola un largo proyecta una mirada fresca. La impresión de fres-
estudio. Dejando de lado todo lo que en esta metá- cura que da el mundo visible es una expresión de
fora proviene del psicoanálisis, nos limitaremos a frescura que el hombre despierto proyecta sobre las
algunas observaciones muy particulares que demos- cosas Es imposible dar cuenta de ella sin utilizar la
trarán cómo la frescura, sensación corporal muy cla- psicología de la proyección sensible. En la primera
ra, se convierte en una metáfora tan alejada de su mañana, el agua sobre el rostro despierta la energía
punto de partida físico que se puede hablar de pai- de ver. Pone la vista en lo activo; hace de la mi-
saje fresco, de una pintura fresca, de una página lite- rada una acción, una acción clara, nítida, fácil. Se
raria llena de frescura.
222 PUREZA Y PURIFICACIÓN PUREZA Y PURIFICACIÓN 223

siente uno tentado de atribuir una frescura joven a yen virtudes antitéticas de los males del enfermo.
lo que se ve. El oráculo de Kolofon, según nos dice El hombre proyecta su deseo de curar y sueña con
Jámblico,10 profetizaba por el agua. "Ahora, el agua la sustancia compasiva. Nunca nos asombraremos
no comunica para nada la integral inspiración divi- bastante de la gran cantidad de trabajos médicos
na; pero nos proporciona la aptitud deseada y puri- que el siglo xvm ha consagrado a las aguas minera-
fica en nosotros el hálito luminoso..." les y a las aguas térmicas. Nuestro siglo es menos
La luz pura por el agua pura, tal parece ser el prolijo. Podemos ver fácilmente que esos trabajos
principio psicológico de la lustración. Cerca del agua, precientíficos derivan más de la psicología que de la
la luz toma una tonalidad nueva, parecería que la química. Inscriben una psicología del enfermo y del
luz tiene más claridad cuando encuentra un agua médico en la sustancia de las aguas.
clara. "Metzu —nos dice Théophile Gautier—,u pin- El punto de vista de la imaginación dinámica es
taba en un pabellón situado en medio de un estan- más general y más simple. La primera lección diná-
que para conservar la integridad de sus tintes." Fieles mica del agua es, en efecto, elemental: el ser va a
a nuestra psicología proyectante, diríamos, más bien, pedirle a la fuente una primera prueba de curación
la integridad de su mirada. Somos llevados a ver con por un despertar de energía. La razón más prosaica
ojos límpidos un paisaje cuando tenemos reservas de de ese despertar deriva aun de la frescura. El agua
limpieza. La frescura de un paisaje es una manera nos ayuda, por su sustancia fresca y joven, a sen-
de verlo. Hace falta, sin duda, que el paisaje ponga tirnos enérgicos. En el capítulo consagrado al agua
lo suyo, hace falta que tenga algo de verde y un violenta veremos que el agua puede multiplicar sus
poco de agua, pero es la imaginación material la que lecciones de energía. Pero, por ahora, debemos tomar
soporta la tarea más pesada. Esta acción directa de conciencia de que la hidroterapia no es únicamente
la imaginación es evidente cuando nos aplicamos a la periférica. Tiene un componente central. Despierta
imaginación literaria: la frescura de un estilo es los centros nerviosos. Tiene un componente moral.
la más difícil de sus cualidades; depende del escritor Despierta el hombre a la vida enérgica. La higiene,
y no del tema tratado. en ese caso, es un poema.
La esperanza de curación aparece naturalmente li- La pureza y la frescura se alian así para dar un
gada al complejo de la Fuente de Juvencio. La cura- júbilo especial que todos los amantes del agua cono-
ción por el agua, en su principio imaginario, puede cen. La unión de lo sensible y de lo sensual sostiene
ser considerada desde el doble punto de vista de la un valor moral. Por muchos caminos, la contempla-
imaginación material y de la imaginación dinámica. ción y la experiencia del agua nos conducen a un
Para el primer punto de vista, el tema es tan claro ideal. No debemos subestimar las lecciones de las
que nos basta con enunciarlo: al agua se le atribu- materias originales. Han marcado la juventud de
10 nuestro espíritu. Son necesariamente una reserva
Citado por Saintyves, loe. cit„ p. 131.
11
Théophile Gautier, Nouvelles. La Toisón d'Or, p. 183. de juventud. Las encontramos asociadas a nuestros
224 PUREZA Y PURIFICACIÓN 225
PUREZA Y PURIFICACIÓN

recuerdos íntimos, Y cuando soñamos, cuando nos
perdemos realmente en nuestros sueños, nos some-
temos a la vida vegetativa y renovadora de un ele-
mento. Como decíamos al principio de este capítulo, todas
Solamente entonces realizamos los caracteres sus- esas observaciones no encaran a fondo el problema
tanciales del agua de Juvencio, y encontramos en de las relaciones entre la purificación y la pureza
nuestros propios sueños los mitos del nacimiento, naturales. Tan sólo el problema de la pureza natural
el agua en su poder maternal, el agua que hace vi- reclamaría largos desarrollos. Bástenos evocar una
vir en la muerte, más allá de la muerte, como lo ha intuición que pone en duda esta pureza natural.
demostrado Jung (loe. cit., p. 283). Esta ensoñación Así, estudiando el Esprit de liturgie, de Guardini,
del agua de Juvencio se vuelve entonces una enso- Ernest Seilliére escribe:
ñación tan natural que no comprendemos para nada
a los escritores que tratan de racionalizarla. Recor- Ved, por ejemplo, el agua, tan pérfida, tan peligrosa
demos, por ejemplo, el pobre drama de Ernest Re- además, en sus remolinos y sus movimientos gira-
nán: L'eau de Jouvence, donde vemos la incapacidad torios que parecen incantaciones o encantamientos,
del lúcido escritor para revivir las intuiciones alquí- en su inquietud eterna. Y bien, los ritos litúrgicos
micas. Se limita a cubrir de fábulas la idea moderna de la bendición exorcizan y neutralizan lo que se
de la destilación. Arnauld de Villeneuve, bajo el per- oculta de maligno en sus profundidades, encadena
a sus poderes demoniacos, y despertando en ella
sonaje de Próspero, cree necesario liberar a su eau poderes más conformes con su naturaleza [buena],
de vie, su aguardiente, de la acusación de alcoho- disciplina sus inasibles y misteriosos poderes que
lismo: "Nuestros finos y peligrosos productos deben ponen al servicio del alma, paralizando lo que en
ser tomados con cautela. ¿Es nuestra falta si ingur- ella había de mágico, de atractivo, de malo. El que
gitándolos por el gollete algunos revientan mientras no ha experimentado eso [insiste nuestro poeta de
nosotros vivimos?" (Acto iv.) Renán no ha visto las ceremonias cristianas] ignora a la naturaleza:
que la alquimia está relacionada en primer lugar con pero la liturgia penetra sus secretos y nos manifiesta
la psicología mágica. Está en contacto con el poema que en ella duermen las mismas potencias laten-
y está en contacto con el sueño más que con las tes que en el alma de los hombres.12
experiencias objetivas. El agua de Juvencio es un
poder onírico. No puede servir de pretexto a un his- Y Ernest Seilliére demuestra que esta concepción
toriador que juega por un instante —y con qué pe- de la demonización sustancial del agua supera en
sadez— con el anacronismo. profundidad las intuiciones de Klages que no llevan
tan lejos la influencia demoniaca. En opinión de
12
Ernest Seilliére, De la déesse nature a la déesse vie,
página 367. ...; ••, \r'-,&+ : K; v '-
226
PUREZA Y PURIFICACIÓN 227
PUREZA Y PURIFICACIÓN
Guardini, es realmente el elemento material el que
simboliza en su sustancia con nuestra propia sustan- bolismo del Agua, que representa principalmente el
cia. Guardini retoma una intuición de Frederic Schle- Cielo..." Ese lago subterráneo soñado por el poeta
gel, para el cual el espíritu maligno actúa directa- en sus visiones dará así un cielo subterráneo... El
mente "sobre los elementos físicos". En estas pers- agua, en su simbolismo, sabe reunir todo. Claudel
pectivas, el alma pecadora es ya un agua mala. El dice además: "Todo lo que el corazón desea puede
acto litúrgico que purifica el agua inclina la sustancia reducirse siempre a la figura del agua." El agua, el
humana correspondiente a la purificación. Vemos, mayor de los deseos, es el don divino verdaderamente
pues, aparecer el tema de la purificación consustan- inagotable.
cial, la necesidad de extirpar el mal de la naturaleza Esta agua interior, ese lago subterráneo de donde
entera, y tanto el mal en el corazón del hombre surge un altar, se convertirá en un "estanque de de-
como el mal en el corazón de las cosas. La vida cantación de aguas contaminadas". Por su simple
moral es también ella, entonces, como la vida de la presencia purificará a la enorme ciudad. Será una
imaginación, una vida cósmica. El mundo entero de- especie de monasterio material que rogará sin cesar
sea la renovación. La imaginación material drama- en la intimidad y en la permanencia de su única sus-
tiza el mundo en profundidad. Encuentra en la pro- tancia. Podríamos encontrar en la Teología muchas
fundidad de las sustancias todos los símbolos de la otras pruebas de la pureza metafísica de una sustan-
vida humana íntima. cia. Sólo hemos retenido lo que tiene relación con
Se comprende, pues, que el agua pura, que el la metafísica de la imaginación. Originariamente, un
agua-sustancia, que el agua en sí pueda tomar, a los gran poeta imagina valores que tienen su lugar natu-
ojos de algunas imaginaciones, el lugar de una ma- ral en la vida profunda.
teria primordial, Entonces aparece como una especie
de sustancia de las sustancias para la cual todas las
demás sustancias son atributos. Así, Paul Claudel,
en su proyecto de una Église souterraine a Chicago,13
está seguro de encontrar en el seno de la Tierra una
verdadera agua esencial, un agua sustancialmente re-
ligiosa. "Si se cava la tierra, se encuentra el agua. El
fondo del estanque sagrado en torno del cual se ha-
cinarían, rango por rango, las almas sedientas, esta-
ría, pues, ocupado por un lago... No es éste el
lugar oportuno para insistir sobre el inmenso sim-
13
Paul Claudel, Positions et propositious, t. i, p. 235.
LA SUPREMACÍA DEL AGUA DULCE 229

Ahora bien, si consideramos no ya mitos sino frag-
mentos de mitos, es decir, imágenes materiales más
VII. LA SUPREMACÍA DEL AGUA DULCE o menos humanizadas, el debate queda en seguida
más matizado y sentimos bien que hay que conciliar
las doctrinas mitológicas extremas. Si la ensoñación
Toute eau était douce pour l'Égyptien, se vincula con la realidad, la humaniza, la engran-
mais surtout ceíle qui avait été puisée dece, la magnifica. Todas las propiedades de lo real,
au fleuve, émanation d'Osiris.* desde que son soñadas, se vuelven cualidades heroi-
cas. Así, para la ensoñación del agua, el agua se
GÉRARD DE NERVAL, Les Filies
du feu, p. 220. vuelve la heroína de la dulzura y de la pureza. La
materia soñada no permanece objetiva, puede decirse
de veras que se evemeriza.
A la inversa, el evemerismo, a pesar de su insu-
ficiencia general, proporciona a las impresiones ma-
YA QUE en este estudio queremos limitarnos a ob- teriales comunes la continuidad y la relación con una
servaciones esencialmente psicológicas sobre la ima- vida humana insigne. El río, a pesar de sus mil ros-
ginación material, sólo tomaremos de los relatos de tros, recibe un único destino; su fuente tiene la
la mitología ejemplos susceptibles de ser reanimados responsabilidad y el mérito de todo el curso. La ima-
ahora en las ensoñaciones naturales y vivas. Sólo ginación no tiene en cuenta para nada sus afluentes.
ejemplos de una imaginación que inventa sin cesar, Pretende que una geografía sea la historia de un
alejados lo más posible de las rutinas de la memoria, rey. El soñador que ve pasar el agua evoca el origen
pueden explicar esta aptitud para ofrecer imágenes legendario del río, la fuente lejana. Existe un eveme-
materiales, imágenes que sobrepasan las formas y rismo potencial en todas las grandes fuerzas de la
alcanzan la materia misma. No intervendremos en naturaleza. Pero este evemerismo secundario no debe
el debate que divide a los mitólogos desde hace un hacernos olvidar la sensualidad profunda y compleja
siglo. Como se sabe, esta división de las teorías mi- de la imaginación material. En este capítulo vamos a
tológicas consiste, en su forma esquemática, en pre- tratar de demostrar la importancia de la sensualidad
guntarse si hay que estudiar los mitos a la medida en la psicología del agua.
del hombre o a la medida de las cosas. Dicho de otro Esa sensualidad primitiva, que proporciona argu-
modo, ¿el mito es el recuerdo de la acción en que mentos a una doctrina naturalista de las imágenes
estalla un héroe o, en cambio, es el recuerdo del activas en los mitos, da una razón para la suprema-
cataclismo del mundo? cía imaginaria del agua de las fuentes sobre el agua
del océano. Para un sensualismo de este tipo, la ne-
* "Toda agua era dulce para el egipcio, pero sobre todo cesidad de sentir directamente, la necesidad de tocar
la que había sido sacada del río, emanación de Osiris." [T.]
. . . ' • ' . ' - . • - - • • ' ' 228
230 LA SUPREMACÍA DEL AGUA DULCE LA SUPREMACÍA DEL AGUA DULCE 231

y de gustar sustituyen el placer de ver. Por ejemplo, ños. La división —psicológicamente tan importante—
el materialismo de la bebida puede obliterar el idea- del cuento y del mito no es fácil de hacer con res-
lismo de la visión. Un componente material aparen- pecto a la mitología del mar. Sin duda, los cuentos
temente ínfimo puede deformar una cosmología. Las terminan por alcanzar a los sueños; los sueños ter-
cosmologías sabias nos hacen olvidar que las cosmo- minan por nutrirse —escasamente— con cuentos.
logías ingenuas tienen rasgos directamente sensuales. Pero los cuentos no participan de veras del poder
Cuando restituyamos a la imaginación material su fabulante de los sueños naturales; los cuentos del
lugar justo en las cosmogonías imaginarias, nos da- mar menos que otros, puesto que los relatos de via-
remos cuenta de que el agua dulce es la verdadera jeros no son psicológicamente verificados por el oyen-
agua mítica. te. El que vuelve de lejos puede mentir. El héroe de
los mares vuelve siempre de lejos; regresa del más
H allá; nunca habla de la orilla. El mar es fabuloso
porque se expresa en primer lugar por los labios
Existe un hecho que los mitólogos suelen olvidar, y del viajero del viaje más lejano. Fábula lo lejano.
es que el agua de mar es un agua inhumana, que Ahora bien, el sueño natural fábula lo que se ve,
falta al primer deber de todo elemento reverenciado, lo que se toca, lo que se come. En los estudios psico-
que es el de servir directamente a los hombres. Sin lógicos se deja de lado erróneamente este expresio-
duda los dioses del mar animan las más diversas nismo primero que daña al impresionismo esencial
mitologías, pero cabría preguntarse si la mitología del sueño y de la imaginación material. El orador
del mar puede ser, en todos los casos y bajo todos dice demasiado para que el auditor sienta mucho. El
sus aspectos, una mitología primitiva. inconsciente marítimo es según esto un inconsciente
En primer lugar, es evidente que la mitología del hablado, un inconsciente que se dispersa en relatos
mar es una mitología local. Sólo interesa a los habi- de aventuras, un inconsciente que no duerme. Por lo
tantes de un litoral. Por lo demás, los historiadores, tanto, en seguida pierde sus fuerzas oníricas. Es me-
dejándose seducir demasiado pronto por la lógica, nos profundo que este inconsciente que sueña en
deciden muy a la ligera que los habitantes de la costa torno de experiencias comunes y que prosigue en los
han de ser fatalmente marineros. Con toda gratuidad sueños de la noche las interminables ensoñaciones
se otorga a todos esos seres, hombres, mujeres y ni- del día. La mitología del mar alcanza, pues, rara-
ños, una experiencia real y completa del mar. No se mente los orígenes de la fabulación.
dan cuenta de que el viaje lejano y la aventura Claro está que no vamos a insistir sobre la in-
marina son, en primer lugar, aventuras de viajes fluencia de la mitología enseñada, que constituye
relatados. Para el niño que oye al viajero, la primera un obstáculo al exacto estudio psicológico de los
experiencia del mar pertenece al orden de los rela- mitos. En la mitología enseñada se empieza por lo
tos. El mar produce cuentos antes de producir sue- general en vez de empezar por lo particular. Se
233
232 LA SUPREMACÍA DEL AGUA DULCE LA SUPREMACÍA DEL AGUA DULCE

pretende hacer comprender sin tomarse el trauc ción que anima a los mitos es la emoción primitiva
de hacer sentir. Cada cantón del universo recibe un entre todas: el miedo a las tinieblas, la ansiedad que
dios nominalmente designado. Neptuno toma el mar; al fin cura la aurora. Los mitos gustan a los hombres
Apolo el cielo y la luz. Sólo se trata de un vocabu- porque concluyen bien; los mitos concluyen bien por-
lario. Por lo tanto, un psicólogo del mito tendrá que que concluyen como la noche: con el éxito del día,
hacer el esfuerzo de encontrar cosas que estén detrás con el éxito del héroe bueno, del héroe animoso
de los nombres, para vivir, aun antes de los relatos que desgarra y rompe en pedazos los velos, que ab-
y los cuentos, la ensoñación primitiva, natural, la suelve la angustia, que devuelve la vida a los hom-
ensoñación solitaria, la que recoge la experiencia de bres perdidos en las tinieblas como en un infierno.
todos los sentidos y proyecta todos nuestros fantas- En la teoría mítica de Ploix, todos los dioses, aun
mas sobre todos los objetos. Una vez más, esta enso- los que viven bajo tierra, por ser dioses reciben una
ñación deberá anteponer el agua común, el agua coti- aureola; llegarán, aunque sólo sea por un día, por
diana al infinito de los mares. una hora, a participar de la alegría divina, de la
acción diurna, que es siempre una acción de es-
plendor.
ni De acuerdo con esta tesis general, el dios del agua
también tendrá que tener su parte de cielo. Puesto
La supremacía del agua terrestre sobre el agua ma- que a Zeus le corresponde el cielo azul, claro, sereno,
rina no ha escapado, como es natural, a los mitólogos Poseidón tomará el cielo gris, cubierto, nuboso.1 De
modernos. Pero sólo nos referiremos ahora a los tra- ese modo, Poseidón también jugará un papel en el
bajos de Charles Ploix. Nos interesan sobre todo drama celeste permanente. El nubarrón, las nubes,
porque el naturalismo de la mitología de Ploix es las neblinas serán, pues, conceptos primitivos de la
primitivamente un naturalismo a gran escala, a la psicología neptuniana. Ahora bien, se trata precisa-
medida de los fenómenos cósmicos más generales. mente de objetos contemplados sin cesar por la en-
Será un buen ejemplo para probar nuestra teoría de soñación hídrica que presenta el agua escondida en
la imaginación material que va en sentido inverso y el cielo. Los signos precursores de la lluvia despier-
que pretende hacerle un lugar a lo tangible y a lo tan una ensoñación especial, una ensoñación muy
sensual, junto a lo visible y a lo lejano. vegetal, que vive realmente el deseo de la pradera
Para Charles Ploix, el drama mitológico funda- de una lluvia bienhechora. A ciertas horas, el ser
mental —tema monótono de todas las variaciones— humano es una planta que desea el agua del cielo.
es, como se sabe, el drama del día y de la noche. Charles Ploix aporta numerosos argumentos para
Todos los héroes son solares; todos los dioses son sostener su tesis del carácter primitivamente celeste
dioses de la luz. Todos los mitos cuentan la misma de Poseidón. De ese carácter primitivo resulta que
historia: el triunfo del día sobre la noche. Y la emo- i Charles Ploix, La Nature et les dieux, p. 444.
.-a^

234 LA SUPREMACÍA DEL AGUA DULCE LA SUPREMACÍA DEL AGUA DULCE 235

la atribución de las fuerzas oceánicas a Poseidón es Charles Ploix concluye: "Poseidón es, pues, del
tardía; es necesario que, para que Poseidón trabaje agua dulce." Del agua dulce en general, porque las
como un dios de los mares, algún otro personaje aguas dispersas en las mil fuentes del campo tienen
venga a doblar de algún modo al dios de las nubes. todas "sus fetiches" (p. 450). En su primera gene-
"Es absolutamente inverosímil —dice Ploix— que el ralización, Poseidón es, en consecuencia, un dios
dios del agua dulce y el dios del agua salada sean un que generaliza a los dioses de las fuentes y los ríos.
solo y mismo personaje." Incluso, antes de ir del cielo Asociándolo al mar no hacemos sino proseguir esta
al mar, Poseidón irá del cielo a la tierra. Muy pronto generalización. Rohde ha demostrado que cuando
pasará a ser el dios del agua dulce, el dios del agua Poseidón entra a dominar el vasto mar, cuando no
terrestre. En Trecenia "le ofrecen las primicias de está vinculado a un río particular, es ya una especie
los frutos de la tierra". Se le honra bajo el nombre de concepto divinizado.2 Por lo demás, un recuerdo
de Poseidón Phytalmios. Es, pues, "el dios de la ve- de esta mitología primitiva queda vinculado al pro-
getación". Toda divinidad vegetal es una divinidad pio océano. Por Okeanos, dice Ploix, "debemos en-
del agua dulce, una divinidad emparentada con los tender no el mar, sino la gran reserva de agua dulce
dioses de la lluvia y de los nubarrones. (potamos) situada en las extremidades del mundo"
También en las mitologías primitivas Poseidón es (p. 447).
el que hace surgir las fuentes. Y Charles Ploix asi- ¿Cómo decir más claro que la intuición soñadora
mila el tridente "a la varita mágica que también per- del agua persiste a pesar de las circunstancias adver-
mite descubrir las fuentes". A menudo esta "varita" sas? El agua del cielo, la fina lluvia, la fuente amiga
opera con masculina violencia. Para defender a la y salutífera dan lecciones más directas que todas las
hija de Dáñaos contra el ataque de un sátiro, Posei- aguas de los mares. Lo que ha salado los mares ha
dón lanza su tridente que se hunde en la roca: "Al sido una perversión. La sal traba una ensoñación, la
retirarlo, hace surgir tres hilos de agua que se con- ensoñación de la dulzura, una de las ensoñaciones
vierten en la fuente de Lerna." Como vemos, la más materiales y más naturales que existen. La en-
varita del mago tiene una historia muy vieja. Parti- soñación natural guarda siempre un privilegio para
cipa también de una psicología muy vieja y muy el agua dulce, para el agua que refresca y quita la
simple. En el siglo xvm con frecuencia es llamada la sed.
verga de Jacob; su magnetismo es masculino. Aún
hoy, en que los talentos se mezclan, no se habla > i iv
para nada de "zahoríes", refiriéndose a mujeres. Re-
cíprocamente, como las fuentes son provocadas por Tanto sobre la dulzura como sobre la frescura pode-
el héroe en una acción tan masculina, no hay que mos seguir casi materialmente la constitución de la
asombrarse de que el agua de las fuentes sea la más metáfora que atribuye al agua todas las cualidades
2
femenina de las aguas. Cfr. Rohde, Psyché, trad., p. 104. .'.---,:; %>
237
236 LA SUPREMACÍA DEL AGUA DULCE LA SUPREMACÍA DEL AGUA DULCE

dulcificantes. El agua, dulce al paladar, llegará a ser, Dulzura y acritud no tienen aquí referencia alguna
en ciertas intuiciones, materialmente dulce. Un ejem- a las impresiones del sabor; son cualidades sustan-
plo tomado de la química de Boerhaave nos muestra ciales que pueden entrar en lucha. En esta lucha, la
el sentido de esta sustancialización de la dulzura. dulzura del agua triunfa. Es una marca de su carác-
Para Boerhaave,8 el agua es muy dulce. En efecto, ter sustancial.4
Podemos ver ahora el camino recorrido desde la
es tan dulce que reducida al grado de calor que tiene
un hombre sano, y aplicada en seguida sobre las sensación primera hasta la metáfora. La impresión
partes de nuestro cuerpo en donde el sentimiento de dulzura que pueden recibir una garganta sedienta
es más delicado (como la córnea del ojo o la mem- o una lengua seca es sin duda muy clara; pero esta
brana de la nariz), no sólo no suscita ningún dolor impresión no tiene nada en común con las impresio-
sino que ni siquiera produce una sensación diferente nes visuales del ablandamiento y de la disolución de
de la que es producida por nuestros humores... las sustancias por el agua. Sin embargo, la imagina-
en su estado natural... Aún más, ligeramente apli- ción material está trabajando; debe llevar impresio-
cada sobre nervios, tensos por alguna inflamación
y tan sensibles a la menor cosa, tampoco los afecta. nes primitivas a las sustancias. Por lo tanto, debe
Volcada sobre partes ulceradas o sobre la carne atribuir al agua las cualidades de la bebida, y en
viva... no produce ninguna irritación... Fomen- primer lugar las cualidades de la primera bebida.
tos de agua caliente, aplicados sobre los nervios des- Por lo tanto, es necesario que desde un nuevo punto
cubiertos y a medias consumidos por un cáncer ul- de vista el agua sea una leche, es necesario entonces
cerado, calman la vivacidad del dolor, en vez de que sea dulce como la leche. El agua dulce será siem-
aumentarlo. pre en la imaginación de los hombres un agua privi-
legiada.
Vemos actuar la metáfora: el agua dulcifica un
dolor, por lo tanto es dulce. Boerhaave concluye:
Comparada con los demás humores de nuestro cuer-
po es más dulce que cualquiera de ellos, sin excep-
tuar siquiera nuestro Aceite, que, aunque muy dul-
ce, no deja de actuar sobre nuestros nervios de un
modo extraordinario e incómodo por su sola visco-
sidad . . . En fin, tenemos una prueba de su gran
dulzura en que cualquier clase de cuerpos acres
pierden [en ella] su acritud natural, que los hace * La dulzura del agua impregna la propia alma. Leemos
tan dañinos para el cuerpo humano. en el Hermes Trimegisto (trad. de Louis Ménard, p. 202):
"Un exceso de agua vuelve el alma dulce, afable, fácil, so-
3
Boerhaave, Elemens de chymie, trad. 1752, t. n, p. 586. ciable y dispuesta a someterse."
EL AGUA VIOLENTA 239

tante en evidencia los grados de tensión de la inten-
cionalidad; resultan demasiado "formales", dema-
VIII. EL AGUA VIOLENTA siado intelectuales. Faltarían entonces principios de
evaluación intensiva y material a una doctrina de la
objetivación que objetiva las formas pero no las
C'est une tres funeste tendance de no- fuerzas. Es necesario a la vez una intención formal,
tre age de se figurer que nature c'est
reverte, c'est paresse, c'est langueur.* una intención dinámica y una intención material para
comprender el objeto en su fuerza, en su resistencia,
MICHELET, La Montagne, p. 362. en su materia, es decir, totalmente. El mundo es tanto
el espejo de nuestra era como la reacción de nuestras
L'Océan bout de peur.** fuerzas. Si el mundo es mi voluntad, también es mi
adversario. Cuanto mayor es la voluntad, mayor es
Dv BARTAS. el adversario. Para comprender bien la filosofía de
Schopenhauer, hay que conservarle a la voluntad
humana su carácter inicial. En la batalla entre el
hombre y el mundo, no es el mundo el que empieza.
Cuando concedemos a la psicología dinámica su Terminaremos la lección de Schopenhauer, pues,
justo papel, cuando empezamos a distinguir —como sumando realmente la representación inteligente y
hemos tratado de hacer en nuestras consideraciones la voluntad clara del Mundo como voluntad y repre-
sobre la composición del agua y de la tierra— todas sentación al enunciar la fórmula: El mundo es mi
las materias según el trabajo humano que provocan provocación. Comprendo al mundo porque lo sor-
o exigen, no tardamos en comprender que la realidad prendo con mis fuerzas incisivas, con mis fuerzas
no puede quedar verdaderamente constituida a los dirigidas, en la justa jerarquía de mis ofensas, como
ojos del hombre hasta que la actividad humana no realizaciones de alegre cólera, de mi cólera siempre
sea lo bastante ofensiva, inteligentemente ofensiva. victoriosa, siempre conquistadora. En tanto que fuen-
Entonces todos los objetos del mundo reciben su te de energía, el ser es una cólera a priori.
justo coeficiente de adversidad. Esos matices activis- Desde ese punto de vista activista, los cuatro ele-
tas no nos parecen haber sido expresados de modo mentos materiales son cuatro tipos diferentes de pro-
suficiente por "la intencionalidad fenomenológica". vocación, cuatro tipos de cóleras. Viceversa, si la
Los ejemplos de los fenomenologistas no ponen bas- psicología se preocupara justamente de los caracteres
ofensivos de nuestras acciones, encontraría, en estu-
* "Es una tendencia muy funesta de nuestra época la dios de la imaginación material, una cuádruple raíz
de figurarse que naturaleza es ensoñación, es pereza, es
languidez." [T.] de la cólera. Descubriría en ella conductas objetivas
** "El océano hierve de miedo." [T.] ante explosiones aparentemente subjetivas. Con eso
- , 238
240 EL AGUA VIOLENTA EL AGUA VIOLENTA 2K

ganaría elementos para simbolizar cóleras disimula- Están permanentemente dinamizados por un querer-
das o violentas, obstinadas y vengativas. ¿Cómo pre- atacar. Son la respuesta a un insulto y no una res-
tender lograr el espíritu de fineza en la investigación puesta a una sensación. No nos equivoquemos: el
psicológica sin una riqueza suficiente del símbolo, adversario que insulta no es por fuerza un hombre,
sin un bosque de símbolos? ¿Cómo hacer comprender las mismas cosas nos cuestionan. Como desquite, en
todas las vueltas y revueltas de un sueño de poder su experiencia audaz, el hombre tiende a maltratar
nunca satisfecho, nunca cansado, si no ponemos nin- lo real.
guna atención en las ocasiones objetivas tan diversas Si se quiere adoptar a la fuerza esta definición
de su triunfo? anagenética del reflejo humano debidamente dina-
Si la provocación es una noción indispensable para mizado por la provocación, por la necesidad de ata-
comprender el papel activo de nuestro conocimiento car las cosas, por el trabajo ofensivo, se comprenderá
del mundo es porque no se hace psicología con la que las victorias sobre los cuatro elementos materia-
derrota. No conocemos inmediatamente el mundo les son todas salubres en particular, tonificantes y
mediante un conocimiento plácido, pasivo, quieto. renovadoras. Esas victorias determinan cuatro tipos
Todas las ensoñaciones constructivas —y nada es más de salud, cuatro tipos de vigor y de coraje suscep-
constructor en esencia que el sueño de poder— se tibles de proporcionar rasgos quizás más importan-
animan ante la esperanza de una adversidad supe- tes que la teoría de los cuatro temperamentos a
rada, en la visión de un adversario vencido. Es una clasificación de las conductas. Por lo tanto, una
necesario hacer la historia psicológica de una vic- higiene activa, caracterizada por las materias so-
toria orgullosa cumplida sobre un elemento adverso bre las cuales se ejerce la acción —¿y cómo no
para encontrar el sentido vital, nervioso, real de las otorgarle el primer rango a la materia sobre la que
nociones objetivas. El orgullo es el que da la unidad se ejerce la acción, la materia trabajada?—, tendrá
dinámica al ser, el que crea y alarga la fibra ner- por supuesto una cuádruple raíz en la vida natural.
viosa. El orgullo es el que da al impulso vital sus Los cuatro elementos especifican de manera diná-
trayectos rectilíneos, es decir, su éxito absoluto. El mica, más aún que materialmente, cuatro tipos te-
sentimiento de la victoria segura es el que da al re- rapéuticos.
flejo su flecha, la alegría soberana, la alegría viril
de perforar la realidad. El reflejo victorioso y vivo n
supera de modo sistemático su alcance antecedente.
Va más lejos. Si sólo fuera tan lejos como una acción Para hacer sentir esta diferencia en la conquista de
antecedente, sería ya maquinal, ya estaría animali- las conductas y de las saludes debidas a los elemen-
zado. Los reflejos de defensa que llevan de veras el tos materiales combatidos, vamos a estudiar impre-
signo humano, los reflejos que el hombre prepara, siones de adversidad superada lo más próximas que
bruñe y tiene listos son actos que defienden atacando. sea posible, pero dejándoles su marca material pro-
243
EL AGUA VIOLENTA
wat EL AGUA VIOLENTA
1o Horra acuchilla la ráfaga. Dina-
f
funda. Este será el caso para la dinamogenia del ca-
minador contra el viento, por una parte, y para la
dinamogenia del nadador contra la corriente, por
la otra.
Dado que nuestra finalidad, en esta obra, es pro- ctao n , los l t o W ^ J ^ * lágrimas femc-
porcionar una contribución a la psicología de la crea- tos, los menos apen; *£**£"¿¿atiente no
ción literaria, elijamos luego dos héroes literarios ninas. Las l«í™a» « c f " " ™ 7 s i n 0 ,i orden de
para ilustrar nuestras observaciones: Nietzsche el pertenecen al orden de lapenas BU. ^ ,a
caminador, Swinburne el nadador. U rabia. Responden por la c ó « a ^ , . j „ . Mie „,ras
Nietzsche ha instruido pacientemente su voluntad apestad. Las e n j u g a » £ - £ L » < » - " «"*¡
de poder mediante esas largas caminatas en la mon- SÍdeTeomír^íra-elolorazarradode,
taña, por su vida a pleno viento sobre las cumbres.
Sobre las cumbres amó
La áspera divinidad de la roca salvaje.1 mente simboliza una victoria oe en un
vierte luego en un banderín, en una & de

Con el pensamiento en el viento, hizo del caminar a n d a r t e . E s e l signo de•»» ™ ^ P E1 abrig0
u n a fuerza, e l p o t e d ^ i n * J ^ m a
un combate. Más aún, la marcha es su combate. Ella
a ÍnCOnqUÍS3tbel e
da el enérgico ritmo de Zaratustra. Zaratustra no
habla sentado ni habla paseándose, como un peripa-
tético. Ofrece su doctrina caminando enérgicamente,
t)US ^
arrojándola a los cuatro vientos del cielo.
¡Qué fácil vigor, también! Contra el viento, el m0 ntaña e s sin duda e U g £ ^ ¿ i p r o c i d a d ,
combate es casi siempre sin derrota. Un héroe del vencer el comple,o de ' « / ^ " ta marcha pura,
viento volteado por una ráfaga sería el más ridículo esta marcha que no busca u n ^ e inmedia
C
de los generales vencidos. El héroe que provoca al como una poesía P » « - " J j
tasimpresiones de voluntad de p^* p ° oder . Es la voluntad
dos
viento no acepta la divisa del junco: "Me doblo y
no me rompo", ya que ésta es una divisa pasiva, una de poder en estado d « ^ ° c a d a paso conquistan
divisa que aconseja esperar, doblarse ante el poder.
No es la divisa activa del caminador, puesto que el
caminador intrépido se dobla hacia adelante, de cara
al viento, contra el viento. Su bastón atraviesa el
1
Poésie in Ecce Homo, trad. Henil Albert, p. 183. , D.A,.,»«¡o. t«" '<" »' * " " * '"' '' "'

±
244 EL AGUA VIOLENTA
EL AGUA VIOLENTA 245
go mío, huye en tu soledad" (Fliehe, mein Freund, ñas en las que Edgar Poe, reavivando sin duda viejos
in deine Einsamkeit) .3 Huye de la lucha contra los recuerdos, desempeña el papel del profesor de nata-
hombres para encontrar la lucha pura, la lucha con-
tra los elementos. Ve a aprender a luchar luchando ción enérgico, del Padre nadador, que precipita al
contra el viento. Y Zaratustra termina la estrofa de hijo de Elena, al hijo de la amada, en las aguas. Otro
esta manera: "Huye allá a lo alto donde sopla un joven fue iniciado de la misma forma; el juego es-
viento rudo y fuerte." tuvo a punto de ser peligroso y Edgar Poe tuvo que
precipitarse al agua para salvar a su alumno. Y Ma-
rie Bonaparte termina: "Venía a agregarse entonces
a esos recuerdos, actuando a su modo y surgido del
fondo del inconsciente, el profundo deseo edípico
Veamos ahora el segundo cuadro del díptico. de reemplazar al padre." 4 Sin duda, el complejo
En el agua, la victoria es más rara, más peligrosa, edípico, en Poe, tiene otras fuentes más importan-
más meritoria que en el viento. El nadador conquista tes, pero es interesante comprobar, pensamos, que
un elemento más extraño a su naturaleza. El joven el inconsciente multiplica las imágenes del padre y
nadador es un héroe precoz. ¿Y qué verdadero na- que todas las formas de iniciación plantean proble-
dador no ha sido primero un joven nadador? Los mas edípicos.
primeros ejercicios de natación dan motivo a un No obstante, el psiquismo hidratante de Edgar
miedo superado. La caminata no tiene ese umbral Poe sigue siendo muy especial. La componente activa
de heroísmo. A este miedo del elemento nuevo se que acabamos de aislar en Poe, profesor de nata-
asocia por lo demás cierto temor ante el profesor ción, no llega a predominar sobre la componente
de natación que a menudo precipita a su alumno en melancólica, que sigue siendo el carácter dominante
un agua profunda. No es de asombrarse entonces que de las intuiciones del agua en la poética de Edgar
se manifieste un ligero complejo de Edipo, en el Poe. Acudiremos a otro poeta para ilustrar la expe-
que el profesor desempeña el papel del padre. Los riencia viril de la natación. Será Swinburne el que
biógrafos nos dicen que a los seis años, Edgar Poe, nos permita señalar al héroe de las aguas violentas.
que más tarde se convertiría en un intrépido nada-
dor, temía el agua. A un temor superado siempre Podrían escribirse numerosas páginas sobre los pen-
corresponde un orgullo. M. Bonaparte cita una carta samientos y las imágenes de Swinburne relativos a
de Edgar Poe en la que el poeta muestra su or- la poesía general de las aguas. Swinburne vivió las
gullo de nadador: "No creería estar haciendo nada horas de su infancia cerca de las olas, en la isla
extraordinario si tratara de atravesar el Paso de Ca- de Wight. Otra propiedad de sus abuelos, a veinti-
lais entre Dover y Calais." También nos relata esce- cinco kilómetros de Newcastle, extendía sus grandes
8
Nietzsche, Así hablaba Zaratustra. 4
Marie Bonaparte, Edgar Poe, t. i, p. 314. _{ ;
247
246 EL AGUA VIOLENTA ,
EL AGUA VIOLENTA )> 6
al adolescente con el hombre.
parques en un país de lagos y de ríos. La propiedad! el adolescente, al a<3péscente --*« ootnx versos c o n e del Garúen
estaba lunitada por las aguas del río Blyth • ¡hasta k de Reul cita en nota esto
4que
« , punto se es propietario
propietario cuando
cuando el el dominio
dominio tiene
tiene1¡Cymodoce:
Cymodor»
de ese modo sus "fronteras naturales"! El niño Swin- ' . , nnd heaven and ardent air
bume
„„„ t conoció, pues, lac más deliciosa de las posesio L and bright ^'¿^Zlborn-, Ou to me
"' f—' "• ""* ' "^"^usa ue ías posesio in a"" brigm w> > earth-born; w
l
nes: tener un ríoj para
- — - sí.
w*. Entonces lasimágenes
uiiu/iikcs i»s imágenes
del dú Er» dear than " \!^fov%own lon&ng. Sea.
agua nos pertenecen de veras; son nuestras y nosotros aire ardiente,
les pertenecemos. Swinburne comprendió que perte- Mar y brillante viento, y cielo y aire arflienic,
necía al agua, al mar. En su reconocimiento al mar, lías queridos me son que todas las cosas nacidas sobre
escribe: i la tierra; Oh un mar,
mm, para
r mí
,J
Me the sea my nursing-mother, me the Channel green ladre más querida ~ "•"•••
que las mismas ansias del amor.]
and hoar,
Holds at heart more fast than all things, bares for me llormas, ¿Cómo decir mejor que las cosas, los objetos, las
the goodlier breast, todo el pintoresquismo multicolor de la na-
f -oipTa
o r m a s se dispersa
, touu ^ r — y~ se-• borra cuando resuena el
Lifts for me the lordlier love-song, bids for me more *i~ma¿n d e i a g u a r e c i a m a
sunlight shine, turaleza se dispersa y se borra cuanuu * v - —
Sounds for me the stormier trumpet of the sweeter Untado del elemento? El llamado del agua reclama
stran to me... de algún modo un don total, un don íntimo. El agua
iré un habitante. Llama como una patria. En una
(A Bailad at Parting.) ,quiere
quiete u.. -"•: ~„p c ; t a Lafourcade (loe.
carta a "W. M. Rossetti,
[Venga a mí el mar que es mi nodriza, venga a mí el idt., t. i, p. 49), Swinburne escribe: "Nunca ei
mar que es verde y espumoso; / que se aferra al cora- 1
en el agua sin desear estar en el agua." Ver el ..„-.
zón con más fuerza que toda otra cosa y me ofrece
el más generoso de los pechos; / me canta la más impe- es querer estar "en ella". A los cincuenta y dos
riosa de las canciones de amor; me otorga una más bri- años, Swinburne nos habla aún de su entusiasmo:
llante luz del sol; / hace sonar para mí la más tormen- "Corrí como un niño, me arranqué la ropa y me
tosa trompeta, para mí la de más dulces acentos...] eché al agua. Aquello no duró más que algunos mi-
nutos, pero estaba
Refirámonos sin en mas el uciuv.»
cielo." _ Swinburne,
" ~*amónos sin más demora a esta estética di
Paul de Reul ha reconocido la importancia vital aámica de la natación;
námica natación, escuchemos,
y,**.—
Ao l a
de semejantes poemas. Escribe: "No sólo metafóri- la invitación '' i activa ' ' " de las
s olas.
olas.
camente el poeta se dice hijo del mar y del aire y He aquí el salto, la zambullida, el primer salto,
bendice esas impresiones de naturaleza que consti- la primera zambullida en el océano:
tuyen la unidad de una existencia y vinculan al niño 6
Paul de Reul, La obra de Swinburne, p. 93.
Lafourcade, La juventud de Swinburne, t- i, p.
248 EL AGUA VIOLENTA 249
EL AGUA VIOLENTA

En cuanto al mar, su sal debe haber estado en mi experiencia real, esto prueba evidentemente la im-
sangre desde antes de mi nacimiento. No puedo re- portancia psicológica de esta imagen. La crítica lite-
cordar un goce anterior al de ser tenido en lo alto raria no presta suficiente atención, creemos, a los
de los brazos de mi padre y enarbolado entre sus elementos reales de las imágenes. Con este ejemplo,
manos, luego arrojado como la piedra de una honda nos parece que se puede captar el peso psicológico
a través de los aires, gritando y riendo de felicidad, que puede recibir una expresión usada en forma tan
la cabeza por delante en las olas que avanzaban concreta como esa de "un salto en lo desconocido",
—placer que sólo puede haber 7sido experimentado
por un personaje muy pequeño. cuando la imaginación material la devuelve a su ele-
mento. Una humanidad que conoce el paracaidis-
1 mo, pronto tendrá a este respecto una experiencia
Estamos ante una escena de iniciación de la que nueva. Si la imaginación material trabaja esta expe-
no se ha hecho un análisis absolutamente exacto;
haciendo fe en Swinburne se han suprimido todas riencia, abrirá un nuevo dominio de metáforas.
las razones de sufrimiento y de hostilidad, confirién- Restituyamos, pues, a la iniciación esos caracteres
dole la calidad de goce primero. Se ha confiado en verdaderamente primeros, verdaderamente dramáti-
las palabras de Swinburne cuando le escribía a un cos. Cuando abandonamos los brazos paternos para
amigo, a los treinta y ocho años: "Recuerdo haber ser lanzados "como la piedra de una honda" en el
tenido miedo de otras cosas, pero nunca del mar." elemento desconocido sólo cabe en primera instan-
Tal afirmación lleva a olvidar el primer drama, el cia una amarga impresión de hostilidad. Uno se sien-
drama que está siempre ligado a un primer acto. te "un personaje muy pequeño". El que ríe, con una
Es aceptar como una alegría sustancial el festival risa burlona, hiriente, con una risa de iniciador, es
de iniciación que cubre, en el propio recuerdo, el el padre. Si el niño ríe, lo hace con una risa forzada,
terror íntimo del iniciado. con una risa obligada, con una risa nerviosa asom-
brosamente compleja. Después de la prueba, que
En los hechos, el salto en el mar reaviva, más que puede ser muy breve, la risa infantil recupera su
cualquier otro acontecimiento físico, los ecos de una franqueza y un coraje recurrente enmascarará la
iniciación peligrosa, de una iniciación hostil. Es la reacción inicial; la fácil victoria, la alegría de ser
única imagen exacta, razonable, la única imagen iniciado, el orgullo de haberse transformado en un
que se puede vivir, del salto en lo desconocido. No ser del agua como el padre, dejarán sin rencor a "la
hay otros saltos reales que sean saltos "en lo des- piedra de honda". Las alegrías de la natación borra-
conocido". El salto en lo desconocido es un salto rán las huellas de la humillación inicial. Eugenio
en el agua. Es el primer salto del nadador novicio. d'Ors ha registrado muy bien los caracteres poliva-
Cuando una expresión tan abstracta como "el salto lentes de las "risas del agua". Mientras el guía que
en lo desconocido" encuentra su única razón en una muestra la Residencia de Hellbrun, cerca de Salz-
7
Citado por Lafourcade, loe. cit., t. i, p. 49. burgo, hace admirar el Baño de Perseo y de Andró-
EL AGUA VIOLENTA 251
250 EL AGUA VIOLENTA

meda, un mecanismo disimulado echa a andar "cien En la acción muscular de la natación interviene una
chorros de agua" que salpican al visitante de la ca- ambivalencia específica que nos permitirá reconocer
beza a los pies. Eugenio d'Ors piensa que "las risas un complejo particular. Proponemos designar ese
del autor de la broma y las risas de la propia víc- complejo, que resume tantos caracteres de la poé-
tima" no tienen la misma tonalidad. "El baño por tica de Swinburne, como el complejo de Swinburne.
sorpresa —dice Eugenio d'Ors— es una variedad del Un complejo es siempre la bisagra de una am-
deporte de la autohumillación."8 bivalencia. Alrededor de un complejo, la alegría y
Swinburne también se engañó por las impresio- el dolor están siempre prontos a intercambiar su
nes acumuladas durante su vida sobre la impresión ardor. En la experiencia de la natación podemos ver
inicial, cuando escribió en Lesbia Brandon: "Más cómo se acumulan las dualidades ambivalentes. Por
era el deseo que el valor lo que la attaía y la afe- ejemplo, cuando se triunfa sobre el agua fría ani-
rraba a la dura experiencia del agua." No ve la mosamente, nos da una sensación de cálida circu-
exacta composición del deseo y del valor. No ve que lación. Resulta de ello una especial impresión de
el nadador obedece al deseo del valor, acordándose frescura, de frescura tónica: "El gusto del mar
de sus primeros valores cuando el deseo estaba ausen- —dice Swinburne—, el beso de las olas [es] amar-
te. En una experiencia de energía como la de la na- go y fresco." Pero son las ambivalencias trabajando
tación, entre el deseo y el valor no hay otra posibi- la voluntad de poder las que ordenan todo. Como
lidad, sólo la acción vigorosa de un genitivo. Como dice Georges Lafourcade: "El mar es un enemigo
muchos otros psicólogos de la era antepsicoanalítica, que trata de vencer y al que hay que vencer; sus
Swinburne resbala hacia un análisis simplista que olas son cuerpos a los que hay que afrontar; el
juega con el placer y el dolor como si fuesen entida- nadador tiene la impresión de chocar con todo su
des aisladas, separables, contrarias. La natación es cuerpo los miembros del adversario."9 Pensemos en
ambivalente. La primera nadadura es una tragico- el carácter peculiar de esta personificación, sin em-
media. bargo tan exacta. Vemos antes la lucha que los lu-
Por lo demás, Georges Lafourcade ha percibido chadores. Con más exactitud, el mar no es un cuerpo
muy bien la alegría cenestésica de la violencia. En al que se ve, ni siquiera un cuerpo que abrazamos.
el conjunto de su hermoso estudio da cabida preci- Es un medio dinámico que responde a la dinámica
samente a numerosos temas psicoanalíticos. Siguien- de nuestras ofensas. Aunque surgieran imágenes vi-
do la tesis de Lafourcade, vamos a tratar de clasificar suales de la imaginación para dar una forma "a los
los caracteres dinámicos de la experiencia marina. miembros del adversario", habría que reconocer que
Vamos a ver cómo los elementos de la vida objetiva esas imágenes visuales vienen en segundo lugar, sub-
se simbolizan con los elementos de la vida íntima. ordinadas por la necesidad de expresar al lector una
8
Eugenio d'Ors, La vida de Goya. 8
Lafourcade, loe. cit„ t. i, p. 50.
EL AGUA VIOLENTA 253
252 EL AGUA VIOLENTA
zantes si no se particularizan en una experiencia
imagen esencialmente dinámica que es primera y di-
recta, que por lo tanto deriva de la imaginación diná- cósmica, cubriéndose de rasgos pintorescos, expre-
mica, de la imaginación de un movimiento valeroso. sándose en una belleza objetiva. Si el complejo de
Esta imagen dinámica fundamental es entonces una Swinburne desarrolla un complejo edípico, es nece-
especie de lucha en sí. Más que nadie, el nadador sario que el decorado esté a la medida del perso-
puede decir: el mundo es mi voluntad, el mundo es naje. Por esto, la natación en las aguas naturales,
mi provocación. Yo soy quien agito el mar. en pleno lago, en pleno río, es la única que puede
Para sentir el gusto, el ardor, las viriles delicias animarse con fuerzas complexuales. La piscina, con
de esta "lucha en sí", no vayamos demasiado rápido su nombre tan ridiculamente elegido, no da al ejer-
hacia su conclusión: no lleguemos demasiado pronto cicio del complejo su verdadero cuadro. También
al final del ejercicio, cuando el nadador goza de su faltará al ideal de soledad tan necesario a la psico-
éxito, cuando encuentra la paz en la sana fatiga, logía del desafío cósmico. Para proyectar bien la vo-
Para caracterizar la imaginación dinámica, tomemos luntad, hay que estar solo. Los poemas de la nata-
al contrario, aquí como en otras partes, la acción en ción voluntaria son poemas de la soledad. La piscina
sus premisas; e incluso, si queremos construir la carecerá siempre del elemento psicológico fundamen-
imagen de la "natación pura" como tipo particular tal que hace que la natación sea moralmente salu-
de la "poesía dinámica pura", psicoanalicemos el dable.
orgullo del nadador que sueña con su próxima proe- Si la voluntad proporciona el tema dominante de
za. Caeremos en la cuenta de que su pensamiento es la poesía de la natación, la sensibilidad, como es
una provocación en imágenes. Ya en su ensoñación natural, conserva su papel. Gracias a la sensibilidad,
le dice al mar: "Una vez más, voy a nadar en contra la ambivalencia especial de la lucha contra el agua,
de ti, voy a luchar, orgulloso de mis nuevas fuerzas, con sus victorias y sus derrotas, se inserta en la am-
con plena conciencia de mis fuerzas sobreabundantes bivalencia clásica de la pena y de la alegría. Vere-
contra tus olas innumerables." Esta hazaña soñada mos que esta ambivalencia no es equilibrada. La
por la voluntad es la experiencia que cantan los poe- fatiga es el destino del nadador: el sadismo deberá
tas del agua violenta. Está hecha menos de recuerdos dejar lugar tarde o temprano al masoquismo.
que de anticipaciones. El agua violenta es un es- En Swinburne, en la exaltación de las aguas vio-
quema de coraje. lentas, el sadismo y el masoquismo están muy mez-
Sin embargo, Lafourcade llega demasiado rápido clados al principio, como corresponde a una natu-
a los complejos del psicoanálisis clásico. Sin duda es raleza complexual. Swinburne le dice a la ola: "Mis
necesario que el psicoanálisis vaya al encuentro de labios festejarán la espuma de tus labios... tus dul-
esos complejos generales: todos los complejos par- ces y ásperos besos son fuertes como el vino, tus
ticularizados son, en efecto, producto de los com- largos abrazos, agudos como el dolor." Pero llega
plejos primitivos; pero éstos no llegan a ser esteti- un momento en que el adversario es el más fuerte
EL AGUA VIOLENTA 255
254 EL AGUA VIOLENTA
y, en consecuencia, el masoquismo se instala. Enton- dores, sobre todo por los nadadores que cuentan su
ces "cada ola hace sufrir, cada ola azota como una natación, que hacen de ella un poema, ya que es uno
correa". "La flagelación de la ola lo marcó desde los de los complejos poetizantes de la natación. Por lo
hombros hasta las rodillas y lo arrojó a la orilla, con tanto, será un tema de explicación útil para caracte-
toda la piel enrojecida por el látigo del mar" (Lesbia rizar ciertos estados psicológicos y ciertos poemas.
Brandon). Y frente a metáforas de este tipo, a me-
nudo repetidas, Lafourcade evoca justamente el su- Byron podría ser objeto de un estudio similar. Su
frimiento ambivalente de la flagelación tan caracte- obra abunda en fórmulas que derivan de una poética
rístico del masoquismo. de la natación. Proporcionan muchas variaciones del
tema fundamental. Así, en Los dos Foscari, leemos:
* Si recordamos que esta flagelación aparece en una "Cuántas veces atravesé esas olas con brazo robusto,
natación relatada, es decir, que aparece como una me- oponiendo a su resistencia un pecho atrevido. Con un
táfora de metáfora, comprenderemos que es un ma- rápido gesto echaba hacia atrás mi cabellera húme-
soquismo literario, un masoquismo virtual. En la da... Apartaba la espuma con desdén."10 El gesto
realidad psicológica del masoquismo, la flagelación de la cabellera echada hacia atrás es por sí solo sig-
es una exigencia previa del goce; en la "realidad" nificativo. Es el momento de una resolución, el signo
literaria, la flagelación aparece apenas como una con- de la aceptación del combate. Ese movimiento de la
secuencia, como la consecuencia de una dicha exce-
cabeza señala la voluntad de ser la cabeza de un
siva. El mar flagela al hombre al que ha vencido
y al que arroja a la orilla. Sin embargo, esta inver- movimiento. El nadador realmente encara las olas,
sión no debe engañarnos. La ambivalencia del placer y entonces "las olas —dice Byron en Childe Harold—
y de la pena marca los poemas como marca la vida. reconocen a su maestro".
Cuando un poema encuentra un acento dramático Claro está que hay otros tipos de natación fuera de
ambivalente, sentimos que es el eco multiplicado de la violenta o activa que acabamos de estudiar en este
un instante valorizado en el que el bien y el mal parágrafo. Una psicología completa del agua encon-
de todo un universo se anudaron en el corazón del traría en la literatura páginas que muestran una co-
poeta. Una vez más, la imaginación levanta hasta un munión dinámica del nadador y de las aguas. Por
nivel cósmico los pobres incidentes de la vida indi- ejemplo, John Charpentier dice muy bien de Cole-
vidual. La imaginación se anima por esas imágenes ridge: "Se entrega a su soñadora seducción; se abre
dominantes. Gran parte de la poética de Swinburne como la medusa en el mar en el que nada con ligereza
se explica por esta imagen dominante de la flagela- y cuyo ritmo parece seguir hinchando su sombrilla,
ción por las aguas. Creo que esto nos da fundamentos acariciando las corrientes con sus blandas umbelas
para designar con el nombre de Swinburne un com-
plejo especial. Estamos seguros de que el complejo 10
de Swinburne será reconocido por todos los nada- Cita Paul de Reul, De Wordsworth á Keats, p. 188.
258 EL AGUA VIOLENTA EL AGUA VIOLENTA 259
metáforas del mar feliz y bueno serán por lo tanto su íntimo pensamiento: existe una correspondencia,
mucho menos numerosas que las del mar perverso. en el sentido swedenborgiano, entre la vida de un
Como en estas páginas queremos, sobre todo, aislar elemento enfurecido y la vida de una conciencia des-
el principio de la proyección dinámica, vamos a tra- dichada. "Ya varias veces había encontrado miste-
tar de no estudiar sino un caso bien definido de la riosas correspondencias entre sus emociones y los
proyección de violencia, dejando de lado, en lo posi- movimientos del océano. La adivinación de los pen-
ble, el influjo de las imágenes visuales y rastreando samientos de la materia, para la cual estaba dotado
ciertas actitudes que participan de una intimidad di- por su ciencia oculta, hacía que ese fenómeno fuese
námica del universo. más elecuente para él que para cualquier otro"
(p. 60). ¿Cómo reconocer con más claridad que la
Por ejemplo, en varias ocasiones, Balzac nos mues- materia posee un pensamiento, una ensoñación y
tra en el LEnfant maudit un alma en total corres- que no se limita a venir a pensar en nosotros, soñar
pondencia con la vida dinámica del mar. en nosotros, sufrir en nosotros? Tampoco debemos
Étienne, el hijo maldito, está, por así decirlo, olvidar que "la ciencia oculta" del hijo maldito no
consagrado a la cólera del océano. En el momento es una hábil taumaturgia; no tiene nada en común
de su nacimiento "una horrible tempestad rugía por con la ciencia "sabia" de un Fausto. Es a la vez una
esta chimenea que multiplicaba las menores ráfagas preciencia oscura y un conocimiento directo de la
prestándoles un sentido lúgubre; la altura de su con- vida íntima, de los elementos. No ha sido adquirida
ducto la ponía en tal comunicación con el cielo que en el laboratorio, trabajando las sustancias, sino ante
los numerosos tizones del hogar tenían una especie la Naturaleza, de cara al océano, en una meditación
de respiración, brillaban y se apagaban por turno, solitaria. Balzac continúa: "Durante la noche fatal
según el viento".13 Extraña imagen ésta, en la que en que iba a ver a su madre por última vez, el océano
un tubo de chimenea, como una garganta grosera estuvo agitado por movimientos que le parecieron
e inconclusa, racionaliza torpemente —con una tor- extraordinarios." ¿Tendremos que subrayar que una
peza sin duda deliberada— la colérica respiración tempestad extraordinaria es una tempestad vista por
del huracán. Por ese tosco medio, el océano lleva un espectador en un estado psicológico extraordina-
su voz profética al cuarto más cerrado: este na- rio? Entonces hay de veras entre el universo y el
cimiento durante una horrible tempestad nocturna hombre una correspondencia extraordinaria, una co-
marca para siempre con su signo fatal la vida del municación interna, íntima, sustancial. Las corres-
hijo maldito. pondencias se anudan en instantes raros y solemnes.
Balzac, en el centro de su relato, va a manifestar Una meditación íntima ofrece una contemplación en
la que se descubre la intimidad del mundo. La me-
13
Balzac, L'Enjant maudit, ed. Librairie Nouvelle, Pa- ditación con los ojos cerrados y la contemplación
rís, 1858, p. 3. con los ojos abiertos tienen a veces la misma vida.
210 EL AGUA VIOLENTA EL AGUA VIOLENTA 261

El alma sufre en las cosas; a la angustia de un alma cería que los signos objetivos de la tempestad no son
corresponde la miseria de un océano: necesarios para que el hijo maldito prevea la tem-
pestad. Esta predicción no es de orden semiológico;
Había un movimiento del agua que mostraba un es de orden psicológico. Deriva de la psicología de
> mar trabajado intestinamente; se hinchaba con gran- la cólera.
, des olas que venían a morir con sus ruidos lúgubres, Entre dos seres que se irritan, los primeros signos
parecidos a aullidos de perros angustiados. Étienne son naderías —naderías que no engañan—. ¿Hay diá-
se descubrió diciéndose a sí mismo: "¿Qué quiere
de mí? ¡Trabaja y se lamenta como un ser vivo! Mi logo más íntimo que el diálogo entre dos cóleras? El
madre me ha contado que la noche en que nací el yo y el tú coléricos nacen en el mismo momento, en la
océano era presa de horribles convulsiones. ¿Qué va misma atmósfera de calma chata. En sus primeros
a sucederme? signos, son a la vez inmediatos y velados. El yo y el
tú coléricos continúan juntos su vida sorda, están
Las convulsiones de un nacimiento dramático cre- escondidos y manifiestos, su hipocresía es un sistema
cen así en poder hasta llegar a ser las convulsiones común, casi un sistema de cortesía convenida. Por
de un océano. último, el yo y el tú coléricos estallan a la vez, como
La correspondencia se acentúa de página en pá- una fanfarria guerrera. Helos aquí en el mismo dia-
gina. "A fuerza de buscar otro él mismo al cual pu- pasón. Entre el Hijo maldito y el Océano se esta-
diera confiar sus pensamientos y cuya vida pudiera blece el mismo diagrama de la cólera, la misma
convertirse en la suya, terminó por simpatizar con escala de violencias, el mismo acuerdo de las volun-
el océano. El mar se convirtió para él en un ser ani- tades de poder. Étienne "sentía en su alma una ver-
mado, pensante..." (p. 65). Se entendería mal el dadera tempestad cuando [el mar] se irritaba; respi-
alcance de estas páginas si sólo se viera en ellas un raba con cólera en sus agudos silbidos, corría con
animismo trivial o incluso un artificio literario para las enormes oleadas que se rompían en mil flecos
animar el decorado con el personaje. En efecto, Bal- líquidos contra los peñascos, se sentía intrépido y
zac va a encontrar matices psicológicos tan pocas terrible como él, y como él brincaba en prodigiosas
veces observados que su novedad es la garantía de vueltas; guardaba sus silencios taciturnos, imitaba
una observación psicológica real. Tendremos que re- sus repentinas clemencias" (p. 66).
gistrarlos como observaciones muy instructivas para Balzac encuentra allí un rasgo psicológico real que
una psicología de la imaginación dinámica. prueba la generalidad de ana acción singular. En
En efecto, veamos cómo entra en escena la volun- efecto, ¿quién no ha visto, al borde del mar, un
tad de poder. Entre Étienne y el océano no hay úni- niño linfático que da órdenes al mar? El niño calcula
camente una vaga simpatía, una simpatía blanda. su orden para proferirla en el momento en que la
Hay sobre todo una simpatía colérica, una comuni- ola le va a obedecer. Pone de acuerdo su voluntad
cación directa y reversible de las violencias. Pare- de poder con el periodo del agua que trae y retira
262 EL AGUA VIOLENTA EL AGUA VIOLENTA 263

sus olas sobre la arena. Construye dentro de sí una parece sufrir filosóficamente con el hecho de que el
especie de cólera torpemente ritmada en donde se océano "se preocupe tan poco" del valor de los
suceden una defensiva fácil y un ataque siempre vic- hombres?
torioso. Intrépido, el niño persigue a la ola que
retrocede; desafía al mar hostil que se va; provoca, En esos recíprocos desafíos, cuanto más pobre es el
huyendo, al mar que retorna. Todas las luchas hu- escritor más verboso es el océano. Pero de todos
manas pueden ser simbolizadas en ese juego de ni- modos el orgullo siempre se excita ante las olas que
ños. Durante dos horas, el niño que ordena a las huyen. Todo lo que huye ante nosotros, aunque sea
olas alimenta un complejo de Swinburne larvado, el un agua inerte y sin vida, nos vuelve valientes. En
complejo de Swinburne de un terrestre. una novela de Jules Sandeau, encontramos con mu-
chos detalles el mismo complejo de Swinburne lar-
Creemos que una vez aisladas todas las formas del vado: "Cuando el océano se retiraba de sus orillas
complejo de Swinburne, la crítica literaria debería a Marianna le gustaba perseguir la ola que huía y
conceder más importancia que la que le da a pági- verla volver sobre ella. Entonces huía a su v e z . . .
nas tan características. Con su habitual profundidad Huía, pero paso a paso, con un pie que cedía sin
psicológica, Michelet ha observado la misma escena: ganas y que querría hacerse esperar." 15 A veces, los
gritos del guardacostas la arrancan "al abrazo de la
Toda imaginación joven ve [en la violencia de las ola lista para devorarla". Más lejos, tentando el pe-
olas] una imagen de guerra, de combate y al prin- ligro, se nos dice que la ola salta "como una hiena"
cipio se asusta. Luego, observando que este furor sobre Marianna, el oleaje "pisoteando su cuerpo".
tiene límites en los que se detiene, el niño tranqui- El mar, lo vemos, tiene una rabia animal, una rabia
lizado más bien odia que teme esa cosa salvaje que
parece enfrentársele. A su vez, lanza guijarros al gran humana.
enemigo rugiente. En julio de 1831 observé ese duelo Estamos frente a un novelista que debe pintar la
en el Havre. Un niño al que llevé al mar se sintió rebelión de un alma herida, de una gran amante
lleno de joven valor y se indignó ante esos desafíos. traicionada por la vida, ulcerada por la más injusta
,-•;.- Devolvió guerra por guerra. Lucha desigual, que de las traiciones, y el escritor no encuentra nada
hacía sonreír, entre la mano delicada de la frágil mejor para representar una tan íntima indignación
criatura y la espantosa fuerza que tan poco se pre-
ocupaba de ello.14 que el juego de un niño que desafía al océano. Es que
las imágenes de la imaginación temprana gobiernan
toda nuestra vida y se sitúan por sí solas en el eje
Por lo demás, es muy evidente que para compren-
der bien un complejo es necesario participar en él. del drama humano. La tempestad nos da las imá-
Y Michelet es un buen ejemplo de ello. ¿Acaso no genes naturales de la pasión. Como dice Novalis con
16
i* Michelet, La Mer, p. 12. Jules Sandeau, Marianna, n? ed., París, 1876, p. 202.
EL AGUA VIOLENTA 265
264 EL AGUA VIOLENTA
su genio de la expresión directa: "La tempestad fa- '•• lancolía de las aguas violentas es muy distinta de
vorece la pasión." la melancolía de las aguas muertas de Poe.
De igual modo, cuando se busca el origen de las
imágenes, cuando volvemos a ver las imágenes en Las almas más dulces pueden ser sorprendidas cuan-
su materia y en su fuerza elementales, sabemos des- do están por "compensar" heroicamente. La tierna
cubrir la emoción en páginas injustamente acusadas Marceline Desbordes-Valmore —su hija mayor se
de declamatorias. Como si la declamación no fuese llamaba Ondine— cuenta que volviendo sola de
ya, en sus mejores rasgos, una tempestad del verbo, América, a los quince años, se hizo atar a los oben-
una pasión de expresar. Así, cuando se ha compren- ques por los marineros para asistir sin quejas, sin
dido el sentido realista de un complejo de Swinburne, gritos, sin un murmullo "al espectáculo conmovedor
encontramos un acento sincero en una página como de la tempestad y a la lucha de los hombres contra
los elementos desencadenados". 17 Sin convertirnos
ésta:
en jueces de la realidad de ese lejano recuerdo, sin
preguntarnos si no hay allí uno de esos heroísmos
¡Oh vanidad del dolor! En presencia del mar, Ma-
rianna no se humilló delante de esta gran desolación recurrentes tan usuales en "los recuerdos de infan-
que llenaba las orillas de eternas lamentaciones. cia" de los escritores, observemos al pasar el gran
Creyó oír a un alma que respondía a los sollozos privilegio de una psicología de la imaginación: la
de la suya. Se estableció entre ellas no sé qué comu- exageración de un hecho positivo no prueba nada
nicaciones misteriosas. Cuando las olas se alzaban —al contrario— contra el hecho de la imaginación.
saltando con furor —yeguas de blanca crin—, páli- El hecho imaginado es más importante que el hecho
da, desmelenada, se iba a la arena; y allí, semejante real. En el recuerdo de Marceline Desbordes-Val-
al Espíritu de la Tormenta, mezclaba sus gritos a los more, la memoria dramatiza; estamos seguros, pues,
clamores del huracán.—¡Bien! —decía caminando de que el escritor imagina. El drama de la joven
contra el oleaje—, ¡bien!, ¡atormentada como yo, huérfana ha quedado inscrito en una gran imagen.
así te quiero! —Y ofreciéndose con sombría alegría
a la espuma helada que el viento echaba contra Su coraje ante la vida ha encontrado su símbolo en su
su rostro, creía recibir el beso de una hermana de su coraje ante el mar furioso.
desesperación.16 Por lo demás, pueden encontrarse casos en que
se ve en acción una especie de complejo de Swin-
¿Deberemos señalar el matiz de esta melancolía burne vigilado, dominado. Son susceptibles de ofre-
atroz, de esta melancolía activa, de esta melanco- cer, según creemos, una preciosa confirmación a
lía que busca la ofensa repetida de las cosas después nuestras tesis sobre la imaginación dinámica. ¿Cuál
de haber sufrido la ofensa de los hombres? La me- es la verdadera calma humana? Es la calma conquis-
17
Arthur Pougin, La jeunesse de Mme. Desbordes-Val-
16
Jules Sandeau, loe. cit., p. 197. more, p. 56.
s* i ^ t ^ w , v *H ^^-§5^4^ ^ -a*"^^^^^^^^^^^

266 EL AGUA VIOLENTA
f EL AGUA VIOLENTA 26?

tada sobre uno mismo, no es la calma natural. Es la fía grandiosa, donde el hombre consciente de su fuer-
calma conquistada contra una violencia, contra la có- za sobrehumana se eleva hasta el papel de un Nep-
lera. Desarma al adversario; le impone su calma; tuno dominador. ¿Es el azar lo que hace de Goethe,
declara la paz al mundo. Soñamos con una corres- partidario del neptunismo en geología, como es sa-
pondencia mágica totalmente recíproca entre el mun- bido, uno de los más evidentes Neptunos psicológi-
do y el hombre. Edgar Quinet expresa esta magia de cos? En el Segundo Fausto, leemos esta página:
la imaginación con una fuerza singular en su gran
poema sobre el mago Merlín: Mi mirada estaba dirigida hacia la alta mar. Se di-
lataba, para englobarse sobre sí misma, luego cedía
¿Qué haces para calmar un mar furioso? y sacudía sus olas, para asaltar la extensión de la
A
Contengo mi cólera.18 playa y yo me indignaba de ver cómo, por el movi-
No puede decirse mejor que la cólera es un cono- miento de una sangre apasionada, el orgullo provoca
el descontento del libre espíritu que respeta todos los
cimiento primigenio de la imaginación dinámica. Se
derechos. Tomé la cosa como un accidente, aguzan-
la da y se la recibe; se la trasmite al universo y se la do mi mirada; el flujo se detuvo y corrió hacia atrás,
detiene en el corazón como en el universo. La có- alejándose del blanco que orgullosamente había to-
lera es la más directa de las transacciones del hombre cado. .. Se acerca rampando, él mismo estéril, para
a las cosas. No suscita imágenes vanas porque ella es repartir la esterilidad sobre miles de bordes; luego
la que ofrece las primeras imágenes dinámicas. se hincha y crece y rueda y cubre la espantosa ex-
El agua violenta es uno de los primeros esque- tensión de la playa desierta. Allí reinan oleajes sobre
mas de la cólera universal. Así, no hay epopeya oleajes impetuosos; se retiran... y no han hecho
que no tenga una escena de tempestad. M. J. Rouch nada. Esta ciega fuerza de los elementos desencade-
nados podría atormentarme hasta la desesperación.
hace esta observación y estudia —como meteoró-
Entonces mi espíritu osa alzarse por encima de sí
logo— la tempestad que Ronsard describe en la mismo. ¡Es aquí donde querría luchar! ¡Es aquí
lranciada.19 La grandeza humana tiene necesidad de donde querría vencer! ¡Y es posible!... Por vio-
medirse con la grandeza del mundo: "Los nobles lento que sea, el oleaje se inclina ante toda colina;
pensamientos nacen de los nobles espectáculos", dice aunque avanza con orgullo, la menor eminencia lo
Chateaubriand en Los mártires, después de la pin- enfrenta fieramente, la menor profundidad lo arras-
tura de la tempestad. tra victoriosa. Así he formado en mi espíritu pro-
yecto sobre proyecto. ¡Asegúrate este raro goce! Re-
Efectivamente, podremos encontrar páginas en las chazar de la orilla el mar imperioso, estrechar los
cuales el complejo de Swinbume anima una filoso- límites de la húmeda extensión y rechazarla muy
18
lejos, sobre sí misma... Ése es mi deseo.20
Edgar Quinet, Merlin l'Enchanteur, t. i, p. 412.
19
]. Rouch, Orages et tempétes dans la littérature, 1929,
página 22. ,, - 20
Goethe, Segundo Fausto.
268 EL AGUA VIOLENTA
EL AGUA VIOLENTA 269
Detener con la mirada el mar tumultuoso, como los navios. Ante esta noticia, Jerjes, indignado, hizo
lo quiere la voluntad de Fausto, arrojar una piedra en su cólera dar trescientos latigazos al Helesponto
al oleaje hostil como lo hace el niño de Michelet: y arrojar en él un par de cepos. También oí decir
es la misma imagen de la imaginación dinámica, el que había enviado junto a los ejecutores de esta or-
mismo sueño de voluntad de poder. Esa inesperada den gente que marcara las aguas con un hierro can-
vinculación entre Fausto y un niño puede hacernos dente. Pero lo seguro es que ordenó que mientras
comprender que siempre hay un poco de ingenui- se las golpeaba con los látigos se les dijeran estas
dad en la voluntad de poder. El destino de la volun- palabras bárbaras e insensatas: "Onda amarga, tu
tad de poder consiste, en efecto, en soñar con el poder amo te castiga así porque lo has ofendido sin que
más allá del poder efectivo. Sin este cendal de sue- él te hubiera dado motivo. El rey Jerjes te cruzará
ños, la voluntad de poder sería impotente. Gracias de fuerza o de grado. Con razón nadie te ofrece sa-
a estos sueños, la voluntad de poder es la más ofen- crificios, puesto que eres una corriente engañosa y
salada." Hizo castigar así al mar y se le cortó la
siva. A partir de ellos, el que desea ser un super-
cabeza a aquellos que habían dirigido la construc-
hombre encuentra naturalmente los mismos sueños ción de los puentes.22
que el niño que querría ser un hombre. Gobernar
el mar es un sueño sobrehumano. Es a la vez una Si ésta fuese una anécdota aislada, una vesania,
voluntad de genio y una voluntad infantil. excepcional, esta página tendría poca importancia
para un estudio de la imaginación. Pero no es así,
y las vesanias más extraordinarias no son nunca ex-
cepción.
No faltan las leyendas que renuevan la práctica
En el complejo de Swinburne los elementos ma- del rey de los medos. ¡Cuántas brujas han objetiva-
soquistas son numerosos. Podemos asociar a ese com- do sus rencores golpeando las aguas pantanosas des-
plejo de la psicología de las aguas violentas un pués del fracaso de sus encantamientos! w Saintyves
complejo más netamente sádico bajo el nombre
cuenta también, al decir de Pouqueville, la práctica
de complejo de Jerjes.
de los turcos que vivían en las orillas del Inacus.
Volvamos a traer ante los ojos del lector la anéc- Esta práctica estaba en uso todavía en 1826:
dota contada por Herodoto: 21
22
Ciro ya se había vengado del Gindo que había arras-
Habiendo dado Jerjes la orden de hacer construir trado uno de sus caballos sagrados. "Indignado ante el in-
puentes entre las ciudades de Sestos y de Abidos, y sulto del río, Ciro lo amenazó con volverlo tan débil que
estando terminados esos puentes, se levantó una te- luego hasta las mujeres podrían atravesarlo sin mojarse las
rrible tempestad que rompió las cuerdas y quebró rodillas, e hizo que su ejército excavara trescientos canales
21
Herodoto, Historia, vil. para desviar el río."
23
Cfr. Sébillot, Le Folklore de Trance, t. n, p. 465.
§7$ EL AGUA VIOLENTA EL AGUA VIOLENTA 271

En una petición, levantada y firmada en forma, los avellano, con su verga de Jacob. Con la punta araña
turcos hacían presente al cadí que el Inacus, salién- el espejo transparente de la fuente; la retira viva-
dose de sus cauces, asolaba sus campos, y le supli- mente; con un gesto brusco vuelve a hundirla; pica
can que ordene que tenga que entrar en su lecho. el agua.
El juez da una sentencia en el sentido de las con- El agua tranquila y plácida, que en su reposo es
clusiones y se atienen a esos pronunciados. Pero si
las aguas aumentan, entonces el cadí, acompañado verdaderamente
de los habitantes, baja hasta los lugares para instar
al río a que vuelva a sus cauces. Se le arroja una El agua, como una piel
copia de la resolución del juez: el pueblo lo trata de que nadie puede herir,24
usurpador, de devastador, le arroja piedras...
termina por irritarse. Los nervios del agua están aho-
ra al vivo. Entonces el hacedor de tormentas hunde
La misma práctica es evocada en los Cantos po-
pulares de Grecia y de Serbia de Achule Millien la varilla hasta el fondo; zahiere las entrañas de la
(1891, p. 68). Las mujeres de los marineros desapa- fuente. Esta vez el elemento se molesta, su cólera se
recidos se reúnen al borde del mar. Cada una: hace universal; la tormenta ruge, el rayo estalla,
el granizo crepita, el agua inunda la tierra. El hace-
Flagela a su turno la superficie de las aguas. dor de tormentas ha cumplido con su tarea cosmoló-
Oh mar, maligna mar de olas espumosas, gica. Para eso ha proyectado la psicología de con-
¿Dónde están nuestros maridos? ¿Dónde nuestros trariar, seguro de encontrar en el agua todos los
[amados? caracteres de una psicología universal.
Encontraremos, en el Folklore de las aguas de Sain-
Todas esas violencias obedecen a la psicología del tyves, numerosos ejemplos de la práctica de los hace-
resentimiento, de la venganza simbólica e indirecta. dores de tormentas. 25 Resumamos algunos. Leemos
Podemos encontrar, en la psicología del agua, vio- en la Demonolotría de Nicolás Remi (1595):
lencias similares que van a emplear otra forma de
excitación colérica. Veremos, examinándolos aten- Por la afirmación libre y espontánea de más de dos-
tamente, que todos los detalles de la psicología de cientas personas se ha declarado que dos hombres,
condenados al fuego como brujos, se reunían en cier-
la cólera se vuelven a encontrar en el plano cós-
tos días a lo orilla de un estanque o de un río y que
mico. Podemos ver, en efecto, en las prácticas de los allí, armados de un bastoncillo que habían recibido
Tempestiarios, la psicología evidente del terco. del demonio, golpeaban el agua con fuerza hasta que
Para obtener la deseada tormenta, el tempestiario,
24
el homo faber de la tempestad, excita a las aguas Paul Éluard, Les animaux et leurs hommes. Les hom-
como un niño fastidia a un perro. Le basta una mes et leurs animaux.
25
fuente. Viene al borde del agua, con su varilla de Saintyves, Folklore des eaux, pp. 205 a 211.
m EL AGUA VIOLENTA
EL AGUA VIOLENTA 273
se levantaran de ella abundantes vapores, que se los
llevaban por los aires; luego, habiendo cumplido sus raria si nos limitáramos a citar leyendas y antiguas
artificios, volvían a la tierra en medio de torrentes historias. En efecto, es fácil señalar que en la enso-
de granizo. ñación de ciertos escritores se mantienen activos com-
plejos de Jerjes. Daremos algunos casos.
Algunos lagos son particularmente excitables; reac- En primer lugar, un caso muy difuso en el cual
cionan en seguida a la menor molestia. Un viejo his- la ofensa hecha a las aguas no supera el caso del
toriador de los condados de Foix, de Béarn y de simple desprecio. Lo encontramos en el Ahasvérus
Navarra cuenta que hay en los Pirineos "dos lagos de Edgar Quinet (p. 76). El rey, lleno de soberbia,
nutrientes de llamas, fuego y truenos... Si arroja- seguro de su voluntad de poder, provoca con estas
mos algo en ellos, en seguida se registra tal batahola palabras al océano crecido por el diluvio: "Océano,
en el aire que la mayoría de los espectadores de esta mar lejano, llevas muy bien la cuenta por adelan-
furia son tocados por el fuego y destrozados por los tado de los escalones de mi torre. .. Ten cuidado,
rayos ordinarios y originarios del estanque". Otro pobre niño encolerizado de que tu pie no resbale
cronista "señala a cuatro leguas de Badén un laguito sobre mis losas y de que tu saliva no moje mi pasa-
donde no se podía arrojar tierra, una piedra, un ob- manos. Antes de haber subido la mitad de mis esca-
jeto cualquiera sin que el cielo sea en seguida turbado lones, avergonzado, palpitante, velándote con tu es-
por la lluvia o por una tormenta". Pomponius Mela puma, te volverás pensando: estoy cansado." Muchas
también señala una fuente particularmente "suscep- veces en Ossian se combate la tempestad con la es-
tible". "Cuando la mano del hombre llega a tocar pada. En el canto tercero, Calmar avanza contra el
[una roca de su borde], de pronto la fuente se oleaje con su acero desnudo: "Cuando la nube baja
hincha inmoderadamente haciendo volar torbellinos pasa cerca de él, coge sus negros copos y hunde su
de arena, semejantes a las olas de un mar agitado hierro en su bruma tenebrosa. El espíritu de la tem-
por la tempestad."26 pestad abandona los aires..." Se lucha contra las
Como vemos, hay aguas que tienen la epidermis cosas como se lucha contra los hombres. El espíritu
sensible. Podríamos multiplicar los matices, podría- de batalla es homogéneo.
mos demostrar que la ofensa hecha a las aguas puede A veces el sentido metafórico se invierte: la resis-
disminuir físicamente aunque guarde indemne la reac- tencia al mar ofrecerá sus imágenes a la resistencia
ción de las aguas violentas, podríamos demostrar que contra los hombres. Victor Hugo pinta así a Mess
la ofensa puede pasar de la flagelación a la simple Lethierry: "Nunca había retrocedido ante un mal
amenaza. Un golpe de uña, la mácula más ligera tiempo; eso ocurría porque era poco sensible a la
puede despertar la cólera del agua. contradicción. No la toleraba del océano como no
No cumpliríamos nuestra tarea de psicología lite- la toleraba de nadie. Suponía que debía ser obede-
26
Citado por Saintyves, loe. cit., p. 109. cido; tanto peor para el mar si se resistía; era nece-
sario que tomara partido. Mess Lethierry no cedía.
Íf4 EL AGUA VIOLENTA EL AGUA VIOLENTA 275

Una ola que se encabritaba no lo detenía, como no en su mano la marca y ponen su hierro al rojo so-
lo detenía un vecino que discutía." 27 El hombre es , bre el universo dominado. Lo que nos resulta insen-
de una pieza. Demuestra la misma voluntad ante.cual- sato en la historia, en el pasado, es ahora en un
quier adversario. Cualquier resistencia despierta la eterno presente, una verdad profunda de la libre ima-
misma disposición. En el reino de la voluntad no ginación. La metáfora, físicamente inadmisible, psi-
cabe hacer distinciones entre las cosas y los hombres. ' cológicamente insensata es, sin embargo, una verdad
La imagen del mar que se retira vejado ante la resis- de poesía, porque la metáfora es el fenómeno del
tencia de un solo hombre no despierta ninguna crí- alma poética.
tica en el lector. Si reflexionamos bien veremos que Constituye, además, un fenómeno de la naturaleza,
esta imagen es una simple metáfora del acto insen-
sato de Jerjes. una proyección de la naturaleza humana sobre la na-
turaleza universal.
Un gran poeta vuelve a encontrar los pensamien-
tos primitivos y en su pluma la ingenuidad de la vi
leyenda se borra ante no sabemos qué belleza legen- i
daria. ¿Jerjes hizo marcar al rojo vivo al Helesponto Con englobar todas esas leyendas, todas esas vesa-
rebelado? Paul Claudel vuelve a dar con la imagen, nias, todas esas formas poéticas bajo el nombre de
sin pensar, al parecer, en el texto de Herodoto. Al animismo no está todo dicho. Hay que tomar en
comienzo del primer acto de Partage du Midi encon- | cuenta, en efecto, que se trata de un animismo que
tramos esta espléndida imagen que citamos de me- verdaderamente anima, de un animismo detallado,
moria: "El mar, resplandeciente su columna verte- lleno de fineza, que encuentra con seguridad en el
bral, es como una vaca derribada a la que se marca mundo inanimado todos los matices de una vida sen-
al rojo vivo." ¿Acaso no tiene esta imagen la conmo- ! sible y voluntaria, que lee en la naturaleza como en
vedora belleza de un cielo de atardecer herido hasta una móvil fisonomía humana.
la sangre por el mar asombrado? Ha sido creada de-
Si queremos comprender la psicología de la ima-
lante de la naturaleza por una naturaleza de poeta
ginación concebida como una facultad natural y ya
—lejos de los libros y de los consejos escolares—.
I no como una facultad educada, hay que concederle
Tales páginas son preciosas para nuestra tesis. Ellas
un papel a este animismo prolijo, a este animismo
demuestran que la poesía es una síntesis natural y
que anima todo, que proyecta todo, que mezcla, a
duradera de imágenes aparentemente facticias. El
propósito de todo, el deseo y la visión, los impulsos
conquistador y el poeta quieren uno y otro poner la
íntimos y las fuerzas naturales. Entonces, como co-
marca de su poderío sobre el universo: ambos toman
rresponde, volveremos a anteponer las imágenes, a las
ideas. Como es debido, pondremos en primer lugar
27
Víctor Hugo, Los trabajadores del mar, 1? parte, li- I las imágenes naturales, las que dan directamente la
bro IV. / naturaleza, las que siguen a la vez las fuerzas de
276 EL AGUA VIOLENTA EL AGUA VIOLENTA 277

la naturaleza y las fuerzas de nuestra naturaleza, las de los filósofos más ingeniosos y más profundos de
que rescatan la materia y el movimiento de los ele- nuestra época me contaba... que habiendo soñado
mentos naturales, las imágenes que sentimos actuan- muchas veces seguidas, en su juventud, que había
tes en nosotros, en nuestros órganos. adquirido la maravillosa propiedad de sostenerse y
Consideremos cualquier acción humana: veremos moverse en el aire, nunca pudo desengañarse de esta
que no tiene el mismo sabor en medio de los hom- impresión sin hacer un intento cuando cruzaba un
bres que en medio del campo. Por ejemplo, cuando el arroyo o un foso" (p. 165). La vista del arroyo reani-
niño en el gimnasio, entre el serrín, se esfuerza ma sueños lejanos, vitalizando nuestra ensoñación.
en el salto largo, sólo siente la emulación humana. Por el contrario, las imágenes literarias correcta-
Si es el primero en este ejercicio, es el primero entre mente dinamizadas dinamizan al lector; determinan
los hombres. ¡Qué orgullo tan distinto, qué orgullo en las almas consonantes una especie de higiene fí-
sobrehumano, saltar sobre el obstáculo natural, fran- sica de la lectura, una gimnástica imaginaria, una
quear de un salto el arroyo! Aunque esté solo, es el gimnástica de los centros nerviosos. El sistema ner-
primero. Se es el primero en el orden de la natura- vioso tiene necesidad de tales poemas. Desgraciada-
leza. Y el niño, en un juego infinito, bajo el sauce- mente, en nuestra enredada poética no encontramos
dal, va de una pradera a otra, señor de dos mundos, con facilidad nuestro régimen personal. La retórica,
arrostrando el agua turbulenta. ¡Cuántas imágenes con su insulsa enciclopedia de lo bello, con sus pue-
toman aquí su origen natural! ¡Cuántas ensoñaciones riles racionalizaciones de lo claro, no nos permite
sacan de aquí el gusto por el poder, el gusto por el ser verdaderamente fieles a nuestro elemento. Nos
triunfo, el gusto por el desprecio por lo que es supe- impide que sigamos, en todo su impulso, al fantasma
rado. El niño que salta sobre el arroyo de la gran real de nuestra naturaleza imaginaria, que si domi-
pradera, sabe soñar las aventuras, sabe soñar la nara nuestra vida, nos daría la verdad de nuestra
fuerza, el impulso, sabe soñar la audacia. ¡Se ha cal- alma, la energía de nuestro propio dinamismo.
zado de veras las botas de siete leguas!
El salto por encima del arroyo como obstáculo
natural es, en primer lugar, el más semejante al salto
que nos gusta hacer en sueños. Si como proponemos,
nos esforzáramos en encontrar, ante el umbral de
nuestras experiencias efectivas, las experiencias ima-
ginarias que hacemos en el gran país de nuestro r
sueño, nos daríamos cuenta de que en el reino de
lo imaginario y de la ensoñación el día nos ha sido
dado para verificar las experiencias de nuestras no-
ches. Charles Nodier escribe en sus Revenes: "Uno
LA PALABRA DEL AGUA

materia uniforme a ritmos diferentes. No vacilare-
mos en darle todo su sentido a la expresión que habla
CONCLUSIÓN de la cualidad de una poesía fluida y animada, de
una poesía que viene de las fuentes.
LA PALABRA D E L A G U A Sin forzar las notas, como lo estamos haciendo
ahora, Paul de Reul observa precisamente la atrac-
ción que Swinburne siente por las consonantes líqui-
Je tiens le flot de la riviére comme das: "La tendencia a emplear las líquidas para im-
un violón.*
pedir la acumulación y el choque de las demás
PAUL ÉLUARD, Le livre ouvert. consonantes lo lleva a multiplicar otros sonidos de
transición. El empleo del artículo, de un nombre
Miroir moins que frisson... á la fois derivado en vez de un nombre simple suele no tener
pause et caresse, passage d'un archet otro motivo: in the june days - Life within Ufe in
liquide sur un concert de mousse.** laid."1 Donde Paul de Reul ve medios, nosotros
PAUL CLAUDEL, L'Oiseau noir vemos un fin: la liquidez nos parece el deseo mismo
dans le Soleil levant, p. 230. del lenguaje. El lenguaje quiere correr. Corre natu-
ralmente. Sus sobresaltos, sus peñascos, sus durezas
son intentos más facticios, más difíciles de natura-
lizar.
Nuestra tesis no se limita a las lecciones de la
QUERRÍAMOS reunir en nuestra conclusión todas las poesía imitativa. La poesía imitativa nos parece, en
lecciones de lirismo que nos da el río. Esas lecciones efecto, condenada a ser superficial. Sólo retiene las
tienen en el fondo una gran unidad. Son, en verdad, brutalidades y las torpezas de un sonido viviente.
las lecciones de un elemento fundamental. Registra la mecánica sonora, no la sonoridad huma-
Para demostrar la unidad vocal de la poesía del namente viva. Por ejemplo, Spearman dice que casi
agua, vamos a desarrollar ahora una paradoja ex- entendemos el galope en.los versos:
trema: El agua es la señora del lenguaje fluido, del
lenguaje sin choques, del lenguaje continuo, conti- I sprang to the stirrup, and Joris, and he,
nuado, del lenguaje que aligera el ritmo, que da una I galloped, Dirck galloped, we galloped, all three.2

* "Trato la corriente del río como si fuera un violín." Para reproducir bien un ruido, hay que producirlo
[TJ más profundamente aún, hay que vivir la voluntad
** "Menos espejo que estremecimiento... a la vez pausa
1
y caricia, pasaje de un arco líquido sobre un concierto de Paul de Reul, L'oeuvre de Swinburne, p. 32n.
musgo." [T.] 2
Spearman, Creative mind, p. 88. - r;;
27*
280 * » CONCLUSIÓN LA PALABRA DEL AGUA 281

de producirlo; acá sería necesario que el poeta nos Desde que una expresión poética se revela a la
indujera a mover las piernas, a correr en giros para vez pura y dominante, podemos estar seguros de que
sentir bien el movimiento asimétrico del galope; esta tiene una relación directa con las fuentes materiales
preparación dinámica falta. Es esta preparación di- elementales de la lengua. Siempre me había impre-
námica la que produce la audición activa, la audi- sionado que los poetas asocien la armónica a la poe-
ción que hace hablar, que hace que nos movamos, sía de las aguas. La dulce ciega del Titán de Jean-
que veamos. En realidad, la teoría de Spearman, en Paul toca la armónica. En Pokal, el héroe de Tieck
su conjunto, es demasiado conceptual. Sus argumen- trabaja el borde de la copa como una armónica. Y yo
tos están apoyados en dibujos, dando así a la vista me preguntaba en virtud de qué prestigio el vaso de
un privilegio insigne. Así, sólo se puede llegar a una agua sonora había recibido su nombre de armónica.
fórmula de la imaginación reproductora. Ahora bien, Mucho más tarde leí en Bachoffen que la vocal a es
la imaginación reproductora enmascara y entorpece la vocal del agua. Rige aqua, apa, wasser. Es el fo-
a la imaginación creadora. Finalmente, el verdadero nema de la creación por el agua. La a indica una
dominio para estudiar la imaginación no es la pin- materia prima. Es la letra inicial del poema univer-
tura, es la obra literaria, es la palabra, es la frase. sal. Es la letra del descanso del alma en la mística
¡Qué poca cosa resulta entonces la forma! ¡Cómo la tibetana.
materia domina! ¡Qué gran maestro es el río!
Dice Balzac que hay "misterios encerrados en toda i Se nos va a acusar, llegado este punto, de aceptar
palabra humana".3 Pero el verdadero misterio no como razones sólidas algunas simples aproximacio-
está necesariamente en los orígenes, en las raíces, nes verbales; se nos va a decir que las consonantes
en las formas antiguas. . . Existen palabras que es- líquidas sólo traen a la memoria una curiosa metá-
tán en plena floración, en plena vida, palabras que fora de los fonéticos. Pero semejante objeción pro-
el pasado no ha perfeccionado, palabras tan hermo- viene, en nuestra opinión, de un rechazo a sentir, en
sas como jamás los antiguos conocieron, palabras que su vida profunda, la correspondencia entre el verbo
son las joyas misteriosas de una lengua. La palabra y lo real. Semejante objeción es una voluntad de
riviére, en francés, es una de éstas. Es un fenómeno ; dejar de lado todo un dominio de la imaginación
incomunicable a las demás lenguas. Pensemos foné- creadora: la imaginación por la palabra, la imagina-
ticamente en la brutalidad sonora de la palabra river ción por el hablar, la imaginación que goza muscu-
en inglés. Comprenderemos que la palabra riviére es larmente con hablar, que habla con volubilidad y que
el más francés de todos los términos. Es una palabra i aumenta el volumen psíquico del ser. Esta imagina-
hecha con la imagen vi«ual de la rive inmóvil y que ción sabe bien que el río es una palabra sin pun-
sin embargo no termina de correr... tuación, una frase eluardiana que no acepta, para su
relato, "puntuadores". ¡Oh, canto del río, maravi-
8
Balzac, Louis Lambert, ed. Leroy, p. 5. ; llosa logorrea de la naturaleza-niña!
LA PALABRA DEL AGUA 283
282 CONCLUSIÓN

¡Y cómo no vivir también el hablar líquido, el Habría allí entonces una especie de onomatopeya
hablar burlón, la jerga del arroyo! delegada que hay que producir, que hay que pro-
Si no se capta fácilmente este aspecto de la ima- yectar para entender; una especie de onomatopeya
ginación parlante es porque se quiere dar un sentido abstracta que otorga voz a un párpado que tiembla.
demasiado restringido a la función de la onomato- Hay gotas que cayendo del follaje después de la
peya. Se pretende que la onomatopeya sea un eco, tormenta parpadean de igual modo y hacen temblar
se pretende que esté enteramente guiada por la audi- la luz y el cristal de las aguas. Al verlas, se las
ción. escucha temblar.
En los hechos, el oído es mucho más liberal de Por lo tanto, nos parece que hay en la actividad
lo que se lo puede suponer y puede aceptar cier- poética una especie de reflejo condicionado, de re-
tas trasposiciones en la imitación; pronto está imi- flejo extraño, ya que tiene tres raíces: reúne las im-
tando a la imitación primera. A su alegría de enten- presiones visuales, las impresiones auditivas y las
der, el hombre asocia la alegría del hablar activo, la impresiones vocales. Y la alegría de expresar es tan
alegría de toda la fisonomía que expresa su talento exuberante que, al fin, es la expresión vocal la que
de imitador. El sonido no es más que una parte del marca el paisaje con sus "toques" dominantes. La
mimologismo. voz proyecta visiones. Labios y dientes producen en-
| tonces diferentes espectáculos. Hay paisajes que se
Charles Nodier, con su ciencia carente de malicia,
comprendió el carácter de proyección de las onoma- j conciben con los puños y con las mandíbulas... Hay
topeyas. Abunda en el sentido del presidente de paisajes labiados, tan dulces, tan buenos, tan fáciles
Brosses: de pronunciar... Sobre todo, si se pudieran agrupar
todas las palabras con fonemas líquidos, se obtendría
Muchas onomatopeyas se formaron, si no a partir naturalmente un paisaje acuático. Recíprocamente,
del ruido producido por el movimiento que repre- ¡ un paisaje poético expresado por un psiquismo hidra-
sentaban, al menos a partir de un ruido determinado tante, por el verbo de las aguas, encuentra de un
sobre aquel que ese movimiento parecía tener que modo natural las consonantes líquidas. El sonido, el
producir, considerándolo en su analogía con tal otro sonido nativo, el sonido natural —es decir, la voz—
movimiento del mismo tipo y sus efectos corrientes; ubica las cosas en su rango. La vocalización gobierna
por ejemplo, la acción de clignoter [parpadear], so- la pintura de los verdaderos poetas. Trataremos de
bre la cual hace conjeturas, no produce ningún ruido dar un ejemplo de esta pertenencia vocal que deter-
real, pero las acciones de la misma especie recuer- mina la imaginación de los poetas.
dan, por el ruido que las acompaña, el sonido que
ha servido de raíz a esa palabra.4 Así, escuchando la contracorriente del arroyo, he
encontrado muy natural que en muchos versos de los
4 poetas el arroyo haya hecho florecer el lirio y el gla-
Charles Nodier, Dictionnairc raisonné des Onomato- díolo. Estudiando más de cerca este ejemplo com-
pees francaises, 1828, p. 90.
ana ..•••.*-• CONCLUSIÓN
LA PALABRA DEL AGUA 285
prenderemos la victoria de la imaginación verbal
sobre la imaginación visual o, más simplemente, la ¡Cómo explicar de otro modo sino por la poesía
victoria de la imaginación creadora sobre el realismo. del sonido de las aguas tantas campanas sumergidas,
Comprenderemos al mismo tiempo la inercia poética tantos campanarios hundidos que siguen sonando,
de la etimología. tantas arpas de oro que dan gravedad a unas voces
El gladíolo ha recibido su nombre —visual, pasi- cristalinas! En un lied recordado por Schuré, el
vamente— de la espada [glaive]. Existe una espada amante de una joven raptada por el Nixe del río toca
que no se maneja, que no corta, una espada cuya a su vez el arpa de oro.6 El Nixe, lentamente vencido
punta es tan fina, tan bien dibujada pero tan frágil por la armonía, devuelve a la novia. El encanto es
que no pincha. Su forma no pertenece a la poesía vencido por el encanto, la música por la música. Así
del agua y tampoco su color. Este color resplande- sucede con los diálogos encantados.
ciente es un color cálido, una llama infernal; el Del mismo modo, la risa de las aguas carece de
gladíolo se llama, en algunas regiones: "llama de in- toda sequedad y para expresarla, como si se tratara
fierno". En realidad, nunca se los ve efectivamente de campanas un poco locas, harán falta sonidos
a la orilla de los arroyos. Pero, cuando se canta, el "glaucos" que suenen con cierta frescura. La rana,
realismo siempre se equivoca. La vista ya no gobier- fonéticamente —en la verdadera fonética, la foné-
na, la etimología ya no piensa. También el oído quiere tica imaginada— aparece ya como un animal acuá-
nombrar mediante flores, quiere que lo que escucha tico. Y por añadidura es verde. Y el buen pueblo no
florezca, florezca directamente, florezca en el len- se equivoca cuando llama al agua jarabe de rana:
guaje. También la dulzura de fluir quiere tener imá- ¡tonto el que lo traga! 7
genes que mostrar. Oigamos. El gladíolo es entonces Da alegría oír, después de la a de la tormenta,
un suspiro especial del río, un suspiro sincrónico, después del estrépito del aquilón, las o del agua, los
en nosotros, con un ligero, muy ligero pesar que se torbellinos y la hermosa rotundidad de los sonidos.
muestra, se derrama y no será nombrado. El gla- • Schuré, Histoire du Lied, p.' 103.
díolo es el medio luto del agua melancólica. Lejos 7
Para traducir "la confusión voluntaria" de un himno
de ser un color restallante que se recuerda, que se védico A las ranas, Louis Renou (loe. cit., p. 75) querría
refleja, es un ligero sollozo que se olvida. Las síla- un equivalente masculino de "rana". En los cuentos de una
bas "líquidas" debilitan y arrastran imágenes que se aldea de Champaña, el padre Rana era el compañero de
detienen un instante sobre un recuerdo antiguo. Dan la madre Rana. Veamos dos estrofas:
a la tristeza un poco de fluidez.6 — "Cuando al empezar las lluvias, llueve sobre [las ra-
nas] consentidoras, sedientas, gritan ¡akhakhalá!, y como
6
Mallarmé asocia el gladíolo y el cisne: "le gláieul fauve, un hijo va hacia su padre van conversando una hacia la
avec les cygnes au col fin" (Les Fíeurs) ["el gladíolo leo- otra.
nado, con los cisnes de cuello fino". (Las flores.) ] A nues- — "Si una de ellas repite las palabras de otra como
tro parecer, se trata de una "asociación" de origen hídrico. el alumno las del maestro, el todo se armoniza como un
trozo que entonan sobre las aguas con sus hermosas voces."
286 CONCLUSIÓN LA PALABRA DEL AGUA 287

Tanto insiste la alegría reconquistada que las pala- bemos hablar, como dice Tristan Tzara, "una nube
bras dan vueltas como locas: el arroyo jaranea y la de ríos impetuosos llena la árida boca".10
jarana corre. Tampoco hay gran poesía sin largos intervalos de
No terminaríamos de buscar todos los dobletes de distensión y de lentitud, grandes poemas sin silencio.
fonética imaginaria de las aguas si escuchásemos los El agua es también un modelo de calma y de silen-
remolinos y las ráfagas, si estudiáramos a la vez ! ció. El agua dormida y silenciosa pone en los paisa-
los gritos y fas caricaturas de las gárgolas. Para escu- ¡ jes, como dice Claudel, "lagos de canto". Cerca de
pir la tormenta como un insulto, para vomitar las in- ella la gravedad poética se profundiza. El agua vive
jurias guturales del agua, era necesario atribuir al como un gran silencio materializado. Cerca de la
1
vertedero formas monstruosas, a modo de bocas, con fuente de Melisenda, Peleas murmura: "Siempre hay
hocicos, cornudas, abiertas. La gárgola bromea in- I un silencio extraordinario... Se oiría dormir el
definidamente con el diluvio. La gárgola ha sido un agua" (acto i). Parecería que para comprender bien
sonido antes de ser una imagen o, por lo menos, ha el silencio, nuestra alma necesita ver algo que se
sido un sonido que ha encontrado en seguida su ! calle; para estar segura del descanso, necesita sentir
imagen de piedra. cerca de sí un gran ser natural que duerma. Maeter-
En la pena y en la alegría, en su tumulto y en su linck ha trabajado en los límites de la poesía y del
paz, en sus bromas y en sus lamentaciones, la fuente silencio, con el mínimo de voz, en la sonoridad de
es, como dice Paul Fort, "el Verbo que se hace las aguas dormidas.
agua".8 Si escuchamos todos sus sonidos, tan her-
n
mosos, tan simples, tan frescos, parece que el agua !
"se nos viene a la boca". ¿Debemos silenciar todas
las dichas de la lengua húmeda? ¿Cómo comprender I El agua tiene también voces indirectas. La naturaleza
entonces ciertas fórmulas que evocan la intimidad resuena con ecos ontológicos. Los seres se responden
profunda de lo húmedo? Por ejemplo, un himno del imitando a las voces elementales. De todos los ele-
Rig Veda relaciona en dos líneas el mar y la lengua: mentos, el agua es el más fiel "espejo de las voces".11
"El seno de Indra, alterado de soma, debe estar i El mirlo, por ejemplo, canta como una cascada de
siempre lleno: así como el mar está siempre henchido agua pura. En su gran novela titulada Wolf Solent,
de agua, así la lengua está sin cesar húmeda de sa- Powys parece asediado por esta metáfora, por esta
lida." 9 metafonía. Por ejemplo: -;:M.
La liquidez es un principio del lenguaje; el len-
guaje debe estar henchido de agua. Desde que sar El acento particular del canto del mirlo, más im-
pregnado del espíritu del aire y del agua que ningún
8 10
Ermitage, julio de 1897. Tristan Tzara, Oú boivent les loups, p. 151.
9 n
Rig-Veda, trad. Langlois, t. i, p. 14. ¡ Cfr. Tristan Tzara, loe. cit., p. 161.
288 •'"'-• CONCLUSIÓN LA PALABRA DEL AGUA 289
.;,<• otro sonido del mundo, había tenido siempre un Quinet, que durante tanto tiempo ha escuchado las
atractivo misterioso para Wolf. Parecía contener, en voces de Borgoña y de Bresse, rencuentra "el cha-
la esfera del sonido, lo que contienen, en la esfera poteo de las riberas en el gangueo de las aves
de la materia, los estanques empedrados de sombra acuáticas, el croar de la rana en la polla de agua, el
y rodeados de heléchos. Parecía encerrar toda la tris-
teza que se puede sentir sin franquear la línea silbido del junco en el pinzón real, el grito de la
invisible de la región donde la tristeza se vuelve tempestad en la fragata". ¿De dónde han tomado
desesperación [trad., p. 137]. los pájaros nocturnos los sonidos temblorosos, estre-
mecidos, que parecen la repercusión de un eco subte-
Muchas veces he vuelto a leer esas páginas que rráneo entre ruinas? "De este modo, todos los acen-
me han hecho comprender que el trino del mirlo es tos de la naturaleza muerta o animada tienen su eco
un cristal que cae, una cascada que muere. El mirlo y su consonancia en la naturaleza viviente." 12
no canta para el cielo, canta para un agua próxima. Armand Salacrou 13 también encuentra el paren-
Más lejos (p. 143), Powys vuelve a oír el canto del tesco eufónico del mirlo y del arroyo. Después de
mirlo, acentuando su partentesco con el agua, "esta señalar que los pájaros marinos no cantan, Armand
cascada melodiosa de notas líquidas, frescas y tem- Salacrou se pregunta a qué azar se deben los cantos
blorosas [que parece] querer agotarse". de nuestros bosques: "Conocí un mirlo —dice—
Si no existiesen en las voces de la naturaleza se- criado cerca de un pantano que mezclaba a sus me-
mejantes repeticiones de onomatopeyas, si el agua lodías unas voces roncas y entrecortadas. ¿Cantaba
que cae no repitiera los acentos del mirlo cantor, para las ranas? ¿O era víctima de una obsesión?"
parecería que no podríamos escuchar poéticamente También el agua es una vasta unidad que armoniza
las voces naturales. El arte necesita instruirse sobre las campanas del sapo y del mirlo. Un oído poetizado
los reflejos, la música necesita instruirse sobre los llama las voces discordantes a la unidad cuando se
ecos. Se inventa imitando. Creemos seguir la reali- somete el canto del agua como a un sonido funda-
dad y la traducimos al plano humano. Al imitar al mental.
río, el mirlo proyecta también un poco más de pu-
El arroyo, el río, la cascada tienen, pues, un habla
reza. El hecho de que Wolf Solent sea víctima pre-
que los hombres comprenden naturalmente. Como
cisamente de una imitación y de que el mirlo oído
dice Wordsworth, "una música de humanidad":
entre el follaje, por encima del río, sea la voz lím-
pida de la bella Gerda, no hace sino dar más sentido 12
At liquidas avium voces imitarier ore
al mimetismo de los sonidos naturales. Ante fuit multo quam laevia carmina cantu.
Todo es eco en el universo. Los pájaros, en opi- Concelebrare nomines possent, auresque juvant.
nión de ciertos lingüistas soñadores, son los primeros Lucrecio, lib. V, v. 1378.
emisores de sonidos que inspiran a los hombres, pero 13
Annand Salacrou, "Le mille tetes", en Le théátre
ellos mismos han imitado las voces de la naturaleza. élizabéthain, ed. José Corti, p. 121.
290 '**v CONCLUSIÓN LA PALABRA DEL AGUA 291
The still, sad music of humanity. psiquis enloquecida, de una psiquis vaciada encon-
(Lyrical Ballads.) trará ayuda en la frescura de un arroyo o de un río.
Pero será necesario que esta frescura sea hablada.
¿Cómo podrían no ser voces proféticas las voces Será necesario que el ser desdichado hable con la
oídas con una tan fundamental simpatía? Para con- corriente.
cederle a las cosas su valor oracular, ¿debemos escu- ¡Venid, amigos míos, a cantar en la mañana clara
charlas de cerca o de lejos?, ¿tienen que hipnotizar- las vocales del arroyo! ¿Dónde queda nuestro sufri-
nos o debemos contemplarlas? Cerca de los objetos miento primero? Hemos vacilado en decirlo... Na-
nacen dos grandes movimientos de lo imaginario: ció en las horas en las que fuimos amontonando co-
todos los cuerpos de la naturaleza producen gigantes sas muertas en nosotros. El arroyo nos enseñará a
y enanos, el ruido de las aguas llena la inmensidad hablar a pesar de todo, a pesar de las penas y de
del cielo o el hueco de una concha. Se trata de dos los recuerdos, nos trasmitirá la euforia por el eufuis-
movimientos que la imaginación viviente debe vivir. mo, la energía por el poema. A cada instante nos
Ésta sólo escucha las voces que se acercan o las voces repetirá alguna hermosa palabra bien redondeada que
que se alejan. Aquel que oye las cosas bien sabe que ruede sobre las piedras.
éstas le van a hablar o muy fuerte o con demasiada
suavidad. Hay que apresurarse a escucharlas. La cas-
cada es estrepitosa, el arroyo balbucea. La imagina-
ción es un altoparlante, debe amplificar o atenuar.
Una vez que la imaginación es dueña de las corres-
pondencias dinámicas, las imágenes hablan de veras.
Comprenderemos esta correspondencia de las imá-
genes con los sonidos, si meditamos sobre "esos ver-
sos sutiles en los que una joven, inclinada sobre el
arroyo, siente pasar a sus rasgos la belleza que nace
del sonido murmurante":

<:_, And beauty bom of murmuring soimd
-i. Shall pass hito her face.
i (Wordsworth, Tliree years she grew.)

Esas correspondencias de las imágenes con la pa-
labra son las correspondencias verdaderamente sa-
nas. El consuelo de una psiquis dolorosa, de una
ÍNDICE DE NOMBRES 293

Gómez de la Serna, Ramón: Malouin: 145
36 Marlowe, Christopher: 142
ÍNDICE DE NOMBRES Maspéro, Gastón: 91/¡,
Guardini, Romano: 225, 226
Hackett, C. A.: 151 Mela, Pomponius: 272
Annunzio, Gabriel d': 31, Collin de Plancy: 212;t Heráclito: 91 Michelet, Jules: 162, 169,
Corbiére, Tristán: 117 Hermes Trismegisto: 237/1 170, 180, 181, 182, 200,
32«, 69, 70, 132, 243
Herodoto: 268, 274 238, 262, 268
Bachoffen: 154, 155, 281 Creuzer, Frederic: 52
Hesíodo: 207 Michelet, Victor-Émile: 141
Balzac, Honorato de: 133;/, Char, Rene: 160
Hoffmann, E. T. A.: 149 Millien, Achule: 270
134, 200, 201, 258, 259, Charpentier, John: 255, 256 Milosz, O. V. de L.: 172
260, 261, 280 Chateaubriand, Francois Re- Hugo, Victor: 53, 54/i, 163,
257, 273, 274 Mistral, Federico: 188
Bartas, Du: 238 ne: 266 Monet, Claudio: 49
Baudelaire, Charles: 18, 118 Dalí, Salvador: 163, 164 Huysmans, J. K.: 141, 209,
Nerval, Gétard de: 228
Baudouin, Charles: 34 Decharme: 154, 157 210 Nietzsche, Federico: 63/J, 74,
Béguin, Albert: 140 Delacroix, Eugéne: 124 Jean-Paul: 59, 67, 72, 73;;,
Béranger Féraud, L. J. B.: Delatte: 44 281 242, 244
130, 131, 160 Delcourt, Marie: 69;;, 116 Jung, C. G.: 72, 114, 224 Ninck, Martín: 31/;
Bescherelle: 216 Deltheil: 150 Keats, John: 45 Nodier, Charles: 32,276,282
Boerhaave, Hermann: 164, Desbordes Valmore, Marce- Klages, Ludwig: 47, 225 Novalis (Federico Leopoldo
236 line: 265 Koffka, Kurt, 168 Von Mardenberg, llama-
Éluard, Paul: 47, 48;;, 143, Kutferath, Maurice: 190 do"): 150, 190, 192, 193,
Bonaparte, Marie: 21, 74,
Laforgue, J u l e s : 73, 111, 194, 1.96, 198, 199, 202,
75, 76, 91, 92, 95, 96, 100, 175, 271, 278
134, 135, 139 263
101, 105/;, 125, 168, 175, Empédocles: 109«
Lafourcade, George: 246/1, Ors, Eugenio d': 48, 49, 81,
176, 244, 245 Estéve, Claude Louis: 24, 249, 250
Bousquet, Jacques: 10 64n 247, 248;;, 250, 251, 252,
Ossian: 273
Brandt Hennig: 153 Fabricius, Christian: 1 4 6 , 252, 254
Brosses: 282 149, 164, 189 Lamartine, Alphonse de: 54, Paracelso: 141
Buber, Martin: 185 Fargue, León-Paul: 150;i, 141, 142, 199, 200, 201 Ploix, Charles: 232, 233, 234,
Byron, George C o r d ó n ; Fort, Paul: 136, 286 Lautréamont, Isidore Ducas- 235
lord: 255 . Fossey: 216 se (llamado el Conde de): Poe, Edgar Alian: 21, 24,
Caillois, Roger: 203 Gabalis, Le Comte de: 218, 29 25, 74, 75, 76, 77, 78, 80/;,
Carus: 140 219H, 220 Lavelle, Louis: 40 81, 82, 84-85, 87, 88, 89,
Cassel, Paulus: 68 Gasquet, Joachim: 44, 137, Leibniz, Gottfried Wilhelm: 90, 91, 92, 93, 95«, 96,
Claudel, Paul: 20/t, 50n, 139 154 97, 98, 99, 100, 101, 103,
54;», 55, 89, 97, 123, 143, Gautier, Théophile: 222 Lessius: 11, 195 104, 105, 106, 107, 108;;,
144, 160, 161, 171, 187, Geoffroy, Saint Hilaire: 150 Louys, Pierre: 65, 66, 68 109/1, 110, 121, 131, 141,
188, 191, 203, 226, 227, George, Stefan: 220 Lucrecio: 289;; 157, 158, 175, 176, 186,
274, 278, 287 Giraudoux, Jean: 256 Maeterlinck, Maurice: 287 244, 245, 265
Coleridgc, Samuel Taylor: Goethe, Johann Wolfgang: Mallarmé, Stéphane: 7, 36. Pougin, Arthur: 265n
255, 256 60;>, 61, 65, 153, 267 41, 64n, 105/1, 130, 284 Pouqueville: 269

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