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RUTA SENDERISTA POR LOS RESTOS ARQUEOLÓGICOS DE ESPARRAGOSA DE LA SERENA RUTA 1.

Zona Noreste del Término Municipal En busca de la Edad del Bronce

Distancia aproximada (ida y vuelta): 6, 500 Km. Tiempo aproximado: 1 horas y 30 minutos Dificultad: Baja

Saliendo de la Plaza de España nos disponemos a recorrer el segundo tramo de la Calle Honda en dirección este hasta llegar al arroyo Cagancha. Lo vadeamos y proseguimos por el camino que surge de ella a unos 50 metros a la izquierda en dirección al Camino de Santiago o del Pocico donde podemos ver la Cruz de Santiago para proseguir en dirección al Canchal. A unos 200 metros, podemos hacer un alto en el camino, y hacia la izquierda en lo alto del cerro de una viña, se divisa el conocido Chozo de la Irene y todos los elementos agropecuarios asociados a él que se encuentran a su alrededor; eras, pilas, zahúrdas y cercados. Proseguimos en dirección norte bajando por el camino que lleva a la Ería, y la atravesamos. Es posible que en algunos momentos del año se encuentre cercada, por ser una explotación ganadera privada. Divisamos hacia la izquierda los restos arqueológicos posiblemente un Recinto Torre de época republicana romana (Siglo I a.C.). A continuación, recorremos el camino que lleva a la piedra Martijín y el entorno de las Tumbas localizadas entre el Arroyo de la Sierra y el Km 3 de la Carretera de Castuera. Desde este lugar se puede divisar el poblado prerromano enclavado en el Cerro de la Cuerda linde con Candalija, asociado posiblemente a la necrópolis. Para el regreso el camino más rápido y cómodo es el que discurre entre las Vegas. Lo caminamos y al segundo cruce, lo desviamos a la izquierda donde llegaremos a la zona de la Data, para entrar en el pueblo por las Lanchas de Castuera y el Pocillo. Atravesamos el puente sobre el arroyo Cagancha y subimos por la Calle Pedro de Valdivia hasta la Plaza de España, lugar y meta de esta ruta. 8, 000 Km.

ACTUAL CRUZ DE SANTIAGO

El Crucero es un elemento religioso característico situado en el Camino de Santiago. El símbolo de la Cruz, abierto a los vientos marca la ruta de los peregrinos. Desde que hace más de once siglos fuera descubierto el sepulcro del Apóstol en tierras de Compostela, la ciudad de Santiago, constituyó un foco de atracción para la Cristiandad. La devoción a Santiago Apostol en nuestra zona tuvo que surgir según los expertos en el momento de la reconquista y repoblación de la Comarca en el siglo XII. Muy pronto se extendió la devoción del Apóstol Santiago, del Cristianismo, a la vez que se erigía como triunfo sobre el Islam. En nuestro pueblo hay evidencias de que un ramal del Camino Mozárabe que venía desde Córdoba, discurría por el Camino de Sevilla o Real, Camino de la Peraleda, entraba en el pueblo por la Calle Sevilla, actual Plaza de la Constitución, Calle Extremadura, Plaza de España, y Calle Honda hasta el arroyo Cagancha y el lugar donde se encuentra el crucero, para marchar hasta Castuera por el lugar de esta ruta. No obstante podemos encontrar elementos jacobeos en la ventana derecha de la fachada de la Iglesia y en la antigua ermita de Santiago de Candalija. Además de un Hospital para peregrinos hoy desaparecido.

EL CONOCIDO COMO CHOZO DE LA IRENE

La población de Esparragosa de la Serena con gran tradición ganadera, ha sabido proteger y valorar tal edificación que hace que los vecinos actuales puedan disfrutar de los vestigios que dejaron nuestros antepasados. Probablemente erigido en la época Moderna, responde a la tipología típica de los Chozos de pastores de la Baja Extremadura. Responde a un edificio de planta circular con vanos abiertos al este y oeste y puerta al norte. Corona su techumbre una bóveda realizada mediante la aproximación de hiladas y rematada por una cobertera de sedimento arenoso. Además cuenta en sus alrededores con todas las estructuras y edificaciones menores que complementan sus funciones ganaderas. Su simetría y conservación hace que sea el más bello de la población y de los pueblos limítrofes.

Los elementos de arquitectura popular constituyen uno de los apartados menos tenido en cuenta a la hora de hacer inventario del patrimonio del que dispone nuestro pueblo. Podemos clasificar la arquitectura popular como la manera mas directa de expresión formal que tiene el pueblo y la fuente mas objetiva por la que podemos conocer la forma de vida de sus habitantes, sus antecedentes medievales, el tipo de paisaje en el que se ubica el pueblo, las estridentes agresiones que amenazan con hacer desaparecer los modelos vernáculos y la sensibilidad y concienciación de que los que hoy tenemos la responsabilidad de hacerlos llegar a aquellos que nos sucedan. Nuestro pueblo ofrece testimonios históricos jalonados a lo largo de los siglos de los tiempos prehistóricos y protohistóricos, algunos de ellos específicos y originales, lo que da a esta tierra una riqueza arqueológica. Las inmediaciones de Esparragosa fueron pobladas desde el Paleolítico Inferior, aunque el registro arqueológico no ofrezca una continuidad desde entonces hasta la romanización, en el siglo II a. C, con la que comienza los tiempos antiguos. Sin embargo, la evolución cultural de estas tierras sigue las mismas fases que le resto de Extremadura y la Península Ibérica. Así se distinguen los tiempos prehistóricos: el Paleolítico y el Neolítico; y los tiempos protohistóricos: las tres edades de los metales: Cobre, Bronce y el Hierro.

SITUACIÓN ARQUEOLÓGICA DE LAS TUMBAS

El mundo funerario de la Edad del Bronce adolece hoy de un conocimiento exhaustivo. La evidencias funerarias del entorno de la piedra Martijín parecen concentrarse en un sector destacable y marcadas y protegidas por un cancho de granito. Todas responden a una misma y gran unidad con un claro rasgo de relación espacial que nos lleva a pensar en un grupo concreto, correspondiente a sociedades de Jefaturas. Se trata de cinco Cistas rectangulares excavadas en la roca con lajas de granito colocadas verticalmente a fin de revestir las paredes del hueco, una más grande que las demás, conserva la tapa de gran tamaño. Todas ellas se disponen en dirección Este-Oeste. El rito funerario mayoritario utilizado es la inhumación del cadáver en posición fetal. Como ajuar funerario se encontraron, cuando fueron profanadas en el siglo pasado, elementos de metal y cerámica como un vaso globular de cuello cóncavo y borde exvasado. Es posible que esta necrópolis este asociado al poblado del Cerro de la Cuerda en Candalija, actuando como imagen y legitimación de los Jefes pasados y presentes para justificar la organización social, culto a los antepasados que legitiman el presente y el porvenir.

OTROS LUGARES DE INTERÉS EN LA ZONA Edad del Cobre (Calcolítico, III milenio a. C): Próximo a Castuera se encuentra el yacimiento calcolítico de la Malena inmediato a una mina de cobre explotada en el siglo XIX, que presenta restos de cultura material característicos: bordes cerámico almendrados, vasos carenados, y hachas pulimentadas. Además, a un kilómetro de Esparragosa, en dirección a Puerto Hurraco, existió hasta hace unos 40 años un ejemplo de megalitismo. Se trataba de un sepulcro colectivo de inhumación con grandes piedras, el dolmen llamado de Tortero de la Vieja. Edad del Bronce y Edad del Hierro (Protohistoria, 1800 a. C – 200 a. C.): Nos encontramos un poblado de la Edad del Bronce en el Cerro de la Cuerda al sitio de la Finca Candalija. Se trata de un poblado donde aparecen estructuras de hábitat asociados a la ganadería y agricultura, y donde aparecen desde puntas de flechas de hierro hasta cerámicas bruñidas. Un fenómeno característico son los recintos torre que podemos ver en la Dehesa Boyal y a lo largo del arroyo Guadalefra. Su funcionalidad parece responder a una política de control y ordenación del territorio. Pretendían guardar los accesos a la comarca para proteger los recursos agropecuarios y mineros. Edad Antigua (Romanización, siglos II-I a. C): La llegada de los romanos aceleró la civilización de esta zona. Las huellas romanas son muy abundantes: las villas o explotaciones agrarias que componían la red de poblamiento rural (Dehesa Boyal, Fuente de la Pizarra); las ciudades que configuraban el poblamiento urbano (Iulipa), la red de calzadas (Camino Real); la colección epigráfica y de monedas (Regajo del Nabo, Cajete, Toril de los Caballos).

NOTAS PERSONALES

Agosto de 2010 ©Textos e imágenes: Javier Campos Garrido ©Edita:

Universidad Popular y Excmo. Ayuntamiento de Esparragosa de la Serena

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