¿Qué hacer con las ofensas?

2 Samuel 16.5-14 Muchas veces somos ofendidos e insultados por la gente. Pueden ser de nuestra propia familia, o vecinos, o compañeros de trabajo o estudios… ¿Cómo reaccionar? Esta historia de David nos da un poco de luz al respecto. Lleva prácticamente todos condimentos que debería observar el creyente, de acuerdo a la enseñanza del Nuevo Testamento. Cuando nos ofenden, sufrimos porque nuestro orgullo es tocado. Si somos inseguros emocionalmente más nos afectará la ofensa. Si sabemos “quienes somos” en Cristo, será más fácil perdonar. Las ofensas nos pueden llegar de cualquier lado, aun del menos pensado. El desafío es estar preparados para asimilar las ofensas de la manera más constructiva.

1. EL PROBLEMA FUE CONSECUENCIA DE MALAS DECISIONES DE DAVID
a. No supo ponerle límites a su hijo Absalón b. Muchas veces nosotros mismos nos buscamos los problemas, y solemos culpar a los demás: “de presto me insulto”, “yo nada le hice”, “yo solo le dije la verdad…”

2. CON O SIN RAZÓN MUCHAS VECES SOMOS OBJETO DE INSULTOS Y OFENSAS
a. David sufrió además de la conspiración de su propio hijo, la traición de gente allegada a él; amigos de toda la vida se fueron con su rebelde hijo… b. Pero este, Simei, de la tribu de Benjamín (igual que el rey Saúl), lo insulta y agrede con odio, culpándolo de que su pariente perdió su vida y su reinado sobre Israel c. Muchas veces tendremos gente que nos ofende con palabras, hablando mal y culpándonos como si fuéramos personas horribles… d. David no había dado muerte a Saúl, todo lo contrario, le había perdonado la vida varias veces… e. ¿Se han visto así alguna vez? Ofendidos e insultados, y nada tener que ver con las cosas…? f. Simei le dice a David que lo que le pasaba era un pago “de Dios” por sus maldades…

3. ¿QUÉ PODEMOS APRENDER DE DAVID ACERCA DE LA REACCIÓN ANTE LA OFENSA?
a. David no respondió palabra, no discutió con Simei, eso me recuerda a Jesús, como dice 1 Pedro 2.21-23… b. Cuando sus soldados quisieron matar al insolente, David no los dejó. ¡Qué fácil hubiese sido para David! Solo tenía que hacer un gesto y pum…! Borraban del mapa a Simei… Varios querrían tener esa facilidad, no…? c. David vio que si Simei lo insultaba, de alguna manera, Dios mismo lo estaba permitiendo. Eso se llama: confiar ciegamente en la Providencia Divina. “Dios sabe porque lo permite”. Y no hablo de una resignación temerosa del hombre, sino más bien de una actitud de rendición ante Aquel que esta sobre todo y sobre todos.

7-9 h. También tenemos aquella palabra sencilla. No sé si Dios “enjuiciará” al quien nos trate injusta o violentamente. Capacidad de perdonar iii. una recompensa completa: i. pero hay una diferencia entre exigir nuestro derecho y pelear por nuestros derechos como si no estuviéramos seguros de ellos… Ahí nace el espíritu de venganza. ESPERANDO DE ÉL UNA BENDICIÓN POSTERIOR a. pues es cuando más podríamos parecernos al Señor… 4. No hablo de dejarse maltratar ni resignarse a la malicia de cualquiera. si nuestras reacciones son de buscar la venganza o la retribución a nuestra manera. A eso se refiere Pablo en Romanos 12. todas las cosas les ayudan a bien…” d. e. Como criaturas de Dios que somos.1 b. Jesús mismo dejo el asunto “en manos del que juzga justamente” (1 Pedro 2. 1 Corintios 6. jamás… f. La escalada de violencia se debe a que pocos son los capaces de “pasar por alto las ofensas” para cortar el circulo de la ofensa 2. tratando de satisfacer nuestro orgullo herido… nos estamos saliendo de la “sombra del Omnipotente…” Salmos 91. Madurez emocional y espiritual iv. para cortar la violencia en nuestro entorno (familiar. Esto responde a una sencilla lógica: si actuamos por nosotros mismos.23) c. ¿Estaríamos dispuestos de llegar a esta actitud extrema…? Ojala. sino que solo sería una descarga emocional cobarde y débil… David era más que eso. . Debemos aprender a perdonar. de seguro. Hay algo todavía más difícil de obedecer en la Escritura y es cuando Pablo enseña que deberíamos soportar las perdidas cuando tenemos diferencias con otros hijos de Dios.El consejo de la Escritura es claro: no importa el insulto o la ofensa. no debemos responder ni pagar “con la misma moneda”. Paz interior ii. David sabía que la venganza no produciría ningún beneficio personal. eso es cosa del Señor… Pero si nosotros sabemos guardar nuestro corazón de odio y venganza tendremos. El mundo está lleno de odio y resentimiento. Cuidados y prosperidad del cielo CONCLUSIONES: 1. laboral.d. DAVID DEJÓ LAS COSAS EN MANOS DEL SEÑOR. nos merecemos respeto y trato cordial.18-21 . en el despecho es donde brota la respuesta resentida… g. también en el vecindario o la iglesia).28: “y sabemos que a los que aman a Dios. Abundante gracia de Dios v. pero poderosa de Romanos 8.

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