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Segunda antología del nuevo siglo - rescatando el placer de (la escritura y) la lectura

Segunda antología del nuevo siglo - rescatando el placer de (la escritura y) la lectura

Compilación:

Graciela J. Caplan

Ilustración de Tapa:

“NO ME CREAS NI AUNQUE TE LA PINTE DE COLORES" Paula Maciel de Balbinder

Diseño de Tapa: Graciela J. Caplan

Hecho el depósito que marca la ley 11.723 Todos los derechos reservados. Buenos Aires, Argentina – abril 2001 Edición: Red de Integración Especial Compilación y diseño: Graciela J. Caplan e-mail: <gcaplan@redespecialweb.org> http://www.redespecialWEB.org

I.S.B.N.

987-98572-2-4

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Segunda antología del nuevo siglo

Muchas gracias a todos quienes aportan para el crecimiento de la Red de Integración Especial Graciela

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- “Pintar el dolor” - Paula Maciel de Balbinder - Claudia Noemí Nicolau

De gusano a mariposa. Estado I Estado II Corazón gastado Pero Estado III Descontrol:

Estado IV

Soy playa

Estado V

Nada ni nadie, sólo YO:

Hoy

- Antonio Miguel Yapur

Sentado solo y contigo Atenea Älamo

- Paula Maciel de Balbinder

Cuando muere un ser de luz

- Mario Patrich

Día El amor

- Karina Guerschberg

ÍNDICE

Ruido Abuso y temor Nombres de Pánico - Alicia Gugliotti La Manta -Rosalía Fuentes Raquel -Daniel Torres Jiménez A veces Agua y fuego Bajo Biblioteca De Domingo Extravío Extraña placidez Paradoja Nunca falta alguien que sobra - Ilustraciones Paula Maciel de Balbinder Serie: “Identidades Perdidas”

AGRADECIMIENTO

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Segunda antología del nuevo siglo

Segunda antología del nuevo siglo "PINTAR EL DOLOR" Paula Maciel de Balbinder - 5 -

"PINTAR EL DOLOR" Paula Maciel de Balbinder

- 5 -

Claudia Noemí Nicolau

Claudia Nicolau,(1.967, Argentina) hija, madre de dos hermosos soles que iluminan mi

vida, maestra de grado (carrera que estudié porque era lo mejor que encontré en mi ciudad pero que

luego

pufff!!!me alegró los días), hermana de esas que dan todo y pelean continuamente (el que

tenga hermanos que entienda

),

esposa, amiga (compinche, confidente)

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Segunda antología del nuevo siglo

De pequeña sólo escribía lo que me pedían mis maestras en la escuela, de adolescente, al cursar comercial, la mayoría eran números y de adulta sólo para mi trabajo, nuevamente la escuela. Mis letras no fueron muchas, la mayoría poblaba mis apuntes de estudio, un diario personal y algunas cartas destinadas a mi hermano que estudiaba lejos, nada más.

Las vueltas del trabajo hicieron que tuviera a mi cargo el área Lengua. Entonces nadando

entre tanta literatura me dije:-Che, vos que das Lengua, ¿¿no deberías escribir?? Le enseñás a tus

alumnos a escribir poesía, les enseñás a escribir prosa

¿y vos?

Resultado: De regalo de vacaciones de verano, suscripción a una lista de literatura de correo electrónico. Los escritos de los demás comenzaron a circular por mis venas, algunos al llegar a mi cabeza me causaban dolor o placer, otros iban directo al corazón y mis ojos se nublaban, hasta

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claro, era de esperar, las contracciones del alma

llegaron, estaba a punto de parir letras y no me animaba pero, al ver que mucha gente escribía y no

sólo “los notables” lo hacían, me animé. Sí, y acá estoy

cuando hay algo dentro importante que me mueve a hacerlo, no me fuerzo. Creo que todo lo forzado, lo sin ganas después da pocas ganas de leerlo, no llama a ser leído.

hubo los que tocaron los timbres del recuerdo

y,

escribiendo, intentando escribir. Sólo lo hago

¿Para quién escribo? Para mí, para mis seres queridos, para decir lo que siento.

Hoy, hoy escribo cuándo y lo que quiero, como debería ser para todos, sin “tiempos” ni empujones, por puro PLACER.

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Segunda antología del nuevo siglo

De gusano a mariposa.

Estado I

Siempre fui la “nena buena “, según decía mi mamá, la que no lloraba todo el día, que no

ñañaba, que no me metía en líos, que no molestaba, la que hablaba muy bien, la que podían llevar a cualquier lado sin hacer quedar mal a nadie, la que fue abanderada en la primaria, la que tuvo muy

buen promedio ( más de 8,50) en secundaria, la que siempre trabajó mientras estudiaba la carrera fin, la nena buena.

en

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Durante mi adolescencia me metí en la religión, otra vez, tranquilidad para mis viejos,

en fin, otra

nada de alcohol, ni trasnochadas, ni chicos que “pensaran mal”, ni segundas intenciones vez, la “nena buena”.

la nena buena se hizo amiga, sí, ayudaba a su

amiga cuando se peleaba con el novio hasta que el pobre chico la llamaba más veces por teléfono por

día que a su novia

A la iglesia una amiga trajo a su novio y

la nena buena trataba de ayudar a su amiga a ponerse de acuerdo con él

ya

La amiga lo colgó, entonces

la nena buena siguió con su inocente amistad con ambos.

Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe, dicen por ahí estee quería dejar de serlo.

y, sí, la nena buena

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Segunda antología del nuevo siglo

la nena buena, dejó de

serlo, se puso de novio con el “ex” de su amiga y, de regalo de cumpleaños le entregó su manzana!!!! Horror!! Hacen eso las nenas buenas tambien???

Pasaron unos meses hasta que lo natural tuvo que suceder

La nena buena comenzó a ser ella misma, con sus cosas buenas y sus cosas malas,

pero, aunque disfrutaba muchísimo de sus cosas malas sobre la mesa, sobre las sillas, en el baño, casi

en las calles y, de ser posible a diario “buena”.

debía seguir siendo

algo en su interior no andaba bien

Creyó que su “conciencia “ dormiría unos años

Disfrutó pero, trataba de ser “buena “ al menos con su novio

Su conciencia se sintió más tranquila con el paso del tiempo, disfrutar estaba bien pero

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debía seguir siendo “buena”. Trataba de cocinar lo que a él le gustaba, de ponerse la ropa que a él le gustaba, de volver a vivir con su mamá, como a ella le gustaba ( ampliaba su espectro de gente con la que era buena) , trataba de ser la mejor maestra que podía, de cumplir diariamente, de ser alegre, decidida, firme y buena con los alumnos, padres, directora, compañeras, mamá, novio, etc, etc, etc.

Trataba, intentaba, se esforzaba por ser como todos esperaban, como todos deseaban, que ella fuera “buena”. Buena hija, buena compañera, buena maestra, buena, buena, buena

Hasta que un día Dios la premió, sí, por ser buena le dio un hijo

y como toda buena

novia y futura madre, se casó, para ser buena como lo pedía, ahora, la sociedad.

Con el paso del tiempo fue madre de dos hermosos hijos, se esforzó por ser “buena” madre también

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Segunda antología del nuevo siglo

Con los años se dio cuenta de que siempre faltaba algo, algo que no podía hacer, algo

que no le salía del todo bien. Alguna torta un poco quemada, una clase sin tooooodos los materiales,

una camisa sin planchar, pelos en la pileta del baño

tiempo le alcanzara para hacer todo como debía era ser buena en TODO!!!

El motivo

Entonces comenzó a dormir menos, para que el

Dos, tres, a lo sumo cinco horas diarias

Poco a poco comía su gran angustia de la infructuosa lucha, no era del todo buena

Se ahogaba, no podía respirar, no aguantaba a nadie, su cabello se caía a mechones, no

¿Cómo podía seguir??? ¿Sólo intentaba ser

podía engordar más, su piel no lo permitía BUENA???

entonces

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¿Qué había pasado? La angustia la enmudecía, la ansiedad no la dejaba dormir, la desesperanza la tiraba a un foso sin fin

Tomó una decisión, iba a DISFRUTAR

¿De qué?? De lo que podía pero, sólo si eso no le implicaba dejar de ser buena para los demás, sus demás.

¿Cómo? Primero, el chat.

¡Claro! Allí nadie iba a ver que no era buena, o al menos nadie que la conociera realmente

jejej

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Segunda antología del nuevo siglo

Lo que se propuso salió a las mil maravillas, de día era la señora buena, de noche la que

Buscó, buscó y

disfrutaba

encontró. Había mails no buenos en su correo y la enfrentó.

Claro, 4 horas de conexión diarias y

su esposo comenzó a sospechar

Ella: Sólo es eso, papeles, sólo juego.

Él :

Ante semejante descubrimiento ella sintió que había dejado de ser buena ahora en una

la habían descubierto, la persona a quien ella se esforzaba por dejar del todo conforme

Me engañás.

forma más real

(cosa que nunca lograba) había descubierto su secreto!!! Ella no era tan buena

El corto circuito no tardó en llegar, los planteos, la psicología, las amistades, la familia

¿Qué es ser buena?

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¿Es necesario demostrar que se es bueno? ¿Sos bueno para los demás o para vos?

Como puede, con las armas que míseramente fue durante su vida construyendo trata de

encontrar un equilibrio misma.

trata de ser buena pero

ahora para ser aceptada y

querida por

Tratando de ser buena,

Clau, 2001

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Segunda antología del nuevo siglo

Estado II

Corazón gastado

Surcos de lágrimas agrietaron sus paredes. Angustias ásperas limaron sus brillos. Temores escondidos opacaron su canción. Desamores benditos

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aplacaron sus impulsos. Sueños e ilusiones llenaron sus rincones. Gritos furiosos herrumbraron sus bisagras. Pasiones reprimidas nublaron su vista. Horarios frenéticos minaron su paso. Compromisos delirantes aminoraron su marcha. Confesiones inquietantes taladraron sus sentidos.

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Segunda antología del nuevo siglo

Mecánicas rutinas enfriaron su fuego.

Pero

Risas infantiles inflaron su dicha. Caricias sensuales erizaron su piel. Amores verdaderos entibiaron sus huesos.

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Metas cumplidas llenaron su regazo. Luciérnagas familiares atesoraron sus palmas. Palabras tiernas endulzaron su memoria. Instantáneas felices inundaron sus cuencas. Por todo esto y mucho más he de decir que mi corazón está gastado pero NUNCA, NUNCA cansado!!!

Clau,2001.

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Segunda antología del nuevo siglo

Estado III

Descontrol:

Las horas vuelan pero más vuelo yo.

No puedo dormir, no puedo comer, sólo trabajar corriendo

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amar corriendo, pelear corriendo, reir corriendo, jugar corriendo

¿Por qué corro? ¿Quién me corre?

YO me corro. Desesperada, me quiero encontrar.

¿Dónde estoy?

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Segunda antología del nuevo siglo

¿Quién soy?

¿Dónde voy?

No me quiero ver, no me quiero encontrar. Miedo. Terror.

Reemplazos, sustitutos, suplentes. Todos nada conviencentes:

gimnasia,

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trabajo,

sexo,

salidas

¿Dónde estoy?

¿Quién soy?

¿Dónde voy?

Urgencia

Descontrol

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Segunda antología del nuevo siglo

Estado IV

Soy

playa

Poco a poco va calmándose mi mar, el maremoto ocurrió fue terrible, arrasó con casi todo, creí morirme pero

El tiempo cura las playas destrozadas,

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pronto o más tarde los barcos pueden navegar de nuevo y pueden llegar a mí, un puerto seguro. No siempre basta con barrer la arena hay que buscar vidrios y basura enterrados que amenazadoramente se interponen entre nuestros pasos y destinos Cuesta bastante hacer que los cangrejos vuelvan tranquilos que se retome la calma ancestral de todas maneras y sin embargo la playa ida no volverá, sólo es una fotografía que un álbum pintorescamente adornará. Esta playa es diferente, esta soy yo hoy,

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Segunda antología del nuevo siglo

soy yo ya.

Estado V

Nada ni nadie, sólo YO:

Nada ni nadie te vitoreará , nada ni nadie te felicitará, nada ni nadie te verá en el podio,

¿cuándo ganes qué? ¿Qué vas a ganar cuando creas que

nada ni nadie te aplaudirá cuando ganes

llegaste? ¿Dónde pensás llegar? ¿Hacia dónde vas ?

obligaciones

Todo eso me pregunté miles de veces, todo eso hizo que inventara reglas, normas, deberes, nunca derechos, satisfacciones ni placeres.

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Sí, placeres jejej ¿Qué es eso? Vedado manjar de locos, insolentes e irreverentes.

Y, cada vez que tenía un desliz y “disfrutaba” de la vida inicuamente mala, dejaba de ser la nena buena que necesitaba mi propia moral inquisidora.

me sentía sucia,

_¿Los demás te obligaban?, ¿Te castigaban?, me preguntaron un día. Y me reí, sí, con ganas, fuerte porque ya estaba loca, ya era insolente, ya era irreverente

Nunca nadie me obligó, nunca nadie me puso los límites, nunca nadie me frenó a lo que mi propia y retorcida “Yo” necesitó crear normas, reglas y códigos estrictos, firmes e inflexibles.

_Boludez propia, ancestral, la fui juntando en las miles de vidas pasadas que viví. ¿Sabés

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Segunda antología del nuevo siglo

toda la que fui acumulando? ¿Sabés todo lo que cuesta almacenar ese tesoro?

Años de llanto dominado, años de deseos reprimidos, años de impotencia al ver felices rostros, años de autoflagelación, años de dientes rechinantes, años de efervescencia contenida.

je, ¡¡¡¡ni te imaginás!!!! El sacudón que pegué ¡! La tapa llegó a

las nubes.

Varias veces tuve que mirar dónde estaba porque ya ni me importaba, tenía puesta quinta y necesitaba aún más velocidad

Cuando me di cuenta

¿Vos sabés? Mis barrotes se desintegraron con mi vista cuando fui capaz de VER es por

eso que hoy

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Hoy

Hoy disfruto del momento, sin culpas ni resentimientos. Hoy vivo más pausada y más tranquila. Vivo de a momentos esto que llaman Vida.

El grillo que canta junto a mi ventana no lo oiré quizás mañana. El calor que me hace sudar

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Segunda antología del nuevo siglo

tal vez desaparezca y sólo pueda temblar.

El abrazo tierno de mis hijos, el llamado anhelante de mi madre la espera silenciosa de mi amante son tesoros que me ponen rozagante.

Hoy grito, lloro, amo y siento fuerte, intensa, suave y hasta malditamente Hoy, disfruto del momento.

Clau

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Antonio Miguel Yapur

Antonio Miguel Yapur, nací en San Carlos Centro, provincia de Santa Fe en 1950, pasé mi infancia y mi adolescencia en ese pueblo y luego con mi familia me trasladé a Santa Fe ciudad cuando tenía 15 años, actualmente vivo en Colastiné Norte, un distrito costero a la vera del río Colastiné y del río Paraná, he participado en distintos movimientos sociales y políticos desde 1968 como así también de diferentes instituciones y clubes.

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Segunda antología del nuevo siglo

Actualmente soy Presidente de la Asociación Vecinal de Colastiné Norte y miembro de la Comisión Directiva de la Asociación Cultural de la Costa.

Escribo porque quiero, no soy escritor y en ello tengo solo lo que he editado como parte de talleres literarios de la ciudad de Santa F

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Sentado solo y contigo

Sentado, el café, la cuchara que se desliza en la espuma distraída y toma vida con aroma inmediata y solitaria,

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Segunda antología del nuevo siglo

Tomé el último sorbo y en el fondo, siluetas caprichosas se mueven pardas en el ajamiento de la taza.

Estabas entre sus contornos enlazadas, risueña, con amarillos y marrones de rebrotados albores

y descalza apisonabas hojas crujientes del otoño, colmadas de sombra clara

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Atenea

Diosa arrasadora centelleante destructora Desde cada pilar erguido mutilas

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Segunda antología del nuevo siglo

Tus senos reposan en el polvo tibio mientras esclavizan el sonido confuso de la cueva

Tus manos rasgan una música oscura

misteriosa que provoca danzas de hediondo y lúgubre pudor

Corres a abrazarte al Heraldo somnoliento que ni te mira y con tus ojos ruinosos de historia demolida te pierdes en el altar de Eros en medio, siluetas empantanadas de blanco laceran formas virginales de la edad

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Tus colores pálidos empalidecen con el cirio de luz que desciende en destellos embusteros

Diosa

¿intentas atrapar la esperanza en el pasado?

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Segunda antología del nuevo siglo

Álamo

El jopo caído

de tus hojas verdes plateadas, atestigua a la luna tiesa que bambolea incierta e impredecible.

Y en húmedas soledades

con raíces cubiertas

de nutrientes tristezas

y alegrías

burla al tiempo

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y permanece indiferente. Velas tu origen

y sonrojado te agitas

álamo mojado en el viento y la lluvia.

Antonio M. Yapur - Colastiné Norte (Santa Fe - Argentina)

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Segunda antología del nuevo siglo

Paula Maciel de Balbinder

Licenciada en Psicología. Autora de la poesía “Cuando muere un ser de luz” y de las ilustraciones de esta obra.

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Cuando muere un ser de luz

Cuando muere un ser de luz Uno reza por los vivos, Para que su ausencia No nos deje tan huérfanos.

A CGM

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Segunda antología del nuevo siglo

Cuando muere un ser de luz Que ha dado, en su vida, mucho a los demás Uno reza para conseguir Seguir llevando en alto su antorcha.

Cuando muere un ser de luz Uno sabe que seguirá vivo En el cielo de Dios, si cree en Dios, O en corazón humano, si cree en la Memoria.

Cuando muere un ser de luz, Uno está tranquilo Porque se sabe lleno de la luz

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Que ese ser ha dejado.

Cuando muere un ser de luz Uno está triste Pero lleno de paz

Y acompañado.

Cuando muere un ser de luz Hay tantas cosas Que uno quiso decir

y no llegó a tiempo

++++

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Segunda antología del nuevo siglo

Cuando muere un ser oscuro y atormentado Uno reza por su alma, Porque los vivos Sienten alivio y se avergüenzan de ello.

Cuando muere un ser oscuro y atormentado

Que ha dado, en su vida, dolor a los demás

Y angustia a sí mismo

Uno reza por su paz, esa paz que no tuvo en vida.

Cuando muere un ser oscuro y atormentado

Y los recuerdos son tan horribles

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Que uno quisiera enterrar la memoria Reza y pide perdón por lo que no hizo.

Cuando muere un ser oscuro y atormentado

Y uno empieza a navegar en la tiniebla.

Se repite que cada vida tuvo un sentido, Incluso ésta.

Cuando muere un ser oscuro y atormentado Uno reza para ser ciego

Y que la luz está ahí,

Aunque uno no la vea.

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Segunda antología del nuevo siglo

Cuando muere un ser oscuro y atormentado

Y uno está por fin, solo,

Reza y pide perdón a su fantasma Por sentir tanto alivio.

Si todos, cuando mueren, son iguales ante Dios,

¡SEÑOR, POR FAVOR, COBIJA SU ALMA EN TU LUZ

Y QUITA ESTAS SOMBRAS DE LA MÍA!.

Luz De La Estrella (04 - 02- 01)

Paula Balbinder

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Mario Patrich

Me gusta escribir, y si bien no lo hago con asiduidad, cada tanto lo hago, especialmente poesías cortas o alguna tarjeta para cumpleaños, con poesía también.

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Segunda antología del nuevo siglo

Día. Día que sobresale en el calendario. Fecha que en vos adquiere relevancia. que de la flor la fragancia. que de la vida el amor que de la piel seducción que la inteligencia iluminas que recreas todo mientras caminas al parir nueva vida traes que pocas veces te caes Feliz día, mujer, que hermoso día !!!!!

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Día de los enamorados

El amor es algo simple y que lo hacemos complejo no miremos al espejo para sentirnos despiertos

miremos a los demás con el corazón abierto que es el mejor acierto brindarse cada vez más

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Segunda antología del nuevo siglo

la vida toma coherencia si genuino es lo que das el alma adquiere paciencia y al mundo abierta estarás

nadie impide nuestro andar solitarios por la vida quieres que yo te lo pida? el amor te ha de juntar !!!!

Vivamos enamorados, abracémonos seguido

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que cuando el amor es llovido

y el corazón agrandado

es porque te han querido

y es porque has amado !!!!

Mario Patrich

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Segunda antología del nuevo siglo

Karina Guerschberg

Ahí estás vos, que llegaste hasta aquí buscando algo para leer, una experiencia para compartir. Aquí estoy yo, tratando de contarte quién soy, como si de alguna manera sirviera para acercarnos.

edad

Tengo 31 años, y puede parecer raro que una mujer comience presentándose por su Soy madre, de una niña de 8 años que me sorprende día a día.

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Docente de educación especial, desde hace 7 años. Y escribo, casi desde siempre.

En diciembre del año pasado (2000) envié por primera vez un cuento (Los nombres del pánico) a un concurso. Y saben qué? Ganó el segundo premio, el solito. La alegría que me dió es indescriptible. Un jurado que no me conocía apreció esa pequeñísima historia que llegó de visita a mi computadora, sin pedir permiso. Me dio fuerzas para, iba a decirte escribir, pero la verdad es que escribo por flaqueza, por defecto, porque si. Así es que como acabamos de conocernos, no te voy a mentir. Me dio fuerzas para mostrar mis historias.

Ruido, que vino cuando

estaba realizando un acompañamiento terapéutico a una joven hipoacúsica. Y el otro, que no te lo explico, porque seguro, en algún momento te sentiste así. Bueno, como presentación es demasiado.

Seguro volveremos a encontrarnos, tal

Por eso vos ahí, sentado en tu compu, lees ahora otros dos

vez yo, leyendo tus historias.

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Segunda antología del nuevo siglo

RUIDO

La murga hacía un ruido estrepitoso. Desacompasado. Generaba una dolorosa solidez. El espacio que me rodeaba se hizo espeso. Fui perdiendo noción del tiempo. Los pensamientos se acallaron.

Todo reemplazado por el pulso del tambor. Los bailarines, a un costado, terminaron de llenar mi espacio. Sin enfocarme, tremendamente abstraída en ese caos. De pronto, bajé la mirada y la vi. De espaldas a todo. Ajena a todo. A su espalda una

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pared de cristal. Un muro. Volví a mirarla más atentamente. También me miraba. Traté de encontrar, en sus ojos, sus pensamientos. Había algo, lo sé. Pero yo no podía encontrarlo. La pared transparente a sus espaldas me dolió. Una sensación de soledad me punzó con violencia. La murga pasó a nuestro lado, siguió su camino, se perdió. En su mirada nada cambió.

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Segunda antología del nuevo siglo

ABUSO Y TEMOR

Hoy le digo basta. Me le planto adelante y le digo ¡Basta!- Le hago un discurso. Le digo que tengo derechos. Y que él tiene obligaciones. Le enumero mis derechos. Primero, a cobrar mi sueldo. Se terminó la bicicleta. Quiero cobrar el 5. Me corresponde. Yo hago mi trabajo, cumplo. Después le hablo de respeto, lo merezco. Todos lo merecemos. Si vuelve a decirme “querida” voy a gritar. Tengo un nombre, un apellido. Hasta un apodo. “Querida”. Más querida será la No, no, no. Nada de groserías, nada de barbaridades. Nunca rebajarse. Defenderse si, pero con altura.

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Hoy le digo. Basta. Se acabó. Me planto. Le explico que en el almacén no puedo pagar con excusas. Que a mi no me importa si el no tiene plata. Que yo no soy empresario. Que soy un trabajador. Que conozco mis derechos. Que me pague o que me eche. Pero que no me haga perder el tiempo. Hoy le digo basta. BASTA. BASTA. No pasa ni un día más. Me aguanto el miedo a quedar sin trabajo. Me aguanto la angustia. Me planto. Firme y seria. De hoy no pasa -Hola querida, ¿cómo estás? Bien, gracias

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Segunda antología del nuevo siglo

NOMBRES DEL PÁNICO

Ahí te vas, tan tranquilo para tu casa. Tan sin preocupaciones que hasta te sobra el tiempo para mirar a los que pasean. A ese que está solo, parado en la esquina, como esperando. O ese grupito, de casi chicos con inquietudes como para desbordar la noche. Tan linda. Tan tranquila. Y vos, primera, segunda, tercera. deslizándote dentro de la calma. Toda tuya la calle. Toda tuya. Y entonces ves venir el auto. Te viene de frente y vos tranquilo. Que vas a pensar. Si te viene. De frente y vos tranquilo. Si son como la una. Y la calle sola. Ya va a doblar, pensas. Si es más de la una. Y vos, tranquilo. Como para saber a que está jugando este boludo. Viene de frente, tan

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tranquilo. Ya va a doblar, pensas. Y ahí nomás el vidrio se te hace pedacitos. Pedacitos de vidrio que se acercan despacio. La puta, con lo caro que me sale arreglar el auto y este boludo venirse así de

Pero entonces irrumpe el dolor. Clavándose como navaja. Y de pronto ya no te

importa el auto sino la piba. Pobre la piba que con los tres añitos se va quedando sin padre. Y los vidrios que se te siguen viniendo encima. Y la Marta. Pensas. La Marta que se queda sin quincena. Y

se te empiezan a borrar los recuerdos y te vas olvidando de la piba, de la Marta y del propio Juan que

se va quedando sin cara mientras los vidrios se le vienen y se le vienen

la Marta te sacude. Y estás sobre la mesa. Dormido sobre la mesa después de tanto vino. Vamos, te dice. Vamos que es tarde. Entonces sacás las llaves del bolsillo y le decís: vieja manejá vos.

Menos mal que justo entonces

frente tan tranquilo

NADESH

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Segunda antología del nuevo siglo

Alicia Gugliotti

Me animo a enviar un cuento de mi autoría. Soy docente; no escritora pero me gusta mucho la literatura y participo de un taller.

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LA MANTA

-¡Qué horror! Un sujeto fue abatido de dos disparos por robar $50 en un kiosko. El índice de inseguridad es cada vez más alto. -Abuela, si seguís así se te va a secar el seso como al Quijote. -¿Cómo a quién? Mirá no trates de enredarme. No hay nadie con ese nombre en los diarios ¿O será de antes? Alcanzáme el diccionario

Desde que una inoportuna caída la redujo a un sillón, Aurelia se instaló en el living, frente a la mesa con el televisor en el otro extremo. A su alrededor, el universo adoptó la forma de diarios.

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Segunda antología del nuevo siglo

Sus lúcidos noventa años están al tanto de cuanto ocurre en el mundo y sus alrededores El canasto con hilos y lanas para tejer muestra su única ocupación. La esencia de Aurelia podría sintetizarse en un par de manos veloces, hilo y una aguja de crochet. Ha tejido cuanta carpeta, cortina, pañuelo, habita en las casas de ese pueblo del suburbio de la ciudad , justo en el sitio en el que el campo derrama su primera bocanada.

- Este invierno se presentará particularmente frío, con temperaturas bajo cero en todo el territorio- anunció Aurelia varias veces durante ese día.

- Bueno mamá, terminá con el pronóstico, no lo vas a cambiar con anunciarlo a

cada rato.

 

- No, pero hay que hacer algo para paliar los rigores invernales

La hija se volvió, meneando la cabeza, harta del

«diario parlante», como le dicen los

chicos.

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-Conseguime toda la lana que encuentres que voy a dar comienzo a mi plan de

emergencia

- ¿Qué vas a hacer?

- Mantas.

- Está bien

Esa tarde los chicos, de a dos, uno con los brazos extendidos en paralelo y el otro ovillando,entre bromas y guiños, llenaron un canasto de pelotas multicolores.

juventud,

Al día siguiente, la aguja volaba en las manos de la anciana,que parecían conservar la y la manta, un rectángulo colorido, empezaba a acurrucarse sobre su falda.

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Es necesaria una campaña educativa para evitar las muertes por asfixia con la

calefacción.

- Bueno mamá, vos seguí con la manta que ya es bastante. A ver ¡Pero mamá!.Ya está cortala y empezá otra, es larguísima

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Segunda antología del nuevo siglo

- No, no,quiero abrazar al pueblo en un acto solidario para fomentar la hermandad

entre los vecinos,.

- ¿Queeeé?

- En estos tiempos de globalización, las personas están más solas que antes. Se están perdiendo los valores del individuo

- Mamá, por favor, hablá bien¿Qué querés hacer con las mantas?

- Las mantas no. La manta. Una sola, bien grande para todos.

Cuando Aurelia se proponía algo, lo lograba. Así fue toda su vida. De modo que la manta fue adquiriendo dimensiones nunca vistas. Los primeros en usarla fueron los vecinos de la izquierda.Aurelia odenó seguir el sentido de las agujas del reloj, para no contradecir al tiempo. La pasaron por los fondos. La abuela terminaba un ovillo y revolvía el canasto en busca de otro color. Jamás dos

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colores iguales seguidos.

Los días de Aurelia se alargaron achicando sus noches.

- Mamá , es tarde. Vamos que te acuesto.

- Esperá, termino este ovillo y voy.

El diálogo, repetido hasta el cansancio. Sólo se detenía para comer , leer el diario e ir al

baño.Mientras tejía, la información al instante por el canal de las noticias que escuchaba sin mirar. -Hola abuela¿Cómo estás? -Y cómo voy a estar. Un automovilista atropelló a una anciana y huyó. La policía busca a un Renault 18 blanco

- Abuela ,los Peralta ya recibieron la manta. Están chochos.

- Me alegro. Pero más me alegraría si ese grupo comando no hubiera perpetrado el asalto a la concesionaria automotriz, tomando rehenes.

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Segunda antología del nuevo siglo

El pueblo, entre asombrado y divertido, iba pasando de casa en casa ese arcoiris al crochet, que transportaba el calor de la lana y el de cada vecino que se abrigaba y lo pasaba al siguiente.

Con el tiempo, fueron apareciendo mensajes y dibujos cosidos en los bordes.Fue así como los Gutiérrez , al leer el mensaje que decía: «La vida es corta. Amémonos», corrieron a abrazar a los Renatti, enemigos desde hacía años por una cuestión de gallinas que invadieron los fondos arruinando el sembrado. Gracias a la idea de Aurelia , consiguió novio la solterona de la casa de las margaritas.Al recibir la manta , encontró, entre muchos, un mensaje diciendo :»Te amo». Sin dudar de su procedencia, empezó a mirar con otros ojos al viudo de al lado, lo invitó a tomar mate y no paró hasta que fijaron fecha de casamiento. Nunca supo que la autora había sido la hija de quince años de los Pereyra que estaba enamorada del amor. El invierno se instaló en el pueblo desnudando sus árboles, mató los colores y silenció el

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canto de los pájaros. Aurelia casi no dormía y no aceptaba sugerencia alguna. Sólo tejía . Ya ni siquiera miraba su trabajo. Las manos cobraron independencia. Poco a poco, el pueblo fue adquiriendo un aspecto raro. Parecía escapado del tiempo y

del espacio.La manta cruzó calles, se posó sobre los árboles y avanzó siguiendo la geometría de los cables. Todos la cuidaban. El pueblo pasó a ser «El pueblo de la manta». Nadie más recordó su primitivo nombre. La gente de los alrededores se acercaba los domingos, para ver la novedad. Eran inevitables los comentarios,así como las visitas a Aurelia quien recibía los agradecimientos sin dejar de tejer ni de mirar las noticias.

- Ya está. Estamos bien, ahora descanse, no teja más- le decían todos de una u otra manera. La respuesta no variaba:

- La gente está cansada de discursos. Es hora de hacer

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Llegó el momento en que Aurelia, para desesperación de su hija, no quiso acostarse .Por las noches,se echaba un sueñito con la cabeza apoyada en el respaldo del sillón, con la boca abierta; la mano derecha aferrando la aguja de crochet. La hija apagaba el televisor y entonces, el patético sonido de los ronquidos desparejos, inundaba el living. La manta siguó su camino con mayor velocidad y fue rodeando al pueblo. Salía de una casa y entraba en la otra sin mayores inconvenientes. Hubo un momento de tensión, faltando pocas casas, cuando Don Pascual, con esa actitud que iguala a los ancianos con los niños, no quería soltar el extremo de la manta , alegando que era suya. La intervención de las vecinas resultó eficaz si se tiene en cuenta que lo convencieron de que los colores que seguían eran más alegres. Manuela, la curandera, fue la única que no vio con buenos ojos la idea de Aurelia, pero se reservó las razones.

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Era domingo.La manta estaba en la casa vecina a la de Aurelia, a la derecha. Había varias personas mateando cuando el tejido empezó a acumular pliegues, señal inequívoca para hacerlo

circular. Los que estaban allí, más los que se unieron en la calle, formaron una procesión que portaba, como un objeto de culto, el extremo desflecado rumbo a la casa de su autora.

- Aurelia, pare de tejer. Ya está, dio toda la vuelta- dijo alguien, mientras los demás

aplaudían agitando la manta. Aurelia los miró inclinando la cabeza al tiempo que sonreía. El sonido limpio de la aguja contra las baldosas, actuó como un toque de silencio. Todos miraron a la vieja y se miraron. La hija, que había presenciado la ceremonia de pie, sin decir palabra, levantó la aguja, sacó una tijera del canasto y cortó la lana. Mirando a los vecinos, con voz calma habló:

-Acaba de dejarnos la más grande benefactora de este pueblo por el que se preocupó hasta su último aliento.

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Manuela.

La gente seguía allí, muda , sin saber qué hacer. - Es como la culebrilla. No hay que dejar que se junte la cabeza con la cola

- sentenció

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Rosalía Fuentes

Crecí

en

Buenos Aires, ciudad que amo, con sus contradicciones, su violencia

y

solidaridad. Trabajé desde la adolescencia, en educación de niños psicoterapeuta.

pequeños, y en salud, como

Tuve la fortuna de estudiar Sociología en la década del 60. Psicología lo hice mucho más tarde, cuando las ilusiones de mi generación habían sido pulverizadas.

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Las computadoras me devolvieron el libre acceso a la lecto-escritura, perdidas por una ceguera progresiva.

No soy escritora, pero a veces sólo a través de un relato ficcional logro atravesar ciertas

experiencias.

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RAQUEL

La llevaron para interrogarla. Amordazada, con las manos sujetas a la espalda y la cabeza

cubierta.

Quien la hizo entrar a la habitación era mujer. Lo supo por el perfume, por la mano con que le tomó el brazo para conducirla, por el paso corto.

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Segunda antología del nuevo siglo

La habitación era grande, estaba casi vacía.

Quedó parada, inmóvil frente a un mueble. Posiblemente un escritorio. La mujer cerró la puerta al salir. El piso era de flexi-plast. Parecía no haber ventanas.

Raquel permaneció de pie. Sentía ruidos provenientes del pasillo. Como de grandes paquetes arrastrados. Envueltos en papel madera. Un escalofrío de miedo recorrió su cuerpo. Le resultaba difícil respirar, había poco aire dentro de la capucha. Las manos se le estaban acalambrando.

La sobresaltó la voz de un hombre a unos dos metros detrás de ella. -¿Cómo te llamás?- Se hizo un largo e intranquilizador silencio.

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-¿Cuántos años tenés?- la voz seguía en el mismo lugar. Era una voz de Raquel, contralto, había cantado los últimos años en el coro de la Universidad.

-¿Con quién vivís? la voz seguía atrás pero más cerca.

barítono.

Raquel estaba a punto de desmayarse. La respiración del hombre le quemaba la nuca.

Silencio.

Sintió los brazos entumecidos. Abrió y cerró los dedos penosamente. Cambió el peso de su cuerpo de un pie a otro. Toda su musculatura estaba agotada por la tensión. El corazón agitado de pánico. Un nudo en la boca del estómago.

La voz, detrás de su cabeza.

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-¡Hablame de tu hermano!

Era un hombre de altura mediana. ¿Como se movía sin producir el más mínimo sonido? Sólo esa voz. Esa respiración. No tenía olor. Imposible predecir de dónde provendría la siguiente pregunta.

-¿Qué hacías la noche del 10 de julio?- La voz vino de lejos, de adelante, desde el ángulo

izquierdo.

Un sudor frío empezó a cubrirle la cara y el cuello. La ropa se le adhería a la piel. Sintió un par de ojos clavados en sus senos. Para cubrirse sólo pudo inclinar la cabeza.

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-Tenés unas lindas tetitas. La voz caliente. Raquel sintió ganas de vomitar.

Con algo como una pluma muy larga y puntiaguda, el hombre la rozó lentamente haciendo redondeles desde el pubis hasta los pezones.

-¡Qué te pasa que no contestás!- le arrancó la capucha con violencia.

-¡Esa Olga es una idiota!- le desató la mordaza.

Raquel abrió grande la boca para respirar.

Una arcada. Sintió nuevamente deseos de vomitar.

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Segunda antología del nuevo siglo

El hombre se sentó. Ella escuchó que tomaba unos papeles. Otra vez el silencio.

Algo que se balanceaba a unos veinte centímetros de su cara la hizo retroceder unos

pasos.

 

-¡Ciega!- rugió furioso. -¡Son todos unos verdaderos imbéciles!-.

Esta vez los pasos del hombre aplastaron el flexi-plast. Abrió la puerta.

Llamó a un tal

César.

A Raquel le llegaron murmullos tajantes. Los ruidos del pasillo sólo le permitieron alcanzar un «¡SACALA!».

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Un mazaso. Un golpe. La capa de sudor frío y pegajoso que la había cubierto contrarrestó la sensación de resquebrajamiento. El pulso se aceleró frente al nuevo riesgo.

Recompuso sus energías y se irguió. Sacudió su cabeza. La larga cola de caballo hizo un medio giro alrededor de su nuca.

El hombre del interrogatorio le tomó el brazo, llevándola fuera de la habitación. Lo sintió

temblar.

-¡Acá está!- dijo.

El otro no temblaba, ejecutaba una orden.

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Caminaron por el pasillo. Desembocaron en un lugar enorme, frío. Un galpón. La dejó en un banco. Oyó los pasos de él que se alejaban, resonando.

Al rato, el motor de un auto. Alguien bajó.

César. Le desató las manos y la metió en el asiento posterior.

Adelante iban dos personas, un hombre al volante y una mujer con perfume francés que no era el de Olga. César. Se ubicó a su izquierda.

Anduvieron cerca de una hora. Era de noche y no se oía tráfico. Parecía no haber semáforos. Nadie pronunció palabra. Sólo se escuchaba la respiración de los cuatro. El automóvil dobló dos veces. Estacionaron.

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César descendió. Abrió la puerta del lado de Raquel y la ayudó a bajar. Una vereda con pasto crecido. El coche se alejó silenciosamente.

Raquel caminó unos pasos tanteando con sus pies. Un árbol le sirvió de apoyo. Vomitó. El árbol la sostuvo. Unos pasos más. Un tronco la hizo trastabillar. Se desplomó.

Era una tarde sofocante de diciembre del ’95. Raquel viajaba en el tren a Tigre. Iba con su «walk man» y unos poemas de Rafael Alberti traídos de España. Tenía sólo el auricular derecho puesto. Tres asientos delante suyo una mujer preguntó -¿Qué hacemos con la puerta de la cocina?-. Una voz masculina respondió «¡SACALA

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Segunda antología del nuevo siglo

Se vio a sí misma recomponiendo su postura, sacudiendo el pelo, dedicando su andar a ese hombre al salir del chupadero.

Y otra vez las arcadas.

Bajó del tren y vomitó hasta el alma. El asco y la ira quedaron junto a un árbol.

A su vergüenza la fue lavando con el llanto.

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Daniel Torres Jiménez

Mi nombre es Daniel Torres Jiménez, soy de San Miguel deTucumán. He podido disfrutar de la primera Antología y me animo a enviarte algo de mi producción inédita para colaborar en la segunda.

Tengo 33 años. Nacido en Salta, siempre he sido amante de las letras y de la música. Soy docente de vocación. Actualmente dirijo un colegio secundario en Tucumán . Me encanta estar con amigos, compartir un asado o unas pastas regadas con un buen vino que caliente el corazón y las palabras.

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Segunda antología del nuevo siglo

Soy un convencido que “seremos salvados por los afectos” como dice Sábato. De eso se trata mi poesía. He participado de otras antologías, y recibido uno que otro premio por alguna de mis poesías. Me atrae la idea de publicar en la web. Las que envío forman parte de la primer parte de una trilogía; su nombre es MARCAS.

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A VECES

A veces me sucede que escribo por las noches.

Me proclamo indecente y mi pluma vomita concupiscentes gritos, palabras ya malditas, arcanos milenarios, de improperios, derroche.

Otras veces escribo con el sol en mi frente

y mirando hacia el cielo encuentro allí una nube; redescubro mis alas, mi ansiedad de querube, me sueño barrilete, me animo y soy valiente.

Y en tardes en que el frío me congela la vida,

mis palabras son dagas, cuchillos y hasta espadas que lastiman y dañan mis cosas más amadas

y terminan matando la magia prometida.

A veces me sucede

Pido perdón sincero por mi absurdo inconsciente, que es extraño y abyecto, pero que nunca miente.

no sé bien que me pasa.

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Segunda antología del nuevo siglo

AGUA Y FUEGO

Me pides que te escriba palabras del pasado, confiada que en mi alma el fuego sempiterno reanimará mi boca sellada en este invierno que me mantiene inerme, estéril, alejado.

Sacrílego, confieso lo mucho que te he amado,

de distintas maneras, en diversos intentos:

te amé en cada mañana y en cada desencuentro te amé cuando en tu vientre creció el fruto deseado.

En

tus silencios mansos, en tus manos de hielo,

en

tu mirada triste de mar y de elegía,

en

tu sonrisa franca, en tu leal compañía

que mi presencia etérea transforma en desconsuelo.

Mi amor es puro esfuerzo, es “quiero y no lo alcanzo”;

Aún sigue siendo tierno amor de adolescentes conjugado con penas y arrugas en la frente.

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Tu

amor es como el río que pasa y no se queja.

Mi

amor aún es un brioso torrente que no deja

aquietarse en sus aguas a tu flor de remanso.

¿Que importa si no escribo a las llamas apagadas? El futuro es tu alma y mi mano entrelazadas.

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BAJO CERO

La noche otra vez teje sus hilos y abriga a los insomnes trasnochados. No puedo evadir el sortilegio. No puedo escapar de mi pasado.

Narcótico es soñar en estos versos, con un tiempo de azules y de magia; Psicagogía banal, bello placebo, de remiendos llenarse por compasión el alma.

Estoy ausente de la vida sin previo aviso y sin justificativo. Ausente están las hojas de este otoño que ya troca en el gris invierno prometido.

Será largo este tiempo.

Veré caer los días febriles de rutina.

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Un indolente frío penetrará

y al compás estentóreo de una marcha a la plaza, creeré encontrar tus ojos que miran y que pasan, asesina pupila que escruta hasta lo oculto, cadencia endemoniada de ternura y de fuego.

De fuego que no quiere calentar este invierno. De calor que se esconde. De pasión que se hiela. De fuego que se apaga.

en mi herida,

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BIBLIOTECA

Estoy en el campo de batalla. Frente a vetustos libros que me miran Desde anaqueles distantes, casi sin vida.

Ellos saben

puentes construídos

tan solo por palabras se caen, como hojas de otoño, sin la fuerza de la piel, forjada al sol del verano que se acaba.

que

Saben que los sueños que uno olvida se pudren en el alma, lentamente. Y que todo sueño tiene un precio.

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Corazones, flores, nombres de a pares tallados en las mesas cansadas de ver que razón y sentimiento nunca fueron buenos compañeros.

El silencio invade mi rutina. Casi me siento a gusto. A mi espalda, el corredor de sueños nuevos es tan solo un recuerdo.

Si cierro los ojos, sin esfuerzo estás apareciendo dispuesta a dar pelea en la mañana de uno de tus días tantas veces postergados. No importa el resultado:

Ya (me) has vencido.

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DE DOMINGO

De verdades calladas a golpes de cielo. De mentiras gritadas a fuerza de sueños.

De deseo dormido en los pies, de pies con promesas de besos, de besos que esperan el día, del día que vence las sombras, de sombras que acepten mis manos, de manos que son un lamento.

De idas y venidas, de niebla que se fuga, de mis canciones mudas, de ternura sin dueño.

De escaleras que bajan. De ascensores que suben.

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De ridículas nubes. De moderna mortaja.

De Palas Atenea, Platón y Paulo Coellho, del hombre de los lobos, de Freud y su amargura, de Borges, de Girondo de Luigi Pirandello.

De mí y de mi locura,

estoy cansado.

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EXTRAVÍO

El manso cielo de Raco ya no es el mismo.

Ha caído la lluvia y ha borrado huellas, dejando sin ayuda al peregrino, sin guión al actor, sin ganas al hombre.

Insondable pena verdadera, golpea la testuz acostumbrada a ver pasar de lejos la derrota.

Un hálito de belleza traicionada sacude el comedor , la galería, transmutando las simples cosas de la casa.

Detrás de la pequeña ventana de su mente, contempla en silencio

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el paso de estos días, forasteros que no tienen porque mirar adentro.

El hombre sabe que valió la pena el futuro incierto y esperado. Los últimos gestos de ternura emigran hacia la patria del fuego de esa alma.

Tan sólo guardará un pequeño espacio para que lo colme el perfume de una rosa.

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EXTRAÑA PLACIDEZ

Extraña placidez, descubro entre mis libros. Te encuentro en las palabras que cuentan nuestra historia.

Así te constituyes parámetro del día, Temblor fugaz, tu voz casual entreteje quimeras en mi melancolía;

Me lastima y me salva, me vislumbra la gloria

de poder algún día alcanzar ese cielo, de extrañarte sin culpa, de desearte sin miedo, de proteger tus manos sin temor al fracaso, de poderte ofrecer más de lo que he ofrecido.

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Pero

si el miedo te ciega

y

si el dolor te confunde,

y

si hoy no es tiempo aún

de serenar al fin tus pasos,

Entonces, las palabras que embellecer nos vieron, volarán por los aires buscando primaveras; Darán a luz a nuevos amantes de la luna

y volviendo a los libros, quedarán en tus manos.

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PARADOJA

Camino entre los grises fantasmas ya olvidados, recorriendo las calles de mi destino incierto; mis pisadas transforman el vergel en desierto, mis ojos recuperan retazos del pasado.

No soy de aquí. Lo siento. Quisiera poder serlo; desmadejar historias olor a mandarinas, redescubrir los cerros, el sol y la glicina. Mirar tras la ventana y allí volver a verlos.

Tampoco soy de allá. No es mía la dulzura que a merced de los vientos deja la caña altiva, ni es mía la sonrisa de la mujer querida. Sólo me pertenece su queja y su amargura.

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Absurda encrucijada, senderos bifurcados:

Partir hacia el deseo de inmolarse. Tornar hacia el futuro conquistado.

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NUNCA FALTA ALGUIEN QUE SOBRA

“Nunca falta alguien que sobra” Larguirucho

Expatriado a causa del extravío, cumplo en expiar los exaltados momentos de éxtasis en que excedimos lo real y lo existente.

Aún así, en el exilio, te exhorto a conjurar el exorcismo que nos hace extirpar hasta el excidio lo que ya es imposible de excluir de nuestras extrañas historias.

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Sos demasiado exigente. Tu éxodo demasiado largo. Tu autocastigo extemporáneo.

Excusame y eximime del olvido. No hace falta eliminar los excipientes de lo que pasó, en la fracasada excursión a lo excelso.

Ya no.

Daniel Torres Jiménez

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Segunda antología del nuevo siglo

PAULA BALBINDER

series, que son variaciones sobre un tema o

imagen.

El del libro con las flores pertenece a una serie titulada “NO ME CREAS NI AUNQUE TE LA PINTE DE COLORES" , pensé que podría ser una buena portada. El de las luces, es de una serie titulada "PINTAR EL DOLOR", con Carlos Denegri, alguna vez, hablamos acerca de FRIDA KHALO y cómo ella había logrado reflejar en su pintura el

Los dibujos míos están organizados por

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dolor físico constante, situación que tanto a él como a mí nos había tocado afrontar

Pensé a menudo en él cuando pintaba, sobre todo una serie basada en la lectura de los

diarios de Frida Khalo

Me encantaría terminar el trabajo sobre Frida Khalo y publicarlo “In Memoriam” que es una de las formas que tenemos los seres humanos de decir “Demasiado tarde”. Los que adjunto, conforman una serie que titulé “Identidades Perdidas”

creí poder mandarle los dibujos cuando pasase la locura de las fiestas.

PAULA

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EL AGRADECIMIENTO

Como decía en el tomo anterior de esta serie:

“Sueños, ideas, palabras, ilusiones y mucho más”

El agradecimiento de la Red de Integración Especial a todos quienes han colaborado acercando textos para enriquecer esta colección y a Paula que aportó las ilustraciones que nos acompañan. Hay mucho cariño puesto en cada palabra que se ha copiado y que espero que disfruten tanto como yo misma lo he hecho.

Nuestros escritores:

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Claudia Noemí Nicolau <cnicolau@waycom.com.ar> Ing. Antonio Miguel Yapur <ayapur@ciudad.com.ar> Lic. Paula Maciel de Balbinder <myb@sinectis.com.ar> Rosalia Fuentes <rfuentes@velocom.com.ar> P.S. Mario Patrich <mariop@rcc.com.ar> Karina Guerschberg <kguerschberg@hotmail.com> Alicia Gugliotti <aligu@pinos.com> Daniel Torres Jiménez <rtorres@netizen.com.ar>

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Segunda antología del nuevo siglo

Muchas gracias por leernos,

Graciela J. Caplan de Pinsky <gcaplan@iname.com> <pinsky@einstein.com.ar> <gcaplan@redespecialweb.org>

http://www.redespecialWEB.org

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¡Hasta el próximo Libro! Graciela

¡Hasta el próximo Libro! Graciela Buenos Aires, Argentina – Diciembre 2000 Edición: Red de Integración Especial

Buenos Aires, Argentina – Diciembre 2000 Edición: Red de Integración Especial Compilación y diseño: Graciela J. Caplan e-mail: <gcaplan@redespecialweb.org> http://www.redespecialWEB.org I.S.B.N. 987-98572-2-4

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