ANTONIO MIRANDA, poeta brasileño, nació en 1940.

Autor de más de 40 títulos de poesía, novelas, cuentos, ensayos y libros técnicos. Es uno de los fundadores de los grupos teatrales Rajatabla (Venezuela) y Cuatro Tablas (Perú) que se iniciaron montando el espectáculo poético musical “Tu país está feliz”, en 1971, de su autoría, el cual ha sido presentado en veinte países de América Latina y en España, en diversas oportunidades. Ha vivido en Venezuela, Argentina, Puerto Rico e Inglaterra durante los años de exilio político (1966-1972) y en otras oportunidades. Ha participado de muchos festivales de poesía, entre los cuales se destacan Medellín, Pereira (Colombia), Buenos Aires, México, Quito, Huelva (España) y en diversas ciudades brasileñas. Ha sido organizador del Festival Internacional de Poesía de Brasilia; director de la Biblioteca Nacional de Brasilia y mantiene el Portal de Poesía Iberoamericana (www.antoniomiranda.com.br) que tiene más de un millón de visitas por año.

Poema de Antonio Miranda Trad. de Trina Quiñónez

LA FRUTA

Es la fruta madura entumecida, eyaculando iridiscente, diseminando. Fruta cortada, Herida, exhalando provocaciones irrecusables. La fruta en el plato, el cuerpo en la cama, es el llanto que calma, es la naturaleza natimuerta que exhorta y clama. Fruta cojida, tullida, prostrada, poseída, aguardando la consumación. Es la fruta en la mano.
Publicado en Caminhos de Integração/Caminos de Integración; Paths of Integration, antología de poemas de autores latino-americanos organizada por Sofía Vivo en portugués, castellano e ingles (Brasília, Thesaurus, 1993).

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ADIOS
Para Pedro Almodóvar
Poema de Antonio Miranda Traducción de Ricardo Ruiz (Argentina)

Que sea con un hacha. Prefiero una lámina aguda un simple martillo

en un golpe de misericordia. Con palabras, no. Ellas hieren mucho más penetran más todavía más hondo. Nada de disculpas de explicaciones. De un solo golpe certero definitivo. Si no, salga en silencio. Apague la luz. ...
(Laura P.) (Personaje de Pedro Almodóvar) Extraído del libro DESPERTAR DAS ÁGUAS. Brasília: Thesaurus, 2006. =======================================================

ALAS DE MARIPOSAS
Poema de Antonio Miranda Traducción Aníbal Perea

A los pares como alas de mariposas similares golpeándose y enfrentándose ateniéndose a una simetría crítica inquieta geometría inestable repetida frenética insostenible: cuerpos a los pares alas modulares articuladas. Cuerpos lado a lado mancomunados atados dependientes perecederos centellantes. Acasalados someros. Parejas como bisagras

trelizas partes par es . dos mitades en cuadrado imaginário: alas ============================================ ANTES DE NACER, YO OÍA
Poema de Antonio Miranda Traducción de Elga Pérez-Laborde Antes de nacer, oía y grababa, sin entender: gritos, bocinas, canciones. Sin conciencia del mundo, yo grababa. Sonidos en movimiento, yo percibía? era el alimento que venía, o tardaba, anunciado por los pasos, predecía? Yo me saciaba y no sabía, pero había, sí, había, la espera, y una certeza de que algo vendría. Y yo me alimentaba, sin comer; sin saber, yo me satisfacía. y oía, sí, yo oía y entendía. Hago la regresión, voy en busca del entendimiento que no tenía, pero sabía, sin saber, yo sabía. Intento descifrar lo que quedó grabado. No sé lo que es, Pero lo que no sé

enmarca todo lo que sé, y lo que seré. Mi madre triste, - yo sentía – mi madre afligida estampada en mis entrañas, madre-hijo. Todavía estamos juntos, después de la ida en un eco sin sonido, descifrando sonidos extintos, indelebles, tatuados en la memoria. Memoria física, en códigos que yo no domino, que me domina. Como Champolion, intento entenderme.

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NADIE
Autor: Antonio Miranda Traducción: Trina Quiñones Para Donaldo Mello No hay principio ni fin en la eterna diáspora de los astros enloquecidos desarticulados a los confines del universo en expansión. El tiempo no existe para las estrellas pero ellas sucumben y, de verlas, quedo triste. Sin sombra y destino, también vagaré. he de seguir el mismo curso de nadie.

YO, KONSTANTINOS KAVAFIS DE ALEJANDRÍA – X
Poema de Antonio Miranda

(traducción: Jorge Ariel Madrazo) Ilustración de Carmen Fulle

“Moriste a los diecisiete años, de placer”

Soy tan libre contigo, mi íntimo amigo, libre de convenciones mezquinas, moralistas: contemplo tu rostro pálido, imberbe, entre flores blancas; lívido me quedo y te rescato, sin ningún recato, para mi deleite y encanto venidero. Conmovido, sin alardes de llanto, con entusiasmo contenido, en suspenso, pues el entusiasmo en exceso encandila y, si falta, aniquila, es marasmo. En la despedida te beso, sin ser visto. No te conocía, pero tu cuerpo me pertenece ahora, incluso ido, eterno.
Del libro: EU, KONSTANTINOS KAVÁFIS DE ALEXANDRIA. Brasília: Thesaurus Editora, 2007.

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MEDITACIONES SOBRE LA MUERTE
Poema de Antonio Miranda Dedicado a Trina Quiñones

Traducción de Trina Quiñones y Durga Cecilia Prieto “Soy donde no estoy estoy donde no soy”. LACAN

1. Definitivamente, voy a un hospicio para recobrar la lucidez.

2. Tomo fotografías para aprehender la realidad y hago resplandecer la muerte. La vida, si existe, es un dejar de ser. Muertes sucesivas antes de la última muerte en el lugar común de una vida equivocada.

3. Peor: un reconstruirse para continuar siendo -¡ en la paradoja de lo absurdo !

4. La fotografía como espejo en mi álbum de familia. Yo en diversos momentos de mi muerte. En la memoria, un cementerio reviviscente: ¡” la ” nada!

5. Yo ya morí en cuanto la literatura —intentando eludir la muerte— degrada mi existencia

buscando preservarla más sólo ella me sobrevive.

(12 de julio 2005)

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,

Poema de Antonio Miranda Traducción de Jorge Ariel Madrazo

MI PRIMER AMOR

“La vida que se espera en el final de todo” Basilio da Gama (1601) 1 Un cuerpo erecto, excitado, en la revelación de su plenitud, por la primera vez. ¡En la pubertad, un susto! Cuerpo a cuerpo, cubriéndose, descubriéndose, brindándose, desnudándose: temor, temblor. Armas en descanso apoyadas en la tierra, ingles en llamas proclamas de amor precipitándose; fiereza de la ira, ternura y belleza, ímpetu. Acosado, asustado, ardor en las entrañas de extrañas emociones. Ciego deseo que se niega y reniega sin remisión ni culpa, engaño; fingimiento. Tan justo como grandemente bello, ser-siendo. ¿Qué nombre tenía aquel amor del momento?

¡Aquel encantamiento furtivo! 2. Como Rinaldo, en el “Orlando Enamorado” (siglo XVI) del conde Matteo Boiardo, siempre he huído de quien me amaba, sólo amaba a quien huía de mí. El amor tiene rostros y disfraces crueles. Se amaba, mas ni amor era siquiera. Fulgor, estertor. Tal vez, placer y dolor, ¡mas tan intenso! Tan fuerte, definitivo en su fatuidad. Principio-fin, y tanto escudriñar: la suerte, “un golpe de dados no abolirá el azar”. Fatalidad. 3. ¿Por qué las personas se unen en parejas? Mas continúan solas. ¡Cuánta renuncia! ¿Qué las atrae, qué las separa? Espejo en que otros se ven (pero estamos ocultos). Mi primer amor, tan pensado y revivido: ¿es la mente que inflama el cuerpo, es el cuerpo que envilece la mente? No obstante, la certeza De ser útil por el placer. (Del libro (inédito, en imprenta) MEMÓRIAS INFAMES, 2009)

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CONDICIONADOS

Poema de Antonio Miranda (Letra para una canción de Xulio Formoso)

Condicionados dirigidos manipulados conducidos como rebaños dormidos como tuercas clavos ruecas ajustados presionados clasificados divididos en un orden que hace mucho ya no tiene sentido Vamos indiferentes caminando vamos callados aguantando vamos y vamos y vamos y nos vamos quedando postergados engañados conformados Y nos vamos consumiendo y nos vamos engañando pudriendo y soñando resignados perdidos alienados Y vamos y vamos y vamos trabajando y vamos y vamos avaros consumiendo y vamos y vamos

y vamos y vamos quedando quedando

quedando

quedando

quedando

Extraído de la primera edición de TU PAÍS ESTÁ FELIZ (Caracas: Tip.Remar, 1971)

VIAJO TU CUERPO
(Canción) Letra de Antonio Miranda Música de Xulio Formoso

Viajo tu cuerpo como un sol que dora los contornos suaves de tu juventud. El paisaje en paralelo resbalante sol arena oscilante al sol verano. Velas arrugadas emergen ganando

tu cuerpo en la playa tu cuerpo en la arena. Las formas oblongas las velas infladas y ganando el mar tu cuerpo en la arena tu cuerpo en la playa. Hay como que un giro angular en estas formas curvas cuerpo playa inmersos, dorso, escamas tu cuerpo en la arena y el cuerpo en el cuerpo.

Extraído de la primera edición de TU PAÍS ESTÁ FELIZ (Caracas: Tip.Remar, 1971) ==========================================

ARCA DE NOÉ
Poema del Barão de Pindaré Jr*.

Del Arca de Noé venimos todos los sobrevivientes. Animales errantes. ¡¡¡Éramos muchos más, muchos más!!! El arca era pequeña, se salvaron pocos de aquella biodiversidad: felinos, equinos — mamíferos, herbívoros y hasta las moscas y las cucarachas que se salvaron por cuenta propia.

Pseudónimo de Antonio Miranda para cantigas satíricas y de maldecir.

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VERDADES OFICIALES
Poema del Barón de Pindaré Junior* Traducción: Trina Quiñones (Venezuela) Ilustração de Maria Rita Oliveira de Sousa** Todos somos iguales delante de la ley y los derechos constitucionales son para todos los parientes, los amigos y correligionarios. Todos somos inocentes hasta prueba en contrario algunos son considerados inocentes inclusive después de comprobados sus crímenes contra el Erario Público. Repetimos, para que no quede duda: usufructuamos todos los derechos constitucionales -tortura, nunca más!!! y estamos libres de prejuicios -quién lo duda?!??! y somos cordiales. Nuestros políticos son más honestos nuestros banqueros, más patriotas y los juristas más juiciosos. Nuestro cielo tiene más estrellas nuestros cocoteros tienen más cocos nuestras gallinas ponen más huevos.
*Barón de Pindaré Junior es el heterónimo del poeta Antonio Miranda (Brasil).. Extraído de: VINE DE LEJOS Caracas: l El Perro y la Rana, 2009. en su Colección Poesía del Mundo – Serie Contemporáneos,

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VIENTOS ACIAGOS

Poema de Antonio Miranda Traducción de Aurora Cuevas Cerveró

La miseria como maldición. Sequías interminables devastaban plantaciones y ganado. Vendedores ambulantes en la calle de San Pedro y pocos compradores. Pasaba la procesión del Señor Muerto, pasaba la procesión de San Pedro de Alcántara, pasaba el hambre y un bumba-meu-boi* en harapos. Pasaban la fiebre amarilla y el cólera combatidos con zumo de limón, infusiones de pimienta malagueta, azufre en polvo en las medias y un ritual de monedas de cobre colgadas del cuello. Acoplados, oclusiones y ventosidades —nudo en las tripas y beriberi. Pasaba paludismo, gota, pleuresía tifus y parásitos intestinales. Se vivía de enfermedades, preparando medicamentos. Se moría en la víspera, antes mismo de nacer:

cuerpos abonando el suelo. Había más muertos enterrados que vivos, y del fondo de la tierra, millares de ojos observando los muertos futuros.

Extraído de MIRANDA, Antonio. DEL AZUL MÁS DISTANTE / DO AZUL MAIS DISTANTE. Edición bilingüe - Traducción y prólogo de Aurora Cuevas. Portada: José Maria Pérez de Zamora. Madrid: Saceda, 2008. ISBN 978-84-612-6116-1

=============================================== FORTUNA CRÍTICA (2 TEXTOS)

DEL AZUL, DEL VERDE Y DEL ROJO UNA TRILOGIA MENOS DISTANTE

Elga Pérez Laborde

Un devaneo cromático y poético compone tres de las obras más recientes de Antonio Miranda: Memórias Infames (2009), De ornatu mundi (2010) e IDEO GRAM AÇÃO (2010). Esta última, una edición de sólo 70 ejemplares autografiados, fuera del circuito comercial. La trilogía presenta una exuberancia autoral, que se suma a la edición bilingüe Del azul más distante (2008), prologada y traducida en España, que según advierte en su dedicatoria, imita los libros de Juan Ramón Jiménez (1881-1958), el poeta español simbolista, que marcó los pasos de grandes nombres de la vanguardia como Federico García Lorca y Rafael Alberti, entre otros destacados escritores de la Generación de 1927.

Esas incursiones cromático/poéticas del autor van más allá de un puro diletantismo preciosista del lenguaje. En su registro de recopilación de situaciones, infames o sublimes, de deambulares semánticos o metapoéticos, están los espacios mimnéskein 1- para hacernos recordar; están ocultos y especulares, los sentimientos en evolución de si los lugares

mismo, en relación a su (la) historia, a su (la) humanidad. Tal vez movido por una voluntad de hacerse más humano, más próximo de una esencia más propia y al mismo tiempo más auténtica de vivencias. El escritor encarna sus espacios y los transforma en poemas. La poesía es su refugio, su casa, su evocación. Allí habitan sus sueños, sus juegos, sus repudios y esperanzas. Sus afectos y desafectos. Cada libro simboliza una choza o un bunker, en el sentido que Bachelard (1884-1962) identifica en A poética do espaço (2008) como ese primer universo “que é nosso canto no mundo” (2008: 24). Memorias Infames, quiebra el tedio por el camino de lo indecible, de lo apenas audible, salvo para si mismo, en el ámbito neonatal, Antes de nascer, ouvia e gravava, sem entender: gritos, buzinas, canções. Sem consciência de mundo, eu gravava. (2009: 17)

El poeta se rescata a si mismo del dolor de la pérdida física de su madre y la recobra en una especie de simbiosis lírica: Minha mãe, triste – eu sentia! -, minha mãe aflita estampada em minhas entranhas, mãe-filho.

Ainda estamos juntos, depois da ida num eco sem som, decifrando sons extintos, indeléveis, tatuados na memória.
1

Hacer pensar, hacer recordar, verbo en griego de donde deriva el nombre de Mνημοσύνη, Mnemosyne, Diosa de la memoria.

Memória física, em códigos que eu não domino, que me dominam. Como Champolion, tento entender-me. (ídem. P. 15-16).

Camina en círculos y cuadrados (p.20), peripatético, para, de alguna forma insólita, detenerse en Brasilia, donde el espejo no refleja su imagen sino aquellas irrecuperables, esas que existen sólo en los espacios interiores y que sólo a veces se pueden concretizar a través de la moldura inmortal de las palabras u otros códigos. Un ejercicio lúdico que abre caminos para expresar el tiempo y sus movimientos en situaciones fugaces, que cuentan y estampan las historias de su tierra natal, de su familia, de los viajes fluviales de un lugar a otro, de una vergüenza a otra, parajes de revelaciones íntimas, de laberintos inconfesables exorcizados por el verso. Poco a poco, de ese limbo azul, que puede ser cielo y mar, pecado y redención, emerge el Brasil y sus huellas en el corazón del hombre, que es el niño, el poeta, el pensador. Poemas confesionales de cuerpos desnudos, de gozos escondidos, de devaneos amorosos e irreverentes, disimulados, como respuestas a un mundo que se muestra mezquino, de privaciones y contradicciones. La búsqueda de la identidad, de los primeros encuentros, del amor, de las interrogantes que no tienen respuesta, de las fatalidades. Y aún así, hacer filosofía, evocar “el poder de las rimas imprevistas” de Maiakóvski. (ídem.71). Buscando una salida, como “barco a la deriva”…(ídem: 86).

De Ornatu Mundi Ecopoemas con magníficas ilustraciones científicas de Álvaro Nunes, componen esta obra del autor, que cruza y descubre la naturaleza con la

autoridad de pertenecer a ese universo. El poeta se presenta en el prólogo como un ciudadano amazónico, pero también nordestino. Dice ser un hombre de las aguas, como Thiago de Mello. Su travesía, que se inicia en Mearim, “um rio barrento e lento” lo lleva por muchos mares que no parece tener puerto definitivo, ni en la geografía ni en la poesía. Esta obra muestra la versatilidad poética de Antonio Miranda. Como marinero del lenguaje, nos conduce del Exordio con una visión del edén, el inicio de los tiempos, las fuentes fluviales primigenias, la alborada de “las remotas nacientes” del paraíso perdido, al basurero escatológico de la humanidad. Más de ochenta páginas de remoción de conciencia delante de la grandeza y destrucción paulatina del corazón verde del planeta. Se trata de una obra que llama a la vida, a la conciencia de la riqueza que, a pesar de todas las amenazas, sobrevive en un proceso destructivo que necesitamos detener antes que sea tarde. Algunos de los poemas vienen precedidos de epígrafes de autores clásicos de todos los tiempos, como Gil Vicente, John Milton, Euclides da Cunha, Ary Barroso. Los llamados poéticos surgen con un solemne y a la vez irónico tono de oración: Señor, escutai, o Brasil é um país de vasta e vária geografia física e humana e qualquer afirmação -pelo sim e pelo não – deve começar pelo se não. (2010: 16)

Miranda, fiel a si mismo, mantiene su línea esperpéntica, su tono transversal antipoético, que hilvana lo profano y lo sagrado. Como pode haver miséria/ em horto tão vicejante? ....

Espanta, Senhor, em espaço sagrado e consagrado, tão imenso e até desabitado, não se ter onde morar. (idem: 16).

El espectáculo de Brasil en su “vasta y variada geografía”, se nos presenta con el aval literario de grandes escritores, lo que le confiere un clima erudito, con citaciones en latín, portugués arcaico, evocaciones literarias, cartográficas, musicales, rítmicas: Camões, Pessoa, Guimarães, Bandeira, Caymmi, Lima Barreto. Testigos de un Brasil (des)contaminado y vulnerable, legendario y vivo, de país continente, de extremos inimaginables pero verdaderos, de exóticos escenarios, que en el poema sugiere estilo casi épico a la manera de los escritos testimoniales de la época de la conquista, apelando al espacio bíblico, en lo que tiene de paradisíaco y de infernal. senectud. Poemario narrativo que va de los inicios a la La composición de las imágenes surge además, de una

intertextualidad rica, para configurar espacios semejantes y a la vez distantes en el tiempo: Mundos reunidos, originários com árvores perenifólias bosques umbrosos e virgens no dizer de Dante: “divina floresta spessa e viva” Fabulosa, ignota, fantástica: (Augusto Magne: ) “nunca era noyte, me chuva” “me quaentura”, “muy bõo temperamento”. (idem. 12)

Nos advierte que en el mapa de Andréa Bianco, de 1436, Brasil ya delimitaba ese paraíso prodigioso: Jardim das delicias, geografia fantástica que os marinheiros deliravam e descreviam em desvarios e visões de convictos. (idem.13)

Historia y

Geografía, donde santos, poetas y conquistadores,

amazonas guerreras, desfilan en versos carnavales, mostrando la grandeza de Brasil, ese mundo nuevo que declina, envejece y el poeta clama delante de La Senectud: Que esta terra não seja profanada que este mundo seja preservado dos demônios da cobiça humana da ambição famigerada e vã da usura e da devastação da devassidão.

Do inexorável... (idem.14)

En “El fin como principio”, III poema, reitera “que no se cumpla el vaticinio” de la senectud, de la enfermedad, de las plagas, de la maldad “que os malignos não corrompam os bons/, que não os devorem/ numa circularidade cósmica”://.(ídem. 15) En este poema, se revela una fe insospechada en algo superior, pero profundamente humano: que el corazón suplante la razón. Una especie de exorcismo contra los males y el fin de los tiempos. “El nombre de Brasil” ocupa algunas páginas que se desdoblan en cinco poemas cromáticos, en los cuales el verde de su identidad vegetal, pasa al rojo que evoca su etimología: pau-brasil, madera, piel roja de sus

indios,

braza,

brasa,

leyenda

céltica,

modismo

portugués

y

otras

especulaciones toponímicas, todo lo que permite la (extra) vagancia pluritropical del país más grande de América Latina.

IDEO GRAM AÇÃO Entre páginas rojas, brillantes, adornadas con caracteres chinos, surgen textos de inspiración oriental: una curiosidad de reflexiones filosóficas, estéticas, poéticas, contenidos de vida y muerte, confabulaciones experimentales, simbólicas, sugeridas a la manera de Mallarmé, donde el lector/espectador puede perderse entre las sugestiones visuales y los oscuros conceptos del engranaje poético. Un juego descontrucionista de palabras/pensamientos, que recorren el cuerpo de cada poema/estructura, los versos, las palabras y hasta cada letra, y sus representaciones ideográficas. Mueve al poeta un impulso libertario para llenar los espacios con vacíos, resultado de la colocación de los signos, en rotación y traslación, en geometrías inesperadas y desconfiguraciones semánticas, que cobran otro sentido, como cuando dice: Palavras indeterminam as palavras lavras larvas as Y otros desafios para la imaginación, que abren nuevos y desconcertantes significados. Aquellos más difíciles, que son los estimulantes (según Lezama Lima). Versos libres, lúcidos en su confusión. Divagaciones en el laberinto. Las incógnitas Un lujo ideográficas asiático, chinas dan para la las clave para el despegue en caleidoscópico de los elementos en suspensión sobre el papel couché de alto brillo. soporte doctrinas filosóficas

confrontación. Asuntos de conciencia, espiritualidad, moral y Occidente versus Oriente.

negación:

Bergson versus Tianming. El destino y su

transitoriedad, la inminencia de la desaparición. Mario de Andrade “o imortal”, que deja constancia de estar de paso; Platón, Aristóteles, Santo Tomás, Baudelaire, rastros del acontecer, “el caos del universo en equilibrio”, sin finalidad trascendente, “la negación de la negación en el continuo de la naturaleza”, meditación sobre la muerte “Fugir/Morrer”. Vaticinio incierto de la partida. Vaticinio errado del fin de los escritos. Los escritos son inmortales Antonio! Lo dijo Borges. Eso nos hace inmortales. Tal vez eso sea lo único que quede.

Antonio Miranda cultiva la ironía y el humor, elementos bastante poco frecuentes en la poesía latinoamericana, hasta cuando aparece la antipoesia. Lo registró en sus críticas literarias el escritor chileno Roberto Bolaño, (Entre paréntesis, 2004), destacando la contribución de Borges en ese sentido. Destaca que la situación de la poesía, antiguamente un lugar privilegiado para la risa, ha empeorado. Sin embargo, la obra poética de Miranda no alcanza un tono patético, en el sentido de cómico. Su humor transita dentro de un pathos ligado a los avatares de su “yo” y a su encuentro con otros poetas, de otras latitudes, en una especie de diálogo o superposición de reflexiones y vivencias. De esa manera forma en cada obra una textura propia, irreverente, inesperada, bien distante de la producción de orden.

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PRESENTACIÓN de DO AZUL MAIS DISTANTE/ DEL AZUL MÁS DISTANTE
(Biblioteca de Andalucía, Granada, marzo de 2009) por Eduardo García (Ganador del Gran Premio Nacional de Crítica de España 2009)

Antonio Miranda y Eduardo García en el auditorio de la Biblioteca de Andalucía.

La lectura de “Do azul mais distante” me evocó tres tradiciones literarias y una cinematográfica. Al correr de las páginas me asaltó inmediatamente el recuerdo de Valle Inclán, la tradición esperpéntica. Nada más natural, pues Antonio Miranda es, entre otras muchas facetas, un hombre de teatro que ha cosechado éxito con sus obras. De ahí que toda una vertiente de su trayectoria tenga mucho que ver con el esperpento, esa deconstrucción sistemática de la realidad, ese llevar al límite de los límites la situación. Escenas cuasi goyescas, por lo extremadas y por lo inquietantes, forman parte de su amplia paleta de registros. En segundo lugar, estos poemas parecen estar emparentados con una de las tres grandes familias de la tradición latinoamericana. El poeta y profesor Álvaro Salvador, en su excelente antología sobre la poesía latinoamericana, afirma encontrar en ésta tres grandes tradiciones contemporáneas. Una de esas vastas familias poéticas es la de la anti-poesía, que como es sabido tiene su origen en la poesía del chileno Nicanor Parra. Sospecho que la antipoesía tiene en Antonio Miranda uno de sus cultivadores vivos más brillantes. Dicha poesía, a contracorriente de la tradición clásica europea, viene a romper con el verso petrarquista: la secular tiranía de la armonía, del poema como una estructura perfecta convencionalmente bella. Miranda, fiel a tal empeño, dinamita sistemáticamente la perfección formal para

intentar hacer brotar de las fisuras que se producen en el verso una apertura del sentido. Es así como en la transgresión de los cánones se revelan capas más profundas de la realidad. Otro referente esencial en Do azul mais distante es el mundo de los “muertos vivos”, una faceta fascinante en este libro. Puede decirse que para un hispanoparlante lo más próximo en nuestra lengua sería el mexicano Juan Rulfo y su Pedro Páramo. Miranda nos desvela en estos poemasun mítico espacio en el que las fronteras entre la vida y la muerte permanecen difusas. Con una mezcla de fascinación y sorpresa contemplamos a los muertos visitando a los vivos, mientras los vivos actúan ante nuestros atónitos ojos como si estuvieran ya muertos. Ese espacio transicional entre vida y muerte, ese terreno extraordinario, prácticamente olvidado en la literatura europea, parece seguir estando muy vivo en Latinoamérica, de la mano de autores como el propio Miranda. Pero faltaría un elemento esencial en mi lectura si no mencionase también otro referente, esta vez de naturaleza cinematográfica. Me refiero al brasileñísimo cine de Glauber Rocha. La aridez de la caatinga, las vidas arrasadas de los hombres del sertão, enfrentados en crueles conflictos por el pan de cada día, arrostrando las más duras condiciones de vida, tal es el escenario que parece latir al fondo de la atmósfera de Do azul mais distante. Una vez señaladas a vuelapluma las diversas familias estéticas con las que dialoga su poesía, conviene recalcar aquí la clase de libros en los que acostumbra embarcarse el poeta. A mi juicio se trata de un autor que acostumbra desplegar su imaginación a lo largo de vastos ciclos de poemas. Su objetivo último trasciende al poema concreto para entregarse a perfilar, poema a poema, un conjunto más amplio en el que estos acaban integrándose. Es por eso por lo que es posible encontrar en un solo poemario suyo diversos registros. Manifiesta una omnipresente actitud de exploración, actitud por cierto muy latinoamericana. Cada uno de sus libros es una nueva aventura. Lo sorprendente, sin embargo, es que más allá de la calidad de sus poemas aisladamente considerados, el poeta se propone tramar libros, constelaciones de poemas. Sus textos tienden a aglutinarse, dialogando entre sí, hasta formar parte de una unidad orgánica más amplia. Se diría que sus libros semejan seres vivos. Así pues, a las pocas páginas el lector percibe que el libro está vivo, evitando cerrarse por completo en una sola tiránica dirección. Es así como los poemas adquieren realmente todo su vigor en su transcurso, contemplados en la perspectiva de la unidad orgánica de la que forman parte. Para acceder en plenitud a su mundo, para vislumbrar su verdadera dimensión, es preciso contemplarlos en su conjunto, en ese delicado diálogo que mantienen los poemas entre sí. Como os decía, Antonio Miranda es un anti-poeta dispuesto a dinamitar las convenciones. Desdeña el poema presuntamente perfecto, geométrico,

cartesiano. A menudo sus textos rescatan escenas breves, trazadas a machetazos, a pinceladas breves, impresionistas. Escenas interrumpidas, en la línea de lo que en los últimos años viene denominándose la “fragmentación del discurso”. Fragmentos de realidad que se superponen entre sí, entrecruzando diversos registros idiomáticos. Puede desplazarse desde el lenguaje más culto a la lengua más popular, por ejemplo. O utilizar versos que se acercan al versolibrismo para luego escribir un poema muy trabado formalmente, repleto de delicadas asonancias internas. Por eso afirmo que sus libros son interesantes: porque están vivos, en continua ebullición a los ojos del lector. * * *

Si tuviese que seleccionar tres rasgos característicos que dieran cuenta de la apuesta poética que alienta en estos versos comenzaría por decir que nos encontramos ante una epopeya de la desolación. Me refiero a que es un libro en el que el aliento mítico es omnipresente. Conviene aquí recordar, ante un público europeo, que en Brasil los mitos permanecen vivos. Los rituales afrobrasileños despiertan una devoción popular extraordinaria: los trances y la incorporacion anímica de los “orishá”. La experiencia del mito no es pues libresca (como tan a menudo nos sucede en Europa), sino familiar, cotidiana incluso. Los europeos necesitamos recordar a los románticos, buscar en nuestro folclore secular, evocar musas, porque venimos atravesando un proceso de desacralización de siglos. Pero un brasileño no necesita rescatar el mito. Sólo tiene que asomarse por la ventana para contemplarlo, o internarse en la memoria familiar. Así le sucede al poeta Antonio Miranda. No necesita evocar el mito, sino apenas acudir a la experiencia próxima para ponerlo en escena con toda naturalidad. Do azul mais distante es el relato de los orígenes de una familia: la familia Teixeira, afincada en el nordeste de Brasil, en la ciudad de Floriano, estado de Piauí. En el núcleo de la trama observamos a unos personajes adorables. Me refiero a las hermanas Teixeira, unas señoritas de provincias de una región devastada. Habitan una tierra marcada por un pasado de esplendor, ahora en franca decadencia. Al término del libro pasarán por la experiencia terrible de la emigración y la ruina familiar. Y sin embargo, mantienen mientras tanto el piano solariego, los dulces que se hacen en familia para ofrecer a la familia, el encaje de bolillos con el que confeccionan sus manteles. Se afanan en conservar a duras penas una forma de vida que ya ha periclitado. Miranda nos hace pasear por las calles de Floriano, convirtiendo el trayecto en una experiencia única. Las maltrechas casas coloniales, todo aquél pasado esplendor… Un mítico mundo colonial en franca decadencia. Una familia llamada a la desaparición, viviendo de recuerdos. Y la naturaleza hostil al hombre. Pero a su vez permanecen también huellas de un pasado

edénico. En algunos poemas del libro se refleja también ese mito o realidad de un pasado anterior a la colonización. Un espacio fabuloso en el que se despliega una naturaleza pródiga original, en abierto conflicto con el devastado presente. La colonización se muestra aquí como la destrucción sistemática de un espacio extraordinario, así como de las espontáneas relaciones originarias entre hombre y naturaleza. Un mundo auroral, quizá más ficticio que real. En ese sentido, como decía, podemos considerar a este poemario una epopeya de la desolación. Sobre el libro planea omnipresente el fatum, una atmósfera de destino trágico. Se suceden los incestos, las pestes, las ejecuciones, las persecuciones... La casa familiar es asolada por los jagunços. Una vida de continuo amenazada por cangaçeiros sin escrúpulos En segundo lugar podemos también valorar el libro desde su condición de saga familiar. Y, en ese sentido, se manifiesta también como un testimonio antropológico. En la tradición latinoamericana abundan las sagas familiares, desde el gran Guimarães Rosa hasta García Márquez y tantos otros. Pero lo peculiar de la saga que nos ofrece Antonio Miranda es esa su muy particular fusión de lo dantesco y lo kafkiano. Me refiero a que lo dantesco suele surgir de algo terrible en un sentido grandilocuente, mientras lo kafkiano acostumbra reflejar a un antihéroe atrapado en una situación de la que no puede escapar, una situación abrumadora e insostenible ante la cual el personaje se siente impotente en su pequeñez. El poeta logra así lo que parece imposible, la mezcla de Kafka y Dante, y lo hace con una notable naturalidad. Una epopeya pues, sí, pero sin héroes. La grandeza del héroe clásico está aquí ausente. Sólo encontramos víctimas azotadas por la desgracia cuyo único heroísmo consiste en pugnar por la supervivencia. Y en efecto, los personajes cifran su afán en intentar esquivar el fatum, esa fuerza ciega que se manifiesta por un lado en la cruel naturaleza y por otro en el torrente de la historia humana y sus desmanes: el azote de la miseria y el hambre, implacables. Importante al respecto es aquí recordar ese otro filón que halla el libro en el sincretismo religioso. Ya me he referido a la mirada mítica. Esas cartomantes que pronostican el futuro de unos y de otros, esos terreiros en donde se minifiestan los “orishás”. Pero hay también un trágico sentido del pecado sexual, del estupro, que procede no ya de los rituales afrobrasileños, sino de la tradición de más rancia estirpe cristiana. En tercer lugar, Do azul mais distante pertenece por derecho propio a la vasta tradición del relato maravilloso. Un relato en donde la magia, lo insólito sobrenatural hace aquí o allá su rutilante aparición. Pero eso sí, narrado desde una naturalidad extrema. De hecho, lo extraordinario se nos muestra con tal naturalidad que apenas nos sorprende. El lector asume así lo insólito como si se tratase de la realidad de todos los días. El poeta pone

en escena seres malignos, pesadillescos, entre realidad y fantasía, que se apoderan vigorosamente de nuestra imaginación. Enlaza con esta vertiente mágica del libro el mencionado cruce de vida y de muerte. Esos borrosos límites en los que de pronto los muertos regresan de ultratumba para sentarse a la mesa familiar con toda naturalidad con los vivos. Pero lo más inquietante son esos poemas en los que de pronto se cruzan entre sí los “vivos muertos” y los “muertos vivos”. Es así como los muertos no acaban de abandonar este mundo, mientras los vivos apenas vegetan en una existencia decadente, intentando sobrevivir contra viento y marea. Los vivos, en definitiva, se encuentran tan condenados a una pseudo-existencia como lo hacen los muertos. Quisiera terminar recordando al tío Nelson, un personaje emblemático que da en cierto sentido la clave del libro, la puerta de entrada al mundo que nos evocan estos poemas. No por casualidad el poeta cierra el libro precisamente con él. Se trata de uno de los personajes de la familia, un resucitado. Fue enterrado vivo años atrás en una de esas pestes que asolan con frecuencia el nordeste. Diez años después abren el ataúd y el muerto se levanta y regresa a su familia, a ocupar su espacio acostumbrado con toda naturalidad. Se encierra entonces en su cuarto durante meses a leer libros. Asediado por ingratos recuerdos escribe sin cesar poemas sobre la misma memoria familiar. Descubre entonces el lector, con un escalofrío, que el tío Nelson, el insomne, el resucitado, es el autor del libro que sostiene entre sus manos. Un poemario sobre el que planea obsesivamente la mirada del muerto, de aquél que ya no está ni aquí ni allá, que pertenece al mundo de los vivos y al mundo de los muertos a la vez. Concluye el último poema con la firma de Nelson Teixeira, el testigo del horror, el rescatado de la muerte. Con vosotros Nelson Teixeira, alias Antonio Miranda.

EL ESPECTADOR
Artes escénicas venezolanas /Informaciones y críticas

Saturday, October 14, 2006

Edgar Antonio Moreno-Uribe

Miranda, el otro precursor
Antonio Lisboa Carvalho de Miranda, más conocido como Antonio Miranda, es un poeta brasileño que se convirtió en personaje clave para la historia del teatro venezolano. Como autor del poemario Tu país está feliz, el cual al ser teatralizado y exhibido en el Ateneo de Caracas, el 28 de febrero de 1971, lanzó a la fama al director argentino Carlos Giménez (23 de abril de 1946/ 28 de marzo de 1993) y su agrupación Rajatabla. Sin su participación la saga cultural habría sido otra, sin lugar a dudas.

Tu país está feliz

Miranda (5 de agosto de 1940), que regresó a Caracas recientemente para presenciar la reposición de Tu país está feliz, recordó que su primera visita a Venezuela fue en 1966. Huía de la dictadura militar, que se había instalado en su Brasil desde 1964. Llegó como un “auto exiliado” y gracias a una generosa beca, otorgada por la Universidad Central de Venezuela, se integro en las discusiones y acciones estudiantiles, culturales y políticas de la época. Llegó a ser elegido representante estudiantil para el consejo de la Facultad de Humanidades. Empezó a escribir poemas en español como forma de abreviar su relación con el público y publicó dos títulos de poemarios en ediciones alternativas, fuera de mercado. Convenció a su amigo Eduardo Gil para organizar el Primer Festival de Poesía y Canción de Protesta, en la Sala de Conciertos de la UCV, en 1969, donde participó, la que ese entonces era poco conocida, Soledad Bravo. Casi lo sacaron de la programación por culpa de su acento extranjero, pero la lectura pública de sus poemas Rescate de

Cristo y Tu país está feliz fueron consagratorias y mudaron el espectáculo a la Universidad de los Andes.

Esos “triunfos” lo animaron a montar el espectáculo Tu país está feliz. Gracias a su amigo, el estudiante Gustavo Gutiérrez, conoció a Xulio Formoso en 1970 y de inmediato empezaron la producción de las canciones. Los ensayos eran en la Biblioteca Pública Paul Harris, de California Sur. Y ahí apareció Carlos Giménez, porque Gustavo insistió en buscar a un director con recursos técnicos capaces de lograr la dramatización pretendida, ya que ningún otro de los directores que Miranda invitó aceptaron el desafío.

Cuenta Miranda que Carlos Giménez era como un rey Midas y al aceptar la dirección de Tu país está feliz le dio el toque mágico a través de la mis-enscène que faltaba al espectáculo. “Teatro es una conjunción de creaciones, una creación colectiva e híbrida o de integración de las artes. En nuesto caso, de la poesía, la música y el teatro. Yo había conocido a Carlos en el Ateneo, por intermediación de Gustavo y todo se nos facilitó porque yo era miembro de la directiva ateneista como representante de la Biblioteca Nacional. Carlos tenía reservas al principio pero luego se entusiasmó y su participación fue decisiva en el proyecto. Tanto para nosotros como para él mismo quien, con base en el éxito del montaje, creó al grupo Rajatabla”.

Miranda participó en la fundación de Rajatabla pero su participación como autor era más limitada. “Carlos montó mi texto Jesucristo astronauta: auto sacramental sobre lo profano y lo divino, en 1972.Sentí que debería seguir otro camino y regresé a Brasil para hacer un postgrado. Antes estuve en Bogotá, donde organicé el grupo Renovación y presenté en el Teatro Popular de Bogotá (TPB), el espectaculo Calzoncillos con nubes o si prefieren SOS Colombia y causé alguna alarma en el sector gubernamental. Pasé por Lima, donde el grupo Cuatro Tablas, dirigido por Mario Delgado ( ahora tiene 59 años de edad), presentaba la versión peruana de Tu país está feliz. De Brasil seguí para Inglaterra para una maestría y después el doctorado”.

El bardo

Para Miranda la poesía ha sido su única compañera en la vida desde muy temprano, desde los 9 años de edad. Al final de los 50, en Río de Janeiro, se convirtió en un activista de la poesía visual, la cual practica todavía como se puede ver en su página web (www.antoniomiranda.com.br). Desde niño frecuentó el teatro y buscó caminos alternativos para su poesía, bien en

exposiciones en galerías de arte, lecturas públicas, cine y, por supuesto, la escena teatral. Ahora trabaja con la Internet.

Laboró en sistemas de información con el gobierno brasileño hasta que entró a la Universidad de Brasilia, en 1978, y llegó al punto máximo como profesor Titular en Ciencia de la Información. Ha publicado más de 30 libros, dos docenas de ellos de poesía y novelas, siempre en portugués pero con ediciones traducidas al castellano, como los poemarios Perversos y San Fernando Beira Mar , este último publicado en Buenos Aires, en 2005.

En deuda

No está satisfecho por lo conseguido con el arte y con la vida hasta ahora. “Como digo en Tu país está feliz, persigo la imagen que hice de mí y siempre estoy en deuda conmigo.Escribo compulsivamente, todo el tiempo y no estoy satisfecho. Buena parte del dinero que gané con el montaje de Tu país está feliz lo reinvertí en el grupo y en la publicación de 11 ediciones de ese poemario. Solamente en Brasil he tenido un editor para dos ediciones por su cuenta y riezgo.Y ahora mismo acabo de donar mis derechos autorales para Rajatabla para que hagan una edición modesta, sería la décimosegunda edición. Aún espero que un editor venezolano se anime a publicar alguno de mis libros”. Actualmente vive con un sueldo de la Universidad de Brasil, además tiene unos ingresos por consultorías y charlas internacionales. “Puedo jubilarme cuando quiera pero prefiero seguir trabajando, a pesar de que jubilado continuaría con los mismos benefícios, pero es que el ambiente académico, dictando cursos y orientando investigaciones, me ofrece una sobrevida intelectual, necesario para seguir activo y vivo”.

Versión 2006

Antonio Miranda dice que la reposición de Tu país está feliz, hecha por José Domínguez, en cierto sentido, ha sido una restauración. “Carlos Giménez había hecho muchas alteraciones, ampliado el número de actores, modificado escenas y metido utilerías según las versiones que presentava en diferentes lugares, con diferentes elencos. Hasta la versión de 1984, en cierto sentido “pop”, que pretendía “actualizar” los textos y las imágenes. Dominguez ha investigado y mantenido lo que era esencial, inclusive el poema “Autobiografía tardía" que yo escribí a pedido de Carlos dos meses después del estreno, y eliminó los poemas “religiosos” y la canción “Cronos"

(que está en el disco). En cierto sentido, la versión de 2006 es limpia, objetiva, con un cuidado técnico más riguroso que en versiones anteriores y a mí me convenció plenamente. Los “muchachos” están sensacionales y seguramente van a mejorar con las presentaciones porque tienen las condiciones y la motivación, además de su preparación profesional en Rajatabla con talleres y cursos. Yo me identifiqué mucho con el grupo y con la voz de Jesus Vieira y la segunda guitarra de Jerry Maneiro que dieron más densidad y profundidad a las composiciones de Xulio Formoso. El montaje peruano de Tu país está feliz, por Mario Delgado, dio lugar al grupo Cuatro Tablas que, a ejemplo de Rajatabla, es ahora una institución teatral estable. Las versiones venezolana y peruana se han presentado, con mucho impacto, en diferentes países y, 35 años después, aún repercuten. Basta que el lector haga el ejercício de entrar en Google con el nombre del espectáculo para ver textos y fotos en páginas web y blogs en Brasil, Venezuela, España, Estados Unidos de América, Italia, y en toda parte.Muchos de los poemas han sido traducidos al italiano, inglés, polaco, alemán, y hasta al quechua.He vivido, he trabajado, tengo una obra”.

Extraído de: http://elespectadorvenezolano.blogspot.com/

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