Agosto 2011

DIRECTORIO PANÓPTICO
COLABORACIONES, COMENTARIOS, SUGERENCIAS:

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Consejo Coordinador - José L. Durán Olvera Coord. Comunicación - Chirstian Jiménez Coord. Edición - Manuel Ortiz Cortés

contactopanoptico@gmail.com

Y aún con que el tiempo que estuve en ese albergue (tres semanas), no fue suficiente como para comprender todas las circunstancias que se entrelazan hasta materializarse en una persona viajando y soportando cantidad de inclemencias. En verdad, me dejó ciertas impresiones que quisiera compartir. Para empezar, me pregunté: ¿qué es la migración?, pues una actividad muy antigua y no sólo humana, otras especies animales también reproducen este fenómeno: las mariposas monarcas, las ballenas, las aves, etcétera. Salen de un lugar y viajan (soportando lo que traiga el viaje), buscando mejor clima, alimento, territorio, etc. Recuerdo en seguida que el moverse de un lugar a otro es común; para la humanidad el migrar en estos tiempos por los motivos de aquellas especies animales es una acción muy primitiva y contradictoria, sobre todo, considerando el desarrollo de las fuerzas de producción actual (el avance de la industria y la tecnología, el gran número de población económicamente activa, y las ganancias o excedentes que genera la producción en serie y a gran escala). Y aún con todo el progreso y la gran riqueza que existe, hay personas que tienen que regresar a tiempos antiguos, cuando éramos recolectores de frutas para sobrevivir. Observo, con respecto a este problema social de la migración (como con otros problemas), que las cosas se vuelven un problema para nosotros, y según lo que alcanzamos a ver, profundizamos poco en el origen de las cosas, no reflexionamos mucho y hacemos juicios a partir de lo que tenemos más a la vista. En este caso es el migrante. Es así como a veces hacemos prejuicio y vemos con malos ojos al desaliñado que va pasando por la colonia o al que todo sucio toca la puerta pidiendo algún apoyo, evitando hasta mirarlo, no sea que nos vaya a robar, o tomándolos como delincuentes. Si bien es cierto que no es recomendable fiarse de cualquiera en esta descomposición social que padecemos, no está de más tomar en cuenta lo que hay detrás de esta persona (aún cuando se trata de personas que incurren o incurrieron en delitos graves o leves). ¿Cuál es su historia?, ¿por qué es así?, ¿en qué condiciones se habrá desarrollado para llegar a decidir actuar de tal o cual modo? Igualmente hay algunas organizaciones o instituciones estatales religiosas, académicas, o de la sociedad civil, que actúan conciente o inconscientemente, como si el problema fuera el migrante, precisamente sin reflexionar mucho en el asunto que le rodea. Si no existen jurídicamente, entonces, tampoco tienen acceso a la justicia, y no se sabe qué hacer con ellos. Sólo se fijan en que son un a irregularidad porque no tienen papeles y en que pueden cometer algún delito al no tener oportunidades ni derechos. CONTINÚA EN LA PÁG

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o se sabe de qué está hecho uno hasta que se pone a prueba con la dureza y la rudeza de la vida, sin embargo, a veces eso tampoco es suficiente para darnos cuenta de todas las cualidades que tenemos y que no conocemos, ni sabemos que podemos desarrollar. Solemos ignorar muchas cosas con respecto a nosotros o el medio que nos rodea cuando estamos en situaciones de angustia o de placer, sólo alcanzamos a ver lo que queremos o lo que creemos que necesitamos en ese momento. Y me pongo a pensar estas cosas cuando recuerdo el voluntariado que realicé en una Casa del Migrante (albergue para migrantes), voluntariado que me dio la oportunidad de acercarme, apenas un poco, para ver una realidad que ha estado ahí por mucho tiempo pasando inadvertida para nosotros en nuestras ciudades y pueblos: la migración y su personaje principal, el migrante nacional o trasnacional. Es hasta después de que ocurre la tragedia en el rancho San Fernando en Tamaulipas (72 migrantes asesinados) cuando la atención y hasta las cámaras voltean a ver al migrante, a la proeza o la tragedia que vive en el viaje y que constituye el fenómeno de la migración; es hasta entonces que estas personas, incluidos muchos paisanos, adquieren la calidad de humano.

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uiero irme, estar en otra parte; aquí la vida se ha acabado, ya no hay árboles ni plantas. El agua se ha consumido entre las grietas de la tierra árida. Los animales se murieron porque no tenían nada que comer. Mis hermanos también se han ido y nunca más regresaron, en otras partes viven, de seguro ya tienen mujeres e hijos que mantener. Aquí, de verdad, la vida es muy dura. He decidido irme porque mi tierra se la han robado. Los que se creen dueños de todo piensan que es fácil talar los árboles, despojar a las gentes de su patrimonio, reformar la constitución e incendiar con sus edictos lo poco que tenemos, y piensan que no va ocurrir nada. Pero sí ocurre algo y ese algo es que tenemos que buscar la vida en otra parte. La vida en este paisito se está acabando. Tanta guerra, tanta matazón y tanto cabrón lacra hace que nos despidamos. No es que no quiera al pueblo en donde he nacido, pero todo parece que las cosas se hacen para que nos desechen. Nosotros

los migrantes somos los desechos de los malos gobiernos, somos los desechos que la gente insensible avienta como trapo sucio. No digo que no quiera a mi pueblo, pero quiero más a mi vida, porque este pueblo ya no tiene remedio. Está condenado a quedar como un desierto o que una nueva ola de conquistadores se abalance sobre sus riquezas sin que nadie pueda hacer nada. ¿Que si somos un pueblo condenado? Yo creo que sí, pero más que eso: somos un pueblo hundido. No hemos sabido aprovechar lo que tiene y lo que nos puede dar esta tierra. Creo que somos tan pendejos que ya hasta hemos perdido la mitad de nuestro territorio; cuando México se declaró independiente nuestra bandera ondeaba desde la frontera de Costa Rica en el sur, hasta el enorme territorio que comprende la línea imaginaria entre la Alta California hasta el río Mississippi. Nuestro paisito poco a poco se irá disgregando como un terrón de tierra seco en las manos hasta que alguien, sólo alguien, quede en una pequeña isla rodeada de un mar

inmenso plagado de tiburones hambrientos. ¿Que si me da tristeza?, pues sí. Claro que siento pena, pero siento más pena por los que se quedan, esos son los que sufrirán. Yo, por eso me voy, no dejo nada, ya no tengo nada que perder, todo me lo han arrebatado de las manos. Me voy con mi boca que todavía puede pronunciar palabras bonitas de amor y echar peces floreados como cuando cantaba Esperanza Cabrera; me voy con mis manos que saben inmortalizar la belleza de la raza pura de nuestros pueblos originarios como en los retratos de Diego Rivera; me voy con mis manos que todavía escriben palabras igual de bonitas que Jaime Sabines y Rosario Castellanos; me voy con mis ojos que

lloran como lo hacía María Félix en las películas del Indio Fernández; y me voy con una infinita tristeza como la de todos los mexicanos. ¿Que si lloraré?, eso es seguro; ¿que si me darán ganas de regresar? Solamente cuando esto tenga la misma forma que el infierno; ¿que qué creo encontrar allá? Posiblemente un camino diferente; ¿que en qué me convertiré? En polvo, como todos.

Antes de la civilización, los seres humanos tenían que lidiar, en primer lugar con la naturaleza, pero aún no de manera constante con sus iguales; ya que la población humana era mínima, había espacio y alimento abundante para todos. Así, las migraciones llevaron a los pueblos a conocer las tierras y los recursos que les rodeaban, aprendieron cuándo y dónde buscar. Este modo de vida sencillo, frágil en apariencia, les permitió una convivencia en equilibrio entre ellos y con el medio. La dureza de la vida en este momento de la historia del hombre se enfrenta, como ya se dijo, con la naturaleza, no tanto con los semejantes. No es tiempo aún de devastadoras consecuencias sociales y ambientales debido a la convivencia en grupos masivos (como en las mega ciudades actuales).

el alimento: la urgencia es no ser asesinados o forzados a ser separados y a trabajar para otros que son totalmente desconocidos. Las personas se movilizan, emprenden de nuevo el camino a buscar otro lugar en donde vivir en paz, lejos de las fiebres de conquista y colonización de muchos imperios. 3.- En la modernidad La migración sigue vigente, escuchamos hablar de ella con frecuencia hoy en día, incluso se hace cada vez más visible, ya sea en un semáforo, en los noticiarios, hasta en las puertas de nuestras casas. No es algo reciente, pero es hasta ahora y después de tragedias como la del rancho San Fernando en Tamaulipas (asesinato masivo de migrantes centroamericanos) cuando han salido a la luz después de tantos años de anonimato forzado. Los migrantes de todo el mundo ya no son cazadoresrecolectores, son desempleados, refugiados, perseguidos políticos, población discriminada o en vías de exterminio. Y la migración actual no es para nada ajena a los mexicanos, ¿cuántos de nosotros no tenemos un familiar, amigo o conocido que se ha ido “al otro lado”? Pero, ¿cuántos de nosotros nos detuvimos a pensar en lo que hay detrás de esta migración? La migración actual es producto ya no de las condiciones naturales ni un producto de las inclemencias de la naturaleza, sino de la inclemente y despiadada humanidad moderna, de la comodidad de unos y la explotación de otros. ¿Qué son los refugiados de guerra sino gente que tiene que huir, dejar su lugar para seguir con vida? (El caso de los pueblos que sufren la cacería del gobierno mexicano sobre el EZLN), ¿qué son los “mojados” sino la población que se niega a morir de hambre? Hoy en día la migración nos revela el verdadero rostro de la humanidad indolente en que nos hemos convertido, nos muestra ineludiblemente la antropofagia o canibalismo social que degustamos despreocupadamente en la comodidad de nuestras grandes ciudades y metrópolis, sostenidas por el infortunio y la miseria de tantos pueblos arrasados durante toda la historia humana. Dedicamos esta edición a todas las migrantes y los migrantes que encarnan el instinto de supervivencia que en tiempos más felices nos colocó de un salto en la cabeza de la cadena alimenticia.

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a migración no es un fenómeno exclusivamente humano pero para nuestra especie es una actividad vaún vigente desde la antigüedad hasta nuestros días. Podríamos verla en tres momentos de la historia humana: 1.- La migración anterior a la civilización, con sus primeros grupos de cazadores-recolectores, con sociedades simples y predominantemente horizontales. En aquel entonces, la migración era una actividad de importancia vital para la humanidad. Individuos, clanes, tribus y muchos pueblos, tenían en la migración un elemento de supervivencia primario. Antes de cualquier máquina simple, herramienta o instrumento de caza, los primeros humanos utilizaban sus propios medios, en este caso los pies para trasladarse de lugar en lugar hasta conseguir alimento y refugio. En esta parte de nuestra historia, la migración no implicaba mucho más que el movimiento de traslación que realizan los individuos, ya fuera en un espacio indeterminado y a la deriva, o en un espacio determinado, en un área que se concibe como el territorio. Pueblos nómadas o semi nómadas que existen aún hoy en día con sus modos de vida milenarios, simples; como es el caso de los Rají de Nepal, los Tuareg del desierto del Sahara o los jinetes de Mongolia. Migraciones que aún continúan, como las de los aymaras y mapuches, entre otros que recorren el territorio conocido como Araucanía; u otras míticas, como la de las tribus chichimecas de Aridoamérica.

2.- En la civilización Ya que algunas personas o pueblos se dan cuenta de que pueden permanecer en un lugar y allegarse “lo necesario” se establecen en un sitio. Al principio todo parece un éxito indiscutible para los que se van convirtiendo en sedentarios y de a poco edificando grandes ciudades. Entonces, silenciosamente, aparecen otros factores, dando lugar a otros fenómenos sociales. Viene la jerarquización de las sociedades, abundan guerras de invasión, colonización, centralización de la población en un sitio, así como también la centralización de los recursos y las funciones sociales, aparecen nuevas enfermedades por la falta de higiene tales como la peste negra que azotó a Europa. Pero quizá lo más nefasto sea la explotación del hombre por el hombre que se inaugura con la civilización. Todo esto va pasando a formar parte de los actuales hábitos de la humanidad y quizá, desde entonces, pasó también a ser el precio a pagar por los beneficios de la sedentarización del hombre y los “avances” de su consecuente civilización. Entonces, ocurren migraciones como la las de los “pueblos bárbaros” o la del pueblo hebreo, que huían de la ambición y voracidad de Roma y Egipto, respectivamente. La migración vuelve a la escena, se migra nuevamente para conservar la vida, pero esta vez los seres humanos ya se enfrentan a otros humanos, como si no fuera suficiente luchar con las inclemencias de la naturaleza. Familias y pueblos enteros son literalmente despojados y expulsados de sus tierras, huyen de lugar en lugar, pero la urgencia ya no es en primera instancia

Grupos religiosos asisten -si no puntualmente, sí con cierta regularidad- a esta población, dándoles de comer, proporcionándoles un espacio para dormir, ropa etc., pero otra vez sin preguntarse dónde o cómo se origina su difícil situación, dejando toda la responsabilidad de su futuro incierto en manos de Dios o de la buena voluntad de la autoridad responsable. Las universidades y la investigación científica, en este como en otros casos, se limita a observar y estudiar el fenómeno, a ver a estas personas como objeto de estudio y no como gente viva, incluso llegan a descubrir cosas, pero no es su trabajo cuestionar ni buscar cambiarlas, tan sólo clasificar lo que descubren como otro fenómeno estudiado y puesto de adorno en el aparador de los conceptos y teorías científicas, o sea, caso cerrado. Instituciones como Derechos Humanos y Amnistía Internacional, entre otras, conocen el rumbo de dónde vienen los orígenes de este y otros problemas sociales, y hablan mucho de la importancia de los derechos humanos, haciendo múltiples recomendaciones pero ninguna exigencia y ninguna denuncia importante que aclare el panorama de impunidad, abuso e injusticia. Hacen como que no saben que hasta en las más “avanzadas” democracias el pueblo no tiene voz ni voto, lo tienen sus representantes. Que al pueblo, según la autoridad, no le corresponde pensar, proponer, exigir, ni cambiar nada. Hablan mucho desde la política como si ignoraran quién manda en la sociedad humana: La diosa economía y el dios capital, a través del Banco Mundial (BM) o el Fondo Monetario Internacional (FMI). Es entonces, por toda esta gente migrante empujada a regresar a las condiciones humanas más precarias, que se da uno cuenta que aún con todos esos riesgos y peligros que puede representar el irse al “otro lado”, muchos ven una luz al final del túnel, aún –a pesar de que nada se los garantiza- es cuando se ve que lo que se manifiesta en ell@s: es un impulso de vida. Son en sí mismos un grito de vida, tanto en su humildad como en sus fechorías, impulso de vida tan fuerte que les lleva a aguantar todas las penurias imaginables (hambre, frío, calor, sed, dejando su cultura para buscar adaptarse en otra distinta, dejando familia y todo lo conocido, dejando carencias y encontrando otras iguales o peores). Y ese impulso de vida que son ellos, al parecer, es alimentado por su esperanza, su fe y su capricho. Así, como por el apoyo de la población que arriesgándose a hacer más caso a su humanidad y no al capitalista que todos llevamos dentro, los alimenta, los cura y les quita la sed a lo largo del viaje. Y aunque este apoyo tampoco soluciona sus problemas ni detiene a sus depredadores (el sistema económico que no da trabajo a todos, la política centralista y corrupta, justificada por modelos sociales políticos y jurídicos importados) les permite sobrevivir. Así es -como lo dijo algún sacerdote-, esta ayuda representa una subversión valiente en un sistema social caníbal, una desobediencia que es semilla de autonomía, semilla que otros personajes más sujetos a las reglas del juego capitalista no pueden llegar a ser. Se vuelve un germen de autodeterminación y humanidad cuando, precisamente, se nos manda alimentarnos de otros: competir con ellos, desplazarlos o pasar por encima de otros. Es cuando, sin saberlo, la población se pone al frente del abordaje de los problemas, haciendo lo que algunos afirman que no le corresponde: ocuparse de sí mismo y de lo que atañe a sus semejantes al ser parte de su entorno. Sin embargo, no por eso hemos caído en la cuenta de nuestro papel e importancia como pueblo frente a nuestros problemas y nuestros -dizque- servidores públicos pero, sobre todo, tampoco llegamos a atacar el origen de los males. Lo que podría llegar a ser, si además de responder a un llamado de ayuda en vez de ignorarlo, volteáramos atrás, considerando la historia completa, dándonos el tiempo -cosa que tenemos negada si queremos comer- o estando atentos para llegar a ver qué o quiénes provocan esta situación precaria y primitiva, misma que quieren obligarnos a vivir otra vez, ya que esta migración no es aquella que realizamos por gusto o por las condiciones del medio ambiente natural, sino que es un efecto más que reafirma el carácter antihumano de su causa: la sociedad capitalista y sus valores que a todo le ponen precio, hasta a la vida. Es la misma cosa que reafirma a la pobreza, a la delincuencia, a la deserción escolar, etc., como consecuencias lógicas de un sistema social injusto y bárbaro.

No me guardes rencor por mi largo silencio; sería mucho más horrible si supieras de cuántos fragores y sordos ruidos se compone. Algo así decía Cortázar, atinado. Y es que vengo arrastrando tantas palabras, me pesan, pero nunca aprendí cómo decirlas. Por eso escribo, o es una de las razones. Quizá. A menos que… Pudieran ser palabras de más si te dijera que siempre me sentaba en la derecha, paraba la ruta, me subía. Seis cincuenta. Gracias. La mayoría de las veces no había asientos desocupados, no era problema. El problema venía cuando la ruta subía el puente, encima de los alcanfores, y mi estómago se revolvía, yo apretaba los ojos. Siempre he pensado que ese puente está mal construido. Si hay que construir puentes, hay que hacerlos agradables. Eso. Pensaba en tantas cosas, tantas, en verdad.

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CLARIMONDA

Una tranquilidad rara, pero el hecho de que fuera rara no importaba. Tranquilidad. Bajarme en la esquina, afuera de la prepa. Caminar unas cuadras hacia tu casa, siempre por debajo de la banqueta. Las señoras de la estética. El recuerdo del perro libre, ahora. El callejón, tu ventana. Y ahí viene algo secreto. Incomprensible. Confieso que al pasar por tu ventana siempre intuía que estabas ahí, recostado en tu cama, observando de manera oculta, esperando el momento en que yo pasaba. Todas esas veces yo sabía que no era así, que quizá estarías escuchando música sentado frente a la computadora, o haciendo cualquier otra cosa, jamás esperando verme pasar, jamás oculto detrás de la cortina. Pero la sensación de sentirme esperada y observada es bella. Yo sabía, ¡estaba segura! que no estabas ahí. Pero era lindo imaginar que sí. Y nunca volteaba; no quería descubrirte y verte ahí tapándote con la cortina, un ojo detrás del cristal. Supuestamente. Y esos diez segundos que tardaba en caminar frente a tu ventana, eran los diez segundos más placenteros y hermosos de todos aquellos días.

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l albergue Casa del Migrante San Juan Diego no ha tenido una historia fácil, fundado hace dos años por Guadalupe Calzada Sánchez, una mujer que también fue migrante, vecina de la colonia Lechería ubicada en el municipio de Tultitlán, Estado de México; lo mismo el albergue Hermanos en el Camino, fundado hace cuatro años por el sacerdote Alejandro Solalinde, ubicado en Ixtepec Oaxaca. Tan sólo dos ejemplos de entre muchos otros albergues que laboran en medio de un constante fuego cruzado, alimentado por el abuso policiaco de todos los niveles de gobierno, la extorsión y corrupción al interior del Instituto Nacional de Migración, los embates del crimen común y organizado, la indiferencia gubernamental, y por si fuera poco, lo más lamentable: el racismo y la xenofobia de los mexicanos. Pero es el primer albergue mencionado, el que ha sido nuevamente testigo de los aborrecibles actos del crimen más organizado que opera en México: el de las propias pandillas institucionales de gobierno. Julio Fernando Cardona Agustín, de 19 años, originario del departamento de San Marcos, Guatemala, participante de la marcha Paso a paso por la Paz promovida por Solalinde, contaba con un certificado de libre tránsito emitido por el Instituto Nacional de Migración (INM), según reportó el diario La Jornada el 11 de agosto de 2011. Hoy se sabe, fue asesinado por policías municipales de Tultitlán en las cercanías de la Casa del Migrante San Juan Diego y los alrededores del parque deportivo Centenario, donde dicha corporación policiaca tiene un módulo de vigilancia a escasos 300 metros del albergue.

Julio Fernando dormía cerca de las vías la madrugada del 8 de Agosto, cuando fue despertado y subido a la patrulla no. 203, apareciendo después su cuerpo sin vida junto a las vías del tren en la misma colonia. Esto nos habla de la perversidad de sus asesinos, ya que el hecho de dejar su cuerpo, así junto a las vías, como si hubiera caído del tren, parece indicar que pensaron después de darle muerte, aparentemente a golpes (próxima autopsia), que como era un migrante, pues nadie iba a decir nada por el hecho de abusar de él, por el hecho de que apareciera uno de ellos muerto por ahí; cuando, en realidad, los abusos a migrantes en esa colonia son cosa de todos los días. Por supuesto que el gobernador del vecino Estado de México, Enrique Peña Nieto, se apresuró a disimular su indiferencia con lamentaciones y se atrevió incluso a usar el trabajo del albergue para promover su gestión, insinuando que la labor de la Casa del Migrante San Juan Diego es una muestra de que se procura el respeto a los derechos humanos de los migrantes en su estado. ¡Sí, cómo no! Encima de todo esto, el 11 del mismo mes de agosto, vecinos de Lechería intentan cerrar la Casa del Migrante San Juan Diego, argumentando que es por causa de los migrantes que haya inseguridad en sus calles; decían que robaban, que se drogaban, que faltaban al respeto y atraían a bandas de delincuentes (que rentaban casas en la zona para mantenerlos ahí con distintos fines de lucro: extorsión, robo, etc.); porque, cabe mencionar, que la trata de personas es una actividad comercial más en la zona, lugar por el que gruesos contingentes de centroamericanos y mexicanos sureños tienen que pasar, debido al obligado cambio de vías y trenes que tienen que hacer en Lechería para llegar al norte. Y fue desde la apertura del albergue que una fracción de los colonos se ha negado a su permanencia, o lo que es lo mismo, a mínimamente asistir a las y los hermanos centroamericanos en su penosa marcha por nuestro país; lo que muestra la indolencia y xenofobia de los mexiquenses de Lechería (salvo excepciones como la señora de la panadería que regala los bolillos que el albergue necesita). Incluso, según testimonios de ex voluntarios del albergue, recibieron constantes ofertas y amenazas del “crimen organizado”, así como agresiones verbales de algunos vecinos que no les gusta ver en su colonia a la humanidad que lucha por vivir. Narraron que en una ocasión, mientras un vecino (que vive exactamente en frente del albergue) golpeaba a un migrante, éste les preguntaba: “¿Por qué los defienden, por qué los ayudan si son como ratas?”, refiriéndose a los migrantes. Con razón algunos migrantes dicen que antes de Estados Unidos, tienen que pasar por un infierno llamado México. Ahora veo que no sólo

se referían al rigor de nuestra geografía y de nuestros diversos climas. Y en medio de todo, los gobiernos municipal y estatal apenas atinaron a presentar a los supuestos responsables: Jorge Hernández Cruz, de 33 años, y Omar Sandoval Guerra, de 20 años, quienes manejaban la unidad con que se “levantó” al hoy fallecido. Pero en el fondo no buscan solución al problema porque no les interesa, dejan que la población se enfrente; ya que ésta no es la primera agresión que padecen los migrantes en esa colonia. Según el testimonio de otros ex voluntarios de la casa del migrante, el albergue ha sufrido hasta intentos de secuestro masivo anteriormente; ese había sido el motivo por el cual el gobierno de Tultitlan se vio obligado a “proporcionar seguridad” a través de la policía -homicida- municipal. Y en general, cada vez que se comprueba que algún uniformado asesina abusando de su autoridad, cínicamente los altos mandos y gobiernos salen con la misma canción de que por uno o dos no se puede juzgar a todos los cuerpos de seguridad. Yo no conocí a Julio Fernando, pero sí he visto pasar familias enteras, desde la abuela, la madre, los nietos y los tíos, mujeres embarazadas que se aguantan el temor con tal de lograr seguir adelante, cuerpos mutilados por el tren, que lo mismo les proporciona el medio de transporte al sueño americano, como la muerte súbita de una inesperada caída, de un secuestro, de un robo o una golpiza, todo alrededor del tren. Y es cierto, tampoco voy a mentir, algunos migrantes roban a sus paisanos o a los mexicanos, algunos han estado en la cárcel, pocos han terminado la educación primaria y muchas mujeres han huido de sus maridos. Pero precisamente ahí está la ignorancia que da origen a la xenofobia y al racismo; ignorancia que nos impide ver que sufrimos las mismas carencias, las mismas injusticias, que padecemos la misma desesperación. La vida que pretenden dejar no es muy diferente a la nuestra, nos hermana la falta de oportunidades, la codicia e indolencia de gobernantes de adorno como Peña Nieto. ¿Y en Querétaro, cómo tratamos a los migrantes?, ¿estamos conscientes de nuestra propia realidad?, ¿también nos sentimos superiores o indignados con su presencia? En algún momento se habló de abrir un albergue para migrantes en Querétaro, ¿qué pasó? Quizá fue puro discurso. Parte de esas grandes migraciones, en las que van centroamericanos y mexicanos, pasan por la capital queretana; en las colonias como el Tepetate y la Trinidad, los podemos ver pidiendo ayuda cerca de las vías, lo mismo en Santa Mónica y Carrillo Puerto; en el municipio del Marqués, por la Cañada los podemos ver esperando el tren. Por eso es prudente y necesario informarnos, para no caer en prácticas tan ridículas y despreciables como algunos mexiquenses. ¿O es que también a los queretanos les molesta que les pidan ayuda?, ¿cómo nos portamos con nuestros propios paisanos más desfavorecidos? Habrá que recordar cuando nos sorprenda la presencia de migrantes en la calle, que, como dijo el MG15 (banda punk de los ochenta) en una de sus rolas: “No piden tu compasión…sólo exigen su derecho… derecho a la vida!

FOTOENSAYO

Ni de aquí ni de allá...

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ste fotoensayo reune imágenes captadas en el 2010 durante una estancia de prácticas que hicieron compañeros de sociología en la casa del migrante San Juan Diego, que está ubicada en Lechería Tultitlán, Estado de México. En este centro de atención a migrantes extranjeros, se halla la siguiente oración:
ORACIÓN POR LOS MIGRANTES ABATIDOS

Por todos aquellos que volaron de Sur a Norte, que en el camino encontraron rosas, espinas, estrellas y voces de amigos, siempre cobijados por un cielo azul, por su sueño de cruzar la frontera, a lo lejos quedó su origen. Más el infortunio no lo permitió, quedaron en el camino. Pero hoy y siempre serán recordados con el pensamiento y una oración.

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sta vez hablaré de algo muy común y a la vez no muy común: muchas personas al escuchar nombrar la palabra migración, piensan en migrar de México a Estados Unidos, o al menos en mi punto de vista. Por muchos años, yo en lo personal, pensaba que sólo eran mexicanos los que migraban ya que lo disimulan muy bien o la sociedad hace que se vea de esa manera, pero no es así. Por algún lado puede ser que el mayor número de migrantes sean mexicanos, pero también hay muchos centroamericanos metidos en esta vara. Pero como mencioné antes, no hablaré de la migración de México a Estados Unidos, esta vez será la migración de Nicaragua a Costa Rica. En Costa Rica, llegan al menos mil nicaragüenses cada día; en la frontera Norte hay un sinnúmero de personas tratando de entrar al país; en dado caso, si les permiten la entrada a los migrantes, llegan a un país no muy lejos del suyo, los que tienen familias en Costa Rica sí la ven color de hormiga, aunque sea por un rato; pero hay otros desdichados que no corren la misma suerte: llegan a un país extraño y les va mal, y dejan a su familia atrás, a su hogar, a trabajo, dejan poco pero seguro por nada. Yo digo que sí es cierto que la pobreza en Nicaragua es la mayor fuerza de migración pero -al menos- tienen algo seguro: no se mueren de hambre, no los discriminan, y al llegar a Costa Rica es donde empiezan todas estas cosas. Los nicaragüenses que emigran ilegalmente están expuestos a todo tipo de enfermedades, discriminaciones, xenofobia, maltratos, trabajos de lo más peor y, aún más, en mi punto de vista veo todo esto y me pongo a pensar: por qué hay fronteras, si todos somos de la tierra y somos hermanos. En la antigüedad (estoy hablando de los tiempos de Moisés) la migración era común, yo dirá que era más parecida a una invasión de tierras extranjeras, ¿saben por qué?: pues por la simple razón que cuando Yahve sacó a su pueblo sufriente de Egipto hacia la “Tierra Prometida”, cuando llegaron mandados a espiar y ver su vulnerabilidad, para ver cómo destruirlos y hacerlos volver, emigran de Egipto, donde tenían todo: comida, trabajo y un lugar donde vivir. Yahve los libera de Egipto hacia una tierra extraña, donde van a invadir.

Como todos sabemos, la mayoría de nicaragüenses están dispuestos a irse de su país, principalmente por razones económicas, así lo señala una encuesta efectuada por la firma local “M y R Consultores”, que indica que cinco de cada diez nicaragüenses consultados dijo estar dispuesto a marcharse de su territorio; cuatro de cada diez no se iría, y sólo un uno por ciento no respondió pero con el gesto dibujado en sus cara de que sí lo haría por algo mejor. Los destinos favoritos para los nicaragüenses que quieren emigrar son en este orden: Estados Unidos, Costa Rica, España, Panamá, Honduras, Venezuela y Cuba. Como ve, Costa Rica es el segundo país preferido de migración para los nicas, ¿por qué será? Conversando con algunos hermanos migrantes de Nicaragua, me han comentado que emigran a Costa Rica principalmente por lo cercano, y no se exponen a más peligros cuando va al Norte ya que tienen un sinnúmero de barreras, que no quiero mencionar por muy salvajes y la realidad que viven los migrantes y que es tan triste. Este es el calvario que cada día mil nicaragüenses pasan al migrar a Costa Rica. En esta pequeña reseña dije tal vez poco o tal vez mucho, pero sólo quiero que sepan que la migración es un fenómeno que se da en todos partes y que no sólo ustedes, mexicanos, son los que se la ven fea. ¡Qué lastima que este fenómeno, que por naturaleza es un derecho, muchas veces sea acompañado de discriminaciones y violencia, entre otras cosas! Este texto lo hice pensando “por todos aquellos que volaron de Sur a Norte, que en el camino encontraron rosas, espinas, estrellas y voces de amigos, siempre cobijados por un cielo azul, por su sueño de cruzar la frontera, a lo lejos quedó su origen. Más el infortunio no lo permitió, quedaron en el camino. Pero hoy y siempre serán recordados con el pensamiento y una oración”. “Nosotros caminamos bajo la misma luna, con los mismos zapatos y por eso estamos acá”.

Migración promueve tolerancia con extranjeros, ¿cierto?
La Dirección General de Migración y Extranjería de Costa Rica presentó la campaña “1+1 hacemos Costa Rica”, que promueve la tolerancia entre costarricenses y extranjeros (nicaragüenses), con el fin de eliminar actitudes xenofóbicas. Actualmente, el ocho por ciento de la población de Costa Rica nació en el extranjero. Esta campaña consiste en una serie de afiches y calcomanías que se colocan en las oficinas de Migración, para posteriormente comenzar la divulgación de un video con música del grupo La Escafandra y cuñas en radio.

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abría que preguntar por los motivos. Los motivos para todo y para nada. Los motivos del lobo que acecha en las fronteras y le tira a todo lo que se mueve. Los motivos del que emigra, del que se va para volver y ya no vuelve. Sobre esas motivaciones se ocupa el periodismo, la sociología y la economía y también se ocupa y se lo pregunta el arte; el arte que se compromete con el mundo circundante y no busca explicar nada, sólo exponer las cosas de un modo distinto, mostrar lo retorcido del objeto de estudio, del tema, del hecho en sí, a través de una mirada penetrante y devastadora (no hay triunfalismos en el arte verdadero, sólo el amargo sabor de la derrota). Y dejarlo allí, tendido al sol, como el cadáver insepulto del que no pudo cruzar, a la vista de todos a modo de escarmiento, para que se echen ese trompo a la uña y ver quién le entra al toro, quién salta al ruedo con las preguntas necesarias (nunca las respuestas, porque esas no existen) y dejar incómodo al poderoso y también al respetable, a quien se deje tocar por el hedor insoportable de que la cosa está podrida y algo tenemos que hacer con ella. Por lo menos pensarla y repensarla de otro modo, con una mirada bien cabrona. No hay de otra.

Eso hace el buen teatro, por lo menos el teatro en el que creo y el que me dedico a hacer desde hace tantos años. El teatro que se mezcla con la realidad de un modo tal, que luego no es fácil discernir las fronteras de la realidadficción, ficción-realidad. Un teatro que le apuesta a la crudeza de la realidad sopesada por el aliento poético del hecho escénico, potenciada esa realidad al máximo por la potencia de la poesía teatral, del poema dramático con el que sacudimos al mundo. Eso es lo que hacemos con la puesta en escena México no existe. El desprendimiento... Nuestro tema es la migración y la violencia y el crimen organizado, la desesperación y la jodidez en que vivimos; en fin, todo viene revuelto y envuelto en el mismo paquete. Pero vamos por partes, comencemos con la negación: ¿Por qué aseverar que México no existe? Y allí es donde se expone que el símbolo, el emblema de todo lo que nos acontece como elemento trágico se concentra en la figura del migrante, que es la negación absoluta de su propia realidad. El migrante se va porque aquí no tiene nada que hacer: la asfixiante realidad social lo expulsa hacia un mundo cargado

de promesas y de sueños vanos, al mundo de oropel de la dolariza que le va a hacer más llevadera su existencia. En una palabra, su propia tierra, su país, su nación, lo manda derechito a la chingada. El país que lo vio nacer ya no es, ese se acabó. El milagro mexicano se quedó en un ayer que tampoco existió, en el sueño guajiro de a qué le tiras cuando ya no hay nada de eso que te dijeron que había y que ya no es, que nunca viviste y por lo tanto no existe. México no existe. Ahora vayamos a El desprendimiento... (así, con puntos suspensivos, porque eso se sigue desprendiendo y no acaba de hacerlo nunca del todo...); en el apellido lleva la penitencia: quién, si no el migrante, es el ser que asume desprenderse de todo lo que alguna vez creyó le pertenecía y decide abandonar para ir en busca de una promesa. Se desprende de la familia, de su tierra, cultura, tradiciones, costumbres, comida y busca adherirse a lo ajeno, a lo que no le es propio y se desarraiga, se desgarra y desgrana en muchos pedacitos sin ton ni son, sin identidad. Se desprende y se deshace, deja de ser. Se convierte en un viajero de la noche interminable de la patria... Este es el sustento ético y filosófico, artístico, del proyecto teatral que emprendimos desde hace más de un año y que ya cumplió su primera temporada de tres meses y que vamos por más porque la situación así lo exige y el swer social lo demanda. Creemos firmemente que la reflexión a través del arte, que la puesta

en escena de nuestra realidad social, desnuda y cruda y desenmascarada por la poesía del teatro, es hoy más urgente que nunca para incitarnos a la acción, la cual presupone una toma de conciencia previa que nos lleve a la anhelada transformación social. Así lo estipula el lema de nuestra Mutis Compañía Teatral: “Teatro para soñar un mundo nuevo”. No hay de otra. México no existe. El desprendimiento... se presentará del 9 de septiembre al 26 de noviembre, los viernes y sábados a las 20:30 hrs., en el Centro Estatal de Formación Artística y Cultural (CEFAC), ubicado en 16 de septiembre No. 97, entre Altamirano y Gutiérrez Nájera, en el centro histórico.

Querétaro... ¿un estado fresa?
Por Manuel Ortiz
En Querétaro se dio un gran crecimiento demográfico a partir los ochenta que obedeció a diversas crisis económicas, ecológicas y políticas ocurridas en ese tiempo en la región y que se ha mantenido constante hasta la fecha. Miles de trabajadores de estados vecinos emigraron buscando empleo por su propia cuenta o bien, atraídos por un naciente desarrollo industrial. La actividad industrial y la vida urbana transformaron de fondo la queretaneidad. Pronto creció la ciudad, se multiplicaron los centros comerciales, los parques industriales, los carros, los restaurantes, los cines, las escuelas, e incluso los burdeles. La sociedad queretana tuvo cambios profundos a partir de dicho movimiento migratorio y uno de ellos fue la reconfiguración de su las clases sociales. De pronto una burguesía inversionista, en su mayoría proveniente del Distrito Federal y el extranjero, había generado las bases para que iniciara un crecimiento pero dicho crecimiento sólo fue posible con la llegada de ejércitos de obreros,

burócratas y demás trabajadores que provenían también de estados aledaños o bien, de los municipios queretanos alejados y excluidos del bullicio de la capital. Los gobiernos panistas a partir de 1997 también fueron determinantes para que éste crecimiento industrial reciente se diera de tal forma, atrayendo corporaciones y empresas que paulatinamente llenarían al tope los diversos parques industriales de la ciudad. Resulta interesante cómo muchos priístas queretanos se volvieron panistas de la noche a la mañana (y en 2009, otra vez priístas), y resulta aún más interesante el hecho de que aunado a las comodidades fiscales y a una postura de reverencia para con las corporaciones que se fueron instalando en Querétaro, el estado panista esgrimió una política ideológica de bienestar y de primer mundo que perdura hasta la fecha, la cual fue acompañada por una intensiva remodelación del Centro Histórico y reiterada por los constantes reconocimientos como la ciudad más limpia (claro, las más barrida), una ciudad tranquila (sólo en el centro), un estado ‘de dinero’ (y por ende, elitista) y también, como un estado que dentro del fenómeno del narcotráfico tiene el papel de “jardín del edén”. Es importante señalar que hoy en día resulta evidente que las políticas neoliberales que gobiernan el globo, constriñen el desarrollo material e intelectual a una minoría elitista pero lo hacen a partir de la implantación de una serie de ideologías que tienen como fin la manipulación estratégica de los individuos. Un ejemplo muy claro es la distinción, un fenómeno descrito por el filósofo francés Pierre Bordieu que alude a esa necesidad de las clases dominantes de “distinguirse” del resto de las clases

al usar la cultura como un instrumento de dominación simbólica y ejercer una exclusión, un distanciamiento o una discriminación a través del gusto, que sería la suprema manifestación del discernimiento de un individuo, esto según su ideología de clase. ¿Cómo se entendería la teoría de la distinción de Bourdieu aplicada en el Querétaro actual? Ciertamente la distinción no es exclusiva de las clases dominantes, es más bien un fenómeno que se percibe ya en todas las clases sociales y que se ejerce de arriba hacia abajo. En estas reconfiguraciones sociales recientes, la clase alta se ha replegado frente a una expansión de la clase media y lo sitios que antes frecuentaba ahora ya no los frecuenta. Mientras la clase media, la cual está cada vez más en riesgo de desaparecer, parece expandirse culturalmente y convertirse en la clase social por excelencia, una clase que unifique el ejercicio de la domianción a partir de una homogenenización económica. Todos podemos ser clase media para el sistema de consumo, pero muy en el fondo, sabemos que la intención es que sólo permanezcan la clase baja y la clase alta.

Por José L. Durán
Ruedas entre piedras

E

l viejo Constantino, que tiene orejas por todas partes, me dice que la reforma electoral no pasará. Que ni falta hace. Que de todos modos los consejeros los controla Toñito a control remoto (no sé por qué, pero cuando habla del gobernador, el viejo Constantino siempre se equivoca: en lugar de Pepe Calzada siempre dice Toñito Calzada con un airecillo juguetón; yo pensaba que era el alzheimer, pero su gesto dice otras cosas). Por algo lo dirá. Los conoce a todos y sabe de sus potencias y escondrijos. ¡Hasta los periódicos andan diciendo que el presidente del Instituto Electoral es ya asiduo del cafecito de Roberto Loyola, y las secretarias saben ya con cuántas cucharadas le gusta! Bueno, pues ya los centuriones de Palacio andan diciendo que en septiembre la legislatura no va a nombrar al nuevo presidente del instituto, que para que no se hagan bolas lo va a nombrar el mismísimo Toñito, y que, como en sus buenos tiempos, va a poner a un compadre suyo. La verdad, el viejo es muy indulgente y se divierte con esas intrigas. Yo no, a mí los enjuagues de esos guapos me vienen guangos. No creo en curas ni en ministros ni diputados, ni en senadores, magistrados o consejeros. Yo digo que todos nos han quedado a deber. Yo digo, como dijeron en Argentina y en Grecia y en España y en Túnez: ¡que se vayan todos! Se limpian unos con otros. Se tapan unos con otros. Se consuelan y adormecen los unos con los otros. Como en aquella fuente ovejuna, todos a una, pronto a gritar saldrán a la calle los estudiantes y los jóvenes de aquí como hoy los de allá, como los jóvenes de todo el mundo: ¡que se vayan todos! Esa es la verdadera reforma electoral que necesitamos en Querétaro y en el mundo. Sin más, que se vayan todos. Nos han quedado a deber, no vacaciones ni acapulcasos ni mamacitas, eso es aparte, se han robado todo en esta tierra, hasta el alma de los pueblos, sin saber que están incubando la revuelta. ¡Que se vayan todos!

y te conviertes en una más no sabes para dónde vas siempre hacia adelante, siempre hacia ningún lugar Ay de ti que te cansas como si trajeras el peso del mundo en tus hombros, pero sólo tu disgusto, cual un escombro, es el que cargas Bosques, pantanos, llanuras y selvas, todo piensas atravesar, tu corazón te dice que no te vayas y tus labios secos se comienzan a resquebrajar Otra vez los niños, otra vez el llanto, ese incesante dolor y desconsuelo, ese abigarrado canto -dolor mansoque te tira en el suelo Te vas porque quieres irte eres libre déjalo todo que nada tienes que perder Sin embargo: cuando estés en una tierra descocida, cuando mires un extraño en el espejo cuando veas tu mirada torcida… Acuérdate. Es lo único que te salvará. Dibujo: Manuel Ortiz - Mujer migrante amamantando a su hijo

E

scondido, aún está mi recuerdo tan perdido. Sí, sí creo que lo guardé en aquel buró junto a mi ventana, sí, creo que ahí está. Cierro mis ojos y me alejo y observo y no está, ¡Oh! Cuándo pasó, porque desapareció; se me pasó el momento o el tiempo se ha muerto. ¡Mi buró!, ¿dónde está?, aquella rosa roja, mi primer regalo, mi primer sonrisa, mi primer amor. No, ¿dónde estás? Recuerdo que te dejé ahí y que te envolví en papel rojo jazmín. ¡No! Por favor, mi recuerdo, tu amor. ¡No!, ¿dónde lo dejé? Porque no te detuve, porque te extraño si tú te vas. En mi buró ahí, ahí te guardé amor ¡Oh amor!, estaba seguro de que ahí estabas y ahora sólo hay nada, la nada que se convirtió en un espejo de cristal roto, añejo y viejo por el tiempo. Nada de mis recuerdos y de tu amor, nada, no queda nada.

N

os veo a todos como iguales, como una serie de objetos aparentemente variables en una estructura bien definida, calculada por el orden y por las posibilidades nulas que nos ha dejado la manipulación humana. Ya no quiero ver labios ni piel, ahora me provoca más ver un pasillo solitario, los asientos vacíos del autobús, los indicios indescriptibles de una compañía ficticia. Somos más libres que nunca, porque nos han dicho que ahora nuestras elecciones tienen más posibilidades, pero ¿qué son las oportunidades? un sistema de jerarquías bien definido bajo una estructura de exclusión. Sin embargo, nunca hemos sido tan semejantes, tan hechos a la medida del otro.

Ella va y viene, parece estar triste y cansada pues ha permanecido mucho ahí. Parece que le han roto el corazón, parece que la vida le arañó el alma; Pero mírala, cómo baila, como si no existiera ayer. Aunque tiene los pies negros ella baila sin pena en un vaivén de felicidad.

CI F R A S
E

PA R A P E N S A R

l número total de migrantes internacionales ha aumentado en los últimos diez años y ha pasado de 150 millones en 2002 a 214 millones en la actualidad, lo que representa que los migrantes constituirían el quinto país más poblado del mundo, según informa la Organización Internacional para la Migración (OIM). Además el 3.1 por ciento de la población mundial está constituido por migrantes, de los cuales el 49 por ciento son mujeres.

L

as remesas han aumentado exponencialmente: de 132 mil millones en 2000, han alcanzado unos 414mil millones de dólares en 2009, y ello a pesar de la crisis económica. En 2009, los principales países beneficiarios por las remesas fueron la India, China, Filipinas, Polonia y México. Por otra parte, se estima que 46 mil millones de dólares de EU enviaron los migrantes en 2009.

C

onjuntamente, la ONU señala que cerca de 400 mil mexicanos cambian de residencia legal o ilegalmente cada año y su destino principal es Estados Unidos, además este organismo destacó que las remesas que envían los migrantes -equivalentes a 22 mil 600 millones de dólares- no se han traducido en un incentivo real para un desarrollo productivo en las regiones donde se reciben.

D

urante 2010, el corredor MéxicoEstados Unidos fue, con mucho, el que más actividad migratoria registró en el mundo, con 11 millones 600 mil personas, reveló el Banco Mundial. De acuerdo con el informe por este organismo, la República Mexicana ocupa también el primer lugar en cuanto a la expulsión de ciudadanos hacia otros países, pues durante el año pasado emigraron 11 millones 900 mil connacionales.

Fotografías: Mariel Ibarra (1) y Martha Galván (2, 3)

Congreso Rollo de Luz “Brillantes ideas” Cineteatro Rosalí Solano - 1 al 3 de Septiembre Informes: www.rollodeluz.com.mx Exposición “La travesía de las flores” Fotografía e instalación de Damián Siqueiros Galería Libertad - Hasta el Septiembre

Conciertos en el Jardín del Arte 4 Septiembre - Vivache: Sinfonía para niños 11 Septiembre - Sangre Pura: Música Rock 18 Septiembre - Sangre: Música electrónica 25 Septiembre - Sweet Finger: Música progresiva Todos los Jueves - 19:30 - Entrada Gratuita

8:30 PM
MIÉRCOLES CERRO DE LAS CAMPANAS

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