ELABORACIÓN DEL LICOR Agua. Qué simple ¿verdad? No tanto.

El agua tiene que ser destilada, o de manantial si reúne suficientes garantías. Si el agua mineral (sin gas, por supuesto) tiene poco contenido en cal también podría servir. Alcohol. Puede ser un problema, porque la legislación controla la venta de alcohol de alta graduación, que, en cualquier caso es conveniente rebajar con el agua. Cuando se utilice alcohol neutro de 90º hay que rebajarlo añadiéndole agua destilada a partes iguales. Si el alcohol fuera de 60º, se le añade un cuarto de su volumen de agua destilada. En cualquier caso resulta bastante más sencillo utilizar aguardientes de orujo o vodka. ¡Muchísimo ojo en este aspecto! El alcohol que se encuentra en las farmacias suele ser "desnaturalizado", no apto para el consumo humano, y su ingestión podría conllevar consecuencias gravísimas e incluso fatales. En caso de duda NO utilices alcohol, decántate por orujo o vodka. Azúcar. Como el alcohol y el agua es un elemento muy importante y su elección está relacionada en función del preparado que se vaya a realizar. En cualquier caso, para realizar licores, el azúcar se prepara a modo de jarabe, disolviéndola en agua. Los licores transparentes requieren, a ser posible, azúcar de remolacha refinado: blanco, que se disuelve fácilmente en agua y que proporciona al jarabe la transparencia necesaria. Los licores de color oscuro prefieren en su elaboración azúcar moreno de caña, que le da al jarabe una coloración ambarina. Si es necesario lograr una coloración más intensa del licor en su acabado, puede utilizarse el azúcar caramelizado en el jarabe, que se obtiene cuando el azúcar se calienta a una temperatura superior a los ciento sesenta grados. Hay que señalar que el azúcar, si bien se disuelve sin mayores dificultades en el agua, no sucede lo mismo con el alcohol. Este problema aumenta con la gradación. Aromas. Naturalmente ésta es la parte más interesante del asunto, porque la lista es larga y las posibilidades casi infinitas. Podemos clasificar la procedencia de esos aromas en: · Frutas: lo mejor es utilizar siempre fruta de temporada, lo más natural posible. Además de tener un grado de maduración adecuado y ser fresca, no debería haber pasado por cámaras de refrigeración. Antes de utilizarla para la elaboración del licor, hay que lavarla cuidadosamente y secarla. Manzanas, moras, limones, fresas, naranjas, ciruelas o cerezas constituyen, entre otras, los puntos de partida para la elaboración de licores de propiedades muy variadas. · Raíces y bayas: son imprescindibles para la elaboración de muchos licores. Lo ideal sería recolectarlas personalmente, siempre que los conocimientos de que disponemos no nos coloquen en situación de confundirlas y organizar un buen lío, que ya se sabe que la naturaleza es a veces muy peligrosa... El ruibarbo, que tiene propiedades digestivas y estomacales y constituye, convertido en licor amargo, un aperitivo la mar de estimulante, el espino blanco, que tiene propiedades cardiotónicas, vasodilatadoras, antipiréticas y sedantes, el enebro, cuya administración hay que cuidar puesto que aunque tiene magníficas propiedades terapéuticas, con efectos antirreumáticos, balsámicos, depurativos y diuréticos, también es cierto que, principalmente las bayas no son recomendables para las personas que tienen inflamación de riñón o de intestino. Los arándanos, que son astringentes, antisépticos, diuréticos, antibacterianos y están recomendados para aliviar las molestias en los ojos. Sin embargo también conviene administrarlos con prudencia, especialmente una variedad de color rojo, que posee un cierto grado de toxicidad. · Hierbas y flores: estamos en las mismas. Es estupendo ir a por hierbas al campo , pero también es muy conveniente recoger únicamente aquéllas que conozcamos bien y que podamos identificar

· Se embotella. han de ser consumidos en un plazo máximo de un año. siempre que el preparado alcohólico no haya sido filtrado aparte.. el romero. antipiréticas. · una balanza o peso de cocina · recipientes de cristal con cierre hermético para la maceración · cazo · embudos · coladores de distintos diámetros · filtros y tamices de tela · espumadera y cucharas de madera · cuchillos afilados · licuadora · exprimidor · trituradora · batidora · etiquetas · botellas La técnica Es cierto que cada una de las recetas tiene su propia dinámica. Elementos necesarios para hacer un licor Si bien algunos de ellos son imprescindibles y exclusivos para la elaboración de licores. y pasarlo. que otros (la inmensa mayoría) forman parte del catálogo de utensilios de los que se dispone en una cocina. la mejorana. de cristal o de acero. Resulta muy conveniente etiquetar las botellas haciendo constar el nombre del licor. y así hasta casi un infinito de posibilidades que se abren ante la mirada de quien por primera vez se aproxima a este mundo mágico de la licorería casera. en el momento de consumirlo a una botella clara que permitirá apreciar su color. para medir cantidades pequeñas. Albahaca. pero en líneas generales la técnica de elaboración de licores podría resumirse así: · Se dejan macerar en el alcohol las flores. con escala de dos litros para la preparación de los jarabes · un vaso graduado con escala de 10 a 100 ml. pero sin duda más segura: acudir a una herboristería y proveernos de aquellas hierbas o flores necesarias para preparar los licores. · Se filtra. la genciana. Es cierto que para algunos es mejor contar con flores o hierbas frescas. menta. en general. · Se prepara el jarabe de azúcar. pero también existen otros que precisan expresamente flores o hierbas secas. el saúco. . Una solución intermedia es cultivar nuestras propias macetas con hierbas.. Si el licor va a permanecer embotellado durante un periodo de tiempo muy largo es conveniente elegir una botella oscura. el laurel. se mezcla el jarabe con el otro compuesto y se deja reposar durante un periodo de tiempo variable. la fecha de elaboración y el periodo más adecuado para su degustación. La acacia. Cuando la receta lo requiera se añade la fruta o las flores hervidas en un recipiente aparte. cuyas flores proporcionan un delicioso sabor al licor. se vuelve a filtrar el compuesto. o salvia son lo suficientemente agradecidas en su cultivo como para darnos una alegría y permitirnos elaborar un licor "de cosecha propia". con propiedades digestivas. enfriadas y filtradas. Existe una solución menos romántica. · un recipiente graduado. Los licores caseros. cortezas. en unos casos en frío y en otros en caliente · Siempre frío. también es cierto.inequívocamente. hierbas. · Etiquetado. · Una vez mezclados la maceración alcohólica y el zumo de fruta.

Botellas y vasos Ya que estamos. A la hora de servir también es imprescindible utilizar los vasos más adecuados : · para cócteles: grandes vasos cilíndricos de cristal fino · para rosalis y ratafías: pequeños vasos cónicos. . Si las etiquetamos con gracia. También resultan bonitas las cuadradas o de base rectangular. la imagen de nuestros licores será impecable. es importante tener en cuenta algunas cuestiones como qué botellas utilizar y en qué vasos servirlos. y con una caligrafía cuidada. pero también la vista. es conveniente mencionar que en el placer que conlleva la degustación de un licor intervienen tanto el sentido del gusto como el del olfato. Las botellas más adecuadas para presentar los licores son las de cristal con vientre redondo y cuello largo. lisos y no muy finos · para aguardientes aromatizados: pequeños vasos cónicos · para licores de hierbas perfumados: vasos cónicos de tamaño mediano que puedan incluir algo de hielo. Y para que todos los sentidos disfruten. finos y transparentes · para aperitivos: vasos medianos. el tacto y hasta el oído.

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