Juan Rivano

Los mitos
Su función en la sociedad y la cultura
Segunda Edición 1991

I]RAVO Y AI,I,ÉNDE EDITORES

H

O JUAN RIVANO BRAVO Y ALLENDE EDITORES Inscripción N.67.929 LS.B.N. 956_7003_¿10_8 primela edicidn pehuén Editores. l9g7
Se termind de

implrmir r.tc

*egundc edjciün en junro de 1997 en Ios tallercs de

Impresos Universitaria S.A.
San Francisco 45¿1. Santiago

Bravo y AIlende Edirores Obispo del Solar 5739

La Reina
Fono

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Caravaggio Davir! e CoIitt,
Roma Sc prohibc ¡a reproducción de este documento sin aukr.iz¡ción. Iic ilut(n-ir¡ l¿l cita de textos identificando claramente la fitente.

IMPRESO EN CHILE / PRINTED IN CHIT-E

Indice

Prelacio........................................................,...........7
I

Función explicatoria de los mitos ........................... l1

It.

fjunción social de los mitos ....................................2'7

ilt.
tv.

lil

nrito como universal concreto............................3'l

Los nritos y el argumento tecnológico........ ............45 ..55

vt.

vil.

v

t.

Prefacio

rNrro r)tit. sA('RrFrcro en el ritual griego plirnitivo. G.S. hrrl, ¡lrne nrucho ónfusis en el sentimienlo de culpa cluc ,r, rrrtruir tlrrr t los dioses sólo las grasls y los huesos del

llvr

,r¡r¡r¡rrl. llirlrí¿r

t'nito utl hoc: Instruidos por Prometeo. los l¡, rrlr t s lliciclon un bulto grande con los huesos y la grasa , |\ r( llos cn cl helmoso cuero; y otro. f-eo dc ver, con los rrt( \tir()s y cl cstrintago, cionde entbuticron la carne y los rrtr'rio¡1 s. l)atlo a clegir. Zeus se dejó llevar por Ias aparienL:t't

t lil',

l:slt

t s un

c.

jentplo de tensitill c¿tegorial (entrelodivino

r lrr l¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡,,. cn csle c¿lso) y distensión mítica de la mism¿r, ,r',urlr)s lrirlir(los cn cl tcxto. Pero Kit'k. autor clue tuve muy ¿r l.r r rst¡r ¡rl csclibirlo. no estil de acuerdo en quc haya aquí
¡lr,t,.n\i(jn I) icc qLrc "lajustificación ntítica de una contradicI r(!r ((lrr rr los dioscs lo peor y quedarse con lo mejor) se rrrrrr'.,trr rrr¡rri irrapropiada. Mejor se det'enclería csa pr'áctica ,l, l rrr r ilit io cl tc<rntinos racionales y hasta filosóficos. Pero,
,,

,

tleltnsir no podría lesultar enrocion¿llmente satis, l.r, torrr. I ;icillltcntc liacasaría. no rcmovienclo la culpa que l,r lrorrlrcs sc¡ttíln tl dejarparaellos las partes mejoles del ,rrr¡r¡rl Ll t rrl¡lr cs Lln scntimiento carclinal. y una gran patte ,1, l.r r rrlrr rlt los holltl¡rcs orclinarios se consunte suprimién.t,r

rllrrir

rl,'l.r ¡ror rrrr nretlio

otro".

JII,\N RIV,\NI)

de que habla Kir-k. pero. nos cli

. Como sc trata aqu í de un reparb desigual eutre los dioses y los hornbres, Ia ot'ensa tiene que sergrande. pero el daño cs pctlucño. Lrrr di¡,rcs p cdcn procUrirrr. t, q,,. q,,i.ran .o,, otros medios. Adenrás. ellos bebcn j; el néctar i lullbrr rslr¡. Oliecerlcs er¡llle o, "",;;,,r s i n, bó i co ;;;;; ¿Y q il#l:::,:,,,:"rj,:,l; i :H "é eqlivocii por.benevolencia o por ignu.un"io,l S rpnngo qrJ cstc tren comienzan las razones y "n consicleraciones
r

; ;:il

rerminan, .in cambiar er
en el reparto.

ilfi,:;i,T!ff t:,tJ:Illff:

tijn.át.r,

Hay esk) indisputable: El mito aquí se pr_opone explicar y..justiticaria fbrnra clel reparto. no l"S* ," ,rlr.i;,i'"" ; eue otro punk). y muy debatible. per_o. Kirk no slólo lo logra. Nos clice que ello sc ciebe a rlg., u1jr,;;;r"; i;;;";:l;;;; interflere: la culpa, un sentimiento c¿ur.linal en nuestra vida. proponer un cambio cle plunu pu.u _ Quisiem culpa: tratar-del r-eparto como instin,.iírn "unriJ"rniin p,r.o,r"nt" ;;;;;; y, además. tl.atar srilo clel reparto injLrsto. ¿\rr scl.iin |epirr.trr, irrjusto: I,,.. úr¡;a,, nrr..,La ¡nuln j ,. rr)rcr' Irof c1elnpi.. r'cpl.tc cr ari¡nenr¡-l Ur. cntl.c:trr prrItrer..,rncjor de rcpr'l' jur¡o p,,,t.,n,,,.,1,,p,,,,:."1.,.r. i^a'lt li.' ll.'l.'
,11: :]r]1,:,1"i,,.' ( lritn(tocl

"bcn brcro vieneal

qrre ni siqLricra

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u I.epur.¡e eun j u,.r ic ju.

(luc se estipula en enol.nes ol c., c u u¿,, r,, ) ti. n. }.;;,lll'l li"1'l;';.,iiir",l tcparkr. EI peclueño, nrirando el ":i mapa clel nrrnau i ."purto ¡rlli ilrtJi. ¡rcl, lo c\ti sirr i\ Ierh{ ) n i por "t nudu ¿. l, fi ,r,n" J.ur,,, '. cs¡:irr . I li Ll i r itiitlo,. ll¡ rr. v;¡lle:,.,n,,,..'
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Icp;rr.lrrl,,, lirrc.desclttlrnl{r.eparl('

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, ,,tirr l()s l)ucblos. o no habría todas esas guerr¿ls por repaltil rl( nr¡( vo. C'icrtamente, todo reparto injusto va aconpañado

{l.

r¡rilos. cuya función cs elimin¿r ia tensión que lleva el r(llirt() (lc csla clase. Por- ejemplo, el rnito segrin el cual ru( str()s lllllrabuelos llegaron primelo al lepafto. Lir I)rcltunt¿l que interesa aquí sobre el reparto injusto, se r{ lr( r( ir lil culpa. Y mc parece importante hacer algo para ,r',rrrrrr lir crrlpa con l¿rs nl¿lnos. P¿lra e llo, valga una operación ,, rrr¡r¡rtieil. Ijl lelguas germanas como el inglés, el alemán y ,l ,utr'o. "cLrlpa". prin itiv¿llnente, se aplica tantbién a la ,l, rrrlrr. lrr cstc sentido, la culpa no suscita más asunto que su , ,rrr r'lrrr'irirr cn cl plazo cstipul¿ldo. Es en el otro sentido , lrlllllirl. inrllatcritl. insubst¿rncial qLLe uro no sabe ntuy I'r, rr rIrrtrr'slri sjsnil'icando con la paiabra "culpa".

) r'orsitlórcse la palabra "pensar". En latín, significa llr",,r ( r)n lrr balanz¿i'. P<ltsure aurunt, dice rri diccionario, rr.r\ r'r(l() lrr cx¡l-csirin de Tito Livio. Y dice Juego: "figulado:
, \. r n r rir . irl)rcci¿u'..juzgar". Este segundo sentido -espiritual.

(

col[r'ola aquí, en alguna medida, con la ref'erenlr bllanza. En alguna medida solamente, porclue , r Lr r ri rvr )r ir irrrncnsacle la aplicaciones, se dice "pensar" sin rl,, ¡ rlrrr' st signilic¿ cxactanrente.
sc

rrr.rlt ri;tl
r,r
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r.rt( r rirl ir

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rrr¡rr1'cisu cspiritual. innlaterial, insubstancial merr rrs¡ros ic irin rretatótica. "Alm¿r" es en latín "aninlus" , .r' l r rtr lrri. r' ¡ror' "soplo". "aliet10". ¿Pucde haber algo más r, ¡r , ,,r, r( to rllr( irl)irglr Lrn Iirsli¡ro o limpiarse los ¿lnteojos con rrr, .tr(,.rIr('rt()) l)clo. cn ese senticloespiritual ¿quién sabe lo
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r.r
,

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lrrr¡, errcnlu de las palabras que se aplican con esta ref'e

lr, rrr

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,lr, ,

.tir (li( i( rr(l(l crrirndo cntplea csta cxpresión?

l()

tLi,\N RIVANO

profunda y enigmática. Se refiere exactaÍnente a la parte indebida que tomamos. Esta culpa espiritual, inmaterial. insubstancial, desaparece en el morlento en que devuelvo esa parte. Aquí se muesn.a lo que dije con ,,agan.ar Ia culpa con las manos". La culpa se limita a lo que causa en rníladeudaen que estoy. Por definición. desaparece aquélla cuando cancelo
ésta.

complementar Io que h¿y en el texto sobre la culpa y lo, -el mitos renalo, es cotejar la culpa con Ia deucla en reparto f1 injusto. Si tomamos nriis de lo justo en el reparto, po,temos sentirnos mal por ello (aunque lo común es que no). ¿Llanra_ remos "culpa" a este sentimiento? Si Io hacemos, no será cosa

Seguir por aquí lleva muy lejos. Lo que busco, para

Como drjirnos, en el caso de la deuda por el reparto injusto, nos servimos muchas veces del mito par.a pagaria. El nritc¡ cancela la deuda en el aire, finliendo qre no es- deuda. Con esta operación, acaso, viene al mundo culpa de la especie que se proces¿l en psicología o en teología y que sería tanbién que inventan historias para justificarse de no pa,rri, lo qu.
r-educible a algo muy exacto: lo que ocurre a al_qunas personas

deben.

I-und. Sueci¡. I997

I
III]NCION EXPI,ICATORIA DE tOS MITOS

llitx) :it FrJIl cn cl cifco, elt los patios de mi escuel¿r lr¡rrrrtt r'l ticrlpo de recfeo, en el ríit a la hora de secarncls al '..1 ,,olrrr' ltr chépica después del baño. que escuché la primera ',r'lrr( ir )n cx l)lícit¿t de Iproblcrna "¿ Por qué los pellos se hr-relen L r r , l;r'.)" I Jn¿r r.roche fireron de fiesta k¡dos Jos perros. Todos. ,¡r lrrllrr uno. T¿rnlos eran, que para bailar sin cstolbarse ,l. Ir¡;¡¡¡i|¡ j1¡¡ la cola a la entrada. En lo más anim¿rdo del b¿rile rr,r rcr'ur'nlo si se produjo un tetnblor de tierr¿L o si un pr:rro ,rrrrlo tlr'llrs br-oll¿rs de los que nunca f¡ltan se puso a gritar ,l rrr'r'o. lircro l" Para quc hablar de la estampida. el atropello r , lr ;ros.lrrttpu j/rndose. mordiéndosey l¿ldrándose. los pcl'l'os rrr rrrrr¡rii lrn cn vestll¿lrios y vestíbulos. Cada quien agarró la l,rrr, rr coll lr rnano y salió disparado. Fue la noche de la .,rlú\i(Jtt tlc l¿s colas. Desde entonces busca cada pcrro su ,,,1,r ftrl)l)ii llcllte tal. olicndo la de cuanto seme.jante se le , r./ir ( n ll calle- No se s¿rbe tod¿ví¿ de ninguno clue la haya , rr ()nlrr(l{). Asunto éste que se puede velificar independien rt rrr( rrlc. l)icnso yo. considerando con cuánta ll'ecuencia gir an lr,,, l¡ rr)\ lrillilndo ale llor-derse su pr-opi:r cola, :rlgo que no lr.r r.r .i ljrr'l¡t l)ti)piittltcttlc ntr)piJ.
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I

¿,Y por quó las loicas tiene el pecho rojo? En csto. lirs fnll¿s cle mi memoria son más scr.i¿rs. porque es la cxplicacirirr rlis ma la que no recuerdo bien. Pero rlis lágrirlas cle pet¡ucrro,

ésrs no las olvido; ni nrucho ntenos Ia irrragen clesg:u.r.rclol.rr rlr, la poblecita ¡r.¡am¿'r-loic¿r soportando. por. salvar- a sr.ts pc(luc

ños. las gan'rs de un h¿lcón que lc abre el pecho. De Ia trompa del elel¿nte se aseguraba. también pol. crir ó¡roca. que originariamente era una vulgar nariz. tan nat.iz conro la de un.jabalí o hrpopritarno, y c¡ue pasír a ser así tlc lar-ga y absurda. pot culpa de un elethntito curioso que se pus(, a ollirtear en un río creyenclo que los cocoilrilos eran troncos de ¿:rrboles. Todavía están distintas en lli lrcmor ia las iluslr.tr ciollcs clel libro que traía esa historia; en pt icular, la (lel clcfirntito tirando con todas sus l.uerzas para zafarsc tli.l t otoJtilO qll(' n. lc :Uel¡t iJ ':rtiZ. ¡,Por qué persi_suc el -lravilhn a l¿ alondr-a? La hija rlc trrr rey, prcndada de un prircipe que cercaba la ciuclad dc sr¡ paclr-c. nticntras éste dormía. abriír las puert;rs al invasol.. lil prfucipc. contra las espelalrzas de la pr.incesa, la odiri por cstrr accirin. Así desesperirda. la.joven se precipitó ¿r los abislllos. Per-o los dioses partidar.ios suyos. antcs de qne lle-{ara al suclo. la tlanstbnnaron en alondra. A su padr.e, que tambión tclrírr dioscs par tidarios porclue a nadie le falta dios. le dicron til.ll tir tlc gavilín. Ahí tienen Ia explicación entcrir. ,, Por quó ... ntorir.nos? He aquí un mito melanesio quc rros cucnla Blonislaw Malinowski. Antes. en el antes cle tockrs los an lcs. los honrbl'es no ntorían. Sólo cambiabar cle picl cuanrlo óstu sc tol)¿lb¿l :rjacla y arrugada. Un¿ abucla l'ue co¡l slt nictit un día ul buño. Adclttrirndosc cu un bosquc cercano, la abuclrr

rr :¡ |)N r\H t(,\tottl,\ I)¡i t(Js ñllTt)s

',rt lr r,,r Lr', llrlrirr cslo: c¡ueel ploblema que así se aclaraba ,,,,, rr, lr.rlrr,r lrrslrtloir ntíporlacabeza. .,'l',, , ri' lr ll,,. Ir,,t nlii\(lUetepa:ocn mirn(m(rriil. nr) , r, r, 1,, rrr'.r, ¡rrr'r rr rrnir ltistoriadc las muchas cle estaespecie

,,llrl)i(l(lcPicl.Cuandoregresó, la nieta se asustó al ver a esta t¡'\ ( n (l('scollocid¿r que se le acercaba. La abuela volvió al Irrr',rr v se colocír su piel vieja. Viniendo otra vez donde su r¡r'tr¡. lc cot)tti ósta que una mujcl joven había estado allí , .¡r,,irrrl()le nrucho miedo. La abuela volvió a la aldea con su r ¡r'l,r l r'ontri a la nradre lo ocurrido. "Al carnbiar mi piel no rr, r( i r)r()ci(i. Mc temió y rechazó. Ya no cambiaré rri piel. I r,,lo,,, l¡r,t'jcccletnos, todos ntorilemos". \,r rlr' ¡riño. escuchando explicaciones de esta especie, I rrt,r,.tr( lt\ y lt la lledida, nre daba cuenta dc algunas cosas. rrl,lrrl rro rrlclulz¿rra ningúrn nivel a¡rreciable de explicitación .,.ur¡, ul:rr'iiin. lin prirler lugar, lo ya dicho: que sc trataba de ,, l,,,rrrltr ¡t Lrnlr cues[iíln mediante unahistoria¿¡¿//r¿r¿. como , rr, .,r,,lr'r'illirsdcpictbrzadoenquesenosimponeel útltimo ,, r,' I,lr.lx rrrosconstr-uirlos nueveprimerosde mocloqueel ,l, , rrr. .rl)il ( /cil conto lzr perf'ecta terminación de la estrt¡fá. I r l, ,r, ,r , ol srr Ioja pecheLa, era el pic fbrzado de la historia. , I l' I , , ' I r I I . llr lljslrrlill cr)n:¡{L¡it en Ltn Jc¡,nlcCimiento ,,' r r, ¡ l, .rr oltr't ilticntos prirniuenios, originales, ancestrales, ,¡rr, ¡,r,,,lrrlrrn rrrr ltlIo peculiar -rasgo. cafacterística. moda lr'l r,l , ,'rrrlrr ioü. r¡rrc tlesde ese momento ancestr¿l se trans ,,!,r ,, r ,r¡l( l,rl t( ( lc tencr-ación en _9enel ación. En tercer lugar rr rr r, r, .r ¡, rr r rrI rrsr¡nto rnisl.nt¡ de esta manera de explicación ¡r
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r r,,r 'i,lr¡ III( iIIIIIíiIII pot'que me pat.ecían ingeniosas

t scrrtl)ótlue uleh¿tyaparecidocosadigna

(no todas. desde h.rego). divertid¿rs y hastzr emocionantes zr veces (cólro, otra vez, la pobr-ecit:r lnanrih-loica soportanclo el martirio por sus pcqueños). De clonde parece cos¿r cieüa qlue sus pretensiones explicrtor-ias no llegaban al cscaso nivcl
de exi-eencias de un inlante. Tarrpoco se me ocurriír preguntarme, siendo niño. ¿,Porc1ué no cae el cielo?, aunque lecuerdo dc sicrrpre cl nrito de Atlas, el gigante que sostiene la b(rveda celeste. Pelo, aunque por mi eclucaci(rn de pequeño ya no luera posible que ure p¿rs¿lr¿l pol l¿r c¿rbcza Llna pregunta así, parece que efectiva lrente se hace y es incliscutible que en el pasado se hizo. No sólo eso: es t¿llbién segulo que la r-espuest:r nrítica, la historia del gigante Atlas. se tolnó couro buena: y no sólo pol niños, sino por gcrtc aclulta y hasta pol comr-rnidades entelas. Dicho sea al pasar', lu cucstirin ¿,Por quó no cac cl ciclo'l sc pucde reemplazar por otra equivalente, canlbi¿uralo de mito al responclerla. Maravillánclose uno.le clue el cielo no caigii que esté allá an-iba ignal se malavilla dc quc no esté donde tendría que estar, tcndido cn toda su extensiírn sobre la tierra.

Y así estaba en los colrienzos. segúrn un mito tarrbién gr-iego: el mito de Cea y Ur¿üro. Estando ¿rsí sobre Ge a. Urano le hací¿r hijos sin cesar. Gea discurriri con uuo cle sus hi-jos. Clonos. pala que la ayudara a liberarse de un peso que la er¡b¿rr¿rz¿ba

en todos los sentidos de la palabra. La solución. el acto primigenio. srilo Fleud se atlcvería a tilclarla dc acadénrica. Cr-onos agarrír una guadaña y cercenír los (lganos sexuales dc
su paclre. Mucha cos¿rs r-esultarcn de esta acciír'r brutal: entrc

ellas. el nacirriento cle Afiodita. la cliosa clel amor. del semen de Ur-ano c¡uc cayír cn cl lnar.

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tr)N lr\1,t.I(

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;.1'or (lué hablan los pueblos dif'erentes lenguajes? Una I'rr'l'lltir¿rsí supongo especialmente por mis experiencias de
rrro oyr'rrtlo hablar a árabes y gitaltos en mi inirncia- tiene l r .rrr ¡l ollrl.rilidad de ser fbrrnulad por. cullc¡uier pequeño que r',r rrr'lrt'¡Xrr ¡.llimela vez una lengua extraña. Una respuesta ¡ 'rr lrstr¡r'iir. o rcspuesta rnítica, de todos conocida y que no rlrlrrrt r.n lirrntato y natur¿rleza de las anteriores, tiene o
rr
,,

r( ¡t

rrr'r;r lrir tctr ido hasta no hace mucho tal número de púrblico

,

r ',r lir\'()l

(lr¡c lrasta ella sola par¿i olvidarse deflnitiv¿unente

¡1, l,r r(.ir( r'i(irr lcstiva y hasta desdeñosa que veníamos ensa-

\,flr,lo lr¡r\til rrrluí soble la explicaciiin con mitos. Según esta Irr .1,,r r.r ¡rsi conto los hombr-es no l.norían en el pasado de ,r¡ l| r,l.l ¡ r.se Irit() melanesio- los hombres, antes, hablaban l, ,, lr , , l, ¡ n rs rlir lcngua. Entendiéndose así sin ec¡uívocos uuos ' i,r ,,tr, '..,.\t, i tc('stto\ U n ili gücs intentarull Conrll.rrir nl '\ r,,r, rlr, llq'rrlr al cielo, la torre famosa de Babel. Para evitar rrr l,r'rr,,rst. I)ios rliversificó sus lenguas. Ni cuando decía l'.r ,¡rr, r,rr. lrrrllillti'cntendí¿el ayudante al albañil de modo r Ir, ,Il,r¡,\( ( r()luvoi¡uecancelaLse.Talel acto or-iginario que , .l,lr,,r Lr rlrlr'rsitlirtl dc Ias lenguas. I trr,/.r \ rl(. lrr ¡rcrra cilar aquí a tan buena autoritlad en . r I llLrr,.ttit,,(l('tllilosyltritologíascomoesH.J.Rose.Seme ¡,¡ rrr, ,¡r, ,,r. l)()nluc el ¡tÍr-r'afir suyo que sigue responde tan l, r, r l , ,r t. rt r lr.r'llr io lrccho hasta ¿rhora y, también, porque ¡, 1,,,u,1, ,r Lr lolltlr crilrto sc pfesentaron los mitos en mi i,,l ,¡rt r,r (\ ,,r l.r rrlirncilr rlc ntuchos, como espero):
r
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,l, Lt, r¡', I tt

ttttt,'t) s,,¡t' I n'.sttlttuht tlt lu u¡tlicutiótttt los her;hos ttt ¡tt tlt ltt iulttgitttttión ingenua... Comouna

16

JI]AN R]VANO

proporción de estos hechos son f'enómenos naturales, se sigue que los mitos natulales son una especie común, y como la imaginación es suscitada comúnmente por los objetos que m¿rravillan e intrigan, se sigue que una muy grande proporción de mitos pertenece a la clase de los mitos etiológicos es decir, tratan las causas de toda especie de cosas, desde el movimiento aparente de los cuerpos celestes, hasta la lbrma de un monte cerc¿no o el origen de una costumbre local. (A Handbook of Greek Myrhology, Infrotluctiotl. London, I958. El subrayado es
gl an

suyo. )

Impona también considerar la explicación con mitos dentro de un esquema más amplio. dentro de una "serie inquisitiva". Por ejemplo: -¿Por qué hablan pol señas esas personas?
-Porque no pueden comunic¿rrse con palabras. -¿Por qué no pueden comunicaÍse cón palabras? -Porque no hablan el mismo lenguaje. -¿Por qué no hablan el mismo lenguaje?
Porque Dios diverisificó las lenguas. -¿Por qué diversificó Dios las lenguas?

-Porque una vez los hombres, haciendo empleo de su lengua cornún, trataron de... O también: -¿,Por qué no c¿re la lun¿r? -Polque está sujeta al cielo ¿,Pol qué no cae el cielo? -Porcluc Atlas lo sostiene.

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l!)r (lu(i sosticne Atlas el cielo'l '\tl¡s t's rUr gigantc que una vez...

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|,trrs son scrics de preguntas que nos sur f)miliares de las r,rr( rrs: llrcióndohs cu¿rndo niños y soportándolas cuando r,lr lt,,,, I rr selic auren¿rza con prolongarse indellnidamente y l.r r r' ¡r r'\tir con historias desde una pelspcctiva así tiene por , li t r,, (l( t( nel cl avance de la scrie. Así, la explicación con lrr.rrrr.r.,. ¡lrricnclo térrnino ¿r la serie inquisitiv¿1. algo se l,,n ( ( ir lrr cxplicacirin con axiom¿s de las matemáticas. I trlr, r, rr nrucilo. cso sí, arnbas fbrmas de explictción: mienrr,r rlrr' lir s( r ic n)irtcmi'rtica termina allí donde la respuesta es r.r.,,rr,rl)l( r|l( rtc sinrple como para promovet dudas, la expliL .r' r,,r { ()r rritos ter-mina abrupta y arbitrat iamente saltando ,1, .,1, , 1 rrivr'l rlc las ¡:rloposiciones al de la pura ficciírn. Un l,r,u , rlrrir'¡rlo conro ésle puede comprenderse cuando no , I,rr r,,, r'r r t ortliciorres de llev¿rr más allá la indagación. Pero rrul,rL r (\ lrr tlistinción sllele scl imperceptible y tienc sin , lr r, Lr., r r¡ rl it rrcirin dc insondable profundidacl) puede ocurrir , .r nir rcz sc.jLrslil'icó, ya no sejustifica más y no tienc 'l rr.r ', ¡rtr(lo r¡rre inlribilel conocimiento y suplantarlo porla rl,, r.trr rr)r. llr igrrOrancia, laconlusión. Lr, r¡rlrr'rrtirin con historias, suele ser simple -es decir, ,,,r r lr .rr)r rir ,r¿l /rrrr' lcr'¡lina la serie inquisitiva. Además de rrrr1,1, ,,rrr'l( sr'¡ lbillaria es deci[, la historia queda r, 'r' ( ,rnri rt( rrtllrclitla al hecho que pretende explicar. La ,1, l,l, Lrrrlr'. srr pulnrrconel cocodrilo. es simpley albitraria. I r , " ¡'l¡, rrr'rorr tlt' llr nlucrtc en el mito melanesio cit¿tdo es rrrr¡,1, ¡¡1 ¡,¡ r¡o;r hil¡irii.r. I)esdc lucgo, casi siempre hay una lrrt,rr r(,rr rL sirrr¡rlcztryatbitlalicdadcn los rnitosoexplica
.

r

rr

IIJAN RIVANO

ciones con historias. Sin embargo, a veces (pefo estan.tos lejos de las historias "hechas en casa", como la fiesta de los perros

o la tlompa del elefirnte) la explicacióq con mitos tiene tal l'uerza de síntesis. penetración y profundidad. que no cabe pedir rrás. Por ejenrplo, cuando se dice que Cronos (el tiempo) devora a sus hijos, que Eros (el amor) atraviesa el coraz(rn con sus llechas. que Prometeo (pron.rétheia es
prudencia, previsiítn, plecaución) es tulor de los hombres. La explicación con mitos, sie ndo ordinariamente simple y arbitraria, pierde en l'uerza a medida que se rnultiplica. Muchas histolias sintples y arbitrarias dan lugar a una nueva fbrma ¿rún más inblcrable, de arbitrariedad. Los griegos se puede apreciar a la primera ojcada muestran conto ningúrn otl o pueblo la tendencia y la capacidad de organizar todos sns mitos en un sistenra único. La serie inquisitiv¿r, en el caso de krs mitos griegos, no deser¡boca en una historia simple sino en una histrxia de historias. -¿Pol c¡ué no cae el cielo? -Porque el gigante Atlas lo allrma en sus espiüclas.
-¿,No sc cansa Atlas'?

-Al comienzo, sí, se cansabl, per.o desde que Perseo lo translbmír cn piedr a no tiene problemas. -¿,Cómo hizo Perseo para petriflcarlo'l
-Empleír Ia cabeza de Medusa
-¿,La cabcza de Meduza'J

-Sí. el'a tan hon'ible que uno
nri¡'al-la. ¿,Ccilno Mcclusa'?

se

convertía en piedra de sókt

hizo entonces Persco pala tencr la cabeza de

r,i r\r't t( \t()tit,\ L)1,l()s l\lllos

I r¡ rlr'ri L'l cscuckr rclucieute de Atenas y avanzó letroce ,lr, rr,lr, ¡rrrrr¡lrlo llr inrir-sen de Medusa en el escudo.
rr

,
,

,.\lrr lrllrr rryutla sierlple

\tr'rurs.) ¡,1\rr t¡uó la ayudó'l
¿l

los que luch¿rn cor.ttra los

\ (líi(ir cs Alcnas
,\ tlrrs.)

J

I.r lrr¡r tlc Zcus t¡ue impela
,

sobre todos lc¡s dioses-

\ lr
I

tiliin. ('orrro Hiper-irin, como Ocóano, Pronleteo,
.)

l l,rl,

tr'o

, \ l\'r st'o

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rr lrr'roe . ('orno Teseo, Hércules, Ac¡uiles, Jasón. Los .,rrrr lri.jos dc lu uniírn entre dioses y rnort¿les. Los

rr, ..,,'rrrlt lrr gcncracirin dc CronosalLlecon Rca cngendríl r .', r . | ( )(lr )s (lcscicndcn de launióu dc Uranos y Gea: y estos ,l, t .r, r', rlli ('s l)tirncro de todos.
,,llL
1 ,,,1,,,, t oi¡reirlcrr cn que l¿r sistematiz¿lcia)n de los ntitos ,1,, \',, rrrlir ruirnilcslitciírn tempr¿lna del genio gr¿nde de

,

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r,,, Lr .,

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¡l('. ( lLre l)uscir y¿l en sus n.litos represent¿rse l¿ls cosas r I r i r cr sr) (lcrltro dc un esquent¿r unitario y coherente.

.l ,', r.r ,'1,,1,¡rli,, rrr)lc rlcl genio griego tiene el electo dc un r 1 r,l, ' r, lr( r(' (le lil búsqucda científica La rcpresentación
,,,rrr,.r r( , ( l\ i( ll(l( ) la cxl)licaciór] dc l¿ts cos¿rs en una historia, ,r1'1,, l,, . r rrr¡rrrlsos tlc lu cLn'iosiclacl. Y m:"ts los inhibe si hay ' r, ,r.r , ,lrt rt rreiil y rcllci(in en lod¿s las historias o mitos
)

I r¡l'¡, rr lr;ur irlgunos. la aplicacií)n temprlna

de esta ten

,lll,

, , |( ||l.ll.

,l r I , I

Lrrrl)r( r lrirv nrit()s para tIlttar con ¿rdmirable profundirrr ¡r() ilsurlo ¡llcriol dc la cicnci¿t y los l'ueros de l¿l

.IL

AN ¡{JVANI)

curiosidad. De la curiosidad y la avidcz. Como el cle los compañeros dc Odiseo que no resistieron el impulso cle abrir los odres en que Eolo había encerrado los vientos adversos pensando que era oro y plata lo que encontrarían, con el resultado de dcs¿rtar sobre sí el clesastre. O conro el mito cle Pandola. la herrrosa nru.jer construicla por Hefhistos a instan_ cias dc Zeus y enviada como presente a prometeo con un cofie en que est¿rban encerrados todos los malcs. Epimetco. herma_ no de Prometeo (epintétheia es reflexión tardía, o precipita_ ción,justo Io contrario de prontútheiul- no hacicndo caso de las advertencias de éste, ¿brió el cofie. La energía nuclear, l¿r ingeniería genética son casos que vienen a la mente con la sola mención de mitos como el de los odres de Eolo o la ca.ja de
Pandor-a.

Tarrbién, sigLriendo en este tren, la estrategia de tcrminar
con mitos la serie inquisitiva puecle ponerse en directa rela_ ción con el mik) de Epimeteo y panclora. ,.No se abre la ca.ja.' es corrlo decir "la averiguaciór.r terinin¿ aquí',. y como la estrategizr con mitos termina coÍl un mito. decir',no se abre la

caja" viene a signiflcar "no se tocan Ic¡s mitos". Se cuenta una historia para que no se sign más all¿-.r. pala que no se desaten krs vientos, para que no se libcren los males, par¿l que no se
produzc:r una reacción en cadena. Como se ve. el asunto no cs sirnple. No es corno decir "aquí prometeo (precaucirin), aquí

Epirnetco (precipitación)". Hay _como se dice_ cajas de Pandora y cajas de Pandora. Hay argumentos de los científi cos que construyeron ia bomba atólnica en que se rechaza, porlo c¡uc parece. que la cuestión en ningún sentido pu;da r.nancjlr-sc como una caja de panclor.a. Elli¡s _así argument¿ln_

¡r rIr,r\l.l

l( \ ()R!\ lt.¡()s N¡llos

r¡, rlrrirr nriis que un deber como cientílicos: construir el rt, l,ti lr) lirrlrt lo rnisnro todavía: la estrategia de terminar con
rrr
r

rr¡, ,tr;r "( r'ir cicntíl'ica", pude identificarse lácilmente toda
,1,

l, ' . lr¡

scric inc¡uisitiva, pol más bien que pueda ocultarse eÍr

isitiva) se detiene por implolación de una de las (lre no destruyan sus ideales, sus sueños, sus ilusiol,rr(, r, Srr srrbcllo uno puede guardar celosamente y bien , ll.rrl.r ..r crrja tlc Pandora.
Lr

',

; r¡rrc lrrr'onversaciírn.eJ diálogo, ladiscusión(fbrmastod:rs
,,, r ir' irrt¡u

I .r.'r lro lray alltor que se atfeva a consideraf seriamente ,lr, .rrr ( r l)ilslclos tan remotos como los de Cleta y Micenas
lr

,'¡¡ ,r¡rt,,,

rr,rr r rt rrlo los hombres estas historias de dioses, titanes, \'lrxllr laya de monstruos con que la fhntasía de la

' |,,,t,r I l( r:rl)r l¡gos, cráteres o cavernas. A esto hity una obvia , ,1, ., r r rrr'rorr t¡rrc hacer: en representaciones populares exisl, r, . \ rJ'( llles. inrportantcs y amplísimas se dan explicacior, |lrlr(:t\ t¡trc llo tienen qué envidiar al jardín de las I l, ¡', r rr lt :. lrr Isla tlc los Bienaventurados, la Sala Olímpica ,1, ll,rrr,trr'tr's. cl Reino de Plutón o el Paraíso Perdido. \ l, r r ¡rrr' sc ¡rrrcclc itgregar una muestr¿r no tan oscurantista: lr r r I I r ' i r tlc los tnitos emprendida pol los filósofos ,1, ,1,.ürtrJ'uo A Iax irrirndro. por ejemplo, opinaba que todas lr ',r ,r, rr or iltinabrn de una substancia indeterminada; I I L r.r¡ I I r r',L l ilulir la guerr a como el origen de todas las cosas, ' l l r, ,'( ) r'( )lro suslancia. Empédocles nos habla del odio y , I rr,,r l rrlls. tlcl ugr¡a. Anaxímenes, del aire. ¿Hay rnucha lr r rrr r.r t rtr( ('ros. Océano. Uralto y Gea, Marte, Afiodita, ¡ r,,r,, \ ltr'rr. y l()s intentos de los sabios presocráticos
r
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II IAN

¡¿I\ANI)

buscando elcmentos últimos cle los cualcs cle¡'ival toda la diversidad de lo existente'l O considérese la intervenciírn reitcrada de la explicación

mítica en los textos platírnicos. Por ejemplo. en ult pas¿Ue famoso, cc¡nsiderando el dilenla de Ia búsqueda de conocitliento cómo inquirir lo que no couocemos puesto que no sabemos qué inquirimos, o en caso de llegar por tÍopiezo ¿r saberlo, igual no lo sabríalnos idcntificar- lo rcsuelve este filósofb recuriendo ¿r la nocirin de un alnra inmortal. eterna más bien. ya que sientprc existe. ¿ntcs. durante y después de iil \ i(l deI ( uerP(,crr qtre h bit;r. ErisLientlo rsl. percnnenlcIlte. no cuest¿r mucho collcccler que el ¿llnta en su existenci¿ transcorporal ha hecho la exper-iencia de todas las cosas sil.r faltar una. No ticne. pues. el alma que conll-ontar el diler¡a de saber o no saber. puesto que siemprc de algún modo sabe. Además, como también se cuenta. todos tenemos un alma. o somos un alma, de ntanera qr-re el dilema no vale pala nadie . Estc ejemplo dc Ios textos platónicos puede aprovecharse de pasada para ilustrar la reccta: ¿rnte un dilenta, disuélvalo con un mito. L¿r situación es así: Voy a investigar Io que no sé: per o, o sé o no sé. Ahora bien. ni se investiga lo que se sabe (porque ya es sabido). ni sc investi_ga lo clue no se sabe (porque no se sabe qué invcstigar)... La dificultad se origina en la disyunciírn o se ,r'ztbe o no se sube. Y el mito consiste en contar una historia que muestra justamente lo contrario: c¡ue el alma sabe (porclue ha visto tod¿s las cosas) y no sabe (porque el cuerpo obnubila su visirin). El alma sabe y no sabe. ¿No se parece en esto a un híbrido. fbrmado con naturalezas incompatibles como Centauro,

L I " rr\t't Ll \t()lll,\ l)l: l.()s \4lll)s

nrrn(
,

r;r. Mirrotaulo'J Por ejemplo, este último. Si hago un

rrt.rrrrri rrIr)
r

corr llt disyunción

"o es toro o es hombre",

\ Irrrr,trrr¡o nrc va l enseñar lo que son cuernos de dilema! Y l,r,'l',,.rtr). el Llbcfinto de Creta es así ( nunca me contaron r l, | | | | ¡ r ( ( )¡r t( ) cs. (lc lo quc nadie me va a consolar): corredofes

\ ' r, r t(,., irlrrgil(los. dispuestos en or den paralelo o perpendi , rLü Ilt(l{) l:i oDrólrico y ordenado, ningún "enrevesamicnto I rl,, r rrrtro . l.rrclilicultaddemoverse sinextraviarse noes la
r

r

,1, ,¡rrr, rr rr'('rcLrcntril en un bosque o en un¿l selva, la de una

rrr r ,lrr'(l( \irl)ir.cce, se abre cn abanico, se retuelce y vuelve ,,l'r,,r rr rs r n. Así pensaba yo en el laber into por las palabrzrs ,lll,,'¡,r () lrrs ilustrlcioncs que veía siendo niño. Pero todo el ¡,r,,l,lr'¡¡¡.¡ ,it l lrrbclinto no consiste más que en saber de qué lr,l,,lr,r\ { lr( r,olvcral término de un corredol, si a la dcfech¿
,

r,,

',, \i ;r\i((inloscpareceel laberintoal diálogoplatónico ,,rr,, rl l)irlccc[. el diálogo era practicado por Sócrates). | ,, { l, rrrr'nlos tlcl dii'rlogo son preguntas simples. A cada
,

'

r ,r Lr rzt¡tttt'trlit.

I'r, i,rrr,r r,r crrl¡c lni'ts quc dos respuestas posibles: sí o no, ,1, ¡,,lr,r , rzt¡rriclda. Así se avanza hacia la solución del ¡'r,,1,1, rr r. r r ¡r rc llrconcer-tado el diálogo. A veces, llegado a una ¡'r, , rrrrr,r '.rrrr¡rlt'y gcnuina, puede ocurrir clue así y todo no ' r, rr,,.. ¡ r , orrrlicioncs de responderla. El equivalente labe¡ rrrr,,r, l,r lrilulclrciiin clonde no sabemos si debenos torcer , I ,l' r, , lr,r ,, rr lrr izr¡rrierda. Así, el análogo laberíntico de la ' ,t'" rrr,r ¡, rrrito tlel llnr¿cmpleadaporPlatírn p¿ asortearel ,lrl, rrr.r ..rl'r'¡ o ro sirbcr" sería un artelacto que nos permitier r,t,,l'l,r¡ ,rI r rrs n ro Iic nrPo hacia la derecha y hacia la izquier'I r \1",' t,rrr ¡rrilligioso como un Minotauro.
r

.IIJAN ITIVANO

Yo no pienso que, hablando ordinariamente y con amplitud, scan criaturxs escasa los minotauros. Detcct¿lndolos de via.je por los laberintos del mutdc¡ sc hace la experiencia de un límite o fl'ontera: la quc ma.rca la separaciírn entrc l¿r manera mítica y la nranera kigica de considerar las cos¿rs. Se muestr¿ así también que el lógico tiene sus cuentas rlue ponel en orden con el hacedor de mitos: o éste con el primero, si se quiere decir Io misno c¿rmbiando cl estilo. Y de.iando al haccdor de mitos dc lado, igual c¡ucdan vigentes los mitos, tanto como para que el ló-tico sienta 1a responsabilidad cle entenderse con ellos. Final¡nente, surge aquí también otro línrite. Un límite dentro del límite entre la manera del l(rgico y la manera del haceclor- de mitos: el límite en el discul'scl lógico marcado por' un mito que el ló-9ico no puede traspasar, no teniendo a la hora qué oponer a quien lo cuent¿. Bien pucde llamaLse a una lrrtra así. la hora del minotauro. Pero la estrategia con uritos pucde inspirar mzis de una vez alkigico. El mismo Platírn, buscando salidaporel laberintode la dialéctica, encontraba un¿r y otra vez que no salía, hasta que se le ocurrió pensar c¡ue nunca iba a salil mientras sc sontetiera

al principio fbrmal de todos los dilemas, el tlic¡unt de Parménides: que el ser es y el no ser no es. Así, surgió la
propuesta de un nlinotauro en el más cristalino clc los laberintos, el de la lcigica pura: una criatura hccha con el ser y el noser.

O la cuestión ¿por qué no cae la luna'? Conocemos la resplrcsla del hacedor de mitos: Porclue Atlas sostiene la
bóved¿ celestc. Pero la respuesta de Newton hace.iusLamentc

Io c¡ue el mito hace con los dilenras. La disyunción es "cae y

L,' r\r'

\r)tit\ t)l l()s\llf()s

r,, r ,r( ( s rI cir'. cst¿i animada de movimientos contlalios y rrrrlr,rrcos ,.rrya conrbinaciítn produce su trayectoria en t,'r¡r,' ¡l¡ lrt Iit rl¡t | ,,r, rrltinrr villc unaobscrvación. El olvido es un estado ,¡rr, ¡r¡¡r'r11 rlt'sclil¡ir-se comounamezclade sabery no saber, rrl i,,rr,r r.l rrrvinricnto circular puede describirse en térmirr,,.,ll rlos nrovinlicntos rectilíneos, uno tangencial y otro ,, rrtr,rl l:rrlilircrrciacstáenel uso mítico que hace Platón del ,,lr r,1,, r t l rrso cicntíl'ico que hace el físico del movimiento , r' rl,r l rrl)lc() nrítico versus empleo científico. Nada pare,, r r¡,r'r lr r crr plincipio que un aniilisis asípuede emplearse de ¡r r rr,rr( rr r olril. Se lrarca una bifurcación así en cl símil. | .r , , ,r,, rx rlrcn corlo si. Los cuerpos celesLes se mueven , r,¡r,, .r rnir lirr'rza clc atlacción univefsal se ejerciera entre , ll,, 1,, ¡rrr'r'iosscujustanenelmcrcadocomosiuna mano rr, r rl,l, rr'r'l;ur lrrs cclr-rivalencias; los conflictos sociales se
r r

isticran clases en guerra. H_rp olhesis non r,,i',,, Irrrst' Irr rosr de Newton, con lo que significaba que ,,,, r1' r rr,r,. rrll;i tlel sirril. del "como si". I,rrrrl'rr'¡r t rrlrr' unil relación distinta del fr¿rnco contraste , ,rr, l,r r'\¡lr( r( irin cicntílica y la explicacitin con mitos. i 1", , ,lr, r' r y Afiodita 'l,st r vir cutnckr de las figuras de Ares I ,r r Ill()()( U r'r'c ya cr l{omero y Hesíodo- ¿l las nociones I' l, ',r, ¡ r,r \ iur()r'. y tlc allí a las de odio y amor de un I rk tistlrs ir lits cle egoísmo y compasión de un 'tt,',1,,, 1,.. ,,r{ ' rrr r lr¡rstrr llrtul a lrs de egoísmo y altruismo como | ,t,,'' ' ' r , r rr( sll)s liclnpos (]n los escritores que buscan ,l ir,, r r.r l rrolol' lr y sociologí4. O considerándose el Caos en ll, r,,,1,' ¡ L\lrt rror (lo indcterminado) en Anaximandlo; y
1,,,,,lrr, ¡ rL
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.IIJAN RlVANO

Ias cosmogonías modelnas que ensay¿ln la noción de una sustancia, Lln nragma quíurico pr.irrordial. O piénsese en la secuencia Caos-Urano, Gea-Kronr¡s, Re¿r-Zeus con el senticlo mítico cosmo_9ónico: paso del desorden al orden. del caos al cosmos. O, finalniente, la secuenci¿r que va tle la arcaica esposa de Zeus, Themis (la costumbre, lo establecido) a Diké (lojusto) de acucrdo con las cuales rige Zeus a la natulaleza y los hornbres. De Diké varnos al Losos. de Heráclito. y de aquí no hay mala perspectiva para atisbar el determinismo un ir el ru I de Llpllcc. Todr: e:t¡s soll ..erie., en que :e rn uestr¡ una relación diferente entte ntito y ciencia, relación de afini_ dad y sirlrpatía que nadie puetle dejar.pasar por alto.

II
III INCION SOCIAT DE LOS MITOS

l ',,,r r |rrrrt Nr( )s NoM Bnr'\R! por tOdO lO qUe se ha viStO, funCión , 'l'lrr.rt,rr¡rrlcl r)li1o tan evidente en tantos de ellos hasido ,1, r r,l, r rr rrl| ¡rIirIcr plano, amplio y gener¿rl, por autores como | ', llllllr| y .1.4. Nyres. He aquí su concepto de mito:
,

I r, , r ¡itos son historias que, aunque fantásticas e impro|,,rlrl( \ l)iu il nosotros, se narr¿ln con total buena f'e, porque tr.rt,Ir. o lritlrr c¡uien las relata, de explicar mediante algo
, ¡ ,r( r( to v entcndible ideas abstractas o concepciones tan

\,¡',r'¡ ( r)rlo la creación. la muerte, las distinciones de r.r/.r', o ( \l)ccics aninrales, las diferentes ocupaciones de

y las rrujeres, los orígenes de los ritos y rrr¡lrts. los ob jetos sorprendentes y los monumentos I'r,lrst¡rrir'os.eI si-qnif icado de los nombres de las persorr,r,, . lrj'rrrs. Tllcs historias se describen a veces como ttl,úrts r'rittltigitrn, poÍque su propósito es explicar por ,lll, rllJ'() cxistc u oculre. (Noles antl Queries on \tttlu t,t\ )l(,.\\'. ps. 2l(11 1, citado por B. Malinowski en
1,,, lr,) tl)tes
,

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l'tit¡tilivt

Ps¡,cholog¡,).

lIJAN T{iVAN')

P¿rra Malinowski, nada cle io que h¿ly en esta car¿lcteriza_ ción vale fbrmalnrente de los mitos. pero no cuesta nucho

acuerdo en nad¿r. Así son las cosas con ciertos objetos de cstudio (o más bien cierto modo de estudiarlos) y no iírlo con los mitos. La caracter-ización anterior cle Burnes y Myres, clesde el punb de vista adoptado y por Ia índoie cle los objetos que abarca parece impecable. y no hay nacla. sin embargo'de

estar de acuerdo en todo lo que él tiene que decir-y no estar de

Algo zrsí ocurre con Malinowski. Según este autol., la primera autoridad sobre r.niro (quizás la única) es el antropólogo que observa la lbrrna cónro éstos operan en las sociedacles primi_ tivas todavía existentes. y para el antrop<ilogo así situ;do, el rnito es inllnitamente más que un texto transfbrmado v tlefor_ mado ¿r través de versiones de versiones de versiones que ya no tienen que ver con el ptrsaclo cultural, muer to para sieinpie, donde el mito tuvo vigencia una vez. Es infinitamente más. asimismo, que la pobre nalración, el texto desnuclo, con que se satisl)cen muchos investi_gaclor es que, partienclo de ;na abstracción así, elaboran concepciones especulativas y toto_ inclu¡cntcs rorno lr ¡rriba pre\cntr(la dc Brrrne V¡ie.. ¡ Característicamente en este autor, Malinowski. si hav algo que los rritos no son es explicación. y, del mismo modJ. si hr¡ ;rlpo que electivamcnte son. ell consiste cn esl:rtutus (garantías, acuerdos, convenios, pactos, ftrndanrentos. mode_ los -que todo esto puede ponerse en españOl para aLinal con lo que quiere decir este autor con la expresión c/r¿¿rr¿r) de las

imposible cn que irrite a quien se encuentre en un telreno concreto, donde eventualmente se estzín l}aguando los mitos.

r

I

\

It t()! NI t)\

rr trtr, rr rr( s sociirlcs todas. Así, de la definición \lr rr , r rt.rrl¡r r¡iis trlliis. dice este autor:
I ¡ rr, rrros (lUc ,1, r

de Burne y

ol)oncrnos aestaexceleÍtteaunqueescueta

lr¡l¡rt

ioll soblc la opinión actual en mitología. Esta

,Ir'Irr¡rr'rorr crcarí¿l una especie de narrativa imaginaria r¡rrr. rrrr r.ristc cl mito etiológico- correspondiente a un 1, ., r r r k. t.x ¡rlicar que tampoco existe, reduciendo el mito ' ,¡ l,¡ lrrtt.srr rlc un "csfuerzo intelectual" exterior a la , lt r.r ltivil y ¿t laorganización social con sus pragmálr, rr', lrl( l('scs. (Mugic, Stience and Religion,p.ll0)

I rr, r rrrrlo rr crilno concibe el mito el propio l, , rr¡, , rrr¡ jr(x () itnlcs del texto lecién citado:

Malinowski,

I,t,,..
¡

r¡ui.tiis cl puntomás impoltantedelatesis porque rl'¡,1,r' ntiuttcngo que existe una clase especial de histo¡,r

, rrrrlrrl'r y la organización social y que fbrman una I' rl, rrt( Jllitrlc y activa de la cultura primitiva. Estas lrr ,r.r¡irs ( rirtcn no por fÍtil interés,ni como narrativa
,

,

, ,,rrsitlt'rird¿rs s¿gradas, encantadas en

el ritual, las

lr, tr, r,r Ni sir¡Lricra como nanativa verdadera, sino que , ,|l l,, ¡r l(ts rillivos una declalación sobre una lealidad

l,rrrrrl,, ri;r. gluntlc y relevante, por medio de la cual la , r,l,r I'rr'.,t rrlt . cl clcstino y las actividades de la humanirl,r¡l .r' rlr'lt IDriltalt! y cuyo conocimiento confiere al l r,,¡ ¡l rr r', l rr rol i vo clc fos ¿rctos rituales y morales igual que I r' r rr I rr ;rt iirnes sobre círrno cumplitlos. (Magi c, Sc ie nt e , u r, I li, I r.t, r r ttt. 1t. I 08.)
r r

It

^N

t{tvaNo

Es ésta una noción de mito que prol'lt¿uuente asociamos a M. Eliade. Es decir. el mito nos remite a un pasado originario y creaclor-. El vínculo ¿rsí llecliado ntLlestr¿l sll llerza y su vigencia allí donde de él sacar.nos impulso e inspilacirin para aflontar las dil'icLrltaclcs grandes de la vicla. Hc pt'ef'erido esta cita de Malinowski porc¡ue no parcce prest¿use t¿ln f ácilmente a la presentación que con frecuencia se hace de la teolí¿ del mito de este autol'. De acuerdo a nuestra cita. Malinowski estlr tratando "una clase especi¿l cle histolias"; y por Ia caracterización que sigue, una clase cuy¿l existencia y clelinicitin p¿rrece quc naclie v¿r a cuestion¿lr. Todo, entonccs, viene ¿r parar en si pala este autor su deliniciírn a-eota Ia extensií¡n de los mitos. Por ejemplo, habiendo atacado en el estudio del que est¿mos citando l¿rs dos teorías del mito de luás lar-ea historia y tradición la dcl mito como alegoría de los lenilnenos naturales y la del mito collo una especie de protociencia termina Malinowski con pár'rafbs corno el siguiente:

Nuestros tratamiento lra mostrado que ningulra clc estas actitr.ldes rrent¿lles cs dontinaltte en Ia cultura plimitiva; que ninruna puede explicar la fbrma cle las hisbrias sa-uradas primitiv¿s, su contexto sociológico o su función cu Itural. Pel-o, ullu vez que hir quedado claro que los rnitos sirven principalmente para establecer un¿ nor-ma. rnocle, lo. o criterio (r'irlter) socioltigico, o una rcgla cle conduct¿r rloral retrospr:ctiva. o un ntilagro plinriuenio de magia supr-crna. sc ha dejado en claro t¿rmbién que tanto clcmerrtos tle explicac iiin conro de interés en la naturalez¿r cleben

encontr¿lrse ¿rsimisrlo en Ias leyendas sagradas. (lbid.p. 144)

t\t trt tr)s\l

()s

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I,,rl,r ',r' r't'tlucc ¿sí a un asunto de énfasis. Se puede ,,,rr riL r.rr r ¡rrt nricntlas algunos autores fesponden pref'erenr, rr' r¡t, !r los t'lr'rrcrrtos naturalistas (pelsonificación y dra¡l,rt| .,r, trr|(l( los Icltinrenos naturales, secuencia del día y la rr,', lr, , ¡rr rrrto tlc lls cst¿lciones, movimientos y f:rces de la lrrrr r, t, ) rrtrossc inclin¿rnrrásporloquehayen losmitosde r¡rr, 1,, rrr.rl. rlt cs¡rcculativo y explic¿torio (origen del hom-

l,r,

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rucllc, orden y desorden natural, moral, etc. );

,,rrr, ,rrrl.rrl( r rr las ¡rr-oyecciones sociales y culturales del rlrr¡i rt l,r( r()n('s (lc la f¿rmilia, de los sexos, rel¿ciones de
¡,r,,¡,r,,1,r,1 r[.trIrbirjo. lor-uras del rito, etc.). A todo lo cual no

'¡r¡ ¡l

r

, rr,rl¡lr, .r, r{rr( s

rr,r., t¡rrc ascntir cordialmente, ventiladas las y rcspectos que cada caso exija -como. por

l, r rrn l)or t¿lnci¿l relativa de los elementos en cuestión rrr,rt¡1,¡1r", (rllr¡rirlcs. rituales, explicatorios) al ir de una . rrltr¡r r .r "tr,r. (l\'lIl tilr) it ulro.

'I'rrrl,l,'

l,r,,'rrsrrlt'r'ircirin quetienefiancamenteenletir¿rdaalos ¡ rr¡,lr,r,rr,, t¡rrrlicionalcs del rnito humanistas, filólogos. ' l.r r, ¡ Lr', r's lrr c¡r.rc queda exprcsada en una oposición rl,1,lr.rrrr, rrtr' r, ! (,1,,r:i(lit: la entre rnitor r ivos y rniloi tntterr,, \l.rlrrr,'rrshi )' l,cvy-Strauss son l'iguras contemporáneas ' ri' r.r (l( , \tr' \,uclco sobre las culturas plimitivas que

l

',ll,l , , ,r oll ( onllrclo con los mitos en acción que IOS ,IrrrIrr,.,,,,l, l¡rs eullLrt'as antiguas no pueden siquiera soñar.
,

I r, rlr,r,l¡,lr;r sitlo lir rc(lucción dc las mitologías antiguas y L r, ,r ,r rrrr r'ortlicitirr de segundas o tercefas naturalezas. '

I

cicmplo, sufiicron primero el ilnpacto . lucgo. el impacto de los poetas; luego, ' I rrrrl,,r, t,) r¡ror¡rli¿rItlc. c¡cnrplarizante y sicológico de los
¡r rrI

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ItrAN RIv¡\No

escritores trágicos; luego, el impacto ilul.}rinistay lacionalizante de los filírsofirs; luego, cl impacto culturista, alegorizante del período hclenista y latino. Todo esto, sin decir nada de la Edad Media, del Renacimie nto, ni del Cristianismo que pol obvias razones de nrilitancia y propaganda, al tiempo que inrponía su

propia mitologíacomo sifuera hiskl'ia (esta misna mitología cristiana, debe agregarsc, un poco y más que un poco mezclada ya o mezclándose todaví¿r con la mitología greco latina), condenaba Ias mitologías adversarias manteniéndolas por siglos y siglos en la condición de bobadas. mentiras, monstluosidades y desatinos de esa leligión. Si a un maltrato así de los siglos se agrega la orfhndad cultural de los rnitos de Egipto. Mesopotamia, Asia Menory Grecia, ulir vez que desaparecieron las sociedades en que florecieron, r'lo puede extrañar mucho el triunfo de los antropólogos ni la inhibición quc ploducen en humanistas y filírlogos, ni que éstos estén m¿is

deltnción dc los rnitos antiguos, y a estar muy de acuerdo con su espectral apariencia fiente a cosas t¿u.l vivas y ricas corno la pr'áctica de los mitos de los pueblos printitivos de Australia, las islas del Pacítlco Sur o las selvas del Brasil. Pero, ¿están así de tergiversados y muertos los nritos del mundo antiguo? ¿No podemos considerarlos también con el criterio de 1¿ sobrevivcncia o, nrejor, con el mzis positivo de lo que hay en ellos de vigente y hasta "grande como la vida" y clue tan fbrmidablemente se muestra subsistiendo a tr¿rvés dc una nutrid¿r, refinada y sotlsticada secuenci¿L de flltnts? Visto con esta perspectiva, parece seguro que los mitos rc.pondcn il \u nrJnerü r crrestiones qLrc no e¡lJrn¡,s cn

que dispuestos a firmar el certiflcado de remota

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,llr'\ ( l(' r csllorlde r en ninguna

como el amor, el

rlr, rr (llritnycl nral, lamuerteyel destino,el sentidoy lr,,ll ¡l, rIr(.slrit csl.lccic. La cienci:r, cualesc¡uiera se¿n sus
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I'r, l, ¡r.r,rrr'\. rr0 cst¿i cn condiciones de lesponder con sus r,,,1,, . \,,,r( ( lrl,\\ il l s \e linrienl'15. inttriCiOnes. temol es ',¡' \ ,r I'r,rr r()r('s r¡rrc sttbyaccn cn lepfesent¿lciones cotno la I ,Lr,I,Ir'( )rrr. lrr lslrr rlc los Rienavetulados. lrManzan¿rdela it¡ ',,r,lr.r r'l lirrc¡to de Pronreteo, el T¿lón de Aquiles, el I r r, , r l, l I t tt'o. los Cantpos Elíseos, la Torrc de B¿bel. I . rrr..nro (la pclsistcncia cle los mikrs) puede verse ,1,,1, l.r ¡rl r s¡rr't liva tle la antrcpología, es decir, consideran'l"r I r r,rrn ¡r'lto tlcsdc las rnitologías plimitivasy salvajes. Lo
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( I,r, t( l(l( c\ (luc cn cst¿ts sociedades plintitivas, aunque , rr,rl, ¡l, r , rrrr.: lorrcrados pequeños, marginales y atrasados, , I ¡r¡¡t,r ,,, ¡ru(slrir cn ¿lck), enteto, vivo, desplegi'tndose en r,r,l.r l, r , r lrrrrr'n s ioncs y ltrnciones propias de su ejercicio. Así, t,, r, rl,rlrrr,",'rr Rlircirinconel gruposocial entero, sus funciorr, rrrü,rl(,,. rrl(rlirlcsy. sobretodo,sociales. Yasítambión,se I'r' r' ¡r'i' \r'lltos(¡rrcn()hayencl mito nadt que tenga que ver ''' rl ,,r,r'.,1, 1;r n.rlrlrlezlr o ciencils pr'¡rnili\Js. ',, I'r( l, r(l('. l)cro talnbién no se pretende. Malinowski, ,,r¡', \ ¡¡¡'!i ( \tli (lisltucsto a reconocer un ingrediente de ,rt, r, l,t,r lir ritllrillcr¿l y búsqueda de explicación pero tan ,'1,',1, ¡,rr, ,,¡rr(' sc ha r-cconocido que la función sustantiva .l I rrlr,, .r r ull¡le c¡t l¿r llncirin social.
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tonccs. cuando una sociedad y su cu ltura

,1, ,t' ,,, , , l ' ( '()n lirs itlc¿rs dc Malinowski sobre l¿r lunción ]i r|rrr\.r,l, l(}s rril0s l)itfcce quc no qucda más que un¿r ., IirL r,r l,',, nrir()s (lcslll)lrccell. Pero noes así. Ahíestátoda

II IAN RIVANf)

la mitología clásica y sus múltiplcs proyecciones a través de las culturas occidentales hasta el presente par¿r mostrar alLle no es así. Los mitos no est¿in ntueltos. O, si se quiere, son muertos

que gozan de excclente salucl. ¿Pol qué tendríamos c¡nc distin-euil entre la parte o función sustatrtiva del rnito y Ias otras aledañas y circunstanciales, cuando son estas últinr¿rs las que se prueban ntás persistentcs. rnís arraigadas, prolirndas y univer-sales, subsiticndo de cultura en cultura hasta nucstros días? Y no se trata de reliquias adoladas y preciosas,
que no queden dudas. En la nredida en que se siguen cont¿rndo,

tr¿rnscribiendo, conrentando, i¡ttel'pretando. prolundizando y

valiando ¿rl infinito, en la medida en que si-{uen siendo depósito irremplazable de sabiduría, en lzr medida en c¡ue seguimos como obligados a recurrir a ellos (porque son alquetipos y clichés, figuras de curso se_quro, universal, inexhaustible), p¿lrece cos¿r incuestionable que están vivos, qLre est¿ín respondiendo a una demanda permanente. Trascienden l¿ función social de Malinowski que, desde una peÍspectiva así, por rnás que intporte en su nivel de v¿liclez, tc\ullil üc{)tildJ ) hr\ta tr n:,il(}tiit. La demanda de mitos no tiene que ver, pucs, con lzr sociedad y la cultura específicas que una vez se identificaron con ellos. Nos atraen cle niños: sobre todo (segur¿rmente por razones culturales) los lnitos egipcios, grie_eos, hebrcos. Nos atraen [anto en esos primeros :rños que sólo por ello nos
inclinamos a atender a la relacirin que reclaman los sicítlogos de orientación fi'eudi¿na entre ntito e infancia. Pero siguen atrayéndonos después: y asistiéndonos ¿Ldemhs en nuestr-¿r visión de las cos¿s. Llc los otros. de nosotros rtisutos. Tanto

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r,, trt rrr' strlillo rcducirsuef'ectoy sus operaciones a rrr' r r r, ,,,rrrrrr'irr inllntil. Así también se hacen un lugar de ,r, |,, r,,r |,, rrrrir lr'r lrcioncs ct)mo l¿rs de K. Jung sobfe especies
.,.r

,r , llrr:, lirnll)ión) de itrquctipos ancestrales y colectivos 'rr r,lr'¡,,¡r,on los rnitos como si éstos fuelan alegorías,
rrrrrr,

atenciítn de sociólogtls, filósofbs, .l,r r, r rt,l¡ 'r't )\ y ltigicos. y en lo ctlal adquieren relevancia los mitos con los mismos ',r, ¡r, ', 'lr' lnrrrl rlc rclacionar los I'r r, rl,rr,, rlll( rcglar los irnpulsos inconscientes como se rr,rrlr, t,rr ( n l()s sueños. los ensueños, las manías, las r.ocr rlcl altc. Y también li¡s intentos de Levy't,lrrr.r, ,rr rll r¡ur'lllrlir (lc erllp¿lrcntar las lnci(in de los mitos con lr r' ,,1r, rrr tlt' lcttsiones conceptuales. la búsqueda de r rr,rr.r \ '.r',1( r li l c n t [e confl ictos conceptuales o categoriales, ,¡ rL r, ll t¡L rrr rli'llr vid¿ intclectual o las fbrmas humanas de I r , ¡,, r¡r rr, lr r'tt gcttctitl. '
1,¡

rl,lr, .r, r,,rr", o sitnos dc aquéllos. \ lr', ' lr, r\ . rrtlc nt/rs, sobre todo muy il la vista en los mitos

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I'I'0 COMO UNIVERSAT CONCRETO

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ya materia para ¿,QUé es el mito? hay lo visto hasta aquí Responden unos c¡ue el mito
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r1¡¡,¡ ,¡11 ,,1¡¡ ¡ ¡

1lll' l.r 1i r,
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tlc los f'entimenos naturales (muy en especial ,( r, lir'lcn itl stll, la luna, los f'enómenos atmostéficos,
¡r( r¡r

rlc llts estaciones) Pala otltls, el mito es un

r",l,tttrlo. ltttldittncnto(c/rztrf¿r)ancestraldecondÚct¿l . 'rr ,, rr/,r( ror social. Una tercera respuest¿r pone énlhsis en t,, r l,¡ , t¡,, nrislicos. mi'lgicos y religiosos del mito, conciI'r' rr,l',1,,, ,,rrr,r ttlt ltl.lltl¿tto cle evocación de laeracreadota' la lit ctlmunií¡n de lcls seres. Hay en cuarto ,r 'l, I r, rr';rt iott yrlltly difirndida doctrina del mito como l,r' r Lr rrir \'( / explicación de las i .,r,', r, rr rir. ( ()rrlo intcnto primeriz(l de ', r lo,r{lllIrlitesctrclahablaclel mito como una historia ¿ll ', l, rr ,r ,l.r ( u( rtlit (lc los ritos, las costumbre s, los nombrcs' ¡ r,," .r' L,l,rr, rttr ll vista pue sta en los mitos divinos: el mito

l,

¡,r , ll.ü r,r( r,rll ¡xr¡rttlitrttaclicionalcluetlatadelosclioses Y Lr '. lr t ¡ lr tr. ¡ror e' jctnplo. define escucttl: "Los mitos sot.l l,' r,,r r ,lr¡r' , r¡rlicrtn ctiuto el nrundo llegír a ser lo que es"
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i,, ll,/,,,/r,,,,/r. lJosto¡], 1985.) A todo esto cabe agregar las ,,," ¡,, r,,r r, ., l, l trliltt cotrltl surgc de las corl ientes fieudianas
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trtlitlits y c¡ue consideran los mitos como

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artel-actos primitivos de la dinhmica de Ia lepresión, la catar-

sis. Ia sustitución tantírstica de deseos o la resolución de conflictos categoriales. Son concepciones distintas, sin duda, pero no t¿tnto como para tenerlas por enterarrente incompatibles. Inc luso, más de inclusirjn que de exclusiírn es el sentilnientt) que tenemos cuando lcs p:rsanros lista. Y sobrc tt¡do cuanclo consideramos la pléyade de los mitos clírsicos-¿Por qué, por ejern¡rlo, tendríamos que excluir nada de lo acotado en todas estas concepciones dcl mito y no por cl contt ario incluillo krdo, y acaso m¿is. en nritos como el tliunfo de Apolo sobre Pitón, el rapto de proserpinir por Plutí)n, la limpieza de los establos de Augeas por Hércules. el triunfo de Teseo sobre Minotauro, l¿r solución del enigma de la Eslinge por Edipo, la decapitacitín de Meclusa pol Perseo, el clcscenso de Orf'eo a los infiernos y tantos otros de variadii y plofunda din.rensión? Y si no fuer¿t así en el caso de los mitos tornados Llno a uno, ciertamentc. tomados todosj untos podrían. ya unos , ya otros. responder en parte ya sea r-ln poco y¿l sea un mucho ¿t todas cst¿ls pnrposiciones comulres cn guerra sobte la esencia. natur¿rleza. sigrrilicrJr' ¡ lunción dc los milos. En otras palabras. mientras cada una de las caracteriz¿F ciones del mito que se ofrecen son adecuadas, cn muchtts c¿rsos no son todo lo exh¿rustivas que prctenden. Ni siquiera son necesaLiamente aplicables en todos los casos. Esto úrltinro. scguramente, aglavado con el glan núnreltr de ensayos fiustrados sobre la preguntzr ¡,Qué es cl mito l. ha llevado a G-S. Kirk a rechazar que la cuestión planteada cn tales términos tcnga lespuesta. No la tiene -palece intplicar

39

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rrr¡,r lrrstrr tkrldc enticndo polque no hay la unidad ,,,ü',1,tll,r1. rrrrliciPiula o presupuesta en la pregunta' que r. ¡',,rr,l.r ,rl srlrrilicltlo dc la palabra "mito". Otra vcz y r,,,l.r' r,r rlr' ¡r( ll(r(lo a l]li intelpretación- que llo haya unit rrrrr'lr,l ,r'.¡ rr':ullrt tlcl hccho de que no hay mito sitlo nitos. ¡r. ¡,¡¡, 1¡rl,'., .r (r,llrePl(,\. gener¿Ilizaciones, deliniciones o , ', ', r, rr/.r, r'r( \ s,,lrtr- los mitos de la especie que hemos r Il', rrt.rs ;Uriblt. Kirk llo parece poÍ lo menos, no ",,,,', ," ,, , r .r ( \lllrcilil irproxilnación ¿ll asunto- interesado , ,'¡,'', r.r , Lr l,,tuutl y cspeculativa posibilidad de iutegrar ' ,,,,, , , Lr. ,,, lll'trttiz,uci()nes" en un concepto lníIs amplio y r',1.,r'rrurrr,.rsrtl tlc -Jilercnc i;rs e t,mu pt 'r-ltiltnos Jer ir ,,', , r,l,l, .r rrir liirsc deJ agrado de H.H. Joachim). Lo que t r,,,¡',,,r,, l,"r , ntirtrt tlt- todo es denunciar la inclinación de r, ,f' lrrl,'.,rrrorr\ r (r)l.lsiderar su plopia dellnicirin clel , t, ' , ,,¡r', Lr rolrt ¡rrlceuada -algo que al fin de cuentas se ' ''lr rrrrrr\.rtt:ti::;ttl(,!'nnuestroshábitosconconceptosy ,t, ,, ,,,

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¡',,'lrr.rrr nerrlee tur ltt-llrerosas generalizaciones de , ,, t,', r' .,;r,l;r urrl inconsistente con la mayoría dc l¿ls propílsito de oft'ecer una cletinicirin '' ' , .r,|,r r¡rr.rt,|1 sLr l' 1r, ' r, r, r s r lr\ rrcente en todos los mitos provenientesde L,.l.rtrtr(l( \. l.u lllladetales intentos no reside t¿rn '',,1, , r' .'r ,rl,itr.triL,lrtJ ¡ err ll escir\e/ de c\idenciü ,trrr.,rr'r r.r. srtl,r latlbién. y coszr más seria, en el ,,¡,,' I,, rr¡, r¡r|le¡Io dc c¡ttc los mitos son todos de un¿t .f',,r,.(l\rrpLrcstodecluepuedeydebehaberuna

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r'lr,.r.r'rtrtrr.t..tlltttlt;tclatilllllttlrirlelitypl'rpósito

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RIVANo

de todos los
r.r.rzryoría

lritos. No parece habérselcs ocur-riclo a la de los estudiosos que los rniles de historias

particulalcs a las que ordin¿uiarlente se aplica el nonrbrc de'lnito" cubren un enoÍme cspectro clt ¿rsunto, estilo y sentinrientos, de uranera c¡ue result:r prob,able u prbri que su natur¿rleza esencial, su tunción, su propósito y origen también cambien. (The Nurure of Greak Mlth,

London. 1974.)
Los mitos, nos dice este autor. lto son todos de una ntism¿r especie. ,,Y no podrí¿rn ser todos tr¿rnquilamente cle un misnrcr género. entendiéndose el género (aquí acaso t.nejor que en ninguna otra parte) no collo una iclentidad ¿lbstracta. un iítomo l(rgico, que se reitcra inmodificado en toclas sus especies sino como la integt'aciírn orgínica de krdas éstas algo
que ya hemos rrolnbrado, rccor.danclo a H.Joachim. un universal de -dilerencias'l Porqr-re por mucho que sea la costumble aflrm¿lr lo contr¿u'io. l.lo se obscrv¿n inconsistencias insupera-

bles entre lo que afirnran las cliversas doctrinas sobre la n¿rturaleza. significirdo o csencia de los mitos. por otra pal.te, no deja de ser indicativo y auspicioso que nirrguna de est:rs respuestas en disputa por un instantc siquiera consider.e quc
sea esle Lln aslrnto de palabr¿s. sil.ro r¡nc todas sc at'el ran a la

misma denominacirin: mito. Pero una altern¿ltiva l'ormal asi -cambiar la noción dc mito de trniversal abstracto a un iver sal concréto nolaconsidera ni parcce tenerla a disposici(rn G.S. Kirk. por cl contrario ic ilti\hJn tn j \ I itU l( rs tn;\tn¡,\ Cn rl c I tittit e\tt CUe5t ¡(in { I/,(. Nttture ol Greek Mtths y Mlth, its Mectning uutl F'Lulcf¡on.\)

que va a tropez¿lr con dificultades como Ias c¡nc él misnto

I i,t\ lt\ \t ( ()N(.tltrto

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¡,r I'ort¡rrt lrlrblirI dc "la naturaleza de los mitos" O del nlilo" clinrina cle entrada el problerna klgico

'l,

l,r rrrrrII I I, ¡ irlrrtl rlc la palabr-a "mito"; algo que. dc acuerdo , I r , rr,r lrr'i lrrr rrr¡is iu liba, no podría lograrse. Pero. es ntejor

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.rr r'l,rr.t.slo

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¿sistencia de Kirk.

ttrr, ,,. rrlilo] I..sta nte parccc la fbrma propia de la rr ,rrt,r. r, rro,,Quó cs mitología? (o Mitología). Incluso rrttt I t, tt) tt lírntirtr¡ coletlit,o lesulta sospechOSO. 1,,,I r r',,trrs lilnlrsdcsorientan, implicandoque loc¡uese ,1, l', rlr'lini¡ cs algun;r esencia ¿rbsolut¿t de todos los
,

I rut,' Slrgicrcn que se puede buscar la escnci¿r dilecr rir, rr, \il ¡linrcro cor.rsiderar-y ciclirnitar las instanLrlt.s rr clirse de proccdintiento definitor-io: pero r, , ( l (¡r{ rlcl¡cnros aplical en el c¿lso cle los r¡itos. De
,l' lr
',t,i, II,rrrr,rrr,. rIr ¡roLlríamos tl atar, por ejemplo, el caráctcl.
r r r rrs ¡rt

rrrr,,. rll lr lir ItIca Platítnica
,

dc "lo que es verdaderanten

lillojrs. puesto que naclie tiene

duclas (si se

1,,'r, n ,rl).rt(. los cusos lral'ginales) sobre qué son las ¡,' lrrrr,¡,r', i trlilcs son. En cl caso de los mitos, para 'r,l'L ',r r{) sirl¡cnros nad¿r de eso. Lo cluc de hecho ,r,,, rr.ll()\ r.s lrlgún actterdo sobr-e Ia cspccie de leníl-

r,' IrL' (l { ¡rrxlenrosclasificarcomontitos,sobre labase ,1, I r, r.rl ¡xllt ltilscorncnz¿uainl'erirnuevascualidades r, ¡ .r1, .. Los rlilos li)lr¿rn una categoría vagl e incicr,
r
t

, \ Ilr lt¡tr) rle ircucldo a Llna persoÍ]a, es leyenda
(

de

,, r r, r, 1,,.r

Iit,

silg o l'l¿trración popularo traclición or-al. \,rrtrrr'rtl On,tliMyth. ps.20-l.El sublayado cs del
)t r rr. ( r

.lLrr\N

lllV^No

Lo que herros dicho recién (que la noción de un universal-cle-difercncias no la considerr ni parece tenella G.S.Kirk a disposición) queda a la vista cuando consideramos lo que se dice en este pasa.je sobr-e la consider¿rcirin del término "urito" como "un térnrino colectivo", nociírn que en lugzu de pzrrecelle ¿r este autor iruspiciosa, le parece sospcchosa. Y, desde luego, lo r¡ue se clice, c¡ue una noción así "desolienta irnplicando que lo que se debe definil es alguna escncia absoluta". El término colectivo, alrnque Io haga rruy imperfcctamente , lo c¡ue designa es una trfalidad, no esa ¿rbstr¿rcción que Kirk llama cscncia o idca platónica. Pero vlyamos a las pelirr-ojas. No hay ploblerna en saber si la niña antc Llno es pelino.ja. Dicho lnás ampliarnente: si suponemos que están todas las niñas clel mundo cntre nosotros, no v¿uros a tener diflcultad en decir cuáles son pelin'ojas y cr-rírlcs no. Sabcnros. pucs, cnálcs son las pelirrojas. Pero Kirk dice más: dicc que sabcrnos cLrálcs son y qué son, lo quc y¿r no es t¿n seguru. Sic¡uierl no es lo mismo. en el sentido en quc cn muchas ocasioncs sabemos cuáles son las cosas a las que un término se aplica sin que estenros en condiciones clc decir c1ué son esas cosas. Nadie tiene dificultades en separ¿lr' cl dinero del resto de las cosas. Pero eso no c¡uiere decir-quc :epl qué e. dinelo. Puecle nrrry hien octrlril qrr.' rnicnlrr. ulr,r no tiene pnrblemas con el dinero en cuanto a distinguirlo dcl resto de las cos¿rs, r'ri siquiera se le ocurra, aunc¡ue se esl'uercc. que el dinelo es un medio. Pero. ¿,sabe ya qué es el clinero sabicndo que es un medio'l A alguien se le puede ocurril qLrc cs un nrcdio dc compra, a alguicn quc cs un mcdio de pago, a alguien que es un medio de cxpresión de valor. Cada una dc

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, 1rr, r,,ri \ se ¡)nc(lc proponer como el quó del dinelol ¡ r l, L r r rrorrrlrrrrlus para darsc cuenta de que l'lingun¿r es
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t ,r rr.r ¡,l,rtorrirrr"rrbsolutitsinoel género co n creto de toal¿ls r,,,r r,,rL \ (sPccíl'icas cluc cl dinero cumple. Algo así r ! ,r,!¡,! rr'. Ilirr cl tónlrino nrito. Scgún lo quc clecitnos. el ¡,, I' 1 rrul,, rro tousistití¿ únicalreltte cn l¿l ¿legoría de los i,,,,! L rL, . r;rt ur rrlcs. 0 únicatrenle en la erplicaciiin prinriti, I l" l, r¡inr( ros naluralcs. o úllicltlnellte en la.iuslllica,.,' I L,. rt()\- cn ll validacitín tle la conductl. ell l¿r ¡, r,rLr, r,,r .,ot nl clc." sino clue est¿rl ía li)flrado por todas ' ', , .rr {rrllrrr urta. Es esta especic cle c1ué la qtrc tr-abaja ,,,,, t,, , I I I | | l l( s colt tétminos ctllectivos ctl¿udo cleci .. . | ,! rt,, |or r'jcDr¡.tlo. o "enjalnbre". "asalllble¿i'. etc.

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l , , r lrr. lo c¡rrc Kir-k ntts dice ctlntpar-atltltl la expre 1, lrrr,,¡,r' eon la expresi(l.t "nritti' es tlue lllientfas , ,, , , lir' \ i riile s son las ¡re lilr-tt jas no sabemos ni ullll lli r ,,l,rr' los ntitos. EI pt'oble tna l'to se v¿l ¿l rcsolver , , r ,,, ,'¡, lrrrr'loiloclrtcbttsc¿tl¿rescnciaabstllttt elltodos ¡ ,,,,r,, I r l,l,;r I'lrrtiinica. ni con el r']rótodo de aneatlos y ,'
l,r llr( r() l)irfir avet-igua| después qué son. En el , r¡,lr,rr rr llt vista ninguna csencia absolut¿ y sólo . I t,,r.r .rrr lt:rrino. En el segundo caso, si ltity ttt'tlt ,, ,, | ' ,,lrt,r.{\lirvrt a vatiaL. depcndienclo de quién arrea

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I 1 , , rrrorrr'r's. r'l ¡rt.occclint icnto que a la vez ensaya y .,,,' ¡ ¡ l','r'.rsl('nlccnilvcrigr-ral"loquelanlayoríLlclcla
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rrrlos". Al linclecuentas,quieninvestigalos
ilonrlc la gentc ol-ditlari:l cuenta mitos o

,¡ .l l,

lr.rr , rl,r

habla de mitos. Y no es improbable que en este nivel muestre el mito como universal -de- diferencias, por y primeriza que sea su presentación.

IY
TOSMITOS V IiJI, ARGUMENTO TECNOTOGICO

?AND() l rNA |ESPUESTA a la cuestión ¿"Qué son los mitos?

Íltk:

¡lr!

mryor'ía de la gente" supone que los mitos son llrl¡ckrttcs (radicionales de una c/ase especial, y que las llrhulcs t¡ue las hacen así, especiales, son las que las llrtlngucn conro profundas, imaginativas, sobrehumak t I I t r rwt t rl d I y), ttniversales y trascendentes (greater-

.llli't.

lü !t¡tlcsir'rn "narración tradicional" como indicativa del ntllu. lllrna inmediatamente la atención sobre la
r,r¡llc socicdades tradicionales y sociedades letratlnt rirr¡xrsicirin implícita, o no todo lo explícita que t¡ttc sc rulivina en todas partes cuando se emplea esta cnllt' socicdades tradicionales y sociedades letraü t¡ttc lrr cscritura no es el elemento natural del mito. La r¡rr'lrttlolos clel elemento oral, fija los mitos, los y (h.e¡rllu. llaciendo esto, la escritura pone los mitos

,¡I]AN RIVANO

al alcance de todos, los mismos par.a toclos; y haciendo esto quién sabe si hasta les impone y exige sistematización y coherencia. Algo tan a Ia vista en el caso de los mitos griegos.
Pero tendría que decirse más sobre esto. Porque así como es común encontrar consideraciones de esta especie sobre mito y escritura, así t¿imbién es común que la relación se entienda como algo adventicio, lateral, extrínseco. Como si la

escritura lloviera y el mito como le ocurre a todos cuando Ilueve- se rnojara. Desde luego, nadie va a querer oír nada de una representación así, tan...ingenua. Pero lo cierto es que no ubundar lrs cllilicaciones y ldr eltencias parr que una representación así no plolif'ere. Y prolif'era como maleza en el
prado. Pero la escritura, más que un f'enómeno aledaño al mito, que acercándose lo obliga un poco a ceñirse a sus condiciones, tendr'ía que empezar por considerarse en su sl¿¿l¿l.s entero:
cor.no técnica alternativa de las técnicas orales.

.

No es tanfo

que los hombres, de pronto, dejan de contar mitos, dejan de interesarse en los mitos. Se trata de algo menos mister.ioso y
rnás perceptible: que, y no tan de pronto, los hombres comien-

zan a comunicarse por escrito.

Todo es simple de vel como la luz del día: ahora, cuando comienzan a escribir, krs hombres no sólo hablan para ser escuchados, sir.ro que escriben para ser leídos. No sólo hablan para eJ oído, sino c¡ue escriben para el ojo. No sólo hablan cuando tl atan de comunicar. O si se debe decir que hablan para comunicar, ahora, no siempre emplean los órganos del habla (las cuerdzrs vocales, la lengua, los labios) para hacerlo, sino también los músculos de Ia mano. Ni son sólo escuchadt¡s al

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,,,,i,, nrt'tlio. etc.) al hacerlo. sino t¿rnrbién los de la vista. L r , Ur'sti¡ in. er)t,,n(.cj\. rjcl lll it,, r.,,ln,, ¡lllrr.¡rt rlr.. r.r r¡t.cr. \ rL rt )r (lcl pasado. corlo instl-Llrento de a]rnaccnanliento cle ti L r ( l)los. clirectivas. r.epr-e sentac ione s. cotro artet¡clo Lle , r,, rL irr. plltici¡tacirir.r y corlnnicación. al irclescleun¿lsocie_ ,l.r,i trrtlicion¿l u orai ¿r nl.l¿r socicdad letracla o altabética. es trnrlrrrilr lit cucstion dc si ult al.lel.acto así. clcaclo en el , l, rr(. lo or¿ll. puede (y círno puedc y cuánto pueale) pasar al , l, rll(.nIo letraclo; si puedcn vivir Ios rrritos (y cuiinkr y cómo) I rl¡r ( n una cornuniclad de Irolltrtcs quc haltl¿rn y escuclran " r( ) er ultil contunid¿ld dc hornbrcs que escribcn y leen. \ Llla clilelcncia así tienc quc tenc-rsc er1 cuenta. porque. ll r,lu( no sepamos en aletalle la pr.olirncliclacl cou rlue ell¿i ,1, , Lr itl lnito, a su natur¿llcza entcr¿r dc rtrito. lo ciclto cs c¡ue r rl rrrsl)iiso descle el elelne¡rto ol¿l al elcllento letr_¿rckr v¿r ,,r,r¡irlrtlo clc rLna tlanslitrntacitin pr-oiunda. Los ¡ltitos ' se trt.rr { r lrs sociedacles letradas. y las funciones quecumplían
,r 1, r., .,oc icdades tr-adicionalcs y c¡ue ahor.a sabc cunplir irual r r, ¡o¡ l¡¡ ¡5q¡i¡1¡¡¿ -conservaciiin, transrlisirin y conrulictt_

qLrc son escuch¿rclos. ¿hor¿. no c sc cutplean los ór.ganos de la aLrclicirín (el títrpano. el

' r,,r ,lr'l ¡lrsado, laexpcrienciay el sabcr c{esapar-cceu. I_as ' I ¡ rir ur tlccreto dc puta l(igica. ( r{ tl() c\ también rjtLe el tr.aspitso dcsdc l¿ nn¡.lativa ol¡l L Lr r .,( ritull igual sigue sieltclo considcrado por ia rlayol.íir "'rL) l)rro "c¿llbio de elentcnlo" con.lo cuanclo un bañista ,l ,l( l rlruir y se ticudc eu la playa- c¡ue atccta al ntito srilo ,, t, r L\ l- r) sLlsl¡rncialcl]lcnle. De acuerclo a una rept.cscrila,, rr r..r. los ¡roelas honrér-icos _o ntc-jot.dicho los copistas c¡uc

.rL

,\N t{tvAN()

Ios ponen por cscrito en el si_eloVI- estltn nan'ando nti tos ¡.ror cscrito. Y eso es toLlo. No cs común, ni ntucho lltenos, que se considere la idea clc que los llitos, I iguros¿llncntc. no puedeÍ] ser escritos, que desde cluc sc intcnta esclibirlos se los est¿i sonlctiendo a una li)rma dc cxhibición que no dentor¿uá en telllinar con cllos. Cot.l un¿r observaciírn así. pr-rede entenderse mcjor la actitud cle Ios antropólo-9os que insistcn en la tuncitin soci¿rl clel rrito y en el esc¿rso resultado qne se puede obtener por conrp¿rr¿Ici(in con cl estudio cle las sociedacles primitivas existe ntcs- cstudiando los llitos clel rrundo antiguct como son expLlestos por sus poetas, sus tr'ágicos. sus l.ristoli:rdor-e s y l'ilósolbs. Se eutienclc, por cjcmplo. l¿ actitud de Malinoski c¡ue ricliculiza a los curiosos del rrito r¡nc viitjan a un lugal, cscuchan los lel¿rtos. Ios transcriben cuiclaclosantente. y se vuelven rttrLy orondos a sus esluclios a es¡lecrrlar sobrc taÍl precisos objctos. Es la noción del ntito i.lcntificaclo con un tcxto lo que Malinowski r-ccltaza: t¡r.rc sc prctcntla c¡ue el mito está enlero rhí. cn cl tcxto:

[,a limitaciírn dcl cstuclio clel r¡ito

¿t

un rnero cx¿ul.lcn dc
cle su

texto ha sido fatal para un entenclimic¡rto adccu¿rckt

naturaleza. Las folrras dcl rlito qLre nos llegan cle la antigiiedad clihsica y dc los libros llrtigrLos sagrados del Este y otras lucutes seÍne-jantes carecen dcl contexto de la fc vivicnte. no tienen positrilidad cle transmilirnos el coment¿rio de sus crcycntes. carecen del conocirlicltto concorlitantc dc srr olgirnización social. sns normas y sus costumbres ¡lopulales o. siclnicln, nacla clc csto pueclen

1, \ll rr\ \ |t. \R(ilrNil]\To,tF.(.\olo(itco
,,lllltinistr¿tfltos comparable
trr r¡rrc
rr

¿r

la inlbrmación tan comple-

cl rroderno investigador pucde obtener tan fácil-

rt'lllc. Aclenrás, no hay duda de clue en su firrma literaria { stos rclatos han sufl'ido considerable transfbrntaciítn en rrr¡rnos de los escribas, colnentaristas. doctos sacerdotes l lciilo,uos. Es necesario volver a l¿r nritología primitiva
¡

ri

rlir u¡tlencler el sccreto dc su vida en el estudio de un mito

trrlrrvía vivo, antes que, osificado en sabidur.ía clerical. lrrryu sido transfbrmado en reliquia en el indestl.uctible lr(.ro también ¿lnérnico relicario de las leli-eiones muertas. \ illtrgit', Science, antl Religiort, págs. 100- l).
, Vcldad que dan ganas de dccir "Amén"? Yendo a los r,,s. Malinowski marca la dif'erencia entr-e mito hablado y ¡', rrrrt, r'sc¡i[o. pg¡o deja de lado la csencia llism¿ de Ia clil-eren, r,r lrr cscritura. Quizás la deja de lado de obvia tlue es, pero, , , rtrir cn las consideraciones que está haciendo Malinowski
l,

obvianrente inrplica esta obviedad? Voy a escr.ibir, voy r trrsprrslr al papel este f'enómeno al que asisto en medio de
,,
¡r

rc

rir.¡ ( onlLtlid¿ld olal: la narr¿rción de un rlito. ¿,Traspitso toclo , I l( n(inleno al papel? Obviantcnte no. qué no? Pot-quc ¿Por

lr,r\ l)i11cs del f'enómeno que, simplcntente, no se pueden
tr,r .¡rrsirr al papel. O. de otro modo, porLptc tan srilo se puedc
Ir
,

r..lri

rsllr irl papel lo que se habla (o lo que se puccle hablar. lo

lr,rl'lrrlrlc)
I

l.r ¡', rt

\.r'o Malinowski no se intefesa en un¿r obvicdad así. O no ibc. Leyendo su pl.opia cuenta de las sociedadcs primi-

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.II AN RIVANO

Íhcm tÍ'w'ork, .see fLrcnt tÍ ¡tltt¡', untl liúen to tlrcir slorics") tiene Llro una illlpre sión nruy diter-entc. Conro si Malinowski confiara de verdacl totalmente en las descripciones que sc pueclen hacet por escrito cle las sociedades primitivas Así tendrí¿Imos qtlc sllponer quc otro t¿into valdría sobt-e las lnitologías antiguas si algútn esctitor cuid¿tdoso sc hubiera ilaclo e1 trabaio. Podría, tal escl itor.habernos deiado escl ito el
toclo cle la cosa Inittt: la verdadcra
t

it.

la vcl-d¿rdcra cotrunión.

vc l¿r tunciiin institttciortal. itrral. uroral de los llritos. No se ningún que Malinowslti clutlc tle stts tlc scrillc iollcs escritas' en lrolrcnto sc col.lsidela si lit vcltladera 1e. ll vet-cladel-¿t collunirin. el verduclero tito, la vercladet-¿t nlol¿l soll cosas qtle puedan siquiera clecirse. Cóllro le hace lirlta ¿ los lritos t¿lnto en lo que tiencn dc vivtl coll.ttl lo c¡r.re tienen clc nruerto, l¿t explicitacitin tle un¿ obvieclad así: quc hay cos¿s clue no sc cscr-iben, que la escritut-it no escribc ciertas cosas clel nlismo
)(\Ll¡) rlu\'

cl lcll.l.l l ll,r Ilill(ll I iiclll,.."'lt'

La elaboraciírn bosclue.iada aquí sobrc l¿ t'clación elltt'c lnito y cscritttra ¿lpullt¿l tiln sírlo a un cletalle clc una constclacitln. Lr cscritttra. en la lilrnl¿ ctlltlo tlrdin¿riatllentc nos represcntarnos cst¡ls cos¿ls. llo cs n)ilts que una técnicl cntt e las técnicas dc consctv¿citill. 1r¿nsuisión y ctlttluniclción Utla técnica clue consistc cll ittl¡rl-iuir sobrc unl supelficie, clc acucrclo it plincipios clc otclen y aulupación. carllcteres qLlc lcflejan en clicha su¡rcrficie. para c1u ien sabe interpretarlos. lits cosas y las relaciones dc lits cosas. Lo clue hlce lir csct-itnra. ltt sabe hacet, a su moclo y antes quc ella, el habla. Lo s¿rbctl haccr, tanrbién, cl ilibujo. la clanz¿. lll rnúsica. Cada una clc est¿ls técnic¿rs rctleja. a su m¿lnera, las cctslts y las t elaciotlcs
de las cosas.

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t( )s

Y

ut

I Iay, pues, técnicas especulares, técnicas que reflejan las o\irs c¡r medios distintos del medio natulal cle Ias cosas; It t rricas de iniitaciín, podemos llamarlas también, técnicas ,¡rr, irrritan las cosas y las relaciones de las cosas mediante , orrcspondientes unívocos de óstas y de sus relaciones; o t, r'ricas de signilicación. técnicas que aplican unas cosas, los rl r)os. a otras y que describen las relaciones de éstas median-

,

,

It

l¡rs rcl¿rciones de aquéllos.

('ad¿¡ una de l¿s técnicas especularcs lelJeja, pues, a su rrrre m l¿rs cosas y sus relaciones. Y surge así una dicotomía ( r trr' lirs cosas y el medio en que las cosas se reflejan:entre el

rr'lI

jrrutc y el reflejado. la imagen y el modelo, el signo y el '.l,rriIicaclo, etc. Sc puccle ir más allí de las técnicas espcculares genera

l¡zrntlo l¿r dicobmía antcrior mediante el binornio: medio y ,,rrtr'nitlo. En la niedida en que podemos considerarlas bajo rrrrr rlclcrminacirin así. vamos a encontrar en las técnicas la rrrr: rrrr lclacitln que hemos identificado al ir del lengutje oral
,rl l,
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rr:Lm

jc cscrito.

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I

l¿rs armas y la guerra. Las armas nos las s('ntrmos como Ios medios con vistas a un contenido que .r, rr¡rrc cl nrismo: la guetra. La guerra se puede hacer con
(

( ()ns¡dérense

l,r, ,l¡ rrs. P¿rlos, lanzas, flechas. ballestas, mosquetes, cañones, 1,,'rrrllrs: ¡rucde gue[e¿rrse ¿r pie, a caballo, en can'os, en l,lrrrr l; rr Ios. ¡ruede guerrcarse por tierra. pol rtrar, por aire. Pcro.
.,r r

, .r',r'

',( l)icnsa, la guen'a es siempre la guen'a. Tal como en el r|. 1¿rr técnicas especulares. En éstas, la realidad cs rl rrrl)r( lit ntisma; son las técnicas de irnitación, reflexión, rrnrLrr iiin. rcpresentación o significacirin de la realidad las
,
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rrbi¡ttt.

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I¡VrN()

O consiclér'ense los mclcaclos: pueden ser dc trucquc, pueden ser dc carnbio; el nteclio de carnbio puede ser nlet¿rl. pLrecle ser papel: el Iugal de cambio puede ser único, puede ser lnúltiplc (hasta prLeden mediar océanos entre los extlemos deI carnbio): el tiempo cle canrbio tarrbión puede ser sir.nple y puecle scr múltiple. Pelo, co¡r todas est¿rs difereltci¿rs técnic¿ts de los nrerc¿rclos cle mercaltcías. el ntelcado de merc¿ulcías se considera sieurpr-e el rnismo. Los medios (las técnicas) dc las nrercancías por inlercarnbiar cambian. pero no el contenido. Así. Ia nociírn general es que nada lc ocnn'e a un conteniclo por una innov¿rcirin tócnica. Hay un énlasis: la idcntidad del contcnido ¿r través cle las innovaciorrcs tecnicas. No hay un ónfasis: no se percibc con clarid¿rcl lo que entra r:n cxistencja
con la innovación técnica misma. iclóntico con ella. Por cjemplo p¿ua rgregar a lo cprc cn csta coltexión

dijirros ya sobr-e nito y cscritura la moneda co¡ro nreclio dc cambio. crpresión cle precio y conscrvación de r,¿rlor. poue en cxistcncia mucll¿ls cosas. Nombremos unt constelaciírn clc éstas usí:"capacidacl de adquisiciiin universal".(¡Pocleroso Clrhlllelu c: J,'ll Dincr lr. N,rs illrr..inulll,,j\ qltc ltnit cirl)¡t cidacl así está col.lro t¿rl cn eristcncia ya y que sírlo le l'alta la oportunidad par-a hacerse ver que tau pronto aparccc, la rronccla prLrebl a los más esccllticos rlue ella estabzr allí. O. clejando de lado taÍrta ingenuidad, suponcl)tos un "est¿rdo cmbrion¿rrio. l¿r-r,ar-io, inicial. incipiente". De un¿i u otra nr¿urera. nos danros un¿ b¡rse de colttinuiclad. Y así. la nronccllt r.los parece uu¿r innov¿rcirin técnica que, si auxiliar', cluccla corro algo cxterior-al desplazalnierrto cle esta realidad sLLst¿ultiv¿l: la tcndcncia a la capaciclad cle aclcluisiciírn univclsal.

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tit.

R(iLiI\4ENTO TU(.NiJLOCrco

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l,r,rr
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¿,lto resulta más

inteligente y más instructivo

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lainnovacitin rIr ll¡r'r¡. llls determinaciones que le son inherentes, quc se ,1, .,¡rlir'lan con ella porque son ella misma corno la capaci,l,r,l rk'rrilc¡uisición universal y toda la constelación de cam_ I'r,,.. ( ( olt(inticos, sociales y psicológicos que vienen con Ia lr r,,r, rl¡ti l'ort¡rrc ni siquiela la representación _tambión corriente_ , rr t|r r i¡tos de causación sirve aquí. porque estamos habitua_ ,1,',,;r rlistinguir hasta la separación la causa del ef'ecto: la | ,¡¡,,it. L t lení)meno antes; el ef'ecto, otro f'enómeno después. V llc lt pena consideru la medid¿r en que la moneda y la , ,rl'rt irlrrtl de adquisición universal no se perciben adecuada_ rrr'rr( con ayuda de estas categorías dc causa el'ecto. Más ¡,l,('rlirrír tomar alienk) y ver más: ver la capacidacl cle r,l, ¡rrisicitin universal como uno de los aspectos desplegaclos , r l;r i.ristencia misma de la moneda; y ver tarnbién esta ',r¡'.r, itlirtl cle adquisición universal en tod¿ls sus fbrmas. a ,rlr, r: conto capital financiero, como merc¿rclo universal, , ,'rrr,' rlc¡rtisib o banco mundial, capacidad de crédito, siste_ Ir,r (l( l)rccios, transacción a futuro; y también como usufa. , r¡'lot;rcitirr, arbitrariedad y disención sociales;en fin, col.l.to r',rl.r lircoltstel¿lción económica, social, cultural que entra en , \ r .l( ll( iil con el dinero, c¡ue en verdad no es otr-a cosa que las ' ¡', r rlielciones, la esenci¿r diversificada de cse universal 'l' ,lit, r'r.rre irrr qLle lllmalnos dinerr,. lllr cnlirclue así no aspira a ningún monopolio metodo_ 1,,,,¡r 1¡. 1i1¡1¡ tan sólo a una apreciación menos extrínseca. ur, r(,s rl)sIracta! de las lelaciones que espigamos orclinaria_ llr, lltr.si|r,iéndonos de /epresentaciones o categorías conro

l ti¡t lirsis considerando la moneda misma.

]IIAN RIVANo

rquéllas dc imagen y motlelo. signo y significado, medio y contenido, causa y ef'ecto. Cuando, por ejemplo.oímos de los mitos del mtlndo antiguo, de su difusión y dispersión entre India y Mesopotamia, Egipto y Crcta, Asia Menor y Grecia. etc., la impresión que tenemos es la de"ideas que viajan", "culturas que se tr¿rsladan", "localidades invadidas pot'nuevas religiones". Que los pucblos que irrumpen tlaigan la guerra a caballo. en caÍros, con f'lechas de hien'o -todo un desplicgue, en fin, de innova ciones técnicas del arte de la guet-ra que hace posiblc que in'unrpan los que irrumpen es a lo sumo considetado comtl Llr¿l causa de la irrupción, como causa cntre l¿ls caLls¿ls y llo corno lo quc ante todo es: la condición material de lir expansión misnra. el esqucleto de la expansión c¡ue, quitado. quita todo Io que Ia expansión cs. No parece una buen¿l reprcsentación de las cosas ac¡uélla quc nos muestra la expansión cultural dándonos de las huestes y técnicas guerrcras de un Alejanclro o un CesaL, a lo milts, la imagcn de "agentes de Ia expansiírn", como si su "agencia" fuet a zrlgo extrínseco y no l¿ esencia misma de lir expansiítn. Pot'lo denrlts, si fucran eso, meros promotores de la expansiítn cultural, ¿se contaria la historia como se cuenta? Si 1o quc ocurre se confirrm¿la al cuiLdLo conccptual c¡ue nos damos oldinariamente como un "desarrollo de las ideas", un "¿lvance de la Razón" o alguna entelequia parecida ¿no tendríamos en nuestras plazas, parques y avenidas estatuas de sabic¡s en lugar de generalcs'?

V DEL MITOA LA FILOSOFIA

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r',\sr\lt DE Malinowski clue nos invita

¿l

k)mar Ia

t,'¡ 1,,, ri\it tulecuada pata la percepción más viva de los rrlrr,. lr¡r lnilos donde vivcn de verdad. donde se les puede
. rl,r.r \
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t{xlo

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significado y sus fur.tciones: laalcieaprirni

,

rlr rrnros. pues, en espi-itu a las playas de una laguna de

I r, rlrr

ir rd y penetrcmos en l¿ vida de los nativos -veá-

rrr,,',lt s tr-abajando, jugando, escuclrando sus historias. I l,rL i¡r lincs de noviembre comienza el ticmpo de lluvias.

ll,rr lrrco que hacer

en los prados; todavía no comienza

,l, l trrrkr l¿r época de la pesca: los viajes a otl.as islas son ,r.urlo rle ni¿is adelante. La disposición l'estiva subsiste t, l;rr írr. después de las danzas de la cosecha. La sociabi' lr,l,rrl r'stii cn el aire, hay tiempo a disposición. mientras , ¡llr t l climzr ntantiene a la gente en cas¿r. l rr trt rtosconel crepÍrsculo de la noche que se avecina en
rrr,r tle sus aldeas y sentérnonus junto al fuego, donde la Irr/ \ irciI¿nte ¿ltrae más y n.rás gente mientras cae Ia noche

r

lrr eorrvcrsación sc enciende. (Mugic, Science and

ti,liqitttt.l0l-2).

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r\N t{t\"\N()

Esla es l¿r 1;roposiciítlr gcneral de ]os antrop(ilocos. Los mitos vivcn bien en comunidacles peclucñas. cerr-adas, tribales y ¡l'int it iv as. Con un cu¿rlr-o ¿rsí. no crLest¿r ntnclto ver cle cliinclc viencn los enentigos del nrito. Las técnicas de gucrra y
expansió1. las técr.tic¿rs de contl ol. aalrn iltistr¿lci(in, comunic¿tción rrmas. brrcos. car-ruajcs. artillería. canrinos. lnonccl¿r. corn¡rutrciírn. all bcto. p¿rpiro. papcl. etc.etc. llucho mís

que tlasladar mitos de un lugar'¿l otro (algo c¡ue sil ducla t¿¡rbión hicier-oll) trajr:ron su erraclic¿rción y sr:stituciírn. Dicen algunos qLre los griegos tení¿ln rrn algo suyo pccu liar c¡ue los empu jaba a sistematiz¿u' los l.ltitos. Lo clue pueclc ser así y muy siun ilicativamcnte. Menos dependiente. sin cnrblrgo, dc un supuesto misteriosct y hasfa r.nilaut oso. lesu ltl la obvia implicacirin cultur¿l de la expansitin inrpcrial: el rech¿zo de las csperanz:rs locales. hechas ¿lsí esper¿lnz¿rs desde la perspectiv¿r dc Ia coherencia global. En estc sentido. ¿u-tículos conto la "Teogonía". de Hesíodo, sc interpletarí¿ln también conlo irnplicacioncs de esta exigcncia de lrntplitucl y coherencia en un lltuntlo en expansiór.r política y ctrltur.al, cloncle las unidaclcs políticas. sociales y cultur¿rles locales no tienen rnás opción quc snborclinalsc o clesaparecer. Un;r expansirin y ol_9an izacitin ¿rsí tienen l'ueLza mhs cluc suficiente par-a disolver la intuición y pcrcepción mítica cle las cos¿rs cn bcneficio dc un aparakr dc racionalización, lpr-opiación. control. rcducción. legalizaciírn. etc. prontetedor para el entendimiento en su tiía objetividacl. aunc¡ue dcvastadol par.a las cos¿rs del corazrin. Así. la presirin intper-ial conlleva la rcorgirn izirc iírn gcne ral clentr-o de un sistc¡na. Por krcl¿rs partes. la suborclinaciírn

,r¡ \ll¡r \t\ut

os()t.t^

rrr() (le un cuerpo glob¿l es la olden del día. En la nreclicla ll ,lll( tesl](]nden a esa presirin -qtte no siempre lo haccn, ,¡rr, ,lrrrrilo ¿rsí marginaclas de ia historia- l¿rs cultulas locales ir llr¡ll( ii l tr sus mitos. Bast¿r volvel ¿rl cuaclro hecho pol. \|.riIII''rrsLi Iri il vet (lur.e\ il\t. l'( r'(). sc_sllramente, no es t¿ln sítlo la universalización y r.t( rrrtiritci(in irlperial de la representación de l¿rs cosas lo r¡rrr' rL rrniDa por producir cl abandono clel mito jLrnto con cl rr',rricnto dc la explicaci(tn r-acion¿rl univeLs¿ri. Hay por lo
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,

rrr,

dc condiciones impuesto por Ia expansión. I r,r, lr rr i rrislración y lacomlrnicación intperiales. Vehmoslo un
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j¡¡g_91¡

t"',r,
tilosofía y la cienci¿r n¿rcicron en y tocbs están cle acuerdo tanrbién cn que es el , ¡ ,ll tri rslc cu ltltr¿ll -viaj es, contercicl, convergencia en pucrtos lr, r,;rrlilcs lo que Ileva a los sabios.jírnicos ¿r la crítica. cl
l r rkrs reconocen c¡ue la N4cnor';

\.r,r

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lrr visiilt ntítica de las c<ts¿rs por la sisterlatización r, r sll c¡uc trae la expansiítn, sino tambión por el contraste ' lrrrr,rl,¡rrr'tlrr'hirerpilnri(il noneeneri\lenei -\'or)lrJ5lccn ,lr, l¡rs culturas locales son transfbrntadas, sin saberlo ellas rr rrir\. cl) puro particuliuismo y r.elatividad. I rrn bién importa aquí un electo de reducción obrado por I r, r¡'rrnsitirr cultural y la sucesión cle krs imper-ios. Encontram j . \ ir e r) la c¿u acteriz¿¡ciírn de los nitos c¡fl-ecicla por-Kirk Ja lr,r , r¡nivcrsales, profundos y más glandcs que la vida". y ¡,,',,lt rrrry bien entenderse que. con toda la destrucción de los
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I lrr I y la super-ación de los mitos. No sólo, pucs, desapa-

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rrrLt, , llr'virda a c¿lbo por la expansi(rn cultural y la sucesirin de l, . r ru ¡ri lios. allí donde en ef'ecto se¿rn profundos, universzrles '

It,\\ ttl!,\N()

tr¿rscenclcntcs, los nritos lesisti¡Írn y sobrcvivirhn. 'lales curactel ístic¿rs prollncliclacl. u nivcl s¿tlici¿rcl. trascenclencia rr iclen tanrbión a su manera lo alcanzado por las olas sucesivas clc progleso cientí1ico y técnico. No hay autor que trate de los n.ritos clue nO esté dispuesto a acc¡lt¿lr qlle . de un rrodo Ll otro. est¿r especic dc apar-atos cultrLrales sigucn cntre nosotros. y ¡rarl rruchos, ni la ciencia ni la filosol'ía se han probacltt nrejores clnc cllos en responder a los problctnas tríts granclcs

y

cluc inquietalt al hombrc. como el de su nlllerte. su coltducta. sr-r lngar en el universo. el sentido y valor-de su vicla.

Lo dicho sobre innov¿rcirin técuic¿r puede t¿rÍnbiéÍr contribuir cn la cuesti¿m t¿rn clebaticla un¿l y otr¿l vez acerc¿ clcl trínsito desdc la explicaciírn con mitos a la cxplicación con lazones. Yten la cscucla nos enseñirn a mí por lo mcnos nrc enseñaron- c¡ue la lilosofía colllicnza con los "1ísicos.jón icos". en especial T'ales clc Mileto. Incluso hay quienes dicen c¡uc cuando Tales se hace l¿r pregunta por-el pr-inci¡rio o matcri¿l subyaccnte en tod¿s l¿rs cosas y como oliger tt cnusa cotlútt de todas ellas. entonces conrienzan la ciencia y lafilosol'í¿t. No sé cuántas veces escuchó y lcí en nris ¿rños de estudianlc "T¿rles tue el primcro qLLe...", pelo titcron muchas. FLases clc todos conocidas convcrgen en un contexto así. Nos habl¿n dcl "gcnio griego". tlel "nrilagro gr icgo". "lits l'uentes gricgas tlc la culturir". "las raíces y los orígenes dc Occidente". Y si ¡lo abunclan krs escrito¡'es quc llegan como tln Blirnet o ur) Heicleggcr-- ¿ll extremo cle asignar un:r pelsona y hasta unil f'echa ¿r los comicrrzos del pensamiento rzrcional y h i'ilosolí4. r'ro sou pocos los que piensan clue en la época prcsocríttica se ploclujo un vuclco que tr¿lstocó los hi'rbitos de pensantierrkr.

'

1,

.rl,

r

jrrrtlo la manera mítica de

pens¿rr

y explicarsc las

I I rrLrchucho qLle en sus ¿ños de escuela cscucha estas llr t,,rrs. sca que es un hombre cl hóroe o una generaci(in dc
I

r,

r r rl,r (

r.

cst¿i escuchando ¿rlgo que no de.ia de

tenel slts visos

'1, , r( rlo. , rrrir lit

Corro si le cli.jeran: "Ahora, dcja la escena el mitu \ lazón". El techazo de una simplilicaciírn así sc Lltir dc dos fornas:"Algo hay ya en el nritodelamanel¡ l,r, ,i, l,r Iilrsol'ía". diceuna. "AIgohay todavíaen laf ilosolíacle Ir rr;rrrt'll del mito". dice la otra. Enl'oques opucstos. pero , ¡,,'r ,¡rró no complel.nent¿u'ius'l "Al-go hay de filosofía en el firllr, \I it¡go de nrito en la filosofía".
conto se ha visto, bastatía p¿tra estaf dc ¿lcuerdo ,'rr lrr prinrera perspectiva. La solu sistctnatiz¿rcicin de los rrrr,r.. Iit s isl ernatiz¿rcitill de los mitos divi¡tos. en particular, l, ,i,r r , ( luc cll verdacl data de antes de Hesíock> ntuestra ya en r, L rr )n u1l ¡.rrincipio cle explicaciírn olnniabarcante y hast¿l en , r rt.r rrcrlicl¿r r'¿rcion¿rl: todo procede de Caos o todo procede ,1, I ¡ ;¡¡11¡ y Ge a. Hay una teo_qoní¿l: los dioscs y los titanes
I

lt

síOdO.

,, rr()l()gía. ade más: la lucha llor imponl: r el orden. latr¿rnsi, ',,rr ,ltstlc el caos ¿tl cosnros. Y este ofden cítsmico se
todo. en espccial al voluntarisnro y arbitrariedad ,1, /r'rrs. cl señor de los cielos y la tielra. A todos nos son irrrrlrrrcs las escenas de los pocnras homéricos. donde no ,1, I.r (l( ('sItclrecernos dc niños la impotencia y la docilidad ,1, L ,lr.:. rlc krs dioses ante lo que establece Diké (lajusticia): , I,, ¡r r I iblio. laregularidad y el orden. YTemis, divinidird aún
, ,l ,r

'l', rr'rrlcntodosdeunzrpalejaanccstral;elordendelascosas 'll rrrs cs un orclen familiar, unl genealogía. Hay una
r'¡r1¡¡1¡ u

r

It AN l{lV¡\N(

I

mils arc¿ric¿l clLle Diké, deliende la costumbrc. lo establecido I tu¡ttuts ).L.t nis ma intel venciírn de los clioses. por ejen.rplo. cuando inculcan tenreridad en Diomedes. ar-rogancia en Agamenrin, ceguera en Héctor nruestr¿r por el rcvcrso la
(c

un principio clc re,rularidad en los niveles de la ¡rsicología y el compoltaniento. Soble lo segundo -quc hay todavía en la filosolÍa irlgo clc los mitos- t¿lrnpoco es dil'icil estar de ¿rcuerclo. Se ticnc, por' ejernplo. la respucsta dc los sabiosjónicos Tales, Anaxír.nencs. Anaxim¿rndlo ahpreguntaporel elemento último que entrir en la tbrmaci(rn de todas l¿rs cos¿rs el agua, el aire, lo irJel'iDiJ,' ) n'' pilrccc pu[r octtrrcncir tet rrquí ut[r nLtcrrr ver-sií¡n. sólo que despersonalizada, dc la ex¡rlicaciírn c¡uc asoma ya cn los mitos divinos: Caos, Ur¿nt¡, Gea, Océano; como asinrismo de lo que hay en una gcnealo-{ía y sistematización de krs mitos como ap¿ll'ece en Hesíodo. La prcscncia de la "manera del mito" en l¿r 'h¿nera de la I'ilosol'ía" (la pliniera con énl¿sis en la explicación concreta, acotacla y pcrsonalizada: la segunda con énl¿sis en la avet'iguación cr'ítica) la detecta C.S.Kilk bifurcacla en dos corrientes: l¿l primer¿r, plelbrrnada en los mitos de la progcnie de los dioscs y la explicacirin alegírrica de los f'enómenos naturalcs entl a en l¿r escuela de los físicos jónicos; la scguncla. tomantkr slr punto de paltida en los mitos ¿rdscr-itos zi las figuras tlc Thernis y Dikó va a adcluirir firrma cle tkrctl'ina fllosí¡f ica cl rranos de l{eráclito. de E,f'eso. acción
c1e

Los pcnsaclorcs milesianos son esencialmente cost.nogonistas, y su idea de cosmogonía se basa abiertamente crl

I I \t Lr \ L,\

JT .OS(trlA

{ l nlo(lclo teosónico que suministran los nritos divinos, o nrirs !cneraltlrentc pot. la ntatl'iz genealógica de toclos los

rrritos gricgos en sus lbrmas olganizadas. Los milesios ¡rrreccn haber asumido incor.rscientemente que el cles¿ir,rllo tlel munclo es como el de una familia. humana o ,lir ina. La especie de unidad clnc buscaban er¿r Ia conf'e r rriir ¡'ror rrn ¿rncestro o un pal de ancestros -por e.iemplo. I r rrrrrr y Gea. Es lo que llamo cl ntotlelo gerútirtt. enfcrtt
rrr(

nlc ¿ultl'opomól fico...

l l siguicnte nrovimiento crucial se procluce hacia fines ,I l sigkr VI y comienzos del V A. de C. Se asocia con
I

'rtrirlolas (quión iue nrás que un gcóntetra) y

¿rún más

con

llt liclito. mejor conocido por su énfasis cn lit
vitlbilidad clel cambio llsico. Fue Hcri'tclilo cluier llrzri cxplicitamente el lnodelo gcnético, lo c¡uc cs en rrri o¡rinión el acto sin-eular nrás importlntc en la entel',', ncil de la filosofía griega. "Este cos¡lns". aflrma I l, r ric lito. "uno ntismo piLra toclos los hombr-es. no lo hizo
rrrL

r,

..

r r rgu no de los dioses ni de los hombres, sino c¡ue siernple

lr.r
, ,

ri,l,'. cs y sclí lireuu eleTni¡nc¡te viriente. quc se

r( i( n(le según medida y sc apaga según meclida". Pare r, r toLluvía importantc a Hericlik) especificar un ntaterial rn¡r'o subyacente. en este c¿tso cl firego. per-o el objcto , r rrr irrl lire nombr ar y explical la obra de un constituyente ,ln, t tit¡¡ escnciai en la n¿ltur¿¡leza. Lo nornblít ktgos, r.,r r i I icando algo como "proporción" o "rredida", que es
rr rr rclros Lespecbs idóntico con el l'uego rnisnro. En un:r rlrrlrlrr. ll unidad buscada por Ios presocr'áticos cambió ¡, ,1, uDitlacl m¿teri¿ü ¿r unidad de proceso. dc cambio y

,

rr

.llrA\ t{Jv^N()

Illovir.n iento... Uner vez c¡uc l¿r cohcrencia clel nunclo se fbr-nrulti conto explícitantentc dependicnle.le una ley clc e¡ttnbi,r ullivel:rrl. cl pcrrs:rrrricr ,r l.lrr.i nll ri.telll¡rti.t, ¡rurkr extcnclelse a todos los ílspectos cle la cxperiencia.

Mvb.

inclLrye ndo ia psicolo-eía y la étictt. (.7'he Ntttu re of G reek

p.296 y p. 291t.)

y tienpo

Pelo. así y todo, truclto hay cle ext:.aorclinar.io e irexplicado en estc cuadro. Sea c¡ue la lilosolía conto bútsc¡Lredii cle cxplicacirin uuive¡.sal cle las cos¿rs aliente ya en el mito. se¿r que cl rrito persista y subsista en cl seno tle la l'ilosolía. c¡r:ecla todar,ía en cl lire la cuestirilt dc la tendcnci¿r misnra en c¡re .juegan conrbinaclas l¿ natur.alezr racion¿l del hontbr.c y I¿t r rtc i rrr jir llrJ Jc lr, r cirl. ;.Curr r, ' q 1p lj\'i t I ,\ .,\ t rlll\. llull]r ll,,r "surgiutiento". "apar.ición"? Scría lr¿r¿rvilloso c¡ue un horn_ bre por sí solo trajera al nrunclo estc lloclo de cier-cel. ;tucslras lir,.uftlrrlr's ) t(.fti.\c t¡l l¡,\ l;rs ..r,.;¡. l: l,l .lc llllrrrrr ijj,,.o lesullii ¡lretcnder quc una uencracirin de lror.ubres en un lugar

detcrntin¿dos dc ¡rronto sc pone a pensar coÍl

l¡s cos¿rs así la erpr-csirin "milagl.o griego... Si .justantente cu¿rnclo Lrn "rtrilagr-o" así. una .,¡nut¿citjn'. ¿rsí. se pr.oduce. es
cuando la explicitción con lritos (un prouteteo qL¡e nos trac cl lucgo. un Moisés que nos tl.ae las tablas dc Ia ley) desapat-cce. ¿,ctirro l.racemos pant borrar lo nrítico de tal opinirin?

conceptos y r¿zoncs. Ya la consideraciítn de clue sea u n pueblO deter¡inado el c¡ue lo-er-a algo así ntaravillt lanto. que se entiende tnuy biell c¡ue haya quedackr en uso ¡]ara quiencs vcl.t

Unlt resplLest¿l con rre¡los visos tlc llat. cle conticnzo
absoluto v rnilagnrso.
se

anunci:r yn llevanclo la ¿rtcnciiin hacia

'

L

\t rr) \ l,\ t.

.osot:tA

,

,

rrrr,l¡reltc al énfirsis que poner.t algunos en la noción de

r.rtulrlcz¿r y las relaciones inntcmoriales clel hombre con ll,r I ot l¡n(iÍnenos naturales y rluy en espccial las especies r rrrr:rles. oll-ecen una respuesta nada cle lnisteliosa. y, con_
I'r'( ir' niltufal, no parecen ser l"neltos vizibies. inmecliatas y

lr

, r,lrnlcs. nociones nás conlplejas: especies de especies, , .¡', , ics tle cspecics de especies; es decir, que la naturaleza rrl'ir le \¡l'r da¡se mucho tr-aba-jo un cur-so de clasificación al rl, r ce dc tocl0s. Levy-Str auss, pOr su parte, llarna la atenciírr.r
. ,

.,,l'r, lir ltoción de especie y la organizaciírn dicotrimlca
,l,
rr

clel

, ,r

nlltural. Pelo la verdad es q ue no ve uno pret'erencia al rL ltcl() que pueda originarse en cl orden mismo cle las cos¿rs. l r 'l l)r e lcrencia que se origine en uno mislno. Todo lo colttl.¿r

No h'ry nada de elaborado en l¿ tri¡rle clivisiírn que rrrnislr'¿l el trío "ticn a-agua-airc". Ni cn la cuhdt.uple tlivi_ .r,,rr r¡rrc cambiando de l elemcnto ii la locorlocirin produce , ,rr)inirr-nadar-reptar volal". A cualquier.niño se le ocurren ,lri rsioncs así. por mela inspeccirin y de una ojeada. Conrbí_ rr, .r'l:rs clttfe sí y cor.r otras conto.'carnívoro-fi.ugívoro_ l r, r l ri r r l o" y ya estamos de pleno en el O rg tu ut n cle Aristóteles. { ,,nr() no multiplicar o cambiar l¿rs divisioncs? , ¿,Cómo no lr.rr L r csto y mucho ntás (que la n¿turaleza hace ante ltLrestl.os ,,tr, ' ) ¡ro \e¿l rnís que por-el irnpulso y rnccliación de nuestla , ,1 ,r L r ivcnci¿r'l Sobre esto últitno, el nl isllo Levv-Str¿russ cita .r \ rrrr (icrrnep:

n,

lrxla
sr

jlo

l

socied¿rd orclenada clasifica, neces¿riamente. no a sus lriembros humanos. sino tanrbién a los ob.jetos

los seres de la natulalcza, unas veces según sus carac_

t'er-ísticas dolnin¿rntcs psíqrricas. otras. scgútt.l su tltilidad

alimerrticia, agraria, industrial, proclttctora o cotlstlll.tidora (Citaclo en L' Etut At'tuel tlu Problétne Totlniqrre\. Pero- si todo estil cs así no cuest¿l nrucho conceder el resto. D¿ldo sicluiera un pritller paso por cuenta propia dcl culso simple y directo que clicta para todos l¿t tlatul-aleza. Ilo hay ya tropiezos serios en el c¿mi¡ro haci¿t nociones gt-anclcs como las cle ttniclad cósnlica, orclen. tegulariclad. convctgencia cle t<¡clas l¿s cos¿ts en un fitndal.ncnto sitrple. universal Toclo. a lo m/rs, se reduce a una cuestiíln cle tienlpo. Tiemptr que será largo de andar. pcto sin s¿ltos dranllltticos' silt
c.liscontinuiclades irnposibles. Sin embargo. ciello es tanlbióll clue los mitos cle toda especic prLeclen insertarse en un tcndcllcia colno ésta ¿rl orden universal. Por c.jemplo. ¿,por qué ticncrt las ttnacas cs¿ls nllnef¿ts suyas. destartalad¿rs, ese car¿iclcl'

entle impertittcnte. intrllso y tinrorat0? Un¿l pregullta antro porniirl'ica y antropocéntl ic¿. que el cauino de la pcr-cepcitirt clel ot'clen natul al sc cncatgar-1t de meter en cinttlr¿1. Pero. ilnlcs de un logro así, he ac¡uí la insercitin dcl mito. ¿,Quc pol c¡uó lirs urracas son así l Nada más sirr¡rle. Las Piér'iclcs hi.ias de Piclrr. er¿ür un¿ls scñoritas Ilenas de alhalaca y vana pletcncititt 'l'ltl Dcs¿rf iaror nada t¡enos que a las musas, las insensatas l'ue el papel clue hicicron. que los ditlses le s permitieron segttit clesempe ñáncloltl en firtnla cle urracas. Est¿'l ¿L la vista: el nr ilr impicle cl desplicgue clel ortlctl clasificatorio aisl¡nclo lit
especic, cerrando su rel¿ción coll el resto. Ptlr cllcla espccic.
t

)

rtt

nlito. Visto así. el mito ¿palece como la
especies dcl ttLdctl tt¿ltttl'¿tl.

¿ltomizacií)ll ('ll

'r \ Í) \l^lllosoFla

l'cro. colno dijifiros más atr¿is. también se prestan las r¡rrovirciones técnicas para dar cuenta de est¿L debatida cues, t¡,rrr rlc l¿r transición de Ia "manera mito" a la "m¿rnera de la I rlosol i¿t". La escritura, por ejemplo. entre l¿ts cosas que tl.ae I rrrrrrrtlo, trae la percepción visual del orden dcl lcnguaje y las , ,rt( sorías del lenguaje. Expresa la escritura el orden y las , ,rt( [o[í¿rs del lenguaje en un nuevo elemento la superficie ,I lrr tablilla, el papiro, el papel. En términos de esta nueva tr'r'rr icr, el orden y las categorías del lenguaje tln sólo confia ,los lrasta entonces por el oído a la memoria, se desarrollan y ¡l( ( irlt¿n. Esta ostensible dif'erencia entre Ia nremoria y el t,lr( so escrito desalrolla y fi.ja la visirin del mundo en c:rtego rrrs (nada nisterioso. puesto que el mundo mismo las h¿r Irir\l)ilsildo al habla). En mis años de estudiantc atrdaban dos tr'orírLs sobLe la doctrina aristotélica dc las categorías. Según l,r ¡rlirrrera, csta resultab¿ de una reflexión sobre el lenguaje; ,, r,rin l¿ otra, procedía dc llevar a su térnrino iógico lo que , 'lrrlra a la vista en las cspecies naturales. Ambas explicaciorrr. ¡roL kr que cstamos viendo, van a dar en 1o mismo. Pero l, ) ( Iuc irrporta ¿rlluí es lo que pone en existencia y a la vista de l, o jos lir innovacirin técnica representada por la escritura: un 's , ,r ( le n de l¿ts cosas del ntundo; una olganización del mundo en , rtt gor'ías. Ningúrn rnilzrgr-o, ningún.f ¿t inexplicable: la escritr r rr tlcjt a la vista que en cl hecho de construír el lenguaje los lrr r r l¡r'es de toda cultuta est/ur reflcjando lo ntismo: el mundo , ¡ruo un¿l totalidad olganizacla cn c¿rtegijrí¿ls. r\ lo cual debe adjuntarse una considerlción que aunque '.( irl)oya en la misma innovación técnica, Ia escritura, apunta , rr ol[r dirección de logros e ideas c¡ue muestran hábitos mírs
, r ,

r

.ltlAN RtvANo

antiguos. pero indcpendientes y a.ienos a la cxplicación con mitos. y sin asociación tampoco con comienzos absolutos y milagrosos. Se tlata de la invención del alfabeto firnético mismcl. I¿r cual revela, por una paltc. un esluerzo largo dc generaciones y pueblos; y . de otra, una cirpaciclad tan excelente como la c¡ue mírs de ¿n1üisis y reducción que permitiri resolver el habla toda cn poco rnírs de veinte c¿racteres. Un lo-9ro así, evidentcmente. no pudo cumplirsc sin dejar- en las generaciones que lo llevar-on ¿r ténlillo una enseñanza enormc en proyecciones: la reducción de una totalidad, el lcnguaje. cn ur'ros cuantos elemcntos y su reconstrucción en tér.minos clc
éstos.

O considérese acluí. otl'¿ vez. la intloduccirin de la moncda. una técnica que nadie querrá ponel en rel¿rciírn con las reflexir¡nes cosmoki-rticas de los pcnsadores jónicos o cosa palecicla. ¿Cuzinto sabiclo ya y bien asimilado sobre la r elacirin de las mercancías. sLr iltercantbio. su propor.ción de intcrcalt.lbio, su v¿rlor, es decir, su reducciírn a algo sinrplc e idéntico. supone cl logro final de una invenciítn así? Desde luego, la relación de las mercancí¿rs no es l¿r l elación enter¿ de las cos¿ls: ni cstír a la vist¿r el principio de iclcntidacl que funciona en cclnvenciones conto el dinel-c¡. Por lo demás. ni urr Petty, ni un Ricardo, ni siquiera un Marx han lo-erado satislacer plenalnente al púlrlico con su respuesta a csta cuestií)n y todavíil disputan los que explican el valor de las tnercancíers por la lirer-za clc tr;rbaj o que entra en su produccitir.r y los clue la midcn por la satisfaccirin c¡ue produce su consuÍ)o. Pero lo incuestionable en cl caso cle la moneda -y eso sí a la vista de todoses el dominio y farniliaridad prx quienes la introclucen y la

lrl,r

N'lft1) A LA FILOSOFIA

(lel mercado- en que lo diverso se resuelve en lo idéntico; sistcrna en que todas las cosas están ordenadas y cuyo orden sc cxprcsa tan obviamente en este elemento simple y universirl: cl dinero. Basta mirar unapizarra de precios en el mercado sca en el siglo XX sea en el siglo VI A.de C. para ver con Ios o.ios un aparato así de reducción, racionalización y sistetrirtización. Basta, asimismo, el más lerdo de los clientes para fnlcnderlo. Hace muchos, muchos siglos que la moneda conlunica a todos una noción que la filosofía sólo preca¡iaIrrnte y a unos pocos logra comunicar.

cr)lplean de un sistema complejo de relaciones -las relaciones

I

L

VI
MITO Y DISTENSION CATEGORIAT,

,
r

ll,\
rrs

'rriNlDo EL LEcroR la opoltunidad de observar las aventu_

ensoñadas de un pequeño? A ntí me tocó en suerte, y por lirruo tiempo. Tlabajaba en las bodegas de un negocio de rr,frios y porcelanas. Estaban instaladas estas bodegas en r( )r no ¿l dos patios interiores, con techados de vidrio, escalas Lrl('litlcs, pasillos, oscuros cuartos y krda cl:rse de recovecos. ll,r lrrs tardes, vuelto de la escuela, el hijoúnicoclel propieta_ rt) (un pequeño entle nueve y diez años), jugaba a solas
rrrr

abrirjabas, revisar cristales r,/ls y I ellenar estanterías que subían hasta los cielos rasos. l r( ( ir rlLle el pequeño jugaba a solas no es más que un decir. N,' había que mirar con ntucho cuidado para saber que el l',rrio. los cuartos y pasillos, las escalas, rellanos. altillos y
II

ll(.¡tt l¿ls yo seguía en la r.utina de
lr

\

' orrr'rlores se encontraban atestados cle gente de toclas las ,.rlrrrrrrs. peligrosas todas, unos iban a caballo, dispalando, Lrrzrrnrlo flechas ntortíferas, otros en autos velc¡ces de fienos ,¡Lr, t lr irriaban al doblar las esquinas y descle cuyas ventanillas

lcaban las ametralladoras y volaban las granadas cle Lo ntás entretenido era escuchar al pequeño colriendo ,1, rrt¡rrí para allá- gritando órdenes de ataque, de r.epliegue. l'.r,,:rba sin solucií¡n de continuidad, conro se dice. de un rol a
r rl)l{

rrr,uro.

.ll \\ Rtv,\\(

)

otro en el campo ale batalla. Multiplicírndosc cl.t uno, tr¿rslit
di'rndose al otro. chicotc¿rba violcnto su alazán. Desapar.ecía

hecho r¡n trueno LIc crist¿lles que retclnblaban por entrt:

¡as

estanterí¿ls. ¡Y cómo levolvía los ojos lur-ibundos ai apareccr sLrjetando la besti¿l pi¿fante en la puer-ta clcl Iudo I lba de hér-oc

vill¿no sin rl¿is inclic¿dor-que un cambio en el rictus. en la voz. en l¿ dircccitin dc los clisparos. Mataba y ntoría cn Lrrr rnismo segunclo. Disponía del tcrrelto con órclenes toltantcs. ar-mtndo y dcsarr¡aurlo obstÍrculos scgún liis exiterrcias clc la acciírn. Si habít uu lluro que lcvantal., nintún problcma: ylr cstaba lllí encuntbr¿rclo h¿ista las nubes. De proltto itparecían alrlas lrortílelas ckltcle no había lrás csper.:rnzas. A veccs lo encontraba Ín uct to. iltl ¿rves¿lalo en un pasillo y tenía c¡uc anrlar.
¿t

corr cuiclaclo pall pasar sin pisar-lo o qrLe le cnyera un.jarrirn cn las nar-iccs. Otl as veces. lo encontlaba pitlido, los ojos saltín-

dolc. orillando desl'iladcros peligrosísimos. Tcnclríll rlLrc haberlo visto ustcLlcs. pegado cle espzrldas a la ¡rarcd. avrnzarrtlo laltitr con laltin. puluacla cor.r pr-rlgada, los ojos colro ¡tlatos s in os¿l' nl il-ar-a los lbismos sin firr.rdo clue sc ablían a sus pies. Corría solt¿r¡tdo alariclos horribles. Y si 1r-opczabl conmigo acal-l cando utis r.e slt.tiLs de platos. ninguna clrcnt¿l. pero ni la que mcnol, hacía del incidcnte. cnmo si yo l'uer¿ un i'rrbol o u¡t poste. Aparecían ficr¿rs talrbién. Tockr ocurría según la ú ltinta película clue había visto o el cuento que
lc habí¿n contaclo. Se revolcaba cn la pa ja clue echaba yo fuer-a de las jabas rlientlas iba sacanclo lr¡s cr-istales. per o no soltaba

el cucllo de no só si un gorila o un tigre lanzanclo gr.itos col.tro Tarzírr. ¡Y ctinto cambiaba las lcgl¿rs lrlicutlas pr-ogrcsatra en
sus tlopclías! Los clclinitivanrente utllr:rtos se levant¿rban dc

, r)I t)¡slll\stoN aA

-(n)Rt,\t.

l,¡()rlo

d¡sp¿u'¿lndo pistol¿s ciue

no agotllbal Ilunca. No ha,

lrrr'rrrkr ya dónde volver-se en mcdio del desiclto, sin agua, r, lclrlo de beduinos siniestl'os. hé ¿rc¡u í quc corríln iü r'esc:rtc 'r ,r,rriuldo l¿r trollpet¿l reserv¿ls quc no teníiur pol drilrdc apare-

l'in.c¡uenohabíaobstáculocluedetuvicralaaccirin. no lr,rl'r,r,lil'ieult¡rd qIr' no puLli(t J \ul)cri¡ric. culcneiu..¡rrc n,t ¡rrrtlicla suplirse, existencia que no pudiera anicluilarse. Los ¡,rrsillos. las puertas, las est¿utterí¿ls, las -jabas amontonatl¿ls, t, x lo sc avenía cle ll i¡ lnancras al sentido de epopeyas grand io ',rrs r¡Lrc teníern lugar todas las tardes por las lrodeuas y los ¡r;rtios. ¡Quó experiencizr mirs graciosa e inolvidable! Y c¡ué instmctiva tanbién. llir-ada lnás de cerca y aten,lrr'ntkr ¿r los plincipios r¡ue el pcclueño genio cle mi histolia ¡rrotliguba cn aplicaciones punt nltlttener el curso clc la ept> lryiL cll qLre él desempeñaba toclos los papclcs y malipulaba , orro rrn dios on]nipotente krdas las cosits y lodas Ias situttcio rrt's. Y hablando de ornni¡rotencia. era tantbión conto ese clios , I l .ei[¡niz, el pequcño de l]ri historia, grarrcle en pocler-, pero lrrltlc adcmís en s¿rbiduría: no había cos¿l que su imagirra, irirr no pr-Lcliera cr-ear o aniquilar'; pero todo con respeto uu rts¡rcto rnínimo, cierto, pelr sientprc respeto de la razrjn. la , , rnr¡ratibilidad, lacoherencia. Porejemplo: si lray un ¡rrecipi,
L

r

l:.n

, io. no hay paso; si c¿rc una bontba sobrc
rro sc puedc cLuzaf un muro

u

no, no lray nrás vicla;

collto si l'trela inrnatclial. hay c¡ue ( rnonc¿ulo: los lnuertos qLle se le\,¿rntan. s(ilo cstilb[l] heridos. lrjcando, arrastrándose en la retinldlr. siuuen dispar-ando. l)( 11) apcnas. Y allí donde dc pronto. pol explicable clesacuer{lo (lc t¿urt¿ls couro cran las situaciones y desarrollos a los rluc
lrrrbír c¡ue atcndcr', aparecía un

conllicto serio entre los hechos

I(IAN R¡VIN0

e.iemplo. que los bandidos eran muchos o cl muro inaccesible no costaba tanto resolver la tensión situacional (llamémosla así) lecurriendo a r:na granadt de nrano o un cab¿rllo de las Mil y Una Noche s. Proezas semejantcs de la imaginación se observan en

-por

esos escasos ntomentos (aunque tcngo que decir que para ntí no son tan escasos)en c¡ue somos conscientes de que estamos

clespertando. aunc¡ue soñarnos toclavía; momentos en que. il medio c¿rmino entre el sueño y la vigilia, percibimos quc los

sueños los hacemos nosotros. los que soñzuros.

y que es

nuestra inraginación Ia que los hace, y c¡ue haciéndolos sortea

glaciosa y tarnbién vergonzosamente el conflicto de Ios contenidos que el lugar que hay que alcanz:Lr estí muy alto.
que cl ser que hay que besar es cletestable- transfbrmando uu piso en ascensor o un beso en un ntordisco. También en el tr¿insito desde el sucño a lir vigilia. Ias imásencs. graduales y apcnas perceptibles, van t¡ansfbnlirndosc en pal¿tbras, y no deja uno de m¿uavill¿rsc dc obselvar colno lo que ya comien za a scr discurso cn lug¿u de escenario sigue coher.ente -tun

campante, puecle clecirse- resolviendo en su conlinuidacl lógica las cos¿ls ntás chocantes y dispares mediante el expediente de medi¿rciones fingidas. inverosíniles y grotesc¿rs. Esta imaginación creadoL¿r en el niño que jucga, esta imaginación creadora en el adulto que sueña -y aunque nos choc¡ue como cosa increíble opera con Jos niismos princi pios que ligen lo que antropólogos como Levy-Strauss ponen en relieve cuanclo estudian los mitos: lo quc podemos nombrar con la dcsiganción gcnériczi de "tcnsión categorial". En el c¿rso cle la conf'ección de lnitos, la tensión catesorial tendría

r II \

r)rslFNsll)N aATFcof{lAl

rlÜ( vcr con el conllicto entre conceptos y valoraciones l,r( )l)ios de una cultura primitiva y el entorno ecológico. De
t,ll ir rrintefa: con las contradicciones que se proclucen cuando 1,., hcchos de la natur¿rleza -hechos geográficos, r'neteoroló,'rr,rs. zoológicos, botánicos- se tratan de poner en concor,lrurt iir cnn los hechos de la cultura hechos técnicos. econórrrrr'rrs. sociales, rituales, conceptuales. Así, un¿r función del nr¡to sería la de superar esta contradicción. Decinros "una lrrt irir.r". aunque su importancia y genelalidad son tales que

,r¡r'rrrs puede extrañar que para algunos sea ést¿ I¿r sol¿r ir rrr'iiin de los r¡itos. I)elo Levy-Strauss trata clel asLlÍlto cn conexi(rn con , rrltLrl.as primitivas y con 1o que nombra él "pensarniento .,rlvrrjc". Lo clue se Llice acluí se ilustlu muy bien con un
¡

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rrr

plo expuesto por este autor sobrc un grupo de aborígenes

.rr\tllili¿rnos. los "muIngin", en su libro El Pen,;unienfo \,r/rrrfa. Estos murngin manejan con Lrn¿r dicotomía cardinal lrr rlc lo sagrado y lo profhno. lo puro y lo impuro- toda una ,,'rrslclacirin de antítesis que van cle l¿ naturaleza ala cultufa. I lrr lr¡bla sería más o mcnos así: (l) Puro: macho: superiort f'ertilizante (lluvia): mala ..tirci(in (polque es la de las lluvias). , (b) [nrpuro: hembl'a: inf'erior; lertilizaclo (tierla)¡ buena , .trrcirin (la estación scca). []n vistazo a las líneas (a) y (b) revela inmediatarnente lo { lUr' lllÍnamos tcnsión categorial conro desajuste de equival, rri irLs Iírgicas: m¿cho es equivalente con f'ertilizante, y lluvia , .. t r¡rrivalente con teltilizante; de donde se tendría la equival( r( iir (le macho con lluvia. Pero la lluvia trae el desastre sobre

.II]AN RIVANo

la con.runidad que debe dispersarse en pequeños gl'upos que se

gualecen donde pueden y como pueden, padeciendo el hambre y la interrperie. Es l¿ estación seca Ia buena. Esta, sin embalgo, queda en la tabla anteriol en iínea con 1o impuro y Io profano. Todo por culpa de la arnbiguedad de la lluvia,
podemos observarJ puesto que parece hacer cosas incompati-

bles de acuerdo a la tabla preimpuesta: t'ertilizar la tien'a y dispersar la cornunidad. Así se produce la tensión categorial entre las líneas (a) y (b). La nr¿rnel a de superar esta contradicción, (es, por lo demás, conocida de tiempos lemotos por lúgicos. dirrlicticos. orutlrres ) \ennonistas) consisle en introducir una distinción en la clase de los hombres: iniciados y no iniciados. Estos úlltimos, losjóvenes que todavía no han pasado las pluebas rituales de la iniciaci(rn, ocupan unit posici(rn en el grupo de los hombres análoga a la que ocupan las mujeres en el conjunto de la sociedad. Así, mediantc transposición analógica los jóvenes no-iniciados asumen Io que tendrían que asumir todos los hombres: la equivalencia con la mala estación. La fragilidad de la transposición analógica queda a l¿t vista también, porque mientras la distinción entre hombre y mujer es natural, la entre iniciados y no-iniciados es cultur-al. La solución, pues, no es tan elegante que digamos; pero lo cluc irnporta es c¡ue deja a la vista el principio: introducir elementos mediadores que resuelven la tensión. Es lo que hace cl mito. Un aparato igual de relajación de tensiones se observa en esta historia de la que fui testigo y hasta protagonista hacc muchos años. Supongo que no hay quien no pueda contar anécddas parecidas. Un hombre.joven, entre mis relaciones.

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l)lS lI-.\SJON

(i\'ll:(iol{lAl-

i

ll1(lal]a sielnpre con ntil rcpafos sobre sLl llr(i-iinto. rcl)¿r(]s que lr' inspiraba su educacirin catrilica. Pcro él no ¡rarccía preocu

¡rrrtlo de los quc podían ltaccrsele a él a pal.tir de su ¡rropiir rr'ligi(rn. rica hast¿ el erccso cono crl lt vid¡r quc llevaba cn rn nrcdio social de tantlt niiscria y c¿rr-enci¿i colllo el nucstro. ''S i yo tuvier-a la tc que tú diccs tener", rccuerclo rprc alguien rrrlLrrrentír, "clesde lucgo que no viajar'ía en ult coche Iujoso , r rrno cl trryo. Al contr¿rrio. iría a pie por las calles. clcsnutlo. lritando clue el reino dc los ciclos se ha accl.cado". La ¡ ( \l)L¡esta no se hizo esperar. Uno hLrbiel'a cleído que nucstro ¡,,l cn católico rico no se ib¿r a lev¿ntal dc un uolpe así. Per.o. lrr cier-ta verdad es qllc Íto le habían claclo eolpe nin_9uno. 'llrrh", r'csponclió sonrienckr. "cs c¡re si tú luer¿rs c¿rtrílico ',r'riits ul-l santo". Así corro l¿r contladiccitjn entrc iniciaclos y no i¡ticiados ',( rcsuelve cn i¿r cor.nunidacl p|ontitiva clc los nturngin lir tt rrsirin categorial que introduce la lluvia qr:c es buena cn
L

rilrlo
i

tcrtiliz¿r

y

ntala en cualrto disper-sa

y

destr-uye la

y no s¿utto 'rlunid¿ld r,.,rrclve limpiarleltte las nril lirnlas preselttes de tensirjn , rlre conceptos y valcxes del Scrnón de Ia Montaña y los lr, L lros cle l¿ sente oÍclinal-ia que los suscribc. Un ejcmplo curro éste lleva la atcncirin sobre Lrn¿l cxtcll r,'o rinrplísinta dc la tensicin catcgolial -crtensiritl dcntro de I r , rurl cabe prcguntarse por l¿r nteLlida en c¡r:e sigucn obrando ,rllr lrrs soluciones con mitos. Porque par-ecc obvio: tro tod¿r t, rrsirincate_9orial scfesue¡vt: coltmitos; aunr¡ue par-cce obvio , trL rruch¿rs soluciones dc teltsióu categorial no van r.n¿is ¿rllá ,1, , .,lri lirrm¿ de resolución nccliante nitos.
,

así tanrbién la distincitin entre sallto

tll,\N Rtv\N()

Por ejemplo, el prlblenta

yar

consideraclo, ¿por qué no cac

la luna'l Conocerlos la respncstir de Newton que vale coÍllo rcsolución científica clc la tensitin categorial ordin:rria. ¡,Y cón1o es la respuesta de Aristóteles a esta cuestión? lis también conocid¿r. y lo menos que puede ocut'rírsenos con ellir cs asociarl¿r ¿ la distinción entre iniciados y no inici¿rdos dc Ios murngin. o a l¿r de los santos y no santos de nuestrojovctl rico católico.Polque la respuest¿r de Arisktteles consiste cl clisti¡rguir cntrc los movi¡nientos de lns esferas celestcs y los nrovimientos sublun¿res: los primeros se acuerdan a la fblnlir perf'ecta y son circulares; los segundos son imperl'eclos. irre-uulares. La caída de los cucrpos es uno cle ellos.
He aquí. pues, una gnía nacia de clesprcciable pala detec

mitos: toda vcz que estanos antc un¿l tensión c¿tegorial. debemos observar la lirlna comi¡ esth resuelt¿r. o la m¿l¡tcnr como se propone lesolverla. Dicho así parece cuestión (lc sum¿r dos con dos. Pet'o la aplicación de esta regla nunca Itrc de trálnite trn eleg¿utte. Por ejemplo. para c¡uien visitara a llnes de los años cincuent¿r y h¿sta a mediados dc los sesenta los países clc lrr Europa Oriental nc¡ era infl'ecuente, sillo toclo kr contr¿u io. ( iclrclrar c5tir e\ pl icirc ion. (lc de l¡e t, rs cr iJc re.: "F. s qrrc t, xl¡r esl¿r situ¿lción se arr¿lstr¿ de Ia época del culto de la personrr lidad". Y seguramentc había clel'ectos que sc explicabarr el'ectiv¿rmente por algo también et-ectivo nombrildo cor lir explesirin "cnlto tle lir per-sonaliclad": pero el hecho de quc 1l() siilo csos def'ectos, sino todos los defectos se ex¡rlicaran de csil nt¿ner¿r, era fundamento mirs que suficiente para considerar c carírcter mítico de la explicación.
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TticOtl¡Al_

l,a ligura palccía ser ósta: de mil r¡ancr¿rs. los hechos de política. econrimica y social, se tnostr¿lban incrtrnpati_ I'lt s con los conceptos y valores de Ia cloctrina socialista -ni rrr\ ni trenos que como los hechos desastrosos cle la Iluvia y l,rr lrcchos beneilciosos dc Ia estación sec¿l se mostraban rrrr orn¡tatibles y hasta contrarios de los conceptos y valores c1e l,r rkrclrina de los rnurngin. De pronto, alguien clenuncia los , r r orcs, arbitrariedades y crímenes del régimen de Stalin. Al ri r'ir)lc¡t entero, con sus prota-qonistas principalcs, se dio el rr,,rrrbre "período del culto de la personalidad". Ciertamente, r r¡¡r tlcnuncia así significó la desapariciíln de ntucha tensiírn ,', Ic¡¿cla pOr ese régimen y sutr.ida por las sociedades cle I rrl'o¡radel Este;yéstaesunap:rrtede lltensióncategorialque , .,tii rcsuelta removiendo su caus¿l real. pero cietto es c¡ue rrr¡elros se apropiaron de esta explicaciírn para dar cuenta cle , ll ilr to ale-qato se hiciera, alegatos c¡uc se r.ef-erí¿rn ¿l tensiones , ,rrrsrrclas por cualquier conflicto entre la doctrina socialistu y ' ' ¡, :r lirl¡rd sot ir l. mcnr rs ¡lr rl e\J ea lt:J nom blaelr .'eu lto ,lc l:t ¡', r sonalidad". Y es claro que en la rnedida que una solución ,l, lrr tclrsión en este segundo caso se obtuviela recun iendo al , r¡llo tle la personalidad", se tratab¿l de una solución con rr rtos. r'lo una solución en la realidad. y la dil,icu ltad a que nos r, lr'rilnos es cn este caso así: quc ul.lo lto s¿rbí¿t cui.tnto había ,l, rertl y cuánto de ntítico cl.l cualquiera explicaciírn que ¡ .( uehara. Ejemplos que sirven para barrunlar el tamaño de , t1)\ ¿sllntos pueden elaborar.se sin dificultacl ir partir cle I r r\( s collto "tl1undo libr-e", "subdes¿rlolk¡". ..tercer munclo,,. ¡l( n t()cracia". etc. Lo q ue nos lleva a otro ¿rspecto de este amplísinlo tenra de
l,r r itla
,

Ia tensiiin catcgorial. Polc¡uc no cs lo ¡lislno la tensirirr categorial plodLrcicla por una tloctlirra Llue estir en ví¿r tlc est¿blecerse qLre la clue pr-oduce unl doctrin¿ hacc ticrnpo yit estnblccicln. Arncdida r¡uc pasan los ¿rños. l¿ doctr-ilta establccida va gan¿ndo l;ar'¿ sí cad¿t vez rrírs la flcl-z¿r dc Io accpta(l() por loclos y hasta la iqraliencia dc cosu obvia coulo l¿ luz dcl día. Con lo cual. cvidenterrcnte. se inhibe cle anten.r¿uro to(l{r prulito cle exanren. La doctl'iua es cos¿r obvia clescle sienr¡r'c. I-a asimilan ios niños antcs dc l¡s tabl¿rs cle nrultiplicar'. ¡,Y quién va u cucstior.lar las tablas cle nr ultiplic:rr-'l T¿¡lbiélt. lir obvicclad, el c¿Lrhcter-cle cosa c¡re va cle suyo dc l¿r doctr-inir establecicla. deja fucra tle alc¿urcc la tensióu categorial. lruy irrplícita. como si h:rjo tierra. obst¿rculizanckr ¿rsí la pers¡ric;rciu cr-íticu clue se rec¡uiere par¿r detectarl¿1. A toclo lo cual se agrcga quc durantc los lalgos años rle cstablccir¡ ic¡.rto cle la cloctlina se h¿ln ido constr-uyenckr sin lalla y ¡-racienlenrente los rrúltiplcs crpcclicntcs rníticos t¡Lrc ¡retrliten rel¿liar las tensioncs catcgorialcs que la doctririr gcner-a. Tales aparatos de relltilLcirin ale la teltsia)u un¿ vc/ construiclos quecl¿rn rl ¿rlc¿urce tlc la mano clel prinlero.luL- los Leriuier-a como la clistinciírn santo y no s¿urto c¡rc el -jovcn c¿rttilico r-ico clc nri historia clc-jó cacr cor.no Lnl¿r [izonrr ¡rchisabida Siúre lo urisnro. r'ecuelclo una clusc clc rcligiiin cn rnis años de escucla prirnaria. El cura que la dictaba (un honrblt' llcno clc bonclad. dicho scu eu sLr nremolia) conrelzci por t'l conricnzo. la cre¿rcitin clel nnivelso. Los voltelianos dcl lolc ¿tl'ilaban sus cuchilkrs. C-'orro clan scis clíls los dc l¿ crclciiin. conrcnzalon a llovcl las prcquntas soblc los clías. la.jo;'nirrlir tlc

,

rrro

\ l)l\l¡.\5loN (.^TIf;t)kt,\t

l¡,¡tlcrías ltsí.

lrcitill no son clías co¡lllnes: su ticmpo cle clur-aciiin cs rrrlirrilo". tlijo y nos dejri sin habla. Este es el mito clue u lcruos nontbral. "n ito de los Días ¡ cle la Creacia)n... pcrf.ecto 't r rrl llcance de Ia mano. Stilo par.l peclueños. cabe agrcgar, l,r)r(lr¡c ¿l los mayores no Jes pasa ¡ror la cabeza pregulllar
, r,

tr;rlrirjo y el rendinliento: si er¿lu alías so¡ares. de vcint¡cuatro lr()rirs. cuánto tietrpo totnaba crcar-la Iagnr.ti-jil. cuirnto l¿r t ri( lr¿tclt¿t. Nuestro curita sonreía, satisf-cclt() cle lOs ltiVeles ,rlt rntz¿ukrs por-la plctre iluurinist¿r y r-e Iojer-a. '.Los días de Ia

cle una cloct|ina cstablecicla. O. si se ¡,r,liclc- clecir k¡ ¡.r.lisllto dc l¡ llalterl conlrari¿. sc liene un rrtici¡.lo clc ca)mo estll una Lloctr¡l)a l'il-llellcltlc ¿tseltt¿rala no ''1,'.tt u\ ¡r¡ i¡¡i¡i1,r \ini) c¡ \¡\ ¡litr,\. I'clo hay rnís que poclerlus inclictr ac¡uí. Sucedc rro pocas ( ( ( s cluc la tensirin catcgor-ial \ ¿lecta de manera pr¿ictica. crl rrr inlcreses, a una persona deterÍl.liu¿d¿r o il ult grltpo dcter_ rrr,r,l,, il.' pct\()nir\. Sc L.lt(ic¡lJc. ct)f(,tc(.\. (fuc qliclc\ \,rtl r'. r rrle'claclos saludclt y acepten cor entusi;rsrr.to Jo clue sca quc rlrr ie Ia teusirin. Si el afteticto que l¿ ¿livia es uu tnilo. lto I'rL tle cncitntr¿lr lnejor.es partitlalios rltre las pct.soltas lrncna_ rr lrrs pol Ia lensirin. Par-a cllos no hlty ningún nr ito, sino pur.a
, .

,i, lersión cate_e0r.ial

lllr toclo lo anterior se tienc ult ill.tticipo cle las clificultades Llll( llgll¿rrd¿llt ¿l curioso r]ue sc prollonc tvcriguar Ios p ntos

r,,rJitllrd.

icl lpll c l ¡¡¡ i¡, r l.¡¡ ..ucu til l l\.\ t, ,( l( , \, ,ht c rr'l)irrlo clel aniutal sacriljcaclo a ',. cli0scs. Hlbía c¡ue los , l, L ir lil la paltc del anirral sacrilicaclo t¡Lre tocll.ía n los cl ioscs r l;r ¡rrrle t¡re cori'es¡rondíir ¿ los ltotnbrcs. Si se sacr.il'ica un

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ror currro ¡

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buey y la carne es cal a y escasa, ¿verdad que un observatlol desimplicado parará las orejas, y no perder i,'r detalle de lo tltrt' se v¿r a hacer? El mito es así: para decidir sobre la pzrrte dc krs clioses y Ia palte de ellos. los hombres pidieron ayudl ir Prometeo. El que piensa dos vcccs antes de ploceder, lo llamaríamos ahora. ¿,Y cómo no iba a inclinarsedel ladodc lrs hombr-es Promcteo. si éstos son criaturas suyas? El cautelosu titán hizo bene[iciar un buey. Mondri los hucsos, los metiri clr la grasa y todo esto lo envolvió bell¿rmente con el cuenr. l,lr carne y los intelior-es los embutiri en el cstómago. Au)bos
a Zeus que sin pensarlo dos veccs st' pallLrete.lue simulaba las partes mejoÍes. I \. abalanzó sobre el su indi-enación al darsc cuenta del engaño, me.jor no hable mos. Pero ya no había manera de dar pie atrihs. En cstc caso. los beneflciados del rnito firrman la conlrr nidad tocla que par ticipa de las carnes del sacrificio. Recibiclt do cada uno lo suyo de la les sacri|icada, no habrá naclic cl disposición.le revis¿r la explicación quc cl rnito sumiuislrit, Pem, como dccimos. miranclo desde l'uer-a y desde lejos rrrr rcsultado así. no cuest¿l nada verlo dc otra manera. Hasta Urr pequeño ul qrre lc lccn lr /1r,r,/,r por plinlerl \c/ \ü J rcpilr;l en la contradicción que hay en el leparkr del animal sacrilicrr do en que r los dioses le tocan, como decirnos, "las p¿rlils y el buche". Y ésta es una reflexión c¡ue vale la pena hlccr ¿rcerca cle la "manera de los mitos": que son cosa tan ll'ltgil y lidícul¿ hasta para un niño. cuando se les contempla dcstk. tircra y clescle le.jos, y al mismo tiempo tan firmes y lit incuestionables ¡rara quienes pertenecen ¿l la comunid¿ld ilt

envoltorios Ios presentó

plicada y eÍrcuentran en los mitos la justificación de lo t¡rrc
hacen.

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r)ts' -tNstoN

(A rcot{,\L

, r(

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lJl) contraste con estc elenteltk) pr:,'rctico que Llestac¿mos y Llue lrucho importa en nuestla opini(rn cn la consolida

r

rtln dc los rtritos -que se afilran por los bcneficios c¡ue ¡rrslilican- lo ofiece G.S. Kirk tratando, precis¿lntcnte, este rrito dc PLometeo y la repalticiín de l¿r carne del sacrilicio. lit liliénclose a est¿r historia, clice Kirk que
cs de importanci¿r lUnclamental, tanto pol'Llue trata una c ucstión crucial de la l-elación clc los honrbrcs y los dioses, conro porque lluestra ntís cl¿u¿lme¡tte que ningún otto c'jemplo gliego, un rrito r¡ue está operanclo con lt solu, ciiin cle un problema real.

a de ser- signiIical ivo. ¡todcrnits agregar.. clue , l rrito clue ntejor calza con la soluciiin cle un probleltra real. ,r'lrirr Kirk. sea un ntito clue se refiere a un reparto y clue lzr rii..tincitjn inplicada sea "ntoÍales e innortales". Aquí los

'I'arnpoco dej

nr()rtales son los favorccidos con cl reparto. EI mito clel rr'¡rrr'lo clel animal s¿rcr-ificaclo libel-a dcl todo 1a tensión t irt('gorial: los hombrcs pueclen conrcL trancluilos¡ los dir¡ses r( r L ( )nten nada. Hay rtrucho cle "hor¿r de la verdad" cnanclo hay ,¡rrc sacrificar a los clioscs un¿ lnatcria esc¿ls¿r y nccesar-i¿r. L¿t , ,¡rr'r irc irin de I mito quecla de snuda corro pura racionalizacií¡n. l\'l r sigamos con Kirk:
¡

un acto cl-r-lcial dc la vicla social y rcligiosa, pcro los homhres sencillanrcnte tení¿ln que
er¿l

Ll sacrificio

|clcncr la carne y Ias pat'tes trás col'ltestible s. La c¿une er¿t irrin rnís cara y escasa en Creci¿r clue lo es hoy. y el slcrificio er¿l en un sentido un subproducto de la prof'e-

JIJAN RIVAN0

sión del carnicero. Era esencial para los griegos ofrecer a/ga de su carne a los dioses, pero no podía ser más que una muestra. En realidad, la parte ele_qida era la que más lógicamente calzaba, puesto que Io único que va del fuego del sacrificio al cielo donde los dioses pueden recibirlo, es el humo y el aroma, lo cual mejor emana de la grasa que de la carne. Desde otro punto de vista, lo que se ofecía simbólicamente a los dioses era el anin¿tl entero: éstc también estaba mejor representado por los huesos, especialmente si "se los pone en orden", como dice Hesíodo, siendo la intención reconstruir simbólicamente el animal.

Kirk dice todo lo anterior para desacreditar, por lo menos en este caso, la teoría de la introducción del mito como artefacto de resolución de contl adicciones. Lo que quiere
decirnos aquí es que hay buenas razones reales para dar a los dioses lo que se les da; y que por tanto, si el mito tiene la función de inventar razones cuando no las hay, en este caso esli de más. Pero. ¿es rsí q ue hay buelrs razones? ¿ No parecc más bien que Kirk está inventándolas como el mejor hacedor de mitos? Translbrmar el saclificio de of'erta real a of'efta sirnbólica, ¿no es un procedimiento rnítico más? Cuando Zeus, por ej err.rplo, quiere poseer a una mujer, la quiere poseer. realmente, no simbólicamente, y desciende a la tierra, la asedia, Ia viola, y le hace hijos, hijos leales, no simbólicos. También si por la escasez había que dar sólo c/go, sólo una muestra, ¿qué costaba dar la parte mejor, el filete, que hechas las cuentas no vale lo que toda la grasa? Por lo demás, el

\ltI( ) \'t)tsTFNsta)N ar'tf.''(ni'\r

¡r

mo Kjrk no puede disponcr aquí de l¿l tensiírn catc{:orial. l.rr pone en sus tórminos: "el sacril'icio cra un acto cruci¿rl de
is

conruniclad" y "los hc¡lnbrcs tcn ían c¡ue retener Ia carne y Ias l)rrles m¿is comestibles". ¿,Pt-l'c¡ué. pues, no dcja este autor t ¡rrc e I mito cumpla aquí su linciín de vltlvula de escape? Por rrlLo qne tiene alue decirnos sobre la culpa, y que no lesulta rrrry lÍcil entendcr. Sigue. después del pasaje citado:
lrr

Por tanto, en este caso, la justificación mítica de una contradiccií)n (clar a los dioses lo peor y qucciarse con lo nrejor) cstá fuera de lu_9ar. En verdacl mejol se delendiera tal prhctica del sacrificio en términos rircionales y hasta l'ilosól'icos. Perc¡ csta Írltima defensa no podía resnltar cnrocional mente s¿rtisl¿ctoria. Fácil mcnte poclría I r-acasar no remr¡viendo la culpa que los lrontbles sentían al dejar para ellos las partes mejores del aninral. La culpa es run scntinriento cardinzrl. y una gran palte de la vida de los lronrbres or-din¿rrios se consu[le suprimiéndola por un nrcdio u otro. Tal sentimienb exige que el hombre pague por la prácticzr of'ensiv¿r. Y aquí es donde entl'¿ el mito. Primero, Zeus retira cl firego...corno si di.jer-a: "¡MLry bicn!. si ustedes no nos clan la parte dcl asaclo r¡re rros corresponde, nit va a habcr asado ningurto. No,v)l/.),t llo vllrnos a cstaÍ peor, pero Lrl¿¿1¿,r teltdr-:in c¡uc contcrsc str lr(,¡c ion apclil' '\il rlc L Jr nc c iIlte r i, 'r. ., cn tc|ill rrc |Ic ( rU dos. ¡Tr'átenlo!" (Tlte Nonrre r¡f Grcck Myrh.s).
Hc citaclo lalgo para que quede a la vista un bucn cjemplo ¿lrgumental con vist:rs dc dar lugar a est¿r propo-

,lt acorrodo

JI] N RIVANI)

sici(rn: "La culpa es un sentimierto carclin¿l y la gran parte dc la vida dc los hombres ordinarios se consunte suprimiénclola por un medio u otro". Leyendo aigo:rsí se tienc la irnpr.esión de que la culpa está con el hombre conto algo que correspontlc

sin mi'rs a su condiciírn, que de una nanera Lr otra el hombl.c va a cacr siempre en "prácticas of'ensivas", clue generan culpa; y cu lpa glande. También se tiene l¿r irnpresión cle que la cul¡tir es cosa uniorientada: desde que hay culpa. lo que sigue, via "sentimiento de cu lpa", es expiación. De allí cl castigo: quitar. a los hombles cl tuego. Hay mucha obser-r,ación que haccr aquí. pero nos cor.r lirr

mamos con dos o tres. La primera: la secuencizr cul¡la_ cxpiaci(n puede ser intportallte, pero no la vemos tan clalrmente como la funcirin cxplicator-ia. la lunción ritu¿rl o lir
f unción alegórica de los mitos. Se-eunclo: la firnción de clislclt sión categorial de los lnitos no es incornpatible con otra t¡trc

de explicación y otra por via de expiación o castigo, no significa que no puedan coinciclir en una nrisnra comuniclarl: y si así y todo resultan excluycntes, no hay nada dc repugnarr_ te en que lo c¡ue es culpa para unos no Io sea par¿l otros, Lluc lo que unos rcsuelvcn por- explicaciítn, los otros Io disuelvc¡r por la expiación. Tel cero: el nrito corno justific¿rción c.lircclir clc la división dcl animal sacrificado 1ue creaclo cle tal ntaltcll que si hay algo clue no debc irparecer es culpa. y como cstti hecho así, quien se ciñe a l¿ letra del mikr rro puecle entcntlcl el retir-o clel llcgo conto expiacirin de Ios hombres. sino colno juego sucio cle p¿rtc de Zeus. Los hontbres son los que csliil siendo ofcndidos. Si los dioses, o Zeus, quieren arrcglirr

estos puedan cuntplir respecto a la cu lpa: que una obre por virr

rlt

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I

l)lsTFtNst()N

cAfu(iol{,\t.

( ucnl¿rs. tendrí¿ln que ser con

Prometeo, no con los hombres,

r¡rritr'rndoles el hrego.
,

Asíy k)do. el titán no ticnc tampoco por

ionrle rlinrentar culpas respecto de Zeus c¡ue ha decidido por \u cucnta. Por último: la c¿rrestí¿r. ¿,No provicnc ésta de los ,lioscs'l P¿rrece que por donde sc la mire, la carestía se basta ,-ollr ¡rara climinar el úrltimo vestigio de culpa. Hly rnil , ierrrplos en la literrtura y millones en la rcalidad pala t r rrpolar toda rclación entre la culpa y la carestí¿. Pero Kirk ¡rricle tencrlas juntas. Lo que por encima de todo choca en este pasaje que he Ir rrlrLdo c1e citar entero. es que Kil k -este autor que con tanta
r

y bda la sinrpatía por lo menos de un lector llrza lo que llama tcorías monolíticas clel mitit y se inclina. ;rl contrario, por la aceptación e incorporacitin de cuanto hay ,lt rusumentable e instructivo en la multitud de enfbques , r islcntcs- rechace aquí el elernento de distensión categori¿1 , rr lrrvor del sentimiento de culpa. ¿Por qué esta preerninencia rl( c()s¿r trn oscura. polivalente, de equívoca causación? l)ucde, cierto, haber aspectos de la culpa -y la verdzid rrrrrelro de "sicología profunda" en los mitos. Pero ello no ,lL sirkrja nada de las otras cosas que también hay.
lrr¡erra l¿zírn
rr'L

VII
LA RACIONALIDAD Y SUS MODOS

('oN Fnruo, Nos HrrMos habituado (un poco, no tnucho) a cncontrar la racionalidad. incluso allí donde 1o corriente es consideral que no la hay en modo alguno, sino todo lo contrario, colro en los sueños, los ¿tctos lallidos, las fbbias y
las m¿rnías.

Desgraciadamente, lo clue se expone al público conttt utt logr-o zrsí, se prescnta collo si fuera una especie dilerente cle ll racionalidad. Como si el corazítn luviera sus razones que la r'¿z(rn dcsconoce. Se habla, por ejentplo, de racionalidad pr'hctica en oposición a r-acionalidad te(rrica; de racionalidad tlc compromiso en oposición a racionalidad pula; de racionalithd de la diferenci¿i (o de la contladicción) en oposición a lrLcior¿rlidad de la identidad (o de la tautología)t de la raciorrrrlidad de l¿is llcciones. los sueños y las lantasías. en oposi,. irir a la racionalidad de la realidad; de la racionalidad del r'r¡Lrívoco, la ambiguedad, el desplazamiento, Ia sirnulación, t'tc.. en oposición a la racionalidad de lo determinado, distinlo. inec¡uívoco. Se habla también del carácter concreto, subletivo. imaginativo, metafiirico del "pensamiento profundo " r r irrconsciente, en oposición al carácter abstr¿cto, universal, objctivo y literal del pensamiento explícito o consciente.

.ILIAN I{IVANo

Actualnrente. pues, c:rsi no lrly autor que no se mucstre llano a concedcr la existencia de cos¿ts conto cl inconscientc y aceptar que hablando de ellas represión, sublimación,
sueños. actos filliclos, fbbias- hablatnos de una esfera donclc hay lírgica y lacionalidd. Pero todos tantbién van ¿ adveÍirnos quc no sc trat¿l de la racionalidad y la lógica qr-re encontl amos.

por cjcmplo, cn las cienci¿rs exact¿ls o la f,ilosotí¿. Por esto ú ltirro, c¡uc hablando de tcmrs dc la especie quc ailea la "sicolo,uíl protirncla" estarros intplicando dos fbrmas de racionaliclad. cs Io que ya no rcsulta tan l7rcil cle per.cibir. Incluso, pzrrece que no es tan fácil sinrplenrcnte, porque no hay nada que percibir. No hay dos especies diterentes de racionaliclad. Gl ados desiguales de racionalicl¿rcl cncontranros por- todas p¿rtes, ni nrás ni menos que grados de tempcratul a; pelo Ia r acionalidad es sielnpre de la lnisma hechura. Si. por ejemplo. r'epartiéndonos algo (digarnos, el buey
del sacrificio, o el prcsLrpuesto u¿rcional, que pala el caso es kr rnismo), lo h¿cernos sin consenso de las partes implicaclas y,

por el contr:u'io, con cng¿ño o cr-iterio de particirin por Ia fuclza, y que beneficia a unos en perjuicio cle otros. entonces.
el sentimiento de culpa parece urra cosa perl'ectantente raz(F nable. Si, en lugar de sentimiento de culpa experimcntamos unajoccts:t y, acaso algo s:ídica satislacci(in. también algo así parece Lrn¿l cosa perfectamente razonable. No hay quc darsc rnucho trabajo para hacer se cargo de las dos cosas al mismo ticmpo y sin ningún esci:rndalo. Hay pelsonas clue sienten mírs

vivamcnte el beneficio que rcciben que el pe{uicio c¡uc
ocasionan a otras pcrsonas pol ese beneficio; hay otras personas más sensibles al per-juicio que producen c¡ue al beneiicio

r \ R¡( ()NAt tDAD Y SlrS

NlOt)OS

(lrc reciben produciéndolo. Nada
t rrso.

cle irracionul cn ningún Tan claro y sirnple como quc hay personls cliestras clc rruno derecha y personas diestras de nrirno iztluicldit. Además, nada mírs lírgrco que er'rtenclcr que la clase a la (luc uno pertenece ora quc se goce del benetlcio. ora que se rlrrcladcl peljuicio depende tarnbién de lo que se repartc. No , s lo urismo repartirse una lrerencia que repartirse un terremoto. Nada cle irracionalidad t¿rmpoco en una tercera categorí¿r rlL' personas, acaso la más extensa: la de las personirs que se rtsicnten del peljuicio que oc:rsiona su beneflcio. aunque no tr nlo con.lo se gozan del beneflcio que así se procufan. Se instala así un scntimiento de culpa. O se prctende c¡ue lo tluc resulta de esta combinación en una nrisnra accií¡n de lx ncl'icio (de uno) y perjuicio (de otros). puede configuralse , orno culpa. Un poco de atención a la lacionalidacl del asunto l)ir\lrría para que desaparecicla est¿I leverberación o ''I'i l.'rr, itneno.

Pero en lugar de un tratemiento ¿rsí de la culpa, los lrornbres Lecurren al tl at¿miento con mitos. Y un tratamiento rrsí sc considera el colmo de la irracionalidad. La soluciírn rrrricu paLa estos críticos parccc que consistiría en volver ¿rl , stlrtkr inicial y proceder de nuevo pero sin cngaños (sea en el rt ¡lrrto del s¿rcriticio, sca en el reparto de la tierra. sea en el rr'¡rirrlo del prcsupuesto nacional, en fin, en cualquier reparto ,l,. cc¡uidad dudosa). No vamos a haccr en contra de est¿t l'()slur¿l o disposición argumentos initantes, apuntando a trxlos los repartos que hay en este nrundo de hoy, y que ha lr:rlrirlo en el de ayer, avalados por mitos tan buenos -o tan ¡rurlos- corno el de Prometeo y sus zrstucias y Zeus y su

¡I,AN

R

IV,\N(

I

precipitación. Ni vauros a entretcnen.los con la experienciir rrcntal cle llcv¿u toclos los repartos dei lnundo y sus rir¡uezas actu¿llmcnte en vigenciu ¿r su estado inicial. Yenclo por.unir rllt¿l así nos v¿u.nos a cliveltir, acaso, pero se nos escaparir lir consideraciírn clue nos importa: 1¿ de la racionalidacl cle los
mitOs.

La culpa. tensión psíc¡uica. es cxpresirin subjetiva dc Lrnir lensi(tn en los hechos. Siquiera rluchas veces. Hay personils perjuclicadas en el reparto del presupucsto nacional; naclic vir ¿ cliscutir una tensiírn lactual así. Sc entiende asíel surgirricrrIo cle un sentilniellto -que podemos nombLar

"scntirlicnto rlt.

culpa"

- en qr-Lienes son nás sensibles al perjuicio ajeno quL' al beneficio plopio. Se entieude también cl sentimiellto (le
¡rlenitud. satisfacciírn y gozo que los dc la otra bancla varr tr sentir'. El sentimiento de culpa es cosa lógica en talcs contli cioncs cle desigualclad, toda vez que en cllas se encuentra Lllrir persorra beneficiada por ellas, pcr.o sensible al pcrjr-ricio dc k rs
clenrhs.

Ahola bien. esta pcrsona puede reac cionat gn¡sl¡o tnt¡tht dc clos ¡r¿rneras: I ) Tratar-siquiera vcrbalmente de volver.l l¡rs condiciones iniciales y distribuir, tantbién ver-balmente. c(,n .justicia. O 2) justificarse con una historia ud hot. (1tor cjenrplo:"mientras tu malido pica piedras. el mío pica pictL.lrs alc¡Lrcológicas". "nlientras tú c¿lrg¿ts un fardo de paj a, yo cat.¡lo un fllclo de responsabi lidades"; o, para tomar la historirr th,l sacrilicio a Zeus, "tú te lo buscaste").Segurarnente, cle arrrlrirs nlrncras cle reacciolar, es la primer.a la que va a lecibil. lrr¡ palrnas y los aplausos nuestlos. En términos abstlactos. ¡xrr lo melos, puesto que, h¿blando en concreto, Íto vamos ¿l ¿lccl)l¡lt

I \ ll \( ll)\r\l.ll)AI) \'

S1 S

ñ¡() )()s

(luc sc pretend¿ Llue h¿y cuentos justiflcando los reparlos elt t¡rrc lecibirros la palte rnejor. Pero est¿ prelclcncia nucstra de los casos, una irr.rplicacirin dc nucstro "nlodo rl( scl" no pucdc pretender ser mlls r¿lcional qüe l¿l otra. Irreluso, hasta puede alecirse alue hay lnirs lírgica crr cstir u llirn¿: se ha dado urírs tr-abajo pam presentarse: ht elaborado
(

r cl nlejor

urrir licciírn grandiosa. una cerelli¡nia ¿lncestral llcna de
,rrrtoritlcl c¡ue le sir-ve dc firnclamento, de premisl origin¿ria
1rrrrir Ia

palte prilnordial:el sacrificio. O consiclérese Ia hipritesis dc un

principio

un instinto.

rrrrr [crdenciit, una pasión en que se sustente un¿l u otra de lrrs rictitucles que estamos distinguicnclo ( la que dis1l'uta plenir
Lrrt

ntc tlel benellcio; lacluc lo clistruta cohonestándo lo; lac¡ue
a

disflutarlo.). ¿A cuál cle ellas lc cor|espondcr'ía un asíqLle no reclaurar-an pala sí Ias otrasl Podelnos. ¡,rirrei¡tio ,r rt s. rlccitlir-r'ros por una cn oposicitin ¿t l¿rs otr¿rs. Pel o, nucstl ¿l ¡ ,l, r isirin tienc que ver cou el punto de pa ida, y no con lls rrrr¡rlicacir:rnes clue siguen Lln cLrrso lacional t¿t¡.r prol'lto se .rrl()l)lir cl punto tle partida. Y como l¿s tles p¿uecen tenel , I r L c lro ¿r nn punto de partida -conro. pol ejemplo, cgoísrlo. lrr¡rr rercsía y ¿ütruislno- es cl:rro quc a cada una corresponde rr ¡r, r citin de racionalidad. Ni es tampoco se-{ulo c¡ue con el ,r rrtr r ilc partid¿t podamos ir nás allá dc una clcccirin, prcte n I 'rr kr rlue uno cs m¿ís natural que los otros. pol ejeilplo; o rlr( (Ilro lo cs mientras los otros no lo son en absoluto. La r , r ,lrril cs c¡rLe con los tres nos encontramos cn ¡a natulaleza y , rr lrr socicdad. y dc Ios tres teltemos experienci¿ sin que nacla r, ,t( nsl il Lrr.to más c¡ue a los otros sobre la base cle crite rios

',( resistc

,l,

r.rt ionalid¿rd.

L

JI]AN RIVANo

En lzt llíutlu, cuando Aquiles se compzrdecc finalmente del rey Príamo que suplica por el cadáver de su hijo Heckrr, se cuenta un mito clue tiene que ver con calamidades y

repartos: con los bienes. los males Aqtriles. d irig iendose I Prirmr,:

y el azar. Lo

cuenta

Los inmortales no conocen la pr-eocupacitin. Pero lo qlre tejen pala Ios hombres est:i lleno de pesares. En la sala dcl palacio de Zeus hay dos cofi.es; uno de ellos de doncs malos, el otro de dones buenos. Aquel a quien Zeus, el señor del tl ueno, mezcla los dones. se encontrar¿í ora con buena ora con mala fbrtuna; pero acluél al que sókt envía ntales, será señalado con desprecio, el hanrbre lo perse hasta los conlines del mundo, y vagará por la tierr-a -9uir:i sin la consideracirin de los hombres ni de los dioses. Así ocurrió al mismo Peleo: los dioses le ofiendaron tc¡das las cosas buenas... pero Ic enviaron tambión la desgracia.

(llíuda XXIY)
La tensión catcgol'i¿rl en este c¿rso, como et muchos Otros. es asunto que puede plesentarse con la simple ayuda del

principio cle razón sullciente o el de identidad de los indiscernibles. ¿Por qué dc dos cuy:r conducta no difiere en nada caen al uno males y al otro bienes ? Y más firerza adquierc Ia tcnsión categorial si hay dioses omniscientes y omnipotentes de por medio que tendrían c¡ue veiar por las cosas quc ocurrcn en el mundo. El mib. como se ha dicho- tiene entro sus rnhs impoltantcs lunciones la de reducir la tensión categolial. Y en mucht¡s casos, t¿ü distensión se ktgrari

r.,\ I{ACtONALIIAI) Y St S

N1()1n)S

nlostrando alue cos¿ls ¿lparenterrente indiscerniblcs, stilo aparcrtemente lo son. Pelo el mito de los cofl-cs en el palacio de Zeus no se rriLrsta satisf¡ctoriamente al principio cle razón suficiente. Hay rrna razótr para que a dos mortales de conduct¿r incliscernible lc caigan distintos dones; a uno, bicnes, ¿rl otro. m¿rles. Pelo t¿rl ruzírn es l¿r sinr¿rzón misma: la arbitr-ar iedad, el capricho clc las rnanos dc.lúpitel que toman de aquí y allá sin criterio ninguno. Así, el azar que observar.nos en el mundo y que t¿lnto nos (lesconciert¿l en la distr-ibucirin de krs bienes y los males, sc cxplica clesplazándolo a otro azar: el de las r.nanos de Zeus nrczclando los contenidos de ambos cofl-es. Pero no de-ia de interesar csta espccic o tipo de distensión tritc-9orial. En la distribución dei aninr¿rl sacr-ificado, pore jcmplo, el mito resuelve el conflicto cn tórrninos que ncr i['ian lugar a dudas: no puede haber conl'licto entre dar kr rrrc' jor a los hombres y lo peol a los dioses, porque el modo cle ilistlibución fue establecido libremcntc y a los dioses se les rlio la ocasi(rn de optar. Ni puede el engaño de Pr-orreteo rrczclarse con la elección: toda vez que le dan a uno a clegir. L l ricsgo de elegir mal por e ngaño cstá fblrralrnente irnplica rlo: y dcsdc que uno está de acuerdo en elegir-. lo est¿i con cl riesso de ele-qir m¿l, cualquiera sea la caus¿r clc la nral¿ , lecciírn. Y esto sin clecir nada cle la pelspicaci¿.le Zeus. Así, , l nrito de la distribución del sacril'icio resuelve (o pretende rr'solver') la tensión categorial s¿rcirnclolc, pol dccirlo así, sus rrriccs lógicas. Scncillarlente es una tensión sin lund¿Lmento. | 'or cl contr¿rrio, el nrito de los dos colr-es llenos clc buenos y r rirlos ckrnes no Lesuelve la tensitin. Lo q uc hace es desplazarla

II'AN IIJV No

tl'¿rnsladanclo sus orígenes al Olimpo rr.risr.no, hu llan¿ con cl preclicarrento de los nrisnros dioses. Obviamentc. la estratcgia clel mito clLre cuenta Ac¡uiles ir Príarno está en línea con las respuestas alternativas y vi!¡entes hasta cl clía de hoy de irnportantes sectas reliciosas quc, ¿uttes

y atenuarla

identiflcando la condicitin

que colocar a los dioses en análoga condici(in a la ltucstra l'rente al azal-. opt¿rn por colocalnos ¿l nosostros ¿rnte un in'acion¿rl aún m¿1s denso, clue l'emite lo que no tien razírn sulicientc a "limitacirin human¿l'. a "¿ucanos inaccesibies". a "misterios cle la voluntad cle Dios". a "insoncl¿rbles dcsignios dc Ia Providencia". Los "mistelios cle la voluntad cle Dios" y los "insondables designios de la Providenci:i' aparecen carac

terística y a-gudanrente allí clonde. ur:lts que el atropello del principio dc razrin suficienle. es la subversirin cle Ia razón nrislna lo c¡ue se lnaniliesta. Corro. por ejernplo, cuarrdo un Pa¡ra lecién clcciclo ntucrc súbit¿rntente o como cu¿rnclt¡ un pueblo crcyellte y ntisc.rable cs cliezr¡¿rclo ¡ror calan.ridades
natrrr¿lles.

No cuesta mucho ver q ue ur:ís allá cle la r.cligiórr se pueden encontrar tlmbién respuestas de est¿r es¡recie a Ia tensión

categolial. Laclistribucirin de los bienes materiales, porejemplo por qué en la distribuciírn dc Ia ric¡ueza toca a unos pocos tanto, y ¿r Ia inmens¿ mayoría tirn poco no sírlo se ve en tórminos de mistel'ios y vifindes teologales colno lt pobrez:t y la caridacl. sino que se la puecle atribuir.a una "ntano invisible" (corno lo hace Adani Snrith) que re-eula la distribu-

.ir'I

.'n

recuercl¿r la

rrD lllelcatlo rle lihle e',tnpclcneilr y t¡rrr U po(.o nano de Zeus. Toda la difer-cncia parece ser así:

l-A R^(t()\ALlt)At) y Strs N4()l)()\

clue la mano dc Zeus distribuye el azar al azar.. ntientras que

la "mano invisible" regula el azar de acucrdo a las leyes del nrercado. Ni c¡ue decir: ninguna de las dos historias l-esuclve

la cuesti<in del ¿rzar- Basta la obvia considel.¿rcirin de una distribución "al azar" previa al melcado y que porc cn r¡¿lnos tlc unos pctcos. mucho. y en [l¿utos de unos ntuchos, poco. ¡rara denunciar la racionaliclad pretenciosa de l¿r "mano invis ible" de Aclam Smith. O considércse la solución de esta tensiírn c¿rte_qoria¡ rnccliante I¿r doctrina de la propieclad s in-la-fircr.z¿. es clecir. la plopiedad como derccho pulo. y su r-elación con la idea de don ( presente, obsequio) divino conto vie ne ya erplícita en el mito t¡Lrc cuenta Aquiles ¿l Príamo. O con otnrs mitos cle la pr.opierl¿cl-sin-firerz¿r, como la prescrrcia priltrcra rle los ¿ncestros cn Iir ticn'a; prescncia prinrcra clue origina una l.clacirin clc propierlad puramente jur'ídica, y ntediante la cual c¡ueda cstablecicla lrr distdbución desigual de los biencs, resolvienclo así cle nr¿rlera firrnral, la tensión categorial. Ahor.a hay ¿utccstros y no ¿lncestros (algo análogo a los iniciados y no iniciaclos. \ilntos y no-santos. nrovimientos celestes y sublunares c¡r-le ( lrcontramos nrás atlás). El carícter mítico de una distensión así t¡ucda expucsto ( ¡r las disputas territoriales, disputas cn c¡ue una rración r('cLlrrc a un derecho avalaclo por el Valicano. l¿s N¿rciones I nidas, los ancestros españoles (zulúes. altanos. etc.), o por I(xlas estas cos¿rsjuntas y muclras otr¿rs clc la misnta naturalez;r. cs clecir, avales de la propiedad-sin-la luer-za. Implic¿rciones rr'eicntes cle una conedia así son las trageclias cic las lslas \'lllvinas (numbre mítico de las Islas Facklands). dc

JL:AN I{IV?\ NI

)

Alganistán, Cambodia, Namibia, Sudáll-ica, Eritlea. Segulamente, en términos dc las intplicacioncs cle todos krs días, una oposiciírn asi. propiedad-sin-fuerza y pr-opiedacl -con tuer za, no se present¿l t¿ln desnltdil en el sentido, pof eielrplo, dc acorazados br it¿hnicos, tanques sovióticos, e.jércitos vietnami tL\s o tilúritrcs an.)eÍicanos, dc ulta parte. y papeles lirmados por las Naciones Unidad. de la otra. El que viene con tanques o acol ¿rz¿ldos tfae papeles también. S ienpre van a contarse Ios rritos dc la plopiedad-sin la lirer-za: la cuestión es si hay tanques y divisiones para lespaldal los Ínitos quc se cuent¿ln.
Pode¡ros ensay¿r una alegoríir cle la racionalid¿rd con la
l'i-eura dc las aguzrs quc desde sus ¿rlt¿ls fuentes cor-dilleranas dcscienden sol tcando mil accidentcs h¿sta el trar. Si hubier'¿

canales que condrúeran cstas ¿gu¿ls desdc Io alto h¿lsta su
desemboc¿dur'¿r,

el principio de su movimienkr -la ley

de

acuerdo¿rlacual un líquido sc nrueve entre dos nivcles nose confundiría, no se implicaría coll otros. y quedarí¿ a la vist¿r
clt tod¿r su simplicidad. Cier-to, aunque no ltay en los orígenes citniües así, las aguzrs escurriendclse y per-sistiendo te¡ntinan por firrrrarlos. Pero. lo logran sitrnetiéndose a una varieclad de exigencias que impone el terreno por el clue se escun'en. Así

combinando su simple principio de descenso cou otlos igual clc firmes que surgcn en su cantino. las aguas tienen que saltar a los ¿rbisnros. acluí, bilulcarse, allá. expandirsc, más all¿i, hundirsc en arenales, estancarse en pantanos, ftrrrnar la_tunas, lagos hasta colrrarlos y desbordarlos; tienen que cstrecltarse en prctnnclos cañones clue ellas nt ismas horaclaron, espalcirse en pccl'cuales. podrirsc cn ciénagas. cnlodarse en arcilla;

\

R,\( JONAL_I)At) Y SllS \IOI)OS

ticncn que retorcerse en c¿lpl ichos¿r serpentina. avanzando, ¡ctlocediendo. volviendo a ¿lvanzar, tantcando acluí y allí cn lrrrsca del ciesfllaclero clue las lleve por lin al océano. Una ernpresa como ésta, puede tracasar a poco de iniciarsc. a medio camino, o casi it punto de ternrinar. Todo v¿t a
r

lcpcrrclcr de la medida en que las aguits puedzrn responder a las rrrriltiplcs cx igenc irs de tt ritt. il, que cnctrcrr tlr n erl :u e ürn in( ).
'

cnlre las cuales algunas las dividen. otl-as las concentran. Irlgunas las aument r, otras las anrcnguan. al-{unas las exploliur. sea que las desvícn. sea que las consur-n¿ln. sea que las licncn, en parte o en su totalidad. Todo esto, cspecificacio en incontables variacittnes y tlctalles. le ocllrre a las aguits que bajan desde l¿rs i:Llturas cordilleranas al mar. Algun:rs se pielden hundiéndose en
rlcsiertos; algunas se est¿lnc¿ln en pantanos; el1onres cantidatlcs de ellas aq uietándosc cn valles y llanur¿rs sostienen la vid¿r cn su seno y hasta nrás allá dc sus riberas: asisten a l¿ls plantas
c¡ue se cxpanden en torno, a los aninrales que a todo

lo largo

tlc

sn curso descienden a beberla.

Decirros clue todo este cuadro, csta epopeya de las aguas rlcscencliendo entle mil obstáculos clesde l¿rs alturas coldillelanas al océano. puede servirnos conro una alegot ía de
racionalidad- segúur ésta se dcspliega en el mundo. En csta iLlegoría. el océano es la meta natural dc las aguas. el lugal Liltimo dondc no hay para las agttas exigcnias extrañas a su
l¿r

intr-ínseca condición y pucclcn éstas desplazat se en elelcmento cle su libertad. Así, la tierra cntcra. descle los altos picos

ncvados h¿rsta las playas y acantilados que cit-cundan el océano constituyc el escenario clel dranra dc las aguas el

JLi,\N ItIV/\N0

pura cnsayando de mil maneras adecuarse con el nrunct¡. encontrar los meanclros y coÍttornos por donde el ntunclo rcsponcla al principio de las aguas pol.dondc la l.ealidacl se lr.rr-rcstre racional- dcjánclolas circular sielnpr que e sea clentro de esos lltarcos. En ese camino cle las aguas por Ia tierra el camino cie l¿t razón- éstas sc acuntulan aquí y allí sLlbiendo su presión es l¿r tensi(in c¿ttcgorial-. se pier.den en canrinos que no c1¿n salicla
son las aporías y par.aclojas cle Ia razón_ cn ¿renas clesér.ticas. en oc¡uedacles y ¡tantanos _cs la int¡rotencia y ll.ustracióll cle Ia razón. En t¿rles intcntos, Ias agll¿ls se dividen son las eteLnas dicotomías-: en tales otros, sc acnllulan y acumulan en lagos

chama cle la racionalidacl que h¿rccn su camino a tt-avés del mundo en busca cle su patria eienrcnto de ia racionalidacl -el

bellísimos y enormes, initaciones del v¿sto océano. v ev-en_ turlnrentc siguen rnÍrs allá. clespués tle rebasar enol-nte. .imur. en clemanda de las amplias piayas son las granclcs síntesis culturales. los sistem¡s míticos, r.eligiosos. fllosóticos. cicn_ tíficos que. aunque nruchas veces absorbentes y cet-raclos, rruchas sirvcn tarrbién para tacilital.el curso cle la razón. ¿y no significa la liegacla final. cle parte de las aguas al océano. que la tierra, aunque siquicla cle fornta estrecha, tr-abajosa, retorcida. vacilante. r eacia. claudicantc, así y todo responde al principio dc las agu¿ls" que aunque cobrando altísinto clcrecho de tráusito así y todo las deja escun irse a tr¿vés suvo hacia el Itt¡ut clc .rr cntctir ¡denlili(.irei,irr cs tlcr.il qu. ,,,,,,r,.1,, ..,. "l después de todo. y por muchas dilicultacles que salran al elrrrirr,r. ¡rlr.rblc (l( ¡tptclt( :iut¡ r.( i,It;11 ., La alc-uoríl dc las a-uuas puedc cletallarse y detaliarse.

l,\ I{r\( l()N^l-ll)Al) Y StrS

\1Ol)OS

Podernos, por ejenrplo, considerar a los físicos que investigan los principios cle acueldo a los cuales se escurren las agu¿rs por la tier ra y que averiguan todas las particularidades y especilicaciones dc un proceso así; ellos son el análogo de los

Itigicos que conocen los principios y fitrmas de la racionali dad. O considér'ense los ingeniet'os que saben interpretar y aplicar por todas partes la ciencia c¡ue los físicos est¿rblecen, sea almacen¿ndo el agua. sea distribuyéndola medialtte sistemas de suministro, sea empleando su corriente como fucrza de conducción, sea explotando su fuet za pata movet turbinzrs, para generar otras fbrmas de energía. Estos ingenieros son los análogos de los que practican Ia r¿rcionalidad -los dialécticos,

los oradores, consejeros, scrmonistas, ct'íticos, abogados,
ideólogos, pl'opagandist¿rs. O considérense las personas c¡ue enplean a estos ingenicros p¿lra explot¿u' las aguas en su provecho. haciéndolas escurrirse por desvíos ajenos zr stt curso natural y consumiéndolas para su p¿irticular bcneficio. ¿No los compararefiros con los que disfi'azan con los atavíos de la racionalidad impulsos particulares que sólo a ellos conciernen y bencfician'l

VN
LOS MITOS DB COMBATE

aSrupar de acuerdo a obvios criterios Por t' jcrnplo, mitos divinos y mitos natrtrales. Los pt imeros tratan,
L( )s Mlros
sFr

puEDEN

jerarquíls del cielo; otros, de la creación del nrundo y cle los hombrcs;ott'os. del patrocinio y tutela de los tlioses soble la naturalez¿ y los honrbres. De los nritos de la l¿rturaleza, los hay sobre los f'cntimenos meteorol¿)gicos, sobre las sucesiones diarias y anualcs del sol' sobl-e el ciclo rrensual de la luna. sobre l¿ f'eltilidad, la caza y la cosech¿t
Lrnos, cie las

Frente a los mitos divinos y naturales están los mitos socialcs. que tienen que ver con el origen y mantención de las costumbres y las instituciones.

Los criterios varían sensiblemente. Hay mitos que cuen tan la contienda de un hóroe con un monstruo¡ los hay que refieren raptos cle mujeres o jírvenes; otl'os cuentan historias de seducciírn. Los hay en que se trata de ir en busca de un

objeto maravilloso con propiedades mágicas. de viaies a países remotos, cle descenso a los infiernos. de I'ecuperación
de un pariente o una arnada. Se habla así de mitos de combate,

mitos de rapto, mitos cie engaño y de seducción, mitos de búrsqueda, mitos de rescate, de periplo, de descenso y as
censo. etc.

Ir^N Rtv^No

Como los mitos invariablerne ntc se repiten de cultura en cultura. de tradición en tradición, se puede n.ruy bien anticipar que un mito detcnrinado- que escuchamos o leemos. es sólo un caso o instancia de una clase. Por ejernplo, tórnese el mito de Odiseo baianclo al r eino de Plutón y se ticne una especie de mito: los mitos de descenso al rcino de Ias tinieblas (como los de Orf'eo, Démeter, Heracles). O tómese el mito de la caja de Pandora y se ticne otra: las especie dc los ntitos de prohibición (como los de los odres de Eolo. el cuarto de Barba Azul o el aprencliz de brujo). O tómese el mito de Zeus y Eur-opa y se tiene otra: la de los mitos de rapto (como los de Helena,
C¿nímedes. Proserpinr).

Sobre los mitos de contienda o conrbatc nos dtr Joseph Fontenrose una lección pata nunca olviclar, en su libro ntonument¿l dedicado al combate de Apolo y Pitón. Tlirtirndr, en gcneralelc i,¡s nlil,,s. csLe tUtüt ft-upr)ne Unt ¿u'ticulaciírn en tres partes: la de tipo variante-vcrsión. Algo dicc ól mismo conro gónero. especie y varieclad. Co¡no lo entiendo, el tipo del mito se retlcre a la trarna -por ejemplo. el rapto de una belleza de alcurnia por un podel oso extranjero. La variante. dice el mismo Fontenrose. "es esencialmente la r.nisr.n¿r histr¡ria contada de dioses y hombres distintos y en distinlrs escenarios". Por ejemplo, la hisktria del r-apto de Hclcna es escencialnrente la misma quc la del rapto de Europa y el de Proseryina, sólo cambian los personajes y el escenar-io. Así. rccurriendo ¿L una noción que nos cs ya algo familiar, el tipo es un univcrsal de dif'erencias. "Es una histtxia tladicional que a¡rarecc en dil'erentes variantes'", dice Fontenrose; y

t.os ñ1tT()s t)F a (JMuA lla

nosotros podemos agregar que no tiene otla parte donde aparecel y no es má!, poÍ tanto, que un todo-de-val'iaciones. En cu¿rnto a la versión, se entiende bien a paltir de la val'iante. Pol ejemplo (utilizando el que ofiece el mismo Fontenrose), el tipo "intento fiustrado de seducción por la mujer de un poderoso"tiene una variante en el caso de José y la mujer de Potiphar, y tiene otra en el caso de Fedra e Hipólito. Consideremos esta se-qLrnda variante: ella fue contada no de una sino de muchas maneras entre los griegos. Cada uno de estos dif'er entes rel¿rtos de la vzrrizinte Hipólito-Fedra es una versión. De modo que lavariante es también un universalde-difélencias: es la variante de un tipo que aparece en diferentes ver siones. A todo esto, debemos agregar -siempre siguiendo a Fonterose- l¿r noción de tema, que este autor separa de la de tipo. l,os temas firrman un conglomerado, un conjunto, o más bien un depósito de materiales; de este depósito se van sacando para fbrmar las historias tradicionales, tal como el cajista va sacando los tipos para componer un texto de imprenta. Con una conrparación así será más clara la definición de Fontenrose:"Por tema entiendo un aspecto, rasgo, o episodio recurrente en las historias tradicionales". Por ejemplo, en las historias tradicionales del tipo "rapto de una mujer de linaje por un podel oso extr¿rnjero" los temas serían: la lleva a ultramar, la encanta con joyas, la Ileva en caballo alado, es la esposa de su huésped, tiene poderes rrágicos, etc. De los temas a las variaciones de los temas no hay miís que un paso. Por ejemplo, el tema "la lleva a ultramar" puede variar, cambiar o sustituirse por: la lleva a una caverna, la

ILiAN ltlV^N(

)

llev¿ a una isla. a una fbrtalez¿r. O el tema'.es Ia esposa cle su huésped" puedc trastoc¿rrse en: es la pr.ometicIa de su herma_ no. Ia herurana de su mejor arnigo, la hrja de un r.ey atlvcrsario. Un objeto, por cjemplo un collar, pucde ser sustituído pol.una

copal un anillo. un manto. Un¿r tornenta pucde apalecer.en lugar de un incendio. o un terrcmoto en vez tic una inunclación. No hay c¡ue decir.lo: los cambios. v¿rriaciones o sustitucict nes tcmáticos sc ploducen yendo de vari¿utte en variante. cle ver sión en versión. Y suelen aféctal cle tal ntancra ¿rl telna, que Fontenrose tiene toda la razírn en clecir que ntuchas vcces ncr es l)icil identitlcar.lo. Un anirnal, porejemplo, puede sustiruirse por su piel, su piel por un ntanto, el manto pol. un cetro. el cetro por Llna csposa. Así. tantbién se tr¿lnslbrman cn símboios lc¡s tentas: y hay cn ellos una base para la escuela racion¿rlist¿r que
busca dar un signilicado en la realidad y así una interpretación de sentido conliln a las lantasías ntíticas -corno clue los .jírvenes enviados al Minolauro son un símbolo clel triúuto c1e Atenas a Creta, la lluvia de oro quc hizo cacr Zeus sobr-c

Dánae fue el dinero col.l que sobornó su seductor a los que la

cuidaban.
Espero que el protundo signil.icado que para la filosofía cr-ítica dc l¿Ls culturas tiene el anirlisis tcmiltico cle los mitos.

t¡uede siquiera bien indicado en Io que sigue y con lo que termino estils páginas. Lo que nrís me importa es esbozar un enfirc¡ue en térmiilos de análisis temático cle los mitos que
Fontenrose no hace. pero que
sLrs icleas.

lle

parece nruy obvio

:r

partiide

t¿rnbión los

El concepto de tetn¿r es cosa ya aclquit.icl¿r. y kr son tlc v¿riación, sustitución y c¿unbio temáticos.

LoS \,l]TOS l)ll COMRATE

Sobre esto último, Fontenrose tiene más que decir, y de suma

importancia: su enumeración de seis especies de cambio tamático. A nredida que dé la lista iré ejemplificando, no
como
1o

hace Fontenrose empleando el tipo "contienda con el

dragón", sino el tipo "rapto de una mujer de linaje por un poderoso extranjero", porque nos es ya familiar, y siquiela hemos nombrado sus variantes "rapto de Europa"' "rapto de Proserpina" y "rapto de Helen¿r". Las seis leyes de variación temática recolectadas por Fontenrose son: (l) Cambio de rol o papel. Por ejemplo, una diosa (Deméter ) se transforma en esposo (Menelao); una hija (Europa) se transfbrma en esposa (Helena). (2) Cambio de acción. Paris seduce ¿r Helena; Zeus engzrña a Europa. Palis navega con Helena; Plutón baja al Averno con Proserpina. (3) Cambio c'le énf'asis (un tema enfatizado en una variante no lo es en otra). Por ejemplo, la búsqueda de Europa por sus hermanos tleja ver intentos de represalia; la búsqueda de Helena por Menelao desaparece ante la amenazzr a Troya. (4) Transferencia de los hechos de un personaje a otro. Por ejemplo, en el rapto de Helena, la amenaza de Agamenón sobre Troya tendría que ser correspondida, en el rapto de Proserpina, por la amenaza de Zeus sobre cl Hzrdes; pero es Démeter, la madre de Prosetpina quien antenaza. O, en el rapto de Helena, son los marinos los que llevan en barco a Ia pareja; mientras que en el rapto de Europa, es Zeus trasfbrmado en toro que la lleva en su grupa mar adentro(5) Los temas y roles pueden combinarse y fusionarse. Por ejernplo, el tema "barco", el rol de los marineros y el de

Paris se fusiolt¿n todos en un hermoso krro cn el raplo tlt. Europa. O el esposo of'endido, el herm¿rno soiici¿rrio y la l.krtir amcn¿lzante se corlbinan en un soio t.ol y un solo acto en (,1
c¿rso de Démetet-.

(6) Conversantcnte. puede darsc una duplicaciiin. mLrlri plicación o expansión clel tcma. El rol clc una nrach.e (Déntetcr.)
se desdobla en rol de esposo y hermano ( Menelao y Agamen(ln ) en el rapkr de Helen¿. O el rol cle Zeus en cl rapto Je Europa se clesclobla en los tema barco, setiuctor en el r-apto cle Helena.

Fontenrose ¿rlude de pasacla ai parulclismo ostensiblc entre estas reglas cle alter.ación, recrnplazo. nrut¿rción o canr_ bio tcrníticos y las funciones u operaciones inconscientes propuestas pol Freud dcsplazarniento, simbolizaciítn. con_
clers¿¡ción- en su teoría de l¿r fbr ln¿rción cle los sueños. Así. las cuatro plinteras rcglas se reiacionarí¿rn cspecialmente con operaciones de despiazamiento. La regla (-5) esti en clala relaciírn co¡.1 r-ur principio dc conclensaciírr, per.o Ia regla (6) muestra que lus ntitos disuelven aclentás cle conclens¿rr. Sobre la simbolizaciirn no hay regla explíctta en Fontcnrose, pero vi nr(,5 Init\ ittt i¡i qLtc it t tit\ c\ dc \ Jt ¡il c: vctsir )nej\ jr,\ t;il¡,:, ) cambian tanto. que pucde rcsultar.rnuy difícil iclentil.ical.sus tcmas. lo que vicne a significar una clistinción entre tcnl¿l rnrplícito y telna explícito, tenla real y tema aparente, .londe Io ap¿fente sirve también cle sínbolo real. Vale hacer notar sobrc las reglas de transftrrmaciírn tcmiitica dc Fontenrosc c¡lc son tan o ntás comprensivas clue las resl¿s dc firrmación de los sueños de Freud: ycluc se establccen independientemcnte, inductivamentc, siri requerir ningLlna hipittesis y clentro de un caÍnpo tle validez objctivo,

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veriflcable. Fontenrose ha llegado a establecerlas dedicando gran palte de su vida al estudio de los mitos, en especial los rnitos de combate y los déllicos. Para algunos autores, la manera como muchos aproximan los mitos y los sueños siguiendo las pautas de l¿i teoría tl'eudiana de los sueños diciendo, por ejemplo, que los rnitos son "los sueños de los pueblos", o que los mitos son "los vestigios defbnnados de los deseos fhntasiosos de sociedades nacientes". "los sueños ancestrales de la infancia de la humanidad" (ideas alentadas por K. Abraham, O. Rank, K. Jung y hasta el mismo Freud) -conduce el paralelo de los sueños y los mitos dem¿isiado lejos. ¿Cómo no estar de acuerdo con ellos? Hablar de los sueños de la infancia de la l.rum¿rnidad no es siquiera analogía, sino pura metáfora. Y decir cosas como aquélla de que "los r¡itos son los sueños de la humanidad; y Ios sueños, los mitos del individuo", quizás qué significará. Hay relación de los sueños con los mitos, no cabe duda. Ya nos encontramos con la tensión categorial que obviamente tiene relación con tensiones emocionales a las que el mito responde con transacciones de la especie del sueño. También h satisf'acción alucinatoria de deseos no parece responder a dif-erentes mecanismos, yendo desde el sueño al mito y pasando, de ida, por las ensoñaciones, los cuentos de hadas y las leyendas. Todo esto es muy obvio. Los sueños suelen estar poblados de tantos monstruos, tanta mezcla absurda de cosas dispares, tantas aventuras enrevesadas e inverosímiles como las sagas de Teseo, Odiseo o Perseo. Parecen resolver ansie dades y satisf)cer imposibles muchas veces; y es de suponer que otro tanto valió y sigue valiendo para los mitos. Pero

.rU¡\N RIvANo

sostener que un¿l relaci¿)n así culmina en identidad de los nritos y ios sueños, o pretender siquiera la validez cle una lnalogí¿l fbrm¿rl entre ellos, es r¡ás cuestión de f'e obcecada c¡r-re de serrtido cornún. Mi,'rs instmctiva y menos discutible es la proyección de las leyes de transfirrntación de Fontenl ose a planos donde no só1o los ternas han sido transfbn¡¿rdos hasta el total ocultamiento. sinO hasta Ios mitos mismos. Porque, conto ya hemos señalackr, casi no hay autol que se entreteng¿r en el estudio de los nritos y distlute con ellos quc no se avenga también con la

nocirin de un "pensantiento mítico" y una "manera de los nlitos" totlavía vigentes. Sólo que mírs allá cle las obvias implicaciones de esta aceptación no es comútn que se vaya. Se habla de "los mitos de la sociedad cr)ntempor¿tütea". "los ntitos políticos", "cl mib de la paz munclial", "los n.ritos de la ciencia", "el mito de la objctivtdacl". En fln, nunca falt¿r en cli;rrios y revistas alguna m¿rqueta con el fiontis "Mito y Realidad" para relleno de los rincones. Pero mucha ciencia al rcspecto no hzry; por lo menos, no al alcance del lcctor t¡rdinario. No se clice, por ejemplo, cómo llegan a estar los r.r.ritos con nosotros. No se cnsaya la rclación dcl pasado y el presente de los ¡nitos. No se dice dónde difieren (si es que difieren) los rnilos nucvos de los vie.jos. No se dicc si hay o no Minotau.os lotl¿rv ía: si ¿rsí como volamos en sueños, volamos en la vigilia. N i iltintlc cstín. de haberlos. los laberintos y las cabalierizas clc los nrinot¿ruros y los pcgasos de la sociedad ¿ictual. I)cro u¡ttes cle cntrar en la proyccción dc las reglas de 1m¡rlil ltracirin tenlática cle Fontennrsc. refir¿trmonos a la otr¿

LOS MITOS DE COMEATE

buena mitad que tiene que contarnos este ¿dmirable autor,
para estar así no sólo en condiciones de manipular la transfbr-

mación temática, sino también el análisis temático. Por lo menos, el análisis temático de los mitos de combate, que no son escasos, ni de tomar a la ligera. Vamos a abreviar un poco, pero no tanto que no podamos llevarlascosas a una perspectiva más alnplia. Los temas de los mitos de combate los ordena Fontenrose en diez categorías. Las primeras cinco se refieren a los temas del Enemigo (el Dragón); las restantes se refieren a los temas del Campeón. (a) El Enemigo es de oligen divino (Pitón, Tifón). (b) El Enemigo vive en lugares mandados a hacer para monstmos (cavernas, pantanos, lagos, océanos). (c) El Enemigo tiene honible aspecto (gigante, cocodrilo, león, águila o una mezcla de tódos éstos y muchas cabezas, aliento venenoso, ígneo). (d) El Enemigo saquea, devora y viola. (e) El Enemigo conspira; quiere gobernar el mundo. (f) Un Campeón enfienta al Enemigo. Es joven o casi un niño. (g) El Campeón vence al Enemigo mediante su arma fhvorita ayudado por su madre o su esposa. (h) El Campeón está a punto de perder la batalla; el Campeón muefe. (i) E,l Enemigo es flnalmente vencido. () Después de destruir al Enemigo, el Campeón se retira a purificarse de su sangre; instituye un culto y construye un templo. De sólo leer la lista de temas y su ordenamiento, brotan

.ITJAN

I{IV No

inmediatas las pre_quntas: ¿Es esto un combatc? ¡,De dónde

viene este cuento de niños. csta asimctría ptLrfisutru de
Campeoncs y Enemigos? ¿No es la nrisrna que emplea el c¡ue vence en el combate, la que agitan todos krs que se benefician con la victoria? A lo que se responderí (y sin ningún prurito de f¡bricar

paladojas): Pero, ¡si se h ata just¿u.nente de eso. de un cor.nba-

te! Un combate supone la prevalencia del vencedor y la subordinación o aniquilamiento del vencido. El vencido no tiene palabra que decir. Y sl l¿r tuviera, no tiene dónde decirl¿r. El único que queda para cont la historia del combate es el vencedor. ¿ Cómo quiere usted que la cuente? En otras palabras, en una primera impresión nos parecen demasiado blanco-negro las catcgorías presentad¿rs por Fontenrosejusto por la lalta cle perspectiva. Pero no denroramos en darnos cuenta alue el blanco-negro entra aquí a fbrmar la esencia de la cosa. Como se dice. la historia la cuenf¿rn siempre los vencedores; y ll historia tiene siempre la razón. Y a propósito de historia y vencedor, nadie va a equivocarse colr el rol que corresponde a los e.jér.citos y el lugar que ocupa la guena en la constitucirjn de los reinos, en el cambio clc krs regímencs. en la expansión de los imperios. Considerando esto -que la guena está en la base de los estados, quc la histor-ia cs la perspectiva de krs que vencen -podemos esperar que mitos de la especie y naturaleza que Fonterose investiga entrcn t¿rmbién en la tbrmación del mito de mibs: la Historia
Patria.
Pero hay un trecho krdavía que cantin¿rr con cste autor. A él no podía escapar lo que antes dijimos sobre Ia asimetría

l-0s MITos t)| a oNlJ¡aTF

Enemigo-Campeón: la proporción de relatividad que irrplica su análisis temático de los mitos de combate. Porque relativiclad hay, y tanta como para girar la relación completamente. transformando al Enemigo en Campeón y al Campeín en Enemigo. En los mitos, si en alguna parte, tendríamos que esperar encontrar blanco y negro, bien y mal, claran.tente separa dos en especial si el tema central del mito es el conflicto entre un buen dios y un mal demonio. Sin embargo, como en la vida misma, hay en los mitos zonas grises. Hemos visto mitos cn que no es fÍcil distinguir el héroe del villano; y hemos viskr el héroe de un mito transformarse en el villano de otro. El Enemigo es ora muerte ora Í'ertilidad. El Campeón trae a los hombres tanto bencliciones como muerte. De hecho, el rol -Enemigo o Campeón resulta deterrnin¿do por la naturaleza del dios antes que por su buena o rnala disposición. El Campeón es un dios celestial, un dios delflrmamento, en paÍicular. Es posible recorrer la lista entera de los ter.nas y mostrar que el can.rpeón es un duplicado de su oponente. (p)/?¿n.. tt Study oJ Delphic Myrlt, ps. 169-70). Los temas en los rnitos de combate, como hemos visto. se escinden limpiamente entle temas del Enemigo y temas del Carnpeón. Por lo demilrs, basLa la mención, basta la iconografía, basta la merzr experiencia oldinaria, par¿r tener ante los ojos lo que Fontenrose ha atesoLado en detalle: Apolo y pitón, Zeus y Titiín. Hér'cules y Ia Hidra. Teseo y Minotauro, Perseo

,JUAN RIVANO

y Medusa, Miguel y Lucif'er, Judith y Holol-ernes, Jorge y el Dragón. Viendo sus imágenes tan familiares, estamos iiencio las figuras del Carnpeón y el Enemigo tal como resulran de la contraposición temática de Fontenrose: radiante, celestial. puro y juvenil, el prinrero, desciende de lo alto. toda la luz. lotlos los colorcs lrrminosos tJe su ladr): sin¡e\lto. oscur.o. l.co ha:tr el honor. terrible y ominoso. el segundo. emerge br,_ queando del negro subsuelo, vomitando fuego, ponzoña y tinieblas.
¿Cómu entonces no insistir.en el constrlstc tujtnte blar:. co-o-negro tan maniflesto sobre todo en los nitos de comba_ te? "Como en la vida, en los mitos hay zonas grises,,, nos dice Fontenrose; "no es fácil distinguir el héroe del villano,,. Uno comentar'ía: durante la contienda es toclo gds; el gris entra en la definición fbrmal de una contienda. No se apoitaría, nadie vacilaría sobre de qué laclo colaborar, si no fuera así. percr después de la contienda no hay grises. También pude decirse que el blanco entra en la deflnición ibrmal del Campeón vencedor, y el negro en la defrnición fbrmal del Enemigo

"n.urgon blanquear al vencedor y ennegrecer al vencido. Es decir: hay grises en la realidad y hay blanco_negro en l¿i flcción.
Campeírn es el duplicado de su oponente,,. Si el odioso enemigo (Pitón, Tifbn, Lucif'er, Medu.sa) es un mons truo horripilante que cambia cle tigura, sujeta las aguas de un manantial o un río, envía pestes y plagas, asesina y masacra! clesvirga, viola, roba, secuestra y siembra todos Ios males. clel mismo modo valen cosas semejantes cle Zeus: mora también

vencido. Decidido el combate, los mitos

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tos t)u ( oNlll^ ft:

dcstructores. tempest¿des. cliluvios. encarccla y tortura, rapta doncellas, se concicÍa con todos los dioses celestes par:r cnccrrar en una caja todos los malcs y enviar-l¿t ¿L los hombres. Apolo se transfbrma también en selpiente, cn lobo. en halcón. enví¿r pestes sobre los hombres. usurp¿ templos, l¿rnz¿l l¿r dcstruccia)n sobre los ejélcitos aclr.reos. Heracles es cluel. arbitlario y destnlctivo como ninguno; asesinó a Lino, su maestro de músic¿, llasacra a sus pt'opios hijos. es voraz y ívido" daña ríos. clestruye pueblos, se dc.ja llevar de ataques
asesinos de ira.

Tlansftrrmándose así los héroes en villanos. ¿serít necesario trans lirr-nrar los vill¿rnos en hér oes'l Tifiin es hijo de Rca, como Ze us. ¿,Qué dilerencia hay entr-e Tilón asaltando los cielos contra nn Zcus que ¿lntes los tomó ¡.ror asalto'/ Y d(rncle cstíl la dif'erencia entre Pitón clue guardit el Santuario cle Dellbs y Apolo alrebathncioselo ¡rara guardar-lo él'/ ¿,Citirno no oponer entre los dones del titíur Pl'orneteo a los hombres y ltts rayos y diluvios c¡ue les envía Zeus'l ¿,Qué ha lrecho Pitrin cn cu¿nto a corrompcr aguas y enviar pcstcs clue no haya hechtr
¿,

Apolo ? El cuadro ¿ute nosotros es entonces así: (l) Hay una telnítica. un depósitt) de temas a clltc sc recurre en todos los mikrs de conrbatc. (2) Los temas se dividen cantlor-osamente: lenlas tlcl Carnpeón y temas del Enemigo. (3) Pelo no cuesta mucho vet-que el Camperin y el Enentigo se rellcjan. figulas inversas y sinrétr-icas. Lo clue lalta todar,ía cs averiguar los principios y krs rrodos dcl cambio cle Enemigo a Canrpeítn y viccversa.

llr'\N ltl!^Nr

I

producir una transfi)rnación lan coÍnplcta. de héroc a villano o cle villalro a héroe? parece que no hay c¡ue ir muy lejos para aver-iguar lo. T¿rlcs moclos no necesirlmos br¡scarlos en ott'a p¿lrte quc en el mismo Fontenrose. Son lls especics de cambio o tr.¿rnstbrntación temiítica que enuÍlte¿,Cómo se hacc p¿rra

ranros más atl/ts.

(a) Canttrio dc rol. En este caso. de héroe a villano. y
v

iceve rsa.

(b)

Cambio de accitin. Por-e.ientplo, c1e incencliar a calcnt¿u, de hacer' llover a r.liJuviar, dc saquear a cobriu impueskrs. cle c¡uitar lzrs aguas a distribuirlas. No cuesta nacla aquí llroverse entre opuestos. Por e.jer.nplo si uno es enernigo del r'óginten, a la mejor distribucií¡n de los ¿rlimentos la

luonrbra "carestíd': si. por el contr¿rrio es arrigo. a la carestía l¿r nornbra "ntejor distribución',. (c) C¿mbio cle énfhsis (un tcma enfhtizado en una vari¿rnte no 1o cs en otta). Por ejernplo, mientr¿ls sc enlatjz¿r la lu.julia disoluta cn l¡ histor.ia del Minotauro-',ese ntons truo insaciable de carne vir9en", los raptos, seclucciones y violacioncs de Zeus apareccn en sc-euntlo plano. como debilidades per-donablcs, explicablcs. casi cono una ot.r sesión dcpor-tiva y divertida del dios cle los clioscs. O mientr¿s la clestl ucciírn cle los hi.jos cle Cronos pasa :r pr-irncr plano. en la rebelirjn cn contr¿l dr: Zeus y Rea, se cles¡rlaza al Iondo y se atr.ibuye a un "cst¿do cle locur¿r pasajera" en cl caso de Hércules. Tamt¡ién está lleno el r.llundo dc est¿rs oscilaciones dc ónl¿rsis mediante las cuales las buenas cualidacles del ¿rclversario solt un.,l.as_ tidio dc s¿utturroncs" y los vicios propios un ,,rcgocijo

LOS Mll OS Dl: CONII]AIrl

vital". Cosas así tr¿len a la memoria la distinción de los
términos en eulógicos, neutros y dislírgicos, que debemos ¿r Bentham. Según quien haga la descripciírn, un caos cs rrnr huelgu o ttnr lttrclgt e\ lln cros. urt ate.inaltl es un ajusticianriento o un ajusticiamiento es un asesinato. Los

son el paraíso de distinciones como ésta, de términos eulógicos y dislógicos. (d) Transf'erencia de los hechos de un personaje a otlo. EÍl lugar de ser el Carnpeón el que masacra, lo hace un amigo suyo. Eventualmente, él no tiene conocimiento de la masacre. O, en lugar de ser el Dragón el que cuida el jardín. lo hace su lugartcniente. Lo que hace el Dragón es comerse las manzanas o contemplar la naturaleza. Dcl trinsito de los hechos entre el Enernigo y el Catlpeón ntl es necesario hablar: todo lo malo hecho por el Campetin se transfiere al Enenrigo y todo lo bueno hccho por el Enernigo se transfiere alCampeón. Los males de hoy son el e1'ecto del r'égimen de ayer.

rnitos del Enemigo

y el Can.rpeón

(e) Los temas y los roles pueden combinarse y f'ttsionarse. En lugar de ser el Campeón el que mata al Dragón y los Amigos del Campeón los que repal'ten el tesoro, el Canrpeón es vencedor y tesorero al mismo tiempo. O en

Iugar de ser el Ciimpeón el .lue Ínata al Dragón. su hermano el que se casa con la doncella, su padle el c¡ue se queda con el tesolo y un dios el que se instala en el te nlplo, es el Campeón el vencedor, esposo, tesorero y dios. Ut.t:l aplicación interesante la simboliza lo que podemos nombrar "mito de la espada f1anlígerzr": aquí, en lugar de ser el Enemigo el que arr oja fuego por la lauces y el Czimpeón

.ILIAN T{¡VAN')

cos¿rs se clan en una. El Campeón se apropia y asimila el arma ciel Ercmigo. Fjemplo de "esp:rcla ilamíger.a,,es la ',clemocracia,, de que hablan krs dictadores al día siguiente del golpe militar; unl señ:L pol la cual no cuest¿l mucho darse cuenta qlle LlÍr r'égimen suplantando ¿l otro lo prit.r.lero que va ¿r instala[ es una fábrica de "espadas flamígeras". (f) Duplicación, multipiicación o expansión del tema. El Enemigo se divide cn cios: por ejemplo el Minotauro en Minos y Tauros. Pierde ¿rsí su carácter de rnonstruo. LO que vale también cuando una clase cle una sociedad enemiga h¿r concentrado en sí todas las hlnciones soci¿r_ les, pero que luego, al ser clerrotada la nación. sc clisuelve cxpandiendo sus acciones sobre la sociedacl entera. Es una operacitin inversa de la condensaciítn que nombra_ ¡ros "chivo expialorio". Descle una perspectiva conto la alc¿rnzacla aquí, las dos cuestiones ¿están y cólro est¿ín los mitos entre nosotros? palecen de trámite simple. Siquiera en l¿ medicla er que se aplican a mitos de combatc. Los temas estin a Ia vista y a la v¡sta i¿s reglas de acuerdo a las cuales viven de rnut¿rcirin en mut¿tcirin, de cambio en car¡bio. y obsórvese que los mitos de cor.nbate no tienen que ver tan sólo con los antccec.lcnles cle i¿r conticncla. de los contendores, y con l¿rcOntiencla misnla. Muy r'\pr'( iilltncnl c licnc n rluc vc T co lAs e(}nsecuell..itts clc I e,In_ bate. colt lo que éste cstablece y lo que hace posible. Con lo que el conrbate dcspeja, garantiza y sostiene. Una cle Ias lirncioncs tni'ls importantes de los rlitos de combate consiste en reiterar el combate simbrilicarnente. prolongarlo en la

el que blandc la espada, las clos

I OS MITOS DE CI)MBATIJ

conciencia y la memoria de la sociedad; interiorizarlo, como se dice. Otra función complenrentaria y compalable en significación consiste en mantener todo lo vivo que se pueda, rnientras no deje de estar muerto, un espectro de amenazas: el espectro del Enemigo, precisamente. Se puede ver mucho del cuadro que la enseñanza de la "historia patria" ofiece, soble todo al pequeño en sus primeros años de fbrmación. en términos de esta constelación temática de los mitos de combate. Basta la imagen del héroe fundador en su caballo, la espada en alto, los cadáveres y las baterías enemigas bajo las patas del brioso corcel, para asociar figuras como las de San Jofge y el Dragón. L¿i temática, ante los ojos asombrados del pequeño, se escincle en un pase impecable de retórica maniqueísta: de un lado la inocencia, cl sufiimiento, Ia pureza, el ideal; del otro, la injusticia, el lucro, la crueldad, Ia esclavitud. Por fusión, todas las excelencias se condensan en las figuras de los padres de la patria. Los vicios y execraciones van al departamento de los adversarios. Por desdoblamiento y expansión, se eliminan los l asgos indeseables; por énf'asis, se exaltan las cualidaes positivas del Campeón. Yviceversacon el Enemigo. Nuevas versiones trastrocan loles, modifican acciones, atenuando aquí, enfatizando allá, transfiriendo más allá. Así se va aclarando de acuerdo al cliterio blanco-negro el cuadro del Combate Ancestr¿rl. En los sueños, para pegarle al paph lo transfirrrramos en

dragón; para violar a la hermana nos trxnslbrmamos en extraños de paso; para escapar del peligro, volamos; para superar al supe or lo transformamos en lustrabotas. El mundo de los sueños está poblado de transformaciones temáticas.

,JI]AN ITIVANO

Sírlo que transeúntes, enl.arecidas, personales y, sobre torio, multivalentes y siempre cue stionables. El cuailro mítico cle la enseñanza de la "historia patria"que se otiece al pequeño es, por el contrario, objeto hecho y rehecho, editatio y vuelto a editar, a la vista de todos; de tácil análisis, adenrás, puesto que clisponemos para Ilevarlo a cabo de un invaluable auxiliar: la "hlsk)ria p¿tria" que cuenta el adversario, contrapartid¿r exacta de la que contal.nos nosotros. ¿Qué detalle va a escapal en una contraposición así? A lo que cabe agregar una enseñanza aún más amplia zr partir de la colección entera de Ias ,,historias

patrias", todas tejidas sobre Ia urdimbre cle los mitos
combate.

cle

También, ktda la temática de los mitos de combate. con la entera gama de sus transfirrmaciones, c¡ueda a la vista en la ret(irica que acompañ¿r y sucede a la época de la tunclación y consolidación. Se muestra en los ritos, solemniclades y ef'emé rides, en los íconos y símbolos, en nredallas y estandartes, en la música, Ia estatuaria, la poesía. En cuadros, en poemas, en

cancioncs, en mármol y en bronce, la Fama vuela rauda ¿rureolando las testas de los héroes; la Victoria les ofiece la col ona de laurel. Los discursos retóricos moldean la Epopeya. Hemos sido trasladados, merced al golpe certero que tle un solo tajo decapita a la Bestia, desde el Estaclo de Esclavitud al Estado de Libertad. Glacias al Combate Originano, hemos anulado la servidumbre, nos hemos librado cle las gan.as de la bestia inl'emal, desaparecieron los verdugos del pueblo, los peros, chacales, vampiros y lacayos al servicio del Reino dei Mal, etc. Más cerca, también, más perceptible en su riqueza de

LOS MITOS D8 COMIIA]'I.]

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variedades y motivaciones tent¿iticas, sc nluestra laconstelación de los mitos de combate cuando ¿tnte nuestros ojos se

produce el cambio social brusco. Nacido de la rcsoltlción violenta de un conflicto de grupos e intereses, el nuevo orden tiene una alternativa tentadora, casi puede decirse, su única opción: utilizar como piedra maestra de su legitimación la ilegitimidad absoluta del régimen removido. En un contexto así de motivos, obran instintivamente y con acuerdo que parece orquestado por un maestro expertísimo, los principios y las reglas de la transfbrmación temática de Fontenrose. El maniqueísmo está de fiesta: el pasado inmediato se tr¿nsforma de la noche a la mañana en "la era de la abominación"; todos los males pasados, actuales y posibles se polarizan en torno de un centro mítico del c¡ue irradian con una "racionalidad" causal que hace pensar en "el país de los portentos" (por no decir de los tontos). Sin que nadie "alcance a explicarse cómo", la sociedad entera se pone de acuerdo en que la sociedad entera había caido, inocente, en trampas que no engañarían a los niños: se había dejado esclavizar y explotar
mansamente gracias al hechizo de cuentos fhntásticos (que les contaba el Dragón). Surge el mito de "los mitos sin nombre",

el mito de "lo increi'ble", lo "inconcebible", lo que "nadie puede explicarse cómo llegó a ttcurLir"- Todos, todos se encontraban bajo la influencia rraligna de lalstls s¿rcerdotes. La verdad: vivían en un infler-no sin repzrrar en el fuego.
Expropiados, usados, desgarrados, devorados por el Dragón. Hasta el momento en que surgió el contrario exacto. Del mal

absoluto al bien ¿rbsoluto. Del Dragón, un milagro, al otto milagro, Apolo.

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JL]A\ t{lv.\No

No cuest¿l ver cn un mundo actual, pla-qado de ,,militares rcvolucionarios,', ..-rluerras de liberaciiiir,r-- -i,, ::;;i;;: -"t j"r_ nos autoritatios", clictaclLrras y socieclacles ."rro¿o.r. 'l.x pliegue retórico. propa_eandísúco. iAeoi,igico á. ,;":;: combate y sus ferras. No v¿u.nos a cluclar Je la Leali¿a¿ ¿c l,r. cambios sociopolíticos rje ia era contcmporánea, de los Iooros clel socialismo tan Ilenos cle benet.i,,.' ;",.;i;;j;;;;;i,,; de millones y rniliones de seres hulr¿rnrrr. Nn uiu;,,fon.-" r ir ir ir¡ n en lodazu les. n ti,e r.irlr le, y 1,,,,n b,ii.n r, ,r. ,,' ;; t:;r,, po. la revolucirin soci¿rlista. peio este *.;.i;l;,;;'; nrucho mís t¡ue este reconocil
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u ln mentc. a propí)siro. el tenia de ia seguridad Más atr-ás nos ref.erinos a ia clistinción r,r,, j]]l l:" )^ ,:,l.i."llii., r tic l,¡."*0r.,.,.,,". p,,,..1. ",iu." ,..J Ale nucc plrror¡ tlc h p;rllhrrr ..olr irlo..en "pf,,.'.r ''t, tl,,crr.i a lllrllcl) l) tsccne u(. ril tetn iu y c l u sr, . ient il ico .¡uc haec rrn ,iecilo¡o cle ll nli\tnit expr(si,in .irlr ido.. Cuitndo ¡rittit de llr e¡:ilurr n,,r. rtónrJc Ji1,, ptrrrin rodr, ..,,,-p,,,or., .]1,í"' :l]:,1. "1"i1: ¡rirotc va de úlscutil. llrr L.oldicirlncs I.ellcs o cl .eriricl,,.lc la se-uuridad nacional.
.-.. -, n¿nonal.

Por-lo clenlás, son una tentaciítn. Criatur.¿rs tan clticiles tle nranipular y clue lircilitan lanta presticligira.;On I_ull pi.,:ni, hemosas de la ayudanta cle I rnago

M",u'."::

I OS

N]Íl)S r)t- a()ñrBA tl

Pero ocurre que después de muerto y requete muerto el Dra-{ón, al vencedor se le ocurre clue es pretcriblc quc no cstó tan muerto que di-qarnos. Es el mito del espectrc clel Drag(rn,

cl cspcctro quc ronda. Y no hay que decir: las medid¿rs
tomadas la seguridad nacional contr¿l ulr espectro ¿lsí, son tomadas contl'¿r otra cosa. No poden.ros allojar la censura a los escritores -dice el ministr-o de un país revolncionarir> por
razones de seguridad. Y en los años que siguieron al golpe de estado en mi país, hasta los prof'esores de filosofía plofunda dictab¿rn conl'erencias sobre "educación y seguridad nacio-

Ílal", "arte y seguridad nacional", "razón y segulidad nacional". No cuesta nada darse cuenta. Sin andar mucho en una direccirin así. la transfbrmacirin temhtic¿r de los mitos de combate alcanzr sr-r límite: cuando el mito de San Jorge y el
Dragírn se transtbrma e n el mito de I Dlagrin y San Jorgc. Toda la sociedacl. otra vez sin s¿rber cómo. estí encerrada en las cucvas del Dlagón, nruchos de sus miembros languidecen en sus rn¿rzrrorras. A l¿r entr¿icl¿ de la caverna, el dragón roe Ios huesos de sus víctimas. No quita el r¡o de las aduanas, los muros ¿tlmenados. los fbsos cle a,9uas viscosirs que circundan los espacios desolados cle la sociedad aherojada.

.IIJAN RlVANO

Quisier:r tomar un muy pequeño espacio para un epílogo personal. No sé si existe el género. Se trat¿r de una cuenta vieja. Insigníficante, pero igual no la olvido. Con Teseo tiene que ver. ¿Recuerdan'l Teseo tenía que cambiar el color de las velas al retornar a Atenas. Así ¿tnunciaría desde lejos el éxito de la empresa. Pero no lc¡ hizo. Parece que se olvidó. Su padre interpletando el negro velamen como seña de muerte de sn hijo se lanzó al mar desde lo alto. Un poco antes, Teseo pal'ece clue por orden de los dioses abandonó a la hermosa Ariadna en Naxos mientras ésta clormía. ¡Ariadna' la que lo había salvado de podrilse cn el laberinto! ¡Y a la que había promctido hacer su esposa en Atenas ! Cuando niño le cuentan a uno, con estos retoques atenienses de sus temas' el mito de Teseo. Y, claro, uno sr: está indeciso mientras cuenta sus colderos antes de dormir. Pot lo menos, yo estaba indeciso entro dos posturas. Una era: "¡Qué hijo desventurado, qué sacrificio del amorl" y la otra: "¿Por quién me habrán tomado?".

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