Clase 23/07/12 I. SALARIO Ya en los Manuscritos económico-filosóficos de 1844, Marx indagaba acerca de la cuestión del salario.

Aunque allí lo consideraba desde una perspectiva relacional (al igual que en El capital – “la lucha hostil entre el capitalista y el trabajador determina el salario”), en ese manuscrito (“Salario”), Marx emparenta salario con precio de trabajo. Se refiere, basándose en el juego de la oferta y demanda de los hombres, al precio del mercado o al precio natural del trabajo. Marx rechazara completamente esta concepción en El capital: allí afirma que el salario del obrero se pone de manifiesto como precio del trabajo. En este sentido, se podría decir que es con relación al concepto de salario que se instala con fuerza la idea de una ruptura epistemológica en la obra de Marx (idea que se puede encontrar en La revolución teórica de Marx de Louis Althusser) pudiéndose dividir su trayectoria en el Joven Marx (el de los Manuscritos) y el Marx maduro, el que escribe El capital y planteando la irreconciabilidad entre uno y otro. Incluso se podría postular esto a partir de algunos elementos que menciona Isaac Rubin en lo que hace a las influencias que tuvo Marx: en un caso, la de los socialistas utópicos (entre ellos a Proudhon), en el otro, la economía política (y sobre todo, su crítica). Esta ruptura epistemológica se puede ver asimismo en las nociones de alienación (Manuscritos) y fetichismo de la mercancía (El capital). Si en un primer momento Marx emparentaba salario a precio de trabajo, en El capital postula que esto es lo que se pone de manifiesto, la apariencia, lo que es superficial en la sociedad burguesa. De esta manera, la indagación que hace Marx acerca del salario se dirige a desnaturalizar la categoría: a observar lo que en ella se encubre. En este caso particular del salario, este es un concepto, una relación que encubre la explotación capitalista. En la medida en que la forma de salario “borra toda huella de la división de la jornada laboral entre trabajo necesario y plustrabajo, entre trabajo pago e impago” abre las condiciones de posibilidad para que el capitalista se pueda apropiar de un excedente, de un plusvalor. Y esta última, es la ley que rige para el modo de producción capitalista.

Pero para que el obrero pueda ingresar a la relación salarial, era preciso primero que se lo creara: de ahí toda una serie de procesos tendientes a despojar a una gran masa de individuos de sus medios de producción. Estos procesos se podrían esquematizar a partir del proceso de acumulación originaria. II. PROCESO DE ACUMULACIÓN ORIGINARIA Para crear al obrero, se recurrió sobre todo a despojar a una gran masa de individuos de sus propios medios de producción (para que no les quedara otra opción más que vender su fuerza de trabajo como única mercancía). Para ello se instrumentaron varias medidas: (1) la expropiación que despoja de la tierra al trabajador (Marx afirma que este es el fundamento de todo este proceso. Para ello se emplearon medios violentos. (2) usurpación de las tierras comunales (3) el robo de tierras fiscales (4) el cercamiento de las tierras comunales (5) el despejamiento de las fincas, que consistió “en barrer de ellas a los hombres”

Aquellos expropiados que llegan a la ciudad, no pueden ser ocupados inmediatamente en las manufacturas. Se convierten en mendigos, ladrones o vagabundos. Será preciso, desde la óptica del capital, que estos se inserten en la relación salarial capitalista-obrero. En eso radica la legislación represiva, sanguinaria contra la vagancia. O incluso más, es en ese espacio y tiempo cuando el modo de producción capitalista va a precisar de esos procedimientos disciplinarios a los que hace referencia Michel Foucault en Vigilar y castigar para poder sacar de esos individuos, el máximo grado de utilidad económica posible. Producir más que reprimir. Producir, a partir de cuerpos vagos, cuerpos dóciles que sean funcionales al sistema que se estaba estableciendo; disminuir sus fuerzas como fuerzas políticas y maximizarlas como fuerzas económicas. El conjunto de estos procesos no implicaba producir cualquier tipo de obrero, sino uno en particular, uno que cumpliese una condición fundamental: ser trabajadores productivos. Ya que son estos últimos los únicos que pueden producir plusvalor para el capitalista. 3. PLUSVALOR

Retomando lo que postulaba anteriormente, cuando Marx analiza la cuestión del salario, intenta mostrar, a partir de su crítica de la economía política, que la forma dineraria de salario encubre la producción de plusvalor. Esto en la medida en que borra toda huella entre trabajo pago e impago. Las dos formas de salario que Marx analiza, formas transmutadas de esa forma salario – manifestación asimismo se encuentran relacionadas con la producción de plusvalor. El salario por tiempo, aquel que está relacionado con la jornada laboral, está relacionado con el plusvalor absoluto; el plusvalor que se extrae por prolongación de la jornada laboral. El pago a destajo, el que tiene que ver con producir una determinada cantidad de productos en un tiempo determinado, está relacionado con el plusvalor relativo; el que se extrae por intensificación del trabajo. Las dos formas de obtener plusvalor se pueden observar, en el análisis histórico, a partir de la cooperación, de la manufactura y de la gran industria. En la medida en que Marx dirige su crítica a la economía política y a sus categorías de análisis, busca indagar en el modo de producción capitalista y, apoyándose en las nociones de plusvalor o en el proceso de acumulación originaria, El capital constituye una obra que da cuenta de dos determinados tipos o formas de subjetividad que este modo de producción produce: la del capitalista y la del obrero explotado o trabajador productivo.

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