Luces y sombras en la historia de la Iglesia

1. Las persecuciones romanas (Inés)
2. El imperio romano se hace cristiano (Jorge D.)

Trabajo especial del grupo 2ºA – 2003-04

3. Los Padres apostólicos(Javier) 4. El origen del monacato (Eduardo) 5. Conversión de los pueblos bárbaros (Jorge C.) 6. Las Cruzadas (Jonathan)
7. El cisma de Oriente (Macarena)

8. Las órdenes mendicantes (Beatríz) 9. La época de la Cristiandad (Marian) 10. La reforma protestante (Laura) 11. El Concilio de Trento (Álvaro) 12. La contrarreforma católica (Paula) 13. La Inquisición (David) 14. La Evangelización de América (Gabriel) 15. La Revolución francesa y la Iglesia (Sofía) 16. La cuestión social y la DSI (Raquel) 17. El pontificado en el siglo XX (Francisco) 18. La Iglesia ante las guerras mundiales (José Luis) 19. El Concilio Vaticano II (José L.) 20. El pontificado de Juan Pablo II (José Ramón)

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LUCES Y SOMBRAS DE LA HISTORIA DE LA IGLESIA

Tema 6

1. Las persecuciones romanas1
1. Las primeras persecuciones
Entre el año 64 , fecha de la primera matanza de cristianos ordenada por Nerón, y el 313, cuando se da finalmente el edicto de paz , los fieles cristianos vivieron en una atmósfera jurídica hostil tanto a la libertad de sus creencias como a la seguridad de sus personas y bienes. En tres siglos de persecución, sucedieron a la cabeza del Imperio Romano emperadores de muy diverso espíritu y condición. No fue un tiempo continuado de persecución. Hubo calmas en la tempestad, y horas de tregua en la guerra. Las causas de las persecuciones fueron el prejuicio popular, el prejuicio de los políticos y las pasiones personales de los soberanos. Es cosa admirable que Roma, que siempre procuró impedir la difusión del cristianismo, la favorecía sin quererlo. Las grandes vías militares que llegaban a lejanísimas regiones, las calzadas de granito que atravesaban tanto los arenales de Siria como los bosques de las Galias, servían para el paso de las legiones, pero también facilitaban el viaje de los misioneros. Las autoridades de Persia permiten predicar la fe cristiana, tanto más cuanto ésta es perseguida en el Imperio Romano. Pero estas buenas disposiciones cesan cuando el Imperio se convierte al cristianismo. Y Constantino ha de escribir al rey Sapor, solicitando protección para “las miríadas de cristianos “ que vivían en aquellos Estados.

2. Persecuciones del siglo IV
A comienzos del siglo IV la implantación del cristianismo era ya tan grande en el Imperio que muchos funcionarios y magistrados lo profesaban públicamente. En Occidente y en Oriente se construían grandes iglesias. Y el emperador Diocleciano se mostraba benévolo con los fieles. Pero de pronto, cambia totalmente el animo del emperador por influjo de Maximiano Galerio, uno de sus césares, y el viento de la persecución arrecia de nuevo. En el año 303 un nuevo edicto ordena que sean arrasadas las iglesias, que se quemen las Sagradas Escrituras, que cuantos cristianos haya constituidos en dignidad pierdan sus honores, que el pueblo cristiano, si persiste en su fe, sea encarcelado. Este edicto se aplicó muy eficazmente en todo el Imperio. Y aunque no mencionaba la pena de muerte, de hecho se aplicaba a muchos cristianos, que se negaban a entregar las escrituras santas. Surgen nuevos edictos. Se manda encarcelar a todos los jefes de laS iglesias. Un tercer edicto, en el mismo año, dispone que sean puestos en libertad los eclesiásticos presos que consientan en sacrificar a los dioses; y que sean sujetos a tortura los que no acepten hacerlo. Estos tres edictos, casi seguidos, muestran hasta que punto el Imperio temía a la Iglesia. Ahora, en esta persecución de Diocleciano, la guerra a los cristianos se hace total. Los procesos no muestran ya la paciencia persuasiva de los tiempos de Decio. Esta es una guerra de exterminio, que en modo alguno pretende ahorrar sangre cristiana.

INÉS ALONSO ESCRIBANO
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Bibliografía utilizada: ENCICLOPEDIA SALVAT; ENCICLOPEDIA MULTIMEDIA ENCARTA; INTERNET.

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Tema 6

2. El imperio romano se hace cristiano1
En el transcurso del siglo IV, el Cristianismo comenzó a ser tolerado por el imperio, para alcanzar luego un estatuto de libertad y convertirse finalmente, en tiempo de Teodosio, en religión oficial. El emperador romano-cristiano convocó las grandes asambleas de obispos, los concilios, y la Iglesia pudo organizar sus estructuras territoriales de gobierno pastoral.

1. Constantino y el Edicto de Milán
El tránsito de la tolerancia a la libertad religiosa se produjo con suma rapidez, y su autor principal fue el emperador Constantino. A principios de año 313, los emperadores Constantino y Licinio otorgaron el llamado Edicto de Milán que, mas que una norma legal, parece haber sido una nueva directriz política fundada en el pleno respeto a las opciones religiosas de todos los súbditos del imperio, incluidos los cristianos. La legislación discriminatoria en contra de estos quedaba abolida, y la Iglesia, reconocida por el poder civil, recuperaba los lugares de culto y propiedades de que hubiera sido despojada. El emperador Constantino se convertía así en el instaurador de la libertad religiosa en el mundo antiguo. Dentro de este estatuto legal de libertad religiosa, la actitud de Constantino fue decantándose gradualmente a favor del Cristianismo. Resulta significativo que, antes incluso del llamado Edicto de Milán cuando la suerte de la Urbe romana y del imperio se dilucidaban por las armas entre aquel príncipe y su rival Majencio, el ejército constantiniano llevara en la batalla del puente Silvio, como emblema propio, el lábaro con el monograma de Cristo. Constantino consideró siempre su victoria como una señal celestial, aunque su conversión definitiva, es decir, la recepción del bautismo, la demorase muchos años hasta vísperas de su muerte(337). A lo largo de ese tiempo, la orientación pro-cristiana de Constantino se hizo cada vez mas patente. Fueron desautorizadas las prácticas paganas cruentas o inmorales y se prohibió a los magistrados participar en los tradicionales sacrificios de culto. El emperador, por otra parte, favorecía a la Iglesia de muy diversos modos: construcción de templos, concesión de privilegios al clero, etc...

2. Un imperio ya cristiano
El avance del cristianismo no se interrumpió tras la muerte de Constantino, si se exceptúa el frustrado intento de restauración pagana por Juliano de Apóstata. Los demás emperadores, incluso aquellos que simpatizaron con la herejía arriana, fueron resueltamente contrarios al paganismo. Bajo el imperio romano-cristiano pudieron reunirse grandes asambleas eclesiásticas, manifestación genuina de la catolicidad de la iglesia, que reciben el nombre de concilios universales. La libertad de la iglesia y la conversión del mundo antiguo trajo consigo, finalmente, la entrada en escena de un nuevo factor de notable importancia para los tiempos futuros: el emperador cristiano. Este personaje, un simple laico en el orden de la jerarquía, tenia conciencia de que le correspondía una misión de defensor de la iglesia y promotor del orden cristiano en la sociedad: era la función que se atribuía ya Constantino cuando tomaba para sí el significativo titulo de obispo exterior.

JORGE DÍAZ PÉREZ

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Bibliografía utilizada: ORLANDIS, J., Historia de la Iglesia, Rialp.

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Tema 6

3. Los Padres apostólicos1
La más venerable literatura cristiana está integrada por la obra de un grupo de escritores en lengua griega, de los siglos I y II, llamados “Padres Apostólicos”. Los escritos de los “Padres Apostólicos” son de índole pastoral y están dirigidos a los cristianos de las comunidades cristianas nacientes.

1. Recogen el testimonio de los mártires

La iglesia primitiva fue la de los mártires. Los fieles deseaban conocer con

detalle la gesta heroica de Jesucristo. La literatura martirial cuenta con no pocos documentos con todas las garantías de la más estricta veracidad. Los notarios, en los procesos judiciales, tomaban acta de los interrogatorios a los cristianos.

2. Contra las herejías

En el s. II apareció un nuevo género literario, exponente de las luchas de los

cristianos por ser fieles al mensaje evangélico. Hubo un buen número de escritos antiheréticos. Destaca el tratado “Contra las herejías” de San Ireneo de Lyon. La literatura apologética, escrita por los apologistas, tenía como objetivo primordial la vindicación de la verdad cristiana. En ella se intentaba demostrar que Jesucristo era el verdadero Mesías. Un ejemplo es el “Diálogo con Trifón” de San Justino. A los cristianos se les acusaba de enemigos y malos ciudadanos y los apologistas los defendían diciendo que era todo lo contrario y que mantenían unidas a las sociedades.

3. La escuela de Alejandría

En Alejandría se construyó la primera escuela teológica hacia principios del s.

III. Esta escuela la dirigió Clemente, que la elevó a un gran esplendor

JAVIER PRADA MARTÍN

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Bibliografía utilizada: ORLANDIS, J., Historia de la Iglesia, Rialp.

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Tema 6

4. El origen del monacato 1
1. Primeros pasos
Monacato viene de mono; mono es uno, el que está sólo. Hay unos hombres a partir del siglo III que, guiados por el amor a Dios, se retiran al desierto, empiezan a vivir ellos solos, contemplando a Dios, pues esto les acerca personalmente a Dios y les purifica de las miserias de este mundo y de los pecados. Sin embargo, verdaderamente, es una vida muy áspera y difícil. Entonces, empiezan a congregarse en algunos lugares y, poco después, ven la necesidad de tener algunos auxilios comunes, de cocina, de servicios religiosos, porque ellos no eran sacerdotes.

2. La regla de San Benito
Para facilitar su organización adoptan unas reglas, unas ordenanzas; entre las que nos han llegado a nosotros está La Regla de San Benito, como la regla más antigua, por eso, se considera a San Benito de Nursia uno de los patronos de Europa. Los monjes no se casan, no tienen hijos, por tanto, viven en castidad, viven en pobreza, se contentan con muy poco. Cuando estos hombres ya forman órdenes, grupos, con una autoridad común, va a ser importantísimo; primero, porque eso va a permitirles, como ellos no tienen que sustentar una prole, que les sobren recursos y tiempo para alimentarse y para hacer otras cosas, lo que no puede hacer el hombre normal y común de la calle. Van a poder liberar a unos cuantos de ellos para que escriban, para que estudien o para que hagan arte; de manera que, además, acumulan una cierta riqueza, porque cuando mueren en vez de tener que repartir sus pocos bienes entre sus muchos hijos, como el común de los mortales de entonces; digamos, que eso lo hereda la orden, porque ellos no tienen nada, lo tiene la orden, es un modo de vivir con una serie de cosas compartidas; y eso, va a generar un aumento de esa riqueza, en tierras, en edificios, en bibliotecas, en medios a su disposición; esas órdenes religiosas van, además, a contratar gente, a campesinos para que les labren la tierra, a maestros arquitectos, a canteros para que trabajen la piedra, a herradores para sus caballerías, a trabajadores del hierro, del metal, de las forjas.

3. Impulsores de cultura
Sin este monacato no entendemos Occidente. Estos monjes van a desarrollar el arte, el arte románico o el arte gótico especialmente, que en muchos sitios se llama arte cisterciense, como consecuencia de que es la Orden del Cister la que va a desarrollar este arte y la que va a poblar de iglesias y monasterios y catedrales todo el Occidente. Ellos serán también los inspiradores de un método de propiedad en común, que va a ser la base de nuestros fueros y gremios y repoblaciones y de bienes comunales y de bienes de propios que van a existir en todo el Occidente en la Edad Media.

EDUARDO VALDEOLIVAS LÓPEZ

Bibliografía utilizada: ; ORLANDIS, J., Historia de la Iglesia, Rialp; ENCICLOPEDIA MULTIMEDIA ENCARTA; INTERNET.
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Tema 6

5. Caída del Imperio Romano de Occidente y conversión de los pueblos bárbaros1
Las invasiones germánicas abrieron al cristianismo el acceso a nuevos pueblos, que se establecieron en tierras del imperio. Luego los misioneros llevaron el evangelio mas allá de las fronteras romanas.

1. La caída del imperio
En el año 476, el ejército romano-barbárico acantonado en el valle del Po se sublevó pidiendo la entrega de una tercera parte de las tierras itálicas. El emperador Rómulo fue depuesto del trono y Odoacro no promovió un nuevo emperador. El imperio romano tras una larga agonía había desaparecido. Las invasiones bárbaras constituyen un hecho de trascendental importancia para la historia cristiana. La expansión del evangelio se había limitado a los pueblos de cultura mediterránea. Las invasiones crearon oportunidades insospechadas de expansión cristiana. San Agustín acertaba con fe y lucidez este sentido providencial de un acontecimiento que, a los ojos de tantos otros, aparecía como irremediable tragedia.

2. El proceso de conversión de los bárbaros
La mayoría de los pueblos germánicos invasores no se convirtieron directamente de su paganismo ancestral al cristianismo. Su conversión pasó por un estadio intermedio de cristianismo arriano. El arrianismo se introdujo en el mundo a través del pueblo visigodo. Los visigodos ofrecieron a Valente reconocer su autoridad y vivir de acuerdo con las leyes romanas. El emperador Valente permitió a los visigodos instalarse en la Tracia y la Moesia. La comunidad gótico-arriana desempeño entonces un papel determinante. Ulfilas compuso el alfabeto gótico. Y tradujo la Biblia a esta lengua, los mismos en que el arrianismo se desvanecía como problema teológico. Pasó a ser su religión nacional un factor mas de diferenciación entre las minorías germánicas invasoras. El arrianismo se hizo así religión de casi todos los pueblos germánicos instalados en tierra del imperio occidental. Otros tuvieron una segunda conversión católica. Las supervivencias arrianas en la Italia longobarda persistieron hasta muy avanzado el siglo VII. Los francos eran paganos en la segunda mitad del siglo V, cuando se extendieron por el norte de las Galias, iban a ser definitivamente el reino de los francos, Francia. El rey franco Clodoveo recibió el bautismo católico. Avito de Vienne , obispo prestigioso y miembro de unas principales familias de la aristocracia senatorial de las Galias.

3. Expansión misionera
Las invasiones bárbaras provocaron en ciertas regiones un claro retroceso del cristianismo. En aquel mismo siglo, se produjo la evangelización de Irlanda , que dio un impulso decisivo a la vida de las cristiandades célticas. Fue a partir de entonces cuando esa acción evangelizadora desbordó las antiguas fronteras del imperio occidental. Los iniciadores esta expansión fueron misioneros celtas procedentes de Irlanda y Escocia. Los misioneros anglosajones cogieron el relevo de los celtas. La expansión cristiana prosiguió en los siglos siguientes y alcanzó a nuevos pueblos asentados en el centro y oriente de Europa. La conversión de un pueblo se hace coincidir con el bautismo del príncipe, que tuvo sin duda un alto valor ejemplar. La cristianización propiamente dicha de tales pueblos fue empresa larga, favorecida por la conversión del príncipe , pero que pudo prolongarse durante siglos. La cristianización de Escandinavia y los Países bálticos constituye el ultimo capitulo de la conversión de Europa. Los navegantes vikingos asolaron las costas occidentales. Los vikingos que se asentaron en las islas británicas fueron los primeros en cristianizarse

JORGE CARPEÑO MARTÍN-CARO

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Bibliografía utilizada: ORLANDIS, J., Historia de la Iglesia, Rialp.

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Tema 6

6. Las Cruzadas1
1. El origen
Los lugares donde había vivido Cristo, especialmente Jerusalén, eran venerados por los cristianos como centro de peregrinación (Tierra Santa). Esa zona, aunque estaba en poder de los musulmanes, podía ser visitada por los cristianos. Pero, en el siglo XI, Jerusalén fue ocupado por los turcos, un pueblo musulmán muy belicoso, que empezó ha impedir el acceso y a maltratar a los peregrinos. En el año 1095 el Papa Urbano II, deseoso de mostrar el Papado ante los monarcas y hacer notar su influencia espiritual en todo Occidente, llamó a los cristianos a “liberar Tierra Santa de los infieles”. En recompensa prometió el perdón de los pecados y la salvación a todos los que participarán en esa empresa. Así, a lo largo de los siglos XI, XII y XIII, este llamamiento dio lugar a las cruzadas, campañas militares en defensa de la cruz (símbolo del Cristianismo).

2. La primera cruzada
La primera cruzada, predicada por el mismo Papa Urbano II, tuvo un éxito de convocatoria espectacular. Los primeros en marchar fueron los campesinos, entusiasmados por las encendidas prédicas para liberar el sepulcro de Cristo y por la promesa de nuevas tierras en Oriente. La expedición, muy desorganizada, fue diezmada por las enfermedades y el hambre. Solo unos pocos llegaron a Asia Menor, donde fueron masacrados por los turcos .

3. La otras cruzadas
A mediados del siglo XII, los turcos volvieron a enfrentarse a los cristianos, que organizaron una segunda cruzada. El sultán musulmán de Egipto, Salah al-Din (Saladino para los cristianos), recuperó Jerusalén en 1187. Los monarcas cristianos de Alemania (Federico I Baroja Barbarroja ), de Inglaterra (Ricardo Corazón de León) y de Francia ( Felipe Augusto ) organizaron una tercera cruzada que acabó en fracaso. A lo largo del siglo del siglo XIII tres cruzadas intentaron afianzar el dominio cristiano en el Mediterráneo Oriental. Para ello, los cristianos fundaron pequeños Estados junto la costa (Edesa, Antioquia, Jerusalén…). La defensa de estas zonas estuvo a cargo de las órdenes religiosas militares ( Templarios, Hospitalarios, Teutónicos…). La presencia de los cruzados acabó en el año 1291, cuando los musulmanes tomaron San Juan de Acre, el último bastión cristiano.

4. Consecuencias de las cruzadas
Las cruzadas expandieron la influencia cristiana en Oriente, ayudaron al desarrollo del comercio entre Oriente y Occidente, reforzaron las ciudades comerciales del Mediterráneo.(Venecia, Pisa, Génova…) y favorecieron el desarrollo de la burguesía en muchos Estados. Culturalmente, las cruzadas sirvieron para ampliar los conocimientos de los europeos, puesto que no sólo llegaron de Oriente seda, especias o perfumes, sino también textos griegos y latinos traducidos al árabe.

JONATAN MINGUEZ MARTÍN
Bibliografía utilizada: ; ORLANDIS, J., Historia de la Iglesia, Rialp; ENCICLOPEDIA MULTIMEDIA ENCARTA; INTERNET.
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Tema 6

7. El cisma de Oriente
1. La pugna entre Roma y Constantinopla

Después del siglo IV surgieron situaciones de tensión entre Constantinopla y Roma. La presión de las invasiones germánicas en el 476, produjeron que el Papa pasara a ser el único guardián del universalismo cristiano de Occidente. Comenzó a proclamar la primacía de Roma, por haber sido el lugar donde fue martirizado y enterrado San Pedro, a quién Jesús se había referido como la piedra sobre la que debía construirse la Iglesia. Los cristianos de Oriente respetaban aquella tradición y al Obispo de Roma le reconocían una cierta autoridad doctrinal y moral. Sin embargo, consideraban que los derechos canónicos y la primacía de las diversas iglesias estaban determinadas ya, por encima de cualquier consideración histórica. De este modo, el Patriarcado de Constantinopla, comprendió que su posición estaba determinada por el hecho de ser el lugar de asentamiento del Emperador y del Senado; herederos del Imperio Romano en su totalidad. Las dos interpretaciones de la palabra primacía, apostólica en Occidente, y pragmática en Oriente, coexistieron durante muchos siglos. Sin embargo, los conflictos posteriores, las llevaron a un cisma permanente

2. Focio y Miguel Cerulario
Un personaje fundamental para que se consumara el cisma fue Focio. Patriarca de Constantinopla (858-67 y 877-86), pariente de la emperatriz Teodora, en la expresión del Credo “del Espíritu Santo” negó que éste procediese del Padre y del Hijo (Filioque). Su encíclica de 867 contiene las críticas básicas de la Iglesia Oriental a Roma. Dos siglos después, en 1054, el cisma iniciado por Focio se consumó, siendo patriarca de Constantinopla Miguel Cerulario, quien no quiso retractarse de las acusaciones contra la Iglesia de Roma, a la que negó su obediencia. De este cisma surgen las iglesias que conocemos como “ortodoxas”, desvinculadas de la Iglesia Católica.

las comunidades cristianas del Mediterráneo Oriental debido a la labor de grupos de misioneros, que viajaron por toda la zona oriental de Europa. La palabra ortodoxo (del griego) significa: creencia correcta; implica una seguridad con la relación a la fe apostólica. La iglesia ortodoxa también ha establecido comunidades en Europa Occidental, América y, en épocas mas recientes, en África y en Asia. Cuenta con más de 250 millones de fieles por todo el mundo.

3. Las Iglesia ortodoxa “Iglesia Ortodoxa” es la denominación de una de las tres grandes comunidades o iglesias al cristianismo; comparte una continuidad histórica con

La iglesia ortodoxa constituye una comunidad de iglesias independientes. Cada una es autocéfala, es decir, esta gobernada por su propio obispo. Todas

comparten la misma fe, los mismos principios de organización y política eclesiástica y la misma tradición litúrgica. Se diferencian únicamente por la lengua utilizada en el culto. El obispo que desempeña la jefatura de cada iglesia, puede ser un patriarca metropolitano o un arzobispo.

MACARENA UCEDA MÁRQUEZ

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Tema 6

8. Las órdenes mendicantes1
La vuelta a una mayor fidelidad al evangelio suscitó una nueva forma de vida religiosa en el siglo XIII: las órdenes mendicantes. Sus fundadores quisieron responder a la llamada del evangelio y de los hombres de su tiempo. Fueron sensibles en particular al desarrollo de la herejía, al movimiento urbano y a la fermentación intelectual.

1. Santo Domingo de Guzmán. Los dominicos

Domingo, nacido en 1170 en España, fue el primer canónigo regular en Osma.

Su encuentro con los cistercienses encargados de luchar contra la herejía de los cátaros en Languedoc, decide su orientación a la vida religiosa. EI obispo de la diócesis de Toulouse aprobó a Domingo y a sus hermanos como pequeño grupo de predicadores en 1215. En 1216 el Papa Inocencio III será quien apruebe la orden de los hermanos (predicadores o dominicos) que adoptan la regla de San Agustín. Domingo muere en Bolonia en 1221.

2. San Francisco. Los franciscanos

Otro predicador fue San Francisco de Asís, que nació en 1181, hijo de un rico

mercader. Abandona sus sueños de caballería para consagrarse a la pobreza después de descubrir la presencia de Cristo en un leproso, después de devolverle todo lo que le había dado su padre. En 1209 Francisco tiene 12 compañeros, 10 años más tarde, 3000. Además de los franciscanos, con la ayuda de Santa Clara se funda un orden femenina: las clarisas. Lo que le preocupaba a Francisco fue que sus hermanos, más tarde, querían una organización más rigurosa y conventos dedicados al estudio. Su testamento expresaba cierta nostalgia de los comienzos. Le canonizaron dos años más tarde. Francisco sigue siendo el santo más popular de la edad media y quizás de toda la historia. Es el testigo de la vuelta al evangelio.

C. BEATRIZ GONZÁLEZ ÁLVAREZ

Bibliografía utilizada: COMBY, J., Para leer la historia de la Iglesia. De los orígenes al siglo XV, Verbo Divino, Navarra 2002.
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Tema 6

9. La época de la Cristiandad1
1. Se constituye la Cristiandad

Implantado inicialmente en Oriente y en el mundo griego, el cristianismo estableció, a finales del siglo III, comunidades importantes en las regiones de cultura latina, en las que fue el emperador Constantino quien aseguró la victoria del cristianismo sobre el paganismo. La nueva fe pudo superar el peligro de las invasiones bárbaras gracias a conversiones masivas. De esa manera fue constituyéndose la cristiandad latina, que conoció su apogeo en la edad media. Hacia el año 1000 la mayoría de los habitantes de la Europa Occidental eran cristianos y, del más poderoso al más humilde, tenían el sentimiento de pertenecer a una misma comunidad, la Cristiandad. En ella lo impregna la Fe Católica y todo el mundo es cristiano. Los gremios, los barrios, las ciudades, todo el mundo se siente cristiano.

2. Una vida impregnada por la fe La Iglesia se encargaba de fijar las obligaciones religiosas de los cristianos y de mantener su unidad. Debían rezar, asistir a la misa del domingo, ayunar en días señalados, confesarse una vez al año, comulgar por Pascua y realizar, si era posible, peregrinaje a un lugar santo (Roma, Jerusalén, Santiago de Compostela…) en el que se conservaran reliquias de Cristo o de mártires y santos cristianos. Igualmente se prescribían la caridad, la vida virtuosa y la donación de bienes a la Iglesia en el momento de la muerte. En la Edad Media todos los acontecimientos de la vida social y de la vida privada (bautismo, matrimonio, funeral…) estaban marcados por ceremonias religiosas. La Iglesia también se encargaba de la enseñanza, la asistencia a los pobres y enfermos y de proteger a los perseguidos. Las Iglesias y los monasterios constituían asilos inviolables en los que no podía entrar nadie sin autorización. Si se desobedecían estas imposiciones, cualquier cristiano, fuera un noble o el mismo rey, podía ser excomulgado.

3. Cuando se entremezcló el poder temporal

Además, la Iglesia era una institución con una gran riqueza económica. Poseían inmensos feudos y cobraba a todos sus vasallos el diezmo, un impuesto para mantener el clero. Al feudalizarse, sin embargo, la Iglesia tuvo serios problemas con el poder que ejercían los reyes y los nobles. El conflicto más conocido fue el de la “Querella de las investiduras”. En el enfrentamiento entre el poder laico y el religioso acabó imponiéndose la Iglesia (Nicolás II, Gregorio VII), que contó con un arma importante: la excomunión. Desde entonces (Concordato de Worms, 1122), el Papa era quien proponía los obispos y abades a los monarcas.

MARIAM CUESTA CUETO

Bibliografía utilizada: Enciclopedia LAROUSSE 2000; Libro de texto de Ciencias sociales, geografía e Historia, Limes; Materiales tomadas en Internet.
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Tema 6

10. La Reforma protestante
1. El “caldo de cultivo” que propició la reforma El Humanismo había preparado el camino de la Reforma. Lutero, guiado por

el deseo angustioso de resolver el problema de la salvación, adoptó de la teología occamista el principio de la trascendencia absoluta de Dios y encontró en la Epístola a los Romanos el texto que, ofreciendo la justificación de la fe, daba un cuerpo doctrinal a la Reforma. Estas ideas las defendió por primera vez con ocasión de la predicación de las indulgencias, contra las que fijó las tesis de Wittenberg (1517). Después, en el curso de las controversias teológicas fue precisando su doctrina, hasta llegar a romper completamente con Roma (1521).

2. La rápida expansión
Los principios enunciados por él tuvieron aceptación en todas las clases sociales. El elector de Sajonia le acogió en su castillo de Watburg ; humanistas (Hutten, Melanchthon ), artistas (Duero, Cranach, Holbein), nobles y burgueses se adhirieron a ellos. Entre los campesinos y artesanos, que por su situación estaban prestos a establecer una sociedad igualitaria, hallaron eco los predicadores que, como Münzer, propugnaban un retorno al primitivo comunismo cristiano. En 1524 estalló una revuelta desde la Selva Negra a Austria, con reclamaciones estrictamente sociales (supresión de los diezmos, disminución de los censos), y conventos, castillos e iglesias fueron devastados. Frente a estos disturbios Lutero sostuvo la existencia de una jerarquía cuyo poder venía de Dios y afirmó la necesidad de obedecerla, condenando cualquier revuelta. Ello

significó entregar la dirección del movimiento reformista a los príncipes y grandes señores territoriales, supeditando a ellos el campesinado y la burguesía ciudadana. En 1525 los príncipes aplastaron la revuelta . Por entonces muchos de ellos habían adoptado el luteranismo por convicción o por conveniencias sociales
o políticas (mayor autoridad, secularización de los bienes eclesiásticos). Entre los adheridos figuraban el elector de Sajonia, el landgrave de Hesse y Alberto de Brandemburgo, gran maestre de la orden Teutónica. En respuesta a la formación de una alianza e los príncipes católicos (Liga de Dessau, 1525) constituyeron una liga (Liga de Magdeburgo) y protestaron (1529) contra las tentativas de reconversión, de donde les vino el nombre de protestantes (Protestantismo ).

3. Fracasó la reconciliación
Después del fracaso de las tentativas de conciliación llevadas a cabo por el emperador, fracaso al que no era ajeno el recelo de los pequeños príncipes hacia el autoritarismo de Carlos V, el enfrentamiento armado se hizo inevitable. En un primer acto los protestantes, que habían formado la Liga de Esmalcada, fueron vencidos en la batalla de Mühlberg (1547) y tuvieron que avenirse a las fórmulas conciliadoras del emperador (Ínterim de Augsburgo, 1548), pero la derrota de éste en Innsbruck les permitió obtener la favorable Paz de Augsburgo (1555), en virtud de la cual dos tercios de Alemania fueron reconocidos oficialmente como protestantes: Sajonia, Turingia, Brandemburgo, Brunswick, Westfalia y el valle del Rin, excepto los principiados eclesiásticos de Tréveris, Maguncia y Colonia.

LAURA CARPEÑO MARTÍN-CARO

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Tema 6

11. El Concilio de Trento1
1. Los aportes de un concilio fundamental:
Unos de los concilios más importantes de la Historia de la Iglesia fue el Concilio de Trento, que fue convocado en 1545 (duró 18 años, hasta 1563)por el Papa Pablo III en respuesta al desafío que suponía la reforma protestante. El Concilio de Trento o Tridentino llegó a las siguientes conclusiones:
1. Se reafirmó que las fuentes de la fe son las Sagradas Escrituras y la Tradición de la Iglesia. Para los protestantes la única fuente de la revelación es la Sagrada Escritura. Que las Sagradas Escrituras deben ser interpretadas por la Iglesia y no tener interpretación libre como decía Lutero, el fundador del protestantismo, pues así cada quien podía opinar lo que quería y no habría unión en la Iglesia. De hecho, esta libre interpretación de la Biblia por parte de los protestantes, ha sido una de las causas de las divisiones de la iglesia protestante. Hoy día se puede decir que hay millares de sectas protestantes mientras que la Iglesia Católica se mantiene siendo una. El Concilio de Trento reafirmó que la fe es necesaria para la salvación, pero también lo son las buenas obras. Lutero decía que con la fe solamente se bastaba para ir al Cielo, pero el Concilio recordó que Jesús había dicho: "No sólo el que dice Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino todo el que hace la voluntad de mi Padre", y que en otra parte decía: "Por sus frutos los conoceréis", implicando la importancia de las buenas obras. Además, en el capítulo 25 de san Mateo (Mt 25,31-46), Jesús dice que al final de los tiempos en el Juicio Final separará a los buenos y a los malos; a los buenos los pondrá a su derecha y les dirá: "Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estaba desnudo y me vestiste, estaba en la cárcel y preso y me fuiste a ver, era un forastero y me recibiste. Todo lo que hicieron a uno de mis más! pequeños a mí me lo hicieron", lo que indica que las obras son muy necesarias. Se volvió a ratificar que el pan y el vino consagrados son el Cuerpo y la Sangre de Cristo y no como Lutero decía, una representación. Se proclamó que se podía rendir culto a los santos como ejemplos y testimonio de vida cristiana. Se define el pecado original que se borra con el Bautismo. Se dispone que los obispos debían vivir en sus diócesis y debían hacer visitas a sus parroquias de un modo frecuente. Se mandan construir seminarios para formar bien al clero. A los religiosos se les urge la vida en común y a las monjas la clausura. y se manda hacer una nueva edición corregida del Misal y del Breviario (rezo de los salmos).

2.

3.

4. 5. 6. 7. 8. 9.

10. Se decide la publicación de un catecismo que recoja toda la doctrina del Concilio

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Materiales tomados de Internet.

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Tema 6

12. La Contrarreforma católica 1
La reforma católica, como movimiento renovador de la iglesia universal y promovido por el papado, es posterior en el tiempo a la reforma protestante. Pero el anhelo de reforma venía ya de atrás y había plasmado en algunas realizaciones de importancia, pese a ser estas de carácter parcial.

La mas importante fundación religiosa del siglo XVI fue sin duda la de la compañía de Jesús por San Ignacio de Loyola, que junto a cinco compañeros, Hizo en Paris los votos religiosos. Los cinco se comprometieron en peregrinar a Jerusalén y consagrarse al servicio de las almas (1534). No pudieron pasar a la tierra santa, pero Ignacio y los cinco siguieron unidos, a disposición del Papa. En 1540, la compañía de Jesús fue aprobada como una orden de clérigos regulares, cuyas finalidad primordial era la propagación de la fe católica y la enseñanza de la doctrina. Cuando Ignacio murió había un millar de miembros en la compañía. Los jesuitas prestaron servicios de gran importancia al pontificado en su obra de reforma católica.

1. La fundación de los jesuítas

2. La reforma de los franciscanos
En España, la reforma de los franciscanos tuvo su figura mas representativa en San Pedro de Alcántara, y la de los Benedictinos en el Abad García de Cisneros. La reforma del Carmelo fue la epopeya de Santa Teresa de Jesús, y Sana Juan de la cruz extendió la orden de los varones. En Italia nacieron los capuchinos, como una nueva rama del tronco franciscano, y la popularidad que alcanzaron fue grande, por su austeridad de la vida y su dedicación al ministerio.

3. La renovación que supuso el Concilio de Trento
El acontecimiento central de la contrarreforma católica fue sin embargo el concilio de Trento, y su reunión marca la hora en que el papado tomó por fin la dirección de la empresa renovadora de la Iglesia. El periodo que siguió a la celebración del concilio de Trento estuvo marcado por la impronta de la gran renovación de la vida católica que allí se había operado. Un catecismo romano, un misal y un breviario fueron editados por la orden del Papa San Pío V. Gregorio XIII confío a los nuncios el encargo de velar por la ejecución de las normas del concilio, y en Roma, su sucesor, Sixto V, llevó a cabo una completa reorganización de los dicasterios de la curia encargados del gobierno central de la Iglesia. El espíritu Tridentino dio lugar a la aparición de obispos ejemplares que se esforzaron en la aplicación de los decretos conciliares sobre disciplina del clero y de los fieles.

PAULA CARRO MARTÍNEZ
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Bibliografía utilizada: ORLANDIS, J., Historia de la Iglesia, Rialp.

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Tema 6

13. La Inquisición
1. Concepto

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la pena habitual por herejía era la excomunión. Con el reconocimiento del cristianismo como religión estatal en el siglo IV por los emperadores romanos, los herejes empezaron a ser considerados enemigos del Estado, sobre todo cuando habían provocado violencia y alteraciones del orden público. San Agustín aprobó con reservas la acción del Estado contra los herejes, aunque la Iglesia en general desaprobó la coacción y los castigos físicos.

La Inquisición es una institución judicial creada por el pontificado en la edad media, con la misión de localizar, procesar y sentenciar a las personas culpables de herejía. En la Iglesia primitiva

2. Orígenes
En el siglo XII, en respuesta al resurgimiento de la herejía de forma organizada, se produjo en el sur de Francia un cambio de opinión dirigida de forma destacada contra la doctrina albigense. La doctrina y práctica albigense parecían nocivas respecto al matrimonio y otras instituciones de la sociedad y, tras los más débiles esfuerzos de sus predecesores, el Papa Inocencio III organizó una cruzada contra esta comunidad. Promulgó una legislación punitiva contra sus componentes y envió predicadores a la zona. Sin embargo, los diversos intentos destinados a someter la herejía no estuvieron bien coordinados y fueron relativamente ineficaces. La Inquisición en sí no se constituyó hasta 1231, con los estatutos Excommunicamus del Papa Gregorio IX. Con ellos el Papa redujo la responsabilidad de los obispos en materia de ortodoxia, sometió a los inquisidores bajo la jurisdicción del pontificado, y estableció severos castigos. El cargo de inquisidor fue confiado casi en exclusiva a los franciscanos y a los dominicos, a causa de su mejor preparación teológica y su supuesto rechazo de las ambiciones mundanas.

Los inquisidores se establecían por un periodo definido de semanas o meses en alguna plaza central, desde donde promulgaban órdenes solicitando que todo culpable de herejía se presentara por propia iniciativa. Los inquisidores podían entablar pleito contra cualquier persona sospechosa. A quienes se presentaban por propia voluntad y confesaban su herejía, se les imponía penas menores que a los que había que juzgar y condenar. Si los inquisidores decidían procesar a una persona sospechosa de herejía, el prelado del sospechoso publicaba el requerimiento judicial. Los acusados estaban obligados bajo juramento a responder de todos los cargos que existían contra ellos, convirtiéndose así en sus propios acusadores. En 1252 el papa Inocencio IV, bajo la influencia del renacimiento del Derecho romano, autorizó la práctica de la tortura para extraer la verdad de los sospechosos. Hasta entonces este procedimiento había sido ajeno a la tradición canónica. Los castigos y sentencias para los que confesaban o eran declarados culpables se pronunciaban al mismo tiempo en una ceremonia pública al final de todo el proceso. Era el sermo generalis o auto de fe. Los castigos podían consistir en una peregrinación, un suplicio público, una multa o cargar con una cruz. La pena más severa que los inquisidores podían imponer era la de prisión perpetua. De esta forma la entrega por los inquisidores de un reo a las autoridades civiles, equivalía a solicitar la ejecución de esa persona. Aunque en sus comienzos la Inquisición dedicó más atención a los albigenses más tarde se extendió a los llamados brujas y adivinos. Una vez que los albigenses estuvieron bajo control, la actividad de la Inquisición disminuyó, y a finales del siglo XIV y durante el siglo XV se supo poco de ella. Sin embargo, a finales de la edad media los príncipes seculares utilizaron modelos represivos que respondían a los de la Inquisición.

3. Procedimientos

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Notas tomadas de Internet. A este capítulo le dedicamos dos hojas con la intención de explicar más ampliamente la institución de la Inquisición, que suele utilizarse para desautorizar cualquier toma de postura de la Iglesia, hoy.

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Tema 6

4. El Santo Oficio
Alarmado por la difusión del protestantismo y por su penetración en Italia, en 1542 el Papa Pablo III hizo caso a reformadores como el cardenal Juan Pedro Carafa y estableció en Roma la Congregación de la Inquisición, conocida también como la Inquisición romana y el Santo Oficio. Seis cardenales, incluido Carafa, constituyeron la comisión original, cuyos poderes se ampliaron a toda la Iglesia. En realidad, el Santo Oficio era una institución nueva vinculada a la Inquisición medieval sólo por vagos precedentes. Más libre del control episcopal que su predecesora, concibió también su función de forma diferente. Mientras la Inquisición medieval se había centrado en las herejías que ocasionaban desórdenes públicos, el Santo Oficio se preocupó de la ortodoxia de índole más académica y, sobre todo, la que aparecía en los escritos de teólogos y eclesiásticos destacados. Durante los 12 primeros años, las actividades de la Inquisición romana fueron modestas hasta cierto punto, reducidas a Italia casi por completo. Cuando Carafa se convirtió en el Papa Pablo IV en 1555 emprendió una persecución activa de sospechosos, incluidos obispos y cardenales. Encargó a la Congregación que elaborara una lista de libros que atentaban contra la fe o la moral, y aprobó y publicó el primer Índice de Libros Prohibidos en 1559. Aunque papas posteriores atemperaron el celo de la Inquisición romana, comenzaron a considerarla como el instrumento consuetudinario del Gobierno papal para regular el orden en la Iglesia y la ortodoxia doctrinal; por ejemplo, procesó y condenó a Galileo en 1633. En 1965 el Papa Pablo VI, respondiendo a numerosas quejas, reorganizó el Santo Oficio y le puso el nuevo nombre de Congregación para la Doctrina de la Fe.

4. la Inquisición española
Diferente también de la Inquisición medieval, la Inquisición española se fundó con aprobación papal en 1478, a propuesta del rey Fernando V y la reina Isabel I. Esta Inquisición se iba a ocupar del problema de los judíos que por coerción o por presión social se habían convertido al cristianismo; después de 1502 centró su atención en los conversos del mismo tipo del Islam, y en la década de 1520 a los sospechosos de apoyar las tesis del protestantismo. A los pocos años de la fundación de la Inquisición, el papado renunció en la práctica a su supervisión en favor de los soberanos españoles. De esta forma la Inquisición española se convirtió en un instrumento en manos del Estado más que de la Iglesia, aunque los eclesiásticos, y de forma destacada los dominicos, actuaran siempre como sus funcionarios. La Inquisición española estuvo dirigida por el Consejo de la Suprema Inquisición, pero sus procedimientos fueron similares a los de su réplica medieval. Con el tiempo se convirtió en un tema popular, en especial en las zonas protestantes, por su crueldad y oscurantismo, aunque sus métodos fueran parecidos a los de instituciones similares en otros países católicos romanos y protestantes de Europa. Sin embargo, su superior organización y la consistencia del apoyo que recibía de los monarcas españoles, descollando Felipe II, hicieron que tuviera un mayor impacto en la religión, la política o la cultura que las instituciones paralelas de otros países. Esta eficacia y el apoyo político permitieron a Tomás de Torquemada, el primero y más notable gran inquisidor, ejecutar por miles a supuestos herejes. El gran inquisidor y su tribunal tenían jurisdicción sobre los tribunales locales de virreinatos como México y Perú, donde estuvieron más ocupados con la hechicería que con la herejía. El emperador Carlos V introdujo la Inquisición en los Países Bajos en 1522, pero no consiguió acabar con el protestantismo. Se estableció en Sicilia en 1517, aunque no lo pudo hacer en Nápoles y Milán. Los historiadores han señalado que muchos territorios protestantes tenían instituciones tan represivas como la Inquisición española, por ejemplo el consistorio de Ginebra en tiempos del reformador francés Juan Calvino. La Inquisición quedó al fin suprimida en España en 1843, tras un primer intento, fallido, de los liberales en las Cortes de Cádiz, en 1812.

DAVID MARTÍN RODRÍGUEZ

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Tema 6

14. La Evangelización de América 1
El descubrimiento de América supuso una ocasión formidable para llevar la buena noticia del evangelio a otros pueblos. Textos de Cristóbal Colón demuestran claramente hasta qué punto estaban mezcladas diversas motivaciones en su expedición: sueños milenaristas, búsqueda de oro, de especias y de esclavos, así como la conversión de esos pueblos a la fe cristiana.

1. El patronato
El descubrimiento de las Indias occidentales (América) en 1492, motivó una tensión entre las dos potencias ibéricas. El Papa Alejandro VI fue el árbitro de la cuestión, delimitando el oeste de América a los españoles y el este a los portugueses. Y así les deja la responsabilidad de la organización de la Iglesia en sus respectivos territorios. Así, la evangelización de América quedaba, en cierta medida, sometida a las peripecias de la colonización y de la política.

2. Personal misionero
A veces, los conquistadores iban acompañados de sacerdotes seculares. Personajes a menudo dudosos, con dificultades en Europa, aventureros en cierto modo, que no tenían en la evangelización más que un papel limitado. Los primeros de los nuevos mundos fueron, ante todo, los miembros de las antiguas órdenes religiosas: agustinos, mercedarios, carmelitas, y sobre todo, franciscanos y dominicos. Sobresale la figura de Fray Bartolomé de las Casas en la defensa de la dignidad de los indígenas

GABRIEL FERNANDO BALANDRA DÍAZ

Bibliografía utilizada: COMBY, J., Para leer la historia de la Iglesia. De los orígenes al siglo XV, Verbo Divino, Navarra 2002.
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Tema 6

15. La Revolución francesa y la Iglesia1
La era revolucionaria, abierta en 1789, conmovió los fundamentos políticos y religiosos de Europa. La Revolución francesa, en sus momentos álgidos, trató de eliminar toda huella cristiana de la vida social Dos papas fueron prisioneros de los gobiernos revolucionarios. La Revolución pretendió un retorno al Antiguo Régimen. Muchos católicos, impresionados por la experiencia sufrida, propugnaron una nueva «alianza entre el Trono y el Altar».

1. El cambio de actitud hacia la Iglesia
Es bien sabido -aunque suene a paradoja- que la Revolución francesa comenzó con una solemne procesión; la presidio el rey Luis XVI, y los representantes de los tres estados, cirio en mano, acompañaron devotamente al Santísimo Sacramento. Esto sucedía el 4 de mayo de 1789, al abrirse las Estamentos Generales; pero, a las pocas semanas, el decorado había cambiado radicalmente y el proceso revolucionario avanzaba incontenible, tanto en el orden político como en el religioso. El 4 de agosto, en una memorable «sesión patriótica» de la Asamblea Nacional, el clero y la nobleza renunciaron a sus privilegios tradicionales. Más tarde la Asamblea Constituyente decretaba la secularización de todos los bienes eclesiásticos. Estos bienes acabaron pronto en manos particulares y constituyeron la base económica de la nueva burguesía francesa. Desde 1790, el proceso revolucionario se radicalizó, adoptando una actitud cada vez más agresiva hacia la Iglesia. El 13 de febrero se decidió la supresión de los votos monásticos, y el 12 de julio la Asamblea aprobó la «Constitución civil del clero», que subvertía de raíz la organización eclesiástica. Surgía una Iglesia galicana, al margen de la autoridad pontificia, de estructura episcopalista y presbiteriana, donde los obispos y los párrocos eran elegidos por el pueblo y los nombramientos episcopales serian solamente notificados a Roma.

2. La etapa más difícil
Los años 1793-1794 representaron la fase más trágica del período revolucionario. Bajo el Terror, la persecución anticatólica alcanzó su punto álgido. Muchos miles de víctimas murieron en el patíbulo y se intentó borrar de la vida francesa toda huella cristiana. Hasta el calendario fue sustituido por un calendario «republicano». La entronización de la «Diosa Razón» en la catedral de Notre-Dame y la institución por Robespierre del culto al «Ser Supremo» fueron otros tantos episodios de la obra descristianizadora, que tuvo una de sus expresiones en el furor iconoclasta, que dejó una huella -bien visible todavía hoy- en tantas viejas iglesias y catedrales de Francia. Los años siguientes registraron alternativas de distensión el Directorio jacobino (17971799), cuando los franceses ocuparon Roma y se proclamó la Revolución romana. El papa Pío VI, anciano y enfermo, fue deportado a Siena, Florencia y, finalmente, a Francia. El 29 de agosto de 1799, en la ciudadela de Vanlece-sur-Rhone, falleció Pío VI a los ochenta y un años de edad. Algunos revolucionarios exaltados proclamaron a los cuatro vientos que había muerto el último papa de la Iglesia.

SOFÍA LOURDES REAL BAZÁN
Bibliografía utilizada: ORLANDIS, J., Historia de la Iglesia, Rialp.

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16. La Cuestión social y la doctrina social de la Iglesia1
El liberalismo del siglo XIX tuvo una ideología política y una doctrina económica. Su grave carencia fue la falta de una preocupación social. Y, la “cuestión social” era un hecho patente y constituía una de las mayores novedades históricas de aquella centuria. La revolución industrial había dado lugar a la formación de una nueva clase obrera (proletariado) concentrado en los subsidios fabriles de las grandes urbes. La situación de esta clase obrera, en sus orígenes jornadas laborales agotadoras, jornales escasos, trabajo infantil, viviendas insalubres fueron algunos de tantos abusos que tuvieron que sufrir los obreros y algunos se los aspectos mas oscuros que presentaba, la llamada “cuestión social”. El problema social creó reacciones dirigidas a luchar contra aquella situación de injusticia. El Anarquismo (autor fue el ruso Miguel Bakunin) propugnaba la acción violenta, para terminar con el Estado y una ordenación social injusta. Diversos sistemas “socialistas” quedaron pronto eclipsados por el socialismo “científico” de Carlos Marx (el Marxismo). Desde el punto de vista cristiano en Marxismo, fundado sobre el materialismo histórico y la dialéctica de la lucha de clases, se manifestó opuesto a toda religión, considerada por él como una alineación –“opio del pueblo”-y mostró particular hostilidad hacia la religión católica. El ateismo marxista ha sido un poderoso agente de descristianizacion de las clases trabajadoras en muchos lugares de la tierra.

1. Primeras iniciativas católicas

Desde la primera mitad del siglo XIX, la cuestión social sensibilizó a algunos católicos, dando lugar a iniciativas generosas dirigidas a paliar tantas miserias por la vía de la caridad y la beneficencia. Fueron ciertos países no latinos, los que registraron antes una presencia activa de la Iglesia en el mundo laboral. Así, en los Estados Unidos de América e Inglaterra el asociacionismo sindical no tuvo raíces marxistas, sino cristianas. Un símbolo de esta situación fue ka de una famosa huelga de obreros portuarios (1889). En 1864 el obispo alemán Von Ketteler resolvió el gran problema presente, la cuestión social.

El Concilio Vaticano I había reunido abundante documentación acerca de la cuestión social, con la intención de ocuparse del tema. Fue el Papa León XIII quien lo hizo, en la encíclica Rerum Novarum. El Papa era consciente de la gravedad del problema y de la necesidad de una acción eficaz de los cristianos. El asociacionismo era el procedimiento mas adecuado para la defensa de los intereses se los trabajadores. Dos años más tarde se publicó la célebre encíclica social, que rechazaba la dialéctica de la lucha de clases y pesdía a patronos y obreros una armónica colaboración para el desarrollo de la nueva sociedad. El Papa proclama el carácter social tanto de la propiedad como el salario justo, y exhorta al Estado a abandonar la postura de mero espectador y a controlar las relaciones económicas, sin caer en el dirigismo socialista. La Rerum Novarum terminaba proponiendo la creación de asociaciones obreras de inspiración cristiana. El pontificado de León XIII fue el punto de partida las Catolicismo social, dentro del cual se perfilaron pronto una tendencia corporativa y otra, más politizada, de orientación democráticoprogresista.

2. “Rerum Novarum”: la primera encíclica social de la Iglesia

RAQUEL PÉREZ FERNÁNDEZ

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Bibliografía utilizada: ORLANDIS, J., Historia de la Iglesia, Rialp.

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17. El Pontificado en el siglo XX1
1. Pío X y el modernismo
El fenómeno modernista en la Iglesia, tomó cuerpo por la influencia de diversas causas como las filosofías irreligiosas, el cientifismo decimonónico y el Protestantismo Liberal. El Papa San Pío X fue un Papa muy valiente que cortó resueltamente el paso al modernismo ya que atendió por encima de todo los intereses de Dios y promovió con mucho vehemencia la piedad cristiana. El pontificado de Pío XI quien condenó las doctrinas totalitarias, se caracterizó por los Pactos Lateranenses y por el florecimiento de las misiones. A pesar de que la historia europea, desde los primeros años del siglo XX hasta el comienzo de la Primera Guerra Mundial fue un período brillante y feliz; desde el punto de vista cristiano no fue una época fácil a causa de problemas originados tanto de dentro de la Iglesia como de fuera de ella. Durante aquellos años la ofensiva contra la Iglesia fue más notable en los países latinos de Europa como Portugal, España y sobre todo Francia. Los gobiernos franceses radicales, laicos, provocaron un enfrentamiento con el Papa Pío X. En esta época, Francia rompió relaciones con la Santa Sede, expulsó a clérigos del país y confiscaron sus bienes. La Iglesia a través de Pío X cerró el paso al modernismo denunciando y condenando estas doctrinas (decreto Lamentabili y la Encíclica Pascendi -1907- ); sin embargo, no quedó resuelta.

2. Benedicto XV A las tres semanas de estallar la Primera Guerra Mundial, falleció el papa Pío X siendo su sucesor Benedicto XV. Este nuevo Papa no pudo hacer otra cosa que esforzarse inútilmente en arreglar este conflicto. La Santa Sede fue excluida de la mesa en donde se negoció el tratado de Versalles. Este tratado no traje la paz sino una tregua entre dos conflictos mundiales, pero el suceso de mayor trascendencia fue la revolución rusa (1917). La URSS aparecía como el primer estado marxista de la historia, oficialmente ateo. Desde distintos puntos de vista, éste período de “entreguerras” fue de florecimiento del Cristianismo y de la Iglesia, el prestigio de la Santa Sede creció en el mundo; las relaciones con Francia volvieron a la normalidad; pero, el mayor acontecimiento fueron los “Pactos Laterales” (1929) que pusieron fin a este viejo conflicto cuya solución anhelaban todos, cristianos y patriotas italianos dando vida a la ciudad del Vaticano que garantizó la independencia de la Santa Sede.

3. Pío XI

El florecimiento cristiano trajo consigo la expansión misionera en África y Asia. Pío XI consagró a seis nuevos obispos chinos. Pío XI le dio una organización centralizada y jerárquica. Esta época de florecimiento cristiano contrastó con las oleadas de sangrientas persecuciones que se abatió sobre las iglesias de distintos países como México, y sobre todo España, donde se quemaron a siete mil sacerdotes. En la tercera década del siglo se notó más la amenaza de los totalitarismos ateos y paganos. Dos documentos importantes del Papa Pío XI fijaron con claridad la actitud de la Iglesia Católica frente a las grandes ideologías totalitarias del momento.

FRANCISCO MENA VELA

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Bibliografía utilizada: ORLANDIS, J., Historia de la Iglesia, Rialp

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18. La Iglesia ante las Guerras Mundiales1
1. El drama de la guerra
La segunda guerra mundial en el año 1939 al 1945 superó a la primera en tiempo y magnitud. Se luchó de un extremo a otro y los avances multiplicaron la destrucción y causaron muchos muertos. Otros millones de personas perdieron la vida en bombardeos. La paz no trajo consigo el final de los padecimientos de las poblaciones civiles. Las nuevas fronteras políticas y la división del continente en zonas de influencia. El fenómeno de población dentro del continente europeo o hacia países de América alcanzó unos territorios jamás conocidos. Haría falta remontarse a la época de los bárbaros para encontrar un fenómeno tan masivo. En la segunda guerra mundial fueron vencidos los totalitarismos. La partición del mundo acordada en Yalta por los jefes de las potencias aliadas determinó que la mitad oriental de Europa fuese entregada al dominio imperial de la Unión Soviética. Consecuencia de esa entrega fue que, en breve plazo, regímenes comunistas fueron impuestos por la fuerza a buen número de pueblos europeos, mientras que otros perdieron incluso su existencia nacional, siendo integrados, como una república más, en la Unión de Republicas Sociales Soviéticas.

2. Consecuencias para el cristianismo
La Europa del este, surgida de la Segunda Guerra Mundial, fue una tierra sin libertad, donde el cristianismo y la Iglesia vivieron en un estado de opresión. Los hombres de los cardenales Mindszenti, Stepinac y Wyszynski simbolizan el heroísmo de los grandes defensores de la fe en el mundo contemporáneo. La expansión del Comunismo afecto también a los continentes asiático y africano. En China, donde el cristianismo tenia una vida floreciente, se prohibió a los católicos toda comunicación con la santa sede y se les impuso una iglesia escindida de roma. El Cristianismo, en cambio, ha experimentado un gran auge en los países del tercer mundo.

3. El papel de los Papas
Pío XII dio un paso trascendental en 1946 cuando realizó su primera promoción cardenalicia. Desde su elección en 1939 el Papa por razón de la guerra en curso, no había nombrado ningún nuevo cardenal. Terminada la contienda, existían 32 vacantes. En el primer nombramiento de su pontificado, Pío XII creó cuatro cardenales italianos y 28 de otras nacionalidades. Pío XII ejerció un infatigable magisterio tratando múltiples aspectos de la vida y moral cristianas. Destacan entre sus encíclicas: Mystici Corporis, sobre la iglesia; Mediator Dei, sobre la liturgia; Divino afflante Espíritu, sobre la revelación y Sagrada Escritura. Pío XII, fue sucedido por Juan XXIII (28-X-1968/3VI-1963). El 25-12-1961, la bula Humande salutis convocó el concilio Vaticano II.

JOSÉ LUIS GÓMEZ RODRÍGUEZ
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Bibliografía utilizada: ORLANDIS, J., Historia de la Iglesia, Rialp.

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19. El Concilio Vaticano II1
El Concilio Vaticano II formuló en sus documentos un importante programa de renovación cristiana. Hoy el mundo sufre una profunda crisis de valores espirituales, a la que han contribuido el afán de bienestar de la sociedad de consumo, la pérdida del sentido sobrenatural de la vida y un reduccionismo religioso que contempla al Cristianismo y a la Iglesia bajo una óptica primordialmente terrena. La Iglesia quiere estar en la vanguardia de la defensa de valores tan esenciales como el derecho a la vida, la dignidad del hombre y la unidad de la familia.

1. Etapas en el Concilio
Promover el incremento de la fe católica y una saludable renovación de las costumbres del pueblo cristiano, y adaptar la disciplina eclesiástica a las condiciones de nuestro tiempo: tales eran, según la bula de convocatoria, los fines que había de perseguir el Concilio Vaticano II. Abierto por Juan XXIII el 11 de octubre de 1962, tan sólo el primer período de sesiones tuvo lugar en la vida de este pontífice. Su sucesor, Pablo VI( 21-VI-1963/6-VIII-1978), gobernó la Iglesia durante las tres etapas ulteriores celebradas en los tres años siguientes, hasta la clausura del concilio, el 8 de diciembre de 1965. El concilio desarrolló una ingente labor, plasmada en documentos de diverso tipo: Constituciones dogmáticas, Decretos, Declaraciones y una Constitución pastoral-la Gadium et spes- sobre la Iglesia en el mundo actual. No hizo el Concilio Vaticano II ninguna definición de verdaderas dogmas de fe, pero sus enseñanzas constituyen actos del Magisterio solemne de la Iglesia y exigen por tanto de los fieles una adhesión interna y externa.

El Concilio Vaticano II trazó un importante programa de renovación cristiana, capaz de reportar grandes bienes a la Iglesia. Por medio de sus documentos, especialmente por sus cuatro constituciones: Lumen Gentium (sobre la Iglesia); Dei Verbum (sobre la Sagrada Escritura); Sacrosanctum Concilium (sobre la Liturgia)y la ya mencionada Gadium et spes, puso de relieve algunos puntos fundamentales de la doctrina y del comportamiento de los cristianos. Destacamos algunos de ellos: sacramentalidad de la Iglesia; colegialidad episcopal; autoridad eclesial, entendida como servicio; impulsando a la evangelización; llamada universal a la santidad; importancia del papel de los laicos santificando su trabajo profesional secular; libertad religiosa y ecumenismo; santidad del matrimonio, etc.

2. Principales enseñanzas

JOSÉ LARGO MARTÍN

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Bibliografía utilizada: ORLANDIS, J., Historia de la Iglesia, Rialp.

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20. El Pontificado de Juan Pablo II1
1. Su pontificado en cifras Juan Pablo II tiene ya el 4º Pontificado mas largo de la historia: el 30 de Abril del 2003, el Santo Padre cumplió 24 años, seis meses y ocho días como Papa, llegando así a tener el 4º Pontificado más largo de la historia, superando al del Pío VI en un día. La fecha se calcula desde el 22 de octubre de 1978, comienzo oficial de su pontificado. Solamente 3 Papas han estado a la cabeza de la Iglesia durante un período más largo: León XIII (25 años y 5 meses), Pío IX (31 años, 7 meses, 21 días) y San Pedro, de cuyo pontificado no se conoce su duración. Visitas apostólicas: Juan Pablo II ha llevado a cabo 99 visitas pastorales fuera de Italia. Viajes: Definitivamente el Papa más viajero de la historia con 133 países visitados. Juan Pablo II fue el primer Papa en visitar una sinagoga y una mezquita. Ha publicado libros en prosa y poesía. Ha añadido cinco nuevos misterios al rosario. 2. Una valoración Pensando en el futuro, cuando nuestro querido Papa nos deje, podemos pensar por cuál de los ricos aspectos de su Pontificado pasará a la historia. Y no es fácil dar una respuesta certera, dada la impresionante fecundidad de estos 25 años de labor apostólica. Es probable que algunos lo recuerden por ser el “Papa viajero”, y tendrán razón; otros posiblemente se queden con los importantes pasos dados en el campo del ecumenismo y del diálogo con otras religiones. Pero todos sus gestos y palabras están atravesada por el inconfundible “no sé qué” que sólo tienen aquellos que están enamorados de Cristo, que han sido alcanzados por entero por su amor. Ese es su secreto. Esto se ve que especialmente en su peculiar sintonía con los jóvenes. El no le dice que palabras bonitas “huecas”. No. Están repletas de exigencias, de contenido, de una carga que el corazón joven sabe identificar como aquello que de verdad es la respuesta al deseo de plenitud de su corazón. Pide todo a los jóvenes por que Cristo pide todo y El como nos dijo en Cuatro Vientos, ha experimentado que “merece la pena entregar la vida por Cristo”.
JAVIER PRADA MARTÍN

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Bibliografía utilizada: ORLANDIS, J., Historia de la Iglesia, Rialp.