Nisia Trinidade Lima – Gilberto Hochman (2005) CONDENADO POR LA RAZA, ABSUELTO POR LA MEDICINA: EL BRASIL DESCUBIERTO POR

EL MOVIMIENTO MÉDICO-HIGIENISTA DE LA PRIMERA REPÚBLICA
El trabajo discute las principales formulaciones del movimiento por la reforma de la salud pública en la Primera República Brasileña (1889-1930), concentrándose en su interpretación del Brasil como un país enfermo y en sus sugerencias en términos de políticas de salud y saneamiento a ser implementadas para la superación del cuadro sanitario vigente. La hipótesis es que este movimiento tuvo un papel central y prolongado en la reconstrucción de la identidad nacional a partir de la identificación de la enfermedad como el elemento que distinguía la condición de ser brasileño. El contexto de la campaña por el saneamiento del Brasil “Brasil es un inmenso hospital”. La denuncia, hecha por el médico y profesor de la Facultad de Medicina de Río de Janeiro Miguel Pereyra en octubre de 1916, se convirtió en un emblema de las posiciones críticas al orden social y político de la primera experiencia republicana. Se toma a esta denuncia como el marco que dio origen a la campaña del saneamiento rural. Esto se sumó a otros elementos decisivos, entre ellos el debate nacionalista intensificado con la Primera Guerra Mundial, el impacto de los viajes y descubrimientos científicos del Instituto Oswaldo Cruz y las críticas a la decadencia de la república. El período fue marcado por la intensa actuación de movimientos de carácter nacionalista que pretendían descubrir, afirmar y reclamar los principios de la nacionalidad y realizarlos a través del Estado Nacional. En el caso brasileño estos movimientos vislumbraron varios caminos para la recuperación y/o fundación de la nacionalidad, entre ellos, la profesionalización del Ejército y alistamiento de soldados, la alfabetización, la salud, etc. Una importante tendencia consistió en ver a las enfermedades como el problema crucial para la construcción de la nacionalidad. El descubrimiento de la tripanosomiasis americana y de sus graves formas clínicas definía una imagen sobre las poblaciones del interior diferente de la idealizada por la literatura romántica. Sumada a otras enfermedades endémicas, conformaba un cuadro en que era imposible apostar por la vitalidad del caboclo (mestizo). Pereyra lanzaba, entonces, una “cruzada de la medicina por la patria”, afirmando que le tocaba al médico sustituir a la autoridad gubernamental ausente en la mayor parte del territorio nacional. El papel atribuido al médico no puede separarse de la crítica a la Primera República. Para importantes intelectuales del período el federalismo había propiciado la oligarquización de la política y consistía en una solución artificial e incompatible frente a lo que ellos entendían era la realidad brasileña. Pero el atribuir a la ciencia y más específicamente a la medicina, el papel clave en una nueva organización nacional parece estar sugiriendo algo más. La crítica más importante a la política adoptada frente a la cuestión de la salud se dirigía al principio constitucional de autonomía de los estados y de los municipios que restringía las posibilidades de una acción coordinada desde el ámbito federal. La frase de Pereyra expresó importantes tendencias que se manifestaban en Brasil durante la década de 1910. Basada en los datos registrados por las expediciones científicas organizadas por el Instituto Oswaldo Cruz, su intervención contribuyó a transformar en tema de debate público algo que era discutido en periódicos especializados y en los principales foros académicos. Enfatizando en la necesidad de recuperar e integrar al país y al hombre del interior, la movilización en torno a la idea del saneamiento reunió importantes sectores de las elites intelectuales y políticas que en febrero de 1918 participaron de la creación de la Liga ProSaneamiento del Brasil. Dirigida por su más activo militante, la Liga Pro-Saneamiento realizó una intensa propaganda a través de conferencias, distribución de folletos de educación sanitaria, clases en escuelas, entidades asociativas de propietarios rurales y en las Fuerzas Armadas. La campaña de la Liga tenía como objetivo más inmediato la creación de una agencia pública de ámbito federal que coordinase efectivamente las acciones de salud en todo el territorio nacional y superase los límites que constreñían la acción de la Dirección General de Salud Pública (DGSP). Brasil: un país enfermo El debate sobre la identidad nacional ocupó un lugar privilegiado en el Brasil de la Primera República. Era corriente escuchar que el país no constituía una nación sino un grupo de provincias poco integradas, transformadas en estados por la constitución republicana de 1891. Para algunos intelectuales, los obstáculos representados por la composición racial eran insuperables. Influidos por teóricos europeos encontraban que sólo un intenso programa de inmigración podía resolver los problemas de la nación brasileña. El contenido atribuido a la palabra raza era muy impreciso y las ideas sobre superioridad racial estuvieron presentes incluso entre los críticos de la corriente intelectual mencionada. Los intelectuales de la campaña del saneamiento rural compartían la tendencia crítica a las tesis del determinismo racial, tendencia que se hizo más visible con el debate sobre la afirmación de la nacionalidad brasileña durante la Primera Guerra Mundial. Incorporaron al debate dos nuevos elementos: la idea de la enfermedad como rasgo central del Brasil rural y la calificación del aislamiento del sertanejo como un estado de abandono de la población del interior por parte de los gobiernos. Dos representaciones sobre Brasil constituyeron el objeto central de la crítica de los intelectuales de la campaña del saneamiento rural: por un lado, la del retrato optimista, ufano y celebratorio del país

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y, por otro, la fatalista, inspirada en las tesis de la inferioridad racial. La ufanía, término utilizado en estudios recientes para referirse a la corriente de pensamiento que proponía la autocongratulación de los brasileños, encontró su máxima expresión en el libro Porque me ufano de meu país, escrito por Afonso Celso y publicado en 1900. La imagen positiva del Brasil era también compartida por la literatura romántica que exaltó a la naturaleza y a los hombres brasileños. Escenario de una significativa literatura en el siglo XIX, el sertón recibe especial atención de la tercera generación de escritores románticos. Una de las características de la obra de esta generación destaca una visión idílica de las regiones del interior d Brasil y de sus habitantes. Un importante punto de ruptura de este imaginario puede ser identificado en la obra de Euclides da Cunha. En ella se destacan elementos de fuerza y de fragilidad: el sertanejo es fuerte, pero también es tosco y le falta civilización. La segunda representación del Brasil refutada por el movimiento médico-higienista se caracteriza por la imagen negativa del pueblo, especialmente de la población del interior. La obra Os Sertoes es vista como un marco de referencia crucial para los intelectuales de la campaña de saneamiento que asociaban el tema del aislamiento del sertanejo, sugerido por Da Cunha, con el abandono y las responsabilidades de las elites intelectuales y políticas. Los viajes científicos por el interior de Brasil también son indicados por ellos como el punto de partida de su interpretación. La principal referencia es el Viagem científica pelo norte de Bahía, sudoeste de Pernambuco, sul de Piauí e de norte a sul de Goiás organizado por el Instituto Oswaldo Cruz en 1912. Estos textos se constituyen fuentes privilegiadas para reconstruir la imagen de Brasil como un país dominado por la enfermedad. El informe presenta con detalle las enfermedades que afectaban a los hombres y a la actividad pecuaria. El informe habla de una población abandonada, olvidada y diezmada por enfermedades que en algunas regiones –Bahía y Pernambuco– se presentaba robusta y resistente. Los autores resaltan el contraste entre el “desertao” (gran desierto) del interior del país y la “Canaán Sertaneja” de la retórica romántica, describiendo al pueblo como ignorante, aislado, primitivo en los instrumentos de trabajo y en los intercambios económicos y refractario al progreso. La ausencia absoluta de sentimiento nacional se acentuaba de acuerdo con Penna y Neiva, por el abandono del gobierno federal, cuya presencia sólo se hacia sentir en los aspectos coercitivos. Al discutir las causas Penna considera como determinantes de naturaleza social y política a la abolición abrupta del trabajo esclavo, la extensión elativamente rápida de las redes ferroviarias y la ausencia de incentivos a la actividad rural. Los elementos centrales de este discurso han sido reproducidos en otros textos de Penna y de varios autores, especialmente en las editoriales y artículos publicados en la revista Saúde, el periódico oficial de la campaña de saneamiento.

Las repercusiones e impactos de la campaña por el saneamiento del Brasil La campaña por el saneamiento, iniciada de forma no organizada en 1916 y ampliada a partir de 1918 con la creación de la Liga Pro Saneamiento del Brasil, tuvo impactos significativos en la sociedad brasilera. Desde la publicación del informe de Neiva y Penna y de la frase de Miguel Pereyra, el tema del saneamiento y de la salud pública se instaló en el Congreso Nacional y alcanzó las páginas de los diarios. La salud se había vuelto una cuestión central en el debate político nacional, en gran parte moldeado a partir de los argumentos de los militantes de este movimiento. En sintonía con las actividades del movimiento por el saneamiento de Brasil y revelando la difusión de la preocupación por el tema de la salud pública, se sucedieron manifestaciones de las instituciones médicas, especialmente de la Academia Nacional de la Medicina (ANM) en tanto canalizadora de las opiniones de las elites médicas. Aún en 1917 una comisión de notables, nombrada por la ANM, presentó un informe con sugerencias para la promoción del saneamiento de los sertones. En septiembre de 1918 el diputado por Río de Janeiro Azevedo Sodré médico, miembro y ex presidente de la ANM propuso la creación de un Ministerio de Salud Pública como mecanismo institucional para llevar a cabo las demandas por el saneamiento de Brasil. El proyecto era moderado, y condicionaba la acción del nuevo Ministerio a acuerdos y autorizaciones de los gobiernos de los estados. A pesar de esto, el proyecto sufrió duras críticas de otros parlamentarios. El argumento utilizado para derrotar el proyecto de Sodré fue el de su inconstitucionalidad, ya que la reorganización de la salud pública federal propuesta dañaba la autonomía de los estados y municipios garantizada por la Carta de 1891, además de representar un aumento de los gastos y de la burocracia. Un acontecimiento puntual y decisivo para la campaña y las demandas del movimiento por el saneamiento fue la epidemia de gripe española que desde fines de 1918 afectó a las grandes ciudades del Brasil. La capital del país, entre octubre y diciembre, se desorganizó completamente. Además del gran número de muertes, la epidemia paralizó la vida de la ciudad, faltaron los alimentos y remedios, hubo carestía y quedó evidenciada la completa incapacidad de las autoridades públicas para responder adecuadamente a las urgencias del momento. La epidemia ofrecía a la opinión pública razones suficientes para no confiar en la estructura federal vigente en el área de salud. La Cámara de Diputados que en 1918 había vetado el proyecto de creación del Ministerio de Salud de Sodré, un año después, hacia finales de diciembre, aprobaba una enmienda a la propuesta del Presidente Epitácio Pessoa creando el Departamento Nacional de Salud Pública (DNSP) con atribuciones y mecanismos de financiamiento federal amplios. Pessoa, flamante presidente, sugirió la creación de un Ministerio de Salud e Instrucción Pública. Pero conociendo las dificultades que

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enfrentaría, acepto una reforma que ampliara los servicios sanitarios federales. A fines de 1919 se creó el DNSP reorganizando y ampliando los servicios sanitarios federales y celebrando con los estados los acuerdos necesarios para que los trabajos de profilaxis rural fueran realizados por la Unión. En el último número de la revista Saúde (diciembre, 1919) Penna afirmaba que el nuevo Departamento era la realización de los objetivos de la Liga Pro-Saneamiento. A partir de aquel momento restaba llevar a cabo el ideal del saneamiento dirigiendo la nueva organización. El año 1920 marcó el inicio de la nacionalización de las políticas de salud y saneamiento y de la definición de una nueva identidad profesional para un grupo de médicos, la de los profesionales de la salud pública vinculados con la administración pública. Consideraciones finales Descubierto por los médicos e higienistas, el Brasil enfermo se contraponía tanto a las visiones negativas y desesperanzadas del país como a aquellas de carácter ufano y autocelebratorio. El diagnóstico médico sobre Brasil y las soluciones indicadas tuvieron consecuencias que excedieron el corto plazo. Se pueden comprobar los impactos del movimiento por la reforma de la salud en la reorganización de los servicios sanitarios federales que se ampliaron y racionalizaron considerablemente en el transcurso de los años veinte, dejando un legado institucional que fue poco alterado en las dos décadas siguientes. En este proceso se conformó una nueva identidad profesional: la de médicos especializados en salud pública, empleados de gobierno con cursos de especialización y organización profesional diferente a la de los demás médicos. La identificación de de la enfermedad como principal problema del país no lo condenaba a la barbarie eterna sino, por el contrario, aportaba los instrumentos –la ciencia médica y las políticas públicas de salud y saneamiento–para su superación.

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