¿Más de lo mismo?

: los conflictos sociales durante el primer año de gobierno Sergio Saravia Estudiante de 9no ciclo de sociología, Subsecretario General de Coherencia Universitaria y miembro de la revista de estudiante “La Colmena” A un año del inicio del gobierno de Ollanta Humala, nos ha parecido necesario hacer un balance de lo que han significado los conflictos sociales durante este periodo. Más aún, cuando dos hechos han resonado fuertemente: Conga y Espinar han sido, lamentablemente, los dos conflictos sociales que han marcado el primer año de la “Gran Transformación”. Si vemos el desarrollo de los conflictos sociales desde Agosto de 2011 hasta Junio de 2012, podemos observar que estos han tenido un constante aumento. Al inicio del primer año de gobierno, existían un total de 214 conflictos sociales, de los cuales 141 (66%) se encontraban “activos”. Para el final del primer año de gobierno, junio de 2011, el total de conflictos sociales es de 247, de los cuales 169 se encuentran “activos”. En ese sentido, llama la atención el constante incremento en el número de conflictos sociales a lo largo del país durante el primer año del gobierno de la supuesta “Gran Transformación”. Además, paradójicamente, durante el último año de gobierno aprista, de Agosto de 2010 a Agosto de 2011, estos se habían reducido de 246 a 214. Gráfico 1 Fuente: Defensoría del Pueblo Elaboración propia

C nlico S c le A o t 2 1 o f t s o ia s g so 0 1 21 02
# o flic sS c le A tiv s C n to o ia s c o T ta c n to s c le o l o flic s o ia s C n to S c le c na m n su a tod v le c o flic s o ia s o l e o n c e io n ia

- Ju io n

24 1 11 4 13 1

25 1 18 4 10 1

27 1 14 5 19 0

20 2 11 5 11 1

23 2 19 4 12 1

28 2 13 5 15 1

29 2 12 5 16 1

27 3 12 6 16 1

23 4 11 7 18 0

25 4 13 7 15 0

27 4 19 6 15 0

a o -1 s p -1 o t -1 n v -1 d g 1 e 1 c 1 o 1 ic-1 e e -1 fe 1 n 2 b-1 mr -1 a r -1 my -1 ju 2 a 2 b 2 a 2 n-1 2

Teniendo a la vista los sucesos de Conga y Espinar, el segundo tema que buscamos visibilizar es el número de conflictos sociales que han tenido por lo menos un acto de violencia desde su aparición (línea verde en el gráfico). El porcentaje de conflictos con un acto de violencia se ha

fluctuado entre el 53% del total de conflictos registrados en agosto de 2011, y el 44% en junio de 2012. Este porcentaje de conflictos aumentaría si es que solo tomamos en cuenta los que se encuentran como “activos”. En ese sentido, no sería una coincidencia que alrededor de la mitad de los conflictos tengan en su desarrollo actos de violencia, si no que esto se mostraría como una constante. Bajo esta mirada, no sería extraño que Conga y Espinar sean los conflictos más resaltantes. Pero, además, otra característica fundamental que ambos comparten es que son clasificados como conflictos socioambientales. Y es que, dentro de los conflictos sociales, la mayoría son de este tipo. Por ejemplo, para junio de 2012, 127 conflictos sociales eran de tipo socioambiental, lo que representaba el 75% del número de conflictos sociales activos, como puede observarse en el gráfico 2. La mayoría de los conflictos socioambientales enfrentan fundamentalmente, por un lado a la población o comunidades - en algunos casos organizados en federaciones o frentes de defensa-, y por otro, a la empresa privada. El Estado, así, aparecería como principal mediador para la resolución de dichos conflictos. Gráfico 2

C n to s c less ú tip -Ju io2 1 o flic s o ia eg n o n 02
3% 1% 3% 3% 2% 1% 0% S ocioam bientales Laborales Asuntos de g obierno nacional Otros Asuntos de g obierno reg ional Asuntos de g obierno local Com unales D arcaciónterritorial em 75% E lectorales Cultivo de coca

6%

6%

Fuente: Defensoría del Pueblo Elaboración propia La victoria de Ollanta Humala y su discurso de la “Gran Transformación” parecen haber creado grandes expectativas en la población con demandas insatisfechas y al mismo tiempo generado una nueva estructura de oportunidades para la movilización de estos reclamos. Por lo que no parece raro que se haya dado un aumento en los conflictos sociales durante el primer año. Existe así, una demanda con mayor fuerza por el correcto funcionamiento del Estado, debido a las promesas

electorales. El incumplimiento de estas ha generado un clima de inestabilidad y enfrentamiento, como en Conga y Espinar. En ese sentido, el manejo de los conflictos sociales ha sido contrario a lo prometido durante la campaña electoral. Esto ha permitido señalar que Ollanta Humala ha dado un giro, se ha derechizado. Para Sinesio López, por ejemplo, Ollanta se ha visto superado por los poderes económicos que controlan el Estado. Pero, al margen de este giro a la derecha o no, el gobierno nacionalista se ha caracterizado por su inexperiencia, ineficiencia e incapacidad en el manejo de prevención y resolución de conflictos y movilización social, lo que lo ha llevado a practicar la represión indiscriminada; represión que ya cuenta con más de una decena de civiles fallecidos en enfrentamientos por conflictos sociales. Situación que desbordó la capacidad de accionar del gobierno que estuvo acompañada del silencio del presidente. Esto, finalmente y casi por obligación, finalizó con la justa salida del premier Valdez. Humala fracasó. Y así, lo que no primó durante el primer año de gobierno fue el dialogo, en donde al parecer las balas remplazaron a las palabras. Finalmente, para cerrar, nos parece necesario hacer algunas precisiones respecto a los conflictos sociales. En primer lugar, es necesario resaltar que los reclamos en las movilizaciones en un conflicto social no siempre son homogéneos, y no todos los actores tienen las mismas exigencias. En segundo lugar, debe de romperse con el sentido común de pensar que la población movilizada son “borregos” que simplemente siguen a un líder que los utiliza para fines propios. Y finalmente, tampoco debemos idealizar a los movimientos sociales como “puros” defensores del medio ambiente1. Esta complejidad de los conflictos sociales viene exigiendo al Estado, por mucho tiempo, una mejor capacidad de prevención de conflictos, más que de resolución. Este es el gran reto de Ollanta Humala para los años que quedan de gobierno. Y es que debemos ser conscientes de que los conflictos sociales no surgen de un momento para otro, sin más, sino que son un largo proceso de demandas o reclamos no satisfechos por el Estado a través de las vías institucionales y formales.

1

Por ejemplo, en el caso de Espinar hay dos exigencias. Por un lado, la contaminación del medioambiente, y por otro, la exigencia de renegociar un Convenio, en donde la empresa brinde más porcentaje de sus utilidades a la municipalidad.

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