-Despues de instalar a la menor en su nuevo hogar, Balberith salio del taller co n una extraña pesades en los hombros, claramente

el tomar a su cargo la crianza de la menor no estaba en sus planes, sentia quela responsabilidad de aquello era d emasioado grande para el. Sentia, ese era el gran problema, y sabia que eso le t raeria problemas de un momento a otro. Mientras caminaba por las calles de buda, a su mente volviron los recuerdos de u nas conversaciones que habia escuchado de los sirvientes de Luxfero en la mansio n, que hablaban de una nueva alma que engrosaba las filas de los pecadores human os que vendian su ser a su lider. Fue asi mismo que la absurda idea de visitar a esa escoria vino a su mente, eso serviria para olvidar momentaneamente los pequ eños problemas que lo aquejaban ultimamenteBang CheolYeong es tu nombre mal nacido... Seras mi juguete esta noche... -Murmuro su nombre mientras buscaba la presencia de este entre la los humanos de la zona

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