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El Bautismo Cristiano

Padre, Hijo y Espíritu Santo Mateo 28:19

El bautismo en el nombre de Jesús refutado.

Por: Héctor Ruiz

Miércoles, 04 de Octubre de 2006

CONTENIDO

Capítulos

Introducción.

Páginas

A

  • 1 El argumento escritural

  • 2 El argumento filológico.

  • 3 El argumento histórico.

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  • 4 Objeciones y refutaciones.

  • 5 ¿Puede el bautismo limpiar los pecados?

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  • 6 Alfabeto, griego Koiné.

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  • 7 Estudio exegético de preposiciones griegas. > Conclusión.

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Glosario.

Bibliografía.

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Introducción

H a existido dentro de algunas congrega- ciones cristianas, cierta confusión res-

pecto a la fórmula que se debe emplear a la hora de bautizar al creyente. (1)

Algunos interpretan que Pedro (Hech. 2:38), Felipe (Hech. 8:16) y Pablo (Hech. 19: 3-5) se contradicen con Cristo (Mateo 28:19), este punto es muy importante ya que el errantista alegará que es uno de los “tantos” temas incon- gruentes en las Escrituras. Otros interpretan que Israel rechazó al Hijo y no al Padre, por esto tenían que ser bautizados solo en el nom- bre de Jesús, otros proponen que de las dos ma- neras se puede bautizar porque son equivalen- tes, etc.

Otros mencionan que fue el Maestro el que instituyó el bautismo y no fue Pedro, ni Pablo, etc., muchos se contentan con este razona- miento pero no llena todas las expectativas.

Para salir de esta confusión es necesario anali- zar algunos argumentos, que muchos han deja- do a un lado a la hora de examinar esta ense- ñanza. (1)

Es sorprendente que algunos le den al bautismo un poder casi mágico, ya que sin la mención del bautismo (para ellos), no hay salvación. Podemos notar que en el Nuevo Testamento hubieron ejemplos de apostasía (1 Timoteo 1:19-20; 2 Timoteo 4:10), lo anterior es una prueba de que el bautismo no salva, los apósto- les bautizaban de inmediato, lo que vendría a

probar que el bautismo no es indispensable pa- ra la salvación pero hoy en día se tiene que pasar por un largo periodo de adoctrinamiento para ser bautizado.

La doctrina del bautismo se tiene que analizar desde:

  • 1. El argumento escritural o sea lo que la propia Biblia enseña.

  • 2. El argumento filológico o la gramáti- ca original en que fue escrita la Bi- blia.

  • 3. El argumento histórico, ¿Qué ense- ñaron los cristianos en los primeros siglos?

Todos aquellos que trastornan la naturaleza divina negando la Trinidad a la manera sabelia- na terminarán siempre por sostener la fórmula bautismal del nombre de Jesús, de igual forma, cualquiera que sea verdaderamente consecuen- te con la fórmula en el nombre de Jesús, no po- drá continuar perseverando en la verdad sobre la naturaleza divina por mucho tiempo. (2/75)

 
Introducción H a existido dentro de algunas congrega- ciones cristianas, cierta confusión res- pecto a la
 

A

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El argumento escritural.

Hechos 2:38…, es complemento de Mateo 28:19

Significado etimológico de Bautismo.

“El bautismo como acción o procedi- miento pertenece al complejo de los lava- torios. Por eso, junto a las palabras clave bavptw [báptō] y baptivzw [baptízō], que significan sumergirse (por lo general totalmente), se trata aquí a la vez de las acciones que se expresan con louJw [loúō] y niJptw [níptō], a saber, lavatorios parcia- les o totales…” (3/160)

“Báptō significa en el uso lingüístico pro- fano: a) sumergir, zambullir; b) echar en el agua un tinte, y de ahí, teñir; c) sacar (agua).” (3/160)

“Baptízō es una forma intensiva de báptō y significa: a) sumergir, zambullir; b) ani- quilar (p. ej., ahogar a un hombre o hundir un barco).” (3/160)

El bautismo en el Antiguo Testamento (LXX).

En la versión griega LXX (Septuaginta), se utilizaron los vocablos griegos del NT (Griego Koiné):

En los LXX, se traduce de ordinario por báptō el verbo hebreo veterotestamentario tābal, sumergir (13 ejemplos, 3 veces báptō para otros verbos). Baptízō aparece solamente 4 veces: en Is. 21:4 se usa metafóricamente por hundirse:

LXX.

Isaías

21:4:

hJ

kardiva

mou

plana`tai, kai; hJ ajnomiva me baptivzei, hJ yuchv mou ejfevsthken eij" fovbon.

Pero, en 2 Re. 5.14 aparece en la voz me- día para designar el hecho de zambullirse siete veces Naamán en el río Jordán (único pasaje con el equivalente hebreo: tābal). Esto es significativo, puesto que en este caso no se da la idea de hundirse de Naamán: la utilización de baptízō en la narración de Naamán puede haber sido decisiva en orden a su uso medio posterior para designar un baño ritual de purifica- ción… baptízō, tanto en el contexto judío como en el cristiano, significa normalmen- te zambullirse, y que incluso luego, cuan- do se utiliza técnicamente por bautizar, continúa la idea de la inmersión… (3/160)

Es necesario señalar que Naamán no fue sano de la lepra por zambullirse siete veces en el río Jordán, sino por la fe porque el mismo Naamán declaró como un acto de orgullo por no haber sido recibido por Eliseo, que en su país había mejores ríos:

Entonces Eliseo le envió un mensajero, dicien- do: Ve y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio. Y Naamán se fue enojado, diciendo: He aquí yo decía para mí: Saldrá él luego, y estando en pie invocará el nombre de Jehová su Dios, y alzará su mano y tocará el lugar, y sanará la lepra. Abana y Farfar, ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavare en ellos, ¿no seré también limpio? Y se volvió, y se fue enojado. Mas sus criados se le acercaron y le hablaron diciendo: Padre mío, si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la harías? ¿Cuánto más,

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El argumento escritural.

diciéndote: Lávate, y serás limpio? El entonces descendió, y se zambulló siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del varón de Dios; y su carne se volvió como la carne de un niño, y quedó limpio. 2 Re. 5: 10-14

El argumento escritural del bautismo.

El argumento escritural es aquel que demuestra que solo existe una fórmula bautismal en el registro de las Escrituras; no existen dos fór- mulas, a pesar de que algunos han visto dos.

(1/2/76)

Algunos han visto en las palabras de Pedro, en Hechos 2:37-38:

“Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo:

Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.”

Se ha interpretado estas palabras como otra fór- mula o la única a ser invocada a la hora del bautismo. (1)

Ha habido una mala interpretación de las pala- bras de Pedro… porque él en ningún momento está contradiciendo la fórmula de Mateo 28:19 (1/2/76), vale la pena decir aquí, que algunos han dicho que no debemos hacer caso a Pedro, porque él era meramente un discípulo más, y por consiguiente de menos autoridad que Jesús. Pero este razonar deja a un lado que, es el Espíritu Santo de Dios que ha inspirado a Pe- dro a proferir tales palabras. (1)

Para entender plenamente esta aparente contro- versia, necesitamos remontarnos al contexto social-religioso en que se desenvolvía la iglesia primitiva en aquellos tiempos cuando Pedro dijo tales palabras. (1/2/76)

En la época de nuestro Señor Jesucristo y de sus Apóstoles, había varios tipos de bautismos.

(1/2/76)

Los bautismos Judíos: Se puede notar que en

el NT, está presente el testimonio de los tipos de lavados (bautizos) que practicaban los judíos en el AT.

…En Hebreo 9:10 la palabra baptismoi`" (Baptismós) es traducida como “ablucio- nes” (RV60), y se refiere, sin lugar a du- das, a los diversos lavamientos ordenados en los libros de Levítico y de Números. El verbo se usa también para denotar la puri- ficación ceremonial de los judíos antes de comer (Lc.11:38). (2/76-77)

El empleo de la expresión para purificar vasijas (como en Lv. 6:28…cf. Mc. 7:4) no es una prueba en contra, puesto que las vasijas normalmente se purifican metién- dolas o sumergiéndolas en el agua. El uso metafórico de la expresión en el NT parece suponer esto p. ej. la profecía de que el Mesías bautizaría con Espíritu Santo y con fuego, como un líquido (Mt. 3:11), el «bautismo» de los israelitas en la nube y en el mar (1 Cor. 10:2) y la muerte de Cristo como un bautismo (Mc. 10:38 s:

bavptisma (báptisma); Lc. 12:50… La concepción paulina del bautismo como un ser sepultado y resucitar con Cristo coinci- de con esta idea, aunque no la exige.

(3/161)

En Marcos 7:4 (RV60), se usó la palabra “La- vamiento”, el texto nos indica que aún metían (bautizaban) en agua los vasos de beber, los Jarros, los utensilios de metal, y las camas (lechos).

En el diccionario de la real academia española, define bautismo en el inciso dos como: En diversas religiones, rito de purificación. Era común en las naciones paganas la práctica del bautismo:

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El argumento escritural.

Pero en un sentido más restringido a lo que entendemos por bautismo, los Judíos utilizaban un lavamiento ceremonial para introducir a los gentiles prosélitos a la fe hebrea. De manera, pues, que sólo desde el punto de vista Judío, podemos constatar la existencia y uso de diversidad de bautis- mos en esa época. (2/77)

No solo se practicaba el bautismo a los genti- les que se convertían a la fe judía sino que tenían que circuncidarse, aun en el relato de Dina (Gen. 34) se menciona tal práctica, aun- que no habla nada de bautismo en ese enton- ces.

Al principio de la era cristiana, un no judío que se afiliaba al judaísmo debía someter- se a la circuncisión, tomar un baño ritual y ofrecer un sacrificio. Para éste que se suele denominar “bautismo de los prosélitos”, los textos arameos y hebreos utiliza la expresión tābal. En las raras alusiones al bautismo de los prosélitos en la literatura griega se utiliza báptō y no baptízō. Esto puede ser algo casual, pero lo que sí es cierto es que los escritores griegos evitan la palabra baptízō cuando describen ritos de purificación. (3/161)

Hay opiniones de que el bautismo de los prosé- litos fue después de la era cristiana, todo esto para contradecir los diferentes bautismos que existían en la época de los apóstoles.

Hasta qué punto la praxis y la concepción del bautismo de los prosélitos influyeron en el bautismo de Juan y en el bautismo precristiano, es una cuestión muy discuti- da. Las primeras alusiones al bautismo de los prosélitos se remontan a la segunda mitad del siglo I d.C; mientras que por una parte ellas hacen verosímil que ésta fuera una institución precristiana, su inseguri- dad con relación al significado del ritual y especialmente su relación con la circunci-

sión permiten, por otra parte, reconocer que la institución fue aceptada lentamente y que su significado durante el siglo I des- pués de Cristo todavía se hallaba en desa- rrollo. (3/161)

El significado del bautismo de los prosélitos es una total separación del paganismo o aleja- miento definitivo del mismo. Así el bautismo cristiano es un morir y resucitar con Cristo.

Si se pretende profundizar en el significa- do del bautismo de los prosélitos, hay que tener en cuenta lo importante que era para los judíos la circuncisión… El alejamiento definitivo del paganismo se da en la cir- cuncisión; el baño hace apto al novel judío para realizar su primer acto de adoración, es decir, la ofrenda. Si debiéramos deducir de esas palabras que la conversión del pa- ganismo al judaísmo debe considerarse como el paso de la muerte a la vida, y que ahí tiene su origen la doctrina cristiana de la nueva vida de uno que se ha convertido a Cristo, se debería, sin embargo, observar que en el judaísmo el concepto sólo en un segundo nivel empalma con el bautismo de los prosélitos y que la concepción cris- tiana del bautismo como un morir y resu- citar se halla determinada por su carácter de bautismo en el Mesías, el cual murió y resucitó y con ello introdujo el «eón o la era que viene»; en el bautismo cristiano se pone de relieve la acción del Mesías y la relación del convertido con él. (3/161)

Josh McDowell hablando de la resurrección, detalla el significado simbólico del bautismo cristiano:

Los cristianos tenían una ceremonia ini- cial, el bautismo. Aquí es donde ellos osa- ron apartarse de nuevo del judaísmo. Los judíos continuaron con la circuncisión, mientras que los cristianos siguieron el mandato de su Señor en cuanto al bautis- mo. Se pedía que una persona se arrepin-

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El argumento escritural.

tiera de sus pecados, creyera en el Señor resucitado y fuera bautizada.

Pero ¿qué simboliza el bautismo? ¡Hay pocas dudas en cuanto a esto! Pablo expli- ca que en el bautismo un creyente es unido a Cristo en su muerte y su resurrección. Cuando entra al agua él muere a su vieja naturaleza pecaminosa; él sale del agua para compartir la nueva vida de resurre- cción de Cristo. No hay nada en el cristia- nismo más antiguo que los sacramentos; estos están ligados directamente con la muerte y la resurrección de Cristo. ¿Cómo podemos atribuir significado al bautismo cristiano si la resurrección nunca ocurrió?

(11/299-300)

El Bautismo de Juan: Este era otro bautismo de aquellos días, se nos dice que era un bau- tismo para arrepentimiento. (1/2/77). Un resi- duo se separó por este bautismo del Judaísmo formalista para esperar la venida del Mesías.

(3/77)

El bautismo de Jesús:

El bautismo cristiano tiene sus raíces en la acción salvífica de Jesús. El que el mismo Jesús se sometiera al bautismo de Juan (Mc. 1:9 par) demostraba y realizaba su solidaridad con los hombres pecadores; el cielo abierto y la voz divina distinguen el bautismo de Jesús como un paso del movi- miento salvador y prometen la revelación del reino en la obra completa del Mesías. La autorización del bautismo durante la vida publica de Jesús (Jn. 4:1 ss) era provisional; en efecto, la orden expresa de bautizar se da después de la resurrección, cuando se ha realizado la redención, y se ha concedido al Señor resucitado una auto- ridad universal y está ya en marcha la mi- sión de la iglesia en el mundo (Mt. 28:18 ss). (3/162)

El Bautismo Cristiano: Es el bautismo que el Señor Jesús encomendó para ser practicado por su Iglesia y cuya comisión se encuentra en Mateo 28:19 “Id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”. (2/77)

Los Bautismos Paganos: La evidencia históri- ca ha demostrado que era común en las prácti- cas paganas el rito del bautismo. No sería en ninguna manera extraño que en la época apos- tólica existiera esta práctica como expresión de los diversos cultos paganos que por esa época abundaban. (2/77)

La secta de Qumrán:

Las sectas «baptistas» judías parece que no utilizaron tābal y baptízō para utilizar sus lustraciones. Esto vale asimismo para la secta de Qumrán. En los rollos del mar Muerto, la expresión usual es rāhas (en griego loúō), bañarse; nāzāh (en griego rhantízō), rociar, aparece también dos ve- ces, si bien los afiliados a la secta, para purificarse, en realidad se zambullían; probablemente se conservaba nāzāh junto a rāhas, ya que la secta daba valor tanto a la purificación interior como a la exterior y a la unión de ambas, donde se unían la penitencia o el arrepentimiento con la ablución (cf. La frecuente asociación de la aspersión con la purificación en el AT, p. ej. Nm. 19:18 s; Sal. 50 [51] .9; Ez. 36:25). Se discute si las lustraciones de la secta debían clasificarse de alguna manera como bautismo, ya que aquéllas se repe- tían continuamente mientras que el bautis- mo sólo se recibe una vez; sin embargo, dice mucho a favor de la hipótesis bautis- mal el hecho de que la primera lustración de un novicio debe considerarse como un rito de admisión para hacerse miembro pleno de la comunidad (cf. Especialmente 1 QS II, 25-III, 12). (3/160)

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El argumento escritural.

El argumento escritural. Una sección del «Manual de Disciplina», un rollo que contenía reglamentos estrictos de

Una sección del «Manual de Disciplina», un rollo que contenía reglamentos estrictos de la vida de la comunidad esenia en Qumrán.

Es importante el hecho de que las lustra- ciones de Qumrán no tenían un significado puramente ceremonial. Donde iban acom- pañadas de la penitencia y de la sumisión a la voluntad a Dios, tenían efectividad para la purificación de la impureza moral. Josefo atestigua que en su tiempo los ese- nios, de los cuales era precursora la secta de Qumrán, corroboraban sus profecías «usando diversas clases de purificacio- nes»; y que los que entre ellos tenían in- tención de casarse, hacían que sus novias (durante un espacio de tres años de matri- monio a prueba) se sometieran a lavatorios y lustraciones especiales, mediante las cuales debían pedirse la concepción y el nacimiento de los niños (Bell. II, 7, 12 s)… (3/160-161)

Si captamos el cuadro que las Escrituras nos presentan sobre la época de los Apóstoles es sencillo entrever la confusión religiosa que se produciría en razón de la gran variedad de bau- tismos que existían. Cada vez que un procla- mador de un mensaje religioso hacía referencia al bautismo tenía que ser muy enfático en espe- cificar a cual de tantos bautismos se estaba refiriendo. Para resolver esta dificultad se había llegado a la convención de identificar cada bautismo nominándolo con el nombre de su fundador. Así, por ejemplo, el bautismo de arrepentimiento que Juan administraba llegó a ser conocido como “el bautismo de Juan” por-

que, precisamente, fue Juan quien lo enseñó en un principio. Aquellos discípulos que fueron a administrar, posteriormente, el bautismo de arrepentimiento, lo hicieron no por iniciativa propia sino por la autoridad que había recibido de su maestro Juan. En otras palabras, bautiza- ban en el nombre de Juan, no como Fórmula, sino como principio de autoridad. Es muy difícil precisar si para el bautismo de arrepenti- miento se utilizaba alguna fórmula; las Escritu- ras no mencionan este detalle. Pero, sí pode- mos comprender que cuando los discípulos de Juan oficiaban un bautismo lo hacían en el nombre de Juan en cuanto a principio de autoridad y como identificación del bautismo; pero, utilizando la fórmula que le era propia, si es que la había. (2/77-78)

Cuando el Apóstol Pedro predicó el día de Pentecostés finalizó con una exhortación para los judíos: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros…” (Hch. 2:38). Esta era la primera vez que el mensaje del Cristo RESUCITADO era proclamado a la nación de Israel; para los Judíos esta era una doctrina nueva, de manera que cuando Pedro hizo una referencia a la necesidad de bautizarse la pregunta lógica que debió haber surgido en los Judíos presentes era:

“¿Bautizarse? Pero, ¿con cuál bautismo? ¿Algún bautismo de la ley? ¿El bautismo de los prosélitos? ¿El bautismo de Juan?” Previendo tal confusión Pedro especificó el bautismo que debían recibir: “Bautícese cada uno de voso- tros en el nombre de Jesucristo”. Es decir, en el bautismo que se deriva de la autoridad que Jesucristo legó a su Iglesia, el bautismo que Jesús instituyó que tiene por fórmula la que él mismo estableció: “En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”. Pedro no estaba enunciando la fórmula del bautismo, sino que estaba especificando el bautismo del que ha- blaba haciendo uso de la costumbre usual en esa época: llamarlo por el nombre de su fun- dador. De la misma manera que el bautismo de arrepentimiento llegó a llamarse de Juan por haber sido él quien lo enseñó, ahora el bautis- mo cristiano era llamado del nombre de Jesu-

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cristo por haber sido

(2/78)

él quien lo estableció.

La misma situación se repite en las otras refe- rencias al bautismo en el nombre de Jesús que se hacen en el libro de los Hechos. Ninguna de esas citas constituye una referencia a la fórmu- la que se empleaba durante el acto del bautis- mo sino que son solamente referencias al tipo de bautismo que se administraría. No existe, pues, tal cosa como decir que Pedro se con- tradice con Jesús, o que en la Biblia hay dos fórmulas bautismales, mucho menos que Pedro dijera que la fórmula era en el nombre de Jesús porque creyera en la doctrina sabeliana. (2/78-

79)

 

..

Pedro

identificó el bautismo por el principio

de autoridad y el Señor Jesús estableció la Fórmula que se debía utilizar al administrarlo:

“En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo”. No hay contradicción alguna sino solamente dos aspectos complementarios de la ordenanza del bautismo. (2/79)

Algunos escritores entienden que la exhorta- ción era para los candidatos a ser bautizados y no para los ministros:

David Stanley aventura la hipótesis que son las palabras pronunciadas por el bau- tizado la clave y no se debe buscar a ésta en la expresión del servidor que bautiza.

(4/Web)

Su razonamiento lo lleva a considerar no la utilización del Nombre de Jesús como fórmula por el que administra el bautismo, sino como invocación del bautizado.

(4/Web)

Para ello recurre a las palabras de Ananías, cuando se dirige a Saulo todavía ciego luego de su conversión, en Hechos 22:16.

(4/Web)

Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levánta- te y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre.

Según esta hipótesis de Stanley en esta instrucción que Ananías da a Saulo, se ve claramente que quien hacía la invocación del Nombre de Jesús era el neófito, pero que el bautismo se hacía en "nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo" de acuerdo al mandato del Señor Jesús en Mateo 28:19. (4/Web)

Otro análisis: Todo parece suponer que, desde el principio de la misión de la iglesia, el bautismo acompañó al mensaje o anuncio del evangelio, o sea, a fin de cuentas, tan pronto como la iglesia recibió el encargo de misionar (Hch. 2). Lo que Lucas entiende bajo el nombre de bautis- mo cristiano queda bien claro en Hch. 2:38… se administra «en el nombre de Je- sucristo», esto es, en relación con Jesu- cristo y utilizando su nombre; el bautizado invoca el nombre de Cristo Hch. 22:16, así como se invoca ese nombre sobre él como señal de aquél a quien pertenece (cf. Is. 2:7)… (3/162)

Con este razonamiento podemos notar un error grave de parte de los sabelianos a la hora de bautizar. En ningún momento Pedro utiliza la expresión en el nombre de Jesucristo en Hch. 2:38, para bautizar, sino que exhorta a los candidatos a ser bautizados para que ellos invoquen el nombre de Jesucristo, veamos otra vez el versículo: “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nom-

bre de Jesucristo

...

La exhortación de Pedro

es para el que va a ser bautizado y no para el

que va a administrar el bautismo, este razona- miento nos trae a la mente que fueron como 3000 bautizados, esto es un calculo conser- vador ya que los judíos solo mencionaban a los hombres y no a las mujeres, esto está de acuerdo con la alimentación de los 4,000 (Mt.

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El argumento escritural.

15:38, 16:10; Mc. 8:9) y de los 5,000 (Mt.14:21,16:8; Mc. 6:44; Lc. 9:14; Jn. 6:10) en estos pasajes solo mencionan el número aproximado de los hombres y sin contar a las mujeres, pero aun así si hubieran sido 3,000 en total se tendría que calcular como promedio 3 minutos para bautizar a cada uno osea pasarían 9000 minutos o 150 horas, esto equi- vale a 6.25 días. Pero en Hch. 2: 41, menciona que fueron bautizados el mismo día: Así que, los que recibieron su palabra fueron bau- tizados; y se añadieron aquel día como tres

mil personas. Con lo anterior podemos dedu- cir que Pedro no pudo bautizar a los 3000 el

mismo día, la exhortación era para los can- didatos a ser bautizados y seguramente los mi- nistros fueron los 120. Quizás no todos los 120 fueron los ministros que bautizaron, pero es seguros que los que bautizaron utilizaron la fórmula de Mateo 28:19.

¿Qué se entendía en la iglesia primitiva por la expresión “el Nombre de Jesús”?

Estudio realizado por Danny Pisoni. (4/Web)

De acuerdo al libro de los Hechos (Hch 4:17- 18; 5:28) esta relación que se establecía entre Jesús y el término "Nombre" era fuertemente preocupante para las autoridades judías que prohíben y amenazan a los discípulos para que no sigan enseñando de esa forma; no era ca- sual su preocupación, ellos mejor que otros comprendían claramente esta relación.

En primera instancia la expresión: “en el Nombre de Jesús” estaba indicando que la per- sona que se estaba bautizando se veía a si misma como fiel representante del Jesús exal- tado y que entendía su bautismo como un acto de entrega al Salvador.

Esta situación es también reflejada en la epísto- la que Pablo le dirige a los Corintios en los mo- mentos que ciertos partidismos amenazaban a la congregación. 1 Cor. 1:13.

"¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucifica- do Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo? "

Esta formulación es probablemente en el mis- mo sentido que la contabilidad de esa época en donde significaba "a cuenta de". El bautismo se consideraba como un contrato de transferencia, un acto por el cual el que se bautizaba se entre- gaba para constituirse en propiedad o discípulo de aquel que se nombraba.

La invocación del Nombre de Jesús que hacía la persona que estaba por pasar por las aguas del bautismo era la exteriorización verbal de su voluntad de convertirse en un seguidor fiel de Cristo, una declaración que evidenciaba su fe en el valor redentor del perfecto y único sacri- ficio de Jesús en la cruz del Calvario.

Por ello Pablo en 1 Cor.1:13 pregunta irónica- mente “fuisteis bautizados en el nombre de Pablo” en el momento del bautismo, recordán- doles que son todos ellos seguidores de Cristo, salvados por un único Redentor y cubiertos por la misma Sangre y que por lo tanto no hay lu- gar para divisiones ni contiendas, pues había muchas personas que actuaban como si fueran discípulos bautizados en el nombre de Apolos, Pablo o Cefas.

La invocación

se Romanos 10:12-13:

aclara en el contexto de

Porque

no

hay

diferencia

entre

judío

y

griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

Aún podríamos relacionar en este contexto del libro de los Hechos al capítulo 2 de Joel, en especial el ver.32.

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El argumento escritural.

Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sión y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado.

En Filipenses 2:9-11 encontramos un himno que cantaba en la iglesia por aquellos tiempos:

Por

lo

cual Dios también le exaltó

hasta lo

sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los

cielos, y

en

la tierra,

y debajo de

la

tierra; y

toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

el

Refiriéndose no sólo al santo nombre de Jesús, sino al nuevo nombre de Kyrios, que se da al Cristo exaltado a la diestra del Dios Padre. Observar Hebreos 1:3-4.

El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nues- tros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos.

El Iesous Kyrios (Jesús el Señor) era un credo en sí mismo, una aclamación popular que resu- mía la fe en la divinidad de Cristo. Cuando en- contramos en el libro de los Hechos esta ex- presión, vemos la centralidad de esta verdad formulada pública y popularmente.

Varios ejemplos encontramos en Hechos 2:21, 3:6, 4:12, etc.

También en Romanos 10:8-10.

Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

Hasta aquí podríamos inferir una línea posible y lógica de desarrollo que nos diría que la refe- rencia al Nombre de Jesús, la hacía el candida- to acompañando el acto de fe que iba a ser rea- lizado. Es interesante observar siguiendo esta idea, que nos encontramos con que el bautismo era administrado a adultos conscientes y con- fesantes, que daban testimonio externo de una realidad interna. Sin embargo, si divergimos por la vertiente del bautismo a infantes, vere- mos que el papel del administrador de la orde- nanza cobra especial interés y su declaración queda como dominante en el acto del bautismo. Pero sin entrar en esta materia y volviendo al texto de Hechos 2:38 y otros similares, vemos que la referencia necesariamente tiene que ser a adultos, en razón que los insta a un acto voliti- vo propio e intransferible.

Pero nada de esto inválida que desde el co- mienzo la administración del bautismo se hi- ciera bajo la formula trinitaria como nos ates- tigua la didaché (Ver argumento histórico).

La autoridad del Nombre.

Estudio realizado por Danny Pisoni. (4/Web)

Aunque sin mayores fundamentos, Tomás de Aquino en Summa Teológica pensaba que en los primeros tiempos de la Iglesia primitiva el bautismo se administraba en esta forma, ya por una revelación especial o dispensa con el fin de aumentar la devoción al Santo Nombre.

Es menester aclarar que en el contexto hebreo “Nombre” está implicando autoridad y posi- ción jurídica. Por lo tanto en el pensamiento

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El argumento escritural.

semítico la referencia al Nombre no es menor, pues está expresando autoridad.

Algunos historiadores refieren:

"En el Antiguo Testamento, el nombre ("shem") era una circunlocución para re- ferirse al mismo Dios (Dt 12, 11 y 21; 14, 23 ss; 16, 2 y 11; 26, 2; Ne 1, 9; Sal 74, 7; Is 18, 7; Je 3, 17; 7, 10-14 y 30).

En Filón, el “Nombre” es una de las de- nominaciones del “logos” (De Conf. Ling.

146).

Finalmente, en el judaísmo aparecía - y el uso se ha perpetuado hasta el día de hoy - como una circunlocución de YHWH (Jehová), palabra que se omitía por respe- to. Venía a ser así un equivalente de “kyrios” (Griego) o “mar” (Arameo) con las connotaciones de divinidad…”

Vemos en Juan 17:11 un fiel reflejo de la figura del Antiguo Testamento, donde destaca el nombre de Dios como una torre fuerte (Prov.18:10) que da seguridad.

1 Corintios 6:11 habla de los cristianos justi- ficados “en el nombre”, y está significando que el nombre es representativo de la naturaleza inmutable de Jesús, síntesis perfecta de lo que es y de lo que ha hecho, y por lo tanto posesión segura y garantía de todas las bendiciones, misericordias y gracias que el mismo encierra.

Encontramos también al apóstol Pablo hacer una exhortación muy clara en Colosenses 3:17, donde establece que todo en la vida del cristiano se debe enmarcar en la dependencia de la autoridad de Jesucristo.

Hechos 2:38 se refiere a que la persona sea bautizada “bajo la autoridad que hay en el nombre de Jesucristo”. Pedro enfatiza aquí de donde proviene la autoridad de este bautismo,

que la persona debía bautizarse con la auto- ridad que posee Su Nombre (el de Jesús).

Esto mismo afirma el Diccionario Expositivo Vine, tomando como ejemplo Hch. 8:16 al referir que el vocablo “nombre” puede ser aplicado en reconocimiento a la autoridad de Cristo.

Según Vine:

…Las frases traducidas «en el nombre»; estas pueden ser analizadas como sigue:

(1) Representando la autoridad de Cristo (p.ej., Mt 18.5; con epi, «sobre la base de mi autoridad»); así en Mt. 18.5, falsamen- te, y en pasajes paralelos; como acreditado por el Padre (Jn 14.26; 16.23, última cláusula).

(2) En el poder de (con en, en; p.ej., Mc 16.17; Lc 10:17; Hch 3.6; 4.10; 16:18; Stg

5:14)

(3) En reconocimiento o confesión de (p.ej., Hch 4.12; 8.16; 9.27, 28).

(4) En reconocimiento de la autoridad de, en ocasiones combinado con el pensa- miento de apoyarse o reposar sobre (Mt 18.20; cf. 28.19; Hch 8.16; 9.2, eis, hacia, hacia dentro; Jn 14.13; 15.16; Ef 5.20; Col

3.17).

(5) Debido al hecho de que uno sea llama-

do por el nombre de

Cristo

o

a

que sea

identificado con Él (p.ej., 1 P 4.14, con en, en); con jeneken, por causa de (p.ej., Mt 19.29); con dia, a causa de, debido a (Mt 10.22; 24.9; Mc 13.13; Lc 21.17; Jn 15.21; 1 Jn 2.12; Ap 2.3). (5/Dicc.)

El texto aquí está tocando el tema de la autori- dad de Cristo (versículo 18). Parece claro que, por el contexto, lo que se expresa es que debemos ir, enseñar, y bautizar con la autori-

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El argumento escritural.

dad dada por la Trinidad;

de

allí

“en

el

Justino quién vivió a comienzos del siglo II, en

nombre”. Hay otros textos (2 Cor. 5:20 o Ef.

su obra de Apología, donde dice, en referencia

6:20) que

avalan esta posición y que

iden-

a esto:

tifican al cristiano como embajador, es decir alguien que actúa “en el nombre de”.

Hechos 4:7-10. Nos da la exacta perspectiva de esto. En el versículo siete preguntan a los apóstoles: “¿Con qué potestad o en qué nom- bre?”. Vemos a partir de ello la relevancia del nombre como autoridad. Y Pedro responde de- clarando que por nombre o autoridad de Jesu- cristo el hombre fue sanado.

Otros ejemplos similares los encontramos en Lucas 10:17, cuando retornan los setenta diciendo: “Señor aún los demonios se nos su- jetan en tu nombre.”

Así mismo en la curación del cojo en Hechos

3:6:

“Pero Pedro le dijo: No tengo ni plata ni oro, pe- ro lo que tengo te doy. En el nombre de Jesu- cristo de Nazaret, ¡levántate y anda!”.

Aquí vemos a Pedro declarando la autoridad de Cristo.

En Hechos 16:18 encontramos lo mismo en cuanto a la expulsión de un demonio:

“Y esto lo hacía por muchos días; mas desa- gradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesu- cristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora.”

Todos estos textos (y otros) declaran la autori- dad de Jesús. Por lo tanto no es extraño asimi- lar que cuando Pedro habla del bautismo en el nombre de Jesús, está significando la autoridad de Jesús relativa a Mateo 28:19-20.

..Estando

él en el agua (el candidato) se

invoca el nombre del Padre de todas las cosas y Señor Dios, el único nombre que invoca el que conduce a este lavatorio al que ha de ser bautizado. Este baño se llama iluminación, para dar a entender que son iluminados los que aprenden estas cosas. Y el que es así iluminado, se lava también en el nombre de Jesucristo, el que fue crucificado bajo Poncio Pilato, y en el nombre del Espíritu Santo, que nos anun- ció previamente por los profetas todo lo que se refiere a Jesús.

También vemos como testimonio irrefutable que la fórmula trinitaria tiene sus raíces en las palabras de Jesús, de acuerdo a Mateo [y tam- bién a su manera en Lucas (Hechos)] en la clara instrucción que deja a sus discípulos.

Por ello se suele entender que el bautismo en el nombre de Jesús refiere a la autoridad de Jesús. Y como es bien claro lo que Jesús mandó fue:

en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Mateo 28:19).

Continuando con las afirmaciones de Reinhold Seeberg podríamos añadir que encontramos en la formulación bautismal trinitaria la base del Credo Apostólico, el más antiguo y breve, aunque sea imposible reconstruir todos los de- talles y exactitud de la forma original.

Resumiendo:

Bautizo significa sumergir. En la versión grie- ga LXX (Septuaginta), se traduce de ordinario por báptō el verbo hebreo veterotestamentario tābal.

En el NT, está presente el testimonio de los tipos de lavados (bautizos) que practicaban los judíos en el AT.

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El argumento escritural.

En las diferentes religiones el bautismo fue un rito de purificación.

El significado del bautismo de los prosélitos es una total separación del paganismo o aleja- miento definitivo del mismo. Así el bautismo cristiano es un morir y resucitar con Cristo.

El que el mismo Jesús se sometiera al bautismo de Juan (Mc. 1:9 par) demostraba y realizaba su solidaridad con los hombres pecadores

Un ejemplo de bautismo lo tenemos en la secta de Qumran Se discute si las lustraciones de la secta debían clasificarse de alguna manera como bautismo, ya que aquéllas se repetían continuamente mientras que el bautismo sólo se recibe una vez.

Pedro identificó el bautismo por el principio de autoridad y el Señor Jesús estableció la Fórmu- la que se debía utilizar al administrarlo. No hay contradicción alguna sino solamente dos aspec- tos complementarios de la ordenanza del bau- tismo.

Se entiende que la exhortación (“en el nombre de Jesucristo”) era para los candidatos a ser bautizados y no para los ministros.

Indudablemente vemos que la glorificación de Jesús en la iglesia primitiva y el reconocimien- to de su autoridad en la cual se actuaba, (como es el caso que nos ocupa en los bautismos que se llevaban a cabo en ese tiempo), tenían un lugar central. (4/Web)

Por todo ello se requería del candidato una pro- fesión de fe en la divinidad del Señor Jesús, en

el caso de la invocación, y de allí la expresión:

“bautismo en el Nombre de Jesús”. Al mismo tiempo la misma expresión está denotando la autoridad del Señor Jesús , pero esto no reem- plazaba , ni anulaba la práctica de la forma tri- nitaria pronunciada por el servidor al momento del bautismo que era: “En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” confor- me a lo indicado por el Señor en Mateo 28:19.

(4/Web)

La distinción (sin perjuicio de lo anteriormen- te comentado) entre los textos citados, funda- mentalmente Mateo 28:19 y Hechos 2:38, quizá pueda establecerse que en el primero de ellos encontramos recalcada la naturaleza mis- ma de la Divinidad, un Dios Trino con su ben- dición y propósito hacia el creyente, mientras que la segunda escritura, nos da en su contexto el destacar que esos bienes sólo son asequibles por medio de Jesucristo, nuestro Salvador y Eterno Dios. (4/Web)

El argumento escritural. En las diferentes religio nes el bautismo fue un rito de purificación. El

Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí. Juan 5:39

El argumento escritural. En las diferentes religio nes el bautismo fue un rito de purificación. El

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El argumento filológico.

Textos originales en que se escribieron las Escrituras.

El argumento filológico.

Es aquel que, reuniendo evidencias de los tex- tos y de la gramática de la lengua original, de- muestra que no hay error en bautizar usando la fórmula de Mateo 28:19. (1/2/79)

En el griego existen varias preposiciones que pueden traducirse “en” en castellano, pero que tienen distinción de sentido… (2/79)

ejn

(en),

que

expresa la idea de posición

o

descanso en un lugar o ambiente; y eij" (eis), que es más activa, expresando la acción de entrar en un lugar. (2/79)

Por ejemplo, para expresar la idea que estoy en una casa debo usar la primera preposición y decir: Estoy en (ejn) la casa (en sentido espacial), Pero, si mi intención es la de expresar que estoy entrando en la casa, debo

usar

la segunda preposición y decir: Estoy

(entrando) en (eij"),

la

casa

(en

sentido

espacial). (Ver capítulo 7) (2/79)

Examinando el uso de estas dos preposiciones en relación al bautismo encontramos que en las Escrituras se habla tanto de bautismo ejn (en) como de bautismo eij" (eis). (2/79)

En Marcos 1:5 se nos dice que la gente venía a Juan, “y eran bautizadas por él ejn (en) el río Jordán”. En Mateo 3:11 también se nos dice que Juan bautizaba “ejn” (en) agua” (En sentido instrumental, para designar un medio). El uso de la preposición “ejn”, es aquí determinante para establecer que agua era el medio en que se realizaba el bautismo. (2/79)

Resulta muy interesante examinar el tipo de preposición que el Señor Jesús utilizó cuando estableció la fórmula bautismal. Él dijo: “Id, y haced discípulos a todas las naciones, bauti-

zándoles en (eij") el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19). La razón por la que el Señor Jesús usó la pre- posición “eij"(eis) es que él no estaba ha- ciendo ninguna referencia al medio en que el bautismo se realizaría sino a su significado, elemento causal de la fórmula. Teniendo en cuenta que el significado, de eij" (eis) es el de entrar, quiere decir que al bautizarnos estamos entrando en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”, para ser recibidos en la familia de Dios. No es cuestión de entrar y de salir como cuando se entra y se sale del agua, sino que entramos para estar en la familia de Dios para siempre. (2/79)

El uso de la preposición eij" (eis) viene así a demostrar que la verdadera fórmula bautismal es la que el Señor Jesús enunció en Mateo 28:19 “En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”; pues, sólo con respecto a estos nombres se nos dice que somos admitidos a la comunión con Dios, dándosenos con ello razón del significado de la ceremonia. En cambio, cuando se habla del bautismo en el nombre de Jesús, no se usa la preposición eij" (eis) sino solamente ejn (en). Confirmándose con ello que la mención del nombre de Jesús es tan sólo referido al medio o ambiente en que el bautismo se realiza, y no tiene relación con la fórmula a emplearse. Los códices Vaticano, de Efrem y de Beza (Mss, B, C, D), en las citas de Hechos con respecto al bautismo, dicen así:

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El argumento filológico.

“Solamente habían sido bautizados en (ejn) el nombre de Jesús” (8:16). “Y mandó bautizarles en (ejn) el nombre del Señor Jesús” (10:48).

“Fueron bautizados en (ejn) el nombre del Señor Jesús” (19:5).

El argumento filológico. “Solamente habían sido bautizados en ( ejn ) el nombre de Jesús” (8:16)

Como puede verse en ningún caso se dice que el bautismo deba ser eij" (eis) el nombre de Jesús. Solamente se usa la preposición ejn (en), que como ya se expuso, hace referencia al medio o al ambiente en que el bautismo se rea- liza. Este ambiente es la autoridad del nombre de Jesús para diferenciarlo de cualquier otro ambiente o bautismo de los que estaban en bo- ga en la época apostólica, tal como ya se ex- plicó cuando desarrollamos el argumento es- critural. (2/79-80)

El mensaje de Hechos 2:38 es todavía más explícito con respecto con respecto a esto pues en el no se hace uso de ninguna de las dos preposiciones ya mencionadas sino que se usa

la preposición Epi (ejpi). Esta preposición significa “sobre”. Con lo que el pasaje “bautí- cese cada uno de vosotros Epi nombre de Jesucristo”, vendría a traducirse literalmente:

“Bautícese cada uno de vosotros sobre el nombre de Jesucristo”. Con lo que viene todavía a quedar más en claro que Pedro no estaba haciendo alusión a la fórmula bautismal sino a la autoridad con que el bautismo debía ser administrado. (2/80)

Nota: Se debe señalar que la preposición Epi (ejpi) se utilizó en el NT de Nestle-Aland.

El argumento filológico. “Solamente habían sido bautizados en ( ejn ) el nombre de Jesús” (8:16)

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El argumento filológico.

Textos del Códice Vaticano.

El argumento filológico. Textos del Códice Vaticano. Mateo 28:19 (Pág. 43) EIC (Eis), la C sigma

Mateo 28:19 (Pág. 43)

EIC (Eis), la C sigma lunada: C (mayúscula) y c (minúscula). Puede ser utilizada indistinta- mente en medio o al final de la palabra.

El argumento filológico. Textos del Códice Vaticano. Mateo 28:19 (Pág. 43) EIC (Eis), la C sigma
El argumento filológico. Textos del Códice Vaticano. Mateo 28:19 (Pág. 43) EIC (Eis), la C sigma

Hechos 2:38 (Págs. 150 - 151)

En el NT griego (Koiné) de Nestle-Aland se utilizó las siguientes preposiciones griegas:

Hechos 2:38: Epi (ejpi) Hechos 8:16: Eis (eij") Hechos 10:48: Ev (ejn) Hechos 19:5 Eis (eij")

2:38: Pedro les contestó -Arrepentíos, bautizaos cada uno invocando el nombre de Jesucristo, para que se os perdonen los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo.

8:16: pues todavía no había bajado sobre nin- guno: solo estaban bautizados para el nombre del Señor Jesús.

Con lo anterior podemos notar que eij" (eis) no solo significa “en” sino que tam- bién “para”. (Ver capítulo 7; preposición griega eij")

10:48: Y ordenó que los bautizaran invocando el nombre de Jesús el Mesías. Ellos le rogaron que se quedara unos días.

19:5: Al oírlo, se bautizaron invocando el nombre del Señor Jesús.*

Nota al pie:

* O: consagrándose al Señor Jesús.

Este es una traducción que refleja que al in- vocar el nombre de Jesucristo, los apóstoles solo lo hacían como principio de autoridad y no como Fórmula.

El argumento filológico. Textos del Códice Vaticano. Mateo 28:19 (Pág. 43) EIC (Eis), la C sigma

Cabe señalar que o[noma (onoma) signifi- ca: nombre, autoridad,… Hechos 2:38

vendría a

leerse de la siguiente manera

(usando el griego koiné de Nestle – Aland):

“Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros sobre la autoridad de Jesucris- to para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.”

En la versión “Biblia del Peregrino” de Luís Alonso Schokel (Ediciones mensajero), tradujo de la siguiente manera:

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El argumento filológico.

Códice Vaticano – Griego Koiné

El argumento filológico. Códice Vaticano – Griego Koiné Resumiendo: La exhortación de Pedro en Hechos 2:38
El argumento filológico. Códice Vaticano – Griego Koiné Resumiendo: La exhortación de Pedro en Hechos 2:38

Resumiendo: La exhortación de Pedro en Hechos 2:38 es para los candidatos a ser bautizados y no para el ministro.

Podemos asegurar que el bautismo cristiano debe ser realizado sobre la autoridad del nombre de Jesús, para que los creyentes sean sumergidos en ese ambiente. Pero la Fórmula bautismal es solamente aquella de hacia adentro del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; pues, sólo ella es la que da cuenta del significado de la ceremonia. (2/80)

Otro aspecto del argumento Filológico es el que se deriva de una comprensión correcta de lo que significa la palabra “Fórmula”. Una Fórmula es un modelo que contiene los términos en que una cosa debe ser hecha. Esto es válido tanto si la palabra es usada en un sentido legal, matemático, químico o religioso.

Con respecto al bautismo, la Fórmula deber se un modelo invariable que contenga las palabras justas para ser pronunciadas durante la ceremonia del bautismo. Así como una Fórmula legal, matemática o química no se puede admitir la inclusión de algún cambio sin alterar el resultado, igualmente, no se pueden

alterar las palabras a pronunciar durante el bau- tismo y seguir hablando todavía de “Fórmula”, desde este punto de vista los Sabelianos se encuentran con un serio problema al tratar de determinar los términos exactos que deben ser usados para la Fórmula bautismal; porque los pasajes que evocan en defensa de su pretendida “Fórmula” bautismal, no ofrecen una sola ver- sión de las palabras a pronunciar. Examinemos nuevamente esas expresiones:

  • Hechos 2:38

dice:

“En el nombre

de

Jesucristo”.

  • Hechos 8:16 dice: “En el nombre

de

Jesús”.

  • Hechos 10:48 dice: “En el nombre del Señor Jesús”.

Lo que tenemos en estos pasajes no es una Fórmula sino tres expresiones diferentes. Cual- quiera que se selecciones para oficiar un bau- tismo estará siempre en oposición a las otras dos. Esto no ocurre con la Fórmula de Mateo 28:19 pues la expresión “En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” se presenta de manera absolutamente invariable en todos sus términos y, de esta manera, satisface las condiciones necesarias para convertirse en una Fórmula bautismal en el más estricto sentido de la palabra. (2/81)

El argumento filológico. Códice Vaticano – Griego Koiné Resumiendo: La exhortación de Pedro en Hechos 2:38

Varios tallos de papiro.

El argumento filológico. Códice Vaticano – Griego Koiné Resumiendo: La exhortación de Pedro en Hechos 2:38

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El argumento histórico.

Evidencias extra-bíblicas del bautismo cristiano.

El argumento histórico

Es aquel que reúne las evidencias históricas primitivas para demostrar, documentalmente, que la Fórmula bautismal utilizada por la Igle- sia en sus orígenes fue en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. (2/81-82)

Fijar la fecha de aparición de grupos que bautizaban en el nombre de Jesús es muy difícil desde el punto de vista histórico; por la razón de que estos grupos nunca tuvieron ma- yor prominencia y se ubicaron en zonas aisla- das unas de otras. Sólo este hecho de la ausen- cia de evidencias acerca de la Fórmula en el nombre de Jesús, debería ser suficiente para demostrar su falsedad. No es posible que si ésta fue la Fórmula empleada por los Apóstoles y de la Iglesia en sus primeros siglos, como afir- man los Sabelianos, no exista ningún tipo de evidencia que pueda atestiguarlo a pesar del abundante material documental que existe de esa época. Por el contrario, todas las fuentes conocidas señalan a la fórmula trinitaria como la única reconocida y utilizada por la Iglesia cristiana. Entre esas fuentes podemos mencio- nar las siguientes: (2/82)

La didaché, o Enseñanza de los Doce Apósto- les, aparecida alrededor del año 110, también

dice: “Ahora concerniente al bautismo, bauti- zad de esta manera: después de dar enseñanza primeramente de todas estas cosas, bautizad en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. Más adelante también dice: “El obispo o presbítero debe bautizar de esta manera, conforme a lo que nos mandó el Señor, dicien- do ‘Id y haced discípulos en todas las nacio-

nes, bautizándoles en el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo”. (2/82)

Justino Mártir, escribiendo en el año 165, afirma de los nuevos convertidos que: “Son traídos a un lugar donde hay agua, reciben de nosotros el bautismo de agua, en el Nombre del Padre, Señor de todo el universo, y de nuestro Salvador Jesucristo, y del Espíritu Santo”. (2/82)

Ireneo, cristiano del año 190, escribe de la siguiente manera: “Hemos recibido el bautis- mo…en el nombre de Dios el Padre, en el nombre de Jesucristo el Hijo de Dios quién fue encarnado y murió y resucitó de nuevo, y en el nombre del Espíritu Santo de Dios…(2/82)

Cipriano, en el año 200, hablando sobre Hechos 2:38 dice “Pedro menciona aquí el nombre de Jesucristo, no para omitir el del Padre, sino para que el Hijo no deje de ser unido con el Padre finalmente, cuando después de la resurrección, los apóstoles son enviados por el Señor a las naciones, los manda que bauticen a los gentiles en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”. (2/82-83)

Tertuliano

Baptismo:

(160-220),

en

su

escrito

De

(hablando del bautismo)… la fe impetra en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Porque si cualquier declaración queda establecida con tres testigos, mucho más lo será el don de Dios. Respecto a esta bendición tenemos como jueces de la fe los mismos que nos han prometido la salvación, y el número de

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El argumento histórico.

estos nombres divinos es suficiente para que en nuestra esperanza estemos confiados.

(4/Web)

Basilio, en el 326, aclaraba: “Nadie sea enga- ñado ni suponga que porque los apóstoles fre- cuentemente omiten los nombres del Padre y del Espíritu Santo al hacer mención del bautis- mo (no en la fórmula cuando están bautizando) que por eso no es importante invocar estos nombres(2/83)

Bastaría

citar

a

Atanasio

(296-373)

en

"Contra Arriano", cuando habla del bautismo:

Los arrianos confieren el bautismo en el nombre del Padre y del Hijo; pero ellos no expresan al verdadero Padre, ya que niegan al que procede de él y es semejante a él en sustancia; y niegan también al verdadero Hijo, pues mencionan a otro creado de la nada, que ellos se han inventado. El rito que ellos Admi- nistran ha de ser totalmente vacío y estéril, y aunque mantenga la apariencia es en realidad inútil. Porque ellos no bautizan realmente en el Padre y en el Hijo, sino en el Creador y en la criatura, en el Hacedor y en su obra. Pero siendo la criatura otra cosa distinta del Hijo, el bautismo que ellos pretenden administrar es distinto del bautismo verdadero, por más que profesen nombrar al Padre y al Hijo de acuer- do con la Escritura. No basta para administrar el bautismo decir: ¡Oh, Señor!, sino que hay que tener al mismo tiempo la recta fe. Y esta fue la razón por la que nuestro Salvador no mandó simplemente a bautizar, sino que dijo primero: Enseñady sólo luego: Bautizad en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu

Santo

...

(4/Web)

A su vez, Ambrosio (339-397) señalaba, que el Nombre estaba implicando igualmente a toda la Trinidad. (4/Web)

Las evidencias históricas, como hemos demos- trado en esta breve exposición, son unánimes con las Escrituras al presentar la fórmula trini- taria como la única válida y la única usada por la Iglesia en sus primeros siglos. No sería sino hasta en fechas muy posteriores cuando, junta- mente con la aparición del Sabelianismo, aflo- rarían algunos grupos religiosos que desvián- dose de la sana doctrina comenzarían a utilizar las expresiones en el nombre de Jesús como fórmula bautismal; pero, no teniendo más base que su distorsión y su peculiar imaginación.

(2/83)

El argumento histórico. estos nombres divinos es suficiente para que en nuestra esperanza estemos confiados. ”

Batisterio o baño, usado para las ceremonias de purificación en la comunidad esenia de Qumrán.

El argumento histórico. estos nombres divinos es suficiente para que en nuestra esperanza estemos confiados. ”

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Objeciones y refutaciones.

Apologética.

Objeción: En la Biblia no existe ningún pasaje en donde aparezca alguna persona siendo bautizada en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. (2/98)

Refutación:

Este es un argumento de doble filo, pues, si bien es cierto que la Biblia no presenta ningún pasaje donde se describa algún bautismo en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, también es cierto que tampoco presenta a ninguna persona siendo bautizada en el nombre de Jesús, en el nombre de Jesucristo o en el nombre del Señor Jesús. Tal argumento es, entonces, completamente inútil. (2/98)

…Podemos añadir la siguiente evidencia Escri-

tural: Hechos 19: 1-3 “Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corintio, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Efeso, y hallando a ciertos discípulos, les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo. Entonces dijo: ¿En

qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron:

En el bautismo de Juan”. La plática que sostenía Pablo con los Efesios no era, inicial- mente, referente al bautismo sino al Espíritu Santo. Cuando los discípulos le aseguraron a Pablo que nunca habían oído mencionar ni siquiera las palabras “Espíritu Santo”, el apóstol muy sorprendido les preguntó: “¿En qué, pues fuiste bautizados?” Con este giro de la plática se demuestra que la fórmula para el bautismo incluía la mención del Espíritu Santo y no sólo el nombre de Jesús, pues, de otra manera, ¿Por qué tendría Pablo que haber

relacionado la mención del Espíritu Santo con el asunto del bautismo? No era posible que ellos hubieran sido bautizados como Cristo ordenó y que todavía siguieran diciendo: “Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo”.

Efectivamente, después se supo que solamente habían recibido el bautismo de Juan. (2/98)

Objeción: En Mateo 28:19 se usó el singular “nombre”, lo que indica que sola hay una persona, ósea el nombre de Dios ¿Cuál es?, el del PADRE, HIJO y ESPRITU SANTO sería igual a decir Jesús.

Refutación:

Mateo 28:19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Si observamos detenidamente la propia gramática el conectivo lógico y sustituye la expresión “en el nombre del”, ósea que el versículo vendría a ser como sigue: Por tanto, id, y haced dis- cípulos a todas las naciones, bautizándolos en

el nombre del Padre, [en el nombre del] Hijo, [en el nombre del] Espíritu Santo. El conectivo lógico “y” que se usó en el NT griego (Koiné)

de Nestle-Aland fue kai ; (kai); La objeción anterior la usan manipulando la propia gra- mática.

Objeción: En Hechos 2:38, suena ilógico que los candidatos a ser bautizados digan en voz alta que invocan el nombre de Jesucristo, ¡no tiene sentido!

Refutación:

El Bautismo cristiano, Mateo 28:19

Por: Héctor Ruiz

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Objeciones y refutaciones.

A esto se tendría que decir que no es necesario que la invocación se diga en voz alta también se puede orar en silencio (Neh. 2:4), aunque lo importante en este punto es que Pedro nunca utilizó la expresión “En el nombre de Jesucristo”, para bautizar. Etc…

Objeciones y refutaciones. A esto se tendría que decir que no es necesario que la invocación

El Bautismo cristiano, Mateo 28:19

Por: Héctor Ruiz

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¿Puede el bautismo limpiar los pecados?

Por Ralph Balke

Desde el principio de la predicación del evangelio del Señor Jesucristo, se han levanta- do enseñadores que perturban la fe de los cristianos. El apóstol Pablo, por inspiración, escribió lo siguiente a los creyentes en Galacia, sólo 20 años después de Cristo: "Hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema". Gálatas 1:7-8.

Nadie puede decir, con certidumbre, cuando o donde era la primera vez que alguien enseñó “el bautismo para ser salvo”. Pero es seguro que ninguno de los apóstoles creyeron tal doc- trina. Esta doctrina no era aceptada general- mente hasta los siglos 4 y 5. En otras palabras, esta perversión del evangelio era desconocido a Cristo, los apóstoles inspirados, y casi todo el cristianismo por 300 años. Así como siempre es con el pecado, esto creció poco a poco hasta que era solamente la minoría que todavía creía la verdad.

Con el principio de la Iglesia Católica de Roma aproximadamente 400 años después de Cristo, esta doctrina echó sus raíces. Después que la gente empezó a creer que el bautismo era nece- sario para la salvación, el próximo paso era evidente: el bautismo de los bebés. Después de todo nadie quería que los bebés que murieran vayan al infierno. El bautismo de los bebés no se enseña en ninguna parte de la Biblia, ni tampoco fue enseñado por los apóstoles.

Aún después de la Gran Reformación, cuando muchas personas salieron fuera de la Iglesia Católica de Roma, la práctica del bautismo infantil fue retenida. La mayoría de estas denominaciones que comenzaron tan bien en la reformación han fracasado en reformarse sufi- ciente, y desde entonces han retrocedido a la misma enseñanza falsa, que “uno se hace cris- tiano por el bautismo”. Pregunte a 100 miem- bros de estas iglesias y casi todos le dirán que son cristianos por causa del bautismo. Así el engaño continúa.

En 1827 Surgió una denominación nueva, llamada "La Iglesia de Cristo" fue fundada por Alejandro Campbell, un norteamericano. Este grupo rechazó correctamente el bautismo de los bebés como una cosa en contra de la Biblia, pero retuvieron el mismo error de los católicos, "el bautismo salva".

Examinemos ahora las enseñanzas de los campbelistas (Iglesia de Cristo) y comparémos- la con las Sagradas Escrituras. Algunos pueden rechazar el propósito de este folleto, diciendo que estoy juzgando a otros cuando no debiera. Pero la Biblia dice: “Examinadlo todo; retened lo bueno”, 1Tesalonicenses 5:21; “Probad los espíritus si son de Dios”, 1 Juan 4:1; y “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces”. Mateo 7:15.

Tenemos que examinar a estos maestros, para determinar si son de Dios o no. Nuestro Señor Jesucristo dijo: “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libre”. Juan 8:32. Mi deseo y

El Bautismo cristiano, Mateo 28:19

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¿Puede el bautismo limpiar los pecados?

oración es que Ud., lector estimado, verdad.

sepa la

Lo que dice la Iglesia de Cristo

Veamos algunas citas de su propia literatura

para ver lo que este grupo enseña. ¿Qué es el “evangelio” predicado por estos seguidores de Campbell? ¿Qué, según su doctrina, debe hacer Ud. para ser salvo y hacerse cristiano? Un libro publicado para su Escuela Bíblica Mundial, con el título “Como Hacerse Cristiano y Esta- blecer la Iglesia de Cristo en su Comunidad” da esta respuesta: “Ud debe creer en Jesús ...

arrepiéntase de sus pecados

bre de Jesús

Confiese el nom-

... Sea bautizado en seguida”. (p. 2,

... 3) Otra publicación dice: “La Palabra de Dios manda que los que oyen deben creer, arrepen- tirse y ser bautizados”. (Que Debo Hacer Para Ser Salvo, por V. E. Howard, p. 11) El mismo folleto dice, “El bautismo es un requisito para salvación” p. 15, y “¿Podemos ser salvos solamente por medio de la fe?” Ellos dicen NO, p. 7. “Hay algo que uno debe hacer para ser salvo. La fe solo no salvó a nadie” p. 7. Dicen que este “algo” es el bautismo. Todavía otra publicación dice “El bautismo nos salva”. (Crecimiento en la Gracia y el Conocimiento de Cristo, por John Wadley, p. 87.)

Recientemente uno de sus predicadores dijo en la radio en Nieuw Nickerie: “Uds. deben salvarse a si mismos”. De esta manera, es muy claro que este grupo enseña que sin la obra del bautismo, Ud. no puede ser salvo. Simplemente pregunte a cualquier campbelista: “¿Puede una persona ser salvo e ir al cielo sin el bautismo en agua?” Él dirá ¡No!

Para sostener esta doctrina, estos seguidores de Campbell normalmente citan partes de estos versículos: Hechos 2:38, Hechos 22:16, Marcos 16:16, y 1 Pedro 3:21. Examinemos cada uno de estos versículos, para ver lo que realmente dice la Palabra de Dios.

Hechos 2:38

Los seguidores de Campbell leen el versículo de esta manera: “Arrepentíos y bautícese para perdón de pecados”. Entonces explicarán que Ud. debe arrepentirse y ser bautizado para obtener el perdón de los pecados. ¿Pero es esto el significado de este versículo? No, mi amigo, no significa esto, y voy a mostrarle por qué no.

La primera razón porque esta interpretación es imposible es debido a las reglas de la gramá- tica. Aquí tenemos dos frases y una cláusula modificadora. Estos maestros quieren hacer- nos creer que la cláusula modificadora “para perdón de los pecados” modifica ambas frases, “arrepentíos” y “bautícese”. Pero esto es imposible. “Arrepentíos” es plural de la se- gunda persona, dando a entender: “Todos Uds. deben arrepentirse”. “Bautícese” es singular de la tercera persona, y significa “cada uno sea bautizado”. La cláusula modificadora “para perdón de los pecados” no puede modificar ambas frases por ninguna regla de la gramática. Bob Ross, el autor de varios libros, dice “Por lo tanto esto elimina el esfuerzo de combinar el hecho moral y espiritual del arrepentimiento con el hecho ceremonial y figurativo del bau- tismo como siendo igual del objeto de la re- misión literal de los pecados”. (Hechos 2:38 y Perdón por el Bautismo, Pilgrim Publications, Pasadena, Texas, p. 48).

Por lo tanto Ud. puede ver que las reglas de la gramática están en contra de la enseñanza del grupo falso de los campbelistas.

Pero ellos dirán: “El versículo dice, Bautícese para perdón de los pecados”. Ellos quieren decir que la palabra pequeña "para" significa “para que” o “para obtener”. Esto es la llave para su doctrina falsa. Si esto fracasa, ellos fracasan de ser maestros verdaderos de la Pala- bra de Dios. La palabra “para” es una tradu-

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¿Puede el bautismo limpiar los pecados?

cción de la palabra griega eij" (Eis). Los léxi- cos griegos dan el significado de la raíz de esta palabra como "dentro", "en". Muchas veces esta palabra pequeña conlleva el significado de “contra”, “con referencia a” o “a causa de”. Eso es exactamente el significado de la palabra en este versículo. Hay otra palabra griega que significa "para que", la palabra i{na (hina). Permítame mostrarle simplemente lo que Pedro quiso decir en v. 38. En el mismo capítulo 2 de Hechos, versículo 25, podemos ver que Pedro usó ambas de estas palabras griegas en la mis- ma frase: “Porque David dice de [Eis] él: Veía al Señor siempre delante de mí: Porque está a mi diestra [hina] no será conmovido. La palabra griega eij" (Eis) significa “de”, “con referencia a”, y la palabra i{na (hina) significa “para que”. Si Pedro quiso decir “bautícese para recibir el perdón de los pecados”, él podría haber dicho así, pero él no dijo eso.

Vea también versículos donde la palabra eij" (Eis) y el bautismo se encuentran juntos. Mateo 3:11, “Yo a la verdad os bautizo en agua para [eij" (Eis)] arrepentimientoz”. Juan bautizó con referencia al arrepentimiento, no para obte- ner el arrepentimiento. Los expertos griegos di- cen que este versículo es paralelo a Hechos 2:38, y debe ser traducido de la misma manera. Vea estos versículos también: Mateo 28:19, Marcos 1:9, Hechos 8:16, 19:3-5, Romanos 6:3-4, 1 Corintios 1:13-15, 10:2, 12:13, Gálatas 3:27. Estos son todos los versículos en el Nuevo Testamento donde eij" (Eis) es usado en conexión con el bautismo. Si se sustituye las palabras “en”, “acerca de”, “con referencia a” en cada versículo, hará sentido perfecto. Pero, si prueba el método campbelista, y coloca las palabras “para que”, estos versículos no tienen ningún sentido.

Permítame decirle otra cosa con referencia a la palabra "para" en Hechos 2:38. En otras lenguas, como inglés y español, la palabra “para” es usada en muchas maneras. “Para”, en

el habla común, muchas veces significa “con respecto a”.

La palabra griega eij" (Eis) tiene el significado remoto de “para que”, pero con poca frecuen- cia. No tiene este significado en Hechos 2:38. Cito otra vez el Hermano Bob Ross: “Una doctrina, como el perdón de los pecados por medio del bautismo, que necesita que una persona sea bautizada o perezca eternamente, debe ciertamente tener más confirmación que el hecho que uno de los significados posibles de eij" (Eis) es “para que”. (Hechos 2:38 y Perdón por el Bautismo, p. 34) Estamos de acuerdo, y no quisiéramos que el destino eterno de nuestras almas dependan de una interpre- tación dudosa de una palabra.

¿Cuál es el significado verdadero de Hechos

2:38? Es este, "Arrepentíos, todos vosotros, y cada uno sea bautizado con respecto al

perdón de los pecados". Todos son mandados a arrepentirse, pero solamente los que han arrepentido deben ser bautizados con respecto al perdón de sus pecados. Los pecados son

perdonados primero, luego viene el bautismo, como un símbolo o figura de la salvación.

Marcos 16:16

“El que creyere y fuere bautizado será salvo”. El principio de este versículo también es un favorito usado por la “Iglesia de Cristo” para sostener su doctrina falsa. Los campbelistas que maltratan este versículo frecuentemente, realmente no lo creen. Cito otra vez el hermano Ross: “Ciertamente ellos no creen que él que ha creído y ha sido bautizado será salvo. Ense- ñan la posibilidad de la apostasía del creyente, que quiere decir que una persona podría creer y ser bautizado, y después caer de la gracia e ir al infierno”. La verdad es que nadie que fue sal- vado por las obras puede estar seguro de la salvación eterna. Permítame darle brevemente tres razones por qué su interpretación de

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¿Puede el bautismo limpiar los pecados?

Marcos 16:16

es

falsa.

Los que

creen que

debemos ser salvos por obras y no por la gracia, dicen que este versículo enseña que Ud. no puede ser salvo a menos que ha sido bauti- zado.

Veamos la segunda parte del versículo. ¿Por qué no leen los campbelistas la segunda parte? Dice: “Mas él que no creyere, será condenado”. No dice que él que no ha sido bautizado será condenado. Es la incredulidad no la falta de ser bautizado, que condena a uno al infierno.

Tenemos que ver este versículo a la luz de mu- chos versículos claros que enseñan que somos salvos por la fe en el Señor Jesucristo aparte de las obras. (Juan 1:12; 3:16, 18, 36; 5:24; 6:47; 20:31; Hechos 10:43; 13:39; 16:31; etc.) La verdad es que “todo aquel que en él cree, no se pierda mas tenga vida eterna”. (Juan 3:16). La frase “y fuere bautizado” simplemente describe el creyente. Es como si Ud. describiera a un creyente como uno que es bautizado, ora, va a la iglesia, y hace muchas otras obras buenas. Seguramente tal persona “será salva”. Permíta- me darle un ejemplo. Suponga que le digo: “Si Ud. sube al autobús y se sienta, llegará a su casa”. Ud. llegará a su casa porque subió al autobús, no porque se sentó. En la misma manera, si Ud. cree en Cristo, será salvo. Si Ud. cree en Cristo y se bautiza también segura- mente será salvo.

Considere que tontería dice este versículo si los seguidores de Campbell tienen razón. Juan 3:18 dice: “El que en él [Jesús] cree, no es con- denado”. Por lo tanto, si Ud. cree en Jesucristo, no puede ser condenado al infierno. Pero la “Iglesia de Cristo” enseña que Ud. también no puede ir al cielo si no ha sido bautizado. Esto quiere decir, que si una persona muere entre el creer y el bautismo, no puede ir al cielo ni al infierno. Así hacen de la Palabra de Dios una burla. Vea también que según sus doctrinas extrañas, si Ud. cree, se arrepiente, confiesa y

vive una vida nueva, todavía no es salvo a menos que sea bautizado. ¡Qué poder en las manos de él que le bautiza! No, mi amigo, este versículo no enseña que Ud. debe ser bautizado para ser salvo.

Hechos 22:16

“Levántate y bautízate, y lava tus pecados”. Estas palabras habladas al apóstol Pablo por Ananías muchas veces son citadas para soste- ner esta doctrina, hecho por el hombre, de sal- vación por obras y no por gracia. Si ninguna otra cosa haya sido dicho en todo el Nuevo Testamento acerca del bautismo o del perdón de los pecados, uno podría interpretar este ver- sículo como los maestros falsos. Pero este no es el caso. Hay cientos de otros versículos que proporcionan suficiente luz para entender exactamente este versículo de la Biblia.

Considere primero que Pablo ya era salvo antes que Ananías le mandó a ser bautizado. Vamos a ver estas realidades:

  • 1. Él ya se había arrepentido. Hechos 9:6.

  • 2. Él ya había creído. 9:6.

  • 3. Él ya había llamado a Jesús Señor. 9:6. “Nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo”. 1 Corintios 12:3.

  • 4. Él ya estaba orando como un hijo de Dios. 9:11.

  • 5. Fue llamado “hermano” por Ananías, Hechos 9:17, 22:13.

  • 6. Él había recibido el Espíritu Santo antes del bautismo. 9:17; 22:13.

  • 7. Ananías no fue enviado para decirle como ser salvo, sino para poner sobre

él

las

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¿Puede el bautismo limpiar los pecados?

manos para recibir la vista y ser lleno del Espíritu Santo. 9:17.

  • 8. En el capítulo 26, cuando Pablo otra vez dio su testimonio de salvación, nunca mencionó el bautismo. 26:12, 18. Eso sería extraño si el bautismo fuera necesario para su salvación.

  • 9. Luego en sus epístolas inspiradas, Pablo nunca menciona el bautismo como parte de la salvación divina. Es claro que cuando fue mandado a ser bautizado, eso no fue pa- ra lavar literalmente sus pecados, porque él ya era salvo. ¿Qué significa este versículo cuando dice “Levántate y bautízate, y lava tus pecados?”.

¿Es un lavamiento literal o un símbolo? En otras palabras: ¿Son lavados los pecados lite- ralmente en el bautismo como enseñan los campbelistas? ¿O es el bautismo una figura se- mejante o un retrato del lavamiento de los pecados?

El bautismo es un tipo o símbolo de salvación

en Jesucristo, como la cena del Señor y los sacrificios del Antiguo Testamento. Los sacri- ficios del Antiguo Testamento fueron llamados “expiación” por los pecados del pecador obe- diente. Pero esto fue solamente un símbolo y realmente no consistía en quitar los pecados. Esto se hace claro en el Nuevo Testamento. Hebreos 10:1-4 dice que los sacrificios eran solamente “la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas”, y “nunca puede… hacer perfectos a los que se acercan”. ¿Por qué? “Porque la sangre de los toros y de los machos cabrios no puede quitar los pecados”. (Vea también Hebreos 9:11-28).

El sacrificio de Jesucristo en la cruz es lo que realmente y literalmente quita los pecados. Considere los siguientes versículos: “Se pre- sentó una vez para siempre por el sacrificio de

sí mismo para quitar de en medio el pecado”. Hebreos 9:26. “Cristo nos redimió de la maldi- ción de la ley, hecho por nosotros maldición”. Gálatas 3:13. “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero”. 1 Pedro 2:24. (Vea también 1 Pedro 3:18; Romanos 5:8).

Considere las palabras de nuestro Señor en Mateo 26:26 cuando él estaba con sus discípu- los: “Tomad, comed, esto es mi cuerpo”. ¿Quiso decir él que el pan era literalmente su cuerpo? ¿O quiso decir Cristo que “¿esto repre- senta mi cuerpo?” Es claro que Cristo dio a entender el último, porque estaba sentado entre sus discípulos. Partes pequeñas de Romanos 6:3 y 1 Pedro 3:21 son usadas por los maestros falsos para defender su doctrina falsa. Ellos dicen que somos “bautizados en Cristo” y “el bautismo ahora nos salva”. Veamos estos versículos en su contexto para entender lo que realmente enseñan. Veremos que estos versícu- los realmente enseñan lo opuesto de lo que la “Iglesia de Cristo” dice.

Romanos 6:3-5

Romanos 6:3-5 dice: "¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros ande- mos en vida nueva. Porque si fuimos planta- dos juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su

resurrección". Favor de notar conmigo dos cosas en estos versículos. Las tres palabras subrayadas “en” y “para” son los mismos que la palabra griega eij" (Eis), que estudiamos anteriormente, que significa “con respecto a”. El bautismo es “con respecto a la muerte de Jesucristo”. El bautismo es un símbolo de nuestra salvación en Cristo. Respectivamente

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¿Puede el bautismo limpiar los pecados?

es en referencia a su muerte y resurrección. Esto se hace claro por la segunda cosa que quiero que noten en estos versículos. Observe las palabras “como” y “semejanza”. El bautis- mo es una figura de nuestra muerte con Cristo, y nuestra salvación en él. No es una cosa literal. Ninguno de nosotros fuimos literalmen- te sepultado con Cristo. ¡No! El bautismo es solamente un símbolo o retrato.

A. T. Robertson, un erudito instruido en la len- gua griega, comenta de este versículo, dicien- do: “Es necesario decir que un símbolo no es la realidad, sino un retrato de la realidad. Es una tragedia que la figura majestuosa de Pablo aquí ha sido hecho tan borrosa”. (Word Pictures in the New Testament, A. T. Robertson, Baker Book House, Vol. 4, p. 362). Ciertamente, es triste ver como los maestros falsos tuercen las Escrituras con premeditación para engañar a tanta gente.

1 Pedro 3:21 - ¿Salva el Bautismo?

Una parte de 1 Pedro 3:21 muchas veces es citada por los campbelistas, que dice: “El bau- tismo…ahora nos salva”. El versículo entero raras veces se lee, porque esto mostraría su significado verdadero. El versículo entero lee así: “El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo”. V. 20 nos da un símbolo de nuestra salvación en Cristo, Noé y el arca. El bautismo es como una figura. Nosotros no somos salva- dos por el bautismo. Pedro nos dice por inspi- ración del Espíritu Santo que el bautismo “no [es] quitando las inmundicias de la carne”. Vaya a su Biblia y lea el versículo 18. Es Jesucristo que “padeció una vez por los peca- dos, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios”. No, mi amigo, el bautismo no quita los pecados. Solamente es "la aspiración de una buena conciencia hacia Dios". Es un acto de

obediencia como un cristiano, no para hacer- se cristiano.

Para concluir estos comentarios sobre Hechos 22:16, voy a citar uno de los autores campbe- listas, que él mismo admite que este versículo habla solamente de un símbolo. “El bautismo simboliza un lavamiento o una limpieza de los pecados, Hechos 22:16, Colosenses 2:10-13”. (Folleto, “Buenas Noticias” por Glen Buffing- ton, p. 10).

Hechos 2:38, 22:16, Marcos 16:16, 1 Pedro 3:21, Romanos 6:3, ninguno de estos versícu- los enseñan lo que los maestros falsos nos quieren hacer creer.

No hay ningún versículo en la Biblia entera, interpretado correctamente, que enseña que el bautismo es necesario para la salvación.

Permítame mencionar solamente un versículo más que es frecuentemente mal usado por estos maestros falsos. Tomando inspiración de la Iglesia Católica, estos que creen en salvación por el bautismo, enseñan que el “nacimiento nuevo” es por el bautismo. Citan Juan 3:5, que

dice: “Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que él que no naciere de agua y del

Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”. Esto no necesita una aclaración. Los maestros falsos tienen que introducir el tema del bautis- mo en esta plática, porque no está allí. Dicen atrevidamente que el agua mencionado aquí significa el bautismo. Si eso es la verdad, ¿por qué no dijo Jesús “el bautismo”? La respuesta está en el versículo que sigue: “Lo que es naci- do de la carne, carne es; y lo que es nacido del espíritu, espíritu es”. El significado es claro; Ud. ha nacido una vez “de agua” o “de la carne”. Eso es su nacimiento natural en la raza condenada de Adán. Pero para entrar al reino de Dios, “es necesario nacer de nuevo” del Espíritu Santo (v. 7-8.). Nicodemo preguntó a Jesús, “¿Cómo puedo hacer esto?” ¿Cómo le

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¿Puede el bautismo limpiar los pecados?

respondió Jesús? ¿Por el bautismo? ¡NO! Después de reprender a Nicodemo por ser torpe de entendimiento, Jesús le dio el plan sencillo de Dios para la salvación, v. 14-21. Lea Ud. lo que Jesús dijo, y entienda como ser salvo no hay mención del bautismo aquí.

La manera divina de Salvación

JESÚS DIJO: Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Juan 3:14-18.

Juan el Bautista dijo: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna”. Juan 3:36. Pablo dijo por inspiración de Dios: “En él es justificado todo aquel que cree”, Hechos 13:39, y “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo”. Hechos 16:31 “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”.

Según la Biblia, nosotros somos salvos por la gracia de Dios mediante la fe en Jesucristo, por poner nuestra confianza en Jesús y su sacrificio por nuestros pecados. El evangelio verdadero no incluye el bautismo, ni ningunas otras obras de justicia. Cuando Jesús vino a Juan para ser bautizado, dijo: “así conviene que cumplamos toda justicia”. Mateo 3:15. El bautismo es un acto justo de obediencia que cada cristiano debe hacer. Pero las Sagradas Escrituras dicen, “Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia”. Tito 3:5. Creo en el bautismo. Yo soy predicador bautista. Pero la Biblia es clara en enseñarnos que el bautismo es un símbolo de nuestra salvación en Jesús, que recibimos por la fe. (Este estudio fue proporcionado por (1))

Nota: Los sabelianos influenciados en alguna forma sostienen el mismo argumento del bau- tismo, es por esto que hacen bastante referen- cia al bautismo.

La salvación claramente es por fe pero en Santiago 2:14-24 dice que la fe sin obras es muerta, el fruto de la salvación son las obras y no las obras el fruto de la fe como dice los católicos y otras sectas.

¿Puede el bautismo limpiar los pecados? respondió Jesús? ¿Por el bautismo? ¡NO! Después de reprender a

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A kai; W

6

Alfabeto, griego Koiné.

Nº Nombre Mayúscula Minúscula Pronunciación Observaciones
Nombre
Mayúscula Minúscula
Pronunciación
Observaciones

1

Alfa

Α

α

a

2

Beta

Β

β

b

3

Gamma

Γ

γ

g

Siempre dura, excepto ante gutural; ante ésta suena como ‘n’.

4

Delta

δ

d

5

Epsilón

Ε

ε

e

Breve

6

Dseta

Ζ

ζ

ds

7

Eta

Η

η

e

Larga

8

Theta o Zeta

Θ

θ

th

9

Iota

Ι

ι

i

Kappa

  • 10 Κ

κ

k

Lamda

  • 11 Λ

λ

l

My

  • 12 Μ

µ

m

Ny

  • 13 Ν

ν

n

Xi

  • 14 Ξ

ξ

x

Omicrón

  • 15 Ο

ο

o

Breve

Pi

  • 16 Π

π

p

Rho

  • 17 Ρ

ρ

r

Sigma

  • 18 Σ

σ 1 " 2 c 3

s

Tau

  • 19 Τ

τ

T

Ypsilón

  • 20 Υ

υ

u, y

Fi

  • 21 Φ

φ

f

Ji

  • 22 Χ

χ

ch (o “j”)

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A kai; W

23

Psi

Ψ

ψ

ps

24 Omega Ω o Larga ω
24
Omega
o
Larga
ω

1 Al principio o dentro de la palabra. 2 Al final de una palabra 3 Sigma lunada: C (mayúscula) y c (minúscula). Puede ser utilizada indistintamente en medio o al final de la palabra.

Observaciones:

  • a) Dos letras diversas corresponden a nuestra “e” (respectivamente, para la “e” larga y la breve).

  • b) Dos letras diversas corresponden a nuestra “o” (respectivamente, para la “o” larga y la breve).

  • c) Todas las mayúsculas griegas están a nivel de línea y tienen la altura de nuestras mayúsculas. Seis minúsculas son altas: beta, delta, dseta, zeta, lambda, xi (b,

d,

z,

q,

l,

x); once se

prolongan bajo la línea: la gamma y la ji (g, c), con la mitad de su figura; las otras, con un pequeño rasgo: sigma, rho, xi, my, eta, dseta, beta final, psi, fi (b, z, h, m, x, r, ", f, y).

d) Las mayúsculas se utilizan menos en griego que en las lenguas modernas: en los libros impresos, con frecuencia, se sigue el uso de comenzar una frase o un período, después del punto final, con letra minúscula más bien que con mayúscula. Lo mismo ocurre en la oración directa. Los sustantivos que se refieren a cargos públicos, títulos de cortesía y el nombre mismo de Dios se escriben, normalmente, con la inicial minúscula. Los nombres propios de persona y de lugar, en cambio, llevan la inicial mayúscula.

  • e) Para un mejor uso de imprenta se usan los denominados “caracteres latinos”. Este proce- dimiento se llama transliteración y las palabras así impresas “transliteradas” (porque los carac- teres, o letras, del alfabeto latino, italiano, castellano y de otras lenguas más comunes son transferidos al servicio de las palabras griegas usadas o explicadas).

En la transliteración para distinguir la ‘e’ breve de la ‘e’ larga, se coloca sobre la primera la señal ã, sobre la segunda la señal . ÷ Lo mismo ocurre para distinguir la ‘o’ breve de la ‘o’ larga.

Así se tendrá:

eá = epsiloŒn (e)
eá = epsiloŒn (e)
oá = omicron (o)
oá = omicron (o)
eµ = eta (h) oµ = omega (w)
eµ = eta (h)
oµ = omega (w)
  • f) En las palabras transliteradas, el espíritu (v. § 3) suave no se consigna, mientras que el espíritu áspero se señala generalmente con la letra h (por ej.: ,hyŒpnos ,haŒguios ,hamartéa respectivamente por aJmartiva, a{gio", u{pno").

  • g) La letra u puede ser indicada con Y o con U.

h)

Para

evitar

el

sonido gutural

de

la

letra

g

delante de la e y de la i, la transliteración se

hace con el grupo gu. Sonido nasal de la g delante de una gutural se expresa en la transliteración con una .n Ejemplos: a[ggelo" ,)aŒnguelos( ajnavgkh .)anaŒnkeµ(

  • i) A veces se encuentra una omega mayúscula w idéntica a la minúscula w, pero de dimensiones más altas (especialmente en publicaciones inglesas).

  • j) Junto al alfabeto, recordamos los signos de puntuación: la coma y el punto tienen el mismo valor que en castellano. Un punto alto equivale a nuestro ‘punto y coma’ y a los ‘dos puntos’. Para la interrogación se utiliza el signo «;». El signo exclamativo no tiene corres- pondiente en griego. (6)

El Bautismo cristiano, Mateo 28:19

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7

Estudio exegético de preposiciones griegas.

Estudio

exegético

de

las

nes: ejn, eij", y ejpi.

preposicio-

ejn en (con dativo) en, con

Aparición de

la

partícula

en

el

contenidos semánticos.

NT

y

sus

Con unos 2700 [otra fuente 2753 veces (8/ Palabra 1713)] testimonios, ejn es con mucho la preposición más frecuente usada en el NT. Aparece en todos los escritos del NT, sin que se observe una densidad especial en ninguno de ellos. Las posibilidades de aplicación de esta preposición, que en el griego clásico sobrepa- saban ya notablemente el sentido local, se han ampliado mucho más aún en el NT, en parte porque se calcan construcciones hebreas con b e . De ahí que no siempre se puedan deslindar claramente los distintos significados (por ejem- plo, en Hch. 17:28: ejn aujtw`/ ga;r zw`men, “en él vivimos”, pero también “por medio de él vivimos”: sentido local/causal).

En sentido espacial:

a). Para designar el lugar en el que algo se encuentra (raras veces en vez de eij" que sería de esperar: Jn. 5:4; Ap. 11:11): en casa, en la cuidad, en el desierto; junto a la fuente, “a la derecha” (ejn dexiav); en el monte, en el mercado…

b). En cosas en las que uno se encuentra o con las que uno viene (ejn comitativo): en vestidos blancos (= “vestido con ropas finas”), Mt. 11:8 (cf. Ap. 3.5); en vestidura de ovejas (= “disfrazados de ovejas”), Mt. 7:15; venir

con vara (= “venir vara en mano”), 1 Cor. 4:21 (cf. Heb. 9:25)…

c). Con personas entre las cuales (1), a las cuales (2) o en las cuales (3) algo sucede.

1) Mt. 2:6, entre los príncipes; Gál. 1:16, entre los gentiles; 1 Cor. 2:6, en el circulo de los perfectos;…

2). Hacer algo a alguien, Mt. 17:12; Mc. 14.6; ocurrir en alguien, 1 Cor. 9:15.

3). En procesos mentales:

decirse a

mismo,

pensar, conocer, estar perplejo

para sus adentros (Mt. 3:9 par.; Mc. 2:8;

5:30;

Hch. 10:17);

gemir dentro de

sí,

Rom. 8:23;

ejn

tai`" kardivai", “en el

corazón”, Mc. 2:6, 8 par.; ejn tai`"

suneidhvsesin, “en la conciencia”, 2 Cor.

5:11.

d). En la terminología religiosa, ejn se usa:

1). En relación con una persona que está

llena de algo: el pecado habita en el hombre (Rom. 7:17, 20); y también el Espíritu de Dios (8: 9, 11; 1 Cor. 3:16; cf. 1 Tim. 4:14; 2 Tim. 1:6); la vida, el gozo, la fe, la palabra (de Cristo) se halla en el hombre (Jn. 6:53, 15:11; 2 Tim. 1:5; Jn. 5:38…). A su vez, todos los tesoros de la sabiduría se hallan en Cristo (Col. 2:3; cf. 1:19), el misterio y la vida están ocultos en Dios (Ef. 3:9; Col. 3:3).

2). Para expresar la íntima unión entre Dios y el hombre. El frecuente enunciado de que Dios actúa en una persona (1 Cor.

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Estudio exegético de preposiciones griegas.

12:6; Flp. 1:6; 2:13; Col. 1:29; cf. Mc. 6:14 par. y Ef. 2.2) encuentra su máxima expresión en la fórmula paulina: Cristo;" ejn uJmi`n, “Cristo en vosotros”, Rom. 8:10; 2 Cor. 13:5 (cf. Gál. 2:20; 4:19). La reci- procidad de esta relación caracteriza a la fórmula joanica de comunión: “el Padre está en mí y yo en el Padre”, Jn. 10: 38; de manera parecida en 14:10s, etc…

En sentido temporal:

a). El momento en que: en aquella hora, Mt. 8:13; en sábado, Jn. 7:23; en el día del juicio, Mt. 11:22 (cf. Jn. 6:44); a la señal de la trom- peta, 1 Cor. 15:52.

b). Duración de tiempo (plazo) durante el cual o dentro del cual algo sucede: en tres días, Mt. 27:40; en los días (= en tiempo) de Herodes, 2:1; durante la insurrección, Mc. 15:7; en breve, Lc. 18:8; Rom. 16:20; ejn tw`/ eJxh`", ”poco después”, Lc. 7:11; jEn tw`/ metaxu;, “entretanto”, Jn. 4.31. También con infinitivo sustantivo (especialmente en Lucas):

remando, Mc. 6:48; al sembrar, Mt. 13:4; ejn tw`/ ei\nai, “mientras estaban allí” (raras veces con infinitivo de aoristo para indicar una acción puntual: al cubrirles la nube, 9:34; al sonar la voz, 9:36).

En sentido instrumental:

a). Para designar el mediobaptivzw ejn u{dati, ”bautizar (en) con agua”, Mt. 3:11; Jn. 1:33 (cf. Ap. 7:14); ejn puriv, quemar “en (con) fuego”, Ap. 16:8 (cf. Homero, II 7:429). Además, ejn macaivrh/, “con (por medio de) la espada”, Mt. 26:52…(Hch. 12:2 sin ejn); ejn (tw)`/ ai{mati, “con la sangre” (de Cristo), Rom. 5:9; Heb. 9:22; Ap. 1:5…; ejn th`/ proseuch`/, “en oración ”, Mt. 21:22; ejn parabolai`", ”enseñar en parábolas” (Mc. 4:2).

b). También una persona puede hacer de “instrumento”: expulsar demonios “por medio del príncipe” (ejn tw`/ a[rconti) de los

demonios. Mc. 3:22 par.; juzgar al mundo ejn ajndri;, “por medio de un hombre”, Hch. 17:31 (cf. 1 Cor. 6.2); a`giavzesqai ejn,”ser santifi- cado por medio de”, 1 Cor. 7:14.

c). Algunas veces el sentido instrumental se aproxima al sentido causal: ejn th `/ polulogiva/, “por su palabrería”, Mt. 6:7; ejn tw`/ lovgw/ touvtw/, “a causa de esta palabra”, Hch. 7:29; ejn th`/ zwh`/ aujtou`, “por medio de su vida”, Rom. 5:10; ejn touvtw/, “por eso”, Jn. 16:30. Por esta razón es también frecuente en verbos que expresan sentimientos: caiérein ejn, “gozarse de”; eujdokei`n, “complacerse en(especialmente usado en la LXX); kauca`sqai, “gloriarse de una cosa”; skandaliézesqai, “encontrar tropiezo en”.

En sentido modal.

En sentido modal para designar un estado o la manera: en éxtasis, Hch. 11:5; en tormentos, Lc. 16:23; en medio de mucha oposición, 1 Tes. 2:2; en corrupción, 1 Cor. 15:42. Con frecuencia en expresiones adverbiales: ejn dunavmei, “con poder”, Mc.

9:1…; ejn

dikaiosuvnh/, “con justicia”, Hch.

17:31; ejn cara`/, “con gozo”, Rom. 15:32; ejn

kruptwó, “en secreto”

ejn

parrhsiva/,

“públicamente”, Jn. 7:4; ejn tavcei, “pronto”, Lc. 18:8; Rom. 16:20. – Con un infinitivo

sustantivado, mientras: ejn tw`/ th;n cei`ra »sou¼ ejkteivnein se, “mientras extiendes tu mano”, Hch. 4:30 (cf. 8:6, Hch. 8:13).

En lugar del dativo o locativo.

Parece que algunas veces una frase con ejn hace las veces de un simple dativo: Hch. 4:12, ningún otro nombre ha sido dado “a los hombres” (ejn ajnqrwvpoi"); Rom. 1:19, se hizo

manifiesto “a ellos” (ejn

aujtoi`") (cf. 2 Cor.

4:3); Lc. 2:14, paz “a los hombre” (ejn ajnqrwvpoi", en paralelo con qew`/). Sin embargo, en la mayoría de los casos, la frase se

puede entender también en sentido local. Sobre

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Estudio exegético de preposiciones griegas.

1 Cor. 14:11, “a mis ojos un bárbaro” (ejn ejmoi; bavrbaro"), cf. Sófocles, Ant. 925.

Construcciones hebreas (arameas).

Son construcciones hebreas (arameas) algunas expresiones como ojmnuénai, o`mologei`n ejn, “jurar por alguien”, “confesar su fe en alguien”. (7/ Col.1369-1373)

Elliger, Dr. Winfried, Tübingen

eij" eis con acusativo: a, hacia, hasta, en

Originalmente eij" designa las mismas dimen- siones espaciales que ejn, pero con dirección hacia una meta, no como indicación de lugar sin dirección alguna. Su empleo en el NT corresponde ampliamente al uso clásico, del cual se pueden deducir también, por lo general, las expresiones que son específicas del NT (la influencia del hebreo es escasa).

La significación fundamental de eij" así como también sus múltiples posibilidades de empleo en sentido ampliado y figurado explican la frecuentísima aparición de esta preposición en el NT (unas 1750 veces [otra fuente 1767 veces (8/ Palabra 1509)]: ocupa el segundo lugar en frecuencia, después de ejn. Se encuentra en todos los escritos, sin que se observe que tenga peculiar importancia en ninguno.

En sentido espacial:

a). Se emplea para indicar la meta, especial-

mente con verbos de movimiento: a la casa, a la ciudad, a la sinagoga, a la viña (para entrar en ellas); se emplea también con nombres de

ciudades y de países: a Jesuralén, a España…

(b). Indicaciones generales de una meta: eij" ta; o[rh, “a las montañas”, Mc. 13:14 (en

singular

en

3:13); eij"

ajgrovn, al campo”,

16:12; eij" ta;"

oJdou;", “a los caminos”, Lc.

14:23; eij" oJdo;n, “para el camino”, Mc. 6:8 (cf. 10:17; Mt. 10:5)…

(c). Aproximación a una meta: Mt. 17:27, “al mar” (a la orilla del mar, no para meterse en él); Jn. 4:5, “a las cercanías de una cuidad” (pero en los vv. 8 y 28, “a la cuidad”, entrando en ella)…

(d). Para indicar la dirección en verbos de ver: “alzar los ojos al cielo”, Mc. 6:41; “mi- rándole a él”, Hch. 3:4, ...

(e). Con personas y (menos frecuentemente) con cosas: Lc. 10:36, “caer en manos de salteadores”, Mc. 4:7, “caer entre espinos”; Mt. 15:24, “ser enviado a las ovejas”…

(f). Para indicar a los destinatarios en ver- bos de decir, mezclándose a menudo la idea de espacio y la de persona. Mc. 5:14, “lo con- taron en la ciudad y en el campo”; Hch. 23:11, “dar testimonio en Jerusalén”, “en Roma”; Mc. 14:9, “proclamar el evangelio en todo el mundo” (ante todos los pueblos, 13:10; cf. Lc. 24:27; Rom. 16:26)…

(g). En uso metafórico, sobre todo cuando se trata de los escenarios escatológicos del NT, que son el cielo y el infierno: entrar “en la vida” (eij" th;n zwh;n, Mt. 18:8s…), “en la gloria” (eij" th;n dovxan, Lc.24:26…) (concre- tamente: “en el reino de Dios, Mc. 9:47…); ir a la destrucción (Ap. 17:8, 11), al castigo eterno (Mt. 25:46), a la muerte (Lc. 22:33) (concre- tamente: ser arrojado al fuego, a la Gehenna, Mc. 9:43, 45, 47…)…

En sentido temporal:

a). para expresar la duración en el tiempo:

Lc. 12:19, durante muchos años; 13:9, en el futuro…

b). Para expresar el momento: Hch. 13:42, al siguiente sábado; Lc. 1:20, a su tiempo…

El Bautismo cristiano, Mateo 28:19

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Estudio exegético de preposiciones griegas.

c). Con sentido temporal/final (una meta en

el tiempo): Mt. 6:34, por el día de mañana; 1

Tim. 6:19, para el futuro…

Refiriéndose a personas y cosas.

a). Con personas, en sentido amistoso y en

sentido hostil: a`martanw eij" tina, “pecar

contra alguien”; poieéw eij" tina, “hacer algo

a alguien”…

b). Con conceptos abstractos tiene sentido

final: para (o

con

el

fin

de),

por:

eij"

martuvrion, “para testimonio” (sobre todo en

los sinópticos)…

c). Con sentido consecutivo (no clásico): se

ha producido el efecto pretendido. Mt. 3:11:

baptivzw

...

eij" metavnoian, “bautizar para

arrepentimiento”. El arrepentimiento es la fina-

lidad, pero también la consecuencia del bautis-

mo. En Rom. 6:16 se designa eij" qavnaton, la

muerte, como consecuencia del pecado…

Detalles gramaticales.

a). eij" en lugar de ejn (punto de reposo [lu-

gar donde] como final de un movimiento):

Mt. 2.23: asentarse en Nazaret (cf. 4:13; Mc.

13:3).

b). eij" con acusativo en lugar de un predi-

cado nominal. Se trata

casi siempre

de

he-

braísmos en

citas:

Mc.

10:8 par.; Mt. 21:42;

Lc. 3:5; Hch. 13:47; 2 Cor. 6:18 = Heb. 1:5;

8:10.

c). Raras veces en lugar de genitivo o dativo

(de

interés):

1

Pe.

1:11:

ta;

eij"

Cristo;n

paqhvmata, “los sufrimientos que Cristo tuvo

que padecer”; Lc. 9:13: alimentos “para todo

el pueblo” (eij" pavnta to;n lao;n). (7/

Col.1210-1214)

Elliger, Dr. Winfried, Tübingen

ejpiv epi con genitivo: en, en tiempo de, sobre;

con dativo: en, durante, sobre; con acusativo:

a, hacia, mientras, sobre.

En el NT ejpiv aparece 891 veces y se distribuye

de manera bastante homogénea entre todos los

escritos del NT (aunque es menos frecuente en

Juan). Ocupa el cuarto lugar de frecuencia

(después de ejn, eij" y ejk) entre las preposicio-

nes del NT…

El

significado

fundamental

de

ejpi

es

sobre…otros significados son: en, cerca, a,

hacia; durante; a causa de

Con genitivo:

a).

En sentido

local: en,

cerca

de,

a

(en

respuesta a la pregunta ¿dónde?): Mt. 6:19, en

la tierra; Hch. 5:23, a las puertas; en, a, hacia

(en respuesta a la pregunta ¿adónde?): Mc.

4:26, en la tierra; Jn. 6:21, en la barca; Lc.

22:40, al lugar; delante de (refiriéndose a

personas): Hch. 25:9, delante de mí como juez

en funciones ...

b). En sentido temporal: en tiempo de,

durante, en: Mt. 1:11, en tiempo del destierro

babilónico; Mc. 2:26, en tiempo del sumo

sacerdote Abiatar; Hch. 11:28, en tiempo de

Claudio; Rom. 1:10, durante mis oraciones / en

mis oraciones; Jds. 18, en los últimos tiempos;

1 Pe. 1:20, al fin de los tiempos.

c). En sentido figurado: (de la soberanía o

supervisión) sobre; (hablar) sobre; (actuar) en:

Rom. 9:5, oJ w]n ejpi; pavntwn qeo;", “Dios, que

está sobre todo”; Ap. 20:6, ejpi;

touvtwn...

oujk

e[cei ejxousivan, “no tiene poder sobre éstos”;

Mt. 24:45, o}n katevsthsen oJ kuvrio" ejpi; th`"

oijketeiva" aujtou`, “a quien el amo puso al

frente

de

su servidumbre”; Gál. 3:16, ouj

levgei...

ejpi; pollw`n ajllÆ wJ" ejfÆ eJnov", “no se

habla de muchos, sino de uno solo”; Jn. 6:2, ta;

shmei`a a} ejpoivei ejpi; tw`n ajsqenouvntwn, “las

señales que hacía en los enfermos”; en virtud

de: 1 Tim. 5:19, ejpi; duvo h] triw`n martuvrwn,

El Bautismo cristiano, Mateo 28:19

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