L U I S V É L E Z DE G U E V A R A

EL D I A B L O COJUELO
E D I C I Ó N DE R A M Ó N VALDÉS E S T U D I O P R E L I M I N A R DE BLANCA l'ERIÑÁN

Contiene el estudio preli­ minar, el texto, las notas al pie y la tabla de la edición publicada en 1999 por Edi¬ torial Crítica y en la cual figuran el prólogo, el aparato crítico, las notas comple¬ mentarias y otros materiales

L A

V I S I Ó N

D I S P A R A T A D A

El pastelón de Madrid,

con su relleno de sabandijas

racionales desnudas y

grotescas, «pepitoria humana

de manos, pies y cabezas» visto por los prota­ barroco que

gonistas desde lo alto de la torre de San Salvador al levantar el Cojuelo el hojaldre de los techos, es una de las presencias del imaginario más ha hecho reír a jóvenes estudiantes y a adultos, así como el final de la una conciencia que pretendía contar

novela, con la entrada del diablillo en el bostezo del escribano. Lo escribía una persona decepcionada y madura, algo más del mundo y decirlo de modo distinto respecto a sus escritos prece­ dentes. Se coloca pues, en la curva existencial mento de reflexión, te, en una postura paralela de su autor, como un mo­ con su Tomé de una especie de punto de llegada a la fase de senectua la que Lope adoptaba

Burguillos cuando acudía al registro de la burla y al filtro de la ironía para expresar estados de ánimo velados por la melancolía propia de quien está de vuelta de todas las cosas. Sin la complejidad za artística del apreciado amigo y maestro, ego del todo especial para pronunciarse ético-existencial ni la grande­ un alter as­ Vélez elige también

alfinal

de su vida, focalizando

pectos no centrales en su producción precedente—volcada femenino-. tiranizaba.

hacia ficciones am­ enfatizando

bientadas en épocas históricas que debatieran cuestiones relativas al honor Se dirige para ello a otro modelo formal y lo hace el cambio para confesar un agotamiento amargo de la palabra teatral que le

Es probable que la causa verdadera no fuera el cansancio del ver­ y que va a sa­

so sino más bien la hipertrofia degenerativa de las comedias de aparato, fór­ mula a la que siempre se plegó en busca de éxito garantizado tirizar dentro de la novela en el divertido momento de la locura del poeta (Tranco IV). Del teatro se pasa a la prosa. O mejor dicho, de la comedia a este divertissement saturnal que es El Diablo C o j u e l o . La alternativa no podía ser distinta. zás la peculiaridad nocimientos Cervantes-, más determinante en la corte y alabanzas Su reconocido "buen humor", de colegas —«quitapesares» qui­ de su estilo, que le había valido reco­ lo llamó

reflejaba una tendencia hacia la facetudo que debía estar bien los escritores de la época tenían presente la poética del "decorosamente" el propio sistema estilístico-retó­ su opción de la for­

anclada en predilecciones personales pero al mismo tiempo en cultos conoci­ mientos normativos: rico. Incapaz genus en que encauzar

de tonos acres, en su ocaso desencantado,

ma novela caía en las mismas coordenadas de la comedia. Mucho se ha es­ crito sobre la reversibilidad de los dos géneros. Algo más creo que se puede decir para enmarcar adecuadamente el texto que aquí se presenta.
IX

X

BLANCA

PERIÑÁN

La identidad

del binomio comedia=novela

estaba plenamente

calada en Pero

la conciencia de los autores, aunque no sancionada discusiones de Academia, ciones programáticas, y si en territorio peninsular

en las preceptivas.

la circulación de ¡as ideas era grande, como es bien sabido,, sobre todo en las carecemos de declaraNo me parece inútil Boncianipresentadessí que se conocían las italianas. la opinión que Francesco

recordar, como único ejemplo, comentado gajándolo abundantemente

ba en 15J4 en sus Lezioni sopra il comporre delle novelle. Ya se había el dictado aristotélico sobre la comicidad, dignidad de su contexto en la Poética y concediéndole de docu(que se

mento autónomo a mediados de siglo, por parte tanto de Robortelli había pronunciado

en el D e salibus, en 1548) como de Maggi (que lo trató

en su De ridiculis, del 1550). Se reelabora el principio cardinal según el cual la risa se basa en turpitudo y deformitas, observando además que lo risible resulta potenciado cuando las cosas salen, sorprendentemente, lo esperado, por medio de la des-ilusión ducido por el reconocimiento, dad y deformidad de las expectativas; al revés de ese engaño proresidir la feal-

es en la comedia el pendent de la peripecia

trágica, requiriendo personajes y estilo mediocres. Pudiendo

tanto en el cuerpo como en el alma, y en lo extrínseco, a

esta última categoría va la atención de la escritura cómica, sobre todo al sumársele la triunfante instancia de la admiratio. De manera explícita se teoriza que si al turpis se le agrega singularidad efecto en la comicidad. Cada vez con más claridad se define la "fealdad" lidad de mentiras artísticamente válidas. y "deformidad" asentado de las cosas, o por sí mismas, o por el modo en que se expresan, Ha quedado zonte de expectativas, de fealdad es decir por su caun horide lo riademás puede y estupor, se obtiene mayor

¡a conciencia de un código lingüístico-retórico novedad sorprendente; que la originalidad

sible cuyos puntos cardinales venían a ser: que lo ridículo requiere, y deformidad, consistir intrínsecamente fonía,

en la cosa representada o en el modo de ser expre(por expresión mixnecesa-

sada; esa des-armonía puede surgir tanto del tejido verbal mismo (por cacohipérbole, juego del vocablo), como de los contenidos de cosas fuera de lugar, discrepantia, sub absurdiaj; que las formas tas con varias deformidades producen mayor placer; y que condición ria de la risibilidad será la mediocritas en el registro En i<;j2 Bernardo Pino Cagli, expresivo.

en una B r e v e considerazione intor-

no al componimento della commedia dei nostri tempi, registra el cambio de postura necesario por parte del autor para adecuarse a las nuevas exigencias del gusto (del vulgo). La imitatio no estará ligada al nivel humilde y bajo de los personajes, ni a la obscenidad de los contenidos, sino que el principio de lo feo y deforme se centrará en «lo que no presenta las partes

ESTUDIO

PRELIMINAR

X1

proporcionadas y correspondientes,

de cuya correspondencia nace la belleza,

que no es más que orden y proporción de las partes»; lo turpis vale tanto en las cosas materiales corporales «que ve el ojo», como «en las intelectuales consideradas por el intelecto». Creo que en claras letras se está mostrando la vía maestra que lleva al triunfo de la agudeza. Dos años después, Boncíani, en el documento señalado, reporta comedia y novela a la auctoritas de Luciano postulando para ambas, como desino por los

nominador común, «el modo representativo del diálogo y que se imiten acciones ridiculas, que son las causadas no por los malvados necios que se dejan engañar». la causan por la simplicidad En sus premisas se remonta a la distinción (kataghelaston), para afirmar que lo cómico categoría.

platónica entre dichos que inducen a la risa por su densa brevedad y los que —en la comedia como en la novela- se ha de basar en esta última mismos, la astucia ajena...), se des-enmaraña

Que es el enredo. De causas muy variadas (nos engaña el caso, nosotros por la anagnorisis que conduce al cambio de la situación en lo contrario de lo que parecía, y que esfuente del máximo placer, tanto en la comedia como en la novela. La comicidad, pues, más que estar basada en contenidos representativos de los vicios o turpitudo moral, ha pasado a ser construcción intelectual, juego con la expectativa. La creación del mecanismo las cosas, como dice Boncíani, del enredo valora, más que la sustancia cuando es la constitución misma de del nudo, el placer del desciframiento,

lo que produce la falacia puesto que «están or-

denadas de manera que por ellas mismas originan tal efecto». La necesidad de persuasión, tan profundamente sentida desde finales del tanto la oposición plena-

siglo, se adueña de todo tipo de técnicas de la convicción que plasmen contenidos como formas y que conduzcan apariencia/realidad; cuanto fórmula funcional, con éxito a enfatizar

de ahila infinita variación temática del des-engaño en estructura portante del siglo, que realiza

mente la tensión y su caída. La poética del nudo con peripecia y anagnorisis será una configuración perfecta del engaño a través de la ignorancia, que complica para después aclarar. Eso es tanto la comedia como la «novela corta». La burla, en el sentido que tuvo en la época, perseguido y descrito en el libro de Monique foly, llo. El alargamiento expectativa, define por igual los desenredos que ocupan el amplio de un chascarridel ámbito que va del nudo al desenlace, espacio de la omnipresente dimensiones ha descrito espacio de una pieza teatral como las breves cristalizaciones

es el terreno de cultivo de la novela barroca tras el triunfo de

la estética liberadora de la mezcla de estilos, según el principio red de correspondencias —gracias a la hidra del concepto y sus generativas— aten lo diverso con lo uno, como tan eficazmente

de la variatio, que es variedad en las ideas y en la expresión con tal que la

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PERIÑÁN

Aurora Egido.

Lo grotesco y lo sublime se intercambian confluyen

las reglas, las técPara so-

nicas de la comicidad y de la agudeza brevivir, manteniendo intensificarse. De ahí el triunfo, en la comedia,

definitivamente.

su índole diversa, la comicidad de primer grado ha de de jácaras, bailes, mojigangas, Su Será nue-

vas creaciones una vez que elgracioso no es ya la figura del humor sino que han copiado su estatuto incluso los personajes protagonistas. rada dilatación cesariamente "intencional" nuo", invade los terrenos de la expresión de sentido o vehículo en tantos casos, pero igualmente portadora de sátira. presentará desmesucomicidad "ingepura artística no siendo necarácter

de juego literario, de burla por la burla a través de lo grotesco, en una ostentación del lenguaje convertido

técnica de deformación para realizar el turpis et deformis; finalidad y no instrumento, en la mejor maentrede la En una dositeria de lo risible. Instancia ficación literatura variadísima aurisecular. moralizante en un caso, lúdica, de solo eutrapélica. se construye gran parte

tenimiento en otro, según el peso de la función de los dos niveles

Que de la forma novela "no corta" se hubiera apoderado una figura "risible" como la del picaro es otraprueba binomio comedia=novela más que confirma la identidad del El antihéroe folclóricomo lugar propio de la comicidad.

recogía, junto con tantos otros materiales procedentes de tradiciones cla de varios ethé o caracteres plenamente

cas y paródicas, nada más y nada menos que del ilustre Teofrasto una mezrisibles, siendo el principal el de oficios A mecon el esfuerza que de la moder"in"la abyección moral" que supone probar los más distintos y humildes queroso que sea, como pregonero, cocinero o jugador de dados...»). diados del XVI el personaje se combinaba de manera definitiva quema narrativo de la peregrinatio para dar lugar, con inusitada invasora, al nuevo género de la picaresca. Bien se ha demostrado

(dice el carácter VI: «.. .sabe tener venta, garito, y no desdeña oficio por as-

fusión de un carácter y un esquema literario surgió, en manos del anónimo autor del Lazarillo, un prodigioso momento artístico, obra de gran nidad al pensar desde dentro, con desdoblamiento do y modificando estética apuntada, en su sentido más extemo, hacia un reforzamiento del yo, al personaje decoroso". Pero a lo largo de los decenios, la fórmula

se había ido afirmanbajo la dirección tanto por des-

caminando

de la comicidad,

mesurado incremento de lo risible en los personajes mente la razón de la escritura deformante de la des-armonía a principios del XVII.

y situaciones como en la de la Pícara Justisígnica

escritura de los mismos. En la exacerbación de ambos niveles se ve claray deformada na y del Buscón, por citar los casos más llamativos de interrelación

ESTUDIO

PRELIMINAR

XIII

Vélez, cuando decide escribir su pieza

nueva, da un giro de tuerca per-

maneciendo dentro de su registro preferido, el de ridiculis; la dinámica de sus orientaciones interiores lo mantiene en las estructuras de la comicidad para llevar adelante su nueva reflexión sobre el mundo. vela concedió su preferencia, contrario; eligió la forma En terreno de lo amoroso y de las relaciones parentales, De la fórmula noa no a la "corta", lugar de la transgresión en el con su ejemplaridad novela larga itinerante con protagonista risible.

ese avantesto —por decirlo con término bien precisado por Maria encuentra el lugar mental sobre el Y se decidió por el doble Inventará el discurso protagofingido

Corti— compuesto de códigos múltiples, que seguir algunas líneas de inspiración. sido la modalidad representativa

nista para concebir un viaje sin alejarse de su fórmula preferida que había dialogada. entre dos seres heterogéneos que, a través de la palabra, no serán los usuales compañeros de un itinerario picaril más sino una revisitación de la quête, una exploración de las dobleces del mundo en un viaje iniciático, con una mayéutica al revés en la que un diablo irá enseñando a mirara un joven que no ve las verdades profundas del mundo, revelándole el principio (y no de realidad. Hacia ese polo lo llevan —y lo está señalando y escondiendo a lo largo de toda la novela— modelos analógicos bien presentes texto-fuente): antigua y rey hastoda la tradición lucianesca generadora de la sátira menipea, ta el Quijote mismo. Vélez se prepara las herramientas con que

ciente, la de los viajes con guía, la picaresca, la sátira contemporánea

Una vez centrada su brújula, con añadidura de abundante remite explícitamente

cincelar su idea según el principio de potenciación de lo turpis et deformis, admirado. Al elegir como mentor a un diabli(como el Icaromenipa los disllo, se coloca en un círculo concéntrico más restringido del avantesto, el que a la narrativa ultramundana po, el Pasquín del infierno de Pérez, a los Sueños de Quevedo, visión sorprendente de la realidad subvertida.

cursos y vejámenes de academias que bien conocía) en la que encuentra una Por eso, como en todos ellos, la perspectiva de su protagonista será desde «la otra vida», según el título de las primeras ediciones de la novela; con ese marbete Vélez alude a la humanidad por debajo de las apariencias, distinta de la aprehensible gracias a la perspectiva deforme del deforme ser supranatural que lo descubre. Se une a todos sus modelos para ofrecer una mirada alterada, desde lo alto de torres, azoteas, vuelos; un "viaje de la visión" como lo ha definido la crítica, en el que tres instancias se articulan: el estudiante que mira, el diablo que da su interpretación peculiar, el autor implícito que orienta la visión del mundo. Según la innegable autonomía del significante, es posible que a Vélez se bien insertables en lafá-

le fuera rellenando su idea de "objetos literarios",

XIV

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PEEIÑÁN

di estructura de la "brocheta" o "pincho" je comporta. compuesta": un diablillo familiar,

que la fórmula

narrativa del via"agudeza

El diseño central se convertirá en una gigantesca que va huyendo

rescatado de una redoma, donde le tiene de unos alguacile ofrece protección y

prisionero un astrólogo, por un estudiante

les a causa de las consabidas cuestiones de honra malentendida, agradecido a su liberador sus servicios especiales de enseñanza, los infiernos otra persecución al propio Cojuelo,

ayuda. Ante la rebelión que supone haberse escapado de la redoma, parte de de manera que se establece una doble fuga en paralelo, que se concluirá, de manera inesperada con la vuelta al estado inicial de los dos actantes. Tal desengaño es el eje portante de la novela. Esta simple fábula se va llenando repetidamente por excelencia que es la fuga, rando redundantes de peligro/salida de la figura estructural genesituación perseel esrelación

con su pareja especular, la búsqueda,

nudos temáticos del tipo: obstáculo/fuga/nueva

del peligro de modo mágico. A partir de la mitad de la node Madrid a la más lejana Andalucía, aun manteniendo la misma

vela, cuando para evitar ser descubiertos por alguaciles y demonios guidores la acción se desplaza quema sabio-discente, Sevilla, cambia algo: los actantes,

no sólo van a ver el mundo y comentarlo,

sino que van a aces espacio

tuar en él. Puesto que han de hacerlo de manera críptica, la elección cae en ciudad que, por encima de las descripciones idealizantes, babélico, laberinto en el que perderse: «dicen que es Sevilla so, que no nos hallarán', si queremos, Belcebú» (VII). jas, Las secuencias se complican, articulándose lugar tan confua caballo entre protagonistas, y varia-

todos cuantos hurones tiene Lucifer y en un juego de ca-

dos capítulos (VII con VIH y IX con X) e incluyendo, junto a materiales de tan peculiar naturaleza dos resortes descriptivos.

escenas más amplias como marco de las acciones de los

como unapremática,

Y para reforzar la calidad de lo grotesco, posible"

Vélez organiza

la

"situación físi-

de la fuga diabólica echando mano de las técnicas del disparate. son supra con que agasaje al compañero Al final de las

Puesto que los servicios propios de la índole del protagonista cos, mágicos van a ser los desplazamientos variadas aventuras, joven estudiante Cleofás para observar el mundo desde especiales perspectivas. des-engañado

el diablo desaparecerá por arte de magia, quedando el de las falsedades del mundo gracias a cuanmisma del peculiar guía que al que ha asistido en el definir que autoriza la acogida en hilvanamien-

to ha aprendido a observar, y de la existencia

ha sido el Cojuelo; y el lector, del "mundoposible" a esta ficción como un lúdico "macro disparate", su estructura del principio de la acumulación

tiempo que ha durado la lectura de la ficción narrada. Bien se puede heteróclita, por

ESTUDIO

PRELIMINAR

XV

to, de cualquier tipo de transgresiones del mundo sensorial. Habiendo

per-

dido referencialidad mimética la ficción central, el mundo posible de la visión diablesca permite que las escenas oteadas, desde lo alto como desde lo bajo, sean tanto reales como alegóricas, directas o fantásticas: junto a edificios, prados, calles, ríos, la percepción mágica del diablo permite ver lo que ven en los espejos los presumidos y fatuos cortesanos; tan "posible" Fortuna. aparentemente risible. Los es admirar el rollo de Ecíja al vuelo como la fuente de la Plaza Mayor vista a través de un espejo, o la cabalgata de la diosa Con rigurosa linealidad temporal, la narración procede por una espacialidad igualmente sensata: es la lógica externa del disparate, correcta. Dentro van las visiones deformadas de una humanidad "objetos literarios" que menos justificación especialmente

tienen, a los ojos del lector mo-

derno, son sin duda los largos pasajes epidícticos sobre la nobleza que llenan el tranco VIII y en parte los VI, VII y IX, mal digeridos siempre por las diversas posturas críticas que han intentado interpretar la novela. El principio de la variatio y la necesidad de rellenar para exorcizar el horror vacui, típico del hombre barroco, lo permitían sublimadora de los festejos lo exigían. próximos en algunas de sus más interesantes las dos capitales del Imhan sufrido una vasin dificultades a lectores avezados a misceláneas y silvas de todo tipo. La corografía y escritura No es pura casualidad que por los mismos años aparecieran dos textos que resultan extremadamente peculiaridades, uno en Amberes y otro en Madrid,

perio, e/Estebanillo González y el Cojuelo. Ambos so Buscón. Acusada la primera novela -como

loración poco correcta a la zaga y ala sombra siempre del mucho más famoel C o j u e l o - de falta de unidad en el tratamiento de la intriga, solamente sus modernos editores le han devuelto el lugar que le corresponde al haberla colocado en las precisas coordenadas estéticas barrocas para su definitiva comprensión. non establecido a partir de la suma de invariantes desprendida "Epígonos" del conjunto en la serie de los picaros literarios, se ha dicho de ambas, respecto de un cadel Lazarillo más el Guzmán, marcados por las operaciones definidas de "disolución " de la fórmula, las que llevaron a la caída de sus rasgos más pertinentes. Pero analizar vo es error hermenéutica, las piezas exclusivamente sobre este patrón reductipreexissobre todo a la luz de la conciencia del eclecticismo que toma formas diegéticas para narrar según principios estructurantes defor-

característico de la novela del XVII, tentes, descontextualizándolas, híbridos, mixtos, Aquí extraordinarios.

interesa resaltar que en ambas novelas se asiste a la visión deformes,

mada, en una prosa de difícil lectura -turpis et deformis ella misma— de la realidad por parte de dos personas en una mezcla poderosa de

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PERIÑÁN

veras y burlas disparatadas. como los dos se presentan. conflagración "mundial"

Ambos textos son realizaciones funcionales del entretenimiento", por la primera Estebanillo ofreciendo la visión del enano bufón

des-engaño a través de la mentirosa fórmula del "libro de que recorre las cortes itinerantes de la Europa atormentada de la modernidad; do su visión diablesca de la sociedad como modalidad natarios para que fuera un entretenimiento protagonista,

el disforme Cojuelo, ofreciende lectura a sus desticomo los del cojo relajación. a "trancos",

que han de interpretarse como momentos de pura

El ludismo de la fachada es portador de ideología cargada de intocables certezas oficiales; pero dentro de ellas se pueden solapar visiones críticas de disconformidad, según una hábil instrumentalización de la eutrapelia. En el Estebanillo, sin duda más cercano al modelo picaresco, desde el final de una laberíntica carrera, el truhán con su facundia histriónica narra sus mil ocupaciones risibles, comenta el mundo, satiriza la vida militar pero ensalza subliminalmente a un militar caído en desgracia, el comandante y comitente Octaviarlo Piccolomini. y subliminalmente Idealmente El Cojuelo, más cercano al esquema del en la corte,

viaje con guía, presenta las más detestables figuras que pululan de las vivencias del Vélcz converso.

habla, de manera afable, desde una diversidad que es la

también se les acerca, en el mismo decenio, el otro viaje con

guía de un doble-yo por los males de la sociedad en un mundo real alegorizado, El Criticón. En los tres se asiste a la misma dilatación de la tensión narrativa según técnicas de la agudeza que coinciden con las de la comicidad disparatada. Variedades temáticas son los mesones como encrucijadas y luen los linajes, las locuras de los arbitristas, etc. Esa vireflejan del microcosmos del seiscientos, simbólicos y emblelas fiestas populagares de la burla, la visita a la casa de los locos, con repaso de vistosos tics sociales, la vergüenza sión satírico-burlesca de la realidad en la que los personajes-espejo núcleos fundamentales vizan"

máticos, funciona al mismo tiempo como burla de la literatura: se "narratilas academias para insertar crítica anticulterana, res con justas, procesiones, mascaradas, los encuentros con ciegos que cantan romances, con compañías de cómicos etc. Es un retrato de la impregnación y transcendencia de la literatura en la vida de la época, filtrada a través de distintos grados de palimpsestes, en un juego constante de intertextualidad alusividad, Juego. según una virtuosa teatralización de y sobre la escritura. y la prudencia. Juego en la falibilidad modificánpeculiar, Clave del siglo, con la disimulación y

cuanto cifra a través de la que expresarlos engaños del mundo, de la percepción directa, la imposibilidad dolos voluntariamente

de ta mirada simple, inocente, sin

segundas; instancia que muestra y esconde, que elabora modelos para que el destinatario lea de una manera

ESTUDIO

PRELIMINAR

XVII

para que descodifique activamente importante

y llegue a apoderarse del

mensaje—serio,

o leve— a través del placer de la lectura. y finura construyéndose, como marca elocutivos,

Sin temor alguno se puede afirmar que Vélez supo llevar en su novela el juego a niveles de gran complejidad personal, la teatralización no sólo de la escritura en los aspectos

sino de la operación inventiva global. Es cuanto se percibe si se focaliza de cerca la interrelación ingeniosa que establece la inventio con los niveles de dis-

positio y elocutio.
Para la forma del contenido se trataba de elaborar, en complicidad con el destinatario, materia conocida para que se percibiera bien el remite a la traVélez estaba trabajando, en primer lugar, sobre que «supuesto que miladición al mismo tiempo que el peculiar tratamiento de la misma. Al elegir el mundo de lo sobrenatural, personificación hay opinión del demonio un tema muy de su gusto; en El embuste acreditado ya había tratado la (donde había explicitado / que al demonio cuerpo da», v. 1304), citando hechos

grosos, como señalaron Spencer y Schevill, tico del autor su familiaridad bólico y había manifestado

que consideran rasgo caracterís-

y su preferencia por lo prodigioso; de la misma simpatía por la mujer poseída, la enferma men-

manera, en E l diablo está en Cantillana se había medido con el pacto diatal no castigable. Se había reído en sus versos de la redoma de vinagre (v. 837), llamándola ya allí «cárcel de un demonio I a mi obediencia sujeto" (v. 1188), y había rozado los mismos motivos en La abadesa del cielo y La corte del demonio. Por otra parte, sus lectores bien sabían, como él, que el diablo era figura ambigua: prendente, Dios, in primis era ridiculum por su deformidad era el adversario perpetuo sorhorrible en sus facciones y deforme en las extremidades; su vis

maligna estaba en todos presente, de presencia cotidiana.

del reino de permi-

Figura debatida a lo largo de los siglos, su el espíritu del mal está

existencia estaba admitida por la ortodoxia: ofrecer la posibilidad ginas de Martín la familiaridad

tido y previsto por la providencia divina como instrumento de tentación para de redención a través del ejercicio del libre albedrío. La Torquernada, tan citadas, para ilustrar teología y la ciencia describían su plena licitud. Ahí están las brillantes pádel Río, Ciruelo, del hombre de la época con la figura, sobre todo en sus relaVélez sabe orquestar de manera

ciones con la magia y con la nigromancia. ofrecía. Sobre todo en su vis cómica.

sumamente articulada en su arquitectura textual las mil facetas que el tema El diablo sale de una redoma, rasgo pertinente trillado, y alude, según fabliaux y miniaturas tenedora de demonios que remite al topos más medievales, a un Virgilio

servidor del diablo, adepto a las artes mágicas, que rompía una botella cony hacía ver reflejado en un espejo sucesos futuros del

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PERIÑÁN

imperio romano (algo muy parecido hará el protagonista a estas figuras,

en el tranco

VIII).

Recluido por un astrólogo en un obscuro studiolum, tal y como se describía a medias entre realidad y magia, el Cojuelo se va a permitir en la novela los poderes que son los que realmente se creía que poseía el diablo: volar y hacer volar a otra persona así como transformar algo en algo, hacerse y hacer invisibles, en una palabra alterar la visión y la fantasía. conductor de las acciones de un diablo serán, por lo tanto en la novela, bluras", turaleza, y eso van a ser sus trancos o capítulos. juega con su ambigua na«se destose» al tomar la palabra para leer su soneto en la Acadevengo, en sino me El «espíritu», que vive «en los dos mundos», El hilo "dia-

mia sevillana (IX); se proclama «español por la vida, y con quien narración, con individuos de nacionalidades rivales (V). No es Satanás

vengo» a la hora de discutir, en un divertido chascarrillo transformado uno de los diablos menores («demonio la mohatra», más por menudo soy, aunque

meto en todo; yo soy las pulgas del infierno, la chisme, el enredo, la usura, I), que se vanagloria de ser el inventor de los bailes. y de la lici«demonio Según esa definición (en la que se acumulan quince variedades de ellos), satírica por supuesto respecto del problema de la pecaminosidad la, que será la de inquietar. luchador», Su naturaleza tud de los mismos, queda connotada su actividad «profesional» en la novees una mezcla entre categoría de la que decía Martín del Río «que incitaban a los «cuyo deleite consiste en atormoviliinsosteni-

hombres a la lucha», y demonio meridiano, dad, su imposibilidad

mentar a los hombres». De ahí su predicado narrativo, su continua de inacción, que es la razón misma de su

ble prisión en la redoma: «que éste a cuyos conjuros estoy asistiendo me tiene ocioso sin emplearme en nada, siendo yo el espíritu más travieso del infierno» (I). Solamente con Cleofás, en agradecimiento devoto por el favor de tranquilizanque haberlo rescatado de su «Argel de vidro», se porta de manera

te y protectora; con el resto del mundo se dedica a su constante actividad són de la Sevillana «. ..Éntrate

es meter cizaña. Esa es la razón de ser de su viaje nocturno al llegar al medentro y pide un aposento y que te aderecen a alque de cenar, que a mí me importa llegarme esta noche a Constantinopla borotar el serrallo del Gran Turco y hacer degollar doce o trece hermanos los Cantones

tiene, por miedo de que no conspiren a la Corona, y volverme de camino por de los esguízaros y por Ginebra a otras diligencias deste modo, indigpor sobornar con algunos servicios a mi amo, que debe de estar muy las siete de la mañana»

nado contra mí por la travesura pasada; que yo estaré contigo antes que den (IV). Ni duerme: «madrugó sin dormir, dejando al lo que pasaba... revolviendo (X), ni es capaz de reposar: tras compañero en Triana, para espiar en Sevilla de paso dos o tres pendencias en el Arenal»

ESTUDIO

PRELIMINAR

XIX

un largo viaje aéreo «se había agradecido al sueño el tal don Cleofás, zaña y volar son sus prácticas preferidas, nes profesionales

de-

jando al compañero de posta como grulla de la otra vida» (VI). Si meter citambién podrá conceder prestaciosortilegio de la VIII. Vélez pone a dissobre de tipo brujeril, y lo hará en el disimulado

visión a través del espejo narrada en el tranco

Para la expresión de las empresas mágico-demoníacas

posición del autor implícito su pericia en el uso del disparate literario, en el que encontraba mil recursos con que representar su "mundo posible", tálogo heteróclito". todo a través de figuras clave como el cuadro-tipo de la "visión " y el del "caEstá bien claro que Vélez ofrece indicios para una posible lectura de su "discurso" en esta clave. «Escrito con particular capricho» dice en la Dedicatoria que está, y ya sabemos que capricho era el "grutesco" o te pictórico" en la época, relleno fantasioso de las reglas ordinarias y comunes», nera caprichosa empieza casi ninguno Madrid, tura y arquitectura de la poesía del dislate, una modalidad "disparade los espacios, paralelo en pinde concebir «fuera

como lo define Autoridades. De maanalfabetos disparatada: («pues «De uni-

su novela, con un prólogo dirigido a quien no iba

a leerlo, a los pobladores de los corrales declaradamente carta al lectoría había rubricado con fórmula típicamente dos heteróclitamente final, en la firma «El autor y el texto».

de vosotros sabe deletrear») de quienes pretende escabullirse; la

a los que fueren entonces del mes y del año, y tal y tal y tal»,

«Peregrina y caprien el tranco dispa-

chosa» se define la Premática leída por Cleofás en la Academia gún la técnica propia de los vejámenes, y publiquen con la solemnidad

en la que, junto a momentos de crítica literaria satírica y divertida seincluye elementos claramente («Ypor que se celebren de atabales los

ratados, como la inicial cosificación de mitologemas

que es necesaria, sirviendo

cuatro vientos y de trompetas el Músico de Tracia —tan marido que por su mujer descendit ad inferos— y Arión —que, siendo de los piratas con quien navegaba arrojado al mar por roballe, le dio un delfín en su escamosa to que está a punto de leer el Engañador—alias pen el alguacil con doña Tomasa formas preferidas dirigido a «Perico el de los Llamativa jetual de disparate, precisamente Palotes». extendide lo obnaturalemetiel Cojuelocuando espalirrumda, alson de su instrumento, jamugas para que no naufragase» X) y el texy su acompañante, iba a ser una de las

un Pronóstico o perogrullada

técnica del disparate, de origen carnavalesco, la más también Vélez

da en la escritura grotesca, es siempre la subversiva humanización y la inversa cosificación de lo humano: de que sean percibidos, la escena en que el extranjero, voluntad algunos momentos de esa clara

incluye, con

za; por ejemplo,

rico y avaro, duerme

XX

BLANCA

PERIÑÁN

do en el talego de sus doblones («y comenzando a desatolle, saca el tal estranjero —que estaba dentro del, guardando su dinero, por no fialle de nadie— la cabeza, diciendo: "Señores ladrones, acá estamos todos"», II); y del mismo tipo de "capricho" es, en el momento de la confusión final, la lucha en plena boca del alguacil, «a agujazos y a dedalazos», para sacar al Cojuelo, que se ha metido en ella «calzado y vestido», entre los diablillos y una cuadrilla de sastres —quizás vengadores del soneto satírico que les había dirigido en la academia- que se quedan de rehenes «para unas libreas que habían de hacer a Lucifer a la festividad del nacimiento del Antecristo» (X). También en un figón son «asadores y torteras» los que pelean junto con los ociantes (IV). Y toda una inversión "caprichosa" es la «ropería» de los linajes donde uno se puede vestir un abuelo porque el suyo no le viene bien, o se «llega a volver un agüelo suyo de dentro afuera y de atrás adelante, y a rernendallo con la agüela de otro» (III), como lo es la cabalgata misma de Fortuna (VII) en la que todo va invertido: los filósofos como caballerías, los escritores como lacayos, y el monóculo Polifemo como guía en la injusta repartición de las mercedes. Un catálogo heteróclito son los tres primeros trancos, donde se pasa revista a oficios, caracteres humanos, figuras de la locura, "visiones" críticosatíricas de unidades situacionales breves expresadas en condensado conceptismo; catálogo son las ristras de alabanzas de la nobleza, por mucho que se haya interpretado esa anatomizarían del género epidíctico como un satírico ritual a la retórica (Peale 1983), al igual que la sarta de nombres de pobres (X). Vélez cita en un paso además, como firma diríamos, la famosa fórmula disparatada de las «trescientas cosas más», tan conocida en la poesía del nonsense, al describir a la mujer con «mal de madre» cuyo marido «no ha dejado ruda en la vecindad, lana ni papel quemado, escudilla untada con ajo, ligaduras, bebidas, humazos y trecientas cosas más» (II). El mecanismo con que se entrelaza la coherencia inventivo-argumental con la disposición del desorden, se basa en buena medida en unapeculiar elocutio, la que juega con el corpus de la fraseología incluyente el lema "demonio" o sus posibles contingencias; con lo que los tres niveles retóricos se dan la mano ingeniosamente. Nada más cerciorarse el estudiante, al entrar en el studiolum, de que la voz que oye por segunda vez es verdadera, exclama «¿quién diablos suspira aquí?» (I). La divertida interrogación lleva en sí una dilogía en función gemela a la «ironía trágica»,—stricto sensu dramaturgia)—, que usa frases significantes in praesentia anticipando al mismo tiempo situaciones sucesivas (in absentiaj. En este caso, el primer valor del término es puro refuerzo articulatorio coloquial de la pregunta, y el segundo es avance de la natu-

ESTUDIO

PRELIMINAR

XXI

raleza del personaje que está a punto de aparecer, el ser infernal y todas sus futuras acciones, Al ir incluyendo en los trancos II y III a los varios personajes satirizables de la villa y la corte, aparecen en mezcla coherentemente no», heteróclita, fi-

guras ligadas al mundo demoníaco: es la primera la «hipócrita a lo modermujer con ribetes de maga, es decir de nicodémicas prácticas; el travieso narcisisal que van a celebrar la bruja y gracias Cojuelo aprovecha la ocasión para insertar una divertida digresión ta: teme ser reconocido por el cabrón-diablo

su compañía en los encuentros nocturnos del sabat, jactándose de «una bofetada» y de «palabras mayores» habidas con él; queda introducida a una expresión modificada sub specie diabólica: «que también entre los diablos hay libro del duelo, porque el autor que le compuso es hijo de veci-

no del Infierno».
La "relación " del viaje dentro del viaje—la ida a Constantinopla dida—se expone bajo el mismo prisma: los herejes ginebrinos nios de si mismos», diablo justifica nemos en el infierno después de las Indias» "sorprendentemente" puesto que no debiera por su naturaleza ya aluson «demoel

y su territorio es «el juro de heredad que más seguro te(V). Al acercarse a Roma, el elogio de la ciudad y sus incompatible templos, militante,

con la esfera de lo ce-

leste, diciendo que «aun los demonios, por cabeza de la Iglesia Sevilla,

veneramos su población» (V); ante otra relación descriptiva de la catedral de comenta la voz diabólica «salgámonos delta, que aun con las relano podemos los demonios pasealla» (VII). ciones ni los pensamientos

El tratamiento divertido -y satírico— de la contraposición (folclórica) entre cuatro bebedores, se concluye con otra interpretación al trasluz de lo diabólico, en este caso de la famosa taumaturgia del monarca francés al afirmar (V). Y la misma justificación el Cojuelo que el rey de Castilla tiene la virtud de «sacar demonios, que es más generosa cirugía que curar lamparones» aguda tiene el presentarse tan disgustado, en el mismo tranco, contra el audel mundo y hace siempre comela «Re-

tor de comedias porque «es el peor representante

los demonios en los autos del Corpus, y está perdigado para demonio de veras y para que haga en el infierno los autores si se representaren dias, que algunas hacen estas farándulas, las». Lo que canta el ciego en la plaza de Córdoba es, por supuesto, lación muy verdadera que trataba de cómo una maldita Prernática de la Academia tando a O feo, quedará igualmente que aun para el infierno son madueña se había diabópresen-

hecho preñada del diablo, con una letrilla contra los demonios» (VI),y la salpicada de chispas licas: el discurso, preparado durante la noche por Cleofás, empieza

«que desciende a los infiernos», como el pronóstico del E n -

gañador va dirigido a Perico el de los palotes, Protodemonio (X).

XXII

BLANCA

PERIÑÁN

Aunque pululan

«demonios

hembras»,

gemelas

de las «diablas»

quevedescas, que sube a la momento hacer, acu-

por doquier,

una adquiere especial función

diabólica en el tranco

VIII, la «güéspeda» Rufina

María, iniciada en nigromancia,

azotea con un espejo de cuerpo entero en el que, por arte mágica, el Cojuelo le enseñará, a ella y a don Cleofás, lo que pasa en ese mismo en la Calle Mayor de Madrid, «que esto sólo un demonio lo puede

y yo». La coherencia de la ida a la azotea debía ser reconocida por los lectores ejercitados, sabedores de que era el lugar donde subían las ancianas sadas de brujería. Como se habrá notado, la técnica elocutiva de que más usa Vélez es la de nombrar lo diabólico para obtener, a través de metáfora o analogía, to hiperbolizante; así están trabajadas cantidad de expresiones, de frase o paremia, por modificación de un segmento efecsobre todo

del tipo «irse al i n Cuan-

fierno en coche y alma» (II), o «que camino del infierno, tanto anda el cojo como el sano» (1), perfectamente funcional a valencias satíricas. do el alboroto es muchísmo parece «algún demonio que se ha perdido» (II). En la exaltación visionaria que tanto hace reír a los huéspedes de la venta, el poeta «amenazó a hacer una de todos los diablos» (IV). Con esta funse definen personajes, como el casamentero (II), o ción diabólico-hiperbólíca dición de su mujer» (III). resulta el desahogo del Cojuelo cuando, al «que con tener estómago de demonio y Infante que aluy para

a uno entre los locos que es «demonio casado, que se volvió loco con la con-

De gran efecto ponderativo

salirse de la calle de los espejos en la que ha mostrado cantidad de despreciables cortesanos, tiene náuseas, bandijas» (III). Resultado no haberme mareado las maretas del infierno, me le han revuelto estas sasimilar tiene el decir del Cardenal «ha dado al infierno las mayores entradas de franceses y holandeses», diendo a las víctimas de laguerra de religión que lo veía protagonista, grandezas» (VIII). determinaciones «porque lo que

ensalzar a su imperial esposa dirá «que hasta los demonios celebramos sus

Está claro que la elocutio ingeniosa es el motor de las causales, siendo la cristalización cuencia narrativa: la fuga volando ante el ventero se justifica inventiva, momento de máxima

lingüística la que genera o concluye la se-

del diablo es, el diablo se lo ha de llevar» (IV). Pero el ápice de la elocutio diversión de la fábula, está construido sobre un equívoco de acción, pensado desde el principio puesto que tiene que ver con el título mismo de la novela y jugado como su conclusión. En el garito de los pobres, de manera paralela al modelo cervantino del R i n c o nete, Vélez, variando una vez más la modalidad del catálogo, pinta la iniy crosociedad de los mendigos que vive en la oscuridad una reglamentada

ESTUDIO

PRELIMINAR

XXIII

"risible"

organización

social, jugando

onomásicamente

con la descripción

de los personajes.

Uno de ellos es el cojo Piedepalo, apodado por su morali-

dad el diablo cojuelo. Según la técnica ya vista consistente en el contacto entre dos planos situacionales distintos a través de un elemento de equivocidad, en el preciso momento en que entran -aunque diablillo, unapobra invisiblesCleofás y el «Ya vieestá diciendo por su cuenta, en otro contexto:

ne el Diablo Cojuelo» (IX) refiriéndose al ladrón Piedepalo; el estudiante cree que por ellos lo dice, sintiéndose atrapado; el camarada le aclara que de palo y una muleta en la mano se trata de un tullido «que trae unapierna lo por mal nombre», añadiendo

y se viene quitando la montera, y entre ellos le llaman el Diablo C o j u e como comentario «que es un bellaco, mal pobre, embustero y ladrón y estoy harto cansado con él y con ellas porque le llaman así, que es una sátira que me han hecho con esto, y que yo he sentido mucho». Poco después llegan al garito los tres diablillos perseguidores preguntan: «¿Quién y es aquí el Diablo Cojuelo?». En este caso buscan al

verdadero, al auténtico Cojuelo que —invisible- se escapa llevándose tras sí al camarada Cleofás, mientras que, redoblado equívoco de acción, entregan al Piedepalo o segundo Cojuelo, entremesil. delatado sin escrúpulos por algunos colegas, geaunque otros saldrán en su defensa y acabará la escena en apaleamiento neral, cual paso

La especial atención concedida por Vélez a los elementos que redondean el disparate ingenioso la revelan el cuidado y la finura con que trata los momentos de magia, en coherencia con lo diabólico, brujuleando tricciones de la verosimilitud. mar en el lector percibe la visión del estudiante, entre las cons-

Nada más haber saltado el estudiante del tejado a la buhardilla, que naufraga como buen Leandro, el bufete de un astrólogo, pintado parece «imaginación

como confusa oficina (I), propia de

quien «tiene su punta de la mágica negra» (I). El primer suspiro que oye le o ilusión de la noche»; pero al percibirlo por segunda vez, comenta el autor implícito, le pareció «que no era engaño de la fantasía». En los dos casos se detecta una perfecta sintonía terminológica con las definiciones que se daban en los tratados serios de los efectos de lo misterioso, de los engaños de los sentidos por obra diabólica. Apariencia de sueño acompaña a las situaciones más "sorprendentes", «elgüesped, como en el tranco V, cuando al salir volando por la ventana, que parecía que lo soñaba, se volvió santiguando», dan «suspensos y atribuyendo iba soñando»,

es decir haciendo un cla-

ro gesto de conjuro; ante otra fuga en el capítulo siguiente, los testigos se quela agilidad de los nuevos volatines a sueño» (VI). En la «pila de los dones» Cleofás comenta que «todo le parecía que lo y le contesta el Cojuelo que «algo tiene de eso este fantástico

XXIV

BLANCA

PERIÑÁN

aparato» (III), truco narrativo de tipo cervantino que deja en entredicho y duda ambigua al lector. Del mismo cariz es opinar de la casa de los locos que es lugar «soñado al parecer» (III), y visión entresoñada resulta la cabalgata de la Fortuna y su cortejo subversor ya que «el estudiante se incorporó entonces, supliendo (Vil). con bostezos y esperezos lo que le faltaba por dormir» proYa decía Martín del Río que el demonio «todo lo que no puede

ducir deforma verdadera tratará de imitarlo a través del engaño de la fantasía», dado su poder de trastornarla; por eso se sirve con frecuencia de superficies reflectantes. Por eso —y no sólo como caricatura gestual «para entrar más de rebozo»—, el Cojuelo y Cleofás, al ingresar en la reunión de literatos, se ponen anteojos, tanto la primera como la segunda vez (IX y X). Los espejos de alinde, como las redomas o los círculos, atraían a los militud, se tranquiliza demonios... De alguna manera, gracias a todos esos juegos al escondite con la verosial lector, al mismo tiempo que se le comunica, con el mágica. en pago del resvoyeurismo divertido, la ilusión de una visión

Y mientras los llevaba a cabo, bastante se debió divertir Vélez. Por ejemplo, variando la expresión de los vuelos de los protagonistas: (barón de Münchaussen anunciado) cate salen por la buharda «como si los dispararan de un tiro de artillería» (I), o «flechados de sí mismos» (V), y al escapar de la barabúnda en la plaza cordobesa «levantándose por el aire, parecieron cohetes voladores» (VI). Por la ventana del mesón salen el Cojuelo y Cleofás sin pagar la cuenta, exclamando sabes», y respondiéndole el último: «Lindos Caminan atajos puesto «limel diablo «Somos gente de buena maña»,

que sus postas «comen alas de viento por cebada» (VIH).

piándose el polvo de las nubes» o «tragando leguas de aire», jarear este, y nos metemos a lechuzas silvestres» En esos guiños con la verosimilitud, en la ingeniosidad ces metanarrativos caballeros... (VI).

reconociendo

burlescamente de vez en cuando: «descansemos un poco, que es mucho paen esas creaciones de lo «confuso» y

de las operaciones retóricas creo que consiste el máximo («se deja para esotro tranco» VIII; «Dejemos a nuestros

valor de la novelita veleciana, unido a sus sapientes entrelacements, a vey volvamos a nuestro astrólogo», IV), siempre ingeniosos (de

clara sinécdoque entre «puchero humano de la corte» y «piélago racional» en el que flotan las ballenas-coches, entre 1 1 y lll). El placer de los usuarios, la percepción de las múltiples técnicas empleadas intencionalmente por el autor, sería mayor o menor en proporción directa con sus niveles de cultura literaria; la dinámica de la deseodificación depende siempre del sistema de competencias del destinatario con quien se establece una clara corte, que el retrato de la familia real, presentado complicidad. fiable» Quizás no todos percibieran, por ejemplo, en la visión de la cabalgata de la como «disparate

ESTUDIO

PRELIMINAR

XXV

(VIII),

sin la alabanza grandiosa concedida a tantos nobles y dentro de la connotación negativa, según la ambiguas, que disimulada del Vélez que expresaba vivencias de converso. en el C o l o q u i o de los Montesinos,

brujería del espejo, recibe subliminarmente presentación En conclusión, las mismas vaguedades,

voluntariamente

dejan imprecisado el tratamiento de lo supranatural perros, o en el episodio del vuelo de Clavíleño, allí donde sepultan digioso, que es lo inquietante, Del modelo quevedesco,

o la Cueva de

posibles mundos que tienen que ver con lo mágico proson las percibidas en esta novela. En esa ilusel Cojuelo. señalado, Vélez se distancia insistentemente

tre compañía queda legítimamente por la mayor amplitud Sueños; amplitud mática narrativa.

narratológica concedida a su historia, respecto de las que son cada uno de los

escenas únicas, aunque de contenido homogéneo, También

articulada gracias a un uso ágil y estratégico de su grase diferencia de los otros textos que le son casi

gemelos en la deformación del vehículo expresivo; aun con su fuerte carga de dificultades conceptistas, resulta más legible que La picara Justina y que el Estebanillo, por una menor densidad en el juego con los valores referenciales del lenguaje. Sobre todo en ¡a segunda parte.

Sin duda alguna, en la hipertrofia de los niveles ingeniosos queda la culpa de que a Vélez se le escapara de las manos la novela; aunque nos dejara, como en el caso de sus hermanos citados y como bien han dicho más autorizadas, naturalizado una espléndida obra de arte del lenguaje. Lesage, y la hizo más novela, pero transmitió a la posteridad y despojado de su alquimia juguetona, plumas Se la encontró un diablo desdisparatasor-

en un cosido de histo-

rietas sacadas de distintas obras picarescas. A las exageraciones nuestro viaje textual, prendente viaje mágico posible

das, tan bien ligadas, había consignado Vélez el hechizo de su viaje, que es «cuando crear curiosidad y agradar eran efectos válidos por sí mismos, en sintonía con una (M. Corti). Y con su tropelía nos brinda su último descifrada, fruto de ese «temperamento ra(Peay ma-

estética de lo artificioso capaz de resolverse en arte como evasión y/o creación de mundos posibles» pensamiento sobre la humanidad

cionalista y contemplativo»

que se le ha reconocido en su etapa final

le), en una senectud que es distancia de las vivencias más impactantes durez artística, ingredientes insustituibles la vida marcado por la levedad, aun dentro de los excesos barrocos.

para acrisolar un retrato risible de

BLANCA

PERIÑÁN

EL D I A B L O

COJUELO

Los signos ° y

D

remiten respectivamente a las N o t a s complementarias y a las entradas del Aparato crítico.

[ P R E L I M I N A R E S ]

SUMA DEL PRIVILEGIO Tiene privilegio por diez años Luis Vélez de Guevara para imprimir un libro intitulado El Diablo Cojudo, como más largamente consta de su original, despachado en el oficio de Antonio de Alosa Rodarte, en veinte y seis días del mes de setiembre de mil y seiscientos y cuarenta.

TASA Tasaron los señores del Consejo este libro intitulado El Diablo Cojudo, a cuatro maravedís y medio cada pliego, el cual tiene diez y ocho, que al dicho precio monta dos reales y ocho maravedís y m e dio en papel.' Despachóse en el oficio de Miguel Fernández, en 1 7 de diciembre de 1640 años.

Este libro intitulado El Diablo Cojuelo está bien y fielmente impreso con su original. En Madrid, a 16 de diciembre de I640. Doctor don Francisco Murcia de la Llana
1

' La tasa de los libros se establecía en papel, es decir, sin encuadernar, y así se almacenaban; el precio final del libro subía según la e n c u a d e m a c i ó n que hi-

ciera el librero para la v e n t a .
2

0

Hijo h o m ó n i m o del famoso c o -

rrector del Quijote, que había testado a su favor en 163 5.

APROBACIÓN DEL M U Y R E V E R E N D O MAESTRO FRAY DIEGO NISENO,

PADRE

DE LA O R D E N DE S A N BASILIO EL G R A N D E Esta novela que se intitula El Diablo Cojuelo, escrita por Luis Vélez de Guevara, y que me manda censurar el señor Licenciado don L o renzo de Iturrizarra, Vicario General desta villa de Madrid, etc., no sólo no tiene cosa alguna que se oponga al católico sentir de nuestra sagrada fe y buenas costumbres por que se pueda negar la l i cencia que el autor pide para estamparla, pero antes muchas de m u cha moralidad y enseñanza, escritas con la sazón y variedad que de tal ingenio se podía esperar. Merece la licencia que pide porque este linaje de escritos es difícil de encuadernar con lo honesto y recatado de nuestras cristianas leyes, y Luis Vélez ha sido en éste gloriosa excepción desta universal dolencia, pues entretiene sin ofender y enseña sin escandalizar. Este es mi parecer. E n San Basilio de Madrid, setiembre, 5, de 1640.
3 4

Fray Diego

Niseno

5

3

desta: la contracción de p r e p o s i c i o -

publicación de sus Juguetes de la niñez y censuró negativamente el Discurso de todos los diablos, lo que puede explicar la referencia a los peligros que entrañan estas sátiras. Esta aprobación es el más temprano de los preliminares: el 5 de septiembre de 1 6 4 0 el Cojuelo ya estaba escrito; entre esta fecha y el 1 7 de d i ciembre (tasa) se c u m p l i e r o n los d i v e r sos trámites administrativos, saliendo el libro de imprenta en 1 6 4 1 .
0

nes c o n artículos, adjetivos e incluso pronombres es u n o de los rasgos lingüísticos de la época; en el Cojuelo se encontrará del, destos, desta, dellos, etc. T a m b i é n , por el contrario, a veces p e r manecían
4

separadas

combinaciones
0

hoy contractas: de el, a el...° encuadernar, 'adecuar, a c o m o d a r ' . Fray D i e g o N i s e n o ,
5

destacado

e n e m i g o de Q u e v e d o , obstaculizó la

APROBACIÓN DEL PADRE FRAY JUAN DE LOS MÍNIMOS,

PONCE

DE L E Ó N , L E C T O R J U B I L A D O DE LA O R D E N CALIFICADOR DEL C O N S E J O S U P R E M O DE LA S A N T A Y GENERAL INQUISICIÓN Y VISITADOR DE LAS L I B R E R Í A S D E E S P A Ñ A Y R E I N O S DE SU M A J E S T A D M . P . S. Por orden de Vuestra Alteza he visto una novela cuyo título es El Diablo Cojuelo, autor Luis Vélez de Guevara, en cuyo discurso se manifiesta lo que alcanza el arte y la malicia, y lo que, por salir esta de sus límites, estraga a la verdad y pureza, en cuyo abono en todos tiempos se hallan hombres que con el celo della se oponen a la injuria que con violencia introduce el mundano atrevimiento, enseñando con sus escritos la fuerza con que persuade la mentira aunque con fingidas apariencias se represente diferente de lo que es. E n este libro no hay proposición sujeta a censura cristiana, ni política, ni cosa que le impida a no poder correr seguramente, llevando con esto suficiente crédito, y más acompañando el asumpto desta novela el sazonado gusto de su autor, mereciendo por él particular estimación, por haber puesto la naturaleza en su ingenio la elegancia del estilo, la suavidad del decir, la advertencia en el colocar, la atenta circunspección en las palabras, y todo con tal modo que deja suspensa la razón sobre a cuál de estas partes se deba con más justificación la primacía. E n todo este discurso, con arte superior se corre la cortina a los conocidos engaños deste mundo, de modo que para penetrarlos con sutileza no n e cesita nuestra nación de salir de sus estendidos límites, pues dentro de sí cria sujetos que, aun en sueños y burlas, la dejan superiormente ilustrada. Por lo cual es muy justo que, siendo Vuestra Alteza servido, estos discursos o trancos se impriman seguros de
6 7

' 'que le impida circular con seguridad'. E l uso de no c o n v e r b o de sentido negativo era aceptado en la época (véase V I , n. 62).
7

cultos c o m o -mpt-, -pt-, -gn-, -ct-, -cese comportaban sin uniformidad: en el Cojuelo aparecen tanto asumpto, baptis1110, disignio, acto c o m o asuntos, cautivo, seta, o juridición.
0

asumpto: en el siglo XVII los grupos

s

6

EL D I A B L O

COJUELO

que no perderán por leídos el lugar que se les debe, bastándoles por recomendación el aplaudido nombre de su autor. Del c o n vento de la Vitoria de Madrid, Orden de los Mínimos de San Francisco de Paula, a 1 5 de setiembre de 1640 años. Fray Juan Ponce de León

Excelentísimo señor: La generosa condición de Vuestra Excelencia, patria general de los ingenios, donde todos hallan seguro asilo, ha solicitado mi desconfianza para rescatar del olvido de una naveta en que estaba, entre otros borradores míos, este volumen que llamo El Diablo Cojuelo, escrito con particular capricho por que al amparo de tan gran Mecenas salga menos cobarde a dar noticias de las ignorancias del dueño; a cuya sombra excelentísima la Invidia me mirará ociosa, la Emulación muda y desairada la Competencia: que con estas seguridades no naufragará esta novela y podrá andar con su cara descubierta por el mundo. Guarde Dios a Vuestra Excelencia como sus criados deseamos y hemos menester.
8 9

Criado de Vuestra Excelencia que sus pies besa,
Luis Vélez de Guevara

naveta: 'cajón de escritorio .
9

1

'originalidad, r o m p i e n d o c o n las r e g l a s ' .

0

7

P R Ó L O G O A LOS M O S Q U E T E R O S DE LA C O M E D I A DE M A D R I D
1 0

Gracias a Dios, mosqueteros míos —o vuestros—, jueces de los aplausos cómicos por la costumbre y mal abuso, que una vez toma­ ré la pluma sin el miedo de vuestros silbos, pues este discurso del Diablo Cojuelo nace a la luz concebido sin teatro original, fuera de vuestra juridición, que aun del riesgo de la censura del leello está privilegiado por vuestra naturaleza, pues casi ninguno de vosotros sabe deletrear, que nacistes para número de los de más y para pes­ cados de los estanques de los corrales, esperando, las bocas abiertas, el golpe del concepto por el oído y por la manotada del cómico, y no por el ingenio. Allá os lo habed con vosotros mismos, que sois corchetes de la Fortuna,' dando las más veces premio a lo que aun no merece oídos, y abatís lo que merece estar sobre las estrellas. Pero no se me da de vosotros dos caracoles:' hágame Dios bien con mi prosa' entretanto que otros fluctúan por las maretas de vuestros aplausos,' de quien nos libre Dios por su infinita misericordia. Amén, Jesús.
11 12 13 4 5 6 7
1 0

Los mosqueteros -soldados y chus­

evolucionaría a la actual -steis hasta fi­ nes del x v i i .
14 0

ma d i v e r s a - constituían el público más ruidoso y temido de los corrales de c o ­ medias (con sus silbos podían hundir una obra). E l p r ó l o g o violento dirigido «al vulgo» fue habitual en el Siglo de O r o , c o m o luego otro «al lector discre­ to» en un tono más b e n é v o l o , que tam­ bién V é l e z incluirá.
1 0

Allá os lo habed: 'Allá vosotros'. S e

llamaba corchetes a los auxiliares de la justicia que retenían al preso, «porque asen c o m o estos g a n c h u d o s » (Covarrubias). Los mosqueteros son corchetes de la Fortuna caprichosa, pues c o n sus reacciones p r o v o c a n el éxito o fracaso de una c o m e d i a .
1 5 0

' El Diablo Cojuelo, al ser concebido sin teatro original (modificación burlesca de concebida sin pecado original), es decir, por no ser teatro, queda fuera de la jurisdic­ ción de los mosqueteros.
12 0

' n o m e importáis nada, un c o m í 0

no'.
1

La frase equivale a decir que pres­
0

cinde de dudosas recompensas a j e n a s .
1 7

privilegiado: ' e x e n t o ' (para su uso

'otros se inquietan p o r vuestras

metafórico, V I I , n. 48); leello: la asimila­ ción rl>ll fue habitual en el siglo X V I , pero su frecuencia en el Diablo Cojuelo
0

ruidosas reacciones'; fluctuar: 'vacilar la embarcación p o r el m o v i m i e n t o de las olas del mar'; mareta, 'oleaje antes o después de la borrasca' y, figuradamen­ te, ' r u m o r de la m u c h e d u m b r e antes o después de agitarse'. A p r o v e c h a V é l e z el sentido literal y metafórico en el uso de ambas palabras.

(criollo, repetille, acaballa, etc), mediado el XVII, constituye ya una e x c e p c i ó n . 'para formar parte de los que están de más'; número: ' g r u p o ' . La desinencia -Síes en nacistes refleja la latina -stis y no

8

CARTA DE R E C O M E N D A C I Ó N AL C Á N D I D O O M O R E N O L E C T O R Lector amigo: yo he escrito este discurso —que no me he atrevido a llamarle libro— pasándome de la jineta de los consonantes a la brida de la prosa en las vacantes que me han dado las despensas de mi familia y los autores délas comedias por Su Majestad. Y , como es El Diablo Cojuelo, no lo reparto en capítulos, sino en trancos; suplícote que los des en su leyenda, porque tendrás menos que censurarme y yo que agradecerte. Y , por no ser para más, ceso, y no de rogar a Dios que me conserve en tu gracia.
19 30 21 33 23

De Madrid, a los que fueren entonces del mes y del año, y tal y tal y tal. El autor y el texto.

18

candido: ' i n g e n u o ' y 'blanco* p o r Quevedo

portantes, sólo unas pocas nombradas por el C o n s e j o R e a l , frente a las inferiores compañías de la legua.
2 1 0

oposición a moreno ' n e g r o ' o, en l e n guaje germanesco, 'astuto'. encabezó prólogos con epítetos parecidos: «Al lector, c o m o D i o s m e lo depare, candido o purpúreo, p í o o cruel, benigno o sin sarna» (El mundo por de dentro).
0

'saltos'. La caprichosa o r i g i n a l i -

dad e m p u j ó a los autores del S i g l o de O r o a llamar a los capítulos, d e p e n diendo del a r g u m e n t o de la obra, «alivio», «crisis», «cama», «patraña»...; aquí se llaman trancos, 'saltos', p o r q u e el D i a b l o C o j u e l o los da de u n lado a otro.
2 2 2 3 0

jineta

y brida son dos estilos de

montar a caballo, siendo el segundo más c ó m o d o y suelto, c o m o la prosa frente a los consonantes ('versos c o n rima') a que obliga la comedia.
2 0

lectura'. ceso, y no de rogar a Dios: el a p r o v e -

vacantes: 'vacaciones'; despensas:

chamiento de una misma palabra en dos oraciones, elidida en la segunda (zeugma) es m u y habitual en el Cojuelo y en su é p o c a . 9
0

'gastos'; autores de las comedias por Su Majestad: 'directores de compañías teatrales de título', que eran las más i m -

DE D O N J U Á N VÉLEZ DE G U E V A R A A SU PADRE
2 4

SONETO

Luz en quien se encendió la vital mía, de cuya llama soy originado, bien que la vida sólo te he imitado, que el alma fuera en mí vana porfía; si eres el Sol de nuestra Poesía, viva más que él tu aplauso eternizado, y, pues un vivir solo es limitado, no te estreches al término de un día. H o y junta en el deleite la enseñanza tu ingenio, a quien el tiempo no consuma, pues también viene a ser aplauso suyo. Y sufra la modestia esta alabanza a quien, por parecer más hijo tuyo, quisiera ser un rasgo de tu pluma.
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F u e J u a n V é l e z d e Guevara ( 1 6 1 1 -

aunque no destacó tanto c o m o su dre.°
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1675) autor de algunos entremeses y varios dramas destinados a la corte,

'aunque'

0

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T R A N C O

I

Daban en Madrid, por los fines de julio, las once de la noche en punto, hora menguada para las calles y, por faltar la luna, juridición y término redondo de todo requiebro lechuzo y patarata de la muerte. El Prado boqueaba coches en la última jornada de su paseo, y, en los baños de Manzanares, los Adanes y las Evas de la C o r te, fregados más de la arena que limpios del agua, decían el Ite, río es, cuando don Cleofás Leandro Pérez Zambullo, hidalgo a cuatro vientos, caballero huracán y encrucijada de apellidos, galán de n o viciado y estudiante de profesión, con un broquel y una espada,
1 3 3 4 5 6 7

'hora aciaga, peligrosa para las c a lles': una orden de 1 6 3 9 permitía tirar las aguas sucias p o r las ventanas a las once en verano; aprovecha también el sentido astrológico de hora menguada ('hora infeliz') para luego continuar la dilogía con término, ' m o m e n t o en que un planeta tiene m a y o r p o d e r de i n flujo'.
0

1

que explica también el Ite, río es, calcado en latín macarrónico del «Ite, missa est» que se dice al acabar la misa, o sea ' ¡ E a , se acabó el río!' y que continúa la alusión religiosa y j o c o s a de Adanes y Evas.
0

" 'por la oscuridad total (faltar la luna) d o m i n i o (término redondo) de todo r e quiebro nocturno (lechuzo) y representación (patarata) de la muerte'; requiebro lechuzo, aparte del 'requiebro nocturn o ' de galanes o busconas, puede i m plicar 'nial suceso', pues la lechuza era pájaro de mal a g ü e r o .
0

boqueaba: 'expiraba, daba los últimos suspiros', prosopopeya aplicada al Prado, que empezaban a abandonar a esa hora los coches que acostumbraban a pasear p o r él, siendo la última jornada tanto 'último día en la vida del paseo' c o m o 'último viaje de los c o c h e s ' .
0

3

don Cleofás... apellidos: los cuatro n o m b r e s del personaje tienen, r e s p e c t i v a m e n t e , resonancias j u d í a s , p a ganas, cristianas p l e b e y a s y moriscas, de ahí encrucijada de apellidos e hidalgo a cuatro vientos, q u e parodia la e x p r e s i ó n «hidalgo p o r los cuatro costados» —por las cuatro líneas g e n e a l ó g i c a s de los abuelos—y podría significar ' h i d a l g o falso, sin casa solariega, a la i n t e m perie de los cuatro vientos' ( R o d r í g u e z M a r í n ) . La insistencia en el v i e n t o —caballero huracán— indicaría una falsa nobleza, 'hinchada o i n e x i s t e n t e ' . P o r supuesto, el don a n t e c e d i e n d o a estos n o m b r e s tiene u n sentido b u r lesco.
0

5

La costumbre de bañarse en el Manzanares en verano hacía de los c o r tesanos, p o r ir desnudos, Adanes y Evas; fregados más de arena que limpios del agua, por ser miserable el caudal del río ( m o tivo burlesco habitual en la época), lo
1 I

4

noviciado, profesión: téngase p r e sente la dilogía de ambas palabras: ' n o vato, n o v i c i o ' , 'oficio, profesión religiosa'.
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broquel: ' p e q u e ñ o escudo r e d o n d o ' . Cleofás, c o m o estudiante, tenía prohibido portar a r m a s .
0

7

12

EL

DIABLO

COJUELO

aprendía a gato por el caballete de un tejado, huyendo de la justicia, que le venía a los alcances por un estrupo que no lo había c o mido ni bebido, que en el pleito de acreedores de una doncella al uso estaba graduado en el lugar veintidoseno, pretendiendo que el pobre licenciado escotase solo lo que tantos habían merendado; y como solicitaba escaparse del «para en uno son» -sentencia difinitiva del cura de la parroquia y auto que no lo revoca si no es el v i cario Responso, juez de la otra vida—,' no dificultó arrojarse desde el ala del susodicho tejado, como si las tuviera, a la buharda' de otro que estaba confinante, nordesteado de una luz que por ella escasamente se brujuleaba,' estrella de la tormenta que corría, en cuyo desván puso los pies y la boca a un mismo tiempo, saludándolo como a puerto de tales naufragios y dejando burlados los m i nistros del agarro y los honrados pensamientos de mi señora doña
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8

aprendía agato como gato que va p o r

los dos», que se aplicaba a los recién casados.
1 2 0

el caballete del tejado ('línea donde se unen las dos vertientes'), y c ó m o d o , 'ladrón' —en lenguaje de gemianía— que huye de la justicia.
9

E l responso, 'rezo p o r los difuntos',

es vicario o 'representante' de la M u e r t e (juez de la otra vida), la única que puede disolver el m a t r i m o n i o .
13 0

'la justicia le perseguía (venía a los

alcances) p o r un estupro que no había cometido (comido ni bebido), pues era el vigésimo segundo que había disfrutado de la pretendida virginidad de la d o n cella a la moda y uso'; estrupo: ' v i o l a ción de doncella o virgen' (forma c o n metátesis normal en el XVII); al uso: 'a la m o d a ' , pero uso también en su sentido propio; en el pleito de acreedores el j u e z otorgaba un lugar (graduación) a los acreedores para que satisfacieran sus deudas; veintidoseno o ' v i g é s i m o segundo', la forma arcaica concurría c o n la moderna.
1 0 0

'buhardilla'. nordesteado de: 'desviado hacia el

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r u m b o nordeste p o r . . . ' ; escasamente se brujuleaba: 'se divisaba, se veía c o n dificultad'. A p r o v e c h a V é l e z ahora el l é x i co marinero, c o m o antes e l j u r í d i c o , en su j u e g o de ingenio para narrar las a n danzas de don Cleofás, lo que en cierto m o d o recuerda el principio de las Soledades de G ó n g o r a .
15 0

gobernar por una estrella, 'guiar la

nave según ese p u n t o ' ; correr tormenta significa continuar la n a v e g a c i ó n a p e sar del temporal; puso los pies y la boca...: 'besó la tierra'.
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escotase solo...: 'pagase él solo —ca-

sándose— lo que muchos habían m e rendado —la pretendida virginidad—'. La alusión burlesca al estupro c o m o merienda había comenzado más arriba (comido ni bebido) y es correlativa al uso del v e r b o escotar.
! 1 0

'alguaciles' o 'corchetes' (véase

Prels., n. 1 4 ) , llamados así burlescamente p o r q u e «agarran» al delincuente, pero además es posible una intención satírica ya que la misma expresión la había aplicado Q u e v e d o a los alguaciles por su c o r r u p c i ó n .
0

Alusión al refrán «Para en u n o son

TRANCO

I

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Tomasa de Vitigudino,' doncella chanflona que se pasaba de n o che como cuarto falso, que, para que surtiese efecto su bellaquería, había cometido otro estelionato más" con el capitán de los j i netes a gatas que corrían las costas de aquellos tejados en su demanda y volvían corridos de que se les hubiese escapado aquel bajel de capa y espada que llevaba cautiva la honra de aquella señora mohatrera de doncellazgos, que juraba entre sí tomar satisfación deste desaire en otro inocente chapetón de embustes doncelliles, fiada en una madre que ella llamaba tía, liga donde había caído tanto pájaro forastero. '
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7

A estas horas, el estudiante, no creyendo su buen suceso y deshollinando con el vestido y los ojos el zaquizamí, admiraba la región donde había arribado por las estranjeras estravagancias de que estaba adornada la tal espelunca, cuyo avariento farol era un can24 25

Tomasa es n o m b r e burlesco, pues en lenguaje de gemianía alude a la «buscona por excelencia que " t o m a " todo lo que le dan o puede sacar con engaños y peticiones» (Léxico Marginalismo). E l principal defecto de las m u j e r e s en la sátira áurea es este: p i d e n , toman y quitan. Véase V I I I , n. i. Vitigudino: población de la provincia de S a lamanca.
0

17

porque van 'a gatas sobre el caballete del t e j a d o ' .
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chanflón es una 'moneda falsa difícil de pasar por su tosquedad'. U s a d o a veces c o m o adjetivo, sirve aquí para calificar c o m o 'falsa doncella' a doña Tomasa.
0

1

corridos: 'avergonzados' enlaza con el anterior corrían; manteniendo los atributos del caballero — capa y espada— Cleofás es presentado c o m o bajel pirata que secuestra la honra de doña T o m a sa, continuando la metáfora marinera que seguirá hasta el párrafo siguiente al hablar de la región donde había arribado; mohatrera: 'estafadora'.
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2 1

entre si: 'para sí'; chapetón: 'novato, inexperto'.
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2 2

estelionato: 'delito consistente en v e n d e r lo que ya n o se tiene en p r o p i e dad': doña T o m a s a volvió a v e n d e r una virginidad que ya no poseía. A u n q u e todo pueda parecer pura broma, es cierto que se hacían escrituras constatando la virginidad de las doncellas y su venta a un galán (o a más de u n o fraudulentamente, c o m o es el c a s o ) .
0

madre que ella llamaba tía: así se llamaba a las alcahuetas; liga: a la v e z 'alianza', entre la alcahueta y la b u s c o na, y 'trampa, materia viscosa con que se cazan los pájaros'; un pájaro es alguien 'astuto, sagaz' p e r o , al ser también forastero, es 'ajeno a dicha trampa y alianza'.
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2 3

jinetes... que corrían las costas: «jinetes o corredores de la costa» eran los guardacostas que las defendían de la p i ratería mora; los alguaciles que persiguen a don Cleofás son jinetes a gatas

2 0

deshollinando con el vestido ('limpiando') y los ojos ('escrutando, mirando atentamente') el zaquizamí ('desván').
0

2 4

' c u e v a ' , latinismo de uso culterano; estranjeras ('extrañas') y estravagancias, escritas c o n el grafema s, conforme a la pronunciación de la x latina desde

2 5

•4
26

EL

DIABLO

COJUELO

dil de garabato que descubría sobre una mesa antigua de cadena papeles infinitos mal compuestos y desordenados, escritos de caracteres matemáticos, unas efemérides abiertas, dos esferas y algunos compases y cuadrantes: ciertas señales de que vivía en el cuarto de más abajo algún astrólogo dueño de aquella confusa oficina y embustera ciencia; y llegándose don Cleofás curiosamente —como quien profesaba letras y era algo inclinado a aquella profesión— a revolver los trastos astrológicos, oyó un suspiro entre ellos mismos que, pareciéndole imaginación o ilusión de la noche, pasó adelante con la atención papeleando los memoriales de Euclides y embelecos de Copérnico. ' Escuchando segunda vez repetir el suspiro, entonces, pareciéndole que no era engaño de la fantasía, sino verdad que se había venido a los oídos, dijo con desgarro y ademán de estudiante valiente: «¿Quién diablos suspira aquí?»; respondiéndole al mismo tiempo una voz entre humana y estranjera:' - Y o soy, señor Licenciado, que estoy en esta redoma," adonde me tiene preso ese astrólogo que vive ahí abajo, porque también tiene su punta de la mágica negra y es mi alcaide dos años habrá.' —Luego ¿familiar eres? —dijo el estudiante. —Harto me holgara yo —respondieron de la redoma— que entra27 18 29 10 3 2 4 35

época medieval, a la que tienden incluso los cultismos.
2 0 0

entre astrología y astronomía eran aún confusos en el siglo X V I I y las teorías de C o p é r n i c o ( 1 4 7 3 - 1 5 4 3 ) , expuestas en

'candil con g a n c h o ' .

0

"

7

mesa de cadena: 'mesa p l e g a b l e ' .

0

su De revolutionibus Orbium

Ccelestium

efemérides: 'libros de notas relativas a los m o v i m i e n t o s de los astros'. Los ataques satíricos a la astrología, en consonancia c o n la prohibición y persecución inquisitorial, fueron tan insistentes que pudieron tener m a y o r efecto incluso que los tratados de t e ó logos y filósofos. Efemérides, c o m p a ses, esferas, etc. (trastos astrológicos), son habituales signos de identificación e x terna de los astrólogos en sus retratos l i terarios.
3 0 0

( 1 5 4 3 ) , fueron declaradas heréticas en 1 6 1 6 p o r la Inquisición tras ser asumidas y defendidas por G a l i l e o .
3 2 3 3 0

'no natural, sobrenatural'.

0

'vasija de vidrio de fondo ancho y 'tiene un p o c o (punta) de n i g r o -

cuello estrecho'.
3 4

mante (mágica negra) y es m i carcelero (alcaide) hará (habrá) dos años'. L e llama alcaide p o r q u e lo tiene preso en la r e d o ma.
0

Los astrólogos judiciarios recurrían, para acertar sus pronósticos, a la n i gromancia; mediante pacto diabólico obtenían la ayuda de un d e m o n i o familiar—'auxiliar'— q u e , según creencia p o pular, tenían encerrado en redomas o anillos.
0

A u n q u e la charlatanería que g e -

neraba ocasionara su rechazo, la astrologia formó parte, j u n t o a la astronomía,
31

del

bagaje
0

de

muchos

sabios

humanistas.

embelecos: 'engaños'. Los límites

TRANCO

I

15

ra uno de la Santa Inquisición" para que, metiéndole a él en otra de cal y canto, me sacara a mí desta jaula de papagayos de piedra azufre.' Pero tú has llegado a tiempo que me puedes rescatar, porque este a cuyos conjuros estoy asistiendo me tiene ocioso sin emplearme en nada, siendo yo el espíritu más travieso del infierno.
7

5

D o n Cleofás, espumando valor, prerrogativa de estudiante de Alcalá, le dijo: -¿Eres demonio plebeyo u de los de nombre? —Y de gran nombre' - l e repitió el vidro endemoniado— y el más celebrado en entrambos mundos. -¿Eres Lucifer? —le repitió don Cleofás. —Ese es demonio de dueñas y escuderos —le respondió la voz. -¿Eres Satanás? -prosiguió el estudiante. —Ese es demonio de sastres y carniceros —volvió la voz a repetirle. —¿Eres Bercebú? - v o l v i ó a preguntarle don Cleofás. Y la voz a responderle: —Ese es demonio de tahúres, amancebados y carreteros. ' -¿Eres Barrabás, Belial, Astarot? -finalmente le dijo el estudiante. —Esos son demonios de mayores ocupaciones —le respondió la voz—: demonio más por menudo soy, aunque me meto en todo. Y o soy las pulgas del infierno, la chisme, el enredo, la usura, la m o hatra; ' yo truje al mundo la zarabanda, el déligo, la chacona, el bu9 40 4 42 4

,s

3

familiar de la Inquisición: 'ministro dilógico

4 1

V é l e z aprovecha burlescamente la pe-

del Santo Oficio'; zeugma

teoría teológica de que los diablos se «especializaban» en determinados cados. Irreverente, otorga bajas o c u p a ciones a Satanás, Lucifer y B e l c e b ú , mientras se creía que u n o de ellos era el monarca infernal.
4 2 0

irreverente siendo la primera acepción utilizada 'demonio auxiliar de n i g r o mante'.
3 7 0

«obra de cal y canto, la que es firme y

dura» (Covarrubias); papagayo, 'delator al servicio de la justicia', en gemianía; piedra azufre: se asociaba, por su mal olor, al Infierno. • 'rebosando v a l o r ' .
0

Tras decir que es d e m o n i o de gran menudo

fama, r e c o n o c e ser más por Astarot (gobernador,

('más p l e b e y o ' ) que Belial (virrey) o según Fausto), etc, —«diablos mayores»— porque, efectivamente, entre los diablos hay ó r d e nes y g r a d o s .
4 3 0

«Nombre quiere decir algunas v e ces la fama, que los antiguos decían nombradla» (Covarrubias).
4 0

Bercebú, ' B e l c e b ú ' , p o r confusión
0

pulgas: 'nervios'; chisme: 'cotilleo mohatra: 'engaño,

habitual de / r / y / 1 / a final de sílaba o palabra.

malintencionado';

fraude'. Algunas palabras, c o m o chisme,

16

EL

DIABLO

COJUELO

llicuzcuz, las cosquillas de la capona, el guiriguirigay, el zambapalo, la mariona, el avilipinti, el pollo, la carretería, el hermano Bartolo, el carcañal, el guineo, el colorín colorado; yo inventé las pandorgas, las jácaras, las papalatas, los cornos, las mortecinas, los títeres, los volatines, los saltambancos, los maesecorales, y, al fin, y o me llamo el Diablo C o j u d o . —Con decir eso -dijo el estudiante— hubiéramos ahorrado lo demás; vuesa merced me conozca por su servidor, que ha muchos días que le deseaba conocer. Pero ¿no me dirá, señor Diablo C o j u d o , por qué le pusieron este nombre, a diferencia de los demás, habiendo todos caído desde tan alto que pudieran quedar todos de la misma suerte y con el mismo apellido? —Yo, señor don Cleofás Leandro Pérez Zambullo, que ya le sé el suyo, o los suyos - d i j o el C o j u e l o - , porque hemos sido v e c i nos por esa dama que galanteaba y por quien le ha corrido la j u s ticia esta noche (y de quien después le contaré maravillas), me llamo desta manera porque fui el primero de los que se levantaron en el rebelión celestial y de los que cayeron y todo; y como los demás dieron sobre mí, me estropearon, y ansí quedé más que todos señalado de la mano de D i o s ' y de los pies de todos los diablos y con este sobrenombre, mas no por eso menos ágil para todas las facciones que se ofrecen en los Países Bajos, en cuyas
44 45 46 47 48 49 50 5 52

o más adelante rebelión y otras muchas, aún alternaban su g é n e r o .
4 4 0

b r e ' y 'apellido', c o m o ya se ha d i c h o .
4 9

'también'; al principio del parla-

yo truje ('traje') al mundo la zarason todos bailes c o n -

m e n t o usa el diablo le c o n valor acusativo (ya le sé); el f e n ó m e n o del leísmo, c o m o el laísmo y loísmo c o m e n z ó a g e neralizarse en el x v i .
5 0 0

banda, el déligo,...:

siderados descompuestos y lascivos, i n decentes; p o r supuesto, inventados en el i n f i e r n o .
4 5 0

estropear significaba, precisamente, C o m o señalados por la mano de Dios

yo inventé...: diversos tipos de m ú 0

'maltratar a u n o dejándole lisiado'.
5 1

sicas profanas, j u e g o s y espectáculos callejeros.
4 6

se aludía a los 'lisiados'. E l uso del dicho aquí es irónico, pues se refiere al diablo, permitiendo además el chiste del paralelismo que vendrá a continuación. E l adverbio ansí era ya forma anticuada o dialectal y daba paso a así.°
i2 0

Su m i s m o n o m b r e e v o c a un diaA u n q u e fuera fórmula de cortesía

blo enredador o t r a v i e s o .
4 7

habitual en la época, debe tenerse p r e sente que d o n Cleofás habla c o n un diablo, p u d i e n d o entonces interpretarse c o m o «pacto diabólico»; véase P r ó logo, § 54 8

facciones,

Países Bajos: ambos, p o s i -

blemente, usados dilógicamente: ' a c ciones de guerra' o 'amotinamientos' en los Países Bajos: 'Flandes, Holanda...'

' s o b r e n o m b r e ' , aparte de ' n o m -

TRANCO

I

17

impresas nunca me he quedado atrás, antes me he adelantado a todos, que, camino del infierno, tanto anda el cojo como el viento; aunque nunca he estado más sin reputación que ahora en poder deste vinagre, a quien por trato me entregaron mis propios compañeros, '' porque los traía al retortero a todos, como dice el refrán de Castilla, y cada momento a los más agudos les daba gato por demonio. Sácame deste Argel de v i d r o , que yo te pagaré el rescate en muchos gustos, a fe de demonio," porque me precio de amigo de mi amigo, con mis tachas buenas y malas/" —¿Cómo quieres -dijo don Cleofás, mudando la cortesía con la familiaridad de la conversación- que yo haga lo que tú no puedes siendo demonio tan mañoso? —A mí no me es concedido —dijo el espíritu—, y a ti sí, por ser hombre con el previlegio del baptismo" y libre del poder de los conjuros con quien han hecho pacto los principes de la Guinea in54 55 5 57 58 59 0 63 3

53

o 'el Infierno'. T o d o ello sin descartar el posible sentido sexual de Países Bajos, pues el D i a b l o C o j u e l o era constantemente requerido p o r su eficacia en los conjuros hechícenles para atraer a amantes.
0

gato por liebre» (Correas), 'engañar dando una cosa p o r otra'. Argel: 'prisión' p o r antonomasia, pues en A r g e l había p o r entonces m u chos españoles cautivos; aquí se refiere a la redoma en que está preso el d i a b l o . Parodia de la fórmula a fe de caballero —usada para j u r a r o afirmar algo c o n vehemencia—, cuya pretenciosidad había sido objeto de sátira y burla desde el siglo X V I . ° ' c o n mis virtudes o defectos'. R e sultan paradójicas y burlescas estas e x presiones de hombría de bien en boca de un d i a b l o .
0 1 , 0 5 9

0

impresas: 'empresas'; algunas v o c a les presentaban estas vacilaciones en sílabas no acentuadas, fenómeno al que responde también, en este tranco, difinitiva, previlegio, o en otros sepoltura, cimenterios, azulea, etc.° Variación j o c o s a del refrán « C a m i n o de Santiago tanto anda el cojo c o m o el sano» (Correas). vinagre alude al astrólogo p o r su carácter —'persona de mal g e n i o ' - y a la vez al líquido en que se conserva el diablo en la redoma. trato: 'traición'. V u e l v e al lenguaj e guerrero y diplomático: facciones, Países Bajos, impresas, trato, etc. traía al retortero a todos: ' m a r e a ba a todos c o n e n g a ñ o s ' ; refrán: ' d i cho'.
0 5 8 5 7 5 6 5 5 5 4

53

cortesía: 'trato cotíes'; familiaridad: 'confianza', tuteando al diablo. Podría también aludir a la relación entre un n i gromante y su d e m o n i o «familiar». Cleofás aceptará las propuestas y a p r o ximaciones del C o j u e l o y, sin duda, en un proceso inquisitorial se le habría considerado nigromante p o r tener p a c to y amistad c o n el diablo.
0 2

Variación j o c o s a del dicho «Dar

'bautizado'; baptismo es forma etimológica.

3

18
4

EL

DIABLO

COJUELO

fernal/' Toma un cuadrante de esos y haz pedazos esta redoma, que luego, en derramándome, me verás visible y palpable. N o fue escrupuloso ni perezoso don Cleofás y, ejecutando lo que el espíritu le dijo, hizo con el instrumento astronómico gigote del vaso, inundando la mesa sobredicha de un licor turbio, escabeche en que se conservaba el tal diablillo; y, volviendo los ojos al suelo, vio en él un hombrecillo de pequeña estatura, afirmado en dos muletas, sembrado de chichones mayores de marca, calabacino de testa y badea de cogote, chato de narices, la boca formidable y apuntalada en dos colmillos solos —que no tenían más muela ni diente los desiertos de las encías—, erizados los bigotes como si hubiera barbado en Hircania, los pelos de su nacimiento ralos, uno aquí y otro allí, a fuer de los espárragos, legumbre tan enemiga de la compañía que si no es para venderlos en manojos no se juntan; bien hayan los berros, que nacen unos entrepernados con otros, como vecindades de la corte (perdone la malicia la comparación). Asco le dio a don Cleofás la figura, aunque necesitaba de su favor para salir del desván, ratonera del astrólogo en que había caído huyendo de los gatos que le siguieron (salvo el guante a la m e 65 66 67 68 69 70 71 72

' libre...: 'libre de los conjuros del astrólogo, c o n quien han pactado los príncipes del Infierno', llamado Guinea infernal porque está habitado p o r negros demonios. Los nigromantes pactan c o n los príncipes infernales y por eso les d e ben obedecer los demonios familiares.
5 0

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literatos.
7 0

0

a fuer de los espárragos: ' c o m o los es-

párragos'. E l m o d o en que crece el espárrago o r i g i n ó dichos cuales «Solo c o m o el espárrago en el y e r m o » y que más de un autor recurriera a él c o m o imagen de soledad. La caricatura del D i a b l o C o j u e l o sigue una técnica que procede del «apodo» del siglo X V I y se desarrolla desde inicios del X V I I , c o n cultivadores ilustres c o m o Sueño de la
7 1

luego: 'enseguida'; en derramándo-

me: el gerundio introducido p o r en se usaba para indicar la inmediatez de una acción tras o t r a .
6 6 0

Quevedo

gigote: 'trozos, picadillo' propia-

(recuérdese la dueña Quintañona del Muerte).
0

mente era un 'guisado en que se pica la carne en trozos m u y p e q u e ñ o s ' , y se usaba, traslaticiamente, c o m o h o y hacer picadillo.
7 6 8 0

H a y que perdonar la i m a g e n i n d e -

corosa de entrepernados. Igual que se apodó y caricaturizó a personas, se hizo c o n ciudades: así Q u e v e d o en su poesía o L ó p e z de U b e d a en La picara Justina (1605) ' c u e r p o , aspecto': según los trata7 2 0

' 'desmedidos, e x c e s i v o s ' .

00

calabacino: 'calabaza p e q u e ñ a ' que

se usaba para echar v i n o ; badea: ' m e l ó n grande y de mala calidad'.
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C o m p a r a c i ó n c o n los recios b i -

distas, todos y cada uno de los feos y r e pelentes rasgos de los d e m o n i o s delataban su d e p r a v a c i ó n .
0

gotes de los tigres de Hircania, los más fieros según Plinio, a quien seguían los

TRANCO

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táfora); y, asiéndole por la mano el Cojuelo y diciéndole: «Vamos, don Cleofás, que quiero comenzar a pagarte en algo lo que te debo», salieron los dos por la buharda como si los dispararan de un tiro de artillería, no parando de volar hasta hacer pie en el capitel de la torre de San Salvador, mayor atalaya de Madrid, a tiempo que su reloj daba la una, hora que tocaba a recoger el mundo poco a poco al descanso del sueño (treguas que dan los cuidados a la vida, siendo común el silencio a las fieras y a los hombres; medida que a todos hace iguales); habiendo una priesa " notable a quitarse zapatos y medias, calzones yjubones, basquinas, verdugados, guardainfantes, polleras, enaguas y guardapiés, para acostarse hombres y mujeres, quedando las humanidades menos mesuradas y volviéndose a los primeros originales, que comenzaron el mundo horros de todas estas baratijas.™ Y engestándose al camarada, el Cojuelo le dijo: —Don Cleofás, desde esta picota de las nubes, que es el lugar más eminente de Madrid, malaño para Menipo en los diálogos de Luciano, te he de enseñar todo lo más notable que a estas horas
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73

7 3

'perdóneseme la metáfora, que va

sin mala intención': salvo el guante era fórmula de disculpa por dar la mano sin quitarse el guante, conociéndose la b u e na intención. La disculpa viene al caso porque, el desván es ratonera en la metáfora, y los alguaciles, gatos; estos han salido mal parados, ya que en lenguaje germanesco gato significa 'ladrón'. 74 t ~ > , canon .
7 5 0

Loa jubones vestían la parte s u p e rior del cuerpo; el guardainfante era el armazón que se ponía, c o n las diversas enaguas y polleras, para dar v o l u m e n bajo la basquina o 'falda plisada de m u cho v u e l o ' .
0 ? s

7 7

'respetables, graves, compuestas'.

0

capitel: 'pináculo'. La iglesia de San Salvador estaba próxima a la calle y plaza M a y o r y la Puerta de Guadalajara, y su torre era, al parecer, bastante elevada. L a capacidad del diablo de llevar p o r los aires personas era confirmada por tratadistas y también por testimonios «históricos»: el doctor Torralba confesó en un proceso inquisitorial haber viajado a lomos de un espíritu familiar a R o m a para v e r el saqueo de 1527.
0

horros de... baratijas: 'desnudos de vanas vestiduras', aunque puede tener un valor más genérico: 'libres de v a n i dades'.
0

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'encarándose, v o l v i e n d o el rostro hacia el camarada'. picota: 'especie de horca o columna alta donde se ahorcaba o exponía a la vergüenza pública a los delincuentes', significando también por asimilación, 'la parte superior en punta de alguna torre o montaña m u y alta', sentidos ambos aprovechados por Vélez: por la altura y porque servirá para exponer y satirizar a vicios y viciosos. Véase V I , n. 38. ' malaño para: fórmula introductora de u n término de c o m p a r a c i ó n a n t o 3 S l

8 0

'teniendo una prisa' (uso y forma arcaicos).
0

7 6

20

EL

DIABLO

COJUELO

pasa en esta Babilonia española, que en la confusión fue esotra con ella segunda deste nombre. Y levantando a los techos de los edificios, por arte diabólica, lo hojaldrado, se descubrió la carne del pastelón de Madrid como entonces estaba, patentemente, que por el mucho calor estivo estaba con menos celosías y tanta variedad de sabandijas racionales en esta arca del mundo, que la del diluvio, comparada con ella, fue de capas y gorras.
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nomástico presentado c o m o inferior; M e n i p o de Gadara (s.III a . C ) , filósofo cínico, protagoniza varios diálogos de Luciano de Samósata ( 1 2 5 - 1 9 2 d . C ) , entre otros el karomcnipo, en el que ve la tierra desde la luna y satiriza los vanos y ridículos afanes h u m a n o s .
3 0

5

'a la vista'; quitar la hojaldre al pas-

tel, metafóricamente, «significa d e s c u brir algún enredo, trampa o maraña, que tratándose de ella se hizo patente y conocida» {Autoridades). Arellano, la metáfora es Como dice doblemente

peyorativa, pues el pastel —y especialm e n t e su relleno— era c o m i d a de ínfima calidad (véase más adelante, I I I , n. 4 8 ) .
8 6 0

«Al lugar de gran población y de

m u c h o trato, adonde concurren d i v e r sas naciones, decimos, p o r encarecer el tráfago grande que hay, y la confusión, que es una Babilonia, especialmente si c o n esto concurren vicios y pecados que no se castigan» (Covarrubias). P o r supuesto, el origen del apodo es bíblico (Génesis, X I , 1 - 9 ) .
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variedad...: arca del diluvio o de Noé

se decía de 'la que contenía muchas y m u y diversas cosas', pero la de N o é fue de capas y gorras, 'de m e n o r categoría' —capas y gorras era vestimenta de estudiantes p o b r e s - que esta arca del mundo, que contiene m a y o r variedad de sabandijas racionales 'personas que, c o m o sabandijas, v i v e n y se crían en la putrefacción'. La alusión a las sabandijas racionales y al arca del diluvio continúa la metáfora del pastelón de carne, pues era habitual burlarse del contenido de dichos pasteles, que llevaban de todo menos carne de calidad.
0

F ó r m u l a hiperbólica de c o m p a en que el t é r m i n o que posee 'confusión') es c o l o c a d o

ración —habitual en la época y en el Cojudodeterminada cualidad por a n t o n o m a sia {Babilonia: en s e g u n d o lugar frente al t é r m i n o a c tual que se quiere ponderar {Madrid, la corte).

T R A N C O

II

Quedó don Cleofás absorto en aquella pepitoria humana de tanta diversidad de manos, pies y cabezas' y haciendo grandes admiraciones dijo: -¿Es posible que para tantos hombres, mujeres y niños hay lienzo para colchones, sábanas y camisas? Déjame que me asombre que entre las grandezas de la Providencia divina no sea esta la menor. Entonces el Cojuelo, previniéndole, le dijo: -Advierte que quiero empezar a enseñarte distintamente, en este teatro donde tantas figuras representan, las más notables, en cuya variedad está su hermosura. Mira allí primeramente cómo están sentados muchos caballeros y señores a una mesa opulentísima, acabando una media noche, que eso les han quitado a los relojes no más/
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Don Cleofás le dijo: —Todas estas caras conozco, pero sus bolsas no, si no es para servillas. —Hanse pasado a los estranjeros, porque las trataban muy mal estos príncipes cristianos —dijo el Cojuelo—, y se han quedado, con las caponas, sin ejercicio.
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1

pepitoria: 'guisado con alas, p e s c u e 1

fue la de Serafino A q u i l a n o en un v e r so de su soneto 48 («E per tal variar natura é bella»).
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zos y patas de aves'; aquí alude a la 'masa confusa de gente {humana) lenguaje ingenioso á u r e o .
0

que

v i v e en la corte; metáfora habitual en el " La oración subordinada, que hoy exigiría subjuntivo, se construía en i n dicativo.
3 0

media noche: cena que, en días de

a y u n o religioso, se hacía esperando a esa hora, sorteando así el precepto; eso les han quitado a ¡os relojes no más: 'sólo eso les han quitado a los r e l o j e s ' .
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'por partes, de m o d o sistemático'

C o r t é s m e n t e se decía de personas

«para que mejor se perciba y entienda» (Covarrubias).
4

desconocidas «no la c o n o z c o si n o es para servirla». R e f e r i d o a las bolsas de los caballeros, indica burlescamente la pobreza o tacañería de estos.
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figuras: 'dramatis personae, personajes

representados', con el sentido de 'personas que engañan con su apariencia, hipócritas'; alude a los temas tópicos del Teatro del M u n d o , la apariencia y la realidad, Engaño y Desengaño, c o m o El mundo por de dentro de Q u e v e d o .
0

llaves caponas: 'llaves honoríficas e inútiles—no abrían ni cerraban-', la a l u sión Índica aquí que las bolsas de los nobles, aunque sirvan para presumir, n o se usan, n o contienen ya nada. S o bre los extranjeros c o m o acaparadores de dinero, véase abajo, n. 2 4 . 21
0

T ó p i c o recurrente cuya más f a m o sa formulación, continuamente citada,

22

EL

DIABLO

COJUELO

-Dejémoslos cenar -dijo don Cleofás-, que yo aseguro que no se levanten de la mesa sin haber concertado un juego de cañas para cuando Dios fuere servido, y pasemos adelante, que a estos magnates los más de los días les beso yo las manos, y estas caravanas las ando yo las más de las noches,'' porque he sido dos meses culto v e r gonzante de la proa de uno de ellos y estoy encurtido de excelencias y señorías solamente buenas para veneradas." —Mira allí —prosiguió el Cojuelo— cómo se está quejando de la orina un letrado tan ancho de barba y tan espeso, que parece que saca un delfín la cola por las almohadas.' Allí está pariendo doña Fáfula, y don Toribio, su indigno consorte, como si fuera suyo lo que paría, muy oficioso y lastimado; y está el dueño de la obra a pierna suelta en esotro barrio, roncando y descuidado del suceso.' Mira aquel, preciado de lindo, o aquel lindo de los más preciados, cómo duerme con bigotera, torcidas de papel en las guedejas y el copete,' sebillo en las manos y guantes descabezados, y tanta pasa
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y

E l juego de cañas consistía en una b a -

P u e d e ser nota autobiográfica: V é l e z tenía fama de p e d i g ü e ñ o en la corte, aunque i n g e n i o s o .
3 0

talla simulada de cuadrillas a caballo en que se usaban lanzas de madera. V i s t o so entretenimiento de nobles, a m o d o de torneo, que fue censurado c o m o signo de ociosidad por moralistas y satíricos c o m o Q u e v e d o .
1 0 0

encurtido: 'avinagrado: m a l h u m o -

rado, harto'; excelencias y señorías: tratamientos reservados a nobles y altos cargos.
1 4

E l besamanos era acto reverencial
0

espeso: ' s u c i o ' . D i v e r s o s grupos

c o n que se reconocía el vasallaje y forma de saludo algo lisonjera.
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profesionales (filósofos, m é d i c o s , letrados) usaron la barba desde época clásica c o m o signo de prudencia o sabiduría y , también desde entonces, los satíricos atacaron tal uso c o m o falsa apariencia que ocultaba osadía e i g n o r a n c i a . '
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caravanas: 'diligencias y cortejos

necesarios para obtener un beneficio', aunque el sentido original 'misiones corsarias en galeras' puede ser también aprovechado, pues dichas caravanas las hace en la proa de los coches, también llamados, metafóricamente,
2

Toribio (nombre de intención b u r -

lesca: ' c o r n u d o ' ) asiste al parto de su mujer doña Fáfula oficioso y lastimado ('solícito y c o m p a d e c i d o ' ) c o m o si p a riera un hijo suyo mientras el v e r d a d e ro padre d u e r m e a pierna suelta, 'sin c u i dado'.
1 0

galeras.

0

' La proa o 'parte delantera' de los c o ches era reservada a los criados o devotos del poderoso dueño del coche; culto vergonzante es r e m e d o de la expresión pobre vergonzante, 'que pide c o n v e r güenza y disimulo', indicando c o n culto que 'usa en sus peticiones y adulaciones, un estilo culto o cultista, afectado', de moda en ambientes cortesanos.

E l lindo ( ' h o m b r e p r e s u m i d o y

afeminado') d u e r m e c o n bigotera, ' p r o tector para q u e el b i g o t e n o se d e s c o m p o n g a ' , y torcidas de papel ('bigudíes, laminillas de p l o m o forradas de papel')

TRANCO

II

23

en el rostro que pueden hacer colación en él toda la cuaresma que viene.' Allí, más adelante, está una vieja, grandísima hechicera, haciendo en un almirez una medicina de drogas restringentes para remendar una doncella sobre su palabra, que se ha de desposar mañana.' Y allí, en aquel aposentarlo estrecho, están dos enfermos en dos camas, y se han purgado juntos, y sobre quién ha hecho más cursos, como si se hubieran de graduar en la facultad,"' se han l e vantado a matar a almohadazos. Vuelve allí y mira con atención cómo se está untando una hipócrita a lo moderno, para hallarse en una gran junta de brujas que hay entre San Sebastián y Fuenterrabía, y a fe que nos habíamos de ver en ella si no temiera el riesgo de ser conocido del demonio que hace el cabrón, porque le di una bofetada a mano abierta en la antecámara de Lucifer sobre unas palabras mayores que tuvimos, que también entre los diablos hay libro del duelo, porque el autor que le compuso es hijo de vecino del Infierno. Pero mucho más nos podemos entretener por acá, y más si pones los ojos en aquellos dos ladrones que han entrado por un
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para rizar las guedejas ('mechones de cabellos sobre las sienes') y levantar el copete o 'tupé'. Estos usos de los lindos, atacados p o r satíricos y moralistas, fueron limitados p o r diversas pragmáticas.
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2 0

La bruja (hipócrita pues oculta su

c o n d i c i ó n y se presenta c o m o beata) recuerda a una mujer a la moda (a lo moderno) cuando se unta sus ungüentos, que le sirven para volar al lugar del aquelarre. Fuenterrabía fue famosa p o r el proceso a sus brujas ( 1 6 1 i ) . ° E l d e m o n i o , transfigurado en m a cho cabrío en los aquelarres, era adorado p o r los concurrentes según descripciones conservadas en procesos inquisitoriales y tratados.
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Para cuidar la piel se untaba sebillo descabezados,

en las manos - o enguantes

sin la punta de los dedos— y una crema a base de uva pasa (así llamada) en la cara, de la que este lindo se puso tanta que, para toda la Cuaresma, habría colación: 'refacción que se tomaba de n o c h e los días de a y u n o ' consistente «en un p o c o de pan y dos o tres docenas de pasas» (Rodríguez M a r í n ) . '
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bofetada a mano abierta: el g o l p e

dado en el rostro a m a n o abierta era considerado una afrenta; palabras mayores, las 'injuriosas, o f e n s i v a s ' .
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drogas restringentes: se usaban para

libro del duelo se refiere, g e n é r i c a sobre

estrechar el sexo de las mujeres y hacerlas pasar p o r vírgenes doncellas; remendar virgos y doncellas es ocupación típica de hechiceras y alcahuetas, c o m o Celestina; es doncella ('virgen') sobre su palabra: irónica aclaración.
9 0

mente, a los m u c h o s tratados

puntos de h o n o r y desafíos que circularon, así c o m o al conjunto de normas que regulaban; dice que el autor es hijo de vecino - ' n a t i v o ' - del Infierno p o r q u e los duelos fueron prohibidos por la Iglesia Católica en
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cursos: 'deposiciones', y también
0

el C o n c i l i o de

'cursos a c a d é m i c o s ' .

Trento ( 1 5 6 3 ) .

24

EL

DIABLO

COJUELO

balcón en casa de aquel estranjero rico con una llave maestra, porque las ganzúas son a lo antiguo, y han llegado donde está aquel talego de vara y media estofado de patacones de a o c h o , a la luz de una linterna que llevan, que por ser tan grande y no poder arrancalie de una vez por el riesgo del ruido, determinan abrille y henchir las faltriqueras y los calzones, y volver otra noche por lo demás; y comenzando a desatalle, saca el tal estranjero —que estaba dentro del guardando su dinero, por no fraile de nadie— la cabeza, diciendo: «Señores ladrones, acá estamos todos», cayendo espantados uno a un lado y otro a otro, como resurrección de aldea, y se vuelven gateando a salir por donde entraron. —Mejor fuera —dijo don Cleofás— que le hubieran llevado sin desatar en el capullo de su dinero por que no le sucediera ese desaire, pues cada estranjero es un talego bautizado, que no sirven de otra cosa en nuestra república y en la suya, por nuestra mala maña. Pero ¿quién es aquella abada con camisa de mujer, que no solamente la cama le viene estrecha, sino la casa y Madrid, que hace roncando más ruido que la Bermuda y, al parecer, cámaras de tinajas, y come gigotes de bóvedas?
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" E l talego o 'saco' mide más de m e tro y m e d i o (la vara equivalía a 8 3 5 m m ) y está relleno de patacones de a ocho: ' r e ales de plata de a o c h o ' . E l episodio, que plasma la idea de que los extranjeros (genoveses sobre todo) eran responsables de la ruina e c o n ó m i c a de E s paña, refiere un hecho usual: de el acaparamiento de moneda plata,

4

tales sobre la R e s u r r e c c i ó n de Cristo en que
2 l

se

desmayaban
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espantados

los

guardias del s e p u l c r o .

abada: ' r i n o c e r o n t e ' . A p o d o h a b i 0

tual para la mujer g o r d a .
9

Así se llama la principal de las islas y famosa aun en tierra por sus
0

B e r m u d a s , en la época temida p o r m a rineros huracanes, razón del símil hiperbólico c o n el ruido de los r o n q u i d o s .
3 0

c o n que obtenían sustanciosos beneficios mediante operaciones muchas v e ces ilícitas.
2 5 0

cámaras de tinajas es regido por hace

más ruido roncando que; se refiere al r u i do que hacen las tinajas p o r el calor y la fermentación c u a n d o están vacías o a punto de colmarse; come gigotes de bóvedas: hipérbole sobre la base de «comería piedras» (Correas), siendo \os gigotes de bóvedas, 'cascotes de bóvedas derruidas' o 'guisados en ollas grandes c o m o b ó vedas'. J u e g a V é l e z c o n bóvedas y cámaras, las habitaciones donde so a l m a c e nan las tinajas.
0

«Al que sacamos c o n fuerza de al-

gún lugar decimos haberle arrancado» (Covarrubias).
2

faltriqueras: 'bolsillos'.
7

"

acá estamos todos: frase hecha que

dice la persona que se presenta inesperadamente; aquí tiene su gracia, pues el rico parece contarse entre los ladrones; cayendo espantados...: alusión, c o m ú n en la época, a la escena de autos sacramen-

TRANCO

II

25

—Aquella ha sido cuba de Sahagún y no profesó —dijo el C o juelo— si no es el mundo de agora, que está para dar un estallido, y todo junto puede ser siendo quien es, que es una bodegonera tan rica, que tiene, a dar rocín por carnero y gato por conejo a los es­ tómagos del vuelo, seis casas en Madrid, y en la puerta de Guadalajara más de veinte mil ducados; y con una capilla que ha hecho para su entierro y dos capellanías que ha fundado se piensa ir al cie­ lo derecha: que aunque pongan una garrucha en la estrella de V e ­ nus y un alzaprima en las Siete Cabrillas, me parece que será i m p o ­ sible que suba allá aquel tonel, y como ha cobrado buena fama se ha echado a dormir de aquella suerte. —Aténgome —dijo don Cleofás— a aquel caballero tasajo que tie­ ne el alma en cecina, que he echado de ver que es caballero en un hábito que le he visto en una ropilla a la cabecera, y no es el mayor remiendo que tiene, y duerme enroscado como lamprea empa32 33 34 35 36 37 38

31

3 1

«Al que tiene gran tripa y es b e b e ­

3 4

«tiene 2 0 . 0 0 0 ducados invertidos

dor decimos ser una cuba. T u v o n o m ­ bre ['fama'] la cuba de San S e g u n d o , vulgo Sahagún, la cual cabía tantas mil cántaras» ( C o v a r r u b i a s ) .
3 2 0

en negocios o en un b a n q u e r o radicado en la Puerta de Guadalajara» (Arellano), que, desaparecida desde el i n c e n d i o de 1 5 8 2 , cedió su n o m b r e al lugar que ocupaba, d o n d e había ricos m e r c a d e ­ res: plateros, usureros, inversores, etc. Respecto a la cantidad de dinero, piénsese que el ducado era m o n e d a de o r o ; e n 1 6 1 Ó las r e n t a s d e la O r d e n de M o n t e s a importaban 2 3 . 0 0 0 d u c a ­ dos y en 1 6 3 7 se calculaba el valor de la hacienda de la Casa de Palma en unos 3.500 d u c a d o s . "garrucha:
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' A pesar de ser abada —se s o b r e e n ­

tiende e q u í v o c o con abadesa— y que h a ­ bía monasterio en Sahagún, n o profesó el m u n d o religioso, sino el de ahora, pues c o m o él está para estallar'; agora era ya forma arcaizante en el siglo XVII, reservada a la lengua literaria, mientras en la lengua hablada se había impuesto ahora, que aparece c o n igual frecuencia en el
3 3

Cojuelo.

0

'polea'; alzaprima: 'palan­

a dar...: 'dando unas carnes p o r

ca para m o v e r o levantar grandes p e ­ sos'; Siete Cabrillas: 'constelación este­ lar de las Pléyades'.
3

otras, estafando a los clientes pasajeros'; a + infinitivo tenía valor de g e r u n d i o . La acusación de dar carnes de ínfima calidad por otras mejores («gato p o r lie­ bre») era tópico satírico-folclórico contra bodegoneros, venteros y paste­ leros. Los bodegoneros tenían su esta­ blecimiento en la ciudad y p r o p o r c i o ­ naban a precio m ó d i c o platos guisados y un trozo de pan a multitud de pobres; tenían fama de g o r d o s .
0

' A l u s i ó n al refrán «Cobra

buena

fama y échate a dormir, para perderla» (Correas).
3 7

Aténgome: ' M á s m e llama la aten­
0

ción, prefiero'; tasajo y cecina: 'carne seca, enjuta', aludiendo a su d e l g a d e z .
3 t

echar de ver: 'percibir, advertir'; el

hábito ('insignia de la orden de caballe­ ría') le ha s e r v i d o c o m o remiendo p o r -

26

EL

DIABLO

COJUELO

nada, porque la cama es media sotanilla que le llega a las rodillas no más. —Aquel —dijo el Cojuelo— es pretendiente, y está demasiado de gordo y bien tratado para el oficio que ejercita. Bien haya aquel tabernero de corte, que se quita de esos cuidados y es cura de su vino, que le está bautizando en los pellejos y tinajas, y a estas horas está hecho diluvio en pena con su embudo en la mano, y antes de mil años espero verle jugar cañas por el nacimiento de algún príncipe. - ¿ Q u é mucho -dijo don Cleofás— si es tabernero y puede emborrachar a la Fortuna? - N o hayas miedo -dijo el C o j u e l o - que se vea en eso aquel alquimista que está en aquel sótano con unos fuelles inspirando una hornilla llena de lumbre, sobre la cual tiene un perol con mil v a riedades de ingredientes, muy presumido de acabar la piedra filosofal y hacer el oro; que ha diez años que anda en esta pretensión, por haber leído el Arte de Reimundo Lulio y los autores químicos que hablan en este mismo imposible.
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que lo ha cosido sobre algún roto de su vieja ropilla: 'chaleco que se vestía s o bre e l j u b ó n ' . Y a en 1 6 1 7 advertía S u á rez de Figueroa que los caballeros de hábito eran «muchos, y no p o c o s p o bres».
3 9 0

p o r q u e , siguiendo la coherente cadena de m o t i v o s religiosos —cura, bautizar, diluvio—, recuerda, p o r hacerlo solo y de noche, un alma en pena.
4 2 0

antes de mil años ('pronto') el ta-

bernero formará parte de la nobleza —jugar cañas era entretenimiento propio de esta (véase arriba, n. 9)—. La sátira a estos gremios —bodegoneros, taberneros...— les adjudica un rápido ascenso social gracias al enriquecimiento c o n sus estafas, lo que no deja de ser e x a g e ración sin una gran base r e a l .
4 3 0

La sotanilla, efectivamente, era h u 0

milde prenda que sólo llegaba hasta las rodillas.
4 0

E l pretendiente de una renta, cargo,

hábito u oficio era figura c o m ú n en la corte y en la sátira. Su aspecto famélico podía c o n m o v e r al benefactor, lo que explica la observación del D i a b l o C o j u e l o ; demasiado iba siempre seguido por de cuando funcionaba c o m o adverbio
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inspirando: 'infundiendo aire'.
* > o

44 Í

conseguir .
4 5

hablan en: 'hablan de, s o b r e ' . R a filosofal,

E l tabernero es cura de su pino p o r -

m ó n Llull t u v o fama de alquimista y de h a b e r c o n s e g u i d o la piedra materia prima del o r o artificial. E l f u e go y los repugnantes e innumerables ingredientes usados son siempre m e n cionados en la sátira de los a l q u i m i s -

que lo bautiza al aguarlo: chiste de o r i gen folclórico c o n amplio eco en la sátira áurea; y es diluvio —imagen p r o c e dente de Quevedo— p o r 'diluviar sobre el v i n o , echarle m u c h a agua'; en pena

TRANCO

II

27

- L a verdad es —dijo don Cleofás- que nadie ha acertado a hacer el oro si no es Dios, y el Sol, con comisión particular suya. - E s o es cierto —dijo el C o j u e l o - , pues nosotros no hemos salido con ello. Vuelve allí y acompáñame a reír de aquel marido y m u jer, tan amigos de coche, que todo lo que habían de gastar en vestir, calzar y componer su casa lo han empleado en aquel que está sin caballos agora, y comen y cenan y duermen dentro del, sin que hayan salido de su reclusión —ni aun para las necesidades corporales— en cuatro años que ha que le compraron; que están encochados, como emparedados, y ha sido tanta la costumbre de no salir del, que les sirve el coche de conchas como a la tortuga y al galápago, que en tarascando cualquiera dellos la cabeza fuera del, la vuelven a meter luego como quien la tiene fuera de su natural, y se resfrían y acatarran en sacando pie, pierna o mano desta estrecha religión; '- y pienso que quieren ahora labrar un desván en él para ensancharse y alquilalle a otros dos vecinos tan inclinados a coche que se contentarán con vivir en el caballete d e l .
4íi 47 48 4 1 50

-Esos -dijo don Cleofás- se han de ir al infierno en coche y en alma. ' —No es penitencia para menos —respondió el Cojuelo—. Diferentemente le sucede a esotro pobre y casado que vive en esotra casa más adelante, que después de no haber podido dormir desde que se acostó con un órgano al oído de niños tiples, contraltos, terceruelas y otros mil guisados de voces que han inventado para llorar, ahora
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4 6

P u e d e referirse a los reflejos de los

5 1

Variación j o c o s a de «en cuerpo y

rayos del S o l , o a la antigua creencia de que el S o l engendraba en la Tierra el mineral.
4 7 4 8 0

en alma». La pasión por los coches—numerosísimos en el M a d r i d del XVII— fue atacada p o r moralistas y satíricos y limitada por legisladores al considerar-

'no lo hemos c o n s e g u i d o ' . tarascando: 'sacando, estirando'; el
0

los causantes de ruina e c o n ó m i c a y moral así c o m o forma de usurpación social.
5 2 0

símil de la tortuga es tópico y el verbo tarascar es creado a partir de tarasca, especie de serpiente gigante que desfilaba en las fiestas del Corpus y que, alargando y encogiendo el cuello velozmente, quitaba las caperuzas a los paisanos.
4 y 0

órgano vale aquí 'canto de c o r o ' ,

que se c o m p o n e de las distintas m a n e ras (guisados) de voces, entre ellas las terceruelas, probablemente las más agudas. E l pobre y casado es figura tópica de la literatura burlesca; en su soneto «A un h o m b r e casado y pobre» dice Q u e v e d o que, c o m o tal, «fue mártir».
0

'estrecho y rígido m o d o de vida',
0

uso j o c o s o , pues se aplicaba a la vida r e ligiosa.
>0

labrar, 'construir'; caballete: 'techo'.

28

EL

DIABLO

COJUELO

que se iba a trasponer un poco, le ha tocado a rebato un mal de madre de su mujer, tan terrible que no ha dejado ruda en la vecindad, lana ni papel quemado, escudilla untada con ajo, ligaduras, bebidas, humazos y trecientas cosas más, y a él le ha dado de andar en camisa un dolor de ijada con que imagino que se ha de desquitar del dolor de madre de su mujer. —No están tan despiertos en aquella casa —dijo don Cleofás— donde está echando una escala aquel caballero que, al parecer, da asalto al cuarto y a la honra del que vive en él: que no es buena señal, habiendo escaleras dentro, querer entrar por las de fuera. —Allí —dijo el Cojuelo— vive un caballero viejo y rico que tiene una hija muy hermosa y doncella, y rabia por dejallo de ser con un marqués, que es el que da la escalada, que dice que se ha de casar con ella, que es papel que ha hecho con otras diez u doce y lo ha representado mal; pero esta noche no conseguirá lo que desea, porque viene un alcalde de ronda, y es muy antigua costumbre de n o sotros ser muy regatones en los gustos, y como dice vuestro refrán, si la podemos dar roma, no la damos aguileña. - ¿ Q u é voces —dijo don Cleofás- son las que dan en esotra casa más adelante, que parece que pregonan algún demonio que se ha perdido? - N o seré yo, que me he rescatado -dijo el Cojuelo—, si no es que
53 54 55 56 57 58

5 3

'le han despertado violentamente,

no lo ha cumplido. A l g u n o s editores modernos, sin embargo, han entendido que se debía reintegrar un no (no lo ha representado mal), pues 'había salido c o n el e n g a ñ o ' . E l uso de la disyuntiva w aún no se había fijado en el X V I I .
5 7 0 0

cual alarma por ataque e n e m i g o (le ha tocado a rebato), las quejas de su mujer p o r una inflamación de matriz (mal de madre)''.
5 4

Era lugar c o m ú n el escándalo que

se armaba en la vecindad a causa del mal de madre; este se aliviaba inhalando o l o res fuertes de hierbas c o m o la ruda, ajos, humazos —'humos de papel o lana q u e mados'— o atándose cuerdas —ligaduras— en los brazos o los muslos; y trecientas cosas más es latiguillo proverbial de a m plia fortuna literaria.
5 5 0

Estos alcaldes de ronda patrullaban

por la noche para evitar desórdenes y a c tuaban con el m i s m o poder jurídico que los alcaldes ordinarios durante el día.° 'somos m u y esquivos (regatones) en favorecer gustos, y p o r eso si p o d e m o s dar algo peor, no lo damos m e j o r ' ; gustos: aparte del sentido p r o p i o , t a m bién tenía el de 'deleites sexuales'. El diablo, antes os la dará roma que aguileña: las mujeres romas o 'chatas' tenían fama de pecadoras, y de discretas las de nariz aguileña.
0

dolor de ijada (normalmente 'de rí0

ñones') j u e g a c o n dolor de madre.
5 6

papel:

'escritura de casamiento'

- v é a s e I, n. 1 9 - y 'papel de comedia'; lo ha representado mal, en el sentido de que

TRANCO

II

29

me llaman a pregones del infierno por el quebrantamiento de la redoma; pero aquel es un garitero que ha dado esta noche ciento y cincuenta barajas y se ha endiablado de cólera porque no le han pagado ninguna y se van los actores y los reos con las costas en el cuerpo, tras una pendencia de barato sobre uno que juzgó mal una suerte, y los mete en paz aquella música que dan a cuatro voces en esotra calle unos criados de un señor a una mujer de un sastre que ha jurado que los ha de coser a puñaladas.
60 61 62

59

- S i y o fuera el marido -dijo don Cleofás- más los tuviera por gatos que por músicos. -Agora te parecerán galgos -dijo el C o j u e l o - porque otro competidor de la sastra, con una gavilla de seis o siete, vienen sacando las espadas, y los Orfeos de la maesa, - reparando la primera invasión con las guitarras, hacen una fuga de cuatro o cinco calles. Pero vuelve allí los ojos: verás cómo se va desnudando aquel hidalgo que ha rondado toda la noche, tan caballero del milagro en las tripas como en las demás facciones, pues quitándose una cabellera, queda calvo; y las narices de carátula, chato; y unos bigotes postizos, lampiño; y un brazo de palo, estropeado, que pudiera irse más camino de la sepoltura que de la cama. En esotra casa más arriba está durmiendo un mentiroso con una notable pesadilla, porque sueña que
63 64 6 5 66 67
5 9

'me llaman, pregonando mi n o m 'propietario o director de un gari-

huir tras el r o b o , c o m o ocurre en varios entremeses.
6 5 0

bre, desde el infierno'.
6 0

gavilla:

'junta de bellacos'. recurridísima

to o casa de j u e g o ' .
1

Orfeos: 'músicos',

una pendencia de barato: 'una pelea

antonomasia; maesa: p o r ser mujer de un maestro de oficio (macse), recibe el n o m b r e de maestra o maesa, al igual que sastra.
1 0

de propina' —uso j o c o s o de barato: ' p r o pina que daban los jugadores a los m i r o nes'— tras el j u i c i o polémico de un m i rón sobre la suerte o 'resultado de un j u e g o ' ; actores y reos: 'acusadores y acusados' han salido c o n las costas 'costas del j u i c i o y de las barajas impagadas', y también costas de la pelea en el c u e r p o .
6 2 0

reparando: 'resistiendo';

fuga:

'hui-

da', aprovecha también el sentido de ' c o m p o s i c i ó n musical'. La huida de los músicos que dan la serenata es escena tópica.
6 7 0

Obsérvese el j u e g o sastre / coser a
0

caballero del milagro en las tripas: 'sin

puñaladas ('acribillar, dar muchas puñaladas').
13

oficio ni beneficio, v i v e y mantiene las apariencias de m i l a g r o ' ; ...como en las demás facciones: a pesar de ser calvo, chato, lisiado (estropeado), etc., gracias a los postizos (cabellera: 'peluca'; carátula: 'máscara'), «milagrosamente» se r e moza.
0

gatos: 'ladrones' (en lenguaje g e r -

manesco) de la honra del sastre, se e n tiende. Puede ser incluso que se trate de verdaderos ladrones que se hacen pasar por rondadores de la sastra para

30

EL

DIABLO

COJUELO

dice verdad. Allí un vizconde, entre sueños, está muy vano porque ha regateado la excelencia a un grande. Allí está muriendo un fullero y ayudándole a bien morir un testigo falso, y por darle la bula de la Cruzada le da una baraja de naipes, por que muera como vivió, y él, boqueando, por decir «Jesús», ha dicho «flux». Allí, más arriba, un boticario está mezclando la piedra bezar con los polvos de sen. Allí sacan un médico de su casa para una aplopejía que le ha dado a un obispo. Allí llevan aquella comadre para partear a una preñada de medio ojo que ha tenido dicha en darle los dolores a estas horas. Allí doña Tomasa, tu dama, en enaguas, está abriendo la puerta a otro que a estas horas le oye de amor. —Déjame —dijo don Cleofás—; bajaré sobre ella a matarla a coces. —Para estas ocasiones se hizo el ¡tate, tate! —dijo el Cojuelo—, que no es salto para de burlas. Y te espantas de pocas cosas: que sin este enamorado murciégalo hay otros ochenta para quien tiene repartidas las horas del día y de la noche. —¡Por vida del mundo -dijo don Cleofás- que la tenía por una santa!
6S 69 70 71 72 73 74 75 76

'ha evitado (regateado) tratar a un grande de excelencia', trato potestativo a diferencia del obligado señoría. Evitar el sometimiento a la nobleza superior es vanidad usual de la inferior que satirizan los literatos. Sirva de ejemplo el escudero del Lazarillo (III), que abandona su tierra o se esconde p o r n o v e r se obligado a saludos protocolarios h u millantes.
6 y 0

trañas de cierta cabra montes de A m é rica y se creía en sus propiedades curativas, c o m o en las de la planta de sen, c o n que se elaboraban unos p o l v o s usados c o m o p u r g a n t e .
7 3 0

aplopejía: 'embolia cerebral, a p o 0

plejía' (forma c o n metátesis) atribuíale a excesos dietéticos.
7 4

preñada de medio ojo: expresión j o -

cosa —construida sobre tapada de medio ojo, que aludía a las mujeres que cubrían c o n u n manto la mitad de su r o s t r o c o n la que se alude a una mujer, tal v e z prostituta, que ha ocultado su embarazo, p o r eso dice que ha tenido dicha ('suerte') en parir de n o c h e , sin que nadie se e n t e r e .
7 5 0

'jugador que hace trampas'. testigo falso: 'el que j u r a una m e n comportaba diversas indul0

7 0

tira a sabiendas'. La popular bula de la Cruzada gencias para sus poseedores, incluso la absolución de p e c a d o s .
7 1

boqueando: 'dando sus últimos sus-

piros, m u r i e n d o ' (véase I, n. 3 ) ; flux: suerte ganadora en el j u e g o de naipes de la quínola o la primera consistente en reunir cuatro cartas de un m i s m o palo; p o r extensión, hacer flux es 'acabarse una cosa, e x p i r a r ' .
7 2 0

tate, tate: '¡quieto, para!'; para de:
0

'para', c o m b i n a c i ó n de preposiciones usual e n t o n c e s .
7 6

murciégalo (forma etimológica) d e -

nota la c o n d i c i ó n nocturna del amante; quien era usado también c o n valor p l u ral.°

La piedra bezar se extraía de las e n -

TRANCO

II

31

—Nunca te creas de ligero —le replicó el diablillo—. Y vuelve los ojos a mi astrólogo, verás con las pulgas y inquietud que duerme: debe de haber sentido pasos en su desván y recela algún detrimento de su redoma. Consuélese con su vecino, que, mientras está roncando a más y mejor, le están sacando a su mujer, como muela, sin sentillo, aquellos dos soldados. —Del mal, lo menos —dijo don Cleofás—, que y o sé del marido ochodurmiente que dirá, cuando despierto, lo mismo. ' - M i r a allí -prosiguió el C o j u e l o - aquel barbero que, soñando, se ha levantado y ha echado unas ventosas a su mujer y la ha quemado con las estopas las tablas de los muslos, y ella da gritos, y él, despertando, la consuela diciendo que aquella diligencia es bueno que esté hecha para cuando fuere menester. Vuelve allí los ojos a aquella cuadrilla de sastres que están acabando unas vistas para un tonto que se casa a ciegas, que es lo mismo que por relación, con una doncella tarasca, fea, pobre y necia, y le han hecho creer al contrario con un retrato que le trujo un casamentero, que a estas horas se está levantando con un pleitista que vive pared y medio del, el uno a cansar
78 79 80 8 83 83 84 85

77

7 7

' N u n c a creas tan fácilmente las Hasta el siglo XVIII no se genera-

8 2

'el ancho de los muslos'. L o s b a r -

cosas'.
7 8

beros, aparte de rapar barbas y c a b e llos, aplicaban ventosas y hacían sangrías, formando parte, j u n t o a médicos y boticarios, de los «matarifes» satirizados. Las estopas o 'hilos de l i n o ' se q u e maban en el interior del vaso o ventosa,
0

lizó el uso de e ante i— inicial en el lenguaje escrito, aunque ya había defendido tal criterio J u a n de Valdés en su Diálogo de la lengua.
7 9 0

'a placer, a c o n c i e n c i a ' .

hacían el v a c í o y aspiraban la piel, e x trayendo la sangre y los malos h u m o res.
8 3

sacando: también c o n el sentido de 'quitando' a su mujer, que, m a l é v o l a mente comparada c o n la muela, lleva a recordar el refrán «Al que le duele la muela, que se la saque», por eso también tiene doble intención sin sentillo: 'sin oírlo el marido' y 'sin dolerle'.
8 1

vistas: 'regalos que se hacen r e c í -

procamente los n o v i o s ' ; enlaza l u e g o , aprovechando el sentido usual, con a ciegas.
8 4 0

trujo: 'trajo'. Casarse por relación,

Del mal, lo menos: dicho referido

'informe, descripción del casamentero' es c o m o casarse a ciegas p o r la m a n i p u lación que hace de la realidad; tarasca: 'monstruosa, fea' o bien 'insaciable, v o r a z ' , p o r alusión al m o n s t r u o de las fiestas del C o r p u s (véase arriba, n. 48 a este t r a n c o ) .
8 5 0

—recordando una facecia tradicional— a la mujer (el mal), cuya desaparición c e lebrará aquí el marido, a quien se llama ochodurmiente aludiendo a los «siete durmientes de Efeso» (que según la l e y e n da d u r m i e r o n 196 años), c o m o se hacía en la época para apodar a los d o r m i l o nes.
0

' v i v e en la casa c o n t i g u a ' , de la

que le separa sólo una pared.

32

EL

DIABLO

COJUELO

ministros y el otro a casar todo el linaje humano; que solamente tú, por estar tan alto, estás seguro deste demonio, que en algún modo lo es más que yo. Vuelve los ojos y mira aquel cazador mentecato del gallo, '' que está ensillando su rocín a estas horas y poniendo la escopeta debajo del caparazón y deja de dormir de aquí a las nueve de la mañana por ir a matar un conejo que le costaría mucho menos aunque le comprara en la despensa de Judas. Y al mismo tiempo advierte cómo a la puerta de aquel rico avariento echan un niño que por partes de su padre puede pretender la beca del Antecristo, y él, en grado de apelación, da con él en casa de un señor que vive junto a la suya, que tiene talle de comérselo antes que criallo, porque ha días que su despensa espera el domingo de casi ración. Pero ya el día no nos deja pasar adelante, que el aguardiente y el letuario son sus primeros crepúsculos, ' y viene el Sol haciendo cosquillas a las estrellas, que están jugando a salga la parida, y dorando la pildora del mundo, tocando al arma a tantas bolsas y talegos y dando rebato a tantas ollas, sartenes y cazuelas, y no quiero que se valga de mi industria para ver los secretos que le negó la noche: cuéstele brujuleallo por resquicios, claraboyas y chimineas. Y volviendo a poner la tapa al pastelón, se bajaron a las calles.
8 87 88 89 90 9 92 93 94

mentecato: 'atontado, poseído por el gallo', ya que se levanta para cazar c o n sus primeros cantos °
8 7

ha caído', deja al niño a la puerta del vecino.
9 0 0

'hace días que su despensa espera Cuasi-

'cubierta para la silla del caballo'. Tópica alusión a Judas por ser este

algo de c o m i d a ' ; domingo de casi ración: variación j o c o s a de domingo de mpdo, siguiente a la Pascua de R e s u rrección, en que ya n o hay que ayunar tras la C u a r e s m a .
9 1 0

8 8

furriel de los apóstoles; sisón y ladrón, los alimentos de su despensa serían los más caros; la sátira, sin embargo, va dirigida también contra los despenseros en g e n e ral, pues en el siglo XVII las despensas de señores y embajadores, beneficiándose de la ausencia de impuestos en sus c o m pras, se convirtieron en fraudulentos l u gares de venta a precios abusivos de los alimentos y vino que acaparaban.
s<9 0

letuario: 'mermelada o confitura

de frutas' que, acompañada de aguardiente, solía tomarse c o m o desayuno. V e n d e d o r e s ambulantes o establecidos la pregonaban desde horas tempranas.
9 2 0

J u e g o infantil en que, e m p u j á n -

dose todos, u n o es echado del corro y entra otro en su lugar.
9 3

E l niño puede pretender la beca

('insignia') del Antecristo p o r ser hijo de cura: se creía que el Anticristo - h o m b r e diabólico perseguidor de la Iglesia católica- debía nacer de la unión de cura y monja. E l rico, en grado de apelación, 'apelando la «condena» que le

'maña, artificio'; dar rebato, tocar al figurado:

arma: aquí usados c o n s e n t i d o entrar en acción a o l l a s . . . ' .
9 4 0

'previniendo al ataque a las bolsas y a brujuleallo: 'mirarlo, atisbarlo' (véa-

se I, n. 1 4 ) .

T R A N C O

III

Y a comenzaban en el puchero humano de la corte a hervir h o m bres y mujeres, unos hacia arriba y otros hacia abajo y otros de través, haciendo un cruzado al son de su misma confusión, y el piélago racional de Madrid a sembrarse de ballenas con ruedas, que por otro nombre llaman coches,' trabándose la batalla del día, cada uno con disinio y negocio diferente, y pretendiéndose engañar los unos a los otros, levantándose una polvareda de embustes y mentiras que no se descubría una brizna de verdad por un ojo de la cara; y don Cleofás iba siguiendo a su camarada, que le había metido por una calle algo angosta, llena de espejos por una parte y por otra, donde estaban muchas damas y lindos mirándose y poniéndose de diferentes posturas de bocas, guedejas, semblantes, ojos, bigotes, brazos y manos, haciéndose cocos a ellos mismos. Preguntóle don C l e o fás qué calle era aquella, que le parecía que no la había visto en M a drid, y respondióle el Cojuelo: —Esta se llama la calle de los Gestos, que solamente salen a ella estas figuras de la baraja de la corte, que vienen aquí a tomar el gesto con que han de andar aquel día y salen con perlesía de lindeza, unos con la boquita de riñon, otros con los ojitos dormidos, roncando hermosura, y todos con los dos dedos de las manos índice y me1 2 4 5 6 7

' N ó t e s e el parecido de este c o m i e n z o c o n el del tranco anterior y sus imágenes gastronómicas para retratar la confusión de la corte (pepitoria humana, pies, hervir).
0

con sus aparatosos vestidos.
4

0

N i aun pagando m u c h o (un ojo de la

cara) se encontraría una brizna de v e r dad. La confusión y las engañosas i n tenciones de sus habitantes son tópicos del retrato de la c o r t e .
s 0

cabezas, puchero

humano,

" cruzado: 'mudanza en que los que bailan se cruzan y v u e l v e n a su lugar'. S e le escapan a Vélez aquí un par de o c t o sílabos entre la prosa (haciendo un c r u zado al son / de su misma confusión); esto, que se consideraba un descuido típico de versificadores, volverá a ocurrir en el tranco V I I . °
3

cocos: 'gestos, carantoñas'. S o b r e esA la imaginaria calle de los Gestos

tos lindos, véase II, n. l 6 . °
6

sólo salen las figuras ('lindos y damas r i dículos' por su afectación) de la baraja ('confusión, contienda') de la C o r t e . Ingeniosa frase dilógica, pues enlaza figuras (sota, caballo, rey) c o n la baraja de naipes.
7 00

La imagen del piélago racional, ' m u l -

titud, mar de gentes', provoca después la de ballenas con ruedas ('coches'); ballenas quizá se refiera también a las mujeres

Sus gestos parecen perlesía ('paráli-

sis y espasmos musculares') más que c o quetería.

33

34

EL

DIABLO

COJUELO

ñique levantados, y esotros de Gloria Patri* Pero salgámonos muy apriesa de aquí, que con tener estómago de demonio y no haberme mareado las maretas del infierno, me le han revuelto estas sabandijas, que nacieron para desacreditar la naturaleza y el rentoy. C o n esto, salieron desta calle a una plazuela donde había gran concurso de viejas, que habían sido damas cortesanas," y mozas, que entraban a ser lo que ellas habían sido, en grande contratación unas con otras. Preguntó el estudiante a su camarada qué sitio era aquel, que tampoco le había visto, y él le respondió: -Este es el baratillo de los apellidos, que aquellas damas pasas truecan con estas mozas albillas por medias traídas, por zapatos viejos, valonas, tocas y ligas, como ya no las han menester; que el G u z mán, el Mendoza, el Enríquez, el Cerda, el Cueva, el Silva, el Castro, el Girón, el Toledo, el Pacheco, el Córdoba, el Manrique de Lara, el Osorio, el Aragón, el Guevara y otros generosos apellidos los ceden a quien los ha menester ahora para el oficio que comienza, y ellas se quedan con sus patronímicos primeros de Hernández, Martínez, López, Rodríguez, Pérez, González, etc., porque al fin de los años mil, vuelven los nombres por donde solían ir. - C a d a día -dijo el estudiante— hay cosas nuevas en la corte. Y a mano izquierda entraron a otra plazuela al modo de la de los Herradores, donde se alquilaban tías, hermanos, primos y maridos como lacayos y escuderos para damas de achaque que quieren pasar en la corte con buen nombre y encarecer su mercadería.
9 10 12 13 14 15 16

boquita de riñon: 'fruncida'; ojitos dormidos, 'semicerrados', visaje que ridiculiza V é l e z al añadir roncando hermosura; levantados dos dedos... y esotros de PafiguGloria Patri, es decir, inclinados c o m o los fieles mientras rezan el Gloria tri
0 y

prostitutas de cierta c a t e g o r í a .
1 2

0

'Este es el mercadiílo (baratillo) de

los apellidos, que aquellas damas viejas (arrugadas c o m o uvas pasas), intercambian c o n las mozas novatas y de piel tersa (como las uvas albillas) p o r prendas usadas (traídas)'. O b s é r v e s e l a dilogía de albillas y el j u e g o c o n pasas.
1 3 0

maretas: 'mareas', en sentido

rado también 'alborotos'.
1 0

'prenda de adorno que se ponía en ' p o r q u e (como) ya n o las necesi0

nacieron para desacreditar la naturale-

el c u e l l o ' .
1 4

za: por su amaneramiento y sus artificios para mejorarla; ...y el rentoy: su r e buscada gesticulación supera a la empleada en el rentoy, j u e g o de cartas en que los compañeros se hacen c o m plicadas señas (como en el mus).°
1 1

tan'.
1 5

V a r i a c i ó n del refrán «Al cabo de

los años mil, v u e l v e n las aguas p o r do solían Ír».°
1 1

E n la plazuela de los Herradores a l -

E u f e m i s m o c o n que se aludía a las

quilaban los servicios de parientes, la-

TRANCO

III

35

A la mano derecha deste seminario andante estaba un grande edificio,' a manera de templo sin altar, y en medio del una pila grande de piedra llena de libros de caballerías y novelas, y alrededor muchos muchachos desde diez a diez y siete años y algunas doncelluelas de la misma edad,' y cada uno y cada una con su padrino al lado, y don Cleofás le preguntó a su compañero que le dijese qué era esto, que todo le parecía que lo iba soñando. E l Cojuelo le dijo: —Algo tiene de eso este fantástico aparato, pero esta es, don Cleofás, en efeto, la pila de los dones, y aquí se bautizan los que vienen a la corte sin él. Todos aquellos muchachos son pajes para señores, y aquellas muchachas, doncellas para señoras de media talla, ' que han menester el don para la autoridad de las casas que entran a servir, y agora les acaban de bautizar en el don. Por allí entra agora una fregona con un vestido alquilado, que la trae su ama a sacar de don, como de pila, para darla el tusón de las damas, porque le pague en esta moneda lo que le ha costado el crialla, y aun ella parece que se quiere volver al paño, según viene bruñida de esmeril. - U n moño y unos dientes postizos y un guardainfante pueden hacer esos milagros -dijo don Cleofás-. Pero ¿qué acompaña7 8 19 20 2 22 23 24 25

cayos y escuderos falsos las damas de achaque, prostitutas que pretendían p a sar p o r d a m a s .
1 7 0

dos c o n don.

0

" sacar depila: 'apadrinar en u n b a u tizo'; p o r tanto sacar de don, como de pila: don'.
2 j

La alusión al seminario es irónica,
0

'apadrinar en la a d q u i s i c i ó n del L e da el don, que para estas damas

pues en él se enseñaban a los niños las buenas costumbres.
1

La lectura de libros de caballerías y

es la distinción social más preciada, c o m o si se tratara del tusón o 'toisón de o r o ' , para quele pague en esta moneda, es decir, c o m o tusona o 'prostituta de c a tegoría', lo invertido en c r i a r l a .
2 4 0

novelas (pastoriles, sentimentales, etc) era tenida p o r vana ocupación e i n c l u so peligro moral y social en la é p o c a .
1 9 0

« N o tachará de defectuosa la e x -

presión quien esté advertido de que s o lía decirse preguntar por pedir, de lo cual hay en el Quijote muchos ejemplos» (Rodríguez Marín).
2 0 0

'parece querer volverá dedicarse al

paño de limpieza pues v i e n e manchada, maquillada (bruñida) c o n p o l v o s de esmeril' (polvo negruzco para pulir, b r u ñir metales), y también volver al paño, 'a guardarse c o m o oro en p a ñ o , y m a n t e ner su h o n r a ' .
2 5 0

E l uso extendido del título h o n o -

rífico de don, del que en principio sólo podía disfrutarla nobleza, es tema habitual en la sátira áurea que refleja una realidad s o c i a l . "'
0

'"' •

S o b r e los milagros que h a c e n los

postizos, véase I I , n. 67 y sobre guardainrelieve, de medio fante, armazón que'da v u e l o a la falda, I, n. 7 7 .

'de m e n o r

p e l o ' , que, para aparentar querían cria-

EL

DIABLO

COJUELO

miento -prosiguió diciendo- es este que entra agora, de tanta gente lucida, por la puerta deste templo consagrado al uso del siglo? - T r a e n a bautizar -dijo el Cojuelo— un regidor muy rico, de un lugar aquí cercano, de edad de setenta años, que se viene al don por su pie, porque sin él le han aconsejado sus parientes que no cae tan bien el regimiento. Llámase Pascual, y vienen altercando si sobre Pascual le vendrá bien el don, que parece don estravagante de la iglesia de los dones. - Y a tienen ejemplar —dijo don Cleofás- en don Pascual, ese que llamaron todos loco y yo Diógenes de la ropa vieja, que andaba cubierta la cabeza con la capa, sin sombrero, en traje de profeta, por esas calles. —Mudáranle el nombre a mi parecer —prosiguió el Cojuelo— por no tener en su lugar regidor Pascual, como cirio de los regidores. —Dios les inspire —dijo don Cleofás— lo que más convenga a su regimiento, como la cristiandad de los regidores ha menester. - E n acabando de tornar el señor regidor -dijo el C o j u e l o - el agua del don, espera allí un italiano hacer lo mismo con un elefante que ha traído a enseñar a la Puerta del Sol. —Los más suelen llamarse —dijo el estudiante— don Pedros, don Juanes y don Alonsos. N o sé cómo ha tenido tanto descuido su ayo
26 27 28 29 10 31 32 33 34

2

'uso seglar o civil, no religioso'.

que no pertenece a ninguna diócesis'.
3 1

0

27

lugar,

'pueblo', m e n o r que villa y

'ejemplo'. S e refiere a Pascual de la C o r t e y Dió-

m a y o r que aldea.
2 8

3 2

«Irse por su pie a la pila. L o s que,

V i n o r r e , p o p u l a r l o c o q u e aparece en varias obras de la é p o c a ; le llama genes de la ropa vieja: ' s e g u n d o D i ó g e nes' (ropa vieja era la q u e se vendía usada, de segunda m a n o ) p o r la sabiduría del filósofo c í n i c o y del l o c o frente a otros.
3 3 0

adultos y de edad, se van a bautizar p o r su pie, y dáseles en el rostro de ser m o ros ojudíos» (Correas). La v a r i a c i ó n j o cosa irse por su pie al don (ya usada por Q u e v e d o ) , satiriza la tardía adquisición de una nobleza c o m p r a d a .
2 9 0

regidor/regimiento: ' c o n c e j a l / c o n -

'para no tener en su p u e b l o r e g i -

cejalía'. E n un privilegio de 1 6 3 8 se exigía a los regidores de ciudades, villas y lugares ser «hijosdalgo de sangre».
3 0 0

d o r Pascual, igual que n o tienen cirio de los r e g i d o r e s ' . L o que sí había, en c a m b i o , era cirio Pascual: Ahí está el chiste.
3 4

Pascual era nombre vulgar y sonaba

ridículo precedido de don (reparo que aparece también en otras obras). J u e g a con la polisemia de don, 'dádiva', título de honor y abreviatura de dómine, 'clérigo', y estravagante: 'extraño' y 'clérigo

cristiandad: ' g r e m i o de los conceptual con

fieles',

aquí de los regidores. Sostiene la c o r r e s pondencia cual). términos cirio Pasreligiosos (don, estravagante,

TRANCO

III

37

o naire, como lo llaman los de la India Oriental; plebeyo debía de ser este animal, pues ha llegado tan tarde al don. ¡Vive Dios que me le he de quitar yo, porque me desbautizan y desdonan los que veo! —Sigúeme —dijo el Cojuelo— y no te amohines, que bien sabe el don dónde está, que se te ha caído en el Cleofás como la sopa en la miel. C o n esto, salieron del soñado —al parecer— edificio, y enfrente del descubrieron otro, cuya portada estaba pintada de sonajas, guitarras, gaitas zamoranas, cencerros, cascabeles, ginebras, caracoles, castrapuercos, pandorga prodigiosa de la vida, y preguntó don Cleofás a su amigo qué casa era aquella que mostraba en la portada tanta variedad de instrumentos vulgares, «que tampoco la he visto en la corte, y me parece que hay dentro mucho regocijo y entretenimiento».
36 37 38

35

—Esta es la casa de los locos —respondió el Cojuelo— que ha poco que se instituyó en la corte, entre unas obras pías que dejó un hombre muy rico y muy cuerdo, donde se castigan y curan locuras que hasta agora no lo habían parecido.
39

-Entremos dentro —dijo don Cleofás— por aquel postiguillo que está abierto y veamos esta novedad de locos. Y diciendo y haciendo se entraron los dos, uno tras otro; pasando un zaguán, donde estaban algunos de los convalecientes pidiendo limosna para los que estaban furiosos, ' llegaron a un patio cuadrado, cercado de celdas pequeñas por arriba y por abajo, que cada una dellas ocupaba un personaje de los susodichos.
40 4

3 5

'cuidador, domador'; p u e d e h a 0

3 8

sonajas...

castrapuercos:

instru-

ber un j u e g o : don/naire: donaire, 'burla, gracia'.
3 6

m e n t o s ruidosos q u e s i m b o l i z a n la l o cura, de manera q u e el a l b o r o t o s u m a d o p o r ellos es la pandorga vida.
0 3 9

me desbautizan: ' m e enfadan, m e desdonan: 'quitan
D

de la

irritan';

el d o n '

o

'aburren'. Efectivamente, ante el a b u so del don algunos nobles renunciaron a su uso l e g í t i m o .
3 7 0

E l recurso a la casa de locos ('mani-

c o m i o ' ) para satirizar una serie de p e r sonajes o arquetipos tiene más de un precedente literario en obras de m u y diversos géneros y t o n o s .
4 0 0

Alusión al refrán «Cayóle la sopa Estas observa-

en la miel», usado cuando algo sucedía m u y oportunamente. ciones sobre la calidad de Cleofás, así c o m o las de más adelante respecto a su linaje, tienen sentido b u r l e s c o .
0

diciendo y haciendo:
0

'inmediata-

mente, dicho y h e c h o ' .
4 1

'locos violentos', a los que se tenía

encadenados o enjaulados.

38

EL

DIABLO

COJUELO

A la puerta de una dellas estaba un hombre muy bien tratado de vestido, escribiendo sobre la rodilla y sentado sobre una banqueta, sin levantar los ojos del papel, y se había sacado uno con la pluma sin sentillo. E l Cojuelo le dijo: - A q u e l es un loco adbitrista, que ha dado en decir que ha de hacer la redución de los cuartos y ha escrito sobre ello más hojas de papel que tuvo el pleito de don Alvaro de Luna. - B i e n haya quien le trujo a esta casa -dijo don Cleofás-, que son los locos más perjudiciales de la república. -Esotro que está en esotro aposentillo -prosiguió el C o j u e l o - es un ciego enamorado, que está con aquel retrato en la mano, de su dama, y aquellos papeles que le ha escrito, como si pudiera ver lo uno ni leer lo otro, y da en decir que ve con los oídos. E n esotro aposentillo lleno de papeles y libros está un gramaticón que perdió el juicio buscándole a un verbo griego el gerundio. Aquel que está a la puerta de esotro aposentillo, con unas alforjas al hombro y en calzón blanco, le han traído porque, siendo cochero, que andaba siempre a caballo, tomó oficio de correo de a pie. Esotro que está en esotro de más arriba con un halcón en la mano es un caballero que, habiendo heredado mucho de sus padres, lo gastó todo en la cetrería y no le ha quedado más que aquel halcón en la mano, que se las come de hambre. Allí está un criado de un señor que, teniendo qué comer, se puso a servir. Allí está un bailarín que se ha quedado sin son bailando en seco. Más adelante está un historiador que se volvió loco de sentimiento de haberse perdido tres décadas de Tito L i v i o . Más adelante está un colegial cercado de mitras probándose la que le viene mejor, porque dio en decir que había de
43 43 44 45 46

4 3

' m u y cuidado, a t i l d a d o ' .

0

nimiedades, el caballero ocioso, el criado, el letrado, el rico avariento, etc., que aparecen más adelante, son arquetipos que constituyen un canon satírico, residiendo la originalidad más en el ingenio y agudeza de cada autor para retratarlos con dos rasgos que en el vicio que lo caracteriza o su mera presencia en la o b r a .
4 5 0

4 3

E l adbitrista (grafía usual) p r o p o n e

en su arbitrio o ' p r o y e c t o ' —más v o l u m i noso que el pleito de don Alvaro de Luna, valido de J u a n II— la reducción de m e tal precioso en la aleación de las m o n e das de cuatro maravedís (cuartos) en b e neficio de la empobrecida Corona española; arbitrios y arbitristas p r o t a g o nizaron más de una página de la sátira del Siglo de O r o . °
4 4

«Bailar sin son. Dícese de los que

vanamente hablan o h a c e n algo sin tiempo ni sazón» (Correas).
4 6

Igual que ocurre con el arbitrista

E l historiador r o m a n o T i t o L i v i o CXLII).

que le precede, este enamorado con el retrato, así c o m o el gramaticón ocupado en

dividió en décadas su Historia de Roma (Ab urbe condita librí

TRANCO

III

39

ser obispo. Luego, en esotro aposentillo, está un letrado que se desvaneció en pretender plaza de ropa, y de letrado dio en sastre, y está siempre cortando y cosiendo garnachas. E n esotra celda, sobre un cofre lleno de doblones, cerrado con tres llaves, está sentado un rico avariento que, sin tener hijo ni pariente que le herede, se da muy mala vida, siendo esclavo de su dinero y no comiendo más que un pastel de a cuatro, ni cenando más que una ensalada de pepinos, y le sirve de cepo su misma riqueza. Aquel que canta en esotra jaula es un músico sinsonte, que remeda los demás pájaros y vuelve de cada pasaje como de un parasismo. Está preso en esta cárcel de los delictos del juicio porque siempre cantaba, y cuando le rogaban que cantase, dejaba de cantar.
47 48 49 50

-Impertinencia es esa casi de todos los desta profesión. —En el brocal de aquel pozo que está en medio del patio, se está mirando siempre una dama muy hermosa, como lo verás si ella alza la cabeza, hija de pobres y humildes padres, que, queriéndose casar con ella muchos hombres ricos y caballeros, ninguno la contentó y en todos halló una y muchas faltas y está atada allí en una cadena por que, como Narciso, enamorada de su hermosura, no se anegue en el agua que le sirve de espejo, no teniendo en lo que pisa al sol ni a todas las estrellas. En aquel pobre aposentillo enfrente, pintado por defuera de llamas, está un demonio casado, que se volvió loco con la condición de su mujer.
51 53 53

Entonces don Cleofás le dijo al compañero que le enseñaba todo este retablo de duelos:
54

4 7

plaza de ropa: 'puesto de j u e z ' , p o r

parasismo: ' p a r o x i s m o ' .
5 0

0

ser ropa la toga que vestían los magistrados; lo que en cambio consigue este l e trado es cortar y coser c o m o sastre esa ropa o garnachas (que también así se llamaban las togas que vestían j u e c e s y consejeros).
4 8 0

Usa la forma y sentido e t i m o l ó g i -

cos de delictos ('faltas, omisiones') y j u e ga c o n su sentido habitual (por esos delictos está en esa particular cárcel que es el manicomio).
5 1

E l bello N a r c i s o , c o m o se sabe,

L o s pasteles de a cuatro eran unas

tras despreciar a la ninfa E c o , se e n a m o ró de su propia i m a g e n reflejada en el agua y se a h o g ó en ella ( O v i d i o , Metamorfosis, III, 3 3 9 - 5 1 0 ) .
5 2

empanadillas rellenas de carne picada de ínfima calidad (conforme a su p r e cio: cuatro maravedíes), comida de p o bres. L o s pepinos, por otro lado, eran considerados alimento de poca calidad y especialmente indigestos.
4 9 0

'despreciando'.

0

5 3

condición: 'fuerte carácter'.

0

5 4

'espectáculo de penas y desgra0

músico sinsonte: 'cantor' (sinsonte:

cias'; se apodaba retablo de duelos a quien sufría muchas desgracias.

'pájaro e x ó t i c o de canto m e l o d i o s o ' ) ;

40

EL

DIABLO

COJUELO

—Vamonos de aquí, no nos embarguen por alguna locura que nosotros ignoramos, porque en el mundo todos somos locos, los unos de los otros." El Cojuelo dijo: - Q u i e r o tomar tu consejo, porque, pues los demonios enloquecen, no hay que fiar de sí nadie. - D e s d e vuestra primera soberbia —dijo don Cleofás— todos lo estáis, que el infierno es casa de todos los locos más furiosos del mundo. —Aprovechado estás —dijo el Cojuelo—, pues hablas en lenguaje ajustado. C o n esta conversación salieron de la casa susodicha y, a mano derecha, dieron en una calle algo dilatada que por una parte y por otra estaba colgada de ataúdes, y unos sacristanes con sus sobrepellices paseándose junto a ellos, y muchos sepultureros abriendo varios sepulcros, y don Cleofás le dijo a su camarada:
56 57 58 59

- ¿ Q u é calle es esta, que me ha admirado más que cuantas he visto, y me pudiera obligar a hablar más espiritualmente que con lo primero de que tu te admiraste? —Esta es más temporal y del siglo que ninguna —le respondió el Cojuelo-, y la más necesaria, porque es la ropería de los agüelos, donde cualquiera, para todos los actos positivos que se le ofrece y se quiere vestir de un agüelo porque el suyo no le viene bien o está traído, se viene aquí y por su dinero escoge el que le está más a p r o pósito. ' Mira allí aquel caballero torzuelo, cómo se está proban60 6 62

5 5

embarguen: 'aprisionen'; todos so-

garizante que responde a la tendencia c o m ú n desde la E d a d M e d i a de la v e l a rización de / b / y / h / ante / u e / . °
6 1

mos locos... a ojos de los otros: el refrán aparece c o m o moraleja del episodio que aquí finaliza, subrayando la locura y vanos afanes del género h u m a n o .
5 6 0

C o m o si de ropa vieja se tratara, en

esta ropería se e x p o n e n y cambian los abuelos, es decir, 'el linaje', para conseguir los actos positivos ('dictámentes positivos tras exigentes probanzas de l i m p i e za de sangre'). El abuelo propio no le viene bien si pertenece a linaje converso, porque cuestiona su «limpieza de sangre», o está traído si tiene un apellido m u y 'usado', c o m o «Pérez», que, c o n ser de cristiano viejo, es p o c o distinguido.
6 2 0 0

'nadie p u e d e confiarse, estar tran'nada se te escapa, aprendes'; la 'tapizada, cubiertas de ataúdes las
0

quilo'.
5 7

construcción c o n participio es u s u a l .
5 8

paredes'.
5 9

sobrepelliz: 'prenda

con

anchas

mangas de lino blanco que se viste s o bre la sotana'.
6 0

agüelos, p o r abuelos, es forma v u l -

'de baja c o n d i c i ó n ' o ' p i c a r o ' .

0

TRANCO

III

41

do una agüela que ha menester; y esotro, hijo de quien él quisiere, se está vistiendo otro agüelo y le viene largo de talle. Esotro más abajo da por otro agüelo el suyo, y dineros encima, y no se acaba de concertar, porque le tiene más de costa al sacristán, que es el ropero. Otro a esotra parte, llega a volver un agüelo suyo de dentro afuera y de atrás adelante, y a remendallo con la agüela de otro. Otro viene allí con la justicia a hacer que le vuelvan un agüelo que le habían hurtado y le ha hallado colgado en la ropería. Si hubieres menester algún agüelo o agüela para algún crédito de tu calidad, a tiempo estamos, don Cleofás Leandro, que yo tengo aquí un ropero amigo que desnuda los difuntos la primera noche que los entierran y nos le fiará por el tiempo que quisieres. —Dineros he menester y o , que agüelos no —respondió el estudiante—: con los míos me haga Dios bien, que me han dicho mis padres que deciendo de Leandro el animoso, el que pasaba el mar de Abido «en amoroso fuego todo ardiendo» y tengo mi ejecutoria en las obras sueltas de Boscán y Garcilaso. —Contra hidalguía en verso —dijo el diablillo— no hay olvido ni cnancillería que baste, ni hay más que desear en el mundo que ser hidalgo en consonantes. —Si a mí me hicieran merced —prosiguió don Cleofás—, entre Salicio y Nemoroso se habían de hacer mis diligencias, que no me habían de costar cien reales; que allí tengo mi Montaña, mi Galicia, mi Vizcaya y mis Asturias.
63 64 65 66 67 68 68

>3

tiene más de costa: 'tiene que pagar

cilaso sobre L e a n d r o , aducido p o r d o n Cleofás, c o n la Historia de Leandro y Hero, de B o s c á n , c o m o ejecutoria ('documento que certifica su nobleza'). T o d o este pasaje es burla de algunos genealogistas y familias que incluían en sus linajes héroes famosos Abel...
6 7 0

también'. La connivencia de los sacristanes en estos procesos de ennoblecimiento era notoria, pues ellos llevaban los libros de bautismos y matrimonios, el «registro civil» de la é p o c a .
6 4 0

E s decir, ha variado el orden de

remontán-

sus apellidos y les ha añadido otro para darles lustre.
6 5

dose hasta Hércules, A d á n , C a í n y Contra hidalguía... no hay chancille-

'tengo suficiente'; véase Prels., Leandro, personaje mitológico

n. 1 6 .
6 6

ría que baste: los fiscales de las chancillerías ('tribunales, audiencias') se oponían de oficio a cualquier demanda de hidalguía.
1 0

enamorado de H e r o , atravesaba cada n o c h e nadando el estrecho que separa las ciudades de Sesto y A b i d o para v e r la; en amoroso juego todo ardiendo es el segundo verso del soneto X X I X de G a r -

Se entiende merced de u n hábito de
0

caballero.
6 9

Salicio y Nemoroso son los p r o t a g o -

42

EL

DIABLO

COJUELO

—Dejemos vanidades agora —dijo el Cojuelo—, que ya sé que eres muy bien nacido en verso y en prosa, y vamos en busca de un fig ó n a almorzar y a descansar, que bien lo habrás menester por lo trasnochado y madrugado, y después proseguiremos nuestras aventuras.
70

nistas de la Égloga I de Garcilaso; Montaña: territorio que se extendía por la zona de la Cordillera cantábrica y a c tual provincia de Santander, era lugar

de procedencia que implicaba hidalguía al que se aludía, c o m o aquí, p o r antonomasia.
7 0 0

'casa de comidas'.

T R A N C O

I V

Dejemos a estos caballeros en su figón almorzando y descansando, que sin dineros pedían las pajaritas que andaban volando por el aire y al Fénix empanado, y volvamos a nuestro astrólogo regoldano y nigromante enjerto, que se había vestido con algún cuidado de haber sentido pasos en el desván la noche antes y, subiendo a él, halló las ruinas que había dejado su familiar en los pedazos de la redoma y mojados sus papeles y el tal espíritu ausente; y viendo el estrago y la falta de su demoñuelo, comenzó a mesarse las barbas y los cabellos y a romper sus vestiduras, como rey a lo antiguo. Y estando haciendo semejantes estreñios y lamentaciones, entró un diablejo zurdo, mozo de retrete de Satanás, diciendo que Satanás su señor le besaba las manos; que había sentido la bellaquería que había usado el Cojuelo, que él trataría de que se castigase, y que entre tanto se quedase él sirviéndole en su lugar. Agradeció mucho el cuidado el astrólogo y encerró el tal espíritu en una sortija de un topacio grande que traía en un dedo, que antes había sido de un m é dico, con que a todos cuantos había tomado el pulso había muerto. Y en el infierno se juntaron entre tanto, en sala plena, los más graves jueces de aquel distrito, y haciendo notorio a todos el delito del tal Cojuelo, mandaron despachar requisitoria para que le prendiesen en cualquier parte que le hallasen. Y se le dio esta comisión a Cienllamas, demonio comisonario que había dado muy buena
1 2 3 4 5 6 7 8
1

Esas exquisiteces imposibles de

X I X , i).°
5

atender - c o m o las pajaritas ('pájaros') que están volando o la mítica ave f é nix— se requerían a venteros y figoneros en tono de b r o m a .
2 0

mozo de retrete: 'ayuda de cámara';

besar las manos era cortesía obligada al c o m i e n z o de todo mensaje verbal. E l ataque a los zurdos, de procedencia f o l clórica, es u n m o t i v o recurrente en la sátira á u r e a .
0

regoldano:

'que echa regüeldos,

eructos', también posiblemente ' v a n i d o s o ' ; enjerto: 'injerto', es decir, ' p o r demás'; aprovecha también otros sentidos: la castaña silvestre es menos buena, p o r producir eructos —de ahí regoldana—, que la injerta, más refinada.
3 0

' L o s demonios familiares, auxiliares de nigromantes, eran encerrados en sortijas o redomas; véase I, n. 3 5 .
7

Los médicos usaban sortijas p o r q u e

se creía en el p o d e r curativo de las p i e dras preciosas. A q u í , c o n f o r m e al tópico satírico, el m é d i c o es asesino y la sortija, mortífera.
0

'preocupación, recelo'. S e rasgan las vestiduras, p o r e j e m -

4

p l o , los reyes que aparecen en las Escrituras (II R e y e s , I, 11, y I V R e y e s ,

'sesión plenaria'.

43

44

EL

DIABLO

COJUELO

cuenta de otras que le habían encargado; y llevándose consigo por corchetes a Chispa y a Redina, demonios a las veinte, y subiéndose en la muía de Liñán, salió del infierno con vara alta de justicia en busca del dicho delincuente.'' En este tiempo, sobre la paga de lo que habían almorzado, habían tenido una pesadumbre el revoltoso diablillo y don Cleofás con el figón, en que intervinieron asadores y torteras," porque lo que del diablo es, el diablo se lo ha de llevar,' y acudiendo la justicia al alboroto, se salieron por una ventana, y cuando el alguacil de corte, con la gente que llevaba, pensaba cogellos, estaban ya de esotra parte de Getafe, en demanda de Toledo, y dentro de un minuto en las ventillas de Torrejón, y en un cerrar de ojos, a vista de la puerta de Bisagra,' dejando la Real Fábrica del Hospital de Afuera a la derecha mano.' Y volviéndose el estudiante al camarada, le dijo:
8 10 12 4 5 6

-Lindos atajos sabes; mal haya quien no caminara contigo todo el mundo mejor que con el Infante don Pedro de Portugal, el que anduvo las siete partidas del.' —Somos gente de buena maña —respondió el Cojuelo. Y , cuando estaban hablando en esto, llegaban al barrio que llaman de la Sangre de Cristo, y al Mesón de la Sevillana, que es el mejor de aquella ciudad.' El Diablo Cojuelo le dijo al estudiante:
7 8

" J u e g a con la expresión correos a las veinte, los correos que debían hacer veinte leguas cada día; corchetes: ' a u x i liares'. Los nombres de los demonios parecen burlescos: Chispa se usaba para motejar al 'inquieto, c o l é r i c o ' y Redina puede ser nombre p r o v e r b i a l .
1 0 0

modernos) u otras obras coetáneas.
1 5

Las ventillas de Torrejón,

construi-

das para atender a los pasajeros de viaje a Andalucía, dieron origen a T o r r e j ó n de la Calzada (provincia de M a d r i d ) ; puerta de Bisagra: famosa puerta p o r la
0

que se entraba en T o l e d o desde M a d r i d y los campos de la S a g r a .
1

La muía de Liñán debe ser el aire,
0

aunque es alusión o s c u r a .

fábrica: 'edificio'. E l Hospital de de Afuera

" La vara alta, alzada, indicaba que quien la llevaba actuaba en misión y calidad de ministro de justicia, y tenía autoridad para ejercerla. '" 'riña, disgusto'. figón se llamaba en el siglo XVII también al 'figonero' que guisaba la c o mida; asadores y torteras: 'varillas para asar y cazuelas planas para hacer tortas', aquí usadas corno a r m a s .
1 4 0 0

San J u a n Bautista u Hospital

(así llamado p o r levantarse extramuros de la ciudad) quedaba a la derecha l l e gando de M a d r i d .
1 7 0

' a n d u v o todas las partes del m u n -

do'. E n un libro de viajes se describían los del infante d o n P e d r o de Portugal p o r todas o las siete partidas ('partes') del m u n d o ; mal haya: véase I, n. 8 2 .
8 0

' Efectivamente, era m e s ó n de calidad: en él se alojó el Príncipe de Gales y su séquito en su visita a España de

Parece refrán, aunque no se ha ha-

llado en ningún refranero antiguo (sí en

TRANCO

IV

45

—Esta es muy buena posada para pasar esta noche y para descansar de la pasada. Éntrate dentro y pide un aposento y que te aderecen de cenar, que a mí me importa llegarme esta noche a Constan tinopla a alborotar el serrallo del Gran Turco y hacer degollar doce o trece hermanos que tiene, por miedo de que no conspiren a la Corona, y volverme de camino por los Cantones de los esguízaros y por Ginebra a otras diligencias deste modo, por sobornar con algunos servicios a mi amo, que debe de estar muy indignado contra mí por la travesura pasada; que yo estaré contigo antes que den las siete de la mañana.
10 30 21

Y diciendo y haciendo, se metió por esos aires como por una viña vendimiada, meando la pajuela a todo pajaróte y ciudadano de la región etérea, a fuer de los de la jerigonza crítica, y don Cleofás se entró a tomar posada, que aunque estaba llena de m u chos pasajeros que habían venido con los galeones y pasaban a la corte, con todo, al güésped nuevo hicieron cortesía, porque la persona de don Cleofás traía consigo cartas de recomendación, como dicen los cortesanos antiguos.
22 23 24 25

Convidáronle a cenar unos caballeros soldados aquella noche, preguntándole nuevas de Madrid, y, después de haber cumplido con la celebridad de los brindis por el R e y —Dios le guarde—, por sus damas y sus amigos, y haber dado las aceitunas con los palillos carta de pago de la cena, se fue cada uno a recoger a su aposento, por26 27

1623 y Cervantes situó allí la acción de La ilustre
1 9 2 0

gar y otra culta, c o m o se subraya e n s e guida.
0 2 4

fregona.

0

'palacio r e a l ' .

0

' c o m o dirían los de la j e r g a culte-

H o y se omitiría el no, usado e n 0

rana'; se refiere, burlescamente, a la e x presión culterana ciudadano de la región etérea.
2 5 0

tonces c o n verbos que significaban temor.
2 1 22

' p o r el estilo'; esguízaros: 'suizos'. «Entrarse como por viña vendimiada

A s í se decía de quien tenía c u a l i 0

dades, p o r su carácter o aspecto, para hacerse estimar.
26

es lo m e s m o que entrarse c o n libertad, p o r q u e después de c o g i d o el esquilmo no hay qué guardar» (Covarrubias); diciendo y haciendo: 'dicho y h e c h o ' .
23 0

celebridad p u e d e referirse a las p a r -

tes de una celebración - l o s brindis-, las personas celebradas —el rey, etc.—, y su misma alabanza.
2 7

meando...:

'desafiando y aventa-

j a n d o a todo pájaro y habitante del cielo'; mear la pajuela era, en un principio, m o d o de afrenta en las peleas entre n i ños y l u e g o la frase se hizo proverbial; contrastan ambas expresiones, una v u l -

carta de pago: 'recibo de la cantidad

que se satisface a quien se debía', i m p l i caba el final de un trato, igual que las aceitunas y los palillos de dientes daban término a la c e n a .
0

4

6

EL

DIABLO

COJUELO

que habían de tomar la madrugada para llegar con tiempo a M a drid, y don Cleofás hizo lo mismo en el que le señaló el güésped, sintiendo la soledad del compañero en algún modo porque le traía tan entretenido; y haciendo varios discursos sobre el almohada, se quedó como un pajarito, jurando al silencio de las sombras, como lo demás del mundo, el mesón de la Sevillana el natural vasallaje con el sueño, que solas grullas, los murciégalos y lechuzas estaban de posta a su cuerpo de guardia, ' cuando, a las dos de la noche, unas temerosas voces que repetían «¡Fuego, fuego!» despertaron a los dormidos pasajeros con el sobresalto y asombro que suele causar cualquier alboroto a los que están durmiendo, y más oyendo apellidar fuego —voz que con más terror atemoriza los ánimos más constantes—, rodando unos las escaleras por bajar más apriesa, otros saltando por las ventanas que caían al patio de la posada, otros, que por las pulgas u temor de las chinches, dormían en cueros, como vinagre, hechos Adanes del baratillo, poniendo las manos donde habían de estar las hojas de higuera, siguiendo a los demás y acompañándolos don Cleofás con los calzones revueltos al brazo y una alfajía que, por no encontrar la espada, halló acaso en su aposento, como si en los incendios y fantasmas importase andar a palos ni a cuchilladas, natural socorro del miedo en las repentinas invasiones.
28 29 30 3 32 33 34 35

Salió, en esto, el güésped en camisa, los pies en unas empanadas de Fregenal, cinchado con una faja de grana de polvo el estómago y un candil de garabato en la mano, diciendo que se sosegasen,
36 37

2 8

tomar la madrugada
0

o la mañana:

33

en cueros: ' d e s n u d o ' y 'en odres de

'madrugar'.
2 9

c u e r o ' como vinagre; son Adanes p o r ir desnudos (véase I, n. 4), añadiendo c o n del baratillo ('del mercadillo', véase III, n. 12) un matiz despectivo, c o m o si hoy se dijera «de pacotilla», «de s a l d o » .
3 4 0 0

soledad: 'ausencia'; añoraba d o n 'se q u e d ó d o r m i d o ' ; discursos:

Cleofás al C o j u e l o .
3 0

'pensamientos'; el almohada: se e m p l e a ba el ante sustantivo femenino c o n v o cal inicial, átona o t ó n i c a .
3 1 0

'listón de madera de una puerta o acaso: ' p o r casualidad'; fantasmas: Fregenal era famosa p o r el curtido
0

ventana'.
35

Se decía de las grullas que quedaba cuerpo de guardia: 'de

una de guardia mientras las demás dormían; de posta... guardia en el lugar asignado para la misma'. E l adjetivo solas puede ir seguido directamente del nombre, c o m o a q u í , sin necesidad de interponer artículo.
32 0 0

'visiones'.
3 6

del c u e r o . Los zapatos son empanadas de Fregenal y los pies su r e l l e n o .
3 7

E l g o r d o m e s o n e r o va cinchado

(cincha: 'faja de c á ñ a m o o esparto para muías o caballos') c o n una faja (también es fajado el animal c o n banda de distin-

apellidar,
0

'gritar, llamar pidiendo

ayuda'.

TRANCO

IV

47

que aquel ruido no era de cuidado, que se volviesen a sus camas, que él pondría remedio en ello. Apretóle don Cleofás, como más amigo de saber, que le dijese la causa de aquel alboroto, que no se habían de volver a acostar sin descifrar aquel misterio. El güésped le dijo muy severo que era un estudiante de Madrid que había dos u tres meses que entró a posar en su casa, y que era poeta de los que hacen comedias, y que había escrito dos que se las habían chillado en Toledo, y apedreado como viñas, y que estaba acabando de escribir la comedia de Troya abrasada, y que sin duda debía de haber llegado al paso del incendio y se convertía tanto en lo que escribía que habría dado aquellas voces; que por otras experiencias pasadas sacaba él que aquello era verdad infalible como él decía; que para confirmallo subiesen con él a su aposento y hallarían verdadero este discurso.
38 30 40

Siguieron al güésped todos de la suerte que estaban y, entrando en el aposento del tal poeta, le hallaron tendido en el suelo, despedazada la media sotanilla, revolcado en papeles y echando espumarajos por la boca, y pronunciando con mucho desmayo: «¡Fuego, fuego!», que casi no podía echar la habla, porque se le había metido monja. ' Llegaron a él muertos de risa y llenos de piedad todos, diciéndole:
4

- S e ñ o r licenciado, vuelva en sí y mire si quiere beber o comer algo para este desmayo. Entonces el poeta, levantando como pudo la cabeza, dijo: - ¡ S i es Eneas! ¡ Y Anquises, con los Penates y el amado Ascanio! ¿Qué aguardáis aquí, que está ya el Ilion hecho cenizas, y Príamo, Paris y Policena, Hécuba y Andrómaca han dado el fatal tributo a

to color de pelo) de grana de polvo: 'de color rojo del p o l v o de la grana o c o chinilla'; garabato: ' g a n c h o ' .
3

p o n d e r a una r e d a c c i ó n p r e v i a de Z a baleta.
41 0

no podía echar el habla: 'estaba sin monja

'le instó don C l e o f á s ' .

0

aliento' porque se le había metido

3 5

A p r o v e c h a el doble sentido de

('como monja, el habla se había retirado, enclaustrado'); p e r o hay otro j u e g o ingenioso: «monjas llaman los m u c h a chos a aquellas centellas pequeñas que quedan cuando q u e m a n un papel, y se van apagando p o c o a p o c o » (Autoridades); el poeta, al abrasarse T r o y a , ha tragado una monja de estas y, atragantado, no p u e d e hablar.

apedrear: 'tirar piedras' o 'caer granizo'. Véase más abajo, n. 58.
4 0

paso: ' l a n c e ' . C a l d e r ó n y Z a b a l e titulada

ta escribieron una c o m e d i a

Troya abrasada, basada también en los hechos de la guerra de T r o y a ; se estren ó en 1 6 4 3 , p e r o la alusión de V é l e z , si n o a simple casualidad, podría res-

EL

DIABLO

COJUELO

la muerte, y a Elena, causa de tanto daño, llevan presa Menalao y Agamenón? ¡Y lo peor es que los mirmidones se han apoderado del tesoro troyano! —Vuelva en su juicio —dijo el güésped—, que aquí no hay almidones ni toda esa tropelía de disparates que ha referido, y mucho mejor fuera llevalle a casa del N u n c i o , donde pudiera ser, con bien justa causa, mayoral de los locos, y metelle en cura, que se le han subido los consonantes a la cabeza como tabardillo.
42 43 44 45

—¡Qué bien entiende de afectos el señor güésped! —respondió el poeta, encorporándose un poco más. " - D e afectos ni de afeites —dijo el güésped— no quiero entender, sino de mi negocio; lo que importa es que mañana hagamos cuenta de lo que me debe de posada y se vaya con Dios, que no quiero tener en ella quien me la alborote cada día con estas locuras: basten las pasadas, pues comenzando a escribir recién llegado aquí la c o media del Marqués de Mantua, que zozobró y fue una de las silbadas, fueron tantas las prevenciones de la caza y las voces que dio llamando a los perros Melampo, Oliveros, Saltamontes, Tragavientos, etc., y el «¡Ataja, ataja!» y el «¡Guarda el oso cerdoso y el jabalí colmilludo!», que malparió una señora preñada que pasaba del Andalucía a Madrid del sobresalto; y en esotra del Saco de Roma —que entrambas parecieron cual tenga la salud— " fue el estruendo
4 47 4

4 2

Personajes y sucesos de la guerra (II); Menalao, p o r asimilación, divi-

dice al tabernero que entiende de afectos, término preciso c o n que en la o r a toria se aludía a las pasiones anímicas (del oyente, del orador o del m i s m o personaje).
4 7 0

troyana descritos p o r V i r g i l i o en la Eneida en lugar de «Menelao»; Penates:

nidades protectoras de la familia; mirmidones: aqueos a las órdenes de A q u i les.
4 3

«¡Guarda

el oso cerdoso!»: ' ¡ A t e n t o (h. 1600), tra-

al oso peludo!' (adjetivación tópica). Así se llamaba el m a n i c o m i o de E n El marqués de Mantua gicomedia de L o p e de V e g a que r e c o ge la tradición romanceril y legendaria, hay escenas de caza, un perro llamado M e l a m p o y un personaje c o n el n o m mayoral: 'capataz, j e f e ' . Los 'versos' (consonantes) le han bre de O l i v e r o s .
4 S 0

T o l e d o p o r haberlo fundado el nuncio Francisco Ortiz, casa de locos en que no raras veces la sátira recluye a los p o e tas.
0 4 4

4 5

E s decir, 'malas o faltas de j u i c i o ' ;

afectado a la cabeza c o m o tabardillo: fiebre tifoidea que producía manchas y pústulas «subiendo» hasta la cara.
4 6

era frase hecha usada para la c o m p a r a ción y también la maldición o buenos augurios. U n a c o m e d i a de J u a n de la C u e v a llevaba p o r título El saco de Roma.°

E l éxtasis y furor poético son

c o m o una fiebre para el poeta, por eso

TRANCO

IV

49

de las cajas y trompetas, haciendo pedazos las puertas y ventanas deste aposento a tan desusadas horas como estas, y el «¡Cierra, E s paña!», «¡Santiago, y a ellos!», y el jugar la artillería con la boca como si hubiera ido a la escuela con un petardo, ' o criádose con el basilisco de Malta, que engañó el rebato a una compañía de infantería que alojaron aquella noche en mi casa, de suerte que, t o cando al arma, se hubieron de hacer a escuras unos soldados pedazos con otros, acudiendo al ruido medio Toledo con la justicia, echándome las puertas abajo, y amenazó a hacer una de todos los diablos; que es poeta grulla que siempre está en vela y halla consonantes a cualquiera hora de la noche y de la madrugada. El poeta dijo entonces: - M u c h o mayor alboroto fuera si yo acabara aquella comedia de que tiene vuesa merced en prendas dos jornadas por lo que le debo, que la llamo Las tinieblas de Palestina, donde es fuerza que se rompa el velo de el Templo en la tercera jornada, y se escurezca el sol y la luna, y se den unas piedras con otras, y se venga abajo toda la fábrica celestial con truenos y relámpagos, cometas y exhalaciones, en sentimiento de su Hacedor; que por faltarme los nombres que he de poner a los sayones no la he acabado. ¡Ahí me dirá vuesa merced, señor güésped, qué fuera ello! —Vayase —dijo el mesonerazo— a acaballa al Calvario, aunque no faltará en cualquiera parte que la escriba o la representen quien le crucifique a silbos, legumbre y edificio.
50 5 53 53 54 55 56 57 58

49

4 9

'tambores' también llamados así, ¡Cierra, España!: ' ¡ A l ataque, E s -

racio se autorretrata gesticulando y g r i tando poseído p o r la ficción, y el furor poético del b u s c ó n d o n Pablos p r o v o c a incidentes p a r e c i d o s .
55 0

sobre todo los de la guerra.
50

paña!'. Santiago, patrón de España, era i n v o c a d o en las batallas ya en tiempos del C i d , hasta el punto de significar, por metonimia, ' a c o m e t i d a ' .
sl 0

poeta grulla,
0

' n o c t u r n o ' , c o m o la

grulla (véase n. 31 a este tranco); consonantes: ' v e r s o s ' .
5

jugar la artillería significa específi-

se rompa el velo: 'se d e r r u m b e el t e es un aparatoso efecto escénico, sayones: ' v e r d u g o s ' . Es tópico en la

camente 'dispararla', al añadir con la boca queda claro que el poeta imitó su ruido.
5 3

cho';
57

c o m o se verá. sátira del mal poeta que tropiece c o n problemas nimios c o m o este para la r e solución o ejecución de la c o m e d i a .
5 8 0

Se llamaba basilisco a un cañón de
0

gran calibre y l o n g i t u d .
5 3

'hizo creer que atacaban' (véase II, una de todos los diablos: 'una triful-

n. 93).
54

E l m e s o n e r o impreca al poeta

ca, un alboroto'. Episodios c o m o estos abundan en la sátira de los poetas: H o -

aprovechando la materia de la c o m e dia: p o r eso lo c o n d e n a al calvario y a la

EL

DIABLO

COJUELO

—Antes resucitan con mis comedias los autores —dijo el poeta—; y para que conozcan todos vuesas mercedes esta verdad y admiren el estilo que llevan todas las que yo escribo, ya que se han levantado a tan buen tiempo, quiero leelles esta. Y diciendo y haciendo, tomó en la mano una rima de vueltas de cartas viejas cuyo bulto se encaminaba más a pleito de tenuta que a comedia, y arqueando las cejas y deshollinándose los bigotes dijo, leyendo el título, de esta suerte: —Tragedia Troyana, Astucias de Sinón. ' Caballo griego, Amantes adúlteros y R e y e s endemoniados. Sale lo primero por el patio, sin haber cantado, el Paladión, con cuatro mil griegos por lo menos, armados de punta en blanco, dentro del. —¿Cómo —le replicó un caballero soldado de aquellos que estaban en cueros, que parece que se habían de echar a nadar en la c o media- puede toda esa máquina entrar por ningún patio ni coliseo de cuantos hay en España, ni por el del B u e n R e t i r o , afrenta de los romanos anfiteatros, ni por una plaza de toros? —¡Buen remedio! —respondió el poeta— Derribaráse el corral y dos calles junto a él para que quepa esta tramoya, que es la más portentosa y nueva que los teatros han visto; que no siempre sucede hacerse una comedia como esta, y será tanta la ganancia que podrá muy bien a sus ancas sufrir todo este gasto. Pero escuchen, que ya
60 6 62 63 64 65

59

crucifixión y añade a los normales o b sequios de un público descontento (silbos y legumbre) el edificio, o sea, apedreamiento c o n los cascotes del techo desplomado.
5 9 0

dría a ser la actual 'platea'; sin haber cantado: antes que comenzara la obra solían cantar los músicos; Paladión: aquí, 'el caballo de T r o y a ' ; armados de punta en blanco: 'de pies a cabeza y las armas d e senvainadas'.
3 0

'directores de compañías teatra-

les'. N ó t e s e el v e r b o resucitan, c o h e r e n te c o n el tema de la comedia.
6 0

máquina:

' m o l e , e n o r m e ingenio

m e c á n i c o ' . E l C o l i s e o del B u e n R e t i ro, inaugurado en 1 6 4 0 , estaba dotado para las más aparatosas escenografías.
6 4 0

rima: ' m o n t ó n ' ; cartas: 'hojas de

papel ya escritas', p o r eso usa las vueltas o 'dorsos'. E l pleito de tenuta se hacía para obtener la posesión provisional de los frutos y rentas de un m a y o r a z g o ; era largo y su legajo v o l u m i n o s o : la sátira tacha a los malos poetas de prolíficos.°
1

tramoya:

'máquina'. La solución

de derribar el corral y dos calles caricaturiza las reformas a veces necesarias en los corrales para habilitar la maquinaria escénica y p u e d e ser recuerdo burlesco de la leyenda troyana, en que se derriban los m u r o s de T r o y a para introducir el c a b a l l o .
65 0

Sinón, con sus astucias, c o n v e n c e

a los troyanos de que metan el caballo lleno de enemigos en T r o y a .
6 2

a sus ancas: 'a su costa'; la ganancia
0

patio: en el corral de comedias v e n -

cubrirá sobradamente los g a s t o s .

TRANCO

IV

51

comienza la obra, y atención, por mi amor: «Salen por el tablado, con mucho ruido de chirimías y atabalillos, Príamo, rey de T r o ya, y el príncipe París, y Elena, muy bizarra en un palafrén, en medio, y el rey a la mano derecha (que siempre desta manera guardo el decoro a las personas reales), y luego, tras ellos, en palafrenes negros, de la misma suerte, once mil dueñas a caballo». —Más dificultosa apariencia es esa que esotra —dijo uno de los oyentes—, porque es imposible que tantas dueñas juntas se hallen. -Algunas se harán de pasta -dijo el poeta- y las demás se juntarán de aquí para allí; fuera de que si se hace en la corte, ¿qué señora habrá que no envíe sus dueñas prestadas para una cosa tan grande, por estar los días que se representare la comedia, que será por lo menos siete u ocho meses, libres de tan cansadas sabandijas? Hubiéronse de caer de risa los oyones, y de una carcajada se llevaron media hora de reloj al son de los disparates del tal poeta, y él prosiguió diciendo: —No hay que reírse, que si Dios me tiene de sus consonantes, he de rellenar el mundo de comedias mías, y ha de ser Lope de Vega —prodigioso monstruo español y nuevo Tostado en verso— niño de teta conmigo. Y después me he de retirar a escribir un poema he66 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76
}>

Las chirimías (similares al o b o e ) y
0

7 1

'desde ahora para e n t o n c e s ' .

0

los atabalHlos ('tambores') anunciaban la entrada de personajes importantes.
6 7

7 2

E l poeta es optimista, ya que las
0

obras solían representarse c o m o m u c h o cinco o seis días s e g u i d o s .
73

'caballo manso' usado para entra0

das y desfiles; bizarra: aquí, 'galante, c e remoniosa'.
)l

cansadas: 'fastidiosas, pesadas' (sa-

bandijas: véase I, n. 86). Las dueñas eran mujeres de edad que, al quedar viudas, entraban a servir en casas para dar respetabilidad: velaban p o r la honradez de la señora y vigilaban al resto de los criados. Su orgullo, chismorreos y misma función las hicieron enojosas y u n o de los blancos predilectos de la sátira áurea.
7 4 0

Les presenta y hace comportarse

conforme a su categoría. La alusión al decoro, un tópico más en la sátira al mal poeta, era de h e c h o una p r e o c u p a c i ó n real y fundada: una obra en que no se guardara el decoro podía ser hundida por el p ú b l i c o .
9 0

N o le bastan al poeta la nueva tra-

oyones:

adaptación

burlesca

de

m o y a , trompetas y tambores, caballos: sube también al tablado una m u c h e dumbre, exagerada hasta el absurdo, de once mil dueñas; el n ú m e r o puede aludir a las once mil vírgenes mártires m a tadas por los hunos.
7 0

'oyentes', calcada de mirones.
7 5

Modificación j o c o s a del

refrán

«Dios nos tenga de su mano en invierno y en verano, y en todo tiempo del año», o de otros refranes y dichos por el estilo.
7 6 0

L o p e de V e g a , monstruo

('prodi-

'aparición, entrada, efecto e s c é 0

gio')

y nuevo Tostado en verso (por lo

nico'.

prolífico), será niño de teta ('simple afi-

52

EL

DIABLO

COJUELO

roico para mi posteridad, que mis hijos o mis sucesores hereden, en que tengan toda su vida que roer sílabas. Y agora oigan vuesas mercedes. .. —amagando a comenzar, el brazo derecho levantado, los versos de la comedia, cuando todos a una voz le dijeron que lo dejase para más espacio, y el güésped, indignado, que sabía poco de filis, le volvió a advertir que no había de estar un día más en su posada. La encamisada, pues, de los caballeros y soldados se puso a m e diar con el güésped el caso, y don Cleofás, sobre un Arte poética de Rengifo que estaba también corriendo borrasca entre esotros legajos por el suelo, tomó pleito homenaje al tal poeta, puestas las m a nos sobre los consonantes, ' jurando que no escribiría más comedias de ruido, sino de capa y espada, con que quedó el güésped satisfecho; y con esto se volvieron a sus camas, y el poeta, calzado y vestido, con su comedia en la mano, se quedó tan aturdido sobre la suya, que apostó a roncar con los Siete Durmientes, a peligro de no valer la moneda cuando despertase.
77 78 79 80 8 82 83

d o n a d o ' ) comparado c o n él. Alfonso de Madrigal «el Tostado», obispo de Avila ( 1 4 0 0 - 1 4 5 5 ) , adquirió fama p r o verbial en este aspecto, llegando a d e cirse «escribir más que el Tostado»; sólo la edición de su voluminosa obra o c u pó 24 tomos in folio y fue una i m p o r tante empresa de E s t a d o .
7 7 0

la oscuridad de la noche no se confundan c o n los contrarios» (Covarrubias). ' E l Arte poética española (Salaman1

ca, 1 5 9 2 ) de R e n g i f o g o z ó de gran é x i to p e r o también fue satirizada p o r el uso que se hizo de su Silva de consonantes c o m o diccionario de rimas p o r parte de los poetas mediocres; de ahí que d o n Cleofás t o m e pleito homenaje poeta.
S2 0

roer sílabas, tal vez sobre la base de

(ju-

roer huesos, c o n el sentido de 'tener de qué mantenerse': de su poesía. T a m bién es tópica en la sátira contra los poetas esta alusión a los poemas h e r o i cos, que los autores nunca acababan de escribir. Véase X , n. 6 4 .
71 0

ramento') sobre sus páginas al nefasto comedias de ruido: las que captaban la

atención del público con aparatosas escenografías, sobre todo las comedias de santos o mitológicas; comedias de capa y espada: las que requerían menos tramoya: bastaban la capa y la espada del protagonista.
3 0

Para cuando hubiera 'más t i e m ' n o se andaba c o n delicadezas, fi-

po\°
7 9

nuras': filis venía a ser la exquisitez de trato, la buena crianza, elegancia, etc.°
80

S e g ú n la leyenda ya citada de los

siete durmientes de Efeso (véase I I , n. 8 i ) , al despertar estos tras dormir 1 9 6 años, su habla, ropas y monedas causaron extrañeza a sus conciudadanos. A q u í , según A r e l l a n o , se esconde también una maliciosa alusión a la inestabilidad monetaria que España sufría en la época (véase I I I , n. 4 3 ) .
0

encamisada: alude burlescamente al encamisada,

hecho de ir todos semidesnudos, en c a misa, y por la noche, pues propiamente, era «estratagema de los que de noche han de acometer a sus e n e migos y tomarlos de rebato, que sobre las armas se ponen las camisas, por que c o n

T R A N C O

V

Dentro de muy pocas horas lo fue de volverse a levantar los güéspedes al quitar, haciendo la cuenta con ellos de la noche pasada el güésped de por vida,' esperezándose y bostezando de lo trasnochado con el poeta, y trataron de caminar, ensillando los mozos de muías y poniendo los frenos al son de seguidillas y jácaras y brindándose con vino y pullas los unos a los otros, ribeteándolas con tabaco en polvo y en humo, cuando don Cleofás también despertó, tratando de vestirse, con algunas saudades de su dama, que las malas correspondencias de las mujeres a veces despiertan más la voluntad; y antes que diesen las ocho, como había dicho, entró por el aposento el camarada en traje turquesco, con almalafa y turbante —señales ciertas de venir de aquel país—, diciendo:
2 3 4 5

- ¿ H e m e tardado mucho en el viaje, señor licenciado? El le respondió sonriéndose: —Menos se tardó vuesa merced desde el cielo al infierno, con haber más leguas, cuando rodó con todos esos príncipes que no han podido gatear otra vez a la maroma de donde cayeron. —¿Al amigo, señor don Cleofás —respondió el Cojuelo—, chinche en el ojo, como dice el refrán de Castilla? ¡Bueno, bueno! - P o c o s hay —respondió el estudiante— que en ofreciéndose el chiste miren esos respetos; pero esto lo digo yo en galantería y la amistad que hay ya entre nosotros. Mas dejando esto aparte, ¿cómo nos ha ido por esos mundos?
6 7 8

Los huéspedes son: al quitar, 'pasajeros, fugaces'; y de por vida, ' p e r m a nente': el mesonero. V é l e z ha j u g a d o con conceptos jurídicos para eliminar la ambigüedad de huésped; el censo podía ser al quitar, 'redimible' o de por vida, 'vitalicio'.
1 0

ejemplo, en O v i d i o : «El a m o r aumenta con el dolor del desdén» ranzas de su d a m a ' .
5 0

(Metamorfosis);

saudades: 'soledades de ausencia, a ñ o 'vestido a l o turco, c o n turbante y (almalafa)'. ' 'subir a la cuerda floja', es decir, al Cielo.
7

manto de lino que cubría todo el c u e r po

" 'hicieron lo necesario para ponerse en marcha'. seguidillas y jácaras (canciones airadas), beber v i n o y lanzarse pullas (bromas obscenas) y fumar y aspirar tabaco son aficiones p o c o loables de los mozos de muías (sátira t ó p i c a ) .
0 4 3

«De amigo a amigo, chinche en el ojo:

cuando uno que profesa ser a m i g o de otro no le hace obras de tal» ( C o v a r r u bias)°
s

La burla de Cleofás es indicio de su

T ó p i c o que se encuentra,

por

amistad: «de a m i g o a a m i g o una burla,

53

54

EL

DIABLO

COJUELO

—Hice todo a lo que fui y mucho más —respondió el genízaro recién venido— y si quisiera me jurara por Gran Turco aquella buena gente; que a fe que alguna guarda mejor su palabra y saben decir verdad y hacer amistades que vosotros los cristianos. —¡Qué presto te pagaste! -dijo don Cleofás-. Algún cuarto debes de tener de demonio villano. - E s imposible -respondió el Cojuelo— porque decendemos todos de la más noble y más alta Montaña de la tierra y del cielo, y aunque seamos zapateros de viejo, en siendo montañeses todos s o mos hidalgos; que muchos dellos nacen como los escarabajos y los ratones, de la putrefacción." —Bien sé que sabes Filosofía —le dijo don Cleofás— mejor que si la hubieras estudiado en Alcalá, y que eres maestro en primeras l i cencias. Dejemos estas digresiones y acaba de darme cuenta de tu jornada.'
9 10 12 3

- C o n el traje del país, como ves -respondió el diablillo—, por ensuciallos todos como cierto amigo que, por desaseado en estremo, ensució el de soldado , el de peregrino y estudiante, volví por los Cantones, por la Bertolina y Ginebra, y no tuve que hacer nada en estos países, porque sus paisanos son demonios de sí mismos, y
1 14 15

que no pase desta, se permite», aclara Covarrubias tras explicar el refrán r e cién m e n c i o n a d o . genízaro: 'soldado de la guardia i m perial turca'; Gran Turco: ' S u l t á n ' .
10 0

'doctor', y primero en licencias, en la U n i versidad de Alcalá, era el m e j o r a l u m n o de cada p r o m o c i ó n , que recibía p r i m e ro la graduación. 13 t - - j viaje .
1 4

¡Qué presto te pagaste!: ' ¡ Q u é p r o n -

Parece referencia a una facecia o

to te cobraste mi deuda, me devolviste la pulla!'; cuarto: 'abuelo, ascendencia' —véase I, n. 5—; villano: 'de baja c o n d i c i ó n ' , p o r maleducado.
11

d i c h o que subraya la diversidad de las aventuras. E l traje de peregrino p u e d e ser el de viaje (elegante) o peregrinaje religioso (esclavina, gran sombrero, b u e n calzado, b o r d ó n y rosario); el de estudiante era manteo y b o n e t e .
15 0

decendemos todos..: alude j o c o s a -

mente a la caída de los ángeles del cielo; sobre la hidalguía de los montañeses, v é a se III, n. 69; el dellos se refiere a los zapateros, oficio vil al que la tradición satírica atribuye un fraudulento enriquecimiento y acceso a la nobleza; ratones y escarabajos eran parte de las sabandijas que, se creía, nacían de la inmundicia (véase I, n. 8 6 ) .
12 0

son demonios de sí mismos p o r ser o 'Val-

herejes. E l valle de la Bertolina

telina', paso o b l i g a d o de los A l p e s en la ruta de las tropas españolas, o c a s i o n ó constantes conflictos en q u e fue determinante Ginebra, la religión protestante de los grisones, que lo d o m i n a b a n ; cabeza del
0

protestantismo,

maestro era el más alto título de esen Filosofía, equivalente de

era considerada ciudad herética y l i bertina.

tudios

TRANCO

V

55

este es el juro de heredad que más seguro tenemos en el infierno después de las Indias.' Fui a Venecia, por ver una población tan prodigiosa que está fundada en el mar, y de su natural condición tan bajel de argamasa y sillería que, como la tiene en peso el piélago Mediterráneo, se vuelve a cualquier viento que le sopla. Estuve en la plaza de San Marcos platicando con unos criados de unos clarísimos esta mañana y, hablando en las gacetas de la guerra,' les dije que en Constantinopla se había sabido, por espías que estaban en España, que hay grandes prevenciones della, y tan prodigiosas que hasta los difuntos se levantan, al son de las cajas,' de los sepulcros para este efeto, y hay quien diga que entre ellos había resucitado el gran Duque de Osuna; y apenas lo acabé de pronunciar, cuando me escurrí por no perder tiempo en mis diligencias. Y , dejando el seno Adriático, me sorbí la Marca de Ancona, y por la Romanía, a la mano izquierda, dejé a R o m a , porque aun los demonios, por cabeza de la Iglesia militante, veneramos su población. Pasé por Florencia a Milán, que no se le da con su castillo dos blancas de la Europa. V i a Genova la bella, talego del mundo, llena de novedades, y, golfo lanzado, toqué a Vinaroz y a los Alfaques, pasando el de León y Narbona. Llegué a Valencia, que juega cañas dulces con la primavera; metíme en La Mancha, que no hay
6 17 8 0 20 21 22 23 24

' juro de heredad: 'derecho perpetuo de propiedad'; las Indias riquecimiento c o r r u p t o .
1 7 0

2 1

E n M i l á n , d o m i n i o español, esta-

occidentales

ba el castillo Sforza, h e c h o fuerte, p o r eso no se le dan dos blancas ('no le i m p o r ta un c o m i n o , nada') del resto de E u r o pa.°
22

eran consideradas lugar propicio al e n V e n e c i a fue considerada una r e -

pública traicionera dispuesta a cualquier pacto, incluso con infieles moros o herejes holandeses. '
8 0

Genova

la bella es d e n o m i n a c i ó n

proverbial; también se llama a la ciudad talego ('saca de dinero') del mundo pues, c o m o decía Q u e v e d o , el oro de las I n dias «viene a m o r i r en España / y es en G e n o v a enterrado».
2 3 0

clarísimos: título nobiliario v e n e 'noticieros semanales'. 'tambores de guerra'. E l D u q u e de Osuna, virrey de S i -

ciano; gacetas:
1 9 2 0

'sin hacer escalas en puertos (golfo

cilia y Ñapóles, auspició diversos planes contra V e n e c i a , c o m o la famosa C o n j u r a . F u e odiado por los v e n e c i a nos —que incluso quemaron su efigie—, y p o r eso el D i a b l o C o j u e l o escapa (me escurrí) apenas pronuncia su n o m b r e , n o p o r atender sus asuntos ( A r e l l a n o ) .
0

lanzado) superé el golfo de L e ó n y N a r bona y paré l u e g o en los puertos de los Alfaques y V i n a r o z ' , importantes tonces.
2 4 0

en-

A p r o v e c h a jugar

cañas (véase I I ,
0

n. 9) y cañas dulces o 'de azúcar', uno de los principales productos de V a l e n c i a .

EL

DIABLO

COJUELO

greda que la pueda sacar; entré en Madrid y supe que unos parientes de tu dama te andaban a buscar para matarte, porque dicen que la has dejado sin reputación; y lo peor es lo que me chismeó Zancadilla, demonio espía del Infierno y sobrestante de las tentaciones: que me andaba a buscar Cienllamas con una requisitoria; y soy de parecer, para oviar estos dos riesgos, que pongamos tierra en medio. Vamonos al Andalucía, que es la más ancha del m u n do; y pues yo te hago la costa no tienes que temer nada, que con el romance que dice:
26 27 28

25

Tendré el invierno en Sevilla y el veranito en Granada,
29

no hemos de dejar lugar en ella que no trajinemos. Y volviéndose a la ventana que salía a la calle, le dijo: -Hágote puerta de mesón. Vamos y sigúeme por ella, don C l e ofás, que hemos de ir a comer a la venta de Darazután, que es en Sierra Morena, veinte y dos o veinte y tres leguas de aquí. —No importa —dijo don Cleofás—, si eres demonio de portante, aunque cojo." Y diciendo esto, salieron los dos por la ventana flechados de sí mismos, y el güésped, desde la puerta, dándole voces al estudiante cuando le vio por el aire, diciendo que le pagase la cama y la p o sada, y don Cleofás respondiendo que en volviendo del Andalucía cumpliría con sus obligaciones; y el güésped, que parecía que lo s o ñaba, se volvió santiguando y diciendo:
30 32

—Pluguiera Dios, como se me va este, se me fuera el poeta, aunque se me llevara la cama y todo asida a la cola.
33

25

greda: j a b ó n quitamanchas', sobrestante: 'capataz'. oviar. 'obviar, evitar'. hago
0

chiste
0

ción local (es en Sierra Morena) p e r v i v i ó , aunque e x c e p c i o n a l m e n t e , hasta m u y avanzado el siglo X V I I . Sierra Morena se llamaba entonces a un amplio g r u p o de

tópico con el n o m b r e de la r e g i ó n .
26 2 7

2 8

la costa:

'pongo

los

me-

cadenas montañosas M o n t e s de T o l e d o .
31 0

que incluía los

dios'.
2 9

D e b i ó ser copla popular; la cita en
0

deportante:

'de paso ligero, v e l o z ' ,

un entremés Quiñones de B e n a v e n t e .
3 0

se aplicaba en rigor a las caballerías (aquí parece conservar ese .sentido j o cosamente: el diablo hace de muía), y p o r extensión a personas.
3 2 3 3 0

La venta de D a r a z u t á n

D

existió

realmente, aunque distaba de T o l e d o unas diez leguas, lo que hace suponer un error del cajista o del propio V é l e z . El uso del v e r b o ser para indicar situa-

'disparados p o r sí m i s m o s ' . y todo: 'también'.

TRANCO

V

57

Y a en esto, el Cojuelo y don Cleofás descubrían la dicha venta y, apeándose del aire, entraron en ella pidiendo al ventero de c o mer, y él les dijo que no había quedado en la venta más que un conejo y un perdigón, que estaban en aquel asador entreteniéndose a la lumbre. —Pues trasládenlos a un plato —dijo don Cleofás—, señor ventero, y venga el salmorejo, poniéndonos la mesa, pan, vino y salero. El ventero respondió que fuese en buen hora, pero que esperasen que acabasen de comer unos estranjeros que estaban en eso, porque en la venta no había otra mesa más que la que ellos ocupaban. D o n Cleofás dijo: —Por no esperar, si estos señores nos dan licencia, podremos c o mer juntos, y ya que ellos van en la silla, nosotros iremos en las ancas. Y sentándose los dos al paso que lo decían, fue todo u n o , trayéndoles el ventero la porción susodicha, con todas sus adherencias y incidencias, y comenzaron a comer en compañía de los estranjeros, que el uno era francés, el otro inglés, el otro italiano y el otro tudesco, que había ya pespuntado la comida más aprisa a brindis de vino blanco y clarete, y tenía a orza la testa, con señales de v ó m i to y tiempo borrascoso, tan zorra de cuatro costados que pudiera temelle el corral de gallinas del ventero. E l italiano preguntó a don Cleofás que de adonde venía y él le respondió que de Madrid. Repitió el italiano: —¿Qué nuevas hay de guerra, señor español? Don Cleofás le dijo:
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3 4

'pollo de perdiz'. 'salsa con que se adereza el c o n e -

c o m o de sus •adherencias y

incidencias

—términos propios de las escrituras—, está j u g a n d o c o n la j e r g a j u r í d i c a ( R o dríguez M a r í n ) .
3 9 0

jo'.
3 6

S e decía que la mesa o la olla suancas si había comida suficiente

frían

'escorada, inclinada

la cabeza' pespuntado:

para personas c o n quienes en principio n o se contaba; además distingue las silías de las ancas de un banco; j u e g a c o n estos sentidos y el propio de la caballería: unos montan en la silla y otros en la grupa (las
3 7 3 8

c o m o una embarcación, p o r efecto de la borrachera (frase hecha); 'rematado, a c a b a d o ' .
4 0 0

zorra de cuatro costados: ' b o r r a c h o

por c o m p l e t o ' . T a n t o la dilogía c o n zorra (pudiera temelle...) c o m o la referencia al tudesco ('alemán') borracho son l u g a res c o m u n e s .
41 0

ancas).

0

'a la vez, al m i s m o t i e m p o ' .

0

Se llamaba anherentes a la guarni-

ción que acompañaba un plato. A l h a blar V é l e z de la susodicha porción, así

de adonde: 'de d ó n d e ' ; la p r e p o s i 0

ción a— perdió su fuerza s e m á n t i c a .

58

EL

DIABLO

COJUELO

—Agora todo es guerra. —Y ¿contra quién dicen? —replicó el francés. —Contra todo el mundo —le respondió don Cleofás—, para p o nerlo todo él a los pies del R e y de España. —Pues a fe —replicó el francés— que primero que el rey de España... Y antes que acabase la razón el gabacho, dijo don Cleofás: —El R e y de España... Y el Cojuelo le fue a la mano, diciendo: —Déjame, don Cleofás, responder a mí, que soy español por la vida, y con quien vengo, v e n g o , que les quiero, con alabanzas del R e y de España, dar un tapaboca a estos borrachos, que si leen las historias della hallarán que por R e y de Castilla tiene virtud de sacar demonios, que es más generosa cirugía que curar lamparones. Los estranjeros, habiendo visto callar al español, estaban muy falsos, cuando el Cojuelo, sentándose mejor y tomando la mano, y en traje castellano (que ya había dejado a la guardarropa del viento el turquesco), les dijo: —Señores míos, mi camarada iba a responder, y a mí, por tener más edad, me toca el hacello; escúchenme atentamente, por caridad. El R e y de España es un Generosísimo Lebrel que pasa acaso solo por una calle y no hay gozque en ella que a ladralle no salga, sin hacer caso de ninguno hasta que se juntan tantos que se atreve uno, al desembocar della a otra, pensando que es sufrimiento y no desprecio, a besalle con la boca la cola; entonces vuelve y, dando una manotada a unos y otra a otros, huyen todos de manera que no saben dónde meterse, y queda la calle tan barrida de gozques y con
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4 3

Denominación

insultante:

los

Francia podía curar los lamparones o escrófulas y, c o m o ocurre aquí, tal poder se ridiculizaba frente a la virtud e x o r cista de los reyes castellanos.
4 7 0

franceses «se afrentan cuando los llaman gabachos» (Covarrubias).
4 3

'le i n t e r r u m p i ó ' .

0

4 4

M á x i m a proverbial que indica la ca.

'engañados, confiados', c r e y é n -

obligación, según las leyes del honor, de tomar partido p o r la persona c o n quien se v a .
4 5 0

dose vencedores en la batalla dialécti0 4 8

' t o m a n d o la p a l a b r a ' . gozque:

0

tapaboca: en rigor 'bofetón en la

4 0

'perrillo' —tal v e z perro

boca', se usó c o n el sentido figurado de 'argumento c o n que se obliga a callar al contrincante'.
4 6 0

salchicha—, vulgar y m o l e s t o . E s fábula que aparece en fray Luis de Granada, L ó p e z de U b e d a y otros autores; p a r e ce de origen c l á s i c o .
0

S e creía, en efecto, que el R e y de

TRANCO

V

59

tanto silencio, que aun a ladrar no se atreven, sino a morder las piedras de rabia. Esto mismo le sucede siempre con los reyes contrarios, con las señorías y potentados, que son todos gozques con Su Majestad Católica; pero guárdese el que se atreviere a besarle la cola, que ha de llevar manotada que escarmiente de suerte a los demás que no hallen dónde meterse huyendo del. Los estranjeros se comenzaron a escarapelar y el francés le dijo: - ¡ A h , bugre, coquín español! Y el italiano: -¡Forfante, marrano español! Y el inglés: -¡Nitesgut español! Y el tudesco estaba de suerte que lo dio por recibido, dando permisión que hablasen los demás por él en aquellas cortes. D o n Cleofás, que los vio palotear y echar espadañadas de vino y herejías contra lo que había dicho su cantarada, acostumbrado a sufrir poco y al refrán de «quien da luego, da dos veces», levantando el banco en que estaban sentados los dos, dio tras ellos, adelantándose el compañero con las muletas en la mano, manejándolas tan bien que dio con el francés en el tejado de otra venta que estaba tres leguas de allí, y en una necesaria de Ciudad R e a l con el italiano, por que muriese hacia donde pecan, y con el inglés de cabeza en una caldera de agua hirviendo que tenían para pelar un puerco en casa de un labrador de Adamuz; y al tudesco, que se había anticipado a caer de bruces a los pies de don Cleofás, le volvió al Puerto de Santa María, de donde había salido quince días antes, a dormir la zorra. El ventero se quiso poner en medio y dio con él
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5 0

'alborotar', la escarapela es una
0

puesta siempre en boca de extranjeros. Podría ser en inglés nittygoose: mentecato'.
0 5 4

'riña vulgar' que empezaba c o n malas palabras.
51

'piojoso
0

bugre: 'marica'; coquín:

'bribón'

'lo dio p o r b u e n o , a d m i t i d o ' .
0

(insultos franceses). La escena, según los editores, está inspirada en la de La hora de todos entre un español y tres franceses ( X X X I ) .
52 0

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palotear: 'hablar m u c h o y c o n t e n sufrir, 'aguantar'; luego: ' i n m e d i a 0

der'; espadañadas: ' v ó m i t o s ' .
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tamente'. « Q u i e n presto da, dos veces 'lada» ( C o r r e a s ) .
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Forfante: del italiano fufante,

drón, sinvergüenza'; marrano: aquí, j u dío'; insulto preferido por los extranjeros para atacar a los españoles.
53 0

'fue a p o r ellos, les a c o m e t i ó ' .

0

necesaria: 'letrina'; dice porque mu0

riese hacia donde pecan pues los italianos tenían fama de s o d o m i t a s .
5 9

Nitesgut es palabra difícil de i d e n -

tificar, aunque reaparece en otras obras

'borrachera'; véase arriba, n. 40.

6o

EL

DIABLO

COJUELO

en Peralvillo, entre aquellas cecinas de Gestas, como en su centro. Volviéronse con esto a sentar a comer de los despojos que había dejado el enemigo muy de espacio, ' y estando en los postreros lances de la comida, entraron algunos mozos de muías en la venta llamando al güésped y pidiendo vino, y tras ellos, en el mismo carruaje, una compañía de representantes que pasaban de Córdoba a la corte, con gana de tomar un refresco en la venta. Venían las damas en jamugas, con bohemios, sombreros con plumas y mascarillas en los rostros, los chapines, con plata, colgando de los respaldares de los sillones; y ellos, unos con portamanteos sin cojines y otros sin cojines ni portamanteos, las capas dobladas debajo, las valonas en los sombreros, con alforjas detrás, y los músicos con las guitarras en cajas, delante, en los arzones, y algunos dellos ciclanes de estribos y otros eunucos, con los mozos que le sirven a las ancas, unos con espuelas sobre los zapatos y las medias y otros con b o tas de rodillera, sin ninguna; otros, con varas para hacer andar sus cabalgaduras y las de las mujeres. Los apellidos de los más eran v a 6 62 63 64 65 66 67 68 69 70

60

J 0

E n Peralvillo, cerca de C i u d a d

de babucha; se c o n f e c c i o n a b a n l u j o samente, s e g ú n la m o d a , c o n tiras de plata.
6 6 0

R e a l , la Santa H e r m a n d a d (véase abajo, n. 94) dejaba los cadáveres de los ajusticiados al aire, c o m o cecinas: 'carne seca curada al aire y al sol'; Gestas es el mal ladrón crucificado c o n C r i s t o , p o r eso cecinas de Gestas: 'cadáveres de ladrones', entre los que el ventero se halla como en su centro, 'en su elemento, en su lugar', por ser, también él, l a d r ó n .
6 1 0

cojines: 'bolsas de viaje';
0

portaman-

teos: ' m a l e t a s ' .
6 7

L l e v a b a n las valonas ('adornos para

los cuellos') puestas en los sombreros para que no se estropearan c o n el ajetreo del v i a j e .
0

Partes delantera o trasera, en forma de arco, de la silla de montar.
6 9

La forma contracta despacio n o

acabó de imponerse hasta ya entrado el siglo X V I I I . °
6 3

ciclan: ' q u e tiene un solo testículo',

p o r tanto, j o c o s a m e n t e ciclanes de estribos, ' q u e llevaban un solo estribo', y eunucos, ' q u e no llevaban n i n g u n o ' . P u e de haber segunda intención también en lo que sigue: los eunucos llevan los m o zos a las a n c a s .
7 0 0

refresco: 'bebida o alimento ligero

que se toma para luego continuar c a mino'.
6 3

'cómodas sillas de montar c o n res'pequeñas capas que cubrían hasta L o s chapines, eran unos chanclos griegos, sobre la que se

paldo y brazos que usaban las mujeres'.
6 4

Las botas con rodillera, que cubrían

la cintura'.
6 5

media pierna, se usaban para viajar; las espuelas se debían poner c o n las botas, n o c o n zapato y media. V é l e z retrata la i m p r o p i e d a d del atuendo de los c ó m i cos para el viaje. E n mozos que le sirven, el le tiene valor p l u r a l .
0

c o n altísima suela de c o r c h o , c o m o los coturnos montaba una sandalia en q u e se i n t r o ducía el pie, ya calzado en una especie

TRANCO

V

6l

lencianos y los nombres de las representantas se resolvían en M a rianas y Anas Marías, hablando todos recalcado, con el tono de la representación. ' La conversación con que entraron en la venta era decir que habían robado a Lisboa, asombrado a Córdoba y escandalizado a Sevilla, y que habían de despoblar a Madrid, porque con sola la loa que llevaban para la entrada, de un tundidor de Écija, habían de derribar cuantos autores entrasen en la corte. C o n esto se fueron arrojando de las cabalgaduras, y los maridos, muy severos, apeando en los brazos a sus mujeres, llamando todos al güésped,
7 72 73

y él de nada se dolía.
75

74

La autora se asentó en una alombrilla que la echaron en el suelo; las demás princesas, alrededor; y el autor andaba solicitando el regalo de todos, como pastor de aquel ganado. Y dijo el Cojuelo: —Con el señor autor estoy en pecado mortal de parte de mis camaradas. —¿Por qué? —dijo don Cleofás. Respondió el diablillo: —Porque es el peor representante del mundo y hace siempre los demonios en los autos del Corpus, y está perdigado para demonio de veras y para que haga en el infierno los autores si se representaren comedias, que algunas hacen estas farándulas que aun para el infierno son malas.
7<í 77 78

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hablando recalcado, es decir, c o n é n -

jos / y él de nada se d o l í a » .
75

0

fasis y pronunciación exagerada, c o m o se hacía en la época para representar obras teatrales.
7 2 0

autora: la m u j e r del autor ('direc'al0

tor de la c o m p a ñ í a ' ) ; alombrilla: fombrilla'.

'habían fascinado al público de

estar en pecado: 'estar m u y enfadaperdigado: 'listo, preparado', sentidel que t a m -

Lisboa', utilizando el v e r b o robar en el sentido de robar corazones ('seducir, h a cerse querer').
7 3

do'.

0

7 7

do figurado de perdigar,

P u e d e tratarse de un personaje

bién aprovecha su sentido literal ('asar una perdiz u otra a v e ' ) , puesto que, al actuar c o m o d e m o n i o en los autos, s e guramente ya había sido «asado» en llamas.
7 8 0

real, de una irónica alusión a los «oficiales» que cultivaron la poesía, que realmente existieron, o incluso vejamen de sí m i s m o , pues V é l e z era de Écija y se satirizaba a los malos poetas y plagiarios tildándolos de sastres o zapateros.
7 4 0

E s decir, si en este m u n d o es autor

('director de c o m p a ñ í a teatral', véase Prels., n. 20) y hace papeles de d e m o nios, en el infierno será d e m o n i o y r e presentará a los autores.

Cita del romance a n ó n i m o que

dice: «Mira Ñ e r o de Tarpeya / a R o m a c ó m o se ardía; / gritos dan niños e v i e -

62

EL

DIABLO

COJUELO

—Uno he visto aquí —dijo don Cleofás— entre los demás compañeros, que le he deseado cruzar la cara,™ porque me galanteó en A l calá una doncella, moza mía, que se enamoró del viéndole hacer un rey de Dinamarca. —Doncella —dijo el Cojuelo— debía de ser de allá; pero si quieres —prosiguió— que tomemos los dos venganza del autor y del representante, espera y verás cómo lo trazo; porque agora quieren repartir una comedia con que han de segundar en Madrid, y sobre los papeles has de ver lo que pasa. '
80 8

Al mismo tiempo que decía esto el Cojuelo, el apuntador de la compañía sacó de un alforja los de una comedia de Claramonte, que había acabado de copiar en Adamuz el tiempo que estuvieron allí, diciendo al autor: - A q u í será razón que se repartan estos papeles entretanto que se adereza la comida y parece el güésped. El autor vino en ello, porque se dejaba gobernar del tal apuntador como de hombre que tenía grandísima curia en la comedia y había sido estudiante en Salamanca, y le llamaban «el Filósofo» por mal nombre. Y llegando con el papel de la segunda dama a Ana María, mujer del que cantaba los bajetes y bailaba los días del C o r pus, habiéndole dado la primera dama a Mariana, la mujer del que cobraba y que hacía su parte también en las comedias de tramoya, arrojándole, dijo que ella había entrado para partir entre las dos los primeros papeles, y que siempre le daban los segundos, y que ella podía enseñar a representar a cuantas andaban en la comedia, porque había representado al lado de las mayores representantas del mundo, y en la legua la llamaban Amarilis, segunda deste nombre.
83 84 85 86 87 88
1 9

82

'señalarle el rostro a cuchilladas',

mer, segundo galán, g r a c i o s o . . . ) .
3

0

por venganza y c o n intención infamatoria. Es decir: n o de acá, p o n i e n d o en cuestión su doncellez (de h e c h o se llamaba a las prostitutas marcas y marcadas). T a m b i é n es alusión burlesca a la doncella de Dinamarca
1

A n d r é s de C l a r a m o n t e

(1580-

1626)

fue representante y escritor de

comedias c o m o Deste agua no beberé o El honrado con su sangre.
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'aparece, se hace v e r el v e n t e r o ' . curia: ' e x p e r i e n c i a ' . 'apodo'.
0

0

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del

Amadís?

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segundar, 'repetir', en este caso r e -

86

bajetes: ' c o m p o s i c i o n e s para baríparte: 'papel'; comedias de tramoya: en la legua: 'entre los cómicos de la

presentar la obra p o r segunda v e z . E l reparto de los papeles de la comedia e n tre los actores de la compañía se debía hacer conforme a lo especificado en sus contratos (primera, segunda dama, p r i -

tono'.
8 7

'aparatosas' (véase I V , n. 82).
88

legua, de compañías ambulantes'; Ama-

TRANCO

V

Esotra le dijo que no sabría mirar lo que ella con su zapato representaba, respondiéndole esotra que de cuándo acá tenía tanta soberbia, sabiendo que en Sevilla le prestó hasta las enaguas para hacer el papel de Dido en la gran comedia de don Guillen de Castro, echando a perder la comedia y haciendo que silbasen la compañía/ —Tú eres la silbada —dijo esotra— y tu ánima. Llegando a las manos y diciéndose palabras mayores, y tan grandes que alcanzaron a los maridos, ' y sacando unos con otros las espadas, comenzó una batalla de comedia, metiéndolos en paz los mozos de muías con los frenos que acababan de quitar. Y dejándolos empelotados, se salieron don Cleofás y el Cojuelo de la venta al camino de Andalucía, quedándose abrasando a cuchilladas la compañía, que fuera un Roncesvalles del molino del papel si el ventero no llegara con la Hermandad en busca de los dos que se fueron para prendellos, con escopetas, chuzos y ballestas; y hallando esta nueva matanza en su venta, y jarros, tinajas y platos hechos tantos en la refriega, los apaciguaron y prendieron a los dichos representantes para llevarlos a Ciudad Real, habiendo de tener otra pelaza más pesada con el alguacil que los traía a Madrid por orden de los arrendadores con comisión del Consejo.
9 90 9 92 93 94 95 96 97 yS

rilis fue el nombre artístico de la famosa actriz María de C ó r d o b a , amante del D u q u e de Osuna —se d i j o - y mujer de Andrés de la Vega, director y empresario de una compañía de c o m e d i a s .
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molino para h a c e r l a pasta del papel; j u e ga además, c o n el papel de comedia, que ha ocasionado la p e l e a .
9 4 0

los dos que se fueron sin pagar, repolicía y tribunal que
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cuérdese, son Cleofas y el C o j u e l o . La Santa Hermandad, perseguía los delitos en el c a m p o , v i g i laba caminos y v e n t a s .
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Guillen de Castro, en efecto, es-

cribió (entre i ó 13 y 1616) Dido y Eneas; esta comedia, admirada por L o p e de V e g a , hizo famosa a la actriz Angela D i d o , que por eso t o m ó este n o m b r e .
9 0

chuzos: 'vara larga c o n la punta artantos: 'añicos', rigurosamente las fichas para
0

mada con un hierro punzante'.
9

Frase hecha para responder a un
0

insulto o ataque v e r b a l .
9 1

'piedrecitas usadas c o m o apostar en el j u e g o ' .
9 7

Es decir, que una llamó a otra mayor o 'injuriosa' que, alcanzaba al marido

puta, palabra

'riña, disputa'. Las compañías estaban obligadas

efectivamente,
9

y S

(cornudo); véase II, n. 22 'alborotados, enzarzados en plena Roncesvalles: 'gran estrago' por pelea'.
93

p o r contrato a acudir a la C o r t e en el caso de que esta quedara sin c o m e d i a n tes; su presencia era requerida p o r los arrendadores de los corrales, q u e a c u dían al C o n s e j o de Castilla, el cual e m i tía la orden y comisionaba a un alguacil para su c u m p l i m i e n t o .
0

alusión al que allí causó B e r n a r d o el C a r p i ó a los franceses; se desgarraban los c ó m i c o s las ropas c o m o lo haría u n

T R A N C O

V I

En este tiempo, nuestros caminantes, tragando leguas de aire como si fueran camaleones de alquiler,' habían pasado a Adamuz, del gran Marqués del Carpió, Haro y nobilísimo decendiente de los señores antiguos de Vizcaya y padre ilustrísimo del mayor Mecenas que los antiguos ingenios y modernos han tenido, y caballero que igualó con sus generosas partes su modestia.' Y habiéndose sorbido los siete vados y las ventas de Alcolea, se pusieron a vista de C ó r doba por su fértilísima campiña y por sus celebradas dehesas gamenosas, donde nacen y pacen tantos brutos, hijos del Céfiro más que los que fingió la antigüedad en el Tajo portugués; y entrando por el Campo de la Verdad —pocas veces pisado de gente desta calaña— a la Colonia y populosa patria de dos Sénecas y un Lucano, y del padre de la poesía española, el celebrado Góngora, a tiempo que se celebraban fiestas de toros aquel día yjuego de cañas, acto positivo que más excelentemente ejecutan los caballeros de aquella ciudad,
2 4 5 6 7 8 9

' tragando leguas de aire ('volando') corno camaleones (se creía que estos se alimentaban con aire) de alquiler (cual mulas de alquiler, usual m e d i o de transporte en la é p o c a ) .
0

~ A d a m u z , en el norte de la p r o v i n cia de C ó r d o b a .
0

partes: 'cualidades'. Los aludidos son D i e g o de H a r o , V Marqués del C a r p i ó , y su hijo Luis M é n d e z de H a r o , que se distinguió c o m o mecenas y sería valido de Felipe I V ( i 6 4 3 - 1 6 6 1 ) tras la caída de su tío Gaspar de G u z mán, C o n d e - D u q u e de O l i v a r e s .
0

3

firo: 'hijos del viento, veloces'; l u e g o se sobreentiende: 'más veloces, o con más verdad hijos del viento, que los caballos que fingió la antigüedad del T a j o p o r tugués' (según los clásicos las yeguas de la zona de Lisboa quedaban preñadas del viento y los potros que parían eran tan veloces c o m o él, si bien morían a los tres a ñ o s ) .
0

Campo de la Verdad: tal n o m b r e se debe a la frase «al c a m p o salgo, d o n d e se sabrá la verdad», dicha p o r A l o n s o Fernández cuando toda C ó r d o b a creía que este la iba a entregar a los m o r o s .
0

7

sorbido 'recorrido' (juega con el sentido literal, pues sorben el agua de los vados que atraviesan en el camino). E n A l colea (a dos leguas de Córdoba) un gran puente atravesaba el Guadalquivir y en sus proximidades había dos ventas.
0

'gamonosas'; es decir, dehesas d o n de abunda el gamón, especie de j u n c o silvestre.
5 0 6

Colonia: ' C ó r d o b a ' . «Llamóse Colonia patricia p o r q u e viniendo a p o d e r de los romanos, la habitaron los más principales dellos» (Covarrubias). E n esa época nacieron en ella Séneca «el Viejo» y «el J o v e n » y L u c a n o . N ó t e s e la importancia de la inmediata alusión a Góngora. Corridas de toros y j u e g o s de cañas son acto positivo, 'demostrativo de n o 9

8

brutos: aquí, 'caballos'; hijos del Cé-

66

EL

DIABLO

COJUELO

y tomando posada en el mesón de las Rejas,' que estaba lleno de forasteros que habían concurrido a esta celebridad, se apercibieron para ir a vellas, limpiándose el polvo de las nubes; y llegando a la Corredera," que es la plaza donde siempre se hacen estas festividades, se pusieron a ver un juego de esgrima que estaba en medio del concurso de la gente, que en estas ocasiones suele siempre en aquella provincia preceder a las fiestas, a cuya esfera no había llegado la línea recta ni el ángulo obtuso ni oblicuo, que todavía se platicaba el uñas arriba y el uñas abajo de la destreza primitiva que nuestros primeros padres usaron,' y acordándose don Cleofás de lo que dice el ingeniosísimo Quevedo en su Buscón, pensó perecer de risa, bien que' se debe al insigne don Luis Pacheco de Narváez haber sacado de la obscura tiniebla de la vulgaridad a luz la verdad deste arte y del caos de tantas opiniones las demonstraciones matemáticas desta verdad.'
12 3 4 5

0

Había dejado en esta ocasión la espada negra un mozo de M o n tilla,' bravo aporreador,' quedando en el puesto otro de Los P e droches, no menos bizarro campeón, y arrojándose entre otros que la fueron a tomar muy apriesa, don Cleofás la levantó primero que todos, admirando la resolución de el forastero, que en el ademán les pareció castellano, y dando a su camarada la capa y la espada como
6 7

bleza' por ser entretenimientos propios de dicha clase social (véase II, n. 9 y III, n. 6 1 ) .
1 0

tiva o 'esgrima antigua', frente a los más complejos del nuevo arte de la destreza o destreza
1 4 15

verdadera.

0

Situado en la calle de la Herrería,

'aunque'. Q u e v e d o ridiculiza en el Buscón

principal vía de C ó r d o b a que coincidía c o n la que iba de M a d r i d a Sevilla, d e bió de ser uno de los mejores mesones de la c i u d a d .
0

(II, 1) las teorías científicas sobre la destreza de la espada de Luis P a c h e c o de N a r v á e z . V é l e z , no obstante, defiende la verdad casi esencial de tales teorías, c o m o el m i s m o P a c h e c o las presentaba, lo que n o es de extrañar si se considera que recibió lecciones de esgrima de é l .
0

'' Corredera, amplia plaza cordobesa; se llamaban así las plazas de muchos l u gares donde se hacían estas celebridades o 'celebraciones' de gran c o n c u r r e n c i a .
12 0

esfera: 'círculo en que se combate' o

"' espada negra: 'espada de esgrima'; estas espadas se llamaban así p o r ser de color oscuro.
17

'dominio'; j u e g a luego con la línea recta ni el ángulo obtuso ni oblicuo, terminología de la opaca teoría moderna de la esgrima, basada en la geometría euclidiana. '
3 0

aporreador era término despectivo

c o n que los practicantes de la nueva esgrima se referían a los que la practicaban intuitivamente, usando la fuerza y n o el cerebro, dando golpes y porrazos.

el uñas arriba y el uñas abajo: 'giros

de m a n o y espada hacia arriba y abajo', viejos movimientos de la destreza primi-

TRANCO

VI

es costumbre, puso bizarramente las plantas en la palestra. En esto, el maestro, con el montante, barriendo los pies a los mirones, abrió la rueda, dando aplauso a la pendencia vellorí (pues se hacía con espadas mulatas); y partiendo el andaluz y el estudiante castellano uno para otro airosamente, corrieron una ida y venida sin tocarse al pelo de la ropa, y a la segunda, don Cleofás, que tenía algunas revelaciones de Carranza, por el cuarto círculo le dio al andaluz con la zapatilla un golpe de pechos, y él, metiendo el brazal, un tajo a don Cleofás en la cabeza, sobre la guarnición de la espada; y convirtiendo don Cleofás el reparo en revés con un movimiento accidental, dio tan grande tamborilada al contrario, que sonó como si la hubiera dado en la tumba de los Castillas. Alborotáronse algunos amigos y conocidos que había en el corro, y sobre el montante del señor maestro le entraron tirando algunas estocadillas veniales al tal don Cleofás, que con la zapatilla, como con agua bendita, se las quitó, y apelando a su espada y capa, y el Cojuelo a sus mule18 19 20 21 22 23 24 25 26

18

E l montante era una espada ancha y

patilla —'protección de cuero en la p u n ta de la espada negra'— un golpe de pedios.
0 3

larga, c o n gran p u ñ o , que usaba el M a estro de armas, empuñándola c o n a m bas manos, para separar a los contendientes o, c o m o aquí, para apartar a los mirones, abriendo (a rueda donde se había de combatir.
I y

'armadura del brazo', metonimia, reparo: ' m o v i m i e n t o de defensa'; accidental, el

por 'brazo'.
2 4

revés: 'golpe diagonal que hiere en la parte derecha'; movimiento nos de la esgrima.
25

aplauso: 'solemnidad', aquí; vellorí:

'paño gris parduzco'; califica así la p e n dencia aludiendo al color de las espadas negras (mulatas es variación jocosa) usadas para la e s g r i m a .
2 0 0

h e c h o hacia delante. T o d o s son térmitamborilada: 'golpe en la cabeza o sentido

la
0

espalda'; además de este

'sin tocarse, sin herirse m í n i m a J e r ó n i m o de Carranza fue u n o de

aprovecha también el de 'ruidoso y fuerte golpe en el suelo'. S e contaba que en la tumba de los Castillas se oían fuertes golpes al m o r i r uno de ellos. Este episodio del Cojuelo podría haber inspirado a Zabaleta el j u e g o de esgrima que describe en su Día de fiesta por la tarde
2 6 0

m e n t e ' , es frase h e c h a .

los precursores de la moderna esgrima, c o m o r e c o n o c e Pacheco de N a r v á e z en su Libro de las grandezas de la espada en que se declaran muchos secretos de que compuso el Comendador revelaciones. " D o n Cleofás toca a su adversario en lo que la teoría de la esgrima llamaba cuarta parte del círculo, 'el p e c h o ' , p o r eso l u e g o dice que le da c o n la zaGerónimo de Carranza, título que tal v e z explique el uso de

C o m o pecados, las estocadas son —alusión

veniales —'no mortales'— y d o n Cleofás se libra de estas c o n su zapatilla metonímica a la 'espada'— del m i s m o m o d o que persignándose c o n agua bendita se quitan los pecados v e n i a l e s .
0

68

EL

DIABLO

COJUELO

tas, hicieron tanta riza en el montón agavillado, que fue menester echalles un toro para ponellos en paz, tan valiente montante de Sierra Morena, que a dos o tres mandobles puso la plaza más despejada que pudieran la guarda tudesca y española, a costa de algunas bragas que hicieron por detrás cíclopes a sus dueños, " encaramándose a un tablado don Cleofás y su camarada, muy falsos, a ver la fiesta, haciéndose aire con los sombreros, como si tal no hubiera pasado por ellos; y acechándolos unos alguaciles, porque en estas ocasiones siempre quiebra la soga por lo más forastero, ' habiendo dejarretado el toro, llegaron desde la plaza a caballo diciéndole: - S e ñ o r licenciado y señor Cojo, bajen acá, que los llama el señor Corregidor. Y haciendo don Cleofás y su compañero orejas de mercader, c o menzaron los ministros o vaqueros de la justicia a quererlo intentar con las varas, y agarrándose cada uno de la suya, a vara por barba, dijeron a los tales ministros, quitándoselas de las manos de cuajo: —Sígannos vuesas mercedes si se atreven a alcanzarnos. Y levantándose por el aire parecieron cohetes voladores, y los dichos alguaciles, capados de varas, pedían a los gorriones favor a
2S 2 30 3 32 33 34 35 36

27

" 'se ensañaron, hicieron tanto destrozo, estrago (riza), en el m o n t ó n r e u nido...'
2 8 0

7

Cleofás en C ó r d o b a .
3 2

S e desjarretaba al toro, es decir, se

le cortaban los tendones de las patas traseras para que, al andar ya c o j e a n d o , el p u e b l o se divirtiera ensañándose c o n él.
0 33

S i g u i e n d o c o n términos de esgri-

ma, es el 'toro' montante y sus 'embestidas con los cuernos' son mandobles, ' e s tocadas dadas c o n las dos manos'. E r a función específica de los soldados de las guardias reales (española y alemana) despejar la plaza para la corrida, m i e n tras el mantenimiento del orden d e pendía de seis alguaciles.
2 9 0

Corregidor:

alcalde n o m b r a d o p o r

el rey, funcionario superior del c o n c e jo.
0 3 4

'haciéndose los sordos, no d á n d o Los ministros de justicia parecen

se p o r enterados'.
3 5

Las bragas, 'calzones que cubrían

vaqueros al usar sus varas {véase I V , n. 11) para acosar c o m o si fuesen ganado al C o j u e l o y d o n Cleofás; estos c o g e n una vara cada u n o (por barba) arrebatándoselas (quitándoselas de cuajo) a los alguaciles, para volar sobre ellas, tal c o m o los tratadistas admitían que hacían las b r u jas.
3 0

hasta la rodilla', destrozadas por las c o r nadas del toro hacen por detrás ciclopes a sus dueños al mostrar sus ojos únicos (los traseros).
3 0 0

'confiados, engañados' (véase V ,

n. 4 7 ) .
J

' Varía el refrán «Siempre quiebra la

sogaporlo más delgado, por el que menos puede» (Correas), aludiendo a la c o n d i ción de forasteros del C o j u e l o y d o n

'desprovistos de varas', agudeza al y eunucos de estribos

estilo de adanes (véase V , n. óo).

TRANCO

VI

6

9

la justicia, quedándose suspensos y atribuyendo la agilidad de los nuevos volatines a sueño, haciendo tan alta punta los dos halcones, salvando a Guadalcázar, del ilustre marqués deste título del claro apellido de los Córdobas, que dieron sobre el rollo de E r i j a , diciéndole el Cojuelo a don Cleofás:
37

—Mira qué gentil árbol berroqueño, que suele llevar hombres como otros fruta. - ¿ Q u é coluna tan grande es esta? - l e preguntó don Cleofás. - E l celebrado rollo del mundo - l e respondió el C o j u e l o . - L u e g o ¿esta ciudad es Erija? - l e repitió don Cleofás. -Esta es Erija, la más fértil población de Andalucía —dijo el diablillo—, que tiene aquel sol por armas a la entrada de esa hermosa puente, cuyos ojos rasgados lloran a G e n i l , caudaloso río que tiene su solar en Sierra Nevada, y después, haciendo con el Darro maridaje de cristal, viene a calzar de plata estos hermosos edificios, y tanto pueblo de abril y mayo. D e aquí fue Garci Sánchez de B a dajoz, aquel insigne poeta castellano, y en esta ciudad solamente se coge el algodón, semilla que en toda España no nace, además de otros veinte y cuatro frutos, sin sembrallos, de que se vale para v e n der la gente necesitada. Su comarca también es fértilísima: M o n tilla cae aquí a mano izquierda, habitación de los heroicos marqueses de Priego, Córdobas y Aguilares, de cuya gran casa salió para honra de España el que mereció llamarse Gran Capitán por anto38 39 40 41 42 43 44

3 7

S o n Cleofás y el C o j u e l o 'volatipunta,

4 0

La puerta de la ciudad, c o n el es0

neros' (volatines) p o r el salto que dan, o halcones que, haciendo tan alta ' v o l a n d o tan alto y lejos', salvando ('superando') Guadalcázar, irán a caer a Ecija. Era entonces II Marqués de G u a dalcázar Francisco Fernández de C ó r doba. E l rollo de Ecija era una gran c o lumna de cuatro o cinco metros de altura y tres palmos de diámetro con un león sosteniendo el escudo de la ciudad en la p u n t a .
3 0

cudo que tiene un sol p o r armas, estaba en el puente que cruzaba el río G e m í .
4 1

solar, en rigor, 'el suelo de la casa

antigua, de donde descienden los h o m bres nobles', aquí referido al lugar del manantial del río G e n i l .
4 2

'poblamiento, vegetación de p r i -

mavera'; estas imágenes tan gongorinas del río (maridaje de cristal, calzar de plata: expresiones similares aparecen en el Polifemo o las Soledades) tienen r a i g a m bre clásica e italiana.
4 3 0

gentil árbol berroqueño: 'notable ár-

bol de piedra berroqueña'. E n el rollo o 'picota' se colgaba y descuartizaba a los delincuentes.
3 9 0

Y a en el Siglo de O r o fue estima0

d o entre los grandes poetas c o n su c o pla castellana.
4 4

E l rollo de Ecija era 'celebrado
0

La fertilidad de Ecija y su comarca
0

p o r todo el m u n d o , f a m o s o ' .

fue celebrada p o r propios y e x t r a ñ o s .

70

EL

DIABLO

COJUELO

nomasia, y hoy a su marqués ilustrísimo se le ha acrecentado la casa de Feria, por morir sin hijos aquel gran portento de Italia, que malogró la Fortuna de envidia, cuyo gran sucesor, siendo mudo, o c u pa a grandezas en silencio elocuente las lenguas de la Fama. Más abajo está Lucena, del Alcaide de los Donceles, Duque de C a r d o na, en cuyo occéano de blasones se anegó la gran casa de Lerma. Luego Cabra, celebrada por su sima, tan profunda como la antigüedad de sus dueños, pregona con las lenguas de sus almenas que es del ínclito Duque de Sessa y Soma y que la vive hoy su entendido y bizarro heredero. Luego Osuna se ofrece a la demarcación destos ilustres edificios, blasonando con tantos maestres Girones la altivez de sus duques; y veinte y dos leguas de aquí cae la hermosísima Granada, paraíso de Mahoma, que no en vano la defendieron tanto sus valientes africanos españoles, de cuya Alhambra y A l cazaba es alcaide el nobilísimo Marqués de Mondéjar, padre del generoso Conde de Tendilla, Mendozas del A v e María y credo de los caballeros. N o nos olvidemos, de camino, de Guadix, ciudad antigua y celebrada por sus melones, y mucho más por el divino ingenio del doctor Mira de Mescua, hijo suyo y Arcediano.
45 40 47 48 49 50

Cuando iba el Cojuelo refiriendo esto, llegaron a la Plaza Mayor de Erija, que es la más insigne del Andalucía, y junto a una fuente
4 5

A l o n s o Fernández de C ó r d o b a y

4 s

' Los duques de la casa de Osuna,

Figueroa «el M u d o » , V M a r q u é s de P r i e g o , heredó el ducado de Feria tras m o r i r en 1 6 3 4 su y e r n o , G ó m e z S u á rez de Figueroa, III D u q u e , g o b e r n a dor del Milanesado, y, aún niño, su nieto, I V D u q u e , en 1 6 3 7 . Las alusiones a las lenguas que cubrían el c u e r p o de la fama y al silencio elocuente son tópicas.
4 0 0

entre quienes figura P e d r o T é l l e z G i rón —véase V , n. 20—, eran maestres de la O r d e n de Calatrava.
4 y

D e b e referirse a I ñ i g o L ó p e z de y Mendoza, V Marqués

Mendoza

de M o n d é j a r y a su hijo I ñ i g o L ó p e z de M e n d o z a y Vergara, V I I I C o n de de Tendilla. La capitanía general de la Alhambra y el marquesado Les llama Mendozas
5 0

fueron por
0

Varias herederas de la casa de L e r -

concedidos a esta familia p o r Carlos V . del Ave María figurar en su escudo dicha i n s c r i p c i ó n . 1644)

ma se casaron c o n miembros de la casa de C a r d o n a , c o n lo que se traspasaron varios títulos; occéano es forma hiperculta que responde a razones puramente gráficas.
4 7 0

A n t o n i o M i r a de A m e s c u a ( 1 5 7 4 destacó c o m o autor de dramas

religiosos, c o m o El esclavo del demonio o La mesonera del cielo y fue arcediano en G u a d i x desde 1 6 3 2 . Voluntariamente o n o , resulta un p o c o j o c o s a su alusión tras la m e n c i ó n de los famosos melones de G u a d i x .
0

'discreto y valiente heredero'. La

sima de Cabra era famosa p o r su grandeza y profundidad. E l ducado de S e s sa, era el título más importante de la mencionada casa de los C ó r d o b a s .
0

TRANCO

VI

71

que tiene en medio de jaspe, con cuatro ninfas gigantas de alabastro derramando lanzas de cristal, estaban unos ciegos sobre un banco de pies y mucha gente de capa parda de auditorio, cantando la «relación muy verdadera» que trataba «de cómo una maldita dueña se había hecho preñada del diablo, y que por permisión de Dios había parido una manada de lechones», con un romance de don Alvaro de Luna y una letrilla contra los demonios que decía:
51 52 53 54

Lucifer tiene muermo, Satanás, sarna, y el Diablo Cojuelo tiene almorranas. Almorranas y muermo, sarna y ladillas, su mujer se las quita con tenacillas.

55

El Cojuelo le dijo a don Cleofás: - ¿ Q u é te parece los testimonios que nos levantan estos ciegos y las sátiras que nos hacen? Ninguna raza de gente se nos atreve a nosotros si no son estos, que tienen más ánimo que los mayores ingenios; pero esta vez me lo han de pagar, castigándose ellos mismos por sus propias manos, y daré de camino venganza a las dueñas porque no hay en el mundo quien no las quiera mal, y nosotros las tenemos grandes obligaciones porque nos ayudan a nuestros embustes, que son demonias hembras.
56 57

Y sobre la entonación de las coplas metió el Cojuelo tanta cizaña entre los ciegos que, arrempujándose primero y cayendo dellos

5 1

L a fuente, q u e ya no está, databa al
0

los animales.
5 6

parecer del siglo X V I .
5 2

La queja del diablo sobre las burlas que les levantan)

Es decir que el auditorio estaba for-

(sátiras) y acusaciones infamatorias que les hacen (testimonios con estas coplas, q u e m u y bien podían ser realmente de ciegos, recuerda las protestas del d e m o n i o en El alguacil endemoniado de los Sueños q u e v e d e s c o s .
5 7 0

mado por muchos labradores o trabajadores, c u y o atuendo era la capa parda.
5 3

N o eran raras estas «relaciones verdaderas» sobre partos extraor0

muy

dinarios y otras patrañas en el repertorio de los c i e g o s .
5 4

T i r s o de M o l i n a las llamó «diablas de B e n a v e n t e ,

L o s romances sobre este persona0

viudas» y Q u i ñ o n e s

j e —véase III, n. 43— fueron numerosos y populares.
55

«diabli-dueñas»; a u n q u e su función era velar p o r la respetabilidad, se les achacaba ser aliadas del d i a b l o .
0

muermo se llamaba al catarro de

72

EL

DIABLO

COJUELO

en el pilón de la fuente y esotros en el suelo, volviéndose a juntar, se mataron a palos, dando barato de camino a los oyentes, que les respondieron con algunos puñetes y coces. Y como llegaron a Erija con las varas de los alguaciles de Córdoba, pensando que traían alguna gran comisión de la corte, llegó la justicia de la ciudad a hacelles fiesta y a lisonjéanos con ofrecerles sus posadas, y ellos, v a liéndose de la ocasión, admitieron las ofertas, con que fueron regalados como cuerpos de rey; y preguntándoles qué era el negocio que traían para Erija, el Cojuelo les respondió que era contra los médicos y boticarios y visita general de beatas/' y que a los médicos se les venía a vedar que, después de matar un enfermo, no les valiese la muía por sagrado y que, cuando no se saliese con esto, por lo menos a los boticarios que errasen las purgas, que no pudiesen ser castigados si se retrajesen en los cimenterios de las muías de los médicos, que son las ancas/' y que a las beatas se les venía a quitar el tomar tabaco, beber chocolate y comer gigote. Parecióle al Alguacil Mayor, que no era lerdo y tenía su punta de hacer jácaras y entremeses, que hacían burla dellos/ y quiso aga59 00 1 62 3 64 5

58

5

' cayendo dellos... y esoíros...: ' c a y e n 0

siempre quedan impunes sus «asesinatos».
3 0

do unos... y otros...'.

'puñetazos y patadas'. E l barato o 'propina' son los golpes (véase II, n. 6 1 ) ; el episodio de la pelea de ciegos pertenece a la tradición f o l c l ó r i c a .
6 0 0

'en caso de n o conseguirse lo an-

terior, al m e n o s se pretendía vedar la i m p u n i d a d de boticarios a u n q u e (si) la buscaran en la grupa de las muías de m é d i c o s ' . S i las muías eran iglesias, las ancas o 'grupa' son cementerios - p o r e n tonces a n e x o s a las iglesias—, c o n t i nuando así en la tópica asociación satírica
6 4

A l u d e al dicho, r e c o g i d o p o r C o -

rreas, «Regalado y tratado c o m o c u e r p o de rey»; ese es el sentido propio de regalar: 'agasajar c o m o a un rey'.
61

visita: 'inspección'; las beatas, que

de
0

estas

profesiones

con

la

en la época hacían legión, vestían hábito religioso y llevaban, en principio, una vida recogida y piadosa, aunque seglar; se reunían en beateríos e incluso predicaban,
6 2

muerte.

P o l o de M e d i n a satirizó la g l o t o -

nería de las dueñas (tipo p r ó x i m o a la beata) en su silva «A una dueña m u y golosa». La afición al tabaco y al c h o c o late—que se tomaban considerando que no quebrantaban el ayuno— llegó a ser tan desmedida que se consideró v i c i o , e incluso se escribió al propósito algún tratado.
65 0

adquiriendo
0

cierta

rele-

vancia en la vida r e l i g i o s a .

H o y se eliminaría el no: 'se venía a

vedar que les valiese la muía p o r sagrado'. La sátira tilda a los médicos de asesinos y los retrata sobre sus muías, d o n de parecería que t o m a n asilo c o m o asesinos en sagrado, 'en una iglesia', pues

tenía su punta:

'tenía un p o c o , sa-

bía a l g o ' (véase I, n. 3 4 ) . C o m o autor

TRANCO

VI

73

rrallos para dar con ellos en la trena y después sacudilles el polvo y batanalles el cordobán/' por embelecadores, embusteros y alguaciles chanflones; y levantando el Cojuelo una polvareda de piedra azufre y asiendo a don Cleofás por la mano, se desaparecieron entre la cólera y resolución de los ministros ecijanos, dejándolos tosiendo y estornudando, dándose de cabezadas unos a otros sin entenderse, haciendo los neblíes de la más obscura Noruega puntas a diferentes partes; y dejando a la derecha a Palma, donde se junta Genil con Guadalquivir por el vicario de las aguas, villa antigua de los Bocanegras y Portocarreros, y de quien fue dueño aquel gran cortesano y valiente caballero don Luis Portocarrero, cuyo corazón excedió muchas varas a su estatura, y luego a la Monclova, bosque deliciosísimo y monte de Clovio, valeroso capitán romano, y p o sesión hoy de otro Portocarrero y Enríquez, no menos gran caballero que el pasado, ' y a la hermosa villa de Fuentes, de quien fue marqués el bizarro y no vencido don Juan Claros de Guzmán el Bueno, que después de muchos servicios a su rey murió en Flandes con lástima de todos y envidia de más, hijo de la gran casa de M e dina-Sidonia, donde todos sus Guzmanes son Buenos por apellido, por sangre y por sus personas esclarecidas, sin tocar al pelo de
6 67 68 69 70 7 72 73

de entremeses y jácaras (véase V , n. 3) debía tener cierto ingenio y entender de estas burlas.
6 6

7 0

D e b e referirse V é l e z al II C o n d e

de Palma del R í o , Luis Fernández P o r tocarrero; J u a n R u f o cita en sus Apotegmas (núms. 1 8 5 y 239) a este personaje, aludiendo a su i n g e n i o y también a su baja estatura.
7 1 0

trena: 'cárcel' en lenguaje g e r m a es

nesco; c o m o sacudilles el polvo y batanalles el cordobán: 'azotarlos'; batanar propiamente 'sacudir c o n un mazo llamado batán' y cordobán la 'piel curtida del c a b r i t o ' .
6 7 0

Este otro Portocarrero

y

Enríquez,

de otra rama de la familia, debe de ser A n t o n i o Portocarrero de G u z m á n y de la V e g a E n r í q u e z , I C o n d e de la M o n clova.
7 2 0

'alguaciles falsos';

embelecadores: (véase

'embaucadores'; véase I, nn. 18 y 3 1 .
6 8

Si antes hacían alta punta

D o n J u a n Claros de G u z m á n el

arriba, n. 3 7 ) , ahora hacen puntas a diferentes partes, es decir, vuelan de u n lado a otro, c o m o neblíes, 'halcones peregrinos', los más estimados en la cetrería, que p r o c e d e n de N o r u e g a , a cuya oscuridad aluden numerosos a u tores.
0

B u e n o , II M a r q u é s de Fuentes, murió en diciembre de 1 6 3 9 de unas fiebres cuando
7 3

servía
0

como

general

en

Dunquerque.

T a n t o p o r el a p o d o «el B u e n o » ,

que acabaron heredando y se convirtió en un apellido más, c o m o p o r el significado de Guzmán, que «parece haber ogousman traído origen de A l e m a n i a , porque la lengua de aquel país goudman

A las orillas de la villa de Palma del R í o , cercana a Écija, desemboca el G e nil en el Guadalquivir.

74

EL

DIABLO

COJUELO

la ropa a Marchena, habitación noble de los duques de Arcos -marqueses que fueron de Cádiz—, de quien hoy es meritísimo señor el excelentísimo Duque don R o d r i g o Ponce de León, en quien se cifran todas las proezas y grandezas heroicas de sus antepasados, columbrando desde más lejos a Villanueva del R í o , de los marqueses de Villanueva, Enríquez y Riberas, y hoy de don A n t o nio Álvarez de Toledo y Beamonte, marqués suyo y Duque de Güéscar, heredero ilustre del gran Duque de Alba, Condestable de Navarra, llegaron de un vuelo los dos pajaretes de camarada, no siendo esta la mayor pareja que habían corrido, al pie de la cuesta de Carmona en su dilatada, fértil y celebrada vega, donde les anocheció, diciéndole don Cleofás al amigo:
75 76 77 78

74

-Camarada, descansemos un poco, que es mucho pajarear este, y nos metemos a lechuzas silvestres; que la serenidad de la noche y el verano brindan a pasalla en el campo. —Soy de ese parecer—dijo el Cojuelo—: tendamos la raspa en este pradillo junto a este arroyo,™ espejo donde se están tocando las estrellas, porque aguardan a la madrugada visita del Sol, Gran Turco de todas esas señoras.
80

Y don Cleofás, poniendo el ferreruelo por cabecera y la espada sobre el estómago, acomodó el individuo, y estando boca arri82

Sl

vale tanto c o m o " b u e n h o m b r e " » ( C o varrubias).
7 4

V I D u q u e de A l b a .
7 7 7 8

0

'acompañándose en el v i a j e ' .

0

sin tocar al pelo de la ropa: 'sin tocar' D o n R o d r i g o P o n c e de L e ó n

Correr parejas era un j u e g o de c a -

(véase arriba, n. 20).
7 5

balleros en que iban cabalgando dos a la par, a veces incluso dándose la m a n o o saltando de un caballo a otro. A q u í es usado indicando
7 9

( 1 6 0 2 - 1 6 5 8 ) , I V D u q u e de A r c o s y S e ñor de M a r c h e n a , sería V i r r e y de V a lencia y Ñ a p ó l e s y tenía su habitación o 'residencia' en M a r c h e n a . U n antepasado h o m ó n i m o suyo fue Capitán G e neral en la guerra de Granada y privado de los R e y e s Católicos. E n r i q u e I V concedió en 1 4 7 1 el marquesado de Cádiz a esta casa, que lo g o z ó durante tres generaciones; la ciudad v o l v i ó al dominio real tras el descubrimiento de América.
7 6 0

que han
0

recorrido

j u n t o s una gran distancia.

tender la raspa: 'echarse a d o r m i r o
0

descansar'; l o c u c i ó n v u l g a r . '
0

se están tocando las estrellas: 'se arre-

glan el pelo las estrellas' c o m o c o n c u b i nas del Gran Turco o 'Sultán', que es el Sol. La imagen recuerda tópicos literarios del c r e p ú s c u l o .
Si i
0

capa corta c o n un p e q u e ñ o c u e llo y sin capucha'.
8 2

A n t o n i o Á l v a r e z de T o l e d o y
0

B e a u m o n t , V I M a r q u é s de Villanueva del R í o , I V D u q u e de H u e s e a r , heredero de Fernando Á l v a r e z de T o l e d o ,

'se a c o m o d ó ' , ya que individuo «se

toma también por la propia persona, y así se dice cuidar del individuo, mirar o conservar el individuo» (Autoridades).
0

TRANCO

VI

75
83

ba paseando con los ojos la bóveda celestial, cuya fábrica portentosa al más ciego gentil obliga a rastrear que la mano de su artífice es de Dios, y de gran Dios, le dijo al camarada: —¿No me dirás, pues has vivido en aquellos barrios, si esas estrellas son tan grandes como esos astrólogos dicen cuando hablan de su magnitud, y en qué cielo están y cuántos cielos hay, para que no nos den papillas cada día con tantas y tan diversas opiniones, haciéndonos bobos a los demás con líneas y coluros imaginados, y si es verdad que los planetas tienen epiciclos, y el movimiento de cada cielo, desde el primer móvil al remiso y al trepidante, y dónde están los signos de estos luceros escribanos, por que yo desengañe al mundo y no nos vendan imaginaciones por verdades?
84 85 86 87 88 89 90 91 92

El Cojuelo le respondió: —Don Cleofás, nuestra caída fue tan apriesa que no nos dejó r e parar en nada; y a fe que si Lucifer no se hubiera traído tras de sí la tercera parte de las estrellas, como repiten tantas veces en los autos
8 3

'recorriendo c o n los ojos, m i r a n 0

8 9

S e g ú n la teoría geocéntrica, los

do con d e t e n i m i e n t o ' .
8 4

planetas describían una doble órbita: 'induuna alrededor de la tierra, y otra —epiciclo— alrededor de un determinado p u n to de la primera órbita, explicando así los m o v i m i e n t o s observados que no
0

rastrear: metafóricamente,

cir'. R e c o g e V é l e z un tópico de la l i teratura mística que p r o c e d e de las Sagradas Escrituras: «Caeli annuntiat X V I I I , 2).
8 5 0

enarrant (Salmos,

gloriam D e i , / et opera m a n u u m eius firmamentum»

encajaban c o n su simple órbita y que se debían en realidad al h e l i o c e n t r i s m o .
9 0

Sólo determinados cielos se m u e un

Las estrellas se clasificaban según Los cielos eran siete según las t e o defendía

ven en el sistema cristiano-ptolemaico: el cielo cristalino, n o v e n o , tiene bloroso (trepidante), m o v i m i e n t o casi imperceptible, t e m que m u e v e las esferas inferiores. E l d é c i m o cielo es el primer móvil que, ligero c o m o el pensamiento humano, da una vuelta en veinticuatro horas, mientras que el u n d é c i m o cielo, el e m p í r e o , p e r m a n e c e remiso, es decir, i n m ó v i l .
0

su magnitud sobre una escala de seis.
8 6

rías de mahometanos y judíos, o c h o según Aristóteles, P t o l o m e o que eran n u e v e , y los teólogos escolásticos, o n c e . Esta última teoría, la más aceptada en la época, situaba el firmamento de las estrellas en el cielo octavo.
0 8 7

no nos den papilla: 'no nos engañen
0

9 1

S e refiere a los signos del Z o d í a c o

como a bobos'.
8 8

y, c o n luceros escribanos, a los astros q u e ,
son las dos

Los coluros imaginados

según la Astrología, escriben c o n sus m o v i m i e n t o s el destino de los h o m bres, tópico de amplísima t r a d i c i ó n .
9 2 0

circunferencias imaginarias que dividen verticalmente la esfera celeste en cuatro «gajos» pasando sobre los polos y equinoccios (coluro equinoccial), y los polos y solsticios (coluro solsticial).

La curiosidad de Cleofás recuerda

la tradición de la sátira menipea, en que un personaje le cuenta a otro las v e r d a -

7

6
9

EL

DIABLO

COJUELO

del Corpus, ' aún hubiera más en que haceros más garatusas la A s trología. Esto, todo sea con perdón del antojo del Galileo y el del gran don Juan de Espina, cuya célebre casa y peregrina silla son ideas de su raro ingenio; que yo hablo de antojos abajo, como de tejas, y, salvo la óbtica destos señores antojadizos, que han descubierto al Sol un lunar en el lado izquierdo, y en la Luna han linceado montes y valles, y han visto a Venus cornuta, lo que y o sé decir: que el poco tiempo que estuve por allá arriba, nunca oí n o m brar la Bocina, el Carro, la Espica Virginis, la Ursa Mayor ni la Ursa minor, las Pléyades ni las Helíades, nombres que los de la Astrología les han dado, y esa que llamaron Vía Láctea y ahora los vulgares Camino de Santiago, por donde anda tanto el cojo como el sano, que, si esto fuera así, yo también, por lo cojo, había de andar aquel camino, siendo hijo de vecino de aquella provincia.
94 95 90 97 9íi 99 100

Y a en estas razones últimas se había agradecido al sueño el tal don Cleofás, dejando al compañero de posta, como grulla de la otra vida, cuando un gran estruendo de clarines y cabalgaduras le des101

des del universo contrastándolas c o n las patrañas de los científicos, c o m o ocurre en el Icaromenipo de L u c i a n o .
9 3

p r o n u n c i a c i ó n e insegura grafía de e s tos grupos, q u e se p u e d e observar también en Addante
0

( V I I , p . 88) o dragináti0

E l m o t i v o procede del Apocalipsis
0

co ( I X , p . 1 0 6 y X , p . 1 1 9 ) .

( X I I , 4) y aparece, efectivamente, e n m u c h o s autos sacramentales.
9 4

linceado: 'visto desde lejos, c o m o

linces', participio utilizado quizás c o n intención, ya que Galileo pertenecía a la Accademia dei Lincei, que costeó alguna de sus publicaciones. V é í e z está al c o rriente de los descubrimientos de G a l i leo, que observó la mancha solar, el
0

hacer garatusas: 'engatusar, e m b a u 0

car'. Sobre la sátira de la astrología, v é a se I, n. 2 9 .
95

antojo

del Galileo:

'anteojo, teles-

c o p i o de Galileo', que le permitió n u merosos descubrimientos. Juan de E s pina fue un curioso personaje de la época,
9 6

relieve de la luna y las fases de V e n u s (por eso cornuta: 'creciente o m e n g u a n t e ' ) .
9 9

c o n sus puntas

de músico,
0

S o n todas constelaciones estelares:

m a g o , científico y coleccionista.

la Bocina es la Osa M e n o r y el Carro, la Osa M a y o r ; la Espica Virginis es una e s trella de primera magnitud en el signo de V i r g o .
1 0 0 0

M o d i f i c a c i ó n burlesca del dicho
0

hablar de tejas abajo: 'no meterse en t e o logías quien n o lo e n t i e n d e ' .
9 7

E l e q u í v o c o a partir del doble sen-

L a m e n c i ó n de la constelación

tido de antojo es tópico (véase X , n. 8); óbtica: el mantenimiento del grupo c u l to c o n confusión de la consonante i m plosiva que etimológicamente correspondía se explica p o r la relajada

p o r su n o m b r e vulgar da pie al r e c u e r do del refrán referido a la rutajacobea y al chiste q u e s i g u e . '
ol 0

de posta, como grulla: 'sóbrela grulla

c o m o centinela', véase I V , nn. 3 1 y 5 5 .

TRANCO

VI

77

pertó sobresaltado, recelando que se le llevaba a otra parte más desacomodada el que le había agasajado hasta entonces, pero el diablillo le sosegó, diciendo: —No te alborotes, don Cleofás, que estando conmigo no tienes que temer nada. —Pues ¿qué ruido tan grande es este? —le replicó el estudiante. —Yo te lo diré —dijo el Cojuelo— si acabas de despertar y me escuchas con atención.
102 103

1 0 3

' N o te alteres'. E s esta una situación típica de la

el Gallo de Luciano— c o n una visión en que el C o j u e l o actuará c o m o guía (recuérdense los Sueños quevedescos, algunos cantos de El Crótalo», etc.).

1 0 3

sátira menipea: recién d o r m i d o , C l e o fás se despierta —así ocurre en El sueño o

T R A N C O

V I I

El estudiante se incorporó entonces, supliendo con bostezos y esperezos lo que le faltaba por dormir, y prosiguió el diablillo diciendo: - T o d o este estruendo trae consigo la casa de la Fortuna, que pasa al Asia Mayor a asistir a una batalla campal entre el M o g o r y el Sofí para dar la victoria a quien menos la mereciere.' Escucha y mira; que esta que pasa es su recámara, y en lugar de acémilas van mercaderes y hombres de negocios que llaman, cargados de cajas de moneda de oro y plata, con reposteros bordados encima con las armas de la Fortuna, que son los cuatro vientos y un harpón en una torre moviéndose a todos cuatro, sogas y garrotes del mismo m e tal que llevan, y con ir con tanto peso, van descansados a su parecer. Esta tropa inumerable que pasa ahora mal concertada es de oficiales de boca: cocineros, mozos de cocina, botilleres, reposteros, despenseros, panaderos, veedores y la demás canalla que toca a la bucólica. Estos que vienen agora a pie, con fieltros blancos terciados por los hombros, son lacayos de la Fortuna, que son los m a y o res ingenios que ha tenido el mundo, entre los cuales va Homero, Píndaro, Anacreonte, Virgilio, Ovidio, Horacio, Silio Itálico, L u cano, Claudiano, Estacio Papinio, Juvenal, Marcial, Catulo, P r o percio, el Petrarca, Sanazaro, el Taso, el B e m b o , el Dante, el G u a rino, el Ariosto, el caballero Marino, Juan de Mena, Castillejo,
2 1 4 5 6 7

1

E l Mogor ('gran M o g o l ' ) y el Soft

simbolizan la mutabilidad de la F o r tuna.
5 0

eran los soberanos de las dinastías india y persa, en guerra por entonces. La i n justa Fortuna es tema predilecto del Barroco; basta recordar las alegorías de Q u e v e d o en La hora de todos o Gracián en El Criticón.
0

L o s botilleres se encargaban de lo r e -

lacionado c o n la bebida (copas, vinos, agua, etc.) en las grandes casas reales o nobiliarias, a cuya semejanza se describe aquí la de la F o r t u n a .
0

" 'equipaje o aparato de camino para el servicio de algún personaje'.
3

' L o s veedores controlaban las cuentas del despensero, acompañándole i n c l u so a la compra para que no hubiera fraudes (véase II, n. 88).°
7

repostero: 'paño cuadrado con las ar-

mas del señor que se pone sobre las acémilas'. Los ricos mercaderes y hombres de negocios son retratados c o m o acémilas ('muías de carga'), igual que los avarientos en los Emblemas de A l c i a t o .
4 0

' y el resto de la chusma (canalla) r e -

lacionada c o n las cosas de c o m e r y beber'. S e dice «bucólica por lo que toca al comer» (Correas), c o m o si derivara de boca.
0

Los vientos y el harpón o 'veleta'

79

8o

EL

DIABLO

COJUELO

Gregorio Hernández, Garci Sánchez, Camoes y otros muchos que han sido, en diferentes provincias, príncipes de la Poesía. -Por cierto que han medrado poco -dijo el estudiante-, pues no han pasado de lacayos de la Fortuna. —No hay en su casa —dijo el Cojuelo— quien tenga lo que m e rece. - ¿ Q u é escuadrón es este tan lucido, con joyas de diamantes y cadenas y vestidos lloviendo oro y perlas —prosiguió el estudiante— que llevan tantos pajes en cuerpo que los alumbran con tantas hachas blancas, y van sobre filósofos antiguos, que les sirven de caballos, de tan malos talles, que los más son corcovados, cojos, mancos, calvos, narigones, tuertos, zurdos y balbucientes?
9 10

8

-Estos son —dijo el Cojuelo— potentados, príncipes y grandes señores del mundo, que van acompañando a la Fortuna, de quien han recibido los estados y las riquezas que tienen, y con ser tan poderosos y ricos, son los más necios y miserables de la tierra. - ¡ B u e n gusto ha tenido la Fortuna, por cierto! -dijo don C l e o fás— ¡Bien se le parece que tiene nombre de mujer, que escoge lo peor!" —Primero lo debieron a la Naturaleza' —respondió el Cojuelo, y prosiguió diciendo-: Aquel gigante que viene sobre un dromedario, con un ojo, y ése ciego, solamente en la mitad de la frente, con un árbol en las manos de suma magnitud, lleno de bastones, mitras, laureles, hábitos, capelos, coronas y tiaras, es Polifemo, que, después que le cegó Ulises, le ha dado la Fortuna a cargo aquella escarpia de dignidades para que las reparta a ciegas, y va siempre
2 11
8

el caballero Marino:

Giambattista famoso tra-

Fortuna, siempre «escogía lo p e o r : en v i e n d o un ignorante, le llamaba y dejaba mil sabios».
1 3 0

M a r i n o ( 1 5 6 9 - 1 6 2 5 ) , «el G ó n g o r a italiano»; Gregorio Hernández: glo X V I . °
9

ductor de la Eneida de Virgilio en el s i La pobreza de los poetas es un ras-

Se refiere el C o j u e l o al b u e n o mal

aspecto de unos y otros, y c o m o b u e n maestro en Filosofía sabe que la belleza, salud, fuerza, etc. son dones de la Naturaleza (vicaria de D i o s ) y n o de la F o r tuna (a ella se p u e d e n atribuir riquezas, alcurnia...).
13 0

go tan c o m ú n en su retrato c o m o el de la locura que aparecía en el tranco I V . °
10

en cuerpo: 'sin capa ni otras prendas

por encima del vestido'; hachas blancas: 'velas grandes de cera blanca', mejores que las amarillentas, de sebo. " se le parece: 'se le v e ' . E n la alegoría de la Fortuna incluida en El Criticón de Gracián, el F a v o r , primer ministro de la

La ceguera es u n o de los atributos

típicos de la Fortuna, p o r eso aquí e n carga al c e g a d o P o l i f e m o el reparto de dignidades; escarpia: 'alcayata o clavo grande para colgar c o s a s ' .
0

TRANCO

VII

8l

junto al carro triunfal de la Fortuna, que es aquel que le tiran cincuenta emperadores griegos y romanos, y ella viene cercada de faroles de cristal, con cirios pascuales encendidos dentro dellos, sobre una rueda llena de arcaduces de plata que siempre está llenándolos y vaciándolos de viento, y esotro pie en el elemento mismo,' que está lleno de camaleones que le van dando memoriales y ella rompiéndolos.' Ahora vienen siguiéndola sus damas en elefantes con sillones de oro sembrados de balajes, rubíes y crisólitos. La primera es la Necedad, camarera mayor suya, y aunque fea, muy favorecida.' La Mudanza es esotra, que va dando cédulas de casamiento, y no cumpliendo ninguna. Esotra es la Lisonja, vestida a la francesa de tornasoles de aguas,' y lleva en la cabeza un iris de colores por tocado y en cada mano cien lenguas. Aquella que la sucede, vestida de negro, sin oro ni joya, de linda cara y talle, que viene llorosa, es la Hermosura: una dama muy noble y muy olvidada de los favores de su ama. La Envidia la sigue y la persigue, con un vestido pajizo bordado de basiliscos y corazones.
4 5 10 7 8

—Siempre esa dama —dijo don Cleofás— come grosura, que es halcón de las alcándaras de palacio.' —Esotra que viene —prosiguió el Cojuelo—, que parece que va preñada, es la Ambición, que está hidrópica de deseos y de imaginaciones. Esotra es la Avaricia, que está opilada de oro y no quiere tomar el acero porque es más bajo metal. ' Aquellas que vienen
9 20 2

1 4

La rueda —'noria'— de la Fortuna

a la hipocresía y volubilidad de la p o l í tica de Francia, e n e m i g a de España (Arellano) °
1 9

llena y vacía los arcaduces o cangilones de viento, es decir, de nada, de vanidades, y posa su otro pie sobre el viento mismo: nunca es firme.
0

La envidia se suele

representar

c o m o aquí, c o n el c o l o r amarillo, c o miendo su propio corazón (grosura: 'visceras'); V é l e z la asocia al ambiente c o r tesano (alcándara:
2 0

E l camaleón simboliza al pretendiente y adulador porque se mantiene del viento —o falsas promesas de los p o derosos— y cambia de color según la conveniencia.
16 0

'la percha d o n d e se
0 0

p o n e n los h a l c o n e s ' ) . hidrópica:
2 1

'sedienta'.

balaje: 'rubí de color m o r a d o ' ; cricamarera mayor: 'consejera, p e r s o 0

La tez amarillenta, de m o d a e n lo sustituye por

sólito: 'topacio'.
17

tre las mujeres, se c o n s e g u í a al comer barro —la A v a r i c i a oro-, lo q u e p r o v o c a b a la opilación

na de confianza del rey', aquí de la F o r tuna.
18

('obstrucción de los c o n d u c t o s de los h u m o r e s ' ) ; el r e m e d i o era tomar el acero, agua o v i n o d o n d e se había m e t i d o hierro al rojo v i v o . L a sed de o r o es

tornasoles de aguas: 'telas c o n visos y

reflejos' que simbolizan su falsedad; a la francesa: alude a la moda, pero también

82

EL

DIABLO

COJUELO

con tocas largas y antojos, sobre minotauros, son la Usura, la S i m o nía, la Mohatra, la Chisme, la Baraja, la Soberbia, la Invención, la Hazañería, dueñas de la Fortuna. Los que vienen galanteando a estas señoras todas y alumbrándolas con antorchas de colores diferentes son ladrones, fulleros, astrólogos, espías, hipócritas, m o n e deros falsos, casamenteros, noveleros, corredores, glotones y b o rrachos. Aquel que viene sobre el asno de oro de Lucio Apuleyo es Creso, mayordomo mayor de la Fortuna, y a su mano izquierda, Astolfo, su caballerizo mayor. Aquellos que van sobre cubas con ruedas y velicómenes en las manos, dando carcajadas de risa son sus gentileshombres de la copa, que han sido taberneros de corte primero. Aquella escuadra de selvajes que vienen en jumentos de albarda son contadores, tesoreros, escribanos de raciones, administradores, historiadores, letrados, correspondientes, agentes de la Fortuna, y llevan manos de almireces por plumas y por papel pieles de abadas. Tras dellos viene una silla de manos, bordada de tro33 33 24 35 26 27 38 29 30

antiguo topos de la sátira contra la a v a ricia.
2 2 0

3 5

Astolfo es personaje de libros de

caballerías; V é l e z le hace caballerizo ma'fraude, estafa'; Baraja: yor: encargado de las caballerizas, tenía el h o n o r de ayudar al señor a m o n t a r y desmontar del c a b a l l o .
3 ) 0

Mohatra:

'confusión, riña' —véase III, n. 6—; Invención: 'engaño'; Hazañería: 'falsos m e lindres'. Anteojos y tocas son atributos arquetípicos de las dueñas - v é a s e I V ,
n

velicómenes:

'copas grandes'. L a

conocida i m a g e n de los borrachos c o n copas en las manos y sobre cubas p r o c e de de las b a c a n a l e s .
27 0

- 73 i q.

u e

encarnan estos vicios. P u e -

de ser recuerdo burlesco de las d o n c e llas que se le daban a c o m e r al M i n o tauro.°
33

gentilhombre

de copa, o simplemente

copa era quien se ocupaba de elegir los vinos y las bebidas del R e y . Sobre los taberneros de corte, véase II, n. 4 1 . °
3 8

corredores de apuestas o negocios;

monederos falsos: 'falsificadores de m o neda'.
3 4

selvajes: 'salvajes', dicho así por i n 'mu0

mayordomo

mayor: el p r i m e r o e n -

flujo de selva; jumentos de albarda:
9

tre los oficiales al s e r v i c i o del R e y , d i rigía y controlaba a t o d o el resto. C r e so es siempre a d u c i d o en los textos del siglo de O r o c o m o e j e m p l o de r i q u e za, s e g u r a m e n t e p o r eso le hace m o n tar el asno de oro de A p u l e y o ( a p r o v e cha el título de la obra), a u n q u e tanto C r e s o , s u m i d o en la desgracia, c o m o L u c i o transformado tuna.
0

los de carga'; contadores: ' c o n t a b l e s ' .

raciones: 'sueldos'; correspondientes: llevar la

'corresponsales comerciales'. S o n t o dos oficios necesarios para o real.
3 0 0

«contaduría general» de una casa noble abadas: 'rinocerontes'. E n muchas

ocasiones se b r o m e a sobre las plumas de los escribanos, signo distintivo del g r e m i o , aludiendo a sus gruesos «errores» y c o r r u p c i ó n .
0

en asno son cla-

ros ejemplos de adversa e inicua f o r -

TRANCO

VII

»3

feos, para las visitas de la Fortuna; los silleros son Pitágoras, D i ó g e nes, Aristóteles, Platón y otros filósofos para remudar, con camisolas y calzones de tela de nácar," herrados los rostros con eses y clavos. Aquellos que vienen agora de tres en tres, sobre tumbas enlutadas, a la jineta y a la brida, son médicos de la cámara y de la familia, boticarios y barberos de la Fortuna. Agora cierra todo este escuadrón y acompañamiento aquella prodigiosísima torre andante, que es la de Babilonia, llena de gigantes, de enanos, de bailarines y representantes, de instrumentos músicos y marciales, de v o ces, de algazaras, que se ven y oyen por infinitas ventanas que tiene el edificio, coronadas de luminarias y flechando girándulas y cohetes voladores; y en un balcón grande de la fachada va la E s peranza, una jayana vestida de verde, " muy larga de estatura y m u chos pretendientes por abajo, a pie, soldados, capitanes, abogados, artífices y profesores de diferentes ciencias, mal vestidos, hambrientos y desesperados, dándola voces y con la confusión no se entienden los unos a los otros ni los otros a los unos. Y por otro balcón del lado derecho va la Prosperidad, coronada de espigas de oro y vestida de brocado de tres altos, bordado de las cuatro estaciones del año, sembrando talegos sobre muchos mentecatos ricos, que van en literas roncando, " que no los han menester y piensan que los sueñan. Ahora sigue todo este aparato una infinita tropa de carros largos, llenos de comida y vestidos de mujeres y de hombres, que es
33 33 34 35 3 37 38 3

3 1

La silla de manos (medio de translucen las insignias (tro0

gos de la casa de la F o r t u n a .
35

0

porte urbano) y los silleteros que se turnan (remudan) feos) y galas requeridas para llevar a personajes de c a t e g o r í a .
3 2

girándulas:

'ruedas de cohetes que

giran sobre sí mismas'. Los cohetes voladores subían alto, a diferencia de los buscapiés.
3 r 0

'marcadas, c o n un hierro al rojo,
0

jayana:

'giganta'; el v e r d e simboli0

las mejillas con una ese y un c l a v o ' , señal de e s c l a v o .
3 3

za la esperanza, c o m o se s a b e .

Imagen tópica, esta de los pretendientes gritando alrededor de los p o d e rosos.
3 8 0

Llama tumbas enlutadas a las 'muías

enjaezadas con gualdrapas negras' aludiendo de n u e v o a la capacidad m o r t í fera de estos oficios (véase V I , n. 62); jineta y brida son dos modos de cabalgar (Prels., n. 19); de la cámara y de la familia: 'de la cámara real y su s e r v i c i o ' .
3 4 0

E l brocado de tres altos era una rica

tela m u y elaborada, bordada a tres n i veles: fondo, labor y cuentecillas.
3 9

La litera era v e h í c u l o similar a la si-

lla de manos, aunque más lujoso y cargado por caballos (uno delante y otro detrás) en los que se afianzaban dos v a ras laterales.

La torre de Babilonia, con los bai-

larines, los instrumentos, la algazara, simbolizan la confusión, otro de los ras-

8

4

EL

DIABLO

COJUELO

la guardarropa de la Fortuna; y con ir tantos como la siguen desnu­ dos y hambrientos, no les da un bocado que coman ni un trapo con que se cubran, y aunque los repartiera con ellos, no les vinieran bien, que están hechos solamente a medida de los dichosos. Seguía este carruaje un escuadrón volante de locos a pie y a ca­ ballo y en coches, con diferentes temas, que habían perdido el j u i ­ cio de varios sucesos de la Fortuna por mar y por tierra, unos rién­ dose, otros llorando, otros cantando, otros callando y todos renegando della; y no tomaba de otros parecer —diligencia para no acertar nada—, desapareciendo toda esta máquina confusa una pol­ vareda espantosa, en cuyo temeroso piélago se anegó toda esta confusión, llegando el día (que fue mucho que no se perdiera el Sol con la grande polvareda, como don Beltrán de los planetas).
40 41 42

Subiéndose los dos cantaradas la cuesta arriba a la recién bautiza­ da ciudad de Carmona, atalaya del Andalucía, de cielo tan sereno que nunca le tuvo, y adonde no han conocido al catarro si no es para servirle, y tomando refresco de unos conejos y unos pollos en un mesón que se llama de los Caballeros, pasaron a Sevilla, cuya G i ­ ralda y Torre tan celebrada se descubre desde la venta de Peromingo el Alto, tan hija de vecino de los aires que parece que se desca­ labra en las estrellas.
43 44 45 46

Admiró a don Cleofás el sitio de su dilatada población, y de la que hacen tantos diversos bajeles en el Guadalquivir, valla de cris­ tal de Sevilla y de Triana, distinguiéndose de más cerca la hermo47

4 0

'manías, locuras'; carruaje: 'carava­

categoría de ciudad en 1 6 3 o .
4 4

0

na de carros'; volante: 'itinerante', desti­ nado a diversas operaciones según las necesidades bélicas.
4

E l cielo sereno, 'claro, despejado',

nunca t u v o sereno, ' h u m e d a d nocturna' (zeugma dilógico).
4 5

' O b s é r v e s e que la polvareda

espan­ (con aquí,

E s decir, que n o lo han tenido.

tosa es el sujeto de desapareciendo es esta máquina confusa; máquina,

S o b r e esta fórmula de cortesía que V é lez usa burlescamente, véase II, n. 7.
4 6

v a l o r transitivo) c u y o objeto directo p u e d e referirse tanto a la ' i m a g i n a ­ c i ó n , v i s i ó n ' c o m o al 'aparatoso desfi­ le'.
0 42

A u n q u e h o y se llama Giralda

a la

torre de la Catedral de Sevilla, lo es propiamente sólo la figura de la V i c t o ­ ria de la F e que la corona, p o r eso aquí dice Giralda y Torre. La venta de Pero0

no se perdiera el Sol..: cita burlesca

y tópica del r o m a n c e sobre la muerte de don Beltrán, que decía: « C o n la m u ­ cha polvareda, / perdimos a don B e l trane».°
4 3

mingo estaba en el c a m i n o de C ó r d o b a a Sevilla, a tres leguas de esta.
4 7

L o p e de V e g a , en La esclava de su ga­

lán, decía: «Divídese Sevilla, c o m o sa­ bes, / por este ilustre y caudaloso río, /

Felipe I V c o n c e d i ó a C a r m o n a la

TRANCO

VII

»5

sura de sus edificios - q u e parece que han muerto vírgines y mártires, porque todos están con palmas en las manos, que son las que se descuellan de sus peregrinos pensiles, entre tantos cidros, naranjos, limones, laureles y cipreses-, llegando en breve espacio a T o r r e blanca, una legua larga desta insigne ciudad, desde donde comienza su Calzada y los caños de Carmona, hermosísima puente de arcos, por donde entra el río Guadaira en Sevilla, cuya hidrópica sed se le bebe todo, sin dejar apenas una gota para tributar al mar, que es solamente el río en todo el mundo que está previlegiado deste pecho, haciendo mayor la belleza desta entrada infinitas granjas, por una parte y por otra, que en cada una se cifra un jardín terrenal, granizando azahares, mosquetas y jazmines reales. Y al mismo tiempo que ellos iban llegando a la puerta de Carmona, " atisbo el Cojuelo entrar por ella a caballo, con vara alta y los dos corchetes que sacó del infierno, a Cienllamas, y volviéndose a don Cleofás, le dijo:
48 4 50

- A q u e l que entra por la puerta de Carmona es comisario de mis amos, que viene contra mí a Sevilla: menester es guardarnos. - N o se me da dos blancas -dijo don Cleofás—, que yo estoy matriculado en Alcalá y no tiene ningún tribunal juridición en mi persona ' y, fuera de eso, dicen que es Sevilla lugar tan confuso que no nos hallarán, si queremos, todos cuantos hurones tienen Lucifer y Bercebú. Entrándose en la ciudad los dos a buen paso y guiando el C o juelo, la barba sobre el hombro, fueron hilvanando calles, y llegando a una plazuela reparó don Cleofás en un edificio sumptuoso de unas casas que tenían una portada ostentosa de alabastro y unos
5 52 53

senda de plata por quien tantas naves / le reconocen feudo y señorío».
4 8 0

cia'; corchetes: 'ayudantes'. Véase I V , n. 9 y Prels., n. 1 4 .
51

previlegiado deste pecho: ' e x e n t o de

No se me da dos blancas: ' N o m e i m los estudiantes

este impuesto'. Los acueductos o caños de Carmona abastecían de agua potable a Sevilla, y es el río o 'caudal' de los p r o pios caños el que se agota en Sevilla sin llegar al mar, y no p o r supuesto el G u a daira.
4 9 0

porta un c o m i n o , nada' (véase V , n. 2 1 ) ; no tiene ningún tribunal...: matriculados en la Universidad de A l calá gozaban de un fuero j u r í d i c o especial y no podían ser j u z g a d o s p o r tribunales ordinarios.
52

Para entrar en la Sevilla amurallada

hurón: 'persona que hurga en los
0

había trece o catorce puertas. La de C a r mona era el ingreso del camino de M a drid y había sido restaurada en 15 5 0 .
50 0

secretos o intimidades de o t r o s ' .
5 3

'con recelo, mirando atrás p o r si
0

les seguían (la barba sobre el hombro) t o maron una calle tras o t r a ' .

con vara alta: 'en c o m i s i ó n de j u s t i -

86

EL

DIABLO

COJUELO

corredores dilatados de la misma piedra. Preguntóle don Cleofás al Cojuelo qué templo era aquel, y él le respondió que no era templo, aunque tenía tantas cruces de Jerusalén del mismo relieve de mármol, sino las casas de los duques de Alcalá, marqueses de T a rifa, condes de los Molares y adelantados mayores de Andalucía, cuya grandeza ha heredado hoy el gran Duque de Medinaceli, por falta de hijos herederos, que aunque fuera mayor no le hiciera más, que por Fox y Cerda es lo más que puede ser.
55 56

54

—Ya conozco ese príncipe —dijo don Cleofás— y le he visto en la corte y es tan generoso y entendido como gran señor. Con esta plática llegaron a la Cabeza del R e y don Pedro, cuya calle se llama el Candilejo, y atravesando por cal de Abades, la Borciguinería y el Atambor, llegaron a las calles del Agua, donde tomaron posada, que son las más recatadas de Sevilla. En este tiempo, a nuestro astrólogo o mágico se lo había llevado de una aplopejía el demoñuelo zurdo que sostituía al C o j u e l o , y bajó a pedir justicia a Lucifer en el güeso del alma, sin las mondaduras del cuerpo, del quebrantamiento de su redoma; y doña T o masa, no olvidando los desaires de don Cleofás, trataba con otra requisitoria de venir a Sevilla con un galán nuevo que tenía, soldado de los galeones, para tomar venganza casándose con el licenciado
57 s8 59 60

54

dilatados: 'largos'. las casas: «las de los hombres ricos

m i s m o colocar en ella una figura de su cabeza, c o m o si se la hubieran cortado. La leyenda recuerda las dos facetas que le caracterizaban en la literatura y que le comportaron los dos motes c o n que se le c o n o c í a : «el Cruel» y «el J u s t o » .
5 0

55

llamamos en plural» (Covarrubias). Se trata de la famosa Casa de Pilatos, que construyó en 1 5 2 0 , tras volver de J e r u salén, d o n Fadrique E n r í q u e z de R i b e ra, D u q u e de Alcalá y M a r q u é s de T a rifa.
5 6

cal: abreviación de calle, usual s o -

bre todo en Sevilla. La calle de Abades, Tras m o r i r A n a María E n r í q u e z que aún mantiene su n o m b r e , d e s e m boca en la G i r a l d a .
5 9 0

de R i b e r a y M o r a , V Marquesa de T a rifa, C o n d e s a de los Molares y D u q u e sa de Alcalá, todos los títulos de esta familia pasaron a su prima y se incorporaron a la casa del marido de esta, J u a n Luis de la C e r d a , V I I D u q u e de M e d i n a c e l i .
5 7 0

La calle del A g u a era lugar de (recatadas tiene sentido

prostitución

claramente irónico). Usa el plural calles p o r q u e se refiere a la del Agua y a la i n mediata del Chorro ( R o d r í g u e z M a r í n ) . La de B o r c i g u i n e r í a era la actual M a t e os G a g o que parte de la G i r a l d a .
6 0 0

Tras ser descubierto un asesinato

c o m e t i d o por Pedro I de Castilla en esta calle, y dado que p o r su calidad r e gia n o se le podía ejecutar, m a n d ó él ma

aplopejía: 'apoplejía, e m b o l i a ' forcon metátesis; demoñuelo zurdo:

véase I V , n. 5.

TRANCO

VII

«7

Vireno de Madrid la Olimpia de mala mano/" sabiendo que se había escapado allá. Don Cleofás y su camarada no salían de su posada, por desmentir las espías" de Cienllamas y de Chispa y Redina, y subiéndose a un terrado una tarde, de los que tienen todas las casas de Sevilla, a tomar el fresco y a ver desde lo alto más particularmente los edificios de aquella populosa ciudad, estómago de España y del mundo que reparte a todas las provincias del la sustancia de lo que traga a las Indias en plata y oro" —que es avestruz de la E u ropa, pues digiere más generosos metales—," espantándose don Cleofás de aquel numeroso ejército de edificios tan epilogado que, si se derramara, no cupiera en toda la Andalucía, le dijo a su compañero:
3 3 4 65

—Enséñame desde aquí algunos particulares, si se descubren a la vista. El Cojuelo le dijo: - Y a por aquella torre que descubrimos desde tan lejos discurrirás que esa bellísima fábrica que está arrimada a ella es la Iglesia Mayor, y mayor templo de cuantos fabricó la antigüedad ni el siglo de agora reconoce. N o quiero decirte por menudo sus grandezas; basta afirmarte que su cirio pascual pesa ochenta y cuatro arrobas de cera, y el candelero de tinieblas, de grandeza notable, es de bronce y de tanta ostentación y artificio que si fuera de oro no hubiera costado tanto/' Su custodia es otra torre de plata de la misma fábrica y modelo, su trascoro no perdonó piedra esquisita y preciosa a los minerales, su monumento es un templo portátil de Salomón.
66 7 68

1

Vireno abandona a Olimpia

en el

centrada', pues epilogo, p o r ampliación, vale lo m i s m o que ' r e s u m e n ' y ' c o n currencia de muchas cosas al m i s m o tiempo'.
6 7 0

Orlando Furioso de Ariosto; por eso llama así a los personajes, aunque dada la reputación de doña T o m a s a añade de mala mano, 'de mala calidad', expresión aplicada primero a pinturas de p o c o mérito y luego usada en otros c o n t e x tos.
0

' 'construcción, edificio'. V é l e z , siguiendo el m o d e l o r e t ó rico de la alabanza de ciudades, destaca los mismos elementos de Sevilla (y de su catedral) que otros predecesores s u yos c o m o M o r g a d o (en su Historia de Sevilla), L o p e de V e g a , Agustín de R o jas, Fernández de R i b e r a , etc.
6 8

' 'zafarse'.
6 3

3

0

Gracián llama a Sevilla «estómago
0

indigesto de la plata» procedente de I n dias.
6 4

La avestruz traga y digiere todo
0

La custodia fue realizada p o r J u a n

cuanto le arrojan, incluso metales.
6 5

de Arfe. E l trascoro de la catedral, diseñado p o r M i g u e l de Z u m á r r a g a , fue acabado en abril de 1 6 3 4 .
0

'maravillándose don Cleofás de

aquella multitud de edificios tan c o n -

88

EL

DIABLO

COJUELO

Pero salgámonos della, que aun con las relaciones ni los pensamientos no podemos los demonios pasealla, y vuelve los ojos a aquel edificio que se llama la Lonja, cortada del pemil de San L o renzo el Real, diseño de don Felipe II/"-' y a mano derecha della está el Alcázar, posada real y antigua de los reyes de Castilla, fértil albergue de la primavera de quien es ilustrísimo Alcaide el Conde D u que de Sanlúcar la Mayor (gran Adtlante del Hércules de España, cuya prudentísima cabeza es el reloj del gobierno de su monarquía) ' que, a no estar labrado el Buen Retiro, fábrica de inimitable ejemplar por el edificio, los jardines y estanques, tuviera este palacio sevillano la primacía de todas las casas reales del mundo, p o niendo en primer lugarel real salón que la majestad del rey don F e lipe IV el Grande ha copiado de su divina idea, donde todas las admiraciones vienen cortas y las mayores grandezas enjaguadas. Más adelante está la Casa de la Contratación, que tantas veces se ve enladrillada de barras de oro y de plata. Luego está la casa del bizarro Conde de Cantillana, gran cortesano, galán y palaciego, airoso caballero de la plaza, crédito de sus aplausos y alegría de sus reyes; que esto confiesan los toros de Tarifa y Jarama cuando
70 7 72 73 74

' Lonja: 'lugar donde tratan m e r c a deres y comerciantes', pero también 'loncha' del pemil de San Lorenzo por ser obra del m i s m o arquitecto de San L o renzo del Escorial, J u a n de Herrera; alude a la vez burlescamente a la m u e r te de San L o r e n z o , asado c o m o p e m i l en la parrilla.
7 0

9

lisonja de V é l e z al C o n d e - D u q u e en un m o m e n t o en que este era ya contestado por la nobleza cortesana.
7 2 0

E l Palacio del B u e n R e t i r o estaba (labrado) en 1 6 3 3 ; las

ya

construido

obras, comenzadas c o m o mera ampliación de las estancias de Felipe I V en el Monasterio de San J e r ó n i m o , acabaron incluyendo n u e v o s y sobrios edificios y fabulosos jardines y estanques.
7 3 0

Se trata de Gaspar de G u z m á n ,

más c o n o c i d o c o m o C o n d e - D u q u e de Olivares, privado de Felipe I V . La alusión mitológica es oportuna (Atlante y Hércules sostienen la bóveda celestial), pues además de expresar el auxilio del privado en la carga del gobierno, se tenía a Hércules p o r antepasado de los r e yes españoles y por eso se les llamaba a ellos así.°
7 1

Metátesis c o m ú n por
G

enjuagadas:

'resumidas' o 'glorificadas'. E n el S a lón de R e i n o s del Palacio del B u e n R e t i r o se colgaron cuadros que resumían y glorificaban las grandezas o hazañas bélicas que la monarquía española había realizado durante el reinado de Felipe I V . °
7 4

E l reloj es también símbolo de la

La Casa de Contratación de S e v i -

privanza, pues la labor del privado, c o m o las ruedas de un reloj que lo hacen funcionar, no debe verse. N ó t e s e la

lla supervisaba el c o m e r c i o c o n las I n dias y registraba el oro procedente de ellas.
0

TRANCO

VII

89
75

cumplen con sus rejones, como con la parroquia. Luego está, j u n to a la puerta de Jerez, la gran Casa de la Moneda, donde siempre hay montones de oro y de plata, como de trigo, y junto a ella el Aduana, tarasca de todas las mercaderías del mundo, con dos b o cas, una a la ciudad y otra al río donde está la Torre del Oro y el muelle, chupadera de cuanto traen amontonado los galeones en los tuétanos de sus camarotes. A mano derecha está la puente de T r i a na, de madera, sobre trece barcos. Y más abajo, en el margen c e lebrado del río, las Cuevas, monasterio insigne de la Cartuja de San Bruno, que con profesar el silencio mudo, vive a la lengua del agua. A estotra parte, sobre la orilla de Guadalquivir, está Gelves, donde todos los romances antiguos de moros iban a jugar cañas, y hoy de sus ilustres condes y del gran Duque de Veragua, hijo y retrato de tan gran padre
70 77 78 79 80

que es, para no tener a mundos miedo, Portugal y Colón, Castro y T o l e d o .
81

—Soltáronsete —dijo don Cleofás— los consonantes, camarada. —Cuidado fue, y no descuido —respondió el Cojuelo—, porque me deba más que prosa el dueño destas alabanzas. Y prosiguió diciendo:
7 5

82

J u a n V i c e n t e l o de Leca y Álvarez los

7 9

lengua, además del uso tópico y

de T o l e d o , C o n d e de Cantillana, fue f a m o s o toreador; esto confiesan...: toros de Jarama y Tarifa (los más c e l e brados) cumplen con los rejones c o m o un fiel c o n la parroquia y entonces confiesan la habilidad del C o n d e de C a n t i Hana.°
7 6

metafórico que viene dado en este c o n texto (lengua del agua: 'orilla') ofrece l u e g o , en su sentido p r o p i o , la antítesis c o n silencio mudo (aludiendo al que p r o fesan los cartujos). E l monasterio de las C u e v a s estaba a la orilla del río en la parte de Triana, fuera de la c i u d a d .
,So 0

C o n el oro llegado directamente

E n los romances del m o r o G a z u l

de las Indias, la Casa de la M o n e d a de Sevilla era la más activa de España y la que más moneda a c u ñ a b a .
7 7 0

suele aparecer el m o t i v o de ir a G e l v e s a j u g a r cañas (sobre el juego de cañas v é a se II, n. 9).
s 1 0

Se llamaba tarasca al 'glotón insa-

Apellidos del V I C o n d e de G e l v e s

ciable' por alusión a la tarasca que tragaba las caperuzas de los transeúntes en la procesión del C o r p u s (véase II, nn. 48 y 84).
7 8 0

y V D u q u e de V e r a g u a , P e d r o Ñ u ñ o C o l ó n de Portugal y Castro, c u y o padre había muerto en 1 6 3 6 . '
3 0

'versos', ya que el elogio del D u Toledo,

E l fondo arenoso del G u a d a l q u i i m p i d i ó la construcción
0

que de Veragua le ha salido en e n d e c a sílabos rimados: que es... miedo / to, iban en texto corrido. que en las ediciones antiguas, p o r cier-

vir

de

un

puente de piedra entre Sevilla y Triana hasta 1 8 5 2 .

90

EL

DIABLO

COJUELO

- A l l í es el Alamillo, donde se pescan los sábalos, albures y s o llos, y más abajo cae el Algaba, de los esclarecidos marqueses deste título, de Árdales, y condes de Teba, Guzmanes en todo. D e esotra parte cae el Castellar, de los Ramírez y Saavedras, y a la vuelta, Villamanrique, de las Zúñigas de la gran casa de Béjar, cuyo último malogrado marqués fue Guzmán dos veces B u e n o , sobrino del gran Patriarca de las Indias, capellán y limosnero mayor del R e y " (cuya generosa piedad se taracea con su oficio y con su sangre) y hermano del gran Duque de Sidonia, cuyo solio es Sanlúcar de Barrameda, corte suya, que está ese río abajo, siendo Narciso del Occéano y Generalísimo del Andalucía y de las costas del mar de España, a cuyo bastón y siempre planta vencedora obedece el agua y la tierra, asegurando a su R e y toda su monarquía en aquel p r o montorio donde asiste, para blasón del mundo. Y pues ya llega la noche y destas alabanzas no puedo salir menos que callando para encarecellas, dejemos para mañana lo demás —bajándose del terrado a tratar que se aderezase la cena y a salir un poco por la ciudad a su insigne Alameda, que hizo y adornó con las dos colunas de H é r cules el Conde de Barajas, Asistente de Sevilla y, después, de C a s tilla dignísimo Presidente.
83 84 S5 8 87 88

3

E n t r e estos peces, eran famosos p o r q u e , siendo

qués de Villamanrique, m u e r t o antes que su padre; el marquesado era p r o piedad entonces de Josefa M a n r i q u e de Zúñiga.
8 7 0

los sábalos del Alamillo

marinos, subían hasta esta zona del Guadalquivir para desovar en p r i m a vera
8 4 0

Gaspar Pérez de G u z m á n y S a n -

Eran Guzmanes

en todo p o r q u e

doval, I X D u q u e de M e d i n a - S i d o n i a , tenía a su cargo la defensa de toda la zona del Atlántico a n d a l u z .
0

descendían de dos líneas de los G u z mán unidas en el siglo X V I : Brianda de G u z m á n , I V C o n d e s a de T e b a y III Marquesa de Árdales, casó c o n Francisco de G u z m á n , I M a r q u é s de la Algaba. Véase también V I , n. 7 3 .
5 0

'' Francisco Zapata de C i s n e r o s (m. 1 5 9 2 ) , I C o n d e de Barajas, Asistente de Sevilla (presidente del cabildo de designación real, c o n atribuciones políticas y jurídicas) y l u e g o Presidente del C o n sejo de Castilla bajo Felipe II, convirtió la Laguna de Sevilla en el j a r d í n de la Alameda de Hércules en 1 5 7 4 , a cuya entrada se conservan aún las dos c o lumnas de H é r c u l e s .
0

Castellar era condado de esta fa0

milia desde 1 5 3 9 .
1

' A l o n s o Pérez de G u z m á n el B u e -

no, capellán real y limosnero mayor, era tío del I X D u q u e de M e d i n a - S i d o nia y de su hermano el malogrado M a r -

TRANCO

Vili

Y a , para ejecutar su disignio, había tomado doña Tomasa —que siempre tomaba, por cumplir con su nombre y su condición—' una litera para Sevilla y una acémila en que llevar algunos baúles para su ropa blanca y algunas galas, con las del dicho galán soldado, que, metiéndose los dos en la dicha litera, partieron de Madrid como unos hermanos, con la requisitoria que hemos referido. Y a nuestro astrólogo no le habían dado sepultura sobre las barajas de un testamento que había hecho unos días antes y descubrieron en un escritorio unos deudos suyos, y estaba la justicia poniendo en razón esta litispendencia. Y el Cojuelo y don Cleofás, que habían dormido hasta las dos de la tarde por haber andado rondando la noche antes, la mayor parte della por Sevilla, después de haber comido algunos pescados regalados de aquella ciudad y del pan que llaman de Gallegos, que es el mejor del mundo, y habiendo dormido la siesta —bien que el compañero siempre velaba, haciendo diligencias para lisonjear a su dueño en razón de su delito—, se subieron al dicho terrado como la tarde antes y, enseñándole algunos particulares edificios a su compañero de los que habían quedado sin referir la tarde antes en aquel golfo de pueblos," suspiró dos veces don Cleofás y preguntóle el Cojuelo: —¿De qué te has acordado, amigo? ¿Qué memorias te han dividido esas dos exhalaciones de fuego desde el corazón a la boca? —Camarada —le respondió el estudiante—, acordóme de la Calle Mayor de Madrid y de su insigne paseo a estas horas, hasta dar en el Prado.
3 3 4 5 6 7 9
1

E l nombre alusivo y el j u e g o c o n

3

' p o r las riñas, discrepancias'.

0

tomar son tópicos en la sátira áurea de la mujer, tachada siempre de codiciosa y pedigüeña: otros autores las llaman Mariquita o Quiteña.
0

4

'pleito pendiente'; deudos: 'parien'deliciosos, e x q u i s i t o s ' .
0

tes'.
5 6

P u e d e aludir a la calle Gallegos,

«como unos hermanos, es decir c o m o unos cuadrilleros de la Santa H e r m a n d a d que fuesen c o n requisitoria en busca de algún malhechor» ( R o dríguez M a r í n ) , pero también c o m o cofrades de la vida picaresca, sin descartar una irónica alusión a la relación e n tre a m b o s .
0

donde tal v e z hubiera un h o r n o , a G a llegos (comarca zamorana de la Tierra del Pan), o a la borona, pan de maíz que se hace y hacía en G a l i c i a .
7 0

'aunque'. golfo de... 'multitud de...', e x p r e 0

s

sión p o é t i c a .
9

V é l e z parodia el lenguaje p r o p i o

91

92

EL

DIABLO

COJUELO

—Fácil cosa será verle—dijo el diablillo—tan al vivo como está pasando agora. Pide un espejo a la güéspeda y tendrás el mejor rato que has tenido en tu vida; que aunque y o , por la posta, en un abrir y cerrar de ojos te pudiera poner en él (porque las que yo conozco comen alas del viento por cebada)," no quiero que dejemos a S e villa hasta ver en qué paran las diligencias de Cienllamas y las de tu dama, que viene caminando acá, y me hallo en este lugar muy bien porque alcanzan a él las conciencias de Indias. A este mismo tiempo subía a su terrado Rufina María, que así se llamaba la güéspeda, dama entre nogal y granadillo, por no llamarla mulata, gran piloto de los rumbos más secretos de Sevilla' y alfaneque de volar una bolsa de bretón' desde su faldriquera a las garras de tanta doncelliponiente como venían a valerse della. ' Iba en jubón de holanda blanca acuchillado, ' con unas enaguas blancas de cotonía, zapato de ponleví con escarpín sin media,' como es usanza en esta tierra entre la gente tapetada, que a estas horas se subía a su azotea a tocar de la tarántula ' con un peine y un espejo que
10 12 13 4 5 6 7 18 y 20 2

de la poesía l í r i c a .
10

0

'seguirla' (cual halcón que sigue a su p r e sa) o simplemente 'robarla'; bretón: ' f o rastero' o también 'inexperto, desprevenido'.
1 6 0

por ¡a posta: puede referirse tanto al

m e d i o utilizado ('los caballos del c o rreo') c o m o a la rapidez con que le p o dría transportar.
11 0

E s decir, desde la faldriquera o ' b o l -

Las postas (el antecedente de las es

sillo' del forastero a las manos de la doncelliponiente, 'doncella novata en la mala vida', n e o l o g i s m o calcado de lir la barba' y ' n o v a t o ' .
17 0

posta), 'caballos del servicio de c o r r e o ' , que c o n o c e el C o j u e l o c o m e n , p o r c e bada, alas del viento; es decir, que vuelan y son velocísimas, y p o r eso podría p o ner en un abrir y cerrar de ojos a Cleofas en él (el P r a d o ) .
1 2 0

barbipo-

niente: ' m u c h a c h o al que empieza a sajubón: 'vestidurajusta y ceñida que

se p o n e sobre la camisa y se abrocha c o n las calzas'; holanda: 'tela fina'; acuchillado: 'abierto a trechos p o r los que se ve otra tela de diferente c o l o r ' .
ll 0

Las corruptas conciencias de I n 0

dias llegan (alcanzan) a Sevilla por el c o mercio.
13

El granadillo es un árbol de la India

'tela de a l g o d ó n labrada'. ponleví: 'zapato de tacón alto',

de madera oscura. V é l e z parodia los eufemismos empleados para aludir a negros y mulatos, que tanto abundaban en S e v i l l a .
14 0

I y

moda francesa; escarpín: 'funda pequeña de tela blanca c o n que se cubre el p i e ' , se ponía debajo de la media.
2 0

rumbos j u e g a c o n su sentido m a -

'de color', d e n o m i n a c i ó n burles0

rítimo (piloto de los...) y su sentido g e r manesco de 'trampas, engaños, p e l i gros'.
15 0

ca; en sentido p r o p i o , cuero tapetado era el ' o s c u r o ' .
3 1

'a arreglar el pelo c o n los dedos',
0

alfaneque: 'halcón'; volar una bolsa es

que parecen caminar c o m o una araña.

TRANCO

VIII

93

podía ser de armar; y el Cojuelo, viendo la ocasión, se le pidió con mucha cortesía para el dicho efeto, diciendo: - B i e n puede estar aquí la señora güéspeda, que yo sé que tiene inclinación a estas cosas. —¡Ay, señor! —respondió la Rufina María-, si son del nigromancia, me pierdo por ellas, que nací en Triana y sé echar las habas y andar el cedazo mejor que cuantas hay de mi tamaño, y tengo otros primores mejores, que fiaré de vuesas mercedes si me la hacen, aunque todos los que son entendidos me dicen que son disparates. —No dicen mal -dijo el Cojuelo—, pero con todo eso, señora Rufina María, de tan gran talento se pueden fiar los que y o quiero enseñar a mi cantarada. Esté atenta. Y tomando el espejo en la mano, dijo: —Aquí quiero enseñalles a los dos lo que a estas horas pasa en la calle Mayor de Madrid; que esto sólo un demonio lo puede hacer y y o . Y adviértase que en las alabanzas de los señores que pasaren, que es mesa redonda, que cada uno de por sí hace cabecera, y que no es pleito de acreedores, que tienen unos antelaciones a otros. - ¡ A y , señor! —dijo la tal R u f i n a - , comience vuesa merced, que será mucho de ver; que yo, cuando niña, estuve en la corte con una dama que se fue tras de un caballero del hábito de Calatrava que vino a hacer aquí unas pruebas, y después me volvieron mis pa33 24 35 36 37 38 36 30

32

" espejo de armar: 'espejo de tamaño suficiente c o m o para verse de cuerpo entero'.
33

2 6

E l escepticismo ante estas h e c h i -

cerías n o era raro en la época; incluso la misma Inquisición c o n d e n ó l e v e m e n t e a las hechiceras, y más p o r e m b a u c a d o ras que p o r n i g r o m a n t e s .
3 7 0

de mi tamaño: 'de mi categoría';

echar las habas: sortilegio adivinatorio en que las habas, que simbolizaban a las personas, se echaban entre diversos o b jetos y , p o r su p r o x i m i d a d a unos u otros, se adivinaba el futuro; el cedazo se clavaba en unas tijeras y se le preguntaba (con frecuencia sobre objetos desaparecidos) a lo que respondía andando o 'girando'.
4 5 0

N o se entiende bien a qué se r e -

fiere los: ¿los primores? ¿quienes v o y a mostrar?...
2

E l v e r en los espejos sucesos que
0

ocurren lejos es una de las artes de n i gromancia. A diferencia de la mesa redonda, símbolo de la igualdad, en el pleito de acreedores, el j u e z establecía una prelación (véase I, n. 9). E l uso pleonástico del que era a c e p t a d o .
3 0 0

" primores: 'habilidades'. ~ me la hacen: el antecedente es mercedes, es decir, ' m e hacen la m e r c e d ' (este zeugma para abreviar la fórmula cortés fue usadísimo).
0

caballero del hábito de Calatrava,

es

decir, de dicha orden militar, una de las

94

EL

DIABLO

COJUELO

dres a Sevilla, y quedé con grande inclinación a esa calle, y me holgaría de volverla a ver, aunque sea en este espejo. Apenas acabó de decir esto la güéspeda, cuando comenzaron a pasar coches, carrozas y literas, y sillas," y caballeros a caballo, y tanta diversidad de hermosuras y de galas que parecía que se habían soltado abril y mayo y desatado las estrellas. Y don Cleofás, con tanto ojo, por ver si pasaba doña Tomasa, que todavía la tenía en el corazón, sin haberse templado con tantos desengaños. ¡Oh proclive humanidad nuestra, que con los malos términos se abrasa y con los agasajos se destempla! Pero la tal doña Tomasa, a aquellas horas, ya había pasado de Illescas en su litera de dos yemas. La Rufina María estaba sin juicio mirando tantas figuras como en aquel Teatro del Mundo iban representando papeles diferentes, y dijo al Cojuelo: —Señor güésped, enséñeme al R e y y a la Reina, que los deseo ver y no quiero perder esta ocasión. —Hija - l e respondió el Cojuelo—, en estos paseos ordinarios no salen Sus Majestades; si quiere ver sus retratos al vivo, presto llegaremos a donde cumpla su deseo. —Sea en hora buena —dijo la tal Rufina, y prosiguió diciendo—: ¿Quién es este caballero y gran señor que pasa agora con tanto lucimiento de lacayos y pajes en ese coche que puede ser carroza del Sol? El Cojuelo le respondió: —Este es el Almirante de Castilla donjuán Alfonso Enríquez de Cabrera, Duque de Medina de R i o s e c o y Conde de Módica, terror de Francia en Fuenterrabía. —¡Ay, señor! —dijo la Rufina—. ¿Aquel nos echó los franceses de España? Dios le guarde muchos años.
32 33 34 35 36 37

más importantes; pruebas de limpieza de sangre, necesarias para ingresar en la misma.
3

lírica amorosa; véase V , n. 4.
35

de dos yemas p u e d e significar, fa-

miliarmente, 'de la crema y nata', aunque n o se ha encontrado ningún uso paralelo que lo c o n f i r m e .
3 0

' Las carrozas eran los coches de c a -

ballos más suntuosos; para las sillas de manos y literas, véase V I I , nn. 3 1 y 3 9 . °
j 2

A l u d e n u e v a m e n t e al tema del

T ó p i c o s poéticos habituales en los
0

tbeatrum mundi, que ya apareció en el tranco II (véase I I , n. 4), pero aquí más c o m o bello espectáculo que causará admiración.
3 7

panegíricos n o b i l i a r i o s .
3 3

'con tanta atención' o incluso 'tan
0

expectante y a n s i o s o ' . '
4

proclive: 'propenso a alguna cosa,

E n j i l l i ó de 163 8 el ejército francés

especialmente a lo malo'; es tema de la

cruzó la frontera española y sitió F u e n -

TRANCO

VIII

95

- É l y el gran Marqués de los Vélez —respondió el C o j u e l o - fueron los Pelayos segundos, sin segundos, de su patria Castilla. -¿Quién viene en aquella carroza que parece de la Primavera? -preguntó la Rufina. —Allí viene -dijo el C o j u e l o - el Conde de Oropesa y Alcaudete, sangre de Toledo, Pimentel y de la real de Portugal, príncipe de grandes partes; " y el que va a su mano derecha es el Conde de Luna, su primo, Quiñones y Pimentel, Señor de la casa de B e n a v i des en León, hijo primogénito del Conde de Benavente, que es Luna que también resplandece de día. El Conde de Lemos y A n drade, Marqués de Sarria, pertiguero mayor de Santiago, Castro y Enríquez, del Gran Duque de Arjona, viene en aquel coche, tan entendido ' y generoso como gran señor. Y en esotro, el Conde de Monterrey y Fuentes, Presidente de Italia, que ha venido de ser Virrey de Ñapóles, dejando de su gobierno tanto aplauso a las dos Sicilias y sucediéndole en esta dignidad el Duque de las Torres, Marqués de Liche y de Toral, Señor del castillo de Aviados, sumiller de corps de su Majestad, Príncipe de Astillano y Duque de Sabioneta, que este título es el más compatible con su grandeza; a quien acompaña, con no menos sangre y divino ingenio, en Italia, el Marqués de Alcañizas, Almansa, Enríquez y Borja. Allí viene el Condestable prudentísimo Velasco, gentilhombre de la cámara de
38 3 40 4 42 43 44 45

terrabía, que dos meses después era l i berada p o r las tropas del Almirante de Castilla J u a n A l o n s o Enríquez de C a brera.
3 0

de Italia', órgano de g o b i e r n o , en la C o r t e , que entendía en asuntos de E s tado, gracia y hacienda de las posesiones españolas en Italia.
4 3

sin segundos, 'sin parangón' (pon-

Se llamaba así, p o r razones históE l D u q u e de M e d i n a de las T o r r e s

deración tópica de origen clásico). E l M a r q u é s de los V é l e z era virrey de N a varra en la época del asedio de F u e n t e rrabía. E l autor sigue la retórica propia de estos panegíricos al comparar c o n personajes célebres a los nobles de su época (sobre los que aparecen a partir de aquí se ofrecen datos en la nota complementaria).°
3 5

ricas, a los reinos de Sicilia y Ñ a p ó l e s .
4 4

relevó al C o n d e de M o n t e r r e y en n o viembre de 1 6 3 7 . O V é l e z es descaradamente lisonjero, o es irónico: el v i rreinato del c o n d e de M o n t e r r e y , que se negaba a abandonar el cargo, fue muy conflictivo.
4 5 0

«Empleo sumamente

honorífico

'cualidades, dotes personales'. C a r g o honorífico de la catedral de

en Palacio, a c u y o cargo está la asistencia al R e y en su retrete ['habitaciones privadas'] para vestirle y desnudarle y todo lo perteneciente a la cama R e a l » (Autoridades). Sólo se comentarán los cargos no anotados ya en el tranco anterior.

4 0

Santiago de C o m p o s t e l a que ostentaban miembros de la alta nobleza.
4

' 'sabio, discreto'. Es decir, 'Presidente del C o n s e j o

4 2

9

6

EL

DIABLO

COJUELO

Su Majestad, con su hermano el Marqués del Fresno. E l Duque de Híjarle sigue, Silva y Mendoza y Sarmiento, Marqués de Alenquer y Ribadeo, gran cortesano y hombre de a caballo grande en entrambas sillas, que, por el último título que hemos dicho, tiene previlegio de comer con los R e y e s la Pascua deste nombre. Va con él el Marqués de los Balbases, Espinóla, cuyo apellido puso su gran padre sobre las estrellas. Allí va el C o n d e de Altamira, Moscoso y Sandoval, gran señor y caballero en todo, caballerizo mayor de Su Majestad de la Reina. Allí pasa el Marqués de Povar, Aragón, con don Antonio de Aragón, su hermano, del Consejo de Ordenes y del Supremo de la Inquisición. Los que atraviesan en aquel coche agora son el Marqués dejódar y el C o n d e de Peñaranda, del C o n sejo Real de Castilla, ambos Simancas de la jurispericia como de la nobleza.
46 47 415

-¿Quién son aquellos dos mozos que van juntos —preguntó R u fina—, de una misma edad y al parecer que llevan llaves doradas? - E l Marqués de la Hinojosa -respondió el C o j u e l o - , Conde de Aguilar y Señor de los Cameros, R a m í r e z y Arellano, es el uno, y el otro es el Marqués de Aytona, favorecedor de la música y de la poesía, que heredó hasta la posteridad de su padre; entrambos camaristas. ' - ¿ Q u é coche es aquel tan lleno que va espumando sangre g e nerosísima en tantos bizarros mozos? —preguntó la tal güéspeda. - E s del Duque del Infantado —dijo el Cojuelo—, cabeza de los Mendozas y Sandoval de varón, Marqués de Santillana y del C e n e te, Conde de Saldaña y del R e a l de Manzanares, hijo y retrato de
49 50 5 52
4 6

Es decir, hábil cabalgando a la j i 0

tos. E l C o n s e j o R e a l de Castilla era ó r gano de gobierno judicial y administrativo, columna del Estado, y sus m i e m bros eran preponderantemente juristas.
4 9 0

neta y a la brida; véase Prels., n. 19.
4 7

E l C o n s e j o de Ordenes se o c u p a -

ba del gobierno y la justicia en los territorios de las órdenes militares, de la concesión de encomiendas, oficios, dignidades y hábitos de las órdenes, así c o m o de las causas contra sus caballeros. E l C o n s e j o de la Inquisición establecía el funcionamiento,
0

¿Quién
0

son...?: era habitual el e m -

pleo del p r o n o m b r e singular c o n valor plural.
5 0

Las llaves doradas daban acceso a la

cámara real, y p o r tanto quienes las tenían y exhibían en sus pretinas eran c a balleros o gentiles hombres de la c á m a ra del rey o la r e i n a .
5 1 DO

procedi-

miento judicial y competencias penales de la I n q u i s i c i ó n .
4 8

Alude a los archivos de Simancas;

'gentiles hombres o caballeros de
0

archivo es aquí, metafóricamente, la persona que guarda sigilosamente los secre-

la cámara r e a l ' .
5 2

'rebosando'.

TRANCO

VIII

97

tan gran padre. Los que van con él son el Marqués de Almenara, el más bizarro galán y bien visto de la corte, hijo del gran Marqués de Orani, el Almirante de Aragón, perfecto caballero, el Marqués de San R o m á n , caballero de veras, heredero del gran Marqués de Velada, rayo de Oran, de Holanda y Gelanda," y su hermano el Marqués de Salinas, que iguala el alma con el cuerpo, copias vivas de tan gran padre, y don Iñigo Hurtado de Mendoza, primo del Duque del Infantado, grandes caballeros todos y señores que ellos solos pueden alabarse a ellos mismos con decir quién son, que todas las lenguas de la Fama no bastan. Va con ellos don Francisco de Mendoza, gentilhombre cortesano, favorecido de todos y diestro en entrambas sillas de la espada blanca y negra.
54 55

—¿Qué tropa es esta que viene agora a caballo? —preguntó la R u fina. —Si pasan a espacio, " te lo diré —dijo el Cojuelo—. Estos dos primeros son el Conde de Melgar y el Marqués de Peñafiel, que llevan en sus títulos sus aplausos; don Baltasar de Zúñiga, el Conde de Brandevilla, su hermano, hijos del Marqués de Mirabel, y que lo parecen en todo; el Conde de Medellín, Portocarrero de varón, y el Príncipe de Arambergue, primogénito del Duque de Ariscot; el Marqués de la Guardia, que tiene título de ángel; el Marqués de la Liseda, Silva y Manrique de Lara, y Diego Gómez de Sandoval, c o mendador mayor de Calatrava, Marqués de Villazores, Añover y Humanes; don Baltasar de Guzmán y Mendoza, heredero de la gran casa de Orgaz; Arias Gonzalo, primogénito del C o n d e de P u ñonrostro, imitando las bizarrías de su padre y afianzando las imitaciones de su muy invencible agüelo. Allí vienen el Conde de M o lina y don Antonio Mesía de Tovar, su hermano, siendo crédito recíprocamente el uno del otro. Y entre ellos don Francisco L u zón, blasón deste apellido en Madrid, cuyo magnánimo corazón
5 57

'Zelanda'. Oran fue «presidio» o plaza española en el N o r t e de África. Holanda y Zelanda eran provincias de los Países Bajos limítrofes de Flandes c o n las que tuvo España constantes conflictos.
0 5 4

sentido propio (véase arriba, n. 46 a este tranco), el m o d i s m o se aplicó p o r e x tensión a las personas diestras en dos habilidades; aquí significa 'diestro c o n la espada de c o m b a t e (espada blanca) y la de esgrima (espada negra)'.
0 5 6

E l cuerpo de la Fama estaba c u -

'despacio'.

0

bierto de lenguas para difundir las o p i niones; véase V I , n. 4 5 . Hombre de ambas sillas, aparte del

5 7

E s decir, que 'parecen hijos suyos físicamente sino en todas las

no sólo

cualidades'.

98

EL

DIABLO

COJUELO

hallará estrecha posada en un gigante. V a con él donjosef de C a s trejón, deudo suyo, gran caballero, y ambos sobrinos del ilustrísimo Presidente de Castilla. E n este coche que les sigue viene el Duque de Pastrana, cabeza de los Silvas, estudioso príncipe y gran señor, con el Marqués de Palacios, mayordomo del R e y y decendiente único de M e n Rodríguez de Sanabria, Señor de la Puebla de Sanabria, mayordomo mayor del rey don Pedro; el C o n d e de G r a jal, gran señor, y el Conde de Galve, su hermano del Duque, molde de buenos caballeros y en quien se hallara, si se perdiera, la cortesía. Los demás que van acompañándole son hombres insignes de diferentes profesiones, que este es siempre su séquito. Viene hablando en otro coche, con el Príncipe de Esquilache, su tío, y con el Duque de Villahermosa don Carlos, su hermano, este del C o n sejo de Estado de Su Majestad, y esotro, príncipe de los ingenios. Va con ellos el Duque mozo de Villahermosa, don Fernando, en quien lo entendido y lo bizarro corren parejas/' y don Fernando de Borja, comendador mayor de Montesa/" de la cámara de Su M a jestad, con veinte y dos cursos de virrey, que se puede graduar de Catón Uticense y Censorino. Allí viene el Marqués de Santa Cruz, Neptuno español y mayordomo mayor de la.Reina Nuestra Señora. ' Aquel es el Conde de Alba de Liste, con el Marqués de Tábara y el Conde de Puñonrostro. Y tras ellos el Duque de N o chera, Héctor napolitano y Gobernador hoy de Aragón/' E n ese coche que se sigue viene el Conde de Coruña, Mendoza y Hurta58 59 0 62 6 4

5 8

D i e g o de Castejón (o

Castrejón)

véase V I , n. 7 8 ) .
6 1

0

fue n o m b r a d o Presidente del C o n s e j o R e a l y S u p r e m o de Castilla (véase arriba, n. 48) en j u n i o de 1640, fecha a t e ner presente para la datación de la obra. E l C o n s e j o de Estado era el c o n s e j o «supremo» por la universalidad e i m portancia de las materias que trataba, si bien carecía de capacidad resolutiva o precisas atribuciones administrativas m judiciales. Era órgano consultivo que asesoraba al rey, aunque en la práctica, durante los valimientos de Lerma y Olivares, estos lo sometieron a su servicio d i r e c t o .
6 0 0

' c o m e n d a d o r m a y o r de la O r d e n

de M o n t e s a ' , una de las grandes ó r d e nes militares.
>2

Catón Censorino (234-149 a.C.)

y C a t ó n Uticense (95-46 a.C.) fueron tribunos romanos recordados en el S i glo de O r o p o r su buen g o b i e r n o , austeridad, prudencia, gravedad y sabiduría.
0 6 3

E l M a r q u é s de Santa C r u z es

comparado c o n el dios del mar p o r sus hazañas bélicas marítimas.
6 4

H é c t o r es h é r o e p o r antonomasia

p o r su defensa de T r o y a . E l g o b e r n a d o r de A r a g ó n debía mantener el orden y suplir al virrey en la R e a l A u d i e n c i a .
0

'se igualan y compiten entre sí'

(uso metafórico; para el sentido p r o p i o ,

TRANCO

VIII

99
6

do de las N u e v e Musas, honra de los consonantes castellanos, ' en compañía del Conde de la Puebla de Montalbán, Pacheco y Girón. Allí, el Marqués de Malagón, Ulloa y Saavedra, y el Marqués de Malpica, Barroso y Ribera, y el de Frómista, padre del Marqués de Caracena (celebrado por Marte castellano en Italia), y el Conde de Orgaz, Guzmán y Mendoza, de Santo Domingo y San Ilefonso, todos mayordomos del R e y . Aquel que va en aquel coche es el Marqués de Floresdávila, Zúñiga y Cueva, tío del gran Duque de Alburquerque, que hoy está sirviendo con una pica en Flandes, Capitán General de Oran, donde fue asombro del África levantando las banderas de su rey veinte y cinco leguas dentro de la B e r b e ría. Allí va el Conde de Castrollano, napolitano Adonis. Allí va el Conde de Garcíez, Quesada y andaluz gallardo; el Marqués de B é l mar, el Marqués de Tarazona, Conde de Ayala, Toledo y Fonseca; el C o n d e de Santisteban y Cocentaina y el Conde de Cifuentes, divinos ingenios; el Conde de la Calzada, y tras él, el Duque de P e ñaranda, Sandoval y Zúñiga. Y en esotro coche, don Antonio de Luna y don Claudio Pimentel, del Consejo de Ordenes, Castor y Pólux de la amistad y de la generosidad. "
66 67 68 6

—¡Ay, señor!, aquel que pasa en aquel coche —dijo la Rufina—, si no me engaño, es de Sevilla, y se llama Luis Ponce de Sandoval, Marqués de Val de Encinas, y como que me crié en su casa. El Cojuelo respondió: —Es un muy gran caballero y el más bienquisto que hay en esta tierra ni en la corte, que no es pequeño encarecimiento. Y aquel con quien va es el Marqués de Ayamonte, estirado título de Castilla y Zúñiga de varón; y no menos que él es ese que viene en ese coche, el Conde de la Puebla del Maestre, que tiene más maestres en su sangre que condes, mozo de grandes esperanzas, y lo fuera de
70

5

'versos castellanos'. E l M a r q u é s de Caracena era a la

b u r q u e r q u e en 1 6 4 0 .
6 8

0

6 6

Adonis, el j o v e n griego amado

sazón G o b e r n a d o r y Capitán General del Estado de M i l á n , de ahí la m e n c i ó n al dios de la guerra.
6 7

p o r V e n u s , aludido c o m o prototipo de belleza.
6 9

P ó l u x n o quiso aceptar la i n m o r -

La pica, un tipo de lanza, era el

talidad que le ofrecía Z e u s si Castor d e bía permanecer en el Infierno, y por eso estos personajes m i t o l ó g i c o s s i m bolizaban la amistad.
7 0 0

arma de los soldados llamados piqueros en la infantería española del siglo X V I I . Se entiende, pues, que sirve en el c u e r p o de infantería en Flandes, c o m o efectivamente hizo el D u q u e de A l -

estirado: 'principal, digno de esti-

m a c i ó n y aprecio'.

100

EL

DIABLO

COJUELO

mayores posesiones si tuviera de su parte la atención de la Fortuna. Allí pasa el Conde de Castrillo (Haro, hermano del gran Marqués del Carpió), Presidente de Indias, ' y tras él, el Marqués de Ladrada y el Conde de Baños, padre y hijo, Cerdas de la gran casa de M e dinaceli. Esotro es el Marqués de los Trujillos, bizarro caballero. Y tras ellos el Conde de Fuensalida, con don Jaime Manuel, de la cámara de Su Majestad y hermano del Duque de Maqueda y Najara, que hoy gobierna el tridente de ambos mares.
7 72

—Dígame vuesa merced, señor licenciado —dijo la Rufina—: ¿qué casas sumptuosas son estas que están enfrente destas joyeras? - S o n del Conde de Oñate -dijo el diablillo-, timbre esclarecidísimo de los Ladrones de Guevara, Mercurio mayor de España y Conde de Villamediana, hijo de un padre que hace emperadores y es hoy Presidente de Ordenes. —Y aquellas gradas que están allí enfrente —prosiguió la tal R u f i na María— tan llenas de gente, ¿de qué templo son, o qué hacen allí tanta variedad de hombres vestidos de diferentes colores? —Aquellas son las gradas de San Felipe —respondió el Cojuelo—, convento de San Agustín, que es el mentidero de los soldados, de adonde salen las nuevas primero que los sucesos. —¿Qué entierro es este tan sumptuoso que pasa por la calle M a yor? —preguntó don Cleofás, que estaba tan aturdido como la mulata.
73 74 75 70 77 78 79

7 1

'Presidente del C o n s e j o de I n -

p r o p i o , el C o n d e de V i l l a m e d i a n a .
7 7

0

dias*, que desde la C o r t e se ocupaba del gobierno y administración de justicia en las Indias occidentales.
7 2 0

E l V C o n d e de Oñate, participó,

p o r su condición de embajador español en Viena, en la elección del R e y de R o manos y luego E m p e r a d o r del Sacro I m perio R o m a n o G e r m á n i c o Fernando III, al que se menciona más abajo; Presidente de Ordenes, es decir, del Consejo de Ordenes (véase n. 47 a este tranco).
7 s 0

E l D u q u e de M a q u e d a era C a p i -

tán General de la A r m a d a del M a r O c é ano desde 1 6 1 8 . P u e d e entenderse metafóricamente fundas joyas ('nobles').
7 4 0

'joyerías' o, ('coches') de

' Las gradas del c o n v e n t o agustino

Situada en la calle M a y o r , era una
0

de San Felipe eran el mentidero m a d r i leño donde se reunían los ociosos a i n ventar los bulos que corrían por la c o r te y comentar y transformar las noticias que los correos traían a la casa del C o n de de O ñ a t e , al otro lado de la c a l l e .
7 9 0

de las casas más distinguidas de la n o bleza madrileña.
75

timbre esclarecidísimo: 'insignia, dis0

tintivo ilustre, de claro l i n a j e ' .
7 6

C o n Mercurio,

mensajero de los por derecho

dioses, alude V é l e z al cargo de C o r r e o M a y o r que disfrutaba,

Pasaje e n m e n d a d o c o n respecto a

las ediciones antiguas, donde aparece

TRANCO

VIII

101

—Este es el de nuestro astrólogo —respondió el Cojuelo—, que ayunó toda su vida para que se lo coman todos estos en su muerte y, siendo su retiro tan grande cuando vivo, ordenó que le paseasen por la calle Mayor después de muerto en el testamento que hallaron sus parientes. —Bellaco coche —dijo don Cleofás— es un ataúd para ese paseo. —Los más ordinarios son esos —dijo el Cojuelo— y los que ruedan más en el mundo. ' Y ahora me parece —prosiguió diciendo— que estarán mis amos menos indignados conmigo, pues la prenda que solicitaban por mí la tienen allá, hasta que vaya estotra mitad, que es el cuerpo, a regalarse en aquellos baños de piedra azufre. —¡Con sus tizones se lo coma! —dijo don Cleofás. Y la Rufina estaba absorta mirando su calle Mayor, que no les entendió la plática; y, volviéndose a ella, el Cojuelo le dijo: —Ya vamos llegando, señora güéspeda, donde cumpla lo que desea; que esa es la Puerta del Sol y la plaza de armas de la mejor fruta que hay en Madrid. Aquella bellísima fuente de lapislázuli y alabastro es la del Buen Suceso, adonde, como en pleito de acreedores, están los aguadores gallegos y coritos gozando de sus antelaciones para llenar de agua los cántaros. " Aquella es la V i c t o 80 8 82 83 84 85 8

de la siguiente manera: sumptuoso —preguntó don Cleofás—, que pasa por la calle mayor -que estaba tan aturdido como la mulata.
0

8 4

E n la Puerta del S o l , en el lado del

C o n v e n t o de la Victoria, había plaza o mercado de fruta. P o r ser el lugar d o n de «formaban» los cajones de fruta o por su aspecto de instalación p r o v i s i o nal la llama plaza de armas ( ' c a m p a m e n to militar' o 'plaza d o n d e se forma y hace instrucción m i l i t a r ' ) .
8 5 0

V é l e z se hace eco de las críticas erasmistas a los entierros suntuosos que formulaban también, por ejemplo, V i llalón en El Crotalón o Q u e v e d o en El mundo por de dentro.
0

La fuente se situaba delante de la

' E s decir: 'los coches más ordinarios son esos y los que más ruedan p o r el mundo'. Oportuno recuerdo estoico tras el desfile de vanidades recién p r e senciado: «Cotidianamente ante nuestros ojos pasan entierros de conocidos y desconocidos» ( S é n e c a ) .
0

iglesia del Hospital R e a l de C o r t e , llamado del Buen Suceso, del que tomaron el nombre tanto la iglesia c o m o la p r o pia fuente. U n o de los orgullos del M a drid barroco eran sus numerosas fuentes, muchas de costosa y bella factura.
8 0

" coritos: 'asturianos, cántabros'. Los

regalarse: 'derretirse'; baños de piedra azufre: los del infierno, se entiende.
8 3

aguadores, que repartían agua p o r las casas, procedían efectivamente, en su mayoría, del norte y llenaban sus cántaros en las fuentes p o r riguroso orden de llegada, c o m o exigían los bandos m u -

Variación jocosa del dicho «con su

pan se lo coma» (Correas), dado que se habla del infierno.

102

EL

DIABLO

COJUELO

ria, de frailes mínimos de San Francisco de Paula, retrato de aquel humilde y seráfico portento que en el palacio de Dios ocupa la silla de nuestro soberbio príncipe Lucifer; y mire allí enfrente los retratos que yo la prometí enseñar. Sin estar la dicha mulata en la plática que hacia don Cleofás había dirigido el tal Cojuelo, y diciendo: —¡Qué linda hilera de señores, que parece que están vivos! —El R e y nuestro Señor es el primero —dijo el Cojuelo. - ¡ Q u é hombre está! '-' —dijo la mulata—. ¡Qué bizarros bigotes tiene y cómo parece rey en la cara y en el arte! ¡Qué hermosa que está junto a él la Reina nuestra Señora! ¡ Y qué bien vestida y tocada! ¡Dios nos la guarde! Y aquel niño de oro que se sigue luego, ¿quién es? —El Príncipe nuestro Señor -dijo don Cleofás—, que pienso que le crió Dios en la turquesa de los ángeles.'-" —Dios le bendiga -replicó R u f i n a - , y mi ojo no le haga mal; y viviendo más que el mundo, nunca herede a su padre; y viva su padre más siglos que tiene almenas en su monarquía. ¡Ay, señor! -prosiguió R u f i n a - , ¿quién es aquel caballero que, al parecer, está vestido a la turquesca, con aquella señora tan linda al lado, vestida a la española? —No es —dijo el Cojuelo— traje turquesco; que es la usanza húngara, c o m o ' ha sido rey de Hungría; que es Ferdinando de Austria, cesáreo Emperador de Alemania y R e y de Romanos, y la Emperatriz su esposa María, Serenísima Infanta de Castilla, que hasta los demonios —volviéndose a don Cleofás— celebramos sus grandezas.
88 8 3 01 2 93

87

nicipales para evitar los conflictos que a pesar de esas medidas frecuentemente se desataban; pleito de acreedores: véase arriba, n. 2 9 .
8 7 0

pintado!'.
y 0 9 1

0

turquesa: ' m o l d e ' .

0

C o m o R u f i n a es hechicera, p o 0

dría hacerle mal de ojo c o n sólo mirarlo y a l a b a r l o .
02 t

La iglesia del c o n v e n t o de la V i c 0

toria, fundado en 1561 y derribado en 1836.
8 8

,n

porque .
9 3

Q u e v e d o aludió a este h e c h o en

Fernando de H a b s b u r g o , R e y de

su «Glorioso túmulo a la Serenísima Infanta sor Margarita de Austria»; «La silla más excelsa, más gloriosa, / que perdió el serafín amotinado / p r e m i ó a Francisco la humildad».
9 0

H u n g r í a , fue elegido R e y de R o m a n o s en diciembre de 1 6 3 o y , tras la muerte de su padre en 1 6 3 7 , le sucedió c o m o E m p e r a d o r del Sacro I m p e r i o R o m a no G e r m á n i c o . Había casado en 1 6 3 1 c o n la Infanta M a r í a , hermana de F e l i pe I V .

' ¡ Q u é h o m b r e , qué valiente está

TRANCO

VIII

I03
94

—¿Quién es aquel de tan hermosa cara y tan alentadas guedejas —preguntó la mulata- que está también en la cuadrilla vestido de soldado, tan galán, tan bizarro y tan airoso que se lleva los ojos de todos y tiene tanto auditorio mirándole? —Aquel es el Serenísimo Infante don Fernando —respondió el Cojuelo—, questá por su hermano gobernando los estados de Flandes y es Arzobispo de Toledo y Cardenal de España, y ha dado al infierno las mayores entradas de franceses y holandeses que ha tenido jamás después que se representa en él la eternidad de Dios, " aunque entren las de Jerjes y Darío, y pienso que ha de hacer dar grada a mujeres de las luteranas, calvinistas y protestantes que siguen la seta de sus maridos, tanto, que los más de los días vuelve el dinero el purgatorio. - G a n a me da, si pudiera —dijo la mulata— de dalle mil besos. —En país está —dijo don Cleofás— que tendrá el original bastante mercadería de eso; que esta ceremonia dejó Judas sembrada en aquellos países. - ¡ O h , cómo me pesa -dijo la R u f i n a - que va anocheciendo y encubriéndose el concurso de la calle Mayor! —Ya todo ha bajado al Prado -dijo el C o j u e l o - y no hay nada que ver en ella; tome vuesa merced su espejo, que otro día le enseñaremos en él el río de Manzanares, que se llama río porque se ríe de los que van a bañarse en él, no teniendo agua, que solamente tie9S 9 97 98 99 100

9 4

'levantados, vigorosos m e c h o 0

titudes';

Heródoto

explicaba en sus

nes'.
9 5

Historias que el rey persa Jerjes, hijo de D a r í o I el G r a n d e , al reunir a su ejército, v i o que este se extendía p o r el mar, costas y v a l l e s .
9 8 0

E l Cardenal Infante Fernando de

Austria ( 1 6 0 9 - 1 6 4 1 ) , hermano de F e l i pe I V , era Cardenal y A r z o b i s p o de T o l e d o desde su niñez, así c o m o G o bernador y Capitán G e n e r a l del ejército de Flandes desde 1 6 3 4 , donde e m prendió
9 6

C o n t i n ú a la alegoría teatral: el t e -

atro del infierno está tan concurrido que se da grada ('asientos laterales') a las mujeres herejes para desahogar el corral y el purgatorio d e v u e l v e el dinero p o r que n o se hace en él representación al faltar p ú b l i c o .
9 9 0

campañas

militares

contra

Holanda y Francia. después que: 'desde q u e ' . España estaba en guerra c o n los holandeses desde 1 6 2 1 y desde 1 6 3 5 c o n Francia. E n agosto de 1 6 3 6 el ejército del C a r denal Infante había llegado al alcance de París. Obsérvese el léxico del espectáculo teatral: entradas,
97

E l original es el infante, que ha ser0

vido de ' m o d e l o ' para el r e t r a t o .
1 0 0

A l u d e al beso de j u d a s y al uso de

besarse en público c o m o saludo, gesto de cortesía mal visto en la España de la época.
0

representa...

0

las deJerjes y Darío: 'inmensas m u l -

104
101

EL

DIABLO

COJUELO

ne regada la arena, y pasa el verano de noche, como río navarrisc o , siendo el más merendado y cenado de cuantos ríos hay en el mundo. - E l más caudal del es -dijo don Cleofás—, pues lleva más h o m bres, mujeres y coches que pescados los dos mares. - Y a me espantaba yo -dijo el C o j u e l o - que no volvías por tu río. Respóndele eso al vizcaíno que dijo: «O vende puente, o compra río». - N o ha menester mayor río Madrid -dijo don Cleofás-, pues hay muchos en él que se ahogan en poca agua, y en menos se ahogara aquel regidor que entró en el ayuntamiento de las ranas del Molino Quemado. - ¡ Q u é galante eres —dijo el Cojuelo—, don Cleofás, hasta contra tus regidores! Bajándose con esto de la azutea, y la Rufina protestando al C o juelo que le había de cumplir la palabra el día siguiente. T o d o lo cual y lo que más sucediere se deja para esotro tranco.
102 103 104 105 106

1 0 r

E l p o c o caudal del Manzanares

1 0 5

M u c h o s de los chistes sobre el

fue m o t i v o de múltiples burlas y chistes (véase I, n. 4).
1 0 2

Manzanares se burlaban de la d e s p r o p o r c i o n a d a d i m e n s i ó n del p u e n t e de S e g o v i a («la p u e n t e segoviana»), c o n s truido en río.°
1 0 6

E l navarrisco, m o n e d a navarra, no cuando no se veía; c o m o mala

pasaba, 'no se aceptaba', a no ser de n o che, moneda, el Manzanares sólo pasa de noche en verano porque de día está seco.
103 0

1 5 6 4 , para tan

escuálido

Era el M o l i n o Q u e m a d o uno de

los lugares que frecuentaban los madrileños en v e r a n o para divertirse; se ahogan en poca agua: quizás alude burlescam e n t e a que lo hacen en v i n o , es decir, se emborrachan, cosa habitual al parecer en el M o l i n o Q u e m a d o . N o se han encontrado datos que permitan aclarar la alusión al r e g i d o r .
0

el más caudal del es: 'es el más cau-

daloso del m u n d o ' por los coches y gentes que v a n a merendar y cenar al río en las noches estivas.
1 0 4 0

'no defendías a tu río, no restau0

rabas su f a m a ' .

T R A N C O IX

Y saliéndose al ejercicio de la noche pasada, aunque las calles de Sevilla en la mayor parte son hijas del laberinto de Creta, como el Cojuelo era el Teseo de todas, sin el ovillo de Ariadna llegaron al Barrio del Duque, que es una plaza más ancha que las demás, ilustrada de las ostentosas casas de los duques de Sidonia, como lo muestra sobre sus armas y coronel un niño con una daga en la mano, segundo Isac en el hecho —como esotro en la obediencia— el dicho, que murió sacrificado a la lealtad de su padre, don A l o n so Pérez de Guzmán «el Bueno», Alcaide de Tarifa, aposento siempre de los asistentes de Sevilla y hoy del que con tanta aprobación lo es, el Conde de Salvatierra, gentilhombre de la cámara del señor Infante Fernando y segundo Licurgo del gobierno. Y al entrar por la calle de las Armas que se sigue luego a siniestra mano, en un gran cuarto bajo cuyas rejas rasgadas descubrían algunas luces, vieron mucha gente de buena capa" sentados con grande orden y uno en una silla con un bufete delante, una campanilla, recado de escribir y papeles, y dos acólitos a los lados, y algunas muj eres con mantos, de medio ojo," sentadas en el suelo, que era un espacio que hacían los asientos, y el Cojuelo le dijo a don Cleofás:
2 3 4 5 6 7 8 10

1

1

Esto es, saliendo a callejear y r o n con verbos intransitivos,
0

hijo, les arrojó desafiante su daga para que lo mataran, h e c h o reflejado en el coronel del e s c u d o .
6 0

dar por Sevilla. E l uso del p r o n o m b r e reflexivo c o m o salir, es típico de la é p o c a .

García Sarmiento de S o t o m a y o r , II

" La Sevilla del Siglo de O r o conservaba rasgos de una ciudad musulmana, c o n estrechas y tortuosas calles y n u m e rosos callejones sin salida.
3 0

C o n d e de Salvatierra, fue asistente - ' c o rregidor, gobernador'— de Sevilla entre 1634 y 1 6 4 2 .
7 0

T ó p i c a alusión al famoso legislador
0

ilustrada de las casas: 'realzada, en-

y gobernador de E s p a r t a .
8 ( i,o amplias .

noblecida por el palacio'. A u n q u e el n o m b r e era Plaza del D u q u e , se c o n o cía c o m ú n m e n t e c o n el de Barrio del Duque.
4 0

9

'de calidad, r e p u t a d a ' .

0

10

bufete: 'mesa plegable portátil'; re0

amias y coronel: 'escudo y cimera o E n 1294, cual A b r a h a m dispuesto a

cado de escribir: todo lo necesario para ello.
11

corona heráldica'.
5

de medio ojo o «tapadas» (como tam-

sacrificar a Isaac, A l o n s o Pérez de G u z mán «el B u e n o » , p o r n o ceder Tarifa a los moros, que tenían c o m o rehén a su

bién se las llamaba), es decir, cubierto c o n un manto un lado del rostro, d e j a n d o a la vista, un solo ojo, a pesar de ser m o d a p r o h i b i d a .
0

105

EL

DIABLO

COJUELO

—Esta es una academia de los mayores ingenios de Sevilla, que se juntan en esta casa a conferir cosas de la profesión y hacer versos a diferentes asumptos; si quieres, pues eres hombre inclinado a esta habilidad, éntrate a entretener dentro, que por güéspedes y forasteros no podemos dejar de ser muy bien recibidos.
12

D o n Cleofás le respondió: —En ninguna parte nos podemos entretener tanto; entremos n o rabuena. Y trayendo en el aire,' para entrar más de rebozo, el diablillo dos pares de antojos, con sus cuerdas de guitarra para las orejas (que se los quitó a dos descorteses, que con este achaque palian su descortesía, que estaban durmiendo, por ejercella de noche y de día), entraron muy severos en la dicha academia, que apatrocinaba, con el agasajo que suele, el Conde de la Torre, Rivera y Saavedra y Guzmán, y cabeza y varón de los Riveras.' E l presidente era A n tonio Ortiz Melgarejo, de la insignia de San Juan, ingenio eminente en la Música y en la Poesía, cuya casa fue siempre el museo de la Poesía y de la Música. Era secretario Alvaro de Cubillo, ingenio granadino que había venido a Sevilla a algunos negocios de su i m portancia, excelente cómico y grande versificador, con aquel fuego andaluz que todos los que nacen en aquel clima tienen;' y Blas de las Casas era fiscal, espíritu divino en lo divinó y humano. Eran, entre los demás académicos, conocidos don Cristóbal de Rozas y don Diego de Rosas, ingenios peregrinos que han honrado el p o e ma dragmático, y don García de Coronel y Salcedo, fénix de las letras humanas y primer Píndaro andaluz.
3 14 5 16 7 18

1 2

A u n q u e no se sabe si esta acade-

T o r r e y h e r m a n o del D u q u e de Alcalá F e m a n d o A f á n de R i v e r a (muerto en 1 6 3 7 ) , persona relevante en S e v i l l a .
1 6 0

mia literaria existió realmente, sí se o r ganiza c o m o las que tuvieron su auge en la España del XVII: se repartían funciones entre sus miembros (presidente, fiscal...),
13

A n t o n i o Ortiz M e l g a r e j o , nacido

en 1 5 8 0 , presbítero del hábito de San J u a n , a m i g o de L o p e de V e g a , fue activ o académico y r e c o g i ó los cuentos de J u a n de A r g u i j o .
7 0

se encargaban composiciones

sobre un tema, etc.° en el aire: 'con gran presteza'. C o n el achaque, 'pretexto' y ' e n 1 4

' A l v a r o d e C u b i l l o (h. 1 5 9 6 - 1 6 6 1 ) , poeta y autor de comedias c o m o Las muñecas de Marcela o El señor de las Noches Buenas, que i n c l u y ó en El enano de las Musas ( 1 6 5 4 ) .
1 0

fermedad' que les obliga a l l e v a r l o s antojos ('anteojos', que se ajustaban a las orejas con unas cuerdas) disculpan cumplir las cortesías (véase al propósito II, n. 68).°
1 5

primer

Píndaro

andaluz,

'primer

P e d r o de R i v e r a , C o n d e de la

poeta andaluz', aludiendo p o r a n t o n o -

TRANCO

IX

107

Levantáronse todos cuando entraron los forasteros, haciéndolos acomodar en los mejores lugares que se hallaron, y, sosegada la academia al repique de la campanilla del presidente, habiendo referido algunos versos de los sujetos que habían dado en la pasada, y que daban fin en los que entonces había leído con una silva al F é nix que leyó doña Ana Caro, décima musa sevillana, les pidió el presidente a los dos forasteros que, por honrar aquella academia, repitiesen algunos versos suyos, que era imposible dejar de hacerlos muy buenos los que habían entrado a oír los pasados. Y don Cleofás, sin hacerse más de rogar, por parecer castellano entendido ' y cortesano de nacimiento, dijo: - Y o obedezco con este soneto que escribí a la gran máscara del R e y Nuestro Señor, que se celebró en el Prado alto, junto al Buen Retiro, tan grande anfiteatro que borró la memoria de los antiguos griegos y romanos. Callaron todos y dijo en alta voz, con acción bizarra y airoso ademán, desta suerte:
19 30 2 33 33

SONETO

Aquel que, más allá de hombre, vestido de sus propios augustos esplendores, al Sol por virrey tiene y en mayores climas su nombre estrecha esclarecido; aquel que, sobre un Céfiro nacido entre los ciudadanos moradores
34

masía al lírico griego. Salcedo C o r o n e l (m. 1 6 5 1 ) es h o y recordado p o r su edición comentada de la obra de G ó n g o r a , al que también imitó c o m o poeta.
0

doctas.
3 1 3 3

0

'discreto'. Se confunden aquí ficción y realimáscara nocturno)

dad: el rey participó en una (vistoso ejercicio ecuestre

P o c o más se sabe, aparte de lo dicho por Vélez, de los demás a c a d é m i c o s .
1 9

en 1 6 3 7 , y V é l e z , en la A c a d e m i a B u r lesca que formó parte de las celebraciones, le dedicó el soneto que Cleofás lee a continuación, así c o m o las «Premáticas y Ordenanzas» del tranco X . °
3 3

'temas'. A n a C a r o Mallén, poetisa y autoque parti-

3 0

ra de El Conde de Partinuplés,

cipó con V é l e z en la A c a d e m i a burlesca de 1 6 3 7 celebrada en la C o r t e (véase arriba, n. 2 2 ) , destacó c o m o dramaturga y cronista; décima musa: es frase t ó p i ca para referirla a escritoras o damas

'declamación enérgica y elegante'.

0

2 4

climas: el espacio entre los parale-

los. L o s que domina el R e y son m a y o res que los del p r o p i o Sol.

io8

EL

DIABLO

COJUELO

del Betis, a quien más que pació flores plumas para ser pájaro ha bebido; aquel que a luz y a tornos desaña en la mayor palestra que vio el suelo cuanta le ve estrellada monarquía; es, a pesar del bárbaro desvelo, Filipo el Grande, que, arbitro del día, está partiendo imperios con el Cielo.
25 26

Aplaudiéndolo toda la academia con vítores y un dilatado estruendo festivo, y apercibiéndose el Cojuelo para otro, destosiéndose como es costumbre en los hombres, siendo él espíritu, dijo deste modo:
A UN SASTRE TAN CABALLERO CORTAR QUE NO QUERÍA

LOS VESTIDOS DE SUS AMIGOS, A SU MASEBARRILETE
3 7

REMITIÉNDOLOS

SONETO

Panfilo, ya que los eternos dioses,' por el secreto fin de su juicio, no te han hecho tribuno ni patricio con que a la dignidad del César oses, razón será que el ánimo reposes haciendo en ti oblación y sacrificio, que dicen que no acudes a tu oficio estos que cortan lo que tú no coses. Los ojos vuelve a tu primer estado, las togas cose y de vestillas deja,
28

2 5

'sobre un v e l o z caballo nacido e n -

cha' o la 'lucha' misma ( c u l t i s m o ) .
2 7

00

tre los del Guadalquivir, del cual más que pacer flores, ha bebido plumas'. Usa V é l e z imágenes y leyendas ya aludidas: los caballos veloces hijos del viento que pacen gamones ( V I , n. 5) o c o m e n alas del viento (VIII, n. 1 1 ) .
2 6

A u n q u e parece referirse al sotasases palabra sin d o c u un
0

tre, masebarrilete

mentar, compuesta de mase, 'maestro' —con intención irónica— y barrilete, tipo de n u d o marinero, lo que aludiría a lo b u r d o de sus labores ( A r e l l a n o ) .
2 8

'aquel que desafía a toda la estre-

cortar de vestir, aparte del sentido
0

llada monarquía que le v e a luz y v u e l tas (tomos)'; palestra: 'lugar donde se l u -

propio, significaba, figuradamente, 'criticar'.

TRANCO

IX

109

que un plebeyo no aspira al consulado. Esto, Panfilo, R o m a te aconseja; no digan que de plumas que has hurtado te has querido vestir como corneja. "
2

El soneto fue aplaudido de toda la Academia, diciendo los más noticiosos della que parecía epigrama de Marcial o en su tiempo compuesto de algún poeta que le quiso imitar, y otros dijeron que adolecía del doctor de Villahermosa, divino Juvenal aragonés, ' pidiendo el Conde de la Torre a don Cleofás y al Cojuelo que honrasen aquella junta lo que estuviesen en Sevilla y que dijesen los nombres supuestos con que habían de asistilla, como se usó en la Corusca y en la Academia de Capua, de Ñapóles, de R o m a y de Florencia, en Italia, y como se acostumbraba en aquella. D o n Cleofás dijo que se llamaba «el Engañado» y el Cojuelo «el E n g a ñador». Sin entenderse el fundamento que tenían los dos n o m bres y repartiendo los asuntos para la academia venidera, nombraron por presidente della al «Engañado» y por fiscal al «Engañador» (porque el oficio de secretario no se mudaba), haciéndoles esta l i sonja por forasteros y porque les pareció a todos que eran ingenios singulares. Y sacando una guitarra una dama de las tapadas, templada sin sentirlo, con otras dos cantaron a tres voces un romance excelentísimo de don Antonio de Mendoza -soberano ingenio
30 3 32 33 34

2 y

Para embellecerse, se viste de

3 2

Las academias españolas se e n o r -

plumas ajenas y hace el ridículo. La fábula esópica, m u y citada, se aplicó c o m o burla a los usurpadores sociales así c o m o a los plagiarios, a los que a d e más se llamaba poetas-sastres y contra quienes también podría ir dirigido el soneto.
3 0 0

gullecían de imitar a las italianas (la Corusca mencionada es la Crusca, de F l o rencia). C o m o en ellas, se repartían cargos y temas, y se usaban p s e u d ó n i mos en que abundaban anagramas,
0

nombres pastoriles, clasicistas, s i m b ó l i cos o simplemente disparatados.
3 3

'entendidos, eruditos cortesanos'.

0

D o n Cleofás es engañado por doña

adolecía: 'parecía'; tal v e z j u g a n d o c o n el sentido p r o p i o del v e r b o llama l u e g o doctor al Rector de Villahermosa, Bartolomé Leonardo de Argensola ( 1 5 6 2 - 1 6 3 1 ) , famoso poeta y autor de unas Rimas de sabor clásico —por eso le llamaban J u v e n a l a r a g o n é s - donde c o n frecuencia citó y tradujo a Marcial y Horacio
0

T o m a s a , y el C o j u e l o , diablo, p r o m u e ve los engaños q u e , bajo cuerda, p r e tenden hacer los hombres, y engañándolos él, l u e g o los d e s c u b r e .
3 4 0

'afinada sin o í r l o ' . «Es gentil enca-

recimiento, pues el oír templar un instrumento fue siempre cosa harto m o lesta» y m u y criticada p o r los autores de la época ( R o d r í g u e z M a r í n ) .
0

1 10

EL

DIABLO

COJUELO

montañés y dueño eminentísimo del estilo lírico, a cuya divina música vendrán estrechos todos los agasajos de su fortuna-, con que se acabó la academia de aquella noche, dividiéndose los unos de los otros para sus posadas, aunque todavía era temprano, porque no habían dado las nueve. Y don Cleofás y el Cojuelo se bajaron hacia el Alameda con pretexto de tomar el fresco en la Almenilla, baluarte bellísimo que resiste a Guadalquivir para que no anegue aquel gran pueblo en las continuas y soberbias avenidas suyas. Y llegando a vista de San Clemente el Real, que estaba en el camino a mano izquierda, convento ilustrísimo de monjas, que son señoras de todo aquel barrio y de vasallos fuera del, patronazgo magnífico de los Reyes, fundado por el Santo R e y don Fernando porque el día de su advocación ganó aquella ciudad de los moros, le dijo el Cojuelo a don Cleofás:
35 36 37

—Este real edificio es jaula sagrada de un serafín, o Serafina, que fue primero dulcísimo ruiseñor del T e j o , cuya divina y estranjera voz no cabe en los oídos humanos y sube en simétrica armonía a s o licitar la capilla impírea, prodigio nunca visto en el diapasón ni en la naturaleza, pero no por eso previlegiada de la envidia.
38 39 40

A estos hipérboles iba dando carrete ' —verdades pocas veces ejecutadas de su lengua— cuando, al revolver otra calle, pocas veces paseada a tales horas de nadie, oyeron grandes carcajadas de risa y aplausos de regocijo en una casa baja, edificio humilde que se indi43

4

3 5

A n t o n i o Hurtado de M e n d o z a ,

mente, A n a María Serafina, hija de unos lisboetas, que debe ser el aludido ruiseñor del Tejo, ' T a j o ' , en portugués (Rodríguez Marín).° capilla intpírea: ' c o r o d i v i n o ' , pues el cielo e m p í r e o es la m o r a d a de D i o s ; el quadruvium (diapasón), vina.
4 0 0

Secretario del R e y , poeta lírico y dramático y amigo de Vélez, c o n quien compartió autoría de comedias y participó en diversas academias.
3 6

Efectivamente, más de una v e z se

desbordó el Guadalquivir. Para paliar las inundaciones había una muralla en la plaza de la A l m e n i l l a .
3 7 0

v i g e n t e distinguía: m ú que revelan y permiten

sica mundana, humana e instrumental la ascensión del alma a la música d i 'exenta de envidia, de ser e n v i d i a -

D e c í a M o r g a d o en su Historia de

Sevilla que este monasterio era «el más antiguo y primero que de monjas en ella fue fundado después de ganada de p o d e r de los m o r o s » .
3 0

da'; véase V I I , n. 48.
4

' dar carrete: en sentido recto 'dar s e figuradamente
0

serafín: ángel del segundo coro c e -

dal', aquí

'soltando, lar-

lestial; se aplicaba también a personas c o n hermosos dones. E n 1 6 3 2 tomaba el hábito, en el monasterio de San C l e -

gando'; hipérbole presentaba alternancia de g é n e r o en la é p o c a .
4 2

'tomar, v o l v e r , g i r a r ' .

0

TRANCO

IX

111

ciaba de jardín por unas pequeñas verjas de una reja algo alta del suelo, que malparía algunos relámpagos de luces escasamente c o nocidos de los que pasaban. Y preguntóle al Cojuelo don Cleofás qué casa era aquella donde había tanto regocijo a aquellas horas. El diablillo le respondió: -Este se llama el garito de los pobres, que aquí se juntan ellos y ellas después de haber pedido todo el día, a entretenerse y a jugar, y a nombrar los puestos donde han de mendigar esotro día, por que no se encuentren unas limosnas con otras. Entremos dentro y nos entretendremos un rato; que sin ser vistos ni oídos, haciéndonos invisibles con mi buena maña, hemos de registrar este cónclave de San Lázaro.
44 45 46 47

43

Y con estas palabras, tomando a don Cleofás por la mano, se entraron por un balconcillo que a la mano derecha tenía la mendiga habitación, porque en la puerta tenían puesto portero por que no entrasen más de los que ellos quisiesen y los que fuesen señalados de la mano de Dios; * y bajando por un caracolillo a una sala baja, algo espaciosa, cuyas ventanas salían a un jardinillo de ortigas y malvas, como de gente que había nacido en ellas, la hallaron ocupada con mucha orden de los pobres que habían venido, comenzando a jugar al rentoy ' limetas de vino de Alanís y Cazalla, que en aquel lugar nunca lo hay razonable, y algunos mirones, sentados también y en pie. La mesa sobre que se jugaba era de pino, con tres pies y otro supuesto, que podía pedir limosna como ellos, un candelero
4 49 50 5 52 53

4 3

'parecía ser j a r d í n ' .

0

4lS

'lisiados', a u n q u e j u e g a también

4 4

escasamente conocidos, en el sentido 'el día s i g u i e n t e ' .
0

i r ó n i c a m e n t e c o n su sentido literal, pues se refiere a tan miserables p e r sonajes en esos términos ( c o m o en I, n. 5 1 ) .
4 y

de que apenas se veían.
4 5 4 6

U n a de las habilidades del diablo
0

era la de hacerse invisible, según r e c o nocían los tratadistas.
4 7

'escalera de caracol'. «Nacido en las malvas se decía de

50

' h e m o s de v e r esta junta de p o al ' p o b r e a n -

quien procedía de familia pobre o i n cluso de padres desconocidos. G ó n g o ra añadió a la frase hecha la muletilla y criado en las ortigas.
51 52 0

bres'. Se llamaba Lázaro

drajoso' p o r alusión al m e n d i g o del Evangelio, c o m o Hospital de San Lázaro al dedicado a curar la peste y la tina. Podría también ser referencia literaria al Lazarillo, implicando la picara c o m posición del cónclave. Pérez de H e r r e ra da noticia de la existencia de juntas de mendigos y gentes de mal vivir en su Amparo de pobres.
0

J u e g o de naipes (véase III, n. 10).

0

limeta: 'botella de vientre ancho y

corto, y cuello bastante largo'; los vinos de Alanís y Cazalla, en la provincia de Sevilla, eran celebradísimos.
5 3 0

'nunca mediocre, m e d i a n o ' , sino
0

sólo superior, e x c e l e n t e .

112

EL

DIABLO

COJUELO

de barro con una antorcha de brea, y los naipes con dos dedos de moho hacia cecina, de puro manejados de aquellos príncipes, y el barato que se sacaba se iba poniendo sobre el candelera. Y a estotra parte estaba el estrado de las señoras, sobre una estera de esparto de retorno del ivierno pasado, tan remendados todos y todas que parece que les habían cortado de vestir de jaspes de los muladares. Y entrando don Cleofás y su compañero y diciendo una pobra, fue todo uno: «¡Ya viene el Diablo Cojuelo!». Alteróse don Cleofás y dijo a su camarada:
54 55 56 57 58

—¡Juro a Dios que nos han conocido! " —No te sobresaltes —respondió el diablillo—; que no nos han conocido ni nos pueden ver, como te previne; que el que ha dicho la pobra que viene es aquel que entra agora, que trae una pierna de palo y una muleta en la mano y se viene quitando la montera, y entre ellos le llaman «el Diablo Cojuelo» por mal nombre, que es un bellaco, mal pobre, embustero y ladrón, y estoy harto cansado con él y con ellos porque le llaman así, que es una sátira que me han hecho con esto y que yo he sentido mucho; pero esta noche pienso que me lo ha de pagar, aunque sea con la mano del gato, como dicen.
60 61

5

—Muy grande atrevimiento —dijo don Cleofás— ha sido quererlas apostar contigo, siendo tú el demonio más travieso del infierno, y no te la hará nadie que no te la pague. —Estos pobres —dijo el Cojuelo—, como son de Sevilla, campan también de valientes y reñirán con los diablos; - pero no se alabará,
62 6 1

5 4

'dos dedos de mugre (moho) que,

recogidos en vertederos (muladares)' °
5

por su grosor, parecía cecina'; la antorcha se componía de tres o cuatro velas con sus mechas, unidas por capas de cera y retorcidas, de m o d o que ofrecía mucha luz.°
5 5

' Y entrar el C o j u e l o y su c o m p a -

ñero, y decir una pobra..., fue todo a la vez' (véase V , n. 3 7 ) ; pobra: femenino jocoso.
5 9 0

E l barato, 'propina' que los gana0

E l sobresalto hace que don C l e o -

dores darían l u e g o a los mirones, se iba separando en el c a n d e l e r a .
5

fás suelte un j u r a m e n t o blasfemo —penado por la ley— que cuadra bien c o n su apicarado y osado carácter.
6 0 61 0

Era el estrado una tarima que se alcon alfombras en invierno

zaba del suelo un palmo, lujosamente cubierta (¡fiemo es forma etimológica y popular) y esteras en verano, donde se sentaban las señoras sobre c o j i n e s .
5 7 0

' a p o d o , alias' (véase V , n. 8 5 ) .

0

Alusión al refrán «Sacar la brasa
0

con la mano del gato», 'Sacar la brasa con m a n o ajena', sin correr r i e s g o s .
6 2

'querer rivalizar c o n t i g o ' . campan de valientes: 'se jactan de
0

' c o n vestidos tan remendados que

3

parecían hechos con harapos de colores (la piedra de jaspe es de diversos colores)

valientes', c o m o buenos sevillanos, según corría f a m a .

TRANCO

IX

113
4

si yo puedo, éste de haber salido horro desta chanza;" que en el mundo se me han atrevido solamente tres linajes de gente: representantes, ciegos y pobres; que los demás embusteros y gente deste género pasan por demonios como y o . En esto, se había acomodado o sentádose en el suelo «el Piedepalo», «Diablo Cojuelo» segundo deste nombre, diciendo muchas galanterías a las damas, y entró «el Murciégalo», llamado así porque pedía de noche a gritos por las calles, con «Sopaenvino»," que le había encontrado agazapado en una taberna y sacado por el rastro de los mosquitos que salían del, como de la cuba de Sahagún/" Convidóles con su asiento «el Chicharro» y «el Gallo»: el uno, que cantaba pidiendo por las siestas en verano y despertando los lirones/' el otro mendigaba por las madrugadas; y tomando el suelo por mejor asiento, porque cualquiera cosa más alta los desvanecía, y estando en esto, entró un pobre en un carretón a quien llamaban «el Duque», y todos se levantaron -ellos y ellas- a hacelle cortesía, y él, quitándose un sombrerillo que había sido de un carril de un pozo, dijo/'
5 5 7 8

—Por mi amor, que se estén quedos y quedas, o me volveré a ir. Temieron el disfavor/"' y llegándole el muchacho que le traía el carretón a la mesa donde se jugaba, pidió cartas. «Faraón», que era uno de los del juego, llamado desta suerte porque pedía con plagas a las puertas de las iglesias, y «el Sargento», nombrado así porque tenía un brazo menos, ' le dijeron que los dejase jugar Su Excelencia, que estaban picados, que después harían lo que les mandaba;
70 7 72

' 'libre, sin pagar la b u r l a ' .
5

4

0

" E l sombrerillo había servido para proteger de inclemencias la garrucha de un p o z o y ahora, ya viejo, era útil para demostrar pobreza y m e n d i g a r .
6 9 0

8

Era costumbre tomar v i n o h a -

ciendo sopas, mojando pan. E l m o t e alude a lo impregnado que estaba este personaje del licor, c o m o hoy se m o t e ja esponja al b e b e d o r . "
6 0

'caer en desgracia, perder el favor
0

del poderoso, causarle e n o j o ' .
7 0

«Sopaenvino» había bebido tanto

plaga era tanto la 'Haga' c o m o el

que de él, c o m o de la enorme y famosa cuba de Sahagún - v é a s e II, n. 3 1 - , salían los mosquitos a los que tanto gusta el v i n o (lugar c o m ú n ) . "
7 0

'lamento que se entonaba para pedir lastimándose de ella'; el m o t e lo asocia además, en dilogía, a las siete plagas de Egipto.
7 1 0

Se refiere a la expresión «dormir

Seguramente pedía c o m o mutila0

c o m o un lirón», 'dormir m u c h o ' . P e l i groso hábito, mendigar a voces a la siesta ('hora de la siesta'), según se relata en el Guztnán de Alfarache.
0

do de guerra, algo corriente entonces si se atiende a Pérez de H e r r e r a .
72

«¿Pícase? A él le costará caro. C u a n -

d o uno se pica en el j u e g o , le adivinan

114

EL

DIABLO

COJUELO

viniéndose «el Duque» con «el Marqués de los Chapines», que era un pobre que andaba arrastrando, y de la cintura arriba muy galán y estaba entreteniendo las damas, diciendo: —Con Vusía me vengo, que está más bien parado. Y a ninguno de los dos les habían las damas menester para nada. «La Postillona», llamada deste nombre porque pedía a las veinte limosna, no dejando calle ni barrio que no anduviese cada día, tuvo palabras con «la Berlinga», tan larga como el nombre, que había sido senda de Esgueva a Zapardiel, sobre celos del «Duque»; y «la Paulina», que apellidaban ansí porque maldecía a quien no le daba limosna, se picó con «la Galeona», que llamaban desta suerte porque andaba artillada de niños que alquilaba para pedir, sobre haber dicho unas palabras preñadas al «Marqués» sin dar causa Su Señoría a ello, metiéndose «la Lagartija» y «la Mendruga» a revolverlas más, y «el Piedepalo» a las vueltas con «las Fuerzas de Hércules», ' que eran dos pobres, uno sobre otro, que a no meterse « Z a m palimosnas» —que era el garitero— de por medio, y «Pericón el de la Barquera» y «Embudo el Temerario», «Tragadardos», «Zancayo», «Peruétano» y «Ahorcasopas», hubiera un paloteado entre los p o bres y pobras de los diablos. ' «El Duque» y «el Marqués» interpu73 74 75 76 77 78 71 80 8

su pérdida. Picarse es tomar enojo y c ó lera de perder, y porfiar a j u g a r por desquitarse» (Correas).
73

maldiciones o injurias' dirigidas contra alguien.
7 7 0

C u a l galeón armado de cañones «la Galeona» lleva a niños al-

más bien parado: 'bien puesto, arre-

(artillado),

glado', incluso ' m e j o r ' , pero también 'quieto' (irónico, pues se refiere a un paralítico); Vusía: abreviación de Vuestra Señoría, trato que se daba a m a r q u e ses, c o m o Excelencia a duques (uso paródico de títulos y cortesías dado el ambiente).
74 0

quilados para pedir; práctica de que también daba cuenta Pérez de Herrera en su Amparo de pobres.
7 8 0

' p o r haber dicho unas palabras
0

c o n segunda i n t e n c i ó n ' .
7 6

andar a vueltas: 'reñir o luchar';
0

fuerzas de Hércules se llamaban los que hacían torres h u m a n a s .
S o

Postillón: j i n e t e que muestra el ca-

mino a los correos'; los correos a las veinte recorrían veinte leguas diarias. E l mote alude pues a las largas distancias que caminaba pidiendo.
75

A l g u n o s apodos pueden e x p l i c a r 'pobre desvergonza-

se: zampalimosnas:

do e i m p o r t u n o ' ; embudo: 'trampa; e n gaño, especie de embuste'; zancajo: 'roto en el zapato o m e d i a ' , se aplicaba t a m bién a la apersona pequeña o de mala figura'; peruétano: se usaba para aludir a una altura extraordinaria, pues su sentido propio es ' p e r a l ' .
81 0

larga: 'alta'. 'Medía tanto c o m o la
0

senda de la Berlinga', que iba del río de Zapardiel al de Esgueva, en Valladolid.
76

apellidaban:

'llamaban' así porque

una Paulina era el 'edicto de e x c o m u nión', y p o r extensión, la 'retahila de

paloteado se usaba c o n el sentido

TRANCO

IX

115

sieron sus autoridades, y para quietallo de todo punto inviaron por un particular, que trujo luego «Piedepalo», para pagarlo de b o n e te, que fueron unos ciegos y una gaita zamorana que muy cerca de allí se recogían, - que fue menester pagárselo adelantado por que se levantasen, y se concertó en treinta cuartos, y dijo «el Duque» que no se había pagado tan caro particular jamás, por vida de «la D u quesa». Y al mismo tiempo que entró «Piedepalo» con el particular, se entró tras ellos «Cienllamas» con la vara en la pretina, y Chispa y Redina con él, preguntando:
82 8 5 84 85

-¿Quién es aquí el Diablo Cojuelo? Que he tenido soplo que está aquí en este garito de los pobres y no me ha de salir ninguno deste aposento hasta reconócenos a todos, porque me importa hacer esta prisión. Los pobres y las pobras se escarapelaron viendo la justicia en su garito, y el verdadero Diablo Cojuelo, como quien deja la capa al toro, dejó a Cienllamas cebado con el pobrismo, y por el caracolillo se volvieron a salir del garito él y don Cleofás. —Este es —dijo «el Duque», señalando a «Piedepalo»—; que nosotros, ni hombres como nosotros, no hemos de defender de la justicia a hombres tan delincuentes —tomando venganza de algunos embustes que les había hecho en las limosnas de la sopa de los c o n ventos. " Y agarrando con él Chispa y Redina, comenzó a pedir iglesia a grandes voces «Piedepalo», que en un bodegón hiciera lo mismo, queriendo dalles a entender que era ermita y no garito donde estaban, y que todos y todas habían venido a hacer oración a ella. E l
87 88 8 90

86

burlesco de 'riña, pelea con golpes' y su sentido propio era: 'danza rústica ejecutada c o n p a l o s ' .
8 3 0

8 5

Se entiende: la vara de justicia, en la
0

pretina o 'cinto' para desembarazar las manos.
8 6

' y para calmarlo del todo, e n v i a zo', que este
0

'información delatoria, chivataen lenguaje g e r m a n e s c o , c o m o
0

ron a Piedepalo a por algún entretenimiento privado (particular), trajo inmediatamente y pagarían entre todos pasando la gorra (de bonete)'
8 3

hoy.
87

escarapelarse: 'alborotarse' (véase cebado: 'ensañado', c o m o se ceba
0

V , n. 50).
8 8

'se retiraban a domiir'. Cantando

sus famosas coplas, los ciegos solían pedir por la calle acompañados de instrumentos y de perrillos que hacían gracias.
8 4 0

el toro c o n la c a p a .
8 9

E n las puertas de los c o n v e n t o s se
0

repartía sopa para los p o b r e s .
9 0

U n o de los juramentos más c o 0

pedir iglesia: 'reclamar la i n m u n i -

munes fue y sigue siendo por la vida de seres q u e r i d o s .

dad del territorio sagrado'; la a d v e r t e n cia de V é l e z (en un bodegón hiciera lo mis-

IIÓ

EL

DIABLO

COJUELO

tal Cienllamas y Chispa y Redina comenzaron a sacalle arrastrando, diciéndole, entre algunos puñetes y mojicones: " —No penséis, ladrón, que os habéis de escapar con esos embustes de nuestras manos, que ya os conocemos. Entonces «el Marqués», metiendo las manos en los chapines, dijo: - ¿ P o r qué hemos de consentir que no contradiga «el Duque» que lleve preso un alguacil a un pobrete como «el Cojuelo»? ¡Por vida de «la Marquesa», que no lo ha de llevar! Y haciéndose los demás pobres y pobras de su parte, y apagando las luces, comenzaron con los asientos y con las muletas y bordones a zamarrealle a él y a sus corchetes a escuras, tocándoles los ciegos la gaita zamorana y los demás instrumentos, a cuyo son no se oian los unos a los otros, acabando la culebra con el día y con desaparecerse los apaleados.
5 92 93 94 95

mo, queriendo dalles a entender...)

es b u r -

en chapines (véase V , n. 6 5 ) . °
93

lesca, pues de h e c h o , el garito, c o m o la taberna, se conocían en ellenguaje g e r manesco c o m o
9 1 9 2

haciéndose...: bordones:

' p o n i é n d o s e de su zamarrealle:
0

parte, t o m a n d o su partido'.
9 4

ermita.

0

'bastones';

'puñetazos y puñadas en la cara'. Q u e d a claro ahora el p o r q u é del

'maltratarlo v i o l e n t a m e n t e ' .
95

culebra: 'paliza en la oscuridad', en
0

mote: para arrastrarse calza las manos

lenguaje g e r m a n e s c o .

T R A N C O

X

En este tiempo llegaban a Gradas su camarada y don Cleofás, tratando de mudarse de aquella posada porque ya tenía rastro dellos Cienllamas, cuando vieron entrar por la posta, tras un postillón, dos caballeros soldados vestidos a la moda; y díjole el Cojuelo a don Cleofás: —Estos van a tomar posada y apearse a cal de Bayona o a la Pajería, y es tu dama y el soldado que viene en su compañía, que por acabar más presto la jornada dejaron la litera y tomaron postas. -¡Juro a Dios -dijo don Cleofás- que lo he de ir a matar antes que se apee y a cortalle las piernas a doña Tomasa! —Sin riesgo tuyo se hará todo eso —dijo el Cojuelo— ni sin tanta demostración pública; gobiérnate por mí agora, que y o te dejaré satisfecho. —Con eso me has templado -dijo don Cleofás—, que estaba loco de celos. - Y a sé qué enfermedad es esa, pues se compara a todo el infierno junto —dijo el diablillo—. Vamonos a casa de nuestra mulata: almorzarás y commutarás en sueño la pendencia; y acuérdate que has de ser presidente de la academia, y yo fiscal. -¡Pardiez! -dijo don Cleofás-. T o d o se me había olvidado con la pesadumbre, pero es razón que cumplamos nuestras palabras como quien somos. Y habiéndose mudado de la posada de Rufina otro día a otra de la Morería, más recatada, pasaron los que faltaron para la academia
2 3 4 5 6 7

1

1

Las gradas de la catedral sevillana
0

ba y acompañaba para encargarse de los c a b a l l o s .
4 5 0

eran mentidero, lugar de c o m e r c i o y de encuentro de los p i c a r o s . cal de o 'calle d e ' B a y o n a era una algo estrecha, cercana a la catedral, c o n grandes y cómodas casas, así c o m o una de las más lujosas posacias de la c i u d a d .
3 0

Frase amenazadora c o m ú n .

0

La tópica c o m p a r a c i ó n aparece frecuencia, p o r e j e m p l o , en los
0

con
6

versos de L o p e de V e g a . por D i o s .
7 0

F o r m a eufemística de j u r a m e n t o otro día: 'al día siguiente'; la Morería:

Las postas eran caballos que se dis-

ponían a lo largo de los caminos n o sólo al servicio de los correos (véase V I I I , n. i ]), sino también de los c o munes viajeros; era el m e d i o de transporte más rápido. E l postillón los g u i a -

así llamada p o r pertenecer al adarvejo, barrio habitado p o r los m o r o s hasta su definitiva expulsión en 1 5 0 3 p o r los Reyes Católicos.
0

117

n8

EL

DIABLO

COJUELO

en estudiar y escribir los sujetos que les habían dado, y en hacer don Cleofás una oración para preludio della, como es costumbre y obligación de las presidencias de tales actos; y llegado el día, se aderezaron lo mejor que pudieron, y al anochecer partieron a la palestra donde les esperaban todos los ingenios con admiraciones de los suyos y, con los mismos antojos de la preñez pasada, se fueron sentando en los lugares que les tocaban. Y haciendo señal con la campanilla para obligar al silencio, don Cleofás —llamado «el Engañado» en la academia— hizo una oración excelentísima en verso de silva, cuyos números ' ataron los oídos al aplauso y desataron los asombros a sus alabanzas. Y en pronunciando la última palabra, que es el dixi, volviendo a resonar el pájaro de plata, dijo: - Y o quiero parecer presidente" en publicar agora, después de mi oración, unas premáticas que guarden los divinos ingenios que me han constituido en esta dignidad —leyendo desta manera un papel que traía doblado en el pecho:
8 1 10

«PREMÁTICAS DE GUARDAR

Y ORDENANZAS

Q U E SE H A N SEVILLANA

EN LA INGENIOSA DESDE H O Y EN

ACADEMIA
1 2

ADELANTE.

»Y por que se celebren y publiquen con la solemnidad que es necesaria, sirviendo de atabales' los cuatro vientos y de trompetas el Músico de Tracia -tan marido que por su mujer descendit ad inferos-' y Arión -que, siendo de los piratas con quien navegaba arrojado al mar por roballe, le dio un delfín en su escamosa espalda, al son de su instrumento, jamugas' para que no naufragase—," etcoe3 4 5 5
s

antojos: 'anteojos', p e r o dilogía recurrente en el

también Cojudo

c o m o presidente de la ya citada A c a d e mia Burlesca de 1 6 3 7 . Las pragmáticas paródicas eran m o l d e c o n o c i d o y de éxito seguro. E l referente inmediato son las Premáticas del desengaño contra los poetas güeros de Q u e v e d o , también i n cluidas l u e g o en el
13

'antojos, caprichos' del embarazo (preñez), (VI, n. 97) y las comedias de Vélez; preñez pasada, p o r semejanza c o n vez (paronomasia), se refiere a la anterior sesión de la Academia, d o n d e ya habían usado los dichos a n t e o j o s .
9 0

Buscón.

0

'tambores'. C o n un verso del C r e d o alude al
0

'versos' o ' c a d e n c i a s ' .
10

0

1 4

'la campanilla'; se llamaba lengua 'dar muestras de ser presidente'.

descenso de O r f e o (Músico de Tracia) a los infiernos para rescatar a E u r í d i c e .
15

de plata al badajo. '
1

'sillas para montar'.

'" R e p r o d u c e Vélez aquí las premáticas -'pragmáticas, leyes'— que c o m p u s o

' ' A r i ó n , «habiendo ganado mucha suma de dinero c o n el arte de tañer y

TRANCO

X

119

tus, et Amphion Thebane conditor urbis,' y pregonero la Fama, que penetra provincias y elementos, y secretario que se las dicte, Virgilio Marón, príncipe de los poetas, digan desta suerte: »Don Apolo, por la gracia de la Poesía, R e y de las Musas, Príncipe de la Aurora, Conde y Señor de los oráculos de Delfos y Délo, Duque del Pindó,' Archiduque de las dos Frentes del Parnaso' y Marqués de la Fuente Cabalina, etc., a todos los poetas heroicos, épicos, trágicos, cómicos, ditirámbicos, dragmáticos, auristas, entremeseros, bailinistas y villancieres, ' y los demás del nuestro dominio, ansí seglares como eclesiásticos, salud y consonantes. Sepades cómo, advirtiendo las grandes desórdenes y desperdicios con que han vivido hasta aquí los que manejan nuestros ridmos, y que son tantos los que sin temor de Dios y de sus conciencias componen, escriben y hacen versos, salteando y capeando de noche y de día los estilos, conceptos y modos de decir de los mayores, no imitándolos con la templanza y perífrasis que aconseja Aristóteles, Horacio y César Escalígero y los demás censores que nuestra Poética advierten, sino remendándose con centones de los otros y haciendo m o 8 0 20 2 22 25 24 25

7

cantar, se volvía a C o r i n t o , patria suya, y los marineros en cuya nave pasaba, no contentos de quitarle lo que llevaba, determinaron echarle en la mar. P i d i ó les que hiciesen gracia de dejarle tocar su instrumento y cantar, a cuya a r m o nía acudieron los delfines, los cuales le recogieron, y llevándole u n o de ellos sobre sus espaldas, le sacó hasta el p u e r to de Corinto» ( C o v a r r u b i a s ) .
7 0

lina p o r q u e la hizo brotar c o n su pata el caballo m i t o l ó g i c o Pegaso en el m o n t e H e l i c ó n . La relación de títulos parodia las que encabezaban pragmáticas r e a les, de las que r e c o g e otros formulismos.
2 1 0

A l u d e c o n neologismos j o c o s o s a

los autores de autos sacramentales, e n tremeses, bailes, y villancicos; dragmáticos es hipercultismo (véase V I , n. 9 7 ) .
2 2 0

' 'y j u n t o a estos, A n f i ó n , fundador de la ciudad de T e b a s ' , que para l e v a n tarla hizo moverse a las piedras al son de su lira. E l verso procede del Arte poética de H o r a c i o . A continuación nombrará pregonera a la Fama, tópico que responde a la función de esta. ' nica. " 'las dos cumbres del m o n t e P a r naso'.
2 0 0 J 0

Parodia de la fórmula Salud y gra-

cia, siempre seguida en estos bandos del sepades —'sabed'— que aparece a c o n t i nuación.
2 0

"' C u l t i s m o , c o n el sentido e t i m o l ó rhythmo.
0

gico de 'versos', que concurría c o n las formas ritmo o
2 4

M o n t e consagrado a A p o l o y las

capeando: ' r o b a n d o ' . Los capeadores
0

musas, en Tesalia, en la península h e l é -

eran ladrones de capas, «habilidad» m u y extendida a j u z g a r por los t e x t o s .
2 5

G i u l i o C e s a r e Scaligero, h u m a -

nista autor de un famoso comentario de la Poética de Aristóteles (Poetices libri septem, L y o n , 1561) en que estudia en p r o -

Fuente de H i p o c r e n e o de la ins-

piración poética, llamada también caba-

120
26

EL

DIABLO

COJUELO

hatras de versos, fullerías y trapazas; y para poner remedio en esto, como es justo, ordenamos y mandamos lo siguiente: «Primeramente se manda que todos escriban con voces castellanas, sin introducillas de otras lenguas, y que el que dijere fulgor, libar,
numen, purpurear, meta, trámite, afectar, pompa, trémula, amago, idilio, ni

27

otras desta manera, ni introdujere posposiciones desatinadas, quede privado de poeta por dos academias, y a la segunda vez confiscadas sus sílabas y arados de sal sus consonantes, como traidores a su lengua materna. ' »Iten,'° que nadie lea sus versos en idioma de jarabe ni con gárgaras de algarabía en el gútur, ' sino en nuestra castellana pronunciación, pena de no ser oídos de nadie. »Iten, por cuanto celebraron el Fénix en la academia pasada en tantos géneros de versos y en otras muchas ocasiones lo han hecho otros, levantándole testimonios a esta ave y llamándola hija y heredera de sí propia y pájaro del Sol, sin haberle tomado una mano ni haberla conocido si no es para servilla, ni haber ningún testigo de vista de su nido, y ser alarbe de los pájaros, pues en ninguna región ha encontrado nadie su aduar, mandamos que se ponga perpetuo silencio en su memoria, atento que es alabanza supersticiosa y pá2 7 3 12 33 34 35 36

28

fundidad el problema de la imitación: aquí se alude al viejo debate entre c i c e ronianos y anticiceronianos sobre la conveniencia de imitar o emular con el circunloquio
2 6

c o n sal los campos de batalla d o n d e m u r i e r o n los malos p o e t a s .
3 0 0

'item, además': se usaba en los d o -

cumentos anunciando los diversos t e mas o artículos en que se dividían.
3

(¡tcrífrasis).

0

'estafas de versos'. S e llamó centón be',

' algarabía: propiamente, 'lengua áracoloquialmente, 'lengua ininteli0

a las obras compuestas de cláusulas y sentencias de otros autores unidas sin arte; de h e c h o , el sentido originario de la palabra era 'manta r e m e n d a d a ' .
2 7 0

gible'; gútur. 'garganta', l a t i n i s m o .
32

pena de: 'so pena d e ' . ° Tras morir en llamas, el ave fénix expresión tópica) y llevaba los

3 3

'fraudes de versos, trampas, esta0

renacía de sus cenizas (hija y heredera de sí propia, restos de la madre a la ciudad del Sol. E n esta sátira de las poesías al fénix pudo V é lez inspirarse en el romance de Q u e v e d o que inicia «Ave del y e r m o , que sola...».
3 4 0

fas'.
2 8

Cultismos léxicos y sintácticos

(posposiciones: 'hipérbatos'), de los que tanto gustó el «culteranismo» y que fueron tan satirizados.
217 0

«Arar las casas y sembrarlas de sal, y

Se decía cortésmente de alguien a alarbe: aquí, 'beduino, nómada';
0

aun las ciudades, cuando han c o m e t i d o traición, es cosa sabida y m u y antigua» (Covarrubias). E n la satírica «Adjunta» al Viaje del Parnaso cervantino se aran

quien no se conocía (véase I I , n. 7 ) .
35

aduar: 'tienda de c a m p a ñ a ' .
3 6

'puesto q u e ' . °

TRANCO

X

121

jaro de ningún provecho para nadie, pues ni sus plumas sirven en las galas cortesanas ni militares, ni nadie ha escrito con ellas, ni su voz ha dado música a ningún melancólico, ni sus pechugas alimen­ to a ningún enfermo, que es pájaro duende pues dicen que le hay y no le encuentra nadie, y ave solamente para sí; finalmente, sospe­ chosa de su sangre, pues no tiene agüelo que no haya sido quema­ do, estando en el mundo el pájaro celeste, el cisne, el águila, que no era bobo Júpiter, pues la eligió por su embajatriz, la garza, el neblí, la paloma de Venus, el pelícano, afrenta de los miserables, y finalmente, el capón de leche, con quien los demás son unos pica­ ros; ' este sí que debe alabarse, y mátenle un fénix a quien sea su de­ voto cuando tenga más necesidad de comer. Dios se lo perdone a Claudiano, que celebró esta necedad imaginada, para que todos los poetas pecasen en él.
37 38 39 40 4 43

siten, porque a nuestra noticia ha venido que hay un linaje de poetas y poetisas hacia palaciegos, que hacen más estrecha vida que los monjes del Paular, porque con ocho o diez vocablos s o ­ lamente, que son crédito, descrédito, recato, desperdicio, ferrión," des­ mán, atento, valido, desvalido, baja fortuna, estar falso, explayarse, quieren expresar todos sus conceptos y dejar a Dios solamente que los entienda, mandamos que se les den otros cincuenta v o c a ­ blos más de ayuda de costa, del tesoro de la academia, para v a ­ lerse dellos, con tal que si no lo hicieren, caigan en pena de men43 45

37

pájaro duende: c o m o los duendes, romance de Quevedo,

porque, se decía, alimentaba a los p o lluelos c o n su propia sangre p o r el callo bermejo de su p e c h o .
4 1 0

no se deja ver. E l chiste procede del mencionado
j 8

que la llama «ave duende» (v. 6 i ) . ° A l u s i ó n burlesca que implica la as­ cendencia judía: ya que todos los ante­ pasados (agüelos) del ave fénix han sido quemados cabe sospechar que fueran penados p o r judaizantes. E n su r o m a n ­ ce Q u e v e d o llama a la fénix «descen­ diente de quemados» (v. 39).
3 9

C o r o n a la e n u m e r a c i ó n de aves burlescamente

míticas comparándolas

c o n u n exquisito manjar, el capón de le­ che: 'pollo castrado y cebado c o n salva­ d o y harina amasada c o n l e c h e ' .
4 2

E l poeta C l a u d i o C l a u d i a n o ( 3 0 7 0

404) dedicó al ave un p o e m a titulado
Phoenix.
4 3

Forma calcada del italiano, habi­

L o s cartujos del monasterio del

tual en la época. D e c í a n los poetas que el águila fue designada reina del resto de las aves p o r J ú p i t e r , figuraba en su estandarte y portaba sus rayos, por los que no era h e r i d a .
4 0 0

Paular de Segovia, c o n v o t o de silen­ cio.
4 4

'expresión o ademán de e n o j o ' . 'ayuda para gastos', especie de s o ­
0

4 5

bresueldo, equivalente a las 'dietas' o 'gratificación'.

E l pelícano simbolizaba la piedad

122

EL

DIABLO

COJUELO

guados y de no ser entendidos, como si hablaran en vascuence. »Iten, que en las comedias se quite el desmesurarse los embajadores con los reyes y que de aquí adelante no le valga la ley del mensajero; que ningún príncipe en ellas se finja hortelano por ninguna infanta, y que a las de León se les vuelva su honra con chirimías, por los testimonios que las han levantado; que los lacayos graciosos no se entremetan con las personas reales si no es en el campo o en las calles de noche; que para querer dormirse sin qué ni para qué no se diga: "Sueño me toma", ni otros versos por el consonante, como decir a rey, "porque es justísima ley", ' ni a padre, "porque a mi honra más cuadre", ni las demás " A furia me provoco", ' A q u í para entre los dos" y otras civilidades, ni que se disculpen sin disculparse diciendo:
47 48 411 50 5 52 53 54

4<í

Porque un consonante obliga a lo que el hombre no piensa.
55

Y al poeta que en ellas incurriere de aquí adelante, la primera vez le silben, y la segunda sirva a Su Majestad con dos comedias en Oran.
56
4 6

menguados, 'deshonrados'; era h a -

5 0

Hasta aquí el artículo hace burla

bitual la alusión burlesca al vasco y al castellano hablado p o r vascos p o r ser incomprensibles para el resto de los españoles.
4 7 0

de los problemas del d e c o r o ; véase I V , n. 68.
51

F u e paronomasia recurridísima en

el teatro, la prosa y aforismos. Estas rimas fáciles eran tan tentadoras para los poetas, que las usaban aun sin venir al caso (sin qué ni para qué, frase h e c h a ) .
2 0

La inmunidad del mensajero en su

embajada, se entiende, c o m o reza el d i cho: «Mensajero sois, amigo, no m e r e céis culpa, no».°
4 8

' c o n v e n g a , se ajuste'.

0

Así ocurre en El príncipe

Viñador,

5 3

' m e enfurezco'; el v e r b o provocar
0

del p r o p i o Vélez, y El hombre por su palabra y El soldado amante, cente (Don Duardos), (Aquilana)...
4 9

ofrecía rimas fáciles c o n poco, loco, toco, y p o r ello era m u y u s a d o .
5 4

de L o p e de

Vega y antes en comedias de G i l V i Torres Naharro

'lugares c o m u n e s , frases manidas'
0

o 'bordoncillos'.
5 5

Famoso verso de L o p e de V e g a c i -

D e n u e v o , V é l e z hace v e j a m e n

tado, en más de una ocasión en tono de broma, para disculparse los poetas p o r obligarles la rima tirana a decir lo que no querían o habían pensado. Los despropósitos que se achacan a la rima son m o t i v o tópico de la sátira.
5 0

de sí m i s m o : el m o t i v o aparece en sus comedias El Príncipe viñador, La montañesa de Asturias y El Conde don Pero Vélez. T a m b i é n Q u e v e d o aludió en sus Sueños a los poetas que deshonraban a reinas e infantas c o n testimonios 6 1 -

«Servir con dos comedias en O r a n , que era condena

c o m o con dos lanzas,

TRANCO

X

123

siten, que los poetas más antiguos se repartan por sus turnos a dar limosna de sonetos, canciones, madrigales, silvas, décimas, romances y todos los demás géneros de versos a poetas vergonzantes que piden de noche, y a recoger los que hallaren enfermos comentando o perdidos en las Soledades de don Luis de Góngora; que haya una portería en la academia por donde se dé sopa de versos a los poetas mendigos.
57 58 59

siten, que se instituya una Hermandad y Peralvillo contra los poetas monteses y jabalíes. siten, mandamos que las comedias de moros se bauticen dentro de cuarenta días o salgan del reino. siten, que ningún poeta, por necesidad ni amor, pueda ser pastor de cabras ni ovejas, ' ni de otra res semejante, salvo si fuere tan hijo pródigo que, disipando sus consonantes en cosas ilícitas, quedare sin ninguno sobre qué caer poeta; mandamos que, en tal caso, en pena de su pecado, guarde cochinos. -'
60 6 62 6

siten, que ningún poeta sea osado a hablar mal de los otros si no es dos veces en la semana. siten, que al poeta que hiciere poema heroico no se le dé de plazo más que un año y medio, y que lo que más tardare se entienda que es falta de la musa; ' que a los poetas satíricos no se les dé lugar en las academias, y se tengan por poetas bandidos y fuera del gre6 4

que solía imponerse a algunos nobles» (Rodríguez Marín).
57 0

1

Las modas literarias pastoril y por

morisca habían sido satirizadas

poeta vergonzante, calcado de pobre 'el que pedía disimuladavéase

Q u e v e d o en las Premáticas ya citadas, así c o m o p o r C e r v a n t e s y L o p e de Vega.
0

vergonzante, II, n. 12).°
5 8

m e n t e ' ( c o m o culto vergonzante,

«No tiene sobre qué caer muerto»; el dicho conserva su sentido tras la feliz modificación burlesca por la tópica p o breza del p o e t a .
3 0

A l u d e a Pellicer, Salcedo C o r o n e l

y otros comentaristas que se esforzaron en explanar - c o n m a y o r o m e n o r é x i t o las dificultades de la poesía g o n g o r i n a .
5 9 0

Alusión a la parábola evangélica

C o m o se hacía en los conventos poetas monteses y jabalíes son los que

en que el dilapidador hijo p r ó d i g o acaba c o m o porquerizo (Lucas, X V , 1 1 32).
6 4

con los pobres (véase I X , n. 89).
60

se anunciaban en el párrafo inicial, que saltean en el desmonte y roban, es d e cir, los que plagian. La Santa H e r m a n dad perseguía a los delincuentes, que ejecutaba en Peralvillo (véase V , nn. 60 Y 94)°

U n buen p o e m a épico, p o r lo su-

blime del asunto, parecía requerir a su autor un largo periodo de c o m p o s i ción; de ahí nació esta burla que también hace Cervantes en el Viaje del Parnaso y el Coloquio de los perros.
0

124

EL

DIABLO

COJUELO

mió de la Poesía noble, y que se pregonen las tallas de sus consonantes, como de hombres facinerosos a la república. Que ningún hijo de poeta que no hiciere versos no pueda jurar por vida de su padre, porque parece que no es su hijo. »Iten, que el poeta que sirviere a señor ninguno muera de hambre por ello. »Y al fin, estas premáticas y ordenanzas se obedezcan y ejecuten como si fueran leyes establecidas de nuestros príncipes, reyes y e m peradores de la Poesía. Mándanse pregonar por que venga a noticia de todos.»
65 66

Celebradísimo fue el papel del «Engañado» por peregrino y caprichoso, sacando, al mismo tiempo que le acababa, otro del pecho «el Engañador», llamado así en la academia y en los tres hemisferios, y fiscal de la presente, que decía desta manera:
67 68

«PRONÓSTICO Y LUNARIO DEL AÑO QUE AL MERIDIANO DE SEVILLA Y MADRID, LOS

VIENE,

CONTRA

POETAS, MÚSICOS Y PINTORES.

COMPUESTO POR "EL E N G A Ñ A D O R " , ACADÉMICO DE LA INSIGNE ACADEMIA DEL BETIS, Y DIRIGIDO A PERICO DE LOS PALOTES, ' P R O T O D E M O N I O Y POETA DE DIOS TE LA DEPARE BUENA» '
72
7 6 7 7 0

interrumpiendo estas últimas razones un alguacil de los veinte, guarnecido de corchetes (y tantos que, si fueran de plata, ' pudie7
65

talla: 'recompensa ofrecida para

6 9

Era apodo de bobos y n e c i o s .

0

capturar un delincuente'. Los facinerosos eran, precisamente, hombres de categoría que habían c o m e t i d o graves delitos contra la república c o n cierta i m p u nidad. S e condenaba a la sátira en su faceta de invectiva, c o m o forma de murmuración, no a la sátira asermonada h o r a c i a n a .
66 0

7 0

U s o burlesco del prefijo proto- s o -

bre la base de protonotario o protomédico, así llamados por ser preeminentes en su oficio; se encuentra también en C e r v a n tes, Q u e v e d o , G ó n g o r a . . .
7 0

' Frase derivada de un cuentecillo

tradicional en que un m é d i c o i g n o r a n te repartía las recetas al azar entre los enfermos diciendo «Dios te la depare buena». La parodia del pronóstico astrológico fue g é n e r o literario m e n o r de cierto éxito desde el siglo X V . °
7 2

ninguno: ' a l g u n o ' se diría hoy. I n -

cumplían este artículo m u c h o s poetas de la C o r t e , entre ellos V é l e z a lo largo de toda su v i d a .
67 0

peregrino y caprichoso: 'ingenioso, Cuéntese también el hemisferio

E l Alguacil M a y o r de Sevilla tenía
0

raro, original' (véase Prels., n. y ) .
6 8

a sus órdenes veinte alguaciles a caballo, a los que aquí se a l u d e .
7 3

infernal.

J u e g a c o n los sentidos de corchetes

TRANCO

X

125

ran competir con la capitana y almiranta de los galeones cuando vuelven de retorno con las entrañas del Potosí y los corazones de los que los esperan y los traen), doña Tomasa y su soldado, como entraron por la posta, para estar a la vista de la ejecución de su requisitoria. La academia se alteró con la intempestiva visita y el atrevido alguacil dijo:
74

-Vuesas mercedes no se alboroten, que yo vengo a hacer mi oficio y a prender no menos que al señor presidente, porque es orden de Madrid y la he de hacer de evangelio. Palotearon los académicos y don Cleofás se espeluzó tanto cuanto, y el fiscal, que era el Cojuelo, le dijo: - N o te sobresaltes, don Cleofás, y déjate prender, no nos perdamos en esta ocasión; que yo te sacaré a paz y a salvo de todo. " Y volviendo a los demás, les dijo lo mismo, y que no convenía en aquel lance resistencia ninguna; que si fuera menester, «el E n g a ñado» y él metieran a todos los alguaciles de Sevilla las cabras en el corral. —Hombre hay aquí —dijo un estudiantón del Corpus— graduado por la Feria y el pendón verde, que si es menester no dejará oreja de ministro a manteazos, ' siendo yo el menor de todos estos señores.
75 76 77 78 7 80 81 82 8

('ministros de justicia' y 'broches'; v é a se Prels., n. 14), c o m o Q u e v e d o en sus poesías.
7 4 0

'

0

«Meterle

las cabras en el corral. P o -

ner a u n o m i e d o y apretarle en p e n dencia o c o n amenazas de daño en la persona o hacienda, a i m i t a c i ó n del pastor que m e t e las cabras y ganado en el corral c u a n d o tiene m i e d o del lobo» (Correas).
1 0

pudieran competir 'con la plata que

traen de las Indias (entrañas del Potosí) las naves donde van los comandantes (capitana y almiranta) que dirigen la flota'. entrañas/corazones. Obsérvese el j u e g o

Estudiante valiente y corpulento aunque

La m e n c i ó n del cerro del Potosí se c o n virtió en un tópico para aludir p o r antonomasia a la plata y riqueza de las Indias.
7 5

c o m o los gigantones del Corpus;

este personaje no había sido m e n c i o n a do antes, hay que considerar que a l g u nas academias literarias admitían la p r e sencia de p ú b l i c o .
2 0

'precisamente, nada menos q u e ' . ° 'de verdad, sin falta'. J u e g a tam'haber recibido las ó r 0

7 6

bién c o n el sentido religioso de orden y ser de Evangelio:
7 7

E n Sevilla, en 1 5 2 1 , se rebeló la

chusma en el barrio de Feria, llevando por bandera un estandarte verde, de donde q u e d ó la l o c u c i ó n de la Feria y el pendón verde para aludir a la 'chusma pendenciera'; hería o feria significó t a m bién ' h a m p a ' .
1 3 0

denes de d i á c o n o ' .
7 8

' S e alborotaron' (véase V , n. 5 5 ) . 'se asustó un tanto, se le erizaron
0

los cabellos'; tanto cuanto era italianismo de uso generalizado.
7 9

'te sacaré libre de peligro'.

E l mantear era castigo humillante.

126

EL

DIABLO

COJUELO

El alguacil trató de su negocio sin meterse en más dimes ni diretes, deseando más que hubiese dares y tomares, y doña Tomasa estuvo, empuñada la espada y terciada la capa, a punto de pelear al lado de su soldado, que era, sobre alentada, muy diestra, como había tanto que jugaba las armas, hasta que vio sacar preso al que le negaba la deuda libre de polvo y paja. El Cojuelo se fue tras ellos, y la academia se malogró aquella noche y murió de viruelas locas.
84 85 86 87 88

El Cojuelo, arrimándose al alguacil, le dijo aparte, metiéndole un bolsillo en la mano de trecientos escudos: —Señor mío, vuesa merced ablande su cólera con este diaquilón mayor, ' que son ciento y cincuenta doblones de a dos.' Respondiéndole el alguacil, al mismo tiempo que los recibió: —Vuesas mercedes perdonen el haberme equivocado, y el señor licenciado se vaya libre y sin costas, más de las que le hemos hecho; que yo me he puesto a un riesgo muy grande habiendo errado el golpe." El soldado y la señora doña Tomasa, que también habían regalado al alguacil, por más protestas que le hicieron entonces, no le pudieron poner en razón, y ya a estas horas estaban los dos camaradas tan lejos dellos, que habían llegado al río y al Pasaje, que llaman, por
8 0

Amenaza mantear la oreja de un ministro de justicia, es decir, al ministro (por sinécdoque), o bien, incluso cortarle la oreja, c o m o se hacía c o n los ladrones reincidentes.
8 4 0

do a la interrupción prematura de la academia por ser enfermedad que llegaba a causarla m u e r t e .
1 0

infantil

' diaquilón:

'emplasto para ablandar

tumores', aludiendo al ' s o b o r n o ' , habitualmente llamado untura. E r a c o n o c i da la buena disposición de los alguaciles a los arreglos si mediaba una bolsa de dinero (bolsillo) bien l l e n a .
0 0

'sin meterse en más discusiones, 'envuelta la capa en el brazo'; se

deseando trato y n e g o c i o ' .
5

hacía para p o d e r manejar más c ó m o d a mente la espada. R e c u é r d e s e que doña T o m a s a va vestida de soldado.
8

' ° L o s doblones podían ser de a dos, de a cuatro o de a ocho escudos de o r o ; estos constituían la unidad monetaria más fuerte y, al ser de oro, su valor real aumentaba conforme se emitía más m o neda de vellón: 150 doblones o 3 0 0 escudos son una fuerte suma, si se tiene presente que un G e n e r a l de Artillería cobraba 200 escudos mensuales y un oficial 1 2 .
0

'era, además de valiente, m u y há-

bil con las armas, p o r q u e hacía m u c h o que se ejercitaba'; todo c o n doble sentido (estar armado:
0

'excitado sexual-

mente', espada, 'pene', pelear, 'acto sexual', e t c . ) .
8 7

'libre de embarazos'. Cleofás, al fin preso/libre).

preso, le había negado la deuda sin e m barazos (nótese la antítesis:
8 8

" ponerse a riesgos: ' e x p o n e r s e a riesgos, arriesgarse'; habiendo errado el tiro: 'habiéndome e q u i v o c a d o ' .
0

'viruela que se manifiesta c o n gra-

nos mayores que los normales'; aplica-

TRANCO

X

127
12

donde pasan de Sevilla a Triana y vuelven de Triana a Sevilla;' y tomando un barco, durmieron aquella noche en la calle del Altozano, calle mayor de aquel ilustre arrabal, y la Vitigudino y su galán se fueron muy desairados a lo mismo a su posada, y el alguacil a la suya haciendo mil discursos con sus trecientos escudos, y el C o juelo madrugó sin dormir, dejando al compañero en Triana, para espiar en Sevilla lo que pasaba acerca de las causas de los dos, revolviendo de paso dos o tres pendencias en el Arenal. Y el alguacil despertó más temprano con el alborozo de sus d o blones, que había puesto debajo de las almohadas, y metiendo la mano no los halló, y levantándose a buscallos, se vio emparedado de carbón, y todos los aposentos de la casa, de la misma suerte, porque no faltase lo que suele ser siempre del dinero que da el diablo, y tan sitiado desta mercadería que fue necesario salir por una v e n tana que estabajunto al techo, y en saliendo se le volvió todo el carbón ceniza; que si no fuera ansí, tomara después por partido dejar lo alguacil por carbonero si fuera el carbón de la encina del infierno, que nunca se acaba, amén, Jesús. El Cojuelo iba dando notables risadas entre sí, sabiendo lo que le había sucedido al alguacil con el soborno. Saliendo en este tiempo por cal de Tintores a la plaza de San Francisco, y habiendo andado muy pocos pasos, volvió la cabeza y vio que le venían siguiendo Cienllamas, Chispa y Redina; y dejando las muletas, comenzó a correr, y ellos tras él, a grandes voces diciendo: -¡Tengan ese cojo ladrón!
93 94 95 96 97 98
9

" M o r g a d o da noticia en su Historia

ros obtenidos por m e d i o de duendes, trasgos o diablos se convertían en carbón.
9 6 9 7 0

de Sevilla de «muchos barqueros que v i ven de solo pasar gente de una a otra banda en el Pasaje de Sevilla a Triana, aun con estar pocos pasos p o r cima la puente».
9 3 0

'por ventajoso, c o n v e n i e n t e ' .

0

«Alude a la conseja según la cual

en m e d i o del infierno hay una encina de cuyas ramas se hace t o d o el carbón que allí se c o n s u m e , sin q u e se a m e n g ü e j a m á s en este menester la leña de aquel
9 8

Se refiere V é l e z a una calle que en la plaza del Altozano
0

derivaba

(adonde llegaba el puente de barcas de Triana), la más importante del b a r r i o .
9 4

gigantesco árbol»
0

(Rodríguez

Famosa zona portuaria a orillas

Marín).

del río, entre la Puerta R e a l y la T o rre del O r o , adonde concurrían los soldados de galeras, picaros, corchetes y maleantes de diversa e s p e c i e .
9 5 0

E n esta plaza se situaban los j u z g a -

dos y la cárcel, y así, era normal e n c o n trar en ella letrados y gente de mal vivir. La de Tintores iba de esta plaza a la c a lle de la Pajería.
0

Era creencia popular que los teso-

128

EL

DIABLO

COJUELO

Y cuando casi le echaban las garras Chispa y Redina, venía un escribano del número" bostezando y metiósele el Cojuelo por la boca, calzado y vestido, tomando iglesia, la que más a su propósito pudo hallar. Quisieron entrarse tras él a sacalle deste sagrado Chispa, Redina y Cienllamas, y salió a defender su juridición una cuadrilla de sastres, que les hicieron resistencia a agujazos y a dedalazos, obligando a Cienllamas a inviar a Redina al infierno por orden de lo que se había de hacer; y lo que trujo en los aires fue que, con el escribano y los sastres, diesen con el Cojuelo en los infiernos. Ejecutóse como se dijo, y fue tanto lo que los revolvió el escribano, después de haberle hecho gormar al C o j u e l o , que tuvieron por bien los jueces de aquel partido echallo fuera y que se v o l viese a su escritorio, dejando a los sastres en rehenes para unas l i breas que habían de hacer a Lucifer a la festividad del nacimiento del Antecristo; tratando doña Tomasa, desengañada, de pasarse a las Indias con el tal soldado, y don Cleofás de volverse a Alcalá a acabar sus estudios, habiendo sabido el mal suceso de la prisión de su diablillo, desengañado de que hasta los diablos tienen sus alguaciles y que los alguaciles tienen a los diablos, con que da fin esta n o v e la y su dueño gracias a Dios porque le sacó della con bien, suplicando a quien la leyere que se entretenga y no se pudra en su l e yenda, y verá qué bien se halla.
100 101 102 103 104 105

Laus D e o & Beatae Virgini M a r i s . Sub correctione Sanctas Matris Ecclesiae Romanas.

9 9

'notario' sería h o y . ° tomando iglesia...', 'refugiándose

102

gormar:

'devolver, vomitar'.

0

1 0 0

1 0 3

'distrito j u d i c i a l ' . H a y una referencia implícita al endemoniado de Q u e v e d o , una

en la i n m u n i d a d del territorio sagrado'(véase V I , n. 62 y I X , n. 90); satírica suposición, que los escribanos son «sagrados» para los diablos: se decía de ellos que no tenían alma. A c o r d e a la antigua idea de que el alma se escapaba p o r la b o c a , se creía que los d e m o nios poseían los cuerpos p o r sus o r i f i c i o s .
1 0 1 0

1 0 4

Alguacil

sátira de los alguaciles y una especie de divertida paradoja, pues los diablos tienen sus alguaciles ('tienen quienes les tienen persiguen' y 'poseen sus almas'), del m i s m o m o d o que los alguaciles moniados cuerpos') a los diablos.
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penetrando

('detienen' y 'contienen en sus e n d e 'no se enfade ni aburra c o n su

A propósito de la sátira a los sas-

tres, véase III, n. 44.

lectura'.

TABLA

LA V I S I Ó N

DISPARATADA

IX

por Blanca
PRÓLOGO

Periñán

1. Una vida en la corte y la literatura 2. Proceso y fecha de composición de El Diablo Cojuelo 3. A propósito del género 4. Estructura y sentido 5. La nigromancia y la tradición del Diablo Cojuelo 6. El estilo 7. Historia del texto

xxix X X X
XXXV XLVII

LVIII LXVI LXXXI

EL D I A B L O Preliminares Tranco I Tranco II Tranco III Tranco IV Tranco V Tranco V I Tranco V I I Tranco VIII Tranco I X Tranco X
APARATO CRÍTICO

COJUELO 3 11 21 33 43 53 65 79 91 105 117
129

NOTAS

COMPLEMENTARIAS

135

BIBLIOGRAFÍA

359

ÍNDICE

DE NOTAS

411

431

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