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Experiencia Notas: No había reloj. Esta característica fue pilar en el ritual: la carencia de cualquier tipo de elemento de medición.

Lo único que tenía para saber en qué momento estaba, eran las estrellas. Ver en una noche el movimiento del firmamento, de las nubes, sin moverme. Esa sola, fue una experiencia que no tenía prevista. Los pensamientos que surgían; sobre el ser humano, sobre las concepciones del tiempo, las cosmologías, las creencias y el empirismo, la historia del hombre. Todo me parecía más entendible estando en la naturaleza bajo las estrellas y fuera de todo lo “moderno”. Podía entender las creencias sobre seres sobrenaturales. Por ejemplo, cuando veía personas en todas las formas. Si uno nace en una sociedad donde hay un rito de pasaje o algún ritual donde haya alucinógenos, ante las cosas que aparezca frente a uno en el ritual, está claro que uno le atribuye algún tipo de coherencia, algún marco cognitivo que le permita recortar la realidad de alguna manera. De allí que, lo que aparentemente es una creencia irracional o que carece de fundamento, solo carece de fundamento en cuanto nuestra propia manera de proporcionar sentido a la experiencia. Lo mismo para la cosmología y el contacto con las estrellas. Cuando uno deja de lado todo tipo de instrumento moderno de medición un tiempo prolongado puede llegar a entender someramente el contacto del hombre con los astros; su movimiento lento y firme por el firmamento le imprime carácter vital y una conexión con ego que no podemos dar cuenta en nuestro mundo espacial temporalmente compartimentado y escindido de la naturaleza. Lo que ningún libro puede ilustrar sobre las concepciones del tiempo y el espacio nos lo brinda la contemplación personal de los fenómenos bajo sus condiciones de producción. Cabe decir que también es clave la importancia de los libros para reforzar y dar un marco a los conocimientos, hasta para refutarlos. Justamente eché luz sobre lo que dicen los libros. Llegado acompañado por el barba, veo una ronda de gente alrededor de una fogata. Una señora gorda recibe a mi amigo. Es Miriam (la organizadora), nos saludamos con un abrazo bien fuerte y largo (así saluda a todos). Una mujer cariñosa. Me dice donde es mi lugar en la ronda; en la segunda fila, justo donde hay un pequeño arbolito de flores rojas –que me ayudaron a pasar los primeros momentos de la planta. El barba se sienta al otro lado, en la primera fila, a dos lugares de su hermano, a tres de la puerta (un espacio abierto en la ronda). La puerta es el único lugar abierto de la ronda por donde se puede salir y entrar; salir por cualquier otro lugar rompe la energía. Esperamos que llegue la gente que falta llegar. Llegados todos, éramos unos 27 más o menos. Se acerca la noche, siguen las preparaciones. Miriam va de un lado para otro, hablando, haciendo chistes. Vamos, en fila, a pagar a la “tesorera” (o encargada de cobrar). Volvemos a nuestros lugares. Esperamos pacientemente. Ore, el chaman, comienza el ritual, hablándonos sobre la planta, las reglas que hay que seguir; como no pararse a no ser que te lo pidan, ir en orden a tomar la planta, no molestar o intervenir a nadie, dónde vomitar, dónde tirar los papeles. A continuación se dedica a los rezos. Ya es de noche. Uno de los asistentes pasa con incienso encendido en un recipiente de cerámica, de olor penetrante.

Ore me da la planta. Se me duerme levemente un brazo. hambre y sueño. solo está el sonido y la sencasión de que cruzan al lado mío. Pienso “ésto es”. reciben la preparación que el chaman mide con suma paciencia y cuidado. Pasan más personas. Pasa el tiempo. la entrada a otro mundo. simplemente era. estoy en otro mundo. A esto se refería Miriam cuando decía que nos afirmemos. Apoyado contra el árbol. El sentimiento es impresionante. Comienzo a escuchar flechas que me rozan. Orión comienza a asomar en la bóveda celeste. Fue la aventura más fuerte. El chaman acerca con las dos manos el pequeño recipiente de ayahuasca que sirvió de una botella. sed. entraron los dijeridoos. Flechas por todos lados. Vuelvo a la realidad y pienso “acá estoy. La primera ingesta fue la más fuerte. las actitudes de la gente. Sabía que algo estaba pasando. La música aumentaba el ritmo. lo siento. Decía que nos afirmemos a la realidad. Gente que me mira o que simplemente está. estoy en la ronda. dónde estuve. me tomo todo el tiempo del mundo (noche atemporal) para analizarla. tal vez confundo el cansancio con un efecto de la planta. la música. Miro para los costados. El chaman pide que vayan primero los más experimentados a recibir la planta. Fernando (el hermano del barba) ya se curó (vomitó) una vez. los arboles. el lenguaje se queda corto a la experiencia. aunque empezaron con algo parecido a una samba. un hombre de smoking. si las creé yo. Paso a tomarla: Me arrodillo. Estoy desorientado. Como siempre. Miro mis manos. Pienso cuándo va a comenzar el efecto. Arrodillándose con la rodilla izquierda contra el piso y la derecha hacia el frente. es la manera que a uno más le convenga) y bebe. En todas las formas aparecen personas. Millones y millones de imágenes aparecen frente a mí. cansancio. Más música. Me levanto y vuelvo a mi lugar. Un mundo desconocido que no entendía y no podía darle forma. las estrellas. las preparaciones. No tenía ninguna consciencia de donde estaba. Después de ese torbellino vino la paz total. para adelante.soltó unas brazas sobre lo que dejó. Podría categorizar esta sección musical como decadente. Al hacer esto me sentí absorbido por una fuerza y llegué a la total negrura. Aceptación de todo lo que me rodea. Ahora empieza. decidido. Sabía que me podría guiar gracias a las estrellas. pero de cerca el encuentro fue impresionante) y me la tomo de un trago. Mi corazón late fuertemente. Fuego. No sé si es conexión con otras personas. Observo a todos. incomodidad. Lentamente se empieza a acercar la gente que llama. invisibles. Siento que se acerca el momento.Comienzan los cantos. Pero estaban ahí y no podía distinguir la ilusión de lo real. gente. Contacto con las estrellas –fue allí cuando entre en . bajaron el ritmo. la música me atrapa. Los colores atenuados por la noche y la iluminación del fuego y las velas. cosas. de dónde había venido. alrededor de la fogata”. Estoy atento a cada una de mis sensaciones. y a la vez se mezcla con aburrimientos. lo eleva mirando al cielo (cada uno tiene su propia forma de tomar la planta. Es la cosa más asquerosa que probé en mi vida y que tuve el coraje de tragar y seguir tomando. Indescriptible tranquilidad. Todo en un ratito ¿Dónde estoy? “! Salí¡” Grita una voz. Paz. el guardián del fuego –quien atiende la fogata. indescriptible. La saboreo. desdibujan todos mis intentos de racionalizar el momento claramente. Ellas se llevaron una parte importante de mi atención durante la noche. la huelo (ya la olía desde lejos. el participante lo recibe con las dos manos. Mover los dedos transformaba el espacio. la miro (naranja). Voy tratando de entender. sin acelerarse. Todo es analizable: las palabras del chaman.

sino una combinación de todo: la planta. uso las mantas de capucha. en mis amigos. que miraba sonriente y con confianza). “Después del ciclo de creencias ¿qué más me podía dar la planta?” Seguí pensando en lo que venía desarrollando. tapado con una manta mía y otra prestada. Todavía seguía sacudiendo la cabeza. el hombre. Esperé pacientemente lo que sabía iba a venir. Pero tomé. con hambre. Esto es una prueba de valentía y coraje. el fuego y la gente. y seguramente otras cosas que me estoy olvidando). sumado a las sacudidas por el asco (esta vez vomito. me arrodillo y recibo la planta. a veces lenta. Apoyado contra la rama. por ahí paraba. me tomé la resolución con mucha paciencia. yo. respiré hondo (por una indicación del chaman. la música – a veces rápida. Se acerca la tercera ingesta (la segunda opcional después de la primera obligatoria). la gente observando. tomé un poco. más racional. ya por la primera experiencia. ya está. la noche. tengo miedo de no llegar a vomitar. el frío. pero bien. el sabor. suelto. otros disfrutando o tocando instrumentos. sueño. no a insultarlo. cansado. me preguntaba qué hacían. Esta vez me muevo más. sonriente. el hambre. Comienzo a racionalizar el momento. Es más fuerte que la primera.acerqué el vasito a mi boca. Miraba a los demás. el segundo sorbo. en las personas. de autoestima y osadía: es eso lo que necesito. Entre las estrellas. Recorro caminos. Iba y volvía entre ellos y otros pensamientos. la contemplación de las estrellas y el paso del tiempo. por el barba. rápido y seguido por el tercero. de las últimas gotas. Otra vez. sin moverme. me preocupaba por mi vecino de la derecha (que aparentemente la estaba pasando bastante mal). pero no lo logro. pensaba en mis amigos. las estrellas y las flores rojas. ya no quiero más. por la que observo el exterior: gente vomitando. la música. Empiezo a descreer del ritual. me era un disgusto que pare. orgánico. los de la primera vomitaban en unos pozos hechos delante suyo). Descreo para volver a creer bajo fundamentos que me ayuden y me realicen. No quería ir. Hago todo el ciclo que suelo hacer sobre las creencias. Se viene la primera opcional. en sus “mambos”. dudo de los efectos que pueda tener en mí. Contemplo las formas. totalmente relajado. resolví que debía tomar otra vez. en si debía vomitar o no (porque todavía no había vomitado). me sentía bastante bien. el sueño. Pensé con seguridad que esta vez sí vomitaba. Vuelvo a mi posición (los de la segunda fila tenemos que vomitar para atrás. soy yo quien tiene que construir su camino. me pregunté qué pasaba si no vomitaba. Iba camino a la sobriedad. Dudo de la planta. ácido. Pienso en mí. Después de esa no quería más. pausa. Pensando un poco en lo que hacían todos.pensamientos sobre el hombre y sus creencias sobre los cielos. ahora espero que amanezca. gente cantando. Se me empieza a dormir el brazo. Me acerco por segunda vez al chaman. Esta vez con lentitud y contemplación –el olor me provocaba asco. Con frío. bajo sus normas y necesidades particulares. la posición.acompañaba el momento. el asco me llevó para atrás. “No quiero más. Pero ya no quiero más. Es una realidad creada por los propios participantes. espero). Traté de concentrarme en mis problemas. el cansancio. con . Creo que esto es provocado mayormente por el sueño y el cansancio (ya no creo que sea así. La planta no me va a dar ninguna respuesta en particular. el sentimiento es más controlado. las flores rojas. pensando. Trato de inducir el vómito. en mí. El asco me sacudía la cabeza por ese sabor penetrante. el ambiente. esperé a que fueran todos. sino a despegarme. Cierta communitas creada en el momento. dejo una pequeña hendidura. Empiezo a distinguir las personas.

Nunca tuve un momento tan cálido con un desconocido. me vuelco hacia atrás. se podría decir que aguantar sobrio estar hambriento. eructo y se viene la cura como una gran ola. -Siento sus pequeñas fuerzas. no tener ningún respaldo. El ritual no terminó. somnoliento e incómodo es tan difícil como lo otro. por el alivio de vomitar y por el cambio de posición. porque él andaba mal y necesitaba el apoyo del arbolito (tanto apoyarse en él como ser apoyado por). pero me buscó. pero la parte más importante había pasado. Qué gran sentimiento. No recuerdo si la vomité bien a la primera o si tuve que inducirlo. Nos paramos y saludamos. Pues tomé la tercera. Le dije: -¿Podés venir con nosotros? Miriam quiere que vengas. Eso me preocupaba. Esta vez me moví mucho más que las anteriores. “Vení. plácido. ella temblaba y se tambaleaba. También con su hermano y con otras personas. Me olvidaba de decir que un rato antes de tomar la tercera Miriam me pidió que le cambié de lugar a mi vecino. Aunque todavía no había vomitado. Yo me pasé al suyo. Me levanto. es la última” me dice Miriam. Me quede un rato con las rodillas flexionadas y el tronco apoyado sobre las rodillas. La llevé a la ronda donde estaban todos parados alrededor del fuego.¿Querés que te ayude? -Sí. así que la abracé. Una parte hermosa. Es la última. Después de eso. le mandaba energías al barba. Sentir el sabor de la planta otra vez cuando salía me provocaba más ganas de vomitar. Por favor. me llenaron el alma. mareado. Al rato trajeron frutas y galletitas y las compartimos entre todos. Con mucha paciencia la tomé. Cierta tranquilidad y conformidad me daba saber que era la última ingesta y que lo había logrado. su confianza. cansado. como lanzándome hacia adelante y atrás. Así estuvimos. con el barba. Se sentía el dolor de las piernas y la espalda. agitando la cabeza en asco. Por momentos fue hermoso y por ahí muy difícil y doloroso. y contemplaba y tenia momentos de tranquilidad (ya no como aquél primer momento de paz general). Todavía no vomito. Cómo cedió ante mí.la ayuda de Orión y los pájaros que me anuncian la mañana”. en círculos. hacia los lados. iniciamos el camino a casa. sabiendo que lo había logrado. las personas en formas. ya casi no queda ayahuasca. También pensaba. que tenía sus cosas allí y me sentía en contacto con él. ánimo? No sé) de ella. Pero todavía no amaneció. Me la tomé. Entre cantos y palabras hasta que el Sol salió. Qué trabajo. Pensaba. Miriam me pidió que levante a una de las chicas que estaba en la segunda fila. Todas mis resoluciones caen ante el ofrecimiento (¿presión. los movimientos. Vomité todo lo que pude. Me sentí aliviado por tres cosas: por haber vomitado en términos del ritual (la cura). Pero fue un sufrimiento. con los efectos que ya sabía se aproximaban: el brazo a dormir. -Sí. . Antes de esto. cansado. con sus debidas respiraciones y elevaciones del recipiente al cielo. Fue la que más me costó tomar. El guardián del fuego se acerco con las brazas y las volcó sobre lo que dejé. Le suelto la mano. De todas maneras. Eran movimientos del torso. estar sentado por horas y horas. La agarré de la mano y la envolví. Nos abrazamos todos con todos: abrazos fuertes y cálidos. Movimientos movimientos.