COMUNICADO DE LA FUERZA UNIVERSITARIA REBELDE SOBRE LA ACTUAL COYUNTURA POLITICA.

Durante una nueva jornada de movilización social en las calles y a pesar de la prohibición, los estudiantes y demás sectores siguen manifestando su descontento, disputando un espacio urbano de carácter público en su firme convicción de construir una educación digna y de calidad, una educación popular. Pero como era de esperar, el empresariado burgués y sus secuaces de la prensa institucional intentan consolidar un montaje eleccionario que les permita legitimar una estructura administrativa lucrativa de la que la clase trabajadora ya está cansada. Que no se engañen los funcionarios del capital, electos o designados: por muchos buses del transantiago que quemen para criminalizarnos, los trabajadores, pobladores y estudiantes hemos desenmascarado su circo politiquero. Por una parte la concertación intenta desesperadamente mostrarse como una alternativa “conciliadora” de cambio, escudándose en el romanticismo del plebiscito que ella misma mancillo y aplaudiendo la condena a los asesinos del General Prats como si de verdad se estuviera haciendo justicia; pero por otra deja al descubierto su inconsecuencia aprobando una reforma tributaria que perjudica a los más desposeídos. La izquierda reformista encabezada por el PC, recién después de 25 años de descaro ha descubierto la traición concertacionista, pero sigue dando palos de ciego, ensuciándose en el escenario institucional y enlodando el esfuerzo de la izquierda consecuente por consolidar y fortalecer a la clase, por pretender que el pueblo ejerza su rol histórico. La derecha conservadora desde el poder hace alarde de su fascismo, criminalizando la movilización social con su “ley Hinzpeter”, cerrando todos los caminos institucionales para regocijo de los enemigos de clase que harán fila en las urnas para jugar a la democracia. Que quede claro entonces: Es el estado quien ha marcado la pauta de la actual forma de lucha. Al encontrar cerrada toda vía administrativa, al pueblo solo le queda la alternativa de construir su propio poder, de administrar su propia realidad, de forjar desde su lucha cotidiana contra la injusticia del capital, el poder popular. Frente a este montaje comunicacional que tiene por objetivo capitalizar para las elecciones municipales de octubre, la izquierda debe ser categórica: acá no existen soluciones electorales, no hay candidatos buenos y candidatos malos, solo hay un pueblo que ha desenmascarado un modelo injusto y sus operadores. Es esta realidad que trasciende a la coyuntura, la que constituye un mandato para nosotros los militantes del pueblo, es esta verdad la que obliga a la izquierda rebelde a tomar un rol protagónico en la construcción y consolidación de un movimiento popular robusto; la confrontación mediática no puede absorber los escenarios de lucha local y concreta. Las luchas sectoriales y multisectoriales como germen de construcción política deben repletar a los espacios populares de autonomía; desde la izquierda debemos transformar cada reivindicación en una reivindicación popular, cada manifestación en la voz del pueblo, cada lucha en la lucha de clases. ¡ADELANTE, QUE EL PUEBLO DEFIENDA AL PUEBLO QUE POR LA VICTORIA SE UNIFICARÁ!

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