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LOS ALUCINÓGENOS Y EL MUNDO HABITUAL

La pretensión de explicar los monumentales cambios que en la conciencia provocan las llamadas drogas alucinógenas está condenada al fracaso por anticipado. A pesar de ello, es quizá necesario aventurar algunas consideraciones que permitan incrustar los extraordinarios efectos psíquicos provocados por los alucinógenos en la problemática más amplia de las ciencias de la cultura y, especialmente, del pensar filosófico..

I Uno de los mejores documentos sobre el tema es sin duda el famoso libro de Aldous Huxley, tanto por la indiscutible erudición de su autor como por su decisiva influencia en el aura intelectual que rodea hoy esta droga. A la media hora de ingerir Mescalina (Principio activo del San Pedro), Huxley fijó voluntariamente su atención en un florero. El alucinógeno comenzaba a producir sus efectos: «... no miraba ya la original disposición de las flores. Veía lo que Adán vio en la mañana de su creación: el milagro, momento a momento, de la existencia desnuda.... Mi espíritu no percibía el mundo en categorías espaciales. Lugar y distancia dejaron de tener interés. La mente captaba la realidad en términos de intensidad de existencia, profundidad de significación, relaciones con respecto a una norma.... El espíritu se ocupaba primariamente, no con medidas y posiciones, sino con el ser y el sentido.... Junto a la indiferencia hacia el espacio, una aún más completa indiferencia hacia el tiempo.... Mesa, silla y escritorio se reunieron en una composición que parecía algo de Braque o Juan Gris. Todo brillaba con luz interior y era infinito en su significado.» La revolucionaria experiencia de la naturaleza que la droga provoca se debe en gran parte al fabuloso, indescriptible incremento de la percepción del color. El sujeto sometido a la acción de la Mescalina queda literalmente prendado de su capacidad de visión. Huxley contempla con asombro durante largo tiempo un pliegue de su pantalón gris, disfrutando sus «innumerables y delicadas tonalidades, profunda y misteriosamente suntuosas». Momentos después, en el jardín de su casa, el escritor siente el anuncio de un pánico posible: «De repente noté que la experiencia iba demasiado lejos. Demasiado lejos, aunque el camino conducía hacia una belleza más intensa, hacia una significación más profunda. El horror era de ser arrollado, de desintegrarme bajo una presión de realidad superior a la que un espíritu, acostumbrado a vivir en un confortable mundo de símbolos, puede soportar. ¡Cualquier cosa antes que el abrasador brillo de la realidad no mitigada, cualquier cosa!». Para Huxley, como para gran número de psiquiatras, el delirio esquizofrénico es precisamente este encontrarse sin barreras ante el ente desnudo, sin refugio en el universo doméstico del sentido común, de las nociones útiles, los símbolos compartidos y las convenciones sociales. Solo ahora adquiere sentido la definición que en 1929 dio Berze de la esquizofrenia como «gran experiencia de la naturaleza». Sin embargo, no todo el que toma Mescalina o LSD se encuentra en el horror de la indefensión ante la "realidad inmitigada"(La situación del esquizofrénico) por el contrario, la mayoría de los que

como ya señaló Baudelaire hace más de un siglo.». el arte y la religión. Por un tiempo me convertí en planta y sentí que mi columna vertebral crecía entre los ladrillos y echaba raíces. muy próximamente relacionada conmigo en cuanto organismo vivo. por el contrario. en lugar de tratar con las cosas mismas el hombre está «conversando . de las palabras supervaloradas y de las ideas idolátricamente veneradas. Para el filósofo ginebrino. En unos casos el que ingiere el alucinógeno descubre una especie de universo de cosas en sí. En otros. «Estaba tumbado en el suelo.. mirando hacia el cielo -dice-. Por eso Huxley se atreve a terminar su libro aconsejando la droga «a cualquiera y.. se trata de una verdadera experiencia mística en la que se supera la dualidad sujeto-objeto y se contemplan todas las cosas como emanaciones de un Yo que ha reconquistado toda exterioridad o alteridad. III La intuición del poeta ha llegado a veces a plantear el interrogante con claridad inigualable. de un postgraduado de la Universidad de Yale. esta vez con ácido lisérgico. pero estos dos citados sobran como prólogo de las consideraciones generales que han de seguir. especialmente. y «la realidad física parece retroceder a medida que avanza la actividad simbólica del hombre».. y podía ver las hojas de la planta y la savia que fluía en su interior.» Con gran sencillez profundiza Ernst Cassirer en este tema al afirmar que «el hombre ya no puede enfrentarse con la realidad directamente» porque vive en un universo simbólico.experimentan con estas drogas acceden solo a la parte "celestial" de la esquizofrenia... que amenazan destruir al individuo «bajo una presión de realidad superior a la que este puede soportar».. como medio de destruir el mundo del autoconvencimiento. al intelectual». Pensé que la planta era muy amistosa y estaba muy.. En cualquier caso. «por la universalidad de los entes que se levanta con una gloria nueva e insospechada». como dice Huxley. la concreta organización sensorial del hombre despierto se ve trastornada. el mito. La experiencia de Huxley habla del encuentro con la «existencia desnuda» como relación directa con la cosa sin la mediación del símbolo. El alucinógeno trae el infierno y el purgatorio solo a aquellos que sufren depresiones periódicas o estados de ansiedad crónica. infinitas de belleza y significado. del cual son partes el lenguaje. porque conocer la flor es convertirse en la flor». La del postgraduado de Yale implicaba eso y aún algo más: la anulación de la dualidad sujeto-objeto y un asombroso parecido con la filosofía zen. Los ejemplos podrían repetirse.. de la vanidad. II Para mejor planteamiento puede citarse otra experiencia. infinita. para la cual el único método de conocimiento y vida consiste en «penetrar directamente en el objeto mismo y verlo desde dentro. William Blake dijo: «si el polvo que cubre las puertas de la percepción se retirase / cada cosa aparecería al hombre como es.

. que esconde todo lo que nos enseña..constantemente consigo mismo» y se ha envuelto de tal modo en formas lingüísticas. Ello supondría adherirse a la crítica escéptica del lenguaje... desde la sofística... empezando por el mismo Huxley. en símbolos míticos o en ritos religiosos. señala que la palabra es un mero signo interpuesto entre los hombres y la realidad... podría insinuarse que el alucinógeno desmonta lo que Cassirer llama «complicada trama de símbolos» y muestra la Naturaleza sin mediación alguna.. que. en imágenes artísticas. Aunque resulta quizá prematuro. . Y... esta es la actitud de todo el que experimenta con alucinógenos... que nada puede ver o conocer si no es por la interposición de este medio artificial. en realidad.. Pero antes de finalizar este epígrafe conviene hacer algunas consideraciones sobre el lenguaje.........