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Adrián Eduardo Duplatt / Actualidad Informativa I

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Análisis crítico del discurso periodístico

Entrelíneas
Adrián Eduardo Duplatt
Actualidad Informativa I

Los medios construyen con palabras los mundos públicos posibles. Esos mundos responden a los intereses de quienes detentan la capacidad de hacer circular sus discursos por la sociedad. Para tratar de evidenciar los mecanismos por los cuales se construye esa realidad pública que legitima los procesos de hegemonía, la semiótica y el análisis crítico del discurso se convierten en herramientas insoslayables. El estudio de las relaciones sintácticas, semánticas y pragmáticas de la comunicación periodística, devela no tan solo las luchas de los actores sociales por el poder, sino también, el poder del propio discurso mediático.

De la verdad y el conocimiento Para entender la importancia del análisis del discurso periodístico, es plausible comenzar con una difundida cita de Michel Foucault:
[...] el discurso no es simplemente aquello que traduce las luchas o los sistemas de dominación, sino aquello por lo que, y por medio de lo cual se lucha, aquel poder del que quiere uno adueñarse (Foucault, 1992:12).

Ahora bien, ¿por qué es tan importante el discurso? Tal vez porque con él -y en él- se tiene el poder de describir la realidad, de decidir la verdad más conveniente, y de persuadir y hacer creer esa verdad, aunque ella no signifique lo mismo para todos. Pero, ¿cómo se llega a convencer a los otros sobre esa versión de la realidad que se enuncia, si la realidad está allí, comprobable y a disposición de cualquiera? Pues bien, si se deja de lado la tradición dominante en lingüística, que considera al lenguaje como un instrumento que permite expresar un pensamiento previa e independientemente concebido en la mente, y se sigue la corriente del "giro lingüístico", la respuesta deviene asequible. A diferencia de los formalistas-estructuralistas como Ferdinand de Saussure y los formalistas rusos y checos, los seguidores de la "toma de conciencia lingüística" consideran "que pensamiento y lenguaje, conocimiento y expresión son esencialmente una misma cosa" (Chillón, 1999:23). El primero en señalar esta premisa fue Wilheim von Humboldt en 1805. El lenguaje no es una simple herramienta para poner en escenario las ideas, sino que éstas se construyen sólo en la medida en que son verbalizadas. No es sólo que el pensamiento no pueda existir sin el lenguaje,

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sino que el pensamiento existe en el lenguaje1. "La experiencia es siempre pensada y sentida lingüísticamente" (Chillón, 1999:24). Se puede conocer el mundo en la medida en que es empalabrado, de lo contrario sería un galimatías de sensaciones táctiles, olfativas, visuales, acústicas y gustativas. A la idea de Von Humboldt se sumó Friedrich Nietzsche al decir que, además, la naturaleza del lenguaje es primordialmente retórica, que las palabras son representaciones, tropos, alusiones figuradas que traducen las sensaciones en enunciados comprensibles. Para Nietzsche la palabra es
[...] La reproducción en sonidos de un impulso nervioso [...] Los diferentes lenguajes, comparados unos con otros, ponen en evidencia que con las palabras jamás se llega a la verdad ni a una expresión adecuada pues, en caso contrario, no habría tantos lenguajes [...] (Nietzsche, 1998:21/22).

El lenguaje, entonces, se limita a designar las relaciones de las cosas con los hombres apelando a una doble metáfora: primero, un impulso nervioso extrapolado en imagen y, segundo, la imagen transformada de nuevo en un sonido. ¿Qué es la verdad, entonces, para Nietzsche?
Una hueste en movimiento de metáforas, metonimias, antromorfismos, en resumidas cuentas, una suma de relaciones humanas que han sido realzadas, extrapoladas y adornadas poética y retóricamente y que, después de un prolongado uso, un pueblo considera firmes, canónicas y vinculantes; las verdades son ilusiones de las que se ha olvidado que lo son; metáforas que se han vuelto gastadas y sin fuerza sensible, monedas que han perdido su troquelado y no son ahora ya consideradas monedas, sino como metal (Nietzsche, 1998:25).

Immanuel Kant, por su parte, estableció los límites del conocimiento humano en Dios, el alma y la "cosa en sí". No se podían conocer las "cosas", pero sí la forma en que se pueden conocer. Y esa forma es a través del lenguaje, acota Charles Pierce, uno de los fundadores de la semiótica. Estas consideraciones no quieren decir que no exista un mundo objetivo, sino que simplemente no se conoce verdaderamente. No existe una realidad o una verdad, pero sí múltiples experiencias individuales que, puestas en común y consensuadas, dan génesis a la "verdad". Experiencias que son comunicadas en palabras (signos2) y, además, describen el mundo de cada individuo. Así, como expresó Ludwig Wittgenstein, "Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo" (Wittgenstein, 1989:130). Si no lo puedo expresar en palabras es como si no existiera. Los estudios del sentido La semiología de Saussure estableció que el signo consta de dos caras: significado y significante, el concepto y la imagen acústica. Si el lenguaje está compuesto de lengua y habla, la semiología se centra en la primera, obviando toda circulación social del lenguaje. Esta limitada concepción del signo fue superada por la semiótica. Peirce, estudiando la relación entre realidad, lenguaje y conocimiento, fundó las bases de la semiótica y la pragmática. Así, estableció al signo como la relación de tres soportes: el signo, el interpretante y el real designado. El estudio del lenguaje en su circulación social se llamó semiosis. Charles Morris retomó estas ideas y definió la relación sintáctica como la vinculación de los signos
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Esta tradición tuvo entre sus seguidores a Martin Heidegger, Ludwing Wittgenstein, Mijail Bajtin, John Austin, George Steiner y José María Valverde, entre otros. 2 Signos que, conviene remarcar, son convencionales y arbitrarios.

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del lenguaje entre sí, la relación semántica como la relación de los signos con las cosas y la relación pragmática como la relación de los sujetos del lenguaje entre sí. Aunando los criterios del giro lingüístico y de la semiótica, se puede establecer que los enunciados que circulan en una sociedad son convencionales, dependen del contexto social e histórico y no son la única verdad de la realidad objetiva. Si la denotación es la definición llana del signo, la connotación lleva en sí toda la carga de su entorno. El sentido de un signo requiere de operaciones cualitativas y complejas de interpretación. Para Chillón
[...] en tanto que simbólico, el lenguaje no sólo nombra y designa, sino que alude y sugiere. No es sólo concepto racional, sino imagen y sensación [...] Más allá de las designaciones precisas, los sentidos que las palabras suscitan tienen una marcada carga sensible e intuitiva [...] toda palabra, toda dicción es, siempre y necesariamente, ficción inevitable, insoslayable fabulación (Chillón, 1999:35/36).

Para Chillón las palabras son imágenes mentales -no icónicas como las de los medios de comunicación- y, al empalabrar la realidad, los sujetos imaginan el mundo (al igual que lo hacen los medios de comunicación). En esta concepción, la naturaleza de las palabras es logomítica. Por un lado, está muy afincada la idea de la naturaleza lógica del lenguaje, es decir, pensar la palabra como concepto abstracto, racional, referencial, y denotativo. Ahora bien, si se tienen en cuenta los preceptos señalados hasta aquí, la palabra es, a la vez, logos y mythos, concepto abstracto e imagen sensorial, razón y representación, denotación precisa y connotación sensible "En tanto que simbólico, el lenguaje no sólo nombra y designa, sino que alude y sugiere. No es solo concepto racional, sino imagen y sensación" (Chillón, 1999). Incidencia del giro lingüístico en el periodismo a) La retórica de la objetividad Chillón explica que fueron los formalistas rusos quienes establecieron una distinción entre dos tipos de lenguaje: uno poético y otro práctico. Estaban buscando la literariedad, un estudio sistemático de la esencia de la literatura, más allá de autores y géneros. En el marco de estas ideas, el lenguaje poético sería una desviación del lenguaje estándar y estaría construido por un artificio lingüístico. En esta distinción se vislumbra la dicotomía de Saussure entre lengua y habla3. La distinción también afecta a la comunicación periodística. Así, en esta concepción estructuralista, habría un estilo periodístico caracterizado por el lenguaje práctico. "A saber: una forma de dicción meramente referencial, denotativa e instrumental, exenta de desviación estética o artística" (Chillón, 1999:47). Un estilo con esta configuración sería idóneo para reproducir la realidad, lo que estaría en la dirección de la objetividad como bandera del periodismo. En la actualidad el mito de la objetividad es poco sustentable y casi nadie lo defiende. Sin embargo, su denuesto es parcial. Se habla de ideología, de historia personal, de interrelaciones4, pero no se avanza en la naturaleza retórica del lenguaje (Chillón, 1999:48). Para Chillón,
No es que, dada una cierta realidad objetiva, haya diversas maneras y estilos de referirla, sino que cada manera y estilo suscita y construye su propia realidad representada [...] esto quiere decir, ni más ni menos, que estilo y contenido son inseparables [...] (Chillón, 1999:48/49).

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La separación entre lengua y habla fue muy influyente en el estructuralismo a lo largo del siglo XX. Al respecto, ver el trabajo de Berger y Luckman: La construcción social de la realidad.

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El escritor francés Gustave Flaubert dijo alguna vez que "el estilo es, en sí mismo, una manera absoluta de ver las cosas". Es decir, el estilo ya no es considerado como un adorno superficial, ni un simple recurso para cautivar al lector, sino que es una manera concreta de ver la realidad. A partir de allí se podría decir que no existe un estilo periodístico, sino estilos de la comunicación periodística (Chillón, 1999), y cada uno construye con características propias su realidad representada5. b) la comunicación periodística En sintonía con la dicotomía de lengua estándar y poética, está el hiato entre denotación y connotación. La denotación estaría relacionada con lo referencial, informativo, y la connotación con lo no referencial, con la ambigüedad, con otros sentidos. Por eso -explica Chillón- la denotación se asocia a la lengua práctica y la connotación a la desviada. En la práctica la simplicidad no existe. El lenguaje es complejo y el habla cotidiana apela tanto a la connotación como la poesía. Como explicó Mijail Bajtin en los conceptos de dialogismo y plurilingüismo social, las formas efectivas del lenguaje son múltiples, híbridas. El mentado estilo periodístico tradicional no es la excepción. No subsiste en su escritura una designación neutra y unívoca. La connotación se florea en todo artículo de periódico, por más que aparente ser un texto aséptico, denotativo. Ergo, el cuidado por el lenguaje no tiene que pasar por el tamiz del prurito poético. Un texto bien escrito, "literario", también es periodismo6. c) La dialéctica en los medios La relación entre "realidad objetiva" y medios de comunicación es dialéctica. Los medios no se paran frente a la realidad para retransmitirla objetivamente. Ni tampoco simplemente la reconstruyen. Es que
Decir, pues, que los medios de comunicación construyen la realidad no es decirlo todo: conviene recordar que, al hacerlo, se nutren de enunciados previamente construidos, de modo tal que los medios -la cultura mediática- son también construidos por las realidades vigentes y la tradición o tradiciones heredadas [...] Los enunciados que los medios tejen no hablan directamente de la realidad -como quiera que ésta sea- sino de los enunciados previos que forman ese conjunto de representaciones que solemos llamar "realidad". No existe conocimiento inmediato: todo conocimiento, siempre y en todo lugar, es mediato y mediado (Chillón, 1999:54/55).

Por lo tanto, todo hecho noticioso se inscribe en el marco de la tradición cultural del periodista, que lo selecciona y lo encasilla en una tipología que pretende, ilusoriamente, dominar la complejidad de los sucesos y su aleatoriedad7. Los fundamentos ideológicos de la objetividad

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Una noticia, una crónica, una entrevista, un artículo de opinión, un reportaje novelado, construyen de maneras distintas los mundos posibles que representan, los que finalmente serán diferentes unos de otros. 6 Las maneras de hacer “literarias” no implican caer en oscurantismos que impidan la acabada comprensión de lo expresado. Claridad y precisión son dos cualidades que perviven en todo trabajo periodístico. 7 Ver Michel Foucault y las funciones de la policía discursiva en El orden del discurso.

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Hasta mediados del siglo XIX el periodismo era, esencialmente, de ideas. La política, las opiniones y las polémicas se floreaban en los periódicos occidentales. Eran tiempos en que la burguesía en ascenso buscaba socavar el poder de las monarquías y de la Iglesia. Una vez consolidado el Estado liberal, la libertad de prensa mutó radicalmente. Fue el nacimiento de la noticia como género, en la que la objetividad era su principal característica8. Se separó la información de la opinión y ésta, a su vez, perdió campo de acción. Era el momento en que el poder político estaba en manos de la clase que luchó por su reconocimiento y que buscaba preservarlo (Zanonni y Bíscaro, 1993:21). Los medios de producción de noticias pertenecían a la burguesía. Nacieron, de este modo, la concepción de la información como mercancía y el control de la realidad pública. Mediante una determinada selección de hechos noticiables, se construyó objetivamente una realidad que sería referente para la nueva ciudadanía de comienzos del siglo XX. En apariencia, "el nuevo papel asumido por la prensa confiere a los lectores igualmente un nuevo cometido: el de erigirse en "público juez" (Habermas, 1981:63). La objetividad se justificaba democráticamente, todos los ciudadanos tenían igual acceso a los hechos importantes que antes sólo estaban a disposición de reyes y aristócratas. Pero la igualdad formal de acceso a la noticia encubría la desigualdad sustantiva en el acceso público a la información. La ciudadanía no decidía qué se publicaba. Esta circunstancia fue estudiada por Mc Combs y Shaw en su teoría de la "Agenda-Setting", que postula que los medios no le dicen a la gente cómo pensar, pero sí sobre qué pensar. Aunque, en la actualidad, Mc Combs habla de un segundo nivel de la teoría, en el que se puede inducir a la gente sobre cómo pensar, por medio de la selección de unos tópicos en desmedro de otros y en la forma de presentación y adjudicación de atributos en los acontecimientos mediados9. Nuevamente aparece aquí la construcción de realidades a través de la palabra. Que los medios construyan realidad social no quiere decir que sean los únicos que lo hagan. Berger y Luckman trabajaron la noción de "construcción social de la realidad" en el ámbito de la vida cotidiana. Ocurre que la actividad periodística está caracterizada "[...] como un rol socialmente legitimado para producir construcciones de la realidad públicamente relevantes" (Alsina, 1999:30). Estas características de la noticia -objetividad y función de Agenda-Setting- se consolidan por medio de dos procedimientos: la exclusión de temas, sujetos o acontecimientos y la forma en que se presenta lo permitido. La policía discursiva Según Foucault, por más que el discurso parezca poca cosa, está estrechamente relacionado con el poder. Las prohibiciones que pesan sobre él lo demuestran. La palabra no es algo que pueda ligeramente circular libre por la sociedad10. Foucault supone que
[...] en toda sociedad la producción del discurso está a la vez controlada, seleccionada y redistribuida por un cierto número de procedimientos que tienen por función conjurar los poderes y peligros, dominar el acontecimiento aleatorio y esquivar su pesada y temible materialidad (Foucault, 1992:11).

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No están ajenos a estos cambios la Revolución Industrial, el Iluminismo y el Positivismo como clima de época. LEYVA MUÑOZ, Paulina (2001): "Entrevista a Maxwell Mc Combs. Hay que reinventar el concepto de noticia" [en línea], en Sala de Prensa, www.saladeprensa.org, No. 34, agosto de 2002, [fecha de consulta 23/05/02]. 10 Ver conceptos similares en Van Dijk, op.cit (1994).

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Entre los procedimientos que nombra para efectivizar ese control, se encuentran, entre otros, la exclusión de lo prohibido y las oposiciones entre "razón y locura" y "verdad y falsedad". Lo prohibido está relacionado con los temas tabú, los que no se pueden nombrar, o con las circunstancias y las personas que exclusivamente tienen el derecho de hablar. La oposición razón y locura está relacionada con la subestimación de la palabra de quien está considerado insano mentalmente. Finalmente, la oposición verdad y falsedad tiene que ver con la voluntad de verdad a lo largo de la historia de una sociedad y se sustenta en instituciones que presionan sobre otros discursos para deslegitimarlos. Esta voluntad no ha sido siempre la misma. Los criterios para determinar si algo es verdadero no son los mismos hoy, que en la Edad Media. En cuanto a la forma en que se presenta lo permitido, para dilucidarla es preciso recurrir a un enfoque epistemológico, entendido como "[...] aquel que se hace cargo de un discurso para indagar las operaciones con que ha sido construido con propósitos críticos o evaluativos" (Rolón y Saint André, 1998:25). La semiótica y el análisis crítico del discurso son las herramientas para concretar el análisis. El análisis crítico del discurso Como ya se mencionara, Peirce y Morris establecieron las bases de los estudios semióticos, en los que el contexto de la comunicación posee vital importancia. También es necesario recordar que tan relevante es lo que se dice, como lo que no se dice en un discurso. Y entre lo que se dice están los sujetos de la comunicación, las intenciones, los contextos sociales, a qué se hace referencia y con qué modalidades se lo nombra y otros parámetros que construyen el análisis sintáctico, semántico y pragmático de un enunciado. Para concretar el enfoque espistemológico es necesario recurrir a un análisis crítico del discurso (ACD)11, cuyo objetivo central
[...] es saber cómo el discurso contribuye a la reproducción de la desigualdad y la injusticia social determinando quiénes tienen acceso a estructuras discursivas y de la comunicación aceptables y legitimadas por la sociedad (Van Dijk, 1994).

Teun van Dijk, a través del ACD, busca hacer comprensibles los recursos de manipulación y de dominación utilizados por las élites, ya que éstas son las que tienen el control específico del discurso público. "Es un poder que permite controlar los actos de los demás, define quién puede hablar, sobre qué y cuándo" (Van Dijk, 1994). Ese poder es discursivo, se trata de un control discursivo de los actos lingüísticos por medio de la persuasión, la manera moderna de ejercer el poder. "Los actos son intenciones y controlando las intenciones se controlan a su vez los actos. Existe un control mental a través del discurso. Es muy interesante llegar a la conclusión de que los actos de la gente, en general, son actos discursivos" (Van Dijk, 1994). Van Dijk también explica que
[...] el poder de los medios de comunicación es generalmente simbólico y persuasivo, en el sentido de tener la posibilidad de controlar, en mayor o en menor medida, la mente de los lectores; sin embargo, el control no se ejerce directamente sobre sus acciones: el control de las acciones, meta última del poder, se hace de manera indirecta cuando se planea el control de intenciones, de proyectos, de conocimientos a alcanzar, de creencias u opiniones (Van Dijk, 1994).
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El ACD propuesto por Van Dijk tiene antecedentes en la Escuela de Frankfurt (desde Adorno hasta Habermas), la línea crítica inglesa del Centro de Estudios Culturales Contemporáneos (Stuart Hall), la sociolingüística de Halliday y los trabajos de Foucault y Gramsci.

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En forma coincidente con Foucault, Van Dijk afirma que el poder se ejerce, v.gr. en el acceso diferencial a diversos géneros, contenidos y discursos. A mayor variedad de acceso discursivo, mayor poder. Entonces, de esto se trata el ACD: un análisis crítico que trata de evidenciar a través del estudio del discurso, problemas sociales y políticos y, en consecuencia, contribuir a la resistencia de, y a la solidaridad con, los sectores sojuzgados de la sociedad. Pautas para un ACD Si se parte de la semiótica y del ACD12, es preciso estudiar las relaciones sintácticas, semánticas y pragmáticas del discurso. Así, Norman Fairclough estableció pautas metodológicas para el análisis textual y describió tres niveles para trabajar (Courtis y Santillán, 2002): - dimensión textual: dominio del análisis lingüístico (gramática, cohesión y estructura) - dimensión comunicativa: procesos de producción, circulación y consumo, intertextualidad. - dimensión social: contextos extradiscursivos que condicionan las prácticas discursivas (ideología, hegemonía). A su vez, Irene Vasilachis de Gialdino (1997) describe tres contextos para los discursos: - contexto comunicativo: el de la situación de habla concreta en la que se realiza la comunicación - contexto social: el de una determinada sociedad, histórica, social y económicamente precisado. - contexto social textual: la representación textual del contexto social. La pragmática "permite confrontar lo que un texto dice, el tema que está tratando y el o los actos que se llevan a cabo con eso" (Rolón y Saint André, 1998:46). Se encarga de estudiar la enunciación (quiénes hablan, a quién y qué hacen con lo que dice), los enunciados (de qué habla y cómo lo trata) y las consecuencias pragmáticas (a quién afecta y a quién beneficia el enunciado) (Rolón y Saint André, 1998:47). En síntesis, las estrategias de análisis descriptas podrían sintetizarse de este modo: Fairclough
dimensión social dimensión comunicativa dimensión textual

Vasilachis de Gialdino
contexto social contexto comunicativo contexto social textual

Características
contextos extradiscursivos - ideología-hegemonía-estado de la sociedad producción - circulación - consumo -situación de habla - intertextualidad análisis lingüístico - representación social en el texto

Para simplificar, de aquí en más se utilizarán las denominaciones de Vasilachis de Gialdino. Contexto social Se debe determinar el estado de la sociedad en que se emitió el discurso. Conocer su historia, sus circunstancias económicas, sociales y culturales. Saber qué ideologías y paradigmas
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También es plausible partir del "Paradigma Interpretativo" (PI) descripto por Vasilachis de Gialdino. El PI, diferente del materialista-histórico y del positivista, postula la relevancia del mundo de la vida, la importancia de la acción humana sobre la naturalidad de los acontecimientos y la búsqueda de los significados que construyen los actores sociales en detrimento de dar el propio investigador "su" interpretación (v. op.cit.).

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(de toda índole) cobijan los enunciados que circulan por la sociedad y a sus emisores. Determinar los actores sociales principales de la sociedad. Asimismo, deben conocerse la historia y circunstancias del tema del discurso, conocer otras visiones, otros estudios realizados al respecto, recurrir a variopintas fuentes para poder contrastar los que se dice en el discurso analizado con lo obtenido por fuera de él. Este análisis es parte de las relaciones pragmáticas. Contexto comunicativo Aquí entran en escena los procesos de producción, circulación y consumo del discurso. Al decir de Foucault y Van Dijk, es preciso estudiar quiénes están autorizados a hablar y a quién y con qué intenciones. Establecer cómo se construye el mensaje (v.gr. las fuentes y su transformación de empíricas en textuales13) y quiénes controlan los medios de comunicación y con quiénes están relacionados. Es preciso estudiar la polifonía del discurso. Es decir, si algunos enunciados de quienes no están habitualmente autorizados a expresarse, ¿cómo se los presenta? ¿qué se selecciona de lo que dicen?, ¿qué se les silencia? Es tan importante lo que se dice, como lo que no se dice. "La enunciación consiste en las atribuciones de identidad emisora del acto de lenguaje que se está realizando cuando se habla" (Rolón y Saint André, 1998:47/48). En dichos actos se producen acciones como prometer, negar, defender, explicar, halagar, mentir, obligar... que permiten configurar la identidad del emisor. Cuando se contextualiza el discurso con el intérprete y su comunidad de interpretación, aparecen las consecuencias pragmáticas. El análisis consiste, entonces, en "interpretar cuáles son las consecuencias de hacer, pensar, aplicar, lo que el discurso dice, en relación con lo que construyen discursivamente los demás actores sociales" (Rolón y Saint André, 1998:47/48). Esta es la relación pragmática en sí. Se estudian las relaciones entre los sujetos del discurso e involucra a las vinculaciones sintáctica y semántica, y a los contextos comunicativos y sociales. Contexto social textual En esta instancia se dilucida cómo se transcribe el contexto social (la realidad) al texto en sí. Se estudian las relaciones sintácticas y semánticas del discurso. Sin estos análisis no es posible determinar las relaciones pragmáticas de los enunciados. El análisis sintáctico estable las relaciones entre los elementos del enunciado, cómo se dice, qué términos se utilizan, en qué orden se colocan, qué modalidad se utilizan... En el análisis semántico se establecen las relaciones del lenguaje con su referido, su tema, a lo que es refiere. Qué dice, a qué hace referencia, qué se oculta o no se dice. Aquí es posible vislumbrar la ideología presente en el discurso. Lo ideológico se determina por la manera en que se seleccionan y combinan los signos de los mensajes. De esta manera se establecen dos clases de contenidos: los denotativos y los connotativos. La "lectura ideológica" consiste, entonces, en descubrir la organización implícita o no manifiesta de los mensajes (Fóscolo - Schilardi, 1996, 95).
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Para ampliar, ver la noción de "Contrato Mediático" de Lucrecia Escudero Chauvel relato. Fuentes y rumores en la información de guerra. Barcelona, Gedisa.

(1996): Malvinas: el gran

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Otro elemento que útil para el análisis semántico es el isotópico14. Los textos deben estudiarse en forma abarcativa, y no por partes. En este sentido deben buscarse las isotopías del discurso, entendidas éstas, como términos teóricos de la retórica y la teoría del discurso "para designar relaciones entre elementos que se reiteran, se repiten, en los textos y permiten la lectura coherente y en un mismo sentido de los significados" (Rolón - Saint André, 1998:84). Un concepto similar es el de "redes semánticas", que están formadas por conjuntos de términos, palabras, vocablos, "de ítems lexicales que se reiteran en un texto entendido como unidad semántica [...] y que se refieren a actores, relaciones, contextos, procesos, fenómenos, estados, objetos" (Vasilachis de Gialdino, 1997:192). Ahora bien, los textos que se publican en los periódicos no son aleatorios. Tanto los hechos que describen, como el modo en que lo hacen, llevan su cuota ideológica, intencional o no. En este orden de ideas, Verón llama "proceso de semantización" al procedimiento por el cual un acontecimiento de la realidad es incorporado, bajo forma de significaciones, a los contenidos de un medio de comunicación de masas (Fóscolo - Schilardi, 1996: 99). El proceso se lleva a cabo mediante dos operaciones básicas: selección y ordenamiento de las unidades que componen el mensaje. Cada unidad, de este modo, no vale sólo por sí misma, sino por sus relaciones con el resto de las unidades. La selección de unidades implica una relación de sustitución; es decir, si una unidad determinada está presente, quiere decir que otra, que podría estar, no está. Es un caso de metacomunicación por sustitución. Si, en cambio, lo que se modifica es el orden de las unidades en el mensaje, es un caso de metacomunicación por combinación. (Fóscolo - Schilardi, 1996: 99). En resumidas cuentas: "... en un mensaje, el contenido no es lo único que significa. Cuando digo algo, el modo en que lo digo y lo que no digo y podría haber dicho son aspectos inseparables de lo que digo" (Fóscolo - Schilardi, 1996: 99).

APENDICE METODOLOGICO Seguidamente se expondrán con mayor detalle los procedimientos y elementos a tener en cuenta para realizar el ACD. Como requisitos metodológicos previos es conveniente seguir los de relevancia (no todo es importante de acuerdo al objetivo del trabajo) y operatividad (no todas las categorías de análisis aparecen en todos los textos). Contextos de la información El primer paso para el análisis del discurso periodístico es la determinación de los diferentes contextos del mensaje periodístico. Es decir los contextos sociales, comunicativos y sociales textuales. Así, también será posible establecer, si no de manera única, por lo menos un número reducido de interpretaciones del discurso emitido y un sentido más exacto de lo que se quiso comunicar (Verón, 1995b; Raiter, 1997; Fóscolo - Schilardi, 1996; Gómez, 1996; Rolón - Saint André, 1998, Vasilachis de Gialdino, 1997; Van Dijk, 1996a). Como ya se explicara, el

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Ver A.J. Greimas (1983): La semiótica del texto. Barcelona, Paidós. También, en términos de coherencia, Teun van Dijk (1980): Texto y contexto. Madrid, Cátedra.

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- contexto social se refiere al situación social, económica, histórica, cultural... de la sociedad en que se realiza la comunicación en un tiempo determinado (Vasilachis de Gialdino, 1997:229); por - contexto comunicativo se entiende el de la situación de habla concreta en la que se lleva a cabo la interacción comunicativa (Vasilachis de Gialdino, 1997:299). En palabras de Escudero Chauvel (1997:8), cómo se desenvuelven las fuentes empíricas y, por otra parte, cómo se realiza la comunicación del medio al lector. Finalmente, -el contexto social textual15 da cuenta de la forma en que el contexto social y la información llegan al lector, es decir, cómo se representan los acontecimientos para consumo masivo (Vasilachis de Gialdino, 1997:229). También se detalla aquí el funcionamiento de las fuentes empíricas (Escudero Chauvel, 1997:8). Para ello es necesario, entonces, establecer: - Las condiciones institucionales del medio: a quién pertenece, qué intereses (políticos, económicos, culturales, sociales...) defiende, a quién está asociado, por qué medio (o medios) llega a los consumidores, quiénes escriben, redactan, corrigen, fotografían... tirada, ejemplares vendidos... - Las condiciones de los lectores: qué porcentaje de la población consume medios de comunicación, quiénes consumen medios, quiénes consumen determinado medio, alfabetismo, condiciones políticas, económicas, culturales y sociales..., intereses con respecto al tema bajo análisis... - Las condiciones globales de la sociedad: aspectos históricos, políticos, económicos, sociales y culturales. - Las estrategias utilizadas en la gramática de producción de la información, lo que lleva al siguiente paso en el análisis: Topografía y taxonomía. Paratexto. El análisis del discurso periodístico continúa con el examen de la estructuración del espacio discursivo (Verón, 1995a:94). Para ello se utilizan dos categorías de percepción: la topografía y la taxonomía. La topografía es definida como la presentación, fragmentación y relación de los espacios, es decir, establece la jerarquización del tema que se está desarrollando16. Aquí entran en juego los recursos paratextuales, que entran en articulación con la semantización de los hechos sociales. La taxonomía es el sistema de clasificación usado por el medio, a la manera de un tablero semántico. Se aprecia por medio de las diferentes materias ordenatorias, como ser las secciones de
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Un ejemplo de este tipo de contexto es que el que brinda Vasilachis de Gialdino en el tratamiento que dan los medios de comunicación escritos de la reforma laboral en proceso durante los años 1991/1996. Allí se da cuenta de un "contexto catástrofe" en cuanto a la problemática del trabajo, lo que tendría que desencadenar en determinado tipo de legislación laboral -cabe acotar que dicho contexto no siempre concuerda con los datos empíricos de la realidad(Vasilachis de Gialdino, 1999). 16 En su edición digital del 21 de noviembre de 2000, el diario Clarín explica que los medios gráficos de noticias, en general, utilizan el espacio como lenguaje para comunicar la importancia de una noticia. Este mecanismo fue aprendido por los lectores de medios impresos, que reconocen de esa manera la jerarquía de una información simplemente viendo el espacio que ocupa. "Las noticias más importantes serán siempre las de mayor extensión", afirmó el periódico (la nota explicativa venía a cuento del agregado, en los titulares de su versión on line, del tiempo estimado de lectura, es decir, un criterio temporal que reemplazaría el criterio espacial de jerarquización de los medios gráficos, prácticamente ineficaz en la pantalla de una PC).

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noticias nacionales, locales o internacionales, por los géneros periodísticos utilizados o por la página en que se publica la información17. Por lo tanto, se trata de determinar
... el significado que le otorgan a una historia determinada a través del énfasis y la significatividad. Los lectores, por ejemplo, saben que las noticias largas son más importantes que las cortas. De manera similar, los lectores entienden que hay otros factores que indican la importancia relativa de las noticias: noticias con fotografías versus noticias sin fotografías; amplios titulares versus pequeños titulares; primera plana versus contratapa; la parte superior de la página versus la parte inferior (Martini, 2000:108).

Por su parte, las fotografías, ilustraciones e infografías son un punto importante de anclaje de la atención de los lectores. Sirven para dar verosimilitud a la información (lo que no se puede contar, se ve). Sus epígrafes cuentan ya con status propio dentro del discurso periodístico. El texto que acompaña una fotografía es otra de las puertas de acceso a la información (las otras: el titular, la bajada, el lead...). "Las fotos también tienen valor de agenda, de énfasis: las notas acompañadas de material fotográfico jerarquizan el tema como relevante" (Martini, 2000:109). El paratexto es, en definitiva un "discurso auxiliar, al servicio del texto, que es su razón de ser" (Alvarado, 1994:20). El lector al enfrentarse a una página escrita, inicialmente "barre" visualmente su contenido, deteniéndose primero en lo que más le llamó la atención. Es en esta instancia, que lo paratextual cobra importancia.
Las variaciones tipográficas y de diagramación o disposición de texto y gráfica (cuadros, gráficos, ilustraciones, etc.) en la página, son cuestiones morfológicas, que hacen a la forma en que el texto se presenta a la vista. Un mismo texto puede asumir "formas" (diseños), sin que el contenido del mismo se modifique sustancialmente. Estos aspecos morfológicos constituyen un "plus" que se agrega al texto para facilitar la lectura o para favorecer un tipo de lectura que interesa al autor propiciar. Se trata, entonces, de elementos paratextuales, auxiliares para la comprensión del texto (Alvarado, 1994:18).

Para Alvarado (1994:29), los paratextos pueden ser icónicos o verbales. Los primeros se refieren a las ilustraciones, fotografías, infografías y demás elementos que atraen e informan al lector. Los segundos -verbales- son los textos auxiliares del principal, como ser los recuadros, notas complementarias, epígrafes... Es preciso tener en cuenta que
En el nivel paratextual icónico (diagramación e ilustraciones) es obvio que el tamaño de la página influye en su diagramación, pues [en los diarios sábanas] es más difícil organizar los elementos informativos, y por ello, las marcadas diferencias de estilo en sus páginas. Lógicamente, los demás rasgos del nivel paratextual icónico son consecuencia de esto. Como consecuencia de la mayor importancia dada al género informativo, es este el que acapara más superficie (García Lucero, 1999:5).

En este estadio del análisis habría que determinar, entonces, la taxonomía y la topografía de la noticia. A saber: -Lugar de aparición: tapa, contratapa, retiro de tapa, retiro de contratapa. Página impar o par. Parte superior o inferior de la página. Sección en que aparece, rubro. Género periodístico.
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El cuerpo interior de un medio no es una serie aleatoria de páginas que suministran información sin ninguna coherencia; por el contrario, el lector podrá hallar en ellas las noticias debidamente ordenadas y jerarquizadas. Es así que entre las páginas más importantes se encuentran la tapa, la contratapa, la página 3 y las distintas páginas impares (Alcalde, 1981:94-97).

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- Espacio dedicado. Distribución del espacio. Tamaño del titular. Tipografía. Ilustraciones, fotografías o infografías. Epígrafes. Recuadros o notas complementarias. Diseño gráfico (colores, adornos, subrayados...). No se debe descuidar en este tópico, la cantidad de informaciones del tema en el periódico, en relación con el resto de las noticias. El texto Básicamente el texto del mensaje periodístico está compuesto, por un lado, por el conjunto de volanta, título y bajada de título y, por otro, por el lead o copete y el cuerpo de la nota18 (la información paratextual ya se incorporó, para su análisis, en el subtítulo anterior: recuadros, fotografías, ilustraciones...). El lector de un medio escrito, al barrer la página del diario con su mirada, puede comenzar la lectura por cualquiera de estas vías de acceso a la noticia, pero la principal es siempre el titular de la nota, que se destaca por imagen y por contenido. En cuanto a imagen, la importancia del título fue tratada junto a los elementos paratextuales. El contenido, por su parte, está dado por la necesidad de combinar dos operaciones estratégicas dentro de la comunicación periodística: brindar el máximo de información, y hacerlo en un espacio reducido previamente delimitado (Fontcuberta, 1995:126). Con estos fines, el periodista, para titular, se plantea tres preguntas claves: ¿qué es noticia en este texto?, ¿qué es lo que la diferencia de otras noticias?, y ¿qué es lo que más va a interesar al receptor? (Fontcuberta, 1995:126). Todos los teóricos coinciden en las características y la importancia cardinal del titular en el trabajo periodístico19 (Van Dijk, 1996a; Fontcuberta, 1995; Vasilachis de Gialdino, 1997; Vivaldi, 1987; Martini, 2000; Braga, 1994; Tenewicki, 1997). En conceptos de Van Dijk:
Los titulares constituyen el elemento más destacados de la noticia. Definen subjetivamente la situación y expresan [...] su estructura temática [...] Los titulares definen la coherencia del texto y aseguran que los significados de las palabras y de las oraciones estén interconectadas de manera que el texto constituya una unidad. Así, los textos sin titulares son difíciles de comprender en razón de que estos proveen el sistema semántico dentro del cual se ha de interpretar la noticia (Vasilachis de Gialdino, 1997).

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Según el Manual de Estilo del diario Clarín, la volanta ubica y anticipa sobre lo que informa el título, define temáticamente e informa; el título enuncia claramente el hecho y la bajada desarrolla lo esencial de la información, contextualiza. Asimismo, el lead contiene lo principal de la noticia, desarrolla un concepto o dos, "La construcción de la cabeza requiere un proceso de evaluación y enfoque de la información en función de las necesidades informativas del lector" (pág. 29). Por último, el cuerpo de la información -según el género de que se trate- desarrolla todos las aristas del acontecimiento, responde a las preguntas básicas del periodismo y debe articularse con el resto de los elementos del texto. El juego de volanta, título y bajada, forma una unidad completa de información; no se superponen, sino que se complementan. El lead y el cuerpo de la noticia trabajan de igual modo, se complementan y amplían los datos. 19 "Las características [...] de los titulares hacen que existan quienes llegan a considerar [...] que aquéllos asumen un estatus autónomo y que constituyen un texto en sí mismos, un texto que librado a la mirada de los lectores adquiere un rol principal en la escena de la información" (Vasilachis de Gialdino, 1997:36)

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El título se coloca al comienzo y arriba de la nota, y por ello es como un señalador que controla la atención, la percepción y el proceso de lectura. Una vez leído y comprendido20, el lector puede decidir se continúa, o no, con el resto del artículo (Van Dijk, 1996a:202/203). Dice Van Dijk:
A fin de comprender un titular, debemos analizar su estructura gramatical. Los artículos y los verbos auxiliares con frecuencia están ausentes, con lo que la lectura de un titular se ve perjudicada en una serie de puntos. Si lo comparamos con oraciones completas, éstas pueden resulta más ambiguas, vagas o sintácticamente complejas. Esto significa que gran parte del procesamiento se traspasa a la interpretación semántica. El análisis no es tanto sintáctico como conceptual [...] Y la información de estos modelos o esquemas sugiere qué otra información podemos esperar en la oración del titular [...] En consecuencia, la interpretación del titular no es sólo un problema sintáctico, sino también un problema de conocimiento (Van Dijk, 1996a:206).

Una vez leído el titular, el proceso de lectura continúa con los encabezados (lead) de las informaciones. Junto con el titular, el encabezado cumple la función de resumir todo el texto; es decir, contribuye a la construcción de una macroestructura de la nota (Van Dijk, 1996a:206). El resto de la lectura continúa por estos raíles:
Desde el momento en que el esbozo del relato se conoce después de la interpretación del encabezamiento, la estrategia de lectura puede encontrar un punto de interrupción después de las últimas palabras de ese encabezamiento. La interpretación del resto del texto transcurre cláusula por cláusula y también a través de la formación de estructuras proposicionales, conectadas por relaciones condicionales y funcionales que definen la coherencia local [...] este proceso no es principalmente lineal sino jerárquico: en cada fragmento de la estructura temática, las afirmaciones importantes aparecen en primer lugar (Van Dijk, 1996a:207).

Partiendo de estas premisas, el análisis del texto periodístico continúa con la interpretación de todos los elementos textuales de la información, incluso los que fueron considerados paratextuales (como una nota complementaria, un recuadro o un epígrafe). El análisis de contenido El análisis de contenido es una herramienta que proporciona conocimientos, nuevas intelecciones, una representación de los hechos y una guía práctica para la acción: "[...]es una técnica de investigación destinada a formular, a partir de ciertos datos, inferencias reproducibles y válidas que puedan aplicarse a su contexto"21 (Krippendorff, 1990:28).

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Es que el titular provoca en el lector la activación de los modelos (Van Dijk, 1994:12-14) con los que va a comprender la información o decidir una lectura completa, parcial o nula. 21 El uso solitario del análisis de contenido tiene, principalmente, dos limitaciones. Por una parte, la interpretación conductista que establece que el uso de cantidades y frecuencias, y sus repeticiones, incrementa la magnitud de los efectos. La fascinación por los números remite a la objetividad perseguida por la sociología positivista estadounidense. No se tienen en cuenta otras variables para el análisis de los temas. Por otra parte, no se respetan -en muchos casos- las reglas básicas de la suma: se mezclan magnitudes que no tendrían por qué ir juntas. Por ejemplo, si el estudio es la violencia en los medios de comunicación, no se establecen claramente cuáles son los parámetros para definir "violencia", y se suele caer en un mix de informaciones y escenas de TV, cuyos contenidos son de muy diversa índole (Sílverman - Ramos Lira, 1998:255/256).

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Dichos datos emergen junto a los índices que se trabajan. Estos varían su importancia de acuerdo a su correspondencia con otros fenómenos.
[...] Pierce estableció el requisito de que todo índice debe estar causalmente relacionado con el suceso que significa (del mismo modo que el humo es índice del fuego) o basado en una necesidad física o material, y no en una convención arbitraria (símbolo) ni en la similitud (ícono). En medicina, a los índices se los denomina síntomas [...] (Krippendorf, 1990:57).

En cuanto a la investigación en comunicación de masas, existen tres tipos de índices que se utilizan mayoritariamente (Krippendorff, 1990:57): * Frecuencia: la cantidad de veces que una idea o tema aparece en el interior de una corriente de mensajes. Da una aproximación de la importancia, la atención o el énfasis. * Equilibrio: la equidad entre los atributos favorables y desfavorables que se endilgan a un símbolo, idea o tema. Da idea de la orientación o tendencia. * Intensidad: cantidad de asociaciones y calificaciones manifestadas respecto de un símbolo, idea o tema. Da idea de la fuerza de una creencia, convicción o motivación. Pero con sólo medir los índices no alcanza para un correcto análisis discursivo. "Un discurso se ocupa de una porción limitada de la realidad o de alguno de sus rasgos experienciales [...] Analizar un corpus textual como discurso implica establecer las relaciones entre dos o más oraciones [...]" (Krippendorff, 1990:60). Así, en los análisis de contenido, es factible estudiar, v.gr., la
[...] Secuencia de artículos editoriales. La plantilla de un periódico, que vive en una determinada época histórica, produce una serie de ensayos en los que recapitula algunos de los sucesos del momento, y los sitúa respecto a las tendencias históricas, las teorías y los dogmas. Expresa sus opiniones acerca de la verdadera naturaleza de situaciones que no deben necesariamente comprenderse del todo, así como sus opiniones acerca de las respuestas suscitadas (Krippendorff, 1990:61).

Todos los relatos tienen en común la utilización del lenguaje, que puede ser utilizado de variopintas maneras. Por ello, el análisis del contenido trata de establecer las referencias que establecen las palabras, como ser sus denotaciones, connotaciones, el uso de estereotipos, y cualquier otro elemento sintáctico o semántico, por los cuales se califican tanto a los sujetos como a los acontecimientos que dan origen a las noticias. Acontecimientos y sujetos Los acontecimientos son variaciones en el sistema social y se producen en forma externa a los sujetos. Pero los primeros no tienen sentido propio, sino el que le dan los segundos. "Los acontecimientos están compuestos por los caracteres de los elementos externos a los que el sujeto aplica su conocimiento" (Alsina, 1999:82). La noticia es un mensaje emitido, en tanto que el acontecimiento es la percepción de la ruptura en el evenir social. "El acontecimiento periodístico es toda variación comunicada del sistema por la cual los sujetos del mismo se pueden sentir implicados" (Alsina, 1999:98). Usualmente la variación de marras es imprevista, pero si es previsible, entonces, para transformarse en noticia deberá investirse de otras características como pueden ser la espectacularidad o el interés general.

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Para estudiar las noticias habrá que determinar inicialmente, entonces, qué acontecimiento se produjo y quiénes los protagonizaron.
El primer paso en el análisis es decidir cuál es el escenario: ¿Cuál es la acción? Acto seguido, hay que buscar a los actores y las cosas sobres las que recae la acción. Los actores, que son la causa de que la acción tenga lugar, recibirán el nombre de agentes. Las cosas sobre las que recae la acción son objetos, y a la persona que recibe el efecto de una acción, la podemos llamar receptor (Colle, 2000:1).

En cuanto a los actores de la noticia, el análisis de las fuentes no puede ser sesgado. Son muy pocas las ocasiones en que el periodista puede ser protagonista del acontecimiento, por lo tanto, debe recurrir a terceras personas que le suministrarán información o le relatarán las acciones pertinentes. En el número y, sobre todo, en la variedad de estas fuentes descansa -entre otras características- la credibilidad periodística. Cuanto más heterogéneas sean las fuentes (su procedencia), mucho más verosímil será el relato periodístico22. Y cuanto más creíble, más será consumido por el público lector. Se trata en definitiva del cumplimiento del convenio fiduciario enunciado por Escudero Chauvel como "contrato mediático de lectura". La multiplicidad de fuentes -es oportuno recordar- coadyuva a lograr los efectos de actualidad, veridicción y objetividad en el relato periodístico, pero no siempre se tiene que dar por el uso de fuentes oficiales. El uso de voces institucionalizadas que reemplazan a las personas, hace que los agentes "aparezcan como agentes institucionales implícitos de actos legitimados" (Vasilachis de Gialdino, 1997:46). Además que sume a los actores en el anonimato y dificulta su reconocimiento por parte de los lectores -v.gr. el uso de "el diputado" en vez del nombre del actor-. En este orden de ideas, y en cuanto al acontecimiento y su difusión en sí, el tema de una noticia será el resumen, núcleo o resultado final de la información. Es el contenido principal que puede hacerse visible mediante una única proposición: la macroestructura semántica de la noticia (Van Dijk, 1996a:54). Es decir, el tema da una idea de qué ocurrió y quiénes intervinieron en el acontecimiento y, también, ayudan a entender el texto mediante una coherencia global y un control semántico global. Tan es así, que el tema generalmente está expresado en los titulares de los periódicos23. De allí que se apliquen, para la características del "tema", todo lo referente al "titular" y sus características. Por lo tanto, al contenido central de la información se le llamará tema o macroestructura; al suceso, acontecimiento y a sus protagonistas agentes, si causan la acción y receptores, si reciben su efecto. Ahora bien, no sólo con determinar las acciones y sus actores es factible aproximarse al contenido implícito de un mensaje. Es preciso conocer cómo están representados y qué imagen se brindan de ellos, qué elementos lingüísticos se eligen y cómo se emplean.
22

Sin embargo, las fuentes más usadas por los diarios norteamericanos suelen ser "otro periodista" y, según un trabajo de Van Dijk realizado en 1987 sobre 250 periódicos de distintos países, la mayoría tiene entre sus fuentes otro medio de comunicación (Quiroga, 1999:3), a lo que se le suma que las fuentes más comunes en todos los ámbitos son las oficiales. Esto trae como consecuencia un sistema de autovalidación mediática y homogeneización de la agenda de los medios de comunicación. Por tanto es necesario recurrir a otro tipo de fuentes para conocer todos los aspectos de un acontecimiento determinado. 23 La forma de titulación periodística ha variado diacrónicamente. A diferencia de los medios actuales, en los que el titular implica ínsitamente la particularidad principal del acontecimiento, sirviendo de resumen o jerarquizando la información, a principios del siglo XX estaba enmarcado en una cualidad general de la noticia o su género. Por ello era usual que una conversación con determinado personaje, fuera titulado como "Entrevista", sin más aditamentos, o los sucesos del extranjero, un galimatías de breves informaciones, bajo el titular de "Exteriores".

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Los procedimientos lingüísticos Las opciones que otorga el lenguaje para caracterizar a los agentes y al acontecimientos, son ingentes. Algunas de ellas son explícitas, como el uso de adjetivos, sustantivos, comparaciones, metáforas, y otras implícitas o veladas, como es el caso de la connotación. Se trata, por lo tanto, de
investigar sistemáticamente mediante qué estructuras del discurso se manifiestan [las ideologías], tales como las del orden semántico (tópicos, coherencia), sintaxis, el léxico, los actos de habla, etc, las opiniones ideológicas en el texto y en el habla [...] esta dimensión combinada de discurso y cognición estará incluida en un marco socio-político [...] (Van Dijk, 1995:9).

Se debe tener presente la modalización que el texto presenta, entendida aquélla como la evaluación implícita en el enunciado que el enunciador realiza acerca del contenido proposicional expresado. Una manera de determinarlo es recurrir a los recursos modalizadores (v.gr. tipos de oración, orden de palabras, uso de conectores -y, o, pero-...). Las frases modalizadores indican la evaluación del hablante sobre la proposición (v.gr.: por supuesto, a propósito, sucesivamente...). Por medio de la lexicalización se seleccionan las palabras que apresan el significado deseado por el enunciador (v. semantización). La utilización de metáforas es muy significativo, ya que éstas llevan implícitas la aceptación de todo su significado. Dentro de la lexicalización caen los adjetivos, los demostrativos, las focalizaciones (dónde se centra la atención del enunciador), los contrastes, concesiones aparentes... La organización textual también es relevante. Cómo se organizan las proposiciones, determinar las principales y las secundarias, los niveles de descripción... Los estereotipos, por ejemplo, aparecen en forma de frases cuasi publicitarias con una carga emotiva que eclipsa la formulación conceptual (Fóscolo - Schilardi, 1996:113). La carga emotiva es una carga ideológica que opaca la significación descriptiva, reemplazándola con una connotación sustancial.
La función de los estereotipos "como los superhéroes" es ratificar un modelo de sociedad o de convivencia presentando un esquema iterativo; circunscriben las tensiones sociales, canalizan aspiraciones de seguridad y sentimientos de omnipotencia, procuran la idea de neutralidad [...] clasifican de manera maniquea las conductas; en general la utilización de los estereotipos logra convertir los conceptos históricos en conflictos morales y políticos (Fóscolo Schilardi, 1996:113).

A su vez, un código denotativo está constituido por una posición dentro de un campo semántico en el que el código hace corresponder un significante sin mediación previa, y el código connotativo hace corresponder un significante a través de la mediación de una marca denotativa precedente (Fóscolo - Schilardi, 1996:72). Es decir, la connotación es posible por la existencia de elementos denotativos previos. "La elección de una connotación no es arbitraria, forma parte del patrimonio cultural, proviene pues de la experiencia, pero la misma debe haber sido socializada" (Fóscolo - Schilardi, 1996:61). Los estereotipos, la denotación y la connotación adquieren su utilidad cuando se las usa en función persuasiva

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Esta función del lenguaje está fundida con su función descriptiva. El receptor del mensaje es así conducido al campo de las referencias ideológicas del emisor, sin advertir que está siendo sometido a un proceso de persuación pues mediante operaciones retóricas se desfraza el componente valorativo de una expresión bajo un ropaje descriptivo [...] Al analizar las diferentes funciones del lenguaje, que informa, ordena, opera y fabula, [...] la función fabuladora crea ficciones prácticas cuando los que las emplean aben que están operando con elementos retóricos y no con datos del mundo (Fóscolo - Schilardi, 1996:114).

Por su parte, la utilización de determinados sustantivos y adjetivos, y no otros, también resulta significativa, al igual que el intercambio de funciones, como en el caso de adjetivos que pasan a ser sustantivos24. Por otro lado, la utilización de procedimientos isotópicos, que adjudican a todas las palabras de una frase el mismo significado mediante la enunciación de verdades generales, y de enunciados de orden impersonal (o en voz pasiva), que permiten deslindar responsabilidades o atribuirlas a sujetos distintos de los pretendidos o a factores independientes de la acción de otros sujetos, resultan igualmente significativas de las intenciones del autor de un texto (Berardi Drudi, 1996:7). Asimismo, otros recursos mitigadores y reforzadores del lenguaje, coadyuvan a esos fines (Garimaldi de Raffo Magnasco, 1999:3). - Uso de nominalizaciones como mitigadoras, frente a la presencia del sujeto-persona como reforzador - Uso de verbos en determinadas modalidades o personas - Uso de oraciones principales y subordinadas. Las primeras refuerzan, las segundas, mitigan - Uso de preposiciones, frases preposicionales, frases nominales, pronombres, adverbio... la ausencia de recursos provoca mitigación, el uso de conectores o frases conectoras, refuerza la emisión (La elisión del complemento preposicional agente, sumado al empleo de la forma impersonal "se", disimulan la designación explícita del sujeto productor de la acción, haciendo aparecer a éste como la lógica consecuencia de una ley natural e inevitable (Vasilachis de Gialdino, 1997:155)) La indagación de estas cuestiones -se insiste- permitirá conocer los valores que se le asignan tanto a los acontecimientos, como a sus protagonistas, y el equilibrio y la intensidad de los mismos. Es que la lógica de significación es resultante de moldes de referencia, experiencias históricas y dinámicas sociales, que son la esencia de la cultura de un grupo. Para constituir significados se recurre a valores culturales, mitos, representaciones y símbolos, y cuando se relacionan y se ponen en oposición, contrariedad, contradicción, suposición o implicación, se configuran los ejes semánticos o lugares de sentido que ayudan a reconstruir la significación del texto como un todo. Nosotros y los otros La ideología es sustento de los juicios sociales del individuo. En este sentido la formulación de proposiciones "ideológicas" usualmente revisten la forma de opiniones. Ergo, las exposición de
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Un ejemplo de ello es la discriminación del hombre inmigrante e indocumentado, que en la prensa puede ser directamente un inmigrante, un ilegal o directamente un delincuente, mediante un proceso que se lleva a cabo a lo largo del texto periodístico.

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esas opiniones acerca de los "otros" indican con frecuencia qué determinantes ideológicas están en juego (Van Dijk, 1996b:5). En general se tiende a describir en términos positivos a los propios grupos de pertenencia (ingroups) y a sus integrantes a adherentes, en tanto que a los grupos ajenos (outgroups)25 se los describe en forma negativa26 (Van Dijk, 1996b:5). Por lo tanto, la autorepresentación positiva y la representación negativa de los otros lleva a luz las estructuras ideológicas en el discurso. Es así que las acciones negativas son mitigadas en el ingroup (mediante eufemismos, implícitos, denegaciones...) y enfatizadas en el outgroup. La frase "Comprendemos los reclamos del sindicato, pero...", muestran, por una parte, la atribución positiva de comprensión, consideración, benevolencia, en el grupo de pertenencia (nosotros), en tanto la conjunción adversativa "pero" anticipa, en la segunda parte del argumento, una adjudicación de valores negativos al grupo ajeno (los otros) -a la vez que mengua la fuerza convictiva de la primera proposición-, que tendrían así una imagen opuesta, es decir, de incomprensivos, desconsiderados, malévolos... Van Dijk (1996b:6) elaboró una lista (reconocida por él mismo como incompleta) de estructuras del discurso que se utilizan para describir juicios positivos o negativos sobre los distintos grupos. En ella, la atribución de acciones positivas está conformada por: - el énfasis, la aserción, la hipérbole, la topicalización, lo alto-posición prominente, poner en encabezado-resumir, la descripción detallada, la atribución a la personalidad, lo explícito, lo directo, la ilustración narrativa, el soporte argumentativo, el control sobre la imagen... En tanto, las atribuciones negativas estarían dadas por: - la falta de énfasis, la denegación, la subestimación, la de-topicalización, lo bajo-no prominente, la marginación, la vaguedad-descripción general, la atribución al contexto, lo implícito, lo indirecto, la falta de narración... A su vez, Van Dijk explica que estos procedimientos se dan en los siguientes niveles: - Estructuras fonológicas: tensión, picos, volumen , entonación... - Estructuras gráficas: encabezados, caracteres en negritas... - Estructuras sintácticas: el orden de las palabras, la topicalización, las relaciones de cláusulas (principal y subordinada)... - El ordenamiento y el tamaño general: primero y después, más alto o más bajo, más grande o más pequeño, preponderancia e inferioridad... - Estructuras semánticas: explícito/implícito, detalle y nivel de descripción, macroestructuras semánticas/detalles... - Estilo léxico: palabras de opinión positivas v. negativas... - Retórica: sobre y subestimación, eufemismo, repetición, lítote... - Pragmático: aserción contra negación, autocomplacencia v. acusación... Asimismo, hay que tener presente que estas estructuras discursivas no sólo dan cuenta de la posición ideológica del emisor del mensaje, sino que cumplen funciones persuasivas en el receptor. Las estructuras "contribuyen a los modelos mentales deseados de los acontecimientos [...] como medios estratégicos para influir en modelos mentales preferentes e -indirectamente- en actitudes e ideologías favorecidas" (Van Dijk, 1996b:7).
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La diferenciación de grupos puede realizarse a través de pronombres personales o posesivos (nosotros, ellos, nuestro, suyo) y de deíticos (aquí, allá). 26 "Este es un hallazgo propio de la teoría de intergrupos, de las teorías del estereotipo y los estudios sobre (otras) cogniciones sociales [...]" (Van Dijk, 1996b:3).

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El discurso ideológico, ergo, está orientado hacia los siguientes tópicos, significados locales e implicaciones (Van Dijk, 1996b:8): a) Descripciones autoidentitarias: ¿Quiénes somos nosotros?, ¿cuáles son nuestros atributos, nuestra historia?, ¿de qué modo somos diferentes a los otros?, ¿quiénes son admitidos?, ¿cuáles son los criterios de admisión?... b) Descripciones de actividad: ¿Qué es lo que hacemos? ¿Qué se espera de nosotros? ¿Cuál es nuestro papel social? c) Descripción de propósitos: Las actividades adquieren un sentido ideológico y social sólo si tienen propósitos (positivos). Es como los miembros del grupo quieren ser vistos por la sociedad. No siempre coinciden con los hechos. d) Descripción de normas y valores: se establecen los valores de lo que se considera ("nosotros consideramos") bueno o malo, correcto o incorrecto. e) Descripción de posición y de relación: los grupos definen su identidad, actividad y propósitos en relación a otros grupos. f) Descripción de los recursos: los grupos existen y subsisten cuando tienen acceso a recursos generales o específicos. Cuando se ve amenazado por conflictos intergrupales, el discurso se centrará básicamente en tales recursos. En estos procesos de configuración de la ideología a través de textos gráficos, es común la utilización de una lexicalización negativa hacia los otros y la utilización de hipérboles en las acciones malas de ellos y en las buenas de "nosotros", o la autoadjudicación de valores socialmente catalogados como positivos que dificultan la posibilidad de oponerse a ellos. Otros procedimientos pueden ser los móviles de compasión, que muestra afinidad o simpatía por las víctimas de las acciones malas de los otros o la comparación negativa (el otro es comparado con un "malo" conocido e indiscutido como tal, v.gr. Hitler). También son usados los móviles de altruismo aparente, cuando se dice que se hace o dice algo en beneficio de los otros, aunque no lo parezca; y el de honestidad aparente, que para decir algo negativo de los otros recurre a giros como "francamente", "no es posible ocultarlo", "para decir la verdad"... La generalización se ensaña con los otros, que deben hacerse cargo de todo lo negativo de un pequeño grupo o facción, como cuando se habla de "terrorismo musulmán", o "los inmigrantes" que aparecen como culpables de la desocupación y de la delincuencia. De igual modo, como ya se señaló, el describir en detalle las acciones negativas refuerza la intención descalificatoria del enunciador. Los procedimientos fonológicos son bien conocidos en estos aspectos. Así, la aliteración es bastante conocida en los titulares de la prensa para subrayar la importancia o relieve de las palabras. En resumidas cuentas, cuando los procesos de dominación no están cuestionados, las estructuras ideológicas se dan por supuestas y como propias del sentido común. Por ello es necesario estudiar los significados ideológicos para descubrir los sentidos implícitos y aquellos significados que se toman normalmente como lugares comunes (Van Dijk, 1996b:9), sin olvidar que lo que no se dice, muchas veces "informa" muy fructuosamente sobre los enunciadores y sus intenciones.

Adrián Eduardo Duplatt / Actualidad Informativa I

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