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BAHÍA UN SIGLO DE ESPLENDOR Libertad Regalado E.

Las veces que por algún motivo visitaba Bahía, pude percatarme de la pasión con que sus habitantes recuerdan el pasado, y marcan las etapas de gloria que sus familias vivieron en un Bahía que se desarrolló de manera distinta a los otros pueblos de la costa manabita, desde el momento que en 1867, por primera vez lo declararan como Puerto Mayor; lo que motivó el desarrollo paulatino de la importación y exportación, viviendo una bonanza sin precedentes que aún hoy es evocada con nostalgia. Al proponerme Ruth Cantos administradora del Banco Central un proyecto para el museo, como un homenaje a las fiestas de Bahía, se organizó la exposición con el sugestivo título de “Bahía un siglo de esplendor”, en la primera reunión con la Administradora para analizar el trabajo solicité el apoyo de Ricardo de la Fuente para el proceso de investigación y del trabajo fotográfico del Bahía actual. Para la obtención de fotografías antiguas, de documentos y objetos de ese pasado, se elaboró un listado de instituciones y personas a quienes se les envío invitaciones a fin ayudaran a este propósito y desde luego, tuvimos la colaboración de un grupo de personas apasionadas por su Bahía, quienes nos entregaron parte de su tiempo y conocimientos, y nos contactaron con quienes nos dieran más testimonios de su historia.

Reunir las fotografías del ayer significó la movilización de personas comprometidas con la necesidad de mantener vivas las glorias del pasado, que hoy es necesario emularlo. Graciela Moreno nos ayudaría proveyéndonos de este preciado material, La señora Patricia Butlles, propietaria de la casa Velásquez nos facilitó fotografías, las guías comerciales, cuadernos y elementos utilitarios de la época; Alex Lucas convertido en un coleccionador de todo aquello que significa el entorno físico del Bahía del siglo pasado puso a nuestra disposición material para la muestra. La Sra. Olga Delgado de García muy gustosa contribuyó con objetos muy preciados para su señora madre. Don Alejandro Santos un amante de la historia junto con Gustavo Hidalgo ayudaron a proveernos textos, folletos, periódicos y datos no escritos sobre este cantón; además, algunas de las piezas que hoy se exhiben vinieron del hogar de Alejandro Santos, los hermanos Vega Zambrano nos facilitaron periódicos y la elaboración de un anuncio con tipografía tradicional utilizando la marca del emblemático El Globo de la cual son sus herederos. Digno de aplauso los colegios Eloy Alfaro y la Inmaculada que con sus estudiantes realizaron un trabajo artístico, basados en la historia de sus colegios para presentarles esta noche En todo este proceso que significó levantar la exposición, accedimos a muchos libros entre ellos los de la Sra. Berta

Santos de Dueñas, a varios sobre Manabí y la costa ecuatoriana de Carmen Dueñas, a la monografía del padre Juan B. V Ceriola de 1913, de Manuel Polit Centeno, de Rodolfo Chávez, José Buenaventura Navas, Eduardo Rodríguez Coll, Las Guías comerciales y agrícolas de los años 1909 y 1936. Nuestro trabajo no se limitó a lo escrito, por lo que en esa búsqueda, nos adentramos en ciertos hogares, conversamos con personas que se niegan a vivir en el presente por la fuerte ancladura que significa el pasado; escuchamos otras versiones de los hechos, esa historia oculta, la que se calla, la que se trata de borrar; y una vez más comprobé que no todo se escribe, que muchos al describir los hechos en sus libros deciden eliminar a quienes no fueron parte de sus afectos, dejándolos relegados de esa memoria escrita, que a la postre, es la única que queda para las generaciones futuras. El progreso de los pueblos nunca ha sido gratuito, de ello deben estar conscientes las nuevas generaciones. En Bahía para la obtención de las obras de interés general, se necesitaron años de paciencia, tenacidad, perseverancia, de batallar contra el abandono del poder central; contra la mezquindad, la envidia, la desidia de coterráneos, enfrentados en esa lucha desquiciada por el poder; de sobreponerse contra los embates de la naturaleza y de los incendios que destruían sus casas, sus calles, sus edificaciones que con tanto esfuerzo las levantaban.

Lograr la declaratoria de puerto mayor, el dragado del estuario, la cantonización, la edificación del muro de protección, la construcción de línea férrea que uniera Bahía con Quito, del puerto, la obtención del agua, de la luz eléctrica, de las vías de comunicación, la creación de las instituciones públicas y privadas, la construcción de sus calles, a quienes vivieron esas épocas, les costó décadas, y un migrar constante entre sus pueblos de origen y el puerto; puesto que muchas de las familias que conformaron este Bahía cosmopolita fueron parte de esa flota de seres que llegaron de ultramar, de países cercanos al nuestro y del interior del país, y al asumir este pueblo como propio, trabajaron con ahínco por darle el señorío de una urbe de esplendor. Graciela García Caputti directora Regional cultural del Banco Central del Ecuador como es su costumbre nos brindó todo su apoyo y hoy hemos hecho realidad un sueño de muchos habitantes de Bahía, rememorar ese pasado del que se sienten orgullosos, para una vez más comprobar que otrora hubo hombres y mujeres que sintieron la necesidad de cambiar la fisonomía de su pueblo convirtiéndolo en un lugar que estuviera a la par de las grandes ciudades, no solo en las obras elementales, en sus arquitectura, sino en la educación de sus hijos, para lo que contrataron maestros europeos, colombianos, quiteños, cuencanos, lojanos para que dirigieran sus instituciones educativas, así como también

enviar a sus hijos a estudiar en universidades extranjeras las carreras que en ese momento eran tan necesarias. Pero el objetivo más importante de esta exposición es despertar el amor propio en quienes hacen el presente de este Bahía, que tienen la obligación de superar su pasado y luchar de manera decidida por conformar un nuevo Bahía de esplendor como aquel que esta noche vamos a recrear.

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