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CONMEMORACIONES CÍVICAS Libertad Regalado E.

La importancia de la celebración de las fechas cívicas en cada ciudad, está anclada en la necesidad de que las nuevas generaciones conozcan los hechos que fueron gestados por hombres y mujeres en distintas épocas en pos de lograr cambios en la vida de sus pueblos. La historia está llena de actos valerosos protagonizados especialmente durante las dos últimas décadas de la colonia, que llevaron a terminar con los tres siglos del coloniaje español, y consecuentemente a crear las bases de un país soberano e independiente, el mismo que nació con la primera constituyente realizada en Riobamba en agosto de1830. La historia también está marcada por actos que nos hablan de la mezquindad, de la tiranía, del fanatismo que llevaron a pobladores a cometer actos que causaron el inmediato repudio, como el realizado con nuestro general Eloy Alfaro Delgado y sus colaboradores. Octubre es un mes de gratas conmemoraciones cívicas para los pueblos que hasta las dos primeras décadas del siglo XIX formaron parte de la gobernación de Guayaquil, la misma que estaba integradas por tenencias, una de ellas la Tenencia de Santa Elena que el día martes 16 de octubre fue declarada por el Congreso Nacional como la provincia número 24 del Ecuador. Otra de las tenencias fue la de Portoviejo, conformada por varias poblaciones, entre las que se destacaban Portoviejo, Montecristi, Jipijapa, con las que en 1824 se conformaría la Provincia de Manabí, la misma, que en la primera Asamblea reunida en Riobamba sería ratificada. Portoviejo, Montecristi y Jipijapa, conociendo la gesta del 9 de octubre de 1820 en Guayaquil, mediante asambleas populares, respectivamente se manifestaría por adherirse a la independencia de Guayaquil, demostrando su fe inquebrantable en la libre determinación de los pueblos, más tarde temerosos que la ansiada libertad se les fuera de la mano, en diciembre de 1821 se anexarían a la Gran Colombia, y más tarde por intermediación de Diego de Noboa en los primeros días del mes de enero de 1822 firmarían un acta prometiendo guardar fidelidad a la gobernación de Guayaquil y apoyar en las jornadas por la ansiada libertad. Hemos pasado ciento ochenta y siete años de estas gestas gloriosas, y aún nuestros pueblos siguen tratando de ganar esa batalla diaria a los problemas que se presentan por los pésimos servicios básicos, ciudades sin proyectos de regeneración urbana, pueblos que aún no tienen agua potable, pueblos cuyas vías de comunicación están casi destruidas, arterias principales que unen un cantón con otro o que nos unen con las demás provincias en vías de construcción unas y de abandono otras. Urge de manera inmediata obligar a las autoridades nacionales y locales cumplir con los compromisos adquiridos. La historia no se escribe con ofrecimientos, de estos están llenas las páginas del olvido.