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LIBERTAD DE EXPRESIÓN Libertad Regalado Espinoza Qué fácil es para todos expresar nuestras ideas, pensamientos, opiniones, sentimientos

, dentro de nuestro círculo de amigos, en ese espacio privado donde todos nos conocemos y muchas veces nos cubrimos las espaldas. Lo difícil es cuando escribimos un artículo, que sabemos será leído por muchas personas, de diferente posición ideológica, estrato social, cultural. En el momento que sale de nuestras manos pasa a ser un producto de consumo masivo, y como tal tiene sus implicaciones, pues al generar opinión o información, se crea una cadena de comentarios entre quienes asumen como verdad lo que leen o los que difieren de su contenido; considerando que el porcentaje de lectores que investigan a fondo la noticia o que tienen conocimiento del tema es mínimo en comparación con los que creerán en lo que está expreso en los medios de circulación, o en lo que escuchan en la radio o televisión. Tenemos libertad de expresión mientras la realizamos en espacios privados; pero esta cambia en el momento que se vuelve pública. De aquí se desprende la responsabilidad que tiene no solo quien escribe en espacios de opinión, sino en el maestro que emite sus criterios, opiniones ante los estudiantes, o de quienes participan en debates, conferencias, entrevistas; más aún los periodistas cuya información tiene repercusión en toda una colectividad. Esto lo sabemos quienes hacemos opinión pública sin necesidad de leyes que nos intimiden. Sería lamentable que en pleno siglo XXI, nos toque vivir páginas de la historia de muchos países latinoamericanos, pensé que la época de las dictaduras había quedado enterrada en la historia de esas décadas del 60 y 70 donde la clase intelectual sufrió todo tipo de vejámenes al expresar libremente sus opiniones, es más muchos perdieron sus puestos de trabajo, tuvieron que migrar acogiéndose al exilio voluntario unos, y a la fuerza otros. Nunca estaré de acuerdo con quienes manipulan la información, defienden a ultranza los intereses de los grupos de poder, polarizan las diferencias entre los unos y los otros, tampoco soy partidaria de la censura, de las amenazas ni de la concentración de los medios alrededor de quien nos gobierna, esta sería una forma de dictadura de la comunicación donde la “verdad” responderá a un solo vocero, a una misma visión, dirección, ideología. Con seguridad muchos dejaremos de escribir para la prensa, o de leer o escuchar noticias y nos iremos convirtiendo en un pueblo que se alimenta del miedo, del recelo y que en cada vecino ve un enemigo. Ojalá los señores asambleístas actúen conscientes de su responsabilidad histórica y recuerden las palabras de Carlos Norberto Mugrabi quien afirma que: “somos injustos al olvidar cuánto le llevó a la civilización lograr el derecho a expresarse. Y aún no se ha alcanzado totalmente. Las libertades deben ser cultivadas en conjunto para que surtan el efecto deseado"