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LOS VALORES EN LA CRISIS Libertad Regalado E.

Cuando del mundo entero las noticias que nos llegan son de que la recesión económica está destruyendo los presupuestos de los países más desarrollados, que lo que a nosotros nos viene es algo muy serio, que debemos estar preparados para hacer frente a la escasez de los productos de primera necesidad, al poco dinero circulante, al alza de muchos productos de la canasta básica, a la baja del poder adquisitivo de nuestra moneda, a la inestabilidad política de los gobiernos al no poder responder a las demandas de las poblaciones; lo que a nosotros nos queda es buscar estrategias para poder ir solucionando los problemas que vayan presentándose. Sabemos que los presupuestos de las instituciones, empresas e incluso de los hogares ya fueron realizados, que cualquier recorte en los mismos implica afectar determinadas áreas o actividades, las que generalmente pertenecen al ámbito cultural, social, deportivo; debido a que todo el dinero debe cubrir prioridades como la adquisición de insumos y pago de servicios básicos. Cuan necesarios, en épocas de crisis se vuelven ciertos valores como el ahorro, la cooperación, la solidaridad, la disciplina, responsabilidad, respeto por el dinero público. Ahorrar significa guardar para cuando la necesidad apremia, reducir el gasto suntuario, cerrar la puerta a lo innecesario, al lujo excesivo, a la moda, establecer presupuesto mensual y diario de los ingresos y gastos, no dejarnos envolver por el mercantilismo, el que te ofrece comprar ahora y pagar después de dos o tres meses en 6, 12, 24, 36 cuotas, sometiéndote cada día a la dependencia del dinero plástico. Cooperación y solidaridad. No todos tenemos los mismos ingresos, por lo tanto la crisis la vamos a sentir de forma distinta, y los más afectados serán aquellos seres que no alcanzan ni siquiera al mínimo vital; cabe aquí que desde la familia, la comunidad, el barrio se organicen cadenas cooperativas donde nos vinculemos con una acción más proactiva con los ancianos, los niños, los enfermos y los de capacidades diferentes que son los grupos más vulnerables. La disciplina para transformar nuestra forma de vida consumista en una más austera, para evitar endeudarse por las vanidades, por el lujo, por las exigencias de actualización tecnológica, que a lo único que te lleva es a mantener la voraz industria digital. El respeto por el dinero público. Terminar con la obra empezada y mientras dure la crisis hacer mantenimiento estrictamente indispensable de la infraestructura básica, evitar el crédito indiscriminado abultando el endeudamiento del estado. Amigos lectores les invito a iniciar el año 2009 con una mentalidad responsable, ahorrativa, solidaria y ecológica, nuestro país necesita de estas nobles prácticas.