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QUIEN BIEN SIEMBRA BIEN COSECHA Libertad Regalado E.

Dicen que quien bien siembra bien cosecha, esto es una verdad, pues todos aquellos que en la vida han trabajado por el bien común, que hicieron de su profesión un verdadero templo, no solo del conocimiento sino de valores, que educaron con el ejemplo y no con la palabra, que supieron superarse día a día a pesar de las dificultades, pero que llegaron a la meta no por las dádivas, ni la palanca, ni los amarres politiqueros, sino por sus méritos, Ellos saben muy bien de la verdad que encierra esa sentencia y la disfrutan con sano deleite y orgullo. Un día decidí realizar una nueva carrera, estaba convencida de la necesidad de estudiar leyes, no solo como una nueva profesión, sino como una herramienta que me ayudara a mejorar la administración de una empresa, y me proveyera de conocimientos para apoyar a las personas en la defensa de sus derechos cuando estos han sido violentados. En este sendero ingresé a la Universidad Eloy Alfaro donde conocí a un gran maestro, y me alegré de recibir sus sabias y precisas enseñanzas. Cada clase suya era una verdadera cátedra del manejo y de la aplicación de las leyes, recuerdo que todos disfrutábamos de la forma y la pasión con la que nuestro maestro nos orientaba. Por eso no nos equivocamos al nombrar a nuestra promoción con su nombre: Oswaldo Segovia. El tiempo ha pasado y estoy segura que todos sus alumnos, hoy amigos de él, al enterarnos de su triunfo por méritos, de ese nombramiento como Presidente de la Corte Superior de Justicia de Manabí, nos habremos congratulado con el mismo y recordado cuando en el aula de clase nos exigía ser honestos en la práctica de la profesión, a dedicarle tiempo a la investigación de juicios, nos impulsaba a reflexionar con cada artículo del Código Procesal Laboral, del Derecho Laboral y del Código Procesal Civil. Cada caso merecía el estudio minucioso del mismo y las varias formas de la defensa, pero ante todo a amar la carrera de abogacía. Me siento complacida de haber sido su alumna, compruebo su valía y por primera vez estamos frente a un proceso de escogitamiento honesto, donde en realidad se ha respetado los méritos y los conocimientos. Obtener la más alta nota entre todos los magistrados para poder acceder a este puesto, demuestra su preparación. Hago votos para que en esta delicada función, siga demostrando ser, el ser humano íntegro como nosotros sus ex discípulos lo conocimos.