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El GONGYO en preguntas y respuestas

1. ¿Por qué creen que hay que hacer el Gongyo? Básicamente, porque lo dijo el Buda. El Daishonin mismo estableció la práctica de recitar los capítulos Hoben y Juryo. 2. ¿Cuál es el significado y la importancia de hacer el gongyo? El gongyo es una actividad diaria en la cual preparamos nuestra mente y nuestro corazón. Al hacerlo a la mañana ponemos en marcha "el motor" para comenzar el día. La fuerza de nuestra "usina" afecta drásticamente los resultados que obtenemos en el curso de nuestra vida. 3. ¿Qué diferencia existe entre cantar dáimoku y recitar el gongyo? La recitación de Nam-myoho-rengue-kyo, existe para alcanzar la unión perfecta de nuestra vida con el Gohonzon. La recitación del Sutra del Loto es realizada como un ofrecimiento, la práctica que auxilia a la realización del objetivo fundamental de unión. La práctica primordial de invocar Nammyoho-rengue-kyo es como el agua que usamos para bañarnos, mientras que la práctica auxiliar de recitar estos extractos del Sutra del Loto es como el jabón para limpiarnos. Sin jabón es muy difícil bañarse bien, sólo con agua quedamos apenas refrescados. Para quitarnos la suciedad, necesitamos de ambos. 4. ¿El gongyo no es sólo un ritual religioso? Es una ceremonia en la cual nuestra vida verdaderamente se fusiona con el universo. Es una actividad en la cual, mediante la fe en el Gohonzon, hacemos que la fuerza vital del macrocosmos circule por el microcosmos de nuestra vida individual. Al recitar el capítulo Juryo estamos reverenciando el inmenso poder de Nammyoho-rengue-kyo y al leer el capítulo Hoben, expresamos nuestra fe en que Nam-myoho-rengue-kyo, que es inherente a nuestra vida, se manifestará y nos conducirá al Estado de Buda. La vida eterna del Buda Original es la Ley Fundamental que está incorporada en el Gohonzon. Cuando leemos el capítulo Juryo y recitamos el dáimoku, la vida de Buda se manifiesta dentro de nuestra propia vida para conducirnos al eterno Estado de Buda. 5. ¿Por qué recitamos los capítulos segundo (Hoben) y decimosexto (Juryo)? El Sutra del Loto consta de 28 capítulos y entre ellos el segundo capítulo (Hoben) y el décimo sexto capítulo (Juryo) son específicamente importantes, porque en el segundo se revela que todos tenemos el potencial de la budeidad, y en el decimosexto se nos dice cómo manifestarlo. El Sutra del Loto es superior a otros Sutras justamente porque revela que todas las personas pueden tornarse Budas, y enseña la filosofía de vida que posee la explicación para desarrollar esta posibilidad. El Recitar el capítulo Juryo es, además, una expresión de gratitud a Nichiren Daishonin el Buda Original y maestro de todos los Budas del pasado, presente y futuro. Recitar el capítulo Hoben, por otro lado, expresa nuestra admiración y respeto por el Daishonin, como el Buda que nos posibilita tornarnos en un Buda también y que nos conduce al Estado de Iluminación. 6. ¿Qué sentido tiene recitar algo que no comprendemos? En realidad lo comprendemos, aunque no entendamos de una manera clara o racional su contenido. Como Bodhisattvas de la Tierra todos nosotros participamos de la

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Ceremonia Eterna en que el Sutra del Loto fue explicado y esa experiencia está grabada indeleblemente en lo más profundo de nuestro inconsciente. Es en las profundidades de nuestras vidas, en los dominios del inconsciente que podemos comprender el significado del Sutra del Loto. Quizá ayude el ejemplo del bebé que succiona la leche del seno materno y se beneficia de ella, sin conocer la composición de lo que está ingiriendo. El mismo principio se aplica al dáimoku y al gongyo. El conocer el significado literal del gongyo también es muy bueno, en el sentido de que nos ayuda a fortalecer nuestra convicción en la Ley Mística. Sin embargo, si ese entendimiento no va acompañado de la práctica, no servirá de nada. Así como las aves comprenden entre sí su propio lenguaje, así como un grupo humano logra comunicarse también a través de un código idiomático, nuestra voz, al recitar los sonidos místicos del dáimoku y del gongyo, se comunica con todos los budas, bodhisattvas y funciones protectoras que existe en la vida del universo y, en forma visible, todo el cosmos se activa en dirección al cumplimiento de nuestras oraciones. (Cf. Tesoros de la vida 5/98). 7. ¿Tiene alguna importancia pronunciar mal el gongyo? Si no pronuncio bien la palabra del Buda, ¿cómo puedo comunicarme con él? Cuando uno disca un número telefónico, si equivoca uno solo de la serie, no concreta la comunicación deseada. 8. ¿Algún practicante puede comprender de manera inmediata el contenido del gongyo? Es claro que las personas que no saben leer los caracteres chinos practican el gongyo sin entender el significado de las frases; lo mismo ocurre con los miembros chinos o japoneses. El Sutra del Loto que usamos en el gongyo fue traducido del sánscrito al chino por Kumarajiva, que usó los mismos caracteres que son usados hoy en los idiomas chino y japonés. Pero, al estilo arcaico y completamente diferente al japonés y chino actual. No es nada fácil, para los miembros de la Soka Gakkai que saben leer los caracteres chinos, comprender el significado de lo que están recitando. 9. ¿Qué ocurre si algún día no hago el gongyo? Ser cumplidor en la práctica diaria del gongyo y del dáimoku aumenta la potencia de nuestro "motor vital". Si lo hacemos en forma regular cada mañana y cada tarde, se fortalece la fuerza vital que sostiene nuestras actividades cotidianas. Ahora bien, básicamente, el gongyo y el dáimoku son actividades que realizamos por nosotros mismos. La práctica no es una obligación sino un derecho. No existe un "señor" Gohonzon que nos exija que lo veneremos a través del dáimoku y del gongyo. El Budismo no existe para restringir a la gente, sino para liberarla, pero, por supuesto, el acceso a esa libertad requiere de un entrenamiento que incluyen la práctica cotidiana voluntaria del gongyo y el dáimoku. 10. ¿Qué pasa si me encuentro con impedimentos concretos para hacer el gongyo? Ikeda sensei nos orienta en el sentido de que cuando estamos agotados, cuando nos dormimos haciendo el gongyo y no pronunciamos bien por el propio cansancio, es conveniente ir a recuperar energía y retomar la práctica al día siguiente, con renovadas fuerzas. Lo mismo en el caso de enfermedad, esforzarme más de la cuenta para hacer el gongyo puede transformarse en un perjuicio para la salud, más que en un beneficio.

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Debemos dejarnos guiar por nuestro sentido común y nuestra sabiduría. Pero algo muy distinto es caer en la negligencia en la práctica del gongyo. 11. Concretamente, ¿cuándo estaría siendo negligente en la práctica? Negligencia significa no efectuar el esfuerzo que uno sabe que tiene que hacer para conseguir los resultados que busca. (Cf. Carta a Niike, ejemplo del Kankucho). La negligencia también tiene que ver con la arrogancia, cuando uno confía más en sus recursos mentales que en los recursos del Gohonzon, pensando, por ejemplo, que puedo solucionar alguna cuestión "de taquito", sin la debida preparación. La negligencia se asocia con la inercia. El esfuerzo debe ser siempre "hasta el final". La negligencia que ataca en los momentos finales de un emprendimiento es la peor, porque reduce a nada el valor de lo acumulado. Recordemos que 1000 x 0 es igual a 0. "El que abandona nunca vencerá". 12. ¿Qué causa estamos grabando al recitar el gongyo? La práctica del Gongyo y el esfuerzo que ponemos al hacerlo, es la Causa para purificar y elevar nuestro estado de vida, hacia el máximo estado, el de Buda (efecto). 13. ¿Para qué realizamos las oraciones silenciosas? Para manifestar nuestra gratitud a las funciones protectoras del universo, que activamos con el poder de nuestra fe; al Dai-Gohonzon, corporificación del la vida iluminada del Buda Original Nichiren Daishonin, que reside directamente en la vida de los que abrazamos su fe e invocamos Nam-myoho-rengue-kyo; a los tres maestros, Nichiren Daishonin, Nikko Shonin y Nichimoku Shonin, que representan el Tesoro del Buda, el Tesoro del Sacerdote como símbolo de la comunidad budista y la protección de los Tres Tesoros. La base de la cuarta oración es nuestro deseo de lograr el kosen-rufu, para lo cual tenemos como medio a la Soka Gakkai Internacional. Se ora también para erradicar nuestro karma negativo y por nuestros deseos concretos. Y, por último, hacemos una ofrenda a los fallecidos y una expresión de gratitud hacia los primeros dos presidentes de la Soka Gakkai.

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