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LAS ORACIONES SILENCIOSAS

Articulo extraído del Nuovo Rinascimento No 205 – marzo 1999 – de la ISG

Bonten y Taishaku, o Brahma e Indra según la tradición hindú, apoyan a quien entona las palabras del sutra y cree en ellas. Cuando la vida expresa fuerza, el ambiente devuelve fortuna.

La promesa de los dioses
La primera oración del Gongyo se inspira en un párrafo del capitulo Anrakugyo ( 14°) del Sutra del Loto que afirma: <<Día y noche, por amor a la Ley, los dioses protegerán constantemente [aquel que abraza la Ley], a fin que él pueda hacer felices a todos los que lo escuchaban. Los jóvenes hijos de los dioses estarán a su servicio. Espadas y bastones no lo tocaran y el veneno no tendrá ningún efecto sobre él >>. Quien abraza este sutra y se esfuerza para propagar la Ley siempre estará protegido por las divinidades celestiales. Así prometieron ellas mismas al Buda, y por eso cada mañana les agradecemos en la primera oración del Gongyo. Cuando con la boca pronunciamos la Ley mística, - se lee en el Sutra del Loto lleva a la iluminación aquellos que por primera vez aspiran al Camino – nuestra naturaleza de Buda es llamada y invariablemente emergerá. La naturaleza de Buda de Bonten y Taishaku, atraída, nos protegerá y la naturaleza de Buda de los Budas y de los Bodisattvas se regocijará>>. Bonten y Taishaku son las guías de los dioses budistas, sientan al lado del Buda que expone el sutra y se empeñan para proteger la ley. Al mismo tiempo gobiernan el triple mundo habitado por los comunes mortales de los seis senderos (los seis mundos bajos). Los dioses budistas también son conocidos por el nombre de Shoten zenjin, “las funciones de la vida y del ambiente que nos protegen día y noche”. Literalmente Shoten zenjin significa “divinidades celestiales bondadosas”, sin embargo este termino no indica seres extraordinarios que hay que venerar, y que existen separados de nosotros y de nuestro ambiente. Mas bien representan simbólicamente los fenómenos naturales que observamos a nuestro alrededor, como por ejemplo las leyes de movimiento o de la gravedad. Estas fuerzas inter-actuan con nuestra vida, suministrando el calor y la luz que permiten el crecimiento de los arboles y de las plantas, regulando las mareas o el ritmo de las estaciones. ¿Pero cómo hicieron para poder entrar en la tradición budista como divinidades? En los inicios de la civilización los seres humanos se preguntaron sobre la naturaleza de la vida. Las religiones nacieron para contestar tales preguntas y para suministrar una visión del mundo a la cual cada individuo pudiera referirse para sentirse seguro. Se desarrollaron mitos y leyendas, y las fuerzas de la naturaleza, aparentemente inexplicables, empezaron a tomar muy a menudo el aspecto de divinidades a las cuales fueron atribuidos nombres y características psico-fisicas. La cultura de la India de Shakyamuni estaba imbuida por ellas y dada la familiaridad de la gente con estas imágenes, el mismo las utilizo para esclarecer sus enseñanzas, tratando de explicar de esta manera a sus contemporáneos la relación entre ellos mismos y la verdad suprema enseñada por el budismo. Parecido a lo que se podría hacer hoy en día tratando de explicar un concepto budista apoyándonos en una teoría científica aprendida en la escuela. Cuando más tarde esta nueva religión se difundió en China y en Japón, asimilo entre sus enseñanzas las divinidades de aquellos países. Por ejemplo, los dioses hindúes Brahma e Indra pasaron a ser para los japoneses Bonten y Taishaku, mientras los dioses del sol, de la luna y de las estrellas tomaron respectivamente el nombre de Nitten, Gatten y Myojoten.

El mismo Nichiren Daishonin, inscribiendo en el Dai-Gojonzon, incluyó diversas divinidades tradicionales japonesas, representándolas de una manera subordinada a la Ley Mística de Nam Miojo Rengue Kio. Bonten y Taishaku aparecen en el mundo de éxtasis, pero esta también el bodisatthva Hachiman, al cual Nichiren Daishonin elevo su protesta mientras era conducido a Tatsunokuchi, el lugar elegido para su ejecución; aquella noche un objeto brillante apareció en el cielo asustando a los soldados que lo habían escoltado hasta allí y salvándole la vida. <<Ya que todos los dioses aparecen en su esencia deben aparecer también en sus manifestaciones –escribe- [...] iluminados por los cinco caracteres de la Ley Mística, revelan la naturaleza iluminada que poseen intrínsecamente>> (las escrituras de Nichiren Daishonin). Este punto es importante: Nam-miojo-rengue-kio es la esencia de todos los fenómenos, así, cuando se une la propia e innata Budeidad con aquella del Gojonzon, emerge la naturaleza del Buda de las fuerzas de la naturaleza de todo el universo y nos podemos en armonía con ellas. No hay nada de mágico o místico en todo eso, ya que la protección que garantiza es una expresión de esho funi, o unidad de persona y ambiente. <<Solo cuando los seres humanos (shoho), que son entidades subjetivas, vivan siguiendo la Ley Mística, su ambiente (eho) manifestará su intrínseca benevolencia, a través de la función de los dioses budistas. Depende de la vida de las personas si los fenómenos del mundo se manifiestan como dioses budistas o como adversidades>>, explica Daisaku Ikeda presidente de la Soka Gakkai Internacional (SGI). La protección de los dioses budistas se vuelve evidente solo cuando nos esforzamos, como seres humanos para desarrollar el propio potencial iluminado y para ayudar a los demás a que hagan lo mismo, por otra parte esta nos consentirá vivir <<libres del miedo como el rey león>>. En el Gosho curar la enfermedad se lee: <<según el principio de Ichinen Sanzen de la secta Okke el bien y el mal están presentes también en el estado de Myogaku [o iluminación]. La naturaleza fundamental iluminada se manifiesta como Bonten y Taishaku, la naturaleza fundamental oscurecida como el demonio del sexto cielo. Los dioses benevolentes odian a los hombres malvados, los espíritus malignos odian a los hombres buenos>>. Las fuerzas de la naturaleza tienen, potencialmente, efectos tanto benevolente como hostiles. El viento, por ejemplo, puede manifestarse como una fresca brisa, agradable en un día caluroso o como una fuerza capaz de arrancar arboles. Todo lo que existe en el universo y en sus funciones, tiene origen en la realidad fundamental de la Ley mística. El Budismo de Nichiren Daishonin explica como llamar los aspectos positivos de las fuerzas de la naturaleza en nuestras vidas, reconociendo que la vida posee en si tanto el bien como el mal y que estas no son dos entidades separadas; dioses y demonios no son mas que una expresión de la condición de vida de los seres humanos. <<Un importante principio budista – escribe también Nichiren – dice que “la fragancia [la naturaleza del Buda] interna obtendrá protección externa”>>. Los Shoten Zenjin no entran en acción por su voluntad, sino solo como respuesta a un comportamiento nuestro preciso. <<Los beneficios – dice Ikeda – no son algo que se busca. Mas bien ellos nos seguirán una vez o cada vez que habremos decidido vivir con la Ley mística, apareciendo en nuestra vida como nubes que se reúnen en el cielo>>. Entonces, mas que perseguir cualquier beneficio es mejor preocuparse en llevar sinceramente una practica correcta, después, en la medida que aumenta la fe y la comprensión se vuelve mas profunda, nos damos cuenta de que manifestando la Budeidad en la vida diaria atraemos la Budeidad de las fuerzas del universo. Nos

sentimos cada vez mas en ritmo con las cosas y nos encontramos en el lugar justo en el momento justo para crear valor y fortuna. Cada día los Shoten Zenjin aparecen en nuestras vidas bajo el aspecto de personas o eventos que se pueden transformar en los elementos necesarios para crear una vida increíblemente feliz, para nosotros mismos y para los demás. En todo esto, la fe asume un rol fundamental: <<debes reunir ahora mas que nunca el poder de tu fe. No culpes a los dioses celestiales si extingues tu fortuna y pierdes su protección>>, dice Nichiren a Shijo Kingo para aclararle que la fortuna y el infortunio no dependen de otros y que cada queja no hace si no desperdiciar energía. En fin, la ayuda de los dioses budistas se basa sobre el concepto de fe es igual a vida diaria. <<pero todo depende de tu fe>>, dice Nichiren en otra escritura dirigida siempre a Shijo kingo, para subrayar que las funciones de la Ley mística son activadas por la fe. Vale la pena recordar que tener fe según el budismo es un concepto activo: significa emprender un desafío continuo y consciente contra el destino; esforzándose para poner en practica el poder del Gojonzon en la vida de cada día, manifestando el coraje para continuar practicando a pesar de que ocurra cualquier cosa, y superando todas las dudas sobre el poder del Gojonzon que pudieran surgir a lo largo de este camino. Y es tan importante desarrollar una fe activa que a veces Bonten y Taishaku, como también otras divinidades celestiales, aparecen en la vida bajo el aspecto de obstáculos para ponerla prueba, como explica también Nichiren en Carta a los hermanos o en Los dos tipos de fe, por ejemplo. Una especie de entrenamiento para ayudar a las personas a volverse cada vez más fuertes, porque el Sutra del Loto es una espada afilada, pero su fuerza depende de quien la impugna.

LAS ORACIONES SILENCIOSAS / 2 Articulo extraído del Nuovo Rinascimento No 207 – mayo 1999 – de la ISG Inscrito para que todos los seres humanos puedan obtener la iluminación, el Dai-Gojonzon resume en sí el principio de unicidad de persona y Ley.

En obsequio a la humanidad
Un objeto de devoción sobre lo que se basa la propia felicidad e influencia cada aspecto de la vida, sin embargo, normalmente no se ora recordando todas su virtudes. A través de la segunda oración silenciosa del Gonguio, la única entre las cinco oraciones que le sigue a la entonación del integro libreto, cada persona renueva diariamente el deseo de profundizar la propia devoción y gratitud hacia el Gojonzon, el Objeto de culto del Budismo de Nichiren Daishonin. Nichiren materializo un mandala que pudiera reflejar su condición de vida de ser iluminado y lo “donó al mundo entero”. Esta frase se encuentra en diferentes Gosho: <<Los Bodhisattvas de la Tierra establecerán en este país el objeto de devoción universal>> (Las escrituras de Nichiren Daishonin, vol. 1, pag. 250) y <<Creas en el Gojonzon, el Supremo Objeto de culto del mundo>> ( Las escrituras de Nichiren Daishonin, vol.4, pag. 235). “Universal” y “del mundo” corresponden al termino japonés ichienbudai, que indica que el Dai-Gojonzon encarna la compasión infinita del Buda para donar la felicidad a todo el genero humano. Nichiren Daishonin, que murió tres años

después de la inscripción del Dai-Gojonzon, dejó el objeto de culto para que también aquellos que vivirían después de él pudieran lograr la iluminación. El Dai-Gojonzon, la materialización de Nam-miojo-rengue-kio, es la causa externa para despertar la Budeidad de todos los seres humanos. Sin embargo << Este mandala no es un invento de Nichiren>>, como el mismo afirmó en el Gosho El verdadero aspecto del Gojonzon y de echo, para inscribirlo se inspiro en la increíble metáfora de la famosa Ceremonia en el aire, contenida en el Sutra del Loto. La elección del Sutra no es casual: entre todos, el Sutra del Loto contiene la Ley por medio de la cual todos los Budas lograron la iluminación. El mismo Daishonin escribió en Carta a Gijo-bo: <<El Jigage del capitulo Juryo dice: “Y desean con todo el corazón poder ver al Buda hasta a costa de su vida”. Gracias a esta frase yo, Nichiren, hice aparecer la Budeidad en mi vida, ósea é realizado las tres grandes Leyes secretas, el “real ichinen sanzen” del capitulo Jurio>>. Se llama Jigage la parte en versos del decimosexto capitulo del Sutra del Loto y en ella es revelada la compasión del Buda y su deseo de que todos puedan lograr la felicidad. Y ya que <<La revelación de la Iluminación original del Buda es el corazón del sutra>>, esta frase indica que el corazón del Budismo de Nichiren Daishonin esta constituido por las tres grandes Leyes secretas (sandai hiho): el Objeto de culto (honmon no Honzon), ósea el Gojonzon; el gran Santuario (honmon no Kaidan), ósea el lugar donde se practica; la invocación o Daimoku (honmon no Daimoku), ósea Nam-miojo-rengue-kio. Ya que la invocación es dirigida al Objeto de culto y que el lugar que lo hospeda es el santuario, el Gojonzon es llamado también Unica grande Ley Secreta. Las tres grandes Leyes se consideran “secretas” por tres razones: porque están escondidas en la profundidad del Sutra del Loto y no se pueden descubrir con una lectura superficial o literal del testo, porque van mas allá de la comprensión de la gente común y por ultimo porque ni Shakyamuni ni maestros budistas como Nagarjuna o T’ien-t’ai, que han difundido el Budismo después de la muerte de Shakyamuni, jamas las habían reveladas a pesar de conocerlas. Ellos estaban conscientes del echo que el tiempo para revelarlas llegaría mas tarde, el llamado Ultimo día de la Ley. El Buda Shakyamuni, por ejemplo, revela de haber logrado la iluminación, sin llegar a dar detalles sobre como la obtuvo. En aquella época de echo, por incluir las tres grandes Leyes secretas, el Sutra del Loto tenia el poder de permitir el logro de la Budeidad. En el Ultimo día de la Ley, el Sutra del Loto de Shakyamuni perdió su eficacia, entonces fue necesario revelar directamente el principio fundamental para lograr la Budeidad. Inscribiendo el Dai-Gojonzon el 12 de octubre de 1279, Nichiren Daishonin realiza el fin de su advenimiento en este mundo. Veinticinco años antes había revelado que Nammiojo-rengue-kio era la verdadera Ley, ahora él materializaba la causa externa que permite a todos los comunes mortales de hacer emerger la Budeidad de la profundidad de su vida. Sin embargo el Gojonzon de por si no despierta la iluminación: <<Sin la savia de la fe – afirma el Daishonin – seria inútil abrazar el Sutra del Loto>> por lo tanto el empeño individual no puede faltar nunca, ósea la oración debe ser siempre sustentada por una acción consecuente. Regresando al Objeto de culto, justo en el medio del Gojonzon esta inscrito “Nam-miojo-rengue-kio Nichiren” que esta a indicar el principio de unicidad de Persona y Ley (ninpo ikka) y describe la fusión de la Ley de Nam-miojo-rengue-kio con la vida del Buda original. Ya que ha sido Nichiren en comprender y manifestar la Ley universal de Nam-miojo-rengue-kio, él es entonces el Buda que es uno solo con la Ley. En Respuesta a Kyo’o, a ese propósito encontramos: <<Yo Nichiren, é inscrito este Gojonzon en sumi, transfiriéndole mi alma, por eso tienes que creer en él. “El querer” es el Sutra del Loto, “el alma” de Nichiren no es mas que Nam-miojo-rengue-kio>>(Las escrituras de Nichiren Daishonin, vol. 4, pag. 150). El principio de unidad entre Persona y Ley viene expresado con el termino ikka que significa “una unidad”. En cambio en otros principios que expresan unicidad, como esho

funi (unicidad de persona y ambiente), funi, significa literalmente “dos pero no dos”. Por ende mientras funi expresa la idea de dos manifestaciones de la misma entidad, ikka da la idea de que la Persona y la Ley son exactamente la misma cosa y el Gojonzon concretiza el supremo ejemplo de unicidad de la vida humana con la Ley. El Buda es un Buda porque sabe que a un nivel fundamental, la vida no es mas que la Ley. La Ley es la Ley porque una vez comprendida, transforma el común mortal en un Buda. Realizar esta unicidad no es la meta, es un proceso al igual de importante que el resultado mismo. El Dai-Gojonzon representa también otra fusión: aquella entre el objeto, la Budeidad (kyo) y el sujeto, la persona (chi). << Kyo significa objeto, chi es el sujeto - explicaba Josei Toda Kyochimyogo representa la unidad completa de estos dos factores diferentes. Según el Budismo deben estar en armonía y cuando lo están el resultado es una vida feliz. El DaiGojonzon, kyo, se mueve en el tiempo a través del pasado, el presente y el futuro y es tan amplio como el universo mismo. El chi del Dai-Gojonzon es Nichiren Daishonin, y su compasión supera las relaciones entres el tiempo y el espacio>>. La realidad (kyo) es la verdad objetiva, la naturaleza iluminada presente en todos los fenómenos; la sabiduría (chi) es la capacidad subjetiva para percibir esta realidad. Kyochomyogo es entonces el resultado de esta unicidad: la comprensión individual de esta única realidad. El proceso que se propone de eliminar o por lo menos reducir la diferencia entre las dos realidades se llama revolución humana; comprende la manifestación de la naturaleza de Buda, la posibilidad de transformar el karma negativo, de mejorar el carácter, de superar los obstáculos y lograr la iluminación y se realiza entonando la Ley, Nam-miojo-rengue-kio. Entonar al Gojonzon con fe para manifestar el propio potencial significa hacer emerger todo el coraje del cual somos capaces, o más todavía, para superar uno por uno a los pequeños o grandes miedos y las dudas guardadas por toda una vida. En ese instante la Budeidad brota de la propia vida anulando las diferencia entre común mortal y Buda. Cuando se libera la fuerza de la Budeidad estamos en condición de desafiar cualquier cosa y de vivir una vida satisfactoria, llena y creativa. <<Cuando alguien abraza con fe este Gojonzon y entona Nam-miojo-rengue-kio – escribe Nichikan Shonin en el Comentario sobre el verdadero objeto de culto – en ese instante su vida se vuelve el objeto de culto de ichinen sanzen: osea la misma vida de Nichiren Daishonin>>.
LAS ORACIONES SILENCIOSAS / 3
Articulo extraído del Nuovo Rinascimento No 208 – Junio 1999 – de la ISG

La tercera oración silenciosa es dedicada a Nichiren, Nikko y Nichimoku, a ellos va nuestra gratitud. ¿Por qué Nikko es conocido como “el gran maestro de la propagación? ¿Por qué Nichimoku es llamado “el patriarca del Kosen-rufu”? ¿Cuál relación une a los dos sucesores con el Buda original del Ultimo día de la Ley?

Tres veces gracias

Zesho-bo Rencho (loto eterno) es un monje que regreso hace poco tiempo desde el templo Seicho-ji después de haber transcurrido dieciséis años viajando de un templo a otro para estudiar a fondo el Budismo. También el 28 de abril 1253, como de costumbre se levanta muy temprano. Aquella mañana sin embargo no será como las demás. Decide salir y subirse a la cima de una colina en Kasagamori, esperar el amanecer y después, por primera vez, entona en voz alta Nam-miojo-renguekio. Mas tarde, pero el mismo día, frota el juzu entre las palmas de sus manos y repite el Daimoku poco antes de pronunciar un sermón que deja atónita a su audiencia. Después de haber anunciado que habría de cambiar su nombre por Nichiren (sol loto), declara que ninguna de las enseñanzas anteriores al Sutra del Loto revela la Iluminación del Buda y que todas las sectas fundada sobre aquellas enseñanzas están erradas. Afirma que el Sutra del Loto es supremo y Nam-miojorengue-kio, su esencia (además de su titulo), es la única enseñanza que puede conducir a todas las personas a la Iluminación en el Ultimo día de la Ley. Desde aquel día su vida ya no seria la misma. Estas ideas revolucionarias hicieron enfurecer Tojo Kagenobu, el señor del lugar y seguidor de la secta Nembutsu, el cual planeó una emboscada con la clara intención de matarlo. Para huir al primero de los numerosos opresores que encontrara en su camino se ve obligado a dejar el Seicho-ji. En Japón empiezan a ocurrir cataclismos: terremotos, inundaciones, sequías y epidemias. <<Bueyes y caballos caen muertos por el camino – escribe Nichiren Daishonin, profundamente adolorado por el sufrimiento padecido por la gente común – y sus huesos recubren los caminos principales. Mas de la mitad de la población es alcanzada por la muerte y no existe ni una sola persona que no llore por lo menos un muerto en su familia>> (Las escritura de Nichiren Daishonin, vol. 1, pag.3). El Daishonin esta profundamente convencido de que la causa de todos estos desastres se debe a que la gente sigue enseñanzas que los alejan de la Ley del universo y que la verdadera enseñanza para todos esta contenida en el Sutra del Loto. <<Los hombres de hoy, a causa de la estupidez [de los maestros anteriores], están tomados por las dudas; por eso miran el cielo controlando a malas penas su resentimiento y observan la tierra con gran abatimiento. ... Los hombres de hoy dan la espalda a lo que es bueno y siguen lo que es malo. Esta es la razón por la cual las deidades benévolas han abandonado la nación y los hombres sabios se han ido para no regresar>>(Ibid., Pag. 6). Avidez, ira y estupidez abundan llevando inexorablemente a las personas hacia la infelicidad y el sufrimiento, mientras que el país se hunde en el caos. Y más adelante denuncia: <<Los monjes y los curas de hoy son aduladores y falsos, engañan a la gente llevándola hacia el camino equivocado. El gobernante y sus ministros faltan de comprensión y no saben distinguir entre verdad y herejía>>. (Ibid., pag.15). Monjes y curas de las sectas mas difundidas se preocupan ante todo de su fama y bienestar, adulan a los potentes e ilusionan a las personas con la perspectiva de renacer en la Tierra Pura, mas que guiarles hacia la Iluminación en esta existencia como de echo indica el Sutra del Loto: <<Este es mi constante pensamiento: ¿cómo puedo hacer para que todos los seres vivientes accedan a la vía suprema y adquieran rápidamente el cuerpo del Buda?>>. (El Sutra del Loto, Pag. 305 ). En 1258, mientras se encontraba en el Jisso-ji, un templo en la base del monte Fuji, en la búsqueda de pruebas que confirmarían sus tesis, se le asigno como sirviente a un aspirante a

monje de doce años. En corto tiempo el joven de nombre Hoki-bo Nikko, se vuelve su discípulo entrelazando para siempre su vida con aquella del maestro. Nichiren recoge sus argumentaciones en un tratado conocido con en nombre de Rissho ankoku ron ( Asegurar la paz del país a través de abrazar el verdadero Budismo) en 1260 lo presenta al ex regente Hojo Tokiyori, la persona más influyente del Japón en aquel momento, el cual lo ignora. Sin embargo su actividad de propagación logra un notable éxito en las personas comunes atrayendo las iras de los potentes y de otras sectas que ven tambalear su antiguo poder. Nichiren se vuelve el blanco de atentados y falsas condenas basadas en pruebas adulteradas, son las famosas persecuciones que culminan con la condena a muerte. El lugar establecido parar la ejecución es la playa de Tatsunokuchi, pero justo cuando le iban a cortar la cabeza, un astro luminoso cruza el cielo asustando los soldados de Hei no Saeomon. Nadie ahora se atreve a torcerle un pelo a ese monje, por lo tanto la mejor manera de sacarlo del medio es condenarlo al exilio. El lugar escogido es Sado, una fría y hostil isla de la cual ninguno de sus enemigos espera que pueda volver. Allí llega el 28 de octubre de 1271, cuatro días después se le asigna una choza en ruina, la capilla de un cementerio. Nikko escolta al Daishonin en la isla junto a otros discípulos que sin embargo lo abandonarían al poco tiempo no resistiendo a las duras condiciones de vida. Osea que Nikko es el único en compartir los dos años y medio de exilio con el Daishonin. A pesar de todas las dificultades que el Daishonin tiene que enfrentar para sobrevivir en la isla, no pierde la oportunidad de animar a sus discípulos y justamente desde aquí escribe algunos de sus más importantes Goshos entre los cuales La abertura de los ojos y El verdadero Objeto de devoción. En 1274 Nichiren Daishonin es perdonado y regresa a Kamakura. Después del ultimo y fallido intento en hacer que las autoridades escuchen sus premoniciones, se retira a Minobu, una zona que Nikko conocía muy bien ya que allí nació y desarrollo muchas de sus actividades de propagación. Aquí los discípulos construyeron una simple choza donde el Daishonin y Nikko fueron a vivir. En este periodo el Daishonin dio clases sobre el Sutra del Loto y Nikko las iba anotando recopilando así el Ongi kuden ( Enseñanzas orales), manuscrito que venia revisando y corrigiendo el mismo Nichiren. Nikko no deja de continuar la obra de propagación de la filosofía de su maestro, atrayendo así la ira de las autoridades. Durante un debate publico religioso con el monje Shingon, Gorobo, en el cual él prevaleció, un joven de solo quince años que estaba presente, le pidió de poder ser admitido como su discípulo. Este monje seria Nichimoku Shonin. Nikko da ampliamente prueba de su devoción, así que Nichiren le asigna la responsabilidad de conservar la pureza de sus enseñanzas. En septiembre de 1282, cuando su salud esta ya precaria, antes de dejar Minobu para dirigirse a una localidad termal, Nichiren Daishonin redacta un documento en el cual nombra al Nikko (de 36 años), como su legitimo sucesor. El 13 de octubre, día de su muerte, confirma por inscrito su decisión. Nikko continua la obra de denuncia comenzada por su maestro y por tal razón envía varias cartas de protesta al gobierno de Kamakura y al emperador en Kyoto. En un discurso sobre la unicidad de la relación que se establece entre maestro y discípulo (shitei funi) Ikeda aclara el espíritu de Nikko: << La relación maestro-discipulo no es de algún modo comprensible a un nivel racional. Se realiza solo con una practica rigurosa, una lucha valiente y esfuerzos cada vez mayores. Ya que la relación maestro-discipúlo es el camino definitivo de la humanidad, es imposible entender el más mínimo aspecto si los esfuerzos no están

totalmente sustentados por el corazón>>. El corazón de Nikko era el mismo de su maestro. El Daishonin a predicado largamente que el kosen-rufu se realiza solo manteniendo la unidad entre creyentes: <<Por lo general que los discípulos, monjes y laicos, entonen Nam-miojo-rengue-kio en itai doshin, sin alguna distinción entre ellos, unidos como los peses y el agua, esto se llama herencia de la Ley fundamental de la vida. Si es así, asta el gran deseo de kosen-rufu se podrá realizar. Sin embargo si entre los discípulos de Nichiren existe alguien itai isshin, seria como uno que destruyera su castillo desde el interior>> ( Las escrituras de Nichiren Daishonin ), sin embargo no ha sido fácil mantener integra su enseñanza. Antes de morir, el Daishonin ordena seis monjes entre sus más cercanos discípulos. Entre ellos, Nikko será el único a no perder la pureza de la fe: los cincos monje ancianos, transgrediendo la voluntad de su maestro, fundaron otras escuelas. Hasta el ultimo instante de su vida Nikko se esfuerza – inútilmente – para abrir los ojos de los cincos monjes traidores, para restablecer la enseñanza correcta del Daishonin. El 19 de noviembre de 1332 designa a Nichimuku como su sucesor. Muere el 6 de febrero de 1333, a la edad de 88 años, pocos días después de haber escrito Las veintiséis advertencias, escritura en que confuta rigurosamente la legitimidad de los cincos monjes renegados, afirmando: << Las doctrinas de los cincos monjes ancianos difieren bajo todos sus aspectos de la enseñanza del difunto maestro [Nichiren Daishonin]>>, y exhorta las generaciones venideras a mantener la pureza de las enseñanzas de Nichiren Daishonin, aclarando el espíritu fundamental de la fe, practica y estudio. En el párrafo conclusivo Nikko escribe: <<E expuesto estos veintiséis artículos para la salvación eterna y la protección de la humanidad>>. En el documento de transmisión del cargo a Nichimoku, Nikko elogia a su sucesor diciendo que su obra de propagación del Budismo no ha sido “segunda a nadie”. Por 42 veces Nichimoku intervino en los gobiernos al mando de su país para defender la causa del Budismo de Nichiren Daishonin; se cree que haya recorrido el Japón a lo largo y ancho, hablando tanto con la gente común como con los poderosos, y que haya sido el primero entre los discípulos del Daishonin en presentar sus protestas al mismo emperador. Nichimoku demostró tener un verdadero talento en los debates. Ya a los veinte años Nichiren Daishonin tenia una absoluta confianza en su capacidad oratoria. En 1282, cuando el Daishonin dirigiéndose a una localidad termal tuvo que pararse en la casa de Munenaka Ikegami, Nikaido Ise Hoin, un moje muy culto de la secta Tendai con cuarenta seguidores, pidió retarlo en un debate. Las condiciones físicas del Daishonin eran tan precarias que toco a Nichomoku representarlo. El encuentro se concluyo con una completa refutación de las tesis de Ise Hoin el cual se declaro derrotado. La confianza que el Daishonin sentía por Nichimoku es más evidente aun si se piensa que por tradición la parte derrotada en un debate religioso debía consignar propiedades y seguidores al ganador. Hasta el ultimo instante de vida, Nichimoku cumplió con el empeño de convertir las autoridades japonesas. El 15 de noviembre de1333, muere en el camino que conducía a Kyoto mientras iba donde los regentes que, derrotando el régimen militar de los samurai de Kamakura, se acababan de instalar en el poder. Para el, con setenta y tres años, la tarea era particularmente difícil, sin embargo no quiso perder la ocasión tanto esperada para realizar Kosen-rufu convirtiendo a las autoridades. Irán, sin embargo, los dos discípulos que lo acompañaban.

Exponiendo la enseñanza de Nam-miojo-rengue-kio y escribiendo el Dai-Gojonzon Nichiren demostró a todos el camino para lograr la Budeidad en el arco de una existencia, esta. Como el mismo dijo: <<Yo, Nichiren, e tratado de despertar todo el pueblo del Japón a la fe en el Sutra del Loto de manera que pudieran compartir su herencia>>. ( Las escrituras de Nichiren Daishonin ). Por tal razón, Nichiren Daishonin es llamado también Buda de hon’nin myo, ósea Buda de la verdadera causa mística, y como Buda original es recordado en la tercera de las oraciones silenciosas. Hon’nin myo – a veces traducido como “volver a empezar desde ahora” – es un principio según el cual se puede volver a llevar la propia vida a la eterna y pura Ley de Nam-miojo-rengue-kio y revelar la propia verdadera identidad de Bodhisattva de la Tierra independientemente del propio pasado y volverse libres y felices. “Los beneficios de todos los demás sutras - afirma Nichiren – son inciertos porque enseñan que primero hay que crear buenas causas y después se obtiene la Budeidad. El Sutra del Loto en cambio es diferente: si se le toma con la mano, la mano se vuelve rápidamente un Buda, si se le entona con la boca, la boca se vuelve rápidamente un Buda. Es como la luna que subiendo detrás de las montañas orientales inmediatamente se refleja en el agua o como el sonido y el eco que se producen contemporáneamente. Por esa razón el sutra dice: ‘Entre aquellos que escucharan esta Ley no abra nadie que no pueda obtener la Budeidad’. Estas palabras significan que si cien o mil personas abrasan este sutra, todas cien o mil, sin excluir ninguna, lograran la Budeidad”. ( Las escrituras de Nichiren Daishonin ). Durante la tercera oración silenciosa, los creyentes en el Budismo de Nichiren Daishonin a parte que a su fundador dedican su pensamiento de agradecimiento y respeto también a Nikko y a Nichomiku. Nikko, “ el gran Maestro de la propagación del verdadero Budismo”, es una figura única, nadie ha estado al lado del Daishonin de una manera tan constante y probablemente nadie ha sido mas que el involucrado tan de cerca en la elaboración del pensamiento de su maestro. Ha sido el pionero de la propagación del Budismo de Nichiren Daishonin, asegurando la exactitud de sus enseñanzas y poniendo las bases para su transmisión en los siglos a venir. Nichimoku, “el patriarca del kosen-rufu “ dedicó toda su vida a la propagación de la Ley, y hasta lo ultimo preservo la pureza de la herencia de Nichiren.

LAS ORACIONES SILENCIOSAS / 4 Articulo extraído del Nuovo Rinascimento No 209 – Julio 1999 – de la ISG
Preocuparse por el bien de genero humano enriquece nuestros propios deseos y permite la manifestación de la naturaleza de Buda. Lo importante es pedir disculpa a nuestra propia vida y mirar hacia el futuro con optimismo.

En el nombre de una humanidad feliz

En la cuarta oración silenciosa del gonguio nos paramos para analizar algunos aspectos fundamentales de nuestra practica budista: antes que todo, oramos <<para la realización del gran deseo de kosen-rufu>>, termino que comúnmente se traduce como “propagación mundial”, pero que significa literalmente “proclamar y difundir ampliamente el Budismo”. Nichiren Daishonin en sus escrituras manifiesta la convicción de garantizar, a través de la propagación del Budismo y la propia revolución humana, felicidad y paz duradera para toda la humanidad. Entonces la acción a cumplir para promover la paz se divide en dos direcciones, por un lado ayudar a los demás poniéndolos en condición de practicar el Budismo de Nichiren Daishonin, el medio para lograr la iluminación, y por el otro decidir de realizar la propia revolución humana, entendida como una ampliación progresiva de las propias metas hasta fusionar el bien común al propio. El ideal del kosen-rufu representa un proceso continuo que ni la política ni la ciencia pudieron realizar, ya que hasta ahora estos cambios de estructura se han demostrado insuficientes como para influenciar a la sociedad de una forma significativa, por otra parte la transformación espiritual del ser humano y el desarrollo de la sabiduría y la motivación interior cumple un rol de primer plano. Revolución humana será la palabra clave del próximo siglo: el sentido de responsabilidad individual nace del propio cambio espiritual y de la decisión de remover la guerra del corazón de las personas. Estas son las condiciones necesarias y concretas para edificar una sociedad pacifica: << Nichiren Daishonin – dijo el presidente Ikeda – nos ha enseñado a levantarnos solo. Esta actitud puede ser llamada revolución de conciencia. En otras palabras, haciendo nuestra revolución interior, podemos estimular también a los demás para que hagan lo mismo. De esta manera creamos continuamente ondas que invaden todo: si una persona se transforma todo cambia, porque ella es el punto de partida para el cambio de diez mil personas mas y lleva en si un universo en miniatura. Si un maestro – por ejemplo – hace su revolución humana, esta se transmite a sus alumnos también, sin necesidad de decir nada...>>. Ikeda evidencia el esfuerzo concreto que cada cual cumple para combatir cada día las propias tendencias negativas, creando simultáneamente a su alrededor el valor de la paz. Para contribuir concretamente a la realización de estos objetivos y al ideal del Kosen-rufu, nació la Soka Gakkai Internacional que, apoyándose sobre una decidida condena a la guerra, promueve un movimiento activo para la paz, la cultura y la educación. En esta óptica, en 1981 la SGI se vuelve Organización no gubernamental de la Naciones Unidas promoviendo, a través de acciones concretas, ideales de convivencia pacifica y el respeto de los derechos humanos. La idea es promover exposiciones, recolectar fondos para los prófugos, propuestas para la paz y el desarme, todas acciones inspiradas por las enseñanzas de Nichiren Daishonin y su humanismo budista. Sin olvidar que la Soka Gakkai es un movimiento de personas comunes que aspira a la felicidad del genero humano, a la paz y a promover la solidaridad tanto entre sus miembros como en la sociedad. Esto significa, en términos de acción concreta, <<vivir y

operar entre la gente>> y es justamente este el espíritu de la cuarta oración cuando exhorta a sustentar el desarrollo de la asociación. Se trata simplemente de permitir a todos de desarrollar una fe correcta, de reforzar las bases de la propia oración y dirigir esta ultima hacia la revolución humana. <<Yo lucho – dice Ikeda – cada día, cada ora, con todas mis fuerzas, para que en la organización lata el espíritu budista de la compasión. Ninguno de los responsables de la SGI debe jamas descuidar este punto>> y, hablando de paz y solidaridad, sigue: <<considero que para abrir y revitalizar la sociedad moderna, que parece haber llegado a un punto muerto, las personas deben empezar a pensar en una perspectiva universal, reconociendo ósea la unidad esencial entre sus vidas y el universo...También, las opiniones con respecto a la sociedad, a la nacionalidad y a la raza pasaran por una natural revisión a la luz de tal perspectiva de la vida humana. Mientras que las ventanas del corazón humano queden cerradas no podrá haber un gran futuro. Estas ventanas hay que abrirlas de par en par. Y cuando las personas lo lograran no habrá mas obstáculos para la paz>>. No hay duda, desarrollar el corazón es la acción fundamental que cada uno debería cumplir en esta época para desarrollarse y realizar así sus propias metas. El fin de la segunda parte de esa oración no es liberar nuestra avidez, si no usar problemas y sufrimientos para el propio mejoramiento, así podremos desarrollarnos como seres humanos y luchar para la realización de nuestras propias metas y felicidad. Solo entonces podremos reflexionar sobre nosotros mismos y corregir nuestra manera de pensar y actuar. La idea de disculparse por las ofensas hechas a la Ley - sangue - para poder transformar el karma negativo, no siempre es fácil de poner en practica, ya que para hacerlo hay que entender profundamente que la raíz de cada problema está dentro de nosotros y proviene de las causas negativa que hemos puestos en el pasado, que ahora se manifiestan como problemas o como facetas de nuestro carácter y que van iluminadas porque son un obstáculo para nuestra propia felicidad y revolución humana. Ponerse frente al Gojonzon y pedir disculpa por haber ofendido la Ley es el punto de partida para elevar nuestra condición de vida y poner al fin nuevas causas para hacer nuestra vida mas dinámica y feliz; en definitiva, esta muy bien expresar deseos, pero lo más importante es hacerlo después de haberse disculpado y no al revés. Además, reconociendo un propio limite, por ejemplo, es necesario aceptarlo y decidir fuertemente de evolucionar hasta superarlo. Tomar esta decisión, junto al hecho de asumir una actitud positiva respecto al propio futuro, representa un aspecto fundamental ya que el arrepentimiento budista representa algo muy diferente al sentimiento de culpa alimentado por el remordimiento y por la ausencia de esperanza, significa cumplir un acto de voluntad optimista: <<Una vez que “despertamos” – dice Ikeda – se empieza a sentir cada vez mas confianza en las causas que ponemos desde este momento en adelante y se abre camino la actitud de actuar de manera constructiva...Apoyándonos en la novena conciencia, podemos transformar la naturaleza obscurecida por la ilusión de la mente, del karma y comenzar a manifestar nuestra verdadera naturaleza, a través de una revolución cotidiana, basada en el optimismo...No debemos pararnos frente a los efectos actuales, si no preocuparnos por las causas que ponemos día a día... Este es el principio de hon’nin myo: el principio de la verdadera causa, que evidencia la importancia de las causas que ponemos de aquí en adelante>>. Para hacer esto, hay que desarrollar la profunda determinación de contribuir a la paz y cumplir acciones sinceras en esta dirección; el deseo de promover kosen-rufu llevará inevitablemente a la realización de nuestros deseos. Por eso, hay que

entonar con alegría por haber encontrado el Gojonzon, llenos de gratitud, hasta sentir de haber erradicado el sufrimiento a través de una oración sincera. Y después hay que llevar a la acción la propia determinación. En pocas palabras es necesario aprender a luchar, a pesar de las circunstancias externas; pensar de llegar a estar feliz después de haber resuelto un determinado problema implica todavía una visión primitiva. De echo, los deseos son como las cerezas, una llama la otra, por eso es que esperar de ver realizada nuestra felicidad como realización de nuestros deseos significa solo postergar la realización de los mismos. Pensar de practicar este Budismo para “volvernos” Budas es desviarse, en realidad la Budeidad es una condición inherente a la vida que el Daimoku hace emerger. Ganar porque somos felices, no al revés. Solo así, es posible empezar a sentir - de una vez – lo que necesitamos realmente para nuestra propia felicidad, cuales son las metas justas para nosotros. Comenzaremos a manifestar en lo cotidiano, de manera consciente, nuestra propia naturaleza de Buda. Manifestar esta esencia en la vida significa utilizar plenamente el propio potencial y luchar hasta el final para nuestros propios objetivos, viviendo una vida exenta de remordimientos.

LAS ORACIONES SILENCIOSAS / 5 Articulo extraído del Nuovo Rinascimento No 210 – Agosto 1999 – de la ISG
Unidos en la construcción de un mundo mejor, maestro y discípulo jamas se separan; en el ciclo eterno de nacimiento y muerte cada uno puede construir indestructibles de paz.

Un sueño mas fuerte que la muerte
Makiguchi y Toda, dos hombres comunes que querían en su corazón el logro de la paz mundial, y la felicidad del genero humano y a esto dedicaron sus propias vidas, creando las bases para la difusión del Budismo en nuestra época: una prueba luminosa de que el flujo eterno, de nacimiento y muerte, no solo no es una fuente de sufrimiento, sino que hasta podría llegar a ser el medio para manifestar la iluminación y actuar en beneficio de los demás. Todo esto es el objetivo cotidiano de nuestra meditacion en la quinta oración. La quinta y ultima de las oraciones silenciosas se abre con un agradecimiento a Makiguchi, presidente fundador de la Soka Gakkai, y a Toda, segundo presidente de la organización y artífice de su consolidación en los difíciles años de la postguerra; es también la oración dedicada a los difuntos, a la paz y a la felicidad del genero humano. Estas ultimas, paz y seguridad de toda la humanidad, han animado las vidas de estos dos hombres, vidas comunes pero al mismo tiempo especiales, porque no se doblegaron frente al destino. Makiguchi fue maestro de primaria, director de muchas escuelas y miembro del Consejo de administración de la Sociedad para la educación de Hokkaido. Se ha dedicado alma y cuerpo al crecimiento de jóvenes capaces, tratando de infundirle confianza y determinación, enfrentándose al rígido sistema escolar de la época, sin embargo no –como habría descubierto mas adelante – con la visión Budista de la vida.

El encuentro con el Budismo ocurrió en la segunda mitad de los años veinte: desde hace poco perdió tres de sus cinco hijos cuando, discutiendo sobre la misteriosa cuestión de la vida y la muerte, se da cuenta de compartir las enseñanzas de Nichiren Daishonin. Se convierte en el Junio de 1928, a la edad de 57 años, arrastrando en esta aventura un joven docente contratado ocho años atrás en la escuela de la cual en aquel tiempo era director y que desde entonces lo sigue, convencido de haber encontrado el muy buscado maestro de vida: Josei Toda.

En 1930 Makiguchi publica su principal obra, Soka Kyoikugaku Taikei (El sistema de la pedagogía creadora de valor), en la cual explica las teorías maduradas durante sus treinta y siete años de enseñanza y critica duramente al sistema educativo de su época porque no suministra sólidas bases filosóficas. Decide entonces crear un grupo para la conducción tanto de actividades religiosas como para el estudio de la pedagogía. Nace así, en el Noviembre de 1930, la Soka Kyoiku Gakkai que rápidamente, debido a las numerosas adherencias a su proyecto, se verá obligada a revisar su propio reglamento: Makiguchi vendrá elegido como primer presidente de la nueva organización y Toda será el director general. Mientras tanto en todo el mundo va apareciendo el espectro de la guerra. En Japón, el gobierno militar decide agrupar a todos los grupos religiosos en la sola corriente religiosa gubernamental del shintoismo, justificándolo con un presunto interés nacional. A la Nichiren Shoshu se le pide de unirse a la secta Minobu. Solo la firme oposición de Makiguchi, determinado a proteger las enseñanzas de Nichiren Daishonin, lo impide. En el 1943 la policía empieza a vigilar cada reunión de discusión de la Soka Kyoiku Gakkai: quien no veneraba la diosa del sol, de echo, venia marcado como traidor. Makiguchi, por nada asustado, continuaba las actividades de propagación y esto le costo el arresto, el 6 de Julio de 1943, bajo el cargo de violación de la Ley para la preservación de la paz y por falta de respeto hacia los santuarios Shinto. También vienen arrestados Toda y otros responsables de la organización. Makiguchi fue llevado a la cárcel de Sugamo y sometido a un duro interrogatorio. Se le negaron todos los derechos incluyendo el de tener un abogado. Se le encerró en una celda equipada con una sola estera; la comida era insuficiente y de mala calidad. En la celda y con el frío, Makiguchi envejece rápidamente, sin embargo su determinación no se debilita: cada día ora al Gojonzon y lee el Gosho. En la mañana del 18 de noviembre de 1944 su vida se apaga serenamente. Concluye así, por desnutrición, una valiente existencia de setenta y tres años: pero el recorrido que el empezó, la valerosa propagación de la Ley mística a través de un sistema educativo marcado por las enseñanzas del Daishonin, no se detiene con su muerte. La fortuna de Makiguchi fue la de tener un gran discípulo: Josei Toda. <<Me volví discípulo de Makiguchi cuando el tenia 49 años y yo 20>>, dijo una vez Toda. <<Desde el momento en que fui nombrado director general [de la Soka Kyoiku Gakkai], lo he seguido como una sombra sigue al cuerpo, fui con el hasta en la cárcel. En la celda mi única oración era para que soltaran mi viejo maestro, ya que yo todavía era joven. Con esta única oración en mi corazón, el 8 de enero de 1945 me informaron que Makiguchi había muerto en noviembre del año anterior. En aquel momento grite “¿Quien mato a mi maestro?” y después tome la profunda determinación de dedicar mi vida al bien de la Ley mística de Nam-miojo-rengue-kio. Ya que estoy dispuesto a dar mi vida no me importan absolutamente de ser objeto de ofensas o persecuciones>>. Toda deja la cárcel el 3 de Julio de 1945, después de dos años de encarcelamiento. Tokyo es un cumulo de escombros y los miembros de la vieja Soka Kyoiku Gakkai están dispersos. La reconstrucción será una batalla solitaria y difícil que Toda

conduciría con coraje hasta el ultimo instante de su vida. Renueva la organización sobre la base de un profundo estudio doctrinal, cambia su nombre por Soka Gakkai (sociedad para la creación de valor), indicando la voluntad de llevar las enseñanzas del Daishonin a todos los campos de la sociedad, y el 3 de Mayo de 1951 asume la segunda presidencia. Aquel mismo año, durante una competencia de atletismo, pronuncia una histórica y vehemente declaración en contra de las armas nucleares:<<Es la oscuridad innata de la vida –dijo-, la naturaleza demoniaca del hombre que lo ha llevado a la creación de este absurdo y monstruoso instrumento de muerte>>. Toda reafirma la importancia de la dignidad humana y la santidad de la vida y desde ese entonces las iniciativas en pro de la paz estarán entre las actividades mas importantes llevadas a cabo por la Soka Gakkai. La permanencia en la cárcel le ha dejado sin embargo una marca indeleble y los duros esfuerzos que hizo al salir de la cárcel empezaron a hacerse sentir: el 16 de Marzo de 1958, consciente de que las propias energías están por extinguirse, Toda confía a los jóvenes la tarea de realizar Kosen-rufu. Se apagará el 2 de Abril siguiente a la edad de 58 años. A través del dialogo individual y pequeñas reuniones de discusión, lentamente pero constantemente, Makiguchi y Toda han ido creando un movimiento de gente común a favor de la paz. Y ni siquiera después de la muerte de Toda este flujo se interrumpió: será el joven Daisaku Ikeda, encontrado por Toda durante una reunión de discusión, la tarde del 14 de Agosto de 1947, a heredar, haciéndola suya, aquella misión. En el espíritu mas puro de maestro y discípulo, Ikeda ha propagado el Budismo de Nichiren Daishonin mas allá de las fronteras del Japón, mientras que en su país fundo escuelas Soka de cada orden y grado (existe una universidad Soka también en los Estados Unidos) y ha promovido numerosos intercambios culturales con instituciones educativas en todo el mundo. La relación que se instaura entre maestro y discípulo es la esencia misma del Budismo de Nichiren Daishonin y la base de la Soka Gakkai, y ella en definitiva depende del discípulo: Toda e Ikeda no renunciaron a esa responsabilidad, por eso ahora la organización tiene sólidas raíces y florece en cada ámbito de la sociedad abriéndose paso hacia aquella felicidad indestructible que el natural impulso de la vida nos empuja a buscar. Según Makiguchi no hay mas motivaciones sociales para la existencia de una religión mas allá del empeño por la felicidad del genero humano y la realización de un mundo mejor. Si una religión no es útil a las personas, a la sociedad –decía- no tiene ningún sentido. Los miembros de la Soka Gakkai se empeñan desde siempre en un movimiento que, inspirándose en los principios del Budismo, promueven los valores de la paz, de la cultura y de la educación. La quinta oración, entonces, dedicada a estos dos maestros como símbolo de gratitud por sus incansables esfuerzos dirigidos a la difusión de estos valores, no podía no ser dedicada también a la paz y a la felicidad del genero humano. La misma oración esta también dedicada a los difuntos y sin embargo no es una oración triste: para el Budismo la vida es eterna y la muerte no es mas que una fase de la existencia que precede un nuevo renacer. Pero este no es un concepto de inmediata comprensión y por eso es necesario entonar Daimoku para poder percibir la eternidad de la vida: en una carta dirigida a la madre de Nanjo Tokimitsu que hacia poco tiempo había perdido a el menor de sus nueve hijos, Nichiren demuestra una profunda compasión por la mujer y la anima con estas palabras: <<no deberías sufrir tanto por su muerte, sin embargo, por un mortal común sentir dolor es natural. Eso le ocurre también a los

santos. A la muerte del Buda Shakyamuni, sus mayores discípulos, que también eran iluminados, lloraron mostrando un comportamiento de seres humanos>> (Gli scritti di Nichiren Daishonin, vol. 5 p. 200). También conociendo la ley de la impermanencia, la muerte queda entre los mas grandes sufrimientos experimentables en el arco de un vida. Pero poco antes Nichiren dijo: <<ya que nacimiento y muerte son manifestaciones eternas de la vida que continua en las tres existencias no hay nada de que arrepentirse o a que tener miedo. Hasta las ocho faces de la existencia del Buda están sujetas a la ley de nacer y morir>>. Se muere justo como se ha vivido, la vida queda suspendida en la condición vital predominante durante la existencia. Pero el poder de la Ley mística es tan amplio que puede alcanzar la vida de quien ha desaparecido <<las personas –dijo Richard Causton- se quedan cerca de nosotros después de la muerte así como lo han estado durante la vida. Después de la muerte comparten parte de nuestra vida así como nosotros compartimos parte de la de ellos, esto nos da a entender la importancia de mantener siempre una condición de vida elevada para ayudar a las personas queridas que han desaparecido y que están en comunicación con nosotros a través de la relación karmica que tenemos con ellos: ellos sienten cuando nosotros estamos bien y al mismo tiempo nosotros sentimos su bienestar. Es maravilloso poder establecer con nuestro seres queridos un ciclo eterno de Daimoku que pasa continuamente de una persona a otra y que nos permite protegernos mutuamente a través del Daimoku. Nosotros entonamos por una persona cercana o por un familiar, para que pueda encontrar el Gojonzon en su próxima existencia, y cuando a su vez moramos, esta persona entonara Daimoku por nosotros y nos protegerá>>. Como dice el Gosho, esto ocurrirá eternamente. Miojo significa “Ley mística” y en particular el carácter ho quiere decir tanto Ley como “agua que corre” para indicar que la Ley es como el agua que corre y que todos los seres humanos en cada instante están dentro de este flujo. De aquí la importancia de la parte de la quinta oración dedicada a los difuntos es el espacio en el cual nos concentramos en este flujo comunicativo que trasciende los conceptos de vida y muerte. Sin embargo la comprensión de todo esto depende de nuestra fe, de cuanto hayamos profundizado el Budismo y por eso el Daishonin dice que <<solo la fe es realmente importante>> (Gli scritti di Nichiren Daishonin vol. 4 p. 194). Y haciendo referencia a aquellos que logran la Budeidad en el transcurso de su existencia y después vuelven a nacer en este mundo se expresa en estos términos: <<quien se despierta profundamente a la verdad [de la vida] y la cultiva en si mismo, esta en acuerdo con el querer de todos los Budas a través del tiempo. El recibirá la protección de los dos santos, de las dos divinidades celestiales y de las diez diosas, y sin impedimento alguno renacerá en la suprema tierra de la luz tranquila. En un instante regresa en el reino de los sueños en el cual repite el ciclo de nacimiento y muerte en los nueve mundos. Su cuerpo [de la Ley] penetra en la tierra de las diez direcciones, y su mente penetra la vida de todos los seres sensibles. El presiona desde el interior e induce desde el exterior, combinando oportunamente las dos cosas [para conducir las personas a la iluminación]. Armonizando las causas internas y las causas externas, emplea el infinito poder de la compasión con el fin de llevar beneficios a los seres vivientes a lo largo y a lo ancho>> (Gosho Zenshu p.574). En definitiva, una persona que logra la Budeidad renace continuamente en este mundo para ayudar a los demás a volverse Budas. Es allí entonces que nacer y morir ya no son causas de sufrimiento sino medios para manifestar la iluminación y actuar en beneficio de los demás. Como prueba de esto

esta el luminoso ejemplo de nuestros maestros Makiguchi y Toda y de su sueño mas fuerte que la muerte.