COMUNICADO DE PRENSA

Lunes, 20 de agosto de 2012 Contactos de prensa:
Sr. Álvaro Moreno, CGE ▪ 787-461-5331 Dra. Lida Orta Anés, APPU ▪ 787-758-8232 Sr. Ángel Santos Rosa, HEEND ▪ 787-783-8790

Organizaciones universitarias reclaman participación democrática de la comunidad universitaria y externa en decisiones sobre asuntos de seguridad en el Recinto de Río Piedras de la UPR al comienzo del nuevo año académico
Rectora del Recinto de Río Piedras pretende gobernar a espaldas de la comunidad universitaria San Juan - La Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios (APPU), el Consejo General de Estudiantes del Recinto de Río Piedras (CGE), la Hermandad de Empleados Exentos No Docentes de la Universidad de Puerto Rico (HEEND), el Sindicato de Trabajadores de la Universidad de Puerto Rico (Sindicato), y la Unión Bonafide de Oficiales de Seguridad de la Universidad de Puerto Rico (UBOS) nos damos cita esta mañana frente a la emblemática Torre de la Universidad, como miembros y representantes de la comunidad universitaria, para expresar nuestro sentir en torno al comienzo del nuevo año académico, y a los proyectos a que nos enfrentamos originados desde la Rectoría sin la debida consulta con esta comunidad universitaria. Comenzamos el año académico con un recinto radicalmente diferente al que conocíamos. Vallas de seguridad controlan el flujo vehicular dentro del Recinto y cámaras de vigilancia han sido instaladas para pronto empezar a observar a los miembros de la comunidad universitaria. Además, los estudiantes cuentan con un menor ofrecimiento académico y la situación de los profesores y empleados cada vez es más incierta. Los miembros de la comunidad universitaria habíamos previsto esta situación desde el semestre pasado, cuando resonaban los planes de la administración de implementar un ambicioso y controversial plan de seguridad que incluía el monitoreo y la vigilancia electrónica. En aquel momento denunciamos constantemente el proceso atropellado y antidemocrático con el que se pretendía implementar este plan. Recordemos que no se permitió la participación de los estudiantes, profesores ni trabajadores en ninguna de las etapas de redacción y desarrollo del Plan de Seguridad. La Rectora hizo caso omiso a los reclamos para que se incluyeran en el proceso a miembros de la comunidad universitaria a través de la Junta Coordinadora de Seguridad. Esta Junta está compuesta por representantes de las organizaciones que agrupan y representan a empleados, estudiantes, docentes, no docentes, y por representantes de la administración universitaria. Por otro lado, también cayeron en oídos sordos los reclamos para que las comunidades aledañas al Recinto participasen en el proceso de desarrollo del Plan de Seguridad. La comunidad universitaria reconoce la importancia que tiene para el Recinto los lazos de trabajo conjunto que deben establecerse con las comunidades de su entorno. Un Plan de Seguridad que no tome en consideración la realidad de los alrededores del Recinto ni que considere las preocupaciones de las comunidades aledañas es un plan destinado a fracasar. Más allá de las diferencias que podamos tener con el contenido del Plan de la Rectora, es importante denunciar la forma antidemocrática en que este se ha estado implementando.. Recordemos que la reunión

del Senado Académico en que se discutía dicho plan, al comienzo del semestre pasado, terminó de forma abrupta cuando la Rectora decidió cesar los trabajos por “indisciplina del cuerpo”. Luego la rectora pretendió enviar directamente el Reglamento de Seguridad y Monitoreo Electrónico mediante cámaras de seguridad a la Junta de Síndicos para su aprobación. Gracias a nuestra denuncia, la Junta de Síndicos le devolvió el Reglamento a la Rectora para que lo consultase primero con la comunidad universitaria. Pero la Rectora pretende que a través de un “blog” en internet, la comunidad universitaria se expresara en torno al plan, pero sin garantía de que esos señalamientos serían atendidos. De hecho, la semana pasada, antes del comienzo del semestre académico, culminó el periodo para que los universitarios se expresaran sin mucha trascendencia. Podemos dar fe de que no se debió en ningún momento a la falta de interés de los estudiantes, profesores y trabajadores. Es una falta de respeto al espíritu que debe caracterizar a todo universitario que la Rectora pretenda gobernar este Recinto a la usanza monárquica: tener unos organismos de mera consulta, pero hacer en última instancia lo que le viene en gana. En cuanto al contenido del Plan de Seguridad, el Consejo General de Estudiantes, a través de su Comité de Seguridad, realizó el año pasado un minucioso análisis del mismo e hizo públicas muchas de sus preocupaciones y sugerencias. En el informe sometido por el CGE se atendían los asuntos más controversiales del Plan y se proponían alternativas para mejorar la seguridad en el Recinto. Además, se hacían los siguientes señalamientos: 1. En primer lugar, la propuesta del campus peatonal, que incluye las vallas, los sellos y los medios de transportación dentro del recinto, aunque en principio nos parece meritoria, no ha sido respaldada por ningún estudio demuestre su viabilidad y alcance. Especial atención merece, por ejemplo, la ínfima cantidad de trolleys disponibles para la transportación de 15,000 estudiantes. 2. En segundo lugar, la controversial implementación de las cámaras de vigilancia ignora los estudios que demuestran que no son eficientes para la prevención de delitos contra la persona y la propiedad. Las estadísticas demuestran que las cámaras permiten el esclarecimiento de entre un 3 y un 5 por ciento de los actos delictivos. Además, un sistema de monitoreo electrónico mediante cámaras de seguridad que esté controlado unilateralmente por la rectora y la oficina de seguridad del recinto se presta para persecución selectiva contra voces disidentes. Por estas razones el CGE recomendó, entre otras cosas, 1. Considerar áreas vulnerables fuera de los límites del campus, en áreas altamente pobladas, en donde residen estudiantes y auscultar la implementación de medidas de seguridad desarrolladas en conjunto. 2. Crear un sistema de escoltas. 3. Clausurar edificios en desuso. 4. Integración de la Comunidad de Río Piedras en la discusión de asuntos de seguridad. Por otro lado, ni el plan de seguridad ni el reglamento de monitoreo electrónico están contextualizados al grave problema de violencia hacia las mujeres que se ha dado en el campus de Río Piedras. Esto es así a pesar de que parte de los fondos para el plan de seguridad y para la instalación de cámaras provienen de fondos del Departamento de Justicia de Estados Unidos, dirigidos específicamente a atender varias modalidades de violencia hacia las mujeres que ocurren en los campus universitarios. El Reglamento propuesto por la rectora no está debidamente contextualizado al ámbito universitario. Únicamente prohíbe cámaras de seguridad en los baños, vestidores y dormitorios lo que reduce al mínimo la expectativa de privacidad que protege la función docente, todo ello en menoscabo de la libertad de expresión y libertad de cátedra, garantías imprescindibles para la mejor educación y la búsqueda de la verdad. En el espacio universitario rigen valores de libertad de cátedra y expresión que solo se pueden salvaguardar respetando al máximo la privacidad de todos los miembros de la comunidad universitaria, tal y como lo advirtió la Comisión de Derechos Civiles de Puerto Rico, en un informe del 1971 sobre el uso de cámaras para fines de seguridad en la Universidad de Puerto Rico. No debemos olvidar que en el

pasado, y no solamente durante conflictos huelgarios estudiantiles y laborales, se practicó en el recinto carpeteo arbitrario y selectivo. Por otra parte, este comité multisectorial ha exigido que cualquier plan de seguridad debe ser discutido con la Junta Coordinadora de Seguridad del Recinto, que la rectora rehúsa reconocer. Esa Junta atendía asuntos tales como la condición del alumbrado del Recinto, mientras que ahora, con esta rectora, la iluminación nocturna no es la adecuada ya que hay un gran número de focos fundidos en el Recinto y se ha reducido el número de oficiales de seguridad. Ambas condiciones demuestran la indiferencia y menosprecio de la rectora por la seguridad y revelan que el verdadero fin de las cámaras de seguridad no es la seguridad. La iniciativa de este plan de seguridad es parte del proyecto integral que tiene el gobierno de controlar la ciudadanía, pero sobre todo la Universidad de Puerto Rico, como lo demuestra el proyecto de Reforma “Golpe de Timón”, el regalarle 50 cuerdas de alto valor agrícola y de investigación al alcalde de Gurabo, la eliminación unilateral después de matriculados de 400 secciones (afectando a miles de estudiantes), la intención de limitación del derecho a la fianza, el mandar a la cárcel por 3 años a todo el que proteste en el país con el nuevo Código Penal y ahora el Reglamento de Seguridad y Monitoreo Electrónico de la rectora. El ejemplo más reciente del estilo de vigilancia totalitario que impera en el recinto es el caso del distinguido profesor José Molinelli que es acusado por los mismos administradores que él tiene demandados por robo intelectual ante la corte federal. Uno de los testigos de cargo en el caso del Prof. Molinelli es también investigador del Centro de Recursos para Ciencia e Ingeniería, una de las instancias universitarias señaladas por el “National Science Foundation” como que no cumple con los informes de tiempo y esfuerzo, lo que ha llevado a la congelación de los fondos asignados por esa agencia federal a la UPR hasta por lo menos enero de 2013. La represión contra el Prof. Molinelli demuestra la mentalidad opresora y carpetista que estará detrás de las cámaras de seguridad, al igual que la mentalidad de persecución hacia los grupos señalados en las páginas 13 y 14 del informe al Gobernador “Golpe de Timón”. Es preciso que la administración comprenda, de una vez y por todas, que cualquier proyecto que pretenda implementarse en la Universidad, y particularmente en el Recinto de Río Piedras, debe contar con la participación y el insumo del resto de la comunidad universitaria, entiéndase estudiantes, docentes y empleados no docentes. Los universitarios no asumirán como suyo ningún proyecto, sea académico, administrativo, fiscal o de seguridad, que les sea impuesto. Para que los proyectos universitarios se encaminen deben contar con la plena y democrática participación de sus miembros, de otro modo están, de ante mano, destinados a fracasar.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful