Marsilio
Ficino:
El
amor
como
fundamento
erótico
del
ser
 Leonardo
Céspedes
 
 La
palabra
amor
se
puede
entender
con
una
infinidad
de
connotaciones,
tiene
un
campo
 semántico
 inagotable
 y
 si
 revisamos
 las
 interpretaciones
 que
 se
 le
 han


dado
 en
 la
 historia,
vemos
que
no
sólo
han
abarcado
el
dominio
corporal.
El
término
amor
también
 puede
 comprender
 significados
 en
 torno
 a
 lo
 espiritual
 o
 incluso
 asociados
 con
 la
 armonía
 del
 cosmos
 y
 el
 orden
 universal.
 Además,
 por
 lo
 general,
 todo
 análisis
 sobre
 esta
 concepción
 está
 relacionado
 con
 los
 significados
 simbólicos
 de
 la
 entidad
 mítica
 griega
Eros1.
 Una
 época
 que
 revivió
 el
 interés
 sobre
 este
 tema
 fue
 el
 Renacimiento.
 Uno
 de
 sus
 primeros
 representantes,
 Marsilio
 Ficino,
 construyó
 un
 sistema
 filosófico
 en
 donde
 el
 amor
 ocupa
 un
 papel
 fundamental.
 En
 el
 libro
 De
 Amore2,
 este
 autor
 escenificó
 una
 celebración
 en
 honor
 a
 Platón,
 en
 la
 cual,
 simulando
 una
 situación
 equiparable
 a
 la
 expuesta
 en
 la
 obra
 El
 Banquete3,
 distintos
 personajes
 plantean
 un
 discurso
 en
 el
 cual
 abordan
 los
 mismos
 asuntos
 del
 diálogo
 del
 pensador
 griego
 con
 una
 carga
 temática
 adicional.
 Esta
 dosis
 extra
 es
 lo
 que
 le
 da
 a
 la
 obra
 de
 Ficino
 una
 distinción
 con
 la
 del
 filósofo
 griego.
Marsilio
se
basa
en
Platón
para
hablar
del
amor,
pero
lo
hace
en
otro
sentido
y
 desarrolla
 así
 un
 concepto
 propio:
 el
 amor
 platónico.
 Esta
 nueva
 teoría
 parece
 ser
 el
 resultado
de
un
intento
por
hibridar
el
platonismo
y
el
cristianismo.


























































 

1
Edgar
Morales.
“Prolegómenos
a
una
erotología
simbólica”,
Revista
Digital
Universitaria.
2006,


vol.
7,
núm.
5.
Pássim.

2
Marsilio
Ficino.
De
Amore.
Comentario
a
El
Banquete
de
Platón.
Madrid:
Tecnos,
1994.
 3
Platón.
El
Banquete.
Madrid:
Gredos,
1988.



 donde
 el
 tema
 tratado
 es
 uno
 de
 los
 tantos
 problemas
 que
 Platón
 abordó
 en
 sus
 obras.
pero
sagrada.
 al
 cual
 debemos
 aspirar
 según
 Ficino.
una
ontología.
 si
iniciamos
nuestra
preparación
hacia
el
Bien.
Ficino
distingue
dos
 tipos
de
amor.
el
resultado
puede
ser
una
locura
enfermiza.
 también
 se
 experimenta
 una
 alienación
mental.
 el
 Bien.
op.
p.
Sin
embargo.
a
 su
 vez.
 quien
 ocupa
 un
 lugar
 de
 intermediario
en
la
cadena
del
ser.
esta
concepción
revela
un
 planteamiento
sobre
toda
nuestra
realidad.
 Más
que
mostrar
una
definición
sobre
un
aspecto
del
mundo.
la
inmortalidad
y
felicidad
eterna.
 
 El
espíritu
como
mediador
 El
hombre
ocupa
un
lugar
protagónico
en
la
filosofía
de
Ficino.
 La
 Belleza
 nos
 habla
 de
 otro
 mundo.
 “La
 filosofía
 de
 Marsilio
 Ficino
 en
 su
 comentario
 al
 Banquete
 de
 .
Marsilio
 























































 
 Platón”
en
III
Jornada
de
estudios
italianos.
 en
 De
 Amore
 se
 discute
 un
 aspecto
 esencial
 de
 toda
 la
 producción
 filosófica
 de
 Marsilio:
 el
 amor.
las
perfecciona
en
la
belleza
y
las
conduce
a
Dios”4.
cit.
 4
 María
 del
 Carmen
 Rovira.
 el
 amor
 también
 puede
 ser
 destructivo
 en
 el
 caso
 de
 un
 amante
 que
 no
 sea
 correspondido.
divino
e
inmortal.
Discurso
VII.
Capítulo
III..A
 diferencia
 del
 diálogo
 platónico
 citado
 arriba.
 Tal
 como
 lo
 indica
 la
 filósofa
María
del
Carmen
Rovira:
el
amor
es
para
Ficino
una
“fuerza
vital
universal
que
 une
todas
las
cosas.
entraremos
en
un
proceso
de
ascensión
 al
 cual
 Marsilio
 llama
 “furor
 divino”5.
México:
UNAM.
En
cambio.
esto
es.
a
través
de
la
cual
llegamos
al
amor
auténtico:
la
unión
 con
Dios.
ya
que
él
es
quien
puede
 llegar
al
amor
auténtico
o
quedarse
en
la
etapa
terrenal.
 5
M.
uno
exterior
y
terrenal.199.
Ambos
estados
 están
 relacionados
 entre
 sí
 y
 se
 desarrollan
 en
 el
 hombre.
 En
 esta
 fase.
 Si
 sólo
ejercemos
el
amor
externo.
Desde
esa
perspectiva.
En
el
primer
caso
 existe
un
vínculo
con
la
idea
de
Belleza
y
en
el
segundo.
Ficino.
con
la
del
Bien.
otro
interior.


Ficino.
 En
 De
 Amore.
 a
 través
del
espíritu.
El
alma.
 se
 acopla
 a
 este
 cuerpo
 denso
 y
 terrestre
 […].
insinuándose
con
facilidad
en
este
espíritu
que
se
le
parece
mucho.
 Un
 estudio
 de
 esta
 noción
 central
 en
 la
 filosofía
 ficiniana
 lo
 realiza
 Ioan
 Culianu.
 confiere
 a
 este
 último
 vida
 y
 movimiento.
luego.8
 Esta
cita
expresa
la
idea
de
espíritu
y
su
relación
con
el
alma
de
acuerdo
con
Ficino.
Cap.
reina
sobre
el
cuerpo
y
lo
mueve.
 En
 Ficino
 existe
 una
 dualidad
 entre
 alma
y
cuerpo..
 8
M.manifiesta
un
carácter
ambiguo
del
amor.
Ficino
apud
Ioan
Culianu.
 se
propaga
primero
por
él
y.
 y
 esta
 observación
se
llama
fantasía.
 Sin
embargo.
llamado
espíritu.
Y
todo
lo
que
se
transmite
del
 cuerpo
al
espíritu
lo
percibe
el
alma
misma.
 una
 se
 encuentra
 en
 el
 siguiente
 fragmento
de
Teología
platónica:
 El
 alma.
Disc.
El
hombre
que
ama
puede
llegar
al
sumo
Bien
 o
a
la
completa
corrupción.
 siendo
 purísima.
De
 igual
 forma.
que
está
presente
en
él.
A
este
acto
lo
 llamamos
 percepción.
cit.
 además
 de
 tomar
 las
 fuerzas
 del
 alma
 y
 comunicarlas
al
cuerpo.
 su
tratado
sobre
el
amor
también
puede
ser
considerado
una
psicología
del
alma7.
ya
que
plantea
 la
posibilidad
de
ser
felices
lejos
de
la
incertidumbre
de
la
muerte
del
cuerpo.
 por
 mediación
de
un
corpúsculo
muy
sutil
y
luminoso.
De
hecho.
Ficino.
el
mediador
entre
ambos
es
 el
 espíritu.
 quien
 presenta
 varias
 definiciones
 de
 espíritu
 encontradas
 en
 las
 distintas
 obras
 de
 Marsilio.
 se
 vislumbra
 el
 papel
 que
 ocupa
 la
 fantasía
 en
 su
 pensamiento.
Madrid:
Siruela.
Eros
y
magia
en
el
Renacimiento
1984.
 los
 cuales
 parecen
 ser
 lo
 mismo.
también
captura
a
través
de
los
sentidos
las
“imágenes”
de
los
 























































 
 6
M.
 .
“Introducción”.
VI.
 pero
 hay
 momentos
 en
 que
 los
 distingue6.
 Para
entender
el
protagonismo
del
hombre
y
su
lugar
intermedio
entre
dos
mundos.
en
M.
la
relación
entre
alma
y
cuerpo
no
es
directa.
cit.
op.
op.
VI.
 Y.
 7
Rocío
de
la
Villa.
El
alma
es
para
Ficino
el
apoyo
ontológico
de
su
sistema.135.
 Después
 el
 alma
 observa
 y
 juzga
 esta
 percepción.
generado
por
el
 calor
del
corazón
en
la
parte
más
tenue
de
la
sangre
desde
donde
penetra
en
todo
el
 cuerpo.
 haciendo
 así
 que
 sea
 vital.
p.
 Marsilio
 explica
 que
 el
 espíritu.
habiendo
penetrado
por
su
mediación
en
todo
el
 cuerpo.
 estudioso
 del
 Renacimiento.
es
 necesario
 tener
 en
 claro
 los
 conceptos
 de
 alma
 y
 espíritu.
1999.


Cap.
El
alma
 juzga
a
los
cuerpos
a
través
de
la
imaginación
y
la
fantasía.
 11
Ibid.
 en
 especial
 con
 la
 idea
de
amor.
 Sin
 embargo.
XV.
 ya
que
este
experimentaría
lo
mismo
que
el
amante
en
la
primera
etapa.
en
esta
teoría
se
expresaría
bajo
una
especie
de
dialéctica
entre
el
sujeto
que
 ama
 y
 el
 objeto
 (segundo
 sujeto)
 amado.cuerpos
exteriores
y
las
refleja
al
alma
como
un
espejo.
 para
 quien
 el
 amado
 debe
 corresponder
 a
 quien
 le
 pretende:
 “quien
 no
 ama
 al
 amante
 ha
 de
 ser
 acusado
 de
 homicidio”10.
 
 El
amor
como
reconstrucción
erótica
del
ser
 Ficino
 hace
 un
 intento
 por
 unir
 su
 religión
 con
 las
 ideas
 platónicas.
el
mundo
y
la
eternidad.
Ficino.
Ahora.
ambos
 estarían
captando
la
belleza
del
otro
y
el
amante
volvería
a
resucitar
en
el
amado.
En
cambio.
 si
 leemos
 con
 más
 detenimiento
 al
 autor.135‐136.
 El
 amante
 muere
 ya
 que
 su
 espíritu
 es
 gobernado
por
la
figura
del
amado.
 























































 
 9
M.
“El
espíritu
del
amante
se
convierte
en
un
espejo
en
 el
 que
 brilla
 la
 imagen
 del
 amado”.
 puede
 generase
 una
 locura
 enfermiza
 ya
 que
 no
 traspasarían
a
lo
divino.
 10
Id.
Disc.
VI.
Disc.
 notaremos
 que
 el
 amor
 es
 una
 herramienta
 ontológica
 fundamental
para
llegar
a
estar
conectados
con
Dios.
op.
Hay
momentos
en
que
esta
última
categoría
se
separa
de
la
idea
de
Dios
y
 pasa
 a
 tener
 una
 calidad
 más
 divina
 que
 la
 misma
 deidad.
 .
el
sujeto
que
ama
reaparece
en
el
espíritu
del
objeto
amado.
cit.
Eso
sería
la
sensación.
 Al
corresponder
el
amado..
VI.
VII.
 sostiene
 Ficino.
ese
es
el
verdadero
 amor
para
Ficino11.
podemos
realizar
“un
esfuerzo
por
volar
a
la
belleza
 divina.
p.9
 El
amor.
p.226.
Cap.
provocado
en
nosotros
por
la
visión
de
la
belleza
corporal”.
Si
los
 amantes
 se
 quedan
 en
 esta
 situación.


 Lo
 humano
 se
 expresa
 en
 un
 «no‐lugar»
 situado
 entre
 estos
 dos
 planos
 ontológicos.
 pueden
 armonizar
con
el
cosmos.
que
realmente
 no
 ocupa
 ningún
 lugar.
 se
 unen
 por
 el
 espíritu
 (spiritus)
 intermedio.
unidos.
 En
 De
 Amor
 dice:
 “En
 nosotros.
el
espíritu.
que
es
mediada
por
un
ámbito
 intermedio.
Ficino.El
 proceso
 amoroso
 explicado
 por
 Ficino
 expresa
 cómo
 el
 hombre
 socializa
 con
 sus
 semejantes.
lo
real
se
expresa
por
un
mediador.
VI.
Disc.
 























































 
 12
M.
 Pero
 además.
 Esto
 podría
 equipararse
 a
 la
 dicotomía
 sujeto‐objeto.
El
alma
y
el
 cuerpo.
 Giorgio
 Agamben.
 USA:
 University
 of
 Minnesota
Press.
 Stanzas:
 word
 and
 Phantasm
 in
 Western
 Culture.
la
cual
es
divina.
 Agamben
afirma
que
lo
real
no
está
ni
en
el
objeto
ni
en
el
sujeto.
 en
 conjunto.
a
 otra
realidad.
 todo
 generado
 a
 través
 de
 un
 proceso
imaginario
y
en
un
espacio
simbólico.
se
abren
a
otras
posibilidades
y
por
lo
tanto.
VI.

 En
 el
 sistema
 ficiniano
 existe
 un
 eje
 alma‐espíritu‐cuerpo.
 y
 su
 goce
 es
 inacabado.
Pássim.
p.
 El
espíritu
y
las
imágenes
de
Ficino
serían
para
Agamben
uno
de
los
tantos
fantasmas
de
 Eros
 que
 articulan
 deseo
 y
 fantasía.
 el
 amor
 verdadero
 es
 la
 forma
 en
 que
 los
 hombres.
 El
 amor
 en
 Ficino
 es
 una
 forma
 de
 comunicación
 con
 sus
 pares
 humanos.
espíritu
(spiritus)
y
cuerpo.
cit.
 eterno.
 de
 naturaleza
 muy
 diferente
 entre
 sí..
el
alma
y
el
cuerpo.
evidentemente
hay
tres
partes:
alma.
 El
 objeto
 del
 deseo
 es
 para
 Marsilio.
ya
que.135.
 En
 el
 pensamiento
de
Marsilio.
generado
por
el
calor
del
 corazón
de
la
parte
más
sutil
de
la
sangre”12.
 el
 espíritu.
 en
 última
 instancia.
1993.
 Este
 es
 el
 fin
 del
 amor
 platónico
 planteado
por
el
filósofo
renacentista.
que
es
un
cierto
vapor
muy
tenue
y
transparente.
 Esta
triada
manifiesta
una
dualidad.
Cap.
 Dios.
 13
 .
 En
 este
 sentido.
Estas
dos
entidades
 son
 construcciones
 producto
 de
 una
 escisión
 ancestral.
op.
 la
 filosofía
 de
 Ficino
 se
 puede
 leer
 bajo
 la
 interpretación
del
filósofo
italiano
Giorgio
Agamben13.


 Culianu
 hace
 una
 comparación
 entre
 lo
 que
 él
 llama
 psicología
 empírica
 de
 Ficino
con
la
psicología
analítica
de
Jung.
Para
Culianu.
 como
 la
 comunicación
a
distancia.
 Para
 Culianu.
p.
 .
 creado
 en
 un
 terreno
 simbólico.
 p.
 pero
 los
 dos
 buscan
 un
 medio
 de
 representación
 de
lo
real
del
mundo.
 Aquí..
Pássim.
 Ficino
 presenta
 una
 psicología
 empírica
 cercana
 a
 planteamientos
 posteriores
como
el
del
psicólogo
Carl
Gustav
Jung15.
Bruno
y
Pico
son
representantes
de
 la
 magia.23.
Este
cambio
ahora
no
tendría
como
objetivo
entender
nuestros
fantasmas.
 17

Ibid.
op.
viajes
interplanetarios
o
la
estabilidad
emocional.
 sino
 crear‐descubrir
 objetos
 útiles
 bajo
 un
 nuevo
 orden
 social.
 























































 
 14
I.
 “El
 mago
 del
 Renacimiento
 es
 un
 psicoanalista
y
un
profeta.
 entendida
 esta
 como
 una
 ciencia
 del
 imaginario
 que
 pretende
 llegar
 a
 diversos
 propósitos
con
un
“eros
dirigido”..
Este
autor
expone
 que
en
el
desarrollo
de
las
ciencias
modernas
y
la
tecnología
aconteció
un
“cambio
del
 imaginario”.
En
el
último
 caso
 podríamos
 encontrar
 a
 Marsilio
 con
 De
 Amore.El
 territorio
 de
 lo
 erótico
 en
 Ficino
 rebasa
 los
 límites
 del
 cuerpo
 y
 llega
 a
 un
 punto
 fantástico.63.
sino
el
de
otros
 renacentistas
como
Giordano
Bruno
o
Juan
Pico17.
 Ficino
 representa
 todavía
 un
 imaginario
 mágico
el
cual
será
truncado
según
el
planteamiento
de
Ioan
Culianu.

 Con
 Agamben
 y
 Culianu
 podemos
 interpretar
 a
 Ficino
 desde
 una
 perspectiva
 innovadora.
 15
 Ibid..
la
cual
reposiciona
el
papel
filosófico
no
sólo
de
este
autor.
 afirma
Culianu16.
 En
 la
 consolidación
 del
 nuevo
uso
de
nuestra
imaginación
tendrían
un
papel
importante
la
religión
y
la
guerra14.
p.
La
diferencia
entre
ambos
es
que
 ocupan
 figuras
 simbólicas
 diferentes.
En
todos
ellos
podemos
ver
un
afán
 por
 llegar
 a
 resultados
 similares
 a
 los
 que
 pretende
 la
 tecnología
 actual.
Este
método
de
utilización
del
imaginario
sería
continuado
en
la
 modernidad
 por
 las
 ciencias
 psicológicas
 y
 sociales.
Culianu.
cit.
pero
también
se
anticipa
respecto
a
profesiones
modernas”.
 aunque
 es
 cierto
 que
 en
 sus
 otras
 obras
busca
también
los
demás
objetivos.
 16
Ibid..
los
autores
renacentistas
Ficino.22.


 “Prolegómenos
 a
 una
 erotología
 simbólica”.
 Metapolítica.
 ‐ Morales.
Traducción
de
Neus
Clavera
 y
Hélène
Rufat.
 De
 Amore.
el
amor
en
Marsilio
Ficino
refleja
un
sustento
ontológico.
 Madrid:
 Gredos.7/num5/art35/may_art35.pdf)
 ‐ Platón.
 núm.
3ª
ed.
 5.
 ‐ Ficino.
 Marsilio.
quien
está
entre
el
dilema
de
quedarse
en
lo
carnal.
 “Las
 estancias
 de
 lo
 invisible”.
 Comentario
 a
 El
 Banquete
 de
 Platón.
 María
 del
 Carmen.
 (Disponible
 en
 http://www.
Stanzas:
Word
and
phantasm
in
Western
culture.
una
herramienta
 comunicativa
 y
 un
 fin
 en
 el
 asenso
 hacia
 la
 Eternidad
 Divina.
 núm.
 ‐ Morales.
 Edgar.
 2011.
46‐50.
 Martínez
 Hernández.
 Esta
 meta
 es
 responsabilidad
del
sujeto
humano.
Ioan.
 Traducción
 y
 estudio
preliminar
de
Rocío
de
la
Villa.
 vol.
Traducido
al
 inglés
por
Ronald
Martinez.
 74.
todavía
puede
pasar
a
un
amor
más
profundo
y
contemplar
el
sumo
 Bien.
D.
México.
 ‐ Culianu.
 Italia:
 La
 realidad
 y
 La
 creación.
 .
1999.unam.
 15
 pp.
 vol.
 
 Bibliografía
utilizada:
 ‐ Agamben.
 7.
 1988.
Eros
y
magia
en
el
Renacimiento
1984.
USA:
University
of
Minnesota
Press.
1994.Bajo
esta
luz.
 Edgar.revista.
 15.F.
 ‐ Rovira.
esto
es.
 El
 Banquete.
 Traducción
 de
 M.
alcanzar
a
Dios.
Facultad
de
Filosofía
 y
Letras.
 2006.mx/vol.
Madrid:
Siruela.
 “La
 filosofía
 de
 Marsilio
 Ficino
 en
 su
 comentario
 al
 Banquete
 de
 Platón”
 en
 III
 jornada
 de
 estudios
 italianos.
1993.
Madrid:
Tecnos.
pp.
 Revista
 Digital
 Universitaria.
Giorgio.:
Cátedra
Extraordinaria
Italo
Calvino.
UNAM.
 que
aunque
Bello.

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