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En la familia más pequeña

(Fábula moralizante)

En Kankintú, de todas las familias del pueblo ésa era la más pequeña de todas, pues sólo había procreado dos hijos; mejor dicho, dos hijas. La mayor, dieciocho años cumplidos, era más bien baja de estatura, de figura algo recia y poco agraciada a simple vista; la hermana pequeña, a punto de cumplir los dieciséis, se apreciaba alta, espigada y de rostro muy atractivo: la muchacha más bella del lugar, al decir de todos los varones. Un día de cierta solemnidad se juntaron el padre y la madre de esas dos hijas tan diferentes: necesitaban discutir y planificar el futuro de la familia más pequeña del poblado. En sus mentes guardaban dos grandes interrogantes que resolver más pronto que tarde: Primero: ¿Cómo orientamos a nuestra hija pequeña para que con su gran belleza haga de nosotros una familia grande y acomodada en este pueblo? Segundo: ¿Qué hacemos con nuestra hija mayor para que su falta de atractivo no estropee aún más esta pequeña familia? - A la pequeña –se dijeron bien decididos- la casaremos con el hijo mayor de la familia más rica de esta comarca. Si lo conseguimos, nuestra hija puede lograrlo, podremos disfrutar de una hacienda rica, acomodada y sin problemas. Con ella cerca ya nunca más pasaremos necesidad. - Pensando en nuestra hija mayor -los dos progenitores estaban muy conformes-, podemos convencerla para que se vaya con las monjas (de hecho va a misa todos los días y los sábados enseña catequesis a los niños), o si no, le animamos para que trabaje en tierra de los latinos: ¡Dónde mejor para organizar su vida como ella quiera o pueda! Es demasiado fea y eso no conviene a esta familia tan pequeña si queremos asegurar un futuro grande para nosotros. Dicho y hecho. La bellísima hija pequeña se unió con el hijo mayor de la mejor hacienda y del negocio más próspero de ese pueblo. Por su parte, la hija más vieja se marchó a la ciudad de David, a una comunidad de hermanas religiosas, muy bien recomendada por el P. Tomás, párroco de la Misión ngobe. Por las mañanas trabajaba en un colegio privado y en horas de la noche todo su empeño era los estudios superiores. / …. /

debemos tener mucho cuidado con lo que hacemos. cuerpo grande y cabeza pequeña. Y nuestra bella muchacha fue apagándose más y más cada día. 1 – dagonila . Después de todo. ya no volvieron a saber nada de tan prometedora mujer: la niña preferida de sus padres. unido a dolorosos sacrificios y una extrema dedicación. grande en atractivos físicos. culminó sus estudios de medicina. sobre todo. pero. expresamente solicitó trabajar en el centro médico de Kankintú. Cuando no aguantó más sus desprecios y bajezas. señoras y señores. se especializó en ginecología.2012-08-02 Kankintú Asteazkena Fábula moralizante universal en territorio ngobe… xabierpatxigoikoetxeavillanueva . para más encanto. con muchísimo esfuerzo.No transcurrieron ni siete años para que el proyecto de esos buenos padres encontrara unos resultados inesperados: La HIJA PEQUEÑA. Su marido se aburrió pronto de ella. en plena comarca ngobe de Ño Cribo. Volvió a casa de sus padres (seguía siendo la más pequeña y pobre del pueblo). se marchó del pueblo siguiendo a otro hombre del que nadie conocía sus señas. no permaneció mucho tiempo en tan rica compañía. trabajaba afanosamente por la salud de las mujeres embarazadas y con los niños enfermizos de toda la comarca. la hija mayor. De una vez le concedieron el traslado. con un niño en malas condiciones y algunas enfermedades que su rico compañero le dejó a manera de despedida. porque las APARIENCIAS CASI SIEMPRE NOS ENGAÑAN… Y las sorpresas abundan. Después…. eso ya por su cuenta. sobre todo con las personas. y además se sumergió en estudios de pediatría. mantenía con mucho cariño y solicitud a sus queridos padres… Nunca les reprochó lo que años atrás hicieron con ella. De su parte. y se dedicó a las costumbres que siempre le habían acompañado: vivir bien y sin problemas a costa de los huesos de sus padres. Con semejante currículo. tierra de sus antepasados.