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Hace 10 años, el 3 de Marzo de 2002, la sociedad mexicana fue sacudida por el fenómeno televisivo llamado Big Brother.

Éste fue el primer Reality Show de enci erro producido y televisado en México y, como era de esperarse, replicó el éxito y las polémicas experimentadas en los 20 países en donde ya se había transmitido un program a de esta naturaleza. De acuerdo con la compañía de métrica y generación de conocimiento sobre audiencias de medios de comunicación, IBOPE AGB México, la primera emisión de d icho programa logró 24.3 puntos de rating promedio en los hogares a nivel nacional , es decir, un incremento del 90% respecto al promedio de rating del horario del año anterior. El concepto de Big Brother fue creado en 1997 por el equipo de John de M ol y producido por Endemol, una compañía de televisión de los Países Bajos. A pesar de q ue este programa no es el primer Reality Show (ya que se le atribuye a Candid Ca mera, estadounidense, 1948), sí marcó un parte-aguas en la televisión mundial, siendo replicado en más de 70 países y abriendo las puertas a una infinidad de proyectos s imilares. El Reality Show ha ido evolucionando conforme a las adaptaciones que en cada país ha experimentado debido a los diferentes estándares morales, conforme a la creciente competencia y la necesidad de ofrecerle un enfoque diferente al público , conforme al morbo de los televidentes, ávidos de intrometerse cada vez más en la v ida de artistas y líderes de opinión y principalmente, conforme a la voracidad por e ncima de toda ética de las compañías de televisión. Quizás las críticas más fuertes que se les han hecho a este tipo de televisión, en donde más de una vez ha quedado en evidencia el sufrimiento de los participante s, provienen de las reflexiones y conclusiones a las que invita la película The Tr uman Show, estrenada en 1998, dirigida por Peter Weir y protagonizada por Jim Ca rrey. Dicha película es un planteamiento extremo de este género televisivo, en donde se emite las 24 horas un Reality llamado “The Truman Show” que registra la vida de Truman, un joven de 30 años que ha vivido toda su vida sumergido, sin saberlo, en una sociedad artificial compuesta en su totalidad por actores, dirigidos por el productor Christof, quien ha controlado todo ese tiempo la vida del protagonista para lograr mantenerlo dentro de una isla contenida en un domo que es capaz de simular desde el transcurrir de los días hasta cualquier condición climatológica. The Truman Show es un planteamiento moderno de la situación que experiment a el protagonista de la novela 1984 de George Orwell, publicada en 1947, en dond e plantea una sociedad controlada hasta en sus pensamientos por El Consejo, quie n vigila a todos los ciudadanos por medio del Gran Hermano (Big Brother en inglés, de ahí el nombre del Reality Show), presente mediante pantallas en todas las casa s, en todos los edificios, en todas las calles. Haciendo las analogías pertinentes , vemos que El Consejo de la novela es para el programa de la película el producto r Christof, ambos capaces de controlar en todos los aspectos las vidas de sus ci udadanos (la sociedad inglesa en la primera, Truman y los actores en el segundo) . Vemos que el Gran Hermano que todo lo ve en la novela son para la película los t elevidentes. Lo que a Orwell preocupaba como miembro de una sociedad sumergida e n el totalitarismo de un partido político encabezado por un dictador, evoluciona h asta convertirse en la preocupación sobre los alcances que puede llegar a tener la influencia de la televisión, tanto en los personajes que participan en los progra mas de esta, como en la sociedad que los consume aparentemente sin juicio. The Truman Show es una advertencia sobre lo que podemos llegar a estar d ispuestos a observar en nuestras pantallas. En estos últimos diez años, que han sido años dominados por los Reality Shows, hemos visto cómo se ha evolucionado de la com plicidad del protagonista, ciudadano común, para ser grabado de manera permanente en encierros donde se concursa para mantenerse dentro del programa y ganar premi os; pasando por Realities en donde los protagonistas de estos concursos son cele bridades en la vida real; posteriormente celebridades grabando su día a día, mostran do a sus fans cómo viven, como conviven, dónde viven, etcétera; hasta variaciones real

los límites que debieran establecerse para los futuros Reality Shows deben estar lo más lejos posible de esta inhumana situación. Tal parece que nos tendremos que acostumbr ar a ver más frecuentemente programas en donde se engañe al protagonista de manera c ada vez más cruel y por un tiempo cada vez más prolongado. o como Punked. una cantidad obscena de desast res. sumerge a otras celebridades en situaciones críticas para jugarles bromas como: q ue crean que atropellaron a alguien. que ofendieron a algún fanático y serán demandados por estos. en donde actores en ambi entes controlados hacen lo posible por sacar de sus casillas a personas que cree n que interactúan de manera real con éstos. programas de MTV como Boiling Points. Sin duda alguna. que incendiaron alguna casa. en fin. Estos últimos dos programas son evidencia o por lo menos dejan abierta la posibilidad de que los límites de lo que se reproduce en televisión en ningún sentido están impuestos por cuestiones morales. Por ejemplo. The Truman Show plantea q ue esta máxima crueldad es simular por completo toda relación humana y experiencia d e vida y que el máximo tiempo es el tiempo vida mismo.mente alarmantes y cercanas a la situación de Truman. se sumerge a protagonistas e n una realidad simulada para ser grabada en televisión sin conocimiento de los mis mos. en donde. por un lapso de ti empo que generalmente consta de unas cuantas horas. con el fin de sacar su peor lado o hacerlos entrar en pánico. . en donde el actor y produ ctor Ashton Kutcher.