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Territorios en aceleración contemporánea

Abstrac Se considera al territorio como un factor estratégico para el despliegue geográfico o la localización de establecimientos; es decir el territorio (y sus contenidos) considerado factor locacional de todo tipo de actividad. Según Milton Santos, se considera al espacio como un producto de la sociedad que lo ha generado. Resulta obvio que las transformaciones en el orden social, económico y cultural afectan la forma y la estructura del territorio. Cuando la sociedad actúa sobre el espacio, no lo hace sobre los objetos como realidad física, sino como realidad social, formas-contenido1, esto es, objetos sociales ya valorizados a los cuales la sociedad, busca ofrecer o imponer un nuevo valor. La acción se da sobre objetos ya elaborados, es decir, portadores de acciones incluidas, pero aún presentes. Esos objetos de la acción están, de este modo, dotados de una presencia humana y por ella cualificados. En éstos últimos treinta años la dimensión económica comienza a dominar sobre el territorio y deja sus huellas. Los actores económicos logran transformar los diferentes escenarios, que de acuerdo con Milton Santos, provocan una aceleración contemporánea, vale decir, transformaciones aceleradas sobre el territorio2. Podemos observar tres procesos dominantes relacionados con la economía y el territorio:  La globalización  La transformación en la organización de las empresas, la producción y el trabajo.  La concentración territorial de la economía en grandes espacios urbanos. Esta reestructuración global del capitalismo posfordista y neoliberal toma protagonismo a partir de la década de los setenta. Prevalece la dimensión económica surgiendo la inestabilidad de los nuevos escenarios3. Cabe tener en cuenta que las estrategias territoriales y los patrones de distribución territorial determinarán situaciones de saturación o vacancia según los casos, generando impacto urbanístico. Se reconocen zonas bien diferenciadas, zonas más atractivas y zonas menos atractivas. Definiendo una nueva anatomía territorial de atraso y de modernidad. Todas estas transformaciones con dominio de la dimensión económica deja sus huellas sobre el territorio dando lugar a nuevos escenarios, nuevos territorios en transformación constante generando, escenarios inestables4. La flexibilidad que caracteriza la reestructuración económica mundial está acompañada por políticas neoliberales, en las que disminuye notablemente la participación directa o la regulación del Estado en la dimensión económica. Esta dimensión, la económica que predominó sobre el territorio se vio sometida a un intenso proceso de cambio estructural a lo largo de los ´90. Concentración, extranjerización y pérdida de peso relativo

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La idea de forma-contenido une el proceso y el resultado, la función y la forma, el pasado y futuro, el objeto y el sujeto, lo natural y lo social. Esta idea también supone el tratamiento analítico del espacio como un conjunto inseparable de sistemas y objetos y de sistemas de acciones. 2 En el transcurso de la historia de la civilización, los espacios fueron configurándose por medio de procesos orgánicos, expresados a través de la territorialidad absoluta de un grupo, donde prevalecían sus características de identidad, exclusividad y límites, debidas a la única presencia de ese grupo. La diferencia entre áreas se debía a esa relación directa con el entorno. Podemos decir que, la solidaridad característica de esos espacios ocurría, casi exclusivamente, en función de esos negocios locales. Pero la velocidad de las transformaciones mundiales de este siglo, aceleradas vertiginosamente, hicieron que la configuración regional del pasado se desmoronase. 3 Según Ciccolella, Pablo., “Ciclo de Conferencias”, La Geografía Hoy. “Territorios del Capitalismo Global. Una Nueva Agenda para la Geografía Actual”. Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, 2005.
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Según Ciccolella, Pablo., “Ciclo de Conferencias”, La Geografía Hoy. “Territorios del Capitalismo Global. Una Nueva Agenda para la Geografía Actual”. Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, 2005.

de la industria a favor de los servicios fueron a mi entender tres de los elementos principales de la reestructuración económica socio-territorial. A lo largo de los diez o quince últimos años, la globalización económica ha reconfigurado la intersección de la territorialidad y de la soberanía tal como habían sido constituidas a lo largo del último siglo, después de luchas seculares. Respetar la existencia territorial, fortalece la trama urbana y social, se personalizan las relaciones y se mejora la calidad de vida, en suma es respetar la cultura local. Las ciudades son una red personalizada y sustentan la convivencia.

Lic. Miriam Giambuzzi-

Territorios en aceleración contemporánea. Se considera al territorio como un factor estratégico para el despliegue geográfico o la localización de establecimientos; es decir el territorio (y sus contenidos) considerado factor locacional de todo tipo de actividad. Según Milton Santos, se considera al espacio como un producto de la sociedad que lo ha generado. Resulta obvio que las transformaciones en el orden social, económico y cultural afectan la forma y la estructura del territorio. Cuando la sociedad actúa sobre el espacio, no lo hace sobre los objetos como realidad física, sino como realidad social, formas-contenido5, esto es, objetos sociales ya valorizados a los cuales la sociedad, busca ofrecer o imponer un nuevo valor. La acción se da sobre objetos ya elaborados, es decir, portadores de acciones incluidas, pero aún presentes. Esos objetos de la acción están, de este modo, dotados de una presencia humana y por ella cualificados.

En éstos últimos treinta años la dimensión económica comienza a dominar sobre el territorio y deja sus huellas. Los actores económicos logran transformar los diferentes escenarios, que de acuerdo con Milton Santos, provocan una aceleración contemporánea, vale decir, transformaciones aceleradas sobre el territorio6.    Podemos observar tres procesos dominantes relacionados con la economía y el territorio: La globalización La transformación en la organización de las empresas, la producción y el trabajo. La concentración territorial de la economía en grandes espacios urbanos. Esta reestructuración global del capitalismo posfordista y neoliberal toma protagonismo a partir de la década de los setenta. Prevalece la dimensión económica surgiendo la inestabilidad de los nuevos escenarios7.
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La idea de forma-contenido une el proceso y el resultado, la función y la forma, el pasado y futuro, el objeto y el sujeto, lo natural y lo social. Esta idea también supone el tratamiento analítico del espacio como un conjunto inseparable de sistemas y objetos y de sistemas de acciones. 6 En el transcurso de la historia de la civilización, los espacios fueron configurándose por medio de procesos orgánicos, expresados a través de la territorialidad absoluta de un grupo, donde prevalecían sus características de identidad, exclusividad y límites, debidas a la única presencia de ese grupo. La diferencia entre áreas se debía a esa relación directa con el entorno. Podemos decir que, la solidaridad característica de esos espacios ocurría, casi exclusivamente, en función de esos negocios locales. Pero la velocidad de las transformaciones mundiales de este siglo, aceleradas vertiginosamente, hicieron que la configuración regional del pasado se desmoronase.

Cabe tener en cuenta que las estrategias territoriales y los patrones de distribución territorial determinarán situaciones de saturación o vacancia según los casos, generando impacto urbanístico. Desde mediados de los años 70 la economía Argentina se enfrenta a crudos síntomas de agotamiento de su modelo económico. Los principales problemas eran la crisis del Estado y las consecuencias monetarias del déficit público, las pujas distributivas inflacionarias ante la insuficiencia de financiamiento y, finalmente la caída catastrófica de la inversión, la descapitalización y la fuga de capitales ante el contexto de incertidumbre. Entre las décadas del ´70 y del ´80 la política económica aplicada llevó a que el producto bruto del sector económico alcanzara precios constantes, los niveles más altos de la serie histórica hasta el Plan de Convertibilidad en 1991. Sin embargo, ya en 1981 con el desmoronamiento del esquema basado en al atraso cambiario, las caídas del PBI son notables y sumergen al sector económico en una prolongada pendiente que se extiende hasta el Plan de Convertibilidad con notables caídas en los períodos hiperflacionarios como 1982, 1984 y 1989. Los problemas que surgen de dicha política económica derivaron en una situación crítica verificada durante los años 1989 y 1990 en donde los indicadores de la caída del consumo, la inversión y la demanda interna fueron de extrema gravedad. Los saqueos a supermercados y comercios mostraron no solamente la profundidad de los problemas sociales sino el nivel de vulnerabilidad del sector económico frente a la hiperinflación, y a la caída del consumo, e ingresos reales de la población. Desde el inicio del gobierno del ex presidente Carlos Menen, se concretaron en nuestro país una serie de cambios estructurales que modificaron por completo la fisonomía económica de la Argentina. En los años 89/91 las reformas encabezadas por los ministros Rapanelli y H. González no fueron tan espectaculares como las realizadas por Domingo Cavallo, éstas sirvieron de plataforma para la posterior aplicación del Plan de Convertibilidad. Básicamente los cambios económicos de la primera etapa menemista estuvieron dirigidos hacia tres sectores: la privatización de las empresas públicas, la apertura económica y la reforma tributaria. Estas medidas fueron acompañadas con la promulgación de la Ley de Reforma del Estado y la Ley de Emergencia Económica, que bregaban por el achicar el Estado, recortar el gasto público, incrementar las reservas internacionales del Banco Central como respaldo del capital circulante (como red de contención ante corridas bancarias), reducir la estructura administrativa del aparato estatal, desregular la economía, etc. A partir de abril de 1991, con la aplicación del Plan de Convertibilidad se revirtió esta tendencia y se inició el camino a la reforma estructural más profunda de la últimas décadas. La sanción de la Ley de Convertibilidad que fijó el tipo de cambio a un peso por dólar, junto a una desregulación enérgica de los mercados, la profundización de la apertura económica, el control de la inflación, el control de los salarios, la refinanciación de la deuda externa, y la llegada de capitales externos, cambió radicalmente la cultura económica. La inversión extranjera que ingresó a América Latina durante 1999, estuvo dominada por la presencia de las empresas españolas, generó grandes cambios en el sector financiero. Los bancos ibéricos representan el 35% de los activos totales de los 20 bancos extranjeros más grandes de América Latina, por encima de los estadounidenses que asciende a 29,7 %.
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Según Ciccolella, Pablo., “Ciclo de Conferencias”, La Geografía Hoy. “Territorios del Capitalismo Global. Una Nueva Agenda para la Geografía Actual”. Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, 2005.

La Argentina, es fuertemente influenciada por la inversión extranjera, pasó a recibir del 9,5 % de los capitales que en 1998 que se radicaron en América Latina, el 24,44 % en 1999 (Ver gráfico N° 1 y N° 2). Del total del capital exportado por España, el 72% tuvo como destino América Latina, habiendo sido del 29% al comienzo de la década (CEPAL, 1999). El aumento de las operaciones de fusiones y adquisiciones, se generó una fuerte extranjerización de la producción, ya que de las ventas de las 500 empresas más importantes de América Latina, el 38,7% corresponden a multinacionales, cuando en 1990 dicho porcentaje era del 26,6% (CEPAL, 1999).

GRÁFICO N° 1. INVERSIÓN EXTRANJERA 1998.

5, 0 00 %

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InversiónExtranjeraenAmérica

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Fuente: Elaboración propia, en base a datos de Franchising, N° 22, junio de 2000. GRÁFICO N° 2. INVERSIÓN EXTRANJERA 1999.

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InversiónextranjeraenAmérica

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1, 0 00 %

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Fuente: Elaboración propia, en base a datos de Franchising, N° 22, junio de 2000. La década de los ´90, con la implementación del modelo neoliberal y de una profunda reforma del Estado a través de la aplicación de medidas económicas tales como: descentralización, desregulación, estabilidad monetaria, convertibilidad, privatizaciones, sin olvidar la política económica de apertura externa y las inversiones extranjeras directas; constituyó un campo propicio para el proceso de globalización de las estructuras económicas en la Argentina. Dicho proceso esta acompañado por transformaciones en los patrones productivos, organizacionales, tecnológicos, de consumo y del espacio urbano. Las transformaciones globales que se manifiestan en las metrópolis no dejan de lado a la República Argentina; siendo el AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires y los Partidos de la primera, segunda y tercer corona urbana) un espacio particularmente fértil para dichos procesos. Se advierte que en la década de los ´90 en la periferia Metropolitana los shopping centers, hipermercados, parques de ocio y espectáculo, barrios privados, edificios inteligentes, accesos y autopistas metropolitanas, nuevas aglomeraciones industriales, etc, entre otros, son ejes y factores de cambios socio territoriales y de pautas de consumo. Los cambios más rápidos y fundamentales de los años ´80 han tenido lugar en la actividad financiera. “Los componentes fundamentales de esta transformación han sido la internacionalización de la actividad, la institucionalización de la inversión, la producción de innovaciones y el rol asumido por los bancos”...( Sassen, 1999). En ésta década la impronta esta dada por los avances tecnológicos los cuales inducen un cambio de paradigma en la forma de producción8. Los territorios se fracturan y se observan distintos aspectos socio territoriales los cuales se enfatizan. Sin embargo, este proceso de transformación acelerada9 (globalización-modernización) no es homogéneo, sino que estaría produciendo fragmentación socio-territorial, donde aparecen regiones, sectores sociales y sectores productivos que se modernizan, que se incorpora al sistema mundializado de relaciones económicas y culturales, que en términos reales se integran con economías vecinas; y regiones, sectores sociales y productivos que quedan excluidos de este proceso (Ciccolella, 1993). En la década de los noventa se acentúan las tendencias globalizantes siguiendo con el predominio de la dimensión económica contra opuesta a la relativización de las identidades culturales. Según Garcia Canclini (1995), el fortalecimiento de tendencias globalizantes y la generación de vastos espacios que desdibujan las identidades y referencias de los lugares, en términos de objetos urbanos, estilos arquitectónicos, hábitos culturales, estructura y morfologías urbanas que podrían pertenecer por igual a cualquier lugar del mundo, sin mayores referencias locales. Evidenciando la existencia de una puja entre lo local y lo global. Cabe mencionar, que esta tendencia hacia la globalización termina siendo un proceso homogeneizante. En este sentido, de acuerdo con Bayardo, R. Y Lacarrieu, M., se ha tendido a la convergencia hacia un modelo económico, un pensamiento y un estilo de vida únicos. La economía libre de mercado, la democracia liberal y el american way of life son entendidos como un destino inexorable de la

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Se puede decir, que las porciones de territorio instrumentalizadas ofrecen posibilidades más amplias de éxito que de otras zonas que no disponen de esos recursos de conocimiento. El territorio mejor equipado científicamente será capaz de ofrecer una mejor relación entre inversión y producto, gracias al uso just-in-time de los recursos materiales y humanos. 9 En Argentina pueden observarse procesos acelerados de modernización en el interior de la Región Metropolitana de Buenos Aires (en proyectos de renovación y reciclaje urbano) y en las ciudades de Córdoba y Mendoza (Ciccolella, P., 1997).

humanidad. La implantación de Mc Donald´s a escala mundial, la venta y consumo generalizado de muñecas Barbie, el uso extendido de jeans, son indicadores que rinden cuenta a esta homogeinización. Por otra parte, se intensifican las redes10, los flujos de tiempo real y flujos de estructuras geoeconómicas con temporalidades y velocidades diferentes en escenarios inestables. Pareciera que esta tendencia trata de desplazar a la geografía de zonas de producción específicas, es decir, mosaico de zonas. En definitiva prevalece un tejido de flujos, de redes y de lugares, donde se identifica el predominio de la fluidez sobre el lugar. A partir de ésta década, la de los ´90, los cambios generados dentro de las tendencias globalizantes del capitalismo flexible, nos permiten plantear el reemplazo de una geografía de la producción (cuasifordista) por una geografía del consumo (Ciccolella, 1998), evidenciándose una producción en conflicto. El notable desarrollo de autopistas metropolitanas está también articulado con la transformación territorial, favoreciendo el desarrollo de una metrópolis en forma de red o archipiélago (megalópolis) a diferencia del desarrollo metropolitana o compacto o en mancha de aceite de hasta los años ochenta. Motivo por el cual, los territorios tienden a formar una red o archipiélago, no reconociendo la jerarquía de ciudades de Chistaller. Desde el punto de vista socio-territorial se evidencian desigualdades, exclusión y marginalidades. Cabe señalar que el nuevo paradigma “posfordista”, ha tendido a generar una redistribución territorial considerable de los medios de producción induciendo, por lo tanto a la redistribución de las fuerzas productivas en su conjunto (Scott, 1988): ha generado un nuevo modelo selectivo de incorporaciónexclusión de áreas, determinando la declinación de unas y el ascenso de otras (Benko y Lipietz, 1992; Albuquerque y Curbelo, 1991; y Ciccolella, 1992 y 1993). Según señala Ciccolella (1999); efectivamente, la lógica de localización y tendencias de reestructuración metropolitana, como el surgimiento de alrededor de 250 emprendimientos inmobiliarios suburbanos bajo la forma de barrios privados, country clubs, farm club o clubes de chacras y aún el caso de las llamadas ciudades privadas, megaemprendimientos inmobiliarios, que como en el caso de Nordelta, prevén albergar algunas decenas de miles de personas. A partir del 2001 se podría decir que hay una selección territorial respecto a las inversiones inmobiliarias, como por ejemplo Catalinas Norte. Se reconocen zonas bien diferenciadas, zonas más atractivas y zonas menos atractivas. Definiendo una nueva anatomía territorial de atraso y de modernidad. Todas estas transformaciones con dominio de la dimensión económica deja sus huellas sobre el territorio dando lugar a nuevos escenarios, nuevos territorios en transformación constante generando, escenarios inestables11. La flexibilidad que caracteriza la reestructuración económica mundial está acompañada por políticas neoliberales, en las que disminuye notablemente la participación directa o la regulación del Estado en la dimensión económica. Esta dimensión, la económica que predominó sobre el territorio se vio sometida a un intenso proceso de cambio estructural a lo largo de los ´90. Concentración, extranjerización y pérdida de peso relativo de la industria a favor de los servicios fueron a mi entender tres de los elementos principales de la reestructuración económica socio-territorial.
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De acuerdo con Milton Santos, es indispensable precisar que las redes son también humanas, formadas indivisiblemente, por objetos y acciones. 11 Según Ciccolella, Pablo., “Ciclo de Conferencias”, La Geografía Hoy. “Territorios del Capitalismo Global. Una Nueva Agenda para la Geografía Actual”. Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, 2005.

A lo largo de los diez o quince últimos años, la globalización económica ha reconfigurado la intersección de la territorialidad y de la soberanía tal como habían sido constituidas a lo largo del último siglo, después de luchas seculares. Respetar la existencia territorial, fortalece la trama urbana y social, se personalizan las relaciones y se mejora la calidad de vida, en suma es respetar la cultura local. Las ciudades son una red personalizada y sustentan la convivencia.

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