Bruno Capasso

AÑO XII
COYUNTURA MUNDIAL Y LIBERACIÓN NACIONAL

BIBLIOTECA DIGITAL N.R.

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4 - 2012.

ÍNDICE

Los peores zarpazos los da el tigre herido de muerte…….5 “Imperium Mundi”, ¿quiénes son y qué quieren?...........14 La destrucción de Europa…………………………………..27 Rusia y Argentina, paralelismos y divergencias…………44 La hora de los Pueblos………………………………………50 La lucha por el dominio geovial petrolero……………....58 Hipótesis máxima: la Tercera Guerra Mundial..............70 La caída del Imperio………………………………………...77 Notas…………………………………………………………..84

A los que nunca se rindieron.

Los peores zarpazos los da el tigre herido de muerte.
La actual coyuntura mundial, única en sus alcances, pone a las Naciones ante su última oportunidad de Liberación. La “Globalización” ha fracasado. Aunque el Imperio Mundial se niegue a aceptarlo y lance por ello una descomunal contraofensiva hacia todos los puntos del planeta a la vez, el Rubicón ya ha sido cruzado y, como exhalaciones, los caballos de Alarico comienzan a moverse. Pero para entender como llegamos a este promisorio presente y comprender qué desafíos nos depara el futuro, vayamos primero al reciente pasado: La última y definitiva embestida por la conquista mundial comenzó a partir del derrumbe de la URSS, lo cual no marcó el fin de la “bipolaridad”, como suele decirse, sino el de la “tripolaridad”, tal cual detallaré en los capítulos subsiguientes. Este derrumbe significó la línea de largada para la imposición del “one world” por parte del Poder Mundial, para lo cual avanzó sobre el resto del mundo simultáneamente desde tres frentes, a saber: el frente psicológicocultural, el frente económico y el frente militar. La década del „90 fue la “época de oro” del capitalismo internacional; nada parecía poder detenerlo en su empresa de reinado universal, el “segundo” y “tercer” mundo (bloque comunista y “no alineado” respectivamente) literalmente se hundieron ante el “primero” (liberal capitalista); la consternación y el desconcierto eran totales y el Imperio avanzó arrolladoramente sobre los tres frentes:  En lo psicológico-cultural (mejor dicho “contra-cultural”), se creía entrar al “primer mundo” y su panacea del consumo y la “libertad individual”; era la apertura al “estilo de vida americano”, lo que se veía en las películas de Hollywood y miniseries estadounidenses ahora estaría al alcance de todos; cada “Mc Donalds” que se abría originaba un revuelo, a dichas sucursales se las reverenciaba como si fuesen Catedrales. Se rindió un verdadero culto al materialismo, a las marcas, al lujo de cotillón de los “shoping center” y a todo lo que fuese consumismo. En lo social cambió toda perspectiva, se aplico un “spencerismo” descarnado y se agrego al idioma local la palabra “looser” para designar con desprecio a todo aquel que quedara

afuera del sistema, ya que en el nuevo “maravilloso” mundo no había victimas sino “inútiles”.  En lo económico hizo aparición un nuevo personaje: el “gurú” de la economía; especie de “mago-sabio” formado en alguna Universidad estadounidense, quien esgrimía su título cual esgrimiese un cetro magnificente frente al cual todos se postraban… nadie osaba discutir al “gurú” (de hecho, hacerlo implicaba ser poco menos que quemado en una hoguera.) Así fue que la política se rindió ante la economía, y la economía se rindió ante los poderosos del dinero, esas eran las reglas del nuevo maravilloso mundo, todo lo demás era error. El neoliberalismo era la panacea, el remedio para todos los males. Así se privatizó todo, las fábricas cerraron y medio mundo se hizo taxista o quiosquero o… pordiosero, si es que no lo “indemnizaban”.  En lo militar el Imperio avanzó sobre las riquezas de los países díscolos del ex “tercer mundo”, en tanto de avanzar directamente sobre el ex “segundo mundo” se abstuvo, ya que era potencialmente catastrófico debido a que dichos países poseían armas nucleares (“si vis pacem para bellum”, ¡eterna verdad!). Países “terceristas” como Irak, por su parte, fueron los primeros en la mira de los ataques militares directos por parte del Imperio, no tanto por permanecer “políticamente incorrectos”, sino sobre todo por pretender mantenerse dueños de sus riquezas. El petróleo fue el botín más preciado en ambos tipos de guerra. Allí donde no podían comprarlo por monedas (caso de Argentina), buscaron apropiárselo mediante la desestabilización y la promoción de conflictos étnicos (caso de Rusia) o directamente lo arrebataban por la fuerza (caso de Irak). También fueron “manu militari” por los minerales africanos y a todo sitio donde hubiesen materias primas que saquear. Ciertamente la U.R.S.S. perdió la guerra fría, su última batalla fue Afganistán, pero su derrumbe fue, además de la naturaleza intrínseca aberrante y por lo tanto insostenible del comunismo, una obra de arte de “complot sionista”, mancomunado con la inteligencia de la CIA y las políticas de sabotaje del Departamento de Estado… y es que la U.R.S.S. fue para el Poder Mundial un experimento que se les fue de las manos, por lo que en sus comienzos la financiaron, mas después la combatieron. Fue Rusia, con la URSS, el imperio continental mas grande que ha existido, y de un día para otro se deshizo. Sus satélites y dominios, de la noche a la mañana, dejaron de girar alrededor suyo para pasar a girar alrededor de los EE.UU. Todo lo que la Rusia comunista había ganado a fuerza de sangre, horror y muerte, lo perdió en un abrir y cerrar de ojos sin disparar un tiro; y la obscenidad con la que entró al “libre mercado” es solo comparable a lo que

se vivió en Argentina; de hecho, por Rusia también anduvo Domingo Cavallo (único argentino perteneciente al exclusivo CFR) en su papel de gurú. Así Rusia entró al siglo XXI (como Argentina) completamente deshecha, subdesarrollada, prostituída, en práctica disolución tras la década del ‟90. Y su petróleo, el mas abundante del mundo, aquel mismo petróleo sobre el cual Hitler se lanzó desesperadamente en lo que fue la guerra mas violenta de la historia (y que a duras penas los rusos pudieron defender), ya no estaba en sus manos, sino en manos de los Rotschild, amos del Poder Mundial Sionista, por intermedio de sus correligionarios y secuaces, dueños de la petrolera “Yukos” (Jodorkovsky, Abrahamovich), Esta apropiación del petróleo ruso por parte del Poder Mundial tuvo un costo feroz, y no me refiero a dinero, sino a vidas: las dos terribles guerras chechenas tuvieron en ella su causa. Fue así que Rusia, en defensa propia, dio un batacazo inesperado: en un golpe palaciego, declara insano a Boris Yeltsin (el mayor cipayo de esas tierras) y con el apoyo total de las Fuerzas Armadas, Vladimir Putin asume el poder. Este estadista, del cual se podrían trazar algunas analogías con nuestro General Perón, enseguida se aboca a la reconstrucción de Rusia basándose en una política nacionalista-popular, enfrentada a liberales y comunistas, que no tarda en ser revalidada reiteradas veces, en elecciones democráticas, por la mayoría de los rusos. El genial analista geopolítico argentino (ya fallecido) Norberto Ceresole, se refería a una tríada imbatible para la liberación de los Pueblos, a saber: Caudillo, Ejército, Pueblo. De la unión de estas tres fuerzas se vería asegurada la Libertad, la Soberanía y la Fortaleza de toda Nación. Pues bien, Putin no solo tiene estas tres fuerzas, sino también una cuarta, que es la Iglesia Ortodoxa Rusa, lo cual hace su posición extraordinaria. Esa Iglesia Nacional que le falto a Perón, Putin la tiene; y es de este modo que las referencias y pronósticos de Dostoievski y otros escritores y pensadores del siglo XIX sobre la fuerza nacional-religiosa con la que Rusia sorprendería alguna vez al mundo, parece que se saltaron un siglo (pasando por alto el comunismo) para hacerse en el XXI realidad. De hecho, podría decirse sin temor a ser exagerado, que el renacimiento de la nueva Rusia trae con ella también aparejado el renacimiento de una nueva Bizancio. Todo esto hace de Rusia una imagen terrorífica para el Imperio Mundial… imagen que se convirtió en pesadilla hecha realidad cuando en 2003 Putin recuperó el petróleo ruso justo antes de que este fuese traspasado a Jakob y Nathaniel Rothschild por parte de los “oligarcas sionistas” (así los llaman, literalmente, en Rusia) Jodorkovsky, Abrahamovich y Vekselberg, que se

habían adueñado del mismo tras el derrumbe de la U.R.S.S. Putin libró una persecución implacable contra estos personajes; a Jodorkovsky (uno de los hombres más ricos y poderosos del mundo) y sus cómplices, los envió a prisión, en tanto Abrahamovich logró fugarse a Gran Bretaña (Rusia ha llevado a juicio también a nada menos que George Soros, el cual escapó) Ante el encarcelamiento de Jodorkovsky toda la prensa occidental desató una campaña furiosa en contra de Putin (llamándolo incluso “antisemita”), y hasta el mismo presidente estadounidense George Bush presionó en persona para que se lo liberase… mas todo fue en vano, Putin nunca cedió, sino al contrario, hizo mas dura su postura (hace cuestión de pocos meses se redobló la pena a este magnate; los cargos: robo de petróleo y estafas multimillonarias al fisco). Ese año, 2003, año de la segunda invasión a Irak, fue el punto culmine de la embestida imperial mundialista. Ya desde fines de los ‟90, el Dólar (divisa de pago internacional impuesta al mundo tras la derrota del Eje en la Segunda Guerra Mundial y que desde 1971 carece de respaldo alguno salvo las riquezas expoliadas a los Pueblos) se encontraba frente a su inminente debacle. Esta moneda, sobregirada mas de quince veces con respecto al capital real en que se apoya, perdía así de facto su posición en el mundo; las imposiciones de Bretton Woods (llamados “convenios”, a los cuales los EEUU estafaron al abolir el patrón oro) comenzaban a ser en los hechos poco mas que “papel mojado”. El Euro, por su parte, mostraba la solidez propia de la escuela alemana: una moneda no deficitaria, cuya emisión se regulaba bajo rigurosos controles de producción y balanza de pagos. Fue así que el Euro, a principios de este siglo, amenazaba seriamente al Dólar con desplazarlo en su posición de Divisa de pago internacional. Saddam Hussein, a su vez, en el año 2000 había decidido vender el petróleo iraquí por Euros, y ya no por Dólares, lo cual fue para el Imperio un durísimo golpe que no tardaría en responder. En 2001 la humanidad entró en shock al ver (por televisión y “en directo”) desplomarse las torres gemelas de Nueva York en lo que fue un atentado terrorista criminal sin dudas perpetrado por el Poder Mundial Sionista que en realidad gobierna a los EE.UU. Fue esta la justificación que utilizó el Imperio para invadir Afganistán, posicionando así sus tropas en un sitio completamente estratégico: bajo la “panza” de la misma Rusia, territorio por el cual atraviesa gran parte de la producción energética del mundo, que se proyecta directamente sobre la cuenca petrolífera del Cáucaso y es trampolín al Mar Caspio, el Golfo Pérsico y China y que, además, limita directamente con Irán y Pakistán. Luego de invadir Afganistán, los EE.UU. fueron por Irak y su enorme producción petrolífera, país al cual invadieron valiéndose de falsas y

ridículas excusas, sin importarle en lo más mínimo la oposición de varias naciones, sobre todo de Europa, que en la ONU condenaron el ataque. Nótese que en Irak, además de hacerse de sus extraordinarios recursos petroleros, el Imperio Mundial se aseguró también otra posición geoestratégica de fundamental importancia: Irak limita también con Irán (quedando así el país persa rodeado por ambos flancos), con Siria, y el Golfo Pérsico. Como podemos ver, el Imperio anglo-norteamericano sionista aplica así la Estrategia de Aproximación Indirecta estudiada y enunciada ya hace años por el eminente militar e historiador británico Lidell Hart. El objetivo de esta aproximación indirecta es doble: apunta al encierro de Irán y, sobre todo, al dislocamiento de Rusia. El ya retirado General Wesley Clarck (General de “cuatro estrellas”, es decir: el máximo rango en el Ejército estadounidense) afirmó públicamente en una entrevista televisada en EE.UU. (el 2 de marzo de 2007) que inmediatamente después del ataque a las Torres Gemelas fue informado por el mas alto mando de que “se atacarían siete países en cinco años, comenzado por Afganistán, siguiendo por Irak, Líbano, Siria, Somalia, Sudan, y acabando con Irán”. La exactitud de sus palabras quedaron demostradas cuatro años después de afirmadas, con los bombardeos de la OTAN sobre Libia y la guerra de cuarta generación desatada en contra de dicho país e inmediatamente después en Siria, países los cuales nadie imaginaba serian atacados por el Imperio, ya que no había excusa alguna para ello. Pero al Poder Mundial los tiempos se les han alargado, los cinco años que se fijaban como plazo en la orden dada a Clarck ya se han transformado en más de diez… no contaron con la fuerte resistencia insurgente en Irak (recordar Falluyah) que alargó allí la guerra casi ocho años, ni con la extraordinariamente férrea resistencia afgana que hasta el día de hoy no han logrado someter. Es decir, son más de diez años de guerra constante en que el Imperio no ha podido consolidar sus posiciones, lo cual les ha retrasado toda la operación, poniéndola ya al borde de la ruina. Pero lo peor para el Imperio es el tremendo costo económico que su ofensiva mundial significa; un costo inigualado en la historia. La guerra moderna es extremadamente cara. La infinita superioridad tecnológica y material del Imperio mundialista no es gratis. Los afganos resisten aun con algunos viejos AK-47 y RPG, ante los cuales los yanquis y sus peones de la OTAN se ven obligados a oponer toda clase de armamento híper-moderno y futurista… esta enorme brecha que a prima facie parecería indicar la garantía de la victoria imperial, a fin de cuentas termina señalando exactamente lo contrario, ya que en tanto los tercos afganos

(gente guerrera por excelencia) se nieguen a rendirse, lo único seguro que hay es que el Imperio vacíe aun más sus ya de por si vacías arcas. Como podemos ver, los ‟90 dieron inicio al asalto imperial por el dominio del mundo, asalto que durante dicha década tuvo un signo más pacífico que bélico, ya que si bien hubo costosas, destructivas y asesinas guerras (sobre todo la primera invasión a Irak, mas conocida como Guerra del Golfo) se basó más que nada en la penetración contracultural y económica de las Naciones de los ex “segundo” y “tercer” mundo. Para el final de la década este asalto contracultural y económico había mostrado ya su fracaso, Argentina y Rusia, ambos países considerados “pilares” de uno y otro mundo, se habían rebelado en plena debacle… con la significativa diferencia de que en el caso argentino la Rebelión fue signada por una Revuelta Popular contraria a la clase política entreguista, es decir: “de abajo hacia arriba”; en tanto que el caso ruso se caracterizó por ser un golpe palaciego, es decir: “de arriba hacia abajo” (sin que esto quite que en Rusia el descontento popular con respecto a Yeltsin era total) . Esta diferencia no es menor, de hecho explica perfectamente la razón por la cual Rusia hoy se caracteriza por tener una posición anti-mundialista firme y decidida en tanto la posición argentina es sumamente tímida y dubitativa. Esto se debe a que, a diferencia de Rusia donde fue el poder gubernamental y sus Elites los que giraron en redondo, en la Argentina es el Pueblo que en una Revuelta (de la cual quien esto escribe fue partícipe activo) exigió un cambio que al día de hoy aun no se ha dado. Para entender esto hay que comprender que Argentina no tiene Elites (entendiendo esta palabra en su verdadero significado) sino oligarquías cuyos privilegios dependen de su servidumbre al Poder Mundial. En Argentina solo se cambió neoliberalismo por progresismo, que es igual a decir “lo mismo pero con diferente apariencia”. Es lo que se conoce por gatopardismo. La clase política argentina no ha cambiado, de hecho es la misma, tan solo se ha metamorfoseado camaleónicamente. Este es el drama argentino, una presión popular que no encuentra una dirigencia que la represente y una presión histórica que la fuerza a retomar el rumbo truncado por la antipatria desde el año 1976; y frente a estas dos presiones una clase política al servicio del Poder Mundial (nacida del golpe cipayo del ‟76, diga lo que se diga) que pretende resistir, para lo cual se camufla y adapta a las circunstancias. Por supuesto esta situación no puede durar in eternum, por lo que la disyuntiva en nuestro país, nos demos o no cuenta, esta dada de la siguiente forma: o los que gobiernan interpretan la verdadera voluntad del Pueblo y el signo de los tiempos, o se darán absolutamente todas las condiciones para que una tormenta perfecta se desate sobre ellos. El 2003 marcó la cúspide de la ofensiva mundialista, el punto máximo de su expansión, a Afganistán se sumaron Irak, las torturas, los campos de

concentración in situ y en Guantánamo. La gran prensa alineada con el Poder Mundial (es decir, prácticamente la totalidad de la prensa occidental) mostraba a la humanidad las imágenes de los prisioneros de guerra atados de pies y manos, encerrados en jaulas a la intemperie, como si fuesen animales en un zoológico, todo esto como si fuese la cosa mas natural. Las convenciones de guerra brillaron por su ausencia. Bajo la consigna de “guerra preventiva contra el terrorismo” se dio carta blanca a todo tipo de atrocidades. Se atiborraron las mentes y la propaganda del sistema fomentó un odio que no se vivía desde los tiempos más oscuros que siguieron al fin de la Segunda Guerra Mundial, cuando todas las culpas y todos los males fueron arrojados sobre los derrotados, como si fuesen chivos expiatorios. La mentira campeó a sus anchas y las mentes estallaron en paranoia. Todo esto fue caldo de cultivo pergeñado para dar rienda suelta al espionaje, la represión, la coerción de la libertad de expresión y un nuevo macartismo. El Ojo de Sauron se hizo omnipresente y ahora todo lo vigila. Leyes “antiterroristas” fueron promulgadas por orden de los EE.UU. en sus países vasallos (incluyendo el nuestro, por supuesto). Nada parecía ya detener la ambición de dominio universal por parte de quienes se consideran “elegidos por dios” para enseñorearse del mundo, pero he aquí que han sucedido dos cosas: por un lado los Pueblos comenzaron a mostrar asco y hartazgo, y por el otro Rusia dijo “basta”. El 2003 fue también un punto de inflexión para el Poder Mundial, cuando este tenía la soga tendida alrededor del cuello de Rusia y ya se aprestaba a tensarla, Rusia imprevistamente cortó el nudo de un tajo… fue el fin de la unipolaridad y el renacimiento de un nuevo y necesario equilibrio en el mundo. A partir de allí los hechos se sucedieron vertiginosamente. El Poder Mundial, en su total tribulación, contestó con una contra-ofensiva desesperada hacia todos los frentes a la vez. Pero los resultados fueron en su mayoría reveses, cosechando el Imperio mas derrotas que éxitos. Haciendo un rápido racconto podemos resumir esta contraofensiva militar del modo siguiente:  En 2006 Israel descargó todo su terrible poder bélico sobre la pequeña y prácticamente desarmada República del Líbano. No se ahorró Israel el uso de armas prohibidas ni tuvo miramientos en realizar criminales bombardeos sobre la población civil; pero pese a la enorme cantidad de muertes y daños materiales que causó, nada de esto le alcanzó para doblegar al valiente Pueblo libanés. Las milicias del Hezbollah, armadas y adiestradas por la Guardia Revolucionaria iraní, sorprendieron al mundo con su capacidad de combate. Pese a la tremenda desigualdad de poder, el Hezbollah puso de rodillas a Israel en lo que fue la más humillante de sus derrotas.

 Dos años después, en 2008, el Imperio Mundial llevó a cabo la más demencial de sus aventuras militares. Atacó nada menos que a Rusia, valiéndose de Georgia, en su ofensiva contra Osetia del Sur. Los EE.UU. contaban con que Rusia no se movería, desconociendo las palabras escritas por Nietszche hace más de un siglo, donde afirmaba que en dichas tierras habitaría la “bestia rubia” de Europa… efectivamente pasó: Rusia en cuestión de horas despachó su 58º ejército, el cual atravesó las montañas y atacó en toda la línea a las fuerzas georgianas y de la OTAN, las cuales pusieron “pies en polvorosa” dejando varios muertos en el campo, incluyendo comandos norteamericanos. La Humanidad no se enteró, pero ese año estuvo al borde de la Tercera Guerra Mundial.  En 2011 el Imperio se alzó con una importante victoria, pero a un costo económico muy alto y en plena crisis financiera global. El grueso del costo lo puso sobre los ya sobrecargados hombros de Europa. Un pequeño pero orgulloso país, completamente Libre y Soberano, guiado por un Caudillo Nacional y Socialista, resistió por más de 9 meses las embestidas del poder conjunto de las potencias militares más importantes del mundo. La salvaje invasión de Libia y el aberrante asesinato de Muammar Gaddafi por parte de los esbirros del Poder Mundial es una herida abierta que marcará por siempre a nuestra generación. Tremenda injusticia que es además una terrible enseñanza que nos señala el error que significa confiar en el denominado “derecho internacional”; una espantosa advertencia sobre la verdadera naturaleza diabólica de la ONU y de lo que en el mundo se avecina.  El 2012, por su parte, arrancó con el cielo encapotado por negras nubes que amenazaban nada menos que la Guerra Mundial Nuclear. Una situación extremadamente tensa que tiene su epicentro en la guerra de cuarta generación llevada contra Siria (símil Libia) y el desarrollo atómico iraní. Las amenazas de Israel de realizar un ataque unilateral contra Irán, la inflexible posición de Rusia y China en sentido contrario y las provocaciones, que rayan lo demencial, por parte de USA, ponen al mundo al borde del desastre. Al momento de escribir estas líneas Rusia ha disuadido al Imperio Sionista Mundial de desatar el Armagedón, pero todo pende de un hilo, una sola chispa puede desatar el incendio y no se sabe que puede pasar. El enorme costo de la guerra hizo imposible que los amos del dinero pudiesen evitar la debacle financiera, la economía estadounidense quedó al borde del cataclismo. En 2008 nadie creía, en los ambientes más serios, que el desastre pudiese ser evitado. De hecho aun nadie lo cree en realidad. La verdad es que la crisis no ha sido detenida, ni siquiera controlada, y esto

por el simple hecho de que no es una crisis sino un derrumbe, tal cual lo manifiestan los mas laureados y prestigiosos economistas. Lo que si ha hecho el Poder Mundial es patear la pelota hacia adelante para así ganar el tiempo necesario para hacerse por la fuerza de los bienes primarios que precisa… además de haber realizado un fabuloso enroque: los “platos rotos” de la fiesta estadounidense los pagará Europa y su laborioso pueblo, es el precio del vasallaje. Lejos quedaron ya aquellos años de posguerra en que Europa pretendió erguirse unida y soberana bajo el liderazgo de estadistas de la talla de De Gaulle y Adenauer, ahora Europa no tiene grandes estadistas, sino pequeños cipayos… como Merkel y Sarkozy. Europa hace años que no es políticamente soberana, vasalla del imperio atlantista anglo-norteamericano, ahora es también su esclava económica. La ecuación es fácil: lo político impera siempre sobre lo económico. Será Europa la que deberá trabajar para sostener la economía-casino de los EE.UU. Será Europa la primera línea al servicio del Poder Mundial en las grandes guerras futuras que ya mismo se avecinan. En fabuloso enroque el Euro se destruye, Europa entera tiembla en conflictos sociales, y los Lehman, los Goldman Sachs, etc., se adueñan de sus finanzas. El Imperio Mundial ha sido por ahora detenido en Líbano, en Siria, en el Cáucaso ruso, en el Mar Amarillo, en Venezuela, pero sobre la “orgullosa” Europa avanza como antaño avanzaban los británicos sobre la India.

“Imperium Mundi” ¿Quiénes son y qué quieren?
El Imperio Mundial está dirigido por un poder supranacional sionista y mesiánico que se vale de tres fuerzas esenciales para ejercer su dominio sobre Occidente y, a través de él, gran parte del planeta. Estas fuerzas, de mayor a menor, son las que siguen: 1. La Banca trasnacional privada que opera a través del Banco de Inglaterra y la Reserva Federal estadounidense, propiedad de las 8 familias de banqueros sionistas que componen su cúspide, las cuales son: los Goldman Sachs, los Rockefeller, los Lehman y los Loebs Kuhn de Nueva York, los Rothschild de París y Londres, los Warburg de Hamburgo, los Lazard de París, y los Israelí Moisés Seif de Roma. 2. Los denominados “cuatro jinetes” del petróleo, corporaciones que son feudo de los clanes bancarios antes señalados, además de las Coronas británica y holandesa (ambas emparentadas), a saber: la Exxon Mobil, la Royal Dutch Shell, la British Petroleum Amoco y la Chevron Texaco. 3. El poder militar de la OTAN (organización armada surgida tras la Segunda Guerra Mundial, donde EE.UU. e Inglaterra son los jefes y los sometidos países europeos sus lacayos) al servicio de las fuerzas antes descriptas. Esta tríada compone la punta de la pirámide del Poder Mundial, ella financia y dirige a las internacionales mundialistas a su servicio, al mismo tiempo que impone sus directivas por la fuerza a aquellas Naciones que se nieguen a obedecerlas. La más importante de estas internacionales al servicio del Poder Mundial es sin duda la ONU (y así será en tanto no se quiten de dicha organización los postulados excluyentes y los derechos de veto, ambas prerrogativas respectivamente dictaminadas y ejercidas por las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial) De la ONU dependen a su vez un sinfín de otros organismos, cuya verdadera finalidad no es otra que allanar el terreno para el establecimiento de un Gobierno Único Mundial. Estos organismos se muestran la más de las veces como filantrópicos, usando como mascaradas la denominada “ayuda internacional”, tras la cual en realidad endeudan a las naciones con los usureros que parasitan al

mundo, o la denominada “justicia internacional”, detrás de la cual avalan u ordenan invasiones militares imperiales. Todos los organismos de la ONU y paralelos son, en fin, instrumentos de un gobierno mundial que busca superponerse por sobre los gobiernos nacionales, interviniendo en sus políticas, sus economías, sus finanzas y, también, su salud y su Cultura; es esta, y no otra, la autentica razón de la existencia del BM (Banco Mundial), el FMI (Fondo Monetario Internacional), la OMC (Organización Mundial del Comercio), la OMS (Organización Mundial de la Salud), la UNESCO, los “Cascos Azules” y un larguísimo etcétera (incluyendo organizaciones que dicen responder a fines ecologistas). La ONU es, repito, el ariete del Poder Mundial para la destrucción de las Naciones, y no es casual que tanto dicha organización como todas las que de ella dependen utilicen el color azul en sus banderas, ya que dicho color es el color de la masonería (la gran internacional que le precede) La masonería es, por su parte, una sociedad secreta que (dejando de lado los delirantes mitos fundacionales que pretenden remontarla a tiempos del rey Salomón) actúa en las sombras de manera centralizada desde el siglo XVII, ya que nace en paralelo con la gran Banca Trasnacional Privada, la cual, como ella, tiene su trono en Londres. Su época de gloria data de un par de siglos atrás. Hoy día la masonería como tal, es decir, con sus símbolos, sus “talleres”, sus logias especulativas, su “esoterismo”, sus rituales, etc., está relegada a un plano secundario detrás de logias operativas mucho mas prácticas y menos extravagantes, como ser: el Club Bilderberg, la Trilateral Commission, el Council of Foreign Relations, el Royal Institute of Internationals Affairs, el The Hudson Institute, el The RAND Corporation, el Cato Institute, el Carnegie Endowment for International Peace etc.; sin embargo todos estos organismos heredan de la masonería su orgánica, sus métodos y, sobre todo, sus objetivos. Fue la masonería (cuyos reales líderes fueron y son los clanes bancarios sionistas) la fuerza directriz que a partir del siglo XVIII destronó o anuló a casi todas las casas reales europeas (exceptuando, lógicamente, la británica) para así encumbrar a la burguesía y, con ella, imponer su anticultura individualista y materialista. Como su producto la ONU y las organizaciones antes citadas, los fines “filantrópicos” de la masonería son completamente falsos; su única finalidad es la destrucción total y absoluta de los lazos Comunitarios que hacen a las Naciones. Para lograr este cometido, dicha organización conspirativa mete el cuchillo hasta al hueso, comenzando por la célula básica de toda Comunidad Nacional: la Familia. Es la masonería y las organizaciones que de ella descienden las que están siempre detrás de la promulgación de todas aquellas leyes contrarias a la

naturaleza del hombre, tanto en la célula que es la Familia como el organismo que es la Comunidad. Algunos pocos ejemplos de estas leyes concebidas para destruir a las Naciones son:  En lo que respecta a la destrucción de la Familia: la del matrimonio entre personas del mismo sexo; la que otorga el supuesto “derecho” a la adopción por parte de parejas homosexuales (desestimando completamente, en una “contraditio in abyecto”, los derechos del niño); la que autoriza a cualquiera a cambiarse el sexo, la foto y el nombre que figura en su DNI sin ninguna prerrogativa salvo la de querer hacerlo (lo cual apunta a romper todo nexo con el origen y la identidad); la que libera el consumo de drogas; la del “divorcio exprés” basado en intereses puramente egoístas, pasando por alto a los hijos y la verdadera función familiar; la que otorga a la mujer embarazada el supuesto “derecho” a matar al niño que lleva en su vientre (aborto) o a matarlo hasta 40 días después de nacido (ley de infanticidio); las que gravan la heredad como bien material y no como solar; las que atentan contra la educación de los niños por parte de sus padres, separando así unos de otros; etc.  En lo que respecta a la destrucción de la Comunidad: la del sistema de partidos políticos, instrumentos de división y obstruccionismo que garantizan el dominio burgués y salvaguardan los intereses del capital privado por sobre los intereses de la Nación en su conjunto; la que disocia a la Banca, el Crédito y la Emisión Monetaria del Estado, primordial prerrogativa para la dominación del Pueblo por parte de una casta antinacional, usurera y parasitaria; las que avalan el régimen de explotación del trabajo ajeno, promoviendo así la atomización de la Comunidad mediante la lucha de clases, dividiendo al Pueblo para así dominarlo; las que otorgan privilegios a ciertas minorías en desmedro de la mayoría; las que atentan contra la Libertad de Expresión, aplicando “delitos de opinión”, imponiendo así una dictadura del “pensamiento único”; las que promueven el multiculturalismo con el fin de destruir la Identidad Cultural Nacional; las que niegan al Pueblo el Derecho Natural a ser propietario del Suelo en que habita; las que niegan al Pueblo el Derecho al Trabajo y a la Vivienda propia; las que avalan la renta improductiva; las que ceden la explotación de los recursos naturales a empresas trasnacionales; las que permiten que los medios de comunicación sean monopolizados por la alta burguesía apátrida; etc. Estos son tan solo algunos ejemplos de cómo estas organizaciones mundialistas, valiéndose de sus falsos opuestos partidos de “izquierda” y “derecha”, dirigen todo su accionar a la exacerbación contra natura de los denominados “derechos individuales”, entendiendo a los mismos como

“derecho a vivir de los demás” para lo cual a lo primero que apuntan es a demoler al Estado hasta reducirlo a una mínima expresión a su servicio, es decir: un mero instrumento policíaco destinado a asegurar la ley de la selva y el botín del león, o dicho de otro modo: a garantizar que el mas “fuerte” se coma a los mas “débiles” y que por ningún motivo los “débiles” se reconozcan hermanos entre sí, ya que si así sucediera, lo mas probable es que se uniesen y organizasen para derribar al “fuerte”… y es para esto que se les inculca a las masas el egoísmo y el desinterés: para que vayan mansas al matadero. Para lograr esto es que estas organizaciones se valen de la contracultura, su punta de lanza contra toda Tradición. Acabar con la Tradición es su principal objetivo, ya que la Tradición es la raíz nutriz del Pueblo y, al arrancarla, cae el Pueblo deshecho a su merced. Nótese que esta contracultura no se aplica de ningún modo bajo métodos democráticos, sus leyes antinaturales se imponen de forma dictatorial, pasando por encima de toda voluntad popular. No se preguntó al Pueblo si estaba o no de acuerdo con el “matrimonio” homosexual porque se sabía que el Pueblo se declararía por inmensa mayoría en contra; del mismo modo leyes que restringen la libertad de opinión fueron sancionadas. En casi todos las demás medidas tomadas por el gobierno en lo referente a estas cuestiones fundamentales para la Comunidad, la metodología fue la misma, se aplicaron estas leyes por la fuerza, por decreto o sin consulta popular. Y es que la democracia dejó ya de existir, si es que existió alguna vez… incluso la denominada “democracia” liberal burguesa entró ya en un nivel de contradicción de comedia insostenible. Sus primigenios postulados sobre la libertad de opinión, de expresión, de difusión, de libre organización y manifestación, sobre todo su antiguo principio que basaba en la voluntad de las mayorías la legitimidad, todo eso es ya letra muerta enterrada bajo los pies de la “Escuela de Frankfurt”. Para apurar la destrucción de toda Cultura Nacional y lograr así el sometimiento absoluto de los Pueblos ya no se avala desde los centros del Poder Mundial a la Voluntad Popular, sino que se la restringe y se la combate. El Poder Mundial en realidad tiene pavor a la Voluntad de los Pueblos y por eso se erige en pretendida elite “iluminada”, cuando la realidad es que se trata de una oligarquía oscura y tenebrosa. Por todo esto la palabra “tabú” para el burguesito de hoy en día es “populismo”, nótese bien: una expresión que contiene en sí misma el vocablo “Pueblo”, palabra esta que no incluye en ella a “progres” ni “liberales”; o lo que es igual: ni a burguesitos de izquierda ni a burguesitos de derecha, ambos igualmente apátridas y pusilánimes.

Es por esto que la burguesía se vale ahora de un despotismo “orwelliano”, basado en la mentira descarada y la persecución inquisitorial. Se ha transformado al mundo en un lugar inaguantable, de atmósfera irrespirable, que achata a las personas del mismo modo que ayer las achataba el comunismo. Es la dictadura de los progres y la estupidez de los detritos humanos, todos ellos elevados a “sabios” por sus amos que, dicho sea, nada tienen de tontos De deformes morales e imbéciles irrecuperables se vale el Poder Mundial para hacer realidad su anhelado reino universal. Ese mesiánico reinado sobre el mundo, con un reconstruido “Templo de Salomón” como epicentro de un poder ejercido sobre una humanidad esclavizada, es el mayor objetivo por el cual trabaja denodadamente la masonería hace más de tres siglos para sus amos sionistas. Y no crea el lector que el sionismo existe solamente desde fines del siglo XIX; la realidad es que viene de mucho más atrás, más allá de las denominaciones, los sionistas de hoy son los fariseos de ayer, esos mismos que Cristo llamó “hijos del diablo” y por cuyo odio fue crucificado. Y así como Cristo y su primer rebaño, siendo judíos no eran fariseos sino al contrario, del mismo modo son muchos los judíos de hoy que combaten al sionismo. El origen del sionismo hay que buscarlo mucho más atrás que Teodoro Herzl; de hecho, el libro de Isaías, en el Antiguo Testamento, es el manifiesto sionista por excelencia y fue escrito hace 2800 años (1). Allí dice: (a la Gloria de Sión) “Gente extranjera reconstruirá tus murallas, y sus reyes te servirán; tus puertas estarán siempre abiertas; no se cerrarán de día ni de noche, para que puedan traerte las riquezas de las naciones y entren los reyes con su comitiva. El país que no te sirva, perecerá; naciones enteras serán destruidas” Isaías 60, 10-12 (la salvación de Israel) “Se reconstruirán las viejas ruinas, se levantarán los edificios destruidos hace mucho. Los extranjeros se pondrán a cuidar los rebaños, los campos y los viñedos de ustedes. y a ustedes los llamarán sacerdotes del Señor siervos de nuestro Dios.

Disfrutarán de la riqueza de otras naciones y se adornarán con el esplendor de ellas.” Isaías 61, 4-6 Profecías como estas han sido tomadas en la antigüedad por los fariseos, en la edad media por los talmudistas, y en la actualidad por los sionistas de manera absolutamente literal. De tal modo es así que el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu las suele citar con frecuencia, tanto en discursos como en entrevistas televisadas. En 1997, el Dr. John Hagee preguntó a Benjamin Netanyahu: “¿Cree usted que los rusos atacaran alguna vez a Israel?” A lo que el primer ministro simplemente respondió: “Por supuesto que sí, está escrito” Netanyahu se refería a la biblia hebrea (el Antiguo Testamento), específicamente el libro de Ezequiel capítulos 38 a 40. Prestar atención lo que allí dice, ya que esta relacionado con lo que ahora esta ocurriendo en el mundo (el libro de Ezequiel fue escrito en el 586 AC): (Gog, instrumento de Dios) “Tú, hombre, vuélvete ahora hacia el país de Magog, y habla en mi nombre contra Gog, jefe supremo. Dile: esto dice el Señor: te voy hacer venir, te voy a poner ganchos en la boca, te voy a traer a ti y a toda tu caballería, con sus jinetes de elegantes uniformes, ese enorme ejército armado de espadas y escudos de diversas clases. Irán acompañados de gente de Persia, Etiopía y Libia, todos ellos con escudos y cascos, y también de lo mas lejano del norte, los numerosos pueblos aliados tuyos.” Ezequiel 38, 4-6 “Cuando mi pueblo Israel viva tranquilo, tú te pondrás en marcha desde tu tierra, en lo más lejano del norte, acompañado de ejércitos fuertes y numerosos, y tropas de caballería, y atacarás mi pueblo Israel. Tú, Gog, cubrirás la tierra como un nubarrón. En esos días te hare venir contra mi tierra,

para que por medio de ti las demás naciones me reconozcan cuando yo demuestre mi santidad delante de ellos” Ezequiel 38, 14-16 (Castigo de Gog) “Cuando Gog invada a Israel, mi ira se encenderá terriblemente. En el ardor de mi ira juro que, en ese tiempo habrá un fuerte terremoto en Israel. Las montañas se derrumbarán, las rocas caerán y todas las murallas se vendrán abajo. Yo haré venir sobre Gog toda clase de males que lo llenen de miedo. Lo castigaré con enfermedades y muerte violenta. Haré que caigan sobre él, sobre su ejército y sobre los numerosos pueblos que lo acompañan, lluvia a torrentes, granizo, fuego y azufre, y sus hombres se atacarán unos a otros con la espada. Yo, el Señor, lo afirmo. Así demostraré a muchos pueblos mi grandeza y mi santidad. Yo me daré a conocer a ellos, y reconocerán que yo soy el Señor” Ezequiel 38, 18-23 (Sepultura de Gog) “ y allí enterrarán a Gog y a todo su ejército, y le pondrán el nombre de Valle del ejército de Gog. Los israelitas necesitarán siete meses para enterrarlos y dejar limpio el país. El Señor me dijo: di a todas las aves y a todas las fieras que se reúnan en los alrededores y vengan a las montañas de Israel, al sacrificio que allí voy a hacer para ellas. Podrán comer carne y beber sangre, se comerán la carne de los soldados y beberán la sangre de los gobernantes de la tierra” Ezequiel 39, 11-19 El “país de Magog”, la tierra “en lo más lejano del norte”, es Rusia. “Gog”, su “jefe supremo”, es Vladimir Putin. Sé perfectamente que esto suena a delirio, y el hecho es que realmente lo es; pero no se trata aquí de lo que nosotros creamos, sino de lo que creen estos dementes.

Quien compare estas profecías con la realidad actual quedará consternado, ya que todo indica que las mismas se estarían cumpliendo al pie de la letra: “irás acompañado con gente de Persia, Etiopía y Libia, todos ellos con escudos y cascos” dice la escritura, cualquiera mínimamente informado sabe que Persia es Irán, que Irán esta aliada con Rusia y que Irán e Israel están a punto de ir a la guerra, y esto no precisamente porque lo quieran Irán o Rusia, sino porque lo quieren Israel y los EE.UU. Por otro lado, la parte del pasaje referido a Etiopía y Libia, tener en cuenta la siguiente puntualización: en Libia la OTAN luchó codo a codo con los fundamentalistas islámicos de al-qaeda, a los cuales armó y abasteció concienzudamente. Gaddafi era un caudillo tercerista que, si bien era musulmán, había establecido un gobierno laico. Este líder, para el tiempo en que fue invadido su país y él mismo asesinado, había tomado una postura de tolerancia con respecto a Israel. Hoy Libia en cambio esta dominada por fanáticos islámicos que sin duda en el futuro buscaran destruir al Estado judío. Con Etiopia pasa más o menos lo mismo. Lo que no se dice en los grandes medios de prensa occidentales es que la denominada “primavera árabe” tiene un fuerte carácter fundamentalista. Toda la región esta girando al fanatismo islámico. Sin duda lo más llamativo de estas profecías antiguotestamentarias es que “dios” manda a su pueblo Israel provocar una guerra terrible en su propia contra para así luego erigir sobre los muertos y las ruinas su “tercer templo”, templo este desde el cual “gobernará el mundo” (o lo que quede de él) a través de su “pueblo elegido”. Estas provocaciones ya están sucediendo. Desde 2006 Israel esta amenazando con atacar a Irán, a sabiendas que con esto incita a Rusia. En 2008 Rusia fue directamente atacada por los georgianos, detrás de los cuales estaban la OTAN y los EE.UU. Nótese lo que dice la escritura en referencia a “Gog”, “jefe supremo” del país de “Magog”, (“la tierra en lo más lejano del norte”): “te voy hacer venir, te voy a poner ganchos en la boca, te voy a traer a ti y a ese enorme ejército”. Es precisamente lo que el Imperio anglo-norteamericano sionista esta haciendo con Putin y Rusia, “traerlo”, provocarlo, colocarle “ganchos en la boca” y arrastrarlo, con su “enorme ejercito”, a una guerra de alcances impredecibles. Para esto ponen a Rusia entre la espada y la pared, le colocan una soga al cuello: desatan en Siria una guerra de cuarta generación donde los rusos tienen una base militar naval (el control del mediterráneo oriental por parte de Rusia responde a una necesidad geoestratégica natural que hereda de Bizancio); invaden Afganistán y ponen allí una daga contra su yugular, ya que es cabeza de playa a su cuenca petrolífera, además de quitarles así el

control de los oleoductos y gasoductos que van hacia China, la India y el Mar Arábigo; amenazan con invadir a Irán, cosa que no pueden permitir en absoluto, ya que es la única salida libre que les queda hacia el Golfo Pérsico, además que una penetración allí por parte del Imperio anglonorteamericano sionista implicaría la perdida de su control sobre el Mar Caspio (abundante en petróleo); “balcanizan” el Cáucaso; crean agitación dentro de la misma Rusia mediante el quintacolumnismo de las ONG‟s a su servicio; y hasta le “mojan la oreja” a Putin vía Twitter, como hizo el senador John Mc Cain, candidato a presidente de los EE.UU., al estampar en su perfil: “querido Vlad, se acerca la primavera rusa”. Rusia, puesta así ante la disyuntiva de “ser o no ser”, se plantó fuerte en Siria, movilizó al Mediterráneo oriental parte de su flota, abasteció de modernos misiles antiaéreos al ejército sirio, fortificó allí su base y vetó en la ONU junto a China toda intervención militar por parte de Occidente. Y con respecto a Irán, abrió sobre el país persa su paraguas diplomático y disuasorio, como no podía ser de otro modo, ya que Rusia no puede permitir por ningún motivo que dicho país caiga, por la razones antes explicitadas. Por otro lado, hace pocos meses Medvedev, presidente ruso, anunció la reactivación de todos sus misiles intercontinentales nucleares y su base de alerta temprana en Kaliningrado. Esta fue su respuesta a EE.UU. que, desoyendo todo llamado a un común entendimiento, con anterioridad había pisado a fondo el acelerador en su programa antimisilístico, pasando por alto los acuerdos de desarme. Fue así que, con su determinación, paró Rusia de momento la ofensiva sionista. Y a esto ayudó el hecho de que Obama no haya sido tan obediente al sionismo como para provocar un desastre. Las terribles consecuencias de lo que desataría un ataque norteamericano a Irán resultan tan obvias que ha debido entrar en razón. Aun así, la mas posible consecuencia de este “entrar en razón” por parte de Obama (salvo que acuerde atacar a Irán después de las elecciones) es que no sea reelecto, ya que en EE.UU. quienes no se muestran obedientes a los mandatos del sionismo no pueden llegar a la presidencia… y si por acaso llegan (como Kennedy), no duran. El hecho es que Obama, en la encrucijada, terminó siendo la doble gran decepción de los EE.UU., es decir: la decepción de quienes lo votaron (en su mayoría negros y latinos) y la decepción también de quienes lo financiaron (los sionistas). Puestas así las cosas, al momento de escribir esto, la paz en el mundo depende exclusivamente de lo que haga Israel. Si Israel hoy mismo atacase unilateralmente a Irán, cosa perfectamente posible ya que así viene amenazando, se desataría la Tercera Guerra Mundial.

En esta hipótesis máxima, los EE.UU. e Israel no solo se enfrentarían contra Irán, sino también contra Rusia y China, sin contar con gran cantidad de otras potencias y países que inmediatamente intervendrían. La guerra no solo se limitaría al cercano oriente, sino que se extendería a toda la tierra: la OTAN y Rusia, además de cercano oriente, se enfrentarían sobre todo en Europa; China y Corea del Norte se enfrentarían con Corea del Sur, Japón y los EEUU en extremo oriente; Pakistán y la India (ambas poseen armamento nuclear) serían llevados a la guerra inmediatamente por unos y otro actores, además de propias motivaciones; es decir: el mundo entero ardería en llamas. Una guerra semejante aniquilaría a dos tercios de la población mundial. La Naturaleza quedaría arruinada por siglos. Nada de esto disuade a estos dementes sionistas; de hecho, es algo que buscan y tienen previsto. No en vano la escritura dice: “Las montañas se derrumbarán, las rocas caerán y todas las murallas se vendrán abajo. Haré que caigan sobre él, sobre su ejército y sobre los numerosos pueblos que lo acompañan, lluvia a torrentes, granizo, fuego y azufre” Es decir, el vivo relato de un apocalipsis termonuclear. Esta terrible y criminal locura es la “gran empresa” de estos trastornados posesos del diablo. Judíos y no judíos. No digo esto para zafar de la acusación inquisitorial de “antisemita”, lo digo porque realmente es así. Ni todos los judíos son sionistas, ni todos los sionistas son judíos. De hecho, hay muchos “cristianos sionistas”. Estos tienen en EE.UU. su epicentro., en los protestantes de cuño calvinista, descendientes de los “pionners” (primeros colonos de Norteamérica) que basan sus creencias religiosas casi exclusivamente en el Antiguo Testamento. Esta casta social estadunidense, también conocida por “WASP” (acrónimo en inglés de “blanco, anglosajón, protestante”) cree en la “predestinación” a punto tal de considerar la riqueza como señal de favoritismo divino. Son mesiánicos y, como tales, profesan que “dios” vendrá al mundo únicamente cuando haya sido reconstruido el Templo de Salomón e Israel se coloque por sobre el resto de las naciones. De este grupo de fundamentalistas salen gran parte de los denominados “halcones”, la ultraderecha sionista de los EE.UU. Ahora bien, frente a este panorama que a prima facie se observa tan negro, quiero hacer a continuación dos puntualizaciones: En primer lugar: Solo dementes poseídos por una fe tan ciega como maligna pueden creer

que las profecías antiguotestamentarias se cumplen a causa de una voluntad “sobrenatural”… y aun en caso de que así fuera, no sería esta la voluntad de Dios, sino la del diablo, porque: ¿qué clase de “Dios” podría ser tan perverso? De lo que aquí en verdad se trata es de un Mito. Me refiero al Mito como fuerza anímica de un pueblo, clase o grupo, tal cual lo conceptualizaron y explicaron sociólogos y pensadores de la talla de Gustave Le Bon o Georges Sorel. Este sustento supuestamente religioso en realidad es un mitema que busca dar un carácter de respaldo “divino” a la mundana voluntad de dominio que, desde hace siglos, un grupo determinado busca ejercer por sobre el resto de los hombres. Las denominadas profecías antiguotestamentarias no se cumplen, se autocumplen que es distinto. Para el sionista, el Tanaj (la biblia judía, el Antiguo Testamento) más que escritura religiosa es un programa de dominación a realizar en el tiempo. Son muchos los rabinos que señalan al sionismo como una aberración de la religión judía; denuncian a los sionistas de malversar el sentido de las escrituras, de secularizarlas. No tengo razones para no creerles. Por eso sostengo que equiparar a todos los judíos con el sionismo es más que nada una falacia en la que coinciden por igual tanto los más acérrimos “antisemitas” como los más acérrimos sionistas, ya que está en el interés de ambos enfrentar a los judíos contra el mundo. En el mismo Israel no escasean las manifestaciones anti-sionistas. Incluso hay bastantes judíos revisionistas (el peor de los “crímenes” para la inquisición del sistema) que denuncian como falsa a gran parte de la historia oficial de la Segunda Guerra Mundial. Muchos judíos (incluyendo profesores y filósofos) como ser Zimmerman, Filkenstein, Chomsky o Cole (este último siendo muy joven realizo un excelente documental en Auschwitz), por solo dar unos pocos ejemplos, no han dudado en señalar al holocausto como propaganda, industria y/o arma de chantaje para el sometimiento de las Naciones. El hecho de que el sionismo internacional responda a los revisionistas con la persecución, la prohibición y la represión en vez de responder con argumentos es análogo a pretender apagar el fuego echándole nafta. Las verdades se manifiestan por si mismas, no se imponen con violencia, de lo contrario no son verdades, esto es algo que los Pueblos perciben al instante. Esta naturaleza tiránica intrínseca del sionismo es la que lo condena al fracaso. Pretender someter al mundo a los designios de una minoría megalómana es

una empresa tan demencial que sin duda precisa de un “dios” hecho a medida. La realidad es que semejante propósito es un delirio de imposible realización, y esto es algo demostrado por la historia. En segundo lugar: Entre los “conspiracionistas” que si pisan una cáscara de banana echan la culpa a alguna confabulación y los “naif‟s” que piensan que el mundo es un valle de rosas donde todo es transparente y cristalino, la posición correcta es el punto medio. No hay que ser ni paranoico ni ingenuo. Al mundo hay que tomarlo como lo que es: un inmenso campo de batalla donde luchan intereses encontrados, con sus ejércitos y estados mayores… todos los estados mayores planifican y confabulan, pero después es en la batalla donde los ejércitos deciden la victoria. Además hay muchos otros factores que escapan a los ejércitos y sus estados mayores en la resolución de las batallas, porque también cuenta el medio circundante, el estadio histórico por el que se atreviese, en fin: el espacio-tiempo. Desde que existe, la humanidad se debate en lucha constante. Esta lucha, este enfrentamiento de las voluntades colectivas, es la que escribe la historia, inclusive la de los denominados tiempos de paz, que son su consecuencia. Los marxistas, con su pensamiento puramente materialista, interpretaron la historia como el resultado único de la “lucha de clases”, pero la realidad, por suerte, es mucho más rica. Se lucha por todo, se lucha por cosas materiales, es cierto, pero también se lucha por la justicia, la libertad, la identidad, la cultura, la grandeza, incluso por la belleza y la misma gloria de luchar… pero sobre todas las cosas, se lucha por Poder. Es el Poder el objetivo común a todas las luchas. El Poder es la llave mágica que abre las puertas a la realización de todos los anhelos, el problema radica en la naturaleza de estos, ya que los hay justos e injustos. Justo es aquello que se condice con el Orden Natural, injusto es lo que lo contradice. En los decadentes tiempos que corren, absolutamente todo se relativiza: “la verdad”, dicen, “depende de por donde se mire” y “la justicia”, afirman, “cuando es para unos, no es para otros”. Y así los gansos de la época ponen todo en entredicho. Pero lo cierto es lo contrario: la Verdad es algo tan simple como la realidad misma, y con la Justicia pasa de manera similar; ya que ni uno ni otro son conceptos relativos, sino realidades que se perciben. Esta estupidez tan en boga, y que se predica incluso en facultades, de subjetivizar todo, nos esta llevando a nada menos que perder nuestra

capacidad de comunicación y entendimiento. El hombre dejó de ser homínido cuando aprendió a comunicarse, para lo cual lo primero que hizo fue apelar al sentido común, ya que de otro modo no hubiese podido dar significado a las palabras, ni nombres a las cosas. De no haberlo hecho a partir de este sentido común, nadie jamás hubiese podido entenderse entre si. Este entendimiento mutuo se da porque hay un Orden Natural de las cosas que permite una interpretación común de las mismas. De ahí que la filología sea una ciencia tan apasionante, porque excede la semántica y se adentra en el mismo origen de los Pueblos, las Naciones, de su sentir primigenio, de su Alma. Al filólogo le pasa lo mismo que al astrónomo, que al ver las estrellas vive el mas remoto pasado como si estuviese allí mismo, en el origen, como si se hubiese trasladado en el tiempo. Cuando a las palabras Bien y Justicia se les dio significado, todos estuvieron de acuerdo en la serie de valores que dichas palabras simbolizan. No hubo ningún “relativismo”, ninguna “subjetividad” en esto. Su sentido es objetivo. El lenguaje es un logro Comunitario, es lógico entonces que el extremo individualismo que marca la caída de todas las Civilizaciones se aboque a destruirlo. “Bien” es todo aquello que se condice con los intereses de la Comunidad, “Mal” es todo aquello que atenta contra ella; esta ley se apoya en el instinto de supervivencia de la Especie; he ahí el origen verdadero de estas palabras. El hombre es un ser Comunitario. La supervivencia del hombre en la historia, la cual podría ser calificada de milagro en sus comienzos, se apoya sobre esta verdad. La constitución biológica del hombre lo fuerza a ello, no esta hecho el hombre para vivir apartado de su especie. El hombre es un animal de naturaleza social y política. En palabras del Profesor Jaime Maria de Mahieu: “El hombre es el producto biológico de un grupo social mas o menos estable, pero siempre sólidamente constituido en el momento de la procreación: la pareja, elemento básico de la familia que el niño viene a completar; depende, pues, en su ser mismo, de la sociedad. Sólo sobrevive y se desarrolla gracias a los cuidados que recibe de la familia o, en defecto de ella, de alguna institución, no menos social, que la reemplaza. La Comunidad le da después la educación que lo hace beneficiario del capital de civilización creado por siglos o milenios de historia. Así, cualquiera sea el punto de vista desde el que consideremos el asunto, el hombre no es nada sino en cuanto heredero” (2) De esta realidad se desprende que el individualismo capitalista es contrario

a la misma naturaleza del hombre. De hecho, el individualismo es a la Comunidad lo que un tumor cancerígeno es al organismo. Todo organismo esta compuesto por células; estas células cumplen distintas funciones entre sí, pero todas ellas trabajan en conjunto, unidas en una empresa en común: la vida misma del organismo al cual pertenecen. El cáncer, por su parte, se declara cuando las células del organismo se atomizan, cuando dejan de complementarse unas con otras, cuando cada célula “va a lo suyo”, cuando no reconocen la vida en común de la cual dependen, es allí cuando aparece el tumor. Con las Comunidades nacionales pasa exactamente lo mismo. Este ya insoportable declive del Occidente universalizado, individualista y caníbal, a tal punto ha cortado todos los lazos comunitarios, que nos encontramos en situación de estar perdiendo incluso hasta el habla. Perder el habla es perder la inteligencia, la capacidad de pensar. Llamar a la mentira verdad, a la verdad mentira, al arriba abajo y al abajo arriba, esta es la única forma que tiene el Enemigo para avanzar en su cometido de dominio universal. Necesita analfabetos mentales, para así atomizarlos, disociarlos, someterlos. De ahí la idiotización masiva por medio de la televisión, de ahí la contracultura que con metodología gramsciana se aplica en todos los ámbitos. Pero semejante afrenta al Orden Natural esta condenada al fracaso. El Mal se adueña del mundo por breves lapsos históricos con el único fin de ser destruido por el Bien en un mundo renacido. El Mal es al Bien lo que la resistencia del viento es a las alas de un ave, lo mismo vale para la mentira en relación a la verdad, productos de uno y otro respectivamente. La historia es cíclica, las Culturas nacen, se desarrollan, llegan a su madurez cuando se hacen Civilizaciones y se universalizan en Imperios, luego se atomizan, decaen y mueren; tras ellas, de entre sus restos, nuevas Culturas, luminosas, vuelven a nacer. Así fluye la historia, la cual nunca deja de ser. Si el Bien no fuese mas fuerte que el Mal, la humanidad hace tiempo hubiese dejado de existir. Pero ante esto hay que tomar una posición activa, la fuerza de los tiempos es una totalidad que incluye a la voluntad de los hombres. Hay que luchar. Solo así el mundo no será esclavizado; solo así las Naciones recuperarán su Soberanía y, con ellas, los Pueblos su Libertad. La Divina Providencia está con nosotros.

La destrucción de Europa
La Civilización Occidental es el fruto del devenir histórico de la Cultura Gótica europea. El nacimiento de esta Cultura Gótica marcó el inicio de la Edad Media, el cual se caracterizó por las luchas de las tribus germanas entre sí para afirmarse como Naciones, por la falta de nexos entre sometidos y dominantes, separados por sus lenguas, sus religiones, sus costumbres y su Derecho, y por el eclipse de la Civilización Romana en Occidente. Los pueblos germanos, jóvenes y valerosos, se repartieron los restos del Imperio de Roma; de un tronco étnico-cultural común, formaron sin embargo diferentes nacionalidades y lucharon sin descanso hasta que solo sobrevivieron los más fuertes. Así, los visigodos se establecieron en Hispania, los francos en las Galias, los ostrogodos en Italia, los anglosajones en Britania (en tanto otras tribus se propagaron hasta los confines mas lejanos del Imperio, como ser los vándalos, que penetraron en África para luego perderse en la historia) La Europa inmediatamente posterior a la caída del Imperio de Roma quedó de este modo constituida por las Naciones surgidas de las tribus germánicas, sus reyes electos y su Derecho. Mas este Derecho Germánico no tardó en colisionar directamente con el Derecho Romano, el cual aun subsistía en el último vestigio viviente de las ruinas de Roma: la Iglesia. Este choque frontal entre Derecho Germano y Derecho Romano se debe a que uno y otro son producto de Cosmovisiones opuestas. El Derecho Germano antepone a la Comunidad por sobre el individuo, en tanto el Derecho Romano antepone al individuo por sobre la Comunidad; el primero se caracteriza por el Bien Común, basado en la justa distribución de la propiedad de la tierra, las herramientas y el trabajo; en cuanto el segundo se caracteriza por el interés individual, basado en la explotación del hombre por el hombre y la apropiación de los bienes y el capital por parte de unos pocos en desmedro de los muchos. El Derecho Germano se corresponde al estadio histórico cultural, la palabra Cultura viene de “cultivar”, es decir: responde a una Cosmovisión agraria y productiva, arraigada al suelo; en tanto el Derecho Romano se corresponde a un estadio histórico civilizado, la palabra Civilización viene de “civil”, que significa “ciudadano”, es decir, responde a una Cosmovisión urbana y comercial, por lo tanto cosmopolita y parasitaria. Estos dos mundos chocaron al caer el Imperio Romano, a tal punto que los germanos no habitaron las ciudades rendidas a sus pies, ya que las despreciaban desde lo anímico. Las ciudades, asoladas, saqueadas,

abandonadas, solo quedaron habitadas por el clero. La Iglesia tenía a su vez enorme cantidad de latifundios, sobre los cuales esgrimía sus pretensiones posesorias basándose en la antigua legislación romana. Esto dio inicio al conflicto entre los dos Derechos y la lucha entre el poder eclesiástico y secular. ¿Cómo hizo la Iglesia para poder sobrevivir en un mundo que se había derrumbado? Sin duda por la conversión religiosa de los “bárbaros”. Pero esta conversión religiosa, lejos de lo que comúnmente se cree, fue realizada más que nada por la espada. Los primeros en convertirse fueron los reyes, no por hambre espiritual, sino por ambición personal. Atrás habían quedado los tiempos en que, electos por el “Thing”, no eran más que “primus inter pares”. Ahora los reyes se abocaban a consolidar el poder de sus Dinastías, por lo que se aliaron a la Iglesia congeniando intereses, coincidiendo en la imposición del Derecho Romano como instrumento de sometimiento. Nace de este modo, de la amalgama de ambas Cosmovisiones, la Europa romano-gótica, es decir, el Medioevo propiamente dicho. Su figura más descollante, Carlomagno, se encargará de imponer el cristianismo a casi toda Europa mediante la guerra, el terror y el exterminio. Al final de su reinado nace la institución del vasallaje y el feudalismo; y la Iglesia, por su parte, no solo había asegurado su supervivencia, sino también su casi total preponderancia. Se lanza entonces la Iglesia a la conquista absoluta del poder terrenal en Europa, con la ambición de reinstaurar el Imperio romano cristiano, lo cual desata la denominada “guerra de las investiduras”, larga y sangrienta, al mismo tiempo que sus dominios son asolados desde el norte por los vikingos y desde Hispania y el mediterráneo por los musulmanes. Vence esta guerra “de las investiduras” momentáneamente la Iglesia y en una movida sumamente hábil, para asegurar su primacía, se deshace de las castas guerreras, sobre todo la más peligrosa de ellas: la caballería franca, enviándolas a las cruzadas. Duraran las cruzadas dos siglos, cuyo resultado final será un fracaso que traerá a la Iglesia un gran desprestigio por el hecho de haber salido de las mismas sumamente enriquecida y poderosa, lo cual lleva al rey francés Felipe IV “el hermoso” a eliminar su dominio, para lo cual suprimió su poder bancario-financiero al destruir la Orden de los Templarios y trasladar la silla pontificia a la ciudad francesa de Aviñón, creando un cisma que pondrá fin a las ambiciones de dominio total secular por parte del poder eclesiástico. Sobre la Orden Templaria es importante destacar que antes de ser esta destruida, logró enviar varias embarcaciones, con gran parte de sus tesoros,

a Inglaterra. Fueron los templarios los primeros en constituir una Banca Trasnacional Privada, poderosa y perfectamente organizada, por lo que no es este un hecho menor. Entretanto los godos españoles avanzaban imparables en su reconquista de la península ibérica, los vikingos habían ya fundado Rusia en el siglo IX y conquistado Inglaterra en el siglo XI. Es de este modo que se fijarán los trazos básicos del mapa geopolítico sobre el cual luego confrontará Occidente y, con él, el mundo. Este mapa geopolítico de Occidente hay que graficarlo pasando por alto lo puramente geográfico, ya que desde la geopolítica no se puede bajo ningún punto considerar a Inglaterra parte de Europa; y con respecto a Rusia: se trata de un país tándem, mitad europeo mitad asiático, que puede ser proyección de Asia hacia Europa o de Europa hacia Asia o nexo entre ambos (de la posición que tome dependerá el futuro del mundo, es Rusia el “Heartland”, el Pivote Geográfico de la Historia, tema central de la Geopolítica, ya que quien domine este punto, dominará el mundo; sobre este tema me explayaré en los capítulos que siguen). Teniendo estos factores en cuenta, el mapa geopolítico de Occidente (sobre el cual luego se trazará el mapa geopolítico del mundo) quedará definido por los siguientes tres bloques, a saber: Rusia, Inglaterra y la Europa romano-gótica. 1. Rusia: Los vikingos que penetraron por el Volga hasta el Mar Caspio conformaron la temible “Guardia Varega” del ya decadente Imperio Romano de Oriente (o Imperio Bizantino), logrará Bizancio gracias a ellos sobrevivir por algunos siglos más en el Mediterráneo Oriental. Tomaran de Bizancio estos vikingos su religión, su alfabeto y su estructura gubernamental y, con ellos, amalgamándolos con los pueblos eslavos que dominaban, determinarán los caracteres culturales de Rusia. Establecen su capital en Kiev, desde donde proyectaran sus primeras expediciones de conquista. Serán luego invadidos por los mongoles por dos siglos, tras los cuales logran expulsarlos, estableciéndose en Moscú, tiempo por el cual cae finalmente Constantinopla en manos de los turcos otomanos, por lo que los reyes de Rusia, considerándose legítimos herederos de Bizancio, tomaran el título de Zares (“Zar” es vocablo derivado de “César”) y se erigirán en bastión de la cristiandad en Oriente. Seguirá a esto un periodo de consolidación nacional y expansión territorial, tanto al Este como al Oeste. Al Oeste confrontaran duramente con los Caballeros Teutónicos (quienes los frenarán y fundarán Prusia) y los lituanos (a quienes logran someter a vasallaje), en tanto hacia el Este Ivan IV “el terrible” aprovechará la decadencia de los tártaros para conquistar muchos de sus kanatos.

Tras un periodo de crisis palaciegas acompañadas de revueltas populares asume la corona la dinastía Romanov, la cual tendrá en el Zar Pedro I “el grande” su más destacada figura, quien occidentalizará en gran parte a Rusia, saneará y hará eficiente su administración, nacionalizará la Iglesia, creará un poderoso Ejército, obtendrá gran cantidad de territorios hacia Occidente y será entronizado “emperador de todas las rusias”; al zar Pedro I seguirán otros Romanov que lograrán conquistar el Asia central y expandirse hasta nada menos que Alaska, la cual será luego vendida a los EE.UU., quedando el límite oriental del Imperio de Rusia fijado en Vladivostok. Para el año 1914 Rusia dominaba Finlandia, Polonia y se extendía su límite occidental hasta Odessa en el Mar Negro, dominaba todo el Cáucaso y todo el Mar Caspio y se extendía hacia el más lejano Oriente hasta el Océano Pacífico, sobre la península coreana, frente a las Islas del Japón. Era sin dudas el Imperio Continental más grande del mundo. 2. Inglaterra: Así como los vikingos pusieron en Rusia los cimientos para la conformación del Imperio Continental más extenso de la tierra, lo propio hicieron en lo que se refiere al Imperio Oceánico más grande que haya conocido la historia. Este hecho es paradójico y llamativo: los dos polos geopolíticos más extremos y enfrentados fueron erigidos en sus fundamentos por los hijos de un mismo pueblo de aventureros, guerreros y navegantes, salidos de las mismas misteriosas brumas hiperbóreas. Hasta el año 1066 las Islas Británicas jugaron un papel intrascendente en la geopolítica de Occidente. En épocas del Imperio, hacia el siglo V, los romanos las habían abandonado para defender otras posiciones más importantes, por lo que la población autóctona entró de inmediato en guerra interna. Los habitantes romanizados que allí quedaron pidieron ayuda a los germanos sajones que a dicha isla solían viajar en plan de piratería y comercio, los cuales contestaron al llamado no en son de aliados sino en franca invasión, forzando a quienes los habían convocado a refugiarse en las alturas de Gales. Siete reinos lucharon por la preeminencia hasta que se unifica la corona bajo el reinado sajón de Egberto (primer rey de Inglaterra). Durante el reinado de esta dinastía sajona se cristianiza a la población de las Islas, las cuales son invadidas en 1066 desde Francia por el vikingo (cristianizado) Duque de Normandía Guillermo “el conquistador”, que desembarca al mando de 60.000 hombres y se hace nombrar rey tras vencer a los sajones en la batalla de Hastings. Bajo su reinado Inglaterra recibirá un gran impulso, sus más importantes basamentos serán fundados, se someterá y organizará la nobleza, se unificará su

lengua, avanzará la cultura y se perfeccionará la administración. Pero lo más importante a destacar es que este rey normando será quien marcará a fuego el inconfundible carácter mercantilista de Inglaterra. El eminente historiador y economista alemán Werner Sombart explicó en sus obras de manera harto documentada el papel sobresaliente e innovador de los vikingos normandos en el nacimiento del capitalismo moderno. Para tener de esto una idea, baste decir que el normando conquistador de Inglaterra, Guillermo I, fue también el inventor del cheque y la contabilidad moderna. Y es que los vikingos además de intrépidos navegantes, temibles guerreros y consumados piratas, fueron también muy hábiles economistas. Esto, sumado a la proyección geopolítica natural de las Islas Británicas mas el devenir de toda una serie de sucesos históricos posteriores, como ser la llegada de los banqueros de la Orden de los Templarios primero y de los judíos después, harán de Inglaterra el país capitalista-imperialista por excelencia. Ya en una fecha tan temprana como 1258, mediante las denominadas “provisiones de Oxford”, se da origen a las instituciones liberales que aun están vigentes en las Islas Británicas, la cámara de los lores y la de los comunes quedan definitivamente constituidas en el 1300. Tras esto dará inicio Inglaterra a sus constantes intervenciones en Europa (comenzando por la guerra de los cien años contra Francia); fundará su poderío marítimo; se debatirá en luchas internas por la preeminencia entre la monarquía y los nobles, de las cuales siempre saldrán fortalecidos los últimos (que constituían además estrecha alianza con la naciente burguesía); creará su Iglesia nacional Anglicana; se unirá con Escocia bajo la dinastía de los Estuardo, a quienes luego quitara del trono mediante la dictadura del fundamentalista puritano (y sanguinario) Lord Oliver Cronwell, el cual allanara el terreno para el advenimiento del Poder Mundial anglo-sionista con la creación del Banco de Inglaterra en 1694 y el inmediatamente posterior establecimiento del reinado de la casa de los Hanover (la cual rige hasta hoy), a partir de lo cual Inglaterra destruirá o someterá a todas las demás casas reales de Europa, se adueñará de Irlanda, allí por donde pase generara “revoluciones” y caos para su beneficio, conquistará el Imperio Universal Oceánico mas grande que haya visto la historia, impondrá el capitalismo en el mundo y dominará la economía del orbe mediante la usura y la creación de dinero desde la nada. 3. Europa: a) La Potencia española: 1492 es el año en que España echa a los moros y comienza la conquista de América, dos hitos que cambiaran la historia del

mundo. No es raro entonces que se eleve como potencia de Europa, disputando el lugar a Francia. El tercer factor de poder en Europa es la Iglesia Católica; por lo que España se enfrenta con Francia en Italia por el dominio de esta. Vence allí España y su primacía se hace indiscutible. Dada su geografía peninsular, la proyección geopolítica española es doble: continental y marítima. Partiendo de esto, pudo España haber repetido una expansión mediterránea similar a la del Imperio romano, pero quiso el destino que en aquel tiempo el Mar Mediterráneo estuviese fuertemente dominado por los turcos, por lo que España, al buscar otras rutas hacia la India, se lanzó sin quererlo al descubrimiento y la conquista del mundo. En esta heroica empresa, protegida de Francia muy levemente por la cadena de los Pirineos, se vio obligada a realizar también en parte su proyección continentalista. No se limito a las intrigas en el resto de Europa (como los ingleses), sino que fue a dominarla. Lo logró por un siglo bajo el reinado de los Habsburgo Carlos I (Carlos V del I Reich) y su sucesor Felipe II, ambos de una gran competencia, extraordinarios estadistas a la altura de las circunstancias. Durante este periodo España será el Imperio más poderoso del mundo. Domina a Francia y al Imperio Germánico. Domina a la Iglesia. Domina ultramar. Pacifica en gran parte al Mediterráneo tras vencer a los turcos en Lepanto. Realiza las más audaces aventuras en América. Funda Naciones. Circunvala el mundo por primera vez. Se adueña de riquezas nunca vistas. Ante esto Inglaterra intrigará, pondrá en marcha su estrategia de división de Europa mediante el complot, fomentara cruentas revueltas religiosas y lograra levantar Flandes. Se aliara con Francia contra España. Acosara a los navíos españoles con la piratería. Carlos I plantea entonces, por primera vez, la necesidad de la unificación continental europea; adelantado en el tiempo, planifica legar a su heredero las dos coronas, es decir: unidas, la de España y la del Imperio Alemán; pero la tajante oposición de los príncipes, las guerras de religión y las intrigas británicas echan por tierra su visionario proyecto; será este un punto de inflexión. A pesar de todo su sucesor Felipe II logra durante su reinado elevar a España a sus más altas cumbres, casi llevándola al Imperio del Mundo al intentar conquistar Inglaterra con su Armada Invencible, pero era ya demasiado: como si hubiese hablado la mismísima Providencia, a su magnífica Escuadra se la tragó el Mar en furiosa tempestad. La doble proyección que el destino había impuesto a España: continental y oceánica a la vez, era una empresa de imposible realización (no hay en la historia ejemplo de algo semejante). Esta situación terminó por condenarla. Tras la muerte de Felipe II comenzará el largo camino de su decadencia, el poderío

español se sostendrá aún durante casi dos siglos únicamente a base del esfuerzo de sus intrépidos Tercios y aguerridos Capitanes, pero su extraordinario valor fue en vano y solo logró prolongar la agonía: la suerte de la Civilización Española ya estaba echada. España cayó, mas su legado fue inmenso. b) La Potencia francesa: Más o menos por los mismos años en que España echaba a los musulmanes de su tierra y comenzaba así su camino hacia al poderío; en Francia se daba algo extraordinario en la historia: una doncella, de nombre Juana de Arco, capitaneaba ejércitos y los llevaba a la victoria. Fue así que Francia logró expulsar de sus tierras a los ingleses, consiguiendo de este modo reunificarse tras cien años de cruentas guerras, tanto internas provocadas por el invasor como externas contra el invasor mismo. Así es como se da el caso de que al elevarse España como potencia lo hace también Francia. Esto lleva a que ambos reinos pugnen por la primacía en Europa, luchas de las cuales saldrá victoriosa España. Tras estas primeras e infructuosas conflagraciones, Francia será terriblemente azotada por las guerras de religión surgidas desde el norte europeo, las cuales la sumergirá y desangrará en la anarquía durante más de cincuenta años. Finalizada esta etapa de caos y muerte, sube al trono francés la Casa de Borbón y se restaura la autoridad real, que con Luis XIII y su portentoso ministro Richelieu adquiere carácter de absolutismo, iniciándose así el periodo de engrandecimiento de Francia. En el exterior intervendrá en la última etapa de la guerra de los treinta años y favorecerá las sublevaciones de Cataluña y Portugal en contra de España. Al morir Richelieu, ocupará su lugar el cardenal Mazarino, no menos capaz, que junto a Inglaterra dará el golpe final a la preeminencia española en Europa, al imponer los tratados de los Pirineos y, sobre todo, de la paz de Westfalia; lo cual allanará el terreno para el advenimiento de la era dorada de Francia con el reinado de Luis XIV. Este monarca, denominado “Rey Sol”, se rodea de fastuosidad y traslada su corte a Versalles, donde hace construir un magnífico palacio. Controló Luis XIV con mano de hierro tanto la religión como la economía. Expulsó de su tierra a jansenistas y calvinistas. Organizó y disciplinó un numeroso y poderoso ejército, y hacia el exterior inició una serie de anexiones. Frente a esto Inglaterra no tardó en conspirar en su contra formando diversas alianzas para combatirle, tras lo cual impuso el tratado de Riswick, por el que debió restituir casi todos los territorios que había ocupado. Al morir el rey español Carlos II interviene Francia en la guerra de sucesión española, imponiendo en la corona de España la Casa de Borbón, lo cual fue para Francia sin duda una enorme

victoria. La corona británica desatará entonces contra los borbones una guerra total, ya que la unión de Francia y España representaba para ellos el mayor de los peligros. Tras varias guerras con los ingleses, perderán los franceses la Isla de Terranova y otras posesiones en Norteamérica. Promoverán los británicos entonces la destrucción completa de los borbones, para lo cual se valdrán de la masonería a su servicio. Será mediante esta sociedad secreta que se subvertirá el orden en Europa, llevándola al caos de la revolución francesa, la cual decapitará literalmente a la corona de Francia, elevará a la burguesía pro-británica y, a la larga, provocara que España pierda sus colonias. Fue así que los ingleses, en magnifica operación conspirativa, se aprestan a someter al continente europeo. Pero he aquí que sucedió lo de siempre, a la acción siguió la reacción y Francia, esta vez ya no como Reino sino como Nación, se elevó aun más poderosa que antes. Sucedió que los nacionalistas se impusieron al régimen del terror impuesto por los agentes al servicio de la corona británica (un hecho que no suele citarse es que Robespierre y los suyos fueron guillotinados bajo el cargo de ser antifranceses), y con el 18 brumario se elevó Napoleón Bonaparte. Este genio militar, surgido del nacimiento mismo del EstadoNación, no tarda en darse cuenta que el peor enemigo de Francia (y, con ella, de Europa) es Inglaterra, por lo que retoma el camino entrevisto por Carlos I de España: la unificación continental. Así, del nacionalismo jacobino y de la necesidad geopolítica de Europa surge el Imperio que, con el liderazgo de Bonaparte, se transforma en pesadilla para Inglaterra. Cambia entonces la corona británica de dirección y forma alianzas con todas las demás coronas reinantes de Europa, el objetivo: destruir al expansionismo francés. Napoleón sabe de esto y, verdadero rayo de la guerra, derrota a los ejércitos coaligados en Austerlitz, en Jena y en Friedland, sometiendo así al Imperio Germánico, al cual disuelve para con sus provincias conformar la Liga del Rin. Fija entonces Gran Bretaña su centro conspirativo en España, mas precisamente en Cádiz, que se transformara en un nido de logias masónicas (de entre las cuales saldrá el futuro libertador de América José de San Martin) desde donde se conspirará contra Francia. Ni lerdo ni perezoso, Napoleón invade entonces España, y justamente frente a las costas de Cádiz jugará la misma carta que más de dos siglos antes jugó Felipe II: destruir el poder naval británico; pero Villeneuve no era en el mar lo que Napoleón era en tierra, y la escuadra franco-española cayó derrotada ante la británica de Nelson en la batalla de Trafalgar. A partir de esto Napoleón queda encerrado, su Imperio bloqueado, al oeste por el poderío naval británico y al este por los rusos, que

estaban aliados a Inglaterra. Es por esto que Bonaparte es forzado a invadir Rusia, lo cual realiza en 1812 con resultados desastrosos. Sera a partir de dicha derrota que los aliados avanzaran imparables hasta París, y Napoleón, caída su estrella, será forzado a un exilio del cual volverá un año después para recuperar su Imperio por solo cien días, al ser nuevamente derrotado en Waterloo gracias a la conspiración británica. Abdica entonces Napoleón y se rinde a los ingleses, estos lo extraditan a la Isla de Santa Elena, donde vivirá encerrado por varios años hasta que lo asesinan con veneno. Francia desde entonces quedará sometida al Imperio Mundial anglo-sionista hasta el día de hoy. El único breve interregno que hubo en esta constante dominación de Inglaterra sobre Francia lo constituyó el gobierno de Charles de Gaulle, gobierno sobre el cual el Poder Mundial desató el “mayo francés” (las revueltas progresistas de 1968), provocando así su caída. c) La Potencia alemana: Con la caída de Napoleón I se disolvió la Liga del Rin y se la sustituyó por otra que incorporaba al Reino de Prusia y el Imperio de Austria bajo en nombre de Confederación Germánica. No tardó en reaparecer la rivalidad entre Austria y Prusia por la preeminencia sobre las naciones alemanas, por lo que nuevamente estalló la guerra, en la cual Prusia se alzó definitivamente con la victoria tras la batalla de Sadowa (1866). Queda entonces la Confederación Germánica bajo la hegemonía de Prusia, la cual le da un impulso notable. Esto provocó el recelo inmediato de la corona británica, que previsoramente acababa de entronizar como “emperador” de Francia a Napoleón III (apodado “el pequeño” por Victor Hugo) para así contrarrestar el exponencial crecimiento del poderío de Alemania y evitar cualquier tentativa suya de unificación. Es importante recalcar este punto, ya que sobre el mismo no suelen hacer referencia los historiadores: la denominada “insurrección proletaria” de 1848 en Francia (exactamente el mismo año en que Marx y Engels largaban desde Londres su “manifiesto comunista”) fue en realidad obra de la corona de Inglaterra. Tras el caos provocado por la revuelta y ser (vía golpe de Estado) coronado “emperador” Napoleón III, lo primero que este hace es alinearse con Inglaterra en la guerra de Crimea. Prusia por su parte contaba con un estadista excepcional, el “canciller de hierro” Otto von Bismarck, quien supo sortear con extraordinaria habilidad todas la coaliciones y estratagemas que Inglaterra puso en contra de Prusia. Gran Bretaña entonces presiona a Francia para que acabe de una vez con Prusia, por lo que Napoleón III le declara la guerra en 1870, pero se levanta toda Alemania en su contra y el que termina acabado es él. Prusia se alza con una rápida

victoria, ocupa Paris y allí mismo proclama el nacimiento del II Reich (para esto Napoleón III ya se había exiliado a Inglaterra, donde residiría hasta su muerte). La unificación de Alemania ya era un hecho. El rey Guillermo de Prusia es proclamado Kaiser Guillermo II. Durante su mandato Alemania se convirtió en la principal potencia de Europa: poseía un muy bien organizado ejército y una considerable fuerza naval (el Kaiser solía decir, intimidante: “cuando hablo, hablo yo y mis cuarenta ejércitos”); se había convertido Alemania también en una potencia colonial, adquiriendo extensos dominios en África; pero lo que más alteraba a Inglaterra era su geométrico crecimiento industrial y comercial, lo cual amenazaba su primacía en el mundo. Todo este cóctel hizo que Inglaterra aplicara sobre Alemania (y el imperio austrohúngaro) la misma estrategia “de pinzas” que anteriormente había aplicado sobre Carlos V y Napoleón Bonaparte, y desató sobre ella, aliada con Francia y Rusia, la Primera Guerra Mundial. La “chispa” que desató la hecatombe también fue obra británica, ya que el joven serbio que asesinó al Archiduque de Austria pertenecía a la sociedad secreta “mano negra”, la cual era manejada desde Londres. La conflagración fue total, entrando en el conflicto todas las potencias más importantes de la época. Fue esta la primera guerra de masas; los frentes, estáticos, hicieron de ella una carnicería. Los muertos se contaron de a millones, se usaron gases venenosos y todo tipo de armamento para el asesinato masivo. El resultado fue la derrota total de las potencias centrales, provocada sobre todo por las constantes huelgas y rebeliones bolcheviques en su retaguardia. Rusia se había echo ya comunista, y sobre Alemania se aplico el tremendo Tratado de Versalles, que la reducía a la esclavitud. Con este tratado Europa quedaba también balcanizada, con el cercenamiento de muchas naciones y la invención de nuevos países, todo esto sin duda según el interés anglo-sionista de dominación. Las imposiciones de Versalles fueron tan desmedidas, antojadizas e injustas que Europa entera entro en caos (Wilson, al referirse al tratado, dijo: “veo por lo menos veinte guerras allí”). Como consecuencia de la anarquía provocada por la debacle, la desocupación y la miseria, varias revueltas bolcheviques declararon el nacimiento de algunas repúblicas comunistas en Alemania. El pueblo endurecido desmovilizado de las trincheras, sintiéndose traicionado, arremetió al volver sin miramientos contra los “emboscados” bolcheviques. Así, muchos grupos paramilitares se formaron para dar cuenta de los rojos. En Italia, a pesar de haber salido “vencedora” de la guerra, también pasaba lo mismo. Los comunistas habían decidido aprovechar el caos de posguerra para apoderarse de Europa. El viejo

orden liberal tambaleaba en todo el continente en su carencia de respuestas a la problemática social. Así es como nacen, como reivindicación nacionalista popular y socialista, como tercera fuerza equidistante de izquierdas y derechas, el Fascismo en Italia y el Nacionalsocialismo en Alemania. Tras larga y enconada lucha política, Hitler asume el poder en Alemania democráticamente, por el voto popular. No tarda en asumir plebiscitariamente plenos poderes, con los cuales conforma el III Reich. Realiza de forma más bien pacífica una Revolución total, basándose en el mitema socializador de la raza. El Nacionalsocialismo, profundamente “antisemita”, echa a los judíos de todos los cargos gubernamentales, los separa también de la prensa, de la educación, de los juzgados y de las grandes empresas. Nacionaliza la Banca y la emisión monetaria, tras lo cual destina enorme cantidad de créditos para la construcción de obras públicas, viviendas, autopistas, etc., eliminando así la desocupación. Ya con una popularidad completamente avasallante, refrendado plebiscitariamente por prácticamente la totalidad de su Pueblo, realiza el Anschluss (reunificación con Austria), remilitariza la Renania, restablece el Servicio Militar Obligatorio y lleva a cabo un intenso rearme (al igual que hacían todas las otras potencias, ya que desde el fin de la primera guerra mundial no era secreto que habría una segunda), recupera la región de Memel, incorpora los Sudetes (región de población mayoritariamente alemana), desintegrando así Checoslovaquia (creación del Tratado de Versalles), crea el protectorado alemán de Bohemia y Moravia y, finalmente, reclama a Polonia la unión de Danzig (separada tras la PGM) con Alemania. Polonia, habiéndole Inglaterra prometido defenderla si era atacada, se niega de plano. Esto desatará la guerra más catastrófica de la historia del mundo. El III Reich invade Polonia y con su Blitzkrieg la derrota en cuestión de semanas. Inglaterra y Francia declaran la guerra a Alemania pero aun no se mueven. Alemania se adelanta a Inglaterra y ocupa Dinamarca y Noruega, tras lo cual, en guerra relámpago invade a Francia en una operación militar perfecta, venciéndola en muy poco tiempo. Antes de desatarse la guerra Alemania había logrado acordar con la U.R.S.S., con la finalidad de no tener que pelear en dos frentes, un pacto de no agresión. La U.R.S.S., desde la muerte de Lenin, estaba en poder de Stalin, el hombre que arruinó todos los planes que el Poder Mundial tenia con respecto al comunismo y el papel que debía jugar en el mundo. Para 1940 (año de la invasión alemana a Francia) Stalin lograba dar muerte a Trosky, por medio de un sicario, en México. En los ‟30, Stalin ya había purgado de la nomenclatura soviética a millares de

dirigentes, oficiales militares y comisarios políticos ligados al Poder Mundial Sionista. Cayeron así ejecutados, por orden directa de Stalin, los más famosos y poderosos carniceros del régimen: Zinoviev, Kamenev, Radek, Eukharin, Yagoda, Zelensky, Lev Levin, Olberg, etc., además de gran parte de la alta oficialidad de su ejército, el cual quedó así diezmado. Esto Hitler bien lo sabía, ya que fue por orden suya que el servicio secreto alemán al mando de Heydrich había hecho llegar a Stalin las pruebas que comprometían a quienes luego serian eliminados por alta traición. Todo esto hizo que Hitler hiciese un mal cálculo, basándose en el enfrentamiento que había entre la U.R.S.S. (desde la llegada de Stalin al poder) y el Imperio anglo-norteamericano sionista. Esto le hizo pensar que tras sus apabullantes victorias en Europa, podría pactar una paz sustentable con Inglaterra. De hecho Hitler ofreció a Gran Bretaña reiteradas veces un armisticio donde no se le exigía absolutamente nada. Consideraba Hitler que los intereses de Inglaterra en el mundo no tenían por que chocar con los intereses de Alemania en Europa, que podría así establecerse un nuevo “status quo” y, sabiendo que Inglaterra temía a Stalin, pensó que se avendría a aceptar. Ese fue el peor de sus errores. Para cuando hizo Hitler todos estos ofrecimientos tenia al grueso del ejército ingles al alcance de su mano, pero los ingleses le dieron a entender que aceptarían y, para no humillarlos, los dejo ir en Dunkerque. Este error pesaría muy fuerte en su posterior derrota. Pero sucede también que Hitler no tenia muchas alternativas con respecto a Inglaterra, por lo que se dejo engañar a causa de su necesidad de un “sí” como respuesta. Hitler jamás tuvo en realidad los medios necesarios para la invasión de Gran Bretaña, su flota era decididamente inferior. Planificó por un tiempo un desembarco aéreo, pero visto el resultado negativo de la batalla aérea de Inglaterra, desistió. De este modo quedó el también en la misma situación que sus antecesores en Europa: Felipe II de España y Napoleón I de Francia, es decir: encerrado en una guerra de dos frentes. Stalin por su parte contaba con que las potencias occidentales se destruyeran mutuamente en la guerra, mientras afilaba su daga. En la frontera soviético-alemana Stalin realizó la acumulación de ejércitos más enorme de la que haya registro en la historia. A su vez tanto Inglaterra como USA habían girado en redondo con respecto a Stalin y, considerándolo un “mal menor” que Hitler, lo abastecieron de gigantescas cantidades de armamento, aviones, tanques, matricería, químicos y materiales raros para la industria de guerra, dinero, información, etc., (esto es algo que el mismo Churchill declaró luego de la guerra en sus memorias). Hitler sabía que solo era cuestión de tiempo para que

Stalin se le echase encima, además en esa situación de encierro estaba completamente ahogado por la falta de suministros (sobre todo petróleo) por lo que terminó repitiendo exactamente lo mismo que Napoleón, y el 22 de junio de 1941 invadió Rusia, desatándose así la batalla más descomunal de la historia humana. Ese año, 1941, entrarían también en la conflagración Japón y los EE.UU., globalizándose así la guerra en forma completa, el planeta ardió en llamas. En Rusia, pelearían también, junto a los alemanes, millones de europeos de todas las nacionalidades, de los cuales más de seiscientos mil formaron parte de las Waffen SS. La guerra en Rusia tuvo el sentido de una cruzada europea contra el comunismo. Si bien estuvieron muy cerca de vencer, el resultado final para Alemania y Europa fue una derrota total y calamitosa; mientras peleaban en el Este, al Oeste sus ciudades fueron salvajemente bombardeadas por ingleses y norteamericanos causando la muerte de millones de civiles, en su mayoría mujeres y niños. En Japón los EE.UU. arrojaron dos bombas atómicas sobre ciudades indefensas, sin necesidad militar alguna, arrasándolas por completo. Tras la guerra, más de cincuenta millones de seres humanos habían dejado de existir, no menos de ocho millones mas se agregaron a la lista de muertos en la inmediata posguerra a causa del hambre y las secuelas. La mitad del continente europeo caería esclava del infierno comunista, en tanto la otra mitad seria avasallada por Imperio anglonorteamericano sionista. Fue la más catastrófica de todas las conflagraciones que hayan existido. Como puede verse, el drama de Europa radica en su incapacidad para unirse contra el Imperio Mundial Atlantista. Inglaterra primero, e Inglaterra y los EE.UU. después, se encargaron siempre de mantenerla dividida. Esto no les costo mucho teniendo en cuenta la diversidad nacional, lingüística y cultural de los Pueblos que conforman a Europa. Esta diversidad parte desde su misma conformación a partir de la caída del Imperio de Roma y el reparto del mismo por parte de las tribus germanas, las cuales por su Cosmovisión eran contrarias a todo centralismo. Es del devenir histórico de estas tribus y sus reyes que surgieron las dinastías y naciones europeas. Si bien es cierto que la diversidad europea fue la que hizo de su Cultura la más rica, también fue esta diversidad la que condenó a Europa a la lucha fraticida. A esto se debe que todos los intentos de unificación continental fuesen llevados a cabo por la fuerza. Las marcadas diferencias lingüísticas e históricas de los diversos Pueblos europeos hicieron que sus Naciones luchasen entre sí por la primacía. Primero fue España, luego fue Francia, por último Alemania, las potencias que mediante la fuerza militar quisieron unificar a Europa; obligadas a

pelear en dos frentes de manera simultanea, al Oeste contra el poder oceánico anglosajón y al Este contra el poder continental eslavo, todas fracasaron. Observando un mapa podemos notar que el continente europeo conforma una enorme península; como tal, su proyección geopolítica es doble: marítima y territorial, pero esto no significa que puedan tomarse ambas a la vez. No hay ejemplo en la historia de algo semejante, ni tampoco lo habrá nunca, porque es imposible ser una cosa y otra al mismo tiempo. Puestas así las cosas, España se proyectó hacia el Océano, y si bien Carlos I fue el primero en avizorar la importancia de una Europa unificada, su política con respecto a ella no pudo pasar del mero “control” de la misma como “patio trasero” (del mismo modo que hace hoy EE.UU. con respecto a América) al que había que mantener en orden para que no lo estorbase en su conquista del mundo, el error que cometió España fue intentar contener a Europa lanzándose sobre ella del mismo modo que se lanzó sobre el océano: esto la agotó en hombres y en medios (lo ingleses, en cambio, para controlar a Europa siempre se valieron de intrigas, haciendo pelear a los europeos entre si antes que meterse ellos directamente). Francia, por su parte, en su historia como principal potencia europea pasó de una proyección oceánica con los Borbones a una continental con Napoleón; con los Borbones Francia no tenia amenazas en el continente (España ya se había derrumbado y Alemania no existía como Estado unificado) por lo que se lanzó al mar, en tanto que con Napoleón, ya habiendo sido la proyección marítima francesa anulada por Inglaterra, se lanzó hacia el continente, logrando dominarlo, hasta que fue hacia el Este para acabar con la ultima amenaza: Rusia, donde Bonaparte cayó derrotado. Alemania en cambio siempre tuvo una proyección continental, y así como Carlos I tenia su “patio trasero” hacia el Este, Alemania lo tenia hacia el Oeste; nunca Alemania osó disputar el océano a Gran Bretaña, de hecho no es su proyección natural, tuvo algunas aventuras coloniales, es cierto, pero estas no más que como linde de su influjo territorial orientado hacia el Este; su guerras occidentales siempre fueron para Alemania guerras “a retaguardia”, su vanguardia siempre fue Oriente. Como podemos ver, desde el siglo XV Europa estuvo “atenazada” entre dos fuerzas convergentes: el Atlántico y Asia. Tras la Segunda Guerra Mundial cayó derrotada ante ambos poderíos y fue dividida, quedando su parte occidental bajo el poderío atlántico y su parte oriental bajo el poderío asiático. Esto duró cuatro décadas, y ahora, tras la caída de la URSS, toda Europa quedo bajo el dominio atlantista. La OTAN fue creada con el fin de combatir a la URSS, pero caída la URSS, ¿qué función cumple? Respuesta: la misma que cumplían los ejércitos cipayos en la India. La OTAN es la punta de lanza del Imperio Mundial Atlantista dirigida

contra el corazón continental representado por Rusia. Es esta la tesis fundamental que planteaba el británico Sir Halford Mackinder para la conquista del mundo. Decía Mackinder en 1904 que la montañosa región del Cáucaso, al que llamó Pivote Geográfico de la Historia, no puede ser atacada por mar y está naturalmente muy bien posicionada para la defensa terrestre, también declaró que es un error hablar de tres continentes al mencionar Europa, Asia y África ya que los tres están física y estrechamente unidos en la región del Medio Oriente, por lo que ese espacio en vez de tres continentes formaría en realidad una gigantesca isla mundial; partiendo de esto sentenció: “el que domine la Europa Central controlará el corazón continental; el que controle el corazón continental dominará la isla mundial; el que domine la isla mundial, dominará el mundo” Como podemos ver, esto es exactamente hacia donde actualmente apunta todo el accionar militar del imperio anglo-norteamericano sionista: dominar medio oriente para luego caer sobre Rusia y a partir de allí dominar al mundo… y en todo esto la Europa avasallada es el ariete. Ahora bien, yo personalmente no creo esta empresa posible, simplemente por el hecho de que no hay ejemplo alguno de que se haya podido lograr en la historia; y la historia puede y debe ser estudiada empíricamente, esto bien lo demostró Spengler, a tal punto que todas sus predicciones se han demostrado ciertas hasta en detalles. Partiendo de esto, uno puede ver que jamás pudo concertarse en un mismo tiempo el poderío marítimo y territorial para lograr el poderío total. Un buen ejemplo son las guerras entre Esparta (poder continental) y Atenas (poder marítimo): estas potencias enfrentadas marcaron el son de la antigua Grecia, ambas lucharon a muerte por el poder total, pero cuando finalmente se alzó Esparta con la victoria Grecia como tal había ya dejado de ser. De hecho, Esparta no podía ser lo que no era, lo mismo le hubiese pasado a Atenas de haber sido ella la vencedora. Así de simple. Al atlantismo, al continentalismo, los acompañan, además de predeterminaciones geopolíticas, cosmovisiones intrínsecas inalterables. La verdad es que toda ambición de dominio universal es demencial empresa destinada al fracaso. El cuento de la torre de babel es una buena parábola al respecto. Europa, tras la Segunda Guerra Mundial fue políticamente sometida. Ahora lo es también en lo económico. Todos los costos se ciernen sobre ella. Debe pagar la debacle económica del Imperio anglo-norteamericano sionista que la domina. Si fuese libre, el euro hoy seria ya la divisa de pago internacional en el mundo, pero como no es libre, sino esclava, le destruyen el euro en la cara y no emite un chistido. Mañana deberá pagar con sangre su servidumbre en la terrible guerra que se cierne sobre el mundo. Frente a esto, Europa ciega, esclavizada, idiotizada, no reacciona en absoluto. No hay absolutamente nada que la ligue con el atlantismo, del

océano no le viene ya nada salvo cargas. Del Este en cambio viene el 45% del petróleo y el 80% del gas que consume, vienen también del Este la mayoría de sus otras materias primas y es allí donde hay terreno virgen ansioso por recibir su inversión; es decir, su único futuro esta al oriente, y esto Alemania bien lo sabe pero se equivoca estúpidamente al creer que la expansión de la OTAN es para ella. Europa hoy vive la ignominia. Lo único que puede salvarla es tender la mano a Rusia. Debe Europa unirse verdaderamente, pero bajo la bandera de su libertad y soberanía, y no bajo la que hoy la somete. Europa debe librarse de la OTAN y crear su propia fuerza militar unificada. Para recuperar su libertad económica debe primero recuperar su soberanía política. Europa debe levantarse, pero para hacerlo deberá sacudirse la enorme carga de mentiras que pesan sobre ella. Deberá replantear sin miramientos toda su historia reciente, atreviéndose a mirarla con objetividad. Todas las condiciones históricas y geopolíticas están dadas para que se libre del yugo que la oprime y, de hecho, no tendrá ya otra oportunidad; pero… ¿tiene Europa un pueblo a la altura? Ese es el tema: el pueblo europeo parece estar en un proceso de descomposición anímica y moral irreversible. La población europea esta reducida a la estulticia, además es vieja, llena de traumas, complejos y tabúes; sin dudas su cruenta historia ha hecho mella, es una población cansada, afeminada, psicológicamente destrozada. Pesa sobre ella una represión terrible, y no se rebela… ni siquiera en momentos de crisis agudas como la que actualmente atraviesa. Si Europa se uniese geoestratégicamente y económicamente con Rusia, ipso facto caería para siempre derrotado el Imperio Mundial Atlantista que hoy oprime a la humanidad. ¿Podrá Europa rebelarse? Esa es la incógnita de este tiempo. De no hacerlo pasará a la historia, como pasaron ya todas las grandes Civilizaciones del pasado.

Rusia y Argentina Paralelismos y Divergencias
Tras la caída de la U.R.S.S., el Poder Mundial Sionista creyó ver el advenimiento de sus tiempos mesiánicos. El auto-cumplimiento de las profecías del libro de Isaías parecía estar a la vuelta de la esquina; fue así que decretaron el “fin de la historia”, el “fin de las naciones”, el “choque de civilizaciones” (como idea-fuerza para la conquista mundial), la imposición de la nueva inquisición censora del “pensamiento único” y la “religión” opiácea del consumismo y los “derechos humanos”. Estos “principios” marcaron, a nivel mundial, la obscena y delirante década del ‟90. Una nueva y monstruosa “torre de Babel” comenzó a ser erigida: la llamaron “globalización”. Para construirla, comenzaron por destruir los cimientos de los EstadosNación de los países pertenecientes a los antes llamados mundo “segundo” y “tercero”, es decir: los países ex comunistas y los países ex noalineados, en lo que fue un movimiento de pinzas de doble conquista, direccionado a los bloques remanentes de la época de la “guerra fría”; para lo cual empezaron, no por casualidad sino de manera planificada, por los países referentes de uno y otro bloque, a saber: Rusia y Argentina. Que nadie dude de este papel desempeñado por la Argentina en el concierto de las Naciones hasta el año 1989; porque hasta ese año, pese a las idas y venidas que desangraron a nuestro país en su lucha entre nacionales y antinacionales, entre la grandeza y la bajeza, entre la dignidad y la mediocridad, Argentina fue para los EE.UU. el principal escollo para su dominación total sobre el continente americano; como así también de aquellos países de otras partes del mundo que no estaban ni bajo la influencia comunista ni bajo la influencia capitalista; notar que esta incidencia de la tradicional política exterior argentina era tal que incluso en 1982, a pesar de estar gobernando en nuestro país la junta militar que volteó al último gobierno de Perón, Muammar Gaddafi (referente del tercerismo norteafricano) envió gratuitamente armas a la Argentina en plena Guerra de Malvinas. Basta con leer las obras de autores y diplomáticos norteamericanos que se refieren al tema, como por ejemplo la de Harold Paterson: “Argentina y Estados Unidos”, para darse cuenta de esta realidad. Pese a todo, la Argentina logró tener desde el inicio de su existencia hasta la llegada al gobierno del infame Carlos Menem, una política exterior con altibajos, pero en definitiva mas o menos coherente y celosa en lo que se

refiere a sus intereses (3). La política exterior era política de Estado (suena ridículo tener que resaltar esto, pero así las cosas). Es más, según bien lo define Paterson, la realidad es que Argentina llegó incluso a luchar contra los EE.UU. por la preeminencia en el continente sudamericano, a punto tal que en los momentos más álgidos de estas relaciones tormentosas, exceptuando Brasil, todas las naciones del continente se encontraban ante la disyuntiva de elegir entre orbitar a los EE.UU. u orbitar a la Argentina. Esta política exterior altiva y ambiciosa tuvo su origen con Rosas, creció con Yrigoyen y alcanzó su madurez con Perón; de hecho, fueron estos tres estadistas quienes, en consonancia con el mas auténtico sentir popular, marcaron a fuego sus lineamientos más puros. Ya en el siglo XIX Argentina rechazó de plano la Doctrina de Monroe, enfrentó y rechazó bloqueos militares ingleses y franceses, y en el XX tuvo especial protagonismo en la pacificación de la por el imperialismo impuesta guerra del chaco y luego, pese a los momentos mas duros de la presión diplomática norteamericana (que incluyó dos veces el envío de su marina al puerto de Buenos Aires), Argentina se mantuvo neutral durante toda la Primer Guerra Mundial y hasta último momento en la Segunda, y condenó siempre o dio la espalda a todas las invasiones imperialistas tanto anglonorteamericanas como soviéticas. El axioma de Perón: “en el mundo somos occidentales y en América argentinos”, se mantuvo en casi todo el periodo que va desde su derrocamiento hasta el año 1991 (cuando Carlos Menem, el mas aberrante cipayo de estas tierras, envió barcos argentinos a la guerra de Irak, alineando así al país por completo con los EE.UU.). A partir de ese año la política exterior argentina, que en su momento llego a constituirse en salvaguarda para los intereses de todos los países sudamericanos y, también, con Perón, la primera en plantear un bloque de países no-alineados, no volvió jamás a ser lo que fue. A partir de esa fecha Argentina cedió en su lucha por la preeminencia en el continente sudamericano, cedió ante Brasil y cedió ante los EE.UU. Pese a todo lo que digan los propagandistas del gobierno kirchnerista, la política exterior de la actual gerencia en nada se diferencia de los mas vergonzosos años del menemismo. Porque así como Menem envió militares argentinos a la guerra imperialista de Irak en el ‟91, del mismo modo este gobierno, en una medida aberrante y totalmente contraria a nuestros intereses, reconoció el año pasado al CNT “libio”, gobierno títere impuesto manu militari por el Imperio anglonorteamericano en Libia. Es decir, una abyecta contradicción a nuestros reclamos sobre Malvinas, ya que al reconocer dicho gobierno de ocupación se reconoce la invasión de un país soberano (y, lo peor, amigo) por parte de las mismas potencias que usurpan y ocupan nuestras Islas Malvinas. No hace falta ser un genio para darse cuenta de lo ridículo que significa reclamar que se retire la OTAN de nuestro Atlántico Sur al mismo tiempo

que se le reconoce el que invada el Sahara. Con respecto al Movimiento de No Alineados, servilmente los historiadores y politólogos del sistema pretenden separarlo de la Tercera Posición justicialista, siendo la realidad que el primer país en romper el orden internacional impuesto tras la Segunda Guerra Mundial fue la Argentina en el año 1946. Ciertamente el Movimiento de No Alineados nace oficialmente con Perón en el exilio y, por ende, con una Argentina que había cambiado su rumbo; sin embargo, en los hechos sus fundamentos ya habían sido trazados por nuestro país, el cual (a pesar de todo) no dejó de ser su fuerza anímica. De hecho, el Movimiento de No Alineados propiamente dicho (digamos, el “oficial”), quitó al bloque natural su verdadera esencia; es paradójico, pero es así, los dos puntos básicos que lo caracterizó, a saber: no formar parte de esquemas de seguridad colectiva y no aprobar tratados de cooperación, lo vació de todo contenido real, ya que al despojarlo de todo lineamiento doctrinario y reducirlo a un mero “ni esto ni lo otro”, no hizo mas que hacerlo funcional al imperialismo, ya fuera este anglo-norteamericano o soviético. La lectura que hizo China del “no-alineamiento”, consistente en una alianza entre el mundo segundo con el tercero contra el primero, quitaba a su vez el sentido mismo del término “no alineamiento”. Es por esto que en los hechos, más allá de lo jurídico, el no alineamiento tuvo que ver con lo fáctico y no con el MONOAL propiamente dicho. Esta existencia fáctica, tercerista, de un bloque de países No Alineados tuvo en Argentina su paternidad y en el peronismo argentino y el nasserismo árabe sus expresiones más puras, en tanto conformaron verdaderamente un Tercer Bloque enfrentado tanto al imperio anglo-norteamericano como al imperio soviético (más allá de la posición que tomase uno y otro: occidental la argentina, oriental la árabe-egipcia) Esto bien lo leyó la intelligentzia del Poder Mundial y actuó en consecuencia. De hecho, hay que tener en cuenta que la postura de no alineamiento es la postura natural para la Argentina, ya que su posición Geopolítica así lo determina. Y es la Geopolítica una ciencia que se atiene a los hechos, no a las interpretaciones ideologizadas. Por eso cuando la U.R.S.S. se derrumba y el Imperio anglo-norteamericano sionista se lanza a la conquista del orbe, el “think tank” del Departamento de Estado decide establecer sus cabezas de playa en Rusia y Argentina (a Irak, país árabe tercerista, directamente lo invadieron), es que en esto no caben “plumíferos” ni “diletantes”, sino estrategas que hacen del empirismo su método de trabajo, por eso fueron por ambos países en tanto bastiones del segundo y tercer mundo respectivamente. Es esto lo que explica la enorme cantidad de paralelismos y analogías entre los actores y sucesos de uno y otro país durante la infame década del ‟90 (4).

No solo fueron análogas las privatizaciones y entregas, también fueron análogas las resistencias a ellas, por ejemplo los fallidos levantamientos militares de corte nacionalista por parte de los “carapintadas” en Argentina y del Ejército Rojo en Rusia, la agitación de los medios de prensa para movilizar a las masas contra dichas asonadas, a punto tal que se vieron, casi en simultaneo, similares imágenes; lo mismo puede decirse de la resistencia de los trabajadores y los sindicatos, en ambos países condenados al ostracismo; etc. En cuanto a los actores, Menem y Yeltsin son completamente análogos (5), tanto uno como otro serán recordados en sus respectivos países como los mas despreciables “cipayos” de su historia, y en lo que respecta a los “gurús” de la economía, se dio el caso de tener el mismo en ambos países, me refiero a Domingo Cavallo (miembro del Council of Foreign Relations) que estuvo haciendo de las suyas también en Rusia. Tanto Rusia como Argentina vivieron su proceso de entrega atravesando por dos idénticas etapas: una primera etapa de “fiesta” y “entusiasmo” donde se creía entrar de lleno al “primer mundo”, con idénticas “relaciones carnales” con los EE.UU., en esta etapa tanto Yeltsin como Menem gozaron de inmensa popularidad; luego una segunda etapa de miseria, desencanto, hambre y caos lo cual llevo tanto a uno como otro lacayo a ser odiados por las masas. No solo un similar endeudamiento fue aplicado a ambos países con el fin de sumirlos en la dependencia, también se aplico sobre ambos el mismo acogotamiento geopolítico: en el caso de Rusia mucho más costoso en vidas que el nuestro, es cierto, pero en ambos casos con similares consecuencias relativas. Los denominados “acuerdos de Madrid” fueron para la Argentina tan catastróficos como lo fue la balcanización de la U.R.S.S. para Rusia. Ambos países fueron demolidos en su proyección geopolítica. Hasta aquí los paralelismos. Las divergencias radican en la reacción que ambos países tuvieron ante la borrachera neoliberal de los ‟90. Ya hablé algo al respecto en el capitulo primero: en tanto en la Argentina el proceso de disolución nacional terminó en un estallido popular contra toda la clase política, es decir: en una rebelión de abajo hacia arriba; en Rusia la rebelión fue en la cúspide, es decir, de arriba hacia abajo. Esto determinó que en el caso de Rusia el Estado giró en redondo para recuperar lo perdido, en tanto en el caso argentino, al ponerse fin al proceso neoliberal descarnado con una Rebelión Popular espontánea, careció esta de líderes, de modo tal que no hubo un cambio en su clase política. Esto hizo que en Argentina la dirigencia tan solo haya metamorfoseado su epidermis, limitándose a tomar medidas levemente reformistas. Rusia, que hace poco más de diez años estaba al borde de ser reducida

prácticamente a la nada, se perfila hoy como Potencia Mundial de primerísimo orden, y es sin lugar a dudas la mayor amenaza para el Imperio anglo-norteamericano sionista. De hecho, el Imperio mundialista contaba con los recursos energéticos de Rusia para hacer realidad su ambición de dominio universal, pero he aquí que Putin se interpuso entre sus planes y hoy el mundo atraviesa por un tembladeral de reordenamiento geopolítico. Rusia hoy se encuentra de pie, unida bajo el liderazgo de un caudillo popular nacionalista (el nombre de su partido, “Rusia Unida”, es un manifiesto en si mismo) equidistante tanto del liberalismo como del comunismo, aliado fuertemente a sus Fuerzas Armadas y la Iglesia Ortodoxa Rusa, decidido a conformar “Eurasia”, posicionando en ella a Rusia como “Heartland”. Es decir: dinamita pura para el Imperio mundialista. Argentina por su parte se niega a retomar su camino, el cual nunca debió dejar y que hoy la nueva situación mundial le facilita en bandeja. Esto se debe no solo al cipayismo que sigue enquistado en su capa dirigente, sino también a su total incompetencia. En nuestro país pareciera que no hay nadie que entienda la política de nuestro tiempo, ni siquiera que se de cuenta de la magnitud de los cambios por los que la humanidad atraviesa. Acá se sigue hablando de temas totalmente superados y anacrónicos. No hay política, sino corrupción y politiquería... y para colmo de males, del siglo XIX. Agrava aun mas el panorama tener en cuenta que esta es la tierra de Juan Perón, quien además de estadista, fue casi un profeta que hablaba y actuaba para el siglo XXI; hoy prácticamente todo aquello que avizoró hace cuarenta, cincuenta y hasta sesenta años atrás, se está cumpliendo a rajatabla en el mundo. Decía Perón que por este tiempo las potencias industrializadas habrían agotado ya sus reservas y que irían a buscarlas a los países subdesarrollados “por las buenas o las malas”, la verdad es que nadie le creyó en su momento, pero es exactamente lo que esta sucediendo ahora. Habló Perón de la “tragedia del dólar”, dijo que no podría sostenerse en el tiempo, hoy el dólar se tambalea y con él, el mundo. Advirtió Perón que si el continente sudamericano no se unía geopolíticamente, el 2000 lo encontraría dominado, no erró. Señaló también que el individualismo y el materialismo llevarían a la humanidad a la ruina, y esto es algo que hoy todos vivimos y nadie puede discutirlo. Pero la mayor de sus profecías fue su Doctrina: el comunismo ya murió hace veinte años, en tanto el capitalismo amenaza con derrumbarse y acompañarlo a la tumba: hoy la Tercera Posición se levanta con enorme signo de autoridad.

Son varios los estadistas de otros países que comienzan a andar el camino trazado por Perón sin siquiera nombrarlo… y nosotros aquí, en su tierra, petrificados en la nada misma de ideologías caducas de hace dos siglos atrás, perdidos en el estrabismo de una clase dirigente estúpida, una prensa descaradamente antipatria y un Pueblo desencantado, descreído, casi vencido. ¿Cómo es posible? ¿Cuántos años hemos perdido? ¿A dónde estaríamos hoy como Nación, de no haber desviado nuestro rumbo? Una cosa es segura: no fue culpa del Pueblo. El Pueblo argentino fue duramente reprimido, en su voluntad, en sus anhelos, en su camino. No fue por el Pueblo argentino que nuestro país torció su destino, sino por la oligarquía cipaya vendida al oro enemigo. Hoy, nuestro país está sumido en la ignominia de estar gobernado por aquellos imberbes estúpidos que se entrenaban en Cuba para aquí matar argentinos. Esos mismos imberbes estúpidos, también vendidos al dinero extranjero, que lucharon contra Perón desde la izquierda en concierto con quienes lo hicieron desde la derecha. Ese fue el signo del golpe antipatria de 1976, que ahora todo el zurdaje quiere atesorar en supuesto papel de víctima, olvidando que todos ellos estuvieron de acuerdo con ese golpe (¿será por eso que declararon feriado el 24 de febrero?). Así como el objetivo del golpe de 1955 fue voltear a Perón, el objetivo del golpe de 1976 fue voltear al peronismo, vaciarlo de contenido, aniquilarlo en su Doctrina, para eso sumieron al país en un reguero de pólvora y sangre. Esta seudo-democracia bastarda se apoya sobre la proscripción del Pueblo argentino, huérfano de toda representación ante “radicales” y “pejotistas” (que ni a Yrigoyen ni a Perón llevan en sus listas) y casi setecientos partidos que destrozan al país en pedacitos. Perón fue una Revolución, pero una Revolución en serio, por ende opuesta a todo el sistema decimonónico burgués y marxista y su falsa concepción materialista economicista del hombre; como Revolución Verdadera intentó retornar al Orden Natural Comunitario y fue adelantada a su tiempo en el mundo, por eso el Poder Mundial arrojo todo su poder sobre esta Revolución, y así en nuestro país el sistema logro prevalecer a fuerza de caos, sangre, terror y mentiras… pero he aquí que ahora en el mundo ese sistema se cae, y queda acá una clase política desfasada sobre la cual se cernirá una tormenta, porque la fuerza de los tiempos no puede ser detenida. Perón también habló de La hora de los Pueblos… esa hora ya está sonando en el mundo.

La hora de los Pueblos
Decía Perón, hace exactamente cuarenta y cuatro años: “el despertar de una nueva consciencia social en marcha hace pensar que si en la etapa industrial fue posible la explotación del hombre y de los pueblos sometidos al colonialismo imperialista, en la etapa postindustrial, que ya se anuncia, no será posible seguir con semejantes métodos y sistemas… comienza ya “la hora de los pueblos”, caracterizada por la liberación de las naciones del yugo opresor de los imperialismos como por la supresión de la injusticia social” (6) Esto es precisamente lo que caracteriza la coyuntura mundial por la cual ahora estamos atravesando: el resurgir de las Patrias y los Pueblos. La desglobalización avanza por los Nacionalismos Sociales Identitarios que los Pueblos están tomando instintivamente para ganar su Libertad, Justicia y Soberanía. No fue frenada la globalización por aquellos grupos neo-anarquistas que se dedicaban a realizar disturbios en los alrededores de las convenciones del G-7 o del FMI en los ‟90, porque esos grupos tan solo pretendían oponer a una globalización otra globalización de signo supuestamente distinto. Al fuego se lo apaga con agua, no con mas fuego; de aquí que la verdad sea que a la globalización, es decir: al internacionalismo, solo se le pueda combatir y vencer mediante su fuerza contraria: el nacionalismo. Y doy por sentado aquí que el lector entenderá a qué me refiero cuando digo nacionalismo; porque no hablo yo acá de “derechas” o “izquierdas”, ya que el nacionalismo en verdad va mucho mas allá de estos rótulos. Por el contrario, el verdadero signo de este tiempo es el Nacionalismo Social de los Movimientos Identitarios que naturalmente están naciendo del seno de los Pueblos. Movimientos que se manifiestan de modo tal que pasan por encima de cualquier definición ideológica del pasado. Debe ya comprenderse esto: las ideologías decimonónicas han muerto. Ya fueron aplicadas y han fracasado. Esto es un hecho del cual la estructura mental del común de la gente aun no da cuenta, debido sobre todo por el achatamiento masivo del intelecto que el Poder Mundial realiza mediante la televisión y la prensa a su servicio. Sin embargo, las “estructuras mentales” no cuentan para la “fuerza de los tiempos”, ya que esta última responde a lo fáctico. Primero son los hechos, después el pensamiento. De todo esto resulta que, más allá de los rótulos, el Nacionalismo Social Identitario está surgiendo en todos aquellos sitios donde los Pueblos se rebelan contra la homogeneización y la explotación mundialista. Venezuela, Rusia e Irán son tres ejemplos de este resurgir de las Naciones:

 Venezuela: Casi todo el mundo piensa que Chávez es “marxista”, más la verdad es que se trata de un caudillo nacionalista y populista. Si bien es cierto que en Venezuela se apela mucho al “marxismo” como fuente ideológica, esto se hace desde un reconstruccionismo tal que, a fin de cuentas, resulta ser su más profunda negación. En Venezuela el marxismo es un ropaje, no una realidad: es una etiqueta “socialmente aceptable” que ha tomado el chavismo a partir del escándalo Ceresole que atravesó el país a comienzos de su “Revolución Bolivariana”. Norberto Ceresole fue sin dudas quien mejor ha interpretado la geopolítica del mundo posterior a la guerra fría y el único que ha erigido un esquema de posicionamiento coherente para Hispanoamérica en este nuevo mundo. Este geopolítico argentino ejerció una gran influencia en Hugo Chávez, fue su mentor ideológico y su compañero de luchas desde 1994 hasta su ascenso a la presidencia en 1999, pero a apenas un mes de haber subido Chávez al poder cayó en desgracia; esto se debió a cuatro factores: primero, la presión del sionismo internacional que tenía marcado a Ceresole; segundo, la presión de Cuba a través del venezolano marxista Vicente Rangel; tercero, la presión norteamericana a través de la oposición oligárquica venezolana que se valió del estigma de “nazi-fascista” con que enrostraron al argentino para así ensuciar a Chávez y, por último; cuarto, la incontinencia verbal y el afán de protagonismo del mismo Ceresole lo cual no hizo mas que allanar el terreno a las tres operaciones antes descriptas. Puestas así las cosas, en el mismo inicio de la “Revolución Bolivariana” y, por ende, en el momento de su mayor debilidad, es que Chávez suelta la mano de Ceresole y este es deportado de Venezuela por orden del marxista filocubano Vicente Rangel (por entonces canciller) tras dos semanas de escándalo mediático (7). Fue así que el chavismo giró a la izquierda, tomando una vestimenta “socialmente aceptable” para el Poder Mundial, el cual a partir de estos sucesos creyó ver en Chávez alguien controlable… mas no tardaría el líder venezolano en demostrar lo contrario: la nacionalización del petróleo y la geopolítica latinoamericanista y antiimperialista que tomó Venezuela quitaría al establishment mundialista su ilusión al respecto. El pilar fundamental de la Revolución Bolivariana es la identidad latinoamericana, y no existe nada mas ajeno al sentir latinoamericano (del cual Venezuela es un representante arquetípico) que el materialismo ateo, puramente economicista, de Marx. Por eso no es llamativo que en Venezuela todos los partidos auténticamente marxistas se opongan a Chávez. El socialismo bolivariano es un socialismo identitario fuertemente apoyado en el profundo catolicismo de la cultura caribeña. No me

refiero aquí a una raigambre eclesiástica, sino cultural-religiosa, ligada al cristianismo románico primitivo que trajo a América la colonización española. Chávez mismo es un convencido creyente que suele hacer apariciones televisivas con la cruz en la mano. Su antiimperialismo se nutre de la aversión que la Sudamérica latina y católica siente por la Norteamérica anglosajona y protestante. La Norteamérica calvinista ama a los ricos y poderosos en tanto la Sudamérica católica ama a los pobres y desamparados. Son polos opuestos, dos mundos de esencia distinta, de valores enfrentados, que se desconocen y rechazan. Al socialismo chavista no hay que buscarle sus raíces en el clasismo marxista, sino más bien en una especie de redencionismo colectivo cristiano primitivo. Es decir: la Revolución Bolivariana no tiene en esencia ni un solo punto de relación con el racionalismo materialista cosmopolita que es nexo común entre liberales y marxistas. Aunque no lo digan, sus fortalezas son de raigambre ceresoliana, pero también lo es su debilidad: el pragmatismo ceresoliano y su principio de concentración del poder, es decir, el personalismo, es la mayor flaqueza de la Revolución Bolivariana. Hoy Chávez está gravemente enfermo y aun así se niega a soltar las riendas del poder incluso cuando es intervenido quirúrgicamente o esta convaleciente, lo cual demuestra su necesidad de actuar de tal modo. Esto se debe a que (como ya decía Ceresole allá por los inicios de la constituyente venezolana en 1999) el chavismo no es un movimiento sino un caudillismo. Hoy los hechos parecen confirmar con vehemencia que el chavismo no podrá sobrevivir a Chávez y que, a partir de esto, si Chávez fallece Venezuela caerá de lleno en una lucha solapada entre Cuba y los EE.UU. por la preeminencia en el país caribeño (para EE.UU. el petróleo venezolano es de fundamental importancia, en tanto para el régimen de Cuba es cuestión de vida o muerte) Lo más peligroso es que esa lucha probablemente devenga en enfrentamiento armado, lo cual produciría una grave desestabilización en el continente sudamericano. En un escenario semejante, muy posiblemente EE.UU. se valdría de Colombia para recuperar su control sobre el petróleo y la política venezolana, lo cual acarrearía el muy serio riesgo de que en Sudamérica se repita el escenario de las denominadas “primaveras árabes” en cercano oriente, con todo lo que ello implica: guerra civil, caos, muerte y “bombardeos humanitarios”. Otra opción para el Departamento de Estado sería mantener un chavismo sin Chávez, vacío de contenido, que le asegure a los EE.UU. el control total del petróleo, pero, repito, el factor Cuba (y, también, las FARC) lo haría prácticamente inviable, por lo que lo mas probable es que una hipotética muerte de Chávez

lleve a Venezuela a un estado de anarquía que pondrá a la región en el centro de la mira de las intervenciones mundialistas mediante sus guerras de cuarta generación.  Rusia: El advenimiento de Vladimir Putin al gobierno de Rusia implica el retorno de dicho país a sus originales cauces históricos: el restablecimiento de la ruta de la seda mediante la conformación del bloque eurasiático. La reivindicación rusa ante el avance mundialista parte (como no podía ser de otro modo) de su fuerte identidad nacional, cultural y religiosa. Rusia posee una religión propia y una cultura de mil años. Geopolíticamente es el “Heartland” del que hablaban Sir Halford Mackinder y Karl Haushofer, el “pivote geográfico de la historia” sin el control del cual el establecimiento del imperio mundial es imposible. La globalización fue detenida por el renacimiento ruso, en esto no cabe ningún tipo de duda. De lo que se debe cuidar Rusia es de no anteponer al imperialismo otro imperialismo. La triste experiencia de las naciones que cayeron bajo su órbita en el periodo soviético, el recuerdo del horror de esa oscura época, es lo que mas conspira contra la conformación de Eurasia. Putin debe aprender a colocarse como referente máximo en la liberación de las naciones y no como un paneslavista. Del camino que tome Rusia depende el futuro del mundo.  Irán: El caso de Irán es excepcional por el hecho de haber sido el único segmento importante del mercado mundial que pudo mantenerse al margen del proceso globalizador imperial que siguió a la caída de la URSS. Esto fue posible gracias al socialismo teológico de su Revolución Islámica. En palabras de Norberto Ceresole: “La revolución islámica, dirigida en Irán por el Imam Jomeini, no se asemeja a ninguna revolución anterior. Durante el curso de la historia existieron revoluciones dispuestas a cambiar un régimen político, revoluciones sociales orientadas por los miserables contra los poderosos, revoluciones nacionales dirigidas contra un opresor colonialista. La revolución iraní lo contiene todo: ella es política porque puso fin a la tiranía del Sha, ella es social porque liberó a las masas oprimidas por una oligarquía de la riqueza, ella es nacional porque hizo revivir una de las más viejas y más bellas culturas del mundo contra la idolatría del dinero, impuesta con el Sha y el neocolonialismo norteamericano. Pero la revolución iraní tiene una significación inédita: ella cuestiona y transforma no solamente un régimen político y social neocolonial sino, más allá de él, toda una civilización, toda una concepción del mundo y de la vida. Fue hecha contra esa religión que no osa decir su nombre, pero que se llama monoteísmo de mercado, y que pretende regir, en el mundo entero, todas las relaciones sociales y humanas, bajo la

dirección de los Estados Unidos de América. Contra la idolatría del dinero, el pueblo iraní, guiado por el Imam Jomeini hizo triunfar la revolución en nombre del Islam. Es decir, de la sumisión a Dios, que es el principio de toda fe, ya que Dios, como dice el Corán, 'a transmitido su espíritu en el primer hombre', recordando, al mundo entero, su vocación primera, que es su vocación divina. Es por ello que la revolución iraní provoca la ira de todos aquellos en los que prima el sentido del 'crecimiento', no del crecimiento del hombre y de lo divino que habita en él, sino el crecimiento de la riqueza para los privilegiados, y de la miseria para las multitudes, y no permitiendo, ni a los unos ni a los otros, más que un bienestar de supermercado" (8). Irán ha sorteado con sacrificio, valor y, sobre todo, mucha habilidad, las constantes agresiones que ha recibido por parte del Poder Mundial. Fue duramente atacada en reiteradas ocasiones por diversos frentes. Apenas realizada la Revolución Islámica, mal armados y en situación de extrema vulnerabilidad, los iraníes lograron resistir con éxito la agresión de Irak patrocinada por los EE.UU. La guerra entre Irán e Irak duró diez años y fue extremadamente cruenta, se sobrepuso a ella el país persa y se alzó con la victoria. Ha sabido también Irán mantener a raya el inmenso poderío militar de Israel y poner freno a su ambición de dominio del Mediterráneo Oriental mediante el Hezbollah adiestrado por su Guardia Revolucionaria. La capacidad de combate del Hezbollah ha demostrado ser altísima y es sin dudas la milicia más avezada que existe en materia de guerra asimétrica. El Hezbollah es un brazo de la Guardia Revolucionaria iraní, la cual es a su vez una fuerza militar independiente de las tradicionales Fuerzas Armadas del país persa, en esto análoga a lo que fueron las temibles Waffen SS de la Alemania Nacionalsocialista, con el importante agregado que la Guardia Revolucionaria no se limita a fuerzas terrestres sino que también abarca marítimas y aeronáuticas, está además enérgicamente motivada no solo por valores nacionalistas, sino también religiosos, todo lo cual hace de ella una fuerza militar de Elite extraordinaria. Debido a su estratégica posición geográfica, su proyección geopolítica y su enorme producción petrolífera, Irán es centro de gravedad para el Asia central. Para tener una idea de esto baste decir que de su petróleo dependen en forma directa India y China. Su relativamente fácil control sobre el estrecho de Hormuz (paso por el cual atraviesa casi el 40% del petróleo del que se abastece el mundo) y su proyección inmediata sobre el Golfo Pérsico, el Mar Arábigo y el Mar Caspio, hacen de Irán el principal handicap estratégico para el proceso de dominación universal llevado a cabo por el Imperio anglo-norteamericano sionista. De esta manera la alianza

geoestratégica entre Irán y Rusia se da de manera natural. Sin Irán, Rusia quedaría cercada… del mismo modo pasa a la inversa: sin Rusia, Irán quedaría completamente rodeada de ejércitos enemigos contiguos, además de quedar a merced del poderío nuclear atlantista. Esta aproximación indirecta sobre Irán el Imperio Mundial lo viene realizando desde la misma caída de la U.R.S.S. El renacimiento de Rusia ha sido fundamental para la supervivencia iraní, sin Rusia hubiese caído Siria, y sin Siria Irán no hubiese podido detener a Israel en su expansión por el control del Mediterráneo Oriental. China a su vez depende enteramente del petróleo iraní para no caer bajo las garras del control imperial sobre el índico. La soberanía de China depende de la soberanía de Irán. China es contigua a India, Pakistán, Afganistán y Rusia; Irán a su vez tiene lazos con India y Pakistán, ambas potencias enfrentadas en la zona, con Pakistán lazos religiosos y con India lazos raciales. El papel de Pakistán e India en el conflicto dependerá de lo que haga uno con respecto al otro, y en esto preveo una muy posible operación del Imperio Mundial para enfrentarlas según su conveniencias (ambas son potencias nucleares, por lo que puede entenderse las consecuencias de esto). Como podemos ver, estos tres países, arquetipos del renacimiento de los Pueblos en su resistencia al mundialismo del Imperio anglo-norteamericano sionista, se caracterizan por compartir tres factores fundamentales en común: la reivindicación nacional-cultural, social y religiosa. Esto se debe a que la globalización no es solamente la universalización del capitalismo, es también la homogeneización del género humano, lo cual es un atentado contra natura. Está en la naturaleza intrínseca del hombre la identidad. La identidad no es un armado ideológico como lo son el liberalismo y el marxismo, la identidad es una realidad inherente al Orden Natural. El hecho es que sin identidad no hay persona. La palabra persona tiene un origen etimológico relacionado con el verbo “pertenecer”, mas específicamente en el sentido “realizar un papel”; es decir: ser “alguien” y no “algo”. Y para la mundialización no hay personas, sino “individuos”. “Individuo” significa “indiviso”, es decir, una mera unidad, un número. La globalización reduce al hombre a meras unidades indiferenciadas. Esta aberración contra natura genera entonces una reacción surgida de la naturaleza misma del hombre, de su alma, de todo su ser, que se niega a ser reducido a la categoría de objeto inanimado. Esta es la razón por la cual la globalización está destinada al más estrepitoso fracaso. Entre la globalización capitalista y el internacionalismo comunista no hay diferencia alguna. De hecho, a primera vista podría parecer que la

diferencia radicaría en que el comunismo fue un intento de homogeneización humana aun mas brutal, pero si uno presta atención enseguida caerá en la cuenta que la globalización capitalista desde la misma caída de la U.R.S.S. ha tomado de ella su metodología despótica. La globalización es la materialización exacta del “mundo feliz” de Aldous Huxley, es el capitalismo aplicado mediante métodos comunistas. Comunismo y capitalismo comparten origen y objetivo, uno y otro han sido creados como instrumentos para la dominación del orbe por parte de la oligarquía sionista. Ambos llevan la explotación en su seno. Esta demencial empresa será derrotada, contra ella se levantarán los Pueblos en su autoafirmación y hambre de justicia. La torre de babel ya comenzó a desmoronarse… de entre sus ruinas resurgirán las Naciones, las cuales ya no tendrán sus fronteras delimitadas en líneas sobre mapas, sino en ligámenes étnicos, culturales y religiosos. Se formarán grandes bloques unidos por la identidad, y estos bloques a su vez se aliarán entre sí por proyección geopolítica y necesidad geoestratégica contra el Enemigo en común. Los vientos siembran tempestades… y el Imperio ha sembrado huracanes. Hoy, fruto de la agresividad mundialista, se ha hecho realidad lo que hasta hace pocos años resultaba impensable: la unión geoestratégica entre Rusia y China. Si Hispanoamérica hoy fuese invadida, muy posiblemente se daría lo mismo; de hecho, la división geopolítica de la Sudamérica hispana es la mas artificiosa de todas las balcanizaciones realizadas por el Imperio mundialista; los nexos culturales y religiosos de las Naciones que componen a Hispanoamérica son tan fuertes que su división es una aberración antinatural. Pero esta unión geopolítica necesaria solo podrá ser realizada por el liderazgo de una potencia regional. Esa potencia no podrá ser otra que una Argentina renacida. Fue Argentina, con Perón, la que lideró la más grave amenaza para el Imperio angloamericano en Sudamérica. Si Argentina volviese hoy a ese cauce, teniendo en cuenta la coyuntura mundial actual, la unión de Sudamérica Hispana dejaría de la noche a la mañana de ser una utopía. Al Brasil hay que descartarlo del papel de líder para la unión geopolítica de Sudamérica y la liberación de sus Naciones porque la realidad es que en esto el Brasil juega un papel direccionado a lo contrario. Brasil es una potencia regional en lo económico, pero en lo político su proyección nunca dejo de ser imperialista, de hecho no puede dejar de serlo. Brasil históricamente siempre ha hecho baza para el Imperio anglonorteamericano y, contra todo vulgar parecer, así será siendo. Cuando los EE.UU. (visto el reordenamiento geopolítico mundial y la debacle capitalista) lance sus últimos manotazos de ahogado, entregará al Brasil

poder de veto en la ONU para así sumarlo a su redil: Brasil por supuesto aceptara complacida y será punta de lanza del Poder Mundial en la región. La unión geopolítica sudamericana solo podrá ser realizada por una Argentina renacida, esto se debe a su proyección natural, su potencial y su destino. Nació América hispana de las guerras libertadoras surgidas en Argentina y Venezuela, esto responde a una proyección fáctica geopolítica, por lo tanto indeleble. Es de lamentar que Argentina siga sometida a gobiernos de ocupación al servicio del Imperio desde 1976 hasta la fecha. De haber coincidido en el tiempo, hoy (como en sus inicios) Argentina y Venezuela deberían encontrarse nuevamente en Guayaquil. Como puede verse, la proyección es, partiendo de las pampas argentinas hasta el caribe: andina. Es decir, una media luna que rodea al Brasil. Partiendo de esto se comprende que el MERCOSUR, en tanto sea un mero tratado económico, en realidad atenta contra la unión geopolítica hispanoamericana, ya que así no es otra cosa que la expansión imperial-económica brasilera, la cual cada vez más se convierte en política. El MERCOSUR nació teniendo como modelo a la Unión Europea, la cual se basó en la unión aduanera, el libre mercado, el libre comercio y la unión monetaria, poniendo a todas las naciones que la componen en un mismo rasero, lo cual la llevó a las tremendas consecuencias que hoy pueden verse. Un mercado económico y monetario común entre economías asimétricas e incompatibles lleva siempre al encumbramiento de la economía más fuerte a partir del desahuciamiento de las economías más débiles. Además la UE no ejerció jamás Soberanía Política autentica en el concierto mundial, ya que en lo fáctico fue la consolidación de su avasallamiento político a los mandatos del atlantismo. Nosotros acá debemos tomar nota de estos hechos, y buscar simetrías y complementación entre las economías que componen el MERCOSUR, y sumar sobre todo a todas aquellas Naciones de Hispanoamérica que no respondan a los mandatos del imperio anglo-norteamericano, como ser Venezuela (cuyo ingreso fue muy boicoteado por los brasileros), lo cual redundará siempre en nuestro beneficio, ya que equilibra la balanza de poder entre nosotros y Brasil. Y lo más importante: el MERCOSUR debe ser mucho más que una mera unión aduanera, hay que hacer prevalecer lo político por sobre lo económico; y en esto, de fundamental importancia es la conformación de un bloque militar de defensa común.

La lucha por el dominio geovial del petróleo.
El enorme reordenamiento geopolítico mundial del cual somos contemporáneos tiene alcances incluso más trascendentes de los que podemos notar a simple vista: En la antigüedad Occidente y Oriente se conectaban por la denominada “ruta de la seda”; esta ruta partía desde China y atravesaba Asia Central, India, Pakistán, Persia, Irak, hasta llegar al Mediterráneo oriental (actualmente Israel, Líbano y Siria), donde las mercaderías se embarcaban hacia Europa; “a través de ella, circulaban todo tipo de mercancías: especias, telas (lino, lana y naturalmente seda), oro, piedras preciosas, coral, vidrio, marfil, sal, perfumes, tintes, porcelana, hierro, medicinas, opio, maderas… también circulaban ideas, religiones, filosofías, esclavos, inmigrantes, refugiados, información, genes, enfermedades, animales domésticos y semillas de cereales.” (9) Así fue hasta la caída de Bizancio. Antes de la caída del Imperio Bizantino, con el fracaso de las cruzadas, habían sido ocupadas también Alejandría, Rodas y otros enclaves por los musulmanes, quedando así el Mediterráneo bajo su dominio. Cuando finalmente cayó Constantinopla en poder de los turcos se cortó el último paso hacia Oriente. Esto provocó una Revolución mundial. Se lanzó Occidente a los océanos para llegar al lejano Oriente, siendo los primeros en lograrlo los portugueses. Hicieron historia. Bordearon el África estableciendo allí varios enclaves, dominaron el Golfo Pérsico y el Océano Índico y fueron los primeros europeos en llegar al Japón, donde fundaron la ciudad de Nagasaki. A esta ruta marítima se la denominó “collar de perlas”. La conservaron los portugueses por dos siglos, hasta que el “collar” les fue arrebatado por los ingleses. Gran Bretaña había derrotado ya definitivamente a españoles y franceses, y era la mayor potencia naval de Occidente. De la mano de la Banca y su dinero fiduciario, los comienzos de la “Revolución Industrial” y el dominio de los mares, los ingleses se lanzaron a la conquista de mercados, dando así inicio al imperialismo global capitalista.

Se adueñaron del “collar de perlas” portugués y a partir de allí comenzaron a erigir su dominio universal. A mediados del siglo XVII fundan en la India la ciudad de Madrás, la cual será el centro operativo de la “British East India Company”. Es desde esta ciudad que avanzaran los británicos despojando progresivamente a los portugueses de sus enclaves. En 1757 dominan ya todo el Noroeste y un siglo después, tras la “rebelión de los cipayos”, Benjamín Disraeli hace coronar en 1877 a la reina Victoria como emperatriz de toda la India. En China ya habían penetrado también desde principios del siglo XVIII. Mediante la “British East India Company” la habían saqueado concienzudamente, imponiéndole el monopolio y el narcotráfico. De 1840 a 1842 los chinos se enfrentan a los británicos en la “guerra del opio”, triunfa Gran Bretaña y se apodera de Hong Kong, ciudad-puerto que será su enclave naval comercial-militar más importante en el extremo Oriente. Para este tiempo “Inglaterra se preciaba de monopolizar las rutas marítimas entre Oriente y Occidente, pero había un problema perfilándose en el horizonte: el ascenso de la Rusia zarista. El Imperio Ruso, un vasto y compacto bloque de tierra, estaba estabilizando enormes espacios de Eurasia, y amenazaba con reestablecer rutas terrestres entre Europa y China, rutas que quedarían totalmente al margen de los mares, estrechos y colonias dominados por Londres, restándoles importancia comercial. Al parecer, los problemas del Imperio Británico comenzaban allí donde terminaba su carácter marítimo: ni Afganistán (incluso después de tres cruentas guerras) ni Tíbet llegarían jamás a estar bajo claro dominio de Londres, y se debatirían entre la influencia rusa y británica (añadiéndose la persa en el caso de Afganistán y la china en el caso de Tíbet). En su día, a esta carrera a las puertas de Asia Central se le llamó el “Gran Juego”: la expresión moderna de la eterna pugna entre una potencia “globalizadora” que domina el mar y el Mercado (talasocracia) y otra potencia “hermética” que domina la tierra y el Estado (telurocracia) (10) Fue también por este tiempo que Marx, bajo encargo del magnate Engels, escribía en Londres su “Das Kapital”. La Banca Mundial Sionista enquistada en la “city” londinense y la “wall street” neoyorquina organizó y financió profusamente la denominada “revolución” bolchevique en Rusia. “En los círculos de poder financiero y comercial del mundo anglosajón, iba quedando cada vez más claro que el Zar debía caer, o de lo contrario acabaría poniendo orden en Asia Central y estableciendo puentes de tierra entre China, India y Europa, con lo cual el Imperio Ruso y la antigua Ruta de la Seda prosperarían a costa de las colonias y centros financieros británicos, y Rusia acabaría logrando por tierra lo que el resto de europeos estaban intentando por mar: penetrar en los vastos mercados de China e India. Más aún: la mera posibilidad de que los imperios

absolutistas centrales (Alemania, Austria-Hungría, el Imperio Otomano y Rusia) pudiesen llegar a algún tipo de acuerdo, debía poner los pelos de punta en ciertas logias.” (11) En Nueva York se embarcó el núcleo del futuro Ejército Rojo al mando de Davidovich Bronstein (alias Trotsky) quien, con abundante cantidad de dinero en efectivo proveído por Jacob Schiff, se embarca hacia Rusia en el “Kristianafjord”, donde llegara el 17 de mayo de 1917. Allí ya había una “revolución” en marcha, de la cual Trotsky y sus hombres se apropian con el “octubre rojo”, tras lo cual se establecería en Rusia el terror bolchevique. De este modo la amenaza de reapertura de la ruta de la seda fue eliminada para beneplácito del Imperio anglosionista. Pero no duró mucho este “reordenamiento” de las cosas. El hombre con que contaba el Poder Mundial para suceder a Lenin era Trotsky, pero se interpuso Stalin y los planes de la Banca Internacional comenzaron a tambalearse. En la década del ‟30 del siglo pasado Stalin se dedicó a eliminar del régimen comunista a todos los miembros relacionados con la plutocracia anglosionista, en 1939 firma el pacto de no agresión con Alemania y en 1940 manda asesinar a Trotsky. Puso así Stalin al Poder Mundial de rodillas, imponiendo sus condiciones para avenirse a librar una guerra contra Alemania. Fue de este modo que se hizo abastecer profusamente de armamento, dinero y todo tipo de materiales para la industria, manteniendo este juego hasta que fue atacado por el III Reich. Durante la Segunda Guerra Mundial Hitler advirtió a Gran Bretaña que, cualquiera fuese el resultado de la guerra, esta perdería para siempre su Imperio. No se equivocó. Ciertamente Inglaterra perdió su Imperio… pero no así sus amos. Simplemente, tras la guerra, la preponderancia militar pasó de Gran Bretaña a los EE.UU.; antes era la fuerza naval británica la más importante del planeta, ahora es la estadounidense; mas quienes están detrás de una y otra potencia son los mismos, los amos del dinero siguen en sus tronos. Con respecto a la URSS, nada indica que tras la muerte de Stalin haya cambiado su política externa. En todo caso la “desestalinización” fue un largo proceso para su abatimiento. Sin dudas este proceso debió vencer muchas resistencias, ya que avanzó muy paulatinamente. De la muerte de Stalin a la caída de la URSS pasaron 36 años, es decir: la mitad de toda su existencia. La “guerra fría” fue real. Varios epicentros tuvo esta pulseada, pero sin duda la principal fue en cercano y medio Oriente. La URSS fue feroz opositora del Estado de Israel. Los hechos que coadyuvaron a hacer imposible la reapertura de la ruta de la seda por parte de los soviéticos fueron:

1. El equilibrio de fuerzas entre ambos bloques, no solo en armamento de destrucción masiva, sino también en el resultado de los diversos conflictos bélicos periféricos. 2. La imposibilidad de la URSS de asegurarse el control del Mediterráneo Oriental, debido sobre todo a la presencia de Israel y la resistencia islámica al comunismo. 3. La ruptura entre la URSS y China. 4. La derrota soviética en Afganistán. Como podemos ver, al no poder los soviéticos restablecer la “ruta de la seda”, quedaron ahogados por el dominio geovial anglo-norteamericano… esto sumado a la naturaleza intrínseca aberrante del comunismo, hizo que la URSS se desmoronase. Y aquí una aclaración importante: desde principios del siglo XX la ruta de la seda implica el mayor de los peligros para el Imperio mundialista en tanto ya no atravesará por ella seda sino petróleo. Cuando Hitler ataca Rusia, la ataca sobre todo por su necesidad de petróleo. Sabía Hitler perfectamente que Stalin, en su genialidad, se había asegurado ser aprovisionado por ambos bandos mientras se mantenía al margen de la guerra, dejando que los dos se destruyesen mutuamente para después caer sobre sus despojos. Durante dos años, entre 1939 y 1941, periodo que duró el pacto de no agresión entre la URSS y Alemania, Hitler debía enviar a Stalin insumos industriales, en tanto Stalin proveía al III Reich de petróleo. Uno y otro sabían que esa situación no podía prolongarse en el tiempo, Hitler sabía que Stalin además recibía ingentes cantidades de armamento, dinero, materiales para la industria bélica, alimentos, etc., por parte de los aliados, el reloj le corría así en contra, por lo que decidió ganarle de mano, atacando primero. Llegó hasta las puertas de Moscú, a la cual no quiso ocupar, ordenando concentrar la ofensiva hacia el sur, al Cáucaso, esto le generó serios problemas con sus generales, que no entendían que lo que Alemania necesitaba era combustible. Por eso la guerra se decidió en Stalingrado, Hitler no podía retirar de allí sus tropas, porque era punto de retaguardia de su profunda penetración hacia los campos petrolíferos de Maykop (que logro tomar) y Bakú (a donde no pudo llegar). Para evitar ser embolsado el grueso del grupo de ejércitos sur que había penetrado profundamente en el Cáucaso, hizo sostener Stalingrado hasta el fin, dando así tiempo al grueso de sus ejércitos para la retirada. Lo logró, pero a partir de allí el curso de la guerra se volvería indefectiblemente en contra de Alemania. Es decir, hoy la ruta de la seda es la ruta del petróleo. Fue Hitler el primero en entenderlo así cuando realizó su ofensiva a Maykop y Bakú; ofensiva en la cual, inmediatamente detrás de la vanguardia de sus ejércitos iba otro ejército enorme de ingenieros, técnicos, obreros y material de todo tipo para construir en

tiempo record un enorme oleoducto que abasteciera al III Reich del petróleo sin el cual no podía proseguir la guerra. Tras la derrota del Eje en la SGM, Europa quedó dividida. La amenaza de destrucción total por medio de las armas atómicas impidió que se desencadenase una Tercera Guerra Mundial directa. Sin embargo ambos bloques combatieron por la preeminencia geovial petrolera. Como ya vimos, la URSS perdió la guerra fría y, tras no poder asegurar el paso de sus oleoductos por Afganistán, cayó desmoronada. Tras la caída de la URSS el Poder Mundial se lanzó sobre ella a despedazarla. La mitad de Europa se liberó de la esclavitud comunista, para unirse a la otra mitad en la sumisión al Imperio angloamericano. La ruta petrolera de la seda quedo así bajo control directo del Poder Mundial. Pero esto duró solo diez años, hasta el advenimiento de Vladimir Putin al poder en 1999… o mejor dicho hasta el 2003, cuando este estadista recupera el petróleo para Rusia. Así es como se desata de nuevo la guerra por la preeminencia geovial del petróleo, para lo cual “el atlantismo echó mano del radicalismo islámico, que ya le había servido en el pasado (por ejemplo, en Afganistán) para contener la influencia soviética y también la pan-arabista. Desde la caída del Imperio Otomano, el eje anglo-americano había cultivado concienzudamente sus relaciones con la petro-dictadura de Arabia Saudí (en palabras de Gaddafi, un país “creado por Gran Bretaña y protegido por Estados Unidos”) y con los servicios de Inteligencia de Pakistán, Estado al que se metieron en el bolsillo durante la Guerra Fría. Estos dos países eran la base perfecta para sus planes: Arabia Saudí tenía una corriente ilimitada de petrodólares recién impresos, Pakistán tenía una enorme población y terrenos inaccesibles, y ambos tenían una alta proporción de hombres jóvenes, de poca cultura y fácilmente excitables por la retórica religiosa. Esta base social sería presa fácil de la CIA, el MI6, el ISI (Pakistán), el Mossad y otros servicios de Inteligencia curtidos en agitaciones, manipulaciones y operaciones psicológicas (psy-ops). Así es como nació el “radicalismo islámico” y el “terrorismo internacional” tal y como se conoce hoy, un “movimiento global” fuertemente arraigado en la rama islámica sunnita (especialmente en las corrientes salafistas), que sirve para contener la influencia chiíta y cristiana, para proporcionar „casus belli‟ al atlantismo y, a mayores, para balcanizar todo el espacio que hay desde los Balcanes y el Mediterráneo Oriental hasta India y China y también, cada vez más, el norte de África y el sudeste asiático. Esta inestabilidad hace que las rutas continentales eurasiáticas, mucho más antiguas, sencillas y “lógicas” geopolíticamente hablando, sean cada vez más inviables. Bloqueando la ruta de la seda, el atlantismo (es decir, el

bloque angloamericano-israelí y la OTAN) consigue que los esfuerzos comerciales de Europa, India y China se orienten hacia el mar, no hacia la tierra. El mar no viene a ser más que un inmenso embudo que lleva hacia cuellos de botella y puntos de paso obligado controlados por el atlantismo”. (12) Como podemos ver, el petróleo es al Imperio anglo-norteamericano sionista lo que el agua es al hombre, sin petróleo el Imperio se muere. Máxime teniendo en cuenta que el dólar, que es divisa de pago internacional desde la derrota del Eje en la Segunda Guerra Mundial, carece de todo respaldo, está sobregirado entre 10 y 15 veces más que todo el PBI mundial, se tambalea y precisa del control total del comercio del petróleo para poder sostenerse. Las más cruentas guerras del mundo post “guerra fría” se han debido a que países productores decidieron vender su petróleo por monedas distintas al dólar o trocarlo por mercancías; tal el caso de Irak, que en 2000 decidió venderlo por euros, o el de Libia, que había decidido crear una divisa basada en el oro para el comercio del mismo (dinar libio). A comienzos de los ‟90 todos los analistas y estrategas del Departamento de Estado coincidían en que el mayor desafío a futuro inmediato que los EE.UU. deberían enfrentar sería la batalla por el poderío económico contra Europa y Japón. El planteo era simple: la economía anglo-norteamericana centrada en el consumo no podría sostenerse ante las economías de Europa y Japón centradas en la producción. Ciertamente fue así, para principios del siglo XXI el “capitalismo individualista” anglosajón había sido claramente superado por el “capitalismo comunitario” alemán y japonés. Veamos rápidamente esta evolución: Tanto Alemania como Japón habían quedado destrozados tras la Segunda Guerra Mundial. A Alemania en la inmediata posguerra se le comenzó a aplicar el “Plan Morgenthau”, que no era otra cosa que un plan para su aniquilamiento mediante el hambre, la balcanización y la desindustrialización. Al Japón también le aplicaron idénticas “políticas” criminales de destrucción total, arrojándole incluso dos bombas atómicas estando los nipones ya derrotados en los hechos. Pero surgieron dos actores que, en su correlación, salvaron indirectamente a Alemania y Japón de su perdición: esos actores fueron Stalin y Perón. Stalin salvó a Alemania (y, con ella, a Europa) y al Japón por el solo hecho de estar al acecho, de ser una amenaza a la geopolítica anglonorteamericana. Ya que sin duda una Europa y un Japón destruidos y hambreados hubiesen sido presa fácil para el expansionismo soviético.

Perón, por su parte, estaba decidido a elevar a la Argentina como potencia mundial en la humanidad de posguerra. Perón fue un estadista incluso más grande de lo que comúnmente se cree. Un hecho mayormente desconocido por los argentinos (debido al deliberado silencio que hace la cipaya historiografía local) es que Perón casi pone a la Argentina como acreedora de Europa. Para entender los alcances de esto téngase en cuenta que Perón rechazó de plano la fundación del FMI y los convenios de Bretton Woods y que había nacionalizado al Banco Central y la emisión monetaria, al mismo tiempo que había construido desde cero a la tercera flota mercante más importante del mundo. Partiendo de estas absolutamente extraordinarias medidas, ofreció créditos a la hambrienta Europa de posguerra, en pesos, para que comprase alimentos argentinos. Esto hubiese hecho del peso argentino una divisa de pago internacional: las Naciones de esa Europa devastada y desmonetizada, hubiesen utilizado moneda argentina para reactivarse y comerciar entre sí. Europa saciaría su hambre gracias a la Argentina, y Argentina se industrializaría gracias al reavivamiento de Europa. Es decir, salía la Argentina a disputar a los EE.UU. (que venían nada menos de vencer la más tremenda guerra de la historia) su primacía en el comercio mundial. Esto el Imperio por supuesto no lo iba aceptar, y a partir de allí puso todo de sí en derribar a Perón, en tanto dio a la vez un giro completo con respecto al inhumano “Plan Morgenthau”. Fue debido a esta doble coacción representada por la Rusia de Stalin y la Argentina de Perón que EE.UU. da luz verde al “Plan Marshall”, es decir, libera financiamiento a Europa (y también a Japón), en dólares, los cuales serán en su casi 80% destinados a comprar mayoritariamente alimentos estadounidenses. Es a partir de este momento, junto al rediseño comercial global tras Bretton Woods, que el dólar se impone sobre la tierra. Europa, gracias al sacrificio y laboriosidad de sus pueblos, rápidamente se reactiva y da comienzo a su reconstrucción. Políticamente sometida, se aboca a consolidar su independencia económica. Japón, en situación análoga, hace lo propio. El Imperio anglonorteamericano sionista, en su táctica de contención y dislocamiento de la URSS, los dejó crecer para así contrarrestar el peligro comunista. Libres en esto, Europa (básicamente Alemania) y Japón crecen exponencialmente, incluso produciendo “a pérdida” durante treinta años para así ganar el mercado estadounidense, cosa que para fines del siglo XX logran por completo. Para principios de este siglo casi todas las empresas productivas más importantes de los EEUU (quitando las armamentísticas) eran ya propiedad de japoneses y alemanes. La URSS por su parte se había ya desmoronado, por lo que el Imperio se percata de que son Europa y Japón, de nuevo (como a fines de los „30), su

peor amenaza. Es esta la razón de la actual debacle económica europea y la aparentemente irreversible recesión japonesa: el Imperio se ha lanzado sobre ellos con el fin de destruirlos. No importa que las economías alemana y japonesa estén apoyadas sobre basamentos mucho más sólidos que la especulativa y caníbal economía estadounidense, porque el poder político siempre impera sobre el económico… esto es una máxima de hierro. Las reglas del juego, las leyes, los hechos, todo esto lo impondrá siempre el más fuerte, así es, fue y será siempre en la historia. Alemania y Japón, derrotados en lo político, continuaron su guerra en lo económico, pero no puede esto último con lo primero. La guerra económica la ganaron, ante lo cual el Imperio simplemente pateó el tablero. Ya en los ‟90 todas las leyes internacionales impuestas tras la derrota del Eje en la Segunda Guerra Mundial cayeron en letra muerta al ignorar el Imperio la oposición europea a la invasión de Yugoslavia. Si nos atuviésemos a las matemáticas, para principios de este siglo el euro en Occidente y el yen en Oriente debieran haber suplantado al dólar estadounidense como divisa de pago internacional; pero esto no se dio porque los EE.UU. son la mayor potencia militar del mundo. La destrucción del euro apunta a la balcanización de Europa. Al Japón por su parte lo ahogan, todo el petróleo que recibe el Japón proviene del Golfo Pérsico y el Océano Indico controlados por el Imperio anglo-norteamericano sionista. Tampoco es casual que Japón haya apagado todos sus reactores nucleares, lo cual sin duda responde a las imposiciones del Imperio, ya que pone al país oriental en una dependencia aun mayor de la que ya tiene con respecto al petróleo. Esto hace del Japón una Nación genuflexa a las exigencias imperiales, ya que si el Japón no obedece, no recibe una gota de crudo. Pero el caso de Europa es llamativo, su genuflexión no viene tanto de su necesidad sino más bien de una vocación a la servidumbre adoptada tras la Segunda Guerra Mundial. Europa recibe de Rusia el 45% del petróleo y el 80% del gas que consume, y no del área marítima geovial petrolera controlada por el Imperio (13). De hecho, la salvaje invasión a Libia por parte de la OTAN fue pergeñada por el Imperio anglo-norteamericano sionista con el fin de asegurar a Europa el abastecimiento del petróleo libio (de gran calidad y mucho más cercano) y así disminuir la dependencia energética europea con respecto a Rusia, metiendo de este modo una “cuña” entre ambos para así impedir la conformación de Eurasia. No hay absolutamente nada que ligue a Europa al Imperio anglonorteamericano sionista, sino al contrario: sus respectivos intereses chocan de frente. Que esta realidad no se haga valer demuestra a las claras que

Europa fue desde la inmediata posguerra meticulosamente transformada en una colonia del Imperio. Nótese que Europa y Japón están sometidos a causa de su inferioridad militar y política con respecto a EE.UU.; pero nótese también que entre ellos se extiende la enorme Federación Rusa, la cual es la segunda potencia militar nuclear del planeta. Cuando Alemania y Japón adoptaron esta posición de dependencia político-militar con respecto a los EE.UU. lo hicieron, además de por la obvia razón de haber sido derrotados y destruidos, también por la amenaza soviética. Pero hoy la URSS no existe, y Europa y Japón desde hace ya muchas décadas dejaron de ser las ruinas que eran al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Hoy Rusia ya no es una amenaza para ellos, sino el lugar común entre ambos, es Rusia en realidad su natural abastecedora de petróleo y energía, y es Rusia la que puede garantizarles su Soberanía Política extendiendo sobre ellos su paraguas disuasorio. Es este el as bajo la manga de Vladimir Putin. Si Rusia extendiese sus manos a derecha e izquierda, tomaría las de Europa y Japón e ipso facto caería para siempre derrotado el Imperio Mundial Atlantista. Europa, Rusia y Japón en realidad se correlacionan naturalmente entre sí, por no hablar también de China. Si Rusia acuerda con Europa, Japón y China tender oleoductos hacia ellos, como ya está proyectado (14), el Imperio no tendrá absolutamente nada que hacer, salvo desatar (en su desesperación) la locura de una guerra total nuclear. La ruta petrolera marítima, el collar de perlas que atraviesa por el Índico, es antinatural para Europa y Japón; si se mantiene es por el poderío imperial, que impide el restablecimiento de la ruta de la seda. Pero hay más: Rusia podría salvar a Europa de su debacle económica de un día para otro. ¿Cómo? Simplemente vendiendo su petróleo por euros y ya no por dólares. Lo mismo podría hacer con Japón, vendiendo su petróleo por yenes. O con ambos con una canasta de divisas en común, como de hecho ya están haciendo China y Japón en su comercio bilateral. China no quiere más dólares, China es el mayor poseedor en el mundo de bonos del tesoro norteamericano detrás de la Reserva Federal. Es paradójico: China es el mayor financista de los EE.UU. después de los banqueros sionistas que dominan el mundo, pero esta hoy aterrada al caer en la cuenta de que hizo la peor de las inversiones, ya que los bonos que atesora son poco más que papel pintado. Es de este modo que China se

encuentra entre la espada y la pared, sin saber bien que hacer al respecto: por un lado no quiere más dólares, por el otro no puede permitir que el dólar se derrumbe. El dólar es para China una bomba que hay que desactivar, sobre ella se cierne la estafa económica más descomunal de la historia del mundo. Rusia por su parte es terreno virgen para las avanzadas tecno-industrias europeas y japonesas, a la vez que es también su más obvia fuente de materias primas y energéticas. Unos se complementan en todo con los otros y las crisis económicas, sociales y geopolíticas que están atravesando actualmente son como gritos en el cielo clamando contra la aberración que significa que este bloque no esté ya conformado. Si Eurasia no es ya un hecho se debe a la habilísima política de dominación que sobre los países que la podrían conformar ejerce el Imperio. Pero también se debe al horrible recuerdo de lo que fue la URSS para europeos y japoneses, la URSS retuvo en sus campos de concentración durante décadas a cientos de miles, por no decir millones, de europeos y japoneses tras la Segunda Guerra Mundial. Por eso Vladimir Putin debe aprehender a tener “tacto”. En Ucrania no está haciendo las cosas bien; pretender forzar a los ucranianos a adoptar el ruso como lengua oficial es un error garrafal que solo dará beneficios a la OTAN. Debe cuidarse Rusia de no ser prepotente, su papel no puede ser ya imperial, sino de liberación. Pero sucede que Rusia está atrasada en estos temas y tiene un atavismo que debe superar, sobre todo por su propio bien. Tiene en esto una razón de supervivencia. Si Eurasia no se conforma, el Imperio balcanizará Rusia hasta deshacerla; por eso debe aprehender Rusia a asociarse, divorciándose ya de su pasado expansionista. Ahora bien, ¿Cómo afectaría la conformación de un bloque euroasiático a nuestro país y nuestra región? Esto es interesante.  Con respecto a nuestra región: Considero que la necesidad de defensa común haría que todos los países sudamericanos se uniesen estrechamente con carácter de urgencia. Unos EE.UU. derrotados en la “Isla Mundial” que conforma Eurasia buscarían lanzarse sobre nosotros para dominar el continente entero; comenzando por supuesto desde Venezuela, ya que dicho país es el principal abastecedor de petróleo de los Estados Unidos. Pero todo esto se daría más o menos al mismo tiempo, por lo que muy difícilmente lograrían su objetivo, salvo los latinoamericanos seamos necios irrecuperables. Es decir: al mismo tiempo que el Imperio anglo-norteamericano sionista se debate en lucha con el bloque euroasiático que pugna por conformarse, Sudamérica debe aprovechar y unirse geopolíticamente económicamente y militarmente; cosa que cuando el Imperio sea

derrotado allá lo sea ya en los hechos también acá. De hecho, debemos unirnos geopolíticamente entre nosotros y aliarnos geoestratégicamente con Rusia y, de conformarse, con Eurasia. Las guerras hay que ganarlas antes de librarlas, de este modo es posible evitarlas. Teniendo en cuenta este escenario, esta hipótesis máxima, considero perfectamente posible que, ante su derrumbe, los EE.UU. entren de inmediato en el caos y la guerra civil, lo cual acarrearía muy posiblemente la secesión de algunos de sus Estados, sobre todo los que en el pasado pertenecieron a México. Zonas liberadas por los carteles y mafias de narcotraficantes y sus muy bien armados ejércitos de delincuentes en la frontera mexicana sería un escenario perfectamente posible. México podría llegar incluso a recuperar parte de sus territorios perdidos, de hecho muchas de esas zonas ya están pobladas en su mayoría por mexicanos y otros hispanos. Nada de esto es descabellado, la sociedad estadounidense es una sociedad inflamable, armada hasta los dientes, impredecible y llena de conflictos internos solapados, sobre todo raciales… una sola chispa podría desatar allí una explosión de alcances inconmensurables.... recordar sino lo que sucedió con las inundaciones de Luisiana, sobre todo en Nueva Orleans, donde los afroamericanos desataron una rebelión que terminó en anarquía y abierta guerra racial, la cual fue de una gravedad tal que EE.UU. tuvo que movilizar a su ejército para contener a su propia población .  Con respecto a nuestro país: Argentina debe lograr una Soberanía total y verdadera con respecto a su petróleo y también con respecto a su Banca. Argentina debe rearmarse inmediatamente, rearmarse hasta el punto de tener capacidad disuasoria suficiente como para poder contrarrestar toda pretensión imperial. Para disuadir a tan tremendas potencias no es necesario entrar en el desorbitante y para nosotros inalcanzable gasto militar en que las mismas incurren. En esto nuestro país debe maximizar sus recursos teniendo en cuenta la relación costobeneficio. Nuestro Ejército debe sumar a sus doctrinas también las de la guerra asimétrica. Se debe hacer especial hincapié en el poder aeronáutico y misilístico. Para protegernos, no necesitamos grandes buques, que son costosos e inútiles, sino aviones de gran alcance (con capacidad de ataque naval) y submarinos. Sistemas antisuperficie como el Granit ruso, deberían ser fabricados o adquiridos. La construcción de minas antibuque es algo que prácticamente cualquier país puede hacer, tiene un costo mínimo y su efecto es muy grande. La defensa de nuestro país debe centrarse en la protección de nuestra plataforma marítima y la vigilancia contra la irrupción de ejércitos contiguos en países vendidos al Imperio, como es el caso de

Chile. Con que Argentina retome también su desarrollo misilístico tierra-tierra, la base OTAN enquistada en nuestras Malvinas quedaría en gran parte anulada. El proyecto Cóndor II fue destruido por el infame cipayo Carlos Menem por mandato de EE.UU. por esta razón. La importancia que el Imperio Mundial da a nuestras Malvinas tiene razones geoestratégicas. Las Islas Malvinas son anexo y continuación del collar de perlas en tanto lo globaliza: ni los súper-portaaviones nucleares ni los superpetroleros pasan por el Canal de Panamá, el Imperio retiene las Malvinas más que nada para asegurarse el paso del Atlántico al Pacífico (y viceversa) a través del Estrecho de Magallanes y el Paso de Drake en caso de conflicto bélico mundial, para mantener la movilidad de sus grandes buques de guerra y también para mantener el control geovial del petróleo, además de asegurar su proyección a la Antártida. Por eso Argentina, si es que quiere sobrevivir como Nación, no puede perder un día más en su recuperación militar, máxime en el contexto mundial actual, a tal punto esto es así que el hecho de que el actual gobierno no haga nada al respecto basta y sobra para expulsarlo por traición a la Patria. No hay Justicia Social sin Independencia Económica, no hay Independencia Económica sin Soberanía Política y no hay Soberanía Política sin poderosas Fuerzas Armadas capaces de disuadir a cualquier potencial enemigo. Apelar al “derecho internacional” para resolver amenazas y conflictos externos, como hace nuestro gobierno, es propio de consumados idiotas (o abyectos cipayos). Argentina debe también resolver su crisis energética mediante la generación nuclear. En esto nuestro país es avanzado. Nuestras centrales atómicas están consideradas como de entre las más seguras del mundo. Argentina ha exportado esta tecno-industria a países como Australia, venciendo en licitaciones a potencias como Canadá y Alemania. Es un disparate que en nuestro país, en el actual contexto mundial y en nuestra grave crisis energética, solo haya dos centrales en funcionamiento y una en construcción. Argentina debe construir y poner en funcionamiento muchas más centrales nucleares e investigar y desarrollar también fuentes energéticas alternativas (tiene de sobra los medios geofísicos y humanos para esto). No será posible recuperar el autoabastecimiento de combustible si la producción petrolífera no va acompañada también de la producción energética nuclear y alternativa, no será posible bajo ningún punto si queremos autoabastecernos al mismo tiempo que queramos mantener y elevar tasas de crecimiento. La crisis energética es la crisis del mundo, los países que se adelanten en la solución de este dilema serán los que tomarán la posta y ejercerán la primacía en el futuro.

Hipótesis máxima: Tercera Guerra Mundial.
La gran amenaza que se cierne sobre el mundo, aunque la gran mayoría de los idiotizados habitantes del decadente Occidente actual lo desconozca, es la Tercera Guerra Mundial. El lector, al llegar a este capítulo, ya debe tener más o menos una idea cabal de los fundamentos de esta grave afirmación, la cual no responde a ninguna teoría sino a hechos fácticos que vienen aconteciendo desde principios de este siglo, los cuales se han ido acelerando cada vez más, hasta llegar a este año XII que a todas luces constituye su punto de inflexión. Quien esto escribe no hace futurología ni es afín a ninguna creencia apocalíptica. Lo que aquí se afirma se desprende de análisis empíricos y objetivos. Los medios al servicio del Imperio Mundial Sionista callan, pero hoy gracias a la revolución tecnológica que pone a los hombres de casi cualquier punto del globo en contacto podemos enterarnos en tiempo real de todo aquello que los monopolistas formadores de opinión de masas esconden y tergiversan. Medvedev anunciando por la cadena nacional rusa la reactivación de todo su arsenal nuclear intercontinental y también de alcance medio para así detener a USA, GB y sus peones de la OTAN, es un hecho que hoy podemos ver en directo y no da lugar a dobles interpretaciones; Obama recitando apocalípticas profecías antiguotestamentarias en el AIPAC, diciendo claramente y recalcando que se valdrá de absolutamente todos los medios para destruir a Irán y someter a Rusia, tampoco. El conflicto bélico en Georgia, la avanzada de EE.UU. en el Cáucaso, Turquía apilado tropas y blindados en la frontera siria, China movilizando sus fuerzas, Corea del Norte bombardeando islas de Corea del Sur, la guerra de cuarta generación desatada en Oriente Medio a la que la prensa canalla llama cínicamente “primaveras árabes”, la invasión de Libia y el asesinato de Gaddafi, Israel recibiendo gratuitamente de la sometida Alemania submarinos Dolphin con capacidad de disparar misiles atómicos y amenazando todos los días con atacar a Irán, Gran Bretaña rearmándose con el sistema de misiles nucleares Trident, los atentados de todos los días en Pakistán e India, el aniquilamiento de los tamiles en el indico, el feroz ataque de Israel al Líbano con armas prohibidas, el escudo antimisiles en Europa y Arabia Saudita, la militarización total de todos los mares y océanos, incluyendo el Atlántico Sur, la reactivación de la base de alerta temprana rusa en

Kaliningrado, los conflictos en Ucrania y demás países de Europa del Este que la OTAN busca sumar a su redil y Rusia mantener en el suyo, las guerras chechenas y el terrorismo, misteriosos incendios de submarinos nucleares en sus puertos, primero en Rusia e inmediatamente después en EE.UU., etc., etc., son hechos que ocurren y hablan por sí mismos. Acá nadie descubre la “cuadratura del círculo”, la Tercera Guerra Mundial parece ser una guerra anunciada. A punto tal es así que, en realidad, esta conflagración entre las potencias del mundo ya ha comenzado, ya está ocurriendo en Siria, donde Rusia, China e Irán están enfrentándose indirectamente hoy mismo a EE.UU., Gran Bretaña, Israel y sus lacayos de la OTAN. Es la guerra entre las potencias oceánicas que responden a los intereses del mundialismo y aquellas potencias continentales que resisten y pugnan por permanecer, ascender y tomar la primacía. Una última carta, un “todo o nada”, que el Imperio anglo-norteamericano sionista se juega ante su inminente caída. La conquista del “Heartland”, el “corazón continental” de la “isla mundial”, para la conquista total del mundo. Es decir, la tesis anunciada hace más de un siglo por Sir Halford Mackinder, pero además sazonada con delirios proféticos y mesiánicos que apuntan al encumbramiento de una teocracia manejada por aquellos que se consideran un “pueblo elegido” por “dios” para enseñorearse del mundo. ¿Podrá mantenerse esta Tercera Guerra Mundial, que ya es un hecho, de manera contenida? ¿Podrá evitar la humanidad que esta guerra se desmarque y lleve al mundo a la locura de un apocalipsis termonuclear? ¿O sobrevendrá acaso una nueva “guerra fría”? Lamentablemente, hasta el día de la fecha, no hay respuestas racionales a estos interrogantes de los cuales depende el futuro inmediato de la humanidad. El accionar del Imperio anglo-norteamericano sionista sobrepasa ya lo demencial. Todo indica que con sus constantes provocaciones están buscando el desastre en una inflamable mezcla de enajenación mística e impotencia material. Se han sumado todos los actores necesarios para desatar una “tormenta perfecta”: la locura mesiánica, la bancarrota global del capitalismo financiero, el agotamiento de las reservas de materias primas en las potencias económicas del hemisferio norte, el renacimiento de Rusia, el ascenso de China, la conformación de Eurasia, la crisis energética, la migración de las grandes empresas fabriles a países con mano de obra barata como ser (además de China) India y Brasil, el estancamiento del Japón, el completo derrumbe de la economía productiva estadounidense, la debacle del dólar como divisa de pago internacional, la deuda impagable de

EE.UU. y varios países de Europa, el resurgir de los Pueblos en las luchas por sus identidades y culturas, etc. Es este un punto de inflexión histórico, nada puede ya “doblarse”, sino solo “quebrarse”. El Imperio es consciente de su derrumbe; tiene este Imperio un “banco de cerebros” que todo lo planifica a varias décadas por delante, pues bien, este think tank, como ellos lo llaman, pronostica que los EE.UU. (y con ellos Gran Bretaña) perderán en poco tiempo su hegemonía política y económica; así lo indica el informe de 120 páginas del National Intelligence Council (NIC) en Global Trends 2025, donde se prevé, en la más optimista de sus hipótesis, que para el 2025 la fuerza relativa de los EEUU declinará de forma tal que sus palancas de influencia serán muy limitadas, siendo solo uno más entre los actores mundiales, y con un papel decididamente menor y no decisivo como lo fue en el pasado. Frente a este crepuscular futuro los EE.UU. se juegan el todo por el todo, acicateados además fuertemente por Israel que sabe que si los EE.UU. pierden la primacía sus días en Palestina estarán contados. Así, la situación es de no retorno. Como podemos ver, el Imperio anglonorteamericano sionista se encuentra al borde del precipicio, pero lo importante a recalcar, es que en su desesperación ha puesto en una situación límite a Rusia y China. La Geopolítica no tiene ideologías ni diversas interpretaciones, es una ciencia que se basa en los hechos, sobre esa ciencia está el arte de saber sobrellevarla, en esto vale lo que decía Bacon: “a la naturaleza solo se la domina obedeciéndola”, exactamente esto es lo que define a la Geopolítica. Pues bien, si extendemos un mapa y observamos los posicionamientos militares, geoviales y estratégicos del Imperio en Eurasia veremos claramente que tanto Rusia como China están completamente cercadas. Rusia sobre todo, no tiene ya hacia dónde retroceder. Realmente está puesta entre la espada y la pared. Con China pasa de manera similar, pero es Rusia el principal objetivo del Imperio, ya que si ella cae, China quedará en el ostracismo, completamente dependiente de una provisión energética monopolizada por las potencias oceánicas mundialistas. Europa es a Rusia lo que Japón es a China. Tanto Alemania (y cuando decimos Alemania podemos decir Europa sin temor a equivocarnos) como Japón fueron titerizados por el Imperio tras haber sido derrotados en la Segunda Guerra Mundial. Es decir: el oso ruso tiene en Europa la punta de lanza del Imperio que apunta en su contra al igual que el dragón chino tiene en Japón la suya. El desafío para ambas superpotencias emergentes es invertir la dirección de esa punta de lanza. Para eso ambos han tendido nexos, hacia Europa los rusos y hacia Japón los chinos. Los rusos han avanzado en provisión energética y acuerdos al respecto, tendiendo

gasoductos en acuerdos conjuntos entre Gazprom y empresas alemanas. China por su parte abolió el dólar en sus transacciones económicas con Japón. Pero en lo político y militar, en ambas correlaciones estas dos superpotencias emergentes siguen atenazadas. Es de fundamental importancia conocer la verdad de los hechos en la Segunda Guerra Mundial para comprender la intención de los movimientos que están preparando la Tercera. A partir del conocimiento objetivo de estos hechos históricos uno se percata al instante que la estrategia que hoy emplea los EE.UU. contra Rusia es exactamente la misma que originalmente había planificado Hitler contra la U.R.S.S. Esta estrategia Hitler no pudo aplicarla tal cual la había organizado debido a que Italia jamás pudo dominar las aguas del Mediterráneo y (producto de esto) por los reveses en el norte de África; además Japón libró la guerra por su cuenta, en casi nula coordinación con Alemania, demorando así su avance sobre la India, no realizándolo cuando mejor posicionado estaba para ello. Este ambicioso plan consistía en el avance de alemanes e italianos hacia Oriente Medio desde el norte de África, el levantamiento de las naciones árabes contra el yugo colonial británico y la alianza con Irán, y a partir de allí el ataque a la Unión Soviética en el Cáucaso, “el pivote geográfico de la historia” (además de la cuenca petrolífera más importante) al mismo tiempo que el grueso de las fuerzas germanas la atacarían desde Europa. Siria estaba en manos de la Francia de Vichy, a la sazón alineada con Alemania. Pocos meses antes de la “Operación Barbarroja” (la invasión alemana a la U.R.S.S.), Irak se levanta en armas contra sus opresores británicos y en abril de 1941, Rashid Alí, que había recibido ayuda de los alemanes, declara la independencia iraquí, haciéndose de los pozos petrolíferos que eran vitales para los británicos. Inglaterra entonces manda tropas desde la India y Rashid Alí pide ayuda militar a Hitler. Los alemanes envían aviones con pertrechos, los cuales deben repostar en Siria. Al ser la Francia de Vichy soberana, agentes británicos y gaullistas se valen de diversos subterfugios para dilatar el permiso de Vichy a los aviones alemanes, retrasando la operación lo suficiente para que las unidades británicas llegaran a Irak. Desde Siria se envía finalmente armamento a Rashid Alí, pero demasiado tarde. Los británicos se adueñan nuevamente de Irak y sus pozos petrolíferos. En Transjordania a su vez el otro levantamiento independentista fue rápidamente aplastado. Desde ambos países atacarán los aliados luego a Siria, donde británicos y franceses gaullistas se enfrentaron a los franceses de Vichy en una muy dura batalla mayormente desconocida, cuyos pormenores fueron hace poco desvelados por el historiador francés Henri de Wailly en su libro (publicado en 2009) “Siria 1941, la guerra silenciada”.

Tras esta batalla (en la cual los alemanes, ocupados de lleno en la “Operación Barbarroja”, no intervienen) los británicos expulsan a los franceses y se adueñan de Siria. Luego Persia, que también se había alineado a Alemania, es invadida por británicos y soviéticos en agosto del mismo año, quienes se adueñan del país y se lo reparten en septiembre. De este modo se salvara la U.R.S.S., ya que es desde territorio persa que los soviéticos recibirán enormes cantidades de pertrechos militares y de todo tipo enviados por los aliados, fundamentalmente EE.UU. Así, el plan alemán en Oriente Medio fue desbaratado, pero exactamente un año después, cuando Rommel había cruzado la frontera egipcia avanzando a El-Alamein y Mussolini tenía presto su caballo para proclamar la victoria en El Cairo, las naciones árabes se preparaban para un nuevo levantamiento. Rommel viajó entonces al bunker de Hitler en el Frente del Este para pedirle tanques, nuevas divisiones y logística para cruzar el Sinaí y conquistar los valiosos pozos petrolíferos de Oriente Medio, pero en Rusia se había desatado en Stalingrado la madre de todas las batallas y el Eje estaba ya al límite de sus recursos. Habían llegado los alemanes hasta el Cáucaso en su arrollador avance desde Europa, se encontraban en aquella fecha a muy pocos kilómetros de Irán y Turquía, habían conquistado ya los campos petrolíferos de Maykop y tendido un monumental oleoducto, estaban a un paso de hacerse de los riquísimos pozos de Bakú, pero la contraofensiva soviética en Stalingrado cambió todo el centro de gravedad de la guerra en una genial movida estratégica de los rusos, los numerosos ejércitos alemanes que habían avanzado hacia el sur corrían el riesgo ser cercados y aniquilados, por eso Hitler ordenó a Paulus resistir hasta el fin, sacrificando así al sexto ejército, para de este modo retirar a los otros, evitando una catástrofe mayor. Fue ese el fin de la “Operación Edelweiss” (también mayormente desconocida pero fundamental en la historia de la SGM) y el comienzo del fin del Tercer Reich. El monumental oleoducto tendido en tiempo récord por los alemanes pasó prácticamente intacto a los soviéticos y Rommel por su parte quedó aislado en el norte de África, por lo que emprendió su larga y lenta retirada, mediante la cual retrasaría el avance aliado por un año. Este repaso histórico lo hago con el fin de poner blanco sobre negro en el hecho de que hoy el Imperio anglo-norteamericano repite casi con exactitud el mismo plan de Hitler, pero esta vez en condiciones geopolíticas mucho más favorables. Todos sus movimientos a partir del derrumbe de la U.R.S.S. apuntan a posicionarse de modo tal que la zona pivote del Cáucaso esté para ellos a poco más que un tiro de cañón. Desde el 91 a la fecha han tomado Irak, Afganistán, se han asegurado el control en el Norte de África quitando de en medio a Gaddafi, al régimen militar que domina Pakistán por su parte lo tienen en el bolsillo desde la guerra fría (aunque no así su pueblo, lo cual puede traerle sorpresas), tienen

también sometidas a casi todas las naciones árabes mediante monarquías y regímenes tiránicos y corruptos que responden a sus designios: Arabia Saudí, Qatar, Yemen, Omán, Emiratos Árabes, Kuwait, todo ellos fuertemente armados por EE.UU., además de los determinantes factores que implican el Estado de Israel y sus 300 cabezas nucleares y enorme poder bélico (también armado por los yanquis y la OTAN) y una Turquía alineada a sus intereses. Solo les falta para completar el tablero tomar Siria para así asegurarse el control absoluto del Mediterráneo al neutralizar la base naval rusa en Tartus. De ahí esta repetición de los levantamientos armados que acompañaron en el pasado el avance del Eje sobre la región, cambiando, de forma análoga, aquellos gobiernos contrarios por otros afines. En Europa, por su parte, en caso de conflagración total el Imperio no tendrá que partir desde el Vístula (ni pelear en dos frentes) como lo tuvo que hacer Hitler, sino desde el Donets, en la misma frontera rusoucraniana; por no hablar de su avanzada en Georgia, que está en el mismo Cáucaso y se sumó a la OTAN en 1994, siendo una verdadera cuña de las potencias marítimas contra Rusia, ya que está a un paso de Azerbaiyán, tiene frontera con Turquía, y separa a Rusia de su base en Armenia, la más importante en la región. Así las cosas, Rusia está entre la espada y la pared, si cae Siria perderá el Mediterráneo Oriental, si cae Irán perderá el Cáucaso, el petróleo y las rutas para el comercio del mismo, las repúblicas caucásicas serán titerizadas por el Imperio anglo-norteamericano sionista que se hará del Heartland, el pivote geográfico de la historia, Rusia, ahogada, pasará a ser la nada misma y la tesis de Sir Halford Mackinder para el establecimiento de un Imperio Mundial se hará realidad. Por esto Rusia no puede permitir la caída ni de Siria ni de Irán, porque se juega su misma existencia en ello. La gran diferencia entre esta Guerra Mundial y la que le precede es el nivel de destrucción planetaria que esta acarrearía. Primero, de seguir las cosas como están (y lamentablemente nada hace ver que se pueda ir en sentido contrario teniendo en cuenta al accionar demencial del anglo-sionismo) muy difícilmente pueda impedirse que el conflicto se haga abierto, a partir de este punto la guerra se globalizará y las consecuencias serán completamente imprevisibles, ya que es prácticamente imposible entrever que una conflagración semejante pueda contenerse en la utilización de armas convencionales. ¿Salvará la amenaza de destrucción planetaria a la humanidad de esta locura? Desgraciadamente los hechos apuntan a lo contrario, mientras las masas del embobado mundo occidental se atiborran de TV basura, Obama y Netanyahu recitan profecías bíblicas apocalípticas en sus discursos, hablan de la reconstrucción del Templo de Salomón, hablan del “dios de los

ejércitos de Jacob”, hablan de “terremotos” y “lluvias de fuego y azufre” y del “Monte Sion inconmovible”. Es decir, el mundo está gobernado por dementes mesiánicos extremadamente peligrosos, por más que los Pueblos no lo vean o no lo quieran ver. Quizá también todo este comportamiento enajenado no responda a otra cosa que una guerra psicológica, pero al respecto hay un precedente que hay que tener en cuenta, y no es lejano: me refiero a la guerra rusogeorgiana de 2008. El Imperio avanzó directamente contra Rusia aquel año, valiéndose para eso de Georgia, a la cual armó, financió, entrenó y dirigió. El think tank norteamericano contaba con que Rusia no se movería, que la amenaza de una guerra nuclear contra los EE.UU. la disuadiría de intervenir. Pero Rusia tardó solo un día en movilizar su 58º Ejército, el cual atravesó las montañas y barrió a los georgianos y mercenarios de la OTAN, varios comandos norteamericanos perdieron la vida en esa batalla. Bush, el más belicoso de los yanquis, desde Washington amenazó intervenir, pero en los hechos se quedó en el molde. Putin por su parte demostró ser frío como un témpano y no le tembló el pulso. USA se retiró. Este precedente hay que tenerlo muy en cuenta porque nos da una pauta de la más probable respuesta rusa a una intervención directa del mundialismo en Siria. El “banco de cerebros” del Imperio anglo-norteamericano sionista también lo sabe muy bien, por lo que debe entenderse que actúa a sabiendas. Otro factor a tener en cuenta es lo fáctico. La humanidad atraviesa por el mayor rearme y movilización militar de las que se tenga registro desde la Segunda Guerra Mundial a la fecha. Son más de diez años de guerra dura, cara y constante que el Imperio está librando en diversas partes del mundo. Sería realmente ingenuo pensar que los EE.UU. y sus lacayos de la OTAN desharán sus conquistas pacíficamente. La realidad es que hay un hecho seguro, y es que si los EE.UU. no avanzan, se derrumban. Si se derrumban la oligarquía que gobierna y parasita a los EE.UU. y, a través de ellos, al mundo, caerá también. Es todo esto lo que lleva a esta coyuntura a un punto de inflexión histórica.

La caída del Imperio
La denominada “crisis” global está quitando a grandes sectores poblacionales del “primer mundo” de la adormidera del consumo. Estas masas van siendo excluidas de las veleidades del capitalismo y se plantean nuevamente los grandes temas sociales. El apoliticismo que permite la tiranía esclavista de la oligarquía financiera mundial va siendo paulatinamente cosa del pasado. Las masas van tomando nuevamente consciencia de la política, de su papel determinante en ella, y se plantean la necesidad de participar y tomar nuevos rumbos. Además, fundamental en todo este proceso, es la Revolución Tecnológica, la cual pone en contacto a las personas alrededor del mundo, rompiendo así con los monopolios desinformativos y su programación mental. Ya no puede mentirse tan fácilmente como antaño. Las personas conectadas por Internet son como las neuronas de un cerebro, ese cerebro despierta cada vez más y no muy lejos estará el día en que este pensamiento colectivo se transforme también en acciones colectivas. Es Internet el último ámbito realmente democrático que existe, es la democracia de la información, de las ideas, de la opinión, de la difusión. Por todo esto resulta como cantado que el Imperio avanzará sobre Internet para así controlarlo, aumentando censuras o incluso apagándolo, cosa que puede hacerse en gran parte, ya que la inmensa mayoría de los servidores están en los EE.UU. Pero hay que preguntarse si es que la “masa crítica” en la consciencia de los Pueblos no ha sido ya alcanzada. Un control policíaco sobre Internet, o incluso un apagón del mismo, podría traer la consecuencia de un despertar aun mayor de esa consciencia mundial de los Pueblos, los cuales incluso seguirían comunicándose por otros medios o creando su propia red electrónica. En este punto parece no haber ya vuelta atrás. Es también una consecuencia lógica del error inherente de la globalización. La globalización tiene como objetivo homogeneizar al género humano, lo cual es una aberración contra natura ya que es la identidad la que hace a las personas. El no inconfeso objetivo de los amos del mundo es transformar a la humanidad toda en una sola e inmensa ciudad, contrariando así a la naturaleza del hombre. Creyeron que Internet serviría para solventar este designio, pero resultó que significó la afirmación de lo contrario. Internet permite una relativa igualdad en el uso de la tecnología, en el acceso de la información y la difusión, pero no iguala a los hombres en una masa amorfa como es el deseo del Poder Mundial, y esto por el hecho simple y

demoledor de que los hombres, gracias a Dios, no son iguales. Tienen, eso sí, similitudes y afinidades, las cuales son las que conforman los grupos de pertenencia. Es esta variedad la que enriquece al mundo. Las Culturas no pueden ser nunca universales, universal solo es la Civilización, esta es por lo menos su ambición, la de todas ellas, las cuales, dicho sea, siempre duraron muy poco en tiempos históricos. Es por todo esto que el racismo avanza a partir de la negación de las naciones, ya que el hombre no puede existir sin identidad. Este racismo que se acrecienta con la globalización no es privativo de los blancos, sino mucho más en aquellos pueblos que fueron sometidos por ellos y no tienen ningún tipo de tabúes impuestos o autoimpuestos al respecto… y es que al arriarse las banderas, al borrarse las fronteras, al aplastarse las culturas, se pone al hombre en la exaltación de la sangre, en el culto a la genealogía, ya que si no existe un “de dónde soy” existirá entonces un “de dónde vengo”. Las abstracciones están siempre condenadas a perecer catastróficamente ante las realidades. El “ser humano” globalizado, cosmopolita, con que sueña el Poder Mundial, sus esbirros y decadentes idiotas útiles salidos de los cafés y facultades de las ciudades mundiales, no es más que un ente abstracto que no existe ni jamás existirá en los hechos reales. Además, la misma naturaleza de las grandes ciudades es artificial, ninguna ciudad mundial puede bastarse a sí misma, su existencia es parasitaria, todas ellas viven de la tierra, que es lo único real. La globalización ya ha fracasado. El mundialismo occidental se derrumbará como se derrumbó Roma y todas las civilizaciones mundiales que le precedieron cuando llegaron al límite de su imperio universal. De su derrumbe, como la parábola de la caída de la Torre de Babel (que en realidad nos habla de la caída del imperio babilónico), surgirán nuevamente las Naciones y los Pueblos, los hombres telúricos y sus culturas. Va la humanidad hacia una nueva Edad Media, lo cual será sanador. Ya estamos todos inmersos en este proceso indetenible. Lo único que cabe preguntarse es si esta muerte de la civilización universal occidental será provocada por la vejez o la violencia… aunque si observamos la historia veremos que en todos los casos las civilizaciones han caído por las dos cosas a la vez: por la decadencia en lo interno y por la guerra en lo externo. Fijemos la vista nuevamente en los últimos años de Roma: en lo interno todo era fiesta y decadencia, un vivir al día en orgias y espectáculos del circo; ni la religión ni la moral existían ya en Roma, solo reinaba el individualismo, una búsqueda desenfrenada por el poder y el dinero cueste lo que cueste y caiga quien caiga; los pocos ricos, de fortunas descomunales, latifundistas dueños de inmensas tierras despobladas, vivían de las economías que Roma expoliaba a los pueblos sometidos, en tanto las

masas excluidas y apiladas en la gran ciudad mundial eran mantenidas y adormecidas por las dadivas del Estado en su política de pan et circenses; las mujeres abortaban, las matronas ya no daban más hijos, se prostituían; la homosexualidad (una de las peores aberraciones para la antigua moral romana) campeaba a sus anchas, los hombres habían cambiado el hierro de sus arados y armas por el oro de las joyas, el tinte de los cabellos, el maquillaje y los perfumes de oriente; los repetidos y endémicos aprietos económicos de los últimos tiempos de Roma solo eran aplacados con nuevas depredaciones más allá del “límen”, la frontera imperial, donde la guerra era lo permanente; las guerras a su vez se habían privatizado, no iban los romanos a ellas, sino los mercenarios, que muchas veces no respondían ni siquiera al Estado de Roma sino a los intereses de algún acaudalado particular que tenía dominios en alguna provincia y derechos a explotar sus tierras o hacerse de esclavos para luego comerciarlos. En los últimos tiempos imperiales de Roma, el Estado era como una cáscara vacía, un mero instrumento burocrático al servicio de oligarquías plutocráticas. Como podemos ver, exactamente análogo al Occidente actual y a EE.UU. en particular. El denominado Ejército “profesional” norteamericano no es más que una fuerza mercenaria que lucha por los intereses de la oligarquía que se vale de los EE.UU. para ejercer su dominio en el mundo. Los “marines” llevan la bandera norteamericana en el uniforme, pero bien podrían llevar bordado el escudo rojo de los Rostchild o el logo de la Exxon Mobil o la Chevron Texaco. Más allá de los sofismas de Bush y Obama referentes a que sus guerras apuntan a defender el “estilo de vida americano”, la “democracia” o la “seguridad mundial” la realidad es que las Fuerzas Armadas estadounidenses no pelean por los intereses de los EE.UU. sino por el de las grandes corporaciones mundialistas, empezando por los bánksters, es decir, los clanes de banqueros que parasitan y dominan al mundo. Tampoco son los estadounidenses los que mayormente van a pelear esas guerras, sino latinos que se enrolan al “army” para obtener la “green card”, la gran mayoría de las tropas de infantería que terminan poniendo el cuero en los teatros de operaciones son inmigrantes o desplazados de la desigual sociedad norteamericana, los cuales no se enrolan por convicción patriótica, sino por interés económico e inserción social. El ciudadano promedio norteamericano es en todo análogo al plebeyo de la Roma decadente, ama la violencia, la sangre, ama a la guerra como espectáculo, pero es cobarde a la hora de librarla cuando esta se hace en pie de igualdad. Las guerras estadounidenses se apoyan en su casi infinita superioridad material y tecnológica, son guerras a control remoto, a distancia, no hay guerra que libren sin absoluta superioridad aérea… y cuando rara vez lo hacen por alguna razón de fuerza mayor, ponen pies en polvorosa, como

sucedió en Mogadiscio, de donde lo más selecto de sus “fuerzas especiales” escapó literalmente corriendo. Esta cobardía es inherente a los masificados hombres de la sociedad de consumo, los cuales valoran demasiado a sus vidas como para entregarlas por “causas” abstractas como ser la “lucha contra el terrorismo” o el “estilo de vida americano”, máxime teniendo en cuenta que van a matar por estas “causas” a miles de kilómetros de sus tierras de origen. A los romanos de la decadencia les pasaba lo mismo; fueron los romanos en sus comienzos un Pueblo guerrero por excelencia, pero el devenir de Roma a finales de sus tiempos hacia que el romano valorara demasiado su vida como para ponerla en riesgo, la Roma decadente era también una sociedad de egoísmo, placer y consumo, por eso los últimos emperadores debieron pagar mercenarios bárbaros para nutrir sus ejércitos. Exactamente al contrario sucede con aquellos Pueblos que luchan por la supervivencia, jamás se vio a un yanqui o a un israelí inmolarse por su Patria, pero es cosa de todos los días entre palestinos o afganos. Es así como estos pueblos más o menos nivelan la enorme brecha armamentística, no tienen nada que perder y están hambrientos de justicia y, también, de venganza. Una guerra semejante, donde por un lado el costo es económico y por el otro es de vidas, a la larga, en el tiempo, redundará siempre en beneficio de los tecnológicamente más débiles pero espiritualmente más fuertes. Hay mil ejemplos en la historia que demuestran esto. Uno no muy lejano es Vietnam. Otros, más atrás en el tiempo, son los casos de Roma y Bizancio, casi infinitamente más avanzados en su tiempo que cualquiera de sus enemigos en materia de técnica bélica, y sin embargo cayeron. EE.UU. tiene en las guerras que ya hace muchos años viene librando la principal causa de su debacle económica, en la relación costo-beneficio ha salido perdiendo, y esta pérdida se agrava cada vez más. Cientos de miles de millones de dólares ya llevan gastados solo en Afganistán y allí aún no han podido consolidar el terreno. Las burbujas financieras que han inflado son enormes ya que han invertido descomunalmente en ellas pero todavía no han recibido rédito alguno, o por lo menos no el necesario para paliar lo que ya es un déficit monstruoso. Estas guerras norteamericanas son también la causa del derrumbe de la economía europea, ya que a la vieja y sometida Europa ha trasladado ahora los EE.UU. el costo de gran parte de los platos que viene rompiendo, en tanto Europa hace “mutis” y agacha la cabeza. La industria armamentística puede ser un activador económico por un tiempo, pero no por siempre, más aún cuando las armas que se pagan van destinadas a guerras que no se ganan. Tiene la banca moderna en la financiación de la guerra su principal origen, pero para que esta inversión dé sus réditos, las guerras que se financian deben salir victoriosas.

Como hace siempre la banca, cuando financia las guerras lo hace emitiendo a futuro, esa emisión será respaldada luego con el botín, los tratados ignominiosos, las “reparaciones de guerra”, el endeudamiento forzoso, el apropiamiento de recursos, la esclavitud del Pueblo derrotado, el robo liso y llano o lo que sea que suele hacerse en estos casos. Es por esto que los clanes de banqueros que dominan el mundo llegaron a donde están financiando, siempre que pudieron, a ambos bandos a la vez, ganando así ellos siempre. Pero hay dos casos paradigmáticos en que los Rothschild y sus congéneres financiaron la guerra sosteniendo solo a uno de los bandos en pugna: el primero es la guerra contra el Eje durante la Segunda Guerra Mundial; el segundo es la guerra que ahora mismo se está librando en Medio Oriente y tiene como objetivo inmediato a Irán, para luego caer sobre Rusia y China. No puede jugar aquí la banca sionista a dos puntas porque siempre que así lo hizo es porque pisaba, de un modo u otro, en ambos lugares. En este caso, como en los otros similares anteriores, está en uno solo. No puede la banca internacional sionista apoyar ni siquiera el dedo de un pie en Irán desde la Revolución Islámica, ni tampoco puede pisar en Rusia desde el advenimiento de Putin y su nacionalización del petróleo y posterior persecución de los clanes bancarios sionistas, de entre los cuales logró encarcelar a varios personajes, en tanto otros lograron escapar, incluyendo George Soros, el cual fue enjuiciado “en rebeldía” por los rusos bajo la acusación de estafas y robos multimillonarios. China, por su parte, es el mayor acreedor de los EE.UU. después del Fed. Es decir, de la monstruosa y matemáticamente impagable deuda de los Estados Unidos, más de la mitad de la misma deben pagar los estadounidenses (y por arrastre gran parte de los habitantes del mundo) a los banqueros judíos sionistas dueños de la Reserva Federal, en tanto la mayoría del resto de dicha deuda se la deben pagar al Estado de la República Popular China. Es evidente entonces el interés de la banca sionista en quitar a los chinos de en medio, ya que la ubre de esa vaca llamada Estados Unidos no puede dar tanta leche. Restando a los chinos tendría la economía estadounidense mucho más oxígeno para permitir el parasitismo sionista, por lo que una guerra sería una buena excusa para ello. Ya hemos visto como a partir del armado de nuevos escenarios bélicos la banca sionista se ha robado los caudales de las Naciones caídas en desgracia, de la criminal invasión a Libia ya no se habla, pero menos se habla del robo que hicieron de sus caudales, la economía Libia era muy fuerte y muchos países del “primer mundo” le debían a Gaddafi… en vez de pagarle, simplemente invadieron su país, lo torturaron y asesinaron salvajemente, se adueñaron de sus recursos petrolíferos y literalmente se robaron su reservas. Este es el terrible mundo actual, más atroz y despótico que nunca.

Gaddafi cometió el error de desarmarse y creer en el palabrerío amable, en las palmaditas en la espalda y en los besos en la mano que literalmente le daba Berlusconi. Mordió el anzuelo y estos criminales cayeron sobre él inmisericordemente, escribiendo en Libia una de las páginas más oscuras de la historia. Repetir el piratesco modus operandi que el Imperio anglo-norteamericano sionista realizó contra Libia, el armado de una guerra para así avalar un monumental “paga Dios” esta vez con China, a todas luces parece una locura, pero nada es demasiado demencial para estos ya de por sí enajenados megalómanos. China es poseedora de suficiente armamento nuclear para borrar a la mitad de los EE.UU., posee además el ejército más numeroso de la tierra. Los movimientos militares contra China en el mar Amarillo y el Pacífico son hechos que hoy mismo se están dando. Están los EE.UU. también extendiendo un escudo antimisiles alrededor de ella, como están haciendo alrededor de Rusia e Irán. Todo indica que está realmente en los planes de la oligarquía mundial sionista la catástrofe de una Tercera Guerra Mundial. No es ciencia ficción, es la más grave e incontrastable realidad que cualquiera puede ver si es que, por un instante, se libra de la idiotización masiva de los medios de difusión occidentales. Ya es hora de que los Pueblos de Occidente despierten y frenen a estos dementes. Si los Pueblos occidentales se levantasen y gritasen “basta”, estos dementes posesos del diablo ya no tendrían absolutamente nada que hacer. Es nada menos que la vida humana la que está en juego. Estos zánganos viven de nosotros, sin nosotros no son nada. Ya es hora de sacudir el lomo. Ya es hora de ser Libres.

NOTAS:

(1) Las escrituras bíblicas que a partir de aquí se citan son transcripción de la traducción directa realizada por las “Sociedades Bíblicas Unidas” de los textos originales en hebreo. (2) Jaime María de Mahieu, Diccionario de Ciencia Política (1966, Book‟s International). En su Tratado de Sociología Natural (1969, Editorial Sudestada), dice también: “si el ser humano naciera por generación espontánea, creciera y se educara por sus propios medios y después, eventualmente, se uniera con algunos de sus semejantes por un acto de su libre voluntad, podríamos decir que el individuo constituye el elemento básico de una sociedad que sería entonces de naturaleza estrictamente asociativa. Pero la realidad es muy diferente. El niño surge de un grupo social preexistente. No nace ex nihil, ni siquiera de su padre o de su madre, sino de la pareja que forman sus progenitores” (3) La política exterior de la Argentina fue tanto más sólida en cuanto mantuvo su posición tercerista; esta posición es la que le permitió en su tiempo no solo mantener su soberanía, sino también crecer en su economía y desarrollo a expensas de la lucha entre las primeras potencias. (4) Incluso desde antes, no es casual que el derrumbe geopolítico y económico de ambos países haya sido precedido por derrotas militares. Me refiero a las guerras de Afganistán y Malvinas, en las cuales EE.UU. apoyó activamente tanto a afganos como británicos respectivamente. (5) También hay paralelismo entre Yeltsin y De la Rúa, ambos fueron los últimos presidentes neoliberales de sus respectivos países, ninguno de los dos pudo terminar su mandato, los dos fueron acusados de estar dementes. (6) Juan Domingo Perón, La Hora de los Pueblos, prólogo. (7) Ceresole fue escoltado al aeropuerto por la “policía política” venezolana en un espectacular operativo de seguridad, allí el ideólogo y geopolítico argentino denunció que el Mossad planeaba asesinarlo. (8) Norberto Ceresole, Conferencia Islámica de Damasco, 7 y 8 de julio de 1997. (9) “El sometimiento total de Eurasia, histórico objetivo de la talasocraciaatlántico-mundialista”, excelente artículo publicado enwww.europasoberana.blogia.com , sin nombre de autor. (10) Ibídem. (11) Ibídem. (12) Ibídem. (13) Las fuentes de abastecimiento petrolífero de Europa, en porcentajes, son las siguientes: 45% desde Rusia; 25% desde Arabia Saudí, Kuwait, Irak, Qatar; 15% desde Libia; el resto desde el África negra, Venezuela y México.

(14) Los oleoductos que Rusia tiene proyectado construir hacia el Lejano Oriente son: desde Angarsk, en Siberia Oriental, hasta Daqing, en China; también desde Angarsk hasta el puerto de Nakhodka en el Océano Pacífico, destinado especialmente a Japón, aunque también podrá dar servicio a todo elExtremo Oriente y el Sudoeste Asiático; hacia Japón y China también el oleoducto de 800km de longitud en la isla de Sakhkalin para luego embarcaren petroleros; de construirse estos tres imponentes oleoductos, se librarán Japón y China del chantaje y acogotamiento a que los somete el Imperio mediante el control de la ruta del Indico.

ILUSTRACIONES: Fuentes de las importaciones de petróleo de Europa y Japón.

Fuentes de las importaciones de petróleo de EE.UU. y China.

(Arriba) el tráfico petrolero mundial. (Abajo) la antigua “ruta de la seda”.

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